Comiença el libro de Seneca ordenado e dispuesto contra la ira e saña Seneca doctissimo onbre en toda facultad de sçiençia, especialmente en la moral filosophia, tanto que ninguno igual d'el se falla por alguno de aquellos que sus escripturas examinaron. E fue onbre de buena vida e tan continente que dize Sant Jeronimo: «Deuie ser puesto en el catalogo de los santos». E por quanto la filosophia moral es de mayor utilidad que ninguna de las otras sçiençias, fizo muchos libros de aquella, entre las quales ordeno por singular este que es intitulado «Contra ira e saña». E fizolo a prouecho de todos uniuersal e mas señaladamente para los prinçipes e grandes señores; porque en los semejantes la ira e la saña es muy mas peligrosa. E partese en tres libros: el primero partiolo en siete partes. La primera muestra que cosa es ira, e como es
peor que todas las otras voluntades, e quantos e quales males vienen della. En la segunda muestra como es mouimiento malo en el onbre tan solamente e non en otro animal. En la terçera muestra que distinçion ay entre ira e saña, e quales e quantas maneras son dellas. En la quarta muestra como la ira non es en el onbre segunt su natura, mas yerro e maldad, e como el castigo de los malos non se ha de fazer con ira ni por saña, nin son menester ninguna destas cosas para ello, mas ha de fazer por razon e con buen entendimiento, porque asi cumple a esto e non al. La quinta muestra de como ira nin ninguna mala voluntad non se pueden tenplar despues que onbre cae en cada una dellas. En la sesena muestra generalmente que la ira en ninguna cosa non es provechosa. En la septima dize que en la ira non aprovecha grandeza nin esfuerço de coraçon, como algunos dixeron.En el nonbre del eterno Dios, el qual es Causa de las causas et Fazedor de todas aquellas, e al honor e glora de la Virgen Maria, su madre, fiando e auiendo esperança en la su piedad e bondad, de que todo bien viene, que mejorara e acresçentara a acabar nuestro buen desseo al pro comun de todos, señaladamente a seruiçio de nuestro señor el rey don Sancho, començaremos la traslaçion deste libro que dize assi:
Amigo Nouato, acabaste comigo afincandome que fiziesse alguna escriptura en que mostrase como puede honbre amanssar la saña. E tengo que con derecho temiste mas esta mala voluntad que todas las otras cosas, ca es mas escura e mas rauiosa que las otras, porque turba e escuresçe la claridat del buen juiçio mas que ninguna otra cosa. E faze exçeder o salir a honbre a cosas desordenadas como cosa rauiosa. Ca en las otras malas voluntades alguna cosa ay de sosiego e mesura, mas esta toda es enrizada con derronpimiento malo
enloquesçiendose cruelmente e sin toda piedad, con deseo de fazer dolor e pesar a otro e de ferir con armas e sacar sangre e dar tormentos, e por tal que faga mal a otrie non piensa en el mal que le viene e que le puede venir, entremetiendose por lanças, auiendo muy gran coraçon de pensar e de fablar e obrar cosas de muy gran vengança. E por tanto algunos de los antiguos dixeron que saña no era al sinon locura, aunque dure poco tienpo. Ca bien es asi desapoderada de si mesma como la locura, oluidandose de guardar su honra non se le acuerda de lo que fazer le cunple. E es rebelde e porfiosa e pertinaz en lo que comiença, e es muy ençerrada e dispuesta a non resçibir consejo nin razon. E muy a menudo mouida por malas palabras e imaginaçiones e non aparejada, mas antes, lejos de conosçer egualdat nin verdat, es muy semejante a decaimiento. Ca assi como la cosa que cae o se derriba se quebranta en aquello que fiere, assimesmo la saña, cuidando fazer mal a otrie fizo peor a si. E por que sepas que aquellos en que se apodera la saña son locos, en tanto que les dura; para mientes a las cosas que fazen e fallaras que son tales como las de los locos. Ca assi como çiertas señales ay de conosçer los locos, que son estas: el vulto ardid e amenazadero, la fruente triste, e la faz turbada, e andar apresurado, e las manos non quedas, e la color mudada, e suspiros espessos, e fuertemente mouidos. Estas señales mesmas son de los sañudos: que los ojos se les ençienden e se les fazen luzios, e gran bermejura en toda la cara por la sangre que les bulle en las entrañas e interiores partes del coraçon; mueuenseles fuertemente los beços e aprietan los dientes e espuluzansse e enrizanssele los cabellos e ressollan fuertemente, como con fuerza e fazensse sonar los artejos, torçiendolos unos con otros. E gimen e congoxanse e razonan descontinuadamente e desigual con palabras non reposadas, las manos enclauijadas muchas vezes; e fieren e estriban los pies en tierra, e todo su cuerpo fuertemente leuantado e orripilado, mouiendo grandes amenazas de saña. Fea es de ver e aborreccedera la faz de aquellos que se dañan e se inflaman con saña, de guisa que non sabras departir si es mas de esquiuar e de tener por peor por su maldad que por su fealdad. Todas las otras cosas puede onbre encobrir e tener escon- didas, mas la saña ella se muestra e salle en el rostro, e quanto mayor fuerte tanto mas en el aspecto se conosçe manifiestamente. ¿Non paras mientes como las animalias de que se leuantan para enpesçer viene primero en ellas señales en que se muestra, e todos sus cuerpos salen de la manera e del gesto que solian auer quando estaban sosegadas? E muestran mas fuertemente su braueza los puercos jaualies; espuman en las bocas e aguzan los dientes, feriendolos unos con otros. E los toros echan los cuernos en vazio e esparzen la arena renpujandola con los pies. Los leones baten los dientes e braman; e quando las serpientes son enrizadas, inflamansseles los pescueços. E los canes rauiosos han la catadura triste; e non ay nenguna animalia tan espantosa nin tan estruidora por natura en que non parezca luego allegamiento de braueza, de que saña entra en ella. E yo bien se que las otras voluntades malas apenas se pueden esconder, que la voluntad de la luxuria e miedo e ardimiento dan señales de si. E pueden se conosçer ante que lleguen a obrar; ca non ay nengunt cuidado fuerte de dentro que le non faga algunt mouimiento en el vulto o mudamiento de la cara. Pues ¿que departimiento ay entre este mouimiento de saña e las otras malas voluntades? Ca las otras enpesçen e esta demasiadamente se muestra. Mas si bien quisieres parar mientes en sus fechos fallaras que ninguna cosa destruidora non fue mas dañosa al linaje de los omes. Ca veras muertes e poçoñas e intermezcladas suziedades destas cosas e destruimientos de çibdades e de todas gentes e cabeças de prinçipes e de ricos omes e de çibdadanos a vender, e fachas ençendidas puestas a los techos. E assimesmo veras fuegos, non tan solamente dentro de los muros e adarues, mas en grandes espaçios de tierra reluzir por llamas que pusieron los enemigos. Para mientes a los fundamentos de las nobles çibdades que apenas se paresçen; a estos tales ira los derribo e los desfizo. E aun para mientes a los lugares yermos que tienen muchas leguas que estan desiertos e desamparados, que non mora i nenguno; a estos tales ira los hermo. E para mientes assimesmo a tantos grandes prinçipes que son puestos en recordaçion por enxenplos de mal fado; a algunos ira los llago, yaziendo seguros en sus camas; ca otros fizo ferir, seyendo sossegados a sus mesas; a otros fizo despadaçar, seyendo juzgando en el mercado comun de todos; a otros fizo que mataron a sus padres; a otros fizo degollar al rey con mano de su sieruo; a otros fizo poner en cruz enaspandolos. E en todo esto que te cuento non te digo aun sinon los tormentos que acaesçieron a cada uno, mas ¿que diras de aquellos en los quales la ira se ençendio? Apartadamente faziendo fuerça unos a otros, asi como aquellos que desanparan e menospreçian nuestra gouernaçion e la honra de nuestro dominio e señoria. E por la su ira fueron conçejos metidos a espada e el pueblo destruido, mandando entrar gente de armas en el. E assimesmo por ira acaesçio que todos de una grant tierra se ensañan a las vezes contra los esgremidores; e tan sin guisa tienen quales fazen tuerto, porque se non matan de buenamente que los judgan por menos preçiados dellos. E de mirador que era el pueblo mudose a ser contrario en catadura e en aspecto e en gesto e en ençendimiento de saña. Tal como esta non es ira, mas es semejante de ira, asi como la ira de los niños que quando caen quieren que fieran la tierra. E muchas vezes acaesçe que non saben contra quien e con quien se enssañan. Pero ensañansse sin razon; sin tuerto que les fagan; mas non sin alguna manera que paresca tuerto, nin sin algund desseo de pena contra quien son sañudos. E por ende engañánlos, dandoles a entender que fieren a alguno e amansanse faziendo que lloran los que los ruegan. E el pesar que ha en ellos sin razon tirasse con mentirosa vengança. E contra lo que dixeron algunos sabios que «ira es desseo de vengança por tuerto resçibido, deseo alguno que muchas vezes nos enssañamos non tan solamente contra aquellos que tuerto nos fizieron, mas aun contra aquellos que tememos que lo han de fazer». E porque sepas que la ira non solamente nasçe de tuerto resçebido, digo que con verdad que nos enssañamos contra los que tememos que nos han de enpesçer. E aun mas podemos dezir, que ya nos faze mal en nuestro penssamiento. E contra aquello que dixeron los sabios que «ira es desseo de dar pena, veyendo que non han lugar de esperança porque se pueda cumplir». E a esto respondemos primeramente diziendo assi: Nos diximos que ira es desseo de dar pena mas non poderio, e dessean muchas vezes los onbres las cosas que non pueden fazer. E mas que non es ninguno de tan pequeño poder que non pueda auer esperança en mal e en pena del mas alto onbre de mundo, ca para nuzir poderosos somos. E assi da entender Seneca que ira es desseo de dar onbre pena por tuerto que le fizieron. E por ende dice assi: Que lo que dixo Aristoteles mostrando que es ira, non se arriedra mucho del dicho sobre esta razón. E dixo Aristoteles que ira es desseo de tornar onbre el pesar que ha resçibido en aquel mesmo de quien lo resçibir. E en leuar adelante razonando conplidamente que departimiento ay entre lo que dixo Aristoteles e lo que nos, sobre esto seria grant prolixidad.Enpero, contra lo que dixo cada uno de nos, dicen algunos que las bestias fieras se enssañan nin enrizadas nin mouidas a saña, por tuerto que ayan resçibido, nin por razón de dar pena nin fazer pesar a otrie, ca, aunque lo fagan, non es de su natura dessearla. A esto dezimos que todas las bestias fieras e todas las otras cosas, sacando el onbre, son sin ira. Ca porque la ira es enemiga de entendimiento e de razón, las bestias fieras han derronpimiento e rauia e braueza e inpetu. Mas pero ira non han çiertamente, como non han voluntad de cosas superfluas para delecte. En algunas voluntades los onbres mas mensurados son que las bestias e por ende non has que creer aquel que dixo: «Non se acordo el jauali de se enssañar, nin la çierua fiarsse en su correr, nin el osso metersse por las fuertes armas». Ca lo que dize aquel sabio: enssañar çiertamente non es al sinon nouerse apresuradamence contra otro. Ca tanpoco se saben enssañar como perdonar, ca las animalias mudas son sin malas voluntades de los onbres, maguer ayan algunos arrebatamientos en su obrar semejantes dellos, ca en otra manera siguesse que si ouiesse en ellos amor auria malquerençia. E si ouiesse amistad auria discordia, e si ouiesse discordia auria concordia,
maguer aya en ellos algunas cosas semejantes destas. Ca por çierto bondad e maldat son propiamente señaladas de los coraçones de los onbres. E cordura non es otorgada a ninguna cosa sinon al onbre, nin asimesmo prouecho nin solicitud nin pesar. E non vedo la natura tan solamente las bondades del onbre a las animalias, mas aun las defendio las maldades. Ca assi como la forma dellos de fuera es disimile a la del onbre, asimesmo es la natura de dentro. Ca la virtud prinçipal que es en el onbre, por do se ha de regir e guiar, en otra manera la han ellas. Asi como la voz que es en las animalias non puede pronunçiar nin declarar, porque es turbada e non basta a diuidir e formar palabras; e asimesmo han lengua muy enpachada e non suelta nin espedida para mouimientos diuissos de muchas guisas, assi como la del onbre. E assi como la virtud prinçipal, por do se han de reguir e guiar, es poco sotil en ellas e non bien suelta, pues la vista dellas toma las materiales formas de las cosas e por ellas se mueue arrebatamente; mas tomados, turbados e menguados e sin departimiento, e por esto acaesçen sus derronpimientos e sus fuertes ruidos, mas miedo nin congoxas nin cuidado nin tristeza nin ira non han, mas han algunas cosas que paresçen a estas. E por ende, aina se dexan dellas e se mudan en el contrario, e quanto mas fuertemente se enbrauesçieren e espantaren, tanto mas aina pierden aquello e pasçen. E despues del ruido e corrimiento desuariado e loco sigueles luego sossiego e dormir.Assaz auemos esplanado que cosa es ira. E bien paresçe que distinçion ha entre ira e saña, ca es atal como el enbriago que contesçe pocas vezes, o el beudo que lo es amenudo, quasi que sienpre continuamente lo es, o entre el temiente, que se teme algunas vezes, o el medroso, a quien dura siempre el miedo. Ca el irado puede ser que non sea sañudo; el el sañudo non puede ser que non sea irado. Dexo aqui los onbres que distinguen diuersas maneras de ira, porque en el nuestro latin non les fallamos nonbres nin palabras por
donde se puedan dezir, e quiero dezir las que husamos, que son estas: dezimos al irado a las vezes lastimero e agro, e non menos con grant malenconia, turbado e rauioso e bozinbrero e graue e aspero. E todas estas palabras son nonbres para diuidir los vocablos de ira, e conuiene que pongas entre estos dos desdeñoso, pero que es manera de saña que cae en los viçiosos. E ay algunos modos que son bozinbrear, e otros que son mas rebelles que siruientes, e otros que son crueles en fechos e de pocas palabras. E estos otros que se estienden a lastimar con palabras e malos fechos, e otros que non salen de querellas e de contar lo que contra ellos fizieron. E otras cosas grandes e graues que tienen çerradas en los coraçones. Mill diferencias de modos ay desta maldad que se entienden, mas cumple estas que aqui son mostradas.Ya auemos esplicado que cosa es ira, e mostramos si cae en otro animal sinon en el onbre, e que departimiento ay entre ira e saña, e quantas maneras son della. Agora preguntemos si la ira es en el onbre segunt natura o non; o si es prouecho o non; o si ha onbre de abstener alguna parte della o non. Respondemos a la primera questión e dezimos que si bien conosçieremos al onbre que cosa es en si, manifiesto nos sera que non aya en el saña segunt natura; que ¿qual cosa es mas manssa en el onbre quando ha el coraçon en su justo e derecho natural? ¿E qual cosa cosa es mas cruel que la ira? ¿El qual cosa es mas de amar que el onbre? ¿E qual cosa es mas contraria nin mas manifiesta para desamar e aborresçer que la ira? Ca los onbres son engendrados para ayudarsse unos a otros e la ira para destruir; e el onbre quiere soçiedad e conpañia e ella destruiçión; el onbre quiere aprouechar e ella enpesçer; e el onbre quiere acorrer a los que non conosçe e ella comete con daños a los que mucho ama; e el es aparejado de darse a ssi mesmo por tirar e arre- drar daños agenos e ella quiere desçender en peligros tan solamente por tirar a otros a ellos. Pues ¿qual cosa es mas sin conosçimiento de la natura de las cosas que aquella, ca la mejor obra e mas conplida de la natura es el onbre el qual pone en si esta maldad de la ira tan fiera e tan destruidera? La ira, assi como diximos, demandador es de pena, e la demanda de pena que viene de ira non se puede fazer segunt natura en el coraçon del onbre siendo contento e paçfico. Ca la vida de los onbres mantienesse por bien fazer, por concordia, non por espanto nin por ira. Mas fazense enojos unos a otros, e despues llegasse la concordia e ayuda e igualdad que quieren auer entre si. E si te dizen algunos quel castigo a las vezes non es menester entre los onbres, non me marauillo, mas digote que es menester. Mas deuesse fazer sin saña, quando la razon e el juizio del onbre son sanos e enteros. Ca tal castigo como este non daña, mas antes es melezina en semejança de enpesçer. Ca asi como algunas cosas tuertas metemos en el fuego por tal que las enderesçemos, e poniendo los cuentos ferimoslas, non por quebrantar, mas por enderesçarlas; asi los viçios malos de los onbres, por sotil ingenio los enmendaremos e los enderesçaremos faziendolos sofrir dolor de cuerpo e de coraçon. Por cierto sepas que esto faze el fisico, que las ligeras enfermedades prueua en las guaresçer, non mudando mucho en la costumbre fasta alli usada; mas poniendo orden en el comer e beuer e trabajar, e puna en afirmar la sanidad, mudando el regimiento de vida. E esto faze quando vee que esta çierta la sanidad, basta aprouechar con solo regimiento. E si la manera de la orden non aprouecha, menguale e tirale en mayor parte algunas cosas del gouierno, e aun, si la enfermedad non se tira por esto, priualo del comer e descargale del cuerpo con dieta. E si las cosas manssas non le aprouecharen fierenle la vena en algunt mienbro, e si acaesçiere que las cosas enpesçederas al doliente fueren muy pegadas e derraman la enfermedad por el cuerpo metesse el fisico a obrar con mas fuertes cosas para vedar el mal tan pegado. E non tiene por fuerte ninguna obra de que se sigue prouecho. E assi conuiene que faga el prinçipe, que es fazedor de los leyes, e los que están en su lugar para mantener la tierra en justiçia e con derecho,
ca mientra que pueden, veden las maldades con palabras manssas de verlo fazzer assi e traer los onbres a lo que deuen e acordar los coraçones a deseo de bondad e de igualdad e que aborrescan las maldades e ayan plazer de usar las bondades. E quando esto non les bastare, deue pensar de los castigar con razon mas braua, amonestandoles e mostrandoles alguna aspereza. E si esto aun non le bastare, deuesse mouer a dar penas, mas estas que sean liuianas e que se puedan reuocar. Si el onbre quedare irsiado a los muy grandes males que non padesçen castigo con piedad, ponganles mayores tormentos que puedan ser. De guisa que ninguno non padezca, sinon aquel a quien conuiene de padesçer con derecho. E aunque a aquel mesmo de a entender que le conuiene mas de peresçer que de escapar. Mas en una cosa es el el juez disimile de los fisicos, ca ellos a los que non puede dar vida aparejanle ligera salida del mundo sin penar mucho. Mas el juez saca la vida de los juzgados a muerte con desonrra e agrauio de penas, non porque el se delecte en la pena del que manda matar; ca tan cruel graueza como esta muy alongada es del sabio varon, asi que nunca la ha en si, mas porque sea doctrina de todos con castigo, e aquellos que non quisieron ser prouechosos a ninguna cosa a bien de la republica, se aproueche dellos en verlos matar. Por ende te digo que su natura del onbre non es desseadera de pena, porque sus obras son meresçimientos de mal fazer, e non es en onbre segunt natura. E en este lugar quiero traer lo que dixo Platon para prouar, ca non nos enpesçe usar de palabras agenas, pues que en usando dellas las fazemos nuestras, trayendolas a prouar nuestra intençion. E las palabras que el dixo son estas: «El buen onbre e sabio varon nunca enpesçe», pues dar pena non conuiene a onbre bueno. E por esto asimesmo non le conuiene ira, ca la pena conuiene a la ira. E si el onbre bueno non se alegra de pena, non se alegra de la voluntad mala que es ira que se deleite en dar pena, pues non es cosa natural la ira.Pues dime, maguer non sea natural la ira, ¿es de tomar algunas vezes porque en algunas cosas fue prouechosa? Ca alguno dixo que lo era, e puso estas razones: leuanta los coraçones e abinalos. E el esfuerço del coraçon non faze nenguna cosa en los fechos de armas que grande sea sin ella. Ca non se acaban las grandes fechos en las batallas sinon metiendo fuego de la una parte e de la otra, que es el estimulo de la saña. Ca este non vido fuertes sinon a los sañudos e fizo meter en peligro a los ardidos. E por ende dizen algunos que muy buena cosa es tenplar la ira e non tirarla onbre del todo; mas tirar della lo que sobra e forçarla en prouechosa manera de aquello que es detenimiento della, sin que el fecho sea flaco, e la potençia e el esfuerço del coraçon non se desfaga. A esto respondemos diziendo assi: primeramente que las cosas destruideras son de tal natura que mas ligeramente es de las dessechar en entrando que de las regir e gouernar, e assimesmo de las non resçebir que de las tenplar honbre despues que las ha resçebido. Ca de que se metieron en posession mas poderosas son que aquel que las auie de gouernar e regir. E non sufren que las refrenen e las menguen. E mas que la razón e el buen juizio del onbre a quien son dados los frenos para apoderarse de las voluntades malas, tanto es poderoso quanto es partido dellas. Mas desque se mezclo con ellas e se enssuzio non pudo regir e atenprar aquello a quien podia antes desfazer. Ca el penssamiento fuerte, mouido una vez e debatido e derribado aquello, a de seruir a aquel que lo ha subjuzgado e sobrado; e esto se muestra assi: algunas cosas ay que sus comienços son en nuestro poder e dende adelante fuerçan e tirannos a su dominio e non dexan en nos potençia para tornar. Asi como non han ningund arbitrio en si los cuerpos derrocados e despeñados de las grandes alturas, nin las otras cosas echadas non puedan fincar nin detenerse, que tal despeñamiento que se non puede reuocar, les priua todo consejo e arrepentimiento, que non es en su poder de non llegar a aquel lugar, contra el qual era en su poder de non ir antes que fuessen
echados. E asi el coraçon del onbre, de que se ofusca en ira o en amor o en otras voluntades malas non sufre o premir o resistir la tal dañada açeleraçion. Ca la su pesadunbre e la natura de las maldades despeñaderas conuiene que le fuerçen e que lo conmueuan a yuso, fasta lo mas baxo. E por ende muy buena cosa es despreçiar e desechar en todo el primer enrizamiento de saña e contrariar a las malas simientes que non fagan raizes, en guisa que non cayamos en ira. Ca desque el començo a traernos atrauesados, graue es por çierto de reduzirse e tornar a lo mejor. Ca non resta nin queda ninguna cosa de razón nin buen juizio, do el mal apetito se mete una vez en posesión e le auemos dado algunt poder por nuestra voluntad. Ca ende adelante fara lo que quisiere e non lo que mandares; ca el enemigo que viene a la casa es de resistir fuera antes que llegue nin entre en ella. Ca de que entrado fuere, nin resçibe manera nin mesura de los de dentro, que son sus contrarios; que el coraçon non es apartado nin remoto de los malos desseos, e que los mire de fuera de si, porque los non sufra adelante en obrar contra el mas de lo que conuiene, antes el mesmo se muda e se faze una cosa con ella. E por tanto non puede reuocar aquella virtud intellectual que en el ame prouechosa e buena, pues que la ha dado a otrie e la ha enflaqueçido. Ca assi como ya dixe estas dos cosas, voluntad e entendimiento, no ha cada una dellas lugar apartado nin departido en el anima, mas voluntad e entendimiento es mudarse el coraçon a mejor o a peor. Pues ¿qual entendimiento enpachado o apremiado por maldades se leuantara a bien, después que dio lugar a ira? o ¿en qual manera el juizio se librara de confusión en que se apodero mistion e mezcla de las cosas peores? Pero dizen algunos contra esto que onbres ay que se tienplan quando han ira. A lo qual respondo que esto es en una de dos maneras, o ellos non fazen ninguna cosa de lo que ira ordena o fazen alguna cosa dello. E si dello non fazen alguna cosa, ya paresçe que non es menester la ira en los fechos. Enpero que tu razonauas que era menester assi como si ouiesse en si alguna cosa mas de esfuerço que el entendimiento. E preguntote por ende: quando se ayunta con el entendimiento ¿si es mas fuerte o mas flaca? Pues si es mas poderosa, ¿como la podra atenplar el entendimiento, ca non la saben obedeçer sinon las cosas mas flacas? E si menos poderosa fuere, el entendimiento abasta para acabar estas cosas e non dessea ayuda de lo mas flaco. E aun dizen que algunos irados estan en si e se abstienen. Respondo: quando la ira enuanesçio e a su grado se desfizo e se anulo, mas non en tanto que fue en su feruor, que estonçe mas poderosa es. Pues que dizes: ¿non ay algunos que algunas vezes en la ira dexan a los que quieren mal sanos e saluos, sin daño e non ponen mano en ellos, e temensse de les fazer daño? Digote que si fazen, mas estonçes, quando la mala voluntad refiere a otra, o quando miedo o cobdiçia atribuyo alguna cosa contra ira. E assi que non quedo por bien fazer de entendimiento, mas por paz de una voluntad a otra que es desleal e mala. Pues digote que la ira non ha en si ninguna cosa prouechosa. Ca non ençita el coraçon a los fechos que son menester de obrar en las armas, porque la voluntad non ha menester en ningunt lugar socorro nin ayuda de maldad. Ca ella es abastada e sufiçiente de si mesma, e toda vez que la bondad ouiere menester inpetuosa velocidad fuerte, non lo faze con saña, mas leuantasse con esfuerço para dar penas dobladas quando deue sin toda saña. Assi como si a ti contesçiere alguna cosa de las mas fuertes e fuesse de castigar, en guisa que te quemen, que lo sientas, seras recabdado e detenido. E assimesmo seras desterrado a otras partes ignotas e non conosçidas, si la maldad que fuere en ti meresçe fuertes remedios para te castigar. Iten mas, ponerte han en cadena publica, o en carçel, quando ay coraçon que non puede sanar. Mas ayunta mas maldades a otras, e aun mas eres dispuesto a fazer mal; assaz se paresçe que has herrado, pues que gran razon es de lo fazer. Estonçes quando esto acaesçio enboluiste en ti malad a assi la mezclaste con tus entrañas, que non podra salir sin ellas. Mal andante de grant tienpo demandas la muerte; gualardon meresçemos de lo que fazemos en ti; tirandote de esta locura que te aquexa por tormentos, a deleite de ti e de otros, presentarte hemos un solo bien que resto para ti, e esto es la muerte. Tales co- sas faze el juez bueno con esfuerço de buen entendimiento sin saña; e ¿por qué me enssañare contra aquel a quien aprouecho en dandole la muerte? Antes muy buena manera de misericordia e merçed es matar atal como este. Ca si fuese usado sabio de fisica e entrase en la enfermeria, o en las casas de un rico onbre, auiendo i dolientes de muchas e diuersas enfermedades, non mandaria una sola cosa a todos. Iten mas, siendo puesto para gouernar la çibdad veo maldades diuersas en los coraçones de los onbres, menester es de buscar melezinas segunt las enfermedades de cada uno dellos. Ca a uno guaresçera la verguença e a otro el destierro e a otra alguna manera de dolores e de pesar e a otro probreza e a otro fierro. E por esto, si segunt el lugar que yo tengo ouiere de vestir vestiduras malas que suelen los juezes traer al mercado para mandar fazer la justiçia de muerte e congregare el pueblo con tropas, ire al lugar do juzgan non enssañandome, nin soberuio, mas con bulto e aspecto de ley e de derecho. E aquellas palabras nobles que se dizen en juzgando, dezirlas he con voz manssa e sosegada, e non con voz rauiosa nin sañuda. E mandare fazer lo que deuo, non irado, mas siguiendo la verdad afincadamente e quando mandare cortar la cabeça al malo, o mandare afogar como a cauallero, o enforcar como a traidor, o como a enemigo publico, fazerlo he sin ira e con aquel mesmo afecto e coraçon con que mato las serpientes malas veninosas. Dixeron algunos: «Menester ha onbre grant saña para atormentar». Respondo: ¿que ley te paresçe ensañarse, onbre, contra aquellos que non conosçe, nin nunca vido, nin ha esperança que los nunca vera? Por ende, deuemos tomar el coraçon de aquel que non se ensaña, mas constituye e pone con buen entender lo que ha de fazer. Ca si conuiene al onbre bueno enssañarse por los malos fechos, conuienele auer cobdiçia de las buenas andanças de los malos. Ca ¿qual cosa es mas estraordinaria o sin guisa que auer algunos buena andança e usar mal de la graçia de la auentura mala para ellos que la non conoscen? Mas el buen juez con grant diligençia mirara e acatara los bienes de aquel sin enbidia, como las maldades sin ira. E da pena a las co- sas que son malas sin querer mal a ninguno. Pues ¿que dizes quando el sabio varon ouiere entre las manos alguna destas cosas non sera su coraçon tocado o mouido mas que suele? Respondo que mas sera algunt mouimiento liuiano e flaco, ca segunt dixo un filosofo que auia nonbre Zenon, en el coraçon del sabio, aun de que la llaga es guarida, finca callo e dureza. E por [eso] digo que el sabio, faziendo estas cosas, sentira algunas sospechas e sobra de voluntad, mas ciertamante sera sin ira.Dixo Aristotiles que algunos talantes que tienen lugares de armas si onbre bien usase dellos, e yo digo que asi seria lo que el dize si se pudiese tomar e dexar como las armas que son para la batalla, al arbitio que ha voluntat de aquel que se las viste. E estas armas que Aristotiles da a bondad e a esfuerço, ellas por si conbaten e non atienden mano del que pelea e han, si non son amadas, ca se apoderan e non se apodera nenguno dellas. Non auemos menester otros instrumentos nin otros socorros que nos ayuden, que assaz nos ensseño e informo la natura quando nos dio entendimiento. Ca este dado, nos dio firme e duradero para sienpre, bien mandado, non dubdoso, sin boto. Antes tal que le non puede ninguna cosa enflaqueçer, nin tanpoco aprouechar a ordenar e enderesçar lo que ha de fazer. Mas antes digo que razon e entendimiento por si solos bastan para todas las cosas que el onbre aya de fazer. Ca ¿qual cosa es mas loca que demandar tal ayuda como esta de saña e de ira? Ca en esto demanda de la cosa non çierta, cosa çierta, e de la desleal e de la flaca e enferma, cosa fuerte e sana. ¿Que diras que a los fechos en que pienssan, que la ayuda de saña es menester mucho mas fuerte, cumple para ello la razon e el entendimiento por si, sin ayuda de otrie? Ca quando el juzga alguna cosa de fazer perseuera e dura firmemente en ello, ca el entendimiento e
la razon non fallaron ninguna cosa mejor que a si mesmos, por quien se ayan de trocar nin de ayudar, e por ende estan firmes en lo que es puesto una vez. Mas la ira muchas vezes la torno atras vileza de coraçon, so forma de piedad. Ca ella non ha fuerte estabilidad o firmeza, mas vana inclinaçion a inflamiento. E faze la cara del juez en el juizio semejante al que quiere forçar, cuyo bulto e aspecto deue ser manso, e en estado sossegado e paçifico de aquel que razona e da sentençia sobre los grandes fechos. Dixo Jeronimo: «¿Que menester le faze quando quieres sofrir a alguno morderte los beços?». Mas dira el: ¿si viesse un proconsul de Roma dar grant salto del lugar do estaua juzgando, e tomar las tisetas al sastre e cortar sus ropas, porque le paresçio que tardaua en cortar las ropas de otrie? E ¿que cumple trasformar la mesa e echar onbre lo que ha de beuer, e que conuiene eso mesmo dar conssigo en algunt pilar o pared? ¿O arrincarse los cabellos e ferirse en los pechos o en las piernas? Pues ¿que tan grande cuidas que es la ira que juzgue non pudo tan aina como quiso de ronper contra otrie tornasse contra si mesmo? E por ende los que estan de cerca tienenlos e rueganles que se paçifiquen e sossieguen en si mesmos. Mas aquel que es sin ira non faze ninguna destas cosas, mas da a cada uno la pena que meresçe. E muchas vezes perdono aquel que por razon de su yerro meresçia ser condepnado, entendiendo que se arrepiente de lo que fizo, e promete e muestra buena esperança para adelante; e asi mesmo se entiende que la maldad non viene de grant fundamento, mas que aquello que, le dizen, esta en la superficie del coraçon aliuiara la pena, de guisa que non enpezca al que la resçibe, ni al que la da. E a las vezes las grandes maldades refrenara mas ligeramente que las menores, si fueron fechas deleznando en aquellas a desora, non cuidando fazer mal. E en estas cosas ay engaño escondido e encubierto e enueleçido, e el juez que con buen entendimiento castiga los fechos, un mesmo yerro en dos omes non les dara igual pena, si el uno erro por negligençia e el otro sabiendo que fazia mal e quiso lo fazer. E en tales cosas que ha de dar pena el juez es menester que antes pare mientes a esto. Porque sepas que algunas vezes ha de punir por emendar los malos, e otras vezes por sacarlos del mundo. E en cada una destas cosas non pare mientes a lo pasado, mas a lo que es por venir. Ca asi como dize Platon: «Ningunt ome sabio non da pena por lo herrado, mas porque non le sigua yerro adelante. Ca las cosas pasadas non se pueden reuocar, e las que estan por venir son de castigar». E aquellos que querra que sean enxenplo de yerro porque se dieron a mal, dessenlos en publico mandar matar. Solamente porque peresçiendo e la vida priuando a los tales ayan espaçio los otros. Para mientes quan libre e quan quito deue ser de toda turbacion e confusion aquel que ha de distinguir e considerar todas estas cosas, e quan desenbargado ha de llegar a cosa que es de penssar e estimar con grant eficaçia e deliberaçion que es potençia de vida e de muerte. E por ende dezimos que mal poner fazen fierro e gouernaçion de justicia en onbre que faze las cosas con saña.Digote que algunos dixeron que la ira es ayuda para ser onbre de grant coraçon, mas non es de juzgar assi, ca lo que la ira faze es inflamamiento que non grandeza; asi como la enfermedad non faze cresçimiento en los cuerpos muy tesos e finchados por abundançia de muy mala humor, mas en lugar de cresçimiento esles abundamiento pestilençial. Todos aquellos que alça el mal coraçon con penssamientos desconuenientes a onbre tienen que han alcançado alguna cosa grande e alta, mas çiertamente non es asi, ca so esto non ay alguna cosa firme. Ca las casas que cresçieran sin fundamientos acostadas son para derribarse. Non ha la ira a que se tenga, que non nasçe de cosa firme e nin duradera, mas es ventosa e inflamada e con ruido e vana, e tan alongada es de grandeza de coraçon como de esfuerço bueno, de entendimiento loco, e como fuzia buena e derecho de soberbia, e como firmeza de
coraçon del que cree de ligero. Ca bien te digo que grant diferençia ay entre coraçon alto e soberbio. La saña non se esfuerça para ninguna cosa grande ni fermosa, antes digo a esto es contraria. Ca ella, porque es de coraçon ennegrecido en mala voluntad, sintiendose de su flaqueza duelese muchas vezes della. Asi como los cuerpos llagados e enfermos, que por muy ligeramente que los toquen gimen. E esso mesmo la ira es maldad muliebre e afeminada e aun de los niños. Pues que diras: «¿los sañudos non dan vozes e dizen palabras que paresçe que proçeden de grant coraçón?» Asi lo piensan los que non saben que cosa es verdadera grandeza de corazón, como fue la palabra cruel e aborresçedera que dixo Sila el enperador e fue escripta en su tienpo e es esta: «Quieranme mal, solo que me teman», que si dixesse tan solamente «quieranme mal», ca por el grande miedo le acaesçio para adelante que lo tengan por malo e le busquen mal e que le açechen para fazer mal e trabajen en apremiarlo quando dixo: «quieranme mal», porque añadir: «solo que me teman». Dios le faga mal, ca buen remedio fallo para malquerençia quando dixo: «quieranme mal», porque non dixo: «solo que perescan», e non dixesse: «solo que me teman». Pues que en ninguna guisa non sera resçebida esta palabra: «solo que me teman», que a mi yo non queria asi ser amado. E pues tienes tu que esta palabra fue dicha con grant coraçon, engañado eres si asi lo piensas. Ca esto non es grandeza, mas es locura cruel e non has de creer a las palabras de los sañudos. Ca los sus ruidos son grandes e amenazaderos e el coraçon de dentro muy medroso. Nin tanpoco non has porque penssar que es verdad lo que dixo un filosofo muy eloquente o buen fablador que auia nonbre Liuio. En queriendo dezir bien de otro sabio, dixo que era onbre «de grant ingenio, mas non bueno». Non se puede esto partir, ca ninguna cosa non puede ser grande si non fuere buena. E quando digo grandeza de coraçon entiende que non ha de ser mouible, mas ha de ser de dentro fuerte e constante, e de fundamiento igual e firme. E tal como esta non la pueden [auer] aun los onbres de malas maneras; bien pueden ser espantosos e de grant ruido e con muestra de destruicion, mas non pueden auer grandeza verdadera, de la qual la bondad es firmeza o roboraçion e fortaleza, enpero en todo lo que paresçe de fuera fazerte han creer que es grandeza verdadera, e mostrarte han por palabras e modos fingidos de esfuerço alguna cosa que temas que es grande. Asi como fizo un enperador que ouo nonbre Gayo Cesar, que se enssañaua contra el çielo porque fazia roido a sus idolos que el obedesçie, a quien mucho acataua. E assi mesmo, porque la su campaña se espanto de los rayos que cayeron, llama a Jupiter a batalla por palabras con saña e non ciertas. E non quedo de dezir a grandes vozes un verso de Omero, filosofo e soberano poeta griego, que son palabras de onbre sañudo, quando llamo a otro a conbatir o pelear. Para mientes quan torpe e sin seso fue en esto, ca mostro que ninguna cosa non se podia fazer mal sin Jupiter, e el que podia fazer mal contra Jupiter: bien tengo que esta voz grant logar ouo para mouer los penssamientos de aquellos que eran alçados contra el, ca touieron que grant cosa serie sofrir aquel que non sufre a Dios. Por ende, ira quando la tiene onbre por grande e que menospreçia a Jupiter e a los onbres, non ay en ella ninguna cosa grande nin noble. E si piensas que la ira faze grant mal con razon a alguno, ten esso mesmo de la voluntad mala para exçessos e demasias. Ca la voluntad mala quiere ser en huessos de marfil e vestirse de purpura e cobrirse de oro e mandar las tierras e ençerrar los mares e destruir los montes. Pues esso mesmo ten que la escasseza es de grant coraçon, ca se acuesta sobre paños de oro e de plata. e labra campos e muchas tierras, e en cada una villa e lugar ha mayores terminos que non dauan los conssules de Roma quando partian la tierra. E ten asimesmo la luxuria por de grant coraçon porque passa los mares nadando e castra greyes de moços. E la muger viue so la espada del marido menospreçiando la muerte por cumplir luxuria. E ten esso mesmo la cobdiçiar de honrra por de grant coraçon, ca non le cunple las dignidades de qualquier estado, mas antes, si pu- diere en un onbre quiere ençerrar e encobrir todas las altezas de honra. E despues ordena los nonbres de las dignidades por todo el mundo. Todas estas cosas non han verdad quanto quier que vayan adelante e se estiendan, ca por todo esso angostas son e mezquinas e abaxadas. E la bondad es sola alçada e muy alta, e ninguna cosa non es grande sinon aquella que toda aplaze.Aqui acabo Seneca el primero libro «De ira», en que mostro que cosa es ira e quan mala es e peligrosa e como nunca es prouechosa.