E en Yrlanda fue vn omne que auia nombre Sant Patriçio. Complido fue de grant santidat e muy firme en fe e en verdat; la palabra de Jesu Cristo predicaua con grand sabor de castigar, e nunca quedaua alos malos de arredrar del mal, e mostrauales la carera derecha e verdadera pora el Parayso, do syempre ay paz e folgura, e gozo e buena ventura.
Et en su sermon, quando fablaua, fazia syempre e dizia delos gozos celestiales e delas penas infernales, por meyor conuertir las gentes, que eran muy mal creyentes; e eran muy duros, e dizian que nunca se conuerterian nin creerien lo que el dixiese sy algunos delos non viesen los tormentos delos dapñados e los gozos delos que fuesen saluos, por que firme mient lo creysen e yamas non pudyesen dubdar. Et el omne sancto, por cobdiçia desta dubda toller les e desta maliçia, estudio en seruir a Dios, e metio y todo el coraçon en ayunos e en vigilias e en oration e sus carnes linpias; e muy fuerte miente curava, de noche e de dia, de orar e pidia merced a Dios que non dexase peresçer aquel pueblo por mal creer. Et Dios reçibio su plegaria, e aparesçiol e diol vn blago muy preçioso e vn libro de todos los Sanctos Euangelios; et al blago pusyeron le nombre el blago de Jesu. E aqueste blago e aqueste libro tiene syempre el mayor arçobispo dela tierra por sennal de dinigdat; et por grandes reliquias tienen el blago e el libro.
Et dende el Nuestro Sennor leuo a Sant Patriçio a vn logar desyerto, e amostrol vna cueua redonda e muy obscura de dentro, e dixol que todo omne que por penitencia entrase en aquella cueua con buena creençia, e estudiese en ella vn dia e vna noche, que fuese asuelto e quito de todos sus pecados; e de mas, mientra que estudiese dentro en aquella cueua, verien los tormentos e las penas del infierno, et sy firme estudiese en la crençia verie otrossi el gozo e la buena ventura del parayso. Et estas palabras dichas, Jesu Cristo partiose de Sant Patriçio, e finco el con grand alegria; et luego mando fer el en aquel logar vna eglesia e metio y canonigos en la orden de Sant Agostyn. Et çerco lo con puerta e con muy buen adarbe muy bien, por que no pudiese y ninguno entrar menos de liçençia; e dio la llaue al prior dela casa a guardar.
Et enel tiempo de Sant Patriçio muchos por penitencia entraron en aquella cueua; e despues, quando salien dende renunçiauan las pennas que auien vei(d)das e sofridas e delos gozos que auien vydos. Et estas vysyones e estos testimonios fiço meter Sant Patriçio en escripto; e por la abtoridat e por el testymonio de aquellos, començaron
los otros arreçebir e a creer la predicaçion e el castygamiento de Sant Patriçio. Et por que alla se alynpiauan los omnes de todos sus pecados dizen le logar de religion.E enel tiempo que el rey don Esteuan que reyna en Ynglaterra, acaesçio que vn cauallero que auie nombre Ouein fue a penitencia al obispo, en cuyo obyspado era el monesterio de que fablamos. El obispo fizo le entender quan grande era el su pecado e acusole fuerte miente, e quandol quiso dar penitencia, segund que era el su pecado, dixole el cauallero que mas graue e mas aspera que otras penitencias querie tomar, e rogo al obispo quel mandase entrar enel Purgatorio de Sant Patriçio por penitencia; e el obispo amonestol quanto pudo, mas el cauallero non quiso tomar su amonestamiento; et dixo el obispo como muchos eran perdidos en aquel purgatorio; e todo esto dizia el obispo por toller gelo dela voluntad e que non entrase alla. Quando vio el obispo que en ninguna manera non le podia tornar amonestole que se metiese en orden. Dixo el cauallero quelo non faria fasta que enel purgatorio non fuese entrado. (Tomo) Entonçe el obispo envio vna carta aquel prior del monesterio e que metiese a aquel cauallero enel purgatorio.
Et quando el prior vio al cauallero començol a dezir de muchos omnes que eran y perdidos; e todo esto dizia el prior por que alla non entrase; et dixo el cauallero que era muy pecador e que ally querrie complir su penitencia. E el prior metiole en la eglesia, do estouo xv días en oration e en aiunos, asy como era costumbre. Et acabo delos quinze dias oyo la misa, e comulgo, e tomo agua benyta e santiguose.
E leuole el prior alla puerta del purgatorio, et dixole estas palabras: «Agora entraras enel nombre de Dios, e andaras tanto so tierra fasta que legaras a un campo, e enel campo fallaras vn pallaçio, fecho muy bien e de muy rica obra; e luego que seras enel palaçio despues yr se an aquellos e fincaras tu sennero. Et luego vernan los diablos a ty, mas cata que seas rezio e firme en la crençia de Dios.»
Con estas palabras el cauallero, seyendo firme e fiando en la misericordia de Dios, acomendose en las oraciones de todos los clerigos del monesterio, et alço su mano e santiguose, e entro alegre miente; e el prior çerro muy bien su puerta e entrose enla yglesia con su proçesçion.
Et el cauallero andido con buena fiuza sennero por la cueua, e poco a poco fue entrando en la tiniebra, en tal obscuridat que non podia ver lumbre ninguna; et el que yua asy, en tal tiniebra por la cueva, vio vn poco de lumbre, et dende apoco vyno enel pallaçio do era el grand campo quel auia dicho el prior. Et ally auie tal lumbre e atal claridat como nos auemos enel yvierno despues del sol puesto; e anduvo enel palaçio aderedor mirando e catando la obra e la grand fermosura del palaçio; e
despues entro dentro e vido muy ryca obra e mas fermosa mill tanto que auie visto dante, e asentose e torno los ojos a toda parte que non se podia [e]nojar de catar el palaçio. E el que estaua asy catando vynieron quinze varones raydos firme miente e vestidos de claridat, et saluaron al cauallero; asentaron se con el, et el vno dellos que semeyaua mayor, començo de fablar conell e dixol: «Bendyto sea el Criador que afirmo tu coraçon en bien; El te ajude a conplir el bien que as començado» -et dyxol- «pues que veniste a este Purgatorio por tus pecados a lynpiar, conviene que fagas a guisa de varon, e que seas firme, e sy non morras e pereçras en cuerpo e en allma, lo que te nunca contesca, ca luego que salieremos deste palaçio, enchir se a luego de diablos todo, e darte an grandes pennas, e amenazar te an de peores; e tu, sy en alguna guisa por penas o por amenazas o por prometemientos, obedeçieres a ellos, pereçras en cuerpo e en el alma; mas sy tu fueres firme en fe, e pusyeres tu esperança e tu fiuza en Dios, seras alinpiado de todos tus pecados que feziste, e veras los tormentos que son apareados pora los pecadores et la folgura en que estan los justos. Tu syempre ayas a Dios en memoria; quando los enemigos te atormentaren tu alma, tu llama toda via a Dios e ellos luego te dexaran. Nos non nos podemos aqui luenga miente detener contigo, mas acomendamos te a Dios que sea tu ajudador e tu defendedor.» Con estas palabras dieron la bendiçion al cauallero e salieron del palaçio.Et finco el cauallero guarnido pora lidiar e pora complir nueua caualleria, e començo de rogar al Nuestro Señor quel fuese su defendedor, e començo a rogar a Dios que sus enemigos non le pudiesen sobrar. Estaua el cauallero orrando enel palaçio [quando] oyo muy grand roydo en deredor desy, assy como sy todo el mundo cayse, ca sy quanto ha en la tierra e en la mar todo se volviese, non faria tan grand roydo como a el semeiaua; et sy non fuese tan bien castigado e la virtud non le valliesse fechol oviera el roydo en loqueçer. Mucho se esmedreçio por el roydo mill atanto que por los diablos que entraron enel palaçio [en] muy grandes conpannas, et comencaron le de saluar de escarnio e dixieron le assy: «Los otros omnes que a nos syruen nunca quieren venir a nos fasta el tiempo de la muerte, mas tu nos quisyste tanto onrrar enel que non quisyste atender el dia dela muerte, ante nos quisyste ofresçer tu cuerpo e tu alma en tu vida por que ovieses de nos meior galardon, e auras lo que as meresçido, e auras lo que demandas, et veras muchas penas e muchos dolores, que tu aca veniste por penar tus pecados, maguer nos as seruido fiel miente fasta agora et fe te hemos atanto de amor que tu creyendo nuestro conseyo e quisyeres tornar al mundo, leuar te hemos fasta la puerta poro entreste aca, e que viuas enel mundo e non pierdas del delectamiento del tu cuerpo.» Todo esto le dizian por le enartar por amenazas o por falago.
Quando entendieron los enemigos que el cauallero que despreçiaua sus amonestamientos e a ellos menaçaron muy fea mient contra el e fizieron vna grant foguera en medio del palaçio e echaron dentro al cauallero, atados los pies e las manos, e tiraronle aquende e allende en la foguera con garfios de fierro; et el cauallero luego a la primera fue muy mal quemado del ardor del fuego, mas despues reclamo el nombre de Dios,
e man a mano fue librado de aquel tormento e fue todo el fuego amatado; por esso fue el cauallero muy firme e muy ardit en su corracon e mucho esforçado de nunca auer miedo a los diablos que auia vençidos asy. Et reclamo el nombre de Dios.E salieron los diablos del palaçio metiendo grandes bozes e fieros gritos. Et tirando consygo el cauallero metieron se por vna tierra muy negra e muy tenebregosa, do el non vio ninguna cossa sy non los diablos quel trayen. Et ally solaua vn viento muy aspero que abes podia ser oydo, mas era tanto de frio que semeiaua al cauallero quel foradaua todo el cuerpo; primeramient le leuaron escontra orient, e despues tornaron se faza abrego por vn val muy ancho escontra aquel logar do salel sol en medio del yvierno. Et entonçe oyo el cauallero lantos e gritos e lloros muy esquiuos; et quanto mas se fue allegando tanto mas oyo aquellas vozes mesquinas. E dende le aduxieron a vn campo de dolor et leno de mesquindat, que era tanto de ancho e de luengo que non podia el cauallero ver el cabo del; e el campo estaua leño de varones e de mugeres, de vieyos e de mançebos que yazian desmudos en tierra; e alas vegadas metian vozes lorando e dizien: «¡Perdon, perdon!», mas non era quien los valiese nin quien los oviese piedat; e los diablos andauan entre ellos e sobre ellos, e non quedauan deles dar muchos tormentos. Et entonçe dixieron al cauallero los diablos que le trayen: «Sy non te quisyeres tornar, asy como nos te conseyamos, todos estos tormentos abras de pasar; mas sy quisyeres creer nuestro conseio leuartemos a la puerta por do entreste.» Et el non quiso consentir nin creer en su conseio, e tomaron los diablos al cauallero e echaron le en tierra, e quisyeronle plegar ala tierra con pliegos de fierro assy como allos otros; mas reclamo el cauallero el nombre de Dios e non le pudieron enpeçer.
Et dende leuaron le a otro campo de mayor mesquindat do auia tan grand gente que non era asmado; e yazien todos papa rriba çenidos con syerpes de fuego que tenian sus cabeças sobre los pechos dellos; et sobre los otros estauan vnos sapos grandes ardientes con flamas de fuego e fincauan los rostros assy como syles quisyesen sacar los coracones. E assy estauan los mesquinos penados e lazrados, e nunqua quedauan de lazrar e de lorar nin de meter bozes; los diablos metian bozes e corrian sobre ellos e mayauanllos muy cruel mient. Et el campo era tan grand que non podia el cauallero ver el cabo fueras en ancho por do entro e por do sallio, ca de travieso paso el campo. Et dixieron los diablos al cauallero que sy non se tornase, asy como le conseiauan, que todas aquellas pennas le darian. Quando el dixo que non queria, esforçaron se de plegar lo ala tierra con clauos, mas non podieron, ca reclamo el cauallero el nombre de Dios.
Et salyeron se dende e fueron se pora otro campo que auia mill atanto de mesquindat e de dolor que en los otros, e todo leño de varones de muchas guisas que yazian desmudos en tierra con tantos de pliegos que de somo dela cabeça fasta los pies non auia logar vazio do podiese omne poner su dedo; et estos metian bozes como omnes que estauan en pasamiento e sofrian muchas pennas de viento frio e aspero que solauan sobre ellos e los diablos, queles fazian mal. Dixieron los diablos al cauallero que todas aquellas penas sofriria sy non se tornase priuado pora el mundo; e el cauallero non los quiso crer, et por eso quisyeron le plegar a la tierra con clauos, mas non pudieron, que reclamo el nombre de Dios.
Et sacaron le dende, e leuaron le dende al quarto campo, que era leno de fuego e lamas, do auia todas maneras de tormentos: los vnos estauan colgados por los pies en cadenas de fuego, los otros delos cabellos, los otros delas piernas, cabeça iuxo murgurados en piedra sufre ardient, los otros estauan en flamas e tenian garfios de fierro fincados en los oios, e en las narizes, e en las oreyas, e en los alladares, e en las tectas e en las vergas; et (en) los otros estauan assados en espectos. E los vnos diablos los atormentauan e los otros los enlardauan con mettal regalado; et sobre todo esto non les vagaua de dar bozes sobrellos. Et ally avian todas aquestas peñas e tormentos que omne non podria asmar. Aly vio el cauallero largos de sus amigos e de sus parientes, et bien los conosçie. Los lantos e los roydos dellos mesquinos que oyo el cauallero ninguna boca non podrie dezir, nin oyr nin renunçiar. Et este campo era lleno de omnes cruziados, e dellos diablos quellos atormentauan. Ally quisyeron los diablos al cauallero atormentar, mas non pudieron, que reclamo el nombre de Dios.
E passaron aquel campo e vio el cauallero vna rueda de colgados e vna rueda de fuego muy grande, et las alabes eran todas leñas de garfios de fierros do estauan colgados et fincados los pecadores mezquinos. La meatad de la rueda estaua sobre la tierra e la otra meatad estaua ascondida so la tierra. Flama muy negra de piedra [sufre] salia so la tierra aderredor de la rueda. Aly dixieron los diablos al cauallero que sy non quissyese fazer su conseio todos aquellos martyrios auie de sofrir. Et echaron le sobre la rueda et encomençaron de tornar la rueda. E el cauallero començo de reclamar el nombre de Dios, e escapo syn ningun mal.
Salieron dende los diablos con el cauallero, e tyraron le faza vna cassa fumosa muy grande, e muy alta e ancha, e era tan luenga que omne non podia ver el cabo dela; e salia dende muy grand calentura, e finco el cauallero fuera por miedo de entrar alla, e demandarron le los diablos que que esperaba, o que tardaua e por que non yva su via; que aquella cassa donde salia aquel fumo e la calura, vaño era, e ally se auia de vannar quisyese como [non] quissyese. Oyo el cauallero grand roydo e grandes vozes en aquella casa; e quando fue dentro vio tantas de fuessas redondas, e tan espesas que el omne non podrie andar entre la vna e la otra. Cada vna delas fuesas era llena de muchos metales fervientes e regallados; e ally estauan samurgados muchos varones e muchas mugeres; las vnas estauan de todo ascondidas que non pareçia ninguna cosa dellos; los otros estauan fomurgados fasta las soberçeyas, los otros fasta los ojos, los otros fasta los labros, los otros fasta los cuellos, los otros fasta los pechos, los otros fasta el onbligo, los otros fasta las piernas, los otros fasta los inoyos; los vnos se tenian en vn pie solo, los otros con amas las manos e los otros con la vna. Et alçaron los diablos el cauallero por echar le en la vna delas fuesas, mas el cauallero reclamo el nombre de Dios, e fallesçio allos diablos la fuerça e non le pudieron fazer mal ninguno.
Et partieron se dende los diablos e tyraron al cauallero faza vn otero;
aly vio el cauallero tantos de varones e de mugeres que seyan encoruados sobre los dedos dellos pies, que pocos les semeiaron los de antes que auian vidos. Todos estos estauan desmudos e catauan escontra cierço; e tremian assy como sy esperasen la muerte. Et estonçe dixieron al cauallero los diablos: «¿Maravilaste que esperan estos que assy tryemen? Sepas que sy non quisyeres tornar assy como nos te conseiamos tu sabras que esperan estos que assy triemen». Abes auian los pedado[re]s dexado que vino vn viento de torbelyno de partes de çierço e arrabo todo aquel pueblo peñado, et allos diablos mismos con el cauallero, e echolos de la otra parte del otero en medio de vn rio muy fediente e muy frio, e quando se querian leuantar sobre el agua corrian los diablos e fomurgauanlos. E el cauallero reclamo el nombre de Dios e passo alla otra parte dela ribera.Et sacaron lo dende e leuaron lo contra abrego, e vio vna lama prieta e fediente a guissa de piedra sufre salir assy como de poço; et vio omnes desmudos echados dessusso enel, assy como candellas de fuego. Et dixieron los diablos al cauallero: «Por eso que nos as seruido fasta agora estaras aqui por syempre conusco, et sy aca entrares vna vegada por syempre seras perecydo en cuerpo e en alma.» Et el cauallero fiaua dela merced de Dios e despreciaua las promessas dellos diablos; e estonçe echaron se los diablos enel pozo, e tyraron consygo al cauallero que por poco non sele fuera oluidado el nombre de Dios; mas recordosse e reclamo el nombre de Dios, assy como pudo, e luego fue librado de aquella peña de la boca del infierno; e estido desmayado e non sopo a qual parte se fuesse. Et salieron otros diablos e dixieron le assy: «¿Que fazes o que esperas? Dixieron te nuestros conpanneros que aqui era infierno; mintieron te, mas nos te leuaremos al infierno.»
Tomaron los diablos al cauallero, e leuaron le con grand roydo pora vn rio ancho e muy fediente, que era cubierto de flama e de piedra sufre. Et dixieron los diablos al cauallero: «En aqueste rio es infierno e nos fazemos el viento e el torbellino leuantar; e nos te echaremos enel rio.» Tomaronle por la mano, e començaron a triscar sobre vna puente que era sobrel rio; et en la puente auia tres cossas muy peligrosas a los traspasares: La primera cossa, era mucho desnalabre, en guissa que non podie y omne fincar pie; la segunda que era tanto de angosta e tanto de delgada que ninguno non podie y estar; la tercera cossa que era tanto [alta] que era graue cossa de ver fasta en somo. Comidio el cauallero pues le Dios de tantos peligros (le) auie sacado, e reclamo el nombre de Dios, e començo de yr por la puente; quanto mas ariba subia tanto mas ancha fallaua la puente; e dende apoco creçio la puente en ancho que paresçian dos carreras en par. Et coydaron los diablos que caeria el cauallero enel rio, e estauan los diablos en cabo dela puente atendiendo quando cadrie; mas quando vieron que pasaua libre mientre, començaron a dar tan grandes vozes, e fizieron tan grandes roydos, que mas agraviado fue el cauallero por aquello que por las penas que ante auia pasadas. Quando vio el cauallero que fincauan los diablos e que non podian pasar adelante, andido mas segura mient; los diablos corrieron sobre el rio e echauan sus garfios contra el cauallero, mas por eso paso el cauallero syn mal
e syn lissyon de su cuerpo, e vio la puente tanto creçer en ancho que abes podie ver ell agua nin dell vn cabo nin dell otro.Quando fue passado el cauallero de todas aquellas [penas] e fue librado de todo trauajo, vio delante sy vn adarue muy grande e muy alto; e quando llego a el abrios la puerta contra el, e sallio por aquella puerta vn olor tan dulçe que sy todo el mundo fuesse vnguentos e espeçias non podrian tan bien oler como aquello olia. Et assy visco el cauallero; et tal fuerça tomo consigo por aquella dulçedumbre que oluido todos los tormentos que auia sofridos. Cato el cauallero dentro dela puerta e vio vn logar dulçe mas resplandesçiente que el sol. Avn el cauallero estaua lluenne de la puerta quandol sallio a resçebir vna grant proçession, qual nunca fue vista en este sieglo, con cruzes, e con cirios e con ramos de palmas. Ally vio omnes religiossos de todas las ordenes que son enel mundo, los vnos viejos e los otros mançebos, et los otros ninnos e mugeres otrossy, de todas las hedades. Ally vio obispos, e arçobispos e abbades benitos, de todas las hedades e de todos los monesterios de Sancta Eglesia. Et todos eran vestidos, clerigos e legos, de tales vestiduras en quales siruieron a Dios en esta vida. Esta companna tan fermosa resçibio al cauallero con grant alegria; e entraron conel por las puertas cantando vn canto çelestial qual nunca fue oydo en este sieglo.
La proçession acabada e los cantos fenesçidos, dos dellos que semejauan arçobispos apartaron al cauallero e leuaron lo consygo, assy como syl quisyesen mostrar aquela tierra e la fermosura daquel logar; et mientra quele leuauan por ally vio mas de delectes e mas alegrias que omne non pudria ver nin oir nin dezir; el (lo) logar era tanto de grande que non podie ver nin asmar el cabo, fueras en ancho por aquel cabo por do entro. Toda aquella tierra era assy como prados verdes, leños de arboles e de yerbas de muchas maneras, que ollian tan bien que del olor dellas podria omne veuir por syempre; ally nunca fazie noche nin oscuridat, ca el resplandor del çiello lo alumbraua con perdurable c[l]aridat.
Et ally vio el cauallero tan grant companna de varones e de mugeres qual nunca fue vista en aqueste syeglo: los vnos estauan en vn logar, los otros en otro departidos por conventos, maguer los vnos pasauan a los otros quando querian; e fazian ojos a ojos los vnos con los otros; con tal departimiento qual a en la claridat delas vnas estrellas a las otras, los vnos estauan vestidos de oro, e los otros de porpora, los otros verdes e los otros de vestiduras cardenas, los otros blancas. Tal abito auian todos qual auian en este syeglo: los vnos yuan coronados como reyes, los otros leuauan ramos de oro en sus cabeças e leuauan ramos en las manos. Grand delecte fue al cauallero de catar toda aquella buena ventura que era en aquel logar tan delectable; grand dulçedumbre le fue de oyr e de ascuchar los cantos celestiales; e cato a todas partes e oyo los cantos delos sanctos que alabauan a Dios; cada vno se gozaua dela buena ventura de todos. Et olor tan bueno e tan dulçe auia en aquel logar quellos que morauan y semeyauan que de aquel olor vyvian.
Et todos se alegrauan dela venida del cauallero, e bendizian a Nuestro Señor quel auia aducho aly e sacado dela muerte. Et ally non auia frio nin calentura nin ninguna cosa queles pudiese enpeeçer; todas las cosas plazibles e alinpiadas e guardables, e
muchos mas deliçios e mas buenas venturas vio el cauallero que non podria lengua fablar nin coraçon pensar. Et esto todo assy complido dixieron los dos arçobispos al cauallero: «Hermano, con el ayuda de Dios, lo que deseeste ver vido lo as: los tormentos dellos dannados e la fulgura dellos saluos. Bendicho sea el Señor que te dio tal firmedumbre en tu coraçon que con la su gracia pasaste fasta aca firme mientre todos los tormentos, et qual es el logar tan bien auenturado do tu estas agora.»«Et sepas que este logar es el parayso terrennal, [de] donde fue echado nuestro padre Adam con todo su linage por su desobediençia; e nunca pudo mas ver de goço que tu as vido; sobre todo aquesto reçibio la agra sentençia de muerte, e nos por su culpa nasçiemos en pecado de que nos alinpio el babtismo, mas de[s]pues del batismo pecamos muchas vezes e oviemos mester de fazer penitençia, por acabada merced de nuestros pecados; et la penitencia que non complimos en nuestra vida complimos la despues de nuestro finamiento en aquellos logares do tu viste tantas pennas e tantos dolores. Todos oviemos a passar por ally ante que legasemos aca a esta folgura; todos aquellos que tu viste alla pennar, quando fueren alla purgados, vernan aca e seran saluos por las missas que son cantadas por ellos, e los salmos que son rezados por ellos, e las oraciones que son fechas, e alymosnas que son dadas por ellos les libran de las penas grandes e ponen las en las menores, fasta que sean libradas de todas. Ninguno de nos non puede saber de sy mismo quanto a de morar aqui en este parayso terrenal, ca assy como enel purgatorio moran vn tiempo segund la grandeza dellos pecados, asy auemos nos de morar aqui en esta folgura mucho o poco; e despues auemos de yr morar a meyor logar, mas non sabemos quando, ca cada dia creçe e mengua nuestra compannia ca non es dia (a) ninguno que alguno de nos non suben al parayso çelestial e que algunos del purgatorio non vengan aca a nos.»
Et quando ovieron los arçobispos fablado conel cauallero de vnas cosas e de otras, leuaron le a vn otero, e mandaron le que catasse arriba et que dixiese de qual color le semeiaua el çiello; et dixo el cauallero que tal le semeyava que era qual era el oro que bulle en la fragua. Et ellos dixieron assy: «Aquella es la puerta del parayso çelestial por do entran los que de nos suben al çiello. Et aun queremos que sepas mas: de ca[da]l dia nos farta el Nuestro Señor vna vegada al dia del comer celestial, et tu mismo, por el dono de Dios, gustaras connusco de aquel comer e esprometras de como es dulçe e sabrido e dulçioso.» Abes auia fenesçido la palabra, quando desçendio del çiello assy como flama de fuego e cubrio todo ese logar, e man a mano desçendio sobre las cabeças dellos e entre el cauallero; e syntio el cauallero tan grand dulçedumbre que non sopo sy era muerto nin sy era viuo. Dixieron los arçobispos: «Este es el comer de que nos farta el Nuestro Sennor Dios vna vegada al dia, asy como nos te dixiemos ende; e aquellos que de nos suben al çiello gozan e syempre gozaran por aqueste comer.»
Quando el cauallero ouo todo aquesto visto e acabado, salie del parayso triste e lloroso por quel convenie de partirse de tan buen logar por tornar ala mesquindat de aqueste syeglo; e tornose el cauallero por aquella carrera misma por do
era venido, et corrian los diablos de todas partes e esforçauanse de yr contra el cauallero, mas quando le falaron e le cataron fueron fuerte mientre esmedreçidos e fuxieron por el ayre assy como aues; et los tormentos non le enpeeçieron punto nin le fizieron mal ninguno. Et quando vino el al palaçio dol auien fallado los diablos primera miente, aparesçieron le los quinze varones quel castigaron primero e quel amonestaron primero como fiziese quando entro enel purgatorio; e gozaron se mucho con el e bendixieron al Nuestro Sennor quel auia dado vitoria e poder e dixieron: «Ya, hermano, bien sabemos que linpio eras e purgado de todos tus pecados; e en tu tierra amaneçe e quiebran los aluores, e el tu tiempo de te yr es legado; et sy el prior de la eglesia, que verna despues de la missa con su proçession, (e) non te fallare a la puerta desfiuzara luego de ty, et cerara la puerta et tornar se a.» Con estas palabras tomo el cauallero bendiçion dellos e fuesse su via. E el prior reçibiol con muy grand gozo, e metiol en la eglesia e mandol y estar otros quinze dias.E despues cruzosse el cauallero, e fuese pora Vltramar al sepulcro de Nuestro Sennor Iesu Cristo; e quando veno dalla tomo conseio de su sennor el rey, e metiosse en orden.
Et atal vida nos aiude Dios a complir a cada vnos de nos qual cumplio aquel cauallero. Amen.