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LIBRO CONTRA LA SETA DE MAHOMATH
Quándo e cómo entraron los moros en España.

Después que murió Mahomad pasados ochenta e un años, entraron los moros en España asi como leen en las coronicas e en las estorias que fueron scriptas en ese tiempo; e era estonce un rey en España, cristiano del linage de los godos, que ovo nombre Otiza, e éste era señor de España, e en Africa eran veinte y dos obispos de su señorío, e los más que eran en toda Africa, cristianos, gentiles, moros, dávanle tributo e parias.

Onde el dicho rey Otiza envió por las parias


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a Africa un conde que avía nombre do lllán; e en quanto el conde fué por las parias, el dicho rey Vitiza, que era enamorado de una su fija del conde, forçóla; onde quando tornó el conde e sopo lo que le avía fecho el rey, callóse e ascondió la saña fasta el tiempo que la vengó falsamiente.

Onde quando vino el tiempo de ir por las parias, guisó cómmo fuesse él por ellas, e fabló con los moros la traición que cumplió, mal peccado, después. E quando tornó al rey, consejóle que defendiesse por todo su señorío que non fuese ninguno osado de traer armas nin de las tener, nin de las façer; e el rey, mal día naszido, así como loco envebido en luxuria e en vilezas, cumplió el consejo del conde, así que nenguno non osava nin façer nin traer lanças nin lorigas nin cuchiellos sino pequeños.

E quando esto vió el falso conde, fuése para los moros, así como si fuesse por las parias, e díxoles lo que avía fecho, e encomo non fallaríen en España ome que alçasse armas contra ellos, ca las non avian. E en esta manera el conde traidor metió los falsos moros en España.

E pues fueron pasados los moros en España, comenzaron de usar de una artería falsa, ca los cristianos que matavan, los unos coçían, los otros


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asavan, e fazíanlos poner ante sí quando querían comer; e como quier que los non comian, fazían semejança que los comían, e fazían eguanças dellos, e ponianlos ante los cristianos; e después fazían foediços a esos cristianos, e quando llegavan a sus vezinos e les contavan esta crueleza, tan gran espanto entrava en ellos que desamparavan las villas e los castiellos. E así conquirieron en poco tiempo muchas logares.

E entre tanto murió el dicho rey Otiza. E los del regno non quisieron reçebir al fijo por rey, por razón de los grandes males que avía fecho el padre; e fué el regno partido en partes e en vandos, onde los unos tomaron por rey a uno que ovo nombre el rey Rodrigo, e fueron muchos los que no le quisieron rezebir por rey ni le quisieron ayudar contra los moros.

E así conquirieron con falsedad por las razones sobre dichas, los moros lo más de toda Es-


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paña, e llegaron fasta el Ruédano, e fasta dos jornadas aquende de París.

E empero el rey don Rodrigo con aquellos que tenían con él lidiaron con los moros, e duró la lid tres nueve días; e non tenían los cristianos armas ni con que lidiasen, sino fustes que aguzavan e secavan al fuego; e finalmente, así como Dios lo sufrió, fueron vencidos los cristianos, e los demás muertos.

E quando Dios quiso, tornó sobre los cristianos; e muy pocos que fincaron en las montañas lidiaron después munchas vegadas con los moros, e pocos cristianos vençieron munchas vegadas munchos millares de moros, e recobraron lo que avían perdido por la dicha falsedad.