Cuenta la estorya que despues desto cavalgo el rrey con todas sus conpannas e fueron se para la syudad de Burgos, onde se auja de faser la jura. E el dia que el rrey la ovo de faser, estando en santa Gadea, tomo el syd el lybro delos santos evagelyos enlas manos e pusolo sobre el altar; e el rrey don Alfonso puso las manos sobre el lybro, e començo el syd a preguntallo enesta gujsa: «Rey don Alfonso, vos venys jurar por la muerte del rrey don Sancho vuestro hermano, que nyn lo matastes njn fuestes en consejo. Desyd «sy juro» vos e estos fyjos dalgo». E el rrey e ellos dixeron: «sy juramos». «Sy no, tal muerte murays commo muryo el rrey don Sancho vuestro hermano: vjllano vos mate que non sea fyjo dalgo, de otra tierra venga que non sea castellano». «Amen» rrespondyo el rrey e los otros dose fyjos dalgo que con el juraron.
«Vos venjs a jurar por la muerte de mj sennor el rrey don Sancho, que nyn lo matastes nyn fuestes en consejarlo». Rreopondyo el rrey con los dose cavalleros que con el juraran: «sy juramos ». «Sy non, tal muerte murays qual muryo el rrey don Sancho mj sennor: vyllano vos mate ca fyjo dalgo non, de otra tierra venga non sea de Leon». «Amen» rrespondyo el rrey don Alfonso, e la color toda sele mudo.
Tr[e]s veses lo conjuro el syd Canpeador ael e alos fydalgos que con el son. Rrespondjeron «amen», pero que fue y mucho sannudo e dyxo contra el syd: «Varon Rruy Dyas, ¿por que me afyncays tanto?, que oy me juramentastes, mannana me besareys la mano». Rrespondjo el syd: «Commo me fysyeredes algo, que en otra tierra sueldo dan al fyjo dalgo. Asy fara qujen me quigere por vasallo». E desto peso al rrey don Alfonso quel syd auja dycho, e le desamo de allj adelante.
Cuenta la estorya que enbio el Çid por todos sus amjgos e sus paryentes ⁊ sus vasallos, e mostroleo en commo les mandaua el rrey saljr dela tierra fasta nueue djas. E dixoles: «Amjgos, quiero saber de vos quales queredes hir conmjgo. E los que conmjgo fueredes, de Djos ayades buen grado, e los que aca fincaredes, quiero me yr vuestro pagado». Entonçe fablo don Aluar Fannes, su primo cormano: «Convusco hiremos, Çid, por hiermos e por poblados, ca nunca vos fallesçeremos en quanto seamos bjuos ⁊ sanos; conbusco despenderemos las mulas e los cauallos e los aueres
e los pannos; syenpre vos syrujremos commo leales amjgos e vasallos». E entonçe otorgaron todos quanto djxo Aluar Fanes. Mucho les agradesçyo el Çyd quanto allj fue rraçonado. E entonçe llamo el Çyd a Martin Antoljnes, su sobrino, fijo de Fernando Djes, su hermano. E saljo conel aparte e djxole: «Martyn Antoljnes, yd vos para Burgos e fablad con Rrachael e con Vjdas, que se vengan para mj». E estos eran judios muy rricos con quel solia faser sus manljeuas. «E yo quiero les faser enganno, por tal de auer dellos algo a este tiempo, para que de a estos que van comjgo. E sy Dios me diere consejo, yo gelo desfare el enganno mucho ayna». Enquanto Martin Antoljnes fue a Burgos, mando el Çyd tomar dos arcas cobjertas de guadamaçyr e mandolas fenchir de arena. E ençyma pusyeron oro e pyedras preçyosas. E quando llegaron allj los judjos, djxoles que tenja allj gran auer en oro j en aljofar e en pyedras preçyosas. E en commo le mandaua el rrey saljr dela tierra e q[ue] tan gran auer que lo non podria leuar consygo. E que les rrogaua que le enprestasen sobre aquellas arcas, que auja menester auer con que se pudjese agujsar para se hir. E los judjos eran muy rrycos e fyauan mucho del Çyd, porque nunca fallaran mentira enel por cosa que les oujese de dar e de tomar.Cuenta la estorya que los judjos rresçibjeron las arcas del Çyd con esta condjçyon, que ellos gelas guardasen fasta un anno. E sy el Çyd las quitase fasta este plaço, sy non ellos gelas abriesen e se entergasen del cabdal ⁊ dela ganançya. E lo al, quelo guardasen para el Çyd. E, la pretesya fecha, enprestaronle tresçientos marcos de oro e otros tresçientos de plata. E destos fezieron sus cartas quales conuenjan muy fjrmes. Entonçe mandaron cargar sus arcas e leuaron a Burgos. E dieron a Martin Antoljnes todo el auer. E desquel Çyd tomo el auer, moujo con sus amjgos de Bjuar e mando que se fuesen camjno de Burgos. E quando el Çyd ujo los sus palasçyos desheredados e syn gentes e las perchas syn açores ⁊ los portales syn estrados, tornose contra oryente e fynco los finojos. E djxo: «santa Maria, madre de Djos e de todos los santos, dame poder por que pueda destruyr todos los paganos e que dellos pueda ganar commo faga bien a mjs amjgos ⁊ mjo vafallos e a todos los otros que conmjgo fueren ⁊ me ayudaren». E entonçe leuantose e demando por Aluar Fannes ⁊ djxole: «Primo, ¿que culpa an los pobres por el mal que a nos fase el rrey?; mandad castygar estas gentes que non fagan mal por onde fueremos ». E djçen que demando la bestya para caualgar ⁊ entonse que djxo vna ujeja ala su puerta: «Ve en tal punto que todo estragues quanto fallares». E saljendo de Bjuar el Çid con este prouerbio, non se quiso detener e vio vna corneja djestra. E dixo: «Amjgos, quiero que sepades tanto con la voluntad de Djos primera mente, sabed que tornaremos a Castilla con gran honrra e con gran ganançya». E desque llego a Burgos, non le saljeron a rresçebir
el rrey njn los que y eran por que lo auja defendjdo el rrey. Entonçe mando fyncar sus tyendas el Çyd en la rribera, e dyole de comer ese dja Martyn Antoljnes, e todo lo al que auja menester. E esa noche aluergaron en aquel lugar.