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FLORES DE FILOSOFÍA.

ESTE libro es de FLORES DE FILOSOFÍA que fué escogido e tomado de los dichos de los sabios, e quien bien quisyere fazer á sy e á su fazienda estudie en esta poca e noble escriptura. E hordenar e conponer por sus capítulos ayuntáronse treynta e siete sabios, e desí acabólo Seneca que fué filósofo sabio de Cordoua, e fizo[lo] para que se aprouechasen dél los omes rricos e más menguados e los viejos e los mancebos.

Aqui comiença el muy altísimo e poderosísimo libro de FLORES DE LA FILOSOFÍA para que los onbres rrycos e menguados e pobres estudiasen, por que es fecho e hordenado.

Cap. I. Commo omne deue de amar á Dios.

Cap. II. Del rrey e del fisico.

Cap. III. De la rrecebta.

Cap. IV. De la ley e del rrey que la guarda.

Cap. V. Cómmo los omnes deuen ser leales e obidientes al rrey.


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Cap. VI. De la justicia e de la injusticia.

Cap. VII. De los que an de aver vida con los rreyes.

Cap. VIII. Del rrey que sabe bien guardar su pueblo.

Cap. IX. Del rrey que pospone las cosas.

Cap. X. Del esfuerço e del [desmayamiento].

Cap. XI. De cómmo se canbian los tienpos.

Cap. XII. Del saber e de su nobleza e de la pro que viene dél.

Cap. XIII. De cómmo omne deue guardar su lengua.

Cap. XIV. De cómmo omne deue ser paciente.

Cap. XV. De cómmo omne deue ser sofrido.

Cap. XVI. De cómmo omne deue ser de buen talante.

Cap. XVII. De cómmo omne deue ser de buenas maneras.

Cap. XVIII. En cómmo omne deue pugnar en ser noble.

Cap. XIX. De la cortesía e de su nobleza.

Cap. XX. De la humilldad e del bien que nasce della.

Cap. XXI. De cómmo omne non deue ser orgulloso.

Cap. XXII. De commo omne deue pugnar en saber lleuar los omnes.

Cap. XXIII. De commo omne se deue avenir con sus amigos.

Cap. XXIV. Del esfuerço e de la couardía.


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Cap. XXV. Cómmo los omnes deuen lleuar las cosas por vagar.

Cap. XXVI. De la rriqueza e de la pobreza.

Cap. XXVII. Cómmo omne deue honrrar á sus parientes.

Cap. XXVIII. Del deparamiento de la rriqueza e de la escazesa.

Cap. XXIX. De la medida de todas las cosas.

Cap. XXX. De la mansedad e de la braueza.

Cap. XXXI. De la mejor ganancia del mundo.

Cap. XXXII. De la buena guarda.

Cap. XXXIII. De la osadía.

Cap. XXXIV. De cómmo omne non deue (aver) cobdicia del aver ageno.

Cap. XXXV. De cómmo la cobdicia faze perder al omne.

Cap. XXXVI. Qué cosa es el saber.

Cap. XXXVII. Cómmo la voluntad es enemiga del seso.

Cap. XXXVIII. De las mercadurías e de los mercados.


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I. CÓMMO OMNE DEUE AMAR Á DIOS.

Ama á Dios, e rruegale por tu alma, e por él cobrarás lo que quisieres. Sey atenplado del bien pensar e descoje lo mejor guardando la ley. Temiendo á Dios guardate de cobdicia mala. El buen ensennamiento es vestido onrrado. Quien preguntó apriso el huso. Rrey de las cosas es el saber. Loado es el omne que sufre las cuytas e non se quexa con lo que Dios le da en parte. Conplida cosa es la mesura. Non estes


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á ménos de conoscer tu estado e tu seso e tu saber. Menosprecia este mundo, e non los omnes. Non te quieras poner por sesudo. Sigue los omes non mucho, mas á guisa que sean todos pagados. Convienete aver verguença de Dios e de ty e de los omnes. Mienbrate que yrás ayna deste mundo, e commo non rrasones con los sandios. En la obediencia yase el solas. El cobdiciar es pobresa. Non puedes ser sabio fasta que vences los sabores de tu cuerpo. Vn sabio vido vna muger fermosa, e venia con la fiebre tremiendo, e dixo: «El mal con el mal se arriedra». E la muger es costilla parada, que non cahe en ella synon quien se

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enganna
. E quando vieres al omne de mala voluntad non le desdennes, mas guarda á ty más. Quien dise so poridad o non deue, enganna á syse; guarda non diga[n] atal de ty, e estorcerás. Syenpre theme aquel que trahe su coraçon aborrido. E quien te dixiere de otro dirá de ty á otrien. E quien cas-

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tiga
su fijo quando es pequenno fuelga con él quando es mayor.

II. DEL RREY E DEL FÍSICO.

Un rrey yua á caça, e vido vn predicador que pedricaua al pueblo. E dixo el rrey al pedricador: «Non puedo estar á oyr el sermon, mas rruegote que melo digas breuemente, e yrme he». E dixo el pedricador: «Id á buena ventura, mas mienbreos atanto que por vn pecado solo fué echado Adan de parayso, e qui ça-


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[be] sy querra[n a]coger en él al que fuere cargado de muchos». E andando el rrey todo ese dia pensando en esta palabra, á la tornada que tornaua de su caça vido estar ante vn físico muchos orinales. E dixo el rrey al físico: « Tu que estos enfermos cuydas melesinar, ¿sabrás [melesina] para los pecados sanar?» Dixo el físico: «E tú, cauallero, ¿sabrás sofrir la amargura de la melesina?» Dixo el rrey: «Sy». Dixo el físico: «Pues, escreui esta rrecebta».

III. DE LA RRECEBTA.

«Toma de la rrays del estudiar e las rrayses de aturar en ello e la cortesa de seguillo e los mirabolanos de la vmildad e los mirabolanos de la caridad e los mirabolanos del miedo de Dios e la simiente de la verguença e la symiente de la obediencia e la simiente de la esperança de Dios, e metelo á coser en vna caldera de mesura, e ponle fuego de amor verdadero, e soplalo con viento de perdon, e cuega fasta que se alce el espuma del saber, e esfrialo al


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ayre del vencer tu voluntad, e beuelo con deuocion de buenas obras, e sigue esto, e sanarás de los pecados».

IV. DE LA LEY E DEL RREY QUE LA GUARDA.

La ley es [cimiento] del mundo, e el rrey es guarda deste [cimiento], pues toda lauor que non ha [cimiento] guisado es de se caher, e todo cimiento que non a guarda más ayna cahe, porende pues el rrey e la ley son dos cosas que han hermandad en vno, porende el rrey ha menester ayuda de la ley, e la ley ha menester esfuerço del rrey. E sabed que con tres cosas se mantiene el rregno: la primera es la ley, e la segunda es el rrey, e la tercera es la justicia, pues la ley es guarda del rrey [e el rrey es guarda de la ley], e la espada que se entiende por la justicia es guarda de todo, e el rrey justiciero es guarda de


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la ley e onrra del pueblo e enderesçamiento del rregno, e es commo árbol de Dios que tiene grande sonbra, e fuelga so él todo cansado e lasrado e flaco, pues la ley e el rrey e el pueblo son tres cosas que non pueden conplir la vna syn la otra lo que deuen, asy commo la tienda en que ha tres cosas: panno e cendal e cuerdas; e todas tres, quando se ayuntan, fasen grand sonbra e cunplen mucho lo que non farian sy fuesen [departidas]. E sabed que, quando el rrey sigue la justicia e verdad, luego fuyen de su rregno las fuerças e los tuertos e las malfetrías e, sy les da algund poco de vagar, luego crescen e dannan la tierra asy cómmo las yeruas malas [que nascen en las pennas, quando non las escardan]; porende el mantenimiento del rregno es grande carga de sofrir e grande sennorio e grand poder que da Dios al que bien quier'. E en esta rrason dixo vn sabio: non ay dátil syn hueso nyn bien syn laserío. E porende todo rrey que judga su pueblo con verdad e con lealtad, su rregno dura syenpre ante Dios.


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V. CÓMMO LOS OMNES DEUEN SER LEALES Y OBEDIENTES AL RREY.

Sabed que obediencia es que [amedes á vuestro] rrey de coraçon e de voluntad, e que le consejedes syn enganno e syn lisonja, e que pugnedes en faserle seruicio, e que digades bien dél cada que vos acaesciere, e que le gradescades, sy bien fisier', concejeramente, e que amansedes vuestras voluntades á seer pagados dél por quier que vos faga, sy por vuestra onrra e por la suya lo fisiere. E sobre esto dixieron los sabios que asy deue [omne] ser obediente al rrey, su sennor, commo lo deue ser á Dios, ca non podria bien conplir la ley el que non fuese obediente á su rrey. E por eso dixieron: temed á Dios porque le deuedes themer, e obedesced al rrey porque le deuedes obedescer. E sabed que con la obediencia se estuerce el omne de toda mala estancia saluase de toda mala sospecha, ca la obediencia es


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guarda de quien la quier', e castillo de quien la sigue, e lunbre de aquel en quien andobiere. E sabed que quien ama á Dios ama á sus cosas, e quien ama á sus cosas ama á la ley, e quien ama á la ley deue amar al rrey que la mantiene, e los que son obidientes á su rrey son seguros de non aver bullicio en su rregno e de non sallir de rregla e de derecho. E non deue ninguno de los del rregno rreprehender [al rrey] sobre las cosas que él fisiere por enderesçamiento del rregno, ca todos los del rregno se deuen guiar por el rrey. E sabed que con la obediencia se viedan las peleas e se saluan e se estoruan los caminos dellas e aprouesen los bienes. E nunca fué omne que pugnase en desobedescer al rrey, que le non diese Dios mal quebranto ante que muriese.

VI. DE LA JUSTICIA E DE LA INJUSTICIA.

Quando el rrey [fisiere justicia en] su pueblo avrá de Dios buen gualardon e grado del pueblo, ca


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el rrey que non fisiere justicia non meresce el rregno. E sabed que el mejor de los tienpos del mundo es el tienpo del rrey justiciero, ca mejor es el anno malo que viene en el tienpo del rrey justiciero que el bueno que viene en el tienpo del rrey syn justicia, ca el rrey justiciero non consiente fuerça nin soberuia. E la más prouechosa cosa del rregno es el rrey que es cabeça dél, e la cosa por que mas vale el rrey es: que sea justiciero e mercendero. E otrosy mejor es al pueblo veuir so sennorío del rrey justiciero que veuir syn él en guerra e en miedo. E quien fase lasrar á sus vasallos por culpa dél, sabed que es syn ventura rrey. E dixo Dios que quien se desuiase del bien desuiarse-ya el bien dél, ca los que fasen justicia, esos son de luenga vida, e los que la non fasen, esos son de poca vida. E sabed que con la justicia duran los bienes e con el tuerto pierdense, pues el rrey deue ser justiciero en sy mesmo e en los de su casa e en su pueblo, e quando el rrey fisiese justicia obedescerlo a su pueblo de coraçon e de voluntad, ca el rrey justiciero ayuntase los omnes e obedescenle, e al que es syn justicia ayuntanse á desobedescer [lo], ca la justicia dél fas' llegar los omnes al su seruicio e la non justicia derramalos. E el omne que buen lugar tiene ante Dios e ante los omnes, asy es el rrey que fas'

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justicia. E el rrey es el que más deue temer á Dios e que más deue amar [verdad] e faser merced e mesura á los omnes porque Dios le fiso merced, que le dió [el] rregno que mantouiese, e metió en su poder los cuerpos e los averes de su [pueblo].

VII. DE LOS QUE HAN DE AVER VIDA CON LOS RREYES.

Sabed que quien enojar' al rrey ensannarlo ha, e quien sele llegar' meterá mientes en él, e guardatvos de errar al rrey en ningunt yerro, ca el rrey ha por costunbre de catar el muy pequenno yerro por grande, e maguer le aya omne fecho seruicio luengo tienpo, todo lo oluida á la ora de la sanna, e quien sele fas' muy priuado al rrey, enojase dél, ca quien sele tiene en caro aluengalo de sy sy non lo ha muy grand menester, ca los rreyes han por manera de enojar-se de los que se le[s] fasen muy pri-


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uados e de querer mal á los que seles tienen en caro, e quanto más ve lugar el rrey á su conpanna e á su seruicio tanto le ha mayor miedo e le conosce mayor rreuerencia. E sabed que non ha peor sanna que la del rrey, ca en rreyendo manda matar e en jugando manda destroyr, e á las veces fas' grande escarmiento por pequenna culpa, e á las veses perdona grand culpa por pequenno rruego, e [á las veses] dexa muchas culpas syn ningund escarmiento; e por todo eso non se deue omne ensannar al rrey, maguer le maltraya, e non se deue atreuer á él, maguer sea su priuado, ca al rrey vienele brauesa, e ensannase commo leon, e el amor del rrey es penado e de muy braua pena, ca mata oras ya con la primera lança que le acaesciere, viniéndole la sanna, e despues pone al vil en lugar del noble e al flaco en lugar del esforçado, e págase dél solo que sea á su voluntad. E sabed que la gracia del rrey es el mejor bien terrenal que omne puede aver, pero disen que el amor del rrey non es heredad. E la semejança del rrey es commo la vid que se traua con los árboles que falla más cerca de sy e estiéndese sobr' ellos, quales-

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quier que sean, e non busca (otros) mejores, pues (aquellos) están ant'el(la).

VIII. DEL RREY QUE SABE BIEN GUARDAR SU PUEBLO.

Sabed que el rrey e su rregno son dos cosas e commo vna persona, ca asy commo el cuerpo e el alma non son vna cosa, despues que son [departidos], asy el rrey e su pueblo non pueden ningund bien acabar seyendo desabenidos. E porende la cosa [en] que más deue pugnar el rrey es: en aver amor verdadero con su pueblo. E sabed que en este mundo non ay mayor laserio que [gouernar] pueblo á quien lo quier' guiar con verdad e con lealtad. E por esso dixo vn sabio: el sennor del pueblo es más lasrado que el más lasrado dellos. E la mejor manera qu'el rrey puede aver es, fortalesa con mesura e mansedad [sin] flaquesa. E non es bien al rrey en


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ser quexoso, mas faser sus cosas de vagar e con espacio, ca mejor podrá faser lo que non fiso que desfaser lo que ouier' fecho. E todavía le deue venir emiente de faser merced á los pecadores. E el rrey deue ser fuerte á los malos e muy derechero e faser merced á los buenos, e ha de ser verdadero en su palabra [e] en lo que prometiere, e deue aver por costunbre en amar los buenos, e ellos que fallen en él verdad. E el rrey deue catar tres cosas: la primera es, que dexe pasar la sanna ante que dé juysio sobre las cosas que lo ouier' á dar, la segunda, que non tarde el gualardon al que le ouier' fecho por qué lo meresca, la tercera es, que cate muy bien las cosas ante que las faga. E otrosy deue mucho guardar que sepa bien [la] verdad ante que judgue, ca el juysio se deue dar en cierto e non por sospecha. E sepa el rrey que la justicia que él manda faser del que meresce muerte, aquella es vida á él ante Dios.


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IX. DEL RREY QUE POSPONE LAS COSAS.

Sabed que el rrey que pospone las cosas, mucho le nusen en su fasienda. E por eso disen que el que pospone lo que oy ha de faser para cras, nunca aprouese su fecho. E quando el rrey fisiere alguna cosa con consejo de sus omnes buenos maguer non salga á bien, lo qual averná tarde, más vale que non que se aventure á faser syn su consejo maguer que salga á bien. E las peores maneras que el rrey puede aver es: seer fuerte á los flacos e flaco á los fuertes e seer escaso á quien non deue, e por eso dixieron que quatro cosas están mal á quatro personas: la pri-


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mera es: seer el rrey escaso á los que le siruen, la segunda: seer el alcallde [torticero], la tercera: seer el fisico doliente e non se saber dar consejo á su

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dolencia, la quarta: seer el rrey atal que non osen venir ant' él los omnes que le son syn culpa. [Y] más de ligero se endereçan las grandes cosas en el pueblo que la pequenna que es de endereçar en el rrey, ca el pueblo, quando es de mejorar, mejóralo el sennor, e el sennor que es de mejorar, non ay quien lo mejore synon Dios, e porende aquel de quien atienden justicia e derecho, non deuen en él fallar soberuia

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nyn brauesa. E quando se ensanna el rrey contra alguno, es en muy grant cuyta, ca le semeja que le viene la muerte de alli o espera la vida, e esto es atal commo el omne que ha sed e quiere beuer del agua e afogase con ella. E non deuen los rreyes desdennar [vnas] cosas que contescen de nueuo nyn tenerlas en vil maguer sean pequennas, ca las mayores cosas que contescieron en los rregnos pequennas [començaron], e despues crescieron, e esto fué porque las desdennaron de comienço e las touieron en vil, ca la pequenna pelea ó el pequenno mal puede crecer tanto que fará muy grande dapno asy commo el fuego que comiença de vna centella en otra, e sy luego non es amatado quema muy grande tierra.


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X. DEL ESFUERÇO E DEL DESMAYAMIENTO.

Sabed que el esforçado esmedresce sus enemigos, e onrrase, e defiendese á sy mesmo e á los que son con él, e el couarde desanpara padres e fijos e hermanos e amigos, e ayuda á sus enemigos. E las peores dos maneras que omne puede aver [son en] seer escaso e couarde, e non cuyde el couarde estorcer de muerte por su couardia sy le ouiere de venir, ca sabida cosa es que los couardes cahen sienpre en [ella] e estuercen los esforçados, e mejor es rrecebir los golpes delante e morir commo bueno que rrecebirlos detras e morir commo malo. E la primera cosa que gana el esforçado es: que anda asegurado e non se espanta de sus enemigos. E sabed que el desmayamiento nasce de la flaquesa del coraçon, e es ocasyon de muerte en las batallas, e sabida cosa es, que mas mueren en las batallas de los que fuyen, que de los que tornan sobre sy. E sabed que grand ayuda es la sufrencia, que el que es de buen talante lidia esforçadamente, commo sy estouiese en castillo, ca en el


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esfuerço gana omne onrra e es temido e [rrecelado], e la [franquesa] e el esfuerço fallaredes syenpre en los omnes de buena creencia, e el que fia en Dios es anparado [dél] en las batallas.

XI. DE CÓMMO SE CANBIAN LOS TIENPOS.

Sabed que todos los tienpos buenos e malos han plaso e dias contados en que han de durar, pues, sy te viniere tienpo malo súfrelo fasta que se acaben sus dias e se cunpla su plaso. E los mejores tienpos del mundo son los dias en que biuen los omnes á sonbra del buen sennor que ama verdad e justicia e mesura. E sabet que el mundo es commo el libro, e los omnes son commo las letras, e las planas escrip-


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tas son commo los tienpos, que, quando se acaba la vna plana, comiença la otra. E sabet que segund fuere la ventura del rrey, atal será la ventura de los que biuen so su mercet. E quando se acaba el tienpo de los que ovieren bos e vandos, non les tiene pro la grand conpanna nyn las muchas armas [nyn] sus asonadas.

XII. DEL SABER E DE SU NOBLESA E DE LA PRO QUE VIENE DÉL.

Mucho deuedes amar ser sabidores e aprendientes, e non querades ser torpes, ca sy lo fueredes perdervos hedes, e por eso disen que más vale saber que aver, ca el saber guarda al omne, e el aver hálo


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omne de guardar, e porende disen que el saber es sennor e ayudador. E sabida cosa es que los rreyes judgan la tierra e el saber judga á ellos. E todo omne

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que fabla en el saber es commo el que alaba á Dios. E dos grotones son que nunca se fartan, el vno es el que ama el saber, el otro es el que ama el aver, pues con el saber gana omne parayso, e con el aver ha solas en su solidad, e con el será [apuesto] entre sus eguales. E el saber le será armas con que se defienda de sus enemigos, ca con quatro cosas se ensennora el que non ha derecho de ser sennor, la primera es el saber, la segunda: ser ensennado, la tercera: ser de buena creencia, la quarta: ser de buena lealtad. Pues en el saber alça Dios los omnes viles e cunple los menguados. E el saber syn el obrar es commo árbol syn frutto. E el saber es dono que viene de la silla de Dios, porende conviene al omne que obre bien con lo que sabe, e non le dexe perder.


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XIII. DE CÓMMO OMNE DEUE GUARDAR SU LENGUA.

Sabed que el seso del omne yase so su lengua, porende non fas' bien [en] callar el que sabe fablar sabiamente [assí commo non fase bien el fablar al que fabla torpemente], ca disen que Dios escucha por oyr lo que dis' cada lengua; porende bien aventurado es el que es más largo de su aver que de su palabra, ca [de] todas las cosas del mundo [está] bien al omne que [aya] abondo e aún ademas sacado de


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palabra, que nuse lo que es ademas. E porende mejor es al omne que sea mudo que non que fable mal. E deue omne mucho catar que lo que dixiere, que sea verdad, ca mentira mete á ome en verguença, e non puede omne aver peor enfermedad que ser mal fablado e mal corado, ca acaesce[n] por el mal coraçon grandes yerros e por la lengua grandes enpescimientos, ca á las veses son peores las llagas de la lengua que los golpes del cuchillo. E porende deue omne vsar su lengua á bien e á verdad, ca la lengua quiere seguir lo que ha vsado. E sabed que vna de las peores costunbres que omne puede aver es: aver su lengua presta para rrecudir á mal.

XIV. CÓMMO OMNE DEUE SER PACIENTE.

Sabed que paciencia es que non peche omne mal por mal en dicho nin en fecho, e que non muestre sanna nin mala voluntad, nin tenga mal condesado en


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su coraçon por cosa que le fagan, nin que le digan. E de la paciencia son dos maneras, la primera es: que sufra el omne á los que son mayores que él, la segunda: que sufra á los menores que él. E por esto disen que, quando vno non quiere, dos non varajan. E sabed que nunca barajan dos buenos en vno, mas en dos malos fallaredes baraja, e quando barajan [vn] bueno e [otro] malo, amos á dos son contados por eguales. E porende deue omne dar pasada á las cosas, sy non, nunca será paciente.

XV. CÓMMO OMNE DEUE SER SOFRIDO.

Sabed que puede omne llegar á lo que quisiere, sy sofriere lo que non quisiere, ca sy dexa omne lo que desea en las cosas que entiende que le po-


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drán [nosir], avrá lo que desea en las cosas que le aprouecharán. E por esto disen que sofridores vencen. E la sufrencia es en cinco maneras, la primera: que sufra el omne lo quel' pesa en las cosas que deue sofrir por rrason e por derecho, la segunda: que sufra de las cosas quel' pide su voluntad seyendo dannosas al cuerpo e á la alma, la tercera: que sufra pesar por las cosas [de] que entiende que avrá gualardon, la quarta: que sufra lo que [le] pesa por las cosas que se theme que podrá rrecebir mayor pesar por ello, la quinta: que sea sofrido fasiendo bien e guardándose de faser mal. E sabed que vna de las [mejores] ayudas que el sesudo puede aver

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es la sufrencia, e por eso disen que segund fuere el seso del omne atal será la su sufrencia.

XVI. DE COMMO OMNE DEVE SER DE BUEN TALANTE.

Sabed que el omne de buen talante es omne de buena ventura, porque se fase amar, e el que es de mal talante es de mala ventura, porque se fase desamar. E el que es alegre e de buen rrecibir gana amigos syn costa, e el [buen] rrecebir es llave del amor, e los que non han abondo de aver con que puedan ganar amor de los omnes [ayan] abondo de buen talante con que [los] ganen, ca el que es de buen talante fas' buena vida. E cierta cosa es que el que se aconpanna con omne de mal talante por fuerça se [avrá] de ensannar contra él maguer sea paciente. E en el omne de buena creencia deue aver tres cosas, la primera: paciencia con que sepa bien lleuar los omnes, la segunda: castidad por que non peque, e la tercera: buen talante con que gane amigos. E [pueden] los omnes ganar con buen talante


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[más amigos que] el monge con su rreligion. E sabed que el mejor conpannon que omne puede aver es el buen talante. E el omne de mal talante non puede ser leal nin de durable amor. E quien fuere de dulce palabra será amado de los omnes, e con todas las buenas maneras ha omne menester gracia e donayre e ayuda de Dios.

XVII. DE CÓMMO OMNE DEUE SER DE BUENAS MANERAS.

Sabed que el que quisiere ser de buenas maneras deue perdonar á quantos le erraren, e faser algo á quien gelo demandare, e non meta mientes en la torpedad de los torpes. E dixo vn sabio que sy quisieres ser de buenas maneras da algo al que pediste e non te dió, e perdona al que te fiso mal, e pecha el bien por el mal. E con tres cosas gana omne claro amor de sus amigos, la primera es: que los salue do quier que los falle, la segunda es: que los rreciba bien do quier que los encontrare, la tercera es: que los rrasone bien do ellos non estudieren. E otras


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tres cosas son menester al que quiere seer de buenas maneras, la primera es: que sea omne bien ensennado, la segunda es: que non faga cosa de que se tema que avrá verguença, la tercera es: que non faga cosa de mal á ninguno. Quando [te] fisiere Dios mercet e graçia [si vsares della bien, te durará], e non departas ante aquel que temes que te desmentirá, e non prometas lo que temes que non podrás conplir, e non comiences cosa que temes que non podrás acabar. Punad en ser con omnes de buena fé, ca ellos rraen la [orin] de los coraçones de los pecadores. E el que ama á ser con los buenos, sabed que es de alto coraçon. E fas buenas obras, e ganarás buen pres, e sy quisieres conplir los mandamientos de la ley non fagas á otro lo que non querrias que fisiesen á ty. Sabed que en amar á

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Dios se cunplen [todas las buenas maneras].


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XVIII. EN CÓMMO OMNE DEUE PUGNAR EN SER NOBLE.

Sabed que el noble deue aver siete maneras en sy, la primera es franquesa, la segunda: esfuerço, la tercera: sufrencia, la quarta: paciencia, la quinta: verdad, la sesta: vmilldad, la vii: castydad. E el noble quanto más alto es, atanto más deue ser vmilldoso e más sofrido e más mesurado. E muchos enbargos ha de sofrir el que quier' ganar noblesa, ca ha de ser franco á los que le pedieren, e paciente á los [que le yerran], e vmilldoso á los que [ant'él vinieren] [e non deue tener] mal coraçon á ninguno, e deue ser ayudador á los que menester ouieren su ayuda, e non deue ser lisongero, e sy dixiesen mal dél,


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que non se ensanne, e que non desprecie á ninguno menor [de sí].

XIX. DE LA CORTESÍA E DE SU NOBLESA.

Sabed que cortesía es suma de todas las bondades, e suma de la cortesya es que aya omne verguença á Dios e á los omnes e á sy mesmo. Cortesya es themer á Dios. Cortesya es que non faga omne en su poridad lo que non querria faser en concejo. Cortesya es que non faga omne todas las cosas de que ha sabor. Cortesya es castidad, e que se trabaje omne por buscar bien á los omnes en quanto pudiere. Cortesya es ser omne farto en su voluntad de lo que ouiere. E el aver es vida de la cortesya, e la castidad es vida del amor, e el vagar es vida de la paciencia. Cortesya es sofrir omne su despecho e su pesar e non mouerse por ello á faser yerro. Porende disen que non ay fé syn laserio.


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XX. DE LA HUMILLDAD E DEL BIEN QUE NASCE DELLA.

Sabed que la vmilldad es [fruto] de la paciencia, porende en el que es de buena fé fallaredes buena vida. E la humildad es vna de las rredes con que gana omne noblesa. E quien se vmillare á Dios, ensalçarle ha, e quien sele alçare abaxarle ha. E el noble quanto mayor poder ha, atanto se deue omillar más, e non se mueua porende asy commo non se mueue el monte por el grand viento, ca el vil con poco poder que ha préciase mucho e alíuiase [e] crécel' soberuia asy commo se aliuia la paja con el poco viento que la mueue ayna. E la mejor bondad es: que faga omne bien e non por gualardon, e


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que se trabaje de ganar aver, e non con mala cobdicia, e que sea omilldoso e non por abaxamiento, ca sy se omilla el noble es alçamiento, e sy se prescia es abaxamiento dél. E sabed que el que fuere omilldoso e de buen beuir venirle ha el bien buscar asy commo [busca] el agua á lo más baxo de la tierra.

XXI. DE CÓMMO OMNE NON DEVE SER ORGULLOSO NIN PRECIARSE MUCHO.

Sabed que non disen orgulloso synon por el que se pone en más alto lugar quel' non conviene. E por esto disen que nunca se precia mucho synon el vil omne, ca sy se precia el noble flaquece en su noblesa, e sy se omilla gana altesa, pues la ocasyon del seso es: que se prescia omne más que non vale, ca el que non se precia mucho nin es orgulloso da buen pres á su cuerpo e á su alma. E es marauilla cómmo se puede preciar mucho el que pasó dos veses por do


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pasa la orina. E sabed que ménos mal es, quando peca el omne e non se precia, que quando non peca e se precia mucho.

XXII. DE CÓMMO OMNE DEUE PUGNAR EN SABER LLEUAR LOS OMNES.

En esto deuedes meter mientes los que los omes aveys menester, ca la mayor [partida] del seso es en saber bien leuar los omnes, e quien esto sopiere bien faser biuirá en onrra e en pas. E quien non biue en pas biue en afruenta e en verguença, e quien afruenta á los omnes de lo que fasen apónenle


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ellos lo que non fas'. E quien quier' yr contra muchos, serán todos contra él e tirarán contra él commo contra sennal, e la sennal á que muchos tiran, non puede ser que alguno non le acierte. E porende onrrad los omes segunt su voluntad, e sabed los lleuar segunt sus maneras.

XXIII. DE CÓMMO OMNE SE DEUE AVENIR CON SUS AMIGOS.

Quien se aviniere con sus amigos ganará su amor, e quien esto non fisiere ganará su desamor, pues con


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la [avenencia] viene solas e pas, e con la [desavenencia] viene desamor e pelea. E quien se fase á los omnes con mesura gana su amor, e quien los esquiua gana su soledad, ca mejor es al omne estar solo que con mala conpanna. E sabed que [el] mejor amigo es el que non se desaviene de sus amigos, e quando se acuerda el vn amigo con lo que quiere el otro, crece entre ellos el amor, ca [el acuerdo] es buena ventura, e la discordia mata al amor antiguo e aduse desamor nueuo e descubre algund desamor sy lo y a encubierto. E el [acuerdo da] alegría e amor, e el [desacuerdo] aduse enemistad e desamor.


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XXIV. DEL ESFUERÇO E DE LA COUARDÍA.

Sabed que el comienço del esfuerço es: que sea omne todavía apercebido. E non disen esforçado por el que se mete á peligro conoscido, ca muchos se pierden por la mala guarda e tarde sanan, pues deue omne todavia á ser apercebido porque sy alguna cosa le viniere á sobrevienta, que le fallen apercebido e aparejado, ca del apercebimiento nasce segurança, e de la [ventura nasce] rrepi(n)tencia, pues esta syenpre aparejado, e mete mientes en tí, ca sy vinieren las cosas commo tú quisieres,


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entenderán los omnes que lo [ganaste] con seso e con apercebimiento, e sy fueren contra tu voluntad sabrán los omnes que non fincó por ty, e serás syn culpa, e más vale que te detengas en lugar que serás seguro, que non que te aventures e te metas en aventura.

XXV. CÓMMO LAS COSAS DEUE OMNE LLEUAR POR VAGAR.

Mejor es leuar las cosas por vagar e rrecabdar que rrebatosamente e non rrecabdar, pues en el comienço de las cosas deue omne meter mientes en lo que ha de faser. E sabed que por el grand vagar se enbargan las cosas e por la acucia aprouesen. E disen que mejor fecho ha fecho el que fas' sus cosas con mansedunbre e con vagar, ca el vagar es [arma] de los sesudos, e á las veses cuyda omne adelantar


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en sus obras por apresurarse, e tórnansele á çaga, pues el que se mete en las cosas con mansedunbre tiénese con Dios, e el que se apresura tiénese con el diablo. E quando se conseja el omne en lo que ha de faser [fásen] le entender lo mejor, e quando se averigua el vn consejo con el otro, ally viene el [buen entendimiento]. E lo que se fas' con consejo syenpre se acaba con alegría, e lo que se fase arrebatosamente viene con rrepi(n)tencia, ca la ventura non viene continuadamente.


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XXVI. DE LA RRIQUESA E DE LA POBRESA.

Sabed que la rriquesa es apostura e la pobresa despreciamiento, ca ella aduse á omne á discrecion. E con la rriquesa se ganan los preses e las mercedes, e non ay cosa por que sea loado el rrico, que non sea denostado el pobre, ca sy fuere esforçado dirán que es loco, e sy fuere rrasonado dirán que es parlero, e si fuere sosegado dirán que es torpe, e si fuere callado dirán que es necio. Porende mejor es la muerte


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que la pobredad, e non ay mayor vilesa que pobredad e torpedad. Pues el que enpobrece, maguer sea en su tierra, tan estranno se fas', commo si fuese en tierra agena. E el rrico, quando es en tierra agena, tan solas[ado] es, commo sy fuese en su tierra dentro en su casa, ca el que enrriquesce, todos lo onrran, e el que enpobresce, todos lo aviltan. Pero la rriquesa es á muchos dannosa, porque engrien con ella, e non lo fas' esto la pobresa, ca con la rriquesa son los omnes desobedientes á Dios, e con la pobresa obedéscenlo, ca noble cosa es pobresa con que gana omne el otro mundo, e vale más que rriquesa con que lo pierde,

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ca en el mundo non ay mayor miedo que el que ha algun bien e lo teme á perder, ca segund es el [sobir] es á las veses el caher. Porende se deue omne tener por pagado de lo que ovier' e que Dios le da, e pugnar de faser con ello su vida lo mejor que pudier'. E por esto pidió el filosofo á Dios que non le diese rriquesa con que se maluase nin pobresa con que se quexase.

XXVII. CÓMMO OMNE DEUE ONRRAR Á SUS PARIENTES.

Todo omne deue faser onrra á sus parientes: los pobres, ca por faser bien e onrrar sus parientes


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esfuerçase la rrays, e cresce el linaje. Bien faser es: que tema omne á Dios e faga omne bien á sus parientes: á los pobres, ca por faser el omne bien le viene bien, ca tres boses son que suben al cielo, la primera es de la merced, e paresce ante Dios, e dise asy: Sennor, fisieron, e non gradescieron, la segunda es (la del condesijo negado, e paresce ante Dios, e dise así: Sennor non fisieron lealtad en mí, e la tercera es la de los parientes), e paresce ante Dios, e dise asy: Sennor desáma[n]nos, e non sabemos por qué. E la mejor alimosna que omne puede faser es: que faga bien á sus parientes, ca grant malestança es tirar la limosna á sus parientes e darla á los estrannos. E quien desama á sus parientes syn rrason fase grand yerro. E porende disen que todo desamor que sea por Dios, que non es desamor, e otrosy todo [amor] que sea contra Dios, que non es amor. E sabed que non deue omne desamar á sus parientes quier sean rricos quier pobres.


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XXVIII. DEL DEPARAMIENTO DE LA RRIQUESA E DE LA ESCASESA.

Sabed que toda la franquesa, que es de Dios, [e él la ama,] pues la franquesa aduse amor, e la escasesa aduse desamor. E tan grand sabor ha el franco de dar commo el escaso de tomar. E el que ha poder de faser bien e non lo fase, es grand mengua dél e es ocasion que le viene. E el que despiende su aver en faser bien es como el que va á ganar algo de sus enemigos, e lo condesa para sy. E el que ha abondo de aver de guisa que non ha por qué se temer de ser pobre, e es escaso, este a mayor culpa que non otro. E el omne en quien ha franquesa, aquél es de más alto coraçon que non otro, e demas aduse buen pres. E sabed que, quando los francos son pobres e los escasos rricos, entonce son los buenos en cuyta, ca cierta cosa es que, quando menguan los fasedores del bien, piérdense los vergonnosos. Pues


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quien precia su aver desprecia á sy mismo. E el [mejor] comienço de la franquesa es: que non quiera omne algo de mala parte, e por esto quien espiende su aver o gelo non gradescen, su aver es que espiende en balde. E la mejor cosa que omne puede faser es: que faga omne bien por su alma, e en esto onrra su cuerpo e su aver.

XXIX. DE LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS.

Sabed que todas las cosas del mundo han medida, pues quien pasa la medida fase ademas, e quien la non cunple fase á de ménos. E más vale aver guisado á quien quier' espender con mesura que (á) aquel que ha grande rriquesa e es gastador de mala guisa. E el que espiende con grand rrecabdo e con mesura gui-


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sado es que [le dure] su aver, e el que es gastador e despiende ademas es guisado que pierda su aver. E con tres cosas se afirma la rriquesa, la primera es: que sea omne sofrido, la segunda: que sea perdonador quando fuere poderoso, la tercera es: que sea manso e mesurado quando fuere sennor. Pues deue omne ser pagado con lo que Dios le diere.


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XXX. DE LA MANSEDAD E DE LA BRAUESA.

Sabed que la mansedad es buena ventura, e asy la brauesa es mala ventura. Pues quien acometiere grande cosa con mansedad acabarla ha syn dubda. E non pugne omne en cobrar la [menor] cosa del mundo con brauesa, ca la brauesa es la más loca manera del mundo e la peor que omne puede aver. E sabed que la locura e la brauesa es en aquel que se atreue con quien puede más que él. E del golpe del sesudo pocos omnes guarescen bien dél, e el que fuere manso alcançará [con seso y con yngenio]


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maguer aya poco poder, mas que non alcançará el loco atreuido maguer que pueda mucho. E quien sabe lleuar los omnes con mansedad dará ménos de lo que deue, e tomará más de lo que deue, e fincará loado. Pues la mansedad es llaue de toda buena ventura. Porende, quando començare omne las cosas con consejo e las demandare con rrason e con mesura e con mansedad, ayudargelas ha Dios á rrecabdar.

XXXI. DE LA MEJOR GANANCIA DEL MUNDO.

Sabed que non ha mejor ganancia que el seso, e non ha peor [ganancia que torpedat] e locura, ca el loco quanto más [le cresce] el aver e el poder, atanto más le crece la locura e la soberuia. E sabed que


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el cuerpo del omne es commo el rregno, e el seso es commo el rrey, e las maneras son commo el pueblo. Pues sy pudiere el rrey más que su pueblo enderesçarle ha e guardarlo ha bien, e sy pudiere más el pueblo que el rrey piérdese el rrey e el pueblo. E el omne syn seso es commo la tierra yerma syn lauor, e los coraçones de los omnes que son con seso son atales commo la tierra que es poblada de buenos pobladores, ca los sesos pobladores son de los omnes. E

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otrosy es sufrido el que vence su voluntad e pecha el bien por el mal poco quel' fase[n, e] que non se trabaje en las cosas que le non cunplen.

XXXII. DE LA BUENA GUARDA.

Sabed que la buena guarda es que meta omne mientes en sy e en las cosas en que entiende á que ha de acudir, e esto ha de seer ante que lo comience, ca el que se mete en aventura en las cosas [en] que puede errar es atal commo el ciego que se mete á andar en el lugar que ha sylos ó poços do puede ca-


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her. Pues la guarda desto es commo la rred que está parada, e cahen en ella los que se non guardan de mal. E otrosy quien se adelanta yerra, e el que se quexa non cunple. E más grado deues aver al que te metiere miedo fasta que lliegues á saluo, que al que te ayudare e esforçare fasta que te meta en lugar do estés syenpre á miedo e con grand rrecelança, ca cerca del miedo y es la rrecelança, e cerca de la rrecelança y es el seguramiento. E á las vegadas más vale arte que ventura. Pues la [peresa] e la mala guarda aduse al omne á suerte de muerte, e quien demanda la cosa ante de ora a la despues de ora. E de la cosa que non sabe omne, quando se acaescerá, déue se aparejar e apercebir para defenderse della quando viniere.


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XXXIII. DE LA OSADÍA

La osadía pocas veses torna á mano de omne sy non la acomete á so ora, e quando pospone omne el cometer finca con mansiella. E sabed que la ventura es en el cometer de la voluntad. Porende non deue omne dexar de cometer quando viere lugar e sason de lo faser. E otrosy cata que non te metas á peligro, ca disen los sabios que pocas veses acaba el peresoso bien, pues el vagar es enperesçamiento, e el rreboluer es estoruo, e el entremeter es esfuerço. E dixo el sabio que la couardía es quando demanda[n al] peresoso consejo. E el esforçado es el omne que mete en obra lo que quiere faser sol' que aya bien pensado en ello. E sabed que la peresa es en dos guisas, la primera es quando enperesa el omne en demandar la cosa á la sason que la puede aver, la segunda: quando se acucia en demandar la cosa despues que le sale de manos. Pues el apercebimiento es que meta omne mientes en las cosas ante que le salgan de ma-


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nos. E porende mejor es el omne en cometer en comienço de la obra que en acabamiento della, pues todo omne se deue entremeter ante que pierda la ora, e deue meter mientes en lo que quiere faser ante que lo faga a.

XXXIV. DE CÓMMO OMNE NON DEUE AVER COBDICIA DEL AVER AGENO.

Derecho es que todo omne se guarde de aver cobdicia del aver ageno, ca el que cobdicia lo ageno nunca fuelga nin a bien. E sabe que, mientra te touieres por abondado de lo que ouieres, avrás onrra. E más vale poco con verdad e con bondad que mucho con mentira e con maldad. E mejor es lo poco que


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cunple que lo mucho que mengua. Pues [puna] en ganar quanto pudieres e guísalo de faser apuestamente, ca [muchos acuciosos] cuydan ganar e pierden [e el que gana apuesto non yerra], ca la rrays que han los que son abondados es esta, que sean [fartos] en su voluntad, e lo[s] que esto han non aman faser thesoros, nin yerran, nin lo fasen de mala cobdicia. E el que es pagado en su voluntad es [forro], e el que es cobdicioso es syeruo de su aver. Pues aquel que es de buena ventura non

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[torna] cabeça por el aver ageno, ca la honrra del bueno es que escuse lo de los omnes, que non lo llieue de mala parte. E porende la verdad e el pagamiento de la voluntad guarda la noblesa e la fé.


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XXXV. CÓMMO LA COBDICIA FASE PERDER AL OMNE.

Sabed que la cobdicia fase perder á omne, ca la cobdicia e la avaricia son fuentes de dolores e miedo, e syenpre andan en vno, ca el cobdicioso syenpre se llama pobre, e por fuerça ha de ser malo, e sy gana rriquesa ha de ser escaso, e sy le viene mengua fasese pedidor e seguidor. Porende la cobdicia trahe abaxamiento presente e quexedunbre e laserio con verguença e vida con pesar e pobresa continua. E sabed que el que pone su esfuerço en mala cobdicia fasle que despues lasre luengamente, pues non pujedes mucho ademas en las cosas que amaredes que por aventura non se encimarán en el bien que vos cuydaredes. Otrosy non deue omne aver grand mie-


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do sy le viniere luego de mano con que le pese, que quiça le verná despues con que le plaserá e le será bien porende. E dixieron los sabios que el yrado non será rrico e el [cobdicioso] non será folgado, pues non ha peor cosa que mala cobdicia natural.

XXXVI. QUÉ COSA ES EL SABER.

Sabed que el saber es tal commo la candela, que quantos quieren tisones se alunbran della, e ella non vale ménos nin mengua porende, e el mejor saber del mundo es el que tiene pro al que lo sabe, e el que [esclaresce] la lunbre de la fé. (E) el que es sabio [¿quándo] se demuestra por omne de mala parte e de mala creencia, e el torpe por de buena? E tan poco puede escusar el omne de buena parte el saber commo


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la vida, ca con el saber conosce el omne el bien e la merced que Dios le fase, e gradescergelo ha. E la mejor cosa que el sabio puede aver es que faga lo que el saber le manda, ca el saber es lunbre e claridad. E porende aprende el saber, ca en aprendiéndolo fas' omne seruicio á Dios. E todo omne que fabla en saber es tal commo el que alaba á Dios. E el saber es dono que dió sanctus espiritus.

XXXVII. CÓMMO LA VOLUNTAD ES ENEMIGA DEL OMNE.

Sabed que necio es el omne que non sabe que la voluntad es enemiga del seso [ca el seso], e el buen consejo duermen todavía fasta que los despierta el omne. E la voluntad está despierta todavía, e por eso vence la voluntad al seso las más veses. Pues la ocasion del seso es seer omne omildoso á su voluntad. E sabed que el que es más obediente á la voluntad que al seso es escalera para sobir á todas las maldades. E porende la más prouechosa lid que el omne puede faser es que lidie con su voluntad. E véngate de tu voluntad, e estorcerás del mal que te puede venir


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de aquello que ella cobdicia. E sabed que todo omne que es más obediente á su voluntad que á su seso es más syeruo que el catiuo ageno enferrojado. E porende el que es de buen entender fas' las cosas segund su seso e non segund su voluntad, ca el omne que fuer' sennor de su voluntad pujará, e el que fuer' syeruo [della] abaxará. E sabed que el seso es amigo cansado e la voluntad es enemiga fuerte e seguidor. E porende deue omne obedescer al seso asy commo á verdadero amigo e contrastar á la voluntad asy commo á enemigo malo e muy falso engannador.

XXXVIII. DE LAS MERCADURÍAS E DE LOS MERCADOS.

Sabed que las mercadurías e los mercados son cosas [e] lugares con que gouierna Dios su pueblo. E quien fuer' sabidor e acucioso, éste ganará su


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parte derechamente [e] con lealtad, ca el aver que asy es ganado aproueselo Dios solo que los omnes vsen dello asy commo deuen. E sabed que el omne nunca muere saluo quando es conplido aquel gouernamiento que Dios le puso en este mundo. E porende temed á Dios, e aved buena fiusia en él, e buscad vuestro gouierno apuestamente e bien, e despues pugnad en demandar vuestra rrason derechamente, e non enpecedes de catar por al, e sabed que á las veses quantos pasos fase omne por su parte, tanto sele alliega más su ganancia, e quanto más tarda, tanto sele aluenga más, e torna en pesar. Pues la peresa es llaue de la [pobresa], e la acucia es llaue de la ganancia, e el que se arrincona en su casa con peresa, nunca ha de aver cosa con que gose, ca la peresa es enemiga de las obras e estoruador de las ganancias. E los omnes que non se entremeten de buena guisa son los peresosos, e esto tal es muerte á los peresosos. E sabed que la folgura syn rregla aduse pobresa e laseria, e es disconcordia de flaco coraçon, e sy algun bien quisyeres aver pára tus costados á todos cabos en afanar e á lo que te viniere,

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ca el bollicio es carrera para allegar á la ganancia e para aver despues folgura, e la peresa aduse á omne á perderse, e non se puede encimar en los grandes fechos nin acabarlos syn grandes trabajos. E maguer ayades folgura non dexes de lasrar, ca todo omne deue trabajar todavía, pensando en fecho de su ánima, ca cierto es que ha de morir, e mientre en este mundo fuer' pugne en guardar con Dios e con buena manera en guisa que biua en onrra, e que, quando le viniere la muerte, aya su cuerpo onrra para syenpre. E por esto dis': fas bien por Dios, e fas bien por tu alma, que sabes que has de finar quando non cuydares, e trabájate en ganar aver derechamente, commo sy syenpre ouieses de beuir. E fas bien, e non cates á quien, e non dubdedes que, quando non cuydaredes, te prestará. E mejor es que finque tu aver á quien non deuia despues de muerte que aver á pedir algo á tus amigos en vida. Pues sy tuvieres mientes en

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la menor cosa de las tuyas acrecentarla has, (e) sy (non) rreparares la mayor mengua. E maguer ayas mucho non dexes de meter mientes en lo poco. E cosas ha el omne que le valdrian más venderlas que meter mision en ellas. E aquél es guiado e bien andante

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e bienaventurado que Dios quiere ayudar e guiar e guardar.

Aqui se acaba este libro de FLORES DE FILOSOFIA. E bien andante es quien por estos castigos se guia.

Finito libro sit senper laus gloria Christo.


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VIII. DE CÓMMO DEUEN LOS OMNES SER ENSENNADOS.

Sabet que el ensen(n)amiento es [al] seso commo el guarnimiento á la espada, e creet bien que el ensen(n)amiento es manera del seso, e más vale ensen(n)amiento en lugares que linaje, ca el [onbre bien] ensennado, conoscerlo an por su ensen(n)amiento, e non lo conoscerán por [su] linaje, si non gelo muestran non gelo fasen saber. E el ensen(n)amiento es buen conpannero á los que son fuera de su tierra, e es buen conortador á la soledat. E sabet que non puede omne mostrar á su fijo mejor [cosa] que buen ensen(n)amiento. Quien castiga su fijo, quando es pequenno, fuelga con él, quando es grande. E todo omne que en sí ouier' tres cosas non será lasrado, la primera: [que sea bien ensennado], la otra: que non faga mal á ninguno, la otra: que non saga cosa


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que le esté mal. Non ha mayor bien que buen ensen(n)amiento, e el que es abondado de saber más que de seso es commo el pastor que ha poco seso e ha de guardar mucho ganado. E el que non es de buena creencia quanto más abondado es de saber, atanto es peor e más dannoso. E el buen consejo e el buen entendimiento e el buen seso, si es metido en obra que sea [a] seruicio de Dios, es bien, e si non, quanto fuese más bueno, atanto es peor. E quanto fuere el seso del omne más conplido que su saber aprouechará todo al omne, assí el seso commo el saber, e si fuere su saber más que su seso non se aprovechará de su seso nin de su saber, ca disen que el saber sin seso es commo el árbol sin fruto. E sabet que, quando es omne abondado de saber e menguado de seso, ménos vale por lo que sabe, e más le valeria que lo non sopiesse. E el saber e el ensen(n)amiento anparan e desenbargan el seso de los sesudos, e enbargan al necio, e fásenlo commo mudo, ca assí commo annade la lus del dia en la vista de los ojos de los omnes assí annade ceguedat al morciegalo, e bien assí es esto commo el cogonbro amargo [que] quanto más lo rrieguan con agua dulce, atanto cresce más en su

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amargura, e otrosy acaesce del omne loco e malo que quanto más sabidor es, tanto es peor e puede más nusir, e pues el ensennamiento ennade en el seso, e el decorar rretiene el saber, e el usar agusa la memoria, e el disputar agusa la agudesa, e el oluidar es ocasion del saber. E sabet que non es el saber en los que han muchas palabras, mas en los que an sabor de saber e entender.

XXI. DE CÓMMO DEUE OMNE PUNAR EN FASER BIEN.

Sabet que el bien faser es condesijo durable. E el bien faser se cunple con tres cosas, la primera: que lo faga el omne ayna, la segunda: que lo faga omne en poridad, la tercera: que tenga omne que fiso poco ma guer aya fecho mucho. E sabet que con el bien faser, que se desuia omne de muchas ocasiones. Pues rrason es que al que Dios fase merced, que aya de sofrir muchos enbargos, e (el) que lo[s] non [quisiere] sofrir es guisado de perder aquella merced, ca mucho ama Dios al que fase bien á los omnes. Pues sabet que quien bien fase, que non cae, e si cayere mucho[s] fallará que lo ayudará[n] á leuantar[se]. E


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el que fase bien mejor es que el bien, e el que fase mal peor es que el mal, [y] el que bien fase non pierde su galardon, maguer non lo rreciba de los omnes, ca el bien faser Dios lo galardona. E porende conuiene á omne faser bien en quantas maneras podiere, maguer sean las vias angostas e los caminos asperos, ca sabet que todo bien faser es merced, pero non deue omne rretraer el bien que fisiere, ca más apuesto será á omne non faser el bien que faserlo e rretraerlo, ca por esto disen: fas bien e non cates á quien.