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[LA ESTORIA DE ERCULES]

[CCCXCIII.] Aqui se comiença la estoria de Ercules.

En este lugar vos contaremos el linage E donde vino Ercules, e el su nasçimiento, e los grandes e estrannos fechos que el fizo por el mundo. E commo quier que los el fiziera en tienpos departidos e en muchas tierras, ayuntamos los nos aqui todos aquellos buenos fechos por que vaya toda la su estoria vna, commo de tan grand prinçipe e sennor commo el, e que la entiendan mejor los que la quisieren oyr.

E Ercules el grande fue de grand linage, e omne muy entendido, e sabio, e muy valiente a manos, segunt oyredes en muchos fechos grandes que fizo de que fablan mucho los autores de los gentiles que fizieron sus libros de las cosas que acaesçieron cada vnas en sus tienpos, e otrosi los nuestros sabios. Mas fallamos que fueron quatro Ercules; e por que auemos ya departido ante desto en esta estoria, dezimos aqui ende esto poco:

El primero Ercules salio bueno e fizo grandes fechos asaz; e nasçio ante que Moysen. Ercules el segundo fue vn sabio que ovo otrosi grand nonbre por su saber commo este otro Ercules por sus fechos; e fue natural de la çibdat a que dixeron Fenix, segunt cuentan Eusebio e Geronimo. E esta çibdat fue la que poblo e rey Cadino e Fenix, su hermano, fiios de Agenor, rey de la çibdat de Tebas de Egipto, padre de Europa de la que deximos en el libro de Josue que leuara robada el rey Jupiter. E cuenta Eusebio e Geronimo que a este Ercules llamauan Desanao por sobre nonbre a departimiento de los otros Ercules por que, quando fablasen de alguno de ellos, que sopiesen los omnes de qual dezien. E asi diz que le dixeron Ercules Desanao despues en sus escritos e en sus estorias los sabios de tierra de Capadoçia e los otros que fablaron del. E deste non fallamos que diga ninguno mas en los libros latinos, ca fue griego, sinon que dizen que era filosofo. E otrosi fue este Ercules el segundo en tienpo de Moysen. E fallamos que seys annos antes que Moysen sacase el pueblo de Yrrael de Egipto fue, segunt cuenta Eusebio e Ge ronimo.

E de Ercules el terçero dizen que ovo nonbre Ercules Musoleo. E deste cuentan las estorias menos que de los otros, saluo ende que dizen que fue filosofo. E de Ercules el quarto, que fue el grande, fablan muchos griegos commo Homero e otros, e muchos de los nuestros sabios latinos commo Paulo Orosio, e maestre Godofre, e Sigiberto, e el obispo don Lucas, e el arçobispo don Rodrigo de Toledo, e otros muchos. E de los gentiles latinos otrosi cuenta Virgilio, e Plinio, e Ouidio, e Estaçio, e Lucano, e fodos los que a la sazon del alguna buena obra fizieron de estorias e de gestas que algo valiesen, ca este Ercules fue el grande e el muy valiente a manos, commo oydes dezir de Sanson e avn mas. E quien bien lo catare puedelo entender por este su nonbre, que conpusieron los sabios destas dos palauras griegas: de her, que dizen en el griego tanto commo batalla en el nuestro lenguage de Castilla. ecleos, commo gloria. Onde este nonbre Ercules, ayuntado e conpuesto destos dos nonbres her e cleos, tanto quiere mostrar commo glorioso en batalla, o en valentia o en poder.

E cuenta maestre Pedro, e maestre Godofre, e Geronimo en el traslado que fizo del libro de Eusebio de griego en latin, e dize que naçio este Ercules en


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tienpo de Gedeon, juez de Yrrael: e començo a fazer sus fechos grandes, segunt dize Eusebio, treynta e seys annos despues que Gedeon començo a judgar el pueblo de Yrrael. E fue este otrosi en la terçera edat andados quatro mill e ochenta e dos annos de quando el mundo fue criado e Adan fecho. E pues que auemos departido commo fueron quatro los Ercules e quales, e en que tienpo cada vno, agora dexamos aqui de fablar de los tres primeros, ca non fallamos mas dellos. E contar vos emos de los fechos deste quarto, e del linage donde vino e commo.

[CCCXCIV.] Del linaje de Ercules e commo fue fecho.

El rey Jupiter de Greçia fizo en vna duenna, que auia nonbre Mannofida, vn fijo a que dixeron Aon, e este Aon otro a que dixeron Dimate. E Dimate fizo a Ecuba, que fue muger del rey Priamo de Troya, segunt contaremos adelante en su lugar, e vn fijo a que dixeron Laudato. E aquel Laudato fizo a Almena e a Layo, rey de Tebas, el que fue padre de Edipo, segunt oystes en la su estoria. Otrosi nos auemos contado commo Atrisio, rey de Argos -que es vno de los regnos de Greçia-, fizo a Dane; e Dane a Perseo, que fue despues rey de Miçeras que es vno de los regnos de Greçia e otrosi regno por si. E este rey Perseo fizo vn fiio que ovo nonbre Gorgon; e Gorgon a Alçeo; e Alçeo a Anfitrion. E este Anfitrion fue marido de aquella Almena, fija de Laudato. E este linage de Anfitrion non lo contamos nos aqui por que Ercules venga del, sinon por que es menester en la razon de la guisa que oyredes.

En el primero tienpo quando los omnes començaron a auer figuras de letras e meter los saberes en escrito, leyen estonçes e aprendien en escuelas todos los fiios de los reyes, e de los otros prinçipes, e de los grandes omnes. En aquella sazon non era dado a ninguno otro sinon a estos altos de aprender las artes que dezimos liberales, asi commo lo contamos en las razones de los libros de Moysen. E desque acabaron de escriuir los saberes, asi commo los ellos mejor entendieron e supieron, trabajaronse de meter en escripto los fechos de los reyes e de los altos omnes segunt los tienpos en que acaesçien e en la sazon que leyen los grandes omnes.

E dizien vnos que fue este Anfitrion, marido de Almena, a aprender a los estudios de Atenas el saber de la filosofia. E auia este Anfitrion vn escudero, su priuado, que llamauan Geta. E demientra que Anfitrion estaua en el estudio dizen que se enamoro el rey Jupiter de Almena. E otros dizen que non era Anfitrion en estudio, mas que antes fuera a lidiar con vna gente de vna prouinçia con que auia su guerra de luengo tienpo, e que se tardara muchos annos alla. E en todo esto dizen que el rey Jupiter que dixera asi a Almena: que pues que Anfitrion tanto tardaua en aquella tierra -que nin enbiaua por ella nin venie a ella-, que o era casado con otra e que la auia dexada, o que non tenie en coraçon de tornar nunca a aquella tierra, o por ventura que era muerto; e que el que se casaria con ella. E fue Mercurio, fiio de Jupiter, mensagero deste fecho entre el e Almena.

E dizen que la vençieron desta guisa, asi que la ovo Jupiter e fizo en ella a este Ercules. E por que la enganno diziendo que se casaria con ella, cuentan los gentiles en sus razones que el rey Jupiter -por el grand saber que auie- que se encantara a si mismo, e encantara otrosi los ojos de los que lo viesen, e que se torno en semejança de Anfitrion, e que raudara otrosi a Mercurio, su fiio que fue-


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ra su mandadero contra Almena, en semejança de Geta. E paresçia que ellos mismos eran; e los non connosçio Almena, sinon que cuydo que su marido era e avn su escudero, e que los resçibio commo farie a ellos.

E avn dizen los abtores de los gentiles que tres dias duro Jupiter en fazer este fiio. Mas esto non fue al sinon que el rey Jupiter, que era muy sabio del saber de las estrellas, que puso tres dias e avn mas en catar el signo e el punto del açidente: quando vernie a esta duenna, e que la pudiese vençer e fazer en ella tal fiio commo fue Ercules. E desta manera fallamos que dizen los gentiles que fue fecho Ercules. E cuentan que el dia que Jupiter fizo este que asi contesçio que ese dia mismo llego Anfitrion, e que enprenno luego a Almena de otro fiio, mas non ya en ese punto nin de aquese signo que Ercules fue fecho. E pues que vos avemos contado del linage de Ercules el grande, agora queremos vos dezir de su nasçimiento.

[CCCXCV.] Del parto de Almena, e de commo enarto Galante a Juno, e pario Almena.

Contado auemos ya del rey Saturno, que reynara en Creta primero e despues en Ytalia, commo ovo estos tres fijos: a Neptuno, e a Pluthon, e a Jupiter; e vna fiia que llamaron Juno, e commo Jupiter que reyno en Creta e en Greçia despues de su padre Saturno caso con esta Juno, su hermana. E mas Juno non auie fiios, pero era muy çelosa ademas. E çelaua a Jupiter tanto que queria mal de muerte a quantas mugeres el auia e otrosi a los fiios que fazia en ellas, de guisa que entre muchos que ovo Jupiter nunca ella quiso bien a ninguno sinon a Mercurio solo, que ovo Jupiter en Maja, fiia del rey Athelant e de Plione, fiia de Ootecion e de la grand Tetis. E a este Mercurio amo Juno tanto que dizen que ella misma le dio muchas vezes la teta de vna su fiia, a que llamaron Hebe, que ovo ella de Jupiter.

E pues que sopo Juno el amor de Jupiter e de Almena, e commo era Almena prennada del, quiso la grand mal e trabajose de buscar le quantos pesares pudo. E moraua estonçes Almena en vn castillo a que dezien Tirinto, que se era suyo de heredad, e yazia entre el regno de Tebas, la de Cadino, e el de Athenas e mas, era el castillo del regno de Tebas. E Juno por mal querençia de Almena puso su amiztad con Euristeo, rey de ese regno de Athenas, por que le buscase mal.

E era Juno muy sabidora de muchas cosas, et trabajauase de yeruas e de encantamientos. E quando sopo que auia a parir Almena, dizen que vino ella misma desemejada e entro en vn tenplo de aquel castillo de Tirinto do era Almena. E asi commo oyo que la tomaua el parto, fizole vn encantamento con que la ligo que se non pudiese librar del parto e muriese dello. E dizen que se asento en aquel tenplo el vn ynojo sobre el otro e las manos enclauijadas sobre ellos. E era este tenplo çerca del palaçio de Almena. E auie siete dias que estaua ella de parto, e non cuydauan ya los suyos otra cosa nin esperauan al sinon que morrie dello. E sus duennas e sus mugeres de su casa leuauan candelas e otras ofrendas a aquel tenplo por ella por rogar a sus dioses que le ouiesen merçed e la librasen.

En todo esto auie y vna siruienta muy priuada de Almena, e era esta mançeba mucho entendida, e auia nonbre Galante. E en yendo a aquel tenplo muchas vezes vio a aquella muger seer alli todavia con sus manos de aquella guisa e que se non mouie de alli. E mesuro que Juno podrie seer aquella que seye alli desemejada faziendo aquellos fechizos contra Almena. E vino el tenplo e entro al palaçio. E fallo a Almena, su sennora, en muy grand pena commo antes; e non dixo nada en


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casa. E salio luego a la puerta; e començo a dar grandes bozes, e a fazer semejança de grand alegria, e a dezir que librada era su sennora Alniena grado a los sus dioses. E Juno, quando lo oyo, cuydo que en el su encantamiento e en aquel su saber que non ouiera fuerça ninguna nin poder de aquella vez; sinon, que non seria aquello. E pesole muy de coraçon e touose por mal trecha en ello. E solto luego las manos vnas de otras, e deçendio el ynojo que tenie sobre el otro, e desfizose el fechizo. E encaesçio luego Almena de dos fiios varones.

E aquella mançeba Galante, pues que esto ovo fecho en la calle, entro al palaçio e fallo a su sennora encaesçida. E tornose luego a la puerta de cabo, e començo a contar a los que venien esta alegria e a los que pasauan por la calle commo por aquella palaura que ella dixera que se desfizieran los fechizos que auian fechos a su sennora que estaua de parto e en ora de muerte; e que encaesçiera luego, e era librada e parida de dos fiios varones.

E Juno quando oyo esta arteria que fiziera Galante, touose por enartada della e non del su saber. E dizen en este lugar los gentiles en sus razones que encanto Juno a Galante por este enganno que le fizo, e por que dixera ella por la boca que parida era ya su sennora non auiendo avn parido, e le fiziera desfazer su encantamento; con que se queria vengar de Almena, e que la torno en mostelilla. E mas, esto que los abtores dixeron non fue al sinon que llamo Juno a Galante mostelilla por estas razones: la vna, por aquello que dixo que auie parido Almena; e lo al, por que entraua e salie e andaua apresurada a todas partes con cuyta de su sennora e commo la mostelilla a natura de andar asi muy priuado a aquella manera, ca fallamos que despues fue Galante partera muy preçiada en aquella tierra toda por este fecho. E la llamauan las grandes duennas para esto e la amauan mucho, e le fazien mucho de algo por ello, ca dezien que avenie y mucho bien.

E pues que deximos commo nasçio Ercules, queremos dezir de las cosas que le acaesçieron quando ninno e de las que fizo quando fue mançebo.

[CCCXCVI.] De las sirpientes que fueron enbiadas a Ercules quando yazie en la cuna.

Despues que vio Juno que esta vez non podie tener mayor danno de aquel a Almena nin a Ercules, asmo commo muy entendida duenna la verdat de lo que podie ser e -que dizen avn los abtores de los gentiles- que contesçio de fecho. E esto es que era el vno de aquellos ninnos fijo de Jupiter e el otro de Anfitrion, ca aprendiera ella lo que fiziera Jupiter con aquel fiio, e sabie todas las nueuas de commo se trabajara de fazer le por acordamiento de las estrellas. E por prouar ella alguna cosa si podrie saber qual era el de Jupiter e qual el de Anfitrion, dizen que fizo por sus encantamentos yr dos culebras a el e al otro ninno ally do yazian amos en las cunas.

E quando vinieron las culebras al vno e las vio el, començo a auer miedo e dar gritos e llorar. E las culebras quitaronse estonçes de aquel e vinieron al otro. E el otro, quando las vio, començose a reyr dellas commo ninnuelo, e saco las manezuelas e prisolas, e començo a trebejar con ellas e echar las aculla. E ellas tornauanse toda via a el. E en cabo, desque ovo trebajado con ellas, prisolas por las gargantas; e tanto las touo asi en vez de trebejo, que las apreto e las afogo. E quando vinieron las amas, fallaron gelas en las manos muertas de aquella guisa, e al otro ninno llorando.

E sopieron este fecho todos los buenos omnes de aquella tierra; e dixeron asi del los entendidos e los sabios: «Este moço de grand coraçon sera, e omne de


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grand valentia e de muy grandes fechos.» E pusieronle ende este nonbre Ercules que, segunt auemos ya departido, quiere dezir tanto commo glorioso en lid, por que este fue el omne mas valiente e que mas e mayores fechos fizo por sus manos e avn por su saber de quantos nos fallamos en escrito. E alli entendio la reyna Juno que aquel era el fiio de Jupiter.

E desque Ercules fue creçiendo, pusieronle a leer luego que fue tienpo, e dieron le vn maestro que ovo nonbre Lino, segunt dize Eusebio. E aprendie muy bien; e començo a seer mucho entendido, e salir muy valiente, e ser mucho esforçado, e mostrar lo todo por sus fechos. E todo esto sabie Juno, e pesauale mucho, commo a madrastra, por que salie tan bueno; e fazielo con gran mal que rençia que auie de Almena, su madre. por que la amaua tanto Jupiter. E enbio rogar mucho a aquel rey Euristeo, con quien pusiera ella su amiztad por buscar mal a Almena, su cunbleça, que enbiase a Ercules a todas aquellas cosas que supiese fuertes e peligrosas por que murie se y, cuydando que entre muchos peligros a que le enbiaria ese rey Euristeo que non podrie seer que se non perdiese en alguno. E el rey Euristeo fizo sienpre el ruego de la deesa Juno, e enbiaualo sienpre a todas aquellas cosas que sabie que eran fuertes de fazer e muy peligrosas.

E agora, pues que deximos de la prueua que fyziera Juno entre aquellos dos ninnos por saber qual era el fiio de Jupiter, queremos agora dezir de los fechos grandes que son de contar que fizo Ercules despues que fue mançebo.

[CCCXCVII.] De la cuenta de los grandes fechos de Ercoles.

El rey Euristeo por fazer plazer a la reyna Juno -commo auemos dicho- e mal a Almena, luego que vio que serie Ercules para algunt grand fecho -e avn dizen que antes- busco cosas fuertes a que lo enbiase. E enbiole primera mente a lidiar con bestias saluages, e desi con omnes muy fuertes e crueles e muy malos, e despues con reyes e con otros altos omnes e sabios. E los fechos grandes que el acabo, que son sennaladamente de contar sin otros muchos menores que fizo, fueron estos que diremos aqui en pocas palauras; e desi tornaremos a contar commo los fizo.

Este Ercules mato el grand puerco montes de Arcadia, e mato el toro de Creta, e mato a manos tres leones otrosi: el vno en el monte Partemio, e los dos en la selua Nemea. E mato a la serpiente de la laguna de Lerne segundo, e mato los ladrones de Cremona, e fue con Jason en ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos. E quebranto a Troya la primera vez, e robola; e quebranto a Troya la segunda vez. E mato al rey Laomedon, e leuo robada a la infanta Ensione, e mato a Diomedes, rey de Traçia. E vencio a los çentauros, e vençio a los de Laçedemonia, e vençio a las amazonas. E mato los honze fiios de Neleo, fiio del rey Saturno; e vençio el Ateloo, e caso con Deyanira. E mato a Neso, el sagitario: e mato a Busiris, rey de Egipto. E mato a Anteo, rey de Libia e de Africa, e leuo las mançanas de las duennas esperiadas.

E sopo el arte de las estrellas; e por ende dixeron del los sabios de los gentiles que sostuuiera el cielo con los ombros. Vençio a Gerion, rey de Espanna, e matol. Poblo a Seuilla la nueua, e segudo a Cato de Espanna. E poblo a Taraçona. e poblo a Barçelona, e poblo a Vrgel. E estableçio el torneamiento de çerca del monte Olinpo de Roma; e asaco e estableçio la cuenta de las olinpias. E vençio a Cerbero, que fue vn bestiglo tal commo can asi commo oyredes adelante. E ven-


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çio al rey Eurico de Oetalia, e caso con donna Yolant, su fiia. E estos son los fechos grandes que fizo este Ercules.

E agora contar vos emos de cada vnos de commo los fizo, vnos en pos otros, commo son aqui escriptos e contados. Pero en esta guisa que auemos y contados algunos dellos en los tienpos alli do conteçieron, sabed que de los contados non contaremos mas, sinon que los traeremos en las palauras que convinieren.

[CCCXCVIII.] Del puerco montes que mato Ercules a manos.

Los gentiles fueron de comienço los omnes del mundo que mas se trabajaron de naturas de los saberes de las siete artes liberales: e lo vno, por que ellos fueron de las primeras gentes que mas se metieron al estudio dellas e los que mas se pusieron y de luego todas sus vidas; lo al, por que duro mucho el su poder; e la terçera cosa, por que lo auian por ley e por su theologia de sus dioses commo auemos los cristianos por nuestra theologia, e por diuinidad, e por nuestra ley a aquello que los santos padres e los nuestros perlados nos dizen de nuestro sennor Dios. E a los que nias e mejor entienden entre ellos aquellos saberes, tenienlos ellos por dioses, e por ellos obrauan todo lo que fazien. E adorauanlos e fazienles sacrifiçio commo fazemos nos agora en la nuestra ley a los santos e a los que se allegaron a nuestro sennor Dios por buenos fechos.

Onde dizen aquellos a quien los gentiles tenien por sus sabios de su ley e que escriuieron los fechos que acaesçieron entre ellos, que en la sazon del tiempo deste Ercules que fazian todas las gentes de Greçia a sus dioses sacrifiçios de aquello en que los catauan por Dios; ca los de Greçia e avn todo el mundo eran gentiles estonçes, fueras ende el pueblo de Yrrael solo que eran ebreos. E auien ellos estonçes por deesa del saber e de las naturas que venien en las cosas por la fuerça e por el poder de la Luna a vna duenna que dezian Diana, que era muy sabia de todo el fecho de la Luna. E llamauan la ellos por ende su deesa de la Luna, e avn deesa otrosi de castidat e de cosa por que biuie muy casta mente e era muy sabia.

E faziendole sus sacrifiçios todos los otros gentiles de las otras prouinçias de Greçia commo a los otros dioses, despreçiaronla los de la prouinçia de Arcadia, que eran omnes brauos e gentiles. E non tornaron cabeça por ella nin le fizieron ninguna onrra de sacrifiçio. E fue ella mucho sannuda por ello contra ellos. E cuentan las estorias que es Arcadia tierra muy abondada de toda cosa e de muchos venados saluages. E dizen que gelos encanto aquella Diana todos, que non podian matar dellos ninguno; e que se crio y estonçes vn puerco montes en vn monte de alli que llamauan Tegeo, e creçio aquel puerco tanto que se fizo tamanno commo vn grand toro. E avn autores ay de los gentiles que dizen que Diana le enbio alli encantado. E dannaua todas las mieses, e las vinnas, e avn los frutos; e matauales los ganados, e avn que se afiziera a los omnes, e mataualos de guisa que non osauan andar fuera de poblado antel sinon con grandes conpannas.

E esto fue en el tienpo en que Ercules començaua a entrar en la edat de su mançebia. E quando Euristeo oyo dezir de aquel puerco montes que asi yua a los omnes e tan fuerte e tan brauo era, asmo por fazer lo que le rogara la reyna Juno de enbiar alla a Ercules sin otra ayuda ninguna. E mandole que lo matase a manos sin otra arma, por que si a el fuese de aquella guisa, que lo mataria el puerco; o si non quisiere yr a el, que aurie razon de buscar le mucho mal e echar le de la tierra por que se fuese perder, ca de otra guisa non podrie pasar a el sin razon que bien le estudiese.


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Mas Ercules, quando esto le mando el rey, maguer que non auie avn la fuerça tan conplida commo la ovo despues nin se viera nunca en tal afruenta, non dubdo de yr alla; e fue solo, e sin conpanna e sin armas, commo le mando el rey.

E luego que llego a aquella tierra, busco el puerco, e sopo del, e fallolo, e fue a el. E el puerco, quando lo vio, començole de fuyr, e Ercules a correr enpos del. E alcançolo por pies, e matolo a manos sin todo peligro de si; ca dizen que fue aquel Ercules tan ligero e tan valiente que non era omne nin otra alimanna ninguna que se le fuese por pies, nin que lo alcançase, nin pudiese con el a manos. E avn mas dixeron de la su ligereza algunos: que alcançaua muchas vezes las aues corriendo. E podrie esto seer al menos de aquellas que son pesadas, que se leuantan de la tierra e tardan en el bolar.

E Ercules aduxo aquel puerco al rey. E desi desollolo, e fizo del cuero vn vestido, e vestiolo; e tal andaua en la corte ante el rey. E el lo troxo despues algunos dias por remenbrança de aquel fecho; ca tal era el vso de aquel regno por do conosçiesen al que algunt grand fecho fazie o mataua alguna bestia fuerte, que traya la sennal dello. E preçiauanse por ende aquellos a quien conteçie, ca los conosçien los omnes mas, e temienlos, e onrrauanlos por los grandes fechos que veyan que fizieran.

E cuenta en el Libro de los linages de los gentiles e de sus dioses que desta gente de la prouinçia de Arcadia que por eso despreçiauan ellos a Diana, a que llamauan los otros deesa de la Luna; e non dauan nada por ella, nin le querian fazer sacrifiçio ninguno, nin catar le por deesa por que auian ellos su creençia a tal que antes fueron ellos fechos que la Luna. E segunt la verdad de la primera criança de las cosas, esto era mentira; ca antes fue criada la Luna que el omne fecho. E dizen que aquellos que esta seta tenien que los llamauan en Greçia proselenos, que quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo engendrados o fechos antes que la Luna; e avn que creyeron los otros gentiles que, por la creençia desta nesçedat que tenien aquellos de Arcadia, les viniera aquella pestilençia de aquel puerco que mato dellos sin cuenta. E mato Ercules a el.

E agora dezir vos emos del toro de Creta.

[CCCXCIX.] De commo fizo Ercules con el toro de Creta

Sobre fecho deste toro de Creta departen las estorias e los abtores de los gentiles en muchas maneras. E commo quier que las sus razones se cuentan de muchas guisas, pero el comienço del rey Minos lo tomo. E las vnas estorias dizen que lo dio Jupiter al rey Minos, e las otras que Neptuno. Otrosi las vnas cuentan que lo priso Ercules, e lo ato, e que lo dexo asi atado en el monte Maraton; e despues desto que lo mato Teseo, fiio de Egeo, rey de Atenas. E otros dizen avn que Ercules le priso, e el mesmo lo mato. Mas por que el fecho prinçipal deste toro es en el rey Minos, dexamos aqui las otras razones que ay vienen, ca en la estoria de ese rey Minos lo auemos contado ante desto en el tienpo de Tola, juez de Yrrael.

[CD.] De los leones que mato Ercules a manos.

En el tienpo de Ercules, commo non eran las tierras tan pobladas por las gentes, que non auie avn tantas, fincauan los montes muy grandes tan desiertos que de lieue nunca entraua y omne; e criauanse y bestias fieras muy grandes e de muchas naturas. E criose estonçes vn leon en vn monte que dezien Partemio, asi commo cuentan muchos de los libros de los gentiles, e dizen que creciera tanto que mucho era la su grandez


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sobre los otros leones. E tanto era brauo e fuerte que non fallaua bestia fiera nin venado ninguno que todo lo non matase. E dizen que salia a los pueblos, e que mataua a los omnes e leuaualos enteros, e destruya lo que fallaua por toda aquelia tierra aderredor. E acogiese a aquella montanna, do auie su morada, commo omne mal fechor que entiende la enemiga que faze, e se va do se defiende e esta seguro.

E los de la tierra commo sabien de Ercules, enbiaronlo dezir al rey Euristeo; e el enbio a Ercules alla. E fue luego Ercules e fallo el leon. E commo quier que era brauo a los otros omnes, dubdo a Ercules e començo a yr se e a foyr. E Ercules fue en pos el, e alcançolo por pies e prisolo a manos, e matolo, e desollolo. E fizo del cuero vn vestido que troxo vestido vn tienpo por sennal de aquel fecho, commo contamos que fiziera del cuero del puerco montes.

E fallamos que tres leones mato Ercules desta guisa a manos. E el vno fue este del monte Partemio, e asi lo dize Ouidio; e los otros dos en la selua Nemea. E a los dos leones de Nemea tomolos Ercules en vn ora con las sendas manos por las gargantas; e alçolos a amos de tierra, e asi los touo fasta que los afogo. E de alli adelante le llamaron Ercules el domador de los leones e de las bestias fieras saluages.

E agora diremos de la serpiente de la laguna de Lerne que mato Ercules.

[CDI.] De la serpiente de la laguna de Lerne que mato Ercules.

En Greçia auie vna laguna que era muy grande ademas que tenie grand tierra cubierta, e manaua della mucha agua; e auie nonbre Lerne. E fizose alli vna serpiente tan grande que dize en el libro que cuentan estas estorias de los gentiles, que en Greçia antes nin despues no fue fallada nin vista fan grand serpiente commo aquella. E ay vnas serpientes que son de las sequeras, e otras de las aguas. E dizen los griegos ydros por agua, e llamaron a aquella serpiente Ydra por ende por que moraua en aquella laguna; e esto quiere dezir tanto commo serpiente de las aguas. E cuentan que auia dos cabeças, e fazia gran danno en toda la vezindad de aquella laguna e de toda aquella tierra, de guisa que se non osauan los omnes acostar a todo aquel lugar antella por vn grand termino desa tierra. E dizen vnos que se llegaron los pueblos de la tierra, e vinieron alli por matar la, mas que non pudieron; e mato ella muchos dellos. E lo mas que ellos fizieron, tajaronle la vna de aquellas cabeças. Mas luego que gela ouieron tajado, dizen otrosi que le naçieron otras dos en aquel lugar. E quando los omnes esto vieron, semejoles que la non podian matar, e dexaronla. E muchas marauillas destas atales cuentan que conteçieron en otras partes en tienpos de Ercules commo contesçio del mismo, que salio tan ligero e tan valiente commo oydes; e de Sanson otrosi que fue a aquella sazon luego despues que Ercules, segunt cuenta Eusebio e Geronimo.

Quando se torno Ercules de matar los leones, commo es dicho, Juno e Euristeo enbiaronle luego a aquella serpiente. E el fue a ella, e la serpiente salio a el luego que lo vio. E para esta serpiente dizen que leuo Ercules armas. E quando vino la serpiente a el, firiola con la espada, e tajole ya quantas de aquellas cabeças, ca las tenia tan esparzidas que gelas non podie todas alcançar de vn golpe; nas naçieronle luego dos tantas por ellas. E quando Ercules vio que veradad era aquello, ca gelo auien dicho e non lo podie creer, entendio que aquella guisa que non aurie cabo con ella, e ficarie afrontado e vençido; lo que le non conteçiera avn de fecho que el ouiese començado. E dexo las armas, e fue a ella, e echole las manos en todas las gargantas e apretola tanto que la afogo.


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E otros cuentan que traye sus saetas, e que la firio con ellas e con estas la mato. E dizen que desque la ovo muerta, que las enpoçonno todas en ella. E eran muy grandes las saetas de Ercules. Onde fallamos que las dexo en su muerte a Filotetes, su escudero, que se acaesçio con el alli estonçes; e que las tenie vn dia Filotetes en su mano, e cayo le vna dellas, e firiole en el pie e llagolo. E durole la llaga luengo tienpo; e dizen algunos que diez annos por el enpoçonnamiento que auie en la saeta, pero despues sano e fue con aquellas saetas a la batalla de Troya. E desta guisa que oydes aqui fallamos que mato Hercules a aquella serpiente de la laguna de Lerne.

E sobresto fallaredes otros que sacaron esta razon a otro entendimiento; e dixeron que aquella serpiente de Lerne e aquellas siete cabeças, que dizen que auie, que non fue sinon la laguna misma que echaua tanta de agua que finchie siete cabeças, e esparziase a las vnas e a las otras partes, e dannaua muy grand tierra. E dizen que Juno e el rey Euristeo, auiendo grand sabor de buscar a Ercules cosas peligrosas en que muriese o tomase grand quebranto, pues que vieron que con bestias non podian contra el, que lo enbiaron a aquella laguna que la çerrase.

E avn dizen algunos que pues que Juno e Euristeo tan prouado auien a Ercules en sus fechos grandes e granados, e Dios tanta marauilla pusiera en la su valentia e en la su ligereza, que non le buscauan ya cosas graues de fazer tanto por matar le commo por veer las marauillas. E nin Ercules, otrosi, dizen que non esperaua ya que gelo mandasen, mas el se yua a toda cosa fuerte que oye dezir que auie ajubre. Onde fallaredes que dize Ouidio en persona del: «Cansada es la muger de Juno mandandonie, e yo non so cansado faziendo.»

E fue Ercules a aquel lugar, e trabajose de çerrar aquella laguna con tierra, e con arboles, e con cantos, e piedras menudas e otras grandes que traya y muchas por veer si lo podrie fazer. Mas dizen que tan grande era la fuerça del agua que quando el çerraua la vna boca, que le naçian dos o tres por otra parte. E quando vio Ercules que desta guisa se non podia çerrar, diz que troxo mucha sufre, e fizo yn foyo muy grande sin mesura alli çerca de aquella laguna. Desi guiso commo fiziese venir alli toda el agua de la laguna; e consumiola e gastola aquel fuego, que non pudo mas correr.

Otros dizen que la seco con vn fuego, que fazien en Greçia, a que dezien el fuego griego. E de la tierra, que esta laguna tenie enbargada e se non podia labrar antes que era muy grande, fizo Ercules desta guisa tierra labradia, que dizen que es vna de las mejores de toda Greçia en que a agora çibdades. E vinien y muchos pueblos, alli do antes non se osaua acostar ninguno. E es aqui de saber que Lerne es muy grand tierra e muy buena, de que diremos mas en las razones de Troya sobre el fecho de Atllis. E aquella serpiente e aquella laguna era en aquella tierra de Lerne.

[CDII.] De Ercules e de los ladrones de Cremona.

Dize en el Libro de los gentiles que en el tienpo de Ercules que acaesçie en tierra de Cremona que se fizieron malos los mas de los mejores omnes que auie en todas aquellas tierras, de guisa que semejaua que viniera este mal en ellos commo si viniera tenporal malo o otra enfermedat o pestilençia en las cosas muchas vezes por las estrellas e por el ayre dannado. E alçaronse a los montes, e metieronse a forçar, e a robar, e a destruyr toda la tierra, tanto que los moradores de alli non osauan fincar sinon en las çibdades çercadas e en los castillos fuertes ante ellos tantos eran: e nin los de las otras tierras non osauan por alli pasar. E los omnes de aquella tierra vsauan estonçes mucho sacar sus mercadurias e andar con ellas por aquella tierra,


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e enriqueçien por ello. Mas tantos auie y de los ladrones que perdien los omnes los mercados e las ferias, e enpobreçie la tierra e queriese ermar.

E ouieron a buscar esta maestria, que vos contaremos, que fiziesen a ello. Dixeron a vno de sus clerigos que les dixese en latin al pueblo en los postrimeros dias de las ferias a quantos dias viniesen e se ayuntasen commo de cabo en aquel lugar a la otra vez del mercado o de la feria de adelante, por que lo non supiesen los ladrones nin saliesen a ellos, e pudiesen los mercaderos y venir seguros con sus cosas. E maguer que el pueblo non entendie latin, pero aprendien vnos de otros que querie dezir el clerigo, e fablauanse bien deste fecho, e començaronlo a usar.

E de aqui aprendieron los romanos por que fizieron despues, segund dize Nunma Ponpilio e Beda en el libro que ha nonbre Conpoto en que fablan de las cuentas de la ygleja e de las fiestas e de los tienpos del anno, asy commo vos contaremos en la estoria de la quarta hedat de Nunma Ponpilio, que fue el primero rey de Roma. E de alli vino la razon, segunt vos contaremos adelante en la estoria de los enperadores de Roma, por que dezimos agora a los vnos dias calendas, e a los otros nonas, e a los otros ydus. E alli vos diremos otrosi que quieren dezir estos nonbres.

Mas otrosi, pues que los ladrones de Cremona entendieron esta arteria, dizen que fizieron rey, e venien e guerreauan los pueblos por la villa atanto que ouieron a aver esta pleytesia, segunt cuentan vnos, que resçibiese toda la tierra por rey a aquel que ellos fizieran, e fuesen perdonados los otros por que quedase aquel mal, e visquiesen todos en paz e cada vno en lo suyo. E pusieron sus derechos que diesen al rey. Mas despues que esta abenençia fue fecha, pero que era buena para aquellos malos, dizen que el rey nin aquellos ladrones non se podian tirar de las costunbres malas de que eran vsados. E ante del abenençia, si robauan o furtauan, fazienlo a furto e fuyendo por los montes; mas despues desto paladinamente e por los pueblos e en las villas dentro.

E las gentes, con la grand cuyta en que eran con ellos, oyeron dezir de los fechos de Ercules commo domaua las cosas fuertes e vedaua las fuerças e las enemigas. E enbiaron pedir merçed al rey Euristeo que les diese consejo. E el enbioles a Ercules. E quando esto oyo el rey con sus ladrones, acogieronse todos e alçaronse a los montes; e començaron commo de cabo a fazer mal commo solian. E Ercules vino, e fue a ellos a vn monte. E sopo que estauan todos llegados; e por que se le non esparziesen e los pudiese aver, ato los robres e los otros arboles vnos con otros, e do non auie arboles ponia grandes cantos vnos sobre otros todo aderredor del monte. E çerrolos alli todos e alli los priso.

E cuentan vnos que los mato e libro la tierra dellos. E otros dizen que le pidieron merçed ellos que los non matase, mas que los dexase que se muriesen ellos alli por si, e que le fizieron pleito que maguer que de alli escapasen, que jamas que non farian mal ninguno en toda la tierra, e que el, quando vio aquella conpanna tan grande e aquel pleito que le fazien, dizen que les fizo tanto que los non quiso asi matar de aquella guisa con piedat que ovo dellos e que los dexo alli ençerrados e atados, commo oystes que fiziera al toro del monte de Maraton. E ellos soltaronse, e salieron de alli, e començaron a andar por la tierra e fazer el mal que solian. E cuentan las estorias de los autores de los gentiles que vino despues Theseo por su ruego destos de Cremona, e que mato a aquel rey que les buscaua tanto mal e los apremiaua de aquella guisa con malos omnes.

E agora diremos commo fue Ercules con Jason a ganar el velloçino dorado a


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la ysla de Colcos: e el fecho del velloçino dorado de commo acaesçio que veno a seer en la ysla de Colcos; e de commo fue Jason a ganar le, e ouo en su ayuda para ello a este Ercules el grande e a otros mançebos de alta guisa; e de commo fizieron y, e lo ganaron, e lo troxieron a Greçia. E las vnas destas razones auemos ya contadas ante desto en la estoria del rey Minos, que contamos en el tienpo de Tola, juez de Yrrael. E las otras contaremos adelante en las razones de los quebramientos de Troya e del su destruymiento, do diremos conplida mente todo el fecho del velloçino, e de Jason, e del robo que fizo del. E por ende non dezimos aqui ende mas: lo vno, por que Jason fue el cabdillo de aquel fecho, e Ercules vino en su ayuda; e non serie guisado de toller el nonbre del fecho a Jason, que era el cabdillo, e darle a otro.

[CDIII.] Del rey Fineo, e comol segudo Ercules las arpias.

En tienpo deste Ercules acaesçio que vn rey, a que llamauan Fineo, auie dos fiios de vna reyna. E dize en aquel Libro de los gentiles, do cuentan muchas destas cosas, que al vno llamauan Pelidoro e al otro Polideto. E muriera la reyna, su madre; e casara Fineo con otra. E esta otra reyna tomara mal querençia con ellos, commo madrastra contra alnados, e començo a trabajarse de mezclar los con el padre; e dixo al rey que andauan sus fiios por fazer le perder el regno. Mas por esto non pudo mouer al rey contra ellos tan mal commo ella queria, ca le non quiso el rey creer tal cosa de sus fios. E despues que vio ella que esto non le prestaua, dixole que quisieran forçar a ella e que auien fablado commo matasen a el. E esto era mentira.

E tanto le dixo destas e de otras cosas tales e tan desaguisadas, por que lo mouio e le fizo que los quisiese mal; de manera que por la mezcla della, los ovo a prender e los çego. E desque esto ovo fecho, arrepintiose ende tanto e tanto le peso por ello, que perdio el veer con pesar e con tristeza de aquel fecho tan malo que fiziera. E en tanta man andança cayo desque fue çiego, que lo aborreçien los omnes, e desanpararonle, e non querian estar con el por aquella muger que era mezcladera e tan de mala manera que non podien beuir con ella. E fincaua el commo solo, segunt lo que solie ser quando era rey en su buen estado.

E vinieron estonçes a este lugar vnas aues muy malas que non solia y aver de antes, e dezienles arpias, e eran grandes e fuertes. E venien a las casas, e que quier que fallauan de comer tomauanlo e leuauanselo, que lo non dexauan por los omnes. E dizen que lo que ellas tollien que tan mal olie que mataua las cosas con el mal olor. E entrauan a este rey Fineo fasta la mesa, e de las escudillas le leuauan lo que y fallauan. E en la mesa misma le fazien aquel enojo que le era a par de muerte, e pero que dizen vnos que el çegara con tristeza.

E cuentan los abtores de los gentiles en este lugar en sus fazannas que los sus dioses lo çegaran por el mal fecho e por la crueza tamanna que fiziera en sus fiios por aquella mezcla de su madrastra dellos, e que Jupiter, el su dios, con sanna de aquel fecho tan desaguisado, que le enbiara aquestas aves a aquel lugar que le fiziesen mucho enojo e le aduxiesen a pena de muerte. E veyese Fineo en tan grant cuyta con ellas que nin muria nin beuie, ca non auia quien le anparase dellas. E quando sopo que en su regno era Ercules, de quien sonaua que fazie tan buenos fechos por las tierras por do andaua, dizen que le enbio rogar que ouiese duelo del, e que de los fechos buenos que fazie por el mundo que fiziese alli alguno e no lo dexase asi morir.

E vino Ercules; e fueron con el Zeto e Calays, fiios de Oriçia, fiia del rey Euris-


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teo de Atenas, e fiios otrosi de Boreas, el que auemos dicho que leuara robada a aquella Oriçia, madre destos infantes. E quando llegaron al rey Fineo, resçibiolos lo mejor que el pudo en su palaçio, e fizoles muchos plazeres segunt su poder e la guisa en que estaua. E desque se vieron con el, contoles el la pena en que biuia con aquellas aues arpias. E de Ercules dizen que se dolio del. E fueron Zeto e Calays con el, commo con su cabdillo en este fecho, e segudaron estas aues arpias tan aluenne que las leuaron a vnas yslas a que llamauan estonçes las yslas Ploçias.

E quando fueron alli, diz que oyeron vna voz que non sopieron onde se viniera, sinon que cuydaron que fuera del çielo, que les dixo: «Por que segudades las aues de Jupiter?» E Ercules, segunt dizen los autores de los gentiles, onrraua mucho a sus dioses; e quando oyo esta boz de Jupiter, non quiso yr mas en pos ellas. Otrosi dizen que alli las alcançaron e las mataron; e tornaronse de alli. E llamaron por ende a aquellas yslas de alli adelante Trofades. E dieronles este nonbre de vna palaura que dizen ellos en su griego trofez, que quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo tornada por aquello que se torno de alli Ercules por Jupiter. E asi les llamaron de alli adelante las yslas Trofades; e es tanto commo las yslas tornadas.

E fueron las arpias o muertas o segudadas desta guisa que despues nunca tornaron al rey Fineo nin a aquel lugar. E los sabios que fablaron destas aves dizen que fueron tres, e ouieron estos tres nonbres: Aello, e Ocapite, e Seçeleno. E dan estos sabios a entender al por estas aves, e dizen que Aello quiere mostrar tanto commo ageno; Ocapite, tomar lo forçado; e Seçeleno, encubrir lo. E por que biuien por robo, e dizen los griegos arpis por robar, dieronles este nonbre arpias de aquesta palaura arpis. Onde arpia tanto quiere dezir en el lenguage de Castilla commo furto.

E agora diremos de la razon por que quebranto Ercules a Troya la primera vez.

[CDIV.] De la razon por que Ercules quebranto a Troya la primera vez.

Despues que ovo Ercules segudadas las aues, fueronse el e Zeto e Calays para Jason, e metieronse con el en los nauios por yr ganar aquel velloçino por que Jason yua. E desque fueron en el alta mar, acaesçioles por la fuerça del viento contrallo que los leuo que ouieron de arribar a la ribera de Troya. E regnaua y estonçes Laomedon. E vinieron le aquellas nueuas commo nauios de Greçia eran arribados al su puerto. E los griegos, quando llegaron, enbiaron gelo dezir commo yuan, e commo non vinieran alli por le buscar danno ninguno, e commo le rogauan que le non pesase que desçendiesen alli por guisar se commo fuesen su via. E Laomedon fue sannudo sola mente por que se acostauan a su ribera menos que gelo non preguntasen antes; e enbioles dezir que nin estudiesen y, nin deçendiesen en todo su puerto, nin llegasen a lo suyo. E echolos dende braua mente.

E los griegos fueron muy sannudos por tamanna desmesura commo mostrara el rey Laomedon contra ellos, mas non pudieron al fazer aquella ora: lo vno, por que non tenien tamanno guisado por que al pudiesen fazer; lo al, non se querien estoruar del fecho que tenien començado. E fueron su carrera de aquella vez, e ganaron el velloçino por que yuan. E a la tornada, desque fueron en su tierra, commo quier que los otros griegos que fueran en Troya e tomaran aquella desonrra del rey Laomedon fablasen en ella o callasen, a Ercules nunca se le oluido.


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E pues que llego a su lugar, cuenta la Estoria de Troya que enbio sus letras a todos los grandes onbres de Greçia que supiesen la desonrra que les fiziera Laoniedon, rey de Troya, non lo buscando ellos nin le faziendo por que.

E los griegos estonçes ouieron su acuerdo sobrello, e touieronlo por mal fecho e sin razon, e que non era de pasar de gelo non acalonnar. E dexaron a Castor e a Pollix, ermanos de Elena, e a Nestor por guarda de la tierra; e tomos Ercules con los otros e vino a Frigia sobre Troya. E el rey Laomedon, quando lo sopo commo venien sobre el, guisos con muy grand caualleria, e salio contra ellos por defender les que non entrasen en su regno. E Ercules, antes que llegasen a Troya, partio sus conpannas en dos partes; e dixo a los vnos que saliesen a Laomedon e lidiasen con el. E Ercules e Telamon echaronse en çelada tras vna montanna que auia y çerca de Troya. E por que vinieron çelando, e se echaron alli e se ascondieron y, dizen los griegos en su lenguage sigah por asconderse e pusieron ellos nonbre a aquella montanna el monte Sigeo, e asi le dixeron de alli adelante. E quiere dezir en el nuestro lenguage tanto commo ascondimiento por esta çelada en que se ascondieron Ercules e Telamon en aquel lugar.

E quando los otros griegos llegaron al puerto, ya estaua ay Laomedon. E començaron a lidiar e a echar se por mar e por tierra muy de rezio los vnos e los otros. E en estando ellos en aquella lid, salieron Ercules e Telamon de la çelada, e fueronse derecha mente para la çibdad por entrar la, ca se non guardaron los de Troya de la celada. E maguer que non fallaron grand recabdo nin grand acuerdo de quien gela defendiese, pero esos que fincaron y que non fueron con Laomedon, quando los vieron e los conosçieron commo eran agenos, çerraronles las puertas que las non pudieron luego entrar. E entraranla o mas tarde o non de aquella vez, si los de la çibdad mas de luenne los ouieran conosçido. E començaron la a conbatir; e llego el mandado a Laomedon, do estaua lidiando con los otros griegos en el puerto, commo les echaran estos çelada.

E en todo esto Ercules e Telamon conbatien la villa quanto podian por entrar la. E Laomedon dexo la batalla en que estaua, e tornose por acorrer a la villa. E los griegos del puerto cogieron en pos el en sus espaldas firiendo e matando en los de Troya quanto podian. E Ercules, quando sopo que dexara la batalla Laomedon e se tornaua por acorrer a la villa, dexo a Telamon alli conbatiendola. E salio a el, e lidiaron, e mato Ercules al rey Laomedon alli en la carrera. E murieron y esa ora estos tres, sus fiios de Laomedon: Ypsilio, e Jocundio, e Anbiter; e los otros fuxeron.

E en todo esto Telamon guerreo la villa muy fuerte. E quando llego Ercules con los otros, auiala Telamon quebrantada e entraua ya por ella. E desi entro Ercules con toda la otra conpanna. E quebrantaronla toda, e fueron al alcaçar e tomaron a Exiona, fija de Laomedon, e de las otras duennas de la çibdat las que se pagaron, e oro e plata, e todas quantas cosas preçiadas fallaron por toda la villa, e de los otros omnes otrosi e de las mugeres ruanas las que quisieron. E desque ouieron quebrantada e destroyda toda la çibdat desta manera, acogieronse con muy grand prea sin guisa, e tornaronse para Greçia.

E tomo Ercules a Exiona, fiia del rey Laomedon, e dio la a Telamon por muger, e casolos en vno por que fue bueno en la fazienda e fuera el el primero que entro la çibdat. E desta manera fue destruyda Troya la primera vez; e destruxola Ercules commo auemos contado por la razon que es dicha.


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[CDV.] De Diomedes, rey de Grecia.

Cuentan vnos esta estoria del rey Diomedes de vna guisa e otros de otra. E dizen los vnos que este rey de Traçia albergaua quantos huespedes le venien e el podie aver de los que pasauan por su regno. E desque los auie albergado, pensaua bien de ellos de lo que auien menester; mas despues mataualos de noche, e daua los cuerpos a comer a vnas yeguas que auie abezado a ello, e colgaua las cabeças de los vnbrales de su puerta. E yendose Ercules de Troya para Greçia, salieron a el los omnes buenos e las otras gentes de aquellas tierras commo a aquel que fuese su defendedor, e que quebrantaua las soberuias, e vedaua los tuertos. E querellaronse de Diomedes de aquella enemiga que fazie en sus huespedes e en ellos mismos. E Ercules por ruego dellos fue e lidio con el, e matolo, e diolo a comer a aquellas yeguas mesmas. E desque lo ouieron comido, mato a ellas en que touieron todas las gentes que fiziera Ercules buena fazanna, e vengança e derecho.

Otros cuentan, commo deximos, esta estoria de esta otra guisa, e dizen que este gigante Diomedes, rey de Traçia, que guerreaua a Greçia, e corriala, e robauala, e destruya quanto fallaua. E Ercules e la otra caualleria de Greçia que gelo vedarian eran ydos estonçes sobre Troya, quando fue quebrantada la segunde vez. E dizen que corrien las yeguas de aquella tierra de Traçia mas que los cauallos, e que de aquella guisa Diomedes daua aquellas yeguas a los que enbiaua a correr a Greçia e a las otras tierras. E por que mataua muchos de los de Greçia, e les leuaua lo que auien, e lo daua a los que enbiaua alla en aquellas yeguas, e lo al metie en guarda dellas, leuantaron ellos que mataua los omnes e los daua a sus yeguas a comer. E Ercules, quando torno de Troya e sopo este fecho, touo que les auia fecho Diomedes grand tuerto, demas non seyendo ellos en la tierra, e auiendo tan poco que eran ydos dende, e fazer el tal fecho contra los griegos. E luego en su venida lidio con el, e vençio a Diomedes, e ençerrolo en sus fortalezas que auie muy grandes. E Ercules touolo alli ençerrado fasta que le fizo comer de dentro todo quanto auie; e comieron se en cabo el e los omnes mismos de fanbre. E pues que auemos dicho de Diomedes el gigante, diremos de los fiios de Neleo.

[CDVI.] De los fiios de Neleo.

Neleo fue fiio del rey Saturno, e ouo doze fiios: a Nestor, sennor de Pilo, e a Peryclimeno, e otros diez. E eran estos todos grandes caualleros mançebos, e arreziados, e sennores de Mesa e de Veli, que eran çibdades commo regnos con terminos de grandes tierras, e muy ricas, e fuertes, e muy preçiadas; e era suya otrosi tierra de Pilo, que era muy grande e con muchos castillos. E estos fiios de Neleo, commo eran muchos e auien grand poder e eran de grand linage, atreuiense mucho, e non querian sofrir a Ercules, sin conosçer le ninguna mejoria, nin de fazer ninguna cosa por el. E Ercules enbioles rogar muchas vezes que lo non fiziesen.

Ellos nunca quisieron dexar de fazer por el ninguna cosa, mas enbiaronle dezir que lidiarian con el. E el, quando aquello oyo, pesol por que eran vezinos e sus parientes, e non querian paz con el. E pues que ellos lo querien, non pudo el estar de non lidiar con ellos por que gelo ternien por couardia, por que eran ellos muchos e muy poderosos, e que lo dexaua por miedo, que era la cosa que el por peor tenie que a otra. E asonaronse de amas las partes. E fue la batalla muy grande; e vençiolos Ercules e matolos todos en aquella batalla, que non finco dellos ninguno sinon Nestor que se non açerco y. E entro por Mesa. e por Eli, e por Pilo, e destruxolas e


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asololas todas de guisa que en todos los dias de Ercules nunca sennor ovo en aquellas tierras que contra el se osase enfestar.

[CDVII.] De como caso Ercules.

Ercules caso tres vezes; la primera con Mera, la segunda con Dayanira, la terçera con donna Yolante, e todas estas tres mugeres fueron fiias de reyes e de reynas.

Mera fue fija del rey de Lidia. E segunt dize en el Libro de las Prouinçias, Lidia es vna tierra de Asia que yaze entre Panfilia e Frigia, e llamauanla primero Meonia. Mas acaesçio despues desto que finco el regno en dos hermanos, e dixeron al vno Lido e al otro Tirreno; e non se avenien sobre la partida de la tierra, e ouieron a echar suertes qual dexase el regno al otro. E cayo la suerte a Tirreno; e guisolo el hermano muy bien, e diole grand conpanna e muy bien guisada e que saliese del regno. E el fuese para Ytalia, e gano y vna grand tierra, e poblola e pusole el nonbre e llamola Tirrenna. E otrosi aquel rey Lido, su hermano deste rey Tirreno, que finco en el regno de Meonia, canbio aquel nonbre a la tierra e llamola del suyo Lidia. E asi le dixeron de alli adelante e le dizen avn agora, segunt cuenta la estoria.

E Ercules fizo sus fiios en aquella infante. E deste casamiento se leuanto la razon, segunt oyredes adelante, por que ovo Ercules a lidiar con los de Laçedemonia. E esto conteçio por que se detouo el mucho fuera de la tierra por la contienda que auia con los çentauros que duro mucho, commo oyredes adelante. E pues que auemos dicho deste casamiento primero de Ercules, queremos dezir de aquella lid que ovo con los çentauros.

[CDVIII.] De la lid de Ercules e de los çentauros.

En la sazon que Ercules era auie en Greçia e en las otras tierras de aderredor grand conpanna de caualleros mançebos, todos de vna edad, e muy buenos por costunbres e por armas, e todos fiios de reyes e de grandes prinçipes. E en aquella sazon fue Teseo, fiio de Egeo, rey de Atenas, e de Etra, fiia de Fiteo, rey de Troeçen. E fue este Teseo muy bueno, commo oyredes adelante, en muchos buenos fechos que fizo. E otrosi a esa sazon fue Jason, fiio de Eson, e sobrino del rey Pelias, hermano de Eson, donde fue despues rey este Jason, el que leuo el velloçino que deximos de la ysla de Colcos. E otrosi Meleagro, fiio de Oeneo, rey de Calidon, e de la reyna Altea, el que mato el puerco de Calidon; cuya hermana fue Dayanira con quien caso despues Ercules, commo contaremos adelante. E Thideo, hermano de Meleagro, que otrosi era muy buen cauallero, asi commo dize en la Estoria de Troya, e en otros lugares muchos, e Ouidio que fabla del mucho. E Zeto e Calays, fiios de Oriçia, fiia del rey Euristeo: los que fueron con Hercules a segudar las arpias al rey Fineo, e con el e con Jason a ganar el velloçino de Colcos. E Castor e Pollux, fiios del rey Tindalo e de la reyna Leda; e Piriteo, fiio de Axsion, fiio de Titano, que fue el primero gigante donde vinieron los gigantes, segunt dize en el Libro de los linages de los gentiles. E Nestor, cuyos hermanos fueron Periclimeno e los otros diez, todos fiios de Neleo, fiio del rey Saturno. E eran ya nasçidos a esa sazon Achilles, e Aiax, e Vlixes, e los otros omnes de giand guisa que fueron en el segundo


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destruymiento de Troya: e otrosi Ector, e Paris, e Troylo, fiios del rey Priamo, e Eneas, e todos los otros grandes de Troya que fueron en esta batalla.

E estos caualleros mançebos, que aqui contamos de Greçia, estauan todos bien en vno, e amauanse, e llamauanse todos a sus fechos grandes que les acaesçien -oras a los vnos, oras a los otros- e ayudauanse todos muy bien quando menester era. E Piriteo yua casar estonçes con vna duenna, que era del linage de los çentauros, que auie nonbre Ypodame; e era parienta de Piriteo, ca dese linage vinie el. E Teseo, fiio del rey de Atenas, era su conpannero; e tanto se amauan que fallaredes que los llamaron los abtores de los gentiles vn par de amiztad, que non dixeron de otros fasta aquella sazon. E vino con el a sus bodas el, e Ercules, e la mayor parte de la mançebia de los caualleros de Greçia. E ayuntaronse y grand conpanna de los çentauros e de los ricos omnes de tierra de Emonia; e las alegrias que fazian todos eran muy grandes. E commo auia y gentes de muchos lugares e de sennas costunbres, andauan todos mezclados, e non se entendien, e fazien tan grand ruydo que se non oyen nin sabien los vnos que se dezien los otros.

E desque fue ora de yantar, mandaron poner las mesas. E Piriteo, que andaua reglando las conpannas, asento luego a los çentauros por los onrrar mas. E el palaçio estaua todo cubierto de arboles e de ropas preçiadas. E pues que las mesas fueron guisadas, vino Ypodame con grand conpanna de duennas muy onrradas e que eran muy fermosas, mas Ypodanie mas que todas; tanto que dixeron los que la vieron esora, segunt dize Nestor que estaua y e que cuenta esta batalla, que era Piriteo bien casado e de buena ventura con aquella muger; lo que non contesçiera asi por muy poco.

E queremos vos contar commo auie y vno de los çentauros que llamauan Eurito; e este era el mas fuerte e el mas cruel que entre todos ellos fallauan. E asi commo vio este a Ypodame, tanto se pago della que por poco estido que la non fue luego tomar por fuerça. E entendieron gelo luego todos los que y estauan, mas pero sufrios esa ora. E apartose con sus conpanneros, e fablaron que yantasen e desi que fuesen; e que tomarie el a Ypodame, e los otros cada vno a qual de las duennas quisiesen o alcançasen. E desque ouieron esto fablado, asentaronse a yantar. E los manjares eran tan estrannos, e tan buenos, e tantos que non auia y cuenta ; e otrosi los vnos de muchas naturas, segunt dize Nestor.

E desque fueron estos comiendo e beuiendo, Eurito fuese ençendiendo para fazer lo que auia fablado con los suyos. E lo vno por el escalentamiento del mucho vino, e lo al por que de su natura amaua mucho mugeres, commo era brauo e malo, non espero que leuantasen las mesas, mas dio con ellas aluenne de guisa que todas las trastorno con quanto en ellas seya: asi que entenderie quien lo viese que con locura andaua. E leuantose e todos sus çentauros con el -e eran mas que todas las otras conpannas, ca estauan en su tierra-, e fueron al talamo do seyen las duennas. E tomo Eurito a Ypodame por los cabellos, e los otros çentauros a las otras duennas cada vno a la que alcançaua.

E ellas començaron estonçes a dar bozes e gritos, commo fazen las mugeres en tales fechos. E oyeronlo los de la parte de Piriteo, e corrieron alla. E Teseo, que era amigo de Piriteo, fue primero que todos los otros; e quando lo vio, dixo a Eurito: «¿Que locura es esta que te tomo e te trae? Seyendo yo biuo, ¿eres tu osado de buscar mal a Piriteo, demas tal desonrra commo aquesta? E ¿non entiendes commo a todos nos desonrras en ello?» E diziendo estas palauras, fue e tirolos todos aparte, e echo mano de la duenna por toller gela. E Eurito non le


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dixo nada, mas fue a el a manos, e quisolo ferir en la cara, e diol en los pechos. E estonçes se boluieron todas las conpannas, e demandaron todos armas a grand priesa; e fasta que les llegaron, ferianse con que quier que fallauan. E matauanse fiera mente de ambas partes.

E en todo esto salieron fuera de la villa. E auia y vno de los de parte de Piriteo en que dezien que non entraua fierro, e auie nonbre Çeneo Perrebo; e este mataua muchos de los çentauros e fazie grand danno en ellos. E vino vno de aquellos çentauros, e auie nonbre Latreo, e era este de los mas valientes e mejores de armas que auie en todos estos çentauros. E llegose a Çeneo Perrebo, e prouo en el sus armas. E Çeneo Perrebo dexo gelo fazer e prouar a quantas maneras el quiso, mas non lo pudo Latreo matar, nin llagar, nin avn fazer ningunt mal. E Çeneo Perrebo, desque le ouo dexado fazer todas sus prueuas en si quantas quiso, matolo. E los çentauros, quando esto vieron, fueron muy espantados, e dexaron a los otros, e vinieron todos a este. E firieron todos en el cada vno de las armas que traya, mas non lo pudo ninguno nozir; e en todo esto mataua el muchos dellos.

E Menico, que era vno de los mas esforçados que y auia, dixoles asi: «Grand cosa es esta e grand desonrra para nos, que vn grand pueblo somos todos vençidos de vn omne solo. E ¿que pro nos tiene en seer nos fiios de Exion el gigante, e los grandes cuerpos e las grandes fuerças que auemos? E ¿por que ayunto la natura en nos forma de dos naturas, de omne e de cauallo, por que auemos doblados los cuerpos e las fuerças, sy asi nos a a vençer vn omne? Mas venid e fazed todos commo yo fare.» E fue e tomo vn grand arbol acuestas, e los otros otrosi cada vno el suyo quando aquello vieron; e echaronlos a Çeneo Perrebo de suso. E fueron los arboles tantos que se fizo dellos vn monton tan grande que semejaua vn grand otero; e afogaron lo alli. E desque fueron los çentauros perdiendo el vino e entrando en su acuerdo, firieron muy de rezio en los lafitas, tanto que estauan por se vençer.

E en esto salio Ercules a ellos con el su arco et con la su porra; e los golpes e la mortandad que en ellos fizo serie mucho de contar. E nunca quedo de ferir en ellos fasta que mato los mas, e segudo los otros; e los otros le tollio la noche. E fizo ayuntar las duennas, e venir a su talamo, e conplir su boda e sus onrras. Pero que en aquella mortandad non podie aver el alegria que ouieran de otra guisa; ca maguer vençio Ercules, muchos murieron y de los lafitas que eran de la parte de Piriteo.

E de Ercules dizen algunos que, quando lo omne catase, non era grand cosa de vençer el; ca marauilla era de la su valentia que auie sobre los otros omnes, e de la grandez de las sus armas, e del peso de la su porra. E las sus saetas eran commo quadriellos muy grandes. Onde fallamos que las tenie vn dia Filotetes, su escudero de Ercules, e que le cayo vna de la mano, e vino de la punta e diole en el pie; e tamanno auie el peso que gelo paso todo de la otra parte e entro della por tierra. E estas fueron las saetas que deximos que dexo Ercules en su muerte a este Filotetes, su escudero, commo oystes ya; e con estas dizen que fue Troya destroyda la segunda vez.

De aquel cauallero Çeneo Perrebo, que oystes dezir que non entraua fierro en el e lo afogaron los çentauros, dize Nestor que despues que la batalla fue departida, que tiraron aquellos maderos e aquella lenna toda que le echaron los çentauros de suso por tomar el cuerpo, ca lo auie mandado Ercules. E diz que non lo fallaron, e marauillaronse todos mucho que fuera del, e començaron a departir en ello. E dizen vnos que si podrie ser que se ouiese ydo en cuerpo a los abismos. E cuenta Nestor que se açerto en aquella lid que viniera con ellos a aquellas bodas


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vn sabio que auia nonbre Mopso; e que dixo este que el viera salir de aquel monton de aquella lenna vna ave de natura qual nunca otra viera omne fasta aquella sazon; e que la mostrara a Ercules, e a Teseo, e a Piriteo, e a las otras conpannas que y estauan do andaua bolando ay sobre ellos. E dixeron despues algunos que fue esta el aue fenix.

E pues que ouieron acabadas sus bodas, tomo Piryteo su duenna. E fueron todos con el, Hercules e Teseo e los otros que vinieron con ellos, e leuaronlo seguro e en paz e onrrada mente a su tierra. E despues desto lidio otra vez Ercules con los çentauros; e diremos commo, mas queremos vos contar primero del linage dellos e vnas razones que fallamos por que les llamaron este nonbre çentauros.

[CDIX.] Del linaje de los çentauros, e porque ouieron este nombre, e commo los mato Ercules.

Cuentan los abtores de los gentiles que Exion el gigante, fiio de Flegias, hermano del rey Saturno, que era muy priuado de la reyna Juno e consegero de las sus poridades. E demandole su amor, asi que dizen que vn dia que quiso trauar della. E Juno con sus encantamentos muchos que sabie fizo deçender vna nuve, e metiola entre si e el, e defendiosele por esta guisa. E Exion con la tiniebla de la nuue que se fazie muy escura, cuydando que trauaua de donna Juno, trauo de vna de sus duennas que estauan con ella. E dizen que fizo en aquella duenna el linage donde vinieron estos çentauros; e salieron omnes muy ligeros, et muy fuertes e entendidos.

E leuaron por ende los autores de los gentiles su fabla dello, e dixeron que en el ayre e en aquella nuue fiziera Exion el linage donde viniera aquella conpanna. E por que dezimos en latin aura por orage, e por orilla, e por ayre -ca por todo esto es aura-, e gignere por engendrar, tomaron destas dos palauras e fizieron dende este nonbre que dizen çentauros. E deuiemos dezir gentauros, mas por mayor apostura de la palaura dezimos çentauros; e asi lo otorgan Papia e Huguiçio. E quiere dezir este nonbre en este lugar tanto commo engendrados en ayre o en orage. E avn fallamos que les dixeron este otro nonbre nubigenas, que es tanto commo engendrados en nuve. E esto fue otrosi por razon de aquella semejança de aquella nuue que dizen los gentiles que metio Juno entre si e Exion, por do se defendio del, en cuya escuridad fueron fechos los çentauros.

E cuenta Palefato en vn libro que fizo a que puso nonbre el Libro de las cosas non creybles, tanto son marauillosas, do escriuio esta batalla e la otra que auemos contados dellos, que estos çentauros fueron los nobles de Tesalia; e dizen nobles por fiios dalgo. E este gigante Exion era biuo avn estonçes, e prinçipe muy poderoso, e muy cruel, e muy fuerte; e touose por desonrrado e quebrantado mala mente por aquellos del su linage que asi fueran vençidos. E cuentan algunos que avn en aquella sazon los omnes non caualgauan bestias sinon muy pocos e en pocas tierras. E dizen que este Exion que tomo çiento de aquellos suyos, e guisolos de armas e de cauallos, e con estos entraua por do quier. E dizen que los pueblos, commo eran avn nueuos e nunca auien visto avn omnes caualleros de aquella guisa en cauallos nin lo nunca ouieran avn por vso, que les semejaua commo eran los cauallos muy ligeros que non andauan p[or] tierra, mas por el ayre commo viento. E llamaronlos por esto a aquellos caualleros çentaur[os]; e tanto quiere dezir commo çiento en el ayre, por que semejaua a los que lo non sabian que andauan [en] el ayre e non en tierra por la ligereza de los cauallos que corrien


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commo viento, commo es dich[o]. E esta fue ya otra razon por que les dixeron este nonbre.

Otra razon vos contamos en el libro Exodo en las razones del rey Çinropes de Atenas, commo quier otrosi dezir çentauros tanto commo çient armados; e esa non auemos por que la dezir aqui otra vez, ca alli es dicha. E [an]dauan estos çient caualleros por toda Greçia, e trastornauan grand tierra en poca sazon d[estru]yendo e faziendo por ella lo que querien, que lo non dexauan por ninguno. E Ercules, que era commo rey e defendedor de toda Greçia, asi commo dizen todos los escriptos de los sabios de los griegos que fablaron del -por cuyo pesar Exion fazia esto-, fue a ellos, e çercolos en vn logar, e prisolos, e matolos que non escapo dellos ninguno. E de guisa fincaron quebrantado[s] los otros de aquel linage que nunca se osaron leuantar contra Greçia, nin alçaron cabeça en todos los dias de Ercules.

E pues que deximos commo vençio Ercules a los çentauros, queremos agora dezir commo vençio a los de Laçedemonia e de las cosas que ende acaesçieron.

[CDX.] De la batalla que Ercules ouo con los de Laçedemonia.

Dize en el Libro de las estorias de los gentiles que tardando Ercules en la lid e en la guerra de los çentauros, asi acaesçio que sus fiios fizieron a donna Mera, su madre, fazer tuerto a Ercules, su marido. E Ercules, desque torno de alla e sopo toda la verdad del fecho commo fuera, mato a los fiios por ello; e a donna Mera non la culpo tanto, ca fuera forçada. Mas ovo ella tamanno dolor de los fiios de la su muerte que dizen que ensandeçio por ello, tanto que trauaua de las cosas a muesos commo can quando rauia. E dixeron por ende los gentiles en sus fablas que se tornara en can por que yua asi a morder las cosas. E Ercules, quando vio que asi ensandeçiera, pesole mucho, ca la amaua de coraçon; e fizo sus sacrifiçios a sus dioses, e demandoles consejo sobrello que le faria por que sanase. E respondieronle que [fizi]ese en Laçedemonia vn monesterio de duennas virgines, fiias dalgo, en que la metiese; e que guaresçeria dende e non de otra guisa.

E Ercules quiso fazer aquel tenplo en Greçia en Laçedemonia commo le mandaran los ydolos, mas los de Laçedemonia non gelo dexauan y fazer. E sobresto creçio grand contienda entre ellos, mas non por que Ercules dexase de se trabajar e[n] fazer su monesterio por ellos. E los de Laçedemonia sacaron estonçe su hueste muy grande, e vinieron a defender gelo e lidiar con el si de otra guisa se non quisiese dexar dende. E Ercules, quando vido que atan a coraçon auian de vedar gelo si pudiesen, torno a rogar los por leuar lo dellos con amor si pudiese, mas non pudo.

E quando esto vio, ovo de lidiar con ellos, tanto auie a coraçon de conplir aquello por que sanase donna Mera, e demas que semejaua obra de Dios. E fizo en ellos grand mortandad, e fue la lid muy grande. E en pero que fueron ellos vençidos de la primera, non se partieron de aquella contienda e duro mucho. Pero al cabo ouieron de fazer quanto Ercules quiso; e fizo su tenplo alli do queria, e tomo muchas donçellas fiias dalgo e metiolas y con aquella donna Mera, su muger, e fizo a todos los de aquel regno de Laçedemonia dar y grandes eredamientos e muchas otras riquezas, e enrriqueçio el mucho a aquel lugar. E ante que esto non fiziesen, los de Laçedemonia nunca paz pudieron aver con Ercules. E estableçio el alli con ellos que aquel lugar sienpre fuese tenplo e monesterio de duennas fiias dalgo.

E fallamos en las estorias de los gentiles que a aquel monesterio fue trayda


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Elena por meter la y monja; e fazienle los suyos grand fiesta en entrada de su orden. E quando lo oyeron los caualleros mançebos de Greçia que Elena, fiia del rey Tindaro e [de] la reyna Leda, aduzien alli, llegaronse ay todos. E vino y Teseo de Atenas por que auia [pre]z de la mas fermosa duenna del mundo, e que la pidien reyes para casamiento. E fue [Tese]o, que lo non dexo por ninguno, e tomola por fuerça, e leuosela. E por que traya el sennal de aguila en las armas, dixeron los abtores de los gentiles en sus fablas que viniera vn aguila -que era el af de Jupiter, ca los gentiles nonbrauan sus aves acostunbrad[as e] avn otras animalias a sus dioses-, e que la leuara robada, e la tornara a casa de su padre.

E sus sabios e sus adeuinos del rey Tindaro departieron sobresta razon, e dixeron que aquel aguila era signo de dos cosas: la vna, que por que era el aguila af de Jupiter, que paresçie [a]saz e era de creer que Elena fiia era de Jupiter; e la otra, que por esta duenna se abernie e apaziguarie la enamiztad que auie entre los de Troya e los de Greçia, de lo que mataron al rey Laomedon, e destruyeran la villa, e leuaron robada a Exsiona, su fiia.

E despues desto [fu]eron Castor e Pollux, hermanos de Elena, a demandar la a Theseo que les diese su hermana. [E] Theseo, pero que era su amigo, non la quiso dar cuydando que la meterian en la orden. E a Ercules non le pesaua por que la querian y meter: lo vno, por amor de donna Mera, su muger; e lo al, por que seria el monesterio que el fiziera mas onrrado por ella. E callose, que lo non quiso avenir entre ellos pero que pudiera. E acaesçio luego en pos esto que ovo Ercules a yr a conquerir las amazonas, commo oyredes adelante, e fue Teseo con el. E fincaron en la tierra Castor e Pollux, e fueron e tomaron la madre de Teseo por fuerça, e leuaron sela. E maguer vino Teseo, nunca la quisieron dar fasta que les non dio a su hermana. E esto avino Ercules por que ron entrase entre ellos otra contienda e se mouiesen guerras en Greçia por ello. E fue esto vn buen fecho que fizo Ercules. E dizen que gela dio Teseo tal qual la leuara, que nunca otra cosa ouiera con ella. E fue Elena robada dos vezes desta guisa: la primera de Teseo, la segunda de Paris, el de Troya, commo oyredes quando vinieremos a contar la su estoria.

E pues que deximos de Ercules e de la su lid con los de Laçedemonia, diremos agora de las amazonas. E contaremos primero commo les conteçio por que ouieron este nonbre, e desi commo las conquirio Ercules.

[CDXI.] De commo conquirio e vençio Ercules las amazonas.

Contado auemos ante desto en el libro de Josue de commo el rey Uoseses fue a lidiar con los saçitas e fue vençido; e commo se leuantaron las duennas amazonas, e yua ya el nonbre e la fama dellas muy grande por todo el mundo que vençien a quantos con ellas se tomauan. E el rey Euristeo mando a Ercules que fuese a lidiar con ellas. E Ercules vio que lo enbiaua a peligro muy grande e que non lo podia desuiar. E por la grand fama que ellas auien non lo touo en desden, pero que eran mugeres. E dize Orosio que pues que non pudo estar de non fazer el mandado de su sennor el rey que non se quiso enfiuzar en la su fuerça sola nin en lo que el podie, e que ayunto toda la caualleria de Greçia de los mançebos mas [preçia]dos e mas escollechos de toda esa tierra. E contoles lo que queria fazer que le [mandaua] el rey, e demandoles que fuesen con el. E en aquel tienpo los fiios de los reyes, e de los [prinçipes], e de los otros grandes omnes preçiauanse mucho por seer en grandes fechos e ayudar se vnos a otros


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para fazer lo que los sus reyes les mandauan. E dixeron que yrien todos con el muy de grado.

E Ercules guiso sus nauios, quantos vio que eran menester, ante que se fiziese el roydo por la tierra e lo sopiesen las amazonas. E tomo toda aquella caualleria, e metiose sobre mar. E vino a su tierra de las amazonas sin sospecha, e fallolas aseguradas e desarmadas, que non metien mientes en tal cosa nin estavan guisadas para lidiar commo se ellas guisauan segund solian. E eran estonçes reynas de las amazonas, segund dizen, que llamauan a la vna Anthiopa e a la otra Oriçia. E commo las fallo asi que non estauan guisadas de armas, entroles la tierra e mato dellas, ca lo non podian escusar. E priso las que quiso, e leuolas. E tomo y dos hermanas de la reyna Anthiopa, [que] dezien al vna Manolip e a la otra Ypolita. E dio a Ypolita a Teseo, fiio del rey Egeo de Atenas, que fue con el. E Teseo caso con ella, e fizo della a Ypolito que fue buen cauallero, de quien vos contaremos adelante. E dio Ercules a Manolip a la reyna Anthiopa, su hermana, e la reyna diol por ella sus armas, que eran cosa de grand preçio.

E despues de la reyna Oriçia regno la reyna Penthesilea en lugar della. E esta dizen que fue reyna de grand coraçon e de grandes fechos; e esta dize Orosio que vino a la batalla de Troya, e fue y muy buena, e dio y muy grandes e muy apuestos ensennamientos de barragania en armas, segunt cuentan [en] esa estoria de Troya. E estas reynas de las amazonas sienpre salieron buenas e de [gran]des fechos, tanto que dize Orosio sobre los fechos dellas que verguença es del yerro de [los] omnes que las mugeres que salieron echadas de su tierra que entraron por muchos lugares [de] Europa e de Asia, que son de las fuertes partes del mundo, e andudieron por su vagar destruyendo e tomando las çibdades que querian, e faziendo otras de nueuo e teniendolas. E esto les duro mas de çient annos. E dize en cabo que esta presura de aquellas guerras non fue synon por culpa de los omnes.

E despues que torno Ercules de tierra de las amazonas, caso con Daymira. E agora queremos vos contar deste casamiento, e de los fechos que conteçieron a Ercules sobre la razon del. E començaremos en el linage donde vino Daynira, e de commo conto Nestor que mato Ercules los honze fiios de Neleo, fiio del rey Saturno.

[CDXII.] De la muerte de los honze fijos de Neleo.

De la muerte de los onze fiios de Neleo cuenta la razon su hermano Nestor, rey de tierra de Pilo, desta guisa: En Troya auia vn cauallero en que non entraua fierro, e dezienle Çigno. E en la entrada de la batalla del destruymiento de Troya acaesçio a Achilles de lidiar con aquel cauallero Çigno. E quando lo firio de la su lança, e vio que non le fiziera ningunt mal de commo solie fazer a quien el firie, marauillose ende mucho. E por prouar si le venie aquel yerro por el o por sus armas, endereço contra otro cauallero e matolo, e desende a otro; e vio que esto que non venie por el, e començose a marauillar que era. E dixole estonçes aquel cauallero Çigno: «Non te marauilles por que me non llagueste, ca non entra fierro en mi. E estas armas que tu vees que yo traygo, non las tomo sinon por apostura de mi e non por ayuda que las yo aya de menester.» E por que esta razon pertenesçe mucho a la estoria de Troya e mucho otrosi a la de Achilles, dexamos aqui las otras razones della, saluo ende que diremos en pocas palauras de commo lo mato; e fue desta guisa.

Pues que vio Achilles que fierro non entraua en Çigno, dexo las otras armas,


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e arremetiose a el, e echole las manos en el escudo. E reboluiole aderredor con el trascol, e con las correas del yelmo apretole tanto la garganta fasta que lo afogo e lo mato. E fablaron de la marauilla deste cauallero muchos dias en la hueste de los griegos ante los reyes e ante Achilles. E entre las razones de aquel cauallero Çigno dixeron algunos de los caualleros que nunca fuera, nin lo oyeran ellos que otro tal fecho commo este conteçiera en otro omne.

E dixo alli estonçes el ançiano sabio Nestor de Pilo: «Yo vy otro tal de otro cauallero que ovo nonbre Çeneo Perrebo.» E conto del todo su fecho, que son vna pieça de razones que dexamos por la estoria de Troya; e alabo mucho al que lo mato. E alli fablo estonçes Tritolemo, fiio de Ercules el grande, e dixo: «O Nestor, buen ançiano, alabando tu a quantos te yo oy alabar, marauillome commo pasaste tu los loores de los fechos del grand Ercules, mio padre; ca me conto el de commo lidiara muchas vezes con los çentauros e los vençiera sienpre, e otros fechos muchos granados que fizo el que me dixo otrosy.»

E alli respondio Nestor e dixo: «O Tritolemo, ¿por que me aquexas agora de aver me yo de menbrar del duelo pasado e dezir la mal querençia que yo contra tu padre Ercules auia? Ca nos non alabamos a los que contra nos son nin a los nuestros enemigos, ca ¿qual fue el que a su enemigo alabo? Ca aquel tu padre Ercules quebranto la çibdat de Mesa, e de Elim, e de Pilo, e otras muchas; e quemo a mi los mios palaçios, e avn calle todos los otros que me el mato. Ca nos, los fiios de Neleo, fuemos doze hermanos, muy buenos mançebos; e a todos los mato Ercules saluo ende a mi solo. Ca de dezir era que los vençeria Ercules a los otros; mas de la suerte del vno que ovo nonbre Periclimeno, esto fue marauilla; ca auie poder de tomar quales figuras quisiese e dexar quales quisiese; e dierale este poder Neptuno, a quien nos llamamos [nuestro] dios de las aguas, que era padre de Neleo, nuestro padre.

«E desque tomo Periclimeno figuras [quales] el quiso e quantas le semejo, e le vençio Ercules en todas, tornose en figura de agui[la] cabdal -que era el ave que Jupiter amaua mas entre todas las otras- e alçose en el ayre volando en esta figura. E vino de poder por ferir a Ercules de las manos en la cara. E Hercules, quando en aquella figura le vio venir, metio mano al su arco. E Periclimieno bolaua ya muy alto; e el cato alla e vio commo yua ya entre las nuves, e tirole del arco, e firiole en el costado alli do se ayunta el ala al cuerpo. E non fue grand llaga, mas diole en los neruios e ronpio gelos, e perdio la fuerça del bolar. E despues que el viento non pudo coger con el ala e de la otra sola non se podie ayudar para bolar, ovo por fuerça a caer e venir a tierra. E en llegando a tierra, commo cayo del costado diestro e traya la saeta de Ercules espetada en el, cayo sobrella e con el peso del cuerpo espetose toda en el, de guisa que le salio por el onbro siniestro e finco y muerto.

«E asi mato Ercules, tu padre, los mios onze hermanos. E pues, Tritolemo, tu eres cabdillo de la flota de tierra de Erodia, e eres buen varon e grand fermoso e de buen sentido, e eres tu mi amigo de coraçon - e es grand amor puesto entre mi e ty: pues ¿en que manera entiendes tu que puedo yo dezis ningunas alabanças de Ercules, tu padre, que me asi mato mios hermanos? E a Ercules non le puedo yo nuzir tanto en ninguna cosa commo en callar le sus fechos; onde non digo agora del mas.»


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[CDXIII.] Del linage de Daymira.

Mares, fiio de Jupiter, a quien tenien los gentiles por su dios de batalla, fizo en Sterope, fiia del rey Atalant, a Partaon; e Partaon a lestio e a Oeneo; Testio fizo a Altea, e a Toxeo, e a Flexao. E este Oeneo, fiio de Partaon, fue rey de tierra de Calidon. E caso con aquella Altea, fiia de Testio, su hermano; e ouo en ella estos dos fiios, a Meleagro e a Tideo, e dos fiias. A la vna dixeron Daynira, que fue muger de Ercules; e la otra, Gorge. E era Daynira muy fermosa duenna e de grand nonbre; e demandauanla fiios de reyes e de grandes prinçipes por casar con ella, e non la podian aver.

E Ercules, quando torno del fecho de las amazonas, oyo dezir de la fermosura e del prez desta Daynira, e commo la contauan por muy buena duenna de costunbres; e otra guisa era de grand linage, segunt oyredes, commo era fiia del rey e de reyna e hermana de Meleagro. E fue la a pedir por cosar con ella. E a la sazon que el llego a Calidon por esto, fallo y los mas de aquellos que la demandauan.

E pasa por tierra de Calidon vn rio a que llaman Ateloo. E auia y aquella sazon vn omne de muy grand guisa; e por que era poderoso por toda la ribera del, llamaronle los gentiles Atheloo, commo al rio. E dixeronle dios de aquella agua, commo fallaremos que fazian otros poderosos e sabios que les dezien los nonbres de las cosas de que auien el poder e el saber. E vino este Ateloo a demandar otrosi estonçes a Daynira por casamiento. E los otros que eran ally venidos por esto, quando vieron a Ercules e Ateloo que eran de tan grand guisa e demandauan lo que ellos demandauan, entendieron que non auian y que fazer ante aquellos.

E Ercules, maguer que veye que Ateloo llamauan dios, por todo eso non quiso partir se de demandar a Daynira. E Atheloo, otrosi, era le verguença por llamar le los omnes dios e dexar se dende por Ercules, que non tenien avn los gentiles por dios nin lo era, pero que lo fue despues que murio, como diremos adelente. E ouieron a auer grand contienda sobreste casamiento el e Ercules; e queremos vos contar commo, segunt fallamos que lo conto despues Ateloo mismo a Teseo, fiio de Egeo, rey de Atenas, segunt diz Ouidio.

[CDXIV.] De la contienda de Ercules e de Atheloo sobre el casamiento de Deyanira.

En el tienpo del rey Oeneo e de la reyna Altea se fizo en Calidon vn puerco montes malo que destruya toda la tierra. E ayuntaronse a matar lo toda la flor de los caualleros mançebos de Greçia que se algo preçiauan. E vino y Atalanta, fiia de Jasio, rey de Arcadia, por que murio despues Meleagro que mato este puerco. E fue y con los otros mançebos Teseo, fiio de Egeo, rey de Atenas. E desque mataron el puerco, que se tornaua Teseo de alla para yr se para Atenas, vino a aquel rio de Ateloo de Calidon para pasar; e fallolo mucho avenido de las aguas muy grandes que fiziera estonçes. E yua el rio tan grande que nin por vado nin por puente -e avn estonçes non auia de esa guisa puentes- s non lo pudo pasar. E estando en la ribera mesurando commo faria, si lo podria pasar a vado o de alguna otra guisa, sopo Ateloo, sennor de esa ribera, commo estaua alli Teseo, fiio del rey de Atenas, de quien oyera el dezir que era mançebo que se trabajaua de todo buen fecho e avie va dende grand prez.

E vino a el, e resçibiolo muy bien de palaura e de fecho, e dixole asi: «Teseo, noble de Atenas, yradas van las aguas, ca son grandes e muy avenidas. E quando este rio aviene, suele leuar los grandes maderos, e arranca los arboles fieros e los cantos de las pennas, e lieualos. E vy yo muchas vezes casas e cortijos muy


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grandes que seyen en la ribera del que los leuo todos de suelo. E auia y vacas e toros muy fuertes e cauallos muy corredores, mas non les touo pro que los non leuase, e los non metiesen las ondas de yuso so si, e los non matasen. E quando se desfazen las nieues en los montes, commo agora, vy yo que prouaron mançebos muy rezios de sobir en lugares altos çerca deste rio para defender se alli de la avenida, atreuiendose que si menester les fuese, que nadarien e saldrian. Mas leuolos la fuerça de las ondas e mataualos. Onde ternia yo por bien, si tu quisieses, que fasta que baxasen las aguas que entrasen en madre, que fincases. E posa en las mis casas mismas, e toma lo que ouieres menester de quanto y fallares, que fallaras ay asaz.»

E respondio Teseo que se tenie por bien consejado del e que lo querie fazer. E Ateloo penso muy bien del e de toda su conpanna. E desque ouieron comido, començaron a aver emiente de sus fechos, e de sus avenimientos, e de aquel puerco que mataron en Calidon: donde venie, que cosa fuera, o commo se fiziera aquella pestilençia tan mala e tan fiera que tanto danno aduxera en aquella tierra. E sobre que dixeron que le enbiara alli la deesa Diana ouieron emiente de otros miraglos muchos que dizen que fizieran los sus dioses. E contoles Ateloo enxienplos muchos dende; e vn cauallero ançiano de muy grand guisa que venie con Teseo, que auie nonbre Lelex, dixo ay los suyos.

E otrosi en todo esto ouieron a venir entre las otras razones a fablar de muchos de los sus dioses, que dezien que auie y, que se podian mudar de aquello que eran en otra semejança, e dexar vnas formas e tomar otras, e desi tornar se a aquellas que dexauan quando querien. E Piriteo, fiio de Exsion el gigante, que seye y dixo que lo non creye que los sus dioses ouiesen poder de fazer tal cosa. E respondiole Ateloo: «Si pueden, ca muchos ay de que te daria prueuas que lo fazen. Mas en cabo ¿por que lo prouare yo en otrie sinon por mi? ca yo que soy aqui so a las vezes, qual me vedes agora, en forma de onbre; e quando quiero, me torno en serpiente; quando quiero, en toro muy fuerte. E tornandome en toro perdi el vn cuerno; e quiero que lo veades.» E diz que se les mostro en figura de toro; e mostrandoseles tal, dio vn grand sospiro. E estonçes le pregunto Teseo e le rogo que le dixese en que perdiera aquel cuerno e por que sospiraua asi.

[CDXV] Como conto Ateloo a Teseo la contienda que ouo con Ercules.

Diz Ateloo: «Teseo, preguntasteme agora grand tristeza al mi coraçon, e demandasme muy graue cosa que te cuente la contienda que ove con Ercules, ca non se yo qual es aquel vençido que quiera contar su batalla commo le conteçio. Pero, pues que la quieres oyr, quiero tela yo contar por orden commo avino entre mi e el; ca non es tamanna desonrra en seer vençido commo fue cosa apuesta en aver contendido con tal commo Ercules, e solaz es en seer el omne vençido de tan grand onbre commo aquel. E si oyste dezir de alguna muger que dezian Daynira, esta Daynira fue fiia del rey Oeneo de Calidon e de la reyna Altea, e era de las mas fermosas duennas del mundo. E demandauanla reyes para casar con ella, e andauan ay muchos por esta razon.

»E asi acaesçio que nos ayuntamos ay muchos a vn ora a casa de su padre a pedir gela. E Ercules, que es tan grand onbre commo tu vees, vino y estonçe a eso mismo. E pedila yo e pidiola el: e los otros, quando vieron que nos nos trabajauamos desto, partieronse dende, ca entendieron que non tenien y recabdo ante nos. E fincamos y Ercules e yo. E començose el luego a alabar de linage, commo fazen muchas vezes los que donnear quieren, e dixo commo era fiio de


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Jupiter; e contaua los grandes fechos que fiziera por mandado de la reyna Juno, su madrastra, que le querie mal e gelos fiziera fazer. E yo, quando aquello vy, commo quier que me quisiera ende tirar afuera, non pude; ca toue que era verguença de llamar me los omnes dios e dexar me de tan grand fecho por omne ninguno. E començeme yo a alabar otrosi la mi vez, e dixe al rey: 'Tu vees commo so yo muy poderoso en tu frontera e tu vezino, e non vengo commo estranno de agena tierra a pedir te tu fiia. Demas, non me quiere mal donna Juno'. E desi torne contra Ercules, e dixele: 'Tu, que te alabas de linage,¿non es verdad que Jupiter es tu padre? E si lo es, fizote en pecado e en duderia. E agora, escoge qual quieres: o non ser Jupiter tu padre, o seer lo con esta desonrra para ty'.

»E demientra que le yo dezia estos denuestos, començose el a asannar de guisa que le entendia yo que non podia el encobrir la sanna. E respondiome en pocas palauras: 'Mejor me suelo yo ayudar de manos que non de lengua, e de fazer que non de dezir. E vença yo lidiando, e tu vençe fablando.' E despues que esto ouo dicho, echo la vestidura de los leones que traya vestida, e cometiome de luchar. E yo auia dicho mis grandias, e fueme verguença de tirar me ende afuera. E echamos los vestidos amos, e trauamos nos luego a manos; e entendile yo luego que mas valiente era que yo.

»E serie luengo de contar las maestrias e las artes que fezimos amos por nos echar. E dio el de las manos en el poluo, commo es costunbre de los luchadores, que bien diriades que maestro era de lucha e que sienpre visquiera en ello. E vino e echome las manos oras al cuello, oras a los braços, desi al costado. E en todo esto los sus pies non estauan quedos, que eso mismo non fazian a los mios e a las mis piernas, de guisa que non auia en mi parte de que me non cometiese. Mas fallome pesado, e con todo esto non me podia mouer. E desta vez fezimos nos afuera, e tornamos luego a ello e pusimos que nos non dexasemos menos que del vno o del otro non fuese.

»E tomamos nos luego por las manos, e encoruamos nos, e pusimos las fruentes vna con otra commo los toros quando lidian con çelo, desi abraçamos nos. E quisierame Ercules desechar bien tres vezes, mas non pudo ca me non osaua yo desanparar del. E a la quarta vez non pude con el, e partiome de si e enbiome bien aluenne con la mano. E fue luego en pos mi, e trauome del cuello ante que yo acordase. E semejauame que vna grand penna tenia de suso, pero partile de mi esa vez mucho a penas. E el torno a mi luego, e cometiome muy de rezio tanto que me non dexaua resollar. E yo non lo cometia, ca en defender me auia que ver. E desque me touo bien cansado, echome de cabo la mano en la çeruiz e parome el pie. E verdad te he a dezir, fizo me fincar el ynojo e abaxar me tanto que mordi en el arena.

»E entendi estonçes que por ninguna guisa non era yo tan valiente a manos commo el para tomar nos el otra vez en vno. E quando esto vy, metime a otras mis artes que me sabia yo por veer si le espantaria o si podria con el. E torneme en semejança de serpiente muy grande por mio saber, e fiz contra el todo aquello que serpiente podria fazer. E el, quando me vio en aquella figura, començose a reyr e a fazer escarnio de mis artes, e dixo asi: 'O ¿en que contiendes e te trabajas? ca esto my menester es de lidiar con serpientes; e de las cunas lo començe, do yo astrague dos dellas a manos segund me dixeron mis amas. E Ateloo, pero que vençieses las otras serpientes tu, ¿que series tu para la de la laguna de Lerne que auia siete cabeças: e quando la ferien e la llagauan, creçie; e quando le tajauan vna dellas, naçien le


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dos? Pero yo la dome e la mate. E ¿de que te trabajas, o que cuedas que eres, e a quien quieres enartar, e tomas forma agena commo enprestada e amenazas con armas que non son tuyas?' E esto dicho, echome las manos en la garganta, de guisa que la apreto con ellas que me semejauan tenazas de fierro muy fuertes. E nunca dellas le pude salir sinon quando se el quiso.

»E desque vy que por esta guisa non podia con el, torneme en semejança de toro muy fuerte e muy bravo. E el, que cuyde que me avrie miedo e foyrie de mi, vino et echome las manos al cuello, e troxome aderredor, e dio comigo en el arena tal que todos los cuernos me entraron por ella fasta en el tiesto. E avn non le cunplio esto, mas tomome con la mano diestra el cuerno, e quebrantomelo, e salios con el en la mano. E dexome vençido en todas guisas, commo vos he contado. E pues que me asi conteçio tan mal, quiteme de demandar la duenna, e dexela a Ercules, e partime dende con grand verguença.»

E pues que deximos de la contienda de Ercules e de Ateloo, diremos de Ercules e de Neso.

[CDXVI.] De commo Ercules mato a Neso.

Despues que Ercules ovo vençido a Ateloo, dieronle el rey e la reyna a Daynira por muger; e Ercules fizo luego sus bodas con ella. E ayuntaronse y todos los fiios dalgo del reyno e muchas otras gentes de Calidon; e vino y vna grand conpanna de los çentauros. E auie y vno dellos a que dezien Nesso, e segunt su fechura de aquella gente era grande e muy valiente. E desque ovo Ercules acabadas sus bodas, tomo su muger e yuase con ella para su tierra al castillo de Tirinto, donde era natural su madre Almena.

E quando vinieron a vn rio, que auia nonbre Ebeno, por do auian a pasar, fallaronlo abenido e muy mayor que non solia. E diz la estoria que por las aguas de las nieues que fiziera estonçes muy grandes, e que se desatauan, venia grande aquel rio, ca era estonçes en el cabo del invierno en entrante del verano. E commo non auia y puente, nin conosçien los vados Ercules nin ninguno de su conpanna, ca non eran dende naturales, non sabian por do lo pasar. E estando Ercules cuydando commo faria de Daynira, ca el bien cuydaua que pasaria nadando o por alguna guisa commo lo fizo despues, vino a el aquel Neso que deximos de los çentauros. E sabie este muy bien los vados de aquel rio por alli, e las entradas e las salidas de la vna parte a la otra quales eran. E pues que sopo commo estaua alli Ercules por aquella razon, vino a el e dixole que el sabia los vados; e si quisiese, que el le ayudaria a pasar; e que le pusiese a Daynira a cuestas e el que la pasarie nadando, ca lo podria muy bien fazer.

E Ercules non se guardaua de Neso, nin asmaua que ninguna tal cosa osase cometer contra el, sy quier por que deuie seer escarmentado por lo que oystes dezir que Ercules fiziera a los otros de su linage. E tomo a Daynira e puso gela a cuestas, commo la pornie en vna bestia; e castigole que la leuase manso, e la guardase muy bien, e la touiese toda via con las manos de guisa que non cayese en el agua. E Neso queria mal a Ercules por lo que fiziera a sus parientes, e tenie gelo guardado si ora viese en que le pudiese fazer lo que le pesase en ello. E pues que touo a Daynira en su poder e fue pasado a la otra parte, non penso de al sinon de yrse con ella quanto mas pudo.

E Ercules tomo sus armas que traya consigo -su porra muy grande, e su arco, e sus saetas-, e echo la porra


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e el arco allende del rio en la ribera de la otra parte. E dixo asi sus palauras de juego por la razon que oystes de Ateloo que vençiera: «Pues que començe con rios, commo con Ateloo que se llamaua dios de aquel rio a quien yo vençi, quiero cometer los e vençer los.» E non dubdo en ninguna cosa, nin cato vado nin otro lugar por do fuese el agua mas mansa o mas baxa, e metiose a nadar con su carcax lleno de saetas asi commo estaua vestido. E asi paso nadando mucho ayna a la otra parte.

E en todo esto Neso fuese con Daynira quanto mas pudo, que non atendio a Ercules, nin cato lo que deuie fazer sinon a la enamiztad que le tenie en su coraçon. E el corrie mucho; e asmo que desque se alongase ya quanto, que lo non alcançaria Ercules, e que faria el de Daynira lo que quisiese, e que serie esto para Ercules grand desonrra -la qual nunca le pudieran fazer todos los çentauros sus parientes- e serie vna vengança del mal e del quebranto que auien tomado del todo su linage. E Daynira, quando entendio que se yua Neso de aquella guisa e non esperaua a Ercules, quisose dar de mano a tierra, e non la dexo Neso. E ella dio luego grandes bozes.

E Ercules, desque fue en la ribera de la otra parte, yua por tomar sus armas. E oyo las bozes de Daynira, e conosçiola, e entendio que mal querie fazer Neso. E tomo priuado su arco e la porra, e cato por Daynira a todas partes si la veria o por que daua aquellas bozes. E viola commo se la leuaua Neso e yua ya con ella aluenne. E dizen que los çentauros que eran la meytad omnes e la meytad cauallos, por la razon que vos deximos. E llamolo Ercules e dixo estas palauras: «Neso de dos formas, desmesurado eres, e fuerça quieres fazer non me guardando yo de ty. Mas esa fuzia de pies en que tu te fias ¿o te lieua a ty? Digo, Neso, e dexa lo que te encomendamos, ca nuestro es. E ¿por que non lo dexas por mi nin por la mi verguença? ca escarmentar e castigar te deuies por el fecho de tu padre Exsion que demando a la reyna Juno lo que non deuie, commo lo que tu quieres cometer, por que murio penado; que tu otrosi non fueses atreuido de querer leuar lo que non es tuvo nin te conviene. Otrosi emiente te deuie venir lo que yo fiz al tu linage, e guardar te de mi e de lo mio. E pero que corres commo cauallo e eres ligero, en lo que te tu enfuzias, non te me yras por pies maguer que lo cuydas e te trabajas dende.»

E diziendo esto metio mano al arco, e tirole vna saeta, e diole por el costado çerca de la espalda, e echogela por los pechos. E pero que Neso era muy grande, tamanna era el asta de la saeta de Ercules que de amas partes paresçio mucho della. E tomola Neso e sacosela, e començo a salir mucha sangre de amas partes. E dizen que la sangre destos çentauros que era enpoçonnada commo si fuese venino de serpiente. E desque fue ferido, quisose yr, mas non pudo tan grande era el golpe. E desque se yua desangrando enflaqueçio e cayo.

E pues que entendio que morria de aquella ferida, e por que sabia que morrie con ella a quien se escalentase por el cuerpo, e por matar a Ercules de aquella guisa -pues que non podia de otra-, dixo desta guisa que lo non oyese Daynira, que ya era del luenne quando el cayo: «Morre yo, mas non syn vengança.» E llamo a Daynira e dixole: «En esta mi sangre yaze muy grand fuerça de amor. E por ventura avn verna tienpo que te dexara Ercules por otra, ca asi contesçe muchas vezes -e mas entre nos los gentiles que non somos estrennidos en los casamientos por alguna ley. Mas si tienes en que tomar della e si conteçiere que te dexe, con esta sangre faras oluidar las otras, e cobraras su amor, e lo tornaras a ty.»

E Daynira non entendie el mal por


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que lo fazie. E traya vna camisa muy delgada que fiziera ella para Ercules; e tanto se tenie por bien casada -e era enamorada del e asmaua que nunca otro tal podria aver- que tomo aquella camisa que traye, quando esto le dixo Nesol, e enboluiola en aquella sangre e guardola priuado que la non viese Ercules quando llegase. E touola toda via muy guardada temiendo sienpre perder a Ercules, commo dixera Neso, e esperando cobrar lo por alli. E Ercules, quando llego, fallo a Neso yaziendo ferido de aquella guisa, e vio commo morrie dende; e non le quiso mas fazer, e dexolo ay. E tomo su muger e su conpanna, e fuese para su tierra a Tyrinto do era Almena, su madre. E finco y con Daynira tanto que fizo en ella vn fiio que dixeron Yloyolao.

E en todo esto sonaua por toda tierra de Greçia las enemigas e las crueldades que fazia muy grandes el rey Busiris en Egipto de Asia, e el rey Anteo en Libia de Africa. E la reyna Juno e el rey Euristeo, que nunca a Ercules dexaron folgar, enbiaron lo alla a que los matase, e segunt dizen, mas por que matasen ellos a el. E desi mandaronle que fuese por Africa a yuso, e leuase las mançanas de las esperidas, fiias del rey Aldante, do deximos que viniera el rey Persio; e desi que viniese al monte Andante, e deçendiese dende a oçidente, e pasase de alli a Espanna en Europa, e lidiase con Gerion, rey de aquella tierra; e despues que viniese por Ytalia conquiriendo e por alli por do es agora Roma; e desi que se tornase a Greçia a su tierra. E pues que deximos de la muerte de Neso, commo lo mato Ercules, queremos agora contar de cada vno destos fechos que le mandaron: commo los fizo Ercules e commo los acabo. E pero que Juno e Euristeo le mandauan fazer tantas e tan graues cosas, commo oystes, fallamos que yua el alla muy de grado, e que avn el se yrie por si mismo pero que ellos gelo non mandasen. De commo Ercules mato al rey Busiris de Egipto contado lo auemos ya en el noueno capitulo del libro de Josue, que es en esta segunda parte; e por ende non vos dezimos dello sinon quel mato de la guisa que es alli contado.

[CDXVII.] De la passada de Ercules a Africa e del rey Anteo.

Hercules, pues que tenie en coraçon de pasar de Asia a Africa, e dende a Europa e a Espanna, sabia commo pasaria por muchas mares peligrosas, segunt gelo auien todo contado, e commo yria a tierra de muy grandes sabios. E metio mientes en lo que seria menester para tales cosas commo estas. E conteçiera el peligro de las argonautas poca sazon auie avn; e perdieranse por el canto de las serenas, ca dizen que non es omne que las oya cantar que se pueda mouer de alli donde las comiença a oyr. E los marineros, quando las oyen, an dende sabor commo los otros omnes, pero que se saben el peligro que y viene, e dexan de gouernar las naues, e paranse, e peresçen las naues por ello muchas vezes. E dizen los sabios de las naturas de las serenas que quando ellas oyen al omne cantar, que non cantan ; e avn si cantaren e començare el omne a cantar despues, que callan ellas quando le oyen. E los omnes oyendo el canto del omne non veen a ellas, e nin dan nada por ellas -pero que las vean de otra guisa-, e uan se e guaresçen desta guisa que se non pierden.

E Ercules, por esta natura que aprendiera para aver consejo por este peligro de las serenas, dize que leuo consigo a Troylo, que era el mejor maestro que el fallara de musica -que es el arte de cantar-, por que fuese cantando por la mar. E para los sabios que fallarian en Africa, e en Espanna, e en las otras tierras por do acaesçiese, dize otrosi que leuo consigo a Atalant, que era grand sabio del arte de las estrellas, sobrino del grand


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Atalant que fue hermano de Pronieteo, del que dixeron los gentiles commo en fablilla que fazie omnes de tierra, e que metie en ellos espiritu de vida, e los fazia beuir. E fue este fecho por que de neçios los fazia sabios; ca todos los mas de aquel linage fallamos que fueron en la primeria mas sabios que otros omnes en el arte de las estrellas, e avn las duennas de ese linage, segunt oyredes de las duennas esperidas que ensennauan a los otros. E por este Atlante se guiaua Ercules toda via e con este ovo consejo en sus fechos que auia de fazer.

E desque arribo a Africa, vino luego el rey Anteo. E este rey Anteo, segunt dize en el Libro de los linages de los gentiles, fue fiio de Titano el gigante; e salio omne muy labrador, e era muy rico e muy poderoso por lauor de tierra, e fue sennor del reyno de Tange. E dize Plinio en el segundo capitulo del quinto libro, do fabla de las tierras, que este Anteo la poblo a Tange primera mente; e que despues la conquirio el Çesar, e poblola mas, e canbiole el nonbre, e llamola Julia Traduta. Otrosi cuenta que este Anteo fizo vn palaçio muy preçiado en el mejor lugar e mas viçioso que fallo en toda Africa, e esto era en tierra de Libia. E vino despues aquel Çesar Claudio que la conquirio, e poblo y vna çibdat, e pusole nonbre Lixos. E tomo este nonbre de lixon que dizen los griegos por agua; e segund dize Hyguiçio, nonbrola asi por el muy grand abondo que auia en aques lugar de buenas aguas e de todas las cosas. E otrosi dizen que la aforro de guisa que biuiesen y los omnes sin toda premia. E en este palaçio fazie el rey Anteo su morada mayor quando era sennor dende.

E era muy cruel omne, e tan valiente e tan grande, commo venie de los gigantes. E era el mismo gigante que tomaua por las çimas los arboles mas altos que fallaua e abaxaualos a tierra. E a quantos estrannos pasauan por su tierra e por su regno fazielos a todos luchar consigo. E si alguno venie y que le echase o a quien el non pudiese echar, dexauase el caer en tierra, e leuantauase mas fuerte dos tanto que non era antes; e echaualos por esta guisa a todos quantos con el luchauan. E dixeron por ende los poetas de los gentiles, en sus fablas que trobaron que era fiio de la tierra, que desque los auia echados, encoruaua los arboles a tierra e paraualos commo ballestas; e ponie los omnes en somo, e desi dexaua los arboles e echaualos a manera de algarrada tan aluenne que era marauilla. E asi por esta manera mataua a todos quantos estrannos fallaua que yuan a su tierra que el pudiese aver.

E vino Ercules a el, e lucharon, e derribolo Ercules vna vez e desy otra. E el leuantause cada vez mas valiente dos tantos. E Ercules auia oydo esto; e quando entendio que verdad era, tomole la terçera vez, e alçolo entre el braço e el costado, e alli lo tovo suso alto de tierra que non lo dexo caer. E tanto lo apreto fasta que lo afogo teniendolo asi. E por esta razon dixo Lucano desta lucha: «Huc, Antee, cades», que quiere dezir en el nuestro lenguage tanto commo: aca sobre mi costado caeras, Anteo; e non en tierra por que lo touo suso alto e lo non dexo caer fasta que lo mato. Pero fallamos desto que dizen los autores de los gentiles que era Anteo fiio de la tierra, e se echaua en ella, e tomaua mayor fuerça cada vez; e fue dicho por que era este grand labrador, e que tenie toda su gente bien recabdada e mucho a su mandado.

E esto que dizen que quando luchaua con alguno e non lo podia echar, que se echaua el en tierra e se leuantaua con dos tanta fuerça, e desi echaualo cuentan que non era al sinon que lidiaua con muchos; e si auie alguno que non podie derribar nin vençer de la primera vez, que se tornaua de cabo a tomar mayor poder de su tierra, e lidiaua otra vez con el. E vençielos a todos desta manera. E


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desta guisa lidio con Ercules tres vezes, e le vençio Ercules. E desque entendio que cada vez venie Anteo con mayor poder -e le ouo vençido las primeras dos vezes, la terçera vegada non lo dexo andar por su tierra commo antes nin le dio ende vagar, mas fue en pos el segudandolo fasta que lo echo de la tierra e de todo su regno de Libia.

E de aquello que dixeron los abtores de los gentiles que lo touiera Ercules alto suso entre el braço e el onbro, e que asi lo matara, cuenta maestre Juan el ingles que non fue dicho por al sinon por esta semejança que lo echara de su tierra; e alli lo fizo morir desterrado fuera de su regno. E conquirio el toda aquella tierra, e tomo gela, e puso en Africa sus pilares por sennales fasta do llegara el e conquiriera. E estan estos pilares de Ercules en Africa, segunt cuenta Plinio en el segundo capitulo del quinto libro, aquende de dos castillos que auien nonbre el vno Lisa, e el otro Coyte. E diz que esto es non muy aluenne de Tange. E asi fallamos que ponie Ercules sus pilares por mojones por las tierras que conquerie en sennales de los terminos fasta do llegaua, por remenbrança de los sus fechos e del su nonbre. E muchos de los reyes e de los grandes prinçipes fizieron esto despues a semejança de Ercules.

E pues que deximos del rey Anteo, diremos agora de las duennas esperiadas e commo contesçio a Ercules con ellas.

[CDXVIII.] De commo fizo Ercules con las duennas esperiadas.

Las duennas esperiadas fueron tres; la vna, Experetusa; la otra, Eglan; la terçera, Arechusa. E ouieron todas tres comunal mente este nonbre esperiadas de la tierra Esperia do morauan en Africa, e auian sus riquezas e su poder grande. E fueron fiias del rey Atalant el grande, que fue muy sabio en todo el saber de las estrellas; e eran ellas sabias otrosi en todos los saberes commo el. E asi dixeron los sabios dellas que auian huertas con arboles de oro que les leuauan mançanas de oro, e vn dragon que gelas guardaua. E Ercules, maguer que sienpre andaua en lides e en trabajosos peligros, sienpre era muy entendido e muy sabio; e sienpre se trabajaua de los saberes e auie grand sabor dellos; e sienpre aprendie por do quier que andaua si fallaua de quien.

E desque ovo vençido al rey Anteo, vino a estas duennas, e aprendio dellas el arte de las estrellas e de las otras artes del quadruuio, e todo lo mas de quanto ellas sabian; e otrosi de la retorica, que es el arte del fablar apuesta mente, e de las otras artes del triuio donde sabian ellas mucho. E por estos saberes que leuo dellas dixeron los gentiles en sus fablas que les leuara las mançanas del oro que avien en su huerta; ca los sabios de los gentiles dixeron a los saberes mançanas de oro, por que son cosa preçiada e de que se pagan los omnes commo de fermosa fruta e buena. E por atales fallaredes que los preçiaua Virgilio en las epistolas que fizo en el libro que llaman Bucolica, que es tanto commo labores de la tierra, por que fablaua y dellas en semejança de mançanas. Onde dixo en latin este vieso dellas:

Aurea mala decem misi; cras altera mittam.

E quiere dezir esto en el nuestro lenguage tanto commo: Oy enbie estas mançanas de oro e cras enbiare otras. E llamo mançanas de oro a aquellas epistolas por mucho bien que dixo en ellas.

Por el dragon que guardaua aquella huerta de las esperiadas dize maestre Johan e otros que se entiende el grand estudio en que vela el estudiador commo aquel dragon que non durmie, por que vençio Ercules e alcanço aquellos saberes. E dizen del muchos que despues que en los saberes fue entrando e guiandose


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por ellos, que mas ayna acabo los grandes fechos que fizo que por otras lides nin por otra fuerça; ca le temien ya mucho las gentes por do yua por lo que oyen dezir del, que se le non tenie ninguna cosa.

Pero de las esperiadas fallamos en el Libro de las generaçiones de los gentiles que fueron fiias de Espero, fiio de Jappeco, fiio de Titano el gigante; e que por ende les dixeron esperidas del nonbre de su padre. E del nonbre deste Espero que llamaron Esperia a la postrimera tierra de Africa de parte de oçidente en el comienço de la noche, que por aquel Espero le dixeron este nonbre, e de otra guisa la llamauan Venus.

Mas por mas verdadera razon tenemos esta: que fueran estas las fiias del rey Atalant, e que otras que ovo y antes que fueron fiias del rey Espero; e que mas ovo nonbre la tierra de Esperia de aquella estrella que non la estrella della. E esto dezimos tan bien por Espanna a que dizen Esperia por razon de aquella estrella, commo deximos en las razones del libro Exodo, commo por Esperia la de Africa, ca amas estas tierras an este nonbre por razon de aquella estrella. E por estos saberes tan grandes que auien aquellas duennas, deximos que en aquellos linages de los gigantes tan bien aprendien las mugeres e eran sabias commo los varones.

E pues que vos deximos commo vino Ercules a las duennas esperiadas e commo fizo con ellas, queremos vos dezir commo fue despues al monte Atalante e lo que fizo y.

[CDXIX.] De commo vino Ercules al monte Atalant.

Despues desto vino Ercules al monte Atalante. E alli dizen que estudio en los saberes -commo contamos que fizo el rey Perseo- e que alli le ensenno aquel Atalant, sobrino del grand Atalant, tanto del saber del arte del astrologia por que sopo todas las estrellas de que los estrelleros fablan en su arte, e las fuerças e los juyzios dellas. E por que entendie el saber del çielo, enfinieron los poetas de los gentiles sus razones del: en que dixeron que sostenie el çielo en los onbros Athlas, que le ensennara aquel saber, e que lo sostuuiera Ercules fasta que folgase Athlas.

E tanto fue este Athlas grand sabio que leuaua el dende muy grand prez commo el otro Athlas, su tio. E semejaua que les vinie commo por linage, que dixeron avn mas del los sabios de los gentiles: que Athlas tanto quiere dezir commo saber, e que por ende dixeron deste Athlas que fuera mudado en monte, e que creçie cada dia por el grand saber que auia. E cada dia estudiaua e sabia mas. E dizen otrosi que cada vno quanto mas a del saber e mas se llega a el por estudio, tanto mas aprende, e creçe, e se llega por ende mas a Dios, commo monte que va suso alto al çielo.

E pues que esto ouo fecho Ercules, puso alli sus pilares por sennal fasta de fuera e conquiriera en Africa desta otra parte, commo fiziera en los otros lugares poro auia andado. Desy paso a Espanna, que es en Europa en oçidente, a lidiar con el rey Gerion.

E agora contaremos commo fizo en esta tierra de Espanna.

[CDXX.] De la passada de Ercules a Espanna e de lo que fizo en Calis.

Hercules, pues que ovo quebrantada e conquerida a Africa, paso a Espanna, e arribo a vna ysla pequenna que yaze postrimera en cabo de la tierra del Andaluzia dentro en la mar açerca del lugar do entra el rio de Guadalqueuir en ella. E alli paro Ercules sus naues, e alli salio primera mente a terrenno en


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Espanna. E Ercules, pues que llego alli, priso aquella ysla e fizo y sus torres muy fuertes que estudiesen y por sennal e por remenbrança de los fechos suyos e del para los que auian a venir despues. E y estan avn oy dia. E aquellas son a las que llaman en latin gades Ercules. E quiere dezir gades Ercules en el nuestro lenguage tanto commo terminos de Ercules, por los pilares que puso y por mojones de la su entrada donde llegara primero a Espanna; e es Caliz llaues e çerradura de las tierras de Espanna. E otrosi alli lidian sienpre las aguas, que nunca quedan las que salen del mar Ocçeano con las que entran del Mar de Medio de la Tierra.

E cuentan avn los sabidores que entre las muchas cosas e las grandes marauillas que alli fiziera Ercules, que fizo y vna torre en que puso vna ymagen fecha por el saber de las estrellas, e tenie la mano tendida contra la mar. E las naues que venien de qual quier parte que fuese que desque donde aquella torre paresçie que por ninguna guisa non se podian llegar mas a ella, nin venir mas adelante contra Caliz poco nin mucho. E estas e otras cosas grandes fizo Ercules en Caliz.

E pues que auemos dicho de la pasada de Ercules a Espanna e de Caliz, queremos agora dezir de las cosas que fizo y.

[CDXXI.] Commo fizo Ercules con el rey Gerion.

En la sazon que Ercules arribo a Caliz e fazia y sus lauores grandes, reynaua en Espanna Gerion. E avn en esa tierra de Espanna non auia mas de tres regnos, e era Gerion rey de todos. E este fue el primero rey que en Espanna ovo, segunt fallamos que dizen los sabios que escriuieron las estorias desto. E queremos vos contar el linage donde vino. Perseo, el rey de Persia de Asia, e de Miçenas de Greçia, fiio del rey Jupiter e de la reyna Dane, de quien auemos ya fablado, fizo al rey Euristeo de Miçenas, segunt dize en el Libro de los linages de los gentiles. E el rey Euristeo fizo a este rey Gerion, primero rey de toda Espanna.

E dizen que auie este Gerion muchas greyes de todos ganados fiera cosa, e era muy rico e muy poderoso, e omne fuerte e cruel. E fallaredes que dixeron del que auia tres cabeças; mas esto non fue dicho del sinon por aquellos tres regnos que auie. E cuenta el arçobispo que el vno era Gallizia; e el otro era Lusitania, que es tierra de Guadiana asi commo va la ribera del fasta que cae en la mar, e dizen le Luçenna en Espanna; e el terçero diz que fue Betica, que es tierra de Guadalqueuir, que es tierra del Andaluzia. E dieronle este nonbre Betica a la tierra deste nonbre Betis que dezimos en latin por ese rio de Guadalqueuir.

E este rey Gerion, quando sopo lo que fazia Ercules en Caliz, començose a guisar para venir e lidiar con Ercules. E Ercules, quando gelo dixeron, non lo quiso alli atender, mas salio a el. E lidiaron, e vençio Ercules al rey. E el rey Gerion tornose e asonose de cabo, ca dize el arçobispo que los espannoles que non eran avn estonçes vsados de batalla. E mato Ercules a Gerion, e tomole los ganados todos e quanto le fallo; e entro toda la tierra, e tomola, e apoderose della. E traya consigo Ercules vnas gentes que aduxera de tierra de Galaçia. E pues que ovo tomado la tierra a Gerion, poblo a Gallizia de aquellas gentes de Galaçia; e por ende la llamaron Gallizia. E desque ouo fecha esta puebla en Gallizia, diz que torno a la ribera de Guadiana al canpo de Luçenna, e fizo y sus juegos e sus alegrias grandes por aquella batalla en que vençieran a Gerion.

E Pelopiso, su tio de parte de su madre Almena, fizo çerca del monte Olinpo de Roma vna fiesta de grandes juegos a onrra de Jupiter. E establesçio que fizie-


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sen alli aquella fiesta a Jupiter cada quatro annos. E dixeronle olinpias por razon del monte Olinpo çerca de do la fazien. E Ercules acordose de aquella fiesta, que era commo oluidada de los annos, a quantos annos la auian de fazer; e establesçio que fiziesen alli otrosi aquella en aquel canpo çerca de Guadiana a cabo de quatro annos toda via a onrra de Jupiter e a remenbrança de los fechos que el fazia en Espanna. E tomo destos dos nonbres: de lvso que deximos en latin por trebejo, e de Ana que es el nonbre de aquel rio, e fizo dende este que dezimos en latin Lusitania, e pusolo a aquel canpo do estos juegos e esta fiesta mandaua fazer. E quiere dezir en nuestro lenguage de Castilla tanto commo el canpo de los trebejos de Ercules fechos çerca de Guadiana.

[CDXXII.] De la puebla primera de Seuilla, e de Ercules e de Cato e de otras çibdades que poblo Ercules en Espanna.

Desque Ercules ouo poblada a Gallizia e estableçio los juegos e la fiesta que deximos de çerca del monte e del rio de Guadiana, tornose de alli Ercules luego contra Caliz, que era cosa que amaua el mucho, e tenie sus rimos. E quando vino al rio de Guadalqueuir, e fue yendo por el ayuso, vio muy buena tierra e mucho abondada de todas cosas, e fizo y vna puebla. E traya consigo vna gente que dezien los espalos, e eran de vna tierra cerca de Siçia. E tomolos e poblolos alli. E las primeras moradas que ellos fizieron alli en comienço de su puebla eran de cannaueras, e de pajas, e destas cosas tales; e asentaronlas sobre palos. E tomaron estas dos palauras: yper que dizen en griego por sobre, e pilos que dezimos en latin por palos -que son maderos delgados-, e ayuntaronlas e fizieron dende este nonbre Yspalis. E commo quier que nos demudemos la palaura desta puebla por que ellos dixeron Yspalis, es aquella çibdad a que nos agora dezimos Seuilla.

E desque esta puebla ovo fecha, fuese a tierra de Cartagena, e priso toda esa tierra e destruyola, segund dize el arçobispo. E era en esa sazon Cato sennor de tierra de Carpentania e de Çeltiberia, que es ribera de Ebro asi commo tiene de los montes Pireneos, que dizen los departidores de las tierras que son a los que los espannoles dezimos los montes de Ronças Valles, fasta el mar Terrenno que es el Mar de Medio de la Tierra do cae Ebro en el. E auia este Cato grand poder, pero que non era contado por rey. E llego grandes gentes para lidiar con Ercules, e lidiaron; e vençio Ercules, e fuxo Cato.

E dizen que era fiio de Uulcano, a quien llamauan los gentiles dios de los ferreros, de que auemos dicho que fuera fiio de la reyna Juno. E auie Cato la su morada mayor en el monte de aquella tierra de Carpentania. E es aquel monte al que llaman avn oy en Espanna Moncayo, e dezir quiere tanto commo monte de Cato. E tenie alli Cato lugar muy viçioso de ganados e de caça. E el lugar do este monte paresçe es el collado a que llaman en aquella tierra Sirreo, e dizen que se comiença este monte çerca de Lerma e acabase çerca de Albarrazin.

E Cato, pues que non pudo sofrir a Ercules en la batalla e ovo de fuyr, fuese para tierra de Laumia. E con miedo de Ercules metiose en vna cueua muy fonda e muy tenebregosa que fallo en vn monte de Roma, a que dizen Aventino, e fizo le muy fuerte çercadura atada con muy fuertes cadenas de fierro. E desque ouo çercada esta morada, començo a salir e andar ally por la tierra, e soberuiaua a todos los de sus vezindades e mataua a quantos alcançaua. E le non querian obedeçer que le non podian guarir nin bestia fiera. Otrosy non dexaua por toda aquella tierra que los non matase todos:


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lo vno, por que auia el muy grand cuerpo; e lo al, por que era omne muy cruel. E dixeron los omnes del por fablillas que auia en el natura de dos animalias: la vna, el medio del, era omne; e la otra meytad era bestia. E fallamos que tomaua las cabeças de los omnes que mataua, e que las colgaua de aquella puerta de aquella cueua do moraua, e comie los cuerpos.

E Ercules, pues que segudo a Cato. asentose a rayz de Moncayo. E fizo y vna çibdad, e poblola de dos gentes de las que traye: el vna de Tiro, la otra de Ausona; e dixole Tirasona. E asi le dizen en latin, e es aquella a que nos llamamos en el nuestro lenguage Taraçona. E segunt esto Taraçona de los de Thebas e de los de Troya fue poblada de la primera vez, e esta çibdat poblo alli Ercules por remembrança de la batalla que ouiera y con Cato e con las gentes de aquella tierra, e commo los vençiera.

E desque ouo fecho esto, fuese ribera de Ebro ayuso por esa tierra a que llaman Çeltiberia apremiando las gentes, e conquiriendolas, e metiendolas so su sennorio. E por que fazie ser las gentes suyas por premia, dezimos en latin vrgere por costrennir o por apremiar, e poblo y otra çibdad, e pusole nonbre de aquella palaura urgere e llamola Vrgel. E asi le dezimos oy en Espanna; onde Vrgel tanto quiere dezir commo costrennimiento. E desi gano Ercules vn castillo en su termino, e dio lo a aquellos de Ausonia que non fincauan en la puebla de Taraçona con los otros e se venien con el. E mando que llamasen al castillo Ausonia; e es aquel a que dizen agora Ucarrio, segunt cuenta el arçobispo.

E desi llegose a la ribera de la mar, e partio alli sus nauios todos que traye: e touo nueue naues para si, e las otras enbiolas para tierra de Gallizia. E andando por alli poblo y vna çibdat. E por que partieron de alli sus nauios e touiera para sy nueue dellos -e dezimos barca por vna manera de nauio-, tomo destas dos palauras, barca e nueue, e fizo dende este nonbre en latin barchinonia e pusolo a aquella çibdad; e es a la que nos dezimos en el nuestro lenguage Barçelona. E desque ouo ganada a Espanna e conquerida, e fechas las pueblas de las çibdades que vos auemos dichas, finco toda esa tierra so el sennorio de los griegos que, segunt cuenta el arçobispo, fueron sienpre los mas crueles omnes que ser podian sobre todos los estrannos a que conquerien.

E Ercules traye vn omne consigo que auia nonbre Espan; e era omne muy fiio dalgo, e criarase con Ercules muy de pequenno, e con el visquiera toda via. E tomo Ercules a este, e diolo por adelantado en Espanna, e puso a la tierra el nonbre del. De Esperia -que la llamauan antes del nonbre de vna estrella, commo auemos ya contado en las razones de las duennas esperidas-, dixeronle Espanna de alli adelante del nonbre de Espan.

E pues que auemos dicho de la primera puebla de Seuilla, e de Ercules, e de Cato, e de otras çibdades que poblo Ercules en Espanna, diremos agora deste Espan de Ercules commo fizo en Espanna.

[CDXXIII.] De Espan, commol dexo Ercules en Espanna por adelantado commo fizo el y.

Espan, commo era omne fiio dalgo e de linage, salio muy bueno en sus fechos, e refizo e adobo en Espanna todo lo que Ercules destruyera quando la ganaua. E fizo y obras muy fuertes, commo omne muy sabio, de que paresçen algunas oy en dia: asi commo las torres que fizo en el faro de Gallizia, e las gades que son vnos pilares que fueron puestos a lugares por mojones de los terminos por do andudo Ercules, de que se marauillan oy


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mucho los omnes del nuestro tienpo que las fallan.

E este Espan poblo despues, çerca de vna sierra de Duero, vna çibdat en vn lugar que yaze çerca de vna cabeça desta sierra. E dizen a aquella cabeça Gouia; e por que la asento çerca della, llamaronla Segouia. E este fizo y aquella puente, que es y agora, por do viniese el agua a la villa que se yua ya destruyendo. E el rey don Alfonso fizola refazer e adobar, que viniese el agua por ella a la villa commo solia, ca auia ya grand tienpo que non venie por y. E otras obras muchas que fueron fechas en aquellos tienpos de Ercules e de Espan e se fallan en Espanna que son muy marauillosas. E duro Espanna apremiada so la seruidunbre de los griegos del tienpo de Ercules fasta el sennorio de los romanos, que fue esto mas de quatroçientos annos.

E agora contar vos emos de la muerte de Cato.

[CDXXIV.] De la muerte de Cato.

Despues que Ercules ouo ordenado commo fincase Espan por cabdillo e por mantenedor de Espanna, metiose en sus nauios, e fuese para Ytalia, e vino alli do es agora Roma. E en todo esto vno de los ricos omnes que venian con el aduzie de Espanna las vacas e los otros ganados de Gerion, que eran tantos que non auian cuenta. E quando llego ally do era Ercules, poso en vnos valles al pie del monte Auentino de Roma çerca de la ribera del rio de Tibre. E andando los ganados paçiendo por alli, llegaron contra la cueua do moraua Cato. E el, quando los vio por non fincar ninguna cosa auiesa que non cometiese, fue e tomo quatro toros de los escollechos con quatro vacas de las mejores que y ovo. E desque fue llegando contra la cueua, por que gelas non fallasen por las sennales del rastro de los pies, tomo las por las colas por que si las viniesen buscar, non viesen las pisadas entrar a dentro por que lo entendiesen que alli eran. E metiolas desta guisa a la cueua.

E otro dia de mannana vino Hercules. E acogieronse con sus ganados e començaronse a yr su carrera para Greçia. E las vacas en la mouida que las mouieron de yda començaron a mudiar; e retenien todos los valles, tantas eran. E oyeron estos mudios las vacas que yazian en la cueua, e mudio la vna dellas. E oyolo Ercules que paso aquella ora por ally, e marauillose mucho do mudiara aquella vaca, e fue marauillado que non veya ninguna sennal nin vaca entrar contra el monte sinon todas salir fuera. E desque non podie fallar rastro ninguno nin veya ninguna cosa, començose a yr. E Cato cuydo que era ya ydo Ercules, e abrio la cueua, e asentose en la entrada. E Ercules en yendose torno la cabeça, e violo, e marauillose que omne era aquel o en que lugar estudiera que le non fallara el pasando por alli tantas vezes.

E luego que lo vio, corrio apriesa, e subio en somo del monte muy priuado con su porra en la mano por venir matar lo, ca entendio que aquel que alli moraua de aquella guisa que mal omne era. E Cato conosçiolo que aquel era Ercules; e el, que non solie foyr de ninguno tanta era la su crueldat e el su atreuimiento, leuantose corriendo, e metiose en la cueua, e çerrola con su canto. E aquel canto con que la cerraua, de vna guisa lo tajara el e lo dolara que semejaua que dende fuera e y se naçiera con la otra penna. E Ercules, quando llego a la cueua corriendo, non pudo fallar la entrada por ninguna guisa. E marauillose que podria seer e dubdo, mas fue priuado, e tomo por fuerça vna grand penna. E enbiola, e dio con ella en el canto de la cueua; e quebrantola, e abriola. E entendio estonçes el fecho. E quisiera entrar, mas parose el otro a la entrada por le estoruar. E Hercules con dardos e con piedras tirolo ende luego.

E Cato, desque vio que non podia con


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Hercules e se yua Hercules llegando por entrar, metio mientes de ayudar se desta arteria que aprendiera de su padre. Fizo grand foguera en la boca de la cueua de guisa que fuese el fuego muy grande e el fumo mucho, por que se parase la cueua mucho escura del fumo e ouiese Ercules pauor de entrar alla. E Ercules, commo domador de las cosas, e bestias saluages, e de las otras fuertes gentes del mundo, e commo omne que nunca supiera que cosa era miedo, non preçio nada la fuerça del fuego nin de la tiniebla del fumo. E dio vn salto por medio de la foguera adentro, e llegose a Cato. E echole las manos en la garganta, e afogolo, e dexolo atal muerto en la cueua.

E agora diremos de commo fizo en Ytalia.

[CDXXV.] De los fechos que fizo Ercules en Ytalia.

Quando Ercules alli fallo a Cato, asmo que asi commo aquel mal omne e ladron biuie alli e se ascondiera en tal lugar, que asi aurie otros omnes malos en Ytalia. E pues que andaua el quebrantando los malos por do los fallaua e vedando las fuerças e las grandes soberuias que se fazien por el mundo, non se quiso yr de alli menos que non dexase aquella tierra bien parada. E tornose de alli luego donde yua, e entro por Ytalia e andudo por ella. E vençie e conqueria quantas fortalezas fallaua por todas las tierras; e ponie toda via sus mojones por sennales de los terminos fasta do llegaua por remenbrança de los sus fechos que non se oluidase el su nonbre, commo fiziera por los otros lugares por do auia andado. E fallamos que los reyes e los grandes prinçipes que del tomaron por costunbre que quando conquerian algunas tierras, que sienpre fincauan mojones por sennal e por remenbrança fasta do yuan; e otrosi eran todos commo los de Ercules.

[CDXXVI.] De commo estableçio Ercules el torneamiento çerca del monte Olinpo.

Hercules, pues que conquirio a Ytalia, tornauase para Greçia. E quando vino al monte Olinpo, fue luego alli do fiziera su tio Pelopio sus juegos e su fiesta a onrra de Jupiter. E era ya todo oluidado, e renouolo el, e fizo alli grand fiesta a onrra de Jupiter, su padre, e de los otros sus dioses, e muy grandes alegrias. E començauan ya de andar los omnes de bestias, e vsauanlo ya los mas de aquellos que auer las podian, lo que non solian fazer en aquella tierra fasta aquella sazon. E aprendieron lo algunos dellos de los çentauros de Tesalia, que lo començaron de luengo tienpo mas en vso que otros omnes por la contienda que oystes que tomaron con Ercules.

E vinieron muchos de todas aquellas tierras alli a Ercules a fazer le grand onrra. E mouieron y sus torneamientos: los vnos de pie, los otros de bestias, aquellos que las tenian. E estableçio Ercules con los de aquellas tierras commo viniesen alli toda via a aquella fiesta e a fazer aquellos juegos. E tanto vinieron y muchas vezes e lo vsaron los omnes que finco despues por vso, e dura avn por muchas tierras. E dizen algunos que aqui se leuanto desto despues el lidiar vno por otro, o dos por dos, o mas por mas sobre los rieptos. E esto finco commo por fuero de que vsan avn oy en muchos lugares, e primero se començo en juego, commo oydes, e despues vino a vso. E despues que Hercules ovo fechas sus alegrias e su fiesta grande a onrra de Jupiter alli çerca de Roma al pie del monte Olinpo por remenbrança de lo que fiziera en Ytalia, ca sienpre fazia el esto, quando grand lid o grand fecho acabaua, por que viniese emiente a los omnes de los sus fechos.


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[CDXXVII.] De como fizo Ercules con el can Çeruero.

Ercules, pues que ouo quebrantadas las fortalezas que fallo por do andudo, e vençidas e domadas las mas fuertes gentes de todas las tierras, e puestos en cada lugar sus mojones por terminos fasta do llego, e torno de Espanna de lidiar con el rey Gerion e de conquerir tierra de Ytalia, vino a Greçia con grand fama. E fue resçebido muy onrrada mente a grand marauilla, pero que la reyna Juno e el rey Euristeo le touieron sienpre malos coraçones, e les pesaua mucho con la su buena andança e con la su onrra.

E trobaron del sus sabios, commo fazen avn agora en el nuestro tienpo que troban de los que son buenos e de los que non, de commo fazen agora cada vnos segunt que fazen e lo meresçen. E los sus clerigos sabios de los gentiles contaronlo despues en latin, e pusieronlo en libros que fizieron deso e de otras cosas; mas dixeronlo tan encubierta mente, e por tales razones e tan estrannas que semeja fablilla. E nos despues non pudimos pasar de lo non dezir, ca las fallamos en los fechos de Ercules. Queremos lo contar, e diremos primero aquel encubrimiento commo lo dixeron los autores de los gentiles, e despues departiremos segunt lo fallamos departido por los nuestros sabios que quieren mostrar, ca vno dize e al muestra.

E los gentiles dixeron asi que la reyna Juno e el rey Euristeo que nunca quedaron de buscar peligros de muerte a que lo enbiasen por que se perdiese alla; e si el alla non quisiese yr, que ouiesen ellos razon de buscar le muerte de otra guisa por ello. E quando torno de Espanna e de Ytalia, mandaronle que entrase al infierno e que sacase de alla a Çerbero, que era este Çerbero el portero de los infiernos e auie tres cabeças. E Ercules, que les nunca salio de mandado en las otras cosas, entro alla por fazer lo que le mandauan. E dizen que pues que Juno vio a Ercules en el infierno que, commo era reyna del çielo e de la tierra e tan poderosa de que quier que dixese e mandase que fecho era, mando a vn bestiglo que auie en el infierno -e llamanle sus autores Megera- que se le parase en la puerta a la salida por que ouiese tamanno espanto que non osase salir e sienpre yoguiese en el infierno.

Mas dizen que Ercules que nunca ovo pauor de ninguna cosa nin sopo nunca que cosa era miedo. Dizen que non dio nada por ello nin dexo por ende de salir. E avn dizen que sobresto que tomo a aquel Çeruero, portero del infierno, en vna cadena e que le tiro por fuerça della fasta que lo saco suso sobre tierra. E Çerbero, quando llego suso al ayre e vio la luz del çielo que non auia costunbre de ver, fizosele muy grand mal con ella. E por non salir fuera mas e tornar se a los infiernos, apegose a vna piedra. E contendio Ercules por despegar lo della, e el por tener se alli; e tanto porfio ay por esto que començo a espumear e echar mucha espuma de la boca. E esta espuma que echaua caye sobre la piedra a que estaua apegado, e era enpoçonnado que mataria al omne. E cresçio alli, e nasçio despues en ella vna yerua, otrosi enpoçonada, que nunca despues fallesçio que la alli non ouiese. E dixeronle aconito por la razon que diremos adelante.

E desta manera dixeron los gentiles esta razon encubierta. E agora departiremos lo que da a entender. Dize Filocoro en el segundo libro de la Estoria de Marchid -e semeja que otorgan con el Eusebio e Sigiberto, que retraen esta su razon- que en tierra de los molosos auie en tienpo de Ercules vn rey que llamauan Orcos; e en latin dizen orco por infierno. E aquel rey llamauan otra guisa Ydomeo, e semejaua que le que-


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rian dezir Filocoro por Ficon, que robo a Proserpina, fiia de Çeres e de Jupiter. E cuenta que este rey Orcos que auie su muger muy fermosa. E el teniela muy apremiada e dauale muy mala vida: lo vno, por la tierra que non es muy buena; lo al, que es mas verdadera razon, por que eran los omnes de aquella tierra muy crueles.

E enbio esta reyna a rogar e pedir merçed a Theseo que pues el tantos bienes fazia, que ouiese duelo della e que la librase de aquella pena en que biuie; e sinon, que lo dixese a Ercules, si el non lo podia fazer, ca ella gelo enbiaria dezir sinon por que era Ercules tan grand cosa que se non atreuie ella a dezir gelo, e demas auia ende muy grand verguença. E Teseo tomo a Piriteo, su conpanero -que non fazia el vno ninguna cosa en que non fuese el otro-, e fueron alla por tomar la por fuerça robada o por qual quier manera que la pudiesen aver. E desque fueron llegados al lugar do ella era, fueron ellos commo sennores por veer si la podrian aver a furto, por seer mas sin contienda que otra guisa.

E aquel rey Orco dize Filocoro que auia vn can que era tan grande que comie los omes; e criaralo aquel rey a omnes que le echaua biuos, tan cruel rey era. E esta fue vna razon por que le dixeron rey de los infiernos, por que penaua los omnes tan mal, e los echaua a aquel su can. E los mataua el can por si e comielos. E comie vn omne a ora, e estaua suelto el ora que Teseo e Piriteo llegaron ay. E el can violos, e dio vn salto en Piriteo que yua delante. E diz Filocoro que le comio luego todo, ca ellos non se aguardauan de tal cosa; e desi torno por comer a Teseo. E Teseo era en cueyta de muerte con el, ca estaua por lo matar como a Piriteo.

Mas diz que lo sopiera Ercules, maguer ellos non gelo dixeron, ca gelo quisieran encobrir. E el vino tras ellos sabiendo commo venien. E estando Teseo en aquella priesa, llego Ercules. E dizen vnos que dio al can vna ferida con la su porra, que non ovo mas menester e murio luego. E otros cuentan que lo tomo a manos por que le non fuyese el can -commo suelen fuyr los canes quando los omnes los quieren ferir- e por que non se metiese a los palaçios del rey e los non descubriese, e que lo descarrillo commo a los leones. Pero que dizen que mas podie este can que vn leon e que mataua a los leones. E mato Hercules a el, e despues tomolo por la garganta e sacolo consigo fuera. E libro desta guisa a Teseo de muerte.

E el can auia nonbre Çerbero. E Çerbero quiere dezir tanto commo estas dos palauras griegas: creos varos; e en el nuestro lenguage de Castilla dize tanto commo desgastador de las cosas criadas en carne, por que comie de las cosas biuas estas tres partes: la carne, e la sangre, e los huesos. E agora dezir vos hemos commo lidio Ercules con el rey Eurito, e caso con donna Yolante, fiia deste rey Eurito.

[CDXXVIII.] De commo lidio Ercules con el rey Eurito, e le vençio, e caso con donna Yolante, su fiia.

Hercules, pues que corrio a Asia, e Africa, e a Espanna, e a Europa, e las conquirio, tornose para Greçia a su tierra con grand fama e tan grand nonbre de tantos buenos fechos, commo ya auemos contados que fizo e avn otros mas que vos non contamos aqui. E fallo a su madre, donna Almena, e a su muger, Daynira, e a su fiio, Yloyolao, que auia en ella. E era esta conpanna con que auie Ercules el debdo que oydes, e con que era guisado e razon de fincar con ellos e tomar algunt solaz e algunt


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retiramiento de tamannos trabajos commo auia pasados tan luengo tienpo por tantas tierras e tan estrannas. E por ventura quisiera el ya fincar con ellos, mas non lo dexaron avn la reyna Juno e el rey Euristeo, que le buscauan sienpre en que lazrase e otrosi que nunca finco por el.

E era tierra de Oetalia muy fuerte e muy encastellada, segunt que en los primeros tienpos lo podian seer en alguna tierra. E los griegos trabajauanse de asennorear el mundo quanto podian, segunt oydes por los fechos de Ercules. E el su sennorio e la su premia avn nunca llegara a Oetalia; e mandaron a Ercules que la fuese a conquerir. E Eurito, que era rey de esa tierra de Oetalia, auia vna fiia grande, e muy fermosa, e muy buena por sus costunbres. E dezienle Yolante, e prometierala a Ercules que gela darie por muger, e el que la tomaria, ca avn estonçes non era casada. E maguer que era Ercules omne de tan alta guisa, dizen que se arrepintio el rey Eurito e non gela dio. E Ercules, lo vno por esta razon, lo al por que Juno e Euristeo gelo mandauan, fue a conquerir a Oetalia.

E el rey Eurito, quando sopo commo le yua Hercules a conquerir la tierra por guerrear le e toller gela, saco su hueste muy grande, e salio, e lidio con el. E fue la lid muy grande e duro ya quanto de tienpo, ca era la tierra muy fuerte como deximos. Mas en cabo fizo Ercules commo solia fazer en los otros lugares por do el acaesçiera, e vençio a aquel rey Eurito, e entrole toda la tierra, e priso gela; e avn dizen algunos que lo mato en la batalla. E fallo a donna Yolante, su fiia del rey, a quien amaua el tienpo auia -tal qual la el oyera contar grande, e muy fermosa, e muy ensennada; e fue muy alegre con ella.

E los gentiles, maguer que se casauan en aquel tienpo, non auien ley de estar el varon con la muger nin ella con el sinon quanto tienpo se pagasen el vno del otro, e mayor mientre los nobles. E avn esa su ley que ellos tenien que fascas que non era ninguna cosa; e mandauales aver muchas mugeres. E tomo Ercules a donna Yolante, maguer que su presa era, e caso con ella. E diz que se amauan mucho ademas. E enprennola luego de vn fiio que diz Ouidio en el Libro de las duennas que ouo nonbre Lidolamo. E finco alli con ella tanto que entre eso e el tienpo de la conquista de la tierra que se fazia mucho. E ouo Daymira, su muger de Ercules, a saber estas nueuas.

[CDXXIX.] De lo que Daymira, muger de aquel Ercules, fizo por los çelos de donna Yolante.

Quando Daymira esto sopo por çierto, fue en grand cuyta de muerte; e rogo a donna Almena, su madre de Ercules, e a todos sus amigos que le enbiasen dezir que se viniese. E avn dizen algunos que lo rogo a la reyna Juno e al rey Euristeo. Mas Ercules, tan grande era el amor que auia con donna Yolante, que se non podia partir de Oetalia nin della. E enbiole estonçes Daynira las sus letras, en que le dixo muchas razones e quanto mejores ella sopo por le partir de donna Yolante si pudiese.

E queremos vos contar quales fueron aquellas letras, segunt las dize Ouidio en el Libro de las duennas. E departiremos luego en el comienço que entençion troxo Daynira en esta epistola que enbio a Ercules. E retraele luego que todos los buenos fechos que auia acabados, e las fortalezas que quebrantara, e el mundo que vençiera, que que pro le tenie si vna muger le vençie e gelo tollie todo: que el que vençe a las cosas que el vençio, ese lieua dende el prez. E ella, pues que a el vençio, que vençiera a quantas cosas el vençiera e leuaua del el nonbre. E que verguença deuie aver de quantos buenos omnes de alta guisa por desfazer gelo vna muger. E enbiole dezir de si misma que era bien casada con el e mal: el bien, por que era casada con omne de


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muy alta guisa; e mal, por que despues que casados fueron, que nunca el en la tierra fincara, e que sienpre visquiera ella sin el, e que mas vezes veye a los estrannos que non a el que era su marido, e que se tenie otrosi por non tan bien casada por que tenie que era ella de mejor cuenta que el. E desto diremos adelante la razon en las otras razones de la su epistola.

E estas e otras razones le enbio dezir quantas ella sopo, commo oyredes adelante en esta su epistola, por que se partiese de aquel casamiento; mas non le touo pro. E quando ella esto vio, con la grand quexa que auie de tan buen marido que la oluidaua de aquella guisa, torno la voluntad de pensar en fechizos e en encantamientos. E en cabo vinole emiente de la camisa que tinxera en la sangre de Neso, el çentauro, e commo le dixera ese Neso que auia en aquella su sangre muy grand fuerça de amor, e que la condesase que tienpo vernie avn que la dexaria Ercules, su marido, por otra, e quando esto conteçiese, que le diese aquella camisa a vestir. E Daynira touola sienpre condesada por aquello que le oyo. E non metiendo mientes en el fecho de aquella camisa, sinon en cobrar el amor de Ercules por que se perdie ella, tomola; e mando llamar a vno de sus escuderos, que dizen Licas -de quien fallamos que era omne fidalgo e de buen derecho-, e dio gela, e mando le que la leuase a Ercules con otras donas muchas que le enbiaua ella.

E Licas otrosy non sabiendo nada desto, commo nin Daynira fazie, tomo aquellas cosas que le ella daua e fuese para Ercules. E quando llego a el, fallolo do andaua corriendo monte en vna montanna a que dezien Echna. E Ercules, quando lo vio venir, fue mucho alegre con el. E Licas tomo sus cartas e sus donas que leuaua de donna Daynira, e de su madre, e de sus amigos de Greçia, e dio gelo alli en aquel monte do andaua. E Ercules, desque ouo corrido el monte con sabor de oyr nueuas de su tierra e de sus conpannas e veer las cosas que le aduzie Licas, poso alli en aquella montanna por fincar y algunt dia e veer las alli. E fizolo asi, e leyo luego la epistola de Daynira en que dixo asi:

[CDXXX.] De las razones que Daymira enbio a Ercules en su epistola.

«Ercules, mucho so alegre por que vençiste a Oetalia; e creçen las nuestras alabanças, e el nuestro nonbre, e la nuestra onrra. Mas mucho me pesa e otrosi me querello por que tu, vençedor de las otras cosas e de aquella tierra, eres vençido de la vençida; ca suena e començaronlo a dezir agora a desora por Greçia nueuas que son muy contrallas a los tus fechos -que a ty, a quien nunca pudo quebrantar Juno nin la muchedunbre de los lazerios sin cuenta, que te vençio e te domo Yolante. E esto quiere oyr el rey Euristeo; e esto quiere la reyna Juno, hermana del grand Jupiter, e alegra se ella mucho con la manzilla del tu nonbre e con la desonrra que a ti viene. E ¿non sabes ya tu tal commo fue por ty la noche en que tu fueste fecho, que dizen que ouo en ella tanto commo en dos otras por que tu naçieses de tan grand guisa? Mas nuziate Juno, tu madrastra, por que te queria mal. Mas nuziete mas con su amor Venus, a quien llamamos nos deesa de amor; ca donna Juno apremiandote te alço, e esta omillandosete te apremio.

»Cata el mundo que apazigueste tu con tus fuerças asi commo lo çerca la mar enderredor. E si lo mesurares, a ty se deue la paz de la tierra, a ty se deuen todos los mares. Tu fenchiste amas las casas del sol, oriente e oçidente, con el nonbre de los tus mereçimientos. El çielo te a de sostener quando el alma se partiere de la carne; mas tu sostouiste primero a el por saber, e ensennotelo Atelas. E


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por ende es dicho; 'Parose Ercules deyuso, e pusolo Atelas las estrellas en el çielo.' Mas si tu ayuntas los primeros fechos con el denuesto que as fecho por muger, ¿que quieres fazer al sinon que buscas por que conoscan tu fama?

»E agora cuenta quales son los primeros fechos que dizen que feziste. E ¿non dizen que tu, yaziendo en la cuna do paresçia que ya eras fiio de Jupiter, que tomeste e mateste dos serpientes afogandolas? Mejor començeste que non acabas. Mejores fueron los primeros fechos que los postrimeros. Mucho te desemejas agora que eres ya varon de estonçes quando eras moço, ca al que non pudieron vençer mill bestias fieras, nin el rey Euristeo, tu enemigo, nin la reyna Juno, tu madrastra, vençiote amor. Pero so dicha bien casada, por que me dizen muger de Hercules e que es mio suegro Jupiter, a quien tenemos los gentiles por dios del çielo e de la tierra.»

E agora en esta razon por que dixo Daynira que era bien casada fabla a Ercules en razon de casamiento diziendole: o el vno es alto e el otro baxo, que el casamiento desigual quando se faze non es bueno; e otrosi la fermosura que danno tiene a las vezes a la fermosa. Onde le dixo estos quatro viesos en latin:

Quam male inaequales veniunt ad aratra iuuenci, tam premitur magno conjuge nupta minor. non honor est sed onus species laesura ferentis; siqua uoles apte nubere, nube pari.

E estos viesos quieren asi dezir en el lenguage de Castilla por Daymira que diz asi: «Mas en ser yo bien casada ¿que pro me tiene a mi? que asi commo avienen mal al yugo los bueyes desiguales e lazra el menor, asi conteçe a la muger de la menor guisa con el grand marido. E si me tu tomeste por mi fermosura, de que auia yo nonbre de fermosa non fue bien para mi; ca la fermosura que danno tiene a que la que la ha, ca non es onrra sinon carga. Onde si se alguna quisiere casar bien, case con su egual e en su derecho.»

Desi començose a quexar por que lo veye pocas vezes, e dixo asi: «Mio marido nunca esta comigo, e mas conozco a los estrannos que a el. El anda tras bestiglos e bestias fieras, e yo commo bibda he de estar en casa e beuir en castidad e penada por el, faziendo oraçiones e sacrifiçios que ninguno non le pueda nozir. E tanto he desto el cuydado e la pena en mio coraçon que tan bien durmiendo commo velando semejame que entre serpientes e puercos monteses e leones comedores yago, e veo canes e apeganseme a las carnes que me las comen fasta los huesos. E esto todo me contesçe mesurando lo en ty, e non ha cosa que non cate por la tu vida. E todas las cosas que los sabidores e las sabidoras catan por tales cosas commo estas e en quantas cosas ando de dia, todas se me demuestran de noche en suennos. E commo dizen de los que son en agena tierra, a las vezes de vna guisa a las vezes de otra, yo de fuerte ventura sienpre esto pensando en lo que dizen de ty; e espero, e temome, e tuelleme el miedo de esperança del bien.

»E tu madre, con quien me conortaria de la tu soledad, querellase por que el rey Jupiter se enamoro della por fazer en ella tal fiio commo tu, que sienpre te ha menos por tu bondad; ca non es aqui Anfitrion nin Ylo, tu fiio, nin ha otrie en la tierra sinon el rey Euristeo, que es de parte de Juno, que me buscan quanto pesar pueden. E todas estas soledades e estas penas son a mi poco. Mas lo que me es a mi peor que todo lo al: dizen me que te enamoras de las estrannas, ca qual quier muger puede ser ma-


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dre de ty. E de todas aquellas nin quiero yo dezir de Auguen que ouiste tu en los valles de Partemio, nin a Ormene en que feziste tus fiios, nin las fiias de Teutante. Mas querellome de vna de que me dizen agora de nueuo, de quien as ya fiio, e avn que ha nonbre Lidolamo, mio alnado, e yo su madrastra.

»E enbiote dezir lo que me contaron que fazies con ella los estrannos que atrauiesan por el rio de Meandro que corre por esa tierra que lo vieron: que tomas muchas vezes las sus bronchas, e poneste las en los tus pechos que touieron por poca carga en sostener el çielo; e que non as verguença de meter en los tus braços las armellas de los suyos -los braços que descarrillaron e mataron el leon que comie los omnes en la selua Nemea, cuya piel traes tu agora vestida; e que tomas de los sus vnguentos, e vntas te los tus cabellos muy mas guisados para andar coronados de corona de blanco alamo, donde es costunbre de coronar se los vençedores de los grandes fechos commo tu; nin as verguença de çennirte la su çinta por amor della.

»E quando estas cosas tan vergonçosas tu fazes, ¿commo te non mienbra de la ymagen del cruel Diomedes que daua los omnes a comer a sus cauallos, e mataste tu a el, e fezistele eso mismo? E si Busiris el gigante, rey de Egipto, te ouiese visto en ese vestido, vençistelo tu e non ovo ende verguença, mas verguença ouiera despues si tal te ouiese visto. Cuelga otrosi estos afeytes de tu cuello la verguença del rey Anteo de Libia que tu vençiste, por que si tal te viere, que le non pese por que se asi dexo vençer. E avn mas dizen que tu la sirues commo sus donzellas quando ella margoma o faze alguna otra labor; e que si tu non fazes bien, que te menaza que la temes. Hercules Alçides, ¿commo non fuyes de pauor en tales menesteres? ca la mano que uençio tantos e tan grandes trabajos non deuie seer asi metida a menospreçio.

»E avn dizen al que te mete a mayor escarnio: que filas quando te lo ella manda, e que pesas el filado quando te lo manda otrosi; e seyendo antella entre sus donzellas que le contauas los grandes fechos que fizieras: commo astragaras las serpientes seyendo ninnuelo yaziendo en la cuna, e commo mataras a manos el puerco en el monte Erimanto, commo a Busiris, commo a Diomedes, commo a Gerion, rey de Espanna de tres regnos, commo al can Çerbero, commo a la seryente de Lerne, commo a Anteo, rey de Libia, commo a Neso, el sagitario, en Tesalia. E seyendo tu asi afeytado en tales vestidos e en tal lugar ¿puedes contar tales fechos? E ¿por que te non toma dende verguença e callas?

»Otrosi dizen della que toma las tus armas, e lieua de ty los vençimientos que tu leueste de las otras. Mas agora toma tus animos e cuenta los tus fuertes fechos, ca ella es varon, lo que non ouieras tu a seer por derecho quanto mayor eres tu que las cosas a que vençiste, ca menor eres tu que ella. De los tus grandes fechos ella lieua el prez. Dale los tus bienes, ca ella ereda las tus alabancas. ¡O verguença, de la piel del leon de andar vestido! Mas cuedo que eres enartado e non lo sabes, ca estos despojos non son de leon que tu asi matases, mas tu te lo feziste de tuyo de otra guisa. E avn que sea commo tu dizes, tu vençiste al leon e ella a ty. E leuo la muger el nonbre de las saetas e de las armas, cuya mano apenas es aguisada para tener vn fuso. E tomo en la mano la porra domadera de las bestias, e vistiose las armas de su marido, e catose en el espejo con ellas e violas y.

»E esto oylo e non lo creya por oydas, mas ya lo veo. E de oyr ya viene al veer, ca me dizen que la aduzes aquella muger. E viene ella por medio de la çibdad, e non commo catiua cubriendose la cara


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de verguença, mas commo muger linda de buena ventura. Nin la dexas tu catar a otra parte, segunt me dizen, sinon que mire a ti tanto la amas. E viene que lo vea yo, maguer que yo non quiera, mal que me pese; e vestida, segunt que me cuentan, a grand marauilla: el orofres muy ancho de todas partes, commo tu solias andar en Frigia con los pannos quando te los vesties. E viene ella mostrando la cara al pueblo, muy loçana por Ercules que trae vençido, que semeja que biuo es su padre e Oetalia, su tierra, en el mejor estado que nunca estudo.

»E por ventura sera Deynira dexada e echada, e dexara aquella el nonbre de cunblueça e sera muger. E casaran Yolante, fiia del rey Eurico, e el loco Ercules; e ayuntara Ymen, a quien llamamos nos dios de las bodas, dos cuerpos feos. Toda la sangre se me fu[y]e quando esto se me viene emiente, e finco fria commo sin alma. Caenseme las manos en el regaço, que las non puedo traer. Ameste tu a muchas; e ameste a mi con ellas, mas a mi sin pecado. Non te pese por ello -dos vezes ouiste a lidiar e lidieste por mi: el vna con Ateloo, quando le que[bran]teste el cuerno que fue llorando; e la otra quando mateste a Neso, el sagitario.

»Mas ¿por que me deterne en contar esto commo muger mezquina de mala ventura? ca me dizen que muerto es mio marido por el enpoçonnamiento de la mi camisa que le yo enbie. E si por la mi ventura mala asi es, Daynira, morra el tu marido tomado del monte de Echna e tu fincaras biua. Cruel Daynira, ¿por que dubdas morir? ¡Ay de mi, mesquina! ¿Que fize? ¿A que me leuo locura de amor auiendo tu fecha tan grand enemiga en tan bueno e tan alto marido? ¿E fincaras tu biua? E pues que esto he fecho, ¿que me finca de fazer?

»Hercules fue de muy grand coraçon. E yo, ¿en que sere creyda que fuy su muger si alguna fortaleza non fiziere en que le semege? E la mi muerte que me yo dare sera sennal de mio casamiento. E Meleagro, mio hermano, tanto fuste tu fuerte que non dudeste [tu] de fazer fuerte fecho, pero que supieses por el morir e por el moriste. E tal fecho fare yo que conosçran que en la fortaleza so yo tu hermana. Muger fuste de fuerte e hermana de fuerte. Cruel Daynira, ¿por que dubdas morir?

»Mas veo la mi conpanna commo es maldita, commo esta mas triste que non deuie conpanna de rey; ca el rey Oeneo, mio padre, finca viejo e desanparado; Tideo, mio hermano, anda desterrado por tierras agenas; e el otro, Meleagro, que era muy grand cosa, murio en el fuego fadado; la madre se mato ella misma por que mato a aquel fiio con aquel fuego. Cruel Daynira, ¿por que dubdas tu matarte?

»Mas mio marido e mio sennor Ercules, por los santos derechos del nuestro casamiento que vos yo guarde muy fiel e muy casta mientre, vos ruego e vos pido merçed que si asi es que vos asi morides por el don que vos yo enbie, que vos non tengades que lo yo fiz por el vuestro casamiento que vos faziedes con otra -pero que era la cosa deste mundo que mas me pesaua- nin por ninguna otra razon yo lo sabiendo. Mas quando me vos encomendaste a Neso, el sagitario, a pasar del rio quando vos yuades de casa de mio padre conmigo e me leuauades a vuestra tierra, e se yua conmigo aquel traydor e le feristes vos con la vuestra saeta que enpoçonnarades vos en el venino de la serpiente de Lerne, donde le salio tanta sangre por que cayo de muerte, dixo por que lo oyese yo e murieses tu por esta razon si verdad es: 'En esta mi sangre a muy grand fuerça de cobrar amor.'

»E yo, quando lo oy temiendo lo que veya ya que teme toldrie otra, seyendo tu la cosa deste mundo que yo mas amo,


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tome vna tu camisa que traya, e metila en aquella sangre del sagitario enpoçonnado de la serpiente de Lerne que tu mataste e metiste en ella tus saetas. E non metiendo yo mientes a esto nin me guardando dello, quando vy que te casauas con otra de tan grand guisa -ca por las otras yo non daua ninguna cosa por que eran amigas e non mugeres casadas sinon esta sola-, enbiete aquella camisa. O cruel Daynira, ¿por que dubdas morir?

»E tu, mio padre muy viejo; e tu, mi hermana donna Gorge; e tu, mio marido Hercules; e tu, mio fiio Yloyolao; e tu, mi tierra; e tu, mio hermano Tideo desterrado de mi tierra; e tu, dia este en que yo esto que vas postrimero a la mi vida, despidome de uos todos e fincad con salud.»

[CDXXXI.] De commo tomo Ercules la camisa e los otros dones quel enbiara Deynira.

Ercules, commo auemos dicho, pues que ouo corrido monte con sabor de oyr nueuas de su tierra e de sus conpannas e veer las cosas que le aduzie Licas, Hercules poso alli en aquella montanna por fincar y algund dia e veer las alli. E entre todo lo al tomo luego la camisa que le enbiaua Deynira e vistiosela, ca la amaua mucho maguer que auia a donna Yolante.

E luego que le fue la camisa escalentando en el cuerpo, començose a escalentar la ponçonna que venie en ella e a pegar se le al cuerpo, tanto que le entraua ya la fuerça de la ponçonna por la carne e yuale pasando para llegar le a los huesos. E doliele ya mucho, tanto que lo non podia ya encobrir. E leuantose de entre las conpannas do seye, e fue por desnudarse aquella camisa, mas non pudo, que toda estaua ya pegada al cuerpo. E tomola por ronper la e echar la de sy a pedaços. E asi commo leuaua el pedaço della, asi se salie el pedaço con el cuero e con la carne fasta en los huesos.

E agora dezir vos emos commo fizo Hercules en su muerte e commo murio.

[CDXXXII.] De commo murio Hercules.

Ercules, desque entendio commo era cosa de que auie de morir e que non podrie ende estorçer, asmo que muerte se darie commo para varon que fuese mejor e mas onrrada que non serie muerte de poçonna. E mando luego ayuntar vn grand monton de arboles ally do estaua en aquella montanna de Echna, e aduxo el mismo alli su parte, e fizolos ençender. Desi alço las manos al çielo e dixo asi: «Juno, fartate del mio mal, fartate. E veye la mi pestilençia, e paga el tu cruel coraçon, ca me vees tal que mi enemigo mismo aurie duelo de mi. E tu, que me supiste guisar tantos trabajos en este mundo, guisame la muerte si quier qual conviene a madrastra de dar tal don.»

E pues que ovo dichas estas palauras contra Juno, començo a retraer ante todas las sus conpannas e otras que y estauan con el los grandes fechos que fiziera: lo vno, por que aprendiesen por y enxienplo de fortaleza e de bien los que lo oyesen; lo al, commo en llanto e en duelo. E dixo asi «¿Non mate yo a Busiris, rey de Egipto que mataua los estrannos que venian a su tierra e ensuziaua los tenplos con la sangre dellos? E ¿non afogue yo a Anteo, rey de Libia que luchaua con los omnes, e quantas vezes caye tantas vezes se leuantaua con dos tanta de fuerça? E non temi a Gerion, pastor de Espanna que auie las tres cabeças; e non me espante del can Çerbero que lo non mate a manos. E vos, las mis manos, quebrantastes el cuerno del grand toro. Vos matastes los fuertes onze fiios de Neleo e Atheloo. Vos matastes el leon de Etifalia sin otras armas. Vos mataste el leon del monte


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Partemio; vos, el de la selua Nemea. Vos vençistes las amazonas, e troxistes dende la çinta. Vos leuastes las mançanas doradas de las duennas esperiadas, que guardaua el dragon que nunca durmie. E los çentauros non se me pudieron defender. E non me pudo foyr el puerco montes de Arcadia que dannaua toda la tierra. Non touo pro a la serpiente de Lerne en creçerle las dos cabeças quando le tajauan la vna que la non matase yo por eso. ¿Que dezie de Diomedes, rey de Traçia, que daua a los omnes a comer a sus yeguas? E mate yo a el, e fizele eso, e dilo a comer a ellas.

»Estos mios braços mataron en Ytalia a Cato de Espanna, e lo echaron en Tibre, rio de Roma. E yo sostoue el çielo en este coraçon. E cansada era la mi cruel madrastra mandandome, e yo non era cansado faziendo. Mas pestilençia nueua es esta que me vino agora, por que yo non puedo por fuerça nin por armas. E el ardor della me a ya pasado al cuerpo dentro, e me quema los pulmones e todos los mienbros. E muero ya, e finca Euristeo.»

E pues que ovo dichas estas palauras, començo a correr por el monte a toda parte commo toro ferido de venablo. E a las vezes daua gemidos, e a las vezes tremie, e a las vezes ronpie los vestidos, e a las vezes quebrantaua los arboles a manos, e a las vezes se asannaua contra los montes, e a las vezes alçaua las manos al çielo. E en esto Licas, el que traxiera la camisa, fuxo e ascondiose en vna cueua de vna penna. E andando Ercules por alli corriendo a la vna parte e a la otra con su dolor grande que le tenie e con grand sanna, cato a aquella cueua, e violo, e dixole: «Tu, Licas, me aduxiste estas donas de muerte, e tu seras el que a mi mataste.» E Licas, quando lo vio e esto le oyo dezir, tamanno ovo el miedo que se le salio el alma del cuerpo. E Ercules fue e tomolo tal muerto qual lo fallo, e echolo con la mano vn grand trecho dentro en la mar de Boeca, en cuya rybera era la montanna de Echna do esto contesçio. E dio con el en vna penna que estaua alli dentro en la mar.

E dizen que avn agora esta ay aquella penna, e en ella vna forma de omne; e que es la mar alli muy peligrosa e anle los marineros muy grand miedo. E los que lo saben desuianse aluenne de aquella penna, ca muchos nauios peresçien alli. E asi la llaman avn agora los marineros a aquella penna el Pennedo de Licas.

[CDXXXIII.] De commo fizo Ercules pues que uio que se querie morir.

Ercules, pues que vio que llegaua la ora que auia de morir, vino a la grand foguera que mandara fazer e parose çerca della. E dixo a Filotetes, su escudero, ante todos: "Toma tu este mio arco e este carcax con estas mis saetas, ca estas avn otra vez an de uer a Troya." E desque le dio el arco e el carcax con las saetas, mandole que diese grand fuego a la lenna. E desque fue ya la foguera tamanna que la touo el por grande, tomo la porra e allano la foguera como cama con ella. E echose sobre la brasa e sobre los maderos que ardien, e la piel de los leones vestida.

E dixo a todos: «Yo vençi a quantos e a quantas cosas vos agora aqui conte, e avn a mas. E nunca me tome con cosa que la non vençiese, e nunca me vençio ninguno. E tengo por mal e que me non estaria bien en aver yo vençido a tantas bestias saluages, e con tantos omnes muy fuertes, e con tantos reyes poderosos de tan grand guisa, e con tantas gentes, e non me matar ninguno nin me vençer -que es avn mas-; e que me mate vn poco de venino, e que aya nonbre que ello me mato, e lieue el prez de la mi muerte cosa tan vil e tan sin armas commo ello es. E esto non tengo yo por bien, nin sera, e quiero yo toller este nonbre a la ponçonna que me non mate ella.»


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E fue e echose en la [cam]a de la foguera que auia fecha de la piel del leon, e puso la porra so la cabeza. E començaronle a quemar las llamas de dos fuegos: la vna, de la ponçonna que le salia del cuerpo; la otra, de la foguera. E dize la estoria que en todo esto yazia el muy fermoso e muy colorado commo si fuese de vida. E ayuntaronse estonçes los dioses. E Jupiter, que era su padre, fablo por el a los otros. E otorgaronlo todos, e avn Juno misma que lo queria mal, que fuese dios, e resçibieronle. E fue contado de alli adelante Ercules entre los dioses, segunt que los sus gentiles dezien dioses. E estas cosas que vos auemos contadas fueron los mayores fechos e la vida que Hercules fizo e la muerte que murio.

E agora dezir vos emos de lo que fizo Daynira otrosi.

[CDXXXIV.] Del llanto que en Greçia fizieron por Ercules, e de commo se mato Daynira.

Grande fue el llanto e el duelo que Daynira, e Almena, e todos los de Greçia fizieron quando sopieron que Ercules era muerto; mas lo que Daynira fizo non lo podrie omne contar conplida mente. E esto que vos diremos della de aqui adelante, en la epistola que auemos dicho que fizo Ouidio della a Ercules lo fallaredes. Pero non lo enbio ella todo a Ercules en su carta, ca es del llanto e del duelo que fizo despues por Ercules, e commo se mato. Mas Ouidio, maguer que lo fallo arredrado lo vno de lo otro, ayuntolo todo por que vio que convinie. E pusolo todo en vno en aquella epistola, vno en pos otro. E el duelo e lo que Daynira fizo por la muerte de su marido fue esto, pero que lo non podremos dezir todo.

E desque se paro Daynira tal que la non conosçrie omne, por que penase bien su carne antes del fuerte fecho que queria fazer, dixo desta guisa: «Asi muera quien a su enemigo de ligero cree.» E tomo vna espada, e diose con ella por los pechos, e cayo muerta.

[CDXXXV.] De los annos de la uida de Ercules.

Contado auemos que Ercules quantos fechos grandes fallamos que fizo. E biuio este Ercules çinquanta e dos annos, segunt dizen vnos; e otros cuentan que biuio quarenta. E esto fallaredes en Eusebio e en Sygiberto. E nasçio en tienpo de dos juezes de Yrrael en los dias del juez Gedeon. E ouo y estos çinco juezes en los sus dias de Ercules: e el primero, Gedeon, que era quando el nasçio, el segundo, Abimelec; el tercero, Tola; el quarto, Jayr; el quinto, Jepte.

E murio Hercules andados de quando el mundo fue criado e Adan fecho, quatro mill e çiento e treynta e ocho annos; e de Noe dos mill e quarenta e ocho segunt la cuenta de los ebreos, e segunt la cuenta de los setenta trasladadores mill e ocho çientos e nouenta e ocho; e del departimiento de las lenguas, mill e quinientos e veynte e seys segunt los ebreos, e segunt los setenta, mill e trezientos e setenta e seys, e del rey Nino ochoçientos e sesenta e nueue; e de Abraam ochoçientos e veynte e seys, segunt Eusebio; e de Moysen de quando nasçio, quinientos; e de quando saco el pueblo de Yrrael de la seruidunbre de Egipto, quatroçientos e veynte. E judgaua estonçes Jepte en Yrrael. E reynauan estos reyes en sus reynos: Teutanes en Asiria, Polifides en Siçionia, Agamenon en Micenas, Menesteo en Atenas, e Agamenemes en Egipto.

E aqui se acaba la estoria de los fechos de Ercules el grande e de Daynira, su muger; e contar vos emos de Jepte, juez de Yrrael.


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Mantouo Jepte, juez de Yrrael, el pueblo de los ebreos seys annos, e desi murio. E enterraronle en la su çibdat Sebed, que era en Galaad; e cuenta Josefo que esta çibdat fue a la que dixeron Sebelchi. E esto fue andados del nasçimiento de Abraan ochoçientos e veynte e seys annos, e de quando Moysen fue cabdillo de Yrrael trezientos e veynte.

E agora dexamos aqui la estoria de Jepte e de los gentiles del su tienpo, e tornaremos a la Briuia. E contar vos emos de la estoria de Esebon, juez de Yrrael, e otrosi de los gentiles del su tienpo.

[CDXXXVI.] De la estoria de Esebon, juez de Yrrael.

Despues de Jepte vino por juez en Yrrael Abethsan, segunt que le nonbra la estoria de la Bribia. E llamal Josefo Absonis, e Eusebio e Geronimo le dizen en sus cronicas Esebon; e maestre Pedro, Abesson e Esebon. E fue este Esebon el noueno juez de los juezes de Yrrael, e natural de la çibdat de Betleen; e vino del linage de Judas. E asi commo dize la Bribia e Josefo, ouo treynta fiios varones e treynta fiias, e casolos todos. E enbio de morada las fiias e los yernos a sus casas, e touo consigo los fiios e las nueras. E judgo este juez Esebon el pueblo de Yrrael e mantouolo siete annos, e desi murio. E soterraronlo en la çibdad de Betleen, donde era natural. E segunt cuenta Josefo, a aquellos sus fiios e sus fiias a todos los dexo biuos en su muerte.

E departe otrosi Josefo que en aquellos siete annos, que este juez Esebon judgo a Yrrael, que non le acaesçio ninguna cosa que de poner fuese en escripto. E por ventura conteçio esto por que en los dias del su sennorio estudo la tierra en paz, e non ovo al que fazer sinon judgar los pleytos de su pueblo. E fue omne bueno e murio viejo. E esto, que es aqui dicho, cuenta de la su estoria la Bribia. E Josefo e los otros que sobresta estoria fablan e departen non dizen ende mas que lo que nos fallamos para poner lo aqui, saluo ende lo que la alegoria e la su sinificança departen los santos padres que quieren dezir.

En pos deste Esebon, asi commo cuenta otrosi la estoria de la Briuia en el dozeno capitulo del su Libro de los Juezes, vino por juez de Yrrael vno a que llamaron Ahilon; e Josefo le llama Chilon. E dizen todos que duro en el sennorio del alcaldia diez anos; mas que ninguna cosa poca nin mucha que de escriuir fuese, nin lo escriuieron los santos padres en la Bribia, nin los esponedores, que aquel Ahilon fiziese en estos diez annos. Asi que cuenta del maestre Pedro que los setenta trasladadores non fallaron del, nin de los sus diez annos, ninguna cosa. Nin entrase Ahilon otrosi en la cuenta de los juezes de Yrrael, que son doze con el obispo Heli.

E agora dexamos aqui la estoria del juez Esebon e de la Bribia, e tornaremos a contar vos de las razones de los fechos de los gentiles de aquel tienpo. E dezimos ende luego en la primeria que del primero e del segundo e del terçero anno que non fallamos al para dezir aqui sinon la su estoria; e esto que contaremos del su tienpo. Andados quatro annos del tienpo de Esebon, juez de Yrrael, murio Agamenemes, rey e enperador de Egipto; e rigio en pos el Thetores siete annos.


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[LA ESTORIA DE TROYA]

[CDXXXVII. Prólogo.]

A çinco annos del tienpo del sennorio de Esebon, juez de Yrrael, se començo la venida de los griegos sobre Troya para destroyr la. E de aqui adelante contaremos la estoria e las razones de los quebrantos e del destruymiento della. E el fecho de la çibdat de Troya se comiença en el tienpo de Josue, commo es ya dicho. E commo quier que nos digamos aqui algo agora de los reyes de Troya ante que lleguemos a las razones del destruymiento della, pero nuestra entençion es de venir con la razon a los dias de Esebon, e despues de Esebon a los de Labdon que judgo en pos de Esebon a Yrrael quando conteçio este fecho, e fablar alli del postrimero destruymiento de Troya e de la estoria del su acabamiento.

Onde aquello que deximos en las razones del comienço de la su puebla que grand cosa fue de luego el su comienço, eso mesmo dezimos aqui agora del su destruymiento de aquella çibdad que otrosi fue muy grand cosa, ca fueron ay ayuntadas muchas gentes e de muchas tierras e todas con sus prinçipes: los vnos para anparar la, los otros para defender la, e los otros para destroyr la. E asi commo vinieron alli a esto muchas gentes e muchos prinçipes, asi corren muchas otras estorias a mostrar la razon de los quebrantos e del destruymiento desta çibdad, commo lo contaremos todo aqui.

E pero por que non seamos reprendidos de los tienpos en que los fechos de aquellas otras estorias conteçieron, nin ayan en que nos trauar en ello, dezimos que aquellas estorias non son todas de vn anno, asi commo lo departiremos alli do fablaremos dellas. E maguer leuamos esta General Estoria por los annos en que acaesçieron las cosas -e se deurien contar cada vna dellas en sus tienpos-, pero por memoria desta estoria de Troya, e por que fuese el su fecho todo ayuntado, e que se entendiese por y mejor toda la estoria e los achaques por do vino aquel destruymiento desta çibdad, touimos estas estorias e sus razones todas para aqui, asy commo vienen vnas en pos otras ordenada mientre.

E pudieramos començar la estoria del postrimero destruymiento de Troya en aquel lugar de la razon do el destruymiento se començo a fazer. Mas por que fue Troya quebrantada de Hercules dos vezes -la primera por el fecho de los muros, la segunda por la desonrra que les fizo el rey Laomedon quando yuan a Colcos por el velloçino dorado, e fue toda destruyda de los griegos- e despues a la terçera vez, tenemos que non paresçrie tan bien la estoria nin la sabrian tan bien los que la oyesen commo començandose en las razones de los achaques donde vino el fecho del primero quebranto della, e siguense las razones fasta el postrimero destruymiento. E por ende començamos lo aqui en aquellas estorias que muestran los achaques de los fechos por que Troya fue quebrantada primero e quien lo fizo.

E pero que auemos ya dicho del primero rey que la poblo e de alguno otro que regno en pos el, començaremos aqui la estoria en los reyes que y reynaron fasta el postrimero e a la reyna Eucuba en cuyo tienpo fue destruyda. E por que ay dos comienços de estoria de que llaman al vno natural, e al otro de maestria o de arte -e los departe el esponedor de Estaçio de Achilles, cuya estoria sera aqui menester, queremos los poner aqui departidos en el comienço ante de todas las otras. E comiença en ellas por que se entienda en qual dellas se comiença aqui el fecho de Troya.


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[CDXXXVIII.] De las maneras de los comienços de las estorias.

De dos maneras demuestra Estaçio en la estoria de Achilles que ouieron los abtores de que vsaron en las entradas de sus razones; e nonbralos el aquellos dos comienços e departelos desta guisa: Diz que al vn comienço llaman natural de natura, e al otro dixeron comienço de maestria o del arte. E del comienço de natura departe el asi: que es començar el estoriador a contar la estoria de la razon donde se leuanta el fecho e donde viene el primero comienço de la cosa de que fabla en ella. E el otro comienço, del arte e de la maestria, diz que es quando omne dexa la razon donde nasçe aquello por que ovo a acaesçer aquel fecho de que el a de fablar, e todo lo al que yaze alli fasta donde el toma la razon de lo suyo; e comiença luego en la su razon en aquello que viene luego ante de lo suyo mas de çerca.

E los autores que en este comienço de arte o de la maestria començaron sus estorias diz que lo fizieron por alguna destas dos razones: e por que eran aquellas razones contadas ya en otros libros, o por que eran agenas de aquellas que ellos querien dezir e non se quisieron detener mucho en ellas; e que esto fizieron por razon de llegar se mas ayna a las suyas. E por dar enxienplo destos comienços dize el esponedor que començo Estaçio aquel libro de Achilles en la razon de commo fue que robara Paris a Elena, donde vino la razon por que murio Achilles; e que este comienço de aquella estoria que fue de maestria e del arte, ca dize que si segund el comienço natural ouiese començado, que començara en las tres deesas -Juno, e Venus, e Pallas- que vinieron a Paris a juyzio e avn en el conbite del rey Tantalo.

E nos otrosi, si començasemos a contar esta estoria del destruymiento de Troya segunt el comienço desta maestria e del arte, començar la yemos en aquello mismo que Estaçio la de Achilles. E esto es de commo robo Paris a Elena e vinieron por esa razon los griegos sobre Troya, e en pos aquello las otras cosas que contesçieron adelante. Mas tenemos por mejor de seguir aqui el comienço natural e començar alli en el primero comienço donde se leuanto todo el fecho. E fue esta la razon del robo del velloçino dorado del carnero encantado de la isla de Colcos. E segunt esto tenemos que deuiemos començar en Pelias, rey de Peloponeso, e en Jason, su sobrino.

E asi fallamos que comiença la estoria françesa el destruymiento de Troya en el fecho de Jason, de quando fue a ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos, commo contamos aqui. Mas por seer avn la razon mas conplida començaremos en su lugar las razones del fecho desta estoria en los infantes Frixo e Elle, fiios de Toante, rey de la isla Lenpnos, donde vino la razon por que aquel velloçino del carnero encantado fue puesto en la ysla de Colcos. Por que sea sabida aqui la razon de aquel velloçino e por que vaya todo el fecho de Troya ayuntado, començaremos aqui en la su puebla e en los primeros reyes della, diziendo en pocas palauras de aquellos de que auemos ya dicho e de los otros lo que y fallaremos. E dezimos ende asi sobre la era del tienpo desta puebla.

[CDXXXIX.] De la era del comienço de la puebla de Troya.

Fue començada la puebla de Troya en tienpo de Josue, cabdillo de Yrrael, andados del comienço del mundo e de quando Adan fue fecho tres mill e quatroçientos e veynte e tres annos segunt la cuenta de los ebreos, e segund los setenta trasladadores tres mill e ochoçientos e cinquanta e vno; e de Noe e del su diluuio mill e seteçientos e setenta e seys segunt los ebreos, e segunt los setenta trasladadores mill e seteçientos e siete;


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e de Abraan quinientos e treynta e çinco segunt los ebreos e otrosi segunt los setenta trasladadores. E duro esta çibdad en su estado dozientos e ochenta e çinco annos, segund la cuenta de Eusebio e de Geronimo. E fueron estos los reyes de Troya de su comienço fasta el su postrimero destruymiento: el rey Dardano, e el rey Eritonio, e el rey Tros, e el rey Mida, e el rey Laomedon, e el rey Priamo.

E agora vos diremos cada vno como vso.

[CDXL. Del robo de Ganimedes.]

Dicho auemos antes desto commo Dardano e Jasio fueron hermanos e fiios del rey Jupiter. E salieron de Greçia e fueron a agenos lugares por ganar tierras e regnos. E fue Jasio a tierra de Greçia, e ganola, e reyno y. E dexamos aqui la su razon. E Dardano vino a tierra de Frigia, e ganola, e fizola regno. E poblo y a Troya, e llamola Dardania del su nonbre. E despues de Dardano dicho auemos otrosi commo regno y Eritonio, su fiio, asi commo lo cuenta la estoria de Troya e otros sabios en sus escriptos que dexaron ende. E despues de Eritonio regno en aquel reyno Tros, su fiio; e este fue buen rey. E mudo a la çibdad e al reyno aquel nonbre Dardania, que auia antes del rey Dardano; e del su nonbre, que era Tros, llamola Troya, e a los pobladores e moradores della troyanos.

E este rey Tros fizo fiios e fiias. E de los fiios ovo el vno nonbre Ganimedes, e era ninno muy fermoso. E regnaua otrosi estonçes en vn regno de esa tierra de Frigia vn rey a que llamauan Tantalo, e era fiio del rey Jupiter. E por fazer seruiçio a su padre fue este rey Tantalo e fallo a aquel infante Ganimedes andando a caça. E commo yua el bien guisado e aperçebido de lo que queria fazer, e Ganimedes syn sospecha de tal fecho commo quien se andaua a caça, tomolo el rey Tantalo commo en robo.. E leuolo e presentolo al rey Jupiter para ninno de su camara, e su priuado, e fazer sus poridades con el. E leuantose estonçes sobresta razon muy grand guerra entre aquel rey Tantalo e el rey Tros por el robo deste infante Ganimedes, asi commo lo cuenta en su estoria que fizo dende Fanocles el poeta, e lo retraen por el en sus cronicas Eusebio en el griego e Geronimo en el latin.

[CDXLI.] Del rey Mida e del Sileno. seruiente de Libero padre.

Despues del rey Tros reyno en Troya el rey Mida, asi commo diz la su estoria de Troya. Deste rey Mida cuenta Ouidio este avenimiento en el vndeçimo libro del Libro Mayor. E diz que vnos labradores de su tierra de Frigia, andando por vnos montes e vnos yermos desta tierra, que fallaran vn mançebo erradio; e que lo tomaran cuydando que fallaran en el buena prea, e aduxieron lo al rey Mida, su sennor; e que tenien que le dauan en el muy buen presente, por que auria el rey sabor de penar le e sacar del algunas verdades si andaua por esculca de la tierra o por otra cosa.

Mas Silleno era seruiente de Libero padre. E el rey Mida e Libero padre eran parientes. E Mida andudiera con Libero padre vn tienpo, e viera y aquel Silleno muy siruiente e muy priuado de Libero padre. E asi commo lo vio, conosçiolo e plogo le con el. E Silleno venie flaco, e el rey preguntole donde andaua. E el dixole que venie de Libero padre que andaua conquiriendo a Yndia -commo lo auemos nos contado ante desto- e que estaua ya commo de venida, ca auia ya recabdada la tierra. E quando el rey oyo aquellas nueuas de su cormano Libero padre, plogole mucho; e mando pensar de Silleno muy bien asi que fizo fiesta con el. E avn dize Ouidio


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que les duro esto quinze dias con sus noches.

E en todo esto tornose de India Libero padre muy poderoso e muy alegre por la grand conquista que auia fecha en aquella tierra -lo que non auia avn fecho otro prinçipe fasta aquel tienpo, segunt cuentan las estorias. Pero la reyna Semiramis auie ya alla entrado de antes, mas non fiziera y tanto commo Libero padre. E a poco de tienpo salio de aquella tierra e vino contra tierra de Troya. E el rey Mida, quando lo sopo, salio a el a resçibir le; e leuo consigo a Silleno e dio gelo. E Libero padre gradeçio gelo mucho; e dixo que le pidiese vna graçia, qual el quisiese, e que gela daria.

E era Libero padre aquella sazon el mas poderoso prinçipe que los omnes sabian, e muy sabio en el arte magica e en los otros saberes. E el rey Mida era cobdiçioso e auariento, e asmo que don pediria a aquel dios por que el ouiese todas las cosas del mundo que demandase. E demandole que le diese este encantamiento: que quantas cosas el con el su cuerpo tanxiese que luego se tornasen todas en oro. E Libero padre otorgole este don, e encantole las cosas e avn a el mismo. Mas pero pesole mucho por que mejor don le non pydiera su pariente, que eran omnes que se amauan.

E el rey Mida, quando este don ouo acabado, tornose para su tierra muy alegre e non creyendo avn nin a si mismo que el fecho de aquel don non saldria ver dadero. E yua tanniendo las cosas por prouar sy seria asi, e fallaualo todo verdadero. E tomo vn ramo de ençima de vna enzina; e asy commo lo tanxo, asi paresçio todo de oro. E tomo de tierra vna piedra, e la piedra enamarelleçio luego e fizose oro. E otro tal le conteçio en vna mies, que traxo las manos por ella e finco oro.

E quando fue ora de comer, pusieronle la mesa muy conplida de muchas viandas commo de rey rico, e dieronle agua a las manos. E el agua, asi commo caye por las manos, faziese luego oro: e cayen gotas de oro en tierra de las sus manos. E dieronle vna mançana que le enbiauan las duennas esperiadas; e qual ora llego la mano a ella, fue luego fecha oro. E otrosi conteçie de quantos comeres tannie para comer dellos; e otrosi de los beueres tan bien del agua commo del vino; e otrosi si ponie la mano en puerta, o en poste, o en pared, o en que quier que fuese. E asi que por ninguna vianda non podie perder el sabor del comer, ca se le tornaua todo en oro.

[CDXLII.] De commo fizieron el rey Mida e Libero padre contra este fecho.

El rey Mida, desque vio este mal, fue muy espantado; e començo a desamar e aborresçer las riquezas que antes amaua por que pidiera aquel don. E alço estonçes las manos e tendio las contra el çielo, e rogo a Libero padre que le tolliese aquel don. E Libero padre dixole asi: que fuese a la tierra de la gente a que dezian los grandes sardos; e era aquel lugar vezino de alli, e corrie por y vn rio. E mandole que luego que llegase a la ribera del, que fuese rio arriba contra donde vinie el agua fasta que llegase a la fuente donde nasçie este rio; e alli do el manadero echaua el mayor bullon de agua que se mojase y la cabeça e avn todo el cuerpo, e que se lauase y los cabellos, e que perderie el aquella fuerça del oro e pasaria la natura dello en la fuente.

E fizo el commo Libero le mando. E paso la virtud que el auie del oro en la fuente e en sus riberas. Onde dize Ouidio que a mucho oro en aquel rio. Mas el rey Mida, pero que sano de aquello, de guisa aborresçio las riquezas que de alli adelante non moro en la çibdad. E andauase por las seluas, e por los canpos, e por las aldeas pequennas; e fazia alla sus sacrifiçios e sus oraçiones a vn dios que llamauan Pan. E dezienle dios de las cabras, e fazian sus ymagines e sus ydolos.


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[CDXLIII.] Del juyzio que el rey Mida dio entre el cantar e razonar de Apollo.

Cuenta Ouidio commo sano el rey Mida de aquel don malo que pidiera, mas pero dize que avn le fincauan enduridas las entrannas e el engenno grueso. E en aquellas montannas do el moraua auie vn grand monte, e llamauanle Molo, e era entre aquellos pueblos de los sardos e de la otra parte otros a que dezien los ypopas. E Apollo, el filosofo, veyendo commo eran las gentes de aquellos lugares enartados por aquel dios Pan, que pedricaua alli a las duennas e a los otros omnes, e que se alabaua que mejor era lo que el dizie e lo que el sabie que lo de Apollo, llegauase el alla e començo a contender con el sobre los saberes e sobre sus creençias.

E Apollo, por que non contendiese en vno con aquel dios Pan, quiso que ouiesen quien los oyese e los judgase. E tomaron por juez a vn viejo muy sabio que moraua alli e cuyo era aquel monte. E llego alli el rey Mida a aquella contienda. E desque la contienda fue acabada entre Apollo e Pan, judgo ante quantos y estauan aquel viejo de la montanna -e auia nonbre Molo commo ese monte- que mejor dixera e mejor se razonara Apollo que Pan, e que a el daua por vencedor. E touieron todos que judgara derecho saluo ende el rey Mida, que estaua ay commo deximos, que començo a uandear la razon de aquel su dios Pan e tener con el.

[CDXLIV.] De commo e por qual razon se tornaron al rey Mida las sus orejas en orejas de asno.

Apollo, quando vio que asi yua contra la sentençia de todos, e lo que todos razonauan por derecho dizie el que era tuerto, dixo al rey: "Mejor entendimiento quiero que ayas tu, e que mejores las orejas por que oyas e aprendas e judgues mejor." E obrando Apollo del su saber, alli luego asi encanto la voluntad a el e los ojos a todos los otros que cuydasen que el rey Mida auie las orejas de asno, e que el mismo touiese que asi era. E creyendo el de alli adelante que orejas auie de asno, fizo grandes cofias e sus coronas de çendales e de purpuras con que las encubriese. E asi las encubrio que de alli adelante omne del mundo non gelas veye.

Pero por que auie el de çerçenar los cabellos, descubrio aquel fecho a vn su escudero de sus poridades que le çerçenaua e le afeytaua, castigandolo toda via e amenazandolo que nunca dello le descubriese. Mas el escudero, pues que vio la poridad de aquellas orejas, non la pudo tener por ninguna manera. E pero por non descobrir a su sennor en otra parte nin mostrar la su desonrra, salio fuera, e cauo en tierra, e fizo vn foyo pequenno. E baxose, e metio la cara en aquel foyo, e dixo alli su boz baxa a la tierra, asi commo quien murmuria, quales viera las orejas de su sennor. E desque esto ovo fecho, torno la tierra a aquel foyo commo quien encubre y su poridad.

E cuenta aqui el Ouidio otra fazanna que despues desto a poco de tienpo que nasçiera en aquel foyo, que el escudero fiziera en que descubriera la poridad que le dixera su sennor, vn grand monte de cannaueras; e desque creçieron, e venie el viento abrego -que es alla desa parte- e las mouie, que fazian vn son que verdadera mente non semejaua al sinon que dezian: "Orejas de asno tiene el rey."

[CDXLV.] De lo que da a entender el oro de Mida.

Por aquel mudamiento de las cosas que Mida tenie que se tornauan en oro departe el frayre que se entiende por


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aquel rey Mida el omne auariento que todas quantas cosas puede aver e alcançar todas se trabaja de las tornar en oro o en tal auer que sea para condesar en tesoro; e por aquello que el rey Mida, segunt dize el abtor, andaua por las seluas e por los yermos por que non fallarie y cosas en que espendiese nin fiziese costa ninguna, que se entiende la vida del escaso e del auariento que anda sienpre refuyendo e buscando escusas por do non despienda nada, apartandose de los buenos omnes e de los grandes pueblos do fallaria que despender e non lo podria escusar sinon con grand verguença e afruenta de los otros.

E dizen las estorias e el frayle que aquel rio de los sardos, cuya ribera el rey Mida fue arriba fasta que llego a la fuente del, que a nonbre Pactalo. E por aquello que cuenta el abtor que le mando Libero padre que se bannase en aquella fuente e que sanaria y de la virtud del oro, diz que fue asi en verdad que en el cabze de aquel rio çerca de la fuente que guiso el rey Mida vn lugar soterranno o condeso e ascondio su tesoro; e desi que fizo venir toda el agua del rio por desuso de aquel su condesijo de guisa que ninguno non sopiese dello e, avn que lo sopiese, que non osase nin pudiese antel agua synon con fuerça del rey llegar a ello. E sobresta auariçia dize asi maestre Johan el ingles que por el rey Mida que se entiende el auariento que ama mucho el oro e lo non esparze, nin come nin da, mas que lo condesa; e desque ha llegado mucho, que es rico e mezquino.

[CDXLVI.] De las razones de las estorias del rey Mida.

Departe asi el frayre de la razon deste mudamiento: que por el saber de aquel dios Pan, a quien llamauan dios de las cabras, que se entiende el saber e el sentido de los ganados e de las razones vanas que nin ensenna nada de pro nin de solaz; e por las razones de Apollo, que fue muy grand filosofo en todos los saberes, que se entiende el saber e el sentir de los omnes. Onde este nonbre Apollo es tomado destas dos palauras: de a que dize el griego por lo que el castellano sin, e polleçione en latin que es otrosi en el castellano por ensuziamiento. Onde Apollo tanto quiere dezir commo sin ensuziamiento o sin suziedad; por que despues que el fue publicado por filosofo, tan çierta e tan linpia mientre fablo en los saberes e mayor mientre en las naturas que ninguno non fallo y en que le trauar. E al rey Mida, por que se acogio a fablar mas e a tener con las vanas razones de Pan -a quien el auia por su dios- e veyen que las de Apollo que eran todas puras e de puros saberes, e nin enten[dio] nin sopo commo judgaua neçedat, llamaronle que se tornaran sus orejas en orejas de asno e que touo con la nesçedat e non con la sapiençia. E apusieron que lo fiziera Apollo, por que por la razon del gelo leuantaron.

E sobresto dize avn el frayre que los de Ascra por natura lo auien de seer locos e de mal entendimiento. E maestre Johan el ingles dize sobresto que quanto mayor e mejor es el seso e el entendimiento de los omnes que non de las otras animalias, que tanto es mejor entender el omne la agudeza de la razon que non el sentido de la cosa. Onde muestra que todo omne que cata el sentido de la cosa e non del agudeza de la razon e judga por alli, que tal es commo asno; e que esto se da a entender por las orejas del rey Mida, que judgaua entre Apollo e aquel satiro Pan segunt el sentido e non segunt el agudeza de la razon.

[CDXLVII.] Del rey Laomedon com mo cerco a Troya de muros.

El rey Laomedon regno en Troya despues de aquel rey Mida, de quien auemos dicho; e este rey Laomedon fue


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el quinto rey de Troya. E fallamos, segunt que lo cuenta Ouidio en el onzeno libro del Libro Mayor, que este Laomedon fue el primero rey que la çibdat de Troya quiso çercar toda de muros conplida mente de la parte de la mar e de la tierra, e començolo. Mas por que era la çibdad muy grande sin mesura, e se le fazie graue cosa de poder la el çercar toda por si, ca avn estonçes non eran los omnes tan ricos commo lo fueron despues e non lo podie conplir; mas ovo ayudas por do se cunplio la obra [e] fue çercada la çibdat. E acaesçio esta ayuda al rey Laomedon de la guisa que vos contaremos agora aqui.

Cuenta Ouidio en el onzeno libro del Ouidio Mayor que Apollo -aquel filosofo que ouiera en el monte Timolo la contienda con el otro dios a que llamauan Pan- que asi commo se partio de aquella contienda, que se acogio por la mar que dizen de Elles adelante -de que vos contaremos aqui en esta estoria en pos esto- fasta que llego a tierra de Troya, alli do esta la diestra parte del monte Sigeo e de la siniestra la mar a que dizen Recheo. E estaua ay vn altar de antiguo consagrado a Jupiter; e fizo alli Apollo sus sacrifiçios e sus oraçiones a Jupiter.

E desi llegando a Troya fallo a aquel rey Laomedon labrando a grand priesa en los muros de su çibdad. E vio muy grand obra començada, e acreçer muy poco e con muy grand trabajo, e que auie menester grandes aueres ademas para conplirse. E llego al rey; e el rey reçibiolo muy bien, commo a filosofo tan sabio e tan onrrado. E entraron en razones de vnas e de otras cosas buenas, commo tan grandes omnes, e vinieron a fablar de la labor de aquella çerca.

E començose el rey a quexar a Apollo de la grandez della e de la desmesurada costa que [y] era menester. E rogole que le diesse y consejo e que lo ayudase. E demandole estonçes Apollo que que le darie por que diese y consejo commo se pudiese conplir e se acabase la obra con todo aquello que el tenia començado. E dixo el rey que le daria todo aquello que el touiese por guisado de quanto el y pudiese conplir. E respusole estonçes Apollo: "Pues, aure yo mio acuerdo, e desi ver[ne e fare] contigo todo lo que fuere guisado."

[CDXLVIII.] De commo fizo en este fecho Neptuno con el.

Auidas aquellas razones que dichas auemos entre el rey Laomedon e Febo, [fuese lue]go Febo para Neptuno, su tio, a quien llamauan los gentiles dios de las aguas, [e dixole] toda la razon de aquella çerca de Troya. E respondiole Neptuno e dixole: "P[ues, ¿que querries] tu y?" E dixo Febo: "Que se fiziesen aquellos muros e se çercase aquella çibdat; [e que ayu]demos yo e tu al rey, ca lo podemos muy bien fazer. E sera grand prez de nos, e [demas] que nos dara el grand auer por ello. E vayamos nos para el sobresto." E Neptuno touo [lo por bien]; e fueron se luego anbos para Laomedon.

E asi commo llegaron, fueron muy bien reçebidos del e entraron en sus razones sobre aquel fecho. E Laomedon rogoles mucho que le [ayudassen]. E ellos demandaronle estonçes que que les faria por que lo fiziesen. E pleyteo con ellos; [e la pleyte]sia fue tal que les daria de oro vna grand suma. E fallamos en las glosas de Ouidio [sobre esta] razon que este oro que fue vn moyo, segunt que era la medida e el peso de aquel tienpo e dese lugar, que diz que se fazie tanto que serie para qual quier prinçipe muy graue cosa de lo ayuntar. E [Febo e] Neptuno, por seer çiertos del preçio de su trabajo, demandaron ende recabdo al rey de [buen] fiador e de buenos pennos. E el rey nonbroles estonçes a Exsione, su fiia, commo en rehen del fecho a pleyto que si de aquello se les tirase,


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que gela diese para matar la o para fazer [della] lo que quisiesen.

E cuenta alli en este lugar el esponedor en aquellas glosas que el [paramiento] fecho, que se metieron aquellos dos dioses a todas aquellas cosas que omnes se auian a [meter para] tal obra conplir. E ayudaron se de guisa que se fizo la çerca de la cibdad de muy buenos [muros], e fuertes, e altos, e muy ayna fechos. E desi demandaronle que les cunpliese el para[miento e] que les diese el oro que pusiera con ellos. E Laomedon, desque vio çercada su çibdat, [negoles el] pleyto que ouiera con ellos. E ellos dixeronle que paramiento pusiera con ellos de le[s dar aquel] aver que pidian; e el diziendo toda uia que non e ellos que si. E creçio en Laomedon [la porfi]a tanto que vino a yra, e el juroles que gelo non auia a dar.

E Neptuno otrosi, quando [esto oyo], fizo por sus encantamentos venir la mar e las otras aguas por muchos lugares, que era dios dellas. E sobresto ovo ayuda de grand diluuio por adozir lo sobre la çibdad [de Troya] todo, e cobrir la e destroyr la toda. E desto non aquedo Neptuno fasta que pleyte[o con ellos] Laomedon que les diese su fiia Exsiona, commo auien puesto, que la atasen a vna penna y cerca la mar, e saliesen vnas bestias fuertes e muy crueles que auie alli en aquel lugar [de la mar], e la comiesen, ca non quiso Neptuno despues el oro a Laomedon nin otro pleyto sinon [el de] aquella infante, su fiia. E Laomedon dio la infante, e finco la çibdad en saluo. [Mas pero] non se perdio la duenna, e agora contar vos hemos de commo fue ende librada.

[CDXLIX.] De commo quebranto Ercules a Troya desta uez.

Seyendo la infanta parada alli muchos dias a aquel peligro en aquella penna [esperando] quando saldrian aquellas bestias de la mar a comer la, acaesçio que lo sopo Ercules, [e tomo] grand caualleria de todos los caualleros mançebos de Greçia que por [nobles fe]chos se preçiauan. E vinieron y con el Peleo e Telamon, fiios del rey [Eato, so]bre prez de armas e muy aconpannados de buena caualleria de los suyos. E llega[ndo alli], pregunto do estaua la infanta Exsione, e fueron la luego veer. Pero que sabian ya [lo mas] de la razon, pregunto Ercules que por que era puesta en aquel lugar de aquella guisa. E [pues que le] contaron toda la razon, fablaron el, e Peleo, e Telamon, e los otros grandes onb[res que eran y] sobreste fecho, e ouieron su razon con Laomedon sobrello.

E el rey Laomedon, qua[ndo los oyo] que la librarien de muerte, fue por ello tan alegre que non podria mas, de gui[sa que non le d]emandara Ercules pleyto que gelo el non fiziere por ello. E Laomedon auie [estonçes] vnos cauallos aluos commo la nieue. E dezien algunos que eran fadados, que seyendo ellos en Troya que ninguno non podria entrar la çibdat por fuerça, e Ercules sabielo. E andudo la pleytesia entre Laomedon e Ercules que le diese aquellos cauallos, e el que librase su fiia de aquel juyzio de muerte. E a Laomedon plogole mucho e otorgo gelo. E firmado su pleyto que asi fuese, mato Hercules a gran peligro a aquellas bestias de la mar quando salieron, ca las estudo esperando fasta que saliesen, e libro la infante.

E aquellos abenidores, que esta abenençia fizieron entre Neptuno e Febo e Laomedon que les diese su fiia a esta justiçia, non nonbraron en el paramiento que si alguno aquellas bestias matase e a la infante librase, que non valiese el pleyto. E librada la infante, demando Ercules los cauallos. E Laomedon, mesurando commo serie grand mengua para si e para su çibdat si le diese los cauallos, negole la postura e non gelo quiso dar. E començaron los omnes a dezir de Lao-


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medon que fincaua perjuro dos vezes. E Ercules non quiso fincar por este dezir, e ouieron el e Peleo e Telamon su consejo con los otros que para ello eran.

E commo estauan ya dentro en la çibdat apoderados asaz de gran caualleria e muy buena e de otra gente mucha -maguer que asmaron que se anpararie la çibdat por ventura por el encantamiento de aquellos cauallos blancos que les non querie dar Laomedon-, pero touieron, que maguer que la çibdat non pudiesen prender por fuerça, que pero podrian y fazer danno e que lo fiziesen si quier por vengar se. E mando luego Hercules a sus conpannas que se metiesen por la çibdat, e fiziesen e matasen de los menores a quantos defender se les quisiesen, e que prendiesen a los fiios dalgo e a los onrrados. E fizieronlo asi; e quebranto Hercules a Troya de aquella vez desta guisa.

E pero que razonauan los omnes e andauan diziendo que fincaua Laomedon perjuro dos vezes: la vna, por lo que nego al paramiento de Neptuno e de Febo, e les non dio lo que con ellos pusiera; la otra, por esto de Ercules e de Peleo e de Telamon. E non quiso Ouidio llamar descubierta mente en el su Libro Mayor perjuro al rey, e llamolo a la çibdat e dixo: "Prendio Ercules las almenas de Troya, perjuradas dos vezes." E nonbro las almenas en lugar de los muros; mas si quier por las almenas, si quier por los muros, entiendese toda la çibdat.

E tomo Hercules de quanto y fallo lo que le semejo, e leuo ende todo lo que quiso. E tornose para Greçia el, e Peleo e Telamon, con toda su caualleria, e con su prea muy grande e su prez que leuauan ende muy grande. E segunt dizen algunos, non se açerco y Priamo desta vez, fiio del rey Laomedon, nin los otros sus fiios, los que eran mayores; ca auia ya estonçes grand tienpo que Laomedon era casado, e fiziera ya a Priamo que regno en pos el e otros fiios que eran ya huuiados otrosi. Pero con todas estas rebueltas e auenimientos finco el rey Laomedon con su çibdat libre e çercada e con sus cauallos blancos encantados.

[CDL.] Del rey Laomedon e de los quebrantos de Troya.

Troya començo a andar en rebueltas en tienpo deste rey Laomedon, e fue quebrantada dos vezes en los dias del; e la terçera, destroyda de todo en todo, mas fue esto en los dias de Priamo, su fiio, asi commo oyredes que lo contaremos adelante. E los dos quebrantos suyos fueron estos:

El primero, de quando Ercules libro de las bestias de la mar a la infante; e auiale a dar Laomedon los cauallos blancos e que gelos non quiso dar despues. E quebranto Hercules por ello la çibdat, e robola, e leuo dende a donna Exsione. E este quebranto primero contado es ya aqui e la razon del otrosi. E el segundo quebranto fue quando Jason yua ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos; e yuan con el muchos buenos mançebos e de muy alta guisa, commo lo contaremos adelante en su lugar. E vino y Ercules; e pasando por Troya desonrrolos Laomedon. E ellos desque se torna[ron] con el velloçino e fueron en Greçia, vino Ercules a Troya, e quebrantola, e mato al rey Laomedon. E muerto el rey Laomedon, regno el rey Priamo, su fiio; e fue rey e mantouo el reyno [çin]quanta e çinco annos. E en sus dias del fue destruyda toda su casa, e toda Troya, e el muerto.

E agora nonbraremos aqui las estorias que son menester a mostrar estos fechos de Troya: la estoria de los infantes Frixo e Elle, su hermana, la estoria de Jason e de Medea, la estoria de la infan[te] Ysifile. E estas estorias son aqui menester para mostrar el segundo quebranto de Troya, ca el primero contado lo auemos ya aqui asi commo auemos dicho. E para el destruymiento della son


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otrosi menester estas estorias: la del nasçimiento del infante Paris, e la del nasçimiento de la reyna Elena, e la del conbite del rey Tantalo e el juyzio de Paris a las tres deesas, e la de la duenna Oenone, e la de Achilles, e la de Hulixes e de Ayax, e la del rey Menalao, e la del rey Agamenon, su hermano, que es el fecho prinçipal del destruymiento de Troya.

E agora començaremos en la primera dellas, e yr las emos contando todas vnas en pos de otras asy commo vienen.

[CDLI.] Del avenimiento de los infantes Frixo e Elle.

Toante, rey de la ysla de Lepnos, caso con la reyna Nefene e fizo en ella estos dos fiios, Frixo e Elle. E desi murio la reyna Nefene, e fincaron aquellos dos fiios moços. E el rey Toante caso despues con la reyna Yone. E esta reyna començo a querer mal a aquellos sus alnados, Frixo e Elle, e buscar les quantas terrerias en el mundo sabie e podie, tanto que lo non podian ellos ya sofrir; ca non le cunplia a ella las terrerias muchas que les buscaua e fazie, mas que los queria matar a furto o a paladinas a qual quier manera que pudiese.

E los moços, non pudiendo ya sufrir los males de la madrastra e temiendose de la muerte, ouieron a asmar de commo fuyesen de antella e se fuesen de la tierra. E en este lugar -asi commo dizen vnos- los moços, segunt ese entendimiento que ellos auien, fizieron sacrificios a sus dioses e demandaron consejo a su ydolo de commo farien. E el ydolo dioles respuesta que se fuesen de alli, ca tierra fallarian do les yrie muy mejor que alli e serien poderosos della.

E otros dizen commo en las glosas de Ouidio de las duennas, e aquel Toante que auie otra fiia mayor que fiziera ante que con la reyna Nefene casase, e a aquella reyna dezianle Yris; e que esta consejo a aquellos sus hermanos en aquella quexa en que eran con su madrastra, e que les dixo asi: «Yd a la grey de vuestro padre, e tomad vno de los mayores e mas viejos carneros que y fallaredes. E sobid en el, e entrad en la mar, e pasad allende. E alli do arribaredes ganaredes tierra donde seredes sennores.»

E aqui dizen avn otros que estos infantes auien vn ayo que era muy buen omne e de muy buen sentido e que auia nonbre Carnero. E este, quando vio a sus criados estar en aquella muerte con su madrastra, que les dio consejo commo se fuesen de la tierra, e fuese el con ellos. E por que por el su sentido dellos e por el seguimiento se fueron de alli aquellos infantes e fue Frixo bien andante por ello, dixeron dellos los autores de los gentiles en sus escritos que fizieron desta razon que pasaran la mar en vn carnero.

E avn dizen otros que aquel Carnero que fue vna naue que ouieron presta e aguisada para su yda aquellos infantes; e que estaua en aquella naue vn carnero entallado e pintado por razon que la naue auie aquel nonbre, e la llamauan Carnero; e que entraron en esta naue, e pasaron la mar, e arribaron a la otra parte a la ysla que dezien Colcos.

E estas tres razones fallamos de la estoria de aquel Carnero; e las postrimeras dos dellas semejan mas con razon que la primera. Mas pero, segunt el fecho del carnero e el cuento de la estoria, la primera fue la verdadera; ca dizen asi que Yris, aquella su hermana destos moços, que aquel carnero les mando tomar por respuesta de su ydolo que les dixo que alla do fuesen alli fincasen de morada, e que sacrificasen a Jupiter aquel carnero, e que adobasen el pellejo del de guisa que durase mucho, e que ouiesen algunos sabios de los sabios que sabian encantar, e que encantase aque pellejo e el lugar do lo pusiesen de guisa que el que leuar le quisiese que antes


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pusiese ay la muerte, ca do aquel pellejo souiese que y seria la cabeça del regno e avn algunos dizen que del mundo.

E sobresto dizen que los moços que fueron e tomaron aquel carnero, e sobieron en el, e metieronse en la mar, e pasauan e yuanse. E desque ouieron pasado quanto podrie seer la meytad de la mar, la ninna -lo vno, que era flaca commo muger; lo al, que non auia a que se tener en el carnero e yua en pos de su hermano- canso, e cayo en la mar, e murio ay. E llamaron por ende aquella mar Ellesponto: que quiere dezir tanto commo la mar de Elle, ca dizen en latin ponto por mar e Elle por aquella infante. Onde Ellesponto tanto quiere dezir commo la mar de Elle.

[CDLII.] De commo fizo aquel infante Frixo pues que arribo a la ysla de Colcos.

Frixo, commo quier que le peso muy de coraçon en perder asi su hermana que leuaua consigo, non pudo al fazer; mas acordo en tener se bien e guiar su carnero, e paso la mar. E pues que arribo, andudo aquella ysla toda pensando toda via de su carnero. E criose en esa tierra, e tanto aprouo en buenas costunbres e salio bueno que le resçibieron todos los de la tierra por rey: lo vno, por que venie el de reyes, e lo sabien ellos muy bien, e lo al, por que lo meresçia el muy bien por sy. E quanto el carnero biuio, penso el del muy bien, e fyzole beuir quanto el mas pudo de guisa que non finco por cosa de quanto carnero ouiese menester para seer bien mantenido e guardado.

E desque ouo el reyno, fizo deste carnero sacrifiçio a Jupiter. E mando adobar el pellejo de guisa que se non pudiese dannar; e pusieron por todo el mucho oro. E fizole vn tenplo, a que dixeron despues el tenplo del rey Mida, e puso alli aquel velloçino. Desi ouo por los encantamientos de los sabios vna serpiente muy grande e dos toros muy fuertes, e parolo todo alli en guarda de aquel velloçino. E fue el fecho ordenado de esta guisa: que el que aquel pellejo del carnero pudiese leuar de alli que ouiese el regno de la ysla de Colcos, e que la ganase de la manera que aqui oyredes: que lidiase con aquella serpiente, e que la matase, e que tomase los dientes della, e que los senbrase en vn canpo que auia alli çerca de aquel tenplo. E aquel canpo llamauan Marçio, e este Marçio es dicho de Mares, a quien ellos llamauan dios de la batalla. Onde canpo Marçio tanto quiere dezir commo canpo batalloso o canpo de batalla. E desi que viniesen aquellos toros, e que los vnniese e fuese con ellos a aquel canpo, e que arase e cobriese con ellos a aquellos dientes de la serpiente que senbrara alli. E diz que de los dientes que auian a naçer sendos caualleros armados, e que lidiase con ellos e que los matase, e desque los ouiese muertos, que ouiese el velloçino e el reyno. E el que esto fazer non pudiese nin conplir todo, commo dicho es, que nin ouiese el pellejo nin el regno.

E vinieron a aquel lugar sobresta razon muchos prinçipes e omnes de muy alta guisa. E los que cometieron a desfazer las fortalezas de los encantamentos que alli eran murieron y por ello, e los otros se fueron ende denodados e sin onrra. E en todo esto es de saber que maguer que aquel cuero de aquel carnero fue alli puesto con tantas onrras, e tantos encantamientos e guardas, e era fadado que el que lo ganase que lo ganase de la guisa que auemos contado ante desto, e pero toda via regnauan ay reyes que vinien por linna del linage de Frixo que aquello alli fiziera.

E duro esto tanto fasta que vino al tienpo de vn rey que llamaron Oeta. E este rey auie vna fiia a que llamauan Medea. E esta infante fue muy sabia duenna de la arte magica, e de todos encantamentos, e de fechizos, e de naturas de yeruas e de otras cosas, asi commo lo


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contaremos todo en pos esto en estoria.

E agora dexamos aqui las otras razones, e contar vos emos el auenimiento de vn muy noble omne e de muy alta guisa de commo se trabajo, e se aventuro, e se metio a periglo e suerte de muerte por ganar este velloçino dorado de que auemos ya dicho. E lo gano, e ouo el regno e a aquella infante Medea; e la leuo por su muger a ella e al pellejo del carnero. E fue dende con muy grand onrra, el e los que con el vinieron. E finco el regno por suyo.

[CDLIII.] Del rey Pelias e de Jason, su sobrino.

El rey Pelias regno en el regno a que dezien Peloponeso, e ovo vn hermano a que llamauan Eson. E el rey auia fiias, e fiio varon non ninguno. E Eson, su hermano, auie vn fiio. E dezienle Jason, e salio mançebo grande, e fermoso, e valiente, e muy mesurado en todos sus fechos. E alli por do andaua por el reyno fazia mucho plazer a toda la gente, e eran todos muy pagados del.

E el rey Pelias, quando esto oyo, sospecho de aquel su sobrino que el aurie el regno despues de sus dias e que fincarian sus fiias deseredadas. E oyera dezir que aquel pellejo del carnero que era encantado en la ysla de Colcos, e asmo de trabajar con aquel su sobrino Jason e dar le carrera que serie grand su prez e gran onrra, e que ganaria grand algo en que fuese a ganar aquel pellejo del carnero, e ganarie el reyno con el. E fazialo Pelias mas a entençion que muriese alla Jason en algunos periglos por aquellos que auie a pasar que non por la su pro nin por la su onrra que le ende vernie, por que se temie del por ventura que matarie a el e deseredarie a sus fiias.

E enbio por el, e dixole toda la razon de aquel cuero e commo si lo el fuese ganar, que le serie grand prez e grand onrra e grand consejo que aurie por y. E sobresto por meter lo a ello prometiole que le conpliria de todas quantas cosas ouiese menester. E Jason, quando oyo la razon, creçiole el coraçon por razon de la onrra e del noble fecho. E pues que vio que el rey conplirie todo lo que el menester ouiese, plogole mucho; e respondiole con muy grand alegria que yria muy de grado.

E avn estonçes non andauan naues grandes sinon muy pocas e en lugares muy aluenne vnos de otros; mas pero ya sabian las maneras dellas cada tierra. E el rey Pelias non auia estonçes alli naue ninguna. E mando luego llamar los carpenteros e maestros de fazer naues, e dixoles commo fiziesen priuado vna naue e otros nauios menores a la manera que Jason les mandase. E los maestros metieronse a ello quanto mas pudieron; e ouieron la madera e fizieron los nauios.

E mientra los labrauan, sono por toda Greçia commo fazian nauios para yr Jason a la ysla de Colcos a ganar el velloçino dorado. E luego que lo oyeran por la tierra, llegaronse sus amigos de Jason e todos los mançebos que por grandes fechos se querian preçiar, e vinieron a el a prometer le que yrian con el. E en aquella mançebia fueron Ercules el grande, e Peleo e Telamon, amos fiios del rey Eato. E Jason gradeçiogelo mucho; e dixoles que quando tienpo fuese, que el gelo faria saber e les faria por ello lo que ellos touiesen por bien e les cunpliese. E fizoles mucho lo que les ploguiese, e enbiolos de alli aquella vez asy.

E en todo esto los maestros fizieron los nauios quanto mas apriessa pudieron. E desque fueron fechos los nauios e metidos en la mar, mando el rey Pelias adozir todas aquellas cosas que menester eran para ello, asi commo plazie a Jason, e conplir toda la flota a muy grand abondo. E la flota guisada, llego la no-


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ble mançebia de Greçia; e todos con Jason e con muy grand alegria entraron en los nauios luego que tienpo ouieron de yr se. E desque les enderesço el tenporal e començaron de andar, vinieronse por la mar a delante al puerto de Troya, ca por y auien el camino.

E asy commo llegaron al puerto e entrauan, sopieron lo los de la çibdat que omnes eran, e commo non eran mercadores, mas omnes de armas e prinçipes de muy alta guisa. E fueron al rey Laomedon e dixeron gelo. E el rey Laomedon, quando sopo las nueuas, pesole con ellas. E salio a ellos, e fue les brauo de su palaura, e dixoles que non querie que en todo su puerto entrasen, nin estudiesen y, nin leuasen dalli nada; ca non querie que aprendiesen ninguna cosa de fecho de su tierra ellos que asy yuan afazendados a otras tierras agenas a fazer y danno contra los naturales del lugar. E sobresto agrauiose el rey Laomedon tanto deste fecho que asi salio guisado e apoderado que si ellos al quisiesen fazer, que gelo non consintiese el.

E los griegos, Jason e Hercules e los otros que con ellos eran, touieron por desguisado e por mal de commo el rey Laomedon fazie contra ellos; e quisieran meter se en armas e fazer y aquello que ellos pudiesen. Mas mesuraron e departieron asi: que si ellos alli quisiesen cometer batalla, que por ventura gastarien alli el guisamiento que leuauan para aquel otro fecho a que yuan; demas que non sabian del auenimiento de la batalla quien saldria con ella e vençerie, e poder les ye seer mayor verguença de dexar el fecho a que yuan que non avn el buen auenimiento de alli. E sofrieron al rey Laomedon quanto les dixo e lo que y fizo; pero en esta guisa que gelo acalonnaron, e que lo amenazo Ercules e lo desafio. E fueronse su carrera por la mar adelante.

E en este lugar departe Dares en la estoria que aquella naue en que yuan los mas onrrados, que fuera la primera de aquella tierra sin los otros nauios que yuan y, que ovo nonbre Argo; e asi la llamaron despues e la llaman avn oy las escrituras. E desta naue e de los marineros que la gouernaron con Jason fue fecha vna estoria. E por que dizen en el latin nauta por marinero, tomo el sabio que la estoria conpuso ende este nonbre nauta, e ayuntolo con aquel que deximos Argo que llamauan a la naue, e fizo ende este nonbre argonauta, e llamolo a la estoria. E sobresto cuenta ese Dares que el que todos los nobles que con Jason fueron quisiere saber, que lea aquella estoria de los argonautas -e esto es de aquella naue e de sus marineros- e alli los oyra.

[CDLIV.] De commo arribo Jason a la ysla de Lepnos e caso con la reyna Ysifile.

Jason e los griegos fueron su carrera por la mar a librar aquello por que yuan, e arribaron en la carrera en la ysla de Lepnos que les venie mas de çerca que la de Colcos, e salieron alli a terrenno. E aquella Lepnos era la ysla de que auedes oydo en el comienço desta estoria donde fuyeran de ante su madrastra los dos infantes Frixo e Elle, su hermana. E quando Jason e sus griegos llegaron alli, reynaua en ese reyno de Lepnos la reyna Ysifile, e era esta reyna mançebilla avn e por casar. E quando llegaron a ella las nueuas de aquellos griegos que alli arribaron, quiso saber quien eran e commo venian; e enbiolo a saber.

E desque sopo commo era la noble mançebia de Greçia e commo eran todos mançebos e por casar, ovo sabor de los veer. E por ventura era esto a entençion si fallaria y casamiento para si. E enbioles luego dezir que los resçebie de grado en su tierra e en su reyno, e que la fuesen veer. E ellos fizieron lo de grado.


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E desque se vieron e sopo ella de cada vno de los grandes quien era, commo quier que ouiese y de los otros de tan alta guisa commo Jason, pero pues que vio que el yua por cabdillo, fablo mas con aquel que con todos los otros.

E la fabla entrellos vino a tanto que lo resçibio ella en su palaçio e en su camara. E prometiole el que se casarie con ella; e que quando Dios le aduxese del fecho de la ysla de Colcos a que yua, que a su venida que vernie por alli, e que se casaria con ella, e la leuaria consigo por su muger. E sobresto estouo alli Jason con donna Ysifile e los otros griegos quanto touieron por bien. E estando alli refrescaron sus viandas, e adobaron e renouaron sus nauios todo lo que era menester. E desi metieronse en la mar e fueronse para la ysla de Colcos. E arribaron alli e deçendieron a tierra.

E agora contar vos emos todas las cosas por do pasaron alla Jason e los griegos: e commo gano Jason a la insanta Medea, e el velloçino dorado, e el reyno; e se torno para su tierra.

[CDLV.] De la entrada de Jason a la ysla de Colcos e al rey Oeta.

Asi commo arribaron Jason e sus griegos a la ysla de Colcos, deçendieron de los nauios para salir a terrenno. E non se paro y ninguno del reyno que los contrallase. E asi como fueron en tierra ellos e todas las cosas que consigo auian a sacar, vieron los moradores del puerto commo aquella gente non eran mercadores, segunt deximos otrosi del arribamiento del puerto de Troya. E qual ora aprendieron su ardimente e aquello con que andauan, fizieronlo saber al rey Oeta, su sennor. E Jason e los que con el eran otrosi enbiaron luego sus cartas e sus mandaderos a este rey. E el, pues que sopo las nueuas çiertas por los suyos e por los estrannos que venien, mesuro en aquel fecho, pero que otros grandes prinçipes vinieran ya alli sobre aquello. E commo era sabidor e afecho a ello, sufriolo muy bien e mando les que viniesen a el, ca alli era do el cuero del carnero estaua encantado.

E Jason, quando este mandado resçibio del rey, plogole mucho. E guisaronse, el e los otros todos, quanto mas apuesta mente pudieron e fueron se para el rey. E asi commo llegaron a el, resçibiolos el muy bien e demandoles sobre que venien. E ellos respondieronle estonçes commo sopieran en Greçia las nueuas e el fecho de aquel velloçino, commo seye alli encantado en el tenplo del rey Mida, e commo el que lo ganase que aurie por ello el regno, e commo Jason que era alli venido a esta fama para auenturar se e veer que podrie y fazer. E respusoles estonçe el rey e contoles todo el fecho de aquel velloçino, e de la serpiente, e de los toros, e de los caualleros, e todas aquellas cosas por do auia de pasar el que aquel velloçino quisiese aver, commo auia y grandes trabajos e periglos ante que a ello viniese.

E en todo esto sono por toda la ysla de Colcos e por todos los pueblos del regno la venida destos griegos sobre aquel fecho. E todos los de ese regno que alguna cosa se preçiauan corrieron alli do el rey e ellos estauan por veer commo serie de aquel fecho.

[CDLVI.] Del fecho de la infanta Medea e de Jasson.

Aquel rey Oeta, de quien dezimos que regnaua estonçes en la ysla de Colcos, auia dos fiias e vn fiio. E al fiio dixeron Absirto; e a la vna de las fiias Medea, e a la otra Gorge. E esta infante Medea era de las mas sabias duennas que en el mundo auie a aquella sazon, e sobre todo en el saber de la arte magica e en el de las estrellas. E estaua alli con su padre; e commo oyeran todos los otros del regno e de la corte la fama de aquel infante Jason, oyolo ella otrosi e ouo sabor de veer lo. E guisolo ella con sus


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duennas e con sus priuadas de guisa por que lo viese. E desque lo vio commo era el grande, e fermoso, e mançebo, pagose mucho del e penso en casamiento con el.

E los griegos por todos aquellos periglos e espantos que les conto el rey non ouieron miedo, nin dixo Jason que se dexaua de aquel fecho. Mas començaron a andar en la corte del rey e seguir el palaçio fasta que librasen de responder commo farien o commo començarien. E andando ellos cutiana mente por la corte, vinie Jason muchas vezes al rey e estaua con el.

La infanta Medea seye todavia con su padre. E pues que vio en Jason las noblezas que son dichas, e commo era bien razonado, e le sintio por varon de buen entendimiento, pagose mucho del. E metio mientes a muchas cosas en su coraçon: lo vno, a amar le e auer le, e fazer le ganar el velloçino e el regno, e deseredar a su padre e a sus hermanos; e lo al, guardar antes a su padre e a sus hermanos, e el reyno para ellos, e dexar a Jason morir en aquel fecho, ca por ninguna guisa non podrie ser que non muriese en algunt peligro de aquellos por do auia a pasar.

E en otras razones de muchas maneras penso otrosi en estos fechos. E tanto la tomo grand amor de Jason e la aquexo ademas, que se metio ella a auer contienda consigo misma en las razones a la manera que la an los escolares e los maestros en las escuelas en aquello que llaman disputar en el lenguage de Castilla. Es tanto commo asmar vnas cosas en muchas maneras o sentidos de muchas maneras sobre vna cosa. E lo primero contendio consigo e con su voluntad quanto ella mas sopo e pudo, lo primero por desuiar de si el amor de Jason, mas non pudo; e pues que por ninguna razon de aquel amor se non pudo desuiar, asi la tenie presa la bien querençia de Jason, apartose en su camara e començo aquella contienda de sus razones. E dixo asi, segunt que lo cuenta Ouidio:

[CDLVII.] De la disputacion de Medea consigo en sanna.

Dixo asi Medea en sus palauras: «Medea, en vano trabajas e vas contra este amor, ca non se qual dios te lo contralla. E es marauilla que cosa es esto: ¿o es por çierto alguna cosa que semeja a aquello que es llamado amor? Ca de otra cosa ¿por que me semejan a mi muy duros los mandados de mio padre? E por çierto son muy duros. Ca ¿por que de aquel que yo avn agora vy he miedo que non peresca? E ¿qual achaque de tamanno miedo es en mi? Medea mezquina, si puedes, echa de ty las llamas de los amores conçebidos en el tu pecho de ti virgen.» Dize ella de si misma: «Si lo yo pudiese fazer, mas sano serie; mas traeme vençida, e amidos de mi me fuerça. E vna es la cosa que quiere e me amonesta Cupido, dios de los amores; e otra, la que el derecho de la mi miente. E veo yo la mejor e alabola, mas sigo la peor.»

En pos esto dize asi a si misma: «Virgo real, ¿por que eres asi enamorada del huesped, e cobdiçias casamiento de tierra agena? E por çierto la tu tierra te puede dar esto que tu amas. Demas que en los dioses es, e non lo sabes tu si morra desto aquel o si biuira.» Desi dixo asy Medea: «Pero ¡biua el! E avn sin amor conuiene a rogar esto, ca ¿qual es el pecado que Jason fizo por que muera? ¿E qual serie aquel, sinon quien fuese cruel, a quien la edad de Jason e el linage e la nobleza non tanga e mueua a amar le? E avn que todas estas otras cosas falleçiesen, ¿qual seria aquella a quien la su fermosura non vençiese? E por çierto mouio los mios pechos. E, por verdat, si le yo non do acorro, las llamas de las bocas de los toros le quemaran, e lo mataran los enemigos criados de la su mies en la tierra quando yra contra ellos.


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O que todo esto pase, comer le ye el dragon. Mas esto non sofrire yo, ca si lo sofriese, estonçes me llamaria naçida de la bestia tigre, e estonçes me confesare que trayo en el coraçon dureza de fierro e de pennas.»

E agora torna Medea la razon e dize: «Non asi, mas ¡que muera el! E ¿por que non estare yo catando commo muere, e estar a la vista dello marauillandome, e fazer enemigadores los mios ojos? E ¿por que non abiuare yo los toros e gelos enrrizare, e otrosi los caualleros del canpo e el dragon que nunca duerme?» E agora muda Medea la razon e dize desta otra guisa: «¡Mejor lo quieran los dioses! maguer que estas cosas non son para mi de demandar las, mas fazer las.»

Agora dize ya de otra guisa: «Commo sinon, sere yo traydora, e traere los reynos de mi padre, e sera guardado por la mi ayuda non se qual auenedizo: que el, fincando sano e con salud por mi, que se vaya sin mi, e que me dexe aqui desanparada, e sea el marido de otra; e yo, que finque aqui a ser penada. Mas si el esto cuydase fazer, e otra adelantase de mi, ¡muera desamado! Pero tengo que esto non farie el, ca non ha cara para ello; nin es aquella nobleza en el su coraçon nin aquella graçia en la su fermosura que yo tema enganno del e nin que el oluide el mio meresçimiento. E pero antes me fara omenage e me jurara fiel mientre; e fare yo que los dioses sean testigos del nuestro paramiento.»

E sobresto dize a si misma: «Segura eres. ¿por que as miedo? Guisate, e tuelle de ty toda pereza e toda tardança, ca sienpre sera Jason tu adebdado, e casar se a contigo, e fazer te a nobles bodas publica mente. E yras tu por las çibdades de Greçia aguardada e onrrada de conpanna de las onrradas duennas.» E avn torna Medea a esta razon, e dize contra esto desta otra guisa: «Commo si non, ¿dexare yo a mi hermana donna Gorge que yo mucho amo, e a mi hermano Absirto, e a mio padre, e a mios dioses? E leuada yo de los vientos, ¿que desanpare mi tierra natural? Non lo fare, nin conviene que lo faga.»

E agora dize desta otra guisa: «Fazer lo quiero, e socorrer a Jason e yr me con el; ca mio padre cruel es, e la mi tierra barbara fascas bruda e neçia, e mio hermano pequennuelo avn, e de los deseos de mi hermana comigo se son, e grand Dios es dentro de mi. E si grandes cosas desanparare, a grandes yre. E si guardare la flota de Greçia que se non pierda, avre ende el prez; e avre yo conosçençia de mejor lugar o me conosçran mios castillos, e çibdades, e fortalezas, e nobles vestires, e afeytes, e saberes. Suenno en esta tierra, e es aqui grande el su nonbre. E ¿a quien amaua yo por dexar a Jason, avn que fuese sennor de todo el mundo? E por esto que sea mio marido sere yo bien aventurada, e dicha amada de los dioses, e tannere las estrellas con la cabeça.»

E agora tornase Medea e dize desta otra guisa: «Non lo fare, ca non se que montes diz que fallan los marineros en medio de la mar do quiebran las naues, e mueren y los que en ellas van. E otrosi vn peligro que ay a que llaman Caribdis, que es enemigo mortal de las naues, que sorue a las vezes la naue, a las vezes la echa, e qual quier destas maneras, faze peresçer las naues. E alli dizen que es otrosi el otro peligro de la mar que a nonbre Seçilla, e anda çercado de canes, e ladra en la mar de Seçilla.»

E avn se razona Medea contra esto e dize: «Que sea todo esto, teniendo yo lo que amo. E seyendo en el regaço de Jason, lieuen me por los luengos mares; ca teniendo a el abraçado, non he que temer. E si de alguna cosa ouiere miedo, auer lo he del marido solo.» E sobresto se razona avn Medea commo en persona de otrie, e dize asi: «Commo, Medea, sy non, ¿cuedas tu que casamiento avra entre ty e el, e apones fermosos nonbres a la tu culpa? E sobresto


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cata quant grand enemiga cometes; e mientra te conviene e as tienpo fuye del pecado.»

[CDLVIII.] De commo perdio Medea el amor de Jason e se cobro despues; e fablaron en vno e de lo que pusieron.

Razono Medea, commo auemos dicho, todas quantas razones ella pudo fallar que pertenesçian a lealtad e a buen estança de padre, e de parentesco, e de tierra, e de todas aquellas cosas otrosi que pertenesçien a amor e a sus fechos; e quantos peligros e tenpestades podian venir por tierra e por mar en lo vno e en lo al. E pues que se razono commo es dicho, pararonsele delante commo en espanto ante los ojos el derecho e la piedat e la verguença. E Cupido, que era el dios del amor que a ella aquexaua, ya yva vençido, e paraua las espaldas e fuye dellos.

E mas en todo esto yua ella vn dia a los altares de la deesa Ecathe de Persia. E a aquellos altares cubrielos vn monte sonbroso e vna selua apartada. E era ya el ardor del amor quebrantado e departido della. E paresçio alla Jason; e qual ora le vio, la llama del amor que era amatada aviuose de cabo e reluzio. E pararonsele bermeias las mexillas e la cara demudada. E aqui pone el abtor vna semejança a que este color vino e fue demudado en la cara de Medea. E dize que asi commo la çentella que yaze a escuso so la pouisa suele creçer sollandola e cresçer fuerça de fuego qual la ouiera antes, a esta manera dize que el amor, que era ya muy poco e que estaua commo flaco, relunbro e se ençendio de cabo por la fermosura de Jason qual ora lo ella vio; e avn que acaesçio asi esto por ventura que paresçio Jason aquel dia mas fermoso que non solie paresçer en los otros dias, asi que dize aqui el abtor que quien le viese que non pornia culpa a la entendedera en seer tan pagada e tan enamorada de tal omne.

E de guisa finco los ojos en el commo si nunca lo ouiese visto sinon aquella ora. E tanto le paresçio fermoso que en poco estido de se salir de sentido. E tenie que dios veye, que non omne; e nunca tiraua del los ojos, asi que lo ovo de veer Jason. E vino ende la cosa a tanto que se llego Jason a ella e omillosele. E a ella plogole mucho, e reçibiolo muy bien en sus palauras.

E Jason començo estonçes a fablar con ella. E pues que entraron en sus razones, tomo el por la mano a Medea e rogola, su boz baxa, que se doliese del, e le ouiese piedad, e le fiziese la su ayuda; ca sabia el muy bien que lo podria fazer ella, si quisiese, e dar muy grand consejo a todo su fecho. E sobresto, si lo fiziese, prometiole que casaria con ella e que la leuaria a Greçia por su muger linda. E Medea, quando aquello oyo, començo a llorar. E cayendole las lagrimas, dixo: «Veo lo que fare; e non me enarta el non saber de la verdat, mas el amor. E tu, anparado seras e guardado por el mi don. Mas cata que sy defendido fueres, e libre e sano e con salud fincares de los peligros que el rey mio padre te dixo que auie en ganar el velloçino dorado, que me tengas lo que me prometes e que me lo cunplas.»

E jurole estonçes Jason por las santidades de la deesa Ecathe, en cuyo tenplo estauan, e por la deydat que en aquel monte auia, e por el sol que cata todas las cosas, padre del rey Oeta, padre della, a quien el queria por suegro. E segunt esto que el abtor aqui dize que al rey Oeta fijo le dezian del sol. E juro le otrosi por sus andanças e por aquellos peligros tan grandes que le ella conto que auie en aquel fecho. E creyo Medea a Jason por todas aquellas juras que le el fizo; e diole ella ally luego sus yeruas que tenie encantadas contra el dragon, e contra los toros, e contra los caualleros. E ensennole las palauras que dixese yen-


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do a estas cosas, e dio gelas escritas. E el aprendio alli luego della la manera e el vso, e fue muy alegre con todo aquello, e fuese para su posada.

[CDLIX.] De commo cometio Jason el fecho del carnero, e se ayuntaron el rey Oeta e la gente a ello.

Fizo Jason saber al rey Oeta e a la corte de los altos omnes, que alli eran ayuntados, commo querie cometer el cuero del carnero encantado. E otro dia en la mannana ayuntaronse los pueblos en el canpo de Mares a sobir por los collados. E asentose el rey Oeta en medio dellos, e seye muy noble mente vestido de pannos de porpora e su çeptro del sennorio del reyno en la mano. E asentado el rey e paradas las gentes todas fuera de la raya a veer aquella marauilla, abrieron las puertas a los toros, e ellos salieron e entraron en aquel canpo de Mares. E estaua Jason en el, dentro en el çerco; e el rey e la otra gente por los oteros a uer que serie.

E los toros eran desta manera: las narizes auian fechas a natura de piedra adamante, e los pies de natura de cobre, e echauan fuego por las gargantas -e era aquel fuego tan fuerte que quemaua las yeruas que tanien e ardien-, e los pechos trayan llenos de fuego que sonaua. E de la manera a que se aquel fuego fazia pone aqui Ouidio vna semejança, e dize que asi commo suelen sonar los grandes fuegos, o commo se suelen ençender las piedras cochas quando les echan el agua de suso, maguer que esten frias antes: en aquella manera diz que manan los pechos de dentro las llamas que tenien alla ençerradas e sonauan las gargantas quemadas. E pero que esto era cosa tan espantosa non ay marauilla.

E Jason, asi commo los vio, fue contra ellos. E los toros, quando lo vieron venir, tornaron contra el los rostros e los cuernos agudos commo vnos estrumentos de fierro, e començaron a cauar la tierra con los pies commo es natura de los toros, e enllenaron todo el çerco de llamas e de fumo, e dieron grandes bramidos. E los griegos, quando aquello vieron, todos se pararon a desora frios de miedo. Mas pero el esforçado Jason non sintio aquellos fuegos nin los ensaneldos de los toros, tan fuertes eran las melezinas e los vnguentos que Medea diera a Jason con que le mandara que se vntase contra aquello, e otrosi de tan grand virtud las palauras que le ally mando dezir.

E llegose a los toros esforçada mente e sin todo miedo, e troxoles la mano diestra por aquellas pechugas que les colgauan de los pechos, tresnandolas e commo falagandolos. Desi tomo su yugo que traya, e puso gelo en las cabeças, e ato gelo y muy bien. E desi metio el timon del aradro en el lugar do auia de estar, de guisa que se tenie muy bien. E desy sono los toros, e ellos andudieron, e el aro el canpo con ellos. E los de Colcos, quando aquello vieron, fueron muy mucho alegres. E los griegos otrosi, quando lo vieron, fueron muy alegres con aquel fecho. E dieron sus bozes a Jason por conortar le e esforçar le, e que fuese adelante en su fecho; ca aquello, loado a Dios, bien yua. E acreçiole el coraçon.

[CDLX.] De la serpient e de los caualleros de los dientes della.

E Jason, pues que esto ouo fecho, vntose de sus melezinas que traye alli que le diera Medea; e diziendo sus palauras que le ensennara ella, fuese para la serpiente. E fallola commo adormida e tan mansa que se non mouio mas que si fuese muerta. E llegosele a la cabeça, e sacole los dientes, e tomo de su cabeça su yelmo e cogiolos en el. E fue yendo por aquel canpo de Mares senbrandolos por la arada que fiziera con los toros.

E los dientes, asi commo fueron senbrados, ablandeçiolos la tierra; ca asy commo dize Ouidio, auie Jason esparzido por aquella arada vna ponçonna que le auia dado Medea, con que los dientes


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senbrados creçieron e fizieronse nueuos cuerpos a la manera de la semejança que pone aqui el abtor. E dize que creçieron aquellos dientes commo creçe el ninno en el vientre de su madre, e toma semejança de omne, e conponese e fazese alla de dentro por sus cuentas de dias, e non sale de alla para venir a la vida -que es aca fuera en los elementos comunal a los omnes- sinon desque es maduro. E desta guisa diz que contesçio en aquellos dientes: que pues que se fizo en aquellos dientes ymagen de omne en las entrannas de la tierra, que era commo prennada dellos, que nasçieron e se leuantaron en aquel campo que los paria. E lo que dize el abtor que es mayor marauilla: que nasçieron luego armados de sus armas, que aurien de tomar si de otra guisa fuese, e començaronlas luego otrosi a mouer e a menazar de feridas con ellas.

E los griegos que estauan aguardando commo serie, pues que vieron aquellos caualleros, e en las manos las astas de las lanças con muy agudas cuchillas, e estar muy guisados de enderesçar las contra la cabeça e al cuerpo del mançebo de Emonia -que era Jason-, baxaronseles de grand miedo las caras e los coraçones. E avn, asi commo cuenta el abtor, aquella misma que le fiziera seguro esta ovo grand miedo pues que vio a Jason solo guerreado de tantos enemigos, e amarelleçio, e asentose a desora sin sangre e fria. E por que las yeruas que le ella diera non fuesen flacas e valiesen poco, començo ella alto a rezar las palauras e las razones que ella mandara dezir, e ennadio ella y mas, e llamo y sus artes de las poridades.

E Jason, quando en esta angostura se vio, tomo vna piedra pesada -asi commo le mandara Medea- e echola en medio de aquellos enemigos, e torno la lid en ellos. E quando el aquella piedra echo, asi acaesçio que ninguno dellos non la vio quando la echara. E aquel a quien cayo mas de çerca -teniendo que gela echara por matar le el otro, su hermano, que le estaua otrosi mas de çerca- fue a el, e firiolo, e matolo; e desi el otro, que estaua mas de çerca, a el. E asy andudo la rebuelta entrellos fasta que se mataron todos, vnos con otros, a lançadas e a espadadas, de guisa que non finco biuo ninguno dellos.

E los griegos, quando aquello vieron, fueron muy alegres; e corrieron todos a Jason, e abraçaronle, e colgauanse del, e non cabien a abraçar le. E aqui dize de Medea el abtor: «Tu, barbara, quisieras otrosi muy de grado abraçar al vençedor, mas estoruotelo la verguença. E non telo estoruara que le non fuese abraçar, mas deuedotelo la onrra de la tu fama, que te non quisiste enfamar por ello nin mostrar te alli. E feziste lo que te conuiene: que calleste, e te alegraste en tu voluntad, e gradeçistelo mucho a los tus encantamientos e a los tus dioses dellos.»

[CDLXI.] De commo fiso Jason con el dragon.

E fincaua en pos desto a Jason de adormeçer al dragon; e auiase a encantar e a adormeçer por palauras e por yeruas. E era aquel dragon estranno por vna cresta que tenia en la cabeça, e espantoso e de tremor por tres lenguas que auie e los dientes recoruados. E este dragon fecho desta guisa era de natura que nunca dormie; e este tal era commo el del mançano dorado.

A este llego Jason otrosi guisado desta manera: ovo contra el sus palauras de encantamientos que le ensennara Medea, e con las palauras vn çumo de poder -dello de natura, dello de encantamiento- que le diera otrosi Medea. E llego con estas cosas al dragon diziendo sus palauras de conjuraçiones de encantamientos. E aquello que el dezia era para adozir suenno en el e para adormir le. E pues que ouo dicho aquellas palauras tres vezes, que dize Ouidio que eran tales que pararien mansa la mar turuiada e


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farian estar quedo el rio yrado, vino el suenno e asentose en los ojos del dragon.

E yaziendo adormido, que se non mouie poco nin mucho nin sentie ninguna cosa, fue Jason ueyendolo todo, e entro a la camara del tenplo do estaua aquel velloçino encantado del carnero. E tomolo e salio con el en sana paz, que el dragon cosa del mundo non fizo y. E alli fueron muy alegres todos los griegos, e desmayados todos los de Colcos. E ordeno e fizo ally Jason con sus griegos todas las cosas que auie de fazer, e tomo el velloçino dorado e a Medea, e finco el reyno por suyo.

E el metiose desta guisa con sus griegos en sus nauios bien guisados, e fueronse su carrera por la mar adelante bien andantes, e arribaron a Greçia. E alli salieron a ellos a resçebir los toda la caualleria de Greçia e muchas de las duennas de alta guisa por resçebir a Medea, de quien auien nueuas que venie. E fueron tan grandes las alegrias e las onrras que fueron y fechas commo si fuesen fiestas generales del anno. E las madres, e las otras buenas duennas de tierra de Emonia, e los padres ançianos ofreçieron a sus dioses muchos dones e muy grandes por sus fiios que venien sanos, e con salud, e con grand onrra. E fueron alli quemados muchos ençiensos, e aduchos a los sacrifiçios muchos ganados con los cuernos dorados antes por mayor onrra.

Mas pero cuenta el autor que Eson, padre de Jason que era el prinçipal de aquel fecho, non era en aquellas alegrias; ca diz que mas era ya açerca de la muerte que non de la vida por los annos que auia muchos. E era ya muy viejo, e renouole Medea la edad. E agora contar vos hemos de commo contesçio.

[CDLXII.] Del ruego de Jason a Medea por el renouamiento de la edat de Eson.

Por que sabie Jason que era Medea muy sabia en muchos saberes -e lo auie prouado el- e fiaua en ella que podrie tornar a su padre Eson a edat de mançebo, asmo que si mucho la rogase, que la enamorarie e la vençerie por que lo fiziese. E metiose a rogar la, e dixo desta guisa: «O la mi muger Medea, a quien yo manifiesto que deuo la mi salud, e maguer que me tu diste todas aquellas cosas que yo he, e la suma de los tus meresçimientos cunplio fieldat e lealtad e avn paso a conplir mas, que non se yo por qual manera del mundo te lo pueda seruir; onde te ruego que si los encantamientos esto pueden fazer -¿ca qual cosa serie la que los encantamientos non diesen?- que tuellas tu en los mios annos e ennade los a los de mio padre.» E diziendo esto Jason començo a llorar fiera mente.

E Medea, quando aquellos ruegos de Jason oyo tan afincados, mudosele el coraçon a piedat por la piedat que veye que auie de su padre Jason que la rogaua. E menbrose esa ora del rey Oeta, su padre, a quien ella desanparara viejo. Otrosi demudosele el coraçon con dolor del commo que quisiese llorar; pero encubriose ella lo mas que pudo e non descubrio nada de su voluntad. E dixo: «O marido, ¿cual enemiga te salio agora de la boca? E ¿commo puedo yo auer poder de trasmudar el espaçio de la tu vida a uida de alguno otro? E non lo dexa esto ser donna Ecate, que es la sennora de los encantamientos. Nin tu, Jason, non pides cosas derechas. Mas, Jason, yo prouare de darte don mayor avn que este que tu pides, e yo prouare por la mi arte de dar luenga edad al mio suegro, e tornar le mançebo, e acreçer le los annos de la vida, e esto por la mi arte e non por toller a ty los annos. Sol que me ayude la deesa donna Ecate, que es poderosa de todos estos fechos, e sobre todo en las virtudes e en las obras destas tres cosas: de palauras e de yeruas e de piedras, e de sus conjuraçiones, e sus obras, e de sus virtudes» -donde le llaman los gentiles en su latin tri formis, que es tanto en el lenguage de Castilla commo de tres formas, e esto es


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de tres poderes-. «E ella sea comigo; e otorgue e ayude a este mio oso atan grande.»

[CDLXIII.] De las conjuraciones de Medea en su espiramiento contra las cosas de los quatro elementos.

Tres noches auien de venir para ayuntar se todos los cuernos de la luna e fazer su redondeza conplida. E pues que fue llena e cato con toda su ymagen conplida las tierras, vistiose Medea, e çinxo bien sus vestidos, e arregaçose. E salio de casa descalça, e la cabeça sin toca, e los cabellos esparzidos por los onbros, e fue de su vagar. E era esto a media noche, quando el mayor suenno tenie aquedados a los omnes, e a las aues e a las bestias saluages; quando nin andaua serpiente, nin rastraua con roydo nin sin el, nin otra cosa ninguna biua; e callauan las fojas de los arboles e otrosi el ayre roçiado, de guisa que ninguna cosa non obraua estonçes de su virtud sinon las estrellas solas que paresçian en el çielo e reluzien.

E en todo esto llego ella a vn rio que corrie de vn agua muy clara, e tendio los braços a las estrellas. E tomo tres vezes de las aguas de aquel rio, e roçio con ellas cada vez sus cabellos. E abrio la boca tres vezes commo quien bosteza. E esto fecho, finco el ynojo en la tierra dura e dixo conjurando: «O tu, noche muy leal de las cosas de las poridades; e vos, las estrellas de color de oro que venides con la luna en pos los fuegos del dia; e tu, Ecates otrosy que eres de tres cabeças e venides sabidores a los nuestros comienços e ayudadera dellos; e o vos, encantamientos e artes de los magos; e tu, tierra que guaresçes a los magos de las nobles yeruas que ellos an menester; e o tu, orage; e vos, vientos, e montes, e aues, e lagos, e todos los dioses de la selua, e todos los dioses de la noche, sed agora comigo por cuya ayuda, quando yo quis, fiz tornar los rios a sus fuentes marauillandose dende las riberas dellos. E fago por mio encantamiento al mar brauo amansar se e al manso enbraueçer, e tuelgo las nuues e las adugo; e quedar los vientos e leuantar se; e ronpo las quixadas de las serpientes con mis palauras e mio encantamiento; e leuanto las pennas biuas, e arranco de la tierra los robres de rayz e mueuo las seluas, e mando a los montes tremer e triemen, e bramar el suelo de la tierra, e salir de los sepulcros las antojanças de las almas.

»Otrosi tu, luna, a ti misma trayo yo, maguer que tu sientas, los corronpidos estrumentos de los coribantes que quando tu demudas el colunpio e derechero color, que cuedan que eres enferma e te tannen sus atanbores e otros estrumentos cuydandote menguar la enfermedad e que sanaras por y. Onde avn estonçes te trayo yo a lo que he menester, e se tornan jaldes los tus carros por mio encantamiento, e enamarellesçe otrosi el aluorada por los mis venios. E vos me enbotastes a mi las llamas de los toros encantados de la ysla de Colcos; e fezistes venir duendos al aradro los cuellos que nunca sopieron de ninguna prision: e vos fezistes otrosi a los caualleros, fiios de la serpiente, tornar la batalla en si mismos e matar se vnos a otros. Otrosi, ¿quien me adurmio a mi el dragon que sienpre velaua e nunca durmiera sinon vos? E vos otrosi tomastes el velloçino dorado desque el dragon que lo guardaua fue enartado, e lo troxistes a las çibdades de Greçia.

»E todas estas cosas fezistes vos por mi, e por las mis palauras, e por los mis encantamientos que vos yo se fazer. Mas agora non vos he menester para tales cosas commo aquellas sinon por obra de çumos tales por do se pueda renouar vejez, e tornar en mançebia, e venir a los primeros annos. E darme edes vos consejo a ello e vuestra ayuda; ca las estrellas que yo agora vy reboluerse e reluzir mas e enbiar sus resplandores non lo fizieron en balde, nin me viene a mi ago-


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ra otrosi en balde el carro que yo veo venir en çeruizes de ligeros dragones commo aues.» E vinole alli a ella aquella ora vn carro enbiado del çielo.

[CDLXIV.] De los lugares que andudo Medea cogiendo las yeruas que auie menester.

E vino por el ayre el carro a Medea por sus conjuraçiones, commo es dicho: e ella subio luego. E desque se asento, troxo las manos por los cuellos de los dragones, que eran espiritus, commo para afeytar los e falagarlos. E los dragones vinieron enfrenados. E desque cogio las riendas en la mano e ouo esto fecho, mouio las riendas de guisa que se alçaron los dragones con ella e con el carro muy altos. E paso Medea alta sobre las altas sierras, e vio so si todo el viedo de Tesalia. E leuo estas serpientes a las tierras de Creta, e a las vezindades del monte Osa, e a las del monte Pelio, e a las del monte Otriz, e del monte Pindo, e del monte Olinpo mayor que esse Pindo.

E cato ese monte Olinpo muy bien e todas las tierras de esos aderredores, e mesuro las yeruas que auia menester. E mostrauan gelas las naturas que ella querie para lo que auie menester e los encantados que andauan y con ella siruiendola. E. cogio ella de aquellas yeruas vna partida con sus ravzes, arrancandolas con el pico de vna foz que leuo; e la otra partida sego con vna foz de aranbre. E otrosi de muchas yeruas sego ella de las que auie en la ribera del rio Eridano, e las tomo dende; e muchas del rio Anfriso, e muchas del rio Eninfeo, e del rio Peneo, e del rio Esperteo. E tomo otrosi en la ribera de Euboea de vna yerua que sienpre estaua verde e con fojas en todo el anno; e fue a aquella yerua de la que Glauco ovo. E metiosela en la boca, e entro con ella en la mar. E andaua por el suelo por do querye e quanto querie, e nunca murie; e non era esta yerua publicada avn.

E nueue dias e nueue noches andudo Medea en aquel carro que leuauan los dragones. E çerco ella e escudrinno las tierras, e las riberas, e los montes que deximos, buscando e cogiendo las yeruas que auia menester. E en pos esto tornose ya cargado su carro de sus yeruas, que eran de tal virtud que los dragones que trayan el carro avn non fueron tannidos de las yeruas synon del olor dellas; e por el olor solo mudaron los cueros de la vejez que trayen de muchos annos.

E agora diremos de commo fizo Medea quando llego, e de commo obro de sus yeruas.

[CDLXV.] De commo fizo Medea su espiramento de sus yeruas e de otras cosas para renouar a Eson la edat.

Medea en su torno desta yda, quando llego a los palaçios de Jason, parose ante ellos, mas non llego a las puertas nin al vnbral. E estudo fuera de todos los palaçios en lugar que non estudiese so ningunt techo nin la cubriese al synon el çielo. E salieron a ella a reçebir la: mas defendio que varon ninguno non llegase a ella nin la tanxiese. E en pos esto deçendio del carro. E el carro e los dragones estando alli con su yerua, començo ella a obrar de lo que queria fazer.

E fizo luego dos altares de çespedes: el de la diestra parte a la deesa Ecate, e el siniestro a la deesa de la mancebia, a que dizen Juuenta en el latin. E desi tomo las yeruas del carro, e cerco las aras de aquellos altares de verduras de aquellas yeruas de aquella muchedunbre que aduxera dellas. E enpos esto fizo en tierra dos foyos, e non echo aluenne dellos la tierra que dellos saco. E desi fizo sus sacrificios a aquellas deesas; e los sacrifiçios fueron fechos desta guisa:

Mando traer dos carneros negros e dos cuchillos, e degollolos con ellos; e enlleno aquellos foyos amos de la sangre


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dellos. E desque esto ovo fecho, aduxo dos vasos de miel clara, e echo della en el vn foyo sobre la sangre e en el otro. E en pos esto tomo otros dos vasos de leche clara, e echolos sobre aquello al cada vno en su foyo. E echando alli estas cosas, dezia con cada vna sus palauras de conjuraçiones e de encantamientos. E llamo y sus dioses e sus deydades de la tierra; e rogo otrosi a Pluton, rey de los infiernos, que viniese y con su muger Proserpina -a quien leuara el robada- e que non quisiesen ellos enartar los mienbros del viejo con alma vieja.

E pues que estos ouo aplazentados e los adebdo por sus sacrifiçios, e sus ruegos, e sus palauras muchas que dixo, en callando grand pieça de tienpo mando adozir el cuerpo de Eson, que era ya tan viejo que mas podrie ser dicho cuerpo de omne que omne; e dixo sobre el sus encantamientos. E con aquello adormeçiose tanto que mas semejaua muerto que biuo. E fizo vn estrado de aquellas sus yeruas de uirtud que aduxiera; e tomo a Eson e tendiolo en el. E mando a Jason e a sus siruientes que se tirasen todos de alli, ca non serie bien para los ojos que aorar podrien de estar a las cosas de poridad commo era aquello que ella alli auia de fazer. E ellos tiraronse de alli luego todos.

E ellos tirados dende, tollio Medea de su cabeça el panno que tenia sobrella, e esparzieron se le los cabellos por los onbros. E andudo en derredor de los altares, que eran çercados de aquellas yeruas de las buenas oluras; e andaua commo sandia a manera de beuda o de aquellas duennas que fazian sus sacrifiçios a Baco, segunt su costunbre que era estonçes. E desi tomo fachas fendidas, e tinxolas en la sangre de los carneros que echara en los foyos; e fue e ençendiolas en amos los altares. E vino priuado a ver alli do yazie Eson en las yeruas viejo, e adormido, e sin todo sentido. E andudole aderredor tres vezes con aquellas fachas ençendidas, safumandolo con ellas tres vezes con vna agua que ella tenie fecha e encantada para aquello, roçiandolo con ella, e tres vezes con piedra sufre faziendole con ella sus safumerios.

E ante desto auia ella fecho su fuego, e escogidas sus yeruas, e tomadas de las vnas las rayzes solas, e de las otras las astas, e de las otras las fojas, e de tales ovo y que todas. E metiolas en vn calderon en agua cogida de fuentes, e de rios, e de los lugares que ella sabie que eran menester para aquella obra, e tomadas de la manera que se deuien tomar. E puso aquel calderon de guisa que firuio ya el agua con las yeruas e bullo a grandes bullores; e cubriense las yeruas todas de suso de vna espuma blanca.

E alli coxo ella las rayzes que auie tomadas en el valle de tierra de Emonia, e simientes, e flores e vnos çumos negros. E echo y vnas piedras que troxiera de cabo de Oriente, e arenas de la ribera de la mar Occano de alli do las laua la creçiente e la menguante, e eladas que tenie cogidas de media noche, e alas de lechuza con la carne que auie en ellas; e con todo esto las entrannas de vn lobonbre, e la piel de la serpiente a que llaman çelidro de Çenifeo con sus escamas, e vna molleja de çieruo, e sobre esto el pico e la cabeça de vna corneja que auia pasados mas de nueueçientos annos.

E pues que ovo Medea guarnido este don con las cosas contadas e con mill otras que non contamos aqui para Eson, tomo vna piertega de oliua que estaua ay seca dias auie, e llegose al calderon, e boluio las yeruas con ella todas de ensomo a fondon mezclandolas muy bien vnas con otras. E non cato al sinon quando aquel fuste que era seco se torno luego verde, e a poca de ora metio ramos con fojas, e los ramos cargados de su fruto de azeytunas. E asi commo feruie el agua en el calderon, e echaua las gorgozadas fuera, e cayen aderredor del


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fogar, asi nasçie y luego yerua que se fizo commo vn prado de muy buenas yeruas con sus flores e que eran de comer.

[CDLXVI.] De commo torno Medea a Eson de viejo en mançebo.

Medea, pues que estas yeruas e estas virtudes vio en su confaçion que auie guisado, llego a Eson, e degollolo, e fizo salir toda la sangre vieja. E mientras la sangre salie, tomo ella el calderon de sobre el fuego con sus yeruas confaçionadas atibiadas quanto era menester. E pues que la sangre fue salida, metio priuado las manos en el calderon e saco de las yeruas e del çumo, e abrio la boca a Eson, e metiole dello en la boca e dello le echo en la llaga.

E luego que la melezina fue entrando e desçendiendole por la boca e por la garganta ayuso, e lo de la llaga por los pechos, los cabellos de la barua e de la cabeça -que Eson auia de antes tan blancos commo la nieue- començaron luego a dexar aquel color e tornaronse negros. E enllenose el de carnes, e tirose del el color amarillo e las entradas de la carne, e allanaronsele las rugas, e tornose commo omne mançebo, e esforçaronse le los mienbros e tornaronse loçanos. E çerrose toda la llaga, e rebiuio luego Eson. E desperto e leuantose asy esforçado commo omne mançebo en el comienço de la mejor edad que ser podrie; asy que dize aqui el abtor que se menbro alli Eson, que tal era tornado, qual fuera ante de los quarenta annos que auie pasados. E asi commo dexo la vieja edat a Eson, asi dexo otrosi la vegez del coraçon, e se le torno mançebo e del entendimiento que deuie.

E desta guisa que es dicho oyo Medea los ruegos de Jason, su marido, e obro de su saber, e torno mançebo a Eson. E esto fue tenido por muy grand marauilla en aquella tierra e por todas las otras por do fue oydo. E fueron muy grandes las alegrias que se alli fizieron de Jason e de todos los otros con Eson, su padre. E fue Medea tenida por muy sabia reyna e muy onrrada de todos.

E agora dezir vos emos enpos esto de cosas que fizo Medea alli en el reyno de Peloponeso.

[CDLXVII.] De commo torno Medea mançebas a las amas de Libero padre.

Libero padre, o Baco, o Dionis -ca todos estos nonbres auie aquel prinçipe e muchos mas por muchas gentes que conquirio, commo contaremos avn del- oyo estas nueuas de Eson commo tornara de viejo en mançebo. E el ouo sus amas que lo criaran quando era ninnuelo. E eran ellas avn estonçes, quando este fecho contesçio, mas muy viejas, ya tanto que se enojauan de su vida. E pues que non murian, mesuraron sy podrian ellas otrosi de seer tornadas de aquella edat en mançebez. E llegaronse e fueron a su criado, e rogaronle e pidieronle merçed que les ganase de Medea que las tornase mançebas, asi commo fiziera a Eson.

E Libero padre doliose de sus amas, e oyo sus ruegos, e rogo a Medea mucho por ellas. E Medea, por amor de Libero padre, tornolas mançebas commo fiziera a Eson. E deste mudamiento destas viejas en mançebas non fallamos que Ouidio que cuente en todo esto al, nin otro sabio, nin otro escrito que mas ende diga de quanto nos aqui auemos dicho, saluo ende de lo que estas cosas quieren dar a entender.

E agora dezir vos emos aqui aquello poco que los nuestros sabios ende departen.

[CDLXVIII.] De commo se pueden entender estas cosas que aqui son dichas.

Departe el frayle sobre aquello que dicho es ante desto que los dientes de la serpiente mudados en caualleros


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armados, e Eson de viejo en mançebo, e el carnero en cordero, e el fuste seco en verde e fojudo, que çierta cosa es que todo esto podrie seer visto a semejar que era por encantamiento e por el arte de la magica; e esto que paresçiese asi a los omnes maguer que asi non fuese. E el frayle non departe aqui agora mas.

E maestre Johan dize otrosi que por el cuero dorado del carnero que se entiende Medea misma; e por el oro robado, la esposa por que leuo Jason a Medea; e por el dragon e los toros que eran guarda de la virgen e los vençio Jason que se entiende que el ganando la uirgen por el arte della que le ayudo, commo es contado, vençio el todas las cosas fuertes que alli estauan encantadas, e leuo a ella e al velloçino dorado, e fuese con todo para Greçia, commo es dicho, vençedor e rico e bien andante.

E agora dexamos aqui a Jason, e a Eson, e a Medea, e a sus alegrias, e tornaremos a las razones de Ysifile, la reyna de Lepnos.

[CDLXIX.] De la razon que Ysifile, reyna de Lepnos, enbio esta epistola a Jason.

Contado auemos ante desto de commo yendo Jason a ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos, que arribara a Lepnos e lo que le y acaesçio; que caso con esa reyna Ysifile, e le prometiera en su yda que a su torno que vernie por y e la leuaria consigo por su muger. E non lo fizo. E la reyna sopo despues todas las nueuas del de commo auia fecho, e se fuera para Greçia e leuara a Medea por su muger. E fizo ella esfonces su carta que le envio, en que le dixo asi:

[CDLXX.] De la epistola que Ysifile, reyna de Lepnos, enbio a Jason.

Ysifile, reyna de Lepnos, dize asi a Jason en esta epistola: «Jason, dizen de ty que eres tornado a Tesalia e eres ya en la tierra, e que torneste rico con el velloçino dorado que alla ganaste. E por que me dizen que vienes tu sano e con salud, alegrome quanto me tu dexares alegrar; e que mas non sy quier por esto solo deuiera yo auer tu carta e seer çierta del tu fecho e de la tu fazienda por ella ante que por otrie. E tu bien puedes aponer quanto quisieres que non avies vientos que a la mi tierra pudiesen venir. Commo los ouiste para venir al mio reyno e a mi casa e tomar y mucho de lo que te ploguiese, asi los deuieras esperar para venir a mi, e onrrar me, e galardonar los plazeres que de mi ouiste. E mas, qual quier carta enbiada con qual quier viento nunca pude yo auer de ty, ca por derecha me tenia yo, segunt que lo auia meresçido, de auer nueuas de tus saludes.

»Mas antes vino a mi por mandadero el son del tu fecho, que non la tu carta; e de commo los toros de Mares, de brauos que eran, vinieron duendos al tu yugo: e otrosi de commo de las semientes de las serpientes nasçieron mieses de varones para te matar o ferir ellos, e de commo non fue y menester la tu diestra; e otrosi el dragon, que sienpre velaua e guardaua el despojo del carnero, commo lo adormeçieron para ty, e leuaste tu el velloçino dorado con la tu fuerte mano. E por quant grande me yo ternia e lo seria sy a los que esto creen con miedo e dubdan en ello les yo pudiese dezir: 'Creed por çierto que asi es, ca el me enbio su carta ende.'

»Mas ¿por que me querello yo que quando el bien fazer del marido es tardinero? ca sy yo tuya so, grand bien fazer espero. Mas otra es la mi quexa, ya que vino contigo vna barbara fechizera que a de entrar en la partida del casamiento que era a mi prometido. E el amor que es cosa creediza; e pues que yo amo, sy creo, non ay marauilla. Mas ¡plega a Dios que salga yo ende mintrosa


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e que con falso pecado culpaua yo a mio marido!

»E el otro dia me vino de tierra de Emonia vn huesped tesaliano. E apenas entro el, quando le yo dixe la primera palaura: '¿Que faze el mio Jason?' E el envergonço estonçes e abaxo los ojos a tierra. E yo, quando aquello vy, sali e eche las manos en mios vestidos, e ronpilos fasta los pechos, e dixe asi a grandes bozes: '¿Es biuo? Ca sy el muerto es, yo luego muero.' E respondiome el perezosa mente e dixo. 'Biuo es.' E maguer que me lo dixo asi, non quede fasta que gelo fiz jurar. E sabelo Dios que avnque me lo juro, que apenas crey que tu biuo eras.

»E despues, ya que lo fuy creyendo e toue el alma en mi, començele a preguntar de la tu fazienda commo te yua. E dixome que los toros de Mares, que auien los pies de cobre, commo araran; e comno senbraras tu los dientes de la serpiente como senbrarias otra simiença: e de commo nasçieron ende varones armados, e se mataran luego e cunplieran en poca de ora la edad que ouieran a auer luenga; e commo fue vençida la serpiente. E yo toda via pregunte de cabo si era biuo Jason. E la esperança que yo auia de la tu vida e el miedo que auia otrosi de la tu muerte me ponie en dubda.

»E mientra me contaua estas cosas, asy commo yua diziendo apriesa e non parando mientes que se dezia, pero entendia yo que lo escusaua el, ca lo dezie por palauras encubiertas; mas pero que lo descubrio por sus palauras encubiertas, e dio a entender las mis llagas. E esto es que traxiste muger de alla. ¡Ay de mi, mezquina! ¿Do es la fe que tu pleyteeste comigo? ¿Do son las palauras del casamiento que yo e tu pusimos, e las onrras que auiamos a fazer en nuestras bodas? Ca tu non me ouiste a mi a furto, mas por casamiento; ca ay fueron las onrras de la deesa Juno e las de Ymen, que es el dios de las bodas, mas pero que non fue y Juno, nin el dios de los casamientos, nin las sus bendiçiones e onrras; mas fue y la inferna rauia. E aquella troxo ante mi las candelas de las mis bodas e andudo ay como sangrienta.

»E ¿que ove yo con los minianos, e que otrosi con la naue de Pallas? E tu, Jason, marinero de Emonia, otrosi ¿que ouiste con la mi tierra e por que veniste a ella? ca non era aqui el carnero del velloçino dorado, nin la mi ysla Lepnos non era el palaçio del rey Oeta el ançiano. E primera mente de quando te yo vy, çierta fuy e firmado lo toue en mi coraçon de non catar por ty; mas los mios fados me troxieron, ca yo por postura muy çierta lo oue de echar vos de mi tierra e alongar vos della: ca lo pudiera muy bien fazer, maguer que vos erades varones e yo muger. E de algunas reynas e de algunas mugeres oymos ya dezir que fizieron grandes fechos en armas. E si yo lo mejor ouiera a fazer, asi fiziera; ca las mugeres de Lepnos muy bien suelen vsar de armas e vençer a los fuertes. E con tan fuerte caualleria commo es la mia fuera yo defender la mi vida e mio regno, e arredrar dende a vos e a los otros tales commo vos.

»Mas non fiz yo asi, ca vy a ty en mi çibdat; e resçebite en mi casa e en el mio coraçon commo sandia de mal sentido e desauenturada, pues que la cosa a esto viene. E finqueste tu en el mio reyno en los mios palaçios comigo; e moreste y dos annos conplidos tu, e tus conpannas e quantos contigo venien; e ouistes mucho abondada mientre quantas cosas ouistes menester, que vos non menguo ende nada. E en todo esto entro el terçero anno. E aquexaronte las cauallerias que eran contigo que te fueses ya para Colcos; e de otra guisa que menoscabauas en tu fazienda de aquello por que salieras de tu tierra. Onde fueste


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aquexado de yr te de mi casa e de mi tierra.

»E quando estauas ya para entrar en la naue, dexisteme estas palauras llorando graue mientre: 'Ysifile, por fuerça vo de aqui. E fazen me yr, e bien lo vees tu. Mas si la mi buena ventura me diere tal buen andança que yo torne de alla donde vo bien de mi salud. E pues tu marido vo de aqui, e siempre sere tu marido. E tu eres prennada de mi; e ruegote mucho sobresto que sea aquello que tu parieres muy guardado en quanto en tu poder fuere, que guises tu por que biua, e que seamos yo e tu padre e madre dello.' E acuerdome yo agora muy bien que fasta estas palauras vino la tu razon. E en todo esto cayen te las lagrimas por las tus falsas mexillas, e tan fuerte mente llorauas que non podiste mas fablar.

»E de quantas conpannas y erades entre todos fueste el postrimero que entraste en la naue. E asi commo fueron alçadas las velas e resçibieron el viento, començaronse de yr los nauios mas non la tu vista, ca tu non partias los ojos de catar contra tierra por mi e yo otrosi a las naues por ty. E catauas tu la tierra e yo a las aguas; e esto asi caye en razon. E sabes tu la mi alta torre que esta ally en la mi ribera del puerto por do tu entraste en la mar. E yo, pues que vy que se me alongaua contigo el nauio por que la vista de aquella torre se esparze por la mar a todas partes e paresçen las cosas muy aluenne, acogime yo a ella lo mas apriesa que todas mis duennas me pudieron leuar; e avn que las non esperaua yo, ca yo me yua con grand sabor de ver a ti. E sobi en somo de aquella torre, e cate los tus nauios, e vy por do yuan. E quebrome el coraçon del grand pesar que auia del tu departimiento de mi; e toda la mi cara e todo el mio seno fue bannado en lagrimas. E desque se fueron alongando los nauios e te non podia yo deuisar tan bien, deuisauate e catauate por lagrimas. E avn mienbrome agora que mejor se me pararon estonçes los ojos que otra ora, que mas aluenne deuise e vy que en otro tienpo.

»E sobresto sabe tu que despues que tu de mi te partiste, que sienpre yo mantoue castidat; e la mantengo agora, e fago por ty mis oraçiones e mis sacrifiçios teniendo que peligres en la mar. E estas son oraçiones e sacrifiçios que yo non menguare de fazer por ty por que tu seas sano e con salud. Mas que faga yo oraçiones e sacrifiçios por ty e Medea aya dende el bien, tuelleme el coraçon con la sanna de ty; e de la otra parte aquexame el tu grand amor otrosi e so en grand angostura. E entre estas dos penas non se que faga. E ¿leuare mis ofrendas a los tenplos por que destruya Dios a Jason? E el mio sacrifiçio ¿caera ferido de las mis manos por los dannos que yo he resçebido?

»E que diga verdat, sienpre dubde e nunca fuy segura, e oue miedo que tu padre tomase de Greçia muger para ty; e era enartada e auia miedo de los griegos. E nuziome la barbara, e leue ferida e llaga del enemigo de que me non guardaua, nin le vetuperaua ende. E desta barbara nin te pagas tu por la su faz nin por meresçimientos de buenas costunbres; mas mouiote ella a amar la tu con sus espiramentos e sus encantamientos, e con las sus crueles yeruas que coge ella con la su foz encantada, ca ella se trabaja de fazer a la luna venir a ella -maguer que la luna non quiera-, e otrosi fazer a los cauallos del sol yr a oçidente, e fazer al sol poner se ante de su ora e anocheçer ante de su tienpo.

»Aquella requeda las aguas, e faze a los rios parar se avn alli por do van ayrados. Ella mueue otrosi de su lugar las seluas con sus encantamientos, e mueue de rayz las grandes pennas que de comienço touieron las rayzes en el abismo de la tierra. E esta anda por los lu-


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zillos de los muertos deçinta e sin toca, los cabellos esparzidos por las espaldas, e coge çiertos huesos quales ella ha menester de los fuegos que estan avn tibios e quemaron los omnes. Ella conjura a los que estan aluenne, e faze ymagenes de çera para obrar sobrellas contra los que quiere, e mete por ellas las agujas delgadas e espeta gelas en el mezquino coraçon por que meta en angostura aculla a aquel o aquella sobre que lo obra. E lo que yo non querria saber, ca mejor tengo que es para mi non lo saber que saber lo: el amor, que se deuie ganar por buenas costunbres e fermosura, ganase aqui por yeruas.

»Jason, a tal muger commo esta ¿puedes tu abraçar nin llegar te a ella, e apartar te con ella solo en vna camara? E ¿puedes dormir con ella en la noche quando todos duermen? Marauillome de ty que coraçon as o commo te lo puede sofrir el alma que la que tantos fechizos e tan mortales fizo a quien quiere e cada que le semeja, que non as miedo que te mate la primera ora que de ty se despagare o le buscares por que. Conuiene a saber: e esto non es al sinon que asi commo domo los toros e los fizo venir al yugo, que asi domo a ty; e otrosi que te amanso, e te falago, e te aduxo a todo lo que ella quisiese con aquella melezina misma, e ayuda e encantamento con que adormeçio la serpiente que guardaua al velloçino de Colcos encantado por que tu fueste, e te lo gano ella commo que ella telo dio.

»E demas que te fago saber -e asi suena por toda la tierra e lo dizen chicos e grandes- que ella tiene por bien e manda de los tus fechos e de la caualleria que contigo fue, e el prez e la loor dende que todo sea a ella dado; e tiene desta guisa danno la muger al prez del marido. E otrosi alguno de los de alla de tierra del rey Pelias, tu tio, dize e cree por çierto que el fecho del velloçino dorado que non lo libreste tu, sinon los veninos de Medea, e los sus encantamientos, e las sus yeruas. E aquel que lo dize grand pueblo a que gelo crea. E dizen asi: 'Non gano Jason el velloçino dorado, nin le leuo el por si del tenplo do seye encantado, nin fizo el y aquellas cosas por do el velloçino se deuie ganar; mas fizolo todo Medea Fasis, fiia del rey Oeta.'

»E non tiene esto por bien Alçima tu madre. E demanda gelo tu, e fallaras que asi es verdat por buena fe. Nin tu padre faze que lo non tiene por bien a qui esta nuera, que viene del frio, es de la partida de setentrion. E ¡vaya esta barbara agena su carrera, e busque marido que case con ella de los terminos del rio Tanays, e de los paulares de Siçia, e del termino de Fasis -que es el rio de su tierra-! ¡Fasta alli e fasta estos lugares que dichos son busque ella marido con que case! por que contigo non ha ella natura de tierra, nin de otra parte debdo ninguno, por que tu muger deua ser.

»E Jason, fiio de Eson, ¿por que eres asi mouedizo e menos çertero que el tienpo en la entrada del verano? E las tus palauras ¿por que non an peso de la guisa que tu eras quando de mi te partiste? Ca quando fuste de mi tierra e de mi casa, fuste por mi marido e muy pagado por muchos de algos que te yo fiz, ca a ty e a todas tus conpannas de quanto menester ouistes de todo vos conpli yo muy abondada mientre, que vos non fallesçio cosa que en el mundo fuese. E de aquellos nobles omnes e avn de los que se contigo vinieron, si mas quisieron de lo que menester auian e lo pidieron, mas ouieron, ca gelo di yo. E fiz lo: lo vno, por conplir a ty en ello; lo al, por ganar los para mi en ello e fazer los mis adebdados.

»E commo te dixe que fuste de aqui por mio marido e non te tornaste por mio marido de alla do fuste, mas ruegote que sea yo tu muger en el tu torno commo lo era en la tu yda. E si de grand


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fidalguia e de grand linage te pagas e te plaze, euas que yo so fiia del rey Toante, que fue fiio de Libero padre, e de Adriana, fiia del rey Minos que fue fiio del otro rey Minos e de la reyna Europa. Onde es agora por çierto que Baco, aquel Libero padre de que te digo, que es mio abuelo e mi abuela donna Adriana, su muger, que por la fermosura della la su corona es oy estrella en el çielo que resplandeçe con las sus estrellas mas que los otros signos menores que ella e abiua el resplandor dellos.

»E asi esto que as oydo te digo del linage onde yo vengo, si tu por linage lo as; e en las generaçiones que en el mundo son, esta es la mayor. E otrosi si por aver e riqueza lo as, esto te digo luego que Lepnos, la mi ysla e la mi tierra, que es muy buen reyno prouado e tierra muy buena para el que omne fuere, e labrare, e supiere veuir. E es muy buen regno para sennor; e non lo as tu oy tal, ca non as tu regno nin eres rey. E sobresto, entre tan altas cosas commo las que te yo cuento, puedes auer a mi. E non tengas tu esto por poca onrra, ca antes es muy grande para el que nin ha reyno nin es rey de auer reyno e reyna con el e ser por y.

»Demas que te fago saber que encaesçi agora poco ha, e encaesçi de dos fiios. E de la lazeria que yo leue en traer los en el mio vientre e del dolor de parir los, todo se me fizo ligero por la nobleza que los auia de tan alto omne commo tu, de quien me yo mucho pagaua e pago avn agora sy tu el derecho catares. E sobresto tengome por bien aventurada en lo que pari dos fiios. E si demandases a quien semejan, sepas que quien antes viese a ellos que a ty que conosçrie a ty por ellos. E vna cosa te digo de mio: que enartar non saben commo tu, mas todas las otras fechuras e costunbres de ty las an.

»E el otro dia te los quisiera enbiar por mandaderos de su madre; mas ove miedo de la mala madrastra, e dexelo por ende. E sepas que ove miedo de Medea, ca mas es Medea que madrastra, por que las manos de Medea a toda enemiga son maestras; ca paresçe que la que por dar a ty el velloçino dorado e el regno troxo a su padre, e mato a su hermano, e esparzio las pieças por la su tierra a las aves -aquella ¿auia de auer mesura de sus alnados, mios fiios? E bien creo que non. ¡O tu, loco e tollecho por las poçonnas e veninos de Colcos! dizen que adelantaste a esta en el casamiento de Ysifile. E virgen era por ventura ella; mas en aver a ty por marido fizo adulterio e torpedat, ca a mi e a ti boda casta e derecha nos ayunto.

»E de los sus fechos otrosi te quiero dezir por que deues fiar muy poco en ella, e de los mios otrosi por que fies en mi: Medea troxo a su padre; e yo salue de muerte al mio, Toante. E ella desanparo a los suyos; e la mi Lepnos a oy a mi. E ¿que te dire que si la llena de enemiga vençe a la mesurada; e ella, conosçida por su maldat, meresçe perder el marido que gana? E Jason, por malo tengo yo el pecado de las de Lepnos; mas non me marauillo yo de lo que fizieron, ca el grand dolor faze a todos los sannudos meter se a armas.

»E dime agora, Jason, si viento contrallo -commo fuera guisado- te tomase e te ouiese echado a los mios puertos a ty e a tu conpannera, e yo ouiese salido a resçebir te con aquellos nuestros dos fiios, ¿que fuera de ty e della? ca deuieras tu rogar estonçes a la tierra que se abriese e te acogiese alla. E di tu, malo lleno de enemiga, ¿con qual cara pudieras tu catar a mi e con qual cara a tus fiios? E por la tu deslealtad ¿qual muerte meresçies? Mas pero por çierto te digo que tu libre fueras de todo mal -non por que lo tu non meresçias, mas por que te seria yo piadosa. Mas fiziera vna cosa a la mi cunblueça: de guisa me metiera


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a ella e la ronpiera que toda la mi cara ensangrentara de la su sangre. E avn mas, te digo que ensangrentara aquella cara que me ella tollio con los sus fechizos, e esta cara es la tuya; e fizieralo de guisa que yo fuera Medea a Medea.

»Mas ruego yo a Dios que -por que El vee del alto todas las cosas- que El oya las mis oraçiones e cate los mis deseos, asi que lo que llora Ysifile que lo llore la su cunblueça e sienta ella la ley que faze. E asi commo yo so desanparada, que so tu muger linda e madre de tus fiios, asi sea ella despojada de aquel marido e de los tus fiios que a de ty. E lo que mal gano poco lo logre e en peor guisa la dexe; desterrada ande e en todo el mundo busque por do fuya. E quant mala fue ella a su hermano e a su padre, tal sea a su marido e a sus fiios; e asi sea despojada dellos. E desque andudiere la mar e las tierras, ensaye el aer desmentada e sangrienta de muerte que ella faga con las sus manos. Mas yo reyna Ysifile, fiia del rey Toante, enartada en el mio casamiento, fago a nuestro sennor Dios esta oraçion que tu, Medea, e tu, Jason, sienpre biuades mala vida e en maldito casamiento.»

E desta guisa que auedes oydo en esta epistola se razono Ysifile, regna de la ysla de Lepnos, contra su marido Jason de Peloponeso. E despues desto si respondio Jason a la reyna Ysifile o de commo fue su fecho, non lo fallamos mas en las estorias. Agora dexamos aqui las razones de la reyna Ysifile, e tornamos a las de Medea e de Jason e de los sus fechos.

[CDLXXI.] De commo infinio Medea baraja con Jason e se fue para las fijas del rey Pelias.

Sopo Medea las nueuas del casamiento de Jason e de la reyna e commo llegara ende a Jason esta carta que aqui oystes. E maguer que las estorias nin los abtores non fablen de Medea sobresto, si le peso nin si non, pero segunt los sus fechos que se adelante syguieron, commo oyredes, paresçe que le peso. E por que las arterias e las sotilezas de Medea eran muchas, mouio ella baraja infinida e falsa mal querençia con su marido, e saliose de casa e fuese para casa del rey Pelias, su tio de Jason. E era otrosi ese rey Pelias muy viejo, commo deximos de Eson, su hermano. E asi commo llego Medea e lo sopieron las fiias del rey Pelias -por que era el padre tan viejo que non podie salir a ella a resçebir la-, e salieron ellas e resçibieronla con muy grand alegria e muy onrrada mientre.

E ella yua por matar les el padre. E desque se vieron e començaron a aver razones, preguntaron esas fiias de Pelias a Medea qual era la razon por que venie ella. E ella respondioles e dixoles en muy pocas palauras commo se desauiniera con su marido Jason. E ellas mostraron luego en la mejor manera que pudieron commo les pesaua ende, e desi que en aquella casa que tomaria ella mucho lo que le pluguiese en quanto ellas supiesen e pudiesen. E ella otrosy mostroseles por muy su amiga en las menos palauras que ella pudo, e non se detouo en aquello mas; mas estouoles contando muy luenga e larga mientre commo, entre los otros algos que ella fiziera muchos a Jason e muy grandes, que avn le tornara el padre de muy viejo en mançebo.

E en contar esta razon se detouo ella mas que en todo lo al, e mayor fuerça fizo alli e mayores querellas mostraua dello, e todo con maestria de fazer a esas fiias del rey Pelias que metiesen mientes en tal fecho e que se trabajarian por ventura de rogar a ella que se metiese a otra tal para fazer mançebo a su padre. E esas infantes, fiias del rey Pelias, fizieronlo asi que en aquellas razones de Medea se aperçebieron ellas que otrosi podria Medea tornar mançebo a so su padre commo fiziera a su tio Eson.


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E en yendo en sus razones que auia fablado desso e de al, non pudieron estar de gelo non descubrir. E desque gelo dixeron e fablaron en ello, prometieron le dones quales e quant grandes ella quisiese, e que serie tanto el preçio que ellas y darian que non auria cuenta.

E Medea, quando lo oyo, estouo callando por semejar que dubdaua y e que ponie el fecho en dubda. E en todo esto colgauan a ellas los coraçones por aquella graueza enfinida que en ella veyen. E fazia ella que dubdaua, e daua a entender que sy la bien rogasen, que la traerian a fazer lo. E asi fue que ellas tanto trauaron con ella que gelo ovo ella a prometer. E pues que gelo prometio, dixo asi: "Infantes, por que la vuestra fiuza deste don sea mayor e creades vos de todo en todo que asi sera, mandad agora adozir el mas viejo carnero que a en todas las vuestras greyes; e con las melezinas que yo tengo le fare luego tornar cordero aqui ante vos."

E agora dezir vos hemos de commo fizo Medea este espiramento.

[CDLXXII.] De commo torno Medea el carnero muy vejo en cordero a las fijas del rey Pelias.

Las infantes, fiias de Pelias, fueron muy alegres quando esta promesa oyeron de Medea. E con la grand alegria creyendo que asi serie commo ella les dezie, enbiaron luego a las ouejas por el carnero qual ella mandaua. E era tan viejo el carnero que, segunt dize el abtor, todos los cuernos tenie recoruados de grand vejez aderredor de las tenlleras.

E pues que el carnero fue aducho, mando ella poner luego sobre el fuego vna caldera en que pudiese caber el carnero; e echo y sus yeruas, e boluiolas, e fizo su confaçion. E degollo luego el carnero, e sacole la sangre muy poca que auia en el, commo era muy viejo. E desque ouo esto fecho, tomolo e dio con el en la caldera en aquella confaçion de las yeruas, e reboluiolo, e metiolo so ellas. E asi commo le entraron las yeruas e el çumo por la boca, e por las narizes, e por los forados de la llaga, fueronle menguando los mienbros, e desfizieronse los cuernos e los huesos con ellos, e tornosele luego todo el cuerpo chico commo de cordero, e biuio mano a mano, e balo en la caldera. E mientra las infantas se fazien marauilladas del balido del, dio vn salto de la caldera fuera el carnero tornado en cordero, e començo a andar loçano corriendo a vnas partes e a otras balando e buscando madre que mamase, commo si fuese nasçido poquillos dias antes.

E quando esto vieron aquellas infantes, fiias del rey Pelias, marauillaronse de aquel fecho tanto que fue mucho. E quanto mas marauillosa cosa era, tanto mas creyeron ellas que Medea les dixera verdat, e tanto mas afincada mientre se metieron a rogar la que les cunpliese en su padre lo que les prometiera.

[CDLXXIII.] De commo enganno Medea a aquellas infantes e les mato el padre.

Medea se detouo vn poco en pos esto de obrar en el rey Pelias por que touiesen sus fiias que todo esto venia por el saber de la maestria. E en pos esto, pasados tres dias e al quarto dia en la noche quando luzian las estrellas, fizo Medea con enganno su fuego apresurado, e puso sobre el su calderon con agua pura, e echo yeruas que non auien ninguna fuerça. E firuiendo aquello obro ella estonçes de la magica, e fizo su encantamiento que fue tan grande e de tamanno poder que adormeçio al rey de guisa que semejaua que yazia muerto, e con el rey otrosi a todas las sus guardas saluo ende las fiias del rey que guardo del encantamiento.

E yaziendo todos los otros dormiendo, commo dezimos, entraron al palaçio del rey Medea e las infantes, e llegaron to-


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das al su lecho diziendo Medea sus palauras de sus encantamientos acreçiendo e firmando el suenno en el rey e en todas sus guardas. E desque ouieron andado el lecho del rey enderredor, dixo Medea a las infantes: «Amigas, desta guisa es agora a fazer: Llegad vos al rey, e degollad le priuado -e non seades y perezosas nin dubdedes-, e sacad le la sangre vieja. E yo estare presta con las yeruas e con las melezinas, e enllenar le he luego las venas de sangre de mançebo. E en vuestras manos es la vida e la edad de vuestro padre. E si en vos alguna piedad a e vos non traedes vana esperança, fazed seruiçio a vuestro padre, e tolled le la vejez con el cuchillo, e echad la del.»

E las infantes, asi commo cada vna dellas fue piadosa por los dichos de Medea, e la quien lo mas fue, esa fue la primera en la crueldad. E por que non fuese mala en non tornar mançebo a su padre, fazie maldat; e por non ser pecadora fazie pecado. En pero que lo firien todas, ninguna dellas non podia catar a la llaga que le fazian, e tornauan los ojos a otra parte. E ellas tornadas, fazien con sus manos en su padre llagas quales non veyen.

E el rey, seyendo ferido ya de muchos golpes de sus fiias e corriendo sangre, soliuio adesora los mienbros e trabajose de alçar se en el lecho asi commo yazia medio muerto ya. E desque abrio los ojos del suenno e se vio entre tantos cuchillos, tendio los braços que tenie amarillos, e dixo a las infantas: «¿Que fazedes, fiias? ¿Quien vos armo contra la vida de vuestro padre?» E ellas, quando estas palauras de su padre oyeron, con el grand dolor que ende touieron cayeronseles los coraçones e las manos e dexaron el fecho.

E Medea, quando aquello vio, corrio priuado con vn cuchillo, e cortole el garguero, e estajole las palauras ca le saco el alma. E tomolo lo mas ayna que ella pudo, e dio con el en la caldera que estaua llena de agua caliente mas sin toda melezina. E quisieronla estonçes prender las fiias del rey Pelias e su conpanna; mas touo ella luego por el su saber prestas vnas serpientes con alas en que subio, e salioles de las manos, e fuese por el ayre adelante fuyendo.

E agora cuenta el abtor las tierras e los lugares por do Medea fuxo, e otras marauillas que dixo.

[CDLXXIV.] De las tierras e de los lugares por do Medea fuxo, e de las marauillas que acaesçieron y.

Fuyendo Medea paso sobre el monte Pelio, e sobre tierra de Filere, e sobre el monte Otris, e sobre las tierras del viejo Çeranbo. E deste Çeranbo cuenta Ouidio que en el tienpo del diluuio, que vos contamos del rey Deucalion, que se ayuntaron las mançebas de las aguas -que eran deesas dellas segunt sus gentiles- e que le leuaron alçado sobre las aguas commo aue que bolase, de guisa que lo libraron de aquel diluuio que non murio y. E avn paso Medea en su foyr que fazie sobre Euboea, la de Pitane; e esta dexo de la siniestra parte, segunt el abtor cuenta.

E paso otrosi sobre la ymagen del luengo dragon fecha de piedra; e sobre Yda, la selua de Troya do Libero padre ascondio en semejança de çieruo vn toro que furtara; e sobre el arenal do fuera soterrado el padre de Coriton; e sobre los canpos de Omera o Ecuba -ca estos dos nonbres ovo aquella reyna que fue muger del rey Priamo de Troya, e ladro commo can por la rauia de la muerte de su marido e de sus fiios e por el destruymiento de su çibdat; e sobre la çibdat de Eurefilo, do las mugeres ançianas de Çea troxieron cuernos quande se fue dende la conpanna de Ercules, commo departiremos adelante; e sobre la ysla Rodo; e sobre los Ylisios Teltynos, que fueron dos hermanos que aoja-


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uan quanto veyen. E fue esto en tienpo del rey Jupiter. E ese rey Jupiter cogio mal querençia contra ellos por aquella razon, e tomo los e echolos en la mar. E dizen que los maldixo que nunca muriesen; e asi cuentan que yazen biuos alla. E departen que avn agora, quando naues pasan por y, que las aojan e que peresçen. E segunt tenemos, estos son a los que llaman el golfo en la mar.

E paso otrosi sobre Cartesia, çibdat de tierra de Çea do naçio de vna mançeba vna paloma, de que vos departiremos adelante que quiere dar a entender. E el padre de aquella mançeba ovo nonbre Alçidamas. E despues desto paso al lago de Yrie e el lugar o Çigno, hermano de Feton, fue mudado en el su nonbre en el ave que es el çigno, cuya razon departiremos adelante en pos esto e por que Fillio domo alli aves e vn leon brauo por mandado de vn ninno. E mando vna vez lidiar con vn toro; e el lidio con el e vençiolo. E enpos eso demandole otra vez que le diese vn toro. E el estaua yrado con la grand premia del amor e non gelo quiso dar; e dixo el moço: «Dexate estar, ca tu me lo querrias aver dado.» E fue estonçes corriendo a ençima de vna penna, e dexose caer de alli por que muriese. E aqui pone agora el abtor sus fazannas en estas razones, e diz que todos cuydaron que cayera aquel ninno; mas que non cavo, que fue tornado en ave, e que biuio e non murio de aquella vez. E su madre Yrie, non sabiendo commo non era muerto su fiio, lloro por el atanto que se desfizo toda. E fizose della vn estanco alli do estaua; e llamaron al estanco Yirie commo a ella.

E çerca de aquel lugar yaze vna tierra a que dizen Pleuron, que paso otrosi Medea. E en esta Pleuron dize Ouidio que conteçio vna fazanna que los fiios de vna muger, a que dizen Conbe, que quisieran llamar a otra que dezien Efias, e ella por su sabiduria bolo e fuxoles de aquella guisa. E desto departiremos adelante que quiere seer. E en pos esto paso otrosi Medea por tierra de Latona que era en Calabria, segunt dize el abtor, do se mudaron en aves el rey e su muger. E paso otrosi sobre tierra de Çille, do Menesoron quisiera forçar a su madre contra natura; e alli vio a Çefiso, do lloraua por vn su nieto que le tornara el sol en el pez a que llama el latin foca; e sobre la casa de Eumelo que lloraua por vna su fiia en el ayre. E en cabo llego Medea en sus culebras bolando a tierra de Epire.

E agora luego en pos esto dezir vos emos que quieren dar a entender los mudamientos que en estas razones auemos dichas.

[CDLXXV.] De lo que dan a entender estos mudamientos que aqui avemos dicho.

Por la fuyda del Çeranbo, que fuxo del diluuio, departe el frayre que fue en aquel tienpo vn omne que fuera muy rico e que despendie todo lo suyo faziendo mala vida; e ovo de foyr de su tierra. E diz que se da a entender por este que todo aquel que en mal seso despiende lo suyo e despues con verguença a se de yr de su tierra. E por [el su] bolar se entiende que va muy ligero por que non lieua nada que le faga pesadunbre, e [va] desenbargado de lo que auie. E por aquello que Tioneo, fiio de Baco, fue mudado en çieruo [dize] el frayre que se entiende todo omne que es mucho de vino. E avn sin este mudami[ento] dize el frayle que aquel Tioneo, fiio de Baco, que furto vn toro e temiendo ser preso [po]r el e mal trecho, que lo ascondiera; e desi que le dieran por el vn çieruo, e fue enar[tado] desta guisa por que estaua bebdo. Donde diz que se entiende que todo omne se deuie [gua]rdar de beuer vino ademas, de guisa que el vino non se apodere del.

De Mere de[parte] asi el frayre que por la grand cuyta en que se veye que denostaua los dioses e malde[zie] la su ventura. E tanto contendie en esto, e lo fazie todo el dia, que le apusieron [sus]


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gentiles que fuera mudada en can. E dase por aqui a entender que ninguno, por mal [and]ança en que caya, non deue yr contra Dios de fecho nin de dicho, ca non adoba y nada [de bi]en para si. E de aquello al que nasçieron cuernos a las mugeres de Çea departe el [frayre] que aquellas mugeres que dezian mal de la reyna Juno, su sennora; e fizoles ella [por] el su grand saber que auia -ca muy sabia duenna fue- que cuydasen ellas mismas e [los] otros omnes que las viesen que cuernos trayan que les nasçieron en las fruentes. E por [aquellos] cuernos departe el frayre que se entiende locura, por que es loco e judgado [por loco] de mala fama el que de su rey e de su sennor dize mal; e sobre todo si es a tu[erto].

[CDLXXVI.] De lo que dixo otrosi Ouidio que la fija de Alçidamas pariera vna paloma.

Dizen de Alçidamas que fue un rey e avya una fija. E esta su fiia enprennose, non lo sabiendo el padre. E quando vino a la ora del parto con el grand dolor que la tomo, ovo a dar vozes. E por que sabien que lo oyria el padre, las sus cobigeras e la sua ama, que sabien sus poridades, buscaron esta arteria: que oviesen una paloma; e desque ella oviese parido e tirasen ende la criatura, que toviese la infante la paloma, e que entraria el rey a saber que era aquello e que estonçes, quando llegase el al lecho de la infante, que dexase ella yr la paloma veyendola su padre por que cuydase que su fiia non fuera prennada de omne mas de Dios.

E asi acaesçio esta encubierta, e asi paso; e fue tenido por maravilla de Dios. E fue este fecho muy nombrado por todas aquellas tierras, atanto que los sus abtores de los gentiles ovieron ende a fablar, e dexaronlo en escripto commo seye aqui. E dase a entender por aqui el arteria e la maestria que en las mugeres a; e quien se quisiere guardar dellas ¡que se guarde si pudiere!

E del ninno de Fillio dize otrosi el fra[yre] que el ninno enojado de aquel su sennor que fuxo del; e que lo fizo tan ayna e en vista de todos que dixeron que volara o que se despennara en un lago que estava y çerca; e que quando fueron los omnes catar aquel lago, que fallaron y un çigno e al moço non lo pudieron ver en ningunt lugar. E deste moço dize el frayre que cantava muy bien. E dize otrosi Ovidio en el Libro de las Duennas de la natura que el çigno a: que quando viene al ora de morir se, que cata un vergel en la ribera del agua en que bive, e que se tiende en el, e que comiença a cantar; e canta aquello mas fermosa mientre que otra cosa podria cantar. E porque cantara bien aquel ninno, apusieronle que le mudaran sus dioses en çigno.

E sobresto dizen los esponedores que aquel moço fazia vida vergonçosa con aquel su sennor Fillio. E desque fue entendiendo la vida que fazie, enojose della, e fuxo de alli, e mejoro su vida. E porque la vida limpia a muy grand semejança con el color blanco -e es el çigno el ave que mas buyadamientre a la pennola que otra ave, e bive en las aguas que son cosa limpia en si, e alinpian ellas las otras cosas-, dixeron los abtores de los gentiles por semejança a este moço que fuera mudado en çigno, por do se entiende la mejor vida.

E de la razon de Yrie, de que dize Ovidio que lloro por su fiio tanto que se fizo lago, dize el frayre que esta buena duenna que avya un fiio a que amava mas que a si, e que se le fuera de la tierra. E con grand [do]lor del que le non podie aver, que fue e que se derribo en un lago, e que se somorgujo y. E lla[ma]ron del su nonbre Yrie a aquel lago de alli adelante. E por aquello que se somorgujo aque[lla] duenna Yrie en aquel lago, dixeron que se tornara ella en lago.

E de aquello que es dicho [de] Ofios


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-que la quisieran matar sus fiios, e que se torno ella en ave e fuxo dellos- depart[e el] frayre que aquellos fiios que Ovidio dize que alnados fueron; e que fallaron a Ofios, su [ma]drastra, en adulterio; e que la quisieron matar. E por aquello que dize Ovidio que se mud[o Ofi]os en ave que se entiende que en el foyr que asi lo fizo apriesa que semejo que bolava, [e] demas que se torno en mejor bida de alli adelante. E esto asi lo fallamos por m[uchos] escriptos que aquel de quien dizen que se torna en ave, que bida mejorada e mas san[ta se] entiende por y. E asi fue aqui.

E por aquello al que dixo Ovidio adelante que Foca, [nieto] de Çefiso, que fue mudado en aquel pez que a nonbre foca otrosi e que le mudo [Apollo], que esto se entiende que Apollo fue gran filosofo e aquel Foca de [poco] entendi[miento]; e sobre el saber tomo contienda con Apollo, e vençiolo, e diolo por prouado por de poco saber, e fizolo callar. Por ende dixeron del los autores de los gentiles que le mudara en pez, e en esta animalia de las aguas mas que en otra por que los peçes son mudos mas que otra animalia; e que le mudo mayor miente en pez foca que en otro por que dizen los naturales que el pez foca es de natura sonnolienta e mas perezoso que otro pescado. E dase por esto a entender que quando el neçio se toma con el sabio e finca del vençido, que tal se para commo Foca se paro ante Apollo. Onde trobaron e dixeron commo aqui oyredes del los abtores de los gentiles e de qual quier otro que se non guarda, seyendo neçio, de tomar se con el sabio. E esto es castigo para todo omne que de buen entendimiento quisiere ser; e quien non sabe que quiera mas aprender del sabio que non refertar le.

E de aquello al otrosi que dize Ouidio de Eumelo que quisiera aver a su fiia, dize el frayre que Eumelo fue vn rey, e que esta estoria es mas por aquello al que dize que fue mudado en ave: que se entienda que con la grand verguença de tan vergonçoso fecho commo aquel que fuxo de su tierra, por que el foyr quando ligera mente se faze mucho acuerda con el bolar. E la razon de Efiro e Fireneo cuenta el frayre que fue esta. E diz que estos fueron dos mançebos que quisieran forçar vna infante, fiia del rey Polidamante; e por que lo quisieran cometer, ouieron a foyr de la tierra. Donde asacaron dellos sus abtores de los gentiles e dixeron por ende que se tornaran en aves e bolaran. E este bolar que da a entender que se partieran del desaguisado fecho e fuxeran del; e es enxemplo que todo aquel que cosa desaguisada comiença e della se parte, que le cae bien e gana y.

E de aquello al que dixo otrosi Ouidio que nasçieran en aquella tierra omnes de fongos, departen que fue dicho por que los pueblos de aquella tierra que en el comienço de los omnes non sabian labrar por ninguna cosa nin auian ningunas viandas. E aquella tierra era muy lluuiosa e auia natura de criar fongos buenos. E los omnes, commo non tenien nada de comer, con el arrequexamiento de la mengua que se tornauan aquellos fongos e que todo lo mas del tienpo dellos biuien. E por que tirauan estos omnes en los colores al color de los fongos -ca de la astrosa vianda astrosa paresçençia viene-, dixeron dellos los sus abtores de los gentiles que nasçien de fongos. Onde se entiende por aqui que los padres que de malas viandas son criados e los fiios eso mesmo, que apenas o nunca pueden en ellos salir omne fermoso synon a semejança de las viandas que se mantiene.

E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a las de Medea; e diremos de la epistola que enbio a Jason.

[CDLXXVII.] De la epistola que Medea enbio a Jason.

«Mienbrome yo, Medea, reyna de los de Colcos, de commo yo otorgue a ty, Jason, lo que quesiste quando me pediste que te fiziese mi ayuda de la mi


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arte, e te la fize. E estonçes los hermanos que espienden los fados de los mortales omnes que son estos tres, Cleto e Lachis e Antropos, que esa ora deuieran ellos aver tajada la mi vida. Estonçes pudiera yo, Medea, morir bien. E quanto quier de mi vida que yo biui de aquel tienpo aca, pena fue para mi.

»¡Ay para mi, mezquina! ¿Por que vino nunca la naue fecha de los arboles del monte Pelias rimada de los braços de los mançebos a demandar la oueja de Frixo? E ¿por que vimos nunca los de Colcos la naue argomanetida? E esta es la de Peloponeso de Greçia. E ¿por que venistes nunca los griegos a beuer el agua del rio Phasis? E ¿por que me pague yo otrosi de los tus cabellos amarillos, e de la tu fermosura, e de la falsa graçia e lisonja de la tu lengua? E me pluguieron estas cosas mas de derecho.

»Mas fuera bien que la nueua naue, pues que a las nuestras arenas llegara e troxiera los varones osados, que tu, non aperçebido dende, que fueses contra los fuegos ensaneldados por las bocas e por las narizes de los toros, e contra los quemados rostros desos toros, e senbrases la simiente de los dientes, e resçibieses ende a tantos enemigos quantos los dientes eran por que cayese alli muerto de su labor el labrador. E Jason, fiio de Eson, fueras tu este que te non mienbras del bien fazer. ¡O tu, enemigadero! Sy tu alli ouieses peresçido, ¡quanta deslealtad pereçiera y contigo! E ¡quant grandes males fueran tollidos a la mi cabeça sy yo asi lo ouiese guisado!

»E algunt deleyte es façerir al desconosçiente el bien que le fazen e denostar le por ello. E deste deleyte vsare yo agora aqui, e estos gozos leuare de ty. Tu mandeste enderesçar la tu naue contra los de Colcos, a quien non conosçias; e entreste en el buen aventurado reyno de mi tierra. E aquello fuy yo, Medea, alli lo que la nueua casada es. E quan rico padre era a ella, tan rico padre era a mi. El padre de esa tu nouia a tierra de Çefire çercada de dos mares; e el mio a toda tierra de Ponto commo toma la parte de siniestro, que es la de medio día, e tiene fasta en las neuosas montannas de Siçia.

»E resçibio el rey Oeta, mio padre, en su posada a vos, los mançebos griegos, e fizoles mucho de algo; e yoguieron y los griegos en lechos pintados. E estonçes te vy yo; e esa ora començe a saber quien eras. E qual dia fue el primero destruymiento del mio sentido. E vite e peresçi. E enamoreme de amores non conoscydos; e ardi commo arde la tea del pino en los sacrifiçios de los grandes dioses. E eras tu fermoso; e el mio fado traye a mi. E tollieron los tus ojos la mi lunbre. E tu, desleal, sentistelo, ca lo non encubria. E ¿qual enamorado encubre bien el amor? Fascas ninguno, que la llama del amor por sus sennas paresçe.

»E en todo esto te dixo el rey commo tu auies de vnnir los toros e arar con ellos. E aquellos toros eran de Mares, e eran brauos e crueles por almas -avn que por los cuernos non- ca el su espiritu era espantoso e todo fuego ardiente. E auian los pies de aranbre, e las narizes ensomo otrosi de aranbre, e tornadas negras e estiznadas por los fuegos que salien cutiana mientre por ellas. E otrosi te dixo el rey Oeta que sin esto auies tu a senbrar simiente donde nasçerien omnes; e sobresto mandotelo que asi lo fizieses. E desi dixote commo los caualleros que alli avian a nasçer saldrian luego bien armados con sus armas, e que yrien luego a ty que los senbraras a ferir te e matar te si pudiesen, o tu a ellos si bien ouiese a ser de ty. E esta era tortiçera mies para el su labrador que la senbrara. E en cabo que te fincaua de adormeçer al dragon que nunca supiera dormir, e de enartar le por alguna arte que dormiese.

»E pues vos esto dixo el rey Oeta e desque vos estas razones oystes, fuestes


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vos muy tristes. E asi commo seyedes a las mesas mucho onrradas, asi vos leuantastes ende luego. E ¡quant aluenne estaua de ty estonçes el reyno de Creusa que tu ouiste por arras, e el suegro, e la fiia del gran Creon! E yuaste tu estonçes muy triste. E yo seguiate llorando, e dixete yo muy quedillo: '¡Ve con salud e Dios te ayude!'

»E en pos esto fuyme a mi camara muy llagada en mio coraçon por ty; e llegando a mio lecho dy comigo en el. E quand grande fue la noche, toda la pase llorando. E estauan ante los mios ojos los toros quant brauos ellos eran, e otrosi los caualleros de la simiente de los dientes, e en pos eso el dragon que nunca durmie. E de la vna parte me apremiaua el tu amor, e de la otra el temor que auia destas cosas contra ty; e el miedo acreçie al amor. E en todo esto amanesçio. E a grand mannana leuantose mi hermana, donna Gorge, e vino a mi; e fallome descabennada e commo yazia sobre la cara, e todo el lecho lleno de lagrimas. E rogome ella estonçes que ayudase yo a ty e a los tuyos. E pediate la vna, e auiate la otra; e lo que ella rogo dilo yo a ty.

»E çerca de la çibdat estaua vn monte escuro por espesedunbre de pinos e de enzinas, tanto que los rayos del sol apenas pasauan aquella espesedunbre para entrar dentro a la tierra. E auie en aquel monte vnos tenplos de nuestros dioses, e çierta mientre eran de la deesa Diana. E esta y la ymagen de la deesa fecha de oro, segunt que las manos de los barbaros la sabien fazer. E Jason, sabes tu esto muy bien -sinon se te escaesçieron los lugares -que fuste y comigo-; e venimos alli yo e tu commo a oraçion del santo lugar.

»E començeste tu a fablar primero con la tu desleal boca, e dexisteme: 'Medea, sennora, la ventura dio a ti el poder e el aluedrio de la nuestra salud; e la nuestra vida e la nuestra muerte en la tu mano es. E si alguno a sabor de matar a otro e le puede matar, el poder le abasta e es asaz. E tu puedes matar a mi si sabor ende ouieres; mas mayor sera el tu prez e la tu gloria si me saluares.' E sobresto dexiste tu: 'O uirgen, ruegote por los nuestros males -que tu puedes toller-, e por el linage de tu abuelo, el sol que vee todas las cosas, e por las tres caras de Diana, e por los santuarios de las poridades della, e por aquellos dioses que esta vuestra gente ha demas destos que yo digo por ventura, que ayas tu merçed de mi e merçed de los mios, e que fagas tu a mi tuyo por tus mereçimientos para todo tienpo; e si por ventura tu non desdennares marido de Greçia e yo pagados ouiere los mios dioses e los tuyos, que tu que me quieras por marido, ca antes morre yo que nunca otra mujer aya sinon a ty. E desto do por otor e por testigo a donna Juno, que es deesa de los casamientos.'

»E estas cosas todas, e la tu mano diestra metida en la mi mano -e avn mas digo que non todas, mas algunas dellas- mouieron el coraçon de la sinple donzella; ca te vy llorar e caer te las lagrimas, sinon si a en ellas su partida de enganno. E desta guisa seyendo yo donzella, fuy presa e enartada por las tus palauras, e fiz lo que me pediste. Onde vnniste tu -por lo que yo obre- los toros brauos de los pies del aranbre e de las narizes del fuego; e areste con reja la tierra commo el rey Oeta mando; e senbraste la simiença de los dientes encantados e enpoçonnados, donde nasçio la caualleria armada de espadas e de escudos. E yo misma, que auia dadas las melezinas, asenteme fria de miedo quando asi vy a aquellos varones salir armados, e fasta que vy de cabo a aquellos hermanos tomarse a las manos e ferir se vnos a otros fasta que se mataron todos.

»E en pos esto venie el dragon velador sonando con sus escamas, e siluando, e varriendo la tierra con todo el pecho contra ty por matar te. E ¿do eran estonçes las riquezas de las arras e de la real mu-


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ger, e otrosi el monte Ysmos que partiese las aguas de amos los mares? E yo aquella que so fecha barbara a ty agora al cabo, e so de ti tenida por pobre agora otrosi e vista que te nozi yo - atal tolly con suenno melezinado al dragon la lunbre que era commo de llama, donde te non pudo tener danno ninguno nin fazer te estoruo. E fechas de antes todas estas cosas, dite el cuero del carnero encantado que tomaste en saluo.

»E mio padre es destroydo en esta razon por mi e el reyno. E yo desanpare mi tierra, e sofri de seer yo qual a ty plogo. E en el destruymiento la mi virginidat otrosi es fecha prea de ladron ageno, e desanparadas de mi la mi buena ermana con mi madre que yo mucho amaua. E otrosi yo non fuyendo de mi hermano, desanparelo yendome de la tierra. E en este lugar solo desta nuestra carta fallesçe la razon de lo que sabes tu muy bien. E la mi mano, lo que oso fazer, non lo osa escriuir. E desta guisa me razono yo aqui; mas deuieramos yo e tu ser despeçados. En pero yo non temi nada, ca en pos de tales fechos commo aquellos ¿de que avria miedo? ¿Do es la deydad e do son los dioses por quien tu me jureste? E padezcamos en el alta mar las penas que meresçemos; tu del enganno que a mi feziste, e yo de la creençia que te yo crey.

»E agora lo pluguiese a Dios, e serie de mio grado, que los peligros de la mar que son tenpesta que buelue las aguas de la mar muy apoderada mientre, e toman quantas cosas alcançan, e ayuntan las, e dan con ellas so sy, e matan las y - e estas ouiesen muerto a mi e a ty. E si mas non, si quier fueran los mios huesos e los tuyos ayuntados en vno por do la mar los leuase; o sinon, el periglo de la mar a que en el latin llaman Çilla -de quien dizen los nuestros abtores gentiles que trae consigo canes biuos- aquella alla nos ouiese muertos e dados a comer a aquellos sus canes. E con derecho deuiera nozir la Çilla a los varones desconosçientes del bien fazer. E synon, aquel otro periglo de la mar a que llaman en el latin Caribdis -que sorue las aguas e las echa; e mientras el poder dellas anda, que non faze al sinon esto, e sorue las naues, e da con ellas en fondon de la mar- esta ouiese soruidos a mi e a ty e metidos so el agua de Tinatria. E tu, vençedor, tornaste agora a las çibdades de Emonia, e pones la lana dorada en los tus tenplos a onrra de los dioses de tu tierra -e esto todo acabandolo por mi.

»E mas de los mios fechos ¿contare que dezien las fiias de Pelias que fueron nuzientes a su padre por razon de seer piadosas, e los mienbros de su padre tajados con las manos de las virgines? E a mi, commo quier que me culpan los otros, a ty menester te es de alabarme por quien so apremiada de aver nozido tantas vezes. E tu, Jason, osado fueste de dezir a mi: '¡Vete de casa de Eson!' Osado fueste desto e mandeste me lo tu. E fuy yo de tu casa aconpannada de amos tus dos fiios e del tu amor que me sigue sienpre. Asi commo Ymen, que es el dios de los amores, cantando vino adesora a las nuestras orejas, e ardieron las lanparas ençendido el fuego en ellas, e enbio a nos la bozina e los cantares del casamiento; mas a mi vinieron lloros con bozina mortal. E temime yo estonçes. E non cuydaua avn que tamanna era la enemiga: mas pero todo el pecho se me esfrio. E yuan las conpannas, e llamauan el dios de las bodas, e vsauanle. E quanto mas se llegaua la noche, tanto pro me era a mi.

»E los seruientes esparzidos llorauan quando estos veyen, e encubrien sus lagrimas, ca ¿qual seria el que de tan grand mal quisiese seer mensagero? E otrosi a mi, que quier que ello era, mayor sabor auia de non lo saber; mas la mi voluntad triste era commo sy lo supiese. E el menor de los nuestros ninnos esforçose de yr alla, e con sabor de veer parose en el primero vnbral de las puertas. E pues que vio el fecho commo se fazie, dixo a


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mi: 'Madre, ¡ve tu de aqui! ca mio padre Jason otra conpanna trae que anda cubierto de oro bofordando.' E quando yo aquello oy que tu con otra casauas, fuy muerta, e ronpi los vestidos, e fery en los pechos, e rasqueme la faz. E diome el coraçon de dar comigo en medio de esas conpannas, e arremeter me, e robar le de los cabellos afeytados la guirlanda que tenie en ellos. E apenas me toue, que asi yendo descabennada e mios cabellos mesados, que dixese a grandes bozes: '¡Mio es este!', e echase las manos en ty.

»E agora quierome razonar contra mios parientes, e digo: 'Tu, mio padre que fueste mal trecho de mi, ¡gozate del mio mal! E vos, los de Colcos desanparados de mi, ¡gozad vos otrosi! E tu, alma de mio hermano, ¡lieua las nouenas de mi! ca perdido he el marido, e el reyno, e la casa; e finco desanparada del marido duro, que el solo era a mi todas las otras cosas.' E por çierto dome yo la serpiente e los crueles toros, e non pude domar vn varon. E yo que tolli alli los fieros fuegos con mis melezinas, e mios encantamientos, e las yeruas, e las artes, e non me fazen ya nada los sacrifiçios de la poderosa deesa Diana de todas estas cosas. Non me plaze de los dias, ca malos los lieuo; e amargas me son las noches, ca nunca las duermo nin sube suenno en el mio tierno pecho. E ¡ay de mi, mezquina! E yo, que non puedo a mi adormidar, adormide el dragon. E el mio cuydado a quien quier es mas prouechoso que a mi. E abraça agora la cunblueça el cuerpo e los mienbros que yo guarde, e lieua ella los frutos del nuestro trabajo.»

E diz agora Medea contra si sobre razon de aquella Creusa, con quien casaua Jason: «E por ventura, demientre que te tu cuydas gabar a aquella casada loca e dezir cosas convenientes a orejas tortiçeras, buscas nueuos pecados. ¡Riase ella e yaga alta en las porpolas de Tirose! E sea alegre ella con las mis maldades; mas sea e ria agora, ca avn sera ella quemada! E el su fuego venga a los mios ardores, que mientra fierro e llamas yo ouiere e çumo de venino, ningunt enemigo de Medea non gela lograra.

»Mas si por ventura ruegos mueuen a las entrannas duras commo fierro, oy agora tu de mi palauras menores que en el coraçon tengo, ca non lo tengo contra este fecho; ca te so yo agora omildosa a ty lo que tu fueste muchas vezes a mi, nin tardo de caer ante los tus pies. E si me tienes por non fiia dalgo para ty, cata con piedat los fiios que auemos en vno; ca la madrastra cruel sera contra los mios fiios, e querer los ha mal por mi e fazer gelo ha. E semejante mucho; e por la tu semejança he yo duelo dellos. E cada que los veo, luego se me rasan de agua los ojos e lloro.

»Mas ruegote yo por los dioses, e por la lunbre de la llama de Apollo, mio abuelo que es el sol, e por lo que te yo meresci en el seruiçio que te fiz, e por los nuestros dos fiios que son los nuestros amores, que me tu tornes al tu lecho por quien yo loca dexe tantos algos. E cunple la fe de lo que prometiste e ayudame commo deues. E non te ruego yo nin te pido que vayas contra toros nin contra varones armados, e nin que quede la serpiente vençida por la tu ayuda commo lo yo amanse todo por ty; mas demando a ty mismo, a quien yo meresçi, o a quien tu mismo te me diste, e con el que yo so fecha madre en vno egualmente.

»E si me demandas do es el axuar que te adugo, contar te lo emos en aquel canpo que era de arar a ty que auias de leuar el velloçino dorado. E si te yo dixere, 'Da tu a mi arras', non me las des, ca las mis arras tu eres, pues eres sano e con salud, e a quien yo guarde. Mas tu, malo, ve agora e ayunta las riquezas de Sisiffo con cuya parienta casas; ca lo que tu biues e lo que as -aquella muger, e el suegro poderoso, e aquello que tu desconosçiente puedes e lo podras ser- todo es mio, lo qual yo destroyre mucho ayna.

»Mas ¿que pro tiene en dezir te adelante la pena? ca la sanna grandes ame-


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nazas toma e enbidia. E do la sanna me leuare, alla yre yo. E la seguire tanto que por ventura que me pesara del fecho; e me pesa por que he dado consejo a uaron falso e desleal. E vea estas cosas aquel dios que trastorna los mios pechos. E non se quien se es çierta mientre, mas la mi mente mayor cosa asma. E non te digo agora mas.» E aqui se acaba la epistola que Medea enbio a Jason. E non le dixo en ella mas de quanto nos auemos contado aqui, segunt que lo cuenta Ouidio en el Libro de las Duennas.

E agora dexamos aqui las razones otras, e diremos de como fizo Medea.

[CDLXXVIII.] De commo Medea fuxo a Jason, e se fue al rey Egeo; e quisiera alli matar a Theseo, e fuxo dende.

En pos desto tornose Medea a casa de Jason, e fallo el palaçio del rey e las conpannas todas bueltas e ençendidas mala mientre por lo que ella fiziera. E entendio que non le estaua a ella bien de estar alli de morada, e entendiose ella otrosi por tornar en sus fechizos e en sus encantamientos. E auian ya entre ella e Jason dos fiios. E vinole a coraçon de yr se de alli de todo en todo; e por non dexar ally ninguna cosa de su simiente estando sus fiios con ella, metio mano a vna espada que tenie e degollolos. E seyendo ella madre e vengandose de Jason tan mala mientre, fue e desuio las sus armas del por que non la pudiese matar nin prender. E fuxo e fuese para Atenas al rey Egeo.

E el rey Egeo resçibiola e caso con ella: en que cuenta el abtor que fizo mal en resçebir la; ca diz que non era Teseo estonçes en el reyno de Atenas con su padre, el rey Egeo, que era ydo a otras tierras a fazer fechos estrannos e nobles e nobleza desi, quales vos contaremos adelante en su lugar. E pues que Teseo vino de acabar aquellos nobles fechos, fue luego veer a su padre. E vieronse e seyen en vno; e Medea y. E commo andudiera Teseo en aquellos fechos desde su ninnez fasta en su mançebia, el padre non lo conoçia ya bien. E mandaron dar del vino. E Medea tenia guisada su ponçonna mortal de que le diese luego a beuer a Teseo e cayese muerto; e dio el vaso al rey que gelo diese el. E el rey en dando el vaso a Teseo catole a la espada que tenie çinta, e connosçio las sennales del su linage. E auiale ya dado el vaso. E quando las sennales vio, leuo priuado la mano e estoruo gelo, que non le dexo dello beuer.

E sabie el rey Egeo commo era poçonna mortal aquello que Medea daua a el e el al fiio, mas querialo el dar sospechando que eran aquellas conpannas omnes agenos que le entraran en el reyno por buscar le mal; ca en aquel tienpo vso era avn de entrar los vnos reyes por los reynos de los otros e non se lo vedar. Mas despues por que vieron que venien ende muy grandes dannos a las gentes e a si mismos -ca se non guardauan de buscar se muchos males-, acotearonse e fizieron ende su derecho que ningunt rey non entrase en reyno de otrie sin plazer del rey del reyno.

E pues que Medea entendio el fecho de Teseo e vio que mal serie alli della sy y fincase, ovo sus encantamentos a mano e fuxo; mas non cuenta la estoria nin el abtor a que lugar, e pero que tenemos que se fue para Colcos a su tierra e a su regno. E desque fue ya en su lugar, conpusose con los suyos.

E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a contar del rey Priamo de Troya e de la reyna Ecuba, su muger.

[CDLXXIX.] Del suenno que sonno la reyna Ecuba, muger del rey Priamo de Troya.

El infante Priamo fiio fue del rey Laomedon; e este fue el su fiio que reyno en pos el en Troya. E en esta razon era ya casado, e fecho auia ya a Ector e a otros sus fiios. E entre tanto la reyna


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Ecuba, su muger de Priamo, fue prennada de vn fiio. E durmiendo con el sonno vna noche que paria vna facha ençendida que quemaua los sus palaçios e todo el regno, e avn que se perdien y ella e el rey con sus fiios e todas sus conpannas. E desperto muy espantada e muy triste deste suenno e desta vision.

E el rey, quando la vio tan quexada, preguntole que que era aquello que auie. E ella non gelo pudo encobrir e contole todo el suenno. E el rey, quando lo oyo, pesole mucho con tal suenno, e dixo a Ecuba commo rey muy entendido: «Reyna, por dichos de sabios aprendimos que non vienen las cosas que an de venir por las sennales de los suennos que los omnes veen, mas vienen las sennales e los suennos de antes por razon de aquello que a de venir. E sabet que este suenno e esta vision es sennal de lo que a de seer e muestra nos lo; e por el suenno nin mas nin menos sinon que viene y este pro que aperçibe a omne por que se trabage de aguardarse e rogar a Dios que le guarde. E a vos, reyna, ruegouos e mandouos que guisedes en vuestra poridat que quier que parades que non biua mas; ca pues que por ello a de venir esto, mas vale que se pierda ello que non nos todos. E esto sea poridat entre mi e vos.»

[CDLXXX.] Del infante Paris comme fue echado ninnuelo.

Ecuba, commo reyna sabia e entendida -lo vno, por guardar el mandado de su marido; lo al, quexandose mucho de tan grand quebranto commo aquello querie mostrar- encubriolo quanto ella pudo. E quando vino el tienpo del encaesçer, encaesçio de vn fiio varon, pero que era ninnuelo muy fermoso commo lo fue despues. Mas ella, commo reyna sabia e leal, non se mouio por aquello. E por escusar el mayor danno con el menor quiso mas el amor del marido e del reyno que non el del fiio, pero que era cosa natural de amar le commo madre.

E llamo vn escudero, en que fiauan mucho el rey e ella, e contole el fecho todo. E mandole que tomase aquel ninno en muy grand poridat, e que lo leuase a vn yermo, e que lo matase e lo dexase ay; e esto que lo non supiese omne que en el mundo fuese. E desque fue dentro en la montanna con el cuchillo para degollar le, quando fue para meter la mano en el, tomole vn pauor muy grande. E sobresto començosele el ninno a reyr. E esto vinie por lo que auia de conteçer que era ordenado de suso, que se non auia a estoruar, ca de otra guisa -asi commo dizen los naturales e cuentalo Plinio- que el ninno por natura non rie ante de quarenta dias. E si de alguno contesçe que antes ria, esto viene por vuiamiento de la natura.

E estonçes el escudero, quando vio el ninno commo se le reye, ovo grand duelo del, e dixole: «De cruel coraçon serie ademas quien se non doliese de ty e te pudiese matar. E non me vala Dios si te yo mato, mas aver te he a dexar aqui, ca esta es cosa que yo non puedo escusar nin foyr; ca non osaria yr contra el mandado del rey e de la reyna, mios sennores, e lo al non serie lealtad.» E tomolo estonçes enbuelto en sus pannos, commo lo aduzie, e pusole en tierra asi en aquel yermo e dexo lo y. E desi alongose de alli tanto en quanto pudiese aver a ojo a aquel lugar do el ninno quedaua. E fue e metiose en vna espesura del monte, e cato sienpre alli aquel dia todo mientra le duro si vernie alguna cosa que comiese aquel ninno o que lo leuase, o commo serie del.

[CDLXXXI.] De commo fallo vn pastor a este ninno.

E en todo esto el escudero estando alli asechando de aquella guisa, vino vn pastor con vna grey de vacas que traya a paçer por y, e paso con ellas por aquel lugar. E las vacas que venien por alli do el ninno yazie, quando lo veyen, pasa-


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uanse enfiestas las cabeças; desi alongauanse dende. E otrosi asi fazian las otras que venien e parauanse espantadas, tanto que lo ovo de veer el pastor e fue alla por veer que era aquello. E fallo aquel ninno, e marauillose mucho que podrie ser o quien lo aduxera a echar en aquel lugar yermo e tan alongado de toda puebla. Pero entendio en los pannos en que lo fallo enbuelto de donde quier que el fuese, que de alto lugar era; e tomolo e leuoselo.

[CDLXXXII.] De commo dexo el escudero en recabdo la criança del infante Paris e se fue.

El escudero, quando esto vio, dexolo yr de aquel logar adelante. E desque lo vio alongado de alli, salio e començo de andar por aquella montanna a vna e a otra parte, como quien busca açores o otras aves para criar o alguna otra cosa que ouiese de menester. E guisolo de guisa que pasase por do estaua el pastor por que entrase en razon con el sobre el fecho de aquel ninno. E quando llego a el, fallo gelo teniendo en los braços. E preguntole quien era, o de qual tierra fuera natural, e que tierra era aquella en que andaua alli, asi commo si lo non supiese el.

E respondiole estonçes el pastor: «De tierra so del rey Admec. E suyas son estas vacas e otros ganados muchos que andan por estas montannas; e e los yo de recabdar todos. E a estos lugares dizen los valles de Asira.» E dixole esa ora el escudero: «¿Traedes aqui muger?» E respondiole el pastor : «Non.» «Pues,» diz, «¿quien vos dio este ninno tan pequenno?» E dixo el: «Dezir te he agora la mayor marauilla que nunca oyste nin viste de tal cosa. Pasauame agora por alli con mis vacas» -e mostrole el lugar- «e vazia y este ninnuelo enbuelto en estos pannos. E non se nin puedo asmar quien le echara aqui en estas montannas tan grandes, e tan yermas, e tan alongadas de toda puebla a toda parte. E mas pero que tengo que de algunt buen lugar es este que en tales pannos fue echado. E yo lo cuedo criar; e desi sea lo que Dios quisiere.»

E el escudero, pues que vio el recabdo en que fincaua el ninno, e commo lo fallaria si el en alguna sazon por el ouiese a demandar, o si el fecho del ninno recudiese a otra cosa commo recudio despues por saber el ende la verdat -pues que desto fue çierto e seguro, fuese. E el pastor dio el ninno a su muger; et criaronlo. E desque fue grandezillo, touolo consigo. E ayudauale a criar aquellos ganados, tanto que vino despues a tienpo que desque fue mançebo, que el guardaua e recabdaua todos aquellos ganados de aquel rey en lugar de aquel pastor que lo criara.

[CDLXXXIII.] Del nonbre de Paris e commo fue pastor

Aquel pastor que criaua este ninno pusole nonbre de comienço Alexe. E despues a tienpo criando este infante Alexe aquellos ganados, acaesçio asi que quando venien toros agenos e lidiauan con los suyos e vençien los suyos a los agenos, coronaua el de guirlandas de ramos e de flores a los suyos; e si vençien los agenos, coronaua a los agenos e non a los suyos.

E por esta derecha que fazia, pues que fue sonando por las tierras, venien muchos a el con sus pleytos. E libraualos el muy bien, oras abiniendolos, oras judgandolos de guisa que los enbiaua a todos abenidos e bien pagados de commo lo el fazia; tanto que por estos juyzios tan derechos que daua, desque lo fueron sabiendo las gentes, fueron le dando prez de derecho juez. E pues que esta fama gano e fue creçiendo en ella por los pueblos, e sobre el nonbre que le llamauan antes Alexe, dixeron le despues Paris. E tomaron este nonbre deste nonbre parejo o par, por que daua parejos juyzios e eguales en todos los pleytos que judgaua.

E agora dexamos aqui las otras razones, e contar vos emos de vn conbite que fizo el rey Tantalo a todos los dioses e a todas las deesas, por que conviene esto mucho a aquel infante Paris e de otra guisa non se contaria conplida mente.


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[CDLXXXIV.] De la onrra e del conuite del rey Tantalo a los dioses e a las deesas.

Asi commo auemos contado ante desto en las razones de los gentiles del tienpo de Aoch, juez de Yrrael, andados quarenta e dos annos del su judgado, reynaua el rey Tantalo en Frigia. E Frigia tenemos que dizen por Frisonia, e frigios por frisones; e primera mente ouieron nonbre meones, asi commo cuenta Eusebio e Geronimo. E aquel reyno de Frigia cae en tierra de Troya. E este rey Tantalo fue tan onrrado rey que le pusieron sus dioses a comer con ellos a su mesa, lo que nunca de otro rey dizen los abtores de los gentiles nin otra estoria que esta onrra alcançase de asentar le los dioses a su mesa.

E Tantalo, veyendose tan onrrado, asmo sobre dos cosas: la vna, de commo podrie el fazer a los dioses algunt seruiçio por tanta onrra que le fazien; la otra, que le vino a coraçon de prouar el saber que auien, e aquella deydat de los dioses que cosa era, o si era verdat o mentira. E por fazer les seruiçio conbidoles e trauo con ellos, diziendoles que pues que aquella onrra e aquella merçed le fazien que le asentauan consigo a su mesa, que le fiziesen esta otra, e que fuesen sus huespedes e comiesen en su casa con el. E de guisa les afinco e los enbargo, que gelo ouieron a prometer e pusieronle el dia quando fuese.

E el rey fue muy alegre con este fecho. E acogiose por su tierra, e enbio sus priuados e sus ofiçiales por todo el reyno e por sus vezindades a buscar e acarrear muy grand abondo de todas aquellas cosas que menester serie para aquel conbite, por seer el mas conplido e mas abondado que ser podrie, e muchas ropas preçiadas por los estrados, e porporas para cubrir las paredes e el techo del palaçio e onrrar lo todo mucho. E otrosi de juglares e juglaresas, e de maneras de juegos e de solazes, quantos por la tierra pudieron ser fallados, todos fueron alli aduchos, e de viandas otrosi de quantas la tierra e la mar e el ayre lo criaua. E alli fueron asacados comeres - quales fasta aquella sazon non los vsaran los omnes, nin los oyeran dezir, nin supieran nunca sus adobios- e otrosi de los beueres.

E demando e conbido a este conbite a quantos dioses en el mundo ellos auien, saluo ende a la deesa de la discordia que non conbido nin quisiera que fuese y. E quando llegaron al dia del conbite, vinieron alli todos los dioses e todas las deesas; e vino y otrosi la deesa de la discordia. E sabia ella de antes commo era desdennada e repoyada de aquel conbite. E obro e fizo vna mançana tan grande e tan fermosa que nin ante nin despues nunca otra tal fue fallada. E el dia de aquel conbite tomola e fuese con ella para casa del rey Tantalo.

[CDLXXXV.] De commo los altos omnes e las altas duennas fazien en sus vistas en aquella sazon.

Ayuntados fueron todos los dioses e todas las deesas de aquella sazon a aquel conbite que es dicho del rey Tantalo. E era el rey Tantalo fiio del rey Jupiter e de donna Caygeta, fiia del rey Atalante, rey de los Algibes de Europa e de Africa- que son en el ocidente del sol- e de Pleyone que era de los primeros e mayores e mas altos linages del mundo. E por la onrra del fue este rey Tantalo resçebido a la mesa de sus dioses a seer con ellos a ella a comer, e a resçebir le ellos otrosi el conbite que les fizo el para seer sus huespedes.

E pues que fueron todos ayuntados en su casa, fizieron commo es costunbre de corteses e de altos omnes. E asentaronse a sus fablas e a sus departimientos: a lugares dos, a lugares tres, e a lugares quatro, e a lugares mas, asi commo acaesçie a fablar en sus cosas. E asi commo fazien los dioses en la su guisa que eran varones, otrosi fazien las deesas que eran mu-


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geres. E ayuntaronse estonçes a su fabla la reyna Juno, que era hermana e muger linda del rey Jupiter; e donna Pallas, deesa de los saberes e de batalla e de otras cosas muchas, e era fiia deste rey Jupiter; e donna Venus otrosi, deesa de fermosura e de otras aposturas e de los entendedores, que era amiga de Jupiter e muger de su cuerpo. E seyen fablando de sus cosas, e de sus amores, e de sus avenimientos commo eran las mayores duennas e reynas, e mas fiias dalgo e mas poderosas que en todo el mundo auie. E a esta manera misma estauan todos los otros dioses e deesas ayuntados alli en los palaçios del rey Tantalo, fablando cada vnos de sus solazes, e de sus amores, e de sus avenimientos que les acaesçien.

E agora diremos desta deesa de la discordia.

[CDLXXXVI.] De commo fizo la deesa de la discordia.

La deesa de la discordia -veyendo en aquel conbite e en aquella nobleza e onrra a la deesa de la trayçion, e a la deesa de la aleuosia, e a la deesa de las mentiras, e a la deesa de los trasfagos, e a la deesa de las enfermedades, e a la deesa de la luxuria; e con estas quantas otras deesas de bondades e de maldades y auie, e todos los dioses otrosi cada vnos de sus poderes, e sus onrras, e sus deydades; e vio a si mesma desdennada e echada de tan buen ayuntamiento de tantas buenas personas e tan nobles commo alli eran; e teniendo que non era ella la peor nin la mas vil de todas las deesas- touose por muy quebrantada, e busco commo entrase ella en aquel conbite a pesar del conbidador e de los conbidados. E era ella sabidora de la arte magica e de los otros encantamentos de las cosas, cada vna en la su guisa commo las otras deesas. E obro ella estonçes de su saber e de sus encantamentos, e tornose por ellos envesible, e esto es que la non viese ninguno, que era la cosa de que se non trabajauan alli los dioses nin las deesas, sinon de paresçer todos, e mostrar se mucho apuesta mente en su conbite e en sus solazes, e auer su alegria grande.

E asi commo vino, e entro por el palaçio, e vio los dioses e las deesas e tantas noblezas commo alli eran ayuntadas, touose avn por peor trecha que non antes de seer ella menos de tal ayuntamiento e tan noble. E asi commo seyen en su apartado las tres deesas -Juno, e Pallas, e Venus- e las vio ella, llegose alla su paso, e paroseles de suso, e dexo caer la mançana muy quedo entrellas en los pannos de sus vestidos que se tenien en vno. E vieron todas tres la mançana, e corrieron a ella con las manos por tomar la cada vna, e tomola luego donna Juno. E escriuiera esta Discordia en aquella mançana en latin: pulcriori detur. E quiere dezir en el lenguage de Castilla a la mas fermosa sea dada; e esto es que la mas fermosa la ouiese.

E leyo donna Juno aquel latin, e entendio y de commo mandaua que ouiese aquella mançana la mas fermosa, e dixo luego a las otras amigas: «Esta mançana yo la deuo aver e mia es.» E dixo estonçes la deesa Pallas: «Donna Juno, por bondad e por mesura dad me agora a mi la mançana, e leere yo la mi vez eso que y dize.» E donna Venus, quando aquello vio -e era ella la que se non treuie menos en fermosura que las otras-, dixo: «Sennoras, pues que vos auedes leydo e tenida la mançana, mesura sera que la dedes a mi e que la lea yo la mi vez.» E dieron se la asy vnas a otras a leer.

E desque la ouieron leyda todas tres, fablaron en el fecho de aquella mançana. E desque fueron en ello asmando e mesurando la mançana commo era muy fermosa, cobdiçiola cada vna para si; ca, maguer que grand ganançia non yazia y, pero yazia y solaz, e prez e avn pro. E dixo luego donna Juno: «Amigas, dad a mi esta mançana.» E las otras, quando aquello oyeron, entendieron commo andaua y cobdiçia; e qui-


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sieron cada vna dellas eso mismo para sy. E sobre que se non quisieron y fazer graçia ninguna vnas a otras, entro discordia entrellas. E entended por este lugar que la deesa Discordia que entro en aquel conbite pero que desechada.

[CDLXXXVII.] De commo fizieron las tres deesas sobre el fecho de la mançana.

Pues que la discordia entro entre aquellas deesas e vieron que se non podian avenir, razonaron entre si que commo serie de aquella mançana. E acordaron que pues que se non podian avenir, que fuesen al rey Jupiter que era el su dios mayor, e su alcallde e sennor de todos, e que gelo librase. E pues que se avinieron en esto, fueronse con su mançana para el rey Jupiter.

E asi commo llegaron, leuantose el a ellas; e desi asentaronse. E pues que se ouieron visto, demandoles el rey Jupiter que querien; e dixeron ellas que venien a el sobre pleyto. E por que era Pallas deesa del triuio -que son los tres de los siete saberes liberales- en que es la çiençia de saber se razonar muy apuesta mientre, e era Pallas sennora dello, e rogaron la las otras que mostrase ella la razon e que dixese la verdad e non al.

E Pallas, pues que Juno e Venus le mandaron mostrar el fecho por que venien, començo ella su razon, e conto al rey Jupiter ante todos los que y estauan todo el fecho, e dixo asi: «Rey, sennor, estando nos todas tres fablando en nuestros solazes, vino esta mançana -e non sabemos donde- e cayo entre nos. E a escrito en ella que a la mas fermosa sea dada. E tomola cada vna de nos la su vez, e leymos el escrito della, e por ninguna cosa non nos podimos abenir qual de nos la ouiese. E acordamos que viniesemos a ty -que eres rey de los nuestros reyes e alcallde e sennor que los mantienes-, e que estouiesemos por quanto tu mandases e judgases, e que ouiese la mançana aquella a quien tu la dieses.» E dixo estonçes el rey Jupiter: «¿Que razonades a ella cada vna de uos?»

E dixo estonçes la reyna Juno, commo mayor e mas onrrada: «Rey, sennor, digo que yo so mas rica e mas poderosa que qual quier dellas; e por esta razon que deue ser judgada la mançana para mi.» E en pos ella fablo Palas, e razono, e dixo asi: «Sennor rey Jupiter, yo so sennora de los saberes liberales, e de las naturas de las azeytunas, e de todas las naturas otrosi de quantas sabidurias e maestrias se fazen en lauor de lino e de lana, e so sennora en las batallas; por que digo que por qual quier destas cosas e mayor miente por todas, que deuo yo aver la mançana, e que la judguedes para mi.» E en pos esto razono donna Venus por sy, e dixo. «Sennor, commo razona cada vna destas deesas por si, tengo que es guisado de razonar yo por mi. E digo asi que yo so deesa de fermosura, e de los entendedores, e de las aposturas. E de nos todas tres, de aquella que de esto es sennora deue ser la mançana; e si quier judguelo la cara de cada vna de nos todas tres.»

[CDLXXXVIII.] De lo que Jupiter respondio a aquellas tres deesas.

Oydas aquellas razones, que dichas son que dixeron aquellas deesas cada vna por si, entendio el rey Jupiter commo andaua Discordia entrellas e era la discordia en aquel conbite. Mesuro sobre aquel fecho, pero non por que mucho se y detouiese. E entendio bien las razones e lo que deurie y judgar, mas dixo a las duennas deesas: «Non tengades que yo non entiendo bien esta razon, e lo que cada vna de uos a dicho, e que es aquello que yo deuia y judgar. Mas de lo que a mi pertenesçe aqui vos quiero departir ante estos dioses e deesas que aqui sodes. Vos todas tres soys mis parientas, e las dos de uos mis mugeres. Vos, donna


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Juno, soys mi hermana e muger linda, e regnades comigo. E vos, donna Palas, sodes mi fiia que nasçistes de la mi cabeça. E vos, donna Venus, soys mi hermana que venides de la sangre del rey Saturno, mio padre; e sobresto que sodes mi amiga de mi cuerpo, ca non es verguença de dezir lo que por vso cutiano es de los nuestros prinçipes e de las nuestras gentes de aver esto.

»Por que departo asy: que si yo judgase la mançana para donna Juno, que diriades las otras que resçebiedes tuerto que judgaua la mançana para mi hermana e mi muger, e seriedes querellosas de mi que judgaua a bien querençia e a uando. E quien lo oyese, ternie que era asi. E esto non tengo yo por bien nin quiero que sea. E donna Pallas, otrosi, sy yo por vos judgo la mançana, dezir me yen que la judgaua para mi fiia e culpar me yen otrosi en ello. E si la judgase para donna Venus, dezir me yen que la judgaua para mi hermana e para mi amiga. Onde por razon desta sospecha digo yo que este juyzio non pertenesçe a mi que vos le de yo.

»Mas vn juez suena agora en la tierra por muy derecho; e este es Paris, vn pastor que anda con los ganados del rey Adinath en los valles de Asira. E avn dizen del que es fiio del rey Priamo de Troya e de la reyna Ecuba, su muger, e que le llamaron primera mente Elexe; e por que vienen muchos juyzios e los judga muy bien e muy derechos, sobre aquel nonbre que auia antes pusieronle este otro Paris de los juyzios que daua pares. E aquel tengo yo que vos judgara derecha mientre. Onde vos yo do por semejança a todas tres que vos vayades para el con la mançana; e por lo que vos el aviniere sobrella o vos judgare, que vos que estedes por ello. E por que vos non desauengades sobre la mançana en la carrera, douos a Mercurio que vaya conbusco, e vos la lieue, e sea vuestro fiel; ca es muy vuestro pariente, e vos guardara muy bien e muy leal mientre, e vos terna y la fieldad commo deue.

»E agora dexemos este pleyto e todos los otros que y pudiesen venir, e ayamos nuestra fiesta, e nuestro conbite, e nuestros solazes a que somos conbidados. E desi esto librado, yr vos edes para alla. E establezco asi que vos aplazedes todas tres ante vuestro fiel; e la que y non fuere al plazo, que si por derecha razon se non escusare, que pierda el derecho desta demanda.»

[CDLXXXIX.] De commo fizieron Jupiter e los otros dioses en aquel conbite.

Pues que el rey Jupiter ovo esto dicho a aquellas tres deesas, vino el rey Tantalo a los otros dioses e deesas que alli eran, e dixoles: «Sennores, puestas son las mesas e guisadas todas las cosas; e quando vos por bien lo touierdes e vos pluguiere, asentad vos a comer.» E el rey Jupiter e toda la otra conpanna de aquellos dioses e deesas tan onrrados que alli vinieron, touieron que era tienpo e fueronse a sentar.

E agora dezir vos emos de los manjares de aquella yantar.

[CDXC.] De commo mato el rey Tantalo a su fiio e lo daua a comer a los dioses para prouar los.

E pues contado auemos ante desto de commo el rey Tantalo para dar conbite e reçibimiento e onrra conplida mientre a tan nobles e a tan altas personas e tantas como el auie a auer por huespedes, que ayuntara de todas aquellas criaturas que aver pudo que de comer fuesen en tierra e en aguas e en ayre tanta muchedunbre que apenas avrie cuenta. E pero que Dios le fazia esta merçed de onrrar le los dioses mas que a otro omne e de poder los el seruir tan abondada mientre, e non le cunplie avn esto para lo que el tenie en coraçon, ca la su entençion era de prouar a los dioses si la deydad dellos entendie


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e sabia todas las cosas commo Dios. E por veer si lo entendrian mato vn fiio que auie; e dezienle Pelopes por su nonbre. E mandolo fazer puestas, e meter lo a cozer en todas aquellas buenas espeçias e oluras que en toda la tierra pudieron fallar.

E asi como fueron alli ayuntados en el palaçio los dioses e las deesas, la deesa Çeres -que era deesa de los panes e de la tierra- ovo sabor de comer ante de yantar; ca asi commo la tierra de quien ella era dehesa es glotona, e pare e cria todas las cosas, e despues ella las come e las gasta -a esa semejança era comedora e glotona esta deesa Çeres. E con el sabor que le tomo de comer, e lo non podie sofrir, entro a la cozina del rey Tantalo do adobauan de comer para todos. E tomo vn garfillo e llegose a la olla en que adobauan el comer de la carne del infante; e metio aquel garfillo, e saco el aslilla, e comiola. E desi tornose al palaçio a las otras deesas.

[CDXCI.] De commo entendio el rey Jupiter que carne de onbre era el primer comer que les alli dauan.

El rey Jupiter, e los dioses, e las deeEsas fueron asentados a las mesas; e los seruientes fueron alli muchos. E el primero manjar que les aduxeron fue la carne de aquel infante. E qual ora pusieron las escudillas antellos, entendio luego el rey Jupiter commo de omne era aquella carne. E asi commo las escudillas fueron acabadas de poner en las mesas, alço luego el rey Jupiter la mano contra los dioses e contra las deesas, e defendioles que estudiesen quedos e que ninguno non comiese de aquel manjar. E mando luego adozir ante si todas las escudillas, e fizo sacar dellas todas las puestas antel, e yguolas el todas ante si de la cabeça fasta en los pies.

E quando llego a ensomo de los pechos para ayuntar el cuello e la cabeça con ellos, non fallo y la vna de las aslillas; e dixo a los seruientes que estauan y todos: «Mienbro mengua aqui; e esta es vna de las aslillas. Yd al cozinero, e dezid le que la cate e que la de aca.» E ellos fueron, e cataron, e non la fallaron; e vinieron e dixeronlo asi al rey. E dixoles el: «Pues, catad priuado quien la ovo o quien entro a la cozina, ca el lugar do a nos adobauan de comer pocos deurien y entrar.». E quando se cato el cozinero con los omnes que entraran a la cozina fallaron que omne del mundo non entrara alla, varon nin muger, sinon la deesa Çeres sola. E vinieron al rey Jupiter, e dixeronle: «Sennor, fallamos que en toda la cozina non nos entro ninguno sinon la deesa Çeres, a quien nos non terniemos puerta sinon si lo vos ouiesiedes mandado; e tomo de la olla deste adobo ya quanto e comiolo y luego.»

E dixo estonçes Jupiter a Çeres: «Deesa Çeres, leuantad vos e dad aqui consejo, ca esto a vos cae que fezistes aqui la falta.» E leuantose estonçes la deesa Çeres, e fue a su repuesto, e saco de vna arqueta vn hueso de marfil que tenie ella ay labrado commo a fechura de aslilla para vna ymagen de marfil que mandaua fazer. E aduxolo, e diolo alli a la mesa al rey Jupiter. E el rey tomolo, e pusolo en aquel lugar do el aslilla estudiera e deuie estar; e avino y muy bien, tanto que cunplio.

E desi ayunto el rey Jupiter el cuello e la cabeça con lo al, e fallo y todo el ninno. E pues que esto ovo fecho, veyendolo todos los dioses e las deesas que alli eran e el rey Tantalo e su conpanna, obro el en el fecho del ninno en la guisa que aqui diremos.

[CDXCII.] De commo torno el rey Jupiter aquel infante biuo.

Marauillado fue mucho el rey Jupiter del fecho de aquel ninno. E todos quantos conbidados y auia e los otros que lo non sabien dezien que que entençion fuera aquella del rey Tantalo, atan bueno


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e a quien ellos tanto onrrauan, de matar su fiio e asy gelo dar a comer. E pero non quiso el enpos esto andar en otras demandas sobresto, mas torno a aquello que el y auia a fazer. E mando luego lauar muy bien en agua linpia e clara todas las puestas de aquel ninno de aquello en que las cuxeran, e desi que gelas troxiesen delante. E asi commo gelas aduxieron lauadas e bien paradas, tomolas el e ayuntolas todas de cabo commo la otra vez, e el hueso de marfil en su lugar.

E pues que fue todo el ninno ayuntado, rogo el a todos los dioses e a todas las deesas e mandoles que fiziesen todos su oraçion al çielo, e a las planetas, e a los elementos que les oyesen e les ayudasen a aquello que el queria obrar. E esto era que queria el fazer beuir a aquel ninno. E mandoles que obrasen todos para ello de sus saberes, e de estrellas, e de magica, e de que quier al que y sopiesen que a los espiritus pudiesen traer. E fizieronlo todos; e obro y el rey Jupiter de lo suyo que era mas que todo lo al.

E tanto fue grande la obra e las oraçiones de todos que se torno el ninno todo sano de todos sus mienbros, e el marfil que priso en el lugar del aslilla bien commo si fuese el aslilla natural. E torno el espiritu en el, e leuantose biuo, e biuio despues commo biuie antes. E creçie e finco con su padre; e avn este reyno despues del rey Tantalo, su padre, asi commo lo contaremos adelante en esta estoria en las razones de la reyna Niobe, su hermana.

[CDXCIII.] Del gualardon que los dioses e las deesas dieron al rey Tantalo por aquel conbite.

Muy marauillados fueron alli todos los dioses e las deesas e las otras conpannas de aquel conbite de aquel fecho. E de alli adelante non comieron y nada a aquellas mesas nin a aquel conbidamiento; ca tenien que do carne de omne se tresnaua e se adobara para comer, que nin en esa cozina nin en los manjares que y fuesen que ninguna linpiedunbre non les semejaua que y ouiese.

E en pos esto razono asi el rey Jupiter, e dixo a toda la conpanna de los dioses: «Amigos, por guisada cosa tengo que galardonemos al rey Tantalo, nuestro amigo, el conbite que nos fizo, e que aya galardon de lo que ha fecho; e que fablemos en ello e veamos que sera.» E dixo luego el dios del sol: «El rey Tantalo ya non avra parte comigo nin con la mi claridat.» E dixo otrosi Mercurio, dios de los saberes liberales: «Pues, la su alma a los infiernos deçendera, do son las tinieblas perdurables que nunca el sol alunbro nin alunbrara.» E razono estonçes alli Pallas, deesa de los saberes commo Mercurio e de batallas, e de otras muchas cosas, e dixo: «Qierta cosa es que todas las almas de los omnes que mueren que desçenden a los infiernos; e alli es agora la su morada de malos e de buenos. Pues agora, rey, ved qual sera el su galardon que le vos daredes seyendo tan alta cosa commo vos sodes.»

Respondio estonçes el rey Jupiter e dixo: «¡Euad que lo quiero fazer!» E llamo esora al rey Tantalo e dixole: «Rey Tantalo, llegad aca.» E el llegose; e dixole Jupiter ante toda la corte: «¡Euad galardon que vos damos por el seruiçio que nos aqui auedes fecho en vuestro conbite! Nos dieron agua a las manos, e pusieron nos della delante para beuer e fruta otrosi; mas nin comimos nin beuimos y ninguna cosa. E asy se guiso por la carne del omne que nos dieron y. Onde damos nos a vos, para en los infiernos do sienpre beuiredes, este galardon: que estedes en vna tina llena de agua que vos de fasta en somo del primero labro de la boca. E vna mançana que vos ande alli toda via delante, que vos llegue otrosi a la boca. E vos que querades morir de sed; e que maguer que vos querades aquexar, nunca de aquel agua podades alcançar poco nin mucho para beuer,


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commo nin beuimos nos dello en vuestra casa. E murades otrosi de fanbre por comer. E vayades otrosi por tomar aquella mançana para morder en ella e comer, e nunca la podades alcançar nin comades nunca della, commo nin comimos nos nunca cosa en todo vuestro conbite. E sea el galardon segunt fue el conbite.»

[CDXCIV.] De una semejança que fizieron los sabios del rey Tantalo con el omne avariento.

En razon deste juyzio del galardon, que oystes del rey Tantalo sobre el agua de la tina e de la mançana, dixo vn maestro sabio estos dos viesos que dizen desta guisa en latin.

Tantalus in stigiis nec aqua fruitur necque pomo; Sic in divitiis aret auarus homo.

E quieren estos viesos dezir desta guisa en el lenguage de Castilla: Tantalo en los infiernos nin vsa del agua nin de la mançana. E a esa guisa mesma diz que es el omne avariento con las riquezas en este mundo, que nin vsa dellas nin se aprovecha dende bien commo Tantalo de aquellas cosas que son dichas que le dieron a el para en los infiernos. Onde se sigue, segunt esta sçiençia del sabio, que el auariento sienpre es omne mesquino.

E pasados todos estos fechos en aquel conbite, acomendaronse alli los dioses vnos a otros, e esparzieronse, e fueronse para sus lugares. E en todo esto las tres deesas ouieron acuerdo de yr a su juyzio a Paris, e Mercurio con ellas commo por fiel. E agora -por que auemos aqui fablado del rey Tantalo, e conteçieron vnos avenimientos en su casa; e esto fue en el rey Anfion de Tebas, su yerno, e en la reyna Niobe, su fiia deste rey Tantalo; e es poca la razon- queremos la contar aqui en estas razones de la estoria de Troya. E desi tornaremos al fecho de las tres deesas.

[CDXCV.] Del rey Anfion, e de la reyna Niobe de Tebas, e de Latona.

Anfion, este rey de quien aqui fablamos, començo a reynar en vna partida del reyno de Tebas. E la reyna Niobe fue muger de aquel rey Anfion, e reyno con el alli en ese reyno de Tebas. E sin aquel reyno en que Niobe reynaua con su marido auie ella por debdo natural del rey Tantalo, su padre, natura e derecho en tierra de Frigia. E Latona, fiia de Çeo el gigante, començaua a ser en grand onrra. E en aquel tienpo en que ellos reynauan alli preçiauanla sus gentiles, e onrrauanla por deesa, e avn fazienle sacrifiçios. E vn dia que yua la gente a fazer le fiesta en Tebas era y la reyna Niobe. E commo conteçe muchas vezes que son fuertes, e enbidiosas, e desdennosas, e soberuias algunas de las mugeres que son ricas e poderosas, esta reyna Niobe con enbidia de Latona e con soberuia de si pesole ademas en la onrra que le veye fazer por que non fazien a ella otra tal e avn mas; e tanto era loçana que non querie conosçer mayoria a sus deesas.

E el rey Anfion, su marido, sabie el arte del cantar, e cantaua mejor que otro omne a aquella sazon. E commo quier que por linage deuiese aver riqueza e onrra, pero la cosa que a el mas fizo ganar reyno fue el su cantar, e el su violar, e el su saber asi commo cuentan del las estorias commo fallamos otrosi, e lo contaremos adelante en la su estoria, que touo pro este saber al rey Apollonio que lo sabie. E por graçia desto çercaron al rey Anfion sus gentes la çibdat de Tebas de muy buenos muros e buenas torres. Mas nin las torres del mundo, nin el linage de amos, nin el poder de los reynos que era muy grande, maguer que todas estas cosas, la fazian loçana a la reyna Niobe. Pero por todas ellas non enloçanesçie


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ella tanto commo por las fiias e los fiios que auie muchos, e huuiados, grandes e fermosos ellos e ellas otrosi; asi que fuera Niobe dicha vna de las mas bien aventuradas e bien andantes madres que en el mundo auie a esa sazon si non enloçaneçiese por los fiios e non fuese soberuia.

Ca asi commo cuenta Ouidio, Manto que era vna adeuina, fiia de Tiresias, que fue otrosi adeuino del rey Jupiter e alcalde del e de la reyna Juno, e vino a esa sazon a tierra de Tebas. E commo era sabia adeuina e dezia çierta mientre las cosas que auian a venir, pues que llego ally, andaua por la çibdat de Tebas a vnas e a otras partes profetizando de lo que serie. E corrie por las plaças e por las carreras descabennada e commo sandia, diziendo por espiritu que la tomaua del su saber, segunt ella dezie, e dezia: «Duennas de Tebas, yd e venit a menudo, e fazed oraçion e sacrifiçios a Latona, fiia de Çeo el gigante, e a amos sus fiios -Febo e Diana. E quemad los ençiensos, e yd apuestas, e leuad guirlandas en las cabeças, e aorad los. E digouos lo yo, e profetouos lo; e Latona vos lo manda por la mi boca, e mandouos lo yo por ella.» E las duennas de Tebas obedeçieronlas, e guisaronse todas asi commo lo dezia Manto. E fueron e fizieron a Latona sus sacrifyçios e sus onrras.

[CDXCVI.] De commo fizo la reyna Niobe contra los de Tebas, e del su linaje della, e del su poder.

Andando las duennas de Tebas afeytadas commo de fiesta en aquellas onrras de Latona, venie esa reyna Niobe otrosi muy onrrada e çercada toda de duennas de muy grand guisa; e ella vestida toda de orofreses, e todas las otras duennas vestidas de sus pannos muy nobles e muy preçiados. E de aqui tomaron los pannos del orofres este nonbre, e conpusieronlo los sabios destos dos nonbres: de oro e de frigius frigia frigium, que es por qual quier cosa de tierra de Frigia. E aqui es dicho por panno, onde ayuntando estas dos palauras oro e frigia, dixeron orofres.

E sobresto era Niobe duenna muy fermosa en quanto la sanna la dexaua, ca dize el abtor que todo omne es mas fermoso con el alegria. E quando ella vio a la su gente fazer a Latona aquellas onrras tantas e tan grandes, dixo con la grand sanna que la tomo: «¿Que locura es esta de uos de adelantar los dioses que oydes a los que vedes? O ¿por que es onrrada Latona, de quien oydes e la non conosçedes nin la vistes synon agora primero, e le fazedes altares e sacrifiçios? Yo, seyendo vuestra reyna e vuestra sennora, e me vistes muchas vezes e me conosçedes muy bien donde vengo e quien so, esto avn sin toda onrra de uos.

»E si por linage me quisierdes leuar e departir, de mayor linage so yo que ella; ca fue mio padre el rey Tantalo, a quien touieron todos los dioses por tan alto omne e tan conplido que lo fallaron por digno e por derecho de asentar le a las sus mesas; e asentaronlo a ellas consigo, lo que nunca fizieron a otro omne nin a otro prinçipe. E mi madre fue vna de las pleyadas, que son tan onrrada cosa commo deesas e de tan alto linage. E el muy grand Atalante -que fue tan sabio en el saber de las estrellas que dixeron del por ende los abtores de los nuestros gentiles que sostenie el ex del çielo en los onbros, por que conosçie bien todas las estrellas e los poderes dellas- fue mi abuelo. Jupiter fue otrosi el otro mi abuelo, e sobre este avn de que me plaze mucho que es el mio suegro e padre de mio marido.

»E sabedes vos bien que Jupiter es el mayor prinçipe del mundo, e dios e sennor de todos los nuestros dioses. E sabedes otrosi que todos le temen e le obedecen, e a mi temen me otrosi las gentes de Frigia. E del palaçio de Cadino so yo


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sennora; e las çibdades con sus pueblos e el regno que mio marido gano, yo e el lo mantenemos e somos ende sennores. E tanto somos ricos e abondados que a qual quier parte que yo cate de toda mi casa e de todo mio regno, veo muy grandes riquezas e todas mias. E demas que quien me vee e la mi cara catare, vera que so derecha de seer deesa. E sobresto que yo he siete fiios e siete fiias, mançebillos vuiados, e en edad de auer ya de los fiios nueras e de las fiias yernos, que quando esto fuere, que seran altantos commo ellos e se faran grand conpanna en vno.

»E pues si entendimiento auedes e alguna mesura a en vos, demandad agora razon a esta soberuia que vos contra mi fazedes. O ¿donde osades e sodes atreuidas de adelantar de mi a Latona, fiia de Çeo el gigante, fiio de Titano el gigante otrosi? E pues ¿que fazedes en que dexades a mi que vengo de los linages que vos digo, e he la generaçion e las riquezas que vos digo e el poder? E dexades a mi qual yo digo, e onrrades a aquella que andaua fuyendo por todo el mundo pobre, e penada, e segudada de la deesa Juno; que nin le cabie en el çielo, nin en la tierra, nin en las aguas, nin la resçebie ninguno destos elementos, nin fallaua sola mente lugar do se parase a parir fasta que llego a la ysla Delos e subio en ella.

»E aquella ysla Delos conteçie estonçes la marauilla que oymos contar por escritos de sabios que era vn monton de tierra que se andaua por la mar de vn lugar a otro, e atal la veyen los otros andar aquella tierra. E asi commo ella andaua de vna parte a otra, asi se andaua Latona en ella, que la non podie desechar de la tierra; e alli andando pario. Pues, ¿vedes a quien llamades deesa e fazedes sacrifiçios? E si ella pario vn fiio e vna fiia, he yo siete fiios e siete fiias. Asi que lo que ella a quanto en esto, non es mas de la setena parte de lo que yo he. E yo so bien andante e lo sere sienpre; e desto ¿quien deue dubdar? E las grandes riquezas que yo he me fazen a mi segura, ca tantas son que la natura misma non me puede tener danno por que, maguer que me tuelle mucho, mas me dexara, ca los mios bienes son sin mesura grandes. E maguer que me tuelga algunos de mios fiios, pero non me aduro a auer dos fiios e non mas. Onde yd agora apriesa, e partid vos destos sacrifiçios, e dexad esas guirlandas e esos afeytes. E yd uos para vuestras casas, e aued paz, ca esto que fazedes antojança es e vanidat; e partid vos de mal seso.»

E las tebanas fizieron asi commo su sennora les dezie. E partieronse de aquellos sacrifiçios, e dexaron todos los afeytes con que yuan alla, e tornaronse para sus casas. Pero aorauan a Latona en poridat en sus voluntades e en sus oraçiones.

[CDXCVII.] De lo que Latona fizo contra la soberuia de Niobe e se razono contra amos sus fijos.

Latona, quanto mas sin fiios era que Niobe, tanto mas sannuda fue por ello. E mouiose de alli, e fue e subio en somo de la cabeça de vn monte a que dezien Çinto, e llamo y a aquellos dos sus fiios que ella auia. E eran estos Febo e Diana, commo es dicho. E dixoles: «Fiios, yo so vuestra madre, asi commo vos sabedes, e fuy esforçada que biuiesedes e luziesedes, e fuy muy coraznuda por que fuesedes vos criados. E crie vos yo a las mis tetas, e contendi conbusco fasta que viniesedes al estado e a la onrra en que oy sodes. E so deesa e tal que a ninguna de las otras deesas non obedesçia synon a Juno sola. Mas asi ha fecho la reyna Niobe contra mi, que dubdo si so deesa o sy non; e ando vedada e arredrada de todos los tenplos de la tierra.


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»E fiios, non es esto aquello de que me yo duelo sola mente, ca sobre la desonrra que me fizo aquella Tantalis -que se preçia por el rey Tantalo, su padre, de quien se alaba ella que le asentaron los dioses a sus mesas a comer e comio con ellos- e avn tanto fue loca e soberuia que se atreuio de adelantar de uos a sus fiios. E dixo de mi que non auia fiios, e llamome mannera en lo que ella caya avn. E sobresto mostro y la enemigadera lengua de su padre.»

E estas que aqui son dichas fueron las razones de la querella que Latona fizo a sus fiios. E sobresto quisierales rogar e echar se les a los pies en preçes, rogandoles e pidiendoles que le diesen derecho de la reyna Niobe e de su conpanna. Mas dixo Febo: «Madre, dexad estas razones que nos detenemos en ellas, ca bien entendemos que fue.» E dixo la fiia otrosi eso mismo. E pues que estas palauras ouieron dichas Febo e Diana a Latona, su madre, dize el abtor que entraron en sendas nuues, e que subieron en ellas, e fueronse amos quanto mas a priesa pudieron para el palaçio del rey Cadino, do auian grand sennorio aquella reyna Niobe e aquel rey Anfion, su marido. Pero es de saber que el rey Cadino reynaua y avn estonçes, e tenie el mayor poderio del reyno.

[CDXCVIII.] De commo mato Febo a los siete fiios del rey Anfion e de la reyna Niobe.

Fuera de la çibdat de Tebas açerca del muro estaua vn canpo muy grande e muy llano, e muy buen prado para bofordar, e alançar a tablado, e para fazer y otros juegos quales quier. E estaua vsado de cauallos e de carros, segunt la costunbre del tienpo que auie estonçes alli en aquel canpo; e estaua y la corredera sienpre muy bien parada e guisada. E alli venien toda via a trebejar las cauallerias de la çibdad e de la tierra, e los fiios de los reyes, e los infantes fiios del rey Anfion e de la reyna Niobe. E obraron estonçes Febo e Diana sobre si e sobre los que los podien ver del saber de la magica, donde eran en los primeros tienpos muy grandes sabios todos los mas de los grandes omnes e altas duennas. E fizieron por sus encantamientos que los non pudiesen veer los omnes, e llegaron desta guisa a aquel canpo.

E vinieron alli aquel dia, commo solian de antes, los mayores fiios de la reyna Niobe, e subieron en sus cauallos muy buenos e muy guisados. E el mayor dellos, que auia nonbre Hismanos, asi commo subio en su cauallo e lo començo a mouer e le fazia fazer a las vnas e a las otras partes, firiol Febo de vna saeta. E el infante dio vna grand boz e dixo: «¡Ay!» E quando llegaron los omnes e lo cataron que auia, vieronle do tenie aquella saeta espetada por la garganta. E en todo esto de guisa fue ferido que luego salio de memoria, e soltaronsele las manos, e cayeronsele dellas las riendas. E cayo por la çeruiz del cauallo, e reçibieronle los suyos en braços.

E el otro hermano segundo en pos Hismanos, que fue el primero de todos, ovo nonbre Safilo. E quando oyo el sueno de aquella ballesta e vio el fecho del hermano, marauillose mucho e fue muy espantado. E aqui pone el abtor vna semejança de commo fizo alli aquel infante Safilo, e diz que asi commo faze el maestre de la naue en la tormenta de la mar quando vee las nuues, e el nublo leuantar se e venir muy cargado de agua e brauo, e con grand tenpestad, abaxa el las velas e llegalas vnas a otras por que non le entre la lluuia e el viento dentro en la naue -e asi fizo aquella ora aquel infante Safilo que se contorçio todo en si e començo de foyr. Mas tiro estonçes Febo su saeta, e espetogela en somo de la seruiz, e pasole la garganta toda asi que todo el fierro le paresçia de la otra parte. E Safilo, asi commo venie acostatado todo contra adelante commo deue fazer quien corre cauallo, derribose con


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aquella ferida por la çeruiz del cauallo a tierra todo ensangrentado ya de la su sangre.

E el ermano terçero, que auia nonbre Fedimo, e el quarto hermano, a que llamauan Tantalo -commo al rey Tantalo, su abuelo, padre de la reyna Niobe- andauan en aquel canpo trebejando, mas estauan en otra parte aluenne e non oyen el mal de los hermanos commo eran muertos. E estos dos dexaron los otros trebejos, e tornaron al trebejo de la lucha, e luchauan amos hermanos. E asi commo se abraçaron e estauan bien llegados por se parar sus mannas commo se echasen el vno al otro, enbio Febo de la ballesta vna saeta. E tal golpe les dio que, asi commo estauan abraçados, asi los paso a amos de parte a parte. E aora se derribaron amos, e dieron grandes bozes, e cayeron amos en tierra. E çerraron los ojos, e desora enbiaron las almas, e fincaron alli muertos.

E en todo esto Alfenor, que era el quinto hermano, corrio alla dandose grandes feridas en los pechos; e yua por alçar los e conortar los. E estando el en esto en aquella piedat que fazie contra sus hermanos, enbio Febo otra saeta de su arco, e diole por las espaldas, e paso gela a la otra parte de los pulmones en las orejas della. E asi commo se le fue saliendo la sangre, asi se le salio el alma con ella.

E alli estaua Damasiton, que era el seseno destos infantes. E este infante Damasiton traye los cabellos luengos, e amarillos, e muy apuestos; e el muy apuesto varon. E este non fue ferido de llaga sinple, ca le firio Febo dos vezes de dos saetas. E diole de la primera saeta en la coyuntura que se faze en la rodilla alli do se acaba el muslo e se comiença la pierna. E mientra se el abaxo a tirarse de alli aquella saeta con la mano, enbio Febo otra, e diole con ella por la garganta, e entrole fasta somo de las pennolas. E diz aqui el autor que tan grande fue el poder de la sangre que salie por la llaga, que la fuerça della echo fuera de la garganta la saeta, e que yua la sangre mucha del; e desque la sangre se acabo de salir, que le salio el alma.

E de todos aquellos infantes non fincaua ya sinon el postrimero, e auie nonbre Ylioneo. E este, quando vio aquellos males e non veye donde venien, alço los braços al çielo e rogando en balde comunal mientre a todos los dioses, non sabiendo commo non eran todos de rogar en este fecho. E dixo: «¡Perdonadme, dioses sennores, e aued merçed!» E mouido fuera estonçes Febo a auer le piedat, mas auie ya enbiada del arco la saeta e non la pudo tornar; pero enflaqueçiole el golpe. E con todo eso firiolo, e fue la ferida chica; mas pero con aquel golpe chico se murio el alli luego.

[CDXCIX.] De commo el rey Anfion e la reyna Niobe fizieron en pos esto.

Sonaron luego las nueuas de aquel fecho tan malo e tan brauo a la reyna Niobe. E la fama de tan grand mal, e el dolor del pueblo, e los lloros, e los duelos, e llantos de los suyos fizieron a la madre çierta de aquel destruymiento tan adesora fecho. E marauillose ende mucho de commo osaran los dioses cometer tan grand fecho. E fue muy yrada por tal fecho que fizieran, nin tamanno poder ouieran ellos para tan grand mal e tan estranno fazer. E dezie ella asi, pero non sabie avn quien lo fiziera.

E el rey Anfion, padre destos infantes, alli fiziera otrosi lo suyo en aquel duelo. Mas, segund dize e razona Ouidio en el seseno libro del su Libro Mayor -do cuenta el esta otra razon- diz que Anfion de commo le llegaran las nueuas primero que qual ora le llegaron e las el oyo, que tal ora tomo apriesa su espada, e diose con ella por los pechos, e metiosela toda por ellos. E tan grande e tan


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mortal fue el golpe que luego en aquella ora fue muerto, e acabo alli la vida e el dolor con ella. E diz que non fizo el y mas.

E razona del estado de la reyna Niobe el autor otrosi, e dize: «O ¡quanto departimiento auie esta Niobe de agora de la otra Niobe!» E entiendese esto que se dezie de sy misma, ca el otro dia quando segudaua el pueblo que non fuese a los altares e a los sacrifiçios de Latona -ca yua ella estonçes alta e muy loçana por medio de la çibdat, tanto que los suyos e los que bien la querien que se pagauan mucho ende e que deseauan yr tan bien andantes e tan guarnidas-, tan bien andante yua ella que quien quier que la veyese avrie enbidia della. E mas en esta otra ora mucho se paro desemejada e tan mezquina que duelo aurie della avn el que fuese su enemigo.

E pues que le aduxeron los fiios muertos e le pararon delante siete lechos con ellos, començo de los vnos a los otros a besar los muchas vezes sin otra ordenança, maguer que yazien ya frios. E en pos esto alço al çielo los braços, que tenie ya todos encardenidos firiendo se los con el dolor de los fiios e del marido, e dixo asi: «Latona, la cruel, ¡euas! ¡Fartate agora del nuestro dolor! ¡Fartate e enllenate del nuestro lloro e del nuestro duelo! E mientra esta partida de los nuestros yaze destruyda e mientra yo ando corriendo por siete mortajas, ¡ensalça tu e tu enemiga pues por vençedora sales! ¡Lidia, e batalla, e lieua el vençer; e paga el tu coraçon, e fartalo! Mas pero avn con todo esto ¿por que te llamo vençedora? ca mas finca avn a mi, mezquina -qual so parada e finco- que a ty bien auenturada e bien andante; ca avn despues de tantas muertes e mortajas commo estas, finco yo por vençedora con siete fiias que me fincan avn biuas.»

[D.] De commo murieron las siete infantes, fijas del rey Anfion e de la reyna Niobe.

Pues que la reyna Niobe ovo dichas aquellas palauras soberuias e locas, non cato al sinon quando sono el arco con la saeta que Diana enbiaua del. E el sueno del espanto a todos sinon a Niobe sola. E dize el autor que era asi atreuida para su mal.

E estauan alli vestidas de pannos prietos de duelo sus fiias, todas siete ante los lechos de su padre e de sus hermanos, mesandose e faziendo duelo. E estando ellas asi faziendo duelo de aquella guisa, firio Diana de aquella saeta a la vna dellas de guisa que le paso el cuerpo e le saco de las entrannas en el fierro. E asi commo estaua besando a su hermano, asi cayo alli luego muerta con el. E la otra infante segunda non veyendo avn esto, trabajauase de conortar a su madre en aquella mezquindat. E estando ella asi, firiola Diana encubierta mente de guisa que nin lo vio ella, nin su madre, nin otro ninguno de quantos y estauan. E diole golpes encubiertos; e perdio ella luego la fabla, e saliosele otrosi luego el alma.

E la terçera hermana, quando esto vio ella que se trabajaua para fuyr, otrosi cayo ferida e murio luego. E la quarta destas infantes que se leuantaua para fuyr, otrosi cayo muerta çerca de la otra hermana. E la quinta se ascondie; e la sesena estaua tremiendo de miedo, commo donzella e fiia de rey e de reyna. E tan bien aquella que se ascondie commo la que estaua tremiendo, amas fueron feridas del arco de Diana; e alli do estauan y cayeron muertas. E en todo esto, muertas de aquella guisa la quinta e la sesena, non fincaua ya de hermanos nin de hermanas synon la menor de las infantes; e era ya esta la postrimera.


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[DI.] De commo fizo la reyna Niobe e fue della despues de todo esto.

La madre, quando aquello vido, leuanto se e echose sobre aquella fijuela, e cubriola con todo su cuerpo e con todo su vestido. E dixo contra quien gelas mataua: «Quien quier que seas, ¡dexa ya toda la soberuia e la loçania! E pidote e ruegote que me dexes esta pequennuela fija, vna de muchas, e llamo de cabo pequennuela e vna.» E demientre que pidie, esta pequennuela e por quien rogaua, en rogando por ella la madre, cayo muerta la ninna. E finco la madre biuda del marido, e huerfana e mannera de todos sus fiios e sus fiias.

E veyendose ella asy commo sola de los que ella pariera, maguer que los tenie todos aderredor, e seyendo ella asi entre sus fiios e fiias e el marido, ateresçiose por tantos males commo veye. E parose yerta asy que nin se le mouie el cabello nin avn del cuerpo; e finco el color sin sangre en la cara; e pararon se le los ojos quedos e enduridos, que los non mouio e en semejança de tristes; e las mexillas otras tales, asi que en toda la su ymagen non finco ninguna cosa biua. E avn la lengua misma se le elo dentro en el paladar; e quedaron de mouer se le las venas, e la çeruiz de doblar se le, e los braços de mouer se le; e nin pudo andar nin pararse en los pies. E avn dentro en las entrannas asi fue endurida e tornada en dura commo piedra, e otrosi por todas las otras partes de su cuerpo. E en cabo parose toda dura e yerta commo la piedra, pero fincole tanto las lagrimas que lloraua que le corrieron por la cara.

E cuenta aqui la estoria que vino estonçes vn toruellino de vn viento muy rezio, e que la alço e leuola contra su tierra, e dio con ella en somo de vna cabeça de vn monte muy alto; e que alli se ritio e se desfizo; e que alli en aquel lugar do ella cayo e finco, que se fizo vn marmol que sacan avn agua dende e que sienpre llora e mana agua. E este dizen los sabidores que es el marmol natural -el que llora e enbia de si mas humor e agua en el tienpo de las mayores calenturas que en los otros tienpos.

[DII.] De commo fallo el pastor el altar de la deesa Latona.

Pues que esta marauilla que oystes del rey e de la reyna e de sus fiios e sus fiias conteçio, touieron aquel fecho por muy grand miraglo e temieron a la deesa Latona. E si fasta alli la onrrauan muy mas la onrraron de alli adelante. E fizieronle sacrifiçios, e quemaronle ençiensos e muchas cosas con muchas onrras. E asi commo seyen en aquellos sacrifiçios, començaron los omnes buenos e las buenas duennas de Tebas a auer emiente de muchas cosas. E retraxieron del fecho de Tantalo e de su fiio Pelopes, e de aquel rey Anfion e de Niobe; e en pos aquello todo vinieron a fablar de la santidat e del poder de aquella deesa Latona.

E retroxo alli luego vno de los que y seyen vna marauilla que oyera que conteçiera della, e dixo asi: «Vy ante desto commo vnos labradores despreçiaron a aquella deesa, mas non gela lograron. E es la razon estranna e non sabida por la vileza de aquellos omnes, pero es marauillosa. E vy yo el estrado e el lugar do aquella marauilla contesçio, e fue esto en los canpos de Liçia. Yo auia mio padre, omne bueno e ançiano e de dias de guisa que non era ya para luenga carrera, e por que el non podie andar, mando a mi leuar a los pastos nouillos muchos e muy escollejos por buenos que auiemos; e diome de aquella gente vno que fuese comigo e me guiase.

»E mientra andauamos por los pastos de aquella tierra, vi estar yo en medio de aquel lagunar vn altar viejo, e negro, e sennalado de quemaduras a sacrifiçios que se fazien y. E aquel que me guiaua,


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asi commo llego e vio aquel altar, finco los ynojos antel e fizo su oraçion; e dixo contra el altar su boz muy baxa commo perteneçe a oraçion: 'Vertudes de la santa deesa, aued merçed de mi e sed comigo.' E yo, quando le vi fazer aquella oraçion en su murmurio, finque los ynojos e fiz otrosi aquello mismo. E en pos aquello pregunte a aquel que me guiaua que aquel altar o aquella hermita si era de las najades, que eran las nuestras deesas de las aguas; o si era por ventura del dios Fauno, a quien nos llamamos el dios de las cabras, o de alguno otro dios de los naturales del lugar.

»E dixome estonçes aquel mi huesped: 'O mançebo, ningunt dios de montanna nin de aguas non ha en este altar; mas aquella tiene a este altar por su santuario a la que la reyna Juno, muger del rey Jupiter, vedo el mundo. E la resçibio en si la ysla Delos, que andaua estonçes mouediza por la mar, e la non pudo desechar. E andando alli aquella deesa, tomo vn ramo de vn arbol della con fojas, e pario alli dos fiios pesando mucho a la reyna Juno, su cunblueça. E esta deesa, de quien te yo digo, Latona es, fiia de Çeo el gigante e amiga del rey Jupiter, de quien pario alli aquellos dos fiios. E el vno dellos fue Febo, e el otro Diana.'»

[DIII.]La virtud que Dios fizo por Latona e torno los villanos en ranas

Avn cuenta el abtor que Latona non oso fincar en aquella ysla ante la reyna Juno, e que tomo en su seno sus fijuelos pequennuelos, e que se fue de alli; e que pasando por vna tierra que dezian Himerifera, que fazie el sol muy fuerte e la calentura muy grande. E yua Latona muy quexada de sed e desecada toda: lo vno, por el grand calor del sol; lo al, por que la mamauan los fijuelos. E yendo por aquella tierra, vio en fondon de vnos valles vn lago de agua. E andauan alli vnos aldeanos saluages que cortauan y sauzes, e sarças e vnos matorrales que auien menester.

E Latona, quando llego alli a aquel agua, finco los ynojos por beuer de aquel agua por que le amatase la sed e la esfriase. E aquella conpanna de aquellos villanos, quando la vieron, vedaronle que non beuiese y. E razonose estonçes la deesa contra ellos desta guisa: «Varones, vala me mesura por que me vedades las aguas, ca el vso de las aguas comunal es a quantos las an menester. E la natura non crio propio de ninguno al sol nin al ayre; nin las aguas fizo, ca elementos son en que se deuen criar todas las cosas que en ellos naçen. E yo a publicos dones vengo. E pero que publicos dones son, vengo yo omildosa a uos que me dexedes beuer desto que beue todo el mundo. E non so yo agora aqui venida para bannar nos aqui; nin queremos y lauar nuestros mienbros, pero que los traemos cansados e llenos de sudor; e nin queremos al sinon amatar la sed. E tanto traygo yo seca la boca que non puedo ya fablar, e fallesçeme ya en ella la carrera de la boz e en el beuer que me aquexa. E ruegouos que me dexedes tomar desta agua; e terne que me dades del mejor beuer e del mejor vino del mundo, e que resçibo de uos la vida, e que me la daredes en estas aguas. E si mas non, estos ninnuelos que trayo aqui tan pequennuelos e me tienen los braços en el seno, vos mueuan a piedad.»

Aqui dize el abtor que qual serie el cruel a quien aquellas palauras de la deesa Latona non pudiesen mouer a omildad. E pero que ella tan omildosa mientre les rogaua e gelo pidie, non le valio nada. Mas trabajaronse ellos de porfiar en vedar gelo, e sobresto de amenazar la si a ella llegase, e demas que la denostauan de malas palauras. E avn non les


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cunpliendo todo esto, estando la deesa çerca del agua, entraron ellos en el lago, e enturviaronle el agua con pies e con manos, e dando saltos por el agua e arriba e ayuso. E leuantaron el limo de fondon, e pararonlo todo turviado, que non era de beuer.

E Latona, quando aquello vio, con la grand yra que ovo dende oluidosele la sed; e non sufrio de alli adelante de dezir las palauras menores que convinien a deesa. E alço estonçes las manos al çielo faziendo su oracion, e dixo: «Pido yo merced a Dios que sienpre vos biuades en esta laguna.» E lo que la deesa pidio acabolo; ca asi commo lo ella ovo dicho aquellas palauras, tomo a los villanos grand sabor de beuir so aquella agua. E a las vezes se somorgujauan e se metian so el agua todos, e a las vezes sacauan las cabeças fuera del agua; a las vezes auian grand sabor de andar nadando adesuso, e a las vezes salir della e asentar se en la ribera, e a las vezes dar salto de cabo en el agua.

E mas avn estonçes andando en esto, dezien mal de sus lenguas e perdida la verguença alla do estauan so el agua; e querian dezir mal, tanto eran de malas lenguas. E tornaronseles ya estonçes roncas las bozes, e fincharonles los cuellos; e el grand sabor que auian de mal dezir fizoles grandes las bocas. E parose la fechura de los cuerpos tal que los espinazos yguales estauan con las cabeças, de guisa que semejauan que non auien cuellos. E fizo se les verde el espinazo e la mayor parte de los cuerpos, saluo el vientre. E en pos estas bueltas fueron por la virtud de Dios tornados todos en ranas, e dieron salto en aquel lago enturuiado. E alli visquieron sienpre fechos ranas.

E agora diremos de lo que quiere dar a entender el mudamiento de aquellos villanos en ranas.

[DIV.] De commo se entiende por la mudança de aquellos omnes en ranas.

Departe aqui asi el frayre que este mudamiento que se esplana por alegoria, que son palauras de dezir vno e dar al a entender. Onde dize que por Latona que se entiende religion, e por el agua del lago el aspereza deste mundo, e por aquellos omnes saluages los omnes que siguen las cosas terrenales; e de cabo diz que por omnes terrenales que se entienden los ydoleros. Onde es agora aqui el alegoria de los religiosos: esto es los omnes buenos e de santa vida que quieren beuir en este mundo segunt Dios, e beuer el agua de la laguna fascas pasar por las asperezas deste mundo; e que los estoruan los ydoleros -esto es los erejes- do ellos poder an, e enturbian la buena vida e a los buenos omnes.

E aquello que Latona fizo vino primero a los mouer a piedat e a bondat, e los malos omnes e crueles non la quisieron oyr; e que le enturviaron el agua en el lago es esto que los ereges non quieren oyr las dotrinas, nin llegar se a la creençia del verdadero Dios. E lo al que los maldixo Latona, e fueron ellos fornados en ranas e fincaron de morada por sienpre en aquel lago, es que maldize Dios a aquellos que tales son en si commo aquellos de quien auemos aqui dicho. E pues que ellos malos son en sy e dan mal enxienplo a los otros, desanparo los El en la fe e dioles mezquindat en que biuan sienpre. E el mal del pecador, este es desanparar se de Dios; ca seyendo el desanparado de Dios, viene el diablo, e fallalo atal, e faze en el lo que quiere. E al pecador non le faze Dios otro mal sinon desanparar le quando lo busca por que lo ha menester.


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[DV.] Del duelo que los de Tebas fizieron por el rey Anfion, su sennor, e por su casa.

De tales enxienplos commo este que es dicho e de otros que cuenta Ouidio ouieron emiente e fablaron los fiios dalgo de Tebas e las duennas que a los sacrifiçios de la deesa Latona se ayuntaron alli. E acabados sus sacrifiçios, torno todo el pueblo luego a fazer duelo por su rey e su conpanna, ca amauan todos a la reyna Niobe e auien grand duelo del su avenimiento. E fizieron grand duelo por ella, e por el rey, e por sus fiios.

E fue en ello aquel infante Pelopes, de quien auemos dicho que le matara el rey Tantalo, su padre, e lo diera a los dioses a comer. E tan grande fue el duelo que aquel Pelopes fizo por la reyna Niobe, su hermana, que se ronpio los vestidos de los pechos tanto que le paresçio el hueso del marfil que Jupiter le pusiera en los pechos en el lugar del aslilla, asy commo es ya contado.

E agora dexamos aqui estas razones, e departiremos de lo que auemos dicho de Niobe, e de sus fiios e de sus fiias, e lo que quiere dar a entender segunt lo departen los nuestros sabios.

[DVI.] De lo que da a entender el fecho de la reyna Niobe, e de sus fijos e de sus fijas, e de Latona e de los suyos.

Departe el frayre que por Niobe que se entiende la soberuia; e por los sus fiios -que eran siete- que se entienden siete cosas con que el soberuio cunple su soberuia: los pies, el pecho, la mano, la lengua, la nariz, la sobreçeia, los ojos. E estos son los mienbros de la soberuia, por que con cada vno destos mienbros faze el soberuio la soberuia e en cada vnos puede omne entender al soberuio. Las fiias de Niobe, fascas de la soberuia, son estas otrosi: el soberuio andamio del pie, e el soberuio sospiro del pecho, e el soberuio desden de la lengua en las palauras, e el torçer de la nariz, e otrosi el finchamiento de la sobreçeia, e el sannudo catar de los ojos.

E por Latona se entiende la religion; e la religion deue aver dos fiios, commo dize el autor que los ovo Latona. E aquellos dos fiios de Latona, llamaron al varon Apollo e a la fiia Diana. Por Apollo se entiende la sapiençia, e por Diana la castidat. E estos son los dos fiios que el religioso deue aver: sapiençia e castidat. E estas son las dos cosas con que el omne quebranta la soberuia e los deleytes de la carne, e omillan los, asi commo los fiios de Latona mataron e omillaron a los fiios de la reyna Niobe.

Por aquello al otrosi que dize el autor que fue aquella reyna Niobe mudada en piedra marmol, dize el frayre que se deue entender que pues que el soberuio a tiradas de si todas las maneras de la soberuia e es tornado a vida ordenada e buena, que deue seer en ello firme; e que aquesto da a entender aquella piedra e fascas firmedunbre en el bien. E commo aquel marmol llora, diz que asi deue el omne llorar sus yerros para gozar se ende despues.

E agora por ençerrar aqui las razones de la cosa del rey Tantalo diremos del en este lugar que da a entender.

[DVII.] De lo que se da a entender por el rey Tantalo, e por Pelops, su fijo, e por la deesa Çeres.

[Por el rey] Tantalo, asi commo departe el frayre, se entiende el omne auariento e que es ta[l na]tura que, ma guer que le vengan sus amigos e los resçibe el, que de su grado antes les daria a comer los siruientes e avn los fiios que non los dineros por non espender lo que a. E dan los sabios esta alegoria e este entendimiento non por que el fuese auariento, mas por que mato su fiio; ca dicho auemos nos ya de aquel rey Tantalo,


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commo mando buscar muy conplida mente de quantas cosas se pudiesen fallar por la tierra para el conbite de los dioses e de las deesas. Mas esto asy lo dezimos que lo fizieron tan bien los buenos gentiles e sabios commo los nuestros santos padres e sabios otrosi, que pusieron vnas razones en vnas personas e dieron a entender otras cosas por ellas.

E de aquello al que diz otrosi el Ouidio que fizieron puestas a aquel infante Pelopes, departe maestre Johan el ingles que commo quier que aquel fecho ouiese conteçido de aquel ninno, que por las puestas del que se entienden los tienpos del anno en que se pierde la plantia de los frutos de la tierra. E pero que se puede entender que asi commo el ninno de pieças fue tornado entero, que asi las plantias perdidas por algunos tienpos se cobran de cabo por esos mismos. E esto del comienço del mundo aca fue e sera sienpre de aqui adelante de venir tienpos buenos e malos; e en los buenos venir las cosas bien, e en los malos perderse e menguar. E quando los malos mejoran e se tornan en buenos, recobran las cosas con ellos e tornanse en su plantia buena. E el estado de los tienpos por qual el se parare aduze el estado en las cosas.

E por aquello que dize otrosi Ouidio e los otros abtores que comio Çeres el aslilla de Pelopes, departe el frayre e dize que Çeres era deesa de la tierra de los sus gentiles. E por que entre todos los dioses e las deesas Çeres fue la que primero gosto e comio de la carne del omne, que se da a entender que la tierra es el elemento que mas cria las cosas e que ella las come e las gasta. E acaesçio a ella de comer el mienbro de aquel lugar que auemos dicho por que alli es el trecho del cuerpo de toda animalia por do la uianda entra en el; e que se da a entender que por alli por do el gosto de las viandas se faze en las animalias que por alli vienen ellas a gastar las la tierra. E por aquello que Çeres comio aquel mienbro e lo torno y, e se cobro el ninno e fue entero, que se entiende que asi commo la tierra cria las cosas e las come, que en esa manera otrosi las cria de cabo e las aduze a ser en su estado.

E agora dexamos aqui las otras razones; e tornaremos al fecho de las tres deesas, e de Paris, e del juyzio de la mançana.

[DVIII.] De la yda de las tres deesas al pastor Paris e de las sus razones sobre el pleito de la mançana.

Librado en la corte de los dioses el fecho del conbite del rey Tantalo, commo es contado, e partidos ende los dioses todos, ouieron las tres deesas e Mercurio acuerdo de yr a Paris a juyzio de la mançana, e fueronse para el. E Paris andaua estonçes en los montes a que dezien Ascra con los ganados del rey Admec que guardaua el por el pastor, su amo, que lo criara. E vinieron alli a el las tres deesas, Juno e Venus e Pallas, e con ellas Mercurio por su fiel. E quando començaron a entrar por el valle de aquellos montes de Ascra adelante, estaua y Paris e seye a la sonbra so vn grand robre; e vio las commo venian. E segunt el guisamiento que las el veye traer e de commo paresçien, entendio muy bien que podrian ser de las mayores e mas onrradas duennas del mundo, segunt commo lo eran ellas.

E quando fueron viniendo contra el, leuantose el e salio contra ellas. E era Paris de los grandes e de los mançebos fermosos del mundo. E quando llego a ellas, omilloseles. E ouieron y sus palauras de su resçibimiento muy apuestamente, e desi fueronse para aquel arbol do seye Paris quando las viera venir. E mandara el de antes tender ropas e fazer estrados deso que los pastores tenien; e


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asi commo llegaron las deesas e Mercurio, fueron a seer. E demandoles luego Paris que que era aquello que querian; e respondieronle ellas que a pleyto venian antel.

[DIX.] De lo que la deesa Juno razono ante Paris en el pleito de la mançana.

Las tres deesas, Juno e Palas e Venus, pues que se pararon ante Paris sobre razonar su pleyto, touieron por bien de dar el auentaja de dezir primero a la deesa Juno. E pues que las otras deesas le otorgaron que razonase primero, leuantose e parose ante Paris mucho apuesta -e tenie en la cabeça vna corona de oro con muchas piedras preçiosas- e començo su razon commo duenna entendida. E, dixo: «Paris, sepas que me plogo quando Jupiter ante ty nos mando venir, ca se yo que entiendes tu muy bien el derecho e que le amas judgar. Sepas que yo so hermana e muger del rey Jupiter, que es el grande enperador e sennor de los reyes e de la tierra. E entender puedes tu que si el duenna mas fermosa e mejor que yo ouiese fallado para su muger linda, non tomara a mi. E de mi fermosura non quiero agora aqui mas razonar, ca lo que a ojo paresçe non ha menester otras prueuas. Pero tanto quiero y dezir que por la mi fermosura muchos omnes andudieron penados e andan agora. E si lo demandases, esto podria yo asaz prouar. E por que yo so tan fermosa, me dieron semejança a los pauones que an las pennolas mas fermosas que otras aues; e fizieron lo por razon de ayuntar fermosura a fermosura, en que puedes entender asaz quant fermosa yo so. E tengo que deues judgar para mi la mançana. Onde te digo que si tu a mi la dieres, que te fallaras bien en ello e naçer te a dende tanto de algo que nunca te veras menguado de ninguna cosa que menester ouieres; e si tu al judgares, sere querellosa de ty e avre grand pesar.»

[DX.] De lo que la deesa Pallas razono sobre este pleito.

Pues que la deesa Juno ovo dicho, leuantose Pallas -e tenie su espada çinta commo deesa de batalla- e dixo asi: «Paris, razonado a la reyna Juno e dixo quanto quiso. Agora oye a mi, e dire yo, ca de grand linage viene la deesa Juno commo ella dixo, mas otrosi te digo que vengo yo de ese mismo linage. E avn digo mas que de ojos e de cara que mas fermosa so que ellas amas, e so tal que tengo que non se por que me preçie menos que vna enperatriz. E sobresto so ligera de pies, e caualgo bien, e tengo armas apuesta mientre, e vso çierta mientre de ballesta. E sin este nonbre Pallas me llaman Minerua. E muestran en mi esto estos dos nonbres, ca en lo que me dizen Pallas so deesa de los saberes liberales; e Minerua, deesa de batalla, e corro monte e caço. E quando dello vengo, tan fermosa me paro que ninguna dellas non ygualaria comigo en paresçer bien. Onde tengo que por todas estas cosas, o por qual quier dellas, deuo auer yo la mançana. E demas, Paris, tu deues saber que deues valer por caualleria; e commo so yo la maestra e la deesa, que te he a guiar e a ayudar en ello para ser y tu bien andante. E si quisieres, oy me puedes tu ganar para sienpre. E avn te digo mas que si yo desta vez en ty fallesco que la mançana para mi non la judgues, y conteçera fecho por que tu te arrepientas e non te valdra nada. E si tu orejas as, bien deues esto oyr lo e entender lo.»

[DXI.] De lo que razono donna Venus por si en su pleito.

Pues que Juno e Pallas ouieron razonado lo suyo, leuantose Venus muy apuesta e parose ante Paris. E cuenta della la estoria que vino y atan fermosa que entre las otras dos deesas non auie


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y quien tan bien paresçiese. E del su linage dize otrosi que ella e Juno e Pallas que de vn abolorio venien. Segunt las estorias de los linages de sus gentiles, cuentan que era Venus muy bien tajada de cuerpo, e muy ensennada, e bien razonada; e por mostrar commo paresçia ella mejor que las otras en quales quier cosas e en qual quier manera, diz que se puso alcofol en los ojos, e tinxo sus sobreçejas, e conpusose de sus afeytes. E quando ovo de fablar, tirose su ante faz e cato contra Paris faziendole de la cara sus sennales; e esto era por dalle a entender que touiese ojo e mesurase entre ella e las otras qual meresçia seer judgada por mas fermosa.

E començo a razonar su pleyto, e dixo asi: «Paris, si tu derecho quisieres judgar sin otras razones tener, ya vees por ojo para quien deues judgar la mançana e quien la deue auer pues que por mayor fermosura se deue ganar. Demas si linage de alta sangre en fermosura a de ayudar, de alli vengo yo donde ellas dixeron que vienen. E quanto es en el alabança del linage, verdat te dixeron; e avn de la mi generaçion te quiero mas dezir: fiia so yo del rey Saturno, e fuy engendrada en la espuma de la mar, e sali yo de luego tan fermosa que muchos se perdien por la mi fermosura. E quando Mares me ovo ganada, touose por de muy buena ventura.

»E otrosi en quanto es en dar juyzio derecho, çierta so yo que tu derecho faras. E digote que si tu para mi judgas la mançana, don te dare que en quanto biuas sienpre te gozes con el; ca la que te promete riqueza non tengo que te prometa grand cosa, ca yo se que sin eso avras tu asaz dello. E de la promesa de caualleria e de armas te digo otrosi que Ector, el de Troya que a ende grand prez, que non es en ellas mejor que tu. Onde lo que te estas deesas prometen non es por al sinon que te quieren trasmudar por que tu non judgues derecho. E si tu bien las entendieses, mas te escarneçen que te non onrran; ca si lo que a ty pertenesçe catasen, mesurarien commo eres fiio de rey e aquello te prometrien lo que a ty conviniese.

»E la cosa que tu mas menester as tengo yo que es bien casar; e esto dar o toller en la mi mano es e ninguna dellas non a ende poder. E si esto por mi non ouieres, non lo avras por otrie. E si tu para mi la mançana judgares, casamiento te dare yo qual quisieres: quier de muger casada, quier de por casar, qual tu me pidieres; ca yo so Venus, la deesa de la fermosura, e tengo en mano e en mio poder todas las fermosas. E qual dellas tu pidieres yo tal te la dare. E si tu judgares commo deues, asi fare yo contra ty commo te promety.»

[DXII.] De lo que Paris judgo a las razones de las tres deesas sobre la mançana.

Oydas las razones de las tres deesas, dixo Paris: «Departir quiero yo sobre lo que cada vna de uos dixo ante de la sentençia, por que sea mas manifiesta la verdat de lo que yo judgare. Vos, deesa Juno, razonastes que erades mas rica que las otras e mas poderosa deesa. E vos, deesa Pallas, dexistes que erades poderosa de las batallas, e deesa e sennora dellas, e auiedes ende la ventura e el saber. E vos, deesa Venus, mostrastes otrosi que vos erades poderosa de las aposturas e de las fermosas. E destas razones departo yo asi: que la tierra e el reyno, que la deesa Juno razono por si, que bien es verdat que son riquezas en que a grandes viçios e deleytes; mas esto non es razon de fermosura. E de lo de la deesa Pallas otrosi, que diz que es ella sennora e deesa de batalla e que darie della ventura e donario a quien quisiese ca es ende poderosa, departo otrosi que la batalla que grand gloria es para quien la vençe e grand onrra, e creçele y el poder; mas digo que la batalla non ha razon de fermosura.

»E a lo que la deesa Venus razono por


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si, que ella era poderosa de las aposturas e de las fermosuras e deesa que podrie dar la mas fermosa muger que fuese a quien ella quisiese -desto departo yo otrosi que tengo que es con derecho, que aquella que de las aposturas e de las fermosuras es poderosa, e sennora, e deesa, e tiene la fermosura en poder, judgo a esta por mas fermosa que a qual quier de todas las otras mugeres de la tierra e que a todas las otras deesas. E por sentençia de juyzio a ella mando que dedes la mançana, e para ella la judgo.»

E la deesa Juno e la deesa Pallas fueron muy tristes, e ouieron muy grand pesar por que judgara la mançana para Venus. E amenazaronle que non gelas lograria el, e todos lo suyos, e la çibdat donde el era e el reyno. E estas palauras dichas, leuantaronse ellas amas de alli luego e fueronse su carrera sin todo otro despedimiento. E la deesa Venus, que fincaua en su cabo con Paris, gradesçio mucho a Paris quanto alli auia fecho, e fuese otrosi su carrera.

E agora contar vos emos de commo Paris ovo la graçia de su padre, el rey Priamo.

[DXIII.] De commo Paris ouo la gracia de su padre, el rey Priamo, e le resçibio en su tierra.

Mucho sono por todas aquellas tierras este fecho de las tres deesas, e de aquella su mançana, e del juyzio que Paris y dio; tanto que maguer que Parys era ya muy nonbrado por todas esas tierras por los juyzios que daua derechos, mucho lo fue mas de alli adelante. E commo quier que el rey Priamo auie oydo del por otros juyzios que auia dados, oyo de aquella vez muy mas; ca estonçes toda la tierra fablaua de aquel pleyto de las deesas e del juyzio que Paris y diera, tanto que el rey e sus fiios fablaron en aquel fecho.

E en pos eso apartose el rey con la reyna Ecuba. E fablaron amos en el fecho de Paris, e departieron sobrello desta guisa: retroxieron luego entre si el suenno que la reyna sonnara, e de commo lo que ella pariese auia a destroyr a ellos e a todo su reyno; e mandaran por ende leuar la criatura que ella pariese a los montes e que se perdiese alla; e commo fue la criatura echada; mas su ventura fuera que se non perdiera. E departieron y, ca lo trayen mucho los omnes e lo auien ellos ya oydo, que aquel pastor que diera aquel juyzio que aquel era el su fiio que fuera echado; e que pues que dezien del todos que era muy grande, e muy fermoso, e muy ensennado, e muy sesudo, e de buenas maneras, e muy escogedor de derecho, tanto que bien semejaua de linage de reyes; e que non auien por que non enbiasen por el e resçebir le por su fiio, ca aquello que ellos del suenno de la reyna auien oydo e auien miedo dixeron asi que de suso era fadado e estableçido de conplir se, que lo non podrie otro desuiar sinon el que lo estableçiera. E si desuiado ouiera a ser por alguna guisa que aquel infante que muriera e que non visquiera mas, que se acomendasen a Dios e que reçibiesen su fijo; e Dios que fiziese y lo que El touiese por bien.

E desque el rey e la reyna ouieron este acuerdo entre si e lo libraron desta guisa, llamaron sus fiios -a Ector e a los otros- e mostraron les las razones que auian auidas; e que si ellos en ello acordasen, que querian enbiar por Paris e reçebir lo por fiio. E los infantes vieron que el que auia a eredar que non perdie y nada, nin a los otros que les non tenie y danno ninguno el resçebimiento de Paris. Fallaron se todos en resçebir le e que enbiasen por el, e dieron y luego sus caualleros con sus cartas que fuesen por el e que lo aduxesen.

[DXIV.] De commo fueron por Paris, e se vino con su amo para el rey Priamo.

El pastor Paris, pues que ovo dado la sentençia de la mançana a las deesas, fincose en guarda de sus ganados e fazie commo antes. E en todo esto dormie alli


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Paris vna noche: e vino a el en suennos la deesa Venus e dixole commo le auien a conosçer e resçebir muy ayna por fiio el rey Priamo e la reyna Ecuba, e Ector e los otros sus hermanos por hermano. «E tu yras e seras muy bien resçebido. E desque fueres ya en la graçia de tu padre e de tu madre e de tus hermanos, auer me as menester para vengança de desonrra que sera fecha. E estonces te dare yo la duenna que te promety, la mas fermosa de que tu en el mundo oyeres; e quier sea fermosa quier otra qual quier, qual la pidieres, tal te la dare.» E dichas estas palauras, desfizose Venus del suenno e fuese.

Paris desperto, e retroxo en su coraçon aquel suenno, e touolo en la voluntad. E en pos aquello llegaron los mandaderos del rey Priamo e de la reyna Ecuba e de sus fiios; e el resçibio los muy bien e muy ensennada mientre. E desi fablaron ellos con el e dixeronle por lo que venien. E asi commo el rey Priamo e la reyna Ecuba oyen que aquel pastor Paris era su fijo, el que fuera echado, otrosi oye el que el rey Priamo era su padre e la reyna Ecuba su madre. E respondio a aquellos caualleros que venien a el con aquel mandado, e dixoles asi: «Ruegouos agora mucho, commo vos sodes caualleros fiios dalgo e auedes derecho en bien, que vos me desenartedes e me digades la verdat por que vos venides; ca non querria yo agora que me vos leuasedes en razon de fiio de rey, e despues que fincase escarnido e perdiese mio logar que tengo, e desi ouiese a buscar otro por do guaresçiese. Esto vos ruego que non querades vos fazer.» E los caualleros estonçes aseguraron a Paris por las cartas que le aduxieron, e por sus palauras, e por su omenage que asi era.

E Paris, pues que fue ya çierto e firme que en todo en todo asi era commo lo dezien los caualleros, guiso commo se fuese con ellos. E enbio luego por el pastor, en cuyo lugar guardaua el ally aquellos ganados del rey Admeth, a dezir le el fecho en que era e que viniese, ca mucho era ally de menester. E el pastor vino. E fablaron amos en vno sobre aquel fecho; e plogo mucho al pastor de quanto Paris le dixo. E demando Paris a su amo conjurandolo muy afincada mientre que le dixese commo lo fallara, maguer que gelo auia ya dicho algunas vezes; e el dixole toda la verdat e fizole ende çierto.

E en pos esto acordaron amos de commo fiziesen. E Paris, guardando sy le serie menester alguna prueua en alguna cosa ante el rey e la reyna e sus fiios, trauo con su amo que fuese con el; e el otorgo gelo muy de grado e plogole mucho. E Paris dio estonçes a su amo muy buena cuenta de sus pastores, e de sus ganados, e de todas quantas cosas del touiera. E pusieron todas sus cosas alli en recabdo, el e su amo, e fizieron muchos plazeres e muchas onrras a aquellos caualleros que vinieran por Paris. E dio alli el pastor a su criado Paris muchas vacas e muchos otros ganados que leuasen con el por que ouiesen que comer e que dar. E dexada alli toda la cosa en recabdo, fueronse su carrera. E tenie alli Paris, do andaua por los montes con los ganados, vna duenna bien fiia dalgo que auia nonbre Oenone; e leuosela consigo.

[DXV.] De commo fue Paris resçebido del rey Priamo e de su casa.

Quando se venie Paris para el rey Priamo e eran ya non muy aluenne de la çibdat, adelantaron se los caualleros que vinieran por el e fueronlo dezir al rey, su padre, e a la reyna, su madre, e a los hermanos. E el rey e toda su casa fueron muy alegres, que mas non si quier por veer a omne de quien tanto fablauan todos los pueblos. E salieron estonçes los infantes, fiios del rey Priamo, con otras cauallerias a resçebir le. E desque llegaron con el al palaçio, resçibiolo muy bien el rey e todos los que eran con el; e desi la reyna, e sus fijos, e sus fiias, e todo el palaçio, e toda la corte. E aquel dia non fablaron en al synon en conbites, e en solazes, e en alegrias.


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[DXVI.] De commo el infante Paris se razono ante el rey Priamo e la reyna e sus fijos.

Otro dia apartaronse el rey e la reyna e sus fiios con Paris, e dixeronle la razon por que auian enbiado por el; e demandaronle alli todo su fecho que les dixese todo su avenimiento e su fecho, e quien era en quanto el sabie de si. E Paris, commo entendido e sabido mançebo, aperçibio esto de antes que alli viniese que el rey e la reyna que algunas demandas le farian de su fazienda; e por ende traxo consigo al pastor, su amo, e algunos de los otros pastores ançianos que sabian otrosi de su fazienda.

E respondio al rey e a la reyna e a los otros sus hermanos, e dixo asi: «Sennor rey, el pastor que me a mi fallo e me crio, e otros pastores con el de aquellos que eran y estonçes e duraron y despues toda via fasta oy, son agora aqui. E sy la vuestra merçed fuere, mandat que vengan aquellos ante vos, e a ellos preguntad, e ellos vos lo diran.» E el rey e la reyna e sus fiios entendieron commo andaua en su fecho con recabdo e commo sesudo, de commo auia ende el prez; e touieronlo por muy bien razonado e resçibieron gelo. E aquel dia touieron por bien que fincase ally aquella razon, e tornaron a sus solazes e a sus alegrias que auien.

[DXVII.] De lo que razono el pastor que crio a Paris e firmaron los otros pastores que eran con el.

Pasado aquel dia, tornaron el rey e la reyna e sus fiios a la razon de Paris. E llamaron y al pastor que lo criara e a los otros sus pastores que eran y con el, e preguntaron el rey e la reyna a aquel pastor todo el fecho del infante Paris. E el conto gelo todo, asy commo le contescio e commo lo auemos nos contado ante desto. E otorgaron alli luego con aquel pastor los otros pastores que eran y con el.

E el rey, e la reyna, e Ector, e los otros sus hermanos vieron que eran omnes buenos, de buena fama, e de buena edat, e de creer, e que yuan derechos por la razon creyeron los. E plogoles mucho con aquel fecho, sy quier por que lo veyen mançebo muy grande e muy fermoso e muy entendido, por que todo rey se ternie por conplido con tal fiio. E touieron por bien que fincase otrosi aquel dia esta razon e que lo publicasen otro dia; e fizieron lo asi.

[DXVIII.] De commo fue Paris resçebido por corte por fijo del rey Priamo e de la reyna Ecuba.

Otro dia en pos esto todo el rey e la reyna e sus fiios, con grand sabor que auien de librar este fecho de Paris, mandaron llamar todos sus omnes buenos e toda su corte. E desque se ayuntaron, contoles todo el fecho de Paris, e a lo que era venido todo el su avenimiento fasta aquella ora en que eran -maguer que los mas de los omnes buenos e de los otros sabian ya de antes todo el fecho de commo era-; e desi commo lo resçebien publica mientre por su fiio lindo el rey e la reyna Ecuba, e Ector e sus hermanos por hermano otrosi lindo, diziendoles que en lo que auia de venir que fiziese Dios lo que quisiese, ca ellos en aquello fazer querian lo que deuien. E alli plogo a toda la corte; e resçibieron lo muy de grado por fiio de su sennor.

E agora dexamos aqui las razones de las tres deesas, e del juizio de la su mançana, e de Paris; e tornaremos a las otras razones del fecho de Troya. E diremos luego de la segunda venida que Hercules fizo sobre Troya.

[DXIX.] De commo se guiso Hercules para venir sobre Troya.

Menbrose Ercules de commo los estulto el rey Laomedon e los echo afrontada mientre del su puerto. E demando sus ayudas de sus amigos e de


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grandes omnes para aquel fecho, commo oystes que lo demandara Jason para yr ganar el velloçino. E fue a tierra de Sparte a Castor e a Pollux a demandar les e rogar les que fuesen en su ayuda a aquello que queria yr sobre Troya. E ellos otorgaron gelo que lo farian muy de grado. E en pos esto fue otrosi Ercules a la ysla Salamina, e demando ayuda a Telamon que le ayudase, e dende a Nestor. E todos aquellos a quien el fue pedir ayuda otorgaron gela todos.

E asi commo lo cuenta la estoria, guiso para su yda çinco naues. Mas por que auemos dicho esta yda de Ercules a Troya e todo su fecho en la su estoria de Ercules que viene en esta General estoria ante desto, non dezimos ende agora aqui mas, saluo ende que mato alli Ercules al rey Laomedon e leuo ende robada a la infante Exsione, fiia del rey Laomedon, hermana de Priamo que reyno despues del rey Laomedon.

[DXX.] De commo fizo Priamo despues de la muerte de Laomedon, su padre.

Quando Ercules mato al rey Laomedon en Troya, non se açerto y el infante Priamo, su fiio; e era en vna tierra a que dezian Peonia, do le enbiara su padre por adelantado e que la mantouiese e que la guardase. Pero algunas de las estorias dizen que lo enbio alla con grand hueste a conquerir esos de Peonia, que se le alçauan e le buscauan muchos deseruiçios e muchos despesares. E quando le llegaron las nueuas de commo era su padre muerto e su hermana leuada, ovo ende muy grand pesar. E puso en recabdo tierra de Peonia que tenie, e vinose luego para la çibdat de Troya, e ayunto todos los omnes buenos del reyno, e fizo sus cortes grandes.

E commo quier que ellos todos supiesen lo que auie conteçido, pero contoles el el fecho todo, e querelloles mucho la muerte de su padre e el robo de su hermana, e que les pesase e que le ayudasen a auer ende vengança e derecho; e fabloles y del reyno. E la estoria cuenta que Priamo era buen mançebo, grande e fermoso, e de buen entendimiento; e eran todos muy pagados del. E fablaron le ally luego sobre el reynado: que le otorgauan el reyno e que lo resçibien por su rey todos de muy buenos talentos; e desi que el, loado a Dios, que de buen entendimiento era, e catarie tienpo e guisarie commo vengase a su padre e cobrase a su hermana; e ellos que con los cuerpos, e con los aueres, e con quanto ouiesen que serien en ello muy de grado. E segunt cuenta la estoria, diz que reyno çinquanta e çinco annos.

Priamo, pues que fue en Troya, acordo con sus ricos omnes e con sus çibdadanos e tomo el sennorio del reyno; e fueron todos muy alegres con el. E fizo como rey bueno e sesudo e non se quiso trabajar para vengar se luego de la muerte de su padre, e del robo de su hermana, e del mal traemiento de sus çibdadanos; ca entendio que mejor era de atender, e de apoderar se del reyno, e parar las gentes de la su parte, e refazer sus villas e sus castillos, e yr se apoderando para adelante para quando viniese tienpo de cometer su vengança.

E fizo luego mayores e mas altos e mejores los muros de Troya. E enbio luego otrosi por Asia e por Europa buscar maestros muchos que sopiesen labrar de fuste e de piedra. E querie afortaleçer el castillo de Ylio e allegar y muchedunbre de omnes, que por fuerça que viniese que ellos non se temiesen de resçebir tuerto commo Laomedon, su padre, que fuera alli muerto. E los maestros fueron venidos; e el rey Priamo fizo luego lo primero vn grand palaçio e vna ymagen de Jupiter que puso en el. E enbio luego a Etor, su fiio, a tierra de Peonia a que la mantouiese, e que la parase bien e la guardase. E fizo alli fazer seys puertas muy altas; e


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son estos los nonbres que les puso: Antenorida, Dardania, Vlia, Seçes, Daçia, Tinibria Trojana.

[DXXI.] De la mandaderia de Antenor, enbiado del rey Priamo a los griegos.

Pues que el castillo de Ylio fue afortaleçido e el reyno estableçido a Priamo como el queria, vio que tienpo era de vengar la muerte de su padre e el tuerto de los suyos. E mando llamar a Antenor; e el vino. E dixole el rey que lo querie enbiar a Greçia por mandadero a Peleo por querellar se le del tuerto que los troyanos auien resçebido del e de los otros griegos que y fueran; e querellar otrosi la muerte del rey Laomedon, su padre, e el robo de Exsione, su hermana; e que les diesen a Exsione e les fiziesen derecho de lo al.

E Antenor non se tardo, e entro luego en sus nauios, e fuese para Greçia. E vino a Magnesia, e a Puleya, e estido alli tres dias en la posada. E al quarto preguntole Peleo que por que viniera e que querie. E respondiole Antenor que traye mandaderia del rey Priamo, e dixole toda la razon commo es dicha suso; e esto es de la muerte de su padre, e del robo de su hermana, e del mal traemiento de su gente. E Peleo, pues que estas nueuas oyo, pesole dello e fue muy sannudo por que veye que perteneçie a el. E respondiole en muy pocas palauras, e fueron estas: que con aquellas nueuas que saliese de su tierra e se fuese su carrera.

E Antenor otrosi non le respuso mas nin se tardo alli, e acogiose a su naue. E segund dize la estoria, corrio a Bueçia la segunda; e de alli fue a la ysla Salamina e fallo ay a Telamon. E començolo a rogar que enbiase a donna Exsione al rey Priamo, su hermano; ca non era derecho de asi tener en seruidunbre a duenna que deçendie de linage de reyes, e demas que Priamo nunca les buscara ningunt mal nin les fiziera ninguna cosa por que aquello fuese. E respondio estonçes Telamon a Antenor: «Esta duenna fue a mi dada en don por razon del mio estuerço, e non la dare a ninguno.» E dixo a Antenor que se fuese de la ysla su carrera a buena ventura.

E Antenor salio de alli, e fue a Castor e a Pollux a dezir que fiziesen al rey Priamo emienda del tuerto que le auian fecho e que le diesen a su hermana, donna Exsione. E Castor e Pollux negaron aquel fecho, e dixeron que ellos nunca fizieran ningunt tuerto a Priamo e que se fuese de alli su carrera. E de ally vino Antenor a Nestor a la ysla de Pilo. E asi commo llego e lo vio Nestor, preguntole que por que fuera el osado de venir a Greçia, ca los troyanos auian primero desonrrado a los griegos.

E Antenor, maguer que vio que non adobaua ninguna cosa de bien en su mensageria e que le fablauan los gryegos soberuia mientre e lo mal trayen de sus palauras, non dexo por eso de yr a todos los grandes onbres que fueron en el fecho. E desi metiose en sus nauios e tornose al rey Priamo. E desque llego, contolo por orden todo por quanto auie pasado e commo lo traxieran los griegos de sus palauras. E rogo alli Antenor al rey Priamo e amonestole quanto pudo de llano en llano que los cometiese de batalla e los siguiese con ella, ca asaz tenie guisado para lo fazer.

[DXXII.] Del acuerdo que ouo el rey Priamo con sus fijos e con sus ricos omnes para enbiar a Greçia.

El rey Priamo, pues que aquellas nueuas le llegaron, pesole con ellas, e enbio por sus fiios -aquellos que auie de la reyna Ecuba- e por sus amigos e parientes; e eran estos: Antenor, Anchises, Eneas, Deucalion, Pollidemanta, Panto. E enbio luego otrosi por sus fiios -los que eran de barragana- e sobresto por todos los omnes buenos del reyno para fazer con ellos sus cortes e auer su consejo.


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E desque entraron en ello, contoles commo enbiara a Antenor por mandadero a Greçia a dezir a los que le mataran su padre que le fiziesen ende emienda, e que le enbiasen a su hermana Exsione que le leuaran robada. E dixoles las soberuias que dixeran a Antenor, e commo lo truxeran alla, e de commo non acabara nada de aquello por que lo el enbiara. E demando les alli si querian ellos fazer lo que el quisiese; e dixoles otrosi luego algo de lo que el querie.

E era esto: que queria enbiar hueste sobre Greçia a tomar vengança de la muerte de su padre e de las otras desonrras, por que los griegos non fiziesen riso de los barbaros. E desto amonesto el rey Priamo a toda su corte que fiziesen y todos de grado lo que pudiesen, e que fuesen y todos con el e lo ayudasen leal mientre. E ellos todos otorgaron gelo de muy buenos coraçones e que serien y quanto mejores pudiesen. E llamo estonçes el rey Priamo sus fiios lindos para fazer los cabdillos e prinçipes de las conpannas; e mayor mientre a Ector, ca era Ector el que primero nasçiera.

E dixo este que el queria seguir la voluntad de su padre, e vengar la muerte del rey Laomedon, su abuelo, e quales quier tuertos que los griegos auien fechos a los troyanos; e que gelo non lograrien e que esto non fincarie por el, mas pero que dubdaua que sy lo començasen que sy le podrien dar cabo, ca auien los griegos de la su parte en ayuda las gentes a que llamauan mirmidones. E eran omnes batallosos, e eran en tierra de Asia, e sienpre biuien en guerras, e sabien echar çeladas muy bien e muy maestra mientre, que sienpre se trabajauan desto, e en ello espendien su vida.

E començo estonçes Alexandre, a quien dezien Paris, a amonestar e a abiuar los a todos que aquella contienda que se començase e se fiziese. E demas ennadio el y de suso por si, e dixo que le guisasen la flota e que lo enbiasen a Greçia, ca el yria alla; e que sobreste fecho que a el fiziesen prinçipe, ca el yrie e vençerie los enemigos e vernie con grand loor dende; e que si el a Greçia fuese por vençedor, vernie desta guisa de alla. E alli les descubrio e les conto el auenimiento que le conteçiera en la selua de Yda, e dixo asi: la deesa Juno e la deesa Palas e la deesa Venus vinieron sobre pleyto de vna mançana, qual dellas la auria en razon de vençer de fermosura a las otras, e que las aduxiera y Mercurio; e el, de commo judgara la mançana, e despues de aquel juyzio que viera en suennos en esa selua de Yda que fuese a Greçia, e que le daria Venus la mas fermosa muger -quier casada quier por casar- que en toda la tierra fallase por que judgara la mançana para ella e dixera que era mas fermosa que ninguna de las otras.

[DXXIII.] De commo Paris enbio su carta a Elena por saber de commo le yrie con ella.

Al rey Priamo e a sus hermanos de Paris, quando esta razon oyeron, plogoles. E començo luego Deyfebo, hermano de Paris, e dixo asi al rey Priamo, su padre, que bien serie que fuese Paris a Greçia commo dezie. E leuantose alli estonçes el obispo Eleno, fiio deste rey Priamo, e dixo que non serie bien de yr Paris a Greçia por muger; ca el sabie por respuestas de sus dioses que si lo fiziese, que se moueria toda Greçia, e que vernien a Troya, e que destruyrian los griegos a toda Troya e a todo el reyno. E Troylo era entre todos los fiios del rey Priamo e de la reyna Ecuba el mas moço, mas era fuerte commo Ector, su ermano. E leuantose alli luego en pos las palauras del obispo, e dixo contra el rey e contra la corte que por las adeuinanças de Eleno que non deuien ellos dexar de fazer buen fecho. E esto que dixo Troylo plogo a todos sus hermanos e avn, a paresçer, a toda la corte. E estonçes mando el rey Priamo a Paris e


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a Deyfebo que fuesen a tierra de Peonia; e enbiolos que mouiesen la gente, e sacasen la caualleria de los mayores e mejores caualleros de armas que y fallasen, e los aduxesen en su ayuda. E ellos fueron e fizieron commo les el padre mando.

Mas en todo esto Paris quiso saber antes alguna cosa de su fazienda de commo le yrie en Greçia, ca era mançebo muy entendido e cataua las cosas de antes muy bien que auien a venir a que podrien recudir. E ante que fuese a Peonia, do enbiaua el padre a el e a Deyfebo, asmo en su fecho e de la reyna Elena, e fallo en su coraçon por buen acuerdo de ensayar la de amor con sus letras ante que fuese a ella a Greçia. E esto touo el por bien, ca la auia el ya enbiada a saludar de antes, e ella a el; e querie antes saber commo le afuziaua Elena en la yda que el mismo fiziese a ella. E apartose e fizo su carta la mejor dotada que el pudo de sus amores muy grandes, e commo la queria yr veer e adozir la a Troya, si ella quisiese. E el mandadero fue su carrera mientra Paris andaua en los mandados del padre e aguisandose.

E agora diremos de commo Paris fizo en tierra de Peonia.

[DXXIV.] De lo que Paris e Deyfebo fizieron en tierra de Peonia, e commo se tornaron a Troya, e de lo que los sabios dixeron sobre la yda de Paris a Greçia e adozir ende muger.

Paris e Deyfebo fueron se para tierra de Peonia, e cunplieron y muy bien su mandaderia de commo les mandara el rey Priamo, su padre; e troxieron muy grand caualleria e muy buena. E desque fueron ayuntados en Troya, fizo el rey Priamo sus cortes muy grandes por fablar mas sobre aquel fecho que queria cometer e de la yda que queria fazer a Greçia. E vn pariente propinco del rey Priamo, que auie nonbre Panton, fablo alli sobre esta razon e dixo: «Rey Priamo, asi commo sabedes todos, Euforauio fue mio padre e era omne sabio que dezie las cosas que auien de venir. E yo le oy profetizar que si Paris muger aduxiese de Greçia, que los troyanos auien de seer destroydos e la çibdat destruyda por suelo; e que mas sana cosa seria aver paz e beuir con salud que non perder su franquia con ruydo de armas e de guerras.»

E alli vino otrosi aquella ora la infante Casandra, fiia del rey Priamo e de la reyna Ecuba, que fue vna de las diez seuillas, que fueron todas mugeres e profetizaron las cosas que auien de venir. E era esta entre ellas la mas onrrada, e que de mayores profetizauan e mas cosas dezie. E fablo alli e dixo otrosi que dexasen de tomar contienda los troyanos con los griegos; ca si se non dexasen ende, serien destroydos por ello. E y vino otrosi el obispo Eleno, fiio del rey Priamo e de la reyna Ecuba, e dixo y aquello mismo que Casandra e Panton. Mas nin lo resçibieron los pueblos, nin los caualleros, nin el rey Priamo e sus fiios; nin dieron nada por sus palauras. E fueron alli ayuntados estonçes todos los omnes buenos que alguna cosa valien por armas o por seso, quantos auie en el reyno de Troya, e de Ylio, e de Frigia, e de Peonia.

[DXXV.] De commo demando el rey Priamo consejo a su corte y le respusieron ellos.

Ellos estando asi ayuntados, demandoles alli el rey Priamo a todos por corte, e rogoles mucho e que gelo ternia por grand don que le dixesen de aquella contienda e de aquella guerra que el contra Greçia querie tomar sy gelo tenien por bien, o por commo gelo tenian que gelo dixesen paladina mente; ca lo que ellos y quisiesen e por bien touiesen, aquello farie el e non al. E por su seso e por su acuerdo querie leuar quanto en aquel fecho fiziesen. E alli fablaron todos a vna boz los fiios del rey. E los otros prinçipes e ricos omnes e caualleros, que alli


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eran ayuntados, dixeron que tenien por bien que tan grand fecho commo el que los griegos fizieron contra ellos que non era de dexar sin vengança. e que en todas las guisas que en el mundo fuesen que non fincase aquella hueste nin aquella guerra de se fazer.

E librado todo esto los prinçipes de Troya, llego el mandadero de Paris, a quien deximos que enbiara el a Greçia a la reyna Elena. E vinole con muy buenas nueuas de la reyna que se fuese veer con ella, ca tan grand deseo auia ella de veer le commo el a ella. Mas pero dezimos aqui tanto que las otras razones, que en aquellas dos cartas se enbiaron Paris a Elena e Elena a Paris, non fallamos quales fueron, nin dezimos nos otrosi ende aqui mas de lo que auemos dicho. Mas adelante, quando llego Paris al puerto, dizen las estorias que se enbiaron otras cartas, estando Paris en el puerto. E destas vos diremos adelante en su lugar todas las sus razones.

[DXXVI.] De commo entro Paris en su naue para yr se para Greçia.

Pues que el rey Priamo ovo guisado sus nauios, e puesto todo quanto y era menester para sobre mar, e acabada e guisada su flota, llegaron Paris e Deyfebo con aquella caualleria por que fueran. E luego que llego el tienpo de yr e ouieron buen viento, llegaron a la ribera de la flota del rey Priamo e sus fiios con su caualleria. E razono alli el rey Priamo ante toda la corte escuentra los que enbiaua a Greçia, e dixo asy: «Paris, e Deyfebo, e Eneas, e Polidamas, bien sabedes vos el debdo que comigo auedes e que auiedes con mio padre, el rey Laomedon, e con la infanta Exsione, mi hermana. E bien sabedes otrosi el quebranto e la desonrra que los de Greçia nos an fecho en matar nos al rey Laomedon, nuestro sennor, e a mios hermanos: Ysilon, e Jocundo, e Anbiter. E mataron otrosi muchos otros, e leuaron de aqui presas duennas e caualleros quantos se quisieron a sus voluntades; cuya desonrra e quebranto alcança a todos los mas de uos o por parentesco o por amiztad. Asi que avn por non catar el danno resçebido e la perdida, synon la desonrra e el afrontamiento solo, deuriamos derraygar nos de aqui por yr nos matar con ellos. E sy de otra guisa non, si quier a manos, demas que non nos lo fizo rey por que nos deuemos mas doler. E non es biuo aquel que nos lo fizo; e synon, a aquel lo demandaria yo. Onde vos ruego, e vos lo pido, que si en este mundo por mi e por sennor natural auedes a fazer, que fagades y commo buenos mensageros. E esto ruego a todos vos los cabdillos e a toda la caualleria que conbusco va. E a los que ydes a Greçia do uos por cabdillo e por sennor a mio fiio Paris.»

E alli otorgaron luego al rey Priamo Deyfebo, e Eneas, e Polidamas, e la otra caualleria que yua con ellos, que farien y todo el su debdo e quanto buenos mensageros y deuien fazer. E mando e castigo el rey Priamo a Paris commo se razonase muy bien ante los griegos e commo les pidiese a Exsione, su hermana. E si gela diesen, que se viniese con ella; e sy gela non quisiesen dar, que de alli luego enbiasen por acorro de gente, ca el les enbiaria de caualleros e de otros omnes de armas tantos que ademas fuesen. E alli prometieron de cabo Paris e sus conpanneros al rey que ellos de aquella carrera non tornarien ante que onta, e desonrra, e algunt mal non fiziesen a los de Greçia. E desta respuesta e destas razones fue muy pagado el rey Priamo; e bendixolos e enbiolos.

[DXXVII.] De commo yendo Paris por la mar se fallo con el rey Menalao.

Auidas entre el rey Priamo, e Paris, e la otra conpanna que y yua las razones que son dichas, acomendaronse vnos a otros. E entro Paris con su conpanna en la mar. E yendose por ella adelante quan-


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to podien para Greçia, ante que llegasen a terrenno, encontraron al rey Menalao do yua a Greçia a tierra de Pilo al rey Nestor el sabio, que era su amigo, a consejar se con el. E asy commo se llegaron los nauios açerca vnos de otros -e estos yuan e aquellos vinien-, e asy commo cuenta la estoria, cataron se mucho vnos a otros e non se dixeron nada. E la naue de Paris, commo era nueua, paresçie muy fermosa; e marauillose el rey Menalao de naue tan fermosa do yua o donde venia.

E Castor e Pollux, hermanos de la reyna Elena, muger deste rey Menalao, asy lo guiso el fado que se non açertaron estonçes en la tierra e eran ydos a la çibdat Esclimatayn. E leuaron consigo la infante Hermione, su sobrina, fiia de la reyna Elena e del rey Menalao. E aduzienla a vna grand fiesta que fazian los de Greçia en la çibdat de Argos a la reyna Juno, su grand deesa.

[DXXVIII.] De commo se fueron Paris e sus conpannas e arribaron a Greçid.

Paris, e Deyfebo, e Eneas, e Polidamas fueron se con su caualleria endereçada mientre para Greçia, e arribaron a la ysla de Çitero. E alli estando, segunt cuentan las estorias, enbio Paris de cabo su epistola a fazer le saber commo era el alli venido por la su razon commo gelo auia enbiado dezir. E enbiole otrosi ella la suya de respuesta, asi commo dize Ouidio en el libro que a nonbre el Libro de las Duennas. Mas en aquellas epistolas cuenta que Paris ante desta venida auie ya venido a Greçia por amor de aquella reyna Elena, e que y morara ya con el rey Menalao; e por alli fueron enamorados el della e ella del en sus vistas. E pusieron en vno sus amores; e commo se tornase el para Troya, e se guisase, e viniese por ella ; e ella que se yrie con el.

E avn mas dizen que el rey Menalao que reçibiera bien a Paris e que le fazie algo. E Menalao auie dos tierrras, e que dexo a Paris por adelantado en la vna e por poderoso de toda la tierra. E dexolo otrosi a la reyna Elena, su muger, en encomienda. E mientra el fue veer el otro reyno, dizen que tomo Paris a Elena robada e que se vino con ella para Troya.

E agora dexamos aqui estas razones de las epistolas, e tornaremos a contar commo fizo Paris desque llego a la ribera.

[DXXIX.] De commo fue Paris a un templo de aquella tierra a fazer oraçion a Venus.

En aquella ysla de Citero, asy commo cuenta la estoria, auie vn tenplo muy onrrado, e era de Diana e de Apollo; e auie en el vna ymagen de la deesa Venus muy grande e muy fermosa. E venien a ella mucho a oraçion todos los de aquella ysla e de muchas otras tierras. E Paris, quando sopo commo tal ymagen de Venus auie alli, salio a terrenno, e dexo su flota en recabdo, e fue a aquel tenplo a fazer sus oraçiones e sus sacrifiçios a aquella ymagen de Venus. E entro, e aorola, e fizo y sus ofrendas, e pidiole merced que se menbrase del de lo que le prometiera en los valles de Ascra quando judgara el la mançana para ella: que le darie la mas fermosa muger que ouiese en Greçia, si quier casada si quier por casar, que gelo cunpliese. E tenie Paris sobre este fecho grand fiuza en la deesa Venus.

E quando los de la tierra oyeron commo eran alli llegados aquellos troyanos, acogieronse al puerto para veer los commo a omnes estrannos. E la naue de Paris era grande e nueua; e marauillauanse todos della commo era tan fermosa. E dixeron a la reyna Elena estas nueuas: commo Paris, fiio del rey Priamo, era en aquel tenplo con grand conpanna de caualleros mançebos, grandes e fermosos, e muy bien guisados. E plogole mucho con aquellas nueuas, e ovo muy grand sabor de yr alla ella otrosi a aquel tenplo a fazer y sus sacrifiçios a la deesa Venus. E de


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creer es que non querie yr menos por veer a Paris e a aquellas conpannas que por aorar en aquel tenplo.

[DXXX.] De commo fablo Paris con la reyna Elena desque llego a la ribera.

La reyna dixo en su casa commo queria yr a aquel tenplo a fazer oraçion e dar sus ofrendas, e caualgo con grand conpanna de duennas e de caualleros, e fuese para el tenplo do estaua Paris, que era çerca de la mar. E quando Paris sopo otrosi que la reyna Elena era alli venida, plogole mucho, ca auie grand sabor de ver la por la muy grand fermosura que auia oydo dezir della. E la reyna auie otrosi muy grand cobdiçia de veer a Paris, ca le oyera nonbrar mucho de fermosura e de nobleza.

E pues que fueron amos en el tenplo, cataronse el vno al otro, e plogoles mucho de su vista; e pagose ademas Paris de la fermosura de Elena e ella de la del. E desta primera vista fablaron vn poco amos en vno, commo por resçibimiento bueno e solaz del amor de amos. E alli luego pusieron commo fablasen otro dia mas en vno. E pusieron que viniesen a vn castillo que auia nonbre Helan e estaua çerca de la mar, e que alli ouiesen su fabla. Mas non fueron despues alla, ca de alli del tenplo la leuo Paris; e en aquel castillo moraua la reyna Elena todo lo mas del tienpo. E quando queria tener vegilla a sus dioses, venie a aquel tenplo.

[DXXXI.] De commo torno Paris a la reyna.

Desque esto ouieron puesto, fueronse del tenplo todos aquella ora a comer e a folgar. E quando llego el tienpo de las bisperas, caualgo la reyna con grandes conpannas e fuese para el tenplo para fazer y grand fiesta. E Paris otrosi vino al tenplo esa ora. Mas asi commo cuenta la estoria, mando de antes armar todos los suyos e guisar la naue. E partio su conpanna, e dexo dellos que guardasen los nauios, e los otros leuo consigo. E dixo a todos que el yua veer la reyna; e desque la viese vna vez, que matarie a todos quantos con ella eran, e que asy podrie vengar la onta que los de Greçia les auien fecho. E castigolos que quando el fiziese sennal, que tomasen los aueres del tenplo e del castillo, e que matasen a los que gelo quisiesen anparar, e que se fuesen con ello para los nauios. E respondieron sus conpannas a Paris que prestos eran de fazer su voluntad e quanto el mandase. E estonçes se fue Paris con vna partida de su conpanna; e los otros fincaron en los nauios a fazer lo que les el mandara.

E luego que Paris e los que con el yuan llegaron al tenplo, mando Paris tanner vna bozina; e esta fue la sennal que dixo a los de los nauios e a los que con el vinieron. E luego que esta bozina fue tannida e la oyeron los troyanos, entraron aquel tenplo e tomaron muy paso e muy apuesta mente a la reyna Elena, de que dize la estoria que le non peso nin fue ende triste nin yrada. E tomaron otrosi las donzellas que alli eran con ella, e leuaronselas a la naue, e metieron las en ella con la reyna.

E sono luego este fecho por todo el castillo de Elena. E llegaronse luego todos los que y eran, e armaronse, e fueron ferir en los de Paris. Mas tenie Paris consigo muy buena caualleria de los suyos, e firio en ellos muy de rezio asy que les desbarato e mato en ellos toda la fortaleza. E tomaron todos los aueres del lugar e metieronse en la mar. E ouieron el viento qual era menester, e nauearon endereçada mientre quanto pudieron fasta que llegaron a vn castillo que dezien Tenedon.

E era este castillo ya del rey Priamo de Troya. E desque arribaron alli, salieron a terrenno e pensaron alli desi. E fizo y Paris quantos plazeres e seruiçios e solazes el pudo fazer a la reyna Elena, que le semejaua que seye ya quanto triste e demudada en la cara. E enbio luego


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a Troya su mensagero a su padre Priamo que le dixese esto de Elena e lo al que auian fecho en Greçia.

[DXXXII.] De commo el rey Menalao sopo las nueuas de su muger.

Quando el rey Menalao sopo estas nueuas de la reyna Elena en Pilo con el rey Nestor, pesolo muy de coraçon e fue muy triste e muy yrado. E tomaronse estonçes el e Nestor, e fueronse al rey Agamenon, su hermano de Menalao, a dezir le que viniese a Argos lo mas ayna que pudiese e que non fiziese ende por ninguna guisa.

E en quanto ellos esto andauan, salio Paris de aquel castillo Tenedon e fuese con su conpanna e toda su ganançia para Troya. E conto a su padre toda la cosa e commo le auie ydo. E el rey Priamo, quando lo oyo, fue ende muy alegre cuydando que por aquello le darien a su hermana Exsione e que le emendarien la desonrra que le auien fecha. E en pos esto fue luego el rey Priamo a la reyna Elena, e conortola e asolazola quanto el pudo fasta que la torno muy alegre. E en pos esto fablaron el e la reyna, e sus fiios e sus fiias con la reyna Elena, e departieron con ella su fecho en muchas guisas. E fallaron lo todos por bien e por guisado, e quisolo ella, que casase con Paris.

E pues que ella otorgo que le plazie de coraçon, casaron la con el. E fueron muy grandes las bodas, e las onrras, e las alegrias que ally fueron fechas; e grandes las cortes e muchos los nobles omnes que y fueron ayuntados. Quando la infante Casandra esto vio, grande alegria auien los otros, mas muy grand duelo començo ella a fazer. E el rey Priamo, quando aquello le vio fazer, mandola ençerrar en vna camara mientra las bodas duraron.

E otrosi en quanto el rey Priamo e los suyos esto fazien, vino Agamenon, rey de Miçenas, a su hermano Menalao, rey de Laçedemonia, e conortolo quanto el pudo. E sopo aquel su avenimiento tan triste, e consejole e dixole que demandase por sus amigos e ouiese consejo por ellos e por sy para yr sobre los de Troya e vengar tan grand desonrra commo aquella que los troyanos auien fecha a el. E el rey Menalao tomo el consejo de su hermano, e a los vnos prinçipes de Greçia fue el e a los otros enbio. E vinieronle, commo lo contaremos adelante, e ayuntaronse todos en Atenas. E agora mientra Agamenon e Menalao andauan llegando los prinçipes de Greçia para tomar consejo sobre aquel fecho, queremos contar aqui vna epistola que vna duenna a que dezian Oenone enbio a Paris.

[DXXXIII.] De la epistola que Oenone enbio a Paris.

Oenone, aquella duenna de quien aqui dezimos, fue muger de grand sangre. E sabiendo commo era Paris fiio del rey Priamo e de la reyna Ecuba, maguer que andaua en los montes curiando ganados, acogiose e fuese para el. E violo grande e fermoso, e pagose del e el della, e fincaron en vno. E quanto Paris duro alli pastor en aquellos montes, toda via traxo consigo a esta duenna Oenone. E desque cobro la graçia del padre e robo a Elena, desanparo a aquella duenna. E Oenone, veyendose desanparada, enbio su epistola a Paris de los seruiçios que le fizo e de sus amores. E esta epistola de Oenone a Paris fizo Ouidio en latin por viesos, en que dize asi en el lenguage de Castilla:

[DXXXIV.] De las razones que Oenone a Paris en su epistola enbio.

Comiença asi Oenone commo sannuda mientre contra Paris, e dize: «Paris, ¿lees la mi epistola, o te lo vieda la nueua muger? E leyla, ca non es escrita con mano de tierra de Miçenas. E yo, Oenone, natural del monte Pegaso, que era tenida por muy onrrada en las seluas de Frigia e so agora mal trecha, de


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ty me querello, de ty que eres mio si lo tu dexases ser. ¿Qual dios nos ayro e paro la su deydat e la su vertut contra los nuestros amores? O ¿que yerro siz yo por que non finque toda via por tuya? La pena o el mal que omne por su mereçimiento sufre a lo de sofrir mansa mientre; mas la pena que a omne viene non la meresçiendo, aquella es de doler.

»Non eras tu avn tan grande quando yo, seyendo duenna de alta guisa, fincaua contigo [e] tu por mio marido. E tu, qui eres agora fiio del rey Priamo, si tollieremos la verguen[ça] a la verdat, tu sieruo eras; e yo seyendo duenna sufri de casar contigo. E muchas [ve]zes yoguimos yo e tu entre las greyes a sabor de nos, e non teniemos de suso al sino[n] los arboles e deyuso las sus fojas. E muchas vezes otrosi yazimos en la cama de feno, e amanesçie sobre nos grand elada. E a ty ¿quien te mostro sinon yo las sierras, e los sotos guisados para caça e para tomar los venados, e en qual cueua tenia la bestia fiera sus cadillejos? E andando yo por tu conpannera muchas vezes tendi las redes a los venados, e muchas vezes otrosi les enrride los canes por somo de los collados.

»E mienbrome agora commo auia vn alamo en la ribera del rio Xanto, entr[e] muchos otros que av estan, en que a escrita la letra que se mienbra de mi. Otrosi los tron[cos] de las fayas tienen e guardan oy en si el mio nonbre entallado de ty; e so leyda ally yo, Oenone, entallada con la tu foz. E quanto creçen los troncos, tanto creç[e] el mio nonbre.» E desende razonose aqui Oenone contra los arboles, e dize: «¡Creçed, troncos, e leuad vos derechos a las mis alabanças!» E dize otrosi: «O tu, alamo, ruegote que [bi]uas, tu que estas en el espaçio de la ribera e tienes por mi este escrito en la tu cor[te]za arrugada. E dezies tu, Paris a mi: 'Quando el agua del rio Xanto se tornare a co[rrer] fazia la fuente do nasçe, estonçes desanparare yo a ty, Oenone.' Pues, rio Xanto, [a]presurate de correr atras; e vos, las sus aguas, tornad vos a vuestra fuente donde na[çis]tes, ca ya desanparo Paris a Oenone.

»E malo fue aquel dia para mi, mezquina, en que [Ve]nus e Juno e Pallas vinieron al tu juizio. E fuy espantada e saltome el coraç[on] luego que me lo conteste; e corriome frio por todos los mienbros, asi que toda me p[are] fria. E en pos esto fincando yo muy espantada, demande consejo a las buenas du[ennas] ançianas e a los viejos mayores de edat; e todos me dixeron que era el tu fecho [gran] de enemiga.

»E cortados estauan los arboles, e dolada la madera, e guisada la fl[ota], e metidos los nauios en la mar; e tu por entrar en ellos e yo çerca de ty, e quer[ien]dote partir de mi e despedir te de mi, lloreste. E esto ¡ya non lo quieras negar! E est[e] amor vergonçoso es mas que el primero. E lloreste tu e viste a mi llorar otrosi. E [a]mos tristes por la tu yda mezclamos las nuestras lagrimas en vno. E echesteme tu los braços al cuello, e asi me los tenies y commo çerca la vit al olmo a que se allega. ¡Quantas vezes me beseste quando te queries ya yr de todo en todo! E ¡quant aduro pudo [de]zir estonçes la tu lengua a mi: 'Finca con salut!' E ¡quant aduro te me despediste!

»E [des]que entreste en la mar. e vino el viento e dio en las velas que colgauan, e comen[ç]o la naue a yr se e el agua a enblanqueçer de los rimos, e yo fincando en la rib[era], nunca party los ojos de las tus velas commo mezquina. E llore de guisa que toda el [are]na de la ribera moge ante mi con las mis lagrimas. E sobresto rogue yo a las [ne]reydas, que son las deesas de las aguas, que tu vinieses ayna commo quier que ruego [por] mio danno; ca tu tornando, de commo yo rogaua a Dios, e auiendote de tornar a [onr]ra de mi e a pro e al mio amor, tornestete a amor e a onrra de otra e a danno


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[de mi. ¡A]y de mi, mezquina! que fuy yo mansa por cruel cunblueça.

»E esta vna penna que n[açe de los auismos en la mar, e cata de la ribera adentro, e es en somo como un monte.] E fieren e dan ally las aguas de la mar. Alli en aquello mas alto soby yo por ver primero las velas de la tu naue quando vinieses; e de alli las vy yo primero que otrie. E vinome a voluntat de dar comigo en las ondas de la mar para llegar a ty antes e reçebir te primero que todos los otros. Mas pero fuyme tardando; e mientra me tarde, vy vna porpora resplandeçer en somo de la naue. E firiome en el coraçon e oue miedo que aquella vestidura que non era tuya. E fue viniendo la naue, e llegando a la tierra deuisauase ya mas. E vy vestidos de muger, tremiendome el coraçon. Mas quando yo vy venir muger contigo, non me deuiera conplir de yr resçebir a ty; mas commo loca e sannuda por aguas e por nauios entrar e ronper la toda, ca venia torpe amiga e pegada al tu regaço. Mas estonces quando vy la mala sennal e que verdat era que muger trayes, ronpi los vestidos, e fery en mios pechos, e rasqueme la cara, e llore de mios ojos. E enllene de aollidos e de querellas la nuestra selua Yda de Troya, e alli leue yo las mis lagrimas a las pennas della. E ¡asi se duela Elena, e llore desanparada de marido, e padezca lo que ella fizo a mi padeçer!»

[DXXXV.] De commo Oenone denuesta aquel casamiento de Paris e le dezie los seruiçios que ella a fechos.

Razonase Oenone contra Paris e dize: «Paris, tales mugeres convienen a ty que te sigan por los mares abiertos e que desanparen los lechos de los maridos lindos. Mas quando tu eras pobre e andauas apaçentando los ganados, ninguna non era muger de ty que eras pobre synon yo, Oenone. E fagote saber que yo non he cuydado de las tus riquezas, nin del tu real palaçio, nin que sea yo dicha vna de tantas nueras commo ay de Priamo. E pero non digo esto por que Priamo refusase de ser suegro de mi, que so duenna, nin por que non fuese yo otrosi para seer nuera de la reyna Ecuba. E derechera so e cobdiçio ser madre del linage del poderoso Priamo.

»E non despreçies tu [a mi] por que yazia yo contigo en las fojas de los arboles, ca mas conviniente so de yazer contigo en buen lecho conpuesto de buenas porporas que non en las fojas. Ca en cabo el mio amor seguro es, e non te guisara batallas ningunas, nin te verna mal por ninguna carrera, nin acarreara al tu puerto naues que se venguen de ty; ca Elena, la fuydiza, demandada sera con armas guerreras, e con tales arras viene aquella duenna soberbia a los tus talamos. E sy quieres saber sy la as de tornar a los griegos o si non, demandalo a Ector, tu hermano, e a Deyfebo, e a Polidamas. E preguntalo otrosi a Antenor que es ançiano, e a tu padre, el rey Priamo, que son omnes de edat e saben las antiguedades; e veras que te consejaran. E de tu padre, el rey Priamo, te digo esto: maguer que el te casa con ella agora, quando la priesa de la guerra de Greçia viniere, al te consejara e tu lo veras.

»E ¿quieres que te diga: torpe ensennamiento es de preçiar tu a la que traes robada mas que a tu tierra, e vergonçosa es la tu pleytesia, e derecheras las armas que su marido mueue contra ty? E avn te digo otrosi que non fies tu en Elena nin esperes lealtad en ella, maguer que la tu quieras. E a quien tu tan ayna trastornaste e asi te vino luego a los braços, e asi commo el rey Menalao querella della el su casamiento quebrantado e se duele del tuerto que le tu feziste seyendo estranno, asy te doleras tu e nunca [e]nde fallaras cobro; ca ella, pues que vna vez quebranto su castidat, non dubdara de quebrantar la quantas vezes [le acaesçiere, ca la castidat vna vez quebrantada de esa vez peresçe,] que de alli adelante non


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dubda nada. E ¿es agora muy enamorada de ty? E asy lo fue de Menalao; e el creyendola, anda agora biudo.

»E duenna bien andante es Andromaca, tu cunnada, que es casada con Ector, tu hermano, que es marido terçero que la non fallesçe. E asy deuiera yo seer tu muger segunt el enxenplo de tu hermano; ca tu mas liuiano eres que las fojas quando caen secas del arbol e las lieua el viento por do quiere. E menos de peso a en ty que non en somo del ariesta desque la an los soles muy seca.

[DXXXVI.] De commo fabla Oenone a Paris de las profeçias del, e de Elena, e del destruymiento de Troya.

»E todas estas razones que yo he dichas a ty, Paris, en razon de tu casamiento e de las guerrras que sobre Troya vernan por ello, me dixo ende tu hermana, la infante Casandra, echando el velo de la cabeça aculla, e ella descabennada e llorando con el pesar e con el duelo que auie del destruymiento de Troya que veye venir; e contome ende asi sobre que preguntaua yo commo me auia de vr contigo e si curarie por el tu amor: '¿Que fazes, Oenone? ¿Por que sienbras en el ayre e en el arena e aras las riberas con bueyes sin pro? E deues tu saber que simiente echada en el arena e la labrança fecha en las riberas por do las aguas alcançan, que ninguna simiença non tiene y pro nin se faze y, ca vienen las avenidas de las aguas e lieuanlo todo. E tal es de ty en el tu amor con el infante Paris'.

»E desi profeto e dixo: 'Mançeba griega viene que destroyra a ty, e a la tierra, e a la casa del rey. ¡O Dios! ¡Desuialo ca aquella mançeba griega viene!' E en pos esto fizo sus razones e dixo:'O vos, dioses, mientre conviene e se puede fazer, vos somergad en la mar aquella naue en que aquella duenna viene. O ¡que mucho esparzimiento de la sangre de Troya trae consigo!' E pues que esto ovo dicho, yua por caer a tierra commo salida de seso. E corrieron sus seruientas e sus donzellas, e touieronla que non cayese. E otrosi se me enerizaron a mi estonçes los mis cabellos ruuios.»

E desende dixo asi Oenone en sus razones: «O infante Casandra, sabia e adeuina, ¡quant verdadera tu saliste a mi mal andante! Mas sea ella agora fermosa ademas, pero adulteradera es, e enamorose del ageno, e dexo sus dioses. E otra vez fue ya robada ante desto de Teseo por su maestria. E Paris, maguer que diga ella o otrie por ella que virgen torno de alla, ¿commo pudo ser creydo que de mançebo e cobdiçioso que la touo en su poder que virgen torno ella? E si me preguntas do me e esto yo aperçebida tan bien, respondote que amo, e se en que cae, e por y lo perçebi. E avn al te digo que si la quisieres escusar tu e dixeres que non ay marauilla, ca forçada fue, e encubras la culpa con el nonbre de la fuerça, ella a quien tantas vezes robaron ya se dexo robar e avn mas que ella lo guiso commo la robasen. Mas yo, Oenone, biuo casta a ty, mio marido que me engannas. E podries tu mismo ser enamorado por las tus leyes que contra mi fazes.»

[DXXXVII.] De commo dize Oenone a Paris e fizo ella mejor de su cuerpo que Elena del suyo.

Oenone, por que la non pudiese Paris contrallar a las razones de las maldades de Elena que ella mostraua, dixo desta guisa de si misma: «Paris, los ligeros dioses satiros -que son conpanna trauiesa e muy ligeros de pies- me amauan e me demandauan para casar comigo. E yo andaua escondida en las montannas, que los non queria. Otrosi fazia Fauno, el nuestro dios de las cabras, que trae sienpre guirlandas de pino; e este me buscaua cutiana mientre en la cabe-


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ça de la selua Yda. E sobresto amo me Febo que fue en fazer los muros de Troya; e aquel ovo de mi el despojo de la mi virginidat, e avn este luchando e con trabajo. E sobresto, pues que la fuerça fue fecha, messeme yo los cabellos e rasqueme toda; lo que non fizo Elena en ninguno de sus avenimientos, mas que le plogo con lo que le acaesçio. E avn al fize yo que pues que la fuerça resçebi, non demande preçio por el mio quebranto, nin piedras preçiosas nin oro, ca el noble cuerpo non se conpra apuesta mientre por dones.

»Mas Febo, teniendo a mi por derechera del don que me el querie dar, ensennome el arte de la fisica que era el su saber. E resçibio las mis manos a los sus dones; onde toda yerua e toda rayz, que prouechosa sea para ayuda de melezinar en toda la tierra, mia es. Mas ¡guay de mi, mezquina! que el amor non se puede melezinar por ninguna arte nin se tuelle; synon, toldria yo el tuyo de mi. E seyendo yo sabia para melezinar a los otros con el mio saber, so desanparada de la mi arte. E ese Febo, mio amigo, que fallo primero el arte de la fisica e de las melezinas, guardaua vacas en las montannas e las apaçie, segunt dizen; e pero enamorado fue de mi e llagado del mio amor. Mas el ayuda, que nin la tierra abondada de sus yeruas muchas que ella cria de grandes virtudes nin avn nuestro dios me darie, tu me la puedes dar; e mereçilo yo. E tu, ave merçed de la donzella que lo meresçe; ca yo non te trayo con los griegos armas de verter la sangre de los tuyos, mas soy tuya e contigo fuy en los annos de quando tu eras ninno. E mucho te ruego que tuya sea yo en lo que finca del tienpo.» E aqui se acaba la epistola que la duenna Oenone enbio al infante Paris.

E agora tornaremos a las otras razones de la estoria de Troya, e contaremos de commo fizieron los griegos despues que Elena fue robada e los troyanos otrosi.

[DXXXVIII.] De commo andudieron los mandaderos de Menalao e de Agamenon por Greçia e se ayuntaron sus amigos en Atenas.

Contado auemos ante desto de commo el rey Menalao, seyendo en tierra de Pilo con el rey Nestor, ovo las nueuas de commo leuara Paris a su muger, la reyna Elena; e de commo se fue luego para Argos al rey Agamenon, su hermano. Pero cuentan aqui algunas de las estorias que el rey Nestor de Pilo que fue luego con el rey Menalao al rey Agamenon. E avn dizen sobreso vnas de las estorias otrosi que non fue ninguno dellos a Agamenon, mas que Menalao le enbio sus mandaderos de ruego que viniese bien guisado que lo auia menester en aquel grand quebranto que le auia venido. E Agamenon vino luego a el.

E entre el e los otros prinçipes que a el vinieron guisados para ayudar le fueron estos, segunt la estoria cuenta, e ayuntaronse en Atenas. E Agamenon vino en los primeros, que auie mayor pesar que todos los otros de la desonrra e la fonta que su hermano auia tomada. E aduxo çient naues bien guisadas de caualleros, e de otros omnes de armas, e de viandas. El rey Menalao, su hermano, aduxo del su reyno de Sparte sesenta naues. E el rey Artelao e Protenor, su hermano, vinieron con çinquanta del su reyno de Boeçia. E Ascalaso e Aliniço vinieron otrosi con treynta naues de su tierra Orcomenia; e Epilo e Seçedenis con çinquanta naues de Foçes, su tierra; e Ajas e Telamon de la ysla de Salamina, treynta; e Çetron, e Anfimaçon, e Derion, e Telion, e Polixeno, estos todos troxieron quarenta naues; e Nestor, rey de Pilo, otras quarenta; e el rey Toas de Tolia, quarenta; e Enario, çinquanta e tres; e Ajas e Eleno, treynta e siete; e Nelucres e Toas de Calçedon e Antipo Filipo adu-


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xeron treynta naues; e Diomedes e Menon de Crearon, çinquanta; e Hulixes de Dulichia, quarenta naues con muy buena conpanna, ca era Vlixes omne muy sabidor; e Nulion de Pigris, diez naues; e Protesilao e Protarco de Pilaça, quarenta naues; e Podeliro e Mataon, treynta e dos naues; e Telopileno de Rodos, nueue naues; Enrripilo de Orcomonia, quarenta; Santipo e Anfimaço de Lindeyn, onze naves: Polibetes e Leoçio de la Risa, sesenta naues; e Diomedes e Eurialo e Seteleno de Argos, quarenta naues; e Gundeneo, que era rey de vna tierra que dezien Chipre, veynte e vna naues; e Protebo de Arcadia, quarenta; e Erenco, veynte e dos. E Menesteo, duque de Atenas, vino alli bien guisado; e fue este el menor de entre los prinçipes de Greçia que se ayuntaron para yr sobre Troya. E estos prinçipes que aqui son nonbrados fueron por todos quarenta e siete. E troxieron mill e çinquanta e dos naues, e aduxieron las todas muy bien guisadas de omnes, e de armas, e de viandas.

[DXXXIX.] Del conseio que el rey Menalao e el rey Agamenon ouieron con los otros prinçipes sobre la yda de Troya.

Pues que aquellos prinçipes de Greçia llegaron al puerto, deçendieron todos a terrenno, e entraron a la çibdat de Atenas para aver su consejo commo fuesen sobre Troya. E ouo el rey su acuerdo con los prinçipes e con los omnes buenos e entendidos: que ante que su yda cometiesen, que enbiasen a la ysla Delfos al ydolo del sol, que era el su dios, a preguntar le e auer respuesta del de commo les yrie en el fecho de Troya sobre que querian yr. E esto touieron por bien quantos prinçipes alli eran ayuntados.

[DXL.] De commo Hulixes e Patroylo fueron enbiados a Delfos a demandar al ydolo del sol commo les yrie en el fecho de Troya.

E el rey Agamenon, e el rey Menalao, e los otros prinçipes que eran con ellos ayuntados en la çibdat de Atenas, pues que ouieron por acuerdo de saber por su ydolo el fecho de su guerra que començauan, dixeron a Hulixes e a Diomedes que fuesen ellos librar esta respuesta del sol. E ellos tomaron de grado aquel enbargo e dixeron que yrien. E los reyes e los prinçipes consejaronlos estonçes commo fiziesen; e ellos fueron su carrera desenbargada mientre.

E quando llegaron al tenplo, entraron e fizieron sus oraçiones e sus sacrifiçios a aquel ydolo del sol. Pero vnas de las estorias dizen que el ydolo de Minerua era, a quien ellos llamauan su deesa de batalla. Mas cuyo quier que aya seydo el altar, la respuesta fue dada tal que Troya por ninguna carrera del mundo non se podrie prender sinon por Achilles, fiio del infante Peleo e de la deesa Tetis; e que sy la çibdat quisiesen aver e destroyr, que a aquel ouiesen primero. E ellos, pues que esta respuesta ouieron, estauan de yda por tornarse a sus griegos para Atenas.

[DXLI.] De commo el rey Priamo enbio otrosi de sus priuados a demandar respuesta de su fazienda a aquel ydolo de la ysla Delfos.

Sopo en todo esto el rey Priamo el ardimente de los griegos, e ouo otrosi su acuerdo de saber de su fazienda por los dioses contra aquel fecho de los griegos. E llamaron a vn su obispo que auia nonbre Colcas. E era aquel obispo Colcas omne entendido e sabio, e que se trabajaua de saber las cosas que auien de venir, e entremetiese de adeuinar e de


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saber la fazienda de su guerra por respuesta de sus dioses que lo querien ellos otrosi fazer; e que fuese a Delfos al tenplo de la deesa Minerua a auer respuesta della commo les yrie en aquella guerra que los griegos le venien fazer.

E el obispo resçibio esta mandaderia e fue su carrera. E llego al ydolo, e fizo su oraçion e sus sacrifiçios, e demando al ydolo su respuesta que commo yrie a los troyanos en aquella guerra. E respondiole el ydolo que los troyanos serien vençidos e la çibdat destruyda. E sobresto consejo el ydolo al obispo que se non tornase a Troya con aquellas nueuas, mas que se fuese para los griegos, e que los consejase e los ayudase en su fecho quanto supiese e pudiese, e que desto non se partiese por ninguna cosa fasta que Troya fuese tomada.

[DXLII.] De commo los mandaderos de Troya e los de Greçia se fallaron en la ysla Delfos en aquel tenplo de Apollo.

Asy acaesçio por el fado que lo traye que quando el obispo Colcas llego a aquel tenplo de Apollo de la ysla Delfos, que eran avn y Vlixes e Diomedes, los mandaderos de los griegos. E vieronse en vno, e fablaronse en el tenplo, e preguntaronse de sus faziendas. E fizieron grand alegria los vnos con los otros, tanto que a vna posada fueron posar todos e descubrieronse alli las respuestas que les diera el ydolo.

E dixo alli Colcas a Hulixes commo se queria yr con ellos para Greçia, pues que su ydolo gelo mandaua. E a Hulixes plogole de coraçon, ca entendio y pro de sus griegos; e non estoruo y poco nin mucho. Antes firmaron alli el obispo e el sus amores muy grandes. E el obispo Colcas, commo omne de mal entendimiento, non torno despues a Troya con el mandado por que viniera, mas fuese con Hulixes para Atenas.

[DXLIII.] De commo Hulixes e Diomedes e el obispo Colcas de Troya se vinieron para Greçia, e resçibieron los griegos al obispo.

Hulixes e Diomedes fueron con aquel mal obispo Colcas. E pues que fueron en Atenas, fizieron llamar a aquellos reyes e aquellos prinçipes que se alli ayuntaron en ayuda de Menalao e de Agamenon, e contaronles la respuesta del ydolo de commo destruyrien a Troya e la prenderian sy a Achilles ouiesen, e non de otra guisa. E contaronles alli luego en su poridat Hulixes e Diomedes commo era obispo de Troya aquel clerigo que venie alli con ellos; e de commo viniera otrosi a aquel tenplo de Apollo por mandado de Priamo e de los troyanos; e de commo ouiera otrosi respuesta que prenderien ellos a Troya e la destruyrian si a Achilles ouiesen; e commo le mandara otrosi el ydolo que se non tornase a Troya, «mas que se viniese para vos e que vos consejase e vos ayudase en este fecho. E el creo a su ydolo e es venido aqui. E agora fazed con el de commo touierdes por bien».

E los griegos fueron alegres quando aquellas nueuas oyeron, e plogoles mucho con el obispo. E por saber ende lo çierto e la verdat llamaronle a su poridat, e preguntaron le todo su fecho e toda su fazienda. E el dixo gela toda, asy commo gela auian dicho por el Hulixes e Diomedes. E ellos, por ser seguros del e que por aventura non andudiese con enganno nin por ser barrunte dellos a los troyanos, demandaronle buen omenage e buena firmedunbre que non andaua con al synon con aquello que a ellos dezie. E el fizoles y buen seguramiento e quanto le demandaron por que fuesen çiertos del.

E los griegos, despues de aquella segurança, fiaron en el e acogieronle en sus poridades e en todo el fecho de la guerra. E fablaron luego todos en vno sobre el fecho de Achilles, e a quien enbia-


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rian a buscar le e a quales tierras. E departiendo en ello, fablo y aquel obispo Colcas de Troya e dixo: «Reyes e sennores, sy vos por bien touiesedes, fuesen le buscar aquellos a quien enbiastes a uuestro dios por la respuesta de vuestra fazienda.» E ellos touieron lo por muy bien e acordaron todos en ello. E trauaron con Hulixes e con Diomedes que ellos, que fueran por la respuesta de Apollo e sabien aquel fecho todo, que les rogauan que fuesen a buscar a Achilles. E ellos, con sabor que se fiziese la guerra, non se quisieron parar en caro, mas dixeron que lo farian de grado.

E mientra Hulixes e Diomedes se guisan para yr buscar a Achilles, contar vos hemos el avenimiento por que ese Achilles fue ascondido en tal lugar que los griegos non eran çiertos ende.

[DXLIV.] De commo Tetis demando a Proteo por su fijo Achilles.

Peleo fue fiio del rey Eato; e Eato, segunt dizen vnas de las estorias, fue fijo del rey Asepo e de la reyna Egina de Oenopia. E otras de las estorias cuentan que la reyna Egina era muy fermosa e que se pago della mucho el rey Jupiter; e maguer que era casada, que la ovo el a furto del marido e que fizo en ella a aquel rey Eato; e despues que aquel infante Peleo, que vino deste linage, caso con vna de aquellas a quien los gentiles llamauan sus deesas de la mar. E ella auia nonbre Tetis; e fizo en ella aqueste Achilles de quien aqui fablamos.

E luego que aquel Achilles naçio, sonno su madre vna noche que veye venir espadas enfiestas contra ella e que la querien ferir; e del duelo que ella fazie por ello que le encardeneçien las manos, e que le rascauan las tetas, e que gelas ronpien; e en pos eso que tomaua ella misma a su fiio e que lo leuaua a los infiernos. E finco deste suenno muy espauorida, e sobresto vino le a coraçon de querer saber que omne auie de ser aquel su fiio e de que ventura.

E auien ellos estonçes en aquella tierra vn su obispo que les adeuinaua e les dezie las cosas que auien de venir; e dezienle Proteo. E fue luego a el Tetis, e conto le aquel suenno, e demandole por aquel su fiio Achilles que omne serie e de que ventura. E a aquel obispo Proteo tenien sus gentiles por santo e por su dios de la mar, segunt sus creençias que ellos auien. E respondio a la deesa Tetis e dixole: «Deesa, non te quiero encubrir ninguna cosa de lo que y veo. Digote, deesa, que fiz mis oraçiones e mis conjuraçiones, e por la respuesta e por lo que y entiendo por aquel saber que Dios me dio que sera este tu fiio Achilles prinçipe de grandes fechos, e omne de grand nonbre e de grand cuenta, e que esparzira mucha sangre de otros, e morran muchos por el. E digote de llano en llano que el a de morir a fierro, e morra en la destruyçion de Troya. E desto non ayas dubda ninguna.»

E quando la deesa Tetis esto oyo, pesole muy de coraçon; e demandole consejo commo faria contra aquello. E fue su acuerdo que lo encantase ella que non entrase fierro en el.

[DXLV.] De commo la deesa Tetis encanto a su fiio Achilles.

La deesa Tetis, seyendo muy quexada por aquello que el obispo le dixera de su fiio, tomolo e fuese con el para aquel lugar do se auie de fazer el encantamento. E de aquel lugar cuenta asi Estaçio en el libro de Achilles: que a so el ex del firmamiento contra cabo de medio dia vnos lugares que son los mas apartados que ha en toda aquella parte del firmamiento. E diz que son lugares que omne del mundo non supiera nin fallara fasta alli, por maestria que supiese, synon por las maestrias de los sabios a que llaman magos. E diz que aquestos fallaron aquellos lugares de so el


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ex por sus encantamientos. E diz el abtor otrosi que es cosa prouada que aquellos mares de alli son los mares de la poridat de la natura; e en las postrimeras riberas del mar Occeano, do se acaba el elemento de las aguas, e de la parte de allende es aquel mar tibio alli. E dize Milesio el filosofo que aquel mar es alli caliente por razon de las estrellas que an el su coso de pasar por alli, que son ellas de caliente natura e caleçen alli al agua tanto que quando ellas passan, que fierue el agua.

E alli çerca de aquella parte del ex del firmamiento mostro el obispo Proteo a la deesa Tetis commo se fazien alli vnas maneras de sacrifiçios, donde aprendien los que aquel lugar llegauan saber de vnas naturas de cosas con que alinpiauan sus cuerpos e sus sentidos, por do desuiauan de sonnar los fuertes suennos e las grieues visiones que suennan los omnes de noche muchas vezes. E dize que en los sacrifiçios que se alli fazien que paresçian cosas de muy grand espanto, e de temor, e de aorar. E sobresto cuenta el abtor que dixo Proteo que fuese ella a aquel lugar, e fiziese y sus sacrifiçios a los dioses que los omnes non conosçien nin de quien non sabien.

[DXLVI.] De commo la deesa fue encantar a su fiio Achilles.

Pasadas estas razones entre la deesa Tetis e el obispo, leuantose ella, e fue e tomo su fiio Achilles. E auia de yr de noche quando las cosas estan todas aquedadas, e era estonçes la luna llena e luzie muy clara. E ella metiose con su fiio por la mar, e fue con su fiio Achilles fasta que vino a aquel lugar del firmamiento que auemos dicho ante desto. E luego que alli llego, fizo sus oraçiones e sus sacrifiçios; e vio las aguas quales le dixera Proteo, e eran de los infiernos.

E desque ovo Tetis fechos sus sacrifiçios e dichas sus conjuraçiones, tomo su fiio con las manos por las plantas de los ples, e sumiolo en aquellas aguas, e desi sacolo luego. E finco Achilles encantado de aquellas aguas que, segunt dizen los abtores de los gentiles, en ninguna parte de su cuerpo non podie entrar fierro synon en las plantas de los pies do su madre le touo apretado. E esto acaesçio por que non parara ella mientes en ello. E desque se torno a la tierra con el, dio lo a Çiron el sabio que lo ensennase a leer, e a sabiduria de armas, e todas otras buenas costunbres. E aprendie Achilles, e era muy sotil de coraçon, e salio muy entendido e sabio e muy esforçado. E era ya mançebillo, mas pero non le salien baruas avn nin le paresçia sennal dellas.

[DXLVII.] De commo ascondio la deesa letis a Achilles, su fiio.

En todo esto començo a sonar la desauenençia e las guerras de los griegos e de los troyanos. E la deesa Tetis, commo quier que auia encantado a su fiio que non entrase fierro en el, sopo por su arte, e por respuesta de sus dioses, e por lo que le dixera el obispo Proteo que en la lit de Troya auie a morir su fiio Achilles sy alla fuese. E por desuiar lo asmo commo lo ascondiese. E de muchas tierras de que ella cuydo fallo por mas alongada e mas encubierta e segura el Algarbe del oçidente de Europa, que es el reyno de Portogal e el su Algarbe. E fuese luego para casa de Çiron, su maestro, quanto ella mas pudo.

E asy commo llego, resçibiola Çiron muy bien; e ouieron sus razones en vno. E pidio alli la deesa su fiio por todas aquellas mejores razones que ella sopo en guisa que non ouiese el razon de dezir que yrie con ella. E desi tomo ella su fiio con plazer de Çiron e fuese con el para casa del rey Licomedes. E el rey resçibiola muy bien; e desi ella fablo con el por aquello por que yua. E leuaua a Achilles vestido en guisa de donzella, e mas de orden que de otra manera; pero que lo ovo ella muy graue de meter a ello, ca non


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querie Achilles tomar tales vestidos synon al cabo que ovo de fazer lo que su madre querie e le mandaua.

E dixo al rey Lycomedes que era Achilles su fiia; e que oyera ella e que lo sabie commo sus fiias del eran buenas donzellas, e que estauan muy bien guardadas, e que mantenien buena vida; e que tal morada deseaua ella para aquella su fiia. E rogole que gela resçibiese ally. E el rey fizolo de grado, e plogole que estouiese ally en aquel monesterio con sus fiias e que morase con ellas. E mandoles que la guardasen commo a sy mismas e que le fiziesen mucho plazer. E desi la deesa acomendose en graçia del rey e de las infantes e fuese para su tierra. E Achilles finco alli con las infantes.

E agora tornaremos a la razon de los de la hueste de Troya e de los griegos, e commo fueron buscar a Achilles.

[DXLVIII.] De commo fueron Hulixes e Diomedes a buscar a Achilles.

Hulixes, asi commo es dicho, era muy entendido e sabidor e enuiso. E maguer que la deesa Tetis ascondiera su fiio en grant poridat, pero sonaua e sabienlo algunos de los omnes buenos que en casa del rey Licomedes eran. E pues que sopo Hulixes que Achilles entre duennas era, asmo qual serie la manera por que lo pudiese mejor fallar e sacar le de alla. E tomo de quantas joyas en toda la tierra fallo; e leuo cauallos muy buenos, e escudos, e espadas, e lanças. E acogieronse el e Diomedes, e fueron su carrera commo en aventura por tierra de Çiros -pero algunas ay de las estorias que llaman Partemos a aquella tierra do Achilles era- fasta que la fallaron en la postremeria de Espanna de parte de oçidente. E fueron se luego para el rey Licomedes en manera de mandaderos.

E asy commo llegaron al rey e los rescibio el bien, dixeron le ellos commo eran mandaderos de los griegos, e que le enbiauan rogar el rey Agamenon e el rey Menalao de Greçia que les enbiase su ayuda para yr sobre Troya. E el rey respondioles: «Veer me he con los mios ricos omnes e con mios buenos omnes, e responder vos he.» E dixeron estonçes Diomedes e Vlixes: «Pues, rey, entre tanto sy vos por bien lo touierdes, dariamos nuestras donas que traemos de dar.» E el rey touolo por bien. E tomaron ellos estonçes de sus cauallos que trayen, e dieron luego a el e desi a otros por su corte. E en cabo pidieronle que les fiziese graçia que les mandase ver las infantes, que les querian dar otrosi sus dones. E el rey touolo por bien e mandoles entrar a ellas.

[DXLIX.] De commo Hulixes e Diomedes fallaron a Achilles.

Hulixes e Diomedes tomaron estonçes de quantas buenas joyas trayen para dar a las infantes e a sus duennas, por que sabien que si Achilles alli fuese, que antes yrie a las armas que a otras donas. E tomaron vn cauallo muy bueno, e vn escudo, e vn arco con saetas, e vna lança; e entraron de aquella guisa a las infantes. E pues que las infantes los resçibieron e souieron todos, sacaron ellos sus donas e dieron a las infantes e a todas las otras duennas. E cataron a todas e non pudieron conosçer a Achilles, ca estaua vestido commo las otras donzellas e seye entrellas. E las otras fueron cada vnas a aquellas donas de que mas se pagauan e a ellas pertenesçien.

E de todas aquellas donas que aquellos caualleros alli aduxeron non leuo Achilles la mano, synon a las saetas que pararon alli con las otras donas. E tomo vna e trayala por los dedos de guisa que lo ouieron por y a conosçer Hulixes e Diomedes. E estonçes Diomedes, quando aquello vio, tomo vna bozina que traye y e tanxola. E Achilles, quando la bozina oyo, leuantose en pie commo espantado, e corrio al escudo e a la lança, e tomolo en las manos. E dio de los pies al vestido, que traye commo de virgen, fasta que lo echo a tierra con las coçes.


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[DL.] De commo fue descubierto Achilles de donzella por varon.

Hulixes e Diomedes, quando aquello vieron, leuantaronse e llegaron a el, e dixeron le: «Tu eres Achilles, fiio del infante Peleo e de la deesa Tetis que te ascondio a ty por que le dixeron los adeuinos que auies tu de morir en la batalla de Troya. Mas esto non es para ty nin para omne de la tu sangre, ca la muerte ninguno non la puede escusar. E pues que a morir es, mejor muere quien onrrada muerte toma e de que digan bien los omnes que non el que fuye della a desonrra de varon e muere en el cabo.»

E Achilles, quando estas palauras oyo e vio commo era descubierto, non se quiso el encobrir mas. E razonaronse estonçes Hulixes e Diomedes, e dixeron a Achilles: «El rey Agamenon e el rey Menalao te enbian dezir e mandan que vayas conusco a Troya, ca asy lo mando la deesa Minierua en su respuesta.»

[DLI.] De commo ouo Achilles a la infante Deydomia e fizo en ella a Pirro.

Luego que Hulixes e Diomedes aquellas palauras ouieron con Achilles, entendieron las infantes el fecho e touieron Deydomia e sus hermanas por bien de callar lo aquella ora. E fue asi, ca mandaron a todas sus duennas e sus donzellas e rogaron a aquellos dos caualleros que ninguna cosa non dixesen deste fecho fasta que fablasen ellas con su padre.

E en quanto Achilles alli moro, ninguno non sopo nin entendio que Achilles era synon donzella saluo ende la infante Deydomia, la mayor fiia del rey Licomedes, a, quien Achilles amaua mucho e aguardaua sienpre mas que a todas las otras. E asi acaesçio que les vino vna fiesta de las mayores que en toda aquella tierra auie; e era costunbre de onrrar la las mugeres mas que los varones, e entre las mugeres mas las virgines que las otras. E quando llego la vegilla de aquella fiesta, acogieron se las fiias del rey guisadas de quanto era menester, e fueron tener vegilla e onrrar su fiesta a vna hermita de vn monte. E ally era su costunbre de tomar se las virgines de dos en dos, o tres, o quantas quisiesen, e esparzir se por ese monte fasta quant aluenne quisiesen -e esto tan bien de dia commo de noche.

E tomaron se alli en aquella fiesta Deydomia e Achilles, e apartaron se de todas las otras, e non quisieron que fuese con ellas ninguna de las otras. E fueron se muy aluenne commo que se yuan a solazar en vno. E desque vio Achilles que eran tan alongados de la conpanna, que maguer que Deydomia diese bozes, que la non oyrie ninguno, dixole asi: «Sennora, aqui a buen lugar de seer. Aqui nos asentemos e auremos nuestros solazes, departiendo de vnas razones en otras.» E Deydomia touolo por bien e asentose con Achilles. Viniendo de vnas razones en otras descubriose Achilles a Deydomia commo era varon e que era muy enamorado della; e Deydomia non desamaua a el otrosi. E el echo las manos en ella, e ella non se le querie consentir por ninguna guisa. Mas era el muy mas valiente que ella, e non le touo ningunt pro la fuerça que auie nin el reuellamiento que fazie, e forçola. E de alli adelante avinieron se amos e encubrieronse muy bien. E tanto duraron en sus amores que finco prennada Deydomia, e en aquellas encubrençias pario vn fiio de Achilles.

E quando vio la infante Deydomia commo era descubierto el fecho de Achilles, acogiose e fue a su padre, el rey Licomedes; e apartolo e dixole que queria fablar con el. E el rey asentose con ella, e ella a los pies del. E començo a llorar e a pedir merçed al padre e que le dirie vna poridat; e el, que le ouiese merçed a ella. E el rey era ya de dias e muy buen omne, e queria mucho a aquella fiia. E ella era otrosi muy buena e nunca le saliera de mandado. E quando la el vio llorar, fue todo mudado a piedat, e dixole: «Fiia, dezid lo que quisierdes e pedit lo


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que vos pluguiere, ca nunca querredes cosa nin pediredes que vos lo yo non faga.»

E dixole ella estonçes: «Padre, sennor, aquella donzella que la deesa Tetis vos aduxo aqui varon es e su fiio della e del infante Peleo, fiio del rey Eato de Oenopia. E asi acaesçio que quando fuemos antanno a fazer nuestra fiesta al monte, que se aparto comigo; e yo non sabiendo nada de su fecho, forçome. E pues que vi que la cosa asi auia acaesçido, callelo e encubrile lo mejor que pude; e he del vn fiio. E estos caualleros, que aqui son venidos a vos, por el vinieron por que quieren dar batalla a los troyanos, de que dizen que vençida non podrie ser a menos que este Achilles y non fuese. E agora, padre, beso vos las manos e los pies que fagades vos en mi la vuestra merçed.»

[DLII.] De commo el rey Licomedes fizo contra Deydomia su fiia e caso con Achilles ella.

Licomedes era muy buen rey e muy E piadoso, e respondio a su fiia e dixole asi: «Deydomia, tu eres mi fiia; e lo vno por la tu natura, e lo al por el amor e el debdo que he contigo, digote que en el fecho de aquella donzella -de quien tu dizes que es varon e que le dizen Achilles- que non he yo y culpa ninguna, nin tu fazes. E pues que la cosa asi a conteçido, non te culpo; e tomemos y el mejor consejo que pudieremos. E sea este: que case contigo, ca asaz es omne de alta sangre.» E la infante Deydomia fue muy alegre con la respuesta de su padre, e plogole tanto que non podria mas. E besole las manos e los pies, e dixo que aquello era lo que ella por bien tenie e lo que ella deseaua, pues el fecho asi era pasado fasta alli.

E estonçes mando el rey llamar Achilles e fablo con el; e descubriose alli el fecho de Achilles e de la infanta Deydomia. E estonçes mando el rey llamar a Achilles e dixole asi: «Ya se yo todo el fecho. E que te yo quisiese culpar non veo derecha razon por do lo pueda fazer, ca vino aqui tu madre e en razon de amiztat enartonos contigo. Pero, pues que tu eres en edat de entender bien e mal e feziste lo que tu sabes en la mi casa, tengo que parte as tu en el yerro que as fecho. Onde tengo por bien que fagas y emienda.»

E estando ellos en estas razones llego Deydomia con su fiio Pirro, e tomolo alli en sus braços, e echose con el ante su padre e ante Achilles. E rogo mucho al padre e mucho a Achilles que de guisa librasen el fecho, pues que asi era, que ella e su fiio que non fincasen desanparados. E alli ouieron grand dolor e piedat de Deydomia e de Pirro el rey Licomedes e Achilles, e llamaron estonçes a la fabla a Hulixes e a Diomedes. E fue el pleyto alli librado de guisa que Achilles casase con Deydomia antes que se fuese, e las bodas fueron luego fechas. E resçibio el rey Licomedes al infante Pirro por su nieto e heredero de su fiia, la infante Deydomia.

E pasadas las bodas, guiso el rey Licomedes a Achilles muy bien de buena flota, e de omnes, e de armas, e de vianda; e enbiolo para la hueste de Greçia. E Achilles encomendo alli mucho a Deydomia, su muger, e a Pirro, su fiio, al rey Licomedes e a los otros omnes buenos del reyno. E fincaron la infante Deydomia e Pirro, su fiio, con el rey Licomedes.

[DLIII.] De commo se fue Achilles a los de Greçia e fue resçebido en Atenas,

Desque Achilles ovo libradas todas sus cosas, asi commo auemos dicho, acogieron se el e Hulixes e Diomedes a la flota, e entraron en sus nauios, e fueronse para Greçia. E Patroclo fuera criado con Achilles quando era ninnuelo, e era cosa que amaua mucho a Achilles e el a el. E quando sopo Patroclo commo venie Achilles, salio a el a resçebir le e vino con el a Faça, que era su tierra de


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Achilles. E guisaronse alli amos; e asi commo cuenta la estoria, aduxeron çinquanta naues bien guisadas.

E los reyes, e los otros prinçipes que alli eran, e aquel obispo Colcas de Troya, quando ouieron consigo a Achilles, fueron muy alegres e fizieron muy grand alegria por toda la çibdat. E el rey Agamenon e el rey Menalao apartaron estonçes a Achilles, e contaronle ellos alli todo el fecho en que eran, e lo que querien fazer, e por que enbiaron por el. E rogaronle que fuese el y el mejor que ser pudiese, e que partirien ellos con el lo que auien e que farien quanto el quisiese. E el prometioles que lo farie de todo en todo e que çiertos e seguros fuesen ende. E otrosi se ayuntaron en pos aquello los otros omnes buenos que alli eran, e vinieron a Achilles e gradeçieronle mucho su venida. E rogaronle aquello mismo que Agamenon e Menalao; e el prometiolo a todos commo lo prometiera a aquellos reyes.

E en pos esto guisauan se todos para mouer e yr se sobre Troya. E antes que mouiesen, dixo el obispo de Troya sus oras e fizo sus oraçiones e sus conjuraçiones a su ydolo. E ovo respuesta del que la deesa Diana estaua sannuda contra el comun de Greçia, e que le fiziesen alli sacrifiçio ante que dende mouiesen, que synon, de otra guisa que non avrien la pasada nin podrien yr. E ellos demandaronle de que serie el sacrifiçio. E dixo les el obispo que de donzella virgen, fiia del rey; e esta que fuese Efisania, fiia del rey Agamenon.

[DLIV.] Del sacrifiçio de la infanta Efisania.

El rey Agamenon, quando aquel sacrifiçio oyo, dixo que antes dexarie todo el fecho que dar su fiia a matar; mas trauaron todos del tanto que lo ouiefon a mouer que la diese a sacrificar e el diogela. E Efisania era fiia de la reyna Clitomestra, muger del rey Agamenon e sobrina de la reyna Elena, hermana de la reyna Clitomestra; ca la reyna Clitomestra e la reyna Elena eran hermanas e fueron fiias de vn padre e de vna madre. E el rey Agamenon e el rey Menalao otrosi hermanos e fiios de vn padre e de vna madre, e casaron amos hermanos con amas hermanas.

E era aquella infante Efisania muy fermosa donzella. E quando la aduxeron al altar, do la auian a degollar e a fazer sacrifiçio, e la tendieron sobre ese altar e ante que la degollasen, vio la deesa Diana la omildança del rey Agamenon, e las buenas voluntades de los grandes omnes que alli eran ayuntados, e la emienda que le fazien de la querella que dellos auie; non quiso que muriese alli Efisania. E obrando del saber de la magica, sacoles a la infante de las manos tan sotil mente que nunca los que el sacrifiçio fazian lo entendieron. E fizo venir vna çierua e metiola en el lugar de Efisania. E el obispo e los otros que le ayudauan al sacrifiçio, cuydando degollar a Efisania, degollaron a la çierua e fizieron su sacrifiçio; e ouieron pagada a Diana.

[DLV.] De la venida de los griegos sobre Troya.

Fecho aquel sacrifiçio e apaziguada la deesa Diana, mando luego el rey Agamenon mouer la flota. E Filotetes, que era y, auia ydo con Jason e con Hercules quando fueron a Colcos por el velloçino dorado, e fuera conpannero de aquel Argos que leuara la flota con Jason e con Ercules. Onde sabie este Filotetes mas de sobre mar que qual quier de los otros que alli eran; e por aquella razon diolo el rey Agamenon por guiador de la flota. ca por el rey Agamenon se mandaua toda la hueste. E fueron su carrera, e ouieron buen viento e buen tienpo e el mar pagado.

E arribaron a vn castillo del rey Priamo -mas non dize la estoria qual fue aquel castillo-, e conbatieronlo muy de rezio e tomaronlo por fuerça. E fizose alli muy grand mortandat de om-


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nes. E entraron el castillo, e prisieron y muchos, e desfizieronlo todo. E librado esto alli, mouieronse dende e fueron a otro castillo a que llamauan Tenedon; e çercaron lo, e conbatieronle muy de rezio, e prisieronle por fuerça, e fizieronle commo al otro de antes.

E alli fizo sus cortes el rey Agamenon; e ayunto todos los grandes omnes que y eran e dixoles asi: «Querria que enbiasemos nuestros mandaderos al rey Priamo a demandar le derecho de la soberuia e del mal que las sus gentes nos an fecho; e que nos de a Elena que nos tomaron a grant fuerça, e nos la robaron e nos la leuaron de Greçia, e la otra prea que leuaron con ella. E si lo quisiese fazer, que serie bien, e los nuestros que se tornasen con la reyna e con las otras cosas e que de alli adelante que non fiziesen danno ninguno en ninguna cosa. E si Priamo aquello non quisiese fazer, que le digan que de su reyno nin de su tierra non saldremos fasta que todo lo non ayamos destruydo.»

E en esto acordaron todos los grandes omnes de Greçia. E touieron por bien que enbiasen a el dos mensageros; e nonbraron que fuesen el vno Hulixes e el otro Diomedes, e enbiaron los alla. E mientra ellos yuan, fueron Achilles e Telepo a buscar viandas. E era Achilles grande, e bien fecho, e ardit, e atreuido mas que otro cauallero que en Greçia ouiese, segunt que cuenta la estoria. E Telepo era muy valiente e era fiio de Ercules, mas non semejaua a su padre en las proezas de los grandes fechos.

[DLVI.] De la tierra que Achilles e Telepo fueron buscar las viandas.

Achilles e Telepo con sus conpannas grandes que trayen vinieron a vna tierra a que dezian Misfian; e era della rey e prinçipe vno a que llamauan Creon. E este rey Creon sabie muy bien todas las nueuas de los griegos; e eran todas las gentes de su reyno ayuntadas alli con el. E quando sopo commo los griegos le entrauan por la tierra e le leuauan los ganados robados e los omnes presos, salio a lidiar con ellos por toller les la prea.

E por ventura pudiera con ellos; e mas Achilles, a quien su buena ventura dio sienpre avenimientos de buen andança, dexo todos los otros e fue derecha mente ferir al rey Creon, e diole tal lançada que por muerto le derribo a tierra. E quisiera le el luego cortar la cabeça sinon por Telepo que le acorrio, e le echo el escudo de suso, e gelo non dexo fazer. E esto fizo Telepo por que quando el era moço, que acaesçio por aquel reyno e le fizo aquel rey Creon muchas onrras e muchos plazeres.

E pues que esto asi acaesçio desta guisa, el rey Creon entendio commo era ferido de muerte. E el non auie fiio nin fiia que eredase en pos el; e por el algo que le alli fiziera Telepo porfiiolo, e rescibiolo por su heredero, e otorgole el reyno despues de sus dias. E murio de aquella ferida este rey Creon; e soterrolo Telepo muy onrrada mente.

E librado esto alli, tornose Achilles con toda su conpanna para el castillo de Tenedon con grand prea que traye. E Achilles, quando llego a la hueste, conto al rey Agamenon e a los otros prinçipes que y eran aquel avenimiento de como les acaesçiera.

[DLVII.] De las razones de los mandaderos de los griegos que fueron a Troya e de la respuesta del rey Priamo.

Hulixes e Diomedes, mandaderos de los griegos, vinieron al rey Priamo e dixeronle todas sus razones asi commo el rey Agamenon gelo auia mandado. E razonolo Hulixes, que era omne bien razonado, e dixolo que les diese a Elena que les robara Paris e toda la prea que con ella traxiera; e sobre esto que emendasen a los griegos el danno e la desonrra que les auien fecho, e desi que avrien paz en vno.


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E asy les respondio el rey Priamo que los griegos deuien emendar a el primero el grand tuerto que le auian fecho en matar le al rey Laomedon, su padre, e en entrar su çibdat de Troya que le auian quemada e destroyda, e de su hermana que la leuaran robada e que la tenien por sierua; e que bien les deuie menbrar otrosi de commo Antenor fuera a ellos de la su parte a demandar les emienda de grandes tuertos e tan grandes males commo le auien fecho, e que nunca quisieran su razon oyr nin fazer nada, e que le respondieran villanas palauras, e vino ende sin todo recabdo e destultado. «E fagouos saber, e asi lo dezit a los griegos, que por esta razon non quiero aver paz con ellos. E vos mismos, yd vos luego de toda mi çibdat e de todo lo mio, e seredes sabios.»

E Hulixes e Diomedes, quando vieron que la cosa que asy pasaua, fizieron commo el rey Priamo les mandara, e fueronse su carrera e tornaronse a la hueste al castillo de Tenedon. E asi commo llegaron, dixeron al rey Agamenon la respuesta del rey Priamo. E los griegos, quando aquella respuesta oyeron, ouieron ende muy grand sanna. E ayuntaronse luego a auer consejo sobrello los altos prinçipes de Greçia; ca sabien ellos que el puerto de Troya que lo non podrian auer menos de con nauios e con muy grand pena, e tan bien aquello commo todo lo al. E cogieron toda la hueste a su flota.

[DLVIII.] De las ayudas que vinieron a los de Troya.

Agora dexa aqui la estoria vn poco de fablar de los de Greçia, e cuenta quales ayudas ovo el rey Priamo para guardar su villa e defender la. E diz que le vinieron estos en ayuda. Vinole vna grand caualleria de tierra de Calia; e vinieron y Sandalo, e Danpo, e Adrastro del reyno de Colofonia. E alli vinieron otrosi Masio, e Carras, e Alifuraco,e Napto de tierra de Lica, e Ponto e Capaseo de Eusoria. E vinieron alli otrosi ayuntados Sarpendon e Clauco de Alcomene, e alli fue Enfereno de la Risa. E ay vino otrosi Remo de tierra de Traçia, e Aricano de Poria, e Pertremeso e Peterepo de cabo de tierra de Frigia. E y vino otrosi Ascamo, e Sautipo, e Meptepes de Boeçia. E vinieron y otrosi Saneo e Asfamico de tierra de Boeçina, e Postropilo e Boeno de Pafagonia, e Filomeno de Tepa, e Logo e Fisco de Gresca, e Enfico, e Adrastro, e Dolisona. E alli vino otrosi el rey Eristopo, e sin otros que llegaron en pos estos e sin las duennas amazonas que vinieron despues en su ayuda. E estas fueron las ayudas que vinieron al rey Priamo de Troya.

[DLIX.] De commo el rey Priamo fizo prinçipe e cabdillo a su fiio Ector.

Todos estos, que aqui auemos nonbrados, fueron reyes, e condes, e prinçipes, e duques, todos de grandes poderes; e vinieron alli con todo quanto poder avien a ayudar al rey Priamo. E el rey Priamo , pues que ovo ordenadas sus gentes e librado de cada principe de commo fiziese e paradas sus azes, fizo a su fiio Ector cabdillo mayor de todos los otros. E segunt cuenta la estoria, fizo alli el rey Priamo commo deuie; ca segunt dize la estoria, en todo el mundo non auia Ector par de prez nin de caualleria. E diole con el en aquella adelantança a Deyfebo, su hermano, e que fuese Deyfebo acabdellador de las conpannas. E dio y otrosi con ellos a Paris, e a Troylo, e a Eneas, e al rey Menmor de tierra de Oriente que era omne muy sabidor.

E ovo desta guisa el rey Priamo de Troya muy grandes gentes en su ayuda. E sobre aquellos que auemos dichos cuenta la estoria que fueron y Antenor, e Anchises, el padre de Eneas, e Polida-


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mas, que eran todos omnes de grand cuenta; e el rey Dolon e vn fiio de la reyna de Basta, e eran estos omnes muy valientes. E y fue la reyna de las amazonas con su conpanna muy grande de duennas e muy bien armadas.

[DLX.] De las fechuras de los troyanos e de algunos de los griegos.

En este lugar cuenta la estoria las fechuras de algunos de los altos omnes de los griegos, e de otros, e de los de Troya. E fue esto en razon que se preguntaron los troyanos a los griegos e los griegos a los troyanos de que fechuras eran los sus altos omnes mas nonbrados. E dize asi que eran Castor e Pollux crespos, e blancos, e los cabellos ruuios, e los ojos sannudos, e las fazes llanas e linpias, e omnes bien sanos e luengos de cuerpos. De Elena dize otrosi que les semejaua en la fermosura, e que era de sinple coraçon, e auie vn lunar entre amas las sobre çejas, e la boca pequenna, e en todos los mienbros de su cuerpo muy blanca, e muy tajada, e muy bien fecha a marauilla.

E del rey Priamo dize alli otrosi que era grande de cuerpo, e fermoso de cara, e manso, e la nariz coruada ya quanto, e valiente de cuerpo. E de Ector otrosi dize que era blanco, e crespo, e vizco, e que le trauaua la lengua ya quanto, e muy ligero, e bien baruado, e de fermosa cabelladura, e de buena palaura, e de buen fecho, e batalloso, e de grand coraçon, e piadoso contra los çibdadanos, e brauo contra sus enemigos, e omne que se enamoraua de las duennas.

E de Deyfebo e del obispo Eleno dize asi la estoria que semejauan a su padre en las fechuras, mas que se desemejauan ellos en si; que diz que era Deyfebo fuerte, e Eleno piadoso, e ensennado, e sabio e adeuino. E Troylo era grande de cuerpo, e piadoso, e muy fermoso, e valiente, e cobdiçioso. E de Paris dize otrosi que era luengo de cuerpo, e los ojos muy fermosos, e los cabellos castannos e ruuios, la cara fermosa commo de Venus, la boz mansa e cobdiçioso de sennorio. E la reyna Ecuba era grande e fermosa, mas pero del cuerpo ya quanto coruada, la voluntad commo de varon, e derecha e piadosa. E Andromata, muger de Ector, auie los ojos claros, e ella luenga, e fermosa, e mesurada, e sabia, e mansa e casta.

E Casandra era blanca, e nin era muy grande nin muy pequenna, la boca bien fecha, los ojos muy fermosos commo los de Venus, los cabellos muy luengos e ruuios, e apuestos mienbros, e los dedos luengos e los pies muy bien fechos; e sobre todo esto fermosa, e sinple de coraçon, e larga que daua de grado que quier que tenie. Eneas era roxo, e esforçado, e el cuerpo commo quadrado, e bien razonado, e fablar con quien quier, e luengo de cuerpo e non muy gordo, e en consejo piadoso, e fermoso de cara commo Venus, su madre, e grandes ojos. E Antenor luengo de cuerpo e delgado, e de ligeros mienbros, e fermoso, e entendido, e sabio.

E agora dize de las fechuras de los griegos.

[DLXI.] De las fechuras de los griegos.

El rey Agamenon era blanco de cuerpo, e mienbros valientes, e bien razonado, e sabio, e noble e onrrado. E Menalao era non muy grande nin muy pequenno, e roxo, e fermoso omne, e de buena amiztad; e pagauanse los omnes bien del e era bien fecho. Achilles era grande omne e de mienbros valientes, e muy fermosa cara, e grandes pechos, e los cabellos crespezinos, e muy fuerte en armas, e de alegre gesto e largo de muy buen donayre. E Patroclo fermoso de cuerpo, e los ojos veros, e bien graçioso e çertero en sus dichos, e sabio, e bien razonado, e fablar de grado e osado.

E Ajas Ayleo era espeso de cuerpo e coruado ya quanto, e alegre e fuerte. E el


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otro Ajas, fiio de Telamon, era valiente, e de clara boz, e los cabellos negros e crespos, e de sinple coraçon, e brauo contra enemigo. E Locro era commo quadrado de cuerpo e coruado, e valiente de mienbros, e yrado e fuerte. E Salamin era grande de cuerpo, e valiente, e de clara boz, e el cabello negro e crespo, e cruel contra enemigo. E Hulixes era varon firme e engennoso, la cara risuenna, e de mediana grandez, e bien razonado e sabio. E Diomedes era fuerte de cuerpo, mas sannudo de cara, e brauo, e de mucha palaura, e non sofridor, e osado.

E Nestor era grande de cuerpo, e fermoso, e sabio, e luenga nariz, e blanco, e sabio para dar consejo. E Çesio era ançiano de dias, e enuiso, e sabio. E Protesilao era blanco de cuerpo, e fermoso de cara, ligero, esforçado, mas rebatoso. E Neptolomo era grande de cuerpo, e valiente, e sannudo, e luengo de otra guisa, e la cara luenga, e sobreçejudo. E Palamades delgado, e luengo, e sabio, e soberuio e triste; e Mataon grande de cuerpo e fuerte; e Periente omne misericordioso. E Miçion era rufo e atufado, mas omne valiente, e peligroso, e cruel, e non sofridor; e Ydomeneo grande de cuerpo e que juraua ayna.

E Buseys era fermosa, e non muy grande de cuerpo, e blanca, e los cabellos ruuios e llanos, e las sobreçejas juntadas, e de alegre cara, e los ojos fermosos, e muy bien fecha de cuerpo, e sinple de coraçon, e vergonçosa e piadosa.

E estos reyes, e reynas, e infantes, fiios de reyes e de reynas, e prinçipes, e muy altos omnes -tan bien los de Greçia commo los de Troya- que aqui son nonbrados puso Dares en su estoria que fizo del destruymiento de Troya e de los griegos. E contolos a cada vnos por de aquellas fechuras e naturas que aqui auemos dicho.

E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a lo al de la estoria.

[DLXII.] De la alegria que los griegos ouieron quando Palamades, fiio del rey Nauplo, llego a la hueste.

Troya era çibdat muy grande de luengo e de ancho ca, asi commo cuenta la estoria, auie tres jornadas en luengo. E diz que cada vno de los reyes que vinieron ally en ayuda de los troyanos auie su fortaleza en la çibdat e su apartamiento de posadas, e guisaron se todos lo mejor que ellos sopieron. E partieronse muy bien: los vnos para guardar las puertas, e los muros, e las torres; e los otros para salir a los torneos, e a las batallas, e a las caualgadas. E Agamenon otrosi fablo con los prinçipes de las sus ayudas e con sus gentes de commo guisasen sus naues e ordenasen su yda, e quales ouiesen la delantera. E dieron y dellos quien corriesen la tierra, e ordenaron se lo mejor que ellos supieron e pudieron para fazer su guerra.

E Palamades, aquel que deximos ante desto fiio del rey Nauplo, arribo alli estonçes con treynta naues cargadas de viandas e bien conplidas de caualleros e de armas, por que viniera mas tarde de pieça que todos los otros prinçipes. E asy commo arribo, salio luego a tierra e fuese para los reyes e a los otros altos omnes que eran en la hueste. E ellos resçibieronlo muy bien. E el mostroles commo enfermara, e que ante su enfermedat que non pudiera venir mas ayna de aquello; e escuso su tardança lo mejor que el pudo. E los prinçipes que alli eran dixeron que con razon tardara e en la tardança que non auie el culpa ninguna. E gradeçieronle mucho la venida, e fizieron alegria con el, e contaronle alli luego el acuerdo que auien tomado para acometer a Troya.

E departieron ally qual serie mejor en entrar el puerto de Troya, sy de dia o si de noche. E mostroles alli Palamades por razon que mejor era de cometer a los


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enemigos de dia que non de noche. E otorgaronse en ello todos los que en el consejo eran. E el rey Agamenon non estaua ay estonçes, mas era y açerca en vna çibdat que dezien Amasion. E enbiaron a el que de alli e de otras çibdades e pueblas que auia y aderredor que enbiase viandas a la hueste, ca ellos non sabien quando serien de torno; e yuanse para el puerto de Troya.

E Agamenon, quando aquellos mandaderos le llegaron, ayunto su caualleria e ovo su acuerdo con ellos. E desque pusieron commo fiziesen, mandoles que estudiesen muy aperçebidos de lo que auian a fazer, e todos armados para quando las tronpas e las bozinas oyesen, e que fuesen luego las velas alçadas e se fuesen luego para Troya. E otorgaronlo asi todos que lo farien. E otro dia de mannana, quando quebraua el alua, fueron tannidas las bozinas e las tronpas, e las naues mouidas del puerto de Tenedon de yda para Troya.

[DLXIII.] De los que ouieron la delantera en la entrada del puerto de Troya.

Dize aqui la estoria que quien la priesa de las naues e de los otros nauios que ally yuan veyese que por grand marauilla lo aurie, ca dize que tenie la flota en luengo mas de dos leguas grandes. E estaua alli la mar toda cubierta de naues, ca non fue omne que tantas naues nunca viese ayuntadas, nin tantos prinçipes de vn acuerdo ayuntados viese en vn lugar, e todos bien guisados de armas e todos de vn coraçon para fazer bien. E dieron la delantera a Protesilao e a Procano. E estos dos prinçipes trayen quarenta naues muy bien guisadas, e estos fueron los que entraron primero en el puerto de Troya. E leuauan sus naues muy bien guarnidas e castillos de maderos en ellas, commo deue yr quien va tomar puerto por fuerça.

[DLXIV.] De la batalla que los griegos ouieron con los troyanos en la entrada del puerto.

Asi commo es dicho, venien las naues de los griegos a Troya, e llegaron y muy yrados e muy de rezio. E los de de la çibdat otrosi, que sabian muy bien commo los griegos venien contra ellos, ouieron sus gentes grandes e muy bien ordenadas. E caualgo luego Ector ante que todos los otros, con grand conpanna de caualleros que yuan con el que le aguardauan e otros muchos otrosi que estauan guisados para acorrer le, e fuese para el puerto.

E Protesilao corrio toda la ribera sus velas tendidas; e fue y fecha grand mortandat ante que a terrenno pudiesen salir. E en cabo ovo la salida a tierra e mato y muchos de los troyanos. E desque Protesilao arribo a la tierra, llego otrosi Ector de la otra parte, e afrontaronse. E fizose la lit entrellos muy fuerte e muy ferida; e lidiaron Ector e Protesilao. E mato luego Ector a Protesilao e a muchos otros de los griegos que eran alli con el. E por do quier que Ector yua, fazie grand mortandat en los griegos; e por do Ector non andaua, fuyen los troyanos e dexauan el lugar a los griegos. E murieron y delos griegos aquella ora muchos ademas, dellos en tierra, dellos en la mar.

E en todo esto llego alli Achilles e salio a tierra. E ayuntaronse de cabo las batallas de la vna e de la otra parte. E Achilles por su fuerça grande e por su buena andança podie con los troyanos, e arredro los del puerto vna buena pieça matando muchos dellos. E Ector otrosi de lo que el auie de fazer non posponie nada, nin tardaua de fazer grandes mortandades en los griegos commo en sus enemigos, nin los griegos otrosi en los tro yanos. E dize la estoria en este lugar que los griegos en mal punto alli vinieran aquel dia sinon por la noche que los partio.


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E estonçes arribaron otrosi alli Agamenon e todos los otros de la hueste, e tomaron posadas cada vnos por do les acaesçie. E toda la noche se velaron e se aguardaron, temiendo que vernien los troyanos sobrellos. Mas los troyanos fizieron de otra guisa, que se entraron en su çibdat e folgaron toda la noche. E soterraron sus muertos e pensaron de los que tenien llagados.

[DLXV.] De commo los troyanos non dexaron a los griegos apoderarse de ningunt lugar de sennorio e de la desabenençia.

Otro dia de mannana fizo Ector guisar su gente, e salio de la villa con grand caualleria que traya el rogada e muy amonestada para fazer bien. E el rey Agamenon otrosi, maguer que estaua la su gente muy lazrada -lo vno por la mar, lo al por la noche que velaran toda- e auien mas menester de folgar que non de lidiar, pero guisaronse, ca les non dexaua Ector estar quedos nin les daua vagar de folgar, e salieron contra los troyanos. E Ector pusose luego con ellos çerca de las sus tiendas.

E los griegos salieron a las feridas, e a las bozes, e los alaridos; e la batalla fue muy grande. E mato luego Ector en las primeras feridas a Patroclo e a muchos otros de los ardides varones de Greçia. E fue alli fecha muy grande mortandat sobre Patroclo en las primeras justas; e segunt diz la estoria non sola mente por vengar le, mas por cobrar el su cuerpo que non podien aver ante los troyanos. E Menaon, que era de parte de los griegos, fazie alli muy bien de sus armas; mas salio Ector a el e matolo luego. E vino alli estonçes Menesteo, rey de Atenas, e firio a Ector en la pierna en la coyuntura del ynojo de parte de tras. E fue Ector sannudo por ello, e fizose por ende alli muy grand mortandat aquella ora; ca, segunt dize la estoria, mato alli Ector dos mill de los griegos despues que fue ferido.

E de guisa se reboluio la fazienda e asy lidiaron los troyanos tan fuerte, que todos los griegos dexaron el canpo e fuxeron fasta las naues. E sinon fuera por Telemon e por Ajas, fiio de Esione, que encontro Ector en la carrera, e se connosçieron e fizieron grand alegria entre sy, de aquella vez los quebrantara Ector de guisa que tarde o nunca cobraran los griegos. E demas que leuaua fuego greçisco para echar en la flota e quemar la toda, mas dexolo por Ajas e por Telemon, e fizo tornar todos los suyos que en aquel dia non lidiaron ya mas.

E otro dia de mannana demandaron los griegos treguas a los troyanos para quemar sus muertos, los que fuesen para ello, e soterrar los otros. E el rey Priamo ovo acuerdo con sus fiios, e con los otros prinçipes que y eran, e con los omnes buenos de la çibdat, e touieron todos por buena sennal aquello que los griegos demandauan treguas. E fallaron por bien que las diese el rey, e el diogelas. E dadas las treguas, buscaron amas las partes, los troyanos e los griegos, sus muertos e soterraron los segunt sus costunbres. E fizo alli Achilles muy grand duelo por su conpannero Patroclo, e el rey Agamenon por Protesilao; ca asi commo dize la estoria, el non amaua ninguna cosa tanto commo aquel. E de amas las partes auia y muertos por que fazien grandes duelos; e non auie y marauilla. ca tal labor auian començada de amas las partes.

E pues que los muertos fueron soterrados, Palamades -que viniera mas tarde- començose a querellar contra Agamenon, diziendo que el non tenie por bien que Agamenon ouiese el sennorio sobre todos. E dixo a los mas altos prinçipes que en la hueste eran que mas alto omne era el e mas rico que non Agamenon, e por aquellas razones que serie derecho de auer el el sennorio de la hueste. E sobresto ouo muchas fablas en la hueste e muchas barajas, tanto que el dia que


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las treguas salien que se fizieron vandos; e los vnos se pararon con Agamenon e los otros con Palamades.

[DLXVI.] De commo el rey Agamenon rogo mucho a Achilles que matase a Ector.

Ese dia que las treguas salieron, guisaron sus conpannas muy bien el rey Agamenon, e el rey Menalao, e Achilles, e Diomedes, e los otros prinçipes que y eran con ellos. E de la otra parte de los troyanos guisaronse otrosi Ector, e Paris, e Deyfebo, e Troylo, e Eneas, e salieron estos de la çibdat a aquellos de la hueste. E vinieron vnos contra otros muy esforçada mientre e firieronse muy de rezio. E los primeros caualleros que en esta batalla murieron, asi commo cuenta la estoria, fueron los fuertes e los ardides que se preçiauan por adelantar se. E mato alli Ector estos tres duques muy poderosos: Boeten, e Protenor, e Archillon. E en todo esto faziese ya noche, e partiolos.

E desque la noche fue venida, demando el rey Agamenon por todos los altos varones de la hueste; e vinieron a la su tienda. E rogoles mucho e amonestoles, commo amigos e a parientes e a vasallos, que ouiesen todos a coraçon vuiada mente de matar a Ector, ca el auie muertos todos quantos altos varones alli vinieran de Greçia; e que si el visquiese luengo tienpo que ellos tal perdida tomarian que nin serien para alli nin para tornar a Greçia. E otorgaron todos los prinçipes de los griegos en ello; pero departien asi que Ector era fuerte e ardit, e que ningunt omne de los que alli eran que non osarien lidiar con el vno por otro. E estonçes rogo mucho el rey Agamenon a Achilles que pusiese todo su poder en matar a Ector. E respondiole estonçes Achilles que non ouiese cuydado de rogar le mas, ca el lo auie tan a coraçon por que lo farie, e non dudase.

[DLXVII.] De commo Paris firio de una saeta al rey Menalao.

Pasada aquella noche, otro dia de mannana Ector e Paris guisaronse bien e vinieron a la batalla. E guisaronse otrosi los griegos, e salieron de su hueste, e vinieron contra ellos. E lidiaron, e fue muy grande la batalla e muy grande la mortandat, asy que cuenta la estoria que çient vezes mill omnes murieron alli de aquella vez. E diz que non dubdaua alli ninguno vno a otro, nin se auien ninguna piedat.

E el rey Menalao començo ally a asechar a Paris. E Paris entendio gelo muy bie[n], e fue contra el, e tiro vna saeta, e diole vna grand ferida en la coxa de la pierna. Commo cuenta la estoria, era Paris muy buen arquero e muy çierto. E el rey M[enal]ao, pues que fue ferido, asannose mucho, e parose a atar la llaga. E desque la ovo [atada] e apretada bien, cato ante sy e vio y a Ajas Ayleo. E entre amos fue [asechando] a Paris en la batalla por apartarle. E ouieronlo apartado si non por Ect[or e] Eneas que sobre vinieron e lo acorrieron; e defendiose por y. E entre tanto vino la noche, e partio la batalla aquel dia; e murieron y muchos buenos omnes.

[DLXVIII.] Del fecho del otro dia commo murieron y muchos altos omnes.

Entre los troyanos e los griegos non ovo ningunt espaçio de folgura despues de la batalla dese dia synon la noche. E otro dia de mannana Achilles e Diomedes ordenaron sus gentes e salieron al canpo. E de la otra parte salieron otrosy Ector e Eneas con todos los de la villa, e lidiaron. E tan grande se fizo alli la mortandat de los caualleros que tantos ovo y de muertos que diz que toda la tierra yazie cubierta a todas partes. E entre reyes e duques mato alli Ector por su mano estos siete : a Ortomenon, e Palomenon, e Epitriopen, e Seçiduyn, e El-


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moren, e Darcun, e Pormerun; e todos estos muy poderosos omnes cada vno por si e sennor de mucha caualleria. E alli mato otrosi Achilles estos quatro duques de los de Troya: a Enfemion, e Ypoto, e Fileon, e Astorion. E Diomedes otrosi mato muchos altos varones en aquella quinta batalla.

E otrosi el rey Agamenon, quando vio tantos de sus altos omnes que yazian muertos, fizo el y lo mejor que pudo; e esto fue que departio la batalla. E ally se tornaron a la villa alegres los troyanos, ca les semejaua que les yua muy bien con sus enemigos. E estonçes Agamenon, que estaua muy triste e auie el de veer el cuydado de la hueste, ayunto todos los sus altos prinçipes, e rogoles mucho que se conbatiesen de rezio contra sus enemigos e non lo dexasen por ninguna guisa; ca bien sopiesen que los de la villa menguauan cada dia, e a ellos vernie acorro ayna, e que por aquella razon que se deurien esforçar mas a lidiar.

[DLXIX.] De commo Hulixes e Diomedes fueron pedir treguas al rey Priamo.

Paso aquella noche, e a la mannana Agamenon mando ordenar sus conpannas para lidiar e que fuesen contra los de Troya. E los de Troya otrosi non tardaron, e fueron luego en el canpo, e començaron a lidiar. E fue esta batalla tan grande e tan luenga que, segunt la estoria dize, diz que quarenta dias duro que nunca ninguna de las partes quedaron de lidiar. E los griegos non auien do se esparzir nin do tomar otro lugar do asentasen su hueste en otra parte synon alli do se asentaron luego, ca lo vno non se podian mouer de alli ante los troyanos que gelo vedauan; nin avn que podien, non osauan tan mal escarmentados los auien esos troyanos. E por que auien a estar alli en aquel çerco que a otra parte non podien yr, e era muy grande el fedor de los omnes e de las bestias que alli yazian muertos, ca diz que non es omne que a los millares dellos pudiese dar cuenta. E eran los griegos en grand cuyta, ca matauan alli con su fedor los muertos a los biuos.

E con esta quexa tan grande ovo el rey Agamenon a mouer se a pedir treguas al rey Priamo. E llamo a Hulixes e a Diomedes, e ensennoles commo se razonasen e fuesen al rey Priamo a demandar le treguas por tres annos; e que entre tanto que soterrarien los muertos e darien a los llagados maestros por que sanasen e por que folgasen los sanos otrosi, ca menester lo auien. E salieron los mandaderos e caualgaron armados de todas sus armas. E salieron e yuan contra la villa. E fallaron vn cauallero de Troya que les [preg]unto de su carrera; e ellos dixeronle que eran mandaderos de los griegos e que [yuan de parte] del rey Agamenon al rey Priamo. E aquel cauallero de los de Troya [era] Dolon, e andaua por alli catando sy saldrie algunt cauallero de los de Greçia a iustar e que saldrie a el. E Dolon, quando aquello oyo a Hulixes e a Diomedes, tomolos segura mente e leuolos fasta el rey Priamo. E los mandaderos dixeron su mandaderia al rey.

E el rey Priamo mando luego llamar a sus fiios e a los otros prinçipes, e dixoles estas nueuas e que les semejaua ende o que tenien y por bien de fazer. E dixo luego Ector que le semejaua grande el plazo de las treguas. E dixo el rey Priamo que dixese y cada vno lo que por bien touiese e su voluntat; mas plogo a todos que fuesen dadas aquellas treguas, e que soterrarien ellos otrosi los sus muertos commo los griegos los suyos, e refarien sus muros. E fueron estonçes otorgadas las treguas de amas las partes por tres annos.

[DLXX.] De commo començaron a lidiar los troyanos e los griegos despues que las treguas salieron.

Pasados los tres annos de las treguas, tornaron de cabo a su guerra e a sus lides los troyanos e los griegos e gui-


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saronse con grandes gentes. E Etor, [e] Eneas, e Troylo, e Menaon, salieron de la çibdat muy aconpannados para la batalla. E salieron de la otra parte el rey Agamenon, e Menalao, su hermano, e Achilles, e Diomedes; e lidiaron de amas las partes muy de rezio. E mato y Ector en la primera justa estos tres duques: a Filipo, e Amapon, e Menmon. E mato Achilles otrosi estos dos de los de Troya: a Licaon e Euferbo; e eran de los poderosos de la villa.

E son estos prinçipes que se perdieron de amas las partes. E alli murieron de los otros de menor guisa tantos que non auian cuenta, ca duro treynta dias que non quedaron de lidiar. E el rey Priamo, quando vio commo auia perdidas tantas de sus gentes, enbio sus mensageros al rey Agamenon a pedirle treguas por seys meses para aver espaçio de pensar en su fazienda. E el rey Agamenon con el consejo de los que eran con el diogelas.

[DLXXI.] De commo, pues que pasaron aquellas treguas, tornaron a lidiar aquellas gentes.

Pasadas otrosi las treguas de aquellos seys meses, guisaronse muy bien de amas las partes e salieron a lidiar. E fue la lit de aquella vez muy fuerte. E asi commo cuenta la estoria, fueron y muertos muchos de los altos omnes tan bien de la vna parte commo de la otra, pero fueron y los griegos ya quanto peor mal trechos que non los troyanos. Mas con todo esto non cuenta la estoria quantos nin quales murieron y, commo los conto en las batallas de antes desto. E enbio estonçes el rey Agamenon pedir treguas de treynta dias al rey Priamo; e el rey Priamo con el consejo de los suyos diogelas.

[DLXXII.] De vna vision que la muger de Ector vio en suennos e fue ende muy espantada.

La muger de Ector auia nonbre Andromata. E pasados aquellos treynta dias de aquellas treguas, en la noche de adelante sonnaua que si Ector a la batalla que otro dia auian de fazer fuese, que y morrie e nunca ende saldrie biuo. E fue por ende muy quexada e non pudo estar que lo non descubriese a Ector luego esa mannana. E mas asy commo cuenta la estoria, Ector non le quiso tornar cabeça a ello; synon [que] le dixo asi que dexase aquella razon aquella ora, ca non tenie que auie en ella synon [anto]jança. E estonçes Andromata, con el muy grand pesar e la muy grand tristeza de [la] mala ventura que entendio por aquella vision que le auie de venir, enb[io al rey Priamo] a rogar e pedir le merçed que mandase a Ector que aquel dia non entrase en la batalla nin fuese a ella; synon que ella auia visto en aquella noche que sy Ector en aquella batalla fuese, que quebranto tomaria y el rey Priamo, e todas sus gentes, e su çibdat, e su regno qual nunca tomaran, nin cobrarien jamas.

E el rey Priamo, quando aquello oyo, rogo a Ector que non fuese aquel dia a la batalla e non lo podie ende estoruar. Pero tanto le dixo e trauo con el que ouo Ector aquel dia a fincar por el ruego de su padre. E guisaronse estonçes el obispo Eleno, e Paris, e Eneas, e tomaron sus conpannas muchas e muy bien guisadas, e salieron con ellos a la batalla e ellos por cabdillos della acabdellando los. E quando aquello vio Ector, començo a barajar con su muger e culpar la mucho de aquellas palauras que auie dichas. E demando luego por su cauallo e sus armas, e dixo que non era cosa ninguna por que el dexase de ser en aquella batalla.

E donna Andromata veyese en cuyta de muerte, asmando que fincaria biuda e por ventura que yrie catiua. E mientre se


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el vestie las armas, tomo ella a Astianos, su fiio pequenno, e aduxolo en los braços; e echo gelo ante sus pies por que le tomase duelo de su fiio quando le viese tan chico, si fincase huerfano, e que dexase de yr a la batalla. Mas Ector non lo quiso dexar por eso. E estonçes començo ella a llorar muy dura mientre e fazer muy grand duelo. E fuese desta guisa quanto mas pudo para el rey Priamo, e contole todo lo que viera de Ector en el suenno e que Ector que nin por ella nin por su fiio non queria dexar de yr a aquella batalla. E acogiose estonçes el rey Priamo e fue a Ector, e tanto le sopo dezir que le fizo fincar mas por fuerça que de otra guisa. E enbio esa ora el rey Priamo a los otros sus fiios e sus prinçipes a la batalla.

E sopieron esto los prinçipes de Greçia -Agamenon, e Menalao, e Achilles, e Ajas- e fablaron todos mucho sobrello de commo Ector non era en aquellas azes nin venie a aquella batalla. E ayuntaron todas sus gentes e amonestaron las quanto pudieron que lidiasen muy de coraçon, ca aquel dia aurien derecho de los troyanos, e dixeronles la razon por que. E asy commo se llegaron las azes de amas las partes, conbatieronse tan de rezio que mas non pudieron teniendose todos los griegos por seguros que pues Ector alli non era, que aquel dia vençerian ellos a los troyanos e los desbaratarien. E por esta razon esforçaron mas los griegos e mataron muchos buenos caualleros de los troyanos E eran muy grandes las bozes e los alaridos que los troyanos fazien, tanto que entrauan los apellidos a la çibdat asi que lo oyo Ector.

E pues que sopo que yua mal a los troyanos, armose el cuerpo e el cauallo. E pues que subio en su cauallo, omne del mundo non le pudo estoruar que non saliese a la puerta de la çibdat; e qual ora fue fuera endereço para las azes de los suyos. E desque entro en la batalla e llego al lugar de la mayor priesa de las feridas, firio el luego otrosi e mato luego estos tres prinçipes: a Diomenemo, e Podion, e Leutemo; e firio en el muslo a otro que dezien Seteleno. E segunt cuenta la estoria, alli fiizo Ector marauillas en el desbarato de [los gri]egos. E tanto fue el poder de Ector e el su fazer de armas que ouieron los [griegos a] arrancar se e dexar el canpo. E entendieron alli estonçes los troyanos [como auien to]mado grand perdida en su gente.

[DLXXIII.] De las maravillas que Ector sizo en la hueste e commo le mato Achilles.

Pues que Achilles sopo commo Ector era en la batalla e mataua los altos omnes de Greçia, asmo en su coraçon que lo mejor que el alli podrie fazer que serie andar en pos el e asechar le fasta que lo pudiese engannar; ca bien sabie el que sy por alguna guisa le el non matase, que grande serie el danno e la perdida que el farie en los griegos. E de la guisa que lo asmo, desa manera lo fizo. E en todo esto durando la batalla e veniendo todos a la mayor priesa e mas fuertes feridas de toda ella, murien y muchos de los altos omnes de la vna e de la otra parte. E andaua toda via Achilles asechando a Ector.

E auie y en los griegos vn duque fuerte e ardit, e auie nonbre Polibetes. E encontrose Ector con el e matolo luego. E Polibetes andaua armado de armas frescas, e nobles, e que paresçian muy bien. E Ector quando las vio, vinole a coraçon de tomar las para si. E desque ovo derribado a Polibetes e yazia ya en tierra, abaxose el para tomar le el yelmo que reluzie de mucho oro que auie muy bien labrado en el, e la orla que estaua toda llena de piedras preçiosas engastonadas aderredor.

E alli vino estonçes Achilles delante. E Ector tornose a sus armas e a conbatir se con el. Mas Achilles non le pudo sofrir e tirose a çaga; e auiele Ector dado vn grand golpe en la coxa. E Achilles ouose estonçes a tirar a çaga de la batalla e atar la llaga. E en todo esto Ector fincando en vagar, torno a tomar aquel yelmo de Po-


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libetes e non metio mientes en fecho de Achilles. E estando el encoruado sobre la çeruiz del cauallo para tomar aquel yelmo, llego Achilles. E Ector en aquello que se encoruaua contra tierra, corrieron le las faldas de la loriga contra la cabeça e fincole el cuerpo descubierto de la çinta ayuso. E Achilles, quando lo asi vio estar descubierto, puso las espuelas al cauallo e fuelo ferir, que lo non vio Ector. E diole de la lança por el cuerpo tal golpe que tres palmos gela metio por el cuerpo.

E estonçes fue grande el duelo que los de Troya començaron a fazer; e bien se trabajauan tanto desto commo de lidiar. E creçien los coraçones a Achilles e a los griegos, e vençien a los troyanos tanto que los arrancauan e los fazien tornar a las puertas de la çibdat. E avn, segunt diz la estoria, mayor danno ouieran fecho en ellos synon fuera por Amenon, rey de Ecopia, que vino e se metio en medio. E conbatiose con Achilles vno por otro; e les duro la justa fasta en la noche. E pues que se acogieron de alli, tornose Achilles a sus tiendas muy mal llagado el e muchos de los otros prinçipes de Greçia.

[DLXXIV.] Del duelo que por Ector fue fecho e commo tornaron a la lid.

Los troyanos en todo esto llegaron, e tomaron el cuerpo de Ector e leuaronlo a la villa. E fueron muy grandes los duelos e los llantos que toda la noche fueron alli fechos por el. E lloraron los viejos, e los mançebos, e los ninnos, e otrosi todas las mugeres por la su noble caualleria e por la otra proeza que en el auia. E el rey Priamo, su padre, tanto fue triste por la muerte de aquel su fiio que en punto estudo de salir se de sentido, ca en aquel tenie toda su fiuza; e fue muy grande el duelo que el fizo. E la reyna Ecuba, su madre, otrosi, e sus hermanos e sus hermanas, non fue en cuenta el duelo que fizieron. E ronpieronse todos los vestidos, e rascaronse las caras, e mesaronse las cabeças dandose muchos punnos en ellas, Mas sobre todos los otros fazie grand duelo Andromata, su muger, que toda se ronpio, e se rasco, e se estimo; e yazia çerca del salida de sentido.

E otro dia en la mannana guisaronse los de la villa para vr a la batalla a vengar su perdida grande que auien tomada. E fue y aquel rey Amenon de Ecopia e los otros prinçipes que y eran de parte del rey Priamo, e salieron, e ordenaron muy bien sus azes, e dieron sus lugares a guardar a cada vnos. E otrosi fizo el rey Agamenon de la otra parte; e salieron de las tiendas e pararon sus azes. E yendo ya las conpannas vnos contra otros para lidiar, ovo el rey Agamenon su acuerdo. E segunt que sus conpannas estauan, touo por mejor aver treguas que non lidiar; e enbiolas pedir de dos meses para soterrar sus muertos.

E el rey Priamo con el acuerdo de los suyos otorgogelas. E estonçes soterraron los cuerpos de los muertos, los de vna e de la otra parte. E el rey Priamo fizo fazer en vn tenplo delante de la puerta de la su çibdat vna sepoltura muy noble en que metio a Ector, su fiio, a muy grand onrra segunt su costunbre. E soterraron los otros de la çibdat otrosi a los suyos, e los griegos a los suyos otrosi; e por eso demandaron las treguas. E segunt la estoria cuenta, desta guisa fueron lazrando los vnos e los otros de amas las partes, griegos e troyanos, e fizieron sus duelos muy grandes. E quando acabaron de soterrar sus muertos e les ouieron fechas sus onrras de amas las partes, ouieron grand sabor de folgar e synon Palamades, que non quiso callar de aquello que auie començado que Agamenon auie sobrellos de leuar lo adelante.

[DLXXV.] De commo fue Palamades alçado por rey.

El rey Agamenon era varon muy sabio, e sopo commo Palamades e los mas de la hueste fablaron de aquello que era el adelantado de la hueste e de commo querien fazer otro. E quando la razon a el vino, dixo commo le plazie e que lo sofririe el


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muy de grado que pusiesen otro por adelantado de la hueste, ca el nunca fuera cobdiçioso de tomar lo. E sobresto dixoles asy a todos: «Sennores, sepades que en todo vuestro fecho cobdiçia ninguna non he yo de ninguna otra cosa sinon que pudiesedes tomar vengança de vuestros enemigos. Nin me asannare nin me pesara si sobre mi alçardes otro por enperador, ca yo non quiero tomar sennorio ninguno sobre las conpannas.»

E estonçes vino Palamades delante, e dixo ante todos los prinçipes que el era rico asaz, e poderoso, e sabidor de dar consejo a todas sus faziendas e de todo quanto les viniese, ca mucho auie fablado en esto. E a la fin otorgaron todos a Palamades el poder e el sennorio de la hueste. E desto non plogo a Achilles.

[DLXXVI.] De la batalla que fizieron alli despues de las treguas, e paresçio que non era y Ector.

Pasadas aquellas treguas de los dos meses, al otro dia en la mannana Palamades saco las conpannas e ordeno sus azes. E andudo por los prinçipes e por los altos omnes rogandoles que fiziesen bien. E los de Troya otrosy guisaronse, e fue Deyfebo su cabdillo, e salieron de la çibdat e pararon sus azes. E fueron los vnos contra los otros; e firieronse primero el rey Sarpadon de parte de los de Troya e Neptolemo de los de Greçia. E fue alli la batalla muy grande, e murieron y muchos de la vna e de la otra parte. Mas fue ay Sarpadon ferido, e mal trecho, e abatido.

E el estando en aquella priesa, vn rey que auie nonbre Perseo -que viniera de Etiopia en ayuda de los troyanos, e era muy ardit, e viniera por ganar proeza a aquella batalla-, quando vio al rey Sarpadon asi estar, acorriolo e librolo de las manos de los enemigos. E fizo muy grand danno ese dia aquel rey Perseo a los griegos; pero dize la estoria que en ese dia mismo murio el en aquella batalla. E desta guisa lidiaron alli ocho dias cutianos. E muchos de los altos omnes fueron alli muertos e muchos feridos, e mas de los troyanos que non de los griegos; asi que bien entendieron los de la çibdat e los de la hueste que Ector non era alli.

[DLXXVII.] De commo demando el rePriamo treguas a los griegos.

Pasados aquellos nueue dias destas batallas despues de la muerte de Ector, demando el rey Priamo a los griegos treguas de vn anno para soterrar los muertos e sanar los feridos. E Palamades, que auie el sennorio de los griegos, otorgo las por vn anno, pero a pleyto que en quanto aquellas treguas durasen, que los de la hueste que pudiesen entrar a la çibdat a solazar se aquellos que quisiesen. E las treguas fueron dadas e otorgadas desta guisa e juradas de amas las partes. E puestas estas treguas e firmadas, enbio Palamades a Agamenon a tierra de Mesa por viandas con que socorriesen a la hueste. E Agamenon, quando fue alli, enbio dezir a Telefo commo Palamades auie el sennorio en la hueste. E peso ende mucho a Telefo, mas enbiole dezir Agamenon que por su voluntad fuera aquello e que non fuese ende sannudo nin le pesase.

E estonçes fizo bien su fazienda Agamenon, e recabdo aquello por que fue, e tornose a su hueste. E esto fue en quanto las treguas duraron. E Palamades trabajose mucho de fazer todas las cosas que serien buenas para su hueste. E en todo esto los de Troya labraron e fizieron sus muros, e alçaron sus fortalezas, e guisaronse bien contra los enemigos que eran soberuios. Mas mucho eran desmayados e enflaqueçidos los troyanos mas que non solien, e esto por la muerte de Ector.

[DLXXVIII.] Del aniuersario de Ector e de commo vino y Achilles.

En el plazo de aquellas treguas vino el aniuersario de Ector. E salio el rey Priamo a aquel tenplo de fuera de la çibdat do Ector yazia enterrado. E vino y otrosi la reyna Ecuba, e fueron y todos


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los altos varones de Troya. E muchos vinieron y otrosi de los griegos por veer los juegos que los troyanos farien en aquel aniuersario. E metiose Achilles entre los otros caualleros griegos que alli venien e llego alli a aquel lugar. E vio y a la infante Policena, e paresçiole tan bien que luego fue enamorado della. E non sabie que fazer a ello nin que consejo tomar y ante la premia del adelantado de la hueste. E pesole mucho por que Palamades auie sennorio sobre el e lo perdiera Agamenon, e demas que el non lo auie otorgado. E sobre todo lo al le peso mucho por razon del amor de Poliçena.

E desque fue contra la tarde, tornaronse del tenplo todos los griegos. E Achilles, quando se acogio a su tienda, aquexolo mucho el amor de Poliçena, tanto que lo non podie sofrir. E el auie vn omne natural de tierra de Troya; e estando en aquella angostura, ensennole commo fiziese. E enbiolo a la çibdat, e mandole que llegase muy en poridat a la reyna Ecuba, e que le dixese de la su parte commo le enbiaua dezir Achilles que sy ella quisiese, que el metrie paz e concordia entre los griegos e los troyanos, e que faria a los griegos que se fuesen para sus tierras, e que el que emendaria todo quanto mal auia fecho sy le diese ella a Poliçena, su fiia, por su muger.

[DLXXIX.] Del mensagero que leuo este mensaje a la reyna Ecuba.

El mensagero que Achilles enbio fue asy commo el mando muy encallando, e llego a la reyna, e dixole muy bien toda aquella mandaderia de Achilles e muy conplida mientre, asi commo gelo el ensennara. E la reyna, quando aquello oyo, respondio al mandadero desta guisa: que sy ploguiese al rey Priamo, que plazerie a ella e que lo otorgarie. E dixo asy estonçes al mandadero que se fuese para su sennor e que le dixese aquella respuesta, e desy que diria ella la razon al rey e que le preguntarie que querie y fazer, e desi el que viniese quando quisiese e que aurie ende la respuesta.

[DLXXX.] De commo la reyna Ecuba dixo al rey Priamo que Achilles pidie a Poliçena por muger.

La reyna, pues que aquella mandaderia ovo, llego al rey e dixole aquella razon en poridat. E el rey escuchogelo bien, mas respondiole que non podie ser, non por que non fuese de grand linage, mas por el que se non querrien yr los otros griegos de alli, maguer que se fuese el con toda su caualleria; e por ende que non serie bien de dar su fiia por muger a su enemigo. Pero dixole en el cabo que sy ser pudiese que el traxiese buena paz e verdadera, e fuese fecha e otorgada entre el e los griegos, e que se fuesen ellos todos para su tierra, que de buena mente le darie su fija por muger.

E non tardo Achilles mucho en pos esto de enbiar a la reyna por saber que queria fazer e aver ende la respuesta. E el mandadero fue enbiado a la reyna e viola. E ella respondiole que fablara con el rey sobre aquel fecho, e que le dixera el rey que si el cunpliese lo que dezie -que farie fazer buenas pazes uerdaderas entre los griegos e los troyanos, e que se fuesen de su tierra luego los griegos-, que le darien a su fiia por casamiento. E el mandadero, pues que oyo aquella respuesta, tornose a Achilles e dixole aquellas nueuas.

E Achilles, quando aquello oyo, fue muy alegre por ello. E fuese estonçes para los mayores de la hueste, e començoles a dezir commo por querella muy afincada que grand mal e onta era para ser toda Greçia e toda Europa ayuntados alli por vna muger, e tantos millares de altos omnes e de otros aver perdido alli los cuerpos, e demas tanto peligro commo estaua ay condesado. «E lo al que tengo avn por peor que en dubda es: ¿quales vençeran o seran vençidos? Por que digo yo, e razono, e muestro que serie razon e mesura de fazer pazes con los troyanos, e que nos fuesemos cada vnos para nuestras tierras


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que auemos dexadas por locura luengo tienpo ha.»

E oyo la corte estas palauras; mas non acordaron todos en esta razon, mas ovo y palauras razonadas de muchas guisas. E a Achilles peso mucho por que non querien fazer la paz que les dezia; e dixoles que pues que asy era, que ellos que fiziesen batallas asaz por donna Elena, ca el queria aver paz e alegria e non lidiar mas.

[DLXXXI.] De commo peso Achilles por que los griegos non querien fazer pazes.

La pleytesia de las partes finco alli estonçes de aquella guisa, donde fue Achilles muy triste; e ovo grand pesar en su coraçon por amor de la infante Poliçena. E pasadas las treguas de aquella vez, tornaron todos a lidiar. E saco Palamades las conpannas, e salieron fuera de las tiendas, e ordeno el las azes. E esforçauanse todos los griegos de conbatir se bien. E salio y Achilles, mas dixo que non lidiarie. E los de Troya salieron otrosi; e sacaron las conpannas Deyfebo, e Paris, e Troylo, e Eneas, e Sarpidon, e Polidamas. E ayuntaron se las azes de amas las partes, e fue la lit muy fuerte.

E mato alli Palamades a Deyfebo. E alli fue muy yrado Sarpidon, e dixo a los de Troya que pensasen de fazer bien e vengar a Deyfebo, e amonestoles ende muy de rezio. E estonçes tornaron a lidiar de cabo amas las partes; e alli murieron muchos buenos caualleros. E Palamades amonesto a los griegos que fiziesen bien, e fizo el muy grand danno en los de Troya. E mato y a Sarpidon que era valiente, e ardit, e buen prinçipe, e amauanle mucho los de la villa. E desque Palamades ovo muerto a Sarpidon, fizo muy grand alegria. Mas peso mucho a Paris de la muerte de Sarpidon e mucho de la de Deyfebo, su hermano, e cato con grand sanna a Palamades. E metio mano al su arco, e puso y vna saeta que auia el fierro fecho commo de lança muy aguda e muy tajante. E tirogela, e açertole por la garganta, e tajole los gargueros; e cayo muerto.

E quando aquello vieron los griegos, fueron muy espantados, ca tenien en el grand fiuza, e esfuerço, e consejo. E esforçaronse los troyanos, e firieron en los griegos de guisa que los enbarraron e los ençerraron de dentro en las barreras. E troxieron estonçes el fuego greçisco, e echaronlo en las naues de los griegos alli do estauan en la ribera. E cometieron alli muy fuerte las tiendas de los griegos. E estonçes fue el mandado a Achilles, que estaua en su tienda, e dixole de commo fazien los troyanos; e el fizose que daua poco por ello. E fueran muertos en aquel dia los griegos e quebrantados que nunca alçaran cabeça synon por Ajas e Telemon, su padre, que los acorrieron. E en todo esto llego la noche, e partio aquella batalla.

[DLXXXII.] Del duelo que los troyanos fizieron por Deyfebo e por Sarpidon, e los griegos por Palamades.

Los troyanos, asi commo fueron en la villa, fizieron muy grand llanto por Deyfebo e por Sarpidon e muy grand duelo, pero que non tan grande commo por Ector. E los griegos otrosi lloraron mucho por Palamades e fizieron grand duelo por el. E en todo esto el rey Nestor de Pilo, que era mas ançiano de todos los prinçipes de Greçia, llamo estonçes todos los mayores a consejo, e mostroles commo era menester que alçasen enperador por quien se mandasen los otros. E dixoles de Agamenon commo les fuera bueno quando el sennorio tenie, e que bueno les serie avn; e sobre aquello que dixese cada vno lo que le semejase. E ovo y muchas fablas sobre ello fechas, mas en cabo finco el rey Agamenon en el sennorio. E asy pasaron los griegos toda aquella noche.

E otro dia de mannana salieron los de Troya a la batalla; e ordenaron las conpannas e las azes Troylo, e Paris, e Eneas, e Menon, e Polidamas, e Filemon. E todos aquellos auien muy a coraçon de vengar sus parientes e sus amigos, e sobresto


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que les rogo mucho el rey Priamo que le vengasen a sus fiios, Ector e Deyfebo. E de la otra parte de los griegos vinieron Agamenon, e Menalao, e Nestor, e Diomedes, e Telamon, e Ajas, e Olemon. E estos sacaron sus gentes e ordenaron sus azes. Mas Achilles non vino y, ca les dixo que non queria ya mas lidiar. E los que son dichos de amas las partes que salieron a ello ayuntaronse e fizieron grant mortandat en si; e murieron y muchos de amas las partes.

E quando vino açerca de ora de nona, Troylo touo que poco auien fecho los troyanos quando los griegos les estauan avn en el canpo. E cometiolos el mas de rezio que fasta alli, e arrancolos del canpo, e metiolos en fuyda. E mataua de los caualleros e derribaua dellos a marauilla, e tanto los aquexo el por si e con lo que le ayudauan los hermanos e sus ricos omnes de Troya que los fizieron encogerse por fuerça e pasar las barreras. E estonçes tornaron los griegos sobre si, e pararonse por somo de la carcaua que auien fecho para defenderse. E los troyanos dexaronlos ya alli e tornaronse a la villa, ca era ya tarde por que lo ouieron a fazer, e partiolos la noche. E murieron alli aquel dia muchos caualleros e omnes buenos de la vna e de la otra parte; mas aquel dia fue peor a los griegos que non a los troyanos.

[DLXXXIII.] De commo mato Troylo muchos de los altos principes de Greçia.

Otro dia en la mannana salieron las conpannas de amas las partes, e ordenaron los cabdillos sus azes commo las otras vezes, e vinieron a la batalla. E adelantose Troylo a los griegos, e firio en ellos e ellos en el; e fizose y muy grand mortandat. E mato y Troylo de los altos omnes de Greçia tantos que diz que fueron ademas.

E esta vida de lidiar e matar se mantouieron seys dias, vno en pos otro. E yazian en el canpo muertos tantos de la vna e de la otra parte que diz otrosi la estoria que nin cabien va esos muertos en el canpo, nin avian los de las partes lugar ante ellos do se ayuntar para lidiar. E estonçes pidio treguas el rey Agamenon al rey Priamo; e el rey Priamo con el consejo de los suyos otorgogelas. E pues que las treguas fueron juradas, salieron de amas las partes e cogieron los cuerpos de los muertos, cada vnos a los suyos, e leuaron los a soterrar. E soterro Agamenon a Palamades muy onrrada mente e a los otros en la su guisa por quales eran cada vnos; e asi fizieron otrosi los de Troya a los suyos.

E en pos esto enbio el rey Agamenon a Achilles al rey Nestor, e a Hulixes, e a Diomedes a rogar le que viniese a la batalla. E respondioles Achilles que sopiesen que non yrie, ca fazien grand locura en matar se asi todos por vna muger, e que mejor serie que fiziesen pazes que non morir asi; e demas en aventura era e que non sabien quales vençerien a la fin. E desta guisa los enbio Achilles e que non queria ya mas lidiar. E Nestor, e Ulixes, e Diomedes tornaronse a Agamenon e dixeronle la respuesta de Achilles commo les non vernie y.

E Agamenon ayunto estonçes todos los altos prinçipes de su hueste, e contoles la respuesta de Achilles, e que les semejaua y. E alli se adelanto de los otros el rey Menalao, e dixo que le non semejaua ninguna otra cosa tan buena commo conbatirse bien e sin todo miedo; e que si Achilles les non ayudaua, que lo non deuien dexar por eso, ca asi auien los de Troya perdido otrosi a Ector en que tenien todo su esfuerço e su fiuza. E a esto respondieron Diomedes e Hulixes que tuerto razonaua quien esto dezia, ca non era Troylo menos fuerte nin menos ardit que Ector, su hermano, fuera; e demas que mucho auie en la çibdat muy buenos caualleros.

E desta guisa fablaron Diomedes e Hulixes, e otros con ellos, contra el dicho del rey Menalao. E asy andudieron alli las razones que fueran otorgadas las pazes synon por Colcas, que les dixo que non se doliesen de lo pasado; ca el sabie que


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maguer que los troyanos eran muchos ademas e les yua bien, que a la fin ellos serien destruydos e la su villa quemada e destruyda. E los griegos creyen mucho por Colcas; e quando esta palaura les dixo, el esforçolos e metioles coraçon de lidiar, ca se guiauan mucho por el.

[DLXXXIV.] De commo Troylo derribo al rey Menalao e le firio e a muchos de los griegos otros.

En pos estas treguas, salieron de amas las partes de cabo a lidiar. E ordenaron las azes de los griegos Menalao, e Agamenon, e Ajas, e Diomedes; e estos salieron de las tiendas primero. E las azes de Troya ordenaron estos: Troylo, e Paris, e Menon, e Polidamas; e trayan muy grandes conpannas. E ayuntaronse las azes de amas las partes, e fueron las feridas muy fuertes. E açertaronse Troylo e Menalao vno por otro; e dio Troylo a Menalao vna tal lançada que lo derribo del cauallo a tierra, mas non lo mato. E alli fue estonçes muy grande la priesa de las feridas e grande la mortandat de los caualleros, e syn los muertos muchos ovo muchos derribados e llagados de amas las partes. Mas tantos mato de los griegos Troylo que los arranco del canpo e los ençerro en las tiendas. E en todo esto llego ya la noche e partiolos.

E otro dia de mannana Troylo, e Paris, e los otros sus ricos omnes salieron de la villa; e salieron otrosi los griegos de sus tiendas e ordenaron sus azes. E llegaronse e començaron de lidiar. E fue la batalla muy fuerte commo las de los otros dias; e murieron y muchos omnes. E firio Troylo a Diomedes e Agamenon, e mato y muchos de los otros. E tan fuerte mente se conbatieron aquel dia que ovo y muertos muchos de los mayores.

E quando el rey Agamenon vio commo perdie tantos de los suyos e menguaua la su gente, enbio al rey Priamo a pedir le treguas de seys meses. E Priamo demando a los suyos sy lo tenien por bien. E estonces fablo asy Troylo e dixo a su padre ante todos que por su consejo que se non darien tan luengas treguas, mas que lidiasen cada dia fasta que fuesen vençidos los vnos o los otros. E estonçes entro la razon en fablas, e dixoles el rey que dixese y cada vno su voluntad; e ellos fizieron lo asi. E en el cabo acordaron todos que diesen treguas a los griegos, pues que las pidien, e dieron las e juraron las fasta seys meses.

E dadas las treguas, cogieron del canpo amas las partes sus muertos e soterraron los. E aquello fecho e andando avn las treguas, fue Agamenon a Achilles a rogar le que viniese a la batalla commo solie. E Achilles estaua muy sannudo por que se le non fazie lo que el queria, e respuso e dixo que non yrie alla por ninguna guisa; mas que fiziesen pazes, ca esto serie su pro e su onrra segunt el fecho yua. E despues desto tanto trauo Agamenon con el que le dixo Achilles que el non yrie alla, mas que por amor del que enbiaria y su caualleria e que gelo non desgradeçiese. E dixole esa ora Agamenon que le non pesaua, pues que su voluntad era, mas que gelo gradeçia mucho por que enbiaua alla sus caualleros.

[DLXXXV.] De commo fueron ayuntadas las batallas pues que las treguas de aquella vez.

Pasadas aquellas treguas de los seys meses, salieron a la batalla de amas las partes. E salio Troylo con su caualleria grande, e vinieron contra ellos los griegos. E Achilles enbiara su caualleria a Agamenon, commo deximos, e Agamenon rogoles que fiziesen bien; e fueron estos en la delantera. E fallose Troylo con ellos, e firieron se, e firiolos Troylo muy de rezio. Mas defendieronse ellos commo buenos caualleros e mataron muchos de los troyanos.

E en todo esto acogieronse muy bien sus gentes a Troylo, e firio en los griegos; e murieron alli muchos caualleros de los griegos. E tanto los aquexo que los vençio del canpo e los metio en las tiendas. E alli en aquella arrancada murieron muchos e fueron muchos llagados; de guisa que diz la estoria que si non fuera por


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Telemon e Ajas, que acorrieron alli, que aquel dia acabaran los troyanos a todos los griegos. E tornaronse los troyanos alegres a su çibdat.

[DLXXXVI.] De commo fue Achilles a la batalla para ayudar a sus caualleros que eran llagados e mal feridos.

Otro dia de mannana salieron los griegos de sus tiendas a lidiar, e los caualleros de Achilles delante. E llegaron de la otra parte los de Troya, e començaronse a ferir muy de rezio commo solien. E tantos murieron y de caualleros, e de vnos e de otros, que asi enbargaron el canpo los muertos que los biuos non auien por do lidiar synon sobre los muertos. E estonçes fizo alli Troylo grand mortandat en la conpanna de Achilles. E Agamenon, quando tantos vio muertos de sus gentes, enbio pedir treguas de treynta dias para soterrar sus muertos. E el rey Priamo otorgolas, si quier para soterrar otrosi los sus muertos. E en aquellos treynta dias ouieron asaz, los de la vna e de la otra parte, que fazer en aquel soterramiento, demas que los agrauiaua e enojaua mucho el fedor de los muertos que podreçien ya.

E las treguas pasadas, el otro dia dellas en la mannana salieron los troyanos a la batalla. E ordeno Troylo los suyos e castigo los commo fiziesen bien. E salio Agamenon otrosy con sus gentes bien guisadas; e ayuntaronse. E alli ovo muy grand batalla de lanças e de espadas. E los couardes con el grand miedo de la muerte desuiauanse de las feridas; e los ardides mostrauanse, e buscauanse, e matauanse muy braua mente. E alli cayeron muchos buenos caualleros donde nunca se leuantaron. E aqui dize la estoria que Troylo, el muy buen cauallero, alli se fizo conosçer; ca tantos y mato que los buenos e ardides caualleros lo conosçien e le dauan la carrera, tanto que los metio en fuyda fasta que se ouieron a meter en las tiendas para guaresçer alli.

E estonçes Achilles, quando oyo dezir que Troylo asy le mataua los omnes e ninguno de los griegos non podien con el, demando su cauallo e sus armas; e armose, e caualgo, e fuese para la batalla. E los suyos, quando lo vieron, fueron muy alegres e llegaronse a el. E Troylo non se alongaua de alli por que se firiesen lo mas que pudiesen, e dauanse muy grandes golpes. E Troylo llegose a Achilles; e Achilles ovo muy grand miedo del, ca por la ferida que le diera el otro dia e por la llaga que le fiziera se ouiera el a partir de la batalla. E en todo esto llego la ora de las bisperas e partio los; e acogieronse cada vnos a sus lugares. E de la guisa que aqui es dicho lidiaron seys dias que nunca quedaron. E en estos seys dias cataron a Achilles la llaga [que Troylo le fiziera; e en aquellos seys dias non fue Achilles a la batalla.]

[DLXXXVII] De commo mato Achilles a Troylo, e el grant llanto que fue fecho por el en Troya.

Venid[o el seteno] dia de aquellos seys dias, que deximos [que lidiaron todavia, a]yuntaronse en el canpo amas las partes. E desque lo començaron, los [vnos] segudauan, los otros fuyen. E Achilles, que auie dias que non viniera a la [bat]alla, rogo mucho a sus conpannas que fiziesen bien; e sobre todo lo al que touiese [n ojo e]n açercar a Troylo quanto ellos pudiesen, e que non les rogaua al tanto. E ellos [respo]ndieronle que farien y su poder e su fuerça. E todo el cuydado de Achilles era a s[u pod]er de matar a Troylo.

E quando llegaron aquel dia a la batalla, los golpes de las la[nças fu]eron grandes. E desque quebrantaron las lanças, tornaron a las espadas. E los de A[chille]s andauan asechando para apartar a Troylo de los suyos, commo eran castigado[s. E A]chilles otrosi andauale a diestro e a siniestro quando verie ora para ferir le. E [en to] do esto fazie Troylo grand mortandat en los griegos, que nin cataua por [guarda]r a sy nin por al. E quando vio Achilles a Troylo asi matar las sus gentes e [asi la]s despedaçar, fue muy


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sannudo a el quanto le pudo leuar el cauallo. E Troylo vi[ole e t]orno contra el otrosi. E fue grande la batalla dellos amos e otrosi de sus [caualle]ros, ca en la razon de la batalla cayen otros muchos a cada parte muertos [e fe]chos pieças. E en aquella priesa e de aquella vez mato Achilles a Troylo, donde [resçibie]ron grand perdida e grand quebranto los troyanos.

E Achilles, pues que ouo mu[erto a T]roylo que era tan valiente cauallero, yua por tomar el cuerpo para fazer lo arra[strar ad]erredor de las tiendas fuera de la batalla para fazer le mayor desonrra e que [non ou]iese sepoltura. Mas acorrio estonçes el rey Menon con toda su caualleria, [e tollio] el cuerpo de Troylo a Achilles; e dio a el vn grand golpe donde lo llago [muy mal], mas non le mato. E partiose estonçes Achilles de la batalla e apartose [a atar] su llaga. E desque la ouo atada, tornose a çaga al rey Menon; mas non le [pudo fa]zer ningunt mal. E asi se partio aquel dia, ca llego la noche que los partio.

E [tornaron]se los griegos muy alegres por Troylo que era muerto, en quien ellos tenien [muy ma]la sospecha; e los troyanos muy tristes por el esfuerço e el defendimie[nto que] en el perdieran. E quando el cuerpo de Troylo fue aducho delante del rey P[riamo] e delante la reyna Ecuba, su madre, e ante sus hermanos e sus hermana[s, fue] muy grande el duelo que se alli fizo. E non era marauilla, ca Troylo era su d[efendimi]ento asi commo ellos tenien.

[DLXXXVIII.] De commo lidiaron otro dia e fueron desbaratados los de Troya.

Otro dia en pos aquello en la mannana fueron de cabo ayuntadas las hu[estes]; e fue y Achilles. E llegaronse las huestes e conbatieron se muy de r[ezio]; e murieron y muchos de amas las partes. E tanto asecho Achi[lles al rey] Menon en aquella batalla fasta que lo mato; mas antes ovo y Menon llag[ados e] destroydos e muertos muy muchos. E antes que Achilles lo matase, le dio [el do]s golpes grandes, donde le fizo malas dos llagas por que ovo Achilles a salir[se de la] batalla. E pues que Menon fue muerto, vençieronse los troyanos e dexaron [la batalla. E yendose su carrera para la çibdat, començaron a dar vozes; e los griegos yuan enpos ellos. E entre la batalla e el alcançe paso asi aquel dia fasta la noche. E murieron alli aquella vez muchos, e los mas dellos fincaron despedaçados. E a la noche metieron se los troyanos en su çibdat e çerraron las puertas. E] fizieron muy grand duelo por sus cabdillos que perdieran e por los otros de sus conpannas.

E otro dia en la mannana enbio el rey Priamo a Agamenon a demandar treguas de treynta dias: e el rey Agamenon diogelas. E pues que fueron juradas e firmadas, soterro el rey Priamo a su fiio Troylo e al rey Menon con muy grand onrra. E quando esto ouieron fecho, los troyanos estouieron quedos en su villa. E en todo esto Achilles avn non auie perdido el amor de Poliçena. E enbio su mandadero a la reyna Ecuba a dezir le e rogar la que le non oluidase e que le diese a Poliçena, su fiia, por muger; e que serie el en su ayuda e se que farie leuantar de alli toda la hueste e yr se para sus tierras.

E la reyna Ecuba estaua muy triste; e quando le esta mandaderia llego, oyola e penso en su coraçon commo se podrie vengar de Achilles que le auie muertos sus fiios Ector e Troylo. E desque ovo la reyna asmado commo muriese Achilles, enbio por Paris, su fiio, e rogole mucho que vengase a sus hermanos de Achilles; e que lo asechase con sus caualleros al tenplo de Apollo de fuera de la puerta del muro a que dizen Tinbrea, ca Achilles andaua en pleyto de casar con su hermana Policena; e que si Paris quisiese fazer lo que le ella rogaua, que ella diria al mandadero que auia fablado con el rey Priamo e que otorgaua Priamo el casamiento, e que mandarie a Achilles venir esa noche o a la mannana


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a aquella puerta Tinbrea a que ella dixera. E dixole que si el a Achilles matase, que ella en toda su vida nunca avria mal por que nada diese.

E Paris, quando vio que su madre asi lo rogaua llorando, respondiole que presto era el para fazer todo quanto [le] ella mandase commo por madre e sennora. E estonçes tomo Paris consigo caualleros buenos a mano; e fueron de noche e metieronse en aquel tenplo de Apollo. E esto guisado, enbio luego la reyna el mandadero a Achilles que le dixese de la su parte que ella e el rey Priamo querien fazer paz con el e aver sus amores grandes; e que le darien por muger a su fiia Poliçena que era tan fermosa e tan entendida duenna commo el sabia; e sy lo queria fazer, que viniese al tenplo de Apollo que estaua fuera a la puerta Tinbrea; e que alli le dirie ella que podrien fazer de aquel casamiento, e el que le dirie su coraçon.

[DLXXXIX.] De como guiso la reyna Ecuba de commo matassen Achilles.

Quando Achilles ovo este mensage de la reyna, fue muy alegre por que amaba ademas a Poliçena; e enbio dezir a la reyna que yrie en la mannana al tenplo. E en toda esa noche non durmio Achilles, maguer [que s]e echo e leuantose en la mannana lo mas avna que el pudo. E tomo consigo a Antiloco, fiio del rey Nestor; e subieron en sus cauallos -e sin todas armas saluo ende las espadas- e vinieron a aquel tenplo de Apollo de la puerta Tinbre[a que] la reyna le dixera. E deçendieron alli luego de los cauallos e entraro[n] al tenplo.

E Paris e sus conpannas çercaron a Achilles de todas partes; e e[l] entendio muy bien commo era traydo. E el e Antioclo enbraçaron los mantos e sacaron las espadas. E dixo estonçes Paris a sus conpannas: «¡Muera Achilles, que non escape por ninguna guisa!» E Achilles e Antioclo firieron luego de las espadas e mataron de esos caualleros vna pieça. E los caualleros otrosi firieron en Achilles e mataronle. Mas ante que cayese, derribo vna pieça de los otros; e otrosi fizo Antioclo. E avn, segunt dize la estoria, por los otros caualleros que alli vinieron non dieran nada nin dexaran de salir e yr se synon por Paris, que cada vez que los otros caualleros firien a Achilles que lo firie el de vna de las sus saetas fasta que cayo Achilles de muerte e murio alli. E desta guisa mato Paris a Achilles con muchas saetadas que le dio, asi commo cuenta la estoria de Dares. E alli murio con Achilles otrosi aquel Antioclo, fiio del rey Nestor.

[DXC.] De commo fue el grant duelo que los griegos fizieron por Achilles.

Mucho plogo de la muerte de Achilles e de Antioclo a muchos de la çibdat e fizieron ende muy grand alegria. Mas mucho fue ende yrada la infante Poliçena, quando lo sopo, e ouo ende grand pesar; e pero dizen que non por que lo ella quisiese bien, mas por la trayçion que se fiziera en la muerte del que la apornien a ella, non auiendo ella y fablado nin seyendo en ello. E mando estonçes Paris tomar al cuerpo de Achilles e echar lo en lugar que lo comiesen bestias e aues, que non querie que ouiese sepoltura. Mas fue contra esto el obispo Eleno, su hermano, e dixo que non fuese asi; ca el le sacarie fuera del tenplo e que lo darie a sus omnes que lo leuasen a soterrar. E aqui dize Dares en esta estoria que fue malo en aquello el obispo Eleno, e pero que asi fizo la cosa commo el dixo.

E quando los griegos vieron muertos a Achilles e Antioclo, ouieron ende muy grand dolor e quebranto e fizieron muy grand duelo. E tomaron el cuerpo de Achilles aquellos omnes que vos deximos en la estoria del rey Minos o mirmidones, e con grandes duelos e grandes llantos leuaronlo a la su tienda. E el rey Agamenon, que fue muy triste por la muerte de Achilles, fizole tanta onrra quanta le el pudo fazer. E enbio demandar al rey Priamo que le diese espaçio de fazer a Achilles sepol-


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tura: e el rey Priamo diogelo. E estonçes el rey Agamenon fizo a Achilles su sepoltura muy noble, segunt era su costunbre.

E quando la sepoltura de Achilles fue conplida, Agamenon ayunto todos los prinçipes e los altos omnes para fablar con ellos e tomar consejo que podrie fazer sobre el fecho de Troya. E los prinçipes ayuntaronse; e la fabla fecha, respondieron a Agamenon que para aquello menester era de enbiar a sus dioses por respuesta de commo fiziesen. En esto acordaron Colcas e los otros adeuinos que eran en aquella hueste; e los mandaderos fueron enbiados a los dioses. E la respuesta que ouieron fue esta: que por el linage de Achilles se cunplirie el feneçimiento de Troya. E quando los mandaderos llega[ro]n con esta respuesta e lo dixeron a los griegos, dixo estonçes Ajas que a[quel]lo era que enbiasen por Pirro, fiio de Achilles; e si quier que gouernarie el pueblo de los mirmidones, que fueran vasallos de su padre, e que los el vengarie sy se le guisase.

E esta palaura plogo al rey Agamenon e a todos los otros; e dieron a Menalao por mensagero que fuese por el. E el rey Menalao fue e cunplio muy bien su mandaderia; e aduxo a Pirro, fiio de Achilles, a la hueste de Troya.

[DXCI.] De como mato Paris Ajas de saeta, e Ajas a el.

Quando el rey Menalao torno con Pirro a la hueste, salieron los troyanos e las conpannas a lidiar. E ordenaron los suyos Agamenon e Diomedes de parte de los griegos; e Eneas, e Paris, e otro prinçipe que dezian Filomeno a los troyanos. E ordenaron todos sus azes e fueronse ferir. E en los griegos touieron la delantera Telamon e Ajas, e estos ouieron las prymeras feridas. E Ajas -lo vno, por la su valentia en que se atreuie; lo al, por el grand coraçon que auie e non daua ya nada por los troyanos- caualgo e tomo su escudo e su espada sin toda otra arma. E asi commo se ayuntaron las azes, las feridas fueron muchas e muy fuertes e murieron y muchos buenos omnes.

E Ajas aquexaua mucho a los troyanos por vençer los. E Paris, que andaua en aquella priesa, catolo e vio tienpo, e tirole del arco, e diole tal golpe de vna saeta que toda gela metio por medio del cuerpo fasta en las pennolas. E segunt dize la estoria, en aquel dia mato Paris muchos buenos omnes con su arco e sus saetas. E Ajas, quando se sintio tan mal ferido, fue muy yrado e corrio detras de Paris; e alcançolo e diole tal golpe de la espada que muerto le echo de la bestia a tierra.

E llegaron estonçes sus conpannas de Paris, e tomaron el cuerpo e metieron lo a Troya. E alli ovo muy grand duelo fecho de duennas e de donzellas por Paris. E Ajas otrosi non podie ya sofrir la batalla por la sangre que le corrie mucha, e enflaqueçie, e fuese para su tienda. E sacaronle la saeta, e fue luego muerto. E desta guisa mato Paris a Ajas e Ajas a el.

E es de saber en este lugar que tres fueron los Ajas: el vno Ajas, fiio de Telamon, fiio del rey E[a]to e de la infante Esione, fiia del rey Priamo de Troya; e el otro Ajas segundo ovo nonbre Ajas Oyleo, e dyxeron gelo a departimiento deste otro Aj[as Te]lamonio; e de Ajas el terçero dizen las estorias que fue rey de Lotreto e [fiio de] Santis. Pero destos tres Ajas non fablan e preçian mas de destos dos: Ajas [Tela]monio e de Ajas Oyleo. E de aquel que alli murio dezimos que non fue Ajas, [el fiio] de Telamon.

E aquel dia que Paris murio fueron el rey Agamenon e Diomedes [muy] de rezio sobre los de Troya. E los de Troya, con el grand quebranto que tenien [por] sus sennores que eran muertos, vençieronse e acogieronse a su çibdat. E fueron los griegos en pos ellos fasta en las puertas. E murier[on y] muchos a[quel] dia en aquella buelta. E estonçes el rey Agame-


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non, veyendo el quebranto de los troyanos, mando alçar las tiendas de la hueste e llegar ay a las puertas de la villa.

E en la çibdat auie grandes llantos e grandes duelos; e llo[ra]uan el rey Priamo e la reyna Ecuba por su fiio Paris. Mas sobre todos [los] otros fazie el mayor duelo la reyna Elena, tanto que el rey e las otras conpannas gelo gradeçieron mucho. Asi que dixo el rey Priamo que si ella ouiese seydo de comienço su muger linda, que non deurie y fazer mas. E el rey fizo a Paris muy rica sepoltura con los otros sus hermanos.

[DXCII.] De commo vino la reyna Pentesilea en socorro de los de Troya.

Otro dia de mannana en pos esto salieron de cabo a la batalla los griegos; e mas los troyanos estudieron quedos en su çibdat e non salieron. E el rey Priamo ovo nueuas que Pentesilea de Feminea, reyna de las amazonas, venie en su acorro con grand hueste de duennas e de donzellas muy bien armadas. E los troyanos aseguraronse con estas nueuas. E dize la estoria que lo fizieron con razon, ca aquella reyna era muy poderosa e sienpre muy bien andante en proezas.

E esta reyna Pentisilea, estando en su reyno de Feminea, sopo la soberuia de los griegos de commo tenien çercada a Troya. E oyera fablar de Ector e de la su grand proeza, e asmo de venir a el por veer la su fuerça e conosçer aquella su proeza e su caualleria, e que por ventura que alli podrie seer ella contra los griegos e tener les danno por que la auien corrida ya vna vez. E desque salio de su reyno aquella reyna, tanto andudo fasta que vino a Troya.

E el dia que ella alli llego fizieron los troyanos grand duelo e grand alegria -el duelo por sus sennores e sus amigos muertos, e el alegria por la reyna e sus duennas que tan bien venian guisadas, ca auie y de mill duennas adelante que la que menos guisada venie traye dos cauallos en diestro; e desto fue el alegria de los troyanos. E el grand pesar de la reyna Pentesilea fue por que non fallo a Ector biuo, por cuyo amor ella tanto auie lazrado. Mas por todo esto ella non dexo de conortar al rey Priamo e dezir le que se non temiese. E folgaron los troyanos, e ella, e sus duennas el dia que ella y llego e la noche.

E otro dia de mannana guisose la reyna con sus duennas, e los troyanos otrosi, e mando Pentisilea abrir luego las puertas. E los griegos otrosi, que sabian estas nueuas, ordenaron luego de mannana sus conpannas e amonestaron las de bien fazer. E la reyna Pentesilea, pues que fueron muy bien guisadas ella e sus duennas, salieron fuera de la villa, e la reyna en muy buen cauallo, e aderredor della todos los buenos caualleros de armas que en Troya auie.

E la reyna Pentesilea fue luego justar con Diomedes, e diole tal golpe que lo derribo del cauallo; mas non lo llago, ca andaua Diomedes muy bien armado. E alli fue muy grande la batalla con las donzellas; e eran ellas y muy buenas en armas. E los de Troya auien por ellas oluidado todo el duelo. E asi commo cuenta la estoria en este lugar, si por Diomedes non fuera, que seguie mucho a la reyna Pentesilea, que los griegos fueran aquel dia vençidos e maltrechos. E mantouieron aquel dia la batalla asi; e llego la noche e partiolos.

E acogiose el rey Agamenon con sus conpannas a las tiendas, e la reyna con las suyas a la çibdat. E el rey Priamo, e Eneas, e Antenor fizieron estonçes muy grand fiesta a la reyna Pentesilea e a sus duennas. E catauan todos mucho a la reyna Pentesilea, tan fermosa era; e marauillauanse de su fermosura e en la grand proeza della, que paso aquella noche faziendo muy grandes alegrias todos los de la villa, ca todos eran seguros con la reyna Pentesilea.

E a la mannana aguisaronse luego todos los de la hueste; e otrosi la reyna Pentesilea, e sus duennas, e los de la çib-


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dat. E salieron a la batalla, e fue muy grande, e murieron y muchos. E fue a los griegos muy mal con la reyna Pentesilea; asi que tan desmayados eran que non sabien que se fazer fasta que llego Menalao con Pirro, fiio de Achilles, el de Greçia.

[DXCIII.] De commo Pirro vino a la hueste de los griegos por vengar a su padre.

Quando aquel Pirro, fiio de Achilles, vino a la hueste de los griegos, todos fizieron con el grand alegria, e mayor los mirmidones que eran sus vasallos. E dieron le luego por corte las armas de su padre, e contaronle de commo fuera muerto, e mostraronle la su sepoltura. E fizo alli Pirro muy grand duelo a altas bozes e lloro mucho aderredor del luzillo.

E otro dia de mannana guisose la reyna Pentesilea commo solie e salio de la villa, e sus duennas con ella, e los de Troya todos muy bien guisados e muy bien amonestados para fazer bien e vengar sus amigos. E Pirro, e su conpanna, e los prinçipes de Greçia vinieron otrosi bien guisados contra los troyanos. E de la parte de los griegos venie Pirro en la delantera, e de parte de la reyna los troyanos; e començaron a lidiar. E fazie Pirro mal fecho en ellos; e murieron y muchos ante que la reyna llegase.

E quando ella llego muy guisada e que se auia visto con sus duennas en muchas buenas batallas, torno todo el poder suyo e corrio a aquel lugar do la mayor priesa de batalla vio, e fuese ferir con Pirro. E Pirro touole ojo muy bien; e metieron mano a las espadas e dieron se grandes golpes con ellas sobre los escudos. Aqui dizen Dares e Ditis en este lugar de la estoria que non saben sy cayo Pirro o si non alli do se conbatieron el e la reyna. E corrieron las sus gentes de amas las partes e departieron los luego. E ouo alli estonçes dados muchos e grandes golpes de lanças e de espadas.

E asi duro aquella batalla por muchos dias. E ovo y muchos muertos de cada parte, e muchos mas de los de la hueste que non de los de Troya, tanto que fueron ende los griegos muy agrauiados. E tan bien los de la vna parte commo los de la otra non querian ya demandar treguas nin dar las, ca tal era su voluntad de todos que mas querien ser presos o muertos que demandar treguas.

[DXCIV.] De commo Pirro mato a la reyna Pentesilea.

En todo esto estauan todos cobdiçiosos de lidiar. E asi acaesçio que entre los otros dias que vino y vno que salien a su batalla commo solien. E Pirro auie a coraçon de asechar a la reyna Pentesilea. E la reyna, commo era muy vsada de batallas e bien andante en sus armas e muy atreuida, aquel dia por avenimiento non cato ella de yr muy aguardada de sus duennas commo solie. E Pirro viola apartada aluenne dellas e commo estaua sola entre los griegos lidiando e matando en ellos. E Pirro aguijo aquella ora quanto mas pudo e pusose con ella bien aguardado de sus conpannas. E asi la asecho con su caualleria fasta que touiese tienpo, e tan bien lo guiso e la espero fasta que pudiese llegar a ella en saluo. E pues que touo tienpo, llego a ella, e firiola, e derribola a tierra. Mas leuantose luego la reyna, e parose en pie, e defendiose con su espada quanto ella pudo. Mas Pirro tenie consigo grand conpanna, e ella non fue acorrida, e mataronla.

Asi grande fue el duelo que las sus donzellas fizieron aquella ora e grandes las bozes que dieron quanto aquello vieron. E pero que ella era muerta, esforçaronse ellas, e metieronse a suerte de muerte, e fizieronse cunno, e firieron en los griegos de guisa que los tiraron a todas partes. E ellas llegaron e tomaron el cuerpo de su sennora, e sacaron lo de medio de la grand priesa, e fueron se con el para la çibdat.

E fueron alli los troyanos desbaratados e vençidos, e acogieronse luego todos muy lazrados a la çibdat e çerraron sus puertas.


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E ante que a la çibdat entrasen todos, ovo y muchos dellos muertos atantos que fue muy grande la suma. E quando los çibdadanos de Troya fueron dentro, çerraron sus puertas. E los griegos çercaron gelas luego e fincaron sus tiendas aderredor de la çibdat, ca non auien ya de quien se ellos temiesen.

[DXCV.] De commo los de Troya fizieron grant duelo por la reyna Pentesilea quando las tiendas de los griegos vinieron a la çibdat.

Toda aquella noche fue fecho muy grand duelo en Troya, e mucho fue llorada la reyna Pentesilea e muy nonbrada muchas vezes por su proeza e su caualleria. E las duennas amazonas ouieron alli luego su acuerdo, e fablaron alli luego con el rey Priamo, e dixeronle que se querien yr e tornar se a sus tierras e leuar el cuerpo de su sennora para enterrar le en su lugar commo le convinie. E el rey Priamo, commo quier que le pesaua con su yda dellas a par de muerte, otorgo gelo con muy grand dolor e tristeza. E ellas, pues que ouieron del rey Priamo soltura e otorgamiento de yr se, guisaronse para el camino e fueronse.

E muchos de los prinçipes de las otras tierras, que vinieron alli en ayuda de los troyanos, cataronse e fallaron que auian en aquella yda muy mas perdido que non ganado; e non veyen guisado de poder ya lidiar con los griegos synon a muy grand danno de si. E vieron otrosi de la otra parte, commo por yr se ellos, que fincauan asaz de gentes en la villa para defender la e tener la sy trayda non fuese de aquellos que la auien de guardar. E touieron por bien de mostrar lo al rey Priamo, e pedir le la yda e su graçia, e yr se para sus tierras. E vinieron a el e dixeron gelo. E quando Antenor, e Anchises, e Eneas, e Polidamas, e Vcalion, e Dolon, e Afeydamas aquello vieron, e commo estaua la çibdat çercada de aquella guisa, entendieron que ninguno dellos non podrie escapar a vida. E fueronse para el rey Priamo e dixeronle que tomase consejo de lo que podrie fazer.

E el rey Priamo, quando a los suyos esto oyo, ayunto sus prinçipes para fablar sobresto. E desque fueron todos ayuntados, era y Anfimato, fiio del rey, que era fuerte mançebo atreuido. E estando todos los prinçipes con el rey commo en corte, dixo Antenor al rey: «Sennor, nos non deuemos ser sinon muy tristes en esta çibdat, ca veemos muy grand lazeria guisada para nos de nuestros enemigos que nos la tienen çercada. E nos auemos ya perdido todos los altos prinçipes que nos la ayudauan a defender e anparar -Ector, e Paris, e Troylo, e Deyfebo. E los nuestros fiios todos son muertos en estas grandes batallas que son fechas. E los griegos son avn muy grandes gentes, maguer que muchas an perdidas, ca es y avn el rey Agamenon, e el rey Menalao, e Pirro, fiio de Achilles, que non es menos fuerte que su padre, e el rey Nestor e Vlixes que son muy fuertes prinçipes e muy ricos. E todos aquestos nos tienen çercados e ençerrados de dentro de los muros; por que nos semeja a los que vos en esto fablamos que serie razon e mesura que vos fiziesedes pazes en tal manera que la reyna Elena fuese dada al rey Menalao, su sennor, e toda la prea que Paris, vuestro fiio, traxo de Greçia. E tenemos que sy vos tales pazes pudiesedes fazer, que serie bien, e nos tener lo yemos por bien, e ninguno non aurie en que vos trauar.»

E en esta razon que Antenor dixo, los vnos de la corte se fallaron en ello e los otros non. E fablo alli el infante Anfimaco, fiio del rey Priamo, e sosanno a Antenor e maltraxolo, e dixole que aquello era flaqueza de coraçon e couardia. E otorgaron con el todos sus amigos, quantos de la su parte eran. E dixo alli aquel infante Anfimaco que mejor serie que ouiesen sus guerras e lidiasen contra sus enemigos que ser muertos e presos. E pues que Anfimaco esto ouo dicho, fablo Eneas muy mansa mientre contra esto que Anfimaco razo-


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nara. E dixo que aquello que non semejaua razon que prouechosa fuese, mas que fiziesen pazes e farian commo sabios.

[DXCVI.] De commo el rey Priamo dampno a Antenor e a Eneas, e mataralos el si pudiera.

Dichas aquesta palauras e callando las conpannas, fablo el rey Priamo e dixo contra Eneas e contra Antenor muchas palauras laydas, mostrando que por su consejo dellos se començara aquella contienda e aquel mal; e que Antenor, quando viniera de la mensageria de Greçia, que se querellara de malas palauras que le dixeran alla e de desonrra que le fizieran; e que el e Eneas con el dieran el consejo porque Paris fuera a Greçia por Elena. E por esto dixo el rey Priamo que non le semejaua razon nin cosa aguisada que demandasen pazes a los griegos, mas que les rogaua e les mandaua commo a buenos vasallos que fuesen buenos e fuertes en defender su çibdat; e quando oyesen las tronpas e las bozinas, que saliesen a lidiar a guisa de varones, «ca jamas non auremos pazes con los griegos fasta que los vençamos o que seamos nos vençidos o muertos. E esto vos fago saber que es la mi voluntad.» E quando el rey Priamo ovo dicho esto, començolos a conortar a todos e rogar los mucho que fiziesen bien e defendiesen la çibdat.

E acabadas estas razones, partieronse de alli e fueronse cada vnos a sus posadas; e el rey Priamo e su fiio, el infante Anfimaco, fueronse para sus palaçios. E aparto alli el rey Priamo al infante para aver su consejo con el. E dixo que mucho dubdaua de aquellos que le mandauan fazer pazes que por ventura que le non troxiesen e diesen la çibdat a los enemigos; e que le semejaua que serie bien que guisasen por que muriesen Antenor e Eneas, ca bien sabie el por çierto que muchos de los de la çibdat tenien con ellos; e que si aquestos fuesen muertos, que el non aurie ningunt miedo de trayçion; e que despues podrien tener su çibdat en paz, e defender e vençer a sus enemigos. E dixo asi el rey Priamo a Anfimaco: «Pues, fiio, faz tu agora commo te yo mostrare e non pases el mio mandamiento.»

E respondio Anfimaco al rey e dixole que non dubdase y, ca en quanto pudiese que farie todo lo que le el mandase. E sobresto razonose asy e dixo: «Rey, sennor, bien veo yo commo sodes vos ya de dias, e los vuestros fiios que valien algo e defendien la çibdat son muertos, e los vasallos que vos fincan asy como me vos dezides andan vos en trayçion. E a vos non vos finca agora otro fiio atan guisado commo yo, pues muy con razon es de fazer yo que quier que me vos mandedes si Dios me lo guisare. E padre, sennor, mandat lo que vos touierdes por bien, ca yo presto so para fazer lo que vos mandaredes e touieredes por bien.»

E dixole esa ora el rey: «Pues, el mio buen fiio, cras en la mannana quando ellos vinieren al tenplo commo suelen, conbidar los he yo que coman comigo. E tu e tu conpanna estad bien guisados; e quando estouieren a las mesas, entra tu con los tuyos commo varon e faz de guisa que los mates alli luego. E desta guisa auremos nos poder de defender nuestra çibdat.» E el infante Anfimaco otorgo este consejo al padre e dixo que el que lo faria.

[DXCVII.] De commo fue jurada de los altos omnes la trayçion de la villa.

En ese dia contra la noche vinieron a la corte Antenor, e Polidamas, e Hucalion, e Afoydamas, e Doyes, e dixeron por corte que mucho se marauillauan del rey Priamo por que asy yazie ençerrado en la çibdat e non salie dende para quebrantar la fuerça que les fazian nin para ninguna ayuda, e que mas queria que se perdiese el e su çibdat que fazer pazes con los griegos. E Antenor otrosi respondio sobre aquello que era dicho que auie el fallado en su coraçon que si el rey Priamo creer lo quisiese e las pazes fiziese, que


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se le tornarie en grand onrra e en grand pro, e ellos que farien quanto el mandase e quisiese, e que gelo jurarien e que darien buenos fiadores de quanto el touiese por bien.

E Antenor, quando vio que el rey era amansado, enbio por Eneas e por Anchises, su padre. E desque vinieron, dixoles las razones que auie pasadas; e desi preguntoles si querien guardar sus cuerpos e su aver e fazer lo que ellos querien fazer. E ellos dixeronle que si. E estonçes dixo Antenor que menester era de enbiar su mandadero a los griegos e al rey Agamenon, que los atreguasen los cuerpos e sus linages e sus averes e los defendiesen e que ellos traerian la villa e gela darien. E en pos esto dixo asi Eneas a los otros que eran y con el: «Amigos, en esto non auemos nos por que guardar, ca el rey Priamo es yrado contra nos, e tal consejo puede y tomar donde nos podra venir mucho mal e grand quebranto. E catemos a quien enbiemos a los griegos que adobe con ellos nuestra fazienda por fiadores e por juras.»

[DXCVIII.] De commo leuo Polidamas la trayçion a los griegos e les dixo que les darien la villa.

Polidamas salio muy quedo de la villa, e fuese para la tienda de Agamenon, e dixole lo que querien fazer. E Agamenon llamo luego muy en poridat a todos sus prinçipes, e contoles aquel fecho, e rogoles que dixesen en sus voluntades aquello que tenien por bien. E ellos respondieronle que lo tenien por bien e que les plazie ende mucho; e commo quier que fazien aquellos de Troya trayçion, que les touiesen sus posturas. E entre todos los otros razonaron ally Nestor e Hulixes que se castigasen, que en tal fecho commo aquel que mucho auien que dudar e que pensar. E leuantose estonçes Pirro, e razonose contra ellos, e dixo que por qual quier arte que omne pudiese uençer a su enemigo, que de su pro fazie. E en la fin el acuerdo de todos fue que enbiaron dezir a Polidamas que seguros fuesen el e los que con el eran en el fecho, e que todo quanto demandauan que todo gelo ternien e gelo cunplirien.

E respondio Polidamas a los griegos que le enbiasen ellos tal mensagero en que se fiasen e creyesen bien, e que tomasen los fiadores, e que alli le ensennarie el luego de commo la villa serie trayda e dada; e otrosi los griegos que diesen sus fiadores que touiesen las posturas que auien enbiado dezir e jurasen de tener las. E Agamenon e los otros griegos respondieron que aquello razon era e derecho, e enbiaron luego todo recabdo. E Polidamas resçibio luego de los altos omnes de Greçia la jura e el omenage commo guardasen a ellos, e a todos los de sus linages, e a sus aueres, e a todos aquellos que punnauan en traer la çibdat e fazer la trayçion.

[DXCIX.] De commo los de Greçia enbiaron con Polidamas a tomar la segurança e el omenaje de aquellos malos de Troya.

Despues que los griegos ouieron fecha su segurança a aquellos malos troyanos, enbiaron ellos con Polidamas vn buen cauallero que auia nonbre Simon para tomar por ellos la segurança de los de Troya. E el infante Anfimaco, que recabdaua las llaues de las puertas, non las auia avn recabdadas aquella ora nin puestas sus guardas. E por esta razon se ayuntaron aquellos otros lo mas ayna que pudieron para acabar su trayçion. E pues que aquel cauallero Simon fue en Troya con Polidamas, ayuntaronse Anchises, e Antenor, e Eneas, e Polidamas en vno, e fizieron a Simon la jura e el omenage de tener a los griegos las posturas que con ellos ponien. E esto fue fecho e puesto lo mejor e mas ayna que ellos supieron e pudieron.

E estonçes se fueron Polidamas e Simon para los griegos. E conto Symon al rey Agamenon lo que auie fecho con los troyanos, e dixole que parasen mientes el e los otros prinçipes commo touiesen a los


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troyanos las posturas. E plogo desto mucho a todos los altos omes de Greçia, e dixeron que ternien e aguardarien muy bien las posturas.

E quando esto fue seguro e firmado, dixo Polidamas a los griegos que viniesen a la noche, e troxiesen todas sus gentes, e fuesen todos bien guisados e bien armados; e que se parasen contra aquella puerta que era contra la su hueste do estaua vn cauallo muy bien figurado que auia y puesto vn rey que ouiera en Troya; e que alli fallarien a Antenor, e Anchises, e a Eneas, e a los otros que les abririan la puerta e los leuarien a los palaçios del rey Priamo, do lo fallarien con muy buena conpanna; e que ellos les mostrarien por do fuesen. E dixoles asi: «Nos ternemos en el lugar do sera menester candelas e lunbres grandes. E aquellas candelas seran sennal que fallaredes a Antenor, e Anchises, e a Eneas, e a todos los otros que en este fecho somos ante aquellas puertas.»

[DC.] De commo fue la çibdat de Troya tomada por trayçion, e las sus gentes aduchas a grant mesquindat, e el rey Priamo muerto.

Esta postura firmada, tornose Polidamas a aquellos sus troyanos, e dixoles commo auie firmado el pleyto con los griegos e que se guisasen bien ellos, e sus gentes, e muchas candelas para mostrar en la noche sus sennales que auien puestas de fazer. E los troyanos respondieronle que todos eran guisados. E quando vinieron a la noche, Antenor e Eneas llegaron a la puerta e mostraron su sennal e sus candelas por muestra que alli los fallarien. E vinieron luego los griegos, Agamenon, e Pirro, e todos los otros, e fallaron a aquellos que auien las puertas abiertas.

E Agamenon e Pirro entraron a la villa con sus conpannas, e dyeron de sus caualleros a los traydores para guardar a los que ellos quisiesen. E Antenor traxo a Pirro con su gente grande contra el castillo de Ilio para el palaçio del rey Priamo que se non guardaua de tal fecho. E quando ellos llegaron al palaçio, salieron a ellos los que estauan con el rey Priamo e lo guardauan, e firieronse con los griegos muy de rezio. E ouo alli muy grand mortandat, e fizo se y grand arroyo de sangre. E los troyanos, que oyeron las bozes e non sabien ende nada, venien de todas partes commo estauan, armados e desarmados; e los griegos matauanlos. E Pirro, que fazia y grand destruymiento, fallo al rey Priamo delante la ymagen de Jupiter; e alli lo descabeço.

E la reyna Ecuba e Poliçena, su fiia, fuyen al tenplo de Minerua. E encontraron a Eneas; e diole alli la reyna a Poliçena que la leuase a lugar saluo do non muriese. E Eneas tomo la e diola a Anchises, su padre. E Andromata otrosi, la muger de Ector, e sus fiios, e Casandra e el obispo Eleno, fiios del rey Priamo e de la reyna Ecuba, ençerraronse en la torre de Minerua. E los griegos, que eran entrados en la villa, non quedaron en toda la noche de matar en los troyanos, e destroyr los, e tomar grandes aueres que fallauan e leuar por do querien. E en toda Troya non auia ya ningunt defendedor nin que defendiese, mas antes fuyen cada vno lo mas que podie.

[DCI.] De commo los griegos fizieron quemar todo quanto fallaron en la çibdat e de la muerte de Poliçena.

Quando vino la mannana que pudieron ya veer todo el grand dolor de la noble çibdat de Troya, ayunto Agamenon todos sus ricos omnes al tenplo de Minerua; e dieron alli graçias a Dios por tan grand onrra commo les auia fecha. E despues mando que troxiesen los presos e las ganançias que ganaran todas en la çibdat, e que todas se ayuntasen en vno e partir las yen de guisa que ninguno non ouiese ende querella. E dixoles asi: «Non quiero yo ende mayor parte que ninguno de los otros, mas quiero conplir todas vuestras voluntades e que tengamos las posturas


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que puestas auemos con Antenor, e Eneas, e los otros que la villa troxieron asi commo nos les prometimos de tener las. E si por bien lo tenedes, dezid lo agora.»

Respondieron alli los griegos que todos lo querien muy de grado; e enbiaron luego por Eneas, e Anchises, su padre, e Antenor, e por los otros sus conpanneros. E asi commo llegaron ellos, dixo Agamenon a todos los griegos ante ellos que guardasen muy bien a aquellos, e a todos los otros que la villa auian dada, e a todas sus cosas. E mucho gradeçieron esto Antenor e sus conpanneros al rey Agamenon. E a los otros griegos rogo otrosi alli Antenor que le oyesen. E Agamenon otorgo gelo que lo farie. E Antenor dixo luego mucho bien de los griegos, e gradeçioles la franqueza que les auien otorgada e fecha. E despues mostroles commo Eleno e Casandra desconsejaran sienpre al rey Priamo que non tomase guerra contra ellos, e que Achilles por el obispo Eleno ouiera sepoltura.

E fablo estonçes Agamenon con sus ricos omnes; e acordaron de guisa que enbiaron por Eleno. E quando llego, rogo a Agamenon por su madre Ecuba e por Andromata, muger de Ector, su hermano, que nunca su mal quisieron nin lo otorgaron. E Agamenon fablo de cabo con sus altos omnes; e otorgaron a estos las franquezas que a los otros. E en pos esto partio Agamenon toda la otra ganançia a todos los suyos de guisa que todos fueron ende sus pagados.

[DCII.] De commo los griegos quemaron a Troya.

Despues que Agamenon e sus griegos libraron todas estas cosas en la çibdat de Troya, salieron dende -desque el mal tan grande fue acabado- e tornaronse a sus tiendas E desi mandaron ençender la çibdat e quemaronla toda. E otro dia en pos aquello ordenaron todas sus cosas e su yda para entrar en la mar e yr se para sus tierras. Mas pero ante que mouiesen de alli, fizieron sacrifiçios a sus dioses por el vençer e la buena andança que les dieran alli e por que ouiesen pagada e mansa la mar. E quando vino el dia que auien de entrar en los nauios, començo a fazer sobre la mar grand tenpesta de piedra e de viento, de guisa que non pudieron nin osaron entrar en la mar.

E estudieron alli por aquello ya quantos dias. E dixoles alli estonçes Colcas que non auien fecho la voluntad de los dioses del infierno, e por esto non podien auer el mar pagado, E menbrose estonçes de Poliçena, que non fuera fallada entre los otros troyanos, Pirro e de commo fuera muerto su padre por ella. E dixolo a Agamenon; e estonçes pregunto Agamenon por ella e fue muy querelloso por que la non diera quien quier que la auie. E demandaronla luego a Antenor; e Antenor, commo sabie do era la infanta. fuese luego para Eneas e dixole que la diese. E Eneas tomola e leuola a Agamenon; e Agamenon diola a Pirro. E Pirro tomola, e leuola al luzillo de su padre, e tendiola de suso, e degollola, e despues cortole la cabeça. E diz aqui la estoria que desta guisa fue muerta Poliçena la fermosa. E quedo luego la mar.

E los griegos alçaron estonçes sus tiendas, e guisaronse, e entraron en su flota con muy grand cobdiçia de yr se para sus tierras e sus regnos. E ante que de alli se partiesen, echaron de la tierra a Eneas e mandaronle que se fuese del reyno de Troya por que touiera a escuso a Poliçena atanto tienpo e la non diera luego. E Eneas otrosi, quando sopo que los griegos le eran sannudos, guiso luego sus naues, e metiose luego en ellas, e fuese por la mar adelante en auenturas. E de la yda que Eneas fizo de Troya, e de los lugares do arribo, e de commo vino a Cartago, e commo fue del despues adelante vos lo diremos en sus lugares.


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[DCIII.] De commo fue dada la reyna Elena, e de la cuenta de los que murieron en Troya por ella, e se fueron de Troya los griegos.

Despues que todos estos tormentos fueron acabados sobre Troya, ovo la reyna Elena a ser dada a los griegos e asi commo dize aqui Dayres, mas con grand pesar della que non con ningunt plazer, ca era ella muy triste por que fuera desanparada de su amigo e su marido Paris que ella grand bien queria. E tomola alli el rey Menalao, su marido, e fue muy alegre con ella. E de la guisa que en esta estoria es contado, fizieron los griegos e los troyanos en la çibdat de Troya.

E asi se partieron los griegos despues del puerto della; e auien estado diez annos e seys meses e doze dias en hueste, e en guerras e en batallas. E asi commo dizen Ditis e Dayres, murieron alli de los griegos ochoçientas e seys vezes mill omnes, e de los troyanos seysçientos e quarenta e seys vezes mill. E esto paso asi fasta quando la çibdat fue trayda. E despues de aquello entre de los vnos e de los otros fueron y muertos dozientas e quarenta e ocho vezes mill de vna vez, e de otra siete vezes mill, e de otra vez sesenta vezes mill por cuenta.

[DCIV.] De los que conpusieron esta estoria.

Con aquel Antenor de Troya, que era omne poderoso e de grand guisa, andaua vn buen clerigo troyano otrosi e auie nonbre Dayres. E quando vio la fazienda de los griegos e sabie el lo de los troyanos, entendio que grand cosa era e que mucho durarie. E por ende puso toda su entençion en tener ojo en los fechos de Troya commo se fazien, e escriuiolos todos. E en la hueste de los griegos auie otrosi otro maestro buen clerigo. E a este dezian Ditis, e era omne ardit e sabidor.

E aquestos dos, Dayres e Ditis, fallaronse en vno despues de la destruyçion de Troya. E commo eran omnes buenos letrados, quando se començaron a fablar, entendieronse e aconpannaronse. E fueron fablando en vno en conpanna, e vinieron a la razon de Troya, e marauillaronse de tal fecho commo aquel e de tal destruymiento e tamanna mortandat de omnes. E retrayen que serie muy bien quien lo ouiese todo escrito. E dixo estonçes Dayres: «Todo quanto fue fecho en Troya del comienço fasta la fin yo lo vi muy bien e lo se.» E quando Ditis aquello vio, dixo: «Quanto los griegos fizieron yo lo vi otrosi, e delante estude a todo, e se lo muy bien.» E estonçes acordaron amos en vno que escriuiesen esta estoria. E fizieronla e escriuieronla en griego.

E despues dellos vino otro sabio que ovo nonbre Crespo; e fue aquel el que conpuso la estoria de la çibdat de Atenas. E dixo que del comienço del mundo e de Adan fasta el comienço de Troya que ovo tres mill e dozientos e quarenta e quatro annos; e que despues duro ella nueueçientos e quarenta annos fasta que fue destruyda. E del anno del destruymiento desta çibdat de Troya fasta el primero comienço de la çibdat de Roma ovo trezientos annos. E poblaron la primera mente Romulo e Reme; e fue ende Romulo el primero rey e sennor que y ouo fasta Bruto, que fue ende otrosi primera mente consul.

Pero es asi de saber que del comienço del rey Romulo fasta aquel consul Bruto ovo siete reyes, e regnaron por todo dozientos e quarenta annos. E fueron aquellos reyes, segunt esta estoria cuenta, llenos de maldat e muy cobdiçiosos de fazer mucho mal, por que perdieron el reyno muchos annos. E dize otrosi alli la estoria que de aquel Bruto e de los otros que la çibdat gouernaron con el fasta la naçençia de Ihesu Cristo, quando era Cesar Agusto enperador de Roma, que ovo quinientos e siete annos. Pues la suma de los annos desde el comienço del mundo e de Adan fasta la naçençia de lhesu Cristo


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fueron çinco mill e dozientos e quarenta e ocho annos.

E en este lugar se acaba el fecho e el destruymiento de Troya. E por que aquellos dos caualleros sabios, Dayres de Troya e Ditis de Greçia, se açertaron en todo el fecho de Troya -el vno con los troyanos e el otro con los griegos, e fizieron ellos ende este escrito- departen los omnes buenos e sabios que esta estoria, segunt que la aqui auemos contada, es la mas verdadera que y ha. Pero por que fablan muchos abtores e otros sabios de los fechos de Troya e del su destruymiento e dixeron ende todos mucho, ca fue muy grande el fecho de aquella çibdat, e fizieron ende cada vnos sus estorias que dexaron escritas -en que dixeron los vnos de vna guisa e los otros de otra; e ay razones apuestas e fermosas para aqui, mas non las contaron ellos-, e queremos nos dezir agora aqui algunas dellas por que sea la su estoria mas conplida.

[DCV.] De las razones por que Achilles dexaua de lidiar en Troya.

Dicho auemos ante desto en esta estoria, segunt las razones de Dayres e Ditis, commo Achilles fue enamorado de la infante Poliçena. E por amor de casar con ella trabajauase de fazer pazes con los troyanos e de enbiar de alli los griegos. E por que los griegos non querien otorgar las pazes, dexo de lidiar segunt Dayres e Ditis dizen.

E agora a esto que Achilles non querie lidiar fallamos otra razon muy buena que cuenta Ouidio en el Libro de las Duennas en que dize asi: que quando Achilles venie a aquella hueste de los griegos, paso por tierra de Lerne donde era obispo e sennor vno a que dezien Grisis. E quisiera tomar Achilles en aquella tierra mas de lo que leuaua para en su conplimiento de su hueste do yua. E el obispo quiso gelo defender por armas. E Achilles lidio con el e vençiolo; e quebrantole la tierra, e corriogela, e tomo ende lo que quiso. E entro en los palaçios de aquel obispo, e fallo y dos sus fiias muy fermosas, e tomolas e troxolas consigo.

E teniendo a la vna que auia nonbre Brisis por su amiga, pagose della el rey Agamenon e tomo gela. E desto peso mucho a Achilles, e touose por afrontado por ello. E partiose del, e començole a guerrear muy fuerte, e matole tantos omnes en aquellas guerras que fueron muchos ademas. E quando esto vieron los griegos, touieronlo por mal, ca veyen que perdien de su hueste muchos omnes e que en vez de yr guerrear con sus enemigos, los de Troya, que se matauan ellos vnos con otros. E ayuntaronse todos los prinçipes e los omnes sabios e onrrados, e dixeron al rey Agamenon que diese su amiga a Achilles. Synon, que se le podrie tornar en muy grand danno e non se cunplirie el fecho de Troya, commo el auie a coraçon, por lo que eran alli todos ayuntados; e que muy mejor serie de yr sobre los enemigos que le auien fecho tan grant onta que non matar se ellos vnos con otros. E el rey touo que le consejauan bien e dio su amiga a Achilles.

E commo quier que Achilles non querie lidiar por razon que los griegos non querien fazer por el lo que les dezie e lo que les consejaua, teniese por desonrrado e por mal trecho de lo que el rey Agamenon le auia fecho. E pues que Achilles non salie a la batalla, yua muy mal a los griegos sin el. E enbio el rey Agamenon a Nestor, e a Hulixes, e a Diomedes que le rogasen que lo non fiziese asi, e por ninguna razon que la su nobleza e la su caualleria que la non dexase. E quando Achilles vio que yua mal a los griegos e que asi lo enbiaua el rey rogar, enbio sus caualleros alla. Mas el non quiso yr nin avn por el rey Agamenon -que dizen Dayres e Ditis que le vino rogar commo es ya dicho-, sinon que fazie aquello que les enbiaua su caualleria.

E vn dia tanto yua mal a los griegos que los metieron los troyanos por las tiendas adentro, e alli los mataua ya Troylo con sus troyanos. E tantas eran las feridas e la mortandat que lo oyo Achilles, e sopo el commo yua alli tan mal a los suyos


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commo a los otros. E para acorrer a los suyos ovo ya estonçes a salir a lidiar. Onde se puede agora aqui dezir muy bien por que los sabios estoriadores ayan todos dicho verdat que Achilles non querie lidiar por aquella duenna Brisis, de que le forçara el rey Agamenon. E esto que fue de aquella vez e lo desta otra vegada que fue por razon de Poliçena. E lo vno por lo encubierto de la infante Poliçena, e lo al por el fecho descubierto de la duenna Brisis, que dexaua Achilles de lidiar. E en esta manera dixeron verdat todos los estoriadores.

[DCVI.] De commo lidio Patroclo con Ector e maltraxo Ecto a Patroclo.

Contado auemos ya de commo Ector mato a Patroclo en la primera batalla que los griegos e los troyanos ouieron. E estos sabios non dizen ende mas. E sobresto fallamos nos que pues que los griegos arribaron en el puerto de Troya a tierra -e fue este arribamiento a muy grand lazeria de los griegos, e ouieron despues los griegos e los troyanos sus batallas alli muchos dias-, que vn dia en la siesta durmiendo Achilles tomo Patroclo sus armas de Achilles e que se armo dellas. E este Patroclo era su escudero e su alferez, e salio al canpo que estaua ante Troya e la hueste de los griegos. E salien todos los otros caualleros alli, los que justa querien vno por otro. E desque fue alli, parose en medio del canpo e estaua alli esperando si saldrie alguno a el.

E en todo esto los escuderos de Ector, que non dormien, subieron en el muro, e cataron contra el canpo, e vieron a aquel cauallero estar alli armado e solo. E desçendieron e fueron al palaçio de Ector, e dixeronlo a caualleros que durmien y ante la puerta de Ector. E los caualleros, quando aquello oyeron, entraron a Ector e dixeronle: «Ector, vn cauallero esta en la plaça armado de todas armas e sennero; e las sennales de las armas semejan de Achilles.» Respondio estonçes Ector: «Dad me las armas e el cauallo.» E leuantose luego e lauo las manos e la faz del suenno. E armose priuado, e çinnose su espada, e caualgo sin toda ayuda, e tomo el escudo e la lança. E mando que ninguno non fuese con el nin en pos el, synon el que veer quisiese que subiese a esos muros.

E asi commo llego al canpo, pregunto al cauallero que que demandaua alli. E el respondiole que demandaua justa vno por otro si saliese quien lo quisiese. E Ector, quando vio las sennales de las armas, touo que era Achilles. E respondiole: «Pues, yo so aqui a ello.» E endereçaronse vno contra otro e fueronse ferir. E diole Ector tal golpe que en poco estudo Patroclo de caer del cauallo, e pero cobro. E Ector touo en poco su valentia e sus armas de aquel cauallero, e metio mano a la espada e fue para el. Mas Patroclo sintiose muy mal llagado, e boluio las espaldas, e puso las espuelas al cauallo que tenie muy bueno, e acogiose quanto mas pudo para la hueste. E Ector en pos el fasta las tiendas, e de alli adelante non pudo al fazer e tornose para la çibdat.

E esto que de Patroclo aqui es dicho auemos de las palauras de Ouidio de las Duennas, en las glosas de aquellos que lo despaladinaran en la epistola de Penelope que enbio a Hulixes, su marido. E avn mas dizen alli desta justa: que lo mato Ector alli o que lo derribo. E del de rribar dezimos que pudo ser. E non lo quiso matar, ca despues de aquello le mato en la batalla que ouieron todos, asi commo es ya dicho ante desto en la estoria de Dayres e Ditis.

[DCVII.] De commo lidiaron Ector e Achilles.

Quando se leuanto Achilles de dormir, dixeronle sus caualleros: «Patroclo, el vuestro alferez, onrradas vos ha las vuestras armas.» E el pregunto que que era: e ellos dixeronle todo el fecho. E a Achilles pesole mucho, e maltraxo a Pa-


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troclo e dixole ende mal asaz. E otro dia en la siesta quando durmien todos, demando Achilles sus armas e su cauallo. E armose, e caualgo, e salio solo sennero. E fuese para el canpo, e parose en aquel lugar do Patroclo se paro ante dia, e estudo alli esperando si saldrie alguno a el.

E los que lo vieron alli parar dixeronlo a Ector luego. E Ector otrosi armose luego sin toda tardança, e salio e fuese luego solo sennero para el canpo. E començose a razonar con el cauallero, commo quier que el asmase que por ventura que aquel otro cauallero era e non el de el dia de antes, e començole a dezir que non era escarmentado de la justa del otro dia o que buscaua alli. E respondiole Achilles que non era ley de caualleros de escarmentar fasta en la muerte. E en pos esto endereçaronse vno contra otro e fueronse ferir. E fueron los golpes muy fuertes, e sintio Ector que en aquel braço que mayor recabdo yazie que non en el de ante dia. E Ector entendio lo que le era menester, e abiuo mas, e esforçose, e firio muy de rezio a Achilles; e Achilles a el.

Mas era Achilles cauallero muy sabidor en armas, e muy maestro, e muy artero, e entendio la valentia de Ector e el su coraçon, e vio el su ardimento e que verdat era lo que le auien contado del. E non se quiso aventurar vno por otro mas alli con el, e fuesele tirando del canpo. E Ector siguiendolo e aquexandolo de las armas toda via, fasta que lo fizo salir de todo el canpo e entrar en el rio Xanto fasta que fue en medio del -asi commo dize Omero, el su sabio poeta griego, en el libro a que dizen Omero que fizo este Omero de los fechos de Achilles e del encantamento que su madre Tetis fizo en el por que lo non pasase fierro e de commo lo escondio. E estonçes Achilles, quando aquello vio, paso el rio e fuese para la hueste. E Ector otrosi non quiso yr mas de aquello en pos el e tornose para su çibdat.

E aqui dize otrosi Estaçio en este lugar en el libro de la razon de Achilles que quando Ector entro a la çibdat desta vez, que fue luego veer a Paris, su hermano, asi commo venie armado. E entro a el al palaçio e fallolo do seye en su estrado muy grande e muy bueno cubierto de porpora, e la reyna Elena con el jugando e asolazandose. E leuantaronse ellos luego, e resçibieron a Ector, e asentaronle en el estrado, e fizieronle seer en medio de amos.

E dixole Paris: «¿Que es esto, hermano?» E dixole Ector: «¿Commo en solaz, hermano? ¿Esto es bien que vayamos nos lidiar, e tomar las llagas, e essparzir nuestras sangres por vos; e que vos e la reyna que vos seades aqui en vuestros solazes trebejando e solazando? E vos, infante Paris, preçiades vos de fermosura; e auedes la si algunt varon la ha en la tierra. Mas ¿non sabedes que la fermosura flaco bien es e falleçedizo, e la nobleza de la fermosura non ayuda nada en armas? E Mares, nuestro dios de la batalla, con el cauallero fuerte, e ardit, e coraznudo, e feridor, e sofridor se goza.» E alli le respondio Paris e le dixo: «Hermano, ¡biuades vos! ca en vuestra vida non me temo yo de enemigo.» Pagado fue Ector con estas palauras, e desi conto a Paris e a la reyna commo le fuera aquella ora en el canpo. E a ellos plogoles mucho, e desi ouieron alli sus solazes. E en pos aquello todo fuese para su palaçio.

E estas razones, por que las cuentan de Ector e de Achilles Omero e Estaçio e las non dixeron Dayres e Ditis en su estoria, dezimos las nos aqui por estos otros sabios; por que tenemos que son buenas e de dezir e demas que son husadas en esta razon.

[DCVIII.] De los cauallos blancos de Troya.

La razon de los cauallos blancos muy vsada es en la estoria de Troya; e verdat es que aquellos blancos cauallos fueron, asi commo cuentan los abtores que de la su razon fablan. E los vnos dizen


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que fueron estos cauallos en Troya, asi commo lo auemos ya contado en la razon del primero quebranto que Ercules fizo en la çibdat de Troya sobre que gelos non quiso dar el rey Laomedon por aquello que librara de muerte a la infanta Exsione. E otros de los estoriadores dizen destos cauallos que fueron en Traçia e que los auia el rey Reso. E el reyno de Traçia, asi commo cuenta el Libro de las tierras, es vezino frontero del de Frigia, que era del reyno de Troya.

E en la sazon que se començo la guerra, regnaua en Frigia aquel rey Reso que dizen que auie aquellos cauallos blancos; e era Reso muy amigo de los troyanos. E quando aquella priesa e aquella çerca les vino, fizolo el rey Priamo saber al rey Reso e rogole que le viniese en ayuda. E de aquellos cauallos blancos dizen los abtores que eran fadados que si los troyanos o sus amigos los aduxesen e en el rio Xanto los abeurasen, que nunca Troya serie presa; e otrosi que si los griegos los ouiesen -o otros quales quier enemigos de los troyanos- e los en aquel rio abeurasen, que serie Troya destruyda. E el rey Reso tomo estonçes aquellos cauallos blancos, e apoderose de su gente, e guisose muy bien, e vinose para Troya en ayuda de los troyanos.

E los griegos ouieron sabiduria desto. E guisaron a Hulixes e a Diomedes e enbiaronlos alla que si por çeladas, o por la maestria de Vlixes, o por ventura por batalla si con el rey Reso se atreuiesen, si podrien estoruar que aquellos cauallos non viniesen a Troya o si los podrien ellos aver por ventura. E Hulixes e Diomedes fueronse su carrera, e echaron sus çeladas por el camino por do sabien que el rey Reso auia de venir. E otrosi este rey Reso fiziera saber al rey Priamo commo venie guisado e en su ayuda. E estonçes el rey Priamo guiso muy bien a Dolon, e enbiolo a la carrera a resçebir al rey Reso. E Dolon fue su carrera.

E quando llego a las çeladas de Hulixes e de Diomedes, vieronle los de las çeladas. E dixeron Hulixes e Diomedes que saliesen a Dolon, e que fablasen con el, e lo parasen de la su parte de guisa que les diese pasada por que estoruasen a aquellos cauallos o que los ouiesen ellos; e que le darien por ende el carro de Achilles que era muy preçiado. E enbiaronle su mandadero que le demandase fabla para con ellos; e fue el mandadero. E Dolon otorgola; e asi commo oyo estas nueuas, yua mas seguro e mas asesegado que non fuera de otra guisa.

E Hulixes e Diomedes, maguer que aquella respuesta resçibieron del, por todo eso non dexaron de estar quedos en sus çeladas con tal ardimente que si viesen que con el podrien, que non catasen por al sinon por ferirle. E Dolon venie sin sospecha por la fabla que le ellos enbiaran dezir, e non venie tan aperçebido de lidiar nin de se ayudar de armas. E ellos, asi commo llego, firieron en el con el enganno que le troxieran. E pudieron mas que el e mataronle.

E en pos eso leuantaronse de alli, e fueron adelante descubriendo tierra para aver sabiduria del rey Reso. E yendo en aquella guisa llegaron a vn monte e pasaronle; e al recuesto del fallaron al rey Reso do yazie durmiendo el e toda su conpanna. E avn dizen las estorias que yazien asi enbueltos en suenno e presos del por que ovieran grand çena e comieran e beuieran ademas. E mataron y a Reso e a todos los mas de su conpanna. E tomaron los cauallos e yuanse con ellos para la hueste.

E en este lugar dize otrosi Ouidio en el Libro de las Duennas que salio Ector muy apoderado a resçebir al rey Reso. E quando fue en la carrera, fallo el fecho del e de Dolon lo que auemos contado aqui. E el castigo sus conpannas commo viniesen aperçebidos e andudiesen quanto mas pudiesen. E Ector, de commo sabie la tierra muy bien andando por alli a caça muchas vezes, destajolos e metiose entrellos e la hueste. E firio en ellos, e desbaratolos bien commo el quiso, e mato quantos dellos alcanço synon a Hulixes e a


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Diomedes, e a los otros que guaresçieron por pies de cauallo, e a los que se ascondieron por ese monte. E por esto dize Ouidio en el Libro de las Duennas que Ector el ligero espanto los cauallos enbiados.

E de aquellos cauallos blancos non lo contaron Dayres nin Ditis en la estoria de lo pasado. E dezimos lo nos aqui por que lo cuentan los otros sabios, asi commo lo podimos auer por las sus estorias. Mas aquellos cauallos blancos, que dizen que eran encantados que traye el rey Reso, de aquel desbarato en adelante que Ector fizo en Hulixes e en Diomedes non fallamos escrito ninguno que diga que fue dellos nin que non. E dizen algunos que aquellos cauallos eran naturales de las yeguas que el otro rey Diomedes de Traçia gouernaua de las carnes de sus huespedes que mataua e gelas daua a comer.

[DCIX.] De la razon del encantamiento que dizen de Achilles.

Contado auemos ya ante desto en esta estoria de commo la deesa Tetis encanto a su fiio Achilles que non entrase fierro en el; e por que Dayres e Ditis non cuentan en la estoria ninguna cosa de aquel encantamiento, mas dizen que lo mataron Paris e sus caualleros a espadadas e a cuchilladas. E razonan algunas de las estorias que sopiera Paris que non podie entrar fierro en Achilles sy non por las plantas de los pies; e que quando Achilles vino al tenplo de Troya sobre la razon del casamiento de Poliçena, que yaziendo en priçes faziendo oraçion, que se paro Paris a vna fmiestra del tenplo, e violo commo estaua las plantas de los pies alçadas, e que tiro de su arco e diole con vna saeta. E dizen algunos que era enpoçonnada, e que le dio por la planta del pie, e que por alli lo mato.

Onde dize maestre Galter en el Alexandre de las escuelas del petafio de Achilles estos dos viesos por latin:

Hectoris Acacides domitor clam, incautus, inermis Occubui, Paridis traiectus arundine plantas.

E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage de Castilla : «Yo, Achilles, nieto del rey Eato, domador de Ector, mori ferido de la saeta de Paris por la planta del pie a escuso, e non me guardando, e desarmado.» E quiere esta razon dezir que mato Paris a Achilles por la planta del pie, ca por otro lugar non entraua fierro en el. E por que aquellos dos caualleros de la estoria de Troya non dixeron ninguna cosa desta manera de la muerte de Achilles e lo dixeron los otros sabios muchos que desta estoria fablaron, retraemos lo nos aqui por que non mengue ninguna razon en esta estoria.

[DCX.] De las amazonas que vinieron en ayuda de los de Troya.

Del fecho de las duennas amazonas que vinieron en ayuda de los troyanos non cuentan Dayres nin Ditis synon que lidiaron bien e que murio la reyna Pentesilea. E de muerte de otra duenna dellas non dizen esos ninguna cosa. Mas por que lo fablan ende otras estorias, dezimos nos ende asi que muchas otras destas duennas murieron alli. E muestran lo asi estas razones e que non podrie al ser: lo vno, que eran ellas muy buenas duennas en armas, e muy guerreras, e muy lidiadoras, e que se preçiauan por ello; lo al, que non podrie seer que la reyna sola andudiese en la batalla que la ellas non aguardasen muy bien e la non siguiesen todas, nin podrie ella y morir sola si por ocasion non fuese. Onde dezimos que murieron y muchas con ella; lo que serie cosa aguisada.


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[DCXI.] De lo que el obispo Colcas departio a los griegos sobre los ocho paxaros e su madre e la culebra de la ysla Aulida.

Aquellos dos caualleros Dares e Ditis, de que auemos dicho, non contaron de los avenimientos de los griegos que les acaesçieron de Greçia fasta Troya synon de Castor e de Polux, commo vos diremos en pos esto de otras pocas cosas. Mas fablo Ouidio de vn avenimiento que les conteçio en la carrera que les departio el obispo Colcas que querie seer. E dize asy en el dozeno libro del su Libro Mayor que quando se yua el comun de Greçia sobre Troya, que vendo por la mar arriba que arribaron a vna ysla pequenna que estaua en medio de la mar en quanto cabie la hueste. E la ysla auie nonbre Aulia, e salieron alli a terrenno por folgar ay algunt poco.

E quando se quisieron yr, ouieron el viento contrario e non se podien yr. E entre tanto guisauan de fazer sus sacrifiçios a Jupiter commo solian segunt la costunbre de sus padres. E en aquella ysla Aulia en medio della do posauan los reyes querien y fazer los sacrifiçios; e eran ya ençendidos los fuegos. Sobre los altares estaua vno de los arboles a que dezien pulizdones; e fiziera en el vna paxarilla su nido en que tenie sus fijuelos sacados ya de los hueuos e los criaua y. E ençendiendo alli los saçerdotes de los griegos el fuego para sus sacrifiçios, vieron commo viniera vna culuebra; e subio el aruol arriba rastrando fasta que llego al nido.

E los saçerdotes e los reyes touieronle sienpre ojo que farie. E la culuebra metio la cabeça en el nido, e saco vn paxarillo e comiolo veyendolo todos; e despues otro e en pos este otro fasta que cunplio a ocho e non ovo y mas. E la paxarilla andaua de suso bolando, matandose commo madre por fiios. E tanto auia el dolor que se llego muchas vezes a la culuebra a ferir la, e firiola de las manezuelas en la cabeça, e en el rostro, e en la boca por rascannar la con las vnnas. E la culuebra estudo queda, e asecho a la paxarilla e esperola, e abrio la boca vn poquillo.

E la paxarilla tantas vezes la firio e le metio los dedillos por la boca que vna vez apreto la culuebra la boca e prisole el dedillo; e touola de guisa que, maguer que la paxarilla se quisiera yr, nunca pudo. E asi contendio la culebra con ella fasta que la ovo toda tirada a si, e chupada e metida en su cuerpo. E en el cabo la culuebra, asi commo tenie el arbol abraçado con sus reboluimientos, asi se torno en piedra e retouo la semejança de serpiente.

E los griegos que veyen todo esto marauillaronse e pararonse commo esbaereçidos asmando que podrie ser aquello. E alli les dixo estonçes el obispo Colcas: «¡Gozad uos, griegos! ca vençeredes e destruyredes a Troya, mas lazraredes y luengo tienpo.» E departioles que los ocho paxarillos e su madre, que eran nueue, que dauan a entender nueue annos que tardarien en aquella çerca e en aquella conquista; e que al dezeno anno que aurian la çibdad presa e que farien y quanto quisiesen. Mas de la razon de la culuebra que fue tornada en piedra non les dixo alli ninguna cosa.

Mas departe el frayre de aquella culuebra a que los griegos vieron comer aquellos ocho paxaros e a su madre de aquel arbol e que fue tornada en piedra, que aquel mudamiento non fue al synon que los griegos con el pesar que ouieron de la crueldat que le vieron fazer que la apedrearon. E tantas le dieron de pedradas que toda la cubrieron de piedras que nunca paresçio mas. E esto era sennal de otro tal fazer ellos en Troya.

[DCXII.] De Castor e de Pollux.

Cuenta Dayres e Ditis en esta estoria de Troya que salieron Castor e Pollux muy guisados e muy apoderados para


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su hueste e para su guerra con el otro comun de Greçia; e que quando fueron dentro en la mar muy alongados de la tierra, que los tomo el viento que ouieron apoderado de las otras flotas, e que los leuo e los alongo tanto de los otros que los perdieron de vista, e de alli adelante que los non vieron nin los fallaron nunca jamas. E dizen que los buscaron los suyos por mar e por tierra, e que nin los fallaron biuos nin muertos a ellos nin a su flota nin sennal dellos, nin pudieron saber ninguna cosa en ningunt lugar onde infinieron.

E asacaron sus griegos que los tomara el su dios Jupiter por desuiar los de seer en tan grand danno de los sus parientes de Greçia, e que los puso en el çielo, e que dio dellos nonbre a vno de los doze signos; e es aquel que dizen los geminis. E geminis quiere dezir tanto en el lenguage de Castilla commo emellizos; e emellizos son aquellos hermanos o ermanas que naçen de vn parto a vn ora.

[DCXIII.] Del cauallo de Troya por do esa çibdat fue enartada e presa.

Troya, segunt Dayres e Ditis an dicho en sus razones de ante desto, fue trayda e presa por el fecho de los prinçipes que son y contados. E sobresto dizen los otros sabios en sus estorias que fue presa con vn cauallo de madera. Agora vos contaremos de aquel cauallo lo que ende dizen las estorias.

Pues que Antenor, e Eneas, e Anchises, e Polidamas ouieron basteçido de commo troxiesen la çibdat e la diesen, asmaron todos -tan bien los griegos commo los troyanos- en que manera se podrie entrar mejor la çibdat. E entre los otros todos Nestor, que era sienpre muy ardit, asmo de fazer vn cauallo de madera en que metiese omnes a la çibdat con maestria e arteria. E mandaronle labrar e fizieron lo tan grande que fue mucho, segunt cuenta la estoria. E fue fecho a entalladuras e a pinturas de semejanças de muchas maneras. Pero todas las mas figuras que en el fueron eran de omnes e paresçie muy fermoso. E pusieronle en los pies sendas ruedas en que andudiese quando lo tirasen.

E desque fue fecho, fablaron con aquellos de Troya que trayen la çibdat e dixeronles commo auien fallado maestria para meter encubierta mente en la çibdat caualleros que la prisiesen. E enbiaronles mostrar toda la manera en que les dixeron asy: «Vos avedes alli cerca de la vuestra puerta, do mas husades de salir e de entrar a la çibdat, aquel cauallo que esta y que dezides que fizo vuestro rey en tienpo antiguo e lo paro a aquella puerta por remenbrança de si. E nos asmamos de fazer otro cauallo muy mayor que aquel e muy fermoso e auemos lo ya fecho. E queremos dezir que le pornemos alli çerca de aquel en remenbrança de la nuestra venida aqui, e despues que nos yremos luego para nuestras tierras. E meteremos en el quinientos caualleros armados, que caberan a grand anchura en el vientre, e meter los emos y. E vos, agora, dad consejo commo este cauallo sea metido en la villa, e puesto en medio de la plaça, e dexado y.»

E sobresto les enbio dezir Eneas, e los otros que eran con el en la trayçion, que fiziesen ellos del cauallo commo enbiauan dezir e lo aduxesen a aquel lugar basteçido de commo dezien; ca despues ellos conortarien al rey Priamo e darien por consejo a el e a los de la çibdat que por nobleza de si e desonrra de los griegos e por atreuimiento de mostrar esfuerço de si que derribasen en el muro tanto que pudiese entrar aquel cauallo a grand anchura e que guisasen como lo metiesen en la plaça; e que fuese en ora que lo dexasen asi e non le contanxiesen esa noche; e que ellos la noche que aquello fuese que fiziesen semejança que se metian en sus nauios e que se yuan; e que fazia en la noche, luego que los caualleros fuesen salidos, que fuesen a los muros e


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subiesen por tomar torres e fortalezas; e que se boluiesen con los de la villa e matasen en ellos; e quando las bozes e los apellidos oyesen en la flota, que se acogiesen ellos bien armados e fuesense para la çibdat, e fallarian asaz por do entrar, e que entrasen; e ellos que ternien en los muros muchas candelas ençendidas, tantas que podrien bien veer que quier que fiziesen; e que desta guisa prenderien la villa. E fue todo asi fecho.

[DCXIV.] De commo fue el cauallo de los griegos metido a Troya e la çibdat presa e destroyda.

Los griegos, pues que ouieron el cauallo basteçido de aquellos quinientos caualleros escogidos a mano e bien armados e le cerraron bien la puerta que le fizieron deyuso en el vientre por que la non viesen tan ayna los troyanos, tomaronlo e tirandolo por cuerdas e leuandolo en aquellas ruedas que le fizieran en los pies, llegaronlo al muro çerca de la puerta de la çibdat e pararonle a par de aquel otro cauallo que estaua v antiguo; mas era mucho mas grande el que fizieron los griegos. E en todo esto andauan diziendo los griegos que aquel cauallo aduzien ellos alli e lo ponien en aquel lugar por mojon e por remenbrança de los sus fechos, e de la venida que ellos alli fizieran, e el lugar fasta do llegaran. E pues que a mas non yuan, aquello les cunplie e aquello era su onrra, e de alli adelante que se yuan para sus tierras.

E començaron a fazer por toda la hueste grandes fogueras, e grandes lunbres, e muchos candiles ençendidos, e otrosy por todos los nauios. E estonçes Antenor, e Eneas, e Anchises, e Polidamas, que trayan la villa e eran sabidores e partiçioneros de aquel fecho, subieron al muro e vieron commo fazien los griegos de commo pusieran con ellos e que recabdo auie y. E deçendieron, e tornaron luego al rey Priamo, e dixeronle: «Sennor,¡buenas nueuas!» E dixoles el: «¿Que es?» E dixeron ellos: «Que se van los griegos. E enbialo saber de alli del muro.» E dixo el rey: «Quiero lo yo a vos creer, e cras lo veremos ya todos de alla fuera, Dios quiriendo.»

E dixeron ellos estonçes: «Pues, sennor, mandat agora fazer vna cosa, que en quanto dure el mundo que sea por vuestra alabança que mandedes derribar del muro por do podamos meter a largura aquel cauallo de los griegos dentro aca a la villa e poner le en medio de aquella nuestra plaça; e despues desfazer lo emos todo por que los griegos, desque fueren ydos, nunca se puedan alabar que digan que ellos pusieron mojon en todo lo nuestro, e mayor mientre en vuestra çibdat que es la cabeça; e ante que ellos sean ydos, que ante sea desbaratado. E esto sera por sienpre prez e onrra del vuestro nonbre e de los vuestros.» E el rey touolo por bien e mandolo fazer.

E ellos con el grand coraçon que ende auien non lo huuio el mandar quando lo ellos ouieron fecho, pero que midieron antes la puerta a uer si podria entrar por ella, mas fallaron que non cabrie por quatro tales. E fue llegada muy grand gente de la villa. E tomaron el cauallo, e fizieronle lugar por do entrase, e metieron lo a la plaça de medio de la villa. E era ya de noche. E commo guisaron Antenor e Eneas e Polidamas que fuese a aquel ora, ovieron acuerdo en el pueblo que aquel cauallo que fincase alli de aquella guisa aquella noche fasta que amanesçiese, e en la mannana de dia que se ayuntarien alli, e que farien grand fiesta e grand alegria, e desbaratar lo yen. E los del pueblo touieronlo por bien e esparzieron se luego todos dende.

E desque se acogieron a sus casas e se ençerraron, abrieron aquellos caualleros griegos la puerta del cauallo, e salieron todos e pararonse en la plaça; e començaron a matar a quantos pasauan. E fuese faziendo el ruydo e diziendo: «¡Armas, armas, ca los griegos son en la villa!» E asi commo venien los troyanos, asi los matauan los griegos que estauan aperçebidos e


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bien armados. E fizose muy grande el ruydo e el apellido e las bozes en tal guisa que los oyeron los griegos de la flota e de las tiendas.

E en todo esto tomaron Antenor e Eneas e Polidamas grandes fachas e grandes candelas ençendidas, e subieron al muro asi commo pusieran con los griegos. E los griegos, quando vieron aquellas candelas en el muro, dieron se a andar todos para la çibdat, asi commo estauan armados, quanto mas apriesa pudieron. E quando llegaron, fallaron la puerta abierta e la quebrantadura del muro, e entraron a grand poder.

E las otras cosas todas que deste lugar de la estoria a adelante -de commo mataron en el tenplo de Apollo al rey Priamo e todo lo al que por la cibdat fue fecho- contado lo auemos ante desto, asi commo Dayres e Ditis lo dixeron. Mas deximos nos ende esto aqui por la razon deste cauallo, de que Dayres e Ditis non fablaron, e contaron del otros estoriadores e dexaron ende este escrito en sus estorias.

[DCXV.] De la reyna Ecuba e de la muerte de la infante Poliçena, segunt dize Ouidio.

Contado auemos ante desto, segunt que dizen Dayres e Ditis en las razones de lo pasado desta estoria, de commo Eneas dio a la infante Poliçena al rey Agamenon; e el diola a Pirro, fiio de Achilles; e Pirro, commo la descabeço sobre la fuesa de su padre. Mas de lo que la reyna Ecuba, su madre, fizo por la muerte della non contaron ende ninguna cosa Dayres nin Ditis, que contaron lo al de la estoria commo auemos ya dicho. E queremos lo contar segunt que lo fallamos.

La reyna Ecuba, quando a su fiia la infanta Poliçena vio descabeçar -lo vno, por aquel quebranto que era el postrimero que ella auie de veer de sus fiios; ca muertos eran ya Ector e los otros todos, e sus fiias las vnas robadas e las otras muertas, saluo ende el obispo Eleno e la infante Casandra que eran perdonados de los griegos e se fincauan y en la tierra; e lo al, por Poliçena que veye asi matar ante sy de aquella guisa-, fue por se matar ella misma con sus manos. E salio alli de su sentido e enloqueçio de guisa que ninguno non la podie tener, e nin por ferir la nin por menazar la non la podien castigar de non fazer quantas locuras podie.

E maldezie e denostaua a los reyes, e a los condes, e a los otros altos omnes. E a los caualleros denostaualos de quantos denuestos a la su lengua podien venir. E arremetiese a todas partes. E si alcançaua cuchillo, o piedra, o palo, o que quier que podie alcançar, alançaualo a los caualleros, e a los condes, e avn a los reyes por ferir los. E a los que le echauan las manos por tener la, si al non podie fazer, rascannaualos e mordielos tanto que dize aquel cauallero de los griegos que la non podien ya sofrir las gentes, e que la mataron, e que la soterraron y çerca del puerto de Troya en vn lugar que dizen Abiter.

E diz que le fizieron vna sepoltura grande e alta e que paresçe avn oy dia. E por que se fizo asi matar, pusieronle nonbre en el griego a la sepoltura e al lugar Lelen. Onde, segunt esto, tanto quiere dezir Lelen en el lenguage de Castilla commo el lugar o el luzillo de la que busco por que la matasen. E dizen adelante Dayres e Ditis que a la tunba del luzillo, que estaua mas alta en somo de todo, que le pusieron otrosi en el griego nonbre Çelison. E dizen que quiere dezir en el castellano tanto commo el luzillo de la que enloqueçio de su grado por resçebir muerte e tormento por non veer tanto pesar e tanto quebranto. E desta razon dize que le fyzieron el petafio que le pusieron de suso.

E del rey Priamo cuentan todas las estorias que era el buen rey, e muy man-


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so, e muy piadoso, e de buen sentido; pero que non fallamos en estoria ninguna que se armase nin tomase arma, e nin saliese de la çibdat en todos aquellos diez annos de su çerca e de su guerra. E alli do lo fallaron en el tenplo do se acogiera ante los enemigos, commo los otros de la çibdat desarmado estaua; e tal lo mataron. E regno el rey Priamo en Troya e en su reyno çinquanta e çinco annos. E acabaron el e su casa de la guisa que vos auemos dicho.

E en pos esto todo fueronse de ally de todo en todo endereçada mientre los griegos vençedores e los troyanos vençidos. E esparzieronse por muchas tierras, segunt que vos lo contaremos adelante en los Libros de los Reyes en sus lugares en los tienpos que las cronicas de los sabios lo dixeron.

[DCXVI.] De los annos de la muerte del rey Priamo e del destruymiento de Troya.

Murio el rey Priamo e fue Troya destruyda andados del comienço del mundo e de quando Adan fue fecho, e segunt la cuenta de Eusebio e de Geronimo, tres mill e seteçientos e veynte e quatro annos segunt los ebreos, e quatro mill e çiento e çinquanta e dos segunt los setenta trasladadores; e de Noe mill e nueueçientos e sesenta e ocho segunt los ebreos, e mill e nueueçientos e siete segunt los setenta trasladadores; e de Abraan ocho çientos e treynta e çinco annos; e de Moysen del comienço del su sennorio trezientos e treynta e dos; e de Labdon, juez de Yrrael, çinco. E regnauan estonçes estos reyes en sus reynos: Theucanes en Asiria, e Polifides en Siçionia, Agamenon en Miçenas, el rey Latino en Latinos, los eupolitas en Egipto.

E aqui vos acabamos todo el fecho de la çibdat de Troya, e de sus sennores e del su destruymiento, e de todo lo que los griegos alli fizieron. E el sesto e el seteno anno de Esebon, juez de Yrrael, en estos fechos de la estoria de Troya pasaron.

Mantouo el juez Esebon el pueblo de Yrrael siete annos; e murio andados del nasçimiento de Abraan ochoçientos e treynta e dos annos, e del primero anno que fue cabdillo Moysen trezientos e veynte e seys annos. E reynauan estos reyes estonçes en sus regnos: Teucanes en Asiria, e Polifides en Siçionia, Agamenon en Miçenas, Menesteo en Atenas, Tecores en Egipto.

E agora dexamos aqui la estoria de Esebon, juez de Yrrael, e las de los gen tiles del su tienpo; e diremos de Labdon que fue otrosi juez de Yrrael.

[DCXVII.] De la estoria de Labdon, juez de Yrrael.

En pos Esebon vino por juez de Yrrael vno a que dixeron Labdon, segunt cuenta la Briuia en el dozeno capitulo del libro de los Juezes. E este juez Labdon fue fiio de Liolel Faraconite, segunt la Briuia; e Maestre Pedro le dize Tetuyc. E dizen todos que ovo quarenta fiios e treynta nietos dellos; e eran estos por todos, entre padres e fiios, setenta. E andauan estos sus fiios e nietos en sennos pollinos, asi commo lo cuenta la Briuia. E deste juez dize Geronimo que non fizo en su tienpo ninguna cosa de cuenta que de escriuir sea, synon que era de otra guisa ensennado de sus costunbres e fazie a los otros ensennados.

E dize Maestre Pedro buena palaura otrosi: que sy mas non por escusar estos juezes Esebon, e Jalon, e Labdon de lo que dizen dellos las estorias que non fizieron en sus judgados ninguna cosa que de escriuir fuese synon que fueron juezes, que les contesçio esto que estudo en paz toda la tierra en tienpo dellos, que fue


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algo para ellos e avn para toda la tierra; e que pues sus fronteros los dexauan en paz, que se quisieron ellos otrosi beuir en ella commo omnes buenos. Pero dizen vnos que en tienpo deste Labdon conteçio en el linage de los de Benjamin grand mortandat por vna muger de vno de los de Leui; mas non cuenta mas cosas desta razon.

E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e dezir vos emos de los fechos de los gentiles que en estos ocho annos acaesçieron. Andados quatro annos del tienpo de Labdon, reyno en pos el Demofon del linage de Teseo treynta e tres annos; e fue este el dozeno rey de aquel reyno. E estonçe sennalada mente fue acabado el destruymiento de Troya. E ese anno otrosi murio Tecores, rey de Egipto. E reynaron en pos el los diapolitas, e cunpliose alli la veyntena dellos que era cuento de los regnados de Egipto.

E agora, por que los que vinieron a aquel fecho de Troya -tan bien de los de Greçia commo de los de Troya e de las ayudas de amas las partes que les vinieron de tierras estrannas- fueron esparzidos todos de alli, algunos a sus tierras e otros a las agenas; e tanta fue la guerra, e las batallas, e el mal traemiento de amas las partes en aquel lugar que todos se esparzieron de alli mal trechos, tan bien los vençedores commo los vençidos; e por que este esparzimiento e los andamios de muchos dellos duraron grand tienpo, queremos contar de los fechos dellos aqui, pero non todos; ca adelante lo contaremos en sus lugares do los dizen las cronicas. E contaremos luego de los de Troya, e despues de los griegos.

[DCXVIII.] De commo Eneas, e Priamo, e Antenor, e los troyanos se fueron de Troya.

Desque la çibdat de Troya fue destruyda, aquellos que ende escaparon fueron guaresger a otras tierras. E asi commo fallamos por las estorias, fueron quarenta vezes mill omnes. E los cabdillos que ouieron fueron estos tres: Priamo el mançebo, fiio del rey Priamo, e Antenor, e Eneas, fiio de Anchises e de la deesa Venus. E los quinze mill se apartaron con Priamo e con Antenor, e los quinze mill con Eneas. E todos ouieron sus nauios e su guisamiento en que se metieron en la mar de Medio de la Tierra, e partieronse de alli.

E Priamo e Antenor se fueron luego a la partida de Europa. E arribaron a Ytalia, e non se quisieron y detener, e fueron a adelante. E llegaron a Alemanna, e ganaron toda esa tierra, e a Sicanbria, e en pos eso a Françia. E por que murio Antenor en aquella tierra e lo amaua Priamo el mançebo tanto commo si fuese su hermano, llamo del su nonbre a la tierra Germania, de hermano.

E agora dexamos aqui estas razones, ca adelante fablaremos destas gentes en sus lugares do las cronicas las nonbraren, e tornaremos a la razon de Eneas.

[DCXIX.] De commo Eneas arribo en Africa e caso con la reyna Elisa Dido.

Estando la reyna Dido en Cartago muy poderosa e mucho onrrada, segunt ya oystes, Eneas, que escapara del destruymiento de Troya, traye consigo a su padre Anchises e vn su fiio que dezien Ascanio, e queriese yr para Ytalia, e arribo en Çeçilia. E murio y su padre Anchises, se soterrolo alli.

Desi metiose en la mar por yr se para Ytalia otra vez con su fiio, e fizoles grand tormenta, e peresçieron y los mas nauios que y yuan; e escapo el e su fiio con poca conpanna, e arribaron en Africa en vn puerto que es açerca de la çibdat de Cartago, e salieron a tierra, e folgaron todo aquel dia. E quando vino la noche, echose a dormir; e ante que se adurmiese, començo a cuydar en su fazienda e de commo podrie yr a Ytalia; e estonçe adurmiose. E fuele dicho en suennos que primero casarie con la reyna Dido, e despues yrie a aquel lugar do el cobdiçiaua. E pues


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que desperto, semejole que esta vision que fuera de Dios, e plogole mucho, e guisose por yr a ver la. E ella otrosi, desque oyo dezir que Eneas arribara alli e sopo todo su fecho de commo le aviniera, touo por bien de lo yr veer; e guisose mucho apuesta miente, e leuo consigo omnes mucho onrrados, e grandes duennas, e grand auer, e muchas donas preçiadas; e fuelo resçebir con muy grandes conpannas.

E Eneas, quando sopo que lo ella venie veer, por mostrarse que sienpre andudiera en guerra, armose el con muy pocos de su conpanna que tenia, e fuela a reçebir. E yua con el Ascanio, su fiio, mas non lo leuaua armado, e era tan fermoso que era marauilla. E quando se confrontaron en vno, resçibieronse muy bien. E ella, quando vio a Ascanio, su fiio, tan fermoso, touo en su coraçon que padre que tal fiio fiziera muy fermoso deuie ser; ca Eneas venie armado e non lo podie ella asy veer la cara, pero que lo veye de otra guisa muy bien façionado de cuerpo e de mienbros, asi que fue luego enamorada de Eneas.

E desque fue en la villa, desarmose e fue la veer; e quando lo ella vio, touo que era verdat lo que del asmara; asi que fue mas pagada del que de primero; e el otrosi pagose della por que la vio muy fermosa e mucho apuesta. E estouieron en vno fablando de muchas cosas, asi que en cabo fablaron del casamiento. e prometieronse vno a otro por marido e por muger. E sobre esto fizieron se grandes juras segunt el vso de los gentiles e casaronse luego, e fueron las bodas muy nobles e muy ricas. E Eneas finco por rey e por sennor de Cartago e de toda aquella tierra.

[DCXX.] De commo fuxo Eneas a Africa e dexo la reyna Dido.

Mucho era bien andante Eneas en Africa con la reyna Dido: primera mente que auia a ella por muger, que era muy fermosa e muy sesuda; demas que auie el sennorio de Cartago e toda aquella tierra, e fazien todos quanto el mandaua, e otrosi muy grandes riquezas e donas que le diera ella; e estas cosas le fazien ser viçioso e rico e poderoso. E duro asi bien tres annos en esta bien andança. Mas ventura, que pocas vezes dexa a omne fincar en vn estado, guiso por que lo perdiese todo Eneas, asi commo contaremos.

En aquella çibdat de Cartago auie vn grand tenplo que fiziera fazer la reyna Dido a onrra dEscolapio quando poblara la çibdat; e por que los omnes ouiesen mayor sabor de venir fazer y oraçion, fiziera y pintar muchas estorias de los grandes fechos que acaesçieran por el mundo, e sennalada mientre la de Troya que fuera avn poca sazon auie. E estas debuxaduras eran tan bien figuradas e tan rica mientre que mejor non podrien ser, e era cada vna estoria fecha por si apartada mientre. E por que la estoria de Troya fizieran apostremas que todas las otras, pintaronla fuera en vn portal que era commo lugar apartado.

E Eneas, maguer que muchas vezes viniera a aquel tenplo e viera las otras estorias, non avie visto la de Troya. Onde acaesçio asi que la reyna, su muger, leuolo alla e mostrole todo el tenplo e las riquezas que y auie, e aquellas estorias todas. E apostremas leuolo a aquel lugar do era pintada el estoria de Troya, e mostrogela. E el, quando la vio, ovo ende muy grand pesar; lo vno, por que tan noble çibdat commo aquella fuera destruyda e murieran y tantos omnes buenos; lo al, por que entendio que los omnes de aquella tierra sabien por aquellas pinturas mas de su fazienda que el non quisiera. E por ende partiose dalli con muy grand pesar; pero sopose encubrir tan bien que non gelo sopo ninguno. E puso en su coraçon de yr se de aquella tierra e nunca tornar y mas, e busco carrera commo lo dixese a su muger de manera que le non pesase.

E las razones que le mostro por que lo dexase yr fueron estas: dixo que quando su padre muriera en Çeçilia, que le prometiera de fazer grandes onrras en su se-


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poltura e de dar mucho por su alma quando consejo ouiese que lo pudiese fazer, ca estonçes non lo vujara fazer nin tenie de que; mas, pues que era rico e abondado, que en todas las guisas tenie que lo deuie conplir, e por ende querie yr alla; e que le rogaua que le pluguiese, ca non lo podie escusar.

E ella, quando lo oyo, pesole tan de coraçon que mas non podrie, e llorando muy fuerte antel rogole que non lo fiziese, diziendole que non podrie yr a ninguna tierra do tanta onrra le fiziesen commo en aquella, nin de que tan sennor fuese; e otrosi que non podrie yr a ninguna parte do fallase tal çibdat commo aquella nin fazer la de nueuo, nin muger que tanto lo amase commo ella lo amaua, nin que tantas onrras le fiziese, nin que tanto ouiese fecho por el. E demas que bien sabie las juras e el pleyto que ouiera con ella quando casaran que nunca la dexase.

Mas por todas estas razones, nin por otras muchas que le dixo, nin por muchas lagrimas que echo antel, nin por grand duelo que fizo non lo pudo desuiar que se non fuese; pero prometiendole todavia que se tornarie a ella. E ella, creyendolo que serie asi, conortose ya quanto, e guisolo muy bien, e enbiolo mucho onrrada mente; ca de otra guisa non se pudiera yr de la tierra de Africa synon con plazer della, ca ella era sennora de Cartago e de toda la otra tierra enderredor.

E Eneas, pues que se espidio de su muger, non quiso luego entrar en la mar, mas andido vna pieça por la tierra por que los omnes buenos e onrrados se pudiesen despedir del antes que se fuese, e otrosi por que pudiese catar puerto por do se fuese mas ayna a Ytalia.

[DCXXI.] De commo passo Eneas de Africa a Ytalia.

Eneas, pues que ovo andado por la tierra de aquella guisa, acaesçio que fue al obispo Eleno a demandar le de su fazienda. E el obispo dixole asi: «Fadado es que tu non as de fincar en esta tierra do agora estas, mas as de pasar a Europa. E alli faras vna çibdat tu e los que de ty vernan tan grande que nin fue, nin es, nin ha de ser.» E Eneas, quando esto oyo, fablo con la reyna Dido e dixole commo querie pasar a tierra de Europa por valer mas.

E ella trabajose de estoruar gelo quanto podie buscandole quantos plazeres ella sabie, mas en cabo non le pudo destoruar dello. E quando aquello vio, guisolo muy bien de buena flota, e de muchos omnes, e armas, e viandas. E el prometiole e jurole que non se yua de yda synon por ganar algo, e desi que vernie para ella; o si el mejor lugar pudiese fallar, que el que enbiarie por ella; e que en cabo desto serie lo que ella quisiese. E jurole por los sus dioses e por la creençia que en ellos tenie que desto non falleçerie. E fuese, mas nin enbio nunca por ella nin torno a ella despues.

E paso la mar e arribo a Ytalia. E fuese para el rey Latino, e el rescibiolo muy bien. E este rey Latino auie vna fiia a que dezien Lauinia e era desposada con Turno de los ruchilos. E a Turno pesole quando sopo que tal omne resçibieran en el reyno. E desauinose con Eneas, tanto que se ouieron amos a asannar e lidiaron en vno; e mato Eneas a Turno e pidio la fiia al rey Latino. E el diogela por muger e casolo con ella; e finco despues toda via con el en el reyno.

E por que fablaron deste reyno las estorias en este lugar e nonbraron los reyes que y regnaron del comienço fasta estonçes, es bien de nonbrar aqui aquellos reyes por que los que dellos vinieron poblaron a Roma e asennorearon a ella e al mundo todo. E los reyes de aquel regno de antes de Eneas fueron estos, segunt dize Eusebio e Geronimo, e regnaron vnos en pos otros como aqui son nonbrados: Jano, Saturno, Pico, Fauno, Latino. E despues de aquel Latino reyno Eneas e duro en el reyno tres annos. E andados siete annos del tienpo de Labdon, murio Latino, rey de Alua de Ytalia; e reyno en pos el Eneas de


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Troya. E ese anno mismo murio Agamenon, rey de Miçenas; e reyno Egisto en pos el.

[DCXXII.] De los lidios e de la muerte de Labdon.

Andados ocho annos del tienpo de Labdon, ganaron los de Lidia el sennorio de la mar. E este anno mismo murio este juez Labdon; e era ya viejo e fue omne bueno. E soterraronle en tierra de Efrayme en vn lugar que dezien Faraton en el monte de Amalec. E mantouo el juez Labdon el pueblo de Yrrael ocho annos; e murio andados del nasçimiento de Abraan ochoçientos e quarenta annos, e del primero anno del cabdellado de Moysen trezientos e treynta e quatro annos. E regnauan estonçes estos reyes en sus regnos: Teutanes en Asiria, Pelasgo en Siçionia, Demofon en Atenas, Eneas en los latinos, e los diapolitas en Egipto.

E agora dexamos aqui la estoria de Labdon, juez de Yrrael, e las de los gentiles del su tienpo; e diremos otrosi de Sanson que fue otrosi juez de Yrrael.

[DCXXIII.] Aqui se comiença la estoria de Sanson e cuenta luego del su nascimento.

Los de Yrrael non alçaron otro juez luego que murio Labdon; mas oluidaron a Dios commo solien despues de los otros juezes e començaron a usar de sus malas costunbres, e de aorar ydolos, e fazer a Dios lo que le pesase. E El metiolos en mano de los filisteos, e estos fizieronlos pecheros. E duraron los de Yrrael en esta seruidunbre de los filisteos quarenta annos, e desi salieron della commo vos contaremos.

En aquella sazon era en Saraa vno del linage de Dan e llamauanle Manue. E de pocos omnes que eran de los del linage de Dan de todos, segunt dize Josefo, este era el mayor e el mejor. E auie su muger tan fermosa que entre todas las prouinçias de aderredor non la auie tanto. E con pesar que non auie fiio por amor de aver lo, dizen Josefo e maestre Pedro que salien toda via a vn grand canpo fuera de la villa, açerca do auien vna su casa commo quinteria, a fazer su oraçion a Dios que gelo diese. E cuenta Josefo que amaua Manue mucho a aquella su muger e la çelaua.

E acaesçio que estaua ella sola vn dia. E aparesçiole vn angel muy fermoso de cara e que le semejaua commo mançebillo; e dixole: «Tu eres mannera que non as fiios. Mas guardate de aqui adelante que non beuas vino nin sidra, nin comas ninguna cosa que linpia non sea nin de las que vieda la ley; ca fiio auras varon e non le raeras la cabeça. E biura segunt la ley de los nazareos, ca este sera nazareo de Dios de su ninneza e del vientre de su madre; e començara a librar a Yrrael de la mano e del poder de los filisteos.» E los que esta estoria oydes, sy vos non acordades qual es la ley de los nazareos, tornad al libro Leuitico e catad y, ca alli fallaredes qual es commo lo departimos.

E la muger fue e conto a su marido quanto le el angel dixera, e dixole asi: «Despues que tu te fueste e finque yo sennera, vino a mi vn varon de Dios que auia la cara commo de angel e muy fermoso, mas de otra guisa tan grande e tal que todo omne avria miedo del. E demandele quien era e donde vinie e commo le dezien, e non me lo quiso dezir. Mas dixome que auria fiio varon e que visquiese segunt la ley de los nazareos, ca nazareo serie aquel nuestro fiio desque nasçiese fasta en su muerte.» E Manue, quando aquello oyo en alabar a aquel varon que viera commo era grande e fermo-


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so, ovo çelos dello e sospecho que al podrie seer, segunt cuenta Josefo.

E ella, pues que lo entendio que se quexaua con aquello que le dixera, mesuro que podrie seer con çelos. E por amansar le e toller le aquella tristeza, rogo a Dios e pidiole merçed que les enbiase otra vez aquel angel por que lo viese su marido. Desi dixo al marido que fuese de cabo a aquella su aldea a fazer otra vez su oraçion. E dixo el: «Sennor, pidote merçed que nos enbies otra vez aquel varon que enbiaste, que nos ensenne a amos commo deuemos fazer de aquel ninno que dixo que nos ha de nasçer.» E oyo alli Dios a Manue e enbiole el angel otra vez. E paresçio a la muger que seye en el canpo de aquella su casa; e non estaua y el marido esa ora. E la muger, quando vio el angel, fue quanto mas pudo a llamar al marido que viniese a ver el angel. E dize Josefo que le rogo ella e le pidio merçed que la esperase alli fasta que viniese, e yrie por su marido que lo viese e la creyese; e que gelo otorgo el angel e esperola.

[DCXXIV.] De commo se mostro de cabo el angel a Manue e a su muger.

Ella fue priuado e dixo al marido: «Mostroseme el angel que vi antes. E anda ayna e ver lo as, ca me prometio que nos esperarie.» E Manue fue en pos ella quanto mas ayna pudo, e llego e violo. Mas pero dize Josefo que avn por todo eso que non perdio el la sospecha, e dixole: «¿Tu eres el que fableste a esta muger?» Respusole el angel: «Yo so.» Dize Manue: «Pues, dime lo que dexiste a ella.» Dixo el angel: «Asaz cunple que lo sepa ella.» Dixo Manue: «Pues, quando se cunpliere la tu palaura, ¿commo mandas que faga del ninno e de quales cosas se aguarde ella e el?» Estonçes gelo dixo el angel commo lo dixera a la muger. E dixole esa ora Manue: «Ruegote que finques e fuelgues e que me atiendas, e guisar te he vn cabrito.» Respusole el angel: «Non conbre, mas si sacrifiçio quieres fazer, fazlo a Dios.»

E en todo esto Manue non sabie de todo en todo, nin lo creye avn, que angel de Dios fuese aquel; e dixo: «¿Qual es el tu nonbre? Dinos lo; por que si la tu palaura se cunpliere, que te onrremos por ello llamandote por tu nonbre.» Respusole el angel: «¿Por que demandas el mi nonbre que es marauilloso?» E Manue dexo de demandar pues que el angel aquello le dixo, e fue e guiso el cabrito, e tomo pan e vino con el. E desque lo ouo guisado, aduxo lo todo alli do estaua el angel. E mandole el angel que lo tomase de aquello en que lo traye e que lo pusiese sobre vna piedra que estaua y.

E Manue, pues que esto ovo fecho, parauan mientes el e la muger que farie el angel o commo farie de aquel sacrifiçio. E el angel traye vna piertega e tanxo aquel sacrifiçio con ella. E ençendiose luego alli vn fuego que lo quemo, e salio dende muy grand llama. E el angel metiose en aquella llama, e fuese en ella luego al çielo asy commo en carro, segunt cuenta Josefo. E quando esto vieron Manue e su muger, dexaronse luego caer en tierra en prizes. E el angel non se les mostro mas.

E entendio luego Manue que de todo en todo era angel, e fue en grand miedo por aquella vision. E dixo asi: «Morremos por que vimos a Dios.» E ella començolo a conortar e a esforçar le, e dixo: «Si Dios matar nos quisiese, non tomara el nuestro sacrifiçio, nin nos mostrara todas las cosas que nos mostro, nin nos dixera desta guisa las cosas que auien de venir.» E Manue conortose con estas palauras, e mucho mas por que las dezie muger a varon las que deuie dezir el a ella, e perdio aquel miedo.

E la muger enprennose luego. E desque lo sintio, fizo en las viandas la vida que el angel mando e en todo lo al. E a cabo del su tienpo pario fiio varon, commo le dixera otrosi el angel; e llamaronle Sanson que quiere dezir tanto commo fuerte, se-


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gunt dize Josefo. E el ninno creçio mas ayna que otro, e bendixolo Dios. E mostraualo el ninno en sus fechos commo yua creçiendo en las conpannas de Dan, de cuyo linage era; ca de luego que naçio, se guardo en las viandas. E nunca le tajauan el cabello, e creçiole y mucho vna vedija. E cuenta Josefo que en estas dos cosas -en la guarda de las viandas e en el creçer de la vedija- entendien el padre e la madre lo que les dixera el angel qual auie a seer este ninno.

E morauan con el en vn lugar a que llamauan la Hueste de Dan, segunt dize maestre Pedro. E era este lugar entre Saraa e Estaol.

[DCXXV.] De commo tomo Sanson muger de los filisteos e de lo que venie adelante.

Acaesçio en aquella sazon que en vna çibdat de los filisteos, que auie nonbre Tarmata, fazien estos filisteos grand fiesta. E era ya Sanson mançebillo. E su padre e su madre fueron a aquella fiesta con otros judios muchos que yuan alla por veer los juegos e las marauillas que fazien los gentiles en ella.

E fue alla Sanson con su padre e con su madre, e vio y vna mançebilla virgen que le paresçio muy bien. E pagose della, e dixolo al padre e a la madre, e rogoles que gela diesen por muger. E a ellos pesoles, e repusieronle amos e dixol el padre: «¿Commo? ¿Non ha muger para ty entre las fiias de tus hermanos nin en todo nuestro pueblo que muger quieres de los filisteos que non son circunçidados?» E dixole Sanson: «Padre, esta me da por muger que esta amo yo, e desta me plaze, e con esta sere yo pagado.» E ellos non sabien commo venie esto por Dios. E cuydauan que lo fazie por buscar algunas razones contra los filisteos para fazer les mal, ca eran estonçes los filisteos sennores de Yrrael. E Sanson tanto contendio por auer aquella muger que se ouieron ellos a vençer para fazer lo e pedir gela al padre e a la madre.

E quando la yuan a pedir, salioles vn leon en las vinnas del castillo. E Sanson fue a el e non tenie arma ninguna. E ayudole Dios, e prisolo a manos, e descarrellolo, e quebrantolo asi commo si fuese vn cabrito. E era esto dentro en la montanna, ca fuxera el leon antel. E Sanson fue tras el, e alla lo mato e dexolo y. E quando torno al padre e a la madre, non gelo quiso dezir nin descubrir. E quando vinieron a la çibdat de Tarmata, contolo el a aquella que querie el por muger. E pidieronla al padre e a la madre della, e dieron gela e desposaronlos. E desi tornaronse el e su padre e su madre a su lugar.

E a pocos de dias despues que el desposamiento fue fecho tornaronse alla por fazer las bodas. E quando fueron en derecho de aquel lugar do Sanson matara el leon, apartose el de la conpanna e entro veer que fuera de aquel leon. E fallo en el vn enxanbre de abejas e panares de miel que auien y fechos. E tomo dellos e leuolos, e yua comiendo en ellos por la carrera. E quando llego al padre e a la madre, dioles dellos; e comieron ellos otrosi. Mas pero non les dixo donde ouiera aquella miel. E aparto tres de aquellos panares para dar a su esposa, segunt dize Josefo, con otras donas que le leuaua, e fueronse. E fizole el padre grandes bodas e grand yantar segunt la costunbre que los mançebos de aquel lugar trayen quando casauan.

E los çibdadanos de Tarmata, quando vieron a Sanson, entendieron commo era muy valiente e temieronse del [que les] leuantarie alguna pelea seyendo a su yantar en las bodas, e que non pod[rien] con el commo era muy valiente, e que les farie enemiga o algunt demas. E tomaron treynta de los suyos, todos mançebos commo el e desa edad, e asentarongelos de çerca con que ouiese sus razones aquellas que quisiese. E castigaron los que se guardasen de cometer lo en ninguna guisa commo


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suele conteçer en tales lugares d[es] que los beueres creçen.

E dixo Sanson a aquellos mançebos seyendose en sus solazes: «Dezir vos he yo agora vna razon que si me dixeredes de aqui a estos siete dias que duraran nuestras bodas que quiere dezir, dar vos he treynta camisas e treynta çintas; e demas sy lo supierdes departir, tener vos he por sabios. E si me lo non dixerdes, que me las dedes vos a mi.»

[DCXXVI.] De la razon que dixo Sanson a aquellos filisteos e commo la adeuinaron ellos.

Respondieron los mançebos de Tarmata a Sanson. «Dila esa razon, e veremos qual es.» E la razon que les dixo dize desta guisa en latin:

De comedente exiuit cibus, Et de forti egressa est dulcedo.

E quiere esto dezir en el lenguage de Castilla: «Del que come salio comer, e del fuerte salio duçedunbre.» E Josefo la dize esta razon otrosi, mas por estas palauras en latin: Qui cuncta uorat cibum genuit de semet ipso suauem, licet ipse nimis sit insuauis. E esto dize asi en el lenguage de Castilla. Quien come e traga todas cosas fizo suaue e sabroso comer de si mismo, maguer que el es muy desuaue, e esto es que maguer que el sea muy brauo. Ellos contendieron en buscar que querie esto dezir, e en los tres dias non pudieron entender que querie aquello seer.

E en pos eso yuase va llegando el seteno dia, e ellos non sabien que fazer e dixeron asi: «La muger de Sanson es nuestra parienta, e amala el mucho. E agora en su noueza fara el por ella que quier que le ella demande. E digamos gela esta razon que la sepa del e nos la diga. E menazemos la que si lo non fiziere, que le buscaremos enemiga por ello.» E auia ella nonbre Dalida, e dixeronle asi: «Sanson nos dixo vna razon escura que le dixesemos que era, e non la entendemos. E avn ay entre nos sobrello promesas de pecho del a nos si gela dixeremos, e de nos a el si gela non departieremos, e somos en priesa por ello.» E contaron le la razon toda desta guisa, e dixeron le: «Falagale tu e ruegale que te diga que es. E tu dezir lo as a nos que lo non sepa el. E si fazer non lo quisieres, quemar te hemos a ti e a casa de tu padre. O synon ¿por esto nos llamaste tu a tus bodas por que nos despojases aqui?»

E ella respusoles que faria y quanto pudiese. E fue e pregunto a Sanson que querie dezir aquella palaura que dixera el a los filisteos, e que gela departiese por que la supiese ella antes que ellos departiesen. Respuso Sanson. «A mio padre e a mi madre lo non quise dezir, e ¿e lo de dezir a ti?» E en la primeria non gelo querie dezir, e ella non quedaua de rogar gelo e a fincar le por ello. E lloraua todo el dia antel diziendole : «Aborreçisteme e non me quieres bien, e por eso non me departes la palaura que dexiste a aquellos mançebos que son de la mi parte.»

E quando vinieron al seteno dia, parose ella sannuda tanto que le ouo Sanson a dezir e a descubrir todo el fecho. E ella fue luego e conto lo a aquellos sus parientes; e ellos vinieron a Sanson aquel dia antes que se pusiese el sol a responder le. E lo que le respondieron dize asi en el latin de la Briuia en pocas palauras: «Quid dulcius melle, quid fortius leone?» E quiere este latin dezir asi: «Que cosa es mas dulçe que la miel e qual mas fuerte que el leon?» E respusoles Sanson otrosi en pocas palauras de latin que dizen asi en la Bryuia: «Si non arassetis in uitula mea,


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non inuenissetis propositionem meam.» E quiere esto dezir asi en el lenguage de Castilia: «Sy uos non ouiesedes arado con la mi bezerra, non fallarades que quiere dezir la mi palaura que vos yo pusiera.»

Josefo cuenta otrosi esta razon por estas palauras commo fizo en el otra, e dize asi en latin la respuesta de los de Tarmata: «Neque a leone conprehensis quicquam insuauius nec dulcius utentibus melle.» E quiere esto dezir: «Nin ha cosa que mas braua sea que el leon a los que el leon prende nin mas dulçe que la miel a los que la aman e la comen.» E lo que les Sanson respondio otrosi dize en latin: «Nec quicquam aliud muliere dolosius que uobis meum exposuit verbum,» en que les dixo: «Ninguna cosa otra non ha otrosi mas engannosa nin falsa que la muger que vos descubrio la mi palaura, que la leuo de mi en poridat e la dixo ella a vos.»

E pues que Sanson e aquellos mançebos de Tarmata ouieron estas palauras, fue luego Sanson e vino a vna villa que dezien Ascalon e era de los filisteos. E mato y treynta varones, e tomoles los vestidos, e fue e diolos a aquellos mançebos de Tarmata que gelos ganaron por el enganno que oystes. E dexo con sanna a aquella donzella que le descubrio de su poridat, que non quiso estar mas con ella en el casamiento; ca estonçes asi se departien los casamientos entrellos quando se non pagauan vno de otro. E tornose Sanson a casa de su padre. E la esposa tomo vno de aquellos amigos de Sanson que eran alli con el en las bodas e caso con el, que nin cato si le estaua mal nin si bien.

[DCXXVII.] De commo peso a Sanson porque se casara su muger e de lo que fizo a los filisteos por ello.

Cuenta Josefo que peso mucho desto a Sanson, ca touo que resçibio y tuerto e desonrra. E fue sannudo por ello, e puso de destruyr a todos los filisteos con ella. E despues desto a pocos de dias llego el tienpo de segar los trigos. E ovo Sanson de veer aquella Dalida, que fuera su muger, e fue a veer la e leuole vn cabrito. E quisiera aver pleyto con ella commo con su muger; mas vedo gelo su padre e dixo asi a Sanson: «Cuyde que non la queries ya e que la auies dexada. E di la a vn tu amigo por muger. Mas ay otra su hermana, mas ninna e mas fermosa que ella, e toma a aquella por muger en su lugar.» E dixo Sanson: «Asi pues que vos auedes esto fecho desta guisa, nin la quiero esa por muger nin de aqui adelante non sera la culpa mia en que yazen contra mi los filisteos, ca buscar vos he mal por esto.»

E commo era el tienpo de las mieses seco, commo deximos, fue Sanson por los canpos e por los montes, e tomo trezientas raposas e atoles las colas vnas con otras por que non fuesen derechas synon a vna parte e a otra, tirandose las vnas a las otras oras a la vna parte oras a la otra. E atoles en medio fachas ençendidas e dexolas yr. E fueron ellas e metieron se por las mieses, e ardieron todas; e tanto llego el fuego que ardieron las vinnas e los oliuares. E tollioles desta guisa los frutos de aquel anno.

E los filisteos, quando lo vieron, asmaron e dixeron: «Esto Sanson lo fizo por que le tomo el suegro la muger e la dio a otro.» E los filisteos, quando esto sopieron, fueron a Tarmata, e tomaron a la muger de Sanson e a su padre, e quemaronlos por razon que les venie este mal por ellos. E dixoles estonces Sanson: «Pero que vos fezistes agora esto, avn tomare yo vengança de uos. Sinon, yo non folgaria.»


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E corrioles la tierra e mato dellos quantos fallo por los canpos fuera de las çibdades, tan bien a los de pie commo a los que fallaua de cauallo. E por que los mataua a todos, tan bien a los de pie commo a los que fallaua de bestias, dize la Biblia que los filisteos, quando lo sopieron, que espantaronse de guisa que se asonauan, pero que estauan con el grand espanto que tomauan ende, que ponien la coxa de la vna pierna sobre el muslo de la otra. E esto era que seyen cuydando en ello commo en grand fecho.

Desi acogiose Sanson e fuese para tierra de los de Judas, ca los de Dan -de cuyo linage el venie- non auien avn estonçes su suerte de los heredamientos, segunt diz maestre Pedro. E subio en vna penna a que dezien la piedra de Eca. E era lugar muy fuerte e auie y vna cueua; e moraua alli. E los filisteos, quando lo sopieron que se alli acogiera, sacaron hueste sobre los de Judas, e fueron e asentaron se en vn lugar a que dixeron despues en el ebrayco Lechi, que es tanto commo mexilla. E era esto alli do fueron ellos vençidos ya otra vez.

E ayuntaronse estonçes los del linage de Judas, e enbiaron dezir a los filisteos asi: «¿Por que sacastes hueste, e venistes contra nos, e nos fazedes tamanno mal que nos quebrantades nuestra tierra e nos quebrantades nuestras casas? ca nos bien vos damos los pechos que a dar vos auemos, e mal ninguno non vos buscamos los deste linaje, nin otrie por nos que lo nos mandemos nin por nos venga.» E respondieron les los filisteos: «Nos otrosi non venimos por fazer mal a vos, mas queremos prender a Sanson que nos lo fizo. E si vos queredes que nos non vos busquemos ningunt mal, datnos preso a Sanson que nos danno ruestra tierra e se nos alço en la vuestra e esta y.»

E los de Judas por desuiar este mal tomaronse estonçes fasta tres mill omnes dellos, e vinieron alli a Sanson a la piedra de Eca. E dixeronle: «Sanson, esto ¿por que lo as fecho? Bien sabes tu que los filisteos an agora sennorio sobre nos. E sacaron hueste contra nos, e felos alli do estan. E buscan nos mucho mal por lo que tu feziste e te metiste aqui. E auemos pleytesia con ellos que les demos a ty atado, e desy que nos non buscaran mal ninguno.»

[DCXXVIII.] De commo los de Judas dieron a Sanson atado a los filisteos, e commo quebranto el las ligaduras, e de lo que fizo en ellos.

Respusoles Sanson: «Fiz les commo me fizieron.» E ellos rogaron le que deçendiese. E dixoles el: «Juradme que me non matedes nin me fagades al synon dar me atado a mios enemigos, e deçendere a vos e dexar me he atar.» E los de Judas juraron a Sanson que farien lo que el demandaua; e el desçendio a ellos sobre aquel omenage. E ataronle ellos muy bien con aquellas dos sogas nueuas muy rezias e leuaronle a los filisteos a su hueste.

E quando llegaron con el a aquel lugar que deximos que auie nonbre la Mexilla, do yazie la hueste destos filisteos, e lo sopieron ellos, salieron a el dando grandes bozes de gozo e faziendo grand escarnio del. E esforço estonçes Sanson, quando lo oyo, avn mas que antes e por espiritu santo de Dios que le vino, segunt cuenta la estoria. E pues que se vio en el poder de los filisteos e auia ya conplido a los de Judas, tiro estonçes el los braços e quebranto luego al ora las cuerdas. E quebraron e sonaron asi commo suena la lenna en el fuego quando se quema; e finco Sanson suelto.

E quisiera meter mano a algunt arma para yr a ellos, mas non la tenie. E ellos, quando lo vieron suelto, arredraron se del aderredor e fizieronle plaça. E en todo esto cato Sanson e vio yazer en ese canpo


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vn medio carrillo de bestia. E esto era la vna quixada del carrillo, e llamola el en latin mandibula que quiere dezir en el lenguage de Castilla mascadera o carrillo. E metio Sanson mano a ella, e fue a ellos, e mato dellos mill con ella. E fuxeron todos los otros. E desque los ovo muerto, dixo esta palaura: «Con el carrillo de las bestias menores los desfiz, e los desparzi, e mate mill varones.»

E pues que ovo acabado este cantar, echo aculla el carrillo de la mano. E llamo a aquel lugar Ramete en el su lenguage, que dize en el de Castilla tanto commo alçamiento de mexilla por el monton de los cuerpos de los muertos que se fizo alli de los omnes que mato el con ella. E desque esto ovo fecho e fue esparzida la hueste, cuenta la estoria que tomo muy grand sed a Sanson, tanto que querie morir della. E dize Josefo e el ebrayco que esto le vino por virtud de Dios, por que tenie que por si se lo fazie el aquello, e daua el prez e el alabança de aquel fecho mas a si e a su fuerça que non a Dios por que asi matara a los vnos e segudara a los otros.

E estando por morir con la grand quexa de la sed mesuro, segund dize Josefo, que el poder del omne non era nada sinon el fecho de Dios. E començole a dezir asi por palaura e llamar a Dios diziendo: «Sennor, tu me defendiste, e me ayudeste, e metiste en mio poder los filisteos por que los vençi. E agora muero de sed, e caere en las manos desta gente que non son çircunçidados e nin catan en la tu ley. Onde te pido merçed por el tu grand poder que lo non quieras tu nin sea.»

E nuestro Sennor Dios muy piadoso, que ordena todas las cosas commo deuen ser, non quiso que asi muriese Sanson, mas ovo merçed del pues que se reconosçie el que por Dios le venien aquellas virtudes e aquellos poderes. Abrio El vn diente molar de aquellos que estauan en aquel medio carrillo con que matara los filisteos, e mano dende vna fuente donde diz Josefo que ovo agua quanta quiso. E pues que beuio Sanson de aquellas aguas, recriosele el espiritu, e recobro sus fuerças, e folgo.

E ouo por ende nonbre aquel lugar en latin Fons Vocantis de Mexilla, que quiere dezir la fuente del qui lamo de la Mexilla. E asi diz la estoria que le dixeron despues. E biuio Sanson e mientra duro, judgo a Yrrael ante los filisteos e non les auia miedo ninguno.

[DCXXIX.] De commo Sanson leuo las puertas de la çibdat de Gaza e de lo al quel y auino.

Despues desto fue Sanson a la çibdat de Gaza, que era en tierra de los filisteos, e aparesçio y vna muger del siglo. E los filisteos vieron commo entrara alli, e sono por la billa commo Sanson era en aquella çibdat. E los prinçipes de alli tomaron conpannas e çercaron le. E esto era de noche. E pusieron sus guardas a la puerta de la çibdat, e yuguieron alli callando toda la noche e esperando por que quando saliese en la mannana, que lo matasen.

E Sanson oyo el ruydo, e sopo estas nueuas, e durmio alli fasta media noche. E a la media noche leuantose de alli e fue a la puerta de la çibdat. E tomo las puertas del muro desta çibdat con sus postigos, e sus alamudes, e con quanto en ellas auie. E pusolas en el cuello, e leuolas en somo de vna cabeça de vn monte que cataua a Ebron, e pusolas alli en somo. E los filisteos non le pudieron nozir. E despues desto començo Sanson a pasar su ley, segund dize Josefo, e salir de la manera de la vida que solie fazer. E yendo por las costunbres de los estrannos, que fue el comienço del su mal, diose a peor vida de alli adelante.

E auia vna muger en tierra de Palestina que moraua en vn valle que le dezien Sorech. E maestre Pedro departe que sorech es vna natura de vid e, segunt este,


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val de Sorech tanto quiere ser commo el valle de la vid de sorech. E a ella llamaron Dalida commo a la otra con que fuera casado de antes. E enamorose della Sanson, e venie e moraua alli con ella lo mas del tienpo.

E vinieron a ella los çinco satrapas, que eran los çinco prinçipes de los filisteos, e falagaronla, e dieronle algo e prometieronle mas. E dixeronle: «Enarta a Sanson, e aprende del en que ha aquella fuerça tamanna e si la podria perder. E dinos lo por que lo pudiesemos nos prender e penar le. E si lo fizieres, dar te hemos cada vno de nos mill e çient dineros de plata.» E Dalida non cato el debdo que auia con Sanson nin cato lealtad para su marido. Mas, commo son las mugeres ligeras de coraçon e de seso, mas paro mientes en lo que le prometien que le farien algo -pero que non sabie si gelo darien- que non al otro debdo.

E quando vino a ella Sanson despues desto, començole Dalida a falagar, e a fazer le muchos mas plazeres que solie las otras vezes que y venie, e pensar del mejor en comer, e en beuer, e en aluergue, e en todas las otras cosas. E desi dixole: «Non cuydo que en el mundo aya omne tan valiente commo tu. E esta virtud es de Dios, que da El a omne a quien se El quiere; ca de otra guisa ¿commo podrie ser que vn omne fuese valiente sobre todos los otros del mundo que omne sepa? Pero si alguna cosa a en ty en que tu as esta fuerça tamanna, ruegote que me lo digas e que cosa serie con que te omne pudiese atar que lo non pudieses tu quebrantar.» E dixo Sanson: «Si con siete cuerdas de neruios que estudiesen avn amorosos fuese yo ligado, tan flaco [seria commo uno de] los otros omnes.»

E Dalida enbiolo dezir asi aquellos prinçipes; e ellos enbia[ron]le luego aquellas siete cuerdas de neruios quales ella enbiara dezir. E tomo ella estonçes omnes, e metiolos en casa, e touolos y ascondidos. E Sanson echose a dormir. E ella, pues que lo vio bien adormido, tomo aquellas cuerdas de neruios que le enbiaran los prinçipes -e llamolas Josefo sarmientos de vinnas- e ligole bien las manos. E desque lo ovo atado a su talento, cuydando que tenie recabdo, llamolo e dixole: «Sanson, ¡euas los filisteos que vienen sobre ty! E Sanson desperto; e quando oyo nonbrar los filisteos, tiro las manos vna de otra e ronpio aquellas cuerdas commo si fuesen filos de estopa.

E Dalida, quando vio esto, entendio que non tenie alli la fuerça Sanson e dixo: «Enartasteme, e non lo fagas. Mas ruegote que me digas en que as esta fuerça tan grande.» E dixole: «Otro dia si fuese ligado con otras cuerdas nueuas que nunca ouiesen entrado en otra obra, seria flaco e tal commo vno de los otros omnes.» E Dalida tomo de cabo de los caualleros de aquellos prinçipes, por quien fazie esto, e ascondiolos en su camara. E quando dormie Sanson, ligolo commo la otra vez e llamo otrosi: «Sanson, ¡los filisteos vienen sobre ty!» E Sanson desperto commo quien oye de sus enemigos, e ronpiolas estas cuerdas otrosi commo las de antes asi commo si fuesen filos de telas de lino o de lana.

E Dalida, quando esto vio, touo que la enartara commo lo fazie el, e dixole yrada mientre commo sannuda : «¿Fasta quando me engannaras e me diras falsedat?» E desi torno e començolo a falagar, commo las mugeres suelen fazer muchas vezes a los varones, e rogar le quanto mas sopo e pudo que le mostrase aquel lugar do tenie la fuerça e do se deuie atar para prender le. E avn la enarto Sanson la terçera vez, e respusole asi: «Sy me encrinases siete crines de la cabeça con filo de lizo, e las atases a vna estaca de fierro, e fincases la estaca en tierra con ellas, luego seria flaco commo otro omne.» E Dalida cuydo que


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le dezia ya verdat e fizolo. E llamo commo las otras vezes: «Sanson, ¡euas los filisteos!» E Sanson leuantose commo quien oye dezir de sus enemigos commo las otras vezes, e arranco el estaca de la tierra con las crines e con su lizo quant ligera mente alçarie vna paia.

E asi tenie y ascondidos los filisteos commo las otras vezes. E quando vio que non le dixera verdat e la auie engannada esta terçera vez commo las otras, alli fue muy sannuda ademas e muy triste, ca auie muy grand verguença de los filisteos a quien auie aduchos tantas vezes e les non podie dar recabdo ninguno de aquello por que los traye y. E dixole: « ¿Commo dizes que me quieres bien quando el coraçon non tienes en mi? Ca tres vezes me as ya mentido que me mostrarias do tenias esta fuerça tan grande que as e non me la mostraste, ca sabes tu que cada vez lo proue commo me tu dezies e cada vez lo falle mentira.»

E Sanson non le respuso nada aquella ora, synon que se sonrrixo e ca[llo. E jugaua] Sanson con Dalida desta guisa por que non auie miedo ninguno de los filisteos, ca los filisteos por ayuntar se muchos e avn hueste que fiziesen de si veyen que non le podrien nozir, demas que lo fazie Dios que pusiera en el su donadio tan grande de quan grande nunca puso otra mayor en otro omne e le mantenie en el por la su virtud. E Dalida començo a seer muy triste e llegarse a Sanson, que non se partie del de noche nin de dia. E nin quedaua nin le daua vagar rogandolo e enamorandolo quanto podie, tanto que diz la estoria de la Briuia que enflaqueçio ella con tristeza e con pesar por que gelo non dezie de guisa que vino a ora de muerte por ello.

[DCXXX.] De commo descubrio Sanson a su muger en que tenie la fuerça e de lo que acaesçio por y.

Sanson, segunt dize Josefo, demientre que en su sentido bueno fue e pudo, defendiosele por estas razones e por otros traspasos apuestos tales commo estos que auedes oydo que le dezie. Mas despues que fue menguando del buen sentido -ca mengua omne del e despues que ama las costunbres se da como el fizo-, non metio mientes en guardar se della nin pudo; ca despues que la vio parada tal e flaca e que le semejo que se perderie de otra guisa, quiso auer duelo della mas que de si mismo. E descubrio gelo e dixole asi: «Nunca subio fierro sobre la mi cabeça para raer me en ella ninguna cosa. Ca desque nasçi aca, so nazareo a nuestro Sennor Dios -e dezimos nos nazareo en la nuestra ley por consagrado- e Dios piensa de mi e fazeme mucha merçed. E de antes que yo naçiese, mando El dezir el mio nasçimiento. E por su mandado traygo yo esta vediia tan luenga que la nunca tage. Onde si me tajasen la vedija, perderia la fuerça e falleçeria que seria tan flaco commo qual quier otro omne.»

E a estas palauras touo Dalida que le descubriera Sanson todo su coraçon e le dixera la verdat. E enbio estonçes por aquellos prinçipes de los filisteos con quien auie fecho su postura sobre Sanson, e dixoles asi: «Venid a ver vna vez aca, ca bien cueydo que descubierto me a todo su coraçon e dicha me a la verdat. E creo que con recabdo yredes desta vez de lo que vos queredes, e non vos conteçera commo las otras vezes.» E dize maestre Pedro que les dixo que le troxiesen lo que le prometieran. E ellos, quando lo sopieron, tomaron su auer e fueronse para ella.

E Dalida guiso estonçes commo dur-


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miese Sanson en su regaço. E Sanson fizolo. E touo ella presto vn alfageme; e luego que lo vio bien adormido, mando venir el alfageme e rayole siete vedijas de la cabeça. E Dalida, pues que a Sanson estas crines ovo raydas, començolo a enpuxar e echar lo del regaço. E en faziendo esto sintio que lo mouie e lo mandaua muy mas ligera mente que solie, e entendio que verdat era lo que le dixera e que flaco era tornado commo otro omne. E echolo de su regaço e partiolo de si de todo en todo. E dixo commo las otras vezes: «Sanson, ¡euas los filisteos sobre ty!»

E el, quando desperto, sintio lo que le auien fecho. E sabiendo commo era Dios partido del, dixo en su coraçon: «Saldrie a ellos, e faria commo fiz antes, e desboluerme ye de entrellos, mas non puedo.» E dize Josefo que lo tomaron, e le quebraron los ojos, e lo fizieron traer tal por toda la tierra. E desi aduxeronlo a la çibdat de Gaza, las manos atadas e encadenadas, e metieronlo en la carçel. E fizieronle moler a muela, que era el menester de los sieruos. Pero cuenta el ebrayco que lo fazien los filisteos yazer con las mugeres corronpidas e fuertes que fallauan en su tierra por que fiziese el fiios fuertes commo lo el era.

E a cabo de tienpo ayuntaronse en vno los prinçipes de los filisteos a vna su fiesta muy grande que fazie todo el pueblo para fazer sus sacrifiçios grandes a Dagon, el su dios en quien ellos creyen e adorauan, e a comer alli todos en vno, e alabar aquel su dios por aquel fecho de Sanson, e dezir: «Metio nos nuestro dios en nuestras manos a Sanson, nuestro enemigo.» E desque fueron alli ayuntados todos los prinçipes e los omnes que algo valian de toda la tierra, començo todo el pueblo a cantar, e a alabar a aquel su dios Dagon, e a dezir: «Metio nuestro sennor dios en nuestras manos a nuestro contrallo, que desfizo nuestra tierra e mato muchos de nos.»

E aquel tenplo deste su dios Dagon, do se ayuntaron, estaua todo en dos pilares. E desque entraron dentro, e se posaron todos a las mesas, e fueron comiendo e beuiendo e alegrandose, vinoles emiente de Sanson que era Sanson y en aquella villa. E mandaron que lo aduxesen alli al tenplo do ellos comien, e que trebejarien e jugarien con el. E fueron por el e aduxeronlo. E en todo esto auia le ya creçido el cabello a Sanson; e los filisteos non pararon y mientes. E despues que fue Sanson en el tenplo, mandaron le parar entre aquellos pilares que trebejase e les fiziese juegos. E dixo estonçes Sanson al moço que lo adestraua: «Dexame llegar a los pilares sobre que esta la casa, e acostar me he a ellos e folgare vn poco.»

E cuenta la estoria que sin todos los prinçipes e los grandes omnes de toda Filistea que alli estauan ayuntados, estauan por el tenplo aderredor -entre seruientes e vnos e otros que dançauan e andauan cantando a los juegos de Sanson- bien de quatro mill arriba. E el moço dexo a Sanson llegar a los pilares. E Sanson fizo esa ora su oraçion a Dios, e dixo asi: «Mio Sennor Dios, mienbrate de mi e dame agora las fortalezas que me diste antes Tu, mio Dios, por que me vengue yo de mis enemigos e tome vna vengança, si mas non, por la perdida de los dos ojos que me tollieron.»

E desque ovo fecha esta oraçion a Dios, echo las sennas manos en amos los pilares a vna ora e dixo: «¡Muera la mi anima con Filistin!» E mouio estonçes los pilares muy fuerte e echo los; e derribo la casa de aquel tenplo sobre todos los prinçipes e sobre toda la otra muchedun-


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bre de la gente que eran y de varones e de mugeres. E mato muchos mas e mejores omnes muriendo el que non auia muertos quando era biuo. E vinieron estonçes los de Yrrael, sus hermanos e todo su parentesco, e tomaron el cuerpo, e leuaronlo, e enterraronlo entre Saraa e Estaol en el luzillo de su padre Manue.

E agora dezir vos hemos de Mita e de su ydolo, asi commo lo cuenta la Briuia. E acaesçio esto en tienpo deste juez Sanson.

[DCXXXI.] De Mita e del su ydolo e de otras cosas que acaesçieron y.

Asi acaesçio que en aquella sazon era vn omne del monte de Efrayme; e dezienle Mita e auie madre. E esta su madre tomara mill e çient dineros de plata e apartaralos para si. E vino este su fiio Mita e tomogelos. E dixole asi: «Madre, los mill e çient dineros de plata, que tu tomaste sobre que jureste ante mi que los queries para ty, yo los tengo.» E ella, quando lo oyo, respusole: «¡Benedito sea de Dios e para Dios el mio fiio!» El fiio, quando estas palauras oyo tan buenas, aduxolos el e diolos a la madre que tan buena respuesta le daua. E dixo la madre esa ora: «Esta plata guarde yo; e prometila a Dios e que la diese yo a ti, mi fiio, de mi mano. E tomala e faz della ymagen entallada e fondida.»

E Mita tomola aquella ora e diola de cabo a la madre. E la madre leuo della dozientos dineros a vn orebze que le fiziese dende vna ymagen fondida e entallada, e pusola en casa de Mita. E Mita apartole vn lugar e guisole alli vna commo capilla. E fizo la vestimenta que oystes que dixeron efot e otra a que llamauan los judios terafin; e quiere dezir terafin en el lenguage de Castilla tanto commo vestidura obispal. E fizo ydolos para poner alli, e todo esto por mandado de su madre. E tomo vno de sus fiios que auie el, e reuistiolo de aquellas vestimentas, e fizole saçerdote; e ofreçiole muchas vezes commo a saçerdote.

E en aquellos dias non auia rey en Yrrael, nin juez nin otro prinçipe, que gouernase el pueblo; e fazie cada vno lo que le semejaua derecho. E otrosi fue a esa sazon otro mançebo de Betelen de Iuda, pariente deste Mita, e era del linage de Leui; e moraua alli e era pobre. E salio dalli de la çibdat de Betleen, e yua a buscar consejo e su pro do quier que lo pudiese fallar. E vino alli al monte de Efrayme e entro en casa de Mita. E preguntole Mita que onbre era o donde venie. E respusole el: «So de los de Leui de Betelen, la de la suerte de los de Judas, e so pobre que non he nada. E vo buscar consejo, e fincar e morar do quier que lo falle.»

E dixole Mita: «Finca aqui comigo por mio pariente, e seras mio capellan. E darte he cada anno diez dineros de plata, e vna vestidura doblada, e que comas.» E el fizolo e finco con el. E Mita fizole commo a vno de sus fiios, e ofreçiole sus ofrendas, e ouolo por su saçerdote toda via. E dixo: «Agora se yo que me faze Dios bien e merçed, pues que he saçerdote del linage de Leui.»

[DCXXXII.] De commo los de Dan enbiaron sus barruntes por auer entrega de la suerte e de lo que y fizieron.

En los dias que esto era non auie rey en Yrrael, commo deximos. E el linage de Dan demandaua de los heredamientos su parte, que non auie avn para morar en ella commo los otros linages en las suyas. E ouieron çinco omnes buenos de armas e bien rezios, e eran de Saraa e de Estaol. E mandaronles que fuesen, e escudrinnasen la tierra, e la catasen bien. E dixeronles asi: «Yd e asmad la tierra.» E ellos fueron. E quando llegaron al monte de Efrayme, vinieron a casa de Mita, e


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albergaron y, e vieron y a aquel mançebo de los de Leui que estaua y por capellan. E diz la estoria de la Briuia que lo conosçieron en la boz.

E el tomolos e metiolos en aquella capilla que tenie en apartado. E albergaron y con el; e preguntaronle quien lo aduxera alli, o que fazia y, o commo quisiera alli venir. E respondio les el: «Yo auia menester consejo e andaualo buscando; e acaesçiome que vine aqui. E Mita resçibiome, e fazeme mucho de algo, e dame buena soldada. E esto aqui por su capellan.» E ellos rogaronle estonçes que rogase a Dios e le demandase por que pudiesen ellos saber si avrien buen camino e recabdarien aquello por que yuan. E el fizolo, e dixoles otro dia: «Yd en paz e con salud, ca Dios enderesça la vuestra carrera.»

E ellos pararon mientes en las vestimentas e en los ydolos que veyen alli, e callaronse que non dixeron dende nada. E fueronse e vinieron a la çibdat de Lachis. E vieron el pueblo seguro e que se non temien nin avien reguardo de ninguna cosa, ca les non fazie ninguno mal, nin eran omnes de batalla, nin husauan de armas pues que ninguno non les fazie por que. E vieron alli otrosi çibdat llena de muchas riquezas e mucho alongada de otras gentes a toda parte.

De alli tornaronse a los suyos a Saraa e a Estaol. E dixeron les: «Do nos enbiastes fallamos tierra muy rica e mucho abondada de todas las cosas del mundo, e el pueblo della muy seguro e desusado de todas armas, commo non ay vezindat ninguna fasta mucho aluenne que les faga por que ayan a vsar dellas. E esta muy guisada de prender la luego. E aued lo a coraçon que non quededes, ca creed que luego la prenderemos sin todo trabajo. E Dios nos dara aquel lugar en que non ha mengua ninguna de quantas cosas El fizo.»

E salieron estonçes de alli del linage de Dan fasta seysçientos omnes de armas buenos para en lid. E fueron e pasaron a espaldas de Cariachiarin. E llamaron a aquel lugar de alli adelante por esta razon la Hueste de Dan. E fallamos que tres fueron los lugares que ouieron este nonbre: el vno, este que dezimos a espaldas de Cariachiarin; e el otro, el que deximos en la estoria de Sanson; el terçero, Geroboan que fizo el sacrifiçio de los bezerros, segunt oyredes adelante en su lugar en la estoria de los reyes. E desi salieron de alli estos de Dan e pasaron al monte de Efrayme; e desi vinieron a casa de Mita. E dixeron aquellos çinco, que oystes que vinieran a catar la tierra de Lachis, a los otros: «Vos auedes oydo e sopistes lo que en estas casas ha. Aqui ha las vestimentas de efot e del terafin, e ymagines de ydolos entalladas e fechas por fondiçiones. E catad si lo tomaremos e lo leuaremos o commo queredes.»

E llegaronse escuentra la casa e pararonse a la puerta de la capilla. E salio a ellos el capellan. E ellos saluaronle e dixeronle buenas palauras. E fincando todos los otros a la puerta armados, entraron los çinco que fueran alli la otra vez que lo vieran, e tomaron todo aquello por leuar lo. E el capellan parose a la puerta e dixo: «¿Que es eso que fazedes?» E respondieron le ellos: «Calla, e pon la mano en la boca que non digas nada. E vey conusco, e auer te emos por padre e por saçerdote, ca bien deues tu veer que mejor te sera que seas saçerdote de vn linage en Yrrael que non de vn omne.» E a el semejole que le era mejor aquello que le ellos dizien, e vençiose e mouiose; e tomo todo aquello e fuese con ellos. E ellos tomaronlo a el e a sus ninnuelos, e sus gana-


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dos e bestias, e a todo lo que alguna cosa valie; e leuaron se lo ante si.

E yendo ellos ya aluenne salieron los omnes de Mita que estauan en casa. E quando vieron esto, dieron bozes, e llegaron se, e fueron se en pos ellos con Mita otrosi dando bozes. E los de Dan tornaron las cabeças atras e dixeron a Mita: «¿Que as o por que das bozes?» Respusoles el: «Leuades me mis dioses que fiz yo para mi e mio saçerdote con todo quanto auia, e dezides me '¿que as e por que do bozes?'» E dixeron ellos: «Guardate que nos non fables de aqui adelante nin nos digas nada, que se asanne esta conpanna, e se tornen a ty, e te destruyan; e te pierdas tu e toda tu conpanna.» E Mita vio commo eran ellos mas, e estauan mas guisados, e non podrie con ellos, e amenazauan le de matar. E dexolos yr su carrera e tornose para su casa.

E ellos fueronse e leuaron todo aquello que deximos e su capellan. E vinieron con sus mugeres e sus fijuelos, e con sus conpannas que trayen otras, e sus ganados, e sus bestias, e sus muebles otros a la çibdat de Lachis. E fallaron el pueblo que se estaua de segurado, commo dixeran los çinco que lo vieran veer. E entraron la çibdat, e mataron quantos y fallaron, e ençendieronla. E los de Lachis non ouieron acorro ninguno, ca yazie esta çibdat mucho aluenne de los de Sidon e otra cibdat ninguna non auia con quien comarcasen en ninguna cosa. E era esta çibdat en tierra de Raab.

E despues que la ouieron destroyda estos del linage de Dan, poblaronla ellos, e moraron en ella, e pusieron le nonbre la çibdat de Dan, de cuyo linage ellos venien. E diz maestre Pedro que esta çibdat non yazie aluenne del Libano, que es açerca de la fuente Jordan e çerca de vn canpo de Sidon muy grande. E fizieron para si vna ymagen que pusieron y; e ouieron por saçerdote a Jonatan, fiio de Gersan que fue fiio de Moysen, e a sus fiios. E estos fueron saçerdotes en el linage de Dan fasta que cayeron en la prision quando los leuo el rey Nabucodonosor catiuos a Babilonnia. E sienpre fue alli el ydolo de Mita en quanto fue el santuario de Dios en la çibdat de Silo. E dize la estoria de la Briuia que en estos dias non auia avn rey en Yrrael.

E agora dezir vos hemos del levita e de su muger.

[DCXXXIII.] De commo vna muger de vno del linage de Leui se fue a casa de su padre a Betelen e como fue el por ella.

Otrosi fue en aquella sazon en que esto al que vos contamos fasta aqui vno del linage de Leui, que moraua a cuesta del monte de Efrayme, que era en la suerte de los de Judas e auie su muger de Betelen. E era fermosa, mas non le amaua ella mucho, segund dize Josefo e maestre Pedro, e el murie por ella. E diz que barajauan muchas vezes; e vna vez asannosele ella e tornose a casa de su padre a Betelen. E a cabo de quatro meses que se le fue, fazies le ya mucho a el. E quando vio que se non tornaua, tomo vn moço e dos bestias menores cargadas con sus cosas, e fuese para alla para falagar la, e amigar con ella, e adozirsela.

E quando llego, sopolo ella; e resçibiolo e metiolo a casa de su padre. E otrosi el suegro resçibiolo bien e onrrada mente; e fizieronle mucho plazer. E estudo alli tres dias, e al quarto leuantose de noche e quiso salir por venir se, mas non quiso el suegro. E trauo con el e dixole: «Comeras antes, e confortaras el estomago, e despues yr te as.» E finco e comio, e desi quiso se venir. E rogole mucho el suegro; e finco y ese dia. E otro dia de mannana, que se fazie el quinto dia, querias venir el yerno; e fizole el suegro que comiese


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antes por que esforçase e creçies el dia, e despues se yria. E el ouolo de fazer.

E desque comieron, leuantose el yerno a guisar se commo se fuese. E el suegro trauo con el e dixole: «Mesura commo es grand dia e se va ya faziendo contra la tarde. Finca aqui esta noche comigo, e auremos buen dia e alegre. E ruegote mucho que lo fagas, e cras yr te as para tu casa.» E el yerno non gelo quiso otorgar por ninguna guisa, e tomo sus bestias e puso en ellas sus cosas e su muger. E quando dende salio, era ya bien medio dia -por los parientes que se non podian partir asi de su fiia- e faziese tarde.

E llego ese dia a la çibdat de Jebus a que dizen otra guisa Ierusalen. E quando vinieron alli, querie ya anocheçer; e auien ya andados treynta estadios, segunt dize Josefo. E dixo el moço a su sennor: «Sennor, ruegote que entremos a esta çibdat de los gebuseos e finquemos y esta noche, si tu quisieres; ca tarde es, e somos en tierra agena, e ymos entre nuestros enemigos. E muchas vezes por do va omne seguro e en su tierra misma le conteçe trabajo; pues muy mas ayna le puede conteçer en la carrera agena e en la tierra e lugar de miedo commo es este.» E dixole el sennor: «Non entrare a villa de agena gente que non es de los fiios de Yrrael.» E era Jerusalen estonçes de los cananeos; mas dixo «Pasaremos e yremos a Gabaa, e alli albergaremos o en la çibdat de Rama.»

E avie avn de andar veynte estadios, segunt cuenta Josefo. E pasaron e fueron [su] carrera. E puso se les el sol çerca de la çibdat de Gabaa; e era esta çibdat en tierra de los de Benjamin. E entraron para albergar alli e non fallaron ninguno que les diese posada. E asentaronse en la plaça e seyense y. E paso estonçes vn omne viejo que se acogie de su labor. E era natural del monte de Efrayme e morauase alli en Gabaa commo estranno; e los omnes de aquella tierra eran de los fiios de Jemino.

E violos aquel viejo commo seyen alli con sus cosas en la plaça commo omnes estrannos e de camino. E pregunto a el e dixole: «¿Donde vienes, o donde vas, o que omne eres que tal ora aqui estas?» E respondiole el: «Salymos de Betelen, que fue por esta mi muger, a cuesta del monte de Efrayme e ymos a la casa de Dios. E non fallamos en este lugar ninguno que nos acogiese en su casa. E nos tenemos paja e feno para nuestras bestias, e pan e vino para nos, que ninguna cosa non auemos ya menester synon es la casa sola en que nos metiesemos.»

E el viejo, quando le oyo dezir commo era del linage de Efrayme - lo vno, por que era el de ese linage mismo; e lo al, por que fablauan de vna manera-, conosçiolo en la fabla e touo que eran vnos. E dixole: «Dios sea contigo. Vente aca, que yo vos dare quantas cosas ouierdes de menester; e non alberguedes aqui en esta plaça.» E metiolos a su casa e puso a las bestias que comiesen. E los omnes lauaronse los pies, commo lo auien en costunbre en aquella tierra los que camino andauan, e desi asentaronse a comer.

[DCXXXIV.] De la fuerça que fizieron a la muger del leuita.

Vnos mançebillos de esos de Gabaa, fiios de Belial -que quiere dezir tanto commo sin jugo- quando estauan estos en la plaça, vieron la muger e paresçioles fermosa; e pararon les mientes do estauan o do entrauan a albergar. E seyendo ellos a çena llegaron estos a la puerta, e començaron a enpuxar la e llamar al duenno de casa. E dixeron le: «Danos ese omne que entro alla a tu casa para fazer con el lo que quisieremos.» Pero


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dize Josefo que non lo auien ellos por el sinon por leuar le la muger que le vieran fermosa, mas que le dezien aquello por que veyen al viejo sennero e los otros non eran conpanna que se les pudiesen defender. E metien le miedo por que gela diesen e avn que touiesen que era poco quando con aquello los dexasen.

E el viejo salio a ellos e dixoles: «Hermanos, por Dios, non querades vos fazer tal mal commo este, ca es omne bueno que posa en mi casa e tal locura commo esta non es de fazer.» E rogaualos e amonestaualos quanto podie que se tolliesen de alli. E ellos començaron a porfiar e a brauear que lo non farien, mas que entrarien e matarien a el e a todos los otros, e tomarien a aquel por fuerça e leuar se le yen.

E aquel omne bueno auie vna fiia que era avn virgen. E quando esto vio, touo que serie menor pecado, e menor desonrra, e menor mal estança del en dar gela que non dexar fazer tamanno tuerto e tamanna fuerça a los estrannos que el auie albergados en su casa, si por alli lo pudiese avenir e desuiar esto. E fue quando vio este mal tan afincado e dixoles: «Non fagades asi. Mas yo he una fiia virgen e aquel omne bueno tiene alli aquella mançeba que es su muger; e adozir vos las he. E conplid en ellas vuestras voluntades. E ruegouos que para tal enemiga commo esta, que es contra natura, non querades vos al uaron.»

E avn por ver si los podria amansar e desuiar de todo, dixoles que el omne e la muger que eran sus cormanos, e todos ellos e el venian de Yrrael; e que quebrantarien justiçia e farien contra sus leyes e cosa que mucho pesaua a Dios e a omnes. E diz que ellos, quando les dezie de justiçia e de leyes, que se reyen dello e escarneçien le. E dezienle: «¿En que estamos que non matamos al uiejo malo que nos esta estoruando?»

E quando esto vio el marido de la mançeba, tomola el mismo, e aduxola a la puerta, e dio gela. Pero dize Josefo que ellos la robaron e leuaron por fuerça, e touieron la alla toda la noche faziendo en ella todo escarnio e contra natura, e a la mannana dexaronla. E finco ella muy mal trecha. E desque començaua ya a amaneçer, vinose ella a la puerta de aquella casa do estaua su marido e cayo y antella. E con gran cuyta de la desonrra que le auien fecho e con verguença del marido tendio las manos, e tomo al vnbral con ellas, e muriose alli.

E desque fue ya de dia, leuantose aquel omne e abrio la puerta por guisar commo se fuese su carrera. E quando cato a la calle, vio commo yazia su muger ante la puerta las manos tendidas e teniendose al vnbral con ellas. E quando la vio, cuydose que se yazia asi de otra guisa e dixole: «Leuantate e vayamos nos.» Pero dize Josefo en este lugar que el marido biua la fallo a la puerta, mas por la grand verguença de lo que le auien fecho non lo osaua catar a la cara, e que cuydaua ella que aquello quel avien fecho tanto era mala cosa que nunca deuie sanar; e pues que abrieron la puerta de casa, que fue e echose en el lecho, e saliole luego el alma.

E el marido, non se temiendo de aquel mal, cuydose que durmie; e començo a querer la despertar, e conortar la, e dezirle commo por fuerça era fecho e non de su grado e que non diese por ello nada. E quando cato e le puso las manos, conosçio commo era muerta. E tomola e pusola en la bestia, e fue con ella e leuola a su casa. E luego que entro, tomo vn cuchillo e fizola doze partes; e enbiola por todos los terminos de Yrrael e por cada vno de los linages. E mando a los que la leuauan que les dixesen lo que le fizieran.

E despues que los de Yrrael vieron esto, començaron todos a fablar dello por conçejo e dar grandes bozes. E dixeron:


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«Desque nuestros padres salieron de Egipto aca fasta en este dia de oy, nunca tal enemiga nin tal fazanna contesçio en Yrrael.» E dixeron los otros a los prinçipes: «Judgad e departid nos por conçejo que se deue fazer sobre tal fecho commo este, tan malo e tan desaguisado.»

[DCXXXV.] De commo se assono Yrrael sobre los de Benjamin sobre la muger del leuita.

Despues que los prinçipes e los de Yrrael dieron sobre este fecho el juyzio que tomaron que deuie ser dado, qual oyredes adelante que fue, ayuntaronse todos los fiios de Yrrael tan ayna commo si fuese vn omne de tierra de Dan fasta en Bersabee e vinieron a Masfa. E los que se ayuntaron alli fueron quatro çientas vezes mill omnes de armas. E supieron lo los de Benjamin, do se fiziera aquel mal, mas non dauan nada por ello.

E la hueste con sanna quisiera yr luego sobrellos; mas diz que los detouieron los ançianos, e ouieron su acuerdo, e dixeronles: «Nuestros cormanos son los de Benjamin; e non an todos culpa en este fecho, ca lo fizieron algunos mançebos locos. E tenemos por bien de fazer lo antes saber a los omnes buenos de Gabaa, e que caten quales son los que lo fizieron, e que nos los den; e nos faremos en ellos lo que meresçen por tal fecho. E non lazren los buenos por los malos, ca faremos en ello contra nuestra ley. E si desuiar lo pudieremos, dixeron, aqui es el marido de la muger a quien esto conteçio, e sepamos del la verdad commo fue aquesto.»

E preguntaron gelo; e dixoles asi: «Es que yo venia de Beteleen con aquella mi muger. E quando llegamos a Gabaa, anocheçionos y e entramos a la çibdat para albergar ay. E non sallamos en toda ella quien nos quisiese dar posada nin acoger nos en su casa, sinon vn buen omne viejo de Efrayme -e mora alli entrellos- commo venedizo de su labor que se acogie alli muy tarde, commo que era va noche tiniebra. E pasaua e vionos alli estar en la plaça, nuestras cosas conpradas commo aluergasemos ya alli. E preguntonos que omnes eramos que posada non fallauamos, o commo estauamos alli asi. E nos gelo deximos todo. E quando oyo commo eramos de Efrayme, de cuyo linage el venie, plogole conusco e metionos en su casa.

»E nos seyendo a cena vinieron los omnes de la çibdat e, commo era de noche, çercaron nos la casa. E quisieron a mi matar, e tomaron me la muger por fuerça, e leuaron me la. E non le fizieron commo varon a muger sola mente, mas lo que es verguença de dezir, e non dubdaron de fazer en ella contra natura. E tanto ovo ella el quebranto e la verguença deste fecho tan malo que, luego que llego a la posada, luego cayo muerta. E yo tomela en mi bestia, e leuela a mi casa, e fiz della lo que vistes: partila en doze partes e enbieuos las, a cada linage de Yrrael la suya.

»Onde vos ruego a todos los fiios de Yrrael que aqui sodes que tan grand tuerto, e tan grand enemiga, e denuesto, e onta commo esta, qual nunca fue fecha en Yrrael, que de guisa sea vengada e castigada commo nunca fue otra. E al estranno fecho estranno castigo aya. E vos, judgad agora commo deuedes fazer.» E dixeron todos estonçes asi commo por vna boz: «Nin nos non tornaremos a nuestras tiendas nin entrara ninguno en su casa ante que este fecho non venguemos sobre Gabaa.»

E dizen Josefo e maestre Pedro sobreste fecho que enbiaron dezir a los de Benjamin que les diesen a aquellos mal fechores que esto fizieran, e non lazrasen todos por ello los que non auien culpa por los culpados. E los de Gabaa, quando estas nueuas oyeron, touieronlo a desonrra si por miedo de batalla ellos obe-


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deçiesen a mandados agenos; ca dize Josefo que non se tenien por menores en armas que ellos nin se preçiauan menos en batalla, maguer que los otros eran muchos. Mas nin les quisieron dar los omnes mas enbiaron les a dezir que los viniesen ellos tomar.

E los otros, quando esta respuesta oyeron de los de Benjamin, dixeron que se armasen, e fuesen sobrellos commo sobre los cananeos, e asi les fiziesen. E escogieron y luego diez de cada çiento de cada vno de los linages, e desi çiento de cada mill, e mill de cada diez mill que les leuasen las viandas por el camino para los otros de la hueste. E vinieron todos los otros de vn consejo e de vn coraçon sobre Gabaa.

E enbiaron de cabo sus mandaderos al linage de Benjamin que les dixesen asi: «De la su parte los otros linages vos enbian dezir que les digades commo fue fallada e fecha tan grand enemiga entre vos e que la vos non quebrantestes. E luego dad nos los omnes de Gabaa que lo fizieron, que mueran por ello e tuelgase tal pecado de Yrrael.»

[DCXXXVI.] De commo se assonaron los de Benjamin e lidiaron con los de Yrrael.

Los de Gabaa non quisieron ascuchar a los mensageros de los otros linages; mas ayuntaronse todos los conçejos de las otras çibdades deste linage de Benjamin e vinieron a ayudar a los deste linage de Gabaa para lidiar con todos los otros de Yrrael. E fueron los de Benjamin que vinieron a la batalla veynte e çinco vezes mill omnes, fueras ende los de Gabaa que fueron seteçientos omnes muy buenos en armas que lidiauan tan bien de las manos siniestras commo de las diestras, segunt dize la estoria de la Briuia. E lidiauan bien con fondas, e diz que tirauan la piedra con ellas que açertauan en el cabello, maguer que es muy delgada cosa, e que pasauan la piedra a la otra parte.

E los de los otros linages de Yrrael otrosi que vinieron ayudar a los de Yrrael eran quatro çientas vezes mill omnes de armas que vinien guisados para lidiar. E leuantaronse estos, e vinieron al santuario de Dios do estaua la tienda e el arca de Silo, e demandaron alli consejo a Dios. E dixeronle: «¿Quien sera en esta nuestra hueste prinçipe desta batalla contra los de Benjamin?» E respusoles: «El de los de Judas sea el cabdillo que ouierdes.»

E despues que ellos esta respuesta ouieron de Dios, leuantose la hueste otro dia de grand mannana e fueron contra Gabaa. E asentaronse non mucho aluenne de la villa; e desi salieron de alli a la batalla e començaron a guerrear la çibdat. E los de Benjamin salieron desa çibdat de Gabaa e lidiaron con esos fiios de Yrrael. E vençieron los e mataron dellos alli aquel dia veynte e dos vezes mill omnes de armas. E segudaron a los otros; e dize Josefo que mas mataran sinon por que gelos tollio la noche.

E los de Yrrael, pues que se vieron vençidos, fueron luego al santuario a fazer su oraçion a Dios e a llorar antel. E estudieron alla fasta la mayor parte de la noche por demandar le consejo commo farian. E los que fazien la oraçion dixeron asi en persona e en razon de toda la hueste. «Sennor, dinos sy deuemos yr a lidiar contra los fiios de Yrrael nuestros hermanos o non.» E respusoles El: «Yd a ellos e lidiad con ellos. E ellos fiando en su fortaleza e en su muchedunbre, e por que les fue ya bien conbusco, non vos dubdaran.»

E ellos fueron otro dia a ellos e lidiaron con ellos. E los de Benjamin salieron los a resçebir fuera de las puertas de la çibdat. E tan fuerte mientre los firieron los de Benjamin a los otros que mataron dellos veynte e ocho vezes mill omnes de armas de aquellos que andauan en la batalla lidiando. E los de Yrrael eran mal


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trechos destas dos vezes; e fueron otro dia de grand mannana a Beteleen, que era çerca al santuario, e seyen alli e llorauan ante Dios. E ayunaron aquel dia todos fasta las bisperas, e ofreçieron a Dios sacrifiçios quemados e sacrifiçios de paz. E demandaron commo auia a ser de su estado dellos; e que quedase la su sanna contra ellos, ca emienda auie ya en dos vezes que eran vençidos; e que les diese fuerça e poder contra sus enemigos por que los vençiesen.

E era en aquella sazon en Silo en Betelen el arca de Dios; e era y otrosi Finees, fiio de Eleazar fiio de Aron, que era adelantado e saçerdote de esa casa de Dios. E el demandaua esto a Dios por la hueste. E respusoles Dios a aquello que demandauan: «Yd a ellos, ca sabed que cras los metere yo en vuestro poder.» E Finees profeto esto a toda la hueste, e dixoles: «Yd a ellos, ca vençer los edes de todo en todo, ca asi lo ha Dios prometido.» E ellos alegraronse estonçes e esforçaronse.

E ouieron su maestria commo fiziesen de la batalla. E partieron toda su hueste en dos partes: e echaronse la meytad dellos en çelada, e la otra meytad fueron a acometer los para lidiar con ellos commo las otras dos vezes. E los de Benjamin salieron a ellos mucho esforçada mientre, cuydando que les yrie commo solie. E los de Yrrael fizieron semejança de foyr e partieronse por dos carreras, que yua la vna a Betel e la otra a Gabaa; e estos en pos ellos firiendolos e llagandolos commo el primero e el segundo dia fizieran.

E los de Yrrael yuan fuyendo por que los sacasen todos de la çibdat e los aduxesen a aquellas dos carreras. E los de Benjamin salieron todos alla. E avn diz Josefo que los viejos -que se non podien mandar, e que dexaron los otros en la villa, e que non eran ya para ninguna cosa que de lid fuese- aquellos mismos salieron alla para yr tras los de Yrrael, cuydando auer con ellos la buen andança de las otras vezes.

E en todo esto mataron los de Benjamin de los otros fasta treynta omnes. E ellos, desque vieron a los de Benjamin entrados todos en aquellas dos carreras, fueron e pararon sus azes; e era esto en vn lugar que llamauan Baaltamar. E desque ouieron sus azes paradas, fizieron sus sennas a los de la çelada; e salieron e vinieron a ellos de la otra parte con grandes poderes e con grandes roydos.

[DCXXXVII.]De commo los de Yrrael tornaron a lidiar e vencieron a los de Benjamin.

Los de Benjamin, despues que vieron las çeladas de los de Yrrael, touieronse por enartados, pero lidiaron de rezio. Mas cayo toda la hueste sobrellos; e non los pudieron sofrir, ca non podian conplir a lidiar con amas las partes. Pero diz que la çelada de los de Yrrael non era toda avn descubierta; e mataron ay de los de Benjamin aquel dia veynte e çinco vezes mill e çient onbres de armas. E estos de Benjamin vieron que non podrien con ellos e fuyen. E ellos dexauan los fuyr por que sabien que caerien en la otra çelada que estaua adelante çerca de la çibdat.

E quando llegaron los de Benjamin los de la çelada dieron salto e firieron adesora en ellos; e vençieron los e tornaron los contra los otros. E ellos entraron la çibdat, e metieron a espada a todos quantos y fallaron. E mataron varones e mugeres, uiejos e ninnos, e quantos y fallaron, que non dexaron y sola mente nin avn vno. E pusieron que luego que la çibdat prisiesen, que la ençendiesen por que saliese el fumo e el fuego e que viesen eso de Gabaa que presa era la çibdat. E ellos en el cabo fizieron lo asi.

E los de Benjamin, quando tornaron las cabeças e vieron la çibdat presa e en-


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çendida e las llamas yr en alto, començaron a fuyr de todo en todo e yr se por la carrera del disierto, e los de Yrrael en pos ellos. E salieron los que auian ençendido la çibdat e encontraronse con ellos. E firieron los estos del vn cabo e los otros del otro, e mataron alli diez e ocho vezes mill dellos. E los que fincauan destos de Benjamin fuyen al disierto para acoger se a vna penna que auie y, que le dezien Remino.

E demientre que fuyen e andauan esparzidos por los lugares desuiados, mataron los de Yrrael çinco mill dellos; e en yendo tras ellos contra la penna mataron otros dos mill. E desta guisa murieron en aquella batalla de los de Benjamin de los omnes de armas, syn los que vos deximos que murieran en la çibdat, veynte e çinco vezes mill omnes de armas; e los diez e ocho mill en el primero lugar, e los çinco mill en el segundo, e los dos mill en el terçero. E fincaron de todos los de Benjamin los que fuxeron al disierto, que fueron seysçientos omnes que se acogieron a aquella piedra de Remino.

Pero dize Josefo que estos de Benjamin, de quien dezimos que murieron, que desque se vieron en arrancada, que se acogieron todos e se metieron en vn valle fondo. E alli los çercaron los otros de Yrrael e los mataron todos, fueras ende seysçientos que se les vuiaron salir de las manos e fuxeron aquella penna Remino del desierto. E desque subieron alli, duraron y quatro meses.

E los de Yrrael, desque ouieron destruyda la çibdat de Gabaa, salieron todos e fueron por todas las otras çibdades de Benjamin. E mataron los omnes e los ganados, que ninguna cosa non dexaron biua. E ençendieron las çibdades, e las villas, e las aldeas; e quemaronlo todo, que ninguna cosa del mundo que destroyr pudieron non dexaron y. E diz la estoria que tanto eran sannudos contra los de Benjamin que los de la çibdat de Jabes de Galaad, por que los non vinieron ayudar contra ellos nin paresçieron sola mente en Masfat -sy mas non para escusar se quando se llegron alli todos sobre esta razon-, que desque esto ouieron acabado, enbiaron alla diez mill omnes de armas.

[DCXXXVIII.] De commo los de Yrrael enbiaron a destruyr la çibdad de Jabes de Galaad.

En pos esto, sobre vengar avn mas aquel fecho que oystes de la muger de aquel de los Leui, dixeron los mayorales de Yrrael e con ellos el comun de los sus linages. «Sepamos quales son de todos los linages de Yrrael los que non fueron conusco en esta hueste del Sennor.» E fallaron que los de la çibdat de Jabes de Galaad non fueran y nin paresçieron sola mente en Masfat, do se ayuntaron todos primero para veer commo farien sobre este fecho.

E fueron muy sannudos contra ellos, e dixeron asi: «A los de Benjamin matamos varones e a mugeres, que non fincaron dende mas de aquellos seysçientos varones que dizen que estan en aquella penna, por la enemiga que fizieron en aquella muger de los de Leui que fue muy mal fecho en Yrrael. E pierdese este linage de los de Benjamin por que non avran aquellos seysçientos con quien casar, ca nos jurado auemos que ningunos de nos que les non demos nuestras fiias para casar, nin queremos ser perjurados por ello. Mas fagamos asi: a estos matamos por lo que fizieron; matemos a aquellos de Jabes por lo que non fizieron. E tomaremos las mugeres de aquellos e ca-


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sar las hemos con estos; e cobrar se a desta guisa el linage e non se perdera.»

E tomaron diez mill omnes buenos de armas, bien guisados para lidiar, e dixeronles asi: «Yd a Jabes de Galaad, que sopieron de nuestra hueste e non nos quisieron ayudar contra los de Benjamin; donde tenemos que yazen en culpa donde deuien morir. E catad que fagades commo nos vos mandamos: matad los varones e todas las mugeres que fallardes que an sabido de varon; e destos non finque ninguno. E guardat las virgines e adozid las aca.» E ellos fizieron lo asi, que fueron e traxieron dende quatroçientas virgines. E estonçes enbiaron sus mandaderos a aquellos seysçientos de Benjamin, que estauan en la penna, que les dixesen commo les pesaua ya e eran repentidos de lo que auien fecho; mas que les rogauan mucho que lo sofriesen, pues que fecho era e al non podrie ser, e que se viniesen para ellos, ca ellos los ayudarien quanto pudiesen por que su linage non se perdiese nin su tierra.

E los de Benjamin vieron que quanto ellos fizieran que fuera contra ley e contra mandado de Dios, e que fue muy grand tuerto, e cayeron se en el commo lo meresçieran e de lo que ellos podian y fazer. E mesuraron que aquello era lo mejor e vinieron a ellos a Silo. E ellos casaron alli, los quatroçientos dellos, con aquellas quatroçientas virgines que aduxeran de la çibdat de Jabes de Galaad, que era en tierra de Maab.

E cataron por todas sus tierras e por todas las conpannas de sus linages, e non fallaron donde pudiesen dar mugeres a los otros dozientos que fincauan por casar. E fueron en priesa por ello, ca se dolien e se arrepentien mucho de la mortandat que auien fecha en ellos. E todo esto dixeron los mayores e los mas ançianos de dias: «¿Que faremos destos que fincan por casar? ca las mugeres de su linage todas gelas matamos, que non finco y ninguna. E de nuestras fiias otrosi non les podemos dar ninguna, ca lo auemos jurado e maldeximos a los que sus fiias les diesen.»

E ovo y algunos que departieron sobresto e dixeron, segunt cuenta Josefo, que la jura que era de guardar quando venie por voluntad del que la fazie o por juyzio en las cosas que non fuesen a pesar de Dios; mas que la jura que por yra se fazie que non era de tener, e mayor mente do vn linage se deuiese saluar. Demas dizien que el perjuramiento que non era muy malo do se non guardase por cosa que fuese menester, sinon quando era fecho de otra guisa por maldat.

E los viejos temiense mucho del perjuramiento, por qual quier manera que se fiziese, e dixeron: «El perjuramiento, commo quier que se faga, en la mesura de Dios es, si lo perdona El o si non, ca non commo nos lo dixeremos aca. E nos non nos treuemos ser en esto; mas podemos aver este consejo para ello commo casen.

[DCXXXIX.] De lo que acordaron los de Yrrael sobre dar casamiento a los que fincaron de linage de Benjamin.

«Nos auemos nuestra fiesta muy grande, que fazemos cada anno a nuestro Sennor Dios, en la çibdat de Silo, que es asentada a parte de la çibdat de Betelen contra setentrion, e contra la carrera que va de Bethel a Sichen de parte de oriente, a parte de medio dia contra el castillo de Lebona. E sabedes que auemos por costunbre de venir aquella fiesta con sus madres las fijas por casar. E pueden yr estos de Benjamin cada vno a tomar la que se pagare de alli e leuar se la robada, que non gela tirara ninguno de nos. E auran ellos desta guisa mugeres con que casen;


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e nos non quebrantaremos nuestra jura nin seremos perjurados.»

E acordaron todos en esto. E llamaron a aquellos dozientos de Benjamin, e dixeronles: «Nos non fallamos manera para vos commo podades auer mugeres con que casedes, sinon esta: Nos auemos nuestra fiesta grande en Silo, commo sabedes; e vienen a ella las mugeres e aduzen y sus fiias por casar. E yd vos a aquella sazon e ascondet vos en las vinnas que estan çerca. E quando vieredes las fiias salir a cantar a sus corros, segunt su costunbre que an, salid uos estonçes adesora de las vinnas e robad las; e tome cada vno de uos vna e casad con ellas. E yd vos para vuestra tierra e a vuestros heredamientos; e tomad toda la suerte que fue de los de Benjamin. E damos vos toda quanta prea vos tomamos de las otras cosas. E demas faremos al: que quando vinieren sus padres e sus hermanos contra vos, e se començaren a querellar, e quisiesen boluer contienda conbusco, dezir les emos nos: 'Aued les merçed, ca las non robaron por razon de lid nin de omnes que vos quieran vençer. Mas rogaron e demandaron uos que gelas diesedes por mugeres, e non lo fezistes; e de la vuestra parte vino este yerro e este pecado' -e demas que suya se fuera la culpa que non guardaron bien sus fiias.»

E los de Benjamin fizieron asi commo les mandaron los omnes buenos, e leuaron robadas sennas dellas cada vno con quien casaron. E fueron se para sus eredamientos, e refizieron sus çibdades en que morasen, e poblaron las. E desta guisa se cobro por el saber de los de Yrrael el linage de los de Benjamin que estaua en se perder. E dize Josefo que creçieron mucho ayna e fizieron se grandes pueblos e muy ricos.

E desta guisa se apaziguo e se amato la guerra e la batalla que se leuanto entre los de Yrrael e los de Benjamin por el tuerto e por la muerte de vna muger, commo es dicho. E los otros fiios de Yrrael tornaronse otrosi a sus tierras, e a sus linages, e a sus casas, e a sus conpannas. E segunt cuenta la estoria de la Briuia, en los dias que esto conteçio non auia rey en Yrrael; mas cada vno lo que le semejaua derecho, eso se fazie.

E estos dos auenimientos que deximos en esta estoria del libro de los Juezes, e del ydolo de Mita e el de esta muger de aquel de los de Leui, ponelos Geronimo en la Briuia apostremas en cabo de todo este libro. E Josefo cuenta en el libro que fueron luego despues de la muerte de Josue. E dize maestre Pedro que semeja que la Briuia, commo quier que los cuente en aquel lugar del cabo del libro, que en eso acuerda con Josefo, por que diz que era estonçes el saçerdote Finees, fiio de Eleazar; lo que non podrie ser si despues de la muerte de Sanson ouiese conteçido esto de Mita e de la muger del leuita, ca non era ya estonçes Finees.

E nos, por que seguimos la Briuia en sus estorias e en los ordenamientos della, pusimos aqui estas dos estorias. E sobreso dezimos vos esto por que lo sepades e non se uos asconda lo que fallamos por escrito. Desi cada vno entienda la estoria por de qual tienpo entendiere que fue esto mas con verdat.

E agora dexamos aqui la estoria de Sanson, e de Mita, e de la muger del leuita. E tornaremos a las estorias e a las razones de los gentiles del tienpo deste Sanson, juez de Yrrael.

Andado el primero anno del tienpo de Sanson, juez de Yrrael, conteçio el fecho de la su estoria. E andados dos annos del tienpo de Sanson, juez de Yrrael, murio Eneas de Troya, rey de los latinos. E reyno en pos el Ascanio, su fiio, treynta e ocho annos; e fue este el seteno rey de


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los latinos. E andados tres annos del tienpo de Sanson, murio Teutanes, rey de Asiria. E reyno en pos el Teuteno quarenta annos; e fue este el treynta e dos rey de aquel reyno. E andados quatro annos del tienpo de Sanson, reyno despues de la muerte de Egisto Orestes en Miçenas quinze annos.

[DCXL.] Del fecho de Hulixes.

Andados çinco annos del tienpo de Sanson, conteçieron aquellas cosas que los abtores de los gentiles e las estorias dizen de Hulixes despues del departimiento de Troya, de commo lo dize Palefato en el primero libro de la estoria que fizo de las cosas non creybles. E esto retraen por Palefato Eusebio e Geronimo que fue en este tienpo; mas sobresto dize maestre Godofre, en la dozena parte del libro Panteon, que los fechos mas e mejores e que de dezir fuesen de Vlixes e de Diomedes que en tienpo del rey Dauid conteçieron.

E nos -lo vno, por que auemos ya dicho aqui muchas de las razones de los gentiles vnas en pos otras; e lo al, por aquello que diz la estoria del Panteon que fueron en el tienpo del rey Dauid- dexamos las aqui e contar las hemos adelante entre las razones de las estorias de los prinçipes e reyes de Yrrael. E el seyseno e seteno anno del tienpo de Sanson pasaron en estos fechos que vos auemos contado.

[DCXLI.] De Ascanio, fiio de Eneas.

Andados ocho annos del tienpo de Sanson, dexo Ascanio, fiio de Eneas, el reyno a Lauinia, su madrastra, e fuese adelante contra el Tibre. E poblo y la çibdat de Alba en la ribera de aquel rio; e crio muy piadosa mientre a Siluio Postumo, su hermano fiio de Eneas, su padre, e de aquella reyna Lauinia, su madrastra. E el noueno, e el dezeno, e el onzeno, e el dozeno anno del tienpo de Sanson pasaron en estos fechos.

[DCXLII.] De Pirro, fiio de Achilles.

Andados treze annos del tienpo de Sanson, Orestes, fiio del rey Agamenon, auie casado con Ermione, fiia de rey Menalao e de la reyna Elena, que fue muy fermosa otrosi commo su madre e su tia. E despues de la batalla de Troya desque fueron los prinçipes de Greçia asosegados en sus tierras, leuantose Pirro, fiio de Achilles, e robo a Ermione, muger de Orestes, e leuosela para su tierra Fiçia.

E Orestes estonçes, asi commo mançebo entendido e buen cauallero e de muy alta sangre, penso en el robo de su muger e en el escarnio e la desonrra que Pirro le auia fecha. E para el leuantar las gentes e fazer tal asonada por ella commo Menalao, su tio, fiziera por la reyna Elena, dubdo si se darie a bien o si a al. E non quiso y fazer nada fasta que ouiese consejo de sus dioses. E fue al obispo Macareo e demandole sobrello consejo. E rogole que fuese a sus dioses e, por sus adeuinanças, que le diese consejo qual serie el mejor fecho que el y podrie fazer.

E el obispo fizo sus sacrifiçios a sus dioses e a sus ydolos. E ouo dellos respuesta que Orestes non ouiese cuydado de se asonar, mas que se guisase el muy bien con su conpanna de buenos caualleros a mano; e que touiese ojo al dia en que fiziesen la grand fiesta a Apollo en el tenplo de la ysla Delfos; e que fuese el alli, ca y vernie Pirro; e que lo començase e y aurie derecho del, si omne fuese; e todo quanto quisiese todo lo acabarie si por el non fincase; e que lo fiziese atreuida mientre e que se mostrase y por varon.

E Orestes non oluido la respuesta de sus dioses e de su obispo; e guisose bien,


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asi commo le fue mandado en la suerte. E sobreuino alli el dia de aquella fiesta, e fallo y a Pirro. E Pirro, quando lo vio, metiose en el tenplo, ca se non vio tan guisado commo venia Orestes. E Orestes, quando aquello vio, dio consigo dentro en el tenplo, e fue a el, e matolo y dentro en el santuario commo varon.

E vengo desta guisa su desonrra; e desi cobro su muger, que fuera forçada e lo non fiziera de su grado. E calo la tierra, e non fue asolada nin astragada commo Troya por el fecho de la reyna Elena, e avn que fue por ende astragada toda Greçia. E el salio y por bueno, e sesudo, e temido. E los catorze, e los quinze, e los diez e seys annos del tienpo de Sanson pasaron en estos fechos que dichos auemos.

[DCXLIII.] Del rey Tisameno, e del rey Seusipo, e de los bannos de Costantinopla.

Andados diez e siete annos de Sanson, murio Orestes, rey de Miçenas; e reyno en pos el Tisameno, su fiio. E andados diez e ocho annos del tienpo de Sanson, murio Pelasto, rey de Siçionia. E reyno en pos el Seusipo treynta e dos annos; e fue este el veynte e seys rey de alli. E los dezinueue annos en esto pasaron.

E andados veynte annos del tienpo de Sanson, fueron fechos los primeros bannos de la çibdat de Bizançio, a que dizen agora Costantinopla; e fueron bannos commo de virtud, e muy conplidos, e muy nonbrados. E este anno mismo murio el juez Sanson; e mantouo el juez Sanson el pueblo de Yrrael veynte annos. E murio andados del nasçimiento de Abraan ochoçientos e sesenta annos, e del primero anno del cabdellado de Moysen trezientos e çinquanta e quatro.

E reynauan estonçes estos reyes en sus reynos: Teuteno en Asiria; Seusipo en Siçionia: Demofon en Atenas: Ascanio, fiio de Eneas, en los latinos; e los diapolitas en Egipto.

E agora dexamos aqui la estoria de Sanson, juez de Yrrael, e las de los gentiles del su tienpo. E diremos de Eli, obispo e juez de Yrrael otrosi. E aqui se acaba la estoria de Sanson, juez de Yrrael, e comiença la estoria de Eli obispo.

[DCXLIV.] Aqui se comiença la estoria de Eli, obispo e juez de Yrrael.

Abrahan, asi commo lo auemos ya contado en los libros de Moysen, fizo a Ysac; e Ysac a Jacob; e Jacob en Lia a Leui; e en esta Lia e en Rachel, su muger linda otrosi, e en sus mançebas, Bala e Zelfa, a los otros honze fiios e a Dina, su fiia de Jacob e de Lia. Mas dexamos de dezir agora aqui de los otros, e diremos de Leui. E Leui, fiio de Jacob e de Lia, ouo estos tres fiios: Gerson, e Caach, e Merari. E dexamos aqui los otros, e dezir vos hemos de Caach. E Caach, fiio de Leui, ovo estos dos fiios: Anran e Ysurar. E Anran fizo estos tres: a Moysen, Aaron, e Maria. E fue Maria mayor de dias, Aaron mediano, e Moysen menor. E este Aron, que fue el mayor obispo de Yrrael, ouo otrosi estos quatro fiios: a Eleazar, e Ytamar, e Nadab, e Abiu.

E destos quatro fiios de Aron los dos menores, que fueron Nadab e Abiu, por que pusieron fuego ageno contra el mandado de Dios en el altar de los sacrifiçios quemados -asi commo lo auemos contado en la estoria de Moysen- e le fueron desobedientes de luego que era avn commo en el comienço de la ley, nuestro Sennor otrosi por castigar esa ora en todos los otros de Yrrael las trasgreençias e el quebrantamiento de los sus mandados e sus posturas, enbio fuego del çielo que los quemo alli luego, asi commo lo auemos ya departido ante desto.


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E fincaron los dos hermanos, Eleazar e Ytamar; e mandaron estos dos e vedaron en el obispado con Aaron, su padre, en dias de Aron. E prometiera nuestro Sennor a Aron, si los suyos non buscasen por que, que nunca el mudaria de la su casa a otra el obispado. E pues que murio Aron, finco el obispado en su fiio Eleazar; e despues de Eleazar, Finees, su fiio; e despues de Finees, Abisue, su fiio; e despues de Abisue, Bocci, su fiio; e despues de Bocci, Ozi, su fiio. E desta guisa heredauan en casa de Aron el obispado los fiios en pos los padres. E fue esto de fasta aqui en esta guisa.

E asi acaesçio que en pos este obispo Ozi fue mudado el obispado de Yrrael de la casa de Eleazar a la casa de Ytamar, que venie de Aron otrosi por linna; e ouo el obispado este Eli que deçendie de la casa de Ytamar por linna. Mas es bien que entendades aqui de commo nuestro Sennor Dios que por esto non erro de la su palaura en aver Eli el obispado e dargelo el; ca asi venie por linna derecha de la casa de Aron por Ytamar commo sus cormanos, fiios de Eleazar, por la de Eleazar, ca Dios por todos lo prometio a Aron e juro.

E agora dexamos aqui el linage de Eli obispo, este que auemos dicho, e contar vos emos del su tienpo.

[CDXLV.] Del tiempo del obispo Hely, juez de Israhel.

Este Hely era omne bueno, quanto en si como uinie de omnes buenos. E auiendo ganado el obispado, fizieron le todos los linages iuez de Israel et dieron le el sennorio del alcaldia. Et fue el solo obispo e iuez de toda Israel en un tienpo. Et aquel tienpo que le esto duro fueron quarenta annos. Et del comienço del su obispado e del su iudgado non fallamos otro departimiento en las estorias si non que fue iuez e obispo quarenta annos, et pero el obispado en antes, ca primero fue obispo e despues iuez; e desi que lo touo todo quarenta annos.

Et fue el su comienço destas dignidades e poderes andados del comienço del mundo e de Adam tres mill e ocho cientos e quarenta e cinco annos segunt la cuenta de los ebreos, et segunt los setenta trasladadores tres mill e nueuecientos e setenta e quatro; et de Noe dos mill e ciento e nouenta e quatro otrosi segunt los ebreos, et segunt los setenta trasladadores mill e ochocientos e treynta; et de Abraam ochocientos et sessenta e dos segunt los ebreos, et segunt los setenta trasladadores ochocientos e sessenta; et quando Moysen fue cabdiello de Israel, trezientos e cinquaenta e cinco. Et regnauan este anno estos reyes en sus regnos: Theutheno en Asiria; Seusippo en Siçionia; Demophon en Athenas; et Ascanio, fijo de Eneas de Troya, en Ytalia sobre los latinos, el linage de los diapolitas en Egipto.

Et este obispo Hely, maguer que amas estas dignidades del obispado e del alcaldia ouo aora, huso dellas e egualmente en un tienpo mismo. Departe maestre Pedro, en el capitulo de la razon deste obispo Hely, que pero a Hely non llamaua por estos nonbres obispo e iuez; mas, por que era el obispado mas onrrado, e mayor dignidat, et de mayor poder, e mas sancta cosa que el alcaldia, que husaron todos de llamar le por el obispado e dizien le obispo en todos sus pleytos e razones et non juez.

[DCXLVI.] De la fambre que ouo en tierra de Israel en tiempo del obispo Hely.

Andados cinco annos del iudgado del obispo Hely, touo nuestro Sennor Dios las aguas que non llouio en toda la tierra de los de Israel. E fue tan grande la seca que non cogieron pan, nin fructu, nin otra uianda desse anno. E crescio mucho la fambre en la tierra de guisa que


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los ebreos fueron quexados de fambre mucho ademas; e non pudieron y fincar e ouieron se yr de la tierra muchos dellos. Entre aquellos que se ende yuan fueron se ende un buen omne con su muger e dos sus fijos, que auian en uno, de quien oydredes agora aqui. Et de la sallida destos acaescio despues como uos contaremos agora.

Una muger ouo a passar de Moab, e uenir a tierra de Israel, e casar y. Donde es en la Biblia su estoria della de la sallida de Israel de aquellos quatro omnes buenos, que uos diremos, e de la uenida de aquella muger a Israel, e del su casamiento e su linage. Et pero, por que el fecho de aquella muger fue muy grande e muy noble, dieron los sanctos padres el nonbre de la estoria a ella. Et sabet que maguer que es pequenna esta estoria, que un libro es por si en la Biblia; et dezimos le el libro de Ruth.

Agora contar uos hemos esta estoria como la fallamos contada en la Biblia por el latin, por que acaescio en este tienpo del obispo Hely en linna de los sanctos padres.

[DCXLVII.] De como se fueron de Israel aquellos quatro omnes buenos e se torno Noemj con Ruth.

En los dias deste obispo Hely acaescio que uino grant fambre en la tierra de Israel, assi como uos auemos dicho. Et cerca Bethleem en la tierra de la suerte de Iudas era una puebla a que dizien Euffrata, segunt esparten los esplanadores desta estoria. Et un omne bueno de aquella Euffrata, con la grant angostura de la fambre en que se ueyen, sallio dalli con su muger e dos sus fijos, e fuesse para tierra de Moab a gouernar se e passar aquel tienpo malo. Et aquel omne bueno auie nonbre Elimelech, e su muger Noemi, e el uno de los fijos Maalon, e el otro Cheylon. Et llamalos la Biblia euffrathes e con razon, por que eran naturales de aquella Euffrata don sallieran e se fueran a gouernar.

Et morando ellos todos quatro en tierra de Moab, muriosse esse Elimelech, marido de Noemi; e finco ella con sus dos fijos. Et fallaron alli buena tierra, e yuales alli muy bien. E casaron ellos y otrosi con dos dessas mugeres de los de tierra de Moab. La una dellas auie nonbre Orpha, et con esta casara Cheylon, segunt cuenta Iosepho; et el otra Ruth, con esta casara Maalon. Et duraron alli con ellas ellos e su padre en quanto uisquieron. Et a cabo de los xviii annos, segunt dize Iosepho, muriosse Elimelech; e desi murieron se los fiios amos. E soterraron los alli en Moab. Et la muerte de todos tres fue en muy poquiello tienpo; et finco Noemi sin marido e sin fijos.

Et oyo dezir como ouiera Dios merced de los de Bethleem, e era meiorado el tenporal, e auie ya abondo de pan e de las otras cosas todas en la tierra. Et mouiosse de alli con amas sus nueras por tornar se para su tierra. Et desque fue ya de torno con ellas en el camino e se uinie, mesuro sobre fecho daquellas sus nueras. E ueyendolas tan mesuradas contra ella de non catar ninguna cosa; e dexar su tierra natural e sus parientes e lo suyo por amor della, e asi se uenir con ella a tierra que non sabien e a gente que non connoscien e aun que eran enemigas de su tierra, con amor e piadat que ouo dellas dixo les assi:

«Mis fijas, buenas e muy mesuradas auedes uos seydo contra mi e contra los uuestros maridos otrosi, mios fijos, que son finados. E faga uos Dios por ello mucho bien e mucha mercet; et de uos Dios abenencia, e grant amor, e grant alegria e folgura con los maridos que auedes de auer; e seades poderosas e sennoras de uuestras casas.» En pos esto bendixolas, e besolas, e dixoles: «Asaz me auedes aconpannada fasta aqui. E tengo agora por


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bien que uos tornedes ya daqui para uuestros logares.»

Ellas, quando esto oyeron, fizoseles muy mal en sus coraçones, ca uinien en entencion de yr se con ella de todo en todo. Et con grant duelo della -que sabien que uiniera alli aconpannada con marido e con fijos, e los dexaua todos en Moab muertos e soterrados, e se tornaua sennera; e le fueran ellas sienpre buenas e muy mandadas, e la quisieran e querien bien- finchieronsele los oios de agua, e començaron a llorar e dezir a grandes bozes: «Madre, sennora, contigo queremos yr a tu tierra e a tu gente.» E non se querien tornar nin partir se della.

Et respusoles ella, quando aquello uio, e dixo: «Mias fijas, tornad uos. ¿Por que uenides comigo? Non he yo fijos que uos podades auer de mi daqui adelante por maridos, que es cosa que manda la nuestra ley por leuantar el linage. Et, mis fijas, de los de Moab sodes uos; e tornad uos et yd uos para uuestra tierra. Ca aun que uos quisiesedes esperar de mi fijos para maridos, non es ya guisado - ca lo uno, yo so uiela ya e non en tienpo de casar; lo al, pongo que fuesse para ello, aunque esta noche me enprennasse e pariesse luego, por todo esso tan tarde seria para esperar uos los mios fijos que yo fiziese daqui adelante que, quando ellos fuessen para mugeres, passado auriedes uos otrosi el tienpo de casar, e de dias seriedes ya uos e passadas del tienpo para fazer fijos. Onde uos ruego, mis fijas, que non querades uos tomar aqueste afan comigo, ca la uuestra angostura en que uos ueo acresce a mi mas en la mia en que esto. El poder de Dios uino contra mi. Pues que lo El quiso, non nos quexemos ende e sufframos lo.»

Ellas, quando esto oyeron, començaron llorar mas de cabo e a dar grandes bozes. E dize maestre Pedro en este logar: «Los que esta estoria oydes, parad mientes en lo que estas dos mugeres fazen.» Ca segunt estas razones que con su suegra auien, los de tierra de Moab, maguer gentiles eran, assi lo afirma la estoria e dize que aquella ley auien en los casamientos que los iudios para leuantar los otros el linage de los parientes que sin fijos murien. Et Orpha e Ruth, maguer que amas eran tan affincadas en yr con ella, muy mas lo era Ruth. Et pues que uio Orpha que su suegra tanto lo auie a coraçon que se tornassen, abraçola, e beso la, e espidiosse della, e tornosse para su tierra a Moab. Rut llegosse estonce a su suegra et, pero que aquello ella dizie, non se querie partir della por ninguna manera nin tornar se.

Dixol estonce Noemi: «Fija, tornasse tu cormana Orpha, e uas para su tierra a sus parientes et a sus dioses. Et uete tu con ella otrosi.» Respusol Ruth: «Non me estorues nin me digas por que te dexe e me uaya, ca o quier que tu uayas, yre yo; e o morares, morare yo. El tu pueblo sera mio pueblo, el tu Dios sera mio Dios; et o tu murieres, y quiero yo morir e alli tomar logar por mi sepultura. Et aquello me faga Dios et aquello me de que a ti fasta que uisquieres, ca a mi ni a ti non nos partira al si non la muerte sola. Et merced te pido que comigo daqui adelante nin me porfies nin contiendas en al.»

Quando uio Noemi que tan de uoluntat lo auie Ruth e tan firme mente lo traye puesto en su coraçon de yr se con ella, nin la quiso estoruar nin amonestar mas que se fuesse a los suyos. Dalli adelante se aconpannaron, e sallieron amas en uno, e uinieron se para Bethleem. Et luego que entraron, sono por la cibdad; e dizien las mugeres, que fueran sus uezinas de Noemi e la conoscieran: «Aquesta es la Noemi.» Et Noemi en ebraygo de aquella


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tierra e daquella sazon tanto quiere dezir como fermosa en el lenguaie de Castiella. Onde aquella palabra que los de Bethleem dizien de Noemi, «Aquesta es aquella Noemi,» tanto quiere seer segunt el esponimiento de las estorias como «Aquesta es aquella Noemi que solie seer la muy fermosa que auie ende grant prez.» E esto dizien muchas mugeres de sus uezinas et aun de los uarones.

Et dixoles ella: «Uarones, non me llamedes ya Noemi, que es tanto como aquello que uos dezides fermosa; mas llamat me Mara» -que quiere dezir en el castellano amarga- «por que de mucha amargura me enlleno el Sennor, que es poderoso en todas cosas, ca llena salli de aqui e uazia me torno. Onde ¿por que me llamades Noemi a la que omillo Dios et peno?» Pues tornosse Noemi, como ovestes, con su nuera Ruth de Moab; e uinose de la tierra de su peregrinacion fascas de su sallida de tierra, o sse fuera a gouernar con los annos malos, e uinosse luego para Bethleem. Et entraron y en el tienpo de coger el pan, quando començauan a segar et segauan estonces los ordios.

[DCXLVIII.] De como se razono Ruth con Booz el mando fazer algo en sus miesses.

En aquella sazon auia en Betelen vn cormano de aquel Elimelec, que fuera marido de Noemi, e tio propinco del marido de Ruth. E aquel cormano de Elimelec e tio de Maalon, que fuera fiio de Elimelec e de aquella Noemi, otrosi era omne poderoso e sennor de grandes riquezas; e auie nonbre Boos. E era otrosi este el mayor del linage de aquella suerte; e aquella suerte fue la de Judas. E este resçibio a Noemi e a Ruth. E avn diz, commo auedes oydo, que era en tienpo de mieses e de coger pan; e segauan ya por toda aquella tierra.

E dixo Ruth de Maab a su suegra Noemi: «Madre, vos veedes commo es agora el tienpo quando se trabajan todos los omnes de coger pan para todo el anno. E sy vos quisiesedes e me lo vos mandasedes, yria yo o siegan do fallase sennor de la mies, que fuese omne bueno e de piedat, que me dexase andar en su restrojo. Cogeria de las espigas que fincasen a los segadores e faria pan donde comiesemos.» E respuso Noemi: «Yd, mi fiia.»

E ella fue. E asi acaesçio, e lo guiso Dios, que vino a vn restrojo que era de aquel Boos que segauan estonçes. E entro e començo a coger de las espigas que fincauan a los segadores por el restrojo. E non estaua y esa ora Boos; e el que andaua sobre los mesegueros pregunto a Ruth que donde era. E dixole ella toda la razon commo era de Maab e viniera alli con Noemi. E dexola espigar.

E en todo esto a poca de pieça vino Boos, e dixo a los mesegueros: «¡Dios vos salue!» E respusieronle ellos: «¡Dios te bendiga!» E desi preguntoles que que auian labrado. E cato por el restrojo e vio a Ruth; e demando al mançebo que andaua sobre los obreros: «¿Quien es esta mançebilla?» E respusole el: «Esta es la de Maab, la que vino con Noemi de tierra de los moabitas. E rogonos que le dexasemos coger de las espigas que fincauan tras los segadores, e que las andarie cogiendo en pos ellos. E de mannana fasta agora ha estado aqui.»

E menbrose estonçes Boos del marido de Ruth e de Noemi; e dixo a aquel que andaua sobre los mesegueros que bien auia fecho en que la non echara de alli e la y dexara andar. E sobresto mando que asi lo fiziese de alli adelante toda via, e que la dexase tomar de las espigas por do ella quisiese, e avn que le diese de la mies, e que castigase a los mesegueros que nin-


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guno non le fiziese pesar nin gelo dixese. E fablo aquel ora, e gradeçiole mucho el amor que auie con la suegra e lo que le venie emiente de su marido, e prometiole mucho amor por ello.

E dixole asi: «Fiia, non quiero que de aqui adelante vayas tu a espigar a mies agena nin que vayas de aqui a otro lugar, que, loado a Dios, asaz he yo dello. Mas quiero que andes con las mis ninnas e con los mis mesegueros toda via. E do fueren ellos, ve tu; ca yo les mande ya que ninguno non te diga mal, mas todos te fagan lo que te plega. E si por ventura sed ouieres, ve alli do esta el sarzano de los mios omnes, e beue de lo que y fallares que ellos beuen.»

E quando esto oyo Ruth, dexose caer sobre su faz escontra el, e començolo a orar, e dixole asi: «¿Donde me vino este bien tan grande, e me faze Dios esta merçed que yo fallase tamanna graçia en ty que dennases tu conosçer a mi que so muger peregrina de agena tierra?» Respondiole aquella ora Boos e dixole: «Dicho me an quanto amor e seruiçio tu as fecho a tu suegra en dias de tu marido, mio cormano, e avn despues, e commo dexeste tus parientes e tu tierra do naçiste e veniste a pueblo que non conosçies. E nuestro Sennor Dios te galardone por ello este fecho tan bueno que tu feziste; e te faga por ello mucha merçed el a quien tu veniste e so cuyas alas veniste.»

E respusole ella: «Mio sennor, en todo eso dizes tu bien e merçed; mas mucho so alegre e me tengo por de buena ventura por que asi falle la tu graçia, ca me consolaste e fablasteme segunt el coraçon de mi, tu siruienta, que non semejo a vna de las tus ninnas.» E respusole Boos e dixo: «Mando que quando fuere ora de comer, que vengas aca e que comas con estos mis segadores. E moja en vinagre los comeres que tu comieres.»

E Ruth fizo commo le mando Boos. E quando fue ora de benir los segadores a comer e comien, vino ella e asentose çerca dellos. E comien polienta; e aquella polienta llama Josefo alfeta. E Ruth llego della e condeso para su suegra; e a que dize Josefo e maestre Pedro, que de lo al comio con ellos e fartose. E desque esto ouo fecho, leuantose a coger de las espigas commo fazia antes.

E llamo estonçes a los segadores Boos, e a su omne que andaua sobrellos, e dixoles: «Catad que non digades mal ninguno a aquella muger por espigar aqui, que vino de Maab con Noemi. Mas mandouos que le dexedes a sabiendas de la mies a lugares, e que fagades caedizos de los manojos de las manos, e que dexedes de las gauillas donde las cogierdes por que las pueda ella coger mas sin verguença. E avn mandouos mas: que si conbusco quisiere segar que lieue, que non gelo deuededes nin gelo estoruedes.»

E cogio Ruth aquel dia todo por aquel restrojo e por aquella mies de Boos espigas e mies quanta quiso. E a ora de bisperas, quando era ya tienpo de tornarse a casa, majo con vna vara la mies que auia allegada e alinpiola. E fallo y de ordio linpio llena vna medida, que oystes ya, a que llamauan en ebrayco ephi; e es tanto commo tres moyos de los nuestros que fazen seys fanegas de las de Espanna. E desi tomo Ruth su çiuera, e vinose para su suegra a la çibdat, e mostrole lo que auia cogido aquel dia. E despues saco lo que condesara de lo que comiera con los mesegueros de Boos en la mies e diogelo.

E la suegra, quando esto vio, preguntole e dixole: «Fiia, ¿do andudiste oy e do feziste esto? E ¡bendito sea quien te apiado e ouo merçed de ty!» E dixole estonçes Ruth do labrara, e en cuya mies cogiera aquello, e el nonbre del duenno della. E contole commo se razonaran amos


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en vno, e todo lo que le conteçiera con el, e commo le fuera. E quando Noemi oyo que en la mies de Boos andudiera, e aquellas razones ouieran el e ella, e tan bien le fuera con el, plogole mucho, e alabo por ello a su nuera, e bendixola.

E desi respusole asi en la razon de Boos: «¡Bendito sea el que el amor que auie con los biuos que lo guardo a los muertos!» E desi dixole: «Nuestro propinco es aquel omne.» E desi dixo Ruth: «Pues, avn mas me mando que en quanto durase el pan coger, que sienpre fuese a las sus mieses, e andudiese con los mesegueros, e cogiese quanto pudiese traer.» E dixole esa ora Noemi: «Mi fiia, dixolo muy bien, e faze nos y merçed e en cabo commo deue. E el a mançebas e ninnas que para su vestir, e su peynar, e sus cosillas van de su casa a fazer pan con sus mesegueros. E muy mejor es que vayas tu con aquellas sus ninnas, e yras bien aconpannada e faras algo, que non yr sola a mieses agenas do te sosannen, o te digan mal, e te echen de sus restrojos.»

E castigola muy bien de todo lo al: commo andudiese sienpre en todos sus fechos muy mansa, e muy onesta, e sin toda garridençia; e se mostrase en todos sus fechos e dichos por de muy buenas costunbres si consejo queria aver en aquella tierra. E Ruth fizolo commo la suegra le mando, e avn mas ensennada miente en quanto ella pudo y annader. E llegose a las mançebas de Boos e sienpre andudo con ellas; e fizo pan fasta que todos los ordios e los trigos fueron acarreados a las eras, e trillados, e de alinpiar.

[DCXLIX.] De commo se echo Ruth a pies de Boos en la era e de commo fizo el contra ella.

Despues que se torno Ruth a su suegra Noemi e le conto todo el algo que Boos le fazia, commo auedes oydo, dize Josefo que penso estonçes Noemi sobrello commo podrie ser que guisase ella por que casase Boos con Ruth; que touo que serie bien e pro sy Boos la ouiese por muger, demas que lo mandaua la ley por la linna del linage.

E dize maestre Pedro sobresta razon que auien por costunbre estonçes en Yrrael del sennor de casa en cabo de sus eras, quando acabaua de coger sus panes, de fazer grand comer para sy, e su conpanna toda, e a sus mesegueros. E albergaua el en su era el dia que aquella fiesta les fazie, e guardauase esa noche de llegar se a muger. E dize Josefo que eso mismo fazien al tresquilar de las ouejas quando las acabauan de tresquilar. E de las vendimias departe maestre Pedro que sy lo fazien asi o si non, que el que lo non fallo escrito, nin nos otrosi.

E commo eran ya estonçes en cabo del pan coger, Boos segunt su costunbre, que auien los ebreos commo oystes, fizo grand comer a su conpanna e a sus segadores, commo auie grand algo e era muy rico. E todos, chicos e grandes, ouieron y grand abondo de quanto quisieron e avn demas.

E Noemi, commo sabie esta costunbre e la manera de los casamientos, e veye a Ruth tan buena e syn toda trauesura e garridençia, e era muy pagada della, dixole asi: «Mi fiia, quiero te yo buscar folgura e catar commo sea bien de ty. Este Boos que tu vees, con cuyas moças andas en las mieses, nuestro propinco es. E esta noche ha de alinpiar su parua de ordio que tiene muy grande trillada; e alli acaba su era por oganno. E segunt la costunbre de nuestra gente, faze esta noche grand çena a toda su conpanna, e a sus obreros, e a sus mesegueros.

»E fiia, nos auemos ley que quando alguna enbiuda de omne de nuestra ley, a ella de yr e demandar al pariente mas propinco del marido que la tome por muger, o yr e meter se le so el manto que la tome de todo en todo. E pues mas pro-


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pinco non ay, tengo por bien que te laues, e te guises, e te vistas mejor e te pares la mas apuesta miente que pudieres. E ve e metete en el era con los otros, mas ascondete de guisa que te non vea el; e asi esta ascondida fasta que aya comido e beuido.

»E con el alegria de su era e de su conpanna, que vera toda aderredor de sy, beuera bien. E quando se fuere a echar a dormir, cata do se echa e para bien mientes que non yerres el lugar. E desque vieres que duerme, ven mansa mientre, commo lo tu sabras fazer, e alça la ropa. E desque el yoguiere cobierto, echate a sus pies e alli estaras queda. E quando despertare e te y fallare, el te dira commo as de fazer.»

E cuenta Josefo que en este lugar que, commo quier que Ruth lo quisiese de su voluntad, non touo por bien de salir de mandado a su suegra e non fazer synon lo que le ella mandaua. E respusole segunt es en la Briuia: «Madre sennora, fare que quier que me mandares.» E cuenta otrosi maestre Pedro que lo fizo todo segunt que lo ella mando, e que otrosi contesçio a Ruth con Boos commo le dixera la suegra.

E echose ella çerca de vna façina. E desque se echaron los otros por el era e yazian ya todos aquedados e durmiendo, leuantose ella, e fue a el a escuso, e fallolo commo yazia durmiendo; e diz Josefo que auie muy grand suenno. E alço ella la ropa e echose a sus pies. E quando fue a media noche, desperto el e fue conturbado en su coraçon, ca tento con los pies e entendio lo que era.

E desque vio commo era muger que le yazie a los pies, preguntole su boz baxa: «¿Quien eres?» E respusole ella: «Yo, Ruth, tu siruienta. E tiende tu manto sobre tu siruienta, ca propinco eres.» E dixole el: «Fiia, bendita eres del Sennor. E sobreste e vençiste la primera misericordia por la postrimera, e feziste asi que non seguiste mançebos pobres nin ricos. Onde non ayas miedo, ca te fare yo que quier que dixeres; por que sabe oy todo el pueblo, que mora de dentro de las puertas desta mi çibdat, que muger eres tu de virtud.

»E yo non niego que non so yo tu propinco, mas pero otro ay que es mas propinco que yo. E en estas fiestas tales que fazemos a nuestras eras toda via nos avemos a guardar, e fazer buena vida e casta de nos, e non llegar a muger ninguna. E tu, finca esta noche aqui. E mannana, si te quisiere tomar aquel que yo digo que es mas propinco, sera bien; e si te aquel non quisiere, tomar te he yo sin dubda, ca viue el Sennor. E duerme agora sobresto fasta la mannana.» E ella fue le bien mandada, e durmio a sus pies del mientra duro la noche.

E a la mannana leuantose Boos ante que los omnes se leuantasen a labrar nin se pudiesen avn conosçer ante el escuro de la noche, e dixo a Ruth: «Guarda que non sepa ninguno que aca veniste. E tiende bien ese manto que cubres, e tenle bien con amas las manos para lo que yo fiziere.» E castigauala commo a moça. E tendio ella el manto e estendiolo bien a toda parte. E midiole el seys moyos de ordio, quanto asmo que podria ella leuar, e echo gelo en el manto, e enbiola. E vinose con ello para su suegra a la çibdat.

E la suegra, quando la vio, preguntole: «¿Que feziste fija?» E ella contole todo lo que le auie conteçido e por lo que auie pasado con Boos por sus palauras e en su fecho: «E demas diome estos moyos de ordio que troxiese, e dixome: 'Non quiero que te tornes mano vazia a tu suegra.' E lo que me dio, felo aqui.» E quando Noemi vio esto, plogole mucho dello; e dixo a Ruth: «Fiia, sufrete tu agora e espera fasta que veamos que cabo aura


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esta cosa, ca aquel omne bueno non quedara fasta que cunpla lo que a dicho.»

E cuenta aqui Josefo que se aseguraron e esperaron que Boos pensaria dellas de alli adelante, asi commo lo fizo segunt oyredes en las razones que vienen adelante en pos estas.

[DCL.] De commo libro Boos el casamiento de Ruth e caso con ella.

Boos entro de su era a la villa; e dize Josefo en este lugar que bien a medio dia. E cuenta la Briuia que vino a la puerta de la villa, do se ayuntauan los omnes a librar sus pleytos, e asentose alli e estouo con los juezes esperando que pasarie aquel de quien el dixera a Ruth que era mas propinco de su marido que el. E acaesçio que paso por y a poca de ora; e llamolo Boos por su nonbre e dixole: «Sey aqui vn poco.» E el vino, e asentose, e estouo con ellos. E tomo estonçes Boos nueue omnes buenos de los mas ançianos de la çibdat, e aduxolos alli, e dixoles: «Seed aqui conusco e oyredes vn poco.»

E desi dixo a aquel propinco: «Noemi, nuestra cunnada que era yda a tierra de Maab e se torno agora, vende la parte del canpo de nuestro cormano Elimelec. E quise que lo sopieses tu e por ende te lo digo ante todos aquestos que son aqui, que son los mayorales omnes e mas ançianos de todo mio pueblo, por que si quieres eredar aquella tierra por razon de propinco, que la conpres e que la eredes; o si te non plaze dello, que me lo digas por que sepa yo commo deua fazer, ca non ay otro propinco ninguno synon tu que eres el propinco e yo que so el segundo.»

E respusole e dixole: «Yo la conprare aquella tierra.» E dixole aquella ora Boos, segunt cuenta Josefo e maestre Pedro: «Pues, non te conviene menbrar te de la meytad sola de las leyes, mas de todas. Onde vengate emiente que pues que conprares el canpo de mano de aquella muger, cuenta que deues tomar por muger a Ruth de Maab que fue muger de Maalon, nuestro cormano que es finado, por que leuantes el nonbre de tu propinco en su heredat.»

E respusole esa ora aquel omne ebreo: «Yo me parto dende del derecho que yo he por razon de propinco, ca non es derecho que yo desfaga el linage de mi conpanna e de mi muger con quien so, nin lo deuo fazer. E quiero que tu ayas el mio preuillejo en esto. E aqui te lo digo e te lo manifiesto por ante este conçejo que lo quiero de grado, e suelto te lo, e otorgotelo que tu lo ayas.» E Boos fizo dello testigos de aquellos buenos omnes que seyen alli.

E auie estonçes tal costunbre en el pueblo de Yrrael, bien de antiguo entre los propincos, que quando alguno se partie de su derecho e lo daua a otro e por que fuese firme e estable aquel otorgamiento, que soluie su çapato aquel que daua su derecho al otro. E descalçaualo e daualo a aquel que daua su derecho. E esto auie por testimonio de aquel paramiento en el pueblo de Yrrael. Onde dixo estonçes Boos a aquel su propinco, segunt aquella su costunbre: «Pues, tuellete el çapato.» E el tollioselo luego.

Pero cuenta Josefo que Boos, pues que testiguo aquello con los viejos, que mando a la muger que le soluiese ella aquello que calçaua aquel que daua su derecho a Boos, e que lo descalçase; ca aquello era su ley que ella lo fiziese. E dize otrosi Josefo alli en el onzeno capitulo del quinto libro, do cuenta el esta estoria, que la muger repoyada despues que auie descalçado al repoyador, que le escupie alli en el rostro; e que asi lo fizo Ruth alli a aquel que la repoyaua, ca tal era la ley de los ebreos e avn de los de Maab donde ella venie; e ella, por que era buena e por conplir la


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ley, pues que gelo mandauan, que lo fizo asi.

E sobresta razon deste descalçar departen otros e dizen que quando el uaron repoyaua a la muger, que se descalçaua el, e a las vezes le descalçaua la muger, e a las vezes aquel que la resçibie por muger; mas por qual quier manera que se fiziese, que por denuesto fuese del repoyo fecho contra ley, que sienpre dezien a la casa de aquel que lo fazia la casa del descalço. E despues que el propinco fue descalço, semejo que Boos que lo auie por coraçon e que querie firmar el pleyto.

E dixo a los mas ançianos e a todo el pueblo que estaua ay: «Vos sodes oy testigos que yo heredo quantas cosas fueron de Elimelec, e de Cheylon e de Maalon, sus fiios. E damelo Noemi, que fue muger de Elimelec e madre de Cheylon e de Maalon, e commo so casado con Ruth de Maab, que fue muger de Maalon, mio cormano que fino alla, por que cobre yo el nonbre del finado en su heredat e que el su nonbre non sea desfecho de su conpanna, e de sus hermanos, e de su pueblo. E sodes me vos testigos desto.» E respusole todo el pueblo e los omnes buenos viejos que estauan a la puerta: «Nos te somos testigos desto. E faga Dios a esta muger commo a Rachel e a Lia, que fizieron la casa de Yrrael, que sea ella enxenplo de uirtud en Euffrata e avra nonbre onrrado en Betelen. E sea esta muger la tu casa del linage que Dios te diere commo fue la casa de Fares, que pario Tamar a Judas.»

E tomo estonçes Boos a Ruth, e leuosela, e casose con ella. E despues desto a cabo de vn anno, segund dize Josefo, dioles Dios vn fiio en vno. E dixeron estonçes sus vezinas a Noemi: «Bendito sea Dios que quiso que non fallesçiese eredero de la tu conpanna e fuese llamado el su nonbre en Yrrael. E ayas tu quien conorte en esta vida la tu alma, e nodrezca e mantenga la tu vegez, ca a tu muerte naçio quien te ame. E es este para ty mucho mejor que sy ouiesses tu siete fiios tuyos.»

E tomo estonçes Noemi el ninnuelo con muy grand sabor que ouo con el. E metiolo en su seno, e començo a pensar del e fazer le commo madre, e ama, e commo aya. E llegaronse luego las mugeres, sus vezinas, e alegraronse por ello. E dixeron vnas a otras: «Fiio nasçio a Noemi e pusieronle nonbre Obech.» E departe Josefo que Obech en ebrayco tanto quiere mostrar commo siruiente en el lenguage de Castilla; e Noemi por fermosa, commo auedes oydo en esta estoria. Onde segunt esto tanto quiere dezir esta razon «Fiio nasçio a Noemi e dixeronle Obech» commo «Fiio nasçio a la fermosa que sera su siruiente.»

E este Obech fue padre de Ysay, padre del rey Dauid. E son estas las generaçiones de Fares, fiio de Judas, fiio de Yrrael: Fares fizo a Esron; e Esron a Aran; e Aran a Aminadab; e Ammadab a Naason; e Naason a Salmon; e Salmon a Boos; Boos a Obech; e Obech a Ysay; e Ysay a Dauid, que fue el primero rey de Yrrael e que dexo el reynado a sus fijos, que les duro por veynte e vna generaçion que se fizo luengo tienpo, de quien vino por linna derecha Santa Maria, madre e sienpre virgen, de la que nasçio e encarno nuestro Sennor Ihesu Christo, que es Dios e omne.


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AQUI SE COMIENÇA EL PRIMERO LIBRO DE LOS REYES

PROLOGO

Costunbre fue de los sabios, en sus libros que fazien, de poner en los comienços dellos vnas razones non luengas con que muestran en pocas palauras por que fazen aquella obra e de que materia fablan en todo el libro. E a estas escrituras pequennas de los comienços de los libros llamados prologos.

E este nonbre prologo es conpuesto de dos palauras griegas: la vna, protos, que dizen los griegos por lo que el castellano dize primero; la otra, logos, que es en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo sermon. Onde esta palaura sola, prologo, tanto quiere dezir commo el primero sermon del libro con la primera razon, o razon puesta delante de toda la materia de lo al que y ha a fablar el sabio, e por do se entienda todo lo que viene despues. E por esta razon siguen las otras palauras todas que estan en aquello a que llamamos prologo. E segunt la razon que y viene cuenta en el comienço del libro a que dezimos Conpoto, que fabla de las cuentas e de las fiestas de la ygleja, que prologo es razon que faze aperçebidos los coraçones de los que lo oyen para entender mas ligera mente e mejor las razones que estan por todo el libro.

E Sant Geronimo en el libro que fizo de la Briuia de ebrayco en latin puso, commo fizieron los otros sabios, su prologo en el comienço destos libros de los Reyes. E este prologo es tal que dize el, e todos los que las razones de la Briuia esponen, que pertenesçe a estos libros e avn que conviene a toda la otra materia de la Briuia. E desque lo oyeredes, bien entenderedes que entre los prologos de muchos libros que Geronimo traslado e ayunto en la Briuia, que este prologo de los libros de los Reyes es el que mas espaladina e muestra todo el fecho de los veynte e quatro libros del Viejo Testamento.

Del prologo de Sant Geronimo sobre los quatro libros de los Reyes que tannen a todos los otros libros del Viejo Testamento.

Cuenta Geronimo en este prologo que vynte e dos letras an los ebreos por que escriuen. E diz que esto se prueua por el lenguage de los de Siria e por el de los caldeos, que se semejan con el ebrayco en todo lo mas; ca los caldeos e los de Siria otrosi escriuen por veynte e dos letras que an ese mismo sueno que las de los ebreos, sinon que son departidas las figuras de las vnas e de las otras. E los samaritanos otrosi escriuen los çinco libros de Moysen con otras tantas letras departidas por sus figuras e por sus entendimientos que muestran.

Pero dize alli Geronimo que çierta cosa es que Esdras -que era notario, e sennor, e mantenedor de la ley- que despues que Gerusalen fue presa, e desi cobrada, e el tenplo acabado en tienpo de Zorobabel, que fallo el otras letras de que vsan agora los ebreos, maguer que las figuras de las letras de los samaritanos e de


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los ebreos fueron vnas fasta aquel tienpo. Otrosi dize que en el libro Numero de Moysen que por esa misma cuenta es contado e mostrado el auer de los leuitas e de los saçerdotes, pero que es esto fecho en otra figura e demuestra al.

E son dobladas en el ebrayco estas çinco letras: calef, men, nun, fe, sade; ca fallaredes que de otra manera escriuen los ebreos por ellas los comienços de las palauras, e de otra los medios, e de otra los cabos. E muchos por esta razon tienen por doblados estos çinco libros: el de Samuel; el de Malachin, que es el de los Reyes; e el de Benjamin, que es libro Paralipomenon, de que diremos adelante que quiere dezir este nonbre Paralipomenon e otros que vienen y; e el libro de Esdras; e el de Geremias con el Cinot, que son los Lloros de Geremias.

Onde asi commo son veynte e dos las letras por que escriuen en ebrayco todo quanto y pueden fablar, e se conprende por y e se cunple toda la fabla del omne, otrosi diz que ay por cuenta veynte e dos libros. E al primero destos veynte e dos libros llaman en el ebrayco Bresit. E es este al que nos dezimos Genesis, que quiere mostrar en el nuestro lenguage tanto commo libro de naturas, commo es ya departido, por que fabla Moysen en el del criamiento del çielo, e de la tierra, e de las naturas de las otras criaturas. E al segundo libro dizen ellos Elesmot, e nos Exodo. E al terçero llaman ellos Vagetra, e nos Leuitico. E al quarto llaman ellos Vegidiber, e nos Numero; e al quinto Aldarin, e nos Deuteronomio. E de todos estos nonbres es ya departido en sus libros que quiere dezir. E estos son los çinco libros de Moysen a que dizen los judios Torat, que quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo ley.

E otrosi fazen otra orden segunda de las razones de las profetas por sus libros, e comiençanla en Josue, fiio de Nun. E despues deste ponen el libro de los Juezes, e llamanle en el ebrayco Sofin. E en este libro de los Juezes meten el libro de Ruth por el fecho desa estoria, que conteçio en el tienpo de los juezes. E el terçero destos veynte e dos libros es el de Samuel; e dezimos le nos el primero e el segundo de los Reyes. E el quarto ha nonbre Malachin; e este nonbre Malachin es el terçero e el quarto libro de los quatro de los Reyes. E el quinto es el libro de Ysayas; e el sesto, el de Geremias; e el sestimo, el de Ezechiel; e el otauo, el de los doze profetas. E dizen le en ebrayco Tareasra, de quien departiremos adelante en su lugar que quiere dezir avn.

E despues desto fizieron otra orden terçera en los libros por sus razones; e asi lo departe Geronimo. E a los libros desta tercera orden llamaron agiografos, que quiere dezir tanto commo escritura de Dios, por que fabla en ellos sennalada miente de Dios, segunt que es ya departido en el prologo del libro de Josue. E deximos en aquel prologo de Josue algunas palauras destos desponimientos deste prologo de los libros de los Reyes commo las fallamos dichas de los santos padres e de los otros sabios. E fazemos lo por que non se pueden escusar aqui nin alla, mas aqui son mas e alla menos.

E el primero destos libros agiografos es el de Job; e el segundo, el de Dauid. E este partieron en çinco libros; e es el Salterio que se parte en çinco partes. E el terçero es el primero de Salamon en que ay tres libros; e son estos los Proberuios. E dizen le en el ebrayco Masloth; e de otra guisa le dezimos nos en el latin Parabolas, e quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo semejanças. E al quarto dizen los ebreos Cohelet; e es el que nos llamamos Eclesiastes. E el quinto,


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Sirasirin: e es este al que nos dezimos Cantica Canticorun. E Cantica Canticorun quiere dezir tanto commo Alabança de las alabanças o Cantares de los cantares.

E el sesto Daniel, e el setimo de Benjamin: que son los dos libros de Paralipomenon, commo es dicho. E Paralipomenon es nonbre fecho de palauras griegas, e quiere dezir en el nuestro lenguage tanto commo palauras de los dias. E podemos las llamar, segunt Geronimo, mas con razon libros de los tienpos de toda la estoria de la diuinidat, por que fabla sennalada miente dellos mas que de ninguna otra razon. E el ochauo es el libro de Esdras, en que ha otrosi dos libros tan bien en el griego commo en el latin; e el noueno, el de Ester.

E desta guisa son veynte e dos libros del Viejo Testamento: los çinco de Moysen, e ocho de los profetas, e nueue de los agiografos, que fablan todo de Dios. Pero muchos meten y el libro de Ruth e el Cinot, que son los Lloros de Geremias; e entrellos los cuentan por sendos libros por si cada vno dellos. E dizen por esta razon algunos que los libros de la vieja ley son veynte e quatro con estos dos. E por estos da Geronimo otrosi por enxienplo en el libro a que llaman Apocaliusa que son veynte e quatro aquellos a que llamamos seruores, que aoran el cordero e le ofreçen sus coronas con las cabeças baxas a tierra, estando delante las quatro animalias que son llenas de ojos delante e de tras. E esto quiere mostrar tanto commo que catan lo que es pasado e lo que ha de venir; e que llaman sienpre -que nunca quedan de llamar- santo, santo, santo, el Sennor Dios, poderoso en todas cosas: el que era, e el que es, e el que ha de venir.

E dize asi Geronimo este prologo destas escrituras que tal es commo comienço de yelmos, e que conviene a todos los libros que son tornados de ebrayco en latin por que sepamos que, qual quier otro libro que fuera de la cuenta destos, es que le deuemos tener por apocrifo. Onde el libro de Salamon que a nonbre el libro de Sapiençia, e el libro de Ihesu fiio de Sirat, e el de Judit, e el de Tobias, e el libro a que dezimos Pastor, que non son puestos nin fallados en el canon -e esto es en la regla de los otros veynte e quatro- e por apocrifos son juzgados segunt esto.

E el primero de los Macabeos otrosi dize Geronimo que fallo el en el ebrayco, e el segundo en el griego. E muestra que se puede esto prouar por la manera misma del fablar, ca en la fabla semeja a la manera del griego. E por que suele ser costunbre de la maldat de los omnes de reprender sienpre e dezir mal del que dize bien, pues que lo ellos non saben dezir o avn que lo sepan, e conpone aquel alguna buena obra de alguna estoria o de algunt buen saber, ouo miedo Geronimo que asi farien a el en este traslado que fazie de ebrayco en latin. E ruega a sus ayudas que le defiendan de los maldignos, e dize asi:

«Pues que asi es desta razon de los libros, commo he contado, ruego a ti o que quier que fueres que estos libros leyeres que non tengas nin asmes que esta labor del mio lazerio nin esta mi obra que reprendimiento es de los antiguos, mas que es cosa en que tenemos que fazemos seruiçio a Dios de aquello poco que sabemos commo gelo fazen grande los que mucho saben.»

[I.] De Elcana e de sus mugeres, Ana e Fennena, e del tienpo en que fueron.

Andados diez e seys annos del tienpo del obispo Heli, juez de Yrrael, quando andauan los annos del comienço del mundo e de Adan en tres mill e sete-


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çientos e çinquanta e ocho segunt la cuenta de los judios, e en quatro mill e çiento e nouenta e seys segunt los setenta trasladadores, reynaua el rey Teuteno en Asiria, e Zeusipo en Siçionia, e Oyxites en Atenas, e Siluio, fiio de Ascanio fiio de Eneas de Troya, en Ytalia sobre los latinos, e los del linage de diapolitas en Egipto.

E en dias de aquel Heli -de quien deximos en el cabo del libro de los Juezes e en el comienço del de Ruth que fuera el mismo obispo e juez en vna sazon en Yrrael despues de Sanson- era vn muy buen varon, e muy derechero, e de Dios en vna çibdat que yazie en el monte Sofin en tierra de Promision en la suerte de los del linage de Efrayme. E dezienle a aquella çibdat vnos de vna guisa e otros de otra.

E la estoria de la Briuia la llama en el comienço del primero libro de los Reyes Ramatayn; e el euangelista Marcos le dize en el Euangelio Arimathia; e Josefo la nonbra Ramate. E departe maestre Pedro deste nonbre Sofin que tanto es en el ebrayco commo ataleamiento en el nuestro lenguage de Castilla. Onde dize que Ramatayn es la çibdat e Sofin ataleamiento, donde Ramatayn Sofin tanto quiere dezir commo çibdat de ataleamiento, por que es asentada en aquel monte tan alta que toda la tierra de aderredor an a ojo della e de muy aluenne.

E aquel buen omne, que deximos de aquella çibdat de Ramatayn, auie nonbre Elcana; e fue fiio de Geroboan, fiio de Eliud, fiio de Tau, fiio de Suph. E venie del linage de Leui e era dezinueue del; e deçendie del por la linna de Caach, e de Ysuar, e de Core, segunt cuenta la estoria de maestre Pedro. Onde paresçe por esta razon que del linage de Aron fiio de Leui fue, segunt el padre; mas segunt la madre, dize otrosi maestre Pedro que del linage de Judas venie, donde vinieron los reyes despues.

E cuenta otrosi maestre Pedro e departe asi: que este buen varon Elcana que por todo esto que non es contado aqui por aronita, fascas por de los de Aron, mas de los de Judas; e que por esto le llama la estoria de la Briuia efrateo, que quiere dezir tanto commo de Betelen, que es en la suerte de los del linage de Judas. Onde auredes adelante que por esta razon de parentesco puso Samuel despues desto a vno de sus fiios por juez en Betelen entre sus parientes. E este Elcana ouo dos mugeres, e dezien a la vna Ana, e a la otra Fennena. E auie Elcana sus fiios en Fennena, mas en Ana non ninguno ca era mannera; pero amaua el mucho mas a Ana que non a Fennena.

E auie estonçes el pueblo de Yrrael por ley de ayuntarse todos en tienpos sennalados del anno a la tienda del testamento a fazer y sus oraçiones, e sus sacrifiçios, e sus ofrendas a Dios. E la tienda era asentada en vn lugar a que llamauan estonçes Silo exercituun, que quiere dezir tanto commo çibdat o lugar de las huestes, por la hueste de los de Yrrael que se asento alli de morada quando entraron la tierra primero e fincaron y la tienda del santuario por mandado de Dios. E esta es la çibdat a que agora llamamos Gerusalen.

[II.] Del lloro de Ana e del conorte de Elcana, su marido.

Elcana vinie en los dias estableçidos, commo mandaua su ley, e subie a Gerusalen para aorar a Dios e fazer le sus sacrifiçios en la tienda commo la otra gente de los ebreos. E auie aquel Heli, saçerdote e juez de Yrrael estonçes, dos fiios que auien nonbre: el vno Ofni, e el otro Finees. E era ya Finees otrosi saçerdote de Dios commo su padre. E estauan alli estonçes en la tienda amos hermanos.

E quando vino el dia de la fiesta de fazer el sacrifiçio, fizo Elcana el suyo; e


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partiolo e dio a Fennena, su muger, e a todos sus fiios e a sus fiias sus partes, a cada vno la suya. E dio a Ana vna parte sola, commo vna persona, e non mas. E las partes de Fennena e de sus fiios faziense muchas ayuntandolas todas en vno, e la de Ana muy poco, ca non mas de la suya sola. E cuenta la estoria que se paro estonçes triste Elcana por ello por que amaua mucho a Ana.

E desta tristeza de Elcana departen vnos que lo fizo por que vistiera a sus mugeres e a sus fiios de nueuo alli por la fiesta, e diera a todos sendos pares de pannos. E lo de Fennena e de sus fiios e sus fiias era mucho, e lo de Ana poco. Otrosi dizen que por las partidas de los sacrifiçios lo fizo, que partien los saçerdotes entre los que los ofreçien e dauan a cada vno la suya commo cosa santa; e la de Ana non fue mas de vna sola, commo es ya dicho. E en esta razon acuerdan todos los mas que en esto departen.

E Fennena por los fiios que auie faziese loçana. E por que veye que el marido amaua mas a Ana por que era mannera, auie enbidia dello, e apremiauala en lo que podia, e maltrayala tanto que la denostaua, e llamauala mannera e que Dios le tolliera natura de aver fiio; e todo esto le dezie por denuesto. E desta guisa maltraxo sienpre Fennena a Ana, e la fazie ensannar cada anno que a Gerusalen venien a la tienda de Dios a fazer sus sacrifiçios e sus oraçiones. E Ana otrosi, quando cataua a Fennena e le veye conpanna de fiios e de fiias aderredor, e oye aquellos maltraemientos que le dezie, teniese por quebrantada de muchas guisas.

E asi acaesçio vna vez que seyendo a comer en aquellos sacrifiçios, comien todos e ella non; e començo a llorar muy graue mente e non por el non comer, nin avn tanto por lo que la maltraye Fennena, commo por que era mannera, e non fazie fiios, e seye sola. E el marido violo e pesole mucho. E preguntole por que lloraua, e dixole asi que donde le venie aquel pesar al coraçon. E aqui departen los esponedores desta razon -que por que semeja en las palauras que dize la estoria de la Briuia- que lo entendie Elcana que por que se veye mannera e sennera sin fiios, lo fazie Ana aquello, maguer que lo el preguntaua, ca le dixo adelante asi:«¿Non te so yo mejor que diez fiios si los ouieses, pues que tanto te amo?»

E cuenta Josefo sobresto que la començo a conortar e a dezir le muchas palauras buenas e de solaz, e que non le podie el dar fiios pues que Dios non querie; mas que non diese nada por ello, nin fuese triste por ende, nin llorase, ca el le farie sienpre todas las onrras que buena duenna meresçie aver. E Ana, quando oyo tan buenas palauras commo su marido le dezie, conortose mas e dexo de llorar; e comio e beuio de los sacrifiçios en la tienda, mas non por que se le tolliese del coraçon la tristeza e el pesar que auie de lo que non fazie fiios e se veye sola.

[III.] De la oracion de Ana e de commo ouo fiio.

Auien estonçes por costunbre los obispos de mandar poner sus sillas en la entrada de la tienda en los tienpos del anno que el pueblo se auie alli todo de ayuntar e asentauanse. E alli seyen toda via, lo mas demientra que la fiesta duraua, para dar consejo a los que gelo demandauan, cada vno en lo que lo ouiese de menester, e los fallase y prestos toda ora.

E desque Elcana e su conpanna ouieron comido, leuantose Ana e vino a la puerta de la tienda. E seyendo alli el obispo Heli en su silla, finco ella los ynojos, e començo a fazer su oraçion, e rogar a Dios llorando muy de coraçon, e prometer le diziendo en su coraçon asi: «Sennor Dios de las huestes, si tu me dennares catar, e vieres el quebranto e la pena de la tu siruienta, e non me oluidares e te menbrares de mi,


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e dieres a tu siruienta fiio varon, e me fizieres que sea yo madre, dar le he yo al tenplo para tu seruiçio que alli te sirua en todos los dias de su vida, e fazer lo he yo en su criança nazareo e que la su cabeça nunca con nauaja sea rayda.»

E en todo esto creçiendo ella su oraçion e afincandose mucho en ella a Dios, alço con la grand quexa que tenie la boz, mas pero muy poquillo. E el obispo Heli, que seye alli en su silla, parole mientes catandola a la boca toda via, ca aoraua ella a Dios en su coraçon de guisa que en toda su oraçion nunca la boz alço por que Heli la pudiese bien entender nin oyr que pudiese aprender que dezie, sinon que le veye mouer los labrios. E despues que la vio estar alli tan luengo tienpo e contender tanto en ello, asmo que por ventura que beuiera ademas e que por eso estaua alli de aquella guisa.

E dixole asi sobrello esta palaura mala: «¿Fasta quando estaras y bebda? Vete. Agora perderas el vino de que estas presa, e despues vernas mejor a fazer tu oraçion.» E respusole ella e dixo: «Mio sennor non esto tal, mas so muger muy mezquina e so de fuerte ventura. E non beui oy vino nin cosa ninguna que de sentido me pudiese sacar, loado a Dios; mas mostre mi alma e mi voluntad ante mio Sennor Dios. E nin cuydes tu, sennor que yo, tu siruienta, so commo vna de las fiias de Belial, ca de mucho dolor e mucho lloro en que so sola fable fasta agora. E tu, aora a Dios por mi, tu siruienta.» E el obispo Heli entendio commo por que non auie fiios era aquello, e rogo por ella a Dios. Desi dixole: «Razoneste muy bien; e ve agora en paz e con salut. E el Dios de Yrrael te de e dara lo que le tu demandas e le pides.» Respusole ella: «Sennor, mucho desea la mi voluntat de fallar la tu siruienta graçia ante ty.»

E Ana, pues que esto le ovo dicho, fuese su carrera. E tanto ovo ella firme fiuza en las buenas palauras del obispo que el le dixo, que Dios le darie fiio e lo creo ella, que de alli adelante non se trabajo de cuydar en al commo antes fazie, sinon esperar que asi serie de todo en todo. E vinose alegre para su marido; e comio e beuio con el alegre mientre de alli adelante.

E otro dia de mannana leuantaronse Elcana e sus mugeres e su conpanna, e fizieron su oraçion a Dios en la tienda. Desi tornaronse e fueronse a su casa a Ramata; e aluergaron Elcana e Ana, su muger, en vno. E menbrose Dios de Ana; a cabo de dias enprennose e pario vn fiio. E pusole nonbre Samuel, que en el nuestro lenguage de Castilla, segunt departe la estoria e Ramiro en los esponimientos de la Briuia, quiere dezir tanto commo pedido a Dios.

[IV.] Del ofreçimiento de Samuel al tenplo.

Despues desto vino commo de cabo vna de aquellas fiestas mayores en que se auia todo el pueblo a allegar en Gerusalen a su fiesta e a sus sacrifiçios, commo es dicho. E començose a guisar Elcana commo fuese con sus mugeres e con toda su conpanna a fazer alli a Dios sus ofrendas e su sacrifiçio commo solie. E quiso leuar a Ana, su muger. E Ana menbrose de su oraçion que fiziera a Dios en la tienda quando le pidio que le diesse fiio e commo lo prometiera ella que gelo daria e gelo ofreçerie que le siruiese sienpre en el tenplo.

E dixo al marido: «Este ninnuelo prometi yo a Dios, quando gelo pedi, que gelo ofreçeria, e fuese suyo e lo siruiese sienpre en la tyenda en todos sus dias. E fue su merçed del, commo de Sennor tan piadoso, e oyo mi oraçion e diome fiio. E agora ha menester que le cunpla yo lo que le promety. E el ninnuelo es muy pequennuelo, e tengo lo avn a la teta; e mas fincare yo con el e criar le he fasta que sea para toller le la teta. Desi yremos e ofreçer lo hemos commo lo yo promety.» E Elcana touolo por bien e dixole: «Pues.


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faz lo que touieres por bien, e finca, e crialo fasta el tienpo que dizes. E ruego yo a Dios que el cunpla la tu palaura.»

E Ana finco e crio su fiio commo dixera. E cuenta Josefo que le dexara creçer el cabello, que nunca lo çerçenaua; nin le daua vino a beuer, sinon agua toda via. E despues que fue criado el ninno e vino a tienpo de toller le la leche, leuaronle Elcana e su madre a Gerusalen a ofreçer le en la tienda, commo prometiera a Dios. E leuaron con el a ofreçer tres bezerros, e tres moyos de farina, e vna terraza de vino, que es, segunt dize en la estoria de maestre Pedro, medida de tres moyos. E era Samuel muy ninno avn, segunt cuenta en la estoria de la Briuia; mas pero por todo eso non dexo su madre de leuar le. E sacrificaron con el vn bezerro, e ofreçieron ella e su marido el ninno a Eli.

E dixo esa ora Ana a Eli estas palauras, segunt vna manera de jurar que trayen los judios estonçes: «Mio sennor, merçed. Biue la tu alma, sennor.» E estas palauras de Ana departe maestre Pedro e cuenta que, segunt los judios fazien su jura atal, quieren dezir tanto commo: «Por la tu alma lo juro, sennor, que yo so aquella muger que tu viste que era aqui delante de ti orando a Dios. E aorele; e oyome e diome El lo que le demande por mi oraçion. E es este mio fiio. E yo, ante que lo ouiese, prometile que si me lo diese, que lo ofreçeria a El e gelo acomendaria que lo siruiese en todos los dias de su vida.»

E fizieron alli estonçes todos, el obispo e Elcana e Ana, su oraçion a Dios por aquella merçed e aquel miraglo que alli fiziera. E aorol Ana e dixole esta cantiga que oyredes agora; pero quisieron dezir algunos que oraçion era. Mas departe maestre Pedro que non es, por que muestra que departimiento ay entre oraçion e cantiga, ca oraçion diz que es rogar a Dios e pedir le algo por el bien que ha fecho, e cantiga es cantar le e alabar le. E tal es esto que Ana dixo en este lugar.

E faze en el estas tres cosas: la primera, que alaba en gradeçer a Dios la merçed e el bien que le fizo en dar le el fiio que le pidio; la segunda, retrae la soberuia que Fennena fazie contra ella; la terçera, que profeto del reyno de Ihesu Christo. E desto vos departiremos agora en quales palauras e por quales dixo cada vna destas cosas.

[V.] Del cantico de Ana e fue Samuel ofreçido al tenplo.

Començo Ana en esta su cantiga e dixo asi: «Alegre el mio coraçon en el Sennor. Alçada es la mi fortaleza en el mio Dios; ensanchada es la mi boca sobre mios enemigos, por que me alegre yo en Aquel que es la su sanidat. E non es santo ninguno commo Dios, nin es otro fueras ende El, nin es fuerte ninguno commo nuestro Dios.» E en estas palauras, segunt que esta cantiga fabla en este lugar, cuenta maestre Pedro que alabo Ana a nuestro Sennor Dios por el bien e la merçed que le fiziera en el fiio que le diera.

E en razon de conosçer gelo dixo ella adelante en su cantiga: «Los que vos gloriades, non querades amochiguar de fablar cosas altas e soberuiosas; e partanse de vuestra boca las cosas viejas de que vsades, ca el Dios de los saberes es el Sennor. E los cuydares a El son aparejados, e las otras vanidades son. E el arco de los fuertes sobrado e vençido es, e los flacos çintos son e çerrados e esforçados de fortaleza. E los que primero fueron fartos de panes e de comer en sus comeres, esos se alegraron. E los que lazrauan de fanbre son fartos, fasta que pario la mannera muchos e la que auia muchos fiios enfermo.

»E el Sennor amortigua e abiua, e aduze a los infiernos e saca dende. E el Se-


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nnor faze pobre e enrriqueçe, e omilla e alça, e leuanta del poluo al menguado, e alça al pobre del estiercol que sea con los prinçipes e tenga silla de gloria, ca del Sennor Dios son los quiçios de la tierra e sobrellos puso El la redondeza della. Guardara El los pies de los sus santos, e los crueles callaran en las tinieblas; ca el varon non sera esforçado en su fortaleza, e los sus aduersarios temeran a Dios, e tronara El sobre ellos en los çielos.»

E fasta este lugar alabo Ana a Dios, razonandose contra la soberuia que Fennena fazie contra ella por que auie fiios e veye a ella mannera. E esto fizo Ana conosçiendo ella a Dios el quebranto que El fiziera en la soberuia que a ella fazie Fennena, e la piedat que ouiera a ella en dar le fiios contra la mannera. E desi dixo adelante asi: «El Sennor judgara los terminos e los cabos de la tierra, e dara inperio al su rey, e alçara el cuerno del su Christo.»

E en estas otras palauras que vienen aqui quales oydes, e son las postrimeras de la su cantiga, profeto Ana del reyno de nuestro Sennor Ihesu Christo, e acabo alli su loor que fazie a Dios por la merçed que le fiziera en dar le el fiio que le pidiera, e amansar la soberuia e la loçania de Fennena contra ella.

[VI.] De las malas costunbres de Ofni e Finees, fijos del obispo Heli.

Despues que Elcana e Ana ofreçieron su ninno, e ellos e Fennena, la otra muger de Elcana, ouieron fechos sus sacrifiçios e sus oraçiones a Dios en la tienda del testamento, e Ana ovo cantada su cantiga alli a Dios, despidieronse ellos e toda su conpanna del obispo Heli, e encomendaronse en la su graçia commo de su obispo e su juez, ca todo lo era estonçes Heli. E dexaron a su fiio Samuel con el en el tenplo, e fueronse, e tornaronse a su casa a Ramata. E finco Samuel con el obispo Heli en la tienda del santuario por siruiente, e siruio Samuel alli a Dios ante el obispo Heli.

E los dos fiios deste obispo Heli, que eran Ofni e Finees -e fiios de Belial, asi commo dize la estoria de la Briuia-, eran muy soberuios, ca non conosçien a Dios nin sabien el su ofiçio que auien a fazer al pueblo segun que a saçerdotes conuinie. Mas quando fazien sus sacrifiçios los omnes que venien alli a Gerusalen a la tienda, quien quier que fuese el que lo fiziese, venie vn su siruiente destos fiios de Heli demientre que se cozien las carnes, e traye en su mano aquel siruiente vn garfillo de tres dientes e metialo en el calderon, o en la caldera, o en la olla, o en que quier que adobauan el sacrifiçio. E todo aquello que alcançaua con el tomauaselo el saçerdote para si. E desta guisa fazien aquellos fiios de Heli en sus sacrifiçios a todos los del pueblo de Yrrael que venien a Gerusalen a la tienda en los dias que mandaua su ley. E dize maestre Pedro que esto que tomauan que non era raçion de su partida, sinon robo.

E otrosi venie vn moço del saçerdote al que fazie el sacrifiçio quemado, e deziele ante que quemase la grosura: «Dame para el saçerdote su parte de la carne que le adobe en su cabo, ca non te la tomara cocha, sinon cruda.» E si le respondie el que fazie el sacrifiçio: «Ençiendase primero oy la grosura, segunt que es la costunbre e el mandado de la ley; desi toma dende quanto quisieres a tu voluntad». respondiele el moço -pues gelo non queria dar este asi commo lo el demandaua- e deziel: «Non fare, ca agora me lo daras; e sinon, seys tanto te tomare por ello» fasta que gelo auien a dar. E sin aquello que les dauan por su parte, dize Josefo que se tomauan ellos dende mas por fuerça que era commo robo. E el pecado de aquellos dos moços, fiios de Heli, asi commo lo cuenta la estoria e lo oyredes adelante, era muy grande e pesaua a Dios muy mucho, ca estoruauan a los omnes buenos en fazer sus sacrifiçios.


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E demas venien las mugeres ebreas, segunt que era su costunbre, a la puerta de la tienda en aquellos dias de sus fiestas a tener y sus vegillas, e fazer y sus oraçiones que les perdonase Dios sus pecados e los yerros en que cayeran contra El. E cuenta Josefo que se llegauan a ellas Ofni e Finees, fiios del obispo, e que auien con ellas sus razones; e dauanles de sus donas e de sus dineros tantos por que se auien ellas a vençer para la locura que ellos querian. E a muchas de las que desta guisa non se les vençien diz que las forçauan; e aquellas que nin por dar nin por fuerça non podien vençer, que las denostauan e las desonrrauan mala mientre. E ellas que venian alli para alinpiar se de los pecados e de los yerros que fizieran contra Dios yuan dende mas erradas e mas pecadoras que non vinieran.

E eran desta guisa muy malos e de mala vida estos dos fiios de Eli, que eran mançebillos ya por que los llama moços la estoria; mas fazelo por que eran de mal seso e malos, ca diz que non sabien trauesura, nin mala costunbre, nin crueldat, nin fecho auieso contra el pueblo que dexasen de fazer. E pesaua mucho a Eli, su padre, e avn teniese por apremiado ende e era muy enojado dellos, pero sufriegelo.

E querialos grand mal todo el pueblo, e deseauan que non fuesen ya alli, e fueran muchas vezes contra ellos para vedar gelo. Mas tanto los veyen apoderados a ellos e a su padre, que era obispo e juez -que eran los dos mayores poderes que ellos auien-, e fazian lo que querian e que les duraua mucho, que los dexauan cuydando e esperando que gelo demandaria Dios, maguer que se les fazia ya a ellos aluenne, e que les daria Dios quebranto alguno por tan malos fechos. Mas non auien ya fiuza de veer lo, tanto les venie tarde, e doliense dende mucho; pero por el santuario auien lo de sufrir.

[VII.] Del castigo del obispo Heli a sus fijos.

En todo esto Samuel seruie en la tienda a Dios e andaua vestido de la vestidura del lino, que deximos en la estoria del libro Exodo, a que llamauan los ebreos efote. E faziale su madre toda via vna camisa pequenna para su medida, de que le aduzie vna sienpre en aquellos dias que dezimos que auie a venir por mandado de la ley con su marido a Gerusalen a la tienda a fazer sus sacrifiçios de sus fiestas grandes commo solien. E bendixo Heli a Elcana e a Ana, su muger, por estas razones e bondades que fazien a su fiio, que era siruiente del tenplo e del obispo, e lo tenien tan apuesto. E dixo asi a Elcana: «De te el Sennor symiente e linage desta muger por la ganançia que le diste della.» E tornaronse Elcana e Ana, su muger, e fueronse a su lugar. E visito el Sennor a Ana e fizole su merçed. E ouo ella de Elcana despues desto tres fiios e dos fiias. E creçio aquel ninno Samuel e fue grand onbre ante Dios.

E en todo esto este obispo Heli fuerase faziendo de dias e era ya muy viejo. E oyo dezir los muchos males que sus fiios fazien por todo el pueblo de Yrrael: commo se metien a dormir con las mugeres que velauan ante la puerta de la tienda. E llamolos e dixo les: «¿Por que fazedes tantos males e tantas enemigas commo suenan de uos, que sodes los peores omnes que ha en todo el pueblo de Yrrael?» E desi amonestolos e castigolos como a fiios que lo non fiziesen, ca non era buena fama la que el oye dellos, nin era bien que diesen ellos tan mal enxenplo en Yrrael e fiziesen al pueblo errar e trasgreyr.

E por esta palaura que les dixo de fazer ellos al pueblo trasgreyr, cuentan vnos de los que departen la estoria en este lugar que non avien ellos que veer con las mugeres que velauan a la tienda. como oystes que lo dixo Josefo. Mas dizen que tomauan dineros dellas por que les diesen sol-


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tura de fazer con los varones lo que ellas quisiesen en los dias de sus alinpiamientos, quando les era vedado por su ley que lo non fiziesen.

E cuenta la estoria que les dixo avn el padre sobre aquel castigo que oystes que si pecare omne contra omne en alguna cosa, ganar puede de Dios merçed que le perdone; mas si contra Dios pecare, ¿quien rogara por el? E el padre, por que los amaua mucho, castigaualos flaca mientre commo oydes. E ellos non oyeron el castigo del padre, por que querie Dios que muriesen por las grandes e muchas maldades que auie en ellos.

E Samuel en todo esto creçie, e salie muy bueno e todavia mas; e punnaua quanto podie en fazer las cosas que ploguiesen a Dios. E eran los omnes muy pagados del de commo fazie.

[VIII.] Del mandadero de Dios al obispo Heli e de lo que le dixo.

Cuenta la estoria de la Briuia que vino estonçes vn varon de Dios a Heli, e que le dixo: «Euas razon que te diz el Sennor: 'Heli, ¿non me mostre Yo descubierta mente a la casa de tu padre quando era en Egipto en el poder de Faraon? E escogi Yo a el de todos los linages de Yrrael por saçerdote para mi que subiese e se llegase al mio altar, e me quemase y ençienso, e troxiese ante mi la vestidura que dezides efoth. E di a la conpanna de tu padre todas las cosas que mande dar para mi de los sacrifiçios de los fiios de Yrrael. E tu, ¿por que derribeste con la coz el mio sacrifiçio e los mios dones que mande ofreçer en el tenplo? E onrreste mas a tus fiios que a mi, por que comiesedes las primiçias de todo sacrifiçio que el mio pueblo de Yrrael fiziese.'»

En cabo destas razones dixole avn asi aquel omne -e quien fue este omne non le nonbra la estoria-: «Por esto que tu fazes te dize el Sennor Dios de Yrrael esta razon que oyras adelante: 'Quando Yo fablaua con tu padre, dixe asi que la tu casa e la casa del tu linage serien por sienpre en la tienda ante mi en el mio menester figuradizo.' Mas agora dizete el Sennor desta otra guisa: 'Esto non fare Yo ya. Mas a quien quier que me onrrare, a aquel alçare Yo e porne en la mi gloria del mio santuario. E los que me despreçian echar los he de mi, e seran ellos por ello despreçiados e viles. E açerca vienen los dias en que Yo tajare el tu braço e el braço de casa de tu padre, e fare Yo por que non aya viejo en tu casa, e toller vos he el obispado. E veras a otrie poderoso e sennor de todos los bienes de Yrrael, e non sera de tu casa.'» E desi dixole que non fincaria viejo en ella por sienpre en todos los dias.

E dize maestre Pedro desto del obispado que les tollio que se cunplio esto en los dias del rey Salamon quando le tollieron a Abiathar, que era de Ytamar, e fue dado alli el saçerdotado a Sadoc, que venie de Eleazar. E ay otros, segunt departe aqui la estoria, que asman que paso estonçes el saçerdotado en Samuel -luego que fue muerto Eli- que non era de los de Aron, mas que venie de los de Efrayme. commo es dicho, por su padre Elcana. Mas dize aqui la estoria que non fue asi; ca non fallamos por ninguno otro escrito nin dicho que Samuel fuese nunca saçerdote, nin que los de Aron perdiesen nunca el saçerdotadgo, nin fuesen ende echados todos de todo en todo fasta açerca del tienpo de los Macabeos, commo oyredes adelante en su lugar.

Onde cuenta avn la estoria de la Briuia que dixo aquel mandadero de Dios a Heli delante desto que dixera Dios asi: «Pero non tollere de todo en todo del mio altar varon de ty,» en que se entiende quant grande es la piedat de Dios e el su esperar que faze contra nos los errados. Mas dixole: «Fare que fallescan aquellos que tu tienes por dos ojos e por tu alma, e morra grand parte de tu casa quando vinieren a edat de varon. E sera por sennal


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desto que ha de venir en la tu casa lo que conteçera a los tus fiios, Ofni e Finees, que morran amos en vn dia. E leuantare Yo saçerdote fiel que tomare para mi, que faga segunt mio coraçon e segunt mi alma. E fazer le he yo casa fiel, e andara delante el mio cristo en todos los sus dias; ca de acaesçer a esto que todo aquel que en tu casa fincare, que el que solie orar por los otros que venga tienpo que oren por el, e que ofrezca vn dinero de plata e vna torta de pan por ello, e que diga el a aquel que Yo fare saçerdote: 'Ruegote que me dexes tomar vna parte desto del saçerdote por que coma dende vn bocado de pan.'»

[IX.] De commo llamo Dios a Samuel e le castigo Heli commo respondiese.

Aquel ninno Samuel, que deximos fiio de Elcana e de Ana, ministraua en todo esto en la tienda e seruia a Dios delante el obispo Heli. E en aquellos dias non auia profeta en Yrrael nin quien les dixese ninguna cosa de lo que auie a venir. E era estonçes muy cara de aver la palaura de Dios por esto, que non auie y quien la demandase nin quien la dixese a ellos, nin se mostraua estonçes en aquellos dias vision ninguna que paresçiese manifiesta mientre en aquel lugar commo solie seer. E al obispo Heli escureçiale el viso de ver, que non podia ya veer la luzençia de la lunbre ante que se non amatase, segunt cuenta la estoria de la Briuia.

E semeja marauilla esto que dize de la candela de la non veer antes que se amatase, ca non es ninguno que de antes aya auido su veer endereçado que mas clara mientre non entienda la candela que arde que non la amatada. E podemos lo entender en esto: que desque el viso escuresçe al omne, mejor vee a la lunbre de la candela que non a la del dia. Onde lo departen vnos desta guisa e dizen asi: que esta palaura auten que es en el latin de la letra de la Briuia alli do dize Samuel auten; e es auten en el latin tanto commo mas en el nuestro lenguage de Castilla, e dizen que mas es. E sacando la dende, finca asi la razon: e Heli non podria deuisar la candela ante que se amatase. E si la auten estouiere y por e, dira asi: e Samuel durmie en el tenplo do estaua el arca de Dios. E diziendole desta guisa muestra que verna la razon llama, e acordara estonçes con el ebrayco que dize asi: Heli non podie veer la lunbre de la candela del Sennor, e avn non era amatada.

E en toda la tienda non albergaua otrie sinon Heli e Samuel solo, que lo guardaua e lo seruie. E adurmiose Samuel alli vna noche ante que se amatase la candela, commo deximos. E llamolo Dios e dixo asi: «Samuel.» E el desperto e respondiole: «Heme.» E cuydo que lo llamara Heli; e leuantose, e vino corriendo a el, e dixo: «Llamasteme, sennor. Heme aqui.» E respondiole Heli: «Non te llame; e tornate e ve dormir.» E Samuel tornose a su lugar e echose a dormir de cabo. E desque se adurmio, llamolo Dios otra vez: «Samuel.» E el desperto, e leuantose otrosi luego, e fue a Heli, e dixole como el otra vez. E Heli otrosi respondiole, commo antes, que non lo llamara el; e mandole yr a dormir.

E Samuel non sabia avn nada desta razon atal; e esto es de fablar Dios al omne. Nin le llamara avn Dios nunca, nin se le mostrara por su palaura, nin auia Samuel avn oyda la boz de Dios en ningunt tienpo. E durmiendo el, llamolo de cabo la terçera vez. E el leuantose otrosi, e fue a Eli, e dixole commo las otras vegadas; e dixole que le llamara e que que le querie. E entendio estonçes Heli que Dios le llamara, e dixo a Samuel: «Fasta aqui calle, que te lo non dixe; mas digotelo agora. Dios es aquel que te llama. E ve a dormir; e si de aqui adelante te llamare mas, esta


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presto e respondele asi: 'Fabla, Sennor, ca oyelo el tu sieruo.'»

Samuel aprendio el castigo del obispo, e torno a su lugar, e echose a dormir. E el durmiendo ya, llamolo nuestro Sennor «Samuel, Samuel» dos vezes, segunt dize la Briuia. Pero da a entender Josefo por palauras que pone desta razon, e avn que lo esplana bien paladina mente, que tres vezes lo llamo. E cuenta maestre Pedro sobrello que asi fue, e que esto vino por demostrar y tres dignidades e tres poderes que ovo Samuel despues. E la vna dignidat es que fue profeta; e començo a profetizar luego a cabo de doze annos e a dezir las cosas que le descubrie Dios que auien a venir, segunt cuenta otrosi Josefo. E la segunda, que fue juez, maguer que non es contado por juez, e judgo a Yrrael. La terçera, que cunplio el menester del obispo demientra que Jaboch, nieto de Heli, era ninnuelo, commo diremos adelante.

E esta razon del obispado que ouiera Samuel es la que vos deximos ante desta; mas non fue Samuel obispo, synon que touo dende las vezes.

[X.] De lo que dixo Dios a Samuel e Samuel al obispo Heli.

Samuel desperto luego, e estido presto, e respusole commo le castigara Heli: «Fabla, Sennor, ca lo oye el tu sieruo. E di e manda todo lo que quisieres, ca yo luego lo conplire todo con la tu ayuda e con la tu merçed.» E dixole estonçes Dios: «Yo dire palaura sobre Yrrael que amas las orejas retingan a todo aquel que la oyra.» E contole toda el amenaza que oystes en el capitulo terçero ante deste que dixera aquel varon de Dios a Eli, de lo que el faria en la su casa de Hely e en la su conpanna por que non castigaua sus fiios.

E sobresto dixole asi: «En aquel dia que Yo esto fare leuantare contra Heli todas quantas cosas he dichas e amenazadas que faria sobre la su casa. E començar las he e conplir las he, ca le dixe que judgaria e destruyria su casa sienpre por la maldat de sus fiios; que sabie el que eran malos e fazien mal, e amaualos el a danno dellos, e querie sofrir las sus maldades a ellos, mas que non fazer plazer a mi, nin conplir mio mandado, nin auie cuydado de los castigar firme mientre de guisa que les vedase las sus maldades e los malos deleytes que eran contra la mi ley. E por que esto jure Yo por la su casa, por que la su maldat della nunca serie alinpiada por sacrifiçios nin por dones que ellos a mi fiziesen nin ofreçiesen.

»E pues que tu aqui eres, quiero que sepas la pestilençia que a de venir a los de Yrrael, que sera mayor e mas cruel que de omne non podrie ser dicha, por aquello que el obispo Heli quiere asi sofrir todas sus maldades a sus fiios mas que non fazer plazer a mi. E perdera el obispado por ello la su conpanna, ca aquello que Yo prometi a Aron -que nunca el nin los suyos perderian el obispado nin saldria de la su conpanna- entender lo deuen los que del vienen que serie esto asi si ellos non pasasen el mio testamento. Mas pues que lo ellos non tienen, y lo quebrantan, e lo pasan -e por la su culpa e por el su yerro viene-, non les deuo Yo tener de otra guisa lo que les dixe.»

E Samuel, pues que oyo e aprendio de nuestro Sennor Dios esta profeçia de las cosas que avien de venir, tornose a dormir de cabo e durmio fasta en la mannana. E quando amaneçio, leuantose, e guiso sus cosas para la tienda, e abrio la puerta. E auie miedo de descubrir esta razon a Heli por le non fazer pesar, nin le dezir donde fuese triste en su coraçon. Mas Heli, commo sabia ya que le fablara nuestro Sennor, auie sabor de oyr lo que le dixera. E llamolo e dixole: «Mio fiio Samuel.» E el respusole, e vino luego a el, e dixo:


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«Euas me aqui, sennor. ¿Que me quieres?»

E Heli preguntole estonçes que le dixese que fuera aquello que le Dios dixera esa noche. E Samuel escusauase dende quanto podie por le non dezir pesar. Mas conjurolo Heli que gelo non encubriese e que gelo dixese; e si lo non fiziese, que Dios le fiziese a el otro tal. E Samuel, quando vio que Heli tan a coraçon auie de saber lo, mesuro que por ventura que por Dios venie. E conto gelo e descubrio gelo todo que non le celo dende ninguna cosa de quanto Dios le auie dicho. E Heli, pues que lo ovo oydo, pesole de coraçon. E respuso a Samuel e dixole asi: «Sennor es. Faga lo que el quisiere e touiere que es bien.» E pero que lo auie oydo ya de antes a aquel varon de Dios, que gelo auie contado, e lo creye, cuentan que mas lo creyo de alli adelante, e mas cierto fue de sus fiios que los perderia que non fasta alli.

E Samuel creçio e salio bueno; e aprouaua cada dia e era Dios con el. E de las sus palauras non le caye ninguna en tierra nin se le oluidaua. E conosçio todo el pueblo de Yrrael que de Dan fasta Bersabec que Samuel era fiel profeta de Dios; e corrio la su palaura por toda aquella tierra. E todo el pueblo venie a el a demandar le consejo; ca, por que non auie en aquella sazon profeta de Dios que les dixese las cosas que auien de venir, eran entre el pueblo de Yrrael vnos que se fizieran por si adeuinos, e sorteros, e de otras maneras que se asacaran ellos de adeuinar.

E dize maestre Pedro que mando Dios que los non creyesen nin fuesen a ellos, e que los echasen de entre si, e que de los suyos ouiese quien les dixese profeçia e la palaura de Dios. E segunt esta palaura que dize maestre Pedro que dixo Dios a los de Yrrael, que de los suyos ouiese quien les dixese profeçia e la palaura de Dios, dase a entender que aquellos adeuinos non eran judios, sinon gentiles.

[XI.] De commo vençieron los filisteos a los judios, e mataron a Ofni e Finees, e prisieron el arca del testamento.

En el tienpo que esto contesçio en Yrrael leuantaronse los filisteos e vinieron a lidiar con el pueblo de los judios. E los judios salieron a ellos a resçebir los commo a enemigos commo ellos venian; e posaron e fincaron sus tiendas çerca de vn lugar a que dizen la Piedra del Ayudorio. E cuenta Josefo que non tenien en nada a los filisteos. E los filisteos en todo esto entraronles dentro en el termino de su tierra, e vinieron a vna çibdat que le dezian Aufet, que era de los de Yrrael. E pararon alli sus azes contra ellos, e lidiaron, e vençieron los filisteos. E murieron y de los judios en aquella batalla fasta quatro mill omnes, esparzidos por los canpos asi commo yuan fuyendo. E los alcançauan los filisteos e segudaronlos fasta que los metieron dentro en las tiendas de su hueste.

E dixeron los mayorales e los mas ançianos del pueblo: «Que fue esto o por que nos firio oy nuestro Sennor tan mal ante los filisteos, e nos maltraxo asi, e fizieron ellos en nos tamanno danno? Traygamos aca el arca del testamento, que esta en Silo en la çibdat de Gerusalen, e leuemos la en medio de nos por que nos salue e nos libre de mano de nuestros enemigos.» E temiendose del mayor quebranto que les auie a venir -segunt cuenta Josefo, e segunt lo que auemos oydo por las palauras que dixera el varon de Dios e avn Samuel al obispo Heli- enbiaron a los mas viejos al obispo Heli que les fiziese leuar el arca del testamento del Sennor, que seye sobre cherubin, de que dize en el Salterio: «Tu, que estas sobre el cherubin, manifiestate de lantre Effraym, e Benjamin, e Manases.» E fue esto dicho por la gloria de Dios que se mostraua e paresçie sobre el arca en aquel lugar, commo lo auemos ya dicho muchas vezes en los libros de Moysen.


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E enbiaron gela e vinieron con ella Ofni e Finees, aquellos dos malos fiios de Heli, que eran dantes en la hueste. E los de la hueste, quando vieron el arca, fueron mucho alegres con ella, e dieron grandes bozes, e fizieron muy grand ruydo: tanto que sono por la tierra por que cuydauan con ella vençer, non sabiendo nin creyendo que mayor era que el arca El que pusiera de les dar quebranto e traer sobre ellos pestilençia tan grande e tan mala por qual nunca pasaran fasta alli, ca nunca el arca perdieran commo la perdieron de aquella vez. E desque la touieron consigo, fueron commo muy seguros que con ella vençerien a los filisteos.

E Finees, aquel fiio de Heli, tenie ya las vezes del padre e vsaua del ofiçio e del obispado. E dierale este poder el padre, por que era el muy viejo e non podie ya conplir en el ofiçio commo deuie. E mandoles el padre a amos hermanos que guardasen el arca muy bien e non le viniesen sin ella. E los filisteos, quando oyeron aquellas bozes, e aquel ruydo tan grande, e aquella alegria que fazian los judios, e sopieron que con el arca que les viniera lo fazian, dixeron: «¡Que bozes tan grandes son aquellas que fazen en la hueste de los judios!» E ouieron miedo e dixeron: «Dios vino en la hueste.» E sospiraron todos e gemieron, diziendo: «Esto nuestro mal es, ca ayer nin anteyer non fazien alli tanta alegria. E ¿quien nos anparara a nos del poder de los altos dioses destos? E estos son los dioses que firieron de toda pestilençia a Egipto e guiaron a estos en el disierto.»

E dixeron asi estonçes los mayores a los otros: «Esforçad, los de Filistin, por que non seades sieruos de los judios commo fueron ellos nuestros. Esforçad e lidiad.» E commo conteçe muchas vezes que a el omne de seer bueno quando se vee en cuyta, e ellos con grand miedo que ouieron esforçaronse e lidiaron muy fiera mientre. E firieron en los judios, e vençieron los, e esparzieronlos, e fizieronlos fuyr cada vno a su tienda. E mataron dellos aquel dia en aquella batalla treynta mill omes de los de pie; e fue y presa el arca del testamento. E murieron y en esa fazienda aquellos dos fiios del obispo Heli, Ofni e Finees.

E lo que esperauan los ebreos de vençer a los filisteos, vençieron los filisteos a ellos; e mataron e fizieron en la hueste commo auemos dicho. E entendieron e conosçieron alli los judios que de balde ouieran fiuza en el arca. E asi cuenta Josefo que les acaesçio; e cayeron ellos de tan mala guisa e tan adesora en mano de sus enemigos.

[XII.] De la muerte del obispo Heli e del llanto de los de Yrrael por el arca.

Vençida la batalla, saliose del az vn mançebillo del linage de Benjamin e vino a Gerusalen ese dia mismo, el vestido ronpido e poluorienta la cabeça. E dixo por la çibdat commo eran vençidos los judios e presa el arca. E lloraron estonçes todos quantos lo oyeron; e fizieron grand llanto sin mesura varones e mugeres, pequennos e grandes, quantos y eran.

E en todo esto el obispo Heli seye toda via en vna silla muy alta en la puerta de la çibdat, por do yuan e venien de la hueste, ascuchando que nueuas trayen e dezien de alla los que entrauan; ca seye el muy pauoroso en su coraçon por el arca de Dios, temiendo que se non perdiese alla por ventura commo contesçio. E estaua el ascuchando commo lo dezien los que venien, por que los non podie veer; ca dize el ebrayco que non auia ya Heli el viso esclareçido para ver poco nin mucho, mas que de todo en todo era ya çiego.

E quando oyo aquel ruydo e aquel llanto tan grande que fazian en la çibdat, asmo que alguna ocasion era aquello que conteçiera de nueuo a los suyos en la çibdat. E mando llamar a aquel que traxiera las nueuas, e demandole que le dixese con que viniera e que era aquello. E el vino a el, e contole todo el fecho commo auie conte-


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çido e commo eran vençidos los judios; e auie y muertos muchos millares dellos, e Ofin e Finees, sus fiios, entre ellos; e sobresto que era el arca presa e que la leuaran los filisteos. E dixole commo el viniera ese dia de la batalla e que el era el que fuyera de la az ese dia de la batalla.

E el obispo, maguer que oye la mortandat que era fecha en el pueblo e commo murieran y sus fiios, pesole; mas non lo mostraua mucho. E sufrielo e encubriese por que, segunt departe aqui Josefo, auie lo ya oydo el; e sabie de antes las cosas que auian a venir por Dios que lo fiziera dezir a Samuel, commo es ya dicho. E los males que omne sabe dantes que le an de venir non da tanto por ellos nin los pone desa guisa a coraçon. Mas aquel danno faze a omne muy grand mal, segunt cuenta Josefo, el que non espera omne nin de que se non teme, e esta desospechado del, e le viene adesora e sin sospecha.

E Heli otrosi, de quien paresçie que non daua tanto por la muerte de los de la hueste nin por la de sus fiios, quando le nonbro el arca aquel que le dezia las nueuas e oyo dezir della que era presa e leuada de los enemigos -que era la cosa que el nunca sospechara-, tan grande fue el dolor que ovo dende que se amorteçio, e derribose de aquella silla en que seye, e cayo atras çerca de la puerta entre la silla e la puerta. E quebrantaronsele las çeruizes, commo cayo sobrellas, e murio luego dende; ca auia ya nouenta e ocho annos de quando nasçiera e era omne muy viejo, e avn mas por que se diera ayna a vegez, commo conteçe a muchos, que non por los muchos dias, demas que en aquel tienpo tantos annos non eran grand vida del omne. E los quarenta de aquellos annos judgo el pueblo de Yrrael, e ovo el sennorio en el obispado e en el judgado; ca el solo lo ovo todo aquella sazon, commo es ya dicho.

[XIII.] De commo nasçio un nieto al obispo Heli e del tienpo que Heli se ensennoreo.

Vna su nuera de Heli, muger de Finees, su fiio, era prennada de siete meses quando esto conteçio. E pues que esto oyo -commo era muerto su marido, e su suegro, e su cunnado, e presa el arca-, tamannos dolores le tomaron de parto adesora que toda la encoruaron; e pario vn fiio de siete meses, segunt cuenta Josefo. E estando ella en pasamiento que se queria morir del mal del parto que ovo, dixeronle las que estauan aderredor: «Esfuerça e non temas, ca fiio varon pariste con que te fara Dios bien e merçed.» E dize la estoria de la Briuia que ella non les respondio nada, ca non torno y cabeça, demas que yazia commo desmemoriada.

E pero llamo ella al moço por nonbre Ycabot en el ebrayco, que quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo sin gloria, por la mal andança e el quebranto que viniera estonçes a la hueste de los de Yrrael, segunt lo cuenta Josefo, o avn segunt dize la estoria de la Briuia en las esposiçiones de Ramiro, que quiere mostrar este nonbre Ycabot tanto commo pasada es de Yrrael la gloria del Sennor, ca presa es el arca del su Dios.

E sobre estos quarenta annos de Heli, en que el fue obispo e juez e gouerno el pueblo de Yrrael, vienen y vnos departimientos que vos diremos que ponen los santos padres e los otros sabios en sus cronicas e en sus libros. E acuerda Josefo sobresto que asi fue que el obispo Heli que mantouo a Yrrael aquellos quarenta annos. Mas los setenta trasladadores e el libro Paralypomenon cuentan que veynte annos fueron los que el obispo Heli reyno. E a esto dize maestre Pedro, abiniendo estas razones que podemos dezir, que despues


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de Sanson fasta Heli que pasaron veynte annos que non ouo juez ninguno en Yrrael. E ayuntaron los que escriuieron la estoria aquellos veynte annos con los veynte que fueron de Heli, e contaronlos con ellos a el. E otros departen desta otra guisa: que Samuel gouerno el pueblo de Yrrael veynte annos en la vida del obispo Eli, e que estos veynte que los contaron con los de Heli, que fue su maestro. E dizen por esta razon que gouerno Heli el pueblo de Yrrael quarenta annos.

Mas departe maestre Pedro en cabo de todo esto, que mas con verdat es e mas con razon, que los annos de Samuel que sean contados con los de Saul e escritos con ellos. E asi es segunt dizen en sus cronicas Eusebio e Geronimo; e esto tenemos que es mas çierto. E otrosi dize maestre Pedro del su trasmudamiento del obispado que pudo ser que a Heli, quando lo alçaron juez de Yrrael, que pasara de casa de Eleazar el obispo; e despues de Eleazar vino Finees en pos el; e despues de Finees vino Abiazar, e despues de Abiazar, Bocci; e despues de Bocci, Ozi.

E despues destos obispos paso el obispado a la conpanna de Eleazar, donde eran los mayores saçerdotes primera mente; e lo auien los fiios en pos los padres. E fue Ytamar vno de los fiios de Aron. E el primero de su conpanna que ovo este sennorio fue este Heli. E despues deste Heli touolo aquel Ycabot, su nieto, e despues su linage, que non fueron echados del nin desapoderados de todo en todo. E duroles esto a este linage de Ytamar fasta el tienpo del reynado de Salamon; ca los de la conpanna de la casa de Eleazar cobraron estonçes el obispado, e estos le ouieron despues.

E en estas razones se acaba el quinto libro de Josefo.

[XIV.] Del tienpo del obispo Heli e de sus fios, Ofni e Finees.

Quando este obispo Heli e sus fios, Ofni e Finees, murieron, e fue el arca del testamento presa de los filisteos, e leuada a su tierra, e tenida en poder dellos, reynaua el rey Tineo en Asiria; e el rey Melanpo en Atenas; e Siluio, fiio de Eneas, en los latinos; e el linage de los diapolitas en Egipto. E andaua estonçes la veyntena dinastia, que era vna cuenta de los sennorios de Egipto, que auemos dicho ya ante desto; e es de quanto duraua cada vno de los reyes -quier poco, quier mucho- e por do contauan otrosi los egipçianos los otros sus fechos e sus cosas que les acaesçien, commo contamos los latinos por la hedat e por los otros cuentos de los annos del reynado de los nuestros reyes las cosas que y acaesçen.

E segunt cuentan Eusebio e Geronimo, estonçes falleçieron los reyes de Siçionia e el su reyno; e auien reynado de su comienço fasta estonçes nueueçientos e quarenta e dos annos. E fue desfecho del su nonbre aquel reyno. E despues de los reyes de alli fueron y estableçidos por sennores los saçerdotes de Carmi, que fueran en vn tienpo prinçipes e omnes muy poderosos commo reyes, e que non catauan por las almas nin por tuerto nin derecho de clerezia, sinon por asennorear se commo reyes e commo legos teniendo commo çiegos contra Dios e contra la su gloria, que asennorear en este mundo era el mayor bien de aqui e del otro siglo, e non lo auiendo ellos a fazer segunt el su ofiçio. Ca el prinçipe, que por ofiçio e por derecho lo ha si derecha mientre vsa dello e commo deue, por ello salua el alma; e el otro la mata, ca toma el ofiçio ageno non gelo dando quien puede e deue nil teniendo el con derecho nin con ley. E tales eran


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aquellos saçerdotes de Carmi. E cuentan las estorias que este enxienplo es para algunos de los clerigos de agora.

E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia e las razones de Heli, obispo e juez de Yrrael, e de sus fiios, Ofni e Finees. E tornaremos a las razones de los gentiles.

[XV.] De las razones de los gentiles que acaesçieron en el primer anno de Heli, obispo e juez de Yrrael.

El obispo Heli asennoro en Yrrael por obispo e por juez quarenta annos en vna sazon misma, commo es ya dicho. E andando el primero dellos, segunt cuenta Eusebio e Geronimo sobre el fecho del reynado de Siçionia, fizo Castor el sabio su cronografia de aquel reyno de Siçionia, E cronografia quiere tanto dezir commo escritura de los tienpos, ca el griego dize cronos por tienpo e grafos por escritura. Onde es dicho cronografia por escritura de los tienpos, asi commo nos dezimos cronica, e que cuenta quanto duro el tienpo de cada vn rey de alli e quales fueron las otras cosas que y acaesçieron.

E dizen Eusebio e Geronimo otrosi que a los reyes de Siçionia de aquel rey Egialeo, que fue el primero dellos, fasta el rey Zeusipo, que deximos que reyno en el tienpo de Sanson, juez de Yrrael, que por todo que a estos e a los otros que y reynaron e ouieron aquel reyno que les duro el reyno nueueçientos e sesenta e dos annos. E acabose alli el reyno de Siçionia. E en pos ellos que asennorearon los obispos, que eran adelantados de Carmi; e duraron y otrosi tienpo çierto treynta e tres annos. E despues de aquellos obispos dizen que fue y estableçido en su lugar el obispo Caridimo; e que este, por que non podie sofrir las espensas que pertenesçian al reyno e a la dignidat, que lo desanparo todo e fuxo escarnido commo prinçipe que se non sabie aprouechar del sennorio e del poder que tenie nin vsar del.

[XVI.] Del segundo anno del obispado de Heli.

Andados dos annos del obispado de Heli e de quando el fuera juez de Yrrael, yuan los troyanos requeriendo su tierra despues del destruymiento de Troya. E poblauanla e refazienla; e buscaua cada vno lo suyo que ouiera mal parado fasta alli. E tenien en este tienpo los fiios de Antenor el troyano a Ylio de Troya, que fuera heredat de Ector. E vinieron sobrellos los fiios de Ector con la ayuda del obispo Eleno, su tio, e guerrearon a aquellos fiios de Antenor e vençieron los. E tomaronles el castillo, e el alcaçar, e el reyno; e echaronlos dende, e cobraron lo suyo, e reynaron ellos y.

[XVII.] Del sesto anno del obispado de Heli e de su alcaldia.

E andados seys annos del obispado de Heli e del tienpo de la su alcaldia, contesçio el deçendimiento de los eracledas, segunt dizen vnas de las estorias. E non fallamos escrito que mas diga desta razon; mas tenemos que fue este deçendimiento de los eracledas a los infiernos commo deçendio biuo alla el obispo Anfarao. E fizo gelo fazer muger, commo lo auemos ya contado en la estoria de la batalla e del destruymiento. E del seteno anno non fallamos que dezir sinon que paso en estos fechos.

E andados ocho annos del obispado de Heli e de su alcaldia, Ascanio, fiio de Eneas, rey de los latinos, fizo vn fiio a que puso nonbre Julio. E segunt cuentan Eusebio e Geronimo, deste Julio vino la


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conpanna e el linage a que dixeron los Julios; e desta conpanna vino Julio Çesar, asi commo cuentan las estorias alli do fablan de Julio Çesar e de Ponpeo el grande. E en las estorias que nos leymos fasta aqui non fallamos a Julio Çesar otro padre nonbrado por su nonbre synon aquella linna de Julios. E por que era aquel Julio, fiio de Ascanio, fiio de Eneas de Troya, chico de hedat e non guisado avn para mantener çibdadanos e reyno, dio Ascanio por heredero del reyno a Postumo, su hermano, pero fasta que creçiese Julio, su fiio, e fuese para reynar; ca estonçes guisado serie que dexase el reyno al sobrino que lo auia a auer por derecho de la linna.

E agora dexamos aqui las otras razones; e contar vos hemos de Demofon, rey de Atenas, e el linage donde vino, e cosas que le acaesçieron.

[XVIII.] Del linage de Demofon, rey de Atenas.

En este ochauo anno del obispado de Heli reynaua en Atenas el rey Demofon. E fue el su linage desta guisa. Saturno fizo estos tres fiios: a Jupiter, e a Pluton, e a Neptuno. E Neptuno fizo a Egeo, el rey de Atenas; e Egeo a Teseo, otrosi rey que fue de Atenas; e Teseo e la reyna Fedra, fiia del rey Minos e de la reyna Pasife, a este rey Demofon. E era en esa sazon vna reyna a que dezien Fillis; e esta Filis fue fiia de Ligurgo, rey de Traçia. E muerto el rey Ligurgo, finco Fillis por sennora del reyno e de la tierra de Rodope. E es esta Rodope vna montanna muy grande con muchos montes e sierras.

E asi acaesçio que este rey Demofon que fue en la batalla de Troya; e tornandose de alla a su reyno de Atenas, acaesçio de fazer su carrera por aquella montanna de Rodope. E era y estonçes aquella donna Fillis: e quando sopo la verdat deste rey, enbiolo a resçebir muy bien e muy onrrada mente. E resçibio lo ella en el reyno e desi en los palaçios consigo, e fizole mucho de algo commo a conpanna que venie de hueste e cansados de su camino, e lo auien de menester.

E en todo esto tanto tienpo finco alli aquel rey Demofon que se ouieron a pagar el vno del otro, tanto que la enarto Demofon con sus palauras muchas muy falagueras que traxo y. E pues que el rey ovo estado alli quanto tienpo quiso con ella. touo por bien de tornar a su reyno e dixolo a donna Fillis. E a ella pesole mucho quando le oyo que se querie yr, ca le amaua ella mucho. E estoruauale que se non fuese; mas tanto trauo el con ella que al cabo que la ovo a vençer que le otorgase la yda. E ella era estonçes mançebilla. E desi prometiole el que se tornarie a ella a cabo de vn mes, e jurogelo por los sus dioses. E guisose e fuese, e non torno a ella.

E en pos esto Fillis, quando vio que la oluidaua e non tornaua a ella, touose por enartada del. E enbiole su carta donde fizo Ouidio vna epistola que puso entre las otras que conpuso e ayunto en el libro a que dizen el Libro de las Duennas. E llamanle de ctra guisa Ouidio de epistolas. E agora contar vos hemos aqui por nuestro lenguage de Castilla las razones de aquella epistola, segunt que las dixo Ouidio, desta guisa.

[XIX.] De las razones de la epistola que Fillis enbio a Demofon.

«Demofon, yo, la tu Fillis de Rodope, tu huespeda, me querello de ty que non vienes al tienpo que me prometiste; ca tu me prometiste que de quando la luna començase a ser nueua que fasta quando fuese llena, que series tu con los tus nauios arribado a las riberas de la mi tierra. Mas quatro vezes se ha ascondida


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la luna despues que te tu fueste e quatro vezes fue llena toda despues, e avn el mar Sithos non aduze las naues griegas en que tu auies a venir. E si tu bien contares los tienpos, que contamos las que amamos, la nuestra querella non viene ante su dia.

»E otrosi la esperança que yo ove de lo que tu me dezies de la tu venida, tardinera mientre la crey. E las cosas tarde creydas nuzen, ca en ellas a que quier que es por que se creen tarde. E yo creyte; e nuzeme amandote yo agora amidos de mi. E muchas vezes fuy yo mintrosa por ty a mi misma, temiendo la tu razon de aquello mismo que yo sospechaua que me lo tu non conpliries, maguer que lo dezies. E muchas vezes cuyde sobre la tu promesa que las tus velas del canpo blanco venien quando andauan los vientos solanos. E maldixe yo a Teseo, tu padre, por que te non querie dexar venir; e por ventura non te detouo el que non vinieses. E a las vezes oue miedo de ty que mientra yuas a los vados del rio Ebreo, que por ventura non quebrase la naue en que tu yuas e peresçiese. E muchas vezes fiz a los dioses mis oraçiones muy omildosa mientre que pero que tu -lleno de enemiga- fueses, que vinieses; e dixe yo a mi misma: 'Si el sano o con salud es, viene.'

»E en cabo lo que el fiel amor puede asacar que podrie estoruar a los que an sabor e priesa de venir, todo lo asaco el grande e verdadero amor que yo contra ty he; e por asmar las razones que contra esto podrien venir fuy yo engennosa. Mas pero eres te tu en otro jubre que nin vienes nin paresçes, nin se yo de ty, nin te me aduzen los dioses por que me tu jureste que vernies. E nin por los mios dioses nin por el mio amor nin te mueues nin te tornas. E Demofon diste tu las palauras e las velas a los vientos; donde me querello yo de las tus velas de se non tornar a mi, e las tus palabras non aver fe nin verdad.

»E dime, ¿que mal fize sinon que non ame sabia mientre? Por este mio pecado que fiz te deuiera yo ganar mas; e segunt tu fazes, te perdi mas. Vn yerro vo conosçiendo que ay en mi que resçebi atal commo tu, lleno de toda enemiga; mas pero quando catado fuese, peso a e semejança de buen meresçimiento. Las juras que me feziste, e la fe que me diste, e la tu mano puesta en la mia, e el dios e avn los dioses que nonbraua e juraua todo el dia la tu falsa boca, ¿do son agora? ¿Do es agora Ymeno, a quien nos llamamos nuestro dios de los casamientos, que me prometiste tu para en toda nuestra vida? E ¿quien era el nuestro desposador e arrahen a mi del nuestro casamiento?

»Tu me jureste pora la mar, que se buelue toda por malos vientos e por ondas, por que auies tu ydo muchas vezes e por el que auies de yr avn. E juresteme por Neptuno, dios de los mares, tu abuelo, que amansa los mares bueltos por los vientos -sinon si lo llamas abuelo con falsedat. E jureste por donna Venus, a quien nos llamamos deesa de los amores, e por las sus armas e de su fiio Cupido- las vnas sus armas que son dardos, e otras sus armas que son fachas e nuzen a mi todas. E juresteme otrosi por donna Juno, a la que nos dezimos la santa deesa de los casados; e otrosi por las figuras de los santos sacrifiçios de la deesa que trae los casamientos que tenemos, que es Pallas. E si de tantos dioses quisiere cada vno vengar el perjuramiento de la su deydat, que tu perjureste tu por ty, non series asaz para abondar a las penas que por ello deuen ser fechas en ty.

»E avn sobresto yo loca adobete las naues que tenies quebrantadas, que fuese firme la naue con que me tu desanparases; e di te nauios de nueuo con que me afuxieses, e non diziendo tu asi. ¡Ay, mezquina, padezco llagas fechas con los mios dones! E creyte por las blandas e falagueras palauras, dende tu traes muchas;


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creyte por el tu linage, e por los nonbres del, e por el tuyo. Creyte por las lagrimas que lloreste ante mi; o si non, ¿son las lagrimas ensennadas a fazer enfinta de lo que non es? E las lagrimas ¿artes an e traen quando las mandan? E crey te otrossi a las tus grandes juras que fazies por los dioses. E todas estas cosas pennos deuien ser para mi que touiese de ty por que tornases. E pero que son muchos estos pennos, ¿que pro nos tienen? E por cada vna destas promesas e destas juras pude yo ser enartada e presa.

»E non me mueuo contra ty que me pese por que te ayude, resçibiendote en ei mio puerto e en mi tierra; ca si tu el derecho e lo guisado catases, esto deuiera ser la suma del mio buen meresçimiento. Mas arrepientome por que te resçebi por huesped, e desi que te tome por marido; e pesame que el tu costado ayunte con el mio. Mas querria que muy grand cosa que la noche que fue ante de aquella ouiese seydo postrimera de mi vida, ca estonçes pudiera yo, Fillis, morir onrrada mientre. E espere mejor, por que cuyde que te auia ganado por mi mereçimiento; e la esperança que por el meresçimiento se faze, derecha viene.

»E non es gloria de grand sotileza enartar a la donzella que cree al varon lo que dize; e la mi sinplidat que yo traxe en creer a ty me deuiera ganar la tu graçia. E yo, amadora e muger, so enartada por las tus palauras. Manden los dioses que esta sea la suma de la tu alabança. E seas tu puesto en medio de la tu çibdat entre los del linage del rey Egeo, tu abuelo, E este tu padre Teseo delante, muy grande por las alabanças e los petafios de los sus fechos: commo mato a Chiron, el gigante; e a Procustes e a Senis, omnes mny poderosos, e muy fuertes, e muy brauos, e muy malos; e al minotauro, que auie el cuerpo de varon e de toro mezclado en vno, que fue fiio de toro e de la reyna Pasife, muger de Minos, rey de Creta; e vençio a Tebas e la tomo; e a los çentauros que auien los cuerpos de omnes e de cauallos; e commo entro a los infiernos e metio en priesa e en grand espanto a Pluton, su dios, e a todos los otros que y eran. E despues destos fechos este alli pintada la tu ymagen; e sea el tu petafio: Este es aquel por cuyo enganno fue enartada la su huespeda que lo amaua.

»E de tanta muchedunbre de cosas e de tantos fechos nobles de tu padre, non se te pego al en el coraçon sinon commo desanparo el a Adriana en las riberas de la mar. E este pecado lo as tu a tu padre, por que se escuso el ende; e tu, falso, quedeste por heredero del enganno de tu padre. E de aquella duenna non he yo enbidia, ca mejor marido ha que non era tu padre que la dexo, e anda con su marido muy alta en tigres bien guisados. Mas los mios de Traçia fuyen del mio casamiento por que los despreçie por ty; e me dizen que adelante de los mios el estranno. E alguno ay que dize de mi. 'Esta vayase para Atenas do son los saberes e los escolares, ca otro avra y que reyne por ella e mantenga a Traçia.'

»Mas el cabo prueua los fechos. E ruego yo a Dios que buen andança ninguna non aya quien quier que cuyda que los fechos en comienço son a judgar. Pero si avn ploguiese a Dios que vinieses tu, avn seria yo dicha que diera consejo a mi e a los mios. Mas non lo conosçes tu, nin te viene emiente del mio palaçio para ningunt bien fazer y, nin te bannaras tu en el agua Bistonia de mio reyno.

»E avn se me antoja agora la tu semejança de quando te yuas, e la tengo en los ojos e en el mio coraçon, e la tu flota otrosi quando estaua en los mios puertos de yda ya. Atreuido fuste tu estonçes de abraçar me, e tender los braços por el cuello de mi, la que te amaua, e dar me besos muy afincados, e luengo tienpo, e llorando. E yo lloraua e tu comigo; e ayuntauanse las lagrimas en vno e boluiense vnas con otras. E querellauas te tu mucho por que auies buenos vientos e tienpo de yr te. E


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quando te espediste de mi, dexisteme asi en la postrimera razon: 'Fillis, fe que deues, faz asi que esperes tu al tu Demofon,' diziendomelo por me fazer fiuza que de todo en todo vernies.

»Mas ¿esperare a ti que te fueste por me nunca ver? ¿Esperare las velas que son negadas a la mi mar? E pero esperare sol que tu tornases, avn maguer que tardes, e el tu omenage falleçiese del tienpo solo que pusiste que vernies, e non falleçies en non venir tu.¡Mezquina! ¿Por que ruego yo esto? ca por ventura otra muger te tiene ya, e nin el tu amor non touo bien comigo. Pues que se te escaesçio de mi, asmo que non uiste ninguna Fillis en que te menbrases de mi.

»¡Ay, mezquina! Si demandas tu quien es esta Filis dezir te ya: Yo a ti, Demofon, que andauas errado luengo tienpo auia por agenas tierras, di los mios puertos de Traçia e el mio palaçio. E pero que eras tu rico, mas rico te fizieron las mis riquezas, ca menguado llegueste a mi. E fizete yo mucho de algo, e mucho mas te fiziera si por ti non fincase, ca meti so el tu poder los grandes reynos del rey Ligurgo, mio padre, que era grand cosa para mantener los muger. E tienen de la sierra de Rodope fasta el alto monte Hemo, e dende fasta el cabo del rio Ebro. Estas tierras di yo a ty, a quien di la mi virginidat. E sennal mala fue en los nuestros talamos, e esta estouo y por madrina. E alli fizo otrosi el buho el su aguero malo. E alli vino, con sus culebras rebueltas, Allecto, que es vno de los tres espantos del infierno; e traye su lunbre de facha ençendida en la mano, mas era de color de muerto.

»Pero que todo esto fue, e lo vy yo, e so ende muy triste, e non dexo de yr cada dia a los pennedos de la mar e a las riberas llenas de matas que me ronpen toda, do me parti de ty, e andar por do quier que yo puedo de los pies por ellas e por la mar, con los mios ojos catando si vienes o si paresçes, e si faze dia nubloso e que llueua, e si esta escanpado e luzen las estrellas. Sienpre yo cato qual viento mueue la mar; e quales quier nauios que yo veo venir de aluenne, sienpre yo anunçio e digo que aquellos son los mios dioses: e esto es que vienes tu. E tan grande he ende el gozo, que por poco non me dexo caer en la mar por yr alla synon por las ondas que me retienen, e esto avn muy aduro. E alli esto yo en aquel lugar fasta do ellos pueden venir. E quanto mas se llegan los nauios e non veo y las tus sennales, tanto vo perdiendo la miente, e salgome de sentido, e cayome sin toda memoria fasta que me reçiben las mis donzellas en los braços.

»E fazeseme vn seno con vn arco en la ribera de la mar, e tiendese el somo del, e va agudo e luenne contra dentro sobre el agua. E yo vo por aquel pennedo adelante fasta que vengo a somo; e muchas vezes me viene a voluntad de derribar de alli en la mar, e morir y por el enartamiento e el tuerto que me tu vas fazer. E mande Dios que pues que tu non vienes a mi e me as desanparada, que me lieuen las ondas a mi e me echen en las tus riberas, e andes tu por y e veas commo me traen muerta e sin toda onrra de sepoltura. E estonçes avn que venças de dureza al fierro, e a la piedra ademante que vençe al fierro, e avn que venças de dureza a ti mismo, que vençes a estas cosas e eres mas duro que ellas, auras ya alli a dezir: 'Fillis, non deuieras tu a yr en pos mi nin seguir me desta guisa.'

»E muchas vezes me viene a coraçon de matar me a yeruas; e muchas vezes esto por dar me con vna espada o cuchillo por el coraçon, por que tanto te puedo amar; e muchas vezes quiero atar lazo al mio cuello e matar me, por que se te


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dexo abraçar e resçibio los tus falsos braços en si. E matar me desta guisa. E çierta so de asmar quant grand yerro fiz a la mi virginidat; e dar me por ello pena qual conuenga en que le faga emienda, e matar me priuado. E qual quier que yo escoja destas muertes, muy poco a de aqui alla. E seras tu escrito con mala razon en el mio petafio; e el mio petafio sera este que dize o tal como este: 'Demofon dio la muerte a Fillis, su amiga. E diole el la razon de la muerte, e ella la mano con que se mato.'»

E aqui se acaba la epistola de la reyna Fillis que enbio ella a Demofon, rey de Atenas.

[XX.] De la entencion de Ouidio en esta epistola.

La entençion de Ouidio en esta epistola fue dar enxenplo e castigo a las donzellas de alta guisa, e avn a quales quier otras que su castigo quisieren tomar que non sean ligeras de mouer se para creer luego los dichos de los entendedores, por que se non fallen mal dello despues commo fizo esta Fillis que creyo a este Demofon, e la enarto el, e se fallo ende muy mal por que se fue e finco ella desanparada. E entiende otrosi Ouidio en esta epistola trauar a los varones en los engannos que contra las mugeres que los creen e fazen por ellos lo que ellos quieren, e que lo non deuen fazer; ca es mal estança e pecado grande que al cabo, o al cuerpo o al alma, aduze a ome a pena qual meresçe que faze falsedat a quien le cree. E razonase Fillis contra Demofon en esta epistola de la guisa que lo auedes oydo e lo auemos contado. E acabanse aqui todas las razones de la su estoria.

E agora diremos de las razones de los gentiles, que acaesçieron en aquel tienpo en pos esto.

[XXI.] De la muerte de Demofon, e despues regno Oxites.

Andados los nueue annos del obispado de Heli e de su alcaldia, murio Demofon, de quien auemos contado en el alcaldia de Labdon, juez de Yrrael, que reyno en Atenas despues del rey Nesteo. E reyno en pos el Oxites, que fue el veynte e tres rey de aquel reyno, e reyno doze annos. E del dezeno anno del obispado de Heli non fallamos que dezir aqui; e en los fechos destas razones que dichas son paso e en la estoria del obispo Heli.

E andados onze annos del obispado de Heli e de su judgado, vinieron las duennas amazonas sobre la çibdat de Efeso. E quebrantaronla, e entraronla por fuerça, e ençendieron el tenplo desta çibdat, e quemaronla. E del dozeno, e del trezeno, e del catorzeno, e del quinzeno anno del tienpo del obispado de Heli non fallamos que dezir aqui, saluo ende que vençien las amazonas a las gentes sus fronteras e andauan por sennoras por todas aquellas tierras. E temien las todas, ca de las guerras e las batallas que començauan por la mayor parte ellas las vençien, tan bien les yua estonçes. E reynauan en esa sazon estos reyes: Teutemo en Asiria; e Zeusipo en Siçionia; e Oxites en Atenas; e Ascanio fiio de Eneas, en los latinos; e los diapolitas en Egipto.

E andados diez e seys annos del obispado de Heli, estableçieron los de Liçia torneamiento en su tierra; e fue este el primero noble fecho que ellos en su reyno asacaron. E del diez e siete, e diez e ocho, e dezinueue annos non fallamos que dezir aqui otras razones de los gentiles, saluo ende que reynauan en sus reynos los reyes que deximos en el capitulo ante deste. E estos tres annos que aqui dezimos del tienpo del obispado de Heli e de la su alcaldia en estos fechos pasaron.


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E andados veynte annos del obispado de Heli e de su judgado, fue a Siluio llamado este nonbre Siluio e este otro nonbre Postumo. E dizen le asi en el latin; mas pero asi lo llamamos en el lenguage, ca non ay otro romançe, e fue esto por que naçiera despues de la muerte de su padre. E desi dio nonbre a todos los reyes de los albanos, ca todos fueron llamados de alli adelante Siluios.

E este nonbre Postumo dizen en el latin por todos aquellos a quien mueren los padres yaziendo ellos en los vientres de sus madres e naçen despues que sus padres son muertos. Onde Postumo tanto quiere dezir commo postumus, e postumus dize en el latin por tierra. E estas palauras todas que son postumus, despues de la tierra, quiere dar a entender tanto commo naçido despues de la tierra, fascas despues del enterramiento de su padre. E otrosi dizen postuma por la fiia que desta guisa nasçe. Mas pero este Siluio Postumo fue llamado mas sennalada mientre que otro ninguno que nos auemos oydo; e fue este Siluio Postumo criado en aldea.

E murio ese anno Ascanio, rey de los latinos, segunt dizen vnas de las estorias; e otras dizen que murio doze annos antes e que en estos doze annos mantouo Siluio, hermano de Ascanio, el reyno, commo es dicho que gelo encomendara el. E alli dexo Siluio, el tio, a Siluio, su sobrino. E fueron aquellos doze annos del hermano contados a Ascanio, maguer que era muerto. E reyno en pos el Siluio veynte e nueue annos, e fue el terçero rey de los albanos.

[XXII.] De lo que acaesçio en el xxi anno del obispado de Heli.

Andados veynte e vn annos del obispado de Heli e de la su alcaldia, murio Oxites, rey de Atenas. E reyno Afidas en pos el vn anno, e fue este el catorzeno rey de alli. E andados veynte e dos annos del obispado de Heli e de la su alcaldia, murio Afidas, rey de Atenas; e reyno en pos el Timetes, quinzeno rey de alli, ocho annos.

E sobresto retraen Eusebio e Geronimo en razon de la cronica de Castor el sabio -que auemos dicho que fizo del libro de Atenas su libro de los reyes de alli, e de sus tienpos, e de las cosas que acaesçieron en ellos- e dizen que a los reyes de Atenas que los llamaron por sobre nonbre Erectidas. E departen que esto fue de aquel Cecropes, primero rey de Atenas, a que dixeron Defies por la razon que es ende departida en la prymera parte desta Estoria General; e que les duro esto fasta este rey Timetes. E ayuntando todo el tienpo destos reyes, cuentan que fueron todos los annos de los reynados dellos quatroçientos e treynta e nueue annos; e en pos ellos que ovo aquel reynado Melapon, asi commo diremos adelante, despues del reynado deste rey Timetes.

E andados veynte e tres annos del obispado de Heli e de la su alcaldia, murio Teuteno, rey de Asiria. E reyno en pos el Tineo treynta annos, e fue el veynte e ocho rey de alli. E del veynte e quatro, e del veynte e çinco, e del veynte e seys, e del veynte e siete, e del veynte e ocho, e del veynte e nueue, e de los treynta annos deste obispado de Heli non fallamos de los fechos de los gentiles razones ningunas que en estos annos conteçiesen que de contar sean para aqui, saluo ende la estoria del obispado e del judgado de Heli que corrie estonçes, de que auemos ya dicho lo que y ovo.

E andados treynta annos del obispado de Heli e de la su alcaldia, se acabaron ochoçientos e nouenta annos del naçimiento de Abraan. E este anno murio aquel Timetes, rey de Atenas, de quien deximos ante desto, e falleçieron alli los reyes del linage de antes. E reyno en pos ellos, commo deximos, Melapon treynta e siete annos. E segunt cuentan las estorias, este


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rey Melapon non fue del linage de los otros reyes que alli reynaron fasta aquella sazon; mas el por sus maestrias e su sabiduria que ovo e pues que los reyes enflaqueçieron e se non dauan a bien commo deuien, gano el el reyno e reyno. E de la manera de commo este rey reyno vos diremos avn mas adelante.

E este anno murio Zeusipo, rey de Siçionia. E este anno otrosi fallesçieron los reyes de Siçionia; e el su reynado finco en el rey Zeusipo. Onde dizen en este lugar Eusebio e Geronimo que falleçieron reyes a los siçionios, e que los reyes siçionios que reynaron fasta aqui nueueçientos e quarenta e dos annos. E en pos estos reyes siçionios cuentan que fueron estableçidos por gouernadores e mantenedores deste reyno los obispos de Carmi, de quien fablamos ante desto. E en este tienpo otrosi dizen estos santos padres que fue destruydo el inperio de los Erictidas, e que paso otrosi estonçes el reynado de los prinçipes de Atica a otro linage; e que vn rey que dezien Boeçio de Xanto que llamo a Timetes que reynase en el reyno, e que Timetes non quiso. Onde vino Melapon Polis, fiio de Andropepo, e entro a torneamiento de vno por otro por el reyno. E vençio Melapon por enganno que fizo en el torneamiento, e ouo el reyno e reyno.

E por aquel enganno que fiziera, e vençiera e ganara el reyno, estableçio el en su reyno vna fiesta e pusole nonbre Apaturion, segunt el su lenguage desa tierra. E Apaturion, asi commo departen las estorias, quiere dezir segunt el lenguage de Castilla la grand fiesta de los engannos. E fizo aquesta fiesta onrrar por todo el reyno aquel rey Melapon, e por que el su vençer valiera por enganno e arteria.

E andados treynta e vn annos del obispado de Heli e de su alcaldia, reyno en Atenas despues del rey Timetes aquel rey Melapon, e fue el dozeno rey de alli. E de los otros diez annos que fincan del obispado e del tienpo del alcaldia del obispo Heli non fallamos que las estorias cuenten fechos ningunos de los gentiles cuyas razones fuesen de contar para aqui. Pero de los quarenta annos del tienpo del su obispado e de la su alcaldia departimos aqui tanto, segunt que lo fallamos departido por las escrituras de los santos padres.

Departen Eusebio e Geronimo que el ebrayco cuenta que quarenta annos duro el obispo Heli en su obispado e en el alcaldia. E mas dizen que los setenta trasladadores le cuentan y ueynte e non mas, e que en los otros veynte que Samuel mantouo el fecho de Yrrael, e que por onrra del obispo que los contaron al obispo Heli. E nos dezimos otrosi que quarenta annos reyno Heli. E avn mas dize aqui el ebrayco que maguer que el obispo Heli era biuo, que aquel obispo Finees, que fue fiio deste obispo Heli, que en aquellos veynte annos que los setenta trasladadores tuellen al obispo Heli que este obispo Finees, su fiio mantouo el pueblo de Yrrael, mas que leuo el padre el nonbre del obispo en todos sus dias.

[XXIII.] Del tiempo del obispado de Heli e del su judgado.

Pues judgo e mantouo el pueblo de los judios Heli, obispo e juez de Yrrael, quarenta annos e murio andados del nasçimiento de Abraan nueueçientos annos, e del primero anno del cabdellado de Moysen trezientos e nouenta e çinco annos. E reynauan estonçes estos reyes en sus reynos: Tineo en Asiria; e falleçieron en el reyno de Siçionia reyes aquel anno, e finco ese reyno desfecho de alli adelante. E reyno en ese anno el rey Melanpo en Atenas; e Siluio Postumo, el terçero rey, en los latinos; e los diapolitas en Egipto. E el tienpo del obispado e del judgado de


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Heli, obispo e juez de Yrrael, e las razones de los fechos de los gentiles que en el acaesçieron se acaban aqui; e comiençase el de Samuel profeta e del rey Saul.

Onde dexamos agora aqui todas las otras razones, e tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos hemos del fecho del arca del testamento, e de Samuel profeta, e de las otras razones que y vienen.

[XXIV.] De commo leuaron los filisteos el arca del testamento e fueron penados por ello.

Los filisteos, pues que ouieron vençida la batalla, cogieron el canpo, e tomaron toda la prea de lo que tollieron a los judios e el arca del testamento de Dios que ganaron dellos, e fueronse todos para su tierra. E leuaron el arca del lugar a que dezien la Piedra del Ayudorio, do la ganaron, e pusieronla en la çibdat de Azoto.

E auien los filisteos en aquella çibdat de Azoto el mayor lugar de su oraçion que fazien a sus dioses, e de sus ydolos, e de sus romerias a que ellos mas onrrauan. E auien alli estos filisteos vn ydolo que preçiauan ellos mucho a que aorauan, e dezienle Dagon. E tomaron aquel arca e pusieronla antel por onrrar le, asi commo si le leuasen presente de prea que ouiesen ganada, e dexaronla alli ese dia antel. E alli estouo esa noche.

E otro dia de mannana venien ellos muy alegres por la batalla que vençieran, e por el arca e lo al que y ganaran, e entraron al tenplo para fazer su oraçion a aquel su ydolo e su dios e fazer le grand fiesta. E mas fallaronlo arrancado de su lugar do solie estar, e lo dexaran y ante noche, e yazia tendido en tierra ante el arca la cara ayuso, asi commo orando la, segunt cuenta Josefo. E pesoles graue mientre de que lo fallaron asi caydo. E alçaron lo, e pusieronle de cabo en su lugar, e dexaronlo otrosi alli ese dia de aquella guisa, e fueronse.

E otro dia de mannana vinieron por ver que serie; e fallaronle otrosi, commo el dia de antes, do yazia de la cara ayuso en tierra delante del arca commo aorandola, asi commo vos auemos dicho ante desto e que lo dize Josefo. E cuenta la estoria de la Briuia en este lugar que quando fueron por tomar le e alçar le e poner le de cabo en su lugar commo el otra vez, que le fallaron la cabeça e amas las palmas de las manos commo las auia tajadas sobre el vnbral de la puerta del tenplo. E el cuerpo de aquel ydolo Dagon fecho tronco, finco solo en aquel lugar.

E por que fallaron las palmas del tajadas sobre el vnbral, de alli adelante los saçerdotes de Dagon e avn los otros que a aquel tenplo querien entrar, segunt cuenta la Briuia, que nunca pusieron los pies despues en el vnbral de aquel tenplo quando a el entrauan. E dize Geronimo que esta costunbre que sienpre la guardaron los filisteos fasta el su tienpo del; e otorgan con el maestre Pedro e otros que departen esta estoria. E cuenta Josefo que viniendo ellos alli muchas vezes e fallando a aquel su ydolo yaziendo de aquella guisa aorando al arca, que fueron en grand cuyta commo veer tan mal parado e tan desonrrado su dios, e en quien ellos creyen, e a quien aorauan.

E dize Josefo que se asanno Dios sobre los de la çibdat de Azoto, e desbaratolos, e firiolos con muy mala e muy cruel enfermedat que les dio en aquel lugar que mas de poridat es en todo el cuerpo del omne de parte de tras, asy commo dize la Briuia. E cuenta Josefo que aquella enfermedat que Dios enbiara sobre estos de Azoto e de sus terminos que fue dolor que les tomaua a los vientres e en las entrannas. E diz que era esta enfermedat aquella a que llaman en el latin disenteria, que quiere dezir en el lenguage de Castilla tanto commo dolor de vientre.

E començaron estonçes los de la çibdat de Azoto e de sus terminos, e las otras


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villas e pueblos desa tierra, e avn las heredades e los canpos commo a bullir. E naçieron les aquella ora muchos mures ademas por cada lugar de los pueblos e de la tierra. E asi commo cuenta Josefo, eran tan grandes e tan malos que comien quanto fallauan e los frutos en los arboles, e royen les los granos e las çimas e los troncos, e destruyen lo todo. E fizose estonçes muy grand confusion de muerte en la çibdat e en todos los pueblos de los filisteos de aquella tierra por esta razon del arca del testamento de Dios que leuaron presa e la tenien alla.

E estonçes los de Azoto, esos que fincauan biuos, quando vieron esta pestilençia tan grande e que non podien tomar consejo contra ella, asmaron sobrello algunos de los mas entendidos e desi dixeron asi por el pueblo: «Este mal e este destruymiento por esta arca del Dios de Yrrael, que nos tenemos aqui presa, es venido sobre nos e sobre Dagon, nuestro sennor. E non este aqui; ca dura es, e sannuda, e braua sobre nos e sobre nuestro sennor Dagon la mano de aquel Dios.» E cuenta Josefo que entendieron aquel ora que aquello que ellos vençieran a los judios e prendieron el arca que non fuera por su bien.

E dize aqui la estoria de la Briuia que enbiaron estonçes esos de la çibdat de Azoto por todos los otros caualleros poderosos de tierra de Filistea, e ellos vinieron luego. E dixeronles los de la çibdat: «¿Que faremos desta arca del Dios de Yrrael?» E respusieronles los gecheos, que eran los vnos de aquellos caualleros por quien ellos enbiaran, segunt cuenta Geronimo en la Briuia: «Trayamos la aderredor por la tierra esta arca del Dios de Yrrael.» E tomaronla e fizieronlo asi.

E por quantas çibdades e por do quier que la leuauan, venie sobre los de alli aquella enfermedat e aquella pestilençia que oystes que viniera sobre los de Azoto. E murien todos los mas dellos, tan bien los grandes commo los chicos; e por las entrannas que les salien de los cuerpos e se podreçien, non se podien asentar nin seer ante ellos. E del grand dolor que auian buscaron aquellos gecheos consejo contra ello; e fizieron vnas seejas de pellejas en que souiesen. E enbiaron a los de Acaron, e rogaronles que resçibiesen alla aquella arca, e enbiaron gela. E los de Acaron estauan bien con los de Azoto, e resçibieron su ruego commo de amigos, e tomaron el arca e avn gradeçieron gelo por que gela enbiauan, segunt cuenta Josefo.

Mas despues que el arca fue en la villa, vino sobre el pueblo aquella misma enfermedat e esa mortandat que sobre los pueblos de las otras çibdades. E començaron esos de Acaron a fazer grandes clamores, e dar grandes bozes, e dezir: «Enbiaron nos aca el arca del Dios de Yrrael nuestros amigos, los de Azoto, por que mate a nos e a nuestro pueblo.» E dize Josefo en este lugar que la enbiaron ellos luego a los otros de las otras çibdades, sus vezinos, tanto que andido por çinco de aquellas çibdades el arca asi commo quien va leuando dellos prea de omnes por aquella enfermedat e por la mortandat que les venie con ella.

E sonaron estas nueuas por toda la otra tierra de Filistea. E commo lo sabian, ya non la querien resçebir en ningunt lugar por tal galardon commo auien ende. E aquellos que auien pasado por aquellos males e sabien quant manna era la pena, fueron en grand cuyta e asmaron como podrian partir de si aquella arca. E enbiaron por todos los caualleros poderosos de Filistea para aver consejo con ellos commo farien contra aquella pestilençia. E a estos poderosos llama la Briuia en el latin satrapas. E segunt cuenta Josefo, ayuntaronse estonçes los prinçipes destas çinco çibdades: Gech, Acaron, Ascalon, Gaza, e Azoto, por departir sobre tal fecho e tomar consejo de commo fiziesen.


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E fallaron y este consejo que oyredes que dixeron a los pueblos, segunt cuenta Geronimo en la Briuia: «Dexad el arca del Dios de Yrrael e enbialda. E tornose a su lugar, ca lo quiere vengar su Sennor; e non mate a nos e a nuestras gentes, ca por esto a El enbiado sobre nos estas pestilençias e estas mortandades, e çerca de destruydas nuestras çibdades e nuestros pueblos.» Mas non acordaron esa ora todos en esto, ca ovo y vnos que dezien que aquellos males les venien por razon del arca; e otros que non, sinon por avenimiento que se auie asi a venir a aquellos que viniera e que esta dolençia que non viniera en cada persona; e otros que por corronpimiento del ayre, e de las viandas, e de la tierra, que eran corronpidas, les venie aquello.

E razonauan los que esto dezien que aquello la natura lo fazie, que aduzie corronpimiento sobre todas las cosas que della vienen segunt los mudamientos de los cuerpos çelistiales, que eran las planetas e los signos, e que aquello non era de dezir que por el arca vinie que non auie poder ninguno de fazer tal, ca dizien asi: que sy aquel Dios tamanno cuydado ouiese de aquel arca que si El ese poder ouiese, que la non dexara tomar asi a los omnes que sus enemigos fuesen. E desi dizien a los otros que se sufriesen, ca aquella pestilençia pasarie e con su tienpo se yrie.

E en todo esto los varones de aquella tierra que escaparon de la enfermedat que deximos e que non eran muertos, avn adoleçieron ende tanto que del grant dolor que les tomaua tan grandes eran las bozes e los aollidos que dauan que dize Geronimo en el cabo del quinto capitulo del Primero Libro de los Reyes que de cada vnos de los de aquellas çibdades subien las bozes e los gritos fasta el çielo en tal manera que lo no podian sufrir.

[XXV.] De commo consejaron los obispos e sus estrelleros que enbiasen el arca, e la enbiaron ellos.

Duro en todo esto el arca del testamento en tierra de los filisteos siete meses, asi commo cuenta Geronimo en el seseno capitulo del Primero Libro de los Reyes, e non quedauan avn la pestilençia nin la mortandat en las gentes de aquellas çibdades nin en las pueblas de los sus terminos. E enbiaron estonçes los conçejos por sus obispos e por sus adeuinos; e ayuntaronse todos. E contaron los otros a los obispos e a los adeuinos lo que auian fablado de aquella arca que la enbiasen. e otrosi el desacuerdo que auia entrellos sobre razon de la enbiar.

E desque gelo ouieron contado, dixeron: «Dezid vos agora lo mejor que y entendedes, e ensennad nos commo fagamos e commo la enbiemos a su lugar.» E dixeron asi: «Desque fuere alla, por ventura yra mal a ellos con ella commo a nos. E si mas non, vengar nos emos dellos commo ellos se an vengado de nos.» E los obispos, e los adeuinos de cabo, e los mas ançianos que auian pasado por mas cosas e entendien mas, ouieron su acuerdo e començaron a amonestar al pueblo e a castigar que fiziesen y lo mejor que pudiesen. E cuenta Josefo que los oyeron e los creyeron, e mayor miente por el peligro del tienpo en que estauan; ca diz que en tales priesas commo aquella que mas ayna se acogen los omnes al consejo que le dan e mayor miente si con razon es.

E non les mandaron enbiar el arca nin tener la, mas dixeronles asi: que si el arca del Dios de Yrrael enbiauan, catasen que la non enbiasen vazia. E entendet en este lugar e en las otras razones que aqui oyredes que maguer que gentiles eran, que los obispos e los estrelleros algo entendian aqui del poder del Dios de Yrrael, ca dixeron adelante asi: «Mas dalde lo que


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deuedes por el pecado que fezistes contra El que vos dio consejo de salud, e vos libro de la pestilençia e de la enfermedat donde murieron los otros vuestros, e fizo que fuesedes vos avn biuos fasta el dia de oy, e en dar vos El este entendimiento e este aluedrio de commo fiziesedes desta arca. E si lo fizieredes, sanaredes; e alli entenderedes que es aquello por que se non parte de uos el poder de la su mano e vos faze esto.»

E preguntaronles ellos estonçes e dixeronles de mala guisa: «¿Que deuemos nos dar a aquel Dios por el pecado?» E respondieronles los obispos por sy e por los estrelleros, e dixeron que fiziesen çinco sortijas, segunt que eran çinco las sus prouinçias de los filisteos por do el arca andudiera. Pero, segunt dize Josefo en el primero capitulo del sesto libro, çinco ymagenes, e çinco sortijas, e çinco mures les mandaron fazer. E dixeron les adelante: «Esto faredes todos, por que fueron estas çinco prouinçias en vna pestilençia que vino comunal a todos, a nos e a nuestros prinçipes. E faredes semejanças de vuestros anillos bien fechos, e que parezcan bien, e sus semejanças de los mures que nos gastaron la tierra, por que nos la non gasten de aqui adelante. E daredes gloria al Dios de Yrrael, si alçare por ventura la su mano de nos, e de nuestros dioses, e de nuestra tierra.»

E esos pueblos de los filisteos de aquellas çinco çibdades que eran alli ayuntados, segunt las razones que oyredes adelante, baxauan las cabeças a tierra, commo que les pesase e se agrauiasen de lo que oydes que les dezien, e non respondien. E dixeronles los obispos estonçes: «E ¿por que apesgades los coraçones, e los apretades, e endureçedes contra aquel Dios de Yrrael commo fizieron los de Egipto e Faraon, de quien oystes commo dexaron a los ebreos pues que fueron feridos ellos e Faraon, desi fueronse los ebreos?» E mouieronse estonçes los pueblos de aquellas çibdades por aquellos amonestamientos e aquellos castigos de sus obispos, e de sus estrelleros, e de sus adeuinos, a oyr lo que les dizien; e dixeron que lo farien.

E ellos, desque vieron que querien fazer lo que les ellos mandauan, ensennaron les commo fiziesen e enbiasen el arca. E dixeron les asi: «Pues que fazer queredes lo que nos vos consejamos e mandamos, que es cosa para vuestra pro e vuestra salud, catad priuado las cosas donde lo fagades. E fazed vn carro nueuo, e aued dos vacas con sus fiios que ayan parido de poco tienpo aca e que nunca troxieron yugo, e vnnid las, e meteldas a aquel carro, E tolled les los fiios, e ençerradlos en casa por que non vayan tras las madres e les estoruen la carrera, mas que anden ellas con deseo de los fiios muy mas ayna por se tornar a ellos. E desi tomaredes esta arca del Sennor, e poner la edes en aquel carro, e meteredes en vna caxeta aquellas ymagenes de oro que vos dezimos que fagades, e dar lo edes a aquel Dios de Yrrael por que vos perdone este pecado. E pornedes aquella caxeta al costado del arca, e sonaredes estonçes las vacas con el carro e con el arca en el, e leuar las hedes fasta do fallaredes que se parte la vna carrera en tres carreras, e dexar las edes alli yendo. E pararedes mientes commo fazen. E si vieredes que fuere derecha el arca e subiere contra Bethsames, ella nos fizo este mal tan grande; e si contra aquel lugar que es tierra de los judios non endereçaren las vacas e se fuesen a otra parte contra los nuestros terminos, sabremos que nos non vino este mal por el poder della nin de aquel Dios de Yrrael, mas que acaesçio asi por ventura. E non avra virtud ninguna en el arca, e tornar la hedes.»

E los pueblos de los filisteos touieron que les dezien bien, e fizieron lo todo commo les mandaron sus obispos e sus adeuinos. E las vacas, asy commo llegaron a aquel lugar, cogieronse por el vna de aquellas tres carreras e fueron derechas por aquella carrera que yua derecha a Betsames, asi commo si las leuase omne carre-


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tero que las guiase segunt cuenta Josefo en esta razon. E yuan mudiando por los fiios, mas por todo eso non torçian a diestro nin a siniestro, que era grand marauilla e grand virtud de Dios que mostraua en el avenimiento en vacas brauas que nunca ouieran yugo puesto en sus cabeças, demas seyendo con fiios pequennos.

[XXVI.] De commo se fueron las vacas con el arca del testamento para Bethsames.

Aquellos poderosos e prinçipes de los filisteos fueron toda via, ellos mismos, en pos ellas catando commo farian por saber por do yrien. E Betsames, aquel lugar do las vacas vinieron, era vn barrio e vna puebla pequenna en la suerte del heredamiento del linage de Judas, segunt cuenta Josefo. E maestre Pedro departe otrosi sobresto que dos lugares auie y a que llamauan Betsames, e que dos eran las carreras para ellos. E el vna era por do yuan a las çibdades de la suerte del linage de Benjamin, que eran de los obispados; e el otra Betsames para los que eran en la suerte de Neptalin. E semeja, segunt estas razones de Josefo e de maestre Pedro, que aquella carrera que leuaron los filisteos e las vacas con el carro e con el arca en el que se partie despues en tres carreras: e que la vna dellas era que yua a las çibdades de los de Leui, que yazien en las suertes de Benjamin; e la otra a las que yazian en la suerte de Neptalin; la terçera a las de la suerte de Judas.

E era estonçes en el tienpo en que cogien los de Betsames su trigo, e estauan lo cogiendo en vn valle. E los de Betsames, que estauan alli segando su trigo, alçaron los ojos, e vieron el arca, e conosçieron la, e fueron mucho alegres con ella. E quando llego el arca, pararonse las vacas con ella en vn canpo que auie y muy grande, que era de Josue de Betsames; e alli estudieron que non fueron mas adelante. E asi commo cuenta maestre Pedro, en aquel canpo estaua vna grand piedra que diz que cuydauan los judios que fue vn altar que ouo fecho alli Abraan quando moraua en Canaan. E aquellos de Betsames, con la grand alegria que ouieron de la su santa arca que veyen, dexaron de segar su pan e fazer su labor que fazian, e fueron corriendo alla.

E los de Leui que alli eran llegaron, e tomaron el arca del carro e la caxeta en que venian condesadas las ymagines e semejanças de las sortijas e de los mures, e pusieronla sobre aquella piedra. E en pos esto franxieron el carro e fizieron del vna foguera. E tomaron las vacas e sacrificaron las alli a Dios sobre aquella foguera de la lenna del carro. E comieron y dellas todos en vno, asi commo dize Josefo en el primero capitulo del sesto libro. E los çinco juezes de los filisteos, que vinieron en pos las vacas por veer que farien, quando esto vieron, tornaron se a Acaron luego ese dia.

E en este lugar departe Esidro sobre razon destas ofrendas que segunt cuentan vnos, que aquellas çinco çibdades de aquellas çinco prouinçias que eran las çibdades arçobispales solas, ca en vna prouinçia diz que non ha mas de vna egleja arçobispal; e la prouinçia tiene de tierra quanto tienen los obispados que son so aquella egleja arçobispal. Pero segunt que dize Josefo, que çinco ymagenes, e çinco sortijas, e çinco mures les mandaron fazer; e ellos que lo fizieron asi. E avn maestre Pedro, que otorga con Josefo, cuenta que aquellas ymagenes de oro que fueron a semejança de omnes. E dize sobresto que se puede asi departir esta razon segunt las onrras de las villas e de las eglejas: que las çibdades arçobispales e las sus eglejas que enbiaron las ymagenes de los omnes; e las çibdades e las eglejas obispales las de las sortijas; e las otras villas que non eran arçobispales nin obispales,


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mas que eran çercadas, que enbiaron las de los mures.

E todos estos departimientos de los sabios e santos padres vos ponemos aqui por que significan e dan a entender al. Pero ennade avn sobresto Geronimo e dize en el seyseno capitulo del Primero Libro de los Reyes que tan bien ayudaron e dieron su parte del oro para fazer aquellos mures las villas que non auien çercas commo las que las auian. E el termino do lo dieron fue del cabo de allende de aquellas çibdades fasta el grand Abel, sobre que pusieron el arca de Dios que estudiera fasta aquel dia en el canpo de Josue de Betsames.

E segunt que departen aqui los sabios esponedores desta razon, dize la estoria de la Briuia en este lugar Abel por el nonbre de aquella piedra sobre que pusieron el arca e la caxeta con las ymagines, e las sortijas, e los mures. E los judios dizen que era aquella piedra el altar que fiziera alli Abrahan a Dios. E otros departen que lo dixo por aquella çibdat que llamauan estonçes Betsama. E segunt departe maestre Pedro en el capitulo de la tornada del arca, dixeronle despues Ynabel o Abel, que es tanto commo lloro por los de la villa de Betsama que murieron y estonçes por la razon desta arca, commo vos diremos agora aqui.

[XXVII.] De la mortandat que fizo Dios en los ebreos de Bethsame.

Destos de Betsames llegaron setenta al carro a tomar el arca e poner la en tierra. E peso a Dios por que non eran saçerdotes e se llegaron a ella; e mato a estos por que fueron osados de llegar se a ella non auiendo la dignidat. E con ellos murieron alli de los otros cinquanta vezes mill de los menores del pueblo, e non por al sinon por que la vieron seyendo les vedado; ca les auia vedado el Sennor Dios ante desto que quando el arca tornase a ellos, que ninguno non saliese a ver la nin llegase a ella synon los que fuesen saçerdotes.

E dizen muchos en este lugar que si estos mato Dios por esto, que ¿por que non matara otrosi a todos los filisteos que la vieran? E sobresto responden los maestros de la theologia, e sueltan esta pregunta, e dizen que a estos matara Dios por que les fuera vedado que la non catasen e la cataron. E a los filisteos non mato por que gelo nunca vedara El que la non catasen, ca non eran de la su ley, nin gelo querie El vedar, nin pecaron los filisteos que la vieron. E pecaron los judios que la vieron por aquello que les fuera vedado entre los ebreos. E lloro por ellos el pueblo e cada vnos por los suyos, segunt cuenta Josefo. E fue esto tenido por muy grand pestilençia e grand mortandat que echara Dios sobrellos tan adesora e por tal achaque.

E dixeron estonçes esos de Betsame: «¿Quien se podra parar nin estar ante este Sennor Dios santo? E ¿a quien yra El quando de nos se partiere?» E teniendose ellos por tales que non eran dignos para estar el arca entrellos, enbiaron sus mandaderos a los de la çibdat de Cariachiarin, que eran sus vezinos. E pero dize Josefo que a todos los ebreos lo fizieron saber e lo mostraron commo llegara alli el arca del testamento que prisieran los filisteos en la batalla. E diz la Briuia que dixeron los de Betsame a los de Cariachiarin: «Tornaron nos los filisteos, ellos por si, el arca de nuestro Sennor Dios que nos leuaron. E deçendet, e tomalda, e leualda a vuestro lugar.»

[XXVIII.] De commo leuaron el arca los de Cariachiarin, e la pusieron en casa de Aminadab, e de la razon de Samuel.

Los de Cariachiarin, pues que lo sopieron, vinieron, e tomaron el arca. e leuaron la, e pusieron la en Gaba en casa


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de Aminadab, que era del linage de Leui, e era omne derechero e de buena vida. E consagraron a Eleazar, su fiio deste Aminadab, e fizieron le saçerdote, e dieron le que guardase el arca. E duro alli el arca veynte annos; e esto fue fasta el seteno anno del rey Saul, que estouiera en reynado del rey Saul estos siete annos commo fueran los siete meses que estudiera en tierra de los filisteos. E tomola estonçes de alli Saul e leuola a la hueste. E en aquellos veynte annos que estudo en la çibdat de Cariachiarin folgo todo el pueblo. E trabajauanse todos a grand femençia de fazer a Dios sus oraçiones e sus sacrifiçios e muchos, e yr en pos El en todo.

E Samuel, que era ya profeta e començaua ya a profetizar e a dezir al pueblo de Yrrael por espiritu de Dios las cosas que auien a venir, paro mientes en esto. E quando los vio a todos asi tan cobdiçiosos de fazer seruiçio a Dios e poner toda su fiuzia en El, plogole mucho. E dize aqui Josefo que touo Samuel por bien de fablar les de franqueza e de los bienes que en ella auie, por que tenie que les plazie mucho segunt que el entendie que eran todos partidos de aorar ydolos e de malas costunbres de lo que solien vsar ante de aquello, e que se tenien ya bien con su Dios en todas cosas.

E dixoles asi: «Sy de todo vuestro coraçon vos tornades a vuestro Sennor Dios, partid de uos los dioses agenos. E non anden conbusco nin en vuestras conpannas por ninguna guisa Baalin nin Astraroch, ca muchas vezes auedes oydo en la nuestra ley que esta locura de los ydolos e de los dioses vanos que vna es de las cosas del mundo que mas pesa a nuestro Sennor Dios. Mas para El tened vos guisados vuestros coraçones e a El solo seruid. E auedes lo menester, ca vedes que los filisteos, vuestros enemigos, non quedan de uos guerrear. E mas agora non cometen mas que suelen, ca mala gente son; e nunca quedaran ende sinon con mal dia e con premia, e punnan de uos buscar mal e apremiar vos quanto pueden.

»E Dios comiença a auer piedat de uos e seer vos amigo, e vos lo sera sienpre sy uos buenos fueredes e por vos non fincare. E El vos librara de mano e del poder dellos, e avn mas vos fara que El metera a ellos en las vuestras manos e en el vuestro poder. E entendet que non es de cobdiçiar la franqueza sola miente, mas que auedes a fazer aquellas cosas por que vos vengan las proes que de la franqueza naçen, ca non cunple lo al. Nin deuedes vos desear de seer libres de tales sennores e fazer por que los non siruades sola mente, mas que auedes a fazer aquellas cosas por que vos vengan las proes que de la franqueza naçen, ca vos non cunple lo al; mas que vos conuiene de seer justos, e tirar maldat de vuestras almas, e tener las linpias, e rogar a Dios con todas vuestras voluntades que sea conbusco, e rogar le por vuestros buenos fechos.

»E si vos esto fizieredes, seredes libres de vuestros enemigos e venir vos an dende los bienes que vos conpliran mucho. E esto sera que lidiaredes con ellos, e vençer los edes, e leuaredes los despojos dellos. E esto non se puede mereçer nin ganar por armas, nin por fuerça de cuerpos, nin por muchedunbre de pueblos, synon por la merçed de Dios. Nin promete El de lo dar a los malos, sinon a los buenos e a los derechos que gelo mereçen por las buenas obras e por las buenas voluntades. E yo vos so octor e recabdo destos bienes que vos vernan si fizieredes vos lo que vos yo amonesto e castigo e vos touieredes con nuestro Sennor, que es verdadero Dios.»

[XXIX.] Del tienpo en que Samuel començo a profetar e de las razones que dixo al pueblo.

Pues que estas razones les ovo dichas Samuel, fueron ellos todos muy pagados con ellas e muy alegres con quanto les dezie, e otorgaronle que obedeçerien


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a su Dios de todo en todo. E echaron luego de entre si los ydolos de Baalin e de Astrarote que tenien e aorauan, e dexaron otrosi luego todas las onrras que les fazien, e siruieron a Dios solo. E Samuel, quando les esto vio otorgar e asy lo fazer, plogole mucho dello. E dixoles: «Ayuntad vos agora todo el pueblo de Yrrael en la çibdat de Masfat. E fare yo y mi oraçion por vos a nuestro Sennor Dios.»

E ellos ayuntaronse luego todos en Masfat do les el dixo e commo les mando. E este nonbre Masfat de aquella çibdat, segunt cuenta Josefo, quiere dezir en el lenguage de Castilla tanto commo catar deyuso. E desque fueron ay ayuntados, tomaron agua por mandado de Samuel, e fizieron sacrifiçio dello a Dios, e esparzieronla antel. E departe aqui maestre Pedro que por ventura que fizieron este esparzimiento de aquella agua en sennal del paramiento, commo oystes, que fizo Josue. E todo aquel dia ayunaron, e se reboluieron en oraçiones, e dixeron a Dios. «Contra ti pecamos, Sennor.» E judgo Samuel estonçes los fiios de Yrrael en Masfat.

E departe avn sobresta razon maestre Pedro, e otros que otorgan y con el, que aquella agua que oydes que sacrificaran alli e la esparzieran ante Dios que fueran dichas sobre ella todas las maldiçiones de la ley, e que todos eran ayuntados en ella, e que todos los de Yrrael ouieron dende a beuer. E oyredes grand marauilla de Dios, que cuentan aqui los santos padres, que algunos que auie y que tenien ydolos encubiertos, maguer que mejor lo prometieran a Samuel ante todo el pueblo, que quando beuien desta agua, que se les apegauan los labrios a ella de guisa que los non podian despegar dende.

E otros dizen avn mas en esta razon: que tomo Samuel vn ydolo, e que lo torno en poluo, e que lo mezclo con aquella agua e diolo a beuer al pueblo; e que les finco en las baruas la sennal dello a todos los que tenian ydolos e los aorauan. E Samuel a los que lo vio, judgolos por culpados e ensennolos que tal deuie ser alli el juyzio de Dios sobre aquel fecho, qual es dicho que fizo Moysen quando a lo del bezerro del monte Sinay.

E estando los judios alli en sus ayunos e en sus oraçiones, commo auemos dicho, oyeron los filisteos commo eran los de Yrrael alli ayuntados e vinieran desarmados e sin sospecha de batalla. E asonaronse todos los prinçipes dellos, e guisaronse, e vinieron sobrellos. E los judios, quando lo supieron, ouieron grand miedo dellos, e corrieron todos a Samuel -e non auien otro consejo- e dixeronle: «Da bozes a nuestro Sennor Dios por nos e non quedes. E faz le tu oraçion que nos salue e nos libre oy de la mano e del poder de los filisteos, ca an ya fecho en nos muy grand danno e grand destruymiento e quedar deuien ya con tanto. E venimos aqui contigo, que eres nuestro cabdillo, a fazer nuestra oraçion e nuestros sacrifiçios e a jurar te para fazer lo que nos mandases. E ayuntamos nos aqui desarmados, non metiendo mientes de nuestros enemigos nin que nos aqui darian salto asy. E agora non nos finca otro acorro nin otra esperança de salud sinon la tuya que ruegues a Dios que nos libre dellos.»

E Samuel, quando los vio tan omildosos contra Dios e poner su fiuza e su esperança tan bien en El, esforçoles e dixoles: «Non ayades miedo dellos, ca yo fare mio sacrifiçio a Dios e aorar le e por vos. E El vos ayudara, e vos los vençeredes oy.» E tomo estonçes Samuel vn cordero de leche, e sacrificolo todo entero a Dios, e aorolo el con todo el pueblo. E oyolo Dios.

E estando Samuel faziendo su oraçion a Dios e su sacrifiçio, vinieron los filisteos sobre los de Yrrael muy esforçada mientre por lidiar con ellos, e pararon sus azes


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mucho afiuzadas de vençer commo el otra vez. Mas començo nuestro Sennor Dios estonçes a tronar sobrellos e fazer grand ruydo sin guisa e muy grandes relanpagos. E cuentan aqui Josefo e maestre Pedro que se mouio la tierra do ellos estauan e que se abrio; e fizieron se en ella grandes aberturas commo carreras e carcauas en muchos lugares. E los filisteos, quando vieron tremer la tierra de aquella guisa e abrir se, e aquellos truenos e relanpagos tan grandes e fechos tan sin mesura, fueron tan espantados que se les cayeron todas las armas de las manos con grand miedo e començaron a fuyr.

E salieron estonçes los de Yrrael de alli de la çibdat de Masfat, do estauan ayuntados, e fueron contra los filisteos -e Samuel con ellos por cabdillo, segunt cuenta Josefo; e segudaronlos fasta vn lugar que yazia deyuso de Betetar. E dize Josefo que auie nonbre aquel lugar Correon; e cuenta maestre Pedro que alli començauan los terminos de su tierra de los filisteos. E vençieron los de Yrrael a los filisteos e mataron los. E tomo estonçes Samuel vna piedra grande, e fincola alli entre Masfat e vn lugar que llamauan Sen -do ouieran esa fazienda los de Yrrael con los filisteos e los vençieron- que fuese por sennal de aquel vençimiento que fizieran alli los de Yrrael e por remenbrança del ayuda que les diera y Dios contra sus enemigos.

E departe Josefo que llamo por ende Samuel a ese lugar estos dos nonbres: la Piedra del Ayudorio o Piedra de Fortaleza. E dixo al pueblo: «Fasta aqui nos ayudo nuestro Sennor.» E fincaron los filisteos quebrantados e aterrados de aquella vez, e espantados de guisa que en quanto Samuel fue biuo nunca se osaron a llegar a los terminos de los de Yrrael. E el coraçon e el esfuerço que los filisteos auien de antes contra los judios ouieronlo los judios contra los filisteos de alli adelante.

E tomo Samuel despues su hueste e fue sobrellos. E ayudole Dios; e ganaron dellos todas sus çibdades e sus terminos que les auien tollidas los filisteos quando podien mas que ellos. E tenie esta tierra, que les ganaran los filisteos e la cobraron los de Yrrael, despues de Acaron fasta los terminos de Gec. E desta guisa libro Samuel, con el ayuda e el poder que le dio Dios, al pueblo de Yrrael e a su tierra con todos sus terminos de mano de los filisteos. E en todo aquel tienpo ouieron pazes e amiztad los de Yrrael con los amorreos, e avn dize Josefo que con los otros cananeos sinon con estos de Filistin que les auian buscado mucho mal e fechas muchas fuerças, donde se vengaron ellos despues e los destruyeron, commo es dicho.

E Samuel, desque ouo asosegada la tierra e les dixo commo ouiesen cada vno la su parte do biuiesen bien e en paz, mandoles commo viniesen a el a juyzio sobre sus pleytos a Betel, e a Galgala, e a Masfat, quando el ay viniese; ca a estas tres çibdades venie el cada anno vna vez a andar las aderredor faziendoles cada vez a cada vna grandes fiestas e grandes onrras por que eran estas tres çibdades las mas famadas e de mayor nonbre que auie en toda tierra de Yrrael, segunt departe maestre Pedro sobresta razon. E fueron aquellas çibdades de grand fama por estas razones: Betel, por el suenno de Jacob que vio y, commo es contado en la estoria del libro Genesis; e Galgala, por el çircunçidamiento segunt que fizieron y la segunda vez, commo es ya dicho en la estoria del libro Numero; e Masfat, por la morada de Josue, que fazia alli mas que en otro lugar de tierra de Yrrael.

E quando subie Samuel a estas çibdades, e venie y por fazer sus fiestas e sus onrras e por judgar y los pleytos del pueblo en sus sazones del anno, desi tornauase toda via de morada a la çibdat de Ramata, donde era natural e auie sus casas, e moraua y todo lo mas. E a estas tres çibdades vinie el al pueblo a judgar los e departir


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les alli sus pleytos. E quando el moraua en Ramata, venien ellos a el. E en estas quatro çibdades judgo Samuel a los de Yrrael demientra que biuio. E cuenta Josefo en el sesto libro que les mantenie en justiçia e en derecho muy bien. E fizo despues Samuel ally do moraua en la çibdat de Ramata vn altar a onrra de Dios, asi commo cuenta Geronimo en el cabo del viio capitulo del Primero Libro de los Reyes.

[XXX.] De commo pidieron los de Yrrael rey a Samuel por la premia de sus fijos.

En todo esto enuegeçie ya Samuel, asi commo cuenta Geronimo en el ochauo capitulo del Primero Libro de los Reyes. E pues que fue de dias, non podia ya salir e andar por las çibdades faziendo sus fiestas a Dios, e onrras a los pueblos, e judgandoles los pleytos que les acaesçien commo solie ante la vegez que le estoruaua. E dio a sus fiios por juezes en su lugar que judgasen al pueblo de Yrrael, e partioles la tierra e el pueblo.

E puso el vno dellos en la çibdat de Betelen. E era este el mayor e que naçiera primero e auie nonbre Joel, segunt que dize Geronimo en la Briuia; e asi commo cuenta Josefo en el vio libro, dezienle Jobel. E al otro enbio a la çibdat de Bersabee. E a este llamauan Abia, segunt cuenta Geronimo en la Briuia: e segunt departe Josefo en el su sesto libro, Abina. E mandoles morar alli a cada vno en su lugar, e estar y cutiana mientre, e oyr los pleytos por que fuese el pueblo bien tenido a derecho.

E todos los de Yrrael eran les muy obedientes. E por que eran todos muy pagados del padre, judgauan estos dos fiios de Samuel el pueblo; mas non commo su padre, nin andudieron y tan derecha mientre, nin yuan por las carreras que el. E semejauanle muy poco, ca salieron cobdiçiosos e auariçiosos. E tomauan dones, e andauanse a conbidaçiones por comer mejor, e atorçien los juyzios, e judgauan tuerto. E dize Josefo que dieron en si enxenplo atal en que mostrauan que de buen padre non sale sienpre buen fiio, nin otrosi de mal padre mal fiio toda via, ca diz que a las vezes de mal padre sale buen fiio.

E tanto andauan mal en sus fechos estos fiios de Samuel, bien commo oystes de los otros dos fiios del obispo Heli, que lo non podie sofrir el pueblo. E cuenta la Briuia que se ayuntaron todos los mayorales e mas ançianos de dias e vinieron al padre a Ramata. E dixeronle: «Padre Samuel, tu eres ya de dias e de guisa que non puedes conplir commo sueles lo que el pueblo auemos menester; e diste nos en tus dias tus fiios por juezes que judgasen a Yrrael. E nos tomamos te los muy de grado esperando que serien buenos commo tu. Mas non andan y commo deuen nin por la carrera que tu andauas, e andas avn agora, ca non judgan commo deuen -a las vezes por mal querençia, e a las vezes por amor de la vna de las partes, e a las vezes por dones e por seruiçios que les fazen.

»E esto es ya tanto e tan manifiesto que lo non podemos sofrir; e venimos te lo mostrar. Onde te rogamos quanto rogar podemos que escojas alguno de nuestro pueblo el que tu entendieres que sera mas para ello, que nos judgue, e nos tenga a derecho, e nos defienda de los filisteos. E da nos le por rey que reyne sobre nos, ca rey queremos aver, si tu por bien lo touieres, commo veemos que lo an las otras gentes e las otras naçiones en sus tierras.»

E Samuel era omne derechero e desamaua los reyes, segunt dize Josefo. E quando les oyo dezir «Da nos rey que nos judgue,» pesole mucho de coraçon, tanto que non le vino emiente de comer nin de dormir de alli adelante en todo ese dia cuydando en ello. E desque fue la noche estando el pensando en este fecho, nunca le vino suenno. E fizo su oraçion a Dios e


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demandole consejo sobre tan grand fecho commo aquel. E respondiole Dios conortandolo, segunt cuenta Josefo, e dixole: «Non te quexes nin des ninguna cosa por esto que demandan que les des rey. E oyeles quanto te dixeren; ca te non desechan por ello nin lo fazen a ty synon a mi, por que non reyne yo solo sobrellos en todo quanto fizieren, commo non fiz del dia que los saque de Egipto fasta oy. E asi commo desanpararon a mi e siruieron a dioses agenos, asi fazen agora a ty. E esto de Egipto aca me lo tienen ellos condesado.

»Mas oyelos; pero muestra gelo, e faz les dende afruentas, e diles qual es el derecho del rey que quieren aver; ca a poco de tienpo auran de lo que demandan pena qual meresçen e buscan, e de todo quanto fizieren que non fallesçera dende ninguna cosa, e seer les a mostrado e prouado que despreçiaron los mios consejos e los tuyos e que nunca en paz nin en verdat nos estudieron conplida mente nin commo deuien. Pero mandote que les des por rey el que te yo mostrare despues que les dixeres los males que de la premia de los reyes les an a venir.»

E otro dia de mannana, despues que ovo Samuel esta respuesta de Dios, mando llamar a todos los viejos que le vinieran a pedir rey. E dixoles asy: «Vos me pedistes rey; e yo dar vos lo he. Mas vos non sabedes avn la premia que auredes del nin el derecho que el aura sobre vos. E quiero vos lo mostrar e fazer vos lo saber de antes por que, despues que fuere fecho, non digades que vos lo non dixe. Sabed que el derecho que aura el rey que reynare sobre vos sera este:

»Leuar vos ha a vuestros fiios, e poner los ha en sus torres para guardar las, e tornar los a sus sieruos. E a los otros fara carreteros para traer sus carretas con las cosas que quisiere. E metera los caualleros a menester de escuderos e fazer les ha yr ante sus carros ante si. E estableçera para su pro e sus seruiçios los otros; e porna dellos a los vnos sobre treynta vasallos que aya de veer, e a los otros sobre çiento. E a los otros fara labradores por pan, a los otros por vino, a los otros ferreros, a los otros carpenteros, e otrosi de todos los otros menesteres. E las fiias seran espeçieras, ca las casaran con sus alfaquies e con sus espeçieros, para vender vnguentos las vnas, e las otras cozineras, las otras panaderas con los çatiqueros, las otras moleran a las muelas, las otras lauanderas.

»E sobresto tomar vos an los reyes las mas preçiadas heredades que vos fallaren, vinnas e azeytunas las mas mejores que ouierdes, e dar lo an a sus seruientes. E dezmar vos an las mieses e las rentas de las vinnas para dar las a los sus castrados e a los otros sus priuados. E toller vos an vuestros siruientes e vuestros mançebos, sy uos los vieren buenos, e meter los an a cauar sus vinnas e a labrar lo suyo. E asi a los otros a cada vnos de los menesteres que fueren otrosi vos dezmaran vuestros ganados.

»E vos mismos seredes sus sieruos de guisa que vos, nin los vuestros, nin ninguna de vuestras cosas non sera vuestra. Nin podredes vos estar, nin osaredes, que los non ayades a obedeçer en lo que vos mandaren, e fazer su mandado en todo, e seruir los commo conprados por preçio; sinon, matar vos an por ello si quisieren, si por mesura non fincare. E llamaredes aquel dia que esto fuere, e daredes bozes ante las fazes de los reyes que escogeredes e tomaredes para vos, e querellar vos hedes. E non vos oyra Dios ese dia por que pedistes rey. E auredes todas estas premias, que vos yo he dichas que vos faran, por que las quesistes vos de vuestro.»

E estas e otras razones muchas de tales les dixo Samuel a aquellos que demandauan rey, e que estonçes conosçerian la verdat de lo que les el dezie quando ouiesen el rey que demandauan e pasasen por todo. E acaboles alli aquella ora Samuel su razon. Mas el pueblo non lo quiso oyr nin


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tomar su consejo; e dixeron: «Non asi; mas rey queremos que reyne sobre nos, e lidie por nos con nuestros enemigos, e nos defienda dellos. E judgar nos a nuestro rey e tener nos a a derecho, e seremos commo las otras gentes.»

E Samuel, quando esta respuesta oyo que le dauan sobre el consejo que les diera, dixoles asi -segunt cuentan Geronimo, e maestre Pedro, e Josefo que otorga con ellos: «Yd vos agora cada vnos de uos para vuestras posadas, ca yo vos llamare e vos dare la respuesta desto quando viere que sera tienpo.» E ellos fueronse. E Samuel non quiso tardar este fecho; e entro a su oraçion a nuestro Sennor Dios, e demandole consejo commo farie. E respusole Dios e dixole: «Bien oy la boz de aquellos del pueblo que te vinieron pedir rey, e todo quanto te respondieron e te dixeron al consejo que les tu dauas como te yo dare. E tu dar les as rey segunt que te yo mostrare adelante quien sera aquel que les daras. E mandales que se vayan agora a sus lugares fasta que esto sea, ca tu los llamaras quando tienpo fuere.»

E Samuel fizo commo le Dios mando. E torno a ellos e dixoles asi: «Yd vos agora para vuestros lugares. E yo catare rey que vos de; e ayna sera. E quando lo ouiere librado yo vos llamare.» E ellos fueronse.

E agora contar vos hemos de commo fizo Samuel sobresto con Dios.

[XXXI.] De commo demando Samuel consejo a Dios sobre dar rey a Yrrael, yl dio El a Saul.

Cuenta en este lugar la estoria de la Briuia, en el noueno capitulo del Primero Libro de los Reyes, que auia estonçes en el linage de Benjamin vno que, segunt dize Josefo, era omne noble e bueno por costunbres. Onde departe aqui otrosi maestre Pedro que en todo Yrrael non auie estonçes mejor omne que aquel. E llamauanle por nonbre Çis, asi commo dize la Briuia e los otros sabios que desta estoria fablan. E era este Çis fiio de Abiel, fiio de Seor, fiio de Betor, fiio de Zaret, fiio de Afia, fiio de Afel, que fue omne grande, e fuerte, e de grand fuerça mas que otro omne a la su sazon. E dixeronle Gemino, que es tanto commo omne doblado.

E este buen omne Çis auie vn fiio que llamauan Saul, e era mançebillo. E dize la estoria de la Briuia que tan grande era de cuerpo que sobre todo el pueblo paresçia de los onbros arriba. E cuenta otrosi Josefo que era muy bien fecho e muy fermoso, e que vençie a muchos de buen talante e de entendimiento de guisa que le llama la Briuia a Saul fiio electo, fascas escogido entre los otros e bueno.

E este Çis, padre de Saul, como era muy rico omne, auie sus bestias de vnas naturas e de otras e muchas dellas. E andando en vn monte a paçer apartaronse vnas dellas de la grey de las otras; e era en el tienpo en que parien. E aquellas que se apartaran de las otras perdieronse de guisa que las non fallauan; e eran estas de las mejores que auie en todas ellas. E Çis auie sabor dellas e amaualas mucho, e, segunt cuenta Josefo, por que andaua el en ellas. E diz que de ninguno otro ganado nin de bestias que el ouiese non se pagaua tanto nin auie tamanno sabor commo destas. E quando sopo commo eran menos de las otras, pesole muy de coraçon. E dixo a este su fiio Saul: «Toma vno de los mançebos que vaya contigo, e ve e busca aquellas asnas que se perdieron.»

E ellos fueron e demandaronlas, segunt dize Josefo, por todos los terminos de la suerte del su linage, que era el de Benjamin. E pasaron el monte de Effrayn e por tierra de Salisa, e non las fallaron. E desi atrauesaron por tierra de Salin, e fueron a tierra del Gemino, e andudieron lo todo, e non las pudieron aver en ningunt lugar. E en cabo de todo allegaron a tierra de Suph, que fue bisabuelo de Samuel.


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E Saul metio mientes que a su padre que se le faria mal por la su tardança. E dixo alli a ese moço que yua con el: «Mucho nos tardamos aca. Miedo he que se alongara mucho a mio padre el pesar de las bestias, e tornar le ha en la nuestra tardança cuydando que nos ha conteçido algunt estoruo o alguna ocasion, e caera por ello en pesar e sera por ende muy triste. E esto es cosa que yo non querria por ninguna cosa que mio padre ningunt pesar nin tristeza tomase por nos. E tornemos nos para el.»

E era esto en tierra de Suph, commo deximos; e estauan estonçes çerca de la çibdat de Ramata, alli donde se querien tornar. E acaesçiera y estonçes Samuel profeta, commo andaua avn por las villas e visitando los pueblos quando el podie. E ese moço que venie con Saul oyera commo era profeta Samuel e dezie çierta mientre las cosas que auien a venir. E dixo a Saul: «En esta çibdat a vn omne sabio, e muy preçiado e prouado, que dize muy çierta miente las cosas que an de venir, e que es profeta tan çierto e tan verdadero que quanto el dize todo asi aviene. E vayamos a el; e por ventura dezir nos ha algo de nuestra carrera e algunt recabdo de aquello por que nos andamos.»

E Saul asmo estonçe que le aurian a dar algo por aquello que les dixese, pero que erraua, segunt dize Josefo, cuydando que tomarie el profeta dones por lo que dixese por espiritu santo de Dios. E pero non fallamos en ningunt escrito que gelo diese Saul nin que lo tomasse Samuel, ca lo nunca solie tomar de otrie. Pero asi commo cuenta la estoria, razono Saul e dixo asi al moço: «Yremos alla. Mas ¿que le daremos o que le ofreçeremos a aquel omne tan bueno e tan de Dios? Ca pongamos que le quisiesemos ofreçer pan, ya non lo traemos nin anda en nuestros dobleres, ca fue la carrera muy luenga, commo tu sabes, e auemos lo ya espendido; nin bolsa non traemos ya con dinero otrosi, nin tenemos otra cosa que le dar.» E dixole el moço que el tenie vna quarta de vn siclo de plata, e que este le darien, e que les mostrase alguna verdat e alguna çertedunbre de su carrera e de aquello que buscauan.

E cuenta aqui la estoria de la Briuia que en aquella sazon todos los de Yrrael que consejo yuan a demandar al profeta de Dios sobre sus cosas que auien costunbre de dezir vnos a otros quando se les acaesçie: «Tred e vayamos al veyente.» E dezien estonçes ellos veyente por lo que ellos mismos despues e nos agora dezimos profeta. E dixo estonçes Saul a su moço: «Muy bien as dicho. Pues tre e vayamos a el.» E yuan por entrar a la çibdat.

E subiendo ellos por vna costezuela arriba que se fazia y ante que llegasen a la çibdat, salien estonçes de la çibdat por aquella puerta por do ellos yuan a entrar vnas ninnas e mançebillas virgines para traer agua. E preguntaronles ellos si era y estonçes el veyente. E respusieronles ellas que si, e ensennaronles su casa, e dixeron les: «Yd ayna, ca avn agora entra aqui primero desta vez e faze oy por el pueblo grand sacrifiçio a Dios en el tenplo. E luego que llegaredes, luego le fallaredes. E llegad antes que se asiente a comer. E non comera el pueblo ante que el y non venga por que el a de bendezir el sacrifiçio e las mesas, e despues comeran aquellos a quien el llamo a ello.»

E cuenta Josefo en este lugar que dizen que Samuel mandara venir muchos y aquel dia, e que el les dio a comer, e que los ayuntara y por dar les rey; ca diz que fiziera su oraçion a Dios ante de ese dia que le mostrase El mismo a quien daria por rey al pueblo, e que le dixera Dios que otro dia a aquella ora le enbiaria El vn mançebo del linage de Benjamin e avn que el mismo gelo mostrarie. E aquel les diese el por rey, e auiese a asentar primero a comer luego aquellos a quien el conbi-


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dara alli sennalada mientre. E en todo esto seye Samuel en su posada esperando aquel tienpo e aquella ora que le dixera Dios.

E Saul e su moço entraron en la çibdat. E yendo ellos por medio della por llegar a casa del profeta, entendio Samuel commo serie ya ora de salir e yr a bendezir las mesas. E llegando Saul açerca de la posada de Samuel -e Samuel que salie para yr a dar la bendiçion sobre el sacrifiçio- e ellos viniendo contra el, encontrose el con ellos. E catando Samuel a Saul commo a omne estranno que venie de carrera, dixole Dios: «Este es el que te Yo dixe ayer que serie sennor del mio pueblo, e que te lo enbiaria Yo oy a esta ora de tierra de Benjamin, e que le consagrarias con olio de vnçion consagrado para seer cabdillo e rey del pueblo mio de Yrrael. E este los librara del poder de los filisteos, ca Yo cate a los de Yrrael por el su clamor grande que venie a mi.»

E en todo esto llegose Saul a Samuel. E estando en medio de la puerta, dize Josefo que se le omillo luego; e desi que le rogo que le ensennase la casa del veyente, ca Saul non la sabie maguer que le dixeran las ninnas el lugar. Onde dize otrosi Josefo que gelo demando commo omne estranno de otra tierra e que nunca alli fuera synon aquella ora. E respusole Samuel esa ora e dixole: «Yo so el veyente. Tre comigo, e ve delante de mi a aquello alto, e comeras y comigo. E mannana dezir te he todas quantas cosas demandas en tu coraçon, e mostrar te las he, e desi enbiar te he.» E por que sabia Samuel por espiritu de Dios lo que Saul traye en coraçon, que le fablo luego de aquellos asnos que andaua buscando e que le dixo asi: «Saul, de las bestias que ya ha terçer dia que las perdiste, e las andas buscando, e las non fallas, non ayas cuydado, ca falladas son e non las perderas.»

E dize maestre Pedro que por estas palauras que dichas son que semeja que Saul non traye otro cuydado en su coraçon sinon de aquellas asnas que perdiera. Pero departe que el profeta que lo entendie por espiritu de Dios que al traye Saul en coraçon synon aquello que Samuel le preguntaua de aquellas asnas, e dixole despues por ello adelante esta palaura: «E ¿cuyos seran todos los grandes bienes e las mayores cosas de Yrrael? Esto, o sera de ty o de casa de tu padre.» E esto dixo por que auie de seer rey, e diz que lo traye Saul en coraçon. E sopolo Samuel por espiritu de Dios, e non por que gelo dixese Saul nin otrie por el synon Dios.

Onde cuenta el ebrayco en este lugar sobre esta razon, segunt que lo retrae maestre Pedro, que durmie Saul vna noche e que se veye en suennos asentado en sommo de vna palma, que diz que es sennal de silla de reyno e de omne que ha de reynar; e Saul, que traye esta vision en su coraçon e que penso en ello. E por ende le dixo Samuel sobrello esto que oystes aqui.

E respusole Saul teniendo que gelo dezie por jugar le e reyrse del, commo de omne que veye estranno e nueuo e non sabidor, e dixo: «¿Non so yo fiio del Gemino que fue del mas pequenno linage de Yrrael, e sobresto que es el mio parentesco el postrimero entre todas las conpannas de Benjamin? ¿Por que me fablas asi e me dizes esta razon? Ca non so yo de linage que sea guisado para rey nin lo espero, demas que soy de la menor tierra e que menos vale de todas las otras suertes e çibdades del linage de Yrrael. Mas trebejas comigo e fazes de mi escarnio, diziendome mayores cosas que me non conviene.»

E Samuel non torno cabeça en esta respuesta que le dio Saul, mas tomolo a el e a su omne e leuolos consigo a vn palaçio que estaua alto ante el tenplo do fazien los sacrifiçios. E a este palaçio llama la estoria de la Briuia muchas vezes en este


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lugar por nonbre el Alto, e non le dize de otra guisa. E auie tres camaras en el. E metiolos alli, a el e a su omne, do auien a comer los conbidados. E pero que vos auemos dicho que eran muchos los conbidados, podien ser fasta treynta de buenos omnes, segunt diz la estoria de la Briuia; pero cuenta Josefo que fasta setenta.

E asento Samuel a Saul e a su moço en somo de las mesas. E commo sabia de antes Samuel que auia Dios a mostrar aquella ora qual queria El que fuese rey de Yrrael e veye ya que era aquel, mando al cozinero que tomase la diestra espalda del sacrifiçio, que era commo parte de rey e puesta de poner ante el, e que la condesase apartada. E el cozinero fizolo asi. E desque se asento e estouieron a comer, dixo Samuel al cozinero que la aduxese e mando gela poner ante Saul. E dixole alli: «¡Euas esto que finco! E ponlo ante ty e come, ca a sabiendas fue guardado para ty de quando yo aqui llame este pueblo.»

E comio aquel dia Saul con Samuel. E desi deçendieron de aquel palaçio alto a la villa a aluergar. E asi commo cuentan las estorias, enbio Samuel todos los otros conbidados cada vnos a sus lugares e touo consigo a Saul e a su moço que albergasen con el. E fablo alli Samuel con Saul en apartado, e guiso a Saul alli en aquel lugar en que albergase, e durmio alli.

E otro dia de mannana, desque fue ya de dia, leuantaronse; e vino Samuel a Saul alli do albergaua. E dixole: «Leuantate, e enbiar te he.» E leuantose luego Saul, e salieron amos fuera, e començaron a yr se. E quando vinieron al cabo de la çibdat, dixo Samuel a Saul: «Manda tu al moço que pase adelante e se vaya ante nos; e tu estaras e yr te as deteniendo comigo vn poco. E yo dezir te he aquello que te he de dezir por mandado de Dios.»

[XXXII.] De commo consagro Samuel a Saul con el olio sagrado yl dio por rey de Yrrael.

Despues que fueron salidos de la çibdat, asy commo cuenta Geronimo en la Briuia en el dezeno capitulo del Primero Libro de los Reyes, mando Saul a su moço que se fuese adelante commo le dixera Samuel. E fincaron ellos amos apartados. Vyo Samuel a Saul mançebo bueno, e entendido, e guisado para todo bien. E contole todo el fecho en que era con los de Yrrael: commo le demandaran los judios rey que los mantouiese e los defendiese de los filisteos, e el commo ouiera su consejo con Dios sobrello, e la respuesta que le diera Dios.

E pues que le esto ovo dicho, tomo vn vaso do oliera de olio. E este vaso do oliera llama la Briuia en el latin lenticulam olei. E santiguolo, e consagrolo, e echogelo sobre la cabeça. E abraçolo, e besolo, e dixole: «¡Euas que nuestro Sennor Dios te vnto con el olio bendito e consagrado por que seas prinçipe de su pueblo sobre la su heredat! E tu los libraras del poder de sus enemigos e sus vezinos de aderredor, e auras esto por sennal que te vnto Dios con aquel santo olio para prinçipe.»

E desque le ovo consagrado, dixole: «Sey rey puesto de Dios e estableçido por ser contra los filisteos e judgar a los judios. E quando te fueres de aqui e te partieres oy de mi, fallaras dos varones çerca del sepulcro de Rachel, de quien tu vienes; e es esto en cabo de los terminos de Benjamin, de cuya linna eres tu. E estos varones fallar los as contra medio dia. E van a Betelen a fazer su oraçion a Dios, e estaran saltando vnas foyas grandes o valladares, e fazer lo an en razon de solaz. E dezir te an: 'Las tus asnas, a que tu yuas buscar, falladas son. E quanto cuydado tu padre tenie dellas por que las


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auie perdidas, todo lo a tornado sobre la tu tardança. E dize todo el dia con grand pesar que ha ende por que non eres tu venido nin sabe de ty; dize asi: «¿Que fare de mio fiio?»'

»E desque salieres de alli, e pasares adelante, e vinieres al robre Tabor, fallaras y tres varones que van a fazer su oraçion en Bethel.» E desi dixole que verie aquellos varones que leuaua el vno tres cabritos, e el otro tres tortas de pan, e el terçero vna galleta de vino. E asi diz la estoria de la Briuia. Pero cuenta Josefo que el primero destos tres omnes leuaua tres panes a ofreçer, e el segundo vn cabrito, e el terçero vn odre de vino.

E despues desto dixo alli Samuel a Saul: «Estos te saludaran e reçebir te an de grado.» E desi dixole que le darien dos panes de aquello que leuauan; e el que gelos tomarie. E cuenta aqui Josefo que pues que estos panes ouiese tomados, que despues vernie al sepulcro de Rachel e y sabria de las asnas que fuera a buscar commo eran falladas. E desi dixole avn Samuel que despues vernie al collado a que dezien la Estaçion de los filisteos; e llama Josefo a aquel lugar Gabata.

E mostrandole estas cosas dixole asi: «Quando entrares en la çibdat, encontraras vna conpanna de profetas deçendiendo de vn lugar a que ellos llaman Alto, do fueron a fazer su oraçion. E vernan conpannas ante ellos taniendo salterios, e atanbores, e bozinas, e çitolas, e otros estrumentes de solazes, e de onrras, e de alabar a Dios. E veras commo profetan ellos. E verna en ty el espiritu del Sennor, e profetaras tu commo ellos.» E dixole avn asi: que se mudaria el estonçes en otro varon e en voluntad de otra manera.

E cuenta maestre Pedro en este lugar que este Samuel fue el primero omne santo que estableçio conventos de omnes de orden que alabasen a Dios toda via, que nunca falleçiesen. Pero diz que algunos dellos, en que enbiaua Dios su espiritu mas que en los otros, que profetauan a las vezes commo profetas de Dios. E cuenta Geronimo en la Briuia, e Josefo que otorga con el, que despues desto Saul, quando vino a aquel lugar, que profeto con aquel conuento de aquellas profetas de guisa que quantos lo vieron e sentido ouieron que se marauillaron ende tanto que fue ademas. E dixeron: «¿Donde vino tan grand buen andança al fiio de Çis que el pudiese profetar fascas alabar a Dios de aquella guisa con aquellas profetas que lo auien vsado e eran convento dello; e Saul non lo auiendo vsado que avernie y tan bien e lo farie commo aquellos que lo auien vsado de luengo tienpo e lo vsauan cada dia cutiana mente?»

E sobresto que profeto alli aquella ora Saul e dixo profeçias de cosas que diremos aqui en esta estoria, commo oyredes adelante en pos esto, dixo Samuel avn a Saul: «Quando estas sennales que te he dichas te vinieren todas, faz que quier que pudieres, ca Dios es contigo. Desi yras e veras a tu padre e tus parientes. E despues desto enbiare yo por ty; e vernas tu a mi a Galgala. E verne yo ay a ty otrosi. E faras tu ay a Dios tus sacrifiçios de paz por esto que te El ha fecho.» E dixole: «Estos sacrifiçios que faras duraran siete dias.» E desi dixole que quando viniese alli, que lo esperase y; e que le mostrarie el commo los deuie fazer.

E sobre la razon destos siete dias de sus sacrifiçios cuenta maestre Pedro que en las consagraçiones de los obispos e de los reyes que siete dias durauan los sacrifiçios, segunt dizen vnos. E es esto que quando algunt prinçipe sube a seer rey e quando algunt obispo canta misa nueua miente, diz que siete dias deuen durar las onrras dello commo ochauario de cosa santa, asi commo veemos que lo fazen los ochauarios de las fiestas de los santos en la egleja de Cristo; ca diz que estos dos prinçipes, rey e obispo, lugares tienen de santos e commo santos deuen fazer; synon, de otra guisa yerro e pecado andaria y e non serie bien.

E pues que Samuel ovo librado de aque-


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lla vez con Saul, commo auemos contado, e le consejo commo fiziese, enbiolo. E dize la estoria de la Briuia que luego que Saul se partio de Samuel, e le torno las espaldas, e se començo de yr, que luego le mudo Dios el coraçon de otra manera que non lo auia antes. E acaesçieron le aquel dia todas aquellas sennales que Samuel le auia dichas. E quando vinieron el e su omne al collado de Gabata, salio a ellos la conpanna de las profetas que deximos que le dixo Samuel. E Saul metiose entrellos por espiritu de Dios e profeto con ellos. E cuenta el ebrayco en este lugar que profeto Saul alli estonçes de Gog e de Maggog, de los galardones de los justos e de las penas de los malos.

E los que le conosçieron de antes commo de ayer e de anteyer -quando le vieron aquello fazer, e estar entre las profetas, e alabar a Dios, e profetar con ellas- dixeron entre si: «¿Que es esto que acaesçio al fiio de Çis? E ¿non esta Saul entre las profetas?» E fablauan dende los vnos e los otros entre si de muchas maneras. E vnos dezien: «¿Quien es el padre del?» Otros respondien: «Çis es su padre.» E dezienlo, segunt cuenta maestre Pedro, por que non era de los profetas Saul. E avn dizen lo los otros asi tan bien por el padre como por el fiio por que ninguno dellos non venie de este linage de los profetas. E preguntauanse vnos a otros: «¿Quien es el padre dellos?»

E departe maestre Pedro que por esta palaura que dezien que se deue entender que tanto es commo que Dios solo es Padre de las profetas, por que el su espiritu espira do quiere; e non tan sola mientre en los fiios de los profetas, mas en otros en los que le plaze. E aquesta palaura «¿Non es Saul entre los profetas?» que lo dixeron por Saul solo estonçes, e que la fueron retrayendo esta palaura e vsando della despues tanto que se torno en palaura de fazanna entre los ebreos e dezien por que quier que viesen pujar adesora: «¿Aha Saul entre los profetas?»

E Saul dexo estonçes de profetar e vino a ver vn su tio, de que departe maestre Pedro que le dezien Ner; e Josefo le llama en el segundo libro Abner. E la Briuia non fallamos que le llame al sinon tio. E era Abner tio de Saul de parte de su padre. E segunt que el latin de la Briuia da a entender que lo amaua el mas que a todos los otros sus parientes, segunt cuenta Josefo. E a Abner plogole mucho con su sobrino.

E preguntoles a el e a su moço e dixoles: «¿Do ydes?» E respondieron ellos: «A buscar aquellas bestias que perdimos, e non las fallamos. E venimos demandar a Samuel que nos dixese do eran.» E pregunto estonçes de cabo Abner a Saul que le descubriese lo que le dixera Samuel. E Saul contole todo por quanto pasara con el synon del fecho del regno, que non le quiso dezir ninguna cosa. E dize Josefo que touo por bien de gelo non dezir nin gelo descubrir o por que lo non creeria o por que si lo creyese, que aueria enbidia dello.

E avn dize Josefo mas sobresta razon que pero que era su amigo e de vn linage muy de çerca, que dubdo de la natura del omne. E asmo que ninguno tan amigo nin tan pariente non es que a las vezes enbidia non aya del amigo o del pariente por la buen andança que le vee venir, nin le plaze sienpre de todo en todo de aquel bien que le faze Dios al pariente o al amigo. E avn diz que non le pesa tan sola mente nin a ende enbidia, mas avn que dizen mal del a las vezes.

E en todo esto enbio Samuel por el pueblo e mandoles que se ayuntasen en Masfat. E desque fueron alli ayuntados, dixoles lo que le mandaua Dios sobre la razon del rey que pidieron e commo gelo daua. E començo asi: «¡Euad que vos dize nuestro Sennor Dios! Mandome que vos dixese estas palauras por El: 'Yrrael, yo te saque de Egipto e libreuos de la mano de los egipçianos e de todos sus reyes que vos apremiauan e vos penauan. E vos agora desechades a vuestro Sennor Dios que vos libro e saluo El solo sennero


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de todos vuestros enemigos e de todos los males e de todas las tribulaçiones en que erades e en que viuiedes.'»

E sobresto cuenta la estoria que avn mas merçedes que estas les retraxo que les auia Dios fechas, ca muy mas fueron. Onde, segunt cuenta Josefo en el sesto libro, dixoles asi Samuel: «Oluidastes vos a vuestro Dios e tollistes le su reyno alçando y otro, non sabiendo que Dios sennero es el mas alto de todas las cosas que ser pueden. E dexando a El escogistes a auer sobre vos rey omne, que fara de uos commo omne e commo de bestias en quanto quisiere, e que vsara de su poder sobre vos larga mientre. E vos non defendera commo Dios a su obra a su fechura, ca non es, nin fue, nin sera otro que fazer pueda sinon aquel Dios solo. E diziendo vos yo que lo non fiziesedes, e respondistes me vos: 'Non asi, Samuel, mas rey queremos que establezcas sobre nos; e danos rey.' Mas pues que non me quesistes creer, e el vuestro tuerto pudo mas contra lo que Dios querie -e esto vos plaze, parad vos todos aqui ante Dios a la tienda cada linage por si, e por sus conpannas ordenada mientre, e desi por cabeças. E echaredes suertes por veer qual linage sera e qual vos quiere Dios dar por rey.»

E ellos llegaronse luego todos a la tienda commo les mando Samuel; e desi fue echada la suerte. E sabed aqui que enbio y cada vno de los doze linages la suya -e asi lo dize Josefo- e cayo la suerte al linage de Benjamin. E despues echaron las por las conpannas de aquel linage. E salio en la conpanna de vno que dize la estoria de la Briuia que auie nonbre Metri; e llamolo Josefo Matharis. E asi fue yendo fasta que llego por cabeça sennalada miente a Saul, fiio de Çis.

E Saul, despues que esto sopo, ascondiose; e dize Josefo que por ventura por que non semejase que de su grado querie el tomar el reynado. Mas diz otrosi que quiso tomar abstinençia de la gloria deste mundo; ca, asi commo deximos en el comienço de esta razon, cuenta la Briuia que era Saul mançebo muy grande, e muy fermoso, e muy entendido, e que pudo ser que lo fizo Saul por dar en si enxenplo de tenplança. E departen los esponedores que todos estos eran muy buenos comienços para rey -lo que dizen que non fazen muchos; mas que en muy menor buen andança que non esta se demuestran tan loçanos e tan brauos que non pueden por ninguna guisa encobrir el gozo que dende an, mas mueren por se demostrar deseando que los vean todos e avn aquellos sobre quien ellos non han nada del poder que les viene. Mas Saul por dar buen enxienplo de si non lo quiso fazer desta guisa.

E los judios con grand sabor de veer rey buscaronle luego, e non lo pudieron fallar. E pues que fallar non le podien nin sabien do era, pesoles mucho e demandaron consejo a Dios. E fizo Samuel profeta su oraçion que les mostrase do era. Respusoles Dios e dixo: «Escondido es en casa.» E mostro Dios el lugar a Samuel, segunt cuenta Josefo; e Samuel enbio por el que lo aduxesen. E fueron, e fallaronle, e troxieronle alli al conçejo, e parolo Samuel en medio del pueblo. E paresçio alli Saul mas alto que todos los otros de los onbros arriba, commo es ya dicho. E dixo estonçes Samuel a todo el pueblo: «Ya vedes de todo en todo a quien escogio nuestro Sennor por vos dar por rey que en todo este pueblo non ha otro que le semege, e mejor es que todos vos otros, e derechero es de auer este inperio.» E llamo estonçes todo el pueblo commo en clamor e dixeron todos: «¡Biua el rey!»

E despues que esto fue librado e lo resçibieron ellos por rey e por sennor en todas aquellas cosas que rey deue aver sobre su reyno e sobre sus pueblos, fablo Samuel al pueblo e contoles la ley del reyno que auian a auer con aquel rey e con todos los otros sus reyes que viniesen en pos aquel. E pusolo alli todo en escrito e fizo dende vn libro. E leolo todo oyendo-


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lo todo el pueblo de Yrrael e el su rey, diziendo a amas las partes que nin les el rey pasase a mas de lo que les el alli dezie, nin se ellos agrauiasen con los derechos que les el contaua que el rey deuie aver sobrellos; e si les el a mas pasase, que se aviniesen con el, ca ellos lo quisieran. E desi tomo aquel libro e condesolo en Gerusalen en la tienda do estaua avn el arca del testamento por que estouiese alli por testigo para los que auien de venir despues dellos. E dezie otrosi en aquel libro de todas las cosas que les el dixera sobre el fecho de auer rey.

E despues que Samuel ouo fecho todo esto, solto el pueblo de alli, e mandoles yr e tornar cada vnos para sus lugares, e que de alli adelante que catasen por su rey. E dize Josefo que se fue el de alli otrosi para la çibdat de Aramathin, que era en su tierra e su casa e su morada. E penso Saul de yr se luego para su casa a Galaath. E fueron con el grand parte de los omnes buenos que eran alli aguardandolo e onrrandolo commo a su rey.

Mas muchos de los otros que auien y, fiios de Belial, malos e de mala parte, dixeron se que «Non nos podra este saluar a nos.» E despreçiaronle e desonrraronle luego, e rieronse faziendo escarnio del -pero non en su faz, ca non le siruieron con lo suyo nin mostrauan por palaura nin por ninguna otra guisa que con el les pluguiese. E con todo esto Saul oye lo que dezien del e veye commo fazien, mas faziese que non lo entendie, nin lo oye nin paraua y mientes.

E agora dexamos aqui las razones de la estoria de la Briuia, e contar vos hemos vna regla que fallamos que los fiios de Yrrael auien commo por ley e por decreto para guardar los derechos e las onrras de sus reyes, e otrosi commo guardasen los reyes a sus pueblos.

[XXXIII.] De la regla que auien los fijos de Yrrael para guardar sus reyes e para ir en sus huestes con ellos.

Deuen todos los omnes dar grand onrra al rey, e poner e firmar en sus coraçones e en sus voluntades que le ayan sienpre miedo. E ninguno non deue seer osado de caualgar su cauallo, nin de asentarse en su silla, nin de poner se su corona, nin de traer su vara synon el que gela guarda -e este por que gela tenga presta cada que la el quisiere, nin de seruirse de ninguna de sus cosas de que se el sirue. E quando el su rey murie, dizen que todas estas cosas suyas quemauan antel. E non sea dado a ninguno que se sirua de sieruos de rey, nin de sus sieruas, nin de sus siruientes synon fuere rey.

E por esto fue dado al rey Salamon por derecho e por juyzio de matar a Adonias, su hermano, por que le pidio que le diesen a Abisac, la sierua que fuera del rey Dauit, su padre, sabiendo que la pidie contra ley e contra derecho. E por esto dixo el rey Salamon a su madre, Bersabee, quando gela pidio ella para el: «¿Por que pedides a Abisac para Adonias? Mas pedid le el reyno ante, ca el es mayor que yo. E digo que muger que fue de rey que nunca se deue llegar a otro varon del mundo, nin avn a rey, pues a otro menos. E mas digo que segunt buen estança de ley e de catar debdo de onrra a los reyes, que son mantenedores de los pueblos, que non es dado a rey de casar con muger de otro rey maguer sea biuda o delexada.»

E non es dado a ningunt omne de ueer al rey quando esta desnuyo: nin quando se banna, nin quando se alinpia del agua e del sudor a la salida del banno, nin quando se çerçena synon a aquellos sus priuados que le siruen. E maguer quiera el rey soltar e dexar alguna cosa de su onrra, non puede nin lo deue fazer. E non le deuen caber sus omnes buenos e sus pueblos ninguna cosa que sea contra su onrra.

E quando vienen los omnes buenos a


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comer [con el rey, el se deue] asentar en estrado e todos los otros en t[ierra. Si muere omne de su con]panna, non deue salir con el de la puerta de s[u alcaçar afuera. Deue el rey] andar muy apuesto todo tienpo, [e deue se çerçenar e afeytar a menudo]. Deue el rey vestir pannos nobles [cada dia, e poner corona en su cabeça, e] asentar se en silla de reyno [en su alcaçar. E quando touiere por bien que] vengan los omnes a el, entren los [que el mandare e parense ante el. E luego] que lo vieren, omillense a tierra. E [maguer que sea profeta aquel que entrare] ante el rey, omillarse deue ante el fasta tierra; ca escrito fallamos que asi fizo Natan profeta ante el rey Dauid.

E non es dado al saçerdote mayor de venir ante el rey sy non quisiere, nin de leuantarse a el quando lo viere. E este es agora en el nuestro tienpo e en la nuestra Cristiandat el apostoligo. Mas con todo este ensennamiento buen estança fara el saçerdote en onrrar al rey toda via, e leuantar se a el todo via, e resçebir le, e asentar le consigo; e non deue consentir nunca que el rey este en pie antel synon a la ora que le preguntare en juyzio.

E otrosi dezimos que es mandado de onrrar a los sabios. E quando entrare antel alguno de los setenta e vn sabio o alguno de los otros sabios, deuese leuantar a ellos, e onrrar los, e asentar los çerca de si. E esto deue fazer quando estudiere en su cabo en su alcaçar o ante sus priuados. Mas quando estudiere en conçejo o ante muchos, non se deue leuantar por ninguno, nin deue fazer a ninguno ninguna destas onrras que auemos dichas, nin deue otrosi fablar a ninguno con falago nin llamar a ninguno con sobre nonbre, synon por su nonbre propio -e esto por que lo teman mas.

E asi commo dio Dios al rey grand onrra e fizo a todos los omnes debdores de onrrar le, asi deue el seer tenprado de coraçon e sin toda soberuia. E es dado al rey que sea piadoso e misericordioso, e guarde la onrra de todo su pueblo -tan bien del grande commo del pequenno, e aya voluntad de leuar los todos a bien e de enderesçar todas sus cosas. E quando fablare el rey en conçejo, deue fablar con mansedunbre e con sabrosa palaura; ca non fallamos cosa en el mundo que mas vala que omildat.

[XXXIV.] De commo deue el rey criar sus pueblos.

Dado es al rey que sufra bien el enbargo de su pueblo, e sus querellas, e sus sannas, e que se contenga con ellos asi commo se contiene el buen amo con su criado o el buen pastor con su ganado; ca Dios puso nonbre al rey pastor, asi commo dize el profeta: «Sea el rey commo el pastor que guia bien su cabanna, e trae toda via el ganado al buen pasto, e lieua toda via las prennadas a paso. E con sabor de criar las e que acrescan coge los vnos corderos en sus braços quando las ouejas paren; e los otros mete en su seno [fasta] que crescan, e se esfuerçen, e tomen carnes, e ayan fuerça.» E tal [deue fazer el buen] rey a su pueblo, e guiar los omnes bien e leuar los bien.

[XXXV.] De commo deue fazer el rey en comienço de su regnado e del su casamento.

[Luego que reynare el rey e se] asentare en la silla de su reyno, es le dado [de mandar escreuir por si un libro] de ley, maguer que tenga otros li[bros suyos o otros que heredo de su p]adre e de otro rey. E fagalo emen[dar por el libro que tiene en el tenplo. E] emendar lo a con conscio de los se[tenta e un sabio. E este libro del ten]plo es aquel que oystes que fiziera Samuel del debdo de los pueblos contra el rey e del rey contra sus pueblos. E sy non ouiere el rey otro libro de ley o non lo eredo de rey, deue fazer dos libros: el vno que tenga en su camara, e otro que tenga ante sy toda via. E non lo deue partir de sy ninguna ora, synon quando entrare al banno o quando se apartare a algunt lugar que aya menester de mayor linpiedunbre de la que y a.

E mandado es al rey, segun la ley del


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Viejo Testamento, que non tome muchas mugeres; pero puede tomar fasta deziocho si quisiere. E si mas tomare, las que demas fueren mandar gelas an toller los sabios; e leuara deçiplinas por ello. E si se enojare de alguna de aquellas que tiene, puedela dexar e tomar otra en su lugar.

[XXXVI.] Del caualgar del rey.

Dado es al rey de non tener cauallos synon a cuenta de los caualgantes que quisiere que caualguen con el, saluo ende vn cauallo demas que trayan antel. Ca asi es guisado que los reyes que trayan dobladas las caualgaduras por que por mengua de bestias nin en batalla nin en otro lugar que rey nunca finque a pie; ca si la cabeça finca, los pies e los otros mienbros ¿do yran? E non deue tener el rey bestias sobejanas; e si las touiere, pasa mandamiento de la regla e deste decreto e meresçe deçiplinas por ello.

[XXXVII.] Del thesoro e de las viandas e de las mugeres del rey.

Dado es otrosi al rey de non ayuntar mucho oro e mucha plata en su casa. E non deue tener aver ninguno en su poder synon quanto abondare a sus caualleros, e a sus siruientes, e a su mesnada. E quando aver se le ayuntare mas desto que auemos dicho, deuelo meter en thesoro, e condesar lo en alguna casa de Dios, e tener lo y aparejado para quando fuere menester para priesa del comun e de sus huestes. E dado le es al rey de ayuntar aver desta guisa, e vedado le es de ayuntar lo para sy mismo e meter lo en su tesoro. E si lo fiziere, pasa mandamiento e meresçe deçiplinas por ello.

E vedado es a todo omne, e sobre todos los otros al rey, de enbeudar se a menudo nin de beuer vino ademas; ca asi commo dixo Salamon: «Non es vino ademas para reyes nin de enbeudar para prinçipes, por que non oluiden con ello los mandamientos que les son mandados nin canbien los juyzios de los mezquinos.» E deue el rey toda via husar ley e trabajar se de noche e de dia en buscar pro a sus pueblos. Otrosi le es mandado al rey que non siga mugeres. Avn maguer non aya mas de vna muger, non le es dado de seguir la toda via commo fazen los torpes que la siguen. E por esto dixo la ley: «Non siga rey estas cosas que se non tuelga su coraçon.» E quiere esto dezir que el que sigue lo que non deue avra a posponer por ello lo que deue fazer.

[XXXVIII.] De la guarda de la magestad del rey e del poder del sobre los omnes.

Todo omne que viniere contra rey o contra su mandamiento, dado es al rey de matar le sy quisiere. E si mandare el rey a qual omne quisiere que vaya a lugar sennalado o que non salga de su casa, e si el omne non fuere alli do el rey mando o saliere de su casa contra su mandamiento, meresçe muerte. E puedelo matar el rey con derecho si quisiere, ca asi dixo Dios a Josue. «Todo omne que desobedeçiere a la tu palaura e non obedeçiere a lo que tu mandares, matele el pueblo por ello. E tu, sey fuerte e firme.»

E mandado es otrosi que quantos menospreçiaren al rey o le troxieren mal de palaura -que es cosa muy desaguisada contra rey- que los mate el si quisiere. E la muerte que puede dar el rey al que la meresçe es con espada; e non es dado al rey de dar otra muerte ninguna fueras ende a los setenta e vn sabio. E es le dado al rey de prender a quien se el quisiere por onrrar se, e de ferir, e de açotar; mas non le es dado de matar a ninguno nin tomar de ninguno ningunt aver sin derecho. E si lo tomare, es tanto commo que lo forçase.

E el omne a quien acaesçiere de andar en mandamientos de la ley, si pospusiere por aquello el mandamiento del rey, quito es de pena por que el rey non ha de man-


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dar cosa que sea contra mandamiento de ley en ninguna cosa; e avn vedado es al pueblo de obedeçer al rey en cosa que sea contra ley. E dado es al rey de matar muchos omnes para endereçar la tierra, segunt que fuere menester a la sazon. E es le dado de matar muchos omnes, avn que sean buenos e que lo non merescan, por quebrantar poder de malos e meter les miedo por que sean buenos a Dios.

E si algunos fueren acusados de muerte de omne e non les fuere prouado por çierto, o si fuere prouado con vn testigo o vnas muertes que acaesçen que non deuen los acusados morir por juyzio de ley, dado es al rey que los mate si quisiere. E dado es al rey que eche pecho a su pueblo -quanto le fuere menester para si o para sus huestes- e de poner portadgo quando quisiere e en qual lugar quisiere. E es pecador de su alma el que furtare el portadgo del rey. E dado le es a mandar, si quisiere, al que furtare su portadgo que pierda el cuerpo e el auer por que tal fecho fizo nin le vino a coraçon.

[XXXIX.] Del poder del rey sobre los de su reyno.

Puso Samuel profeta con el pueblo de Yrrael ante que alçasen rey a Saul, asi commo es escrito en el su libro, que es el primero libro de las profeçias, e dixo les: «Asi quiero vos mostrar el juyzio del rey que reynara sobre vos: Tomara vuestros fiios e fazer los ha andar el en su caualleria e en su mesnada; e dellos y aura que fara correr a pie antel. E a vuestras fiias tomara otrosi para afeytaderas de las cosas de su casa, commo de sus mugeres e de lo al que fuere menester, e para cozineras e panaderas. E vuestras vinnas, e vuestros heredamientos, e vuestros oliuares tomara otrosi, e dar los ha a sus sieruos. E vuestro ganado dezmara; e vos les seredes sieruos.»

E de aqui es dado al rey que coja pecho e portadgo de su pueblo; e quanto juyzio el diere en este lugar es commo juyzio de ley. E dado es otrosi al rey de enbiar por toda su tierra e mandar venir antel quantos omnes poderosos ouiere y que anden con el e en su mesnada, e los mas apuestos que ouiere en ellos que siruan antel. Puede otrosi el rey mandar a qual maestro se el pagare que le faga lo que quisiere por su preçio. E puede tomar quales bestias quisiere, e seruir se dellas, e pagar su loguer.

Si se pagare otrosi de alguna bestia, puedela tomar e dar por ella lo que valiere. E puede tomar mugeres para sieruas e siruientas de qual lugar quisyere de toda su tierra, e fazer de las vnas cozineras e de las otras panaderas, e meter las otras en qual labor quisiere. E es le dado de toller la heredat a quien fiziere por que, e dar la a quien quisiere de sus siruientes. E dado es al rey de tomar diezmo de quanto pan, e quanto ganado, e quanto fruto ouiere su pueblo; e commo es escrito en los pleytos de Samuel profeta, asi commo auemos dicho.

[XL.] De las partidas de las ganancias de las batallas.

El rey que ha resçebido vnçion deue aver de todas las tierras que ganasen fiios de Yrrael vna parte de treze. E esta parte era sienpre dada por heredat a el, e a sus fiios, e a sus nietos. E quantos el rey matare en lid por su mano, suyo deue ser todo su aver. E si quebrantare algunos reynos, quantos tesoros de reyes ouiere en cada reyno todos deuen ser suyos. E las otras ganançias de toda la hueste deuen venir a monton, e tome el rey la meytad e todos los otros la otra meytad. E ayan con ellos su parte todos los que guardan las tiendas e la ropa; e tan grande parte an en ello por sus cabeças, segunt fueren cada vnos, commo los que fueren a lidiar. E todas las tierras e las heredades que ganare el rey suyas son; e puede dar dellas a sus caualleros e a sus sieruos quanto se el quisiere, e tener para si lo que quisiere


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E vale su mandamiento en esto commo si fuese mandamiento de ley.

E deue el rey meter mientes en Dios toda via, e tener mientes, e poner su voluntad en acreçer verdat e justiçia e lealtad, e en desfazer maldat, e quebrantar poder de malos, e lidiar por Dios alli do fuere menester; ca por todo esto fue puesto rey de comienço, asi commo es escrito en la profeçia.

[XLI.] De la regla de las huestes e de las batallas.

La primera lid que deue el rey fazer, segunt esta regla de los de Yrrael, es vna de las lides que fueron acomendadas por ley. E las lides acomendadas por ley son estas: que lidie el rey con los que fincaron de las siete gentes que Dios aborreçio, e con los que fincaron del linage de Amalec, e defender a los fiios de Yrrael de los que vinieren a lidiar con ellos de qual quier gente. E pues que lidiare de comienço por algunos destos, puede lidiar dende adelante quanto quisiere e con quales quisiere de todas las otras gentes del mundo -quier por ganar tierra, quier por ganar prez.

E quantas vezes quisiere fazer alguna lid de aquellas que son mandadas, non ha por que demandar licençia nin consejo a ninguno de los setenta e vn sabio synon quisiere; ca dado le es de yr el por si quando quisiere e de apremiar la gente que vaya con el alli do el quisiere. Mas si quisiere yr lidiar por su voluntad por ganar tierra o ganar prez, non le es dado de sacar el pueblo a tal hueste menos de consejo de los setenta e vn sabio.

E mandado fue a los fiios de Yrrael de afinar a aquellas siete gentes que Dios aborreçio en la ley en muchos lugares. E son estas siete gentes los amorreos, e los gergeseos, e los eueos, e los otros que vienen con estos en los libros de Moysen. E todo omne que pudiese matar a alguno dellos e non lo matase, pasaua mandamiento de ley. E otro tal mandamiento mismo ouieron fiios de Yrrael de matar e afinar el linage de Amalec, e de seguir los fasta que non fincase sennal nin rastro dellos en ningunt lugar. E fallamos que todas estas gentes afinadas son ya del mundo, e non finco rastro dellos que çierto sea en ninguna tierra.

E dado es al rey quando va en hueste de mandar derribar paredes, e desfazer valladares, e fazer carreras por las heredades e por las vinnas que se atrauesaren por el camino; ca non ha el rey ley por que torçer su carrera por vinna nin por heredat que se atrauiesen por el camino, ca el rey es la ley e el fuero e todo el reyno. E non es dado otrosi al rey de guerrear con ningunt omne del mundo nin de conbatir ninguna villa fasta que conbide a los della a dar se a paz qual aqui oyredes. E si quisieren paz e resçibieren sobre sy los mandamientos que Dios mando a fiios de Noe, non deue matar ninguno dellos; mas que seran sieruos e daran pecho al rey. E si resçibieren pecho al rey sobre si e non la seruidunbre, o la seruidunbre e non el pecho, puede los el rey matar fasta do lo resçiban todo.

E los siete mandamientos que fueron encomendados a fiios de Noe quando salieron del arca son estos: el primero, que non descrean en Dios nin aoren a otro synon a el; e el segundo, que non maten omne; e el terçero, que ninguno dellos non aya que veer con su madre, nin con muger de su padre, nin con su hermana, fiia de su madre; e el quarto, que non faga adulterio sodomitico nin yaga con bestia que quiere ser otra tal cosa; e el quinto, que non furten nin roben vnos a otros; e el sesto es que se fagan derecho vnos a otros segunt su fuero; e el seteno es que non comiesen ningunt mienbro de ninguna cosa biua. E qual quier destos siete mandamientos que pasase qual quier omne de fiios de Noe, que muriese por ello descabeçado.


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[XLII.] Del poder del rey en las pleytesias de sus enemigos en sus conquistas.

Dado es al rey de pleytear con sus enemigos que le den las heredades, e lieuen el mueble, o qual pleyto quisiere poner con ellos. E quando puesto lo ouiere, deuelo tener; ca muy grand pecado serie de quebrantar la postura que faze e de mentir el pleyto que con ellos pone despues que quisieren paz e resçibieren los mandamientos. E la gente que non quisiere paz nin quisiere obedeçer los mandamientos, deue los el rey guerrear, e matar todos los varones dellos, e catiuar los ninnos e las mugeres, ca mandamiento es de ley que asi lo fagan los reyes. Mas a Amalec e a las siete gentes que Dios aborreçio, sy non quisiesen paz, auienlos a matar a todos e non dexar a ninguno a uida, asy commo la ley manda. Onde Josue, cabdillo de Yrrael e profeta, ante que entrase a conquerir la tierra de Promision, enbio cartas por toda la tierra que les era prometida que quantos quisiesen paz que viniesen todos a el. E desy enbio otrosi estonçes otras cartas que quantos quisiesen lidiar que viniesen lidiar con el.

E dado es al rey de cercar las villas de sus enemigos en sabado e de conbatir las. E dado es al rey que çerque la villa que quisiere, e que la conbata de las tres partes e non mas, e dexe la quarta parte por do fuyan los que pudieren fuyr, e guarezcan los que quisieren e guaresçer pudieren. E vedado es a todos los que andudieren en hueste e çercaren villa de non tajar ningunt arbol que faga fruto nin de vedar les el agua con que se solien regar, por que son criança donde comen los omnes e las otras cosas e donde se crian e se mantienen. E a todo omne que mataren en la hueste, alli do finare, ay lo sotierren.

E mandado es otrosi por ley de guisar en la hueste lugar apartado do vayan cada vnos a lo que an menester, ca non a cosa que coma que menester le non sea de alinpiar se dende. E vedado es a cada vno de asentar se a tal cosa en ningunt lugar de la hueste nin por los canpos do le semejare, synon en aquel lugar que fuere sennalado para esto. E que mandado deue ser de los reyes e de los prinçipes de las huestes que quien tal cosa ouiere menester que vaya a tal lugar que es mandado del rey por comunal a todo el pueblo para ello. E dado es a cada vno de quantos van en hueste que lieuen consigo cosa con que cauen commo açuela, o açadon pequenno, o tal cosa; e eso que fuere que lo lieue en su mano, e caue con el quando se asentare, e encubralo con el quando se leuantare, ca linpiedunbre e muy grand salud es de toda la hueste.

E dado es otrosi al rey e a quantos andan con el en hueste que se mantengan con linpiedunbre e con apostura, e que non parezca en su conpanna desapostura ninguna nin cosa que mal este. Onde por esto dixo la ley: «Sey linpio e apuesto en todas cosas, que Dios, tu Criador, anda contigo en tus huestes por defender te e meter tus enemigos en tus manos; e a menester por ende que te mantengas en tu hueste con santidat e linpiedunbre. E non vea en ty cosa que mal este por que se aya de quitar de tu conpanna, e finques tu desanparado del e cayas muy mal.»

[XLIII.] Del ordenamiento de las lides e de las batallas que fazien los fijos de Yrrael.

Quando auien los fiios de Yrrael a yr en hueste, escogien vn saçerdote para fablar al pueblo quando fuese menester. E fazienle vnçion con olio consagrado e dezienle el que resçibio la vnçion de las lides. E este saçerdote auie a fablar por conçejo dos vezes: la vna vez, en el cabo de la su frontera que era el dia que auien a salir de termino de su tierra; e la otra vez, el dia que auien a entrar en batalla.

E mandauales alli el saçerdote que se ayuntasen todos a vn lugar el dia que auian a salir del termino de su tierra, e dezieles


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asi por consejo: «¿Qual es el varon que fizo casa e non la poblo avn? E ¿qual es el varon que planto vinna e non la vendimio? E ¿qual es el varon que tomo esposa por muger e non caso con ella? Uayanse aquellos a quien esto conteçio e tornense a sus casas.» E dezieles en pos esto por conortar los e que entendiesen que non era fecho aquello synon por bondat e piedat de la ley : «Non desmayedes, nin vos espantedes, nin vos quexedes, nin ayades miedo.»

E el dia otrosi que auien a entrar en la batalla a la ora que auien ordenado las azes para lidiar, alçauase el saçerdote en alto lugar -e todos los de la hueste ante el- e deziales en su lenguage de ebrayco: «¡Oyd, Yrrael! Vos auedes de auer batalla oy con vuestros enemigos. Non desmayedes, non vos espantedes, e non vos quexedes. Non enflaquezcan vuestros coraçones nin ayades miedo dellos, que Dios, vuestro Criador, es conbusco para lidiar conbusco con vuestros enemigos e para defender vos dellos.» E tenie otro saçerdote de su mano ante si, e dezie al pueblo a grandes bozes estas palauras mismas que el saçerdote de la vnçion dixera. E dezieles despues aquellas palauras que oystes suso en este capitulo, e son estas: «¿Qual es de uos el varon que labro casa e non la poblo? Tornese de aqui. ¿Qual es otrosi el que se desposo e non caso con esa esposa? Tornese de aqui otrosi.»

E desi auian vn pregonero que andaua por toda la hueste pregonando esto mismo a bozes, e pregonaua en pos esto e dezie a las mayores bozes que el podie: «¿Qual es de uos el que esta espantado o tiene el coraçon flaco? Tornese a su casa, e sera mejor. E non ayan de desmayar sus conpanneros por el, que serie muy peor.» E desi leuantauase otro pregonero e pregonaua esto mismo por toda la hueste. E luego que se tornauan los que se auien de tornar -ca algunos auie y que se tornauan- e luego que la hueste era apartada desta guisa, ponien alcaldes e merinos para guiar las azes. E ponien otrosi a espaldas de cada az almocadenes valientes, e rezios, e denodados, con fachas en las manos que cortauan las piernas por las coxas a quantos veyen que querien foyr. E esto diz aquella regla que fazian con grand derecho, ca diz que el comienço de perdimiento de hueste es el fuyr.

E todo esto que auemos dicho, que pregonauan que se tornasen de las huestes aquellos que se auien de tornar, era en las huestes que el rey auia de fazer por su voluntad. Mas quando yua en hueste para lidiar con algunt pueblo de los siete pueblos que vos contamos que Dios aborreçio, o con algunos del linage de Amalec, o con algunos enemigos que venien fazer mal en la tierra, de tal lid commo esta non era dado de escusar se della ninguno; ca diz la regla que el nouio deue salir de entre los braços de la nouia para yr en tal lid quanto mas los otros.

[XLIV.] De aquellos que se espidien de la batalla e de la entencion de commo el fiel deue yr a la batalla para seer bien.

Todos aquellos que auemos dicho que se tornauan de la batalla e non lidiauan, pero en la hueste fincauan que se non yuan, e fazian seruiçio a los que lidiauan en adozir agua e conducho, e endereçar caminos, e en otras cosas semejantes destas, fueras ende el que auie labrado casa, o puesta vinna, o era rezien nouio. E estos tres non auien a fazer ofiçio fasta pasado vn anno; e asi que sola mente nin avn de velar non le enbargauan, commo diz la ley, e non le enbarguen los otros por ninguna cosa, e sea escusado vn anno. E del que auemos dicho que era espantado o era flaco de coraçon, son estos commo vnos que desmayan quando veen algunos omnes lidiar e ferir se, e desmayan por las llagas que an a ojo, e avn caense en tierra sin memoria. E por esto les mandauan tornar por que non desmayasen los otros por ellos.

E despues desto dize la regla: pues que omne ha de entrar en batalla, deuese acomendar a aquel Dios que es Sennor de


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las batallas e Valedor a las cuytas; e que sepa este que por defender la vnidat de Dios vino a la batalla, e entra en ella, e lidia. E ponga su alma en su poder, e non se espante nin tema. Nin piense en muger, nin en fiios, nin en aver; e libre su coraçon de todo pensamiento de tales cosas, e non piense en al sinon en lidiar por Dios e en vengar se de sus enemigos. E todo aquel que se metiere en pensamiento a la ora de la batalla e comidiere en cosas que le bueluan el coraçon e lo estoruen de lidiar, aquel pasa mandamiento e faze grand pecado. E demandar le a Dios la sangre de los que mataren de su conpanna por el, que lo veran, e quantos desmayan a la ora de la batalla, todos son muertos.

E por ende dixo asi el profeta: «Maldito sea quien fiziere la obra de Dios con arte, e maldito sea quien vedare su espada de sangre. E todos aquellos que lidiaren de buena voluntad, e esforçada miente, e sin todo miedo, e se aventurare a suerte de muerte por onrrar a Dios e fazer le seruiçio -estos deuen ser seguros, que non caeran mal nin reçiberan danno ninguno, e auran vida onrrada en este mundo e en el otro siglo vida durable, asi commo fue dicho por mandado de Dios al rey Dauid: «Sera el alma de mio sennor guardada en la guarda de la vida con Dios, tu Criador.» E dixole otrosi sobresto: «Ordenara Dios, el mio Sennor, casa durable por que lidia el las lides de Dios; e nunca avra mal en sus dias.»

E agora dezir vos hemos el tienpo en que Saul fue alçado rey; e se començo primera mente reyno en Yrrael.

[XLV.] De la soberuia que el rey Naas enbio dezir a los de Yrrael.

El primero comienço que el rey Saul ovo de toda su onrra en su reynado por razon de batalla lo gano. E dezir vos hemos commo fue. Cuenta Geronimo en el onzeno capitulo de los Reyes -e Josefo en el sesto libro de la Antiguedat de los Judios, e maestre Pedro en el dozeno capitulo de la estoria del Primero Libro de los Reyes, e maestre Godofre en la dozena partida del libro Panteon- que en aquel tienpo, andado quanto vn mes despues que Saul fue alçado por rey, que se leuanto Naas, rey de los amonitas -esto es de los de Amon- contra los de Yrrael braua mientre e de mala guisa.

E cuentan que era este rey Naas de Amon omne fuerte e muy guerrero e fazie mucho mal a los judios, e sobre todos a los que morauan allende el Jordan. Ca dizen que traye sobrellos grand hueste e mucho amenudo, e lidiaua con ellos, e vençielos, e çercauales las çibdades de guisa que les non valia fortaleza ninguna, e prendie gelas, e metielos so el su sennorio. E asi era sabidor, e lleno de enemiga e de arteria en traer su pleyto e fazer sus posturas con ellos, que despues nunca le pudiesen salir de seruidunbre por guarda que ellos en la pleytesia pudiesen fazer.

Asi los engannaua, ca todos los que se le dauan por pleytesia e a el vinien -quier en paz e a salua fe, quier los vençiese el por batalla o los pudiese aver de otra guisa- a todos les sacaua los diestros ojos. E dize Josefo que lo fazie por que, si se le quisiesen leuantar e lidiasen con el, que ternien los siniestros ojos de parte de los escudos; e quando fuesen en la batalla e a los golpes que los aurien a cobrir con ellos e de los diestros, non verien nada, ca los ternien sacados, e que por esta razon non podrien veer a sus enemigos nin tener pro a si mismos en la batalla. E el vençielos con esta arteria que les guisaua, e mataua, e prendie, e fazie quanto querie en ellos.

E en todo esto acaesçio, segunt cuentan las estorias, que a cabo de vn mes que Saul fuera alçado rey que vino este rey Naas, rey de los de Amon, a tierra de Galaat con grand hueste. E echose sobre la çibdat de Jabes, e çercola, e començola a guerrear muy de rezio. E los de Jabes vieronse en grand cuyta; e dubdando que non aurien acorro, enbiaron le dezir que les


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diese treguas, e ouiesen paz, e que lo seruirian. E respusoles Naas con grand soberuia e grand desonrra, e dixoles que lo faria a pleyto que se le diesen todos a sacar los diestros ojos, e que los darie el por denuesto de toda Yrrael, e a esta guisa que les vernie a aquella pleytesia que le demandauan e los dexaria despues en paz.

E los mandaderos tornaronse a Jabes e contaron a sus çibdadanos esto que les enbiaua dezir Naas: e que sy fazer non lo quisiesen, que por çercas e carcauas que les farie, les prenderie las çibdades, e nunca se dende partirie fasta que las non destruyese todas e matase a ellos e que en su voluntad fuese; e escogiesen qual desto querien -entre aver menos vna parte del cuerpo o perder lo todo. E los de Jabes, quando lo oyeron, nin le prometieron que se le darien nin se atreuieron de enbiar le dezir que lidiarian con el. E callauan todos e non tornauan a aquella razon ninguna respuesta, tanto era mala e fea e desguisada la pleytesia.

E mas en cabo fablaron los mas ançianos e dixeron: «Non sea asi, mas vayan estos mandaderos e diganle desta guisa: 'Los de Jabes te enbian asi a dezir: Otorganos siete dias de plazo en que enbiemos nuestros mandaderos por toda tierra de Yrrael. E si ouieremos quien nos acorra e nos defienda, saldremos a ty.'» E desi dixeronle que lidiarian con el; e sinon, que se metrien en su mesura, e que fiziese dellos lo que el quisiese. E diz que Naas, maguer que los de Jabes eran muchos, que non touo en nada a ellos nin a su respuesta, e que les dio el plazo de los siete dias que le demandaron, e otorgoles que demandasen ayuda por do les semejase e a quien quisiesen.

E los de Jabes non lo oluidaron, mas luego quanto mas ayna pudieron enbiaron sus mandaderos por todas las çibdades de Yrrael. E mostraron les lo que les fazie Naas, e el arrequexamiento en que los tenie, e la desonrra e el denuesto e danno que les dezie. E vinieron a la çibdat de Galaat los mandaderos a mostrar lo a Saul; e non lo fallaron en la villa e contaron lo al pueblo. E quando lo oyeron los del pueblo, dieron todos bozes, e fizieron grand clamor, e començaron a llorar.

[XLVI.] De commo se asono e fizo Saul quando sopo el mal de los de Jabes.

En todo esto Saul venie de labrar e traye sus bueyes ante si. E quando vio aquel ruydo e aquellos lloros, pregunto que que auien o por que lloraua asi el pueblo. E ellos contaron gelo todo. E Saul, quando lo sopo, pesole mucho con tan mala razon. E quiso Dios que tomase coraçon, e fue muy sannudo por ello, e non quiso y detener los mandaderos, mas enbiolos. E mandoles que dixesen en la çibdat que a terçer dia, antes que el sol saliese, que serie el con ellos e los acorrerie de guisa que quando el sol saliese, que en ese dia ellos vençidos los ouiesen. Pero dize Geronimo en la Briuia que otro dia luego los acorrio: mas esto al es mas con guisa.

E los de Jabes e los de Galaat fueron muy alegres con aquellas nueuas, e enbiaron luego a dezir al rey Naas: «Cras saldremos a vos e vos fazer nos edes todo lo que vos pluguiere.» E touo Saul algunos desos mandaderos que fincasen con el por que le ensennasen la carrera mas al destajo. E desque ovo enbiados los otros mandaderos, e por que se llegasen mas ayna los pueblos de Yrrael para yr con el, tomo amos aquellos bueyes que traye ante si, con que venie de labrar, e matolos e fizolos puestas. E enbiolos por todos los terminos de Yrrael con sus mandaderos; e que les dixesen que todo aquel que non saliese armado e non fuese otro dia al Jordan con Saul e con Samuel para yr do quier que ellos fuesen e los leuasen, que otro tal farian en los bueyes de aquel que y non fuese qual veye en aquellos.

E los pueblos, quando aquello vieron e oyeron, ouieron miedo de Dios. Pero dize Josefo que por miedo del danno de los bueyes que perderien que salieron todos asi commo si fuesen vn omne. E vinieron


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al dia que les fue puesto a Beseth. E dize Josefo que a la çibdat de Balaam; mas pudo ser que fuese todo vna çibdat, e los nonbres della seer dos o avn mas. E conto los alli Saul e fallo en ellos por cuenta, syn los del linage de Judas, seteçientas vezes mill omnes derecheros de armas. E fueron los de Judas en su cabo setenta mill.

E paso el Jordan con ellos toda la noche, que nunca quedo. E ante que amaneçiese, fue toda la hueste allende. E enbiaron de alli los mandaderos de Jabes para la çibdat, e dixeron les asi: «Yd e dezid a los de Jabes e de Galaad: 'Cras vos verna salud quando caleçiere el sol.'» E los mandaderos vinieron e dixeron gelo. E ellos fueron mucho alegres, e mandaronles que se tornasen a Saul e a los de la hueste a dezir les de la su parte: «Mannana saldremos nos otrosi a vos, e fazer vos hemos todo lo que vos pluguiere en quanto pudieremos e de quanto ouieremos.»

E Saul en todo esto partio su hueste en tres partes e paro sus azes. E quebrando el alua metiose el por medio de la hueste de los de Amon adesora, non asmando dello esos de la hueste nin se guardando. E firio en ellos; e ayudauanle muy bien todos los suyos. E mato en ellos, que non quedo, fasta que escaleçio el sol e el dia. E los otros que y non murieron fuxeron, e esparzieronse de guisa que de todos ellos non andauan dos ayuntados. E mato y Saul al rey Naas.

E cuenta Josefo que los ebreos, quando vieron a Saul que fuera alli tan bueno e fiziera tan buen fecho, plogoles e alabaron le todos mucho por ello. E gano y estonces grand prez de fuerte e bueno. E aquellos que oystes que le non touieran primero en nada e lo despreçiaron, esos mismos lo judgaron estonçes e lo touieron por mejor de todos los otros prinçipes que ellos auian auidos. E trabajauanse de le fazer mucha onrra, e mucho plazer, e mucho seruiçio de lo que podian.

[XLVII.] De commo onrro el pueblo al rey Saul, yl consagro Samuel la segunda vez e le confirmo el regno.

Cuenta josefo que non finco Saul alli con aquella batalla que y fizo por los de Jabes, mas que luego fue en pos los de Amon lidiando e quebrantando quanto fallaua e destruyendo toda la tierra de aquella gente, e leuo dende muy grand robo; e que desta guisa torno con grand prea e con grand prez a su tierra.

E el pueblo todo fue mucho alegre por los buenos fechos que fazie Saul, que les era dado por su rey. E auien todos dende grand sabor, e teniense por ensalçados en que avinieran tan bien de guisar commo oviesen tal rey. E leuantaronse estonçes contra aquellos que auien dicho de Saul que rey, ¿que pro ternie al pueblo? e que non le querien. E dixeron a grandes bozes: «¿Do es aquel que dixo que Saul non serie nuestro rey nin reynarie? Mostrad nos los que lo dezien, e matar los emos.» E dixeron desta razon del rey Saul muchas otras brauezas e conloos, commo suele dezir el pueblo quando veen al omne yr bien su fazienda.

E Saul, quando los vio de aquella guisa abiuados a su onrra, plogole e reçibio gelo de grado. Mas juro que aquel dia en que les Dios diera a vençer sus enemigos e resçibieran ellos e el y tan grand buen andança como aquella, que non seria ensuziado aquel dia por la sangre de los suyos nin dexaria y morir ninguno aquel dia. Ca dixo asi: «Oy fizo Dios salud en Yrrael», e que mas guisado era que todos ouiesen amor entre si e fiziesen grand alegria e grand fiesta a Dios aquel dia, que non boluer y fecho donde ouiesen dolor. E segunt dize Josefo, en esto commo sesudo fazie el que se querie firmar en el reyno, ante que vengar se de los que le ouiesen fecho por que e alboroçar por ventura tantos del pueblo contra si que le podrien tener danno si adelante se non ouiese guardado.

E maguer que vio Samuel que todos acordauan ya en el reynado de Saul e


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les plazie con el, e les auia el dicho a la consagraçion de la vnçion quando lo alço rey primera mente, e les conto la ley que auia el pueblo a auer con su rey, pero touo el por bien de consagrar le ante el pueblo otra vez. E dixolos: «Vayamos a la çibdat de Galgala, e renouemos este fecho del reyno, e fagamos le de cabo rey e firmemos le, ca bueno es este consejo e si vuestro Sennor Dios adelante lo quisiere asi leuar.»

E mandoles seer y a todos. E el pueblo fuese todo para alla commo mandaua Samuel. E consagro Samuel a Saul alli de cabo la segunda vez ante todo el pueblo, commo gelo mandara Dios fazer la otra vegada. E alçaronle alli todos por sennor e resçibieron le por su rey. E fizieron alli a Dios estonçes grandes sacrifiçios de paz, e fueron muy alegres e muy pagados Saul e todos los varones de Yrrael de su fecho que les Dios diera alli a fazer. E desta manera, que vos auemos contado e dicho, fue tornada a derechos de reyes toda la fazienda de los fiios de Yrrael.

[XLVIII.] De commo se desculpo Samuel profeta ante todo el pueblo.

Por las razones que fallamos en los libros de los sabios que fablan desta estoria, e entre todos Geronimo, en el dozeno capitulo del Primero Libro de los Reyes, diz que non plazia a Samuel con rey en Yrrael. E pues que ovo acabada aquella segunda consagraçion de Saul, primero rey en Yrrael, dixo alli a todo el pueblo estas razones: «Bien vy vuestras voluntades e todo quanto me dexistes e pedistes; ca me pedistes rey, e di uos le e auedes le. E agora anda el rey ante vos. E yo so ya viejo cano, commo vos vedes; e aqui me crie e visqui conbusco de quando era ninno fasta este dia en que oy so. E otrosi mios fiios aqui son conbusco. E presto esto yo para responder e fazer emienda luego a todo aquel que querella ouiere de mi e en culpa me pudiere meter con derecho.»

E desi dixoles que catasen commo se razonasen contra el, ca el razonar se queria contra ellos. E cuenta Josefo que los conjuro desta guisa: «Conjurouos por aquel nuestro Sennor, el muy grande que a aquellos muy buenos varones, Moysen e Aaron, aduxo a vida e saco de Egipto, e libro de seruidunbre a nuestros padres, que non lo dexedes por venguença, nin por miedo ninguno, nin por ninguna otra razon qual quier que sea, e que me digades aqui ante Dios e ante el su cristo, que es el rey Saul crismado e consagrado que esta aqui, si tome a alguno de uos nunca su buey, o su bestia, o su bezerro, nin su oueja, nin ninguna otra cosa de comer, e que uos fiziese por que tolliese a alguno de uos alguna priuança e pusiese y otro por mi pro, o por ninguna otra manera, o sinon, si tome de alguno de uos don, o si me acalonne contra alguno e le fize alguna terreria por que le apremiase, o si fiz algunt mal o algunt tuerto a alguno de uos por amor de ganar o por cobdiçia, non lo encubrades e afrontadme dello. E de todo quanto en culpa me metierdes quierouos lo endereçar e pechar luego, e que me non fagades ende ningunt amor.»

E respondieron le estonçes todos e dixeron: «Non ay ninguno de nos que querella aya de ty, ca nunca nos busqueste por que. Mas otorgamos que todos somos pagados de ty, ca nos feziste sienpre todo algo, e nos mantouiste muy bien en paz e en justiçia.» E dixoles el aquella ora: «Nuestro Sennor Dios e este su cristo, rey Saul crismado, me sean testigos por que non fallastes oy de que de mi vos deuades querellar a vuestro Dios nin al rey.» E dixeron ellos estonçes: «Otorgamos lo; e ellos te sean ende testigos.»

E despues que Samuel les ouo prometida esta emienda e lo testigo, commo oydes que lo fizo ante el rey Saul, torno a su razon e dixoles esto al que vos contaremos aqui: «Pues que venides por oto-


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res ante el rey que de mi non podedes dezir cosa ninguna que desaguisada sea nin auedes de mi querella, quiero vos yo agora fablar de lo que vos auedes fecho; e oydme.» E fabloles, commo oyredes, de aquello que le pidieran rey e lo tomaron. E razonose contra ellos desta guisa e dixo: «Aqui esta el Sennor que fizo a Aron e saco nuestros padres de tierra de Egipto. E vos, parad vos agora en juyzio comigo, ca sepades que quiero contender conbusco ante Dios de todas las merçedes que El fizo a vos e a vuestros padres. E esto es de commo entro Jacob con fanbre a Egipto, e aquellos donde vos venides que fueron setenta e non mas. E pues que creçieron alli ellos a muchos millares, llamaronse a Dios e querellaronse de mucha premia e mucha seruidunbre que les fazien los de Egipto, tanta que la non podian ya sofrir. E El doliose dellos, e enbioles a Moysen e a Aron, e sacolos de alla con el guiamiento de Moysen e de Aron sin todo otro rey, e aduxolos a este lugar metiendoles sus enemigos en poder, e dioles esta tierra por heredat de que vos sodes agora sennores.

»E por estos bienes que por El ganastes aprendistes qual era la su piedat e la santidat de la vida que El querie, por que fizo a los de Effraym mayores que la fortaleza de Asiria, e vos dio que vençiesedes a los amonitas -e esto es a los de Amon-, e en cabo metio en vuestro poder a los filisteos. E ellos con todo esto oluidaron a su Sennor Dios e ellos otrosi que fizo. Estonçes metiolos en mano de Sisara, maestro de la caualleria de Asor, e en mano de los filisteos, e en mano del rey de Moab. E estos que aqui nonbramos lidiaron con ellos, e vençieron, e mataron, e fizieron con ellos commo quisieron, asi que los tornaron sus pecheros muchas vezes. E todo esto fue por los sus yerros.»

[XLIX.] De commo afronto Samuel al pueblo porque le pidieron rey, e de los signos que fizo Dios por ello, e del castigo de Samuel.

«Despues desto veyendose en cuyta e en peligro de poder de enemigos, a que non podian ellos dar consejo, tornaronse a nuestro Sennor Dios, e llamaronle, e dixeron: 'Erramos por que dexamos a nuestro Sennor e seruimos a Baalim e Astrarot. E agora, Sennor, sacanos tu de mano de nuestros enemigos, e seruiremos a ty.'

»E agora sabedes vos que vos enbio el Sennor a Geroboal, e a Bedan, e a Barat, e a Gepte, e a mi, Samuel. E sacouos de mano de vuestros enemigos de aderredor; e morastes seguros en vuestros lugares e sennores de uos. E todas estas cosas vos dio vuestro Sennor con juezes solos syn otro rey. Onde ¿que locura fue esta que vos tomo que vos partiesedes de vuestro Dios, que era vuestro rey, e quesistes seer so sennorio e reynado de rey omne? E agora, por que vistes que Naas, rey de los de Amon, venie contra nos, dexistes me e pedistes que vos diese yo rey.

»E yo, quando lo oy, pesome por las cosas e por los poderes que sabia que avrien los reyes sobre vos. E mostreuos lo e dixeuos por ende asaz de razones, commo agora fago, que Dios era vuestro rey. E respondistes me vos que non serie asi, synon que rey queriedes, e rey seria vuestro sennor, e que rey vos diese de todo en todo que reynase sobre vos. E yo, quando vy que asi erades en ello afincados, di uos le tal qual le nuestro Sennor Dios escogio para vos e me lo mostro que vos le diese.

»E avn vos digo mas: El vos le dio; e agora ¡euad aqui vuestro rey que escogistes e pedistes! E digo vos tanto que sy temieredes a Dios, e le siruieredes, e oyeredes lo que vos El dixere, e lo fizieredes,


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e non lo asannaredes, seredes suyos vos e el rey que vos asennorea e andaredes en pos de vuestro Sennor Dios. E si esto que vos he dicho non fizieredes e le asannaredes, poner vos a El la mano de suso a vos e a vuestros padres de guisa que lo sentiredes.

»E por que sepades abierta miente que Dios es yrado contra vos e le pesa con vuestra demanda que le fezistes de rey, estad agora e veredes grand cosa que fara Dios luego aqui ante vos. E quiero vos lo dezir. Bien vedes vos que agora es el tienpo del pan coger, e sobre todo los trigos. E llamare yo a vuestro Sennor Dios e fazer le he mi oraçion. E fara El truenos; e veredes vos que son las sus bozes, e llouera lo que nunca vio ninguno de uos en esta tierra que en tienpo del pan coger llouiese en ella, ca seria contra la natura desta tierra segunt el ordenamiento que los cuerpos del çielo an sobrella. E esto auredes por sennal en que sabredes e veredes que grand mal fezistes en que demandastes a Dios otro rey synon a El.»

E fizo Samuel su oraçion, e conteçio todo aquello en aquel dia asi commo lo el dixo, ca trono luego mucho, e relanpagueo, e granizo por mandado de Dios -en que salio el profeta por verdadero. Donde espauoreçieron los judios, e ouieron grand miedo, e temieronse mucho de Dios por ello- e avn Samuel mismo, asi commo cuentan las glosas.

E respondieron ellos e dixeron que se tenien por pecadores en ello e que por non lo entender cayeran en aquel yerro. E rogaron e pidieron merçed a Samuel, e dixeron le: «Ora tu, commo buen padre e manso, e faz tu oraçion a tu Sennor Dios por nos, tus sieruos, que nos aya piedat e non muramos; ca bien entendemos e veemos que en pedir otro rey para nos sinon a El que ennadimos a los nuestros pecados todos los otros males que seer pueden.»

E dixoles estonçes Samuel: «Non temades.» E prometioles en pos eso que rogarie a Dios que los perdonase. Mas por fazer les entender mas el yerro que auian fecho contra Dios e castigar los que fuesen buenos e non oluidasen al Rey del çielo por el de la tierra, dixoles asi: «Vos fezistes todo este mal. Pero non vos partades de tener vos con Dios, mas seruidle de todo vuestro coraçon. E non vayades tras las vanidades, que vos non ternan pro nin vos anpararan el dia que vos menester fuere. E vengavos emiente de las sennales de Dios e de Moysen, a quien El dio la ley e sennales que El fizo por vos, en que pasastes su mandado muchas vezes e caystes en grandes yerros contra El. E pero que todo esto fue, sabedes vos que vos perdono El e vos ouo merçed. E si agora e toda via vos viniere emiente dEl, asi fara El de aqui adelante contra vos. E parad mientes, ca Sennor es que non desanparo nin desanpara los suyos por el su grand nonbre que juro que El vos tomaua por su pueblo.»

E en estas razones que les dezie Samuel, dixoles asi: «Otrosi non plega a Dios que yo nunca le dexe de rogar por vos. E ensennar vos he la buena carrera e derecha que deuedes tener, e es esta: que temades a Dios e que lo siruades en verdat e de todos vuestros coraçones, ca vistes los muy grandes fechos que El fizo por vos. E sy esto fizieredes, biuiredes vos e vuestro rey que demandastes e lo auedes. Mas si en maldat contendieredes e en ella duraredes, profetouos e fagouos lo saber que pereçeredes vos e el.»

E pues que Samuel ovo confirmado el reyno de Saul esta segunda vez, commo es dicho, e dichas estas razones sobreste fecho, solto de alli el pueblo, ca asi vinieran alli por el. E asi estauan y commo si rey gelo mandase, e asi fazian ellos otrosi por el commo por su rey. E mandoles que se fuesen cada vnos a sus lugares. E ellos fueronse estonçes.

E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e tornaremos a las razones de los gentiles que acaesçieron en tienpo de Samuel e de Saul fasta esta sazon,


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[L.] De los primeros annos de Samuel e de Saul en razon de los fechos de los gentiles.

Del primero anno, e del segundo, e del terçero, e del quarto, e del quinto, e del sesto, e del setimo non fallamos ninguna razon de los gentiles que de dezir sea para aqui; e aquellos siete annos con estas estorias pasaron que de Samuel e de Saul auemos dichas.

E andados ocho annos del reynado de Samuel profeta e del rey Saul, dizen Eusebio e Geronimo que fue Omero. E por que era varon muy sabio en muchos saberes, dizen del muchas cosas los otros sabios. Onde, asi commo departen, vino grand desacuerdo en los dichos que ellos dixeron de Omero segunt el tienpo que el fue, ca vnos dizen que fue en la sazon de los fechos desta estoria de Samuel e Saul.

E fallamos nos de los tienpos de Omero sabios griegos e latinos e Eraches dize que Omero fue ante del deçendimiento de los eracledas, e Eratostenes el sabio cuenta que çient annos despues de la prision de Troya. Aristarco el sabio diz que fue Omero en el tienpo que los griegos se fizieron llamar yones, o avn çient annos despues. E Filocoro muestra que fue Omero en el tienpo de aquella pasada de los griegos yones so el sennorio de Archipo, que tenie estonçes el maestradgo de Atenas, e çiento e ochenta annos despues que Troya fue presa. E Apollodoro, el sabio de Atenas, afirma de Omero otrosi que fue dozientos e quarenta annos despues del destruymiento de la çibdat de Troya e del castillo de Ylio.

E otros ovo y avn que dixeron que fue Omero poco antes que la cuenta de las olinpiadas se començasen, e que fue esto quatroçientos annos despues de la prision de Troya. E en cabo de todas estas razones pone Archilogo el sabio en su estoria que fue Omero andados veynte e tres olinpiadas, e quinientos annos despues del destruymiento de Troya. E lo que quiere dezir este nonbre olinpiadas e quantos annos ha en la olinpiada adelante vos lo contaremos en el cabo del reynado de Azarias, rey de Juda, e del de Façeas, rey de Yrrael, en cuyo tienpo fue començada la olinpiada.

E todos estos sabios que auemos aqui dichos fueron griegos. E commo quier que ellos digan de aquel sabio Omero los vnos que fue en vn tienpo, los otros en otro, e los vnos ante e los otros despues, los nuestros sabios latinos que dende fablan dizen que Omero fue de todo en todo despues del destruymiento de Troya e de la muerte de Achilles; ca si asi non fuese e ante desto non ouiese seydo Omero, non fiziera el libro de la estoria de Achilles que murio en aquella batalla de Troya.

[LI.] De Eneas Siluio, rey de los latinos.

Andados nueue annos del reynado de Samuel e de Saul, murio Siluio Postumo, rey de los latinos. E regno en pos el Eneas Siluio, bisnieto de Eneas el primero, treynta e vn annos, e fue el quinto rey de alli. E sobre el reynado de Eneas Siluio retraen Eusebio e Geronimo que fallaron ellos en otra estoria que Latino Siluio que reyno en este lugar que dezimos de Eneas Siluio.

E dizen que aquel Latino Siluio que fue fiio de la reyna Lauinia e del rey Melanpodis, con quien caso ella despues de la muerte de Eneas de Troya, que fue su marido; e que fue otrosi ese Latino Siluio hermano de Postumo de vn vientre; e este rey Eneas Siluio, que es aqui puesto por quarto rey de los latinos, que quinto fue; e Latino Siluio reyno en este lugar e en esta sazon, e que fue el quarto rey de alli e Eneas Siluio el quinto rey en pos el de aquel reynado mismo.

Onde por este desacuerdo desta estoria


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que ponen aqui los sabios en sus estorias, conuiene nos de retraer en pocas palauras la razon destos reyes de los latinos commo comiença de Eneas de Troya el primero fasta este rey Eneas Siluio.

[LII.] De los reyes latinos que vinieron de Eneas, el de Troya.

Contado auemos ante desto en las estorias de Esebon e de Labdon, juezes de Yrrael, todo el fecho e las razones del destruymiento de Troya e el achaque por que aquella batalla e aquel destruymiento conteçio. Otrosi auemos dicho de Eneas e de los otros troyanos commo salieron de Troya, e de los griegos e de los otros que alli fueron ayuntados otrosi comio se esparzieron; e se tornaron los vnos para Greçia, e los otros a sus tierras, e los otros se fueron a andar a otras partes del mundo.

E desi Eneas, commo yendo por la mar, arribo al reyno de Cartago la grande. E lo reçibio la reyna Dido en su reyno e en su palaçio, e de las cosas que pasaron amos en vno. E luego se fue en pos eso Eneas e arribo a tierra de Lauina en Ytalia. E lo resçibio el rey Latino en el su reyno. E lidio alli Eneas con Turno de los rutulos; e vençiolo Eneas e lo mato. E caso despues deso Eneas con aquella Lauina, fiia del rey Latino, que era de antes esposa del rey Turno, e reyno alli.

E segunt cuentan las estorias que desto fablan, Eneas fizo en Troya a Ascanio, su fiio, en la reyna Creusa, fiia del rey Priamo. E a la salida que ende ovo a salir, tomo a su padre Anchises e a aquel su fiio Ascanio por respuesta de su ydolo, e leuolos consigo a Ytalia, ca la reyna Creusa muerta era ya. E Eneas reyno alli tres annos; e non ovo avn fiio en la reyna Lauinia, mas era ella ya prennada.

E en todo esto murio el rey Latino, su padre de la reyna Laustra; e finco el reyno a Eneas. E Eneas vino a su muerte e vio que de la reyna Lauinia non auia avn fiio naçido en que fincase el reyno. Dio el poderio del a Ascanio, su fiio que troxiera de Troya, e alçolo por rey de los latinos. E Ascanio reyno en pos Eneas. E segunt cuenta la estoria de Troya, luego que ella pario, tomole el fiio, que era su hermano, e diolo a criar en vn aldea. E lo vno por que fuera criado en aldea entre seluas, e lo al por que nasçiera despues de la muerte de su padre, llamaron le Siluio por las seluas de la criança e por sobre nonbre Postumo por el naçimiento que ovo despues de la muerte de su padre, asi commo lo auemos todo esto departido asaz ante desto en las razones de la estoria del obispo Heli.

E el rey Ascanio con grand bien querençia que auia deste hermano Siluio Postumo que se el criaua, e con bien querençia otrosi de la reyna Lauinia, a quien querie el grand bien por amor de su padre Eneas, cuya muger ella fuera, dexo a ella el reyno de los latinos e fuese adelante con su hermano Siluio Postumo contra la tierra do es agora Roma. E poblo a la çibdat a que llamaron Alua e moro el alli. E crio y a Siluio Postumo, su hermano; e reyno el treynta e ocho annos. E en cabo de su vida dexo todo el reyno de los latinos e de Albania a aquel Siluio Postumo, su hermano.

E en todo esto la reyna Lauinia, despues de la muerte de Eneas, caso con el rey Melanpodo, commo es dicho ante desto, e fizo del otro fiio a que dixeron Latino Siluio; e fue hermano de Siluio Postumo de parte de la madre. E Siluio Postumo caso otrosi e fizo vn fiio -aquel a que dezimos Eneas Siluio. E aqui es agora el entre dicho destos reyes, que las vnas estorias dizen que reyno luego en pos Siluio Postumo Eneas Siluio, su fiio; e non conosçieron reynado a Latino Siluio, aquel fiio del rey Melanpodo e de la reyna Lauinia. E las otras estorias dizen que tras Siluio Postumo que reyno luego Latino Siluio, aquel fiio de la reyna Lauinia e del rey Melanpodo, e en pos este Latino


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Siluio que reyno Eneas Siluio, fiio de Siluio Postumo.

Onde se dexo agora aqui la linna derecha destos reyes latinos que vinieron del linage de Eneas, el de Troya, desta guisa que diremos commo quier que ellos ayan reynado: Eneas el primero fizo en Troya al rey Ascanio en la reyna Creusa, e a Siluio Postumo en Ytalia en la reyna Lauinia; e el rey Siluio Postumo al rey Eneas Siluio.

[LIII.] Del rey Ascanio e de su reynado, e de su fijo Siluio.

Cuenta la estoria de las Bretannas, a que dizen agora Ynglaterra, commo el rey Ascanio poblo a la çibdat de Alba sobre el Tibre, que es el rio de Roma, e reyno el alli. E fizo y vn fiio a que puso nonbre Siluio. E este Siluio llego a furto a vna sobrina de aquella reyna Lauinia. E avinieronse amos; e desi caso con ella e enprennola. E desque la duenna fue prennada, descubriose el fecho.

E despues que lo sopo el rey Ascanio, llamo sus magos -esto es sus estrelleros, e sorteros, e adeuinos- e demandoles que catasen que traye aquella donzella, si fiio o si fiia. E pues que los adeuinos fallaron la verdat de lo que era, dixeron al rey que era prennada de fiio varon, e que matarie a su padre e a su madre, e que auia a andar en aventuras muchas tierras, mas en cabo que vernie a grand alteza e a grand onrra.

E los adeuinos e los estrelleros non fueron enartados en su adeuinar; ca pues que llego el dia del parto, pario fiio varon la duenna. E del mal parto que ovo muriose luego que ovo parido. E mato aquel ninno alli desta guisa a su madre; e de commo mato al padre adelante vos lo contaremos. E a este ninno pusieron le nonbre Bruto.

[LIV.] De commo Bruto, fijo de Siluio, mato a su padre por ocasion.

Este Bruto, asi commo naçio, dieronle a criar. E desque fue de quinze annos, yua Siluio, su padre, a caça vn dia a correr monte. E Bruto queriendo ferir al venado firio de vna saeta a Siluio, su padre, e matolo. E esto conteçio por ocasion e fue desta guisa:

Los caualleros, e los escuderos, e los otros onbres del rey que alli eran leuantaron çieruos e fizieron los venir por do el rey estaua. E Bruto, quando vio los çieruos venir, ovo muy grand sabor de ferir alguno dellos. E alanço vna saeta del arco que traye e, non catando a al, tiro al çieruo. E dio a su padre so los pechos e llagolo, donde murio. E pues que Siluio, su padre, fue muerto, echaronle de Ytalia a Bruto los grandes omnes del reyno e los pueblos por tan grand ocasion commo le auia acaesçida.

E Bruto, echado de la tierra commo auedes oydo, començo a andar muchas tierras. E vino a Greçia e fallo y al obispo Eleno, fiio del rey Priamo de Troya, do le tenien preso e en seruidunbre so el poder de Pandroso, rey de Greçia; ca Pirro, el fiio de Achilles, auie aducho consigo presos a este Eleno e a muchos otros despues del destruymiento de Troya por vengar en ellos la muerte de su padre. E mandaualos tener alli en fierros e en prision muy fuerte e muy braua.

E Bruto, quando llego alli, pues que sopo el linage de aquel obispo Eleno e de los otros de Troya, finco alli de morada. E tanto aprouo alli en bondat, e començo a valer por caualleria e por otras bondades, que era amado de los reyes e de los prinçipes mas que ninguno otro de esa tierra; ca era Bruto de buenas costunbres, e era sabio entre los sabios, e lidiador entre los lidiadores. E que quier que ganaua -oro, o plata, o otras cosas preçiadas- daualo todo a los caualleros. Onde se apu-


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blico la fama e el prez deste Bruto por todas las gentes de aquella tierra.

E llegaron se alli a el los troyanos e començaronle a rogar que fuese su cabdillo, e librar los ye de la prision e de la seruidunbre de los griegos. Ca le dezien que podrie seer de ligero por que tanto eran ya amochiguados los troyanos en Greçia que podrian seer mas de siete mill, e estos sin los ninnos e sin las mugeres; e demas que auia y en Greçia vn mançebo muy noble a quien dezien por nonbre Asaraco. E este tenie con los troyanos, ca de parte de la madre era natural de Troya e fuera su padre Achilles, que era griego. E auien ellos en el grand esperança, por que tenien que con la su ayuda podrien ellos quebrantar la premia que los griegos les fazien e salir les de prision e de seruidunbre.

E cuenta la estoria que esta esperança misma tenie Asaraco en aquellos troyanos; ca dezie e mostraua que tres castillos que le diera su padre en su muerte que se trabajaua su hermano Pirro de toller gelos, por que era el fiio de ganançia e su hermano que era griego de padre e de madre que falagara e atraxiera al rey e a los otros griegos que touiesen con el e fuesen de la su parte por que le pudiese el forçar. E Bruto, quando sopo de aquellos castillos de que se trabajaua su hermano de toller gelos Asaraco -e los auien ellos prestos para acoger se y quando menester les fuese-, oyoles por ende mas de ligero el ruego que le fazien. E prometioles en poridat el ayuda que le pidian, e touo con ellos mas segura miente e de coraçon, e consejo los commo fiziesen en pos aquello.

[LV.] De commo fizo Bruto mandando a los troyanos que saliesen, ca el serie su cabdillo.

Bruto, pues que ovo estas nueuas e sopo de aquella muchedunbre de los troyanos que auie y e de aquellos tres castillos de Asaraco commo eran parados e estauan guisados para resçebir los, llamo a los troyanos que viniesen todos e se ayuntasen, ca el serie su cabdillo. E basteçio el luego los castillos de Asaraco. E Asaraco otrosi ayunto aquellos troyanos, los varones e las mugeres que eran con ellos, e dieron consigo a los yermos. E apoderaronse de los montes e de los collados. E enbio luego Bruto al rey Prandaso, que era estonçes alli rey de aquella Greçia, sus cartas en que le dixo asi:

[LVI.] De la carta que Bruto enbio al rey Prandaso.

«Prandaso, rey de los griegos; Bruto, cabdillo de las ramasajas de Troya, salud. Rey Prandaso, por que non era cosa derechera que la gente que venie del noble linage del rey Dardano e del rey Jupiter el grande de morar en el reyno tuyo de otra guisa synon commo pertenesçie a la su nobleza, ouieron a fuyr, e a meter se entre las angosturas e las espesedunbres de los montes, e asconder se y; ca por mejor tenien de beuir vida de animalias -que es comer carne e yeruas-, e auer franqueza, e seer libres que non seer criados a quantos diliçios pudiesen ser e beuir toda via luengo tienpo so la premia de la tu seruidunbre.

»E si esto te pesare o non touieres por bien, non son ellos de poner les culpa nin acalonnar gelo tu, mas son de perdonar; ca sienpre fue comunal entençion de los catiuos de querer tornar a la antigua franqueza. Onde por la tu misericordia que te mueuas tu a auer merçed a aquellos troyanos, e que les dennes dar la franqueza que perdieron, e que les sufras que moren en las sierras de los montes a que fueron tomar franqueza por foyr seruidunbre. E sinon, otorgales que se vayan a las naçiones de las otras tierras. E esto que lo ayan con el tu amor.»


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[LVII.] De como fizo el rey Prandaso sobre esto que los troyanos auien començado.

Prandaso, pues que ovo aquellas letras de Bruto, marauillose mucho commo se atreuieran tanto e tomaran tan grand osança aquellos a quien el auie tenidos en seruidunbre, que tales mandados le enbiauan. Onde llamo a corte a sus ricos omnes. E escogio entrellos por mejor para sacar hueste para yr en pos aquellos troyanos que non de fazer les otra piedat nin otra mesura. E puso de yr a los desiertos, do asmaua que eran, e salir de alli al castillo esparatino -que era el vno de aquellos tres que Asaraco tenie- do sabie el que se acogerien.

E Bruto sopo la venida del rey Prandaso, e metiose en la noche de antes en aquel castillo que oystes con tres mill omnes de armas; e esto a entençion de salir adesora a aquella hueste de Prandaso, e que Prandaso e los suyos yrien desarmados, e descabdellados, e non aperçebidos, e que feririen en ellos e los desbaratarien. E asi fue que salieron los troyanos con Bruto, que era su cabdillo, e cometieron muy de rezio a Prandaso e a sus griegos, e fizieron en ellos muy grand mortandat. Onde los griegos de espantado luego començaron a foyr esparziendose a todas partes.

E yendo el rey Prandaso fuyendo ante todos e los suyos en pos el, llegaron a vn rio que corrie alli de çerca: e dezien le Acalon. E trabajauanse de pasar le muy ayna quien mas podia. E tanta era la priesa en pasando que se perdieron y muchos en el agua, que yua cannada, e afogauanse y. E en todo esto Bruto siguiolos a grand priesa otrosi. E la vna partida dellos murio en el rio, commo es dicho; e la otra quebranto e mato Bruto en la ribera.

E quando esto vio vn hermano del rey Prandaso que auia y -e dezienle Antigano-, doliose ende mucho commo de destruymiento de su hermano e de los suyos. E trabajose de llamar las conpannas que andauan esparzidas fuyendo e ayuntar las en vno. E desque los ovo ayuntados e acordados, amonestoles que esforçasen, e tornasen contra los troyanos, e fuesen y buenos; ca les dixo que mas valie morir yendo contra los enemigos que fuyendo abiltada mientre morir en el lodo de aquel rio. E andaua esforçandolos a todos. Mas pero poco le valio, ca non fizo y nada que le pro touiese, ca venien los troyanos bien armados e ellos andauan fascas sin armas: lo vno, non dando nada por los que tenien por sus sieruos e non vinieran bien armados; lo al, que de esas armas que traxieran con el mastraemiento en que cayeran de luego que auien echadas e perdidas las mas dellas. E por esto estauan los troyanos mas atreuidos e mas osados, e ferien en ellos, e fazien y muy grand mortandat.

E faziendo desta guisa non les podien avn tomar, ca fueron sienpre los griegos gente muy braua por su natura, fasta que los ouieron muertos fascas todos. E en cabo prisieron y a aquel Antigono, hermano del rey Prandaso, e otro cabdillo onrrado que venie y -a que llamauan Anacleto- e era su conpannero de aquel infante Antigono.

[LVIII.] De commo fizo Bruto en pos esto e el rey Prandaso otrosi.

Desque ouo vençido Bruto con sus troyanos a Prandaso e a los griegos, commo oystes, tornose a aquel castillo donde saliera. E basteçio lo de seysçientas vezes mill omnes que traye el de suyos e de otros que se le acogieran. E desque ovo puesto en recabdo el castillo e la guarda del, tomo los que quiso e acogiose para los montes buscando los lugares do yazian a escuso los troyanos que esperauan el defendimiento del.

E otrosi de la otra parte el rey Prandaso, muy cuytado e muy quexado por su fuyda e por la prision del hermano, trabajose aquella noche en requerir e acordar su pueblo que andaua esparzido e ayuntar le. E otro dia, luego que amaneçio, tenie


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su conpanna ayuntada. E salio con ellos e fue çercar a aquel castillo de Bruto, ca asmaua que se meteria alli Bruto con Antigono e con los otros catiuos que prisiera.

E despues que llego alli, andido el castillo enderredor e mesurolo. E desque lo ovo mesurado, partio su hueste por conpannas e asentolos aderredor del castillo en lugares departidos. E mando a los vnos que por ninguna guisa que non diesen salida a los que dentro yazian ençerrados, e a los otros mando que tornasen vn rio que corrie alli cerca e lo aduxesen aderredor de aquel castillo, e a los otros dixo e ensenno que fiziesen muchos de vnos engennos -a que dezien carnero o carneros, que eran muy buenos para conbatir castillo e muros e para quebrantar las puertas e derribarlas- e de otros engennos de otras naturas para conbatir el muro del castillo con ellos e quebrantar le fasta que derribasen por do pudiesen entrar a los de dentro.

E los de la hueste yendo en pos los mandados de su sennor, el rey Prandaso, trabajaronse de fazer quanto el mandaua e toda otra cosa por do ellos mas cruel mientre pudiesen guerrear a los que yazian y ençerrados. E quando llego la noche que ouieron a dar guardas que rodasen e velasen la hueste, escogieron de los mas arreziados e mas esforçados e dieron a aquellos por veladores que guardasen la hueste e las tiendas.

[LIX.] De commo fizieron los que estauan çercados en el castillo.

Los de Bruto, que en el castillo eran, partieronse por somo de los muros e trabajauanse a todo su poder de guerrear a los de fuera. E ouieron, asy commo los de fuera, sus algarradas e sus engennos con que los guerreauan otros; e los fazien mouer de vn lugar a otro. E a las vezes les alançauan lanças e azconas, e a las vezes teazos grandes enbueltos en piedra sufre e ençendidos. E eran todos de vn coraçon para defender se. E fizieron los de fuera sus gatas e sus antiparas para llegar al muro e cauar le; e leuauan fuego griego e agua caliente para mojar el muro por que se desbaratase mas ayna, e pudiese el fuego con el, e se derribase.

E en todo esto firienlos los del castillo de guisa que los fazien tornar atras; mas en cabo lazrauan y mal los del castillo por mengua de vianda, que non tenien, e cansauan mucho por el trabajo que auian cutiana mente. E estando en esto enbiaron su mandado a Bruto a demandar le que viniese con su gente e los acorriese. Onde Bruto, deseando acorrellos, fue en grand quexa en su coraçon por que non auie tantos caualleros quantos le cunpliesen para salir, e venir a ellos, e dar les batalla canpal. E estando en esta angostura asmo de buscar arteria por do los cometiesen. E esto fue yr a ellos de noche, por que los fallarie enbueltos en suenno e durmiendo; e que engannarien a las velas, e podrien con ellos de aquella guisa, e matallos yen. E otrosi asmo Bruto sobresto que se non podrie fazer bien sin ayuda de algunt griego; e mesuro en el fecho de Anacleto e llamo lo a si.

E pues que Anacleto se paro antel, saco Bruto la espada e dixole asi: «Noble mançebo, la tu fin e de Antigono esta presta sinon fizieres lo que te vo agora mandare e non otorgares a fazer fiel mente lo que la mi voluntad es. Sepas que yo quiero yr esta noche a la hueste de los griegos e ferir en ellos adesora, lo que ellos non asmauan; mas temome que me veran las sus guardas e que me enbargaran el mio fecho. Onde querria los enartar en alguna parte de la hueste por aver mas segura entrada de cometer a los otros.

»E tu, por que eres griego, podras fazer muy bien e muy sabia mientre este fecho. E quiero que vayas en la segunda ora de la noche a la çerca del castillo, e a qual quier de la hueste que pudieres fablar enartalo falagandolo de tus palauras. E dezir le as que tu furtaste de las mis prisiones a Antigono, e que lo aduxiste, e que lo ascondiste entre las matas en vn valle que yazie y entre esos montes; e que


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el non se podie mouer nin yr mas por los fierros grandes en que venie preso.

»E ellos creer te an e vernan contigo por el. E tu, traelos fasta la salida del monte. E ellos llegaran y para acorrer a Antigono. E yo estare y luego guisado con mi conpanna armada, e ferire en ellos, e matar los he. E si me esto non prometes e me non fazes omenage que lo cunplas commo yo te lo digo, agora yo te descabeçare.»

[LX.] De commo fizo Anacleto este omenaje a Bruto e commo contesçio despues en el fecho.

Anacleto, quando vio la espada commo estaua presta para su muerte estando el preso, fue muy espantado con aquellas palauras. E prometio e juro a Bruto de conplir aquello que le el mandaua si el dexase a vida a el e Antigono. Onde, firmado entrellos este pleyto por juras e por omenage, salio Anacleto commo dixo Bruto en la segunda ora de la noche e fuese contra la hueste.

E asi commo llego, entendieron le las velas que guardauan e escodrinnauan las escondejas e las çeladas de los lugares de alli, e çercaronle de todas partes, e demandaron le la razon de su venida e si era esculca que viniese para traer la hueste. E Anacleto mostro estonçes grand alegria antellos con enfinta, e respondioles desta guisa: «Por çierto vos digo que non vengo yo por traydor de la mi gente, mas que escape de la carçel de los troyanos e vengo a vos fuyendo a rogar vos que acorrades a Antigono -hermano de nuestro sennor, el rey Prandaso- que saque yo de la prision de Bruto, e que vengades comigo a librar lo; ca yo lo troxe e lo tengo escondido en lugar onde lo auredes vos en saluo, ca tan grande es el peso de las prisiones que tiene que nin el por si nin avn con la mi ayuda non pudo venir mas de en quanto llegamos fasta alli. E dexolo a escuso entre vnos matorrales en la entrada del monte fasta que llegase do fallase algunos que leuase alla para sacar le de las cormas e adozir le.»

E dubdaron sobresto los griegos, si dezia verdat o sinon. E ellos estando en esta dubda, sobrevino vno que conoçie a Anacleto, e saludolo, e dixo a los otros quien era Anacleto, ca el le conoçie. E sobresto non dubdaron ellos ende nada de alli adelante. E llamaron a los otros que non estauan y e dixeron les la razon. E tomaron grand conpanna de los mejores de armas de la hueste, e fueron con Anacleto fasta el cabo de la selua do les dixera que tenie a Antigono ascondido. E la caualleria de Greçia, desque llegaron a la selua, vinieron al cabo della. E andauan entre las matas escudrinnando e buscando do fallarian a Antigono, e dando bozes por el e llamandolo.

E andando ellos por alli desta guisa, salio Bruto con sus conpannas armadas, que tenie bien prestas, e firio en ellos adesora. E ellos fueron muy mal espantados commo de tal fecho. E Bruto mato en ellos e fizo grand mortandat, asi que le non tornaron mano. E pues que esto ouo alli librado Bruto, non se detouo y poco nin mucho e fuese luego para los otros de la hueste que yazien en la çerca del castillo. E partio sus cauallerias en tres partes, e mando que cada vna dellas cometiese la su parte en los de la hueste e que andudiesen y sabia mientre e sin todo roydo, ca mucho les era menester; e desque fuesen entre los de la hueste, que a ninguno non firiesen fasta que llegase el con los suyos a la tienda del rey, e tanxiese el su bozina, e la oyesen ellos.

[LXI.] De commo fizieron Bruto e los suyos en Prandaso e en su hueste.

Despues que Bruto ovo ensennado a los suyos commo fiziesen aquello que les el mandaua, fueronse todos e entraron en paz e muy de ligero en la hueste del rey Prandaso, commo les mandara Bruto. E pues que llegaron a aquellos lugares que les el dixera, pararonse e estauan esperando a la sennal de la bozina commo les el castigara. E Bruto, pues que llego a la tienda del rey e al lecho -lo que el deseaua so-


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bre todas las cosas del mundo-, mando tanner la bozina. E los sus caualleros, luego que la oyeron, sacaron las espadas, e ronpieron las tiendas e las cuerdas, e entraron por los que durmien; e firien e matauan en ellos lo mas de rezio que ellos podian. E non auiendo dellos ninguna piedat, andudieron desta guisa toda la hueste.

E muchos de los de la hueste en que non açertaron los de Bruto durmien, e despertauan a las bozes e a los alaridos que dauan aquellos a que matauan e firien. E quando vieron a los de Bruto commo despedaçauan a los suyos, asi commo desmelennan los lobos a las ouejas, fueron muy espantados. E parauanse esbahereçidos, ca ningunt consejo que de defendimiento ouiesen non lo veyen nin lo atendien de ninguna parte. E otrosi cuenta aqui la estoria que commo non auien tienpo de tomar armas nin de anparar se, començaron a correr de las vnas partes a las otras desarmados; mas venien los de Bruto armados luego contra ellos e fazienlos todos pieças.

E los que ende escapauan llagados e medio muertos apresurauanse con cobdiçia de foyr; e yuan dando por los pennedos, e por los matorrales, e por los espinos, e por quanta mala ventura se les açertaua. Quebrantados desta guisa, muriense por do quier que yuan. E qual quier dellos que el escudo solo podie auer o que yua guarnido de qual quier otra guarniçion alla por do quier que andaua entre los pennedos, maguer que se defendie ya quanto de las feridas, e de las matas, e de los arboles, pero con el miedo de la muerte tanto yua a priesa -e fazie otrosi la noche escura- que caye; e en cayendo o le quebraua el braço, o la pierna, o alguna cosa del cuerpo.

E al que ninguna ocasion destas non le conteçie acaeçiele que non sabie por do fuyr, e en fuyendo caye en algunos de muchos rios que corrien por aquella sierra; e leuaualo e afogaualo. E tanta fue la su mal andança de aquellos griegos que non ovo y ninguno que conplida miente estorçiese que non ocasionase de alguna mala ventura. E sobresto los que yazien en el castillo, desque supieron por çierto que venido era Bruto e su caualleria e que ellos andauan faziendo aquello por la hueste, abrieron las puertas del castillo e salieron. E la pestilençia e la mortandat que fallaron a los suyos faziendo en los otros doblaron gela ellos.

[LXII.] De commo Bruto priso al rey Prandaso.

Bruto, pues que estido a la entrada de la puerta de la tienda del rey, trabajose de prender le e guardar le a uida; ca asmo en su coraçon que mas ganarie lo que del quisiese por la vida que non por la muerte. E prisolo e guardolo muy bien. Pero con todo esto la caualleria que con el eran non quedauan de matar cada vnos en aquella parte de la hueste que les fuera dada fasta que los astragaron a todos. E desque vio la luz del alua e vio Bruto tanto quebranto e tanta mortandat en el pueblo de los griegos, ovo ende muy grand gozo. E corrio por todas sus conpannas e dixoles: «Amigos, coged los despojos del canpo de los que y son muertos, e partid los todos entre vos a la manera que vos touierdes por bien, commo entendieredes que sera guisado e derecho.»

E desque les esto ovo dicho, tomo al rey e fuese con el para el castillo. E alli estudieron fasta que supiese Bruto commo partian los suyos la prea e la ganançia del canpo. E pues que aquello fue partido, basteçio Bruto de cabo su castillo e mando que soterrasen los muertos. E esto fecho, ayunto sus conpannas e tornose a los montes. E desi llamo Bruto los mas viejos de su conpanna e demandoles que ternien por mejor cosa que demandase al rey Prandaso, que tenie preso, e qual cosa alabarien ellos por mejor de aquello que fuese guisado que le el pudiese demandar para ellos e para si; ca tenie que pues que en el su poder era, que quier que le demandase que todo gelo otorgarie e gelo darie sola mente que le dexase yr libre e quito.


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E ellos, segunt los coraçones que tenien departidos, cobdiçiaron cosas departidas. E los vnos le dixeron e le amonestaron que le demandase vna partida del reyno apartada para morar y ellos; e los otros le demandaron que ganase del que les otorgase soltura que se fuesen e les diese guardas que los pasasen a Ytalia en saluo. E estando Bruto e ellos en dubda algunos dias, leuantose vno dellos que auia nonbre Nenpriçio, asi commo dize la estoria, e ascuchando todos los otros dixo asi:

«¿Por que dudades en las cosas que son de aver para nuestra salud e nuestro saluamiento? Vna cosa es de pedir e es de saber que es esta soltura de nos yr si queredes e deseades que nos e los nuestros que en pos de nos vinieren ayamos paz por sienpre. Ca si por este pleyto otorgaredes al rey Prandaso que escapara a vida e ganaredes por y vna parte, e si quisieredes fincar entre los griegos, nunca auredes paz por sienpre que en vn tienpo o en otro non ayades guerra con ellos o avn por toda via e cutiana mientre; ca les auemos muertos los parientes e desonrrados por que somos sus enemigos e ellos nuestros de llano en llano. E es la enamiztad muy raygada por los hermanos, e por los fiios, e los sus nietos en quien nos fezimos muy grand mortandat.

»E si biuieremos mezclados en vno o si fueremos sus vezinos, esta enamiztad e este mal non se puede estorçer; ca menbrandose ellos de la muerte de sus parientes donde vienen, sienpre vos querran mal e se trabajaran de tomar vengança de uos a qual quier manera que puedan. E nos, que somos mejor conpanna, non avremos guisado de poder con tantos maguer que nos Dios da agora esta buena andança. E si por ventura entre nos e ellos acaeçiere tal contienda, matar nos yen fasta que non ouiese y de nos ninguno; ca toda la tierra es suya, e son muchos e cada dia creçeran mas, e la nuestra gente menguara.

»Onde ternie yo por bien que le pidiesemos la fiia primera que el ovo, a que llaman Ygnogenes, para casamiento de nuestro cabdillo Bruto; e que nos de con ella oro, e plata, e naues, e pan, e todo aquello que nos fuere menester para nuestra carrera. E si esto pudieremos ganar del, vayamos nos con su otorgamiento para otras tierras, o a otras gentes, o para nuestra tierra de Troya si quisierdes.»

[LXIII.] De commo pidieron los troyanos al rey Prandaso su fija por muger para Bruto, e gela dio e los enbio.

Estas cosas que oystes e otras muchas dixo aquel que se razono. E otorgolo toda la conpanna aquello que auie dicho. E desi consejoles que aduxesen a Prandaso alli antellos, e que otorgase esta demanda; e sinon, que lo matasen a muy cruel muerte. E sobresto aduxeron alli al rey Prandaso e asentaronle alli en vna silla mas alto que los otros. E contaronle luego los tormentos que le auien de fazer e la muerte que le auien de dar si les non fiziese e les non cunpliese lo que le alli demandasen. E desi pidieronle su fiia mayor por muger para Bruto, su cabdillo, e las otras cosas que deximos suso ante desto.

E Prandaso, pues que fue entendiendo el mal que le estaua presto, respondioles en esta guisa: «Por que los dioses e la mi ventura me son contrallos e metieron en las vuestras manos a mi, e a mio hermano, e Anacleto, obedeçer me conviene a la vuestra demanda por que non perdamos la vida yo e avn ellos, que nos puede seer tollida si repoyados fueredes de lo que demandaredes. E ninguna cosa non tengo yo que tanto vale al omne commo la vida, nin judgo ninguna cosa por tan alegre nin de tamanno solaz. Nin es de marauillar si la yo quisiere aver por las cosas que aver pudiere.

»E maguer que yo amidos obedezca a los vuestros mandados, pero semejame que solaz he ende de dar yo mi fiia por muger a mançebo de tan grand bondad; demas que viene del linage de Priamo e de Achilles, asi commo lo yo se e a ende la fama. E demas la nobleza del mismo


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lo muestra, ca ¿qual otro librarie a los desterrados de Troya de las prisiones en que yazien en seruidunbre de tantos e de tan grandes prinçipes? E ¿quien serie aquel que con ellos pudiese yr contra el rey de los griegos, e con tan pocos moueria batalla contra muchedunbre de armas, e vençerie al rey de Greçia, e adozir le ye preso?

»E por que este vuestro sennor es de tan grand guisa e por tan grand bondat de si pudo yr contra mi, do le yo por muger a la infante donna Ygnogenes, mi fiia, que vos pedides para el. E otorgole oro, e plata, e naues, e pan, e vino, e olio, e que quier que vos dixeredes que le es menester para el camino. E avn si por ventura vos demudaredes desta postura de uos yr e con los griegos quisierdes fincar, dar vos he la terçera parte de mio reyno en que moredes. E si non yo vos conplire lo que vos prometo, e por que seades ende mas çiertos, quiero yo fincar en arrahenes fasta que lo cunpla todo.»

Onde fecha e firmada su abenençia, fueron luego enbiados los mandaderos por todas las riberas de Greçia que ayuntasen quantas naues pudiesen aver. E ayuntaronlas luego; e fueron por cuenta trezientas e veynte e quatro. E estas le dio llenas de panes de todas naturas. E fue alli casada donna Ygnogenes con Bruto. E asi commo cada vno de la conpanna lo meresçie, dauale oro e plata abondo. E acabadas todas estas cosas, salio el rey libre de la carçel e los troyanos de su poder. E ouieron buenos vientos los troyanos e fueronse.

[LXIV.] De donna Ygnogenes e del sacrificio de Bruto.

Tomaron estonçes los troyanos a donna Ygnogenes e pusieronla en la naue; e estouo su marido Bruto çerca della. E tanto se dolio ella del padre, e de los otros parientes, e de la tierra natural que dexaua, que se salio de memoria e cayo a Bruto entre los braços. E Bruto trabajose de conortar la. E desque la metio en acuerdo, preguntole que ouiera o que fuera aquello. E respusole ella llorando e solloçando que lo avie por su padre e por la su tierra que dexaua.

E en todo esto ella nunca partie los ojos de catar a la ribera mientra tierra pudo deuisar. E Bruto falagauala e amansauala en la voluntad quanto el podia: a las vezes abraçandola dulçe mientre, a las vezes dandole dulçes besos e diziendole quantas buenas razones el sabie. Mas por todo esto ella non quedaua de llorar, e solloçar, e querellar se fasta que cayo cansada del lloro e se adurmio. E entre estas e las otras cosas que acaesçieron por esa flota pasaron dos dias e vna noche.

E estos troyanos con muy buen viento que ouieron fueron a priesa. E arribaron a vna ysla que dezian Legeçia, que era de Antigono e fuera destruyda de corsarios que son ladrones de sobre mar. E non moraua ay ninguno. E enbio estonçes Bruto por esa ysla trezientos armados a buscar quien moraua y. E ellos fueron buscando por toda la ysla si fallarian alguna puebla, e non fallaron a ninguno que y morase. Mas vieron y bestias saluages de muchas naturas, e fallauanlas por las sierras e por los montes, e mataron dellas.

E vinieron a vna çibdat que estaua desierta. E vieron en ella vn petafio que fallaron y, e sopieron commo era de la deesa Diana, a que llamauan los gentiles su deesa de caça. E en el tenplo estaua vna ymagen desta deesa que daua respuestas a quien gelas demandaua. E esos caualleros que enbio Bruto mataron desos venados quantos podian traer, e tornaronse a sus naues. E contaron a Bruto e a sus conpannas el asentamiento de la tierra de aquella ysla; e dixeron a Bruto, su cabdillo, e consejaron gelo que fuese veer aquel tenplo de la deesa Diana que ellos fallaran, e [que] fiziese alli sus sacrifiçios, e demandase a aquel ydolo consejo de su morada e a que tierra les consejarie yr do fincasen e morasen.

E Bruto demando a aquella su conpanna que tenien por bien de aquella yda e que dezien a ello. E ellos todos touieron por bien que fuese alla. E el fizolo, e tomo con-


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sigo a Gepion el agorero e doze le los otros mayorales e de mayor hedat de toda la su conpanna. E leuaron todas aquellas cosas que eran menester para sacrifiçio fazer, e fueronse para aquel tenplo.

E pues que llegaron y, fizo Bruto e los otros caualleros que con el eran guirlandas de ramos de arboles, e llegaronse de aquella guisa a la entrada del tenplo. E fizieron y tres fuegos a estos tres dyoses: el primero a Jupiter, el segundo a Mercurio, el terçero a Diana. E tomo Bruto vn vaso de sacrifiçio lleno de vino e de sangre de çierua blanca, e leuandolo en la mano fue fasta que se paro ante el altar de la deesa. E teniendo aquel vaso en la mano, asi commo deximos, dixo escuentra la ymagen desa deesa Diana estas palauras en poridat asi commo faze omne su oraçion.

E aquellas palauras de la oraçion de Bruto son en aquella estoria de Bretanna en latin commo todas las otras razones dese libro, e dizen desta guisa:

Diua potens nemorum, terror siluestribus apris, Cui licet anfractus yre per etereos, Infernasque domos; terrestria jura reuolue, Et dic quas terras nos abitare velis? Dic certam sedem, qua te venerabor in euum, Qua tibi virgineys sacrabo tenpla choris.

E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage de Castilla, e la razon es dicha escuentra la deesa Diana, e dize asi Bruto: «Deesa poderosa, que eres espanto a los puercos monteses commo deesa de caça, a quien conuiene el poder de yr por las partidas del ayre e por las cosas de los abismos, tu rebuelue los derechos de la tierra. E dinos a quales tierras quieres tu que vayamos a morar nos, e dinos çertero asentamiento do te onrre yo en toda mi vida e avn sienpre e do te enrriqueçere yo tenplos con coros e quirolas de virgines, commo tu eres deesa de castidat.»

E esta oraçion dixo ally Bruto nueue vezes. E pues que la ovo acabada, çerco el altar quatro vezes con aquel vaso del sacrifiçio en su mano; e desi torno a los fuegos e vertio en ellos aquel vino e aquella sangre que traye en aquel vaso. E auie de antes tendido ante el altar el cuero de aquella çierua de cuya sangre sacrificaua alli. E fue e echose a prizes en el; e yaziendo alli a prizes vinole suenno e durmiose. E era esto commo a la terçera ora de la noche en que duermen los omnes al mejor sabor. E semejole a Bruto por suennos que se le parara la deesa Diana delante e que se razonara con el de la guisa que oyredes.

E la razon de la deesa Diana cuenta la estoria otrosi por viesos de latin que dizen asi:

Brute, sub occasu solis trans gallica regna, Insula in occeano est undique clausa mari: Insula in occeano est habitata gigantibus olim, Nunc deserta quidem, gentibus apta tuis. Hic de prole tua reges nasçentur et ipsis Totius terre subditus orbis erit.

E estos viesos quieren dezir en el lenguage de Castilla desta guisa -dize la deesa Diana a Bruto: «Bruto, en el oçidente del sol tras los reynos de las Gallias a vna ysla en la grand mar çercada desa mar de cada parte. E fue aquella ysla en otro tienpo poblada de los gigantes que morauan y e esta agora desertida. E pero es esta ysla muy buena e abte para ty e para las tus conpannas poblar e morar y. E ally naçeran del tu linage reyes a quien sera sometido todo el çerco de la tierra.»

E en pos esta vision e estas razones, quales oydes, esperto Bruto. E quande se remenbro de la vision que viera e las palauras que y oyera, fue en dubda si


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fuera suenno aquello que el viera o si viniera la deesa a el, e le fablara de aquella guisa, e le dixera la tierra que fuese tomar el e los suyos, e poblar, e fincar y de morada. E llamo estonçes a sus conpannas, e contoles e demostroles por orden todo lo que en suennos le auie acaeçido, asi commno lo nos auemos contado aqui.

E los caualleros, quando esto oyeron, fueron muy alegres con aquella vision e aquella respuesta. E consejaron [le] e touieron por bien que se tornasen a sus naues; e mientra el viento auien bueno, que se fuesen a priesa contra oçidente a la tierra que departe que le diera Diana. E non se tardaron alli mas e tornaronse a sus conpannas. E alçaron luego las velas e entraron a la alta mar. E andudieron quanto pudieron e llegaron en treynta dias a Africa, e pero non sabien avn contra qual tierra naueasen e fuesen.

E vieron de alli a las tierras que dixeron de los filisteos e el otro lugar que dezien de las salinas. E este pudo ser el lago de Espab, que fue de Sodoma e de Gomorra. E pasaron allende de Roticada e los montes de Azra. E salieron les alli los cosarios, ladrones de sobre mar, e vieronse con ellos en grand peligro. E pero vençiolos Bruto con los suyos, e leuaron dellos los despojos e los robos que ellos auien ganados de otras partes. E con eso e con lo que trayen fizieronse ricos, e fincaron ende bien andantes desta guisa.

[LXV.] De commo se fueron de alli Bruto e los suyos, e se fallaron con otros de sus troyanos, e de lo que fizieron despues.

Bruto e los suyos, pues que desbarataron los cosarios, fueron su carrera, e pasaron el rio que dezian de Malua, e llegaron a tierra de Mauritannia. E alli fueron en arrequexamiento por mengua de viandas, e de agua, e de otras cosas para beuir. E con esta quexa e con esta angostura ouieron a salir alli de las naues, e robaron toda aquella tierra de cabo a cabo. E ordenaron toda via sus azes de guisa que lo pudiesen fazer. E desque touieron sus azes cargadas e llenas, acogieronse a ellos, e entraron en las naues, e alçaron las velas, e fueron su carrera.

E endereçaron de yda para los pilares de Ercules, que eran en aquella tierra, do Ercules lidio con el rey Anteo e lo mato. E alli les paresçieron de los bestiglos de la mar a que llaman serenas. E diz que vinieron e çercaronles las naues; e por poco que gelas non quebrantaron, e las fizieran pereçer. E pero escaparon dellas sin peligro e vinieron de alli a la mar que dixeron Tirreno, do Libero padre mato los marinos que le escarneçien. E alli çerca de la ribera fallaron quatro generaçiones de los desterrados de Troya que fuxeran con Antenor e lo aconpannaran en su fuyda.

E era alli cabdillo de aquellas conpannas vno que auia nonbre Corrineo, varon mesurado, e muy bueno de consejo, e de grand esfuerço, e muy atreuido. E era este Corrineo tan valiente a manos que si con algunt gigante se tomaua, luego lo quebrantaua asi commo si fuese ninno. E Bruto, pues que sopo de Corrineo e de aquella gente de quien el era cabdillo como eran sus naturales, acojolos asi a el e aquella su gente que traye. E este Corrineo fue llamado despues por este otro nonbre Cornubies. E este Cornubies consejaua despues a Bruto mas que todos los otros en toda contienda que le acaesçie, e el le daua y ayuda e consejo.

E de alli vinieron a Equitania. E desque entraron el puerto que dezien del rio Ligeris, echaron las ancoras. E fincaron y e moraron y siete dias. E salieron a terrenno e andudieron catando el asentamiento del reyno de aquella tierra.


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[LXVI.] De commo fizo Bruto e los suyos contra Gofario Pico, rey de Equitania.

Reynaua en Equitania Gofario Pico, rey de esa tierra, en la sazon que Bruto vino con su muger e su conpanna a aquel reyno. E por que Equitania ha de andar mucho en esta estoria de Bruto, dezimos vos aqui que Equitania es la tierra a que agora llaman Gascuenna. E ovo aquella tierra primera mente este nonbre Equitania, e despues le llamaron este otro nonbre Gascuenna.

E quando Bruto llego al puerto, fueron los mandaderos a aquel rey Gofario Pico; e dixeronle que grand gente e estranna era arribada a su puerto e querie deçender a tierra. E enbio luego el rey sus mandaderos a demandar les si demandauan guerra o si venien con paz. E yendo los mandaderos a ellos encontraron a aquel Corrineo, de quien oystes, que era ya salido de las naues con dozientos armados e andaua por los montes a caça e a correr monte.

E los mandaderos del rey, quando los vieron, llegaron a ellos e demandaron les que omnes eran. E desque lo supieron, preguntaronles que por cuyo mandado entraron ellos en los sotos del rey e andar a caça nin matar le sus venados; ca les dixeron que estableçido era de antiguo que ninguno sin el mandado del prinçipe non entrase alli a caçar. E respondio les estonçes Corrineo desta guisa que ningunt mandado nin ningunt otorgamiento non deuie ser pedido para fecho de caça.

E en todo esto vno de aquellos mandaderos que el rey enbiaua, e auia nonbre Hunberto, arremetiose a Corrineo e tirole del arco vna saeta; e quisiera lo ferir si lo alcançara. E Corrineo, quando vio que le tiraua del arco e lo firiera si pudiera, guardose e corrio contra Hunberto. E sacole de las manos el arco que tenie, e diole con el en la cabeça de guisa que le quebranto los tiestos e esparziole los meollos; e cayo muerto.

E los otros mandaderos del rey que venien con Hunberto, quando aquello vieron, fuxieron e vinieron se quanto mas ayna pudieron para el rey, e dixeronle la muerte de su conpannero. E el rey, quando aquello oyo, fue muy sannudo e triste por ello; e pesole mucho, ca vio que aquello al querie ser e a al se darie. E fueron luego enbiados los mandaderos e las cartas a asonar las gentes. E llego grand hueste para yr e vengar en ellos la muerte del su omne.

Mas sopo Bruto estas nueuas; e mando coger a las naues las mugeres, e los ninnos, e los que non eran para armas, e que estidiesen alli quedos dentro en la mar. E salio el con toda su conpanna muy bien guisadas; e fueron contra la hueste del rey Gofario e començaronse luego a ferir muy de rezio e muy cruel mientre. E pasada grand parte del dia faziendo todos grand mortandat en si de amas las partes e non se vençiendo ningunos, ovo grand verguença Corrineo de asi se les tener tan atreuida mientre los equitaneos e asi yr vençidos los troyanos de alli.

Onde esforço mas e llamo a los suyos a la diestra parte de la batalla. E fizieronse todos vn tropel e arremetieronse contra los enemigos; e metieronse en medio e començaron a ferir en ellos. E firiendo pasaron todas las azes a la otra parte, de guisa que fizieron a los enemigos tornar a fuyr. E Corrineo perdio la espada en la batalla. E diole la ventura vna bisarma que quantas cosas alcançaua a todas las partie de somo de la cabeça fasta los pies.

E yua diziendo en pos ellos: «¿Do fuydes, medrosos? Tornad e conbatid uos con Corrineo. E verguença deurie seer de uos que sodes tantos millares e fuyr a mi solo. E mas pero aued este solaz de vuestro fuyr: que vo yo en pos vos commo suelo yr muchas vezes en pos los gigantes quando los metia en fuyda, e mataua dellos -oras tres, oras quatro, oras mas, segunt me acaesçie, e enbiaualos al infierno; ca vos onrro en yr en pos vos commo yua en pos los gigantes, que son cosa tan fuerte e tan valientes.»


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[LXVII.] De Subardo consul, e del rey Gofario, e de Corrineo.

Sobre aquellas palauras que Corrineo yua diziendo soberuias torno vn consul del rey Gofario, que era en aquella conpanna que fuye; e el consul auie nonbre Subardo. E tornose contra Corrineo, e tornaronse con el trezientos caualleros. E arremetiose a Corrineo e diole vn golpe. E Corrineo tendio el escudo adelante e metiolo en el. E menbrose de la su bisarma; e metio Corrineo mano en ella, e alçola, e firio con ella a aquel consul que le firiera. E diole tal golpe en somo del yelmo por somo de la cabeça que todo lo fendio fasta fondon. E cavo el consul fecho dos partes.

E pues que ovo muerto al consul, torno a los otros luego; e firiendo en ellos fizo muy grand mortandad. E corriendo a todas partes non esquiuaua golpe que le viniese nin quedaua de matar en los enemigos quanto podie. E a los vnos ferie en los braços, e gelos cortaua con las manos de guisa que todo caye a tierra. E a los otros daua por las espaldas e partie gelas de los cuerpos. E a los otros cortaua las cabeças, e a los otros las piernas, e a los otros partie de ensomo de la cabeça fasta do los alcançaua. E desta guisa andaua alli la fazienda de Corrineo; e asi se reboluie el que todos auien que veer en el solo, e otrosi el en ellos todos.

E en todo esto cato Bruto contra aquella parte. E quando vio a Corrineo en aquella priesa, plogole de coraçon de commo le veye fazer. E con amor del tomo vna conpanna a mano, e corrio contra alla, e fuelo a acorrer. E estonçes leuantose grand ruydo entre las gentes que eran alli de lugares departidos; e fueron las feridas grandes e fecha grand mortandad de la vna e de la otra parte. E dize aqui la estoria que vençieron los troyanos. E fuxo el rey Goforio con sus gentes a que llama la estoria petramines, e escapando el dende apenas, ca por poco muriera el y. E vinose para las Gallias a demandar ayuda a sus parientes e a sus conoçientes.

E auie estonçes doze reyes en Gallia; e Gallia dizen en el latin por vna de las Françias. E estos doze reyes gouernauan todos en vno egual mente toda aquella tierra, e la mantenien, e aveniense muy bien. E estos reyes resçibieronle muy bien a aquel Goforio. E pues que les conto el avenimiento en que era e de commo venie, pidioles ayuda. E ellos prometieron gela todos muy de grado, e que yrien con el, e echar los yen de toda Equitania aquella gente estranna.

[LXVIII.] De como tomo Bruto todos los bienes del reyno de Equitania e destruyo la tierra.

Muy alegre fue Bruto por aquella fazienda que alli vençio. E cogio el canpo, e partio los despojos a sus conpannas, e enrriqueçiolos dellos. E desque los ovo asi enrriqueçidos, acordolos todos en vno e leuolos por esa tierra a tomar todos los aueres, e las ropas preçiadas, e lo al que fallasen fasta quanto pudiese caber en las sus naues, e cargar las dello.

E queriendo destruyr la tierra mando poner fuego a las çibdades e a las otras pueblas, e ençender las para quemar las. E sacauan dende desta guisa el e los suyos los aueres que yazien condesados e ascondidos. E mostrauangelo los moradores de los lugares -e pero con todo esto faziendo desmesurada mortandad en aldeanos e en çibdadanos; ca asi commo cuenta aqui la estoria, querien asolar la gente de aquella tierra que non fincase y ninguno por la desmesura que fizieran contra ellos.

E desque ovo astragado desta guisa fascas todo lo mas de Equitania, vino al lugar do es agora la çibdat de Sant Martin de Tores. E cuenta Omero que aquella çibdat de Sant Martin de Tores que Bruto la fizo despues deste abenimiento. E pues que vio alli lugares convinientes do pudiese fincar e defender se, finco y sus


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tiendas para meter se entrellas e defender se y si menester le fuese; ca se temie mucho de la venida del rey Goforio que venie con los reyes, e con los prinçipes de las Gallias, e muchas gentes de armas con ellos. E llegauan ya alli para dar le batalla. E Bruto, pues que ovo fincado sus tiendas, espero alli a Goforio dos dias fiando en su sabiduria e en el atreuimiento de aquella mançebia que traye, cuyo cabdillo el era.

[LXIX.] De commo fizo el rey Goforio contra Bruto.

El rey Goforio, pues que sopo commo eran alli tan açerca los troyanos, plogole mucho; e non quedo de noche nin de dia de yr a ellos quanto mas pudo. E quando llego e vio yazer de çerca la hueste de Bruto, catola de malos ojos e sonrrixose vn poco, pero de mal talante. E dixo estas palauras: «¡O Dios! ¡Que triste fecho quando los viles e desterrados fincan ya las sus tiendas en el mio reyno!» E desi dixo a las conpannas que yuan con el: «Armad vos, varones, armad vos. E yd por aquellas conpannas que estan ayuntados, e acoçead los, e follad los todos de mala guisa, ca sepades que mugeres son. E asi los prenderemos commo ouejas, que nos non tardaremos y. E desque los ouieremos presos, dar los hemos por catiuos en los nuestros reynos.»

E armaronse todos aquella ora quantos con el venian, e fizieron se doze conpannas, e asi fueron por sus partes cada vnos contra los enemigos. E mando otrosi estonçes Bruto a sus conpannas que se armasen. E ordenolos e salio a ellos non commo mugeres, asi commo dezie el rey Goforio, mas castigando e ensennando a los suyos commo deuien fazer los buenos prinçipes, e esforçados, e hardidos, e sabios caualleros; e amonestando los commo deuien fazer para envayr a sus enemigos, e poder los ferir e sofrir, si de rezio e ademas los acometiesen.

[LXX.] De commo lidiaron Goforio e Bruto, e fueron vençidos Bruto e los suyos.

Pues que se llegaron las azes de amas las partes e se començaron a ferir, vençieron los troyanos en el comienço e fizieron grand mortandat en los de la otra parte, asi que murieron y de los de Goforio bien dos mill omnes de aquella vez; e los otros que fincauan fueron mal espantados, e pararonse esbahereçidos, e començaron a foyr.

E mas suele conteçer muchas vezes que do mayor es la conpanna de los omnes que lieuan el vençer muchas vezes e fincan vençidos los menos. E asi conteçio alli, ca eran los gallos françeses bien treynta tantos que los otros. E maguer que ellos fueran primero aquexados de Bruto e de los suyos de mala guisa, pero tornaron los reyes gallos e el rey Goforio e sus prinçipes, e llegaron sus gentes que yuan esparzidas, e esforçaronlos e metieron los en grand verguença diziendo les que aquel denuesto que non auie par de tan muchos commo ellos ser vençidos de tan pocos commo los otros eran e fuyr antellos. E tornaron a la batalla mas acordados e mas esforçados que de luego, e firieron en los troyanos, e començaron a matar e fazer grand mortandat en ellos. E de guisa los aquexaron que se ouieron los troyanos a vençer e meter se en sus tiendas.

E los gallos, pues que los ouieron vençidos, çercaronlos alli en las tiendas e pusieron en sus coraçones de non se partir de alli fasta que los non matasen, o se diesen a prision, o que muriesen alli de fanbre. E pues que llego la noche, ouo Corrineo su consejo con Bruto e dixole asy: que querie el salir en aquella noche por vnos destajos de vnos lugares apartados que auia y e meter se en vn monte que era y de çerca a escuso fasta que quisiese amanesçer; e a la mannana que saliese Bruto con su conpanna e firiese en los enemigos; e que desque los començase desta parte, que sobreuernie el de la otra, e darie en


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ellos en las espaldas, e matarie en ellos quantos pudiese ende matar.

[LXXI.] De commo fizieron Bruto e Corrineo sobre este consejo e vençieron a los gallos.

Plogo a Bruto de aquel co[n]sejo que Corrineo auie fallado e otorgo gelo. E salio Corrineo muy artera mientre e leuo consigo tres mill caualleros. E fue e metiose en aquel monte que dixera; e alli estouo fasta la mannana.

E luego que fue de dia, ordeno Bruto los suyos, e partiolos por conpannas con sus cabdillos; e castigolos commo fiziesen. E salieron a lidiar. E los gallos vinieron luego a ellos e cometieron los muy de rezio, asi que cuenta la estoria que cayeron luego muertos de cada parte muchos millares, ca non auia y ninguno que al otro pudiese matar que lo dexase a vida.

E auie y vn troyano a que dezien Turno por nonbre, e era sobrino de Bruto. E en todas aquellas conpannas non avie mas valiente, nin mas esforçado e atreuido que aqueste saluo ende Corrineo, ca este solo mato con su espada sola seysçientos de las conpannas de los gallos. Mas tanta vino de la muchedunbre dellos sobre Turno que los non pudo sofrir e non ovo acorro; e mataronlo alli. Onde dize aqui la estoria que de aquel Turno leuo de alli adelante nonbre esa çibdat a que dixeron Toris; e en el latin la llaman Turronis del nonbre de aquel Turno. E fue Turno soterrado alli.

E estando las huestes lidiando de aquella guisa, sobrevino Corrineo a desora a las espaldas a los gallos e cometiolos tan de rezio que los enbayo; onde paresçieron el e los suyos mas atreuidos e mas esforçados que los enemigos. E los gallos, cuydando que venien mas que ellos non eran, dexaronles el camino e el canpo e fuxieron de alli. E los troyanos con esta su buen andança que veyen firieron en ellos mas de rezio e segudaronlos; e en segudandolos, matauan dellos quantos ende alcançauan. E nunca desto quedaron fasta que los ouieron vençidos e segudados.

E Bruto, maguer que se alegraua mucho con tan grand buen andança e tan grand onrra commo alli alcanço, mucho se dolie por los de su conpanna que se perdieron alli muchos, ca a el menguauan de los suyos cada dia; e a los gallos acreçien e amuchiguauan, ca estauan en su tierra e en sus pueblos. E estouo en dubda si fincarie alli mas de morada para guerrear con los gallos o si se yrie dende a demandar la ysla que auemos dicho que le dixera el ydolo de Diana que fuese a poblar; ca le fincaua avn con todo esto la mayor parte de los suyos e la onrra de lo que vençiera, por que le dubdauan mas los gallos e las otras gentes que lo oyen. E ouo consejo con los suyos. E ellos consejaronle que se fuese a aquella ysla que le dixera la deesa, commo es ya contado en esta estoria ante desto.

E pues que los suyos gelo consejauan e tenien por bien que se fuese de alli, non lo quiso detener. E tomaron de aquello que ganaron alli e de todas las riquezas de tierra de Equitania, e enllenaron su flota de quantos bienes en ella copieron. E alçaron las velas e con los vientos que auien buenos fueronse de alli. E llegaron a la vsla que yuan demandar, e arribaron a vna ribera que dezien Totoneuero.

[LXXII.] De la ysla a que fue Bruto e de su asentamiento.

Aquella ysla a que fue Bruto por mandado de su dios auie estonçes nonbre Abbio; e non moraua y ninguno sinon [mu]y pocos de la gente de los gigantes. Pero era la ysla muy conplida de muchos rios de aguas dulçes, e llenos de muchos pescados, e de mucho buen monte e lugar de deleyte. E Bruto, pues que la andido e la vio tan buena con sabor de fincar ya tan bien el commo sus conpannas de morada, finco alli. E desque andudieron toda la ysla el e sus conpannas e cataron todas las prouinçias della, fallaron y aquellos gigantes pocos, e segudaron los, e fizieron los encogerse a las cueuas de los montes.


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E Bruto, pues que ovo entrada la ysla e reçebida por suya, dio la a partir a sus conpannas. E ellos, pues que supieron cada vnos los lugares do auien a morar, començaron luego a labrar por pan, e a fazer casas, e poblar lo todo de guisa que a poco de tienpo semejo que del comienço del mundo fasta estonçes que sienpre fuera poblada. E Bruto puso de su nonbre Bretania a la ysla, e a sus conpannas llamo bretones del nonbre della por que fuese nonbrado sienpre por y el su nonbre. Onde el su lenguage, que ouiera primera mente nonbre troyano, fue llamado de alli adelante bretonico, que quiere dezir tanto commo lenguage de Bretanna.

Mas aquel cabdillo Corrineo, de quien auemos dicho ya en esta estoria, aquella partida del reyno que a el cayo llamola del su nonbre Corrineya e a los pobladores della los corrineyeses. E siguio en esto Corrineo el enxenplo de su cabdillo Bruto. E maguer que a este Corrineo fue dado el poder mas que a ninguno otro de quantos alli eran de escoger para si la mejor prouinçia que en toda Bretania ouiese, mas quiso aquella a que agora llaman Cornubia que otra ninguna. E lieua este nonbre deste latin de Cornu Britanie. E este latin de Cornu Britanie quiere dezir en el lenguage de Castilla tanto commo el somo, o el cabo, o el cantal, o el cuerno, o avn el poder de Bretanna; ca este latin Cornu a estos çinco entendimientos: somo, cabo, cantal, cuerno, e poder, segunt el lenguage de Castilla. O segund diz la estoria, es llamado este nonbre Cornubia a la Bretanna de Corrineo, e diz que por corronpimiento de las letras del nonbre dizen Corrineya Cornubia.

E tomo esta tierra Corrineo por lidiar con los gigantes, de que auie alli mas que en ninguna de las otras suertes de las otras conpannas. E auia alli entre los otros gigantes vn maldito a que dezien por nonbre Gorinagoc, e auie de luengo doze cobdos. E era tan valiente que tomaua el grand rebollo, e mouiendolo vna vez asi lo derraygaua e lo arrancaua commo si fuese vna pequenna piertega de avellano.

[LXXIII.] De commo fue a Bruto con este gigante Gormagoc e con los otros que vinieron.

Bruto vn dia fazie fiesta a sus dioses. E sobre vinoles ese dia mismo aquel gigante Gormagoc con otros veynte gigantes, e mato de los de la conpanna de Bruto vna pieça a mala muerte que les dio. Mas otrosi los bretones, quando aquel danno le vieron fazer en los suyos e ninguna [me]sura non auie, arremetieron se todos a ellos. E pudieron mas que ellos e mataron los todos fueras ende a Gormagoc, e a Gormagoc prisieron le. E mandolo Bruto guardar biuo e tener le asy por veer la lucha del e de Corrineo, que murie de todo en todo por conbatirse con Gormagoc.

E en todo esto llego Corrineo e corrio con muy grand gozo a aquella contienda. E en llegando echo luego las armas que traya sabiendo de antes commo querie Bruto veer las luchas de los valientes. E Corrineo cometio de lucha a Gormagoc luego que llego e non finco por Gormagoc. E començaron de luchar, e tan de rezio se abraçaron que eran muy grandes los resollamientos que tenien e que fazien. E Gormagoc, commo era muy mas valiente, quebranto tres costillas a Corryneo: las dos en el costado diestro e la vna en el costado siniestro, segunt cuenta esa estoria de las Bretannas.

E Corrineo fue muy sannudo por el dolor que ovo muy grande de aquel quebrantamiento; e con la sanna creçiole la fuerça. E tomo a Gormagoc e alçolo en los braços; e quanto el podie correr con el, segunt que la pesadunbre del, lo dexaua yr a priesa, e torno quanto mas pudo para la ribera de la mar que estaua y mas de çerca. E acaesçiole que se açerto en somo de vna penna do ferie la mar. E quando fue alli, desenboluiose muy bien del


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gigante de guisa que le non pudiese trauar de manos nin de al; e derribolo desi e dio con el de ensomo de la penna en la mar.

E el gigante fue cayendo por vnos çintos muchos que se fazien por la penna ayuso a lugares e dando de vna penna en otra; e despedaçose todo de guisa que, ante que a la mar llegase, fue fecho todo pieças. E commo era muy grande, salio del sangre atanta que tinxo alli vna grand plaça del agua de la mar. E del derribamiento de aquel gigante Gormagoc que cayo por alli desta guisa e murio, commo es dicho, pusieron los moradores desa ysla nonbre a aquel lugar el Salto de Gormagoc. E aquel nonbre ovo aquel lugar fasta el tienpo en que esta estoria fue fecha e mucho tienpo despues.

E agora dezir vos hemos de vna puebla que fizo alli Bruto por remenbrança de la grand Troya donde salien commo le puso nonbre Troya. Mas dexamos aqui la su estoria e a el en las Bretannas, ca despues diremos avn della, e tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos emos del reyno del rey Saul e de los sus fechos.

[LXXIV.] Del tienpo del reynado del rey Saul, e de commo escogio del pueblo omnes de armas para lidiar, e quebranto Jonatas la bastida de los filisteos.

De alli adelante regno Saul, pero entended que toda via con Samuel profeta mientra Samuel biuio. E dize la estoria de la Briuia en este lugar en el trezeno capitulo del Primero Libro de los Reyes fiio de vn anno era Saul quando començo a reynar, e reyno dos annos sobre Yrrael. E dizen los esponedores sobreste dicho que esto semeja razon estranna por auer ya Saul reynado tanto tienpo, e reynar de aquella guisa que en ante reynaua, e dezir le despues a tantos annos que era de vn anno quando començo a reynar.

Onde la departen esta razon vnos de vna guisa e otros de otra. E ay algunos que dizen, commo Rabano en la glosa, que esto fue dicho por Ysboset, su fiio de Saul, que era ninnuelo de vn anno quando el padre començo a reynar. E reyno ese Ysboset dos annos despues de su padre; e la escritura de la Briuia que lo llama por ende Saul. Mas dize maestre Pedro sobresto que verdat es que Ysboset reyno dos annos despues del padre; mas que non podrie seer que el de vn anno era quando Saul reyno primero, ca Saul non auie avn estonçe a lo mucho veynte annos. E quando Ysboset, su fiio, reyno en pos el, diz que de quarenta annos era ya ese Ysboset.

E aquellos que cuentan que de Ysboset fue aquel dicho en la Briuia que era fiio de vn anno quando Saul començo a reynar departen el tienpo desta guisa e dizen que Saul començo a reynar despues de Heli. E cuentan los annos de Samuel en el reynado de Saul, e son por todos quarenta de la muerte del obispo Heli fasta la muerte del rey Saul. Mas pero que ellos esto fagan, diz que non reyno Saul luego despues de Eli ca, asi commo lo auemos ya departido muchas vezes, Samuel finco en pos Eli en el obispado e duro en ello fasta que envegeçio e encaneçio, asi commo lo dixo el mismo al pueblo. E puso en su lugar a sus fiios Joel el primero e Abia el segundo; e avn despues de todo esto fue Saul fecho rey.

Onde semeja verdat e asi es que esta palaura «fiio de vn anno era Saul quando començo a reynar,» ca de Saul la dize la estoria de la Briuia e departela otrosi maestre Pedro desta manera; e diz que fue esto dicho de Saul que era fiio de vn anno quando començo a reynar por que era sinple, e manso, e omildoso, asi commo ninnuelo pequenno de vn anno e que non sabie de ningunt mal. E el ebrayco dize otrosi «Saul commo ninnuelo de vn anno era quando començo a ser poderoso en el reyno.» E entendet segunt este departimiento que en este talle reyno dos annos sobre el pueblo de Yrrael, e mantouolo en justiçia e en paz e muy bien aquellos dos annos. E de alli adelante co-


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menço a fazer cruelezas, e ser malo, e reynar mal.

E pues que ouo reynado el vn anno, escogio dos mill omnes de armas. E a cabo de los dos annos e avn a çerca de los tres, segunt dize maestre Pedro, tomo de cabo tres mill omnes de armas escogidos e tomo los dos mill para si. E estaua el con estos en Machmas e en el monte Bethel; e los otros mill omnes de armas dio a Jonatas, su fiio. E segunt dize Josefo, estos eran armados, ca a los otros ebreos los filisteos les fizieran desfazer las armas quando los tenian por sus pecheros e apremiados. E enbiol por ellos a la çibdat de Galaat, que era en la suerte de los de Benjamin; e fue çibdat del obispo Finees, fiio del obispo Eleazar. E el otro pueblo que llegara alli el rey Saul para escoger ende estos tres mill enbiolos todos a sus lugares.

E los filisteos auien fecho vna bastida grande e muy fuerte en Gabaa, segunt cuenta maestre Pedro, e pusieron sus guardas e sus poderes alli e por todos los otros lugares mas fuertes de toda aquella tierra. E fizieron sus torres commo son agora las torres de las atalayas por las tierras, desapoderando dellas a los judios cuya era la tierra, e faziendo commo sennores por el poderio que auien sobrellos. E tenien los muy apremiados commo a sus sieruos. E vino Jonatas sobrellos e firio en aquella morada de los filisteos que auien fecho en Gabaa. E vençiolos, e mato muchos dellos, e echolos dende.

E Saul fizo esto saber a los ebreos, e mandolo pregonar por toda tierra de Yrrael. E los judios, pues que supieron commo quebrantara Jonatas a los filisteos, esforçaron e leuantaron se todos contra los enemigos. E vino el otro pueblo en pos de Saul a Galgala faziendo grand alegria. E Saul tenie çercados vnos castillos de los filisteos que yazien non aluenne de de Galgala.

[LXXV.] De commo sacaron los filisteos grand hueste contra los judios, e fuyen los judios e se ascondien, e del sacrificio de Saul e de las sus razones con Samuel.

Los filisteos, quando estas nueuas oyeron e sopieron commo los judios les tenien çercados sus castillos, touieronlo por su desonrra, segunt cuenta Josefo, de seer los ebreos osados de fazer tal cosa contra ellos e fueron por ello muy sannudos. E sacaron su hueste muy grande en que ovo treynta mill caualleros que venien todos en carros, e seysçientas vezes mill de otros caualleros, e de otro gentio tanto commo es el arena en las riberas de la mar. E subieron contra oriente escuentra Betauen. E poso la hueste en Machmas e fincaron alli sus tiendas.

E los de Yrrael, quando vieron tan grant muchedunbre de gente, fueron muy espantados e en grand priesa, e el pueblo de los menores en grant cuyta. E ascondieronse por las cueuas e por los lugares mas ascondidos que fallauan, e entre las piedras, e por las carcauas, e en los pozos, e avn en otros lugares mas vergonçosos de dezir, segunt cuenta Josefo. E muchos dellos fuxeron e pasaron allende del Jordan. E destos dize Josefo que fueron los mas del linage de Gad e del de Ruben que morauan desa parte. E acogieronse a su tierra de Gad e a Galaad.

E Saul, estando alli en Galgala, non podie detener y consigo el pueblo que era tan mal espantado, commo oydes, que non fuxesen todos e se non ascondiesen. E enbio estonçes a Samuel que viniese alli a el para tomar consejo commo farien de la batalla e de aquella priesa en que eran. E enbiole dezir Samuel que guisase sus sacrifiçios que fiziesen a Dios, que fasta siete dias serie con el. E fechos sus sacrifiçios a Dios, yrien a la batalla.

E Saul espero aquellos siete dias, pero cuenta Josefo que non bien; e Samuel non vino al plazo a Galgala. E estonçes esos


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del pueblo que fincauan y con Saul esparziense e fuyen, e avn dizen que ouo y vna conpanna dellos que de muy grand miedo que ouieron que se fueron para los filisteos e metieron se les en manos para ser sus sieruos. E Saul, quando vio que se tardaua Samuel e se le vuan los caualleros e lo desanparauan, quexose, e demando que le aduxesen los sacrifiçios, e sacrificolos sin Samuel. E acabando el el sacrifiçio, dixeronle commo venie Samuel. E el, quando lo oyo, salio priuado a reçebir le.

E Samuel, quando lo vido, preguntole luego que auia fecho. E dixole Saul: «Vy que tardauas tu e non venies al plazo que me enbiaste dezir. E esparziese el pueblo, e ascondiense e fuyen, e yo fincaua desanparado. E los filisteos, nuestros enemigos, estauan ayuntados en Machmas. E dixe yo asi: 'Agora deçenderan aquellos a mi a Galgala, e yo non he fecho avn mio sacrifiçio.' E con esta priesa ove de fazer el sacrifiçio ante que tu vinieses, e elo fecho e ofreçido a Dios.»

E sobresta razon deste ofreçer que fizo Saul sin Samuel fablan los sabios e dizen asi: que semeja que peco Saul en que fizo este sacrifiçio a Dios por demandar le consejo por que lo fiziera sin Samuel. Onde dizen vnos, asi commo contamos en este capitulo suso ante desto, que estos siete dias que puso Samuel de plazo a Saul que serie con el que non fueron en razon de esperar le, mas en razon de los sacrifiçios que auien a ser fechos en el consagramiento del rey, e que para demandar consejo a Dios nunca sacrifiçio se auie a fazer sin el obispo.

Pero fallamos por escrito sennalada mientre que siete dias durauan los sacrifiçios que fazien por el obispo en su consagramiento, e otros siete por el rey. Mas pero es marauilla de la consagraçion de Saul que maguer que dos vezes fue consagrado e vnçiado, que en ninguna de aquellas vnçiones que non fue fecha tal ofrenda nin tal sacrifiçio por el.

Onde dize maestre Pedro sobresta razon que podemos dezir que mando Samuel que quando Saul quisiese fazer su sacrifiçio para demandar consejo a Dios, que lo llamase para mostrar le el lo que auie de fazer e commo; e si despues que el fuese llamado se tardase, que lo esperase Saul siete dias. E diz que Saul que lo espero siete dias, mas que conto en ellos aquel en que gelo enbio dezir; e que le ouiera a esperar los siete dias que venien de aquel dia adelante e non lo fizo, e que en esto erro.

E Samuel, pues que le conto Saul commo auie fecho el sacrifiçio, vio commo non le fiziera commo deuiera. E pesole por que las oraçiones e los sacrifiçios que por voluntad de Dios eran de fazer por el pueblo non los mandara Saul fazer commo deuien. E dixole asi: «Yerro feziste e non guardeste los mandados de tu Sennor Dios que te yo mande.»

[LXXVI.] De commo se escuso Saul a Samuel del sacrifiçio, e de commo los judios non auien armas e eran pocos.

Saul, quando vio commo auia errado e que pesaua al profeta de lo que el auie fecho e lo tenie por mal, començose a escusar quanto pudo contando le todas las razones e las priesas por que lo fiziera, commo lo oystes. Pero en cabo profetole Samuel la perdida en que caeria por ello e commo pasaria el reynado del e de su linage en otro.

E dixole esta razon, segunt cuenta Josefo: «Si tu ouieses seydo derecho e obedeçieses el mandado de Dios, commo te yo dixe quando te vnçie, nunca tu falleçieras nin erraras en esto commo falleçiste e erraste. E si lo non ouieses fecho, reynaras por ello muy luengo tienpo tu e tu linage. Mas erreste, e pierdes el reyno, e en otro pasara ayna; ca Dios, nuestro Sennor, busco varon para si segunt su coraçon, e mandole que fuese cabdillo de su pueblo e lo gouernase por que non aguardaste tu lo que te el mando.»

E Samuel, pues que esto ovo profetado a Saul, fuese de alli e subiose de Galgala en Gabaa, la çibdat de los de Benjamin;


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e fuese a su tierra e a su lugar. E Saul tomose con el otro pueblo que finco con el. E salieron contra los filisteos, que los guerreauan, commo venien de Galgala a Gabaa al collado de tierra de Benjamin. E conto Saul alli al pueblo que venia con el, e fallo que auie y con el por todos fasta seysçientos omnes de armas. E venie y con el Jonatas, su fiio.

E entre todos aquellos judios non auie y sinon muy pocos que troxiesen armas; ca en toda tierra de Yrrael, donde los filisteos fueran sennores fasta aquella sazon, nunca dexaron y fierro ninguno de que lança, nin cuchillo, nin otra arma ninguna fiziesen los judios nin labrasen de fierro en ninguna guisa. E tanto gelo vedauan esos filisteos que avn quando alguno de los ebreos auia de aguzar alguna de sus ferramientas mismas, commo reja o açuela o foz, a tierra de los filisteos lo auien a entrar a fazer.

E dize la estoria de la Briuia, e maestre Pedro e otros, que avn el aguijon mismo, que es cosa tan pequenna, quando aguzar lo querien para aguijar o fazer le de nueuo, alla auien a yr con el para aguzar le o conprar le si le perdien o menester le auien de nueuo. Asi que quando vinieron al dia de la batalla despues, commo oyredes adelante, non fallaron espada nin lança a ninguno de todo el pueblo de los ebreos sinon fue al rey Saul e a Jonatas, su fiio. E fallaredes que dize en la estoria de la Briuia que estonçes, quando esto conteçio, que botos estauan todos los agunbres de las segures, e avn los picos de las rejas, e de todos los otros estrumentos que en tierra de los ebreos auie para labrar.

E estando Saul e Jonatas, su fiio, con esta conpanna de los ebreos en Gabaa en tierra de los ebreos, mouieron se los filisteos e entraron contra mas adelante. E salieron alli de su hueste tres conpannas a robar. E yua la vna contra la carrera de Effrayme a tierra de Saul; e la otra entraua por tierra de Beteron; la terçera tornaua a la carrera del termino de tierra de Sabia, que es en las montannas del val de Seboyn contra el desierto.

E corrien por toda la prouinçia de los ebreos e destruyen quanto fallauan, veyendolo el rey Saul e su fiio Jonatas. E non podien defender la tierra, ca non eran con ellos mas de seysçientos omnes de armas, commo deximos. E salio la hueste de los filisteos para pasar allende de Machmas. E cuenta maestre Pedro que fizo Saul adozir estonçes el arca del testamento a la hueste. E trayela Achias, fiio de Achitob, hermano de Ycabot, fiio de Finees; e aduzie y la vestimenta que auia nonbre efot.

[LXXVII.] De como se furto Jonatas del rey Saul e del obispo pora cometer a los filisteos e castigo a su escudero.

Asi acaesçio vn dia, segunt cuenta Geronimo en la Briuia en el catorzeno capitulo del Primero Libro de los Reyes -e Josefo, e maestre Pedro, e maestre Godofre, e otros- que Jonatas, fiio de Saul, que metio mientes en saber a furto de la hueste de los filisteos commo estauan e si les podrien fazer algunt rebate. E non lo quiso descubrir a su padre Saul. E asy commo cuenta la Briuia, moraua estonçes Saul en la postrimera partida de Gabaa so vn milgrano que estaua y en el canpo. E era alli con el el pueblo que podien ser fasta seysçientos omnes de armas, e con ellos el obispo Achias que traye y la santa vestimenta, que era el efot.

E cuenta aqui Josefo que seyendo ellos alli, e vn su hermano de Saul con ellos, sobre vn collado muy alto veyendo la tierra apedillar se e ermar se de aquella guisa, fueron en muy grand angostura. E dixo Jonatas a su escudero: «Pasemos a la hueste de los filisteos que es allende de aquel lugar.» E mostrole el lugar por do querie pasar a ellos, e era qual oyredes adelante. E aquel escudero de Jonatas, maguer que veye la muerte a ojo, diz que ouo muy grand sabor de lo que querie su sennor e que tomo grand conorte en ello.


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E dixole que fuese por do quisiese, ca el con el yrie, e lo siguirie, e non le dexarie por saber morir y. E fueron se luego amos su carrera encubierta mente. E en todo esto el pueblo, nin su padre, nin el obispo non sabian do fuera Jonatas.

E agora vos diremos qual era el lugar por do fueron. La hueste de los filisteos yazia sobre vn pennedo que era muy delgado, e muy luengo, e alto, segunt cuenta Josefo; e auia y tres cabeças de pennas mucho agudas e mucho altas que estauan aderredor de aquel pennedo. Pero cuenta la estoria de la Briuia que dos cabeças auia y de la vna parte e de la otra otras dos, e que estauan a manera de dientes. E la vna de aquellas cabeças auie nonbre Yboles, e la otra Sine. E estaua la vna a la parte de aquilon contra Machmas, e la otra a medio dia de faza Gabaa.

E cuenta Josefo que semejaua baruacana e muro, e muy fuerte para defender se alli ome de sus enemigos. E tanto diz que [era] muy fuerte e muy aspero que se aseguraron las guardas que velauan e guardauan la hueste, e que non ouieron tamanno cuydado de guardar se tanto commo deuieran, cuydando que non serie quien fuese osado -nin pudiese maguer que quisiese- de llegar se alla por les tener ningunt danno.

E pues que llego alli Jonatas, començo a esforçar a su escudero e abiuar le. E dixole: «Pasemos a esta hueste destos non çircunçidados si fara nuestro Sennor Dios y por ventura por nos, ca tan ligera cosa es para el de defender e ayudar a nos e fazer merçed a quien quiere en muchos commo en pocos.» E respusole el escudero: «Tu faz lo que tu coraçon te diere, ca vo dicho te lo he de cabo que te aguardare por do quier que tu fueres, e asi lo conplire.»

E dixole estonçes Jonatas: «Pues, para mientes commo pasamos a omnes que non son çircunçidados, commo te he dicho. E quiero te dezir en que sennales tengamos mientes si los auemos a vençer e en quales non si de otra guisa a de ser, ca nuestro Sennor poderoso es de nos fazer merçed e dar nos los a vençer si quisiere. Quando pareçieremos e nos vieren ellos, sy nos dixeren 'Atendet fasta que vengamos a vos', estemos en nuestro lugar e non subamos a ellos, ca nuestro Sennor Dios es que nos los mete en las manos.» E cuenta la estoria adelante que dixo aquella ora Jonatas a aquel su escudero que si les non dixesen nada, que sennal era que se tornasen, ca non tenien y recabdo de poder con ellos.

E pues que apusieron estas palauras por sennales commo fiziesen, llegaronse amos a la hueste de los filisteos. E los filisteos, quando los vieron, dixeron: «Ebreos salen de las cueuas do yazien escondidos.» E fablaron de la hueste a Jonatas e a su escudero, e dixeron les: «Sobid e llegad vos aca, e mostrar vos hemos lo que buscades.» E Jonatas ovo esto por muy buena sennal, ca touo que los vençerian. E dixo a su escudero: «Subamos a ellos; e sigueme, ca nuestro Sennor los ha metidos en las manos de los de Yrrael.»

E dize Josefo que se tiraron luego de aquel lugar donde los vieran los de la hueste, e vinieron a la vna de aquellas pennas muy altas e mucho agudas de que se non guardauan los de la hueste que ninguno subiese por alli, tanto lo tenien por cosa desaguisada.

[LXXVIII.] De commo fizo Jonatas e su escudero contra los filisteos, e maldixo Saul a todo aquel que comiesse ante que la batalla non fuesse librada.

Desque llegaron alli Jonatas e su escudero, trauose Jonatas a la penna; e ayudandose de pies e de manos subio rastrando fasta que fue en somo della a muy malas penas, e su escudero en pos el. E cuenta Josefo que asi commo fueron en somo, que los fallaron durmiendo e mataron dellos veynte. E estos veynte eran de las guardas.

E los otros de la hueste, quando vieron la faz de Jonatas, tanto ovieron grande el espanto que metio Dios en ellos que fueron todos tan turuiados que los vnos ca-


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yen ante Jonatas, los otros mataua su escudero que venie en pos el, e los otros diz que echauan las armas e fuyan. E muchos de los otros que se non conosçian, commo eran ayuntados de muchas gentes, cuydando los vnos por los otros que eran de la hueste de los judios, ca non que dos omnes solos boluien todo aquello. E tornaron en si mismos vnos con otros, e dieronse tantas de malas feridas que los vnos cayeron muertos y luego, e los otros fuyendo dexauanse despennar de somo de las pennas a fondon e murien.

E dize sobresto la estoria de la Briuia que la primera pestilençia dellos fue aquello que Jonatas e su escudero fizieron en ellos, que mataron ende luego los veynte omnes que deximos. E cuenta que les acaesçio de matar los en la meytad de vna obrada de heredad que podrie tener de espaçio tanto commo lo medio de quanto suele arar vn yugo de bueyes, a dia. E fizo Dios alli muy grand marauilla a los sus ebreos sobre los filisteos, e tan bien en los que estauan en la hueste commo a los que andauan fuera por los canpos. E los otros que eran ydos a robar la tierra de los de Yrrael, quando lo oyeron, tan grande ouieron el espanto e el miedo que se salieron de sentido.

E en todo esto estaua Saul con aquellos seysçientos en cabo de Gabaa so aquel milgrano que era en vn canpo desa Gabaa, que es ya dicho. E los que seyen en sus atalayas de Saul cataron contra alla. E quando vieron la hueste de los filisteos asi buelta e esparzida, e los vnos caer muertos e los otros fuyr, fueron e contaron lo al rey. E dixo estonçes el rey Saul a los suyos: «Catad a vos e contad vos sy falleçe y alguno de uos.» E ellos fizieron lo asi luego. E desque se contaron, fallaron commo non eran y Jonatas nin su escudero.

E mando Saul al obispo Achias, que era y con el, que llegase a ellos el arca del testamento. E dixole asi: «Guisala commo demandes a Dios consejo sobresto, que cosa es.» E diziendo le el esto, fizose grand ruydo en la hueste de los filisteos, e yua creçiendo toda via e sonando mas esclareçida mientre. E cuenta Josefo que mando esa ora Saul a aquel obispo que se reuistiese de sus vestimentas obispales, e que le fiziese su oraçion a Dios que le dixese que era aquello, e que le profetase de las cosas que auien de venir. E el obispo fizolo quanto mas ayna el pudo. E ovo respuesta de Dios de lo que auia venido en los filisteos e commo los vençerie Saul; e contogelo. E dixole estonçes Saul que lo dexase ya e cogiese la mano asy.

E dieron esa ora bozes Saul e todo el pueblo que era alli con el. E vinieron a la hueste de los filisteos, e fallaron los commo se matauan todos vnos con otros e auien y fecha en si grand mortandat. E los ebreos -aquellos otros que oystes que fuyeran antes de la conpanna de Saul e se pasaron a los filisteos- quando esto vieron, apartaronse de los filisteos e vinieronse para Saul e para Jonatas, su fiio. E otrosi los otros -que se ascondieran en el monte Efraym en las cueuas e por los otros lugares por do quier que yazien- quando oyeron el ruydo commo vençien Saul e los judios a los filisteos, salieron todos luego e vinieron se para ellos. E fizieron se por todos estonçes fasta veynte mill omnes de armas.

E libro Dios aquel dia a los judios de mano de los filisteos, e vençio Saul; e duro aquella batalla fasta en Betauen. E mas, asi commo cuenta Josefo, este vençer todo se torna despues por muy poco en grand lloro, commo oyredes, mas pero quiso la merçed de Dios que non fue.

E los filisteos, asi commo lo auemos contado muchas vezes, fueron sienpre muy trabajosos a los judios e buscauan les quanto mal podien. E Saul con grand sabor que auie de aterrar los e destroyr los por ello -e lo vno, por la ora que veye que tenie; e lo al non sabiendo a que recudrie el fecho-, vio que si se parasen a comer, que tomarien grand estoruo de yr en pos ellos. E por que se non estoruasen, asmo de non comer fasta en las biesperas. E conjuro al pueblo que ninguno non comiese, e dixo asi: «¡Maldito sea el que pan nin otra cosa comiere fasta en las bis-


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peras e quedare de matar en nuestros enemigos de aqui a la noche fasta que me vengue yo dellos!» E ninguno non comio.

E quando vino todo el pueblo de la tierra e pasaron por vna sierra en que fallaron miel a de suso por vn canpo, segunt dize Geronimo en la Briuia -pero cuenta Josefo que en vn robre muy alto lo fallaron que estaua en tierra de Efraym-, e maguer que lo vieron todos, ninguno non leuo alla la mano por tomar dende nin comio dello, ca se temien todos de la maldiçion que el rey echara e la jura que fiziera por ello, e commo los conjurara que por ello morrie el que lo quebrantase, mas Jonatas, su fiio, non auia oydo este testamento que su padre pusiera sobresto.

[LXXIX.] De Jonatas, commo quebranto el ayuno non sabiendo commo lo vedara su padre.

Quando Jonatas llego a aquel lugar, vio abejas salir e entrar en vn forado. E tendio vna verga -e esta era la lança que leuaua en la mano-, e metiola por aquel avejadero, e saco en ella vn panar de aquella miel en el somo della. E desi tomolo de alli con la mano e comio. E alunbraronsele los ojos, e esclareçiole la cara, e cobro en la fuerça.

E fablan aqui los santos padres del grand abondo de la miel que a en aquel lugar. E retrae ende maestre Pedro que dizen dello vnos que tanta es que la fallan en los troncos de los arboles, e en las cueuas de las pennas e avn de la tierra en muchos lugares. Asi que diz que muchas vezes fallan los panares yaziendo sobre tierra por do se caen, e avn que muchas vezes las abejas que non cabiendo dentro que fazen fuera los panares con su miel. E asi se lo fallan alli los omnes.

E vno de aquellos que oyera la jura que fiziera Saul vio commo comiera Jonatas de aquella miel, e dixole asi: «Tu padre fizo jura a todo el pueblo que non comiese ninguno fasta en las bisperas que se vengase de sus enemigos. E sobresto maldixo a todo aquel que y comiese antes.» E Jonatas, luego que oyo esto que fiziera el rey, dexo de comer, segunt cuenta Josefo e maestre Pedro.

E el pueblo, commo eran ayunos, yuan todos muy flacos. E dixo estonçes Jonatas: «En esto para lo que el querie mejor pudiera fazer; ca si el ouiese dexado al pueblo comer, aforçaran que non falleçieran en el camino commo [fal]leçen muchos, e fueran despues tras los enemigos, e prisieran e mataran fasta en la noche, que non faran de otra guisa.» E dixo a los que y estauan: «Ca vistes commo aforçe yo mucho mas con esta miel que comi, pero que era muy poca. Pues, quanto mas esforçara el pueblo todo si ouiese comido de la prea que fallaron de sus enemigos, e fizieran en ellos muy mayor mortandat estando fuertes que non flacos.»

E en todo esto fue la hueste de los judios tras los filisteos aquel dia, firiendo en ellos e matando desde Machmas fasta Aylon. E mataron muchos millares dellos, segunt cuenta Josefo. E desque llegaron ya contra las bisperas, era el pueblo muy cansado e muy mal trecho del ayunar, e non podien sofrir ya la fanbre por ninguna guisa. E tornaronse a la prea que leuauan e tomaron carneros, e ouejas, e vacas, e nouillos de los ganados que trayen de los filisteos. E matauanlo en tierra commo podien e les acaesçie e non segunt que sus padres solien degollar los ganados, commo su ley mandaua, con cuchillo; nin lo desuenauan nin lo alinpiauan de la sangre.

E atal lo cozien, e lo asauan e lo comien, en que pecauan e fazien grand yerro: lo vno contra su ley, lo al contra la jura del rey. Demas que dizen vnos de los sabios que sobresta estoria departen que de tal prea de los enemigos non conviene a ninguno comer della, menos que ante non fiziesen dende sacrifiçio a Dios; e quien antes dello comie, commo quier que lo comiese guisado, que con sangre lo comie. E esta razon fallaredes en la estoria de maestre Pedro.

E los notarios, quando vieron commo


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fazie esto el pueblo, fueron e dixeron lo a Saul. E Saul mandoles estonçes llamar a todos, e dixoles: «Quebrantastes la ley e pasades la.» E fizo luego traer vna grand piedra alli delante el. E mandoles que se esparziesen a conpannas, e que aquella piedra aduxesen cada vnos sus ganados, e sobrella los degollasen e comiesen ende su carne adobada commo la ley mandaua. E non pecarien, ca de commo ellos fazien esora que non plazie a Dios. E ellos touieron por bien lo que el rey mandaua e fizieronlo. E mataron alli todos sus ganados conçegera mientre ante todo el pueblo, e non a escuso commo antes. E pensaron desi fasta que se puso el sol.

E el rey Saul, pues que vio que acordauan en aquello commo el mandara, fizo alli vn altar e sacrifico luego en el su sacrifiçio a Dios. Asi commo cuenta maestre Pedro, este fue el primero altar que Saul començo primero a fazer a Dios. E diz que fue dicho este altar el primero por que fasta alli avn nunca Saul fiziera sacrifiçio conplido a Dios commo deuiera e commo aquel.

[LXXX.] De commo fue Saul sobre los filisteos.

Acabado esto, dixo Saul al pueblo: «Vayamos sobre los filisteos toda esta noche e destruyamos los fasta que non [finque] dende ninguno.» E respusole el pueblo que fiziese todo lo que el por bien touiese, ca ellos yrien en pos el e guardar lo yen. E el obispo, quando vio esto que querie fazer, dixo al rey: «Demandemos lo antes a Dios si le plaze.» E a Saul plogole e fizo luego sacrifiçio. E dixo asi en su oraçion a Dios: «Sennor, ¿sy yriemos agora tras los filisteos e si los metries tu en poder de los de Yrrael?»

E fizole esta demanda; e Dios non le respondio aquel dia. E departe maestre Pedro que esto querie seer que non fuesen sobre ellos esa noche nin otra dia luego. E dixo estonçes Saul: «Lleguese aca el pueblo e avn los que estan en cabo de todos. E sabet e veed por que vino este pecado oy, ca esto que nuestro Sennor Dios callo e non quiso responder razon es de algunt pecado que yaze a escuso de nos. Onde juro por nuestro Sennor Dios verdadero que si por Jonatas mismo, que es mi fiio, vino esto e lo pudiere saber en verdat, que le yo matare por ello e non me fincara por ninguna cosa. E bien cuydo que desta guisa avre yo pagado a nuestro Sennor Dios. E en esto podedes entender que deuo yo fazer sobre todo otro que fecho lo ouiere, quien quier que el sea, pues que digo que esto fare a mio fiio. E lo cuydo fazer e lo fare si en esta culpa le fallo.»

E en esta razon non dixo ninguno al rey de non, fasta que non fiziese lo que dezie sobre todo aquel que fallase culpado dende. E el rey, quando vio todos acordados en que pusiese castigo sobre el que fallase que fiziera por que, dixoles a todos: «Apartaduos todo el pueblo luego a vn cabo, e parar nos hemos yo e Jonatas, mio fiio, al otro.» E el pueblo touo por bien lo que querie el rey, e fizieronlo, e apartaronse luego ellos todos a vn cabo. E el rey e Jonatas estudieron del otro en vno.

E estonçes fizo el rey su oraçion a Dios e dixo: «Sennor Dios de Yrrael, pidote merçed que judgues e muestres por que es esto que non respondiste oy a tu sieruo. Si en mi o en mio fiio alguna maldat ay por que esto viene, que lo muestres; e si por ventura es por cosa que el pueblo aya fecho, que lo muestres otrosi.» E pues que el rey ouo esta oraçion fecha, echaron suertes ; e cayo sobre Jonatas e sobre Saul, e salio el pueblo sin culpa. E dixo Saul: «Pues que esto asi es, echad agora otra vez la suerte sobre mi e Jonatas, mio fiio.» E echaronla, e cayo sobre Jonatas.

E dixo estonçes el rey a Jonatas: «Dime que feziste por que esto viene e descubremelo.» E el contogelo estonçes e dixole: «Padre, non se otro yerro que yo aya fecho synon que comi ayer vn poco de miel que tome en el somo de vna piertega que traya en mi mano, non sabiendo la maldiçion que tu echaras e la jura que


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fizieras de lo que faries sobre todo aquel del pueblo que comiese fasta en las bisperas.»

[LXXXI.] De commo quiso fazer Saul contra Jonatas porque quebranto el ayuno.

Saul, quando esto oyo, dixole: «Morras por ello, ca dicho lo he e jurado que mate Dios a mi por ello si yo non matare al que culpado fallare en ello.» E cuenta aqui Josefo que nin por la natura que auie con el, que era su fiio, nin por el grand amor que lo amaua -ca era Jonatas muy buen varon e mucho esforçado, e era sienpre Dios con el en sus armas, e era sienpre el y muy bueno- que non se le demudo la voluntad poco nin mucho de non lo querer matar.

E dize otrosi que tanto era varon esforçado Jonatas que maguer que oyo que morrie, que non se espanto, nin se demudo por ende demas de commo de antes estaua, nin se le fizo mal por ello. Mas dixo al rey: «Padre, nin yo non te ruego que me perdones, ca por buena tengo yo la muerte que me tu daras por la piedat que as sobre el pueblo de Yrrael por que vençan a sus enemigos. E grand sabor he yo de dexar a los ebreos por vençedores de los filisteos.» E esto dixo Jonatas a Saul, su padre, a grandes bozes ante todo el pueblo.

E el pueblo, quando lo vieron tan bien razonado e de tan grand mesura, e commo era bueno, e el bien que les auie venido por el, dolieron se mucho de la su muerte. E dixeron asi al rey: «Rey, sennor, pues Jonatas -que nos ha fecho agora tanto de algo a todos, e aduxo tan grand salud en el pueblo de Yrrael, e fizo por que vençimos nuestros enemigos e los auemos quebrantados asi- morra agora, non tenemos que esto derecho es, si la tu merçed fuere; mas serie grand enemiga si asi fuese. E juramos nos a Dios que asi non sera, ca biue nuestro Sennor Dios e non commo los dioses de los gentiles, que son vanos e non biuos, que non caera de la cabeça del en tierra vn cabello que es poco por que se pierda, ca Jonatas con Dios anda e la su obra fizo oy.» E fizieron por el su oraçion a Dios que lo perdonase, segunt dize Josefo; e libraronle de mano del padre e tollieron gelo que non lo mato.

E pues que esto ouieron fecho, tornose el rey Saul e el pueblo con el, que de aquella vez non fueron mas tras los filisteos. E tornaronse cada vnos a sus casas e a sus lugares. E los filisteos que Saul con su conpanna mato de aquella vez dize Josefo que fueron fasta sesenta vezes mill omnes. E afirmose estonçes Saul en su reyno. E reynaua muy bien commo buen rey e lidiaua con todas las gentes vezinas de aderredor. E lidio con los de Moab, e con los de Amon, e con los de Edon, e con los reyes de Sabba, e con los filisteos. E contra quales quier que se el tornaua, vençielos a todos e metielos so el su sennorio. E leuantaronse estonçes los de Amalec contra el e trabajaronse de buscar mucho mal a los ebreos. E Saul ayunto estonçes su hueste, e fue sobrellos, e vençiolos. E libro a los de Yrrael de su poder e vengolos dellos.

E auie estonçes Saul estos tres fiios varones: a Jesuy, e a Melchisua, e a Jonatas. E dize maestre Pedro que otro auie y que le dixeron Hisboset; mas non lo cuenta la estoria de la Briuia con estos, nin avn Josefo. E diz que esto fue por que era ninno e non caualgaua. Avn otros dizen que non era tan endereçado de su cuerpo nin de guisa que fuese para ello. E fiias ovo dos: la primera Merob, e la otra Micol. E a su muger de Saul llamauan Achinomi, e fue fiia de Achinas.

E auie Saul por prinçipe de su caualleria a Abner, su cormano, fiio de Ner. E la estoria de la Briuia dize que este Ner, padre de Abner, e Cis, padre de Saul, fueron hermanos e fiios de Abiael. Onde fallaredes adelante en la estoria del libro a que llaman Paralipomenon que Ner fue padre dese Çis. Mas departe aqui maestre


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Pedro que esto fue dicho por que era Ner mayor de edat que Çis e por que crio el a Çis.Pues diz que ovo Saul toda via muy fuerte guerra con los filisteos; e esto le duro en todo su reynado. Mas con el gran poder que auie -e lo sabie ayuntar este rey Saul- e con el ayuda que le fazia Dios mientra con el fue, auie alçado mucho a los ebreos sobre todas las otras gentes.

E cuenta la estoria de la Briuia que do quier que el rey Saul fallaua mançebos que fuesen grandes, e fermosos, e valientes, e de buenas mannas, que los escogie. E todos los querie para si. E dize Josefo que los tomaua por sus escuderos, e fazieles mucho de algo, e ensennauales a saber ser buenos en armas e en buenas costunbres, ca para eso e para lidiar los queria el.

[LXXXII.] De commo castigo Samuel a Saul por mandado de Dios que destruxiese a los de Amalec.

Demientre Saul andaua en esto, asi commo cuenta Geronimo en la Briuia en el quinzeno capitulo del Primero Libro de los Reyes, vino Samuel profeta a el e dixole: «Sabes tu commo me enbio Dios a ty que te vnçiase; e esto es que te consagrase que fueses rey del su pueblo de Yrrael. E otrosi me enbia agora a ty. E tu, oye lo que te enbia dezir comigo el que es Sennor e Dios de las huestes. E mandome que te dixese asi esta razon en su persona dEl e en su boz, commo te la dirie El.

»E dixo asi: 'Yo conte todos los males que los de Amalec fizieron a los de Yrrael en el desierto quando salieron de Egipto e venien por y a esta tierra que les Yo prometiera e daua. E mandote agora por ende que vayas, e que fieras en ellos, e que los desbarates e destruyas a ellos e a quantas cosas les fallares, que non dexes ende ninguna cosa biua nin muerta que todo non sea astragado. E non te tome cobdiçia por que ninguna cosa de las suyas tomes que todo non vaya. E mata del varon fasta en la muger, e del grande fasta en el de la teta. E buey, nin vaca, nin oueja, nin camello, nin asno, nin otra animalia ninguna suya que pro les pueda tener non finque y biua.'» E en cabo dixole que fiziesen en ellos commo fizieron ellos a los suyos. E cuenta Josefo que en las postrimeras palauras del mandado que tan afincada mientre lo mando que lo destruyese todo que nin avn el nonbre de esos de Amalec que non fincase en toda aquella tierra.

E Saul, pues que ovo este mandado de Dios, dixo a Samuel que lo el conpliria todo mucho ayna. E saco luego su hueste muy grande e mandolos que se ayuntasen en Galgala. E dixoles alli aquel fecho e conto gelo todo, commo gelo enbiara dezir Dios con el profeta. E desque esto ovo fecho, conto alli su gente. E dize la estoria de la Briuia que los contara commo corderos, mas fazielo el por veer quantos tenie. E fallo y dozientas vezes mill omnes a pie sin los del linage de Judas, en que cuenta la estoria de la Briuia que ovo diez mill omnes de armas.

Pero dize Josefo que los del pueblo fueron quarenta mill, e los de Judas treynta mill armados. E departe aqui maestre Pedro que do quier que la estoria nonbra a los del linage de Judas, que por mayoria de cuenta fueron nonbrados en su cabo mas que qual quier de los otros linages, e por mostrar les otrosi por mejores de armas e mas esforçados que quales quier de los otros todos. E por eso llamo Jacob a Judas cabdillo de Leon, commo oystes.

E Saul, pues que vio la conpanna que tenie, mando commo fiziesen todos e fuesen muy en paz entre si, que non barajasen vnos con otros por ninguna guisa e andudiesen muy acabdellada mientre. E desque los ovo castigados, fuese con ellos para tierra de Amalec. E los de Amalec otrosi, quando supieron commo venien los ebreos sobrellos, asonaronse e vinieron contra ellos los mas apoderados que ellos pudieron por si, e por amigos, e por


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ayudas. E venien con esos de Amalec los pueblos de çineos en su ayuda.

E Saul, quando llego a la çibdad de Amalec, echo sus çeladas çerca de vna corriente por çercar los e destroyr los de muchas guisas que non fuxesen. E quando vio alli a los çineos con ellos, dixoles: «Partid vos de los de Amalec e yd uos de aqui, que vos non enbuelua yo con ellos e vos perdades y; ca fezistes vos mesura e piedat contra los fiios de Yrrael quando venien de Egipto e pasauan por el desierto por venir a la tierra que les daua Dios en que biuiesen. E non es razon nin guisado que quien bien fizo que mal padezca, nin yo non lo querria para vos.» E los çineos, quando esto oyeron, creyeron a Saul e fueronse.

[LXXXIII.] De commo destruxo Saul a los de Amalec, e de las conquistas que fizo, e commo dexo a vida al rey Agag, e retouieron de la prea los suyos lo que quisieron.

Saul vino esta ora sobre los de Amalec, e firio en ellos, e fizo en ellos grand mortandat. E priso a Agag, rey de Amalec. E cuenta Josefo commo destruxo Saul las çibdades desa tierra: las vnas por çerca, las otras por poderio de algarradas e de otras maneras de engennos, e las otras por cauas fechas a las torres e a los muros por do lo derribauan todo, las otras por otras çercas e pueblas que les fazien de fuera, las otras por fanbre e por sed e de muchas otras maneras.

E quando entrauan las çibdades, diz que destruyen quanto fallauan por suelo. E matauan omnes, e mugeres, e los ninnos pequenos de teta, que non dexauan ninguno biuo. Nin tenie Saul que pasaua natura de omne en quanta crueleza contra aquellos enemigos fiziese, demas que fazia lo que le mandara Dios, ca serie grand el peligro para el en non lo fazer. E este destruymiento fizo en todo el otro pueblo, que todos los metio a espada; mas al rey Agag non lo quiso matar e catiuolo biuo.

E cuenta Josefo que era el rey Agag muy fermoso omne e muy grande; e que el rey Saul, quando lo vio atal, touo que non deuie morir tal omne commo aquel e dexolo por ende. E non fizo la voluntad de Dios, mas lo que se el judgo e touo por bien. E dexo a vida al que non deuie nin lo podie fazer synon a periglo de si, commo oyredes adelante que le contesçio despues; ca tan mal querie Dios a aquellos de aquel linage de Amalec que nin avn a los ninnuelos de teta, que es natura de aver les omne merçed mas que a otra cosa, non mando Dios que los dexasen a vida.

E erro el rey Saul contra Dios en que dexo al rey Agag que lo non mato, por que venien a los ebreos todos quantos males de aquella gente se les leuantauan. E preçio Saul mas la fermosura de su enemigo que non el mandado de Dios. E erro el pueblo otrosi en lo suyo commo Saul en esto, ca diz que de las bestias e de los ganados lo que veyen bueno que lo non quisieron matar; e de las cosas muebles otrosi lo que veyen fermoso que non lo quisieron destruyr nin dannar, mas que lo tomaron todo para si e sobresto de los aueres quantos y fallaron. E lo vil e lo que non era para nada aquello quemaron e destruyeron.

E peso mucho a nuestro Sennor Dios por que le asi salieron de mandado e lo non obedeçieran. E fablo a Samuel e dixole: «Pesame que fiz rey a Saul, ca me non obedeçio nin fizo lo que le mande.» E Samuel fue muy triste quando estas nueuas oyo, e tornose a Dios, e estudo lo rogando toda la noche por Saul que lo perdonase; mas non lo quiso Dios oyr de guisa que otorgase que le perdonaua. Mas dixole asi, segunt cuenta Josefo: «Non tengo Yo por derecho de perdonar asi tamanno pecado commo este, ca por otra razon non vienen los males tanto commo quando algunos sufren muerte e despreçian de tomar ende vengança. E esto es muchas vezes por que se toman a gloriar-


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se que son ellos buenos e de buenas paçiençias, e salen dellos a escuso tales fechos commo estos.» E estas razones e otras dixo nuestro Sennor Dios a Samuel commo oyredes adelante que las dixo Samuel a Saul.

E Samuel, quando vio que Dios non queria perdonar a Saul, leuantose de noche por yr a el grand mannana. E Saul, cuydando que auia conplido muy bien quanto le el profeta dixera, tornose mucho alegre para su tierra. E los gentiles, segunt cuenta maestre Pedro, auien por costunbre de quando vençien alguna batalla, que parauan vnos arcos fermosos commo talamos de ramos de arboles preçiados, asi commo de mirtos -que son arrayhanes-, e de palmas, e de oliuas por sennal de vençimiento que fizieran. E por estas verduras andauan e seyen los sus prinçipes vençedores, e fazien los pueblos sus alegrias.

E Saul, quando vino a Carmelo a Galgala, fizo ally otro tal arco commo los gentiles deximos que fazien a la manera de la su soberuia dellos. E dizen le a este arco en latin fornix triunfalis, e quiere dezir en el nuestro lenguage arco que pertenesçe a la batalla de aquel que la vençe.

[LXXXIV.] De commo vino Samuel a Saul, e le salio Saul a recibir, e de las rasones que ouieron amos en uno.

Saul fizo en aquella batalla de commo auemos dicho; e dixeronlo todo a Samuel. E vino el a Saul a Galgala. E Saul estaua estonçes faziendo sacrifiçios a Dios de aquello que robaran, e ganaran, e aduxeran de la prea de los de Amalec. E Saul, quando sopo commo vinie Samuel, salio a el a reçebir le e abraçolo. E avn dize Josefo que lo beso e que le dixo: «Gradezcolo a Dios que me lo dio que vençiese yo a mis enemigos, e fiz su voluntad dEl en quantas cosas yo he fechas. E bendizelo tu, Samuel, otrosi por que conpli yo el su mandado.»

E Samuel, commo sabie ya todas las nueuas de commo fizieran a las cosas que tomaran e troxieran de tierra de Amalec lo que non deuieran fazer, dixo a Saul: «Pues, si tu e el pueblo asi lo fezistes,¿que ruydo de bramidos de vacas es este que yo oyo en la vuestra hueste?» E respusole Saul: «De Amelec lo traxo el pueblo, ca de las mejores ouejas e de las mejores vacas que y fallaron aduxeron para sacrifiçios a tu Sennor Dios.» E desi dixole que las otras cosas todas las mataran, tan bien los omnes commo todo lo al, e que non dexaran ninguna cosa. Pero cuenta Josefo que le dixo que dexara el al rey Agag que lo non matara, asmando que serie cosa aguisada en non matalle e que serie avn bueno contra ellos. Mas de los ganados que troxieran departe maestre Pedro que dixera otrosi Saul por escusar se el ende que los troxiera el pueblo, e que sy Samuel por bien non lo touiese, que non ouiese contra el tanto que le dezir nin en que le culpar.

E dixole estonçes Samuel: «Atiendeme agora, e dezir te he lo que me dixo nuestro Sennor esta noche deste tu fecho e del pueblo.» Respusole Saul: «Pues, dimelo.» E dixo Samuel esta razon: «Me mando nuestro Sennor que te dixese por estas palauras: ¿E non eras tu ante desto pequenno? E eres agora fecho cabeça de los linages de Yrrael. E vnçiote Dios en rey sobre aquel pueblo e metiote en la carrera. E dixote: 'Ve e mata los pecadores de Amalec. E tanto lidiaras con ellos fasta que non dexes dende ninguno a vida, pequenno nin grande, e los destruyas todos con quanto ouieren.' Pues, ¿por que non feziste lo que te mando nuestro Sennor? E lo non conpliste, mas torneste a robar e feziste mal antel non cunpliendo el su mandado.»

E respusole estonçes Saul e començose a escusar por las razones que antes oystes del rey Agag, que le dexara el a vida, e de los ganados que troxiera el pueblo. E dixo mas: «Oy yo la boz de Dios, e fize e andude la carrera que me el mando. E aduxe al rey Agag de Amalec preso e


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mate todos los otros. E el pueblo troxo de la prea ouejas e vacas commo primiçias de su lid de las cosas que mataran por fazer ende sacrifiçios a su Sennor Dios en Galgala.»

E dixole esa ora Samuel estas razones: «Commo nuestro Sennor Dios mas quiere sacrifiçios nin otros dones ningunos que le fagan los omnes que non obedeçer al su mandado, mejor es obedençia que sacrifiçio e oyr el su mandado, e tener le que ofresçerle grosura de carneros, ca yr contra el su mandado tal es commo pecado de catar en adeuinamientos, que es cosa de que pesa mucho a Dios.» E dixole despues sobresto que en non fazer el mandado de Dios, que era commo pecado de ydoleria; e ydoleria es tanto commo onrrar e seruir a los ydolos e a los demonios.

Onde fallaredes que dize Josefo sobresta razon que Dios non se deleyta en los sacrifiçios, mas que ha sabor de los omnes buenos e justos de quien vee alli las sus buenas voluntades; e que estos son los que creen su consejo, e que fazen su mandado, e que non tienen que ninguna otra cosa fazen que buena sea synon las que fizieren por veluntad de Dios. E diz que Dios non se tiene por despreçiado por non le fazer el omne sacrifiçio, mas por non le ser obidiente e yr contra su mandado. Los que desobedientes le son e de coraçon non le aman, nin les tiene pro por le fazer muchos e grandes sacrifiçios nin por dar a los santuarios ornamientos fechos de oro e de plata, ca los non resçibe El de grado, mas avn que le pesa con ellos, ca tiene que esto mas es obra de enfinta, e de vanidat, e maldat que non de piedat. E diz que Dios de aquellos solos se mienbra de los que fazen su mandado e non le quebrantan nin le pasan. E a estos diz que se torna El, e que les non demanda otro sacrifiçio sinon esto. E pero si ellos le fazen otro sacrifiçio alguno, quier sinple quier pequenno, reçibele El muy de grado por el buen coraçon que vee del que lo ofreçe. E non quiere Dios resçebir por ninguna guisa el grand abondo de los sacrifiçios de los muy ricos e muy poderosos.

«E tu, Saul, ¿donde asmas que El quisiese reçebir sacrifiçios de las cosas que El mando que pereçiesen? Mas sepas que te es yrado Dios. E por que desdenneste e despreçieste tu el su mandado, oluidando lo e pasandolo, a El desechado a ty que non seas rey de Yrrael.»

[LXXXV.] De commo se conoscio Saul por culpado contra Dios, e mato Samuel al rey Agag, e se partieron el e Saul que non se vieron despues.

Saul, quando esto vio, entendio commo auie fecho mal. E dixo a Samuel: «Bien veo que peque por que pase el mandado del Sennor e lo que tu me dexiste, temiendo mas al pueblo e faziendo lo que me ellos dizien en que les sofri que troxiesen de la prea de Amalec ganados e aquellas otras cosas que ellos ende troxieron. E pero quando mesura valiese, ante Dios e ante ty non deuia yo seer culpado, ca non podia fazer contra tan grand gente commo aquella que mas non para aver los mas mandados por el destruymiento que me Dios mandaua fazer. Mas ruegote que sobrelieues tu este mi pecado, e ruega a Dios por mi que me perdone desta vez; ca me guardare yo de aqui adelante de fazer otro tal yerro contra El.»

E respusole Samuel la razon que oystes antes: que commo oluidara el mandado de Dios e lo desecho, que asi oluidaua e desechaua Dios a el, que non fuese rey del pueblo de Yrrael, e que se non tornaria con el. E començose a yr por venir se a su lugar. E Saul, quando esto vio, trauol de somo del manto por si lo podrie detener que se non fuese. E Samuel non quiso fincar e tornose mucho yrado para yr se. E Saul touolo de rezio del manto e ronpiole vna pieça de somo del.

E fablo aquella ora el profeta non con pesar de la rotura del manto, mas por profetar le lo que Dios querie. E dixo:


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«Asi commo tu ronpiste agora este mio manto, asi tajo Dios e partio Dios el reyno de Yrrael oy de ty e de tu linage, e diolo a omne bueno e derechero de tu ley que es mejor que tu. E Dios non te perdonara nin se repintra por que desto te tuelga.» E en cabo dixole otrosi que non trauase del.

E dixole estonçes Saul otra vez: «Bien veo que grand pecado he fecho contra Dios. E lo que fecho es ya por vna vez non se puede desfazer que fecho non sea. Mas pero ruegote que me onrres agora ante los ançianos de mi pueblo e ante toda Yrrael. E tornate comigo, e fare mi oraçion a Dios.» E Samuel -lo vno, por que gelo dezie el rey muy apuesta miente e con todo esto con muy grand quebranto de su coraçon; lo al, por que era el santo padre- ovo duelo del, e fizolo, e onrrolo, e tornose aquella ora con el.

E pues que ovo Saul fecha su oraçion, mando Samuel que le aduxesen delante a Agag, rey de Amalec. E aduxerongelo. E cuenta la estoria de la Briuia que este rey Agag era omne muy grueso. E quando lo pararon ante Samuel, començo ese rey Agag a tremer todo. E dixo asi contra sy ante todos: «Marauilla es de la muerte tan amarga que me assi mueue, e partio los mios de mi, e agora parte a mi de los omnes.» Dixo estonces Samuel: «Assi como fizo la tu espada a muchas madres de los ebreos sin fiios, e las feziste tu gemer e llorar por ellos, assi fincara tu madre sin fiios entre todos los suyos, e gemera e llorara por la tu muerte.» Et matol luego Samuel e fizol y puestas en Galgala antel santuario de Dios.

Et pues que esto fue fecho, fusse Samuel pora su logar a Ramatha, e Saul otrossi pora su casa a Galgala, que segunt departe Josepho, que quier dezir tanto como collado por que seye en tal logar. Et dalli adelante non uio Samuel a Saul en toda la uida que el despues uisco; ca Saul entendio como auie caydo en la sanna de Dios, e sabiendo los males quel auien a uenir, con grant tristeza e grant pesar que ouo dende non fue ueer despues a Samuel. Pero lloraua toda uia Samuel por Saul por que se repintiera Dios por quel fiziera rey de Israel. Et pero fuera el fasta alli buen rey, e buen uaron, et esforçado en sus armas e en sus batallas, et uencedor todauia.

Onde diz que es aqui de entender que, a tuerto e a derecho, lo que Dios quiere que aquello se faze; mas otrossi de entender es que Dios sienpre es derechero e que quier que El quiera que se faga, maguer que algunos omnes cueydan la cosa de otra guisa, que El derechero es sienpre.

Et visquieron de alli adelante Samuel et Saul cada vno por si en su cabo.

[LXXXVI.] Del tiempo en que Samuel començo a prophetar.

Andados diez annos del regno de Saul, començo Samuel a prophetar publicamente. Del onzeno et del dozeno anno non fallamos que dezir aqui. E so las estorias de los fechos que dichos son passaron. ...

Del veynte e vn anno en pos esto non fallamos que dezir aqui de estoria que razon sea de los gentiles, e so el tienpo de las estorias que dichas auemos paso.

E agora diremos de las tierras destos dos reynados nueuos e de Saparte, que tierras son segunt aquello que ende fallamos escrito de los sabios, e primera mente de Laçedemonia. De la tierra de Laçedemonia fallamos que es en Greçia. Onde diremos adelante de commo reyno en ella Menalao, marido de la reyna Elena e hermano de Agamenon que reynaua a esa sazon en el reyno de Miçenas; ca amos estos hermanos fueron reyes en aquella sazon, Agamenon de Miçenas e Menalao de Laçedemonia, e fueron amos fiios del rey Acreo. E reynando Menalao en aquel reyno de Laçedemonia, salio de Troya Paris, fiio del rey Priamo e de la reyna Ecuba, e fue a Greçia con entençion de ganar a la reyna Elena, sobre que le mal-


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dezie despues Penalope, muger de Hulixes, por que fuera alla.

Onde dize Ouidio en el comienço de aquella epistola que esta Penalope enbio a Hulixes, su marido, estos los viesos en latin:

O utinam tum, cum Lacedemona classe petebat, Obrutus insanis esset adulter aquis.

E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage de Castilla, razona aqui Ouidio en boz de Penolope e dize asi por ella: «O dios de la mi voluntad e del mio grand quebranto, he metido so las aguas de la mar sandias e brauas, e muerto y fuese el drudo adulterador quando vinie a Laçedemonia en su flota.» E dezie esto Penolope por Paris que fue a enartar e baratar muger agena e casada.

E en esta tierra de Laçedemonia reynaua el rey Euristeo, commo auemos dicho ante desto, e fue ende el el primero rey; e desi otro de que vos diremos adelante en sus lugares. E esto es lo que nos agora vos dezimos de Laçedemonia.

[LXXXVII.] Del reynado de Corrinto.

De tierra de Corrinto non podemos dezir tan bien la su razon si non començasemos primera mente en otra tierra mayor en que yaze este reyno, commo lo fizo el maestro en el libro que conpuso de las prouinçias en que comiença sobresto en tierra de Acaya e dize asi: Acaya es çibdat e prouinçia, e leuo este nonbre Acaya de Ateo que fue vn rey que reyno alli; e le llamauan Ateo por su nonbre propio. E diz que esta tierra Acaya que sy non de parte de setentryon, alli do se ensangosta la tierra en Maçedonia que de toda parte esta çercada de mar; e que tiene de la parte de oriente el mar a que llaman Mireo, e de la parte donde viene el viento a que llaman Euro. E es este vn viento que viene de oriente, pero non endereçada mientre, mas que sale del costado del solano que es el prinçipal viento de oriente.

E cuenta que desa parte dese viento que çerca Acaya el mar a que llaman Crerito, e es este el de Creta; e de la parte de medio dia que la çerca el mar a que llaman Yonio. E es el mar Yonio aquel por do Yo, fiia del rey Ynaco de Greçia, paso a Egipto fuyendo ante la reyna Juno, su cunblueça, muger del rey Jupiter. E de la parte de Africa e de oçidente tiene las yslas a que llaman Casiopos e el mar dellas.

E dize alli el maestro en aquel Libro de las Prouinçias que de la parte sola de setentrion que esta Acaya ayuntada a Maçedonia e a tierra de Atenas, con estas esta ayuntada commo vna tierra con otra. E desta tierra de Acaya diz que es la cabeça de Corrinto, e sobresto que Corrinto es la onrra de Greçia; ca asi commo cuenta la estoria de Alixandre, alli alçauan los reyes de Greçia, e alli les fazien las grandes onrras, e en cabo en sus finamientos alli auien ellos su sepoltura, e alli los metien.

E sobresto departe avn mas aqui la estoria de tierra de Acaya por razon del reyno de Corrinto, e diz que Ynaco es vn rio de Acaya en aquel reynado de Corrinto, e que corre por tierra de Arcadia, e que es tierra de Arcadia vn seno de tierra de Acaya, e que es tajada aquella tierra de Arcadia e el seno que ella faze en Acaya commo es la foja de aquel arbol a que llaman pladano, e que yaze este seno de Arcadia entre el mar Yonio e el mar Egeo.

E deste nonbre Arcadia, donde le ouo aquella tierra, dize otrosy ese Libro de las Prouinçias esta razon: que el rey Arcas, fiio del rey Jupiter e de Calixto o Parrasis, fiia del rey Licano, que mouio guerra contra los griegos a que llamauan pelasgos, e tanto los guerreo fasta que los vençio, e los ovo conquistos e tornados so el su sennorio. E aquella tierra de Greçia do esos griegos pelasgos morauan era este seno de Arcadia. E la su tierra auia primera mente nonbre Pelasgia. E Arcas, pues que los conquirio e leuo dellos la tierra e la ovo por suya, tolliole aquel nonbre


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e llamola del suyo Arcadia en remenbrança de si e de los sus fechos e cosas nobles que fizo. E los moradores fueron llamados de alli adelante arcades del nonbre dese rey Arcas.

E avn ennade y sobresto el Libro de las Prouinçias e diz que aquella tierra misma es Siçionia, que fue vno de los quatro reynos prinçipales que en la tierra se començaron despues del diluuio de Noe, donde lo auemos ya nonbrado muchas vezes en esta nuestra estoria por razon de los reyes que y reynaron. E diz que leuo este nonbre Siçionia de vn rey que reyno y que ovo nonbre Siçion, e que le puso este nonbre del suyo. E los moradores della ouieron nonbre siçionios, e otrosi del nonbre de aquel su rey. E este es el reyno a que auemos llamado muchas vezes en esta estoria el reyno de los siçionios, e que de aquellos quatro reynos primeros principales del mundo que se leuantaron en las quatro partes del que fue este el de la partida de setentrion.

E por aquella tierra de Arcadia diz que corre el rio a que llaman Trimanto; e cuenta que es este el mayor rio que a en aquel reyno, e muy bueno, e muy prouechoso en la tierra. E de alli cuenta otrosi ese Libro de las Prouinçias, que fallan en aquella tierra vna piedra a que llaman abestor en el lenguage de alla, de que cuenta que a esta piedra natura que se ençiende; e que desque vna vez es ençendida, que sienpre arde e nunca se mata; e que en aquella tierra en la ribera de aquel rio Crimanto que naçen las aves a que dizen en latin mierulas e en el lenguage de Castilla mierbas, que son tan blancas comino la nieue.

[LXXXVIII.] De la tierra de Saparte.

La tierra de Saparte es vna prouinçia llena de esparto, commo es en Espanna la de oçidente el reyno de Murçia e la tierra a que llaman Monte Aragon. E yaze frontera de tierra de Dulica, e de Samo, e de Jatinto, que eran las tierras de Hulixes donde el era sennor; ca Hulixes, pero que non fue rey, de las altas sangres veno que en aquel tienpo auie, asi commo lo contaremos quando la su estoria fablaremos en las razones de Troya, onde de commo era vezina e frontera de las tierras de Hulixes aquella prouinçia de Saparte.

E cuenta Ouidio en razon de Penolope en aquella epistola otrosi que enbio ella a Hulixes, en que le culpaua de su tardança e non podian saber ningunas nueuas del de las tierras de aderredor do lo enbiara preguntar, dize ende estos quatro viesos en latin:

Non Pilon, antiqui Neleya Nestoris arua, Misimus: incerta est fama remissa Pilo. Misimus et Sparten: Sparte quoque nescia veri. Quas habitas terras aut ubi lentus abes?

E quieren estos viesos dezir desta guisa en el lenguage de Castilla, querellandose Penalope de la tardança de su marido Hulixes dize asy: «Nos enbiamos a Pilo el antigua, que son las tierras e las heredades de Nestor el sabio, por auer della nueuas si sabian de ty. E enbiaron nos dezir que non oyeran de ty ninguna cosa. E enbiamos otrosi a tierra de Saparte a nuestros amigos; e ellos enbiaron nos dezir que non sabien de ty ninguna cosa çierta en quales tierras morauas nin por do te andauas uagueando.»

E estas son las razones por do se prueua que la prouinçia de Saparte era vezina e frontera de las tierras de Hulixes, e atenida con el en sus amores e en sus amiztades contra los que contra ellos fuesen. E esta prouinçia es aquella de que auemos dicho ante desto en estas razones que conquirieron el rey Euristeo de Corrinto e el prinçipe Proheles.

E agora dexamos aqui las razones de los gentiles e tornaremos a la estoria de la Briuia.


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[LXXXIX.] De commo mando nuestro Sennor a Samuel que catase otro para rey de Yrrael e gelo mostro el.

Ya deximos ante desto de commo Saul e su hueste erraran en la prea de los de Amalec, por que tomaron de los mejores ganados para si contra el mandado de Dios e por que el rey Saul non quiso matar al rey Agag commo lo mandara Dios, en que fizo por que perdieron el reyno el e los suyos.

E estando Samuel muy triste por Saul llorando por el, asi commo cuenta Geronimo en la Briuia en el diez e seys capitulo del Primero Libro de los Reyes, dixole nuestro Sennor Dios: «¿Por que eres asi triste o fasta quando lloraras por Saul pues que le Yo tolli que non reynase en Yrrael? E Yo le dy e Yo le tolli. E dexa eso ya, e finche tu cuerno de olio, e consagraras. E enbiar te he Yo a casa de Ysay, fiio de Obec, ca Yo cate en sus fiios de Ysay quien sea rey para Mi en Yrrael.»

E dixo estonçes Samuel a nuestro Sennor que aquello commo lo faria el, ca lo sabrie Saul e que lo matarie por ello. E dixole Dios a esto, segunt cuenta la Briuia: «Toma vn bezerro del busto de las vacas que lieues en tu mano, esto es contigo, e aseguraras el pueblo con el. E ellos, luego que te vieren, preguntar te an que por que vienes. E dezir les as tu que para fazer sacrifiçio al Sennor.» E dize Josefo que los del pueblo, quando lo vieron, que le preguntaron luego que por que venie, asy commo gelo dixera Dios que lo farian, e que le dio Dios en esto carrera de segurança.

E maestre Pedro departe que luego que le vieron, que le preguntaron: «¿La tu venida es de paz o commo es?» Ca diz que ouieron miedo que benie por poner algunt castigo sobrellos por alguna cosa que fizieran contra Dios, e que le enbiara el rey a aquello alli, o por ventura que barajara el con el rey e que non lo osarien resçebir; e el que les dixo commo venie a sacrificar, e a ellos que les plogo estonçes con el e que lo resçibieron bien. E cuenta la Briuia que le mando Dios que quando ouiese a fazer sacrifiçio, que llamase a Y say; e desi que le mostrarie commo fiziese, e que vnçiarie e consagrarie para rey a qual quier que el alli mostrase. E diz que Samuel que fizo commo le mando Dios, e que tomo su bezerro e fuese con el para Beteleen.

E los viejos de la çibdat, quando lo supieron, marauillaronse del e de su venida. E salieronlo luego a reçebir e preguntaronle commo deximos. E el respondioles commo es dicho otrosi. E en pos aquello dixoles: «Lauad uos, e parad uos todos linpios, e venid comigo. E fare el sacrifiçio.» E dezieles asy por asegurar les e que non metiesen mientes a al nin le descubriesen al rey. Pero dize la Briuia e maestre Pedro que santiguo el alli a Ysay e a sus fiios que salieran y, e que los llamo sennalada mente al sacrifiçio, e contoles en apartado el fecho por que venie.

E cuenta Josefo e maestre Pedro que fecho el sacrifiçio, que los paro ante el altar. E dize la Briuia que llegando ellos e parandose alli, que cato Samuel a Heliab, el mayor fiio de Ysay, e parole mientes. E dizen Josefo e maestre Pedro que lo vio grande e fermoso, e asmo que serie aquel para rey. E cuenta la Briuia que se torno escuentra Dios e dixo ante el Sennor: «¿Sinon es este Heliab el cristo del Sennor e cristo para ante ese Sennor?» E respondio estonçes nuestro Sennor a Samuel sobresta demanda e dixole asi, segunt cuenta Geronimo e la Briuia: «Non le cates a la cara nin a la altura del su estado, ca ese Heliab Yo le deseche. E Yo non judgo segunt la vista del omne. E el omne vee las cosas que paresçen, mas el Sennor el coraçon cata.»

E sobresto razona Josefo e maestre Pedro otrosi e departen que por que era Heliab el mayor fiio de Jese e Ysay -ca estos dos nonbres ovo el padre del rey Dauid- e lo viera el profeta Samuel luengo de cuerpo, e fermoso, e muy bueno


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fascas de buen contenente, que asmo por la grand fermosura que veye en el que aquel era el que auia de seer rey; e demando alli a Dios si vnçiarie e consagrarie a aquel Heliab que veye tan grande e tan fermoso mançebo tanto que se marauillaua del, e le judgaua por derechero para e inperio; e que le dixo asi nuestro Sennor: «Samuel, los omnes non veen lo que Dios entiende. E tu catas a la fermosura del mançebo e aluedrias le por ende para rey; mas Yo non cato la fermosura del cuerpo nin la fago alteza real, mas escojo e resçibo la virtud del coraçon que es sin dubda. Ca deuen los omnes saber que aquel es fermoso acabada mientre el que resplandeçe con estas quatro virtudes: piedat, justiçia, fortaleza, e sobre todo obedençia. E demas si todas aquellas cosas de que la fermosura del alma se faze fuere conplido, es mucho mejor.»

E Samuel, pues que ovo de nuestro Sennor esta respuesta, dixo a Ysay que non era aquel el su fiio que Dios querie para rey. E llamo estonçes Aminadab, el su segundo fiio, e aduxolo ante Samuel. E Samuel, quando lo vio, dixole: «Nin este non es avn el tu fiio que Dios escogio.» E despues aduxole otro que dezien Sama; e dixole Samuel por el aquello mismo que por los otros dos.

[XC.] De commo presento Ysay sus fiios a Samuel, e fue Dauid escogido para rey de Yrrael.

Ysay tomo esa ora siete fiios que auia, segunt dize Geronimo en la Briuia, e aduxolos todos e parolos ante Samuel. E cuenta aqui Josefo los seys dellos por sus nonbres desta guisa: al primero Heliab, el segundo Aminadab, el terçero Sama, el quarto [Natha]nalac, el quinto Rochel, el sesto Asan. E del seteno destos fiios de Ysay que non cuenta Josefo nin le pone aqui; e lo cuenta Geronimo en la Briuia, mas [nol non]bra nin a el nin a todos los otros siete. E departe ende maestre Pedro e dize que ovo nonbre Natan e que fue fiio de Samaa, fiio de Ysay; e quel porfijara Ysay e con[to] lo por su fiio con los otros seys suyos; e que por eso dize Geronimo en la Briuia que tomara Ysay sus fiios que auie que se fazien siete, pero con aquel nieto que porfijara, e que los paro ante Samuel.

E dizen adelante Geronimo en la Briuia, e Josefo, e maestre Pedro, e los otros sabios que desta estoria fablaron, que Samuel pues que los touo todos siete ante si, que los vio non menos fermosos que al primero. E fizo Samuel su oraçion e demando a nuestro Sennor que qual dellos querie para rey. E respondiole Dios que ninguno de aquellos. E diz la Briuia e los otros sabios que desto fablan que dixo asi Samuel estonçes a Ysay: «Sinon son conplidos aqui los tus fiios.»

E respondio Ysay: «Otro he avn, mas es pequenno e anda en el monte con las ouejas. E este las apaçe e me las guarda.» E dixo estonçes Samuel a Ysay: «Enbia por el e adudmelo aqui, ca sepas que non nos asentaremos a comer ante que el aqui non venga.» E era Dauid mançebillo ninno, e bien colorado, e fermoso de vista e de faz, asi commo dize Geronimo en la Briuia, e el menor fiio que Ysay auia. E segunt cuenta Josefo, fablo aquella ora Samuel con nuestro Sennor, pues que vio a Dauid, e demandole que mandaua fazer. E respondiole estonçes nuestro Sennor e dixo: «Este es el que yo escogi entre los fiios de Ysay para reynar sobre el mio pueblo de Yrrael.»

E desi mando a Samuel que todos los que en el sacrifiçio ouiesen a comer que se asentasen a ello. E asentose el e fizo al ninno Dauit asentar se so el pero a la su mesa, que mas non por la onrra de aquello que sabie que auie a seer rey; e a su padre Ysay que se asentase con los otros sus fiios a otra mesa a su parte. E asi estouieron asentados aquel dia a comer.

E desque ouieron comido el sacrifiçio, dixo nuestro Sennor por Dauit a Samuel profeta, asi commo cuenta Geronimo en


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la Briuia: «Leuantate, e vntalo e consagralo, ca ese es.» E leuantose aquella ora Samuel, e torno el cuerno del olio que oystes que le mandara Dios adozir, e lo tenie guisado para ello, e vnçiolo en medio de sus hermanos. E endereçose estonçes el espiritu del Sennor escuentra Dauit, asi commo cuenta Geronimo, de aquel dia adelante en quanto Dauid biuio despues.

E cuenta Josefo que dixo estonçes Samuel a Dauid commo le auie Dios escogido entre todos los linages de Yrrael para reynar sobre todos. E amonesto lo alli que fuese derechero en estas cosas sobre todas las otras: lo vno, que fuese derechero en todos los pleytos del pueblo, e en sus fechos, e en sus cosas; [lo al], que fuese obediente a los mandados de Dios; e que si asy fuese e se mantouiese, que le durarie el reyno mucho tienpo, e que serie la su casa de grand fama, e que el destruyrie los filisteos, e que vençerie a todas las gentes con quien se tomase, e que heredarie por alli grand [gl]oria, e que tal la aurie el e que tal la dexaria a los suyos que vernien en pos el.

E Samuel. pues que ovo amonestado a Dauid e ensennado desta guisa, dize Geronimo en la Briuia que se fue para Ramata, su villa e su morada, e que se partio aquella ora de Saul el espiritu del Sennor. E dize aqui Geronimo que desanparo la diuinidat a Saul e que paso a Dauid; e Dauid, que viniendo el Espiritu Santo sobrel, que començo a profetar.

[XCI.] De la melezina contra la enfermedat del rey Saul.

Cuenta la Briuia que maltraxo de alli adelante espiritu malo del Sennor a Saul. E vieronlo sus siruientes e dixeronle asi: «¡Euas que el mal espiritu de Dios te maltrae!» E dize Josefo que tomaron estonçes adesora a Saul vnas pasiones e demonios que le trayen a vnas angosturas e afogamientos que le querian matar. E eran tales estos afogamientos que los fisicos non podien fallar y ninguna melezina contra ellos.

E cuenta sobresto Geronimo en la Briuia, e desi Josefo e maestre Pedro, que dixeron a Saul aquellos sus siruientes «Sennor, manda que busquemos alguno que tanga bien viuela, o çitola, o salterio, o farpa, o algunt estrumento que suene dulçe e bien; e que aquel que bien lo supiere fazer que este aqui todavia ante ty; e quando te estas angosturas tomaren, que tanga el su estrumento. E con el sabor que aueras pasar te a la ocasion e el trabajo, que lo non sintiras tanto.» E el rey non se les quiso encobrir del mal que auia. E touolo por bien e mando que le buscasen luego tal omne que cantase bien e tanxiese con su mano el estrumento por que se le fiziese mas liuiana e mas ligera de sofrir la enfermedat quando le viniese, e que gelo aduxesen.

E cuenta maestre Pedro en este lugar que dizen los fisicos que el armonia que es dulçe son, e que a natura de fazer al alegre mas alegre e al triste de parar le mas triste. E dize otrosi maestre Pedro que los matematicos muestran que muchos demonios son que non pueden sofrir el armonia, e avn que tiempos ay que ningunos de los malos espiritus que la non pueden sofrir, e mas que fuyen antella.

E dize Geronimo en la Briuia que vno de aquellos siruientes que alli estauan que dixo al rey: «Sennor, yo vy en la çibdat de Betelen en casa de Ysay vn su fiio de ese Ysay que canta muy bien, e tanne la farpa, e el salterio otrosi, e çitola, e vyuela, e avn todo otro estrumento muy bien. E es avn mançebillo de edat, mas muy valiente a manos e de su cuerpo, e varon batallador, e muy entendido, e muy aperçebido, e bien razonado en sus palauras, e varon fermoso; e es Dios con el.» E Saul, quando esto dixeron e oyo tantos bienes del, enbio sus mandaderos a Ysay por Dauid con su carta en que le dixo estas palauras pocas: «Ysay, enbiame tu


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fiio Dauid que es en los estremos con los ganados.»

E Ysay, quando este mandado ovo e esta carta oyo, marauillose que podrie seer aquello por que el rey querie a aquel su fiio. Pero dize Josefo que le enbio dezir en aquella su carta el rey Saul commo le dixeran algunos de sus priuados que era Dauid mançebillo, e fermoso, e valiente, e entendido; e que non le descubrio y otra razon por que enbiase por el, synon que le querie veer por las bondades que le dezien que auia en el e que tal moço commo aquel para rey era, e para en su camara, e seruir antel.

E Ysay, asmando de rey e de sennor natural lo mejor todavia en esto e en toda otra cosa, tomo vn asno lleno de panes, e vna galleta de vino, e vn cabrito de cabras; e enbiolo con Dauit, su fiio, a Saul, que mas non por estas dos razones: la vna, por auer le mas pagado el e su fiio; lo al, por mostrar le omillamiento, e onrra, e obedeçimiento commo a su rey. E fue Dauit con sus presentes al rey Saul. E asi commo llego, diz que se paro antel; e Saul, quando lo vio, que touo que verdat le dixera su priuado, e que se pago de Dauid, e que le plogo con la su venida, e que se gozo con el e quiso lo bien.

E finco Dauid con Saul. E quando le tomaua el espiritu malo, e aquel mal e aquellas angosturas, tannie Dauit su farpa antel e cantaua. E yua por ende muy mejor a Saul en su dolençia e al apretamiento en que estaua, e sentielo muy menos. E dizen Geronimo e Josefo que tanto se pago Saul de Dauid que touo que era derechero de todo bien. E maguer que dizen agora en el nuestro tienpo algunos -que non entienden nin saben tanto de los poderes nin de las noblezas de los reyes e de los otros prinçipes, que pueden fazer caualleros, mas que ninguno non puede fazer escudero- dizen Geronimo en la Briuia e Josefo en el sesto libro de su estoria que fizo alli el rey Saul su escudero a Dauid, e que le dio muchos donadios, e que le onrro a muchas guisas; e que le enbio de cabo a su padre Ysay a dezirle que Dauid, su fijo, que atal fincaua para seruir antel, ca se pagaua del, e de su seruiçio, e de su apostura, e de sus costunbres.

E dize Josefo que Ysay que lo touo por bien e por merçed de Dios e del rey, e que non contradixo al rey Saul lo que enbio dezir, mas que lo otorgo. E dizen otrosi Geronimo e los otros santos padres esponedores desta guisa; que finco Dauid con el rey Saul, e cada que el mal espiritu conprendie a Saul que tomaua luego Dauid su farpa e tanniela. E esforçaua a Saul e yuale mejor por ello, ca se partie del el mal espiritu a las vezes. E quando terminaua Saul e estaua asi que non venie a el aquel espiritu malo, que enbiaua a Dauid a casa de su padre Y say a ver a el e a sus hermanos e a sus conpannas, e que folgase alla fasta que fuese menester otra vez.

[XCII.]De commo sacaron su hueste los filisteos contra los judios.

En todo esto, asi commo cuenta Geronimo en la Briuia en el diez e siete capitulo del Primero Libro de los Reyes e Josefo en el su sesto libro que fizo de la estoria de la Antiguedat de los Judios, los filisteos non a luengo tienpo en pos esto sacaron su hueste e llegaron grandes conpannas para yr a lidiar con los ebreos. E ayuntaronse en Socot, que era estonçes vn castillo en la suerte del linage de Judas, e ayuntose su hueste entre aquel castillo de Socot e Azecha, que era otrosi vna çibdat de los cananeos, asi commo dize Gregorio en la glosa. E caye otrosi en la suerte de los del linage de Judas, mas non la auien avn conquista. E era aquel lugar en el cabo de los terminos de la tierra que les prometiera el Sennor.

E Saul e los varones de Yrrael ayuntaronse e vinieron a vn lugar a que llamauan el Val del Arbol Terebinto. E sobre la razon deste arbol terebinto dize maestre Pedro que aquel arbol de aquel valle fue so el que Jacob ascondio los ydolos. E asi commo cuenta Geronimo en la Briuia, en-


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dereçaron los ebreos alli su az contra los de Filistin. E los filisteos estauan sobre vn monte de la vna parte e los ebreos seyen sobre otro monte de la otra parte del valle que era entrellos.

E en este lugar dize Josefo que vinieran alli los filisteos primero que los ebreos, e que primero se asentaron en aquel monte. Mas diz que desque llego Saul -que era cauallero bueno en armas e rey aventurado- a aquel monte, que se asento en el en tal lugar que fizo a los filisteos leuantar se dende donde estauan e pasar a la otra parte del val a otro monte que estaua otrosi de aquesa parte. E avn mas dize que el monte vno era, mas aquexo Saul a los filisteos de guisa que los leuanto de alli do posaran de luego que llegaran, e amidos los fizo pasar a la otra parte del monte. E partieron desta manera amas las huestes aquel monte entrellos.

E aqui dize maestre Godofre, en la onzena parte del libro Panteon que fizo de la estoria del buen enperador Don Fredrico el primero, que ovo alli en la hueste de aquellos filisteos gentiles caualleros de carros treynta mill, e de otros caualleros a cauallo seys mill, e que la otra conpanna dellos que alli salio que eran muchos sin cuenta asi commo el arena de la mar.

[XCIII.] De commo salio Golias el filisteo a demandar a la hueste de los judios batalla vno por otro.

Estando las azes de los de Yrrael de la vna parte del monte e las de los filisteos de la otra, commo es contado, apartose vn filisteo de las azes de los de Filistin. E cuenta del Geronimo en la Briuia que era omne de grand cuerpo, tanto que diz que auie de alto seys cobdos e vn palmo.

E llamanle Geronimo, e maestre Pedro, e maestre Godofre, e avn la Briuia, en el latin spurio. E departe Agostin en la glosa sobre este lugar que spurio tanto quiere dezir en el lenguage de Castilla commo omne fiio de vil padre e de madre fiia dalgo. E sobresto dize otrosi Vguiçio que el omne spurio non es fecho de lindo casamiento e es aquel a quien en los denuestos llaman fornezino.

E dize Josefo que era natural de la çibdat de Gec. E departen avn sobrello maestre Pedro en su estoria e Agostin en la glosa que el padre del fuera gigante e la madre natural de aquella çibdat de Gec, e que era omne valiente, e de vna fechura espantosa, e negro. E avn dize maestre Pedro que su madre que judia fuera, e que atal omne fiio de padre gentil e de madre judia que estos tales asi fechos que sieruos eran de los filisteos. E llamanle todas las estorias Golias por nonbre.

E de las armas deste Golias fablan otrosi todos e dizen que el yelmo era grande, como convenie a la su cabeça, e fecho de aranbre; e la su loriga presa toda, e encadenadas en vno las mallas con fierros fechos commo anzuelos. E cuenta Geronimo que pesaua çinco mill siclos, e maestre Godofre diz que seys mill; e era otrosi de aranbre, e las brasoneras e el escudo que era de aranbre. E dizen que el escudo que era tan alto que le cubrie de los pies fasta ensomo de la ceruiz; e avn mas el asta de la su lança cuentan que era tan gorda commo vna viga; e la cuchilla del fierro della que era tan grande que pesaua seysçientos siclos.

E este Golias, saliendo de su hueste armado desta guisa, leuaua delante de si su escudo. E vino a medio de las huestes, e parose, e començo a llamar contra las conpannas de Yrrael. E dixoles. «¿Por que venistes aqui asi guisados para lidiar? E ¿commo, non so yo el filisteo e vos sieruos de Saul? Non fagades asi, mas escoget vno de uos, e deçenda e lidie comigo. E si comigo pudiere lidiar e me derribare e me vençiere, seremos nos vuestros sieruos; e sy por ventura yo pudiere mas e vençiere al vuestro, que vos que seades nuestros sieruos e nos siruades.»

E dezieles mas, segunt cuenta Josefo


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en esta glosa: «¿Que menester es o que pro tiene en perder se aqui oy asi vuestras huestes? E ¿non sera muy mejor que lidiemos sendos de cada vna de las huestes que matarnos asi todos? E demando vos a todas las conpannas de Yrrael, e afruentovos dello, que me dedes oy de uos vn varon que lidie comigo vno por otro, e se departa por aqui esta contienda, e que se destage el danno que por y puede venir en todos. E asi vos acometo de batalla de vno por otro e vos porfaço dello.»

E desta guisa e con tal afruenta de batalla los cometio Golias quarenta dias, vnos en pos otros cada dia, asi commo cuentan Josefo e maestre Pedro. Mas Saul e todos los otros de la hueste de Yrrael tan grande auien el miedo de Golias que non respondien ninguna cosa e fincauan todos espantados de mala guisa ante las palauras del, e la estranneza de la su grandez e de la su vista. Pero, asi commo cuenta Josefo, guisauanse toda via Saul e los suyos e tenien sus azes paradas commo para batalla, mas non que se atreuiesen a salir a ella.

[XCIV.] De commo enbio Ysay a Dauid, su fiio, a la hueste a veer a sus hermanos.

En todo esto, asi commo cuenta la Briuia, Dauid -aquel mançebillo de quien auemos dicho fiio de Ysay de Betelen, la de Juda- era en casa de su padre. E aquel Ysay, su padre, era ya viejo e vno de los de la mayor hedat que en toda su generaçion eran. E de los siete fiios, que vos auemos departido que auia este Ysay, los tres mayores eran alli con Saul en la hueste. E destos era el primero Heliab, el segundo Aminadab, el terçero Samaa, ca a Dauid -por que era avn moço- auiele enbiado el rey Saul a casa de su padre e que fincase y fasta su venida de su hueste; e que mientra aquellos hermanos de Dauid eran en la hueste con Saul, que Dauid que guardase e apaçiese la grey de su padre en Betelen. E asi lo fazie Dauid que mientra los otros eran en la hueste, el andaua guardando los ganados de su padre.

E el filisteo Golias salie, commo solie cada mannana e cada noche, a aquel lugar a demandar batalla de vno por otro. Mas tan grande era el miedo que los ebreos auien de aquel filisteo que non auie en todos ellos vno nin mas que se treuiese contra el nin osase dezir que el lidiarie con el, nin avn por la ley de Dios por quien se deuien trabajar cada vno de los ebreos.

E en todo esto Ysay auia grand sabor de saber commo les yua en la hueste e que era de sus fiios. E dixo a Dauid, su fiio: «Tus hermanos son en la hueste, commo tu sabes, e non sabemos commo les va. E querria que los fueses veer, e leuar les lo que an menester, e saber que fazen.» E diole estonçes Ysay a Dauid, su fiio, tres moyos de farina. E por esta medida tres moyos, asi commo departen los esponedores, dize Geronimo en la Briuia efipolenta.

E diole sobresto diez panes cochos que les leuase otrosi, e diole diez quesos pequennos rezientes. E estos diez quesos le mando dar apartada mientre en presente a aquel cabdillo con quien fallase a sus hermanos, e que viese a sus hermanos de guisa que supiese bien si andauan y por buenos e si fazien bien sus faziendas, e aprendiese con quales conpannas eran ordenados en la hueste.

E mientra Ysay ordenaua commo fuese Dauid a la hueste, Saul e los suyos esforçauanse quanto podian contra el filisteo, pero non para lidiar con el mas para mostrar esfuerço e fazer y la mejor muestra e pasada que pudiesen fasta que Dios ouiese merçed dellos e les enbiase algunt conorte de commo fiziesen.

E en todo esto estauan todos en el Val de Terebinto, asi commo cuenta Geronimo, e alli lidiauan contra los filisteos. E sobre la razon deste terebinto dizen los esponedores desta estoria que terebinto es vn


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arbol de que mana resina muy prestadiza. E este era el arbol so que ascondio Jacob los ydolos quando venie de Mesopotamia con su muger, e sus fiios, e sus ganados. E yazie aquel lugar contra la çibdat de Nabo.

E agora contar vos hemos de commo fizo Dauid.

[XCV.] De commo vio Dauid a sus hermanos e dixo que lidiarie con Golias.

Leuantose Dauid de buena mannana commo le mandara su padre, asi commo cuenta Geronimo en el diez e ocho capitulo del Primero Libro de los Reyes. E encomendo su ganado a quien gelo guardase, e cargose bien de las cosas que le mandara el padre, e fuese para la hueste a sus hermanos. E vino a vn lugar que llamauan Malaga do yazie la hueste. E los de Yrrael salieran ese dia a la batalla; e fazien grand roydo amas las partes alli do estauan para lidiar, ca tan bien los filisteos commo los ebreos tenien sus azes paradas que non estauan ya en al synon en ferir se.

E en todo esto, oyendo el grand clamor e los alaridos de la hueste, encomendo a los que venien con el todo lo que traye e castigo commo gelo guardasen bien. E desanparolo todo desta guisa e corrio al lugar de la batalla do fazien el mayor ruydo. E en llegando demando luego por sus hermanos e por la fazienda de la hueste, e si era bien de todos o commo les yua. E estando el avn en esta pregunta razonandose, paresçio aquel filisteo Golias e demando batalla vno por otro, diziendo sus palauras grandes e denostando a los judios commo solie.

E oyo Dauid aquellas soberuias; mas de los otros de Yrrael ninguno non tornaua y cabeça para recodir le. E quando vieron a Golias, començaron todos a foyr, ca le auien grand miedo ademas, asi commo cuentan todas las estorias. E dixo cada vno desos de Yrrael escuentra Dauid commo le veyen de nueuo alli: «E ¿non viste tu avn aquel varon que se paro agora alli con tamanna soberuia para prouar e denostar a Yrrael e a Dios? E lo faze asy cada dia; mas a qual quier de toda nuestra hueste que se treuiese a lidiar con el e le firiese de rezio e lo vençiese, enrriqueçer le ye el nuestro rey de grandes riquezas e franquear le ye la casa de su padre que nunca pechase en Yrrael. E avn mas le faria el rey que le dara su fiia por muger, ca asi lo ha el dicho por la hueste e dado por firme.»

E Dauid, veyendo la soberuia del filisteo e commo estaua denostando a los de Yrrael asi commo sinon ouiese entrellos ninguno que con el osase lidiar, dixo a aquellos suyos de Yrrael que estauan alli con el e con quien el fablaua: «¿A mi que me darien si yo este filisteo matase e tolliese este denuesto de Yrrael? Ca ¿qual es aquel filisteo descreydo que denuesta las azes del Dios biuo?» E el pueblo que estaua aderredor de Dauid respusole aquellas mismas palauras, e nonbraronle aquellos mismos dones que auedes oydo que dixeron que darie el rey a quien quier que lo fiziese e de Golias los vengase.

E Dauid, asi commo cuenta Josefo, asannandose por las blasfemias e denuestos que el filisteo estaua diziendo contra la su hueste, e por el apretamiento e la pena en que traye a los ebreos, fablo con sus hermanos lo que le mandara su padre. E en cabo dixoles: «Guisado esto yo para lidiar solo con aquel filisteo, nuestro enemigo, que nos asi afruenta e maltrae.»

E quando esas palauras le oyo Heliab, su hermano, pesole dellas temiendo, asi commo cuentan maestre Pedro e Josefo, que de commo era avn mançebillo e non auie la fuerça conplida nin era tan sabidor de armas, que cometerie la lid e que saldria ende vençido o por ocasion que lo matarie aquella bestia fiera mala. E cuenta la Briuia que le dixo asi sennalada mente: «¿Por que veniste aca o por que


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dexaste en el desierto desanparadas aquellas ouejas poquillas? Mas yo se bien la tu soberuia e la maldat del tu coraçon, que non veniste aca por otra mandaderia tanto commo por veer la lid commo moço garrido e trauieso.»

E respuso le Dauid e dixo: «¿Que fize yo? E esto que digo yo ¿es avn al sinon palaura? E por mi palaura sola non deuia yo asi ser maltraydo, non la diziendo tanto con cobdiçia que yo auia de lidiar commo por grand sabor que auia de vedar a aquel non çircunçidado la soberuia e los denuestos que esta diziendo al pueblo de nuestro Dios.»

E este hermano de Dauid que cuenta la Briuia que fue Heliab, pero dize Josefo que Aminadab era; mas tenemos nos que amos hermanos fueron; Heliab e Aminadab. E castigaronle que se alçase de aquellas palauras dezir, ca non auie avn edat para ello nin la sabiduria; e mandaronle que se tornase para su padre e se fuese a guardar su ganado.

E cuenta Josefo que ovo Dauid verguença a sus hermanos, e que se partio dellos e los dexo alli, e fuese a otra parte de la hueste e fablo con vnos de los caualleros. E dize Josefo que les dixo sobre el fecho desta lid la razon misma que dixera ante sus hermanos, e que el pueblo que le respondiera de parte del rey aquello mismo que auedes oydo que le dixeran antes. E aquellos que le esto oyeron a Dauid, commo dezie que lidiarie sennero con aquel filisteo, mostraronlo al rey.

E el rey, pues que oyo la voluntad del mançebo, mandolo llamar, e aduxeron gelo luego delante. E conoçiolo el rey; e dixo luego Dauid al rey: «Rey, non se abaxe tu coraçon nin desmayes, ca yo tu vasallo so e tu siruiente e tu sieruo; mas lidiare con este filisteo e con el ayuda de Dios quebrantare la soberuia deste enemigo. E maguer que el tan luengo pareçe, yo lo metere deyuso de nos. E desta guisa fincara escarnido el nuestro enemigo e la tu hueste yra gloriosa e ensalçada con buen prez e buen fecho, demas yendo el filisteo vençido de varon que non es batallador nin sabio de batalla. Mas morra el a las mis manos, que so avn moço de hedat, e sonara que vn tu moço mato a Golias el gigante e quebranto a los filisteos. E coraçon de ninguno de todos los nuestros non desmaye ninguno por ello nin se espante por la su grandez, ca esto yo lo librare con Dios.»

E dixo estonçes Saul a Dauid, segunt cuenta la Briuia: «Tu non eres ygual deste filisteo para lidiar con el de guisa que sufras la su valentia, ca eres ninno; e este es ya omne fecho, e grande, e guerrero, e lidiador del comienço de su mançebia aca.» Pero asi commo departe Josefo, marauillauase mucho Saul del atreuimiento e del grand coraçon de Dauid; mas por todo esto non auie fiuza en el por que era avn de poca edad e flaco para con tan fuerte cauallero commo el otro.

E dixo estonçes a Saul Dauid e contole vnos enxenplos de cosas que le acaesçieron en los montes, commo oyredes, curiando el sus ganados. E dixole asi: «Rey e sennor, yo tu sieruo apaçia la grey de mio padre en la montanna. E venie a las vezes leon, a las vezes oso, a las vezes lobo; e tomauame el carnero de en medio de la grey. E yo salia a ellos, e segudaualos, e alcançaualos, e tolliales el carnero de la boca. E ellos leuantauanse contra mi; e yo prendialos por las baruillas e por las colas apretandoles las gargantas, e afogaualos e mataualos desta guisa firiendo con ellos en tierra. E esto fize yo al leon e al oso, que so el tu sieruo. Onde este filisteo descreydo e non çircunçidado sera agora commo vna destas bestias a quien yo mate; e asi le fare commo fize a ellas. E agora yre e tollere este denuesto de nuestro pueblo, ca este filisteo non çircunçidado que oso dezir mentiras e maldezir a la hueste del Dios biuo ¿quien es?» E sobresto dixo Dauid: «Este esfuerço de aquel Sennor que libro a mi del poder del leon e del poder del oso, ese me librara de la mano e del poder deste filisteo.»

E dixo estonçes Saul a Dauid: «Pues,


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ve e Dios sea contigo, que te ayude contra nuestro enemigo e te lo de quebrantado e vençido.» E dixo estonçes Dauid a Saul: «Sennor, si me Dios ayuda que yo quebrante al filisteo de guisa que cunpla a ty e a nuestra hueste,¿dar me as los dones que prometies a quien con el lidiase e lo vençiese?» E respusole el rey: «Dare e non dubdes y; e esfuerçate a acabar este fecho.»

E partio estonçes Dauid las cosas con que lo enbiara su padre a la hueste, asy commo cuenta maestre Godofre. E dio a sus hermanos lo suyo, e al su sennor diole los diez quesos que le enbiara Ysay. E desque fue desenbargado de las cosas de su mandaderia, vestiolo Saul de sus vestidos, e puso le vn yelmo de aranbre en la cabeça, e vistiole otrosi vna loriga. E çinxose Dauid la espada del sobre su vestido, e començose a ensayar sy podria yr desenbargada mientre armado contra el filisteo. Mas non auia Dauid en costunbre de salir a ninguna contienda con tales armas, e non se afazie a ellas, e teniese por enbargado con ellas.

E dixo a Saul, segunt cuenta Josefo: «Sennor rey, afeytamientos de armas tuyos son que eres valiente e as fuerça de traer estas cosas mayorales, ca non puedo asi andar por que non he vso de traer tales armas. Mas a mi, tu siervo, mandame tomar aquel guisamiento con que yo querre lidiar.» E dexolas alli luego antel.

[XCVI.] De commo mato Dauid a Golias.

Dauid, pues que dexo las armas del rey Saul, armose el de la guisa que oyredes, asy commo cuenta la Briuia e los otros escritos que desta estoria fablan. E tomo luego su cayado, que traya sienpre en su mano commo pastor andando con su ganado, e escogio çinco piedras leznes e muy linpias -e estas eran guijas redondas-, e metiolas en el çurron que traye como pastor. E dize la Briuia e las otras estorias que leuaua vna fonda en la mano diestra.

E Dauid, armado desta guisa, salio al filisteo al canpo. E fizo aquella ora el rey Saul su oraçion a Dios que guiase a Dauid e lo ayudase a uençer a aquel enemigo de Yrrael. E salio aquella ora el filisteo al canpo, e fue veniendo su paso e llegandose contra Dauid e su escudero con sus armas antel. E quando vio el filisteo a Dauid, catolo todo e desdennolo commo quien lo non preçiaua nada.

E dixo el filisteo: «¿Commo, sinon so yo can, que con cayado vienes tu a mi?» E maldixole estonçes el filisteo a Dauid con los sus dioses, e cofondiole con ellos sy en ellos algunt poder ouiese. E desi dixole asi : «Pues que tu asi sales e con tal escarnio vienes a mi, ven, ca yo dare agora las tus carnes a las aues del çielo e a las bestias de la tierra.» E respondio estonçes Dauid e dixo al filisteo que le tenie non por can tan sola mente mas avn por cosa peor que can.

E dixole: «Tu vienes a mi con espada, e con lança, e con escudo; mas yo vengo a ty en el nonbre del Sennor de las huestes, Dios de los de Yrrael, a los que tu maltroxiste e denosteste oy. E meter te a aquel Sennor en la mi mano, e ferir te he yo, e leuare de ti la cabeça, e dare yo oy los carcados de los de la hueste de los filisteos a las aves del çielo e a las bestias de la tierra, por que sepa toda la tierra que es el Sennor Dios en Yrrael.

»E conosçeran todos los fieles de Dios que el Sennor non salua con espada nin con lança, ca dEl es la batalla. E metera oy a vos en las nuestras manos, e dare yo oy el tu cuerpo a los canes a quien tu semejas. E sabran todos que Dios es el adelantado e el cabdillo de los ebreos, e que las nuestras armas El es sienpre e la nuestra fortaleza; ca tu e los tuyos, commo non sabedes que es Dios nin soys suyos, non fiades en al sy non en armas e en vos. E commo quier que tu seas grande e valiente a manos, e eres ya valiente de lengua e dezir denuestos e maltraemientos


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al pueblo del Sennor, mas tu veras oy lo que nuestro Sennor Dios fara en ty e en la tu hueste. E ninguna muchedunbre de gentes nin grandes guisamientos de armas non valen nada e sin pro son si Dios non es y.»

E asannose Golias mucho a estas razones que dezie Dauid e llegose para ferir le. Mas Dauid, con quien era el espiritu e la virtud del verdadero Dios, quando aquello vio, apresurose mas e vino contra el filisteo. E departe Josefo en este lugar que el filisteo con el peso de las armas que traye que non podie correr apriesa e que venie su paso a Dauid.

E dize Geronimo que Dauid, commo andaua escueto de pesadunbre de armas, que corrie libre mientre a toda parte commo querie. E en yendo contra el filisteo metio mano a su çurron e saco vna de aquellas çinco piedras que oystes que metiera y. E metiola en su honda e troxo la honda aderredor con ella. E commo lo auia vsado e era ende maestro, tiro e dio a Golias con ella en la fruente, e metiogela por los tiestos adentro fasta que paso a los meollos.

E en este lugar dizen Geronimo, e Josefo, e maestre Godofre que desta pedrada fue derribado Golias en tierra e cayo sobre su faz. E maestre Pedro departe en su estoria que firio Dauid a Golias de tres piedras que echo vna en pos otra con su honda; e que la segunda firio en la primera e metiola adentro; e la terçera dio otrosi en la segunda e leuo las otras adentro, e entro ella de guisa que le quebranto los tiestos e los meollos; e que de la terçera piedra ovo ya a caer. E desta guisa pudo mas Dauid que el filisteo, e vençiolo, e matolo desta guisa. E por que non tenie Dauid a mano espada nin cuchillo, cato al filisteo do yazie e viole la espada. E corrio e parose sobrel, e tomole la espada, e cortole la cabeça, e leuosela.

E aqui departe maestre Pedro que dizen algunos de los judios sobresta razon que el fierro del yelmo e de la loriga que obedeçieron al Sennor Dios en que dieron lugar a la piedra por do entrase a matar al enemigo de Dios, e que fasta el tienpo que esto conteçio los ebreos sienpre se çircunçidaron con cuchillo de piedra, e por razon desta virtud que estonçes se fiziera alli en el fierro que se çircunçidaran de alli adelante con cuchillo de fierro. E de la cabeça de Golias e de su espada departe maestre Pedro que lo leuo Dauid e que lo puso en su tienda; e despues a luengo tienpo que lo leuo a Gerusalen e que lo puso en la tienda del Sennor en remenbrança e en onrra de la vitoria que le diera Dios alli a ganar. E de alli dize maestre Pedro que tomo despues Abimelec la espada.

E los filisteos, quando vieron que muerto era el mas fuerte dellos, tomoles grand miedo, e desanpararon luego la hueste e fuxeron, que conorte nin acuerdo ninguno non ovo en ellos para al fazer. E dize la Briuia e las otras estorias que se leuantaron otrosi luego los de Yrrael e de Juda, e faziendo grandes alaridos fueron tras los filisteos firiendo en ellos, e matando, e prendiendo fasta el valle e a los puertos de Acaron; pero cuenta Josefo que fasta los terminos de la çibdat de Get e fasta las puertas de Ascalon. E asi commo dize Geronimo, fue fecha grand mortandat en los filisteos en la carrera de Sarim, e fasta Get e fasta Acaron, asi que razona Josefo que murieron y treynta mill dellos e que fueron llagados e mal feridos sesenta mill.

E los fiios de Yrrael, pues que se tornaron de segudar a los filisteos, vinieron a la hueste, e cogieron el canpo, e tomaron quanto y fallaron de los filisteos. E aqui cuenta Geronimo en la Briuia que tomo Dauid la cabeça del filisteo e que la leuo a Gerusalen. E dize aqui Gregorio en la glosa que lo fizo por ensennar al pueblo que asi commo vençieran, que asi podrien ser vençidos, e que non fiasen en fortaleza de muros nin en alteza sinon en Dios solo; mas las armas -que eran la loriga, e el yelmo, e la espada, e la lança, e el escudo- que lo condeso Dauid en su tien-


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da. E de alli lo tomo despues el obispo Abimelec.

E en este lugar cuenta la Briuia que en el tienpo en que Saul vio a Dauid salir contra el filisteo que pregunto a Abner, que era prinçipe de la su caualleria de Saul, e dixole por Dauid: «¿De qual linage deçende este mançebillo?» E respondiole Abner jurandole desta guisa: «Asi biua la tu alma, rey, commo yo non lo conosco.» E dixole estonçes el rey: «Pues, preguntalo tu e sabe cuyo fiio es este moço.» E quando se torno Dauid, pues que el filisteo fue muerto, tomolo Abner asi commo tenie la cabeça del filisteo en la mano e metiolo a Saul. E dixole Saul: «Moço, ¿de qual linage eres tu?» E respusole Dauid: «Sennor, fiio so yo del tu sieruo Ysay de la çibdad de Betelen.»

E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e contar vos hemos de las razones de los gentiles que fueron a aquella sazon.

[XCVII.] Del rey Melanpo e del rey Codro de Atenas.

Andados veynte e siete annos del reynado del rey Saul, murio Melanpo, rey de Atenas; e reyno en pos el Codro, su fiio, veynte e vn annos, e fue diez e siete rey de aquel reyno. E deste rey Codro cuenta la Estoria de Asiria que guiso por que matasen a el solo e non muriesen y sus gentes.

E la estoria por venir mejor al fecho de Codro comiença la su razon desta guisa. E diz que pues que Demofon -de quien auemos ya contado en esta estoria que fue fiio de Teseo e nieto de Egeo, reyes de Atenas, e reyno en pos ellos- que se leuanto contienda entre los griegos e los troyanos; e que tomo este Demofon de su reyno grandes gentes e muy bien guisadas e fue en ayuda de los griegos contra los troyanos.

E en este lugar dize aquella Estoria de las Bretannas que auie mal querençia entre los griegos de Atenas e los otros griegos a que dizen dores. E era con ellos vn prinçipe poderoso a que llamauan Taçio. E los dores atreuiense e queriense vengar de los de Atenas por batalla. E segunt fallamos por otras estorias, aquella contienda se leuanto entre estos pueblos sobre razon de vna prouinçia a que llamauan Salamina, que la razonauan cada vno dellos por suya. E asonaronse de amas partes para lidiar, ca los dores que se atreuien mas cuydauan vençer e non querien adobo nin otra pleytesia synon lidiar con los de Atenas.

E por saber del auenimiento de aquella batalla e el cabo della diz que fizieron sacrifiçios a sus ydolos e que les demandaron consejo sobrello. E la respuesta de los ydolos fue esta, segunt lo pone la estoria, e dize asy el latin. Superiores fore Dores ni regem Ateniensium occidissent. E quiere este latin dezir desta guisa en el lenguage de Castilla: que los dores serien sobre los de Atenas, e es esto que los vençerien synon muriese el rey de esos de Atenas.

E agora dezir vos hemos de commo cuenta la estoria que conteçio esto. E los de Atenas auien estonçes por rey a aquel Codro, fiio del rey Melanpo, de quien auemos dicho. E en viniendo a la batalla de la vna e de la otra parte, los caualleros de los dores venien muy sannudos contra los de Atenas. E asy commo llegaron, ante que al fiziesen, mataron luego a las guardas del rey Codro.

E este rey Codro demando otrosi consejo sobresta batalla a su ydolo. E la respuesta del ydolo e de sus adeuinanças fue tal que sy lidiase con los dores aquella vez, que serien maltrechos e muertos los mas de los suyos e el muerto y. E el rey Codro, pues que sopo el ardimente de sus enemigos e la buena andança que les estaua presta, e el su mal del e de los suyos, por bondad desi -synon que fue bondat sin buen entendimiento, ca mejor pleytesia pudiera aver- guiso commo matasen a el mismo por que non lidiasen alli los suyos nin se perdiesen y.


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E mudo estonçes el abito del vestido e vistiose vnos pannos viles a escuso, que lo non dixo a ninguno suyo nin ageno. E tomo vn faz de sarmientos a su cuello, e fue desta guisa a la hueste de sus enemigos, los dores. E alli en la priesa de los que le estoruauan de pasar e yr su carrera por esos reales de vna parte a otra firio por ventura a vn cauallero con vna foz que leuaua. E el cauallero, veyendolo commo lennadero e omne de poca fazienda, firiolo e matolo non sabiendo que el rey Codro era. E los griegos dores corrieron alli a la muerte del, commo suele conteçer do omne muere que corre la gente alla. E ovo y muchos que conoçieron el cuerpo del rey, ca le conosçieran de antes biuo e sabien la su fechura e sennales que auie en el, e dixeronles commo aquel era el rey Codro.

E los dores, pues que vieron muerto al rey Codro, partieronse las contiendas dellos e de los de Atenas; e fueronse los dores syn batalla. E fueron asi librados los de Atenas por la verdat de su cabdillo, que se ofreçio a muerte por librar a ellos della e por salud de la tierra. E fueronse desta guisa amas las huestes en paz e tornaronse para sus tierras, que se non fizieron otros males ningunos; ca eran fronteros e vezinos, e avn parientes e cunnados, muchos dellos e de vna creençia. E ouieron pazes.

E agora dezir vos hemos del estado de Atenas en que se paro e finco de alli adelante.

[XCVIII.] Del reynado de Atenas en que estado fue despues de la muerte del rey Codro.

Despues de la muerte del rey Codro non reyno rey ninguno en Atenas cuyo nonbre sea en memoria, segunt esta Estoria de Asiria cuenta. Pero fallamos por las estorias de Eusebio en el griego, e de Geronimo en el latin, e de otros que fablan de los reyes deste reyno, que reyes ouo y en pos esto; mas pero que lo eran los que ponien el comun de Atenas e sus pueblos, e con estos departimientos que non alçauan rey sinon omne viejo que se muriese ayna, e que de alli adelante non eredaron en Atenas los reyes por linage -e esto es el fiio en pos el padre- mas qual el comun de la gente lo ponien.

E esta Estoria de Asiria desta guisa acaba aqui el reyno de Atenas. Onde diz adelante que despues de la muerte de aquel rey Codro, que los de Atenas que ouieron su acuerdo, e en lugar de rey pusieron maestros annales que los mantouiesen; e cada anno tollien vnos e ponien otros de nueuo. E diz que estonçes non auien leyes ningunas en la çibdat de Atenas. E esto es que non vsauan dellas, ca el sabor e el deleyte que auien de las cosas e beuir cada vno en lo suyo era por rey entrellos.

E leemos de vn prinçipe, a que dezien Salon, que fue varon bueno e omne de justiçia e noble, asi commo cuenta esta Estoria de Asiria; e que tanto fue bueno e obro bien entre los pueblos del reyno de Atenas que fizo commo nueuo estableçimiento de leyes en la çibdat. E tanto atenpramiento busco e metio entre el pueblo e el senado que puso que sy alguno quisiese alguna cosa segunt vn ordenamiento e a otro non pluguiese con el, dio carrera por do viniese la desauenençia a avenençia e fuese egual graçia entrellos.

E entre muchas cosas que fallo este Salon en la çibdat de Atenas con que plogo mucho al pueblo, asaco esto que vos agora aqui contaremos. Entre los de Atenas e los megareses auien en vno grand contienda sobre la ysla de Salamina, queriendola cada vnos por suya propia. E non auiendo y quien lo departir, vino la contienda a armas. E lidiaron fasta que se fizo grand mortandat entrellos. E despues de muerte de muchos, acogiose la ysla de Salamina a los de Atenas a pleyto que sy alguno les demandase por ley que deurien ser suyos, que ellos que los ayudasen e los defendiesen dellos.


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[XCIX.] De commo los megareses non oluidaron la batalla de los de Atenas e se quisieran vengar.

En todo esto los megareses menbrauanse de la contienda que ouieran con los de Atenas e queriense vengar dellos sy pudiesen. E diz que auien en esa tierra en la çibdat de Eleusina vn tenplo de grand santidat, segunt sus gentiles, en que dauan sus clerigos grand perdon. E yuan alla cada anno todas las gentes de aquellas tierras, e mayor miente las buenas duennas e sobre todas las de Atenas. E quando sopieron los megareses que auie de ser aquella fiesta en que yuan las duennas de Atenas en romeria, metieronse en nauios para tener les el camino e matar las o al menos forçallas.

E sopo esto Pesistrato, que era estonçes cabdillo de los de Atenas. E tomo la mançebia de su tierra, e guisolos, e mandoles que se fuesen echar en la çelada alli por do auien a yr los megareses. E enbio dezir en su poridat Pesistrato a aquellas duennas que en sus sacrifiçios que sacrificarien que fiziesen grand ruydo commo de alegrias. E los otros echaronse en las çeladas commo Pesistrato les mando. E Pesistrato mismo se encubrio entre las duennas con otros de su conpanna que estauan bien armados.

E salieron de las naues los megareses; e non se guardando de tal fecho, salieron a las duennas por matar las o prender las. E Pesistrato firio en ellos e matolos todos. E tomo la su flota e metiose dentro en los nauios con las mugeres. E fizolas partir de guisa que semejasen catiuas e fuese con ellas para Megara.

E los de Megara, pues que conoçieron las naues e vieron la prea por que enbiaran, salieron a resçebir los fuera de la puerta de la çibdat, mas non armados nin guardandose de tal çelada. E descubriose Pesistrato con los suyos e mato alli los megareses, asi que en poco estido que non priso la çibdat. E vengaron desta guisa los de Atenas la muerte de su rey Codro.

E asi commo auemos dicho, en Atenas non ovieron rey commo antes de la muerte del rey Codro adelante. E fue esto por la vil muerte a que se este rey metio. E Pesistrato, asi commo si ouiese vençido para sy e non para pro nin para onrra del pueblo e de la tierra, començo a tomar crueleza de sennorio e vsar ende por enganno.

E asi commo llego de alla, entro en su palaçio e fizose de su grado açotar. E desque fue bien açotado, salio al pueblo, e mando ayuntar todas las conpannas de la villa, e fizo conçejo. E mostro al pueblo sus llagas e querelloseles de la crueleza de los prinçipes que le aquello fizieran. E sobre las bozes que daua en las querellas que fazie lloraua tanto que ouieron todos duelo del e de la su razon. E creyeronlo quantos y estauan.

E tomo estonçes a el grand amor del pueblo para aver los so sy, pues que los veye a todos doler se del e seer de la su parte. E enfinio estonçes con arteria que le queria mal el senado: e demando alli del pueblo ayuda para guarda de su cuerpo de monteros, e de peones, e de otros omnes. E dieron gelos luego el pueblo por que avie fecho por ellos tan bien contra los megareses. E con este poder e esta ayuda que le dieron subio el en el sennorio; e ganolo mas a fuerça que non de grado dellos. E ovo por esta arteria el reyno e touolo catorze annos.

E el veynte e ocho e el veynte e nueue annos del reynado del rey Saul e de Saul en los fechos destas razones pasaron que dichas son.

E agora dexamos aqui estas razones de los gentiles, e tornaremos a la estoria de la Briuia.

[C.] De la amistad que ovo Dauid con Jonatas e de la malquerencia que ovo el rey Saul contra el.

Pues que Dauid ovo dicho al rey Saul aquello que auemos dicho e vio ally Jonatas a Dauid, asi se pago del que lo amo commo a su alma. E despojose alli luego Jonatas los vestidos que vestie e


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diolos a Dauid, synon la espada e su çinta e vn arco que retouo para si.

E segunt cuenta Josefo, asi commo amo mucho Jonatas a Dauid, asi cogio el rey Saul mal querençia contra el. E asy commo dize la Briuia, enbiaualo Saul a todas aquellas cosas graues que acaesçien. E Dauid yua a ellas muy de grado, e aprouaua en ellas muy bien, e fazia commo sabidor e commo omne con quien era Dios e con quien tenie. E Saul, quando esto vio, dio a Dauid por adelantado de los omnes de las armas que auien a yr en las huestes e ser en las batallas. E eran muy pagados de Dauid todos los del pueblo, e sobre todos los seruientes de Saul.

E cuenta en este lugar la Briuia e las otras estorias la razon por que el rey Saul tomo mal querençia contra Dauid. E dizen que quando Dauid mato al filisteo e se tornaua de la muerte del e de los otros filisteos, que leuaua la cabeça de Golias en la mano a Gerusalen; e que salien las mugeres de cada çibdat e las virgines e yuan a resçebir a estos suyos de la hueste que venien bien andantes. E yuan ellas cantando a corros con atanbores, e panderos, e con muchos otros estrumentos de alegria.

E resçebian las mugeres e las virgines a su rey Saul diziendo el corro de las mugeres antel en sus cantares e en sus alegrias: «Bendito sea Dios e loado, ca firio Saul a mill.» E respondien las virgines diziendo: «E Dauid a diez mill.» E Saul despagose deste cantar e fue muy yrado. E dixo a Dauid: «Dan a ty diez mill e a mi mill, non mas. A esta guisa non le finca a Dauid mas sinon que aya el el reyno.» E esta fue la razon por que Saul cogio mal querençia contra Dauid; e de aquel dia adelante nunca Saul cato a Dauid a derechas.

E otro dia en pos esto auiendo Saul por sospechoso a Dauid, segunt cuenta Josefo, començolo a temer. E tolliole el ofiçio del adelantamiento de los omnes de las armas en que le pusiera, temiendo que auiendo el aquel ofiçio que aurie de estar cutiana mientre çerca del e que lo podria matar si quisiese. E diole por mar e por tierra para mill caualleros; e era esto mejoria de lo que antes tenie, segunt dize Josefo. E por este lugar deste poder cuydaua Saul ser mas sabidor por que con tantos caualleros le enbiaria a huestes e a batallas, e que ocasionarie alla en algunt lugar, e que morria alla; e librar se ye del desta guisa.

E cuenta la Briuia que otro dia en pos esto que tomo espiritu malo de Dios a Saul e profetaua en medio de su casa. E asi commo dize la glosa, dezie las cosas que auien de venir commo las dizen los demoniados. E Dauid cantaua e tannia la farpa, commo solie, cadal dia. E en todo esto tenie Saul vna lança en la mano; e en semejança de la locura en que estaua alançola contra Dauid cuydando ferir con ella e coser le con la pared çerca do estaua. Mas Dauid vio venir la lança, e tirose de alli, e fuese delante Saul.

E Saul temiose de Dauid por aquel fecho, por que era ya Sennor con el. E partiolo de si, pero de esta guisa que lo fizo cabdillo conplida mente de mill caualleros. E andaua Dauid antel pueblo e entraua por todos los lugares en el reyno por do era menester. E asi commo cuenta la Briuia, e Geronimo, e maestre Pedro. e las otras estorias que ende fablan, Dauid tenie sienpre a Dios en coraçon e andaua sabia mientre en todos sus fechos; e era Dios con el e lo guiaua.

E Saul, pues que vio a Dauid commo era sabidor en todos sus fechos, començose a guardar del e esquiuar le. Mas amauan a Dauid toda Yrrael e todos los de Juda, ca el los veye e los mantenie en todo lo mas faziendo sienpre muy derecha mientre sus fechos e toda via con piedat. E dixo en todo esto Saul a Dauid: «Euas mi fiia Merob, que es la mayor. Esta te dare por muger. E tu, cata commo seas varon rezio e esforçado, e que lidies por este pueblo de Dios e lo defiendas, e las tus batallas sean del Sennor. E esta es la cosa que yo de ty quiero sobre todo lo al.» E


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asi commo cuenta Geronimo, la fiia del rey Saul era tan pagada de Dauid que lo non podie encobrir, mas descubrielo a todos por que ouiese y alguno que lo dixese a su padre.

E Saul asmaua esto que aqui oyredes, segunt cuenta Geronimo, en que dezie: «Asi non sea la mi mano en Dauid, mas sea sobrel la mano de los filisteos. E esto es que lo maten los filisteos e non yo.» E fazielo con grand sabor que auie de fallar ocasion por que muriese Dauid. E dixo estonçes Dauid a Saul, segunt dize la Briuia: «¿Quien so yo o qual es la mi vida, e la mi fazienda, e el parentesco de mio padre en Yrrael, que sea yo yerno de rey?»

E asy acaesçio en pos esto que auiendo de dar Saul a Dauid a Merob, la su fiia mayor, diola por muger a Eriel Molachit. E sobresto amo Dauid a Micol, la otra fiia de Saul. E dixeronlo a Saul; e plogole por ello. E dixo: «Dar gela he por muger en punto que sienpre aya desauenençia entrellos e que venga sobrel el poder de los filisteos.» E desi dixo a Dauid: «En dos cosas seras tu oy mio yerno, e esto es de dos mis fiias.» E mando estonçes Saul a sus siruientes que fablasen con Dauid a parte e que le dixesen: «¡Euas que el rey es pagado de ty, e todos sus siruientes e sus priuados te aman! E pues, agora toma su fiia por muger e sey yerno del rey.» E los seruientes de Saul dixeron todo esto a Dauid. E respusoles el: «¿Commo? ¿Poco vos semeja seer yerno de rey? ca yo soy pobre e de poca substançia e he poca rayz. E ¿commo sere yerno de rey?»

E fueron los siruientes del rey e dixeronle estas palauras de Dauid. E dixoles en pos esto Saul: «Fablad otra vez con el e dezid asi: 'Dauid, el rey non ha de menester otros axuares nin otras riquezas para los casamientos de sus fiias synon sola mente çient cueros de aquellos que tajan de los que se çircunçidan, e estos que sean de los filisteos para vengança de los enemigos del rey.'» Pero, segunt cuenta Geronimo, seysçientas cabeças de sus enemigos fueron las que el rey Saul demando por el casamiento de su fiia. E esto non era por al, segunt cuenta la Briuia, sinon por aver razon e que se le guisase de meter a Dauid en poder de los filisteos.

E quando los siruientes del rey dixeron esta razon a Dauid, plogole mucho con ella por seer yerno del rey. E a pocos dias en pos esto salio Dauid con aquellos caualleros e omnes darmas que eran a su mandar e fue sobre Acaron. E firio en los filisteos, e mato dellos dozientos omnes, e troxo dellos aquellos cueros que oystes que el rey pidie. E fizolo saber al rey e que serie su yerno.

E Saul diole estonçes por muger a su fiia Micol, e entendio alli çierta mientre que de todo en todo era Dios con Dauid. E la infante Micol, su fiia de Saul, querie bien a Dauid. E Saul començo por ende a temer mas a Dauid, e fue de alli adelante el rey Saul en todos sus dias enemigo de Dauid. E salieron los prinçipes de los filisteos. E Dauid, quando lo supo, guardose muy sabia mientre. E sonaron los fechos de Dauid, e creçio el su nonbre, e fue muy grande e muy onrrado.

[CI.] De commo mandaua Saul matar a Dauid.

Cuenta Josefo en el seseno libro que Saul, pues que non fallo achaque por que non diese a Dauid su fiia Micol por muger e gela ovo de dar, que asmo de matar le a furto teniendo que por aqui se desenbargaria de todo su contrallo del. E pues que le dio la fiia por muger, non teniendo en voluntad de fazer derechura contra el e veyendolo aprouar muy bien contra Dios e contra los omnes, tomo grand pauor del, asy que non podia ya çelar el miedo. E el su temor era grande destas dos cosas: lo vno, que Dauid le tollerie el reyno; lo al, que le matarie por ventura por que lo quisiera el matar a furto e a muerte supitanna.

Onde cuenta ende asi la Briuia en el dezinoueno capitulo del Primero Libro de los Reyes que Saul queriendo fazer este


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fecho atan desaguisado, quisolo antes mostrar a los suyos a quien lo mandase fazer. E llamo a Jonatas, su fiio, e a todos los seruientes de su conpanna. E fablo con ellos en poridad e mandoles que matasen a Dauid.

Mas Jonatas, con la grand bien querençia que auie de Dauid, non contradixo al padre e marauillose mucho del mudamiento muy desaguisado que veye en el contra su yerno. E fue, e busco a Dauid, e descubriogelo. E dixole asy: «Dauid, mio padre Saul te quiere matar; por que te ruego que te guardes. E ascondete en algunt lugar e esta ay a escuso fasta en la mannana. E yo saldre estonçes, e verne a mio padre, e estare çerca del en el canpo do quier que fuere, e fablar le he de ty. E que quier que aprendiere de ty, dezir te lo he.» E Dauid tomo el buen consejo de Jonatas e tirose delante del rey, asy commo dize Josefo.

E otro dia de mannana vino Jonatas a Saul, commo lo prometiera. E asy commo lo cuenta la Briuia, quando vio Jonatas a su padre alegre e estar de buen talante, començole a dezir muchos bienes de Dauid. E dixole asi: «Rey, non peques contra tu sieruo Dauid, ca non erro el contra ty e los sus fechos te son muy buenos. E metio su alma en tu mano, e auenturose por ty, e mato al filisteo en que vino grand salud e mucho bien a toda Yrrael. E viste lo tu quando lo mato e fueste ende muy alegre. Onde ¿por que quieres fazer este pecado contra la sangre que non es culpada, e quieres matar a Dauid que es sin toda culpa contra ty e omne que libro al nuestro pueblo de Yrrael de los tuertos e de los escarnios que les fazie quarenta dias auia ya? E entre todos nos otros non auie y ninguno que osase a el salir.

»E fue despues por tu mandado e por el casamiento de mi hermana, e mato a tus enemigos, e aduxote las cabeças dellos commo las tu demandaste, e gano tu fiia por el galardon que dio por ella. E ¿a quien sera la muerte de su marido mas graue que a ella misma? E non por la bondad del sola, mas avn por el su linage que se perdera y demas que por la muerte del sera ella lazrada, viniendo a denuesto de biudez antel gozo del casamiento. E sobresto que nos fizo a todos nos otros mucho dalgo en que te fizo cobrar salud quando te tomaua el mal espiritu e echotelo del cuerpo e a los demonios que seyen en ty. E te a vengado de otra guisa de tus enemigos. Pues, padre sennor, oluidar todos estos bienes cosa desapuesta es.»

E Saul, quando oyo todas estas razones tan buenas e verdaderas, perdio la sanna e amansose por la palaura de Jonatas. E juro a la manera que los judios jurauan, e dixo: «Biue el Sennor, ca non morra Dauid.» E llamo estonçes Jonatas a Dauid e contole todas estas razones. E leuolo e metiolo a Saul; e estido Dauid ante Saul commo solie estar de antes.

E en aquel tienpo mouiose otra vez guerra entre los ebreos e los filisteos. E enbio Saul a Dauid con la hueste contra ellos. E salio Dauid con su hueste commo varon a quien guiaua Dios en todos sus fechos, e lidio con ellos muy de rezio, e vençiolos. E fuxeron los filisteos ante la faz del. E Dauid, pues que los ovo vençidos, tornose con la batalla vençida e con grand alegria al rey Saul, segunt cuenta Geronimo e maestre Pedro. Mas Saul, quando sopo la buen andança de Dauid, ovo ende grand enbidia, e pesole mucho, e parose triste, e non resçibio a Dauid commo deuiera nin commo Dauid esperaua.

E vino de cabo mal espiritu e mal talante en Saul. E seye vn dia en su casa e tenie vna lança, commo oystes que la touiera el otra vez quando viniera el mal espiritu en el. E Dauid estaua cantando e tanniendo su farpa antel. E reboluiose Saul para [ferir] a Dauid con la lança e coser le con la pared, commo lo cuydara fazer la otra vez. E Dauid vio el fecho e venir la lança, e desuiose delante la f[az] de Saul. E fue el golpe de la lança en vano e finco espetada en la pared. E fuxo


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Dauid e librose desta guisa de la muerte aquella noche.

E esto fecho vino de cabo e tomo al rey Saul estando delante los moços de la camara, e tenia otrosi esa ora vna lança en su mano. E mando llamar a Dauid de la casa do yazie que viniese a tanner e a cantar antel. E Dauid fizo el mandado del rey, e vino, e començo a tanner e a cantar antel. E el rey alanço la lança contra el mas descubierta mientre ya que las otras vezes. E Dauid viola e desuiose; e fuese para su casa e finco alli todo el dia.

E asi commo cuenta Geronimo en la Briuia, e Josefo, e maestre Pedro, e los otros libros desta estoria, enbio el rey en la noche a casa de Dauid caualleros, e monteros, e peones armados que guardasen la casa de Dauid toda la noche que non fuyese a escuso, e en la mannana que lo sacasen a la plaça e lo matasen.

E la infanta Micol, su muger, sopo este fecho, e llego a Dauid, e conto gelo todo. E dixole. «Synon guareçes esta noche, cras seras muerto.» E auie en la casa vna finiestra en la pared en lugar que non estauan y ningunos de aquellos caualleros que guardauan la casa que se non fuese Dauid. E Micol tomo cuerdas, e deçendio a Dauid por aquella finiestra, e pusolo en tierra muy quedo. E Dauid, pues que se vio en tierra, fuxo e fuese, e librose de muerte aquella noche de la guisa que oydes.

E ydo Dauid, guiso Micol vn lechezuelo commo de enfermo, e tomo vna ymagen e echola en aquel lecho, e pusole en la cabeça vna piel vellosa de cabra. Pero dize Josefo que metio y so vnas ropas de sayal vn figado de cabra que estaua caliente, e echaua baho avn, e cubrio de vestidos la ymagen. E otro dia de mannana enbio el rey Saul sus siruientes que fuesen e tomasen a Dauid a priesa, commo quien lo roba, e que lo aduxesen. E quando fueron a su casa, salio a ellos Micol, e dixoles que enfermara de noche e que yazia enfermo, e mostroles el lecho do yazie. E los omes del rey que fueran para prender a Dauid e adozir le a Saul vieron aquel lecho de aquella guisa, e creyeron que verdadera mientre enfermo yazia y Dauid e que durmie. E tornaronse al rey e dixeronle que enfermo yazia Dauid en su lecho.

E dixoles Saul, segund cuenta la Briuia, que tornasen alla de cabo e que tal qual yazia gelo aduxesen en el lecho para matar le antel pueblo, ca el querie veer commo lo matauan. E ellos fizieron commo les el rey mandaua. E quando vinieron a la casa, entraron e llegaron al lecho, e fallaron sobrel aquella ymagen e aquellas pellejas de cabras en su cabeça. E quando ellos vieron aquella arteria que fiziera Micol, su muger, e aquel enganno, fueron al rey e dixeron gelo asy.

E el rey enbio por Micol e dixole: «Este escarnio ¿por que me lo feziste tu a mi desta guisa, e solteste e enbieste el mi enemigo que fuxese?» E respusole ella: «Sennor rey, Dauid me dixo: 'Non me estorues e dexame fuyr.' E non tengas que yo libre el tu enemigo e enganne a ty, nin lo consentia yo aquello. Mas Dauid, quando se querie yr, saco la espada e dixo.'Non me estorues nin me enbargues mi yda, synon matar te he.' E yo, commo muger con el grand miedo de la fortaleza del varon, espauoreçi e por fincar yo a uida non le ose fazer ningunt estoruo. E tengo que deuo seer perdonada, ca lo fiz con miedo e non de grado de mi voluntad. E padre, asmo yo que asi commo quisieras matar a el, que asi deues librar a mi de muerte e avn mas.» E el rey, quando estas razones le oyo, ouola de perdonar.

E Dauid fuxo e librose de muerte aquella noche en la manera que auedes oydo. E vinose para Samuel profeta a la çibdat que dezian Ramata. E contole por nueuas todas aquellas cosas que Saul le auia fechas, e commo lo ouiera muerto por poco, nunca el auiendo seydo enemigo contra el nin amigo contra sus enemigos, mas que sienpre le fuera obediente en quanto le mandara e bien andante en sus


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seruiçios; mas que lo fazie por enbidia que auie del. E el profeta entendio el tuerto commo venie de la parte del rey, asi commo cuenta Geronimo en estas razones.

E fueron se de alli Dauid e Samuel, e llegaron a Najot, e moraron y. E sonaron las nueuas desto a Saul. E dixeron los que ende venien: «Rey, euas Dauid en Najot de Ramata.» Pero por aquel nonbre Najot dize Geronimo en esta razon Gabaa. E cuenta la Briuia e las otras estorias que desto fablan que Saul, pues que ovo nueuas çiertas de Dauid en que lugar era, que enbio luego sus monteros e sus conpannas armados que lo prendiesen e gelo aduxesen.

E aquellas conpannas de Saul fueron, asi commo cuenta la Briuia e las otras estorias. E quando llegaron a Najot a aquel collado de Ramata, e fallaron y la conpanna de los profetas que profetauan en aquella sazon e estauan alli estonçes profetando, e los vieron ellos profetar e a Samuel profeta estando sobrellos, vino el espiritu bueno del Sennor en aquellos omnes buenos del rey Saul e començaron ellos mismos a profetar alli con los profetas.

E fue esto enbiado a dezir a Saul por nueuas. E Saul, quando lo sopo, enbio alla luego otros mandaderos. E estos mandaderos segundos, luego que llegaron a aquel lugar e vieron alli los profetas e a la conpanna de Saul e commo profetauan todos, vino otrosi espiritu bueno de Dios e profetaron luego con ellos. E sopolo otrosi Saul e enbio luego alla otros terçeros mandaderos. E estos terçeros mandaderos fueron; e asi commo llegaron e vieron a Samuel profeta e aquellas conpannas, profetaron asi commo ellos.

E quando esto sopo Saul, fue muy yrado; e con la grand yra que ende ouo acogiose a vn grand pozo que era commo cueua -e era en Socot- e entro alli. E pregunto a los que y fallo: «¿En que lugar son Samuel e Dauid?» E fue le dicho: «Euas los que en Najot son en Ramata.» E fuese luego Saul para Najot en Ramata, e vino otrosi alli sobrel el espiritu del Sennor. E andido e entro por el lugar adelante, e profeto el mismo fasta que llego a Najot en Ramata e antes que viese a Samuel.

Aqui dize Josefo e las otras estorias que fue Saul a aquellas conpannas, e que tan fuerte espiritu tomo alli a Saul que se torno commo sin memoria. E dize la Briuia que se despojo de los vestidos que traye e profeto con los otros delante de Samuel, e dize Josefo que veyendolo Samuel e Dauid. E dize la Briuia que canto desnuyo todo aquel dia e aquella noche. Onde dize Geronimo que salio este fecho del rey Saul en fazanna e fue dicho por la tierra por proberbio: «E sinon ¿es Saul entre las profetas?»

E oydo auedes en este libro ante destas razones que dixo Geronimo que Samuel del dia de la su sanna que ovo adelante que non vio a Saul fasta el dia de la su muerte. E aqui avedes que le vio en este lugar. Onde aquesta razon o aquella semeja mentira, la que non conviene dezir a los santos padres en las palauras de la teologia. Mas esto departe maestre Pedro que le vio commo agora aqui despojado e desnuyo; mas que esto que tal es commo non le ver, ca parar se tal qual Saul se paro alli non perteneçie a rey, nin quanto en aquello non era rey, nin fue y llena mientre veer lo Samuel, ca non le vio en vestidura onrrada de rey nin en vestidura real; e que por esto fue dicha aquella razon ante desto, commo oystes, e non vio fascas en estado real Samuel a Saul fasta el dia de la su muerte. E desta guisa se saluan estas razones.

[CII.] De commo Dauid fuxo de Najot.

Dize sobresta fuyda Geronimo en el veynteno capitulo del Primero Libro de los Reyes que fuxo Dauid de aquel collado de Najot, que era en Ramata, e vinose para Jonatas, que era su amigo commo es dicho. E contole todo aquello por do auie pasado con el rey Saul e quere-


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llosele ende, asi commo dize maestre Pedro.

E cuenta la Briuia que dixo Dauid razonandose con Jonatas: «¿Que fiz yo e qual es la mi maldat e el mio pecado en que yo cay contra tu padre que busca la mi alma por sacar me la?» E respusole Jonatas veyendolo commo lloroso e gemiendo por los asechos en que Saul andaua contra el por matar le: «Dauid, non lo mande Dios que tu asy mueras, nin lo querra El, nin morras tu asi, ca mio padre non fara cosa grande nin chica que primero la non muestre a mi. E mio padre esto a fecho agora, ca esta razon sola de todos los fechos me encubrio e non al de todos los fechos fasta aqui. E desto me marauillo yo, mas bien creo yo que non cuydarie de todo en todo tal cosa; ca sy lo el quisiese fazer, antes que lo començase, lo faria saber a mi. E Dauid, asegurate, e asosiegate, e non temas, ca esto nunca sera que tu asi mueras.»

E Dauid dixole: «Jonatas, amigo, desto me temo yo: de mostrar te tu padre todos los otros fechos que el a fazer ouiese, e aquel que el ouiese a mi a matar encobrir te lo, e seer tu en ello enartado desta guisa e yo maltrecho.» E asi commo cuenta la Briuia, juro Dauid de cabo a Jonatas que asi auia fecho Saul contra el commo gelo el contaua. E dixo a Jonatas: «Bien sabe tu padre de todo en todo que yo he la tu gracia e me quieres tu bien, e dira en su coraçon: 'Non sepa mio fiio Jonatas este fecho que por ventura non sea triste por ello.' E avn mas te digo por çierto, que te lo juro en esta guisa por el Sennor e por la tu alma, que este fecho asi es e por vn grado solo somos partidos yo e tu, e esto es la muerte.» E con estas palauras e juras rogaua Dauid a Jonatas, segunt cuenta Josefo, e le pedie merçed que sopiese el ende la verdat, e ouiese cuydado del, e lo guardase de muerte.

E sobre aquel «vn grado» que deximos departen en este lugar maestre Pedro e Rabano en la glosa que grado llama alli la Briuia por aquella pared en que estaua la finiestra por do Micol puso e echo a Dauid e escapo el de la muerte. E avn el ebrayco, segunt razona maestre Pedro, llama paso a aquel grado, que es esto tanto commo que la muerte mucho estido alli llegada a Dauid e que en punto estido de seer muerto; e sinon, por aquel grado o paso alli partiera la muerte a Dauid del su amor de Jonatas, ca alli fuera muerto.

E cuenta la Briuia que creyo en pos esto Jonatas a Dauid e que le dixo: «Digame la tu alma que quier que tu quieres que yo faga, e fazer lo he.» E respusole Dauid: «Pues, ¡euas buen avenimiento que nos acaesçe! Cras son calendas, que onrramos mucho todos los de la nuestra ley. E sabes tu que onrran los judios mucho las calendas en estas tres cosas: en fazer muchos sacrifiçios e nobles, e en comer de muchos manjares, e en folgar de non fazer labor ninguna nin otra cosa sinon la que fuese a loor de Dios.

»E yo de costunbre suelo ser çerca del rey a comer. Onde te ruego que agora en esta fiesta que lo tengas tu por bien, e saldre de la çibdat, e yr me e asconder me en el canpo fasta en la tarde del terçero dia. E si por ventura tu padre catando por mi e non veyendome demandare que le respondas tu por mi, di le: 'Rey, Dauid me rogo que yrie apriesa a Betelen, su çibdat donde era el natural, ca auian y a fazer grandes sacrifiçios todos sus parientes en estas calendas.' E si te dixere 'Bien es,' sabe tu que bien es de mi, tu sieruo. Mas si fuere sannudo, entiende tu e se lo yo que conplida es en mi la su mal querençia.

»E esto te sera muestra e prueua deste fecho e de lo que contra mi touiere pensado. E desi tu, segunt esto, fazer me as saber la voluntad de tu padre. Onde, sennor, faz tu agora contra mi tu sieruo la tu misericordia, ca sabes tu, sennor, que tu feziste a mi tu siruiente firmar amiztad contigo. E sy alguna maldad a en mi, tu me mata luego; que avn non esperes a tu padre de otra guisa, nin me lieues nin me metas antel para abenir me con el e ganar me la su graçia e la su merçed, ca me temo que non es cosa estable.»


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E dixo Jonatas a Dauid: «Non mande Dios que yo esto nunca faga contra ty de buscar te ningunt mal; nin puede ser que si yo conoçiere o sintiere çierta mientre que la maliçia de mio padre es conplida contra ty, que te lo non faga saber luego.» E respuso estonçes Dauid a Jonatas e dixo le: «Pongamos que por ventura tu padre te responda graue mientre de mi, ¿quien me lo fara saber?» E Jonatas, por poder le fablar mejor en la certedunbre deste fecho, quiso auer lugar con el do lo pudiesen fablar mas a bozes e a mayor espaçio. E dixo a Dauid: «Ven comigo e salgamos fuera al canpo.»

E desque fueron en aquel lugar, dixo Jonatas a Dauid: «Sennor Dios de Yrrael, que sabes e puedes todas las cosas, si yo escodrinnar o buscare cras o otro dia bien e afincada miente la voluntad de mio padre contra Dauid; e Dauid, si yo algunt bien y de ty fallar e luego te lo non enbiare dezir e te lo non fiziere saber este mal, atal faga Dios a mi, Jonatas, e lo acrezca sobre mi. E otrosy si la maldad de mio padre perseuerare contra ty e te lo yo luego non descubriere e fiziere saber e te non dexare que vayas en paz, e sea Dios contygo commo lo fue con mio padre que me contezca otrosi otro tal. E si visquiere, que fagas tu en mi las merçedes del Sennor e otrosi a los que fincaren de la mi sangre; ca sy yo muriese ante que veamos en que se pone el reyno de Yrrael, ruego te que tu non tuelgas nin riedres nunca de la mi casa la tu piedat. O sy yo desta guisa non fiziere quando desrraygare Dios los enemigos de Dauid, cada vno o qual quier de la tierra tuelga de su casa a Jonatas e requieralo el Sennor de la mano de los enemigos de Dauid.» Onde demando alli Jonatas firmança de amiztad de la casa de Dauid, e ennadio sobresto Jonatas grandes juras a Dauid en firmedunbre de la amiztad. E esto fazie por que lo amaua, ca a Dauid le querie bien Jonatas commo a la su alma misma.

E dixo en pos esto Jonatas a Dauid esta razon en que le mando commo fiziese: «Cras son las calendas, e tu seras demandado, e sera otrosi demandada la tu seeja fasta terçero dia. Onde guisa que deçendas tu a priesa, e vernas a aquel lugar do te deues asconder en el dia de ante de las calendas quando conviene a obrar. E asentarte as çerca de la piedra que a nonbre Ezel. E yo echare tres saetas çerca de ty, e echar las he commo quien vsa de tirar a sennal. E enbiare sobre eso vn moço a quien dire 'Ve e traeme aquellas saetas.' E si yo dixere al moço 'Moço, ¡euas las saetas aquende do estan!,' tomalas tu, Dauid, e vente con ellas para mi, ca con bien e en paz esta el tu fecho e non ay ninguna cosa de mal. E en jura desto que yo asi lo cunpla digote esta palaura '¡Biue el Sennor!' Mas sy yo dixere al moço '¡Euas las saetas do son allende de ty!' e non dixere 'Tu las toma e ven a mi,' entiende tu, Dauid, que te deues yr, ca non es bien aca de ty ca te dexo el Sennor. E sobresto te pido que en la razon que yo e tu fablamos e pusimos de nuestra amiztad que el Sennor sea entre mi e ty por sienpre.»

E agora contar vos emos de commo fizieron Dauid, e Jonatas, e Saul en este fecho.

[CIII.] De commo se ascondio Dauid ante Saul desta vez.

Auidas entre Dauid e Jonatas las razones, e la postura, e el firmamiento de su amiztad, commo oystes, partieronse. E fuese Dauid e ascondiose luego. E otro dia que era el comienço del mes e el primero dia desta fiesta, asy commo dize maestre Pedro, ouieron las calendas, asi commo cuenta la Briuia e las otras estorias.

E pues que ovo fechos sus sacrifiçios, asentose el rey Saul, asy commo cuenta la Briuia. E pues que estouo sobre su silla segunt su costunbre -e la silla estaua çerca de vna pared-, leuantose Jonatas e Abner, e llegaronse alli, e asentaronse


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a comer otrosy. E asy commo departe Geronimo, estouo Jonatas de la diestra parte çerca del rey e Abner de la siniestra. E era Abner prinçipe de la caualleria de Saul. E estos dos seyen desta guisa a los costados del rey.

E cato Saul el lugar de Dauid e violo vazio. E asi commo dize la Briuia e las otras estorias, callose que non dixo ninguna cosa aquel dia, cuydando que por ventura que le acaesçiera que non era linpio de allegamiento de muger nin se alinpiara ende. E paso aquel dia desta guisa. Mas el otro dia segundo desta fiesta, que vino despues de las calendas, asentose el rey Saul a comer, e Jonatas e Abner çerca del commo el dia de antes. E cato Saul e paresçiole vazio el lugar do Dauid solia estar.

E dixo alli estonçes Saul a Jonatas, su fiio: «¿Por que non vino aqui el fiio de Ysay a comer nin oy nin ayer?» E Jonatas trabajose de escusar a Dauid aquella ora, segunt dize Josefo, e respuso alli a Saul: «Sennor rey, Dauid me rogo mucho omildosa mientre e con grande amor que el querie yr fasta Betelen, que es çibdad del linage donde el viene e en la su suerte. E dixome asi: 'Jonatas, pidotelo e ruegotelo que me dexes e me enbies fasta nuestro lugar, ca sacrifiçio muy grande se faze en la nuestra çibdat en estos dias e vno de mios hermanos vino por mi. Onde agora, si yo graçia falle en la tu vista, yre ayna e vere a mios hermanos.' E sennor, por esta razon non vino agora Dauid a la mesa del rey.»

E Saul, pues que estas razones oyo, fue yrado contra Jonatas e dixole: «Fiio de muger que roba a varon de grado,» -e entiendese commo de que le roba por adulterio e le tuelle a otra;- «o sinon, ¿cuedas tu que non se yo commo amas tu al fiio de Ysay para tu cofondimiento e otrosi de la tu madre de mal prez? Ca en quantos dias aquel fiio de Ysay visquiere sobre tierra, non seras tu estableçido por rey nin el tu reyno firme. Onde te digo por çierto e mando que enbies agora alla, e prendanle, e traymelo, ca aquel omne fiio es de muerte.» E respondio estonçes Jonatas a su padre Saul e dixole, segunt cuenta la Briuia: «¿Por que morra Dauid o que fizo?» E Saul, commo estaua sannudo, tomo vna lança para dar le con ella.

Pero departe Geronimo en este lugar que respondio Jonatas a Saul desta guisa en esta razon: que enbiaran sus hermanos e los otros de su linage por Dauid que curase con ellos la fiesta, e que gelo demandara, e el que lo otorgara. E pues que vio que se asannaua por que non era y Dauid, que le dixo asi: «O padre, si lo tu mandas, yo vo en pos el, ca sabes tu que yo adebdado le so.» E dize la Briuia que entendio alli Jonatas que Saul, su padre, puesto auie en su coraçon que matase a Dauid.

E pues que Jonatas conosçio descubierta mente la maldat e el tuerto de Saul contra Dauid -e vio de todo en todo su voluntad e que non retouo ya la sanna, mas que se metio a denostar le a tuerto e llamar le fiio de muger que roba varon de grado, fascas de muger adultera que faze de su cuerpo tuerto a su marido, lo que non fizo la madre de Jonatas; dixo a el que era su enemigo propio, lo que el non farie contra su padre; e llamolo conpannero de Dauid e encubridor del; e non auie verguença de denostar a su muger, madre de Jonatas, e dezir tan manifiesta mentira e falsedad contra ella; e que mientre que Dauid visquiese, que nin el nin su reyno non serien firmes e quisiera a el matar por ello-, leuantose estonçes de la mesa con yra de encendimiento, asi commo cuenta la Briuia, e non comio pan aquel segundo dia de las calendas, e fue triste por Dauid por que asi cofondiera su padre a el llamandolo fiio de adultera.

E otro dia de mannana a la luz leuantose, e fuese para el canpo a aquel lugar çerca do ouieran su pleyto el e Dauid. E leuo consigo vn ninno chico. E quando fue en aquel lugar, dixo a aquel ninno teniendo en la mano su arco e sus saetas:


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«Ve e traeme aquellas saetas que yo echo.» E echo luego vna que vio el ninno a que fuese. E yendo el ninno corriendo por aquella, echo Jonatas otra saeta tras el ninno en pos aquella.

E desque llego el ninno al lugar de las saetas, llamolo Jonatas e dixol: «Euas y la saeta çierta mientre allende de ty.» E llamolo de cabo e dixole: «Apresurate e vete ende a priesa, que non estes y.» E el ninno cogio las saetas e traxolas a su sennor; e non sabia poco nin mucho que era aquello que se alli fazie, ca sola mientre Jonatas e Dauid sabian la cosa. E dio Jonatas sus armas al ninno e dixole: «Ve te e lieualas a la çibdat.» E el fizo commo Jonatas le mandaua e fuese.

E despues que fue ydo el ninno, leuantose Dauid del lugar que cataua contra la parte del abrego e dexose caer de cara en tierra ante Jonatas. E aorolo tres vezes llamandolo saluador de la su alma, segunt cuenta Josefo. E abaxose estonçes Jonatas, e puso las manos en el, e alçolo de tierra. E dize la Briuia que se besaron vno a otro muchas vezes, e Dauid mas a Jonatas commo a aquel que lo libraua de muerte. E lloraron en vno. E dixo estonçes Jonatas a Dauid: «Vete en paz e Dios te guiara. E ruegote que todas aquellas cosas que amos en nonbre del Sennor nos juramos diziendo 'el Sennor sea entre mi e ty, e entre el mio linage e el tuyo' que por siempre sean.» E leuantose aquella ora Dauid, e fuxo, e fuese su carrera. E Jonatas tornose para la çibdat.

[CIV.] De commo fuxo ante Saul a Nobe.

Fuyendo Dauid ante Saul de la muerte que el le querie dar, vino a la çibdat de Nobe al obispo Abimelec que era y. E el obispo, quando lo vio venir solo, marauillose dende mucho e dixole: «¿Por que vienes tu solo e ninguno non viene contigo, nin siruiente nin amigo nin otro?» E asy commo departe la glosa, este obispo Abilemec era Achias, fiio de Eli.

E respuso le Dauid: «El rey me enbia en su fecho de poridat, e mandome que ninguno non sopiese aquello a que me el enbiaua nin que es aquello que me el mando. E dixome el lugar a que me enbiaua; e que quando alli allegase, que y saldrian a mi de sus moços e sus siruientes aconpannar me e aguardar me. Onde agora si alguna cosa de comer tienes a mano e de aquellas cosas que son menester para la carrera -sy mas non, çinco panes o que quier al que falles-, damelo.» E avn diz que le demando armas para la carrera si algunas y tenie.

E asy commo cuenta Geronimo en la Briuia, respondiole el obispo a Dauid: «Non he a mano panes leygales, fascas pan del pueblo, nin tengo otro pan synon pan santo. E si aquellos ninnos para quien tu quieres leuar el pan son linpios e mayor miente de fecho de mugeres, lieua del pan santo que yo te dare e coman dello.» E respondio estonçes Dauid al obispo e dixole: «Por çierto te digo que si de mugeres se faze aqui la razon, que nos contouimos dellas al menos de ayer e de anteyer aca de quando salimos.» E diz la Briuia en razon de Dauid: «Mas esta carrera ensuziada es, pero sera santiguada oy en los vasos.»

E por que esta razon deste pan, de la linpiedunbre de los moços, e de la suziedat de la carrera, semeja que es dicho escura miente en la Briuia, commo lo nos auemos aqui departido, esplana ende mas maestre Pedro en su estoria. E dize que quieren estas palauras dar a entender asi commo que dixese Dauid «Por ventura alguna cosa de suziedat tomamos en esta carrera, mas la linpiedunbre de los cuerpos cunple para alinpiar la.»

E el ebrayco dize otrosi, segunt retrae maestre Pedro, que los vasos de los ninnos santos son. E quiere esto dezir que en vasos linpios conviene a poner panes linpios, asi commo eran aquellos moços linpios. E de lo al que dize adelante que respondio Dauid e dixo: «Por çierto esta carrera suzia es,» dize asi que tanto quiere dezir commo «Esta tu demanda non


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es derecha, por que demandas tu de la linpiedumbre»; ca esto sabido es que si linpios non fuesen, non deurien ende comer. E aquello que dixo que la carrera ese dia serie santiguada en los vasos, que los vasos tanto son alli commo las sus conçiençias; ca diz que dixo Dauid que maguer que ellos non deuiesen comer del pan santo, que la grand cuyta que non a ley. Pues que non fallauan al, aquello los escusaua e los santiguaua para comer.

E diz la Briuia que le dio el obispo el pan santiguado, ca non auia y otro pan aquella ora synon los doze panes de que oystes en las razones del libro Leuitico, que ponien en la santa tienda en la tabla de la proposiçion e los tollieran ende quando Dauid llego alli para poner y otros rezientes. E era alli aquel dia vno de los seruientes de Saul e estaua dentro en la tienda del Sennor. E este siruiente auia nonbre Dohet, e era de Ydumea, e era el mayor de los pastores de Saul que apaçie alli las mulas del rey Saul.

E quando dixo Dauid a Abimelec que le diese algunas armas para leuar si las auia y, ca el non troxiera consigo las suyas ante la priesa que le mandara venir, dixole el obispo: «Euas aqui la espada de Golias, el filisteo, a quien tu mataste en el Val de Terebinto; e esta enbuelta en vn manto tras el efoth. E si esta espada quieres leuar, lieuala, ca non ha otra aqui sinon aquella.» E dixo Dauid: «Non ha otra espada que aquella semege, e dame esa.» E esta espada de Golias Dauid la auia puesto alli en la santa tienda por ofrenda e asi commo por sacrifiçio de la merçed que Dios le auia fecha contra Golias. Pero dize Geronimo que la lança fue.

Onde leuantose de alli Dauid, e fuxo aquel dia ante la faz de Saul, e vino a Achis, rey de Geth. E los siruientes del rey Achis, quando lo vieron, dixeron: «¿Commo? ¿Non es este Dauid el rey de la tierra? E ¿non es este el que cantauan las virgines por sus quirolas diziendo 'Firio Saul a mill e Dauid diez mill?'» E Dauid, quando estas razones les oyo, tomo las en su coraçon e penso en ellas. E ovo muy grand miedo ante la faz de aquel rey Achis, temiendo que la muerte que fuyera de Saul que gela darie aquel rey -demas, segunt dize maestre Pedro, que auia enbiado el rey Saul a aquel Achis que le enbiase su siruiente que se le fuyera alla.

E Dauid en esta angostura e en este peligro non sopo al a que se tornar sinon a mostrar se por omne loco e rabdo que va a todas las cosas commo sin sentido e con locura. E tomaronle los siruientes e leuaronle ante Achis. E el llegando ante el rey demudo la cara e torçio la boca commo sandio. E dexauase caer entre las manos de los siruientes, e yua a las puertas, e enpuxaua, e ferie por do nin auie postigo nin salida ninguna. E espumeaua todo e corrienle las saliuas por la barua.

E el rey Achis, quando esto vio, dixo a sus siruientes commo desdennandolos por que aduxeran tal omne antel: «¿Vistes omne loco e sin sentido sinon este? ¿Por que aduxistes tal omne ante mi, commo si me non fallesçen a mi locos? ¿Por que lo metistes aca que fiziese sus locuras ante mi? E non es loco para ante rey, ca atal locura o avenimiento puede y fazer que pesara al rey por ello. E en matar le non es justiçia nin vengança. Echad le fuera, e non entre aqui mas en mi casa.»

[CV.] De commo fuxo Dauid del rey Saul al rey Achis e a la cueua Odolla.

Alegre fue Dauid en su coraçon quando se vio salido del poder del rey Achis, e fue e ascondiose en la cueua Odolla. Pero dize maestre Pedro en este lugar que ante desto vino Dauid a Naas, rey de los de Amon. E cuenta la Briuia e Josefo que pues que Dauid fue en aquella cueua, que lo sopieron sus hermanos e toda casa de su padre, e que deçendieron


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alli a el. E ayuntaronsele alli a el todos los que eran puestos en angostura, e los apremiados de aver ageno -e diz Rabano en la glosa que se entiende aqui por este aver ageno el ageno seso-, e otrosi los que estauan de amargo coraçon, esto es triste.

E departe Geronimo en este lugar que fueron los ebreos que non eran de su linage. E se le alli llegaron los que cayeran en la mal querençia del rey Saul e los que se temien del por algunt achaque, diziendo todos a Dauid que farian quantas cosas a el pluguiese. E cuenta la Briuia que Dauid que los reçibio e fue alli fecho prinçipe dellos, e que fueron ellos por todos en vno fasta trezientos varones de armas.

E cuenta la Briuia en este lugar, e Geronimo e maestre Pedro e las otras estorias, que salio Dauid de alli con estos trezientos varones de armas teniendose por seguro con el ayuda dellos. E fueronse para Masfat, vna çibdat de tierra de Moab. E vino al rey de esa tierra de Moab e razonose con el; e el resçibiolo muy bien. E dixole estonçes Dauid: «Rey, yo ando en contienda e en trabajo commo tu vees. Onde te ruego que te plega que mi padre e mi madre esten connusco en vuestra tierra fasta que yo sepa que fara Dios de mi en mi tierra e commo sera de mi fazienda.» E al rey plogole e resçibiolos y, veyendo commo era Dauid buen varon. E dexolos el ante la faz de aquel rey de Moab; e fincaron en Moab en la merçed del rey de esa tierra en todos los dias que Dauid andido en defenderse.

E este defender departe maestre Pedro en este lugar e dize que Dauid andaua por la tierra buscando lugares fuertes para bastidas e castillos do se defendiese del poder del rey Saul e de la muerte que le el rey queria dar. E dize Josefo que fueron alli en todo aquel tienpo el padre e la madre de Dauid muy onrrados e requeridos de muchos buenos presentes del rey, e de sus conpannas, e de su tierra.

E profetaua estonçes el profeta Gad e pregunto por el fecho de Dauid. E fuele dado por respuesta que amonestase a Dauid que non andudiese en aquello, mas que se fuese para tierra de Juda. E dixole asi aquel profeta sobresto: «Dauid, amonestote e consejotelo que non quieras andar en estos lugares de defendimientos que andas buscando; mas dexa este desierto en que te rebuelues e vete para tierra de Juda, que es la suerte del tu linage, e alli mora con los tuyos.» E Dauid, que sienpre fue con Dios e El con el, obedeçio al profeta, e plogole, e salio de alli, e vino a la sierra de Arech.

E el rey Saul ovo sabiduria del; e dixeronle que pareçiera Dauid e los varones que eran con el. E Saul era estonçes en Gabaa en vn monte que es en fierra de Rama; e tenie vna asta en la mano. E pues que oyo que paresçiera Dauid con muchedunbre de omnes, tomole grand miedo. E dize Josefo que non miedo de aventura, mas miedo verdadero e roydo de bulliçio, ca sabie la sabiduria de Dauid e el su esfuerço, e que aduxo al coraçon de Saul sospecha de lloros e de trabajos.

E dize la Briuia que estauan estonçes aderredor del todos sus siruientes. E dixoles asi. «Oydme agora, los fiios del Gemino» -e dize la Briuia esto es de Benjamin. «Sy uos non dara a vos todos el fiio de Ysay heredamientos o vinnas, o uos fara a todos sennores a los vnos de treynta caualleros a los otros de çiento, ¿por que vos jurastes contra mi todos? E ¿non ay quien me diga la verdat nin me ayude? E mas, ¿que mas pues que mio fiio juro amiztad con el fiio de Ysay? E ¿non ay de uos quien se duela de la uez en que yo so, nin quien me desenganne e me descubra lo que es por que leuanto el mio fiio contra mi el mio seruiente e mio enemigo que me asecho fasta oy?»

E razona otrosi Josefo sobresto que les dixo asi: «Se yo por çierto que de los bienes que vos yo fize que vos menbrades vos, e de commo fiz a los vnos sennores de donadios de heredades e de otros bienes de la tierra, e a otros di onrras sobre mantenimientos de pueblos e a los otros


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otros ofiçios. Onde vos demando si creedes vos e fiades que el fiio de Ysay vos dara a vos mejores dones e mas grandes, ca se bien e veo lo que todos vos otros sodes con el mas que comigo. E asi lo sabe mio fiio Jonatas, que vos amonesto para ello, e se juro con el e lo encubrio sienpre contra mi. E ninguno de uos non veo y que fable en la mi fazienda, mas todos callades.»

E desque se ouo razonado desta guisa el rey Saul, cuenta la Briuia que non ovo y ninguno que le recudiese a ninguna cosa, fueras ende aquel Dohet Ydumeo, de quien deximos que era guarda de las sus mulas, que estaua ante el rey e era el primero entre los seruientes de Saul. E este dixo asi: «Yo vy el fiio de Ysay en Nobe con el obispo Abimelec, fiio de Achitob, que demando consejo por el al Sennor, e le dio de comer para en la carrera e la espada de Golias el filisteo.» E el rey Saul, quando esto oyo, touo que lo desenartara su sieruo Dohet e fue muy yrado. E dio luego sus conpannas que fuesen a aquel obispo Abimelec e a todos los obispos de la casa de su padre que eran en Nobe e los fiziesen a todos venir antel.

E fueron las conpannas del rey e aduxeron los saçerdotes antel. E dixoles: «¡Oy, fiio de Achitob!» E respusole el obispo: «Euas me aqui, sennor, do esto presto.» E dixo Saul: «¿Por que vos conjurastes contra mi tu e el fiio de Ysay, e le diste tu los panes e la espada, e demandaste a Dios consejo por el que se leuantase contra mi, seyendo el mi asechador fasta el dia de oy?» E Abimelec, asi commo cuenta Josefo, non le nego lo que auie fecho, ca teniendo que fiziera bien fiaua que non le vernia ende mal. E respondio al rey desta guisa, segunt cuenta la Briuia: «Sennor rey, e ¿qual es oy en todos los tus sieruos tal commo Dauid el fiel, e yerno de rey, e que yua en tu mandado glorioso e en tu casa? O sinon, ¿començe yo oy a demandar consejo al Sennor por el? Aluenne sea esto de mi que yo tal cosa fiziese, nin sospeche mio sennor el rey contra mi su sieruo tal cosa commo esta que en toda casa de mio padre se fiziese, ca non sopo el tu sieruo sobreste fecho ninguna cosa chica nin grande.»

E el rey non perdio la sanna nin se amanso en ninguna cosa por estas razones. E dixole: «¡Muerte morredes tu, Abimelec, e toda casa de tu padre!» E mando luego a las guardas que lo guardauan: «Tornad vos contra esos e matad los saçerdotes del Sennor, ca el su poder con Dauid es, ca sabien commo fuyen de mi Dauid e sus siruientes e non me lo mostraron.» E aqui sobreste mandado razona la Briuia, e Josefo, e maestre Pedro que las guardas del rey non quisieron leuantar la mano contra los saçerdotes del Sennor.

E dixo estonçes Saul a aquel Dohet, su azemilero: «Pues que estos non quieren fazer el mio mandado, tornate tu e fiere en aquellos saçerdotes del Sennor.» E Dohet Ydumeo tornose, e firio en ellos, e mato y aquel dia ochenta e çinco varones vestidos todos de la santa vestidura de la egleja, a que dizen efot en el ebrayco; e era aquella vestidura de lino. Pero dize Geronimo que trezientos e çinco fueron aquellos saçerdotes.

E dize Rabano en la Glosa que se reuistieran todos del efot, que era santa vestimenta de religion. Pero departe maestre Pedro que los saçerdotes solos deuen vestir aquella vestimenta efot; mas que segunt dize el ebrayco, que todos aquellos non fueron saçerdotes, mas pero que eran dinos para vestir se aquella vestimenta, e que se la vestieron todos, e que entraran asi al rey por que se le mouiese el coraçon a piedat. Mas por eso non se le mouio mas que auedes oydo; ca mato Dohet e su conpanna por su mandado a todos aquellos saçerdotes del Sennor, asy commo auedes oydo.

E pues que esto fue fecho, cuenta la Briuia que enbio el rey a la çibdat de Nobe,


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que era vna de las çibdades de los saçerdotes, e mando meter a espada varones, e mugeres, grandes e pequennos, e avn a los de teta, e al buey, e al asno, e al oueja; asi que todo murio y a espada saluo ende vn fiio del obispo Abimelec, fiio de Achitob, que auia nonbre Abiatar. E este Abiatar escapando alli de la muerte fuxo e fuese para Dauid, e dixo commo matara Saul a los saçerdotes del Sennor.

E Dauid, quando esto oyo, dixo a Abiatar: «Sabia yo de aquel dia que quando y fuese aquel Dohet Ydumeo, que sin dubda darie de mi nueuas al rey e descubrirmele ye. E yo so culpado de todas las almas de casa de tu padre. Mas mannana sey comigo e non ayas miedo. E si alguno buscare la mi alma, buscara la tuya. E entiende tu en esto que si alguno quisiere matar a ty, que a mi matara antes; e comigo seras anparado commo yo.»

[CVI.] De commo vençio Dauid a los filisteos, e uino Saul sobre Dauid por matarle, e fuxo Dauid.

Estando alli Dauid, vinieron le las nueuas que robaran los filisteos, e conbatieran a Çeyla, e les destruyeran todas las eras. E Dauid, quando este mandado ovo, demando consejo a Dios sy yria contra los filisteos, e los ferrie, e los vençerie. E respusole el Sennor: «Ve e lidia con ellos, ca ferir los as de mala guisa e libraras dellos la prouinçia de Çeyla.»

E estando Dauid en esto, dixeronle aquellos varones que eran con el: «Dauid, euas que nos estando aqui en Juda nos tememos. Pues, ¡quanto mas nos temeremos si fueremos a Ceyla contra las conpannas de los filisteos que son tanta gente e tanta muchedunbre!» E Dauid cato el miedo que los de su conpanna auien, e penso en el, e para guardar los demando otra vez consejo a Dios. E Dios respondiole: «Non dubdes. Leuantate e ve a Çeyla, ca yo metre los filisteos en tu poder e en tu mano.»

E esforço estonçes Dauid a aquellos varones que yuan con el, e fueronse para Çeyla, e lidio con los filisteos. E leuo dellos luego en el comienço los ganados e las bestias. E desi firio en ellos e mato muchos; e los otros fuxeron. E cogio Dauid el canpo e leuo dellos la prea. E cuenta Geronimo que le rogaron los de Çeyla que fincase y fasta que cogiesen ellos sus panes, e alçasen las eras, e cogiesen otrosi los otros sus frutos. E Dauid fizo su ruego, e finco y, e libro de aquella vez los moradores de Çeyla del poder de los filisteos.

E en aquel tienpo en que Abiatar, fiio de Abimelec, fuye a Dauid ante Saul, traye consigo la vestimenta del efot e deçendiera a Çeyla. E seyendo Dauid en Çeyla, llegaron las nueuas a Saul commo era alli Dauid. E Saul, quando lo oyo, fue alegre por ello e dixo asi: «Metiomelo Dios en las manos, ca entrando el en la çibdad, que a muro e puertas e çerrajas, por ençerrado le tengo yo.»

E mando estonçes a todo el pueblo de Yrrael que deçendiesen a batalla en Çeyla e çercasen a Dauid e aquellos omnes darmas que eran y con el. E enbio dezir e mandar a los de Çeyla que lo guardasen de guisa que se non fuese dende e lo pudiese el aver. E cuenta Josefo que les mando que despues que touiesen çercada la çibdat e Dauid fuese en ella, que lo prendiesen e lo matasen.

E Dauid, quando oyo de commo Saul querie venir a el a escuso e dar le la muerte, dixo al obispo Abiatar: «Lleguese el efot.» E segunt cuenta la Briuia e lo departe maestro Pedro, demando estonçes Dauid consejo a nuestro Sennor Dios por el obispo Abiatar. E dixo: «Sennor, ¿deçendera aca Saul e los varones de Çeyla con el, e meter me an en su mano?» E dixole el Sennor: «Deçendra aca Saul, e meter te an en su mano.»

E dize maestre Pedro que esta razon quiere dezir tanto commo que aquesta


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era la voluntad del rey e de los de Çeyla, que era cosa que se non podia asconder a Dios, donde la descubrie El a Dauid e le dixo, commo oydes, que vernie Saul sobrel e le meterie en las manos a el e a los varones que con el eran. E dize Rabano en la Glosa que se deue esto entender que serie asi si Dauid y estudiese; e que por eso dezie nuestro Sennor esto a Dauid por que se tirase de alli.

E leuantose Dauid de alli sobresto e aquellos que eran con el, e asi commo cuenta la Briuia, podian ya ser fasta seysçientos omnes darmas. E salieron de Çeyla e andauan commo erradios a vnas e a otras partes. E llegaron en pos esto las nueuas a Saul commo Dauid era foydo de Çeyla, e que libre era de ser preso e de la muerte que le el queria dar. E quedo estonçes Saul de aquella salida que queria fazer sobrel.

E Dauid, pues que salio de Çeyla, fuese para el desierto e moraua y en lugares muy fuertes. E finco en vn monte muy fuerte dese desierto a que dize la Briuia Sif. E al desierto cuenta Geronimo que dezien Gelon, e al monte llama el Çifin, e avn que le dezien este nonbre Noua. E cuenta la Briuia que aquel Çif era monte escuro e que Saul avn demandaua cada dia por Dauid por saber sy lo podria aver, mas que non quiso nuestro Sennor Dios que lo cogiese en las manos. E vio Dauid que Saul era salido por buscar la su alma e matar le; e era el estonçes en aquel desierto de Gelon en la selua de Çif.

E leuantose estonçes Jonatas, fiio de Saul, e vino a Dauid a aquella selua. E quando lo fallo, resçibieronse muy bien e besaronse con grand amor. E desque fablo con el, asi commo cuenta la Briuia, conorto en Dios a el e a sus conpannas. E dixole: «Dauid, non ayas miedo ninguno, ca non te fallara la mano nin el poder de mi padre Saul. E ave buena esperança de lo que ha a venir, ca tu reynaras sobre Yrrael e yo sere segundo de ty. E sabelo esto mio padre.» E pues que ouieron estas razones en vno, firmaron su amiztad e juraron en Dios que se la touiesen. E finco Dauid en aquella selua de Çif; e Jonatas tornose a casa de su padre. E dexaron a Dauid conortado ya quanto e mas sin miedo que antes estaua.

E acogieronse estonçes los çefeos, que morauan en aquella montanna de Çif, e fueron al rey Saul a Gabaa. E queriendo ganar el su amor e valer con el descubrieronle a Dauid, e dixeronle asi: «¿Non sabes, sennor? Euas Dauid do esta entre nos a escuso en lugares muy fuertes e seguros en la selua de Çif en el collado de Achille, que es a la diestra del desierto. Onde agora, asi commo la tu alma deseo que deçendieses alla, deçende e ve; e lo al dexalo a nos, ca nos te lo meteremos en las manos.»

E dixoles Saul: «¡Benditos seades vos del Sennor por que condolistes la mi vez!» E cuenta Josefo que les prometio que les galardonarie, e muy ayna, la lealtad que ellos fazien contra el. E desi dixo les asi, segunt cuenta la Briuia: «Yd uos agora a priesa e sabia mientre, e fazed lo con guarda, e sabed el lugar do esta, e veed lo ayna, ca el asma de mi que yo artera mientre le asecho. Pues, asmad vos otros, e veed todos los lugares de las sus escondijas do se el asconde, e tornad vos a mi con cosa çierta do vaya yo conbusco. E avn si por ventura fiziere caua e se ascondiere so tierra, buscalde e escudrinnalde en todos los lugares de Juda.» E los çifeos leuantaronse de alli e fueron se para Çif delante Saul, que les dixo que yrie luego en pos ellos. E Dauid e aquellos que con el eran estauan ya en el desierto de Maon en las canpinnas a la diestra de Gesimit.

E en pos esto salio el rey Saul con sus conpannas a Dauid e deçendio luego a la piedra, segunt dize la Briuia. E departe ende Josefo que era vna penna muy grande e muy fuerte en el desierto de Maon. E diz la Briuia que alli aderredor de aquella penna e del monte en que ella estaua se trabajaua Dauid de guareçer. E quando esto oyo Saul, fue sobre Dauid a aquel de-


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sierto de Maon. E yuan Saul e sus conpannas al costado de aquel monte de la vna parte, e Dauid e los que eran con el de la otra parte dese monte. E Dauid temiese e asmaua que non podria escapar de Saul. E Saul e sus conpannas tenien ya çercado a Dauid e a los suyos, e estauanlos aderredor a manera de corona, e non al sinon para lo prender ya.

Mas estando ellos en esto, vino vn mandadero a Saul que le dixo: «Rey Saul, apresurate e librate ayna de aqui; e ve e acorre, ca los filisteos andan esparzidos por toda tu tierra, e te la corren, e te la astragan.» E Saul, quando esto oyo -segunt razona Geronimo-, touo por naturales enemigos a los filisteos e enemigos de todos los ebreos comunal mientre, e que era mas menester de dexar a Dauid que era vn enemigo solo e de vno commo de Saul sennero, e yr contra aquellos que eran muchos enemigos e de todos los ebreos. E dexo la çerca de Dauid, e leuantose, e fuese contra los filisteos para acorrer a la tierra, asi commo dize la Briuia e las otras estorias. E por que se partio de alli Saul de segudar a Dauid aquella ora e se partieron amos asi de aquella guisa, dize la Briuia e maestre Pedro que llamaron de alli adelante a aquella penna la Piedra del Partiente.

[CVII.] De los griegos yones

Andados treynta annos del reynado de Saul e de Samuel, asi commo departe Ebsebio e Geronimo, leuantaronse los griegos yones contra sus fronteros, que eran los de la prouinçia de Creta. E lidiaron e vençieron los de Creta a los yones. E leuantoseles aquella contienda sobre razon de los terminos de sus tierras.

E los yones, pues que se vieron vençidos e mal trechos, e que de aquella vez nin avn despues non podrian cobrar para tornar sobre si e lidiar otra vez con los de Creta para aver su derecho dellos menos de ayudas de amigos, non se pudieron fincar en su tierra. E asi commo fueron vençidos e se partieron de la batalla, asi fuyeron e se acogieron a Atenas. E los del comun de Atenas resçibieronlos muy bien e acogieron los consigo en su villa.

E con el grand pesar que los de Creta ouieron de los de Atenas por que los resçibieran sus enemigos e los ayudauan e gelos defendien, nunca de alli adelante desamor salio de entrellos. E pero era ya el grand desamor començado entre ellos por el fecho que vos contamos del rey Minos, pero que los saluo despues Teseo, rey de Atenas, fiio del rey Egeo, que mato al minotauro, e leuo las fiias del rey Minos, e lo desbarato todo en que onrro a si e a su reyno, commo es ya contado otrosi todo en las estorias del Libro de los Juezes. Onde ouieron en pos esto guerras luengo tienpo los de Atenas e los de Creta en que, asi commo cuenta Paulo Orosio, fueron los pueblos de amas las partes muy mal trechos.

E el treynta e vno, e treynta e dos, e treynta e tres, e treynta e quatro annos del reynado de Saul e de Samuel so los fechos pasaron de las razones que dichas auemos.

[CVIII.] De los griegos e de las razones de tierra de Greçia.

Andados treynta e çinco annos del reynado de Samuel e de Saul, asi commo cuentan Eusebio e Geronimo en sus cronicas, los pueblos de Greçia en aquellos tienpos, segunt ellos fazien, afechos eran a non querer estar quedos en paz. E leuantauanse vnos contra otros a guerrearse e a lidiar en vno, ca se preçiauan cada vnos por si; pero que los de Atenas eran de comienço los mas sabios e mas onrrados, e gelo devrien conoscer los otros. Mas el tienpo en que esto era semejaua que todas las otras prouinçias de Greçia tenien al reyno de Atenas commo por sennal e fito contra quien mouiesen sus guerras e fiziesen sus batallas commo tiran los ballesteros sus saetas a vna sennal. E los de Atenas trabajauan de defender se


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e leuar dellos todos sus derechos, asi commo lo auemos ya dicho en esta estoria.

Cuenta el Libro de las Prouinçias que tierra de Greçia es grande e que es partida en siete prouinçias; e son estos los nonbres dellas: la primera, de Almaçia, commo comienço de parte de oriente; la segunda, Epito; la terçera, Elladas; la quarta, Tesalia; la quinta, Maçedonia; la sesta, Acaya; e dos prouinçias que a en la mar que son contadas por de Greçia: la vna, el reyno de Creta en que cuentan los abtores que ha çient cibdades cabdales, cada çibdat departida por si con sus terminos; la otra prouinçia es las çicladas, que son çinquanta e dos yslas de que vos auemos ya contado en las razones de la ysla de Loos e de la de Delfos que son las dos dellas.

E de cada vno destos nonbres de aquellas prouinçias cuenta el maestro en ese Libro de las Prouinçias los reyes e los prinçipes que gelos pusieron, e de cada vno por que razon. E de la prouinçia Elladas cuenta asi ese libro que el rey Deucalion e la reyna Pirta, su muger, que fueron aquellos de quien vos auemos contado que fincaran a vida en el grand diluuio que se fizo en la tierra del monte Parnaso, e cubrio toda esa tierra, e mato quantos omnes e quantas naturas e cosas biuas y ovo saluo ende este rey e esta reyna que escaparon en vna nauezilla.

E estos reyes Deucalion e Pirta fizieron vn fiio a que llamaron Ellano por su nonbre propio. E este rey Ellano reyno en aquella prouinçia Elladas. E avn dize esa estoria de las prouinçias de Greçia que esta prouinçia Elladas que primera mientre ovo nonbre Gramellonas e otrosi grameldones los moradores della, e que este nonbre les dio vn poderoso natural de Greçia que era mayor de las Elladas; e le dezien Grano. E por que este nonbre Elladas de aquella prouinçia semeja que son mas tierras seyendo la prouinçia vna, departe el maestro en ese Libro de las Prouinçias e dize que dos son las Elladas, e cada vna dellas es prouinçia maguer que amas son contadas por vna; e la primera dellas, que es la que yaze mas contra oriente, que a nonbre Boeçia. E esta Boeçia e su prouinçia son el reyno de Tebas, de quien auemos ya dicho ante desto.

[CIX.] De la segunda partida de las Elladas, e de los Peloponesas, e de los de Atenas.

La segunda parte de las Elladas, segunt cuenta ese Libro de las Prouinçias de Greçia, ovo nonbre Peloponesas. E segunt fallamos en algunas de las otras estorias, este fue antes e despues el reyno a que dezimos cutiana mientre en esta estoria el de los siçionios. E este nonbre Pelopones cuenta la estoria que leuo aquel reyno de Pelo, que fue vn rey que reyno alli, e que poblo la tierra e la llamo asi.

E en este lugar cuenta Ebsebio e Geronimo, segunt aquella razon que vos auemos dicho en el capitulo de ante deste, que los griegos afechos eran en aquella sazon a non estar en paz, e que se leuantaron los peloponeses contra los de la çibdat del reyno de Atenas, e ouieron grandes guerras en vno e por luengo tienpo, e fueron y fechos grandes dannos de amas partes. E en cabo, segunt dizen vnos destas guerras, ellos se quedaron por sy cansando en ellas los guerreros por luengo tienpo. E otros dizen que los de Pelopones pudieron mas e salieron dende por vençedores.

E el treynta e seys anno del reynado del rey Saul e de Samuel so estos fechos paso.

[CX.] De la yda de las amazonas e de la gente de los çiminios contra Asia.

Andados treynta e siete annos del reynado del rey Saul e de Samuel, asy commo cuenta Eusebio e Geronimo en sus cronicas, leuantaronse las duennas amazonas e de sus vezinos fronteros vna


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gente a que dezien los çiminios, e fueron e esparzieronse por tierra de Asia. E las gentes desa partida de la tierra, commo non ouieran guerras nin lydes tienpos auie, estauan ende desusados e non metidos mientes nin aperçebidos de ninguna sobreuienta.

E las duennas amazonas tales eran de coraçones e tan esforçadas que non deuien nada a ninguno en sus fechos de armas, nin se les adelantaua en ellas estonçes cauallero nin poderoso que en la tierra fuesen, asy que los varones dellas que fueran de los godos e eran ya muertos, nin avn los otros godos que fincauan biuos donde aquellos venien. E vençien quantas guerras començauan, e quantas guerras fazian non fueron en armas mas rezios que ellas nin vençien mas nin mejor, asy les ayudaua la su ventura, e el su esfuerço, e el su ardimente, e el tenporal en que lo començaron.

E aquella gente de los çiminios andauan y mas por su mandado dellas apartados e en su cabo, e corrieron de aquella vez todas las mas e las mejores tierras de Asia, e quebrantaron muchas çibdades e prisieron las, e ganaron castillos, e conquirieron gentes e tierras que retouieron por suyas en esta partida de Asia. E lo ayuntaron a lo al que ellas tenien ganado e do morauan e asennorauan, e ensancharon en el su sennorio.

[CXI.] De commo fizieron las amazonas con los çiminios.

Aquella gente a que Eusebio e Geronimo llaman çiminios en esa partida de tierra de Asia eran, e morauan çerca do las duennas amazonas auien de su comienço su morada e su reyno quando las otras gentes de la tierra se asonaron muchas ademas, e lidiaron con los maridos dellas, e gelos mataron.

E por que fueron estos çiminios gente que se pararon de luego bien con aquellos godos maridos de las amazonas -e les nunca quisieron buscar pesar, e buscaron muchos plazeres, e se dieron toda via por sus amigos, e fizieron eso mismo a ellas en la vida dellos, e despues quisieron los ellas otrosi bien-, e pero catando ellas adelante, ca fueron duennas sabias, e guardandose dellos que non viniesen a tienpo en que se les leuantasen, dieron les de quantos muebles alla ganaron.

E trayen en sus preas muy grandes que fizieran alla de oro, e de plata, e de aljofar, e de piedras preçiosas, e de pannos preçiados, e de otras cosas muchas marauillosas e estrannas que alla ganaron. E trayen quanto ellas quisieron, de guisa que les fizieron muy sus pagados. Mas de los heredamientos de los reynos nin de las otras fortalezas de las tierras non les quisieron dar ninguna cosa por que non ouiesen ellos en que egualar con ellas en el poderio.

E pues que esta caualgada e estas correduras ouieron fechas desta vez, estauan muy ricas, e apoderadas, e sennoras de muchas tierras commo duennas muy bien andantes e a quien yua tan bien, mas que mas seyendo ellas mugeres e faziendo sus fechos muchos contra varones e quant fuertes auemos dichos, de que dize Paulo Orosio que era cosa muy estranna. E touieron por guisado de tornar se a las otras amazonas que fincaran en las moradas a mantener el reyno. E desque dieron tenedores de las villas e de los castillos e lo ouieron todo puesto en recabdo, tomaron de lo que auien ganado lo que quisieron e vinieronse para sus lugares.

E asy commo llegaron, fueron bien reçebidas de las otras. E ellas otrosi non fueron desmesuradas nin desensennadas contra ellas, ca tomaron todo quanto trayen de aquello que auien ganado e pararon gelo delante fecho montones, diziendo que ellas querian que lo partiesen, e que tomasen ende lo que quisiesen, e diesen a ellas lo que quisiesen. E avn fizieron les que ellas leuasen ende la mejor e la mayor parte. E avinieronse muy bien e touieronse todas por bien andantes.

E agora dexamos aqui estas razones. E despues diremos dellas en sus lugares, ca las amazonas mataron vn rey des-


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pues desto, commo contaremos adelante en su lugar; e tornaremos a la estoria de la Briuia.

[CXII.] De commo paso Dauid a Engadi e fue otra uez Saul sobrel.

Despues que se partio Saul de la carrera de Dauid e fue contra los filisteos, partiose otrosi Dauid de alli, e subio, e fuese para Engadi. E en este lugar departe asy maestre Pedro e dize que Engadi era vn castillo do estaua la vinna del balsamo. E asi commo cuenta la Briuia, moro alli en lugares muy fuertes e seguros.

E Saul, quando fue desta vez sobre los fylisteos, corriolos por la tierra do los fallo, e quebrantolos de mala guisa, e echolos todos de su tierra. E desque se torno de aquella contienda, llegole mandado que le dixo: «Rey Saul, euas Dauid en el desierto do mora en esos montes.» E Saul, quando lo oyo, plogole por las nueuas que le dixeron ende. E tomo tres mill omes escogidos de armas de todo el pueblo de Yrrael, e fue a buscar a Dauid e a los que eran con el. E buscauale avn por las pennas muy agudas, e muy asperas, e que non eran para beuir en ellas ninguna cosa sinon las rebezas solas.

E destas rebezas dize Rabano en la Glosa que son animalias fechas a manera de cabra, e que corren mucho, e andan por las pennas, e saltan de vna en otra; e que quando va lobo, o leon, o onça, o caçador, o alguna otra cosa que las quiera tomar viene a somo de la penna, dexanse de alli caer de guisa que en cayendo que se llegan a la penna, e trauanse ay de los cuernos, e fincanse y. E desque entienden que el enemigo que las quiere tomar o prender se es ydo, destrauanse de alli, e dexanse caer contra ayuso, e trauanse de cabo sy la cayda es alta. E asy fazen fasta fondon por que se non fieran, e deçenden, e vanse.

E de alli vino Dauid a vnos corrales de ouejas que estauan por do el auia a pasar, e faziase alli vna cueua çerca de la carrera. E apartose Saul solo a ella para librar y lo que la natura non puede escusar. E asi acaesçio que Dauid e su conpanna estauan ascondidos en esta cueua en la parte de mas de dentro. E podrien ser quatroçientos, asy commo dize Geronimo. E dixeron a Dauid sus seruientes que eran alli con el, segunt dize la Briuia. «Euas el dia en que el Sennor fablo a ty e te dixo: 'Yo te dare tu enemigo que le fagas commo te ploguiere e touieres por bien.'»

E cuenta Geronimo en este lugar que vno de aquellos omnes que eran con Dauid que dixo que aquel era el tienpo que dixera Dios a Dauid para matar a su enemigo, e vengar se del, e tajar le la cabeça e non la punta del manto, e librar se del graue segudamiento e del mezquino trabajo en que le traye. Mas leuantose estonçes Dauid, asi commo dize la Briuia, e llegose a Saul e tajole la punta del manto quedillo e callando. E commo le fizo esto, mataralo si quisiera, mas non quiso; e desi firiose Dauid en el coraçon por que tajara a Saul aquella punta del manto.

E espone aqui maestre Pedro e dize que por aquella ferida atal dize el griego moteno micos, que es tanto commo firiose el pecho. E entiendese que maguer que la Briuia e las otras estorias dizen que se firio en el coraçon, que se non firio synon en los pechos; e bien paresce, ca de otra guisa matarse ye. E pues que se torno a sus omnes, arrepintiose avn de aquello que auia fecho e dixo: «Dios me aya merçed sobresto que he fecho. E non quiera El que yo tal cosa faga al mio sennor, cristo de mio Sennor Dios, nin que meta la mi mano en el, ca cristo es del Sennor.»

E asi commo dizen Geronimo e maestre Pedro, començaron los suyos a murmurear contra el. E alli les juro Dauid e dixo. «Non me lo digades, nin es derecho de matar ninguno a su sennor. Maguer


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que el es malo contra mi, non conuiene a mi ser tal contra el. E juro vos lo.» E las palauras de la jura son estas: «Biue el Sennor, que si lo El non firiere, o el su dia non vmniere que se muera el, o entrare en batalla que peresca y, piedat me aya Dios, ca yo nunca metere la mano en el cristo del Sennor.» E refreno alli Dauid a sus varones con estas palauras. E ellos quisieronse leuantar para matar le, mas non los dexo el.

E leuantose estonçes Saul e salio de la cueua; e yuase su carrera que auie començada. E leuantose otrosi Dauid de alli, e salio, e fuese luego en pos el. E llamolo de espaldas e dixo: «¡Sennor, mio rey!» E cato Saul en pos si e violo. E Dauid abaxose luego a tierra commo en priçes, e finco luego los ynojos, e aorolo. E dixole de cabo: «Sennor rey, ¿por que oyes tu las palauras de los omnes que te dizen 'Dauid busca mal contra ty'? Euas que oy lo viste con tus ojos que te metio el Sennor en la mi mano en la cueua, e asme de matar te, mas perdonote el mio ojo a quien tu segudas.»

E asi commo cuenta Josefo, razonose escuentra el desta guisa sus ynojos fincados: «Sennor rey, si a la tu merçed pluguiese, non te conviene creer mezclas de la mala natura nin aver contigo omnes que te aman meter en sospecha. E mejor te estaria si tu quisieses desamar el fecho de todos en las obras, ca el dezir mal de tras de muchos es; mas la clara prueua de la omildosa e piadosa voluntad en la verdat de los fechos esta. E la verdat tan bien del que mezcla con falsedat commo del que dize la buena verdat semejança ha de verdat e de falsedat; mas las obras descubierta an la vista de la verdat e sin otra encubrençia.»

E cuenta la Briuia que le dixo avn asi: «E rey sennor, dixe yo avn sobresto que te perdono el mio ojo. Non tendere yo la mano contra mio sennor, ca es cristo del Sennor Dios. E mio padre e sennor, vee tu sobresto e mesura en ello sobre todo, e connosçe la orilla e la punta del tu manto, que sea esto el terçero signo en la tu mano; ca la ora que yo tajaua esta punta del tu manto non quise tender la mano contra ty.»

E cuenta Geronimo e maestre Godofre en la dozena parte del Panteon que le dixo asi: «E sennor rey, veyelo tu e judgalo, que asi commo te yo tage esta parte del manto, asi te pudiera matar si quisiese.» E dize la Briuia que le dixo asy adelante: «E sennor, mesura tu esto e veyelo, que mal nin enemiga non ha en mi mano nin peque contra ty; mas tu asechas a la mi alma por toller me la. E el Sennor lo judgue entre mi e ty e me vengue de ty; mas la mi mano contra ty nunca sea, ca dize la fazanna antigua 'De los malos saldra maldat.' Onde la mi mano nunca contra ty sera. E ¿a quien segudas, rey de Yrrael, e a quien segudas? Segudas a can muerto e a vna pulga. E Dios sea juez, e judgue entre mi e ty, e vea e judgue el mio pleyto, e libreme de tu mano e del tu poder.»

E pues que Dauid acabo estas palauras dixole Saul: «Mio fiio Dauid, ¿sinon es esta boz tuya?» E alço en pos esto la boz, e lloro e dixo a Dauid: «Mas derechero eres tu que yo, ca tu feziste a mi bien e yo a ty mal. E oy me mostreste los bienes que me feziste, commo metio Dios a mi en la tu mano e non me mateste; que ¿qual es aquel que quando a su enemigo fallare, que le dexe en la buena carrera commo tu a mi? E mas el Sennor te lo galardone e te faga otro tal por ello commo lo que tu oy obreste en mi. E agora se yo çierta mientre que tu as de reynar e auras en tu poder el reyno de Yrrael. Onde te demando que jures en Dios que non deleescas la mi simiente despues de mi nin tuelgas el mio nonbre de casa de mio padre.» E juro Dauid a Saul; e fuese Saul para su casa. E Dauid e los que con el eran subieron a los mas seguros lugares que fallaron. E dize Josefo que esto fue en las angosturas de Masfa.


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[CXIII.] De commo deçendio Dauid de Masfa al desierto de Faran.

Leuantose Dauid de las angosturas de Masfa, do oystes que dizen Josefo e maestre Pedro que subiera con su conpanna, e deçendio al desierto de Faran, segunt cuenta la Briuia. E de aquel lugar Faran dize Rabano en la Glosa que era vn castillo en Arabia e yazie vezino de aquellos moros a que llamaron sarrasines del nonbre de Sarra, muger de Abrahan. E diz que por aquel castillo pasaron los fiios de Yrrael quando salieron de Egipto e mouieron del monte Sinay. E auia de la çibdat de Haya fasta este castillo contra oriente tres jornadas. E en aquel desierto de Faran moro Ysmael, e despues los suyos en quien fizo despues Codrolaomor la grant mortandat.

E en pos esto, asi commo cuenta la Briuia e las otras estorias, era estonçes en el desierto de Maon vn omne e auia su riqueza en Carmelo. E de Carmelo departe asi maestre Pedro que era vn monte en la suerte de Judas, e que auia y otro Carmelo que yazia en la frontera de tierra de Palastina e de Fenis, do Elias mato los profetas de Baal. Pero dize Josefo que de los çifinos era aquel omne e de la çibdat de Amon. E cuenta la Briuia que era muy grand omne e auie tres mill ouejas e mill cabras. E asi acaesçio que trasquilauan estonçes las sus ouejas en Carmelo. E el auie nonbre Nabal, e su muger Abigayl. E la muger era muy sabia e fermosa; e el marido era muy duro, e muy malo, e mal quisto, e venie del linage de Calef.

E asi commo cuenta Josefo e la Briuia e las otras estorias, los pastores deste Nabal trayen sus ganados por aquel desierto. E mientra por alli andudieron, mando Dauid a sus conpannas que guardasen aquel ganado muy bien, e nin por mengua nin por ningunt menester que lo ouiesen que ninguna cosa non tomasen dello. E de guisa fue guardado que quanto vn cordero, que es poco, que non tomaron y de perdida. E los pastores leuauan de casa de Dauid lo que les era menester.

E Dauid en aquella sazon auie menester ayuda e acorro. E quando oyo en aquel desierto que Nabal que trasquilaua su grey, enbio a el diez mançebos. E dixoles asi: «Sobid a Carmelo, e yredes a Nabal, e saludar me le edes de mi nonbre paçifica mientre. E dezir le edes asi:'Sea a tus hermanos e a ty paz, e a tu casa paz, e paz a todas quantas cosas tu as. E de muchos annos a aca guardando yo los tuyos e todas las tus cosas, oy que trasquilauan los tus pastores las tus greyes que eran en el desierto conusco. E viniendo nos alli nunca pesar les buscamos nin perdieron ninguna cosa de sus greyes en quanto tienpo conusco fueron en Carmelo. E preguntalo a tus moços, e ellos te lo diran que asy fue e te lo mostraran. Onde agora ayan los tus moços la tu graçia -e esto dezien gelo por si mismos que le fallasen de buen talante e de buena parte para lo que ellos venien recabdar- ca en buen dia venimos a ty; e de que quier que la tu mano fallare da tu a nos, tus sieruos, e a tu fiio Dauid.'»

E quando vinieron estos mançebillos de Dauid, dixeron a Nabal todas estas palauras del nonbre de Dauid, asi commo oystes que los el castigo, e desi callaron. E Nabal commo era mal omne, asy commo auedes oydo, nin buena respuesta les dio e dixoles: «¿Quien es Dauid e quien es el fijo de Ysay? Oy creçieron los sieruos que fuxieron de sus casas. Onde ¿tomare yo agora mios panes, e mis aguas, e las carnes de mios ganados que mate pora mios trasquiladores, e dar los he a los omnes que non connosco donde son?»

E los mandaderos de Dauid, quando esto oyeron, tornaron se por su carrera a Dauid e contaronle todas estas palauras que Nabal les dixera. E dixo estonçes Dauid a aquellos sus omnes: «Çingase cada vno


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de uos su cuchillo.» E ellos çinneronselos e apretaronse bien. E çinnose otrosi Dauid su espada e començose de yr. E seguieronle los suyos, que podien ser fasta quatroçientos omnes, asi commo cuenta la Briuia. E diz que fincaron dozientos para guardar sus çarçanos de sus cosas que se tenien y. E asi commo cuenta Josefo, yua Dauid jurando que aquella noche destruyrie la casa de Nabal e quanto el auie.

E dize maestre Pedro mas en esta razon que dixera Dauid que non dexarie y nin quien mease a pared, e que se entiende esto por can e por omne enfermo. Ca dize que las patriarcas todas fueron pastores e curiaron ganados, e que en la sazon en que trasquilauan sus greyes fazien todos en sus casas grandes fiestas a sus conpannas; e commo auien a trexnar con sus manos todas las ouejas, e los carneros, e avn los corderos e las corderas, que fallauan quales eran mas gordos e mandauan los sennores matar ende de lo mas gordo, e dauan abondo a sus conpannas e auien grandes alegrias.

E esta fue la razon por que Dauid enbio en aquella sazon pedir algo a Nabal, por que auiendo con sus conpannas alegria commo deuie, que se mouerie a fazer bondat e que le enbiaria algo commo a quien gelo auie bien mereçido. E en cabo, asi commo cuenta Josefo, fue yrado Dauid contra Nabal e non sola mente por la desmesura que non le enbio nada, mas por que dixo malas palauras a los suyos e los mastraxo.

Sobresto cuenta la Briuia que vno de los moços de Nabal auie vistos los mandaderos de Dauid, commo vinieran a su sennor e de commo fiziera el contra ellos, e sabie otrosi commo venie Dauid sobre la casa de Nabal a destroyr lo todo. E corrio a Abigayl, muger de Nabal, e dixole: «Euas que Dauid enbio sus mandaderos del desierto a Nabal, tu marido, que bendixese a nuestro sennor, e avn bien cuydo que por que le fiziese alguna pitança de comer que le enbiase de su casa commo a omnes que biuen en desierto e non lo an. E a Nabal non le cunplio de non le enbiar nada, mas maltraxole los omnes e denostolos e a Dauid con ellos.

«E sennora, por dezir te yo verdad, Dauid e todos sus omnes nos fueron a nos buenos de guisa que nos non buscaron pesar. E en todo quanto tienpo con ellos moramos tan bien nos guardaron que nunca de lo nuestro perdimos ninguna cosa; e mientra con ellos morauamos en el desierto, por muro los ouimos tan bien de noche commo de dia en todos los dias que nos las vuestras greyes apaçiemos çerca del. Onde Abigayl, asma tu e piensa que fagas sobresto, ca la maliçia conplida es contra tu marido e contra tu casa.»

E ese Nabal, fijo de Belial, estaua de guisa que ninguno non lo podia fablar, de manera que nada y pudiese adobar de pro; ca dizen algunas de las estorias que beuiera tanto vino a que estaua desapoderado de su sentido e syn eso era omne loco. Onde diz Ramiro en la Briuia en los esponimientos de los nonbres propios que Nabal tanto quiere dezir commo loco.

E Abigayl, pues que esto oyo, apresurose commo muger muy sabia que lo non quiso tardar. E tomo dozientos panes, e dos odres de vino, e çinco corderos cochos, e de polienta çinco medidas a que llama la Briuia en el latin sata -e departe Rabano en la Glosa que sata es vna manera de medida que fazie moyo e medio; e eran a esta manera çinco moyos e çinco medios que se fazien por todos siete moyos e medio- e con esto çient ligajos de vuas pasas, e dozientas masas otrosi de figos pasados. E dize Geronimo en la Briuia en el latin en este lugar carica por figo pasado. E puso Abigayl sobre sus asnos todas estas cosas e, asi commo dize Josefo, cargolos de todos buenos dones e presentes.

E diz que yazie Nabal mal parado de vino e fuera de sentido. E Abigayl, quando lo vio atal yazer, non le quiso dezir nada de lo que fazie. E llamo sus moços e


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dixoles: «Sonad estas bestias e yd ante mi con ellas, ca yo luego me vo en pos de uos a vuestras espaldas.» E non diziendo ella ende nada al marido subio en vn asno e fue su carrera. E quando llego a la rays del monte de Dauid, vieronla los omnes de Dauid que deçendien otrosi a reçebir la.

E estaua alli Dauid con sus quatroçientos omnes darmas, asi commo ya yua sobre Nabal. E dixo a Abigayl, segunt cuenta la Briuia: «En balde aguarde yo en el desierto todas las cosas que deste omne eran, e non se le perdio y ninguna cosa de quantas a el perteneçian. E rendie a mi mal por bien. E este poder del el Sennor a los enemigos de Dauid e esto ennada y sy de todas las cosas que a el pertenesçen yo vna dexar que todo non sea destroydo fasta en el que mea en la mannana en la pared.»

E Abigayl, quando estas palauras oyo a Dauid, finco los ynojos antel, e començolo a aorar e rogar, omillandosele quanto ella sabia e podia que por la su mesura e merçed que non catase el a las sus palauras de Nabal. E asi commo cuenta la Bryuia, cayo Abigayl a los pies de Dauid muy omildosa mientre e dixole: «Mio sennor, esta enemiga pidote yo merçed que a mi sea apuesta, e que fable la tu mançeba de guisa que lo oyan las tus orejas. E ruegote e aorote que mio sennor el rey, que eres tu, que non pongas el tu coraçon fascas la tu sanna sobre este mio marido Nabal, maguer que el es malo e tortizero, ca segunt el su nonbre loco es e locura es con el. E sennor, de otra guisa non lo osaria yo escusar ante ty.

»E sennor, yo, la tu siruienta, non vy tus moços que tu enbiaste que tortiçeros fuesen en ninguna cosa. Onde sennor, conjurote e digo: asi biue el Sennor e biue la la tu alma que te vedo que non vinieses a fazer sangre, e saluo a ty la tu alma sin culpa; e sennor, agora fuesen los tus enemigos e los que buscan mal a ty asi commo Nabal. Onde te ruego que resçibas tu esta bendiçion que la tu mançeba aduze a ty, mi sennor, e de la a los moços que te syguen. E digolo por que eres tu mio sennor. E tuelle tu esta enemiga a mi, tu sierua; e si lo fizieres, fara Dios a ty, mio sennor, fiel casa, ca tu lidias e fazes las batallas del Sennor. Onde te ruego e pidote merçed que maldad non sea fallada en ty en todos los dias de tu vida; ca sy se leuantare en algunt tienpo omne que se segude e busque la tu alma por sacar te la, sera la tu alma guardada commo en façezillo de aquellos que biuen ante el Sennor Dios, e sera el alma de tus enemigos rodeada commo adesora a priesa en çerco de onda.»

E en este lugar departe maestre Pedro que por aquella palabra que oystes alli «façezillo de los que biuen» que es razon ya quanto escura que segunt dize el ebrayco que es tanto commo en ligamiento de vida; e esto que es de cabo tanto commo en conpanna. E avn departe maestre Pedro que ay otra letra de estorias que dizen «en façezillo de vides»; e que es esto tanto commo si dixesen «el Sennor guardara la tu alma para amochiguarte commo el façezillo o el ligajo de las vides es guardado en el agua para poner las.»

E dize Geronimo en la Briuia que dixo Abigayl contra Dauid: «Pues, quando nuestro Sennor Dios fiziere a ty, mio sennor, todos estos bienes que El de ty dixo e te estableçiere por cabdillo sobre Yrrael, si tu aqui cosa desaguisada non fizieres que sangre non viertas, non te naçera ende solloço nin verna ende dubda nin remordimiento de coraçon a ti, mio sennor, por que ayas tu esparzido sangre, que eres sin culpa o por que tu mismo te vengueste. E quando fiziere Dios bien a ti, mio sennor, tu faras bien e merçed a mi.»

E razonose avn Abigayl contra Dauid sobresto e dixole asi: que quantos males alli fueran nonbrados e dichos que sobre la cabeça de sus enemigos de Dauid viniesen. E avn dixole asi: «Sennor, seyme tu a mi piadoso e judgame por syn culpa, por tal que resçibas tu estos dones e estos presentes que te yo traygo, e esta yra e sanna que sobre mi marido e sobre la su


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casa enbiaste tu que me la perdones; ca seyendo tu muy manso, e tal de quien se pagan los omnes, e sennor sobre todo mayor mientre que as a reynar sobre Yrrael, estos fechos e mesuras te convienen a fazer.»

E respondio sobresto Dauid a Abigayl, segunt cuenta la Briuia, e dixole asi: «Bendito sea el Sennor Dios de Yrrael que te enbio oy escuentra mi en mi reçibimiento, e bendito sea el tu razonar; e bendita tu que me vedeste que non fuese yo oy a esparzir sangre e que me non vengase yo con la mi mano misma. E jurote yo por el Sennor Dios de Yrrael, que me vedo que yo non fiziese mal, si tu tan ayna non ouieses venido e acorrido en el mio reçibimiento, que te lo fiziera de guisa que non fincara a Nabal quien a pared mease.»

E commo era Dauid omne de Dios, fue manso e mesurado, e resçibio de mano de Abigayl aquellos dones que ella le aduxera. E dixole: «Buena duenna, ve agora tu en paz a tu casa, ca euas que oy tu ruego e onrre la tu faz.» E sobresto cuenta avn Josefo que dixo Dauid a Abigayl: «E maguer que tu marido finque agora en paz por el tu amor, pero non escapara que non lazre por esto, ca otra razon verna ay por que sera perdido.» E acabadas estas razones, enbiola.

E Abigayl fuese a Nabal, su marido, que tenie grandes comeres en casa, que eran commo manjares de rey, e el coraçon de Nabal alegre, ca estaua beudo ademas. E Abigayl non le dixo palaura fasta la mannana. E en la mannana, pues que se tollio la fuerça del vino, dixole su muger todas aquellas palauras que Dauid auia dichas. E quando lo oyo, amorteçiosele el coraçon dentro de grand miedo que ovo. E cuenta Josefo que tan triste se torno que todos los mienbros del cuerpo se le soltaron commo delexados. E dize la Briuia que se paro yerto commo piedra; e a cabo de diez dias en pos esto diz que firio Dios a Nabal, e murio.

E Dauid, quando oyo que muerto era Nabal, loo a Dios e dixo: «Bendito sea el Sennor que judgo de mano de Nabal el achaque del mio denuesto e del mio maltraemiento, e guardo de mal a mi que non lo mate yo, e torno Dios la maldat de Nabal en su cabeça del e fizole que el muriese.» E enbio estonçes Dauid sus mensageros a Abigayl que le dixesen de la su parte que le enbiaua el dezir que la tomarie por muger.

E vinieron los mensageros de Dauid a ella a Carmelo, e fablaron con ella, e dixeronle asi: «Dauid nos enbia a ty a dezir te que te tomara por muger si tu quisieres.» E Abigayl fue muy alegre e leuantose luego. E abaxose a tierra, e fizo su oraçion, e dixo commo si lo dixese a Dauid estando delante: «Euas la tu siruienta para tu mançeba que laue los pies de los siruientes del Sennor.» E apresurose ella, e leuantose, e caualgo en vn asno. E fueron con ella çinco mançebillas que eran suyas e que la aguardauan. E estaua ay Abigayl guisada desta guisa. E fuese luego para Dauid con los mensageros del; e caso luego Dauid con ella.

E tomo otrosi Dauid por muger Achinoe de Gecrael; e fueron amas estas, Abigayl e Achinoe, mugeres de Dauid. Onde dize Josefo que ovo Dauid por muger a aquella con quien casara primero, que fue de la çibdat de Bisar. E tomo Saul a Micol, su fiia que fuera muger de Dauid, e casola con vno a que dezien Falty, fiio de Lays, pero dize Josefo que fue fiio de Saldey. E era Falty de la çibdat de Galdin. E aqui retrae Rabano en la Glosa que este Falti non llego a Micol, sinon que despues non la tomara Dauid por muger commo la tomo.

[CXIV.] De la muerte de Samuel.

Andados treynta e ocho annos del reynado del rey Saul, murio Samuel profeta. E finco Saul en el reyno e reyno en Yrrael despues el solo sin Samuel e sin todo otro que reynase con el dos annos. E


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fue Samuel omne muy bueno, dado de Dios en el tenplo de Ana, su madre, por oraçion que fizo ella a Dios que le diese fiio, asi commo es ya contado en esta estoria. E mientra fue ninno e mançebo, sienpre biuio en el tenplo, e y siruio, e fue santo padre e profeta; e mantouo el reyno de Yrrael primero por si e despues con Saul profetando e dando sienpre buenos consejos al rey Saul.

E en su muerte, asi commo cuenta la Briuia en el veynte e quatro capitulo del Primero Libro de los Reyes, toda tierra de Yrrael fue ayuntada a la su muerte. E llannieron lo mucho faziendo en su sepoltura grandes onrras, e soterraronlo en su casa en la su çibdat de Ramata. E murio Samuel profeta andados de Abraan nueue çientos e treynta e ocho annos, e de Moysen trezientos e nouenta e çinco, e del su sennorio en Yrrael quarenta annos.

E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia e tornaremos a las razones de los gentiles.

Del rey Latino Siluio.

Andados quarenta annos del reynado del rey Saul, murio Eneas Siluio, rey de los latinos, asi commo cuentan Eusebio e Geronimo en sus cronicas. E reyno en pos el çinquanta annos Latino Siluio; e fue este el quinto rey de aquel reyno. E este Latino Siluio vino por la linna derecha de Eneas de Troya e de la reyna Liuinia.

E asi commo es dicho ante desto, Ascanio, fiio de Eneas e de Creusa, pues que murio Eneas de Troya, su padre, dexo el el reyno a la reyna Liuinia, su madrastra, e a Postumo, su hermano, fiio della e de Eneas. E fue el adelante contra do es agora Roma a tierra de Albana, e poblo y la cibdat a que dixeron Alua. E fue poblada esta çibdat en la ribera de Tibre, que es el rio de Roma; e reyno y despues de Ascanio Siluio, su fiio. E asi commo es dicho, a este rey Siluio del reyno de Alua matolo su fiio Bruto en corriendo monte, maguer que vino por ocasion; e fue por ello echado de la tierra e finco vacado el reynado.

E veno estonçes e entrolo aquel Latino Siluio, rey de los latinos, de quien auemos dicho que començo a reynar en el reyno de los latinos. Onde de alli adelante los reyes del reyno de los latinos e del Albana toda via vinieron despues por la linna de Siluio Postumo, que fue fiio de Eneas e de la reyna Lauinia, fiia del rey Latino. E las razones que nos fallamos de los gentiles en los quarenta annos del sennorio del rey Saul e de Samuel profeta contadas las auemos en sus lugares e acabanse aqui.

E maguer que el rey Saul biuo era avn en estos dias, pero en este quarenteno anno despues desto lidio con los filisteos; e mataron ay a el, e a Jonatas, e a los fuertes de Yrrael, commo vos contaremos adelante. E agora dexamos aqui las otras razones e tornaremos a la estoria de la Briuia.

[CXVI.] De commo vinieron los çifeos a Saul a Gabal.

En pos esto vinieron a Saul a Gabal los çifeos e dixeron le: «Euas Dauid, do esta ascondido en el collado de Achil, que es contra el desierto.» E leuantose estonçes Saul, e deçendio al desierto de Çif, e leuo consigo tres mill omnes de armas de los escogidos de Yrrael para buscar a Dauid en aquel desierto de Çif. E asentose con su hueste en Gabaa, que era vn collado de Achilde e yazie en la carrera contra el desierto. Pero a aquel lugar llama Josefo Siçeba.

E Dauid moraua en el desierto e sopo commo venie Saul en pos el a aquel desierto a buscarlo. E por saber lo mas çierta mientre enbio alla sus barruntes; e fallaron que venie Saul de todo en todo. E leuantose estonçes Dauid a escuso e vino alli do era Saul. E desque vio el lugar do estaua Saul e Abner, fijo de Ner, prinçipe de la caualleria de Saul, e dormie Saul en su tienda e el otro pueblo aderredor della,


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llamo Dauid a Achimelet el eteo, e a Abisay, fiio de Sarbia, su hermana de Dauid.

E estos leuaua Dauid consigo, e avn dize maestre Pedro que a Azael, e que fueron estos todos tres hermanos e fiios de Joab. E dixoles, asi commo cuenta la Briuia: «¿Quien deçendera comigo a Saul a la hueste?» E respondiole Abisay: «Yo yre contigo.» Onde vinieron Dauid e Abisay a aquel pueblo de noche, e fallaron a Saul que durmie en su tienda e tenie a su cabeça vna lança fincada en tierra. E durmien Abner e el pueblo aderredor de la tienda otrosi. E dixo Abisay a Dauid: «Ençerro Dios oy el tu enemigo. Onde lo quiero yo agora ferir con la lança vna vez, e coser le he con la tierra, e non avra menester otra ferida.»

E dixole Dauid: «Non lo mates, ca ¿quien sera aquel que estendera su mano contra el cristo del Sennor e fincare ende sin culpa?» E juro sobresto Dauid diziendo: «Verdat vos digo que sinon si le firiere el Sennor, o viniere el su dia que muera, o si fuere en batalla e pereçiere y, que de otra guisa non leuare yo la mi mano contra el cristo del Sennor.» E seyen a cabeça de Saul aquella lança, de quien oystes ya, e vn vaso de agua, segunt dize la Briuia. E dixo Dauid a Abisay, segunt cuenta Josefo: «Mucho es cosa tortyçera de matar ninguno al rey ordenado de Dios, maguer que el sea malo; ca si malo fuere, su pena le see condesada que le dara a su tienpo aquel que le dio el reyno.»

E cuenta la Briuia que dixo Dauid a Abisay: «Dexa tu de matar el rey, ca Dios le matara quando se El quisiere. E toma aquella lança e aquel vaso de agua que esta a su cabeça del rey, e vayamos nos.» E leuo Dauid aquella lança, que seye a la cabeça del rey Saul, e el vaso del agua, e fueronse. E en toda aquella hueste non ouo ninguno que los entendiese nin que velase; e todos durmien, ca el sabor del suenno del Sennor viniera sobrellos e los tenie presos.

E Dauid, pues que se fue de la hueste, e paso de la otra parte, e subio en la cabeça de vn monte aluenne, e auie ya grand trecho entrellos e la hueste, llamaron Dauid e Abisay al pueblo de Saul e dixeron a grandes bozes: «¿Sinon respondra Abner?» E respondio Abner e dixo. «¿Quien eres tu que llamas e enojas al rey?» E dixo le estonçes Dauid: «¿Non eres tu varon e tal que non ha quien te semege en Yrrael? Onde ¿por que non guardeste a tu sennor el rey? ca entro en la su tienda ya qual de la conpanna para matar le. E non es bien que tu asi lo guardases nin esto que asi feziste, biue el Sennor, ca fiios de muerte sodes vos que non guardastes a nuestro sennor, cristo de Dios. Onde agora cata do es el asta del rey o el vaso del agua que seye a su cabeça.»

E conosçio alli estonçes Saul la boz de Dauid e dixo: «¿Sinon es esta la tu boz, mio fiio Dauid?» E respondiole Dauid: «La mi boz es, mio sennor rey.» E desi dixole: «¿Por qual achaque seguda mio sennor al su sieruo? ¿Que fize yo contra ty o que mal a en mi? E agora, mio sennor rey, orote e ruegote que oyas las palauras de mi, tu sieruo. Si el Sennor te mueue e leuanta contra mi, conviene de fazer le sacrifiçio e priçes por ello que lo non faga e que lo dexe; mas si los fijos de los omnes, son malditos ante el Sennor que me echaron oy que yo non more en la heredad del Sennor diziendome: 'Ve e sirue a los dioses agenos.' E non sea agora esparzida la mi sangre en tierra ante el Sennor, ca salido es el rey de Yrrael para buscar vna pulga commo la seguda la perdiz en los montes.»

E dixo Saul a Dauid: «Peque; e mio fiio Dauid, tornate e yo de aqui adelante non fare mal a ty, ca preçiada fue oy la mi alma ante ty, ca paresçe que loca mientre fize yo e supe.» E respondio estonçes Dauid e dixo: «¡Euad la lança del rey! Pase vno de los moços del rey e lieuela, ca el Sennor galardonara a cada vno segunt la su justiçia e la su fe e lealtad. El Sennor metio oy a ty en la mi mano, e yo non la quise tender contra el cristo de Dios. E asi commo es oy la tu alma auida


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por grande ante mi, asi sea fecha grande la mi alma ante la justiçia del Sennor; e libreme de toda angostura.» E dixo estonçes Saul a Dauid: «¡Bendito seas, mio fiio Dauid! E tu faras toda derechura e cada dia mas, e seras poderoso e cada dia podras mas.»

E fuese de alli Dauid para lo suyo, ca gelo mando Saul, asi commo cuenta Geronimo. E Saul, asi commo dize la Briuia e las otras estorias, tornose a su lugar.

[CXVII.] De commo se temie avn Dauid de Saul.

Dauid, pues que se partio de alli de Saul, dixo en su coraçon: «Vn dia caere yo en la mano de Saul. Pues ¿non sera mejor que fuya e me libre deste mal en tierra de los filisteos? E quando alli fuere, desesperara Saul de auer me e quedara de buscar me en todos los terminos de Yrrael.» Desi dixo a sus conpannas: «Fuyamos le de las manos.» E leuantose de alli Dauid, e fue se el e aquellos seysçientos que eran y con el, e fuxeron a Achis, fiio de Mahoc, rey de Get.

E aqui departe Josefo desta çibdad Geth que era de las mayores çibdades de tierra de Palestina. E otrosi sobre el linage deste rey Achis dize maestre Pedro que esta Mahoc muger fue e madre deste rey Achis. E moro Dauid con aquel rey Achis en Get, el e sus omnes e su casa, esto es sus mugeres amas, Achinoe de Gezrael e Abigayl que fuera muger de Nabal de Carmelo, commo es dicho. E dixeron a Saul commo era Dauid en Get; e de ally adelante non ovo ya cuydado de segudar le nin buscar le.

E en todo esto, asi commo cuenta Josefo e maestre Pedro, Dauid, commo era bueno e mesurado, querie seer sin todo enojo. E teniendo que era premioso al rey por sus mugeres amas que tenie alli, por seer mas sin encargo del rey e mas sin enojo touo por bien de demandarle morada en otra villa e non morar en aquel lugar que el rey moraua. E segunt cuenta la Briuia, dixo asi al rey Achis: «Si yo el tu amor e la tu graçia he, dame en vna de las otras tus çibdades lugar do more, ca ¿por que estara el tu sieruo en çibdad de rey contigo por ventura enbargandote e veyendote?» E el rey, non por enojo mas por la buena voluntad que veye de Dauid, plogole e diole aquel dia a Sichilet. E cuenta la Briuia que por aquel donadio de aquel dia fue Sichilet fecha despues reyno de Juda e que le duro fasta este dia. E diz que fue la cuenta de los dias que Dauid moro en tierra de los filisteos quatro meses.

E corrien tierra de Gethsury, e de Gethry, e de Amalec, e trayen dende muchas preas. E los barrios e los pueblos destas gentes eran por do yuan antigua mientre a tierra de Sur; e tenie este termino fasta el reyno de Egipto. E corrie Dauid toda aquella tierra, que non dexaua y varon nin muger que todos los non troxiese presos e catiuos. E tomaua de sus preas que fazie-asi ouejas commo vacas, e asnos, e camellos, e vestidos, e ropas- e tornauase e venie al rey Achis que le diera aquel lugar. E los pueblos de aquellas tierras biuieran en paz fasta alli, asi commo cuentan las estorias, e estauan todos ricos e abondados.

E yua correr Dauid contra Juda, e contra Heramel, e contra Feni, que varon nin muger non dexaua y veuir maguer que eran de su tierra e de su gente. Pero non los aduzie a Get por que por ventura non dixese y alguno algunt mal del e de los suyos, e dixesen «Esto fizo Dauid en todos los dias que el moro en tierra de los palestinos.» Onde creo el rey Achis a Dauid e dixole: «Muchos males faze Yrrael contra su pueblo.» E dezielo el rey Achis por aquello que veye Dauid de asperezas e cruelezas contra la su gente. E Dauid fazielo todo con maestria e por encobrirse contra el rey. E sobresto dixo el rey: «Este pueblo sera mio sieruo para todavia.»


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[CXVIII.] De commo se leuantaron los filisteos contra Yrrael para lidiar.

Asi acaesçio que en aquellos dias que ayuntaron los filisteos sus conpannas grandes e guisauan se para lidiar con Yrrael. E dixo Achis a Dauid: «Dauid. commo quier que lo sabes tu, quiero que lo sepas agora que tu e tus omnes comigo auredes a yr en esta hueste a la batalla.» E asi commo cuenta Josefo, enbiaua estonçes el rey Achis a todos sus amigos fronteros que le viniesen a ayudar en aquella batalla contra los ebreos e fuesen con el en Sea do se ayuntauan. E cuenta la Briuia que dixo Dauid a Achis: «Sere en la tu ayuda muy de grado e agora sabras lo que el tu sieruo fara.» E dixo Achis a Dauid: «Asi te prometo yo que pasada la batalla, que te faga yo guarda de mi cuerpo; e esta priuança auras en todos tus dias.»

E era ya muerto Samuel profeta; e soterraronle en Ramata, la su çibdat. E ante desto auedes ya oydo en este Primero Libro de los Reyes commo era Samuel muerto e murio ante destos dias. Mas dize Rabano en la glosa e maestre Pedro en su estoria que lo faze aqui de cabo emiente la Briuia non por que el non fuese muerto ya, mas dizen que es esto por mostrar el angostura en que Saul era e commo le fuera menester estonçes mucho que le fuese biuo Samuel.

E cuenta la Briuia commo Saul tollio de tierra los magos e los que catauan en las aras, e mato a los que auien los ficones en los vientres. E fueron estonçes ayuntados los filisteos; e vinieron e asentaron sus tiendas çerca de la çibdat de Sama, que era en vn canpo muy grande. E cuenta la Briuia e dize que ayunto otrosi Saul toda Yrrael, e fue a Gelboe, e vio de alli la hueste de los filisteos. E ovo miedo, e espauoreçiole el coraçon mucho ademas, e demando consejo a Dios. E Dios non le respondio nin por saçerdotes, nin por suennos, nin por profetas.

E dixo el estonçes a sus siruientes: «Buscad me vna muger que aya el fito. E yre a ella e fare por ella una demanda de lo que quiero.» E dixieronle sus siruientes:«Una muger sabemos en Endor que ha el fito.» E mudo estonçes el rey Saul la manera del vestido e vistiose de otros vestidos. E fueron dos omnes con el e vinieron de noche a aquella muger. E dixole Saul: «Adeuiname tu en el saber de la tu adeuinança e reçuçitame a qual te yo dixere.» E respusole la muger non lo conoçiendo que Saul era. «E ¿non sabes tu quant grant cosa fizo el rey Saul commo tollio de la tierra a los magos que son los adeuinos, e a los arriolos que son otrosi los encantadores? Onde tu, ¿por que asechas a la mi alma por fazer que me maten?» E jurole Saul e dixole: «Biue el Sennor, ca non te verna mal ninguno por esta cosa.» E dixole la muger: «Pues, ¿a qual te reçuçitare?» E respusole el rey: «Resçuçitame a Samuel.»

E la muger obro de su espiramento e de su arte tanto que se le mostro Samuel. E ella, quando lo vio, dio grand boz e dixo. «¿Por que pusiste tu a mi esta pena de suso? ca agora lo se que tu eres Saul.» E dize maestre Pedro que gelo mostrara Samuel que Saul era. E dixole el rey: «Non ayas miedo e di lo que viste.» E respusole ella: «Vy dioses que subian de la tierra.» E preguntole esa ora Saul: «¿Qual es la forma de Dios?» E respusole ella: «Varon viejo subio e estaua cubierto de manto.» E entendio alli Saul que Samuel era aquel, e encorvose de la faz a tierra, e aorolo.

E dixole Samuel: «Saul, ¿por que me metiste en este trabajo que yo fuese resçuçitado?» E respusole Saul: «So en quexa e en angostura grande ademas. E sepas por çierto que los filisteos estan con grand hueste contra mi para lidiar comigo. E partiose Dios de mi e non me quiso


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oyr nin por manos de profetas nin por suennos. Onde llame agora a ty que me muestres que faga.» E respusole Samuel: «¿Por que me preguntas, pues que Dios se partio de ty e paso al tu enemigo? ca fazer te a el Sennor asi commo lo dixo a mi. Tajara de la tu mano el reyno e dar lo a a Dauid, tu çercano, por que non obedeçiste tu a la boz del Sennor nin conpliste en Amalec la jura de la su sanna. E por ende fizo a ty el Sennor lo que oy padeçes. E metera Dios agora a Yrrael en las manos de los filisteos, e tu e tus fiios seredes cras comigo, e las huestes de Yrrael en poder de los filisteos.» E cayo estonçes Saul tendido en tierra, ca ovo grand miedo de las palauras de Samuel; e tan flaco se paro que non auia fuerça en el, ca non auia comido avn en todo aquel dia.

E entro estonçes aquella muger a Saul, asi commo estaua muy mal conturbado, e dixole: «Euas que obedeçio la tu siruienta a la tu boz, e puse yo la mi alma en la tu mano, e oy las razones que me tu dexiste. Onde otrosi oy tu agora la boz de la tu siruienta e porne yo ante ty vn bocado de pan que comas, e esfuerçes, e puedas yr tu carrera.» E Saul non queria comer e dixo: «Non comere.» E afincaronle estonçes sus siruientes. E aquella muger auie en su casa vn bezerrillo que tenie grueso para la pascua; e fue priuado e matolo. E tomo farina, e amaso, e fizo pan sançinno; e pusolo ante Saul e ante sus siruientes. E pues que ouieron comido, leuantose e andudieron toda aquella noche.

E agora, por que fablo la Briuia en este lugar de los adeuinos e de los encantadores, e departen sobrello Agostin, e Rabano, e maestre Pedro, e muchos sabios, e nos non deximos aqui ninguna cosa synon aquello que fallamos en la Briuia sola mientre, queremos vos ende dezir lo que departen y los nuestros santos padres e otros sabios. E departir vos hemos que cosa es fito o fitones e fitonisa.

[CXIX.] De las maneras de los encantamientos e de las adeuinanças, e de las respuestas dellos.

Razona Rabano por los ebreos sobre las palauras deste capitulo en esta razon: que nuestro Sennor Dios solie estonçes responder a aquellos contra quien lo El auia a fazer o por los saçerdotes que lo demandauan a El, o por suennos, o por los profetas; e por los saçerdotes en esta guisa, segunt el ebrayco, que traye el saçerdote en los pechos aquel afeyte del santuario a que dixeron efot. E en el efot auia escritas estas dos cosas: ensennamiento e verdat. E el saçerdote, ayunando e orando, demandaua a Dios lo que era menester; e Dios mostraua gelo por suennos. E dize Rabano que destas cosas non fizo alli ninguna Saul.

Otrosi cuenta la glosa sobre aquello que dize la Briuia que se mostro Samuel si seria asi o sinon, que vn sabio a que dezien Sinpliçiano que demando a Agostin sy el mal espiritu podrie fazer leuantar el alma del justo e que paresçiese e fablase con Saul. E responde Agostin que mas de marauillar es en que Satanas tomo al Sennor e lo estableçio sobre el truchel del tenplo. Onde segunt esto da a entender Agostin que el espiritu malo leuantar puede el alma del justo, ca muestra asi que de otra guisa ¿quien creera que el diablo mas ligera soltura ovo para tomar al Sennor donde quiso e estableçer le do quiso que non para leuantar el espiritu de Samuel?

Onde dize adelante que avn si quiso Dios o que si lo sufrio, non menguando nada del su poder nin de la su diuinidad por que se fiziese el fecho commo sufrio El de seer cruçificado de los judios e muerto. Donde razona que non es cosa desaguisada de creer que fuese sofrido por algunt dispensamiento de Dios non tomando el espiritu sennorio ninguno en la cosa, o por la grand arte, o por el poder della, o por dispensaçion fecha de Dios encubierta mientre; asi que la adeuina


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nin Saul non lo entendien nin lo veyen que se mostrase el espiritu del justo a la vista del rey. E avn dize Agostin que podemos dezir esto: que venga por la sentençia de nuestro Sennor Dios, que faze El las vnas cosas e sufre que se fagan las otras.

E fue dicho que el espiritu de Samuel non fue aquel por çierto nin se leuanto de su folgança para paresçer alli, mas que fue alguna fantasma o escarnimiento ymaginado e fecho por las ymagines de los diablos. E llama el profeta a aquel ymaginamiento Samuel, commo suelen las ymagines ser llamadas por los nonbres de las cosas a que ellas semejan: commo los cherubines de sobre el arca del testamento que era metal, pero llamauanles cherubines por la grand cosa que ellos significauan que era la orden de aquellos angeles del çielo. Onde dize que por ventura paresçio ally la ymagen de Samuel por enfinidos fechizos de aquel que se trasfigura en angel de luz e non lo es.

E otrosi dize Agostin que si dubda ay de commo podrie dezir el mal espiritu cosas verdaderas a Saul, que semeja marauilla en fazer lo; mas diz que otrosi le semeja en conosçer los demonios a Ihesu Christo e non lo conosçien los judios. Ca Dios, quando El quiere, sufre que avn los flacos espiritus conoscan algunas verdades de los tenporales que perteneçen al ome; e que ligera cosa es esta e non desaguisada para Dios, que es poderoso e derecho en todas las cosas, de sofrir que los malos connozcan algunas cosas de las verdades de las cosas que an de venir por pena de si, e que sea dado esto a tales espiritus commo aquellos con poridat ascondida; e ellos, que lo adeuinen e lo digan a los que los siguen e gelo demandan por que penen por ello.

E sobresto dize Agostin que çinco son las maneras de los adeuinamientos que a estos tales espiritus son soltados: la vna, que diz que lo que oen a los angeles que lo dizen dantes a los omes. Pero oyen de los angeles los diablos quanto mandan, do los dexa el Sennor, que es medianero de los omnes. Onde asi commo dize Sant Pablo en el fecho de los apostoles, e otorga con el el euangelista, los espiritus del fito es de aquella manera de adeuinar que diz que adeuinan a los omnes; mas que ennaden y engannos e non por razon de ensennar a los omnes, mas por engannar los.

E de aquella otra palaura que dize la Briuia que dixo Samuel a Saul en aquella vision que cras serie con el el e sus fiios, departe aqui Sant Agostin que se deue sentender non que serien con el alli do el era, ca dizen el e el euangellysta que grand correa es firmada entre los justos e los pecadores por que non puedan llegar los vnos a los otros; mas que se deue entender por aquel: cras serien con el, esto es que serien muertos deste mundo commo el, ca egual mientre eran todos omnes e egual mientre podian morir. E diz que desta guisa anunçio la muerte el muerto al biuo.

[CXX.] De los encantamentos e de las adeuinanças e de los sabios que primeramente ende fablaron.

De los otros sabios a que llamaron Hermes a cada vno por su nonbre propio dicho auemos ya e departido ante desto en esta estoria; mas auemos de cabo a fazer emiente dellos por las razones de que auemos a fablar que se non pueden dezir bien sin esto. Onde dezimos que todos estos tres sabios fueron filosofos, mas pero non fueron todos a vna sazon. E segunt fallamos dellos e avn de los otros filosofos e sabios que destos saberes fablasen, Hermes fue el primero dellos, e el mayor en estos saberes, e quien mas alta mente ende fablo. E avn escritos ay que cuentan del mas e dizen que aquel Hermes el primero que fue Enoc, el de la primera edat del mundo, e en las generaçiones de la linna el fue el seteno; e


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que este fue otrosi aquel Enoc a quien Dios paso otrosi en cuerpo e en alma al parayso terrenal.

E por estas razones, de que agora aqui diremos, son menester para las prueuas dellas estos filosofos: aquel Hermes el primero, e Toz vn filosofo que fue griego, e otro que ovo nonbre Martal, e otro que llamaron Mesealla. E fueron ellos en estas razones desta guisa, segunt lo fallamos por los escritos. E este Hermes el grande fablo de todos los altos saberes, e de todas las grandes obras, e de los fechos dellas; e por eso le dixeron Hermes el grande. E dexolo todo escrito e dicho por poridades. E segunt dize el escrito, fizolo por estas razones: la vna, por que eran avn estonçes las gentes pocas e pobres e non se trabajauan ende tanto de los saberes commo los otros; e la otra razon fue que pues que se non trabajauan ende por la pobreza e la neçesidat que ayudaua y en que biuian en aquella sazon, todos los omnes fueras ende pocos a quien lo Dios queria descubrir e non preçiauan los saberes que El non ovo cuydado de dezir los descubierta mientre.

E Toz, aquel otro filosofo griego, veno en pos este Hermes e fallo de los libros del algunos e algunos quadernos de los sus escritos. E estudio mucho sobrellos, e fallo lo que querian dezir, e entendiolos. E ennadio el sobre los bienes que y fallo, mas encubriolo otrosi, que non descubrio ende sinon muy pocas cosas.

E despues de Toz veno Martal e amaua los saberes. E andando en pos ellos ovo otrosi de los escritos de Hermes e de aquel gryego Toz. E era Martal omne bueno e preçiaua mucho el saber; e tanto estudio e se trabajo en aquellos escritos fasta que entendio las poridades dellos. E busco los sus poderes e prouolos por los fechos. E pues que vio los bienes que se alli perdien yaziendo encubiertos, descubriolos maguer que non todos; e pero en aquello que ende descubrio aduxo mucho bien al mundo e acreçento el y de suyo en la çiençia. Mas con todo esto mucho finco avn encubierto en esas poridades de los saberes.

E en pos Martal llego Mesealla. E este Mesealla era otrosi omne bueno e que amaua los saberes; e trabajandose dellos alcanço grand parte de los libros destos filosofos. E lo vno por aquello que el y fallo descubierto de las poridades, e lo al por la grand femençia que puso y el, entendiolo todo muy bien. E auie ya en el tienpo del omnes buenos e sabios e que amauan los saberes; e entendio que se non perderia el bien que y fiziese. E descubrio las mas de las poridades de los dichos de los filosofos, en que fizo muchos bienes. E pero fincauan avn muchas dellas encubiertas, commo estan en estas razones que vos aqui ponemos de los gentiles: que la letra dize vno e la sçiençia e el seso dello muestra al al que lo entiende.

[CXXI.] De los que vsaron primeramente de los encantamientos segunt el saber de la magica.

Cuenta Mesealla en su libro por si e por otros sabios, a quien aduze por prueuas de lo que el dize, que estas tres duennas, Diana e Çirçe e Medea, que fueron las que en sus tienpos e avn despues mayor prez ouieron de saber las cosas e obrar dellas por el arte magica entre todos los gentiles a quien ellos llamauan dioses e deesas entre los otros sus sabios.

E arte magica, segunt dizen los escritos, quiere dezir tanto commo arte o saber de encantamientos. E el griego dize mantos por adeuinança o encantamiento por do se sabe la adeuinança. E de aquel nonbre mantos tomaron los latinos este otro que dezimos mago en el latino o mago en el lenguage de Castilla. E es mago tanto segunt el castellano commo adeuino, o encantador, o todo. E asi fueron sabios los tres reyes magos que vinieron a Ihesu Christo, que por su saber entendieron e supieron el fecho del Christo e vinieron a el; e por ende los llamaron en el latin magos.

E deste saber de la magica vsaron aque-


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llas tres duennas e obraron grandes cosas. E sobre esta razon se marauillan algunos commo podrie ser de alcançar las mugeres mas en el saber que los varones. E fallamos sabios que dizen a ello que aquellos que a estas obras se metieron que quanto mas de ligero creyeron que podria ser aquello que ellos demandauan, que tanto mas de ligero le venien los espiritus por do lo obrauan. E por que las mugeres fueron sienpre mas ligeras para creer que quier que non los varones, venienles por ende los espiritus mas ligera mientre a sus conjuraçiones e a sus llamamientos que les fazien. E ellas tanto mas obrauan, e creyen, e se dauan a ello.

E fallamos otrosi que varones que se metieron a los fechos deste saber commo aquellos tres Hermes: el rey Jupiter, el rey Salamon, e Virgilio, e Ouidio, e otros; mas pero non obraron ende tanto.

[CXXII.] De los linages de aquellas tres duennas magas.

Cuentan los abtores de los gentiles e el libro de las sus generaçiones que Diana fue fiia del rey Jupiter e de donna Çeres, a quien sus gentiles llamauan deesa de la tierra e de las mieses. E de Çirçe dize asi el Ouidio en el catorzeno capitulo de su Libro Mayor que fue fiia del sol. Mas es otrosi de entender que maguer que la calentura del sol e el humor crian todas las cosas, que pero el sol non faze fiio desta guisa e que fue dicho alli el sol por Febo o Apollo, ca amos estos son nonbres de vno. E fue filosofo atal que todos los saberes sopo e todas las naturas que por el poder del sol se gouiernan; e llamaron le por ende sus gentiles tan bien sol commo por estos otros nonbres. E por esta razon llama Ouidio a Çirçe fiia del sol; e quiere ser tanto commo fiia de Febo o de Apollo.

E de la terçera destas duennas, que fue Medea, dize Ouidio en el seteno libro del su Libro Mayor que fue fiia de don Oeta, rey de la ysla de Colcos, e de Diana. E de sus fechos auemos ya fablado ante desto, mas de Cirçe e de Medea avn non; e diremos dellas adelante en sus lugares. E agora departiremos a que maneras obrauan de aquel saber aquellas duennas.

[CXXIII.] De las maneras de obrar de la magica.

Dize asi en el libro de Marçal, e con el Mesealla otrosi que fue descobridor de las poridades de Hermes, e de los otros filosofos que aqui deximos, que aquel filosofo griego de quien es dicho que ovo nonbre Toz que fallo en los libros de los filosofos troyanos conponimientos de ymagines que fizieran tres duennas encantadoras. E diz que fueron estas que aqui auemos dichas Diana, e Çirçe, e Medea.

E cuentan dellas avn mas Marçal e Mesealla que estas tres mugeres fueran rayz de los fechizos, e de las conjuraçiones, e de los encantamentos, e de los malefiçios, que son erbolarios e enpoçonnamientos e toller los cuerpos; e otrosi que ellas fueron rayz de los benefiçios que es sanar de todos estos malos fechos e de tornar se los que fuxiesen que non pudiesen yr adelante. E dizen que ellas auien el saber de los trasmudamientos de las cosas e de los poderes de las suertes.

E dize sobresto ese filosofo griego Toz que estas tres duennas fueron llaue de todo bien e de todo mejoramiento; e departelas en las obras a estas tres duennas. E diz que Diana ovo de todas estas cosas el saber e el poder para trasformar e mudar las vnas cosas en semejança de otras, segunt las vistas de los que las viesen e segunt los cuydados de los que eran trasformados. E esto obraua ella por palauras de encantamientos, quales al arte magica pertenesçen, fechos con safumerios e otras cosas.

E de Çirçe dizen otrosi Marçal e Mesealla que mudaua ella las cosas por fechos de suertes e obraua muy conplida mente por yeruas, e por leche, e por otras cosas, commo lo adelante contaremos en las razones della e de Hulixes de Greçia. E


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Medea trasformaua otrosi las cosas de vnas en otras en las vistas; e, segunt dizen esos filosofos, fazielo por confaçiones, esto es por mezclas de cosas commo de yeruas, e de agua, e de al.

[CXXIV.] De las maneras de Diana.

Dize Toz, segunt que Marçal e Mesealla retraen del en sus libros, que fallo el vn libro de Diana en que dezie que creye ella en el sennor de aquellos çielos a quien veemos, e en los sennores nonbrados destos çielos de cada çielo el suyo, e con el sennor del dia e de la ora, e en el del oriente. E esto es del açidente a quien dizen que dezie Diana en su oraçion «E tu, sennor de oriente, ayudame.» E afirma otrosi Toz que estas palauras dezie Diana en todas sus obras.

E sobresto cuenta avn ese griego Toz, e retraenlo por el Marçal e Mesealla en sus escritos e dizen asi en razon de enxenplos destas palauras: «E falle escrito en vn escudo: 'O tu, rey de oriente, saluanos'; e el escrito era fecho de letras de Diana.» E avn dize que lo alcanço el e que lo vio que en todos los lugares e a todas las contiendas e batallas do leuauan aquel escudo obrado por el saber de Diana que salien vençidos todos los contrallos de la otra parte. E segunt cuentan las estorias, este escudo ouieron los romanos. E diz que de quando ellos començaron a ser bien andantes en las batallas e vençer e venir a sennorio e grand poder, que de estonçes troxieron este escudo, e con el vinieron a vençer el mundo, e ganar le e ser cabeça del.

E avn dizen Mesealla e Marçal, por las palauras de aquel Toz el griego e de Hermes, que prouada e manifiesta cosa fue que que quier que Diana obraua por el saber de la magica, que lo fazie con la planeta de Venus, e con la de Mercurio, e con la luna. E diz que con el poder destas planetas que obraua ella en sus obras las estrellas de la mayor grandez que estauan fincadas en el firmamiento.

[CXXV.] De la manera que la sabia Çirçe obraua.

Cuenta Marçal en su libro que vn filosofo, que ovo nonbre Nechifalo, que dixo en sus escritos que fizo que Çirçe la sabia fiia de Apollo el filosofo, que obraua de saber por estas cosas: por suertes, por aves, e por palauras a que en el lenguage de Castilla dizen proberuios, e por las suertes e por las estrellas de los çielos, que an cuerdas e crines e corren por los çielos. E cuerdas e crines dize por aquellos rayos que echan de si. E razonan desa sabia Çirçe que por todas estas cosas trasmudaua ella de todo en todo quanto querie.

E avn dixo mas della aquel filosofo, e esto por prueua de si mismo: «Yo vi vnas letras que escriuiera Çirçe en plomo; e escriuiolas demientre corrie contra oriente vna de aquellas estrellas que corren por el çielo e semeja que caen. E metio ella aquel plomo en vn pozo seco, e luego mano a mano fue el pozo lleno de agua E las letras eran en el griegas.» E diz que dezien esto en el lenguage de Castilla: «Rey e sennor Dios, danos agua por el tu don.» Pero cuenta aquel Nechifalo el sabio en sus razones adelante que dizen algunos de los otros sabios que aquel escrito que en el caldeo le fiziera Çirçe, e non en el griego, ca muchos sabios fablaron desta razon. E en cabo dize asi Nechifalo: «Por quales quier letras que fue aquella escritura, vi yo aquel pozo lleno de mucha agua.»

[CXXVI.] De las razones de las obras de Medea la sabia.

Cuenta otrosi la estoria en los libros de Marçal e de Mesealla, e dizen lo estos sabios prouandolo por los dichos de Toz el filosofo, que dixo vn sabio a que llamaron Nicomato que fallara el escritos en los libros de Medea que confaçiones que son mezcladas de cosas e el ayuntamiento de muchos elementos fazen al omne dormir mucho, e yazer oluidado de


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si mismo, e de guisa sin memoria que non cueda ninguna cosa de si; e que fazen estas cosas mudar las voluntades de los omnes e avn de las otras cosas; e que se obra todo esto con rayzes, e con simientes, e çumos de yeruas, e ramos de arboles.

E avn dizen que los que bien supiesen mezclar los çumos de las yeruas con las simientes e con las ramas o goma, que serien poderosos de obrar discordia e de concordia entre los omnes e en las otras cosas, e de meter qual quier dellas -esto es, de la discordia e de la concordia- do ellos quisiesen, de guisa que de todo bien o de todo mal egual mientre se faria a sus voluntades. E afirma Nicomaco sobrello que esto que el e aquel sabio Toz el griego dixeron que todo fue cosa prouada de los griegos, que fueron omnes que se metieron a prouar las cosas mas que gente de otra leyenda.

[CXXVII.] De las otras obras de magica.

Cuenta sobre estas razones que dichas auemos vn sabio que ovo nonbre Alfarabia, e retraenlo por el en sus libros Marçal e Mesealla, que las animalias son mouedizas e que corren, e sienten, e veen, e buelan, e nadan. E diz que con estas cosas podrie el omne obrar aquello que con las yeruas e con los arboles.

E muestra que aquellas cosas con que se esto puede fazer mayor mientre e mejor son estas: vn pez que dizen que ay luzio que semeja a cuerno de buey, e Alfarabia nin aquellos otros filosofos non le dizen alli otro nonbre; e otrosi vna ave que a cresta de plumas, e es a la que en Espanna dizen habubilla e en el latin la llaman vpupa; e otra animalia que ay otrosi a qui llaman rana, mas es de saber que esta rana es vna verdezilla e dizenle en el latin rubeta. E los naturales pusieronle este nonbre rubeta deste nonbre rubus que dizen en el latin por aquello que llamamos en el lenguage de Castilla çarça, o mata, o alguna de aquellas otras cosas que auemos dichas en el libro de Moysen, por que en la çarça, e en la mata, e en las verduras de los aguanares cantan de noche estas ranillas verdezillas. E alli biuen e son grieues de veer sinon quando se mueuen; e esto es por que se paran del color de aquello en que estan. E otrosi cuentan aquellos sabios, Alfarabia e los otros, que entra en estos vna yerua que ay de vna manera que semeja culebra; e dizen que esta yerua es a la que en Castilla llaman taragontia.

E otrosi dizen de otra animalia que ay. E departen que es de dos naturas, e que la vna natura es commo de bestia e la otra commo de ave. E de aquella animalia dizen los sabios que es el morçielago. E dize Alfarabia que estas animalias que aqui son dichas que semejan en sus naturas a las yeruas e a los arboles para fazer estas obras; e afirma que por estas puede el que lo sopiere fazer e desfazer las cosas segunt que los filosofos dixeron.

E agora dezir vos emos de vnas cosas que vinieron en el mundo, que tomaron el comienço en los saberes e en las obras destas tres duennas.

[CXXVIII.] De commo departen los filosofos que tres son las maneras de obrar por la magica.

Departen en sus escritos aquellos filosofos que destas razones fablaron que saber puede quien bien catare las palauras dichas destos saberes que tres son las maneras por do van todas las obras de los sabios e de las sabias de la magica. Pero departen que es de saber que se fazen estas obras mejor e mas conplida mente con el ayuda e el saber de las estrellas, e que de otra guisa non se fazen tan bien. Ca departen asi sobrello que la magica vna manera e vna parte es del arte del estremonia; e que vera quien en ello cuydare que las maneras del arte de la magica con sus obras que estas tres son asumada mientre ymagines, confaçiones e suertes; e que maguer que dizen al pueblo que en yeruas, e en piedras, e en proberbios o palauras yazen las fuerças de las cosas, deso parten estos sabios que pero en el cabo


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quien bien catare e judgare lo que es dicho primero de ymagines,, e confaçiones, e suertes, e esto que oydes de yeruas e piedras, todo lo puede tornar a vno. Ca muestra que en la razon de las ymagenes, que son cosa de mas dura materia, se pueden entender las piedras, e por las confaçiones las yeruas, e por las suertes las palauras, por que es ya dicho con quales cosas se obra la magica en cada vna de aquellas tres maneras que y son dichas.

E dezimos agora, segunt que lo fallamos por los dichos de aquellos sabios que dello fablan e lo departen, que obro Diana mayor mientre por ymagines, e Çirçe por yeruas -commo vos contaremos adelante en las razones de Vlixes de Greçia-, e Medea por suertes e palauras de conjuraçiones. E en cabo todas por todo, ca Medea mucho obro por yeruas, commo vos contaremos en su lugar en el fecho della e de Jason; mas pero fazien mas sabia mientre sus obras cada vna en lo suyo.

E agora diremos de las cosas quales recuden a cada vna destas maneras de que dize Mesealla, que es commo vn descubrimiento de las poridades de los filosofos e destas tres duennas.

[CXXIX.] De commo se parten las cosas en las obras de las tres maneras de la magica e los prouechos que ende vienen

Departen aqui los sabios que a las obras de la magica de las ymagines que perteneçen los fechizos e los encantamientos, e todo esto a todas maneras de obrar para trastormar e demudar vnas cosas en semejança de otras. E a la magica de las mezclas dizen otrosi que pertenesçen todas las yeruas, e todos los arboles, e las piedras, e los elementos. E so la natura de la magica de las suertes departen otrosi que cae catar aves, e todos otros agueros commo de encontrar omne, e toda otra cosa de que dizen los omnes que faze aguero commo lobo, e culuebra, e sapo, e las otras tales animalias; e estornudos e sonidos que se fazen en las cosas de las casas commo en arcas, e en las vigas, e en cabrios, e en fuegos, e en al. E otrosi a la magica de las suertes perteneçen las palauras de los proberuios. E maguer que deximos ante desto que Diana obraua por ymagines, e Çirçe por mezclas, e Medea por suertes, pero es de saber, segunt cuentan los sabios, que todas tres obraron por todo.

E fincanos agora de dezir otro descubrimiento de esas poridades de los filosofos e de las obras destas tres duennas, que tenemos que es pro de saber lo. Onde dizen asi aquellos sabios que de la magica de las ymagines recudio despues a las gentes el saber e las obras de conoçer a Dios, e a los çielos, e a los elementos, e a los santos, e aorar los en las voluntades e por palauras, donde les fizieron ymagines en que les aoraron. E dizen que de aqui fueron despues asacando los omnes lauores de cal, e de canto, e de fuste, donde fizieron casas de oraçion e puentes, e desi torres, e muros, e castillos, e otras cosas; e otrosi obrar de metales, e tajar pannos e cabellos, e fazen las otras menestralias tales commo estas.

E de las obras de la magica de las mezclas naçio otrosi al mundo en los omnes el cuydado de la guarda de los cuerpos. Onde en las mezclas de las yeruas, e de las semientes, e de las otras cosas asacaron commo se començo la fisica, e se fizieron los axaropes e otros beurajos e letuarios contra las enfermedades de los cuerpos e contra los dolores. E fallaron otrosi de aqui los sabidores las melezinas de las llagas e de las exidas, e el saber de los çelurgianos, e de los albeytares, e de los sangradores.

E de las obras de la magica de las suertes naçieron otrosi sus proes al mundo, ca dende vino a talante a los omnes de querer saber sus faziendas en los fechos deste mundo; donde se mouieron a catar agueros en estornudos, e en aues, e en animalias ratilias, e en encontradas de omnes e de otras cosas, e en suennos, e en proberbios, e en los sonidos de las casas. Mas esta magica non tienen por buena commo las otras, por que oluidaron algunos a Dios en ellas e se desuiaron dEl mas que en las otras sinon en pocas cosas.


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[CXXX.] De otros que obraron por este saber, e del espiramiento que era y, e de las pertenençias de las cosas a las maneras deste saber.

Las maneras que son dichas que echaron estas tres duennas magas por el arte de la magica fallaredes que obraron estonçes e despues muchos filosotos e otros sabios e sabias mugeres, asi commo el rey Jupiter, e Apollo, e Mercurio, e Esculapio, e el rey Salamon, e Vergilio, e Ouidio, e otros muchos; e de las mugeres commo la reyna Juno, e la deesa Pallas, e la deesa Çeres, e Latona, e esta ficonisa del rey Saul, por quien acaesçieron aqui en esta estoria todas estas razones. E otrosi obro deste saber Eriato, la de Arcalia, de commo diremos adelante en esta estoria en la batalla de Julio Cesar e de Ponpeo el grande. E otros sabios e sabias mugeres, tantos que non aurien cuenta, obraron por el saber de esta arte.

E segunt departen los sabios, la magica de Diana e las obras que a ella pertenesçen catan por Dios e por las almas mas que ninguna de las otras. E la magica de Çirçe e sus obras otrosi con aquellas cosas que les pertenesçen son mayor mientre para mantener los cuerpos en sanidat. E la magica de Medea e sus obras con sus pertenençias es para buscar a los omnes riquezas e lo al que an menester. E otrosi de aqui se leuantan otras creençias e vanidades commo catar agueros e yr a adeuinos; pero fazenlo los omnes toda via por razon de saber mas de sus faziendas e parar las mejor.

E agora contar vos hemos avn mas razones que fincan e que cuentan de aquella ficonisa de Saul Agostin, e maestre Pedro e Josefo.

[CXXXI.] De lo que maestre Pedro, e Agostin, e Geronimo e otros dizen del reçuçitamiento de Samuel.

Cuenta maestre Pedro en el capitulo el reçuçitamiento de Samuel que Saul, veyendose en grand angostura por los filisteos que venien sobre el muy sannudos e muy apoderados que se menbro estonçes de Samuel, e fablo del de commo era muerto e le tenie muy grand mengua. E dize sobresto maestre Pedro que en aquella remembrança que se fizo de Samuel que se deue entender que Samuel auie poco que muriera, ca departe asi maestre Pedro que por el arte del fiton -e esto es del saber de la magica- que ninguno non puede seer reçuçitado si muerto non fuere reziente mientre e que tenga sanas avn las entrannas e todo lo al del cuerpo en que la vida puede durar.

E sobresto departe maestre Pedro que vnos dizen que el muerto que por el saber de la magica es leuantado que se leuanta destas dos maneras: la vna, que si leuanta rey, que mueue de luego la cabeça e desa se leuanta primero; e la segunda manera es que si leuanta otro omne, que comiença de primero a mouer los pies ante que la cabeça e desi desta guisa se leuanta. E otros dizen avn sobreste leuantamiento de los muertos que al profeta ninguno non le puede fazer leuantar sinon rey. Otros dizen lo contrallo desto e dizen que non el alma de Samuel, mas el cuerpo solo suyo se leuanto con espiritu vidal que vino en el, e que el alma folgo en su lugar en el que era.

E razonan avn otros e departen que espiritu maligno paresçio alli en semejança de Samuel, qual es ya dicho, que le llamaron por ende Samuel. Sobre que aduze Agostin este enxienplo que fue dicho con razon en llamar Samuel a aquella ymagen; ca diz que quando Faraon vio el suenno de las espigas e lo conto despues a los sabios, que non les dixo «Vi suenno de espigas» mas «Vy espigas»; e que otrosi di-


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xeron aqui los sabios en sus escritos que viera aquella muger a Samuel, e non suenno nin vision de Samuel, e dixeron con razon.

E avn departe sobresta razon. Diz que los magos, que son los sabios que obran por el saber de la magica, que para sus obras que tomauan sangre de omne e otras cosas de los muertos, e que con esto fazien sus malefiçios e sus adeuinanças. E sobresto departen otrosi que aquellos otros a quien llamauan arriolos, e son por adeuinos, que estos non obrauan de al en sus artes sinon por palauras solas; e por estas encantauan, e adeuinauan, e cunplien aquello por que lo fazien.

E sobre aquello que deximos nos otrosy que departiriamos que cosa era fito o fitones, dize Agostin -e dizelo otrosi Ouidio e muchos de los abtores de los gentiles- que Fito es por Apollo; e que este Fito Apollo fue el primero que busco e asaco esta arte de adeuinar e de encantar que es de los arriolos. E muestra que de aquel nonbre Fito tomaron los sabios este otro que dezimos fito e fitones, e que fitones tanto es commo adeuinos; e que a estos todos mato Saul por guarda de la ley, e sobre todo por que los apremiauan los demonios e profetauan que Dauid auie a seer rey.

E matolos Saul con pesar de lo que dezien por la mal querençia que auie a Dauid, asi que dellos non finco y ninguno sinon aquella muger de Endor. E de esta dize Geronimo en la glosa que fue guardada por eso que non murio commo los otros adeuinos. E de otra guisa ovo ella nonbre Balatop. E dize maestre Pedro que Balat en el ebrayco tanto quiere dezir commo sennora en el castellano, e oph el nonbre de aquella arte. Onde Balatop tanto quiere dezir como sennora de la arte magica. E del fecho desta muger ficonisa e del rey Saul cuenta Josefo muchos bienes. E destos vos contaremos despues de la muerte de Saul.

E agora dexamos aqui estas razones todas, e tornaremos a la estoria de la Briuia.

[CXXXII.] De commo pasaron las huestes destas gentes todas unas con otras.

Asi commo cuenta Geronimo en la Briuia, fueron ayuntadas todas las conpannas de los filisteos en Afet; e poso la hueste de los de Yrrael sobre vna fuente que era en Gezrael. E los ricos omnes de los filisteos non andauan alli a conpannas de çiento en çient caualleros, nin de mill en mill; mas, asi commo cuenta Josefo, venien cada vnos por sus generaçiones e sus alcaueras apartada mientre. E los sus satrapas, que eran los sus caualleros mas granados, e de mayor seso, e de mayor recabdo, andauan ordenando la hueste. E asi commo dizen la Briuia e las otras estorias, el rey Achis venie en la çaga, e Dauid e su conpanna alli con el.

E los prinçipes de los filisteos, quando lo vieron, dixeron al rey: «Estos ebreos ¿que quieren aqui conusco?» E respusoles el rey: «E ¿non sabedes vos como Dauid, que fue siruiente de Saul, rey de Yrrael, a morado ya muchos dias comigo? E cosa del mundo de mal nin de deslealtad non falle en el del dia que a mi fuxo fasta en oy.» E esos prinçipes de los filisteos fueron muy yrados sobresto. E dixeron al rey: «Tornese este ebreo con su conpanna, e vayase, e asientese en aquel lugar que le tu diste de morada; e non deçenda conusco en la batalla que por ventura quando començaremos a lidiar, que se nos non pase de la otra parte e sea nuestro auersario. Ca si quisieremos dezir verdad, ¿en qual manera otra podra el apaziguar a nuestro Sennor Dios sinon tornandose e firiendo en las nuestras cabeças? O ¿non es este Dauid al que cantauan las virgines en las quirolas e dezien 'Firio Saul en mill e Dauid en diez mill?'»

E quando esto oyo el rey Achis, dixo a Dauid amidos de si, e doliendose ende mucho, e jurando desta guisa, asi commo


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dize la Briuia: «Biue el Sennor, ca derecho eres tu e bueno ante mi. E la tu salida e la tu entrada comigo es en estas huestes. E non falle en ty cosa de mal del dia que a mi veniste fasta oy. Mas non plaze contigo a los prinçipes de la mi hueste, ca se an miedo de ty que quando fueremos en la mayor priesa de la lid, que te pasaras tu de la otra parte e seras contra nos. Onde maguer que me mucho pese de auer te he yo de mi conpanna menos e de catar lo que veo que mios ricos omnes tienen por bien e quieren mas que mas en tal ora commo esta, e maguer que mucho me pesa de auer te lo yo a dezir, tornate e vete en paz e non corroçes a los prinçipes de la mi hueste.»

E dixo estonçes Dauid a Achis: «Rey, e ¿que fiz yo por que me vaya de aqui o que falleste en mi, tu sieruo, de mal del dia que contigo fuy fasta oy por que yo dexe de lidiar en esta hueste e lidiar contra los enemigos de mio sennor, el rey?» E respondiole el rey e dixo: «Dauid, bueno eres tu ante mi asi commo angel del Sennor. Mas ¿oyes tu commo me dixeron los prinçipes de los filisteos 'Este e los suyos non entraran conusco en la batalla?' Onde leuantate tu de mannana e los sieruos del Sennor que vinieron contigo. E quando començare a aparesçer el alua e a esclareçer, yd vos.» Onde Dauid leuantose de alli de noche, el e sus seysçientos omnes de armas que eran alli con el. E tornaronse para la tierra de Filistin; e los filisteos subieron en Jezrael.

[CXXXIII.] De commo se tornaron Dauid e los suyos, e fallaron robada a Sichilet e leuadas catiuas sus conpannas.

Dauid e los suyos, quando se partieron del rey Achis de la hueste, llegaron al terçero dia a Sichilet, que era su morada. E fallaron commo vinieran los de Amalec sobre Sichilet e la corrieran de la parte de medio dia. E mataron ay muchos, e ençendieron la villa, e leuaron ende catiuas las mugeres e los ninnuelos pequennos, asi commo dize maestre Pedro. Mas segunt la Briuia cuenta, leuaron los todos del pequenno fasta el grande, mas non mataron ninguno. E leuauan los todos consigo del pequenno fasta el mayor con grand prea de las otras cosas, asi commo cuenta Josefo. E diz que aquella gente de los de Amalec que non robaran de aquella vez a Sichilet sola mientre, mas otras tierras de los filisteos, e desbarataronlas todas; e leuauan grandes preas ademas e yuanse.

E sobresto dize la Briuia que quando Dauid e aquellos sus omnes llegaron a la çibdad de Sichilec, e la fallaron robada e ençendida, e sus mugeres e sus fiios e fiias leuados catiuos, dieron Dauid e el pueblo que con el era muy grandes bozes e fizieron grand llanto. E dize la Briuia e las otras estorias que tanto lloraron fasta que les falleçieron las lagrimas, que les non fincaran ningunas que echasen. E en aquella prea eran leuadas catiuas Achinoe de Gezrael e Abigayl de Nabal de Carmelo, que eran amas mugeres de Dauid, commo auedes oydo. E asi commo cuenta Josefo, ronpiose Dauid los vestidos e començo a gemer llorando grieue mientre. E esto fazien con el otrosi sus conpanneros e sus amigos, a quien auien leuado catiuas sus mugeres e sus conpannas.

E cuenta la Briuia e las otras estorias que tan amarga se parara el alma de cada vno de aquellos por sus fiios e sus fiias que quisieran apedrear a Dauid, e que lo touieron alli sus conpanneros en grand angostura e peligro de muerte. Ca dizen, segunt cuenta Josefo, que el solo sennero era prinçipe; e razonaua cada vno que el era acreçedor de los males. E sobresto dize la Briuia, e Geronimo, e maestre Pedro, e las otras estorias, que Dauid - commo era bueno e se tenie sienpre con Dios e Dios con el- que quando se vio en aquella angostura e periglo de muerte, que se conorto e esforço en su Sennor Dios; ca


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aquel pueblo otrosi veyenle tan desmayado que ningunt coraçon non tomaua para vengar se nin para al. E leuantauanse contra el para veer si le podrian fazer recobrar e tomar coraçon.

E dixo Dauid al obispo Abiatar, fiio de Abimelec: «Llega a mi la vestimenta a que dezimos efot.» E Abiatar tomola e llegola a Dauid. E fizo Dauid su oraçion e demando consejo a Dios si yrie a aquellos ladronçillos e los prenderia. Pero esta demanda que fizo Dauid a Dios razonan Josefo e maestre Pedro desta otra guisa: que demando Dauid al obispo Abiatar que se vistiese aquella santa vestimenta del efot e que demandase a Dios consejo por el si yrie en pos aquellos robadores. E el obispo fizolo. E cuenta la Briuia e las otras estorias que le respondio el nuestro Sennor en persona de Dauid e dixole asi: «Ve en pos ellos esforçada mientre; ca sin dubda alcançar los as, e prender los as, e desbaratar les as la prea e quanto touieren.»

E Dauid fue muy alegre con esta respuesta. E acogieronse el e aquellos seysçientos que eran con el e vinieron a la corriente de Besor. E quando llegaron alli, eran dellos cansados ya, e los cansados fincaron y. E acogios Dauid con los quatroçientos e fue en pos los enemigos, ca los dozientos que cansaran non podian pasar la corriente. E segunt dize maestre Pedro, mandoles Dauid que fincasen alli e guardasen los sarçanos de todos que dexauan alli por que fuesen mas aforrados.

E Dauid, asi commo paso la corriente con los quatroçientos e yuan por vn canpo adelante quanto podian, fallaron sus omnes vn egibçiano e aduxeronlo a Dauid. E asi commo cuenta la Briuia, e Geronimo, e las otras estorias, este egibçiano non podia andar nin trasmudar se ya, ca dezien que auie tres dias que non comiera, nin beuiera, nin fiziera al sinon andarse errado por alli. E dieronle pan e agua por mandado de Dauid, e vna pieça de vna masa de figos pasados, e dos ligajos de vuas pasadas. E desque comio el egipçiano, tornose el espiritu en el e aforço.

E Dauid, desque vio que esforçaua e fablaua, plogole. E preguntole: «Amigo, ¿cuyo eres o donde vienes?» E respusole el moço: «Egibçiano so, siruiente de vn varon de los de Amalec. E desanparome aqui mio sennor por que començe a enfermar terçer dia a. E por çierto te digo que nos corrimos a tierra de Sereti contra medio dia, e contra Juda e toda tierra de Calef, e ençendimos a Sichilec.» E Dauid, quando estas nueuas le oyo dezir, plogole mucho con el. E asi commo cuenta la Briuia, dixole asi Dauid: «¿Puedes me tu guiar para esta conpanna de los de Amalec?» E dixole estonçes el egibçiano: «Jurame por Dios que non me mates nin me metas en mano de mio sennor, e yo te guiare e te leuare a esta conpanna.» E jurole Dauid que lo faria.

E el egipçiano guiolo e aduxolo do estauan posados los de Amalec. E quando llego alli Dauid con su conpanna, fallolos do estauan de muchas guisas: los vnos seyen comiendo e beuiendo por toda la tierra de Filistin e de tierra de Juda; e avn dize aqui Geronimo que los que auien comido que yazien ya durmiendo, e que los otros estauan beudos e desanparados de su sentido por la fuerça del vino. E ellos estando desta guisa, cuenta la Briuia que vino Dauid con su conpanna sobrellos adesora desde las bisperas de aquel dia fasta la bispera del otro dia; pero dize Geronimo en este lugar que de la primera ora fasta en las bisperas.

E cuenta la Briuia e las otras estorias que de toda la hueste de los de Amalet que non escapo dende ninguno sinon quatroçientos mançebillos solos que se acogieron a camellos, que tenien coseros, e caualgaron e fuxeron. E mato Dauid a los otros todos desta guisa. E dize Geronimo, contando la mal andança desos de Amalet, que los vnos dellos seyen avn estonçes a las mesas, e que alli los


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mato Dauid, e se boluio la sangre dellos con los comeres que tenien delante. E los otros se estauan conbidando a beuer, e los otros durmien, e cada vnos asi fueron muertos commo fueron fallados. E avn diz que si algunos estudieron en su acuerdo, commo podrie conteçer en tamanna conpanna, e se metieron en armas e vinieron contra Dauid, que avn esos tan ligeros fueron de matar commo los que yazien desnudos.

E dize la Briuia que cobro Dauid todas aquellas cosas suyas e de los suyos que los de Amalec les auian leuado. E gano alli a amas sus mugeres e todo lo al, de guisa que del pequenno fasta el grande, tan bien de fiios commo de fiias, e de todos los otros despojos que le auien robados, ninguna cosa non finco que todo lo non troxo. E demas leuo dellos e de toda esa tierra todos los ganados greyes de ouejas, e de cabras, e bustos de vacas; e sienpre lo troxieron antel viniendo su paso. E dezien ellos e la otra gente: «Esta es la prea de Dauid.»

E en este lugar cuenta maestre Pedro que quando Dauid se tornaua del rey Achis e de su hueste para Sichilec, que se vinieran a el nueue prinçipes de caualleros del linage de Manase, e otrosi del linage de Juda, e otros del de Benjamin; mas estos dize avn que antes que los de Manase e que estos le ayudaron en aquella trasnochada e en aquel destruymiento de los de Amalet. E tornandose ya Dauid con sus conpannas e su prea, commo oydes, vinieron a la corriente do dexaron los dozientos cansados que non pudieran yr en pos de Dauid e los mandara el alli fincar.

E estos dozientos, quando los vieron venir, salieron a resçebir a Dauid e a los que venien con el. E subiendo Dauid al pueblo, cuenta la Briuia commo le saludo paçifica mientre, e non con soberuia nin con loçania ninguna. E llegando alli fablaron luego de la partida de la ganançia que auien fecha. E asi commo cuenta la Briuia, vn omne muy malo e tortiçero de aquellos que eran con Dauid dixo: «A estos que aqui fincaron e conusco non fueron non les daremos nada de la prea que ganamos; mas cunpla a cada vno en resçebir su muger e sus fiios que auien perdidos. E tomen esto e vayanse.»

E dixo estonçes Dauid, segunt cuenta Geronimo, que de mala natura e tortiçiera serie aquella sentençia, dandoles Dios de vengar se de sus enemigos e leuar dellos la prea; que los que fincaran derecheros eran de partir con los que fueran a la fazienda, pues que ellos fincaran a guardar los sarçenos de todos. Onde cuenta la Briuia que dixo asi Dauid sobresto contra aquellos que non querien dar parte a los que fincaran. «Mios hermanos, non faredes asi; mas de aquellas cosas que nos dio nuestro Sennor -e guardo a nos e nos metio en las manos a aquellos ladronçillos que nos auian astragada nuestra tierra- egualdat e derecho faredes. E egual sera la parte de aquel que deçendiere a la batalla con la del que fincare a guardar los sarçenos de todos; e egual mientre partiran.»

E de aquel dia en adelante fue estableçido que fuese como por ley en Yrrael de leuar tanto de la ganançia el que fincaua en las guardas de las cosas del comun commo el que yua en la caualgada.

E Dauid, pues que llego a Sichilet, tomo de su prea dones. E enbio a los viejos de Juda, e a sus parientes, e a sus çercanos, e dixoles por sus cartas e por sus mandaderos; «Tomad bendiçion de la prea de los enemigos del Sennor e de aquellos a quien El sus dones enbio.» E eran los de Betel, e de Ramoc, e de Geter, e de Arçer, e de Sefamon, e de Estama, e de Racala; e de los que morauan en las çibdades de Geraniel, e en las de Çeni, e en Arama, e en Larcuasa, e en Acher, e en Ebron; e a los otros que eran en los lugares do Dauid e aquellos sus varones moraran. E desta guisa fue el destruymiento de Sichilet e la mortandad de los de Amalet.


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[CXXXIV.] De como Saul e los suyos lidiaron con los filisteos, e fueron y vençidos los de Yrrael e muertos Saul e sus fijos e los fuertes de Yrrael.

Dicho auemos ante desto de commo vinieron a la batalla los de Yrrael e los filisteos e los lugares do se asentaron. E pues asi conteçio que se esforçaron mucho los filisteos e lidiaron contra Yrrael, asi commo cuenta la Briuia. E vençieronse los de Yrrael e fuxeron ante los filisteos, e cayeron muchos dellos muertos en los montes de Gelboe.

E fincaron en la batalla Saul, e Jonatas, e Aminadab, e Milchisue, sus fiios de Saul. E ayuntaronse los filisteos todos sobre Saul; e fue tornado el peso de la batalla sobre el. E siguieron le muchos ballesteros sobrel e firieron le muy mal; pero lidiauan Saul e sus fiios muy de rezio. E asi commo cuenta Josefo, quanta fiuza de bien ellos tenian por que tan de rezio lidiauan era la gloria que esperauan en buena muerte e en fuerte lidiar, e que ninguna cosa non tenien ellos por mas preçiada que tornar contra si mismos la conpannia de todos los enemigos. Onde fueron alli çercados de los enemigos padre e fiios.

E dize maestre Pedro que sabie ya Saul commo alli auia a morir e que se apresuraua a la muerte e lidiaua a guisa de varon. Onde diz que non auie ay marauilla, ca los solos varones de grandes coraçones son los despreçiadores de las cosas del grand espanto e del miedo. E avn mas dize sobresto maestre Pedro que esta grandez de coraçon conviene sobre todos los omnes del mundo a los reyes, que por el ayuntamiento del prinçipado que es en ellos que les non conviene sola mente de non ser malos çerca de sus conpannas nin buenos mediana mientre, mas conplida mientre esforçados e buenos.

E diz Josefo que mataron de los filisteos Saul e sus fiios ante que ellos muriesen alli muchos ademas. E diz que pues que Saul, e Jonatas, e Aminadab, e Milchisue estauan aquexados en la batalla, e vieron los sus ebreos que morien y de todo en todo e que fuxeron todos, donde fue fecha grand maldat e denuesto e confusion en Yrrael.

E estando ya Saul muy aquexado e muy ferido de los ballesteros; e non se podiendo el acorrer nin veya acorro de otra parte, cuenta la Briuia que dixo a vn su escudero que estaua çerca del: «Saca la espada de la vayna e matame, que por ventura non lleguen estos filisteos malos e non çircunçidados e me fallen biuo, e me maten ellos e despues fagan mucho escarnio de mi.» E dize Geronimo en aquel postrimero capitulo de los Reyes: prisole grand miedo a aquel escudero e estaua espantado.

E Saul era ya todo desangrado de las muchas llagas que tenie, e tanto enflaqueçio que se non podia ya mandar. Pero quando vio que el escudero non lo querie matar nin auie y otro de los suyos que lo matase, esforçose el quanto mas pudo e enfestose, e tomo su espada e pusola del arriaz en tierra e la punta contra si, e echose sobrella e matose. E aquel escudero que non quiso matar a su sennor el rey, pues que vio que muerto era su sennor Saul, fue el luego e paro su espada commo Saul la suya, e echose sobrella e murio alli luego con el.

Pero sobresta muerte de Saul ennade Josefo mas en la razon que dize asi: que Saul bien se quisiera matar con su espada e que se echo sobrella, mas que tan flaco era que non dio golpe de que se matase nin se pudo matar; e pues que el su escudero le non mataua, que se cato aderredor e vio y çerca vn mançebo, e que le demando quien era; e desque le fablo el mançebo, que conosçio Saul commo era de los de Amaleque e rogole que sacase su espada e que lo matase qual muerte se el quisiese. E el mançebo fizolo asi. E luego que lo ouo muerto, tomole de los braços vnas armellas de oro que tenie y e de la cabeça vna corona real, e fuxo de alli luego con ello. E despues desto dize Josefo que el


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escudero de Saul, pues que vio muerto a su sennor, que se mato y luego otrosi con su espada; e que de las guardas del cuerpo del rey que ninguno non finco, que todos alli non murieron en aquel monte que dezien Gelboe.

E cuenta la Briuia e las otras estorias que murieron alli Saul e todos tres sus fiios, Jonatas e Aminadab e Milchisue, e el escudero del rey, e todos sus omnes aquel dia alli en vno. E cuenta maestre Pedro que aquel escudero del rey que fue Adobed, el que oystes de Ydumea, asi commo dize el ebrayco; e commo quier que se matara de otra guisa este Dobet, que se mato por el miedo de Dauid e que non quiso fincar a vida despues de Saul.

E los otros ebreos que morauan en el valle allende del Jordan en las çibdades de las canpinnas, quando oyeron que los de Yrrael eran arrancados e fuxeran, e eran muertos Saul e sus fiios, dexaron ellos las çibdades do morauan, e acogieronse, e vinieron para la tierra de los filisteos, que eran sus enemigos, e moraron y por sus pecheros. Pero cuenta Josefo que dexaron sus çibdades flacas que tenien e acogieronse a los lugares muy fuertes, commo son los castillos e las pennas; e que vinieron los filisteos a correr aquella tierra e fallaron las çibdades desanparadas, e que las entraron e moraron en ellas.

Asi commo cuenta la Briuia e las otras estorias, vinieron otro dia adelante los filisteos al lugar de la batalla para escodrynnar los muertos e departir quales eran cada vnos. E fallaron a Saul, e a todos tres sus fiios, do yazie en el monte Gelboe; e tajaronle la cabeça e despojaronle de las armas. Pero dize Josefo que a el e a sus fiios las tajaron e que las enbiaron por toda tierra de Filistea. E cuenta maestre Pedro que otrosi fizieron las armas que con la cabeça las enbiaron mostrar por que fuese mostrado en el tenplo de los ydolos e en los pueblos, e consagraron las armas de Saul en el tenplo de Astarot, e pusieronlas y en remenbrança del fecho. E el cuerpo del colgaronlo en el muro de la çibdat de Bedsay.

E en pos esto sopieron los de Jabes Galaad quantas cosas los filisteos fizieran a Saul e asonaronse todos quantos varones y eran de armas. E desque se ayuntaron, mouieron a andar e andudieron toda la noche. E llegaron a la çibdat de Bedsay e deçendieron a sus fiios del muro. E diz que los enemigos non se atreuieron a toller gelos nin salir a ellos, tan fuertes omnes de armas eran los de Jabes. E tomaron los cuerpos e fueronse con ellos para su çibdat, asi commo cuenta la Briuia, e quemaron los alli en fuego. E tomaron los huesos dellos e soterraronlos en el monte de Jabes.

E Josefo cuenta que se llegaron alli los pueblos de toda aquella tierra e que soterraron alli los cuerpos de Saul e de sus fiios en el mejor lugar de la prouinçia que llamauan Seget, que quiere dezir en el lenguage de Castilla tanto commo mies. E dize la Briuia que ayunaron estonçes siete dias aquellos pueblos de los ebreos en onrra de su rey e de sus fiios del. E cuenta Josefo e dize mas: que todos aquellos siete dias lloraron e fizieron duelo por el rey e por sus fiios, e que fizieron llorar las mugeres con sus fiios pequennuelos en los braços, e que se rascaron fazes e pechos llorando por su rey, e non comien nin beuien con pesar que auien de la su muerte que fuera tal.

E este cabo que aqui oydes cuenta Josefo que ovo Saul, e profetogelo Samuel, e conteçiole por que non fue obediente a Dios nin fizo en Amalet commo Dios le mandara, e por que mato al obispo Abimelet e a su generaçion e destruyo la çibdat de los obispos. E reyno Saul en la vida de Samuel diez e ocho annos, e despues del dos annos; e fizo la vida e el cabo que auedes oydo.

E murio Saul andados del comienço del mundo e de Adan quatro mill e ochoçientos e quarenta annos segunt los ebreos, e


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segunt los setenta trasladadores quatro mill e dozientos e çinquanta e seys; e de Noe e del su diluuio dos mill e çiento e setenta e dos; e del departimiento de las lenguas dos mill e setenta e tres annos; e de Abraan nueueçientos e quarenta e dos annos segunt los ebreos, e segunt los setenta trasladadores nueueçientos e quarenta. E reynauan estonçes estos reyes en sus reynos: Derculo en Asiria, e Codro en Atenas, e Latino Siluio en los latinos, e Euristeo en Laçedemonia, e Aletoz en Corrinto, e los diapolitas en Egipto.

E agora dexamos aqui las razones de los gentiles e tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos emos de aqui adelante del rey Dauid e del su reynado. Pero es de saber que las razones del rey Dauid e del su reynado que con las razones del rey Saul van avn en su comienço.


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AQUI COMIENÇA EL SEGUNDO LIBRO DE LOS REYES

[I.] Del mandadero que vino a Dauid e le dixo commo muriera Saul e sus fijos en la batalla.

Asi conteçio que pues que fue muerto el rey Saul e se torno Dauid de la batalla e de la mortandad de los de Amalec, finco dos dias en Sichilet. E al terçero dia vino a el de la hueste de Saul vn omne, el vestido roto e la cabeça poluorienta. E quando llego aquel omne a Dauid, abaxose a tierra e omillosele asi commo orandolo.

E Dauid, quando lo vio venir tal, preguntole: «¿Donde vienes?» E respusole el omne: «Fuxe de la hueste de Yrrael.» E demandole estonçes Dauid: «¿Que an fecho alla o que nueuas traes ende? Dimelo.» E el omne contogelo e dixo: «Lidiaron los de Yrrael con los filisteos e fueron vençidos los nuestros; e murieron y muchos del pueblo de Yrrael e los otros fuxeron de la batalla. E mataron ay al rey Saul e a Jonatas, su fiio.»

E demandole esa ora Dauid: «¿Donde sabes tu que muertos son Saul e Jonatas?» E respusole el: «Vine por aventura al monte de Gelboe e falle a Saul do yazie acobdado sobre el asta de su lança; e llegauan açerca del sus carros e sus caualleros. E torno la cabeça e viome; e llamome e demandome que omne era. E respondile yo que era de los de Amalec. E el, quando lo oyo, dixome: 'Ven e matame, ca en grand angostura so e toda mi alma tengo avn comigo.' E yo llegueme estonçes, e pareme sobre el, e matelo. E fizelo por que sabia que non podrie beuir despues de aquella cayda e destruymiento de los de Yrrael. E tomele la corona que tenie en la cabeça e el armella del braço e adugolo a ti, mio sennor.»

E Dauid, quando oyo dezir por çierto que muerto era Saul e Jonatas, ovo dende muy grand pesar, tanto que se ronpio todos los vestidos el e quantos varones con el estauan. E lloraron e fizieron muy grand llanto; e ayunaron fasta en las bisperas por Saul, e por Jonatas, su fiio, e por el pueblo del Sennor, e por la casa de Yrrael que asi pereçieran a espada.

E en cabo desto dixo Dauid a aquel mançebo que le estas nueuas aduxera: «¿Donde eres tu?» E respusole el: «Fiio so de vn omne avenedizo de Amalec.» E dixo Dauid: «Commo non ouiste miedo de meter tu mano en el cristo de Dios e matar le?» E llamo estonçes a vno de sus siruientes e dixole: «Llegate a aquel omne, e echa las manos en el, e fierelo.» E el escudero llegose e firiolo de guisa que lo mato. E dixo Dauid contra aquel omne de Amalec que murie alli: «Tu pecado sobre tu cabeça, ca por tu boca dexiste tu contra ty por que lazreste quando te descubriste que tu mataras a Saul, que era cristo de Dios.»

E fizo Dauid grand llanto sobre Saul e sobre Jonatas, su fiio, asi commo auemos dicho. E sopo commo las armas por que los filisteos vençieran mas a los de Yrrael, e los quebrantaran tan mala mientre, e mataran tantos dellos de aquella vez que fueran saetas. E mando a los del linage de Judas que fiziesen los padres a los fiios aprender la maestria de las ballestas e seer ballesteros. E esta razon fallaredes


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en el libro que a nonbre De los justos. E por que vos non contamos avn las palauras del llanto que Dauid fizo estonçes, queremos vos las agora contar commo las fallamos en la estoria de la Briuia.

E segunt departe maestre Pedro, tres cosas faze Dauid en este llanto: la primera fabla del lugar do conteçio la mortandat de los judios aquella vez e maldizele; la segunda dize mucho bien de Saul e de Jonatas; la terçera cuenta mucho bien de Jonatas apartada mientre e el amor que auien amos en vno. E son estas las razones commo las el dixo en aquel llanto e van por palauras de viesos en ebrayco, segunt cuentan vnos:

«¡Mesura, Yrrael, por aquellos que fueron llagados sobre las tus altezas e son muertos! Yrrael, sobre los tus montes mataron a los tus nobles.¿Commo cayeron asi los fuertes? Non lo digades en Gec, nin lo anunçiedes en las encruzijadas de Ascalon, por que se non alegren ende por ventura las fiias de Filistin, nin se ensalçen las fiias de los non çircunçidados.

»¡Montes de Gelboe! Nin venga sobre vos roçio nin lluuia, nin ayan los vuestros canpos las primerias de los frutos, por que fue y derribado el escudo de los fuertes e el escudo de Saul, asy commo sinon fuese vnçiado con olio; de la sangre de aquellos a quien mataron; de la grosura de los fuertes. E la saeta de Jonatas nunca fue atras e la espada de Saul nunca se torno vazia. Saul e Jonatas, amables e apuestos en su vida, en la muerte otrosi non son departidos; mas ligeros que aguilas, mas fuertes que leones.

»¡Fiias de Yrrael! Llorad por Saul, que vos vestie de çiclaton in diliçios, que vos daua ornamientos e cosas de oro para en vuestros afeytes. E ¿commo cayeron los fuertes en la batalla e, Jonatas, en los tus montes fueste muerto? Duelo me de ti, mio hermano Jonatas, muy fermoso e amable sobre el amor de las mugeres. Asi commo la madre ama a vn fiio solo que a, asi amaua yo a ty. E ¿commo cayeron los fuertes e pereçieron las armas de la batalla?»

[II.] De commo fue Dauid vnçiado por rey la segunda vez, e del desacuerdo que ovo entre los de Dauid e los de la casa de Saul, e se mataron vnos con otros.

Pues que Dauid ovo fecho su llanto e dichas estas razones en el, demando consejo a Dios commo faria e dixole asi: «¿Si entrare en alguna de las çibdades de los de Judas?» E respusole Dios: «Entra.» E preguntole el estonçes que en qual; e dixole El que en Ebron.

E tomo estonçes Dauid dos mugeres que auie-a la vna dezien Achmoe de Gezrael, a la otra Abigayl, que fuera muger de Nabal de Carmelo- e su conpanna con ellos, e otrosi los que eran con el con todas sus conpannas, e vinose con ellos para Ebron. E asentose con ellos en los castillos desa tierra e fincaron y de morada. E ayuntaronse los buenos omnes del linage de Judas e vnçiaron a Dauid por rey.

E en todo esto dixeron a Dauid commo los de Jabes Galaad soterraron a Saul. E enbioles el dezir asi: «¡Benditos vos del Sennor, que fezistes esta merçed sobre vuestro sennor Saul e lo soterrastes! E feruos ha Dios por ello merçed, e otrosi vos gradeçere yo lo que y fezistes. E esforçad vos e sed commo fiios de fortaleza; ca maguer que muerto es nuestro sennor Saul, los de la conpanna de Judas vnçiaron a mi por rey para si.»

E tomo estonçes Abner, fiio de Ner, que era cabdillo de la hueste de Saul, a Ysbosed, su fiio de Saul, pues que el padre fue muerto, e vinieron se por los castillos. E estableçio a Ysbosed por rey de Galaad, e de Gesury, e de Gezrael, e de Efraym, e de Benjamin, e de toda Yrrael sinon del linage de Judas solo que


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tenie con Dauid. E era de quarenta annos este Ysbosed, fijo de Saul, quando començo a reynar; e reyno dos annos. E Dauid moro en Ebron seyendo rey de los de Judas siete annos e seys meses.

E salio estonçes Abner, fiio de Ner, de los castillos de Gabaon e los donzeles de Ysbosed, fiio de Saul. E salio de la otra parte Joab, fiio de Sarme, e los donzeles de Dauid con el. E encontraronse çerca de la pesquera de Gabaon. E desque llegaron alli, posaron los vnos de la vna parte e los otros de la otra. E dixo Abner a Joab: «Leuantense agora estos nuestros moços e trebegen ante nos.» Respuso Joab: «Leuanten e faganlo.» E leuantaronse de parte de Ysbosed doze del linage de Benjamin e otros doze de la otra parte. E tomo cada vno dellos por la cabeça a aquel con quien yua a trebejar e metiol la espada por el costado. E cayeron muertos en vno. E pusieron nonbre a aquel lugar el Canpo de los Fuertes en Gabaon. E leuantose en aquel dia batalla asaz dura en el pueblo de Yrrael; e vençieron los de Dauid a Abner e a los que eran con el.

E eran y estonçes tres fiios de Serme: Joab, el que deximos, e Abisay, e Asahel. E era Asael muy ligero e corrie commo si fuese vna cabra montes. E yua Asael tras Abner segudandolo todo derecho, que nin corrie a diestro nin a siniestro, nin quedaua de yr en pos el. E Abner torno la cabeça, e cato en pos si, e dixole: «¿Tu eres Asael?» E respusole el: «Yo so.» E dixole Abner de cabo: «Ve a diestro o a siniestro, a qual quisieres, e echa mano en yno de los donzeles, e tuelle le los despojos que le fallares.» E Asael non quiso partir se de aquexar le e segudar le. E quando esto vio Abner, dixo: «Partete de mi, e vete, e non me segudes tanto. Sinon, aver te he de ferir de guisa que caeras en tierra; e non podre catar a derechas a Joab, tu hermano.» E Asael touolo en despreçio, e non lo quiso ascuchar, nin oyr, nin partir se del. E Abner, quando lo vio contender en esta porfia, torno la lança, e firiolo en la yngre, e pasola a la otra parte. E cayo luego alli muerto Asael. E todos quantos pasauan por aquel lugar do el yazia quedauan e fincauan y.

E Joab e Abisay, sus hermanos, yuan tras Abner. E ellos yendo en pos el, pusoseles el sol. E vinieron fasta el collado del aguaducho que era de trauieso del valle e de la carrera del desierto en Gabaon. E ayuntaronse estonçe los del linage de Benjamin e vinieron a Abner: e llegaronse todos en vno e pararonse en somo de vna cabeça. E llamo Abner a Joab e dixole estas palauras: «¿Commo la tu espada fasta que nos mate sera cruel? O ¿non sabes commo es cosa peligrosa en desesperar el omne? ¿Fasta quando estaras que non mandes al pueblo que dexen de segudar a sus hermanos?»

E respusole Joab. «Verdad te digo, por Dios, que si de mannana lo ouieses dicho asi, que ydo fuera este pueblo que non siguiera a su hermano.» E estonçes tanxo Joab su bozina que traye; e parose toda la hueste, que non fueron de alli adelante tras los de Yrrael nin ovieron mas contienda con ellos. E Abner e los suyos andudieron toda aquella noche, e pasaron el Jordan, e çercondearon toda tierra de Becaron, e vinieron a vn lugar que le dezien Casta.

E Joab dexo a Abner, e tornose, e ayunto todo el pueblo. E falleçieron de los escuderos de Dauid diez e nueue omnes, fueras ende Asael. E los siruientes de Dauid firieron de los de Benjamin e de los que eran con el trezientos e quarenta que murieron dende. E leuaron a Asael e soterraronlo en el luzillo de su padre en Betelen. E andudieron toda la noche Joab e esos que con el eran, e en la mannana quebrando los aluores llegaron a Ebron.


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[III.] Del desacuerdo que ovo entre Ysbosed, fijo de Saul, e Abner, e de lo que Abner enbio dezir a Dauid, e como mataron a Abner.

Leuantose de la guisa que auemos contado luenga contienda entre los de casa de Dauid e los de casa de Saul. E Dauid aprouaua e faziese mejor e mas poderoso toda via; e la conpanna de Saul descreçie e podien menos cada dia.

E fizo Dauid seys fiios estando en Ebron. El primero dellos fue Amon; e ouolo de Achinoe, la de Gezrael. E el segundo, Calef; e ouolo en Abigayl, muger que fuera de Nabal de Carmelo. E el terçero, Absalon; e ouolo en Maata, fiia de Tolomay, rey de Jasur. E el quarto, Adonias; e ouolo en Abicol. E el quinto, Safatiar; e ouolo de Abigayl. E el sesto, Gecran, e ouolo en Eglan, muger de Dauid.

E seyendo aquella contienda e aquella lid entre los de casa de Saul e los de casa de Dauid, era Abner, fiio de Ner, cabdillo de Saul e de toda su conpanna. E ouiera Saul vna amiga que le dixeron Noserresfa e fuera fiia de Achias; e auie que veer con ella Abner. E dixole Ysbosed, fiio de Saul: «¿Por que vas a aquella que fue amiga de mio padre?» E Abner fue mucho yrado por estas palauras de Ysbosed e dixo: «E ¿si non so yo oy cabeça de can contra Judas que fize misericordia sobre la conpanna de Saul, tu padre, e sobre tus hermanos e non meti a ti en manos de Dauid e busqueste razon contra mi por que me respondieses oy por fecho de muger? ¿Esto meresco yo por quanto te fago? E ¡tal faga Dios a mi e me de, si asi commo juro Dios a Dauid, si asi non fiziere yo con el, e non guisare commo pase a el el reyno de la conpanna de Saul, e non fiziere que se alçe la silla de Dauid sobre Yrrael e sobre los de Judas de tierra de Dan fasta tierra de Bersabe!» E Ysbosed non le pudo responder a ello ninguna cosa, ca le temie.

E enbio estonçes Abner sus mandaderos a Dauid que le dixesen por el: «Tuya es la tierra»; e desi que fablasen con el e le dixesen en su lugar: «Faz amiztad comigo, e terne contigo, e ayudar te he, e fare que ayas a toda Yrrael.» E enbiole Dauid a dezir esa ora de grado: «Fare yo contigo amiztad muy buena a pleyto que me traygas a Micol, fiia de Saul, e non nos veremos antes. E desta guisa ven a mi e ver mas.» E enbio luego Dauid esa ora sus mandaderos a Ysbosed, fiio de Saul, e dixole asi por ellos: «Dame mi muger Micol con que me despose e la gane por çient prepuçios.» E es prepuçio aquello que tajan de sus naturas a los ebreos quando los çircunçidan.

E Ysbosed enbio por ella, luego que esto oyo, e tolliola a Salachiel, su marido, fiio de Lays, que la amaua tanto commo a si mismo, ca llorando vino en pos ella fasta Baurin. Pero dize maestre Pedro que non ouiera avn con ella ninguna cosa; ca nunca ella quisiera, mas que sienpre estaua triste por que amaua mucho a Dauid. E dixo Abner a Salachiel, quando lo asi vio tras ella yr: «Tornate e vete tu carrera de aqui.» E Salachiel fizolo.

E enbio otrosi Abner a los viejos de Yrrael su mandado e dixoles: «Cada dia demandauades a Dauid; e avn ayer e oy lo fezistes por que fuese vuestro rey. E pues que lo queredes, fazed lo agora, ca Dios lo dixo asi: 'Por la mano de mio sieruo Dauid saluare yo el mio pueblo de Yrrael e lo defendere del poder de los filisteos e de todos sus enemigos.'» E dixolo otrosi Abner a los de Benjamin.

E desi fue a Ebron por fablar con Dauid e dezir le alli todo quanto touieran por bien los de Yrrael e los de Benjamin otrosi. E vinieron con el veynte omnes. E Dauid resçibiolos bien e penso bien dellos. E dixo estonçes Abner a Dauid: «Leuantar me he yo, e llegare todo el pueblo de


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Yrrael a ty, mio sennor rey, e firmare contigo amiztad. E reynaras tu e seras sennor dellos, asi commo quisieres.» E pues que lo escurrio Dauid e yua ya el en paz, vinieron luego los omnes de Dauid; e trayen muy grand prea de vnos ladrones que mataron.

E quando sopo Joab que viniera alli Abner e asi lo dexaua Dauid yr en paz, entro a el e dixole: ¿Commo lo feziste esto asi? ca veno a ty Abner e dizen me que lo dexaste yr en paz. E ¿non conosçes tu a Abner, fiio de Ner? E non veno a ti sinon por engannar te, e saber toda tu fazienda, e tu coraçon, e lo que fazes.» E partiose del rey, e salio fuera, e enbio luego tras Abner. E tornaronlo de la cueua Siria; e esto non lo sabie Dauid. E desque veno Abner a la entrada de Ebron, tomolo Joab e aduxolo en arte a meytad de la puerta para fablar con el. E estando alli con el firiolo en la ingre; e murio dello. E matolo por vengar a Asael, su hermano, que matara el.

E Dauid, pues que lo sopo, e que la cosa era ya fecha, e que non se podie va desfazer, dixo: «Libre so yo deste pecado. E el mio reyno es con Dios e durara sienpre despues de la muerte de Abner, fiio de Ner. E ¡venga sobre la cabeça de Joab e sobre toda la conpanna de su padre que non fallesca ninguno de la conpanna de Joab que sostener pueda aquello donde naçemos los omnes! E sea malato e mugeril, e caya a espada, e sea menguado de pan.» E desta guisa mataron Joab e Abisay, su hermano, a Abner por que mato el a Asael, su hermano de amos, en Gabaon en la batalla.

E despues desto dixo Dauid a Joab e a todo el pueblo que estaua con el: «Ronped esos vestidos que vestides, e tomad sacos por duelo, e fazed llanto aderredor de Abner.» E yua el mismo en pos el luzillo quando lo leuauan a enterrar. E fue Abner enterrado en Ebron. E alço el rey Dauid su boz e lloro sobre el su luzillo de Abner; e lloro todo el pueblo. E llanniendo el rey e llorando por el dixo asi: «Non murio Abner commo suelen morir los malos.» Desi dixo contra el: «Las tus manos, Abner, non son atadas, nin los tus pies non son apesgados nin apremiados con prisiones; mas moriste tu commo suelen morir los buenos ante los malos.» E lloro el pueblo e llannio por el por estas razones que oyen.

E vinieron todos a comer con Dauid. E era avn el dia claro contra biesperas. E juro e dixo: «¡Tal fagan a mi e en tal me echen, si antes comiere nin pan nin otra cosa ninguna antes que el sol se ponga.» E oyo el pueblo todo esto que dezie el rey Dauid, e plogoles mucho de todas quantas cosas el fizo entrellos en la muerte de Abner. E conosçio e vio alli todo Yrrael ese dia que Abner, fiio de Ner, non muriera por el rey nin lo fiziera el fazer. E dixo el rey estonçes contra sus siruientes: «E ¿non sabedes quant grand prinçipe murio oy en Yrrael? E yo vnçiado so e consagrado por rey, mas non so apoderado avn en todo. E verdadera mientre estos fiios de Jura duros son contra mi. E ¡a quien mal fiziere mal le faga Dios segunt su maliçia mereçiere!»

[IV.] De commo mataron a Ysbosed, fijo de Saul, e leuaron la cabeça al rey Dauid, e de lo que el fizo a los quel mataron.

Oyo Ysbosed, fiio de Saul, commo muriera Abner en Ebron e desmayo mucho por y; e fue turviado otrosi todo el pueblo de Yrrael. E auie este Ysbosed, fiio de Saul, dos omnes que eran prinçipes de los ladrones. E dezien al vno Baana e al otro Recab, fiios de Renmon de Beroc del linage de Benjamin; ca dize la estoria que Beroch en tierra de los de Benjamin yazie. E fuxeran los de Beroc a Gecayn e alli estudieron fasta aquel tienpo commo avenedizos.

E auie Jonatas, fiio de Saul, quando lo mataron, vn fijuelo tan pequenno que non podia andar avn de flaqueza de los pies,


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ca non auia avn mas de çinco annos. E quando oyo su ama commo era muerto Jonatas, su padre del ninno, tomolo e fuxo con el. E en lo que fuye a priesa cayo con el; e firiose el ninno en los pies e finco coxo dellos. E llamaronle Mifibosed.

E vinieron estos fiios de Renmon de Beroc, Recab e Baana; e quando era mayor la calentura a medio dia, entraron a casa de Ysbosech e fallaronle do yazie durmiendo en su estrado. E vna mançeba que era portera de la casa, que estaua ay alinpiando trigo, adurmiose otrosi. E ellos llegaronse a escuso muy quedo, e tomaron de las espigas de aquel trigo que estaua aquella muger majando e alinpiando; e firieron a Ysbosed en la ingre alli do yazie durmiendo en su lecho en su camara, e mataronle, e tajaronle la cabeça, e tomaronla. E desi acogieronse al desierto, e andudieron toda la noche, e leuaron la al rey Dauid a Ebron.

E quando llegaron, dixeron: «¡Euas aqui la cabeça de Ysbosec, fiio de Saul, tu enemigo que andaua por te matar e sacar te el alma! E dio Dios desta guisa a nuestro sennor el rey vengança de Saul e de su linage.» E Dauid, quando esto vido, respondioles e dixoles: «Yo lo juro que este es verdadero Dios que saco la mi alma de toda angostura, e non aquel que me veno con el mandado e me dixo 'Muerto es Saul,' que se cuydaua que me traye buenas nueuas; ca le tome yo e matelo en Sichilet por aquel mandado atal que me traxo. E fiz lo por que me convinie de dar tal galardon a mensagero por tal mensage. Pues ¡quanto mas deuo fazer agora quando onbres malos e crueles mataron en su casa en su lecho a varon bueno, e seguro, e sin culpa, que les non busco mal ninguno! Onde vos digo que a vos lo demandare yo, e toller vos he de sobre la tierra por lo que fezistes.»

E mando a sus escuderos e a sus omnes que los matasen. E ellos mataron los luego e tajaronles las manos e los pies, e enforcaronlos y sobre vna laguna alli en Ebron. E desi mandoles tomar la cabeça de Ysbosed e leualla. E soterraronla commo el mando alli en Ebron en el sepulcro de Abner.

[V.] De commo fue Dauid vnçiado la tercera vez por rey.

Estonçes vinieron todos los linages de Yrrael a Dauid a Ebron e dixeronle: «Nos tu sangre somos; mas avn aver e en otro dia, quando Saul era nuestro rey, sacauas tu el pueblo de Yrrael e lo aduzies. E dixote nuestro Sennor: 'Tu manternas el mio pueblo de Yrrael e tu seras su cabdillo.'» E despues desto vinieron los mas ançianos de Yrrael al rey Dauid a Ebron. E puso alli Dauid su amiztad con Dios e juro a Dios que gela manternia. E estonçes vnçiaron a Dauid e le resçibieron todos por rey de toda Yrrael.

E fue desta guisa vnçiado tres vezes: la primera, en sennal de reyno que serie rey; la segunda, que lo fue del linage solo de Judas, la terçera, quando lo fizieron rey de toda Yrrael. E era de treynta annos quando començo a reynar; e reyno quarenta annos. Los siete e medio en Ebron en el linage de Judas son, e en Gerusalen treynta e tres sobre el linage de Judas e sobre toda Yrrael.

E fuese estonçes el rey e todos los buenos omnes que eran con el a Gerusalen por echar dende al pueblo de los gebuseos que la tenien e morauan y. E quando llegaron a la çibdat, dixeron los gebuseos a Dauid: «Non entraras aca sinon tollieres antes delante los çiegos e los coxos que estan diziendo 'Non entrara aca Dauid.'» E priso estonçes Dauid la torre de Seyon; e esta era la çibdat de Dauid. E auie Dauid puesto aquel dia que el daria grand don al que primero cometiese a los gebuseos, e firiese en ellos, e tanxiese a los cannos de las casas e los quebrantase, e tolliese dende los coxos e los çiegos que estauan alli diziendo mal de Dauid. E por esta razon leuantaron esta palaura de fazanna: «El çiego nin el coxo non entraran en el tenplo.»

E finco Dauid alli en la torre de Seyon;


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e por ende la llamo la çibdat de Dauid. E fizo aderredor della vn çerco grande de muro con muy grand carcaua, tan ancha que semejaua vn valle e muy fonda. E alli moraua, e de alli salie e yua fazer sus fechos buenos que fazie, e alli tornaua toda via. E creçie en bondad sienpre cada dia mas e tenie Dios con el.

E quando oyo Yran, rey de Tiro, estas nueuas de Dauid que asi salie bueno, enbiole sus mensageros, e madera de los arboles que dizen çedros, e maestros de labrar de fuste e de piedra. E fizo Dauid con esto vn palaçio; e conosçio estonçes que Dios lo auia firmado por rey de Yrrael e lo ensalçaua en su reynado. E Dauid, pues que vino de Ebron a Gerusalen e fizo alli su morada, tomo amigas e mugeres de Yrrael otras syn las que auie antes; e ouo dellas otros fiios e fiias. E son estos los nonbres dellos de los que le naçieron en Gerusalen: Sama, Sobab, Natan, Salamon, Loboar, Elisua, Refe, Jafia, Helisma, Elida, Helip, Helet. E son estos entre todos doze fiios varones.

E los filisteos, quando oyeron que Dauid era vnçiado por rey e lo auien resçebido todos los linages de Yrrael, vinieron todos a demandar le por dar le batalla. E Dauid sopo esto. E los filisteos pusieron sus tiendas en el val de Rafayn e esparzieronse por el. E Dauid demando estonces consejo a Dios commo farie contra ellos, e dixole asi: «Sennor, si yo fuere contra los filisteos que nos vienen a fazer el mal que pudieren, ¿dar me los as tu en mi poder?» E respusole Dios: «Ve sin dubda, ca yo los metere en tu poder.»

E fue estonçes Dauid con su hueste, e firio en ellos, e mato dende muchos, e segudo los otros. E esparzieronse de alli todos. E dixo estonçes Dauid: «Partio Dios los mios enemigos ante mi commo se parten las aguas.» E puso por ende nonbre a aquel lugar Baal Farasin, que quiere dezir el vna destas dos cosas o amas: departimiento de varones por que fueron alli esparzidos los filisteos, tanto commo departimiento de Baal, que es por ydolo, por que tanto ouieron los filisteos que veer en el fuyr que non pudieron aver acuerdo de tomar los ydolos que traxieran e dexaron los ay. E tomolos Dauid, e leuolos, e fundiolos todos.

E pero que los filisteos fueron desta vez vençidos e maltrechos, avn cometieron de cabo de venir contra Dauid e asentaronse otra vez en ese valle mismo de Rafayn. E Dauid querie yr contra ellos, e demando a Dios commo farie. E dixo: «Sennor, si yo fuere agora contra los filisteos, ¿meter me los as en mi poder commo el otra vez?» E dixole Dios: «Non vayas agora contra ellos derecha mientre, mas venles aderredor en çerco fasta que les estes a las espaldas; e de alli vernas a ellos de contra aquellos perales que estan y. E quando oyeres vn sueno que andara por somo de los perales, estonçes cometeras la batalla, ca esa ora verna Dios ante ty e fara El la hueste de los filisteos en tu ayuda.»

E cuenta maestre Pedro sobre la razon de aquellos perales que lo mando asi fazer nuestro Sennor al rey Dauid por los filisteos que asentaron alli sus ydolos a la sonbra dellos, commo por lugar deleytoso e aute para ellos. E Dauid fizo commo le mando Dios, e cometio los filisteos, e vençiolos; e fue firiendo en ellos desde Gabaa fasta en Gezer.

[VI.] De commo tomo Dauid el arca del paramiento e la puso en casa de Obed, e commo la tomo despues dende e la aduxo a su casa.

Esta batalla fecha, ayunto de cabo Dauid todos los escogidos de Yrrael; e fueron treynta mill. E leuantose con ellos e con todo el otro pueblo de los de Judas que eran con el, e fueron por el arca del testamento por adozir la de casa de Aminadab do seye e pusieron la en vn carro nueuo. E viniendo con ella de Gabaa de alli de casa de Aminadab, guiauan el carro Oza e Aydh, fiios de Aminadab. E


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yua Aydh delante del carro, e Oza en pos el aguardando el arca. E Dauid e todo el otro pueblo yuan trebejando, e cantando, e faziendo grandes alegrias con quantos ystrumentos de fuste e de otras cosas pudo aver Dauid.

E pues que deçendieron a vn lugar que le dezian el Era de Nacor, acoçeauan los bueyes e acostauase el arca. E Oza, que venie de tras por que non venie y saçerdote [que lo fiziese, echo la mano en el arca] por que non cayese [e touola. E por]que fue osado de meter la mano en lo que non deuie, peso a Dios, e [fue sannu]do por ello, e firiolo. E murio Oza ay luego çerca del arca. E fue Dauid muy triste por que asi firiera Dios a Oza, e llamo a aquel lugar la Ferida de Oz[a]. E asi lo dixeron despues.

E ouo Dauid grand miedo de Dios aquel dia [e] dixo: «¿Commo verna a mi el arca del Sennor?» E non la quiso adozir asi a la su ç[ib]dat, mas fizola tornar e poner la en casa de Obed, fiio de Hedon Geteo. E era Obed de los de Leui e moraua en el arraual de la çibdat. E estudo el [arca] alli en casa de Obed tres meses. E bendixo estonçes Dios a este Obed e a [to] da su conpanna, tanto que dizen los ebreos que sus mugeres, e sus barragana[s], e sus nueras que todas parieron fiios varones e sus ganados todos de do[s] en dos fiios. E dixeron lo al rey Dauid.

E el rey Dauid, quando lo oyo commo bendixera Dios a Obed por la santa arca del testamento que estaua en su [casa], dixo: «Pues que asi es, yre por el arca del Sennor e adozir la he con la su [ben]diçion a mi casa.» E fue estonçes, e aduxola de casa de Obed, e meti[ola] en su çibdat con grand gozo. E venien con el siete conpannas, cada vn[nos] en sus quirolas dançando e faziendo grandes alegrias. E fazie Dauid s[us] sacrifiçios de nouillos. A cada seys pasadas que andauan los que trayen el [arca] fazie sacrifiçio de vn nouillo e de vn carnero.

E Dauid venie tanniendo vn estrumento de organos que traye atados a los onbros, e dançaua e sotaua quanto el mas podie a onrra de Dios. E traye vestida la camisa del lino que llamauan efod; e el e todo el pueblo venien faziendo muy grand alegria con el arca. E entrando el arca por la çibdat, cato Micol, fija de Saul, por vna finiestra e vio al rey commo dançaua antella por onrra de Dios; e preçiolo menos por ello en su coraçon. E ellos metieron ya el arca a la çibdat e pusieronla en su lugar en medio de vna tienda que fiziera Dauid para ella.

E Dauid fizo alli estonçes sus sacrifiçios de todas maneras muchos e grandes a onrra de Dios. E desque los ovo acab[a]dos de fazer, bendixo al pueblo en nonbre de Dios, e partioles pan a [to]dos, e dio a cada vnos -tan bien a varones commo a mugeres- sennas tortas de pan, e sendas asaduras de carne de biual, que son vnas animalias de aquella tierra que an asi nonbre e semejan bueyes, e flor de farina fecha con olio. Desi esparzieronse todas aquellas conpannas; e fuese cada vno para su posada pues que esto ouieron fecho. E el rey otrosi fuese para su posada con otros muchos que le aguardauan por aver alegria [con] su conpanna, e dezir les mucho dalgo, e bendezir los.

E adelanto [se] estonçes de toda la otra conpanna Micol, su muger, fiia del rey Saul; [e salio contra] el a resçebir le. E fueron estas las pala[uras]que le dixo en [su resçibi]miento: «¡Quan glorioso fue el rey de Yrrael oy que se descubrio an[te] las mançebas de los sieruos e se mostro ante ellas commo se mostrarie vn garçon!» E dixole Dauid: «Yo juro a Dios [que] yo trebejare antEl a su onrra, ca El me escogio mas que a mio padre e que a qual quier de todas sus [co]sas e me mando que fuese cabdillo sobre su pueblo de Yrrael. E trebejare antEl e fazer me he mas baxo que non so;


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e he mucho en voluntad de seer le omildoso. E con aquellas mançebas de quien tu agora fableste pareçere yo mas glorioso.» E esta Micol, fiia del rey Saul, non ouiera fiio avn fasta aquella sazon, nin lo ovo despues fasta el dia de su muerte.

[VII.] De commo dixo Dauid a Natan, el profeta, que demandase a Dios si le farie el casa para oraçion e de lo que le respuso Dios.

Acaesçio estonçes que seye el rey vn dia en su casa folgando e auiendo paz con todos sus enemigos, que ninguno non se le osaua enfestar. E dixo a Natan, que era profeta estonçes. «Tu [vees] commo moro yo en casa fecha de madera de arboles de çedro, que [son] cosa muy preçiada. E el arca de nuestro Sennor Dios esta alli en aquella [ti]enda que es fecha de pieles e de otras cosas non de tamanno preçio commo es el madero del çedro. E he miedo que pese a Dios e que se me asanne por ello. E tengo guisamiento e quierole fazer vna casa do ponga el arca e do venga.» E dixole el profeta: «Ve e faz todo lo que tienes en coraçon, ca Dios es contigo e te ayudara.»

E desque anocheçio aquel dia, vino Dios esa noche al profeta e dixole: «Ve e di a mio sieruo Dauid esta razon por mi: 'Dizete el Sennor asi ¿si me non faras tu casa para morar? ca non more en casa de quando saque los fiios de Yrrael de Egipto fasta este dia de oy; mas andaua en vna que les mande fazer para esto en que me les mostraua en todos aquellos lugares por do pase con ellos. E quando les yo fablaua, sinon dixe yo a vno de los linages de Yrrael sennalada mientre a que mande que mantouiese el mio pueblo, ¿por que me non feziste casa de madera de çedro?'

»E avn dezir le as esta otra razon al mio sieruo Dauid con esta. 'Esto es lo que te dize el Sennor de las huestes: Yo te aduxe de los pastos onde andauas con las greyes de los ganados guardando l[o]s, e andude contigo por do quier que tu andudiste, e matete todos tus enemigos, e dite grand nonbre commo a los mayores omnes que ha en la tierra. E yo dare lugar al mio [pue]blo de Yrrael en que le asentare e morare con el, e non se torvara [de] aqui adelante, nin los fiios de enemiga non lo apremiaran commo de [p]rimero del dia que yo estableçi judiçios sobrel. E a ty fare que fuelgues de todos tus enemigos. E dizete tu Sennor Dios que El te fara casa; e desque fueren conplidos tus dias e durmieres tu con tus padres, los que son finados, alçare yo por ty el tu linage que saliere de ty e firmar le he el reynado que non le pierda. E aquel tu fiio a quien yo fare esto me fara casa a mi, e porne yo la silla del su reynado de guisa que nunca fallesca. E seer le he yo padre, e el mi fijo. E si algunt tuerto fiziere, castigar le he con la piertega que castigo a los varones e con las feridas que castigo a los fijos de los omnes; mas nunca le tollere la mi merçed commo a Saul, a quien tolli de sobre tierra, e la tu conpanna sera fiel e nunca perdera el reyno ante mi. E la silla del tu sennorio sienpre sera firme.'»

E fue el profeta otro dia al rey Dauid e dixole esta vision toda commo auemos contado que la viera. E quando oyo Dauid que en su linage fincarie el reynado, fue mucho alegre por ello. E entro luego a la tienda e echose ante el arca a priçes faziendo su oraçion a Dios. E dixo: «Mio Sennor, ¿quien so yo e mi conpanna que me as aducho fasta esto en que oy so? E esta merçed que me tu as fecha, Sennor, tengo yo por grande; pero semejame que avn la tienes tu por pequenna, ca fablas de la conpanna del tu sieruo para adelante. E, Sennor, esta es la ley de Adan e de su linage que aya el padre cuydado de los fiios e que agradesca a Dios el bien e la merçed que le faze. E Dauid, ¿que podra avn ennader sobresto que diga a ty? ca, Sennor, tu sabes a tu sieruo e lo conoçes bien. E por la tu palaura e segunt tu voluntad feziste tu estas grandezas por que las fizieses conosçer a tu sieruo. E por ende eres tu grande por que non ha quien


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te semege, nin es otro Dios en todas las cosas que oymos sinon tu.

»E otrosi ¿qual otra gente es en la tierra commo el pueblo de Yrrael? por que juro Dios que le redimirie, e lo tomarie por su pueblo para si, e le pornie nonbre, e farie grandes fechos e marauillosos e de grand espanto sobre la tierra por el. E, Sennor, este es el tu pueblo que tu redemiste e sacaste de Egipto, e el tu gente e tu su Dios, e firmestele por tu pueblo e a ty por su Dios por sienpre. E agora, Sennor, la palaura e la merçed que tu as dicho sobre tu sieruo e su conpanna, leuantala e firmala para sienpre, e faz commo as dicho e por que sea el tu nonbre grande para sienpre e digan el Sennor de las huestes es Dios de Yrrael.

»E sera la casa de tu sieruo Dauid estableçida por sienpre ante ty, mio Sennor, ca tu, Sennor Dios de las huestes, Dios de Yrrael, descobriste la oreja del tu sieruo e dexiste: 'Yo te fare casa'; e por ende fallo el tu sieruo coraçon e voluntad para aorar te con esta oraçion. E, Sennor, tu eres verdadero Dios e verdaderas seran las tus palauras que me as dichas. Onde comiença e bendize la casa del tu sieruo que sea sienpre ante ty, ca asi lo dexiste tu, Sennor, que lo farias. E de la tu bendiçion sera bendita la casa de tu sieruo Dauid por sienpre jamas e jamas por sienpre.»

[VIII.] De commo el rey Dauid lidio con los filisteos, e los vençio, e mato muchos dellos e priso.

Despues desto lidio Dauid con los filisteos, e vençiolos, e quebrantolos de guisa que los omillo a tierra. E saco a Yrrael de su premia e del pecho que les daua. E destruxo otrosi a los de Moab e partiolos con soga commo quien parte tierra. E fizo dos cuerdas departidas: vna para matar, e otra para dar vida; en que se entiende, segunt dize maestre Pedro, que mato dellos los que quiso e dexo los que quiso segunt su aluedrio e su voluntad. E siruieron los de Moab a Dauid e dieronle pecho.

E conquirio Dauid otrosi a Adadezer, fiio de Roab, rey de Soba, quando salio el con ayuda de los de Siria e de Damasco para ganar la tierra de sobre el rio Eufrates. E priso Dauid dellos mill e seteçientos caualleros e veynte mill peones, e desjarretoles todos los cauallos de los carros, pero dexo dellos çient carros; e estos fueron todos los de la gente del rey Adadezer. E de los de Siria mato veynte e dos mill omnes, e puso su poder en Siria de Damasco, e fizola su pechera. E guardo nuestro Sennor Dios a Dauid en todos sus fechos e ayudolo sienpre.

E leuo Dauid de los de Adadezer todas las armas de oro e los sartales que trayen los sieruos. E aduxolo todo a Gerusalen e mucho aver que fallo en Beche e en Beroch, las çibdades de Adadezer, de que fizo despues Salamon, su fijo, todos los vasos e las cosas que fueron menester de cobre para en el tenplo, el mar de aranbre e los pilares, e el altar.

E en aquella sazon reynaua el rey Tou en Emad. E eran enemigos el e Adadezer, rey de Soba. E quando oyo este rey Tou de Emad commo vençiera e destruxera el rey Dauid a Adadezer, su enemigo, enbiole a Joran, su fiio, con muchos dones de grand preçio que le saludasen e le gradeçiesen mucho de la su parte por que lidiara con Adadezer, su enemigo, e lo quebrantara, e leuara del todos los vasos de oro, e la plata, e el cobre que el auie. E estos vasos que del leuo el rey Dauid todos los dio para seruir a Dios en el santuario con la plata e con el oro que el auie ganado de todas las otras gentes que conquiriera de Siria e de Moab, e de los fiios de Amon, e de los filisteos, e de los de Amalec.

E otrosi gano Dauid grand nonbre quando se torno de la conquista en el valle


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de las Salinas de diez e ocho vezes mill omnes que mato y de los de Ydumea, que salieron a el por dar le batalla. E otrosi en Gebelen mato veynte e tres mill, e conquisto Ydumea, e puso y su poder e sus guardas, e fizola su pechera, e leuo dellos tributo. E reyno Dauid sobre toda Yrrael; e judgaua derecho e mantenie todo su pueblo en justiçia.

E Joab, fiio de Saruia, era cabdillo sobre la hueste. E Josafat, fiio de Achil[u]s, era notario que escriuie todos los fechos e las gestas que fazien e los tienpos en que acaesçien. E asi fallaredes que lo fizo cada vnos de los reyes en la su sazon. E Sadeo, fiio de Aticob, e Achimelec, fiio de Abiatar, eran saçerdotes; e Sararias, chançeller. E Banamas, fiio de Jojade, andaua sobre Çerechi e Ferechi, que eran las guardas del cuerpo del rey. E los fiios de Dauid eran saçerdotes de todos los otros, e mejores e mas dignos en pos el rey, que era sennor de todos.

[IX.] De la merçed que fizo Dauid a Mifiboset, fijo de Jonatas.

Dauid e Jonatas, fiio de Saul, fueron mucho amigos e pusieron en vno su amiztad muy firme, asi commo es ya contado. E el rey Dauid, despues de tantas batallas e de tantos buenos fechos commo auia acabados, membrose del amor e de la postura que ouiera con el e dixo asi entre su conpanna: «¿Si finco alguno de Saul a quien fiziese yo bien e merçed por amor de Jonatas?»

E auie y estonçes de casa de Saul vn siruiente que auia nonbre Siba. E mando el rey que viniese a el, e preguntole: «¿Eres tu Siba?» E respusole el: «Yo so tu sieruo.» E dixole el rey: «¿Sabes si ay alguno del linage de Saul a quien fiziese yo algo por Dios?» E dixo Siba: «Sy a vn fiio de Jonatas que es flaco de los pies de guisa que non puede andar dellos, ca los ha dannados.» E preguntole el rey: «¿Do es ese fiio de Jonatas?» E dixo Siba: «En casa de Machir, fiio de Amiel de Lodobar.» E este fiio de Jonatas auie nonbre Mifiboset. E el rey enbio luego por el.

E quando llego Mifibosed, omillosele, e echose antel commo en priçes, e aorolo. E dixole Dauid: «Aqui eres, Mifibosed, fiio de Jonatas, el mio amigo.» E respusole Mifibosed: «Sennor, aqui so yo, tu sieruo.» E dixo el rey: «Non temas, ca yo fare en ty mes[u]ra e misericordia por amor de Jonatas, tu padre, que fue muy bueno e mucho mio amigo. E darte he todos los heredamientos del rey Saul, tu abuelo, e sienpre comeras tu a la mi mesa.» E ennade maestre Pedro sobresta razon de comer a su mesa que le fazie el rey commo a vno de sus fiios que el amaua.

E respusole estonçes Mifibosed: «Sennor, la tu merçed.» E aorolo e dixo: «Sennor, ¿quien so yo, tu sieruo, a quien tu denneste catar mas que a vn can muerto que semejas a mi?» E llamo estonçes Dauid a Siba e dixole: «Yo do a Mifibosed, fiio de tu sennor, todas quantas cosas auia Saul e toda su casa; e encomiendotelo. E [tu], labrale la tierra con tus fiios e con tus mançebos, e guisaras commo aya todo lo que fuere menester bien e onrrada mientre commo a omne de famanno linage, e sienpre le pon mesa onrrada en que coma.»

E auie Siba quinze fiios e veynte mancebos. E dixo a Dauid: «Mio sennor rey, fara el tu sieruo commo tu le mandas. E Mifibosed conbra a la tu mesa commo vno de los fiios del rey.» E auie estonçes Mifibosed vn fiio pequennuelo que dezien Micha. E la conpanna de Siba seruia toda a Mifibosed; e moraua el en Gerusalen por que comie sienpre de la mesa del rey e era coxo de amos los pies.


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[X.] De los mandaderos que el rey Dauid enbio al rey Amon e de la desonrra que les mando fazer el rey Amon.

Acaesçio vn dia en pos esto que murio Naas, rey de los de Amon; e reyno Amon, su fiio, en lugar del. E Dauid, quando sopo que muriera el rey Naas, dixo asi: «Quiero fazer mesura e piedat a Amon, fiio de Naas, commo fizo su padre a mi.» E enbiole de sus omes de su casa que le conortasen de la su parte e le fiziesen solaz por que le tolliesen la tristeza de la muerte de su padre.

E pues que aquellos que enbiaua Dauid vinieron a tierra de Amon e los vieron los prinçipes del reyno, dixeron a Amon, su sennor: «E ¿cuydas tu que por onrra de tu padre enbio Dauid a ti estos omnes que te conortasen, synon por que aprisiesen la tierra, e mesurasen la çibdat por destruyr la e prender te la tierra; o por al cuedas que te enbio Dauid estos de su casa? Cata, guardate, ca non lo fizo por al sinon por esto que te dezimos.» E el rey Amon creolo. E priso a aquellos omnes que le enbio el rey Dauid, e fizoles raer las medias baruas, e tajoles los medios vestidos fasta suso, e dexolos atales yr.

E ellos enbiaron adelante su mandadero a Dauid de aquella desonrra e de aquella onta tamanna que les auie fecho aquel rey Amon. E Dauid, quando lo sopo, pesole muy de coraçon. E enbioles luego dezir por su mensagero que fincasen en Gerico fasta que les creçiese la barua, e desi que se tornasen e se viniesen para el.

E los de Amon pararon mientes en lo que auien fecho contra Dauid e vieron commo le auien fecho muy grand tuerto. E enbiaron a los de Asiria de Roab e a los de Siria de Saba que les enbiasen ayuda e los acorriesen, ca se temien del rey Dauid que vernie sobrellos por aquello que le fizieran en sus omnes. E enbiaronles grandes soldadas por que viniesen en su acorro. E otrosi pidieron su ayuda al rey Maaca e al rey Bistol. E enbiaron les los de amas las Sirias veynte mill omnes darmas a pie, e el rey Maaca mill omnes buenos darmas, e el rey Bistol doze mill.

E el rey Dauid, quando lo oyo commo se apoderauan estos para venir sobrel, enbio a Joab e a toda la hueste de sus conbatientes contra ellos. E salieron estos de Amon a ellos e pararon su az delante de la puerta de la çibdat. E los de las Sirias de Saba e de Roab, e los del rey Ysrrab e del rey Mata pararon la su az aparte en vn canpo.

E Joab, quando vio commo lo tenian presto para le dar batalla de aquella guisa e lo tenian çercado de todas partes, partio el otrosi su conpanna. E tomo Joab de los escogidos de Yrrael e paro vna az contra los de Siria; e estido el con estos. E de la otra parte del pueblo fizo otra az que fuesen a los de Amon; e dio a estos por cabdillo a Abisay, su hermano. E dixole: «Si vieres que estos de Siria a quien yo vo me vençen, tornaras tu a ayudar me; e si viere yo otrosi que los de Amon pueden mas que tu, tornare yo sobre ty e ayudar te e. E hermano, esfuerça e sey fuerte. E lidiaremos bien por nuestro pueblo e por la çibdat de nuestro Sennor Dios, ca Dios nos fara bien e merçed e lo que el touiere por bien.»

E pues que ovo egualadas las azes e dicho esto a su hermano, tomose el con la suya e fue contra los de Siria. E los de Siria, quando los vieron, arrancaronse e fuxeron luego. E los de Amon, quando vieron a los de Siria fuyr, fuxeron ellos otrosi ante Abisay e metieronse en su çibdat. E pues que mataron muchos dellos, e los vençieron, e los segudaron de aquella guisa todos, tornose Joab con su hueste e vinose para Gerusalen.

E los de Siria touieronse por mal trechos e por desonrrados por que asi fueran vençidos e quebrantados de los de Yrrael; e ayuntaronse en vno todos. E enbio el


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rey Adadezer por los sirianos de allende de los rios, e saco hueste dellos, e dioles prinçipe e cabdillo a Sobad, que era maestre de la caualleria. E quando lo sopo Dauid, tomo todo el pueblo de Yrrael, e paso con el el Jordan, e veno a Helama. E vinieron otrosi alli los sirianos, e pararon de amas las partes sus azes, e lidiaron.

E quebranto Dauid de los sirianos seteçientos carros, e mato quarenta vezes mill caualleros, e firio a Sabat, prinçipe de la caualleria de vna ferida atal que luego murio y della. E los reyes que eran alli muchos de parte de Adadezer, que vinieran en su ayuda, quando se vieron tan mal trechos e que fincauan vençidos de los de Yrrael, fizieron paz con ellos e fincaron por sus pecheros. E de guisa fueron de alli escarmentados que despues non osauan venir en ayuda de los fiios de Amon.

[XI.] De commo enbio el rey Dauid a Joab, su cabdiello, e a toda Yrrael sobre los fijos de Amon; e commo se ayunto a Bersabe, muger de Vrias; e commo fizo matar a Vrias.

En pos esto en este mismo anno, quando llego el tienpo en que los reyes suelen sacar sus fonsados e yr en hueste, enbio Dauid a Joab, e a sus omnes con el, e a toda Yrrael sobre los fiios de Amon. E corrieronles toda la tierra, e robaronla, e destruyeron quanto les fallaron, e çercaron a Gabaa.

E en todo esto el rey Dauid finco en Gerusalen. E demientra que las gentes fazien esto, acaesçio vn dia que se leuanto el de dormir despues de la siesta; e andauase por vna almoxaua de su palaçio. E auie y estonçes vn judio que dezien Vrias, e era casado; e llamauan a su muger Bersabe. E auie sus casas de faz de las del rey. E andandose el rey aquel dia por aquella almoxaua, subio aquella Bersabe, muger de Vrias, a otra almoxaua suya que auie en sus casas; e mando a sus mançebas que le aduxesen del agua para lauarse e bannar se. E de mientre que se bannaua ella, cato el rey alla e viola. E era blanca e muy fermosa muger.

E enbio luego el rey alla a saber que muger era aquella. E sopieronlo e dixeron le commo era Bersabe, fiia de Helias, muger de Vrias Eteo. E enbio el luego sus omnes por ella que la aduxesen; e aduxeron gela luego. E el rey, desque la touo en su palaçio, fizo con ella lo que se quiso. E dizen vnos que auia ella estonçes su camisa; e desque el rey a ella llego, que luego la dexo aquello. E desque vio commo fincaua linpia de aquella natura, sintio commo era prennada e enbiolo dezir a Dauid.

E auien los judios por ley que si alguna muger salie prennada que de su marido non fuese, e prouado le fuese esto, que la apedreasen. E Dauid, por desuiar este afruento de la ley por tal que touiesen los omnes que de su marido Vrias era prennada, enbio luego a Joab a la hueste que le enbiase a Vrias Eteo, que era su escudero de Joab, segunt dize Josefo. E Joab enbio gelo luego. E desque llego, preguntole luego Dauid que fazien Joab e el pueblo e si andauan derecha mente en el fecho de la hueste e de su batalla. E desque le ovo Vrias contado commo fazien, dixole el rey: «Ve agora a tu casa e lauate los pies; e folgaras con tu muger e con tu conpanna, ca vienes cansado de la hueste e de la carrera.»

E Vrias salio fuera del palaçio del rey, mas non fue a su casa. E el rey cuydose que fuera alla e enbiole luego que comiese de lo que el comie. E Vrias finco alli e albergo ante la puerta del palaçio del rey con las otras sus guardas del rey. E dixeronlo a Dauid commo non fuera Vrias a su casa. E llamolo e dixole: «E tu, ¿non veniste cansado de la carrera? E ¿por que non fueste a tu casa a folgar?» E respusole Vrias: «El arca de nuestro Sennor Dios e los de Judas estan en la hueste, e mio sennor Joab e los otros sus siruientes manen fuera. ¿Yo que entrase a mi casa a albergar, e comer, e beuer, e dormir con mi muger? Yo lo juro por la tu salud, que eres rey e sennor, e por la salud de la tu


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alma que esto non fare yo.» E dixo Dauid: «Pues finca ya oy aqui, e enbiar te he cras.»

E finco Vrias alli ese dia e otro con Dauid alli en Gerusalen. E llamolo Dauid e mandole que comiese alli antel. E diole tanto de comer e de beuer que le enbeudo, cuydando que pues que de aquella guisa estudiese, que se le mudarie la voluntad e por ventura avrie sabor de yr a su muger. Mas non lo fizo; ca pues que vino la tarde, salio fuera, e albergo antel palaçio del rey do el otra noche con las otras guardas del rey, e non fue a su casa. E otro dia de mannana pues que sopo Dauid commo Vrias non fuera a su casa, fizo su carta para Joab e enbiola con Vrias mismo. E la carta dezie asi: «Poned a Vrias en el mas fuerte lugar de la batalla, e desanparad le y por que lo fieran e muera.» E tomo Vrias la carta, e vino a la hueste, e diola a Joab.

E el, pues que la leo, çerco la çibdat e paro a Vrias do sabie que eran los enemigos mas fuertes de la otra parte. E salieron luego de los mejores omnes de armas que auia en la çibdat e lidiauan con la conpanna de Joab. E murieron ya quantos de los de Dauid; e murio entre ellos Vrias Eteo.

E enbiolo entonçes a dezir Joab a Dauid commo les conteçiera todo. E dixo al mandadero: «Despues que acabares de contar al rey todas las razones de la batalla, si le vieres que se asanna e te dixere: '¿Por que vos allegastes al muro a lidiar?' o '¿Non sabiedes commo echan de parte del muro de suso saetas e otras armas muchas?' e '¿Quien firio a Abimelet, fiio de Geroboal? ¿Non fue muger la que echo del muro vna parte de muela con que lo firio e lo mato? E vos, sabiendo esto, ¿por que vos allegauades al muro?', e avn dezir le as despues desto:'Tu vasallo Vrias Eteo y murio.'»

E el mandadero, pues le ovo ensennado Joab commo fiziese, vino al rey e conto le todo quanto le mandara Joab. E dixole asi: «Sennor, mas pudieron los de Raba que nos, ca saltaron a nos al canpo; e ouimos y vn torneo con ellos, e metimos los en arrancada, e leuamos los fasta la puerta de la çibdat, tanto que llegamos al muro con ellos. E tiraron los ballesteros de saetas del muro. E murieron y de los tuyos vna pieça; e y murio Vrias, tu vasallo.»

E Dauid, quando oyo estas nueuas, respondio al mandadero non commo Joab cuydara, mas desta guisa, ca le dixo asi: «Diras a Joab que le digo yo asi: 'Non te quebrante este fecho, ca se canbia el avenimiento de la batalla; e la espada a las vezes mata a aqueste, e a las vezes a aquel. E tu, conorta e esfuerça a los tus conbatientes contra la çibdat que la destruyas, e abiualos a ello.'»

E en todo esto oyo la muger de Vrias commo era muerto su marido e llannio por el. E pues que pasaron los dias del duelo, enbio Dauid por ella e touola consigo en su casa. E fue su muger e pariole fiio varon. E peso a Dios por esto que Dauid fiziera contra Vrias.

[XII.] De lo que el profeta Natan dixo al rey Dauid por manado de Dios e de la muerte del su fijo del rey Dauid.

Enbio estonçes Dios a Natan profeta a Dauid. E quando llego el profeta a el, dixole: «Dame agora vn juyzio.» E respusole el rey: «Dime sobre que.» Dixo el profeta: «Eran dos omnes en esta tu çibdat: el vno era rico e el otro pobre. E el rico auia ouejas e vacas muchas sin cuenta; e el pobre non auie cosa en todo el mundo sinon vna ouejuela muy pequenna que conprara corderuela. E criarala el, e creçiera en su casa con sus fiios comiendo y del pan e de lo al que ellos comien e beuien, e durmie en su seno, e teniela el commo por fiia. E vino vn omne estranno al rico por huesped. E non le sufrio el coraçon de tomar de la muchedunbre de las greyes de las sus ouejas e de las sus vacas para dar a comer a aquel huesped que le viniera, e tomo la ouejuela del pobre que non auia mas desa,


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e guiso della de comer a aquel su huesped.»

E Dauid, quando ovo esta razon del profeta, touo que fazia grand fuerça e grand tuerto el rico al pobre. E fue sannudo e dixo a Natan: «Yo juro a Dios que el que tal tuerto commo este cometiese a fazer meresçie la muerte por ello e pechar la oueja al pobre con el quatro doblo.» E dixo esa ora Natan a Dauid: «Pues tu eres aquel que esto feziste. E euas que te dize nuestro Sennor Dios: 'Yo te consagre por rey de Yrrael, e librete de mano de Saul, e dite casa de tu sennor Saul e sus mugeres para en el tu seno. E sobresto dite toda casa de Yrrael e de los del linage de Judas. E si estas cosas te semejan pequennas, ennader te e mayores. Mas ¿por que despreçieste el mio mandado para fazer mal ante mi? ca tu feriste de espada a Urias Eteo, e tomeste la muger suya para tuya, e lo mataste con la espada de los de Amon. Mas bien sepas que por esto nunca de tu casa se partira espada e durara por sienpre: lo vno, por que despreçieste a mi; lo al, por que tomeste la muger de Vrias por tuya. E avn mas te digo que leuantare de tu casa mal sobre ty, e toller te he tus mugeres ante ty, e dar las he a tus vezinos; e dormiran con ellas publica mente a los rayos del sol, ca tu feziste esta enemiga a escuso. E yo te fare fazer esto que te digo ante toda Yrrael e ante la claridat del sol.'»

E dixo estonçes Dauid a Natan: «Veo que peque contra mio Sennor.»

«Pero fagote saber,» dixo Natan, «que non morras tu por ello, ca el tu pecado en otro le paso Dios. E por que feziste a los enemigos fazer escarnio de Dios por la fama deste tu fecho tan tortiçero que suena, e lo saben ellos, el fii[o] que dende te naçio, muerte morra.» E pues que le esto ouo dicho Natan, tornose a su posada.

E enfermo luego aquel ninnuelo que auie parido Bersabe de Dauid, tant[o] que començaron todos a desesperar del si morria o non. E rogo Dauid a Dios e fizole su oracion por este ninnuelo. E ayuno, e apartose, e echose en priçes; e non querie que ninguno le dixese nada nin llegase a el con pesar del ninno. E en cabo vinieron los ançianos de su casa por tomar le que se leuantase de alli, e ouiese algunt conorte en si e comiese, ca non querie comer. Mas non se quiso el leuantar de alli nin comio con ellos.

E en todo esto acaesçio que al seteno dia que murio aquel ninno. E temieronse los de casa de dezir lo al rey commo era muerto, ca dezien asi: «Quando el ninno era avn biuo, fablauamos le e non nos queria oyr. Pues ¡quanto mas se quexara agora si le dixeremos commo es muerto!» E en todo esto andauan ellos doloridos e llorosos por el palaçio. E entendio el rey estonçes en ellos commo era muerto el ninno, e dixoles: «Si que non se murio el ninno?» E respusieron ellos: «Sennor, murio.»

E leuantose estonçes Dauid de la tierra do yazia tendido, e lauose la cara de las lagrimas, e afeytose, e vnçiose e vistiose de mejores pannos. E fue al santuario e entro en la casa de Dios a fazer su oraçion; e desi tornose para su palaçio, e demando que le diesen de comer, e comio.

E los suyos de su casa, quando esto vieron, demandaronle e dixeron asi: «Sennor, rogamos te e pedimos te merçed que nos digas ¿que es esto que tu feziste por aquel infante? Quando era biuo, que ayunauas e llorauas por el; e agora que es muerto, leuantestete de tierra -donde te non queries leuantar antes por nos nin por los buenos omnes que te rogauan- e comiste.» E respusoles el: «Ayune yo e llore por el infante demientra que era biuo; ca dezie asi en mi coraçon: 'Pero que desesperan los otros del, ¿quien sabe si por ventura me lo dara Dios este ninno e biuira?' Mas agora, desque muerto es, ¿por ayunar, por ventura, que le podrie yo tornar mas a uida? Se yo que esto non sera, que yo yre a el e el non se tornara a mi.»

E otrosi Bersabe, muger de Dauid, auie muy grand pesar e grand quebranto: lo


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vno por el fiio, e lo al por el rey a quien via aver dende tamanno pesar. Mas el rey, pues que el ninno murio, conorto la e albergo con ella. E fizo en ella vn fiio, e pusole nonbre Salamon. A este ninno amo Dios. E metiolo el rey en mano del profeta Natan que lo criase, e lo ensennase, e lo ouiese en guarda. E el profeta llamolo Ydida, que dize en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo Amado del Sennor, por que lo amaua Dios.

E en todo esto Joab li[di]aua con[tra] Rabat, rey de Amon; e conbatiele la çibdat muy de rezio que era cabeça del reyno, atanto que se querien ya dar. E Joab, quando vio esto, enbio sus mandaderos a Dauid e dixole asi en su carta que le enbio: «Lidie yo quanto mas e mejor pude contra Rabat. E esta por se dar ya la çibdat; e presa la auria yo ya si quisiese, mas non quiero. Mas ayunta tu agora el otro pueblo que finco por tierra de Yrrael, e ven, e çerca la çibdat; e prender la as tu, ca yo la he quebrantada. E auras tu dende el nonbre, e que tu la vençiste e non yo. E asi tengo yo por bien que tuyo sea el nonbre, e de otra guisa non me plazeria.»

E plogo a Dauid desta razon tan buena que le enbio dezir Joab, su vasallo e prinçipe de su caualleria e de su hueste. E fizo commo le el enbiaua a dezir por sus mandaderos e su carta. E ayunto luego todo el pueblo de Yrrael, e fue sobre Rabat, e conbatiola, e prisola luego. E tomaron la corona de la cabeça dese rey. E dize la estoria de la Briuia e las otras estorias que auie en aquella corona vn talento de oro e muchas piedras preçiosas. E pusieron la a Dauid en la cabeça.

E sobre la razon deste rey, de quien dize la Briuia que le tomaron la corona e la pusieron a Dauid, departe maestre Pedro que era el mayor ydolo que auien los de Amon e que le llamauan Mento, que quiere dezir en el su lenguage tanto commo rey dellos. E avn diz que Dauid fizo fundir aquella corona e fazer dende otra para si; e en medio de las otras piedras preçiosas que mando poner vna piedra muy preçiada a que llaman en latin sardonis.

E tomo otrosi Dauid e su hueste muy grand prea que leuo de aquella çibdat, e aduxo preso el pueblo della, e aserrolos. E troxo aderredor sobrellos estrumentos ferrados a manera de ruedas, e partiolos con cuchillos, e trastornolos a semejança de los ladrillos quando son tiernos. E asi fizo Dauid por todas las çibdades de los de Amon. E desi tornose el e toda su hueste a Gerusalen.

[XIII.] De commo Amon, fijo del rey Dauid, forço a su hermana Tamar e de commo le mato Absalon, su hermano, por ello.

Despues desto a buen tienpo acaesçio que se leuanto mal en la casa de Dauid, asi commo oystes en el capitulo ante deste que lo dixo Natan profeta a Dauid que metrie Dios mal e contienda en su casa por el fecho que fiziera en Vrias e en su muger que le tomo. E conteçio de la guisa que vos contaremos aqui.

E Dauid auia vna fiia que dezian Tamar; e eran ella e Absalon fiios de Dauid e hermanos de padre e de madre. E pareçie ella bien a marauilla a Amon, su hermano, fiio de Dauid; e enamorose della tanto que se querie perder por ella e enfermo por su amor. E commo era ella virgen, semejauale que non podrie fazer con ella tan ayna ninguna cosa de lo que el querie que los omnes lo non supiesen antes por ventura.

E auie y vn fiio de Saria, hermano de Dauid, que auie nonbre Jonadab; pero llamalo la Briuia Jonata. E era este Jonadab, sobrino de Dauid, mucho amigo de Amon e omne mucho entendido. E violo triste, e amarillo, e amargo; e parole mientes e dixole: «Fi de rey, que as a reynar en pos de dias de tu padre, ¿que cosa es esto que te veo mas enmagreçer cada dia?» Respusole Amon: «So enamorado de Tamar, hermana de mio hermano Absalon, tanto que me pierdo por ella e conorte ninguno non puedo aver para


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ello; e de alli me viene.» E dixo Jonadab: «Yo te dare consejo para ello. Faz te enfermo e echate en lecho. E el rey, tu padre, quando lo supiere, venir te a a ver e demandar te a que as menester. E dile tu estonçes: 'Padre, ruegote que venga mi hermana Tamar que me guise de comer; e aure mejor sabor e conbre de mejor coraçon lo que me ella diere con su mano.'»

E Amon fizo commo le consejo su cormano Jonadab, e vinole el rey a ver, e el pidiole a aquella su hermana que pensase del. E Dauid enbio por ella a su casa e dixole: «Ve a casa de Amon, tu hermano, e guisa le de comer.» E ella vino e fallolo do yazia asi. E tomo farina, e destenplola, e coxola alli antel; e tomo aquello que adobara e pusogelo delante. E el non quiso comer, mas dixole que atendiese; e fazielo por la conpanna de los omnes que estauan alli delante que non podria trauar della. E mandolos luego todos echar fuera.

E desque fueron ydos, dixo el a Tamar: «Agora, me trae que coma de tu mano.» E ella tomo aquel comer que auia adobado e aduxolo alli a su cama. E en dando gelo, trauo della e dixole: «Hermana, quiero que fagas lo que yo quisiere.» E respusole ella: «Hermano, non lo fagas nin lo quieras tu esto fazer, ca non es tal fecho de la nuestra ley nin es otorgado en Yrrael. E esta locura non la fagas tu, ca este denuesto mio e de tu linage non lo podria yo sofrir nin encobrir que lo non supiesen los omnes; e saldrias tu por vno de los desentendidos omnes de toda Yrrael. Mas faz commo te yo dire e sera muy mejor. Pideme al rey; e bien cuydo que me te dara.»

E deziele ella esta razon por amor de salir le de manos e fuyr, segunt cuenta maestre Pedro, ca bien sabia ella que segunt su ley ninguno non podie casar con su hermana de padre. Pero dizen vnos que fue esto dicho si fuesen amos de vna ley de padre e de madre. E Tamar fuera de madre gentil; e ouo nonbre su madre Naata. E tomarala Dauid en la batalla, e tajole los cabellos e las vnnas segunt su ley, e tomola por muger. E desta guisa afirman aquellos que esto dizen que pudieran Amon e Tamar ser marido e muger.

Mas el non quiso escuchar sus ruegos; e commo era mas valiente, forçola. E aborreçiola luego atan mal que mayor fue la mal querençia que la querie que el amor que le auie antes quando querie morir por ella, commo auedes ya oydo ante desto. E dixole Amon. «Leuantate e vete.» E respusole ella: «¿Commo me puedes agora dezir tal dicho auiendome ya fecho lo que me feziste? ca peor es ya lo que me agora dizes que me vaya e me echas de aqui que non lo que me feziste antes.» E Amon non lo quiso oyr. E por que se non yua luego que le el aquello dezie, llamo a vno de los que le seruian e dixo: «Echa esta fuera e çierra la puerta.»

E traye Tamar vna vestidura preçiada, que auien en costunbre de traer estonçes las virgines fiias de los reyes; e era commo camisa ancha fecha de materia e de obra muy preçiada. E llamale Josefo a esta vestidura colubio; e era luenga que le alcançaua fasta tierra. E aquel a quien lo mando Amon echola fuera e çerro la puerta. E ella, quando esto vio, touose por desonrrada e por muy quebrantada, commo quien sufriera tamanno tuerto e tamanna desonrra. E tomo de la çeniza e esparziosela sobre la cabeça, e ronpiose aquel vestido e puso las manos sobre la cabeça. E fuese a casa de su hermano Absalon, e entro dando bozes e llorando.

E dixo Absalon, quando la vio: «¿Que fue eso, hermana? De casa de Amon, tu hermano, vienes. ¿Si te non forço?» E sabia de antes Absalon commo la amaua Amon e commo estudiera alla en su casa aquel dia. «Yo entiendo lo que fizo, mas, hermana, calla agora, ca tu hermano es; e non tengas quebrantado tu coraçon por esto.» E Tamar, por esto que le dixo su hermano, e por otras razones buenas, e por que non descubriesen su desonrra,


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callo e finco commo biuda con Absalon en su casa del. E estudo y luengo tienpo muy triste e muy quexada en su coraçon.

E estando alli, sopo esta razon el rey Dauid. E pesole mucho e fue muy triste por ello; mas pero non quiso ay fazer ninguna cosa por que Amon, su fiio, non cayese en tristeza ninguna, ca le amaua mucho por que fuera el primero fiio que el ouiera. E Absalon otrosi non fablo dello a Amon nin le dixo por ende malo nin bueno, ca le querie mal en su coraçon por que forçara a su hermana Tamar.

E despues desto acaesçio a cabo de dos annos que trasquilauan las ouejas de Absalon en Baalasor, que era çerca de Efrayn. E ayunto Absalon todos sus hermanos, fiios del rey, su padre, e vino a el con ellos. E dixole: «Sennor, agora trasquilan las mis ouejas. E ruegote e pidote merçed que vengas tu e tus omnes a fazer onrra a mi, tu sieruo.» E dixo el rey estonçes a Absalon: «Fiio, non quieras tu rogar esto que vayamos alla todos, ca te serie grand costa e agrauiar te yemos.» E Absalon trauo mucho del que fuese el e muchos con el; e el rey non quiso yr e bendixolo que se fuese el e los que el quisiese con el. E Absalon, quando esto vio, dixole: «Sennor, si tu non quieres yr alla, pidote merçed que vaya conusco Amon, mio hermano.» E dixole el rey: «Non es menester.» Mas tanto trauo Absalon del que le otorgo que fuese Amon e todos los otros sus fiios con el.

E guiso muy grand yantar commo para rey. E mando a sus donzeles e a sus escuderos, e dixoles: «Parad mientes e guardad bien; e quando vierdes a Amon beud[o], ferilde e matalde. E non ayades ende miedo ninguno, ca yo so el que vos lo mando e me parare por vos a quanto pudiere y venir. E seed esforçados e fuertes en ello commo varones.» E ellos fizieron bien asi commo les el mando. E todos los otros fiios del rey, quando esto vieron, caualgaron cada vnos en sus mulas e fuxeron. E yendo ellos avn por la calle fuyendo, llego antes el mandado a Dauid. E dixeron le: «Absalon a feridos a todos tus fiios, que non finco sola mientre nin vno.»

E el rey, quando lo oyo, leuantose, e ronpiose todos los vestidos, e dexose caer en tierra. E todos los suyos, que estauan ay aderredor, ronpieronse otrosi los vestidos. E dixo Jonadab, que se açerto y aquella ora: «Non cuyde, mio sennor el rey, que todos sus fiios son muertos, ca lo non es otro ninguno sinon Amon solo, a quien querie grand mal Absalon del dia que forço a su hermana Tamar aca. Onde agora, mio sennor el rey, non se ponga esto a coraçon diziendo que todos los fiios del rey son muertos, ca non lo es sinon Amon solo.»

E en todo esto Absalon fuxo. E vn escudero que subiera en vn monte para atalear alço sus ojos, e cato, e vio venir muy grand pueblo por vna carrera desuiada que se fazie a cuesta de aquel monte do el estaua. E violos Jonadab e dixo al rey: «¡Euas tus fiios aqui do vienen commo yo dixe!» E acabando el de lo dezir, llegaron los fiios del rey. E llegando, alçaron las bozes muy fuertes e lloraron. E otrosi el rey e todos los que eran con el lloraron e fizieron muy grand llanto.

E Absalon fuese para Amur, rey de Gesur, fiio de Tolomeo. E Dauid fizo su llanto por su fiio Amon e touo duelo por el muchos dias. E Absalon finco en Gesur tres annos. E el rey Dauid, que le solie segudar antes por lo que fiziera, quedo estonçes; ca yua ya oluidando la muerte de Amon e yuase conortando dende.

[XIV.] De commo el rey Dauid perdono a Absalon, su fijo, que andaua desterrado.

En todo esto entendio Joab, fiio de Saruia, commo se yua ya amansando el coraçon del rey escuentra Absalon; e amaua mucho este Joab a Absalon. E enbio a la çibdat de Tecuc por vna muger sabia que sabie el que auie y; e dizen que


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fuera bisabuela de Amos, el profeta. E desque vino a el, dixole: «Faz semejança que lloras, e vistete pannos de duelo, e non te vntes con olio por que semeges muger que a luengo tienpo que anda llorosa por muerto. E entraras tal al rey e dezir le as estas palauras.» E ensennol commo dixese e, segunt oyredes, que se razono ella antel rey. E desque la ovo ensennada, enbiola al rey.

E ella fue; e desque entro a el, echose en tierra, e aorolo, e dixo: Sennor, guardame e defiendeme.» Dixole el rey: «¿Que as?» E respuso ella: «So muger biuda e vengo muy cuytada por mio marido que es muerto. E esta tu sierua, que tu aqui vees, auie dos fiios. E estauamos todos tres vn dia fuera en vn canpo; e leuantaronse les palauras e barajaron fasta que vinieron a feridas. E non se acaesçio y quien los despartiese; e mato el vno al otro. E agora, leuantose contra mi todo su parentesco e dizen me: 'Danos aquel tu fiio que mato a su hermano; e mataremos nos a el por que lo fizo.' E agora, sennor, quieren me matar aquella mi çentella que finco por que non finque nonbre de mio marido nin linage del sobre tierra.»

E dixole el rey. «Buena muger, vete para tu casa, ca yo mandare por ty que lo non fagan.» E dixo ella: «Mio sennor rey, sobre mi sea este pecado e sobre casa de mio padre si tu tienes que tuerto es de perdonar a aquel matador. E tu, rey e sennor, con la tu dignidat que finques sin culpa commo quien la non ha.» E deziale esto la buena muger por que se non tenie por entergada de la respuesta que le daua el rey sobre aquella razon, segunt cuenta maestre Pedro, ca gelo dezie bien delibrada mientre. E respuso le el rey estonçes. «A quien te contrallare sobresto traymelo aca, e yo le fare por que te nunca tanga despues.» E dixole ella estonçes: «Rey, sennor, mienbrate de tu Sennor Dios; e nos amuchiguen los parientes para vengar la sangre del vn hermano por el otro, nin me maten a mio fiio.» E dixole el rey: «Yo lo juro por Dios que vno de los cabellos de tu fiio non se perdera.»

E ella, quando vio que afirmaua el rey de todo en todo en este juyzio que tenie, que tuerto era lo que los parientes le querien fazer, dixo le: «Sennor rey, fablar te ya yo vna razon si la tu merçed fuese.» E respusole el rey: «Di lo que quieres.» E dixole ella: «Sennor, pues que tu asi judgas, ¿por que cuydaste fazer fecho de otra tal razon commo esta contra el pueblo de Dios? E por que dexiste palaura en que pecases? O ¿por que non perdonas a tu fiio Absalon, que anda desterrado ante ty, e lo non tornas a tu casa? Sennor, todos nos morimos e nos ymos commo las aguas que corren por la tierra, que se van e non tornan. E asi es de los que son muertos ya. E Dios non quiere que perezca el alma, mas detienela por que se non pierda de todo en todo el desterrado.

»E pidote merçed que vengas agora; e dezir te he esta razon ante el pueblo, si conpliras la palaura de la tu sierua por alguna manera. E, sennor rey, ya diste la razon de mi, tu sierua, que es en semejança de otro tal fecho commo este. E prometisteme que tu me anpararies de todos los que me querien desfazer de la heredat de mio sennor, a mi e a mio fiio comigo. Pues, faz agora, mio sennor rey, por que diga yo, tu sierua, que la tu palaura tal es commo sacrifiçio; ca tu, rey, tal eres commo sacrifiçio que nin por bendiçion e nin por maldiçion non se mueue. E tu Sennor Dios es contigo.»

E el rey, quando vio muger tan entendida e le oyo tan buena razon commo le contaua, dixole: «Non encubras agora vna verdat que te preguntare.» Respondiole la muger: «Mio sennor rey, demanda lo que quisieres.» Dixo el rey: «Dime si fablo Joab contigo estas palauras e te las ensenno.» E dixo ella: «Mio sennor rey, por la tu salud lo juro e te digo verdat que de quanto as preguntado que asi es todo. E tu sieruo Joab me mando que te dixese esta razon e desi que te la


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tornase en esta semejança. E agora, mio sennor rey, tu sabio eres e entendimiento as commo angel de Dios para entender todas las cosas que sobre tierra son. E faz commo entendieres que mejor cunple a tu onrra.»

E estonçes enbio el rey a Joab e dixole: «Pagado so de la tu razon. Euas que fago el tu dicho. E ve e traeme a Absalon.» E Joab, quando sopo esto del rey, vinose luego para el; e llegando finco luego los ynojos, e echose en tierra antel, e aorolo, e bendixolo. E dixole: «Mio sennor rey, oy entendi que falle yo, tu sieruo, graçia ante la tu merçed por que feziste lo que oy dixe.» E el rey touolo por bueno e por leal vasallo, e gradeçiole quanto le dezie.

E leuantose esa ora Joab e fuese para Gesur; e tomo a Absalon, que era y, e aduxolo a Gerusalen. E desque llegaron, demando Joab al rey de commo mandaua que fiziese Absalon. E dixo el rey: «Tornese e vayase para su casa, mas a mi non vea.» E Absalon fizolo asi e non vio al rey, pues que lo el vedo.

E en todo el pueblo de Yrrael non auie omne tan fermoso commo Absalon. E dize Geronimo, e otros que fablan desta estoria, que de la planta del pie fasta en somo de la cabeça non auie en el manzilla ninguna, pequenna nin grande. E quanto mas tajaua los cabellos, tanto mas le creçien. E tajaualos todos vna vez en el anno; e fazie esto Absalon por que quando le tajauan el cabello, fallauan que auia en el peso de dozientos siclos al peso del pueblo.

E ovo Absalon tres fiios e vna fiia a que puso nonbre Tamar. E esta salio otrosi commo el padre, fermosa e grande a marauilla. E finco Absalon en Gerusalen dos annos que non vio al rey de cara; e era esto cosa de que le pesaua e se quexaua mucho. E enbio por Joab dos vezes para enbiar lo al rey; e Joab non quiso venir a el. E auie Joab vna tierra de ordio çerca de otra de Absalon. E por sanna que non quisiera venir a el, llamo Absalon a sus omnes e dixoles: «Vos sabedes la tierra del ordio que a Joab çerca de la mia. Yd e ençendelda e quemad gela.» E ellos fueron e fizieronlo.

E los de Joab que estauan alla, quando lo vieron, ronpieron se los vestidos, e vinieron tales a Joab, e dixeron gelo. E leuantose estonçes Joab, e vino a Absalon a su casa, e dixole: «¿Por que me quemaron tus omnes mi mies?» E respondio Absalon: «Por que enbie por ty a rogar te que vinieses a mi e te enbiase al rey que le dixeses por mi en mi lugar: '¿Por que vine aca de Gesur o por que me lo mandeste, pues que me non vee? A esta guisa mejor me fuera de estar alla. Onde te ruego e te pido merçed que vea yo la tu faz; e si avn te mienbras de la mi enemiga, que perdonada non me la as, matame.'»

E Joab entro al rey e dixole esta razon. E adobolo, e fue por el, e aduxolo, e metiolo al palaçio. E vio Absalon al rey Dauid, su padre. E luego que llego, finco los ynojos antel, e abaxose a tierra, e aorolo. Desi tomolo el rey e besolo.

[XV.] De commo se fue Absalon para tierra de Ebron e de lo que fizo el rey Dauid quando lo sopo.

Despues desto fizo Absalon vn carro para si, e caualleros, e tomo omnes darmas que le andudiesen delante. E leuantose de buena mannana e parose en la carrera çerca de la çibdat a la puerta. E preguntaua a quantos venien de fuera por entrar a la çibdat de que çibdat eran o que querien. E si le respondien que venien a juyzio sobre algunt pleyto, dezie el al que esta respuesta daua: «Esto que tu dizes bien es e derecho; mas non ay ninguno de parte del rey que te oya.» E despues de esto dezieles: «¡O, quien me fiziese juez de Yrrael, que viniesen a mi todos los que el pleyto ouiesen!» E quando se llegaua alguno por saludarle, tendie el la mano e trauaua del por adebdar por y mas los de Yrrael para lo que el tenie en coraçon. E


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esto fazie a todos los que venien a juyzio al rey, e mouieles los coraçones a pensar en ello. E esto duro quatro annos.

E en cabo dellos dixo Absalon al rey Dauid: «Sennor, yo, tu sieruo, prometi quando era en Gesur de Siria que si me Dios aduxese a Gerusalen e ouiese la tu graçia e la tu vista, que yria e le faria sacrifiçio por ello en Ebron.» E dixole estonçes el rey Dauid: «Ve en paz; e Dios te guie.» E leuantose estonçes Absalon e fuese para Ebron. E yendo enbio sus varones e sus mandaderos por todos los linages de Yrrael, e dixoles: «Yd; e quando oyeredes sueno de bozinas, cada vnos por do estudierdes dezid: 'Absalon es el rey de Ebron.'»

E fueron con el dozientos omnes buenos de Yrrael que llamara el e rogara; e eran omnes derechos e sinples e que de aquello que el querie fazer non entendian ninguna cosa. E auie Dauid estonçes vn consegero que llamauan Aticofol; e era natural de la çibdat de Gilon. E tanto le fizo Absalon por que lo ovo de la su parte e leuolo consigo. E desque fue en Ebron e fizo sus sacrifiçios, ouo y muchos que se juraron con Absalon que touiesen con el; e creçiele la gente cada dia.

E vino vno a Dauid que le conto e dixole: «Todo el pueblo de Yrrael se va para Absalon, e todos van de vn coraçon para fazer lo que el mandare.» E Dauid, pues que sopo estas nueuas, dixo a los suyos que estauan alli con el en Gerusalen: «Trednos; e fuyamos ante que venga Absalon. Sinon, desque el viniere, çercar nos ha e guerreara la çibdat, e meter nos a a espada, e destroyr nos a. E guisad vos quanto mas a priesa pudierdes; e vayamos nos.» E respusieron ellos: «Todo quanto nos tu mandares, todo lo faremos; ca tus sieruos somos e tu nuestro rey e nuestro sennor.»

E pues que el rey esto mando fazer a los suyos, salio el e toda su conpanna a pie de yda que se yuan ya; e dexo y diez mugeres sus amigas para guardar la casa. E parose el e todos los otros de Yrrael que con el eran fuera aluenne de su casa. E yuan con el todos los suyos e pararonse alli çerca del. E yuanle delante las conpannas de Celet e Feret, que eran sus guardas, e todos los gecheos, que eran fuertes guerreros; e eran seysçientos omnes darmas por cuenta. E estos gecheos touieron con Dauid quando andaua fuyendo por Saul; e vinieron se con el de la çibdat de Gec. E por que touieran con el e lo ayudaran en el trabajo en que andaua, dioles vn lugar apartado en Gerusalen en que morasen; e andauan sienpre antel los deste linage por guardas.

E auie y entrellos vno que era mayoral de los otros a que llamauan Etheo de Geche. E dixole el rey: «¿Por que sales conusco? Tu eres estranno e veniste aqui avn ayer; e saliste de tu lugar e seras apremiado de salir oy conusco. Esto non quiero yo que sea asi. Mas yre yo do he de yr; e tu tornate con tu conpanna de tus parientes, ca me feziste graçia quando me fue menester e falle yo en ty fialdat.» E respondio estonçes Etheo al rey: «¡Yo lo juro por Dios e por ty, mio sennor rey, que do quier que estudieres tu, que eres mio rey e mio sennor, contigo sere yo, tu sieruo a vida o a muerte!»

E yuan estonçes por pasar el [arr]oyo de Çedron. E respusole el rey: «Pues que asi quieres, ven e pasa conusco este arroyo.» E paso Echeo de Geche, e desi el rey, e en pos el todos los mayores que venian con el; e despues pasaron todos los otros que con el yuan. E pasando el pueblo, llorauan todos a grandes bozes. E asi commo pasauan, asi yuan contra la carrera de vna oliua que paresçie aparte del desierto; e leuauan alli consigo el arca del testamento. E venie y el obispo Sadoc, e todos los otros de Leui con que la aduzien. E asentaron la alli fasta que pasase el pueblo. E Abiatar, que era y, subio e fizo su oraçion a Dios por demandar le que les diese consejo commo farien; e estudo en ello fasta que pasase todo el pueblo que salie de la çibdat. E Dios non le respuso.

E dixo estonçes el rey a Sadoc: «Torna el arca de Dios a la çibdat; e vere si fa-


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llare graçia antEl, e si me mandara tornar, e vere la su tienda. E si me dixere que le non plaze, presto so yo para lo que El quisiere e touiere por bien. E tu, Sadoc, saçerdote e profeta, tornate e ve con salud para la çibdat con el arca. E vayanse contigo Achimas, tu fiio, e Jonatan, fiio de Abiatar. E estos me traeran nueuas de uos e del arca commo auedes fecho. E yo, asconder me he en las canpinnas del desierto fasta que llegue vuestro mandado.» E Sadoc e Abiatar tomaron su arca, commo les mando el rey, e tornaronse con ella para Gerusalen e fincaron y.

E en todo esto Dauid començose a yr. E subien por vn lugar que dezien la Cuesta de las Oliuas. E yua descalço, e la cabeça cubierta, e llorando; e el pueblo todo, que lo aguardaua, otrosi todos sus cabeças cubiertas e llorando. E dixeron alli a Dauid commo Aticofel, su consegero, era en la jura con Absalon. E Dauid, quando lo oyo, pesole mucho. E fizo su oraçion a Dios e dixole: «Sennor, ruegote que Tu que enloquezcas el consejo de Aticofel.» E desque fue Dauid en somo del monte do yua a fazer su oraçion, vino a el corriendo Cusi de Arat, su consegero, el vestido ronpido e la cabeça fenchida de poluo e de tierra.

E Dauid, quando lo vio asi venir, dixo: «Si fueres comigo, avre en cargo de ty. Mas tornate a la çibdat e vete para Absalon; e dezir le as asi: 'Rey, yo fuy sieruo de tu padre. E pido te merçed que me dexes beuir contigo; e sere otrosi tuyo commo fuy suyo.' E el reçebir te ha. E si lo fizieres, desfaras el consejo que Aticofel le diere; e auras y contigo a Sadoch e a Abiatar, saçerdotes. E todo quanto aprendieres en casa del rey, dezir lo as a ellos, e ellos enbiar me lo an dezir por sus fiios, Achimaas e Jonatan.» E Thusi, pues que del rey oyo este mandado, vinose para Gerusalen a Absalon, que vino y otrosi.

[XVI.] Del maltraymiento e del denuesto que Semey dixo al rey Dauid.

Dauid fuese su carrera. E pasando vn poco de la cabeça del monte, paresçiole Siba, el de Mifibosed, que venie contra el con dos asnos cargados de dozientos panes, e çient ligajos de huuas pasadas, e çient masas de figos otrosi pasados, e dos odres de vino.

E desque llego Siba, dixole el rey: «¿Para quien es esto que traes?» E respusole Siba: «Mio rey, sennor, estas bestias son tuyas para traer pan e figos que coman tus omnes. E el vino es para beuer lo el que lo ouiere de menester, que non fallezca en el desierto.» E dixo el rey: «¿Do es ese fi de tu sennor?» Respuso le Siba: «En Gerusalen finco. E dezien que la casa de Gerusalen oy le darie el reynado de su padre e oy lo recobrarie el.» E dixole estonçes el rey : «Todas quantas cosas auia Mifiboset, todas sean tuyas; e yo te las do e te las otorgo.» E dixo Siba: «Sennor, mio rey, pidote merçed que aya yo la tu graçia.»

E vino estonçes el rey fasta vn lugar que dezien Baurin. E salio alli vno del linage de Saul que auia nonbre Semey; e fuera fiio de Gera. E venie maldiziendo e echando piedras contra Dauid e contra todos sus fiios. E venie todo el pueblo e todos los armados çerca del rey; e el en medio. E aquel Semey, de los de Saul que auia a Dauid maltraydo, dixole: «¡Sal, sal, omne matador, esparzidor de sangre, e omne de Belial! Agora padeçes tu el mal que feziste en la casa de Saul e le tomaste el reyno. E por ende te echa Dios en esto e metio el tu reyno en poder de Absalon, tu fiio, en tu vida, ca omne de sangre es.»

E Abisay, fiio de Saruya, que yua ay, dixo al rey: «Este can muerto,¿por que denuesta asi a mio sennor, el rey, o por que lo sufrimos? Yre e tajar le he la cabeça.» E dixo el rey esa ora contra el: «¿Que auedes comigo, fiios de Saruya?


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Non quiero que lo fagades; mas dexalde que me denueste e que me maldiga, ca Dios lo mando que me maldixese. E ¿quien es el que ose dezir por que lo a esto asi fecho?» E dixo a Abisay e a todos los omnes varones: «Mio fiio, que salio del mio cuerpo, me busca muerte. Pues ¡quanto mas lo fara agora el fiio del Gemino! E dexalde que me maldiga commo mando Dios; e por ventura El, que es Sennor piadoso, catara la pena en que yo esto e dar me a buen galardon por esta maldiçion que me faze el fiio del Gemino.» E deste Semey fablan los ebreos e dizen que fue este Nabad, el padre de Geroboan, e su abuelo que ovo nonbre el Gemino.

E en todo esto Dauid e los que con el eran yuan por la carrera; e Semey por el collado del monte de cuesta contra Dauid maldiziendo, e esparziendol de la tierra, e echando piedras contra el. E vino el rey Dauid e todo el pueblo con el cansados al rio Jordan; e posaron, e folgaron alli, e pensaron y desi.

E Absalon, e todo el pueblo que era con el, e Athicofel vinieron e entraron en Gerusalen. E vino estonçes Cusi de Arat, amigo del rey Dauid, a Absalon e dixole dos vezes: «¡Dios te salue, rey!» E respusole estonçes Absalon: «¿Este es el amor que tu aguardas a tu amigo? ¿Por que non fueste con tu amigo?» E deziegelo por el rey Dauid. E dixo Cusi: «Non mas de aquel; sere a quien escogio Dios e todo este pueblo que viene aqui e toda Yrrael, con aquel fincare yo. E avn dire mas. ¿A quien he yo a seruir sinon al fiio del rey? Asi commo yo obedeçi a tu padre, asi obedeçere a ty.»

E dixo estonçes Absalon a Aticofel: «Aved consejo en vno e dezid me que auemos a fazer.» E Aticofel, por apoderar a Absalon en todo lo del padre, non cataua lo mejor nin le consejaua lo que le convinie. E dixole asi: «Ve e entra a las amigas de tu padre, que dexo aqui para guardar la casa. E faz con ellas a tu talante, commo varon con muger. E quando sonare esto por toda Yrrael e oyeren todos que tu as esto fecho contra tu padre en sus mugeres de su cuerpo, ternan que de todo en todo lo as a coraçon de yr contra el, e creeran que verdat es, e afirmar se an a ser contigo.»

E mando estonçes Absalon que le parasen vna tienda en el asoleador del palaçio del rey; e entro a las amigas de su padre delante de todo el pueblo de Yrrael por consejo de Aticofel. E el consejo que daua Aticofel en aquel tienpo asi era tenido commo consejo que diese profeta verdadero, que lo demandase a Dios e lo dixese por su mandado, e que non auia a errar. E por tal, commo oydes, era tenido todo consejo que Aticofel diese. E asi le yua con el rey Dauid mientra que con el fue, e otrosi despues con Absalon.

[XVII.] Del consejo que dio Aticofel a Absalon, e commo lo desuio Cusi de Arad, e commo paso Dauid e toda su companna allende el rio Jordan.

El rey Dauid e sus conpannas todas vinieron cansados al rio Jordan, commo deximos. E asmolo Aticofel commo podrie ser; e por fazer mal a Dauid dixo el a Absalon por le buscar plazer: «Tomare de los escogidos de Amon doze mill omnes de armas, e yre esta noche sobre Dauid, que esta cansado con su conpanna, e ferre en ellos. E quando fuyere el pueblo e fincare el rey desanparado, matar lo he o desbaratar lo he. E maguer que el pueblo de Yrrael son muchos e de muchos coraçones, todo lo tornare yo a ty asi commo sy fuese vn omne que non a mas de vn coraçon; ca tu a vn omne buscas, e este es Dauid. E desque esto fuere librado, terna todo el pueblo contigo e estaras en paz.» E plogo a Absalon e a todos los mas ançianos de Yrrael con esta palaura de Aticofel.

Pero dixo estonçes Absalon a esto: «Llamad a Cusi de Arad e dezilde esta razon; e veamos que dize sobrello.» E lla-


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maron lo. E dixo Absalon: «Este consejo nos da Aticofel. E ¿fazer lo emos o non? ¿O que consejo das tu ay?» E respuso Cusi: «Sienpre conseja bien Aticofel, mas non tengo yo este consejo por bueno que el dio desta vez; ca bien conosçes tu, Absalon, a tu padre e a los que con el estan, commo son fuertes de armas e tienen agora los coraçones mucho amargos; e serien muy crueles e non dubdarien de fazer que quier, commo la osa quando le toman los fiiuelos en la sierra.

»E bien sabes tu commo tu padre es bueno de armas, e fuerte, e batallador. E non estarie el con el pueblo, mas esta el agora, por ventura, en algunas cueuas apartado o en otro lugar qual se el quisiese. E si alguno de la tu parte que los cometa se perdiere y o fuere vençido en el comienço, quien quier que el sea, quando lo oyeren aca, diran 'Grand mortandad e grand destruymiento a fecho en el pueblo de Absalon e en todos los tuyos.' Non ha ninguno tan esforçado nin tan de coraçon de leon que, quando lo viere, non finque descoraznado de pauor; ca bien sabe todo el pueblo de Yrrael quant fuerte es tu padre e quant fuertes quantos con el son.

»Mas este me semeja consejo derecho para ty. Manda que se ayunte todo el pueblo de Yrrael, de Dan fasta Bersabe; e seran muchos commo el arena de la mar. E yremos todos contigo sobre Dauid do quier que lo fallaremos; e commo seremos nos muchos e el estara con pocos, cobrir lo emos asi commo roçio que cae sobre tierra. E mataremos a quantos con el fallaremos, que non dexaremos ende ninguno. E si fuxere e se nos ençerrare en alguna çibdat, tanta sera la nuestra muchedunbre que çercaremos aquella çibdat con sogas, e tiraremos todos, e leuar la emos rastrando fasta que demos con ella en el rio, e somir la emos y, que nin vna pedrezuela -que es poco- que non la fallen nin paresca della.» E dixo estonçes Absalon e todos los otros que estauan con el: «Mejor es este consejo de Cusi que non el de Aticofel.» E fuera mejor el de Aticofel; mas desuiolo Dios para aduzir mal e quebranto sobre Absalon.

E dado este consejo, vino Cusi luego a los saçerdotes, Sadoc e Abiatar, e conto gelo todo e dixoles: «Enbiad agora priuado a Dauid a dezir gelo e fazelde sabidor dello que non finque esta noche en las canpinnas del desierto, mas que pase e se vaya de alli quanto mas pudiere con su pueblo, sinon, que esta noche seran muertos e desfechos el e quantos con el son, asi commo si nunca ouiesen seydos.»

E en todo esto estauan Jonatan e Achimaas fuera de la çibdat çerca de vna fuente que dezien Rachel en vn lugar ascondido do les non viesen, ca por encubrir se non entrauan ellos en la çibdad por que los non entendiesen los omnes. E apartaron los saçerdotes vna sergenta aparte, e contaronle bien toda la razon, e fizieron gela aprender, e ensennaronle el lugar. E ella tomo estonçes pannos, commo que yua a lauar, e fue a Jonatan e Achimaas, e dixo gelo todo. E ellos, pues que supieron estas nueuas, salieron por yr se quanto pudiesen dezir lo al rey Dauid.

Mas desque se començaron a yr, violos vn omne, e vino, e dixolo a Absalon. E ellos otrosi vieron el omne e aperçibieronse. E fueron quanto pudieron e metieron se en Baurin en casa de vno que auie vn pozo en vn su portal; e corrieron priuado e metieronse en aquel pozo. E vino luego con vn panno la muger de casa a quien lo auien ellos rogado e tendiolo sobre el pozo commo para sacar y ordio. E vinieron luego a la casa los omnes de Absalon e preguntaron a la muger: «¿Do son Achimaas e Jonatan, o que se fizieron?» E dixoles ella: «Vinieron aqui a muy grand priesa, e beuieron vna poca de agua commo quien la gostase, e fueronse.» E ellos, pues que los non fallaron, tornaronse a Gerusalen a Absalon e dixeron gelo.

E Achimaas e Jonatan salieron estonçes del pozo, e fueron se para el rey Da-


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uid, e contaronle todas aquellas nueuas. E dixeronle asi a el e a todo el pueblo: «Leuantaduos todos priuado e pasad el rio quanto mas a priesa pudierdes, ca tal consejo a dado Aticofel a Absalon contra vos qual vos auemos contado.» E leuantaronse estonçes Dauid e todo el pueblo e pasaron allende del Jordan; e estudieron toda la noche en pasar le. E quando vino ya la mannana, que quebrauan ya los aluores ante que fuesen las nueuas descubiertas. fueron pasados todos los de Dauid, que non finco de parte de allende ninguno.

E Aticofel, quando vio que non tomaran su consejo, touose por despreçiado e por quebrantado. E, segunt cuenta maestre Pedro, entendio commo tenie Dios con Dauid e que en el fincarie el reyno; e ouo miedo de caer en sus manos. E guiso vn asno que traye en que andaua, e subio en el, e tornose para su çibdat a su casa e a su conpanna. E asmo commo los dexase. E el echose vn lazo a la garganta, e enforcose, e murio; e enterraronlo en el luzillo de su padre.

E pues que ovo pasado Dauid el rio, fuese para vn lugar que dezien de las huestes. E era este lugar do posaron primero aquende del Jordan los fiios de Yrrael quando venien de Egipto. E Absalon cogio su hueste toda e paso otrosi el Jordan con ella yendo en pos de Dauid.

E Naas -que es tanto commo Ysay, que fue padre de Dauid, que ouo estos nonbres Gese e Ysay e Naas- ouiera dos fiias: que dezien a la vna Saruya e a la otra Abigayl. E Seruya era madre de Joab e de Abisay. E vn omne que dixeran Gezra de Gezrael ovo a esta Abigayl, fiia de Naas, e ovo en ella vn fiio a que llamauan Amasen. E este Amasen e Joab e Abisey eran primos cormanos, sobrinos de Dauid, fiios de sus hermanas. E commo fiziera Dauid a Joab cabdillo de su caualleria, asi fizo estonçes Absalon de la suya a Amasen. E vinieron e fincaron sus tiendas en tierra de Galaat; e poso y su hueste de Absalon e el con ella.

E estando Dauid en el lugar que deximos, a que llamauan de las huestes, Saby, fiio de Naas de la çibdat de Rabat de los fiios de Amon, e Machir, fiio de Amiel de Lodobar, e los berezelaos de Galaad de Rogelin sopieron commo saliera de Gerusalen commo fuyendo e non traye sus repuestos commo solie nin commo deuie. E enbiaronle sus estrados, e tapetes, e otras cosas muchas; e vasos e otros conplimientos de cozina; e trigo, e çeuada, e farina, e polienta, e fauas, e de todas las otras legunbres; e miel, e manteca, e ouejas, e nouillos gordos para comer. E dieron a Dauid e a los que con el eran que comiesen, asmando que venien lazrados de fanbre e de sed del desierto.

[XVIII.] De la batalla que ouieron los de Dauid con Absalon e con los suyos e commo mataron y a Absalon.

Mesuro estonçes Dauid su pueblo e partiolo en tres partes. E dio a Joab la vna e la otra a Abisay, su hermano de Joab; la terçera a Echay, aquel gentil que deximos que viniera con Dauid de Get. E estableçio en aquellas conpannas sus adelantados: a vnos sobre treynta -e a estos llamamos en el latin tribunos; e a otros sobre çiento- e a estos dezimos çenturiones.

E desi dixo al pueblo: «Vos yredes agora a lidiar con Absalon, mio fiio, e con su hueste. E quiero yo yr conbusco.» E respondiole el pueblo: «Sennor, non yras tu alla, ca tu solo eres preçiado por diez mill omnes, e a ty solo demandan; ca a nos si nos vençiere e fuyeremos, non daran por nos nada, nin si murieremos la meytad de nos, non avran ende cuydado, ca nos non preçian nada. Onde mejor sera para nos e mayor defendimiento que finques tu aguardando en la çibdat; ca si tu en saluo estudieres, mayor miedo avran


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de nos e mejor nos yra con ellos.» E dixoles el rey: «Vos lo catad; e lo que vos semejare derecho e guisado, eso fare yo.» E en cabo touieron por mejor que fincase; e el rey finco e parose çerca de la puerta de la çibdat.

E salieron las conpannas çiento en vno e mill en uno, commo eran parados e ordenados. E dixo el rey a Joab e Abisay e a [Echay], que eran los cabdillos, delante de todo el pueblo: «Yd, e lidiad, e fazed quanto mejor pudierdes, mas a mi fiio Absalon me guardad.» E ellos fueron e entraron en el canpo para lidiar contra Yrrael. E fue la lid en la sierra de Efrayn. E vençieron los de Dauid; e fue la mortandad dellos muy grande, ca murieron y aquel dia veynte mill omnes en la fazienda. E los que fincaron, que eran muchos, fuxeron e esparzieronse todos por los montes e por las sierras. E eran aquellas montannas todas llenas de bestias saluages malas. E mas mataron estas bestias en los montes dellos que non fueron los que murieron a espada en la batalla.

E asi acaesçio que se encontro Absalon con los omnes de Dauid. E yua en vn mulo; e entro aquel mulo so vn robre mucho espeso de çimas. E metiose vna çima del a Absalon por los cabellos e touolo quedo. E fuese el mulo adelante; e finco el colgado de la çima entre el çielo e la tierra. E vno de aquellos que lo vieran fue a Joab e dixole: «Yo vi a Absalon estar colgado de vn robre.» E contole commo le conteçiera.

E dixo Joab: «Si lo viste, ¿por que non lo mataste? E dierate yo diez siclos de plata si lo ouieses fecho.» E respusole aquel omne: «Por me poner tu mill dineros de plata en las mis manos yo non meteria las mis manos en el fiio del rey, ca lo oystes vos e oyolo todo el pueblo commo vos mando el rey delante de todos a ty, e Abisay, e a Acay: 'Guardad me al ninno Absalon.' E avn pongo que fuese yo tan osado que quisiese fazer contra mi alma, non se pudiera encubrir al rey este fecho; e tu pararaste estonçes de la otra parte contra mi.» E dixo Joab: «Non sera asi commo tu quieres; mas tu veras agora que le fare yo delante de ty.» E veye ya Joab a Absalon commo estaua colgado. E tomo en su mano tres lanças ante aquel omne, e fue e metiolas a Absalon por el coraçon estando el colgado del robre mouiendo avn las piernas. E fueron corriendo diez escuderos de Joab e mataronle.

E pues que Joab vio muerto a Absalon por que se boluiera toda aquella contienda, non quiso que matasen mas del otro pueblo e tanxo su bozina. E tornose el pueblo que non fueron en pos los otros nin mataron dellos mas. E fizieron vna grand foya en la sierra, e tomaron a Absalon, e echaronle en ella. E aduxeron muchas piedras e fizieron vn grand monton dellas sobrel por dar le doble muerte. E todos los otros de Yrrael que non murieran en el canpo las bestias fieras los matauan por las sierras.

E Absalon, ante que muriese quando pasaua con su hueste por Val de Rey, dixo: «Yo [n]on he fiio a quien finque mio nonbre. E quiero fazer aqui vna sennal a quien finque que aya sienpre el mio nonbre.» E dizen vnos que fizo y vn arco muy grande e mucho alto commo el de la puerta de Roma, por do entrauan los çesares e los enperadores quando venien de alguna batalla que vençien. E Josefo dize que fue vna grand ymagen de marmol; e ovo nonbre de alli adelante aquella sennal sienpre la Mano de Absalon.

E Achimaas, fiio de Sadoc, desque fue muerto Absalon, cuydando que far[ie] plazer en ello al rey, dixo a Joab: «Yre corriendo e dire al rey commo fizo nuestro Sennor Dios juyzio.» E dixo Joab: «Non seras tu oy ese mensagero, mas cras gelo diras. E non quiero que gelo digas oy, ca muerto es su fiio; e commo quier que lo el mereçiese, non creas tu que le non pese mucho por ello, ca su fiio


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era e su sangre que lo amaua mucho.» E dixo Joab a Cusi: «Tu ve, que eras con Absalon, e di al rey lo que viste.» E Cusi abaxose ante Joab, e omillosele e encomendose en su graçia, e fue corriendo a fazer lo que le mandaua.

E desque fue ydo Cusi, dixo Achimaas otra vez a Joab: «¿Que mal sera que vaya yo corriendo tras Cusi?» Respondiole Joab: «Fiio, ¿por que quieres tu agora ese correr nin yr alla? Ven aca, ca non le leuaras buenas nueuas. E ¿por que lo quieres?» E dixo el: E ¿que uos da por correr yo?» E Joab, pues que vio que Achimaas tan a voluntad lo auia, dyxo: «Pues, corre.» E Achimaas fue alegre quando le aquello dixo Joab, e fue corriendo; e destajo la carrera a Cusi e llego a Dauid antes que el.

E seye Dauid entre amas las puertas, do estaua vno por atalaya sobre la vna puerta en somo del muro por veer quien vernie. E vio Achimaas venir solo corriendo: e llamo e dixo al rey: «Vn omne solo veo alli venir corriendo.» E dixo el rey: «Sennero viene, buen mandado trae.» E llegandose Achimaas mas açerca, el atalaya cato de cabo a la carrera e vio a Cusi commo venie otrosi corriendo. E metio bozes e dixo: «Otro omne veo que viene otrosi solo corriendo.» E dixo el rey: «E avn ese buen mandadero es e con bien viene.» E desque se fue llegando açerca Achimaas, conoçiolo el que estaua en el atalaya e dixo al rey: «Achimaas, fiio de Sadoc, me semeja en su correr el primero de aquellos dos omnes.» E dixo el rey: «Ese buen varon es e buen mandado deue traer.»

E Achimaas, luego que llego a Dauid, dixo: «¡Dios te salue, rey!» E abaxose, e omillosele, e finco los ynojos antel. E dixole asi: «¡Bendito sea mi Sennor Dios que abaxo e que[bran]to a los que se alçauan contra ti, mi sennor rey!» E el rey, pero que le plazie mucho con estas nueuas, non oluidaua a su fiio Absalon e dixole: «¿Mio fiio Absalon finco biuo e sano?» E Achimaas non le quiso descubrir lo que ende sabie, quando vio que tanto le pesarie, e dixo asi: «Sennor rey, quando Joab, tu vasallo, me enbio a mi a ty, vy yo vn grand luzillo, mas non se dende al.» E dixo el rey: «Pasa aca, e estaras aqui.» E el paso e parose do le el rey mando.

E en todo esto llego Cusi e dixo luego: «Mio sennor rey, buenas nueuas te traygo, ca dado te a oy Dios grand vengança de todos quantos contra ty se leuantaron.» E dixole el rey: «¿Mio fiio Absalon finco con salud?» Respondiole Cusi: «¡[Asi] sean commo el los enemigos de mio sennor, el rey, e todos aquellos que contra el se leuantaren por le buscar mal!» E el rey, quando estas nueuas oyo, fue muy triste por ello, e cubriose la cabeça, e subio en vna camara que auia y sobre la puerta, e començo a llorar muy graue mientre. E quando subie, yua faziendo duelo muy lloroso: «¡Mio fiio Absalon! ¡Absalon, mio fiio! ¡Quien me guisarie que muriese yo por ty! ¡Absalon, mio fiio! ¡Mio fiio Absalon!»

[XIX.] De commo se vinieron al rey Dauid los que eran con Absalon pues que el fue muerto.

Dixeron a Joab commo lloraua el rey e fazie duelo por su fiio; e oyo otrosi todo el pueblo que venie con Joab lo que fazie el rey por su fiio. E la grand alegria que ouieran por que vençieran toda se les torno en tristeza e en lloro; e tornaronse, que non quisieron entrar aquel dia en la çibdat, e fuyen della commo omnes que fuyen de batalla vençidos. E el rey, commo deximos, estaua cubierta su cabeça faziendo duelo e diziendo: «¡Mio fiio Absalon! ¡Absalon, mio fiio!»

Mas Joab non sufrio de non venir al rey, e entro a el a su palaçio, e fue por aver palauras con el por aquello que fazie. E dixo: «Sennor rey, cofondiste tu las caras de tus vasallos e quebrantas a los que libraron de muerte a la tu alma, e de


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tus fiios, e de tus fiias, e de tus mugeres, e de tus amigas. E amas a los que te desaman e desamas a los que te aman; e mostraste oy que non as cuydado de tus cabdillos nin de tus vasallos. E agora conosco verdaderamientre que si Absalon visquiese e nos muriesemos, que te plazeria por ello. E non se en que contendemos contigo. Mas leuantate agora, e ve, e fabla con tus vasallos, e di les buenas razones por que los conortes, e los alegres, e los pares bien de la tu parte; ca yo te juro por Dios que si non salieres e fizieres commo te yo digo, que vno que es poco non fincara esta noche contigo. E sera esto peor que quantos males te vinieron fasta el dia de oy.»

E el rey, quando esto oyo, vençio su coraçon, e [leuan]tose a la puerta, e asentose. E dixeronlo al pueblo commo seye [el] rey en la puerta, do era vso e costunbre de [seer] los reyes e los [ju]ezes. E vinieron an[tel] todos los que fueran [de] la su parte. E los [que con] Absalon fincauan fuydos e pauorosos por sus tiendas començaron de auer sus palauras commo de contienda por todos los diez linages de Yrrael.

E dezien entre si estas razones: «El rey Dauid nos libro de [poder] de nuestros enemigos e el nos anparo de los filisteos; e agora f[uxo] de l[a tierra por] Absalon. E Absalon, a quien nos vnçiaramos por nuestro rey, es muerto en la batalla.» E deziense sobresto vnos a otros e los mejores a los menores: «Pues que [esto] asi es, ¿fasta quando callaredes que non [adozides] el rey a su lugar?» E tomose todo el pueblo de Yrrael e enbio a dezir [su] consejo al rey sobrello. Pero aquellos que touieran con Absalon lo fazien esto e auien esta contienda entre si de tornar su rey en su poder, viniendoles emiente de quanto algo les el fiziera e retrayendo los bienes que les vinieran por el.

E el rey Dauid, quando esto sopo, enbio los saçerdotes, Sadoc e Abiatar, e dixoles: «Fablad con los mas ançianos del linage de Judas e dezid les asi: '¿Por que sodes vos los postrimeros que venides a conortar al rey a su casa?' -ca enbiaronle dezir de toda Yrrael que gela traerien a ella, por que oyeron que fablara el dellos despues de aquella batalla e de aquel yerro que fizieran contra el e gelo enbiara dezir. 'Mios hermanos sodes vos, e mio hueso, e mi carne, e mi sangre. E pues que esto quieren fazer al rey todos los otros, ¿por que sodes vos los postrimeros en ello que auedes y mayor debdo de lo fazer?' E dezid otrosi a Amasen que le enbio yo [de]zir: '¿No eres tu mio hueso e mi carne? Yo lo juro a Dios que tu seras [ma]estro e cabdillo de la tu caualleria comigo en todos mios dias de[spues] de Joab.'»

E los saçerdotes fueron e dixeron estas razones de parte [del] rey Dauid a los de Judas. E mouiolos el rey los coraçones con esta[s pa]lauras e aduxoles a lo que querie commo si fuese vn omne. E enbiar[on e]llos estonçes al rey a dezir: «Tornate tu con todos los tuyos a tu [casa.» E] tornose estonçes el rey de la villa de las posadas de las huestes d[o estaua]e vino fasta el Jordan.

E salieron estonçes todos los del lin[age de Ju]das, e vinieron a Galgala a reçebir le e ayudar le a pasar [el Jordan. E vino] Semey, fiio de Gera, fiio del Gemino de Baurin, a priesa e d[esçendio con los] de Judas a resçebir al rey Dauid. E traye mill omnes dar[mas, que eran del] linage de Benjamin. E [vinie] y Siba de la conpanna de S[aul, e quinze fiios suyos de] Siba, e otros veynte omnes otrosi suyos. E este Si[ba con esta su con]panna vino otrosi a resçebir al rey Dauid allende del [Jordan para ayudar a] la conpanna del rey [e pasar] la su casa [del], segunt que [el mandase fazer. E] en pasando el r[io yuan todavia del]ante de[l] rey todos. [E desque ouieron] pasado el rio, vino Semey, fiio de Gera, e echose [ante el rey en tie]rra, commo en priçes, e dixole por que sintie cul[pado contra el Sennor]: «No me [po]ngas culpa nin te


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mienbre de los mi[s tuertos que te fiz yo, tu sieruo,] el dia [que] saliste tu, mio sennor rey, [de Gerusalem; nin lo] pongas a coraçon, ca yo connosco mio pecado. E por esto v[in yo oy aqui primero] a quien de todos los otros del linage de Josefo e deçendi a resçebir a ti, mio rey e mio sennor.»

E estaua ay aquella ora [Abisay], fijo de Saruya, e oyo a Semey dezir aquellas palauras. E dixo: «Se que non fincara que non muera Semey por estas palauras por que maldixo a Dauid, cristo de Dios.» E dixo el rey: «Fiios de Saruya, ¿que auedes comigo o que auemos de partir yo e vos por que me vos fazedes vos oy omnes de mala parte commo oy morra om[n]e en Yrrael, que le mate yo nin le faga matar? E ¿non sabedes e veedes commo avn oy so yo fecho rey de Yrrael?» E dixo a Semey: «Non morras tu.» E jurogelo.

E otrosi deçendio Mifiboset, fiio de Jonatas, fiio de Saul, a reçebir al rey con los pies por lauar e la barua por fazer. Nin lauara otrosi sus vestidos del dia que el rey Dauid saliera de la tierra fasta aquella ora que se torno y. E quando llego a Gerusalen al rey, preguntole el rey: «Mifibosed, ¿por que non fueste comigo?» Respusole el: «Mio senn[or rey,] tu sieruo Siba me despreçio, que non dio por mi nada. E dixele que [me] guisase el asno, e caualgaria e yria contigo; [ca] sennor, sabes tu commo so coxo e menos de bestia non podria yr. E dexome aqui, e fuese [el para] ty, e mezclome contigo, sennor. E bien lo se yo. Mas tu, mio [senn]or rey, piadoso eres e sabio commo angel de Dios. E faz contra [mi lo que tu] touieres por bien; ca bien lo se que la conpanna de casa de mi[o padre] non es adebdada a ty, mio sennor, sinon a muerte e a destroy[miento] a las tus manos. E tu por fazer me merçed por amor de mio [padre] posisteme entre los de la tu mesa. E pues que te digo commo me [contesçio] con aquel en cuya mano me metiste, ¿que querella he yo de [aver o que bo]zes puedo dar contra ty de aqui adelante?»

E por ventura [quisiera Mifibo]sed razonar se e dezir avn mas; mas dixole el rey: [«¿Por que fablas] y mas? Non traues en esta razon, ca puesto es e firm[e lo que yo he di]cho. Tu e Siba, dexad los he[red]amientos que tenedes [de mi.» Diz Mifibosed]: «E avn todo lo al, pues que tu, mio sennor, eres tornad[o sano e con salud] a tu casa e a tu reyno.»

E viniera con el rey [vno que dezian Berzalay de Galaat; e era ya] omne muy viejo, ca [avie bien noventa annos. E este] dio a Dauid [vianda] quanta ouo menester [demientra que estaua] en el lugar de las huestes, ca era muy rico. E [desçendio de Rogelin,] paso al rey el Jordan, e venie guisado de [yr mas adelante con el] rey si menester le fuese. Mas des[quel] ovo [pasado el rio e fue con el] vn [poco], queriese tornar. E dixole el rey: «Tre a Iherusalem, e folgaras y comigo seguro e en paz.»

Diz Berzallay: «Pocos son ya los dias de mi vida para yr contigo a Jherusalem. Ya so de ochenta annos. E omne que tan vieio es ¿que departimiento fara entre dulce e amargo? Nin que sabor o deleyte aura en comer, nin en beuer, nin tener se gento e fermoso? Ca, sennor, esto para los mancebos es e non para los omnes de la mi hedat; ca al vieio como yo, cuyo tiempo es ya como passado, que quier lo deue ya abondar. Et ¿que cantares puedo yo oyr o que alegrias ueer que me deleyten daqui adelante? Et sennor, yo tu sieruo so, mas ¿por que fare yo agora tamanno embargo a ti, mio sennor rey? Mas desque auemos passado el Jordan, yre vn poco contigo o quanto tu touieres por bien; desi tornar me he, ca non es mester destos vicios. Et ruegote e pido te mercet que me dexes tornar; e morre en mi ciudat e en mi logar. E soterrar me han cerca los luziellos de mi padre e de mi madre.»

Et auia este Berzallay vn fiio que llamauan Canaan; et dixo al rey: «Sennor, yra contigo tu uassallo e tu mercet Canaan,


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mi fijo. E faz a aquel tu lo que touieres por bien.» Diz el rey: «Tengolo por bien; e plaz me que te tornes tu pues que lo quieres, ca aquello te querria yo fazer le que te ploguiesse. E uayas comigo tu fijo Canaan como dizes. E dime ¿que quieres quel faga yo? ca non me demandaras cosa que la non acabes de mi.» Et dexaron passar todo el pueblo delante e fincaron ellos en cabo. Et espidiosse estonces Berzellay del rey. El rey abraçol, e besol, e biendixol; desi embiol para su logar. E el rey fuesse para Galgala e Canaan, el fijo de Berzellay, con el.

Et en la passada del rio fue todo el linage de Judas a ayudar al rey, et del otro pueblo de Israel podia ser y quanto la meytad. Et ayuntaron se estonces todos los otros de Israel que alli non fueran, et salieron al rey, e fallaron le o auia passado el Jordan. Et pesoles por quel passara sin ellos, e dixieron le: «Por que te furtaron assi nuestros hermanos, los del linage de Judas, e passaron a ti a tu casa e a toda tu conpannia el rio Jordan sin nos?» Et adelantaron se los del linage de Judas antes que el rey fablas, e respusieron les e dixieron: «Fiziemos lo por el rey, que es nuestro propinco mas que de otro linage de Israel. E non uos assannedes por esto; ca nin tomamos del rey espensas nin nos dio otros dones por ende.»

Respondioles vno de los otros por todos: «Diez tantos somos nos mas que los otros de Israel para seruir al rey. Onde Dauid mas pertenesce a nos que a uos. Et ¿por que nos fiziestes este tuerto que nos lo non fiziestes saber que viniessemos conuusco a pasar le el Jordan? Et deuierades lo fazer, si quier por que son en nos los linages que nascieron primero donde nos uenimos.» Et desta guisa se razonauan los otros de Israel contra los de Judas. Mas los de Judas braua mientre les respondieron desto.

[XX.] Del desacuerdo que metio Siba entre los de Israel.

Et assi accaescio que auia y vno en la companna de los otros que era omne de Belial, que es tanto como omne malo. E llamauan le Siba; e era fijo de Botri, omne muy grande e muy ualiente. Et quando uio que los de Judas le recudian assi braua mientre lo que les deuiera soffrir por auer todos paz e salut con su rey bueno que les vinia, non fizo assi este Siba, fi de Botri; mas tomo su bozina que traya e tanxola. E dixo: «Quando esto assi es, nos non auemos parte en Dauid nin heredat en el fijo de Ysay. Varones de Israel, tornat uos para uuestras tiendas.» E partieron se alli essa hora de Dauid todos los otros de Israel e fueron se con Siba.

Los de Judas fincaron con Dauid e fueron con el fasta Iherusalem. Et desque llego el a Iherusalem a su casa, tomo las diez amigas que oyestes que dexara y por guardar la casa quando fuya el dende ante su fijo Absalon, e dio les lo que mester ouieron e que las guardasse bien e las siruiesse. E uisquieron siempre encerradas e biudas en toda su uida fasta que murieron, que nunca el rey a ellas quiso llegar despues por aquello que oyestes que fiziera Absalon con ellas.

Pues que ouo fecho esto, el rey dixo a Amasse, como a cabdiello de su caualleria: «Di a los del linage de Judas que se ayunten e sean comigo este tercer dia; e sey tu con ellos.» Fue Amasse a llamar los, mas detardos alla mas que el rey le non pusiera plazo. Auia el rey tollido ya el sennorio a Joab. Et quando vio esta tardança que fazia Amasse, dixo a Abisay -pero cuenta Josepho que a Joab lo mando e dixol: «Mas de mal nos buscara agora Siba, fijo de Botri, que non Absalon. Mas toma tu los mios omnes e ue empos el, que se non meta por uentura en las ciudades fuertes, e nos fuya, e se nos ampare.»


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Salieron estonces Joab e Abisay con las compannas del rey, e Ereth, e Phereth, e todos los otros de Iherusalem que eran para armas con ellos; e fueron tras aquel Siba. Et quando vinieron a vna grant piedra que estaua en Gabaon, encontraronse con Amasse que tornaua de llamar a los de Judas. Et Joab yua uestido de vna saya estrecha a manera de su uestido; pero diz Josepho que loriga era. E dessuso su cuchiello cinto, que colgaua con su vayna fasta en el yiar. Et esto que dezimos que colgaua con su vayna fasta en el yiar assi lo diz la Biblia, e por esso lo non queremos camiar. Et era fecho de manera que de poco quel tanxiesse, podria sallir de la vayna e ferir. Et dize que Joab, quando vio a Amasse que vinia acerca, fizo por arteria al cuchiello salir de la vayna e caer en tierra, e abaxos e tomol.

En todo esto llego Amasse. E fue a el Joab, e teniendo aun el cuchiello en la mano dixol: «¡Dios te salue, hermano!» E tomol con la mano diestra a la baruiella, como por besar le con amor; e touo enderesçado toda uia el cuchiello contra el. Amasse non se guardo del cuchiello que tenia Joab; et Ioab firiol en el costado ferida atal quel echo las entrannas en tierra. Et murio Amasse con aquel golpe; e non le dio mas. Pues que esto fue fecho, Joab e Abysay fueron se su carrera tras Siba. E finco Amasse muerto en la carrera, embuelto todo en sangre.

Et dixieron vnos de companna de Joab a otros de companna de Dauid que llegaron e se pararon cerca el cuerpo a catar como yazia: «Este es el que quiso ser compannero de Dauid en logar de Joab.» Et assi como vinia el rastro del pueblo que yuan con Joab e Abisay tras Siba, assi se parauan todos alli a veer el cuerpo. Et uio vn omne como se estoruaua la gente de yr su carrera a lo que deuian yr. Et tomo el cuerpo, e alongole de la ciudat a vn campo, e cubriol con el uestido por que nin le viessen las gentes nin se parassen y. Et dixo a los que estauan y: «Con derecho lo mataron, ca por engannar al rey por que non pudiesse auer derecho de Siba se tardo tanto.» Et pues que Amasse fue tirado de alli, fue la gente toda su carrera sin estoruo ninguno.

Et andido Joab por todos los linages de Israel fasta en Abella y en Bechmata. Et ayuntaron se todos los escogidos a el, e fueron, e combatieron a Siba en Abella e en Bethmata. E cercaron la ciudat e fizieron bastidos aderredor. E fue la çibdad çercada desta guisa. Et todos los que eran con Joab querien quebrantar los muros e destroyr los.

Et auia en la ciudat vna muger sabia. E paros en el muro, et llamo, e dixo a los de la hueste: «Oyt, oyt, dezid a Joab que se llegue aca; e fablare con el.» Joab llegos alli; e dixol ella: «¿Eres tu Joab?» Diz el: «Si.» Dixol ella: «Pues oye las palabras de la tu siruienta.» Respondiol el: «Oyo; e di lo que quisieres.» Diz la mugier: «Diz la fazanna antigua: 'Qui pregunta, pregunte en Abella; e de su pro fara.' E ¿non so yo la muger de Abella que respondo a los de Israel en sus demandas, con que vienen a mi e les digo la uerdat de lo que es a uenir? ¿Et tu quieres destroyr la ciudat que es madre de las otras ciudades de Israel? ¿Por que derribas la heredat de Dios?»

Diz Joab: «Non plega al Sennor que yo esso faga. Nin la derribo, nin la destruyo, nin lo he yo por esso, nin es assi. Mas vno que dizien Siba, fijo de Botri, del monte de Effraym leuantos contra nuestro sennor, el rey Dauid, e fuxo e metios aqui en esta uuestra ciudat. Et dat nos a aquel solo, e yr nos hemos, que non faremos aqui mal ninguno.» Diz la muger: «Pues, atiende vn poco, que agora te echaremos la su cabesça por este muro.»

Joab atendio. E ella fue, e ayunto todo el pueblo de la ciudat, e contoles esta razon. Et mostroles que meior era perder se vno que non muchos. Et como quier que ouiera y algunos que lo tenian a desonrra dessi e de su ciudat si diessen el omne, tan bien e tan sabia mient lo razono aquella muger que taiaron la cabesça a Siba e


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echaron la a Joab. Joab, pues que la to[uo], tanxo su bozina; e leuantos la hueste dalli e fueron se cada vnos a sus logares a sus tiendas.

E Joab tornos a Iherusalem al rey. E firmol el rey essa hora en el poderio; et finco el por cabdiello de toda la caualleria e de las huestes de Israel. Et puso el rey estonces a Banamays, fijo de Joiada, sobre los cereceos e sobre los pherecheos, que eran las sus guardas del rey; et Ahyran sobre los pechos que los recabdasse e que los cogiesse. Et establescio a los otros officiales en sus officios, como auedes oydo ante desto, sinon que ennadio y esto: que puso Ayran por recabdador de los pechos e quel tomo por su sacerdote proprio.

[XXI.] De la fambre que veno en la tierra de los de Israel et de lo que Dauid fizo sobrello.

Accaescio despues desto en dias del rey Dauid que veno fambre en la tierra e duro tres annos complidos. Et Dauid fizo estonces su oracion a Dios e demandol por que vinia aquello. Respusol El que por Saul e su companna que mataron los de Gabaon.

Embio Dauid estonces por essos de Gabaon e dixoles: (Los de Gabaon remasaias son que fincaron de los amoritos e non vienen de los de Israel. Et auien les jurado los de Israel que los non matarian nin los destruyrian. Et Saul quiso los destruyr, assi como por zelos de los de Israel e de Juda, e quebranto aquella jura.) «Mas dezid me agora uos, los de Gabaon, que uos faga yo donde seades pagados, e perdades querella, e bendigades nuestra tierra.»

Respondieron le los de Gabaon: «Nin demandamos oro nin plata por ello, mas auemos querella de Saul e de su companna.» Diz el rey: «Pues, dezid me que queredes que uos faga yo a esso.» Dixieron ellos: «Assi auemos nos a destroyr e a desatar al que nos destruyo e nos quebranto como el a nos. Et vno que es poco non deue fincar de su linage en todos los terminos de Israel. Et danos tu siete varones de sus fijos; e crucificar los hemos nos a Dios en Gabaa de Saul, que fue escogido de Dios en otro tiempo. Et non demandamos nin queremos otro de toda Israhel que muera por esto.» Diz el rey: «Yo uos los dare.»

Et guardo a Miphibosech, fijo de Jonathas, por la jura de la amiztad que fiziera con su padre. Et tomo Dauid dos fijos que auia Saul en Repha, fija de Hata -et dezian al vno Amon e al otro Miphibosech- e cinco fijos de Michol, fija de Saul, que ouo Adriel, fijo de Berzallay de Monlachi. Mas estos cinco fijos de Michol non eran suyos, sinon de Merob en qui los fiziera Raheli. E porfijara los Michol; et llamalos la ystoria por ende sus fijos. Et estos siete -los dos eran de Repha e los cinco de Michol- diogelos el rey Dauid a los de Gabaon. Et ellos crucificaron los en el monte antel Sennor. Et esto fue en el tiempo que començauan a coger los primeros ordios.

Tomo estonces Repha pannos de silicio, e fizo sobre vna piedra vna cabannuela para si en que souiesse e yoguiesse alli o estauan enforcados aquellos sus fijos e de Saul. Et alli los guardo de dia de las aues que los non comiessen, e de noche de las bestias fieras del comienço del pan coger fasta que destellasse del cielo agua sobrellos. Et dixieron a Dauid esto que fiziera Repha, amiga de Saul. Et fu estonçes el mismo e descendiolos de la forca. E tomo los huessos de Saul e de Jonathas, su fijo, a los de la ciudat de Jabes de tierra de Galaath, que los furtaran de la plaça de Betsan o los colgaran los philisteos quando mataran a Saul en Gelboe. E leuolos dalli todos a tierra de Benjamin e enterrolos en el sepulcro de su padre Cis. Et pues que esto fue complido, fizo Dios mercet a los de Israel; e tornos el buen temporal en su tierra.


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Despues desto leuantaron se de cabo los philisteos para lidiar con los de Israel. E descendio Dauid con los suyos e lidiauan con ellos; e uencielos e quebrantaualos. Et yua ya enflaquesciendo Dauid en la batalla. E uino vno a el que auie nombre Gesbidenob, que fuera del linage de Arrapha, que traya lança que pesaua la cuchiella della trezientas onças e cinta vna espada nueua grant a marauilla; e quiso ferir a Dauid. Et uino estonces Abisay, fijo de Saruia, hermana de Jesse, padre de Dauid; e metios entrellos e matol. Estonces corrieron los ricos omnes del rey a el e dixieron le por aquel perigro en quel uieron estar guisado de se perder: «Ya non saldras tu connusco daqui adelante a batalla, que mueras y e mates toda la lumbre de Israel.»

Otra segunda batalla ouieron en Gob contra los philisteos. Et en esta firio Sobochay de Osechi a Sephi del linage de Arrapha de la generation de los gigantes. Otra tercera batalla ouieron otrossi despues desto en Gob contra los philisteos en que el fijo de la sierra -uestido de una uestidura de muchas colores e muy fermosa, e dezien le polimita; e era natural de Bechleem, e llamauanle de otra guisa de Dios dado- mato a Golias, el de Gech, que traya lança que auia el asta tan grande como vn fuste de los texedores que llaman enxullo. La quarta batalla fizieron en Jech. Et en esta ueno de parte de los philisteos vn omne mucho alto de cuerpo que auia seys dedos en cada vna de las manos e de los pies; et fuera del linage de Arrapha. Et este denostaua a los de Israel mala mente. Et lidio con el Jonathas, fijo de Samaa, hermano de Dauid, e matol.

Estos tres, Gesbidenob e Sephy e Goliat, et el quarto, aquel que dixiemos que auie los veynte e quatro dedos en los pies e en las manos, cuyo nombre non fallamos, fueron fiios de Arrapha; e fizolos en la ciudat de Jeth. Et destos quatro hermanos dizen los hebreos que fueron del linage de los gigantes e que fue su madre Arrapha. Et esta fue Orpha, la que oyestes dezir en el libro de Ruth que fuera nuera de Noemi; et fizolos de vn jetheo en la ciudat de Jeth. Et murieron todos quatro a manos de Dauid e de los suyos, pero que eran parientes, segunt auemos contado en esse libro de Ruth como que Ruth, madre de Obech, padre de Jesse, padre de Dauid, e esta Orpha fueran hermanas e nueras de Noemi.

[XXII.] De la alabança que fizo Dauid a nuestro Sennor Dios despues que ouo uencidos sus enemigos.

Pues que Dauid fue librado de las batallas, dixo a alabança e a loor de nuestro Sennor Dios las palauras deste cantar que oyredes adelante. Et conpusolas e cantolas el dia que nuestro Sennor Dios le libro del poder de todos sus enemigos e de la mano de Saul. Et diremos nos en este logar el traslado dellas de latin en romance, assi como lo fallamos por el latin de la Biblia, por que uaya esta cantiga que Dauid fizo a nuestro Sennor Dios por palabras contadas e escatimadas e non como otra leyenda de las que uan llanas.

Et dixo assi en este cantar: «Diligam te, Domine. El Sennor, mi piedra, e mi fortaleza, e mio saluador; el mio Dios, mio fuerte, yo esperare en El. Mio escudo e cuerno de mi salut, mio alçador, e mio acorro, e mio saluador; de nemiga me libraras Tu. Al Sennor, que es de alabar, llamare yo; e de mios enemigos sere libre e saluo. Ca me cercaron quebrantos de muerte, del arroyo de Belial me espantaron. Cuerdas del inffierno me cercaron e uinieron me lazos de muerte. En el quebranto llamare al Sennor e a mi Dios llamare. Et oyo del su sancto templo la mi uoz; e el mio clamor uerna a las sus oreias.

»Mouios la tierra e tremio; feridos son los cimientos de los montes e mouidos por que les es Dios yrado. Subio fumo de las narizes dEl, e el fuego de la boca dEl gas-


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tara e encendra los carbones. Et abaxo los cielos e descendio; e oscureza so los sus pies. Et subio sobrel cherubin, e uolo, e fue mas ayna que las pennolas del viento. Puso tiniebras en su cerco, ascondimiento que criaua las aguas de las nuues de los cielos. Antel resplandescimiento dEl son encendudos los carbones del fuego antEl. Tronara del cielo el Sennor e el Mucho Alto dara su uoz. Embio saetas e gastolos, e apparescieron las crescientes de la mar. Et descubiertos son los fundamientos del mundo por el maltraymiente del Sennor e por la inspiration del spiritu de la sanna del.

»Embio del alto, e tomome assi, e sacome de muchas aguas. Libro me de mio enemigo muy poderoso e de aquellos que me querian mal, por que eran mas fuertes que yo. Andido ante mi en dia de la mi tormenta e fizosse el Sennor mio firmamiento. Et aduxo me en anchura, libro me, ca plogo a el. Gualardon me dara el Sennor segunt la mi justicia, e segunt la limpiedumbre de las mis manos me gualardonara por que guarde las carreras del Sennor e non fiz tuerto a mi Dios. Ca todos los juyzios dEl ante mi, e non alongue de mi los sus mandados. Et sere acabado con el e guardar me de mi maldat. Et gualardonar me ha el Sennor segunt la mi justicia e segunt la muchedumbre de las mis manos ante los sus oios.

»Con el sancto seras sancto e con el fuerte seras acabado; et con el escogido seras escogido e con el malo seras trastornado. Et saluaras el pueblo pobre e omillaras los altos con los tus oios. Ca Sennor, Tu la mi lumbrera, e Tu, Sennor, alumbraras las mis tiniebras. En Ti correre çinto e appareiado; en mio Dios passare el muro. Dios limpia la carrera; la fabla del Sennor, prouada de fuego, escudo es de todos los que esperan en El. ¿Quien es Dios, sinon el Sennor? E ¿quien es, sinon nuestro Sennor? Dios, que me cinxo e me guiso con fortaleza a la batalla e allano la mi carrera acabada. Egualo los mios pies a los de los cieruos e establescio me sobre las mis fortalezas.

»Et ensenno las mis manos a batalla e compuso los mios braços assi como archo de arambre. Diste me escudo de tu salut; e la mi mansedumbre me amuchiguo. Ensancharas los mis andamios deyuso de mi; e non falleztran los mis calcannares. Segudare los mis enemigos e quebrantar los he; e non tornare fasta que los destruya. Somir los he e quebrantar los he, que se non leuanten; cadran so los mios pies. Cenniste me de fortaleza para la batalla. Apremieste so mi los mios contrallos e los mis enemigos que me querien mal; e destruyr los he. Llamaran, non sera qui los salue, e el Sennor non los oyra. Desfazer los he como el poluo ante la faz de la tierra, e menuzar los he como lodo de las plaças, e desguiar los he.

»Saluar me as de los de los contradizimientos del nuestro pueblo; guardar me as para cabesça de las gentes. El pueblo que non connosco me seruira. Los fijos agenos non me contrallaran; en el oydo de la oreia me obbedesçran. Los fijos agenos fueron se como agua; e seran escogidos en sus angosturas. ¡Uiue el Sennor, e bendicto mio Dios, e enxalçado sera el fuerte de Dios de la mi salut! Dios, que me das uenganças e metiste los mios pueblos so mi, que me libras de mios enemigos e me alças de los que me contrallan, librar me as del uaron torticiero. Sennor. por ende te me manifestare en las gentes e alabare el tu nombre. El grandeante las saludes de su rey, e el faziente misericordia a Dauid, cristo, e a su linage fasta siempre.»

[XXIII.] De las alabanças que fizo Dauid de los fuertes uarones de Israel.

Estas son las palabras que dixo Dauid, fijo de Ysay. Dixo: «Uaron, a quien es establescido del cristo del Dios de Jacob, noble alabador de Israel. El spiritu del Sennor fablo sobre mi e la palabra dEl


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por la mi lengua. El Dios de Israel me dixo, el fuerte de Israel me fablo: 'Sennoreador de los omnes, derecho sennoreador en temor de Dios, assi resplandesce el como la luz del aluorada quando nasce el sol en la mannana sin nuues. Et assi como nasce, se engendra la yerua de la tierra con las lluuias.' Non es la mi casa tamanna ante Dios por que desfaga ante Dios el mio pleyto, que ha de durar por siempre firme e guarnido en todas cosas; ca toda la mi salut e toda la mi voluntat non ay ninguna cosa della que non engendre. Los passadores de la ley seran arrancados todos como espinas que se non tuellen con manos. Et si alguno las quisiere tanner, armar se ha primero de fierro e de lança; e ellas, encendidas de fuego, seran quemadas e tornadas a nada.»

Aqui cuenta Dauid los fuertes de Israel; et nos diremos como los el cuenta. Estos son los nonbres de los fuertes de Dauid. Seye en la siella muy sabio princep entre tres. El mismo es como el muy tierno gusaniello del madero que mato de vna remessa ocho cientos. Et despues de Dauid, Eleazar, fijo de su tio Aboy, entre los tres fuertes que eran con Dauid quando escodrinnaron tierra de Philistim e fueron ayuntados alla a la batalla. Et quando subieron los uarones de Israel, finco el e firio los philisteos fasta quel cansasse la mano yl enflaquesciesse con la espada. Fizo el Sennor grant salut aquel dia; e el pueblo que fuyera tornos a leuar los despoios de los muertos. Despues de Eleazar, Semma, fijo de Age de Arari. Et ayuntaron se los philisteos en hueste. Et auie y vn campo uerdadera ment lleno de lanteia. Et quando fuya el pueblo ante la faz de los philisteos, finco el en medio del campo, e catol, e firio los philisteos. Et fizo el Sennor grant salut.

Et sobresto descendieron ante los tres, que eran principes entre los treynta, e auien uenido a Dauid en tiempo de las miesses a la cueua Odolla. Et las huestes de los philisteos estauan assentados en Val de los Gigantes; et estaua Dauid en su frontera. Et la hueste de los philisteos estaua cierta mientre en Betheleem. Et desseo Dauid de todo en todo agua del lago et dixo: «¿Si me darie alguno a beuer del agua de la cueua que es en Bethlem cerca la puerta?» Passaron estonces los tres fuertes por las huestes de los philisteos, e cogieron el agua de la cueua de Bethleem, que era cerca la puerta, e aduxieron la a Dauid. Et el non la quiso beuer, mas fizo della sacrificio al Sennor diziendo: «Piadoso sea a mi el Sennor, que yo non faga esto; sinon beure la sangre e el peligro de las almas destos omnes que salieron por ella.» Onde non la quiso beuer. Et esto fizieron los tres muy fuertes.

Et Abisay, hermano de Joab, fijo de Saruia, era de todo en todo principe de los linages. Aquel es el que alço la su lança contra trezientos que mato, nombrado en los tres e entre los tres el mas noble el; e era cabdiello dellos, mas non uiniera fasta los tres cercanos.

Et Banayas, fijo de Joiade, uaron muy fuerte de los grandes fechos de Capsseel. El firio los dos leones de Moab; e el descendio e firio el leon en medio la cueua en los dias de la nieue. Otrossi el mato el uaron de Egipto, varon derechero de catar le que tenia la lança en mano. Et uerdadera mientre quando descendio a el con la piertega, saco por fuerça la lança de la mano del de Egipto e matol con la suya. Estas cosas fizo Banayas, fijo de Joiade, esse nombrado entre los rezios que eran los mas nobles entre los treynta. Mas pero non viniera fasta los tres. Et fizol Dauid su consegero de sus poridades.

Assael, hermano de Joab, entre los treynta; Elcanan, fijo de su tio, de Bethleem; Sema de Arari; Elisacha de Arodi; Elas de Peba; Hayra, fijo de Achos, de Thetua; Abiezer de Anatoch; Mobanay de Husati; Salmon Achoytes; Macharay, fijo de Baana e Nechephathit; Hychay, fijo de Rabay, de la ciudat de


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Gebech, de los fijos de Benjamin; Uanay de Affrochonich; Ueday del rio de Gaas; Aybiabon de Arbachith; Aznech de Beromi; Helieba de Sabon, ffijos de Assen; Jonathan e Nasarau; Semma de Orodi; Haiam, fijo de Sarar, de Arochit; Eliphelech, fijo de Saasbay, fijo de Machath; Eliam, fijo de Achitophel, de Gilon, Effraym de Carmelo; Pharay de Arbi; Higaal, fijo de Natha, de Soba; Boni de Gadi; Silech de Amoni; Naari de Berocith, escudero de Joab, fijo de Saruia; Yra de Heyetrith; Garieth y este de Hyetrith; Vrias Echeo. Todos estos fueron treynta e siete.

[XXIV.] De como mando el rey Dauid contar el pueblo de Israel e peso a Dios por ello.

Despues desto de los tres annos de la fambre, assannos aun nuestro Sennor contra Israel; et mouio a Dauid que se metiesse a contar el pueblo de Israel. Et dixo Dauid a Joab, cabdiello de su caualleria. «Ve por toda Israel, de Dan fasta Bersabee, e contat el pueblo que sepa yo quantos son.» Diz Joab. «Acresca tu Sennor Dios el tu pueblo mas que non es agora e fagal ciento doblo para ti, mio rey. Mas ¿que quiere agora fazer mio sennor en tal fecho como este?» En cabo Joab e los principes de la hueste otorgaron lo que el rey quiso. Et salieron todos, Joab e los cabdiellos todos de la caualleria, e fueron contar el pueblo como mandaua el rey.

Et desque passaron el Jordan, vinieron aderredor de la ciudat que era en val de Gath; desi a Jazer, e dende a Galaath e por fondon de tierra de Odsi. Et vinieron fasta que llegaron a las montannas de Dan enderredor cerca Sydon, e cerca el muro de Thyro, e cerca toda la tierra de los eueos e de los cananeos. Et llegaron contra parte de medio dia a tierra de Juda e de Bersabee. Et andidieron todo esto en nueue meses e en veynte dias; et llegaron a Iherusalem. Et desque fizieron la suma de los que contaron, fallaron y nueue cientas uezes mill omnes todos guisados para armas tomar sin los del linage de Judas, en que fallaron cinquaenta uezes mill omnes combatientes. Et diolos Joab al rey por escripto todos.

E cuenta maestre Pedro que pecco Dauid en esta cuenta en dos cosas: la vna, que los conto como a manera de soberuia; la otra, que non dieron a Dios el auer que deuien dar cada vno, segunt oyestes que era escripto en la ley de Moysen. Et parando mientes en esto, entendio como auia errado contra Dios. Et dixol: «Sennor, ueo lo que mucho peque en este fecho; e fiz lo muy loca mientre. Onde te pido por merced que me perdones.» Et era estonces propheta Gad; et dixol Dios: «Ve a Dauid e dil quel digo yo: 'Dote a escoger en tres cosas. Escoge qual quisieres que te faga.'» Et fueron aquellas tres cosas quales oyredes adelante.

Dauid leuantos otro dia mannana; e uino luego Gad a el e dixol: «Embia te dezir Dios que escogas destas tres cosas qual quisieres: o fambre en tu tierra siete annos, o que andes tu fuydo tres meses ante tus enemigos e ellos segudando te, o pestilencia en tu tierra tres dias. Et mesura qual querras e dame respuesta.» Dixol Dauid: «En grant angostura so de todas partes; mas pero quando lo mesuro, por meior tengo de caer en las manos de mio Sennor que es de grant mesura, que non en las de los omnes.»

Et embio estonces nuestro Sennor sobre Israel pestilencia que duro de la mannana fasta los tres dias acabados. Et murieron del pueblo de los judios en aquellos tres dias, de Dan fasta Bersabee, setenta uezes mill omnes. Et estos fueron de varones. Et tendie ya el angel de Dios la mano sobre Iherusalem para matar en ella; mas Dios ouo mercet de aquella ciudat e non quiso. Et dixo al angel: «Abasta agora lo que as techo e coge ya la mano a ti.» Estaua es-


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tonces el angel cerca el era de Areuma, que era gebuseo.

Et uio Dauid el angel e dixo contra Dios: «Sennor, la tu mercet. Yo so el que fiz el pecado e el que fiz el tuerto. Estos como oueias son e ¿que fizieron por que assi mueran? Pidote mercet, Sennor, que se torne la tu mano a mi e a companna de mio padre.» E ueno esse dia el propheta Gad a Dauid por mandado de Dios e dixol: «Sube e faz a Dios tu altar en el era de Areuma Gebuseo.» Dauid subio al era, como mandara Dios a Gad e el a Dauid.

Et Areuma, quando uio al rey e a sus omnes, mesuro como uinien a el. E salio e fue contra el rey, e finco en tierra los ynoios antel, e omillossele como aorandol. E dixo: «¿Que fue esto por que mio sennor, el rey, viene a su sieruo?» Diz Dauid: «Uengo a ti por te comprar esta era para fazer y altar a mio Sennor Dios, que quede esta mortandat que ua en el su pueblo.» Respuso Areuma. «Tomela mio sennor, el rey, e offrescala assi como el quisiere a Dios.» Et dixol sobresto: «Sennor, euas aun aqui nouiellos para sacrificio e vn carro con su yugo de bueyes para acarrear la lenna para el.» E dio Areuma todo esto a Dauid e dixol en cabo de todo: «Tv Sennor Dios resciba tu sacrificio.»

Respusol el rey a Areuma: «Muy bien dizes tu en quanto as dicho, e gradesco te lo mucho. Mas non quiero que sea como tu dizes, ca lo quiero comprar todo e dar te buen prescio por ello. Et desta guisa offrescere yo a mio Sennor Dios sacrificios que me gradescera; e de otra guisa non te lo tomare, ca mi Sennor ¿que grado me auria de los sacrificios quel yo fiziesse de lo ageno?»

Et abinieron se; e comprol el rey el era e los bueyes por cinquaenta siclos de plata. Et fizo y altar a Dios. Et offresciol alli sacrifficios de todas maneras. Et ouo Dios mercet de la tierra; e quedo luego aquella pestilencia e aquella mortandat en Israel.


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[AQUI COMIENÇA EL TERCERO LIBRO DE LOS REYES]

[I.] Aqui comiença el tercero Libro de los Reyes quel dizen en el ebrayco Malaechim; et luego de como el rey Dauid mando alçar a Salomon, su fijo, rey.

El rey Dauid enueiesciera et era ya de muchos dias. Et maguer quel cubrien de uestidos e de ropa, non calescia por la sangre que fallescie en el, como es natura de fallescer en los omnes que son ya muy vieios. Et quexaron se mucho desto los priuados e sus omnes de casa, ca ueyen quel perderien sinon tomassen a ello aquel conseio que tomar pudiessen. Et aprendieron que ninna virgen, quel siruiesse e albergasse con el, le escalesçrie por natura mas que otra mugier nin otra cosa. Et mostraron le esta razon a el e dixieron le assi: «Sennor, si uos por bien touiessedes e quisiessedes, buscar uos hemos vna ninna uirgen que este ante uos, e uos sirua, e albergue aqui, e duerma conuusco; e calescer uos ha e toller uos ha este frio tan grande que auedes.» El rey, quando aquella razon les oyo, touolo por bien; e dixoles que pues que assi era, que la buscassen.

Ellos fueron e demandaron por la mas fermosa que ouiesse en toda Israel. Et fallaron vna en la ciudat de Sunamich, a qui llamauan Abisach, e aduxieron la al rey. Et era esta la mas fermosa ninna que ellos pudieron fallar en toda la tierra e era muy fermosa ademas. Et esta estaua antel rey Dauid, e lo siruie, e durmie con el; mas pero non ouo el rey que ueer con ella. Et veyendo sus fijos como fallescerie ya e rey ayna, ouo y dellos que metieron mientes en como podrien regnar. Et dezir uos hemos quales fueron aquellos e como fizieron.

Auia y vno de aquellos fijos que fincauan al rey a quien llamauan Adonias, fijo de Agirith, su muger de Dauid. Et començosse a trabaiar se como regnasse si pudiesse. Et yuasse alçando e diziendo: «Yo regnare.» Et los fijos de los reyes que querian regnar metien se antes a fazer algunas cosas de aquellas que conuienen a fazer a los reyes, assi como oyestes en el segundo Libro de los Reyes que lo fizo Absalon, su hermano deste Adonjas, fijo del rey Dauid, quando quiso toller el regno a su padre e regnar el.

Et auien los reyes estonce por costumbre de andar en carros e traer consigo caualleros e guardas. Et tomo este Adonias, viuiendo aun el rey Dauid, su padre, et fizo tazer vn carro para si como de rey. Et tomo caualleros quel guardassen e cinquaenta omnes que andidiessen armados antel. Et andaua por el regno faziendo como fijo de rey que ouiesse a regnar. Et el padre, maguer que sin su mandado lo fazia Adonias, nin le castigaua nin le dizia nunca: «Esto, ¿por que lo feziste?»

Et era este Adonias omne muy fermoso e nasciera segundo empos Absalon. Et fablaua con Joab, fijo de Saruia, e con el obispo Abiathar todo su fecho de quanto se trabaiaua de fazer por que regnasse. Et estos tenian con el e le ayudauan; e con su conseio lo fazie todo. Mas el otro obispo, Sadoch -ca estos dos obispos auie es-


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tonce en Israel-, et Banayas, fijo de Joiade, e Nathan, que era estonces propheta, Semey, e Ethey, e los cerethos e los pherethos, que eran las guardas del rey, et todos aquellos en quien yazie toda la fuerça de la hueste de Dauid e de su caualleria non tenian con Adonias.

Et Adonias, desque se guiso de carro e de lo al que dixiemos, fue a vna huerta del rey e guiso muy grant yantar de muchos ma[n]jares cerca vna fuente que auia en essa huerta, que dizien la Fuente Rogel, como oyestes en el segundo Libro de los Reyes. Et combido a todos sus hermanos e a todos los de la casa del rey sinon a Nathan propheta, e a Banayas, e aquellos en qui era la mayor fuerça de la caualleria, e a Salomon, su hermano, que los non llamo a ninguno destos a ssu fiesta que onrraua. Et fizo sus sacrificios de carneros, e de nouiellos, e de todas grossuras cerca vna piedra que llamauan Zoeloth, que era cerca aquella Fuente Rogel.

Nathan propheta sopo esto que fazia Adonias e como se trabaiaua de regnar. E touieron se por esquiuados e desdennados de Adonias el e los otros a qui non llamaua a aquel fecho; e touieron por mal lo que fazia, ca non era con amor nin con conseio de aquellos en qui yazie el mayor recabdo del regnado, e que non regnasse pues que assi andaua en ello. Et fue estonces Nathan propheta a Bersabe, madre de Salomon, e dixol: «¿Et non oyste como se ha fecho rey Adonias, fijo de Agirith, et non lo sabe aun nuestro sennor Dauid?»

Et fablo esta razon con ella e dixol assi: «Mas, pues que aquel assi faze, ve tu e toma mio conseio, e guaresce a ti e a tu fijo Salomon. Ve agora luego para el rey Dauid, e non te tardes, e entra a el a su camara, e dil: 'Mio sennor rey, miembrate como jureste tu a mi tu mercet e me dixiste assi: «Salomon, tu fijo, regnara empos mi e el sera empos mi en la mi siella.» Pues, ¿por que regna Adonias?' Et estando tu en estas palabras con el rey, entrare yo, e tomar te he yo la razon, e complir la he.»

Berssabe tomo el conseio del propheta e fuesse para el rey a ssu camara o estaua. Et fallo y con el a Abisach, aquella mancebiella muy fermosa de Sunamich que oyestes que aduxieran quel siruiesse. Et Bersabe, assi como entro, baxosse contra el rey et omillosele como aorandol. Et el rey, quando la vio, dixol en muy buena manera: «¿Que quieres?»

Et ella respusol como le conseiara el propheta: «Mio sennor rey, pidote por mercet que te miembres del tiempo en que me quisiste por tu mugier e fiziste tus fijos en mi, et como jureste por tu Sennor Dios e dixiste me assi: 'Salomon, tu fijo, regnara empos mi e el sera en la mi siella.' Et agora fizo Adonias sacrifficio, e fiesta, e grandes maniares; et llamo alla a todos tus fijos, e al obispo Abiathar, e a Joab, cabdiello de la tu caualleria, et alçosse rey antellos. Et ouieron grant yantar e grandes alegrias. E conbidando alla a todos sus hermanos, a tu fijo Salomon sola ment non lo quiso alla llamar.

»Pero, sennor, toda Israel en ti cata avn e a ti espera que tu lo judgues e les mandes qual de tus fijos sea en la tu siella e regne despues de ti. Et si esto ualiere que Adonias faze, contescera que despues que mio sennor, el rey, durmiere con sus padres, que fincaremos yo e mio fijo Salomon por peccadores e maltrechos; et llamaran a mi que fiz adulterio e a el fijo de tal.»

E estando Bersabe en estas razones con el rey llego Nathan, el propheta. Et dixieron al rey: «Fe aqui a Nathan.» E mandol entrar; et el entro luego al rey, e baxos a tierra antel, e omillosele como aorandol. Bersabe dexolos en vno e saliosse fuera. Et desque fueron ellos estando en vno, ouieron sus razones, vnas e otras, en vno fasta que guiso el propheta como viniessen a la de Bersabe. Et pregunto que


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quisiera alli. E el rey contogelo todo, e començaron a fablar sobrello.

Diz estonce el propheta al rey, desque vio que tenia tiempo para ello: «Sennor rey, ¿tu dixiste a Adonias: 'Regne despues de mi e el sea en la siella del regno?' Ca descendio oy e fizo sacrificios de nouiellos, e de muchos carneros, e de grossuras.» E contol toda la fiesta e el conuid que fiziera, e los que tenien con el, e dixo assi: «Et seyendo alli comiendo e beuiendo el e los que tenien con el diziendo: '¡Biua el rey Adonias!' E non quiso llamar alla a mi, ni al obispo Sadoch, nin Abanayas, nin a tu fijo Salomon. Et mio sennor rey, ¿de ti salio este mandado e no lo mostreste a mi, tu sieruo, que quien seria en la tu siella real e regnaria en Israel despues de ti?» Respuso el rey: «Llamat aca a Bersabe; e ueredes que non lo mande yo e que aun agora lo se yo della e de ti.»

Nathan dexo estonces al rey e salliosse fuera del palacio. Et desque veno Bersabe e se paro antel rey, juro el rey e dixo: «Yo lo juro por aquel Sennor que libro la mi alma de toda angostura que assi como te yo jure por el Dios de Israel e te dix: 'Salomon, tu fijo, regnara despues de mi e sera en la siella del regno en el mio logar,' que assi lo cumplire yo oy.» Bersabe, quando estol dixo el rey, fue muy alegre, e baxo la cabesça a tierra, e aorol, e dixo: «¡Biua siempre mio sennor el rey Dauid!»

Dixo el rey estonces: «Llamat me aca al obispo Sadoch, e a Nathan propheta, e a Banayas, fijo de Joiada.» Et desque vinieron, dixo les: «Tomat conuusco los mios omnes, et ponet a Salomon, mio fijo, sobre la mi mula, et leualde a Gion. E unciel alli el obispo Sadoch e el propheta Nathan por rey de Israel. Et tandredes la bozina e diredes: '¡Biua el rey Salomon e Dios le de vida!' Desi, uenir uos hedes con el para Iherusalem; e sera en la mi siella despues de mi. Et mandar le he que sea cabdiello de los otros de Israel e de los de Judas.» Respuso Banayas a estas palabras del rey: «Amen, que assi sea e assi lo otorgue Dios, que es Sennor de nuestro sennor, el rey; e sea con Salomon e le ayude como fue contigo, mio sennor rey, e te ayudo. E mas alta ponga e parezca la su siella e el su sennorio que non el tuyo, maguer que es muy grande.»

Descendieron estonces el obispo Sadoch, e el propheta Nathan, e Banayas, e los cerethos e los pherethos, guardas del rey. E pusieron a Salomon en la mula de su padre e troxieron le a Gion. E consagrol alli el obispo, como mando el rey, con olio que tomo de la tienda del sanctuario. Et cantaron con bozinas; e ayuntose y muy grant pueblo. Et llamaron le todos rey et dixieron: «¡Biua el rey Salomon!» Desque esto ouieron fecho, tomaron le todos e el pueblo todo empos el cantando con bozinas e faziendo muy grant gozo, e tanto que sono la tierra de las bozes dellos; e fueron se para Iherusalem con el.

En todo esto Adonias e sus conuidados auian ya acabado de yantar. Et oyo Adonias, e essos que y estauan con el, las bozes e el ruydo del pueblo. Et Joab, quando oyo las bozes de la bozina, marauillosse que podrie ser aquello. E dixo a los que estauan a derredor: «¿Que roydo quiere ser aquel que suena en la ciudat?» Et diziendo el esto, llego Jonathan, fijo del obispo Abiathar, que uinia de alla. Et dixol Adonias rescibiendol bien: «Entra aca tu, ca fuerte eres tu e bueno e buenas nueuas aduras.» Diz Jonathas a Adonias: «Esso non desta uez, ca nuestro sennor, el rey Dauid, rey ha fecho a Salomon.»

Et contol todo el fecho como fuera: e quales lo leuaron a consagrar, et como le consagrara el obispo Sadoch, e las grandes alegrias que fizieron con el, e que aquel era el roydo que auia en la ciudat que ellos oyan, et como le auian ya assentado en la siella del padre, et que bendixieran todos los suyos al rey Dauid por ello et dixieran: «Acresciente Dios el nombre de Salomon e el su sennorio mas que non es el tuyo.»

El rey Dauid, pues que esto ouo acaba-


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do, començo a fazer oracion a Dios sobrello alli en su lecho o seye. E dixo: «¡Bendito seas Dios, Sennor de Israel, que me dio oy quien souiesse en la mi siella e lo ueen los mis oios!»

Mas los conuidados de Adonias fueron mal espantados quando estas nueuas oyeron; et leuantaron se e fuesse vno su carrera. Et Adonias otrossi temiosse de Salomon quel mataria. Et leuantosse e fue, e metiosse en la tienda del sanctuario. E llegosse al altar e alli estido que se non asseguro en otro logar con grant miedo que auie. Et dixo: «Si me non jurare oy Salomon que me non mate a espada, non me partire deste altar.»

Et fueron e dixieron lo assi a Salomon, como estaua alli Adonias e aquello que dizia. Dixo essa hora Salomon: «Si fuere buen uaron, Adonias non morra nin caydra del en tierra vn cabello solo que es poco; mas si ouiere en el alguna nemiga, sepa que morra.» Et embio luego por el; e tomaron lo del altar o estaua e aduxiebron gelo. Et quando llego e entro al rey Salomon, omillosle como aorandol. E dixol Salomon: «Vete para tu casa.»

[II.] De como murio el rey Dauid e fue enterrado en la çiudat de Syon.

En todo esto llegaron se al rey Dauid los dias, e vio como se muria ya. Et llamo a Salomon, su fijo, por castigar le e dezir le como fiziese e regnasse. Et dixol assi: «Fijo, ya entro yo en la carrera de toda carne. Et tu, para mientes en las razones que te yo agora dire. Esfuerçate e sey fuerte varon. E guarda a tu Sennor Dios de guisa que andes en las sus carreras e guardes la ley de las sus sanctidades, e los sus mandados, e los juyzios, e los testimonios, assi como es escripto en la ley de Moysen, por que entiendas todas quantas cosas fizieres e todo logar que te tornares por que affirme nuestro Sennor Dios las sus palabras que El fablo de mi en que me dixo assi: 'Si guardaren los tus fijos las mis carreras e andidieren ante mi en verdat de todo su coraçon e de toda su alma, non perdera el tu linage el sennorio de Israel.'

»Et fijo, tu sabes muy bien otrossi lo que me fizo Joab, fijo de Saruia, en Abner e en Amasse, mios cabdiellos de la hueste de Israel, como los mato a amos en paz como si fuessen en batalla. Et puso sangre de lid en la cinta que trahe cerca sus lomos e en el calçado que trahe en sus pies. Onde, fijo, faras tu en esto segunt el tu saber et non dexaras las sus canas descender em paz a los infiernos. Mas a los fijos de Barzelay de Galaath gradesceras mucho lo que fizieron contra mi, que me salieron a rrescebir quando fuya ante tu hermano Absalon e me fizieron mucho seruicio e mucho plazer. E fazer gelo as tu por mi; et siempre coman de tu mesa.

»Otrossi te finca Semey, fijo de Gera, fijo del Gemino de Baurin, que me maldixo e me denosto estonces mala mente quando yua al logar de las huestes fuyendo. E non le pud fazer lo que el merescia por ello, ca descendio despues a rrescibir me, quando passaua el Jordan e era ya de uenida, e ayudome a passar. Et jurel por Dios e dix le: 'Non te matare a espada.' Mas tu non suffras que el con esto finque quito. Et varon sabio eres tu, e sabras que as de fazer, et embiaras con sangre las sus canas a los inffiernos.»

Dauid, pues que ouo dicho estas razones e otras muchas buenas e muchos buenos castigos al rey Salomon, su fijo, como regnasse e se touiesse siempre con Dios, acabo quarenta annos de su regnado -de que regno los siete en Ebron e treynta e tres en Iherusalem- e fino luego. Et enterraron le con los sus padres; et esta era la ciudat de Syon, a que llamauan la ciudat de Dauid. Esto fue andados, de quando el mundo fue criado e Adam fecho tres mill e ocho cientos e setenta annos segunt los hebreos, et segunt los setenta trasladadores quatro mill e dozientos e nouenta e seys; de Noe dos mill


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e dozientos e catorze segunt los hebreos, et segunt los setenta trasladadores dos mill e cinquaenta e dos; de Abraham nueuecientos e ochenta e dos segunt los ebreos, et segunt los setenta trasladadores nueue cientos e ochenta.

Et regnauan estonces estos reyes en sus regnos: Eupales en Assiria, Medon en Athenas, Latino Siluio en los latinos, Ethestratho en Lacedemonia, Concio en Chorinto, et los diapolitas en Egipto.

Agora dexamos aqui la ystoria del rey Dauid, que auemos dicho assi como lo cuenta la Biblia. Et contar uos hemos luego aqui en la tercera parte desta General hystoria el psalterio que el fizo, e los fechos de los gentiles que acaesçieron en el tienpo de los quarenta annos que el reyno; et desi luego los cantigos.