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En este volumen se contienen dos libros. E en el primero cuenta de los quatro dotores de la santa eglesia, sant Anbrosio e sant Jeronimo e sant Agustin e sant Grigorio papa. E el segundo libro es del rey Anemur e de su fijo Josaphad e de Barlaam. E en el primero libro en que cuenta de los quatro dotores a CCXVI capitolos. E son estos que adelantre se sigen.

Capitolo primero. de la nacençia de sant Anbrosio.

Capitolo segundo. de la persecuçion de Justina enperadriz arriana contra sant Anbrosio.

Capitolo tercero. de los libros de sant Anbrosio.

Capitolo quarto. de los comienços de sant Anbrosio.

Capitulo quinto. de los libros de sant Jeronimo.

Capitulo VIo. de sant Anbrosio. de las costunbres del obispo.

Capitulo VIIo. de la atenprança e de la verguença. sant Anbrosio de los oficios en el libro primero.

Capitulo VIIIo. de la justiçia e del bienfecho.

Capitulo IX. de la fortaleza. de la sabiduria.

Capitulo X. de la bondat e de la liberalidat. sant Anbrosio en el libro segundo.

Capitulo XI. del vagar con fruto e de la piadat. sant Anbrosio en el libro terçero.

Capitulo XII. de la fialdat e de la amistad.

Capitulo XIIIo. de las injurias fechas a sant Anbrosio e de los sus fechos. Prospero en las coronicas.


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Capitulo XIIIIo. de la naçençia de sant Agustin. E de los herrores de la su mançebia.

Capitulo XV. de los estudios de sant Agustin e de la dotrina seglar.

Capitulo XVI. de la contreçion de sant Agustin e de las sus lagrimas.

Capitulo XVIIo. del estudio de sant Agustin en los (sus) santos libros e del su baptismo.

Capitulo XVIIIo. de los libros que escriuio sant Agustin ante del su bautismo.

Capitulo XIX. de la su promoçion en obispo.

Capitulo XX. de como visco en la dignidat obispal.

Capitulo XXI. de la traycion de Theodosio de los de Thesalonica por la qual es descomulgado de sant Anbrosio.

Capitulo XXII. de la contreçion del enperador.

Capitulo XXIIIo. de las buenas obras del enperador e de Plaçela la enperatriz.

Capitulo XXIIIIo. de las epistulas entrecanbiadas de sant Geronimo e de sant Agustin.

Capitulo XXV. de la muerte de sant Anbrosio.

Capitulo XXVI. de los libros que fizo sant Agustin.

Capitulo XXVII. de la vida del monge. sant Gironimo al Rrustico.

Capitulo XXVIIIo. sant Jeronimo a Nepoçiano de la vida de los clerigos.

Capitulo XXIX. de la vida de la clerezia.

Capitulo XXX. que la vejez es a dar a la sabiduria e non la sabiduria a la vejez. sant Jeronimo a Polino.

E desde treynta e vn capitulo fasta treynta a siete dize sant Jeronimo que non ayuda el logar santo sy falleçe el spiritu. E que el monge deue desear logar solitario. E de en commo deue beuir el monge. E que los clerigos deuen esquiuar las conpañas de las mogeres. E de las costunbres del obispo. E que los monges deuen despriçiar la tierra. E del monge vagaroso e parlero.

E en el treynta e VIIIo capitulo de la guarda de la virginidad.


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E en el XXXIX sant Jeronimo de ssi mismo.

E en el XL que la castidad se a de criar por la abstinençia.

E en el XLI de las biudas(s) enffin[n]idas e luxuriosas.

E desde XLII capitulo fasta el XLV cuenta sant Geronimo de la alabança de las virgines. E de la alabança de la virginidat. E de commo sse deue guardar la virgen. E que la virgen deue esquiuar la vana gloria.

E dize sant Jeronimo en el XLVI de los monges(s) disulutos. E de las costunbres de la virgen.

E dize en el XLVII que los libros de los filosophos son a menospreçiar por los libros santos.

E dize en el XLVIIIo de fuyr la auarizia.

E dize en el XLIX de tres maneras de monges.

E dize sant Jeronimo desde L capitulo fasta LVII de lo que deue guardar la virgen. E de la guarda de la virginidat. E de la abstinençia de las virgines. E de la costunbre de la virgen, E de la conpañia de la virgen. E commo desde la moçedad deue estar so la guarda del padre e de la madre. E de la virgen que esquiua la conpaña de su madre.

E de la virgen decorrida.

E dize en el LVIIIo de la guarda e de la castidad de la biuda.

E dize en el LIX deso mismo.

E dize en el LX ca[pitulo] del buen huso de las riquezas.

E dize en el LXI del establesçimiento de la biuda.

E dize en el LXII de la muerte del amigo e del establesçimiento del monge.

E en el LXIII de l[a] alabança de santa Marçela biuda.

E en el LXIIIIo de la consolaçion de los fieles sobre la muerte de los amigos.

E en el LXV desso mismo.

E dize sant Jeronimo desde el LXVI capitulo fasta el LXX de la vida de Nepoçiano cauallero. E de la ala-


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bança de la virginidad en conparaçion de las bodas. E del fuyr de la moger. E que por la abstinençia de la carne se rreffrena la luxuria. E de la perpetua virginidad de santa Maria.

E dize sant Jeronimo desde el setenta e vn capitulo fasta el LXXXIII de los herrores de Vigil(l)ançio. E de sostentar los poures e fuyr los rruydos. E de los enbidiosos e maldizientes. E a Marçella de los sus maldezi[do]res. E de la rresurreçion de la carne. E del estudio de las santas escripturas. E de la alabança non acabada desta vida. E de la penitençia non acabada. E de la alabança de Blasilla e (d)Asela. E del amor de la escriptura e del fuyr del sieglo. E de la significaçion de los dones de Eustochia e de Marçella. E de Damasio papa e de sant Jeronimo. E de Malco monge captiuo.

E dize sant Agustin desde el ochenta e quatro capitulo fasta el çiento e veynte e siete de la alabança de dios. E de la confesion del pecado de la infançia de sant Augustin. E del peccado de la su moçedad. E del pecado de la su mançebia. E del furto del fecho en las peras. E de los amores non conuenibles. E de los estudios del e del error de los Manicheos. E de la escusaçion de los patriarchas contra las blasfemias dellos. E del amor carnal de sant Agustin sobre el amigo muerto. E de las almas que corren a dios. E del vano amor de la alabança e de la scien(ten)çia seglar. E de la confesion de la alabança [e] de la [de]manda de la verdat. E de la entrada de sant Agustin a la fe de los santos libros. E de la claridat de la su voluntad para con[o]sçimiento de la verdat. E commo tornando se en sy mismo començo conosçer la verdat. E de la çertedunbre de la verdat. E del gozo ssobre la penitençia del pecador. E de la graueza de la conuersaçion acabada. E de la contriçion. E del esforçamiento contra la costunbre. E del engenio de la verdat. E de la contenplaçion de la


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verdat. E de la oraçion de sant Agustin e de la doble confesion. E del primero grado de la contenplaçion. E de los otros grados de los fructos del alma. E commo por la memoria es(s) fallada la vida bien auentorada. E que la vida bien auentorada es gozo de la sala de la verdat E de las tentaçiones desta vida. E de los deleytes de la gula. E de los deleytes del oler e del oyr. E del deleyte del ver. E del cuydado. E del vano deseo. E del deseo de la alabança. E de la contenplaçion de la verdadera luz. E que el amor ordenado es(s) carrera para la bienandança. E que la virtud es amor soberano de dios. E de la amança departida. E de las cosas vsaderas e amaderas. E de la orden de la amança. E que la fin de toda la escriptura es caridat del puro coraçon. E de la oscuridat del entendimiento de la escriptura. E de la bienfablança e de la sabiduria. E del trabajo de las manos de los que estan en la claustra. E de los que non quieren obrar por pereza e por maliçia. E de la muerte de sant Agustin.

E desde el capitulo çiento e veynte e ocho comiença sant Grigorio. E dize fasta el capitulo çiento e treynta e seys de los sus buenos comienços. E de la legaçion del en Costantinopola. E de la legazion del en Ynglatierra. E commo fue reuocado e se torno del camino. E de commo fue eleyto en papa, e de la pestelençia inguinaria que fue en Roma. E de la le(n)gaçion de sant Agustin el menor en Ynglatierra. E de las costunbres e conversaçion de sant Grigorio. E del miraglo [demo]str[a]do por el en la ostia consagrada. E de las par[te]s de los corporales de que salio la sangre.

E dize desde el çiento e treynta e siete capitulo fasta el çiento e L de en commo sant Grigorio rogo por el alma del enperador Trajano e de la pena que ouo por el. E de los libros que fizo el dicho sant Grigorio. E del miraglo mostrado çerca el mientra (d)espuso la vision de Ezehichel.


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E del libro de los morales perdido e fallado por miraglo. E de las cosas sacadas de los sus libros. E de los que por muchas razones rrefusan el ofiçio de perlado. E de commo se a de rresçibir este offiçio e se a a dexar. E de los vanos argumentos de los codiçiosos. E de que vida deue ser el que toma el ofiçio de perlado. E qual deue ser el perlado en pensamiento e en obra. E de commo se deue ygualar a los subjetos e adelantrar. E que contra los subjetos deue ser guardado el omne e la fortaleza. E que son de amonestar de diuersas maneras los ricos e los pobres e los tristes e los alegres. E que en otra manera son a amonestar los subjetos que los perlados e los sieruos que los señores. E que en otra manera los vergonçosos e en otra los desuergonçados. E que en otra manera los non puros que los synples. E que en otra los callantiuos e en otra los parleros. E que en otra manera los mansos e en otra los sañudos. E que en otra los abstinentes e en otra los golosos. E que en otra manera son [a] amonestar los misiricordiosos e en otra los rrobadores. E que en otra manera son [a] amonestar los discordiosos e en otra los mansos. E que en otra manera son [a] amonestar los continentes e en otra los casados. E que en otra son [a] amonestar los que lloran los sus pecados e en otra los que non los lloran. E que en otra manera los que alaban los sus males e en otra los que non los alaban. E que en otra son [a] amonestar los que sobrepujan muchas vegadas en las cosas pequeñas e en otra los que non acaban los bienes encomençados. E que en otra son [a] amonestar aquellos que fazen los males ascond[id]amente e los bienes publicamente, e en otra los que fazen el contrario. E commo deua seer tenprada la boz del predicador entre los pecados contrarios. E de la contienda de los pecados e de las virtudes. E de la soberuia con sus fijas. E de la cobdiçia. E de la saña. E de la tristeza. E de las virtudes contrarias. E de la codiçia. E de la gola e de la loxuria.

E desde el çiento e sesenta e ocho capitulo fasta el çiento e ochenta cuenta sant Grigorio de los miraglos


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de san Pedro e de sant Paulo. E de los cuerpos dessos mismos, e de la cadena de sant Pablo. E de la llaue dorada de sant Pedro. E de los miraglos de sant Andres. E de la santa ssinplyçidat e paçiençia de Liberano proposito de Fundones. E del ortolano del monesterio e del ladron preso. E de las virtudes del abad sant Equiçio. E de las virtudes de sant Constançio e Marçellino. E de las virtudes de sant Bonifaçio obispo. E de los buenos comienços de ese mismo. E de la moger deleytosa sanada de la conpaña de los demonios. E de las otras virtudes dese obispo. E de las virtudes de sant Macario e Severo.

E desde el çiento LXXXI capitulo fasta el çiento e ochenta e quatro capitulo cuenta de sant Benito abad [e] de la su virtud contra los demonios. E del espirito de la profeçia por el qual el dezia las cosas avinideras e las pasadas. E commo paresçiendo en sueños demostro a vno que auia de fazer. E de vnos sus miraglos.

E en el ca[pitulo] çiento e ochenta e çinco cuenta de santa Escolastica hermana de sant Benito, e de las visiones demuestradas a el.

E dize sant Grigorio desde el çiento e ochenta e seys capitulo fasta el çiento [e XCIV] del judio que se santigua. E de los santos obispos Daçio de Mediolano e Ssabino de Plazençia. E de Ysac Sspolitano. E de vnos sus miraglos. E de sant Florençio e del osso dado a el. E de sant Martin solitario. E de sant Esteuan presbitero e Menas solitario. E de los miraglos demostrados en las eglesias. E de los miraglos demostrados del fazimiento de vna eglesia.

E dize en el çiento e nouenta e çinco capitulo de commo sant Grigorio por rogarias de sant Eleuterio cobro la fuerça del cuerpo.

E dize en el çiento e nouenta e seys de sant Çiolo varon de dios.

E dize en el CXCVII de la vida del alma despues de la muerte.


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Capitulo çiento e nouenta e ocho. ensienplos para prouar lo que ssuso dize.

Capitulo CXCIX. de Sseruulo varon de dios e de la su muerte.

Capitulo CC. de la muerte del pequeñuelo blasfemador e de la muerte dura de vnos santos.

Capitulo CCI. de vnos rreuelado diuinalmente.

Capitulo CCII[-CCV.] del fuego del infierno. E aun que aquel fuego demostro dios aqui en presente a los mortales. E de la vision demostrada a vn cauallero. E de commo ayudan las limosnas a los misericordiosos despues de la muerte.

dozientos e seys. de Theod[o]ro el non manso dado al dragon [commo] sse rrepentio. del monge ypocrita.

CCVII. del fuego de purgatorio e de Pascasio diacono.

Capitulo dozientos e ocho. del temor [e] de la consolaçion de los santos en la su muerte.

Capitulo dozientos e nueue. que a los malos non aprouecha ser soterrados en la eglesia.

E CCX. commo la oblaçion de la ostia delibra el alma.

E dozientos e onze. del monge que fue librado.

CCXII. commo essa ostia ayuda a los biuos.

CCXIII. commo deuan beuir los que quieren que les aproueche esa ostia.

CCXIIIIo. del menuspreçiamiento del mundo.

CCXV. del bien de la osp[i]talidat e de la limosna.

CCXVI. de la muerte de sant Grigorio e de la pena de su suçessor.


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Comiença la estoria de los quatro dotore[s] de la santa eglesia sant Anbrosio [e sant] Jeronimo e sant Agustin e sant Grigorio papa.

Dize Paulino que su padre de sant Anbrosio syendo puesto per mayoral en la aministraçion de Françia, nasçio sant Anbrosio. Et el moço vn dia yaziendo en su cuna dormiendo so vn cobierto en la era teniendo la boca abierta, e adesora venieron sobre su cara grrant conpaña de abejas e finchosele la boca de ellas, asy que las vnas entrauan e las otras salian. E commo las quisiese tirar ende la su ama, defendiogelo el padre e esperaua con talante de padre que fin aueria aquel miraglo. E ellas despues de vn poco volaron tan alto en el ayre que non las podia ver omne. Esto fecho el padre espantado dixo: sy este infante visquiere, alguna cosa grande sera. E asy el señor obrando en la su infançia aquella prueua de las abejas engendraua a nos panares de miel de los sus scriptos los quales demostrasen los dones çelestiales e alçasen las voluntades de los omnes de las cosas terrenales a las çelestiales. E commo estodiese el moço en Roma e viesse vna moça de casa de su madre que besaua las manos de los saçerdotes, el jugando dauale la mano diestra que gela bessase, deziendole que le conuinie fazer aquello asy, que arremenbraua que auia a ser obispo, fablando en el el spirito santo


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el qual le criaua para saçerdoçio. E ella rrefusaualo asy commo a moço e que non sabia que dezia. E despues que fue ensen[n]ado las artes liberales, salio de Roma e alegose al adelantado, e tan perfectamente se ouo en los pleytos, que aquel noble omne e bueno lo escogio por consejero. Despues que rresçibio la nobleza de ser consejero e que rregiese las prouinçias de Leguria e de Milian, vino a Milana. E commo en aquel tienpo fuese muerto el obispo Auxençio de la porfia arriana, el qual desterrara al obispo Dionisio confesor que moriera en el desterramiento, e tomara l[e] la eglesia: e commo en el pueblo se leuan[ta]se gran discordia en fazer obispo, el commo [aquel que] auie logar de los amansar e por que el [p]ueblo de la çiudat non fuese en peryglo, fuese a la eglesia; e commo fablase al pueblo, adesora sono vna boz de moço en el pueblo: Anbrosio obispo. Al qual son de la boz todo el pueblo eso mismo dixieron llamantes Anbrosio obispo; asy que los que ante eran descordables, por razon que los Arrianos cobdiçiauan el (o) obispo de su parte e los catolicos eso mismo de su parte, sobradas amas las partes adesora fue ordenado vn marauilloso e non creyble concordamiento entre ellas. Esto fue enbiado dezir al muy piadoso enperador Valentiniano. E tomo muy grran gozo por que los juezes del enbiados fuesen pedidos e escogidos al saçerdoçio. E alegrauase el buen adelantrado por que la palabra que fue dicha del fue conplida en A[n]brosio; por que el dixiera quando le diera el adelantramiento e le enbiara: ve e faz, e non commo juez mas commo obispo. Entre tanto que veniese la respuesta del enperador fuyo Anbrosio, e estando ascondido algunos dias en vna posision

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de vn piadoso varon que auia nonbre Leonçio; e commo veniese la rrespuesta del enperador, despues fue manifestado por este Leonçio. El enperador enbio mandar al vicario, que fiziese por que se conpliese esto. E commo el quisiese conplir el mandamiento, ayuntolos a todos e dixoles, que sy querien guardar a sy mesmos e a todo lo suyo, que los que sabien del que lo dixiesen. Asi que manifestado el varon e aducho a Mediolano, e commo entendiese la voluntad de dios çerca de sy, que non podiese fazer al, demando que non fuese bautizado sy non de obispo catolico, ca esquiua e abor[r]esçible auia la porfidia de los Arrianos; asy que fue bautizado; e todos los ofiçios eclesiasticos conplidos, al ochauo dia con muy gran alegria de todos fue ordenado en obispo.

Capitulo segundo. de la persecoçion de Justina enperadriz arriana contra sant Anbrosio.

Dize Sigeberto que en el año quinto del enperador Graçiano Justina madre de Valentiniano arriana encruelesçiese por aborrençia descomulgable contra sant Anbrosio e contra toda la eglesia santa catolica. E dize Paulino asy que commo fuese sant Anbrosio a ordenar a Venimo en obispo de Siria, e que fuese echado de la eglesia nor el poderio e la muchedunbre de la reyna Justina, por que non se ordenase en esa eglesia el obispo del mas de los Arrianos. E vna de las uirgines de los Arrianos mas syn verguença que las otras subio a la catedra del e tomolo por la vestidura, e commo lo quisiese tirar a la parte de las mogeres, por que lo mal trayesen ellas e lo echasen de la eglesia, dixo le el: sy yo so non digno de tanto


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saçerdoçio, enpero non conuiene a ty e al tu estado echar las manos en ningun saçerdote. Ende deues temer que non te venga alguna cosa por juyzio de dios. El qual dicho fue confirmado; ca otro dia troxo la muerta fasta el sepulcro dandole gracia por el denuesto. E este fecho puso grran miedo a los auersarios. E asy ordenado en paz el saçerdote catolico, tornose sant Anbrosio a Mediolano. E avn y sofrio asechanças sin cuenta de la dicha Justina, la qual mouia el pueblo contra el por dones e por onrras, promitiendoles muchas cosas a los que lo rrobasen de la eglesia e lo echasen en desterramiento. E commo se esforçasen muchos a fazerlo, non podieron. E vno que dezian Euchimio mas malauentorado que los otros aparejo casa çerca la eglesia e puso y vn carro, con el qual rrobandolo [e] poniendolo ençima por que mas rraffezmente lo leuasen [a] desterramiento. Mas la su maldat desçendio en la su cabeça. Ca el año pasado en aquel mismo dia en el qual le cuydauan robar puesto en ese mismo carro leuado es a desterrar, entendiendolo el que por juyzio de dios era aquello tornado en el. Al qual aun sant Anbrosio le fizo solaz en dandole las espensas e las cosas nesçesarias. Mas la confesion desto omne non apremio la lucura de la moger nin de los Arrianos, los quales commo quisiesen acometer la capiella, enbiada es gran conpaña armada a guardar las puertas de la eglesia que non entrase(n) ningund catolico. Mas el señor conuertio los coraçones de los caualleros para guarnesçimiento de la su eglesia, que tornados los escudos guardasen las puertas de la eglesia e non dexasen salir mas non defendiesen entrar a la eglesia catolica, e avn sobre esto llamasen con el pueblo en vno por la fe catolica. En este tienpo primeramente conmençaron ser rrezadas en la eglesia de Mediolano las antifanas e los ypnos e las vigilias. E rreuela-

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ronse al saçerdote los martires santos Gernas e Protasio. E auia vn varon de los Arianos gran disputador duro e que non se queria conuerter a la fe. Este estando en la eglesia e fablando el obispo, vyo que fablaua con el angel e el angel que fablaua a su oreja por que fuese visto, e el sant Anbrosio dezia al pueblo las palabras del angel. E dize Paulino que en los tienpos de Graçiano commo fuese sant Anbrosio al logar do judgaua Maçedonio a rrogar le por vno e fallase las puertas çer[r]adas por mandado de Maçedonio e non pudiese entrar, dixo: tu vernas a la eglesia e estando las puertas abiertas e non fallaras por do entrar. La qual cosa es fecha: murio Graçiano e el fuyendo a la eglesia e estando las puertas abiertas e non podia fallar la entrada. E estaua el varon sant Anbrosio magreçiendo el su cuerpo por muchas velas e trabajos e ayunos de cada dia e estaua gozandose con los gozantes sse e llorando con los llorantes. E quando alguno le confesaua sus pecados, asy lloraua el que fazia al otro llorar. E commo ditasse el XLIIIo salmo, yo viendolo adesora cubrio la su cabeça fuego en manera de escudo pequeño, e poco a poco entro en la su boca asy commo el morador en su casa, e fecha es la su cara commo nieue, e despues tornada es a su semejança. La qual cosa commo fuese fecha yo calle por la marauilla nin pude escriuir las cosas que el dezia fasta que paso la vision. E commo recontase esto a Casto diacono so la cura del qual yo pasaua, el lleno de la grraçia de dios enseñome que auia visto yo en el el auenimiento del spirito santo. E vn sieruo del conde Stelicon fazia falsas apist[olas] por las quales fuesen presos los omnes que yuan con ellas. La qual cosa commo la sopo el conde por la manera que se fazia dexo por rrogaria del saçerdote sant Anbrosio los omnes que eran engan[n]ados. E querrellose sant Anbrosio dese sieruo; al qual sieruo commo lo aduxiese a sy el varon santo e lo pre-

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guntase e lo rreprendiese por que era fazedor de tanto mal, dixo: conuiene el ser dado a Satanas en muerte de la carne, por que ninguno despues non ose fazer tales cosas; al qual en ese mismo momento aun non auiendo acabado el sacerdote sant Anbrosio la palabra, tomolo el espiritu malino.

Capitulo terçero. de los libros de sant Anbrosio.

Demas de lo que suso dize escriuio sant Anbrosio muchas cosas aprouechables a la eglesia de Jesu Christo. Conuiene a saber del parayso vn libro. De la vna penetençia de los libros. De la fuyda del sieglo vn libro. De la trinidat a Graçiano çinco libros. Del espiritu santo tres libros. De la encarnaçion de Jesn Christo vn libro. De los ministerios vn libro. De los sacramentos seys libros. De la cura del pastor vn libro. De los ofiçios de los ministros tres libros. Del sobrepujamiento de Satiro su hermano dos libros. De la consolaçion de Valentiniano vn libro. De elegir obispo a los Verçelenses vn libro. En exameron seys. De la arca de Noe vn libro. Del santo Abraham dos libros. De Isac e del alma vn libro. Del bien de la muerte vn libro. De Jacob e de la vida santa dos libros. De sant Josep vn libro. De las bendiçiones de los patriarchas vn libro. De sant Dauid a Polgiano vn libro. De Elias e del ayuno vn libro. De sant Tobias vn libro. De la santa virginidad tres libros. De Naboth vn libro. Sobre los XI salmos XI tratados. [Sob]re el beati inmaculati vn libro. Sobre [Luc]asi X libros. Sobre las catorze epistulas [de sant] Paulo XIIII libros.


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Del dar de la capiella dos tratados. De la muerte de Theodosio vn tratado. Del sinbolo a los neophitos vn libro. De las biudas vn libro. De los entreponimientos e de la enfermedat del omne quatro libros. Setenta e siete epistolas a muchos. E avn setenta e çinco sermones llamadores.

E agora dexa la estoria de fablar vn poco de sant Anbrosio e comiença a contar de la vida de sant Jeronimo. Capitulo quarto.

Leese que sant Jeronimo fijo de Eusebio fue bautizado en Roma e enseñado lleneramente por letras griegas e latinas e ebraycas. E touo alongadamente la vida e el abito de los monges, e fincando sienpre virgen [en] pureza de la voluntad e abstinençia del cuerpo, (e) dexo a todos los que venieron despues del ensienplos muy grandes de santidad, asy que siendo de XXXIX años fue ordenado cardenal presbitero de la eglesia de Roma. E mientra estodiese en Roma por tres años en las santas letras, tanta bienquerençia gano en los pueblos, que por juyzio de dios era digno de ser papa. Mas commo denostase la hurgullia de vnos clerigos e monges, e ellos non sofriendolo le pusiesen asechanças, e fuese dende para Grigorio Nazenzeno obispo de Costantinopla, e fue del mas enformado en las santas escrituras. E despues que apriso del las santas letras fuese al yermo e fizo y gran abstinençia; en el qual logar quantas cosas sufrio, (e) dize el de sy mismo a Estochio. E pasados asy quatro años desta penetençia; fuese al castiello de Bethllem, e y tres(t)lado la biblia e otros libros de las santas escripturas, e muchos disçipulos sele ayuntaron. E çincuenta años e seys meses trabajo en el pro-


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posito santo e traslaçion de las santas escripturas. E vn dia a la ora de las biesperas estando sant Jeronimo con los frayres que oyan la santa leçion, adesora vino vn leon coxqueando e entro en el monesterio. E los frayres desque lo uieron, fusieron. E sant Jeronimo fuese para el e rresçibiolo asy commo a huesped. E commo el leon le mostrase el pie confondido e llagado, sant Jeronimo llamo los frayres e mandoles que le lauasen el pie e dilegentemente catar la llaga. E commo lo fiziesen, fallaron le la planta del pie llagada de espinas e començaron lo de guaresçer. E el leon guarido de las llagas torno en su fuerça e moraua entre ellos asy commo animal manso. E viendo san Jeronimo que dios enbiara el leon por prouecho dellos, por consejo de los frayres mando al leon que guardase al asno que les traya la (l)leña del monte, e que trayda la leña que lo leuase a paçer e lo aduxiese. La qual cosa fue fecha; en todo logar le era buen guardador e buen defendedor; e commo quier que el leon cada dia ouiese a buscar que comiese, sienpre venia con el a casa en las oras que solia venir. E acayçio vna vez que en paçiendo el asno adormiose el leon. E mercadores que pasauan con sus gamellos vieron al asno solo e leuaron lo. E quando el leon desperto e non fallo el asno, yua bramando a vna parte e a otra, e commo non lo fallase tornose muy triste a la puerta del monesterio, e con uerguença non entro dentro ado solia entrar. E los frayres commo lo vieron venir tarde e syn el asno, cuydaron que le aquexara la fanbre e que lo comiera. E non le querian dar la raçion que le solian dar, e dezienle: ve e come la otra parte que te finco del asnillo, e finchiras la tu golotonia. E dubdando sy lo comiera o non, fueron a los prados por saberlo. E commo non fallasen ninguna cosa, tornaron se e dixeron lo a sant Jeronimo. E el mando a los frayres, que el ofiçio del asno que lo diesen al leon; asy que tajauan la leña e cargauangela, e el trayla. E commo el leon lo soteniese paçientemente, vn dia acabada su obra que fazia salio al canpo andando

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de vna parte a otra deseando saber de su conpañero el asno que se feziera. Vio a lexos vnos mercadores que venian con sus camellos cargados, e el asno su conpañero venia delantre, que costunbre es en aquella rigion, que por que los camellos vayan mas derechos, ponen vna cuerda al cuello del camello e atan la al asno e echan lo delantre por que los otros camellos lo sigan. E quando el leon con[o]sçio el asno, con muy grandes bramidos dio sobre ellos, asy que todos los omnes fuxeron. E el leon bramando spantablemente e firiendo con la cola en tierra fuertemente los camellos spantados fizoles yr ante sy asi commo estauan cargados al monesterio. E commo los frayres lo viesen dexieron lo a sant Jeronimo. E el dixoles: hermanos, aparejad a los vuestros vespedes que coman e lauad les los pies e sobre esto esperad la voluntad de dios. Estonçes el leon començo andar muy alegre por el monesterio a vna parte e a otra commo solia, echandose a los pies de cada vno de los frayres falagante con la cola asy commo que pedia perdon de la culpa pasada, commo quier que el non fuese en ella. E sant Jeronimo sabiendo lo que avia de venir, dixo a los frayres: hermanos, aparajad las cosas neçesarias a los huespedes que vienen. E el esto fablando, vino a el vn mensagero que dixo que estauan huespedes a la puerta, los quales querian ver al abad. E commo el fuese a ellos, man a mano que ellos lo vieron, echaron se en tierra e querien le besar los pies, demandando perdon por la culpa. A los quales el leuantandolos beninamente mando que resçibiesen las sus cosas e que de lo ageno non tomasen. E ellos rrogaron mucho a sant Jeronimo que rresçibiese la meytad del olio por bendiçion, a los quales el apenas consentiendo a la porfin mando que lo tomasen. E los mercadores promitieron de dar cada año aquella metad del olio a esos frayres, e mas que farien a sus herederos que auien de ser despues de ellos que lo diesen de cada año por sienpre.


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Capitulo Vo. de los libros de san Jeronimo.

E este san Jeronimo sabidor de tres lenguajes escriuio el nueuo testamento por gracia de la fe e treslado el viejo segund la verdat ebrayca. El solo de los dotores antiguos espuso todas las XVI profeçias, e avn treslado en nuestra lengua las obreziellas de algunos dotores g[rieg]os, e escriuio el todas estas cosas que son d[e]yuso escriptas. E siete tratados de[la] s[u es]pusiçion de la fe a Damaso papa. Del sin[bo]lo fecho en el conçilio Niçeno. Vn tratado contra los Pelagianos. Tres libros contra Joviniano. Dos libros contra Luciferiano. E vn libro contra el judio de la perpetua uirginidat de santa Maria. E vn libro contra Vigelançio. E vn libro contra Origenes (E) de la rresureçion de la carne (vn libro). E a Auito presbitero vn libro de los herrores de Origenes. A Panmachio e Oçeano vn libro. E contra Rrufino presbitero de Aquiloya vn libro. E [a] Agustino vn libro. E apologetico vn libro. E amonestadero a Juliano. De la penetençia al Rustico vn libro. E del luxurioso vn libro. E al papa Damaso desto que es escrito, varon de vna moger, vn libro. E de las doze quistiones a Ebedian vn libro. E de las quistiones de Simeon algasian o algusian vn libro. E de la


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corrunçion setenta en el salterio a la suma de Juan e Esretelam vn libro. E del omne acabado vn libro. E de la estoria de Joachin e de Anna vn libro. E de las XV señales del juyzio vn tratado. E de los nobles varones vn libro. E del prolongamiento de los logares vn libro. E de las entrepretaçiones de los nonbres ebreos vn libro. E de la muy buena manera de entrepetrar a Panmachio vn libro. E del estudio de las escripturas a Paulino vn libro. E de las quistiones ebraycas en el Genesy vn libro. E de las tres quistiones a Damaso papa vn libro. E de la vistidura saçerdotal a Fabiola vn libro. E de las quarenta e dos mansiones de los fijos de Y[s]rael vn libro. E de los siete grados de la eglesia a Damaso papa vn libro. De las quistiones ebraycas del libro de los reys dos libros. E de las quistiones del Paralipominon dos libros. E del rrimar sobre el salterio vn libro. E de los comentarios sobre el Eelesia(sya)stes vn libro. E sobre el Ysayas ocho libros. E sobre Jeremias XX libros. E sobre Ezechiel XIIII libros. E sobre Daniel vn libro. E sobre Joel vn libro. E sobre Osee tres libros. E sobre Amos tres libros. E sobre Abdiam vn libro. E sobre Jonan vn libro. E sobre Micheas dos li[br]os. E sobre Naum vn libro. E sobre [Ab]acuch dos libros. E sobre Sophonian vn libro. [E] sobre Ageno vn libro. E sobre Zacarias tres libros. E sobre Malachias vn libro. E sobre Matheo quatro libros. E sobre Marcho vn libro. E sobre la epistola a los Epheseos tres libros. E sobre la epistula a Tito vn libro. E sobre la epistula a Philemones vn libro. E de la vida de los clerigos a Nepoçiano vn libro. E el epitafio de Nepoçiano a Heliodoro obispo vn libro. E del establesçimiento del clerigo o del monje a Paulino vn libro. E de la vida del monge al Rrustico vn libro. E de la vida del elerigo a Oçeano vn libro. E de guardar la virginidad a Estochio vn libro.

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E a Mentiada virgen vn libro. E a Leta del establesçimiento de Paula su fija vn libro. E a la madre e a la fi[j]a morantes en Françia vn libro. E de la contienda de Susana uirgen consagrada del su decorrimiento. A Sabiano diacono decorrido vn libro. E a Geruchian de monogamia vn libro. E a Furia de guardar viubdad vn libro. E a Saluntia de la muerte de Nebridio vn libro. E a Paula(m) consoladero sobre el dormir de Blasilla vn libro. E a Panmachio del dormir de Paulina vn libro. E a Oceano de la muerte de Fabiola vn libro. E el epitaphio de santa Paula vn libro. E a Thirasio consoladero sobre el dormir de su fija vn libro. E a Mineruio e Alixandro (vn libro. E) de la rresureçion de la carne vn libro. E apologethico (e)a Panmachio. E a Eliodoro monge vn libro. E del menospreçiamiento del sieglo a Thesipotes vn libro. E a Dom(i)nio vn libro. E de las tres virtudes vn tratado. E de la muerte de Ozia e Samphi e calculo vn libro. E del esponimiento del psalmo XLIIIIo vn libro. E a Pri[n]cipia uirgen. Ssetenta epistulas breues a muchos. E diez sermones (de todas estas cosas).

Capitulo VIo. E agora dexa la estoria vn poco de fablar de san Jeronimo e torna a contar de las flores de sant Anbrosio. De las costunbres del obispo, sant Anbrosio en el pastoral.

El que la grracia dada a el del don deuinal la fizier[a] comun a todos, (las cosas) posidir la ha mas seguramente.


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El nonbre del obispo acuerde con el fazimiento, e el facimiento responda al nonbre, por que el nonbre non sea vano e el pecado grande, la onrra alta e la vida baxa, la profesion deyfica e el fazimiento non conuenible, el abito religioso e el prouecho non religioso, el grado alto e el andar feo, la catedra mas alta e la conçençia mas baxa, la fabla de paloma e la voluntad de gulpeja. Ca asy commo dezimos non ser ninguna cosa mas alta que el obispo, asi non ninguna cosa mas mesquina si perigla de la vida santa e sea tenido en pecado. Ca quanto el grado del obispo es mas alto, tanto la trabucança mas graue, e por tanto la gran alteza deue auer gran cautela. Ca al que mas es dado, mas sera demandado, commo es escripto. Ca a las cosas buenas son mezcladas las malas, e los poderosos sufriran los tormentos poderosamente. Conuiene al obispo ser varon de vna moger, segund la letra que defiende el bigamo ser ordenado en obispo. E sy sobimos a seso mas alto, defiende que el obispo non tome dos eglesias. Ca sy el tu ojo fuere malo, e ç. Pues asy es, que faran los mienbros a los quales [es] tirada la luz de los ojos, que quier dezir, que fara la muchedunbre sseglar, quando vieren al obispo enbuelto en fazimientos non conuenibles e en deleytes vedados? mouerse an para fazer semejable, asy que non sea visto a ninguno non conuenible lo que al obispo es convenible, mas cuyden mas los omnes ser de alabar qualquier cosa que el obispo aya deleytable, nin dude ninguno fazer lo que el obispo faze syn dubda.


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Capitulo VII. de la atenprança e de la verguença. sant Anbrosio de los ofiçios en el libro primero.

Los omnes aprenden primero lo que enseñen, e yo robado al saçerdoçio començe enseñar lo que yo mismo non aprendy, asy que deuo aprender e enseñar todo en vno, por que ante non me vago aprender. E que deuemos dezir mas que los otros o callar por que podamos fablar. Muchos vy caer en pecado ffablando e nunca por ventura callando. Sy por la palabra vagarosa es demandada la razon, quanto mas por el sermon de maldat es dada la pena. Desdende sy por el sermon vagaroso damos razon, veamos que non la demos por el callar uagaroso. Ca ay callar negoçioso asy commo el de Susaña, la qual mas fizo en callando que non ouiera fecho fablando. Ca callando delantre los omnes fablo a dios, nin fallo ningund juyzio mayor de la su castidad que callar. La conçençia fablaba, la boz non hera oyda; nin demandaua por sy el juyzio de los omnes, la que auia el testimonio del señor. La lengua sea somitida a la voluntad e aya frenos con los quales se pueda reuocar; el peso diga sermones a medida eximnados de justiçia, por que sea en el seso pesadura e en el sermon carga e en las palabras manera. Ca estonçe asecha el diablo mayormente quando vee en nos algunas pasiones de saña. Ca estonçe mueue criamientos e apareja lazos e ensiere los sus aguyjones por que mueua simientes de barajas. E el que es a sy mismo buen sabidor, non deue mouerse por cosas falsas nin pensar que


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aya mas carga en el mal dezir de otro que en el su testimonio. Yo por çierto non amo menos los que engendre en el euangelio que sy los ouiese avido por casamiento. Ca non es mayor la natura para amar que la graçia. Muchas vezes los que non son del linaje son amados por menester; la qual graçia non es ydonea para amar perpetuamente. E asy commo en los viejos es alabada la graueza e en los mançebos la alegria, asy en los mançebos la verguença commo por vna arra de la natura. E es a tener la verguença e en el fazimiento e en el mouimiento e en el andar. Ca el abito de la voluntad catase en el estado del cuerpo, e el movimiento del cuerpo es vna boz del coraçon. Son algunos que andando rremedan los abitos de los tacaños e asy commo vn manjar de ponpas semejantes los mouimientos de las ymagines, que quantas vegadas ponen el paso sean vistos gu[a]rdar vnas maneras tales. Nin asmo ser cosa o[n]esta andar corriendo, sy non quando ay razon de [a]lgund peligro e de algund menester der[e]churero. E sy en la natura [es al]guna cosa de pecado, enmiendelo la arte. E non tan señeramente non fablar ninguna cosa non fermosa, mas avn non deuemos oyr las tales cosas. Ca al que deleyta el oyr, mueue al otro a dezir. E la verguença paresçe mas en la fermosura del cuerpo, asy enpero, que non sea fecho por onrra mas synplemente, e mas menospreçiado que demandado, e non cubierto de vistiduras preçiadas, mas de comunales, en manera que non mengue(n) ninguna cosa al menester e a la onestedad, e non se llegue ninguna cosa al rresplandesçimiento. E la boz non sea afloxada, non que-

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brantada e non sonante ninguna cosa de fenbra, segund suelen muchos enfeñir por manera de graueza, mas guardar sienpre vna manera e vna regla de varon. E asy commo non alabo el son de la boz q[u]ebrantado e molle e el gesto del cuerpo, asy non quiero rremedar la natura rrustica. Ca asmo conuenir mayormente a los ofiçios eclesiasticos de los ministros foyr los convictes de los estraños, e por que los peregrinos ayan los ospitales, e non sea logar de denuesto. Non es menester a los mançebos rrequerir las casas de las biudas e de las virgines, se non por razon de vesitar, e esto con los viejos, asy commo con obispo, e si el menester es mas graue, con los presbiteros. O clerigo, por que non lees en aquellos tienpos que andas fuera de la eglesia, por que non vesitas a Jesu Christo, e por que non le fablas, e por que non le oyes? Ca fablamos le quando oramos, e oymos le quando leemos las oraçiones diuinales. E maguer que a las vegadas sean buenos los juegos onestos, enpero aboreçelos la rregla ecle[sia]stica e digo ser a fuyr todos los jue[gos.]

Capitulo VIIIo de la justiçia e del bienfecho.

E cuydaron algunos ser forma de justiçia, las cosas comunales por publicas e priuadas por suyas. Mas esto non es segund natura; ca la natura de todas las cosas a todos es en comun. Ca asy mando dios sser engendradas todas las cosas, que el pasçimiento e la tierra a todos fuese comunal. Pues asy es, la natura engendro derecho comun, e el mal tomar fizo al derecho privado. E non es probada largueza, si lo que da omne a vno, lo tire a otro.


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Nin aquella es libertad, si lo das por alabança mas que por misericordia. El tu talante pone nonbre a la tu obra, e commo lo tu fazes, asi es estimado. Vees que [as] juez moral; el mismo te aconseja e pregunta a la tu voluntad, commo tome la tu obra. Dize: non sepa la tu siniestra e ç. Gran culpa es sy sabiendolo tu pase mengua el fiel. Ca si a todos es deuida la misericordia, enpero mas al justo. Do la razon se manifiesta, e conosçese la persona, si el tienpo costriñje, mas largamente se deue dar la misericordia. Nin es abariento por que demande mucho; nin quiere ser derramadas las rriquezas en vno, mas ser despensadas. E aun es aquella liberalidad de alabar, que non menospreçies los cercanos de la tu semiente, si los veas menguados. Ca mejor es que acorras tu a los tuyos, a los quales es verguença de demandar a otros, enpero non que ellos se fagan peores por que tu les puedes dar. E non deue ninguno auer verguença, si de rrico sea fecho pobre, mientre da al pobre. Ca Jesu Christo fue fecho pobre, commo fuese rrico, por que por su pobreza fartase a todos. Dize: el que mucho ouiere non aura e ç. El que mucho oro ha, non es abondoso, ca non es nada que quier que es en el sieglo; e el que a poco non menorgie, ca non pierde nada. Ca sin prolongamiento es la cosa que toda es prolongamiento. E avn puede ser entendido asi: el que mucho a e non da non abonda; ca quanto quier que gane, sienpre ha mengua el que mas codiçia; e el que a poco non mengua; ca mucho es lo que farta al pobre. E avn en el dar es a pensar la hedat e la flaqueza, e aun muchas vegadas es verguença la que descubre a los nobles, por que des mas a los viejos

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e a los flacos e los que non pueden trabajar e buscar de comer. E fermosa cosa es tener razon por aquel el qual pedio algun bien, sy caye en menester. Ca qual cosa es tanto contra el oficio, commo non dar lo que tomas? Ca apenas conuiene a ninguno non dar, e non conuiene non rretornar. E asmo ser a tornar con mas abastosa medida, e galardonar el vso del bien fecho. Ca el que primero dio por tienpo, primo es por vmanidat. E avn la tierra amonesta ensienplo de vmanidat, la qual da frutos los quales tomas, e da amucheguado lo que toma. E en la gran bienquerençia es, la qual, aun a si non de nada, da mucho.

Capitulo IX. de la fortaleza [e] de la sabiduria.

La fortaleza syn justiçia es materia de maldat. Dauid nunca mouio batalla, sy non primero mouido, e primo aconsejado del señor; ca ouo en la batalla a la sabiduria conpañera de la fortaleza. Por tanto en todas las batallas fue vençedor fasta la gran vejez. E el que puede e non tira la [in]justiçia del conpañero, tanto es en el pecado, commo aquel que la faze. Aquella en verdat es llamada fortaleza, por la qual cada vno vençe a si mismo e tiene la saña, non se emnoblesçe por ningunos deleytes, non se turba por las cosas contrarias, nin se ensalça por bienandanças, que se trae enderedor commo por viento por mudamiento de desuariadas cosas. En dos maneras se cata la fortaleza del coraçon. La primera fuerça del es, que las fuerças del cuerpo aya por pequennas e menospreçielas asy commo si sean demas. La segunda es, que siga fasta el fecho con entençion noble del


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coraçon aquellas cosas, que son grandes, e las que am onestad e lo que es visto mas poderoso, e asy ponga la voluntad en ellas, que que quier que acayçiere, por que los omnes se suelen quebrantar, non lo sienta asy commo mas fuere. Ca pertenesçe al fuerte coraçon e diligente, poner ante sus ojos lo que puede acaesçer, e pensar que deua fazer, si asi acayçiere. E cada vno conosca su engaño, e lleguese a aquello que entendiere que es a el conuenible. Ca vno es mas aparajado para leer, e otro mas graçioso para cantar, otro mas conuenible para el sacramento. El saçerdote vea todas estas cosas, e aquel ofiçio de a cada vno, lo que conuenga. Ninguno non enseñe nin se dexe lisonjar; ca lo vno es de maldat, lo al de vanidat. Nin menospreçie lo que sienta del cada vno, mayormente el varon bueno; ca asy aprende dar rreverençia a los buenos. Ca menospreçiar los juyzios de los buenos o es de maldad o de disuluçion. E el buen catador tiene mientes en el coraçon, que el apetito non pase la razon nin la desanpare nin la turbe nin la eche. Çierto ofiçio es guardar el deposito e tornarlo; mas a las vegadas fazese mudamiento o por tienpo o por menester, que non sea ofiçio tornar lo que tomares; commo si alguno dando ayuda a los estraños contra la tierra demande auer por los enemigos; o si los des a alguno, commo sea presente el que los tome; o si des al que se ensaña e non puede guardar; o si non niegues al loco el cochiello que te dio, con el qual si el mate a alguno, non es contra el ofiçio auergelo dado? E non es contra ofiçio, si tomes las cosas que sabes que son de furto, por que sea engañado el que las perdio? E aun es contra ofiçio a las vegadas guardar la jura promitida, commo en Herodes, que mato a san Juan por non negar lo que auia prometido.


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Capitulo X. de la bondat e la liberalidad. sant Anbrosio en el libro segundo.

Tanto es el esplandor de onestidat, que la bienandança de la conçençia faga la vida bienauentorada e la segurança de perdon. Llanamente bienauentorada es la que non es estimada por juyzios agenos, mas es entendida por sesos publicos asi commo juez de si misma; nin rrequiere muchas open[i]ones por ninguna merçed, nin teme por el tormento. Gradesçible es a todos la bondat, e non ay ninguna cosa que tan refez se de a los sesos vmanales. E quien se da al consejo de aquel el qual non cuyda que sepa mas que el? O commo podras juzgar que te mejor [por] consejo, el qual non es tan bueno por costunbres? Sobre mi deue ser al que yo me quiero dar. O cuydare aquel ser ydoneo para que me de consejo el que non lo dio a si mismo, e cuydare que entienda a mi el que non entiende a sy, el coraçon del qual ocopan los deleytes, e lo vençe la cuydiçia, e lo subjuga la auareza, e lo perturba la codiçia, e lo quebranta el miedo? Commo es logar de consejo, do non ay logar de fulgura? Gran libertad es redemir captiuos e sacarlos de las manos de los enemigos, e tirar los omnes de la muerte e las mogeres de la torpedat. Ay doble liberalidat; la vna que ayuda por ayuda de cosa, que quier dezir por vso de auer; la otra por obras e por dar consejo; e es muchas vegadas mucho mejor e mucho mas clara. Ca refez se espiende el auer, los consejos non se vazian, mas acreçienta[n]se por vso; e el auer menguase e ayna mingua e desfallesçe la beninidad, que quando quisieres dar a muchos, falles menos, e muchas vegadas te mengue lo que diere[s]


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a otro. Mas el dar del consejo, quanto mas dieres, tanto mas rretornas e torna a la su fuente. Ca la libertad de sabiduria decorre en sy misma, e quanto ese diere a mas, en tanto se faze mas usado lo que finca. E es a tener la manera de liberalidat, e muchas vegadas deuese omne apresorar. E por ende es dicha manera, por que lo que bien fazes, cada dia lo fagas, nin lo que das non lo tires al menester; e por tanto es dicho que se apresure, por que mejor obra el dinero en el comer del pobre que en el saco del rico. Pues asy es, guardate que non ençier[r]es entre los tus sacos la salud de los menguados, e sotierres asy commo en momento la vida de los pobres. Pudiera por çierto Josep dar todas las riquezas de Egipto e derramar los tesoros reales; mas mas quiso vender el trigo que darlo a los pobres; ca sy ouiese dado a pocos, ouiera minguado a muchos, e prouo aquella libertad, que abondo. E el buen varon a las vegadas afloxar de lo suyo non tan solamente es de libertad, mas avn de prouecho. Ca en comienço dexarse de la pelea es grran bien; desende se acreçienta la amistad, la qual a muchos prouechos. E çierta cosa es, que ninguna cosa de ydolo nin enfinidad non es de verdadera virtud, e non atura mucho; quando el inuierno comiença tenprano, adelantre sueluese e desfazese asy commo florezilla; mas lo que es verdadero e çierto e linpio, fundase por alta rayz. Por ventura el rico es por ende mas onesto, por que [a] aquello, con que muchas vegadas se pierde la onestidat? ca a mas que guarde que non que posea. Ca aquello posidimos, de lo que vsamos; lo que adelantre es vsado, non ha en todo fructo de possesion, mas peligro de guardar. El menos-

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preçiamiento del auer es forma de justiçia. El que enbio los apostolos syn oro, ayunto las eglesias syn oro. Oro a la eglesia, non por que lo guarde, mas por que lo de. O saçerdote, e non te ha a dezir el señor: por que sofriste que peresçi[esen] tantos pobres de fanbre? E çierto auias oro en los vasos de la eglesia, e non dauas limosna a los pobres. Mejor fuera que guardases los vasos de los viuientes que de los metales. Que as a dezir: temi que falesçiese en el tenplo de dios el afeitamiento? Responderte a: los sacramentos non demandan oro, nin plazen por oro las cosas que non se conpran por oro. El afeitamiento de los sacramentos es redenpçion de los captiuos. Aquel es verdadero thesoro de dios, el que obra lo que obro la su sangre. Estonçe conosco el vaso de la sangre del señor, quando en el vno e en el otro veo la redençion, por que el caliz redima del enimigo los que la sangre redimio del pecado. Enpero men[e]ster es, que non salga de la eglesia la forma de beuer figuradiz, por que non se torne a huesos descomulgaderos el ministerio del santo caliz. E por çierto pecado es, sy alguno ponga estas cosas en su prouecho; mas sy lo da al pobre, redime captiuo, e misericordia es. Avn conuiene quebrantar e vender aquestos vasos de la eglesia aun començados. E çierto aquello es a catar diligentemente, que los depositos de las biudas finquen non coronpidos e sean guardados syn ningun daño; non tan señeramente de las biudas, mas de todos; ca la fe deue ser dada a todos; mas mayor es la razon de las biudas e de los huerfanos.


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Capitulo XI. del vagar con fructo e de la piadad. sant Anbrosio en el libro terçero.

Non fue Sçipio el primo que sopo non ser solo, siendo solo; sopolo ante del Moysen, el qual commo callasse, llamaua, e commo estouiese vagaroso, lidiaua, e con manos vagarosas vençia los enemigos. Pues asy es, estando callando fablaua, e estando uagaroso obraua; e las obras de quien fueron mayores que los uagares deste? E quando esta el justo solo, pues sienpre esta con dios? E quando esta sin negoçio el que non es syn merescimiento por el qual se acaba el negoçio? E en quales logares es minguado al qual todo el mundo es posesion de riquezas? Demandan algunos, sy algund sabio puesto en tormento pueda tirar la tabla al otro tormentador non sabio, sy lo deua fazer. A mi por çierto mager me sea visto segund uso comun el sabio escapar mas aprouechablemente del tormento, enpero non me semeja que el varon christiano e justo e sabio deua demandar para sy la vida por muerte agena, asy commo sy alguno le salga el ladron armado e lo fiera, e el non lo pueda ferir, que por ventura mientre defiende la salud, sy ensuzie la piadad. E desto en el euangelio ay sentençia manifiesta, do dize: esconde el cuchiello, ca todos los que tomaren cuchillo, por cochillo perezran. Qual ladron mas desatestimoniable que el persegidor de Jesu Christo? e enpero non quiso Jesu Christo defenderse de los persigidores por llaga, el que auia venido a sanar las nuestras llagas por su llaga. E por que se juzge mejor que otro, commo el varon christiano deua abanponer a sy al otro e non enpeezçer le en ninguna cosa nin apropiar a sy el preçio del su meresçimiento? O tu que ascondes los trigos, por que tornas a engaño el


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perdon de la natura? por que as enbidia por usos del omne? por que minguas a los pueblos? por que deseas la mingua? Trabajaste de la fanbre publica; andas cercando el men[e]ster del trigo e la mengua de las viandas; lloras por el buen tienpo, e asechas quando sera el año mañero, e alegraste por que vendiste estonçe la tu mies, e entonçe llegas tu rriquezas de la mesquindad de todos. E tu dizes que el latroniçio es soberano mal, e yo esto llamo logro. Aquellos tienen que son tienpos de ladronia, a los quales commo duro asecha(n)dor sacas las entrañas. E acreçientase el preçio asy commo amontonado por suerte del logro, e la tu ganançia es en daño publico. Josep paresçio santo a todos, mas fizo ayuda perdurable, e non gano nada para sy, mas ordeno por ordenaçion sana, commo se vençiese la fanbre que auia a venir. E non dexamos los canes estar ante la mesa syn los fartar, e echamos los pobres.

Capitulo XII. de la fialdad e de la amistad.

Los varones santos por su talante a[s]man a los otros, e por que es amiga dellos la verdat, cuydan que non miente ninguno; non saben que es engañar nin pueden auer sospechoso lo que ellos non son. De aqui dize Salamon: el inoçente cree a toda palabra. Que quier dezir inoçente non saber commo enpeezca, e sy alguno dize mal del, enpero de todos juzga bien, el qual cuyda ser fe en todos. Cada vno diga palabra synple; non enduga al hermano por mal dezir de palabras; non prometa ninguna cosa non onesta, e sy lo promitiere, mas sofrible es non fazer lo prometido que fazer lo que es torpe. E muchas


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vezes lo prometen por juramento, e commo sepan que non lo daua prometer, enpero por la jura fazen lo que prometieron. Commo Herodes que prometio torpemente galardon a la saltadera, fago lo cruelmente. Quanto fuese mas sofrible el perjurio que el juramento, enpero sy pudiese ser perjurio, la qual cosa auia jurado siendo enbriago e promitiolo entre las conpañas de los saltantes. E es trayda la cabeça del profeta en el tajador, e esto es asmado ser de fe, lo que fue de lucura. Nin nunca creere, que Jepte non aya promitido locamente, que sacrificaria a dios que quier que fallase de dentro de su casa, commo el se aya rrepentido del voto despues que fallo a su fija. El promitimiento duro, la paga mas cruel, la qual auia menester llorar aun eso mismo que la fizo. Non pudo acosar al varon el qual auia menester conplir lo que auia promitido; enpero es mesquino el menester que se paga matando a su fija. Non puede ser amigo al omne el que a dios aya seydo non fiel. La amistad es guarda de piedat e maestra de egualdad, que el mas alto se faga egual al mas baxo e el mas baxo al mas alto. Ca (a) la amistad non puede ser entre las costu[n]bres desacordables. Ca que cosa es el amigo, si non conpañon de amor, al qual ayuntes el tu coraçon e asy los mezcles, que qu[i]eras fazer de dos vna cosa, al qual te comiendes commo a ty mismo, del qual non temas ninguna cosa e non demandes ninguna cosa non onesta? Ca la amistad non es alquilada, mas llena de fermusura e de graçia e de virtud. E a la fin mejores son las amistades de los menguados muchas vezes que de los ricos, e muchas vezes los ricos son syn amigos, que an los los pobres. Ca non ay verdadera amistad, do ay lisongia engañosa. E aun siendo ausentes, engraçian

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muchas vezes a los ricos, e contra el pobre non ay ninguno enfiñido. Verdadera cosa es que quier que es dicha a los pobres; en esta amistad non ay enbidia. E dize el señor: vos mis amigos sodes sy fizierdes e ç. Dionos forma de amistad la qual sigamos, conuiene saber que fagamos la voluntad del amigo, que descobramos al amigo las nuestras poridades, quales quier que tenemos en los pechos, [e] sepamos las sus poridades. Ca non encubre ninguna cosa el amigo sy verdadero es.

Capitulo XIII. de las injurias fechas a sant Anbrosio e de los sus fechos. Pro(po)spero en las coronicas.

E en el año ante dicho segundo de Theodosio Justina madre de Valentiniano fazia muchas enjurias contra sant Anbrosio e contra toda la eglesia de Mediolano.

Paulino. E despues que morio Justina, commo justiçiase vno que dezian aruspex por mal que auia fecho, començo confesar, ca daua bozes al angel que le daua mayores tormentos, el qual guardaua a Anbrosio, por que en los tienpos de Justina subio ençima la eglesia e sacrifico en medio de la noche por mouer la aborrençia de los pueblos contra el. E aun confesaua, que el auia enbiado los demonios que lo matasen, e los demonios auer dicho, que tan solamente non podian llegarse a el nin a las puertas de la casa do fincaua, por que vn fuego non sobrable guardaua aquella cosa, asy que aun estando lexos se quemaua[n]. E aun otro llego fasta el lecho del saçerdote leuando vn cochiello, por que lo matase; mas commo alçase la mano apretando el cochiello, finco la mano enduriçida. E por


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ese mismo tienpo commo vn varon noble e bueno leuase al obispo vn su moço notario, el qual tenia el demonio, saliendo de la çiudat dexolo el demonio timiendo ser aduzido al santo varon; asy mientre el moço estudo en Mediolano con el obispo, non paresçio en el ninguna menaza del diablo; mas despues que salio de Mediolano e llego çerca de la çiudat, çomençolo a tomar aquel mismo spiritu. El qual preguntado de los (moços) exorçistas, por que non lo tomara en Mediolano, confeso que timio a sant Anbrosio e que se fue fasta tienpo; e quando se torno el moço, que vrno al vaso en que solia estar. En las partes de oriente en vn castillo fue quemada de los christianos vna sinoga de los Judios, por que los Judios fazian despesar a los monges christianos. Deste fecho el conde de oriente enbio recontar estonçe a Theodosio enperador. La qual querrella rresçibida mando el enperador, que fiziese el obispo con de cabo la synoga. E commo sopiese sant Anbrosio este mandado, enbio vna epistula al enperador, que reuocase lo que auia mandado; el qual si non fuese dino que fuese oydo del, o non fuese digno de ser oydo por aquello, o al que el encomendase las sus pre(di)garias; deziendo que estaua aparajado tomar la muerte por tal negoçio, que por su mengua que non lo afrontase, non fiziese malo al enperador, el qual auia mandado cosa tan syn derecho contra la eglesia. E despues tornose de Aquileya do estonçe era para Mediolano. E estando el enperador en la eglesia, tracto dese pleyto en el pueblo. En el qual tratado fablo al [enperador] en persona del señor: yo te fiz de postrimero enperador; yo te di la hueste de tu enemigo; yo te establesçi de la tu semiente sobre la catedra de los reys; e tu das verguença

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de mi a los mis enemigos? Al qual desçindiente de la finiestra dixo el enperador: obispo, oy propusiste contra nos. E el respondio, que non fablara contra el mas por el. Asi que gano, que reuocase lo que auia mandado; nin quiso primero llegar al altar, si primero non juzgase, que fiziese aquello; e quando lo promitio de cabo con juramento, çelebro el saçerdote los ministerios diuinales. E vno que dezian Pansophilo, fijo de vn varon muy noble, el qual era pequenno, commo trabajase por el espirito malino, sanado es por oraçion de amenudo e por el poner de la mano del saçerdote; desende morio por enfermedat que le vino. La madre del qual llena de fe tomo al fijo e puso lo en el lecho del saçerdote non estando y el. E tornando se el saçerdote y doliendose de la madre e asmando la fe della, semejando a Heliseo puso [se] sobre el cuerpo del infante, e al que fallo muerto tornolo viuo orando. Al qual infante avn le escriuio vn libello, por que lo que non pudia saber por mançebia de la hedad, sopiese leyendo. E vna vegada venieron muchos caualleros enbiados de Stilicon conde, por que robasen de la eglesia a vno que dezian Cresconio. El qual commo fusiese al altar del señor, cercolo a rededor el obispo con sus clerigos por defenderlo; mas la muchedunbre de los caualleros, los quales auian caudiellos de los Arianos, pudo mas que los pocos; e tomando a Cresconio tornaron se al palaçio muy alegres, e dexando grrand lloro en la eglesia, el saçerdote derribado e llorando alongadamente ante el altar del señor. E commo tornandose lo contasen a aquellos de quien fueran enbiados, vinieron leones pardos dando grandes saltos al logar donde estauan los que auian vençido en la eglesia e dexaron los despedaçados grauemente. La qual cosa viendo

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Stelicon, mouido es a penetençia, asy que muchos dias fizo sacrifiçio al saçerdote, e dexo syn daño al que auian leuado de la eglesia; mas por que hera culpado de muy graues pecados e non se podia enmendar en otra manera, enbiolo en desterramiento, e despues de poco ouo perdon. E por ese mismo tienpo commo fuese al palaçio e lo(s) seguiesemos por el logar del ofiçio nuestro, vno que dezian Teodolo notario, el qual despues gouerno la eglesia de Utines con grran gracia, rrixose por vno que cayo e yazia en tierra derribado. E dixo le el saçerdote: tu que estas, vee que non cayas. E esto dicho luego aquel que se rixo por la cayda del otro, doliose por la suya.

Capitulo XIIIIo. de la naçençia de sant Agustin e de los her[r]ores de la su mançebia.

En aquel tienpo sant Agustin commo fuese Manicheo conuertio se a la fe derecha por sant Anbrosio. Sigiberto de los sus fechos. Este Agustino fue de la prouinçia de Africa e de çiudat de Cartaina, e venia de muy buena sangre. Fue enbiado a la escuela, e fue ensen[n]ado muy lleneramente; aborresçia las letras griegas en las quales aprendia, e amaua asaz las latinas. Asy que amonestandolo la madre Monicha santa que se bautizase, non querriendolo el padre Patriçio gentil, fue alongado el su bautismo. E el siendo ya mançebo, sobrepojaron la su cabeça las matas de luxurias, e non auia mano que las derraygase; ca mucho se esforçaua su padre, non qual que creçiese a dios e que casto, mas que fuese muy bien fablado. Entre tanto vino a vn libro de Ciceron, el qual contenie


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el amonestamiento para philosofia e es llamado Ortensio. Aquel libro mudo el su talante e mudo al señor las sus pregarias e los deseos e fizo otros los sus deseos. E era estonçe de XIX años, muerto el padre ante de dos años. Semejole vil apresoradamente toda la esperança vana e codiçiaua la non mortalidad de sabiduria por calentura non creyble del coraçon, e començose a leuantar para tornar a dios. E este solo quexaua entanto doliente, que en aquel amonestamiento non era el nonbre de Jesu Christo, que aun en la noche de la madre beuia peadosamente el su coraçon tierno e rretenia lo altamente, e que quier que fuese sin este nonbre, mager que fuese fermoso dicho e verdadero, non lo tomaua todo. Entre tanto aduzi(en)do es fasta aquellas mentiras, que criese llorar el figo quando lo tajan e el arbol su madre con lagrimas de leche; e aun sabia algun poco la secta de los Manicheos. Por ende lloraua mucho por el su madre al señor. E vio ella vn sueño, que auia con sigo el fijo e que tenia en casa vna mesa misma con la madre; la qual cosa ella non queria tener con su fijo mesa, denostando las blasfemias del su herror. E violo estar en vna liña e venir a ella vn mançebo rresplandesçiente e alegre e rriendosele. A la qual le demandaua, por que estaua triste; e ella rrespondio: lloro la perdiçion de mi fijo Agustino. Estonçe mandole el que estodiese segura e amonestola que touiese mientes, e virie que do ella estaua y estaua su fijo. E quando ella cato, violo estar en esa misma liña çerca sy. E despues que rreconto al fijo la vision, e el deziale que non desesperase (que a aquello) que auia e venir a lo que el era; dixol ella: non es dicho a mi: y seras, do es tu fijo; mas: do tu, y tu fijo. Desende pasaron IX años, en los quales el fue tenido de aquel limo. Enpero commo aquella biuda casta e piadosa e mesorada, las quales cosas ama dios, ya alegre por sperança, mas non mas perezosa en gimimiento, lloro todas las oras de las sus oraçiones llorar a dios las sus pre-

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garias del fijo, e entrauan delante dios, el qual le dio otra rrespuesta por vn gran obispo. Al qual commo rrogase la madre, que deñase fablar con su fijo e echar los sus errores, non quiso, mas rrespondio, que el avn era non enseñable, por que estaua inchado por noueza de aquella eregia; e dixole: avn dexalo e rruega tan solamente por el a dios; el liendo fallara que herror sea aquel e quanta maldad. E commo el le dixiese esto, ella non lo queria escuchar, mas rrogaualo llorando que lo viese e fablase con el. Estonçe el enojado dixole: ve de mi asy auiuada; non puede ser, que el fijo destas lagrimas perezca. La qual palabra asy la tomo ella, commo si sonase del çielo.

Capitulo XV. de los estudios de sant Agustin e de la dotrina seglar.

En aquellos años tenia vna moger, la qual con[o]sçiera non por ligitimo casamiento, a la qual enpero guardaua su verdad. E enseñaua en ese tienpo la arte rretorica; queria auer buenos disçipulos e ensen[n]auales los engaños sin engan[n]o. E auia vn amigo el qual auia conprado muy caro por conpañia de los estudios e su egual en años e en la mançebia. E este sant Agustin auia enclinado de la fe verdadera que tenia a las fabliellas vanagloriosas, por las quales lo lloraua la madre. Mas commo el ouiese la fiebre e estouiese desesperado, bautizado es, e sant Agustin non auia cuydado. Despues fue sanado, e despues vino le la fiebre con de cabo e morio. Por el qual dolor fue entenebresçido el coraçon de sant Agustin, e que quier que vaya erale muerte, e la tierra le era tormento, e que quier que con aquel auia parti-


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çipado, tornaualo en gran tormento. E sobre esto escriuio tres libros del fermoso e del aparajado, departiendo la fermusura por si mismo, e el aparajado, la qual cosa conuiniese, e alguna cosa enprestada al muy mas fermoso orador de la çiudad de Roma, al qual auia conoçido non por cara, mas amaualo por fama de la su dotrina. E auia estonçe o de XXVI o de XXVII años, quando escriuio aquellos volumenes. E aun entendia los libros de las liberales artes, los que podia leer, e que quier que era de la arte de rrazonar e de fablar e de las medidas de las figuras e de la musica e del cuento, aprendiolo sin gran graueza non enseñandogelo ninguno. En el año XXIX de la su hedat auia venido a Cartayna vn obispo de los Manicheos, que auia nonbre Ffausto, gran lazo del diablo, enseñado por artes liberales. E por que sant Agustin auia leydo muchas cosas de los philosophos, disputaua con los dichos Manicheos; el qual auia escripto muchas cosas desacordando abastadamente, e non le venia la razon. Los sus libros dellos son llenos de fabliellas del çielo e de las estrellas e del sol e de la luna. Las quales enpero despues que Agustino las departio, aquel non oso mas dezir, e asi partiose vençido. E despues desto, non sabiendolo la madre, entro en vna naue de noche e fuese callando a Roma. E y enseño la arte rretorica. Despues desto enbiado es dezir de Mediolano a Roma al mayoral de la çiudat, que buscase vn maestro de la arte rrethorica e lo enbiase a Mediolano. Estonçe Simacho mayoral enbio a Agustino maestro probado, e vino a Mediolano al obispo sant Anbrosio, conosçido en todas las tierras en buenas cosas. El qual lo resçibio commo padre e amo la su venida asaz obispalmente. E començolo amar sant Agustin, e acostauase a las sus palabras e delectauase por [la] mansedunbre del su sermon. Entre estas cosas vino a el la madre, fuerte por piadad, sigiendolo por mar e por tierra e en todos los periglos segura de dios. E dixo le sant Anbrosio, que ya non era

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Manicheo, mas nin catholico christiano. Estonçe ella fiando dixo: creo en Jesu Christo, que ante que desta vida salga, lo vere christiano fiel. E derramaua pregarias e lagrimas a dios por el. E amaua ella a sant Anbrosio commo a angel de dios, por que sabia que por el auia venido su fiio [a] aquella dubda. E cada dia del domingo lo vya sant Agostin, que dezia la palabra de dios al pueblo; e fablaua con sus amados amigos Nebridio e Alippio muchas quistiones.

Capitulo XVI. de la contreçion de las sus lagrimas.

E destos Alippio era desa misma manera que el, de gran linage, e era menor que el de años. A este auia fallado Agustino en Roma e se auia allegado a el, e con el auia ydo a Mediolano. E otrosy Nebridio dexada su tierra vezina de Cartaina era ydo a Mediolano demandando Agustino. El qual fallado, estauan los tres dubdando en el consejo, que manera tomarian de la vida. E commo estouiesen en casa Agustino e Alippio, e non estudiese y Nebridio, vino a ellos Ponçiano, vn çiudadano donde eran ellos, en quanto era Africano; e el recontando començaron fablar de Antonio egipçiano monge, el nonbre del qual claresçia esçelentemente en los sieruos de dios. E ellos marauillauan se oyendo por el arremenbramiento tan reziente e por tamañas marauillas çerca de su tienpo. E desende tornaron a fablar a las greyes e costunbres de los menisterios, de los quales ellos non sabian nada. E commo Pontiano fablase tales cosas, gemia sant Agustin e confondiase por verguença espantable. E el sermon acabado e la razon por que aquel veniera, fuesse. E sant Agustin començo açotar su alma, e turbado en la cara llamo Alippio e dixole: que sofrimos? que es esto que oyste? Leuantanse los non enseñados e roban el çielo,


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e nos con nuestras dotrinas somorguiamos nos en el infierno. E commo esto dexiese, Alippio espantado tenia mientes en el; ca non dezia palabras acostunbradas; ca mas fablaua el su coraçon e la fruente e las quixadas e los ojos e el color e la manera de la boz, que non las palabras que dezia. E asy tremia por spiritu e estaua muy turbado e acusaua a sy mesmo. E Alippio estaua al su costado e pensaua que era doliente. Entre las palabras del acusante sse vino gran tenpestad de lagrimas; e non pudiendo detenerse y leuantose muy a priesa donde estaua con Alippio, ca la solidunbre mas conuenible le era para el negoçio de llorar, e apartose. E Alipio finco do estaua primero muy marauillado. E sant Agustin echose so vn arbol de vna figuera non se en que manera, e solto las lagrimas, e salieron los rios de los sus ojos, sacrefiçio rresçib[ib]le a dios. E non por estas palabras, mas fablo mas cosas en esta sentençia: E tu señor, [fasta] quando, fasta quando te ensañas señor en la fin; nin te arremienbres de las nuestras maldades antiguas. E daua bozes doloridas e lloraua con muy amarga contriçion del coraçon. E muy ayna oyo boz con canto dizente asy commo de moço e que se rrepetya muchas vezes: tirate lee, tirate lee. E luego con cara mudada conmenço a pensar muy atentamente e non entrepetrando otra cosa sy non que le era mandado diuinalmente, que abriese el libro e liese lo primero que fallase. E abrio e leyo callando vn capitulo por el qual fueron llenos los sus ojos de lagrimas, e dezia: non en solazes e enbriaguezes e en los leches e ç.

Capitulo XVII. del su estudio en los santos libros e del su bautismo.

Luego con la fin desta sentençia, asy commo sy fuese derramada luz de ssegurança al su coraçon, fuxeron todas


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las tiniebras de dubda. E fuese a la villa gozandose con todos los suyos. Leya los psalmos de Dauid enseñado con Alippio nueu[o] en la fe, e allegandosele sienpre la madre con abito de moger, con fe de varon, con segurança de cordero, con caridad de madre, con piadat christiana. Leya e cobdiçiaua asaz las letras dulces de la miel del çielo e lunbrosas de la lunbre de dios. Ca refreno dios la enfermedat del su acatamiento resplandiçiendo en el fuertemente, e fallose que estaua lexos de dios en el rregnado de semejança, asi commo si oyese la boz de alto que dezia: manjar so de los grandes; creçe e comer me as, nin me mudaras tu commo manjar de la tu carne, mas tu te mudaras en mi. Pues asy es, sentio e prouo non ser marauilla que al paladar non sano pena es el pan, el qual es bueno al sano, e a los ojos enfermos abor[r]esçible es la luz, la qual es amable a los sanos. E demandaua carrera de conp(a)rar la fortaleza, e qual cosa seria conuenible para usar de dios, nin la fallaua, fasta que abraçase el mediador de dios e de los omnes, omne Jesu Christo, el qual es dios sobre todas las cosas, bendito para sienpre jamas, que llamaua e dezia: yo so carrera e verdat e vida. Desende despues que vino el tienpo, en el qual conuenia darse el nonbre, dexada la villa fuese a Mediolano. E plogo [a] Alippio nasçer con de cabo en Jesu Christo en vno con el; e ayuntaron aun con sigo el moço de dios dado, fijo carnal de Agustino; ca ya era de XV años e adelantauase por engeño a muchos varones ensen[n]ados, e el padre espantauase del su engeño; mas leuolo dios ayna del sieglo. E son bautizados de sant Anbrosio, e fuxo dellos el cuydado de la vida pasada; nin se fartauan en aquellos dias por dulçedunbre marauillosa pensar la alteza del consejo deuinal sobre la salud del humanal linage.


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Capitulo XVIIIo. de los libros que escriuio sant Agustin ante del su bautismo. Dize el actor.

E escriuio sant Agustin ante de la su conuersion, segund es dicho, del fermoso e del apto tres libros, los quales nunca falle. E despues de la su conuersion aun christiano dos libros de las fablas solas. E de la non mortalidad del alma vn libro. De la vida bien auentorada vn libro. De la orden dos libros. De los academicos tres libros. De las disçiplinas liberales vn libro. De todas estas cosas falle estas pocas.

Sant Agustin de las sus fablas solas en el primo libro. Dios por el qual todas las cosas las quales sin ti serian nada, tornanse en ser; dios el qual non dexas peresçer lo que se demuestra en si mesmo; dios el qual non fazes mal, e fazes que non se faga mala cosa; dios el qual a los pocos, que fuyen a lo que es verdat, demuestras el mal non ser nada; dios por el qual toda cosa aun con la parte siniestra es acabada; dios del qual non es desacordança fasta postremas, commo las cosas malas conuienen con las mejores; dios al qual ama toda cosa que puede amar, o sabidera o non sabidera; dios en el qual son todas las cosas, al qual enpero non enpeeçe maliçia de toda criatura, nin el error yerra; dios del cuyo regno la ley se describe, aun se describe en estos rregnos; dios del qual salir es morir, al qual tornar es viuir, en el qual morar es veuir; dios al qual non pierde ninguno sy non el engañado, al qual non demanda ninguno sy non el amonestado, al qual non falla ninguno si non el alinppiado; dios al qual nos espierta la fe e alça la esperança e ayunta la caridad; dios por el qual bien seruimos e somos bien


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enseñoreados; dios por el qual las cosas menudas non nos menguan; dios el qual nos despojas de aquello que non es e nos vistes de aquello que es; dios que nos ayuntas; dios por las leys del qual estantes en eua el mouimiento non estable de las cosas mudables non es dexado ser turbado e por frenos de los sieglos cercantes sienpre es rreuocado a semejança de estableza; por las leys del qual es libre el albedrio de la voluntad, e a los buenos son departidos galardones e a los malos penas; el qual feziste el omne a tu ymagen e semejança, la qual cosa conosçe el que se conosçe: oyeme mi dios, mi padre, mi rey, mi razon, mi esperança, mi cosa, mi casa, mi tierra, mi salud, mi luz, mi vida; oye me por aquella tu costunbre conosçida a pocos: A ti solo so aparajado seruir, ca tu solo te enseñoreas derechureramente. Oro, resçibe al tu fuydero; asaz he seydo escarnio de engaños; ya asaz he dado penas, asaz he seruido a tus enemigos; cobdiçio ser del tu derecho, rresçibeme tu sieruo fuyente destas cosas; ca estos me tomaron ageno quando fuya de ty. Vengame del error; aun que te demando, non me venga otra cosa por ti, si deseo otra cosa si non a ty. E si es en mi deseo de alguna cosa superflua, tu mismo me alinpia e fazme ydoneo para te ver. Otrosy de la salud del mi cuerpo acomiendo la a ty, mientre non se que me sea aprouechable. Tan solamente esto oro, que me conuiertas de todo a ty e non fagas lidiar ninguna cosa contra mi que vo a ty. Sant Agustin en el segundo libro. Dios que eres sienpre ese mismo, conosca yo a mi e conosca a ty, fecha es la oraçion.


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Capitulo XIX. de la su promuçion en obispo en la eglesia de Bona e de los sus fechos.

Pues asy es, en el año XXX de la su vida por los meresçimientos e por las oraçiones de la su madre e por la pedricaçion de sant Anbrosio fue alinpiado de la eregia e bautizado e man a mano confirmado en la fe catholica. E desanparo toda la esperança que auia en el sieglo, e renunçio a las escuelas que gouernaua. E aconpañose a el Ellodio mançebo de la su manera, el qual enpero fuera primero conuertido e bautizado. E buscauan logar do seruiesen a dios mas aprouechablemente, e fueron se en vno a Africa. Mas commo estudiesen çerca las puertas de Tiberia, morio su madre la piadosa, la qual fuera moger de vn varon e avn gano a dios a su marido çerca de la muerte. Despues de la muerte de la madre tornaron se a su tierra. E estaua(n) en Africa con los amigos pensando de dia e de noche en la ley, del señor, eseriuiendo libros e enseñando los non sabidores. E commo ouiese ya pasado por tres años en ayunos e en oraçiones, tomo orden de saçerdote mager que por fuerça de sant Valerio obispo de Bona. El qual luego establesçio mon[a]sterio de clerigos e començo beuir segund la regla establesçida so los santos Apostolos. E sant Valerio su ordena[do]r alegrauase mucho por el tal omne dado a el deuinalmente, el qual seria ydoneo para edificar la eglesia en la dotrina sana. Onde ese Valerio, por que era Griego, viendose menos esen[n]ado en la lengua latina e en las letras, dio poderio a sant Agustin de predicar delantre el, contra el vso de la eglesia de Oriente. Onde commo muchos obispos le dixiesen mal, el non daua nada por las lenguas de los maldizientes, sol que se fiziese por sant Agustin lo que non se podia conplir por el lleneramente. Entre tanto temiendo saut Valerio, que feziesen obispo a


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sant Agustin de alguna otra eglesia, en la qual moriese el obispo, e que lo trayesen a el, sabiendo ya que era enfermo por cuerpo e por edad, gano por letras de los de Cartaina, que dexasen en pastor de la eglesia de Bona a sant Agustin, maguer que lo el non quisiese. E esto fecho, con tanto apresuramiento lidiaua e vençia todos los ereges por libros e por epistulas e por disputaçiones, que auiendo verguença que eran vençidos e auiendo enbidia de los acreçentamientos de la eglesia, dauan muy graues e non sofribles persecuçiones a la (h)unidat de la eglesia, e algunas vegadas ponian le asechanças en el camino al uaron santo. Sienpre por prouidençia de dios errauan el camino e non lo podian fallar.

Capitulo XX. de commo visco en la dinidat obispal.

Las sus vestiduras e el calçado eran de comunal e tenprado abito, nin mucho rresplandisçientes nin mucho menospreçiadas; ca muchas vegadas segund el dezia los omnes se suelen alab(r)ar e menospreçiarse, lo vno e lo al non demandando las cosas que son de Jesu Christo, mas las que son suyas. Mas el teniendo el medio en la regla de los canonigos, dixo: digo que he verguença de la vistidura preçiosa; por tanto quando me la dan, vendola; por que la vestidura non puede ser comun, el preçio sea comun. E uso de mesa escasa, e entre verças e lenguales aun auia carnes por los enfermos e por los huespedes. E amaua sienpre en la mesa leçion o dysputaçion, e contra el mal dezir tenia en ella escripto asy: qual quier que ama rroer por dichos la vida de los ausentes, sepa esta mesa ser a el non digna. Onde sy alguna vegada oyese mal dezir, dezia, que sy non callasen, o que se tornaria contra ellos, o que se yria de la mesa. E contra los pobres era tan piadoso e misericordioso, que


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quando a la su eglesia minguaua auer, esto dezia al pueblo, que non tenia que diese a los minguados. Ca mandana quebrantar de los vasos del señor por los captiuos e por los minguados; la qual cosa aun sant Anbrosio dixo e escriuio deuer ser a fazer syn dubda. Nunca finco fenbra dentro de su casa, nin aun hermana nin aun las fijas de su hermano, las quales seruia[n] a dios; ca dizia que sy de la hermana e de las sobrinas non podia nasçer ninguna sospecha, enpero por que las tales personas non pudian ser sin otras cosas nesçesarias, e aun con ellas entrarian otras, e de ellos podrian peresçer por tentaçiones humanales o ser enfamados por malos sospechos de los omnes. E sy por auentura lo ouiese a uer alguna fenbra, nunca fablaua solo con sola, sy non fuese alguna poridat. Asy que (en) este lunbre rresplandiçiente de sabiduria, lidiando de la verdat e defindimiento de la fe vençio todos los dotores de la eglesia tan bien por engeño commo por çiençia, flore(sçie)sçiendo syn conparaçion ta[n] bien por ensienplos de virtudes commo por abastança de dotrinas. Ca tantas cosas escriuio, que non solamente ninguno todo el tienpo de la su vida los podiera escriuir, mas avn non pueda leer las. Ca el cuento de los libros e de los tratados e de las epistulas deste extiendense mas que a mil e XXX, que por meresçimiento pertenesca a el aquel dicho: miente el que dize que lo leyste todo.

Sigiberto. En ese tienpo el gran prinçipe, quel fue descomulgado de sant Anbrosio, por que non se quiso enmendar, fue muerto en la batalla de Theodosio de Aquileia, e Valentiniano fue rrestituydo en el enperio. Otra estoria dixo Maximo ser muerto en Roma de los amigos de Graçiano.


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Capitulo XXI. de la trayçion [de] Theodosio contra los de Thesalonica, por la qual es descomulgado de sant Anbrosio.

The(te)odosio enperador en el anno Vo del su enperio fizo gran trayçion, quando en Thesaloni[c]a fizo matar siete mill çiudadanos en vengança de los juezes muertos en discordia, e destroxolo por ensienplo semejable de publica penetençia: e fue echado de la eglesia por sant Anbrosio e fue rreconçiliado por sa(n)tisfaçion humil. Hugo de Florençia en el libro quinto. La çiudad de Thesalonica es grande e de mucho pueblo, en la qual commo ouiese discordia, fueron apedreados e atormentados del pueblo vnos juezes. Onde Theodosio desdeñado non rreffreno la saña, mas mando los matar a todos en vno, non apartando los culpados de los non culpados. Pues asy es, [commo] en las mieses son despedaçados sin juyzio bien çinco mill omnes. E el varon de virtud sant Anbrosio oyendo esta pestilençia, commo el prinçipe veniese a Mediolano e quisiese entrar a la eglesia, cor[r]io sant Anbrosio a la puerta e defindiole entrar en los santos inbrales, deziendo: o enperador, non sabes las cosas que feziste, por que despues del fecho de tanta lucura non conoscas el tu mal? Mas por ventura el poderio del inperio defiende el rrecognisçimiento del pecado. Conuiene enpero que vezca la razon al poderio. E deues saber que cosa es la natura e la mortalidad e la rresoluçion della, e el poluo de los padres, [e] de que somos fechos e a que fin somos a tornar; e nos cubiertos de la enfermedat del cuerpo non fiemos de la flor bermeja, sepamos que somos eguales de los omnes. O enperador, prinçipe eres [***] de tus sieruos;


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ca vno es el señor de todos, rey e criador. Con quales ojos veras el tenplo del señor comunal, e con quales pies pistaras el suelo santo; commo estenderas las manos, de las quales avn destella la sangre non derechurera; commo con estas manos tomaras el cuerpo santo del señor; por qual mal asmar tomaras con tu boca el beuer de la su sangre preçiosa, commo por locura de las tus palabras sea derramada tanta sangre non derechureramente? Pues asy es, uee e vee, por que non acreçientes la primera maldad por el segundo. Toma el ligamiento, con qual el te liga el señor de todos; ca es gran medezina de sanidat.

Capitulo XXII. de la contreçion del enperador e de la su umil demandada solu(i)çion.

A estas palabras estaua el enperador obidiente; ca era criado por enseñamientos diuinales e sabia muy bien que cosas son propias de los saçerdotes e quales de los reys; e tornose para su palaçio llorando e gimiendo. E commo pasase el espaçio continuo de ocho meses, allegose la Nauidad del nuestro saluador. E el enperador estaua en el palaçio con llantos afincados e espendia muchas lagrimas. E entro Rrufino maestro de los caualleros, el qual auia delantre el f[i]uzia apartada; e viendo al prinçipe derribado en llanteares, llegose por que le preguntase por que llanteaua. E el gimiendo muy amargamente e derramando mucho mas lagrimas, dixo: tu Rrufino non sientes los mis males, e yo lloro e gemo la mi tenpestad, por que a los sieruos e mendigos son abiertos los


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tenplos de dios, e en orando al propio logar del señor oran conuiniblemente, e yo non he entrada a el, e avn de suso los çielos son çerrados. E diziendo esto a penas sacaua las palabras por los rresollos. Estonçe dixo Rrufino: yre, si te plaze, e amonestare al obispo, que suelte el ligamiento con el qual te ligo. Al qual dixo el enperador: non amon[e]staras a Anbrosio; ca se el su juyzio ser derechurero, nin temera el poderio inperial, por que mal traya la ley diuinal. Mas commo Rrufino fablase mucho e prometiese que enclinarie a sant Anbrosio, mando le el enperador que fuese a priesa. E el tan bien teniendo esperança seguiolo despues de poco, creyendo en los promitimientos de Rrufino. E el varon marauilloso sant Anbrosio luego que vio a Rrufino, dixo: o Rrufino, seguiste la porfazadia de los canes; conuiene a saber, estando fazedor de tanta muerte, e agora tirando la verguença de la fruente, non as verguença nin temes ladrar contra la magestad diuinal. E commo Rufino fablase e dixiese que auia a venir luego el enperador, sant Anbrosio ençendido por bienquerençia soberana dixo: Rrufino, yo predigo a ti, ca defendre yo, que non entre el los linbrales santos; e si el señorio mudare en crueldat, de buena voluntad tomo la muerte. E Rrufino oyendo esto dixolo al enperador, rrogandolo que se tornase al palaçio. E el enperador conosçiendo estas cosas en medio de la plaça, dixo: yre e rresçib[i]re en la cara los denuestos derechureros. Estonçe vino a los santos linbrales e non oso entrar a la santa eglesia; e llegando al obispo sant Anbrosio fallolo que estaua en el salutatorio. Al qual començolo luego suplicar, que soltase los sus ligamientos. E el obispo dezia que la su presençia era cruel e encruelesçerse contra dios e acoçear las sus leys. A esto dixo el enperador: non me leuanto contra los juyzios eclesiasticos, nin contiendo

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entrar malamente los santos linbrales; mas demando que sueltes los mis ligamientos, e aun rruegote que rrueges por mi a la piadad del señor comunal, e que non me çier[r]es la puerta la qual abrio nuestro señor a todos por penetençia. Estonce dixo el obispo: que penitencia demostraste despues de tantas maldades, e por quales melezinas saneste las llagas despues de tantos colpes? A esto dixo el enperador: tu obra es enseñar e tenprar las melezinas, e pertenesçe a mi rresçibir las que me dieres. Estonçe dixo sant Anbrosio: por que encomendaste el tu juyzio a la saña, e la razon non dio la sentençia, mas ante la saña, scribe ley la qual vazie los juyzios de locura; scribe ley que ante de XXX dias la sentençia de la muerte finca escripta tan solamente en las letras e espere juyzio de rrazon, los quales pasados, quedando la saña, la rrazon essamine el pleyto e a la fin ordene so verdat lo que conosçiere delantre si misma; asy que en el cuento de aquellos dias podra ser catado, si sea derechurera la sentençia que dieres o non. E si la razon fallare que son non derechureras las cosas que mandaste, desfazer las ha, e sy derechureras, firmar las ha. E el cuento destos dias abasta para saber estas cosas. El qual amonestamiento del varon sabio tomandolo el enperador de buen coraçon e pensando que era buena la ley, mandola escriuir luego e confirmola con propia mano. E esto fecho, solto el obispo el su ligamiento, e asi a la fin oso entrar el enperador los linbrales de la eglesia, e echando se en el suelo, rrancaua los cabellos con las manos e demandaua perdon del señor con lagrimas. E quando vino el tienpo en el qual solia ofresçer el don al altar, leuantose e entro con lagrimas, e quando ofresçio, commo lo auia acostun-

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brado, estudo de dentro de los cançelles. E aun non quedo sant Anbrosio, mas demostrole la differençia de los logares. E primero le pregunto, que esperaua y? E el enperador dixo, que esperaua a rresçibir los santos ministerios. E el obispo enbiole dezir por el arçidiano: o enperador, los logares de dentro tan solamente son dados a los saçerdotes, e a los otros non es dexado entrar nin tañer; pues asy es, sal e aue esta comun esperança con los otros; ca la porpora non faze saçerdotes, mas enperadores. E entonçe el enperador muy fiel rresçibio este mandado con coraçon agradable, e enbiole dezir: non finque de dentro de los cançeles por osadia, mas en la çiudat de Costantinopla es tal costunbre; mas fizo graçias por esa medeçina. E asy por tamaña virtud clare(n)çian el obispo e el enperador, e tanto aprouecha el denuesto dado del varon de virtud.

Capitulo XXIII. que Plaçella la enperadriz tenia mientes a sustentar los pobres, e el enperador a trastornar los ydolos.

E otrosy la moger de Theodosio por nonbre Plaçella auia gran cuydado de los coxos e de los flacos, non vsando de otros sieruos nin de otros ministros para acabar estos ofiçios, e faziendo estas cosas por si misma, venia a las moradas dellos e daua a cada vno lo que menester auia. E cor[r]iendo por los ospitales de las eglesias, con sus manos seruia a los enfermos, espumando las ollas dellos e catando las en sal e dandoles las cucharas e partiendoles el pan e alinpiandoles los vasos e faziendo otras cosas las quales es costunbre obrar a los siervos e a los ministros. E a los que la querian defender destas cosas deziales: partir el oro del inperio es obra; e yo por ese inperio do


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esta obra al que me da bienes. E dezia muchas vegadas a su marido: conuiene te marido pensar sienpre que fuyste otro tienpo e que seas agora; ca sy sienpre pensares a estas cosas, non puedes ser desgradesçido al bienfacedor, mas gouernaras segund ley el enperio que ouiste del. Asy que la buena moger amonestaua por estas palabras al varon a aprouechar por virtudes. A la fin el enperador muy fiel leuanto se contra el error de los gentiles e mando lo trastornar de rrayz. Pues dada la ley mando trastornar los tenplos de los ydolos por suelo. Ca ante del [el] enperador maximo, el qual afeyto el inperio primero por piadat de buenas costunbres, vedo sacrificar a los ydolos, enpero non trastorno los tenplos dellos, mas mando que non llegasen a ellos. Los fijos del qual siguieron las pisadas del padre. Mas Juliano que suçedio a ellos rrenouo la maldad e ençendia la flama de la vieja maldad. E Juuiniano, el qual ouo el inperio depues que morio Juliano, defendio los sacrifiçios de los ydolos. E a la fin Valente (e) otorgo a todas las gentes del inperio de Roma, que onrrasen commo quisiesen las sus rreligiones, tan solamiente defendiendo a aquellos que [non] tomauan las enseñanças de los Arrianos. Asy que fasta los tienpos deste Theodosio el grande ençendian el fuego a las aras de los ydolos e ofreçian sacrifiçios; e fazian fiestas publicas los pueblos por las çiudades, e onrrauan la fiesta de Dionisio e cor[r]ian con las cosas santas, discerpando los canes, e fazian todas las cosas que les mostraua la maldad del su error. Mas el enperador Theodosio catolico mando desrraygar todas estas cosas e castigo e condeno.

En la estoria de tres maneras partida. Era[n] en comienço grandes casas en Roma, en las quales se fazia el pan que abastaua a toda la çiudat. De pues de gran


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tienpo los mançebos de aquellas casas, los quales fazian el pan, fezieron ladronias. Ca commo estodiesen muelas puestas en logares soterraños, por los costados de aquellas casas fazian tauernas, e fazian y estar las putas, por que por ellas engañasen a muchos, a los vnos que venian por pan e a los otros que venian por luxuria. Ca por arte de manos de la tauerna cayan en la muela, e mayormente los peregrinos, e y trabajando fasta la vejez, cuydauan ser muertos. Y cayo vn cauallero de Theodosio por ventura, el qual non dexauan salir, saco el cochiello e mato a los que lo defendian, e los otros espantados dexaronlo. El qual despues que salio rreconto el engaño al enperador; e luego el enperador mato aquellos que y estauan e trastorno los fornos de rrayz. E aun era en Roma costunbre, que la moger tomada en adulterio non fuese atormentada, [mas] para acrescentamiento del pecado era ençer[r]ada en vna estrecha morada, e resçibiendo a los que fornigauan con ella, en la ora que se mezclauan torpemente, tañian las canpaniellas, por que por aquel son fuese fecha enjuria manifiesta. E Theodosio mando destroyr estas tales moradas, e la que feziese adulterio que fuese atormentada por otras penas.

Capitulo XXIIIIo. de las epistolas entrecanbiadas de sant Jeronimo e de sant Agustin.

San Jeronimo e sant Agustin desputaron entre sy de vnos capitulos de la escriptura por epistolas entrecanbiadas, fasta que acordaron en vno; de las quales ensiri aqui pocas. Sant Jeronimo a sant Agustin. Por çierto las batal[l]as a desoras turban a los caualleros muy fuertes, e son antes costriñidos fuyr que puedan tomar las armas. Pidote que non costringas lidiar al viejo folgante e con


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de cabo peligrar la vida. Tu que eres mançebo e puesto en alteza obispal, enseña los pueblos e enrriqueçe los tejados de Roma por nueuas mieses de Africa. A mi abastame departir con el oydor pourezillo en el rrencon del monesterio. Jeronimo [a] Agustin. Yo non respondo a ty, mas la razon a la rrazon. E si es culpa auer rrespondido, mucho mayor auer se ensañado. Mas queden estas querrellas, sea entre nos pura ermandad, e desdoy mas non enbiemos a nos escriptos de quistiones, mas de caridad. E si te plaze, juguemos en el canpo de las escripturas syn dolor del vno e del otro. Yo en otro tienno cauallero, agora so viejo e deuo alabar los tus vençemientos e de los otros; non deseo lidiar con de cabo con el cuerpo. Agustin a Jeronimo. En la esposiçion de la tu epistula a Galathas fallamos alguna cosa, la qual nos mueua mucho. Ca sy sant Paulo, do dize sant Pedro e sant Barnabas non auer andado a la verdat del euangelio, mentido ha malamente: pues asy es, do dixo verdat? O sera visto auer dicho y verdat, do aya dicho esto que sabe el leedor? E quando viniere alguna cosa contra el seso del leedor, sera apuesto a la mentira? E non quiera dios, que yo aya mal asmado, que el tu engeño dorado por don diuinal contienda rriqueçerlo por las mis meajas; (e) nin es ninguno mas ydoneo que tu, el qual enmiende aquella obra. Agustin a Geronimo. A mi por çierto semejame [***],que deue omne creer, que aquellos omnes, por los quales la escriptura santa es ministrada a nos, mintieron alguna cosa en esos libros. Ca tomada vna vez la mentira, non fincara ninguna partizilla, la qual, segund sera visto a cada vno (o non sea) graue a las costunbres, o non

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creyble a la fe, (o) non pueda ser rreherida al ofiçio del fazedor mintiente. E yo por çierto veo a las vegadas los mis yerros, mas mas quiero oyr estas cosas de los mejores, por que quando rreprehendiere yo a mi mismo, non me perdone con de cabo e sea visto en mi mismo auer dado mas sentençia mitrosa que derechurera. Por la qual razon sy tu oy, segund te semeja a ti, decorrido por ventura por vejez del cuerpo e non por fuerça del coraçon, enpero trabajas en la era del señor por trabajo frutuoso, aheme do so presente, sy alguna cosa dixe mal, finca tu mas fuertemente el pie. Non deue ser a mi triste cosa la carga de la tu hedad, sol que sea quebrantada la paja de la mi culpa. Ruego te, sy puede ser fecho, que demandemos entre nos e departamos alguna cosa, por la qual syn amargura de discordia sean fartos los nuestros coraçones. E sy non puedo dezir, que me semeja de enmendar alguna cosa en las tus escripturas, nin tu en las mias, sy non con sospecha de auereza, folguemos destas cosas e perdonemos a la nuestra salud. Çierto menos gana aquella que incha, mientre [non] sea desnostada aquella que edifica.

Capitulo XXV. de la muerte de sant Anbrosio e de algunos miraglos que fizo dios por el.

E en el año VIo de Archadio e de Onorio morio sant Anbrosio de Mediolano, la vida del qual Paulino obispo de Nolano la escriuio a sant Agustin. Paulino. E commo


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enfermase el varon santo, es dicho que dixo el conde Estelico, que moriendo el tal varon era muerte a Ytalia. Onde llamados los nobles de la çiudat, los quales sabia que eran amados del, amonestaualos que fuesen a el e lo amonestasen, que demandase al señor vida mas alongada. La qual cosa quando oyo el dellos, rrespondio: non visqui asy entre vos, que aya verguença de uiuir, nin he miedo de morir, ca auemos buen señor. E commo en la postrimera parte del portal, en el qual el yazia, tratasen entre sy los diachonos por voz tan aprimida, que a penas se oyan vnos a otros, a quien ordenasen en obispo despues de la su muerte, e commo fablasen del nonbre de sant Sinpliçiano, estando lexos sant Anbrosio, asy commo sy estudiese presente, llamo por tres vezes: viejo, mas bueno. E oyda esta boz timieron e fuxieron. Enpero despues que morio, non le suçedio otro sy non Sinpliçiano. En ese mismo logar, en el qual yazia, commo orase, vio a nuestro señor Jesu Christo venir a el rriendosele, e despues de pocos dias murio. En el tienpo que morio aquel señor, de la ora XI del dia fasta la ora que morio, oro al señor temiendo (e) estendidas las manos a manera de cruz. E Honorato saçerdote de la eglesia de Verçeles commo estouiese folgando ençima de su casa, (e) oyo por tres vezes vna boz que lo llamaua e dizia: lieuate e apresurate e leuantate, que agora se a de yr. El qual desçendio e ofresçio a sant Anbrosio el cuerpo del señor; e despues que lo trago, dio el spiritu, leuando con sigo buen manjar. E el su cuerpo es leuado a la mayor eglesia; sobre el qual dezian muchos que vian estrella. E la conpaña de los demonios daua bozes, que asy eran atormentados por el, que non podian sofrir los gritos dellos. E Donato presbitero de la eglesia de Mediolano commo estouiese en conuite con vnos rrelegiosos, e fablando de sant Anbrosio començo el dezir mal del, e los otros despreçiaron e desanpararon la mala lengua del,

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e luego es el ferido de graue llaga e leuado es con manos agenas de aquel logar do estaua e puesto es en el lecho e dende leuado fasta el senulcro. E avn en la çiudat de Cartaina commo se juntasen muchos obispos e diachonos con Fortunato hermano del obispo Aurelio, acaesçio le a Miçio obispo de Nepulica, el qual dezia mal de sant Anbrosio, lo que al presbitero que rreconte suso. Ca a desora ferido de gran llaga leuado es al lecho e dende a la casa en que moraua e y morio. Sigiberto. E en este tienpo fueron martiriados en Ytalia de los gentiles Sysinnio e Martirio e Alixandre, los cuerpos de los quales commo los troxiesen a Mediolano, fue alunbrado vn çiego por ellos, el qual dezia que era aderesçado alla (alla) por sant Anbrosio obispo, el qual le dixo que auia estado en la conpañia destos martires.

Capitulo XXVI. de los libros que fizo sant Agustin.

En los tienpos de Archadio de e Honorio fue philosopho en la eglesia sant Agustin; el tractado de los libros del qual e el cuento de las epistolas se estienden mas de a mill e XXX, e non siendo puestos muchos en cuenta. [G]enadio en el libro de los nobles varones. Sant Agustin africano obispo de Bona, varon noble al mundo por enseñança diuinal e humanal, entero por fe, puro por vida, escriuio tantas cosas que non pueden ser falladas. Pues asy es, quien se glorie auer todas las sus cosas, o quien lea por tanto estudio, por quanto el


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escriuio? E siendo ya viejo, fizo XV libros de la trinidat, los quales auia començado quando mançebo; en los quales, segund la escriptura dize, ençerrado en el lecho del rey e fermosado por vistidura de muchas maneras, sabiduria de dios, dio la eglesia non auiente manziella o ruga o alguna cosa tal. E aun fizo piadad conuinible de la encarnaçion de dios, e aun corrio por semejable linpieza de la rresureçion de los muertos, e finco cath(t)olico, maguer que aya dexado dubda a los non entendientes de los abortados. Jeronimo a Desiderio. Sant Agustin obispo volando por las altezas de los montes asi commo ag[u]ila e non pensando aquellas cosas que se fazen en las rrayzes de los montes, dize con claro sermon muchos spaçios de los çielos e fincamientos de las tierras e çirculo de las aguas. Prospero en el libro de la vida contenpla(n)tiua. Sant Agustin era ligero por engenio, e manso por fabla, sabio de la letra seglar, obrador en los trabajos de la eglesia, claro en las disputaçiones de cada dia, e catado en todo su fazimiento, e cath(t)olico en la esposiçion de la nuestra fe, agudo en soltar las quistiones, e catado en ligar los hereticos, e sabidor en explanar las escrituras canonicas, al qual en los mis libellos segui por todo mi poder. El fazedor. Asy que este, segund se lee en los sus fechos, lunbre rresplandesçiente de sabiduria, defindimiento de la verdat e guarda de la fe, vençio a todos los doctores de la eglesia tan bien por engenio commo por çiençia, floresçiendo syn conparaçion tan bien por ensienplo de virtudes commo por abastança de dotrinas. Ca quantas cosas escriuio, que non ha que [non] tan solamente escriuir, mas aun las pueda leer en todo el tienpo de la su vida; ca el cuento de los tractados de los sus libros extiende(n)se, segund es dicho, mas de a mill e XXX, que por meresçimiento le conuenga aquel dicho: miente que dize que lo oyste todo.


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Estos son los nonbres de los libros que fizo sant Agustin, los quales son ffallados entre nos. Asi que syn aquellos libros, los quales ante deximos el auer escripto siendo aun nueuo en la fe, conviene saber: dos libros de las solas fablas, de la non mortalidad del alma vn libro, de la vida bien auentorada vn libro, de la orden dos libros, de los Achademicos tres libros, de las disçiplinas liberales vn libro, (e) aun escriuio las cosas que se siguen: De las sus confesiones XIII libros. De las costunbres de la eglesia e de las costunbres de los Manicheos dos libros. E de la trinidad XV libros. E contra Fausto Manicheo XXXII libros. Encheridion a Laurençio vn libro. A Jeronimo de la nasçençia del alma vn libro. E a ese mismo de la palabra de Santiago, qualquier que guardare toda la ley e ç. vn libro. E a ese mismo de lo que sant Paulo repreendio verdaderamiente a sant Pedro vn libro. E a Orisio presbitero del error de los Priçialenistas vn libro. De la musica VI libros. E del adeuin(i)amiento de los demonios vn libro. De las diuerssas heregias LXXXVIII vn libro. Para que quiere dios al diachono vn libro. E de la verdadera rreligion vn libro. De la vida christiana vn libro. Del trabajo christiano vn libro. Del prouecho de creer vn libro. De las VIII quistiones del testamento viejo vn libro. De la graçia del nueuo testamento vn libro. Del maestro vn libro. Del cuydado de auer por los muertos vn libro. De las diuersas costunbres de la eglesia a inquisiçion de Januario dos libros. Contra Feliçiano de la vnidat de la trinidat vn libro. De la fe o del sinbolo vn libro. [A] Aurelio de la obra de los monjes vn libro. De las ocho quistiones de Dultiçio vn libro. A Prospero e Hilario de la predestinaçion e de la perseuerança de los santos dos libros. De la mintira vn libro. De la disputaçion con Maximino obispo de los Arrianos vn libro. Contra ese mismo Maximino vn libro. Contra los Manicheos vn libro. Contra Eduanaco Manicheo vn libro. A Valerio conde de las bodas e de la cobdiçia vn


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libro. A ese mismo contra Juliano Pelagianista vn libro. De los pastores e de las ouejas dos libros. Del bautismo contra los Donatistas VII libros. A Marcelli[n]o del bautismo de los pequennos tres libros. Del vn bautismo vn libro. Del espiritu e de la letra vn libro. De la cobdiçia de la carne contra el espiritu IIII oraçiones. Contra las çinco maneras de los enemigos vn libro. De la predestinaçion diuinal vn libro. De la natura del bien contra los Manicheos vn libro. De las quistiones de Orosio a ese mismo vn libro. De la fe a Pedro vn libro. De ensseñar los rrudes vn libro. De la presençia de dios a Dardano vn libro. De la dotrina christiana quatro libros. Speculo vn libro. Contra los Donatistas depues de la collaçion auida con ellos vn libro. De la alma e de la su nasçençia quatro libros. Contra el sermon de los Arrianos vn libro. Contra las quistiones desos mismos vn libro. Contra el auersario de la ley e de los profetas dos libros. De las soluçiones de diuersas quistiones contrapuestas de los hereges vn libro. Contra la mentira vn libro. A Vidal de la graçia de dios vn libro. A Casulano presbitero del ayuno del sabado vn libro. Del bien del casamiento vn libro. De los casamientos adulterinos a Polento dos libros. Del bien de la biudez a Juli[a]na vn libro. De la virginidat vn libro. De las diez cuerdas del salterio vn libro. De la penetençia vn libro. De la paçiençia vn libro. Del libre albedrio tres libros. Contra la epistola del Manicheo, la qual es dicha fundamento vn libro. De las dos almas contra los Manicheos vn libro. Contra Juliano Pelagiano VI libros. Contra la epistola de Perminiano Donatista tres libros. Contra las letras de Petiliano Donatista tres libros. Contra Cresconio gramatico Donatista quatro libros. A Sinpliçiano obispo de Mediolano de diuersas quistiones dos libros. De la continençia vn libro. De la quantidad del alma vn libro. De veer a dios a Pauliano vn libro. Del segundo auinimiento del señor a Esichio obispo vn libro. A Volusiano

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de vnas quistiones enbiadas del vn libro. De la respuesta a Marçelino vn libro. A Vi[n]çençio vn libro. A Deograçias de las siete quistiones expuestas contra los paganos. A Benefaçio de la correçion de los Donatistas vn libro. A Maçedonio vn libro. A Dioschoro vn libro. A Paulino obispo vn libro. A [E]uodio obispo vn libro. A la fenbra buena rreligiosa vn libro. A Optato obispo vn libro. A Gelio Eleusino (vn libro) e a los otros a los quales es esto ag[r]adable vn libro. A Pasç(i)ençio conde Arriano vn libro. A Fortunaçiano vn libro amonestadero. De la çiudad de dios XXII libros. De la exposiçion del synbolo contra los Judios e paganos e hereges vn libro. A Paulo e Eutrapio de la acabança de la justiçia vn libro. A Timasio e Jacobo de la natura e de la graçia vn libro. A Valentino e con el a los monges de la graçia e del libre albedrio vn libro. A esos mismos de la correpçion e de la graçia vn libro. A Xisto presbitero contra los Pelagianos vn libro. De la encarnaçion de Jesu Christo dos libros. De la fe e de las obras vn libro. De la disçiplina christiana vn libro. Del sinbolo quatro tractados. Del tienpo estraño vn libro. De las LXXXIII quistiones vn libro. Del Genisi contra los Manicheos vn libro. Sobre el Genisy alictera XII libros. De las quistiones en optenito siete libros. De las fablas [en] optenito siete libros. De las notas en Job vn libro. Sobre el Salterio CL tractados. Sobre la muger fuerte quien fallara vn tractado. Del sermon del señor en el monte dos libros. De las quistiones en Matheo e Lucas dos libros. De la acordança de sant Matheo e da sant Lucas en las generaçiones del señor vn tractado. Sobre el euangelio de sant Juan tractados o omelias o sermones CXXIIII. De las palabras del señor LXV tractados. De las palabras del apostol XX tractados. Sobre la epistola de Sant Paulo

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a los Romanos vn libro. Sobre la(s) epistola(s) a Galathas vn libro. De las palabras de Santiago, ante todas las cosas non quierades jurar e ç. vn tractado. Sobre la primera canonica de sant Juan X omelias o tractados. La rregla de los establesçimientos de los canonigos, vn libro. De las rre[tra]ctaçiones de vnos sus libros dos libros. Epistolas pequennas a muchos CL. Sermones diuersos dozientos.

Estos son los nonbres de los otros libros que fizo sant Agustin, los quales non pude veer. Aun sy[n] estas cosas escriuio otras, las quales non me acuerdo que las aya visto en ningund logar; conuiene saber: Los fechos contra Fortunato Manicheo, vn libro. Del Genisy a litera vn libro, el qual dexo non acabado. Psalmo contra la parte del Donato, vn libro. Contra la epistola del Donato vn libro. La esposiçion començada de la epistola a los Rromanos, vn libro. Contra la parte del Donato dos libros. Contra Feliz Manicheo dos libros. Contra Sagundino Manicheo vn libro. Contra Hilario tribuniçio vn libro. Contra aquello que leuo Çenturio de los Donatistas vn libro. De las probaçiones de los testimonios contra los Donatistas vn libro. Contra otro Donatista non se qual vn libro. El amonestadero de los Donatistas de los Maximianistos vn libro. De la esposiçion de la epistola de Santiago vn libro. De los Maximianistos contra los Donatistas dos libros. Briuiadura de la collaçion con los Donatistas, tres libros. A Emerito obispo de los Donatistas despues de la collaçion vn libro. De los fechos de Pelagio vn libro. Contra Pelagio e Celestio dos libros. De los fechos con Emerito Donatista vn libro. Contra Gaudençio obispo de los Donatistas dos libros. Contra las epistolas de los Pelagianos quatro libros. E de todos estos son fallados en el libro de las rretractaçiones tan solamente XXVI volumines, los quales contienen CCXXXII libros. Ca aun non auia fecho los otros, quando estos rretrato. E son fallados sus libros con las epistolas e con los tractados


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ocho çientos, sacados los sermones, de los quales non es cuenta. E es dicho el auer escripto el libello del alma e del spiritu, el qual agora [es] auido mayormente entre los escolasticos; mas a mi non me semeja que aquel libro [***] la materia de sant Agustin, nin es fallado entre los libros de sant Agustin en los armarios publicos e antiguos. E es aquel libro muy aprouechable sin dubda e conpuesto muy bien e abriuiadamente, e aun semejame que es sacado abriuiadamente de diuersos libros de sant Agustin, el qual es dicho que lo fizo maestre Hugo de sant Vitor. E deste libro son ensiridas muchas cosas en los nuestros libros en logares conuinibles. E de los libros dichos de sant Agustin enseri otrosy muchas cosas en estos diuersos lugares. E aun de algunas de aquellas flores, mayormente de las confesiones, puse aqui en este libro.

Aqui dexa vn poco de fablar de sant Agustin e torna a sant Jeronimo. Capitulo XXVII. de la vida del monge. Sant Jeronimo al Rustico.

Non ay en [el] mundo cosa mas bienauentorada, que el christiano, al qual son prometidos los regnos de los çielos. E non ay ninguna cosa mas trabajosa, que aquel el qual perigra de cada dia de la vida. E non ay ninguna cosa mas fuerte, que aquel que vençe al diablo. E non ay ninguna cosa mas flaca, que aquel que es sobrado de la carne. Judas del apostolad(g)o cayo en el infierno de la trayçion, e non es quebrantado por familiaridad del conuite, nin por traymiento del bocado, nin por graçia del beso, que non traya asy commo omne al que conosçia ser fijo de dios.


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Qual cosa mas sabidera que Salamon? Enpero loqueçiose por amores de las mogeres. O fijo sinple, estas cosas dezimos, por que te enseñemos en comienço de la tu mançebia auer començado grandes cosas e siguir cosas altas, e (mas ella) acoçeando los ençendimientos de la mançebia, subir acabadamente al grado de la hedad. Mas el camino deleznable, por el qual as a entrar; nin tanto segui[r] la gloria despues del vençimiento, quanto la aborrencia despues del caymiento. Se que auere a rreprehender a muchos, los quales recuentan general disposiçion de los pecados en su denuesto; e mientre se asañan a mi, muestra[n] la su conçençia, e mucho peor juzgan de sy que de mi. Ca yo non nonbrare a ninguno, por que non esco[gi] nin aprete las çiertas personas de la liçençia del prouecho viejo. Ca pertenesçe al uaron sabidor de se feñir, e aun enmendar lo que entiende en sy e desdeñar a sy mismo, nin amontonar en el coraçon las cosas mal dichas; el qual sy fuere tenido por esos mismos pecados, çierto mejor es en que los sus males non le plazen. Oyo que as rrelig[i]osa madre, biuda de muchos años, la qual te crio e te ensen[n]o siendo pequenno, e despues de los estudios de Françia enbiote a Roma, non perdona[n]do a las espensas e sufriendo la absençia del fijo por sperança de las cosas auinideras. A esta toma tu commo a madre, amala commo a nudriz(a), onrra la commo a santa. Nin semejes al ensienplo de aquellos, que dexan las suyas e toman las agenas, la desonrra de los quales es manifiesta, los que so los nonbres de piadad demandan conpañia sospechosa. Veo muchos que non se pueden partir de las mogeres, con rrenes rremangadas e con saya polida e con barba luenga, e fincar so vn techo e fazer conuictes, e los mançebos auer

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mançebas para seruir, [e] sin fazer bodas fazer las cosas de matrimonio. E tu si quieres ser monge e non ser visto, aue cuydado non de la familia, a la qual rrenunçiaste començando ser monge, mas de la tu alma. Las suzidades de la vistidura sean señales de la voluntad blanca; la saya vil prueue el menospreçiamiento del siglo, asy que nin el coraçon se enlaze, nin el abito nin el sermon desacuerden. Nin busques criamientos de los baños, tu que cobdiçias a matar el calor del cuerpo por ayunos e por frio. Ayuna atenpradamente, que non enflaquezcas mucho al estomago e demandando mayor fartura non salgan en ençerramiento, el qual el comienço de luxuria. E el comer poco e tenprado es aprouechable a la carne e al alma. E asi vee a la madre, que por ella non seas constriñido veer otras, por las caras de las quales dubdes en tu coraçon, e aquella llaga non este mucho so el tu pecho. E sabe, que las seruientes, que seruen a ella, estan a ty en asechança. Ca quanto mas vil es la su condiçion, tanto mas ayna caen. E sant Juan Bautista ouo madre santa e era fijo de obispo; enpero nin era vençido por el talante de la madre, nin por las rriquezas del padre, nin visquiese en casa de su padre e de su madre con periglo. E beuia en el yermo, e con ojos deseantes non demandaua veer otra cosa si non a Jesu Christo. E auia la vistidura aspera, la çinta de pellejo, el comer de langosta e de miel siluestre, e todas las cosas aparajadas a uirtud e a continençia. E los fijos de los prophetas, los quales leemos en el testamento viejo que fueron monges, fazian sus moradas pequennas çerca el Jordan, e dexadas las conpañas de las çiudades, viandauanse de las yeruas de los montes. Mientra eres en tu tierra, aue la çella por parayso, toma muchas mançanas de las escripturas, usa de los dolientes, vsa de[l] abraçamiento destos. Si te escandaliza el tu ojo o el pie o la mano, echalos. Non perdones

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a ninguna cosa, por que perdones a la tu sola alma. Quien se gloriara auer el coraçon casto? Las estrellas non son linpias delantre el señor, quanto mas los omnes, la vida de los quales es tentaçion. Mal sea a nos, que quantas vezes codiçiamos, tantas fornigamos. Dize: enbriagado esta en los çielos el mi cuchillo, e ç. Mucho mas en la tierra, que engendra cardos e espinas. El vaso de escogimiento, en el pecho del qual suena Jesu Christo, enmagresçe el su cuerpo e lo somete a seruidunbre, e enpero vee el ardor natural de la carne contralidiar a la sentençia, que sea costriñido fazer lo que non quiere. E tu cuydas poder pasar sin decorrimiento e sin llaga, sy por toda guarda non guardares el tu coraçon e dixieres con el saluador: (mi padre e) mi madre estos son, e ç. Esta crueldad piadad es; mas qual cosa tan piadosa, [commo] guardar [a] la madre santa el fijo santo? Desea ella que viuas, e non veer te por tienpo, por que te vea sienpre con Jesu Christo. Aña engendro a Samuel non a si, mas al tabernaculo. Los fijos de Jonadab, los quales non beuian vino nin sidra e morauan en las tiendas, los primeros fueron captiuos, los que son costriñidos de la hueste de los Caldeos que astragauan a Judea, entrar a las çiudades. Vean que sientan otros; ca cada vno se guia por su seso; a mi el castillo e la carçel, e la solidunbre me es parayso. Por que deseamos vsar de las çiudades, los que somos cada vno sobre sy? E Moysen por que fuese adelantrado al pueblo de los Judios, fue enseñado en el yermo por XL años. Si te tienbra el ofiçio de clerezia, aprende por que puedas enseñar, e ofrezcas rrazonable ostia a Jesu Christo; nin seas cauallero ante que seas valiente, nin maestro ante que disçiplo. Agora departymos las yazidas e las costunbres del monge. Primero deuemos tratar, si deuas beuir solo o con los otros en el monesterio. A mi plaze, que ayas la manera de los santos, que non te en-

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señes tu mismo, e sin doctor non entrres a la carrera, que nunca entraste, por que ayas luego a declinar a otra parte e y[e]rres e andes mas o menos que es menester; por que corriendo non cayas e non te aduermas detardandote. En la solidunbre ayna se va la soberuia, e sy ayunare poco a poco e non viere omne, cuyda que es de algun valor, e oluidado de sy mismo demuestra los sieruos agenos; lo que demandare la gola, le da la mano; duerme quanto quisiere; faze lo que quisiere; non teme a ninguno; cuyda que todos son mas baxos que el. Pues asi es, por que rrepreendemos la vida solitaria? Poco, mas sienpre la alabamos. Mas del juego destos monesterios querremos que salgan caualleros, a los quales non espeten las cosas rrudas e duras del yermo; las quales han dado por mucho tienpo la semejança de la su conuersaçion e an seydo mas pequennos de todos, por que fuesen primeros de todos; a los quales nunca sobro fanbre nin fartura; los quales se alegran con la pobreza; el abito de los quales e la palabra e la cara e el andar (e la) dotrina es de virtudes. Pues asy es, quiero (que) por las razones que te suso esposi, que non mores con tu madre, e mayormente, por que o ella ofreçiendote manjares delicados e tu esquiuandolos, non la entristezcas, o si tomares, el olio non lo eches en el fuego, e en vsando con las moças veas de dia lo que pienses de noche. Nunca de la tu mano e de los tus ojos se parta el libro. El cuerpo e el coraçon se extienda al señor. Vençe la saña por la paçiençia. Ama la çiençia de las escripturas, e non amaras los pecados de la carne. Nin entiendas la tu voluntad a desuariadas turbaçiones, las quales sy posaren en el tu pecho, enseñorear se an a ty e traer te an a gran pecado. Faz por que obres alguna cosa, por que sienpre te falle el diablo ocupado. Texe cestilla con juncos o enchina el

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canasto de lanteja con minbres. Ara la tierra; parte las heras por surco ygual, en las quales quando fueren echadas las simientes de las verças o las plantas puestas por orden, sean aduzidas las aguas para rregar, por que seas acatador de fermosos rreglones. Ensire arboles o natura de arboles trayentes fructo, por que despues de poco tienpo del tu trabajo tomes mançanas muy dulçes. E faz colmenas para las abejas, a las quales te enbian los prouerbios de Salamon, e apreende en los pequeños cuerpos la orden de los monesterios para disçiplina real. E texe rredes de lino para tomar peçes, e escriue libros, por que la mano obre de comer e la alma sea farta de leçion. Ca todo vagaroso es en los deleytes. Los monesterios de los Egiçianos tienen esta manera, que non resçiban a ninguno sin obra e trabajo, non tan señeramente por las viandas neçesarias, commo por la salud del alma, por que non vengue por pensamientos destruybles e non delezne los sus pies a todo el que pasare a semejança de Jerusalem la fornicadera. Yo mientra era mançebo e estaua en medio de los disiertos de la solidunbre, non podia sofrir los ençendimientos de los pecados e el ardor de la natura, a las quales cosas commo las quebrantase por ayunos espesos, enpero la voluntad escalentauase por pensamientos. E para domar la tome por que me disçiplinase vn frayre, el qual fuera Judio e auia creydo, asy que despues des las agudezas de Quintil[i]ano e los rrios de Çiceron e la graueza de Fondon e la liuiandad de Plinio aprendia el a b c, pensaua las palabras estudiantes e sospirantes. Que trabajo y aya

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tomado e que graueza y aya sofrido e quantas vegadas aya desesperado e quantas uegadas aya çesado e aya començado con de cabo por contienda de aprender, castigo es tanbien la mi conçiençia, que sufri, commo la de aquellos, que pasaron vida con migo. E fago graçias a dios, que de la amarga simiente de las letras tome dulçe fruto. Dire otra cosa, que vi en Egipto. Auia en el monesterio vn mançebo griego, el qual non podia amatar la flama de la carne por abstinençia nin por ninguna grandeza de obra. A este que perigraua asi guardo lo el padre del monesterio por esta arte: Ca mando a un varon, que pelease con el e que lo denostase, e despues que le fiziese estas injurias, viniese primero el a querrellarse. E los testigos llamados dezian por el que fiziera la injuria. E el començaua a llorar por la mintira, e ninguno non creya a la verdat si non el padre solo, que lo defendia, que non se desgastase el frayre por mayor tristeza. Que dire muchas cosas? El año ya pasado, preguntado el mançebo sobre los pensamientos primeros, si pasaua ya por ellos alguna tristeza, dixo: o padre, non me conuiene beuir, e fornigaria de buena voluntad? E asi si solo fuese, con qual ayuda lo aueria sobrado? Los philosofos del sieglo suelen enpuxar el amor viejo con amor nueuo, asi commo clauo con clauo. La qual cosa aun fizieron quatro prinçipes de Persia al rey Asuero, por que sofrenasen el deseo de la reyna Vasta por amor de otras moças. Aquellos ponen remedio al pecado con el pecado, nos por amor de virtudes sobramos los pecados. Dixo (le): declina del mal e faz bien, demanda la paz e siguela. Si non aborrescier[e]mos el mal, non podemos amar el bien. Deuemos demandar la paz, por que fuyamos las peleas; nin co[n]uiene demandar la, si non quando la fallaremos e fuxere, non la sigamos por todo estudio, la qual sobra todo seso, en la qual es la morada de dios. Fermosamente es dicho persecuçion de paz, segund aquello del apostol: persi-

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guiendo la hostaleria; por que non fable por ligero e usado sermon, e, por que fable asi, non conuidemos los huespedes con soberanos libros, mas tengamos los con todo ardor de la voluntad, e que lieuen con sigo de la nuestra ganançia. Non es aprendida ninguna arte sin maestro. E las animalias mudas e las greyes de las bestias fieras siguen los sus guiadores. En las abejas ay prinçipes. Las gruas siguen a vna por orden de letra. Vn enperador, vn juez de la proui(e)nçia. Roma segund es basteçida, non pudo auer en vno dos hermanos reys e es ençimentada por muerte del hermano. En la naue ay vn gouernador, en la casa vn señor, en qual se quier gran hueste catan a la seña de vno. Por todas estas cosas a aquello va la oraçion, por que te ensen[n]ase, que non lo dexases en aluedrio, mas que deuias beuir en el monesterio so desçiplina de vn padre e por conpañia de muchos, por que de otro apreendas la paçiençia, e la omildat, e el vno te enseñe el selençio, el otro la mansedunbre. Non fagas lo que quisieres; come lo que te mandaran; aue lo que tomares; viste quanto tomares, lo que tomares; de la tu obra paga pension; sometete al que non quieres; e cayas en el estrado, e andando duermas, e aun non siendo acabado el sueño, seas costrinido leuantarte. E aprendas el Psalmo en la tu orden, en la qual non es demandada dulçedunbre de la boz, mas el talante de voluntad, segund aquello: cantad sabiamente. E sirue a los frayres; laues los pies de los huespedes; e sufriendo injuria, calles; e temas al mayoral del monesterio commo a señor, e que lo ames commo a padre; e creas ser a ty saludable, que quier que te el mandare; nin juzgues de la sentençia del mayor, del ofiçio del qual es obedesçer e conplir las cosas que son mandadas; segund Moysen que dize: oe lsrael e calla. Ocupado por tantos negoçios, nou estaras en ningunos pensamientos, e mientre de vna cosa pasas a otra, [e] la obra viene en pos la obra, aquello rreternas sola-

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mente en la voluntad, lo que seras costrinido. Vi yo vnos, los quales, despues que rrenunçiaron al siglo, dexaron por el promitimiento los vestidos, los deseos, non las cosas, non mudaron ninguna cosa de la primera conuersaçion; nin las cosas familiares, nin cosas grandes nin menudas; e touieron esos mismos ministerios de sieruos e esos mismos aparejados del conuite; e entre las conpañas e entre los sieruos anian nonbre de solitarios. E los que son pobres e de poco auer, semejanles las ponpas semejables a las viandas, e salen en publico por que usen la bienfablança. E otros alçan los onbros en alto e deziendo entre si non se que e fincando los ynojos en tierra, rezan palabras soberuias, por que si preguntares quien es, cuydes que es mayoral. Ay otros que por el humor de las çellas e por los ayunos destenprados e por el enojo de la solidunbre e por el gran leer, mientre que de dia e de noche non fazen al, tornanse malenconicos e an menester mas de criamientos de medeçina que de los nuestros. E aun so el titulo de rreligion usanse abreuiamientos non derechureros, e la onrra del nonbre christiano mas faze engaño que non lo sufre. E aun lo que es vengança de dezir, mas menester es: ca estendiendo publicamente las manos, gouernamos el oro, e contra opinion de todos morimos rricos, teniendo los saquellos llenos, los que visquimos pobres. E a ti non conuerna fazer esto, quando fueres en el monesterio; e acustunbrandolo poco a poco, lo que primero te costriñias, començaras querer lo, e delectar te ha al tu trabajo; e oluidado de las cosas pasadas, sienpre sig[u]iras las cosas primeras; e nunca pienses, que fagan los otros mal. mas el bien que deuas tu fazer. Pues asi es,

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asy faz e biue, por que salgas al altar de Jesu Christo asi commo uirgen [del] thalamo, e ayas de fuera buen testimonio; e aun las fenbras conoscan al tu nonbre e non lo sepan mucho. Faz las cosas que son de clerigo, e entre ellos sigue los mejores. Ca en toda condicion e todo grado son mezcladas las cosas malas a las buenas. Nin saltes ayna a escriuir e seas aduzido por lucura ligera. Apreende por mucho tienpo lo que as a enseñar. Non creas a los que te alabaren e non oyas a los que te escarnesçieren, los quales commo te lisonjaren e en alguna manera te fizieren non poderoso de tu voluntad, si catares a desoras, o entiendas en pos ty encoruarse los cuellos de las çigueñas, o traer los con la mano las orejas del asno, o estender la lengua escalentada del can. Non digas mal detras de ninguno, nin cuydes en aquello ser santo, si escomueuas a los otros. Acusamos muchas vegadas lo que fazemos, [***] contra nos mismos, e somos traydos contra nuestros pecados, los mudos juzgando de los bien fablados. Grunimo mouiose a fablar de tiesta, e por vnos espeçios a penas dezia vnas pocas palabras, que cuydases que rresollaua e non fablaua. El qual era acostunbrado denostar a muchos e ser disuluto en comer, e quando se ayuntaua gran conpaña, salia a publico; paresçia de fuera Caton e de dentro era Nero; todo dubdoso, que de las naturas contrarias e diuersas dirias el ser varon marauilloso e bestia nueua, segund aquello del sabio: en la primeria leon, a postremas dragon, en medio chimera. Pues asi es, nunca veas los tales nin te llegues a estos varones; ca a priesa verna la perdiçion dellos, e quien conosçio la trabucança del vno e del otro? tan bien del que

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fabla, commo del que oye al que fabla. La verdat non ama rrencones nin demanda sorridores. Non rresçibas ayna la acusaçion contra el presbitero; ca non es rrefez de creer de la hedad acabada, a la qual defiende la vida pasada e onrra el uocabulo de la denidat. Mas por que somos omnes e a las vegadas contra la madurez de los años pecamos segund moços, si a mi que poco me quieres castigar, denuesta me abiertamente, e non me muerdas ascondidamente. Ca que me aprouecha, si los mis males digas a los otros, yo non sabiendo lo? si por mis pecados llagues al otro con tus desatenpramientos, e commo lo ayas dicho a todos, asy lo fables a cada vnos, com[m]o si non lo ayas dicho a ninguno? En esto non me enmiendas, mas satisfazes al tu pecado. E lo que rrenunçiamos al siglo, sea voluntad, non menester; e la pobreza demandada sea a nos gloria, e despues de tomada non nos sea tormento. E aun segund las mesquindades deste tienpo e cuchiellos encruelesçientes se en cada logar, asaz es rrico el que non ha menester pan, muy poderoso es el que non es costrinido seruir. Sant Esuperio obispo de Tolosa, semejador de la vi[u]da de Sarreptenes, auiendo fanbre fartaua a los otros, e el ayunando pesauale por la fanbre agena, e dio todo el auer a los pobres de Jesu Christo. Non ay ninguna cosa mas rrica que aquel, el qual trae en el canasto de vinbres el cuerpo del señor e la sangre en el vidrio; el qual e echo la auareza del tenplo, el qual trastorno con cuerda e denuesto las catedras de los vendientes las palomas, que quier dezir los dones del spiritu santo, e trestorno las mesas del auer e derramo los aueres de los lugares, por que la casa de dios fuese llamada casa de oraçion e non cueua de ladrones. Sigue las pisadas deste. Si as auer, vende

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lo e dalo a los pobres; si non lo as, librado eres de gran carga; e sigue desnudo a Jesu Christo desnudo. Dura cosa es e grande e graue, mas son grandes los galardones.

Capitulo XXVIII. que la sabiduria es mas a catar de los viejos que non la fabla. Sant Jeronimo a Nepoçiano de la vida de los clerigos.

David viejo frio enboluiose en los vestidos e non se escalento, si non por el abrasçamiento de la mançibiella. Pues asi es, que [es] esta muger Sunamitis e uirgo tan feruiente, que escalentase el frio, e tan santo, que al caliente non prouoco a luxuria? Esponga Salamon el muy sabio los deleites de su padre e rrecuente los abraçamientos mansos del varon batallador: Posee la sabiduria, posee el entendimiento; amalo e guardar te a. Fascas todas virtudes del cuerpo se mudan en los viejos, e cresçiendo la sabiduria sola, decreçen las otras cosas: los ayunos, los andares aca e alla, e el rresçibir de los peregrinos, e el defendimiento de los pobres, e el afincamiento de las oraçiones, e la perseuerançia, e la visitaçion de los enfermos, e el trabajo de las manos, e todas las cosas, que se usan por el cuerpo, son menores que el cuerpo quebrantado. Nin digo esto por dizir, que sienpre en los mançebos se esfrie la sabiduria, la qual en muchos viejos se seca por edad, mas que la mançebia sufra muchas batallas del cuerpo e se afogue entre los encendimientos de pecados e tenblamientos de la carne, asi commo el fuego con las leñas verdes, que non puede alunbrar. Mas la vejez de aquellos, que apretaron su mançebia con onestas artes e pensaron en la ley del señor de dia e de


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noche, fazese mas ensen[n]ada por la hedad e mas çierta por uso e mas sabidora por pasamiento de tienpo, e coge frutos muy dulçes de los estudios viejos. Onde aquel varon sabio Temistocles de Greçia, commo conplidos C e VII años viese que muria, es dicho que dixera, que se dolia por que estonçe salia de la vida, quando començaua saber. E Sunamitis en (en) nuestra lengua es dicha oçeana, por que sinifique escalentarse la sabiduria e feruer por leçion diuinal. E esto rrepitolo de tan luengo comienço, por que non me demandes demandas de moços e las flores de las sentençias e la sinificaçion de las palabras e vnas cosas sotiles e breuemente ençerradas por las fines de cada vnos capitulos, las quales espiren alegrias e llamores de los oyentes. Abrasçeme agora la sabiduria, e de la nuestra sabiduria, la qual nunca enuejeçese, fuelgue en el mi seno. Pues asi es, oye, segund dize sant Çiprian, non cosas disiertas, que quier dezir dichas polidamente, mas fuertes. Oye el hermano por el collegio e al padre por la vejez.

Capitulo XXIX. de la vida [e] del afeytamiento de la clerezia.

E el clerigo, que sirue a la eglesia, primero entrepetre el su vocabulo e esfuerçese a ser lo que es dicho. Ca cleros en griego quiere dezir suerte; pues asi es, son llamados clerigos, o que son de la suerte del señor, o que el mismo el señor es suerte, que quier dezir parte de los clerigos. Pues asi es, deuen ser tales, por que posean el


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señor e ellos sean poseydos del señor. El que posee al señor e dize con el propheta: el señor mi parte, non puede auer ninguna cosa fuera del señor; e si ay alguna otra cosa sin el señor, non sera el señor su parte. Ensienplo: si he oro, si plata, si posisiones, si gran alfaja, con estas cosas desdeña el señor parte. Ruegote, que non cuydes el ofiçio de la clerezia ser linage de la caualleria antigua, que quier dezir, que en la caualleria de Jesu Christo non demandes las ganançias del sieglo, nin ayas mas que quando començaste ser clerigo. E fuy commo vna pestilençia al clerigo negoçiador e al rico fecho de pobre e al glorioso fecho de non noble. E a la tu posadiella o nunca o pocas vegadas pisen los pies de las mugeres. Todas las moças uirgines de Jesu Christo o egualmente non las sepas o ama las egualmente. Vee que non finques so vn techo, nin te fies en la castidat pasada. Ca non cuydes que eres mas santo que Dauid, nin mas fuerte que Sanson, nin mas sabidor que Salamon. E arremienbrate sienpre, que al labrador del paraiso echo la moger de la su posision. E quando fueres enfermo, este delantre ti frayre santo e la hermana o la madre o qual quier persona de fe e de castidad probada. Se algunos auerse esforçado en el cuerpo e auer començado a enfermar en el coraçon. Con periglo te sirue aquella, la cara de la qual catas a menudo. E [si] por ofiçio de la clerezia vesitas a la bibda o a la uirgen, (e) nunca entres solo a casa, e non poses solo con sola en poridat sin arbitro o sin testigo. E aue tales conpañones, de los quales non seas disfamado. E non te afeytes por vistidura, mas por costunbres, nin afeytes la garçeta, mas sea prometida la castidat con el abito. Esquiua todas las sospechas, e que quier que probadamente puede ser enfeñido contra ti, que non sea enfeñido de la vida. El amor santo non ha dones a menudo, sudarios e fazalejas e vistiduras que le ofrescan, nin manjares sabridos nin blandos e dulçes

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viandas. Jesu Christo es mi miel e mi lunbre e mi deseo. Auemos verguença de todos los deleytes e las bienfablanças e cortesias dignas de rriso e todas las otras desapusturas de amadores, e desatestimoniamos las en los omnes del sieglo; e quanto mas en los clerigos e en los monges, (e) el saçerdoçio de los quales se ateyta por el proposito e el proposito por el saçerdoçio. Nin digo estas cosas, por que o en ti o en los santos uarones non las tema, mas que sean falladas en todo proposito e en todo grado e en todo linage de bien o de mal: la (la) condenaçion de los malos sea alabança de los buenos. La gloria del obispo es proueer a las obras de los pobres; e aborrençia es de todos los sacerdotes, estudiar en las propias rriquezas. Yo que nasçi en casa pobre e en cabaña de rrustico pudiera fartar el vientre de qual se quier mijo e de qual quier pan, (e) agora enojome del panal de miel. Conosçi las naturas e los nonbres de los peçes; en qual rribera sea la concha escogida, delecto me; en los sabores de las aues departo las proui(e)nçias; e a postremas delectan me esos dapños. O quanta merçed en el señor, si cada vno en la presente vida non esperase el preçio. E por quantos sudores se gana la heredat vana. Por menor trabajo se podria conprar la margarita de Jesu Christo. Lee muchas vegadas las escripturas diuinales, mas avn nunca sea dexada de las tus manos la santa leçion. Aprende que enseñes. Finca en las cosas que enseñeste. Las tus obras non confondan el tu sermon, por que quando fablas en la eglesia, non rresponda qual se quier calland(i)o: pues asi es, por que non fazes tu mismo esas cosas que dizes? Delicado maestro es el que el vientre lleno dis-

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puta de los ayunos. El ladron puede acusar la auareza. Aun digo aquello, que los obispos saçerdotes se sientan ser sieruos e non señores. Onrren los clerigos asi commo a clerigos, e los clerigos den a ellos onrra asi commo a obispos. Aquello es dicho de Domiçio el orador, que dize: por que te auere yo commo prinçipe, (e) commo tu non me ayas commo a senador? E enseñando tu en la eglesia, non se leuante ruydo del pueblo, mas gimi[mi]ento, e las lagrimas de los oyentes sean tus alabanças. El sermon del presbitero sea establesçido de leçion de escripturas. E non quiero que seas uozablero e parlero sin razon, mas sabio del ministerio. La fruente quebrantada entrepetra muchas uegadas lo que non sabe, e commo amonesta los otros, toma para si çiençia. Non ha ninguna cosa tan refez, commo engan[n]ar por boluimiento de la lengua al pueblo uil e a la conpaña non enseñada, la qual quanto menos entienden, tanto mas se marauillan. E deuen ser fuydas las vestiduras polidas e los aparejamientos; ca lo vno rrepresenta los deleytes e lo otro la gloria. Non es loable (non) andar sin abrigadura de lino, mas non auer el preçio de las vestiduras de lino. En otra manera es escarnio e cosa llena de desonrra, gloriar te de la bolsa llena, e que non ayas sudario. Ay algunos que dan poco a los pobres, por que tomen mas, e so la señal de limosna demandan rriquezas, las quales son mas a nonbrar caçamiento que limosna. Asi se toman las bestias e las aues e los peçes; es puesto poco manjar en el anzuelo, por que tome el omne en la gran pesca. E mejor cosa es non auer, que demandar sin verguença lo que de. Non podomos todos todas las cosas: vno es en la eglesia ojo, otro lengua, otro mano e ç. Nin el aldeano e el frayre tan

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solamente sinple por tanto cuyde ser santo, si non aya sabido nada; nin el sabio e bien fablado (e) asme en la lengua la santidad. Mejor cosa es de dos cosas non acabadas, auer la rrusticidad santa, que la bienfablança con pecado. Muchos fazen paredes e tiran las colunpnas a la eglesia; rresplandesçen los arboles e rresplandesçen las lazoras de oro, departese el altar por piedras preçiosas; e non es ningund escogimiento de los sieruos de Jesu Christo. Nin ningun rrico non ponga contra mi en Judea el tenplo e la mesa e las candelas e las canpanillas e las esparteñas e los vasos e las otras cosas fechas de oro. Estonçe se prouauan estas cosas del señor, quando los sacerdotes sacrificauan las ostias, e la sangre de los ganados era rredenpçion de los pecadores. Mager que todas estas cosas ayan pasado en figura, escritas son enpero por nos. En otra manera si nos delecta la sinple ystoria, guardemos con oro e ç. Tomen los obispos de Jesu Christo mugeres uirgines. La gafedad del cuerpo sea adelantrada a las rriqueza(za)s del alma. Crezcamos e seamos amuchiguados e ç.; por que non çelebramos pasqua fyguradiz, ca estas cosas son defendidas en la ley ser fechas sin tenplo. E sy todas estas cosas asy las entendemos segund el señor el sabado, rrepoyemos el oro con las otras vanas glorias de los Judios. Esquiua los conuites de los seglares e mayormente de aquellos, los quales se ensorbeueçen por onrras. Torpe cosa es el saçerdote del señor crucif[ic]ado e pobre, el qual se fartaua de manjar ageno, acostar se ante las puertas e entre los juezes e caualleros; e mejor cosa es el juez de la prouinçia yantar contigo, que non tu en el palaçio. Si catares a fazer esto, que ruegues por los mesquinos e por los sometidos, el juez del siglo mas

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onrra da al clerigo que contiene, que al rico, e mas onrra las tus santidades que las riquezas. O si es tal que non oya los clerigos por los quales tu trabajas, si non entre beueres e solazes, de buena voluntad dexare este benefiçio e rrogare a Jesu Christo por juez, el qual puede mas acorrer que juez; ca mejor cosa es fiar en el señor que en los omnes. Nunca huelas a vino, por que non oyas aquello del philosofo: esto non es dar beso, mas escançiar vino. E fuy asy commo el vino que quier que enbreaga e trastorna el estado de la voluntad. Nin esto digo, por que denostemos la cosa criada de dios; ca por çierto el señor es llamado beuedor de vino, e en el Thimotheo dexado es beuer vn poco de vino al que se duele el estomago; mas catamos en el beuer la manera de la edad e de la fortaleza por la qualidad de los cuerpos. E si ardo sin vino e ardo por mançebia e so enflamado por calor de la sangre, de buena voluntad caresc[e]re del beuer en el qual es sospecha de venino. E fermosamente es dicho segund los griegos, e non se si asi se diga segund nos: el vientre grueso non engendra seso delgado. Tanto toma de ayunos, quanto puedas sofrir. Faz ayunos puros e castos e synples e non vanagloriosos. Que aprouecha non comer del olio, e demandar vnas grauezas de manjares, figos e passas e pimienta e nuezes e frutos de palmas e miel? E buscamos todo labramiento de los huertos, por que non nos fartemos del pan por manjar. E aun sobre esto oyo vnos non beuer agua contra natura de las cosas e de los omnes, e non fartar se del pan, mas de manjares delicados e las verças picadas e semejables cosas. A que verguença! Non aue(e)mos uerguença destas desapusturas, ca nos non enojamos de la vana gloria! E sobre esto aun demandamos fama de abstinencia en los

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deleytes. Muy fuerte ayuno es el agua e el pan; mas por (por) que non a gloria e todos viuimos de pan e de agua, non es tenido asi commo publico e comun. Guardate que non (las) tomes nueuas de los omnes, por que non mudes el denuesto de dios en alabança de los pueblos. Si aun, dize el apostol, a los omnes p ç. Non quiero que ores en los rrencones de las plaças, nin el viento del pueblo quebrante el camino derecho de las tus rrogarias. Non quiero que ensanches las faldas, e que te demuestres, e contrariando la conçençia ser çercado de cobdiçia de phariseos. Entiende que callare e que fablare mas callando. Tantas son las rreglas, quantas las maneras de las glorias. Quanto (tu) mejor traer esto en el coraçon que en el cuerpo, e auer por fazedor al señor, e non los aca[ta]mientos de los omnes. Quieres saber, quales afeytamientos demande el señor? Aue la sabiduria e la justiçia e el tenpramiento e la fortaleza; ençierrate con estas llagas del çielo; esta carreta te lieue en alto; e non ay ninguna cosa mas preçiosa que esta broncha, non ay ninguna cosa mas departida que esta uariedad de piedras preçiosas; sean a ti estas cosas en aparajamiento e en defendimiento. Otrosi guardate que non ayas comezon en la lengua o en las orejas, que quier dezir, o que tu non digas mal a los otros, o non oyas a los otros maldezir (de ti). E sabe, que todas las cosas que fablaras de los otros, eres juzgado por sentençia, e tu mismo seras rrepreendido en aquellas cosas, en las quales rreprendias a los otros. E non es derecha escusaçion aquella: rrecontando otros non puedo fazer injuria. Non recuenta ninguno de buena voluntad [a] aquel que non quier oyr; la saeta nunca se finca en la piedra, a las vezes saltando fiere al que la enbia. Aluengase el maldezidor, quando te vee que non oyes de

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buena voluntad, que non maldizes rrefez mal dezir. Con los maldizidores, dize Salamon, nin con ç. Nunca desputes de las formas de las mugeres; nin sienta la vna parte de la casa lo que se faga [en] la otra. Ypocras conjura los sus disçipulos ante que los enseñe, e en las sus palabras los costriñe jurar; toma les la jura e escribe les el silençio e el sermon e el andar de mansedunbre e el abito e las costunbres. Quanto mas nos, a los quales es comendada la medeçina de las almas, de todos los christianos deuemos amar [las casas commo] nuestras casas propias. Conoscan nos consoladores en los sus lloros mas que conuidados en las bienandanças. Rrafaz es menospreçiado el clerigo, el qual muchas vegadas llamado al(a) ayantar, non lo rrefusa. Nunca demandemos e pocas vezes tomemos aun que nos ruegen. Ca mas bienauentorada cosa es dar que tomar. Ca non se commo non te juzgue mas vil aquel que ruega(s) que te de algo, quando lo tomares; e si el rogandotelo menospreçiares, marauillar se ha de ti mucho. E el predicador de la continencia non riquiera las bodas. Commo pueden ser los clerigos procuradores e dispensadores de las cosas agenas e de las villas, a los quales es mandado menospreçiar las sus propias rriquezas? E tomar alguna cosa al amigo malamente, es furto; engañar a la eglesia, es sacrilejo. Tomar para dar a los pobres, a muchos fanbrientos, es querer ser sabidor o temeroso, e lo que es trayçion manifiesta, querer furtar dende alguna cosa, sobra la crueldad de todos los ladrones. Yo entue[r]zcome de fanbre, e tu juzgas quanto sea asaz al mi vientre? O parte luego lo que tomares, o si eres temeroso despensero, dexa al dador que de el de su grado las cosas. Non

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quiero que so la mi ocasion sea lleno el tu saquello. Non puede ninguno guardar mejor las mis cosas que yo. Muy buen despensero es, el qual non guarda para si nada. Non escriuimos commo a contrarios, mas commo [a] amigos; nin uiniemos contra los que pecan, mas amonestamos los, que non pequen; e somos juezes crueles [non] tan solamente contra aquellos, mas contra nos mismos, e queriendo tirar la estaca del ojo ageno, primero hechemos la nuestra viga. Non dapñe a ninguno, non es señalado el nonbre de ninguno de la mi escritura; la mi palabra non tañjo a ninguno espiçialmente; de los pecados es general disputaçion. Mas el que se quiere asañar a mi, primero confiesa de si mismo que sea tal.

Capitulo XXX. que la vejez es a dar a la sabiduria e non la sabiduria a la vejez. Sant Jeronimo a Paulino del establesçimiento del monge o del clerigo.

Mesuras nos con tus uirtudes, e tu grande alças los pequeños, e ocupas la postrimera parte del conuite, por que seas fecho en el juyzio padre de las conpañas. Non quieras, hermano mucho amado, pensar a nos por muchos años, nin des la sabiduria a los canos, mas los canos a la sabiduria. Ca mandado lees a Moysen, escoger LXX presbiteros, los quales sopiese que heran presbiteros, e non fuesen en todo juzgados por edad mas por sabiduria. E aun Daniel moço juzgaua a los de luengo tienpo e a la hedad; e la orgullia condena a los viejos non castos. Non quieras conpensar la fe con los tienpos, nin a mi cuydes ser por tanto mejor, por que primero aya començado es-


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forçar me en la hveste de Jesu Christo. Sant Paulo apostol de persiguidor mado en vaso de escogimiento, postrimero en la orden, mas es primero en los meresçimientos; ca maguer postrimero, mas trabajo que todos. E Judas, el qual en otro tienpo auia oydo: e tu omne, caudiello del coraçon e ç., es rreprehendido traydor del amigo por la muerte del maestro e del saluador; e aun non siendo sin forma enlazose en la viga alta mortal. Por el contrario la cruz muda al ladron al parayso, e la pena del omiçidio fazelo martir. El calor de a desoras vençe la frialdat luenga. E a la fin tu, oyda la sentençia del saluador: si quieres ser acabado e ç., buelue las palabras en obras, e tu desnudo seguiendo la cruz desnuda, mas de libre e mas ligero subes la escalera de Jacob. Muda la saya con el coraçon, nin desees las siellas gloriosas con la bolsa llena; mas con manos puras e con pecho blanco gloriate ser pobre por spiritu e por rriquezas. Aquel Crates de Tebas, omne muy rrico en otro tienpo, como fuese [a] Athenas a philosophar, echo de si gran peso de oro; ca cuydo que non podria posedir en vno las virtudes e las rriquezas. Nos llenos de oro seguimos a Jesu Christo pobre, e so semejança de limosna acostandonos a las primeras rriquezas, commo podemos partir fielmente las cosas agenas, los que guardamos temerosamente las nuestras? El vientre lleno de rrafez disputa de los ayunos.


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Capitulo XXXI. commo non ayuda el logar santo, si fallesçe el spiritu.

Non es de alabar auer seido en Jerusalem, mas auer beuido bien en Jerusalem. Non es a catar aquella çiubdat, que mato los prophetas e derramo la sangre de Jesu Christo, mas a la qual alegra el rrebatamiento del rio. Nin esto deziendo non rrepreendo a mi mismo de non firmeza, nin dapño lo que fago, por que sea visto auer dexado en balde los mios e la mi tierra a ensienplo de Abraham; mas non oso ençerrar todo el poder de dios en fin estrecho, e apretar en vn pequeño logar, al qual non rresçibe el çielo. E cada vnos de los crientes non son pesados por diuersidades de los logares, mas por meresçimiento de la fe. E por que dios es spiritu, conuiene a los sus adoradores adorar lo en spiritu e en verdat. Despues que es secado el velloçino de Judea, [e] todo el mundo es lleno de rruçio çelestial, e muchos venientes de oriente e de oçidente se acostaron en el seno de Abraham, dios non es conosçido tan solamente en Judea. Pues asi es, [a] aquellos aprouecha[n] los logares de la cruz e de la rresureçion, los quales traen la su cruz e rresurgen cada dia con Jesu Christo, los quales se fazen dignos de tanta morada. E con de cabo los que dizen el tenplo del señor ser tal casa, oyan del apostol: uos sedes tenplo de dios, e el espiritu santo mora en vos. E de Jerusalem e de Bretania egualmente paresce el palaçio çelestial. El regno de dios de dentro de nos es. Sant Ylarion commo fuese de Palestina e visquiese en Palestina, en vn dia tan solamente vio Jerusalem, por que non fuese visto menospreçiar los logares santos por la vezindat, nin con de cabo ençerrar a dios en vn logar. De los tienpos de Adriano fasta el inperio de Costantino por CLXXX años en el logar de la


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rresureçion era onrrado el ydolo de Jupiter, e en la peña de la cruz la ymagen de Venus de marmol, e en la cueua, en la qual en otro tienpo andudo Jesu Christo pequeño, era plañido el amigo de Venus. Estas cosas son rrepetidas de tan luengo prohemio, por que non cuydes que fallesca ninguna cosa a la tu fe, por que non viste a Jerusalem, nin por tanto cuydes que somos mejores, por que usamos de la morada deste logar; mas o aqui o en otro logar aueras egual merçed delantre el señor por las tus obras.

Capitulo XXXII. que el monge deue desear logar solitario.

[V]erdaderamente asmo las di(s)ferençias en los logares, si mores en el canpo dexadas las çiudades e el uso de las çiudades, e demandes a Jesu Christo en la solidunbre e ores solo en el monte con Jesu Christo. Non fablo de los obispos nin de los clerigos, el oficio dellos quales es o[t]ro, mas del monge. De todo el mundo vienen aca; llena es la çiudat de omnes de todo linage, e tamaño establesçimiento ay del vno e del otro linage, que lo que en otro loga[r] fuyas de parte, aqui seas costrinido sofrir lo todo. Si quieres usar de ofiçio de presbitero, sy se deleyta por ventura la carga o la onrra del obispado, viue en las çiudades e en los castiellos, e la salud de los otros faz ganançia de la tu alma. E si deseas ser monge, lo que eres dicho, que quiere(s) dezir solo, que quieres en las çiudades, las quales non son moradas de los solos, mas de muchos? Cada vn preposito a sus prinçipes: los caudiellos de Rroma semejen a los Camillos e a los Fabriçios e a los Regulos e a los Çipiones. Los philosophos


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ponen delantre si a Pithagoras e a Socrates e a Platon e [a] Arristotiles. E los sabios ayan enbidia a Omero e a Virgilio e a Menandro e a Terençio. E los estorichos a Salustio e a Heredotes e a Plinio. Los oradores a Lisiam e a Demosten e a Tulio. E por que vengamos a los nuestros, los obispos e los presbiteros semejen a los apostoles e a los uarones (e) apostologos, la onrra de los quales e el meresçimiento se esfuerçen auer. E nos ayamos prinçipes del nuestro proposito a Paulo e a Anton[io] e a Ylarion e a Machario. E por que torne a la autoridat de las escrituras, el nuestro prinçipe Elias e Heliseo, e nuestros caudiellos los fijos de los prophetas, los quales morauan en los canpos e en la solidunbre e fazian a si mismos tabernaculos çerca los rios de Jordan; e destos son aquellos fijos de Rrecab, los quales non beuian vino nin sidra, los quales morauan en las tiendas. E ruegote que asi fuyas las muchedunbres de los omnes e los ofiçios e las saludaçiones e los conuites, asi commo vnas cadenas de deleites.

Capitulo XXXIII. commo deua beuir el monge.

E el tu manjar sea vil e a las viesperas, asi commo verças e legunbres, e a las vegadas toma peçezillos por grandes deleytes. El que desea a Jesu Christo e se farta de aquel pan, (e) non demanda con gran obra de los manjares preçiosos para confaçionar estiercol. E lo que pasa por la gola e non es sentido, sea a ti pan e legunbres. Has q Juuiniano libros, del menospreçiamiento del vientre e de la garganta que dizen mas lleneramente. Sienpre en la tu mano sea la (tu) santa leçon. E ora a menudo, e muchas velas, e duerme las mas vegadas el


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vientre vazio. E fuy las nueuas e los golosos e los palpantes e los lisonjeros asy commo enemigos. Non desees la omildat con coraçon inchantese de vistiduras. Esquiua las conpañias de los seglares e mayormente de los poderosos. Que menester as veer muchas vegadas aquellas cosas, por el menospreçiamiento de las quales començeste ser monge? E la tu hermana esquiue mucho las fablas de las madronas, por que entre las vestiduras de seda e piedras preçiosas de las fenbras estantes arredor non se ensuzie o non se duela o non se marauille; que otra cosa es la penetençia del proposito, e otra cosa el senbradero de alabanças. Guardate, que asi commo fiel e famoso despensador en otro tienpo de las tus cosas non tomes para partir el auer ageno. Aue synpleza de paloma, nin aseches a ninguno engaños, e aue la arteria de serpiente, por que non seas soplantado por asechanças de otros. Non mucho ay de lo vno a lo al en el pecado, el christiano o engañar o poder ser engañado. E al que sentieres fablar sienpre o a menudo de los dineros, si non de la limosna, la qual sin deferençia se demuestra a todos, aue lo mas por bufon que por monge. Non des a ninguno ninguna cosa, si non el vito e vestido e menesteres manifiestos, e los canes non coman el pan de los fijos. E el alma del criente es tenplo de Jesu Christo; e afeytala e vistela, a ella ofresçe dones, en ella rescibe a Jesu Christo. Que prouecho es las paredes rresplandesçer por piedras preçiosas, e Jesu Christo morir en el pobre de fanbre? Ya (e) non son tuyas las cosas que posees; a ty es dada despenseria. Arremienbrate de Anania e de Saphira. Aquellos guardaron las sus cosas temerosamente; tu piensa que non derrames el auer de Jesu Christo non

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sabiamente, que quier dezir, que por juyzio non tenprado non des la cosa de los pobres a los non pobres, e segund el dicho del muy sabio varon, non perezca la largueza con la largueza. Non quieras catar a los nobles aparejos e no[n]bres vanos de los Catones. Dize: yo te conosçi de dentro e en el çiçero conosçi que eres christiano. E gran cosa es que non lo semejas. E non se commo plazen mas al mundo los que desplazen a dios.

Capitulo XXXIIIIo. que los clerigos deuen esquiuar las conpañias de las mogeres. Sant Jeronimo a Oçeano de la vida del clerigo.

Los primeros tentamientos de los clerigos son los llegamientos a menudo a las mogeres. La fenbra linage enpeçedero, puerta del diablo, carrera de maldat, ferimiento de escorpion, fiere por fuego de flama, quando se llega, la paja ençiende el fuego, e quema los fundamientos de los montes. Yo juzgo, que si las fenbras moren con los varones, que non fallese[e]ra el vizque del diablo. Ca de dos lo que el vno desea, si non puede fablar, o es tentado. Pues asi es, el apartamiento del varon asienta e faze armas de castidad en los mejores castillos de uerguença. Tecla despues de la tentaçion de Antioch[i]a es defendida ser en vno con Paulo. Non va ningund caual-


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lero con la moger a la batalla. Si fazes ayuntamientos de moças, ven por dos visytaçiones en la se(l)mana a bendezir el ayuntamiento, mas non solo por la[s] tentaçiones. La cobdiçia doma las voluntades de fierro. La fenbra que vieres que conuersa bien, amala por voluntad, non por usamiento del cuerpo. Las fenbras morantes con los varones engendran espinas e con aguda espada fieren las poridades de la voluntad. A que enemigo! dolor es de dezir, mas non conuiene dexarlo: ende sin bodas ay nueuo linage de mogeres. E que pertenesçe a nos, si vieren aquellos que aman con ojos rrientes e digan palabras tiernas de saludamiento, desende quando saludaren, si vieren ellas que son varones de dios, tienen que las menospreçian e asañanse. Lee por Jeremias, qual deua ser el solitario; ca diçe: seera el solitario. Asi el angel sola fallo a santa Maria en las jazidas, non fablando con alguno; e ella timio en la entrada del varon. Tu que eres fornaz de maldat, por que deseas ser saludada a menudo del varon?

Capitulo XXXV. del afeytamiento de las costunbres del obispo. Sant Jeronimo a Oçeano de la vida del clerigo.

Si alguno desea obispado, desea buena obra; obra, non dinidad; trabajo, non deleytes; obra, por la qual descrezca por omildat, non se ensoberuezca por (por) orgullia. Pues asi es, conuiene al obispo ser non rrepreendible. Conpreende todas las virtudes por vn sermon, e a fascas demanda cosa contra natura. Ca qual trabija en el mundo sin pecado, que quier dezir, sin repreensyon? Mas el pastor auinidero tal es escogido a la iglesia, que


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en conparaçion del derechamente los otros sean nonbrados grey. Ca pierde la autoridat de enseñar, el sermon del qual es destruydo por la obra. Onde es aquello de Tulio: cabeça de la arte es, enseñar lo que fagas. E aun aquello ser afeytado conuiene saber de virtudes: Ca son vnos non sabientes la su medida e de tanta locura e sandez, que en el movimiento e en el andar e en el abito e en el sermon fazense riso a los que los veen; e asy commo entendientes que sea el afeytamiento, conponense de vestiduras e de linpiezas del cuerpo e aparejan noble mesa con manjares, commo este afeytamiento e onrramiento sea mas fidiente que las suzidades. E aun ser enseñador: Ca la conuersaçion sin culpa e sin sermon quanto aprouecha por ensienplo, tanto enpeeçe por sylençio. E non forçado: Ca la fuerça pertenesçe a los vellacos; ca el vientre escalentando se por vino ayna espumea por luxuria. Noe por la enbriaguez de vna ora descubrio los logares de uerguença, los quales auia cobierto por seys çientos años por mesura. E avn Loth por beuer mezclo la puteria a la luxuria, e al que non auia vençido el pecado, vinçieron los vinos. E non ser peleoso: Ca non ay ninguna cosa mas de uerguença, que el maldezir de los rrusticos, los quales la parleria cuydan ser auctoridad e ser sienpre aparejados para pelear e fablan con palabras soberuias contra la ley sometida a ellos. E aun que sea buen mayoral a su casa: non que acresçiente rriquezas, non que apareje manjares rreales, non que faga tesoro e cuega aues preçiadas por vapores tardineros, los quales por tenplamiento lleguen a los huesos e non derramen la carne: mas lo que ha de pedricar, primero lo demande a los de casa. E aun que non sea nueuo en la fe: Ahe, ayer aun non era en la fe, e oi es obispo;

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ayer estaua en el juego de la plaça, e oye en la eglesia; a las viespras en el çerclo, en la mañana al altar; en otro tienpo fazedor de rroçapocos, agora consagrador de las virgines. E conuiene a el, que aya buen testimonio de aquellos que son de fuera. Pues asy es, sea tal, que los que dizen mal a la rreligion, non osen maldezir a la su vida.

Capitulo XXXVI. del menospreçiamiento de la tierra a los monges. Sant Jeronimo a Eliodoro monge.

Por quanto estudio yo aya contendido, que morasemos en el yermo en vno, sabelo el pecho, que es sabidor de la caridat entrecanbiada. Mas tu asy commo pequenno e delicado criaste por falagamientos el menospreçiamiento del rogante. E auias demandado, que ante que me fuese a los disiertos, te enbiase escritos de esfuerço. Non quiero que te acuerdes de los menesteres pasados; el yermo ama los desnudos. Tu que crees en Jesu Christo, cree en las sus palabras: demandad primero el regno e ç. Rrico es el que con Jesu Christo es pobre. Tu que anias menospreçiado el rrogante, por ventura (non) oyas al peleoso. O cauallero delicado, que fazes en casa de tu padre? Ahe, del çielo tañe la tronpa; ahe, el enperador sale armado para lidiar el mundo con las nubes; ahe, el cuchello agudo de dos partes sale de la boca del rey e siega que quier que encuentra; e tu sales a mi del lecho a la haz e de la sonbra al sol? El cuerpo acostunbrado de la larga


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non siente carga. La cabeça cubierta de lienço rrefusa el yelmo. A la mano muelle es aspera qual quier cosa dura. Oye el mandado del tu rrey: el que non es con migo, contra mi es. Acuerdate del dia del tu nasçimiento, en el qual tu puesto en el bautismo jureste a Jesu Christo en el sacramento, de non perdonar a tu padre e a tu madre por el su nonbre. Maguer [que] seas pequenno, e la madre te muestre las tetas, con las quales te crio, e maguer que veas al padre acoçeado en el linbral, traspasalo e con ojos secos uola a la seña de la cruz; e tan solamente ser cruel en esta cosa es piadad. Rafez rronpe estos ligamientos el amor de Jesu Christo e el temor del infierno. Mas el contrario manda la escriptura, seruir al padre e a la madre. Mas qual quier que los ama sobre Jesu Christo, pierde la su alma. El enemigo tiene el cuchiello por que te mate, e yo pensare de las lagrimas de la madre? Por el padre desanparare la caualleria de Jesu Christo, al qual non deuo soportar por razon de Jesu Christo, la qual deuo a todos los omnes por razon del? Sant Pedro aconsejando temerosamente al señor, quando auia a tomar pasion, fue escandalo. E sant Paulo rrepre(r)endio a los hermanos, que lo querrian rretener, que non fuese(n) a Iherusalem. Esta piadat por la qual se enlaza la fe del euangelio, es a quebrantar con espada. Mi madre e mis hermanos estos son ç. Si creen en Jesu Christo, consientan me a mi que quiero lidiar por el su nonbre. Si non creen, ellos muertos sotierren los sus muertos. Si estas cosas dizes en el martirio: yerras, hermano, yerras, sy cuydas que el christiano nunca sofre tentaçion. Estonçe eres mas contralidiado, (si cuydas) si non sabes que seras lidiado. E el nuestro contrario çerca asi commo

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leon ruyente; e tu cuydas que es paz. Esta en asechanças quando diras e ç.; e tu cubierto en la sonbra del arbol lleno de fojas tomas por prea los sueños muelles. Dende persigue la luxuria, dende se esfuerça contra mi la auereza, dende el mi vientre quier ser a mi por Jesu Christo. Persigueme el enemigo malo, el qual ha mill nonbres e mill artes de enpeeçer; e yo malaventorado cuydare que so vençedor, quando so preso? Tien mientes, hermano, que non te conuiene auer ninguna cosa de las tus cosas. Ca dize el señor: todo aquel que non rrenunçiare a todas las cosas e ç. Por que eres christiano con coraçon temeroso? El fijo del omne non ha do acueste la su cabeça, e tu as portales anchos e mesuras grandes spaçios de los techos. Tu heredero de Jesu Christo speras la heredat del siglo. Entrepetra el vocablo del monge, que quier dezir, el tu nonbre. Que fazes entre la conpaña tu que eres solo? E yo non digo estas cosas nin ma[n]do primero asy commo non sabidor de naue, marinero enseñado de las ondas, mas asi commo el otro dia echado a la rribera por tormenta, lo denunçio con uoz temerosa. Guardate aqui e aly e en cada logar, que cuydando escapar de menor peligro, non cayas en mayor. Ca el diablo trae los ligamientos con los conpañeros para prender. Non querades creer, non querades ser seguros. Mager que la mar se rria en manera de estanco, (e) dentro ay peligro, dentro es el enemigo. Esta calma tenpestad es. Pues que? quantos son en la çiudat, non son christianos? Non as tu esa razon que los otros. Ca commo desanparada la casa trabajases por caualleria por los regnos

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de los çiel(l)os, que sigiste otra cosa si non la vida acabada? E el sieruo acabado de Jesu Christo non ha otra cosa si non a Jesu Christo. Osa alguno fazer mint[i]roso a Jesu Christo, seruiendo al auer e a Jesu Christo? Sienpre dize el: sy alguno quiere venir en pos mi, niegue ç. E yo cargado de oro asmo que sigo a Jesu Christo? Sy non as nada, lo que yo se, por que estando tan bien aparajado, non vas a las batallas? Si non en tu tierra [***], commo el señor non aya fecho signos en la suya. Toma la razon: Ningund propheta non ha onrra en su tierra. Non demando folgança nin onrra; abastame la mi conçençia. Nin el señor non demandana onrra; ca por çierto fuxo, por que non fuese alçado en rey de las conpañas. Mas do es la onrra, non es y el menospreçiamiento; e do el menospreçiamiento, y muchas vegadas la injuria; e y el desdeñamiento e non ninguna folgura; e do por la non folgança se tira alguna cosa del estudio, non puede ser dicha cosa acabada. Desto se coge, que el monge non puede ser acabado en su tierra; e non querer ser acabado es pecar. Mas enpuxado deste grado, yras a los clerigos. Non quiera dios, que yo dellos fable ninguna cosa mala, los quales soçidiendo al grado apostolical, confaçionan el cuerpo de Jesu Christo con boca santa, por los quales aun nos somos christianos, e los quales teniendo las llaues del rregno de los çiel(l)os, en alguna manera judgan ante del dia del juyzio, los que guardan la esposa del señor por castidat mesurada. Mas otra razon es la del monge, otra la del elerigo. Los clerigos pasçen las ouejas, yo pastor. Si te escomueuen los falagamientos de los hermanos a esa misma orden, gozar me he del sobir e temo del caer. El que desea el obispado, buena obra desea.

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Mas conuiene al tal ser sin rreprehension. Todos los obispos non son obispos. Vees a sant Pedro; piensa a Judas. Que fazes, hermano, en el sieglo, el qual eres mayor que el mundo? Mientre te apreemen las sonbras de los t(h)echos e mientra te ençierra la carcel de las çiudades fumosas, te conviene volar al puro rresplandesçimiento del ayre. Tu temes la (po) pobreza? Mas Jesu Christo llama los pobres bienauentorados. Espantaste por el trabajo? Ningund cauallero non es coronado sin trabajos. Tu piensas del comer? Mas la fe non teme la fanbre. Tu temes sobre la tierra desnuda quebrantar los mienbros fanbrientos por ayunos? Mas el señor yaze con tigo. Aborresçes las suciedades de la cabeça? Mas Jesu Christo es tu cabeça. Espantate el gran yermo? Mas tu anda en el parayso por voluntad; quantas vegadas subieres alla por pensamiento, tantas vegadas non eres en el yermo. La sarna tirase del cuerpo sin baños? Mas el que vna vegada es lauado en Jesu Christo, non ha menester lauarse otra vez. E por que breuemente oyas rresponder el apostol a todas las cosas: non son dinas estas pasiones e ç. Hermano mucho amado, delicado eres, si aqui quieres gozar te con el sieglo e despues regnar con Jesu Christo. Verna aquel dia, en el qual a la boz de la tronpa tremera toda la tierra. Dara bozes el mundo con los pueblos. Llorosamente los reys, que en otro tienpo fueron muy poderosos, palparan con el costado desnudo. Estonçe sera dado verdaderamente Jupiter con su generaçion, e Platon el loco sera aduzido con sus disçipulos; a Aristotiles non aprovecharan los argomentos. E estonçes tu rrustico e pobre alegrar te as e rreyras e diras: ahe el mi juez cruçificado; ahe el juez el qual estudo en el pesebre buelto en paños;

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este es aquel fijo del obrero e de la demandadera; este es el que fuxo en Egipto; este vestido; este es coronado de espinas; este es el mago que dezian que auia demonio, e Samaritano. O Judio, cata las manos, que auias fincado. O tu, Romano, vee el costado que auias foradado.

Capitulo XXXVII. contra el monge vagaroso e parlero. Sant Jeronimo a Domnion.

Marauillome del monge e mançebo, por la fermusura del qual se mueuen luxurias, e el qual es muy bien fablado, que non ha verguença de andar a las casas de los nobles e allegarse a las saludaçiones de las madronas e fazer la nuestra rreligion batalla, e entre estas cosas maldezir a su hermano. E este por tanto cuyda que es enseñado, por que el solo entiende las palabras de Juuiniano; e por çierto es prouerbio, balbo entender mejor las palabras de balbo. Entre las mugerçiellas era visto sabidorçiello e bien fablante. Mas despues que las mis obreziellas venieron a Roma, aborresçiome asi commo a enbidioso, por que las sus fablas eran menospreçiadas. Onde entienda non ser a desputar egualmente entre los fusos e canastiellos de las moças e entre los varones enseñados de las enseñanças del diuinal rey. Pues asi es, scriues este ser monge forano e de las plaças e traedor de nueuas e andador e tan solamente para dezir mal de tras, el que por la viga del su ojo quiere sacar la paja del otro, e fablar


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mal contra mi e los libros que escriui contra Juuiniano e roe(e)r con diente de can e despedaçar los. E yo loco, que sin razon oue por enseñadores en las santas escrituras a Grigorio Nazanzeno e a Didimo. Non me aprouecho nada el enseñamiento de los Judios e el pensamiento de cada dia de la mançebia fasta esta hedad en la ley e en los prophetas e en los euangelios. Fallado es omne acabado sin mandador, el qual vezca por bienfablança a Tulio, e por argumentos a Aristotiles, e por sabiduria a Platon, e por enseñamiento a Aristarco, e por muchedunbre de libros a Calçentero, por sçiençia de escripturas a Didimo, e a todos los tractadores del su tienpo. Desende es dicho demandar materia e a la carne e a dios, recontando alguna cosa a la vna e a la otra parte, que quier dezir, disputar por la justiçia e contra la justiçia. Pues asi es, hermano mucho amado, ruegote, que lo amonestes, que [non] fable contra su proposito e que non destruya por palabras la castidad que promitio por habito; nin virgo o conteniente, ca uea que se alabo, conpare los maridos a las uirgines. Perdone a si, perdone a mi, perdone el nonbre christiano. En non fablar, que es monge, e discorriendo, mas conosça callando e siendo. Non dapño las bodas, mas quiero que todos los que por ventura por miedo de las noches non pueden yazer solos, que tomen mogeres.


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Capitulo XXXVIIIo. de la guarda de la virginidat.

Oye fija e vee e ç. Non ay en este libello ninguna lisonja; ca el linsonjero es enemigo blando. E non aura ninguna ponpa de sermon apostado, la qual te ponga entre los angeles. Non quiero que venga a ti del proposito soberuia, mas miedo. Cargada uas de oro; deues te guardar del ladron. Esta vida es tormento a los mortales; aqui contendemos, por que seamos coronados en otro logar. Non entra ninguno seguro entre las serpientes e los escorpiones. E dize el señor: enbriagado es el mi cuchiello en el çielo; e tu cuydas paz en la tierra, la qual engendra cardos e espinas, la qual come la serpiente? E es çercada de grandes conpañas de enemigos, e todas las cosas son llenas de enemigos. La carne flaca e çenisa auinidera de pues de poco lidia sola con muchos. E sy la muchedunbre dellos te turbare e començares escalentarte a cada vnos escomouimientos de pecados, e te dexier el tu pensamiento: que faremos? responder te ha Heliseo: (e) non quieras temer, ca mas son conusco que con ellos; e abiertos los ojos veras el carro de fuego, el qual a ensienplo de Helias te alçe en las estrellas; e entonçe cantaras cosas alegres: la nuestra alma commo pasaro uola e ç. Ruego te, que te guardes, que non diga alguna vegada de ti dios: cayo la virgen de Israel, e non aye quien la despierte. Fablare osadamente: commo pueda dios todas las cosas, non puede leuantar la virgen despues que cayo; (mas) puede la librar de pena, mas non quiere coronar la corronpida. Mas derecha cosa fuera, auer tomado casamiento de omne e auer andado por los logares llanos, que non yendo a las cosas mas altas caer en fondon del infierno. E non quiero que dexes cresçer el pensamiento: mientre es pequeño el enemigo, matalo; la maldad sea quebrantada en la semiente.


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Capitulo XXXIX. ensienplo de sant Jeronimo de sy mismo.

Quantas vegadas estaua en el yermo e en aquella solidunbre desgastada, la qual quemada por ardores del sol, da a los monges morada espantable, cuydaua que estaua presente en los deleytes de Roma. E seya solo, por que hera lleno de amargura. Paresçian espantables en el saco los mienbros feos, e el cuero escalentado auia tomado semejança de carne de Ethiopiano. E cada dia auia lagrimas e cada dia lloros, e si alguna vegada me apremia el sueño, yo non queriendo, a penas asentaua los huesos en la tierra misma. E del comer e del beuer callome, (e) commo aun los enfermos usen de agua fria, e tomar alguna cosa cocha es luxuria. Yo mismo que me auia condenado a tal carçel por miedo del infierno, e conpañero de los escorpiones tan solamente e de las bestias ffier(r)as, muchas vegadas era presente en los lechos de las moças. Enamarellesçiese la cara por ayunos, e la voluntad escalentanase por deseos en el cuerpo frio, e en la carne muerta ya ante el su omne bullian los ençendimientos solos de luxurias. Asi que desfallesçido de toda ayuda echauame a los pies de Jesu Christo e rregaualos por lagrimas e cobria los con el cabello; e sobjugaua a la carne que me contrariaua. Non he uerguença de la mi malandança, mas ante lloro por que non so lo que era. Arrimienbrome auer ayuntado a menudo el dia con la noche, nin dexar primero el ferir de los pechos, fasta que çesase por denuesto del señor. E asi temia aquella mi çella, commo sy fuese sabidora de los mis pensamientos. E yo


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san[n]udo de mi mismo e rezio (e) traspasaua solo los desiertos. E asy do u[e]ia valles cauados o altezas asperas de los montes e de las peñas, y era el logar de la mi oraçion, e aquella era carçel mesquina de la carne. E segund el señor es a mi testigo, despues de muchas lagrimas e despues que los ojos alçaua al çielo, muchas vegadas ueya estar delantre mi conpañas de angeles, e yo alegre e gozandome cantaua: en pos ti correremos en odor de los tus vnguentos. E si estas cosas sufren aquellos, los quales aboresçido el cuerpo (e) lidian con los solos pensamientos, que sufre la moça que vsa de deleytes? Viviendo es muerta.

Capitulo XL. (el) que la castidat sea a criar por la astinençia.

E si alguna cosa puede ser en mi de consejo, e si es creydo al prouado, esto amonesto primeramente, esto atestimonio, que la esposa de Jesu Christo fuya el vino asy commo venino. E estas son las primeras armas de los demonios contra la mançebia; ca sy ladra la auereza, incha la soberuia, deleta la codiçia; rrafezmente carezc[e]remos de los otros pecados; e este enemigo es ençerrado dentro; do quier que ymos, traemos connusco el enemigo. E el vino e la mançebia son doble ençendimiento de la voluntad. Para que ayuntamos el olio a la flama? para que aministramos criamientos de fuegos al cuerpo ardiente? Sant Paulo a Thimotheo dize: e ya non quieras beuer agua e ç. Vee por quales razones sea otorgado el beuer del vino, por que del aya melezina la en-


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fermedat de a menudo del dolor del estomago. E por que nos por ventura non nos enblandezcamos de dolores del estomago, (e) manda(n) beuer poco e esto mas de consejo del menge que del apostol. Noe beuio vino e enbriagado es, aun en el siglo duro. E por que entiendas en todas las cosas el sacramento de la escritura, [ca] por çierto la palabra de dios es margarita e puede ser foradada de toda parte: despues de la enbriag[u]ez (e) siguese el descobrimiento de las piernas, e la cobdiçia ayuntada es a la luxuria. E despues estiendese el vientre e escomouidos [son] los otros mienbros. Ca comio el pueblo e beuio e leuantaronse a jugar. E Loth amigo de dios es saluado en el monte e de tantos pueblos el solo es fallado justo; e es enbriagado de sus fijas, e mager [que] ellas cuydasen auer fallesçido el linage de los omnes e esto feziesen mas por amor de fijos que de cobdiçia, enpero sabian que hera varon justo e que non faria estas cosas, si non fuese enbriago; a la fin non sopo que fizo, e maguer que la voluntad non sea en el pecado, enpero el error es en culpa. Helias commo fuxiese de Jezabel e yoguiese cansado so el robre, ahe a la su cabeça reuanadas de pan e vaso de agua; e en verdat podiera, si quisiera, enbiar le dios uino aparajado e manjares e carnes bien olientes. Heliseo convido los fijos de los prophetas a yantar e farto los de yerbas montesinas; e oyo boz acordable de los que ayantauan: omne de dios, la muerte es en la olla. Non se asaño a los cozineros; ca non tenia con que les aparajar mejor mesa; mas echando la farina de suso, dulçeçio la amargura por esa misma uirtud del espiritu, por la qual Moyeses auia mudado Marath. E el primer omne obedesçiendo mas al vientre que a dios

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es echado en este val de lagrimas. E Sathanas tento al señor de fanbre en el disierto. E el apostol llama de los luxurio(o)sos: el dios de los quales es el vientre. Ca cada vno onrra lo que ama. De la qual cosa es a uer cuydosamente, que a los que echo la fartura del parayso, que los torne la fanbre. E si quisieres responder, que eres engendrada de noble generaçion e criada sienpre en deleytes e en plumas, que non puedes abstener de los manjares mas sugosos nin uevir por estas leys, responder te he mas apretadamente: viue, pues asy es, por tu ley, tu que non puedes por la de dios. Non en la manera por la qual dios criador de todas las cosas e señor se delecte por el ruydo de los nuestros estentinos e por grandeza del vientre e por ardor de los pulmones; mas en otra, por la qual castidat non puede ser segura. Job amado a dios, e que sospeche del diablo: la su virtud en los lonbos era e ç. La natura del varon e de la moger onesta es llamada por nonbre mudado. Pues asy es, toda la virtud del diablo contra los varones es en los lonbos, e toda la fortaleza contra las fenbras es en el onbligo. Quieres saber que es asy? Toma ensienplo de Sanson mas fuerte que el leon e mas duro que la piedra, e el qual el solo e desnudo sigio a mill armados; e molleçio se en los abraçamientos de Dalida. E Dauid escogid(i)o segund el coraçon del señor, el qual auia dicho muchas vegadas con santa boca que auia venir el señor, preso por desnudez de Versabee fizo el omiçidio con el adulterio. Salamon el muy sabidor partiose del señor, por que fue amador de las mogeres. E por que ninguno non fia se de la allegança de la sangre, el hermano se enardiçio por ençendimiento non conuenible por amor de Thamar su hermana.


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Capitulo XLI. de las biudas enfiñidas e luxuriosas.

E vee muchas vegadas non queriendo casar defender la su conçiençia mal auentorada por vistiduras. Las quales sy las non discobriese el inchamiento del vientre o el ruyr del infante, andan muy loçanas con çirbiz alta. E otras catan commo sean mañeras e fazen omiçidio del omne ya senbrado. E muchas quando sienten que han a conçebir, piensan traycion por abortar con uenino, e muchas vegadas mueren culpadas de tres pecados e asi van a los infiernos omeçidas de si mismas e fornigaderas de Jesu Christo e aun omeçidas del fijo ya nasçido. E estas son las que andan señaladamente en publico e con señales furtadas de los ojos traen en pos sy las greys de los mançebos. La que vieren andar amariella e triste, llaman la mesquina; e quando se enbriagaren, tomando el cuerpo de dios fazen sacrilejo. Esta es toda la virginidat en aquellas, que se vistan de porpora muy sotil, e parescan los cabellos estando la cabeça atada, e el çueco muy apostado, e las mangas muy apretadas a los braços, e andan muy orgollosamente. E ayan en esta manera los sus alabadores e parescan muy ayna de buena voluntad so el nonbre de virginidat. A nos non nos plazen las tales cosas. Enverguença me de dezir lo; a que enemiga! triste, mas es verdat: onde en las eglesias de los Agapetas entro la pestilençia? Onde syn bodas otro nonbre de mogeres? Las quales muchas vegadas son tenidas en vna casa e en vn lecho, e llaman nos sospechosos, sy asmemos alguna cosa.


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Capitulo XLII. de la vida de las virgines.

Agora aderesçere toda la mi oraçion a ti, la qual quando començaste ser primera uirgen (de) noble de la çiudat de Roma, tanto te conuiene mas trabajar, por que non pierdas los presentes bienes e los auinideros. E por çierto apresiste del ensienplo de casa las maneras de las bodas e las cosas non çiertas del casamiento, commo tu hermana Blesilla mayor por edad mas menor por proposito biudada a cabo de siete meses, que commo el marido, perdio la corona de virginidat e el deleyte de las bodas. Non quiero que llegues a las casas de las nobles madronas nin ver a menudo lo que menospreçias. En esta parte, tu que eres esposa de Jesu Christo, apreende la santa soberuia; sabe que heres mejor. Nin cobdiçio tan solamente, que esquives los ayuntamientos de aquellas, las quales se inchan por onrras de los maridos, las quales çercan las greys de los castrados, mas avn aquellas, las quales faze biudas el menester, la casa de las quales [es] llena de conuicte e llena de lisonjeros, las quales a tales estan, que mas cuydes que demandan maridos, que non que los ayan perdidos. Pocas vezes sal en publico. Demanda los martires en el tu lecho. Nunca te minguara razon de salir, si sienpre salieres, quando lo ouieres menester. Quando te leuantares de noche a oraçion, sea en manera que la digesçion sea acabada. Lee muchas vegadas e apreende muchas cosas, e tome te el sueño teniendo el libro en la mano, e quando cayeres de cara, rresçiba te la santa carta. E ayuna cada dia, e la fartura fuya a la fartura. E non aprouecha ninguna cosa traer el vientre vazio dos dias o tres, si en vna ora sea lleno, si el ayuno es conpensado con la natura.


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Luego la tierra rregada engendra espinas de cobdiçias, e la voluntad llena enpereça se. E si sintieres alguna vez el omne de fuera sospirar por flor de la mançebia, e despues que ouieres comido a ti puesta en el lech[o] te sacudiere la ponpa dulçe de cobdiçias, toma el escudo de la fe, en el qual se amatan las saetas bermejas del diablo. Ca todos los fazientes adulterio, el coraçon dellos es asy como forno. Mas tu mudada por peadas de Jesu Christo e aten(p)ta en las tus palabras, di: e non es el nuestro coraçon armas e ç. Graue cosa es la alma humanal non amar alguna cosa, e menester es que la nuestra voluntad se tire a algunos talantes. Pues asy es, el amor de la carne es sobrado por amor del spiritu. El deseo sea apretado con el deseo. Que quier que mengua de alla, crezca de aca.

Capitulo XLIII. de la alabança de la virginidat.

Qual de nos puede dezir de coraçon: el mi beuer mezclaualo con lloro. O non es a llorar e non es mas a gemer, que a mi echado del parayso de la virginidat con de cabo me quiere vestir la sirpiente de sayas de piel, las quales Elias tornando al parayso las echo en tierra, deziendo: que es a mi e al delecte que peresçe en breue? E non quiero estar so aquella sentençia, la qual es dada contra el omne dañado: en dolores pariras e ç. Esta ley non es mia: la tu conuersion sea al marido. La conuersion de aquella [sea] a su marido, la que non ha por marido a Jesu Christo. El mi proposito es sin linage. Ayan las


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bodas su tienpo e su titulo; a mi la virginidat es establesçida en santa Maria e en Jesu Christo. Si diga alguno: e osas mal dezir de las bodas, que son benditas del señor? Non es mal dezir de las bodas, quando es tirada la virginidat. E gloriense las casadas, commo sean segundas de las virgines. Cresca e amuchiguese aquel que a de enchir la tierra. La tu conpaña en los çielos es. Despues de la desnu(y)dez [e] el parayso, e asi commo las fijas que cubren el comezon de las bodas. E asi cubre e es cubierto (e) aquel que come el su pan en sudor de la su cara, la tierra del qual engendra cardos e espinas, e la yerua del qual se afoga por espinas. La mi semiente es abastada de çien mieses. E cosan sayas los que perdieron las sayas non co(n)sidas de suso, a los quales delecta(n) el ruydo de los infantes, en que lloran de mañana por que son nasçidos. Eua en el parayso virgen fue; despues de las sayas de piel tomo comienço de bodas. La tu tierra es el parayso. Guardalo (lo) que as ganado. Por que sepas la virginidat despues de las bodas sea pecado de la natura: uirgen nasçe la carne de las bodas, dando en fructo lo que auia perdido de la rayz. La uirga es madre sinple del señor, pura, linpia, non llegandose de fuera a ninguna generaçion, e a semejança de dios abastada de vnidat. Jesu Christo es flor de la virga, que dize: yo flor del canpo. Alabo las bodas, por que me engendran uirgines. Cojo rosa de las espinas, oro de la tierra, margarita de la concha. Tanto mas son onrradas las bodas, quanto lo que nasçe dellas es mas amado. Tu, madre,

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que enbidia as a tu fija? Desdeñas que non quiso ser moger de cauallero, mas del rey. Gran benefiçio te dio: començaste ser suegra de dios. De las virgines, dize el apostol, de dios non he el mandado. Por que? El mismo por que fuese uirgen, non fue de mandado, mas de propia voluntad. Nin deuen ser oydos los que enfiñen el auer avido moger, commo diziendo e amo[ne]stando de la castidat aya dado perpetua castidat: e quiero que sean todos commo yo mismo e ç. E digo a las non casadas e biudas: bien es a ellas si asy fincaren commo yo. Pues asy es, por que non a el mandado del señor de la virginidad? Ca de mayor merçed es lo que non es costriñido e es ofresçido. Ca sy fuese la virginidad mandada, eran vistas las bodas tiradas; e muy dura cosa era costriñir contra natura e tirar de los omnes la vida de los angeles e dañar en alguna manera aquello que es establesçido. Otra bienandança fue en la vieja ley: bien aventorado el que a simiente en Sion. Vazio era el mundo; e por que calle de los figuradizes, sola era la bendiçion de los fijos. E por tanto Abraham ya viejo es casado con Çetura; e Jacob es afeitado de mandragora; e Raches fermosa por figura es querrellada en la eglesia por la natura çe[r]rada. E poco a poco cresçiendo la mies, ha entrado el senbrador. Helias virgen e Heliseo uirgen; uirgenes muchos fijos de los prophetas. Jeremias es defendido tomar moger por la captiuidat çercana. Por otras palabras fabla eso mismo el apostol: abreuiado es el tienpo. Otro tienpo es, que los que an mogeres son asy commo non auientes. Pues asy es, era fallado, segund deximos, en los varones este bien de contenençia, e paria cada dia Eua en dolores. Mas despues que la virgen conçibio en el vientre e pario

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a nos moço, padre del siglo auinidero, suelta es la maldiçion. E luego que entro el fijo de dios, establesçio a sy sobre la tierra nueua familia, por que el que hera adorado de los angeles en los çielos, ouiese angeles en las tierras. Si te plaze saber, por quantas tristuras la virgen libro e por quantas la moger sea apretada, lee a Tertuliano al amigo philosopho, e de la vir(i)ginidat otros libellos, en el volumen noble de sant Çiprian, e del papa Damas(i)o sobre esta cosa versos e prossas conpuestas, e de Anbrosio el nuestro, el qual el otro dia escribio vna obreziella a la hermana, en la qual tanto dixo, que puso que quier que pertenesçe a alabança de las virgines e ordeno e esprimio a nos. E nos escomuuio, que tomado otro sendero, non tan solamente contamos la virginidat, mas aun guardamos la. Nin cunple saber lo que es bueno, nin sea guardado firmemente lo que es escogido; ca aquello del juyzio es, esto del trabajo, e aquello comunal con muchos e esto con pocos.

Capitulo XLIIIIo. de la captela que deue guardar la virgen contra las tentaçiones del sieglo.

E asi te atestimonio delantre el señor e delantre los sus angeles, que non trayas rrafezmente en publico los vasos del tenplo, que non vea algund malo el sacrario de dios. Mas por que alcanço a la archa que le non conuenia, muerto es de muerte sopitana. Ca el vaso de oro e de plata non fue en tanto amado a dios quanto el tenplo del cuerpo virgen. Ante fue la sonbra, agora es la verdat. Tu por çierto fablas sinplemente e


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non menospreçias a quales quier non conosçidos, e las cosas blandas; mas en otra manera veen los ojos non castos; e non sopieron pensar la fermusura del alma, mas la de los cuerpos. Non se encline la tu oreja a las malas palabras. Ca muchas vegadas los fablantes alguna cosa non conuenible, tientan al albedrio de la voluntad, si tu virgen oyas de buena voluntad lo que se dize, e si te rrias a algunas cosas. Alaban que quier que dixieres e niegan que quier que negares, e llaman te casta e santa, diziendo: ahe verdaderamente la sierua de Jesu Christo, non asi commo aquella espantable, torpe e rrusticana, e la qual por ende non ouo marido, por que non lo pudo fallar. Somos aduzidos por mal natural, e de buena voluntad otorgamos a los nuestros lisonjeros, e mager que nos respondamos non dignos [e] toma nos gran verguença a las caras, enpero a su alabança alegrase de dentro la alma. E la esposa de Jesu Christo es archa del testamento, dorada de dentro e de fuera, guarda de la ley del señor. E sobre esta bienandança quiere posar el señor asi commo sobre cherubin. Cria los sus desçiplos, por que pose(e) en el pollino de la asna, e suelta te de los cuydados del sieglo, por que le plegas, e desanparando los [l]adriellos de Egipto, sigas a Moysen en el yermo, e por que entres en la tierra de la promision. E non sea ninguno que te defienda, non la madre, non la hermana, nin el hermano, nin la cormana. El señor te ha menester; e sy te quisieren enbargar, teman los açotes de Pharaon. Jesu Christo entrando en el tenplo echo todas las cosas que non heran del tenplo. Pues asi es, dios es de amança. E despues que en el pecho de la virgen se escalienta el cuydado de los negoçios seglares, luego se taja el velo del tenplo; leuantase el esposo sañudo e dize: sera dexada a uos la vuestra casa desanparada. Sienpre te guarden los tus le-

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chos las tus poridades; sienpre juegue contigo el esposo de dentro. Orando fablaras al esposo; el fablara a ti leyente. Mi hermana huerto ençer[r]ado, fuente sellada. Guardate que non salgas de casa e nin quieras ver las fijas de la tierra agena, maguer que ayas hermanos patriarchas e te alegres obedesçiendo Israel. Non quiero que demandes el esposo por las plaças, non quiero que çerques los rencones de la çiudat. E el esposo non puede ser fallado en las plaças. Estrecha e angosta es la carrera. E non abaste a fallar la. Seras llagada e seras desnudada e rrecontaras cosas lloraderas. Fallaron me e ç. Jesu Christo es çeloso, non quiere que sea vista la tu cara de los otros. Anden fuera las virgines locas; tu esta de dentro con el esposo. E si tu çerrares la puerta e orares en escondido, verna e llamara e dira: ahe yo esto ante la puerta e ç. E Daniel, por que non podia estar baxo en la su çella, (e) touo las finiestras abiertas a Jerusalem. E tu ten abiertas las finiestras, mas entre vna lunbre, donde veas la çiudad de dios. Nin abras aquellas, de las quales es dicho: la muerte entro por las finiestras.

Capitulo XLV. que la uirgen deue esquiuar la vana gloria.

E aquello deues esquiuar mas sabiamente, que non seas tomada por ardor de vana gloria. Quando fazes la limosna, uealo dios señero; quando ayunas, este la tu cara alegre; la vestidura nin mucho linpia nin mucho suzia, e non notable de ninguna deuersidad, nin te encuentren çerca


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la conpaña de los pasantes, por que demuestren con el dedo. Nin quieras ser vista mucho rreligiosa nin mas omil que es menester, nin fuyendo la gloria non la demandes. Ca muchos abaxando los arbitros de misericordia e de pobreza e de ayuno, en esto cobdiçian (fazer) plazer, en que menospreçian (fazer) plazer; e marauilla, la alabança mientre es esquivada, es deseada. E pocos son los que an caresçido deste pecado; e aquel es muy bueno, el que asi commo en cuerpo fermoso es derramado por suzidat rrala de luxurias. E non te amonesto que non te glories de las rriquezas e que non te alabes de la nobleza del linage; se la tu omildat; ca muy cosa loca es enseñar lo que sabe aquel que tu enseñas. Mas esto non te engendre alabança, en que menospreçieste la alabança del sieglo, nin te arrabate el pensamiento calland(i)o, que por que dexaste tomar plazer en las vistiduras doradas, te esfuerçes plazer en las suzias, e quando v[i]nieres en el ayuntamiento de los hermanos e de las hermanas, poses en la tierra e te poses commo digna en la siella de los pies. E [non] delgazes la boz por maestria, asi commo confondida por ayunos, e semejes el andamiento de desfallesçiente e conuidante con onbros agenos. Ca son algunas astragantes las sus caras e que ayunan por que mueran, las quales luego que vieren a alguno, lloran e baxan lo soberceja, e la cara cobierta a penas demuestran vn ojo para ver, e traen la vistidura polida e la çinta de saco e suzios los pies e las manos; e el vientre solo, que non puede ser visto, escalientase por comer. E otras con abito de varon e la vistidura mudada han verguença de ser fenbras commo son nasçidas, tajan el cabello e sin verguença alçan las caras. E son otras que se visten de çeliçio e con cogullas forra-

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das, por que se tornen a la infançia, semejan a las lechuzas e a los buhos. Mas por que non sea visto disputar tanto de las fenbras, aun fuy los varones, los que veas cadenados, los quales contra el apostol traen los cabellos de fenbras, e la barba de cabron, e el manto negro, e los pies desnudos por non sofrir de frio. Todos estos argumentos son del diablo. Enfiñen tristeza e fazen asi commo luengos ayunos, comiendo furtadamiente de noche. Enverguençame dezir otras cosas, por que non sea visto mas mouido que amonestar.

Capitulo XLVI. de vnos monges disolutos e aun de las costunbres de la uirgen.

E ay otros, fablo de los omnes de la mi oraçion, los quales se apresuran a ser presbiteros e diachonos, por (por) que vean mas de buena voluntad a las mogeres. Todo el cuydado es a estos de las vistiduras, e si huelan bien, e el pie si ande apostado; e que non se rroyan los cabellos, e los dedos rresplandesçen con aniellos; e por que el camino mojado non ensuzie las plantas, a penas fincan las peadas. Los tales commo los vieres, asma que son mas esposos que clerigos. Algunos en esto pusieron todo su estudio e toda su vida, por que conoscan los nonbres e las casas e las costunbres de las madronas. Leuantandose de mañana (e) andan de casa en casa por amor de saludar, e a fascas entran non conueniblemente fasta los lechos de los que duermen. E si vieren algund fazeruelo o mantel bien paresçiente, e sobrelecho de casa, alabanlo e marauillanse e tractanlo e querrellanse que lo an menester, e


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asy gananlo e lieuanlo. A estos es enimiga la castidat e los ayunos. E an boca estraña e parlera e armada sienpre en los maldezires. E a do quier que te voluieres, luego lo fallaras delantre. E sy alguna cosa nueua viniere, el es fazedor e allegador de fama. Al christiano non convienen nin las suzidades deseadas nin las linpiezas demandadas. Si non sabes alguna cosa, sy dubdas alguna cosa de las escripturas, pregunta aquel al qual alaba la vida, escusa la hedat e non denuesta la fama; o sy non ay quien lo pueda exponer, mejor es non saber alguna cosa segura, que aprender la con periglo. E arremienbra te que andas en medio de los lazos, e muchas mogeres virgines viejas de castidat non dubdada perdieron de las manos la corona çerca de la muerte. Sy algunas seruientas son conpañeras del tu proposito, non te alçes contra ellas nin te inches commo señora. Vn esposo començeste auer. E fuy commo vna pestilençia aquellas virgines e biudas, las quales vagarosamente e cortesamente van a las casas de las madronas e perdida la verguença de la fruente vesitan los juglares. Las malas fablas corronpen las buenas costunbres. E non an cuydado si non del vientre, e demuestran con vino e orgul[l]osamente que quier de mal, e aun las voluntades de fierro mollesçen para los deleytes.

Capitulo XLVII. que los libros de los sabios e de los philoso[p]hos son de menospreçiar por los libros santos.

Que faze Oraçio con el salterio, e con los euangelios Maro, e con el apostol Çiç(h)ero? Que conpañia de luçio a tancreto?


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En otro tienpo commo yo fuese a Jerusalem, desanparada la casa e el padre e la madre, por trabajar por Jesu Christo, non podia desanparar la biblia, que yo auia fecho con gran estudio. Asy que despues de muchas vegilias e lagrimas, las quales derramaua acordando me de los pecados pasados, (e) tomaua en las manos a Platon e a Tulio. E a las vegadas tornando me en mi mesmo començaua a leer el propheta, e espantauame el sermon non labrado; e por que non veya lunbre con los ojos çiegos, cuydauame que non hera culpa de los ojos, mas del sol. E a la fin vinome vna fiebre e asy aprimia los mienbros malauentorados, que a penas mudaua los huesos. Entre tanto aparajauan las mortajas, e ya palpitaua en la tierra por el calor mortal. Estonçe arrobado a desoras en el spiritu era traydo a la catedra del juez, en el qual logar auia tanta lunbre, que yo echado en tierra non osaua catar a suso. E commo me pregunto de que condeçion era, respondy que era christiano. E aquel que estaua por mayoral, dixo: mientes, Çiçeroniano eres e non christiano; ca do esta el tu thesoro, y [e]sta el tu coraçon. E luego mudiçi, e entre los açotes, por los quales me mando açotar, mas me entorçia por fuego de la conçiençia, acordando me de aquel vieso: quien se confesara en el infierno? Llamaua entre los açotes: aue merçed de mi, señor, aue merçed de mi. A la fin los que estauan presentes echauanse a las rodiellas del mayoral e rrogauanlo, que me diese perdon de la mançebia e comendase al error logar de penetençia, e que tomase despues tormentos, si alguna vegada liese los libros de las letras gentiles. Asy que yo, que era puesto en tanto periglo, quisiera prometer mayores

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cosas e començe jurar e dezir: señor, sy yo nunca oviere libros seglares e si los liere, niegue te. Entre estas palabras fuy dexado e torneme, e marauillandose todos abri los ojos derramando por muchas lagrimas. E esto non fue escarnesçimiento de sueño vano; testigo me es la catedra, ante la qual estudi, e el juyzio que temi, e las llagas que senti despues del sueño e las feridas que oue; e dalli adelantre ley por tanto estudio las cosas diuinales, por quanto auia leydo las mortales.

Capitulo XLVIIIo. de foyr la auereza.

E aun despues esquiuar el mal de la auereza, non tan solamente que non desees las cosas agenas, ca esto aun las leys publicas lo defienden, mas aun que non guardes las tus cosas, que son a ty agenas. Dize: si en lo ageno non fuestes fieles, quien vos dara lo que es vuestro? Agenas son a nos las cargas de oro e de plata; la nuestra posesion spiritual es, de la qual es dicho en otro logar: la rredençion del alma del varon las propias rriquezas. E tu dizes: yo so moça dilicada e que non puedo trabajar con mis manos; si viniere a la vejez e començare enfermar, quien auera merçed de mi? Oe a Jesu Christo que fabla a los apostoles: catad las aues del çielo e ç. Si fallesçiere la vistidura, sean abantpuestos los lilios. Sy ouieres fanbre, oyras los santos pobres e fanbrientos. Sy te atormentare algun dolor, lee: tomo plazer en las mis enfermedades; e: dado es a mi el aguijon de la mi carne, por que non me ensalçe. Alegrate en todos los juyzios de dios; ca alegraron se las fijas de Juda en todos los tus juyzios, señor. Non pusiemos nada en este mundo, nin podemos leuar nada. E agora vees a muchas sacar vesti-


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duras de los armarios e mudar cada dia las sayas, e commo temas que non seas sobrada. Astraganse las cosas vanas del calor bermejo. Rritese el oro en las letras, los libros son vestidos de piedras preçiosas, e Jesu Christo muere ante las puertas dellas. Sopean muchos ensienplos de la escriptura, los quales enseñan ser a fuyr la auereza. Mas rrecontare que aya acaysçido en Nitria ante non muchos años. Vno de los frayres mas escaso que el mas auariento, non sabiendo el señor ser vendido por XXX dineros, dexo quando murio cient sueldos, que auia ganado texendo lino. E ouieron entre sy consejo los monges, ca morauan en aquel logar çinco mill de çellas departidas, e pensaron que farian. Los vnos dezian que los partiesen a los pobres; otros que los diesen a la eglesia; otros que los enbiasen a los parientes del. Mas Machario, Pambo e Ysidoro e otros padres fablando en ellos el spiritu santo, juzgaron que los soterrasen con el, deziendo: el tu auer sea contigo en perdiçion. E muy gran espanto ouieron todos por toda Egipto. E por que fezimos mençion de los monges, e se que oyes tu de buena voluntad las cosas santas, presta me vn poco la oreja.

Capitulo XLIX. de la t[r]eble manera de los monges antiguos.

Tres maneras de monges ha en Egipto. La prima es de monesterios, que quier dezir que viuen en comun. E en


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aquellos el primero pensamiento es obedesçer a los mayores. E son departidos por decurias e çenturias, asy que de nueue omnes sea mayoral el Xo; e el çenturio aya so sy X prepositos. E estan en çellas apartadas fasta ora de nona; e es establesçido que ninguno non vaya a otro sy non al preposito, que quier dezir dean, que sy por ventura aya pensamientos, se consuele por la fabla del. E despues de nona ayuntanse e rrezan los salmos e las escripturas. E las oraçiones conplidas e estando todos posados, comiença(n) desputar en medio el padre, e fablando el, callan todos, que ninguno non osa catar a otro nin osa escopir; e la alabança del que dize es lloro a los oyentes, e callando uan las lagrimas por las caras, nin sale dellos vn rresollo de dolor. E commo començare dezir del regno de Jesu Christo e de la gloria auinidera, veeras que sospiran todos mansamente, e alçando los ojos al çielo dezir entre sy: quien me dara pinitençia e ç. De alli adelantre cada vna conpaña con su preposito uan a las mesas, los quales se siruen a uegadas. E viuen de pan e de legunbres e de uerças, las quales cosas son aparajadas con sola sal; los viejos tan solamente toman del vino, a los quales muchas vegadas fazen les (la) ayantar con los moçuelos, por que se sostiente la hedat cansada de los otros, e non se quebrante la de los otros que comiençan. E esos padres çercan de noche las çellas de cada vnos, e poniendo la oreja asechan diligentemente que fagan; al que veen mas tardinero, non lo denuestan luego, mas enfañiendo que non lo saben, visitan lo muchas vegadas, e començando primero mueven lo a orar, mas non lo costriñen. E por que non le conuiene a ninguno dezir: non he saya nin sayal; asy vee todas las cosas el mayoral, que ninguno non a que demandar lo que el es menester. E sy alguno començare a enfermar, pasanlo a otra camara mas larga, e tanto es pensado por seruiçio de los viejos, que non demande deleytes

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de las çiudades nin el talante de la madre. La segunda manera es de enparedados, e son solitarios los quales saliendo de los monesterios non lieuan a los disiertos si non pan e sal. E desta vida fue fazedor Paulo e Antonio el alunbrador, e por que suba mas altamente, el prinçipe sant Juan Bautista. La terçera manera es que es dicha Remoth, cosa muy espantable e menospreçiada. Estos moran dos a dos o tres a tres, e viuen por su albedrio e señorio; e de lo que trabajaren, ponen lo en medio, por que ayan la vianda comun. E moran muchos en los castillos e en las çiudades, [e] asy commo si la arte sea santa e non la vida, que quier que vendieren, venden lo por mayor preçio. Entre estos a muchas vegadas contiendas, por que viviendo de sus viandas non sufren ser subditos de ninguno. Verdaderamente suelen contender por ayunos e pasar gran silençio. E estos desean todas las cosas, calças e mangas forradas, e vistidura gruesa, e muchos sospiros, e el visitar de las virgines, e mal dezir de los clerigos; e sy viniere algund dia de fiesta, fartanse fasta que quieran bosar.

Capitulo L. de la oraçion e de las otras cosas que deue guardar la uirgen.

E maguer que el apostol sienpre nos mande orar, e aun a los santos (e) el sueño sea oraçion, enpero deuemos auer diuersas oras para orar, que sy por auentura fueremos detenidos por alguna obra, amoneste nos el tienpo. Qual non sepa la ora de terçia e de sesta e de nona e la alua e la viespera. Non toma [maniar] sy non faziendo


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primero oraçion, nin leuantar de la mesa si non sean dadas graçias a dios. En la noche deue se leuantar dos o tres uegadas. E sabiendo del albergue armese por oraçion, e tornandose ante faga oraçion que pose. A todo faga señal de la cruz. E pensando a ti misma, non quieras gloriar te en la trabucança de otro, mas en la tu obra. Nin digas: aquella vsa de sus cosas, e aquella es onrrada de los omnes, a ella vienen los hermanos e las hermanas. La primera dubda es, sy sea la tal virgen. Ca el omne vee en la cara, dios en el coraçon. Desende, aun que sea virgen en el cuerpo, non se sy es virgen en el espiritu. E el apostol asi difinio a la uirgen, que sea santa en el cuerpo e en el spiritu. A postremas aya la su gloria; vezca la sentençia de Paulo, (que dize), use de deleytes e viua. Nos seguiremos los ensienplos de los mejores. Pon delantre ty a santa Maria, a la qual commo deçendiese el angel Gabriel en semejança de uaron, espantada non pudo ser ; ca nunca fuera saludada de uaron. Desende sopo qual era el mandadero e fablo; e aquel omne temiera quando fablo al angel sin miedo. E puedes tu ser madre del señor, que digas: del tu temor, señor, e ç. E aun es dicho las uirgines ser en muchas heregias; las quales son a asmar malas mogeres e non uirgiues; mas por que saben el nonbre de la uirgen ser glorioso, so las pieles de las ouejas cubren los lobos. Mienten a Jesu Christo, visten al antechristo. Gozate uirgen; que las otras enfiñen, (e) tu començeste ser verdaderamente. Todas estas cosas que departimos seran vistas duras al que non ama a Jesu Christo; mas el que es muerto al señor e rresurge, dara bozes libremente: quien nos aparto de la caridat de Jesu Christo? Amemos nos sienpre en Jesu Christo e demandemos los sus abraçamientos, e toda cosa graue sera vista rrafez; todas las cosas luengas nos

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semejaran breues; e feridos del su dardo diremos: ahe a mi, que el pescueço alongado es. El fijo de dios por la nuestra salud fecho es fijo del omne. Espero en el [***] ante que nasçiese, e sufrio enojos, salio ensangrentado, e es enbuelto en paños, e el que ençierra todo el mundo en el puño, es asentado en pequeño pesebre. E es escarnesçido, e açotado, es cruçificado. Que dare al señor e ç.? El caliz saludable e ç. Ca aqueste solo es el galardon digno, commo la sangre sea conpensada con la sangre. El apostol moro en muchos [trabajos], e en carçeles, e en fanbre e en sed e ç. E nos si el manjar fuere dessabrido, entristeçemos nos; quebrantamos el vaso, trastornamos la mesa,e e dezimos palabras, el agua mas tibia que la sangre es vengada. El regno de los çielos sufre fuerça. Sy non fizieres fuerça, non tomaras el regno de los çielos. E sy non llamares sin tienpo, non tomaras el pan del sacramento. O non te semeja ser fuerça, quando la carne quiere ser lo que es dios, e subio a aquel logar, donde cayeron los angeles, a juzgar los angeles? Ruegote que salgas poco a poco de la carçel, e pinta ante los tus ojos la merçed del tu presente trabajo, la qual non vio ojo. Qual sera aquel dia, en el qual santa Maria madre del señor verna a ty al lecho aconpañada de uirgines, e quando despues del mar bermejo e somurguiado Faraon con su conpaña (e) cantara los rresponsos: cantemos e ç. Estonçe ella (cubierta) verna alegre a abraçarte. E estonçe verna el esposo e dira: lieuate e apresurate mi amiga e ç. Estonçe los angeles se marauillaran e diran: qual es esta que sale e ç. Veer te an las fijas e predicar

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te an las reynas e alabarte an. Sarra saldra al camino con las casadas, Anna con las biudas, e los moços llamaran: osaña in e[x]celsis. Quantas vegadas te delecta la vana cobdiçia del sieglo, quantas vegadas y uieres alguna cosa gloriosa, asy sube al parayso por voluntad.

Capitulo LI. con de cabo de la guarda de la virginidat. Sant Jeronimo a Demitriada virgen.

La fortaleza del coraçon non creyble es, entre las piedras preçiosas e la seda, entre las conpañas de los castrados e de las moças e queriente e los seruiçios de la familia (e) desear manjares demandados por el trabajo de los ayunos, aspereza de las vistiduras e continençia de las viandas. El padre e la madre mesquinos e non christianos de llenera fe suelen dar a uirginidat las fijas feas e flacas de algund mienbro, las quales non pueden fallar dignos maridos, e asman ser tanto de vidrio lo que es quanto margarita; e dexan las menguadas, prouiendo abastadamente a la luxuria e delectes de los otros fijos. E es dicho e es onrrado por alabança lo que fuera aparajado a las bodas e dado a la santa uirgen sinoclide de Jesu Christo, por que non fuese fecha enjuria al esposo, mas aun por que dotada de las primeras rriquezas viniese al esposo, e lo que auia a peresçer en las cosas del mundo, sostentase la mengua de los de la casa de dios. Marauillanse los enbidiosos; ca sienpre ay enbidia de la uirtud. El mi propo[s]ito [es] por el uso eclesiastico alabar la alma de la mi


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uirgen e fazer graçias que la voluntad della aya fallado la su voluntad. En otra manera la çella del monesterio e el manjar vil e la vistidura menospreçiada caresçen de infamia de todo departimiento. A la fin en las otras partes todo el mi sermon a la uirgen noble e non menos por santidat que por linage, el subimiento de la qual quanto mas alto, el caymiento tanto mas peligroso. Quando eras en el sieglo, amauas las cosas que eran del sigelo; e amauas afeytar la faz e pintar la cara e afeytar el cabello e guarnesçer la cabeça con agenos cabellos. Mas agora por que dexaste el sieglo, rrenunçiaste al segundo diablo despues del bautismo e a las sus ponpas. Sy en los tus pensamientos subiere la culuebra, guarda el tu coraçon con toda guarda. E muchas vegadas signa tu fruente, por que el desterrador de Egipto non falle logar en ti. Mandado te es tomar la çitola, (e) cauada por muchas llagas de los pecados, por que faga penetençia e laue con sant Pedro las manziellas de la primara fedeza por lagrimas amargas. E nos non sepamos la penetençia, por que non pequemos de rrafez. Ella se faze asy commo segunda tabla a los mesquinos despues de la tormenta; en la uirgen guardase entera la naue. Otra cosa es demandar lo que perdieres, e otra cosa possedir lo que nunca perdiste.

Capitulo LII. de la abstinençia de las uirgines.

E despues de la captela muy diligente de los pensamientos deues tomar armas de ayunos e guardar te con Dauid, el qual dize: omille en el ayuno la mi alma. Eua por el comer es echada del parayso. Elias espierto por ayuno de XI dias es rrobado en carro de fuego al çielo.


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Moysen ayunando por XL dias e XL noches es farto por familiaridad de dios. E aun el saluador, el qual nos dexo ensienplo de las sus uirtudes e de la su conuersaçion. En Job escripto es del dragon: la su virtud en los sus lomos. E mal usa contra los mançebos e contra las moças por ardor de la hedad e enflama la rueda de la nascençia. Ca todos a(l)dulterantes asy commo forno. Estos son los dardos rojos del diablo, que llegan e enflaman en vno, e son aparajados del rey de Babilonia por tres moços. Mas commo y el quarto auiendo semejança asi commo el fijo del omne amanso los grandes ardores, asi en el coraçon de la virgen amatase el calor de la moça por rruçio çelestial e por frio de ayunos, e la conuersaçion de los angeles manda al cuerpo humanal. E por tanto el vaso de escogimiento de las uirgines se dize non auer mandado del señor; ca contra natura es e aun sobre natura es, non usar por lo que fuyste nasçida, amatar la tu rayz de la uida, e tomar las mançanas solas de uirginidad, e non saber el lecho, aborresçer el tañimiento de todos los varones, e en el cuerpo veuir sin cuerpo. E non te mandamos ayunos desatenprados e abstinençia fea de los manjares, por los quales luego se quebrantan los cuerpos dilicados e ante comiençan enfermar que hechar fundamientos de la santa conuersaçion. E de los philosophos la sentençia (de los quales) es, que sean las virtudes atenpradas, e sobrepujantes la manera e la medida [ser reputadas] entre los pecados. Onde vno de los siete sabios dize: [***] Asy deues ayunar, que non palpites e a penas puedas rrespirar e seas trayda por las manos de las tus conpañeras, mas por que sacando el apetito del cuerpo non fagas ninguna cosa menos que as acustunbrado, nin en la le(s)çion, nin en los salmos, nin en las otras cosas. El ayuno non es uirtud acabada, mas fundamiento de las otras virtudes.


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Capitulo LIII. del establesçimiento de las costunbres de la virgen.

Semeja a tu esposo: sey subiecta a la avuela e a la madre. E non veas a ningund varon e mayormente al mançebo, si non con ellas. Non sepas ninguna cosa que ellas non sepan. E sentençia seglar es: [querer] vnas cosas e non querer esas mismas, e a la fin esa es firme amistad. E mas escoge las costunbres de los castrados e de las moças e de los sieruos que non la bienparesçençia de las (sus) caras. Tu seyendo presente non aya logar la garçonia nin la orgullia. Nunca oyas palabra desonesta, que non te ensañes. Dexa a los juglares reyr e ser rr[e]ido; la pesadura pertenesçe a la tu persona. E digo aquel Caton çensorio e prinçipe en otro tienpo de la nuestra çiudat, el qual en la postrimera hedat non ouo uerguença por letras griegas el juzgador, nin el viejo despero aprender las. Vna vegada Luçio escriue en la vida que aya sido aquella crueldat deseada e demandando la gloria del pueblo; nos mientre moramos en el tabernaculo deste cuerpo, podemos atenprar e gui(di)ar los talantes e las perturbaçiones, e non las podemos tajar. Onde el salmista dize: ensañades uos e non querades pecar. Asmo ser superflua cosa amonestarte contra la auereza, commo sea de tu linage e auer las riquezas e acoçearlas. Da las a los pobres, e non a los ricos, non a los çercanos, non para luxuria, mas para nesçi-


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sidat; e aun que el sea saçerdote o cormano o pariente, non pienses en el otra cosa sy non pobreza. Alaben te las entrañas de los auientes fanbre, non los conuites abastados de los poderosos. En los fechos de los apostoles, quando aun se escalentaua la sangre de nuestro señor e feruia la fe rreziente en los crey[e]ntes, vendian todas las sus posesiones e trayan los sus preçios a los pies de los apostoles, por que demostrasen ser a coçear los aueres. Ananias e Saphira despenseros temerosos, mas aun con doble coraçon; ca despues del voto ofresçieron asy commo sus cosas e non de aquel, al qual las conosçieran vna vez, e guardaron para si parte del ageno auer temiendo la fanbre, la qual non teme la verdadera fe; - meresçieron la presente vengança. Otros fagan yglesias, doren las cabeças de las colupnas, departan de oro e de marfil los altares. Non rrepreendo; cada vno abonde de su seso; ca mejor es fazer esto, que dexadas las obras acostarse. Mas a ti otro proposito es: vestir a Jesu Christo en los pobres, fartarlo en los fanbrientos, visytar lo en los enfermos, rresçibir lo en aquellos que an menester de teçho, mayormente en el de casa, e criar los monesterios de las uirgines (de la fe), e auer cuydado por spiritu de los sieruos de dios e de los pobres, los quales de dia e de noche siruen a tu señor, los quales puestos en la tierra semejan la conuersaçion de los angeles e non fablan otra cosa si non lo que pertenesçe a alabança de dios, e auiendo vestir e comer goçanse por estas riquezas los quales non quieren auer mas, enpero si guardan el proposito; en otra manera si desean mas, son prouados e dignos destas cosas que an men[e]ster. E estas cosas fable a la uirgen e a la noble (e a la non noble). E agora fablare tan solamente a la uirgen, que quier dezir pensando non (tan solamente) aquellas cosas, que son fuera de ti, mas (aun) las que son en ti.


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Capitulo LIIIIo. del uso de la uirgen e de la su conpañia.

Sin la orden le los psalmos e de la oraçion, que as a usar en la ora de terçia e sesta e nona e a las vie[s] pras e en la media noche e en la mañana, establesçe por quantas oras deuas aprender las santas escripturas e quanto tenpo leer non para trabajo mas para delectaçion e instruymiento del alma. E quando acabares los spaçios e el cuydado te espertare el coraçon a menudo a fincar los ynojos, aue sienpre la lana en las manos e lo filado de las otras o lo coge en ouiello o lo apareja para texer; e cata lo que fuere texido, e enmienda lo que fuere errado, e apareja lo que as a fazer. E si fueres ocupada por variedad de tantas obras, nunca te seran luengos los dias. Nin por ende deues çesar de la obra, por que non as menester ninguna cosa; mas por que deu(eu)es trabajar con todas las cosas, por que por ocasion de la obra non pienses otra cosa ninguna, si non lo que pertenesçe a la seruidunbre de dios. Fablare sinplemente: Mager que todo el tu auer partas a los pobres, (e) non sera ninguna cosa mas preçiosa ante Jesu Christo, que lo que fizieres con tus manos, o lo des en tus vasos propios o en ensienplo de las otras uirgines, o que lo des a la avuela e a la madre, para rresçibir dellas mayores preçios en fartu[ra] de los pobres. Enpero entre muchos suele ser contienda, sy sea mejor la vida solitaria o con muchos; de las quales la primara se adelantra a la segunda; mas [si] en los varones es periglosa, que sacados del uso de los omnes non piensan en pensamientos suzios e malos, e llenos de maldezir non menospreçien los otros e arman las sus lenguas, diziendo mal o a los clerigos o a los otros monges; quanto mas en las fenbras, la sentençia de las quales mudable e decorrible, si sea dexada en su albedrio,


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ayna se decorre a peores cosas. Se yo (que) en el vno e en el otro linage muchas vegadas por mucha abstinençia auer peligro en la sanidat en algunas cosas, mayormente en aquellos que moraron en çellas frias e humidas, asi que non sabian que fiziesen e ado se tornasen e que deuiesen fablar o que callar. E cierto si los rrudos de las letras seglares ayan leydo alguna cosa (mala) de los tratados de los omnes bien fablados, aprenden solamente las palabras sin conoçençia de las escripturas; e segund el viejo sermon, commo non sepan fablar, non pueden callar; toman la soberuia de los enseñados, primero maestros de los non sabios que disçiplos de los sabidores. Pues asi es, buena cosa es obedesçer a los mayores e obedesçer a los acabados, e despues de las rreglas de las escripturas de la su vida apreender de los otros el sendero, nin vsar del mal mandador, mas del su mal dezir. E de las tales fenbras aun fabla el apostol: las quales son arredor traydas por todo viento de enseñança, sienpre aprendiendo e nunca veniendo a çiençia de la verdat. Sean escogidas fenbras pesadas e mayormente biudas e virgines, la conuersaçion de las quales sea prouada, e el sermon atenprado, la verguença santa. E fuy la orgullia de las moças, las quales afeytan las cabeças e baxan los cabellos de la fruente e afeytan el cuero e an las mangas apretadas e las vistiduras sin ruga e los çuecos crespos, por que so nonbre de uirginidat parezcan mas vendiblemente. Ca muchas vegadas las costunbres e los estudios de las señoras son judgados de las costunbres de las sieruas e de las conpañ[er]as. Aquella sea a ti fermosa e amable e conpañera, la qual non sabe que ella sea fermosa, la qual menospreçia

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el bien de la fermosura, e saliendo a plaça non desnuda el pecho e el cuello, nin el manto alçado abre las çirbizes, mas cubre la cara e anda a penas demostrando el vn ojo, con el qual vea por o ande. E tu esquiua asi commo veninos e pistelençias de castidat los moços de los cabellos afeytados e las pellejuelas de musget bien olientes. De las uirgines que viuen en el monesterio nunca vaya ninguna sola; ca de la conpaña de las palomas muchas vegadas el açor aparta vna, a la qual [a]cometa luego.

Capitulo LV. del establesçimiento de la uirgen de la moçedad so la guarda del padre e de la madre. Sant Jeronimo a Electa del establesçimiento de la fija.

Tu fija Paula non sepa los cantares del mundo nin contienda las cosas torpes; e la lengua tierna sea enboluida de salmos dulçes. E sea a lueñe la hedat e la urgullia de los moços. Fagan le letras enbuxadas o en marfil, e juege con ellas, por que el su juego sea enseñamiento. E aprendiendo aya conpañeras, a los quales aya enbidia, de las alabanças de las quales le pese. E non deues pelear con ella si sea mas tardinera, mas espertar le el engeñio con alabanças, por que se goze por que vençio e se duela si fuere vençida. Guardate que non acostunbres dezir a la fija palabras de falagamientos feos, nin aprenda a jugar en oro nin en porpora; de las quales cosas lo vno enpeeçe a la lengua, lo otro a las costunbres; e nin aprenda agora que es tierna lo que ha desaprender despues. La estoria griega recuenta (que) Alexandre señor


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de todo el mundo non auer podido caresçer del andamiento e de los pecados de Leonides su bachiller, de los quales aun seyendo pequeño era maluezado. Ca la enbidia de los malos baxa, e de los que non puedes semejar las uirtudes, semejas ayna los pecados. Aya atenprada la disçiplina e la nudriz pesada. Quanto viere al avuelo, uaya a el e cuelguesele del cuello e cantele delantre. Sea amable a todos; e todos los parientes se gozen por la rosa nasçida dellos. E traya tal abito, al qual fuere promitida. Cata que non pintes la cara consagrada a Jesu Christo, e non aprima[s] el cuello de oro nin de piedras preçiosas, nin le onrres la cabeça con piedras preçiosas, nin le afeytes el cabello, nin le pongas ninguna cosa de los fuegos del infierno. Pretextata muy noble fenbra en otro tienpo por mandado de su marido Homeçio, el qual fue tio de Eustachia uirgen, mudole el abito e la onrra e el cabello menospreçiado texiogelo segund costunbre del mundo, cobdiçiando vençer el proposito de la uirgen e el deseo de la madre. Esa misma noche vio ella el angel del señor en sueños con cara espantable menaszandola e deziendole: tu osada eres el señorio del varon abantponer a Jesu Christo e teñer la cabeça de la uirgen de d[ios] con tus manos descomulgaderas, las quales ya agora se secaran, por que tu atormentada sientas lo que ayas fecho, e pasados los çinco meses se[r]as aduzida a los infiernos; e sy (non) perseuerares en la trayçion, seras biudada del marido e de los fijos. E todas las cosas son conplidas por orden, e la muerte ligera sinifico la penetençia tardinera de la mesquina. Asi se venga Jesu Christo en los forçadores del su tenplo, asy defiende las piedras preçiosas

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e los afeytamientos muy preçiados. Heli saçerdote ensaño al señor por los pecados de los fijos. E non puede ser fecho obispo el que ouo fijos luxuriosos e non subditos. E sy la hedad acabada e de su derecho es apuesta al padre e a la madre, quanto mas la ascondientese e flaca, la qual non sabe departimiento de bien nin de mal. Asy que el que es pequeño e sabe commo pequeño, fasta que venga a los años de saber, los sus bienes e los sus males son apuestos al padre e a la madre. Si eres cuydadosa e sabia por que non sea ferida tu fija de uipera, por que non proveas por esa misma cura, que non sea ferida del macho de toda la tierra, e non salga con la deesa, por que (non) vea mugeres de agena rre(li)gion, nin juegue de los pies, nin traya sayas? Los veninos non son dados, sy non con algund dolçor, e los pecados non engañan, si non so semejança e sonbra de uirtudes. Non coma la fija en publico, que qujer dezir en el conuicte del padre e de la madre, e non vea los manjares que desee. E maguer que cuyden algunos ser de mayor uirtud menospreçiar la voluntad presente, enpero yo asmo ser de mas segura contenençia que non sepa que demande. E sea sostentada por poco comer de carne, por que non fallescan los pies ante que comiençen caer. Nunca salga sin ti en publico; non vaya sin la madre a las capiellas nin a las eglesias de los martires. Non se le rria ningund mançebo de la çiudat. Non quiero que de las siruientas suyas ame mas a vna que a otra e que fable a menudo a las orejas della; que quier que fable a la vna, sepan lo todas. Plegale la conpañera non peynada e nin fermosa, la qual con garganta paresçiente diga cantar dulçe, mas pesada e amariella e ensuziada e triste. Leuantese de noche a oraçiones, e

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[de] mañana cante ygnos; en pos la oraçion venga la leçion, e en pos la leçion la oraçion. E aprenda a tener el cuello e a rrodar el fuso e a duzir las madexas en el pulgar. Aborrezca la seda e las telas e los uelos e los filos de oro, e traya tales vestiduras, con las quales se vaya el frio, non por las quales se desnuden los cuerpos vestidos. El su manjar sea de uerças e semejable, e pocas vegadas peçezillos. Asi coma que aya sienpre fanbre e luego despues del comer pueda orar e leer. Non me plazen los ayunos mayormente luengos e destenprados en las hedades tiernas. E por prueua aprendy que la asinella, quando cae en el camino, perigla. Este ayuno sea mandado para sienpre, por que non sean sobradas las fuerças del camino luengo, por que corriendo en la primera morada non cayamos en medio. E aun en la quaresma son a demostrar los velos de la continençia e a floxar todos los deleytes mundanales. Maguer que sea otra la (la) condeçion de las seglares e otra de las uirgines otra de los monges. El omne seglar en la quaresma abstiene la glutonia del vientre e segund la cadeba que se vianda del su sugo, apareja logar a los manjares auinideros. La uirgen e el monge asy dexen los sus cauallos en la quaresma, por que se arremienbren sienpre para correr. Mucho me pasan a mi en la uirgen criada los baños, la qual deuia auer verguença de se misma de se ver desnuda. Ca sy por ayunos e velas enmagresçe el su cuerpo e lo torna en seruidunbre, por que por el contrario se ençiende el fuego amatado por criamientos de los baños? Por las piedras preçiosas e por la

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seda ame la tu uirgen los libros deuinales, los quales non ayan pintura para paresçer, mas plega para la fe la apostura enmendada e enseñada. Esquiue todas las malas cosas. Non apreenda a jurar, e el mentir tenga que es sacrilejo. Da le conpañia de santidad, el sermon de la qual e el andar e el abito sea dotrina de uirtudes.

Capitulo LVI. del rrepreendimiento de la uirgen que esquiua (la conpaña) la conpañia de su madre. Sant Jeronimo a la madre e a la fija en Françia.

Ruego que si alguna cosa escriuiere mas mordible, creet que non tan solamente es de la aspereza commo de enfermedat. Las carnes podridas guaresçen con el fierro, los veninos tiranse con la mediçina de serpiente, e lo que duele mas, tirase con el mayor dolor. E madre e fija son nonbres de piadat e vocablos de ofiçios, ligamientos de la natura, e despues de dios la segunda amistança. Non es alabança sy vos amades, mas trayçion es si uos non amades. E tu fija, ca ya dexare de fablar a la madre, a la qual por ventura la hedad e la flaqueza e la solidunbre fazen escvsable, por que dizes que es la su casa estrecha, el vientre de la qual non fue a ti angosto? Por nueue meses uiuiste ençerrada en el vientre, e en vn dia non aturas con la madre en vn lecho? O non puedes sofrir los sus ojos? Si uirgen eres, para que temes a la que


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ama la tu guarda? si corrupta, por que non casas en publico? Segunda tabla ay despues de la tormenta, sy començeste mal, atenprate, si al non, por este rremedio. Que menester as trabajar en la mi casa, en la qual ayas menester o peresçer o uençer? Quien nunca duerme seguro cerca la vipera, la qual si non fiere, çierto escomueue? Mas segura cosa es non poder peresçer, que cerca el peligro non peresçer. Tu moça andas entre las moças loçanas e mançebos garçetados, e dar te a qual quier barbaponiente la mano, o sera tentado o tentara. Auras conuite entre los varones e las madronas, e esperaras los besos agenos, e marauillar te as en las otras por las vestiduras de seda e doradas; e en ese conuite seras costriñida comer carnes; sera alabada la criatura de dios, por que beuas vino; seran denostadas las suzias, por que te laues en los baños. Entre estas cosas alguno de los conuidados o de los que estaran y, por que non osara llegar a las mogeres agenas, catara muchas vegadas a ti, que non as guarda, e fablar te ha por señales, e lo que temera dezir, sinificar lo ha por talantes. Entre estos tantos deleytes la codicia doma aun los coraçones de fierro, la qual a mayor fanbre en las virgines, mientra cuydan que es mas dulçe lo que non saben. Viemos algunos que a penas estauan en los huesos (e) enardeçerse por amores non conuinibles e auer caresçido ante de la vida que de la pistilençia. Que faras tu, moça de sano cuerpo, delicada, gruesa, bermeja, escalentandote entre las carnes e los vinos e los baños, delantre los maridos e los mançebos? La qual si rogada non lo fizieres, enpero cuydes testimonio torpe si seas rrogada. La volun-

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tad luxuriosa mas ardientemente persigue las cosas onestas, e mas dulçemente sospecha lo que non conuiene. Grauemente entre los manjares se guarda la castidat. El cuero rresplandesçiente demuestra coraçon suzio. E la vistidura es juyzio del coraçon calland(i)o, si non aya rruga, e si la trayas por tierra por que seas vista mas alta, e por maestria trayas descosida la saya, por que paresca alguna cosa dentro e cubra lo feo e demuestre lo fermoso. E la calça muy apretada e (ella) rresplandesçiente llama a si los mançebos. E apuesta cara e apierta los pechos, e los cabellos cuelgan a la fruente e a la oreja. E el mantillo cae a las vegadas, por que perescan los onbros blancos, e asi cubren se muy a priesa, asi commo sy non aya querido que la viesen e que se descobrio non queriendo. E quando en publico asy commo por uerguença cubre la cara, por arte de putas demuestra lo que puede mas plazer a los omnes. Respondras: donde me conosçiste, e commo puesto tan lueñe lanças en mi los ojos? Las lagrimas de tu hermano me rrecontaron esto; el qual quisiese dios que mentiese e disiese esto mas temiendo que rrepreendiendo. Al despenssador de casa rroen todos seruos, e que quier que non dio la señora, dizen que el lo tiro. El linaje de los seruientes es querrelloso, e quanto quier que les dieres, sienpre es a ellos menos; ca non pensan de quanto (aya), mas quanto se de; e el su dolor consolanlo con los solos maldezires que pueden. Mas rrafezmente creen los omnes las malas cosas; que quier que se enfinga en casa por nueuas, sea verdat en publico. La buena conçiençia non fuye los ojos de ninguno.


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Capitulo LVII. la rreprehension e el enseñamiento de la uirgen decor[r]ida. Sant Jeronimo del corrimiento de Susaña uirgen (e) consagrada.

Que callas, o Susaña; commo non das bozes e non expones el ardor de la tu voluntad? Oyt me todos los pueblos e ved el mi dolor: los mis jouenes e las mis virgines fueron en captiuidad. A ti es agora el mi sermon, la qual eres cabeça e rrazon destos males, que tu mesquina en muchas maneras perdiste con la gloria el nonbre de la uirginidat; ca mal es tu ser llamada Susaña, la qual non eres casta. Donde començemos, que seamos dichos primara cosa e que postrimera, e arremienbre los bienes que perdiste, o llore los males que falleste? Eras virgen en el parayso de dios e sienpre entre las flores de la eglesia, eras esposa de Jesu Christo, eres tenplo de dios, eras morada del espiritu santo. E commo digo tantas vegadas eras, tantas vegadas es menester que llores por que non eres lo que fuyste. Andauas en la eglesia asi commo aquella paloma, de la qual es escripto: las peñolas de la paloma de plata e ç. Ca rresplandesçias asi commo plata e commo oro. Eras asi commo estrella en mano del señor. Que conuersion es esta de a desoras? que mudamiento presuroso? De la uirgen de dios fecha eres corrupçion de Sathanas, de la esposa de Jesu Christo puteria descomulgable, del tenplo de dios casa de non linpieza, de la morada del espiritu santo cabaña del diablo. Tu que andauas con fiuza asi commo paloma, agora te escondes en las tiniebras commo murçiego. Tu que rresplandesçias commo oro por la fermusura de la uirginidat,


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agora fecha eres mas vil que el lodo de las plaças. Tu que fueras estrella rrayante en mano del señor, asi commo cayendo del alto çielo tornada eres en carbon muerto. Mal sea a ti mesquina, e con de cabo mal sea, que tantos bienes en vno perdiste por la lusuria de pequeño tienpo. Abre los ojos, si puedes, e alça la fruente, si osas, e cata algund santo delegentemente (e dime). La tu conciençia del mal fecho non declina la tu cara asi commo plomo? Que faras delantre santa Maria e Tecla e Ynes, e en el coro non ensuziado de la poridat? E con de cabo que faras delantre los angeles santos? E non seras quemada por claridat e esplandor de los non ensuziados e asi commo ferida por rayos? Mas diras por ventura: non pudi sofrir; que traya carne flaca. Responder te ha santa Tecla con sus conpañeras sin cuento: e nos desa misma carne fuemos cubiertas, mas enpero el proposito lleno de la nuestra castidat nin lo pudo mudar la flaqueza de la carne, nin echarlo por muchos tormentos la crueldad de los christianos. Verdaderamente non puede ser corronpida la carne, si la voluntad non fuere ante corronpida. Pues asi es, fincara en el pecado el alma, que dauantanda a la carne en el pecado. O tu fecha mala moger por torpedad fartada, uirgen por habito e non uirgen por fecho, fornigadera por dos uegadas, en el fecho e en el catamiento. La uirgen segund el apostol cuydosa es, por que sea santa en el cuerpo e en el spiritu; e tu todo lo tornas en el contrario, que non seas santa nin en el cuerpo nin en el spiritu; e en el cuerpo fornigando, en el spiritu mentiendo la virginidat. Pues asi es, menester es la penitençia. E quanta cuydas que es menester? la qual eguale al pecado o lo sobrepuje. En comienço es a dexar todo el cuydado desta vida, e pensando te asi commo muerta, commo eres, (e) piensa commo puedas uençer la cosa.

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E desende deues tomar vestidura llorosa, e la voluntad e los mienbros son a tormentar cada vnos por castigo digno. E sean tajados los cabellos, ca por la vana gloria prestaron ocasion de luxuria. Corran lagrimas de los ojos, los quales non cataron al maslo sinplemente. Enamarellesçerse [ha] la cara, que en otro tienpo se enbermejeçio non castamente. E todo el cuerpo sea asi enmagresçido por ayunos e por mala cura, e echar çenisa sobre el e cobrir lo de çeliçio, e trema por que le plogo malamente de la torpedat. E el coraçon rregalase por non folgança e por pensamientos. E a la gran llaga es menester de medezina alta e luenga; la gran trayçion ha menester gran satisfaçion. E çierto si tales fuesen los omnes en la voluntad, quales paresçen al mundo, el seso vmanal non se derramaria por vanidat seglar, si non se grauase por non fialdat; sofririan de buena voluntad quanto quier e qual quier tormento, sy non pasasen aquellas penas del fuego perdorable.

Capitulo LVIIIo. de la guarda de la castidat de la biuda. Sant Jeronimo a Furia(na) de guardar la biudez.

En los christianos non son demandados los comienços, mas la fin. Sant Paulo mal començo, mas bien acabo. Alabados son los comienços de Judas, mas la fin es dapñada por trayçion. Que faze la porpora en la cara de la christiana, nin el visso, nin las mudas? de las quales cosas lo vno mete bermejura de las quexadas e de los labros, lo otro brancura de la cara e del cuello; fuego es de los


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mançebos, criamiento de luxurias, juyzio de la voluntad non linpia. Commo puede llorar por sus pecados la que desnuda el cuero por lagrimas e aduze sulcos en la cara? Este afeytamiento non es del señor, mas obligadura del antechristo. Con qual fiuza alça la cara al çielo, la qual non conosçe el establesçedor? Los fuegos de Ethneas nin la tierra de Vulcana nin el çielo non se escalienta por tantos ardores, commo los meollos de los mançebos llenos de vino e inflamados de manjares. De gran virtud e de gran cuydado e deligençia es, sobrar en lo que eres nasçida, veuir en la carne non carnalmente, e lidiar cada dia contigo e ver con los ojos al enemigo ençerrado. E muchos deseantes la vida casta, caen en medio del camino, mientre asman la sola abstinençia de las carnes e cargan el estomago de legunbres. E por que yo fable lo que siento, ninguna cosa non enflama asi los cuerpos e tienta los mienbros del uaron, commo la vianda non molida. Que quier que es de las voluntades senbraderas, asma ser venino. La vianda escasa e el vientre sienpre fanbriento mas es que el ayuno de tres dias; e mejor es comer cada dia poco, que en vna vegada mucho. Piensa cada dia que as a morir, e nunca pensaras de las segundas bodas.

Capitulo LIX. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo [a] Ajeruchia(na) de monogamia.

A las vegadas algunas acaban su cobdiçia e dan a entender, que lo que fazen por su desatenpramiento, lo fagan por deseo de fijos. Enpero en la simiente de la


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buena tierra el cuento de çient años tenga al primero grado por la corona de uirginidat; el cuento de LX sea en el segundo cuento por el trabajo de las biudas; e el cuento de XXX años atestimonie las pleteanças de las bodas por ayuntamiento de los dedos. E la bigamia en que cuento sera? mas ante fuera de cuenta, e çierto non nasçe en buena tierra, mas en las matas e espinales de los raposos. Asi que ruegote en Jesu Christo fija religiosa, (e) que non conoscas los testimonios, por los quales es acor[r]ido a los non continentes e a las mesquinas, mas ante aquellos, por los quales es coronada la castidat. Abastate que perdiste el primer grado de virginidat e por el terçero veniste al segundo, que quier dezir, por el ofiçio de casamiento a la continençia de biudez; non pienses las cosas viles. Si despues del diluuio e ante del deluuio touo logar aquella sentençia: creçed e multipl[i]cad uos e enchid la tierra: (e) que es a nos, que somos en fin de los siglos, a los quales es dicho: breue es el tienpo, aya puesta es la segur a la rayz de los arboles, la qual taje el monte de la ley e de las bodas por castidat del euangelio. Tienpo de abraçar e ç. En otro tienpo gloria era oyr aquel uieso: los tus fijos commo las noueziellas de las oliuas; e veas los fijos de tus fijos. Agora dizese de los que contienen: el que se llega al señor, vn espiritu es. Propones me los gozos de las bodas; yo contraporne a ti el fuego e el cochiello e el ençendimiento. Non es tanto bien el que esperamos en las bodas, quanto mal puede acaesçer e es a temer. Ca la cobdiçia pasada sienpre dexa rrepentimiento; nunca se farta, e amatada ençiendese de cabo; cresçe por uso e mengua, nin a en ella

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razon, ca es aduzida por rrebatamiento. Mas dizes, que las grandes rriquezas e el ordenar de la familia han menester de autoridat de uaron; ca si morares con tus sieruos, non podras mandar tu conpaña. Commo si non puedas probar que as sieruos de edad e criados, los quales ordenen la casa o rrespondan en publico e pagen los tributos. Demanda primaramente el regno de dios e tira de ti todas estas cosas. Mejor cosa es que mingue la fazienda, que peresçer en la salud del alma. Mejor cosa es perder lo que a a peresçer en algund tienpo, que querramos o non queramos, que non aquello por lo qual son a dexar todas las cosas. E nos ardemos por auereza, e disputando contra las rriquezas enchimos el seno de oro, e non nos abasta ninguna cosa. E aquello que es dicho de los Megareses, derechureramente puede ser conparado a los mesquinos; ca dize: edifican asi commo si sienpre ayan a beuir, e biuen commo si ayan a morir otro dia. E estas cosas fazemos, por que non creemos a las palabras del señor, e por que la hedat deseada a todos non promete la vezindat de la muerte, la qual es deuida a los mortales, mas espaçios por esperança vana de (v)años. Ca non ay ninguno de fuerça tan quebrantada, o tan viejo, que non cuyde aun que ha de beuir vn año. (E) onde cresçe la oluidança de la su condeçion, que la animalia terrenal, e que se ha a soltar, se alça en soberuia e tiene el coraçon en el çielo.


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Capitulo LX. del buen huso de las rriquezas por ensienplo de Neblidio. Sant Jeronimo a Saluina biuda de guardar la virginidat.

Nin al rico non enpeesçen las rriquezas, si use bien dellas, nin al pobre la mengua non lo alaba, si en la mengua non esquiue los pecados. Non le enpesçio ninguna cosa a Neblidrio cauallero el traer del manto nin el braguero nin las conpañas de los tacaños; ca so aquel abito seruia otro. Asi por el contrario non aprouecha a otros el mantiello vil e la saya rrota e el denuesto del cuerpo e la pobreza enfiñida, si la dinidat del nonbre destruya las obras. Josep en la mengua e en las rriquezas dio prueuas de uirtudes. Daniel e [los] tres moços asi eran adelantrados en Babilonia por las obras e entre los prinçipes de la çiudat, que en el abito de Nabucodonosor seruiesen a dios por voluntad. Mardocheo e Ester vençieron por omildat la soberuia entre la porpora e la seda e las piedras preçiosas. E dize: manda a los ricos deste siglo e ç. Aqui (a) aprendemos commo el camello pueda entrar por el forado del aguja, commo la animalia, tirada la carga, tome peñolas de paloma e fuelge en las ramas del arbol, que cresçe de la semiente de la senabe. Leemos en Ysayas los gamellos de Madian e de Epha e de Saba traer oro e ençienso a la çiudat del señor. E enseña la fabliella de Esop(h)io el vientre lleno de mures non poder salir por forado angosto. Pues asi es, Niblidio el mio, rreuoluiendo cada dia aquello: los que quieren ser fechos ricos e ç., (e) daua en uso de los pobres que quier que auia del enperador e de onrra. Nin echaua vna vez la carga, lo que fizieron derechamente los apostoles, (e) dexando al padre e a la naueziella; mas de la egualidad


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de los otros conpartia la su abondança a la mengua, por que despues las riquezas de aquellos sostouiesen la mengua deste. Sabelo esa, a la qual yo escriuo, que yo non recuento las cosas conosçidas, mas oydas, nin de ningund benefiçio, que sea en mi, dar grande la lengua por costunbre de los escripto[re]s griegos. Ca do la vianda vil e el manjar de pan e el comer e beuer atenprado es, y son las rriquezas en vano e y non ay lisonja. De la qual cosa se coge ser fiel el testimonio, el qual non a rrazones de mentir. E verne yo a las otras sus virtudes, las quales fallamos en pocos omnes: el qual entro en el forno del rey de Babilonia sin quemar se; el manto del qual mançebo non touo la señora egipçia. Marabillosa cosa es de dezir, el criado en el palaçio, con ... viçio e disçiplo de los enperadores, a la mesa de los quales sirue el mundo de la tierra e siruen los mares, en abondança de todas las cosas de tamaña verguença fue en la primera flor de la edad, que vençiese a la uerguença uirginal e nin diese a si ligera fabla de nueuas. Desende cercano de los porporados e enseñado con anbos los estudios, non es inchado en soberuia e non menospreçio a los otros omnes con fruente echada, mas fue amable a todos.


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Capitulo LXI. del establesçimiento de la biuda.

Aprisiste el sermon de las tus uirtudes, que deuas al tu nonbre, por quales meresçimientos poseas el segundo grado de castidat. Nin te mueua que la de LX años sea escogida por biuda, e cuydes las mançebas ser denostadas del apostol. Mas crey tu ser escogida de aquel, que auia dicho a su disçiplo: non menospreçie ninguno la tu mançebia. Lexos sean de ti los convites de las aues phaysanes e las tortolas gruesas e todas las otras aues, por las quales los grandes patrimonios se espiden ayna. Nin por tanto non cuydes que non comas aues, si denuestes los manjares de los puercos e de las liebres e de las animalias de quatro pies. Ca non son estas cosas judgadas por cuenta de los pies, mas por mansedunbre del gostar. Toda criatura de dios es buena. Oyan estas cosas las mogeres que son cuydosas commo plegan a los varones. Coman carnes las que siruen a las carnes, el feruor dellas quales es ayuntamiento, las quales ligadas a los maridos obran por engendrar e por fijos; e los vientres de las que traen crianças, sean los estentinos llenos de carnes. Mas tu que soterrando a tu marido soter[r]aste todos los deleytes, e destruyste por lagrimas la cara apostada e afeytada e tomaste la vistidura negra, dexando la saya polida e las vistiduras doradas, non ayas menester otra cosa, si non perseuerar en ayuno. La amarellez e las cosas sinples sean tus piedras preçiosas; la molledura de las plumas non crie(n) los mien-


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bros mançebos; el calor de los baños non ençienda la nueua sangre de la muçuela. Oe que diga el sabio ethnico de la persona de la biuda continente: aquel que primero me ayunto a sy, tiro los mis amores, e el los ouo consigo e guardelos en el sepulcro. Si el vidrio muy vil es de tanto preçio, quanto es la margarita preçiosa? Si asi por ley comun de la natura dapña la biuda gentil todos los deleytes, que es a catar de la biuda christiana, la qual la su castidat non tan solamente deue a aquel que es muerto, mas a aquel con el qual ha a rregnar. (La) cosa tierna en las fenbras es [la] fama de castidad, e secase ayna por viento ligero asi commo flor muy fermosa, e corronpesse por sollamiento ligero, mayormente do la hedad consiente al juyzio e mengua la autoridat de marido, la sonbra del qual es defendimiento de la moger. E que faze la biuda entre la muchedunbre de la conpaña e entre las greyes de los sieruos? los quales quiero que menospreçie asi commo a sieruos e (los) aya verguença commo a uarones. Çierto si las cosas cobdiçiosas demandan estos ofiçios, abantponga el viejo a estas buenas costunbres, la onrra del qual sea [la] dinidat de la señora. Se muchas ser enfamadas de los sieruos, teniendo las puertas çerradas, (e) los quales fazia sospechosos o la onrra non casta, o el splandor del cuerpo grueso, o la hedat aparajada a cobdiçia, o la conçençia del amor ascondido, o el inchamiento del coraçon, el qual aun muchas vegadas enfiñiendo sale en publico e menospreçia los conpañones asi commo a sieruos. Pues asi es, guarda el tu coraçon con toda diligençia e esquiua que quier que pueda ser enfeñido de ti. Non ande delantre ti procurador afeytado, non garçon quebrantado en fenbra, non dulçedunbre envenenada de cantador deabolico, non mançebo rresplan-

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desçiente, e en los seruiçios non te fagan ninguna cosa muelle. Aue contigo conpañas de biudas, de uirgines, abe solaces del tu linage. E aun de las costunbres de las seruientes se judgan las señoras. Sienpre sea en las tus manos la lecçion diuinal e oraçiones tan espesas, por que todas las saetas de pensamientos, por las quales suele ser ferida la mançebia, sean echadas por este estudio. Graue cosa es, aun non pudible, ninguno caresçer de (pecados) perturbaçiones, por que los ençendimientos de pecados tienblen en los coraçones de todos e sea(n) asi commo nuestro juyzio echar pensamientos e rresçibir los. Aquel es muy bueno, el que es costriñido por pequeñas cosas. Asi commo repreendas a los malos por cuerpo. E esto es lo que el profeta sinifica por otras palabras: turbado so e non fable. Ensañat uos e non querades pecar e ç. E aquello que dize Architio de carençio el villano menospreçiador: ya te ouiera muerto por açotes, si non fuese sañudo. Ca la saña del uaron non obra justiçia de dios. Commo pertenesçe al omne la saña e al christiano non acabar la saña, asi toda carne cobdiçia aquellas cosas que son de la carne, mas pertenesçe a nos apretar el ardor de la voluntad por mayor amor de Jesu Christo, e subjugar a la bestia leocana con frenos, por que non demande(n) luxuria, mas de comer, e traya por andamiento tenprado e conpuesto al spiritu santo. De las quales cosas dexa estas, que ayas conosçido tu ser omne e yazes so las pasiones humanales, sy non te guardares. Todos somos fechos de vn mismo lodo e somos conpuestos de vnos mimos comienços. E esa misma

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cobdiçia rregna en la seda e en los paños, el rregno non teme las porporas, nin menospreçia la vileza de los mendigantes. E mucho mejor es, que te duela el estomago que la voluntad, e mandar al cuerpo que seruir le, e tenblar mas por andamiento que por castidat. Nin nos falaguen luego las penitençias, las quales son ayudas e rremedios de los malauentorados. De guardar es la llaga que es sanada por dolor. Otra cosa es entrar en el puerto de salud con la naue entera e con las mercadurias sanas, otra cosa desnudo llegarse a la tabla e por muchos debatimientos de las ondas ser quebrantado en las piedras. Non [sepa] la biuda el perdon de la que ouo dos maridos, nin sera aquello del apostol: mejor es casar que ser quemada. Tira lo que peor es ser quemada, e non sera bueno casar por si mesmo. El primero Lamech maldito e enssangrentado e desçendiente de la generaçion de Cayn partio la vna costiella en dos, e luego la pena del deluuio trastorno todo el çimiento de bigamia. Onde aquello del apostol: (non) quiero que casen las mançebas, e ç. E luego sometio por que lo mando: ca ya algunas fueron en pos Sathanas. De la qual cosa entendemos el estender la mano con corona a los yazientes e non a los estantes. Vee quales sean los segundos matrimonios, los quales son mejores que la puteria, e dize: ca fueron algunas enpos Satanas. Por tanto la biuda mançebiella, que se non puede detener o non quiere, ante tome marido que al diablo.


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Capitulo LXII. de la muerte del amigo e del establesçimiento del monge. Sant Jeronimo a Pammach[i]o de la muerte de Paulina.

Que bien aya en la sanidat, demuestralo la flaqueza. Mas sentimos lo que ouimos, despues que dexamos de auer lo. Conosco tres galardones de Jesu Christo en tres cosas ayuntadas en las mogeres e en la sangre e en la virtud: Estochio coge las flores de uirginidat; Paula quebranta la era trabajosa de biudez; Paulina guarda casto el lecho del matrimonio. Ca nin osada desear la bienandança de la hermana nin la contenençia de la madre, mas quiso andar en seguro en las cosas mas omiles, que por andamiento presuroso caer de alto. E por que vna casa sacase la carrera de santidat, partio nos la eglesia despues de la muerte de Paulina a Panmachio monge, e noble de la nobleza de su padre e de su madre, e rico por limosnas, e alto por omildat. La primara virtud del monge es meno[s]preçiar los juyzios de los omnes e sienpre acordarse del apostol que dize: si aun plaze a los omnes e ç. A los engenios enseñados liberalmente mas rafezmente lo[s] sobra la uerguença que el miedo. E a los que non vençen los tormentos, a las vegadas vençe la verguença. Non es poco, el varon noble, rico, de poderosos entrar en las plaças aconpañado, e mezclar sse a las conpañas rrusticas, de prinçipe fazer se pueblo menudo. Mas quanto es mas omil, tanto es mas alto. La margarita luze en las casas suzias. E dexamos pequeñas cosas e posedimos grandes cosas; los promitimientos de dios danse con el logro çien vezes doblado. E sienpre las grandes cosas son puestas en el albedrio de los oyentes. Non es a ti


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puesto el menester, por que la voluntad aya galardon. Pues asy es, si quieres ser acabado e ser lo que Jesu Christo es, vende non la parte del auer, por que el temor de la mengua non sea (c)ocasion de non fialdat, mas todo, e dalo a los pobres, non a los ricos, non a los soberuios; de aquello con que se sostente el menester, non con que se acreçienten las riquezas. E quantas vegadas leyres aquello del apostol: non ligaras la boca al bue trillante, e: digno es el obrero de su salario, e: el que sirue al altar, del altar deue beuir, (e) aun arremenbrarte desta sentençia: auiendo el comer e el vistir, seamos contentos con esto. Do vieres fumar las cozinas, (fumar) e cozer faysanes con feruores tardineros, e do vieres gran peso de plata, e los moços garçetados, e las vistiduras preçiosas, e los tapetes pintados, e do es mas rico aquel a que es a dar que el que lo ha de dar; parte de sacrilejo es, la cosa de los pobres non dar la a los pobres. Enpero non es asaz al uaron acabado e muy alto menospreçiar las riquezas e desgastar el auer e echar lo que en vn momento puede ser perdido e fallado. Socrates de Theba fizo estas cosas, e fizelo Antistenes, e fizieron lo muchos, los quales leemos ser muy pecadores. Mas deue dar el desçiplo de Jesu Christo, que el philosofo del mundo, animalia de gloria e del pueblo e mançebo vendedor de nueuas. A ti non te abasta menospreçiar las riquezas, sy non sigas a Jesu Christo. Sientote arder por enseñanças diuinales; non enseñes lo que non sabes por locura de algunos, mas ante apreende lo que as a enseñar. Non desees la bienfablança apostada, nin pongas en clausulas las sentençias rrepreendidas de los moços. La espuma que se incha,

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ayna se baxa. Dize Fabio: bienauentoradas ser[i]an las artes, si los solos artifiçerios judgasen dellas. Pasando estas cosas tanxe, que abastado de las orejas enseñadas, non ayas gran cuydado con gran trabajo, si alguna cosa non sabia salga del tu engenio; mas beue cada dia las sabidurias de los prophetas. E amonestote estas cosas, que non tan señeramente el auer, mas aun que ofrezcas a ti mismo ostia biua a Jesu Christo. Sabe el enemigo antiguo, que mayor es la contienda de la continençia que de los dineros. Rafaz se echa lo que esta de fuera; la batalla de los estentinos es mas peligrosa. Zacheo rrico era, e los apostoles pobres, e quanto a las riquezas non dexaron nada, e quanto a la voluntad dexaron todo el mundo en vno. Si ofresçieremos a Jesu Christo las riquezas con la nuestra alma, tomar las ha de buena voluntad. E si demos a dios las cosas que son de fuera e al diablo las que son de dentro, non es egual partiçion. En que començeste ser primero entre los monges, del linage de los patriçios, non sea a ti ocasion de miedo, mas de omillad. E quanto quier que te abaxares, mas omilloso a Jesu Christo non lo seras por ende. Puesto que andes de pie, e te vistas de saya escura, e te eguales a los pobres, e deñes entrar a las çellas de los minguados, e trayas agua, e trayas leña, e fagas el fuego; do los ligamientos, de las palmadas, do la escupina, do los açotes, do la cruz, do la muerte? E commo fizieres todas las cosas que dixe, cierto seras vençido por linage de Eustochio la tuya e de Paula, si non lo fizieres por obra. Digo estas cosas non que dubde del ardor de la tu voluntad, mas por que te enpuxe a tu que corres, e te acresçiente a ti lidiante el feruor al feruor.


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Capitulo LXIII. de la alabança de santa Marçela biuda. Sant Jeronimo a Patriçipia uirgen de la vida e de la muerte de santa Marçella.

Suelen las biudas seglares vntar la caras e rresplandesçer por vistiduras de seda e por piedras preçiosas e traer oro en las çerbizes e oler bien por mirra, e alegran se si pierden el señorio de los maridos, e buscan otros, non para que seruan a ellos segund la sentençia de dios, mas que se enseñoreen a ellos. Onde escogen los pobres, por que sean vistas tan solamente auer nonbre de maridos. En la nuestra biuda Marçella confondida es la gentilidat, ca a todos fue manifiesto que fuese biuda christiana, a la qual prometia el abito e la conçençia. Huso de tales vestiduras, con las quales echase el frio e non desnudase los mienbros, rrepoyando el oro fasta la señal del aniello, e mas alçandolo en los vientres de los menguados que non en las bolsas. Non vio a ningund clerigo nin monge, la qual cosa era menester a las vegadas, sin estar otros delantre. Sienpre ouo en su conpaña uirgines [e] biudas, sabiendo que de la orgullia de las seruientas judgan muchas vegadas de la señora. Pocas vegadas salia en publico, e mayormente esquiuaua las casas de las madronas nobles, do auria a ver lo que auia menospreçiado. Rrespondra por ventura el leedor non fiel, que me detardo en las alabanças de las mugerçiellas. El qual sy por ventura se acuerde de las santas mugeres conpañeras del señor saluador, las quales le siruian del su auer, e de las tres Marias estantes ante la cruz, e propiamente a Maria Madalena, la qual primera ante de los apostoles meresçio ver a Jesu Christo rresurgente, mas condepnara a sy mismo de soberuia, que a nos de desapostura, que judgamos las uirtudes non por linage, mas


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por coraçon. Esta asi acabo su edad por muchos años, por que viese ante sy vieja, la qual se arremenbraua auer seydo mançeba, alabando aquello de Platon: la filosofia es pensamiento de la muerte.

Capitulo LXIIIIo. de la consolaçion de los fieles sobre la muerte de les amigos. Sant Jeronimo a Tirasia consoladera.

Marauillome por el coraçon marauilloso de la tu fe traspasado por llagas de biudez, al qual la esperança de la resureçion deuiera consolar. Nunca acuerda la esperança con el dolor, nin la fe siente ningund daño. Creemos resurgir los nuestros e aun tenemos mas cosas. Que fariamos si el señor mandase tan solamente morir? La su voluntad sola abastaria para solaz, a la qual non nos seria mandado poner ningund talante. Non leuo nada del tuyo, por que deño tomar lo suyo; e conuinio resçibir el su mandado del criador, e non co[n]uenio otra cosa ninguna si non fazer graçias al criador e dezir con Job: el señor lo dio e el señor lo leuo e ç. Aun añad[i]ese otra sabiduria de consolaçion, la qual venga contra los dardos de (tu) biudez. Ca llorar deueriamos a los amigos partientes se del sieglo, si non sentiesemos contra nos las enemistades del sieglo; e lloramos los benefiçios de dios, el qual sopo que dar a la nuestra enfermedat. Non queria que peligrase


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aun el que se duele de alguno por que muere, e cobdiçia que trabajase el mesquino entre las ondas de la presente vida. Pues asi es, por que derramas lagrimas por el que muere, asi commo si non sepas que sufras cada dia en ti mismo? E por esto el señor amonesta los descipulos desziendo: si me amardes, e ç. Llanamente lloro a Lazaro muerto, mas non der[r]amo lagrimas segund tu. Doliose de Lazaro non muerto, mas rresurgente, e lloraualo por que era costreñido tornar lo al sieglo por saluar los otros. E dando esta vida lloraua, la qual tu te dueles por que es tirada; contra las sus lagrimas lidian las tus lagrimas, e el tu amor non conuiene al su amor; ca el non queria dar a los trabajos al que auia amado, e tu cuydas que amas al que quieres que finque para los tormentos de trabajos. Cree a mi, la sola non cre[e]nçia llora en todas las cosas, e asi commo non puede la fe conosçer de que se duela, asi el desfuziar solo es fallado sieruo a los dolores. E aun vee si deua ser otorgada alguna cosa al dolor, do sin algund rremedio puede el coraçon ser cansado. Siguese la consumaçion de todos los gozos, la qual cosa seremos tornados con de cabo en la rresureçion, conformandonos el señor, commo es escripto: ca si creemos a Jesu Christo, e ç.

Capitulo LXV. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo a Theodora de la muerte de Loçino.

Contra el menester de la muerte, la qual parte entre los hermanos, e ella cruel e dura desaconpaña entre si los nonbres amados, somos alçados por este solaz, que en breue aue(e)mos a ueer aquellos los quales dolemos por que son


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absentes. Ca non es llamada muerte, mas sueño segund el apostol. Luçin[i]o acabado ayna conplio muchos tienpos. Nos somos de doler mas, los que estamos en batalla, tomamos llagas, somos ensuziados por pecados. El ya seguro e vençedor mira te del alto e otorga al trabajante e cerca si apareja logar (callando) por ese mismo amor, por el qual en la tierra oluidado del ofiçio de casamiento te començara auer por hermana.

Sant Jeronimo a Paula consoladera sobre la muerte de Blasilla. O Paula la mia, atestimoniote a Jesu Christo, el qual sigue agora Blasilla, e atestimoniote los sus santos angeles, de la conpañia de los quales usa ella, esos mismos tormentos sufro de dolores que tu. Mas pensemos que suene aquel psalmo: derechurero eres, señor, e derechurero el tu juyzio. Esto non puede dezir si non aquel, el qual a todas las cosas que sufre alaba al señor, e aponiendo lo al su meresçimiento gloriase en los males de la su peadad. E por que es duro lo que es a sofrir en algund tienpo, e dolemos nos de algund muerto? ca a esto somos nasçidos, para que finquemos perdurables. E aun non as verguença, que non te diga el saluador: dueles te, Paula, por que tu fija es fecha mi fija? desdeñas del mi juyzio e con lagrimas rrebelles fazes enjuria al posidiente? Niegas a ti el comer, non por estudio de ayunos, mas de dolor. Non amo esta vanidad. Estos ayunos son mis contrarios. E non rresçibo ninguna alma, que non queriendo yo se parte del cuerpo. La philosophia loca aya tales martires, Zenon, Demotico e Caton. Si creyeses tu fija ser viua, nunca llorarias por que era muerta a mejores cosas. Es leydo que Jacob lloro a su fijo, el qual cuydaua ser muerto, al qual el auia a desçender a


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los infiernos, di(e)ziendo: descendre al mi fijo llorando al infierno. Ca despues que Jesu Christo quebranto la puerta del infierno, e mientre aquella flama bermeja e sargna de los mayorales auia muerto la sangre de cherubin. Onde Abrahan mager que estudiese en logar de rrifrigerio, enpero es escripto el estar en los infiernos con Lazaro. E Dauid derecheramente lloro al fijo que mato a su padre, el qual despues non pudo ganar otro pequeño mientre visco, por que sopo que non auia pecado, non lloro. Non es a marauillar de Moysen e de Aaron, ca el llanto era dado a ellos de la costunbre antigua, commo aun en los fechos de los apostoles, rresplandesçiendo aun el euangelio, los hermanos de Jerusalem fizieron gran llanto a sant Esteuan; e el llanto grande non en prueua de llanteantes, segund tu cuydas, mas es a entender en ponpa e uso de la mortaja. Ruegote que perdones a ti, e que perdones a la tu fija que rregna con dios; perdona, si al non, a Eustochia la tuya, (e) la hedad aun pequeña de la qual e la infançia rruda es enbiada a ti maestra. Gran piadat es contra los suyos e crueldat contra dios. Abrahan alegre mato vn fijo que auia, e tu demandas de muchas vna fija coronada. Desatestemoniables son estas lagrimas, llenas de sacrilejo, muy mas llenas de encredulidat, las quales non han manera, mas llegan fasta cerca de la muerte. Baladras e das bozes, e asy commo ençendida, quanto en ti es, eres omesçida de ti misma. Mas a la tal sienpre entra Jesu Christo piadoso e dize: por que lloras? non es muerta la moça, mas duerme. Rian se los que estan aderedor: esta

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es la non fialdad de los Judios. E si tu quisieres yr echarte sobre el sepulcro, denostar te ha el angel deziente: para que demandas con los muertos a la que biue?

Capitulo LXVI. de la vida de Nepoçiano cauallero.

Nepoçiano mientre era en la caualleria del palaçio, so el manto e so el lino muy blanco cubrio a rededor el cuerpo de çeliçio. Estando ante las podestades del sieglo, traxo la cara cardena por ayunos, e so señales e vistiduras de otro seruio al señor; e para esto touo çinta, por do acorriese a las biudas e a los huerfanos aprimidos e mesquinos. A mi enpero non me plazen estas alonganças de la seruidunbre acabada de dios. E (en) el braguero puesto e abito mudado, que quier que ouo, diolo a los pobres, e non guardo ninguna cosa si non la saya vil e la abrigadura, con la qual cobriendo el cuerpo defendiese el frio. E seguiendo las onrras segund la costunbre de la prouençia nin era señalado de fermusuras nin de suzidades. Para que muchas cosas? fue fecho clerigo e fue ordenado presbitero por todos los grados. O buen Jesu Christo, que gemimiento alli e que baladramiento e que entredicho! Dezia que la hedad mançeba non era digna de saçerdoçio. Mas el mas digno era de aquello que se llamaua non digno, e negando meresçia lo que non queria ser. Pues asi es, la clerezia non la onrra, mas el bien entindiente, el primer cuydado ouo por que por omillad sobrase la enbidia, desende por que non fablasen sobre


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el, e por que los que dezian de la su hedad se marauillasen a la continençia. Fue esperança de los mesquinos, fue esfuerço de los llorantes. Asi sobrepojaua en cada vnas uirtudes, commo si non ouiese otras. Entre los presbiteros e los eguales primero era en la obra, postrimero en la orden. Por pesadura de las costunbres atenpraua la alegria de la fruente. Entenderias en el riso gozo, non escarnio. E tenptaua los ayunos segund carretero por la flaqueza e por las fuerças del cuerpo. Estaua a la mesa del tio, e asi libraua que quier que ponian delantre, por que fuxiese la vana gloria eguardase la continençia. La su palabra e todo el conuite proponer alguna cosa de las escripturas, e oyr de buena voluntad, rresponder vergonçosamente, e tomar el derecho, non rrefusar las cosas pequeñas, e enseñar mas al que desputaua contra el, que vençer lo. E el auia fecho al su pecho biblia de Jesu Christo por leer afincado e por pensamiento alongado. Donde era este feruor, si non del amor de dios? donde era el pensamiento non cansado de la ley de Jesu Christo, si non del amor e del deseo de aquel que dio la ley? Los otros añaden el auer al auer, e afogando la bolsa (con la bolsa), onrren por seruiçios las riquezas de las madronas; sean los monges mas rricos que los seglares; posean riquezas so Jesu Christo pobre, las quales non ouieran so el diablo rrico; e la eglesia sostenga a ellos ricos, a los quales touo ante el mundo mendigos. Nepoçiano el nuestro acoçeando el oro, sigue las çellas. Tan grande auia el coraçon en las cosas grandes, que non menospreçiaua las cosas pequeñas. Ca era cuydadoso, si rresplandesçia el altar, si estudiesen las paredes sin suzidad e el suelo linpio, e si estudiese el velo en las puertas e el sagrario linpio e los caliçes

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lozientes. Do quier que lo demandases, fallar lo yas en la eglesia. E daua sonbra a la capiella de la eglesia e de los martires con muchas flores e arboles e con panpanos de uides.

Capitulo LXVII. de la alabança de la virginidat en conparaçion de las bodas. Sant Jeronimo contra Juuiniano en el primer libro.

Quando las cosas menores son egualadas a las mayores, la conparaçion de la menor es injuria de la mayor. Dize el apostol: buena cosa es non tañer la moger. Pues asi es, malo es tan[n]er la. Si por tanto es dexado por que non se faga peor, ende dize: por la fornicaçion e ç. Mas qual es aquel bien, el qual es otorgado por la condeçion o conparaçion? Aquello naturalmente bueno es, lo que non ha conparaçion de mal, lo que non se cubre por señorio de otro. Qual es aquel bien, el qual defiende orar e non dexa tomar el cuerpo de Jesn Christo? Ca deue el omne dexar se de los abraçamientos, por que entienda a la oraçion, segund aquello: non uos querades engañar vno a otro, e ç. E a la fin fablando el apostol dize: bueno es al omne non tañer la muger, e bueno es a aquellos si asi finquen como yo. E despues que viene a las bodas, non dize: bueno es casar; mas: mejor es casar que ser quemada. O Paulo, si las bodas son buenas, non las quieras conparar al ençendimiento, mas di sinplemente: bueno es casar. Sospechosa es a mi la bondat desta cosa, la qual la grandeza de mal ageno costriñe ser mal mas baxo. E yo non quiero el mal mas ligero, mas el bien sinple. Por si aquellos castrados plazen ya mas


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a dios, los quales castro la voluntad e non el menester. Tanto ay entre las bodas e la virginidat, quanto entre non pequar e bien fazer. Dize: seran dos en vna carne; non tres nin quatro; en otra manera ya non dos mas muchos. Onde la Samarithana es rrepreendida que ouo el sexto marido, que non sea su marido; ca do el cuento de los maridos es, dexa de ser el vno que es propiamente vno. Commo la vna costiella de comienço sea tornada en muger, el primero Lamech sangriento e homesçida partio la vna carne en dos mogeres; e esa misma pena de el deluuio destruxo la bigamia. Que santa sea la bigamia, es demostrado de aqui (a este), que el bigamo non puede ser escogido en clerigo; e la biuda que ouo dos maridos varones, aun vieja e minguada, non meresçe tomar el minbral de la eglesia. Non dapño los bigamos, nin aun los que casan tres vegadas, e pueden ser los que casan ocho vegadas; mas aun por que diga mas, aun resçebo a penetençia el potañero. La castidat sienpre fue adelantrada a las obras de las bodas. Ca los primeros padres ante del pecado fueron uirgines en el parayso; e despues del pecado luego despues del parayso fueron bodas. E las bodas inchen la tierra, la virginidat el parayso; onde dicho es: cresçed e acresçentat uos, e ç. Ca primero conuinio el monte ser plantado e cresçer, por que fuese para tajar. Quanto ay entre la rrayz e el fructo, tanto entre las bodas e la virginidad. E aun asi de comienço de la condeçion humanal nin comian carne, nin eran çirconçidados los omnes, nin echauan de sy las mogeres, e esto fasta el diluuio. E despues que vino Jesu Christo en fin de los tienpos e rreboluio a ad alpha, (e) que quier dezir traxo la fin al comienço, nin somos çircunçidados, nin somos dexados echar las mogeres, nin comemos carne, deziendo el apostol: bueno es non comer carne e non

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beuer vino. Ca el vino con la carne despues del deluuio es establesçido. Moisen moriendo, llorolo el pueblo de Israel; e Josue, el qual es leydo non auer auido nin fijos nin moger, asy commo vençedero non es llorado en la muerte. Ca las bodas acaban se en la muerte, e la virginidad de pues de la muerte se escomiença esforçar. Si non sant Pedro, non se lee de los otros apostoles que ayan auido mogeres; commo sea del vno escripto e de los otros callado, deuemos entender ellos auer seydo sin mogeres.

Capitulo LXVIIIo. de foyr el amor de la moger. De la maldat de Juuiniano.

Amor, non digo de puta, mas generalmente de las mogeres, sienpre es non fartable; el qual amatado ençiendese con de cabo, e despues de la abastança sufre con de cabo mengua, e al coraçon de uaron torna lo de fenbra, e non le dexa pensar otra cosa, si non la pasion que sufre. El que toma moger, esta en duda si es amable o abor[r]esçible. Si fuere abor[r]esçible, non puede ser sofrida; si amable, el su amor non es fartable, e es conparada segund Salamon al infierno e a la tierra seca e al ençendimiento. Leemos ser esta la natura de la tortola, que si perdiere al egual, non se ayunta a otro; onde paresçe que la bigamia es denostada de las aues mudas. E dizes tu: si todas fueren virgines, commo estara el linage humanal? Non quieras temer que todas sean uirgiues. Graue cosa es la de la uirginidat, e por eso es


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poca. Si todas podiesen ser uirgines, non deria el señor: qui puede tomar, tome. Nin el apostol dobdase en amonestando, deziendo: de las uirgines non he mandado del señor, mas do consejo. Mas dize el apostol: mas seran (mas) escarnesçederas, e ç. Y describe el sermon apostolical a Juuiniano fablante con boca inchada e diziente palabras inchadas, e promitiente en los çielos libertad, commo el sea sieruo de pecados e de luxuria. Ca commo se alabe ser monge, e despues de la saya suzia e despues de los pies descalços e del manjar del pan e del beuer del agua se de a uestiduras rresplandesçientes e cuero rresplandesçiente e a carnes bien aparajadas e a baños e a ponpas, manifiesta cosa es que abantponga la tierra al çielo e los pecados a las virtudes. Enpero este monge fermoso, grueso, rresplandesçiente e enblanqueçido e sienpre asy commo esposo acaysçiente a duga moger, por que prueue la uirginidat egual a las bodas, o si non tomare, en balde dize contra nos palabras, commo sea connusco por obras. (E) mouiese a Ann[i]a con los çercanos, que se casase con otro uaron, por que auia la hedad entera e buena cara, [e dezia ella:] non fare yo esto; ca si fallare buen varon, commo lo oue ante, [non] quiero temer que non lo pierda; e si malo, que menester es, despues del bueno sofrir (e) el malo? O cosa muy mala, los matrimonios de algunos se llegaron a adulterios. Ca adulterio es, segund dize el Sexto en las sentençias, el amador mas cobdiçioso en la su [moger]. Ca en la moger agena todo amor es torpe, en la suya mayor. E asi el sabio deue amar la moger por juyzio, non por talante. El arrebatamiento non trabucoso del deleyte es traydo en el

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ayuntamiento. Ca non ay cosa mas fediente que amar la moger asy commo a fornicadera. Çierto los que se ayuntan a las mugeres por rrazon del humanal linage, sy al non, semejen a los ganados, e despues que se encharen los vientres de las mogeres, que non pierdan los fijos, nin se fagan a las mogeres amadores, mas maridos.

Capitulo LXIX. que por la abstinençia de la carne se rrefrena la luxuria.

El comer de la carne e el beuer del vino e la fartura del vientre son semiente de luxuria. Por los çinco sesos ay entrada a la alma, asi commo por vnas finiestras, de pecados. Por las turbaçiones destos el alma se agraua e se prende. Por la qual rrazon muchos filosofos conuidados dexaron los u(a)sos de las çiudades e las plazenterias de los logares e los deleytes de los çinco sesos, por que por las sobrepujanças de las abastanças non se mollesçiese la fortaleza del alma. Ca non es aprouechable cosa ver a menudo las cosas por las quales seas preso alguno vegada, e ponerte al periglo de aquellas cosas las quales dexes grauemente. E si alguno cuyda que el usando de abundança de comeres e de beueres pueda ser atento a la sabiduria, que quier dezir, cuydar que si trabaja en delectes, non sea(n) tenido(s) por pecados, a si mismo engaña. Ca commo muchas vegadas estando a lexos apartados seamos presos destos delectes de la natura, e seamos costriñidos cobdiçiar cosas de las quales non auemos abastança, quanto mas asmemos ser non libres cercados de las rredes de los deleytes. El nuestro seso aquello piensa, lo que vee e oe e huele e gosta e palpa. E aun leemos algunos philosophos auer se sacado los ojos, por que por el viso de


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ellos non se apartasen de la contenplaçion de la filosofia. Pues asi es, en vano algunos enfiñen usar de deleytes, siendo salua la fe e la castidat e la pureza de la voluntad, commo sea contra natura nsar de abastanças de deleytes syn deleytes. Onde dize el apostol: la que viue en deleytes, muerta es. Los sesos de los cuerpos son asi commo cauallos corrientes sin razon. (Pues asi es, en vano algunos enfiñen usar de deleytes, siendo salua la fe e la castidat e la pureza de la voluntat, commo sea contra natura usar de abastança de deleytes sin deleites. Onde dize el apostol: la que uiue en deleytes, muerta es. Los sesos de los cuerpos son asy commo cauallos corrientes sin razon.) Pues asi es, el alma a manera de carreta rretenga los frenos de los corrientes. (Ca) non es podible el cuerpo humanal estar sin comer, mas deue ser y la razon, por que tomes tantos e tales manjares, por las quales nin el cuerpo sea cargado, nin se agrauie la libertad del coraçon. El aparejo de uerças e de mançanas e de legunbres es mas rafez e non a menester de arte nin de seruiçios de cozineros; e sostentase sin cuydado e tomase atenpradamente e non se traga cobdiçiosamente. E de la deuersidad de las carnes e de la delectaçion del sabor se conçibe el inchamiento del vientre, e de la gran fartura se leuantan las enfermedades. E muchos por non sofrir de la garganta, vienen al bosar, e lo que pusieron torpemente, echanlo mas torpemente. E aun lo que es de marauillar, Epicuro dezir del deleyte en los sus libros dize deuer beuir de uerças e de mançanas e de uiles manjares, por que las carnes e los manjares demandados se aparejen con gran cuydado, e mayor pena ayan en buscando que deleyte en usando los. Gran alegria es del alma, ser contento con lo poco, e auer el mundo so los pies, e todo el su poder, los manjares e las cobdiçias, por las quales

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se conpran las rriquezas, mudar las en viles manjares, e egualar las por saya mas gruesa. Que menester es al uaron sabidor e philosopho de Jesu Christo, auer tanta fortaleza, la qual es menester a los caualleros, la qual commo la ouiere, se mueua a pecados? Al Christiano es gran menester la sanidat sin fuerças. Tira la luxuria de los manjares e de la cobdiçia, e ninguno non demandara las rriquezas, el uso de las quales es o en el vientre o so el vientre. E aun de los manjares viles es a esquiuar la fartura. Ca non quebranta ninguna cosa asi el coraçon, commo el vientre lleno e escalentantese e tornando se aca e alla e rrespirando enduresçido por inchamiento de uientos. E qual es este ayuno, o qual fartura es despues del ayuno, commo por los manjares de los dias pasados somos estindidos e la nuestra garganta se faze medianera de lagrimas? E mientre que queremos demandar fanbre mas alongada, tanto trabajamos, quanto a penas muela la noche del otro dia. Asi que non tan solamente es a llamar ayuno, mas beberria e digestion fidiente e triste.

Capitulo setenta. El dezir de la perpetua verginidad de santa Maria. Sant Jeronimo contra Elendio .

Helindio omne turbulento, saçerdote e lego en vno, el mucho fablar de parleria cuyda ser bienfablança, e asma el maldezir a todos ser señal de buena conçençia. E aprenda alguna vegada a callar, el que nunca


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apreendeo a fablar. En el parto de la uirgen non fue ninguna partera, non fue y ningund engaño de mugerçiellas. Ella enboluio el infante en los paños, e ella fue madre e ella partera, e acostolo en el pesebre. Mas dize: donde son dichos hermanos del señor los que non heran hermanos? Ya agora seras enseñado en las escripturas ser dichos los hermanos en quatro maneras, por natura e por gente e por cormandat e por talante; por natura commo Esau e Jacob; por gente commo todos los Judios; por cormandad commo Abrahan e Loth; e por talante, esto se parte en dos, en spiritual e comun: en spiritual asi commo todos los Christianos son llamados hermanos, e en comun asi commo todos los omnes, por que son de vn padre. O tu muy nesçio de los omnes, non auias leydo estas cosas, e dexado todo el mar de las escripturas, trayste la tu rauia a la injuria de la uirgen, en ensienplo de aquel, al qual recuentan las fablas, el qual commo non fuese conosçido al pueblo e non pudiese fazer ninguna cosa de bien, començo pensar trayçion, con la qual se fiziese noble, e e[n]sçendio el tenplo de Diana; e non pudiendo saber quien fiziera el sacrilejo, fue dicho que se puso en medio, dando uozes deziendo, que el le posiera ruego; e preguntandole los prinçipes de Epheso, por qual razon fiziera aquello, respondio, que por que non podia ser conosçido faziendo bien, fuese conosçido a todos faziendo mal. E esto recuenta del la estoria griega. E tu ençendiste el tenplo del cuerpo del señor, tu denosteste el sagrario del spiritu santo, depues que quieres auer paresçido carreta e amontonamiento de los hermanos e de las hermanas. Entre los Christianos gran pecado es e torpe, recontar o fazer

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ninguna cosa. Sy sea dicho Jesu Christo, quando era infante, ser enbuelto solamente de abrigadura, sean dichos los pesebres duros, e el dar bozes del pequeño, e la çircu[n]çision en el VIIIo dia: non auemos uerguença, non lo callamos. Ca quanto son mas humilles cosas las que por mi sofrio, tanto le deuo mas. E quando tu ensuziado rrecontares todas las cosas, non abantpornas ninguna cosa a la cruz, a la qual confesamos e creemos e en la qual vençemos los enemigos. Tu dizes santa Maria non auer fincado uirgen; aun mas digo yo, que Josep por santa Maria fue uirgen, por que del casamiento uirgen nasçiese fijo uirgen, e con santa Maria finco virgen el que meresçio ser llamado padre del señor. Nin esto dezimos por que condenemos las bodas; ca esa uirginidat es fructo de las bodas. La uirgen piensa las cosas que son del señor, por que sea santa en el cuerpo e en el spiritu; e la casada piensa las cosas que son del mundo, por que plega a su marido, e ç. E tu cuydas ser esa misma cosa la que esta de dia e de noche en ayunos e en oraçion, commo la que a la venida del marido afeyta la cara e anda manso e enfiñe falagos? E aquella faze esto por que perezca mas torpe e escurezca por injuria el bien de la natura. Esta pintase al espejo, en desonrra del maestro se esfuerçe ser mas fermosa de lo que es nasçida. De aquella [parte] baladran los infantes, la familia suena, los fijos (e) cuelgan de la boca, son contadas las espensas, son aparajadas las viandas. Desta [parte] los cozineros rremangados aparejan las carnes, e la conpaña de las texederas fazen ruydo. E entre tanto es dicho, que viene el marido con los conpañeros. Ella a manera de la garcezna çerca de arrededor a todas partes, si esta aparajado el lecho, si rresplandezcan los suelos, sy son ordenados los beueres, e

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si es aparajada la yantar. Ruego te que respondas, entre estas cosas do sea el pensamiento de dios. Enpero non negamos, que non sean falladas santas mugeres de las casadas; mas las que dexaron de casar (ser mejores), e las que en el menester del ayuntamiento remedan la castidat de las virgines.

Capitulo LXXI. el denuesto de los errores de Vigilançio. Sant Jeronimo contra Vigilançio.

Muchas marauillas son nasçidas en el mundo. Françia sola non ouo marauillas, mas abondo sienpre de uarones muy sabios e bien fablados. Nasçio a desoras Vigilançio adormido, el qual por spiritu suzio lidie contra el spiritu de Jesu Christo, e diga non ser a onrrar las sepulturas de los martires, e diga ser a dapñar las uigilias, e cuyde la continençia sea heregia. Suele cubrir las reliquias de los martires, cobrir las con cobertura preçiosa, e ligar las con paños e çeliçio, e echar las en el estiercol, por que Vigilançio enbriago e dormiente sea adorado solo. Pues asy es, descomulgado fue Costantino enperador, el qual las santas rreliquias de sant Andres e de sant Lucas e de Thimoth[e]o trasla(u)do a Costantinopla, por las quales ruyen los demonios e los onrradores de Vigilançio confie(n)san que sienten la presençia dellos? Dizes en el tu libello, que mientre uivimos podemos orar por nos el vno por el otro; e despues que fueremos muertos, que non sea a oyr ninguna oraçion de ninguno por otro. Mas si


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los apostoles e los martires aun establesçidos en cuerpo pueden orar por los otros, quando de si aun deuen ser cuydadosos, quanto mas despues de las coronas e despues de los vençimientos. E aun los santos non son llamados muertos, mas dormientes. Tu velando duermes, e dormiendo escriues. Segund tu caloñas en balde, non ençendemos los çirios con clara luz, mas por que velando tenpremos por este solaz las tiniebras de la noche. E sy algunos por non saber e sinpliçidat, los quales aman a dios, fazen esto por la onrra de los martires, mas non segund conçençia, que pierdes dende? E dezian en otro tienpo los apostoles, por que auia peresçido el vnguento, mas son castigados por voz del señor. Ca Jesu Christo non auia menester de vnguento, nin los martires lunbre de los çirios; e enpero aquella moger fizo esto en onrra de Jesu Christo, e la deuoçion de la su voluntad es tomada; e los que ençienden los çirios, segund la su fe an merçed, deziendo el apostol: cada vno abonda en su seso. Ca sin las reliquias de los martires por todas las eglesias de oriente, quando es a leer el euangelio, ençienden las lunbres, e aun rrespl[a]ndesçiendo el sol, non en todo para tirar las tiniebras, mas para demost[r]ar señal de alegria. Marauillome que non dizes non ser a acabar los martirios; ca dios que non demanda la sangre de los toros e de los cabrones, mucho menos demandara de los omnes. La qual cosa commo la dixieres, mas aun sy non la dixieres, asy seras auido commo si la ayas dicho. E por ventura rias e fagas escarnio de las mogerçiellas. Non he verguença por la fe de aquellas, que primero vieron a Jesu Christo rresurgiente, las quales son enbiadas a los apostoles, e las quales son encomendadas a los apostoles en la madre del señor saluador. Tu enrrudesçe con los omnes del sieglo; yo ayunare con las fenbras, e mas con los varones rreligiosos, los quales trayen ante su cara la

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castidat, e traen las caras amariellas por ayunos de cada dia. Semejame que te dueles (e) aun al que si se detardare la continençia fasta los Gallos e la mesura e el ayuno, que las tus tauernas non ayan ganançia, e toda la noche non puedas usar las velas e los co[n]uites del diablo.

Capitulo LXXII. de sostentar los buenos pobres, e de fuyr los rruydos.

E aun sobre esto es rrecontado a mi, que defiendes [a] Jerusalem ser fechos algunos solazes de espensas en (v)usos de los santos, commo el apostol mande en las epistolas afincadamente esto. Respondras, que esto cada vno lo puede fazer en su tierra, nin fartar a los pobres, los quales son a fartar por ayudas de la eglesia. Nin nos neguemos a todos los pobres, aun Judios, si tanta sea la largueza, estender las manos. Mas el apostol enseña fazer limosna a todos, mas mayormente a los de casa de la fe. De los quales dize el saluador: fazed a uos amigos de las riquezas, por que vos reçiban en las moradas perdurables. Por ventura estos pobres, entre los paños de los quales e la desgastança del cuerpo se enseñorea la cobdiçia bien oliente, pueden auer tabernaculos perdurables, e los que non poseen las casas presentes nin las auinideras? Ca non sinplemente los pobres, mas los pobres por espiritu son llamados bien auentorados, de los quales es escripto: bien auentorado el que entiende sobre el menguado e ç. En sostentar los pobres del pueblo menudo non es menester


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de entendimiento, mas de limosna. E en los santos pobres ay bienandança de entendimiento, (e) que lo des [a] aquel que a verguença de tomar lo, e quando lo tomare, duelese, tomando las cosas carnales e senbrando las spirituales. E lo que dizes, que fazen mejor los que usan de sus cosas e partan poco a poco a los pobres los fructos de las posisiones, que non aquellos los quales vendiendo todas las cosas, las dan en vno a los pobres, non sera a ellos respondido de mi, mas del señor, que dize: si quieres ser acabado, vende e ç. Nin deuen ser espantados de ti los monges del su estudio por lenguas de viuoras, por las quales argumentas e dizes: si todos se encer[r]aren e fueren en solidunbre, quien onrrara las eglesias? quien fara ganar a los monges seglares? Ca en esta manera si todos sean fechos locos contigo, quien podra ser sabio? E non sera [a] alabar la uirginidat. Ca si todas fueren uirgines, non seran bodas, ca mora el humanal linage, e solo e tirado velara mas adormidamente en el lecho. Rrala es la virtud, nin es deseada de muchos. E por mi voluntad fuesen todos lo(s) que son pocos, e de los quales es dicho: muchos son llamados e pocos escogidos, e las carçeles serian vazias. El monge non ha ofiçio de dotor, mas de llorador, el qual o llore a si mismo, o al mundo, e el temeroso espete el avenimiento del señor; el qual sabiendo la su flaqueza del coraçon e el vaso flaco que trae, teme denostar, que non engruese e caya e se quebrante. E aun esquiua el acatamiento de las mogeres, mayormente de las mançebas, e en tanto es castigado[r] de si mismo, que aun tema las cosas que son seguras. Por que, dizes, uas al yermo? Por que non te oya e non te vea (alguno), e non sea mouido por tu saña, por que non sufra las tus peleas,

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por que non me preenda el ojo de la mala moger, por que la forma muy fermosa non traya a abraçamientos non conuinibles. Rrespondras, que esto non es lidiar, mas foyr: Esta en la az, contraria armado a los enemigos, por que despues que vençieres seas coronado. Confieso la mi flaqueza del coraçon. Non quiero lidiar por esperança de vençer, por que non pierda alguna vegada el vençimiento. Si y fuxier[e], (e) rrefusare el cuchiello; si estudiere, o vençere o caere. E que menester es, dexar las cosas çiertas e seguir las non çiertas? O por escudo o por pies es a esquiuar la muerte; e tu que lidias, (e) puedes ser vençido e vençer; yo quando fuyo, non so vençido en que fuyo, mas por ende fuyo, por que non sea vençido. E nin ay segurança ninguna en dormir cabe la serpiente; ca puede ser que non me muerda, enpero puede ser que me muerda alguna vegada. E llamamos madres e hermanas e fijas, e non auemos verguença, por nuestros pecados demostrar nonbres de piadat. Que faze el monge en las çellas de las fenbras? que quiere[n] las fablas solas e apartadas, e foyr que non los vea ninguno? El amor santo non ha non paçiençia. Lo que deximos de la luxuria, trayamos lo a la auereza e todos los pecados, que se esquiuan por solidunbre. E por tanto dexamos el usar de las çiudades, por que non seamos costriñidos a fazer las cosas, que nos costriñan fazer las non tan(to) por la natura, commo por la voluntad.


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Capitulo LXXIII. el dezimiento de sant Jeronimo contra los enbidiosos e mal dezidores. San Jeronimo a Asela de los amigos enffeñidos.

Graçias fago al mi dios, que so digno al qual aya aboresçido el mundo. E agora que torne de Babilonia a Jerusalem, por que non se enseñoree a mi Nabucodonosor, mas Jesu Christo fijo de dios; venga Esdras, el qual es intrepetrado ayudador, e tornome a mi tierra. Yo loco, que queria cantar el cantico del señor en la tierra agena. Non me acordaua, que el que sale de Jerusalem, luego cae entre ladrones. E algunos me llaman malfazedor. Mas se por infamia e por buena fama venir a los regnos de los çielos. E ante la catedra de Jesu Christo estaremos todos en vno; y paresc[e]ra, por qual uoluntad aya veuido cada vno. (E) o envidia primeramente mordidera de ti misma! O maldad de Satanas, sienpre persigiendo las cosas santas! Non ay rafez perdon, dezir mal de los derechureros.

Sant Jeronimo a Marçela de Onaso. Asi se a la natura, que la verdad sea asmada amarga e los pecados blandos. (E) onde non es marauilla, si diziendo mal por pecados, denostemos a muchos. Ordene secar la nariz fidiente, tema el que es giboso. E quiero mal dezir a la corniguela cantante, entienda que es ro[n]ca. Por ventura es vno en el regno de Roma, el qual aya las narizes tajadas en llaga onesta? E por ventura Onaso [solo] dize palabras inchadas con boca inchada? E plaze me a


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mi escarnesçer de la lechuza e del buho e de otras señales viles; que quier que fuere dicho, cuydas ser dicho contra ti. Contra qual quier pecado que se entuerçe la espada de la mi materia, das bozes que señalo a ti. O por ende te semeja que eres mas fue(e)rte, por que eres nonbrado por nonbre orgulloso? E por tanto sea dicho el log(u)ar oscuro, por que non luze. E si te asañas en las pleyteanças, ya (non) cantare contigo: (e) deseete la reyna en yermo fermoso, rroben te las moças, que quier que pisares sea fecho esta rosa. E enpero dar te [he] consejo, por las quales cosas ascondidas puedas peresçer mas fermoso: la nariz non sea vista en la cara, la palabra non suene para fablar, e asi podras ser visto fermoso e bien fablado.

Sant Jeronimo a Fabiano diacono decorrido. Aquel al qual dize el propheta, es toda ordenança de las escripturas, en las quales es plan[n]ido el arrepentiente se, e el justo es cantado, e es mal dicho al desperante. Non ha ninguna cosa que contrarie tanto al señor, commo el coraçon non arrepentientese; solamente es pecado que non puede auer perdon. E enemigo so fecho a ti, deziendo verdaderas cosas. Nin he cuydado de los tus maldezires; ca quien non sabe, non ser alabada en la tu boca alguna cosa sy non mala? Esto lloro, lo que tu mismo non lloras, por que non te sientes muerto, que tu acochillador aparajado a cobdiçia, eres afeytado contra la propia mortaja. E quebrantas los dientes con poluo; traes cabellos rralos en


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la calua bermeja; la ceruiz de toro, inchando se por manjares, non es inclinada por que es quebrantada. E sobre esto hueles bien por vnguentos e mudas los baños e lidias contra los pelos nasçientes. Andas amador resplandesçiente por el mercado e por las plaças. Fecha es a ti fruente de mala moger. Faz penetençia e conuiertete mesquino a dios, por que dios se torne a ti. O cuydas solaz de tus males, si ayas muchos semejables a ti? Corran vn poco lagrimas de los tus ojos, e entiende que estas desnudo e suzio e mendigante entre la seda e las sauanas, en las quales eres visto rresplandesçiente e fermoso.

Capitulo LXXIIIIo. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo a Marçela de los sus maldezi[do]res.

Algunos nos rrepreenden de soberuia, los quales an por santidad a la sola rustiçidad vana, deziente[s] se desçiplos de los pescadores, asi commo si por ende sean justos, si non sopieren nada. Los quales yo podria menospreçiar por derecho; en balde cantan al asno con la viuela; mas asi ayan la respuesta: Si les desplaze el agua de la fuente muy pura, beuan los rri(c)os lodosos; e echen en leer las escripturas la bienquerençia, por la qual conosçieron la saliua de las aues, los pielagos de las conchas; e en esta cosa sean tan sinples, que las palabras de dios asmen ser rrusticales, en las quales ya por tantos sieglos trauajaron los engeños de tantos, que mas asmen la razon de cada vna palabra, que non la espriman; e rreprendan al apostol de non saber, (e) que por muchas


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[letras] es dicho loqueçerse. [Se] que quando leyeres estas cosas, rrugaras la fruente, e por libertad del coraçon temer con de cabo las barajas; e si puede ser fecho, aprime con dedo la mi boca, que non ose dezir las cosas que los otros non han verguença de dezir . Ruego por que es dicho de uos otros (que) libremente? [Por] que fable vna cosa mesquina, que las virgines deuen ser mas vegadas con las fenbras que con los maslos, (e) denoste los ojos de toda la çiudat, señalado so por los dedos de todos, e acresçentados son sobre la mi cabeça los que me aboresçieron de grado. Mas por que non rya de (grado) nos Flaco: (e) començo ser establesçida la medida, e corriendo la rueda por que sale el orço? tornamos nos a los asnillos nuestros de dos pies, e en la oreja dellos sonaremos con bozina mas que con çitola.

Sant Jeronimo al gran orador de la çiudat de Roma. Demandas, por que a las vegadas en las nuestras obreziellas pongamos ensienplos de las letras seglares e ensuziamos la blancura de las eglesias por las suziedades de los gentiles ethnicos. E aue respuesta breuemente. Nunca estas cosas demandarias, si Tulio non te posidiese todo, e si leyeses las santas escripturas e boluieses los intrepetradores dellas, dexado Vulcaçio. Ca en Moysen e en los libros de los prophetas e en las epistolas de sant Pablo son algunas cosas tomadas de los libros de los gentiles. E aun en el Deuteronomio es mandado por boz del señor, rraer la cabeça de la moger que toman e las sobreçejas e todos los pelos, e tajar las vn[n]as del cuerpo, e asy tomar la para casamiento. E pues asi es, que marauilla, si yo cobdiçio la sabiduria seglar por la onrra de la bienfablança e por la fermusura de los mienbros fazer la de sierua e de captiua Isrraeletana, e sy en ella es


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alguna cosa de ydolo o de deleyte o de error [o] de cobdiçias, la rayo o la tajo, e mezclado al muy puro cuerpo salgo yerno non ensuziado al señor de Sabaoth?

Sant Jeronimo en el apologetico a Pammachio. Delicada dotrina es, al lidiante dictar golpes del muro, e commo tu mismo seas vntado por vngentos, (tomar) acosar el cauallero ensangrentado. E fallados son sabidorçiellos tan solamente para mal dezir, los quales quieran demostrar se enseñados por el, sy se escondiesen los dichos de todos, semejando a la familia plançiana. Non dapño las bodas; trayo la virginidat al çielo, non por que la he, mas por que me marauillo mas por que non la he. Estraña e vergonçosa cosa es, predicar en los otros lo que tu non as. E las mesquindades por deleytes e los deleites son mudados por mesquindades. En mi albedrio es o seguir a Lazaro o al rico.

Capitulo LXXV. Sant Jeronimo a Mineru[i]o e Alixandro de la rresureçion de la carne.

Si alguno murmura contra mi, por que lea yo las esplanaçiones de aquellos, a las enseñanças de los quales non otorgo, sepan que oyo de buena voluntad aquello del apostol: probad todas las cosas e tenet lo que es bueno. Yo confieso de la mi mançebia, Origenes e Eusebio de Çesarea auer seydo varones muy enseñados, mas auer errado en la verdat de las enseñanças. Enpero


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en las esplanaçiones de las (sus) escripturas dexaron nos memoria del su trabajo. En la tierra es buscado el oro, e de los cañales de los ri(c)os sale tierra rresplandesçiente, e Pac[t]olo es mas rrico de lodo que de rrio.

Sant Jeronimo contra Vegilançio. De la mi obra e del mi estudio es, leer a muchos, por que de muchos tome diuersas flores, non tan solamente para prouar todas las cosas, commo para escoger las cosas que son buenas. Non pertenesçe a un omne, prouar los dineros de oro e prouar las escripturas, e gostar los vinos e los prophetas e entender los apostolos. E la mi injuria sofrila paçiblemente; non pude sofrir crueldat contra Jesu Christo.

Sant Jeronimo a Panmachio e a Oçeano. E ese mismo Origenes en la epistola que escriuio a Fabiano obispo [***] tales cosas, rrecuenta en el Anbrosio las razones de la locura, por que las cosas que fizo en poridat, las saco en publico. El que me contrapone a Origenes, contrapongame por que oue mandador al omne en dios, commo yo por gran aborrençia contrarie la çircunçision. E allegue los libros de Origenes, e por tanto non siguo los sus errores, ca se todas las cosas que dixo. E co por ventura yo oviese los volumenes de todos los tratados, por que la tardeza del engenio conpensese por diligençia del enseñamiento.

San Jeronimo en el prologo de las quistiones ebraycas. Non es marauilla si contra mi omne pequeñuelo den bozes las puercas non linpias e acoçe[e]n con pies las margaritas, commo aun contra los varones muy enseñados e los que (les) deuieran acoçear la gloria por


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enbidia, se aya leuantada la enuidia. E sienpre por çierto la fortaleza ha enbidiosos en abierto, e ençima de los montes fazen se rrelanpagos. E a mi apartado a lexos de las çiudades e del mercado e de las barajas e de las conpañas me fallo la enuidia. E despues que nos homiles e pobreziellos (e) nin auentes rriquezas nin deñamos tomar las que nos dan, e asy los otros sepan non [poder] auer conosçençia de las escripturas, que quier dezir las rriquezas de Jesu Christo, (auer) en uno con las riquezas del mundo. E los rusticos non conpran balsamo e pimienta e ma[n]çanas de palmas.

Capitulo LXXVI. de las santas escripturas. San Jeronimo del estudio de las santas escripturas.

(Non) uerdadero es aquel cuydado e ayuntado con engludo de Jesu Christo, al(a) qual non el prouecho de la cosa familiar, e non la presençia tan solamente de los cuerpos, e non la lisonja engañosa ayuntan, mas el temor de dios e los estudios de las escripturas diuinales. E el fazimiento de la viua boz ha non se que cosa ascondida, e las cosas dichas de la boca del fazedor suenan mas fuertemente en las orejas del desçiplo. El engenio enseñable e sin doctor es alabable. E la santa rrustiçidad aprouecha a si misma, e quanto edifica del meresçimiento de la vida, tanto enpesçe, sy non contrarie a los contrariantes. Enpero avn los que fazen viles obras, non pueden ser sin doctor (e) la qual cosa cobdiçian. Los menges prometen lo que es de los menges, e los ferreros cosas de fer[r]eros.


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E la arte de las escripturas es sola, la qual todos apropian a si a menudo: E los enseñados e los non enseñados escriuimos a menudo obras de sabios. A esta todos, la vieja parlera e el viejo desacordable e el sophista parlero, la asman mal e la despedaçan e la enseñan ante que la aprendan. E otros baxada la soberçeja e deziendo grandes palabras philosophan entre las mogerçiellas de las santas letras. E otros por vna osadia de palabras declaran lo que ellos non entienden. E callo de los mis semejables, los quales si por ventura despues de las letras seglares vienen a las escripturas santas, e con palabra apostada falagan las orejas del pueblo, que quier que dexieren, cuydan esto ser ley de dios, (e) nin deñan saber que sientan los prophetas e los apostoles, mas (traen) adatan testimonios non conuenibles al [su] seso, asy commo si sea gran cosa e manera non herrada de dezir, fazer malas las sentençias, e la escriptura que es contraria traer la a su voluntad. Non quiero que seas denostado en las escripturas por sinpliçidat e asi commo por vileza de las palabras, las quales [son] asi dichas por pecado de los intrepetradores o por maestria, por que enseñen mas ligeramente el non saber del rustico, e en vna misma sentençia sienta en vna manera el enseñado e en otra el non enseñado. Aprendamos en la tierra cosas, la sciencia de las quales perseuere a nos en los çielos. E rruego te que te apresures, e taja a la naueziella dudante la cuerda ante que soltar la. Dicho es de antiguedat: al auariento tanto le mengua lo que a commo lo que non ha. E el creyente todo el mundo de las riquezas a. Todo lo dio a dios el que ofresçe a el a si mismo. De refez menospreçia todas las cosas el que sienpre piensa que a de morir.


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Capitulo LXXVII. de la alabança non acabada desta vida. Sant Jeronimo en el prologo contra los Pelagianos.

Sabet que nunca perdone a los herejes, mas fize por todo estudio, que fuesen enemigos de la eglesia e mios. Por ventura so yo solo el qual me muerdo por la gloria de todos, e tan mesquino que non aya enbidia destos, los quales non meresçen enbidia.

Sant Jeronimo en el primer libro. Esta es la sabiduria acabada, conosçer se que non es acabado; e por que fable asi, (l)la acabança es non acabada de todos los justos en la carne. E el que a vna uirtud, ha todas, por partiçipaçion e non por propiedad. Ca menester es, que cada vnos sobrepujen en algunas cosas. Non abasta al obispo auer la propia castidat, si non sea fermosado por verguença de los conpañones e de los ministros. Los quales non tan solamente por obra, mas aun por palabra e por señales se abstengan de las cosas non castas, que por ventura non cayan en aquella pena de Heli, el qual çierto denosto los sus fijos deziendo: non querades, mis fijos, non es buena fama la que oyo de uos. E castigo los, enpero tomo pena, ca non deuio castigar los, mas echar los. Pues asi es, que fara el obispo, el qual se goza con las cosas torpes e non osa enmendar las, e lo que da bozes todo el pueblo, enfiñe que non lo sabe? La verdad amarga es e de fruente rugada e triste, [e] castiga los castigados. Onde el apostol dize: fecho so enemigo a uos, deziendo uos la verdad. E non es a nos asaz perder pasçientemiente lo que auemos, si aun non fagamos graçias


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al forçador e rrobador e lo sigamos con bendeçiones? E commo non es mandado, que ame asi a los enemigos commo a los çercanos e cormanos e amigos, que entre el amigo e el estraño enbidioso e el que ha menester non aya ningund departimiento? Si a los enemigos amo asi commo a çercanos, que do mas a los amigos?

Sant Jeronimo en el libro segundo. Mager que podemos ser sin los otros pecados, o pocos o ningunos son los que non an la manziella de ypocresia. E non es dios non derechurero, que tan solamente condene los pecados e non se arremienbre de las buenas obras. E non es a departir de la voluntad de dios, mas sofrir la con fazimiento de graçias.

Sant Jeronimo en el libro terçero. Dame omne que non aya fanbre nin set nin se esfrie nin se duela nin se entuerça (e) por alguna graueza del cuerpo, e yo otorgarte he poder el omne pensar non otra cosa si non de uirtudes. O Critobol, dizes que tu en otro tienpo fablauas por gestos, enpero non demostrauas las palabras que se dezian. Quien te defiende dezir lo que sientes? O es buena cosa lo que as a dezir, e non nos deues engañar con lo bueno; o es mala, e estonçe non solteste por nuestra graçia, mas por verguença. Vezinos son los pecados a las uirtudes, e si vn poco declinares, o errares o caeras. O quanta deferençia ha entre la mala porfia e la perseuerança, e entre la atenprança e la largueza, e el derramamiento e la libertad, e la sabiduria e la maldat, e


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la fortaleza e la lucura, e la cautela e el temor. De las quales cosas las vnas se rrefieren a bienes e las otras a males. E çierto aquel mata al hereje, el qual le sufre ser hereje. E el nuestro castigo es viuificamiento.

Capitulo LXXVIIIo. de la penetençia non acabada. Sant Jeronimo a Juliano.

Menospreçias el oro, e menospreçiaron lo muchos philosophos. De los quales aun vno echo el preçio de muchas posisiones en el mar, deziendo: yd en fondon de la cobdiçia; yo vos somurgujare, por que yo mismo non sea somurgujado de uos. Otro(s) ofresçio la uirgen non apostadamente, e por tanto es puesto del apostol en cuenta de los santos. E non quiero que ofrescas tan solamente al señor aquellas cosas, que puede rrobar el ladron e acometer el enemigo, e las quales si al (que) non as a dexar en la muerte, que quieras o non. Aquello ofresçe, lo que non te pueda tirar ningund enemigo, lo qual non vaya contigo a los infiernos, mas a los deleytes del parayso. E çierto guarnesçes monesterios, sostienes los santos; mas mejor farias, si entre los santos biuieses santo. E graue cosa es e aun non pudible, que alguno use de los bienes presentes e de los auinideros, e que incha aqui el vientre e alli la voluntad, e que pase de los deleytes a los deleites, e que sea en el vno e en el otro siglo primero, e que en el çielo e en la tierra parezca glorioso.

Sant Jeronimo al Rrustico de la penitencia.


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Non ay ninguna cosa que asi pese a dios, commo de las primeras cosas auer desperaçion de males; e la desperaçion es señal de incredulidat.

Sant Jeronimo del omne acabado. Ante la catedra del juez auinidero mudizira toda lengua del sieglo, e la sola justiçia sera bien fablada en los sus rrusticos. E esta es aquella locura de los seglares, esta sabiduria de los llamados, (e) auer sienpre a Jesu Christo en la boca, ca palabra es; auer fanbre, ca pan es; por el su spiritu sobrepoj(ur)ar a los enbriagos por voluntad, mas a dios el qual es caliz del nueuo testamento; demandar a aquel el qual quiere ser demandado de dios, e por que ministre palabras de demandar, el qual solo ama a los que lo demandan, la qual cosa es delantre nos nueua e marauillosa, el solo non se ensaña si non peca omne. Ca non fialdat es presumir ninguna cosa del señor, ca juzga el poder ninguna cosa el que non puede lo que juzga poder. Mas ahe ya auer fecho enjuria es de virtud, e posidir las cosas agenas es de poderio, e engañar al non culpado tienen lo por sabiduria, e tienen por nobleza menospreçiar al omne humil, e tienese por bien fablante el que aborresçe al propheta, e ser sabidor en non saber a Jesu Christo. E asi todas las cosas son llenas de errores, e asi es derramada una escureldat por las voluntades de los omnes, e bueluese el mundo por otro curso, e escuresçe se la verdat, que ya el yazer en el rregaço de la muerte sea dicho bienandança.


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Capitulo LXXIX. de la alabança de las santas mogeres Blasila e (d)Asela. Sant Jeronimo a Marçela de la enfermedat de Blasilla.

La vistidura rresplandesçiente escandaliza malamente a qual se quier: e escandalize (a) San Juan, el qual vestido de pelos de gamellos era çen[n]ido de çinta de pel[l]ejo. E desplaç(i)enle los manjares mas viles: e non ay ninguna cosa mas vil de la langosta. Aquellas escandalizan mas los ojos de los christianos, las quales pintan las caras e los ojos; las caras de las quales girosadas e feas por la gran blancura rremedan los ydolos; a las quales si saliere(n) alguna lagrima, corre commo por surco; e las quales non paresçen por cuento de años, si son viejas; las quales aparejan la cabeça con cabellos agenos, e quieren sienpre estar jouenes; las quales teniendo ante muchos nietos, quieren se afeytar. Aya verguença la moger christiana, si costriñe la fermusura de la natura. Ahe la nuestra biuda primero afeytauase de cada parte, e cada dia se miraua en el espejo a uer que le menguana. Agora sabe que le abasta tanto la cabeça menospreçiada sol que sea cobierta. E estonçe la molledunbre de las plumas era vista dura, e a penas podia yazer en lechos aparajados. E agora leuantase a priesa a orar e enclina los inojos sobre la tierra, e la cara ensuziada de ante alinpiase por muchas lagrimas, e la saya polida (e) ensuzia sse quando yoguiere en la tierra; e el çueco mas vil, e el preçio de los calçados de los amadores es dado a los menguados; e


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la çinta non de oro nin de piedras preçiosas, mas de lana e sinple, e que pueda apretar las vistiduras mas que tajar las. E si alguno a este proposito ha enbidia e maldize, reira Blasilla la nuestra (e) nin [des]deñara oyr los maldezires de las ranas parleras.

Sant Jeronimo a Marçela de la vida de Asella. Asella la nuestra, sana por cuerpo e mas sana por coraçon, la solidunbre asmaua deleytes, e en la çiudat turbada fallo yermo de monges. Ninguna cosa es mas alegre que la su crueldat, e ninguna cosa mas mala que la alegria; ninguna cosa mas triste que la mansedunbre, ninguna cosa mas (dulçe) mansa que la tristeza. Asi esta en la su cara la amarellez, que demuestre la continençia. E la palabra callandia non desee demostramiento, nin fablante silençio. Nin sea el andar apresoroso, nin tardinero. E sienpre el abito menospreçiado, la vistidura non labrada, e andar onrrada sin onrra. E por la sola qualidad de la su vida meresçio que la prediguen los buenos en la çiudat orgullosa, e los malos non osen mal dezir. E la semejen las biudas e las virgines, e la onrren las maridadas, e la teman las enpesçibles, e la resçiban los saçerdotes.


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Capitulo LXXX. del amor de la escriptura e del fuymiento del sieglo. Sant Jeronimo a Marçella de commo se fuese de la ciudad.

Sant Anbrosio, el qual dando cartas e espensas e notarios, (e) Adamançio e Calchentero el nuestro [***], recuenta que nunca comio sin leer, e nunca dormio, si vno de los frayres non dexiese de las santas letras; e auer fecho esto los dias e las noches, (e) por que la leçion tomase a la oraçion e la oraçion a la leçion. Qual cosa tal nunca fezimos nos animalias del vientre; a los quales si la segunda ora nos fallare leyendo, boçezamos, (e) fregando la cara con la mano, e asi commo despues de mucho trabajo somos ocopados con de cabo en negoçios mundanales. Dexo las yantares, por las quales es aprimida la mesa cargada. Enuerguençame de dezir el saludar de a menudo, por el qual nos mismos ymos cada dia a otros o esperamos a otros que vernan a nos. E dalli adelantre ymos en palabras, quebrantase la palabra, son despedaçados los que non son presentes, es [d]escripta [la] vida agena, e mordiendo nos vnos a otros somos desgastados a uegadas. Tal comer nos toma e nos dexa. E quando se partieren los amigos, departimos las razones. E si fuere denunçiado daño, commo suele acaesçer muchas vegadas en la cosa familiar, aprimimos las caras por lloro. Alegramos nos al dinero, entristeçemos nos con la meaja. Asi que a la emagen de dios, en la qual somos establesçidos, aduzimos muchas cosas; e commo vno en los palaçios e ese mismo tacaño agora demuestra


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a Hercules muy fuerte, e agora commo muy muelle es quebrantado en luxuria, e agora tenblante e flaco, asy nos auemos tantas caras de pecadores, quantos pecados. Onde dize el propheta: Señor, en la tu çiudat e ç.

Capitulo LXXXI. de la sinificaçion de los dones de Eustochia e de Marçella. Sant Jeronimo a Enstochia de los dones enbiados.

Pequeños son los dones por semejança, mas grandes por caridat, auer tomado de la uirgen armellos, epistola e palonbas. E por que en el sacrifiçio de dios non se ofresçe miel, la gran dulçedunbre es mudada en arte, e por que diga asi, aparajada por agudez de pimienta. Ca delantre dios non ninguna cosa deleytosa, e non le plaze ninguna mansedunbre, que en sy non aya verdat. La pascua de Jesu Christo comese con amarguras. Festiual es el dia, e la nasçençia de sant Pedro, festiual es e deue omne contener mas que suele; asi enpero que el sermon juglar non fuyente a la orden de las escripturas, nin andemos uagarosos muy alongadamente mas que solemos. E guarda te que non dexes los afeytamientos de la obra, los quales non son afeytamientos de los braços; nin tajes la epistola del tu pecho, la qual dada de (a) Baruch tajo el rey descomulgadero; nin oyas a semejança de Efraym por el Osee, en que dize: fecha eres non sabidera commo palonba. Rrespondras: muy asperamiente, e que non conuenga al dia festiual. Tu por tales dones me


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enseñeste; mientre son aconpañadas las cosas amargas a las dulçes, e resçibras de nos cosas parejas. Mas por que non sea visto minguar los dones, tomamos el canasto lleno de tales çeresas e bermejeçientes se por verguença tan uirgen, que asmase ellas aga ser traydas del su logar. En la escriptura por çierto leemos el canasto lleno de figos, mas non fallamos las çerezas; asi que deseamos que seas tu fecha de aquellas mançanas, las quales son çerca el tenplo del señor, e de las quales es dicho: aqui muy buenas. Ca el saluador non ama ninguna cosa mediada; e commo el esfriado se delecta con las cosas calientes, asi las fabla en el Apocalipsi los tibios bosar a sy mismos. Onde nos deuemos veer mas cuydosamente, que onrremos el dia solepne non tan solamente por abondança de manjares, commo por alegria del spiritu. Ca mucho es mala cosa, onrrar al martir por gran fartura, el qual saber auer plazido a dios por ayunos. Asi deues tu sienpre comer, que despues de comer se siga la oraçion e la leçion. E si desplaze a algunos, canta las palabras del apostol: si aun pluguiese a los omnes, non seria sierua de Jesu Christo.

Sant Jeronimo a Marçela de la sinificaçion de los dones. Por que consolemos la absençia de los cuerpos por fabla del spiritu, faze cada vno lo que mas puede; e uos enbiades dones, e nos enbiamos epistolas de graçias, asy que por que el don es de las uirgines veladas, declaremos en esos dones ser mi(ni)sterios. El saco es señal de oraçion e de ayuno; e las siellas, que la uirgen non mueua fuera los pies; e los çirios, que con lunbre ençendida sea esperado el auinimiento de Jesu Christo; e los


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caliçes demuestran la mortificaçion de la carne e el coraçon sienpre aparajado a martirio; e lo que ofresçedes a las madronas moscaderos para auentar, es rrazonable sinificaçion, deuer apretar ayna la luxuria; ca las moscas morientes pierden la mansedunbre del vngento.

Capitulo LXXXIIo. de vnos fechos de Domasio papa e de sant Jeronimo dize Sygiberto.

E en el año segundo de Graçiano corregio Jeronimo el salterio, el qual se cantaua (en) en todas las eglesias, segund los LXX entrepetradores. E despues aquel confondido con de cabo, conpuso salterio nueuo, el qual non desacordase mucho del que fizieron los LXX ent[r]epretadores, e acordase mucho con el ebrayco; el qual por que fuese fecho claro a todos, departio lo por asteriscos, que quier dezir estrella, e por obelos, que quier dezir estrella yaziente, e enseñando aquellas cosas que se contienen so asteri[s]co fasta dos puntos ser auidas en ebrayco e ser ante dichos de los LXX, mas aquellos que se contienen so obelo fasta dos puntos (e) en [e]brayco non ser auidas, mas ser añadidas de los LXX segund el trasladamiento de Theodoçio. E este salterio fizo el papa Damas(i)o ser cantado en las eglesias de Françia por rrogaria de sant Jeronimo, e por tanto es llamado françes. E los Romanos rretouieron el salterio segund los LXX, (e) por la qual cosa es llamado romano. E commo non abastasen estos dos salterios para proponer los testimonios de Jesu Christo contra los Judios, los quales non resçiben sy non lo que ellos an, añadi(d)o el terçero, el qual es llamado ebrayco, por que por rogaria [de] Sophronio uaron sabio lo trasla(u)do de la lengua


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ebrayca en la latina de palabra a palabra. El qual salterio e otras obras de (sant) sant Jeronimo trasla(u)do este Sophronio de latin en griego. E Theophilo obispo de Alexandria començo deste año, que quier dezir del primero del solaz de Theodosio, el titulo de la guarda de la pascua po(s)sado por çient años, (e) el qual llamolo circulo. E Demasio papa establesçio por rrogaria de sant Jeronimo dezir en la eglesia en fin de los salmos: gloria patri e ç. sicut era[t] in principio e ç. E aun establesçio cantar en las eglesias de noche e de dia los salmos.

Actor. E aun leese que deste Damas(i)o papa fue ordenado sant Jeronimo en cardenal de Roma, e despues que so el fue echado de Roma de los clerigos de Roma, que el auian enbidia, vestido de vistidura de moger. El qual saliendo de Rroma fuese a Grigorio Nazanzeno entonçe obispo de Costantinopla. E desende fuese a Siria, en el qual logar commo morase, fallo catiuo a Malcho monge en posision de Euagrio presbitero, la estoria de la qual captiuidat el escriuio.

Capitulo LXXXIII. de los fechos del monge Malcho captiuo. Dize sant Jeronimo.

Malcho commo fuese costriñido del padre e de la madre tomar moger, non consentio, diziendo que queria ser monge. Onde fuyendo del padre e de la madre vino al yermo e y fallo muchos hermanos, con los quales fecho monge moro y. E despues de algund tienpo vinole pensamiento de yr a la tierra, por que consolase la biudez


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de la madre; ca auia oydo dezir que moriera su padre. E el abad oyendo esto, dixo que era tentaçion del diablo, e defindiole que non se fuese. E el porfiaua que se auia de yr. A la fin dexolo el abad con lagrimas. El qual yendo vio muchedunbre de varones e mogeres, que eran bien LXX, e fuese con ellos. E acaesçio que yendo ellos por el camino, (e) salieron a ellos ladrones moros en cauallos e en gamellos e acomitieron los e vençieron los. E Malcho fue aduzido captiuo con vna moger de vn otro, que era christiana. E a la fin aduzidos delantre vna señora fueron costreñidos adorar la. Para que muchas cosas? Fecho [es] guarda de todos. E por que guardase mejor, costriñieron los gentiles a los captiuos, que se casasen. E Malcho viendo el miedo de la muerte, leuola a vna cueua con gran tristeza, e y tomo el cochiello e dixo, que se queria matar ante que fazer adulterio con la moger agena. Al qual dixo ella: non te mates, ca aun si quisieses pecar en mi, yo primero moria; mas aueme mas por moger de castidat que del cuerpo; e entiendan los señores que eres marido, e Jesu Christo conosca al frayre; ca rrefezmente daremos a entender bodas, quando nos vieren asi amar nos. E estonçe Malcho oyda la uirtud de la fenbra, consintiole, e mas la amo que a moger. E dixo Malcho: tan muchos dias pasaron, e nunca vio ella la mi carne, nin yo la suya, nin nos tanxiemos vno a otro. E commo ya non ouiesen ninguna sospecha de foyr, estando solo en el yermo pense la dulçedunbre de los h[er]mitaños. E boluiendo el coraçon en este pensamiento, non pude encobrir en la cara lo que auia conçibido. E estonce la moger entindiendo la rrazon de tristeza, dixome: e yo tan bien fuyre contigo. Que mas cosas? En esa misma noche, dormiendo los otros, tomamos dos cabras e coximos la carne para comer, e fizimos sacos de las pieles e traximos

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las connusco, e corriemos catando sienpre atras. Ahe despues de[l] terçer dia vimos dos que nos segian ençima de dos gamellos, e luego timiendo ser perdidos por las peadas de la arena, posiemos nos en vna cueua, mager que temesemos periglos de animalias enveninadas. E segiendo nos el señor e el sieruo, e nos llamasen que saliesemos, llego vna leona e traxo a dentro a anbos a dos afogados. E estonçe estodimos entre miedo e gozo; ca temiamos la leona. E estonçe veniendo la ora de maytines, leuo la leona su fijuelo e dexo nos la posada. E salimos a la viespera e tomamos los gamellos, los quales llaman dromedarios por la ligereza, e posamos en ellos, e al dezeno dia veniemos a los castiellos de Rroma por los disiertos. E fuymos para el mayoral e contamos le la cosa, e a la fin tomado el preçio de los gamellos, (e) quise tornar me a la primera abbadia; mas era ya muerto el abbad [***] en Mesopotamia. E aquella conmendela a las uirgines asy commo hermana amada, a la qual enpero non me di commo a hermana.

En las Coronicas. E vno que dezian Maxim(i)o e desçendia del linage de los enperadores, e era cormano de Costantino el grande, onde dezia que le acaesçia a el parte del enperio. El qual commo fuese fecho rrey en Bretania, començo ensoberueçerse e usar de crueldat contra el enperio de Rroma.


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E dexa la estoria a fablar de sant Jeronimo, e torna a sant Agustin. Capitulo LXXXIIIIo. del llamamiento e de la alabança de dios. Dize sant Agustin.

Grande eres, señor, e mucho alabable, e non ay cuenta de la tu sabiduria. E quiere te alabar el omne, alguna parte de la tu criatura, el omne que trae arrededor de sy la su mortalidat, testimonio del su pecado, por que contrarias a los soberuios. E enpero alabar te quiere, e tu espiertas por que seas alabado; ca nos feziste de ti, e non es folgado el nuestro coraçon, fasta que fuelgue en ti. Llamate, señor, la mi fe, la qual espireste en mi por [la] humanidat del tu fijo e por el ministerio del tu predicador. E commo llamare al mi dios? ca sienpre lo llamare contra mi mismo: E que logar es en mi, al qual vengas en mi? Asy, mi dios, non hay en mi cosa que te tome. O yo non fuese, si non fuese en ti, en el qual todas las cosas. Aun asi, señor, ado te llamo, commo sea en ti? o donde vengas en mi? Do yre fuera del çielo e de la tierra, por que desende venga en mi el mi dios, (e) el qual dixo: yo incho el çielo e la tierra? E pues asy es, toman te el çielo e la tierra, por que los inches? O non as menester que sea[s] continido de ninguno, el qual contienes todas las cosas? ca todas las cosas que inches, teniendo las en ti las inches. Ca los vasos que son llenos [de ti] non te fazen estable, que aun que se quebranten, non te derramaras. E quando te derramas sobre nos, non yazes tu, mas alças nos, e non te derramas tu, mas coges nos. Mas


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por la cosa que inches todas las cosas, inches todas las cosas de ti todo? O por que non te pueden resçibir todo todas las cosas, (a quien) rresçiben la parte? O en cada logar eres todo, e non te toma ninguna cosa? Pues asy es, que cosa eres, mi dios? Que cosa, ruego, si non mi señor? O soberano, o muy bueno, o muy poderoso, o muy poridadero, o muy presente, o muy fermoso, e firme, e non conpreendible, e non mudable e mudante todas las cosas; nunca nueuo, nunca viejo, e el qual ennouas todas las cosas, e aduziente los soberuios en veiez e non lo saben; sienpre faziente, e sienpre manso, e cogiente, e non menguante, trayente, e inchente, e defendiente, e creante, e acabante, e demandante, commo non te mengue ninguna cosa; e amante, (e) nin escalientas; amas e eres seguro; e arrepientes te e non te dueles; e enseñaste e eres manso; mudas las obras e non mudas el consejo; e rresçibes lo que fallas e nunca perdiste; e nunca menguado, e gozaste por las ganançias; nunca auariento, e demandas husuras. E sienpre te dan, por que deuas; e quien ha alguna cosa e non tuya? Das debdos (e) non deuiendo a ninguno, [e] dando los debdos non perdes nada. E que dixiemos, mi dios, mi vida, mi dulcedunbre santa? o que dize alguno, quando dize de ti? E mal sea a los callantes de ti; ca siendo parleros son mudos. E quien me dara que vengas en el mi coraçon e me enbriagues, por que olbide los mis males e mi bien abraçe a ti? Que eres a mi? E aue merçed, por que fable. Que so yo a ti, que mandes que seas amado de mi, e sy non lo faga, te ensañes a mi, e me menazes (e) grandes mesquindades? E malo so yo, sy non te ame. Dime, señor, mi dios, por las tus merçedes, que seas a mi. Di a la mi alma: yo so tu salud. Angosta es la casa de la mi alma, fasta que vengas; oro que sea alargada de ti; e

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quiere caer, aparejala; ha cosas que corronpan los tus ojos; mas quien la alinpiara? De los mis ascondidos alinpia me, señor, e de los agenos perdona a tu sieruo.

Capitulo LXXXV. de la confesion del pecado de la infançia de sant Agustin.

E non he fablado a ti, dios mio, contra los mis pecados, e tu afloxaste la maldat del mi pecado? E non contiendo en juyzio contigo, que eres verdat; ca non quiero engañar a mi mismo, por que la mi maldat non mienta a si misma. Nin contiendo contigo por juyzio; ca si guardares las maldades, señor, señor, quien te sofrira? Enpero dexame fablar; ca ahe la tu misericordia es, non omne mi escarnesçedor, al qual fablo. E tu por ventura escarnesçes me; mas conuertido aueras merçed de mi. Ca que cosa es la que quiero dezir, mi dios, sy non que non se donde aya venido en esta vida mortal, que non se la muerte vidable. Sacaron me las consolaçiones de la leche humanal; nin la mi madre nin las mis amas non inchian las sus tetas, mas tu señor dauas me por ellas criamiento de la infancia, segund el tu establesçimiento e rriquezas ordenadas fasta el fondon de las cosas. E aun tu me dauas non querer mas de lo que me dauas, e a las criantes me dar a mi el querer que a ellas dauas. Ca (non) me querian dar por talante ordenado del qual abondauan de ti. Ca buena cosa era a ellas el mi bien dellas, el qual non era dellas, mas por ellas; ca de ti todos los bienes, dios, e de ti toda la salud a mi. La qual cosa


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entendi despues, llamandome tu a mi por esas cosas, que das de dentro e de fuera. Ca estonçe auia conosçido mamar e echarme a las deletaçiones, e non ninguna cosa mas, que llorar los denuestos de la mi carne. E ahe poco a poco sentia do estodiese, e (non) queria mostrar las mis voluntades a aquellos, por los quales se conplerian, e non podia; ca ellas estauan dentro, e ellas fuera. Asi que lançaua mienbros e bozes señaladas semejables a las mis voluntades, quales podia. E commo non non me enpeesçiese, era desdeñado e uengeme dellos llorando. Aprendy tales ser los infantes, e mas me mostraron ellos yo mismo ser tal, [que] los mis nodridores, mas non sabientes que entendientes. E donde tal animalia, si non de ti, mi dios? O quien sera artifiçiero de si mismo? o es trayda alguna vena de otra parte, por la qual corra entre nos e ser e vivir, si non lo que tu nos fazes, señor, al qual ser e viuir non es otra cosa e (es) otra cosa, ca ser mucho e beuir mucho eres eso mismo? Ca soberano eres e non te mudas; nin se acaba en ti el dia de oy; enpero acaba se, por que en ti son todas estas cosas; ca non auerian carreras de pasar, si non las sostouieses. E por que los tus años non fallesç[e]ran, del tu año el dia de oy, e ya que muchos nuestros dias e de nuestros padres pasaron por el dia de oy, e de aquel tomaron manera, que estodiesen el vno e el otro, e aun pasaran otros e tomaran por que esten el vno e el otro. Mas tu ese mismo eres, e todas las cosas que faras cras e otro dia e cabo adelantre, oy las fiziste. Oye me, señor. Mal sea a los pecados de los omnes. E el omne dize estas cosas, e as

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merçed del, por que lo feziste, e non feziste en el pecado. Quien me arremienbre el pecado de la mi infançia? Ca non ay ninguno linpio de pecado, la vida del qual es de vn dia sobre la tierra. Pues asi es, que pecaua estonçe? o por que llorando boçejaua a las tetas? Ca por çierto, [si] eso mismo fare agora non a las tetas, mas al manjar conuinible a los mis años (e) asi boçejando, sere escarnesçido e rrepreendido derechureramente. Pues asi es, estonçe fazia cosas de rrepreender; mas por que non podia entender al rrepreendiente, nin la costunbre non me dexaua ser rrepreendido. Asi que la flaqueza de los mienbros de infante es inoçente, non el coraçon de los infantes. Vi yo e proue al moço de mala voluntad; aun non fablaua, e aun estando amariello cataua a su egual con catadura amarga. E si en pecados so conçibido, e si en pecados me conçibio mi padre, ruego te, mi señor dios, do estude, quando fuy non culpado?

Capitulo LXXXVI. de la confesion del pecado de la moçedat de sant Agustin.

Despues de la mi infançia vino la moçedat, donde començe fablar. E entre a la conpañia trabucosa de la vida humanal, colgando mas alto de la autoridat del padre e de la madre e por señal de mayores omnes. O mi dios, que mesquindades prueue y e escarnios; quando yo moço proponia beuir derechureramente, otorgando a los amonestantes me, que floresçiese en [e]ste sieglo e sobrepojase por artes de lengua a la onrra de los omnes e a falsas riquezas. Dende fuy dado a la escuela,


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por que apreendiese las letras, en las quales que prouecho fuese, non lo sabia yo mesquino, enpero era ferido, sy fuese perezoso en aprendiendo. Ca eran alabadas de los mayores estas cosas, e muchas fazientes aquella vida ante de nos, fizieron carreras peligrosas, por las quales eramos costriñidos pasar, seyendo acresçentado el trabajo e el dolor a los fijos de Adam. E pecauamos, menos escriuiendo o leyendo o pensando de la[s] letras que era demandado a nos. Ca, señor, non fallesçia memoria o engenio, los quales quisiste que ouiesemos asaz por aquella hedad. Mas delectauan las letras, e venguauan se en nos de aquellos que fazian tales cosas. Mas las mentiras de los mayores son llamadas negoçios, e si son de los moços, son atormentados de los mayores. Enpero bien me fazian a mi, e yo non fazia bien; ca non aprendiera sy non fuese costriñido. E non faze ninguno bien por fuerça, aun que sea bueno lo que faze. Nin los que me costriñian non fazian bien, mas era a mi bien fecho de ti, mi dios. Ca ellos non catauan ado me g[u]iase en que me costriñian aprender, si non a fazer cobdiçias non fartables de mengua abastosa e de gloria aboresçible. Mas tu, al qual son contados los nuestros cabellos, usauas del error para mi prouecho de todos los que me apresurauan que apreendiese; e en que non queria apreender, usauas a mi pena, a la qual era digno ser abraçado, moçuelo tan pequeño e tan gran pecador. Asi me fazias bien de los que non me fazian bien, e mi mismo que pecaua galardonauas me derechureramente. Ca mandaste, e asi es, que [sea] pena a si mismo todo coraçon desordenado. Era costreñido tener los errores non se de quien, olbidado de los mis errores, e llorar a Dido muerta, por que se mato por amor, (e)

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commo entre tanto yo muy mesquino con ojos secos trasiese a mi mismo en estas cosas moriendo de ti, dios mi vida. Ca que era al mesquino, que non auia merçed a si mismo, e lloraua la muerte de Didon, la qual se fazia amando del infierno, e non llorando la su muerte, la qual se fazia non amandote, dios lunbre del mi coraçon, e pan de la mi boca, victo de la mi alma, e uirtud maridante la mi alma e [el] seno del [mi] pensamiento? Non te amava, e fornigaua sin ti, e a mi fornigante dezian de cada parte: cresçe, cresçe. Ca la amistad deste mundo es fornigaçion sin ti. Mal sea a ti, rrio de la costunbre humanal. En tanto buelues los fijos de Eua en el gran mar e temeroso, que a penas pasen los que suben al madero. E quiça que non entiendo yo a Jupiter diziente e fornigante. Enfeñia estas cosas Omero, dando las cosas diuinales a los omnes malesçiosos, por que non semejasen malos, e qual quier que fiziese aquellas cosas, cuydase que non semejaua a los omnes perdidos, mas a los dioses çelestiales. Señor, las tus alabanças colgaron el sarmiento del mi coraçon a ti, por que non fuese rrobado por las cosas vanas de las mentiras, torpe prea a las aues. Señor, demandare yo la tu cara. Ca estaua a lueñe de la tu cara con talante tenebroso. Vee, señor, paciblemente, segund vees, (e) por que guarden los omnes diligentemente los pleytos de las letras tomadas de los primeros fabladores, e menospreçien los pleytos tomados de ti de salud perdorable, que si alguno contra la disçiplina de la gramatica dixere el omne (ser)

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sin aspiraçion, mas desplega a los omnes, que si contra el tu mandado aya aborresçido el omne, commo el sea omne. E çierto non ay çiençia de dentro de las (las) letras, ca la conçençia escripta es, non querer fazer a otro aquello que non querias sofrir. O que poridadero eres, tu que moras en los altos en la poridat, dios grande solo, derramante por ley non cansable las çeguedades de las penas sobre las cobdiçias non conuinibles. Digo estas cosas e confiesome a ti, mi dios, en las quales cosas era alabado de aquellos a los quales plazia que yo visquiese honestamiente. Ca non veia el tragamiento de torpedat, en el qual era echado de los tus ojos. Era enpero aun, vevia estonçe e sentia la mi flaqueza e demandaua la peada(d) de la vnidad muy poridadera. E esto pecaua, que non demandaua en el los deleytes e las altezas e las verdades, mas en la criatura de la su carrera e en los otros, e asi me trabucaua en dolores e confusiones e errores.

Capitulo LXXXVII. de la confesion del pecado de la mançebia. Sant Agustin en el terçero libro.

Quiero me acordar de las mis fedezas pasadas, non que las ame, mas por que te ame, mi dios. Esto fago por amor del tu amor, acordandome de las mis carreras malas en amargura del mi pensamiento, por que tu te endulçescas a mi, dulçedunbre non engañable, bienauentorada e segura, cogiente a mi en el mi derramamiento, en el qual so tajado pedaço a pedaço, mientre de ti que eres vno


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esuanesçi contra muchas cosas. Ca enamoreme en la mançebia, e osado he morar en los amores sonbrosos, e podresçi delantre los tus ojos, faziendo plazer a mi e codiçiando fazer plazer a los ojos de los omnes. E que era lo que me delectaua, si non amar e ser amado? Mas non era tenida la manera del coraçon fasta el coraçon, por que es alunbroso el linbral de amistad, mas ensalçauan se los mienbros de la cobdiçia limosa de la carne e los delectes de la mançebia e cobrian el mi coraçon, que non se apartase la claridat de bienquerençia de la oscuredad de luxuria, mas lo vno e lo al se escalentaua en confondimiento. Auia se leuantado sobre mi la tu saña e non lo sabia. E yua lexos de ti, e dexas me; alabauame e derramauame e decorriame. O mi gozo tardinero! Callauas estonçe, e yo yua lexos de ti por çierto en muchas semientes de dolo(o)res por echamiento soberuio e por lasedunbre non mansa. Quien atenpraria la mi tormenta e tornaria en uso las fermusuras fuybles de las cosas postrimeras, e se escalentasen las ondas de la mi carne fasta la ribera de casamiento? E tajado mas bienauentoradamente por el regno de los çielos esperase los tus abraçamientos. Mas yo mesquino enfe[r]ueçime seguiendo el rebatamiento del mi decorrimiento, dexa[n]do a ti, e sobrepuje todas las mis cosas ligitimas. E quien escapa de los tus açotes? ca quien aquesta cosa de los mortales? Ca tu sienpre eres presente misericordiosamente, o muy cruel, e muy amargo derramando todas las mis alegrias non conuinibles por denuestos, por que asi demandase alegrar me sin denuestos, e despues que esto podiese, non fallaria ninguna cosa si non a ti, señor, el qual enfiñes

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el trabajo en mandando, fieres por que sanes, matas nos por que non moramos sin ti. E amonesto me mi madre con gran cuydado, que non fornigase. Que amonestamientos me semejauan los de la moger, a los quales auia verguença de otorgar. E ellos eran tuyos, e yo non lo sabia, e en ella eras menospreçiado de mi su fijo. Mas yua trabucoso por tanta çeguedad, que entre los mis eguales auia uerguença ser de menor fermosura, quando oya ellos alabar las sus maldades e tanto mas gloriandose, quanto eran mas torpes; e conuenia fazer non tan solament[e] por cobdiçia del fecho, mas aun de alabança. Qual cosa es digna de denuesto, si non el pecado? E yo por que non fuese denostado, fazia me mas pecador; e quando menoscabaua en alguna cosa e non lo podia cobrar, enfeñia que (non) era yo el que lo auia fecho, por que non fuese mas menospreçiado que aquel, del qual non era mas sin culpa. Ahe con quales conpañones fazia camino por las plaças de Babilonia e enboluia me en el lodo della asy commo en canela e vngentos preçiosos. E en la moger a la qual me llegaua mas de voluntad, acoçeauame el enemigo non veible, e engañauame, ca yo era engañador. E aun afloxaua las rriendas para jugar sin tenpramiento de crueldad, desenfiñiendo de talantes desuariados, e en todas las cosas era oscureldad ençerrante a mi, mi dios, la claridat de la tu verdat, e salia la mi maldat asy commo de manjar.


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Capitulo LXXXVIIIo. del furto de sant Agustin fecho en las peras.

Señor, la tu ley atormienta el furto, e la ley escripta en el coraçon del omne, (por) la qual non se destruye [por] la maldat. Ca qual ladron sufre con buen coraçon a otro ladron? E yo fize furto, non costriñido por mengua, (e) si non por mengua de justiçia e por maldat. Ca furte aquello, lo qual me abondaua, e mucho mejor. Ame la mi mengua, non aquella cosa para la qual menguaua; la alma torpe saltando del tu firmamiento en dester[r]amiento, nin deseando ninguna cosa de fermusura, mas la desonrra. Ca aquellas mançanas que furte, derribe las, comiendo dende la maldat sola. Ca sy entro (enojo) en la mi boca alguna cosa dellas, fue a mi trayçion. Ca tenia yo abasto de manjares , e tome aquellas por que furtase. Pues asi es, demando (te), señor dios, que me delecto en aquel furto; ahe non ay ninguna semejança; non, si al non, commo es vna menguadera semejança e asonbrada de pecados engañosos. Ca la soberuia remeda a la altura, commo tu seas sobre todas las cosas dios alto. E los blandimientos (non) quieren ser amados, (commo tu seas), commo non sea ninguna cosa mas blanda que la tu caridat. La maldat demanda fulgura; e qual folgança çierto si non el señor? La luxuria demanda fartura; e tu eres llenedunbre e abastança non fallesçiente de mansedunbre non corronpible. La auereza posee muchas cosas; e tu posees todas las cosas. La enbidia pelea del sobrepujamiento; e qual cosa mas alta que tu? La saña demanda vengança; e quien venga mas derechureramente


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que tu? La tristeza matase por las cosas perdidas; mas a ti non puede ser tirada ninguna cosa. Asi forniga el alma, quando se tira de ti, e demanda fuera de ti cosas puras e manifiestas, las quales non las falla, sy non quando tornare a ti. Mal te semejan los omnes, los quales se aluengan de ti e se alçan contra ti. Mas aun semejando te enfiñidamente, demuestran que eres tu criador de toda la natura, e por tanto non ser que de todo se partan de ti. Pues asi es, que ame en aquel furto, e malamente he semejado (contra) el mi dios? Conuenio fazer contra la ley, si al non, non engaños, (e) por que non podia(n) por poderio, e yo captiuo semejase la libertad non criada, faziendo syn pena lo que non conuinie, por semejança tenebrosa de todo poderio? Ahe este sieruo es el que fuye a su señor e syge la sonbra. O pod[r]edunbre, o marauilla de la natura e fondeza de la muertel Pudo libremente lo que non conuenia, non por otra cosa, sy non por que non conuenia. Señor, do lo a la tu graçia e la tu misericordia, (por) que solteste los mis pecados asy commo yelo. E aun do a la tu graçia quales quier males que non fize; ca que non pude fazer? Pues asi es, non me escarnezca ninguno, yo enfermo ser sanado de aquel menge, del qual es entrepetrado a todo omne, (por) que [non] enferme o que enferme (mas o) menos. E quien es el que me enseñe, sy non el que alunbra el mi coraçon e departe las sonbras del? Ca en aquellas mançanas non era la mi voluntad, mas era en la maldat, la qual fazia la conpañia de los pecantes en vno. Ca el fregamiento de los coraçones conpañones ençendia la comezon de la mi cobdiçia. E que cosa era aquel talante del coraçon? Era riso, asi commo sy engañase(n)mos a aquellos, los quales cuydauamos que non sabian que faziamos estas cosas. Ca non rie ninguno rrafaz estando solo, sy non quando viene a los sesos alguna cosa de gran riso. Pues asy es, yo

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solo non faria aquello. O amistad mucho enemiga, engaño de la voluntad non buscable, e cobdiçia del juego de enpeeçer; e ninguna ganançia e ninguna cobdiçia de uengar; mas quando es dicho, uayamos e rogamos, es verguença non ser syn verguença. Quien abrira la nodosidad tan ayuntada e tan estorçida? Fediente es, [non] quiero la veer. A ti quiero, justiçia fermosa e apostada por onestas lunbres (folgança) [e] por fartura non fartable. E delantre ti [folgança e] vida non torbable. El que entra en ti, entra en el gozo del su señor, e non temera, e auer se a muy bien en el muy bueno. Decorrime yo de ti e erre desuiadamente de la tu firmeza e fecho so a my (go) regno de edad.

Capitulo LXXXIX. de los amores non conuinibles del. Sant Agostin en el libro terçero.

Vine en Cartaina e çercaua(n) me arrededor el cuydado de los amores. Auia abor[r]esçido la segurança e la carrera syn lazos. Quando auia fanbre del tu manjar, mi dios, e non auia fanbre de aquella fanbre, mas era syn deseo de las viandas non corronpibles, non por que estodiese lleno dellas, mas en quanto mas vazio dellas, tanto mas en(n)ojado. E por tanto non era bien sana la mi alma, mas sarnosa echauase fuera a rrascarse e cobdiçiosa por tiramiento de las cosas sentibles. Amar e ser amado era a mi dulçe cosa, e mas si usase del cuerpo [del] amante. Pues asy es, enconaua la vena de amistad con suzidades de cobdiçia, e oscuresçia la blancura della por


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luxuria. A mi dios, e que bueno, de quanta fiel mediste aquella mansedunbre. Arrobaua[n]me los acatamientos de los palaçios. E que es lo que se quiere omne y doler, cataua quando las cosas de lodo engañosas, las quales enpero el non queria sofrir? Enpero quiere sofrir dellas dolor en catando, e ese dolor es la su voluntad. Que es sy non lucura mesquina? E commo la mesquindat se eguala con las otras, suele ser dicha miserecordia. [***] en las cosas enfiñidas. Ca non se mueue el oydor a correr, mas tan solamente es conuidado para doler. E sy estos tormentos asy se fagan, que el [que] vee non se suele, partese dende (es) en(n)ojante e (el) repreendiente; e si se duela, finca atento e go(n)zandose. Pues asy es, las lagrimas son amadas e los dolores? Çierto todo omne quiere gozarse e amar. O commo non conuenga a ninguno ser mesquino, conuiene enpero ser misericordioso, e la qual cosa por que non es syn dolor, esta es la vna rrazon, por que son amados los dolores? Mas esta es de aquella vena de amistad. Mas ado va, e ado se decorre, e por que se [decorre] al aguaducha [d]el pez? el palaçio de las cobdiçias es grande en los que ella se muda e se torna por su señora. Pues asy es, sea rrepoyada la misericordia, menospreçiada de la crueldat çelestial? E non lo quiera dios. Pues asi es, sean amados a las vegadas los dolores. Mas, mi alma, guardate de la non linpieza, so el mi dios tutor. Ca nin agora non he

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merçed, mas estonçe gozauame en los palaçios a los amantes, quando usauan vno de otro por maldades, maguer [que] fuesen fechas por ymaginaçion, e esto en el juego del acatamiento. E quando se perdian vnos a otros, entristeçiame commo misericordioso; e enpero delectaua lo vno e lo al. Mas agora mas he merçed al que se goza en el tormento, que asi commo al que esta en duros dapños de la voluntad destruydera por perdida de la mesquina bienandança. Aqui çierto mas verdadera es la misericordia, mas non se delecta en ella el coraçon. Ca si es alabado por ofiçio de caridat el que se duele del mesquino, mas querria enpero non se doler, el qual es hermano misericordioso. Çierto algund dolor es a alabar e [ningund a] amar. Ca tu, señor dios, el qual amas las almas, mucho mas altamente e mas puramente has merçed que nos, ca non eres ferido por ningund dolor. E quien es ydonio para estas cosas?

Capitulo XC. de los sus estudios e del error de los Manicheos.

Asy que visitada ya la orden de aprender auia yo venido en vn libro de Ciçeron, del amonestamiento a philosophia, el qual mudo el mi talante, e a ti mismo, señor, mudo las mis pregarias. E vil(l)esçioseme ayna toda la esperança vana, e cobdiçiaua la non mortalidat de la sabiduria por calentura non creyble del coraçon, e (a)ya auia començado leuantar me para venir a ti. En aquel libro se manifiesta aquel amonestamiento del apostol: veed


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que non vos engañe ninguno por la filosofia e por la çiençia vana, e ç. Mas estonçe, mi dios, lunbre del mi coraçon, non eran conosçidas a mi aquellas cosas del apostol, enpero por esto solo me delectaua en aquel amonestamiento, non que amase aquella otra secta, mas era espertado e ençendido fuertemente por aquel sermon para tener e amar qual quier sabiduria que fuese. E en el tanto deleyte esto solo me quexaua, que non era y el nonbre de Jesu Christo, el qual beuia piadosamente el mi coraçon tierno en la leche de mi madre e rretenialo altamente, e que quier cosa que fuese sin este nonbre, maguer letrada e verdadera, non me plazia en todo. Asi que puse en mi estender el coraçon a las santas escripturas de dios. E ahe vi cosa non cobierta de soberuios nin desnudada de moços, mas omil por andamiento e alta nor sucedimiento e cobierta de mi(ni)sterios. E non era yo tal, que pudiese entrar en ella nin enclinar la ceruiz a los sus andamientos; mas es vista non digna para conparar la a la dignidad de Tulio. Ca el mi inchamiento sobrepujaua la su manera, e la mi az non trespasaua las sns cosas de dentro. Enpero era tal, que cresçeria en los pequeños; mas yo inchado por orgullia, e semeja[ua]me que era grande. Asi que cay en los omnes carnales e parleros, descordantes soberuiamente, los quales dezian: verdat, verdat; e nunca era en ellos. Mal sea a los andamientos, por los quales so aduzido en fondon de los infiernos, trabajando me e escalentandome por mengua de verdat, o mi dios, commo yo te demandase non segund el entendimiento de la voluntad, por el qual quisiste que valiese mas que las bestias, mas segund el seso de la carne. Mas tu eras en mi mas

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dentro, o soberano bien, fermosura de todas las fermosuras. Corronpi en aquella moger osada, menguada de sabiduria, las poridades de Salamon, (e) la qual me engaño, por que me fallo que moraua de fuera en el ojo de la mi carne, e pensante tales cosas entre mi, quales ouiese visto por el. Ca non sabia otra cosa que es de la natura, e era mouido asy commo aueziellas, por que ayudase a los locos engañadores, (e) commo me demandasen donde era el mal, e sy se acabaua dios por forma corporal, e si auia cabellos e vñas. De las quales cosas yo non sabio turbauame, e partiendome de la verdat semejaua me que yua en ella; ca non auia conosçido ser [el] mal ninguna cosa sy non priuaçion del bien, e que era asy de todo en todo. E en estas cosas el mi veer con ojos era fasta el cuerpo, e el entender fasta fantasia. E non auia conosçido dios ser spiritu, nin ser en nos alguna cosa, segund la qual fuesemos semejables a dios. Nin sabia la justiçia verdadera de dentro non judgar de costunbre, mas de ley muy derechurera del señor poderoso de toda cosa, por la qual se formasen las costunbres de los rregnados e de los dias por los rregnados e por los dias, commo ella fuese sienpre e en cada logar, non en otro logar otra, nin en otro tienpo en otra manera; segund la qual fuesen justos Abrahan e Ysac e Jacob e Moysen e Dauid e todos ellos alabados por la boca de dios; mas ellos ser juzgados de los non sabios, (e non) de los juzgantes del dia humanal.


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Capitulo XCI. la escusaçion de los patriarchas contra las blasfemias dellos.

Algunos desdeñan quando oyeren en aquel siglo auer conuinido a los justos alguna cosa, la qual non conviene en este sieglo a los justos, e por que a ellos mando dios otra cosa e a estos otra por las razones tenporales, commo los vnos e los otros ayan seruido a vna misma justiçia; commo en vn omne e en vn dia e en vnas casas vean convenir otra cosa al otro mienbro, e auer conuenido otra cosa con de cabo, e despues de la ora non conuinir, ser dexados algunos en aquel rencon o ser mandados, la qual cosa sera usada derechamente en este. E por auentura es la justiçia desuariada e mudable? Mas los tienpos en los quales manda non van en vno, ca son tienpos. Mas los omnes, la vida de los quales es pequeña sobre la tierra, por que non pueden por seso preender las razones de los siglos primeros e de las otras gentes, las quales non han prouado, con aquellos que an prouado; e en vn cuerpo, en vn dia o en vna casa rrafez pueden ver que pertenesca a aquel mienbro, a quales momentos o a quales partes o personas: en aquellos son corronpidos, aqui sieruen. Pues asy es, non sabia yo estonçe estas cosas e agora cataua, e farian los mis ojos de cada parte e non veya. Todos los males se fazen, quando tu desanparas, que eres vna fuente e verdadero gouernador de la vida e criador de la vniuersidat, e la sobervia priuada es amada en parte vna cosa falsa. Asy que por piadat humil es tornada en ti, e alinpias


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nos de la mala costunbre, e eres bueno a los pecados de los confesantes se, sy ya non alçamos contra ti los cuernos de la falsa libertad por auereza de mas auer e por daño de perder lo todo, amando mas la cosa propia, que a ti, bien de todas las cosas.

Capitulo XCII. del su amor carnal sobre el amigo muerto.

Dexame, señor, e dame que pueda por la memoria presente çercar los fechos pasados del mi error e sacrificar a ti ostia de alegria. Ca que so yo a mi sin ti, si non cabdiello trabucoso? O que so quando es a mi bien, si non cosa que mama tu leche, feruiente del manjar que non se corronpe? Escarnezcan nos los fuertes e los poderosos, e nos enfermos e menguados confesemos nos a ti. Auia conprado conpañero mucho amado por conpañia de los estudios, mas aun non era asi amigo, commo era la verdadera amistad; ca non es verdadera, sy non quando tu la pegas con engludo, siendo derramada la caridat en los coraçones. Mas enpero era mucho dulçe, cocha por feruor de eguales estudios. Mas ahe, tu, dios de las venganças, [que] paresçes en el espinazo de los tus fuyentes, e fuente de las misericordias, el qual nos conuiertes a ti por maneras marauillosas, tiraste el omne desta vida. Por que dolor es entenebresçido el mi coraçon. Que quier que auia con el comun, syn el tornaua en tormento. El lloro solo me era dulçe e auia suçedido a mi amigo en los deleytes. E despues que era tirada dende la mi alma,


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cargauame gran carga de mesquindat, la qual era, señor, a aliuianar e guaresçer de ti, sabia lo, mas nin queria, nin podia. E era a mi mesquino logar, e yo auia fincado do non podiera ser nin partir me dende. Mesquino era, e mesquino es todo coraçon ayuntado a las amistades mortales; e despedaçase quando las pierda, e estonçe siente la misquindat por la qual es mesquino e ante que las pierda. E los tienpos de dia en dia dauan otras semejanças e otras memorias, e poco a poco rrefazian me por las delectaçiones pasadas, a las quales daua logar aquel mi dolor; e suçedia[n] non otros dolores, mas razones de otros dolores. Ca donde me auia trespasado aquel dolor muy refezmente e muy dentro, si non por que auia derramado el mi coraçon en la arrena, amando al moridero asi commo a non moridero? E mucho me rrecriauan los solazes de los otros amigos, con los quales amaua lo que non amaua por ti. E esto era gran fabla e luenga mentira, por el cuyo fregamiento adulterino se corronpia la mi voluntad, escomiendo se con orejas. E eran otras cosas las quales tomauan mas el mi coraçon en ellos: fablar, reyr en vno, seruir begninamente, leer en vno; e estas señales (e) saliendo por el coraçon de los amantes e rreamantes, por la boca, por la lengua, por los ojos e mill mouimientos agradables, e visitar los coraçones asi commo por criamientos, e de muchas cosas fazer vna. Esto es lo que es amado en los amigos, asi que sea culpada a si la conçiençia humanal, sy non rreamare al que la ama, non demandando nada del su cuerpo si non juyzios de bienquerençia. E daqui es el lloro, si alguno muera, e de la vida perdida de los morientes muer[t]e de los viuientes. Bienauentorado es el que ama a ti, e (ha) el amigo en ti e [el] enemigo por ti. Ca vno solo es el que

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non pierde a ningund amado, al qual todos en el son amados, el qual non se pierde. E quien es este, si non el que fizo el çielo e la tierra, e los inche e enchiendo los fizo? A ti non pierde ninguno, si non el que te dexa. E el que te dexa, do ua e ado fuye, sy non de ti plaçible a ti yrado? Ca [do] non falla la tu ley en la su pena? La tu ley es verdat, e tu verdat. Dios de uirtudes, conuertenos e demuestra los tus fechos, e ç. Ca ado quier que se torna el alma del omne, fincase en dolores, sy non en ti, e si se finca en las cosas fermosas fuera de ti, las quales enpero non serian ningunas, sy non de ti.

Capitulo XCIII. del amonestamiento de las almas, que corren a dios, partiendo se de las cosas sentibles.

Dios, alabate la mi alma de aquellas cosas, mas non se finque en ellas por ingludo de amar por los sesos del cuerpo. Ca ahe, estas cosas se parten, por que uengan otras, e en todas sus partes este baxa la vniuersidad. Mas la palabra de dios non se parte a ningun logar. O mi alma, y finca la tu morada, si al non, cansada de engaños, e comienda a la verdat, que quier que as de la uerdat, e non perdras ninguna cosa; e floresc[e]ran las tus cosas podridas, e las tus cosas decorridas (e) apretar se an a ti, e estaran contigo para dios sienpre estante e sienpre fincante. E por que tornada mala figura la tu carne? Ella conuertida te sigua. Que quier que por ella sientes, en parte es; e non sabes el todo, cuyas son estas partes; e enpero delectan te. Mas si el seso de la tu


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carne fuese ydoneo para conpreender el todo, [nin] aun el en la parte del vniuerso ouiese tomado derecha manera por la pena, querias que pasase que quier que es en presençia, por que te ploguiesen mas todas las cosas. Ca lo que es dicho, por ese mismo seso de la carne lo oyes; e non quieres estar [las silabas], mas trasuolar, por que vengan otras e todo lo oyas. Asy sienpre todas las cosas, por las quales esta alguna cosa, e non son todas en vno; mas deletan todas que apartadas, si pueden ser sentidas todas. Mas lueñe es mejor a ellas dios, el qual fizo todas las cosas, e el es el nuestro dios, e non se parte, ca non suçede a el ninguno. Si te plazen los cuerpos, alaba a dios dellos e tuerçe el amor en el maestro dellos, por que en aquellas cosas, que te plazen, non le desplegas. E sy te plazen las almas, sean amadas en dios, ca ellas mudables son, e en el fincadas se afirman; en otra manera yrian e per[e]zc[e]rian. Pues asi es, sean amadas en el; e rroba contigo a el las que puedes, e diles: a este amemos; el fizo estas cosas e non es lueñe; ca fizo las e non se fue, mas de aquello dexa en aquello. Ahe, y esta, do sabe la verdad. Entraño es al coraçon, e el coraçon erro del. Tornat, malfazedores, al coraçon, e allegad vos al que vos fizo. Estat con el, e estaredes; folgad en el, e seredes folgados. Do ydes a cosas asperas? do ydes? Non ay f[o]lgança, do la demandades; [***] en el regno de la muerte. E commo es vida [***]? Mas desçendio aca esa nuestra vida, e tiro la nuestra muerte, e matola, e dixo llamando, que tornasemos a el. E partiose de los ojos, por que tornemos al coraçon e lo fallemos. Ca alla fue, donde nunca se partio; ca el mundo es fecho por el, e en este mundo era, e vino a este mundo a fazer saluos los peca-

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dores; al qual se confiesa la mi alma, e sane la, ca peco a el. Los fijos de los omnes, fasta quando con graue coraçon? E por ventura despues del descendimiento de la vida non querientes subir e uiuir? Mas ado sobides, quando estades en alto e pusistes en el çielo la uestra boca? Desçendet, por que sobades, e sobades a dios. Ca caystes [***] contra el. Diles estas cosas, por que lloren en el uall del lloro, e asi rroba los contigo a dios; ca del su spiritu dizes esto, si lo dizes ardiendo por fuego de caridat.

Capitulo XCIIIIo. del vano amor de la alabança e de la sçiençia seglar.

Escriui libros del fermoso e del apto, cuydo dos o tres; tu lo sabes, dios. E, señor, que me mouio, que a Ierio orador de la çiudat de Roma escriuiese aquellos libros, al qual non auia cognosçido por cara, mas auialo amado por la fama de la dotrina, la qual fue a el noble? Es alabado el omne e es amado el absente. E si entra aquel amor de la boca del alabante en el coraçon del oyente? Non lo quiera dios; mas del vno amante es catado el otro; ca en tanto es amado el que es alabado, en quanto es creydo, que el que lo alaba, lo alaba non por rrafez palabra, que quiere dezir, quando lo alaba amando lo. Ca asi amaua estonçe los omnes del juyzio de los omnes, ca non del tuyo, mi dios, del qual non es engañado ninguno. E asy lo amaua alabandolo, commo yo querria ser alabado. Mas non querria asi ser alabado e amado, commo los tacaños, maguer que los alabase e los amase; mas mas querria ser aborresçido, que non asi


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amado. Do son partidas aquellas cargas de los amores desuariados en vna alma? Que es lo que amo en otro, la qual cosa si non la aborresçiese, non la echaria de mi nin la desatestimoniaria, commo cada vno de vos sea omne? Gran cosa alta es ese omne, los cabellos del qual tu, señor, los tienes contados, e non se menguan en ti; enpero los sus cabellos mas se pueden contar que el su talante e el mouimiento del su coraçon. Confiesote me, que mas auia amado a aquel en el amor de los alabantes, que en esas cosas, de las quales era alabado; ca si ouiesen recontado esas cosas denostando e menospreçiando, non seria catado en aquello; e çierto las cosas non serian otras, nin el omne non seria otro, mas tan solamente otro talante de los recontantes. Ahe do yaze el alma enferma, non auiendo ninguna cosa firme de verdad. E commo fuere dicho, asi se trae e se tuerçe, e anvbleçesele la lunbre, e non es catada la verdat; e ahe es ante nos. E yo por çierto esforçaua me a ti, e era enpuxado de ti, por que sopiese la muerte; ca contrarias a los soberuios. E era por ventura de veynte e seys años, quando escriui aquellos volumines, amando en mi los infiñimientos corporales con orejas del mi coraçon, asi commo sy touiese mientes, o dulçe verdat, en la tu melodia de dentro, pensando del fermoso e de[l] apto, e cobdiçiando saber e oyr te e gozar me por la boz del esposo; mas non pudia; ca por las bozes del mi error era rrobado fuera, e era aprimiado en los baxos por [la] carga de la mi sabiduria. Ca non dauas al mi oydo gozo, o alegrauanse los huesos, los quales non eran omillados. E que aprouecho a mi, que auiendo fascas XXX años yo solo ley las cat(h)egorias de Aristotiles e las entendi? commo aun

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me esforçase por los X pred(r)icamientos conosçer a ti sinple e non mudable, asi commo si tu fueses subjeto a la tu grandeza, a la fermusura, que asi fuese en ti, commo en el sujecto, commo tu mismo seas la tu grandeza e fermusura. Ca tenia el espinazo a la lunbre.

Capitulo XCV. de la confesion de la alabança, [e] de la demanda de la verdat. Sant Agustin en el libro quinto.

Señor, mi dios, toma el sacrifiçio de las mis confesiones (e) de la mano de la mi lengua, la qual formeste e esperteste, por que se confiese al tu nonbre, e sana todos los mis huesos, e digan: señor, quien es semejable a ti? Non conuiene a ti que faga en sy el que a ti se confiesa; ca el coraçon ençerrado non echa fuera al tu ojo, nin echa a la tu mano la dureza de los omnes. Mas alabete la mi alma, por que te ame; e confiese a ti las tus merçedes, por que te alabe. Non queda nin calla toda criatura las tus alabanças, nin todo spiritu tornado a ti por la boca, nin las animalias nin las otras cosas corporales por la boca de los pensantes las; por que se leuante en ti la nuestra alma de la lasedunbre, esforçando se en estas cosas que fiziste, e pasando a ti que la[s] feziste. Vayan e fuyan de ti los non mansos e los malos; e tu vees los e departes las sonbras. Mas fuyen, por que non vean a ti que los vees, e çegados en ti denuestan, por que non desanparas alguna cosa de las que feziste. En ti denostaron los non justos, por que fuesen atormentados derechureramente, tirando se a la su liuianeza, e denos-


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tantes la tu (non) derechedunbre, e cayentes en la tu aspereza. Pues asi es, conuiertanse e demandente; e ahe y eres en el coraçon de aquellos que te confiesan e se echan en ti, e de los que lloran en el tu seno despues de las carreras graues; e tu ligero alinpias las lagrimas dellos; e mas lloran e gozanse por lloros, ca tu, señor, que los feziste, los fartas e los consuelas. E do era yo quando te demandaua? E tu eras ante mi, e yo auia me partido de ti, e non fallaua a my, quanto menos a ti. Los filosofos ueen la mengua auinidera deste sol, e non veen la suya en la presençia. Ca non demandan rreligiosamente, donde ayan el engenio, (e) con el qual demandan estas cosas. E mal auentorado el que sabe todas estas cosas e non sabe a ti. E el que conosçio a ti e a estas cosas, por estas non es mas bienauentorado, mas por ti, sy conosçiendote glorifique asi commo a dios. Pues asi es, asi el omne fiel, al qual es todo el mundo de rriquezas, (e) posee todas, asy commo non auiendo nada, allegando se a ti, al qual siruen todas las cosas; e maguer que non aya conosçido la rredonzeda de septentrion, por çierto mejor es que el mesurador del çielo e contador de las estrellas e pesador de los elementos e menospreçiador de ti, el qual ordeneste todas las cosas en medida e cuento e carga.

Capitulo XCVI. de la su entrada a la fe de los santos libros. Sant Agustin en el libro sesto.

La mi esperança de la mi mancebia, do eras a mi, do (a) auias partido? O por ventura non me auias tu fecho, e me auias apartado de las animalias de quatro pies e de las aues del çielo? Auias me fecho mas sabidor,


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e yo andaua por las tiniebras e por el oscuro, e demandaua te fuera de mi, e non fallaua a dios del mi coraçon; e auia venido en fondo del mar e menguaua e desper(t)aua del fallar de la verdat. Pudiera ser sanado creyendo, por que la fe de la mi voluntad se aderesçase mas linpia en alguna manera en la tu verdat non mudable. Mas commo suele acaesçer, que el que a prouado al mal menge, tema dar se aun al bueno, asi era la fortaleza de la mi alma, la qual en ninguna manera non podia(n) ser sana, si non criendo, e la falsa por que non creyese, rrefusaua ser sanada, contrariando a las tus manos, el qual confaçioneste las melezinas de la fe e derrameste las sobre las enfermedades del mundo de las tierras. Desende tu, señor, tratando paso a paso con mano mansa e conponiendo el mi coraçon, pensante que creyese cosas syn cuenta, las quales non auia visto nin ouiese seydo presente quando se fazian, asi commo tan muchas en la estoria (en la estoria) de las gentes, e tan muchas a los amigos, e tan muchas a los menges e a los otros omnes, las quales cosas si non fuesen creydas, en esta vida non fariamos nada, e a postremas que syn sagudir rretouiese la cosa fincada por fe, de qual padre e qual madre fuese nasçido, que non podria saber sy non creyese: amonesteste me, non (por) aquellos que creyesen en los tus libros, los quales (fascas) fundeste por tanta auctoridad [fascas] en todas las gentes, mas los que non creyesen ser a culpar, e non ser de oyr, si algunos por ventura me dexiesen: donde sabes aquellos libros ser ministrados al hum[an]al linage por spiritu del vn verdadero dios? Ca eso era a creer mayormente; que ninguna contrari[e]dad de quistiones caloñosas por tan muchas cosas que auia leydo de philosofos disputantes entre sy non me pudo entorçer que non creyese alguna

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vegada tu ser que puedes ser que non lo sopiese yo, o pertenesçer a ti la aministraçion de las cosas humanales. Mas esto creya a las vegadas mas rreziamente e a las vegadas mas flacamente; enpero sienpre crey ser tu e auer cuydado de nos, aun que non sabia que (te) deuia sentir de la tu sustançia o qual carrera aduxiese a ti. E por tanto commo fuesemos [flacos] para entender la verdat por rrazon manifiesta, e por tanto fuese a nos mester la auctoridad de las santas letras, (e) ya auia començado creer, que en ninguna manera non darias tan escellente auctoridad a aquella escriptura por todas las tierras, si non ouieses querido ser creydo e demandado por ella. Ca ya rreferia yo a la alteza de los sacramentos la absurdidat que me solia corronper en esas letras, quando auia oydo muchas cosas dellas espuestas probablemente, por que non me paresçia ninguna auctoridad mas onrrable e mas digna de la santa fe, por la qual razon fuese aparajado para leer a todos, e guardase por mas alto entendemiento la dignidat de la su poridad, dando se a todos por palabras muy abiertas e por graçia muy omil de fablar, e vsando la entençion de aquellos que non son legeros por coraçon, e por que sacase a todos por seno del pueblo, e trayese a si pocos por angostos forados, mucho enpero mas, que si non sobrepujase por tanta alteza de auctoridat, nin tomase las conpañas en el regaço de la santa homildat. Pensaua estas cosas, e eras presente a mi; sospiraua, e oyas me; decorriame, e gouernauas me; yua por la carrera ancha del siglo, e non me desanparauas. Boçesaua a las ganançias e a las onrras e al casamiento, e tu escarnesçias me; e tu

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seyendo me bueno, sofria en estas cobdiçias muy grandes grauezas, e tanto me eras mas bueno, quanto mas me dexauas endulçesçerme en lo que tu non eras. Calle las tus alabanças el que non piensa las tus merçedes, las quales se confiesan a ti de los [mis] meollos. Muchos pensamientos eran en el mi coraçon, e el tu consejo finca para sienpre jamas; del qual consejo escarnesçes las nuestras cosas e aparejas las tuyas. Mas o que carreras torçederas! Mal sea a la alma osada, la qual espero, si se partiese [de ti], alguna cosa mejor (de ti) que ella ouiese. Tornada[s] en el espinazo e en los costados e en el vientre, e duras son todas las cosas; e tu señero folgança. E ahe, presente eres e establesçes nos en la tu carrera e consolas nos e dizes: corret, e yo uos leuare alla a me.

Capitulo XCVII. de la claridat de la (su) voluntad para conosçimiento de la uerdat. Sant Agustin en el libro seteno.

Non te pensaua en figura de cuerpo, mi dios, despues que començe oyr alguna cosa de la sabiduria, mas sienpre fuxe estas cosas. E daua grandes bozes el mi coraçon contra todas las mis phantasmas; por vn golpe era costriñido echar la conpaña de non linpieza uolutante arrededor de la haz de la mi voluntad; e a penas partida en el golpe del ojo, ahe venia con de cabo amontonada e trabucauase en el mi atamiento e ennubleçialo; e maguer que non la forma del cuerpo humanal, enpero era costreñido pensar alguna cosa corporal por


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espaçios de logares, derramando sin mundo, e sin derramado para sienpre jamas fuera del mundo. La lunbre de los mis ojos non era conmigo; ca era de dentro e yo de fuera. Ca tu por çierto auias somitido el cuchiello verdadero a mi somitido a ti, el qual criaste deyuso de mi. Este era tenpramiento e rregion medianera de la mi salud, (e) por que seruiendo a ti me ensen[n]orease al cuerpo. Mas commo me leuantase soberuiamente contra ti e cor[r]iese contra ti con vana ceruiz, aun estas cosas baxas fechas son sobre mi e aprimianme, e non auia rrespiramiento en ningund logar. Ca yo catando salian me de cada parte amontonadamente, e contraponian se a mi rretornante, asi commo si fuese dicho: do uas, non digno e suzio? E estas cosas auian cresçido de la mi llaga, ca tu omilleste al soberuio commo a llegado; e por mi inchamiento apartauame de ti, e la cara mucho inchada cerraua los mis ojos. Mas tu que fincas para sienpre, non te ensañas para sienpre; mas as merçed de la tierra e de la çeniza, e plogo a ti rreformar la mi desapustura; e manaueauas me por aguijones de dentro. E fincaua la mi inchadura de la mano ascondida de la tu medeçina, e la haz de la mi voluntad oscuresçida por oscureldat fuerte e la salud de los mis dolores sanauase de dia en dia. E primero queriendo mostrar que contrarias a los soberuios, e por quanta misericordia demostreste a los omnes la car[r]era de humildat, procureste me por vn omne inchado por muy gran figura vnos libros de Pla(n)to[n], do ley, que en comienço era la palabra, e ç. fasta y: e las tiniebras non la conpreendieron. E que la alma del omne,

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maguer que de testimonio de la lunbre, enpero non es esa lunbre, mas [la] palabra de dios, dios es verdadera lunbre, (e) la qual alunbra a todo omne veniente e ç. fasta y: e el mundo non la conosçio. E que vino en sus cosas propias e los suyos non la resçibieron, e quantos lo rresçibieron, dioles poderio de ser fechos fijos de dios, a estos que creyeron en el su nonbre, e non ley. Ascondiste estas cosas de los sabidores, ç.

Capitulo XCVIIIo. commo tornandose en sy mismo començo conosçer la verdat.

Sey[e]ndo amonestado tornar a mi mismo, entre las mis entran[n]as, tu seyendo cabudiello; e vi por qual quier ojo de la mi alma sobre la mi voluntad luz non mudable. El que quiso la verdad, conosçio la; e el que la conosçio, conosçio la perdurança. O verdat perdurable e verdadera caridat e perdurança amada! a ti sospiro de dia e de noche. E quando conosçi a ti primeramente, tu tomeste me, por que viese ser lo que viese, e aun non ser yo el qual viese. E sacudiste la enfermedat del mi acatamiento, resplandesçiendo en mi mucho, e tremi por amor e por espanto; e falleme ser lexos en el regnado de semejança, asi commo si oyese la tu boz del alto diziente: ma[n]jar so de cosas grandes; cresçe e comeme; e non me mudaras tu en ti, commo a ma[n]jar de la tu carne, mas tu te mudaras en mi. E conosçi que por la maldat castigueste al omne, e feziste peresçer commo araña la su alma. Llamaste de lexos: yo so el que so. E mas rrafaz dubdaria yo non veuir, que tu non ser verdat, la qual paresçe


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entendida por aquellas cosas que son fechas. E vi las otras cosas de yuso de ti, e vi que non eran non de todo, que non son sin ti, nin que non eran de todo, por que non eran lo que tu. Ca aquello es verdaderamente, lo que finca syn ser mudado. E a mi bueno es llegar me a dios; ca sy yo non fincare en el, nin podre fincar en mi. El fincando en si ennoua todas las cosas. E manifestado es a mi, que (non) son buenas las cosas que se corronpen; ca non podrian ser corronpidas, si fuesen soberanos bienes. Nin es sanidat al alma, a la qual desplaze alguna cosa de la tu criatura, commo non era a la mia, (o) commo lo desplaziesen muchas cosas que feziste. Ca por que [non] queria que tu le desplugieses, queria que [non] fuese tuya, que quier cosa que le desplazia. E desende auia ydo en opinion de dos sustançias, e fablaua cosas agenas. E auia fecho a dios (e) por espaçios syn cuenta de logares, [e] cuydaua el ser tu; e auialo asentado en el su coraçon, e era fecho tenplo del su ydolo. Mas despues que creyste la cabeça del non sabiente e çerreste los mis ojos, que non viesen vanidat, atormentada es la mi locura; e vele en ti, e vi que eras en otra manera syn cuenta. E senti que non era marauilla, que pena es el pan al paladar non sano, e a los ojos enfermos enpesçe la lunbre, la qual es buena e los sanos. E la tu justiçia desplaze a los malos, e aun la vipra e el gusano. Demande que cosa fuese la maldat, e non falle sustançia, mas torçida de dios, de la soberana sustançia, en las baxezas de

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la voluntad echante la maldat en las sus entrañas e inchantese de fuera. E por çierto amandote non esteua de usar del mi dios, mas era rrobado a ti por la tu fermusura, e luego era tirado de ti por la mi carga, que quier dezir por costunbre carnal. E estonce acate las tus cosas non veyibles ser entendidas por aquellas cosas que son fechas. Mas non pu(e)de fincar las a la (a)haz; e por la enfermedat ferida non me era ya por tornamientos acustunbrados commo si la memoria non amantese asi commo deseante non podiese (en) entrar. E demandaua carrera para conparar la verguença, la qual cosa fuese ydonea para usar de ti; e non la falle, fasta que abrasçase al mediador de dios e de los omnes, diziente: yo so carrera; e el manjar mezclante a la carne, al qual era yo non rezio en tomando; por que la palabra es fecha carne, e ç., (e) por que se escomouiese a la nuestra infançia la sabiduria, (e) por la qual creeste todas las cosas. Ca non tenia a mi señor Jesu Christo commo el homil al homil, nin auia conosçido de que cosa fuese maestra la su enfermedat. Ca la tu palabra verdad perdurable e sobrepujando a las partes soberanas de la tu criatura, alta a los subditos a sy misma, e hedifico a sy casa homil en las cosas de yuso del nuestro limo, por la qual aprimiese los que se auian a someter de sy mismos e los troxiese a sy, sanando el inchamiento e criando el amor; que por su fuyza non saliesen mas lexos, mas ante enfermasen ante los sus pies viendo enferma la diuinidat por partiçipaçion de la nuestra saya de piel, e se

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echasen en ella lasos, e ella leuantandose los leuantase. E baladraua llanamente asi commo sabio, e si non demandase la tu carrera en Jesu Christo nuestro saluador, non ouiese seydo sabio, mas enpeesçedero. Ca ya començara querer [ser] visto yo sabidor de la mi peñola, e non lloraua, e sobresto inchaua me de la mi sabiduria. Ca do era aquella caridat hedificante del fundamiento de la homildat, el qual es Jesu Christo? O quando aquellos libros me la ensen[n]an? Non han aquellas letras mucha piadat, las lagrimas desta confesion, tu sacrifiçio, el spiritu quebrantado e el coraçon quebrantado e humillado, salut del pueblo, la çiudat, [la] esposa, arra del spiritu santo, pueblo del nuestro preçio. Non canta y ninguno: e la mi alma non seria sometida a dios? ca del es la mi salud; ca el mi dios, mi saluador e mi resçibidor, e non me moure mas. Oye y ninguno: venid a mi todos los que trabajades e estades cargados. Desdeñan dezir del, por que eres manso e homillas la cabeça. Ca ascondiste estas cosas de los sabios e rreuelaste las a los pequeños. E otra cosa es, de la alteza del monte veer la tierra de paz e non fallar el camino para ella, çercandolo arrededor los desenparadores fuydores con el su prinçipe el leon e el dragon; e al, tener la carrera que aduze alla, el cuydado çelestial, non ayuntada del enperador, do non furtan los que seruieron a la caualleria çelestial; ca esquiuan la asy commo tormento.


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Capitulo XCIX. de la çertedunbre de la verdad e del gozo sobre la penitençia del pecador. Sant Agustin en el libro otauo.

[S]en[n]or, mi dios, acuerde a ti en el fazimiento de las graçias, e confiese las tus misericordias sobre mi. Sean derramados los mis huesos por tu delectamiento e digan: señor, quien es semejable a ti? Auian se llegado las tus palabras a las mis entran[n]as, e de cada parte era çercado syn ti. Çierto era de la tu vida perdurable, maguer que la viese en oscuridad e commo por espejo; e enpero tirada era a mi toda la dubda de la tu sostançia perdurable, nin cobdiçiaua ser mas cierto, mas mas firme en ti. E de la mi vida tenporal tenblauan todas las cosas, e el mi coraçon era mundanal de la leuadura vieja. E plaziame la carrera del saluador, e aun pesauame yr por las sus estrechuras. O dios bueno, que es fecho en el omne, que mas se goze de la salud del alma desesperada e librada del mayor peligro, que sy sienpre fuese esperança e fuese menos peligro? Ca tu, padre misericordioso, mas te gozas de vno faziente penitençia, que de XCIX justos que non han menester de penitençia. E nos con gran alegria nos gozamos, quando oymos que con alegria es trayda del pastor la oueja que erro; e la dra[c]ma sea rreherida a los tus thesoros alegrandose las vezinas a la moger que la fallo; e el gozo de la solenidat de tu casa sagude las lagrimas, quando es leydo en tu casa del tu fijo menor, que era muerto e rrebeuio, auia peresçido e fallado es. Çierto gozas te en nos e en los angeles tuyos santos por santa caridad. Ca tu el qual eres sienpre ese mismo, las cosas que non son sienpre por vna manera, conosçiste las todas sienpre e por vna


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manera. Pues asy es, que es fecho en la alma, quando mas se delecta por las cosas falladas o rretornadas, las quales ama, que sy las touiese sienpre? Ca atestimonian lo todas las otras cosas, que llaman: asy es. Lidia el enperador vençedor; non ouiese vençido, sy non lidiase; e quanto mayor periglo fue en la batalla, tanto mayor gozo en el vençimiento. Lança la tenpestad a los naue[g]antes e menaza tormento; todos se amarellesçen por la muerte auinidera; torna en paz el çielo e la mar, e alegranse mucho, por que temieron mucho. Non es voluntad ninguna de comer e de beuer, sy primero non aya omne fanbre e set. Los enbriagos comen vnas salsiellas, por que ayan mejor ardor, el qual ardor despues que beuen faze se delectaçion. Esto es en la alegria torpe e descomulgadera; e esto en la que es otorgada e conuiniente; esto en la honestidat muy linpia de amistança; esto en aquel que era muerto e reuiuio. E por ende es, que do quier despues de la tristeza viene el mayor gozo. Que es esto, señor mi dios, commo tu seas gozo perdurable a ti, e algunas cosas de ti gozen çerca ti? Que es, que esta parte de las cosas [es] entrecanbiada por fallesçimiento e por acabança, e por denuestos e consolaçiones? O por ventura esta es la manera dellas, e diste les tanto, quando (tomas) de los çielos fasta los baxos de las tierras, del comienço fasta la fin de los sieglos, del angel fasta el gusano, del primero mouimiento fasta el postrimero (e) asentases todos los linages de las buenas cosas e todas las tus obras derechureras, cada vna en su siella, e las fezieses en sus tienpos?


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Capitulo C. de la graueza de la conuers(aç)ion acabada.

Ahe a mi, que alto eres en los çielos altos, e que fondo en las baxezas! e non te partes de ningund logar, e a penas tornamos a ti. Faz, señor, faz; espierta nos e rreuocanos; ten mientes e roba; e huele bien e endulçesçe; amemos, corramos. Sospiraua a ti, ligado, non por fierro, mas por la mi voluntad de fierro. El mi querer tenialo el enemigo, e dende me auia fecho cadena e me auia apretado. Por çierto de la mala voluntad es fecha la luxuria; e mientre non es contrariado a la costunbre, es fecho el menester. Por los quales enlazamientos me tenia apre(s)tado la seruidunbre dura asi commo con cadena. Asy que las mis dos voluntades, la vna nueua e spiritual e la otra vieja e carnal, lidiauan entre sy e destruyan la mi alma. E yo en la vna e en la otra, mas yo mas en aquello que alabaua, que en lo que denostaua. Mas la costu[n]bre era fecha de mi mas lidiable contra ti, ca queriendo auia venido ado non queria. E yo aun obl[i]gado rrefusaua trabajar en la tierra, e por todos enbargos asy temia desenbargar me, segund que era de temer ser enbargado. E asy era aprimido en doble manera por carga del sieglo, asy commo del sueño e del sol; e los pensamientos, en los quales pensaua en ti, eran semejables a los esforçamientos de los que se quieren espertar, los quales enpero sobrados por graueza del sueño echanse con de cabo. Nin auia que te rrespondiese a ti deziente: lieuate tu que duermes, e ç., si non


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palabras tardineras e soñolientas: agora, ahe, agora; dexa vn poquiello. Mas agora e agora non auia manera; e dexa vn poquiello e luego. Ca ley del pecado es el corronpimiento de la costunbre, por la qual es traydo e tenido el coraçon aun por fuerça, por aquel meresçimiento por el qual ella queriendo se decorre(r). Pues asy es, quien librara a mi mesquino del cuerpo de la muerte, e ç.?

Capitulo CI. de la contriçion e del esforçamiento contra la costu[n]bre.

Ponçiano recontando de la vida de sant Anton, tu, señor, entre las sus palabras entorçias me a mi, tirando me del mi espinazo do me posiera, mientre que non quisiese tener mientes en mi. Pues asi es, ueya me e espantauame, e non auia ado fuxiese de mi. Denostaua me la co[n]sçençia. Rroyame (me) de dentro e confondiame por uerguença espantable. Açotaua la mi alma, que me sigiese a mi que me esforçaua yr en pos ti; e afloxauase; ca asy commo la muerte temia ser apretada del decorrimiento de la costu[n]bre, por el qual yua a la muerte. Vençidos eran todos los argumentos, por los quales me escusase de non ser çierto de la verdat; e finco muda la dubda. A la fin en esa baraja grande de la mi casa de dentro, la qual auia yo mouido muy fuerte, acometi me a llamar [a] Alippio e dezir le: que sofrimos? que es lo que oyste? Leuantan se los non enseñados e rroban el çielo, e nos con nuestras dotrinas ahe do nos enboluemos en carne e en sangre. O por las cosas que pasaron enuerguençan[se]


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seguir, e non enuerguençe sy al non seguir? Enloqueçiame saludablemente e moriame vidablemente. E tremia por desdeñamiento, que non yua contigo en pleyto, mi dios, contigo, a la qual cosa para yr dauan bozes todos los mis huesos. E alla non tan solamente yr, mas aun venir non era otra cosa, sy non querer yr, mas querer fuertemente e enteramente; e non me fartaua trabajar me aca e alla e echar la voluntad en parte e leuantar me a ti e luchar con la contraparte cayente. Pues asy es, asi enfermaua me e atormentaua acosando me a mi mismo, e boluiendo me e trabajando me en el mi ligamiento, fasta que fuese todo arrancado lo que se tenia en poco, mas enpero era tenido. E apresorauas tu, señor, en las mis cosas ascondidas por misericordia poridadera, doblando los açotes de miedo e de uerguença. E dezia(n) de dentro de mi: ahe, agora se fara, ahe agora; dubdando morir por muerte e veuir por vida; e mas valia en mi el mal enbuelto que el bien non acostunbrado; e aquel punto del tienpo, en el qual auia a fincar otra cosa, quanto era amonestado mas çerca, tanto me ponia mayor espanto; enpero non me boluia, mas detenia me. Rretenianme las mintiras de las mintiras e las vanidades de las vanidades, mis amigas antiguas, e sacudian la mi vestidura de carne e murmurauan. Dezia(n) me la costu[n]bre forçada: cuydas que podras ser sin estas cosas? E esta contrariedat en el mi coraçon non era sy non de mi mismo contra mi mismo.


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Capitulo CII. del proper de la costunbre e del engenio de la verdat e del amor en vno. Sant Agustin en el libro IXo.

O señor, rronpiste los mis ligamientos; a ti sacrificare la ostia de alabança. A que cosa mansa es a mi fecha a desoras caresçer de las mansedunbres de las mintiras! e las quales perder fuera miedo, (e) ya dexar las era gozo. Ca echauas las de mi, tu mansedunbre verdadera e soberana; echauas, e entrauas por ellas mas dulçe que todo deleyte, mas non a la carne e a la sangre; mas alta que toda onrra, mas [non] a las cosas altas en sy; mas clara que toda luz, e mas de dentro que toda poridat. En el seno de Abrahan viue Nibridio mi amigo dulçe. Ya non pone la oreja a la mi boca, mas la boca spiritual a la tu fuente, do beue la tu sabiduria. Nin cuydo el ser asy enbriagado della, que oluide a mi, commo [tu], señor, al qual el beue, seas arremenbrador de nos. E dulce cosa sea a mi, señor, confesar a ti, por quales aguijones de dentro me demostraste, commo me ayas allanado de los montes de ligereza e de los collados de los mis pensamientos, e ayas aderesçado las mis cosas tuertas, e ayas allanado las cosas asper(r)as. Señor, mi dios, que uozes te dy, commo leyese los psalmos de Dauid, sacantes el mi spiritu inchado, rrudo en el tu amor e hermano. Los que se quieren gozar de fuera, rrafez se esuanesçen e derraman se en aquellas cosas que son vistas e son tenpo-


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rales, e las sus ymagines (l)lamen por pensamiento fanbriento. O si se cansan por pereza e digan: quien nos demuestra bienes? E digamos e oyan: señalada es sobre nos la lunbre de la tu cara, señor. O si viesen para syenpre la cosa perdorable, la qual cosa yo, por que la auia gostado, enseñauame, por que non la podia mostrar a ellos. Y dentro en la yazida [do] estaua sañudo, do estaua con contriçion, e auia sacrificado matando la mi vejez; y auias començado a dulçesçer te a mi, e auias dado alegria en el mi coraçon. E llamaua leyendo estas cosas fuera e conosçiendo las de dentro. E asy querrian ser acresçentado por bienes tenporales, tra(n)gando los tienpos, tragado por las cosas tenpo-

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rales, commo ouiese en la synplicidad perdurable otro trigo e vino e olio. E daua bozes en el vieso siguiente por llamor alto del mi coraçon: o en paz! o en eso mismo! o quien dixo: dormire e folgare! Ca quien nos contrariara, commo fuere asorbido el vençimiento? Tu eres eso mismo que non te mudas, e en ti la folgança oluidante de todos los trabajos; ca non es otro ninguno contigo, (e) nin aun otras cosas que non son lo que tu; mas [tu], señor, syngularmente en la mi esperança. Leya estas cosas e ardia, el qual primero fuera ladrador amargo contra las tus letras dulçes de miel del çielo e alunbrosas de la tu lunbre. E asy commo los amigos los semejantes trastornan, asy los enemigos lidiantes muchas vezes castigan. Nin tu non les das lo que fazes por ellos, mas lo que ellos quieren. E tu, señor, gouernador de todas las cosas, entuerçes contra los tuyos el decorrimiento de los sieglos, e de la lucura de la otra alma sanas la otra.

Capitulo CIII. de la fabla de sant Agustin con la madre sobre la contenplaçion de la verdad.

Veniendo el dia de la muerte de mi madre, yo e ella fablanamos a la finiestra solos muy dulçemente, e allegauamos nos con la boca del coraçon a los rrios soberanos de la fuente de la vida, la qual es delantre ti, por que derramados dende (en alguna manera) por el nuestro tomar en alguna manera pensassemos tan gran cosa. E andando de grado en grado todas las cosas tenporales, aun sobiemos mas a dentro, pensando e fablando


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e marauillando nos por las tus obras; aun veniemos en nuestras voluntades, e traspasamos las, por que alcançasemos el regnado de abastança non menguante, do fartas (do fartas) a Israel para sienpre jamas por pasçimiento de verdat: e y la vida es sabiduria, por la qual son fechas todas las cosas; mas ella non se faze, mas asy es commo fue e asy sera sienpre; aun mas que auer seydo e ser auinidero non es en ella, mas tan solamente ser, por que es perdurable. E mientra fablamos [e] sospiramos a ella, alcançamos la poquiello, e sospiramos con todo golpe del coraçon, e dexamos y los comienços escogidos del spiritu, e tornamos nos al ruydo de la nuestra boca, do se comiença la palabra e se acaba. E qual cosa semejable a la tu palabra, señor, que finca syenpre en sy syn vejez e ennoua todas las cosas? Pues asy es, diziamos: sy [a] alguno callen los ruydos de la carne e las fantasias de la tierra e de las aguas e de[l] ayre, e callen los çielos e aun la alma, e traspase [se] non pensando sse, [e] callen los sueños e las rreuelaçiones ymaginarias, e toda lengua e toda señal, e que quier que es fecho pensando, callen a cada vno; ca sy alguno oya, dizen todas estas cosas: non nos fezimos nos mismas, mas fizo nos el que fizo todas las cosas e finca para sienpre jamas; estas cosas dichas si (a)callen, por que alçaron la oreja contra aquel que los fizo, e fable el solo, non por ellas, mas por sy mismo, por que oyamos la su palabra, non por la lengua de la carne, nin por boz del angel, nin por sonido de la nube, nin por oscureldad de semejança, mas a el que amamos de fuera, a el oyamos syn estas cosas, commo agora estendemos nos [e] con pensamiento festinoso alcançamos la vida perdurable, que finca sobre todas las cosas; si continues estas cosas, e sean tiradas otras visiones lueñe

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de linage desegual, e esta vna robe e sorba e asconda en los gozos mas de dentro al su actador, por que tal sea la vida perdurable, qual fue este momento de entendimiento, al qual sospiramos; e non es esto: entra en el gozo de tu señor?

Capitulo CIIIIo. de la oraçion de sant(e) Agustin e de la doble confesion. En el libro dezeno.

Conosçer te he, mi conosçedor, segunt so conosçido. Virtud de la mi alma, entra en ella e allega la a ti, por que la poseas sin maziella e sin ru(e)ga. Esta es la mi esperança, e en esa esperança me gozo, en quanto me gozo sano. Mas las otras cosas desta vida tanto mas son de llorar, quanto menos lloran en ellas. Ahe, ameste la verdat, ca que la faze viene a la luz. E a ti, señor, qual cosa seria ascondida en mi, aun que non quisiese confesar me a ti? Ca ascondria a ti de mi, e non a mi de ti. E agora que el mi gimimiento es testigo, que yo desplago a mi mismo, tu rresplandesçes e plazes me; yo auere verguença de mi mismo e menospreçiar me he, e escogire a ti, (e) que non plega a ti nin a mi, si non de ti. Ca quando so malo, confesar me a ti non es otra cosa, sy non yo desplazer a mi; e quando piadoso, confesar me a ti non es otra cosa, sy non esto non darlo a mi; ca tu, señor, bendizes al justo, mas primeramente justificas al malo. Que es a mi con los omnes, que oyan las mis confesiones, commo sy ellas ayan a sanar las mis flaquezas? Linage cuydadoso para conosçer la vida agena, e per[e]zosa para castigar la suya. Por que quieren oyr de mi quien so, los que non quieren oyr de ti quien


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sean? E que cosa es oyr de ti de sy mismos, (non) si non conosçer se? Pues asi es, por qual fruto quieren aquello? Cobdiçian engradar se a mi, commo ayan oydo, en quanto llegue a ti por el tu don, e orar por mi, commo ayan oydo, que grande sea fecho por la mi carga? Demostrar me he a los tales. Ame en mi el coraçon hermano lo que enseñas a amar, e duela lo que enseñas doler; digo el coraçon non estran[n]o, conuiene saber de los fijos agenos, la boca de los quales fablo vanidad e ç., mas hermano, conuiene saber qual quier que [quando] me alaba, gozase de mi, e quando me denuesta, duele se de mi; ca aun que me alabe o que me demostre , ama me. Demostrar me he a los tales; alegrense en los mis bienes e sospiren en los mis males. Los mis bienes son tus establesçimientos e tus dones, los mis males son mis pecados e tus juyzios. Alegrense en aquellas cosas e sospiren en estas; el ympno e el lloro suban en el tu acatamiento de los coraçones de hermanos, tus ençensarios. E tu, señor, non desanparando las tus cosas començadas, acaba las mis cosas non acabadas.

Capitulo CV. del primer grado de la contenplaçion por las criaturas baxas.

Feriste, señor, el mi coraçon, e amate. E aun el çielo e la tierra e todas las cosas que son en ellos me dizen de cada parte que te ame, ni[n] çesan de dezir a todos, que non se escusen. E que cosa amo, quando te amo? Non la semejança del cuerpo, non el dulçe cantar, non la mansedunbre de vngentos o alguna cosa tal; e enpero amo vna luz, voz, olor, manjar, abraçamiento del


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mi omne de dentro, do rresplandesçe al alma lo que non toma el logar, do suena lo que non rroba el tienpo, do huele lo que non derrama el sollamiento, do sabe lo que non mengua el comer, do dubda lo que non arranca la fartura. Esto es lo que amo, quando amo al mi dios. E que [es] esto? Pregunte a la tierra, e dixo: non so yo. E todas las cosas que son en ella dexieron eso mismo. Pregunte al çielo e a las lunbreras, e dixe a todas las cosas que estan arrededor de las puertas de la mi carne: dezit me de dios la qual cosa non sodes uos; dizit del alguna cosa. E dixieron con gran boz: el nos fizo. La mi pregunta, mi entençion; la responsyon dellas, las semejanças dellas. E aderesçeme a mi mismo e dixe a mi (e dixe a mi): tu quien eres? E rrespondy: om[n]e. E ahe en mi prestos son el cuerpo e el alma, el vno de dentro e el otro de fuera. E dizen los mandaderos corporales a esta rrazon, demostrante de la respuesta del çielo e de la tierra, de los dezientes: non somos dios, mas el nos fizo. E yo omne de dentro conosçi esto por el ministerio de fuera, conuinie saber por los sesos del mi cuerpo. Pues asy es, paresçe a todos los que an el seso entero esta manera. E por que [non] fabla con todos esas mismas cosas? E las animalias pequeñas veen la, e non la pueden preguntar; ca en estos sesos dizientes non es abantpuesta la rrazon por juez. E los omnes pueden preguntar, asy commo cosas non veybles de dios, por aquellas cosas que son fechas en sy; mas por amor son sometidos a ellas, e los subditos non pueden juzgar, nin ellas rresponden a los preguntantes, sy non a los demostrantes. La su boz fabla

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a todos, mas aquellos solos entienden, los que tomando la de fuera ponen la dentro con verdad. (E) ca dize la verdat, non ser dios çielo e ç. Todo cuerpo por que es pesadura, es mejor en parte que en todo. Ya tu mejor eres, o alma, por que (por que) crias la pesadura del tu cuerpo; das le vida, la qual cosa non da ningun cuerpo al cuerpo. E el tu dios aun es a ti vida. Pues asy es, por esa misma alma sub[i]re a el.

Capitulo CVI. de los otros grados por los fructos del alma.

Traspasare la mi fuerça, por la qual me llego al cuerpo e incho vidablemente la conposiçion del; ca comunal es a los cauallos e a los mulos. E pasare aquella fuerça, la qual da seso a la mi carne; ca aquella comunal es a las bestias. E ahe vengo en los canpos e en los palaçios anchos, do son los tesoros de ymagines syn cuenta de las quales cosas falladas. Las quales tiro de la cara del acordamiento, fasta que sea ennoblesçido lo que quiero e salga en acatamiento. Y prestos son a mi el çielo e la tierra con todas las cosas que puedo sentir en ellos, sy non aquellas que oluide. E y rrecurro yo a mi mismo, e (non) me acuerdo, que cosa e quando e do la aya fecho, e quando la fize que talante tenia. Y


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son todas las cosas, las quales me arremenbre o prouadas o creydas de mi. Aun desa misma abastança las semejanças de las cosas, o de las prouadas, o de aquellas, las quales proue de las creydas, otras e otras, e yo ayunto las a las pasadas; e aun destas cosas pienso fazimientos auenideros e auenimientos e semejanças, e todas estas cosas asy commo presentes. E aqui son todas aquellas cosas, las quales nunca venieron de las dotrinas liberales, asy commo apartadas del logar de dentro; nin trayo las sus ymagines, mas esas mismas cosas. Ca quando oyo tres maneras de quistiones, si sea o que sea o qual cosa sea, tengo por çierto las ymagines destos sones, por los quales estas palabras son fechas, e se que pasaron con ruydo por las orejas, e non se que sean. E aquellas cosas, las quales son sinificadas por aquellos sones, nin las vi ser alcançadas por ningund seso del cuerpo, nin vi ser tomadas si non del mi coraçon, e estendy en la mi mano rria (e) non (en) las ymagines dellas, mas esas mismas. Las quales donde o por qual parte ayan entrado a la mi memoria, non lo se. Ca commo aprendy esas cosas, non crey a coraçon ageno, mas pense en el mio, e aprove ser verdaderas, e comendelas asy commo alançandolas donde las dixiese(n) quando quisiese(n). Por la qual razon non es otra cosa dezir aquellas cosas, las ymagines dellas quales non las tomamos por los sesos, mas asy commo son sin ymagines por sy mismas catamos aquellas de dentro, sy non las que a menudo e syn guarda tenia la memoria, pensando asy commo coger e catando guardar las, por que asy commo puestas en la mano, en

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la memoria, do primero se ascondian derramadas e menospreçiadas, vengan rrafez a la entençion. E aun contiene la memoria las razones syn cuenta e leys syn cuenta, de las quales non enprimio ninguna el seso del cuerpo; ca nin esas (non) son coloradas, nin suenan, nin huelen, nin son gostadas nin tratadas. E contiene todos los talantes del mi coraçon, non en la manera, en la qual las ha el coraçon quando las sufre, mas lueñe en otra, segund ha la fuerça de la memoria. Ca arremenbro me yo auer seydo alegrado, e non alegre; e yo non triste acu[e]rdo me de la tristeza pasada. E non es marauilla, la memoria asy commo vientre es del alma, e la alegria e la tristeza asi commo manjar dulçe e amargo; e quando son conmendadas a la memoria, asy [commo] echados en el vientre pueden alla ser alçadas, e non pueden saber. Ahe, pues asy es, en los canpos de la mi memoria e en las cueuas llenas syn cuenta de maneras de cosas syn cuenta, o por ymagines, asy commo de todos los cuerpos, o por presençia, asy commo de las artes, o non se por quales conosçimientos e señalamientos, asy commo de talantes, las quales quando non las sufre el coraçon, tiene las la memoria: por todas estas cosas discorro e buelo e traspaso aca e alla quanto puedo; non ay fin en ningun logar; tanta es la fuerça de la memoria en el omne viuiente mortalmente. Pues asy es, traspasare e esta mi fuerça, sabiendo la por el mi coraçon a ti que fincas de suso. Ca los ganados e las aues an memoria, e en otra manera non auerian do yazer nin yrian a los nidos con de cabo, e otras cosas muchas que fazen. Ca non pueden acordarse de ninguna cosa, si non por la memoria.


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Capitulo CVII. commo por la memoria es fallada la vida bienauentorada.

Mas do te fallare, o mansedunbre buena e segura (e) verdaderamente? E sy te fallo syn memoria, non so acordado de ti. Ca auia perdido la moger la dragma e busco la con la candela, e sy non fuese arremenbrada della, non la ouiera fallado; ca commo fuese fallada, do sabria que fuese aquella, sy non se rremenbrase della? Qual cosa se pierde con la memoria, commo se faze quando nos oluidamos, e demandamos, commo nos acordemos? A la fin enpero do buscamos, sy non en la memoria? E sy alguna cosa sea dada por la perdida, esquiuamos la, fasta que parezca aquello que buscamos; e quando lo fallaremos, dezimos: esto es. Pues asy es, auiamos oluidado, e non auia caydo todo; mas de la parte que era tenido, era buscada la otra parte; ca sentiase la memoria non amonestar en vno lo que solia fazer, e asy commo partida por costunbre, queriendo rretornarse demandaua lo que fallesçia. Pues asy es, commo te demando, señor? Ca commo te demando, demando la vida bienauentorada. Commo la demando? O por acordamiento, asy commo sy la aya oluidado e tenga aun que so yo oluidado; [o] por deseo de saber la non conosçida, o la que nunca aya sabido, o la que asy aya oluidado, (e) que non arremienbre que la aya oluidado? E non es esa la vida bienauentorada, la qual quieren todos, e non ay ninguno que non la quiera? Pues asy es, do la conosçieron, por que la amasen? Non es marauilla, auemos la non se en que conosçimiento, (e) del(a) qual me esfuerço saber sy es en la memoria; ca si


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y es, ya bienauentorados fuemos alguna vegada. E por ventura arremenbramos nos della, commo se arremie[n]bra de Cartaina el que la vio? E non asy; ca non se vee la vida bienauentorada con ojos; ca non es cuerpo. E por ventura commo nos arremenbramos de los cuentos? Non; ca el que los a en conosçimiento, non ha por que demandar e ganar. E por ventura [a]sy nos arremenbramos commo del gozo? Por ventura [a]si; ca (o) [d]el mi gozo arremienbro me aun siendo triste, commo el mesquino [de] la vida bienauentorada; nin nunca vi nin oy el gozo por seso del cuerpo, mas proue lo en el mi coraçon. Pues asi es, por que el gozo es cosa, la qual non puede dezir ninguno que non la aya prouado, por tanto fallado en la memoria es conosçido, quando es oydo el nonbre de la vida bienauentorada. Mas non sea, señor, que sy me goze por qual se quier gozo, me tenga por bienandante. Ca ay gozo, el qual non es dado a los malos, mas a los que te onrran de grado, de los quales tu eres gozo. E aquella es vida bienauentorada, gozar a ti e de ti e por ti. E los que buscan otro gozo, non buscan el verdadero. Enpero la voluntad dellos non se parte de alguna ymagen de gozo. Pues asy es, todos quieren ser bienauentorados. Mas por que la carne cobdiçia a soberuia e ç., ca es en aquello que pueden, por que son contenidas; ca a aquello que non pueden non lo quieren en tanto quanto es asaz que puedan. Ca la vida bienauentorada es gozo de verdat. E este gozo todos lo quieren; ca mas quieren gozar se de la verdat que de la falsidat. Asy que muchos probe, los quales querrian engañar, e que quisiesen ser engañados non falle ninguno. Pues asy [es], todos aman la verdad, nin la amarian, si algun arremenbramiento della non estodiese en la memoria dellos. Pues asy es, por que non se gozan

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della e son bienauentorados? Ca mas se enbargan en otras cosas, las quales los fazen mesquinos, que non arremenbrar aquello que touo los bienauentorados. Ca aun poca lu[n]bre ay en los omnes; e anden, que non los conprendan las teniebras.

Capitulo ciento e ocho. que la vida bienauentorada es gozo de la sola verdad.

E por que la verdat pare aborrençia e fecho es a ellos enemigo el omne predicante la verdat, commo sea amada la vida bienauen(en)torada, (e) la qual non es si non gozo de la verdat: sy non que asy es amada la verdat, que quales quier que aman otra cosa, esto que aman quieran ser verdat, e por que los falsos non quieren ser vençidos que son falsos? Asi que por esa cosa aborresçieron la verdat, la qual aman por verdat. Aman la luziente, aborresçieron la rrepreendiente. Ca por que non quieren ser engañados e quieren engañar, aman la commo a ella misma se demuestra, e aborresçieron la quando los demuestra a ellos. Donde los galardona, que los que [non] se quieren manifestar della, manifiesta los ella, e por tanto non sea a ellos manifiesta. Sea el coraçon humanal flaco e çiego e torpe e non conuiniente, quiera se asconder, e non quiere que sele asconda cosa. E por el contrario a el es dado, que el non asconda la verdat, e a el que asconda la verdat. E enpero aun asy mient[r]e es mesquino, mas quiere gozarse a los verdaderos que a los falsos. Pues asi es, bienauentorado sera, si non entreponiendo ninguna tristeza se gozare de aquella sola verdad,


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por la qual son verdaderas todas las cosas. O verdad, pues asi es, do te falle, que te aprendiese? Ca ya non eras en la mi memoria, ante que te aprendiese. Pues asi es, do te falle por que te apreendiese, sy non en ti sobre mi? E non as logar, e llegamos, e partimos nos, e non ay logar. E tu, verdad, en cada logar delante andas a todos los que te demandan de consejo, e en vno rresponder a todos, aun que te demanden de consejo diuersas cosas. (Mas non oyan todas manifiestamente). Tu rrespondes manifiestamente, mas non oyen todos manifestamente. Aconsejanse donde quieren, mas non oyen sienpre lo que quieren. Muy buen tu ministro es el que non cata mas esto oyr de ti lo que el quisiere, mas ante querer esto que oyere de ti. Tarde te ame, fermusura tan antigua e tan nueua. E ahe, tu eras dentro, e yo fuera, e y te demandaua; e yo feo trabucauame en estas cosas que feziste fermosas. Eres conmigo, e yo non contigo. E tenia[n] me lexos de ti las quales cosas, sy non fuesen en ti, non serian. Llameste e diste bozes e rronpiste la mi sordez; e rresplandesçiste e fuyenteste la mi çegedat; oliste bien, e saque el spiritu, e sospiro a ti. Goste, e he fanbre e set. Tanxiste me, e enardeçime en la tu paz. Quando me llegare yo a ti de todo, non sera a mi trabajo en ningund logar nin dolor; e viu(i)a sera la mi vida, toda llena de ti. E agora al que tu inchas, soliuias lo; por que non so lleno de ti, [***]. Contiende[n] las mis alegrias lloraderas con los menores alegraderos; e non se de que parte este el vençimiento.


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Capitulo çiento e nueue. de las tentaçiones desta vida, e primero de la cobdiçia de la carne.

Ahe mi, señor, aue merçed de mi! Ahe, non ascondo las mis llagas; tu eres menge, yo so enfermo; tu eres misericordioso, yo so mesquino. Por ventura (la) non tentaçion es [la] vida humanal sobre la tierra? Quien quiera tristezas e grauezas? Mandas ellas ser sofridas e non amadas. Non sufre ninguno lo que ama, aun que ama sofrir. Ca maguer que se goze sofrir, mas quiere non ser lo que sufra. Desea bienandanças en las cosas malas, e teme las malas en las bienandanças. Qual logar es entre estas cosas medianero, do non sea tenptaçion de la vida humanal? Mal sea a las bienandanças del sieglo, e con de cabo mal sea del temor del mar e de la corrunpçion de la alegria. Mal sea a las contraridades del sieglo, vna e otra vegada e aun terçero, del deseo de bienandança, [e] por que esa contraridad dura es, e [por que] non quebrante el sofrir. E por ventura non es tenptaçion la vida humanal sobre la tierra syn ningund entreponimiento? E toda (e) la mi esperança es en la tu gran misericordia. Da lo que mandas, manda lo que quieres. Mandas nos la continençia. E dize vno: commo sopiese que non ay ninguno que contenga, sy dios non le de, e esto era sabiduria, saber cuyo era este don. Ca por la continençia somos cogidos e tornados en vna cosa, de la qual non decorremos en muchas. Ca menos te ama el que ama contigo alguna cosa, la qual non ama por ti. O amor, el qual sienpre ardes e nunca te amataras! Mi dios, caridat, ençiendeme. Mandas çierto que


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contenga de la cobdiçia de la carne e de la cobdiçia de los ojos e de la cobdiçia del sieglo. Mandeste del ayuntamiento, e por que lo diste, fecho es. Mas aun viuen en la mi memoria las ymagines de tales cosas, las quales finco y la mi costunbre; ellas syn fuerça salen al camino a mi que velo, e en suen[n]os non tan señeramente fasta la deleçtaçion, mas aun vengo fasta el consentimiento e fasta los fechos. E en do es estonçe la razon, por la qual contrario velando a los tales amonestamientos? Aun muchas vegadas contrariamos en sueños, e acordando nos del nuestro proposito e fincando en el muy castamente, (ca) non damos ningund otorgamiento a los tales deleytes. E quando tanto conuiene,commo acaesçe en otra manera, esper[t]ando nos tornemos a la folgança de la co[n]sçençia, e por ese alongamiento fallemos non lo auer fecho, la qual cosa enpero en qual quier manera destruyamos ser fecho en nos. Acresçentaras, señor, mas e mas en [mi] los tus dones, por que la mi alma me siga a ti desenbargada del engludo de la cobdiçia, que non sea rrebelle a si, [e] en sueños non tan solamente non acabe tales maldades por las ymagines de animalias fasta el decorrimiento de la carne, mas nin consienta. Pues asy es, alegrome con temor, llorando en que so non acabado, esperando a ti que aprouecharas en mi las tus misericordias fasta la paz llenera, la qual aueran contigo las mis cosas de dentro e de fuera, quando fuere asorbida la muerte.


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Capitulo CX. de los deleytes de la gula.

Mas ay aun otra maliçia del dia, (e) la qual o por ventura abaste a el. Ca fartamos las trabucanças de cada dia del cuerpo comiendo e beuiendo, ante que destruyas los manjares e el vientre, quando mataras el menester por fartura marauilladera, e vistiendo esto corporal en la [non] corrunpçion perdurable. E esto me enseñaste, que asi me llegue a tomar los criamientos, commo a melezinamientos. Mas mientre que de la tristeza de la mengua pas(s)o a la folgança de fartura, en ese pasamiento me asecha el lazo de cobdiçia. Ca ese pasamiento es el deleyte, e non ay otro ado pase, por el qual costriñe pasar el menester. E commo la salut sea rrazon de comer e de beuer, ayuntase asi commo mançeba periglosa de alegrança, e muchas vegadas se esfuerça traspasar, por que por su razon se faga lo que digo o quiero fazer por rrazon de mi salut. Nin es vna manera del vno e del otro; ca lo que es asaz a la salud, es poco al deleyte. E sienpre es non çierto, si aun la guarda neçesaria del cuerpo demande ayuda, o el engaño voluntoso de cobdiçia demande ministerio. A esto non çierto se alegra la alma malauentorada, e en ello apareja ayuda de escusamiento, gozando se non paresçer qual cosa sea asaz al(a) tenpramiento de sanidat, por que por graçia de la salud encubra el negoçio del deleyte. Cada dia me esfuerço contrariar a estas tentaçiones, e a ti rrecuento las mis quexuras, que aun non he consejo desta cosa. Oyo la boz del mi señor mandante: non se agrauen los vuestros coraçones de beuerria e de enbriaguez. La enbriaguez lueñe es de mi; auras merçed,


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que non llegue a mi. La beuerria muchas vegadas rronpe; auras merçed a tu sieruo, por que se faga lexos de mi. Ca non puede ninguno contener, si tu non lo des. Oye al apostol deziente: todas las cosas puedo en aquel que me contiene. Confort[a] me, señor, por que pueda. Da lo que mandas, manda lo que quieres. Esto confiesa el auer tomado, e lo que se gloria, gloriase en el señor. Oyo otro rrogante por que tome; dize: tira de mi las cobdiçias del vientre. Dende paresçe, mi dios santo, que tu das, quanto es fecho lo que mandas ser fecho. E enseñaste me, padre bueno, todas las cosas linpias por las cosas linpias; mas ser mal al omne que come por denuesto! e toda tu criatura ser buena, e non ser de echar ninguna cosa, que es entendida con fazimiento de graçias; e el que come non menospreçie al que non come, e el que non come non judgue al que come. Aprise esto; graçias te fago a ti, mi dios, mi maestro, tenedor de las mis orejas, alunbrador del mi coraçon. Cada dia contiendo contra la cobdiçia de comer e de beuer; ca non ay que judge yo vna vegada tajar e adelantre non alcançar, commo pude del ayuntamiento. Asi que los frenos de la garganta son a tener por rrescesamiento e aprretamiento tenprado. E quien es, señor, (e) el que non sea rrobado algund poco fuera de los terminos del menester? Qual quier que sea, grande [es], e engrandee el tu nonbre. Mas non so yo; ca so omne pecador. Mas yo engrandeo el tu nonbre; e llamate por los mis pecados el que vençio el sieglo, contando me entre los mienbros enfermos del su cuerpo; ca la su casa non acabada vieron todos, e ç.


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Capitulo CXI. de los deleytes del oler e del oyr.

Non me esfuerço mucho de los deleytes de los olores. Quando non los tengo, non los busco; quando los tengo, non los cato, asi aparajado sienpre caresçer dellos. Asy so visto a mi; por aventura so engañado. Ca estas tiniebras son de llorar, en las quales me asconde el mi poderio, el qual es en mi, por que el mi coraçon de las sus fuerças preguntando se el mismo non asme creer rrafezmente a si; ca muchas vegadas lo que omne ha esta ascondido, si non se manifieste por la prueua. E non deue ninguno ser seguro en esta vida, la qual toda es tentaçion, que el que pudo ser fecho de malo mejor, non se faga de mejor malo. La tu misericordia es vna esperança, vna f[i]uzia, vn firme promitimiento. Los deleytes de las orejas me auian enbuelto muy teniblemente e me auian subjudgado; mas soltesteme e libresteme. Agora en los sones que aman las tus fablas, [quando] son cantados con boz mansa e artifiçiosa, confieso, algun poco otorgo, non por çierto por que aya, mas por que me leuante quando quiero. Enpero con esas sentençias, por las quales viuen, por que sean rresçibidas a mi, demandan en el mi coraçon logar de alguna denidat, e a penas gelo do conuiniente. Ca a las vegadas mas me semeja que le do de onrra que conuiene, mientre [por] esas cosas santas dichas mas rrelegiosamente e mas cobdiçiosamente siento los nuestros coraçones ser mouidos por flama de piadad, commo asi son cantadas, e si asi non fuesen cantadas; e todos


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los talantes del nuestro spiritu por su diuersidad auer propias maneras en la voz e en el canto, de los quales non se por qual familiaridad escondida se espierten. Mas la delectaçion de la carne, a la qual non conuiene dar la voluntad a encruelesçer, muchas vegadas me engaña, mientre que el seso non aconpaña a la rrazon, por que sea postrimero paçientemente; mas tan solamente por que por ella meresçio ser rresçibido, (e) esfuerçase contracorrer e aduzir. Asy peco en estas cosas non sentiendo, e despues las sentio. E a las vegadas este engaño cantando non tenpradamente, yerro por gran crueldad, por que yo quiera ser tiradas de las mis orejas todas las dulçes maneras de cantares, por las quales es usado el salterio de Dauid. E mas segura cosa me semeja de la eglesia lo que muchas vegadas es dicho a mi de Athanasio obispo de Alexandria, el qual por tan baxa boz fazia sonar al leedor del salmo, que mas paresçia que lo leya que non que lo cantaua. E asi me decorro entre el periglo del deleyte e prueua de salud, e mas so aduzido [a] alabar en la eglesia la costunbre de cantar, por que por el oyr de las orejas el coraçon enfermo se leuante en talante de piadad. Enpero, quando me acaesçe, que mas me mueua el canto que la cosa que es cantada, confieso que peco penalmente, e estonçe mas querria non oyr al cantante. Ahe do esto; llorat conmigo e llorat por mi, los que (non) fazedes de dentro alguna cosa de bien, donde salen los fechos; ca los quo non fazedes, non uos mueuen estas

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cosas. Mas tu, señor, aue merçed e sana me, en los ojos del qual fecho so quistion a mi, e el es mi flaqueza.

Capitulo çiento e XII. del deleyte de los ojos.

Finca el deleyte en los ojos de la carne. Aman(do) los ojos fermosas formas e desuariadas e colores verdes e deleytables. (Por que) non tengan estas cosas la mi alma; t(i)enga la mi dios, el qual fizo estas cosas muy buenas; mas el es mi bien e non este. Esa reyna de los çielos, aquella luz alunbrante todas las cosas, demuestra se tan fuerte, que sy sea tirada apresuradamente, sea demandada con deseo, e si alongadamente non sea presente, entristeçe el coraçon. O luz, la qual veya Tobias, e con estos ojos çerrados enseñaua al fijo la carrera de la vida. Vna es e non es otra, e vna cosa todos los que la veen e la aman. Mas esta corporal deleytosa apareja vida a los çiegos amadores por dulçedunbre periglosa. O dios, criador de todas las cosas, los que te quieren alabar della, toman la en tu ympno, e non son tomados della en tu son. Asi cobdiçio ser; contrario a los engaños de los ojos, por que non se enbueluen los mis pies, co[n] los quales entre a la carrera; e alço a ti los ojos non veybles, por que arranques del lazo los mis pies. Tu los arrancas, dende enlazanse. E tu non çesas de arrancar los; e yo a menudo auie en cada logar por asechanças derramadas. Ca nin duerme nin dormita que lo aguarda. Que cosas syn cuenta buscaron los omnes por artes des-


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uariadas e por obras desuariadas en las vestiduras e en los calçados e en los uasos e en las tales fechuras, e aun traspasando mucho la manera neçesaria e tenprada por pinturas e por diuersos enfiñimientos, e sigiendo de fuera a los deleytes de los ojos, lo que fazen, de dentro desanparando a aquel del qual son fechos, e astragando lo que son fechos. Mas yo, mi señor dios e mi onrra, aun digo a ti ympno e sacrifiçio alabança al mi santificador; ca las cosas fermosas por las almas en las manos artifiçiosas vienen de aquella fermusura, la qual es sobre las almas, a la qual sospira la mi alma de dia e de noche. Mas los obradores e siguidores de la fermusura de las cosas de fuera traen dende manera de alabar, mas non traen dende manera de usar. E y esta, e non lo veen, por que non vayan mas luen[n]e e la su fortaleza guarden para ti, nin la derramen en deleytosas lasedunbres. E yo que fablo estas cosas e departo, aun finco el andamiento en estas cosas fermosas; mas tu arrancas lo, señor; ca la tu misericordia, señor, ante todas las cosas me defendra. Ca so yo preso mesquinamente, e arrancas me misericordiosamente; algunas vezes que non lo siento, por que colgado auia caydo, a las vegadas con dolor, por que ya me auia llegado.


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Capitulo CXIII. del cuydado.

Aca se allega otra forma de tenptaçion periglosa de mucha manera. Syn la cobdiçia de la carne, la qual es en el deletamiento de todos los sesos, lliega se el alma por esos mismos sesos del cuerpo vna vana cortesa cobdiçia, non delectarse en la carne, mas de probar por la carne, e encobierta por nonbre de conosçimiento e de saber; la qual por que es en apetito de enpeesçer, e los ojos son prinçipes en los sesos para enpeesçer, la cobdiçia de los ojos es llamada señora. E de esto se departe mas manifiestamente, que cosa de deleyte e que cosa de cortesia se faga por los sesos; que la voluntad sigue las cosas fermosas e cantables, bien paresçientes e sabridas e ligeras; mas la cortesia es contraria aun estas cosas por razon de tenptar, non por auer tristeza, mas por cobdiçia(r) de probar e de enpeesçer. Ca que deleyte es veer en el cuerpo muerto lo que temas; e enpero sy yaze en algun logar, corren por que se entristezcan e se enamarellezcan. E aun temen que non lo vean en suen[n]os, asy commo si alguno aya costreñido a ellos velantes veer, o aya amonestado otra forma de fermosura. Asi en los otros sesos, los quales seguir es luenga cosa. Desta enfermedat de cobdiçia en los acatamientos son dados cada vnos miraglos. De aqui salen a pesquirir las cosas ascondi[d]as de la natura, la qual ha obrado syn nos, las quales cosas saber non aprouecha nada, e los omnes non cobdiçian sy non saber. E aun de aqui, si es


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demandada alguna cosa por artes magicas, por manera de la (su) mala sçiençia. E aun de aqui es temptado dios en esa rreligion, quando son demandados signos e señales, non para alguna salud, mas deseada para prueua sola. Por çierto ya non me rroban los palaçios, nin cobdiçio saber los traspasamientos de las estrellas. Enpero quien contaria, [en] que muchas cosas menudas se decorra cada dia el nuestro cuydado? Quantas vegadas por maldat fazemos commo sofrimos primeramente a los que rrecuentan, desende contrariamos de buena uoluntad. Ya non ca(n)to al can corriente en pos la liebre, commo sea en seguro; mas sy yo pase por ventura en el canpo, buelue me por ventura de algun gran pensamiento e tornalo a sy aquella caça, non costriñiendo desuiar por graueza del cuerpo, mas per apartamiento del coraçon. E si demostrada a mi la enfermedad non la tires ayna, o desa vision por algund pensamiento leuantarme contra ti, o menospreçiar lo e pasar, [***]. Que cosa es, que quando yo esto en mi casa, muchas vegadas la aran[n]a que toma las moscas con sus rredes me faze tener mientes? O por que son las animalias pequeñas, por tanto non se faze esa misma cosa? Non me dando a alabar a ti criador marauilloso e ordenador de todas las cosas, mas non cobdiçio ser dende atento. Vna cosa es leuantarse ayna, otra cosa non caer. E commo el nuestro coraçon sea conçebido destas cosas e para muchas vanidades, e aun de aqui muchas vegadas son rronpidas las nuestras

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oraçiones e son turbadas, e ante el tu acatamiento mientra lançamos a las tus orejas la boz del coraçon, non se donde se taja tan gran cosa trabucandose (que) los mint[i]rosos.

Capitulo CXIIIIo. del vano deseo del otorgamiento e de la alabança.

Agora que cosa, señor, que te enseñoreas solo syn figura, ca tu solo eres verdadero señor, el qual non as señor, por ventura es de mi esta manera de tentaçion en esta vida? Querer ser temido e amado de los om[n]es non por otra cosa, mas por que dende sea gozo, lo que non es gozo, mesquina vida e fediente es (la) alabança. De aqui se faze por mayor parte o non te amar o non te temer castamente. E por tanto contrarias a los soberuios, e a los homilles das graçia. Asi que, por que a nos es menester ser amado e temi(en)do de los omnes por algunos ofiçios de la conpañia humanal, apresurase el enemigo de la nuestra verdadera bienandança, derramando en cada logar lazos, deziendo: dios te salue, dios te salue, por que mientre cogemos cobdiçiosamente, seamos tenudos non sabiamente, e tirando el nuestro gozo de la tu verdat, pongamos lo en el (nuestro) engenio de los omnes, e conuenga a nos ser amados non por ti, mas por ti. Carrera mala e torçida [de] semejar a ti. Otro sy el que quiere ser alabado de los omnes denostando lo tu, nin seria defendido dapñando lo tu. E quando non es alabado el pecador en los deseos de la su alma, [mas] es alabado el omne por algund bien que le diste, e el mas se goza ser


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alabado, (e) que (a) auer aquel don, donde es alabado; aun este es alabado tu denostandolo, e mejor es ya (a) aquel que alabo, que el que asi es alabado; ca a aquel plogole en el omne el don de dios, e a este mas le plogo el don del omne que de dios. Señor, somos conptados asi cada dia. La nuestra humanal lengua es fornaz de cada dia. Ca qual quier poderio que es a mi en las otras maneras de tentaçiones de escodriñar me, en esto fascas non es ninguna. Ca veo que aya yo auido de los deleytes de la carne e de la cortesia vazia de conosçer poder rrefrenar el mi coraçon, quando carezco destas cosas, o por voluntad [o] quando son menos de mi. Ca estonçe me pregunto, quanto sea a mi menos triste o mas non auer. E por que carezcamos de ala(n)bança e en aquello nos prouamos que podamos, por ventura es mal [de] beuir e tan perdidamente e vanamente, que non nos aya conosçido ninguno, que non desatestemonie(n)? Qual puede ser dicha mayor locura? E si la alabança suele e deue ser conpan[n]era de buena vida e de buenas obras, (e) non conuiene desanparar la conpañia ni[n] esa buena vida. E non siento syn que pueda ser o ssanamente o enfermamente, sy non quando fuere de menos.

Capitulo CXV. aun del deseo de la alabança.

Ahe, o uerdat, en ti veo non me conuenir mouer me por mis alabanças, mas por prouecho del çercano; e non se si sea asi. Ruego te, mi dios, demuestrame a mi a mi mismo, por que confiese a los mis hermanos oradores por mi lo que fallare yo en mi llagado. Entre[tanto] mi pregunte yo mas delegentemente. Si mueuo en las mis ala-


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banças el prouecho del çercano, por que so mouido menos, si alguno otro sea denostado non derechureramente, que sy yo, commo el vno e el otro denuesto sea alançado delante mi por vna misma maldat? O por ventura non se estas cosas? Aun nin finca aquello, que non faga verdat delante ti en el mi coraçon e en la mi lengua e engan[n]are a mi mismo? Señor, esta lucura faz la lueñe de mi, que la mi boca non sea a mi olio del pecador para enpringar la mi cabeça. E yo so menguado e pobre e mejor desplaziendo a mi en gimimiento ascondido e buscante la tu misericordia, fasta que se farte la mi mengua e se acabe fasta en paz, la qual non sabe el ojo del maldeziente. E el sermon saliente de la boca e los fechos que se manifiestan a los omnes an tentaçion muy periglosa del amor de alabança el qual para vn sobrepujamiento priuado tira vnas ayudas mendigantes; e aun tienpta quando es rrepreendido de mi en mi; e muchas vegadas el omne se gloria mas vanamente de ese menospreçiamiento de la vana gloria; [e aun ***] ca non la menospreçia quando se gloria. E aun de dentro ay otro mal en ese linage de la vana gloria, por el qual se demuestran los que plazen a si de si, maguer que a los otros o non plegan o desplegan nin deseen plazer a los otros. E mas plaziendo a si mucho desplazen a ti, non tan solamente de los non bienes commo de bienes, mas aun de los tus bienes commo de suyos, o aun commo de la tu graçia non (tan solamente) gozando se conpañablemente, mas auiendo

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la enbidia a los otros. En todos estos periglos, señor, mas siento las mis llagas ser sanadas de ti, que non a mi ser dadas.

Capitulo CXVI. de la contenplaçion de la verdadera luz e del benefiçio de la encarnaçion.

Tu eres luz fincante, al qual demandaua consejo de todas las cosas si fuesen o que fuesen e a que gran carga fuesen a dar; e oya al enseñante e mandante. E muchas vegadas fago esto; e quanto puedo ser afloxado de los fazimientos de menester, fuyo a aquel deleyte. E en todas estas cosas que corro demandando a ti consejo, non fallo logar seguro a la mi alma, sy non en ti, (e) al qual se cogian las mis cosas derramadas, nin non se parta de ti ninguna cosa de mi. E algunas vegadas entremetes me en talante mucho non usado ençerrado non se a que dulçedunbre, la qual sy sea acabada en mi, non se que cosa sera la qual non sera en esta vida. Mas cayo en esto por cargas pesadas, e so asorbido por las cosas acostunbradas, e so tenido e mucho lloro, mas mucho so tenido. En tanto es digna la carga de costu[n]bre. Puedo estar aqui e non quiero, e quiero alli e non puedo; mesquino en el vno e en el otro logar. E por tanto pense las flaquezas de los mis pecados en cobdiçia de tres maneras, e [*] la tu diestra a mi salut. Ca vi la tu claridat por coraçon firme, e ferido dixe: quien puede alla? echado so de la cara de los tus ojos. Tu eres verdat mayoral sobre todas cosas; mas yo por la mi auereza non te quise rresçibir, mas quise contigo posedir la mentira; commo ninguno


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non quiere asi dezir la cosa falsa, que non sepa el que cosa sea la verdat. Asi que perdi te, por que non deñas ser posiydo con mentira. Pues asy es, a quien fallaria que me ayuntase a ti? Conuenio el mediador entre ti e los omnes (por) que ouiese alguna cosa semejable a ti e alguna semejable a los omnes; por que seyendo en lo vno e en lo al semejable a los omnes, non fuese lleno de dios, o en lo vno e en lo al semejable a dios, non fuese desemejable a los omnes, e asi non fuese medi[a]dor. Este es al qual demostraste a los omnes por la tu misericordia poridadera e lo enbiaste, por que por su ensienplo apreendiesen la humillad. Esta entre los pecadores mortales e ti non mortal paresçio derechurera cosa: mortal con los omnes e derechurero con dios. E por que el salario de la justiçia es la vida e la paz, por la justiçia ayuntada a dios (e) vaziase la muerte justificadera de los malos, la qual (non) quiso auer comun con ellos. Este es demostrado a los santos antiguos, por que ellos asi fuesen saluos por la fe de la su pasion auinidera, commo nos por la fe de la pasada. Commo nos amaste, buen padre, el qual non perdoneste a tu fijo vnigenito, mas por nos diste lo a los malos. Por nos es fecho a ti vençedor e sacrifiçio, por nos a ti sacrifiçio e saçerdote, e por tanto saçerdote, por que (façiendo) sacrifiçio, [façiendo] tres fijos de los sieruos, nasçiendo de ti e syendo a nos. Por meresçimiento he esperança firme en este, ca sanaras por el todas las mis flaquezas, el qual see a la tu diestra e ruega a ti por nos; en otra manera desesperaria yo. Ca muchas e grandes son aquellas flaquezas, mas mayor es la tu medeçina. Pudiemos asmar que la tu palabra fuese apartada del ayuntamiento del omne e desesperar de nos, sy non se feziese carne e morase en nos. Este vno tuyo, en el qual son ascondidos todos

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los tesoros de sabiduria e de sçiençia, me rredemio por la su sangre. Non caloñen los soberuios; ca pienso el mi preçio e tomolo e beuolo e delo, e yo pobre cobdiçio ser farto del entre aquellos que comen e se fartan, e alaban a dios los que lo buscan.

Capitulo çiento e diez e siete. que el amor ordenado es carrera para la bienandança.

(To)todos queremos beuir bienau[e]ntoradamente. E non es aquel bienauentorado, el que non a lo que ama, qual quier que sea, [nin] el que ha lo que ama, si sea enpeesçible, nin el que [non] ama lo que es de amar, commo sea muy bueno. Ca el que dessea lo que non puede ganar, atormientase; e el que gana lo que non deuiera ganar, engañase; e el que non desea lo que deuiera ganar, es enfermo. Pues asi es, finca lo quarto, do pueda ser fallada la vida bienauentorada, commo aquello que es conuenible del omne, es amado e es auido. Pues asi es, que cosa es conuinible del omne? deue(r) ser tal, que la non pierda por fuerça. Çierto la virtud faze la alma muy buena. E syn dubda alguna cosa sige la alma, por que aya virtud. Pues asy es, esto sera o esa alma o la virtud o otra alguna cosa. Sigue alguna cosa loca, commo a sy misma, ca loca es ante de la virtud ganada; e si sigue la loca, ha esa misma lucura, la qual esquiua. E [si] sigue la virtud, commo sigue lo que non es, o commo cobdiçia auer lo que a? Pues asi es, o la virtud es syn alma, o la alma sigue alguna otra cosa, que sea poderosa de uirtud e de sabiduria. E esto o sera omne


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sabidor o dios. Mas ya dicho es deuer ser tal cosa, la qual non podamos perder la forçada. E quien dubda, el omne sabio poder ser tirado a nos, si cuydaremos el seguir asaz? Pues asi es, finca dios; al qual si siguimos, bien, si lo auemos, biuimos bienauentoradamiente. Mas commo siguimos lo que non veemos, o commo veemos los que somos non sabios? Ca en que la voluntad sea cubierta con nube de lucura, pueda o se esfuerçe tomar aquella luz? Fasta aqui pudo ser aduzida la rrazon; ca trabajaua non mas çierta por verdat, mas mas segura por costunbre, en las cosas humanales. E despues que vino a las cosas diuinales, tornose e non pudo catar; palpita, escalientase, boçeja por amor, açotase por luz de uerdat, e tornase a la familiaridat de las sus tiniebras, non por escogimiento, mas por cansamiento. La qual es aqui a temer, que non conçiba aqui la alma mayor flaqueza, si ella cansada non ha (non ha) folgança. Pues asy es, venga por despensaçion diuinal contra nos cobdiçiantes foyr a las cosas tenebrosas aquella escureldad de la auctoridat e falague por vozes marauillosas de las cosas e asi commo por señales de los libros e tenpramientos e sonbras de verdat. Asi que guardados por fe los mandamientos de la verdadera rreligion, non desanparemos la carrera, la qual guarnesçio a nos dios por apartamiento de los patriarchas e por ligamiento de la ley e por adiuinamiento de los prophetas e por sacramento del omne tomado e por testimonio de los apostoles e por sangre de los martires e por ocupamiento de las gentes; e sometamos las nuestras rrazonçiellas a las fablas diuinales. Pues asy es, oyamos que fin de bienes nos [pre]scribas, Jesu Christo; nin es dubda, que

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sea este el fin, por el qual nos mandas andar por soberano amor; dize: amaras al tu señor dios de todo tu coraçon e de toda tu alma e de [toda] tu voluntad. Querria veer que pudiese ser mas. Que dize a estas cosas sant Paulo? Dize, que a los que aman a dios, todas las cosas acuerdan en bien. E aun diga la manera de amança; dize: quien nos apartara de la caridat de Jesu Christo? a ti la mi alma e ç. Pues asi es, la amança torna en dios, por la qual el omne desea non conponer se a el, mas someterse. E la qual cosa quanto la feziere mas a priesa, tanto sera mas bienauentorado e mas alto, e el siendo señor seremos libres. E sera fecho por la caridat, que nos conformemos a el, e çircunçidados deste mundo non seamos confondidos con estas cosas, que deuen ser somitidas a nos.

Capitulo CXVIIIo. que la virtud non es otra cosa si non amor soberano de dios.

A la fin, si la virtud nos aduze a la vida bienauentorada, non aya yo afirmado la uirtud ser otra cosa si non soberano amor de dios. Ca aquello que es dicho uirtud de quatro partes, es dicha de vn fazimiento desuariado de ese amor. Ca el atenpramiento es amor entero dantese a aquello que es amado; la fortaleza es amor sofriente rrafaz todas las cosas por aquello que es amado; la justiçia es amor seruiente al solo amado e por tanto enseñoreantese derechureramente; la sabiduria amor escogiente sabideramente aquellas cosas, por las quales es ayudada, de aquellas, por las quales es enbargada. Mas este amor non dexiemos ser de cada vno, mas de dios, que quier dezir del soberano


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bien, de [la] soberana sabiduria e de [la] soberana concordia. Ca la caridat es sinple e pura, la qual es inspirada del spiritu santo e aduze al fijo, por el qual es conosçido el padre. Pues asi es, todo ofiçio de tenprança es despojar el omne viejo e ser rrenouado en dios, que quier dezir, menospreçiar todos los deleytes corporales e la alabança del pueblo e dar todo el amor a las cosas diuinales; por que non se someta el omne por los pecados a aquellas cosas, las quales por los fechos derechureramente son somitidas a el por la ley diuinal. Ca que es otra cosa ser escarnesçido e engañado por bienes falsos, que tu mismo amar cosas mas baxas, marauilladeras e deseaderas? Pues asi es, ha el varon tenprante en estas cosas mortales rregla de la vida formada por el vno e por el otro testamento, por que de aquellas cosas ame ninguna e non cuyde ser a desear ninguna cosa por sy, mas tome quanto es asaz para el menester e ofiçios desta vida, por tenprança de usante e non por talante de amante. E de la fortaleza non son a dezir muchas cosas; ca aquel amor, del qual fablamos, al qual conuiene ser enflamado en dios por toda santidat, es llamado tenprado en non desear estas cosas e fuerte en perdiendo las. Mas entre todas estas cosas, que sson posedidas en esta vida, el cuerpo es muy graue ligamiento por leys muy derechureras de dios, por el pecado antiguo, del qual non ay ninguna cosa mas conosçida para predicar, nin ninguna cosa mas poridadera para entender. Pues asy es, este ligamiento por que non sea atormentado e trabajado, fiere al alma por espanto de dolor e de trabajo, e por que non sea tirado nin muerto, fiere al alma por espanto de muerte. Ca ama el la [por] fuerça de costunbre, e non entiendo, si use del bien e sabiamente, (e) la rresurresçion e [re]formaçion del ser somitida al su

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derecho sin ningund enbargo por obra e por ley diuinal. Mas commo lo aya tornado todo en dios por este amor, estas cosas [conosçidas] non tan solamente menospreçiara la muerte, mas aun desear la ha. Mas finca la contienda con gran dolor. Mas enpero non ay ninguna cosa tan dura e aun que sea de fierro, que non se ue(n)zca por el fuego de amor. Por el qual quando se rrobare la alma a dios, volara libre e marauilladera sobre toda cosa de carne con peñolas fermosas e muy enteras, por las quales se esfuerça el amor casto al abraçamiento de dios. E para ensienplo deuemos pensar, que fuertes son los amores del oro o de alabança o de las fenbras en deziendo por que aman, commo que el non sea llamado amor, mas mas conuiniblemente cobdiçia. En las quales paresçe, quanto sea el arrebatamiento del coraçon a aquellas cosas que ama (e) andante por corrimiento enclinado por quales quier vanidades, e es a nos en argumento, commo dauan ser [a] auantponer todas las cosas, que non desanparemos a dios, sy las cosas amadas abantpagan a el tantas que non desanparen. Por meresçimiento es a rremenbrar sant Job, en los dichos del qual asaz paresçe, en quanto se deuen tener estas cosas, las quales commo las quieren los omnes tener por sen[n]orio, (e) ellos son tenidos mas dellas por cobdiçia, e son fechos sieruos de las cosas mortales, (e) mientre desean non sabiamente ser del señor. Ca el perdidas todas las rriquezas muy ayna, touo el coraçon tan firme e fincado en dios, que asaz demostrase aquellas non ser grandes a el, mas el a ellas, e a el dios. Del qual coraçon sy podiesen ser los omnes del nuestro tienpo, (e) non con gran obra seriamos defendidos de la possesion dellos, por que fuesemos acabados. Ca mucho mas marauilla es, non llegar a estas cosas,

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maguer que las poseas, que non posidir las de todo. E conuiene a la justiçia, que sirua de buena voluntad al dios que ama, e gouierne todas las cosas somitidas en parte a si e en parte presuma someter las. Nin de [la] sabiduria non conuiene dezir mas alongadamente, a la qual pertenesçe la conosçençia de las cosas esquiuaderas e deseaderas, la qual sy mengue, non puede ser fecha ninguna cosa destas que son dichas. La vigilia destas cosas es, que non seamos engañados presuros(s)amente poco a poco por mal amonestamiento. Ca el que menospreçia las pocas cosas, dexa las muchas.

Capitulo CXIX. de la amança departida.

Que desputare mas de las costunbres? Sy dios es sobrano bien del omne, non es otra cosa al omne beuir bien, sy non amar a dios por todo coraçon e con toda alma e con toda voluntad, por el qual esta, (o) por que sea guardado en el el amor non corronpido, la qual cosa es de tenpramiento; e non se quebrante(n) por ningunos sinprouechos, la qual cosa es de fortaleza; e non sirua a otras ningunas cosas, la qual cosa es de justiçia; vele en departir las cosas, por que non rrobe el engaño, lo que es de sabiduria. Esta es [la] vna acabança del omne, por la qual sola se gana que use de uerdat; esto prueuase a nos por el vno e por el otro testamento. E non puede non amar a si mismo, que a dios ama, mas aun aquel solo se ama, el que ama a dios; ca faze sabideramente, por que


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use del soberano bien. E lo que fazes contigo, deues fazer con el çercano, e conuiene saber, que a ese mismo bien al qual tu mismo vas, lo lieues contigo. Ca aquel es vn bien, el qual non se faze angosto a todos los que uan contigo. De la qual amança del çercano nasçen ofiçios de [la] conpañia humanal, en los quales es graue non errar. Ca en dos maneras es pecado en el omne; en la vna, si sea dapñado, en la otra, si quando puede non es ayudado. E commo el omne sea alma rrazonable usante de cuerpo mortal; en parte faze bien al cuerpo e en parte al alma, el que ama al çercano. En parte al cuerpo, la medezina, e a la alma la desçiplina. Llamo medezina que quier que establesçe e defiende la salud del cuerpo, asi commo es el manjar, el beuer, e la cobertura, e el techo, e las tales cosas. Mas la desçiplina aquella que es medeçina (del) del alma, en dos cosas se parte(n), conuiene saber, en ayuntamiento e en enseñamiento. El ayuntamiento por miedo, e el enseñamiento acabase por amor, digo de aquel, al qual se acorre por desçiplina; ca el que acorre non a ninguna cosa destas, sy non amar. En estos dos testamentos el señor nos dio rregla de desçiplina; ca en el viejo mas vale el temor, e en el nueuo el amor; e y seruidunbre, e aqui es predigada de los apostoles libertad. Pues asi es, por meresçimiento, o eglesia catholica, non tan solamente predigas ser a onrrar puramente ese solo, el ganar del qual es vida bienauentorada, al qual solo la alma rrazonable allegando se non es mesquina, ençerrando todo lo que es fecho, lo que es sometido al tienpo, nin confondiendo lo que departe la eternidad e la verdat e la paz, nin apartando lo que ayunta la vna magestad: mas aun asi abraçando la caridat del çercano, por que de desuariadas enfermedades, por las quales enferman las almas por sus pecados, (e) rresplandesca delantre ti toda medeçina.


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Capitulo CXX. de las cosas vsaderas e amaderas. Sant Agustin en el libro de la dotrina christiana.

Las cosas de las quales es a usar nos fazen bienauentorados. E somos ayudados destas, por las quales es a usar, yendo a la bienandança, e asi commo somos ayudados, por que podamos venir a aquellas, que nos fazen bienauentorados, e llega[r]nos a ellas. E nos que usamos, puestos entre las vnas e las otras, si quisieremos usar de aquellas, que deuemos vsar, enbargase el nuestro corrimiento, por que destas cosas, de las quales deuemos usar, ganaderas, o seamos detardados, o aun seamos reuocados, enbargados por el amor de las cosas mas baxas. Ca usar es llegarse a alguna cosa por amor por si misma; e aun usar, lo que veniere en uso por ferir lo para ganar aquello que amas, enpero (a)si es de amar; ca el vso non conuinible mas es de nonbrar mal uso. Commo quando fablamos, que aquello que traemos en el coraçon se decorra en el coraçon del oyente por las (nuestras) orejas, (asi) el son que es palabra, el qual traemos en el coraçon, es llamado fabla, enpero non se torna en aquel son el nuestro pensamiento, mas fincando en sy entera toma forma de boz, por la qual se demuestra a las orejas sin ningu[n]d dapño del su mudamiento: asi la palabra de dios non mudada enpero fecha es carne, por que morase en nos.


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E asi commo el que amelezina a la llaga del cuerpo, le añade(n) vnas cosas contrarias, asi commo lo caliente a lo frio e lo humido a lo seco, e aun vnas cosas semejable[s], asi commo el trapo o a la llaga redonda [redondo] o a la luenga [luengo]: asi la sabiduria de dios guaresçiendo al omne dio a si misma para sanar, ella menge e ella medezina. Pues asi es, por que por la soberuia auia caydo el omne, dio la humildat para sanar lo. Somos engañados por arteria o por sabiduria de la serpiente; e somos librados por la beninidat de dios. Nos en la mortalidat mal usamos; Jesu Christo bien uso por mortalidat, por que visquiesemos. Siendo corronpido el coraçon de la fenbra, entro la enfermedat; por el coraçon entero de la fenbra salio la salud. E cosas semejables añadidas a las nuestras llagas asi commo cosas para atar, estas cosas son, que por la fenbra engañados, por la fenbra ganados, el omne libro los omnes e la mortal los mortales. E esta rregla de amança es establesçida diuinalmente: amaras a dios de todo tu coraçon e ç.; por que pongas en el todos los tus pensamientos e toda la vida e todo el entendimiento, del qual as estas cosas que das. Ca non dexo ninguna parte de la nuestra vida, la qual deua uagar e asi commo dar logar por que quiera usar de otra cosa; mas que quiero otra cosa que viniere a amar en el coraçon sea rrobada alla ado corre todo el rrebatamiento de amança. Pues asi es, qual quier que ama derechureramente al çercano, esto deue fazer y el, que aun el ame a dios de todo coraçon e de toda alma e de toda voluntad. Ca amandolo asi commo a si mismo, toda la su amança [d]el otro tan bien rrefiere en aquella amança de dios, la qual non sufre ser aduzido otro rrio

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fuera de si. E non deuen ser amadas todas las cosas, de las quales es a usar, mas aquellas solas, las quales o se rrefieren connusco a dios por vna conpañia, commo es el omne o el angel, o rreferidas a nos por benefiçio de dios han menester por nos, commo es el cuerpo. Ca los martires non amaron la maldat de los persiguientes los, de la qual enpero an usado para meresçer a dios. Pues asi es, commo son a amar quatro cosas, lo vno lo que esta sobre nos, lo al lo que somos nos, lo al lo que esta delantre nos, lo al lo que de yuso, de lo segundo e del quarto non eran a dar ningunos mandamientos. Ca quanto quier que [c]aya el omne de la verdat, fincale la amança de sy e del su cuerpo. Ca el coraçon fuydero de la lunbre non mudable criadera de todas las cosas, faze aquello que regne a si mismo e al su cuerpo. E cuyda que a ganado alguna gran cosa, si aun si podiere(n) ensen[n]or[e]ar a los conpañones, que quier dezir a los otros omnes. La qual cosa cobdiçiar es de todo en todo soberuia non sofrible, e apropiar a si asi commo debdo lo que es propio de dios. E lo que dizen muchos, ellos estar mal sin cuerpo, son engañados de todo en todo; ca non aborresçieron el su cuerpo, mas mas la carga e las corrupçiones del, e non quieren non auer ningund cuerpo, mas non corronpido e muy aparajado. Pues asi es, por que non era menester de mandado, que cada vno ame a sy e a su cuerpo, ca estas cosas amemos por firme ley de la natura, (e) la qual aun es dada en las bestias, fincaua que tomasemos mandamientos de aquello que esta sobre nos e de aquello que esta delantre nos. Onde dize: amaras al señor de todo tu coraçon e ç, e al çercano commo a ti mismo. En el qual logar si entiendas a ti todo, que quier dezir, el alma e el cuerpo del çercano, non es dexada en estos dos mandados ninguna manera de

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las cosas de amar. Ca commo venga la amança de dios e paresca la su manera escripta, asy que las otras cosas se decorran en el, non es vista ser dicha ninguna cosa de la tu amança; mas quando es dicho: e a tu çercano commo a ti mismo, en vno la tu amança non es dexada de ti.

Capitulo CXXI. de la orden de la amança.

Aquel biue derechureramente e san[t]amente, el que es estimador entero de las cosas; e aquel es, el que a la amança ordenada, que non ame lo que [non] es a amar, o non ame lo que es a amar, por que ame mas lo que es menos de amar, o menos o mas lo que es a amar egualmente, o egualmente lo que es a amar menos o mas. Ca todo pecador en quanto pecador non es a amar, e todo omne en quanto omne es a amar por dios, e dios por si mismo. Aun otro omne es a amar mas que el nuestro cuerpo; ca por dios son a amar todas las cosas, e puede otro omne vsar connusco de dios, la qual cosa non puede el cuerpo. E todos los omnes son a amar egualmente, mas non puedes con todos aprouechar, a aquellos es a consejar mayormente, los quales son ayuntados a ti asi commo por vna suerte por maneras de los logares e tienpos e de otras quales quier cosas. E aun amamos los nuestros enemigos, ca non tenemos que nos puedan tirar lo que amamos, mas ante auemos merçed dellos, ca tanto mas nos aborresçieron, quanto son apartados de aquel que amamos; al qual si fueren conuertidos, e a


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el asi commo a bienauentorado e a nos menester es que amen asi commo a conpañones de tanto bien. E si a alguno es a dar o del qual es a dar a nos el ofiçio de misericordia, derechureramente es dicho çercano, commo se prueua de la semejança del señor en el euangelio, do enseño non ser çercano sy non aquel que estudo misericordioso para guaresçer e rrecrear al llagado. De la qual cosa se sigue, que aun aquel del qual deue esto ser dado a nos entrecanbiadamente, sea nuestro çercano. Ca el nonbre del çercano para alguna cosa es; ca non puede ninguno ser çercano sy non al çercano. Manifiesta cosa es por este mandado, por el qual somos mandados amar al çercano, ser contenidos aun los angeles santos, de los quales son dados a nos grandes ofiçios de misericordia. E aun ama nos dios asi commo usante. Mas non usa asi commo nos; ca nos las cosas de las quales usamos rreferimos las a esto, por que usemos de la bondat de dios; e dios para su bondat e nuestro prouecho. E dize: yo so carrera e verdat e vida: por mi es venido, e a mi es venido, e en mi es fincado. E commo es venido a dios, aun es venido al padre; ca el que es egual, conosçese por [el] egual, amesorando nos e ayuntando(s) al espiritu santo, por el qual podamos fincar en soberano bien. (E) de la qual cosa se entiende, que non nos deua tener ninguna cosa en la carrera, quando nin ese señor, en quanto deño ser nuestra carrera, nos quiso tener, mas pasar, por que por las cosas tenporales, maguer rresçibidas del e fechas por la nuestra salud, non ay[a]mos enfermamente, mas ante por ellas corramos alegremente, por que merezcamos venir a ese que libro la nuestra natura de las cosas tenporales e la asento a la diestra del padre.


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Capitulo CXXII. que la fin de toda la escriptura es caridat del puro coraçon.

Pues asi [es], de todas las cosas que dichas son, esta es soberana, que entendamos la fermusura e la fin de todas las escripturas diuinales ser amança de la cosa que es a usar e de la cosa que puede usar connusco de aquella cosa; ca por que se ame cada vno, non es menester de (de)mandado. Pues asi es, qual quier que es visto a el auer entendido las escripturas diuinales o qual quier parte dellas, asi que por eso (el)entendemiento non edifique doble caridat, conuiene saber de dios e del çercano, aun non entendio. Mas qual quier que tomare dende tal sentençia, la qual sea aprouechable a esta caridat edeficadera, enpero non dexiere esto que aquel al qual leyo es provado auer sentido de aquel logar, non se engaña malamente nin miente de todo; mas asi se engaña, commo sy alguno desanparando la carrera por error, vaya por el canpo a aquel logar, ado g[u]ia aquella carrera. Enpero es de castigar, (e) que por costunbre de desuiar non sea costrin[n]ido yr en trauieso o en el contrario. Ca deziendo locamente que consentio aquel al qual leyo, muchas vegadas viene en otras cosas, las quales non pueda ayuntar a aquella sentençia, las quales si consiente ser verdaderas e çiertas, aquello non pueda ser verdat, que auia (con)sentido; e fazese en aquello non se en que manera, que amando la su sentençia començe ser mas denostador a la escriptura que a sy mismo. El qual mal si començare colgarse, tarstornarse a por el. Ca tienbla la fe, si tienbla la fe de las escripturas diuinales; e tenblando la fe, enflaquecese aun esa caridad; ca non puede


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ninguno amar lo que non cree; e sy cree e ama, faze bien viuiendo, que (se) espere aun aquello que ama ser auinidero. Asi que estas tres cosas son, por las quales trabaja toda prophecia e sçiençia: fe e esperança e caridat. Mas a la fe sucede la esperança, la qual veemos; e a la esperança la bienandança, a la qual vernemos; e aun la caridat acresçentarse ha mas yendo se estas cosas. Ca sy creyendo amamos lo que non veemos, quanto mas quando començaremos veer; e si esperando amemos aquello ado nunca viniemos, quanto mas quando venieremos? Ca entre las cosas tenporales e perdurables ha esta differençia, que lo tenporal mas es amado ante que sea auido, e es vil quando lo ouiere; ca non farta la alma, a la qual es siella la perdurança çierta e verdadera; e la cosa perdurable mas cobdiçiadamente es amada quando ganada que quando deseada; ca non es otorgado a ningund deseante asmar mas de aquello que es, por que se vilezca quando veniere menos; mas quanto podiere asmar qual quier veniente, mas [ha] de fallar depues veniendo. Asi que el omne esforçado por esperança e fe e caridat e rreteniendola firmemente, non ha menester de las escrituras, sy non en e[n]señar los otros. Por la qual razon commo cada vno aya conosçido la fin del mandado ser caridat, de puro coraçon e de buena concençia e de fe non quebrantada, e rreferir todo el entendemiento de las escripturas diuinales a estas tres, llegue seguro a tractar aquellos libros. E dize: de puro coraçon, que non sea amada ninguna cosa sy non aquello que es a amar. Añade la buena conçençia por la esperança; ca aquel non puede esperar, el que a mala conçençia. E por fe non enfiñida, (e) que quier dezir, sin mintira. Ca el que miente ha voluntad falsa de dezir; e por tanto fallamos muchos, los quales quieran mentir,

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e non ninguno, que quiera ser engan[n]ado. Pues asi es, commo el omne faga estas cosas sabiendo e sufra aquello non sabiendo, asaz paresçe en vna misma cosa ser mejor aquel que es engan[n]ado de aquel que miente; quando es mejor sofrir la maldat que fazer la, e todo aquel que miente faze mal; ca ninguno que miente non guarda en aquello que miente fe; ca esta quiere, que sienpre (que) al que es mentido aya fe, la qual enpero non guarda mentiendo le; e todo corronpedor de la fe es malo.

Capitulo CXXIII. de la oscuridat e del entendimiento de las escripturas.

E a estos que leen las escripturas diuinales, muchas vezes vnos escuros dichos los aduzen oscureldat muy espesa. La qual cosa non dubdo que sea prouisa diuinalmente para domar la soberuia por trabajo e tirar el entendimiento del enojo, al qual [las cosas] buscadas rrafez vilesçensele muchas vegadas. Mas non ha mucho cuydado, saber sy la terçera silaba sea dicha breue o luenga, el que por sus pecados demanda a dios que le perdone. Mas por tanto son dende mas denostados los omnes, por que son mas enfermos; e por tanto son mas enfermos, por que quieren ser vistos mas enseñados. (Ca) el non saber de las cosas faze las fablas figuradas mas (o) escuras, quando non sabemos las naturas o de las cosas que an alma o de las piedras o de las yeruas o de otras cosas, las quales muchas vegadas son puestas en las escripturas por grande alguna semejança. E aun el non saber de los cuentos faze non ser entendidas en ellas muchas cosas puestas figuradamente.


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Sant Agustin en el libro terçero. E que quier que en el señor diuinal non se puede rreferir propiamente nin a onistidat de las costunbres nin a uerdat de la fe; conosçe(r) ser figurada. La honestidat de las costunbres para amar a dios e al çercano, la verdat de la fe pertenesçe para conosçer a dios e al çercano. E a cada vno es en la conçençia la su esperança. E enclinado es el hu[ma]nal linage non a pensar los pecados de los momentos de la cobdiçia, mas mas de la su costunbre; de la qual cosa acaesçe, que si alguna cosa mandare la escriptura, que aborrezca de la costunbre de los oyentes, o que non aborresçe (e) culpare, asmen ser fabla figurada. Çierto non manda la escriptura si non caridat, non culpa sy non la cobdiçia; e en esa manera enforma las costunbres de los omnes. E non afirma sy non la fe catolica, por cosas pasadas e auinideras e presentes. El rrecontamiento de las cosas pasadas, (es) anunçiaçion de las auinideras, e demostramiento de las presentes. Mas todas estas cosas valen para criar esa caridad e esforçar la para vençer la cobdiçia e amatar la. E llamo caridad el mouimiento del coraçon para vsar de dios por el mismo e de sy e del çercano por dios; e la cobdiçia, mouimiento del coraçon para usar de si e del çercano e de qual quier cuerpo non por dios. E lo que faze la codiçia non demanda para corronper el coraçon e el su cuerpo, es llamado tormento; e lo que faze por que enpezca a otro, es dicho trayçion. E estas son las dos maneras de todos los pecados, mas los tormentos primeros son. Los quales commo esuanesçieren el coraçon e lo traxiere[n] a vna mengua, salta en trayçion, por las quales cosas sean tirados los enbargos de los tormentos o sean demandadas ayudas. E aun lo que faze la caridat que aproueche a si, es prouecho; e lo que faze que aproueche


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al çercano, es nonbrado bienfecho. E aqui va delante el prouecho; ca non puede ninguno aprouechar a otro de lo que non ha. E quanto mas se destruye el rregno de cobdiçia, tanto mas se acresçienta la caridad.

Capitulo CXXIIIIo. de la bienfablança e de la sabiduria. Sant Agustin en el quarto libro.

El que se decorre por fablança non sabidera, tanto mas es a esquiuar, quanto mas se delecta el oydor en estas cosas, que non es prouecho oyr las. E dize el omne la sabiduria tanto mas o menos, quanto mas o menos aprouecha en las escripturas. E non digo en leer las mucho e en comendar las a la memoria, mas en bien entender las e buscar diligentemente los sesos dellas. Ca son vnos que las leen e menospreçian las; leen por que las tengan e menospreçian por que las [non] entiendan. A los quales syn dubda son [a] abantponer los que tienen menos las palabras dellas, e con ojos del su coraçon veen el coraçon dellas. Mas mejor que los vnos nin los otros el que quando quiere las dize e las entiende commo conuiene. E que aprouecha la entereza de la fabla, la qual non sigue el entendemiento del oyente, commo non sea ninguna razon de fablar, si lo que fablamos non lo entienden por los quales lo fablamos por que lo entiendan? Noble señal es de los buenos engenios, en las palabras amar la verdat e non las palabras. Ca que aprouecha la llaue de oro, sy non puede abrir lo que queremos? E que enpeesçe la de madero, si esto puede? E el varon santo e bienfablado, quando dize buenas cosas e derechureras [e] santas, ca non deue dezir otras, faze quanto puede por que sea oydo con entendimiento e de


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buena voluntad e obedientemente; e esto poder, sy podiere e en quanto podiere, non dubde, mas por piadat de oraçiones que orador por poderio; por que orando por sy e por aquellos que ha de fablar, sea ante orador que dezidor. Asy que llegando ya esa ora, por que diga, ante que diga de la lengua, alçe al señor el alma fediente, por que salga lo que ha tomado, e derrame lo que auia enchido. La vida del deziente ha mayor carga, por que sea oydo obedientemente, quanto quier que diga grandes cosas. Ca el que dize sabiamente e bienfabladamente e biue malamente, enseña çierto muchos estudiosos de apreender, maguer que sea syn prouecho a la su alma. Por tanto son oydos aprouechablemente aun los que non fazen aprouechablemente; (e) por que estudian demandar las sus cosas, mas non osan enseñar las sus cosas. E asy aprouechan a muchos, enduziendo las quales cosas non fazen; mas a muchos aprouecharian faziendo las cosas que dize[n]. E asy escoja el dotor buena vida, por que aun non menospreçie la buena fama, mas prouea quanto puede buenas cosas dela[n]tre dios e los omnes, temiendo a el e aconsejando a estos. E aun en (aqu)el sermon mas quiera plazer por cosas que por palabras; nin asme ser dicho mejor, sy lo que se dize non sea mas verdat; nin el dotor sierua a la palabras, mas las palabras al dotor.


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Capitulo ciento e veynte çinco. del trabajo manual de los de la c[l]austra. Sant Agustin en el libro de la obra dellos monges.

Dize: cata que las aues del çielo non sienbran, e ç. Pensad commo cresçen los lilios del canpo non labrados, e ç. Por estas palabras del euangelio muchos non solamente la pereza, mas aun crian el su maldezir, los quales non quieren obrar. E en aquello que dize el apostol: qui non quiere obrar, non coma: dize[n], deuemos tomar obras esp[i]rituales, las quales nos fazemos; leemos con los hermanos, oramos, fablamos les, consolamos los; e sy non feziesemos tales obras, periglosamente tomariamos criamientos spirituales del señor. Mas por que non conueniese a ninguno intrepetrar depues las dichas palabras por voluntad e non por caridad, el por su ensienplo enseño lo que mando. Dize: non comiemos de grado el pan de ninguno, mas en fanbre de dia e de noche, e ç. Mas los que dizen que catan a la leçion, (e) non fallan y lo que manda el apostol? Pues asy es, que maldat es esta, non querer creer a la leçion, mientra la quiere leer, e por que lo que es bueno sea leydo mas alongadamente, por tanto non querer fazer lo que se lee? Ca quien non sabe, tanto mas ayna aprouechar el que lee buenas cosas, quanto faze mas ayna lo que se lee? E si a alguno es a dar el sermon, e asy se enbarga que non pueda obrar de las manos, por ventura pueden todos en el monesterio esponer las leçiones diuinales a los cormanos venientes a ellos o desputar saludablemente de algunas quistiones? Pues asi es, quando non pueden esto todos, por que so este achaque quieren todos uagar? Maguer que si todos esto podiesen, deuerian fazer lo entrecanbiadamente, non tan solamente por que los otros non se enbargasen de las


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obras neçesarias, mas por que aun abasta que fable vno a los oyentes. Mas aun pueden cantar los cantares diuinales obrando aun de las manos, e consolar ese trabajo asi commo por solaz diuinal. E aquel es muy buen gouernamiento, que todas las cosas partidas por sus tienpos sean fechas por orden, por que enbueltas por enboluimientos turbulentos non turben al coraçon humanal. E si alguno demuestra enfermedad verdadera del cuerpo, por que non pueda trabajar, es a tratar humanalmente; mas el que da a entender falsa enfermedat e non puede ser vençido, es a dexar a dios.

Capitulo çiento e vey[n]te seys. de aquellos que non quieren obrar por pereza o por maliçia.

Vienen muchas vezes algunos a esta profesion de la seruidunbre de dios de condeçion seruil e de vida rrustical e de usamiento de rriquezas e de trabajo, e tanto mas bienauentoradamente, quanto sacados mas fuertemente. Los quales sy non sean rresçibidos, es graue pecado. Ca por tanto dios non escogio las cosas nobles del mundo, por que des[precie] aquellas cosas que non son asy commo aquellas que son. Pues asy es, los tales non se pueden escusar de la enfermedat del cuerpo, que non obren; vençense çierto por costunbre de la vida pasada; mas cubren se por sonbra de mala desçiplina, que del euangelio mal entendido piensen trastornar los mandamientos del apostol; verdaderamente son aues del çielo, mas alçandose en alto


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por soberuia, e feno del canpo, mas sentiendo carnalmente. E por ventura estos que [non] quieren obrar por las manos, [non] obrasen de todo por las lenguas. Mas estos que non obrando ninguna cosa carnalmente rremedan a las aues del çielo, por que quieren auer las manos vagarosas e auer logares para condesar e orreos por que condesen las cosas que toman del trabajo de los otros? E a la fin, por que muelen e cuezen? Ca esto non fazen las aues. Asi que aquellos, los quales pasauan syn esta conpañia la vida por trabajo de la carne, del cuento de los quales vienen muchos al monesterio, sy non quieren obrar, non coman. Ca por esto non son hum(a)yliados los rricos a piadat, nin los pobres non se alçan; nin conuiene en ninguna manera, que en aquella vida do los senadores se fazen trabajosos, (e) y se fagan rricos los vagarosos, e ado venien desanparadas las sus rriquezas los que fueron sen[n]ores dellas heredades, (e) y sean rrusticos delicados. Llamo en testigo al señor Jesu Christo en la mi alma, ca quanto atiene al mi prouecho, mucho mas querria por cada vnos dias en çiertas oras, quanto es establesçido en los monesterios bien tenprados, obrar alguna cosa por las manos e auer las [otras] oras libres para leer e orar o fazer alguna cosa de las letras diuinales, que non sofrir perp[l]exdades de gran rruydo de agenos pleytos, de los negoçios seglares, o de partir los judgando o avenir los rogando. E aun quien sofrira los omnes contumazes contrariantes a los amonestamientos saludables del apostol non ser sofridos asi commo mas enfermos, mas ser predicados asi commo mas santos, por que sean corronpidos los

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monesterios por dotrina mas sana e por piedra preçiosa onrrable e por la liçençia suelta del uagar e por falso no[n]bre de santidad? E aun qual cosa mas mala, que querer ser obedesçido de los menores, e non querer obedesçer a los mayores?

Capitulo CXXVII. de la muerte de Sant Agustin obispo de Bona.

En aquel tienpo los Vandalos astragan a Africa, acometiendo la en todas maneras. So este torbillino de tribulaçion murio sant Agustin al señor, en el mes XIIIo del çercamiento de la su çiubdat, e en el LXXIII año(s) de la su edad, e en el XL del su obispado. El qual tantas cosas escriuio, que non ay ninguno que los sus libros en todo el tienpo de la su vida non tan solamente escriuir los, mas aun non pueda leer los.

De los sus fechos. La su çiudat fue çercada de los barbaros por XIIII meses. Por que non auia tienpo de predicar, amonestaua a paz los obispos e los otros, que estonçe fuxieran por ventura a la çibdat, orando cada dia al señor, que o librase la çibdat, o deñase llamar lo del sieglo. En el terçero mes tel criamiento echose en el lecho. Entre las otras cosas entre las quales guarnesçia el su salimiento, rrezaua cada dia llorando los siete salmos penetençiales; ca dezia que despues del bautismo rresçibido non conuenia nin aun a los christianos alabados salir del cuerpo syn digna e comunal penetençia. Este non solamente los clerigos, mas aun rresfrenaua los legos de todo juramento. E por la parleria e mal dezir, la qual suele mayormente abastar en los


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conuites, estos viesos fizo escreuir en la su mesa: qual quier que ama roer la vida de los que non estan presentes por dichos, sepa esta mesa non ser digna a el. E aun por esto e por el hedificamiento sienpre fazia leer a la mesa. Las sus vestiduras e los calçados e las cosas del lecho eran de comunal e tenprado abito, nin rresplandescientes nin mucho fermosas nin mucho menospreçiadas. E murio en el XIIIo mes del çercamiento de la su çiudat.

Aqui dexa la estoria de fablar de sante Agustin, e comiença fablar de sant Grigorio papa e doctor de la santa eglesia. Capitulo CXXVIIIo. de los buenos comienços de sant Grigorio. Dize Sigiberto.

En el XIX año del enperio de Justiniano cresçio Grigorio fijo de Gordiano senador de Rroma; el qual fundo VI monesterios en Çeçilia e el septeno en Roma, e fecho es en su casa de mayor de la çiudat monge, e cleresçio por sabiduria e dotrina e santidad.

De los sus fechos. Ca este enseñado muy bien por estudios de las letras, aun en la su mançebia pensaua commo podiese seruir a dios fielmente en la religion. Mas mientre el alongase la conuersion, cuydando que era mejor que seruiese a dios en el abito seglar, començole cresçer el cuydado de las cosas seglares, en tanto que ya non tan solamente era tenido en el mundo por esperança, mas avn por voluntad. Onde despues que murieron su padre e su madre, partio todas las cosas a los pobres e entro en religion. E fizo siete abadias de lo suyo propio. E


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el que ante solia vestir de seda e de piedras preçiosas, despues fecho el pobre, seruia a los pobres en abito vil. E en el su monesterio cresçio a tanta perfeçion, que en el comienço de la su conuersion ya pudiese ser contado en cuenta de los acabados. E aun por tanto apretamiento atormento el su cuerpo, que cuydase morir cada dia por el estomago enfermo e por la tose muy fuerte. La fama de las virtudes del qual oyendola el papa Pelayo, sacolo del monesterio e ordeno lo en diacono.

Dize Sygiberto. En ese mismo tienpo fecho es gran mouimiento de la tierra por X dias.

Capitulo CXXIX. De Pelayo papa e de la legaçion de sant Grigorio en Costantinopla.

Sigiberto. E en el año quarto de Tiberio enperador era papa de Rroma Pelayo el LXI. Este fue ordenado sin mandamiento del prinçipe, çercando los Lonbardos a Roma. Este mando el prefaçio de cada dia de los sacramentos ser a cantar a las misas tan solamente por IX prefaçios, segu[n]d la orden antigua de los Rromanos, conuiene saber, en la navidat del señor, en la apari(çi)çion, en la pascua, en la açension, en la çincuesma, de santa trinidat, de los apostoles, de santa cruz, del ayuno, de la quaresma. De este fue enbiado sant Grigorio a Costantinopla. E por amonestamiento de Leandro obispo de Yspalenes conpuso los Morales de Job. E y confondio en presençia del enperador Tiberio a Eut(h)ichio obispo de Costantinopla, el qual enseñaua mal de la resuresçion, el nuestro cuerpo auer a uenir en aquella gloria de la resuresçion non palpable, e mas [sotil] que los vientos nin el


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ayre. E aquel moriese de todo en todo depues de poco. E los cabudiellos de los Lonbardos acomitieron a Françia, e son entre sy quebrantados los Lonbardos por desuariada manera de lidiar. Hospiçio sieruo de dios claresçe en Françia, el qual aun auia antedicho el auinimiento de los Lonbardos. En ese tienpo Vinioco Brito veniendo de Bretania claresçe en Françia por santidad. Los lobos entrando a la çiudat de Burdel non temiendo a ninguno tragaron los canes.

Capitulo C e XXX. de la legaçion deste mismo Grigorio en Inglatierra. De la vida de sant Grigorio.

Commo vn dia viniesen los mercadores, e fuesen traydas muchas cosas a uender al mercado de Roma, e veniesen muchos de aca e de alla a conprar, e sant Grigorio commo pasase por el mercado, ante que fuese papa, e viese entre otras cosas moços puestos a uender blancos commo la leche e de cara onrrada e auientes los cabellos de muy noble color, los quales commo los catase, pregunto de que tierra fuesen traydos. E dexieron le, que de la ynsola de Bretania, e que todos de aquella tierra eran asy fermosos. E aun pregunto, si en aquella insola (si) fuesen christianos o paganos enbueltos en errores. E dicho le es, que eran paganos. E el sospirando de coraçon dixo: ahe que dolor, que el fazedor de las tiniebras posee los omnes de cara tan fermosa, e la gente agradable por tanta fermusura de la fruente trae la voluntad uazia de los gozos de dentro. E aun pregunto de cabo, que uocablo auian aquellas gentes. E respondieron le, que eran llamados


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Ingleses. E dixo el: bien, ca angilical an la cara, e a los tales conuiene ser herederos de los angeles. E dixo: que nonbre ha esa prouencia, de la qual son estos traydos? Respondieron le, que serian llamados Deyros, que quier dezir prouinçiales. E dixo el: bien Deyros, sacados de la yra e llamados de la misyricordia de dios. E dixo: commo es llamado el rey de aquella prouinçia? Respondieron le, que era llamado Elle. E el riendose por el nonbre dixo: conuiene en aquellas partes ser ca[n]tada la alabança de dios criador. E llego al papa e rrogolo que enbiase a la gente de los Yngleses en Bretania algunos ministros de la palabra, por los quales se conuirtiese a Jesu Christo, e deziendo que estaua el aparajado para acabar esta obra, ayudando lo dios, e si plugiese enpero al papa. E el papa en comienço non gelo quiso otorgar, e a la fin por las sus pregarias afincadas consentio. El encobrio el negoçio a los çiudadanos; ca si lo sopiesen, non ouyeran otorgado en ninguna manera a aquel pleyto; e fuese quanto mas ayna pudo con la bendeçion apostolical.

Capitulo CXXXI. de la rreuocaçion del yendo en el camino.

Mas entre tanto sopolo el pueblo, e man a mano todos de vn coraçon, tan bien los çiudadanos commo los otros pueblos e todos quantos lo oyeron, venieron e partieron se en partes e dieron le grandes bozes espantables al papa Pelayo, commo fuese a la eglesia de sant Pedro, deziendo le: o apostoligo, que feziste? fiziste pesar a sant Pedro, e destruyste a Rroma; ca non tan señeramente enbieste a sant Grigorio, mas aun echastelo. E el papa


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mouido espantablemente por estas bozes e temiendo mucho, enbio mandado en pos el con gran presura e con entredicho que tornase a Roma quanto mas ayna podiese. Mas ante que los que fueron enbiados lo alcançasen, pasados ya tres dias, mientra el varon de dios Grigorio, segu[n]d es costunbre de los camineros, çerca de ora de sesta folgase con vnos sus conpañeros en vn canpo, e los otros estudiesen delantre el con sus cosas necesarias, e les leyese el, vino a el vna langosta e dio vn salto e poso en la carta que el leya. E veyendola sant Grigorio estar tan mansamente en el logar que posara, començo dezir a los conpañones e entrepetrar el nonbre de la langosta, deziendo: la langosta puede ser dicha, en el logar esta. E dixo mas: sabet, que non nos conuiene yr mas adelantre en el camino començado; enpero leuantad uos e aparajad las bestias, e andemos quanto podieremos. Mientre ellos fablasen entre sy, venieron los mandaderos del papa con sus cauallos sudando muy cansados, e luego con gran presura dieron le la letra que trayan; la qual despues que fue leyda, dixo: asy es, conpañones, commo lo auia dicho; retornar nos hemos a Roma muy a priesa. E entre tanto fizo se por tal manera, que despues que el fue papa, acabo la obra deseada alongadamente.

Capitulo çiento e treynta e dos. de la pistilençia inguinaria, la qual acaesçio en Roma, e de la eleçion de sant Grigorio papa.

Acaysçio en Roma, que el rio de Tibiriz asy pujo las rriberas, que leuo los muros de la çiudat e ocupo gran parte de la tierra e trastorno muchas cosas. E


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aun estonçe desçendieron al mar por medio del rio gran muchedunbre de serpientes con vn gran dragon, e echados son a la ribera afogados por las ondas saladas; del fedor de los quales se sigio gran llaga e muy mala, la qual llaman inguinaria; la qual fue tan grande, que aun mato al papa Pelayo, e muchas casas fincaron vazias en Rroma sacados los moradores. Mas por que la eglesia non podia estar syn rector, todo el pueblo escogio a sant Grigorio, maguer que lo el esquiuase mucho, e la su eleçion confirmola el enperador Mauriçio. Despues commo deuiese ser bendezido e la manziella desgastase al pueblo, fizo sermon al pueblo, que faziendo penetençia fiziesen ledania con proçesion e rrogasen a dios afincadamente, por que se tirase la pistelençia. E mientre rrogasen todos en vno con lagrimas, aquella enfermedat en tanto se encruelesçio, que murieron en vna ora LXXX omnes. Asi que acabando el sermon e quedando la tenpestad, quiso fuyr sant Grigorio, mas non podia; ca guardauan syenpre las puertas de la ciudat por el. Enpero gano de vnos mercaderos, que lo sacasen de la çiudat en vna cuba sobre vna carreta. E asi se escondio por tres dias, fasta que el pueblo de Roma lo fallo con ayunos e con oraçiones, en la terçera noche paresçiendo sobre el vna culuna de luz; en la qual colupna vio vn omne enparadado los angeles sobiendo e desçendiendo.


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Capitulo [C]XXXIII. de la legaçion de sant Agustin el menor en Ynglatierra e del conuertimiento de aquella gente.

E en ese mismo año san Grigorio papa fizo lo que en otro tienpo auia descado fazer; ca enbio a Agustino el menor a Ynglatierra con otros a predicar.

De los sus fechos. Asy que los sieruos de dios Mellito e Agustino iuan enbiados a esa insula con otros muchos monges temientes a dios. En poco tienpo conuirtieron a aquel rey, que moraua en la cabeça de la ynsula, con su pueblo. A los quales tanta graçia dio dios de fazer miraglos, que la palabra de la fe, la qual predicauan con boca, la confirmasen por fuerça de los signos. Onde acaesçio, que despues de pocos años (que) aun otros reys desa ynsola llegasen a la fe de Jesu Christo con aquellos que eran a ellos somitidos. De la conuersaçion de la qual gente e de las señales de los miraglos que se y fazian asy da testimonio sant Grigorio en los libros Morales, deziendo: Ahe la lengua de Bretania, la qual non sabia otra cosa sy non rroyr barbaro, ya començo dezir palabras ebraycas en las alabanças diuinales. Ahe el gran mar, enchido en otro tienpo, ya syerue echado a los pies de los santos, [e] los sus mouimientos barbaros, los quales non podieran domar con fierro los prinçipes tereñales, ligan los las bozes de los saçerdotes con palabras synples por el miedo diuinal; e el que non fiel non auia temido las conpañas de los lidiantes, ya agora fiel teme las (las) lenguas de los humilles. Ca por que entendidas las palabras çelestiales e claresçiendo se los miraglos es derramada a ella la virtud


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del conosçimiento diuinal, es rrefrenada por espanto desa misma deydad, por que tema fazer mal e cobdiçie con todos deseos venir a la grande perdurança. La qual cosa por que se feziese toda, asi lo otorgo la graçia de dios a sant Grigorio, que por meresçimiento deue ser llamado apostol de los pueblos de los Yngleses.

Hugo en el VI libro. E auiendo ganado esta gente por el trabajo de los varones ante dichos, consagro (los en) arçobispos de Londonia e de Eboraz.

Capitulo CXXXIIIIo. de las costunbres [e] de la conuersaçion de sant Grigorio papa.

Asy que sant Grigorio pensando, que por tanto era establesçido de dios en papa, por que segund aquello de propheta arrancase la rayz de los pecados e plantase uirtudes, daño por descomonion todas las costunbres que vio que auian salido de nueuo contra el mandado del apostol. E saco de la su camara non tan solamente los jouençiellos, mas aun todos los seglares, e escogio a si consejeros familiares muy sabios de los clerigos o de los monges. El que caresçia de santidad e de sabiduria, non auia fiuza de estar delantre el. Luego que fue fecho papa, refuso todo nonbre vanaglorioso del uocablo oniuersal, e el fue el primero, que se nonbro en las sus letras sieruo de los sieruos. E usaua en pontificales de vistiduras medianeras para juyzio de la su homillad. E asy seruia a los pobres, que les aministraua en su tienpo (a) cada vnas maneras de manjares. De los quales pobres commo fallasen los


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vispiliones vno muerto en vna partida, sant Grigorio cuydando que auia peresçido por mengua, çeso por algunos dias rrepentiendose de la çelebraçion de las misas. Asi abaxaua la gloria del su apostola[d]go, que el angel del señor dixo de ese Grigorio a vn hermitanio, el qual tenia consigo vn per[r]illo para tirar el enojo: mayor delectaçion as en este perrillo, que Grigorio en todo el señorio de Roma. De tanta humillad fue, que commo aquel hermitaño perigrino encontrandolo sele quisiese echar en tierra, el desçindiendo del cauallo faziese egual a ese peregrino. E los pecados vna vez oydos non los dexaua sin examinar los. E vedo que non se ordenase en subdiacono, sy non promitiese continençia del casamiento; e non dexo ninguno ser mas alto, si non a aquel la castidad del qual fuese probada siendo subdiacono.

Capitulo çiento e treynta e çinco. del miraglo del verdadero cuerpo de Jesu Christo demostrado por el.

Era en Roma vna moger noble, madre de conpañas, la qual por estudio de rreligion e de deuoçion solia fazer oblaçiones e traer las a la eglesia el dia del domingo e ofresçer las al papa para graçia desa costunbre e familiaridat de la eglesia. La qual commo vn dia llegase por su orden de costu[n]bre a comulgar de mano del apostoligo, e le diese el papa a ella vn pedaço del cuer[p]o del señor, deziendo: el cuerpo de nuestro señor Jesu Christo aproueche a ti en rremision de todos los pecados e vida perdurable, e ella sonrrixose. La qual cosa veyendo el varon de dios, tirole atras la santa comonion e apartola sobre el altar (e guardolo) e diola (a


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ella) en guarda al diacono, fasta que comulgasen todos los fieles. E conplido el santo ministerio pregu[n]tola sant Grigorio deziendo: pues asi es, di que vino al tu coraçon, quando rreyste de la comunion? E dixo ella: conosçi aquella rraçonçiella avn auer seydo de aquella oblaçion, la qual yo fiz con mis manos e la ofresçi a ti. E estonçe el santo obispo de dios fizo sermon al pueblo, dende amonestolo, que rogasen al señor humillosamente, que por ar[r]eziar la fe de muchos demostrase a los ojos carnales, que non fialdad era la de aquella moger, que deuiese ver con ojos de la voluntad e catar con ojos de fe. E commo ouiesen orado el en vno con el pueblo e con esa moger, leuantose al altar, todos viendolo e baxandose por ver el miraglo çelestial, alço manifiestamente el corporal, e catando todo el pueblo e esa moger, fallo la parte del dedo pequeño ensangrentada de sangre, e dixo a la moger: aprende agora creer a la verdat e al que dize: el pan que yo do, mi carne es, e la mi sangre verdaderamente es beuer. Mas el nuestro basteçedor de la nuestra enfermedat por aquel poderio por el qual fizo todas las cosas de nada e fizo a si cuerpo de la carne de la sienpre uirgen obrando el spiritu santo, e el pan e el vino mezclado con agua, fincando en su semejança propia, tornolo por santificaçion [en] su carne e sangre para pregaria catolica, por nuestro rreparamiento. E dende mando que rogasen todos la piadad diuinal, por que en la primera forma rreformase el santo mi(ni)sterio, por que fuese podible a la moger tomar lo. La qual cosa fue fecha. Onde la dicha moger, aprouechando mucho en la santa rreligion e en la fe, consagrada fue por partiçipaçion del sacramento del señor. E todos los que lo vieran, cresçieron mas feruidamente por amor diuinal e por creer christiano.


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Capitulo CXXXVI. de las partes de los corporales, las quales enbio por reliquias, e de las quales salio la sangre.

Vn noble e poderoso, commo ganase familiaridad de la siella apostolical, enbio con mandaderos presentes muy dignos a la siella obispal, demandando que le enbiasen las rreliquias de los apostoles e de los martires. Los quales resçibio onrrablemente el santo apostoligo e fizo los morar algunos dias consigo, e çelebro misas non quedando por este negoçio segund la manera antigua en arremenbramiento de los santos apostoles, e por los çimiterios de los martires, e çercando arredor consagraua las rreliquias en onrra dellos, e auiendo sienpre consigo a los dichos mensajeros. E commo ouo acabado las çelebraçiones dellos, las rreliquias de los quales eran demandadas, partio en partes aquellos pan[n]os consagrados, sobre los quales auia çelebrado las santas cosas, e pusolas a cada vna parte en su buxeta, seellando las con su sello, e dio las a los mandadores, los quales se fueron tomada la bendeçion. Mas mientre fuesen por el camino, tomole vna lucura a aquel que era mayor entre los otros, e dixo a los conpañones, que en balde auian tomado tanto trabajo del camino, commo non sopiesen que cosa preçiosa leuasen a su señor. E quedandose cresçiendo la collaçion de las palabras, e por amonestamiento de los conpañones, quebrantaron los seellos de la dinidat apostolical, e abrieron las buxetas, e en cada vna fallaron partiziellas de paño. Luego con desdeñamiento tornaron se a Roma e fueron para el arçidiano, deziendole: por que el señor apostoligo abilto asi a nuestro señor, el qual auia esperado auer ganado del tan gran graçia, que asi lo quiso escarnesçer e poner a nos al su denuesto? Ca cuydauamos nos que leuauamos los huesos preçiosos de los apostoles e de los martires, asi commo conuiniera


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a tan gran varon commo nuestro señor es, e las cosas demandadas de la tan gran siella por tan luengo camino e tan graue, e dieron nos vnas partiziellas pequeñas de pan[n]o, asi com[m]o si entre nos non podiese ser fallada tal manera de paño. A los quales el arçidiano rrepreendio por denuesto tenprado, por que fizieron tamaño mal que corronpieron los sellos apostolicales, e amonestando los que se tornasen e que leuasen con onrra a su señor las cosas que auian tomado. Mas non queriendo creer en ninguna manera a los sus amonestamientos, (e) venieron fasta la presençia de sant Grigorio; e sabido el fecho, sufrio muy paçientemente la lucura dellos e mandoles estar presentes a las solinidades santas de las misas. Onde quando vino al logar del su sermon, amonesto al pueblo que onrrasen la grraçia de dios, que en aquella cosa deñase muy abiertamiente demonstrar asy el su poderio, por que los menos crientes e non sabidores puedan conosçer mas manifiestamente, que merezca la fe. E fecha la oraçion, tomo de aquel el cuchiello, el qual auia corronpido(s) los sellos, e tomo la vna parte de aquel paño e tajola por medio so el altar del cuerpo de san Pedro, de la qual luego corrio sangre e ensangrento toda aquella partiziella. Viendo los mensajeros e el pueblo el miraglo marauilladero, cayeron enclinados en tierra adorando al señor. E callando todos, dixo sant Grigorio: sabet, ermanos, que en la consagraçion del cuerpo e de la sangre del señor, quando eran ofresçidas por santificamiento de las rreliquias, en onrra de los apostoles e de los martires, sienpre entro en estos paños la sangre de aquellos, la qual es derramada por el su nonbre. E fueron edificados dende todos los que lo(s) vieron, e seelladas con de cabo las buxetas con su sello, dio a los legados los dones del su voto. E tornando se a su señor con gozo rrecontaronle esto por orden, el qual resçibio con reuerençia

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las cosas santas e puso las en logar onrrado, en el qual dios fizo miraglos mas a menudo que en la eglesia de sant Pedro.

Capitulo çiento e treynta e siete. de en commo rogo sant Grigorio por el alma del enperador Trajano e de la pena que ouo por ello.

El enperador de Roma Trajano apresurandose fuertemente para yr a vna batalla, vna biuda llorando parosele delantre e dixol: o enperador Agusto, ruego te que deñes vengar la sangre de mi fijo que fue muerto syn culpa. E commo sobiese en el cauallo para yr en la batalla, respondiole que quando tornase la vengaria. E la biuda dixo: si tu morieres en la batalla, quien me dara vengança? E el enperador dixo: aquel que despues de mi fuer[e] enperador. E dixo la biuda: e que aprouechara a ti, sy otro me feziere justiçia? E Trajano dixo: ninguna cosa. E la biuda dixo: pues non es mejor a ti, que me fagas justiçia e que rresçibas merçed por ello, que non que la dexes fazer a otro? Ca tu mi deudor eres, e segund fizieres la obra, asi resçibiras el galardon; que mala cosa es el señor non querer conplir aquello que es deuido de conplir; ca el tu suçesor por sy mismo sera tenudo de vengar las injurias a los quales fueren en su tienpo, e la justiçia agena non puede librar a ti. E estonçe el enperador mouido a piadad [de]sçendio del cauallo e personalmente essamino el fecho e consol[o] la biuda con digna satisfaçion. E gran tienpo despues de la muerte de Trajano, vn dia pasando sant Grigorio por aquel logar, ado estaua soterrado, acordose de la piadat


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e mansedu[n]bre de tal juez, e fuese para la eglesia de sant Pedro e alli lloro amargosamente e alongadamente por el pecado del, fasta que a el dormiendo le dixo vna boz diuinal, que era librado Trajano de la pena perdurable por las sus rogarias, mas que se guardase que de alli adelantre non orase por ninguno non fiel muerto. E cuenta Demaçeno en vn su sermon, que commo fiziese sant Grigorio oraçion por Trajano, oyo vna boz diuinal que dezia: oy la tu boz e do perdon a Trajano; de la qual cosa asi commo dize alli, es testimonio toda oriente e oçidente. E dizen que el angel añadio: por que rrogaste por el dañado, escoge de dos cosas qual quisieres; o seras atormentado dos dias en Purgatorio, o todo el tienpo de la tu vida seras en enfermedades e en dolores. E el escogio que queria mas todo el tienpo de la su vida auer estas enfermedades, que non ser atormentado dos dias en Purgatorio. Onde asi fue fecho, que dende adelantre o fiebre o podrage o alguna enfermedat sienpre sofrio, o dolores, e mas el dolor del estomago que lo atormentaua mucho. Onde el mismo dize en vna epistola: de tantos dolores e de tanta podagre so aprimiado, que esta mi vida me es a mi graue pena, que cada dia desfallesco en el dolor e espero e sospiro rremedio de muerte. E en otro logar dize: el mi dolor a las (de)uegadas es muelle por que biua, mas non tan muelle por que se parta, nin tan grande por que mate. Onde es que yo, que so cada dia en la muerte, [so cada dia] de la muerte enpuxado. Asi me enbeue la infecçion de los humores enpeesçibles, que el beuir me es pena e la muerte deseada espero, la qual sola creo ser rremedio a los mis gemidos.


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Capitulo CXXXVIIIo. de los libros que fizo sant Grigorio.

El dicho papa sant Grigorio, ante que el fuese papa, fue tomado del papa Pelayo del monesterio para el ofiçio de la eglesia e fue ordenado de euang[e]lio; e el enbiado a Costantinopla e rrogado mucho de los hermanos e mayormente de Leandro arçobispo de Seuilla, el qual auia venido a Costantinopla (l)legado por pleitos de los Visigotos, mouido fue que feziese el libro de sant Job, enbuelto por muchos mi(ni)sterios; (e) el qual commo se a a entender segund la letra, e commo se a a rresfirir a los sacramentos de Jesu Christo e de la eglesia, e commo se a [a] adaptar a cada vn seno de los fieles, enseñolo el por razon marauillosa, por orden de XXXV libros; en los quales asi dixo de las virtudes e de los pecados, que non solamente sea visto esponer estas cosas por palabras solas, mas aun demostrar las por formas veybles en alguna manera. Onde non es dubda el auer auido la acabança de aquellas virtudes, el fecho de las quales asi pudo declarar lo tan afincadamente. E en [e]se tienpo en el qual fue alçado papa, mientre fuese repreendido de Johan obispo de la çiudat de Rrauenas, por que el varon tan idoneo quisiese furtarse desacordando del ofiçio pastoral, (e) mouido por esta razon conpuso el libro pastoral. En el qual paresçe manifiestamiente, qual deua ser tomado para rregimiento de la eglesia, e commo deuan beuir esos rrectores, e por qual descriçion enseñar cada vnas personas, e por quanta consideraçion deua[n] pensar cada dia en la su flaqueza. E aun conpuso XL omelias de los euangelios, las quales partio en dos libros por suerte egual. E aun fizo quatro libros de los dialogos, en los quales por rogaria de Pedro el suyo diacono cogio las


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virtudes de los santos, los quales podia conosçer o oyr ser mas claros en Ytalia, para ensienplo de los viuientes, que commo enseño en los libros de las sus esposiçiones, por quales virtudes sea(n) a trabajar, (e) asy aun demostra(r)se de los spiritus de los santos e de los miraglos de las virtudes la claridat dellos. E la primera e la postrimera parte de Ezechiel (e) demostro por XXII omelias, quales eran vistas mas escuras, (e) quanta luz touiesen dentro. E aun escriuio el varon santo otras muchas cosas, e aun mu[ch]as epistolas. Por que es marauilla el auer podido conponer tantos volumenes, al qual todo el tienpo de la su mançebia atormentaua el dolor de las entrañas, e enflaquesçiese todas oras por la virtud quebrantada del estomago, e auia fiebres muy continuas, e cansaualo el cuydado continuo de ordenar las velas de la çiudat, por que non fuese tomada de los enemigos, e quemauan el su coraçon non quedando las contiendas de los fijos dichas a el de cada parte.

Capitulo CXXXIX. del miraglo mostrado çerca el, mientre espuso la vision de Ezechiel.

A la fin aprendiemos ser rrecontado despues de la su muerte del varon fiel e rreligioso e muy familiar a el fielmente, que commo intrepetrase la postrimera vision de Ezechiel, ese ministro forado el velo colgado entre el e aquel que escriuia el tractado, rrezando el por intreuallos, e catando el [por] auinimiento por el forado, vio vna paloma mas blanca que la nieue estante sobre la su cabeça, e que tenia puesto el rrostro alongadamente a


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la su oreja; la qual commo se tirase de la su boca, conmençaua fablar el papa e fazia enprimir la carta al notario con çera. E quando fablaua el organo del spiritu santo, allegaua el ojo con de cabo al forado, e el las manos alçadas al çielo en oraçion e los ojos, veya el rrostro de la paloma commo solia que lo ponia a la oreja del. La qual cosa conosçio a la fin el papa, rreuelando lo el spiritu santo, e fecho muy triste mandole por la autoridad apostolical, que en su vida non dexiese a ninguno el miraglo fecho en el. E el guardolo en puridat fasta que morio el santo saçerdote; e despues costriñido por la enbidia de vnos, que dezian mal del santo saçerdote, rreuelo asi auer visto todas estas cosas fielmente.

Capitulo CXL. del libro de los Morales perdido e despues fallado por miraglo.

Despues de la muerte de sant Esidro, el qual soçedio en el arçobispado de Seuilla a su hermano Leandro, perdieron se los libros de los Morales de sant Grigorio en Job, los quales auia fecho demandando ese Leandro, que non se fallauan en toda España. Despues de algunos años, en XIII ydos de Junio, Xindesinde rey de Spaña allego conçilio de XXX obispos en la çiudat de Toledo, e por consejo de todos enbio a Tajon obispo de Çaragoça, el qual era mas feruiente amador de la escriptura diuinal, a Rroma con sus epistolas por esos libros. El qual commo viese la su peteçion ser alongada de dia en dia del papa, asi commo si por la muchedunbre de los otros libros non


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podiesen ser fallados aquellos libros en el armario de la siella apostolical, a la fin demando e gano liçençia de velar vna noche en la eglesia de sant Pedro. En el qual logar commo rrogase a dios, que feziese el su camino bienandante, vio muchedunbre de varones onrrados entrar por las puertas e por orden de dos en dos llegarse al altar de sant Pedro. Asi que espantado commo non se osase mouer, vio dos de aquellos venir a el, de los quales el vno saludolo dulçemente e preguntole quien era e donde era e por que venia. El qual commo luego le contase la razon de la su venida, el estendio el dedo e dixol[e]: en aquel armario que vees estan esos libros que demandas. Estonçe el obispo fiando dixo: [***] ruegote, señor, que me digas quien eres, que fablas con migo tan dulçemente. E el dixo: yo so Grigorio, por los libros del qual sofriste trabajo de tanto camino. Dixo el obispo: muestrame, señor, rruego te, si es este el bienauentorado padre sant Agustin, los libros del qual sienpre los ame non menos a los tuyos. E el respondio: al sant Agustin, el muy esçelente varon del qual fablas, mas alto logar lo tiene que a nos. Esto dicho tornose luego a la conpaña con el conpañon que veniera con el. Despues desto vio el obispo, que todos inclinando las cabeças con gran reuerençia al altar de sant Pedro, que se tornaron a la puerta de la eglesia por esa misma orden que auian venido. E al otro dia reconto al papa todas las cosas que auia visto; asi que tomo los libros de los Mo-

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rales e tornose a Espania. Esta vision se falla en todos los libros morales ante del prolago por toda España.

Capitulo CXLI. de las cosas sacadas de los libros ante dichos, e primero de la cura del rregimiento.

Dize el auctor. Sin los libros de sant Grigorio nonbrados suso finca aun el comentario suyo sobre los Canticos de los canticos; e el libro de la contienda de las virtudes e de los pecados, al qual enpero muchos dizen que lo fizo sant Agustin e muchos que sant Grigorio; e aun el registro de Grigorio, que quier dezir, de las epistolas de las sus decretales, es departido por X libros, los quales contienen seys çientas e nouenta epistolas. E de todas estas cosas enxiriemos aqui por razon de breueza los pocos capitulos que se siguen.

Sant Grigorio en el Pastoral en el libro primero. Mucho es a pensar, commo venga cada vno a la alteza de gouernamiento; e veniendo a estas cosas acostunbradamente, commo viua; e bien viuiendo, commo enseñe; e enseñando derechureramente, por quanto pensamiento conosca cada dia la su enfermedat; nin la humillad fuya al allegamiento, nin la dotrina desanpare a la vida, [nin] el mal asmar ensalçe a la dotrina. Non se presume ninguna arte ser ensen[n]ada, si primeramente non sea aprendida e fallada por pensamiento. Pues asi [es], por qual lucura se toma el maestradgo pastoral de los non sabios, quando por çierto la arte de las artes es rregimiento de las almas. E muchas vegadas el non saber de


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los pastores conuiene a los meresçimientos de los subjectos. Ca maguer que non ayan lunbre de sçiençia por su culpa, enpero (non) se faze en juyzio apretado, que por el non saber dellos aun aquellos que los siguen los denuesten. Onde escripto es: escurezcan se los ojos dellos que non vean, e ç. Ca siendo los ojos oscuresçidos, enclinase el espinazo; ca quando pierden la lunbre de la çiençia los que deuantandan, luego los que siguen se encoruan a traer cargas de pecados. E ay muchos que por cuydado artero escodriñan los mandados espirituales, mas las cosas que traspasan entendiendo, acoçean las viuiendo, e lo que pedrican por palabras, uan contra ello por costunbres. Onde se faze, que quando el pastor anda por los arboledos, que lo siga la grey a trabucamiento. De aqui se arrencura el señor por el profe(c)ta contra la çiençia menospreçiadera de los pastores, diziendo: quando beuieredes muy linpia agua, e ç. De aqui es dicho con de cabo de los saçerdotes: fechos son a la casa de Israel denuesto de maldat. Ca non enpeesçe en la eglesia ninguno mas, que el que faziendo mal ha nonbre o santidat de la orden. Ca a este pecante non presume ninguno rrepreender lo, e mucho se estiende la culpa en ensienplo, quando por la rreuerençia de la orden es onrrado el pecador. Muchas vegadas el cuydado tomado del gouernamiento trae a omne por diuersas cosas, e cada vno es fallado non egual a cada vnas cosas, mientre se departe a muchas cosas con voluntad confondida. Onde el sabio por ende amonesta deziendo: fijo, non sean los tus fechos en muchas cosas. Ca quando la voluntad se parte por diuersas cosas, non se coge lleneramente en la razon de cada vna obra. Ca quando es traydo de fuera por cuydado cuydadoso, vaziase de la firmeza del miedo de

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dentro; fazese cuydadosa en la dispusiçion de las cosas de fuera, e non sabidera de sy misma, sabe pensar muchas cosas, non sabiendo a si misma. E deziendo estas cosas non repreendemos el poderio, mas tiramos el poderio del coraçon del deseo della, por que cada vnos non acabados non osen tomar la alteza del gouernamiento, e los que estando en el llano tienblan, non pongan el pie en el logar trabucadero.

Capitulo CXLII. de aquellos que por muchas rrazones rrefusan el ofiçio de pastor.

E ay muchos, los quales entienden los dones muy grandes de virtudes e por usamiento de las otras cosas son ensalçados por grandes dones. Los quales (non es marauilla) ssy esquiuaron seyndo llamados tomar la alteza de los gouernamientos, muchas vezes quitan a si mismos esos dones, los quales non tan señeramente tomaron por sy, mas aun por los otros; e commo piensan las sus ganançias e non de los otros, priuanse de aquellos bienes, los quales desean auer priuados. De aqui dize el señor a sant Pedro: si me amas, pasce las mis ouejas. Pues asi es, si el cuydado de pasçer es testimonio de amança, qual quier que rresplandesçiendo por virtudes esquiua pasçer la grey de dios, es vençido non amar al pastor soberano. Ca por tanto es muerto Jesu Christo por todos, por que los que viuen ya non viuan a sy mismos, mas a aquel, el qual es muerto por ellos, e ç. De aqui dize Moysen, que el hermano tome la muger del hermano muerto sin fijos e engendre fijos a nonbre del ermano. E aun ay muchos, los quales, segund dexiemos, rrequiçidos


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por dones, mientre que se enardesçen de la sola contenplaçion, esquiuan obedesçer en la pedricaçion al prouecho de los çercanos. De la qual cosa sy sean judgados apretadamente, syn dubda son culpados de tantas cosas, por quantas podieron aprouechar veniendo en publico. Ca por qual voluntad aquel que puede aprouechar a los çercanos rresplandesçiendo, adelantra al prouecho de los çercanos la su poridat, quando ese vnigenito del soberano padre, por que aprouechase a muchos, salio del soberano padre al nuestro publico? E son muchos los quales de la su humillad fuyen, por que non sean adelantados a aquellos, de los quales se tienen por non eguales; la humillad de los quales por çierto sy es çercada de otras virtudes, estonçe es verdadera ante los ojos de dios, quando non es porfioso a esquiuar aquello que es mandado soentrar aprouechablemente.

Capitulo çiento e quarenta e tres. commo sea a resçibir este ofiçio e commo sea a dexar.

Pues asi es, quando [a] alguno es apuesta la alteza de gouernamiento, sy ya ante le dan dones, deue los fuyr de coraçon, e aun obedesçer por fuerça. Maguer que muchas vegadas se desea loablemente el ofiçio de pedricaçion, e a este son traydos muchos por fuerça loablemente. Ca Ysayas diose de grado al señor, que demandaua a quien enbiaria, diziendo: ahe me yo, enbiame. E es enbiado Jeremias, enpero dezia homillosamente, que non fuese el enbiado, deziendo: a, a, a, señor, e ç. E la boz demostro diuersas cosas del vno e del otro (por virtudes),


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mas non mano de diuersa fuente de amança. Ca Ysayas codiçiando aprouechar a los çercanos por la vida fazedera, desea el ofiçio de pedricaçion; e Jerimias por la vida contenplatiua codesçiando allegarse al señor, contradize que non deua ser enbiado a pedricar. Pues asi es, lo que el vno deseo loablemente, el otro lo temio loablemente; esto por que non perdiese fablando las ganançias de la contenplaçion callandia, e aquel por que non sentiese [*] daños de la obra estudiosa. Mas esto es a catar sotilmente en el vno e en el otro, ca aquel que lo esquiuo, non contrario lleneramente, e ese que quiso ser enbiado, primero se uio linpiado por la sentençia del altar, por que ninguno non ose rrequ[er]ir los santos ministerios non linpiado, o al que escogio la soberana graçia, non contradiga soberuiamente so semejança de humillad. Pues asi es, por que es graue cosa alguno conosçer se alinpiado, es rrefusado el ofiçio de predicar mas seguramente; enpero non deue ser dexado malamente, commo para tomar lo es conosçida la voluntad soberana. E conplio Muysen (e conplio) lo vno e lo al por obra marauillosa, el qual [non] quiso ser mayoral a tanta muchedunbre, e obedescio. Pues asi es, de aqui cojan cada vnos trabucosos, con quanta culpa del deseo propio non temen ser adelantrados a los otros, si los santos varones temieron el ducado de los pueblos aun mandandolo dios. Moysen dubda amonestandolo el señor, e qual quier enfermo sospira por que aya carga de onrra; e el que es mucho costriñido para caer de las cosas propias, de buena voluntad somete el onbro a aprimir por cargas agenas.


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Capitulo çiento e quarenta e quatro. de los vanos argumentos de los codiçiosos.

Muchas vegadas los que cobdiçian adelantarse, toman el strumento del sermon apostolical contra la su cobdiçia, por el qual dize: si alguno desea obispado, desea buena obra. Enpero el que alabo el deseo, torno luego en miedo lo que alabo, deziendo: conuiene al obispo ser non rreprehendible. E es a notar, que esto es aduzido (por que) en aquel tienpo [en el qual] qual quier que deuantandaua a los pueblos, primero era aduzido a los tormentos del martirio. Pues asy es, estonçe fue loable cosa demandar obispado, quando non era dubda, cada vno venir por el a los tormentos mas graues. Onde ese ofiçio del obispado es defenido por expresion de buena obra: qual quier que demanda obispado, demanda buena obra. Pues asy es, aquel non tan solamente non ama de todo en todo el santo ofiçio, mas non lo sabe, el que sospirando a alteza de gouernamiento, sin primero pensar lo, es farto por la subjecçion de los otros, (ca) es alegrado por propia alabança, alça el coraçon a onrra, alegrase por abastança de las cosas. Mas muchas vegadas aquellos que cobdiçian ganar el maestradgo pastoral, proponen muchas buenas obras en su coraçon, e maguer [que] deseen estas cosas por soberuia, enpero tractan que obraran grandes cosas, e es fecho que la intençion aprima otra cosa en los baxos, e demuestren otra cosa los pensamientos en el coraçon del tractante. Ca muchas vezes la voluntad miente a sy


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misma de si misma, e enfiñese amar de buena obra lo que non ama, e de la gloria del mundo non amar lo que ama. E quando començare vsar seglarmente del ofiçio del señorio auido, de buena voluntad oluida que quier que penso rreligiosamente. Pues asi es, piense cada vno que aya fecho quando era subdi(c)to, e ayna conosc[er]a sy siendo perlado puede fazer lo que auia propuesto fazer; ca non puede apreender la humillad en la alteza, el que puesto en enjurias non dexa ensoberueçer se. Non sabe fuyr la alabança quando la ha, el que apriso sospirar a ella quando non la auia. Pues asi es, de la vida ante fecha se falle cada vno, que la ymagen de pensamiento non se escarnezca en el deseo de la alteza. Maguer que muchas vegadas se pierde el uso de la buena obra en el tomar del gouernamiento, el qual era tenido en bienandança; ca [en el mar] manso aderesca la naue derechamente el marinero non sabio, mas en la turbada por ondas de tenpestad aun el sabidor se cofonde. Ca que cosa es el poderio de alteza, sy non tenpestat de la voluntad?

Capitulo CXLV. de que buena vida deua ser el que toma el ofiçio de perlaçion.

Asy que entre estas cosas que es a tener, sy non que el rresplandesçiente por virtudes venga costreñido al gouernamiento, e el vazio de virtudes non llegue costriñido? Ca es a pensar, que quando el obispo escogido toma el pleito del pueblo, llega asy commo el menge al enfermo; pues asy es, sy aun en el su cuerpo viene


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pasiones, por qual mal asmar se apresura a curar al enfermo, el que trae la llaga en la cara? Pues asy es, aquel deue ser traydo en todas maneras para ensienplo de uiuir, el que moriendo por todas las pasyones de la carne, viue ya spiritualmente; el que atras puso las bienandanças del mundo; el qual non teme ningunos males; el qual non es aduzido a cobdiçiar las cosas agenas, mas da las cosas propias; el qual por la piadat se enclina mas ayna a perdonar, mas el perdonando nunca mas que enseñado se enclina de la arte de derechureza; el qual non acaba ningunas cosas non derechureras, mas las cosas fechas de los otros lloralas asy commo suyas; el qual del talante del coraçon se duele a la agena enfermedat, e asy se alegra en los bienes del çercano, commo en los sus prouechos; el qual asy estudia viuir, por que pueda rregar con ondas de enseñança los coraçones secantes se de los çercanos; el qual por uso e por prue(eu)a de oraçion aprendio, por que pueda ganar del señor las cosas que aya demandado. Ca si el omne ha verguença de rrogar al omne, del qual non presume ninguna cosa, por qual voluntad gano del señor logar de rrogaria por el pueblo, el qual non sabe ser familiar de la su graçia por el meresçimiento de la vida? O commo demanda del perdon a los otros, el qual non sabe sy esta bien con el? E aun ay otra cosa de temer mas cuydadosamente, que el que es creydo poder amansar la saña, non la merezca el mismo por la su culpa; por que quando es enbiado a rrogar aquel que desplaze, se asaña p[e]or el coraçon del sañudo. Ca en tanto deue sobrepujar el fazemiento del obispo al fazimiento del pueblo, quanto ha de la vida del pastor a la grey. Ca conuiene que amesure e estudie,

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por quanto menester de tener derecho se aprieta, en conparaçion del qual el pueblo es llamado grey.

Capitulo CXLVI. qual deua ser el perlado en pensamiento e obra, e en callar e en fablar, e en dolerse e en contenplaçion.

Pues asy es, menester [es] que sea linpio por pensamiento, que aun alinpie en los coraçones agenos las manziellas de ensuziamiento. Ca menester es, que estudie ser linpia la mano, la qual cura alinpiar las suzidades agenas, que non encone peor quales quier cosas que tanxiere, sy tiene lodo siguiendo las cosas suzias. Sea noble por obra, por que viuiendo demuestre a los subditos la carrera de la vida, e la grey que sigue la uoz e las costunbres del pastor, ande mejor por ensienplos que por palabras. Ca aquella uoz traspasa mas de buena voluntad los coraçones de los oydores, la qual alaba la vida del diziente; ca lo que manda fablando, ayuda en demostrando que sea fecho. Sea [di]sc[reto] en el silençio, aprouechab[le] en la palabra, que o non diga las cosas que son de callar, o non calle las cosas que son de dezir. Ca muchas vegadas los rrectores non sabios, temiendo perder la graçia humanal, temen fablar libremente las cosas derechas, nin a(ya) las guardas de la grey siruen por estudio de pastores, mas en vez de mercadores; ca vinido el lobo fuyen, mientre que se asconden callando. De aqui se arrencura el señor por el profeta deziendo: non sobiste del contrario, e ç. E de aqui es dicho con de cabo al pueblo pecante: los tus profetas


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vieron a ti falsas cosas e locas e non descubrian la tu maldat, e ç. E la llaue del abrimiento es sermon de corrunçion ; ca el denuesto [des]cubre la culpa, la qual muchas vegadas non la sabe el que la fizo. E a los rrectores es a proueer, que non tan solamente non digan en ninguna manera las malas cosas, mas aun nin las cosas derechas mucho e desordenadamente. Ca muchas vegadas pierdese la virtud de los dichos, quando la parleria non sabia sobrepuja en los coraçones de los oyentes. Onde sant Paulo amonestando al disçiplo de la pedricaçion dize: pedrica la p[a]l[abra]; [apre]surate con tienpo a la cosa, sin tienpo. [...]ia con tienpo, dixo ante con tienpo; ca se [d]estruye por sotileza en la voluntad del oydor, sy el non auer tienpo non sabe auer tienpo. E aun el rrector sea çercano a todos por auer merçed, e de mayor contenplaçion que todos. Ca estonçe se leuanta la caridat marauillosamente a cosas altas, quando se tira misericordiosamente a la baxeza de los çercanos; e quando desçiende beninamente a las baxezas, rreziamente corre a las cosas soberanas. E aun tales sean los que dauantandan, que los sus subditos non ayan verguença de descobrir las sus cosas ascondidas a ellos; por que quando los pequeños sufren ondas de tentaçiones, rrecor[r]an a la voluntad del pastor, asi commo el seno de la madre.


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Capitulo CXLVII. commo se deua egualar a los subdi(c)tos e de commo se deua adelantar.

E sea conpañero a los bien fazientes, e baxando la onrra fagase egual a ellos. Non se adelantre en ninguna cosa. La natura todos los omnes engendro eguales, mas variando la orden de los meresçimientos la culpa sospone los vnos a los otros. E aquella diu[e]rsidat, la qual llego del pecado, es dispensada por juyzio diuinal; que por que non puede estar todo omne egualmente, el vno se gouierne del otro. Onde todos los mayorales non deuen en si pensar el poderio de la orden, mas la egualdat de la condeçion; nin se gozen adelantarse a los omnes, mas aprouechar. Ca arremienbrase los padres antiguos non auer seydo rreys de los omnes, mas pastores de las greys. E a Noe e a sus fijos es dicho: el vuestro espanto e tremor sea sobre todas las animalias de la tierra. El espanto de los quales por que es mandado ser sobre las animalias, luego es vedado ser sobre los omnes. Ca ensoberueçerse sobre la natura es, querer ser temido del egual. E enpero es menester que los rrectores sean temidos de los subditos, quando non deprenden ser temido(s) [dios] dellos; que si al non teman pecar por miedo humanal, los que non temen los juyzios diuinales. Ca los prepositos non se ensoberueçen deste temor ganado, en el qual non demandan la su gloria, mas la justiçia de los subditos. Ca en aquello que quieren ser temidos de los que viuen malamente, non se enseñorean asy commo a omnes, mas asy commo a animalias; ca de la parte que son bestiales los subdi(c)tos, desa deuen auer miedo. Mas muchas vegadas el rre[c]tor, mientre son sometidas todas las cosas a el a uso, mientre abraça muy ayna para el voto los mandados, mientre todos los subditos dan alabanças sy


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son fechas algunas cosas bien, e a las mal fechas non contradizen por ninguna autoridat, e mientre muchas vezes aun alaban lo que deuieran denostar, engañado desas cosas que yuso se demandan, ensalçase sobre sy en su coraçon; e mientre es çercado de fuera para gran otorgamiento, vaziase de dentro de la verdat, e oluidado de sy mismo, derramase en vozes agenas, e cuyda ser tal, qual oy[e] de fuera, non qual deuio departir de dentro. Menospreçia los subditos, e los que sobrepuja por poderio, cuyda que los sobrepuja por meresçimientos de la vida. Cuyda que sabe mas que todos, de los quales vee que puede mas. E asy fasta la su semejança es dicho, del qual es escripto: vee toda cosa (es escripta), e ç. E el apostata fazese semejable al angel, mientre el omne desdeña ser semejable a los omnes. E bien gouierna este poderio el que sopiere tener lo e contrariar lo, el que sabe por el ensalçarse sobre las culpas e con el ser conpuesto a los otros por egualdat, e veer se egual a los otros con el, e enpero adelantarse a los otros pecantes por [bienquere]nçia de ve[n]gança. As[y que] el soberano logar bien es gouernado, quando el que es mayoral mas se enseñorea a los pecados que a los hermanos.


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Capitulo CXLVIIIo. que contra los subditos deua ser guardado el omne e la fortaleza.

E aun muchas vegadas es digna cosa, que aquellos, los quales castigamos, que los adelantemos a nos por pensamiento callandio. Ca los pecados de aquellos son feridos por nos por fuerça de desçiplina, mas en las cosas que fazemos nos mismos non somos rrepreendidos de ninguno por palabra. Pues asi es, tanto delante dios somos mas obligados, en quanto pecamos delante los omnes e non somos castigados. E la nuestra disçiplina tanto faze mas libres a los sometidos por juyzio diuinal, quanto ella non desanpara las culpas dellos syn vengança. Asi que es a guardar la humillad en el coraçon e la disçiplina en la obra. E entre estas cosas es a catar arteramente, que mientre la virtud es guardada non tenpradamente, non se suelten los derechos del gouernamiento. Pues asy es, tengan los rectores d[e] fu[era] lo que rresçiben por prouecho de lo[s otro]s, e guarden de dentro lo que temen de la su asmança. Mas enpero aprendan conuiniblemente por vnas señales, que les demuestren, en si ser omilles e subditos, por que en la autoridat dellos vean lo que teman, e conoscan que rremeden de la humillad. E es [a] auer cuydado, que la piadat faga al rrector madre a los subditos, e la desçiplina padre. E nin el castigo sea muy rrezio, o la piadat muy afloxada. Ca los rrectores deuen auer contra los subditos misericordia aconsejante derechureramente e desçiplina encruelesçientese piadosa-


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mente, por que nin por mucha aspereza sean llagados los subditos, nin sean asueltos por mucha begninidat. Asy que aya amor, mas non falagante, e sea fortaleza, mas non mucho asperante; por que por el vino sean mordidas las cosas podridas, e por el olio sean criadas para sanar. Todos los que delantandan son cabeça de los subditos. Asy que de los sub(i)ditos son a fazer las cosas mas baxas, e de los rrectores son a pensar las cosas soberanas; conuiene saber, que el cuydado del poluo non escurezca al ojo el qual sobrepuja para veer por do andar. A las vegadas son a enfeñir sabiamente los pecados de los subditos, mas por que son desenfeñidas las cosas e juzgaderas; algunas vegadas conosçidas abiertamente son a sofrir acabadamente, e a las vegadas las cosas ascondidas son a escodriñar sotilmente; algunas vegadas a rreprehender ligeramente, e algunas vegadas son a denostar mucho.

Capitulo CXLIX. que son a amonestar de diuersas maneras; en vna manera los menguados e en otra los rricos, e en otra los alegres e en otra los tristes. Sant Grigorio en el libro segundo.

Asy commo mucho ante nos enseño Grigorio [Nazianzeno] de memoria onrradera, non conuiene a todos vn mismo amonestamiento; ca nin todos non an eguales costunbres. Ca muchas vegadas enpeesçen a vnos las cosas que aprouechan a los otros; e muchas vegadas las yeruas, las quales crian a las vnas animalias, matan a las otras; e el siluo ligero amansa los cauallos e enpone los perrie-


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llos; e la melezina que mengua esta enfermedat, da fuerças a la otra; e el pan que enfortalesçe la vida de los fuertes, vieda la de los pequeños. Pues asy [es], por la qualidat de los oyentes deue ser formado el sermon de los dotores, por que pertenesca a cada vnos para sus cosas, e enpero nunca se parta de la arte de la comunal edeficaçion. E asy (que) en otra manera son a amonestar los minguados, e en otra los rricos; ca [a] aquellos deuemos ofresçer solaz, e a estos dar miedo contra la soberuia. A aquellos es dicho: escogi te en el gran fuego, e ç. E destos e dicho: manda a los rricos deste siglo, non saber cosa alta, nin sienpre e ç. E en otra manera los alegres, e en otra los tristes; ca los alegres açerca la luxuria, e los tristes la saña. Asy que apreendan los alegres de la aspereza de misericordias lo que teman, e ayan los tristes gozos de galardones de los quales presuman.

Capitulo CL. que en otra manera son a amonestar los subditos que los perlados, e los sieruos que los señores.

E e[n] [o]tr[a m]an[e]ra son a amo[ne]star los subditos, e en otra los perlados. Nin la subjeçion quebrante a aquellos, e a estos non alçe el logar mas alto. Aquellos que non inchan menos que les es mandado, e estos que non manden mas del derecho aquellas cosas que sean inchidas. Aquellos apreendan las sus cosas mas de dentro ante los ojos del arbitro ascondido, estos aun


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commo den de fuera ensienplos de bien veuir a los encomendados a ellos. Ca los perlados deuen saber, que sy algunas vegadas fazen malas cosas, son dignos de tantas muertes, quantos ensienplos de perdiçion enbian a los sus subditos. Onde menester es, que en tanto se guarden mas sabiamente de la culpa, quanto por los males que fazen non mueren ellos solos, mas las almas de los otros, los quales destruxieron por mal ensienplo. A amonestar son aquellos, que en tanto viuan çerca sy mas cuy[da]dosamente, en quanto non los enbueluen las cosas agenas; estos, que asy culpan los cuydados de los otros, que non dexen de fazer las s[uya]s, e asy se enferuezcan en el su c[uydado], que non se entibien en la guarda de las cosas encomendadas. Commo es escripto: fijo, sy promitieres por el tu amigo, e ç. Prometer por el amigo es rresçibir la alma agena en periglo de la su conuersaçion. Por palabras de la su boca se enlaza el, que mientre es costreñido dezir buenas cosas a los encomendados a el(los), mester le es primeramente veer quales aya dicho. Ca delante el juez apretado es costriñido pagar tantas cosas en la obra, quantas es çierto que el aya mandado a los otros. Deuen ser amonestados los que deuantandan, que tengan los ojos velables por de dentro e arrededor por estudio de catamiento, e contiendan ser fechos animalias del çielo, por que estudien en sy mismos [plazer] al juez de dentro, e dando de fuera ensienplos de la vida rreprehendan aquellas cosas que son de corrigir en los otros. E los subditos son a amonestar, que non juzgen locamente la vida de los sus prepositos; e sy veen que fazen ellos alguna cosa por ventura de rrepreender, que non se fagan contra ellos mas osados, quanto piensan las culpas dellos, mas sy algunas cosas dellos son malas, (o) las juzgen en sy mismos, que enpero apretados por temor diuinal non rrefusen sofrir so ellos el jugo de rreuerençia. Ca quando pecamos a

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los prepositos, contrariamos a la ordenaçion de aquel, el qual los adelanto a nos. Segund dize Moysen: non es contra nos el uestro rruydo, mas contra el señor. En otra manera son [a] amonestar los sieruos, e en otra los señores; aquellos, por que acaten sienpre en sy la humildat de la condeçion, non menospreçien los sen[n]ores, nin fagan pesar a dios, sy contradigan soberuiamente a la su ordenaçion; estos, que non pierdan la memoria de la su natura, mas los que tienen subditos por la condeçion, conoscan eguales por la conpañia de la natura. Aquellos sepan ser sieruos de los señores, estos que cognoscan ser sieruos de los sieruos.

Capitulo CLI. que en otra manera los vergonçosos e en otra los desuergonçados, e en otra los enbidiosos e en otra los begninos.

En otra manera son a amonestar los desuergonçados, e en otra los uergonçosos. Ca aquellos non los rrefrena sy non el denuesto duro, e a estos las mas vegadas el amonestamiento atenprado conpone los a mejor. E mejor los castiga a aquellos el que los rreprende denostandolos; a estos mayor prouecho les es, si esto que en ellos es rreprehendido, sea tañido asi commo de costado. E en otra manera los sufrientes, e en otra los non sofrientes. Ca a los non sofrientes es a dezir, que mientre menospreçian rrefrenar el espiritu, son arrobados por muchos malos logares de maldades, los quales non desean; ca la lucura enpuxa a la voluntad ado non trae el deseo, e


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faze mouida asy commo non sabiendo, donde se duela despues sabiendo lo. Pues asy es, oya lo que es escripto: mejor es la fenbra sofriente al uaron, e ç. El coraçon por çierto non somete a sy ninguna cosa de fuera, sy non a si mismo, quanto lo costriñe la pasçiençia rrefrenar entre sy. E aun oyan lo que dize la verdat a los sus escogidos: la vuestra pasçiençia posedera las vuestras almas. Ca asy somos bastiçidos marauillosamente, que la razon posea e la alma e la alma al cuerpo. E el derecho de la alma echase de la posesion del cuerpo, sy la alma [non] es posedida primeramente de la razon. E los paçientes deuen ser amonestados, que non se duel[an] [de] de[nt]ro en aquello que traen de fuera. Mas aun estudien amar aquellos los quales les es menester sofrir; por que si la amança non sige a la pasçençia, non se torne el denuesto en peor culpa de aborrençia. Onde dize: la caridat pasçiente, begnina es. Ca los que sufre por pasçiençia, non queda amar los de begninidat. Virtud es sofrir a los contrarios delante los omnes; e mas uirtud amar los delante dios. Ca dios este sacrifiçio solo toma, que ante los sus ojos suba la flama de caridat. Son a amonestar los begniuolos, por que se gozen asy por bienes agenos, por que cobdiçien auer las cosas propias. Asi amando alaben los fechos de los çercanos, por que los acresçienten en semejandolos; por que sy en este trabajo de la presente vida non esten deuotos fazedores para contienda agena, mas catadores perezosos, depues de la contienda finquen con galardon, e estonçe atormentados caten las palmas de aquellos, en los trabajos de los quales duran agora vagarosos. Çierto mucho pecamos,

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sy non amamos los agenos bienfechos. Mas non auemos ninguna merçed, si aquellas cosas que amamos, non las semejamos en quanto podemos. E aun son a (rre)ferir por postrimera vengança, a los que plogo lo que non quis[iere]n semejar. E los enbidiosos son a amonestar, que entiendan, de quanta çegedat son los que minguan por prouecho ageno e se entristeçen por la alegria agena. Los quales los bienes agenos que non pueden auer, sy los amasen, fazer los yan suyos. Nuestras son, non es marauilla, [las cosas] las quales sy non las podemos semejar, amamos las en los otros. E fazen se de los amantes, quales quier cosas que son amadas en nos. Pues asi es, de aqui piensen los enbidiosos, de quanta virtud es la caridat, la qual las obras del trabajo ageno faze nuestras syn trabajo.

Capitulo CLII. que en otra manera los non puros que los sinples, e los enfermos que los sanos.

En otra manera son a amonestar los sinples, e en otra manera los non puros. Los sinples asi commo esquiuan sienpre aprouecha[ble]mente el engaño, asy digan sienpre verdat aprouechablemente. E ayunten la sabiduria al bien de sinpliçidad; segund aquello que dize: quiero que seades sabidores en bien, e ç. E los non puros conoscan, que graue sea aquel, al qual sufren la culpa e el doble trabajo. Ca mientre temen ser rreprehendidos, sienpre buscan malas defensiones, sienpre son meneados por sospechas temerosas. E non ay ninguna cosa mas segura de la puridat para defender; e non ay ninguna cosa mas rrafez que la verdat para dezir. Ca mientre se esfuerça defender


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el su engaño, cansa se el coraçon por duro trabajo. E en otra manera los sanos, e en otra los enfermos. Los sanos por çierto son a amonestar, que usen la salud del cuerpo para salud de la voluntad, por que si la inclinan a uso de maldat, non se fagan peores por don. E los enfermos, que por eso se sientan ser fijos de dios, a los quales cansan los açotes de la desçiplina. E piensen, quanta salud sea del coraçon la tristeza del cuerpo, la qual trae la su voluntad a conosçimiento, e quanto mas tira la salud, rreferma la tristeza de la enfermedat; la qual aun asy se dolio por los pecados perdidos, e rrefrena aquellos que podrian ser perdidos; ca de llagas de penetençia a la voluntad sagudida de las llagas de fuera. E aun piensen sin quedar, quantos males tomo el nuestro rredemidor de aquellos que auia(n) criado; que sufrio tantos denuestos e desonrras; tomo palmadas de los escarnesçientes lo; non ascondio la cara de las escopinas de los porfiosos; e tomo açotes e pescoçadas; e en la su sed tomo fiel; callo so el escarnisçimiento del odor; el vida vino fasta la muerte, aparejando vida a los muertos. E asy por que es creyda cosa tan aspera, que el omne sofriese açotes de dios por los malos, si tantos males tomo dios de los omnes por los buenos? E qual este desgradesçido con sano entendimiento de la su ferida, sy el non salio de aqui sin açote, el qual visco aqui syn pecado?


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Capitulo CLIII. que en otra los callantiuos e en otra los parleros.

En otra manera son a amonestar los mucho callandios, e en otra los parleros. Ca deue ser demostrado a los mucho callandios, que mientre fuyen algunos pecados non sabiamente, enbueluense ascondidamente en peores. Ca muchas vegadas por que rrefrenan la lengua mas desatenpradamente, sufren mas grauemente en el coraçon la mucha fabla; por que por eso siruan mas los pensamientos en la voluntad, por que las estrecha por guarda forçada del callar non sabio. E muchas vegadas los mucho callados, quanto sufren algunas cosas non derechureras, por tanto han mas gran dolor, por que non fablan aquellas cosas que sufren. Ca si la lengua dixiese claramente los pesares rresçibientes, agenar se ya la voluntad del dolor de la conçiençia. Ca las llagas çerradas mas atormentan. Ca quando es echada la podredunbre que fierue dentro, abrese el dolor para salud. Asi que son a amonestar, que si asy aman a los çercanos, commo a si, non se encubran nada a ellos, onde derechureramente los rreprehenden. Ca por el amelezinamiento de la boz es acorrido a la salud del vno e del otro, mientre que de aquel que da es rrefrenado el fazimiento malo, e deste que sufre es tenprado el feruor del dolor por la llaga abierta. Ca los que veen los males de los çercanos e enpero aprim(i)en los callando, asi commo vistas las llagas tiran el uso de medeçina, e fazen se fazedores de la muerte, por aquello por que quando pudieran non quisieron guaresçer el venino. Asi que la lengua es a rrefrenar sabiamente, e non deue ser ligada non soluiblemente. Commo es escripto: tienpo de callar


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e tienpo de fablar. E en contrario son [a] amonestar los mucho fablares, que ca[t]en velablemente, que la voluntad dellos por quantas palabras vanas se derrama del juyzio del su callar, fascas por tantos rri(c)os se sagude fuera de sy. Onde non abasta tornar a dentro para su cognosçimiento; ca derramada por la mucha fabla, sacase de la poridat del pensamiento de dentro. E [des]cubre se toda por las llagas del enemigo asechante; ca non [se] ençierra arrededor por ningund guarnesçimiento de guarda. Onde escrito es: commo la çiudat demostrantese, e ç. Ca por que non ha muero de poridat, demuestrase a los dardos la gran çiudat de la voluntad. Muchas vegadas mientre menospreçiamos esquiuar las palabras vagarosas, venimos a mas enpeeçibles. E palabra vagarosa es, la qual caresçe de rrazon de derecho menester [o] de entençion de prouecho piadoso. Pues asy es demandada razon de la palabra vagarosa, pensemos que pena finque de las muchas fablas, en la[s] qual[es] aun es pecado por palabras enpeesçederas.

Capitulo CLIIIIo. que en otra manera los mansos e en otra manera los sañudos; e en otra los soberuios e en otra los homilles.

En otra manera son a amonestar los mansos, e en otra los sañudos. Ca muchas vegadas los mansos se entibian por estudio de disoluçion; e muchas vegadas los sañudos se engañan por bienquerençia de derech[ed]unbre,


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mientre cuydan la bienquerençia de justiçia ser semejable de la su saña. E quando es cuydado el pecado virtud, syn miedo es amontonada la culpa. Por tanto el spiritu santo es demostrado en paloma e fuego; ca asi a todos los que inche faze los mansos por synpleza de paloma e ardientes por fuego de bienquerençia. Pues asy es, son a amonestar los mansos, que aun estudien auer enbidia de justiçia; e los sañudos, que ayunten mansedunbre a la enbidia, la qual se piensen auer. Muchas vegadas aun los sañudos siguen a los que se acuestan a ellos, e mueuen ocasion de baraja, e gozan se por trabajo de contienda. A los quales enpero mejor los castigamos, sy nos declinamos en el mouimiento de la su saña. Ca turbados non saben que oyan; mas rreduzidos a sy, tanto mas de buena voluntad rresçiben las palabras del amonestamiento, quanto an verguença que sean sofridos tan en paz. E a la voluntad enbriaga por saña todo lo que es dicho derecho le es visto malo. Pues asy es, commo los sañudos asy demandan a los otros, que non puedan ser declinados de todo en todo, non son a ferir por amonestamiento abierto, mas so vna cantela perdonando a la rreuerençia. Asi commo es leydo que ferio Abner a Asael, tornando la asta en serpiente, commo sigiendo lo non quisiese dexarse. E ferir el que sigue con asta tornada, es tañer al enseñantese mansamente de algunas cosas, e sobrar lo asy commo perdonandole. E en otra manera los humilles, e en otra los soberuios. A aquellos sea dicho, que mientre se baxan, suben a la semejança de dios; a estos, que mientre se alçan, caen

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en semejança de angel apostata. Asi que qual cosa mas echadera que la soberuia, la qual mientre va alguno sobre ella, aluengase de la alteza de la verdadera alteza? E que cosa mas alta que la humillad, la qual mientre se aprim(i)e en los baxos, ayuntase al su fazedor fincante sobre las cosas soberanas? Muchas vegadas a los humildes el miedo es visto humildad, e aquel miedo es ayuntado, que non deue ser sofrido de los omnes; e commo son a denostar vnos pecados, ellos callen de miedo, e enpero cuydan que callan de humillad. E muchas vegadas los soberuios suelen dezir con libre boz e fablan por el non sofrir de la soberuia, commo enpero cuydan que fablan por libertad de derecho. Onde los soberuios son [a] amonestar, que non sean mas libres que con[u]iene; e los omilles, que non sean subditos mas que cunple; (e) por que o aquellos non bueluan la defension de justiçia en uso de soberuia, o estos quando estudian(, sean costreñidos) ser sometidos a los omnes mas que es menester, (e) [sean costreñidos] aun onrrar los sus pecados.


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Capitulo CLV. que en otra manera son a amonestar los abstinentes e en otra los golosos.

E en otra manera son a amonestar los golosos, e en otra los abstinentes. Ca a aquellos aconpaña la superfluydat de la fabla e la ligereza de la obra e la luxuria; e a estos muchas vegadas la culpa de non sofrir, e muchas vegadas la culpa de soberuia. Ca sy a los golosos non los arrobase el fablar desatenprado, aquel rrico el qual es dicho que comia cada dia noblemente, non ardria mas grauemente en la lengua. E con de cabo que a los golosos siga luego la ligereza de la obra, atestimonia lo la santa escriptura diziendo: poso el pueblo a comer e beuer, e ç. A los quales las mas vegadas el comer trae los a luxuria; ca mientre el vientre se estiende por fartura, espiertan se los aguijones de luxuria. E tanto mas lueñe se departe del segundo padre, quanto por el uso non tenprado, mientre la mano se estiende al comer, doblase el caymiento del primero padre. E los abstinentes son a amonestar, que la su abstinençia la guarden sienpre sin mengua, e nunca la den delante el juez ascondido de gran virtud, por que sy por ventura creen que es de gran meresçimiento, non se alçe el coraçon en soberuia. Dize: quebranta el tu pan al fanbriento, e ç. En otra manera, por ventura es este el ayuno e ç.? En la qual cosa es a pensar, la uirtud de abstinençia que pequeña es vista, la qual non es alabada sy non de las otras virtudes. E aun sepan, que estonçe ofresçen a dios abstinençia plaziente, quando aquellas cosas que tiran a si de los criamientos, las dan a los minguados. E oyan lo que el señor rreprehende por el profeta deziendo: e non ayunastes ayuno, e ç. Ca non ayuna a dios, mas


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a sy, el que aquellas cosas que tira al vientre, non las da a los menguados, mas guardalas para dar las al vientre.

(Capi-) Capitulo CLVI. que en otra manera son a amonestar los misericordiosos, e en otra los rrobadores, e en otra los que son medianeros entre estos.

En otra manera son a amonestar los que dan lo suyo misericordiosamente, e en otra los que entienden rrobar las cosas agenas. Ca los que dan las sus cosas misericordiosamente son a amonestar, que por pensamiento inchado non se ensalçen sobre aquellos a los quales son dadas las cosas terrenales; nin se asmen por ende ser mejores, por que veen los otros ser contenidos por ellos. Mas cognoscanse dispensadores puestos del señor çelestial de los subjectos tenporales, e en tanto las den humillosamente, en quanto entienden ser agenas las cosas que dispensan. Onde menester es, que entiendan cuydadosamente, que non departan non dignamente las cosas comendadas, nin den algunas cosas a los que non deuieran dar ningunas, e [non] den a los que an a dar; nin den muchas cosas a los que an a dar pocas, nin pocas a los que deuieran dar muchas; por que non derramen por trabucamiento esto que dan sin prouecho; nin fagan mucho tardar a los demandantes; por que non se vaya la intençion de la graçia rresçibidera; e que el deseo de la alabança non mate a la lunbre del dar pasadero; la tristeza non çerque al don ofresçido; nin el coraçon se alegre mas que conuiene en el don


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bien ofresçido, nin den a si ninguna cosa, quando todo lo conplieren, e en vno non pierdan todas las cosas despues que las acabaren. (Ca) nin den ninguna cosa a aquellos, a los quales de todo en todo non deuen dar ninguna cosa; oyan lo que es escripto: da al bueno, non rresçibras al pecador. Ca muchos tales rricos, commo los pobres de Jesu Christo se atormenten por fanbre, derramadas las rriquezas crian los tacaños. Mas el que da al pecador minguado el su pan, non por que pecador, mas por que omne, non cria al pecador, mas al justo; ca en el non ama la culpa, mas la natura. Mas aun son a amonestar, que [non] quando rredimen los pecados fechos por limosnas, aun fagan los rredemidos. Ca el que da a los pobres manjar o vistidura, mas enpero ensuziase por maldat del cuerpo o del alma, lo que es menos ofresçe a la justiçia, e lo que mas a la culpa; ca da las sus cosas a dios, e da a si mismo al diablo. E en contrario el que contiende rrobar las cosas agenas, por que aya cuydadosamente lo que diga el señor veniendo al juyzio: oue fanbre e non me distes a comer, e ç. A los quales dize: partid vos de mi, malditos, e ç. Pues asi es, de aqui es a coger, por quanto dapñamiento son a quebrantar los que rroban las cosas agenas, sy por tanto pensamiento son feridos los que touieron las sus cosas non sabiamente. E entiendan que merezca la non justiçia dada, si la piadat non dada es digna de tan gran ferida. E son a amonestar los que non desean las cosas agenas nin dan las suyas, que sepan, que la tierra, de la qual son tomados, comunal es a todos los omnes, por tanto da a los omnes criamientos comunalmente. Pues asi es, com[m]o cuydan que non son culpados los que apropian a si priuadamente el don comunal

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de dios; los que non dan las cosas rresçibidas, andan en muerte de los çercanos; ca a fascas a tantos matan cada dia, quantas ayudas asconden en sy de los pobres murientes. Ca quando damos cada vnas cosas nesçesarias a los minguados, damos les las sus cosas e non las nuestras, e mas conplimos el debdo de justiçia, que obras de misericordia. Ca de aqui dize el Salmista: derramo e dio a los pobres, e ç. E algunos suelen dezir a las vegadas: usamos de las cosas otorgadas, e non demandamos cosas agenas, e (a)si non fazemos por digno galardon de misericordia, enpero non acabamos ningunas malas cosas. E aquel rico el qual si vistia de porpora e biso, e ç., despues desta vida tomolo la flama vengadera, non por que fizo ninguna cosa non conuenible, mas por que por uso non tenprado se dio todo a cosas non conuenibles. Pues asi es, son a amonestar los tenientes, que ayan conosçido, que esta [in]justiçia fazen primero a dios, que al que les da todas las cosas, non le dan ninguna ostia de misericordia.

Capitulo CLVII. que en otra manera son a amon[e]star los discordiosos, e en otra los mansos; e en otra los bienandantes, e en otra los mesquinos.

En otra manera son a amonestar los discordiosos, e en otra los mansos. E el que aparta la abstinençia de la concordia, oya lo que se dize: alabat en el adufe e ç.


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En el adufe sona la piel seca e ferida, e en el coro las vozes acuerdan por conpañia. Pues asi es, qual quier que atormenta el cuerpo, mas desanpara la concordia, alaba a dios en el adufe e non en el coro. E los mansos son a amonestar, que [non], mientre que desean mucho la paz humanal, non rreprehenden las malas costunbres de los omnes, e consentiendo a los malos, non se desayunten de la paz del su fazedor. Ca Josaphat, el qual es ensalçado por tantos pregones de la vida ante fecha, es denostado fascas para peresçer de las amistanças de Acab rey. Es dicho a el del señor por el propheta: al malo das ayuda, e ç. Pues asy es, son a amonestar, que si salten a palabras de correçion, non teman perturbar a si la paz tenporal. E con de cabo, que tengan de dentro esa misma paz por entera amança, la qual turban a sy de fuera por el dezir de la boz. Commo Dauid, el qual dize: con aquellos que aborresçieron la paz era manso, e ç. Son a amonestar los que son bienandantes en aquello que desean tenporalmente, por que, quando todas las cosas conuienen a uoto, [non] menospreçien demandar al dante, que asi finquen el coraçon en estas cosas que son dadas; que non amen la peregrinaçion por la tierra, nin tornen las ayudas del camino en contrariedades de los auinimientos. Ca qual quier que non aprime la bienandança de la qual usa en el juyzio del coraçon por amor de la mejor vida, torna el otorgamiento de la vida en ocasion de la muerte perdurable. E piensen cuydadosamente, que la bienandança de la presente vida a las vegadas por tanto es dada, por que mueua a mejor vida, e a las vegadas, que dapñe mas lleneramente para sienpre jamas. De lo primero es dicho:

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dioles regnados de las gentes, e ç. De lo segundo es dicho al rico atormentado en el infierno: resçibiste bienes en tu vida, e ç. Ca por ende aqui rresçibio bien el malo, por que alli rresçibiese males mas lleneramente, el qual aqui non fuera conuertido por buenas cosas. E en contrario son a amonestar los que cobdiçian aquellas cosas que son del mundo, mas enpero son cansados por trabajo de contraridat, (e) por que entiendan cuydadosamente, por quanta graçia vela sobre ellos el criador e ordenador de todas las cosas, los quales non afloxa en los sus deseos. Pues asi aquel del qual despera el menge, es le otorgado que tome todas las cosas que cobdiçia. Ca el que es creydo poder ser sanado, es defendido de muchas cosas que desea. E a los moços (e) tiramos les los dineros, a los quales guardamos todos los patrimonios commo a herederos. E piensen aun que muchas vegadas quando el poderio tenporal alça a los justos, la culpa conprehende asi commo en lazo.

Capitulo CLVIIIo. que en otra manera son a amonestar los contenientes, e en otra los casados.

Son a amonestar los casados, que quando piensan entrecanbiadamente las cosas que son del otro, asi estudie cada vno plazer a la moger, que non desplega al fazedor; asi fagan las cosas que son del mundo, que enpero non dexen de descar las cosas que son de dios. E asi los que an mogeres ayan las commo sy non las ayan. E aquel (que) a moger commo que non la ha, el que sufre por menester el cuydado de la carne, mas espera gozos perdurables del deseo del spiritu. Son a amonestar, que se arremienbren, que son ayuntados por rrazon de auer


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fijos, e quando seruiendo desatenpradamente al mezclamiento traspasan el articulo de engendrar en vso de deleyte, (e) entiendan que maguer que non salgan fuera, enpero en ese ayuntamiento traspasan los derechos del casamiento. Onde es menester que por espesos amonestamientos se duelan que ensuzian la fermosa manera de ayuntamiento por deleytes mezclados. E en contrario son a amonestar los que non son casados, que por ende siruan mas derechamente a los mandados çelestiales, por que el jugo del carnal ayuntamiento non los enclina a los cuydados del mundo; por que en tanto los falle el postrimero dia mas acabados, en quanto mas desenbargados; que por que vagando pueden fazer mejores cosas e menospreçian, por ende non merezcan peores tormentos. E oe lo que dize sant Paulo a aquellos los quales castiga a la graçia çelestial: non por que vos eche lazo, e ç. Muchas vegadas por el fazimiento de los seglares se cofonde la vida de los que contienen, commo ellos adelante del abito toman las obras, e estos segund la orden propia non espiertan los coraçones. E de aqui es dicho por el propheta: aue verguença. Quanto por conparaçion de la vida de los seglares e de los decorrientes se en este mundo es denostada la vida de aquel, el qual es visto armado e asy commo firme. Pues asi es, asi en el humanal linage algunos en la mejor orden son peores, e algunos en la peor mejores; ca estos traspasan en viuiendo la suerte del postrimero abito, e aquellos menguan el meresçimiento del logar soberano non segiendolo por costunbres.


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Capitulo çiento e çincuenta e nueue. que en otra manera son a amonestar los que lloran los sus pecados, e en otra los que non los lloran.

Son a amonestar los que lloran los pecados de las obras, que piensen los pecados perdidos, e mientre por cada vno lloran el enconamiento del su error, alinpian se todos con lagrimas. Onde bien es dicho por Jeremias: los departimientos de las aguas. Son a amonestar (de todos los juezes), que presuman de la misericordia que demandan, e con de cabo asi ayan fuizia de la esperança, que non se entibien por segurança non sabia. Ca muchas vegadas el enemigo malo la voluntad que sometio por pecado, quando la vee atormentada de la su trabucança, engaña la por falagamientos de segurança mortal. La qual cosa se arremienbra figuradamente çerca el fecho de Dina. Ca Dina por que (non) vee a mogeres de estraña tierra sale, quando cada vna voluntad menospreçiando los sus estudios e auiendo cuydado de los fechos agenos, anda vagarosa fuera de su abito e de su orden. A la qual aprime Sichen prinçipe de la tierra, por que fallando la en cuydados de fuera, la corronpe el diablo. Desende por que la voluntad, quando se rrepiente de la culpa, esfuerçase llorar la cosa perdida, e el corronpedor (por fermusura) rreuoca ante los ojos las seguranças vazias, por que tira el prouecho de tristeza, es ayuntado alli derechureramente: e falaga al triste por falagamientos. Ca agora


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fabla los fechos mas granes de los otros, e agora non ser nada lo que es fecho, e agora ser dios misericordioso, e agora aun promete el tienpo que verna para penitençia, por que mientre la voluntad es aduzida por estas cosas engañada, se aluenge de la intençio[n] de la penitençia. Ca en el primero padre aprendiemos, que en tres maneras acabamos la maldat de toda culpa, por sugestion e delectaçion e otorgamiento. Lo primero por el enemigo, lo segundo por la carne, lo terçero se faze por el spiritu. Onde alli amonesto la mala serpiente; Eua asy commo carne sometiose a la delectaçion; e Adan partiose sobrado asy commo por amonestamiento del spiritu e por delectaçion. Son a amonestar los que lloran los pecados resçibidos e non los desanparan, que sepan que llorando se alinpia[n] vanamente los que se enconan viuiendo malamente. Ca el puerco mientre se laua en el lodo, fazese mas suzio. E el que llora los fechos e non los desanpara, sometese a pena de mas graue culpa, el que menospreçia el perdon que pudo ganar llorando e enbueluese asy commo en lodosa agua; ca mientre por sus obras tira la linpieza de la vida, faze esas lagrimas suzias ante los ojos de dios. De aqui es escripto: non dobles la palabra en la tu oraçion. Ca doblar la palabra en la oraçion es despues del lloro fazer cosa la qual de cabo sea menester llorar. E en contrario son a amonestar los que desanparan las cosas fechas e non las lloran, que ya non cuyden ser afloxadas las culpas, las quales ei faziendo non las acresçienten, enpero non las alinpian por ningunos lloros. Ca nin el debdor non es asuelto, aun que non cresçienta las otras cosas, si non pague aquellas cosas por

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las quales se obligara. Asi quando pecamos a dios, non pagamos, sy tan solamente cesamos de la maldat, mas sy los deleytes los quales amaremos non los sigamos seyendo puestos en contrario los lloros. Enpero dios non es farto de los nuestros tormentos, mas amelezina las enfermedades de los pecados por melezinas contrarias, por que nos que nos partiemos delectados por deleytes, nos rretornemos amargados por lloros, e los que cayemos decorriendo nos por cosas non conuenibles, aun nos leuantemos de las cosas conuenibles apretando a nos mismos.

Capitulo CLX. que en otra manera son a amonestar los que alaban los sus males, e en otra los que non los alaban.

Aun son a amonestar los que fazen cosas non conuenibles las quales alaban, que piensen que muchas vegadas mas pecquen por la boca que por la obra. Ca con la obra por si mismos solos fazen malas cosas, e por la boca por tantas personas fazen maldat, quantas enseñan las voluntades de los oyentes, alabantes las malas cosas. Pues asi es, son a amonestar, que si non desenfiñen de rraygar los males, sy al non teman sobrar los. Ca de los tales es escripto: el su pecado asi commo sueño, e ç. E en entro logar: las vozes de los Sodomos, e ç. El pecado con la boz es culpa en el fazemiento, e el pecado con el clamor es culpa con la libertad. E en contrario son a amonestar los que acusan las malas cosas,


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e enpero non las esquiuan, que por ende entiendan que an a dezir en el juyzio apretado de dios por su escusaçion, los quales de la culpa de los sus pecados aun los juezes mismos non se escusan. E asi (que) estos que son otra cosa si non pregoneros de si mismos, los que dizen vozes contra las culpas e dan a sy mismos culpados por obras? Ca quando menospreçian la çiençia tomada para ayuda, tornan la en testimonio contra sy. La maldat de los quales (non es marauilla) quando fazen mal, la qual cosa juzga, (ca) ya gosta aqui el juyzio auenidero; que en tanto alli entienda mas graues tormentos, en quanto aqui non desanpara el mal aun el qual el condepna.

Capitulo CLXI. que en otra manera son a amonestar aquellos que sobrepujan muchas vegadas en las cosas pequennas, e en otra los que non acaban los bienes començados.

A amonestar son los que sobrepujan a menudo maguer que en cosas pequeñas, que non piensen quales cosas fazen, mas quantas. Sy menospreçian temer los sus fechos, rrefrenen los, deuen los temer quando los contaren. E piensen cuydadosamente, que muchas vegadas mas peca omne en la pequeña culpa, que en la mayor. Ca la mayor en quanto se conosçe mas ayna, emienda se mas ayna; mas la menor mientre cuyda que non es ninguna, es rrepetida peor e mas seguramente en vso. Onde es fecho


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muchas vegadas, que la voluntad acostunbrada de males ligeros (que) non teme(n) las cosas mas graues, e criada por culpas venga a vna autoridad de maldat, que tanto en las mayores cosas menospreçie temer, quanto en las pequeñas apriso pecar non temiendo. Ca non desea ser ensalçado el que non sabe por que cayo; e el que non siente el dolor de la llaga, non demanda rremedios de salud. E son a amonestar los que non acaban los bienes començados, que piensen que mientre non acaban las cosas que proponen, (e) aun arrancan las cosas que fueran començadas. Ca si lo que es a fazer non cresçe por intençion cuydadosa, decresçe lo que fuera bien fecho. Ca en este mundo la alma humanal es asi commo naue en el mar, e non es dexada estar en vn logar contra el golpe del agua; ca sy non se esfuerçe yr arriba, decorrese al baxo. Pues asi es, si la mano fuerte non alça los bienes començados a acabança del obrante, el afloxamiento de obrar lidia contra aquello que es obrado. De aqui es dicho por Salamon: quien muelle es, e ç.

Capitulo CLXII. que en otra manera son a amonestar aquellos que fazen los males ascondidamente e los bienes publicamente, e en otra los que fazen el contrario.

Son a amonestar los que fazen los males ascondidamente e los bienes publicamente, que finquen los ojos de la voluntad en fin de las cosas e piensen los juyzios humanales por quanta ligereza volan e los juyzyos diuinales por quanta firmeza duran. Pues asi es, mientre abantponen los sus males ascondidos a los juyzios diuinales


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e los sus derechos a los ojos humanales, syn castigo es el bien que fazen publicamente, e non es syn testigo perdurable lo que peca[n] ascondidamente. E quanto por la obra derecha es demandada alabança pasadera, la cosa digna es apreçiada por vil preçio por galardon perdurable. E en contrario son a amonestar los que fazen los bienes ascondidamente e con vnos fechos dexan de sy asmar malas cosas publicamente, por que quando viuifican a sy mismos por virtud de fazimiento derechurero, non maten los otros por ensienplo de mala asmança, e non amen menos que a si mismos a los çercanos, e commo ellos sorban beuer saludable de vino, teniendo mientes en el su pensamiento non derramen beuer de pistilençia. Segund dize el apostol: perezc[e]ra el hermano enfermo en la tu çiençia, e ç. Dize: asi los pecantes, e ç. E aun acaesçe muchas vezes que la buena obra se faze en ascondido, quando se faze publicamente, e con de cabo en publico, quando se faze ascondidamente. Ca el que en publico demanda por buena obra non la su gloria, mas la del padre soberano, asconde lo que fizo, por que ouo a aquel solo por testigo, al qual ouo cuydado de plazer. E que el en su callando cobdiçia ser sabido e alabado en buena obra, e sy por ventura non lo vio ninguno, enpero fizo esto delante los omnes, por que troxo consigo tantos testigos en la buena obra, quantas alabanças humanales demando.


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Capitulo CLXIII. Commo deue ser tenprada la boz del pridicador entre los pecados contrarios.

La tan gran boz del amonestamiento es a tenprar por arte, que commo sean diuersos los pecados de los oydores, e ella sea fallada conuenible a cada vnos, e enpero non sea diuersa a sy misma; por que midianera entre las pasiones pase por vn aduzimiento, mas taje los inchamientos de los pensamientos carnales segund cochiello que taja de dos partes. Por que sea pridicada asy la humillad a los soberuios, enpero que a los temerosos non sea acresçentado el miedo. Asy sea derramada la autoridat a los temerosos, enpero que a los soberuios non cresca el desenfiñimiento. Asy sea alabada la virginidat del cuerpo a los continentes, que enpero en las mogeres non se faga menospreçiada la abastança de la carne, e ç. Pues asy es, asy son a pridicar los bienes, que del costado non sean mandados los males. Asy son [a] alabar los bienes soberanos, que non sean menospreçiadas las postremirias. [***], que mientre son creydas abastar, non sean aduzidas a las somerias. Ahe, mientre velo demostrar qual deua ser el pastor, yo pintor fidiente pinte omne fermoso, e adugo a los otros a la rribera de acabança, el qual aun trabajo en las ondas de pecados.


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Capitulo CLXIIIIo. de la contienda de los pecados e de las virtudes, e primero de la soberuia con sus fijas e de los contrarios dellas.

La soberuia dize: çierto mejor eres de muchos e a fascas de todos por palabra e por çiençia e por rriquezas e por onrras; pues asy es, menospreçia a todos e tiente por mayor de todos. Responde la humill(ad)at: arremienbra te que eres poluo e çeniza, ca eres pod[r]edunbre e gusano. El qual aun ssy eres alguna cosa, sy tanto non te humilles, quanto eres grande, pierdes de todo en todo lo que eres. E sy aquel primer angel que cayo de tanta alteza cayo por la soberuia, commo tu ensoberueciendote a tanta altura subes de los baxos? Con de cabo el fijo de dios humillo a sy mismo, e ç. Sy por tanta humillad se abaxa la magestad diuinal, osa la enfermedat humanal ensoberueçerse en alguna cosa? Dize la vanagloria: demuestra a todos el bien que fazes, por que seas dicho bueno de todos, por que seas pre(e)dicado de todos onrrable, e non te menospreçie ninguno, mas cada vno te de la onrra (e) que deue. Rresponde el temor del señor: sy fazes algund bien, fazlo non por las onrras pasaderas, mas por las perdurables. Esconde lo que fazes en quanto puedes, e sy non puedes de todo, sea la voluntad en coraçon de asconder lo, e non sera ninguna locura de demostrar, nin seria pecado de manifestar lo que quieres auer syenpre en cubierto. Dize el enfiñimiento: por que non fazes ninguna cosa de bien en ascondido, por que non seas desatestimoniable de los conosçidos, enfiñe ser de fuera lo que non deseas de dentro. Rresponde la verdadera rreligion: mas esfuerçate mas ser lo que non eres, e segund la sentençia del señor primero alinpia lo


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que es de dentro, por que lo que es de fuera sea linpio. E dize la desobediençia: quien eres tu, que sufras a los peores? Mas conuenia a ti mandar que a ellos, los que non se pueden egualar a ti por engenio nin por sabiduria. Pues asy es, obedesçe mas al señorio del señor e non ayas cuydado de ninguno. Responde la subjeçion: sy es a obedescer al señorio del señor, menester es ser sometido al maestrazgo humanal, diziendo el obispo: el que a uos oye, a mi oye, e ç. Non es poderio sy non de dios, e ç.

Capitulo CLXV. de la enbidia e de la saña con sus fijas e de las virtudes contrarias.

Dize la enbidia: en que eres mejor que aquel o aquel? Pues asy es, por que non eres a ellos egual o mas alto? Responde la bienquerrençia de hermano: sy sobejas a los otros por virtudes, mas seguramente te guardaras en el logar baxo que en el alto; ca sienpre cae omne pe(e)or del alto. E sy ay otros mas altos que tu, que dapño te viene? Dize la aborrençia: non quiera dios que ames a aquel, al qual en todas las cosas lo vees contrario, el qual es contra ti e apresura los tus pecados e apresura te adelantarse te por dichos e por obras e por onrras; ca si non te ouiese enbidia, non se te adelantraria. Asy rresponde la (a) amança: por ventura, por que estas cosas que rrecuentas son de aborresçer en el omne, commo non es [a] amar la emagen de dios en el omne, la emagen, conuiene saber, de Jesu Christo, el qual puesto en la cruz amo a sus enemigos, e amonesto (les) ante del tormento de la cruz deziendo: amad a uestros enemigos, e ç. Dize el maldezir: quien puede sofrir o callar, quantas cosas malas faze aquel e aquel, sy non el que consiente? Responde la libertad de derecha


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corrunçion: non son a callar los males del çercano, nin son a consentir, mas el çercano es a rrepreender en la cara por caridat de hermano, e non dezir mal del ascondidamente. Dize la saña: las cosas que son fechas contra ti non pueden ser sofridas de buen coraçon, mas ante sofrir estas cosas paçientemente es pecado; ca sy non es contrariado a ellas con gran aspereza, acresçentar se an contra ti de aqui adelante syn mesura. Responde la pasçiençia: sy la pasion del redemidor es aduzida a la voluntad, non ay ninguna cosa tan dura, que non sea sofrida de buen coraçon; ca Jesu Christo sofrio dexando nos ensienplo, e ç. Mas quantas cosas son en conparaçion de las sus pasiones las cosas que sofrimos? Ca el sofrio denuestos, escarnios, palmadas, escopinas, acoçes, espinas, e la cruz; e nos mesquinos somos cansados por vna palabra para nuestra confusion, por vna palabra somos echados. E muchas cosas son las que cada vno faze contra mi e denuesta me muchas vegadas. A estas cosas non respondo yo, mas el señor: non te digo fasta syete vegadas, mas aun siete vegadas por VII vegadas. E que muchos son los que afloxan tarde las sus enjurias, mas dios ante perdona; que por ocasion de vengar las injurias del señor, ellos sañudos demuestren las suyas. E dize el inchamiento: a dios as por testigo en los çiel(l)os; non ayas cuydado que sospechen de ti los omnes en las tierras. Responde la sa(n)tisfaçion: non as a dar ocasion de maldezir, non sospecha de fablar entre dientes; mas (asy) son a amonestar las cosas que sean castigadas, o çierto sy menguan, son a negar por protestaçion homil. Ca amonesta el apostol, non dar ninguna ocasion al auersario para maldezir.


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Capitulo CLXVI. de la tristeza con sus fijas e de las virtudes contrarias.

Dize la tristeza: que as donde te gozas, commo traes tantos males de los çercanos? Dize el gozo spiritual: arremienbra te que los apostoles de la nuestra religion yuan gozandose del acatamiento del concilio, por que dignos e ç. Pues asy es, non aya ningu[n]d logar de lloro, de sucçede tanta alegria. Dize la pereza: si estas sienpre al leer por estudio continuado, as oscureldat de los ojos; si derramas lagrimas non quedando, aun pierdes los ojos; si cantas por vigilias alongadas, ganas locura de la cabeça; sy te pones en trabajo de cada dia, non podras leuantar te a la obra spiritual. Responde el uso: para que pones tan luengos espaçios para dezir estas cosas? E non sabes sy viuiras cras. Echa de ti la pereza, e sienpre te arremienbra, que el regno de los çielos non lo an los tibios e pesados, mas los esforçados. Dize el vagar disuluto: si crees dios ser en cada logar, por que guardas vn logar apartadamente, do tantos males se acaban, e non pasas mas a otros? E rresponde el estableza firme: si asy es commo dizes, que dizes dios ser en cada logar, pues asi es, non as a desanparar este logar, del qual quieres foyr; ca dios es en el. E dizes tu: demando mejor e fallo mejor. Al qual respondo: por ventura fallas lo mejor a tal el qual sabes que perdio el diablo e el omne? Asi que aremienbra te, que el primer angel cayo del çielo, e el primer omne echado del parayso vino a la mengua de este sieglo. Loth probado del uso de los malos fue santo entre los Sodomiticos; e en el monte enperezando se por segurança peco. Dize la desesperaçion: quantos e que grandes pecados feziste, e a penas aun non mudeste la vida en mejor; eres tenido obligado por mala costunbre; esfuerças te a leuantar te, mas decorrerte as grauado por cargas de pecados. Pues asy es, que es a fazer, quando de las cosas


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pasadas paresçe çierto dapñamiento, e de los presentes non acorre ninguna enmienda? Rresponde la fuyzia de esperança: sy dizes de los pecados, ahe Dauid culpado en vno de adulterio e de omeçidio es escripto ser librado del infierno por la misericordia de dios; ahe Manases muy mas descomulgadero de todos los pecadores e muy mas malo e muy mas suzio torno de la muerte a la vida por la penetençia; asi santa Maria Madalena despues del enconamiento de fornigaçiones syn cuenta; asy sant Pedro despues de la negaçion, e el ladron despues de la discordia e del derramamiento de la sangre de los hermanos, e aun sant Paulo despues de la persecuçion de la eglesia de dios. Pues asy es, do paresçen de ante tantos ensienplos e tan grandes, den logar las malas fablas de desesperaçion; commo aun sea escrito: qual quier dia que gimiere el pecador, e ç. E de la conuersaçion non mudada en mejor que respondre, sy non que cada vno lo que non fizo ayer faga lo oy, (e aun) mientre conuiene beuir, [e] contrariando sienpre a la mala costunbre por fuerças tomadas, diga: dixe en la mañana e en la viespera: agora començe, e ç.

Capitulo CLXVII. de la cobdiçia e de la gola e de la luxuria con sus fijas e de las virtudes contrarias.

Dize la cobdiçia: mucho eres syn culpa en que cobdiçias vnas cosas para auer, por que non deseas ser acresçentado, mas temes auer mengua, e tu mejor espiendes lo que tien el otro malamiente. E rresponde el menospreçiamiento del mundo: quanto cada vno començare auer, tanto mas cobdiçia auer, e es fecho que non aya manera en cobdiçiando, mientre a(s)presura[se] a seruir a los cuydados syn cuenta deste sieglo. E esta enfermedat de aue-


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reza nunca mejor se refrena, que quando es pensado cada dia el dia de la muerte. Dize la glutunia del vientre: crio dios todas las cosas linpias para comer; e el que esquiua a fartarse de manjar, que es otra cosa sy non que contradize al don dado? Responde la atenprança: çierto dios crio todas las cosas linpias para comer, mas mando la abstinençia, por que el omne non pasase la medida de comer. Ca entre los otros sus males peresçio Sodoma mayormente por fartura de pan. Por la qual razon asy deue omne llegar al comer, commo el enfermo a la melezina, non deseando en el deleyte, mas acorriendo al menester; segund dize la verdat: tened mientes que non se agrauien vuestros coraçones, e ç.; [e] el apostol: el manjar al vientre, e ç. E el pecado deste sobra aquel lleneramente, el que en el comer non tan solamente tiene la tenprança, que la fanbre sobre a la fartura, mas aun menospreçia los manjares delicados, sy non por enfermedat (enfermedat) del cuerpo o por razon de huespedes. Dize la alegria torpe: por que escondes tu alegre el gozo del coraçon? Sal alegre en publico e dy alguna cosa dende rias tu o los çercanos. Responde el lloro tenprado: aprime la vana gloria; ca mientre escapeste la mengua de la pena, e mientre del desterramiento torneste a la tierra. E non es judgado de todos de mala fama, el que se esfuerça gozarse ençerrado en las teniebras de la carçel? O por ventura la memoria sobrepujo lo que dize el señor: mal sea a uos que agora rreydes, e ç. E en otro logar: e el linpio gozar se ha, e ç. Dize la mucha fabla: non es tenido aquel culpado, el que fabla muchas cosas mas cosas (mas) buenas, mas aquel que dize pocas e malas. Rresponde el callar sabio: verdat es lo que dizes; mas mientre son vistos dizir muchos bienes, muchas vezes acaesçe que la fabla, que comiença de los bienes,

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se estienda a alguna cosa mala; segund dize la escriptura: en la mucha fabla non menguara el pecado. Pues asy es, [es] a tener la manera en fablar, e aun algunas vegadas dexarse de las palabras aprouechables; commo dize Dauid que fizo el; [ca] dize: humillado so, e ç. Dize la fornicaçion: sy dios non quisiese que se ayuntase el omne en el deleyte de la carne, non aueria fecho en el comienço del humanal linage maslo e fenbra. Responde la linpieza de la carne: la liçençia de casar es dada a algunos, a aquellos que non promitieron continençia; mas la fornigaçion non es otorgada a ninguno sin pena. Dize el deseo del sieglo: qual cosa puede ser mas fermosa o mas delectable, que lo que veemos cada dia en la presente vida? O que marauillosa la camara del çielo en el sol e en la luna e en las estrellas, que deseable la tierra en las flores de los montes, en las mansedunbres de los fructos e en los deleytes de los prados e de los rios e ç. Responde al amor de la tierra: si asi te delectan las cosas que son so el çielo, por que non mas aquellas que son (de) de suso? Si la carçel es tan fermosa, qual es la tierra e la çiudat e la casa? Sy tales cosas son las que onrran los peregrinos, quales son aquellas cosas que poseen los fijos? Por tanto vayase el amor del sieglo presente e sucçeda el amor del auenidero.


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Capitulo CLXVIIIo. de los miraglos de sant Pedro e de san Paulo. Sant Grigorio en el registro en el IIIIo libro, a Costançia Agusta.

La nobleza de la vuestra piadat, noble por estudio de rreligion e por amor de santidat, por aquella yglesia, que es edificada en el palaçio en onrra de sant Paulo, mandome por sus mandados que le enbie la cabeça de ese mismo sant Paulo o alguna otra cosa del su cuerpo. Mandades aquellas cosas que non pu[e]do fazer nin oso. Ca los cuerpos de san Pedro e de san Paulo por tantos miraglos resplandesçen en las sus eglesias e por tantos espantos, que nin aun a orar non pu[e]da omne llegar syn gran temor. E aun mientra el mi anteçesor quiso mandar lueñe del cuerpo fascas por quinze pies la pla(n)ta que estaua sobre el cuerpo de sant Pedro apostol, paresçiole signo de gran temor. E aun yo quise mejorar alguna cosa al santo cuerpo de sant Paulo; e por que era menester que deuiese ser cauado delante el altar, el preposito del logar fallo algunos huesos [non] ayuntados a ese sepulcro, los quales por que los quiso alçar e poner los en otro logar, murio por muerte sobitaña, paresçiendole vnas señales tristes. E aun syn estas cosas ese mismo mi anteçesor deseando mejorar vnas cosas al cuerpo de sant Lorençio, e commo non sopiese do era el cuerpo e cauauan por fallar lo, a desoras abierto es el sepulcro [ellos] non sabiendolo; e aquellos que estauan presentes e labrauan, los monges e los moradores, los quales vieron el cuerpo del martir, murieron fasta diez dias, asy que non pudo escapar de la muerte ninguno que vio el cuerpo del santo martir. E sepa ante la noble señora, que non es costunbre a los Romanos, quando dan las rreliquias de los santos, que osen tañer ninguna cosa del cuerpo, mas tan solamente es puesta en la buxeta en paño e


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ponese sobre los santos cuerpos. Onde acaesçio, que en los tienpos del papa Leo, segund es dicho de los mayores, mientre vnos Griegos dudasen de las tales rreliquias, el papa ante dicho tajo dellas e desa tajadura salio sangre. Ca en las partes de Rroma e fascas en todas las de oriente es cosa non sofrible e descomulgadera, sy por ventura alguno quisiere tañer los cuerpos de los santos; e sy lo fizieren, çierto es que esta lucura non fincara en ninguna manera syn atormentar. Por la qual cosa nos marauillamos mucho, e a penas lo creemos, de la costunbre de los Griegos, los quales dizen que leuantan los cuerpos de los santos.

Capitulo CLXIX. aun de los cuerpos dessos mismos e de la cadena de sant Paulo.

E yo que he a dezir de los cuerpos de los santos apostoles, commo sea çierta cosa que en aquel tienpo que tomaron pasion, venieron fieles de nasçençia, los quales demandauan los cuerpos dellos commo de sus çiudadanos. Los quales aduzidos fasta la segunda milla de la çibdat, puestos son en el logar que es dicho catacunbos; mas commo toda la muchedunbre de ellos ayuntada se esforçase leuantar los dende, asi los espanto por gran miedo la fuerça del miedo e del rrelanpago e los derramo, que non osasen con de cabo fazer tales cosas. E entonçe saliendo los Romanos, los quales meresçieron estas cosas de la pia(da)dat del señor, leuantaron los cuerpos de ellos e posieron los en los logares do agora estan. E otrosi el sudario que mandastes enbiar, esta con el su cuerpo, que non puede ser tañido, asi commo nin llegar al su cuerpo. Mas por que el deseo tan religioso de la muy noble señora non deue(r) ser vazio, enbiar nos


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he parte de las cadenas, las quales sant Pedro apostol traxo en el cuello e en las manos, e por las quales se demuestran muchos miraglos al pueblo, enpero sy las podiere tirar limando; ca mientre muchas vegadas muchos veniendo demandan bendeçion de esas cadenas, por que tomen vn poco de la limadura, esta delante el saçerdote con la lima, e a algunos demandantes tan ayna se parte la cadena, que non sea ninguna detardança, e a algunos es aduzida la lima mas alongadamente por las cadenas, e enpero non pueden fazer que salga alguna cosa dende.

Capitulo CLXX. de la llaue dorada de sant Pedro. San Grigorio en el libro sesto.

Enbie la llaue de san Pedro apostol del su cuerpo muy santo, de la qual llaue este miraglo es fecho, el qual rrecuento. Commo la fallase vn Lonbardo entrando a la çiudat en las partes de Traspa(n)dan, menospreçiandola (non) por que era la llaue de sant Pedro, mas por que la vio de oro queriendo fazer della alguna cosa, saco el cuchiello que la tajaria. El qual man a mano tomado por el spiritu finco a sy mismo en la garganta el cochiello, con la qual la quiso partir en partes, e luego cayo muerto. E commo estudiesen presentes a estas cosas el rey Ancharich de los Lonbardos e otros muchos omnes, e el que se ferio a parte muerto e la llaue joguiese apartada en tierra, timieron todos muy fuertemiente, que non osaua ninguno leuantar la llaue de tierra. Estonçe vn Lo[n]bardo catholico, el


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qual sabia[n] que fazia oraçion e limosna, e auia nonbre Minulf, este la leuanto de tierra. E Anchirich por ese miraglo fizo otra llaue de oro e enbiola con ella en vno a mi entonçesor, faziendole saber qual miraglo ouiese acaesçido por ella.

Capitulo CLXXI. de los miraglos de sant Andres apostol. Sant Grigorio en el libro ochauo, a Rustic[i]ana Patriçia.

Que menester he de dezir alguna cosa de la limosna que fezistes al monesterio de sant Andres apostol, commo sea escripto: asconde la limosna en el seno del pobre, e esta rrogara por ti. Pues asi es, si en las orejas sabias ha su uoz a dios esa buena obra, sy quier que nos demos vozes o callemos, ese bien que fezistes da vozes. Enpero fago te saber, que en ese monesterio dese apostol ay tantos mirraglos e tanta cura e tanta guarda de los monges, asi commo sy el mismo sea abat spiçialmente del monesterio. Ca por que yo fable de muchas cosas pocas, las quales sope rrecontando las el abad e el preposito del monesterio, en vn dia enbiados son dende dos frayres, los quales deuiesen conprar alguna cosa para prouecho del monesterio, el vno mas mançebo, el qual era visto mas sabidor, e el otro viejo, que fuese guarda del menor. Fueron se anbos, e del preçio que tomaron, aquel que fuera enbiado guarda del mas mançebo, fizo furto de ese preçio, non sabiendo lo el otro. Los quales luego que tornaron al monesterio e vinieron ante el minbral del oratorio, cayo aquel que fizo el furto tomado del demonio e començose entorçer. E dexado del demonio veniendo los monges


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preguntado es, que por ventura (sy) auia furtado de aquello que tomara. El negolo; con de cabo es tomado; asy que dexado con de cabo e preguntado negolo, e con de cabo es tomado. Asi que ocho vezes lo nego e por ocho vezes es tomado. E despues que lo nego ocho vezes, confesolo, quantos dineros auia fortado. E faziendo penetençia echose en tierra deziendo que auia pecado; e tomada la penetençia non llego mas a el el demonio. E en otro tienpo en el dia de la natal dese apostol, [mientre] los frayres folgasen ya de las oras fasta medio dia, a desoras vn frayre teniendo los ojos abiertos çegado es, commo tremer e dar grandes vozes, por las quales vozes dezia que non podria sofrir lo que sofria. E llegaron se los frayres e vieron lo çiego teniendo los ojos abiertos e tremiente e dando bozes e ageno de las cosas presentes, e que non sentia ninguna cosa que se feziese de fuera. E commo lo alçaron en las manos e lo echaron ante el altar de sant Andres apostol, e ellos echaron se por el en oraçion; el qual luego tornado en si confeso que sofriera, que le paresçio vn viejo e dexo vn can negro para que lo despedaçase, diziendo: por que quisiste foyr deste monesterio? E commo non podiese escapar en ninguna manera de los mordimientos de los canes, venieron vnos monges e rrogaron a ese viejo por mi, el qual luego mando yr al can; e yo torneme en mi. El qual aun muchas vegadas confeso despues deziendo: el dia que estas cosas sofri, auia auido consejo de fuyr del monesterio. E aun [un] otro monge quiso se yr de ese monesterio callando. E commo tractase esto en su voluntad, quiso entrar al oratorio, e luego tomolo el demonio muy fuertemente. E dexaualo el demonio, e (a)si estaua fuera del oratorio, non sofria ningund mal; e se queria entrar, luego lo tomaua el spiritu malino. E commo feziese esto muchas vegadas, confeso la su culpa, que queria salir del monesterio. E estonçe los frayres ayuntados por el estudieron en rrogarias por espaçio de tres dias; e asy gua-

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resçio, que nunca despues llego a el el spiritu maligno. E mientre auia aquel mal, dezia que veya al santo apostol, e que era denostado del, por que queria yrse. E otros dos monges fuxieron del monesterio, e dieron primero en fablando algunas señales a los frayres, que desçendiendo por Apia yuan a Jerusalem. Los quales salieron e torçieron del camino; e por que non pudiesen ser fallados de los que los seguian, ençer[r]aron se en vnas cueuas ençerradas çerca la puerta de flama. E commo fuesen buscados a la ora de viesperas e non fuesen fallados, subieron ençima de los cauallos vnos frayres e seguieron los saliendo por la puerta de Mentro, por que los seguiesen en la puerta Latina o en la carrera Apia. Luego tomaron consejo que los buscasen en la carrera Salaria fuera de la çiudat. Pues asy es, yendo se declinaron en Salaria. E non fallandolos ordenaron de tornarse por la puerta de flama. E commo se tornasen, luego que aquellos cauallos venieron ante aquellas cueuas en las quales se ascondieran, estodieron quedados, e enpuxados e feridos non quisieron mudar el paso. E pensaron los monges, que la tal cosa non podia ser syn mi(ni)sterio. E touieron ojo a las cueuas e vieron el rastro en la entrada. Mas los cauallos non queriendo yr a ningund logar, (e) desçendieron e tiraron las piedras que fueran puestas en la entrada de las cueuas, e entraron e fallaron los echados en tierra en esos logares tenebrosos. Los quales tornados al monesterio son mejorados por aquel miraglo, que a ellos mucho les auia seydo auer estado poco fuera del monesterio.


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Capitulo CLXXII. de la santa sinpliçidad e pasçiençia de Libertino preposito de Fondones. Sant Grigorio en el Dialogo en el libro primero.

El varon muy onrrable Libertino fue preposito del monesterio de Tundens en el tienpo del rey Totila. E commo vn conde de los Gothos viniese a ese logar con veste, el sieruo de dios es echado del cauallo, en que estaua, por los omnes de aquel. El qual sofriendo de buena voluntad el daño de la bestia, (e) aun dioles el açote que tenia a los que lo leuauan, deziendo: tomad, por que ayades commo podades menaçar esa bestia. E esto dicho echose luego en oraçion. E la hueste del dicho caudiello vino muy a priesa a vn rio que auia nonbre Vultur[no], en el qual logar començaron ferir los sus cauallos con astas e ensangrentar los con espuelas; mas enpero los cauallos mucho podian ser aguijonados, mas non se podian mouer, asi que asi temian tañer la agua del rio commo la muerte. E commo porfiasen alongadamente e se cansa(n)sen los que estauan ençima dellos, dixo vno dellos, que por la culpa de lo que fezieran en el camino al sieruo de dios sofrian aquellos enbargos del camino. Los quales tornando se luego fallaron a Libertino echado en oraçion. Al qual commo le dixiesen: lieuate e toma el tu cauallo; respondio el: yt con bien; yo non he menester de cauallo. E desçendieron e posieron [lo] por fuerça en el cauallo, del qual lo auian tirado, e fueron se luego. Los cauallos de los quales tan ayna pasaron al rio, commo sy el cañal non touiese agua. Asi que fecho es, que commo fue dado el vn su cauallo al sieruo de dios, que cada vno fuese rresçibido del suyo. E en ese mismo tienpo vino Buzelino con los Françes en


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las partes de Canpañia. E del monesterio del dicho sieruo de dios auia salido fama que auia muchos aueres. Los Françes entrando al oratorio encruelesçiendo se començaron a demandar a Libertino e llamar a Libertino, en el qual logar yazia el en oraçion. Cosa muy marauilladera: ellos buscandolo e encruelesçiendose tañian lo e non lo podian ver; asy por su cegedat (e asy) salieron vazios del monesterio. En vn dia aquel que tenia el gouernamiento del monesterio despues de la muerte de Honorato ençendiose en gran saña contra ese Libertino, asy que lo matara con manos; e por que non pudo fallar verga con la qual lo podiese ferir, tomado el setio de los pies quebrantole la cabeça e la cara e torno toda la su cara enchada e cardena; el qual ferido muy fuertemente fuese callando al su estrado. E conplidos los (sus) ympnos de los maytines vino al lecho del abad e demando humillosamente oraçion. E commo el por prouecho del monesterio saliese a establesçimiento del pleyto, muchos varones conosçidos e nobles, los quales lo onrrauan mucho, preguntauanlo marauill(au)andose, que fuese aquello, que tenia la cara tan inchada e cardena. A los quales dezia el: la tarde de anoche faziendolo mis pecados fery en el setio de so los pies e tome esto. Asy que el varon santo guardando en su pecho la verdat, (e) nin dezia el pecado del maestro padre, nin caya en pecado de falsedad.


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Capitulo CLX[X]III. del ortelano dese mismo monesterio e del ladron preso. Ensienplo de sant Grigorio.

En ese mismo monesterio auia vn ortelano monge de gran vida. E vn ladron auia acostunbrado sobir por el se(c)to e furtaua las verças. E commo el plantase muchas e las fallase menos, e las otras acoçeadas por los pies e las otras allanadas, ençercando todo el huerto fallo el forado por do solia venir el ladron. El qual aun andando por el huerto fallo vna serpiente; a la qual le dixo mandando le: sigueme. E veniendo al logar por do entraua el ladron, mando a la serpiente deziendole: mandote en [n]onbre de Jesu Christo, que guardes esta entrada e non dexes entrar aca al ladron. E luego la serpiente echose trauesada en medio del camino, e el monge tornose a la çella. E commo folgasen todos los frayres a ora de medio dia, vino el ladron segund solia e sobio en el se(c)to; e mientre pusiese el pie en el huerto, vio a desoras que la serpiente que yazia tendida auia çerrado el camino; e cayo atras de miedo e trauose le el pie en el seto en vn palo por el calçado. E vino el ortelano e fallo al ladron colgado en el se(c)to; e dixo a la serpiente: fago graçias a dios, que conpliste lo que mande; vete agora. La qual fuese luego. E veniendo al ladron, dixo le: que es eso, ermano? Diote me dios. Por que mal asmeste fazer furto tantas vegadas en la lauor de los monges? El qual deziendo estas cosas soltole el pie del se(c)to e dexo lo syn dapño. E dixo le: sigime. E traxolo a la entrada del huerto e diole con gran amança las verças que el queria furtar, deziendole: vete, non fagas este furto; mas quando ouieres menester, entra aca a mi, e las que tu quieres leuar con pecado, yo te las dare de grado.


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Capitulo CLXXIIIIo. de las virtudes del abad sant Aquiçio. Ensienplo de sant Grigorio.

Vn varon santo por nonbre Equiçio en las partes de Valeria era auido alli de todos de gran marauilla por los meresçimientos de la vida. E commo a este lo cansase mucho en su mançebia el ençendemiento de la carne, e demandase de dios remedio en esta cosa con grandes pregarias, en vna noche estando el angel delantre viose castrar, e paresçio le en su vision, que le tomaua todo el su mouimiento de los mienbros; e de aquel tienpo adelante tan ageno fue de la te[n]ptaçion, asy commo sy non ouiese aquel mienbro. Ca usando de virtud por la ayuda de dios, asy osaua despues con las fenbras, commo ante con los varones. E en vn dia vna sierua de dios del monesterio de las virgines entro al huerto; la qual veyendo vna lechuga deseola, e oluidada de fazer la señal de la cruz mordio la; e tomo la luego el demonio, e cayo. E esto fue dicho al padre Equiçio, que veniese muy ayna e acorriese orando. E luego que aquel padre entro por la puerta del monesterio, començo por la boca de aquella llamar aquel diablo que la auia tomado, deziendo: yo que fiz, yo que fiz? estaua yo sobre la lechuga, e vino ella e mordiome. Al qual le mando el varon de dios con gran desdeñamiento, que se fuese e non ouiese logar en la sierua de dios. El qual luego se fue, nin la pudo mas tener. E vno que auia nonbre Felix, uaron noble de la proui(e)nçia de Nursia, commo viese ese varon onrrable e santo que non auia orden, e andar por cada vnos logares e predigar estudiosamente, fue en vn dia a el por osadia de familiaridat deziendole: tu que


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non as orden sacra e non tomeste li(s)çençia de predigar, commo osas predigar? Por la qual preguuta mouido el varon santo demostrole, commo tomo la li(s)çençia de predigar, deziendo: esas cosas que me fablas, yo mismo las trato entre mi. Mas vna noche estudo delante mi vn mançebo fermoso e puso en la mi lengua ferramiento melezinable, que quier dezir [*], deziendo: ahe puse las mis palabras en la tu boca; sal a predicar. E de aquel dia aun que quiera non puedo callar de dios. E tanto feruor lo auia ençendido para coger las almas a dios, que [a]sy fuese adelantado a los monesterios, que andodiese por las eglesias e por los castiellos e por los barrios e por las casas de cada vnos fieles, e espertase los coraçones de los oyentes al amor de la tierra çelestial. E era muy vil en las vistiduras e tan menospreçiado, que sy alguno por ventura non lo cognosçiese, aun que lo saludase menospreçiaria saludar lo. E quantas vegadas yua a otros logares, subia en vna bestia la qual fuese mas menospreçiada de todas las otras bestias; e aun leuaua cabestro por freno, e non leuaua siella.

Capitulo CLXXV. de las virtudes de sant Costançio e Marçelino. Ensienplo de sant Grigorio.

Costançio varon santo morador en la eglesia de sant Esteuan, commo menguase el olio en esa eglesia e non touiese con que ençender las lanparas, incho todas las lanparas de la eglesia de agua e puso en medio paper, segund era costunbre, e ençendio las trayendo el fuego, e


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ardio la agua en las lanparas, asi commo sy fuese olio. Pues asy es, entiende de que meresçimiento aya seydo este uaron, el qual costreñido por menester mudo la natura del elemento. E por que auia cresçido mucho la hopinion de la su santidat, muchos de diuersas prouinçias lo cobdiçiauan veer. Pues asy es, vn dia vino vn rustico a ver lo de muy lexos. Esa misma ora auia acaesçido, que el varon santo estando en las gradas de madera aparajaua las lanparas. E era muy pequeño, de forma menospreçiada. E commo preguntase aquel que veniera a veer lo, qual era, aquellos que lo conosçian mostraron gelo qual era. Mas asy commo los omnes de voluntad loca amesuran el menospreçiamiento de la qualidat del cuerpo, viendo lo pequeño e menospreçiado, non creyo que fuese aquel. Al qual commo fuese dicho de muchos que el era,menospreçio e riose deziendo: yo cuyde que era gran omne, mas este non ha ninguna cosa de omne. La qual cosa quando la oyo el varon santo de dios Costançio, luego alegre dexo las lanparas que aparajaua e desçendio, (ca lo llamaron), e fue abrasçar al rustico deziendo: tu solo eres el que ouiste en mi los ojos abiertos. De la qual cosa es a pensar, de que humillad fue, el qual amo mas al rrustico que lo menospreçio. Ca el denuesto fecho al omne lo prueua qual se asconda entre sy. E aun fue obispo de la eglesia An(a)conitana Marçilino onrrable por virtud, al qual auia tirado el andar por gran dolor vna enfermedat que dizen podagra; e aun sus familiares lo leuantauan en las manos quando era menester. E vn dia fue ençendida esa çiudat, e com[m]o ardiese muy fuertemente, venieron todos por matar el fuego. Mas ellos echando agua, commo non lo pudiesen enpeesçer, vino el obispo traydo en las manos, e costriñido por el gran menester del periglo mando a sus familiares que lo trayan diziendo: ponet me contra el fuego. E començo el ençendemiento rretorçerse

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en sy mismo, e non podia pasar adelante. Asi que fecho es que la flama se esfriase e non osase de alli adelante tañer a ninguna cosa. Entiendes, Pedro, que gran santidad fue, estar el omne enfermo posado [e] aprimir las flamas orando?

Capitulo CLXXVI. de las virtudes de san Bonifaçio obispo. Ensienplo de sant Grigorio.

Fue vn varon de vida onrrable, el qual auia no[n]bre Bonifaçio, el qual fue obispo de la çiudat de Ferens, e conpliolo por costunbres. Este acabadas las misas, commo veniese conuidado a la mesa del noble varon Fortunato, ante que dixiese(n) el ympno de dios, vino ante la puerta vn varon con vna ximia e tanxo las canpanillas e demandaua de comer, commo muchos demandan vianda por arte de jugar. Al qual son desdeñandolo el santo varon dixo: ahe, ahe, muerto es este mesquino. Yo vine a la mesa de la fartura, e non abri la boca a la alabança de dios, e aquel veniendo con la ximia ferio las canpanas. Enpero dixo: yd, e por caridat dalde de comer e de beuer; enpero sabet que muerto es. El qual mesquino commo ouiese tomado el pan e el vino desa casa, quiso salir por la puerta; mas cayo vn[a] gran piedra a desoras del techo e firiolo en la cabeça. Al otro dia murio segund la sentençia del varon de dios. En la qual casa, Pedro, es a pensar, quanto temor sea a dar a los santos varones; ca (los) tienplos de dios son. E quando el varon santo es traydo a saña, quien es mouido a ensañarse sy non el morador dese mismo tenplo? Pues asi es, en tanto es a temer la saña de los justos, en


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quanto es çierto que en los coraçones dellos esta el presente, el qual es firme para dar qual vengança quisiere. E en otro tienpo Costançio presbitero su sobrino vendio el su cauallo por [XII] dineros de oro, los quales poniendolos en la su arca fuese para fazer alguna obra. E luego venieron pobres al obispo, los quales lo rrogauan apresuradamente, que les diese alguna cosa. Mas el varon de dios por que non tenia que les dar, començo a pensar que los pobres non fuesen vazios del. El qual acordose, que Costançio auia vendido el cauallo e que tenia el preçio en la su archa. E non estando y el, llego al archa e deçer[r]ajola e tomo los doze dineros de oro e diolos a los menguados. Asi que tornando Constançio fallo la arca quebrantada e non fallo y el preçio del cauallo el qual pusiera y. E començo dar grandes bozes con yra. E commo el varon santo lo quisiese tenprar con fabla blanda, començole el a rresponder con contienda deziendo: todos viuen contigo; yo solo non puedo beuir aqui ante ti; dame los mis sueldos. Por las quales bozes el obispo mouido entro a la eglesia de santa Maria sienpre virgen, e estando las manos alçadas començo orar. E luego fallo en el su se(g)no doze dineros de oro, los quales echo en el seno del presbitero sañudo, deziendo: ahe has los sueldos que demandaste; mas esto sepas, que despues de la mi muerte non seras obispo desta eglesia, por la tu auareza. De la verdat de la qual saña se coge, que aparajaua aquel presbitero aquellos sueldos para ganar el obispado. E vn dia entrando al huerto fallolo estar cubierto de gran muchedunbre de eruga[s]. El qual viendo paresçer toda la verça, tornose a la[s] eruga[s] e dixo: conjuro vos en el nonbre de nuestro señor Jesu Christo, yd uos de aqui e non querades comer estas verças. Las quales asy salieron todas a la palabra del varon santo, que nin aun non fincase vna en todo el huerto.


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Capitulo çiento e setenta e siete. de los buenos comienços dese mismo en la moçedad. Ensienplo de sant Grigorio.

En aquel tienpo, en el qual moraua el moço con su madre, saliendo de casa el moço muchas vegadas tornaua a casa sin saya e syn çinta; ca luego sy fallase alguno desnudo, luego lo vestia. En vn dia entro su madre al orreo el fallo todo el trigo que auia ganado todo el año, que lo auia dado su fijo a los pobres. E commo se feriese a sy misma por palmadas e puñadas, que auia perdido toda la ayuda del año, vino Bonefaçio moço de dios e conmençola consolar por las palabras que pudo. La qual commo non se consolase, rrogola que saliese del orreo; e echose el luego en oraçion; e despues de poco salio e traxo a la madre al orreo, el qual asy es fallado lleno de trigo, commo ante [non] fuera. E en vn dia commo estouiese el moço Bonefaçio en casa, vino el raposo commo solia e leuo vna gallina. E el entro muy ayna a la eglesia, e echando se en oraçion, dixo: plaze te, señor, que non puedo comer de la criança de mi madre? ca ahe, las gallinas que cria, comellas el rraposo. El qual leuantandose de la oraçion salio de la eglesia, e luego torno el rraposo e dexo la gallina que auia leuado, e el cay[o] muerto ante los sus ojos.


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Capitulo CLXXVIIIo. de la moger dele[y]tosa sanada de la conpaña de los demonios por sant Fortunato. Ensienplo de sant Grigorio.

Vna madrona noble auia vna nuera en las partes vezinas de Tusçia, la qual a cabo de poco tienpo que la tomo su fijo, fuera conuidada con esa su suegra a la deficaçion [del oratorio] de sant Sebastian martir. En aquella noche en la qual dende a otro dia auia de yr al oratorio, vençida por deleyte de la carne non se pudo abstener de su marido. E a la mañana commo la deletaçion fecha de la carne espantase la conçençia, enpero fuese por verguença, auiendo mas verguença a la cara de los omnes que temiendo el juyzio de dios, fuese a ese oratorio con su suegra. E luego que entraron al oratorio del martir, tomola el spiritu malino a la nuera e començo trabajar delante todo el pueblo. E el presbitero de ese oratorio, commo viese que la tomaua tan fuerte, traxo luego la sauana del altar e cobriola; mas luego a este tan bien acomitiolo el diablo, por que quiso fazer mas que deuia. E aduzida es al ri(y)o e somurgojada es en el agua, e y fazian por (por) muchos encantamientos que saliese della el diablo que la auia tomado. Mas por el juyzio marauilloso de dios, mientre es echado fuera vno por la mala arte, entro en ella a desoras vna ligion dellos; e ella estonçe començo entorçerse por tantos mouimientos, por tantas vozes, por quantos spiritus era tenida. Estonçe auiendo consejo sus parientes, confesando la culpa de la su porfia, traxieron la al obispo Fortunato varon de dios e dexaron la. E el tomando la echose en oraçion de dia e de noche; e a pocos (de) dias diola sana e salua.


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Capitulo CLXXIX. de las otras virtudes dese obispo. Ensienplo de sant Grigorio.

En otro tienpo ese mismo sieruo de dios echo de vn otro el spiritu malino. El qual spiritu, seyendo ya ora de viespras, enfiñose que era algun peregrino e començo çercar las plaças de la çiudat e llamar: o ahe, que fizo el varo[n] santo Furtunato obispo! echo al omne peregrino del su albergue. E demando do fuelgue, e non lo fallo en la su çiudat. Estonçe vno estaua en su posada a las brasas con su moger e vn fijo pequeño, el qual oyendo la su boz e preguntandole que le fiziera el obispo, pusolo a su posada e fizolo posar a las brasas. E commo fablasen en vno algunas cosas, acomitio ese spiritu malino al moçuelo pequeño e echolo en las brasas, e y le salio luego el alma. El qual huespede mesquino conosçio a quien auia resçibido e a quien auia echado el obispo. Pe[d]ro, muchas cosas son vistas buenas, mas non lo son, por que non se fazen de buen coraçon. Ca yo non asmo, que este varon, el qual dio posada, se delecto por obra de piadat, mas por el maldezir del obispo; ca la pena que se siguio demostro, que aquel rresçibir non fue syn culpa. Ca ay muchos que por ende estudian fazer bien, por que ennoblezcan la graçia de la obra agena, nin son fartos del bien que fazen, mas de la alabança del bien, por la qual aprim(i)en los otros. Por la qual cosa asmo, que este touo mas mientes a la fama que a la obra, por que fuese visto aver fecho mejores obras que el obispo. E llego el varon santo rogado a do yazia el cuerpo muerto; e echose en oraçion, e llamo al muerto por nonbre: ermano Marçello! E el abrio los ojos asy commo sy dormiese ligeramente, e catando al obispo


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dixo: o que feziste! Dixo el obispo: que fize? E dixo el: venieron dos el otro dia e sacando me del cuerpo pusieron me en buen logar; e oy enbiado es vno, el qual dixo: aduzildo; ca el obispo Fortunato vino a su casa. Las quales palabras conplidas, luego guare(re)sçio de la enfermedat e finco en esta vida mas alongadamente. Enpero non es a creer, que perdio el logar que auia tomado; ca non es dubda que por rrogarias del su rrogador pudo veuir mejor despues de la muerte, el qual ante la muerte estudio plazer a dios.

Capitulo CLXXX. de las virtudes de sant Macurio e Seuero. Ensienplo de sant Grigorio.

Uno en la prouinçia de Valeria por nonbre Macurio fue sieruo muy deuoto a dios. El qual com[m]o vn dia sus hermanos fezieron pan de fuego, e fuesen a el ofresçidos que les feziese la señal de la cruz, segund en esa prouinçia los panes crudos suelen ser señalados con madero, (e) vino e conosçio que non era señalado el pan, ellos rrecontandogelo. E commo el pan estouiese cobierto de brasas e de çeniza, dixo: por que non sinastes este pan? Esto deziendo fizo la señal de la cruz contra las brasas, e luego el pan fizo gran sonido. El qual commo fuese cocho e sacado del fuego, fallado es señalado de aquella cruz, la qual fizo la fe e non el tañimiento. E era vn varon muy marauilloso por nonbre Seuero, e era saçerdote de la eglesia de santa Maria. A este, commo vn padre de conpañas veniese al postrimero dia, rrogolo enbiando le mensageros, que veniese muy ayna


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e con sus oraçiones rrogase por los sus pecados, por que faziendo penetençia de los sus males saliese del cuerpo suelto de la culpa. El qual saçerdote acaesçio que estaua enbargado en podar las vin[n]as; e commo viese que le afincaua poco desa obra, fizo vn poco de tardança por que conpliese la obra que era pequeña. La qual obra conplida començo yr a el. E el yendo, salieron le al camino e dixieron le: por que tardaste, padre? e non te quieras cansar; ca ya muerto es. La qual cosa oyda, el tremio e començo dar bozes, que el era matador de aquel. Asy llorando vino al cuerpo del muerto e echose delante el lecho con lagrimas. E commo llorase fuertemente e se llamase culpado de la muerte de aquel, luego el muerto ouo el alma. E commo lo preguntasen, do auia seydo e commo ouiese tornado, dixo: oscuros eran mucho los om[n]es que me leuauan, de la boca de los quales e de las narizes salia fuego, el qual non podia sofrir. E commo me aduxiesen por oscuros logares, a desoras salionos al camino vn mançebo de fermosa vision, el qual dixo a los que me trayan: tornaldo; ca Seuero presbitero plañe, e donogelo dios por las sus lagrimas. El qual Seuero luego se leuanto de tierra e diole ayuda de la su rrogaria a el faziente penetençia. E commo por siete dias feziese penetençia de las culpas acabadas, al VIIIo dia alegre salio del cuerpo. Ruegote que entiendas, commo lo amo dios a este Seuero, el qual non lo dexo tristeçer nin vn poco.


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Capitulo CLXXXI. de sant Benito abbad e de su uirtud contra los demonios. San Grigorio en el libro segundo.

Fue Benedito onrrable por virtud e por graçia e por nonbre, seyendo moço auiendo el coraçon de viejo. Moraua en el monte e (por que) llamaua a la fe a toda la muchedunbre que moraua arrededor por continua predicaçion. El enemigo non sofriendo esto callando poniase por vision manifiesta ante los ojos de ese padre e a grandes vozes querellauase que sofria fuerça, asy que las sus vozes aun oyesen los frayres, maguer que non viesen la su ymagen. E primeramente lo llamaua de su no[n]bre, deziendo: Bendicto, Bendito. E commo viese que le non respondia en ninguna manera, dezia: maldito, non Bendito, que as conmigo, o que me persigues? Vn dia commo los frayres feziesen las moradas de la çella, yazia en medio vna piedra, la qual ordenaron de alçar la para la morada. Mas asy finco non mouible, commo sy estodiese de rrayz en tierra, que manifiestamente se diese a entender, que estodiese sobre ella el enemigo antiguo. Pues asy es, veyendo la graueza, enbiaron al varon de dios. El qual vino luego, e faziendo oraçion dio la bendeçion, e atan ligeramente se leuanto la piedra, commo sy non ouiese ninguna pesadura. Entonçe plogoles que cauasen la tierra en ese mismo logar. E commo cauasen mucho, fallaron alli los frayres vn ydolo de alanbre. El qual commo lo echasen en la cozina, visto es salir fuego, e dio a entender en los ojos de los monges, que se quemaua toda la morada desa cozina. E commo ellos feziesen rruydo echando del agua, asy commo sy amatasen el fuego, oyendo el ruydo el uaron


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santo vino alla. El qual cuydando que era fuego, echose luego en oraçion, e amonestolos que signasen los ojos, e viesen estar sana la morada de la cozina, e non verien las flamas, las quales enfiñio el enemigo antiguo. E con de cabo commo los frayres feziesen la pared vn poco mas alta, moraua el uaron santo de dentro de su çella por estudio de oraçion. Al qual le paresçio el enemigo antiguo denostandolo, e dixo le, que fuese a los frayres que labrauan. [***] e dixiese: frayres, fazed uos sabiamente, que a uos viene en esta ora el spiritu malino. E este que traxo el mandado a penas conplio las palabras, e el spiritu maligno trastorno esa pared, e mato vn muçuelo monge, fijo de vno de la corte. E todos entrestiçidos dixieron lo muy ayna con gran lloro al padre sant Benito. Estonçe mando el, que troxiesen a el al moço despedaçado. Al qual non lo podieron traer sy non en saco, ca las piedras de la pared quebrantaron le non tan solamente los mienbros, mas avn los huesos. El varon santo echose en oraçion muy afincadamente, e en esa misma ora lo enbio sano a la obra.

Capitulo CLXXXII. del espiritu de la propheçia, por el qual dezia las cosas avinideras e las absentes.

E aun començo entre estas cosas rresplandescer por spiritu de propheçia e dezir las cosas auenideras e las absentes a los que estauan presentes. E en los tienpos de los Gothos, commo Totil(i)a rey dellos oyese el varon


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santo auer spiritu de propheçia, fuese al su monesterio, e detouose mas lexos ante que llegase, e fizole a saber que yua el alla. E vno que leuaua delante el la espada, era dicho Rrig[g]o, al qual dio los sus vestidos e los calçados e fizole vestir de vestiduras rreales, al qual mando yr asy commo en su persona al omne de dios. Al qual viendolo el que venia, començo dar vozes, deziendo: dexa, fijo, dexa lo que traes, que non es tuyo. El qual Riggo luego cayo en tierra, e por que quiso escarnescer al tan gran varon, luego murio. Entonçe llego por sy Totila al omne de dios, al qual commo lo uiese estar lexos, non oso llegar, mas echose en tierra. Al qual alçandolo de tierra denostolo de los sus fechos e fizole saber todas las cosas que el auian a venir, diziendole: muchos males fazes, muchos males feziste, e ya rresfrenate alguna vegada de la maldat. E entreste a Roma, para pasar el mar; regnaras por nueue an[n]os, e morras en el Xo. Las quales cosas oydas, el rey muy espantado demando la bendeçion e fuese, e de aquel tienpo adelante fue menos cruel. E en vn tienpo E(n)xilarato fuera enbiado de su señor, que leuase al uaron santo de dios dos vasos de madero llenos de vino, los quales en uulgar son dichos flascos. El qual leuo vno, e el otro ascondio lo yendo por el camino. E el uaron santo del señor, al qual non se le podian asconder los fechos absentes, rresçibio el vino faziendo graçias, e amonesto al moço que se yua, deziendole: vee, fijo, ya non beuas de aquel flasco que ascondiste, mas acuestalo sabideramente, e veras lo que esta dentro. El qual muy envergonçado del omne de dios salio. E tornandose quiso prouar lo que auia oydo, e acosto el flasco, e salio luego del vna serpiente. Entonçe el [moço] Exilarato por lo que fallo en el vino temio el mal que auia fecho. En otro tienpo en [e]se mismo regnado de Canpania auia muy gran fanbre. E (a)ya auia

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menguado el trigo en el monesterio de sant Benito, e los panes fueran comidos fascas todos, asi que non podian auer mas de çinco para la ora de comer. E commo el padre onrrable los viese todos tristeçidos, dixo: por que se entristesçe el varon coraçon de la mengua de pan? oy por çierto es menos, mas cras auer lo hedes abondadamente. E en el dia sigiente son fallados en sacos dozientos moyos de farina ante las puertas de la çella, los quales por quien los ouiese enbiado dios poderoso de toda cosa, finca fasta oy por saber. E commo los frayres lo viesen, dieron graçias a dios, e aprisiero[n] non dubdar ya en la mengua de la abastança.

Capitulo CLXXXIIIo. commo paresçiendo en suen[n]os demostro a vno que auia de fazer. Ensien(p)plo de sant Grigorio.

Fue rrogado de vn varon fiel, que feziese el monesterio en la su heredat. El qual consentiendo a el que rogaua, diole vnos frayres, e fizo lo padre, deziendo: yt, e yo verne en el dia, en que vos mostrare en qual logar deuades fazer el oratorio, e en qual logar el rrefitorio de los frayres, e en que logar el ospiçio, o quales quier cosas que son menester. Los quales luego se fueron tomada la bendeçion. En aquella noche, en la qual era el dia promitido, a ese sieruo de dios al qual establesçiera y padre e al su preposito paresçio el varon de dios en sueños, e demostrole cada vnos logares muy sotilmente, do deuia edeficar toda vna cosa. E commo se leuantasen amos del sueño, rrecontaron vno a otro lo que vieron. Mas enpero non dando fe de todo a aquella vision, esperauan al uaron de dios. E commo non veniese en el dia puesto, tornaron se a el, diziendo: esperamos,


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padre, que vernies, commo lo auias prometido, e que nos demostrarias que deueriamos fazer, e non veniste. A los quales dixo el: por ventura non vine commo lo promiti? e quiça que non vos paresçi a anbos a dos vos otros dormiendo e demostreuos cada vnos logares? Yd e asi fazed todo el monesterio, com[m]o lo oystes por la vision. E, Pedro, a penas esa su fabla comun era vazia de carga de virtud; ca aquel, el coraçon del qual se auia puesto en alto, (e) non cayan las palabras de la su boca en balde.

Capitulo CLXXXIIIIo. de vnos sus miraglos. (e) Ensienplo de sant Grigorio.

E vn dia vn su muçuelo monge, amando a sus parientes mas que deuia, salio del monesterio syn bendiçion para yr a veer los; ese dia murio luego que a ellos vino. E commo fuese soterrado, el otro dia fallado es el cuerpo echado fuera, al qual soter[r]aron lo con de cabo, mas otro dia asy lo fallaron echado fuera commo primero. Estonçe fueron muy a priesa para sant Benito, e con gran lloro demandaron le que le deñase dar la su graçia. A los quales luego el varon de dios dio con su mano la comunion del señor, deziendo: yd e poned con gran rreuerençia sobre el su pecho e soterraldo. E commo lo feziesen, resçibiolo la tierra al cuerpo e non lo echo mas. Vn dia el varon de dios commo fuese al oratorio de sant Juan, saliole al camino el enemigo antiguo en vn mulo en semejança de menge, e traya vn cuerno e paleta. Al qual commo le demandase deziendo: do vas? rrespondio: ahe vo a los frayres a dar les axarope. Pues


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asy es, fallo vn monge viejo, el qual tomaua agua; en el qual entro luego e echolo en tierra. Al qual commo el varon de dios tornandose de la oraçion lo viese, que se entorçia tan cruelmente, diole vna palmada, e luego sagudio del al spiritu maligno, asy que non oso tornar a el mas dalli adelante. Vno de los Gothos, que auia nonbre Galla, ençendido por auereza, bozçezando por robar alguna cosa, commo atormentase a vn rrustico por tormentos crueles, el rustico vençido por las penas dixo, que auia encomendado a sy e a sus cosas a Benito sieruo de dios, por que mientre el otro creyese esto, se alongase el tormento, e non moriese tan ayna. Estonçe ese Galla con rriendas fuertes conmençolo enpuxar ante el cauallo, que le demostrase, quien era Benito, el que auia tomado las sus cosas. E el rustico yendo delante las manos atadas leuolo al monesterio de sant Benito, e fallolo solo ante la entrada de la çella posado e leyendo. E seguialo Galla encruelesçiendose. Dixo el rrustico: este es el padre Benito, del qual te auia dicho. Al qual commo lo catase apresuradamente con lucura de mala voluntad, començo dar bozes, deziendo: lieuate, lieuate, e da las cosas deste rrustico, las quales tomeste. A la boz del qual luego el varon de dios alço los ojos de la leçion, e catando a el, touo luego mientes al rustico que estaua ligado; e commo enclinase lo[s] ojos a los braços del, luego por manera marauilladera se començaron soltar con tanta presura las rriendas, con las quales estauan atados los braços, que non los pudiera tan ayna soltar ningund omne. E Galla espantado a la fuerça del tan gran poderio, cayo en tierra, e enclina[n]do la ceruiz de la crueldat rrezia a los sus pies, comendose a las sus oraçiones.


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Capitulo CLXXXV. de santa Scolastica hermana de sant Begnito, e de las visiones demostradas a el.

Su hermana Scolastica, dada al señor del tienpo de la mançebia, solia venir a el vna vegada en el año; a la qual el varon de dios desçendia non lueñe fuera de la puerta en [una] posesion del monesterio. E vn dia vino commo solia, e desçendio a ella con los disçipulos. Los quales pasando todo el dia en las alabanças de dios e en las santas fablas, veniendo ya la noche çenaron en vno. E commo posasen a la mesa [e] entre las fablas santas se alongase la ora, esa santa monja su hermana rogolo deziendo: ruegote, que non me desanpares esta noche, por que fasta la mañana fablemos alguna cosa de los gozos de la vida çelestial. A la qual respondio el: que es lo que fablas, hermana? non puedo yazer fuera de la çella en ninguna manera. E tanta era la claridat del çielo, que non paresçia en el çielo ninguna nube. E la santa monja commo oyese que negaua el hermano, aquexando se puso las manos sobre la mesa e enclino la cabeça sobre las manos para rogar al señor. E commo alçase la cabeça de la mesa, vino tanta virtud de rrelanpagos e de tronidos e tanta agua, que nin sant Benito nin los frayres que estauan con el non podian poner el pie fuera del minbral. E començose el a querellar entrestiçido, diziendo: perdonete dios, hermana; que feziste? Al qual respondio ella: ahe rroguete, e non me quisiste oyr; e rruegue al mi señor e oyome. Asy fecho es, que toda la noche pasaron velando e fartaron se vno con otro de las fablas santas de la vida spiritual. E commo se tornase ella al otro dia para su çella, tornose el varon de dios al su monesterio. E aun despues de tres dias estando


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el en la çella alçados los ojos en los ayres vio la alma desa su hermana salida del su cuerpo subir al çielo en semejança de paloma. El qual gozandose de la su gloria tamaña dio graçias a dios e denunçio a los frayres la muerte della. A los quales enbiolos luego, que truxiesen el su cuerpo al monesterio e lo posiesen en el sepulcro, que el auia aparajado para sy. E esto fecho acaesçio, que la voluntad de los quales auia seydo vna en dios, que los cuerpos dellos non ouiesen apartada sepultura. E commo el varon de dios sant Benito, aun folgando los otros frayres, se leuantase ante que solia, apresurandose por velas e por oraçion de la noche, estando el a la finiestra e rrogando al señor, catando a desoras vio vna luz derramada de suso, e que fuyentaua todas las teniebras de la noche, e que esclaresçia por tanto resplandor, que vençia al dia aquella luz, la qual rayaua entre las teniebras. E en esta vista seguiose marauillosa cosa; ca asy commo lo el despues rreconto, aduzido es ante los sus ojos todo el mundo ayuntado, asy commo su vn rrayo del sol. El qual commo catase fito en este esplandor, vio la alma de Germano obispo de Capua ser lleuada de los angeles en el çielo en spera de fuego.


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Capitulo CLXXXVI. del Judio que se santiguo, el qual apriso de los demonios la tentaçion del obispo. Sant Grigorio en el libro IIIo.

Vino me a la memoria, que aya fecho la misericordia diuinal contra Andres obispo de la çiudat de Fundenes. Ca este varon commo pasase la vida llena de virtudes e se guardase por conçiençia, a vna santa monja, la qual solia tener consigo, non la quiso echar de la su guarda, mas seyendo çierto de la su continençia e de la della, dexola morar consigo. De la qual cosa es fecho, que el enemigo antiguo demandase entrada de tentaçion en el su coraçon. Ca començo enprimir la fermusura della en los ojos de la su voluntat, por que pensase las cosas descomulgaderas. E vn dia vn Judio veniendo a Roma de las partes de Chanpania, tomaua el camino de Capua; el qual veniendo a vna baxura, commo viese que era ya ora de viespras, e non veya ado yr, fue çerca el tenplo de Apolin e folgo y. El qual temiendo el sacrilejo de aquel logar, maguer que non ouiese fe de la cruz, començose a santiguar. E a la media noche turbado por miedo de la solidunbre yazia que non podia dormir, e catando a desoras vio conpaña de spiritus malignos, asy commo sy fuesen en seruiçio de algund poderio, e aquel que yua delante los otros posar y çerca en vn logar; el qual començo esaminar las rrazones e los fechos de cada vnos de los spiritus maglinos, por saber que auia fecho cada vno. E commo cada vno de los spiritus malignos dixiese que auia obrado contra los buenos, vno salto en medio, el qual dixo quanta tentaçion de la carne auia mouido en el coraçon del obispo Andres por la fermusura de la fenbra santa monja, la qual moraua en el su alcaçar. E


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commo oyese esto el spiritu maligno que era mayoral, e cuydase el tan gran fecho ser ganançia a el, en quanto auia enclinado el coraçon del varon soberano a decorremiento de perdiçion, aquel spiritu que dezia aquellas cosas dixo mas, que el dia pasado en la ora de viespras traxo la su voluntad fasta esto, que diese vna palmada en las espaldas desa santa monja falagandola. Entonçe el spiritu malino enemigo antiguo del humanal linage amonesto a este blandamente, que acabase lo que auia començado, e que touiese por vençimiento speçial entre los otros la trabucança de aquel. E commo viese esto el Judio velando e tenblase por gran miedo, mando aquel spiritu malino, el qual era mayoral, que buscasen quien fuese aquel, que presumio yazer en ese tenplo. Al qual logar yendo los spiritus malignos e catandolo sotilmente, vieron lo signado de la señal de la cruz, e marauillandose dixieron: mal sea a ti, mal sea a ti, vaso vazio e signado. E ellos deziendo esto, desaparesçio toda aquella conpaña. E el Judio que auia oydo todas estas cosas, leuantose luego e vino al obispo muy a priesa. Al qual fallo en la su eglesia, e apartolo e demandole que tentaçion auia. Al qual el obispo non quiso la su tentaçion confesar por verguença. E commo dixiese el, que en tal sierua de dios ouiese echado los ojos del mal amor, e aun lo negase el obispo, dixo el: por que niegas lo que sera sabido, que en [e]sta viespra pasada fueste aduzido, que firieses con la palma en las sus espaldas? A las quales palabras ueyendose reprehendido el obispo, confeso humillosamente lo que nego primeramente porfiosamente. A la verguença del qual e a la trabucança aconsejando ese Judio, dixole commo lo sopiera, e aquellas cosas que oyera del en el conuento de los spiritus malignos. La qual

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cosa conosçiendo el luego se echo en tierra en oraçion. E luego echo de su morada non tan solamente aquella sierua de dios, mas a todas las fenbras que morauan alli en su seruiçio. E fizo muy ayna en ese tenplo de Apolin vn oratorio de sant Andres apostol, e caresçio de toda aquella tentaçion de la carne. E traxo al Judio a la salud perdurable, por la vision e por el denuesto del qual era el saluado.

Capitulo CLXXXVII. de los santos obispos Daçio de Mediolano e Sabino de Plazençia. Ensienplo de sant Grigorio.

Commo Daçio obispo de la çiudat de Mediolano fuese a la çiudad de Costantinopla, costriñido por rrazon de la fe, (e) vino a Corinth(i)o. E vio de lexos vna casa de grandeza conuenible, e mandola aparajar para posada. E commo dixesen los moradores del logar, que non podria morar en ella, que por muchos años auia morado en ella el diablo, que por eso fincaua vazia, respondio Daçio deziendo: mas por eso deuemos posar en ella, sy la acomitio el spiritu maligno, e tiro della la morada de los omnes. Asi que de noche commo folgase el varon de dios, el enemigo antiguo començo rremedar con grandes bozes los rruydos de los leones e [los balidos] de los ganados e el rroznar de los asnos e los chiflos de las serpientes e los rruydos de los puerchos. E Daçio espierto a priesa por tantas bozes leuantose muy sañudo, e començo dar bozes contra el enemigo, diziendo: bien te acaysçio, mesquino, que tu que quisiste rremedar non dignamente al señor, ahe rremedas las bestias, commo eres digno. A la


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qual boz el spiritu maligno ouo uerguença por el su menospreçiamiento, el qual non entro de alli adelantre a esa casa a fazer aquellas cosas que fazia. Aprise por rrecontamiento del varon onrrable Venançio obispo el miraglo, el qual fue fecho en la çiudat de Plazençia. Ca dizen que fue en aquella çiudat obispo vno que auia no[n]bre Sabino, e era de gran virtud. El qual commo le dixiese el su diachono, que auia salido el agua que dezian Pado del cañal e auia ocupado todos los canpos de la eglesia e tenia todos los logares que eran para criar para prouecho de los omnes, (e) el respondio deziendo: ve e dile: mandate el obispo, que te rrefrenes e te tornes a tu cañal. E oyendo esto el diacono menospreçiolo e rriose. Entonce el varon de dios fizo llamar al notario e dicto asy: yo Sabino sieruo del señor Jesu Christo enbio a ti Pado amonestamiento: mandote en el nonbre de Jesu Christo, que de aqui adelante non salgas del tu cañal a estos logares nin dañes las tierras de la eglesia. E dixo al notario: ve e escriue esto e echalo en la agua de ese rio. La qual cosa fecha, tomo el mandado del señor el agua e luego se rrefreno dellas tierras de la eglesia, e tornando se al su cañal, non salio de alli adelante a esos logares. En la qual cosa, Pedro, qual otra cosa se cofonde, sy non la dureza de los omnes non obedientes, quando en la virtud de Jesu Christo aun el elemento non rrazonable obedesçio a los mandados del varon santo?


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Capitulo CLXXXVIIIo. de sant Ysac Spolitano. Ensienplo de sant Grigorio.

En los tienpos de los Gothos fue en la çiudat Spolatana vn varon de vida onrrable, por nonbre Ysac. E este commo primeramente viniese de las partes de Siria a la çiudat Spolatana, (e) entro a la eglesia e demando a las guardas, que le diesen lisçençia de orar quanto quisiese, e non lo costriñiesen salir en las oras mas callandias. El qual estudo luego a orar, e estudo por tres dias en oraçion. E commo vno de las guardas viese esto, inchado por spiritu de soberuia, e el mal talante que deuia mostrar a postremas, mostrolo luego. Ca començolo llamar enfiñidor e engan[n]ador con palabra rustica, el qual se demostraua orar por tres dias e por tres noches ante los ojos de los omnes. El qual aun luego ferio con la palma al varon de dios, que el enfiñidor de vida rreligiosa saliese de la eglesia con denuesto. Mas este luego lo acomitio el spiritu vengador e echolo a los pies del varon de dios, e començo de llamar por la su boca: Ysac me echa, Ysac me trestorna. E non sabian que nonbre auia ese perigrino, mas aquel spiritu descobrio el su nonbre, el qual llamo que era echado del. E luego el varon de dios echose sobre el cuerpo del tomado del demonio, e fuese el spiritu maligno, el qual lo auia acometido. E començaron correr los varones e las fenbras nobles e non nobles, e querian lo leuar cada vno a su casa. E salio de la çiudat, e non muy lexos fallo logar desierto, e y fizo para sy morada homil. Al qual mientre yuan muchos, començaron se ençender por su ensienplo de fuego de la vida perdurable, e dieron se al seruiçio de dios so el su maestradgo. E commo muchas vegadas los disçipulos le dixiesen humillosamente, que tomase las posisiones, que


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le ofresçian por vso del monesterio, el cuydadoso guardador de la su pobreza (e) tenialo por fuerte sentençia, diziendo: el monge que en tierra demanda posesion, non es monge. E asy temia perder la segurança de la su pobreza, commo los ricos e auaros suelen guardar las rriquezas peresçederas.

Capitulo CLXXXIX. de vnos sus miraglos. Ensienplo de sant Grigorio.

Asy que ay claresçio la su vida a todos los morantes y por spiritu de profeçia e por grandes miraglos. E en vn dia a la viespera fizo echar en el huerto del monesterio los ferramientos los quales llamamos por nonbre usado uangas. E dixo a sus desçipulos: echad tantas vangas en el huerto e tornad vos ayna. E en esa misma noche commo se leuantase con los frayres segund lo auia acostunbrado, a dar alabanças al señor, mandoles deziendo: yd e cozed formigos a uestros obreros, por que sean aparajados en la mañana. E commo veniese la mañana, fizo traer los formigos que mando aparajar, e entro al huerto con los frayres, e fallo tantos obreros labrantes en el, quantas uangas mandara echar. Ca auian entrado los ladrones, mas mudoseles la voluntad por el spiritu, e tomaron las uangas que fallaron, e de aquella ora que entraron fasta que veniese a ellos el varon de dios, labraron todo el huerto, lo que non era labrado. A los quales luego que entro el varon de dios, dixoles: gozat vos, hermanos, mucho auedes trabajado, folgad. A los quales dio luego la vianda que auia traydo e fartolos (e) despues del cansamiento de tanto trabajo. E despues que fueron fartos, dyxoles: non querrades mal fazer; quantas vegadas querrades alguna cosa del huerto, venid


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a la entrada del huerto e demandaldo mansamente e tomaldo con bendeçion, e çesad de la maldat del furto. A los quales fizolos cargar de verças. E fecho es que los que venieran para enpeescer al huerto, tornasen non enpeesçibles con el galardon de el su trabajo. E en otro tienpo llegaron a el vnos peregrinos demandando misericordia, con vistiduras tajadas, asy que fascas eran vistos desnudos. E commo le demandasen vestidos, el varon santo oyo callando las palabras dellos; el qual luego llamo callando vno de los sus desçipulos e mandole deziendo: ve, e en aquel monte en tal logar busca vn arbol cauado e trae las vistiduras que fallares en el. E commo se fuese el disçiplo, busco el arbol commo le era mandado, e fallo las vistiduras, e traxo las callando al maestro. Las quales el varon santo de dios tomando las mostro las a los peregrinos desnudos e diogelas deziendo: venid, ca desnudos estades, ahe tomadlas e vestildas. E ellos viendo las conosçieron las, que eran las que ellos auian puesto, e quebrantados [son] por gran vergu[e]nça; e ellos que demandauan engañosamente las vistiduras agenas, enuergonçados tomaron las suyas. E en otro tienpo vno acomendando se a sus oraçiones enbiole por el moço dos espuertas llenas de viandas, de las quales tomo la vna ese moço e ascondiola en el camino, e leuo la otra al varon de dios. La qual tomandola el uaron de dios begninamente, amonesto al moço deziendo: graçias fazemos; mas vey, que la espuerta, que pusiste en el camino, que non la tangas; ca en ella entro la serpiente; pues asy es, sey cuydadoso, que sy la quisieres tomar locamente, non seas ferido de la serpiente. Por las quales palabras el moço mucho envergonçado touo mientes sabiamente a la espuerta; mas ya la tenia la serpiente, commo lo antedexiera el varon del señor.


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Capitulo CXC. de sant Florençio e del oso dado a el en solaz. Ensienplo de sant Grigorio.

En ese mismo tienpo en la prouinçia de la parte de [N]ursia morauan dos varones de santa conuersaçion en vida e en abito. De los quales el vno, que era llamado Euthiçio, por rrogarias de los frayres gouerno el monesterio por muchos años. E por que non fincase solo el oratorio, en el qual auia morado primero, dexo y a otro varon onrrable, conuiene saber a Florençio. En el qual commo morase solo, en vn dia echose en oraçion e demando al señor, que le deñase dar alli algund solaz para morar. El qual luego que cunplio la oraçion, salio del oratorio e fallo estar vn oso ante las puertas; el qual commo enclinase la cabeça a tierra e non demostrase ninguna cosa de braveza en los sus mouimientos, daua a entender abiertamente, que venie para seruiçio del varon de dios, la qual cosa luego la entendio el varon de dios. E por que en esa çella auian fincado quatro o çinco ouejas, e non auia quien las leuase a pasçer e las guardase, mando al oso deziendo: ve e echa las ouejas a pasçer, e tornate a la ora sexta. E començo fazer esto, e era acomendado al oso el cuydado de pastor; e leuaua la bestia ayuna a pasçer las ouejas que solia comer. E quando el varon de dios queria ayunar, mandaua al oso tornar con las ouejas a ora de nona; e quando non queria ayunar, a ora de sesta; e asy en todas las cosas fazia el oso el mandado del varon de dios. E commo se fezies(s)e esto alongadamente, començo en ese logar cresçer la fama de virtud lueñe. E quatro disçiplos del varon onrrable [Euthiçio] auiendo gran enbidia, que su maestro non fazia miraglos, e aquel que fuera dexado del solo paresçia claro por tanto miraglo, mataron le el oso echandole asechanças. Al qual commo lo esperase fasta la viespra, començose rrencurar, por que non tornaua el oso, al qual solia llamar


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ermano por la mucha synpliçidat. E otro dia fuese al canpo por demandar el oso e las ouejas, e fallolo muerto. Mas demandando cuydosamente, quien lo auia muerto, sopolo. Entonçe puso se en lloro, llorando mas la maliçia de los frayres, que la muerte del oso. [***] Asy el varon de dios delante el ençendido por el gran dolor rogo deziendo: espero en dios, que en esta vida ante los ojos de todos rresçibiran vengança de la su maliçia los que mataron el mi oso, que non les fazia daño. La boz del qual seguio luego la vengança diuinal; ca [los] quatro monges, los quales mataron el oso, luego son feridos de la enfermedat elefançia, asy que morieron podreçiendosele los mienbros. El qual fecho mucho temio Florençio varon de dios, e timio, que auia maldicho a los frayres. E todo el tienpo de la su vida lloraua por que fuera oydo, e llamauase cruel e omeçida en la muerte dellos. Ese Florençio uaron de dios fizo otra cosa, que non deue ser callada. Ca commo cresçiese la su openion grande luen[n]e, vn diachono que moraua lexos estudio de venir a el, por que se conmendase a las sus oraçiones. El qual veniendo a la su çella fallo todo el logar lleno arededor de serpientes syn cuenta. E commo temiese mucho, llamo deziendo: sieruo del señor, ora. E era estonçe gran claridat. E salio Florençi(n)o e escondio al çielo los ojos e las palmas, por que tirase el señor aquella pestelençia. A la qual boz luego el çielo trono, e ese tronido mato todas aquellas serpientes, que auian enbargado aquel logar. Las quales commo las viese el varon de dios muertas, dixo: ahe, matestelas, señor; quien las leuara de aqui? E luego a la su boz venieron tantas aues, quantas serpientes fueran muertas, las quales leuaron cada vna la suya e echaron las lexos, e tornaron el logar de la su morada linpio de todo en todo de las serpientes.


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Capitulo CXCI. de sant Martino solitario. En sienplo de sant Grigorio.

E aun en otro dia en las partes de Chanpania vn varon onrrable por nonbre Martino paso vida solitaria en el monte Mar(i)sico, e por muchos años fue ençerrado en vna cueua muy angosta. Del qual este fue el primer miraglo, que luego que se ençerro en el forado del dicho monte, desa piedra, en la qual cauada auia fecho la cueua angosta, salio de estello de agua, la qual abastaua a Martino sieruo de dios en uso de cada dia, por que non le menguase al menester. Mas el enemigo antiguo auiendo enbidia de las sus f(r)uerças, entro en la bestia su amiga, conuiene saber la serpiente, e esforçose espantar lo de aquella morada. Ca començo la serpiente venir a la cueua sola a el solo, e el orando echarse tendida ante el, e echarse con el. Mas el varon santo non espantado poco nin mas, ponia el pie o la mano en la boca della, deziendo: sy tomeste lisçençia que fieras, yo non te lo defiendo. E commo pasase esto por tres años, (e) en vn dia el enemigo antiguo vençido por esta su fortaleza continua ensañose, e subio ençima de vn monte, e dexose rrastrar dende ayuso e quemo todos los arboles de aquel monte con la flama que salio del. El qual en aquello que quemo todo el costado del monte, costriñiendo lo dios es costriñido de monstrar, de quanta virtud avya seydo el que yua vençido. Ruegote que entiendas, este varon de dios en la qual cabeça de monte estudo, el qual por tres años yogo seguro con la serpiente. En la cueua del estaua de suso gran peña, la


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qual commo de lexos fuese vista pequeña fincada al monte, amenazaua cada dia a Martino que le caeria ençima e que se trabucaria en su muerte. Asy que mientre gran muchedunbre que vino se esforçase alçar syn periglo del varon de dios aquella gran piedra que estaua sobre el, veyendo lo todos a desoras acaesçio cosa marauillosa; ca aquella piedra, la qual se esforçauan a arrancar, arrancada es a desoras dellos, e por que non tansiese a la cueua de Martino, dio vn salto, e asy commo el demonio de el sieruo de dios cayo mas lexos. Este quando primeramente se puso en [e]se monte, mientre moraua ençerrado en la cueua, ato el pie con vna cadena de fierro e fincola de la otra parte a la piedra, por que non podiese sal(l)ir mas fuera que quanto se estendia la cadena. La qual cosa oyendo el varon Benedito de vida onrrable, del qual fize suso rremenbrança, curo enbiarle dezir por su desçiplo: sy eres sieruo de dios, non te tenga la cadena de fierro, mas la cadena de Jesu Christo. A la qual boz luego Martino solto la cadena, mas nunca saco el pie suelto de fuera del logar mas que lo solia sacar quando lo tenia ligado.


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Capitulo CXCII. de sant Esteuan presbitero e Menas solitario. Ensienplo de sant Grigorio.

Vn varon el qual ouo nonbre Stephano de vida onrrable fue presbitero en la prouinçia de Valeria, ermano deste Bonefaçio el nuestro diachono e dispensador de la eglesia. El qual vn dia tornandose a casa asy commo de camino, fablando a su mançebo menospreçiadamente, mandole deziendo: ven, diablo, descalçame. A la qual boz luego se començaron soltar las correas de las calças muy a priesa, por que manifiestamente fuese çierto que le ouiese obedesçido el diablo, el qual fuera nonbrado para descalçar las calças. La qual cosa luego que la vio el presbitero, temio mucho e començo dar grandes vozes: vete, mesquino, vete, que non fable a ti, mas a mi mançebo. A la boz del qual luego se fue, e asy commo fueron falladas, fincaron gran parte de las correas sueltas. En la qual cosa se puede entender, (que) el enimigo antiguo, el qual esta tan presto a las cosas corporales, que por grandes asechanças asecha nuestros pensamientos. En otro dia en la prouinçia de Sanuja vn varon onrradero por nonbre Menas pasaua vida solitaria. El qual para su uso non auia otra cosa ninguna, sy non vnas pocas (de) colmenas de abejas. A este commo vn Lonbardo le quisiese fazer furto en las abejas, fue castigado dese varon primero por palabra, e luego fue tomado del spiritu maligno ante los sus pies. De la qual cosa es fecho, que asy commo era onrrado el su nonbre de todos los moradores, asy fuese onrrado de toda la gente barbara. Ca muchas vegadas venian los osos del monte que estaua y çerca, e querian comer las abejas; los quales tomandolos el mataualos co[n] vna palmatoria que solia traer. Ante


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las palabras del qual rroyan e fuyan grandes bestias, e los que non temian los cochiellos, temian los golpes de la palmatoria de la su mano. El estudio deste fue, non auer ninguna cosa en este mundo, non demandar nada, e ençe[n]der a deseos de vida perdurable a todos los que venian a el por rrazon de caridad; e sy sopiese las culpas de algunos, non les perdonaua el denuesto. Vn posedidor por nonbre Ca[r]terio vençido por deseo non linpio robo vna santa monja e ayvntola a sy por matrimonio non conuenible. La qual cosa luego que la sopo el uaron del señor, mandole por los que pudo las cosas que era digno oyr. E commo el sabidor de la su trayçion temiese e non osase llegar al varon de dios, por que non lo denostase asperamente asy commo solia a los que pecauan, fizo sus oblaçiones e enbio las entre las oblaçiones de los otros, por que tomase los sus dones, sy al non, non sabiendo lo. La qual cosa, commo lo sopo el por el spiritu, menospreçiola e echola deziendo: yo non tomo tu oblaçion, por que tireste la suya a dios.

Capitulo CXCIII. de los miraglos demostrados en las eglesias. Ensienplo de sant Grigorio.

Aun a penas auian pasado V años, quando en Rroma salio el rio de Tiberis de su cañal e cresçio tanto, que la su agua saliese sobre los muros de la çiudat e ocupo en ella grandes tierras, en la çiudat de Verones cresçio el rrio Artesis e vino fasta la eglesia de sant Zenon martir e obispo. Las puertas de la qual eglesia commo estodiesen abiertas, non entro en ella el


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agua, la qual cresçiendo poco a poco vino fasta las finiestras de la eglesia, las quales non eran çerca de tierra; e asy estando el agua çerro la puerta de la eglesia, asy commo sy ese elemento manifiestamente fuese mudado en pared. E commo fuesen fallados dentro muchos, mas la eglesia estando çercada de muchedu[n]bre de aguas non auia[n] por do salir e estauan y e temian morir de fanbre, (e) venian a la puerta de la eglesia e tomauan del agua para beuer. Pues asy es, por mostrar a todos el miraglo del martir, el agua les era ayuda, e non era asy commo agua para acometer el logar. E que marauilla, sy los escogidos puestos en la carne pueden fazer muchas cosas marauillosamente, los huesos muertos de los quales muchas vegadas viuen en muchos miraglos? Ca en la prouinçia de Valeria es fecha esta cosa que rrecuento. Ca y morio vn saçerdote onrrable e fue soterrado ante la eglesia. E vna noche commo cantasen los clerigos dentro en la eglesia, vino vn ladron por entrar al cor[r]al e fazer furto, e tomo vn carnero e salio a priesa. E commo veniese al logar do era soterrado el varon de dios, non pudo mudar el paso. E tiro el carnero del cuello e quiso lo dexar, mas non lo pudo echar de la mano. Viniendo la mañana e syendo conplidas las laudes de dios, salieron los clerigos de la eglesia e fallaron el omne estraño que tenia en la mano el carnero. E dubdo, sy lo leuaria o si lo daria; mas el culpado demostro mas ayna la pena. Los quales luego se echaron en oraçion, e por sus pregarias a penas podieron ganar, que el que vino a robar las sus cosas, sy al non saliese uazio. E commo viniese a la çiudat Espoletana vn obispo de los Lonbar(a)dos arriano e non touiese logar do feziese sus solinidades, començo demandar a ese obispo de la çiudat eglesia, la qual feziese para su error. E commo lo

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negase el obispo mucho, juro ese Ariano que auia venido, que entraria por fuerça al otro dia la eglesia de sant Paulo apostol, la qual estana puesta lexos. La qual cosa oyendola el que guardaua esa eglesia, çerro la eglesia e garnesçio la muy bien con çerrajas, e a la viespera mato todas las lanparas e ascondiose dentro. E a la boca de la noche vino el obispo arriano con mucha conpaña aparajado para quebrantar las puertas de la eglesia. E luego echadas a lueñe las cerrajas, fueron abiertas las puertas, e con gran sonido paresçieron las claustras de la eglesia; e veniendo vna lunbre de suso ençendidas son todas las lanparas, que eran amatadas. E el obispo ariano, que vino a fazer la fuerça, fue luego çiego e aduzido a sus moradas en agenas manos. E commo lo sopiesen todos los Lonbardos, que eran en esa tierra, non osaron mas tañer las casas catolicas.

Capitulo CXCIIII. de los miraglos demostrados en el fazimiento de vna eglesia.

Vna eglesia de los Arrianos commo ouiese fincado çerrada por dos años en la tierra desta çiudat, que suso es dicha, plogo que deuiese ser fecho por la fe catolica, poniendo dentro aquellas rreliquias de sant Sauastian e de santa Agada martires; la qual cosa es fecha. Ca veniendo con gran muchedunbre del pueblo e cantando alabanças al señor poderoso de toda cosa entramos a esa eglesia. E commo fuesen ya çelebradas honestamente las solinidades de las misas, e por la angustura del logar se aprimiase la muchedunbre del pueblo, vnos que estauan y sentieron a desoras que andaua vn puerco aca e ella entre los sus


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pies. Al qual commo lo sentiese cada vno, salio el puercho por las puertas de la eglesia, e fizo marauillar a todos por quantos paso, e non pudo ser visto, mager que lo sentieron. La qual cosa por ende lo demostro la piadat diuinal, por que fuese manifiesto a todos, que salia de aquel logar el morador non linpio. E asy acabada la solinidat de las misas, fuemos nos; (e) mas aun en esa mesma noche fecho es gran ruydo en el techo desa eglesia, asi commo sy corriesen algunos. E la noche sigiente fizose mas graue ruydo e sono a desoras con taman[n]o espanto, asy commo sy toda fuese tarstornada aquella eglesia de fundamiento; e fuese luego, e de alli adelante non paresçio alli ningund espanto del enemigo antiguo; mas por el sonido del espanto que fizo paresçio que costreñido salia del logar que auia tenido alongadamente. E despues de pocos dias desçendio del çielo sobre el altar de esa eglesia vna nube con gran claridat del ayre, e enchio toda la eglesia de tanta mansedunbre de odor, que estando abiertas las puertas non osase ninguno entrar. E el saçerdote e las guardas e los que vinieran a çelebrar las solinidades de las misas, (e) veyan la cosa, e non podian entrar, e rresçibian la mansedunbre del odor marauilloso. E en el otro dia, commo colgasen en [e]lla las lanparas syn lunbre, fueron ençindidas diuinalmente. E despues de pocos dias con de cabo commo saliese el que la guardaua desa eglesia, siendo ya conplidas las misas e las lanparas amatadas, entro despues de poco e fallo las lanparas, que auia amatado, que luzian. Las quales cuydo que non las auia muerto bien, e matolas de cabo bien; el qual salio de la eglesia e çerrola. Mas despues de espaçio de tres oras tornose e fallo las lanparas, que auia muerto, que luzian; por que de aquella lunbre se manifestase, que aquel logar auia venido de las tiniebras a la luz.


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Capitulo CXCV. de commo sant Grigorio por rrogarias de sant Eleuterio cobro la fuerça del cuerpo.

Commo yo en vn tienpo estando en el monesterio ouiese vna enfermedat que me era tajamiento de la vida, e muchas vegadas me veya en presura que llegaua a la muerte, la qual enfermedat los fisicos llaman en griego sincopin, e sy non me fartasen los frayres a menudo, queria me salir el spiritu, (e) vino vn dia de pascua. E commo en el sabado muy santo, en el qual aun todos los pequeñuelos ayunan, yo non pudiese ayunar, començe fallesçer mas por lloro que por enfermedat. Mas el coraçon triste fallo ayna consejo, que troxiese a poridat al oratorio a Eleutherio varon de dios, e que lo rrogase, que me veniese del virtud para ayunar, e que lo ganase por sus pregarias delante el señor. La qual cosa es fecha; ca luego que entramos al oratorio, rogando lo yo humillosamente, echose en oraçion con lagrimas, e despues de poco seyendo conplida la oraçion salio. E a la boz de la su bendeçion tanta uirtud tomo el mi estomago, que oluido de todo el comer e la [en]fermedat. E començeme marauillar, quien fuese e qual auia seydo; ca quando me venia e[n] miente la enfermedat, non veya en mi nada de las cosas que me arremenbraua. E commo la mi voluntad fuese ocupada en disposiçion del monesterio, oluidaua toda la mi enfermedat. E commo dixe, si me venia en miente la enfermedat, commo me sentiese ser tan fuerte, marauillauame si non comiese. E yo quando vin a la viespera, falleme tan fuerte, que sy quisiese, pudiese sofrir el ayuno fasta otro dia. Asy que fecho es, que prouase yo aquellas cosas,


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a las quales non ouiese seydo presente. Commo seruiese por mandado del mio obispo por responsos eclesiasticos en el palaçio de la çiudat de Costantinopla, vino alla a mi el onrrable varon Maximiano con frayres por menester de caridat. El qual commo tornase a Roma al mi monesterio, fue tomado por gran tenpestad en el mar Adriatico, e por orden non asmable e por miraglo non osado entendio contra si e contra todos los que estauan y la saña e la graçia [de dios]. Ca commo las ondas se encruelesçiesen en su muerte alçadas por los muchos vientos, perditas son las ancoras de la naue, e tajado es el arbol, e la vela echada en la agua, e toda la naue quebrantada por las grandes ondas, e fuera ya desconpuesta toda. E entro en ella la mar e inchio la fasta las tablas de suso, asy que ya andauan las ondas dentro en la naue. Estonçe ya los que estauan dentro veyendo la muerte, dieron se paz e tomaron el cuerpo e la sangre del rredemidor, conmendando se cada vno a dios. Mas dios poderoso de toda cosa, el qual espanto las voluntades dellos marauillosamente, (e) guardo la vida dellos mas marauillosamente. Ca por ocho dias andudo su camino la naue estando llena fasta las tablas mas de suso; e al IX dia (en el qual) vino al puerto del castiello de Torones. En el qual logar commo todos saliesen sanos, luego se somorguio la naue en ese puerto; sy commo se saliendo ellos, en logar de auer menos carga, la ouiese mayor.


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Capitulo CXCVI. de sant Çiolo varon de dios. Ensienplo de sant Grigorio.

En vn dia tenian los Lonbardos preso a un diachono e querian lo matar. E seyendo ora de viespras santo Colo varon de dios demando a esos Lonbardos, que lo dexasen a uida; e dexieron, que non lo farian en ninguna manera. E commo viese que auian ya delibrado por matarlo, demando que gelo diesen en guarda. Al qual rrespondieron: dar telo hemos en guarda, mas con esta condeçion, que si el fuxiere, que mueras tu. La qual cosa el varon de dios resçibiendola de buena voluntad, tomo al dicho diachono en su guarda; e a la media noche, commo viese todos los Lonbardos aprimiados por sueño, espertolo e dixole: lieuate e fuy muy a priesa, e librete el señor poderoso de toda cosa. Mas ese diacono arremenbrado del su promitimiento, dixo: que sera, sy yo fuxiere, morras syn dubda por mi. Al qual el varon santo de dios sant Çiolo costriñiolo a fuyr, deziendole: lieuate e fuy; el señor poderoso de toda cosa te defendra; ca yo en mano del so, tanto pueden fazer en mi, quanto el los dexare. Asy que fuxo el diachono; [e] el fiador finco en medio asy commo engañado. E en la mañana venieron los Lonbardos, que le auian dado en guarda al diachono, e demandaron gelo. Mas respondio el varon onrradero, que auia fuydo. Estonçe plogo a todos los Lonbardos que y estauan, que le cortasen la cabeça, por que lo matasen syn gran tormento. Asy que el varon santo aduzido entre los armados luego fue para las armas e demando que le diesen vn poco lisçençia de orar. El qual commo gelo otorgasen, echose en tierra e oro. El qual commo orase vn poco alongadamente, el que era escogido para matarlo feriolo del pie, que se leuantase, deziendole: lieuate e ponte a rrodiellas e es-


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tiende la ceruiz. E leuantose el varon de dios e finco la rrudiella e estendio la ceruiz; mas teniendo el cuello estendido e vey[e]ndo la espada contra sy, es dicho que dixo esto solo: sant Juan, rresçibela. Estonçe el matador teniendo el cuchiello sacado e el braco alto para lo ferir, non lo pudo baxar en ninguna manera; ca luego sele enduresçio, e estando el cuchiello derecho al çielo, finco el braço, que non se pudo inclinar. Entonçe toda la conpaña de los Lonbardos, los quales estauan para veer aquella muerte, tornose en alabanca e comencose marauillar e onrrar con temor al varon de dios; ca paresçido auia, de quanta santidad fuese el que auia ligado en el ayre el braço del su carniçero. Asy que dexieron le que se leuantase; e leuantose. E demandaron le, que sanase el braço del su carniçero, e non quiso, deziendo: yo non orare en ninguna manera por el, sy ante non me jurare, que con esta mano non mate omne christiano. Pues asi es, veyendo este omne de tan gran virtud, querian le dar en don los bueys e los ganados que auian rrobado; mas el varon de dios esquiuo rresçibir el tal don, mas demando don de buena merçed, deziendo: sy me queredes otorgar alguna cosa, dad me todos los catiuos que tenedes, por que aya don de que deua orar por vos.


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Capitulo CXCVII. de la vida del alma despues de la muerte. Sant Grigorio en el quarto libro.

Quales quier omnes carnales dubdan en las cosas non veybles, las quales non pueden saber por prueua, (e) sy es lo que non veyen con ojos corporales. La qual dubda non fue al nuestro primero padre; ca echado de los gozos del parayso, acordauase de lo que auia perdido, por que lo viera. E estos non se pueden acordar o sentir las cosas oydas, los quales non tienen ninguna prueua commo el sy al non de lo pasado. Ca asy commo sy la moger preñada sea puesta en la carçel e y para moço, e sea y criado e cresca, al qual sy por ventura la madre le nonbre el sol e la luna e las estrellas e los montes e los canpos e las aues volantes e los cauallos corrientes, e el que es nasçido e criado en la carçel, non sepa otra cosa, si non las tiniebras de la carçel, e oya estas cosas ser, mas por que non las conosçio verdaderamente por prueua, desfuize ser asy: en esta çeguedat del su desterramiento los omnes nasçidos, quando oyen ser cosas soberanas e non veybles, desfuizan que non son verdaderas, por que conosçieron estas cosas enfermas veybles, en las quales son nasçidos. Onde fecho es, que ese criador de las cosas veybles e non veybles enbiase el spiritu santo a los nuestros coraçones, por que por el viuificados creyesemos las cosas que non podemos aun saber por prueua. Pues quales quier que tomamos el spiritu santo peño de nuestra heredat, non dubdamos de la vida de los non veybles. Ca que la alma (de la carne) viua despues de la muerte [de la carne], muestralo la razon, mas mezclada a la fe. E sy los santos apostolos e martires de Jesu


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Christo (non) menospreçiasen la vida presente e pornian las almas (de la carne) en la muerte [de la carne], si non sopiesen, que se seguiria la vida mas çierta de las almas? E ahe, estos que posieron las almas en la muerte e creyeron despues de la muerte de la carne ser la vida, rresplandesçen por miraglos de cada dia. Ca viniendo a los sus cuerpos muertos uiuen enfermos, (e) son sanos. Pues asy es, sy la vida de la alma fincante en el cuerpo entiendes del mouimiento de los mienbros, por que non entiendes la vida del alma depues del cuerpo, e ya por los huesos muertos en virtud de los miraglos? Ca muchos de nos alinpiantes el ojo de la voluntad por pura fe e por rrazon abastada, muchas vegadas vieron las almas salientes de la carne.

Capitulo CXCVIII. vnos ensyenplos para prouar esto.

El onrrable padre, el qual auia nonbre Spes, fizo monesterios. El qual commo ouiese pasado XL años en çeguedat, dio le el señor la lunbre e fizo le saber la su muerte que auia a ser ayna, e amonestolo que predicase la palabra de la vida en los monesterios fechos y enrrededor, e pues auia tomado la lunbre del cuerpo, vesitando arrededor a los frayres que les abriese la lunbre del coraçon. El qual obedesçiendo luego a los mandados, [***] de la vida, los quales auia apriso faziendolos. Pues asy es, en el XVo dia tornose al su monesterio acabando la predicaçion, e y llamados los frayres, estando en medio tomo el sacramento del cuerpo e de la sangre del


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señor, e luego començo con ellos los cantos de los salmos. El qual cantando ellos e el estando en oraçion de coraçon dio el alma. E todos los frayres que estauan presentes vieron salir paloma de su boca, la qual luego abriendose el techo del oratorio salio e veyendo lo todos los frayres traspaso el çielo. En [e]sa misma prouinçia de Nursia rrecontaua el abad Esteuan, que auia acaesçido, que vn presbitero gouernaua vna eglesia encomendada a el con gran temor [del señor]. El qual del tienpo que tomo la orden amaua a vna monja asy commo a ermana, mas esquiuandola asy commo a enemigo, nunca lo dex[a]ua llegar a çerca. E en el XL año(s) de la su ordenaçion enardesçiendosele mucho la fiebre, aduzido es a la muerte. Mas commo lo viese la monja los mienbros ya sueltos e estendido asy commo en la muerte, puso la oreja a las sus narizes, a uer sy rrespiraria algund poco. La qual cosa sentiendola el, el qual auia sollamiento muy delgado, dixo quanto mas rreziamente pu(e)do: partete de mi, moger, aun viue el fu[e]guezuelo, tira la paja. E yendose ella e cresçiendo la virtud del cuerpo, començo dar vozes con gran alegria, deziendo: bien vengan los mis señores; por que deñastes venir al tan pequeño sieruo? vengo, vengo, graçias fago; e graçias fago. Commo dexiese esto muchas vegadas, preguntauanle los que estauan çerca, a quales lo dezia. A los quales rrespondio el: por ventura non vedes venir aca todos los apostoles santos? e non veedes a sant Pedro e a sant Paulo, primeros de los apostolos? A los quales dezia de cabo: ahe vengo, ahe vengo. Entre estas palabras dio el alma.


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Capitulo CXCIX. de Seruulo varon de dios e de la su muerte.

Es a saber, que las mas vegadas saliendo las almas de los escogidos, suele(n) salir la dulçedunbre de la alabança çelestial, por que mientre que oyen aquellas cosas, non sean dexados sentir la disoluçion de la carne del alma. Onde arremienbrame auer rrecontado en la omelia del euangelio, que en aquel portiello, el qual es en camino a los que van a la eglesia de sant Climente, ouo vno por no[n]bre Seruiello, del qual non dubdo que te arremienbras, el qual por çierto era pobre por cosas, mas rrico por meresçimientos, al qual auia soltado la luenga enfermedat. Ca despues que lo nos conosçimos fasta la fin de la vida yazia paralitico. Que dire que non podia estar, e nunca se pudia leuantar nin posar nin leuar la mano a la boca, e nunca se pudo echar sobre el otro costado. E seruian le la madre e el hermano, e que quier que tomase, de las manos dellos daualo a los pobres. E non sabia letras; mas auia conprado libros de la escriptura santa, e tomando quales quier rreligiosos en ospital, faziales leer delante si. E fecho es, que segund su manera sabia lleneramente la santa escriptura, (e) commo dixe commo non sopiese las letras. Estudiaua sienpre fazer graçias en dolor e estar los dias e las noches en los ynnos e en las alabanças del señor. Mas commo ya fuese tienpo, que la su tamaña pasçiençia ouiese galardon, el dolor de los mienbros tornase a las cosas de la vida. E quando se vio çerca de la muerte, amonesto a los varones peregrinos e a los que eran rresçibidos en el ospital, que se leuantasen e cantasen con el salmos esperando a la muerte. E commo el moriendo


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cantase con ellos, mandoles callar muy ayna con espanto de gran boz, deziendo: callat, callat; por ventura non oydes quantas vozes suenan en el çielo? E mientre touiese mientes con orejas del coraçon a esas alabanças, las quales auia oydas, aquella santa alma salio de la carne. La qual saliendo, tanto buen odor se derramo y, que todos los que estauan presentes se inchiesen de buen olor non asmable.

Capitulo CC. de la muerte del pequeñuelo blasfemador, e de la muerte dura de vnos santos.

Commo el humanal linage sea subjecto a muchos pecados syn cuenta, asmo que se puede inchir muy gran parte de Jerusalem la çelestial de pequeñuelos e de infantes. E si es a creer que todos los infantes bautizados e que mueren en la infançia, entran al regno çelestial, enpero non es a creer que entren los regnos çelestiales todos los pequeños, los quales pueden fablar; ca a muchos pequeños çierran les el padre e la madre la entrada de ese regno, sy sean mal criados. Ca vn varon conosçido a todos en esta çiudat ouo vn fijo ante de tres años, el qual segund cuydo auia V años, al qual amandolo mucho carnalmente, criaualo delicadamente. E ese pequenno, la qual cosa es graue de dezir, luego que le non plugiese alguna cosa en su coraçon, auia acostunbrado blasfemar a la magestad de dios. El qual ante de tres años ferido en [e]sta mortalidat, vino a la muerte. E commo lo touiese su padre en el seno, segund lo dexieron aquellos que estauan presentes, vio el moço con ojos tremientes venir a el los spiritus maglinos, e començo dar vozes: o padre, o padre. El qual dando bozes, baxaua la


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cara, por que se ascondiese dellos en el seno del padre. E commo preguntase a el que tenblaua, que veya, dixo el moço: vienen omnes moros, los quales me quieren leuar. El qual commo dixiese esto, luego denosto al nonbre de la magestad de dios, e dio el alma. Ca por que el señor poderoso de toda cosa demostrase, por qual culpa fuese dado a tales executores, onde el padre non lo quiso castigar quando era viuo, (e) moriendo dexogelo dezir de cabo, por que el padre conosçiese la su culpa, el qual menospreçio la alma del fijo pequeño, [e] non crio pequeño pecador a los fuegos del infierno. Los Lonbardos encruelesçiendose colgaron dos monges en las rramas de vn arbol, los quales y colgados morieron ese mismo dia. E a la viespra los spiritus del vno e del otro començaron cantar alli por claras bozes, por que aquellos que los auian muerto, (por que) quando oyesen las bozes de los cantantes, se espantasen sey[e]ndo mucho marauillados. Pues asy es, los escogidos, los quales syn dubda van a la vida perdurable, que les enpesçe, sy mueran vn poco duramente? E por ventura ay alguna culpa pequeña dellos, la qual se deua tajar por la muerte. Ca el varon de dios enbiado contra Samaria, por que comio en el camino por non obedesçer, matolo el leon en ese camino. Mas luego es escripto alli, que estudo el leon çerca el asno e non comio del cuerpo muerto. De la qual cosa se demuestra, que el pecado de desobedençia fue afloxado en esa muerte; ca ese leon al que mato seyendo biuo non oso tan[n]er lo seyendo muerto.


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Capitulo CCI. [de la muerte] de vnos rreuelado diuinalmente. Ensienplo de sant Grigorio.

En el mi monesterio vn frayre ante de X años era llamado Geronçio. El qual commo fuese aprimido por graue tristeza del cuerpo, vio en la vision de la noche desçender de suso dos varones enblanqueçidos. Los quales commo estodiesen delante el lecho del yaziente, dixo el vno dellos: a esto venimos, por que matamos en caualleria vnos frayres del monesterio de Grigorio. E mando a[l] otro deziendo: scriue a Marçello e a Valentiniano e a Agnelo, e a otros de los quales agora non me acuerdo. Las quales cosas conplidas dixo: mas escriue a este mismo, que nos vee. De la qual vision fecho çierto el frayre ante dicho, a la mañana dixo lo a los frayres, quales auian a morir desa çella, e aun que los auia el a seguir. E dende a otro dia començaron a morir los frayres ante dichos, e por esa misma manera morieron, segund que fueran nonbrados en el escripto; e el morio a postremas. En el monesterio de la çiudat de Portuenes enfermo vn monge que auia nonbre Melito. El qual commo lo consolase el obispo Feliz, dixole el, que eran conplidos los tienpos del su curso, deziendo, que le auia paresçido vn mançebo e que traya epistolas e dezia: abrilas e leelas. Las quales seyendo abiertas, dixo que fallo escriptos en esas epistolas con letras de oro a sy mismo e a todos los que en ese tienpo fueran bautizados dese obispo en la pascua; e segund dezia, fallo primero el su nonbre, e desende de todos los bautizados en aquel tienpo; por la qual cosa touo por çierto, que el e aquellos (que) auian a morir ayna. E fecho es, que ese dia morio


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el, e despues de el asi lo sigieron todos los que fueran bautizados, que fasta pocos dias non finco viuo ninguno dellos. E en la mortalidat, la qual en los tienpos de[l] patriçio Narso atormento mucho a esta çiudat, en la casa de Valeriano fue vn moço que guardaua el ganado, de gran sinpliçidad e humillad. E commo tan bien esa cosa se astragase por esa misma pestelençia, ferido es ese moço e aduzido fasta la muerte. El qual muerto, a desoras torno e fizo llamar a su señor e dixole: yo fuy en el çielo e sope los que an a morir desta casa: aquel e aquel e aquel; mas tu non temas, que non as a murir este tienpo. E por que sepas que digo verdat, que fuy en el çielo, ahe tome alli, que fable por todas lenguas. Al qual estonçe el señor fablole griego; e el asy le rrespondio en esa misma lengua, asy que todos se marauillauan los que estauan presentes. E en esa casa (de Marso) fincaua vn espadero [de Narso] que era Bulgaro; el qual aduzido ayna a enfermedat, fablole en la lengua bulgara; e asy aquel moço nasçido e criado en Ytalia rrespondio en esa fabla barbara, asi commo sy fuese engendrado de aquella gente. Mas al dia terçero, (el qual) non es sabido por el juyzio ascondido de dios, despedaço las manos e los braços con sus dientes, e asy salio del cuerpo. El qual despues que morio, luego morieron todos aquellos, los quales el auia dicho, e non morio ninguno en [e]sa casa por esa tenpestad, el qual non fuese dicho por aquel.


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Capitulo dozientos e dos. del fuego del infierno, el qual ya quema a los malos.

E asy commo la bienandança alegra a los escogidos, asy es menester creer, que del dia de la su muerte quema el fuego a los malos. E non dubdo el fuego del infierno ser corporal, en el qual çierto es ser atormentados los cuerpos. En el tienpo de los Gothos vn varon por nonbre Rreparado vino a la muerte. E commo lo llorase la conpaña por muerto, torno a desoras e dixo: enbiad el moço ayna a la eglesia de sant Lorenes martir, la qual es llamada por nonbre de Damaso el que la fizo, e vea que sea fecho de Tiburçio presbitero e apresurase a dezirlo. El qual Tiburçio era dicho que estaua en deseos carnales. E commo se fuesse el moço, rrecontoles ese Rreparato, el qual auia tornado en sy, que lo conosçio ado fuera aduzido, diziendo que era aparajado gran fuego, e aduzido Tiburçio presbitero fue puesto ençima e quemado, poniendo le el fuego de suso. E era aparajado otro fuego, la alteza del qual era vista estenderse de la tierra fasta el çielo. Al qual fue dada boz, cuyo fuese. Pues asy es, estas cosas dichas luego morio Rreparado. E el moço que fue enbiado a Tiburçio, ya lo fallo muerto. Vno de la corte en el sabado muy santo de pascua tomo en el bautismo a vna infanta fija de vno. El qual despues del ayuno tornandose a casa e enbriagado por mucho vino, demando que fincase aquella su fija con el, e perdiola esa noche, la qual cosa es enemiga de dezir. E commo se leuantase a la mañana el culpado, començo pensar, que fuese al baño, asy commo si por el agua del


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baño lauase la manziella del pecado. Pues asy es, fuese e lauose, e començo a dudar de entrar a la eglesia. Mas sy en el tan gran dia non fuese a la eglesia, auia verguença a los omnes; e sy fuese, el juyzio de dios. Asy que vençio la verguença humanal, e fuese a la eglesia, e començo estar temeroso e tenblando e todas oras pensando, quando lo tomaria el spiritu maligno e que trabajase delante todo el pueblo. Commo temiese mucho, non le acaesçyo ninguna cosa en la solinidat de aquellas misas. El qual salio alegre, e el otro dia entro seguro a la eglesia. E fecho es que por seys dias continuos andodiese alegre e seguro, asmando que la su trayçion non la ouiese visto el señor, o aun que la ouiese visto, que la ouiese dexada misericordiosamente. E al VIIo dia muerto es por muerte sobitania. E commo fuese enterrado, por luengo tienpo salio flama del su sepulcro e entanto quemo los sus huesos, fasta que consomiese todo el sepulcro, e la tierra, que fuera ayuntada al monimiento, fuese vista cauada. La qual cosa faziendo el señor poderoso de toda cosa demostro, que le dio a la su alma en ascondido, al cuerpo del qual ya lo desgasto la flama ante los ojos humanales.


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Capitulo CCIII. que aun aquel fuego demostro dios aqui en presente a los mortales por espanto. Ensienplo de sant Grigorio.

Las ollas de Vulcano en Siçilia, segund rrecuentan aquellos que lo saben, cada dia cresçen syendo afloxadas las encontradas, por que llegandose el termino del mundo, en quanto es çierto [que] se cojan alla mas los que se an a quemar, tanto sean vistos paresçer mas esos logares de los tormentos. La qual cosa quiso dios poderoso de toda cosa que se mostrase en este mundo para castigo de los viuientes, por que las voluntades de los non fieles, las quales non creen ser los tormentos del infierno, vean los logares de los tormentos, los quales rrefusan creer oyendolos. E los angeles segadores ligan la yerua en façiziellos para quemar, quando (el)los eguales aconpañan a los eguales por tormentos eguales, por que los soberuios [ardan] con los soberuios, e los luxuriosos con los luxuriosos. E la piadat soberana ordena de la largueza de la su gran misericordia, que muchos aun despues de la muerte se tornen a priesa al cuerpo, e los tormentos del infierno, los quales non auian creydo oyendo los, si al non, teman veyendo los. Ca el varon noble Esteuan, al qual conosçieste bien, solia me contar de sy mismo, que en la çiudat de Costantinopla tardando por vn pleyto, morio veniendole vna enfermedat del cuerpo. E commo fuese demandado vn menge e vn pigmentero para abrir lo e aparajarlo, e non fallando lo ese dia, jogo el cuerpo non soterrado. El qual aduzido a los logares del infierno, vio muchas cosas, las quales non creyo oyendo las. Mas commo fuese apresentado al juez mayoral, no[n] lo rresçibio, mas


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dixo: non mande tra(e)er a este, mas a Esteuan el ferrero. El qual luego es tornado en el cuerpo, e Esteuan ferrero, el qual moraua çerca el, muerto es esa misma ora. Asi que prouado es ser verdaderas las palabras que auia oydo, quando demostro esto el fecho de la muerte de Esteuan.

Capitulo CCIIIIo. de la vision demostrada a vn cauallero.

E ante de tres años en esta pestilençia muy grande, la qual despoblo esta çiudat, en la qual era[n] aun vistas las saetas por vision corporal venir del çielo e ferir a cada vnos, commo tu sopiste, morio aquel Esteuan. E vn cauallero ferido en esta misma nuestra çiudat vino a la muerte, el qual jogo medio muerto, mas tornose ayna e rreconto las cosas que fueran fechas con el. E aun dezia, segund lo sopieron muchos estonçe, que estaua vna puente, so la qual corria vn rrio muy negro e lleno de oscureldat, del qual salia niebla e fedores non sofribles. E la puente pasada, estauan prados delectables e verdes, afeytados por flores bien olientes de yerbas, en las quales eran vistos estar ayuntamiento de omnes enblanquesçidos. E tanto buen olor auia en esse lugar, que el buen olor fartaua a los que morauan e andauan alli. Y au[i]an moradas de diuersas maneras, e cada vnas llenas de gran luz. Faziase y vna casa de marauilladero poderio, la qual era vista que se fazia con braçales de oro, [e] non pudo ser conosçida cuya fuese. E estauan sobre la rribera del dicho rio muchas moradas, mas eran tañidas las vnas de niebla de fedor costrin[n]iente, e a las otras non las tañia el fedor


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costriñiente del rio. E en la dicha puente era esta prueua, sy alguno non justo quisiese pasar por ella, caya en el rio fidiente e tenebroso; e los justos, a los quales non contrariaua la culpa, pasauan se seguramente e libremente a vnos logares deletables. E aun dixo que vio ay a Pedro mayor de la conpaña eclesiastica, el qual morio ante por quatro años, puesto cabeça a yuso en logares espantables e ligado e aprimido por gran carga de fierro. El qual commo demandase, por que estaua asy, dixo que oyo aquellas cosas, de las quales nos, que lo conosçiemos en esta casa eclesiastica, nos acordamos syntiendo los sus fechos. Ca dicho es: esto por tanto es echado, ca sy era vista a el alguna cosa, era vista por fazer vengança a dar llagas, mas seruia por deseo de crueldat que de obedençia. La qual cosa que fue asy, sabelo qual quier que lo conosçio. E aun dezia que viera y vn presbitero peregrino, el qual veniendo a la dicha puente paso por ella por tanta autoridat, por quanta linpieza visco aqui.

Capitulo CCV. en commo ayudan las limosnas a los misericordiosos despues de la muerte.

En esa misma puente dixo que conosçiera a Esteuan, el qual ante dixe. El qual commo quisiese pasar, decorriose el su pie, e de medio del cuerpo echado ya fuera de la puente, leuantaron se vnos varones muy espantables del rio e començaron lo tirar por las piernas a yuso, e vnos varones enblanqueçidos començaron lo tirar a suso por los braços. E commo fuese esta lucha, e los buenos lo tirasen arriba e


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los malos a yuso, el que esto veya tornose al cuerpo e non sopo que fue fecho del mas. En la qual cosa se da a entender de la vida de ese Esteuan, que en el contendian los males de la carne con la obra de las limosnas. Ca el que era tirado por las piernas a yuso e por los braços ar[r]iba, paresçe sin marauilla, que auia amado la limosna e non auia guariado acabadamente a los pecados de la carne. Mas en aquel albedrio ascondido qual cosa aya vençido en el, non lo sabemos nos nin aquel que lo vio e fue rreuocado. Enpero çierto es, que ese Esteuan despues que, segund suso rreconte, vio los logares del infierno e torno al cuerpo, non enmendo acabadamente la vida. Dixo Pedro: ruegote que me digas, que es esto, que en los logares deletables de vna casa era visto ser edeficado con braçales dorados? Gran escarnio es, si lo creemos, que en aquella vida aun ayamos mengua de tablas de metal. Rresponde Grigorio: quien entiende esto, sy enti[e]nde sanamente? Mas de aquello que alli es mostrado, qual quier que es aquel al qual se faze esta casa, manifiestamente se da a entender, que es lo que aqui obra. Ca el que meresç[e]ra el galardon de la luz perdorable por la largueza de limosnas, çierto es que faze su morada de oro. E lo que dexe de dezir suso, ese mismo cauallero, que vio esto, recontaua, que esos braçales dorados para fazer la casa los trayan viejos e mançebos e moços e moças. De la qual cosa se coge, que estos, a los quales es aqui fecha la piadat, esos eran vistos alli obradores. E aun asy moraua çerca nos vn varon rreligioso, por nonbre Diosdio, el qual solia obrar los calçados; del qual vio otro por rreuelaçion, que se edeficaua la su casa, mas en ella los sus obradores eran vistos obrar solamente el sabado. El qual despues sabiendo de la vida deste varon

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sopo, que de aquello, que labraua cada dia, que quier que le sobrase del comer e del vistir, el dia del sabado solia leuar a la eglesia de sant Pedro e darlo a los menguados.

Capitulo CCVI. de Theodoro el non manso, el qual dado al dragon se rrepentio, e del monge ypocrita, el qual non pudo ser librado del dragon.

Fue vn moço por nonbre Theodoro muy trauieso, el qual en el mi monesterio sigio a su hermano mas por menester que por voluntad. Al qual muy graue cosa le era, si alguno le fablase alguna cosa por la su salud. Los bienes non tan señeramente non podia non fazer los, mas aun non oyr los. E dezia jurando e escarnesçiendo, que nunca vernia al habito de la santa conuersaçion. E en esta pestilençia, la qual en otro dia desgasto por gran parte el pueblo desta çiudat, ferido es desa pestilençia e aduzido a la muerte. Commo ya quisiese morir, ayuntaron se los frayres, por que lo desfendiesen orando que non moriese. Ya el su cuerpo fuera muerto de la postrimera parte, e tan solamente en el pecho le rresollaua el calor de la vida. Todos los frayres tanto començaron orar por el de coraçon, en quanto lo veyan ya estar en priesa. Conmenço presurosamente dar bozes, estando todos los frayres delante, e con grandes bozes rronper las oraçiones dellos, deziendo: yd uos, yd uos; ahe dado so a tragar al dragon, el qual non me puede tragar por la vuestra presençia; ya tomo la mi cabeça en la su boca, e dat logar, que non me atormente mas, mas faga lo que a de fazer; ca sy so dado a tragar, por que me detardo por vos otros? Estonçe los frayres començaron le dezir: que es lo que fablas, hermano? faz la señal de la cruz. Res-


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pondia el con grandes bozes diziendo: quiero me santiguar, mas non puedo; ca so aprimido por este dragon. E commo oyesen esto los frayres, començaron los frayres echados en tierra orar por el su libramiento. E ahe, a desoras començo el enfermo dar grandes bozes, deziendo: graçias fago a dios; ahe el dragon, que me auia tomado para tragar, fuxo enpoxado por las vuestras oraçiones e non pudo estar. Agora orat por los mis pecados; ca aparajado so conuertir me e dexar de todo la vida seglar. Pues asy es, el omne, el qual, commo ya es dicho, fuera ya çerca de muerto, es guardado a la vida e conuertiose a dios de todo coraçon. Mas por el contrario auia vn monesterio, el qual es dicho ton Galathon; en el qual auia vn monge de gran asmança e conpuesto por costunbres e en todo su fazemiento; mas commo despues paresçio, lueñe fue en otra manera de lo que paresçia. Ca veniendole la flaqueza del cuerpo, fizo ayuntar a todos los frayres. E ellos cuydaron, que moriendo tal varon (que) oyeran del gran cosa e deletable. A los quales el atormentado e tremiendo es costreñido manifestar a qual enemigo era dado. Ca dixo: quando creyades que ayunaua conuusco, comia ascondidamente; por la qual razon ahe agora so dado a tragar al dragon, el qual con su cola ligo los mis ynojos e las mis piernas e poniendo la su cabeça en la mi boca saca el mi spiritu beuiendolo. Las quales cosas dichas luego murio, e non fue esperado del dragon que vio, por que arrepintiendose pudiese ser librado.


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Capitulo CCVII. del fuego del purgatorio, e de Pascasio diachono.

E es a creer ser ante del juyzio el fuego purgatorio de vnas culpas ligeras, por lo que dize la verdat, que si alguno contra el spiritu santo dixiere blasfemia, nin le sera perdonado en este sieglo nin en el auinidero. (E) en la qual sentençia se da a entender, poder ser afloxadas vnas culpas en este sieglo e vnas en el auinidero. Ca lo que es negado de vna cosa, paresçese que es otorgado de algunas cosas. Mas es a creer poder ser fecho de los pequeños pecados, commo es el fablar mucho vagaroso, e el rriso non tenprado, cuydado de la cosa familiar, en las non graue[s] cosas el error de non saber. Enpero es a saber esto, que alli sy al non non ganara ninguno de las pequeñas cosas ni[n]guna cosa de purgaçion, sy esto non lo merezca en esta vida por buenos fechos, por que alli puesto lo gane. Ca commo aun fuese mançebiello, oy de los mayores e mas sabidores, que Paschasio diachono desta siella apostolical, del qual tenemos libros muy derechureros del spiritu santo, (e) fue varon de marauillosa santidat e faziente mucha limosna e onrrador de los pobres e menospreçiador de si mismo. Mas este en aquella contienda, la qual es fecha entre Simacho e Lorenço enardesçiendose la bienquerrençia de los fieles, escogio a Laurençio en papa, e despues sobrado por vn coraçon de todos, enpero estudo en la su sentençia al dia de la su muerte, amandolo e adelantandolo, al qual rrefuso la eglesia tomarlo por mayoral por juyzio de los obispos. Asy que este commo fuese muerto en los tienpos de Simacho, vn demoniado tanxo a la d(i)almatica puesta sobre el su mo-


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nimiento, e luego fue sanado. E despues de mucho tienpo mandaron los fisigos a Germano obispo de Capua por la salud del cuerpo, que se lauase en los baños de Angulania. El qual entrando en los baños fallo al dicho Pascasio estar y en calores. Al qual vey[e]ndo lo mucho temio, e pregunto, que fiziese y el tan gran varon. Al qual respondio, que non estaua en aquel logar de pena por ninguna otra razon, sy non por que en la parte de Laurençio sintio contra Simacho. Mas pidote, ruega por mi al señor, e en esto conosçe que seas oydo, si tornando aqua non me fallares. Por la qual cosa Germano varon de dios echose en pregarias, e torno despues de pocos dias, mas ya non fallo al dicho Pascasio en ese logar. Ca non auia pecado por maliçia, mas por error de non saber, e pudo ser purgado despues de la muerte del pecado. La qual cosa enpero es a creer, que de aquella largueza de las sus limosnas gano esto, por que pudiese estonçe ganar perdon, quando non pudiese obrar nada. E en esta cosa deue ser conosçido, commo sea mucho la dispensaçion grande del señor poderoso de toda cosa, por el juyzio del qual es fecho, que ese varon Pascasio el mismo tomase de dentro, para que pecase, algund poco de tienpo, e enpero ante los ojos humanales fiziese por el su cuerpo despues de la muerte cosas marauillosas, el qual ante de la muerte auia fecho obras piadosas sabiendo lo ellos; que nin aquellos, los quales auian visto las sus buenas obras, se engañasen del asmar de las limosnas de el, nin a el non sele afloxase la culpa syn vengança, la qual non cuydo ser culpa e por tanto non la amato con lloros.


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Capitulo CCVIIIo, del temor e de la consolaçion de los santos en la su muerte.

Muchas vegadas el miedo solo purga las almas salientes de los justos de las culpas pequeñas, commo me oyste muchas vezes rrecontar conmigo de vn santo varon. El qual veniendo a la muerte timio mucho, mas despues de la mu[e]rte paresçio a los disçipulos en estola blanca e demostroles commo era rresçibido noblemente. E muchas vegadas el señor poderoso de toda cosa esfuerça las voluntades de los temientes por vnas rreuelaçiones, por que non teman en la muerte. Ca uiuia conmigo vno en el monesterio por nonbre Anton, el qual sospiraua por lagrimas de cada dia a los gozos de la tierra çelestial. E commo pensase muy estodiosamente e con gran feruor de deseo las santas fablas, non demandaua en ellas las palabras de sçiençia, mas el lloro de contriçion, por [que] la su voluntad esper[t]ada por estas cosas se enardiçiese, e desanparando las baxezas volase por contenplaçion al regnado de la tierra çelestial. A este fue dicho por la vision de la noche: sey aparajado e vee, por que lo dixo el señor. E commo el dixese, que non tenia espensas para yr, luego le fue rrespuesto diziendo: si dizes de los tus pecados, dexados te son. La qual cosa commo la oyese vna vez e temiese por gran miedo, a la otra noche fue amonestado en esas mismas palabras. E despues de V dias feriendo lo la fiebre murio, estando delante los frayres orando e llorando. E aun otro frayre en ese monesterio era dicho Merulo, mucho intento a lagrimas e a oraçion, e fascas nunca dexaua de rrezar ssalmos, sy non quando comia o dormia. A este le paresçio por vision de la noche, que desçendia del çielo en la su cabeça corona de flores blancas. El qual luego preso por


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tristeza del cuerpo, murio con gran segurança del coraçon e con gran alegria. Al sepulcro del qual commo Pedro, el qual agora es mayoral, le quisiese fazer sepultura despues de XIIII años, tanto salia, segund dizie, de aquel sepulcro buen olor, asy commo sy alli fuesen ayuntados todos olores de las flores. E ante destos tres años commo fuese muerto vn frayre e soterrado por nos en el çementerio de ese monesterio, saliendo nos todos dese çeminterio, ese mismo Johan, commo despues nos lo conto tremiendo e amariello, fallando lo alli aquel frayre que fuera muerto, llamolo del sepulcro. La qual cosa se paresçio luego; ca despues de diez dias vino le la fiebre, e murio.

Capitulo CCIX. que a los malos non les aprouecha ser soterrados en la eglesia, mas mas les enpesçe.

Quando los graues pecados non aprim(i)en, esto aprouecha a los muertos, sy sean enterrados en las eglesias, que los sus çercanos quantas vegadas se ayuntan a esos logares santos, acuerdanse de los sepulcros dellos, los quales veen, e derraman por ellos pregarias al señor. Ca a los que aprimen los pecados graues, non se ponen los sus cuerpos en las eglesias para salu[a]çion, mas para mayor dapñaçion. La qual cosa mejor la mostramos, si las cosas que son fechas en los nuestros dias, las rrecontamos breuemente. Ca Feliz obispo del Puerto, varon de vida onrrable, (e) nasçio e fue criado en la prouinçia de


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Sabina. El qual dize que fue en ese mismo logar vna santa monja, la qual ouo continençia de la carne, mas non esquino la parleria de la lengua e la mucha fabla. Pues asy es, esta fue muerta e soterrada en la eglesia. E esa misma noche la guarda desa eglesia vio por rreuelaçion, que aduzida ante el altar santo era tajada por medio, e la vna parte quemauase por fuego, e la otra parte fincaua non tañida. E commo leuantandose mañana rrecontase esto a los frayres e quisiese mostrar el logar, en el qual fuera quemada, aquel quemamiento de la flama asi paresçio delante el altar en los marmores, asi commo sy alli fuese quemada esa fenbra por fuego corporal. Valeri[an]o patriçio estudo fasta la edat vieja liuiano e deleznable, e menospreçio poner manera a las sus maldades. A este muerto en la çiudat de abrixa el obispo desa çiudat diole logar de sepultura en la eglesia tomando preçio. E en esa misma noche, que fue soterrado, sant Faustino martir, en la cuya eglesia fuera soter[r]ado aquel cuerpo, paresçiole a su guarda diziendo: ve e di al obispo, que eche de aqui estas carnes fedientes, las quales puso aqui; ca sy non lo feziere, morra el mismo al XXX dia. La qual vision timio la guarda confesar al obispo, e con de cabo amonestado non lo fizo. E al dia XXX el obispo desa çiudat, commo la ora de viespras tornase sano e saluo al lecho, muerto es por muerte sobitania. E morio Venlantino, desfendedor de la eglesia de Mediolano, varon muy disuluto e ocupado en todas las liuianidades, el cuerpo del qual es soterrado en la eglesia de sant Siro martir. E en la media noche en esa eglesia fechas son bozes, asy commo sy alguno fuese echado della por fuerça. A las quales vozes venieron las guardas, e venieron dos spiritus muy espantables, los quales auian apretado los pies dese Valentino con vna ligadura e tirauan lo a fuera de la eglesia, el mucho dando bozes. Los quales espantados tornaron se al su estrado. E a la mañana abrieron

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el sepulcro, en el qual fuera puesto ese Valentino, e non fallaron el su cuerpo. E commo lo buscasen fuera de la eglesia, do era echado, fallaron lo puesto en otro sepulcro, e los pies aun atados, commo fuera sacado de la eglesia. De la qual cosa, Pedro, entiende, que aquellos, a los quales aprimen los pecados graues, e se fazen soterrar en santo logar, fincan que sean juzgados del su mal asmar, e non los libren los santos logares, mas aun los acuse la culpa de lucura. Ca lo que aya acaesçido en esta çiudat, atestimonialo la muchedu[n]bre de todos los [*] que aqui moran, que vno primero de la arte dellos, commo fuese muerto, soterrado es de su moger en la eglesia de sant Januario martir delante la puerta de sant Lorenes. E la noche siguiente començo dar bozes el su spiritu de la sepultura, oyendolo la guarda, e dezia: ardo, ardo. E commo diese estas bozes alongadamente, la guarda dixo gelo esto a su moger. E la moger enbio varones desa misma arte a la eglesia, los quales catasen dilegentemente, queriendo conosçer commo estudiese el su cuerpo en el sepulcro, del qual diese tales bozes. Los quales abriendolo el sepulero fallaron las vistiduras non tan[n]idas, las quales fasta agora son guardadas en esa eglesia por testimonio de esa rrazon; e non fallaro[n] el su cuerpo, asi commo sy non fuese puesto en ese sepulcro. De la qual cosa es a entender, por qual vengança fue dañada la su alma, la carne del qual es echada de la eglesia.


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Capitulo CCX. commo la oblaçion de la hostia del saluador delibra la alma del pulgatorio.

Si las culpas despues de la muerte [non] son non soltables, mucho suele aun ayudar a las almas depues de la muerte la santa oblaçion de la ostia del saluador, asi que muchas vegadas sean vistas las almas de los muertos demandar esto. Vn presbitero en el logar en el qual las aguas calientes fazen uapores auia acostunbrado lauarse quantas vegadas le venia menester del cuerpo. En el qual logar commo entrase vn dia, fallo vn varon non conosçido aparajado para su seruiçio, el qual le tiraua los calçados de los pies e le tomaua las vestiduras e saliendo de los calores le daua la sauana e fazia todo el ministerio con gran seruiçio. E commo se feziese esto muchas vegadas, ese presbitero vn dia pensando yr al baño dixo entre sy: non deuo ser desgradesçido a aquel varon, el qual me suele seruir tan deuotamente para leuar, mas menester es que le lieue alguna cosa por don. Entonçe leuo consigo dos coronas de oblaçiones. El qual luego que vino al logar, fallo el omne, e segund lo auia acostunbrado, uso de su seruiçio. Asi que lauolo; e commo ya vestido se quisiese salir, ofresçio aquello que auia traydo consigo al que le seruia por bendeçion, demandandole que lo rresçibiese begninamente lo que le ofresçia por gran caridat. Al qual rre[s]pondio el llorando e atormentado: por que me das estas cosas, padre? este pan santo es, yo non lo (do) puedo comer. Ca yo al que tu vees, algund tienpo fuy señor deste logar, mas por las mis culpas so dado aqui despues de la muerte. E si quieres que me aproueche, ofresçe este pan por mi a dios poderoso de toda cosa, por que rrueges por mis pecados. E entonçe entiende que seras oydo, quando venieres aca a lauarte e non me fallares. En las quales


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palabras desaparesçio, e el que paresçia omne, demostrose en esuanesçiendo que fue spiritu. E ese presbitero toda la semana continua se atormento por el en lagrimas, ofresçio cada dia ostia saludable, e tornandose despues al baño non lo fallo ya. De la qual cosa se demuestra, quanto aproueche a las almas el sacrificamiento de la santa ostia, quando los spiritus de los muertos la demandan a los viuos e demuestran señales, por las quales sean vistos asu[e]ltos por ella.

Capitulo CCXI. del monge que tenia propio e fue librado por esa santa ostia.

Vn monge por no[n]bre Justo sabia de la arte de medeçina, el qual solia seruir a mi en ese monesterio sabiamente e velar en las mis enfermedades afincadas. Asy que este enfermo e vino fasta la muerte. Al qual en esa su enfermedat lo seruia vn frayre su hermano por nonbre Copioso. E los frayres escodriñando todos los sus melezinamientos, fallaron tres dineros de oro ascondidos en la medezina. La qual cosa luego que fue a mi dicha, que fazia tamaño mal el que veuia con nos otros comunalmente, (e) non lo pude sofrir de buen coraçon. Entonce yo ferido por gran lloro començe pensar, o que faria para purgaçion del que se moria, e que proueyria en ensienplo a los frayres viuientes. E fiz llamar a mi el presbitero dese monesterio e dixele: ve, e non se ayunte ningund frayre a aquel que se muere, nin aya palabra de consolaçion de la boca de ninguno de ellos; mas quando estudiere por morir e dema[n]dare frayres, digale su hermano carnal, que por los dineros que touo ascondidos es aborresçido de todos los frayres. [***] E


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quando fuere muerto el su cuerpo, non sea puesto con los cuerpos de los frayres, mas fazelde fuesa en el estiercol e echad en ella el su cuerpo, e echad y sobre el los tres dineros de oro los quales dexo, e todos dando bozes con ellos: el tu auer sea contigo en perdiçion; e asy cobrildo de tierra. En las quales dos cosas quise que aprouechase la vna al moriente e la otra a los viuientes, por que la amargura de la muerte lo fiziese suelto de la culpa, e a estos el tamaño dañamiento los defendiese mezclarse en culpa. La qual cosa es fecha asy. Ca commo ese monje veniese a la muerte e demandase quexosamente encomendarse a los frayres, e ningund frayre non deñase llegarse a el nin fablar le, dixole su hermano carnal, por que era ab[o]rresçido de los omnes. El qual luego gemio mucho de la su culpa, e en esa tristeza salio del cuerpo. El qual asi es soterrado, commo ante auia dicho. Mas todos los frayres turbados por esa sentençia començaron cada vnos traer en publico quales quier cosas por viles que fuesen, e aun las que sienpre les conuinio tener, e temer mucho, que non touiesen alguna cosa consigo, donde podiesen ser rreprehendidos. E commo despues de la su muerte fuesen pasados XXX dias, començose doler el mi coraçon al frayre muerto, e pensar con dolor los sus graues tormentos, e demandar, sy ouiese algund rremedio para librar lo. Estonçe yo triste llame al preposito del monesterio e dixele: mucho ha que se atormenta en el fuego al qual frayre que morio; deuemos le dar alguna cosa de caridat e ayudarlo quanto podemos, por que sea defendido. E ve, e de oy fasta los XXX dias continuos estudia ofresçer por el [el] sacrifiçio. El qual luego se fue e obedesçio. E nos pensando otras cosas e non contando los dias que pasauan, ese frayre que era muerto paresçio a su hermano vna noche en vision. Al qual commo lo viese el, preguntolo diziendo: que es, hermano, commo estas? Rrespondio el: fasta aqui mal fuy, mas ya agora bien so; ca oy rresçibi la comonion. La qual cosa ese Copioso dixo lo luego a los frayres en

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el monesterio. E los frayres contaron cuydadosamente los dias, e ese era el XXX dia, en el qual por el era conplida la oblaçion.

Capitulo CCXII. commo aun esa misma ostia aprouechaua a los biuos e los libraua de los peligros.

Casio obispo de Narmes, el qual auia acustunbrado ofresçer a dios sacrifiçio de cada dia e echauase en lagrimas entre las cosas poridaderas de los sacrifiçios, (e) tomo mandado del señor por vision de vn presbitero, deziendo: (e) fazlo que fazes e obralo que obras; vernas a mi en el natal de los apostolos, e galardonar te he la tu merçed. El qual despues de VII an[n]os en ese dia de la natal de los apostolos, commo ouiese acabado las solinidades de las misas e ouiese tomado los mi(ni)sterios de la santa comonion, salio del cuerpo. E aun oymos que vno era puesto en captiuidat de los enemigos, e auer seydo atado por ligamientos; por el qual su moger auia acostunbrado en dias çiertos ofresçer sacrifiçio a dios; el qual depues de luengo tienpo torno a la moger, e dixole, en quales dias fueran sueltos los ligamientos; e la moger entendio aquellos ser los dias, en los quales ofresçia por el a dios sacrefiçio. E aun Agatho obispo Panormitano, segund me dixeron muchos rreligiosos e me dizen, commo en el tienpo de mi anteçesor fuese mandado que veniese a Roma, sufrio gran tenpestad, asi que ya desfyuzase non poder escapar de tanto peligro de aguas. E el su marinero por nonbre Varica, el qual usa de ofiçio de clerezia en esa eglesia, gouernaua el carauo en pos la naue, e rronpien-


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dose la cuerda, desparesçio muy ayna con ese carauo entre las ondas. E la naue, en la qual estaua el obispo, a la fin despues de muchos periglos vino a la ynsula de los enemigos quebrantada por ondas. E commo al dia terçero el obispo non viese paresçer en ninguna parte del mar al marinero, el qual fuera rrobado del carauo, fue mucho quebrantado, cuydando que era muerto; mas por el seruiçio de caridat dio vna cosa al muerto, la qual deuia, que mandase ofresçer el sacrefiçio saludable a dios poderoso de toda cosa por la absoluçion de la su alma. El qual ofresçido, aparejo la naue e fuese para Ytalia. E commo veniese al puerto Romano, fallo alli al marinero, el qual cuydaua que era muerto. Entonçe alegrose mucho e preguntole, commo ouiese escapado en tanto peligro del mar. E el conto le, quantas vegadas en aquellas ondas de tenpestad trabajando con ese carauo que gouernaua, commo auia nadado con el lleno de ondas, e quantas vegadas tornandose aquel nauio yua sobre el; e aun dezia, que dias e noches fazia esto non quedando e ya la su virtud era cayda de rrayz por fanbre e por trabajo, e dixole por qual orden lo librara la misericordia diuinal. E aun fasta agora atestimonia esto deziendo: trabajando en ondas e menguando a desoras so grauado por carga de la voluntad, asy que nin estudiese ap[r]emido por sueño, nin cuydase que velaua; e ahe, commo estudiese en medio el mar, paresçiome vno, el qual me traxo pan para comer; e commo lo comi, luego resçibi las fuerças, e despues de poco vino vna naue que pasaua, la qual me tomo de aquel periglo de las ondas e me aduxo a tierra. La qual cosa oyendo la el obispo, preguntole el dia, e fallo que era aquel el dia, en el qual el presbitero sacrifico por el en la ynsola Ostica al señor la ostia de la santa oblaçion. Por tanto creo, que esto tan abiertamente es fecho con los viuientes, que sea demostrado a todos los

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fazientes e non sabientes, ca si las culpas non fueron non soltables, pueda aprouechar para absoluçion aun a los muertos el sacrefiçio de la santa oblaçion.

Capitulo CC[X]III. commo deuan beuir los que quieren que les aproueche esta ostia.

E es a saber, que a aquellos muertos aprouecha el santo sacrifiçio, los que aqui viuiendo ganaron, que aun despues de la muerte los aynden los bienes, los quales son fechos de otros por ellos. E entre estas cosas es a pensar, que sea mas carrera segura, que el bien, el qual espera cada vno ser fecho despues de la su muerte por otros, que lo faga el mismo por si. Ca mas bienauentorada cosa es salir libre, que despues de los ligamientos demandar libertad. Pensemos, qual sea el sacrifiçio por nos, el qual por la nuestra absoluçion sienpre semeja la pasion del fi[j]o vnigenito. Ca qual fiel puede dubdar, en esa ora del sacrifiçio ser abiertos los çielos a la boz del sacerdote, e estar los angeles delante en aquel misterio de Jesu Christo, e las baxezas ser aconpañadas a las altezas, e la tierra ser ayuntada a las cosas çelestiales, e ser fecha vna cosa de las cosas veybles e non veybles. Mas es menester, que quando esto fazemos, finquemos nos mismos en dios en la contreçion del coraçon; ca los que onrramos los mi(ni)sterios de la pasion dominical, deuemos rremedar lo que fazemos. Pues asy es, entonçe sera a dios verdadera la hostia por nos, quando nos feziere[mos] a nos mismos ostia. Mas deuemos estudiar, que aun despues de los tienpos de la oraçion en quanto podemos, ayudando nos dios, guardemos en el el coraçon por su carga e por


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su fuerça, por que el pensamiento decorrido non lo desuelte, nin la tire la vana alegria de la voluntad, e el alma non pierda la ganançia de la contriçion por la non guarda del pensamiento decorrido. E aun el don non se toma, sy ante non se enpuxe del coraçon por concordia o por discordia, segu[n]d dize la verdat: sy ofreçes el tu don al altar, e ç. En la qual cosa es a pensar, commo toda (la) culpa sea suelta por don, que graue es la culpa de discordia, por la qual nin se toma don. Asy que deuemos allegar nos por voluntad a esto, mager que sea lexos puesto e desayuntado lueñe, e someter a ello el coraçon e amansar lo por homildat e por bienquerençia; e asy el nuestro establesçedor, quando viere el tal plazer de la nuestra voluntad, suelta nos del pecado; ca toma el don por la culpa. Pues asi es, mientre conuiene por el espaçio dado del, mientre sufre el juez, lloremos en lagrimas la dureza de la voluntad, formemos en los çercanos la graçia de la beninidat. E digo confiadamente, que despues de la muerte non aueremos menester de la hostia saludable, sy ante de la muerte fueremos nos mismos ostia a dios.

Capitulo CC[X]IIIIo. del menospreçiamiento del mundo. Sant Grigorio en la homelia del euangelio.

Dexadas las redes e el padre segieron lo, e ç. Oystes, hermanos mucho amados, que a la boz de vn mandado sant Pedro e sant Andres segieron al redemidor. Por ventura diga alguno: estos pescadores que dexaron a la boz del señor, los que a fascas non auian nada? Mas en esta cosa, hermanos mucho amados, deuemos pensar mas el talante que el auer. Mucho dexo el que non touo nada para si, el qual maguer poco, todo lo desanparo. Çierto


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nos las cosas auidas posedimos las con amor, o las que non auemos, demandamos las con deseo. Pues asy es, mucho dexaron sant Pedro e sant Andres, quando cada vno desanparo los deseos de auer. Pues asy es, segiendolo dexaron tantas cosas, quantas podieron ser cobdiçiadas de los non sigientes. Muchas cosas dexades, hermanos, sy rrenunçiades a los deseos. Ca quales quier vuestras cosas pequeñas de fuera abastan al señor. Ca non galardona a lo que se da, sy non al coraçon, nin tiene mientes quanto se de en el su sacrifiçio, mas de quanto. Ca non ha estimaçion del preçio, mas enpero el regno de dios tanto vale, quanto as. Ca valio a Zacheo la metad de la su sostançia, e a sant Pedro e a sant Andres por las rredes e por la naue, valio a la biuda por dos duros, e vale a otro por caliz de agua fria. Pues asi es, pensad, frayres , qual cosa mas vil (e) quando es conprada, e qual cosa mas cara quando es posedida. Sy por ventura nin ay caliz de agua fria, el qual sea dado al que lo a menester, (e) ya entonçe nos promete segurança el sermon deuinal. Dize: en tierra paz a los omnes de buena voluntad. Ca ante los ojos de dios nunca es vazia la mano del don, si el archa del coraçon fuere llena de buena voluntad. Ca de aqui dize el salmista: en mi son, dios, los tus votos, e ç. Ca non se ofresçe a dios ninguna cosa mas rrica que la buena voluntad. E la buena voluntad es, asy temer las malas cosas para otro commo para nos, e asy alegrar nos del prouecho del çercano commo del nuestro, los daños agenos tener los por nuestros, las ganançias agenas tener las por nuestras, amar al amigo non por el mundo, mas por dios, e sofrir al enemigo amandolo, non fazer a ninguno lo que non qui[e]ras sofrir, non negar a ninguno lo que deseas ser a ti dado derechureramente, acorrer al menester del çercano con todo poder. Mas este sacrifiçio de buena voluntad nunca se paga lleneramente, si la cobdiçia deste

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mundo non sea desanparada acabadamente. Ca que quier que cobdiçiamos en el, esto sin dubda auemos enbidia a los çercanos; ca semeja nos que nos fallesçe a nos lo que a el otro. E por que sienpre la enbidia desacuerda de la buena voluntad, luego que tomare a la voluntad, vase ella. Onde los pridicadores santos, por que pudiesen amar a los çercanos acabadamente, estudiaron non amar en el sieglo ninguna cosa e nunca desear ninguna cosa.

Capitulo CCXV. del bien de la hospitalidat e de la limosna. Sant Grigorio en la omelia ve[y]nte e tres.

Vn padre de conpan[n]as con toda su casa seruia a dios por gran estudio de ospital[idad]; e commo tomase cada dia a su casa los perigrinos, vn dia vino entre los otros vn perigrino e fue aduzido a la mesa. E commo el padre de las conpañas por costunbre de homillad le quisiese dar agua a manos, tornase e tomo el orço, mas non fallo a aquel, en las manos del qual queria dar la agua. E commo se marauillase el mismo por este fecho, esa misma noche dixo le el señor por vision: el otro dia tomeste a mi en los mis mienbros, e ayer tomeste a mi mismo.

Sant Grigorio en la omelia honzena. Era vn omne rrico, e ç. Aqui es a pensar, qual pena merezca el que toma las cosas agenas, si es ferido por dañaçion del infierno el que non da las sus cosas. Ca non se tenga ninguno por seguro deziendo: ahe, non rrobo las cosas agenas, mas vso de las cosas otorgadas conveniblemente. Ca este rrico non es por ende atormentado, por que tomo las cosas agenas, mas por que desanparo mala-


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mente a si mismo en las cosas tomadas. E esto fue lo que dio a este al infierno, por que en la su bienandança non fue temeroso; el qual inclino los dones auidos a mal uso; ca non sopo las entrañas de piadat; ca non quiso quitar los sus pecados, quando abondaua en preçio. E ay muchos, los quales non cuydan ser pecado la onrra de las vistiduras sotiles e preçiosas. (E) la qual cosa si non fuese culpa, non lo esprimiria el sermon de dios tan velablemente, [que] el rico, el qual era atormentado en los infiernos, era vestido de porpora e de biso. Ca por que por la sola vanagloria es deseada la vistidura mas preçiosa, dizelo esa cosa, que non quiere y ninguno ser vistido de vistiduras preçiosas, do non pueda ser visto de los otros. La qual culpa podemos ya tomar mejor por el contrario, que si el echar de la vistidura preçiosa non fuese uirtud, non deria el euangelista velablemente de sant Juan, que era vistido de pelos de camellos.

Capitulo CCXVI. de la muerte de sant Grigorio e de la pena de su suçesor que dezia mal del.

El papa sant Grigorio fue papa treze an[n]os e seys meses e diez dias, fino doze dias del mes de março en el año de la encarnaçion de nuestro señor seyçientos e seys años. E fue soterrado en la eglesia de sant Pedro ante el sagrario. Sobre la sepultura estan escriptos estos uersos:


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tierra, rrescibe el cuerpo tomado del tu cuerpo, que lo puedas tornar viui[fi]cado a dios. El espiritu pide las estrellas; los derechos de la muerte non enpesçen ninguna cosa al qual la vida deste mundo le era muerte e la muerte le es vida. Los mienbros deste soberano obispo yazen ençerrados en este sepulcro, el qual viuio sienpre en bienes syn cuenta. La cabeça del qual, segund se dize, Agesiso monge arçobispo de Senones la trasla(u)do de Roma a Senones en el año ochoçientos e ochenta del señor, e puso la onrradamente en la eglesia de sant Pedro. E despues de la muerte de sant Grigorio, commo pasase toda la prouinçia graue fanbre, vinieron a su suçesor los rreligiosos e los pobres, a los quales solia aministrar sant Grigorio, e dixieron: señor papa, non dexe peresçer la tu santidat de fanbre los que solia fartar nuestro padre Grigorio. A las quales palabras desdeñando sienpre rrespondia asy: sy Grigorio para fama de la su alabança curo rresçibir todos los pueblos, nos non podemos fartar a todos. E asy enbiaualos vazios. Onde sant Grigorio aparesçiole tres vegadas e castigolo blandamente tres vegadas del su maldezir e del su tener e del menester de los pobres. Mas el nin se enclino a misericordia nin se rrefreno del maldezir nin estendio la mano a misericordia. Onde aparesçiendo le la quarta vegada rreprehendiolo espantablemente e feriolo en la cabeça menazandolo; por el qual dolor murio a poco tienpo.