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title         : De ira
date          : 1284-95
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0004
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : P. Fernando Rubio, El tratado «De ira», de Séneca, traducido al castellano en el siglos XIII, in: La Ciudad de Dios 174, 1961, 113-139.
text encoding : UTF-8
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 Comiença el libro de Seneca ordenado e dispuesto contra la ira e saña
 Comiença el libro de Seneca ordenado e dispuesto contra la ira e saña Seneca
 doctissimo onbre en toda facultad de sçiençia, especialmente en la moral
 filosophia, tanto que ninguno igual d'el se falla por alguno de aquellos que sus
 escripturas examinaron. E fue onbre de buena vida e tan continente que dize Sant
 Jeronimo: «Deuie ser puesto en el catalogo de los santos». E por quanto la
 filosophia moral es de mayor utilidad que ninguna de las otras sçiençias, fizo
 muchos libros de aquella, entre las quales ordeno por singular este que es
 intitulado «Contra ira e saña». E fizolo a prouecho de todos uniuersal e mas
 señaladamente para los prinçipes e grandes señores; porque en los semejantes la
 ira e la saña es muy mas peligrosa. E partese en tres libros: el primero
 partiolo en siete partes. La primera muestra que cosa es ira, e como es

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 peor que todas las otras voluntades, e quantos e quales males
 vienen della. En la segunda muestra como es mouimiento malo en el onbre tan
 solamente e non en otro animal. En la terçera muestra que distinçion ay entre
 ira e saña, e quales e quantas maneras son dellas. En la quarta muestra como la
 ira non es en el onbre segunt su natura, mas yerro e maldad, e como el castigo
 de los malos non se ha de fazer con ira ni por saña, nin son menester ninguna
 destas cosas para ello, mas ha de fazer por razon e con buen entendimiento,
 porque asi cumple a esto e non al. La quinta muestra de como ira nin ninguna
 mala voluntad non se pueden tenplar despues que onbre cae en cada una dellas. En
 la sesena muestra generalmente que la ira en ninguna cosa non es provechosa. En
 la septima dize que en la ira non aprovecha grandeza nin esfuerço de coraçon,
 como algunos dixeron.
 
 En el nonbre del eterno Dios, el qual es Causa de las causas et Fazedor de todas
 aquellas, e al honor e glora de la Virgen Maria, su madre, fiando e auiendo
 esperança en la su piedad e bondad, de que todo bien viene, que mejorara e
 acresçentara a acabar nuestro buen desseo al pro comun de todos, señaladamente a
 seruiçio de nuestro señor el rey don Sancho, començaremos la traslaçion deste
 libro que dize assi:

 La primera parte en que muestra que cosa es ira e como es peor que todas las
 otras malas voluntades e quantas e quan malas vienen della. Hablando Seneca con
 su amigo que auia nonbre Nouato e a cuya instançia fizo este libro, dixo
 assi:
 Amigo Nouato, acabaste comigo afincandome que fiziesse alguna escriptura en que
 mostrase como puede honbre amanssar la saña. E tengo que con derecho temiste mas
 esta mala voluntad que todas las otras cosas, ca es mas escura e mas rauiosa que
 las otras, porque turba e escuresçe la claridat del buen juiçio mas que ninguna
 otra cosa. E faze exçeder o salir a honbre a cosas desordenadas como cosa
 rauiosa. Ca en las otras malas voluntades alguna cosa ay de sosiego e mesura,
 mas esta toda es enrizada con derronpimiento malo

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 enloquesçiendose 
 cruelmente e sin toda piedad, con deseo de fazer dolor e pesar a otro e de ferir
 con armas e sacar sangre e dar tormentos, e por tal que faga mal a otrie non
 piensa en el mal que le viene e que le puede venir, entremetiendose por lanças,
 auiendo muy gran coraçon de pensar e de fablar e obrar cosas de muy gran
 vengança. E por tanto algunos de los antiguos dixeron que saña no era al sinon
 locura, aunque dure poco tienpo. Ca bien es asi desapoderada de si mesma como la
 locura, oluidandose de guardar su honra non se le acuerda de lo que fazer le
 cunple. E es rebelde e porfiosa e pertinaz en lo que comiença, e es muy
 ençerrada e dispuesta a non resçibir consejo nin razon. E muy a menudo mouida
 por malas palabras e imaginaçiones e non aparejada, mas antes, lejos de conosçer
 egualdat nin verdat, es muy semejante a decaimiento. Ca assi como la cosa que
 cae o se derriba se quebranta en aquello que fiere, assimesmo la saña, cuidando
 fazer mal a otrie fizo peor a si. E por que sepas que aquellos en que se apodera 
 la saña son locos, en tanto que les dura; para mientes a las cosas que fazen e
 fallaras que son tales como las de los locos. Ca assi como çiertas señales ay de
 conosçer los locos, que son estas: el vulto ardid e amenazadero, la fruente
 triste, e la faz turbada, e andar apresurado, e las manos non quedas, e la color
 mudada, e suspiros espessos, e fuertemente mouidos. Estas señales mesmas son de
 los sañudos: que los ojos se les ençienden e se les fazen luzios, e gran
 bermejura en toda la cara por la sangre que les bulle en las entrañas e
 interiores partes del coraçon; mueuenseles fuertemente los beços e aprietan los
 dientes e espuluzansse e enrizanssele los cabellos e ressollan fuertemente, como
 con fuerza e fazensse sonar los artejos, torçiendolos unos con otros. E gimen e
 congoxanse e razonan descontinuadamente e desigual con palabras non reposadas,
 las manos enclauijadas muchas vezes; e fieren e estriban los pies en tierra, e
 todo su cuerpo fuertemente leuantado e orripilado, mouiendo grandes amenazas de
 saña. Fea es de ver e aborreccedera la faz de aquellos que se dañan e se inflaman con saña, de guisa que non sabras departir si es mas de esquiuar e de
 tener por peor por su maldad que por su fealdad. Todas las otras cosas puede
 onbre encobrir e tener escon-

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 didas, mas la saña ella se
 muestra e salle en el rostro, e quanto mayor fuerte tanto mas en el aspecto se
 conosçe manifiestamente. ¿Non paras mientes como las animalias de que se
 leuantan para enpesçer viene primero en ellas señales en que se muestra, e todos
 sus cuerpos salen de la manera e del gesto que solian auer quando estaban
 sosegadas? E muestran mas fuertemente su braueza los puercos jaualies; espuman 
 en las bocas e aguzan los dientes, feriendolos unos con otros. E los toros echan
 los cuernos en vazio e esparzen la arena renpujandola con los pies. Los leones
 baten los dientes e braman; e quando las serpientes son enrizadas,
 inflamansseles los pescueços. E los canes rauiosos han la catadura triste; e non
 ay nenguna animalia tan espantosa nin tan estruidora por natura en que non
 parezca luego allegamiento de braueza, de que saña entra en ella. E yo bien se
 que las otras voluntades malas apenas se pueden esconder, que la voluntad de la
 luxuria e miedo e ardimiento dan señales de si. E pueden se conosçer ante que
 lleguen a obrar; ca non ay nengunt cuidado fuerte de dentro que le non faga
 algunt mouimiento en el vulto o mudamiento de la cara. Pues ¿que departimiento 
 ay entre este mouimiento de saña e las otras malas voluntades? Ca las otras
 enpesçen e esta demasiadamente se muestra. Mas si bien quisieres parar mientes
 en sus fechos fallaras que ninguna cosa destruidora non fue mas dañosa al linaje 
 de los omes. Ca veras muertes e poçoñas e intermezcladas suziedades destas cosas
 e destruimientos de çibdades e de todas gentes e cabeças de prinçipes e de ricos
 omes e de çibdadanos a vender, e fachas ençendidas puestas a los techos. E
 assimesmo veras fuegos, non tan solamente dentro de los muros e adarues, mas en
 grandes espaçios de tierra reluzir por llamas que pusieron los enemigos. Para
 mientes a los fundamentos de las nobles çibdades que apenas se paresçen; a estos
 tales ira los derribo e los desfizo. E aun para mientes a los lugares yermos que
 tienen muchas leguas que estan desiertos e desamparados, que non mora i nenguno;
 a estos tales ira los hermo. E para mientes assimesmo a tantos grandes prinçipes
 que son puestos en recordaçion por enxenplos de mal fado; a algunos ira los
 llago, yaziendo seguros en sus camas; ca otros fizo ferir, seyendo sossegados a
 sus

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 mesas; a otros fizo despadaçar, seyendo juzgando en el
 mercado comun de todos; a otros fizo que mataron a sus padres; a otros fizo
 degollar al rey con mano de su sieruo; a otros fizo poner en cruz enaspandolos.
 E en todo esto que te cuento non te digo aun sinon los tormentos que acaesçieron
 a cada uno, mas ¿que diras de aquellos en los quales la ira se ençendio?
 Apartadamente faziendo fuerça unos a otros, asi como aquellos que desanparan e
 menospreçian nuestra gouernaçion e la honra de nuestro dominio e señoria. E por
 la su ira fueron conçejos metidos a espada e el pueblo destruido, mandando
 entrar gente de armas en el. E assimesmo por ira acaesçio que todos de una grant
 tierra se ensañan a las vezes contra los esgremidores; e tan sin guisa tienen
 quales fazen tuerto, porque se non matan de buenamente que los judgan por menos
 preçiados dellos. E de mirador que era el pueblo mudose a ser contrario en
 catadura e en aspecto e en gesto e en ençendimiento de saña. Tal como esta non
 es ira, mas es semejante de ira, asi como la ira de los niños que quando caen
 quieren que fieran la tierra. E muchas vezes acaesçe que non saben contra quien
 e con quien se enssañan. Pero ensañansse sin razon; sin tuerto que les fagan;
 mas non sin alguna manera que paresca tuerto, nin sin algund desseo de pena
 contra quien son sañudos. E por ende engañánlos, dandoles a entender que fieren
 a alguno e amansanse faziendo que lloran los que los ruegan. E el pesar que ha
 en ellos sin razon tirasse con mentirosa vengança. E contra lo que dixeron
 algunos sabios que «ira es desseo de vengança por tuerto resçibido, deseo alguno 
 que muchas vezes nos enssañamos non tan solamente contra aquellos que tuerto nos
 fizieron, mas aun contra aquellos que tememos que lo han de fazer». E porque
 sepas que la ira non solamente nasçe de tuerto resçebido, digo que con verdad
 que nos enssañamos contra los que tememos que nos han de enpesçer. E aun mas
 podemos dezir, que ya nos faze mal en nuestro penssamiento. E contra aquello que
 dixeron los sabios que «ira es desseo de dar pena, veyendo que non han lugar de
 esperança porque se pueda cumplir». E a esto respondemos primeramente diziendo
 assi: Nos diximos que ira es desseo de dar pena mas non poderio, e dessean
 muchas vezes los onbres las cosas que

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 non pueden fazer. E mas que
 non es ninguno de tan pequeño poder que non pueda auer esperança en mal e en
 pena del mas alto onbre de mundo, ca para nuzir poderosos somos. E assi da
 entender Seneca que ira es desseo de dar onbre pena por tuerto que le fizieron.
 E por ende dice assi: Que lo que dixo Aristoteles mostrando que es ira, non se arriedra mucho del dicho sobre esta razón. E dixo Aristoteles que ira es desseo
 de tornar onbre el pesar que ha resçibido en aquel mesmo de quien lo resçibir. E
 en leuar adelante razonando conplidamente que departimiento ay entre lo que dixo
 Aristoteles e lo que nos, sobre esto seria grant prolixidad.

 La segunda parte demuestra como es movimiento malo en el onbre tan solamente
 en non en otro animal.
 Enpero, contra lo que dixo cada uno de nos, dicen algunos que las bestias fieras
 se enssañan nin enrizadas nin mouidas a saña, por tuerto que ayan resçibido, nin
 por razón de dar pena nin fazer pesar a otrie, ca, aunque lo fagan, non es de su
 natura dessearla. A esto dezimos que todas las bestias fieras e todas las otras
 cosas, sacando el onbre, son sin ira. Ca porque la ira es enemiga de
 entendimiento e de razón, las bestias fieras han derronpimiento e rauia e
 braueza e inpetu. Mas pero ira non han çiertamente, como non han voluntad de
 cosas superfluas para delecte. En algunas voluntades los onbres mas mensurados 
 son que las bestias e por ende non has que creer aquel que dixo: «Non se acordo
 el jauali de se enssañar, nin la çierua fiarsse en su correr, nin el osso 
 metersse por las fuertes armas». Ca lo que dize aquel sabio: enssañar
 çiertamente non es al sinon nouerse apresuradamence contra otro. Ca tanpoco se
 saben enssañar como perdonar, ca las animalias mudas son sin malas voluntades de
 los onbres, maguer ayan algunos arrebatamientos en su obrar semejantes dellos,
 ca en otra manera siguesse que si ouiesse en ellos amor auria malquerençia. E si
 ouiesse amistad auria discordia, e si ouiesse discordia auria concordia,

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 maguer aya en ellos algunas cosas semejantes destas. Ca por çierto
 bondad e maldat son propiamente señaladas de los coraçones de los onbres. E
 cordura non es otorgada a ninguna cosa sinon al onbre, nin asimesmo prouecho nin
 solicitud nin pesar. E non vedo la natura tan solamente las bondades del onbre a
 las animalias, mas aun las defendio las maldades. Ca assi como la forma dellos
 de fuera es disimile a la del onbre, asimesmo es la natura de dentro. Ca la
 virtud prinçipal que es en el onbre, por do se ha de regir e guiar, en otra
 manera la han ellas. Asi como la voz que es en las animalias non puede
 pronunçiar nin declarar, porque es turbada e non basta a diuidir e formar
 palabras; e asimesmo han lengua muy enpachada e non suelta nin espedida para
 mouimientos diuissos de muchas guisas, assi como la del onbre. E assi como la
 virtud prinçipal, por do se han de reguir e guiar, es poco sotil en ellas e non
 bien suelta, pues la vista dellas toma las materiales formas de las cosas e por
 ellas se mueue arrebatamente; mas tomados, turbados e menguados e sin
 departimiento, e por esto acaesçen sus derronpimientos e sus fuertes ruidos, mas
 miedo nin congoxas nin cuidado nin tristeza nin ira non han, mas han algunas 
 cosas que paresçen a estas. E por ende, aina se dexan dellas e se mudan en el
 contrario, e quanto mas fuertemente se enbrauesçieren e espantaren, tanto mas
 aina pierden aquello e pasçen. E despues del ruido e corrimiento desuariado e
 loco sigueles luego sossiego e dormir.

 La terçera parte demuestra que departimiento ay entre ira e saña, e quales e
 quantas maneras son della.
 Assaz auemos esplanado que cosa es ira. E bien paresçe que distinçion ha entre
 ira e saña, ca es atal como el enbriago que contesçe pocas vezes, o el beudo que
 lo es amenudo, quasi que sienpre continuamente lo es, o entre el temiente, que
 se teme algunas vezes, o el medroso, a quien dura siempre el miedo. Ca el irado 
 puede ser que non sea sañudo; el el sañudo non puede ser que non sea irado. Dexo
 aqui los onbres que distinguen diuersas maneras de ira, porque en el nuestro
 latin non les fallamos nonbres nin palabras por

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 donde se puedan
 dezir, e quiero dezir las que husamos, que son estas: dezimos al irado a las
 vezes lastimero e agro, e non menos con grant malenconia, turbado e rauioso e
 bozinbrero e graue e aspero. E todas estas palabras son nonbres para diuidir los
 vocablos de ira, e conuiene que pongas entre estos dos desdeñoso, pero que es
 manera de saña que cae en los viçiosos. E ay algunos modos que son bozinbrear, e
 otros que son mas rebelles que siruientes, e otros que son crueles en fechos e
 de pocas palabras. E estos otros que se estienden a lastimar con palabras e
 malos fechos, e otros que non salen de querellas e de contar lo que contra ellos
 fizieron. E otras cosas grandes e graues que tienen çerradas en los coraçones.
 Mill diferencias de modos ay desta maldad que se entienden, mas cumple estas que
 aqui son mostradas.

 La quarta parte muestra como la ira non es en el onbre segunt natura humana,
 mas por yerro e maldad. E de como el castigo de los malos es menester para esto,
 mas ha de ser fecho con zazon e buen entendimiento, porque assi cumple esto e
 non ha menester al.
 Ya auemos esplicado que cosa es ira, e mostramos si cae en otro animal sinon en
 el onbre, e que departimiento ay entre ira e saña, e quantas maneras son della.
 Agora preguntemos si la ira es en el onbre segunt natura o non; o si es prouecho
 o non; o si ha onbre de abstener alguna parte della o non. Respondemos a la
 primera questión e dezimos que si bien conosçieremos al onbre que cosa es en si,
 manifiesto nos sera que non aya en el saña segunt natura; que ¿qual cosa es mas
 manssa en el onbre quando ha el coraçon en su justo e derecho natural? ¿E qual
 cosa cosa es mas cruel que la ira? ¿El qual cosa es mas de amar que el onbre? ¿E
 qual cosa es mas contraria nin mas manifiesta para desamar e aborresçer que la
 ira? Ca los onbres son engendrados para ayudarsse unos a otros e la ira para
 destruir; e el onbre quiere soçiedad e conpañia e ella destruiçión; el onbre
 quiere aprouechar e ella enpesçer; e el onbre quiere acorrer a los que non
 conosçe e ella comete con daños a los que mucho ama; e el es aparejado de darse 
 a ssi mesmo por tirar e arre-

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 drar daños agenos e ella
 quiere desçender en peligros tan solamente por tirar a otros a ellos. Pues ¿qual
 cosa es mas sin conosçimiento de la natura de las cosas que aquella, ca la mejor
 obra e mas conplida de la natura es el onbre el qual pone en si esta maldad de
 la ira tan fiera e tan destruidera? La ira, assi como diximos, demandador es de
 pena, e la demanda de pena que viene de ira non se puede fazer segunt natura en
 el coraçon del onbre siendo contento e paçfico. Ca la vida de los onbres
 mantienesse por bien fazer, por concordia, non por espanto nin por ira. Mas
 fazense enojos unos a otros, e despues llegasse la concordia e ayuda e igualdad 
 que quieren auer entre si. E si te dizen algunos quel castigo a las vezes non es
 menester entre los onbres, non me marauillo, mas digote que es menester. Mas
 deuesse fazer sin saña, quando la razon e el juizio del onbre son sanos e
 enteros. Ca tal castigo como este non daña, mas antes es melezina en semejança
 de enpesçer. Ca asi como algunas cosas tuertas metemos en el fuego por tal que
 las enderesçemos, e poniendo los cuentos ferimoslas, non por quebrantar, mas por
 enderesçarlas; asi los viçios malos de los onbres, por sotil ingenio los
 enmendaremos e los enderesçaremos faziendolos sofrir dolor de cuerpo e de
 coraçon. Por cierto sepas que esto faze el fisico, que las ligeras enfermedades
 prueua en las guaresçer, non mudando mucho en la costumbre fasta alli usada; mas
 poniendo orden en el comer e beuer e trabajar, e puna en afirmar la sanidad,
 mudando el regimiento de vida. E esto faze quando vee que esta çierta la
 sanidad, basta aprouechar con solo regimiento. E si la manera de la orden non
 aprouecha, menguale e tirale en mayor parte algunas cosas del gouierno, e aun,
 si la enfermedad non se tira por esto, priualo del comer e descargale del cuerpo
 con dieta. E si las cosas manssas non le aprouecharen fierenle la vena en algunt 
 mienbro, e si acaesçiere que las cosas enpesçederas al doliente fueren muy
 pegadas e derraman la enfermedad por el cuerpo metesse el fisico a obrar con mas
 fuertes cosas para vedar el mal tan pegado. E non tiene por fuerte ninguna obra
 de que se sigue prouecho. E assi conuiene que faga el prinçipe, que es fazedor
 de los leyes, e los que están en su lugar para mantener la tierra en justiçia e
 con derecho,

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 ca mientra que pueden, veden las maldades con palabras
 manssas de verlo fazzer assi e traer los onbres a lo que deuen e acordar los
 coraçones a deseo de bondad e de igualdad e que aborrescan las maldades e ayan
 plazer de usar las bondades. E quando esto non les bastare, deue pensar de los
 castigar con razon mas braua, amonestandoles e mostrandoles alguna aspereza. E
 si esto aun non le bastare, deuesse mouer a dar penas, mas estas que sean
 liuianas e que se puedan reuocar. Si el onbre quedare irsiado a los muy grandes
 males que non padesçen castigo con piedad, ponganles mayores tormentos que
 puedan ser. De guisa que ninguno non padezca, sinon aquel a quien conuiene de
 padesçer con derecho. E aunque a aquel mesmo de a entender que le conuiene mas
 de peresçer que de escapar. Mas en una cosa es el el juez disimile de los
 fisicos, ca ellos a los que non puede dar vida aparejanle ligera salida del
 mundo sin penar mucho. Mas el juez saca la vida de los juzgados a muerte con
 desonrra e agrauio de penas, non porque el se delecte en la pena del que manda
 matar; ca tan cruel graueza como esta muy alongada es del sabio varon, asi que
 nunca la ha en si, mas porque sea doctrina de todos con castigo, e aquellos que
 non quisieron ser prouechosos a ninguna cosa a bien de la republica, se
 aproueche dellos en verlos matar. Por ende te digo que su natura del onbre non
 es desseadera de pena, porque sus obras son meresçimientos de mal fazer, e non
 es en onbre segunt natura. E en este lugar quiero traer lo que dixo Platon para
 prouar, ca non nos enpesçe usar de palabras agenas, pues que en usando dellas
 las fazemos nuestras, trayendolas a prouar nuestra intençion. E las palabras que
 el dixo son estas: «El buen onbre e sabio varon nunca enpesçe», pues dar pena
 non conuiene a onbre bueno. E por esto asimesmo non le conuiene ira, ca la pena
 conuiene a la ira. E si el onbre bueno non se alegra de pena, non se alegra de
 la voluntad mala que es ira que se deleite en dar pena, pues non es cosa natural 
 la ira.

 La quinta parte muestra como ninguna mala volun-

[ 130 ]
 tad non se puede
 tenplar despues que honbre cae en cada una dellas.
 Pues dime, maguer non sea natural la ira, ¿es de tomar algunas vezes porque en
 algunas cosas fue prouechosa? Ca alguno dixo que lo era, e puso estas razones:
 leuanta los coraçones e abinalos. E el esfuerço del coraçon non faze nenguna
 cosa en los fechos de armas que grande sea sin ella. Ca non se acaban las
 grandes fechos en las batallas sinon metiendo fuego de la una parte e de la
 otra, que es el estimulo de la saña. Ca este non vido fuertes sinon a los
 sañudos e fizo meter en peligro a los ardidos. E por ende dizen algunos que muy
 buena cosa es tenplar la ira e non tirarla onbre del todo; mas tirar della lo
 que sobra e forçarla en prouechosa manera de aquello que es detenimiento della,
 sin que el fecho sea flaco, e la potençia e el esfuerço del coraçon non se desfaga. A esto respondemos diziendo assi: primeramente que las cosas
 destruideras son de tal natura que mas ligeramente es de las dessechar en
 entrando que de las regir e gouernar, e assimesmo de las non resçebir que de las
 tenplar honbre despues que las ha resçebido. Ca de que se metieron en posession
 mas poderosas son que aquel que las auie de gouernar e regir. E non sufren que
 las refrenen e las menguen. E mas que la razón e el buen juizio del onbre a
 quien son dados los frenos para apoderarse de las voluntades malas, tanto es
 poderoso quanto es partido dellas. Mas desque se mezclo con ellas e se enssuzio 
 non pudo regir e atenprar aquello a quien podia antes desfazer. Ca el
 penssamiento fuerte, mouido una vez e debatido e derribado aquello, a de seruir
 a aquel que lo ha subjuzgado e sobrado; e esto se muestra assi: algunas cosas ay
 que sus comienços son en nuestro poder e dende adelante fuerçan e tirannos a su
 dominio e non dexan en nos potençia para tornar. Asi como non han ningund
 arbitrio en si los cuerpos derrocados e despeñados de las grandes alturas, nin
 las otras cosas echadas non puedan fincar nin detenerse, que tal despeñamiento 
 que se non puede reuocar, les priua todo consejo e arrepentimiento, que non es
 en su poder de non llegar a aquel lugar, contra el qual era en su poder de non
 ir antes que fuessen

[ 131 ]
 echados. E asi el coraçon del onbre, de que se ofusca en ira o en amor o en otras voluntades malas non sufre o premir o
 resistir la tal dañada açeleraçion. Ca la su pesadunbre e la natura de las
 maldades despeñaderas conuiene que le fuerçen e que lo conmueuan a yuso, fasta
 lo mas baxo. E por ende muy buena cosa es despreçiar e desechar en todo el
 primer enrizamiento de saña e contrariar a las malas simientes que non fagan
 raizes, en guisa que non cayamos en ira. Ca desque el començo a traernos
 atrauesados, graue es por çierto de reduzirse e tornar a lo mejor. Ca non resta 
 nin queda ninguna cosa de razón nin buen juizio, do el mal apetito se mete una
 vez en posesión e le auemos dado algunt poder por nuestra voluntad. Ca ende
 adelante fara lo que quisiere e non lo que mandares; ca el enemigo que viene a
 la casa es de resistir fuera antes que llegue nin entre en ella. Ca de que
 entrado fuere, nin resçibe manera nin mesura de los de dentro, que son sus
 contrarios; que el coraçon non es apartado nin remoto de los malos desseos, e
 que los mire de fuera de si, porque los non sufra adelante en obrar contra el
 mas de lo que conuiene, antes el mesmo se muda e se faze una cosa con ella. E
 por tanto non puede reuocar aquella virtud intellectual que en el ame prouechosa
 e buena, pues que la ha dado a otrie e la ha enflaqueçido. Ca assi como ya dixe
 estas dos cosas, voluntad e entendimiento, no ha cada una dellas lugar apartado
 nin departido en el anima, mas voluntad e entendimiento es mudarse el coraçon a
 mejor o a peor. Pues ¿qual entendimiento enpachado o apremiado por maldades se
 leuantara a bien, después que dio lugar a ira? o ¿en qual manera el juizio se
 librara de confusión en que se apodero mistion e mezcla de las cosas peores?
 Pero dizen algunos contra esto que onbres ay que se tienplan quando han ira. A
 lo qual respondo que esto es en una de dos maneras, o ellos non fazen ninguna
 cosa de lo que ira ordena o fazen alguna cosa dello. E si dello non fazen alguna 
 cosa, ya paresçe que non es menester la ira en los fechos. Enpero que tu
 razonauas que era menester assi como si ouiesse en si alguna cosa mas de
 esfuerço que el entendimiento. E preguntote por ende: quando se ayunta con el
 entendimiento ¿si es mas fuerte o mas flaca? Pues si es mas poderosa, ¿como la
 podra atenplar

[ 132 ]
 el entendimiento, ca non la saben obedeçer sinon las
 cosas mas flacas? E si menos poderosa fuere, el entendimiento abasta para acabar
 estas cosas e non dessea ayuda de lo mas flaco. E aun dizen que algunos irados
 estan en si e se abstienen. Respondo: quando la ira enuanesçio e a su grado se
 desfizo e se anulo, mas non en tanto que fue en su feruor, que estonçe mas
 poderosa es. Pues que dizes: ¿non ay algunos que algunas vezes en la ira dexan a
 los que quieren mal sanos e saluos, sin daño e non ponen mano en ellos, e
 temensse de les fazer daño? Digote que si fazen, mas estonçes, quando la mala
 voluntad refiere a otra, o quando miedo o cobdiçia atribuyo alguna cosa contra
 ira. E assi que non quedo por bien fazer de entendimiento, mas por paz de una
 voluntad a otra que es desleal e mala. Pues digote que la ira non ha en si
 ninguna cosa prouechosa. Ca non ençita el coraçon a los fechos que son menester
 de obrar en las armas, porque la voluntad non ha menester en ningunt lugar
 socorro nin ayuda de maldad. Ca ella es abastada e sufiçiente de si mesma, e
 toda vez que la bondad ouiere menester inpetuosa velocidad fuerte, non lo faze
 con saña, mas leuantasse con esfuerço para dar penas dobladas quando deue sin
 toda saña. Assi como si a ti contesçiere alguna cosa de las mas fuertes e fuesse
 de castigar, en guisa que te quemen, que lo sientas, seras recabdado e detenido.
 E assimesmo seras desterrado a otras partes ignotas e non conosçidas, si la
 maldad que fuere en ti meresçe fuertes remedios para te castigar. Iten mas,
 ponerte han en cadena publica, o en carçel, quando ay coraçon que non puede
 sanar. Mas ayunta mas maldades a otras, e aun mas eres dispuesto a fazer mal;
 assaz se paresçe que has herrado, pues que gran razon es de lo fazer. Estonçes
 quando esto acaesçio enboluiste en ti malad a assi la mezclaste con tus
 entrañas, que non podra salir sin ellas. Mal andante de grant tienpo demandas la
 muerte; gualardon meresçemos de lo que fazemos en ti; tirandote de esta locura
 que te aquexa por tormentos, a deleite de ti e de otros, presentarte hemos un
 solo bien que resto para ti, e esto es la muerte. Tales co-

[ 133 ]
 sas faze el juez bueno con esfuerço de buen entendimiento sin saña; e ¿por qué
 me enssañare contra aquel a quien aprouecho en dandole la muerte? Antes muy
 buena manera de misericordia e merçed es matar atal como este. Ca si fuese usado
 sabio de fisica e entrase en la enfermeria, o en las casas de un rico onbre,
 auiendo i dolientes de muchas e diuersas enfermedades, non mandaria una sola
 cosa a todos. Iten mas, siendo puesto para gouernar la çibdad veo maldades
 diuersas en los coraçones de los onbres, menester es de buscar melezinas segunt
 las enfermedades de cada uno dellos. Ca a uno guaresçera la verguença e a otro
 el destierro e a otra alguna manera de dolores e de pesar e a otro probreza e a
 otro fierro. E por esto, si segunt el lugar que yo tengo ouiere de vestir
 vestiduras malas que suelen los juezes traer al mercado para mandar fazer la
 justiçia de muerte e congregare el pueblo con tropas, ire al lugar do juzgan non
 enssañandome, nin soberuio, mas con bulto e aspecto de ley e de derecho. E
 aquellas palabras nobles que se dizen en juzgando, dezirlas he con voz manssa e
 sosegada, e non con voz rauiosa nin sañuda. E mandare fazer lo que deuo, non
 irado, mas siguiendo la verdad afincadamente e quando mandare cortar la cabeça
 al malo, o mandare afogar como a cauallero, o enforcar como a traidor, o como a
 enemigo publico, fazerlo he sin ira e con aquel mesmo afecto e coraçon con que
 mato las serpientes malas veninosas. Dixeron algunos: «Menester ha onbre grant
 saña para atormentar». Respondo: ¿que ley te paresçe ensañarse, onbre, contra
 aquellos que non conosçe, nin nunca vido, nin ha esperança que los nunca vera?
 Por ende, deuemos tomar el coraçon de aquel que non se ensaña, mas constituye e
 pone con buen entender lo que ha de fazer. Ca si conuiene al onbre bueno
 enssañarse por los malos fechos, conuienele auer cobdiçia de las buenas andanças 
 de los malos. Ca ¿qual cosa es mas estraordinaria o sin guisa que auer algunos 
 buena andança e usar mal de la graçia de la auentura mala para ellos que la non
 conoscen? Mas el buen juez con grant diligençia mirara e acatara los bienes de
 aquel sin enbidia, como las maldades sin ira. E da pena a las co-

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 sas que son malas sin querer mal a ninguno. Pues ¿que dizes
 quando el sabio varon ouiere entre las manos alguna destas cosas non sera su
 coraçon tocado o mouido mas que suele? Respondo que mas sera algunt mouimiento
 liuiano e flaco, ca segunt dixo un filosofo que auia nonbre Zenon, en el coraçon
 del sabio, aun de que la llaga es guarida, finca callo e dureza. E por [eso]
 digo que el sabio, faziendo estas cosas, sentira algunas sospechas e sobra de
 voluntad, mas ciertamante sera sin ira.

 La sesta demuestra generalmente que la ira en ninguna cosa non es
 prouechosa.
 Dixo Aristotiles que algunos talantes que tienen lugares de armas si onbre bien
 usase dellos, e yo digo que asi seria lo que el dize si se pudiese tomar e dexar
 como las armas que son para la batalla, al arbitio que ha voluntat de aquel que
 se las viste. E estas armas que Aristotiles da a bondad e a esfuerço, ellas por
 si conbaten e non atienden mano del que pelea e han, si non son amadas, ca se
 apoderan e non se apodera nenguno dellas. Non auemos menester otros instrumentos 
 nin otros socorros que nos ayuden, que assaz nos ensseño e informo la natura
 quando nos dio entendimiento. Ca este dado, nos dio firme e duradero para
 sienpre, bien mandado, non dubdoso, sin boto. Antes tal que le non puede ninguna
 cosa enflaqueçer, nin tanpoco aprouechar a ordenar e enderesçar lo que ha de
 fazer. Mas antes digo que razon e entendimiento por si solos bastan para todas
 las cosas que el onbre aya de fazer. Ca ¿qual cosa es mas loca que demandar tal
 ayuda como esta de saña e de ira? Ca en esto demanda de la cosa non çierta, cosa
 çierta, e de la desleal e de la flaca e enferma, cosa fuerte e sana. ¿Que diras
 que a los fechos en que pienssan, que la ayuda de saña es menester mucho mas
 fuerte, cumple para ello la razon e el entendimiento por si, sin ayuda de otrie?
 Ca quando el juzga alguna cosa de fazer perseuera e dura firmemente en ello, ca
 el entendimiento e

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 la razon non fallaron ninguna cosa mejor que a si
 mesmos, por quien se ayan de trocar nin de ayudar, e por ende estan firmes en lo
 que es puesto una vez. Mas la ira muchas vezes la torno atras vileza de coraçon,
 so forma de piedad. Ca ella non ha fuerte estabilidad o firmeza, mas vana
 inclinaçion a inflamiento. E faze la cara del juez en el juizio semejante al que
 quiere forçar, cuyo bulto e aspecto deue ser manso, e en estado sossegado e
 paçifico de aquel que razona e da sentençia sobre los grandes fechos. Dixo
 Jeronimo: «¿Que menester le faze quando quieres sofrir a alguno morderte los
 beços?». Mas dira el: ¿si viesse un proconsul de Roma dar grant salto del lugar
 do estaua juzgando, e tomar las tisetas al sastre e cortar sus ropas, porque le
 paresçio que tardaua en cortar las ropas de otrie? E ¿que cumple trasformar la
 mesa e echar onbre lo que ha de beuer, e que conuiene eso mesmo dar conssigo en
 algunt pilar o pared? ¿O arrincarse los cabellos e ferirse en los pechos o en
 las piernas? Pues ¿que tan grande cuidas que es la ira que juzgue non pudo tan
 aina como quiso de ronper contra otrie tornasse contra si mesmo? E por ende los
 que estan de cerca tienenlos e rueganles que se paçifiquen e sossieguen en si
 mesmos. Mas aquel que es sin ira non faze ninguna destas cosas, mas da a cada
 uno la pena que meresçe. E muchas vezes perdono aquel que por razon de su yerro
 meresçia ser condepnado, entendiendo que se arrepiente de lo que fizo, e promete
 e muestra buena esperança para adelante; e asi mesmo se entiende que la maldad
 non viene de grant fundamento, mas que aquello que, le dizen, esta en la
 superficie del coraçon aliuiara la pena, de guisa que non enpezca al que la
 resçibe, ni al que la da. E a las vezes las grandes maldades refrenara mas
 ligeramente que las menores, si fueron fechas deleznando en aquellas a desora,
 non cuidando fazer mal. E en estas cosas ay engaño escondido e encubierto e
 enueleçido, e el juez que con buen entendimiento castiga los fechos, un mesmo
 yerro en dos omes non les dara igual pena, si el uno erro por negligençia e el
 otro sabiendo que fazia mal e quiso lo fazer. E en tales cosas

[ 136 ]
 que
 ha de dar pena el juez es menester que antes pare mientes a esto. Porque sepas
 que algunas vezes ha de punir por emendar los malos, e otras vezes por sacarlos
 del mundo. E en cada una destas cosas non pare mientes a lo pasado, mas a lo que
 es por venir. Ca asi como dize Platon: «Ningunt ome sabio non da pena por lo
 herrado, mas porque non le sigua yerro adelante. Ca las cosas pasadas non se
 pueden reuocar, e las que estan por venir son de castigar». E aquellos que
 querra que sean enxenplo de yerro porque se dieron a mal, dessenlos en publico
 mandar matar. Solamente porque peresçiendo e la vida priuando a los tales ayan
 espaçio los otros. Para mientes quan libre e quan quito deue ser de toda
 turbacion e confusion aquel que ha de distinguir e considerar todas estas cosas,
 e quan desenbargado ha de llegar a cosa que es de penssar e estimar con grant
 eficaçia e deliberaçion que es potençia de vida e de muerte. E por ende dezimos
 que mal poner fazen fierro e gouernaçion de justicia en onbre que faze las cosas
 con saña.

 La septima parte dize que la ira non aprouecha a grandeza ni a
 esfuerço.
 Digote que algunos dixeron que la ira es ayuda para ser onbre de grant coraçon,
 mas non es de juzgar assi, ca lo que la ira faze es inflamamiento que non
 grandeza; asi como la enfermedad non faze cresçimiento en los cuerpos muy tesos 
 e finchados por abundançia de muy mala humor, mas en lugar de cresçimiento esles
 abundamiento pestilençial. Todos aquellos que alça el mal coraçon con
 penssamientos desconuenientes a onbre tienen que han alcançado alguna cosa
 grande e alta, mas çiertamente non es asi, ca so esto non ay alguna cosa firme.
 Ca las casas que cresçieran sin fundamientos acostadas son para derribarse. Non
 ha la ira a que se tenga, que non nasçe de cosa firme e nin duradera, mas es
 ventosa e inflamada e con ruido e vana, e tan alongada es de grandeza de coraçon
 como de esfuerço bueno, de entendimiento loco, e como fuzia buena e derecho de
 soberbia, e como firmeza de

[ 137 ]
 coraçon del que cree de ligero. Ca bien
 te digo que grant diferençia ay entre coraçon alto e soberbio. La saña non se
 esfuerça para ninguna cosa grande ni fermosa, antes digo a esto es contraria. Ca
 ella, porque es de coraçon ennegrecido en mala voluntad, sintiendose de su
 flaqueza duelese muchas vezes della. Asi como los cuerpos llagados e enfermos,
 que por muy ligeramente que los toquen gimen. E esso mesmo la ira es maldad
 muliebre e afeminada e aun de los niños. Pues que diras: «¿los sañudos non dan
 vozes e dizen palabras que paresçe que proçeden de grant coraçón?» Asi lo
 piensan los que non saben que cosa es verdadera grandeza de corazón, como fue la
 palabra cruel e aborresçedera que dixo Sila el enperador e fue escripta en su
 tienpo e es esta: «Quieranme mal, solo que me teman», que si dixesse tan
 solamente «quieranme mal», ca por el grande miedo le acaesçio para adelante que
 lo tengan por malo e le busquen mal e que le açechen para fazer mal e trabajen
 en apremiarlo quando dixo: «quieranme mal», porque añadir: «solo que me teman».
 Dios le faga mal, ca buen remedio fallo para malquerençia quando dixo:
 «quieranme mal», porque non dixo: «solo que perescan», e non dixesse: «solo que
 me teman». Pues que en ninguna guisa non sera resçebida esta palabra: «solo que
 me teman», que a mi yo non queria asi ser amado. E pues tienes tu que esta
 palabra fue dicha con grant coraçon, engañado eres si asi lo piensas. Ca esto
 non es grandeza, mas es locura cruel e non has de creer a las palabras de los
 sañudos. Ca los sus ruidos son grandes e amenazaderos e el coraçon de dentro muy
 medroso. Nin tanpoco non has porque penssar que es verdad lo que dixo un
 filosofo muy eloquente o buen fablador que auia nonbre Liuio. En queriendo dezir
 bien de otro sabio, dixo que era onbre «de grant ingenio, mas non bueno». Non se
 puede esto partir, ca ninguna cosa non puede ser grande si non fuere buena. E
 quando digo grandeza de coraçon entiende que non ha de ser mouible, mas ha de
 ser de dentro fuerte e constante, e de fundamiento igual e firme. E tal como
 esta non la pueden [auer] aun los onbres de

[ 138 ]
 malas maneras; bien
 pueden ser espantosos e de grant ruido e con muestra de destruicion, mas non
 pueden auer grandeza verdadera, de la qual la bondad es firmeza o roboraçion e
 fortaleza, enpero en todo lo que paresçe de fuera fazerte han creer que es
 grandeza verdadera, e mostrarte han por palabras e modos fingidos de esfuerço
 alguna cosa que temas que es grande. Asi como fizo un enperador que ouo nonbre
 Gayo Cesar, que se enssañaua contra el çielo porque fazia roido a sus idolos que
 el obedesçie, a quien mucho acataua. E assi mesmo, porque la su campaña se
 espanto de los rayos que cayeron, llama a Jupiter a batalla por palabras con
 saña e non ciertas. E non quedo de dezir a grandes vozes un verso de Omero,
 filosofo e soberano poeta griego, que son palabras de onbre sañudo, quando llamo
 a otro a conbatir o pelear. Para mientes quan torpe e sin seso fue en esto, ca
 mostro que ninguna cosa non se podia fazer mal sin Jupiter, e el que podia fazer
 mal contra Jupiter: bien tengo que esta voz grant logar ouo para mouer los
 penssamientos de aquellos que eran alçados contra el, ca touieron que grant cosa
 serie sofrir aquel que non sufre a Dios. Por ende, ira quando la tiene onbre por
 grande e que menospreçia a Jupiter e a los onbres, non ay en ella ninguna cosa
 grande nin noble. E si piensas que la ira faze grant mal con razon a alguno, ten
 esso mesmo de la voluntad mala para exçessos e demasias. Ca la voluntad mala
 quiere ser en huessos de marfil e vestirse de purpura e cobrirse de oro e mandar
 las tierras e ençerrar los mares e destruir los montes. Pues esso mesmo ten que
 la escasseza es de grant coraçon, ca se acuesta sobre paños de oro e de plata. e
 labra campos e muchas tierras, e en cada una villa e lugar ha mayores terminos 
 que non dauan los conssules de Roma quando partian la tierra. E ten asimesmo la
 luxuria por de grant coraçon porque passa los mares nadando e castra greyes de
 moços. E la muger viue so la espada del marido menospreçiando la muerte por
 cumplir luxuria. E ten esso mesmo la cobdiçiar de honrra por de grant coraçon,
 ca non le cunple las dignidades de qualquier estado, mas antes, si pu-

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 diere en un onbre quiere ençerrar e encobrir todas las altezas 
 de honra. E despues ordena los nonbres de las dignidades por todo el mundo.
 Todas estas cosas non han verdad quanto quier que vayan adelante e se estiendan,
 ca por todo esso angostas son e mezquinas e abaxadas. E la bondad es sola alçada 
 e muy alta, e ninguna cosa non es grande sinon aquella que toda aplaze.

 Aqui acabo Seneca el primero libro «De ira», en que mostro que cosa es ira e quan
 mala es e peligrosa e como nunca es prouechosa.