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title         : [Tratado de la comunidad]
date          : 2<sup>a</sup> mit. s XIV
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0050
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : Tratado de la comunidad (Biblioteca de El Escorial MS. &-II-8). Edited by Frank Anthony Ramírez, London 1988.
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 Comunidat es cosa bien regida e governada por un rey o
 príncipe, o por pocos omnes buenos e virtuosos, o por todo
 el pueblo si tal es que lo pueda fazer. La cual comunidat es
 ayuntamiento de gente por consentimiento de derecho e
 conplimiento de provecho, e es fecha de personas mayores e
 medianas e menores. Las quales quando son de un coraçón e
 voluntat, la comunidat es bien regida e governada. Que como
 el cuerpo natural, las partidas del qual sirva la una a la
 otra, e la una encubre el fallimiento de la otra, e la otra
 defiende a la otra, e la una endereça e basteçe la honrra de
 la otra, así las partidas de la comunidat se deven amar e
 querer e ayudar e defender las unas a las otras.

 La comunidat deve ser regida por derecho de ley e por
 ygualdat de justiçia e por concordia e unidat, e por
 avisamiento de buenos consejos e lealtat, e por
 adereçamiento de buenas costunbres e criamientos, e por
 ordenada e derecha entinçión. Digo primeramente que deve ser
 ordenada por derecho de ley; ca como la medeçina es ordenada
 a provecho e salut del cuerpo humano, así las leyes justas
 son ordenadas a provecho e conservaçión de la comunidat, las
 quales deven ser comunes, e todos las deven guardar e así
 mesmo regir e reglar por ellas. Que non deve alguno pensar
 que a él sea devida cosa que por la ley a otro sea vedada.
 Que lo que es devido a uno es devido a todos, e lo que es
 vedado a uno es vedado a todos. Que si la comunidat non es
 regida por ley, non puede luengamente durar. Ca la ley es
 don de Dios e dotrina de sabios, correpçión de errados,
 cabestro e freno de los malos, arredramiento de todo crimen
 o pecado.
 
 E es más razón la qual naturalmente es devida a los omnes,
 que pueblo sin ley por muchas carreras cae en perdiçión. E
 toda

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 ley buena deve aver començamiento en la
 ley de Dios e pareçer aquélla que dize Nuestro Señor: «Por mí
 regnan los reyes que fazen las leyes e judgan derechamente.»
 Asý mesmo las leyes deven ser guardadas e obedeçidas por los
 mayores e medianos e menores, por que non sean semejantes a
 la tela de la araña que prende la mosca e dexa pasar la
 grant bestia. Que non fue tal la ley de aquel prínçipe en el
 fijo del qual, segunt ley, devía perder los ojos, e el padre
 quiso que quitasen al fijo el uno e a él el otro, por que la
 ley fuese guardada segunt era puesta contra aquéllos que
 cometían adulterio, lo qual su fijo avía cometido. Iten, las
 leyes non mandan matar al ynocente nin perdonar al culpante,
 a lo menos que non sienta alguna pena. Que dize el enxenplo:
 «El que justificó al malvado condenó al justo; delante de
 Dios son aborreçidos.»

 Las leyes solamente non son bastantes [para] regir la
 comunidat si non son regladas con justiçia, que el enemigo
 de la comunidat es injustiçia. Que «tierra sin justiçia cueva
 es de ladrones.» Justiçia es claridat que da noble fama
 âquéllos que la aman. Justiçia faze las cosas comunes ser
 comunales e las privadas propias. Justiçia es virtud por la
 qual es dado a cada uno lo suyo. Justiçia es aquélla de la
 qual deçende ynoçençia e amistad, concordia e piadat. Que
 las obras de justiçia son piedat que omne deve aver de todo
 cristiano. Justiçia faze dever al mayor obedençia, al ygual
 consejo, al menor guarda e custodia.

 En caso que la justiçia prinçipalmente sea neçesaria al
 regimiento de la comunidat, así mesmo es muy conplidero al
 bien de aquella concordia e unidat. Que por concordia las
 pequeñas cosas creçen, e por discordia las grandes menguan.
 Que reyno partido por discordia aýna viene en perdimiento, e
 por concordia e unidat creçe e multiplica.


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 La lealtad es muy conplidera e neçesaria en la comunidat, las
 partidas de la qual mucho deven de tener e guardar entre sí
 las unas a las otras, menos de maliçia de coraçón y de
 engañosa simulaçión. Ca en otra manera non sería verdadera
 lealtad. Es firmeza de palabras e posturas, la qual non se
 puede conprar por bienes tenporales, mas solamente se gana
 por virtud e mantiene con sabidoría e firmeza. Que muchos
 han engañosa lealtad, e otros la han en un tiempo e en otro
 la pierden. Ca ya acaesçió âlguno perder su lealtad por non
 ser firme. Lealtad es fundamiento de firme amistad o bien
 querençia o hermandat, la qual los antiguos tovieron en
 grant reputaçión, tanto que dixeron que lealtad estava o
 morava con aquel dios de Apolo que estava en el capitolio de
 Roma, lugar de grant onor. Otros dixieron que lealtad se
 reposava en el más alto lugar del tenplo, por el qual tenplo
 se puede tomar el coraçón del omne. E verdadera lealtat es
 aquélla que deçende e naçe de verdadera caridat.

 La comunidat deve ser governada por consejo de buenos e
 discretos consejeros, que donde ha sanos consejos ha salut e
 salvamiento. Que poco aprovechan las guardas de fuera si de
 dentro non ay buen consejo; que más aprovechan a la çibdat
 de Atenas el consejo de Solón que las armas de Teméstides.
 Así mesmo en caso que muchos sirven la nao de trabajosos
 ofiçios, non fazen tanto provecho como el que está asentado
 al timón que solo rige e govierna aquélla. Que provechosas
 obras e serviçios non se fazen por fuerça ni ligireza nin
 por gran priesa mas por bueno e sano consejo.

 Ordenada deve ser la comunidat de fermosas e virtuosas
 costunbres e buenos criamientos, que tanto duró Roma en su
 virtud quanto duraron las buenas costunbres. Que mayor daño
 viene a la

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 cibdat por corronpimiento de aquéllas
 e entendimiento de cobdiçia, que si los muros fuesen caýdos
 e las casas derribadas.

 Las cosas susodichas non son bastantes a buen regimiento de
 la comunidat si las partidas de aquélla non tienen una mesma
 entinción. Por la qual todos aquéllos que son de una
 comunidat deven aver un propósito e voluntad. Enxenplo: la
 tierra está firme por las partidas de aquélla tener una sola
 entinçión o delinaçión. Las quales quanto pueden se allegan 
 a un punto que dizen çentro, que es en medio del mundo. Eso
 mesmo una nao de grant peso pocos marineros la meten en la
 mar tirándola de una entinçión e voluntad.

 Todas las cosas que en començamiento aprovechan, quando
 falleçen son comienço de caymiento. Así se sigue que si la
 comunidat reçibe conplimiento por las dichas virtudes, que
 por mengua e falleçimiento de aquéllas verná a caymiento.
 Enxenplo: Roma enpeçó a caer e vino en perdiçión en aquel
 tienpo en el qual los regidores de aquélla, que solían ser
 justos e virtuosos, se tornaron cobdiçiosos e avarientos; e
 aquí viene el enxenplo. Suframos mal [lo] que nos ha venido
 por maliçiosa osadía e abondamiento de viçios. Que desque
 ovimos conplimiento de todos deleytes e pecados, la çibdat
 es caýda por aquéllos, la qual solía ser mantenida por
 proeza e virtud. Ca ella solía ser pobre de malas costunbres
 e rica de virtudes; agora es rica de aquéllos e pobre de
 virtudes.

 Grant trabajo sufrieron los antiguos por mantener la
 comunidat a la qual avían amor valiente e esçalen...
 
 ... viçios desordenados.


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 Non tan solamente el prínçipe deve ser linpio de los pecados
 susodichos, mas conviene que sea dotado e fazedor de buenas
 obras e virtuosas, en manera que sea enxenplo e razón a los
 suyos a fazer bien e esquiva[r] mal. Otrosí el prínçipe deve
 de cometer e provar maravillosas obras e terribles, que
 obras e fechos nobles e exçelentes mueven e enclinan el
 coraçón de los servidores a fazer las semejantes cosas. Ca
 claro es que a movimiento del prínçipe se mueve el pueblo
 movedizo, por lo qual los nobles prínçipes non mandaron
 fazer cosa alguna que ellos mesmos non cunpliesen.
 
 Enxenplo de Çésar, que dezía a sus cavalleros: «Venid e
 seguidme.» Por lo qual pareçe quél estava sienpre delante, e
 esto se prueva por Eligurio que nunca mandó a los suyos
 fazer cosa que él primero non la cunpliese. E el príncipe
 G[e]deón que dizía a los suyos: «Fazed lo que vierdes fazer a
 mí.» Abtoridat de Nuestro Señor, prínçipe e rey de los reyes,
 que començó a fazer e conplir lo que enseñava a los otros.

 El prínçipe deve ser misericordioso e begnino, que razonable
 cosa es quel padre de la tierra sea piadoso e begnino. Que
 así como la melezina es vida de los enfermos, así la piadat
 e misericordia del señor es conorte e salud de aquéllos que
 son dignos de pena. Que clemençia pertenece al prínçipe o
 rey. Que así como los grandes señores han grant poder e
 señorío, así les perteneçe que sean piadosos e begninos. Que
 poder es cosa que mueve aquello que puede fazer mal, por lo
 qual persona poderosa deve ser piadosa.
 
 Piadat, beninidat, franqueza e abondamiento de toda cosa son
 maneras del prínçipe virtuoso. E si piadat es fallada en
 persona real, fazerle ha ser de alto coraçón e plaziente e
 piadoso e manso, e menospreçiar injurias e desplazeres; que
 retener rencor o yra non perteneçe a rey, nin le perteneçe
 ser turbado nin cruel nin ayrado. Que el rey segunt umanidat
 non es mayor que aquél sobrel qual él quiere usar de poder
 absoluto o echar su saña; que los reyes e prínçipes son
 omnes e deven begninamente usar de su señorío sobre aquéllos
 que son de su natura.

[ 92 ]
 Enxenplo: un rey deseava de
 destruyr sus enemigos e como non fallase en qué guisa lo
 pudiese fazer, demandó consejo a un su privado, el qual le
 dixo: «Señor, los físicos, quando non pueden sanar la
 dolençia com melezina acostunbrada, pruevan a sanar con
 contraria. E pues fasta aquí non podistes vençer vuestros
 enemigos con crueldat e enemistad, provad si los vençeredes
 con piadat.» E el rey ovo grant gozo del consejo, e fízolo
 así. E luego aquéllos que ante non podía vençer por crueldat
 vençiólos con bondat, perdonando los yerros, e los que antes
 eran enemigos fuéronle después servidores e amigos.
 
 Por ende todo rey deve ser piadoso, que naturalmente acaeçe
 que quando el omne más tala la rama de los árboles, más
 espesos se tornan. Así la crueldat del rey o del prínçipe
 faze creçer e multiplicar el cuento de sus malquerientes.
 Figura el rey de las abejas: non tiene aguijón, que la
 natura non quiso quel rey fuese cruel nin vendicativo. Que
 el buen rey o prínçipe deve tener tal medio que non sea
 mucho riguroso en la justiçia nin mucho nigligente. E deve
 tener tal manera que los suyos bivan en concordia, que más
 segura cosa es usar de piedat que de rigor de justiçia. El
 buen prínçipe deve ser perezoso a pena e acuçioso a
 galardón; e mucho deve de pesar al prínçipe quando se conoçe
 por cruel, que clemençia e begninidat fazen al prínçipe
 ygual a Dios, a enxenplo de Jhesuchristo que dezía a todos:
 «Sed misericordiosos como el Padre vuestro çelestial», lo qual
 conviene al prínçipe por tal como él sea padre e cabeça de
 todos los sus regnos.
 
 Pues digna cosa es que el prínçipe trate su pueblo como buen
 tutor al pupilo. E quando el prínçipe esto falleçe, es muy
 peligrosa enfermedat, e grant dolor de sofrir, e mala de
 guareçer. Ca quando la cabeça non es bien unida con el
 cuerpo, non ha cura de lo governar en tanto que si la tal
 enfermedat non puede guareçer, mejor sería la muerte que
 vida tan dolorosa. Que así como piadoso padre e provechoso
 tutor e savio físico perteneçen [...], e provechosos a los
 [...] uso de su cura, así deve [ser ... pia]doso e
 provechoso el prí[nçipe] a los sus súbditos, que piedat es
 virtud que amansa el poder del mayor que non use dél contra
 el menor. E por el contrario, crueldat es maliçia de coraçón
 e da penas e afliçiones, e quiere tratar al menor malamente.
 
 Enxemplo: el enperador Trajano; el qual por natura era a
 todos piadoso, e cruel a ninguno salvo âquéllos que si
 perdonase faría[n] yerro. Iten Ponpeo, que quando vençió al
 rey de Armenia e le viniese delante, suplicando que oviese
 merçed dél, non sufrió que estodiese delante dél, mas
 conortándole con buenas palabras le mandó luego tornar la
 corona que avía perdida a la cabeça e tornólo en su onor,

[ 93 ]
 diziendo que tan grant honrra era fazer un rey
 como vençerlo. Así todo prínçipe deve aver tal piedat a los
 que la han nesçesaria como quiera que Dios la aya dél.

 Príncipe es fundamiento del pueblo, e padre del regno, e
 cabeça de la comunidat. En quanto es fundamiento [...]
 [...] en quanto [...] la justiçia con [...] [...] en
 quanto [...] conplimien[to ...] [...] guisa que
 [...]miento nin [...]nça e non deve fazer ley que non
 concuerde con la ley de Dios, e él deve ser subjeto âquélla.
 
 Enxenplo de Alexandre que aviendo debates con sus cavalleros,
 púsolos en manos de juezes, los quales lo condepnaron, e dio
 graçias a los juezes porque avían fecho justiçia. Así mesmo
 un prínçipe gentil estableçió algunos en su regno que le
 repugnasen, al qual dixo su muger que lo fazía por que sus
 fijos oviesen menor señorío. El [prín]çipe respondió: «Yo
 dexaré a [los] fijos menor señoría mas será de mayor dura
 que aquel señorío e poderío.» Es firme e más duradero el qual
 pone freno a la fuerça e poder de aquél que dél usa.

 El prínçipe debe ser alunbrado de sabiduría segunt que pareçe
 de Alexandre, que fue mostrado e enseñado de Aristótiles, su
 maestro. Este fue grande e [... conoçe]dor de cosas
 [...] que el se fiçi[...] de vidrio d[...] aprender
 [...] los pescados [...] en quál manera avía [...]ta
 la çelada. E Troxano, enperador, ovo por maestro a
 Policrato, el qual lo enseñó en el libro que es llamado
 Instruyción e enseñança de Jullio Çésar. Es escripto en el
 libro de la vida de Çésar que él buscó el curso e movimiento
 del çielo, nonbrando e contando las oras e los momentos del
 tienpo e cómo falló el bisiesto. Cuenta de un prínçipe de
 Roma que enbió letras a un rey de Françia que le rogava que
 fiziese aprender sus fijos, diziéndole que rey sin letras es
 semejante al asno coronado. E por esta razón en aquel tiempo
 que regnavan reyes sabios dignamente era llamado reyno de
 oro o dorado. Que quando los sabios omnes regnan por su
 sabiduría, muestran las cosas provechosas e quitan las
 dañosas, e

[ 94 ]
 proveen que ninguna cosa non mengüe a
 los suyos e a la su fortaleza. Contradize a los peligros e
 faze descreçer rey[es e enperad]ores e enobleçen [...
 ben]ditos omildosos, avi[endo] ofiçio de mandar e non de
 [...]ar.
 
 El prínçipe ha de dar tienpo de paz e tienpo de guerra, e
 proveer en las obras de aquéllas. Por la qual razón deve
 aver conoçimiento de las leys de paz e de las de guerra e
 batalla, que obra real es saber judgar. La qual el rey non
 puede fazer si non ha discreçión, por la qual conozca el
 departimiento e la diversidat entre obra e obra, e juyzio e
 juyzio. Ca escripto es: «el rey sabidor judgará su pueblo e
 el non sabio perderá el suyo». Enxenplo de Nuestro Salvador,
 que quiso que los rectores de su pueblo fuesen sabios, así
 como Abrahán, que sopo todas sentençias de los egypçianos, e
 eso mesmo Moysén e Davit e Salamón. Quel prínçipe neçio e
 sin sabidoría es así como el que tiene el governallo de la
 nao en la mano en tienpo de grant tenpestad e non sabe
 governar. Que dize el sabio Eccl[es]iate[s] quél vió
 crueldat en lugar de juyzio, e pecado e maldat en lugar de
 justiçia. Pero si acaesçe quel prínçipe sea ynorante, escoja
 verdaderos consejeros, e rígase segunt el consejo de
 aquéllos, a enxenplo de [Davit] que tenía por consejero el
 profeta Natán [e] Sadoch, saçerdote.

 Todo prínçipe deve ser franco e de tales condiçiones que
 todos lo amen, que las riquezas largamente partidas
 multiplican servidores e amigos. Enxenplo de Tito, que fue
 de tanta franqueza que fue llamado amor e bienquerençia del
 humanal linaje, el qual avía tal costunbre que todo omne que
 a él venía avía conplidamente lo que le demandava. Que muy
 feo pecado es en el prínçipe abariçia, que franqueza e
 proeza fazen los prínçipes ser amados e preçiados e famosos
 e honrrados.
 
 E los dones e dádivas que dieren sea noble[s ... e
 e]xçelentes e abondosos [...] los mesmos a las gen[tes ...]
 e graçiosos e bien [...] es a los que a ellos [...
 s]egunt la condiçión [...] aquéllos. E lo que die[re, de]
 buen coraçón, e alegre sin alongamiento. Que dize el
 enxenplo: el benefiçio de omne escaso pan de piedras es
 llamado, el qual ha de reçebir neçesariamente aquél que ha
 fanbre enpero que trabajoso le sea. Que dize el enxenplo:
 quando el que da [da] tarda, lo que da ensuzia el plazer del
 don; que los dones dados sin tardança, de mayor loor son e
 alcançan mayor fama.


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 El príncipe deve de ser alegre e franco e graçioso de palabra
 e humilde. Enpero, non sea a ninguno tan familiar que su
 dignidat sea menospreçiada.

 El prínçipe deve ser sofrido e non sañudo, nin se deve
 ligeramente vençer por turbaçión, que la non paçiençia es
 enemiga de señoría. Quel prínçipe deve pensar cómo es ygual
 o semejante en su naturaleza a los suyos. Enxenplo de Job,
 que entrava a oýr sentençia con sus vasallos, que prínçipe
 sañudo o yrado será judgado por maliçioso e malo. Por ende,
 se deve de guardar de saña y de yra, la qual ensuzia el omne
 de fuera e lo destruye de dentro. E deve tener su coraçón en
 paz e en tranquilidat, por que yra se alueñe dél. Yra non
 faze obras segunt justiçia. Por ende, el prínçipe deve ante
 todas cosas aver victoria de su yra, la qual es enemiga dél,
 e después de los enemigos, a enxemplo de Fabriçio, que
 quando se ovo de conbatir con sus enemigos, primeramente
 vençió su propia yra, e después vençió a sus enemigos. E así
 mesmo se lee de muchos prínçipes poderosos muy sofridos, en
 espeçial Julio Çésar, del qual es escripto que era aparejado
 a sofrir injurias e perdonarlas sin tomar vengança; e non se
 falla que él matase ningunt omne sinon en pelea. Dize más
 que como uno de sus cavalleros se atreviese a dezirle muchas
 cosas, el qual cavallero después que las ovo dicho ovo miedo
 quel enperador mandase fazer justiçia dél. E aquél le dixo:
 «Non temas acusa[r] mis fallimientos, que yo he fecho
 mandamiento a las orejas que sean diligentes en oýr e a la
 lengua de callar e al coraçón que se non ensañe, e todo lo
 que dirás e as dicho te sea perdonado.» Eso mesmo guardava
 este enperador, que jamás quando él entrava en alguna 
 çibdat, non era justiçiado ningunt omne que fuese. Eso mesmo
 cuenta que una vegada le dixo un su vasallo: «O malo e cruel
 prínçipe.» E él respondió: «Si yo lo fuese, non me lo dirías.»
 Otrosí se lee de otros muchos prínçipes, enperadores e reyes
 que fueron muy sofridos.
 
 Así, todo prínçipe deve ser sofrido e perdonar a los
 perezosos e negligentes e maldizientes, que al niño el
 tienpo lo escusa, la muger la flaca naturaleza, al omne
 estraño franqueza, al conosçiente amistad.

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 E a
 los sabios deve omne dar lugar, a los locos deve perdonar,
 que persona noble quando le alguno dize villanía, deve
 pensar que aquéllos que la dizen son neçios e [yno]çentes.
 Así que la neçed[ad ...] aquéllos mandan al [...] que los
 deve perdonar. [Enxen]plo de Vaspasiano [que respon]día a
 los que le dezía[n ...]as: «A los tales devemos [risa] e a
 nos correpçión.»

 [...]çia de los philósophos es escripto [...] os lugares.
 En es [... f]ue Aristipo, filósofo, [...] uno que dizía
 mal [...]ndiste a dezir mal e [... des]preçiarlo.
 Diógenes [...] que palabras sabias [...]s por boca de
 sabio. [... le]ngua demuestra que [...] aquel de que
 dize mal [... g]elo dize. E asý como [es gra]nt virtud
 ser el prínçipe [... mu]y sofrido e paçífico, asý [por]
 el contrario es grant viçio e mala ventura de los prínçipes
 e reyes crueles, de los quales cuenta[n] algunos.
 
 En espeçial dize quel rey Canbises era muy enbriago, e un su
 amigo reprendíalo, e el rey fue sañoso e non ovo paçiençia;
 ante usó de crueza. E luego que ovo mucho bevido, mandó
 traer su arco e flechas, e mandó traer el fijo de aquél que
 le avía reprehendido delante de sý, e puso una flecha en el
 arco, e desparóla contra él, e dióle por medio del coraçón.
 E el mal rey demandó al padre sy le parecía que çiertamente
 supiese tirar después de mucho bevido. El qual respondió que
 mucho avía tirado derecho, pero si usara de razón, non
 tirara atal señal. E atal rey digna cosa sería que
 cruelmente fuese asaetado. E muchas cruezas e males e
 pecados fizieron los prínçipes ayrados. Por lo qual los
 prínçipes todos tienpos deven trabajar por vençer su yra. E
 así avrán victoria de los otros. E este atal es buen
 prínçipe e virtuoso que ha victoria non tan solamente de los
 omnes, mas de sus deseos desordenados. Que ¿quál prínçipe
 quiere aver victoria de las gentes, como él sea cativo de
 sus viçios e pecados?

 El prínçipe deve sser virtuoso, que quando es sin virtud, su
 señoría non es provechosa. Que tal es el prínçipe como el
 clavo fincado en la pared: si non está en cosa firme
 fincado, sin carga arrán-

[ 97 ]
 case de la
 pared e cae con todo en tierra. Así es el prínçipe que non
 es firmado e fundado en Dios. Él e todos sus fechos van
 ayuso, e toma grant caýda. Iten el prínçipe deve aver
 consejeros antiguos e sabios e discretos, e a él e non a
 otro ninguno allegados. E deve defender su tierra de los
 enemigos e poner en Dios todos sus fechos, e su esperanza
 deve ser en Aquél. E ciertas oras deve estar en oraçión, e
 antes de ora convenible non deve de comer. E deve de amar
 justiçia.
 
 Por lo qual se faze quistión: que ¿quánto vale la justiçia
 del del rey? Responde: la justiçia del rey es paz del
 pueblo, seguranza de la tierra, comunidat de la gente,
 firmeza de los sabios, cuchillo contra los enemigos e malos,
 gozo de los omnes buenos, tenplamiento de los ayres,
 seguridat del pensamiento, abondança de la mar e tierra,
 heredat de los omnes, plazer de hermanos, e al rey esperança
 de buena ventura. E sepa el rey que así como es primero
 prínçipe en la tierra delante todos de su regno, así será
 prínçipe primero en las penas del infierno, si justiçia non
 faze. Otra quistión del mal que se sigue de la injustiçia
 del rey: dize que todos los males contrarios a los bienes
 susodichos se sigue[n] de aquélla. Los prínçipes poderosos
 que mal usaron de su poder poderosamente serán atormentados.
 
 Iten el prínçipe deve señorear sobre sus súbditos
 benignamente e, quando le demandaren e rogaren alguna cosa,
 conplir su ruego con bondat. E sy así lo fiziere, todos
 serán a su plazer e avrá todo l[...]dare, e amarlo hán
 [...] hán e avrá sobrell[os ...] de paz, e avrá victo[ria
 ...]da. Iten, el rey dev[e ...] honrradamente, e
 [...] paramentos de sus [...], e cámaras e eso mes[mo
 ...] non deve mucho fablar [... nin] ser familiar de
 viles, [... por]que será por ende m[ucho menos] preçiado e
 peor servido.

 El prínçipe que quiere començar e mantener guerra deve catar
 tres cosas: Primera, justa nesçesidat; segunda, clara e
 manifiesta justiçia; terçera, que sea su entinçión a buen
 fin. E deve catar que la guerra sea justa e digna de
 pugnaçión, e que non sea fecha por cobdiçia de fazer daño o
 tomar vengança o porque ha deseo de crueldat o de aver
 señoría, o por semejantes cosas; las quales deve reprehender
 en las peleas, diziendo e mostrando como él lo faze por
 abaxar los malos e ensalçar los buenos; e los rebelles sean

[ 98 ]
 obedientes e su tierra e vasallos con derecho
 defendida e guardada.

 El prínçipe non deve de fazer nin consentir que faga cosa por
 que Dios sea ofendido nin su iglesia; e deve conplir su
 voluntad por que Dios sea con él e con los suyos, lo qual
 será si él e ellos fazen sus mandamientos. Que Nuestro Señor
 dixo: «Si andodierdes en los mis mandamientos, e los
 guardaredes, vós perseguiredes vuestros enemigos e caherán
 delante de vós.» Por ende, qualquier que quisier aver
 victoria, aya consigo a Nuestro Señor. Enxenplo de Abrahán e
 de Moysén e Josué e Davit e otros prínçipes.

 El prínçipe deve trabajar por que él e los suyos sean bien
 regidos e bien reglados, e con grant maestría e ardideza
 sepan conbatir sus enemigos. E deve tener tal manera que en
 su conpaña non aya ninguno que piense de fuyr, mas cómo
 vençerá; nin ayan confiança en sus pies mas en sus manos, la
 qual sea aviendo esperança en el Vençedor de los vençedores.

 El prínçipe deve proveer que él e los suyos sean bien
 enseñados, refrenando e castigando viçios e pecados e
 desonestidat e mala cobdiçia e discordia e departimiento de
 voluntades e presunçiones mentirosas, que ligeramente puede
 ser vençida grant hueste, si non es dotrinada en virtudes.
 Los romanos, tanto que fueron bien doctrinados e reglados,
 todo el mundo subjudgaron. Esso mesmo Alexandre, con pocos
 cavalleros bien regidos, conquirió el mundo. Preses, en caso
 que tenía grant cavallería, por mengua de ordenança fue
 vençido de Lançedonio que tenía pocos, que prínçipe mal
 ordenado de balde espera vitoria.


[ 99 ]
 
 Todo prínçipe deve trabajar por que entre los suyos aya
 verdadera lealtad, e sea amado dellos e ellos dél. Enxenplo:
 Jullio Çésar todos tiempos llamava a sus cavalleros
 conpañeros e amigos. E otros muchos prínçipes trabajaron
 mucho por aver los coraçones e amor de los suyos.

 La victoria non viene por grant muchedunbre de gentes; antes
 deçiende del çielo, ca Nuestro Señor Dios da fuerça e
 vitoria a quien le plaze. Por lo qual todo prínçipe deve
 aver firme e verdadera fe e esperança en Nuestro Señor, e
 piadosamente le rogar que sea su guiador e defendedor.
 Enxenplo del enperador Tehodosio, que quando Eugenio con
 grandes conpañas le toviese los pasos de los Alpes, que son
 derredor de Ytalia, el enperador aquel día non avía comido
 nin dormido e pósose a fazer oración. E toda aquella noche
 non cessó de rogar a Dios, enpero que muchos de los suyos le
 avían desmanparado e dexado en medio de sus enemigos, que lo
 tenían çercado. [El] quando se levantó de la oraçión, con
 firme esperança que Dios le daría victoria, fizo la señal de
 la cruz e dio batalla a los enemigos con tal fiuza
 que sy él solo entrase en la batalla, avría victoria. E quando se començó
 la batalla, en aquella ora mesma se levantó muy grant viento
 que fería a sus enemigos en la cara; e era tan fuerte que
 levantava polvo e pajas e tierra que çegava a sus
 contrarios. E reçibía las armas que los enemigos echavan
 contra el enperador, e fazíalas tornar a aquéllos que las
 echavan. Así que maravillosamente fueron muertos e vençidos
 los enemigos del enperador.
 
 E así otros muchos prínçipes con poca gente ovieron victoria
 de sus enemigos en caso que traýan mucha, solamente por la
 virtud e bondat de Nuestro Señor. E mucho ayuda la oraçión
 devota; por lo qual todo prínçipe deve honrrar e amar a Dios
 e a su yglesia.

 Avedes oýdo en qué manera el prínçipe deve regir a los suyos,
 e agora veredes en quál manera deve regir a sí por que non
 aya

[ 100 ]
 nonbre de prínçipe o de rey en vano. El rey
 toma nonbre desta obra que es regir. Pues, segunt esto,
 aquél es rey verdaderamente el qual ha señoría e govierno
 sobre sus deseos carnales. E aquéllos son llamados reyes los
 quales son señores de los movimientos non devidos, e
 refrenan luxuria e gula, e tenplan avariçia, e abaxan la
 vanagloria, quebrantan enbidia e mala voluntad, e matan el
 fuego del furor. E los tales son verdaderos reyes, que todo
 rey deve trabajar más por regnar sobre sí mesmo, e subjudgar
 la çensulidat que conquerir todo el mundo. Que todo aquél
 que quiere someter todas las cosas somete primero a sí mesmo
 a la razón e si la razón lo rige, señoreará mucha gente. E
 razón le mostrará lo que deve començar, e por quál manera.
 
 E porquel omne non usa de razón en todos tienpos, non es
 todos tienpos rey virtuoso. Que rey es quando piensa las
 cosas onestas, e quando ha cura de lo que le es acomendado,
 que es guardar conplidamente verdat e non fazer ninguna cosa
 fea e desonesta. Que poco vale aver señoría sobre las gentes
 e regirlas con leyes humanales, si el prínçipe a sí mesmo
 non rige por ley divinal o por ygualdat, que más vale aquél
 que señorea su coraçón que aquél que vençe muchas batallas.

 Prínçipe es aquél que por derecho divinal e humanal usa de
 señoría e ha en sí mesmo las virtudes susodichas; e si ha
 condiçiones contrarias, será dicho tirano, que tirano tanto
 quiere dezir como prínçipe cruel. E el departimiento que ha
 entre prínçipe e tirano es que el prínçipe faze lo que manda
 la ley e rige e govierna el pueblo segunt aquélla; e el
 tirano usurpa e ocupa la señoría como non deve, e non usando
 de derecho corronpe e somete la ley a su parte e voluntad.
 Por lo qual digna cosa es que los derechos se armen contra
 aquél que desarma las leyes, pues digna cosa es que los
 tales tiranos sean echados de la comunidat. Que prínçipe que
 non es sabio a muchos faze ofensa. E el prínçipe justo e
 noble se deve catar e aperçebir e arredrar de las dichas
 cosas, e deve pensar que es padre del regno e deve regir el
 pueblo como padre piadoso rige sus fijos.
 
 E los tales prínçipes reynarán luengamente, que ya acaeçió
 mudarse el regno de una gente en otra por injustiçia e por
 engaños, como fue de Saúl, primero rey de Ysrrael. E
 aquéllos que fueren buenos regidores reynarán eternalmente
 con el Rey de los reyes así como Davit.


[ 101 ]
 
 Hablando en figura, los sabios han ofiçios en la comunidat a
 manera de orejas e ojos e lengua, los quales deven ser
 amonestados que non sean cobdiçiosos e reçiban los dichos
 ofiçios a provecho de la comunidat e con voluntad e coraçón
 de ayudar aquélla. Así mesmo deven guardar que la persona
 quel tal ofiçio oviere non sea pobre nin escaso, que
 avariçia e pobreza enemigos son de la comunidat. Que Dios
 mandó a Moysén que proveyese el pueblo de varones poderosos
 e sabios que temiesen a Dios, en los quales oviese verdat [e
 que] aborreçiesen mentira e avariçia.

 Los regidores deven de regir el pueblo en tal manera que sean
 semejantes a buen prínçipe, e deven regir e governar
 justamente e con derecho. E asý mesmo deven guardar que non
 sean orgullosos nin ofanos nin tengan personas que fagan
 orgullo o sobervia. Otrosý se deven guardar de allegar 
 riquezas nin retener en sý moneda injustamente. Que Valerio
 fue cónsul de Roma tres vezes, e quando murió non avía con
 qué lo enterrar.
 
 En asý otros muchos que quisieron el provecho de la comunidat
 e non lo propio. Esso mesmo se deven guardar los tales
 ofiçiales de superfluydat de comer e bever e luxuria e de
 neçios conportamientos. E deven catar grant reverençia a
 Dios e tener el pueblo en diçiplina e buen castigo e tractar
 los pobres piadosamente, comediendo que ellos deven aver
 misericordia de aquéllos como querrían que Dios la oviese
 dellos. Abtoritat: «Nuestro Señor dize, Conviene aver
 misericordia como yo la ove de ty.»

 Los juezes en la comunidat son así como los ojos en el
 cuerpo, ca aquéllos fazen departimiento entre daño e
 provecho e son puestos en lugar alto por proveer a los
 peligros. Así los juezes de la comunidat son puestos en
 ofiçio de judgar para escoger cosa justa, los ojos de los
 quales deven ver justiçia derecha. Que juez tanto quiere
 dezir

[ 102 ]
 como derecho del pueblo. E juez
 propiamente es aquél que ha consigo justiçia, e deven ser
 varones que ayan conciençia e firmeza de virtud, e su
 conversaçión deve ser buena e honesta. E non deven ser
 quexosos nin livianos nin creer de ligero. E deven catar
 todas las cosas que perteneçen al juyzio. [E ...] deven ser
 curiosos e diligen[tes] en saber la verdat antes [qu]e den
 sentençia, e non deven [ser] amigos espeçiales de aquél
 [co]ntra quien la deven dar por que amor non le engañe. Por
 ende, todo buen juez deve diligentemente catar que non turbe
 [su] juyzio por crueldat nin temor nin amistad nin favor nin
 cobdiçia de presentes nin serviçios que le sean prometidos o
 dados, que en quatro maneras pereçen los juyzios: conviene a
 saber, por temor, o mala voluntad, o amor, o cobdiçia.
 
 Iten todo juez deve ser diligente e discreto en buscar la
 verdat. Enxenplo: dos pelegrinos vinieron a un ostal e entre
 amos en uno dieron a la sirvienta de aquél cierta quantidat
 de moneda, con tal condiçión que lo non diese al uno sin el
 otro. E a poco tienpo,
 
 de los dos pelegrinos el uno vino e dixo a la sirvienta que
 su conpañero era muerto, que le diese la moneda. La
 sirvienta gela dio. A cabo de tienpo vino el otro e demandó
 la dicha moneda a la sirvienta, la qual dixo que ya la tenía
 dado al otro. El pelegrino se reclamó delante el juez, e
 pareçió la moça. El qual juez diligentemente examinó la
 verdat. E la sirvienta avía grant miedo que fuese condepnada
 a muerte porque non avía de qué pagar, nin podía provar su
 ynoçençia. E la sirvienta, judiçialmente demandada,
 respondió el juez que la sirvienta era aparejada dar la
 moneda con las condiçiones que la avía reçebido: que fuesen
 anbos los pelegrinos presentes. La otra parte non ovo más que
 fablar contra aquélla, así fue suelta de aquella demanda.
 
 Otro enxenplo: un onbre pobre bivía çerca de un rico e tenía
 muy buenas casas. El rico, por las cobrar, pensó un tal
 engaño: tomó çient jarras e las çinqüenta finchió de olio e
 las otras medió, e pósolas todas en casa del dicho pobre,
 las llaves de las quales casas tenía el pobre. E a poco
 tienpo el rico demandó su olio e falló las çinqüenta jarras
 llenas e las otras mediadas. El qual al juez se fue
 querellar, diziendo que él avía cient jarras llenas de olio
 encomendadas âquel omne, el qual le avía furtado la meatad
 de cada una de las çinqüenta jarras. E el pobre non supo qué
 responder, e estava en peligro de perder las casas. El juez
 demandó juramento al pobre si era culpado, el qual juró que
 non. Luego, el juez mandó vaziar el olio de las çinqüenta
 jarras llenas; eso mesmo fizo vaziar el olio de las
 menguadas. E fizo mesurar si avría tantas fezes al suelo de
 las que eran mediadas como de las llenas, por que pareçiese
 la verdat, e falló que más fezes avía en las jarras llenas
 que en las mediadas;

[ 103 ]
 por lo qual el pobre ovo
 sentençia por sí. Así podedes conoçer que mucho es buena la
 examinaçión sotil del juez en cosas dubdosas.
 
 Iten de los alongamientos de los juezes movidos con piedat
 avemos enxenplos. Una muger casada tenía un fijo; e el
 marido murió, e ella tomó otro, e ovo otro fijo. E este
 marido e el fijo menor mataron al fijo de la mujer que avía
 avido del primer marido, e ella tóvose por engañada e mató
 el marido e el otro fijo. La qual fue acusada e levada
 delante el juez, e la muger otorgó lo que avía fecho, e el
 juez fue asaz tribulado, e de una parte veýa la muger en
 grant afliçión, como aquélla que avía perdido un marido e
 dos fijos, e non le sofría el coraçón de la condepnar. De la
 otra parte, veýa que avía fecho dos muertes tan crueles, e
 que non la devía soltar; e [dio]ola a los sabios, los quales
 oyendo las razones sobredichas non la condepnaron nin
 asolvieron, mas fiziéronle mandamiento que fasta cie[nt]
 años ella e el acusador tornasen delante dellos, que avría
 avido acuerdo sobre la penitençia. Así, la dexaron yr, que
 non fue condepnada nin absuelta.
 
 Otro enxenplo: un mançebo rico se fizo escolar de un sabio.
 Prometióle en salario grant quantía de moneda por que·l
 demostrase su sçiençia, e pagóle luego la meatad del
 salario, e la otra quedó de pagar el día que supiese tanto
 que pudiese estar asentado con los doctores e les [...] en
 alguna [...] alguno de aqu[...]venençia el [...
 ap]rendió sotil [...] fue opinión [...] ser maestro
 [...] reçebir el [...] abogado de nin [...] pagase a
 su [...] la meatad del salario [...] e fincava por
 pagar. El maestro, veyendo quel diçiplo la fazía falsamente,
 movióle pleito e fízole un argumento muy sotil, el qual era
 tal: «Tú, diçiplo, pleyteas comigo, maestro, de la meytad de
 la soldada que me prometiste a dar. O tú ganarás la
 sentençia deste pleito o la perderás. Si la pierdes, yo la
 ganaré e así me pagarás por virtud de la sentençia. Si la
 ganas, serás condepnado por virtud de la abenencia que es
 entre mí e ty. Así que deves de pagar la dicha soldada
 maguer que ganes la sentençia o non.» De lo qual respondió el
 diçiplo, mucho más sotilmente, e dixo así: «Maestro, salvo
 honor yo non só tenudo a lo que me demandas. Dada la
 sentençia por mí e contra mí, e respondiendo a la razón de
 vós, maestro, fago un tal argumento: la sentençia o será por
 vós e contra mí, o será por mí e contra vós, si es por vós,
 non vos só tenudo a cosa; si es por mí e contra vós, por
 virtud de la sentençia, non vos devo nada.» E quando cada uno
 ovo puesta su razón, cada uno de los sabios oyeron la razón
 de las partes e dubdaron quál avía derecho, e non quisieron
 dar sentençia. Antes, asignaron luengo tienpo de dilaçión.

[ 104 ]
 Pues, el juez non se deve quexar a dar
 sentençia menos de grant acuerdo, por que después non se aya
 de repentir así como Theodosio, enperador.

 Es a saber de la absoluçión de los culpados e de la
 indulgençia o graçia fecha en aquéllos. Enxenplo: en la
 çibdat de Athenas avía muchos sabios entre los quales avía
 doze que avían nonbre Oripagays, los quales eran juezes de
 la çibdat. E fueles presentado un omne muy malo, e los seys
 sabios dieron sentençia que muriese, e los otros seys dieron
 sentençia que lo soltasen. E como fuesen ygualmente
 partidos, finalmente judgaron que non devía morir nin ser
 condepnado. Así demostró claramente que los juezes deven ser
 más inclinados a misericordia e absolver que a justiçia e a
 condepnar. Otrosí el juez deve fazer inquisiçión,
 deligentemente e proveer quel juyzio sea justo e derecho, e
 non sea inclinado por amor carnal nin por temor de señoría,
 nin esguardamiento de cobdiçia o maliçia o malquerençia.
 
 Enxenplo de Alinpio que fue açessor con un juez de Roma,
 antel qual en aquel tiempo un poderoso señor demandó al juez
 que le fuese alguna cosa otorgada, la qual segunt ley le
 devía ser negada. E el juez respondió que fuese fecho lo que
 Alinpio, su açessor, dixiese. El qual dixo que le fuese
 negado lo que demandó, si la ley non gela otorgava. Aquel
 señor amenazó Alinpio, el qual menospreçió sus amenazas, e
 después prometióle moneda, que consintiese; e Alinpio
 tornóse a reýr e non quiso consentir, que más quiso despagar
 al poderoso e bevir en pobreza que non corr[...] pavor
 nin [...]do juez se deve [...] que juez yn[...]minar
 el juez [...] juez deve [...] sea fecho [...]te e que non
 [...]der justiçia es [...] de lo que non ha. Que qu[...]
 de justiçia non ha en sí
 aque[llo], e fazen a la verdat de vil condiçión, que verdat
 non ha preçio, e véndela por preçio.
 
 El juez es servidor de justiçia, la qual es reyna de las
 virtudes, pues aquél que vende justiçia faz grant villanía e
 malvestad a esta reyna tan preçiosa que non ha preçio. Por
 lo qual es desleal e traydor, e deve morir como aquél que ha
 quebrantado la fee e lealtad a la reyna de birtudes, la qual
 ha vendido. E es semejante a los que vendieron una donzella
 muy noble, el preçio de la qual bevieron en la taverna, la
 qual donzella es justiçia non corronpida a Dios e a los
 omnes, graçiosa e muy provechosa. Non tan solamente el
 vendedor

[ 105 ]
 de justiçia es traydor e malo, e más
 aún el conprador, el qual çientemente enlaza al mal juez.

 Informados e amonestados deven ser los razonadores, los
 quales en la comunidat tienen lugar de ofiçio de lengua e
 deven guardar de mantener mentira, nin ser contra la verdat,
 nin fazer daño nin calupnia a los ynoçentes; otrosí, defender
 los que falsamente fu(e)yen del derecho. Iten deven guardar
 que non vendan a sí mesmos nin a sus consejos, como muchos
 fazen; que non les basta vender a sí e venden su silençio. E
 como el silençio non sea otra sinon privaçión de fablar, así
 aquello que non es cosa es vendido por algo.
 
 Enxenplo: Aristódemos e Demóstenes eran abogados, e
 Demóstenes demandó un día quánto avía avido por su salario.
 E respondió Aristódemos que un pesante. Dixo Demóstenes, «Más
 he yo reçebido por callar que tú por fablar.» Pues clara cosa
 es que estos vendedores non venden a sí solamente e a sus
 cosas, mas venden las privaçiones de fablar, que non son
 cosa; e la lengua de los tales es mucho dañosa a
 la comunidat, los quales son tenudos e obligados a
 restituçión de todo lo que han ganado injustamente. Que como
 el abogado faga contra verdat, e sea presente a fazer maldat
 e engaño al juez, e faga perder el justo pleito, así ha
 bevido de falsía e non ha conçiençia; antes se da a
 vanagloria. Non tan solamente el tal abogado es tenudo a
 restituçión de lo que injustamente ha levado, antes es
 tenudo a restituyr todo lo que por su injusta abogaçión los
 justos han perdido. Que si aquél que escondidamente faze
 furto es tenudo a restituçión, mucho más el que en la corte
 o lugar do se faze justiçia o se pugnen los malos ha
 engañado al juez e ha dado daño a su próximo es obligado a
 la dicha restituçión.

 No tan solamente deve ser amonestado el abogado; antes aun
 todo omne sabio o actor en juyçio deve ser amonestado que
 non demande lo que non es suyo, non con falsía encomiende
 pleito injusto a los abogados nin corronpa a los juezes, que
 non puede en esta manera aver ganançia, sinon daño de su
 conçiençia. Que buen omne non toma ninguna cosa mala nin
 faze lo que non deve en per-

[ 106 ]
 juyçio de
 otro. Enxenplo de Aca[b]e rey, que por falso juyçio que dio,
 por non tener la verdat que prometió, le enbió a dezir Dios:
 «Tú has cometido falso juyçio, faziendo matar a [N]abo(e)t, e
 non toviste lo que prometiste. Donde los perros han lamido
 la su sangre la tu sangre lamerán los perros e comerán la tu
 carne, porque has cometido este pecado.»

 Los testimonios que deponen en juyzio deven ser amonestados
 que digan verdat, que la plaga que vino en Egipto avía los
 dientes malos, que significava falso testimonio. Que falso
 testimonio daña e destruye al su próximo, mordiendo e
 mentiendo como non deve. Por ende, ningunt omne deve de
 dezir falso testimonio, que testimonio mentiroso en su
 maliçia pereçerá e morirá.

 Aquél al qual es puesto falso testimonio en juyçio,
 paçientemente lo sufra como él sea ynoçente. Que a los tales
 ynoçentes falsamente defamados Nuestro Señor los defiende.

 Los abtores deven ser avisados que non fagan a ninguno
 perjurar, que peor es aquél que faze perjurar a alguno e le
 faze fazer falsa jura que sy fuese matador de omnes; que el
 matador mata el cuerpo, e éste mata el alma.

 Como sea cosa manifiesta que los acusadores que falsamente
 acusan en juyzio fazen muchos males, por lo qual deven ser
 instruydos e castigados que non acusen falsamente a los
 otros. Que así como la saeta fiere aýna de golpe e non se
 guarda el omne de aquélla, así la lengua falsa e enbidiosa
 fiere e llaga los ynorantes en lugar e

[ 107 ]
 tienpo
 que se non pueden guardar nin defender, e tal acusador es
 malo e maldicho. Por lo qual deve ser apartado del pueblo, e
 echado de la çibdat o conpañía. Abtoritat Apocalipsi: «El
 acusador de sus hermanos echado será de la gloria
 perdurable.»

 Avisado debe ser el rogador que ruegue lo que deve sin rigor,
 con justa e derecha entuiçión; e el que justamente quiere
 rogar al juez dévele rogar que faga lo que puede, guardando
 su fe e onestidat. E al juez perteneçe seguir verdat e non
 se apartar de aquélla por ningunt ruego, injusto que sea.

 Síguese la manera de los consejeros del prínçipe que son así
 como coraçón. Consejeros quiere dezir ayuntamiento de omnes
 viejos que saben e pueden dar buen consejo, que por consejo
 de tales subió Roma e se conservó en grant onor. Que ninguna
 cosa non es tan noble como conpañía de buenos consejeros, e
 sus dichos pareçen virtudes. Los consejeros fueron de grant
 honrra e dignidat entre los griegos, que los prínçipes non
 fazían fechos señalados si non por consejo de aquéllos; e
 ninguna cosa non avía valor nin firmeza si non lo que los
 consejeros mandavan e aprovavan. E los nonbres de los
 primeros consejeros de Roma fueron escriptos con letras de
 oro; e todos los llamavan padres honrrados como aquéllos que
 aman exçelençia sobre todos en arte e en amor paternal. E
 razonablemente los consejeros son conparados al coraçón, que
 como el cuerpo natural reçibe del coraçón vida e virtud e fuerça e
 comienço de regimiento; en tanto que verdaderamente puede
 ser dicha la palabra que es escripta que dize: «Cata e ten
 bien açerca de ti tu coraçón, porque de aquél te viene vida
 e virtud.»

 Los consejeros deven ser de buena vida e omnes que usen bien
 e que de grado fagan graçia, que asaz es de loco quien busca
 en

[ 108 ]
 lugar suzio agua lynpia de buen sabor. Los
 consejeros deven ser sin tacha, e deven ser ricos e
 virtuosos e provechosos en buenas costunbres, que más
 sufiçiente deve ser el que da el consejo que el que lo
 reçibe. E los buenos consejeros deven ser más aperçebidos
 que otros, e deven fazer salvas e seguras las cosas
 presentes e denunçiar las por venir e desenbargarse de las
 peligrosas, e dar remedio âquéllas, non tan solamente
 absolviendo, mas ayudando. Mas en pocos lugares falla omne
 tal consejero, e por esta razón los antiguos escogieron por
 consejeros uno de mill.

 Los consejeros deven dar verdadero consejo e non a plazer del
 prínçipe; mas los falsos consejeros en lugar de consejos
 dizen falagos e lisonjas, e cada uno se aperçibe como podrá
 con plazientes palabras engañar a su señor. Enxenplo:
 Xerçes, duque de los medos, cometió a los griegos de pelea;
 e sus familiares dezíanle que los griegos non lo osarían
 esperar e asý otras muchas lisonjas, diziéndole que como él
 oviese ochenta mill omnes armados e trezientas mill
 valedores e más de mill navas, tanto que sus conpañas
 secavan los ríos, e tanta era la muchedunbre de su hueste
 que las cosas naturales e las criaturas fechas a serviçio de
 Dios e de los omnes non podrían reçebir la su grant hueste,
 nin los canpos de todo el mundo. Nin el çielo nin el ayre
 non sería abastante a reçebir las saetas que tirarían las
 sus gentes. E mientra que estos lisonjeros alabavan e
 magnificavan a este Xerçes, Damara que dixo a Xerçes «Señor,
 esta much[edu]nbre, lo qual es a ti plaziente, te devía
 fazer temor e miedo, que cosa verdadera es que grant
 muchedunbre non la puede omne regir e governar. E lo que non
 puede ser governado non puede luengamente durar, que non ha
 cosa en el mundo que non pueda pereçer sinon la buena
 governaçión.»
 
 El qual non fue oýdo porque dezía la verdat. Pero así como
 este sabio dixo, así aconteçió que Xerçes fue vençido, e el
 que de tanta muchedunbre era postrimero fuyó primero e ovo
 grant miedo de muerte. E este Xerçes, quando non era en
 peligro, era tan argulloso que non se cuydava que Dios le
 podiese fazer mal; el qual por sus méritos fue vençido e
 confondido. Por lo qual pareçe que más sabiduría está en los
 buenos consejeros que en los falsos lisonjeros que fablan a
 voluntad del prínçipe. E acaeçió que en la hueste de Xerçes
 una yegua parió una liebre, lo qual es bestia pequeña e
 medrosa, e dize que esto fue señal que devía fuyr Xerçes.


[ 109 ]
 
 Los consejeros deven ser firmes que no se buelvan nin
 trastornen por miedo nin amor nin cobdiçia nin avariçia.
 Iten deven ser firmes en la justiçia divinal, e en ninguna
 manera non se apartar de aquélla. Enxenplo de Constantino,
 el qual quiso provar algunos que eran de los palaçios si
 eran buenos e firmes christianos. E mandó que todos
 sacrificasen los ýdolos, e que les faría grant bien e
 honrra, e serían amigos suyos e de su casa, e estarían en su
 palaçio çerca de su persona; e los que non quisieren
 sacrificar, que se fuesen luego de su palaçio e corte. Los
 christianos fueron partidos en dos partes: los unos
 quisieron más guardar su fe que non ganar la graçia del
 enperador; los otros dixieron que eran prestos de sacrificar
 los ýdolos por alcançar la graçia del enperador. E luego el
 enperador echó de su palaçio los que dexaron su fe e querían
 sacrificar los ýdolos, diziendo que aquéllos que eran
 traydores a su Dios, más lo serían a él. E los que non
 quisieron sacrificar los ýdolos, fízolos de su consejo
 porque aquéllos son firmes y seguros consejeros que
 verdaderamente aman a Dios.

 Los consejeros deven ser examinados e con deliberaçión
 tratados, que consejo es cosa verdaderamente pensada por
 grant virtud e razón. E consejo es inquisiçión o pregunta
 agradable de las cosas que se deven fazer o dexar; e quien
 quiere tomar consejo deve de aver tres maneras de
 deliberaçión o de acuerdo: Primera, si la cosa de que quiere
 aver consejo es onesta; segunda, si es provechosa; terçera,
 si es de pelea del entendimiento o soltura sobre onesto o
 provechoso, que dubdando de alguna cosa si es onesta o
 desonesta, o de dos cosas onestas quál es más onesta, o de
 dos provechosas quál es más. Así mesmo de la soltura
 demuestra que deve escojer el bien común ante quel propio, e
 la cosa onesta que la provechosa, que cosa que·l non es
 provechosa e es contraria a natura humana. Que non deve ser
 consejada cosa injusta.
 
 Enxemplo, Valerio dize que Teméstide dixo que avía sano
 consejo sobre lo qual fue mandado traer un sabio a examinar
 el consejo. El qual sabio dixo que Teméstide tenía
 provechoso consejo, mas non justo; e toda la gente dio bozes
 que si non era justo, non era prove-

[ 110 ]
 choso.
 Onde es cosa nesçesaria que los consejos sean examinados con
 buena deliberaçión, que dos cosas son contrarias al consejo:
 quexa e yra. E los consejos deven ser firmes, que omne sabio
 non muda consejo estando las cosas así como estavan quando
 dio el consejo; e non se deve ninguno consejar con los
 nesçios nin con los malos nin con aquéllos que han cobdiçia
 dél, quanto más el prínçipe o rey que ha ofiçio común, el
 qual con prudençia e providençia deve aver consejo. Que el
 prínçipe o rey que quiere ser sabio acata e piensa lo que es
 a venir e lo que se puede aconteçer. Todo lo comide e vee en
 su coraçón, que ninguna cosa que acaezca non es a él
 dubdosa, antes la ha ya visto e pensado. Porque omne sabio
 non dize esto: «Non lo pensava yo que acaeçiese, que non era
 en dubda dello. Antes esperava e estava ençelado, reçelando
 las cosas por venir, porque ya las sabía yo e pensava quál
 fin devía venir.»

 El prínçipe que quiere reçevir consejo, cunple que oya las
 sentençias de los otros, a enxenplo de Moysés, que oyó el
 consejo de Jetro. Pero acquél es bien aventurado que por sí
 mesmo sabe, e bien aventurado es aquél el qual al sabio oye;
 mas aquél que por sí mesmo non sabe nin oye al sabio es mal
 aventurado e non provechoso. Asý nin a otro e consejos locos
 e neçios non deven ser creýdos, mas los sabios discretos, a
 enxenplo de Aelbian, que se dio a consesejeros libres e sabios
 e discretos, como él non fuese poderoso en se regir por sí
 mesmo.
 
 E por el contrario, todo prínçipe o rey se deve de guardar de
 reçebir consejo de omne malo, del qual el consejo es desear
 las cosas presentes e desamar las eternales, e fazer las
 injustas e escarneçer de las justas, que omne injusto
 conseja las cosas injustas. Así mesmo non deve ser demandado
 consejo a los enbidiosos, que ninguno non puede ser al
 prínçipe más leal consejero que aquél que lo ama.
 
 E al ángel de consejo deve demandar el prínçipe consejo, el
 qual es Jhesuchristo, fijo de Dios, al qual todo prínçipe o
 rey deve de demandar el consejo, que es consejero
 maravilloso. Que así lo fazía Davit, el qual se consejava
 con Nuestro Señor antes que començase ningunos fechos; que
 él demandó consejo a Dios si faría batalla con los
 filisteos. Que si los consejeros non saben deste consejero,
 así como de la fuente de sabiduría, e si El non da fin e
 [conclusión] a los consejos, todos son vanos e de error e
 sin firmeza. Que asý como los consejos humanos, non ha quien
 sepa la fin a que deven

[ 111 ]
 venir. Todos yerran. Por
 lo qual ningunt omne non faze nin dize nada si Dios non lo
 endereça, que Dios es Aquél que endereça el consejo del
 omne, e la su dotrina e demuestra lo que deve fazer. Que Él
 dize: «El consejo es mío e yo que só sabiduría estó en el
 consejo.» Iten dos maneras son de dar consejo: a loco, e a
 sabio. A loco obra es de caridat, a sabio es declaraçión.

 El prínçipe deve oýr consejo de los sabios, pero él deve ser
 de mayor magnifiçençia e deve ser piadoso e aborreçer cosas
 crueles. E deve ser largo e de proeza a dar e a perdonar más
 que todos los otros que son de más baxo estado, a enxenplo
 de Alexandre, que como él oviese vençido a Darío, trató
 Darío que tomase su fija por mujer, a que·l diese por axuar
 un cuento de pesantes de oro. E como Alexandre demandase
 consejo sobrel matrimonio, respondió un su consejero, que
 avía nonbre Pramínides, e dixo asý: «Yo fuese Alexandre,
 guardadas estas condiçiones, yo consentiría.» Respondió
 Alexandre: «Yo consentiría en las condiçiones del matrimonio
 si Alexandre fuese Proménides», que quería tanto dezir: «el mi
 coraçón es noble e real e largo; yo devo fazer grandes
 noblezas e ser leal e liberal. E todo prínçipe deve ser más
 piadoso e más liberal e justo que los otros.»

 Los consejos de los grandes fechos e peligrosos deben ser
 ascondidos e secretos, a enxenplo de Valerio que dixo: «Sy yo
 supiese que mi vestidura sabía mi consejo, yo la quemaría,
 que persona sabia esconde su consejo.»

 El prínçipe deve de escojer tales camareros e ofiçiales que
 sean a su honrra e serviçio, los quales deven ser linpios e
 puros de suziedat tenporal e espiritual, a enxenplo del Rey
 Davit, que dize que los sus ofiçiales yvan carrera sin tacha
 e suziedat. Esso mesmo

[ 112 ]
 deven ser los tales
 ofiçiales virtuosos e çiertos e avisados e onestos e
 provados en sus ofiçios, a enxenplo que la Reyna de Saba loó
 mucho los servidores e ministros de Salamón e la ordenança
 de su casa quando vino ver la sabiduría dél. Onde el
 prínçipe o rey deve trabajar por que los sus camareros e
 ofiçiales sean tales como dicho es, que por los servidores
 se conoçe el señor.

 Todo thesorero de prínçipe o de rey puede ser conparado al
 estómago del cuerpo natural; que así como el estómago reçibe
 las viandas nesçesarias al cuerpo, las quales enbía e
 reparte a las partidas de aquél, así es el thesorero del
 prínçipe. Reçibe todo el thesoro en sý e lo reparte por su
 mandamiento a las partidas de los regnos e provinçias, sobre
 lo qual pone una figura:
 
 Los mienbros del cuerpo natural se reclamaron a la razón e
 dixieron quel estómago gastava e destruýa todo lo que ellos
 ganavan con grant lazerio, e que él sienpre estava oçioso.
 La razón, que era juez, oýdo lo que los mienbros dixieron,
 pescudó al estómago si le plazía de dezir algo en defensión
 de su derecho, el qual respondió callando. E la razón,
 veyendo lo que los mienbros allegavan, e viendo quel
 estómago callava, dio sentençia que los mienbros no diesen
 cosa al estómago. La sentençia así dada, los mienbros usando
 de aquélla, a pocos días començaron de flaqueçer e perder su
 fuerça; e arrepentiéndose de lo que avían fecho, suplicaron
 a la razón que la sentençia fuese revocada, e el estómago
 reçibiese segunt que acostunbrado avía. E la razón, veyendo
 el pedimiento, mandó quel estómago usase como primero usava
 e reçibiese todo lo que solía reçebir. Lo qual como reçibió
 la vianda segunt solía, los mienbros fueron esforçados e
 confortados, e ovieron paz e concordia.
 
 Así, quando el buen rey o prínçipe tiene buen thesorero en el
 qual la moneda es allegada, non tan solamente por que él
 dellos se aproveche, antes la tiene para la repartir a
 provecho e bien de la república. E quando así se faze, todas
 las partidas del regno son esforçadas e conortadas e biven
 en paz e concordia. E por el contrario, quando el estómago
 del cuerpo humanal, en caso que tenía mucha vianda, si non
 la destribuye segunt que deve, e la enbía e reparte a los
 mienbros segunt que le es menester, los dichos mienbros se
 enflaquecen e adelgazan. E si ay gordura, es manera de
 finchazón. Así quando el rey o prínçipe (él) non reparte la
 moneda que allega, en caso que tenga mucha por las partidas
 e mienbros del regno,

[ 113 ]
 en la manera que deve o
 consiente a sus thesoreros que lo fagan, los mienbros e
 partidas de dicho reyno se enflaqueçen e adelgazan. E si el
 prínçipe o rey o el dicho su thesorero engorda, es manera de
 finchazón de avariçia e sobervia, e este rey o prínçipe atal
 sería maldicho e de mala condiçión; e por él se engendrarían
 muchas enfermedades de malas costunbres en el cuerpo e
 partidas de su reyno.

 Curiales tanto quiere dezir como servidores, ofiçiales,
 ministros, consejeros de casa del prínçipe o rey, a los
 quales son comunes algunos pecados en que suelen pecar más
 que en otros; por lo qual deven ser amonestados que se
 guarden de non caer en aquéllos, los quales pecados son
 siete: el primero, cobdiçia e voluntad de aver dignidades e
 honrras, que livianamente fazen cosas injustas [aquellos]
 que desea[n] gloria mundanal. Que los nobles antiguos non
 quisieron aver ofiçios comunes si non tanto como era
 nesçesario a la comunidat.

 El segundo viçio de que los curiales se han [de] guardar es
 engaño e mentira e lisonja, por la qual quieren ser
 plazenteros a los mayores e por alcançar dignidades e
 honrras, e a los menores por que los alaben e digan bien
 dellos, que omne lisonjero enemigo es de virtud. Lisonja ha
 por conpa[ñ]eros usura e engaño e perdiçión e señal de
 mentira e apartamiento e destruyçión de toda onestidat. Por
 ende non devía ser consentido que los tales fablasen nin
 usasen con los prínçipes e reyes; antes los devían apartar
 mucho dellos.
 
 Enxenplo: los de Atenas vieron un lisonjero estar con el rey
 Darío, e antes que oviese conplido lo que avía començado,
 fue muerto delante dél; que todo lisonjero es enemigo
 mortal, los quales son semejantes a malos clérigos que
 enpieçan las viésperas de los muertos en plaçebo, mas a la
 fin ellos entierran al omne en pecado. E todo rey o prínçipe
 deve fuyr a las palabras dulçes e peligrosas e falsas de los
 lisongeros así como de pestilençia. Los quales han muy grant
 abundançia en las cortes, e por sus mentiras plazenteras
 engañan a los omnes. E toda lisonja, segunt más o menos,
 enloqueçe

[ 114 ]
 aquél que la consiente. E grant
 neçedat es el que cree a los lisonjeros de sí más que a sí
 mesmo, que mejor sabe todo omne quién es él que los otros lo
 pueden saber. E ¿qué vale al omne que los otros lo alaben e
 la su conçiençia lo acuse? E por el contrario, ¿qué le
 enpeçe que los otros digan mal dél, si su conçiençia lo
 defiende?

 El terçero viçio de que los curiales se deven de guardar es
 non aver vergüença e reçevir dones (d)e serviçios, los
 quales çiegan los sabios e mudan las palabras de los justos
 e amenguan su honrra, a enxenplo de Picanto Millevo, al qual
 fue estableçido un grant don de consentimiento de todos, el
 qual non lo quiso reçebir, judgando que fea cosa sería
 menguar la gloria de su virtud por reçibimiento de grant
 don. E quando este pagano desechó el don a él ofreçido
 públicamente a consentimiento de la comunidat, ¿quánto más
 lo deve fazer el fiel christiano?
 
 Pero en reçebir cosas que pertenezcan a comer e a bever, bien
 se puede fazer quando se fizíen devidamente e en tiempo
 conveniente e en devida quantidat, que antiguo proberbio es:
 «nin todas cosas nin todos tienpos nin de todos». Que estremo
 es non reçebir cosa de ninguno e reçebir comúnmente de
 todos, e lo que así oviere de reçebir sea tenpladamente e en
 poco nonbre e en poca quantidat, de poca valor, e non a
 menudo. Que bien aventurado es aquél que sacude las manos e
 non toma nin retiene ningunt don. Tres maneras ay de
 reçibimiento de dones, los quales son con engaño: Primera es
 don de coraçón; ésta es graçia recabdada en el pensamiento.
 Segundo don es de boca: éste es graçia por favor. Terçero
 don es de mano a mano; éste es gualardón de lo que es ya
 dado, de los quales todos los justos sacuden sus manos.

 El quarto viçio de que los curiales se han de guardar es de
 vender ofiçios, que tanto es creçida la cobdiçia de los
 curiales que en vano se fía ninguno dellos; a los quales non
 pueden entrar sinon aquéllos que les traen alguna cosa. E
 los tales curiales peores son que leones nin sierpes nin
 diablos, los quales se dexan rogar sin moneda. Mas los
 curiales, non con los quales non acabarán ninguna cosa

[ 115 ]
 si non le enblandeçen el coraçón con marquillo
 de oro o de plata, a los quales acaesçe como los que fazen
 bien por salario e non por caridat.

 El quinto pecado de que los curiales se han de guardar es
 semejança de amor, el qual demuestra por las señales de
 fuera e non lo tiene(n) así en sus coraçones. E estos atales
 son amigos e conpañeros de fabla, mas non para ayudar el día
 de la nesçesidat, que todo lo que fazen es por dineros o
 cosas semejantes o por favor. Que entre malas personas non
 puede aver verdadera amistança; así que los tales han ofiçio
 e non amistad. Que tres maneras son de amistad: que los unos
 han las cosas por ser buenas; los otros aman por tal que
 reciban algún provecho; los otros aman por reçebir e aver
 algunt deleyte. Que quando algunt omne va bien, non conosçe
 quién lo ama, que es de ver si ama al omne o al bien suyo.
 
 Que verdadero amor es en aquéllos que han verdadera caridat,
 que verdadera amistança apenas es fallada en aquéllos que
 están en grant onrra, e much[o] yerra el que busca amigo en
 la corte; porque cada uno de aquéllos siguen la corte más
 por provecho que por amor de otro, que cara cosa es amor. De
 lo qual es tomado este nonbre 'amiçiçia', la qual si es más
 a provecho de nós que de aquél que amamos non es amiçiçia
 mas mercadoría de provecho. Asý que omne deve amar de
 verdadero amor, e non por reçebir otro provecho para sí
 mesmo synon aquél que está en amor.

 El sesto pecado de que los curiales se han de guardar es
 trasfaguería e falsa maginaçión de calupniar e enlazar,
 faziendo leyes malas e dando favor âlgunos e allegando 
 costunbres malas e perversas; que maldicho es aquél que faze
 leyes malvadas e da favor e ayuda a ellas, que tal como la
 paloma es entre los gavilanes, así es el pobre entre los
 curiales. E los curiales sin piadat son así como perros que
 comen por destruyr al prínçipe; e fazen venir los pobres a
 juyzio por que sean despechados. Que ellos despluman a los
 pobres e tienen la casa llena de lo que han malganado. E a
 estos tales Nuestro Señor los toma e desplúmalos e tómales
 lo que han tomado a los

[ 116 ]
 otros. E non era tal el
 enperador Tiberio, al qual consejaron que acreçentase los
 tributos sobrel pueblo. Respondió: «Non perteneçe a buen
 pastor comer las ovejas.»

 El séptimo pecado de que los curiales se deven de guardar es
 vagar e comer e bever desordenadamente, e de viçios carnales
 e de estar oçiosos e fazer juegos de vanidades; que todo
 omne vee claramente que los dichos curiales pecan en estas
 cosas e estudian en ellas. Que el omne [que] bive por tal,
 que use de luxuria e de mucho dormir, non bive; que más es
 muerto que bivo. E los omnes de sabiduría se apartan de las
 cortes, e los buenos consejeros del prínçipe son consolaçión
 de los desconsolados e pobres.

 Devida cosa es saber la obra de las manos e el provecho que
 viene de aquéllas. La obra de las manos es tañer e apartar e
 tirar e renpuxar, por la qual razón la mano ha tal
 disposiçión que puede fazer todo lo sobredicho; que la mano
 es huérgano o esturmento más noble que los otros. Que ella
 non es un estormento mas muchos; pues así como las manos son
 en el cuerpo natural ordenadas a tirar las cosas enojosas e
 guardar los otros mienbros e defenderlos, así son los
 cavalleros para fazer todas las cosas sobredichas en la
 comunidat. E como las manos se ponen delante de la cabeça,
 así los cavalleros deven de guardar e anparar e defender al
 prínçipe, que es cabeça, a enxenplo de la serpiente que pone
 el cuerpo delante de la cabeça en defendimiento de aquélla.

 Quando aquel prínçipe Rómulo ovo hedificada la çibdat de
 Roma, escogió mill peleadores. Por razón del nonbre que eran
 mill, llamólos «mílites», que quiere dezir cavalleros; e «miles»
 quiere dezir cavallero(s). Onde cavallero quiere dezir
 esogido de mill. E así como cavallero es nonbre de honrra,
 así es nonbre e ofiçio de trabajo. Dos

[ 117 ]
 cosas
 fazen al omne ser cavallero: es, a saber, elección e
 sacramento. E la salud de la comunidat es en los cavalleros,
 los quales deven ser muy exçelentes de cuerpo e de coraçón,
 e deven ser defendimiento e guarda e defensión de la
 comunidat. E ninguno non deve comedir que ofiçio de
 cavallería sea poca cosa en que todo omne sea bueno para
 ella; que los antiguos non ponían en el tal ofiçio a ninguno
 si non avía las dichas virtudes que aquél a quien es
 encomendado la defensión del regno. Deve ser de grant
 exçelençia e virtudes e fortaleza e onestidat e buenos
 criamientos. La onestidat faze el cavallero conveniente. E
 vergüença lo faze virtuoso e le vieda que non buelva la cara
 por miedo de otro. E los cavalleros deven ser escogidos por
 grandes señores; e quando ovieren de reçebir la exlecçión,
 deven ser señalados por cavalleros por que sean conoçidos, e
 deven ser escritos en el livro de la cavallería. E el tal
 cavallero deve ser ligero e fuerte e saber arte de ferir e
 defender.

 El juramento de cavallería se solía fazer de muchas maneras.
 Que los cavalleros mesmos fazían juramento los unos a los
 otros, que ninguno non bolviese la cara nin fuyese por
 miedo, nin mudasen del ordenamiento fecho entrellos nin en
 lugar do fuese mandado estar. E los cavalleros nuevos deven
 jurar por Dios o por JhesuChristo, su fijo, e por el
 Espíritu Santo, e por la magestad o figura del prínçipe, la
 qual es de Nuestro Señor Dios, que ellos lealmente farán
 todo lo quel prínçipe les mandará. Que quando alguno es
 puesto en grado de prinçipado legítimamente, asý como Dios,
 le deve ser prometida la lealtad, e lo deve omne
 diligentemente servir e amar, e así mesmo deve jurar que en
 algunt tienpo non dexará la cavallería nin fuyrá a muerte
 por onor. E el juramento fecho, dévele de çeñir una espada,
 e poner dos espuelas, e de allí adelante han los
 previllegios de los cavalleros. E los cavalleros son en
 grant peligro si non son tales como deven, e que mantengan
 fe e lealtad. Los quales cavalleros son tenidos a la
 iglesia, que quando alguno fazen cavallero, va solepnemente
 a la iglesia e ofreçe la espada sobrel altar en testimonio
 que le obliga, e ofreçe a sí mesmo e que servirá con el
 cuerpo e con la espada a Dios lealmente e con devoçión.


[ 118 ]
 
 Los cavalleros deven ser espiertos e valientes e ardidos e
 provados e avisados e bien acostunbrados e dignos de ser
 honrrados. Iten los cavalleros deben ser ardid[o]s e
 valientes e sabios e avisados e despachados, e a correr e
 moverse de un cabo a otro e prestos e aparejados de ferir. E
 deven ser provados e examinados en armas, que el buen
 cavallero cunple que sepa ferir al enemigo, e que le vaya
 catar e cometer, que non aya miedo de ninguna cosa sinon de
 vergüença e mala fama, e que sea aparejado para sofrir
 trabajo e yazer en tierra e saber alegremente sofrir
 lazerio. Otrosí más deven de curar los cavalleros de buenas
 armas sueltas e fuertes que non de guarnimientos demasiados.
 
 Enxenplo: quando Aníbal andava desterrado, llegó a casa del
 rico rey anthioco, el qual le demostró su gente e cavallería
 armada e guarnida de oro e de plata, así frenos como sillas
 e petrales, que todos resplandesçían. E como el rey deseava
 gloria de aquésto, Aníbal le respondió: «Estas cosas son asaz
 bien apuestas, pero son más preçiosas e ricas que
 provechosas.» Así mesmo dixo Çipión Africano quando vio un
 escudo muy fermoso e muy guarnido; que si por el
 guarnimiento el escudo podía ser más fuerte, que era bien
 guarnido, e si en otra manera, que era cosa vana.

 Por tal como los cavalleros se fazen virtuosos por las
 virtudes e costunbres susodichas, los cavalleros deven ser
 obedientes a los prínçipes e a los otros cavalleros mayores
 que ellos, que los menores deven catar reverençia a los mayores
 e deven guardar onestamente el estado de cavallería e
 guardarse de suziedat e luxuria, a enxenplo de Cornelio
 Çipión, que quando entró por su hueste fizo mandamiento que
 todas las cosas que perteneçen a viçios carnales fuesen
 echadas de la hueste. E la hueste, que por la dicha cabsa
 estava en peligro de ser vençido, ovo victoria de los
 enemigos. E los regnos de los áfrycos muchas vezes fueron
 vençidos por pecado de luxuria. El enperador Nero su luxuria
 lo ensuzió, e la escaseza lo consumió, e sobervia lo
 destruyó. Así que todos buenos cavalleros se deven de
 guardar de pecado de gula e luxuria e enbriaguez. Así mesmo
 se deve de guardar de robos e furtos. Enxenplo: Julio Çésar
 fizo mandamiento a sus ca-

[ 119 ]
 valleros 
 quando entrasen en la çibdat, non despojasen a ningunos nin
 tomasen cosa alguna del tenplo.
 
 Otrosí los cavalleros deben de amar justiçia e guardar los
 mandamientos e leyes de los prínçipes, así en la pelea como
 fuera della, a enxenplo de un prínçipe que avía nonbre Maleo
 Torcato, el qual mandó que su fijo fuese judgado a muerte
 por quanto salió a pelear con otro sin lo fazer saber al
 prínçipe. El qual prínçipe judgó e dixo que más santa cosa
 era quel padre mandase matar al fijo que tornar e acostar la
 justiçia que non fuese fecha e conplida en aquéllos que la
 mereçen. Que la justiçia e buena ordenança da fin (h)a
 grandes fechos. Enxenplo de Alexandre, que quando enpeçó a
 fazer fechos de armas tenía poca cavallería, mas eran
 personas sabias e provadas e bien ordenadas, e amavan
 justiçia; con los quales él conquirió e ocupó todo el mundo.
 E así mesmo Roma, que por sçiençia e por exerçiçio e fee e
 lealtad fueron vençedores de todas las gentes, que ellos
 ovieron victoria de la muchedunbre de Françia e de los
 nobles de Normandía e de la fuerça d'España e de la sobervia
 de Africa.

 El derecho de los cavalleros es solepnidat de fecho, e de
 fazer pelea a ligadura e abenençia contra los enemigos a
 çierta señal dada e manpreso e fazer pelea e otras
 condiçiones que pone en los previllegios de cavallería. E
 aunque sean en poder de otro, que puedan fazer testamento de
 lo que ganaren en armas, que ha nonbre Peculio Castrense. E
 si viniera a pobreza, que sean proveýdos de los propios de
 la comunidat. Que usar de cavallería es cosa devida a los
 christianos, que Sant Juan dixo a los cavalleros que non
 sosacasen por fuerça nin por amenazas a ninguno ninguna
 cosa, nin fiziesen calupnia e se toviesen por pagados de su
 sueldo. E non vedó que usasen de cavallería, la qual todas
 las cosas conserva e guarda.

 Poco valen los cavalleros en caso que sean dotrinados e
 usados en cavallería sy ellos son vençidos. Que quatro
 maneras son de cavallería: P[ri]mera cavallería humanal, la
 qual es quel cavallero trahe armas, que usa dellas segunt el
 mandamiento del prínçipe. Estos cavalleros deven ser
 dotrinados, poderosos e duramente criados.

[ 120 ]
 La
 segunda cavallería es dicha cavallería christiana, la qual
 se ha de conbatir con prínçipes e potestades, e contra la
 sangre e carne. El cavallero desta cavallería, que quiere
 ser leal al Rey Çelestial, deve ser çierto e avisado e bien
 dotrinado, e en todo virtuoso e firme, que mayor cavallería
 es vençer al diablo que vençer toda la gente del mundo.
 
 La terçera cavallería es cavalleros que por miedo son
 obligados, por voto o por prometimiento de se conbatir
 contra los enemigos de la santa fe en defensión della, así
 como son los cavalleros del espital de Sant Johan, los
 quales amonesta e ruega e dize así: «O cavalleros, yd
 seguramente, sin temor de coraçón, e fazed tornar a çaga los
 enemigos de la cruz de Jhesuchristo.» E tan gloriosos
 tornaron de la pelea quando avía victoria, e tan
 gloriosamente morían los gloriosos mártires en la pelea. E
 aquel cavallero es bien armado que así como ha guarido el
 cuerpo de fuera, que así sea guarido e vestido de lorigas de
 fee.
 
 La quarta cavallería es muy virtuosa eclesiástica, de la qual
 son cavalleros los pedricadores e los perlados que se
 conbaten contra los enemigos erejes e contra los falladores
 o mantenedores de errores, e cada uno destos cavalleros
 deven ser enformados así como dicho es. E estos cavalleros
 deven ser ornados de virtudes que a ellos pertenesçe, e
 destas cosas deven ser amonestados en lugar e tienpo.

 Guarnimientos deven de fazer a los pies por tal que non sean
 ofendidos e non topen en cosas contrarias, que aquéllos
 deven aver mayor providençia porque fallan más enbargo
 quando van por tierra en serviçio del cuerpo. Que ellos lo
 sotienen e pasan todo el trabajo e carga del sotenimiento
 del cuerpo, e grant provecho reçibe la comunidat destos
 pies; cur(i)osamente e con justiçia deven ser defendidos e
 guardados.

 El pueblo baxo deve ser amonestado que labren bien e
 fielmente cada uno en su ofiçio, e onesto e sin falsía e
 provechosamente comediendo. Que cada uno es nasçido para
 trabajo, que bien aventurado es aquél que bive del trabajo
 de sus manos. Las artes machánicas son

[ 121 ]
 siete,
 que mocánica cuenta en sí siete sentençias o siete obras. La
 primera es obra de lana, la segunda armas, la tercera
 navegar, la quarta pisar la tierra, la quinta caçar, la
 sesta medeçina, la séptima arte de juegos.

 Amonestados deven ser los que trabajan, que non sean
 ensuziados de pecados, e se guarden de furtar e de engañar e
 de mentir, e que labren orde[nadamente ...]
 
 [...]llos, ca conviene a dar cuenta dellos, e acuérdate de
 les amostrar que se guarden de sobervia e luxuria e perjuros
 e de gula e de yra e de avariçia e cobdiçia, lo qual es raýz
 de todos los males.

 Los parientes se deven amar, agora sean parientes naturales,
 agora por coniçión o por afinidat; a los quales la
 escriptura llama hermanos. Que quatro maneras pone la
 escriptura que los omnes son dichos hermanos: la primera
 manera es dicha por natura; la segunda es por gente de una
 ley; la terçera por coniçión, como fueron Abrahán e Loth; la
 quarta es espiritual, como son todos los omnes fijos de Adam
 e de Eva.

 Matrimonio es ayuntamiento natural de barón e de muger en
 personas legítimas sin división e apartamiento de vida
 corporal e espiritual. El qual ayuntamiento representa unión
 de Jhesuchristo e de la yglesia. Legítimo matrimonio es
 quando un omne e una muger que non son parientes son
 ayuntados por matrimonio en el qual consiente la iglesia. En
 el casamiento deve ser acatado e considerado costunbres e
 bondat antes que non riqueza, que las maneras de la buena
 muger es que sea bien acostunbrada e fermosa, e de buena
 generaçión, e ordenada e vergonçosa e apostada de virtudes e
 onesta. Pues aquéllos que han de ser casados sean avisados
 de escoger e tomar muger que aya las dichas condiçiones,
 que, consumido el matrimonio,

[ 122 ]
 así el uno como el
 otro non se arrepienta. E los buenos casados deven de bevir
 sienpre en caridat en caso que sean dos cuerpos, sea una
 voluntad e bivan bien a Dios e al mundo.

 La muger mal acostunbrada deve ser castigada por su marido. E
 de las malas costunbres que puede aver es bever vino más que
 deve, que non ha cosa que más procure luxuria que el vino;
 que la que beve mucho vino çierra la puerta a las virtudes,
 e ábrela a los pecados. Por ende, deve ser castigada
 buenamente quando ella se quisiere corregir; e donde non,
 castigarla más ásperamente, en tal manera que de una vía o
 de otra sea todavía castigada por que obedezca a su marido e
 faga aquello que buena muger deve fazer, a enxenplo de la
 bívora, que quando está alongada de su marido, da un silvo
 muy blando e suave. E quando el marido viene, ella lança
 toda la ponçoña que tiene, e cata reverencía e obedesçe a su
 marido. Pues quando la bívora, que es alimaña sin razón,
 cata reverençia e obedesçe a su marido e echa de sí la
 ponçoña, ¿qué deve fazer la muger que es razonable? Por
 ende, toda buena muger deve obedesçer e catar reverençia a
 su marido, e amarlo e honrrarlo e reçebirlo del todo sin
 ponçoña e con alegre cara e coraçón; e así bivirán en amor e
 en caridat en tal manera que abrán riquezas en este mundo, e
 en el otro alcançarán la gloria.

 Entre marido e muger deve aver amor e caridat. Así como son
 una carne, sean una voluntad. E deven de ser amonestados que
 se amen verdaderamente sin engaño alguno.

 Entre los casados non se deve quebrantar la fe que
 prometieron del matrimonio, en el qual ha tres bienes:
 conviene a saber, fe e esperança e governaçión. La fee es
 que la muger non deve usar con otro e deve de guardar
 firmemente la fe. Ca ella non tiene poderío nin-

[ 123 ]
 guno en su cuerpo salvo el marido, e la fe
 del matrimonio e la lealtança de amor; a enxenplo de la
 bívora, que nunca se allega a ninguno por forniçio salvo a
 su marido, e así mesmo faze la tórtola. E si a cada una déstos
 muere el marido, nunca se ayunta a otro. Quando esto fazen las
 animalías e aves, ¿quánto más deve fazer la buena muger? Eso
 mesmo el que es casado; deve guardar la fe que prometió e
 non deve tener mançeba que comete adulterio e toma lo que
 non es suyo e faze de lo ageno graçia que non deve. Que
 elementos se ayudan, que la agua ayuda a la tierra e el ayre
 al fuego. ¿Quánto más se deven ayudar los omnes que son
 criaturas razonables?

 Amistad es consentimiento de caridat sin descordia en las
 cosas humanas o divinas que son de fazer entre dos personas
 o más, la qual amistança entre buenos omnes deve ser
 verdadera e sin engaño.

 Aunque alguno de los amigos sea mayor en dignidat o en
 estado, dévese fazer ygual, que amigo quiere dezir «ygual de
 mí». E así fue el fijo de Dios que con la verdadera amistança
 que con nós otros ovo, aunque fuese mayor entre los
 apóstoles, se fizo menor. El amigo verdadero en el tienpo de
 la mayor nesçesidat te acorrerá. E el tal amigo mucho es de
 amar, e entre los amigos todas cosas deven ser comunes, así
 las esteriores como las interiores. E la regla entre los
 amigos deve ser aquésta: las petiçiones onestas e que usen
 onestamente; que amigo bueno non deve de fazer por otro cosa
 alguna contra ley nin cometer villanía alguna. E tales como
 éstos fazen lo que deven fazer verdaderos amigos.

 Los buenos omnes non se deven de amar de ficta e engañosa
 amistança, que la tal como aquélla ligeramente es quebrada;
 e aquéllos que della usasen serían traydores a Dios e al
 mundo, e merecían ser apedreados.


[ 124 ]
 
 Non tan solamente los amigos que se aman deven mantener
 verdat, mas aun los conpañeros se deven de amar e querer e
 ser de una voluntad e un amor e ser así conpañeros en las
 pasiones como en las consolaçiones e en tal manera ayuntados
 que jamás non se partan nin desanparen en alguna manera.

 Conpañía de los malos es de esquivar e aborreçer; que así
 como el ayre malo corronpe el cuerpo, así el mal conpañero
 corronpe el coraçón de aquél con quien usa. E los tienpos
 quel(e) omne oviere a tomar plazer, deve allegar a los
 buenos, que dize el enxemplo: «con los santos serás santo e
 con los pecadores pecador.» Así, non devedes de usar con los
 malos nin aver conpañía con ellos.

 La conpañía de los buenos es de buscar, la qual es caritativa
 e deleytosa, entre los quales deve aver verdat e non ser
 conpañeros de mesa que digan: el pan comido, la conpañía
 desfecha.

 La conpañía se quebranta por avariçia. Enxenplo de las aves e
 animalías robadoras, las quales non quieren conpañía unas de
 otras.

 Non solamente conviene al omne bevir ordenadamente e
 conversar con aquéllos que es coligado, mas aun conviene que
 converse e biva virtuosamente con sus adversarios. Que mucho
 es de loar el

[ 125 ]
 que usa e bive bien entre los
 buenos, mas mucho más es de loar el que bive e conversa bien
 entre los malos, que todo omne deve amar su amigo e fazer
 bien a los que le aborresçen. El enemigo naturalmente deve
 ser amado e, por razón de la culpa, aborresçido.

 El buen omne con su bien fazer e usar e por paçiençia vençe
 sus enemigos. Que non deve el omne dar mal por mal nin
 vengar los enojos, mas aver paçiençia e menospreçiar lo
 tenporal por lo çelestial. Que el omne justo con paçiençia
 sufre la maliçia de aquéllos quél querría que fuesen buenos.

 Todo omne deve ser amonestado que sea virtuoso. El que es
 virtuoso es honrrado e apostado de buenas e nobles
 costunbres, e ama derechamente a Dios. Fasta en la fin
 persevera en bien. El tal como éste será honrrado en este
 mundo e salvo en el otro.

 Las mugeres deven ser amonestadas que bivan virtuosamente,
 cada una ssegunt su estado. Las quales deben ser subjetas e
 obedientes a sus maridos; así mesmo deven ser calladas e non
 parleras nin viçiosas, nin poner afeyte alguno, por que non
 sean demostradas las sus locuras vanas. E deven ser
 amonestadas que sean sabias e mesuradas e se trayan
 onestamente e se guarden de apostamientos e vestiduras ricas
 e vanaglorias. E guardar deven que sean mesuradas en comer e
 en bever e en vestir e en calçar e en andar e en fablar, por
 que sea guardada la castidat.
 
 Así mesmo debe ser la buena muger prudente e casta, lo qual
 le será muy grant honrra e virtuosa fermosura de la su fama.
 Así lo dize el sabio Salamón, adonde dize que así como el
 sol resplandesçe quando sale de mañana, así resplandesçe la
 buena muger en la fermosura de su casa. Que graçia (e)
 sobregraçia es la muger casada ser casta, que el quinto
 grado de abusión es la muger sin castidat. E

[ 126 ]
 síguese
 adelante que la muger non casta nin es alabada de los omnes
 nin avrá gualardón de Dios. E la linpia e casta alcança de
 buena fama en este mundo, (e) gloria eternal entre los
 ángeles.
 
 E de aquesta prudençia e castidat fabla bien Valerio en el
 libro VI, e pone muchos enxenplos de las mugeres castas.
 Cuenta de una mujer que dize que, muerto su marido, sus
 enemigos quisieron corronper su castidat, mas ella antes
 quiso morir que perder aquélla. La qual fue lançada en la
 mar, e los griegos la sacaron de la mar e pusieron muy noble
 sepoltura en memoria de su castidat.
 
 Dize Valerio en el libro IIIo que non solamente la muger deve
 ser casta por obra e voluntad, mas aun por vista e
 acatamiento. Ca la vista e catamiento muchas vezes faz
 quebrantar la castidat corporal. Por ende mucho deven ser
 las mugeres amonestadas e castigadas por que guarden su
 linpieza e castidat.
 
 Otrosí deven ser amonestadas como son castas que sean quietas
 e calladas. Así lo dize Grisóstomo, Omilia, sobre Sant Juan,
 onde dize que la muger en casa deve fablar e folgar así como
 Sarra, que folgaba en el su tabernáculo. E Sant Lucas dize
 de la bien aventurada Madre de Dios que el ángel entró a la
 saludar. Pues en quanto dize que entró, paresçe que estava
 en lugar onesto e dentro de su puerta. E así toda muger
 linpia e casta e buena deve estar en su casa e non en la
 calle nin por las carreras. Así lo dize Sant Gregorio en el
 III libro de Los Morales, adó dize que la muger es de poco
 seso e de grant voluntat, e aýna puede ser engañada. Dize
 más Grisóstromo que la muger non deve estar vagarosa nin a
 la puerta, nin se deve ocupar en burlas nin en
 departimientos o fablas locas e vanas.
 
 Otrosí deven ser amonestadas que se apuesten e vistan de
 nobles vestiduras que sean onestas, así como conviene a
 muger prudente e casta. Así lo dize Sant Pablo en la primera
 canónica a los çinco capítulos, en que dize que las mugeres
 non trayan copetes de fuera nin çerco de oro nin vestiduras
 desonestas, nin pintar las caras como ýdolos del diablo.
 Dize más que como pueden envegeçer los tales ýdolos, que en
 caso que son arrugadas, estíranse las caras e las çejas e
 cúbrense de cabellos agenos, de lo qual devrían aver
 vergüença. Que ¿quál es la tan loca que se piense que los
 omnes que la miran piensen que sea suy[o] lo que la
 naturaleza non l(e) dio? E la tal cara así conpuesta non es
 de Nuestro Señor; ante es cubierta del anteChristo, e
 criamiento de luxuria e quebrantamiento de prudençia e
 castidat.
 
 Desto dize Sant Grisóstromo sobre Sant Matheo a los xxx
 capítulos, Omilia, adó dize que la muger que se así apuesta
 e afeyta tira la figura de la ymagen de Dios e pone la del
 Diablo. E afogan las tales como éstas la castidat, e han
 enbidia de las mundarias. Ca dize

[ 127 ]
 Sant Anbrosio
 que las tales mugeres como éstas quitan la buena pintura que
 Dios le[s] dio e toman la de la puta, la qual pintura es de
 pecado e fealdat e non de fermosura. Es de engaño e non de
 sinpleza; e tal pintura engaña en tal manera que non faz
 plazer a Dios, al qual deve servir e amar.
 
 E cuytada muger, bien deves entender e considerar que los que
 te veen bien conosçen que aquella figura non es tuya, e así
 mesmo deves considerar en el enojo e pesar que fazes a tu
 Criador. E si un pintor faze una figura e otro gela quita e
 pone otra en su lugar, çiertamente grant enojo avrá el
 pintor que primero la pintó. Pues quando éste toma pesar por
 una figura de colores, piensa bien ¿qué deve sentir Dios, tu
 Fazedor, que te pintó e fizo a su ymagen e semejança, quando
 viere que tú has quitado lo que él fizo e puesto la figura
 del diablo, por lo qual pierde en este mundo el cuerpo e la
 honrra e en el otro la ánima e la gloria?
 
 Enxenplo: En París avía una muger, la qual estudiava e
 trabajava en se afeytar e apostar su cara e cabellos. La
 qual ovo a finar, e desque muerta aparesçió a un omne de
 santa vida peynándose e afeytándose la cara como fazía en
 tienpo de su vida. El santo omne le preguntó qué cosa era, o
 qué sentía ella en aquel peynar e afeytar. La qual respondió
 que aquello viera ella por su grant mal e perdimiento de su
 ánima para siempre, que ella despendiera su mala vida en
 aquello que agora fazía. Lo qual a ella era tan grave pena e
 tan grant dolor e terrible tormento que non podía sofrir
 más. La qual visión el santo omne notificó a muchas mugeres,
 las quales dende adelante se guardaron de las tales
 conposturas e afeytes que verdaderamente son final perdiçión
 de la ánima e desonrra del cuerpo.

 Amonestados deven ser los omnes segunt las diferençias de las
 hedades. Como sont varias hedades, así es menester que sean
 varias amonestaçiones. La primera hedat es fasta los siete
 años, la qual es dicha infançia. Segunda hedat es de los
 siete fasta los catorze, a ésta es dicha puriçia. Terçera es
 de los catorze fasta los veynte e ocho, la qual es dicha
 adolesçencia. Quarta es de los veynte e ocho fasta los
 çinqüenta. Esta se dize mançebía por quanto fasta aquel
 tienpo es dicho varón. Quinta es de los çinqüenta fasta los
 sesenta, la qual declinâ vegez. Sesta e postrimera hedat se
 llama vegez, la qual non se determina por número de días.

[ 128 ]
 Por ende digo que los niños deven ser
 castigados, que así como la çera resçibe la figura mientra
 que está blanda, e después que es dura guarda la figura, así
 faze el niño; que todo lo que le enseñaren aprenderá. E
 después que lo aprendiere, guardarlo ha; e quando fuer moço,
 retenerlo ha; e en todas las otras hedades sienpre se le
 acordará. Pues, manifiestamente los niños deven ser
 enseñados e castigados por que se arriedren e quiten de
 malas costunbres, e se alleguen e reçiban las buenas. Así
 mesmo deven ser enseñados los niños en el serviçio de Dios
 [e] en los artículos de la fee. Otrosí deven ser enseñados
 de ofiçios o artes, segunt pertenesçe al estado de cada uno.

 Enseñados deven ser los moços, los quales son en el segundo
 grado de las hedades que es dicha puriçia, que es de los
 siete fasta los xiiii.o, Espeçialmente que se guarden de
 pecar, que en aquella hedat comiença regnar luxuria. Por
 tanto deven ser castigados que bivan castamente, para lo
 qual mejor guardar deven trabajar por oraçión e por ayuno o
 abstinençia o por caça o por otro ofiçio alguno. Que tal es
 la moçedat como la tierra sin fruto, la qual, si dexan
 folgar, da espinas e cardos. Pues conplidero es que la
 juventud sea en tal manera apremiada que non lieve espinas e
 cardos de pecados, mas que lieve e dé de sý buen fruto.
 
 Que el que non enseña e castiga sus fijos en quanto son moços
 pierde el tienpo dellos, por lo qual toman ruynes maneras,
 que dexan de usar bien e allegarse a las virtudes. E toman
 malas costunbres en vituperar e denostar con palabras de
 vileza e suziedat e poca pro a los ançianos o mayores que
 ellos; e así criados en costunbres malas e viles son
 aborreçidos de Nuestro Señor. En muchas vezes acaesçe por
 estos pecados que por juyzio de Nuestro Señor son
 arrebatados e lograrse poco. E así como dezimos de los moços
 se deve entender de las moças. E todo omne deve ser avisado
 e diligente en castigar a sus fijos o aquéllos de que tovier
 carga. E deve guardar que non les sea tan familiar e
 amigable por que le ayan a perder la vergüença e temor. En
 tal manera deven ser castigados que crezcan de virtud en
 virtud, que quando fueren en las otras hedades usen de
 virtudes e vayan de bien en mejor fasta que Nuestro Señor
 los resçiba en su gloria.


[ 129 ]
 
 Amonestados deven ser los mançebos que son en terçero grado,
 que es desde los catorze fasta los xxviii.o, que se arriedren de los pecados, los quales los apartan del su
 Fazedor, que de ninguna cosa los fizo, e de su Redenptor,
 que caramente los conpró e redimió. Que así como en el
 cuerpo creçen las virtudes corporales que son falleçederas,
 con mayor eficaçia deven trabajar por creçer en las virtudes
 espirituales, las quales son p[er]petuas.
 
 Por ende deven ser amonestados los de la tercera hedat que se
 apuesten de fermosura de virtudes e buenas costunbres, e
 sean maduros e sosegados. En espeçial deven ser castigados
 de fablar, e de la la continençia del cuerpo e de la non
 vergüença de la cara. Así mesmo deven ser amonestados que
 sean subjetos e obedientes a sus mayores, que terçero grado
 de abusión es el mançebo que bive sin obediençia e subjeçión.
 Por ende, mucho deven los mançebos trabajar por ser
 obedientes, espeçialmente a sus padres e madres carnales e
 espirituales, e a los mayores que ellos, por que en este
 mundo bivan e alcançen honrra, e en el otro ayan parte en la
 gloria eternal.

 Amonestados deven ser los que son en la quarta hedat, que son
 dichos varones, los quales son perfetos en fortaleza para
 sustentar las adversidades e resistir los enemigos. Por lo
 qual más perfetamente deven servir e amar a su Criador
 diziéndole: «Señor, la mi fortaleza para ti la guardo.» Que la
 fortaleza de los justos es vençer la carne e menospreçiar la
 delectaçión de la vida presente e sofrir toda aspereza deste
 mundo por alcançar la gloria eternal.

 Amonestados deven ser los viejos, que así como lo son por
 hedat lo sean en el seso. En la qual hedat deven quitar e
 aborresçer las obras de juventud e los deleytes de los
 moços, que la vejez quita todo lo que en la juventud les era
 plazible. E deven en su vegez dar graçias a Dios porque son
 venidos a tal estamiento que non pueden fazer lo que non
 devrían de creer. E el estamiento de vegez en buenas

[ 130 ]
 costunbres es muy dulçe e en los consejos muy
 provechoso, e ha firmeza de sofrir muerte, e es aparejada de
 reprehender viçio de carnalidat. Iten deven aver los viejos
 conplimientos de buenas costunbres, por que sean carrera e
 vía de virtudes e de buenos criamientos a los que son
 menores en la hedat dellos.

 Amonestados deven ser los viejos que son en tal hedat que son
 desapoderados, los quales son como la nave vieja que es
 podrida; que quando el maestro quiere adobar un forado,
 antes que aquél sea adobado se faze otro. Así es el viejo de
 antigüedat, que quando se siente mal e le fazen melezina,
 antes que sane de aquel mal le viene otro, por lo qual deve
 comedir e pensar cómo saldrá. Por lo qual se deve guardar de
 comer e de bever demasiado, que más aýna se enbriaga el viejo
 quel mançebo. Que el viejo ha el cuerpo seco e los mienbros
 duros e [los] nerbios desobedientes e las venas e caños
 çerrados, por lo qual el fumo del estómago sube a la cabeça.
 
 Pues los tales viejos deven ser quitos de pecados e trabajar,
 que todos los fechos e males que en ellos han mueran en ellos
 ante que la muerte los lieve. E cuenten sus años e averán
 vergüença de querer lo que le solía plazer, e aquél que non
 es tal es niño de çinco años. Que el segundo galardón de
 abusión es el viejo loco. Por ende, todos los buenos viejos
 deven aborreçer e quitar de sí las obras tenporales e
 allegarse e desear las espirituales, poniéndose en carrera
 de salvaçión, por que su acabamiento sea con buena fin e
 alcançe gloria.

 Los nobles deven ser amonestados que non se alaben vanamente
 nin despreçien a los menores, que en natura todos son
 yguales; mas por dispensaçión algunos son nobles e de grant
 estado, e otros son metidos o sobjudgados. Eso mesmo non se
 deve alabar de la nobleza de su linaje, que non aprovechan a
 los malos la bondat de sus padres nin a los buenos enpesçe
 la maliçia de aquéllos. Nin deve aver vanagloria de linaje,
 que livianamente puede salir de aquél; que muchos son fijos
 de nobles padres e son viles, por lo qual son fuera del
 linaje. Que todo viçio tanto es más acabado quanto lo faze
 más noble omne. Mas la verdadera nobleza faze ser al omne
 noble e

[ 131 ]
 honrra el coraçón de buenas costunbres;
 e ésta tal deve todo omne desear e fazer su poder de la aver
 e retener. Por lo qual será verdaderamente de grant linaje,
 el qual naturalmente será bien conpuesto e virtuoso.

 Aquél es noble que bive por verdadera dotrina tenporal e
 espiritual; e verdadera nobleza es fazer la voluntat de
 Dios, que non es ninguno noble, aunque aya padre [noble], si
 él non es semejable a él. Que los apóstoles non ovieron
 nobleza por el linaje, mas por conplimiento de buenas
 costunbres. Por ende, todo aquél que quisiere ser noble
 mucho se deve quitar de pecados. Quanto es puesto en mayor
 honrra, tanto más se deve quitar dellos, por que non ayan
 cobertura de libertad de maliçia.

 Por el contrario deven ser los que non son nobles, e
 trabajan por lo ser con buenas costunbres, así como fizo
 Tulio Estilio, el qual naçió pequeño e fue criado en pobre
 casa e en su mançebía fue pastor; e por sus buenas costunbres
 e en su fuerte hedat fue enperador de Roma e rigió
 gloriosamente, cresçiendo todavía de virtud en virtud. Así
 mesmo Sócrates, el qual era fijo de una pobre muger que avía
 nonbre Prevareses, e por trabajo con buenas costunbres fuy
 muy grant filósofo. Los quales son de loar e aver por
 nobles, pues por sus buenas costunbres fueron dignos de lo
 ser.

 Amonestados deven ser los omnes, e non se alaben de la
 esçelençia de los dones naturales, mas que se goviernen con
 regla de virtudes. Que Dios a algunos ha dado los dichos
 dones de parte del alma, así como memoria del entendimiento,
 [y] de parte del cuerpo, sanidat e ligereza e otras cosas
 semejables. Por lo qual cada uno que más resçibe, más
 obligado deve ser a Dios; que ninguno non ha ninguna cosa
 sinon quanto de Dios resçibe. Pues esto es verdat, ¿quál es
 el loco que se glorifica como si lo oviese de sí mesmo? Por
 ende, non se glorifique el sabio en su sabiduría nin el
 fuerte en

[ 132 ]
 su fortaleza, que cosas son comunes a
 todos. Pues, ¿quál es la propia cosa de que el omne se deve
 alabar? Responde Nuestro Señor e dize que es la razón quando
 es derecha e acabada e de todo punto acata e sigue la
 carrera de salvaçión, la qual faze al omne bienaventurado,
 la qual es llamada virtud onesta. Esta es bien onestidat del
 omne singularmente, por la qual es honrrado en este mundo e
 en el otro alcança la gloria.

 Amonestados deven ser los ricos e así mesmo los pobres, cada
 uno segunt su condiçión. E los ricos deben ser amonestados
 que non alleguen riquezas por usuras nin falsas mercadorías e
 de ganançia con pecado, porque las tales riquezas son
 llamadas riquezas de maldat; que todo omne rico con pecado
 es malo e fijo de perdiçión; que todo aquél que ama riquezas
 non reçibría fruto de aquéllas. Iten deven ser amonestados
 los ricos que fagan obras de misericordia e non fíen sus
 riquezas, que de dos cosas será la una: o el rico las dexará
 por muerte, o las riquezas dexarán a él por luenga vida. Por
 ende, los ricos deben ser amonestados que en tal manera usen
 de las riquezas terrenales por que alcançen las çelestiales.

 La pobreza es en dos maneras, la una de nesçesidad, la otra
 de voluntat. El pobre de nesçesidat es pobre de riqueza mas
 non de voluntad; el qual deve ser amonestado que aya
 paçiençia. Que como el enfermo purga la melezina amarga, así
 purgará la pobreza de sus falleçimientos. Iten deve ser
 amonestado el pobre que aya verdadera pobreza, la qual es
 pobreza de pecados; que pobreza non faze al pobre más digno
 si non es pobre de los viçios e pecados. E más pobre es el
 que non es humilde que aquél que non ha cosa que valga un
 dinero. Por lo qual debe ser amonestado el pobre que allegue 
 riquezas espirituales, por que Dios cunpla su coraçón de
 aquéllos que son en el thesoro çelestial, como fizo un pobre
 que avía nonbre Servilius, el qual era pobre de riquezas
 tenporales, e por mérito rico de las çelestiales. El qual
 era paralítico de pequeño, e todo lo quél podía aver dava a
 los pobres por mano de su madre e hermano, e dava graçias a
 Dios en su dolor, e estava continuamente en oraçión

[ 133 ]
 muy devotamente. El qual, a la ora de su
 muerte, oyeron cantar los ángeles en el çielo, e así finó; e
 quantos ý eran fueron llenos de muy preçioso olor. E por el
 contrario fue de otro pobre de riquezas e rico de pecados
 que, estando en el punto de la muerte, los que aý estavan
 vieron un fierro con tres garavatos, con el qual el diablo le
 arrancava el alma del cuerpo. Por ende, todo pobre de
 riquezas tenporales sostenga la pobreza de Dios, por que sean
 bienaventurados en el çielo e alcançen la gloria sin fin.

 Amonestados deven ser los omnes que están en pecado que
 salgan dél e non sirvan al diablo, que los que pasan los
 mandamientos de Dios bestias son de los pecados. Que siervo
 e cativo es el omne que diligentemente e con voluntat
 obedesçe(n). Que los pecados son siete, e cada uno dellos
 faze arredrar al omne de Dios por çiertas vías: que sobervia
 quita al omne de Dios por apropiaçión. Enbidia quita al omne
 de su próximo, yra así mesmo; açidia açota al omne desnudo;
 avariçia echa fuera al omne açotado; gula engaña al
 omne; luxuria pone al omne en servidumbre e catividat. Que el
 alma raçional quando es buena e sana, es así como vasillo
 linpio, al qual corronpen los viçios: que sobervia la faz
 ser finchada, por enbidia es seca, e por yra es grata, e por
 açidia quiebra; por avariçia es dañada, por la gula es
 mezclada con yervas con ponçoña; por la luxuria es tornada
 en lodo.
 
 Los quales pecados se defenesçen en la manera que se sigue.
 Sobervia es [...] Yra es turbaçión de coraçón e non
 razonable. Acçidia es tristeza que nasçe de confusión del
 comedimiento. Gula es deseo desmesurado de comer. Luxuria
 es cobdiçia e desmesurado deseo de allegamiento carnal.
 Destos viçios nasçen todos los otros, que estos son raýzes
 de las huestes de los viçios, por la qual el omne que los
 sigue es en este mundo desonrrado e en el otro perdido. E el
 que los vençiere avrá victoria en este mundo e en el otro
 gloria.

 Amonestados deven ser los omnes que se arriedren de pecar e
 que se conbatan con los siete pecados mortales e fagan
 penitençia.

[ 134 ]
 E los omnes se deven arrepentir e
 converter por que los sus pecados le[s] sean perdonados. Que
 con penitençia mata el omne los pecados e resuçita el alma 
 de muerte a vida; e la muerte por penitençia muere, e
 penitençia faze aver memoria de la cruz de Jhesuchristo.
 
 La qual penitençia es mortificación del omne, e penitençia es
 noble cosa. En ella faze converter e tomar en provecho los
 desfalleçimientos. E la verdadera penitençia es que jamás el
 omne non torne a los males de que se arrepintió e confesó. E
 deve llorar los males que ha fechos e tornarse a Dios con
 devo[to c]oraçón, por que alcançe la [gl]oria.

 [A]cogida deve ser la viuda [... que] aya sesenta años [...
 ay]a avido más de un [marido ... a]lgunas enbiudan [...]en
 pueden casar [... a]ntiguamente [... La muger que] enbiudava
 e non [deseava aver otro m]arido era coro[nada con una
 coron]a de castidat. [Tales mugeres l]oa mucho Sant [...
 que] pone enxemplo de [mugeres que] enbiudaron m[uy po]ca
 hedat e non qui[sieron] dos maridos. En espeçial dize que
 como donja Marta, fija de Catón, llorase su marido que era
 muerto, otras mugeres le pescudaron quál sería el postrimero
 día de su lloro. Respondió quel postrimero día de su vida.
 Esta que así llorava su marido non tenía coraçón de aver
 otro.
 
 Por ende, asaz cunple a la buena muger que aya perdido el un
 grado de birginidat e por el terçero es venido al segundo,
 que por ofiçio de matrimonio es venida a estamiento de
 biudaje. Iten la biuda debe fuyr de estar entre la
 muchedunbre de las gentes, nin deve de usar con onbres de
 juegos nin de burlas. Todo tienpo deve tener en su mano la
 liçión divinal. E continua oraçión, tan devotamente fecha,
 que sea escudo para contradezir todos los pensamientos
 malos. Que non enbargante (que) a las moças se otorga que
 puedan casar dos vezes; pero esto es quando la biuda es de
 tal condiçión que non pueda estar menos de marido, e por
 quitar el mal mayor otorgan lo menor. Que la biuda casta e
 piadosa e mesurada, que continuamente está en oraçión, Dios
 la ama e le da en esta vida honrra corporal, e en la otra
 salvaçión del ánima.


[ 135 ]
 
 Bienaventuradas son las vírgenes que son en estamiento de
 virginidat. Casi es estamiento çelestial. Por ende, non caye
 de yuso de mandamiento, porque es tan alto estamiento e tan
 sotil que toda virgen es franca e quita de todo allegamiento 
 carnal. E virginidat viene del Çielo, que non se falla que
 oviese virginidat sinon después que Nuestro Señor desçendió
 en las partidas del cuerpo terrenal. Non enbarga que se diga
 que antes del abenimiento fuese guardada virginidat, así
 como Elías e Sant Juan Bautista e otros, lo qual todo fue
 figura e señal de la muchedunbre que avía de guardar
 virginidat.
 
 Por ende, la virgen deve ser pura e linpia e sin tacha de
 fuera e de dentro; e deve ser ocupada en divinales
 pensamientos e echar de sí pensamientos mundanales, e
 diligentemente con grant esfuerço deve trabajar que sea
 plaziente a Dios. En esta manera será la virgen cuerda e
 salva, e saldrá a la carrera a su esposo Jhesuchristo, que
 virginidat sobrepuja a la natura humanal. Que por la
 virginidat son los omnes semejantes a los ángeles, que
 ninguno non puede cantar aquel canto virginal sinon las
 vírgines; porque las vírgenes siguen Agnus Dey adoquier quél
 vaya e cántanle aquel dulçe canto virginal, por lo qual
 Nuestro Señor, fablando a las vírgenes, dize que les dará en
 su casa dentro de su muro corona de virginidat, por lo qual
 sus ánimas serán salvas.

 Amonestados deven [ser los] que biven en prosp[eridad] e en
 buena andança que [non se glo]rifiquen en ello nin sean
 [orgullo]sos nin pongan su fiuza pr[eçi]samente en aquellos
 bien[es e] menospreçien a los que ta[n poco] alcançan e
 sufren algu[nas adver]sidades. Que más p[...] mundo alegre 
 que [...] claramente pare [...] trigos son más [...]
 abondosos de gr[anos ...] cahen. E quando [...]gan de mucha
 [...]le las ramas e a[...] que han sobra d[e ...] e bienes
 tempora[les ...] tomo omne que biv[a en ver]dat non se deve
 fiar [de ello e] parar mientes en [Dios].