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title         : Libro contra la seta de Mahomath
date          : c 1289
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0163
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : San Pedro Pascual, Libro contra la seta de Mahomath, hacia 1289, in: Floresta de leyendas heróicas españolas, compilada por Ramón Menéndez Pidal. Rodrigo, el último godo, I, La Edad Media, Madrid 1925 (Clásicos Castellanos, 62), 142-145.
text encoding : UTF-8
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 LIBRO CONTRA LA SETA DE MAHOMATH
 Quándo e cómo entraron los moros en España.
 Después que murió Mahomad pasados ochenta e un años, entraron 
 los moros en España asi como leen en las coronicas e en las
 estorias que fueron scriptas en ese tiempo; e era estonce un
 rey en España, cristiano del linage de los godos, que ovo
 nombre Otiza, e éste era señor de España, e en Africa eran
 veinte y dos obispos de su señorío, e los más que eran en
 toda Africa, cristianos, gentiles, moros, dávanle tributo e
 parias.
 
 Onde el dicho rey Otiza envió por las parias

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 a
 Africa un conde que avía nombre do lllán; e en quanto el
 conde fué por las parias, el dicho rey Vitiza, que era
 enamorado de una su fija del conde, forçóla; onde quando
 tornó el conde e sopo lo que le avía fecho el rey, callóse e
 ascondió la saña fasta el tiempo que la vengó falsamiente.
 
 Onde quando vino el tiempo de ir por las parias, guisó cómmo
 fuesse él por ellas, e fabló con los moros la traición que
 cumplió, mal peccado, después. E quando tornó al rey,
 consejóle que defendiesse por todo su señorío que non fuese
 ninguno osado de traer armas nin de las tener, nin de las
 façer; e el rey, mal día naszido, así como loco envebido en
 luxuria e en vilezas, cumplió el consejo del conde, así que
 nenguno non osava nin façer nin traer lanças nin lorigas nin
 cuchiellos sino pequeños.
 
 E quando esto vió el falso conde, fuése para los moros, así
 como si fuesse por las parias, e díxoles lo que avía fecho,
 e encomo non fallaríen en España ome que alçasse armas
 contra ellos, ca las non avian. E en esta manera el conde
 traidor metió los falsos moros en España.
 
 E pues fueron pasados los moros en España, comenzaron de usar
 de una artería falsa, ca los cristianos que matavan, los
 unos coçían, los otros

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 asavan, e fazíanlos poner
 ante sí quando querían comer; e como quier que los non
 comian, fazían semejança que los comían, e fazían eguanças 
 dellos, e ponianlos ante los cristianos; e después fazían
 foediços a esos cristianos, e quando llegavan a sus vezinos
 e les contavan esta crueleza, tan gran espanto entrava en
 ellos que desamparavan las villas e los castiellos. E así
 conquirieron en poco tiempo muchas logares.
 
 E entre tanto murió el dicho rey Otiza. E los del regno non
 quisieron reçebir al fijo por rey, por razón de los grandes
 males que avía fecho el padre; e fué el regno partido en
 partes e en vandos, onde los unos tomaron por rey a uno que
 ovo nombre el rey Rodrigo, e fueron muchos los que no le
 quisieron rezebir por rey ni le quisieron ayudar contra los
 moros.
 
 E así conquirieron con falsedad por las razones sobre dichas,
 los moros lo más de toda Es-

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 paña, e
 llegaron fasta el Ruédano, e fasta dos jornadas aquende de
 París.
 
 E empero el rey don Rodrigo con aquellos que tenían con él
 lidiaron con los moros, e duró la lid tres nueve días; e non
 tenían los cristianos armas ni con que lidiasen, sino fustes 
 que aguzavan e secavan al fuego; e finalmente, así como Dios
 lo sufrió, fueron vencidos los cristianos, e los demás
 muertos.
 
 E quando Dios quiso, tornó sobre los cristianos; e muy pocos
 que fincaron en las montañas lidiaron después munchas
 vegadas con los moros, e pocos cristianos vençieron munchas
 vegadas munchos millares de moros, e recobraron lo que avían
 perdido por la dicha falsedad.