---
title         : La Leyenda del Cauallero del Çisne
date          : c 1295
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0178
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : La Leyenda del Cauallero del Çisne. Transcripción anotada del códice de la Biblioteca Nacional, 2454, por el Dr. Emeterio Mazorriaga, [...], vol. I. - Texto, Madrid 1914.
text encoding : UTF-8
---

[ - ]
 
 Aqui comiença vn famoso libro, el qual es llamado «La
 Conquista de Vltramar».
 Razonable cosa es, que la santa e muy' noble conquista 
 de Vltramar, aya en sy comienço e çimiento. El qual comienço 
 e çimiento es, quien e quales personas fueron las que trabajaron 
 e quisyeron ponerse a todos los peligros, e trabajos, e
 pobrezas, porque la santa casa e lugar donde está el santo e
 virtuoso sepulcro de nuestro sennor Jhu. Xpo., fuese puesto 
 e asentado en poder de verdaderos cristianos, e quitado e
 salido de poder de paganos. E por que los que esta estoria
 leyeren, sepan de qué linaje vinieron los que esta casa
 santa ganaron, la estoria lo contará en la manera syguiente.


[ 1 ]
 
 Cuenta la estoria que vna tierra es allen de la mar, en la
 partida de Asya, e avia y vn rey', que llamauan por su
 nonbre Ponpeo, e a su muger la reyn'a Genesa; e avian vna
 fija ynfanta, e dezían le dona Isoberta: querian la casar,
 ca era ya tienpo para ello. E essa ynfante fiziera se tan
 apuesta e tan fermosa que era marauilla; e de mandauan [la]
 para casamiento reyes e nobles ynfantes e otros onbres
 honrrados e muy altos, e amauan la todos mucho'. E deseauan
 la cada vno para casar con ella: lo vno, por que era muy'
 fermosa; lo al, por que era de alto lugar commo deximos, e
 de más sobre esto que, era ella de buenas e muy' nobles
 costunbres.
 
 E ella, quando oyó dezir estas razones, e que la de mandauan
 para estos casamientos de tan altos omnes, tanto ouo el
 miedo que la casarían, e que era la cosa que non amaua nin
 presçiaba

[ 2 ]
 nin avia a coraçon; ca avia a coraçon de
 non casar tan ayna, e quiçá fué esto por lo que Dios quería
 que conteçiese della segund agora oyrédes.
 
 Desque la ynfanta Isonberta vido que non avia al, saluo que
 le conveníe casar por fuerça, salió sola, encubierta, de
 casa de su padre, e andudo tanto, fasta que llegó a la
 rybera de vn braço de mar. E falló y, por ventura, vn barco
 que estaua y atado a vn arbol, e catól, e non vido en él
 omne ninguno: e llegóse a él, e desatóle de la cuerda con
 que estaua atado, e metióse en él, e cogó la cuerda a sy. E
 dexóse correr en el mar, por a ventura, syn remos e syn vela 
 e syn otro gouernador, e commo quien non sabe ninguna cosa
 de remar nin de navío nin de fecho' de sobre mar; de más que
 lo fazía con grand sanna por el casamiento que le queria[n]
 fazer tomar por fuerça e contra su voluntad. Mas vna cosa le
 acaesçió bien a esa Ynfante; ca falló en el batel vianda que
 comiese; e a cabo de dias, yendo ella por aquella a ventura 
 sobre la mar, arribara a vna ribera de la mar, a vn
 desyerto; e salió ally del batel, e atólo y, porque cuydó 
 tornar a él.
 
 E començó de andar por ese desyerto por folgar ally; e ella
 ansy andando por ally espaçiando se e folgando se a su
 voluntad, asy acaesçió: que vn conde que avia nonbre
 Eustaçio, que era sennor de aquella tierra, tenia aquel
 desyerto defensado, de guisa que otro omne ninguno

[ 3 ]
 non
 osaua y entrar, nin a caçar. E mientra aquella Ynfante se
 asolaçaua por ally, andaua y, entonçes, aquel conde Eustaçio
 buscando venados con sus monteros e con sus omes. Los canes 
 de la caça que andauan delante del Conde, vieron la donzella
 e fueron yendo contra do ella estaua. E desque la vieron
 fueron contra ella latiendo muy' de rezio: la Ynfante, con
 el grand miedo que ouo de los canes, metió se en vna enzina
 hueca que falló y, de çerca; e los canes, que la vieron
 commo se metió ally, llegaron al enzina e començaron a
 ladrar en derredor della. E el conde, entonçe, oyendo los
 canes latir e ladrar tan apriesa e tan afincada mente,
 cuydando que algund venado tenian arrequexado en algund
 lugar, fuese para ally do los oyó; e quando llegó, oyó las
 bozes que la Ynfante daua dentro en el tronco del enzina,
 con el gran miedo que avia de los canes que la morderien. E
 el Conde, a esa ora que oyó las bozes de muger, fué
 maravillado; ca nunca, en ningund tienpo, en aquella tierra
 le acaesçiera que ningund omne nin muger fallase en aquel
 monte dehesado: lo vno, por que el monte era mucho' espeso;
 lo al, porque era tan temeroso que ninguno non osaua por ay
 andar nin entrar, por razon de los muy fuertes venados que
 ende auía, por que estaua asy dehesado.


[ 5 ]
 
 El Conde, estando en esta dubda, e la donzella con la grand
 cuyta en que se veya nonbraua muchas vezes a Dios e a Santa
 Maria, e acomendando se les muchas' vezes. E quando aquello
 oyó el Conde que era buen cristiano, e sopo que non era
 diablo nin cosa que lo podiese engannar aquella que tales
 bozes daua e ansy nonbraua a Dios e a Santa María: e
 entonçes, el Conde menazó los canes e mandó a los omes que
 los tirasen de ally e los atasen; e ellos fizieron lo asy. E
 él llegóse esa ora adelante, e vido la Ynfante do estaua
 metida en el tronco de la enzina, commo muy llorosa e mucho'
 temerosa, e preguntóle qué cosa era: e respondióle ella muy'
 omilldosa mente que era cristiana, e muger que acaesçiera 
 ally, por ventura, en aquel logar. Díxole el Conde que
 queria saber quien era, o qué razon fuera porque ella
 acaesçiera ally, e seguróla que se non

[ 6 ]
 temiese de
 fuerça nin de desonrra ninguna; ca él la guardaría. E la
 Ynfante, quando oyó aquello que le dezia el Conde,
 gradesçiógelo mucho', e pidióle por merçed que lo fiziese
 asy. E estonçe el conde Eustaçio desçendió del cavallo, e
 llegóse al enzina, e tomó al ynfante de la mano, e sacó la
 fuera del tronco de la enzina.
 
 E quando la tovo fuera, plógole mucho' con ella, ca la vido
 muy' fermosa e grande e de buen donayre: asy que, se pagaria
 della quien quier que la viese, e commo quier que ella
 menguara ya quanto de su fermosura: lo vno, por el grand
 trabajo que tomara andando de pié, lo que ella non auia
 vsado; lo otro, por el mar en que ella nunca auia entrado,
 que le enpesçió mucho', commo faze a quien quier que nueva mente entra ay; e lo al, por el pesar que pasaua e en que
 [se] veye. E otrosy, porque non comiera tres dias avia, que
 saliera del batel: mas por todo esso, de guisa paresçia
 ella, que bien entendió el Conde que de alto logar era. E
 entonçe fuése a sentar con ella, e començóle a fablar e a
 fazerle sus preguntas, por saber della quien era: e ella
 punnó essa ora de responder de guisa que, en quanto lo ella
 podiese encobrir por sus palabras, quel Conde non sopyese la
 verdad de su fazienda. Mas tanto la afincó el Conde, e en
 tantas maneras por sacar della la verdad del fecho', que non
 podia ella estar que gelo non dixiese, e contó gelo todo en
 aquella manera que lo avemos dicho'.
 

[ 7 ]
 
 E desque gelo ouo todo contado, de mandó esa ora el Conde por
 su escudero, su sobrino, en quien fiaua mucho', e mandó le
 que le llevase a vna çibdad que avia nonbre Portemisa. E en
 esta çibdad estaua la condesa Ginesa, madre del dicho'
 Conde; e dióle veynte omnnes de cauallo en guarda de la
 donzella, e fueron e lleuaron la a la Condesa muy'
 guarda[da]. La Condesa resçibióla muy bien e onrróla mucho',
 e fizo le [dar] todas las cosas que entendía que le
 plazeria. E entre tanto, el Conde fincó en el desyerto con
 la otra su gente, a correr el monte e tomar de los venados
 que avia y muchos', commo aquel que lo sabia muy' bien fazer
 e que se pagaua ende mucho'.
 
 E despues que acabó su caça de aquella vez, fuése para
 aquella çibdad de Portemisa, a casa de la Condesa, su madre,
 ally do enviara aquella donzella; e luego qual ora llegó
 demandó por ella, e dixéron le que estaua con la Condesa; e
 él entró luego allá do ella estaua. E la Condesa, su madre,
 levantóse a él e respondióle muy' bien, e la donzella
 omillósele. E el Conde, commo quier que se omillase a su
 madre, llegó se luego a la donzella e dixo a su madre commo
 la fallara en el desyerto, e la enbiara alli a ella, porque
 sabia que estaria con ella bien guardada, e que queria él
 saber de su fazienda; que non le pesase por que fablase él
 con ella aparte. La Condesa touo lo por bien e otorgògelo. E
 el Conde tomó esa ora a la donzella por la mano e le-

[ 8 ]
 vóla, e metióse con ella en vna
 cámara, e començó le a demandar su amor muy afincada mente;
 e ella escusógelo mucho', en manera que entendió el Conde
 que non podria acabar con ella ninguna cosa, sy a pesar 
 della non fuese. E el Conde, commo era muy' mesurado, commo 
 quiera que él tenia el poder de acabar con ella lo que
 quisyese, non quiso con ella obrar por ally; mas fuese luego
 para su madre, e díxole commo aquella donzella era de alto
 lugar, e que se pagaua mucho' d'ella, e que queria casar con
 ella. La madre quando lo oyó, pesóle de coraçon, e començóle
 a esquivar la razon della e destoruarlo quanto ella podia,
 diziendo le commo todo el mundo lo ternia a mal, e que
 avrian que dezir por ello, en casar con muger que non
 conosçia.


[ 9 ]
 
 El Conde, commo era ya muy' pagado de aquella donzella, e
 porque sabia, otrosy, que era de alto logar, non quiso tyrar 
 por aquello que la madre le consejaua: ante se pagó de casar
 con ella, sy lo ella quisyese fazer. E tornóse luego a ella,
 e díxole commo queria casar con ella e que le rogaua mucho'
 que lo touiese por bien, ca le faria él tanta honrra e tanto
 plazer, que se toviese ella por bien casada dél.
 
 E tanto punnó de lo dezir en esta razon, que gelo ouo ella de
 otorgar, e entendiendo que más onrra le era este casamiento
 que los que su padre le queria dar; e de más que segund su
 fazienda estaua parada entonçe, que tenia que le fazía Dios
 mucha' merçed en ello. E los otorgamientos fechos' de amas
 las partes, fizieron luego sus pleytos de casamiento segund
 su ley de Roma; e a cabo de pocos dias, despues de aque-

[ 10 ]
 llo, fizieron sus bodas onrrada mente, ca vinieron a ellas de muchas' partes por estas
 razones: los vnos, por que eran sus vasallos; los otros, por
 fazer honrra al Conde; los otros, por ver tal cosa commo
 aquella, que tenian que era muy' extranna, de asy casar su
 Conde con duenna non conosçida. E fuecon desta manera las
 bodas mucho' onrradas; e en aquella primera noche' de las
 bodas, que el Conde e la Condesa durmieron en vno, fincó
 ella prenada.


[ 11 ]
 
 Estando el Conde en aquella çibdad de Portemisa con su muger,
 a grand sabor de sy, acaesçió que el rey Ryconberte el
 Brauo, cuyo vasallo era aquel conde Eustaçio, enbió por él,
 que lo auia mucho' menester, por quanto estaua en guerra
 muy' afincada: e este rey' era muy' poderoso, e aquel
 sobrenonbre que le dezian las gentes, Brauo, era por que
 quando su padre finó e él fué alçado por rey', fincó mucho'
 omeçiado, e con muchos' enemigos; lo vno, por que oviera su
 padre muchas' guerras con reyes e con otros omes poderosos,
 sus vezinos; lo al, por omes poderosos de su tierra que non
 amauan su pro nin su honrra, ansi commo deuian; sobre que
 ouo él a fazer con la ayuda de Dios e con buen esfuerço,
 tantas de cauallerias e tantos buenos ardimentos, que por
 fuerça lo ovieron a llamar las gentes el rey' Recunberte el
 Brauo.
 

[ 12 ]
 
 E quando el conde Eustaçio ouo aquel mandado del Rey' su
 sennor, en commo enviaua por él, ouo ende grand pesar; ca
 sabia que sy luego, avido el mandado, non moviese luego con
 su gente para yr se para él, que se perderia con él; e él
 non estaua entonçes tan aperçebido de guerra commo otras
 vezes avia estado, nin commo era menester, por lo qual ouo
 de tardar algunos dias más del plazo quel Rey' le enbiara
 mandar: lo vno, porque casara nueva mente; lo al, porque
 cuidó que non era la guerra tan a fincada. Mas pero con todo
 esso, enbió luego por todos sus cavalleros e por todos los
 otros omes de su sennorío que armas podiesen tomar, e movió 
 con su gente muy buena; e dexó su muger e toda su fazienda
 [encomendada] a vn cauallero que dezian Boldoual, que era su
 privado e omne en quien se fiaua mucho'; e castigó le en
 commo fiziese. E desque esto ouo acordado, mobió con su
 hueste para aquel lugar do el Rey' su sennor era; e desque
 llegó ally do el Rey' era, pareçió antél.
 
 E el Rey quando lo vido, fuéle muy sanudo, porque tardara
 tanto; e juró, luego, que ante pasarian dies e seys annos
 que a su tierra tornase, de que el Conde ouo muy grand
 pesar; mas non pudo al fazer sy non conplir mandamiento de
 su sennor el Rey'. E el Rey' púso le por frontero en vn
 logar do moró todos los dies e seys annos, con la yda e con
 la venida. E desque el Conde

[ 13 ]
 fue ydo, su madre,
 que non avia sabor de fincar con la nuera, commo aquella que
 [la] non avia amor en ninguna manera, fuése luego de la
 çibdad para vn castillo, que dezian Castiel Fuerte.


[ 15 ]
 
 Despues quel conde Eustaçio fué ydo en ayuda de su sennor el
 rey' Rycunberte el Brauo, entre tanto que estudo allá, llegó
 el tienpo que la duenna ouo de encaesçer; e parió aquel
 parto syete ynfantes, todos varones, las más fermosas
 criaturas que en el mundo podian ser; e asy commo cada vno
 naçie, venia vn angel del çielo e ponia a cada vno vn collar 
 de plata al cuello. E el cavallero, en cuyo poder avia
 dexado el Conde su muger e toda su fazienda, desque esto
 vido, fué ende muy' maravillado, e pesól mucho', e fazíalo
 con razon; ca en ese tiempo toda muger que de vn parto
 pariese más de vna criatura, era acusada de adulterio, e
 matauan la por ello. E por ende, pesaua mucho' al cavallero
 en cuya encomienda la duenna fincara; pero conortáuase él en
 sy, por razón quél cuydaua que los ynfantes naçieran con los
 collares de plata, e seme-

[ 16 ]
 jáuale que
 era commo cosa que venia por Dios, [e] por ventura que non
 devia morir, mas escapar de muerte por este milagro.
 
 E començó de fazer sus cartas para el Conde, su sennor, e
 punnó de fazer las lo mejor deytadas quél pudo, e commo
 encaesçiera la duenna e contóle todo su fecho' della e de lo
 que pariera. E enviólas al Conde con vn su escudero; [e]
 fuese luego con ellas, e en yendo, fizo se le el camyno por
 aquel castillo do estaua la madre del Conde; e fué asy que
 ovo de albergar y. E la madre del Conde, quando vido el
 escudero, fué muy alegre con él, e sacólo aparte e començólo
 a preguntar; e la primera pregunta fué de su nuera sy
 encaesçiera, e el escudero díxol que sy, e que pariera syete
 ynfantes, e cada vno dellos nasçiera con vn collar de plata
 al cuello: e que tales cartas e tal mandado lleuaua. E la
 condesa Ginesa, quando esto oyó, touo lo por marauilla, e
 pesóle mucho', por que entendia que era fecho' de Dios: ca
 non avia sabor nin plazer de ningund bien que oyese dezir
 que [a su nuera veniese; e asy lo dió a entender] que la non
 queria bien, segund que adelante oyrédes.


[ 17 ]
 
 La Condesa, desque ovo fechas' sus preguntas a su escudero,
 llamó su mayordomo, e díxol commo pensase muy' bien de aquel
 escudero, e del comer e del beuer quanto quisyese. E desque
 el escudero ovo bien comido, mandóle dar la Condesa, a
 sabiendas, de muchos vynos, cada vno de su natura, con sabor 
 de enbeudarlo; e esto fazia la Condesa por amor que, desque
 fuese beudo, quel furtase las cartas que lleuaua. E el
 escudero, despues que fué bien pensado de comer, punnó de
 pensar de beuer; e lo vno, por razon del vino que le dauan
 de muchas guisas e le sabia todo muy bien; e lo al, por
 razon que venía cansado del camino, beuió tanto, que se ovo
 a dormir ally do estaua.
 
 E la Condesa, desque lo vido al escudero dormido, fué a él e
 furtóle las cartas de la sellera do las tenia, e leyó las, e
 mandó fazer otras con-

[ 18 ]
 trarias de
 aquellas commo deximos, para el Conde su fijo, en que dezía
 que le fazia saber que su mujer encaesçiera e pariera syete
 podencos, todos de vn parto, e cada podenco que nasçiera
 [con un collar] de oro fres al cuello. E non quiso y amentar 
 ninguna cosa de los collares de plata; ca ella non punaua en
 quanto podia en fazer el bien e lo al que a la duenna, su
 nuera, aprouecharía. E desque estas cartas ouo deytadas, e
 fechas', e çerradas, metiólas en la sellera, asy commo el
 escudero la lleuaua, çerrada con las cartas; e el escudero
 non sabía desto nada, nin menos cosa ninguna, nin pensaba de
 tal trayçion commo esta. E quando amanesçió, leuantó se muy
 seguro, no se guardando de ninguna cosa atal, e fuése para
 la Condesa, e despidióse della, ca [a]sy le convenia fazer.
 E dixo le la Condesa que fuese a la graçia de Dios, e punase
 quanto pudiese en ser ayna con el Conde, e leuarle bien e
 lealmente la mandadería que le era acomendada; e mandóle que
 a la tornada que veniese por y, e non fiziese ende al. E el
 escudero díxole que le plazía, e que lo faría de buena
 mente; e entonçe començóse de yr lo más ayna quél pudo,
 commo quien avía a coraçon de recabdar mandado de su sennor:
 mas desto yba él enganado.


[ 19 ]
 
 Con este mandado que avemos dicho', fué aquel mandadero al
 conde Eustaçio, a vna villa do estaua por frontero en
 aquella guerra; e aquella villa dizen Ançiaono. E ansy commo
 llegó el escudero e lo vió el Conde, plógole mucho' con él;
 ca sabia que le traya nueuas de las cosas que él en el mundo
 más amaua. Mas tanto plazer non ovo en aquella vista del
 escudero que tanto pesar, e avn mucho' más, non resçibiese
 desque las cartas falsas ovo leydas, ca le semejaua la más
 estranna cosa que en el mundo podrie seer: e bien entendió
 él, segund el mandado quel llegaua, e que era uso e
 costumbre de su tierra, e segund el mal fuero, que muerte
 meresçie la duena: mas tan grande era el amor que él con
 ella avie, que por todo esso, non quiso y tornar cabeca nin
 enbiarle mala repuesta.
 
 E apartóse entonçe el Conde, e mandó fazer

[ 20 ]
 sus
 cartas commo él touo por bien; e magüer quel pesar que de la
 razon tenia era muy' grande, non quiso en la respuesta que á
 su muger enbiaua, recontar ninguna cosa de aquello que le
 fuera enbiado dezir por las otras cartas, saluo, ende, que
 enbió dezir a Bondaual, el cauallero a quien él dexara su
 muger e su fazienda encomendada, que le fizie se muy bien
 guardar e pensar de aquellas crianças, que su muger pariera,
 fasta que veniese él e las viese. E las cartas fechas',
 diólas al escudero que las leuase e las diese en poridad a
 [a]quel caballero Bondonal.
 
 E el escudero tomó las cartas, e tornóse con ellas, e vínose
 por aquel camino do antes avía venido con las otras cartas;
 e asy commo lo avía castigado la Condesa, en su torno vino a
 albergar aquel castillo do ella era, e avíno le con ella asy
 commo de la otra vez; ca la condesa Ginesa mandó dél pensar 
 muy bien commo la otra vegada, de guisa que el escudero fué
 adormido e sacado de su seso por el mucho' comer e por el
 mucho' beuer a desmesura, ca asy lo sopo la Condesa guisar:
 que si al el escudero bien sopiera ella dormir la primera
 vez que por y pasó, que mejor lo sopiese la postrimera, por
 amor que acabase ella aquel mal e aquel enganno que tenía
 asmado; e fué e furtó al escudero las cartas que traya del
 Conde, su fijo, en que mandaua [a] aquel cauallero que le
 guardase bien las crianças que la duena pariera. E mandó
 ella

[ 21 ]
 fazer cartas de trayçion contra estas, commo
 fiziera la otra vez, en que le mandaua que matase la duena e
 los syete ynfantes que ella pariera. E el escudero fuese con
 esta respuesta que la Condesa avía fecha', para aquel
 cauallero, su sennor, que le avía enbiado al conde Eustaçio.


[ 23 ]
 
 Aquel cauallero Bondanal, resçebidas las cartas, cuydando que
 era[n] de su sennor el Conde, abriólas; e desque las ouo
 leydas fué muy' triste e muy' cuytado por aquello que en
 [e]llas mandaua que fiziese; e pesóle muy de coraçon, ca más
 non podrie; ca le semejaua cosa muy esquiua en fazer en
 matar duenna tan apuesta e tan fermosa. E demás, que era
 muger de su sennor, e su sennora, e fincara a él
 encomendada, e sabie él muy bien commo quien la tenia en
 guarda, que ella era syn todo yerro e syn toda culpa para
 pasar por tal fecho', e en matar, otrosy, aquellos syete
 ynfantes, que eranlas más fermosas criaturas que en el mundo
 podrien ser.
 
 E por estas razones, commo en poridad, fué el cauallero a
 mostrar las cartas a la duenna; e la duenna, desque oyó
 aquel mandado tan cruel e tan mortal, fué por ello cuytada
 que, en poco

[ 24 ]
 estudo que se le non salió el alma.
 E desque entró en su acuerdo, començó a rogar al cauallero,
 diziendo le que por amor de Dios, que le fiziese tanto bien
 e tanta mesura que, sy a morir avian algunos de los sus
 fijos, que matasen a ella e non a los ynfantes; ca sy pena
 alguna y tenie aver, que ella la meresçia, e que ella la
 padesçiese, e non las criaturas, que non avian y alguna
 culpa. E entonçes dixo el cauallero: «Sennora, esso non lo
 faré yo; mas atreviendo me en la merçed del Conde, mi
 sennor, dexaré a vos a vida, e mandaré matar los ynfantes.»
 
 La duenna, quando aquello oyó, fué muy cuytada, e fazia 
 guisado que, en tienpo estaua que non podia al fazer.


[ 25 ]
 
 Avidas aquellas razones, aquel cauallero Bondonal tomó los
 ninnos, e mandó los leuar al desyerto; e fué él llorando con
 ellos muy' de coraçon, por que le semejaua muy grande
 crueldad en matar aquellos moços; mas non podie al fazer sy
 non conplir mandado de su senor: e en este fecho' andaua él
 engannado, mas segund mandaba el fecho' era él syn culpa. E
 desque fueron en el desyerto con los ninnos, él e los
 escuderos que los leuauan con él, començó los él a catar; e
 catando en ellos e metiendo mientes en el fecho' que quiere
 fazer. E desque se non podia desviar, dolióse mucho' dellos;
 tanto, que non podia llegar al fecho' para de gollarlos. E
 catando los muchas vezes, viendo los tan fermosos e tan
 puestos, tomó le mayor duelo de los fazer matar; e entonçe,
 mesuró en sy que era mejor e mayor piedad de dexarlos ally
 en el desyerto, a la

[ 26 ]
 ventura de Dios, que non
 matar los e ensuziar sus manos e su alma. E pero que mal
 costunbre lo mandase, los ninos non avian fecho' ninguna
 cosa por que deviesen morir; e sobre todo, [que eran] fijos
 de su sennor, commo lo sabie él muy bien, que toviera a su
 madre en guarda.
 
 E dexólos, entonçe, ally en el desyerto, todos syete en vno;
 ca ellos non avian poder de se partir vno de otros, commo
 aquellos que non sabian avn andar, nin se podian leuantar
 nin volver a ninguna parte nin a otra cosa fazer sy non
 yazer ally do yazien: non semejauan otra cosa tanto commo
 lechigada de podencos, quando naçen e yazen todos en su cama
 enbueltos vnos con otros. E dexó los ally desta guisa, e
 acomendólos a Dios, e fuése derecha' mente por ver a su
 madre dellos: e quando entró a ella, fallóla muy
 desconortada e muy' llorosa e syn todo acuerdo de conorte,
 commo quien estaua desfiuziada de nunca más ver sus fijos,
 que era la cosa que tanto amava, commo madre que los
 pariera. E de quanto ella podie entender quel semejaua
 fecho' de Dios; pero con todo esto, desesperada era ya de
 nunca los más ver.


[ 27 ]
 
 Las crianças yaziendo en el diserto commo es dicho', Dios,
 que nunca desanpara ninguna cosa de las que Él faze, e se
 paga de lleuar sus fechos', e non perezcan por falsedad,
 envio alli [a] aquellos ninnos do yazien, vna çierua con
 leche, que les diese las tetas e los governase e los criase.
 E ellos yaziendo ally, vino la çierva a ellos, e venia y dos
 vezes cada dia, e fincaua los ynojos çerca dellos e dáuales
 a mamar, en manera que los crió asy vn tienpo; e desque los
 tenia fartos lamíalos e lynpiáualos del lixo.
 
 E a cabo de dias, acaesçió por y vn hermitano, que avia
 nonbre Galliel: e era omne de santa vida e avia en aquel
 desyerto vna hermita en que moraua. E andando en esa
 montanna e veniendo por ally, óuose de encontrar con
 aquellas criaturas; e quando las vió, maravillóse mucho',
 commo aquel que nunca otra tal cosa viera en aquel lugar,
 nin avn en otro; e començó se a santiguar

[ 28 ]
 mucho',
 cuydando que eran pecados que le querian enganar. Pero
 todavia yvalos él catando, e llegó se más a ellos; e desque
 se les llegó bien de çerca, puso la mano en ellos vno a vno,
 e entendió que eran criaturas e cosa carnal, e semelló [le]
 que era fecho' de Dios: e entonçes tomólos todos en su ávito 
 e començó los a lleuar contra aquella hermita do morava.
 
 E en lleuando los, comencó la çierva a yr en pos dél, e él
 maravillose, ende, mucho'; e desque vido que le seguia la
 çierva, [entendió] que auie governado aquellas criaturas
 fasta en aquel tiempo, e entonçe, puso los nynos muy' quedos
 en el canpo e arredróse dellos vna pieça: e la çierva,
 desque vió quel hermitano avia dexado asy las criaturas
 ally, e le vió arredrado dellas, fuése luego para ellas e
 llegóse les muy quedo. e fincó los finojos commo solia, e
 dióles a mamar asy commo fazie en el tienpo de fasta ally. E
 desque les ovo dado a mamar, començó les a lamer e a lynpiar
 los muy bien; e desy, arredróse dellos vn poco.
 
 Veyendo esto todo el hermitano, entonçe vino a ellos, e tomó
 los commo de cabo en su ábito, e fué con ellos para su
 hermita, e la çierva, otrosy, començó a yr en pos él; e vió
 todo aquello el hermitano, e desque ouo andado una pieça,
 entendió que las criaturas avrien sabor de mamar: púsolas
 quedo en el canpo, commo la otra vez, e arredróse dellos
 otro sy. E llegóse la çierva aquella ora e dióles las tetas
 a mamar en

[ 29 ]
 quanto quisyeron. E asy fué yendo trás
 el hermitanno aquella çierva, governando aquellas criaturas,
 fasta quel hermitano llegó a su hermita; e desque fué con
 ellos en su posada, por amor de non espantar la çierva nin
 desafazerla de sy, e que conosçiese la casa e se afiziese al
 lugar, puso luego las criaturas a la puerta de la hermita,
 de guisa que los podrie ver la çierva. e tiróse ende. Luego
 llegó la çierva a ellos e fincó los hinojos, bien commo
 solia, e dióles a mamar, e desque los ovo bien fartos echóse
 a çerca dellos, e aseguró y vna pieça: e entonçe el
 hermitano non se quiso y llegar por non fazer enojo a la
 çierva e por amor de la asosegar más, e porque adelante 
 oviese sabor de venir y.
 
 La çierva, [lo vno], por tal de se non partir de las
 criaturas, porque cuydaua quel hermitano que gelas pornia en
 algud lugar do las non podria despues fallar ella, e lo al,
 porque venia ella muy cansada del camino que avia andado,
 echóse çerca dellas, e estudo con ellas muy' grand parte del
 dia, fasta que le tomó sabor de comer; e entonçe leuantóse e
 salió fuera a vn prado que estaua y, por do corrie vn
 arroyo, e començó a paçer. E desque la çierva fue arredrada
 dende, vino el hermitanno e tomó las criaturas e metió las
 en la hermita, e fizo les su cama ay, luego, [en la] entrada
 de la hermita. por que quando veniese la çierva viese luego
 a los ninos, e despues que los viese a ojo que entrase luego
 a ellos. E la çierva, despues que ovo

[ 30 ]
 andando
 paçiendo por aquel canpo e sintió en sy que era ya farta,
 commo que se nenbrase de las criaturas que avie de gouernar,
 començó a venir muy a priesa para aquel lugar do las avia
 dexado. E des que las non falló en aquel lugar, començó a
 tener ojo a todas partes; [e pués] que las non vió a ninguna
 parte, començó de bramar muy' fiera mente e buscarlos e
 catar por ellos. E en todo eso vínose contra la hermita; e
 los ninos, commo avia pieça que non mamaran e lo querian ya,
 començaron a llorar, e la çierva, de que los oyó,
 conosciólos, ca muchas otras vezes los viera llorar, e
 començóse de llegar contra allá muy paso, e fué entrando a
 dubda, asy [commo aquella] que nunca le conteçiera de entrar
 en tal logar, ca visquiera syenpre en yermo; e ella era
 braua, e por ende dubdaua de entrar en poblado; mas enpero,
 por todo esso, magüer que ella era animalia braua, tamanno
 era el amor que en ellos avia, que ouo de entrar a ellos. E
 desque fué dentro en la hermita, començó a catar a todas
 partes, commo que se non podia a segurar; e estaua commo
 espantada, commo cosa que nunca ouiera entrado en casa, nin
 en lugar poblado, sy non ally: e al cabo vió los ninnos, e
 non lo pudo ya endurar nin fazer al, e llegóse a ellos muy
 quedo, e començóles a dar la leche' e a gouernar los, commo
 solie. E despues que ellos ovieron mamado e callaron,
 echó'se ella çerca dellos, e anocheçióle ally, e aluergó y
 con ellos, e seguróse ya.
 

[ 31 ]
 
 E otro dia, el sol escalentado, salió a andar por el canpo a
 paçer, e desque avia pensado de sy, [venia curar] de aquelas
 criaturas. E asy las fué criando fasta grand tienpo aquellas
 criaturas; e ella en todo esto yua se arredrando dellos, en
 manera que non recodie a ellos tantas vezes commo solie,
 fasta que los ouo a dexar. E entonçe, el hermitano, desque
 vió que la çierva avie dexado aquellos ninnos. entendió que
 de otra vianda se podrian governar ya, e començó, luego, a
 pensar dellos muy bien de lo que él tenia e podia aver; e
 salia e yva andar por el diserto, e do fallaua de aquellas
 yeruas, de que se él gouernava, trayales e cozia le[s]
 dellas, e daua gelas a comer; e asy fué pasando su tienpo
 con ellos, fasta que los moços fueron criados e sabian ya
 andar e comer de todas viandas.


[ 33 ]
 
 Desque estos ninnos començaron de andar e entendian ya,
 punnaban de fazer todavia armas; e dellos, fazian lanças que
 cogien desos árboles que avie y en el diserto; e los otros,
 fazien sus espadas, e començauan todo el dia a andar por el
 desyerto a trabajar vnos con otros; e movieron vnos trebejos
 tales, que dauan semejança como [de] omes que lydian. E en
 quanto tienpo esto asy les duró, el hermitano punnó en
 pensar dellos muy' bien: lo vno, por que los querie muy
 grand bien; lo al, por que entendia que, desque ellos fuesen
 de mayor estado de cuerpos, que le ayudarian a ganar algo
 por aquellos lugares por do lo él pedia, e pasaria su tienpo
 desta guisa; e lo al, avn, por que entendia que fazia merçed
 en criar a ninnos que por avenimiento fueran echados, e
 vinieran a sus manos, e se podieran perder sy non oviera
 quien pensase dellos. E por esto punaua él en criar los e en
 pensar dellos, lo más e lo mejor que él sabia e podia.
 
 E desque vió que eran ya para andar con él,

[ 34 ]
 por
 amor de ganar algo con ellos, dexó el vno en casa, e tomó
 los seys, e salió, e leuólos consygo que andodiesen con él
 por aquellos lugares por do andaua, e pedie con ellos. E
 dexado el vno dellos, que era el mayor de cuerpo e el más
 entendido, [andaua] con los otros seys por la tierra; e asy
 andando con ellos, a cabo de tienpo ouo de acaesçer en aquel
 castillo que dizen Castiel Forte, do estaua la condesa
 Ginesa, madre de aquel conde Eustaçio, padre de estos syete
 moços; e andando por la villa, la gente del castillo, commo
 conosçie al hermitano que auie ya caesçido [y] otras vezes,
 e nunca vieran con él otro andar, sy non a él solo,
 maravillándose onde oviera aquellos moços que veyan tan
 apuestos e tan fermosos, e començauan le a preguntar cuyos
 fijos eran: e el hermitanno nunca lo quiso dezir a ninguno.
 E desque la gente entendió que a ellos non lo queria dezir,
 asmaron que ninguno non lo podria saber dél, sy non la
 Condesa, e tomaron se pieça dellos e vinieron al castillo, e
 fueron a dezirlo a la Condesa, de commo aquel hermitanno que
 solia andar por aquella tierra solo, andaba y agora con
 aquellos syes moços, que eran las más fermosas criaturas que
 nunca omne viera, e trayan cada vno dellos vn collar de
 plata al cuello. E fué entonçe la Condesa muy maravillada
 ende, e asmó que aquellos moços podrian ser sus nietos, por
 quien ella mandara fazer las cartas falsas por que los
 matasen.


[ 35 ]
 
 Marauillando se mucho la Condesa de las nueuas que le dezian
 de aquellos ninnos, e asmando que podrien ser sus nietos,
 fijos del conde Eustaçio, fijos de su nuera la condesa
 Isonberta, mandó a esa ora llamar al hermitano: e vino a
 ella, e ella apartóse luego con él a vna cámara, e començóle
 a preguntar muy' afincada mente que dónde oviera aquellos
 moços, e cuyos fijos eran. E el hermitano, pués que vió que
 la Condesa avia tan a coraçon de lo saber, non asmando nin
 sabiendo nada de la falsedad que ante fuera fecha' nin de lo
 que se avia de fazer adelante, començó gelo a dezir todo: en
 qual manera los fallara, e en qual tienpo, e commo gelos
 ayudara a criar vna çierva, e quanto trabajo avia pasado con
 ellos fasta que los llegara aquel estado, segund que avédes
 oydo.
 
 E desque el hermitano todo esto ouo contado a la Condesa,
 entendió ella que aquello seran los sus nietos, a quien ella
 punnó de les buscar la muerte. E entonçe, començó ella de
 rogar al

[ 36 ]
 hermitano e a dezir le que le diese
 aquellos moços; ca ella les criaria e los faria más algo que
 non él, e los pornie en buen estado, ca le semejaba commo
 quier que fuesen, que de alto lynaje eran. E el hermitanno,
 cuydando que la Condesa obraria asy del fecho' commo del
 dicho' que dezie, plaziendo a él de la buena andanza e de la
 mejoria de los moços, dixo que le plazie de gelos dexar, e
 dexógelos, e encomendógelos mucho' e pidióle por merçed que
 les fiziese mucho' bien, ca semejança auian que serian omes 
 de semejar, e quando al tienpo viniesen de ser para ello,
 que ellos gelos seruerian. E quando dellos se partió el
 hermitano, començó de llorar muy' fuerte mente e començó.
 otrosy, de los besar los ojos e las caras, e fazer tamano
 duelo con ellos commo si los toviese muertos delante: e asy
 faziendo, se partió dellos por dos vezes.
 
 Los moços desque sse fué el hermitano, e se vieron ellos syn
 él, commo avien fecho' con él su vida fasta ally, fizóseles
 de mal de que vieran que andauan entre gente extranna e con
 quien nunca ovieran fazimiento: e por tanto, non se podian
 asosegar syn el hermitanno. E entonçe la Condesa, veyendo
 los ninos andar tristes porque los dexaua el hermitanno,
 començó les a fazer muchos plazeres por asolazarlos e que
 asosegasen. E desque vió ella que aquellos moços yvan
 cresçiendo, semejáuale que la obra del mal que ella avia
 fecho' contra

[ 37 ]
 ellos, que sy los moços adelante 
 visquiesen, que el fecho non podie ser encubierto e que gelo
 querrien acalunnar ellos en algund tienpo. E por esto, ella,
 estando vn dia en su cámara, mandó llamar dos escuderos que
 avian nonbre, el vno Dransor, e el otro, Frogin; e vinieron
 ante ella [e mandóles que traxiesen] aquellos moços, e ellos
 fiziéron lo asy. E desque los moços fueron metidos en vna
 cámara, mandó la Condesa desenbargar del palaçio toda la
 gente, e que fuesen todos para sus posadas e que se tirasen 
 dende, tanbien los suyos commo los extrannos.
 
 E fué fecho' luego asy, en manera que non dexaron y, en toda
 la casa, otro omne sy non aquellos dos escuderos e a vn
 portero que guardaua la puerta. E entonçe dixo la Condesa a
 Dransor e a Frogin que tolliesen aquellos collares de plata
 [a] aquellos moços, e que los de gollasen y, luego. ante
 ella, e que se non de toviesen y, poco nin mucho'; [e]
 desque los oviesen degollados, luego de noche' que los non
 viese omne del mundo. e que los lleuasen a soterrar a vn
 desyerto, que era çerca de y quanto vna jornada de aquel
 castillo do esto se mandaua fazer. E mandó la Condesa fazer
 esto ante sy tan crua mente, por miedo que avia que sy los
 enbiase matar a otra parte, que escaparian de la muerte por
 alguna manera, asy commo escaparan de la otra bez, quando
 los mandara matar, quando nasçieran todos syete con aquellos
 collares, commo avemos contado.


[ 39 ]
 
 Daranson e Frugin, aquellos escuderos, por conplir mandado de
 su sennora la Condesa, ca era muy fuerte duenna e muy braua
 e avíanle gran miedo, e echaron mano en los ynfantes e
 començaron muy a priesa a toller los collares por de gollar
 los luego, e conplir lo que les era mandado. Mas tan apriesa
 non ovitron turido los collares, que ellos, muy más apriesa
 non fueron fechos' çisnes: e salieron se les entre las
 manos, ansy que, tan sola mente en vno dellos non binaron
 tocar, e bolaron e fuéronse apriesa por vna finiestra que
 avia en esa cámara de la Condesa, do se paraua ella a
 solazarse quando avia sabor, porque era aquella fyniestra de
 muy buena vista a todas partes.
 
 E quando esto vieron Darason e Frugin, pesóles mucho': non
 por los moços que asy escapauan de aquella muerte tan
 desaguisada, mas por razon que non cunplieran ellos aquello
 que

[ 40 ]
 les fuera mandado, con miedo de la Condesa,
 que era muy braua, commo es dicho', e que les mandaria fazer
 alguna enemiga; e pesó mucho a los escuderos, como dezimos,
 mas mucho' más pesa a la Condesa, con aquella su crueldad,
 magüer que desaguisada era, por que non se conplia asy commo
 ella cobdiçiaba.
 
 E fizieron se muy' maravillados, la Condesa e los escuderos,
 de tan grand milagro commo aquel que aquella ora se fiziera
 ante sus ojos, veyéndolo ellos; e en esto entendieron que
 non podia ser al, sy non fecho' de Dios. Mas por esso la
 Condesa non se moviera de conplir aquella mala obra que avia
 començado, si podiese: lo vno, por el grand mal que queria a
 su nuera; lo al, por que se temia de los moços que, si
 visquiesen, que resçeberia dellos el gualardon que deviese,
 segund aquello que ella contra ellos avia comencado e avia
 fecho' ya; e por esto obraua ella tan de coraçon en el
 fecho' commo ya oystes. Pero en todo esto, desque vido el
 milagro que Dios fiziora, commo era muy' entendida duenna en
 todo mal, entendió que en al non les podia ya tener danno,
 saluo en mandar desfazer aquellos collares de plata que les
 mandara toller, que les podria embargar en alguna cosa de su
 fecho', por razon que entendie que podrien ellos perder la
 virtud que en ellos avia, e que despues que los sus collares
 fuesen desfechos', que ellos nunca podrian tornar en aquella
 virtud que ante avian con ellos.
 

[ 41 ]
 
 E para desfazer aquellos collares enbió luego por un orez muy
 bueno que avia en la villa; e fuéron le por él, e él vino
 luego ante ella. E ella demandó los collares e
 traxeróngelos, e diólos al oreze, e mandó que le fiziese de
 aquellos seys collares vna copa muy buena para su mesa; e el
 oreze tomólos, e dixo que lo faria. E fuése para su casa con
 ellos, e començó luego a fondir el vn collar: e en
 fundiéndolo, començó la plata de cresçer, e cresçió tanto,
 que semejaua que más plata avia en aquel solo que non podia
 aver en todos los seys collares. E el oreze, desque vido que
 la plata asy cresçiera. dióle luego la voluntad que guardase
 los çinco collares e que los non fundiese, e que fiziese la
 copa de aquella plata, pues asy cresçiera; e de más, que
 entendió que esto por Dios venia, e non quiso [más] fundir
 de aquel collar. e guardó muy' bien los otros çinco collares
 que fincauan; e fizo lo commo omne bueno e entendido, en
 manera que omne del mundo non gelo entendiese. E él era muy
 sotil maestro, e de aquel collar que fundió fizo la copa muy
 buena labrada, e muy fermosa: e desque la ouo fecha leuóla
 ante la Condesa, e la Condesa fué muy pagada della, e
 maravillóse mucho' commo era tan grande: ca le semejaua que
 [metiera] los seys collares en ella, [e preguntó al oreze sy
 metiese todos los seys collares], o sy posyera y más plata
 de suyo. E dixo el oreze que todos los seys collares metiera
 en ella, e que de suyo non posyera

[ 42 ]
 y ninguna
 cosa. E entonçe la Condesa le agradeçió mucho' la lauor que
 fiziera, e alaból otro sy mucho' la copa, que era muy'
 grande e muy fermosa, e quel semejaua que de tan poca plata
 que él fiçiera muy grand copa, como muy' buen maestre e muy'
 sotil; e fincó ella muy pagada ende, e prometió [a] el orese 
 quel farya mucha merzed.
 
 E entonçe llamó ally el su copero e mandóle que de ally
 adelante aquella copa le posyese cada dia en la mesa, e que
 con ella le diese del vino e non con otro vaso nin con otra
 copa ninguna. E esto fazia ella, por que la copa era muy
 bien fecha', e muy' fermosa a grand maravilla, e tomaua la
 Condesa muy' grand plazer con ella.


[ 43 ]
 
 Cuenta adelante la estoria en esta razon, pués que ha contado
 de lo que acaesçió de la copa, que los moços, despues que
 fueron fechos' çisnes, commo bolaron para vn lago e pasaron
 y su tienpo, commo oyrédes. Aquellos çisnes, pués que de la
 cámara de la Condesa fueron salidos commo es dicho', dieron 
 consygo en aquel lago muy' grande e muy fondo que era a la
 orilla de aquel desyerto do ellos fueran criados con el
 hermitano quando eran ninnos. E andando en aquel lago,
 gouernando se del pescado que y fallauan, -magüer que
 tomauan ende grand enojo, ca non fueron ellos criados a tal
 vianda-; [e] estando ellos ally, acaesçió quel hermitano
 ovode salir a andar por la tierra commo solie, a ganar por
 los pueblos sus ayudas, donde vizquiese en su hermita; ca
 aquella vez leuaua consygo aquel otro moço, hermano de
 aquellos çis-

[ 44 ]
 nes, que avia fincado en
 casa que guardase el hermita [quando dió los otros a la
 Condesa]. E a la tornada, quando se venian para el hermita,
 ouo se les a fazer el camino para la ribera de aquel lago do
 estauan aquellos çisnes; e a la ora que enparejaron con el
 lago e pasauan cerca dél por vn sendero, quela ora los
 vieron los çisnes [e] conosçieron lo[s] luego, e començaron
 todos a salir del lago muy a priesa e yrse para ellos. E el
 hermitano e el moço asy commo los vieron que de aquella
 guisa venian a ellos, fueron ende muy' maravillados; mas el
 moço, con el sabor grande que lo[s] avia de ver, fuése a
 sentar çerca dellos: e los çisnes, otrosy, con el plazer que
 avian del hermitano, que conosçian, fueron se le sobir,
 dellos, [en] los onbros, dellos, en el regaço. e començaron
 muy fuerte mente a ferir de las alas e a fazer muy grandes
 alegrías. E el moço, otrosy, [des que vió] que tan segura mente llegaua[n] a él e le fazian aquellas alegrías, metió 
 mano a vn dobler en que traya pan e carne que les avian dado 
 por Dios en aquellos lugares por do andodieran, e sacó
 dello, e començóles a dar a comer: e los çisnes sabian comer
 de todas viandas que les el moço daua, ca en tales commo
 aquellas fueran ellos criados.
 
 E desque les ouo dado asaz, dixo el hermitano que se fuesen,
 ca tienpo avian de se acoger para su hermita; e el
 hermitano, commo quier que lo non mostraua al moço,
 maravilláuase mucho' de aquellos çisnes, que asy venian a
 ellos tan seguros,

[ 45 ]
 e tan afechos'; e demás, que
 en ningund tiempo tales aues non viera en aquel logar, nin
 en aquella tierra; e pensaua mucho' entre sy [que] podia ser
 aquello de aquellos çisnes, mas en ello non pudo caer:
 enpero, despues lo sopo, e ellos mostró al conde Eustaçio,
 su padre, segund adelante oyrédes. E por amor de aquellos
 çisnes, cada [vez]que salia para yr a alguna parte, nunca
 por otro camyno queria yr, sy non por ally, por amor de
 verlos e de les dar de comer; e cada vez que por y pasaua
 los çisnes salian luego a ellos a resçebir los fuera del
 lago; e el moço asentáuase luego çerca dellos, e dáuales de
 comer, e pensaua bien dellos de aquello que traya; e asy los
 governaron vn tiempo, fasta que vino de la hueste el conde
 Eustaçio, su padre, con gracia del Rey' su sennor; ca mucho'
 avia caydo en su sanna commo avédes oydo. E desque llegó a
 su tierra, cayó en la[s] nueuas e sopo la verdad por la
 virtud de Dios, segund lo contará adelante la estoria; e
 moró en aquella frontera que vos deximos dies e seys annos.


[ 47 ]
 
 Quando el conde Eustaçio tornó de la hueste, e vino andar por
 su tierra a requerir la, ca avia grand tiempo que non
 entrara en ella, fué muy bien resçebido de todas sus gentes,
 e plugó a todos mucho' con él, ca avia grand tienpo que lo
 non vieran, nin él a ellos. E desque llegó a Portemisa,
 aquella çibdad do él avia dexado a Isonberta, su muger, e se
 vieron él [e] ella, las alegrías fueron muy grandes entre
 ellos amos. E pués que se apartaron ellos a fablar en vno,
 las primeras preguntas que el Conde fizo a la Condesa,
 fueron estas: «¿aquellos syete podencos que ella pariera?
 ¿qué fuera de ellos?» Entonçe la Condesa, quando oyó esta
 razon de tal guisa. fué muy quexada en su coraçon teniendo
 quel Conde gelo preguntaua commo en razon de escarnio; e
 ella respondió muy vergonçosa mente e muy' manso: «Sennor
 Conde, non eran poden-

[ 48 ]
 cos los que yo
 pary; mas eran syete ynfantes, las mas fermosas criaturas
 que en el mundoí podian ser, e que vos diga yo verdad:
 quisyera yo mucho' más que mandáredes matar a mi, que non a
 ellos». E el Conde, quando esto oyó, ouo tan grand pesar en
 sy que fué maravilla; en manera que estouo muy' grand pieça
 que non pudo fablar ni responder a ninguna cosa que ella
 dixiese; e a cabo de grand pieça fabló e dixo asy: «¿Cómmo
 Condesa? ¿Muertos son?» E esa ora, respondió la Condesa:
 «Por Dios, Sennor, yo cuydo que muertos son, ca vos
 enviastes mandar por vuestra carta que los matasen.»
 Entonçes demandó el Conde por Bondonal, aquel cauallero en
 cuyo poder dexara toda su fazienda e su muger, e començóle a
 fazer la pregunta que ante avia fecho' a la Condesa.
 
 El cauallero respusól esa mesma razon que ella dixo; esa ora
 dixo el Conde a Bondonal que, non enbiara él mandado en sus
 cartas sy non que nasçieran syete podencos con sendos
 collares de orofrés a sus cuellos: mas él, commo quier qne
 le pesara ende mucho' con aquellas nueuas, que non enbiara
 mandar por sus cartas que los matasen, mas que los guardasen
 fasta quél viniese, e los criasen pues que asy era: ca bien
 sauia él e asmaua que, alguna trayçión andaua y. Entonçe
 dixo Bondonal: «Sennor Conde, sy trayçion y ouo, non vyno
 por mi: ca védes aquí las cartas que me enbyastes». E
 entonces cató el Conde las cartas, e falló que dezia

[ 49 ]
 en ellas commo mandaua matar los ynfantes e la
 duenna. E quando esto vyó el Conde, fué muy maravillado, ca
 él non enbiara aquellas cartas; e por ende mandó llamar
 aquel escudero que avia leuado las cartas, e preguntóle que
 quando leuara las cartas, por qual canrino fuera. E el
 escudero dixo que por casa de su madre la Condesa, e el
 Conde preguntóle sy a la tornada sy viniera por y; e él
 respondiól que sy. E entonçes asmó el Conde que de ally
 podiera nasçer el mal, segund dicho' es: e con muy' grand
 pesar que ouo en sy, el Conde caualgó luego otro dia e fuése
 para aquel castillo do era su madre. E desque supo la
 Condesa quel Conde, su fiijo, le venia a ver, mandó muy bien
 guisar los cavalleros e su companna, [e] que saliesen
 resçebir al Conde: e sy ella lo mandó bien, avn mejor lo
 fizieron ellos. E en todo esto, la Condesa mandó muy bien
 adobar de comer muchos' manjares e de muchas guisas, e el
 Conde, desque llegó aquel castillo entró e desçendió e
 aderesçó para el palaçio do estaua la Condesa; e ante que
 llegase él al palaçio, salióle ella a resçebir.
 
 E el Conde commo yba muy' sannudo, non se allegó a ella tan
 alegre ni tan omildoso como solia; e entendió la Condesa,
 luego, que el Conde venia con sanna, e preguntó le que commo
 venia asy. E el Conde, conmo estana muy sanudlo, non lo pudo
 tener encubierto, e ouo le luego de dezir qué era aquello
 por que ally veniera, e dixo le asy: «Condesa, muy' bien
 sabedes vos de

[ 50 ]
 commo Isonberta, mi muger,
 encaesçiera syete ynfantes todos varones, e cada vno de
 ellos con su collar de plata al cuello».
 
 Respondióle entonces la Condesa: «Par Dios, fijo, verdad es
 todo eso, asy commo vos dezides».
 
 Entonçes dixo el Conde: «Madre, la Condesa mi muger, e
 Bondoual, mi cauallero, me enviaron dezir que Isonberta mi
 muger, encaesçiera, e las cartas que a mí fueron dadas
 dezia[n] que pariera syete podencos; e yo, commo quiera que
 me pesase de tan estranno fecho', enviéles mandar por mis
 cartas commo pensasen dellos, e los guardasen fasta que yo
 viniese; e agora, quando vine, e vi a mi muger, la Condesa,
 preguntéle por aquellos syete podencos, e ella respondió me
 que non pariera ella syete podencos, mas ynfantes, e que yo
 enviara mandar por mis cartas que los matasen e levasen a vn
 desyerto a matar. E yo, entonçe, mandé llamar al escudero
 que me lleuó las cartas, e preguntéle si viniera por este
 logar do vos estáuades, e sy posara en vuestro palaçio, e
 respondió que sy, e contómelo todo, e que por aquy viniera a
 la venida, e cada vez posaua en vuestro palaçio. E yo,
 sospechando que de vos podria nasçer tal cosa commo esta,
 por esso só venido aquí, por saber esto de uos; e ruego vos
 que me digádes todo el fecho commo pasara: ca por otro non
 podria saber aquello, sy non por ella.»
 
 Entonçes la Condesa, su madre, desque vido quel Conde era
 entrado en el fecho', e tan cierto

[ 51 ]
 yba por [él],
 e que tan a coraçon avia de lo saber, non gelo quiso negar:
 ca sy por ventura gelo negase, non podria ser que el Conde
 non oviese a errar contra ella, e entendrie ella que podrie
 ser así: e por tanto gelo conosçió ella de llano, e gelo
 contó en esta manera que diremos adelante.


[ 53 ]
 
 Gynesa, la Condesa, madre del Conde, començó entonçe a
 fablar, e dixo asy: «Mi fijo, Conde don Eustaçio, verdad es
 todo esso que dezides, e asy pasó: quel escudero que en
 aquel tienpo vos leuaua las cartas, que por aqui pasó e
 vióme, e aqui albergó, e yo preguntéle todo el fecho' porque
 yva, e él dixome en como la Condesa Isonberta, vuestra
 muger, era encaesçida de syete ynfantes, e que nasçiera cada
 vno dellos con su collar de plata al cuello, e que vos
 leuaua tales cartas; e yo, entendiendo que tal generaçión 
 commo esta, que vos era muy grand de nuesto, e que toda
 vuestra tierra era ende de nostada e toda vuestra gente
 desonrrada, e que tenian todos oy en dia que ella fizo
 adulterio; e entendiendo yo que era vuestra grand desonrra,
 fize poner en las cartas que vos el escudero leuaua, que
 podencos eran aquellos que vuestra mujer parie-

[ 54 ]
 ra, por amor que los mandásedes matar, e que
 fruto commo este no viniese adelante, por cuya razon, vos, e
 el vuestro condado, nin la vuestra casa, resçibiésedes enojo
 nin de nuesto en tal fecho commo este. E quando vos
 enbiastes vuestras cartas, commo los guardasen e criasen,
 veyendo vos por las cartas commo eran podencos, maravilléme
 ende mucho'; e por guardar la vuestra honra e amansar los
 feos fechos' que las gentes dezian, mandé mudar las cartas,
 e puse en ellas que los matasen: ca tengo que, ninguna
 duenna que más pare de vna criatura que se non puede saluar
 del adulterio. E ella non se puede saluar desto por quanto
 en el mundo ha; e avn sy vos e ella dezides de non, yo la
 quiero fazer culpada en ello e darlehe rebtador que gelo
 faga çierto segud es costunbre desta tierra.»
 
 E a estas palabras que yvan cresçiendo, fueron sé ayuntando
 pieça de cavalleros de la parte del Conde e de parte de la
 Condesa su madre; e todos los más dellos, dixeron que la
 Condesa dezia mucho' para meter en culpa a Isonberta, e que
 era menester al Conde de se saluar ende. E tanto fueron
 cresçiendo sobre estas razones las palabras, quel Conde non
 se pudo tirar afuera de non fazer conplir aquello que era
 costunbre de su tierra. E entonçe mandó llamar el Conde a
 Grandomar e a Plasmadino, e a Ercolay e a Salmadón, que eran
 adelantados de su casa e sus consejeros, e ovieron grandes
 palabras sobre esto. E preguntóles commo faria de aquel
 acusa-

[ 55 ]
 miento que la Condesa, su madre,
 fazia contra la Condesa, su muger: e ellos dixeron que, pues
 la Condesa, su madre, queria dar rebtador sobre este fecho',
 que convenie de todo en todo a la condesa Isonberta, su
 muger, de dar lidiador por sy, que la saluase deste
 acusamiento. E el Conde, desque vió que non podia al, [sy
 non] pasar sobre esto, segund la costunbre, e que si al
 fiziese que seria grand denuesto dél, dió y consejo qual vos
 contaremos adelante, aquy, luego en pos esto.


[ 57 ]
 
 Ordenado era de la voluntad de Dios todo este fecho'; e
 luego, otro dia de grand mannana, caualgó el conde Eustaçio,
 e tornóse para la çibdad de Portemisa, e contó todo este
 fecho' a Isonberta, su muger, ansy commo lo avedes oydo, e
 díxole asy: que non se podie saluar de aquel acusamiento, sy
 non de aquella manera que oystes ya. E ella, quando aquello
 oyó, fué muy' cuytada, non por que ella se syntiese culpada
 de aquella culpa de aquel fecho', mas porque non podria aver
 quien tomase su voz para lidiar por ella.
 
 E entonçe ovieron de fazer Cortes sobre esta razon; e las
 Cortes ayuntadas fallaron e acordaron que diesen plazo a la
 condesa Isonberta, e que diese quien lidiase por ella; e sy
 al plazo non diese quien lidiase por ella, que la quemasen:
 ca esta era la justiçia que fazian en aquella tierra a toda
 duenna que culpada fuese en tal pleyto commo este.
 
 E desque Isonberta vió que non podia al ser,

[ 58 ]
 sy
 non pasar por la sentençia que era ya dada, començó a rogar
 a muchos' de sus caualleros a quien avia fecho' mucha' ayuda
 e mucho' algo, sy avia y alguno dellos que quisyese ser en
 tomar aquel fecho' por ella, que ella gelo gualardonaria
 quanto ella podiese; ca ella tenia derecho', e escaparia
 ende muy bien con la merçed de Dios. E desque lo ouo rogado
 a todos, nunca pudo aver ninguno que por ella quisyese
 lidiar: lo vno, por que tenian que era culpada en el fecho'
 que la acusaban; lo otro, por que ninguno non se atrevia a
 yr contra lo que sabian que era voluntad de la condesa
 Ginesa, madre del Conde, que avia este fecho' muy' a
 coraçon.
 
 E aquella ora, desque la condesa Isonberta vió que non podia
 aver lydiador ninguno por sy, alçó las manos contra nuestro
 sennor Dios, e pidióle merçed, rogándole e diziéndo le que
 El sabia que non era culpada de aquello que la acusauan; e
 que por la su merçed quisyese mostrar algund milagro sobre
 ella, e que non toviese por bien nin lo sofriese, que por
 tan grand falsedad fuese menguada la su verdat e el su
 derecho'. E este ruego fizo ella el viernes en la noche',
 que era ante del domingo que la avian a justiçiar; e fizo lo
 muy omildosamente de todo coraçon contra nuestro Sennor Ihu
 Xto: ca veya ella que otro acorro ninguno non podia aver, sy
 non el de Dios. E este ruego fué cabido e resçebido muy'
 bien; ca nuestro Sennor Ihu Xto mostró y su milagro muy
 bueno, commo agora verédes.


[ 59 ]
 
 La condesa Isonberta estando en este peligro, nuestro Sennor
 Dios quiso guardar el fecho' e la su obra que en ella avia
 començado, e leuarlo adelante, e enbió El, su angel, al
 hermitano Galiel, a la primera ora de la noche', que le
 dixiese commo el primero domingo que venia, avian a quemar a
 su madre de aquel moço que estaua con él; e que sopiese quel
 moço era fijo del conde Eustaçio e de la condesa Isonberta,
 e que por acusamiento del adulterio por que la Condesa
 pariera este moço, con los otros seys que él criara, que por
 esso, querian della fazer esta justicia. Mas que enbiase ese
 moço que lydiase con aquel cavallero que la condesa Ginesa,
 madre del Conde, daua por rebtador, e que sopiese que
 vençeria aquel moço, e asy, saluaria a su madre de aquel
 peligro en que estaua. E el moço, despues quel cavallero
 oviese vençido, que

[ 60 ]
 se fuese luego para el Conde
 e le besase las manos e los piés, e que le dixiese commo era
 su fijo, e que nasçiera con los otros seys, sus hermanos,
 por que la condesa Isonberta era acusada de aquel adulterio.
 E sobre esto, castigó el angel al hermitanno, que no
 detardase de enbiar aquel moço, nin fiziese al, sy non yrse
 quanto más podiese; ca sopiese de todo en todo, que Dios era
 con él.
 
 E quando el angel esto ouo dicho', el hermitano non se de
 touo poco nin mucho' de lo dezir al moço, ansy commo el
 angel lo dixiera a él; e desque el moço oyó este mensaje que
 el hermitano le dixo, fué muy alegre por ello, e non se de
 touo de se yr quanto él pudo, e el hermitano con él, para
 guiarle; en manera que quando llegaron a la çibdad de
 Portemisa era ya noche' tarde, e albergaron en vn portal de
 vna yglesia.
 
 E quando vino fázia la mannana pareció el angel al moço; [e]
 quando lo vido ouo muy grand miedo. E el angel le dixo:
 «Amigo de Dios, non temas; sepas que Dios es contigo e te ha
 prometido [esta] graçia: que seas lidiador por las biudas e
 por las huérfanas, e por las que fueren acusadas a tuerto o
 deseredadas de lo suyo, syn derecho'».
 
 Quando esto oyó el moço, touo muy grande alegría en su
 coraçon, e esforçóse, e dixo al angel: «Sennor, ¿quien sódes
 vos, que me esto dezides, e commo avédes nonbre?»
 
 E [a] él respondióle el angel, e díxol: «¿Qué

[ 61 ]
 quieres
 tú saber del mi nonbre? Ca maravilloso es; e crée firme
 mente que esta graçia te ha Dios otorgada». E desque lo ouo
 dicho' desapareçióle, e el moço quedó muy conortado.
 
 E en esto començó a manesçer, e el hermitano despertó, e vió
 al moço muy' alegre, e él dixo le todo lo que viera, segun
 avédes oydo. E quando esto lo oyó, el hermitano fué al moço,
 e començólo a besar los ojos e la cara, e castigarlo commo
 fiziese. E en esto començó a salir el sol, e salieron del
 portal; e en saliendo, oyeron una campanilla tanner dentro
 on la yglesia; e tor naron e vieron el cuerpo de Dios. E el
 hermitano mostró al moço commo rogase a Dios que le ayudase,
 e salieron de la yglesia, e fueron yendo por la villa; e
 esto podia ser más de ora de terçia, ca mucho' se avyan
 detenido en la yglesia.
 
 E en yendo por la villa, encontraron a su madre del moço que
 la llevauan a quemar; e delante della yua el cavallero que
 avia a lidiar por la condesa Ginesa, que la avia acusado; e
 yua en vn buen cavallo e muy bien armado a maravilla. E por
 eso yua ally tan presto: porque sy la condesa Isonberta
 oviese lidiador por sy, que lidiase él ally luego con él, e
 se non detoviese por ninguna cosa; e yva ally el conde
 Eustaçio. E desque esto vió el moço, entendió lo que le avia
 dicho' el angel que estaua ya en ello, e que verdad era.
 
 E entonçe, llegóse el moço al Conde, e díxole:

[ 62 ]
 «Sennor
 Conde, si vos toviésedes por bien, querrya yo saluar esta
 duenna de lo que ella es acusada.» Entonçe començóse el
 Conde a sonrreyrse, e marauilláuase mucho' de aquella
 palabra que aquel moço dixera, e díxol: «par Dios, amigo,
 flaca costilla veo en vos para lidiar con aquel cavallero
 que ally va, e non vos consejó bien, quien vos esso mandó
 dezir.»
 
 E entonçe dixo el moço al Conde: «Sennor, pido vos por merçed
 que me mandédes dar cauallo e armas; ca yo quiero lidiar con
 él, e yo fio en la merçed de Dios, e por el derecho' que la
 duenna tiene que le mataré, o lo sacaré del campo: e en lo
 que yo oviere de fazer, con la ayuda de Dios, por mi non
 menguará con el derecho' que ella tiene.»
 
 E el Conde tenia esto en poco, en manera que non daua nada
 por ello; non porque a él non ploguiese que Isonberta oviese
 lidiador por sy. mas semejábale el moço tan pequenno que,
 quanto dezia que era todo con poco recabdo: e por tanto, non
 tornaua y cabeça.
 
 Mas en esto, Bondoual, que yba y muy çerca del Conde, asy
 commo aquel que era muy su priuado, díxol: «Sennor Conde, en
 el derecho' de la duenna vos non avédes por qué menguar poco
 nin mucho', ca vos non podria estar bien; e lo que dize este
 moço vos cumple, e non querédes que la duenna mengüe vn
 punto de su derecho por vos: ca yo quiero dar mi cauallo e
 mis armas a este moço, porque el derecho' sea guardado, sy
 quier commo es judgado.»
 

[ 63 ]
 
 Entonçe dixo el Conde que le plazie muy' de coraçon, e sy
 podiese ser, que lo fuese probar; e mandó a Bondoual quel
 fuese dar el su cauallo e las sus armas, e que guisasen 
 commo lo armasen muy' bien. E esto sopo Bondonal muy bien
 fazer, commo aquel que era buen cauallero e plazentero, en
 catar carrera commo la condesa Isonberta fuese libre e quita
 de aquel pecado que le acusaban a falsedat. E commo quier
 que el moço tenie buen esfuerço en su coraçon con el poder
 de Dios, Bondonal que avia el fecho' muy' a coraçon, en
 armándole, escomençó a esforzar [le] quanto él pudo e en
 quantas maneras él sabia. Quando esto vido el hermitano
 Galiel, que estaua avn con el moço, dexól, e fué corryendo
 para la yglesia do albergara[n] e fincó los finojos antel
 altar, e començó a rogar a Ihu Xto muy de coraçón por el
 moço, que le ayudase en aquella lid, porque saluase a su
 madre.


[ 65 ]
 
 Desque fué bien armado aquel moço fué muy esforçadamente, e
 metióse [en el canpo] con el cauallero rebtador que avia de
 lidiar por la Condesa; e estando ellos asy, mandó luego el
 Conde poner fieles que guardasen el campo e la raya. E
 entonçe aguijó el moço contra el cavallero, e tenian lo
 todos a grand marauilla, porque aquel moço tan pequenno se
 atrevia contra aquel cavallero, tan grande e tan valiente; e
 fuéronse a ferir vno a otro, e diéronse muy grandes golpes 
 en los escudos, en manera que las fojas dellos salieron muy
 altas; e quando vió el cavallero que non podia boluer al
 moço en la sylla nin mouerle poco nin mucho' a ninguna parte
 por su golpe grande que le dió, e que tan firme lo fallaua
 en su caualgar, entendió esa ora que quanto él sabia, que
 todo le era menester.
 
 E entonce, se arredraron el vno del otro, e

[ 66 ]
 movieron 
 de cabo, otro sy, el vno para el otro, e fuéronse ferir, e
 diéronse muy' grandes golpes, veyendo lo el Conde e toda la
 gente que estaua en çerro a derredor. Mas el moço touo la
 lança tan fuerte, e enpuxó la tanto adelante, quel falsó se
 el perpunte e la loriga, e firiólo en descubierto del
 escudo, e entró por el cuerpo; asy que, le echó la cabeça de
 la otra parte por las espaldas, bien vn codo, e dió con él
 en tierra. Entonçes, descendió priado, e metió mano a la
 espada, e llegó a él, e cortóle la cabeça con su yelmo; e
 desque esto ouo fecho', cató a los fieles, e preguntóles si
 avia él, y, más de fazer; e los fieles dixeron que conplie
 lo que avia fecho': e ally judgaron esa ora la condesa
 Isonberta e diéronla por quita.
 
 E entonçes el moço fincó los finojos antel conde Eustaçio, e
 besóle las manos e los piés, e díxol: «Sennor Conde, yo só
 vuestro fijo e de aquella duenna de quien vos queríades
 fazer justiçia; e conmigo nasçieron otros seys ynfantes, mis
 hermanos, e son otrosy, vuestros fijos, por cuya razon mi
 madre fué acusada de adulterio, de que ella se saluó oy por
 la merçed de Dios.»
 
 E diziendo esto el moço, llegó el hermitano e començó de
 abraçarlo, e besarle los ojos e la cara, e llorrar de grand
 alegria que avia con él; e desque esto vió e oyó el Conde,
 fué ende muy alegre a grand maravilla, e llamó a todos sus
 priuados e a todos sus caualleros que eran y, en su Corte, e
 contóles todo aquel fecho' en commo

[ 67 ]
 avia pasado 
 por él, segun que ya oystes; e fablaron todos de tamanno
 milagro commo Dios avia mostrado sobre ello.
 
 E el Conde enbió luego por la Condesa su muger, e desque
 llegó, díxol: «Condesa, mucho deuédes gradesçer a Dios el
 bien e la merçed que vos oy fizó en vos saluar de tan grand
 peligro commo estáuades: e de más que, fuese librado todo
 este fecho' por vuestro fijo mesmo; e non deuédes en ello
 poco nin mucho dubdar que este moço sea vuestro fijo, ca él
 trae ende sennales çiertas: e quando otra sennal non
 troxiese, saluo el collar de plata que trae al cuello, por
 aquello lo deuédes creer.» E quando esto oyó la condesa
 Isonberta, ¿quién vos podria dezir la grande alegria que
 ouo? E fué luego al moço corryendo, e començólo a besar la
 boca, e en la cara e en los ojos e en las manos e en los
 piés, e fazia tan gran alegría, que semejaua loca: e
 començaron, entonces, a fazer todos la mayor alegría que
 podie ser.


[ 69 ]
 
 Muy' alegre estaua el conde Eustaçio con aquellas alegrias,
 por que la condesa Isonberta fuera tan bien librada de
 aquella sentençia de la muerte, e por aquel fecho' quel
 mostrara Dios; mas preguntó luego ally al fijo, sy los otros
 sus hermanos, sy eran biuos o qué fuéra dellos. E el moço
 respondió, e dixo que non sabia; mas que en aquel lugar do
 ellos fueran criados, que ende se criara él con ellos muy'
 grand tienpo; e que aquel hermitano que estaua çerca dél,
 los avia criado, e quel preguntase, ca él gelo diria todo en
 commo pasara.
 
  E el Conde preguntóle por todo el fecho' en commo avia
 pasado; e el hermitano contógelo todo muy bien, commo aquel
 que avia pasado por ello, e a todas las preguntas quel Conde
 le fizo, [ca] le afincó mucho' por los otros moços: a quién
 los oviera dados, [o] qué fiziera dellos.
 

[ 70 ]
 
 E el hermitano, veyéndose del Conde tan afincado, contóle
 todo el fecho' por horden e commo le conteçiera con aquellos
 moços, segund que desuso es dicho', e commo los diera a la
 condesa Ginesa, que gelos de mandara, cuydando que les faria
 más bien que non él; e que desque gelos él diera, que los
 non viera más, nin acaesçiera despues en aquel castillo.
 
 El Conde, despues que estas razones oyó, tan grande non fué
 el alegría que muy' mayor non fué el pesar; ca entendió que,
 pues ellos eran caydos en poder de la Condesa su madre, que
 non podria al ser, segund él sabia la crueldad della, que
 los habria muertos. E caualgó luego, e fuese para ella, e
 levó consygo al hermitano e aquel moço su fijo; e desque
 llegó e se vieron, e se asentaron a fablar e aver sus
 razones, començó el Conde a afincar a la Condesa muy fuerte
 mente, preguntándole por aquellos moços que aquel hermitano
 le avia dados, qué eran dellos, o qué los fiziera. E ella
 començó, entonces, a dezir que tales moços nunca aquel
 hermitano nin otro omne del mundo ge los diera, nin entendia
 qué era aquello que dezian, nin nunca los viera.


[ 71 ]
 
 Quando el Conde oyó aquella razon que la Condesa avia dicho',
 fué ende muy sanudo; e mandó, luego, llamar al hermitano, e
 díxol que dixiese ante la Condesa lo que avia dicho' a él; e
 el hermitano díxolo todo segund que avia dicho' al Conde e
 segund que avia pasado. Desende tornó el Conde en su razón
 contra la Condesa, e afincóla mucho': tanto, quél dixo que,
 sy recabdo non le diese dellos, que tal cosa faria que todo
 el mundo oviese, ende, que dezir. La Condesa, desque vió
 [que] el Conde era sanudo, e que sy más le cresçiese la sana 
 que se podria ella luego de mano fallar, ende, mal; e oyó,
 otrosy, lo que el hermitano dezia, descobrió ella la cosa e
 contó gelo todo segund que lo ella avia fecho' e obrado, e
 commo fuera de los moços su fecho' tan estrano e tan
 maravilloso commo oystes. Entonçes, el Conde mandó prender a
 la Condesa, e de mandóle por los collares de plata que
 tollyera a los ninnos; e a esta ora dixo ella commo mandara
 a

[ 72 ]
 vn oreze des fazellos e fazer dellos vna copa
 con que beuiese ella.
 
 E el Conde fizo luego enbiar por el oreze, e él vino luego
 antél, e de mandól el Conde que, sy fincara algud collar de
 aquellos quel diera la Condesa para fazer la copa; e el
 oreze, commo era omne bueno e leal e de verdad, e demás que
 gelo demandaua tal omne, e que non devie mentir, díxol commo
 fincaran de los seys collares los çinco, e que de vno
 fiziera la copa. E el Conde mandóle que gelos troxiese; e el
 oreze tróxolos luego, e diógelos; e el Conde le fizo grand
 merced por ellos, porque los sopiera tan bien guardar. E el
 Conde, asy commo ouo los collares en su poder, cató el
 collar que tenia aquel su fijo en el pescueço, e vió que
 semejauan todos seys mucho': tanto, que quando los cataua
 vno a vno, non fallaua que ouiese en ellos diferençia 
 alguna. E desque esto vido el Conde, touo [e dixo] que, si
 Dios le quisyese mostrar aquellos moços, sus fijos, que se
 fizieran çisnes, que poniéndo les los collares, que asy
 commo se tornaran çisnes quando gelos toylleran, que sy los
 él podiese aver o fallarse con ellos e gelos posyesen, que
 asy podrian tornarse moços, como lo ante eran.
 
 En quando esto oyó el moço fijo del Conde, dixo asy; «Sennor,
 vn lago ha çerca de aquel logar do yo fuy criado, e andan y
 seys çisnes muy fermosos, e son tan mansos, que vienen al
 omne; e sennor Conde, preguntaldo al hermitano, ca él sabrá
 deziros lo mejor que yo».
 

[ 73 ]
 
 E entonçe tornóse el Conde contra el hermitano, e començól a
 preguntar, qué çisnes eran aquellos quel moço dezia; e el
 hermitanno, commo era omne bueno e entendido, començó su
 razon en esta guisa: «¡Sennor conde don Eustaçio! Yo só vn
 omne bueno que vos non mentiré en ninguna manera: verdad es,
 segud el moço vos dize, que en la montanna do yo moro, ay vn
 lago muy' grande. E yo, pasando vn día çerca de aquel lago,
 yva comigo este moço, vuestro fijo, e non catamos al, sy non
 quando vimos salir del lago seys çisnes muy' grandes e muy
 fermosos; e viniéronse derechos' para nos, e començaron a
 fazer contenente de muy' grand alegria, e ferir de las alas:
 e los vnos, me sobian en los onbros, e los otros en el
 regaço, e esso mesmo façian e este moço. E yo, quando esto
 vy fuy muy' maravillado: ca nunca en ningud tienpo viera
 otros tales en aquel lago; e començé mucho' a cuydar en
 ello, e nunca pude asmar qué podria ser. Mas agora creo que
 son vuestros fijos, cierta mente; ca muy' mansos venian al
 omne, e comian que quier que les davan, e mientra omne está
 con ellos, nunca se enojan de estar con omne».
 
 E quanto esto oyó el Conde, fué muy alegre; ca çiertamente
 creó que estos podrian ser. E, por ende, fizo luego
 justiçiar a su madre: e mandóla tapiar de tapias muy' altas,
 e ally la ençerró, e defendió que non la diesen a comer nin
 a beuer: e desta guisa morió la condesa Ginesa entre
 aquellas tapias.


[ 75 ]
 
 Aquel conde Eustaçio, fecha aquella justiçia, caualgó e levó
 consygo al hermitano Galiel; e otrosy, levó consygo sus
 caualleros, e levaron sus açores e sus falcones, e sus canes
 para andar a caçar, pues que yban a la montanna. E otrosy,
 fizo leuar sabuesos e alanos, e monteros para correr monte e
 para andar a sabor de sy muy viçioso. E andando asy, fasta
 que llegaron a aquel lago quel dixiera el hermitano, en que
 estauan los çisnes: e luego, el Conde quando los vido,
 preguntó al moço, su fijo, sy eran aquellos los çisnes quél
 dixera, e él dixo que sy. E entonçe preguntó al hermitano
 que, commo farian; e él dixo: «Sennor Conde ¿sy vos
 toviérdes por bien que desçendiésedes, vos e el moço, e yo
 con vusco, e que nos fuésemos llegando fázia al lago?»
 
 E el Conde touo lo por bien, e desçendió, e tomó su fijo ante
 sy, e el hermitano con él. E

[ 76 ]
 fuéronse llegando
 contra el lago; e asy commo el Conde se yba llegando a la
 ribera dese lago, e asy los çisnes yvan saliendo más a la
 orilla dél. El Conde e las conpannas, catando los çisnes e
 veyendo commo salian e lo que fazian, fasta que salieron
 fuera del lago, por el canpo, yendo contra el hermitanno e
 contra el moço, e otrosy, contra el Conde, por resçebirlos.
 E quando fueron arredrados del agua, quanto podian ser
 cuatro pasadas, fueron se para el Conde e abaxaron las
 cabeças cada vno dellos, e llegaron a él, e besáronle las
 manos con sus picos. E desy, fuéronse para el moço, su
 hermano, e para el hermitanno, e fizieron con ellos muy
 grand alegría.
 
 E el Conde, quando estas sennales vió, entendió muy bien que
 aquellos eran los sus fijos, e ouo en ello muy grand plazer
 consygo: e de mandó el Conde y, luego, por los collares, e
 diéron gelos muy' ayna. E el Conde, desque los touo,
 asentóse en tierra; e los çisnes, desque lo vieron asy a
 sentado, fuéron se para él, e llegáron se más e besáron le
 las manos, e asy commo yban llegando por besar le las manos,
 asy les ponia él su collar de plata a cada vno al cuello: e
 luego se tornaua moço. E acaesçió vna grand maravilla
 entonçes: que ninguno de aquellos çisnes que se tornaron
 moços, commo ante eran, ninguno dellos non quiso resçebir
 otro, sy non aquel que fuera suyo de ante que gelos
 tolliesen.
 
 E asy los puso el Conde sus çinco collares

[ 77 ]
 a los
 çinco çisnes, e asy se tornaron todos çinco, moços de
 aquella hedad que era el moço su hermano, e tan grande e tan
 alto cada vno: e cunplian ellos, entonçe, dies y seys annos
 de su hedad de quando nasçieran; e tanto avia morado el
 Conde, su padre, en la frontera con su sennor el Rey, segund
 lo avedes oydo.


[ 79 ]
 
 Tornados aquellos çisnes moços e cobrados el Conde sus fijos,
 aquel vno que fincaua çisne por razon del collar que
 fallesçiera, de que fizieran la copa, començó a dar muy
 grandes gritos, e tirarse las péndolas, e mesarse todo: e
 tan grandes eran los gritos e las bozes que él daba, que
 todo el lago retenia, que non ha omne que çerca del lago
 podiese estar, que le non atronase e le non fiziese doler la
 cabeça. Pero desque vido que se yban sus hermanos, començóse
 a yr con ellos; e quando esto vió el Conde plógole mucho' e
 mandó fazer sobir sobre vna azémila vna cama muy' buena; e
 desçendió él mesmo, e tomó el çisne muy' paso e púso lo en
 la azemila sobre aquella cama. Quando esto vido el çisne,
 començó a ferir de las alas, commo en manera de alegria, e
 el Conde mandó al hermytanno que subiese en el azémila con
 él. E desta guisa cobró el conde Eus-

[ 80 ]
 taçio
 todos sus syete fijos, e fuese luego con ellos para
 Portemisa e mostró los luego a la condesa Isonberta su
 muger. E ella, quando los vido fué tan alegre que, con poco
 non saliera de su seso; mas desque vido el çisne e le
 contaron por qual razon fincara çisne, ouo tamanno pesar que
 cayó morteçida. E quando acordó, contóle el Conde commo los
 fallara en aquel lago quel mostrara el hermitano Galiel; e
 díxol, otrosy, todo lo que le contesçiera con la condesa
 Ginesa, su madre, e commo habia fecho' en ella aquella
 justiçia que oystes; e contó le avn todas las otras cosas
 quel acaesçieran e por que pasara, por cobrar sus fijos. E
 quando esto oyó la condesa Isonberta, mandó llamar al
 hermitanno Galiel; e des que le vido fué por besarle los
 pies, e el alçólos, e besóle las manos. E desy, despidióse 
 della e del Conde, e bendixo a sus criados vno a vno, e
 tornóse para su hermita.
 
 E entonçe començaron a venir a essa çibdad todos los rycos
 omnes, e los ynfançones, e todos los otros cavalleros de su
 tierra que vasallos fuesen del conde Eustaçio: e venian por
 ver aquellos moços e aquella maravilla e aquel milagro que
 sonava que Dios fiziera por ellos. E ally fizieron todos con
 ellos muy grandes alegrías, a maravilla; e ally dió luego el
 Conde a cada vno de sus fijos, tierras que toviesen dél, e
 caualleros a mandar que los sirviesen e los guardasen. E
 estos mozos salieron todos muy buenos caualleros de armas, e
 conquirió el

[ 81 ]
 Conde con ellos muy' grand tierra de
 moros, e acresçentó mucho' en su condado. Mas commo quier
 que todos los otros eran buenos e muy esforçados en fecho'
 de armas, el moço que lidió por saluar a su madre, fué el
 mejor dellos, e era el mayor de cuerpo e el más apuesto, e
 el que nasçió primero; ca su madre los mandara senalar
 quales eran los mayores, e qual el menor de todos: e segund
 las sennales, el que fincara çisne era el menor de todos. E
 este çisne, desque vido que aquella era su madre, fuéle
 besar las manos con su pico, e començó a ferir de las alas,
 e a facer grand alegria, e a sobirle en el regaço, e nunca
 todo el dia se queria partir della. E era tan bien
 acostunbrado, que nunca comie sy non quando comie su madre,
 e non fazia commo otra ave: mas antes, se apartaua commo
 ome, e nunca se quitaua de los omes, e todo el dia queria
 estar con ellos, e no le menguaua al para ser omne, sy non
 la palabra e el cuerpo que non avia de omne; ca tambien avia
 el entendimiento.
 
 E aquel moço que lidió por su madre, ouo esta graçia de
 nuestro Sennor Dios sobre todas las otras gracias que El le
 fiziera: que fuese vençedor de todos los pleytos e de todos
 los ryeptos que se fiziesen contra duenna que fuese forçada 
 de lo suyo, e reptada commo non debia. E aquel su hermano
 que fincara çisne, que fuese guiador dél a aquellos lugares,
 do tales reutos o tales fuerças se fiziesen a las duennas, e
 a qual quier tierra

[ 82 ]
 que acaesçiese: e por esto
 ouo nonbre el cavallero del Çisne, e asy se llamaua por
 todas las tierras que yva a lidiar, e non le dizen otro
 nonbre saluo el cavallero del Çisne, pero que ouo otro
 nonbre quando lo bautizaron; ca le mandara su madre poner 
 nonbre Ponpeo, ça avia asy nonbre su abuelo, padre de su
 madre. Mas porquel diera Dios esta graçia, le diera aquel
 çisne, su hermano, por guardador e por guiador; e nunca
 quiso quel llamasen salvo el cavallero del Çisne. E quando
 este çisne le lleuaua, leuáualo en vn batel pequenno, e
 leuáualo en esta guisa: tomavan aquel batel [e leváuanlo] en
 la mar, que era muy çerca de aquella tierra do avia el
 condado su padre; e desque era en la mar, atauan al batel
 vna cadena de plata muy bien fecha, e desy, ponian al çisne
 vn collar de orofrés al cuello; e atauan el cabo de la
 cadena al collar, e tomava el cauallero su escudo, e su
 lança, e su espada, e vn cuerno de marfil a su cuello, e
 desta guisa le tirava el çisne por la costera de la mar,
 fasta que llegaua a cualquier de aquellos ryos que corriese
 por aquellas tierras donde él oviese a lidiar. Des ende yva
 por el ryo arriba fasta do fuese aquella duenna por quien
 oviese a lidiar.
 
 E desta guisa lo llevó este çisne fasta la costera de la mar,
 donde corria el ryo del Ryn en ella: e desy, fueron por el
 ryo arriba fasta que llegaron a vna çibdad que es en el
 ynperio de Alemanna, a que dezian Maençia; e ally lidió este
 cavallero del Çisne con vn duque de Sansonna, a quien

[ 83 ]
 dezian Rayner, por un reuto que fuera fecho'
 contra vna duenna que era duquesa, a quien dezian Catalyna,
 la cual era duquesa de Bullón e de Loarenna: e este reuto
 fué fecho' por razón que tenia este duque Rayner forçada a
 esta Duquesa todo su ducado. E esta lid fué cabo aquella çib
 dad de Maença, antel enperador de Alemanna, e venció e mató
 este cauallero [a] aquel duque Rayner, porque cobró aquella
 duquesa Catalyna toda su tierra, segund lo cuenta adelante
 en esa estoria. E por esta razón dió el Enperador por muger,
 a este cauallero del Çisne, vna fija que avia esta Duquesa,
 que dezian Beatriz; e era parienta del Enperador, e casó con
 ella a tal pleyto que nunca le preguntase cómmo avia nonbre
 nin de qual tierra era: e este cauallero del Çisne ouo desta
 Beatriz una fija, a que dixeron Idan. La duquesa Catalyna,
 des que vido que su fija era casada con aquel cavallero que
 [la] fiziera aver su tierra, dió los ducados a su fija, e
 ella metióse monja.
 
 E este cauallero del Çisne fué llamado duque por razón de su
 muger la duquesa Beatriz, e byuió con ella en los ducados,
 bien diez e seys annos muy' viçioso, muy a sabor de sy,
 fasta quel preguntó su muger commo avia nonbre e de qué
 tierra era. E por esta razon se ouo a partir della; e el
 çisne vino por él e leuólo desta guisa que lo troxiera, e
 tornólo donde lo avia traido, e byuió con su padre fasta que
 morió. E aquella su fija fué casada con el conde de Bolona,
 que avia nonbre

[ 84 ]
 Eustaçio. Este conde ouo en esta
 Idan tres fijos; el primero llamaron Gudufre, el segundo
 Eustaçio, el tercero Boldouín, que pasaron a tierra de
 Ultramar; e fué Gudufre, el mayor, rey' de Jerusalem, segund
 lo cuenta la estoria adelante.


[ 85 ]
 
 Quando andaua la era de la Encarnaçion del Sennor de mill e
 treynta e çinco annos, ovo un rey' en Alemana que fué
 enperador de Roma, a quien llamavan Otas. Este fué en su
 tienpo, [omne] de buena verdad e de buena vida, e que fazia
 en su tierra verdad e justiçia. Mas en el tienpo que era él'
 ninno, [que] non avia más de veynte annos conplidos, era vn
 duque en su ynperio, que era sennor de vna tierra que
 llamauan Bullón e Loarenna, que avia nonbre Bertolot, e
 casara con vna parienta del Enperador, que avia nonbre
 Catalyna: e avia la parte della las tierras que llamauan
 Anybay e Loarena e Barayón, que son muy' rycas e de muy
 grand poder; mas non avia de aquella Duquesa sy non vna
 fija, que era muy fermosa a grand maravilla, a que llamauan
 Beatriz. E aquel Duque, su marido de aquella duenna, mientra
 visquió, de-

[ 86 ]
 fendió su tierra muy bien,
 e de sus vezinos, commo aquel que era buen cauallero de
 armas e muy esforçado, de grand seso. Mas quando él murió,
 fincó su muger, la Duquesa, biuda e de grandes dias, con
 aquella fija donzella. E entonçe, en aquella tierra ya
 dicha', avia vn duque de Sansona a quien dezian Rayner, e
 este era muy' poderoso, e de lynaje: asy que, de la tierra
 que llamauan Bayvera fasta el ryo que ha nonbre Ryn, non
 avia conde, nin duque, nin alto omne que su pariente non
 fuese.
 
 E de más de esto, era muy rico de tierras, e de aver; e era
 muy' mayor de cuerpo grand pieça que otro omne, de guisa que
 semejaua gigante, e era muy gran cavallero de armas además;
 asy que, lo vno, por su grandez, lootro, por su orgullo e
 por su grand poder; lo al, por su grand bondad de armas que
 sabian que avia en él sobre todos los otros caualleros que
 en la tierra avia, non osauan lydiar con él quatro
 caualleros nin entrar con él en el canpo; pero era omne
 fermoso segund la grandez del. cuerpo, e de buenas maneras
 en las más cosas. Mas tanto se atrevia en sy mesmo, e en el
 poder, e en el linaje donde venia, e en la grand mejoria de
 armas que sentya en sy, que fué tan grande el orgullo que le
 creçió, que fué vna grand maravilla, porque se ouo a
 estender a fazer muchar soberuias e muchas fuerças; e syn
 todo aquesto, era muy cobdiçioso. E por ende, la soberuia e
 la cobdiçia le fizieron que, quando

[ 87 ]
 morió aquel
 duque Bertolot de Bullón e de Loarenna, que ya deximos,
 cobdiçiando él aquella tierra que le caya a la entrada de
 Alemanna, que él avia grand sabor de destroyr; ca avia
 guerra con el Enperador, e esto era contra derecho', ca el
 Enperador era su sennor natural, mas la grand soberuia con
 la cobdiçia, le fizieron fazer esto. E quando él vido que
 nunca fincaua en aquella tierra sennor natural, nin quien la
 anparase sy non aquella duenna biuda e su fija, pasó con
 grand gente de barcas el ryo que llaman Ryn, e tomó le la
 tierra por fuerça e syn derecho', diziendo quel Enperador
 gela diera, lo qual era mentira. Bien fuera verdad quel
 Enperador enbiara por él que, veniese a Cortes; e él estando
 en Cortes, demandól aquella tierra quél avia forçada a
 aquella duenna, commo en manera de fazer paz con él. E el
 Enperador non gela quisyera dar, veyendo que era contra
 derecho': de más que, la duenna era su parienta. Mas
 consejaron le que gela otorgase, e él otorgó gela commo en
 poridad, aviendo miedo grande de quél correria la tierra,
 [e] de otra parte, esperando que avn vernia tienpo que gela
 tollyera: pero non fué tan en poridad que se non açertaron 
 y, algunos de sus rycos omes e de los sus prelados.


[ 89 ]
 
 Ese duque Rayner de Sansonna, que vos dezimos, en teniendo
 forçada desta guisa que vos dezimos esta tierra, esta
 Duquesa yualo muchas bezes a querellarse al Emperador. E él
 fazia venir ante sy al Duque, e preguntáuale por qué tenia
 aquella tierra forçada a aquella duenna; e el Duque dezíale
 que era suya por derecho', e si alguno tan ardid avia y, o
 dos o tres, qual quisyesen dezir de non, que él conbateria 
 con ellos e gela lidiaria e les faria dezir que era asy
 commo él dezia. El Duque era tan dudado e tan reçelado en
 armas, que ninguno non se osaua atreuer a le responder, nin
 a tomarse con él, asy commo ya oystes: e por ello perdia la
 duenna su derecho', e el Emperador non le podia dar la
 tierra Segund esas costunbres desa sazon, a menos de prouar
 que era suya, o dar quien lidiase por ella: e la duenna non
 podia conplir ninguna destas

[ 90 ]
 doss cosas con miedo
 del Duque. Otrosy, el Enperador non gela podia fazer aver,
 pero que savia bien que resçebia muy grand tuerto; mas pero
 con todo esso, non dexaba la duenna de querellar [lo] al
 Enperador a todas las grandes fiestas e a todas las Cortes
 quél fazia, e mostraua gelo ante todos, e avian della grand
 duelo en sus coraçones; e magüer que algunos que la amavan
 la consejauan muchas' veces que dexase aquella demanda e que
 se aviniese con el Duque, e tomase aquello que él le
 quisyese dar, e que le valdria más que non andar ansy en
 querrella por todo el mundo, non cobrando derecho', e
 rescebir y desonrra e pérdida e non otra cosa: e ella, nunca
 lo quisso fazer, aviendo esperança de la palabra que nuestro
 Sennor dixo, que El era defendedor de las duennas non
 podientes, forçadas e deseredadas, e de todos los huérfanos:
 que los non desanpararia al tienpo de la cuyta. E por ende,
 ella, que avia esperança en su coraçon, la mayor que ser
 podia, e venia syempre querrellarlo al Emperador, atendiendo
 que, pues él, era sennor de la tierra e la devia tener a
 derecho' e non podia, que nuestro Sennor le guyara avn
 porque lo pudiese fazer, e ella cobrar lo suyo.
 
 Onde avino asy: que a una Çincuesma fizo Cortes aquel
 Emperador sobre dicho', en vna çibdad muy antigua que avia
 nonbre Nimaya [la] grande, que agora llaman Maença; e
 vinieron y todos los más e los mejores de los altos omnes e
 de los

[ 91 ]
 caualleros del enperio de Alemanna, e de
 Sansonna, e de Bayueta, e de Ostoriza, e de Suaua, e todos
 los condes e duques, e marqueses, e los omnes onrrados de
 aquellas tierras. Entre todos vinieron y, el duque Rayner de
 Sansonna, con bien syete condes, todos de su lynaje, asy
 commo primos segundos cormanos, e estos eran omnes poderosos
 e buenos cavalleros de armas: e todos trayan muy' grand
 cauallería; e demás, muchos' obispos vinieron a aquella
 corte e abades benditos e frayres, e otros omes de muchas
 maneras: los vnos, por ver la fiesta grande e los fechos'
 que se farian, e los otros, por ganar algo; los otros, por
 aver derecho' de los tuertos que resçebian. Mas entre todos
 los otros, vino y la duquesa de Bullón, e traxo su fija
 Beatriz con poca companna muy mal guisada, commo aquella que
 quanto en el mundo avia despendiera yendo e veniendo a la
 Corte del Enperador e demandando derecho' e non lo podiendo
 alcançar; e avia puesto en su coraçon que, sy de aquella
 vegada non lo alcançase, que non fincase más en aquel syglo 
 ella nin su fija, mas que tomarian horden.
 
 E teniendo ese Enperador Otas de Alymanna, Cortes en esta
 çibdad de Nimaya, e seyendo y, allegados, todos los altos
 ommes de su ynperio e todas esas conpannas que y a esas
 Cortes vinieran tan asonada mente, segund que avedes oydo,
 avino asy: que aquel dia de Çinquesma, despues quel
 Enperador oyó la misa, vino se para su palaçio, que era muy
 grande e muy rica mente la-

[ 92 ]
 brado, e
 estaua sobre el ryo del Ryn. E quantos omnes onrrados y
 avia, fueron y ayuntados delante del Enperador; e vino y el
 duque Rayner de Sansonna e la duquesa dicha de Bullón, que
 viniera y otrosy, en la guisa que oystes; e tomó su fija por
 la mano e vino antel Enperador, e començó a fazer su
 querrella antél, e a rogarle e pedirle merced a él e a
 quantos ally eran, que non quisyesen que asy fuese
 deseredada de lo suyo a tuerto, syn derecho'.
 
 El Duque dezia asy al Enperador: que aquella tierra non la
 devia aver la duenna, ca él la tenia en su poder e en su
 tenençia; e demás, quél gela otorgara ante algunos de sus
 rycos omes e delante su Chançeler, e que por esto fiziera
 paz de la guerra que entrellos avia; e que de ally adelante
 non se trabajase y, ca por ninguna manera non averia la
 tierra sy non por batalla, sy la quisyere aver, o oviese
 quien la quysiese fazer por ella.


[ 93 ]
 
 Sobre estas razones que ovieron la duquesa de Bullón e el
 duque de Sansonna, antel Enperador e ante su Corte, en la
 manera que oydo auedes, aviendo el Enperador su Consejo con
 los altos omnes que y eran, ellos aconsejaron le lo que le
 avian aconsejado ya otras muchas' vezes: que mandase al
 Duque que prouase sy tenia con derecho' aquella tierra, o
 que la duenna diese quien lidiase por ella. E por qual quyer
 destas dos cosas la avia perdida la duenna; ca el Duque tan
 dudado e tan temido era, que podiera bien prouar toda cosa
 que quisyese, tan bien mentira commo verdad. De la otra
 parte non osaua ninguno lidiar con él: nin avn aquellos
 caualleros que eran vasallos de la duenna e que tenian
 tierra della, e dezian que ante la dexarian que entrar con
 él en canpo. Estando el Enperador e los que con él eran en
 este acuerdo, para dar el juyzio porque la Duquesa perdiese
 la tierra,

[ 94 ]
 pues non avia ninguno que lidiar
 quisiese por ella, nuestro Sennor, que es muy piadoso contra
 los forçados, e contra ella e que derecho' e merçed
 piadosamente demandaua, ovo piedad destas duennas e oyó los
 sus ruegos dellas, e las sus oraçiones, porque non podiesen
 por forçamiento de tuerto perder lo que por todos derechos
 libre y quito devian aver: e fué asy commo agora oyredes.
 
 El Enperador, estando a unas finiestras del su palaçio, sobre
 el ryo del Ryn, acordando con aquellos omnes honrrados de su
 Corte, que y antél estauan por dar el juyzio desta razon que
 era entre el duque de Sansonna e la Duquesa de Bullón; e el
 Enperador estando coydando en este fecho' cató el ryo
 arriba, contra la parte de Oriente, e vió venir vn çisne,
 tan grande commo otros tres poderian ser; e traya vna cadena
 de plata al cuello con vn collar muy fermoso de oro fres e
 muy bien fecho', e el çisne tiraua, otrosy, vn batel muy
 fermoso e muy' bien labrado a maravilla: e en el batel
 estaua vn cavallero acostado, e tenia cabo sy su escudo e su
 lança e vna espada muy fermosa e muy rycamente guarnida; e
 era vestido [de] vn xamete blanco, garnacha e saya, mas non
 traya manto, e traya colgado al cuello vn cuerno de marfil
 labrado con oro a leones e con piedras preçiosas muy
 rycamente; e la cuerda de que colgaua era, otrosy, de oro
 fres. Aquel cuerno tania el cavallero quando el çisne andava 
 vna vegada me-

[ 95 ]
 nos que otra; ca luego
 que oya la boz del cuerno, que era muy clara e muy' sabrosa 
 de oyr, cresçíale el coraçon e andaua dos tanto que ante. E
 asy vino desde la tierra del conde Eustaçio, su padre, onde
 moviera por el aperçibimiento de la graçia que nuestro
 Sennor le ouo otorgado, e fué en ayuda de aquella duenna,
 giando lo aquel çisne, e leuando lo, desta guisa que dicho
 avemos, por la costera de la mar fasta do cae el ryo del Ryn
 en ella: desy, endereçando el ryo arriba comtra la çivdad de
 Nimaya, do el Enperador era, fasta que llegó so las
 finiestras del palaçio del Enperador, do él estaua a vn
 postigo que y avia, que salia al agua.
 
 Toda la gente de la cibdad e començó a correr por ver aquella
 tan grand maravilla; e el Enperador mesmo, desçendió de
 aquellas finiestras do estaua con los omes onrrados que con
 él eran, e quando llegó aquella puerta que salia el agua,
 falló aquel cauallero que estaua ya en el batel e queria
 dende salir. Mucho' lo resçibió bien el Enperador quando
 llegó a él, e con grand alegria, e plugó le mucho' con él; e
 porque le semejó que avia vergüenna de que non traya manto,
 tomó el suyo e cobriógelo, e él lo prisó por la mano por
 sobirlo al palaçio do él estaua; e tornóse el cauallero
 contra el çisne e díxole: «Vete tu via; a Dios te
 encomiendo, e cada ora que te oviere menester tráyme mi
 batel.» E el çisne, luego que aquello oyó, tornóse por aquel
 logar por do veniera; asy

[ 96 ]
 que, en poca de ora lo
 perdieron de vista quantos lo catavan: e desta a ventura 
 quedaron todos muy maravillados. El enperador Otas sobió el
 cavallero suso consygo al su palacio, e quantos en la corte
 avia e en la çibdad, yban lo todos ver a muy grand
 maravilla; e tan fermoso era e de tan buen paresçer, que non
 semejaua sy non cosa espiritual entre los otros omes. El
 Enperador lo quisiera asentar par consygo, mas él non quiso
 sy non asentarse a sus pies: e asaz punnó el Enperador por
 saber dél cómmo le dezian o de qual tierra era, o de cuál
 linaje, mas nunca dél pudo saber al, sy non que veniera ally
 por servir e onrrar a Dios, e a él, e a su Corte.
 
 En quanto él asy estaua, venieron aquellos onmes onrrados que
 avian a librar el pleyto de la duenna, que ya oystes, e del
 duque de Sansonna, e dixeron asy al Enperador: que dauan por
 juyzio que, sy aquella duenna pudiese prouar quel duque de
 Sansonna le tenia por fuerça la tierra, o non diese quien
 lidiase por ella, quel Duque la oviese libre e quita para
 syenpre. Quando la Duquesa oyó este juyzio, fué tan coytada
 que más non podia ser; ca bien sabia que ninguna destas
 cosas non podia ella aver la prueva, nin quien lidiase por
 ella: e por ende, tomó la fija por la mano e fuése con ella
 al Enperador e fincaron los ynojos antél, llorrando muy' de
 coraçón; e pedian le merçed por Dios que rogase algund
 cavallero de su casa que ficiese aquella batalla por ellas.
 E el Enperador quando esto vió,

[ 97 ]
 e vió otrosy que
 tan llorosa mente las duennas mostrauan su querrella e la
 fazian, ovo muy grand piedat en su coraçon: e començó de llo
 rrar con muy grand duelo que ovo dellas; ca bien entendia
 que en su Corte non avia cavallero que aquella batalla por
 ellas osase fazer; e de la otra parte, sabiendo bien otrosy,
 que la duenna resçebia muy grand tuerto, e veyendo quél non
 gelo poderia fazer e hemendar, magüer que era su pariente e
 Enperador e sennor: ¡tan grande era el miedo que avia al
 duque de Sansonna! E otrosy, veyendo que la duenna non
 poderia contra el Duque provar el forçamiento de la tierra,
 e que por fuerça le convenia afincar deseredada della. E por
 ende, magüer que en sy grand pesar tomó e muy grand duelo
 ouo dellas, non les pudo y dar otro consejo, saluo que dixo
 a la duenna que non se quexase, pues que entendia que, por
 él nin por otro, non podiera y aver cobro, e que esto, que
 lo dexase en Dios, que aun El les pornia, ende, consejo, e
 les daria ayuda e fuerça porque cobrasen lo suyo.
 
 E el cauallero del Çisne que estaua a los piés del Enperador
 oyendo las querrellas que la duenna e su fija fazian, e las
 cuytas que mostrauan, e otrosy, el pesar quel Enperador ende
 avia e lo que deçia contra ellas; entendiendo bien en su
 coraçon que las duennas resçebian tuerto, leuantóse entonçe,
 en pié, e dixo asy al Enperador: «que le rogaua e le pedia
 por merçed que le fiçiese bien entender el pleyto de aquella
 duen-

[ 98 ]
 na e lo que dezia; ca segund ella
 en su razon dezia, syella tamanno tuerto resçebia commo ally
 mostraua e daba ally a entender, quél tomaua aquella
 batalla, e lidiaria por ella, e que por aquella mengua non
 fuese ella deseredada nin padeçiese su derecho', sy lo ella
 tenia; pero que ante queria bien saber por çierto sy tenia
 verdad o sy non, ante que la batalla otorgase nin fiçiese
 jura por ella».
 
 A estas palabras que el cauallero del Çisne dixo, todos los
 del palaçio se levantaron e venieron corryendo aquel logar,
 por entender lo quel cauallero del Çisne dezia.


[ 99 ]
 
 Quando la Duquesa oyó esto quel cauallero del Çisne dezia,
 ante que recudiese y ninguna cosa el Enperador, leuantóse
 ella muy apriesa delante del Enperador do estaua, con su
 fija por la mano, e fincaron los finojos antél e dexáronse
 caer a sus piés por besárgelos: mas el cauallero non gelo
 sufrió, antes tiróse, e fuera, e desy tomólas por las manos
 e besólas ende. En estas oras, la Duquesa tomó al cavallero
 por la mano e asentólo a vna parte, e su fija otrosy con
 ella, llorrando muy' graue de los ojos ella e su fija, e
 contó al cavallero todo aquello por que pasara con el duque
 de Sansonna, e en commo le tenia el Duque toda su tierra
 tomada por fuerça, e que lo sabia el Enperador e su Corte
 muy bien, a quien lo querrellara ella muchas vezes, e que
 nunca ende pudiera alcançar derecho', por razon quel Duque
 era tan fuerte, e tan cruel, e tan po-

[ 100 ]
 deroso 
 de tierra, e de parientes, e de vasallos, e su grand
 valentia en que se atrevia, [que] por el Enperador nyn por
 otro omne del mundo non daua nada, nyn podia lo suyo aver
 cobro dello.
 
 Díxole commo aquella tierra era suya derechamente, bien del
 quarto abolorio, de que tenía ella las cartas dellos e sus
 nonbres escritos en ellas; e que syenpre la toviera[n] e la
 heredaran derechamente aquellos onde ella venia, e de quien
 la ella heredara, todos por lyna derecha', del padre al
 fijo, fasta ella; [e que ella] mesma avia estado en la
 tenençia, bien quarenta annos syn enbargo, e que el Duque
 non avia en ella derecho' ninguno nin lo de mandara y nunca,
 nin lo devia y aver; fueras ende que quando viera que le
 moriera el marido [e] que fincara ella biuda, e non avia
 quien gela defendiese nin quien tomase la razon ende contra
 él, e que entonçe, que fuera e que entrara en ella e gela
 tomara por fuerça: e que esto era asy, e que por esto bien
 fiaua ella en la merçed de Dios, e por la verdad que ella
 tenia, que vençeria e que la soberuia del duque de Sansonna
 seria destroyda, e que nuestro Sennor, que es derechero' en
 todo, mostraria y su juyzio de la su sentencia qual es.
 
 E díxole más: que [sy] por la mesura de la su gran bondad, la
 su grand merçed fuese de él esta batalla querer façer por
 ellas, que non entendiese que la façia por mugeres de vil
 linaje, nyn pobres: mas de grand alteça de sangre e de po-

[ 101 ]
 deres, -commo quier que todos los
 más altos omnes donde ella venya fuesen ya muertos-, mas por
 duenas muy' conplidas en todo. E començó luego, y, a contar
 de su lynaje, asy commo de Areynalte, fijo de Aymonte, que
 fuera su abuelo, e anbos muy altos e muy poderosos omes; e
 Gudufre de la grand barba, otrosy, duque de Bullón, que
 fuera su padre; e el otro Gudufre Boca, que fuera su
 hermano: e [este su hermano e] ella nasçieran anbos de un
 vientre; e que todos estos fueran muy' buenos cavalleros de
 armas, e muy conqueridores de tierras e muy defendedores de
 lo suyo; asy que, aquel su hermano conquiriera la tierra de
 Huasbayn e el ducado de Loarenna, e de Sandron, e que avn
 ella mysma lo heredara dél. E ella que fuera casada con el
 duque de Mascon, que ouo nonbre Bertolot, que fuera mucho'
 honrrado omne e que oviera dél aquella fija que ally tenya,
 que deue ser senora del ducado de Bullon, e que todas las
 otras tierras devia ella aver por derecho' de parte de su
 lynaje: e por ende, asy commo él era conplido de toda bondat
 e de toda mesura, que le rogava e le pedia por Dios e por
 merçed que non dubdase de tomar aquella batalla, e que él
 tomase duelo de tamanna fuerça e tamanno tuerto commo ella
 resçebia; ca bien fiaba ella por Santa Maria, que era
 acomendadera de todas quantas desanparadas eran e
 soberuiadas en el gran poder de su fijo, quél vençeria aquel
 Duque tan sobervioso e que tan

[ 102 ]
 poco temya a
 Dios, e a todo el mundo tenya tan en poco.
 
  E en esto dexáronse caer anbas, la madre e la fija a sus
 piés, llorrando muy fuertemente, e rogándole e pidiéndo le
 merçed de esta guisa que oydo avédes.


[ 103 ]
 
 Quando la duenna toda su raçon ouo acabada de los pedimientos 
 que fazya al cauallero del Çisne, de las querrellas que le
 contaua, e le ouo mostrado e contado su linaje e su fazienda
 toda, segund por la estoria de suso es dicho'; el Enperador
 que estaua y bien çerca dellos en guisa que oyera bien
 quanto la duenna dixera, [dixo] que todo era verdad, bien
 asy commo ella dezia, e que lo sabia él muy' bien que era
 asy; e avn dixo más: que era su parienta e bien cercana,
 commo quier que le ella non nonbraua y por pariente. E esto
 fiziera la duenna por razon quel Enperador non se metiera a
 la ayudar commo a parienta en aquel fecho'; e por esso no le
 quiso y nonbrar nin ementar por pariente entre los otros
 parientes, magüer que era y como desanparada.
 
 El cavallero del Çisne, quando esto ovo en-

[ 104 ]
 tendido muy' bien e aprendió todo el fecho'
 commo era, e fué él muy' alegre, e dixo al Enperador en alta
 boz ante quantos en la corte estauan, que le pedia por
 merçed e le rogava que toviese aquella duenna a derecho', e
 que non resçibiese tuerto en tan honrrada Corte commo la
 suya era; e que de ally adelante queria ser su abogado e
 razonar su pleyto, e meter y las manos, e lidiar por el
 derecho' della y de su fija, sy menester fuese, en quantas
 maneras fallasen por derecho', [e por dar a entender] que la
 duenna resçebia tuerto, e quel duc de Sausonna le tenya la
 tierra forçada a syn razon e syn derecho'.
 
 E por dar a entender que se non queria ende tirar afuera de
 lo que dezia, dió al Enperador la punta del manto, en sennal
 que llaman en Francia gaje, que quyere tanto dezir commo
 prenda de non se poder tirar afuera de lo que se obligase de
 conplir. E luego mostró y nuestro Sennor en sennal de grand
 milagro, ca a la ora que él esto ouo dicho', luego y, le
 fueron fiadores para fazer la batalla cuatro duques e syete
 condes, magüer quél era estranno e lo non conosçian nin
 sabian quyén era nin de qual tierra.


[ 105 ]
 
 Rayner, el duc de Sansonna, que estaua en cabo del palaçio en
 quanto estas razones antel Enperador auia, quando oyó contar
 las palabras que el [cauallero del Çisne auia dicho, e sopo
 en commo avia dado gaje para lidiar] con él, ouo tan grand
 pesar, e tan grand sanna tomó en sy, que por poco non perdió
 el seso; e vino mucho' ayna ally do estaua el Enperador, e
 començó a fablar asy commo brauo e follón e desacordado.
 
 E dixo asy a altas bozes que todos los de las Cortes lo oyan:
 «¡Entended mi razon! Esta tierra sobre que esta duenna [que]
 aquí está me mueve este pleyto, e aquí [me trae por ella, y
 por quien este cauallero] responde e dize quél lidiará
 conmigo por ella en esta razon, si menester fuese, digo yo
 que la tierra es mia quitamente, syn otro apartamiento 
 ninguno aver en ella, y, conmigo. duenna, nin cauallero, nin
 otro omne del mundo. E yo la tengo en mi tenençia e en mi
 poder, tiempo ha, por tal e de esta guisa que dicho' he.
 

[ 106 ]
 
 E sobre esto nos avenimos e faziemos paz de la guerra que
 entre nos era, e esto saben muy bien el obispo don Rainer,
 de Colona, e el duque de Lenhrot, e el obispo de Spira, su
 Chanceller. E demás, teniendo yo entrada la tierra en mi
 poder, commo la tengo, e estando en ella apoderado commo
 estó, digo que me non quiero desapoderar nin la dexar por
 razon ninguna; ante digo que la duenna la ha perdido para
 syenpre, e desde aquí [adelante] faga y quanto fazer pudiere
 ella e quantas ayudas podiere aver. E avn quiérolo y fablar
 más altamente e con mayor sobervia: que avn que Dios, e el
 Enperador e quanto poder él puede aver, que pune[n] y en la
 ayudar quanto podieren por que ella cobre su tierra. E de
 más, bien entendédes, quantos aqui sódes, que yo non puedo
 aqui aver premia nin fuerça por entrar en juyzio nin fazer
 batalla por mi, sy yo non quysyere, en esta razon: ca yo, sy
 quysyere, somos aqui diez mil cavalleros de mi linaje e de
 mi sangre, e de una naturaleza que non ha tal dellos que non
 punase en crezer mi onrra, e en meter el cuerpo por la levar 
 adelante quanto podiese; asy que, cada vno dellos cada que
 mi voluntad fuese de dar guerra al Enperador, que ay seya,
 non le convenia de mucho dormir nin de yantar en paz: pues
 de lo que presente paresçe, esto muy ligero era de librar sy
 a vos ploguiese.
 
 Mas, porque entiendan la locura de aquel cavallero que se entendió a lidiar por esta de man-

[ 107 ]
 da
 comigo, a lo que trae el seso malo, e la osadia nesçia en
 que se entre metió, e otrosy, porque en mí vean que no puede
 ser fallada covardía contra ningud cauallero que, sy me a
 batalla remediese en tal razon commo esta, nin en otra
 ninguna; pero que me honrra ninguna non cae, mas toda
 deshonrra en entrar con vn tal cauallero en campo, yo le
 otorgo la batalla a que se me igualó, e dó mi gaje al
 Enperador, aqui, para fazerla. Pero a tal pleyto: que pues
 que la duenna a [mi] tanto afinca, e se me el cavallero asy
 atreve a entrar en canpo comigo, que si yo a él matare o lo
 vençiere, pues yo el mi cuerpo pongo e me someto a la
 batalla con vn tal cauallero commo este es, sobre lo que yo
 tengo en mi poder e más mio, que quemen a la duenna e a su
 fija: ca otra mente non puede ser en ninguna guisa.
 
 E avn más digo; sy aquí, en la Corte, ay alguno que le
 quiera ayudar en esta batalla, yo gelo dó por ayuda, e verán
 la locura de los atrevidos cómmo la sé escarmentar: ca en
 bannos de la su sangre lo[s] faria fincar en tal guisa
 enbueltos, antes que de las mys manos partan, que quantos
 otros lo vieren e oyeren, ende, tomen espanto e escarmyento 
 tal, por que ninguno otro omne del mundo non sea atreuido
 nin osado atreuerse a ygualar comigo en fecho' de armas, nin
 contra otro alto omne ninguno que sopiese que tan grand
 mejoria ha dellos commo yo contra él e contra todo cauallero
 he, e que nunca tal grandía de palabras sea dicha' por tan
 grand Corte,

[ 108 ]
 de tal omne, [nin] de ninguno otro
 esso mesmo, nin tan bueno commo él nin como yo; esso mesmo
 contra quien se ygualare en ningud tiendo en tal guisa nin
 en otra ygualança de la mi honrra, otrosy, contra mí, nin
 contra quien mejor fuere e más valerie e más podiere que
 él».
 
  El cavallero del Çisne, que non avia mucho sabor de
 entençiar de palabras con el Duc, dixo le asy: «Duque de
 Sansonna, dexad agora estas amenazas; ca non ha tan couarde
 cauallero en el mundo, que non se punne en defender su
 cuerpo quando en tal lugar [fuere], nin otro omne ninguno: e
 yo non quiero entençiar con vusco en tal razon por que dize
 el proberuio antiguo que «tal amenaza, que ha miedo»: e vos,
 quando fuérdes en el fecho' farédes vuestro poder, e el de
 la parte de las duennas defenderá su fecho' de la guisa que
 Dios le ayudare. Mas a lo que dezides. que otra mente non
 puede ser la batalla fueras a pleito que, sy vos vençiérdes
 o matárdes a mi, que maten a las duennas otrosy por ende,
 esto non seria derecho': perder lo suyo e en cabo morir por
 ello». Ally respondió el Duque: «mas ¿es suyo? E que sy esto
 non querian fazer que lo demandasen por do podiesen de ally
 adelante.»
 
 E el cavallero del Çisne, veyendo el grand poder del Duque,
 entendió que la Duquesa tenia malparado su pleyto sy a
 talante dél non se fiziese todo, e que poderya por esta
 razon desmanarse la lid de la non querer fazer el Duque,
 pues sobre tal fecho' non fuese, e que se le poderia

[ 109 ]
 parar su pleyto peor despues de quanto lo ella
 entonçe tenia, e que poderia perder la tierra para syenpre:
 e otrosy, atreuiendo se en la merçed de Dios, que es juez
 derechero', e esforçando se en los tuertos que el Duque, vno 
 sobre otro avia fecho', e que aquel le conprehenderia en
 alguna guysa, dixo él al Duque que, commo quier que tuerto
 fuese, pero por conplir su talante e dar a entender que avia
 sabor de se llegar a derecho en quantas guisas quisyese él,
 e que él lo otorgaua por las duenas cuyo abogado era, para
 tal [pleyto], otrosy: que commo las duenas metian sus
 cuerpos a este peligro tan grande, sobre la otra fuerça que
 de la tierra resçebian, e otrosy que, aquellos quél diese
 por fiadores para fazer la batalla e entregar la tierra a
 las duenas sy él muerto o vençido fuese, e que otrosy, commo
 sobre ellas ponia pena tan syn razon, que fuesen otrosy
 muertos aquellos fiadores que él para conplir esto diese; ca
 non seria bien de ser esta pena tan desegualadamente
 partirse de la vna parte e non de la otra, mas por que fuese
 por anbas las partes comunal mente. E a lo que le dixiera,
 que sy avia alguno y, en la Corte, que le quisyese ayudar a
 entrar con él en el canpo, que gelo daua él por ayuda, a
 esto, digo que non quiero contra vos otra ayuda fueras la de
 Dios e la verdat que la duenna tiene; e que con estas dos
 fiaua él, por la su merçed, quel dia de la lid, antes quel
 sol se pusyese, averian grand pauor los que por él en esta
 fiadoría entrasen.


[ 111 ]
 
  Quando el duque de Sansonna oyó esto quel cauallero del
 Çisne dezia, tanto dió a entender que lo tenia [en poco, e
 que tenia] a desonrra la ayuda quél desdennara, e todas las
 otras razones que dichas son quel dixiera, que asy commo en
 muy' grand desden e mostrando muy' grad orgullo, a manera de
 sanna e de ryso, commo en manera de escarnio, boluió la
 cabeça muy desdennosa mente contra el cauallero, [e] dixo
 le: «Sennor, yo otorgo eso que pedídes, e que sea asy commo
 vos dezides». Desy, leuantóse contra los suyos e dixo les
 que lo otorgasen; e ellos, enbueltos en la soberbia e en la
 vanidad del Duque, teniendo que non tan sola mente contra vn
 cavallero, mas sy fuesen veynte, vno a otro o dos a dos, que
 non podieran endurar la fuerça del Duque nin punto. [quanto]
 más aquel vno solo de que non fazian cuenta que sol un punto 
 le durase; e en el es-

[ 112 ]
 fuerço desta su
 grand fuerça, otorgáronlo todos, e que escogiese dellos los
 que quisyese para fazer la batalla e entregar la tierra e se parar a la pena, sy menester fuese.
 
 E el pleyto fue afirmado de amas las partes desta guisa: que
 sy el Duque matase o vençiese al cauallero, que matasen a la
 duenna e a su fija e que el Duque oviese la tierra libre e
 quita; e sy el cauallero matase o vençiese al Duque, que la
 duenna e su fija fuesen entregadas de la tierra e que la
 obiesen quita e libre; e otrosy, los quel Enperador
 escogiese de parte del Duque para fazer esta fiadoría e [la]
 conplir, que fue[sen] muertos. Afirmado e puesto de amas las
 partes segud por la estoria es dicho', el Duque fué luego e
 dió vna lua, que tenia en la mano, en sennal de su guaje,
 [a] el Enperador: e los fiadores fueron y, luego, prestos
 para fazer conplir aquella batalla e lo que fué puesto: e
 destos fueron escogidos treynta de los mejores e más
 honrrados parientes del Duque, que el Duque y avia, quales
 el Enperador por sy escogió.
 
 Mas el Enperador, a que plazia mucho' que la cosa veniese a
 derecho', e lo avia mucho' a voluntad, desque ovo tomado los
 gaies e los fiadores para fazer la batalla e para conplir
 todas las otras cosas que fuesen puestas, so las condiçiones
 que dichas' son e segud sobre dichas son, escogió luego,
 otro sy, treynta e quatro omnes honrrados de los más
 ançianos e más sabidores de tal fecho' que en la su Corte
 avia: estos

[ 113 ]
 todos de muy' altos omes, asy commo
 duques e condes e omnes de alta guisa, e mandó los entrar en
 vna quadra muy noble, qual vos adelante diremos, do oviesen
 su Consejo e otorgasen hordenamiento de aquesta lid: en qual
 guisa [avia de ser fecha', o quales armas] avia de meter 
 cada vno.


[ 115 ]
 
 Aquella quadra de que vos dezimos, do el Enperador mandó
 entrar aquellos omnes honrrados en fecho' de los lidiadores
 sobre dichos, do avian [de] ordenar [aquesta lid,] era
 fecha' desta guissa: ella estaua so vna torre [muy grande e
 muy fuerte e muy alta] a gran maravilla, do tenia el
 Enperador su thesoro. E la quadra era ochauada, ca era tan
 grande que avia en cada quadra doze braças: e eran y
 pintadas muchas estorias, asy commo la de Troya e de
 Alexandre e de otras muchas de los grandes fechos' que
 avenieran en los tienpos que eran pasados; e esto todo era
 bien fecho' a grand maravilla con letras de oro e con azul 
 de suso, que mostrava cada estoria por sy, qual era e de
 qual fecho'.
 
 En la vna parte de la quadra avia veynte e quatro syllas muy'
 ricamente labradas e a grand nobleza, e delante las syllas
 estaua una ymajen,

[ 116 ]
 que era metida en vn
 tabernáculo de marfil, pin tado con oro e con plata,
 entretallado [de obra muy sotil e muy estranna; e la ymajen
 era toda de plata, e] la mas sotil cosa que nunca omne vió,
 e era fecha' en fegura de rey que está asentado en su sylla,
 e vna corona de oro con piedras presçiosas e maravillosa
 mente fecha' en su cabeça; e la mano syniestra tenya en
 cuerdas del manto, e la diestra tenia tendida commo en
 manera que quiere judgar o fazer demanda de alguna cosa. E
 era dorada muy rica mente en logares do convenia, e en las
 gretaduras de las feguras que en los pannos avia, e en la
 cola del manto, e de todas las otras cosas, con muchas
 piedras presçiosas que eran y engastonadas, de que avian
 grand resplandor: asy que, paresçia muy noble mente. Esta
 ymagen ovieron fecha' los sabios antigos por tal arte que,
 quando alguno de los veynte e quatro omnes que estauan en
 las syllas judgaban derecho', tendia la ymajen el braço en
 sennal de otorgamiento; e quando judgauan tuerto, encogíalo 
 en sennal que non otorgaua: e, por ende, todos los grandes
 pleytos que acaesçian en aquella tierra e en otras de muy'
 luenne ally los venian a judgar. E duró esto asy fasta el
 tienpo de vn enperador que ovo y, que fué el quarto despues
 deste que dezimos que a esa sazón que este fecho' acaesçió
 era, que la mandó desfazer con muy' grand mengua de aver que
 ouo; donde avino muy grand mal e muy grand danno a toda

[ 117 ]
 aquella tierra e a otras muchas que se aprovechavan de la su virtud.
 
 En aquella quadra fueron ayuntados aquellos veynte e quatro
 omnes quel Enperador mandó escoger para acordar e librar
 este pleyto de que primero fablamos. E el que primero fabló
 fué el duque de Lenbroc, que era omne mucho' ançiano e de
 grand seso, e era muy' buen cauallero de armas, e dixo asy:
 «Senores, este fecho' en que estádes, es muy' grande; ca el
 duque de Sansonna es muy' fuerte e muy' orgulloso e muy
 brauo, syn mesura, e fizo en esta tierra muchos males e
 muchos dannos por soberuia e por su grand braueza. E del
 Enperador mesmo los buscó e los fizo, e avn a todos los
 otros vezinos de la tierra; e bien sabédes que non ha aqui,
 tal de nos, a quien él tuerto algo o algunos males muchos'
 non auia fechos', [e] desonrra a desonrras grandes. E de mí
 que aquí estó, vos digo que la resçebi dél muy grande: ca
 pasando vna vez el vado de Sant Frorente, non me guardando
 dél nin teniendo querrella que de mi deviese aver, recudió 
 comigo e derrybóme del cauallo, e ferióme muy' mal en el
 cuerpo, e nunca, ende, me quiso fazer emienda nin derecho':
 por que sy me él oy diese a Bolona por heredad, non poderia
 dél perder querrella nin lo amar en mi coraçon. Mas quanto
 esto finque; agora non estamos en sazon de lo [ver, mas por
 lo] que aqui venimos; e veyamos por lo que aquí [nos]
 ayuntamos, e dexemos todo lo al.
 

[ 118 ]
 
 Bien sabédes todos, que esto non es poridad, sy non [cosa
 paladina, el] tan grad tuerto e tan grand fuerza [commo]
 aquella duenna de Bullón resçibe dél, e de commo le tiene
 forzada la tierra syn derecho' e syn razón; ca non ha aquí
 tal de nos que, non sepa que ella e su fija son heredadas de
 Bullón e de la otra tierra que les él tiene e ovo tomada por
 fuerça; e sabemos que muchas veces ha querrellado esta
 Duquesa esta fuerça que resçibe al Enperador, e que nunca
 pudo aver ende derecho', e lo querrelló, otrosy, a todos
 quantos en la Corte son, a todos todavia, e nunca le pudo
 valer ninguna cosa: mas tanto le ayudamos ya todos, que
 valemos menos todos por ello. E sy quier por esto,
 señaladamente en non consejar al Enperador aquello por que
 más derecho' podiese fazer y más, pues quel entendimiento 
 deste fecho' nos fizo aqui ayuntar e juramos que le
 dixiésemos verdad, e que le aconsejásemos derechamente en lo
 que oviese de fazer, ternia yo por bien que, primeramente
 nos prometiese él a nos e nos otorgase que, aquello que le
 nos consejamos e fallásemos derecho' que y fazer deviese,
 que fuese firme, e que non se trabajase despues dello: e
 esto que nos lo jure ante.»
 
 E todos tovieron esto por buen consejo; e sobre esto fueron
 al Enperador e mostrárongelo asy, [e él otorgó gelo e]
 jurólo de aquella guisa. Desy tornáronse sobre esto a su
 Consejo e asentáronse en sus syllas; e este mismo duque de
 Lenbrot, que en el comienço asy fablara, començó, otrosy, de

[ 119 ]
 cabo su razon e dixo asy contra los otros sus
 conpanneros: «Amygos: sy vos entendédes que es derecho' e
 razon, a mí semejaria que seria bien, segund mi
 entendimiento, que la lid destos dos caualleros que fuese
 desta guisa: que los metamos anbos en el canpo, segud es
 vsso e costunbre e fuero de fijos dalgo e de omnes de alta
 guisa commo estos son, armados los cuerpos muy bien de todas
 las armas, e sobre muy' buenos caballos armados, otrosy, muy
 bien, ca non entiendo que seria guisado de tales omnes
 lidiar a pié e esgremyr despada e de roala; e desque fuesen
 metidos en el canpo, e los fieles que los oviesen de guardar
 con ellos, Dios, que es derechero juez, aténgase en la
 verdad. Mas por la razon quel duque de Sansonna es tan
 poderoso commo sabédes, e tiene aquy tan grand poder de
 parientes e de vasallos, e tan grand pieça de duques e de
 omnes onrados e de condes de su parte, ha menester que todos
 los que fueran de parte del Enperador e de nos e de toda la
 gente de la çibdad, que salgan armados, de cavallo e de pié,
 a guardar el canpo: porque sy los de parte del Duque han lo
 peor de la batalla, lo que por ventura puede ser, sy se
 acaesçiere [que se quisyeren] alboroçar a fazer alguna cosa
 por lo acorrer, o por lo alongar o bengar sy muerto fuese,
 que esta gente armada que gelo no consyentan.
 
 E más: que mandemos apregonar que ninguno de su conpanna que
 arma sacare fuera, en el campo, que en él muera por ello; e
 más: que

[ 120 ]
 todos los caualleros de parte del
 Duque, que fagan omenaje al Enperador que ninguno non se renueua ni se alboroçe de fazer al, sy ventura fuere del
 Duque de morir o de ser vençido: e más: los que fuesen
 fiadores para fazer la batalla o se allegaren de parte del
 Duque, que sy el Duque muerto o vençido fuere, que a ellos,
 otrosy, que los maten, e que sean metidos en poder del
 Enperador e en su prisyon, asy commo en rahenes; e sy
 sueltos fincasen tales omes, el Duque muerto o vençido
 seyendo, serleya muy graue al Enperador e despues a los
 prender por aquello. E el Duque, moriendo o seyendo vençido,
 que por ninguna manera del mundo ellos non escapen a vida,
 por aver que pueda y ser dado por ellos, nin por pleyto que
 pueda otrosy [ser] fecho' nin traydo: lo vno, por ques
 derecho' e razon que, pues las duennas deven morir e el su
 li[di]ador moriendo o seyendo vençido, que mueran ellos
 otrosy, sy lo el suyo fuere e a ello son obligados; lo al,
 por que son tales omnes e tan poderosos e tantos, que sy el
 Duque muerto fuere e ellos e escaparen, que pueden dar al
 Enperador tanta guerra, e fazer tanto mal a la tierra
 después, con la muy grand crueza e desconosçimiento e mala
 verdad que en ellos todos ha e ovo syenpre, que poderia[n]
 traer la tierra a tal peligro a que nos non poderíamos dar
 consejo: e que asy, non fallaua que en ninguna guisa
 deviesen escapar, e sy escapasen, que non poderia ser que
 grand danno de la tierra non fuese. Mas

[ 121 ]
 que la
 justiçia fuese fecha' ygual mente e syn vandería en
 qualquier de las partes que se deviese fazer, sy en las
 duennas, sy en los rahenes, en ellos otrosy; e quel derecho'
 de amas las partes fuese bien e ygual mente de la vna parte
 e de la otra guardado, commo quier que bien sabia, e era
 çierto, quel Duque tenia tuerto en aquella razon e en otras
 muchas'; mas pues el fecho' en juyzio estaua e ellos eran
 ende juezes, que hordenasen e mandasen lo que entendiesen
 que derecho' era, e Dios fiziere y lo suyo: pero segund
 sabia e viera en muchos' logares de los juyzios de Dios en
 commo se mostrauan en tales fechos', e segund sabia del
 tuerto quel Duque a las duennas tenia, que non dubdaua quel
 cavallero que lidiaua por las duennas non vençiese, e sy
 quier bien paresçia en la su venida e de la guisa que vino e
 aquel tiempo, que viniera y sy non por mandado de Dios e por
 el su miraglo, que lo traxiera [a] aquel punto sennalado,
 por destroyr el tuerto e la soberuia de aquel Duque tan
 atrevido en todo mal. E por ende, ha menester que sy el
 Duque moriese o veniere a vençimiento, que por guisa que en
 el mundo sea, los rahenes non escapen; que non seria
 menester el fuego e el mal que dellos, por ende, en la
 tierra vernia, por cosa que en el mundo ser pudiese».
 
 Quando el duque de Lenbrot ovo dicho, todos los que ally
 estauan se otorgaron a ello, e que dixiera bien: e la ymajen
 misma tendió la mano contra él en sennal de otorgamiento.


[ 123 ]
 
 En aquel Consejo avia vn conde, que era sennor del condado de
 Namur, que avia nonbre Ançelines, e era omne de buen
 entendimiento; mas enpero tanto tenia e reçelaua al duque de
 Sansonna, quel grand temor que le avia vençió al seso. E
 quando el duque de Lembrot ovo acabada su razon, començó él
 la suya, e dixo asy: «Sennores, el Duque ha dicho' muy' bien
 segund el su entendimiento e lo que poderia ser; mas sy vos
 creer me quisyésedes, segund lo que yo he entendido de otra
 guisa tengo que se devia fazer, e seria lo mejor, en este
 fecho', de commo el Duque ha dicho'; ca faziendo se, veo
 grandes peligros e muchos e de grandes maneras; lo vno,
 porquel Duque de Sansonna es tan poderoso omne, commo todos
 sabédes, de tierra e de aver e de cauallería; asy que, aquy
 dentro, en esta çibdad, tiene oy consigo entre parientes e
 ami-

[ 124 ]
 gos e vasallos, de diez mill
 cavalleros arriba, quesy cras quisyese, echaria de aquy al
 Enperador o le faria perder la más de la tierra que ha.
 
 E de la otra parte, otrosy, lo al es muy grand peligro, por
 que el duque de Sansonna es vno de los mejores e más fuertes
 e más rezios cavalleros que son en todo el mundo, e de
 mayores fechos', e más acabado e que más aya acabado. Este
 otro cavallero que traxo el çisne, veo que es muy mançebo e
 muy ninno, e non semeja que muy' afortalezado sea en fecho'
 de armas, nin que en grandes afruentas se aya podido ver,
 nin vimos nin oymos de ninguna guerra [que aya] fecho', nin
 de otro quél en ninguna tierra fiziese; e pore nde, me
 semeja a mí que seria cosa muy' syn guisa de meter los asy a
 vno por otro, anbos a dos, en el canpo; ca muy grand
 maravilla de Dios e de muy' grand su milagro poderia ser, sy
 este cavallero del Çisne, que tan mançebo es, vençiese al
 duque de Sansonna. E avn otro peligro entiendo en esta lid:
 que por ventura el cauallero fuese muerto o vençido: todo el
 danno tornaria sobre nos, ca la culpa a nos la tornaria el
 Duque porque judgáramos que lidiasen de aquella guisa, [a]
 egualança vno por otro, e asy lo ternia a grand desonrra e a
 nos lo queria acalonnar despues. E a, commo yo creo,
 leuantarse nos ha y grand danno de aquello que agora estamos
 en paz: e al Enperador mesmo se le poderia y leuantar tan
 grande, porque poderia perder lo

[ 125 ]
 más de su
 tierra, segund el poder quel Duque ha. E otrossy, vos digo
 que sy el Duque fuese muerto, todo su lynaje nos queria 
 syenpre mal, e despues nos lo buscarian por quantas maneras
 podiesen, e por ende, ternia yo que seria bien que aquellos
 treynta cavalleros que son escogidos para entrar en las
 arrahenes por el Duque, magüer el Duque fuese vençido o
 muerto, que ellos non moriesen por ende, e que fuesen quitos
 por alguna buena pleytesía que oviesen con el Enperador.
 Esta es la mejor carrera que yo y entiendo e veo, para ser
 todo el fecho' de todas partes más syn pelygro.»
 
 Quando esto ovo dicho' el conde de Namur, callaron todos los
 que ay estauan; mas la ymagen esas oras encogió el braço, en
 de mostrança que non lo otorgaua.


[ 127 ]
 
 Vn duque de Loarena era y a esta fabla, a quien llamauan
 Symon, e era omne mucho' honrrado e de grand seso e de buena
 vida e muy buen cauallero de armas. E quando vió quel conde
 de Namur ovo dicha' su razon, començó él la suya e dixo:
 «Sennores, ruego vos por mesura que me oyádes. El conde
 Namur ha dicho' lo que entiende que poderia acaesçer de este
 fecho, pero yo non lo entiendo desa guisa nin me otorgo a
 ello, commo quier que bueno es segund la manera del
 entendimiento en que lo él tomó; ca poderia, ende, venir muy
 grand danno desta guisa se faziendo quél lo ha dicho', e
 dezir vos he, commo bien sabédes todos, el muy grand mal que
 el duque de Sansona ha fecho' en toda esta tierra, despues
 que tomó el ducado de Bullón e echó ende a la duquesa
 Catalyna por fuerça; ca villa nin castillo sobre que el se echaua non le podia

[ 128 ]
 durar que lo non quebrantase
 e le non prendiese por el gran poder que ha. E otrosy,
 sabédes quantos monesterios e abadias ha destroydas, e
 robado e quemado muchas yglesias, e quantas gentes ha
 muertas en fazer todo esto; pero avn con todo esso, avn non
 lo tiene él en nada, nin que cosa fizo en que a Dios oviese
 asanado.
 
 E por ende, es bien en todoque lydien asy commo dixo el
 duque de Elenbrot, [ca] bien creo yo e tengo por çierto, que
 la venida deste cavallero non ha seydo sy non por juyzio de
 Dios, que enbia a quebrantar el brauo e cruel deste Duque;
 ca, sy quier bien dió a entender la ymagen en la razon que
 dixo el duque de Elenbrot, que dezia a derecho' e que plazia
 a Dios: ca luego tendió la mano, en sennal que lo otorgaua,
 e a lo que dixo el conde Namur luego la encogió, [faziendo]
 asy, ende, mostrança que lo non otorgava nin le plazia. E
 por ende digo que, pues sennal es ya que plaze a Dios, e que
 es derecho' lo que dixo el duque de Elenbrot, que deue todo
 ser asy de aquella guisa que él dixo, e yo asy lo otorgo en
 quanto mio poder es: e desde aquí dezid cada vno de nos lo
 que vos plaze, e entendiérdes que es bien.»


[ 129 ]
 
 Quando el duque de Loarena ovo acabada su razon, aquellos
 doce pares que eran y. por judgadores e libradores desta
 contienda, fablaron todos en el fecho' e ovieron muchas'
 porfias. Pero al cabo acordaron todos en lo que dixiera el
 duque Symon de Loarenna, segund que lo ovo de partido el
 duque de Lenbrot en comienço de su razon, e otorgaron todos
 aquello. E otrosy, la ymajen tendió otra vez la mano
 otorgando lo, segund manera de la muestra que fazia, e la su
 costumbre era. Entonçes judgaron esos doze pares que
 lidiasen de cavallo anbos essos dos cavalleros dichos', el
 duque de Sansonna, e el cavallero del Çisne, armados de
 todas armas, ellos e sus cauallos, e que firmauan el pleyto
 en tal guisa: que las rahenes sobre dichas' de parte del
 Duque, que fueran antepuestas en poder del Enperador e en su
 prisyon ante que los cavalleros en-

[ 130 ]
 trasen
 en el canpo: e la duquesa de Bullón e su fija, otrosy,
 puestas en recabdo, en tal manera que sy el Duque vençiese
 al cauallero o lo matase, que la duenna e su fija fuesen
 quemadas, e la tierra oviese el duque de Sansonna para
 syenpre; e sy el cauallero matase al Duque, o lo vençiese,
 que los treynta caualleros de las arrahenes del Duque,
 fuesen todos muertos e non escapase ninguno, nin lo
 consentiesen al Enperador que ninguno quitase esto sobre el
 pleyto e la jura que fiziera; e que entregasen la tierra a
 las duennas, e la oviesen libre e quita, commo devia ser,
 syn ningud embargo; e los de parte del Duque que fiziesen
 omenajen e segurança al Enperador, que ninguno de su
 companna que [fuera al canpo e] arma sacase, que moriese por
 ello. E todas las cosas, segund dicho' es, desque [el duque]
 de Elenbrot ovo fablado que era bien que fuese, todos ellos
 lo otorgaron, mandando e judgando e dando por sentençia que
 se fiziese e se conpliese en todo asy: e de aquella guisa
 que lo él ovo dado por consejo, a ello fueron todos pagados.
 
 Quando esto ovieron acordado e judgado sobre ello, fuéronse
 para el Enperador e dixeron le lo que avian acordado e
 confirmado ya; e él, otro sy, otorgólo e touo lo por bien. E
 luego el Enperador mandó llamar las partes ante sy, e
 fízoles el pleyto afirmar, por que non se pudiesen quitar 
 afuera; e puso la lid para otro dia lunes de mannana, que
 era otro dia de Çinquesma. E el duque de Sansonna ovo muy'
 buen cauallo e muy buenas

[ 131 ]
 armas de suyo, que se 
 él syenpre traya consygo, lo mejor e más conplida mente que
 ninguno de todos los altos omnes que en toda la tierra avia.
 Mas el cauallero del Çisne, que las non traxera, armóle el
 Enperador de todas las armas que ovo menester, fuera de
 escudo e de lança que se traya él, ca esto non quiso canbiar
 por otras ningunas; e dióle el su cauallo, que avia nonbre
 Prorin, que era el mejor que sabian en ninguna tierra. E esa
 noche' tovieron anbos los caualleros vegilia en la mayor
 yglesia de la villa, e el vno al altar de Sant' Ramiro, e el
 otro al de Sant' Pedro. E otro dia oyeron misa, e
 ofresçieron amos sus ofrendas muy grandes e muy'rycas; e
 después armáronse muy bien, e sobieron en sus cauallos e
 fueron al canpo a donde avian a lidiar, que era en vnos
 prados muy' grandes e muy' llanos que estauan so las
 finiestras del palaçio del Enperador, que era çerca del ryo.
 Pero ante que entrasen en el canpo juró cada vno dellos, el
 vno que demandaua derecho', e el otro que defendia verdat:
 mas non era asy, que el duque de Sansonna tenia muy' grand
 tuerto, asy commo Dios lo mostró aquel dia.
 
 El Enperador dió luego doze de los mejores omes e más
 onrrados que eran en toda su Corte, que fuesen fieles de
 aquella lid, e fizo armar quinientos cavalleros que
 guardasen el canpo e la raya; e todos los otros, otrosy,
 estauan aperçebidos con sus espadas a los cuellos, e con sus
 cavallos e sus armas aprestados, quantos de la

[ 132 ]
 parte
 del Enperador eran, porque sy los otros quisyesen reboluer 
 para ayudar al Duque, que non gelo consyntiesen; e a toda la
 gente menuda de la çibdad mandó, otrosy, estar aperçebida 
 con todas sus armas. E fizo, luego, [a] los treynta que
 fiaron la lid del Duque venir ante ssy, e fízolos meter en
 vna torre muy fuerte de su alcázar e guardólos muy' bien; e
 a la duquesa Catalina tomaron la pieça de duques e de condes
 e desos onrrados omnes que en la Corte eran, que fiaran al
 cavallero del Çisne para fazer la batalla, e fiáronla e
 tomáronla sobre sy a ella e a su fija.
 
 E desque todo esto ovo fecho' e ordenado, mandó apregonar que
 ninguno que de parte del duc de Sansonna fuese, que arma
 sacase en el canpo nyn muestra fiziese de alboroço ninguno,
 que moriese por ello; e que ninguno non fuese osado de
 fablar sin de dezir ninguna cosa porque se podiese oyr nin
 entender, non fiziesen sennal de muestra contra ellos nin
 contra otros, por palabra nin por ninguna sennal otra que
 pudiese ser fecha', e sy non que perderian las cabeças; mas
 que todos estoviesen muy' quedos e muy callados e que
 oyesen. E esto fecho', metiéronlos en el canpo e los fieles
 con ellos: e desque dentro fueron, el cavallero del Çisne
 desç[end]ió de su cavallo, e tendió los braços en cruz e
 echóse en el suelo, e fizo su oraçion contra Dios lo mejor
 que pudo; e eso mismo fizo despues el Duque.
 
 Desy, leuántaronse e sobieron en sus cauallos; e

[ 133 ]
 ante
 que se alongasen para se ir a ferir, el cauallero del Çisne
 dixo asy al Duc: «Sennor, sennor Duc de Sansonna, ruego vos
 por amor [de] Ihu Xpo. e por mesura e por bondad de vos, que
 dédes a quella duenna su tierra; ca bien sabédes que por
 fuerça gela tollistes, asy commo el Enperador e quantos
 omnes honrrados son aquy con él, lo afirman e dizen que es
 verdad, e lo saben bien, que a syn raçon e sin derecho gela
 tenédes, e non gela tomastes sy non de que su marido fué
 muerto e que non avia quien la anparase; e por ende faríades
 bien de guardar e de dexar esta batalla.»
 
 Quando esto oyó el Duc ouo gran sanna, e respondió asy commo
 en escarnio, o díxole asy: «Varon, seméjame son esas
 palabras de monje o de omne que quiere pedricar; e pues asy
 es, bien debíades ante [yr] a dezir vuestras misas [a]
 algunas mongias que entrar comigo en este campo, donde vos
 cuydo tal parar ante que la ora de las bisperas sea, que
 querríades ante ser en cabo del mundo o ally donde venistes,
 que sofrir lo que vos yo faré.»
 
 Quando el cauallero del Çisne esto oyó, bien entendió que en
 el cauallero non fallaria paz nin buena respuesta; e luego,
 firió el cauallo de las espuelas e alongóse dél para venirlo
 ferir, e el Duc fizo esso mesmo. Ally estaua muy grand gente
 asonada para ver la lid de los dos cavalleros: e el
 Enperador mesmo estava a las finiestra del su palaçio con
 todos los onrrados omnes que

[ 134 ]
 con él eran; e todo
 el otro pueblo, e la gen te menuda estauan por los sonbrados 
 e por los muros e por las baruacanas, e por derredor del
 canpo do lidiauan; ca tanta era, que para todo avia asaz. E
 estaban catando commo farian aquellos dos caualleros, o a
 que çima vernia aquella lid; mas mucho' reçelaua[n] todos la
 grandeza e la fortaleza del Duque de commo paresçia con la
 de su conpannero. Pero esforçaua los, otro sy, que veyan al
 otro andar muy' abiuado e muy' presto para yr cometer al
 Duc, e caualgaua mucho' apuesto e de buen continente, de
 guisa que todos avian plazer de la su vista; ca sabia muy
 bien apersonarse e conponerse con sus armas. E otrosy, los
 esforçaua que bien sabian bien que entraua con verdad; e
 asy, rogavan todos a Dios que vençiese. Mas ante que se firiesen, el Duc començó a yr muy' paso contra el cauallero,
 e el cauallero lo atendió e non quiso mouer contra él; ca
 bien entendió que alguna cosa le queria dezir.
 
 E el Duc, desque fué çerca dél, díxole asy: que le rogaba por
 Dios e por la cristiandat que resçibiera que dexase de
 demandar aquella tierra, que era suya, e que non quisyese
 ser muerto o vençido por lo ageno e por lo en que non avia 
 nada, e que faria bien e de su pro: e [sy] esto non queria
 fazer, que le dezia que antes que se les pusyese el sol, lo
 mataria o lo vençeria, a muy grand desonrra de sy, e de la
 duenna por cuya boz ally entrara. E el cauallero del Çisne,
 quando esto oyó, resóndiole commo omne muy syn

[ 135 ]
 miedo
 e commo quien lo tenia en poco, e díxo le asy: que mentia
 commo desleal, e él era el que moriria;, e él seria el que
 vençeria e lo mataria a él, ca él demandaua verdad e
 derecho'; e pues asy era, que non andudiese a fablillas, mas
 que librasen lo porque ally eran entrados: ca por la su
 deslealtad tan grande que fazia a quella duenna, le faria él
 ante de hora de nona yazer muerto en aquel canpo o vençido o
 perjuro de la jura falsa que feziera, o lo echaria del canpo
 por aleuoso.
 
  E entonçes, con muy' grand sana arrédranse el vno del otro
 lo más que pudieron, e dexaron se vno a otro venir muy'
 rezios, quanto los cauallos los podian leuar; asy que, todo
 omne entenderia bien en ellos por la su venida que se desamaban muy' de coraçon, e fuéronse a ferir, e diéronse
 tan grandes golpes de las lanças, que se falsaron los
 escudos, e fueran muertos amos sy non por las lorigas, que
 eran muy fuertes; pero las lanças quebraron en ellos; e de
 commo venian los cauallos muy rezios, toparon en vna los
 caualleros, de las cabeças e de los cuerpos tan fieramente,
 que cayeron los caualleros en tierra, e yoguieron estordidos 
 vna muy grad pieça; asy que, quantos ally estauan cuydaron
 que eran muertos, commo aquellos que non bollyan pié nin
 mano nin cabeça, asy quel Enperador e todos los omes
 honrrados que y estauan, avian ende muy grand duelo. E
 aquellos doze caualleros que eran fieles del canpo, vinieron
 luego a ellos, e el vno

[ 136 ]
 traxo agua fria de vna
 fuente que avia en cabo del canpo, e echó gela por las
 caras, e entonçe acordaron; e quando se vieron asy yazer en
 tierra, e oyeron el llorrar, e el duelo que fazia[n] por
 ellos las gentes, leuantáron se lo mas ayna que pudieron;
 mas el cauallero del Çisne, se leuantó primero e metió mano
 a la espada, e despues leuantóse el Duc, e fizo eso mesmo, e
 fizieron tomar sus escudos, que se les cayeran quando se derribaron de los cauallos, e començaron a venir muy' paso
 el vno contra el otro por furtarse los golpes, ca bien
 sabian mucho' de esgremir.
 
 E el Duc dixo al cauallero del Çisne: «Varon, avn vos ruego
 que vos partádes desta de manda desta tierra: ¿por qué vos
 metédes a este peligro non auiendo y derecho' ninguno, nin
 razon? E digovos esto porque me duelo de vos; ca vos veo muy
 mançebo asaz, e apuesto e guisado para beuir, e non querádes
 destroyr vuestra vida e vuestra mançebia tan tenprano, nin
 tirédes onrra de vos commo agora tenédes açerca de lo ver;
 ca bien veo que guisado tengo de vos facer conplar caramente 
 la vuestra locura.»
 
 E el cauallero del Çisne non le respondió ninguna cosa e
 començólo de mirar e fizo vn paso contra fuera. E entonçe el
 Duc fizole sennal de acometimiento, e echó' le tres golpes 
 de esgremir, e al quarto fuése apartarse dél; asy que, todo
 omne que lo viese entenderya bien que sabia mucho' de aquel
 menester, e que era muy me-

[ 137 ]
 nester a
 su compannero de abyuar bien el coraçon; mas antes que el
 Duc oviese a coger el braço contra sy, el cauallero del
 Çisne, que non sabia menos de esgremir quél, e sabia mucho
 más, diólo vn golpe de la espada sobre el yelmo, en derecho'
 del rostro, tan grande que, un pedaço dél vino a tierra, e
 cortóle la nariz con vna pieça del labrio a vueltas del
 beço; asy que, le parescian todos los dientes de delantre e
 todo se cobrió de sangre fasta en los piés. E despues díxole
 asy muy sanuda mente: «Don aleuoso prouado, en mal punto 
 vistes la trayçion conosçida que començastes contra la
 duquesa de Bullón. e fezistes la falsa jura que jurastes,
 cuydando della lleuar la tierra; por lo que a Dios non
 plazerá nin querrá que sea asy; ante, morirédes oy aquy
 commo aleuoso, e a la duenna fincará la tierra libre e
 quita. Pero sy avn quisiérdes venyr alguna buena pleytesya,
 agora la faria yo con v[u]sco, que fuese a tal porque vos
 non moriésedes e la duenna oviese lo suyo: e seria yo
 vuestro vasallo, con quinientos caualleros que son aqui de
 la duenna, en tal guisa, que vos faremos omenaje de vos
 seruir en todos los logares que vos oviér des menester, e de
 vos venir a las grandes Cortes cuatro vezes en el anno.»
 
 Quando esto oyó el Duc, entendiendo que no le dezia aquello
 el cauallero sy non en manera de escarnio, començó a meçer 
 la cabeça commo omne escarnidor que se lo tenia en poco; e a
 tan grand pesar avia de aquello que oyó e de lo que le

[ 138 ]
 fiziera, que cuidaua ser muerto. E por ende, le
 respondió asy commo omne fuera de seso e destordida mente, e
 muy' sannudo, e muy brauo, e díxole asy «¡Ay traydor! Por
 que tienes que me escarneçiste, e me fablas asy en escarnio,
 en movimiento de pleytesías e de omenajes fazer. [Non es]
 eso nada: ca verás agora esta sangre que de mí se va, e este
 estorpamiento que tienes que en mi as fecho', tan caramente
 lo conprarás, luego aquí, que para el nonbre de Dios, essa
 tu mesma cabeça leuaré agora de ty en preçio de la mi sangre
 e de lo que me has fecho'. E otro pleytamiento ninguno nunca
 puedes ya desde aqui adelante aver comigo; e si tales çiento
 commo tú oy aqui, fuesen contra mi commo tu estás, yo los
 cuydaria a todos estroyr e matar vnos a vnos, que me non
 escapase ninguno.»
 
 E desque todo esto ouo dicho', dexóse correr a él la espada
 derecha' contra suso, que le cuydó dar por çima la cabeça; e
 el cauallero del Çisne cobrióse del escudo, e resçibió el
 golpe en él: por quanto la espada del Duc alcançó del escudo
 del cauallero del Çisne e de sus armas, todo lo levó fasta
 tierra. Mas el cauallero del Çisne dió a él, de la parte
 diestra, con la espada sobre el onbro tan grande ferida, que
 quanto alcançó de la loriga todo vino a tierra; e
 çiertamente cortá[ra]lle el braço, sy non por la espada que
 se le voluió en la mano, e con gran sanna díxole asy: «-¡Por
 Dios, Don traydor! ¡la vuestra falsedad vos traerá oy a la
 muerte!»
 

[ 139 ]
 
 Mucho ouo grand pesar el Duc, e con grand quebranto se touo
 por muy escarnido quando ferido se syntió asy, e de más, que
 veya que le colgaua la nariz e una pieça del beço sobre la
 boca, [de guisa] que le paresçian los dientes muy fea mente;
 e con grand sanna e con grand mal enconia que ende avia [e]
 con que estaua, tiróse a vna parte e tajó la con la espada e
 dió con ella en tierra; asy que, fasta los pies fué cobierto
 de sangre todo de la ferida, e de aquella que le començó a
 refrescar, de guisa que paresçia ya él bien vanado en su
 sangre, el qual vanno, él, a su conpannero avia prometido.
 
 E con grand despecho', asy commo leon que ravia, dexóse yr al
 cauallero del Çisne, e dióle tan grand golpe en lo más alto
 del yelmo, ally do es más alto e más agudo, que metió la
 espada por él bien una mano; asy que, sy non fuera por la
 merçed de Dios que se lo guardaua, e la espada que salió al
 diestro en desviado, oviéra lo fendido fasta en los dientes:
 tan grande fué el golpe e tan pesado que, al tirar de la
 espada, fízole por fuerça fyncar los finojos al cauallero;
 asy que, quantos lo vieron cuydaron syn falla que era
 muerto. E el Enperador mesmo, que lo veya, ovo ende muy'
 grand pesar, e todos los omnes onrrados que eran con él, e
 caualleros e duques, e todas las otras gentes que a vista 
 estauan, que sabian el grand tuerto que el Duc tenia a la
 duquesa de Bullón, otrosy, auian grand pesar e se dolian 
 dello mucho.
 

[ 140 ]
 
 Mas sobre todos los otros, a que mucho' pesava e que mayor
 coyta avia era la Duquesa, e su fija Beatriz, a quien lo fué
 dezir vn escudero do ellas estauan en oraçion en la Yglesia:
 la vna, al altar de Sant' Pedro, e la otra al de Sant'
 Viçente, de commo el Duc llagara al cauallero del Çisne, su
 lidiador, a la muerte; asy que, le diera tan grand golpe
 dela espada por çima dela cabeça, que le fiziera fincar los
 ynojos en tierra e que lo tenia en aquella guisa antes sy.


[ 141 ]
 
 Quando la donzella, fija del Duque, esto oyó, començó a fazer
 muy grand duelo, e a dezir asy a muy' grandes bozes: «Sennor
 Dios, por la vuestra grand piedad non consyntádes que esto
 asy sea; e asy commo vos, Sennor, sabédes que a grand tuerto
 somos deseredadas e forçadas de lo nuestro de aquel que en
 nuestro juyzio está en aquel canpo, onde avemos nuevas que
 ha poder sobre el nuestro lidiador, non sufrádes que aquel
 que se conbate por el nuestro derecho' e de manda verdad,
 sea muerto nin vençido, nin justiçia sea fecha' en nuestros
 cuerpos por lo que non meresçemos, nin que la verdad peresca 
 e la mentira sea ensalçada; non querádes, Sennor, quel
 tuerto sea vençedor e el derecho' vençido, nin que la
 falsedad vença a la verdad.»
 
 Quando esto ouo dicho' cayó amorteçida delante' del altar;
 asy que, la Duquesa su madre,

[ 142 ]
 la tomó en los
 braços e la leuó, dende, faziendo muy' grand duelo. E desque
 la donzella entró en acuerdo del amortesçimiento en que
 fuera, su madre la Duquesa, que mucho' estaba coytada e con
 grand pesar en el coraçon, començó a fazer su oraçión, asy
 que, quantos estauan en la yglesia lo oyeron, contando en
 ella quantos milagros fiziera nuestro Sennor por los
 patriarcas e por los profetas e por los otros santos, desdel
 comienço del mundo fasta que subió en los çielos; e de los
 que acaesçieron despues, tan bien de la Ley vieja commo de
 la nueva, rogándole e pidiendo le merçed, que [por] los
 bienes qu' El fiziera a los santos e a los sus amigos, que
 non olvidase a ella nin a su fija, que eran sus siruientes,
 e quel librase al su lidiador de aquel peligro en que le
 dezian que estaua, e lo ayudase a el que era su lidiador
 dellas e lydiaua por ellas e de mandaua derecho' e verdad
 contra aquel seruidor del diablo: ca sabia El muy bien que
 los fechos' e las obras de aquel Duc, del diablo eran, e la
 su voz mantenia e que a la su boz entrara en aquella lyd, en
 que le dezian quél avia la onrra de aquella batalla; e que
 non quisyese quél fuese el vençedor, por que ellas perdiesen
 los cuerpos por tal juyzio commo sabia que era dado contra
 ellas, nin que perdiesen su tierra, que sabia muy' bien que
 por quantos derechos la avia, e debia ser suya, e de commo
 avian a voluntad de le servir bien con ella e lo seruerian
 syenpre; nin que perdiese, otrosy, el cuerpo e la

[ 143 ]
 honrra
 el cavallero que la boz della tenia e tomara en fiuzia del
 su juizio y mostrar e de la su ayuda y aver, e esforcándose 
 en esto se fuera meter por ellas en tal peligro; e que non
 oviese la onrra nin lo que non avia derecho' de aver, el que
 la voz del diablo tomara e tenya en crencia, e en fiuzia
 [de] la su ayuda, lidiara él contra ellas, pues que mantenia
 tuerto e soberuia.
 
 Tales eran las oraçiones que la buena duenna e su fija fazian
 contra nuestro Sennor, por el cavallero del Çisne, su
 lidiador, e por sy misma[s], otrosy, a quien era mucho
 menester quél vençiese; de la qual plegaria ellas fueron
 muy' bien oydas, ca en cuanto ellas esta plegaria façiendo
 estaua[n], el su cauallero non se estaua de balde en el
 canpo: ante se conbatia muy de rezio con su conpannero, e
 estaua muy esforçado, dando a entender que lo tenya muy en
 poco; ca a la ora quel Due le ouo dado aquel golpe de que le
 fizo fincar los ynojos, e queriendo el Duc alçar la espada
 por le dar otro golpe por la cabeça, el cauallero del Çisne
 puso el escudo ante el rostro alçándolo [lo] más que podia,
 e envió la espada muy' alta entre los escudos amos, contra
 el braço del Duc do descendia el gol[pe], e [el Duc retuvo 
 el golpe e] tiróse vn poco afuera: e entonce el cauallero
 del Çisne cobró muy ligera mente, e movió contra el Duc por
 le dar de la espada por la cabeça, e el Duc non le atendió:
 ante se arredró ya quanto más afuera dél. E commo quier que
 el cauallero del Çisne grand

[ 144 ]
 golpe resçebiera,
 non estaua, por ende, desmayado nin vn punto: ante estaua
 muy' esforçado, con la espada en la mano e el escudo en el
 braço, asmando commo le poderia ferir en [descubierto; e el
 Duc azechaua, otrosy, a él, commo le poderia ferir] en esta
 misma guisa: mas tanta avia perdida el Duc de su sangre, que
 maravilla era commo en piés se podia tener. E otrosy, lo
 enbargaua mucho la sangre de las narizes, que se le quajaua 
 e non le dexaba recoger el fuelgo, e daua a las vezes vnos
 refuelgos por ellas que semejauan de leon o de alguna grand
 serpiente; e tamanos e con tan grand sanna los enviaua, que
 fazia les pedazos de la sangre quajada, que echaua por
 ellas, recudir muy' aluene de sy; pero con todo esso avia
 grand sabor de se vengar sy pudiese.
 
 E asy estauan anbos a dos asechándose commo se podian más de
 mal fazer; ca mucho se dubdauan e resçelauan fiera mente vno
 de otro, por los muy' grandes golpes que se avian ya dados;
 e desque ovieron asy estado vna grand pieça, el Duc cato' al
 cauallero del Çisne muy' sanuda menté, e començóse de
 maravillar mucho', ca nunca omne fallara en el mundo, nin lo
 avia, que con él se osase tomar, quanto más un cauallero
 solo; e averlo ferido tan mal e tan desonrrada mente, commo
 averle asy tajado las narizes e los rostros syn los otros
 golpes que en el cuerpo tenya; asy que, magüer vençiese,
 syenpre quedaria lastimado [de] manera que

[ 145 ]
 nunca
 seria para paresçer ante omnes nin se parar ante ellos.
 
 E por ende, començó a dezir contra nuestro Sennor, que non
 creya en El, nin en la su merçed; mas que se encomendaua al
 diablo, e que en él creya e a él adoraua, e que le rogaua
 que le veniese ayudar, pues que Dios non lo podia fazer; e
 que de ally adelante se otorgaua por suyo quito, e prometió 
 que non dexaria a obispo nin abad nin a omne ninguno de
 religion ninguna cosa en toda su tierra; ante, destroyria
 las yglesias e las abadias, e las quemaria, e las derribaria 
 fasta en la tierra; e que duenna coytada, nin poble coytado,
 nin huérfano, nunca en él fallaria piedad, nin merçed, nin
 derecho' ninguno; mas todo tuerto e todo mal en los
 deseredar e astragar, e en les fazer el peor mal que
 pudiese. E syn todo aquesto que se tornaria moro ante de vn
 anno; asy que, el conde Giliberte que fuera renegado, nunca
 tanto pesar fiziere a Dios nin tanto mal a cristianos commo
 él faria, sy de aquel canpo saliese byuo.
 
 Quando el cavallero del Çisne oyó lo quel Duc estava
 diziendo, fizo se muy' maravillado, e extrannó lo mucho', e
 eso mesmo fizieron los fieles, que lo oyan bien todo,
 otrosy; mas el Duc que non daua nada por ende, tanto estaua
 en folloniado e perdido de todo envergonamiento, e estaua
 reyendo los dientes e tornando los ojos commo quien quiere
 meter espanto, muy' grande e muy espantoso, con la espada en
 la mano a guisa de

[ 146 ]
 muy brauo e muy fiero quél
 era, como vos ya avemos dicho'. E era muy' mayor de cuerpo
 grand pieça quel Cauallero del Çisne, e muy más grande e muy
 más valiente de mucho: de guisa quel dudaua mucho' el
 cauallero del Çisne, lo vno, por la furia grande que en él
 veya, lo al, por los grandes golpes que del resçebiera; e
 por ende, alçó los ojos contra el çielo efizo su oraçion,
 mas non tal commo la del Duc fué.
 
 E dixo asy: «Sennor Dios, que eres verdadera Trenidad, Padre
 e Fijo e Espiritu Santo, tres personas e vn Dios verdadero,
 pido te por merçed, Sennor, que tú me guardes e me ayudes,
 porque este diablo non me pueda conquerir, nin me pueda
 fazer [mal], nin vençer con poder de la su valentía en que
 se atreue tan mucho', por el qual esforçamiento olvida asy a
 ty e al tu poder e a las tus obras, e sygue las del diablo e
 la su boz, con la qual él començó todos sus fechos',
 manteniendo toda soberuia e toda crueldad, con la qual cuyda
 vençer oy esta lid; e tú, Sennor, le sey oy estroydor en
 ella, e conqueridor de la grand trayçion que començó, porque
 las duennas non pierdan oy su derecho' nin los cuerpos, nin
 sean deseredadas por tan grand falsedad commo este desleal
 Duc, retraydo en la tu fe e en la tu esperança, cuyda lo
 suyo dellas levar e les fazer perder los cuerpos, por las
 quales esta boz tomé por el tu mandamiento. E tú, Sennor,
 muestra y el poder de la tu vertud porque el tu juyzio se
 libre oy aqui, asy commo tú

[ 147 ]
 eres justo juez e
 verdadero e de toda justiçia conplida.»
 
 Quando el cauallero del Çisne acabó desta guisa su oración, e
 alabando mucho' a Dios quanto él más pudo, el Duc que
 entendia bien lo que dezia, e lo estaua catando de mala
 catadura, le dixo asy: «¿E qué es esso, cauallero, que estás
 faziendo oraçion? ¿O por ventura cuydas que Dios nin tus
 oraçiones averán oy poder de te valer nin ayudar contra mi?
 Non es esso nada, nin lo creádes, nin avn que la tu ventura
 muy' grande fuese, que me tú matases, o me vençieses, lo que
 non poderia ser: tú, por ende, non puedes escapar que non
 mueras comigo. E de que de mi escapases, ca el poder que
 aquí tengo es tan grande, de que non puedes escapar nin
 guarir, nin avn al Enperador, sy quisyere, que non le echen
 fuera de la çibdad de Nimaya, e le non fagan perder lo más
 de quanto ha. Pues avn non me has tú vençido a mi nin tan
 mal trecho' por que, te por muy' partido nin muy libre deuas
 tú tener de las mis manos; ca de aquí a poco, verás en commo
 fincarás dellas parado, e lo que te yo faré».
 
 E el cauallero del Çisne, que tenia el ojo en él, mesurándo 
 lo en commo lo poderia ferir, en guisa que le enpeçiese lo
 más que podiese, le respondió asy: «Duc, mucho' me semeja
 fiera e extranna cosa amenaçar al que delante de vos
 tenédes.» E quando él esto ouo dicho', dexáronse correr vno
 a otro, e el Duc le dió al cauallero tan grand ferida dela
 espada por çima de la ca-

[ 148 ]
 beça, que
 quanto alcançó del yelmo todo vino a tierra, e el golpe
 desçendió a cabo de la pierna e cortóle vna pieça de la
 falda de la loriga, e la punta de la espada entró por el
 canpo más de vna mano; de guisa que sy en la carne oviera
 alcançado, le matara o le cortara todo quanto la espada ante
 sy fallase. Mas el cauallero del Çisne, otrosy, non
 enflaquesçió mucho por su golpe; ante le dió tan grand
 ferida de la espada, que quanto prisó del escudo todo vino a
 tierra; e el golpe vino sobre el anca diestra, de guisa que
 le tajó una pieça de la carne e del hueso, e desta manera se prouauan a esgremir aquellos dos lidiadores, asy que todo
 omne que viese los golpes e las feridas que vno a otro se
 dauan, e quan mortal mente se conbatian, poderia bien
 entender [que de] ally adelante non se poderia partir la lid
 a menos de morir vno dellos: ca el cauallero del Çisne, que
 lidiaua por las duennas, avia sabor de demandar su derecho',
 e afincaba al Duc quanto podia, e el Duc otrosy, que avia
 grand talante de se vengar, fazia a él esso mesmo; asy que,
 quando metia mientes en la nariz e en el beço que avia
 perdido, e en los otros muy' grandes golpes que avia
 resçebidos, cresçíale tan grand sanna e tan grand yra, que
 salia de su seso; e por ende queria se aventurar a prender 
 muerte o vengarse.
 
 E fuése llegando a paso furtado a él, por cuydarle ferir por
 el rostro o por los braços; mas non lo pudofazer, e entrando 
 el Duc el braço con-

[ 149 ]
 tra sy del golpe
 que le cuydara dar, el cauallero del Çisne le dió vna tan
 grand espadada en el braço diestro, entre vn escudo e otro,
 que le cortó la mano; asy que la espada e el punno cayeron
 en el canpo. Quando esto vió el Duc, entendió que era
 llagado a la muerte, e luego asmó en commo se poderia vengar
 de guisa que, sy él moriese, que moriese el otro con él; e
 fuéle trauar con el braço syniestro muy' de rezio, e trauó 
 dél de guisa que, lo alçó de tierra muy ligeramente con lo
 que se ayudó del otro braço, e quisyéralo leuar al ryo por
 se echar con él dentro, e que moriesen y amos, e començólo
 de llevar de aquella guisa contra allá; mas el cauallero del
 Çisne punnó en quanto pudo en salir de su poder, e
 troxéronse vn poco a braço en manera de luchas'; e estaua ya
 el Duc muy flaco e muy de sangrado de la mano que perdiera,
 e de la mucha sangre que del salia a grand maravilla de las
 llagas: otrosy, las espuelas, que se le trauaron vna con
 otra, que se le enbargaron mucho', pero muy' más le enbargó
 el tuerto que tenia e la jura falsa que fiziera; assy que,
 ovo de yr a tierra.
 
 E entonçe echó se sobre él el cauallero del Çisne, e quitóle
 el yelmo, e començó le de dar de la mançana del espada
 tantas feridas por el rostro e por la cabeça, fasta que lo
 mató; e desy cortóle la cabeça e metióla en el yelmo que le
 tolliera, e llamó aquellos doze caualleros que eran fieles 
 del canpo, e preguntóles que pues aquel era muerto, sy avia
 y más que fazer porque las duen-

[ 150 ]
 nas
 cobrasen su tierra; e ellos dixéronle que asaz avia y
 fecho'.
 
 E esas oras el cauallero del Çisne tendió los braços en cruz,
 e echóse' en la tierra, e fizo su oraçion e sus pregarias a
 Dios, lo más conplidamente e mejor que pudo, e lo alabó, e
 dió graçias por la ayuda e merçed que le fiziera. Desy
 levantóse, e entonçe preguntó otra vez a los fieles, sy lo
 poderian leuar en saluo fasta donde estaua el Enperador. E
 ellos dixéronle que sy, e que non se temiese, que ellos lo
 leuarian, e non se parterian dél. E pués que esto le ovieron
 dicho', fuéron le a caualgar en su cauallo, quél traxo, e
 ellos e los quynientos caualleros, otrosy, que fueran
 puestos por guardar el canpo e la raya, fueron todos con él,
 leuándo lo muy' guardadamente e faziendo le toda honrra. E
 el cauallero del Çisne yva muy bien guardado e yua en aquel
 cauallo mesmo que le diera el Enperador, en que lidiara con
 el Duc; e yva armado de todas sus armas el cuerpo, e el
 cauallo otrosy, e leuáuale vn escudero, delante, el escudo,
 e otro el flerro de la lança con vn pedaço de la asta que le
 quebrara a la primera justa quel oviera con el Duc, e leuaua
 ante sy el yelmo que fuera del Duc, [e] la su cabeça mesma
 metida en él: e desta guisa fueron fasta el palaçio donde
 estaua el Enperador.


[ 151 ]
 
 Mucho' era grand maravilla la gente que venia ver el
 cauallero del Çisne quando salió del canpo, e yua en
 aquellas compannas que lo yuan guardando, yendo de aquella
 guisa que oystes; e todos le saluauan e le fazian grand
 honrra, e lo resçebian bien de su palabra, e le dauan
 grandes bendiçiones; mas él, de que del canpo fué salido,
 non quyso fablar a omne del mundo fasta que llegó al
 Enperador. E quando fué ante él, fincó los ynojos asy commo
 estaua armado: e eso mismo fizieron los doze caualleros,
 fieles de la lid, que venian todos en vno con él al
 Enperador, por contarle el fecho' cómmo pasara.
 
 Mas el cauallero del Çisne fabló primero que ninguno de los
 otros, e dixo a muy altas bozes, asy que todos lo pudieron
 muy bien oyr e entender, (quel Enperador mandara a todos que
 callasen por oyr lo quel cauallero deria), e él dixo

[ 152 ]
 asy: «¡Sennor Enperador de Alemanna! Dios, que
 es poderoso sobre todas las cosas del mundo, vos lo
 agradesca e vos honrre por ello': e todos quantos en esta
 Corte son, [e los] que son en el vuestro ynperio e por todas
 las tierras del mundo, vos lo deuen gradesçer e loar, [e] a
 Dios. [E de my] digo que nuestro Sennor, por la su merçed
 [me] traya a tal tienpo e a tal sazon que, vos yo pueda
 seruir e meresçer en algund grand seruiçio, la grand onrra e
 la grand merçed que touystes por bien de me fazer, en querer
 e ser la vuestra merçed e tener por bien que, la buenna e
 honrrada duenna de Bullón e su fija Beatriz oviesen derecho'
 del grand tuerto e de la grand fuerça que resçebian, e que
 yo fuese su lidiador, e que fuese defendido e guardado de
 fuerça e de mal: e todas estas honrras e merçedes que me
 fezistes, en tener por bien que fuese armado de vuestras
 armas, e me distes vuestro cauallo; e porque vos guardastes
 en esto tan fiera mente justiçia e lealtad, quiso me Dios
 ayudar, porque vençi esta lid: e védes aqui la cabeça del
 Duc, porque séades çierto que es asy.»
 
 E entonçe presentó la cabeza asy metida en su yelmo commo
 yua; e el Enperador resçibióla muy de grado, commo aquel a
 que plazia mucho'; ca teniendo que, faziendo justiçia e
 derecho le vengara Dios del mayor enemigo quél avia, nin al
 que más resçelava; e por esto, despues que la cabeça ovo
 tomada, dixo asy al cauallero del Çisne: «Amigo, mucho'
 sódes omne de onrrar e de pres-

[ 153 ]
 çiar,
 e yo he grad sabor de lo fazer; mas tengo por bien que vos desarmédes luego, ca asaz avédes sofrido de travajo e de
 afan.» E entonçe mandó lo desarmar, e fízole dar agua para
 lauar las manos e el rostro, que tenia todo sangriento e
 cubierto de poluo del sudor mucho' que fiziera; e despues
 mandó lo vestir de muy rycos pannos nuevos e muy' nobles,
 que fizo sacar de la su cámara.
 
 E quando fué vestido, vino se asentar a los piés del
 Enperador, ca non quiso ser en otro logar, e magüer el
 Enperador mucho' trabajó con él por lo asentar a par de sy.
 Los Doze pares que avian a judgar la Corte, vinieron y
 luego, e el Enperador mandóles que judgasen aquellos treynta
 caualleros de las rehenes del Duc qual muerte devian morir,
 pues el Duc vençido era e muerto; ca por ninguna guysa non
 podian ellos escapar, pues lo juraran. E ellos judgaron que
 los descabeçasen; e entonçes mandóles dar el Enperador vn su
 capellan con quien confesasen e comulgasen de pan benito en
 logar de Cuerpos Christi. E desque fué fecho' mandóles el
 Enperador cortar las cabeças, e leváronlos a enterrar fuera
 de la villa a un logar que dizen las Atines de Monte Orin.
 E desta guisa morió el duc Rayner de Sansonna e treynta de
 sus parientes, que eran muy' onrrados omnes, e por los males
 e las soberuias que avian fechas' en aquellas tierras, e por
 la duquesa de Bullón que tenia deseredada e echada de lo
 suyo a tuerto, syn derecho.


[ 155 ]
 
 El duc Rayner de Sansonna, de que ya oystes, era muy
 enparentado omne, e en aquella çibdad de Nimaya do fué esta
 lid de que ya vos deximos que ovo con el cauallero del
 Çisne, [do] él fué muerto, tenia él consygo bien cuatro mill
 e syeteçientos caualleros muy buenos e muy' honrados, que
 eran sus parientes e sus amigos, que por lynaje, que por
 debdo de casamyentos, e otrosy avia y muchos' que eran
 vasallos destos: asy que, se fazian todos bien diez mill
 omes a cauallo o más, e bien treynta mill a pie. Estos,
 luego que vieron quel duc Rayner era muerto, e los otros sus
 parientes quel Enperador mandara matar porquél fué vençido;
 lo vno, por el omenaje e la grand segurança que avia[n]
 fecho' al Enperador, que ninguno non se remouiese por cosa
 que acaesçiese del Duc, nin por justiçia que fiziese el
 Enperador en los de las rahe-

[ 156 ]
 nes del
 Duc, muerto o vençido seyendo; lo al, porque todas las
 gentes del Enperador estauan muy' apreçebidas, non se
 atrevyeron y a fazer al; mas fizieron su duelo muy grande
 por el Duque e por los otros sus parientes. Desy apartáronse
 a vna parte do ovieron su Consejo e pusyeron entre sy, e
 juraron que, non partiesen de aquella tierra, fasta que
 fiziesen muy' grand pesar al Enperador, o le destroyesen una
 grand partida de lo que avia; e despues, que se fuesen para
 su tierra, e se asonasen con quanto poder oviesen, e se
 tornasen luego a fazer guerra al Enperador, fasta que lo
 sacasen de Alemanna por fuerça.
 
 E desque este acuerdo ovieron tomado, salieron de Nymaya syn
 despedirse del Enperador, e fueron a un castillo que era y,
 a quatro leguas pequennas, a que llamaban Castiel
 Melesyente: e el sennor de aquel castillo avia nonbre
 Florençio, e era sobrino del Enperador, e fuera a la Corte
 por oyr aquel juyzio quel Duc e el cauallero del Çisne
 avian; e su muger fincara en el castillo, suso, en la mayor
 fortaleza que ay avia, con dos fijas que avia, donzellas
 muy' fermosas e de muy' buena palabra. E tanbien la duenna
 commo los que estauan en el castillo, non se temian que de
 ninguna parte les pudiese venir mal: ante estauan muy
 seguros. E aquellos traydores entraron por el castillo a desora, e fizieron tanto, fasta que llegaron a la torre do
 estauan la duena e sus fijas con ella, e pedieron fuego para

[ 157 ]
 quemar el logar. E quando la duenna esto oyó,
 escondióse mucho' ayna en vna cueva, e erró mucho' de que
 non metió sus fijas consygo: e fincaron de fuera, e
 prendieron las ellos, e despues pusyeron fuego al castillo e
 quemarónlo todo, e los buguesydes e las otras gentes que en
 la villa eran e en el castillo, fueron todos muertos; asy 
 que, los ninos que yazian en las camas matauan, ca non era
 su entinçion sy non vengar al Duc, e destroyr la tierra al
 Enperador.
 
 Las donzellas que ya oystes, leuáronlas presas, amenazando 
 las mucho' que las desonrarian; e magüer que en esto fazian
 pecado e trayçion, poco dauan ellos por ende, en tal que
 pudiesen fazer pesar al Enperador. Desy, partiéronse de
 ally, e ellos yendo todos muy ledos de lo que avian fecho',
 fallaron vna huerta muy grande e muy bien çercada de muy
 buen muro e muy bien labrado e muy' alto, saluo que era
 desportellado a logares. E era del sennor de aquel castillo
 que destroyeron ellos; e andauan dentro tres donzeles
 trebejando, que eran sobrinos de su muger, e yvan a aquel
 castillo por ver a su tya e a las doncellas sus cormanas; e
 por la grand calentura del tienpo que fazia, dexaron las
 bestias fuera de la huerta, e ellos entraron dentro, e
 andauan y solazando, e cantando, e cogiendo desas flores
 para fazer sus guirlandas, con que tomasen plazer; e quando
 los traydores llegarona la huerta dexaron se correr e entrar
 dentro, e entraron los vnos por los portillos e los otros
 por la puerta. E

[ 158 ]
 los donzeles quando los vieron
 yr asy armados, ovieron muy grand miedo e los otros llegaron
 a ellos e prendieron los, e fizieron los caualgar en sus
 bestias, e leuaron los consigo a la otra conpanna, do tenian
 presas las donzellas, que [a] ellos estauan esperando.
 
 E quando los donzeles vieron a sus cormanas presas,
 maravilláronse mucho'; e el mayor dellos dió muy grandes
 bozes e dixo asy: «¿Qué gentes son aquestas, que asy prenden
 a los omnes en tan grand fiesta conmo esta e dia de mercado,
 en que toda gente deue andar segura, e que asy prendieron
 estas donzellas? Sy el Enperador lo sabe, non les puede
 guaresçer ninguno de vos en villa, nin en castillo, nin
 fortaleza, nin en otro logar del mundo, que todos muertos e
 desbaratados non seádes.»
 
 Quando esto oyó vno de aquellos parientes del Duc, que avia
 nonbre Segar de Monbrir, e era vno de los mayorales de
 aquellas conpannas, preguntó aquellos donzeles dónde eran o
 de qual lynaje; e aquel mayor dellos, les respondió que eran
 fijos del senor de aquel castillo [Esforado] e sobrinos del
 Enperador: e díxole que por qué razon leuaba aquellas
 donzellas presas e asy atadas las manos, e prendieron a
 ellos otrosy: [sy] les fizieran algo, o por qué lo
 fizieran', ca otra mente mucho erraran y, e grand mal les
 podía ende venir sy lo sopiese el Enperador. Quando Segar
 oyó dezir que eran sobrinos del Enperador, sol non ovo y
 otro de tenimiento;

[ 159 ]
 ante, metió luego mano a la
 espada, e cortóles las cabeças a todos tres, e desque los
 ouo muertos, fué muy' ledo, e ovo en sy muy' grand plazer.
 Mas sy él plazer e alegría tomó en ello, asy las donzellas
 sus cormanas tovieron y grand pesar e grand tristeza, e
 començaron y a fazer muy grand duelo, e la mayor dellas dixo
 assy: «Sennor Dios, ¿por qué quisyste que nasçiésemos por
 que viésemos tanto mal a nuestros ojos?» E la otra torçía 
 las manos e lloraua muy fuerte.
 
 E desta guisa caualgaron los de Sansonna su camino derecho',
 ansy que ante de ora de bísperas fueron llegados al castillo
 Esforado, e luego que al castillo llegaron, dixo Segar de
 Monbrir a los otros: «Este castillo es muy' fuerte, e el
 sennor dende es muy' poderoso, e se nos esta noche
 sentieren, guardarsean de nos, e non poderemos y fazer nada;
 mas andemos fasta cras, que sea bien claro el dia, e
 atendamos aquí, e los omnes saldrán, e sacarán quantos
 ganados tienen a paçer, e despues prenderlos hemos, e
 leuaremos quanto ovieren, o por aventura entraremos a
 bueltas con ellos en el castillo, e tomárgelo hemos.» Todos
 quantos ally eran le otorgaron en aquel consejo, e lo
 tovieron por muy bueno, e pusyeron que otro dia que fiçiesen
 asy commo el avia dicho'.
 
 E en aquella companna andaua otro que avia nombre Espaldar de
 Grymaysa, que era cormano del duc Rayner, e era ome muy
 enparentado e muy poueroso; e por quel tenia[n] todos por
 muy

[ 160 ]
 esforçado e mucho ardid, e que ninguno
 dellos non meresçia aquella onrra más quél, resçebieron lo
 todos por cabdillo. E él fizo les albergar esa noche' en
 vnos prados, ribera del ryo que corrya y açerca, todos muy
 ascondida mente e muy' callados.


[ 161 ]
 
 Este Segar de Monbrin, que era el más falso e más abiuado del
 mal de quantos en la campanna de Sansonna eran, e que nunca
 se trabajaua sy non en fazer alguna grand crueldad, [fabló
 con los otros], e dixo les que non era bien de leuar asy de
 aquella guysa aquellas donzellas presas, ca por aventura
 poderian ser descobiertos por ellas; mas por fazer mayor
 pesar al Enperador e mayor desonrra a él e su lynaje, que en
 otra muerte ninguna que les pudiesen dar, que las metiesen 
 en poder de los escuderos, e [que fiziesen a su voluntad en
 ellas] fasta que las matasen. E ellos lo otorgaron, e
 entonçe llamó Segar de Monbrin vn su escudero, que era
 natural de Ongria, que avia nonbre Etre, e fiaua mucho en él
 porque era falso e traydor asy commo él era; e [a] aquel dió
 amas las donzellas, e mandó le que las leuase a vn monte
 grande que

[ 162 ]
 avia ay açerca, e quél e los otros
 escuderos, quantos quisyese leuar consygo, que fiziesen a su
 voluntad en ellas fasta que las fiziesen morir. E el
 escudero, quando lo oyó, plógole mucho', e fué muy alegre, e
 tomó luego las donzellas, e leuó las al monte, e leuó
 consygo bien çient escuderos o más, de los más locos para
 toda maldad fazer que y avia, e que mayor sabor avian de
 fazer toda enemiga.
 
 Las donzellas eran muy fermosas e muy ensennadas e de muy
 buena palabra, e quando vieron que yvan en poder de aquella
 mala gente e sopieron la razon en que yvan, fueron muy'
 sanudas e muy' coytadas, e comenzaron a fazer muy' grand
 duelo. Mas la mayor, que avia nonbre Esteuayca, pensó en
 commo poderia guisar por alguna manera, cómmo poderia salir 
 de manos de aquellos traydores, e [que] con tan grand
 voluntad yvan de fazer [todo mal]. E entonçe llamó aquel
 escudero a quien las dieran, que avia nonbre Etre, e díxole
 asy a la oreja, muy quedo, que los otros non lo oyeron: que
 sy él guisase commo non oviesen parte en ella nin en su
 hermana, otro ninguno sy non él e otro su pariente o su muy
 amigo, sy lo ally avia, que fuese onbre de buen logar commo
 él, que se otorgaria ella por su muger, [e su hermana por
 muger] del otro, e que ella guisaria commo el Enperador,
 cuyas sobrinas ellas eran, les fiziese grand algo e granada 
 merçed, de guisa que serian muy' onrrados omnes; e esto todo
 les faria

[ 163 ]
 el Enperador por amor dellas, desque
 sopiese que de aquel peligro las avia sacadas: e que le
 consejaua quél guisase, commo las sacase de ally, e se
 fuesen luego para él. E esto le sopo ella tan bien dezir e
 mostrar, que le ovo de otorgar él que lo faria; e prometió
 que ninguno de los otros non consenteria que en ninguna
 dellas pusyese mano, sy non él e otro su escudero, con quien
 avia grand amor e era su pariente, e que sy alguno dellos lo
 queryese prouar, que seria muerto.
 
 Quando los otros esto vieron, fueron muy sanudos contra él, e
 no ovo y tal dellos que non dixiese, que por él non lo
 dexarian poco nin mucho. E quando esto oyó, touo selo a muy
 grand escarnyo, e metió mano a vna espada que traya çenida,
 e fué a dar a vno dellos tal golpe por çima de la cabeça,
 que lo fendió fasta en los dientes: e quando esto vieron,
 dexáronse todos correr a él, e vna muy grand partida de
 aquellos que eran de su bando, venyeran por ayudarle. Mas
 las donzellas por cuyo amor él esto sofria, porque ellas non
 moriesen nin fuesen escarnydas, e quando vieron que ellos se
 matauan vnos con otros e fincauan solas, començaron a foyr,
 non commo mugeres, mas commo bestias fieras; ansy que, ante
 que andudiesen una legua, todas las sayas e camysas que
 vestían a carona de la carne eran rotas de la grand espesura 
 del monte, e de ramas, e de palos agudos, e de cardos, e de
 espinas, e de muy grandes

[ 164 ]
 pedregales por do
 yban; e los rostros, e los costados, e los piés, e las
 manos, todos corrian sangre; mas ellas, tan grande era el
 miedo que avian de caer en poder de aquellos traydores, que
 non lo sentian. E ansy andodieron por medio de aquellas
 montannas bien tres dias e tres noches corriendo commo
 mugeres salida[s] de seso, que non comieron nin dormieron
 nin quedaron de andar; ¡tamanno miedo avian que las
 alcançasen aquellos malos omnes!
 
 Muchas vegadas cayeron en foyendo desta guisa; asy que, en
 los rostros e en las manos e en las canillas de las piernas
 eran muy' mal descalabradas, e yvan sienpre llamando a su
 madre, que cuydauan que era muerta, e a los donçeles sus
 cormanos, que vieran matar ante sy; mas sobre todo lo al,
 que yua[n] rogando a Dios que las librase de non caer en
 manos de aquellos traydores; e asy las quiso Dios oyr e
 librar dende, que de más de çiento que eran quando se
 començó la peleya entre ellos, que non fincaran dellos más
 de quatro, que todos non fueron muertos, e estos muy' mal
 feridos.
 
 E las donçellas arribaron al quarto dia en vn monesterio de
 duennas que era en cabo de la montanna; e era ende abadesa
 vna su tia, hermana de su madre, e quando las vió asy yr ovo
 muy' grand duelo e muy grand piedad dellas, e resçibiólas
 muy' bien, e pensó dellas fasta que fueron sanas de todas
 las llagas; e ellas contáronle por quanto avian pasado, e
 commo les fizie-

[ 165 ]
 ra Dios merçed en las
 sacar de poder de aquellos traydores. E ella e todas las
 otras duennas que y eran, se dolieron ende mucho', e
 fizieron muy grand duelo en sus logares por ellas. Desta
 guisa que avédes oydo, libró Dios aquellas donçellas de tan
 grand peligro en que eran caydas.


[ 167 ]
 
 Catalina, duquesa de Bullón, e su fija Beatriz, de las que
 suso en la estoria ante desto contamos, estando ellas en la
 yglesia faziendo sus oraciones e yaçiendo en preçes ante el
 altar, rogando a Dios por el cauallero del Çisne que le
 ayudase contra el duc Rayner de Sansonna, con quien lidiaua
 por ellas e se conbatia en la guisa que dicho' avemos: entre
 tanto llegó a ellas vn escudero, que dixo a la Duquesa que
 se leuantase de fazer oraçiones, ca bien la avia oydo Dios,
 asy quel duc Rayner era ya muerto, e el cauallero del Çisne
 que le cortara la cabeça e la leuara al Enperador; e demás,
 que avia dado por juyzio que cortasen las cabeças a aquellos
 sus parientes del Duc, que fueran metidos en arrehenes por
 él, e que ellas que oviesen la tierra e fuesen quitas.
 Quando la buena duenna Duquesa esto oyó, alçó las manos
 contra el çielo e començó de loar e

[ 168 ]
 gradesçer a
 nuestro Sennor el bien e la mesura que les avia fecho'; e su
 fija, otrosy con ella. Desy caualgaron luego, e fueron se
 para el palaçio do estaua el Enperador; e yvan con ellas más
 de trezientos de sus vasallos, ca los que non osauan deçir
 que lo era[n], quando el Duc fué muerto venieron se todos
 para ellas luego, e conosçieron las por sennoras.
 
 Quando ella llegó al Enperador fincó los vnojos antél, e dixo
 le asy: «Sennor, bien védes tan grand bien commo Dios ha
 fecho oy por la su merçed, e por la justiçia e por la bondad
 deste cauallero que lidió por nos, e quiso meter su cuerpo
 en aventura de muerte, por salvar las nuestras vidas e por
 nuestra honrra; e otrosy, Sennor, porque fué la su merçed de
 nos querer guardar nuestro derecho': e por esto, Sennor,
 pues la bondad del cauallero e la su mesura tan complida
 [fué] contra nos, e a tal peligro metió el su cuerpo por nos
 fazer cobrar lo nuestro e nos dar vyda: por ende, te ruego
 que le des mi fija por muger, ca yo quiero ser monja e tomar
 horden: ca, pues Dios este plazer tan grande me mostró en
 este mundo, yo guisaré de manera que syenpre biua en su
 serviçio. E desde aquy dó la tierra a mi fija; e por Dios te
 pido que tú fagas que la tierra que la yo dó, e la que ella
 ha de parte de su padre, que toda sea deste cauallero, ca
 para tal sennor conviene, que la saberá bien defender, y
 síruate con ella».
 
 E el Enperador, quando lo oyó, fue muy' ale-

[ 169 ]
 gre e otorgólo, e entonçe se leuantó en pié
 el cauallero del Çisne, e tomó la donzella por la mano, e
 dixo que la resçebia por muger plaziendo al Enperador, su
 sennor, cuyo vasallo él era e de quien atendia quanto bien
 él obiese; [e] que nunca se parteria della mientra vivo
 [fuese; pero con tal pleyto] que guardase dos cosas: la vna,
 que nunca ella le saliese de mandado nin fiçiese lo quél le
 defendiese; e la otra, sy el su mavor sennor enbiase por él
 con el çisne e con el batel que lo ally traxiera, que ella
 que le non pusyese y enbargo, ca entonçe él non dexaria de
 se yr por cosa que en el mundo fuese. E el Enperador e
 quantos ally estauan, fueron muchos' maravillados, quando
 esto oyeron, por dos cosas; la vna, por desdennar tan alto
 casamiento e de tan alta duenna commo ser pariente del
 Enperador, omne que non [se] sabia quien se era nin de qual
 tierra; la otra, porque dixiera «sy enviase por él su mayor
 sennor.» [Pero que el fué preguntado que por qué dixiera el
 su mayor sennor], e por qué ponia aquella condiçion contra
 tan alta onrra como rescebia e le dauan, esto non quiso él
 dezir nin podieron más saber. Pero pués que el Enperador
 entendió que non casaria con ella.sy non con aquella
 condiçion, otorgógelo él, e todos los onrrados omnes desa
 Corte que y eran.
 
  Entonçes tomó el Enperador la donzella por la mano, e dió
 gela por su otorgada muger; e él resçibióla por tal, e puso
 asy que luego otro dia de mananna tomasen sus bendiçiones. E
 asy fué

[ 170 ]
 quel terzer dia despues de la Çincuesma,
 vinieron quantos omnes onrrados avia en la Corte del
 Enperador, e tomaron la donzella, e leuáronla a la yglesia,
 bien hornada a maravilla; e el palafren en que yva, e la
 sylla, e el freno, valia vn muy grand aver además. E el
 Enperador, otrosy, que avia muy' grand sabor de les fazer la
 mayor onrra que pudiese, vino de la otra parte con el
 cauallero del Çisne, muy' bien e muy' rycamente vestido de
 los más nobles pannos quél pudo aver, e muy' noble mente
 aguisado de todo lo al; e quando fueron en la yglesia,
 desçendió el Enperador, e el cauallero del Çisne; e la
 donçella, otrosy, desçendió, e ally se partió la duquesa
 Catalina de toda su tierra, e la dió e heredó su fija; e el
 Enperador la entregó della a ella en el cauallero del Çisne
 por vna pértiga de oro, asy commo era costumbre.
 
  E despues, el arçobispo Rayner de Calonna desposólos anbos a
 la puerta de la yglesia, e dixo la misa; e quando la misa
 fue acabada, tornáronse para el palaçio del Enperador, quél
 mandara muy bien guisar que comiesen, e tan rica mente
 fueron servidos, e de tamanno abondo ovieron todas cosas,
 que seria luenga razon de contar. E en medio del corral, que
 era muy grande, mandó el Enperador armar una tienda muy'
 ryca e muy' noble a grand maravilla, en que se albergasen el
 cauallero del Çisne con su mujer, ca non quiso que yoguiesen
 en casa: mas él non quyso otrosy, echarse en la cama, fasta
 que gela bendixo el

[ 171 ]
 arçobispo que dixiera la
 mysa, e despues que la bendixo, fuéronse todos, e echaron se 
 marido e muger. Mas él, ante que con ella ninguna cosa
 oviese, díxole asy: «Amiga, nos somos casados en vno, asy
 commo a Dios plogo, e yo só muy ledo ende, e me plogo, e me
 tengo y por de muy buena ventura; mas ruego vos que, asy
 commo yo só tenudo de amar vos e ser vos leal, que asy lo
 fagádes vos a mí, e nunca me salgádes de mandado, nin
 vayádes contra lo que vos yo defendiere.» E ella respondióle
 que asy lo faría: e avn le dixo él: «Amiga, más quiero que me
 fagádes: que me otorguédes e me prometádes que nunca me
 preguntédes quien só nin de qual tierra, nin commo he
 nombre, ca esto vos digo que seria contra mi voluntad e
 perdermeyádes asy; ca dende a nueve dias nos parteríamos
 para syempre, de guissa que nunca más me veríades.» Quando
 la duenna esto ovó, díxole asy: «Sennor, e ¿qué es esto que
 me dezídes, o commo cuydádes que yo tal cosa fiziese? Ca sy
 yo mill vezes cuydase prender muerte, non deria ninguna cosa
 que yo entendiese que vos pesaria.»


[ 173 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne oyó esto que su mujer Beatriz
 le ovo dicho', fué muy alegre; e entonçe conosçió
 primarmente naturalmente a su muger; asy que ella fincó en çinta de vna fija, que fue vna de las buenas duennas, e esta
 fué madre del noble varon due Gudufre e del conde Eustaçio e
 del rey' Baldobin, asy commo adelante vos contará la
 estoria. E quando vino contra la mannana, los çirios grandes
 que ardian sobre los candeleros de oro fueron todos muertos,
 e el cauallero del Çisne adormeçiera se entonçe, e la duenna
 estaua despierta e fazia sus oraciones, e gradesçió mucho'a
 Dios porquele ficiera cobrar su tierra e aver buen marido
 commo aquel en quien tantos bienes avia; e en yaziendo asy,
 vn poco ante que fuese de dia, aparesçióle vn angel, e el
 rostro dél semejáuale commo ardiente; asy que, toda la
 tienda resplandeçia.
 
 E ella quando lo vió ouo grand pauor, e el angel le dixo asy:
 «Buena duenna, non temas; ca yo só mandadero de Dios, que te
 trayo muy bue-

[ 174 ]
 nas nuevas con que te
 plazerá mucho': sepas que eres prennada de una fija, que
 será sennora de Bullón e de toda la tierra que agora
 cobraste, e avrá por casamiento al conde de Bolanna, e será
 muy' buena duenna e de santa vida a grand maravilla, e aberá
 tres fijos, que los dos serán reyes de la cibdad Santa de
 Iherusalin, e el otro conde de Bolonna ede toda esta tierra
 que tú agora cobraste por este cauallero, tu marido. Mas
 pára mientes por vna cosa que te agora diré: que quando la
 ninna nasçiere, que luego sea bautizada en ante que le den
 ninguna leche' a mamar, nin otra cosa que en el mundo sea; e
 despues non mame otra teta ninguna sy non la tuya, que asy
 lo quiere Dios, que otra muger ninguna non aya parte en su
 criança sy non tú.»
 
 E quando esto ouo dicho' el angel, toda la tienda fincó llena
 de buen olor, asy commo sy todas las cosas e todas las
 yeruas del mundo e todas las espeçias que bien oliesen,
 fuesen ally puestas. E la duenna fué muy' leda de las
 palabras quel angel dixo, e con grand sabor e grand alegría
 que ovo, cresçióle el coraçon e ardimento de fablar, e dixo
 asy al angel: «Sennor, pues que vos sódes mandadero de
 nuestro Sennor Ihu Xpo, bien sé que sabédes el comienço e la
 fin de todas las cosas que en el mundo son: asy que ninguna
 non se vos esconde. E por ende vos pido merçed, que me
 fagádes saber deste cauallero que comygo es casado, que tan
 fermoso es, ede tan de buenas maneras, e tan buen cauallero
 de armas,

[ 175 ]
 sy es degrand linaje, e commoes su
 fecho.» Quando ella esto ovo dicho, respondióle el angel e
 dixole asy «Amiga de Dios, [sabe bien ciertamente que este
 porque me tú demandas, que por mandamiento de Dios] vino
 aquí, porque cobrases tu tierra que avias perdida a tuerto e
 a pecado; e por ende, lo deues más amar que a todas las
 cosas del mundo; e de su linaje por que preguntaste, digo te
 que es tan fydalgo de todas las partes donde él viene, quel
 Enperador de Alemanna non lo es más, de ally donde el çisne
 vale; e desto séy bien çierta, e de aquy adelante
 defiendoteque non me demandes más de su fecho', ca ninguna
 cosa non puedes más de mí saber, e esto te dó por consejo:
 que non fagas ninguna cosa por que lo pierdas.»
 
 E la duenna le respondió que non la dexase Dios fazer tal
 cosa, ante lo serviria guardando y quanto pudiese fazer, e
 faria syenpre quanto él mandase. Ella quando esto ovo
 dicho', el angel se fué luego; e el cauallero del Çisne
 despertó entonçe, a la grand claridad que fincara en la
 tienda, pués quel angel se fuera; e quando entendió que su
 muier estava despierta, de mandóle que fuera aquella
 claridad; e ella non gelo quiso dezir, cuydando que él sabia
 ende alguna cosa; e sy lo sabia o non, pues que veya que
 ella non dezia nada de aquello que le preguntava, callóse él
 otrosy; mas entonçe llegóse a ella, e començóla de abraçar e
 de besar, e estodieron asy fasta en la mannana con grad
 alegría, commo marido e mujer que se mucho' amavan.


[ 177 ]
 
 Luego que ese dia fué claro e que vió el cauallero del Çisne
 que era tienpo de se leuantar, leuantóse de par de su muger
 con que estaua mucho' a su plazer; desy vistióse e calçóse,
 e despues traxéronle el cauallo que le diera el Enperador,
 en que fué a la yglesia de Santa Maria a oyr misa. E el
 Enperador vino, otrosy, por honrra dél, e traxo consygo
 cuantos onmes honrrados eran en su Corte: e la Enperatriz e
 todas las duennas que eran cor ella, e fizieron otrosy su
 Corte e grand honrra a la nueba duquesa de Bullón. E
 despues que la misa fué cantada mucho onrradamente, el
 Enperador traxo consigo al cauallero del Çisne a su palaçio,
 do era la yantar adobada, muy grande e muy ryca a maravilla.
 
 E el Enperador era ninno quando esta fiesta fué, que non avia
 más de veynte annos; pero

[ 178 ]
 con todo eso era bien
 fecho' e muy' bien razonado e muy' fermoso a grand
 marauilla. E segud cuenta la estoria, biuió bien çiento
 annos, e fué omne que fizo grandes fechos' e buenos, e
 quebrantó e astragó a los soberuios e a los que fazian malos
 fechos' en la tierra; e por ende amaua mucho al cauallero
 del Çisne, ca tenia que Dios le avia enbiado por quebrantar
 el orgullo e la soberuia del due Rayner de Sansonna, e
 porque entendiese[n] todos que lo amaba e viesen la honra
 que le fazia aquel dia, e por ende, lo tomó por la mano e
 asentólo cabo sy a la mesa, e otro ninguno nón se asentó y,
 si non él; e de commo fueron seruydos de todas las cosas que
 pudieron fallar por la tierra: de carnes e de pescados,
 otrosy de pan, e de vyno de muchas naturas, esto seria muy'
 luengua cosa de contar, e las ryquezas que y ovo, de oro, e
 de plata, e de piedras preçiosas, en vasos, e en copas, e
 seruillas, e en escudillas, e en tajaderos, e en todas las
 otras cosas de baxillas que conbenia aver para el menester 
 de tan alta honrra commo y fazian. E otrosy de pannos muy
 rycos fueron vestidos el Enperador, e el cauallero del Çisne
 e todos los otros omnes onrrados que y eran; [e] otrosy la
 Enperatriz e la nueua duquesa de Bullon e las altas duennas
 que y comyan; esto seria vna grand cosa de creer a todo omne
 que lo non viese, nin de las grandes marauillas que y
 fizieron: en cortinar los palacios e las casas, e otrosy la
 tienda en que avian de albergar, ca todo esto

[ 179 ]
 fue
 fecho' e hordenado muy rycamente a grand marauilla. E el
 Enperador por honrrar más la Corte, mandó dar de su aver muy
 granada parte a todos los que lo querian; mas el cauallero
 del Çisne e la Duquesa su muger, de aquello que ellos
 pudieron aver, fiziéronlo partir por caualleros pobres e por
 duennas menguadas e en donzellas por casar, e ally do
 entendieron que más seruiçio de Dios era, e que más menester
 lo avian.
 
 Todo esto fue fecho' mientras que la yantar duró; asy que a
 los vnos dauan a comer e a otros dauan algo; e despues que
 las mesas fueron alçadas, el cauallero del Çisne rogó al
 Enperador que le dexase yr aquella tierra quel duc de
 Sansonna tenya forçada a su muger; e pidióle merçed que le
 diese caualleros e gente con que la fuesen resçebir, ca el
 non tenya ally sy non muy poca conpanna de caualleros nin de
 otra gente; e que enbiase y algund omne honrrado que fuese
 cabdillo de aquella conpanna, qual él por bien toviese de le
 dar, e que fuese tal que la sopiese bien guisar fasta
 aquella tierra: e el Enperador dixo que lo tenia por bien.
 
 Galieno, [sobrino] del Enperador, que y estaua, dixo al
 Enperador que sy él por bien toviese, que él yria con él con
 aquella conpanna quél mandase: el Enperador gelo otorgó, e
 dixo que le plazia mucho. Aquel Galieno que era sobrino del
 Enperador, como ya deximos, e omne que amaba mucho' al
 Enperador, e era cauallero

[ 180 ]
 mançebo e muy
 esforçado, e que toviera muy' grand amor con el cauallero
 del Çisne; e el cauallero del Çisne amávalo, otrosy, mucho'
 a él, porque él le fiziera grand amor en aquella lid e en su
 casamiento; e por este amor quél Enperador entre ellos
 entendia, le plogó mucho' de lo otorgar que fuese con él;
 más ante de ocho' dias non lo quisyera aver fecho', nin el
 cauallero del Çisne levarlo, por la mejorçibdadque él avia,
 asy commo adelante oyrédes. Despues dixo el Enperador al
 cauallerodel Çisne, que queria que aquella tierra que la
 touiese dél, asy commo era costunbre; e el cauallero del
 Çisne dixo quél, otrosy, asy lo queria. E entonçe el
 caballero del Çisne leuantóse en pié, e tolió de sy el
 manto, e fincó los ynojos antel Enperador, e resçibió la
 tierra por vna verga de oro; e luego mandó el Enperador a
 Galieno que se guisase, e dióle syete mill caualleros que
 fuesen con él. E el cauallero del Çisne tenia quinientos
 cavalleros de la tierra de su muger, e estos todos se
 guysaron para caualgar otro dia de mannana.


[ 181 ]
 
 Fecho vos avemos entender de suso en la estoria, commo los
 parientes del duque Rayner de Sansonna se partieron de la
 Corte del Enperador, sanudos por la muerte deste Duc, e
 commo fueron por el castillo de Menbeset, e leuaron dende
 las donzellas presas, que guaresçieron despues por milagro
 de Dios; e desy, commo mataron los donzeles que fallaron en
 la huerta, e fueron albergar cerca del castillo Esforçado, e
 ovieron su consejo commo lo conbatiesen otro dia, e levasen
 los ganados e quanto pudiesen aver, o que lo entrasen por
 fuerça e lo destroyesen. Mas empero, commo quier que ellos
 desta guisa lo cuydaron, non se les guisó; ca de commo era
 muy' grand gente, non se podieron encobrir que los del
 castillo non los oviesen de barruntar, e perçibiéronse; e
 otro dia guardáronse bien, de guisa que non resçibieron
 danno ninguno: e ellos quando esto

[ 182 ]
 vieron,
 ovieron muy grand miedo e muy grand pesar, e moviéronse 
 dende, e fuéronse por la tierra quemando, e astragaron 
 quanto fallauan, e faziendo mucho' mal, lo más que podian.
 
 E ovieron su acuerdo commo se ayuntasen todos los de aquel
 linaje, avn lugarque llamauan la Penna de Gudrufe, e que
 ally tomasen su consejo commo guerreasen al Enperador, fasta
 que oviesen derecho' de la muerte de Duc de Sansonna, cuyos
 parientes eran. E ellos estando en este acuerdo, llególes vn
 escudero, que venia de la corte de Nimaya, que les fizo
 saber commo el cauallero del Çisne casara con su fija de la
 duquesa de Bullón, e commo el Enperador le enbiara a
 entregar en la tierra de su muger, e que le diera a Galieno,
 su sobrino, que le guiase, con syete mil caualleros que
 enbiaua con él; e el cauallero del Çisne que traya
 quinientos caualleros de la tierra de su muger.
 
 Quando ellos esto oyeron, fueron muy ledos: ca bien tovieron
 que ally se poderian bien vengar luego, ca mataria[n] al
 cavallero del Çisne e a Galieno, que eravna de las cosas del
 mundoque más pesaria al Enperador. E esto cuydaron ellos
 fazer muy bien de ligero, ca veyan que ellos eran todos de
 un linaje, e eran syete condes, que son estos: al vno
 llamauan Espaldar de Gormaysa, e al otro, que era su
 hermano, Grauer, e el otro avia nonbre Aynor de Espira, e el
 otro que era sobryno deste, dezian Iazeran: e estos cuatro
 trayan syete mill caualleros. Mas los otros tres,

[ 183 ]
 que
 eran los poderosos, el vno avia nonbre Mirabel de Tabor, el
 otro Folger de Ribera, el tercero avia nonbre Segar de
 Monbrin, que era el más guerrero que todos los otros; e
 estos tres trayan ocho mill caualleros, que eran por todos 
 quinçe mill caualleros, todos de muy buena caualleria. E por
 ende tenian que eran muy' pocos contra ellos los del
 cauallero del Çisne, e que les non poderian durar; e luégo
 que ellos este mandado oyeron, non fizieron sy non caualgar,
 e ovieron vn onbre que los guiase que era muy sabidor de
 aquella tierra por do los otros avian de venir, e guiólos
 muy' bien; asy que, en tres jornadas vinieron al ryo del
 Ryn, e pasaron en barcos al puerto que llaman Sant Florente,
 e ende vinieron çerca de la villa que llaman Conleza.
 
 Ally avia un merino del Enperador que llamauan Açelin, que
 avia grand amor con ellos, ca se tenia por su pariente; e
 traxo consygo muy grand pieça de caualleros e mançebos,
 todos muy bien guisados, que dió en su ayuda a los condes; e
 syn estos, dióles mucho' pan e mucho vino e carne e ceuada e
 todas las cosas que aVian menester, e consejóles que se
 metiesen en çelada en vn monte del Enperador, que era muy'
 bien çercado, [e] que estoviesen muy' bien armados e
 aperçebidos; e él que yria contra el cauallero del Çisne non
 más de con diez caualleros, e que cada vno dellos lleuaria
 açor o falcon o gauilan en la mano, por asegurarlos más; e
 quando Viniesen en aquel derecho' onde ellos yazian, que
 fuesen

[ 184 ]
 a ellos, e que él mesmo mataria al
 cauallero del Çisne con su espada, sy él pudiese. E ellos,
 quando esto oyeron, touieron lo por muy buen consejo. E
 fueron con él los diez caualleros que avian escogido, que
 eran naturales de aquella tierra e sabian muy bien los pasos 
 de aquella tierra, e levaron sus aves, con que yvan caçando.


[ 185 ]
 
 Ocho dias andados del mes de julio, quando los dias son
 grandes e las caluras comiençan a cresçer, el cauallero del
 Çisne se leuantó de muy grand mannana, e fizo guisar su
 muger e toda su conpanna para yrse, e Galieno fizo eso
 mesmo; asy que, fueron por todos syete mill e quinientos
 caualleros: e el Enperador por fazerles onrra, salió con
 ellos más de vna legua e media. E quando se ouo de partir
 dellos, sacó a una parte al cauallero del Çisne e Galieno,
 su sobrino, e díxoles asy: «A la graçia de Dios vos
 encomyendo, e plázeme mucho', por que sódes grand conpanna
 de caualleros buenos desta tierra, e ydes muy bien guisados;
 pero tanto quiero que sepádes que aquellos caualleros del
 linaje del duque de Sansonna son muy grand gente, e nunca en
 al punarán sy non en vos fazer mal, e a mí pesar; mas sy con
 ellos fallárdes, magüer

[ 186 ]
 que sean fasta diez mill
 caualleros, non los dudédes, ca vençerlos hédes por que
 ellos andan con trayçion e con enemiga, e vos con derecho' e
 con lealtad; e por esto fio, por Dios, que me darédes
 derecho' dellos. E sy vos acaesçiere de tomar algunos dellos
 presos, ruego vos que me los enbiédes, ca mi voluntad es de
 quantos dellos pudiere coger en mis manos, de fazer dellos
 justiçia atal, que todos los del mundo fablen ende, e tomen
 escarmiento de la su maldad. Mas sobre todo lo al vos ruego
 que vos guardés dellos, que son muy' falsos e muy arteros, e
 trabajarsean en quanto podieren en fazer vos alguna
 trayçion: e demás, digo vos que esta noche' sonaua que veya
 que vos conbatiedes vos anbos con syete leones, e que trayan
 en su conpanna quinze mill osos; e el vno de aquellos
 mayorales lidiaua con Galieno, e dexáuase lançar a él tan
 braua mente, e feria lo tan de rezio, que lo derribaua en
 tierra muy grand cayda: asy que, le salia por la boca vna
 paloma muy' blanca, que bolaua contra el çielo. E bien vos
 digo que oue, ende, a tan grand pesar, que despues non pude
 dormir, e que estó ende muy' espantado».
 
 El cauallero del Çisne le respondió entonçe, e díxole asy:
 «[Sennor], este es buen sueno, ca es synificança que nos
 lidiaremos con aquellos parientes del Duc, e vençerlos
 hemos, en guisa que vos serédes ende muy' honrrado; e la
 paloma que salia a Galieno por la boca, que bolaua contra el
 çielo, serán las altas nuevas, que bolarán con-

[ 187 ]
 tra el çielo, e por todo el mundo, deste
 fecho'; ca él vos enbiará contar de que vos aberédes muy
 grand plazer.»
 
 Quando esto ovo dicho' el cavallero del Çisne, plogó' al
 Enperador mucho', pero non se aseguraua en su coraçon que,
 este suenno, syn peligro de Galieno fuese. E por esto, ante
 que dellos se partiese, abraçó mucho' a Galieno, su sobrino,
 e lloró con él: ca el coraçon le daua que nunca más le viera
 vivo, asy commo fué; e acomendólo mucho' al cauallero del
 Çisne, e rogóle mucho', por Dios, que punnase en lo guardar
 bien, e el cauallero del Çisne le respondió que, todo su
 poder y faria, e sy por enfermedad non muriese, o por
 trayçion o por fuerça non lo matasen, que él gelo traeria
 biuo e sano, con la merçed de Dios, E entonçe el Enperador
 los abraçó, e les acomendó a Dios, e se partió dellos, e
 tornóse para su çibdad de Nimaya muy' triste e sospirando
 mucho', ca le adevinaua el coraçon de nunca más en su vida a
 Galieno ver: e ellos le besaron la mano e se despedieron
 dél, e se metieron en su camino.


[ 189 ]
 
 La estoria dize que quando el cavallero del Çisne e Galieno
 se partieron, que fizieron tres jornadas muy grandes, e yvan
 muy ledos; e a cabo de terçer dia llegaron a vn prado muy
 fermoso, e desçendian y, e el cauallero del Çisne mandó a
 todos, que echa'sen sus cauallos a paçer en quanto ellos
 comyesen; e en estando ellos asy, vino y Açelin el merino,
 que llegó a ellos con sus diez caualleros, muy' bien
 vestidos de çendales e de púrpuras e pennas veras e grises,
 e sus palafrenes muy buenos, e todos trayan aves en que
 caçavan. E el cauallero del Çisne e Galieno, quando los
 vieron, fuéronlos a resçebir, e dixéronles que fuesen bien venidos. Mas aquel Açelin, que muy' bien sabia todos los
 logares, los saluó primero que los otros, e díxoles que bien
 semejauan buena gente e ryca, e que venian de Corte de buen 
 sennor; é despues preguntóles do

[ 190 ]
 querian yr. E
 el cauallero del Çisne dixo les que yvan a Bullón, con
 aquella su muger, por entrar la tierra, e de commo lo giaua
 Galieno. E entonçes les respondió el traydor, e díxoles
 alegre mente que mucho' fuesen ellos bien venidos; e por
 asosegar los más, començólos de servir mucho', e dióles él
 por sy, agua a manos en dos baçines de plata, e despues
 asentaron se a comer sobre la yerua de aquel prado; e el
 cauallero del Çisne, por fazer onrra a quel merino, enbióle
 su copa llena de su vino, de lo mejor que avia, de lo quél
 beuia; e Galieno, otrosy, envióle buen pan blanco: e de
 aquellos manjares que comian de todos le enbiaron, e punaron
 en le fazer honrra lo más que pudieron, commo aquellos que
 cuydauan que con toda voluntad andaua; mas non adevinaua[n] 
 la trayçion encobierta que él traya. E desque ovieron
 comido, e los manteles fueron levantados, era ya callentura
 levantada muy' grande, e era çerca de ora de terçia.
 
 E pués que fueron todos leuantados de comer, aquel meryno
 començóles de mesurar, e desque ovo asmado que conpanna era,
 e entendió bien que los otros non poderian con ellos, porque
 eran mucho' más, a menos de resçebir grand danno, [cuydó]
 commo los fiziese a todos matar por arte. E entonçe sacó a
 parte al cauallero del Çisne, e a Galieno, e a vn conde que
 andaua ay, que era de los más onrrados omnes que y andauan,
 e díxoles asy: «Sennores, vos venídes muy' cansados, e
 averédes menester de folgar, e sy

[ 191 ]
 quier he grand
 piedad de aquella duenna que con vos traédes, e por ende
 ternya por bien, que folgásedes aqui esta noche', ca muy
 poco avédes de andar, e podés cras ser en la tierra que yo
 tengo del Enperador, do podédes muy' bien ser servidos; e yo
 vos faré venir esta noche quinientas vacas, e mill carneros,
 e toçinos, e pan, e ceuada, e todas las otras cosas que
 menester ayádes; e folgad, ca luego envío mandar traerlo.»
 
 E ellos quando oyeron este serviçio tan grande que les
 prometia, gradesçieróngelo mucho', ca tenian que les daua
 muy grand don, e prometiéron le que fincarian por le fazer
 plazer, pues tan a voluntad lo auian. E él, en semejante de
 enbiar por aquello que les prometiera, e enbió vn su
 escudero a aquellos parientes del Duc, que les dixiese de
 commo les avia asegurados, e de qual guisa, e que fincavan y
 esa noche'; e ellos que punnasen de se armar muy bien, ayna,
 e que pensasen de se venir muy' apresurada mente e quanto 
 pudiesen, sus azes paradas e muy bien ordenados para ally do
 ellos albergauan, e que viniesen de guisa e tan bien
 aperçebidos, que quando fuesen çerca de los otros, que él
 que llamaria a muy grandes bozes ¡Sansonna! [e] mataria al
 cavallero del Çisne, e que ellos matasen a los otros todos,
 que a muy' syn peligro de sy lo poderían fazer; e que este
 serviçio les tenia él bien guisado e vasteçido, porque
 vengasen bien la muerte del Duc.


[ 193 ]
 
  Estas palabras que dixo Açelin, meryno, a su escudero a la
 oreja, todos los otros cuydauan que le mandaua traerque
 comiesen. E el escudero se fué quanto más a presurada mente
 pudo e al más yr, en vn roçin muy corredor que lleuaua, e
 pasó por una villa que avia nonbre Cablença, e quando llegó
 y, do yazian los syete condes, díxoles asy a muy' grandes
 bozes: «Sennores, agora tenédes buena sazon de vengar bien
 la muerte del duc de Sansonna, ca Açelin vos envia a dezir
 de commo ha segurados al cavallero del Çisne, e a Galieno el
 sobryno del Enperador, e a todos los otros que con ellos
 venian, e han de alvelgar ally esta noche'; e que vos
 punédes de vos armar todos muy' bien, e de ordenar todos
 vuestras azes, e de vos vr derechos quanto pudiérdes,
 vuestras azes paradas e bien acabdelladas, para ally do
 ellos yazen; e quando fuér-

[ 194 ]
 des çerca
 dellos, quél llamará a muy' grandes bozes ¡Sansonna,
 Sansonna! e matará al cauallero del Çisne; e vos que
 pensédes ferir en los otros e de los matar todos, ca lo
 podédes fazer muy' sin vuestro danno.» E ellos quando esto
 oyeron, començaron de armarse muy' ayna de lorigas, e de
 perpuntes, e de fojas, e de capellinas, e de fierro, e de
 yelmos, e espadas, e lanças, e todas otras armaduras que
 avian menester para fecho' de batalla: e ordenaron sus azes
 muy bien e mucho' apriesa, e fizieron syete azes, e pusyeron
 en cada vna dellas dos mill caualleros, e en la çaga
 pusyeron mill, que acorriesen a los otros sy menester fuese:
 e desta guisa començaron de venir al más andar que pudian
 contra la hueste del cauallero del Çisne e de Galieno.
 
  Mas nuestro sennor Ihu X.o que es piadoso e derechero e
 conplido de toda justiçia, non quiso que tan grand trayçion
 fuese a cabada, e mostró y su milagro, por los aperçebir e
 acorrer en la guysa que oyrédes: ally estando los parientes
 del Duc e sus escuderos e su gente armados e ensyllados sus
 cavallos, e guisando sus maletas e sus cosas que avian de
 lleuar, fué asy que se les ouo a soltar vn cavallo ensyllado
 e enfrenado, que avia nombre el Ruzio de Nimaya, e era el
 más presçiado que avia en el ynperio, e oviera lo ganado el
 enperador de Alemanna del reyno de Ongría quando lo vençió
 en el canpo, allende del ryo que llaman Donoa; e el cavallo
 luego

[ 195 ]
 que fué suelto, començó de se yr corryendo
 contra la hueste del cauallero del Çisne e de Galieno, que
 yazian todos durmiendo en medio de la mayor siesta del dia;
 e el escudero que el cavallo guardaua, començó a yr en pos
 dél en vn roçin a muy grand priesa, con vna lança en la
 mano, e quando el cavallo llegó a la hueste, metióse entre
 las bestias, e començóles de lançar coçes e de las ferir
 muy' mal, e encoxó y cavallo[s] e otras bestias. E las
 bestias commo estauan cansadas non podian ferir a él; asy
 que. tan grande fué el roydo que fazian, que despertaron a
 quantos yazian en la hueste: e el escudero que venia en pos
 del cavallo, quando vió a todos despiertos, ovo miedo de lo
 perder, e metióse a çiegas entre las bestias denodada mente,
 e tomólo por las ryendas e començólo a sosegar; e el roçin
 en que andaua era tan cansado del afincamiento grande que
 fiziera en viniendo en el alcançe del cavallo, e otrosy, que
 se aquexaua mucho' a la tornada porque lo non alcançasen los
 de la hueste, sy saliesen en pos dél, que ovo el roçin con
 el grand afincamiento que le fazia, [de] fincar la cabeça en
 tierra, e cayó tan grand cayda sobrel pescueço, que
 quebrantó al caer la pierna del escudero, e quebrantólo todo
 el cuerpo de la gran cayda que cayó sobre él, de guisa que
 amorteçió al escudero; e al roydo que los cavallos fazian al
 pelear, leuantáronse quantos avian en la hueste, e
 començaron se de yr contra aquella parte do era el roydo; e
 el caua-

[ 196 ]
 llero del Çisne llegó y,
 primero, con la espada en la mano, e falló al cauallo, que
 estaua a par del escudero que cayera, e tomólo por la
 ryenda.
 
 E entonçe llegaron todos; e començaron se de allegar a
 derredor del escudero, que cuydauan que era muerto. E desque
 llegaron a él, entendieron que era biuo, [e] començaron a
 trauar dél e meterlo en acuerdo, e a cabode grand pieça
 acordó, e desque fué acordado preguntóle quien era, o commo
 avia venido ally o de qual parte. E lo primero que les dixo
 fué que le diesen clérigo con que confesase, ca tenia de
 morir; e luego vino y un capellan de Galieno, que era omne
 bueno e de buena vida, a quien se confesó; e desque él ouo
 dicho' sus pecados, demandó por Galieno, fijo del duc
 Melion, e mostraron gelo luego; e dixo que se pensase de
 armar él e quantos ally eran; ca sopiesen por çierto que los
 parientes del duc de Sansonna, que eran quinze mill
 caualleros, e venian ally por los matar, e que venian y
 syete condes de su linaje, e díxoles los nonbres dellos. E
 contóles, otrosy, commo toda aquella traycion les avia
 basteçido Açelin el merino, e los otros parientes que con él
 vinieran. Quando esto oyeron el cavallero del Çisne e
 Galieno e todos los otros que y eran, fueron luego corryendo
 e echaron mano de Açelin e de todos los otros sus parientes.
 E el caballero del Çisne fizoles confesar toda la trayçion
 en que andauan; entonçes fízoles a todos atar las manos
 atrás, e mandólos enforcar en vn otero que estaua ay,

[ 197 ]
 asy vestidos e honrrados con todos sus pannos 
 commo venieran; e desy esto fecho', començáronse de armar. E
 quando fueron armados todos, fizieron de sy çinco azes, e
 dieron trezientos caualleros, que dexaron en guarda de la
 Duquesa, muger del cavallero del Çisne; e él sobió luego
 primera mente en vn otero muy' grande e alto, onde paresçia 
 toda la tierra en derredor, por ver commo venian los otros;
 mas avn non paresçian.
 
 Mas quando el cauallero del Çisne vió toda su companna tan
 bien paresçiente e a tan bien acabdillada, do avia muchos'
 cavalleros muy' bien guisados de cavallos e de armas e de
 todas las otras cosas que para fecho' de batalla avian
 menester, e que toda la tierra resplandeçia a derredor
 dellos, quando daua el sol en las armas, e él fué muy ledo,
 e yva de vna haz a la otra conortandolos e dandoles
 esfuerço, e rogándoles que fiziesen todos bien, e fuesen
 buenos caualleros, ca çiertos fuesen de vençer: ca ellos
 andauan con verdad e con derecho, e los otros con trayçion e
 con enemiga; e diziéndoles, otrosy, que sy Dios toviese por
 bien de les dar ventura de vençer a los primeros, nin a los
 más que viniesen despues, non les tomase cobdiçia de robar
 ninguna cosa de quanto en el canpo oviese, fasta que todos
 sus enemigos fuesen vençidos e desbaratados e echados' del
 canpo; ca [esso] non convenia a cavallero nin a buena gente 
 nin era su menester; mas matar e derribar e punar en vençer,
 e despues que toda la batalla fuese vençida,

[ 198 ]
 que
 todo el aver para ellos lo queria él e toda la ganançia, e
 non para otro, nin les queria ende parte.
 
 E ellos respondieron, que aquello mesmo tenian bien en su
 voluntad de fazer todo lo que les él consejaua, e que non
 cuydase que tal tenia[n] en coraçon, fueras vençer o morir.
 E quando esto ovieron dicho', començaron a yr su paso, sus
 azes paradas, fasta que vieron las torres de la villa de
 Cablença, e vieron çerca della las grandes azes de los de
 Sansonna, do avia muchas sennas e gran muche'dunbre de
 cavalleria, e muy bien guysadas a grand maravilla; e los
 otros vieron otrosy a ellos, e entonçe començaron de yr muy'
 paso los vnos contra los otros.


[ 199 ]
 
 Mucho' fué grande el reçelo e la dubda que anbas las huestes
 ovieron vna de otra, quando se vieron: commo aquellos que
 non tenian en los coraçones sy non matarse e destroyrse
 commo enemigos mortales. E por ende, cada vnos se guisauan
 de fazer lo mejor que pudiesen, al mayor enpeçimiento que
 pudiese ser de la otra parte; ca bien [entendian] que
 aquello non podie ser torneamiento; mas batalla muy' crua e
 muy mortal. E en yendo asy desta guisa los vnos contra los
 otros, apartóse de la hueste de los de Sansonna vn cauallero
 que era natural de Cablençia e sobrino de Açelin el merino,
 de aquel que avia basteçido la trayçion; e avia muy' pocos
 dias que le fizieran cavallero. El duc de Sansona, fijo del
 duc Rayner, e aquellos syete condes enviáuanlo a la hueste
 de Galieno por desafiar al Enperador e al cauallero del
 Çisne. E él yva en

[ 200 ]
 muy' buen cavallo, e muy bien
 armado de todas armas que cavallero avia menester: en la
 mano leuaua vna lança, e avia en ella un pendon nuevo
 estrecho' e muy luengo, que desçendia fasta la çerviz del
 cauallo, ca tales los trayan essa sazon los cavalleros
 noveles. E luego que se partió de los suyos, movió el paso 
 del cavallo, e asy començó a yr a grand golpe, fasta que
 llegó çerca de la hueste de Galieno e del cauallero del
 Çisne; asy que, lo podian bien oyr lo que les dixiese. E él
 pidioles treguas, fasta que obiese dicho' su mandado a los
 mayorales de la hueste, e ellos gelas otorgaron. E el
 primero que les respondió fué el Cavallero, que le dixo que
 viniese segura mente e que non temiese de ninguna cosa; e
 luego que esto ovo dicho', envió por Galieno [a su] faz, que
 viniese a oyr lo que el cavallero deria: e él vino y luego,
 asy commo él gelo enbiaua a dezir.
 
 E quando el cavallero los vió ambos en vno ayuntados, alçóse 
 en las estriberas, e dixo a grandes bozes, asy que todos lo
 oyeron: «Yo só aqui venido de parte de los syete condes
 parientes e amigos del duc de Rayner de Sansonna, que fué
 muerto en la corte del Enperador, a grand tuerto e muy'
 desonrrada mente, por mano de vn omne estranno que non
 sabemos quien es; e syn todo aquesto non le abondó al
 Enperador la muerte del Duc, a que fizo [matar tan auiltada mente e de tal guisa, e fizo] despues descabeçar treynta
 parientes suyos, de los mejores e más

[ 201 ]
 onrrados
 quél avia, muy cruel mente e syn ninguna piedad, asy commo
 sy fuesen traydores o los mayorales malfechores' del mundo;
 e por ende yo desafío de parte de los condes al Enperador
 primera mente, e a toda su tierra, e desy al cauallero del
 Çisne, e a Galieno, e a todos los que aqui son, e des oy más
 non avédes con ellos amor, ante vos desafian commo a
 enemigos mortales, e vos acalunnarán la muerte del Duc muy
 cara mente; asy que, oy vos cortarán las cabeças, asy commo
 la del Duc e de los otros sus treynta parientes [lo] fueron
 en la Corte del Enperador. E esto es lo que me mandaron los
 syete condessque vos dixiese de su parte; mas quiero vos
 preguntar tanto, sy vos plaze de me lo dezir, qué fué de
 Açelin el merino, que vino acá a vos, e non tornó a nos, nin
 lo veyo aqui con vusco.»
 
 «Por Dios, dixo Galieno; deso vos diré yo muy bien recabdo;
 él era muy grand traydor, e fallamos que nos tenya bastida
 trayçion, e por esso diéronle la penitençia que meresçia;
 mas para saber dél bien çierto recabdo, preguntad a este
 cauallero extranno a quien dezídes que llaman del Çisne, que
 es buen maestro de castigar todas cosas commo estas, e al my
 cuydar él vos lo saberá bien cierta mente dezir; mas a commo
 yo creo, sy sabor avédes de los ver, sobid en aquel otero, e
 catad bien contra allá, e verlos hédes y, do están colgados
 en una alcándara, él e sus diez caualleros, que consigo
 traxo, muy'

[ 202 ]
 honradamente, con todos sus pannos e
 sus adobos vestidos e calçados, con todos sus afeytamientos 
 conque nos fué a conbidar e a fazer honrra. E avn más vos
 digo: que sy su pariente o su amigo sódes o de los sus
 companeros, e los sus guisamientos querédes aver, yd e
 tomaldos, ca nynguno non vos los tollerá.»


[ 203 ]
 
 Quando el cauallero de la hueste de los de Sansonna que avian
 enviado por mandadero a Galieno e al cauallero del Çisne,
 oyó estas palabras e la razon que Galieno dixo, e oyó nueuas
 de Açelin que era enforcado, e lo vió bien de vista, [e] fué
 bien çierto que era asy, fué tan coytado en su coraçon, que
 perdió toda la memoria e cayó del cauallo commo muerto muy'
 grand cayda en tierra; asy que quantos a vista estauan,
 cuydaron que era muerto. E yogó asy vna muy grand pieça,
 amorteçido; e el cavallero del Çisne fué essas oras contra
 él, e fízolo meter en acuerdo, e començólo de esforçar e de
 le deçir que, non convenia a esfuerço de buen cauallero,
 dexarse derribar de su cauallo syn justa o syn otro
 forçamiento, por desmayamiento de pesar, nin se amortesçer 
 [commo muger; ca a las mugeres convenia de amortesçer con]
 el pesar gran-

[ 204 ]
 de o con las nuevas de
 que han desplazer, ca non a los caballeros nin a los omnes
 de grand coraçon.
 
 E desque lo ouo bien acordado, e fué leuantado en pié, fízole
 ayudar a sobir en su cauallo, que era ryco e muy bueno a
 maravilla, e diéron le su escudo e su lança; e desque se vió
 cobrado en su cauallo con todas sus armas, dió de las
 espuelas al cavallo, e començóse de yr contra los suyos, asy
 de rezio commo sy fuesen en pos dél; mas las armas que traya
 era vn leon de oro en canpo negro, s quando llegó a los
 syete condes llamólos a todos por sus non[bres] e díxoles
 asy «Sennores, nuevas vos diré de que vos deue pesar mucho':
 sabed que Açelin el merino, my tio, que es muerto; ca el
 cauallero del Çisne ovo a saber por el escudero que yua en
 pos del cavallo que se de aquy escapó, en commo andaua en
 trayçion; e entonçe mandó lo prender a él e a los diez
 caballeros que con él yvan, e fízolos luego a todos
 enforcar, bien asy vestidos, todos enforcados de una forca
 con todos sus panos asy commo estavan, e yo por mi, los vy
 todos estar enforcados de una forca ençima de vn otero, e
 asy vestidos en esta guisa que vos digo; por que vos pido
 por merçed e por la grand mesura e bondad que en vos es, que
 pues él, andando en vuestro serviçio e catando vuestro pró e
 vuestra honrra, morió tan vil mente, [le] querádes oy
 vengar, e que oy fagádes tanto por que resçiba el Enperador
 de vos toda deson-

[ 205 ]
 rra e todo pesar;
 ca lo podédes muy' bien fazer e acabarlo, e lo tenédes muy
 bien guisado asy, e contarse a, ende, fecho' de la nuestra
 muerte.»
 
 Quando los condes oyeron quel merino Açelin e los diez
 caualleros que con él fueran, eran muertos de aquella guisa,
 tan grande fué el pesar que ovieron, que omne non lo poderia
 dezir nin contar: commo aquellos que lo amauan muy de
 coraçon, e que tenian que fazia mucho' por ellos. E fizieron
 por ellos muy' gran duelo, e desque ovieron fecho' su duelo 
 e llorado mucho' por ellos vna muy' gran pieça, Espaldar de
 Gromaysa, que era el mayoral de la companna, dixo asy al
 mandadero: «¿Desafiastes vos a Galieno e al cauallero del
 Çisne de nuestra parte?» E el dixo que sy. «¿E de qué
 manera, dixo, estava el cauallero del Çisne y, quando le vos
 desafiastes?»
 
 «Par Dios, dixo el caballero, vo lo ví estar a guisa de omne
 de grand coraçon, e muy buen caualgante a grand maravilla
 sobre vuestro caballo que fuyó de la hueste, e non vos
 fablaré lisonjera mente nin a banderia; mas bien vos digo
 que nunca vy rey', nin otro omne, que mejor semejança oviese
 de todos bienes e de todas aposturas e de toda mesura; asy
 que, yo creo que los fechos' de Roldan non fueron nada a pos 
 los deste, a segund el ardimyento e proeza en el pareçe[n]:
 e en estas tres cosas pareçe él bien, e deues entender que
 es asy: la vna, en la muerte del duc Rayner, en se atrever a
 entrar en el canpo con él, e lo mató tan ligera mente, e
 seyendo

[ 206 ]
 tan fuerte e tan maravilloso cauallero
 en armas commo todo el mundo lo sabe; la otra, seyendo en
 esta tierra, e demás, sabiendo que todo el poder mayor de
 Sansonna estádes aqui, e érades contra él, e en se osar
 atrever a tan fuerte justiçia fazer e tan desonrradamente 
 como de mi tio fizo e de los otros cavalleros, lo qual el
 Enperador a muy malas penas osara cometer; la otra, que es
 omne de razon, e de mesura e de piedad que ha con él; ca él,
 yaziendo yo commo muerto en tierra, do yazia commo
 amorteçido de muy gran cayda de mi cavallo, con el grand
 pesar que ove quando me dixeron de la muerte de Açelin, e me
 lo mostraron do estaua enforcado con los otros, que vino él
 por sy, a my, ally do yazia, e metióme en a cuerdo e con sus
 palabras de grand esfuerço que me deçia; e desy fizo me
 sobir en mi cauallo e darme mis armas, e dexóme venir a
 saluo, lo que me pudiera muy bien matar o lo mandar fazer sy
 quisyera; mas la gran bondad que en él es, lo forçó de lo
 non fazer, porque yo entiendo que en él es conplida
 fortaleza ally do deue, e toda piedad do conviene. E por
 ende yo digo, que ningud omne del mundo non vale tanto de
 bondad commo él.»
 
 Con estas palabras quel cavallero dixo, pesó a todos los más
 que y estavan. E entonçe Aynor de Spira, que era vno de los
 condes, dixo: «Amigos, esto que dezimos es razon vana e
 palabras perdidas: mas sy me creer quysyérdes, mi consejo
 seria este, e tengo que seria bueno si lo vos

[ 207 ]
 querédes
 tomar, e vos pluguiese de lo façer commo vos yo diré: en
 este cavallero que dezimos del Çisne, véolo muy a venturado 
 en armas, e demás esforçado e muy fuerte en sy e de muy
 grand coraçon: por ende ternia yo por bien, sy lo vos
 toviérdes, porque oviésemos pleytesya alguna de avenimiento
 e de paz. E despues poderíamos catar mejor manera por do lo
 matásemos a nuestro saluo, quando estoviese con menos gente
 que agora, que está tan asonada e tan aperçebida e con tan
 buena cavalleria; e esto tengo yo que seria lo mejor, que de
 aventurar nuestros cuerpos e nuestro poder a lo que syn
 peligro lo podemos acabar.»
 
 Quando esto oyó el conde Segar de Monbrin respondióle muy'
 braua mente: díxole: «Par Dios, conde, mucho' fabládes a
 guisa de omne retraydo e couarde; e en este consejo que vos
 distes, non seria yo por todo el sennorío de Sansonna, [nin]
 por saber y perder la cabeça: ca avn me cuydo yo castigar 
 con esta mi espada, e quebrantarle he el su orgullo, que le
 pesará mucho' con el mi encuentro, ante que de mi se parta;
 e porque entendádes bien quand grand sabor he de me encontrar con él e de non desuiar la justa, demando a
 quantos aqui sódes que me dédes las primeras feridas; asy
 que, la justa sea entre mi e él, e vos verédes quel pendon
 desta mi lança fincará, ende, bien tinto de la su sangre.»
 
 Quando esto ovo dicho', firió el cavallo de las espuelas, e
 salió de la su faz, en que avia dos

[ 208 ]
 myll
 cavalleros muy buenos e muy' bien armados; e paróse ante
 ellos, e boluió se de cara, e dixo les asy: «Amigos, vos bien
 sabédes commo sódes mis vasallos, e tenédes de mí tierras e
 muy' grandes heredades, e muchos de vos crié, e vos fiz
 cavalleros, e vos fiz mucho' bien; e todo esto fize porque
 me fuese guardado para este tal dia commo este, porque
 pudiese demandar acaloniar los tuertos que oviese
 resçebidos, con vos otros e las desonrras que me fuesen
 fechas'; e por ende vos ruego por los deudos que me avédes,
 de uos pesar de mi mal e de mi danno, e que me ayudés oy a
 vengar la muerte de my tio, el duc Rayner de Sansona que
 mató este cauallero que llaman del Çisne, con quien yo agora
 justaré, e desy, sy Dios quisyere, yo me tomaré buen
 derecho'. Demás, de los otros de su companna vos ruego que,
 sy alguno cayere, que non sea preso; mas que luego le sea
 cortada la cabeça.»
 
 E ellos le prometieron que lo farian, e que seguro fuese que
 les non ternia que los non vençiesen luego: lo vno, porque
 eran muchos' más que ellos; lo al, porque gelo él mandaua, e
 avian grand sabor de vengar la muerte de su tio, e de
 acalonnar la su desonrra.


[ 209 ]
 
 Desta guisa que dicho' avemos, dió esfuerço e coraçon el
 conde Segar de Monbrin a su gente para vençer los otros; e
 luego manteniente movió él e toda su companna con él, e dió
 de las espuelas al cauallo, e estremóse de todos los otros
 suyos, e subió de suso de vn otero, e vió venir la haz del
 cauallero del Çisne, quanto podia una corredera de cavallo,
 e vió bien commo venia. E el cavallero del [Çisne] ovo
 otrosy a vista la suya; e luego que los vió, dixo asy a los
 suyos: «Amigos, estos que aquí vienen son vuestros enemigos
 mortales, e non andan sy non en vos confonder, e vos
 destroyr en quanto podieren, commo a las cosas del mundo que
 más desaman; e por ende, vos ruego por Dios e por honrra de
 cavallería, que vos esforçédes todos a fazer bien, e a ser
 firmes e rezios, e a los ferir de todo coraçon: ca fio, por
 Dios, que con la

[ 210 ]
 verdad que nos traemos, e con
 la mentira que ellos andan, que se non poderán tener que
 mucho' ayna non sean vençidos o muertos todos; e yo quiero
 començar la primera justa, e abrir vos han camino por do
 vayádes; e segund viérdes que yo fiziere, punad de me
 remediar; ca fio por la merçed de Dios, que la soberuia e
 enemiga de Sansonna [s]erá oy destroyda, e yo cuydo oy fazer
 por mi, que la duquesa de Sansonna entienda qual amor le he
 yo.»
 
 Quando esto oyeron los suyos, fueron muy' alegres, e
 cresçióles grand esfuerço, e prometieron que ante morrerian
 todos que le fallesçiesen, ca bien' fyavan por la merçed de
 Dios, e con la ayuda que les él faria, que muy ayna los
 vençerian. Quando esto ouo dicho' a los suyos, salió fuera
 de la hueste, e apartóse delante todos, arredrado dela vna
 muy grand pieça; e estaua muy armado de fuerte loriga e bien
 labrada, que le diera el Enperador, qual él se la sopyera
 escoger; e otrosy de muy buen yelmo e muy fuerte, en que
 avia gastonadas muchas rycas piedras presçiosas, e tenia a
 su cuello vn escudo de marfil muy' claro, e muy blanco e
 muy' fuerte, en que avia pintado vn leon de oro; e tenia,
 otrosy, vn cuerno de marfil blanco e [a] leones de oro, con
 que esforçaua sus gentes e quando entendia que era menester.
 E destas mismas sennales eran las coberturas, e las
 sobresennales e el pendón de la lança; mas commo quier que
 todas estas armas que avemos dichas fuesen muy rycas

[ 211 ]
 e buenas e muy' fuertes, todo non montaua nada
 a pos la ryqueza e la fortaleza de la espada; ca esta era la
 más ryca, e más fuerte, e de mejor fierro, e la mejor
 labrada que en el mundo todo podria ser fallada. De tales
 armas era armado el cavallero del Çisne, e estaua sobre su
 buen cauallo el Roçio de Nimaya, que fuyera de la hueste de
 los sansones. E él era grande, e fiero, e muy bien
 encaualgante, asy que, todo omne que lo viese, lo devia
 resçelar de la vista tan solamente.
 
 E quanto él se adelantó de la haz de los suyos, salió, de la
 otra parte de los de Sansonna, Segar de Monbrin, sobre muy
 buen cavallo e muy bien armado de todas armas que cauallero
 avia menester, e las sus armas eran vn canpo de oro e vn
 leon verde; e quando llegaron çerca vno de otro, firieron
 los cauallos de las espuelas e fuéronse ferir. El conde
 Segar de Monbrin dió tan grand lançada al cauallero del
 Çisne, que le falsó su escudo, e quebrantóle la lança en
 medio de los pechos' de sobre la loriga, e sy non que era la
 loriga fuerte, oviéralo muerto o mal llagado; mas el
 cauallero del Çisne le prisó de tal guisa, que le falsó el
 escudo, e la loriga magüer que era muy buena; asy que, le
 metió la lança por medio de los pechos', e gela sacó una
 grand braçada a las espaldas, e dió con él e con el caballo
 en tierra; asy que, quando la lanza dél salió, el conde
 Segar de Monbrin fué luego muerto o mal llagado. E su
 cauallo se leuantó, e el cauallero del

[ 212 ]
 Çisne lo
 touo, e diólo a los suyos. E quando este golpe ouo fecho',
 el Cauallero del Çisne començó de llamar a grandes bozes:
 «Alemanna, Alemanna, de parte del Enperador», e rogó a los
 suyos que los firiesen muy' de rezio, ca todos eran vençidos
 e muertos, los traydores falsos e desleales. Entonçe se boluió la companna del cauallero del Çisne con la del conde
 Segar de Mombrin, e fué la batalla muy' crúa e muy' mortal 
 entrellos; ally ouo muchos' caualleros derribados de sus
 cauallos, e otros muertos e muy' mal llagados; asy que, todo
 el campo yazia cobierto de sangre dellos.
 
 E en la conpanna del cauallero del Çisne andaua vn cauallero
 mançebo, que avia nonbre Ponçe, e avn non avia un anno que
 era cauallero, e era vasallo de la duquesa de Bullón, e
 fuera fijo del Merino de la tierra de Cardena. Aquel
 aguardaua todavia al cauallero del Çisne, que nunca se
 queria dél partir, e enbolviéndose las ases vna con otra,
 dexó correr el cauallo quanto pudo, e fué ferir a vn
 cavallero de los de Sansona, ansy, que non le valió el
 escudo nin la loriga, quel fierro de la lança non le metiese
 por el cuerpo con vna pieça del asta, e dió con él e con el
 cauallo en tierra muy grand cayda, e el cavallero fincó
 muerto açerca de su cauallo. E entonçe començó de llamar a
 muy' grandes bozes Ponçe, e [sobre] el [cauallero] quél
 derribó: «Bullón, por el cauallero del Çisne e por la
 duquesa Beatriz.» E el cauallero del Çisne, quando lo

[ 213 ]
 vió, plogóle mucho', e escomençó a esforçar los
 suyos muy' de reziamente, e [dezirles que] desa vez que los
 firiesen muy' de rezio, ca vençidos eran, e que se
 esforçasen muy' bien, que aquel non era torneamiento; mas
 ante era lid canpal, la más fuerte que ser poderia, de que
 muchas' duennas casadas fincarian biudas, e muchas
 donçellas, huérfanas, que casarian muy tarde.


[ 215 ]
 
 Mucho' fué grande la batalla, a grand maravilla ferida e
 despues que las azes fueron ayuntadas vnas con otras; mas el
 cauallero del Çisne que nunca en al punnaba sy non en vençer
 sus enemigos, pués que ouo muerto al conde de Monbrin, dexó
 correr el cauallo quanto pudo, e fué ferir a vn cauallero de
 los de Sansona, que avia nonbre Guillén de Pena Aguda; e era
 muy' buen cauallero en armas, pero era de tan grandes dias,
 que la cabeça e la barba toda la [a]via blanca comnfo la
 nieue; e era sennor de aquel castillo que avia nonbre
 Montester, que yazia sobre vn ryo que llamauan Carca. Aquel
 cauallero andava armado de todas armas e muy bien guisado, e
 sennalada mente de loriga, que traya a grand maravilla
 fuerte e buena: mas el cauallero del Çisne, que metiera
 mientes en él, e le viera fazer golpes sennalados, le fuera
 ferir de tan

[ 216 ]
 grand ferida de la lança, que la
 loriga non le pudo prestar, magüer que era muy' buena, que
 vna grand pieça del fierro e dela asta non le saliese a las
 espaldas, de guisa quel pendon, que era blanco, fué tornado
 bermejo de la su sangre, e dió con él e con el cauallo en
 tierra.
 
 E quando esto ouo fecho', reboluió el cauallo contra su mujer
 la Duquesa, de cara, mostrando muy' buen continente. Quando
 lo ella de aquella guisa lo vió venir, sano e alegre, fué
 muy' leda, e entonçe alçó las manos contra el çielo e
 rogando a nuestro Sennor, e pidiendo le merçed que le
 guardase aquel marido que le diera, por que avia cobrado su
 tierra, e que por ella en tantos peligros se veya, e que Él
 por la su merçed lo defendiese de mal, e de muerte, e de
 manos de aquellos sus enemigos. Aquella oraçión que la
 duquesa Beatriz fizo, mucho' fué buena para su marido; ca
 ally do él se metiera en la mayor priesa que en la batalla
 avia, do perdieran ya las lanças, e se ferieran de las
 espadas, ayudó le en tal manera que fué ferir a vn cauallero
 de los de Sansona, de la espada, por çima de la cabeça de
 tan grand ferida que, le falsó el yelmo e el almófar; mas el
 baçinete que traya de suso era fuerte, que gelo non pudo
 falsar; mas abolló gelo de tal guisa, que so él le quebrantó
 los tiestos de la cabeça, e le ronpió la tela, e lo aomelló,
 asy que dió con él, a los pies del cauallo, muerto; e quando
 esto vieron los sus caualleros, començáronse a esforçar
 fiera mente, [e a los ferir en tal

[ 217 ]
 manera] que
 bien morieron y desa espolonada, quinientos caualleros de
 los de Sansona o más. Mas tan grande era el su poder, que
 non se fazia nada, a pos la otra poca gente que los otros
 eran; ante semejaua al cauallero del Çisne e a los suyos,
 que cresçian más todavia; e por y llamó a Ponçe e a otros
 quatro caballeros, quel vno avia nonbre Helías de Mes, de
 Loarena; e el otro Gufre de Moço; e al otro terçero Terin de
 Lona, e al quarto, Gión de Sandrón; e quando los vió a estos
 ante sy, rogóles mucho' que pensasen de acabdillar e de
 esforçar a los suyos quanto pudyesen, e punnasen de los
 ferir e los matar tan esforçada mente, syn los popar nin los
 resçelar nin vn punto; ca todos eran muertos e destroydos
 los traydores sy los de coraçon firiesen: e ellos fizieron
 lo muy' bien, lo que les él mandó. Essas oras tanió el
 cuerno elcauallero del Çisne una vez, e esforçáronse los
 suyos fieramente; entonçe firió el cauallo de las espuelas
 el cauallero, e todos los suyos con él, e fueron se ferir
 con los de Sansona, en tal manera que fizieron y tanto que,
 los de la haz que traxo el conde Segar de Monbrin non
 escaparon más de treynta, e avn estos, atales, que non avia
 ninguno dellos que non oviese perdido algund mienbro, o que
 non fuese ferido de muerte.
 
 E esto fué en la primera semana de jullio, que Dios dió tan
 buena andança al cauallero del Çisne, que él con su conpanna
 mató al conde Segar de Monbrin, e destroyó a todos los que
 en su

[ 218 ]
 companna venian, que era tan grand gente
 commo ya oydo avédes; asy que, non escaparan ende, sy non ya
 que pocos, que ya vos deximos.
 
 E luego vino a él su muger la Duquesa, e alynpióle el rostro
 del sudor, e tollióle el yelmo, e çomençó le abraçar e besar
 muy amorosa mente, e preguntar sy era sanno o sy avia alguna
 ferida; e él respondió que se sentia bien, e ella quando lo
 oyó, fué muy' leda, e agradesçiólo mucho' a nuestro Sennor;
 e luego fizolo desçender del caballo, e ella desçendió con
 él otrosy, e tollóle el almófar porque le esfriase al ayre;
 e sus cavalleros todos desçendieran a derredor dél, por
 esfriar otrosy e aprestar sus cauallos, e se guisar de todas
 las otras cosas que les era menester, e commo aquellos que
 atendian muy' gran batalla e muy descomunal; ca los otros
 eran en grand en fermedad de gente, e ellos eran muy' pocos.


[ 219 ]
 
 En quanto el cauallero del Çisne asy con su gente estaua
 folgando e cogiendo frior e enderesçando sus cavallos, llegó
 Galieno con su haz; e luego, lo primero preguntó al
 cauallero del Çisne qué commo le yua, e él le dixo que muy
 bien; pero que perdiera y la mayor partida de su gente, asy
 que le non fincaran saluo aquellos caualleros pocos que con
 él estauan, e de los de Sansona non escaparan treynta, e que
 moriera ende el conde Segar de Monbrin. Quando Galieno esto
 oyó, preguntó al cauallero del Çisne que cómmo faria; e él
 le dixo que se fuese contra aquellos de aquella haz primera
 que venia, e él yria con él; e luego caualgó el çauallero
 del Çisne, e mandó a la Duquesa que caualgase e se fuese
 para aquellos que la avian a guardar; e Galieno caualgó
 luego entonçe, otrosy, e dixo al cauallero del Çisne:
 «Amigo, pues que vos ovis-

[ 220 ]
 tes la
 primera batalla, yo deuo aver la segunda batalla; mas tanto
 vos ruego [que], ninguno non mueva, fasta que la batalla se
 comiençe por mi e por la mi primera justa.» E el cauallero
 del Çisne gelo quisyera desuiar si pudiera, e fazer la justa
 por él; mas non pudo, e a la çima ouo de otorgar lo que él
 quiso. E entonçe el cauallero del Çisne mandó a su companna
 que moviesen muy' paso, e que se fuesen yendo en pos dél; e
 él, entonçe, adelantóse, e Galieno con él, e sobieron en vn
 otero, onde veyan toda la tierra en derredor; e ally fincó 
 Galieno su pendon fasta que su companna fué llegada: e
 quando todos ally fueron llegados, contáronse que eran myll
 e trezientos caualleros muy' bien armados a grand maravilla.
 
 E el cauallero del Çisne dixo les asy: «Sennores, ¿védes
 aquellos que ally vienen? Commo quier que muchos' vos
 semejan, non vos espantédes dellos, nin los resçelédes nin
 punto nin al otro, su grand poder; ca magüer muchos más son
 que vos, non se vos ternán nin punto, sy los muy de rezio
 feriésedes: ca la deslealtad grande con que andan los
 destroyrá, e los desayudará oy contra vos, e ayudará a nos
 contra ellos, e nuestro Sennor será y, en todo, de vuestra
 parte; ca todo omne que derecho' defiende o de mande, seguro
 es de dos razones: o de vençer, o de morir muerte honrrada e
 leal; e por ende, nos, defendemos razon e derecho', e lo
 demandamos; e ellos, tuerto e des lealtad conosçida, e non
 han y

[ 221 ]
 razon por que los deuádes [temer], nin
 desmayar nin espantar, por ende, por la vista del su grand
 orgullo e del su gran poder: ca por Ihesu Christo, Dios
 verdadero, fío e por la su virtud, que oy serán muertos e
 destroydos, e nos fincaremos, ende, mucho' honrrados para
 syenpre. E ruego vos, commo aquellos que vos sódes, que vos nenbrédes de las sangres onde venídes, e que punédes en
 fazer de guisa que ganédes onrras e buen prez deste fecho';
 ca todo omne que en gannar todo esto non puna, más vale
 muerto que vivo. E de más, tenédes aquí a Galieno, sobrino
 del Enperador, a quien vos él encomendó e vos dió en guarda,
 asy commo sabédes, por que deuédes fazer más de vuestros
 poderes, sy lo fazer pudiésedes, e meter los cuerpos a toda
 muerte e a todo peligro que vos pueda venir, ante que
 desonrra nin danno resçiba: e por ende, vos ruego que
 punédes en ser firmes e buenos, e de los ferir muy de rezio.
 E sy merçed fuere de Dios, que los ayádes de vençer, non
 querrádes y catar por prender ninguno dellos; mas matarlos a
 todos; ca sy ellos toviesen a vos en su poder, non catarian
 por prender vno de vos por cosa del mundo; mas mataros lo
 más crúa mente que pudiesen a todos, e destroyr vos syn
 ninguna piedad. Nin otrosy, non vos cresca cobdiçia de
 ninguna cosa, que viérdes en el canpo, de lo robar nin de lo
 catar solamente, fasta que todos sean muertos e vençidos; ca
 por tal razon acaesçiera grandes males e grand
 atrauesamiento de los

[ 222 ]
 fechos'; asy que, muchas'
 vegadas acaesçió que aquellos que avian vençido, fueron
 vençidos e muertos e destroydos, e echados del canpo a su
 desonrra; e esto punad en guardar bien, ca sy plazer fuere
 de Dios a tal que, vos e yo los vençamos, bien seguros seed
 que, todo será partido a vuestra voluntad.»
 
 E ellos quando esto oyeron, respondiéronle que ellos non
 vinieran ally, sy non por seruir a Dios e al Enperador e a
 ellos, e por fazer derecho' e lealtad; que ante serian todos
 muertos, que non fincase vno, que cosa fyziesen que mal les
 estoviese, nin que a denuesto fuese, nin a retraymiento 
 les tornase. E esto les gradesçió mucho el cauallero del
 Çisne, e Galieno otrosy; e entonçe començaron se de yr su
 paso contra la hueste de Sansona.


[ 223 ]
 
 Espaldar de Gromaysa, el vno de los syete condes de Sansona,
 venia de la otra parte con dos mill cavalleros que traya en
 su haz, todos muy bien guisados commo ya oystes, que todos
 avian grand sabor de vengar la muerte del duc Rayner. E él
 venia ante ellos todos, acabdillándolos, en vn cauallo
 castanno, muy' grande e muy presçiado; e era armado de muy'
 buena loriga a grand maravilla, e otrosy de yelmo e muy
 fuerte e muy ryco; mas la espada que traya, era vna de las
 más presçiadas del mundo en aquella sazon, e fiziéra la el
 buen maestro que avia nonbre Dionis, que era el mejor que
 omne sabia, sy non era Galan, su hermano, el que fizo a
 Durandarte, e loyosa, la espada del rey Carlos. E esta
 espada que nos dezimos, fuera vendida al Enperador de Roma,
 [e éste] teniendo la consygo, conquirió muchas tierras, e
 vençió muchas batallas, e fizo con

[ 224 ]
 ella golpes
 sennalados, e porque syenpre despues fué sennalada e muy'
 presçiada. E despues diérala el Enperador a vn Duc que avia
 en Sansona, que fuera ahuelo del duc Rayner, onde la oviera
 Espaldar de Gromaysa que era de aquel linaje, e sabia con
 ella ferir muy bien, commo aquel que era muy buen cauallero
 de armas e muy' fuerte, a que le aviniera muy' bien con ella
 en muchos' logares; mas mucho' era, syn razon, soberuio e de
 grand crueldad. Desta guisa que avédes oydo, venia Espaldar
 de Gromaysa ante los suyos, acabdillándolos; e quando vió la
 companna de Galieno, cresçióle ardimento e esfuerço, e
 adelantóse vna pieça de los suyos, e de mandó justa; e
 Galieno fizo esso mesmo de su parte. Mas el cauallero del
 Çisne rogó a los de la haz de Galieno que fuesen todos en
 vno e muy paso, e que ninguno non saliese del canpo, e ellos
 fiçiéronlo asy como lo él mandó. E en esto llegaron se la
 vna haz a la otra, que non avia y al, sy non ferirse.
 
 Espaldar de Gromaysa dexó entonçe correr el cauallo contra
 Galieno, e eso mesmo [fizo] Galieno contra él; mas pero que
 era mançebo e non avia tanto vsado en armas, dió a Espaldar
 de Gromaysa tal lançada en medio del escudo, que gelo falsó,
 e quebrantóle la lança ençima de la loriga en medio de los
 pechos'. E entonçe Espaldar, que era muy' buen cauallero e
 mucho' vsado en armas, dió otrosy a Galieno, de la lança,
 tan grand golpe en medio del escudo, que gelo oviera

[ 225 ]
 falsado, sy non porque dió en vna foja de
 fierro que traya en él en derecho del braço; e salió la
 lança en deslay, contra arryba, e dióle por el ojo, e el
 golpe fué contra suso; asy que, pasó el tiesto e el meollo,
 e la punta de la lança llegó fasta el yelmo, e empuxólo tan
 de rezio que dió con él en tierra.
 
 E quando lo vió asy yazer, fué muy' ledo; desy dixo contra
 los suyos asy: «Amigos, desde aqui vos dó treguas por este
 que aqui yaçe, e séd bien seguros que, de aqui adelante,
 nunca vos más mal nin danno dél verná; mas de su tio el
 Enperador soy maravillado: mucho' le vyno a voluntad de lo
 acomendar a este omne extranno, que sabia muy' bien que yo
 tanto desamaua; mas bien me semeja, que ya avido ha
 galardon, quien de avn devia.»


[ 227 ]
 
 Todas aquestas palabras que dixo el conde Espaldar de
 Gromay'sa, todas las oyó el cauallero del Çisne, a quien
 pesaua mucho' de coraçon: e con grand coraçon e con grand
 sanna que ouo, dexó correr el cavallo lo más de rezio que
 pudo, e fuélo ferir; e dióle tal lançada so el brocal del
 escudo, que gelo falsó, e la loriga otrosy, ca salió el
 golpe en desuiado; pero dió con él e con el cauallo en
 tierra. Entonçe se boluyeron las ases del vn cabo e del
 otro, e començáronse a ferir; e el cauallero del Çisne
 endereçó contra do estaua Galieno, que yazia arredrado de los
 que se ferian, e desque llegó a él, desçendió del cauallo, e
 començóle de llamar, cuydando que era biuo, e dezíale de
 commo eran bueltos los de su parte con los otros. E quando
 vió que le non respondia, conosçió bien que era muerto; e
 començó a fazer su duelo sobre él, e a llamar su mançebia e
 su

[ 228 ]
 bondat, retándose mucho', e diziéndole que le
 [non] guardara tan bien commo su tio el Enperador
 encomendara; e pués que esto ouo fecho' rogó a Dios por su
 alma, e cobrió lo de su escudo mismo. Desy caualgó en su
 cauallo, muy sannudo, e dexóse yr ally do vió la batalla más
 espesa, e firió de la lança a vn cauallero de los de
 Sansona, asy que, le falsó el escudo e la loriga, e metió
 gela por medio de los pechos', e dió con él muerto en tierra
 a los piés del cavallo.
 
 Desy començó de dezir a los vasallos de Galieno a muy'
 grandes bozes, que los firiesen muy de rezio, e que punnasen
 en vengar su sennor, que avian muerto los de Sansona, e ally
 paresçeria qual era leal, o lo amaua de coraçon. E ellos
 quando esto oyeron, fizieron muy' grand duelo a maravilla;
 mas el cauallero del Çisne los conortaua quanto podia,
 diziéndoles que el que se doliese, que lo mostrase en ferir
 e en matar en sus enemigos. E entonçe dexáronse correr los
 vasallos de Galieno, que eran de Alemanna e de Bayuera, a
 los de Sansona, e començáronlos de ferir tan de rezio, que
 mataron dellos bien quinientos caualleros o más; asy que,
 los vençieron e los fizieron salir del canpo fuyendo, e
 fueron más de vn trecho' de ballesta en pos dellos. En
 quanto ellos asy yvan matando, el conde Espaldar de Gromaysa
 fué puesto a cauallo, muy bueno [alazan], que le dieran sus
 vasallos; e metió mano a la espada que ya oystes, e començó
 a ferir en la conpanna de Galieno, que yva en al-

[ 229 ]
 cançe de los suyos, e a dar muy' grandes
 golpes con ella; asy que, el que bien alcançava, non avia de
 menester maestro.
 
 Quando los de Sansona vieron a Espaldar, su sennor, que
 estaua a cauallo, tornaron ally onde yvan foyendo, e
 venieron le ayudar; e él, quando los vió a derredor de sy,
 plogóle mucho', e esforçóse fiera mente, e fué ferir a un
 cauallero de Galieno, que avia nonbre Asebue, e dióle tal
 golpe de la espada por çima de la cabeça, que non le valió
 el yelmo nin la cofia de azero, que non le fendiese fasta en
 los dientes; asy que, de aquel golpe desmayaron mucho' [los]
 alemanes, e cobraron grand esfuerço los de Sansona. Mas el
 cauallero del Çisne, que era de tan grand coraçon, a
 maravilla, fué esa ora a tomar a [la] su senna de Galieno, e
 dexó correr el caballo, el buen Ruçio de Nimaya de que ya
 oystes, e fué ferir de la lança por medio de los pechos' al
 conde Espaldar, e sacógela a las espaldas, e dió con él
 muerto en tierra; e despues començó a llamar a muy' grandes
 bozes «[Alemanna] por Galieno, sobrino del Enperador».
 
 Quando los alemanes oyeron nonbrar a Galieno, su sennor, ally
 veríades bater palmas, e fazer el mayor duelo que nunca fué
 fecho'; mas el cauallero del Çisne, entonçe, los començó a
 conortar muy' fuerte mente, e diziéndoles que fazer duelo
 non tenia y pro ninguno; mas que sy ellos se avian de vengar
 su sennor, e dar a entender que se dolian bien, que punasen
 en vencer e ma-

[ 230 ]
 tar sus enemigos, que
 tenian delante sy: e ellos quando esto oyeron, metieron se
 bien de coraçon a fazer lo que les él mandó. E él, despues
 que esto ouo dicho', firió al cauallo de las espuelas, e fué
 ferir de la lança a vn cauallero de los de Sansona de tal
 golpe, que le falsó el escudo e la loriga, e metióle la
 lança por los costados, e dió con él, del cauallo, muerto en
 tierra; e desy, començó de dezir a grandes bozes: «¡Bullón!
 ¡Bulón!», diciendo a los suyos que firiesen muy' de rezio. E
 quando esto vieron los de Sansona, e vieron a su sennor
 muerto, [e] entendieron que los non poderian sofrir, e
 dexaron se vençer; e tan grande fué el miedo que ovieron,
 que començaron de foyr e a derramar cada vno por su parte;
 asy que non tenia vno con otro, e desanpararon el canpo, e
 el cauallero del Çisne seguyendo los en alcançe, e firiendo
 e derribando e matando en enos, e su conpanna, muy' grand
 pieça.


[ 231 ]
 
 Desta guisa que ya oystes, mató el cauallero del Çisne al
 conde Espaldar de Gromaysa, e desbarató a todos los que
 venian en la su haz: asy que, pocos y ouo que, non fuesen
 muertos o muy' malferidos; e estos yvan foyendo quanto
 podian, contra las otras hazes, por que los acorriesen, ca
 en otro logar ninguno non se atrevian guaresçer, nin
 sabia[n] otra guarida; e tan desanparadamente yuan de las
 vidas, que magüer veyan que su sennor dexauan muerto en el
 canpo, que les non menbraua, nin tornavan cabeça por él,
 fueras por guaresçer con los cuerpos do podiesen. Mas la
 conpanna del cauallero del Çisne e de Galieno los yvan
 alcançando, e a los vnos cortaban las cabeças, e a los otros
 los braços, e los destorpauan de muchas' guisas; asy que,
 toda la tierra yazia cobierta, que de muertos, que de
 llagados; e muchos' cauallos a mara-

[ 232 ]
 villa
 andauan sueltos, los vnos ensyllados, e los otros syn
 syllas, los otros los vientres rastrando por el canpo: asy
 que, todo omne que lo viese, poderia bien dezir e entender
 que, esta fuera más mortal [batalla], e más ynimistado e más
 maravilloso [paso] de armas, que nunca omne pudiera ver.
 
 Mas el cauallero del Çisne que era muy sesudo e muy sabidor
 de guerra, non quisso que los suyos más fuesen en alcançe;
 ca el conde Aynor de Spira e el conde Iosarán, que eran amos
 primos cormanos, salieran ya del monte e todos sus
 caualleros; asy que, eran ya todos cuatro mill caualleros,
 en muy buenos cavallos, todos muy bien armados; e quando
 encontraron aquellos que yvan foyendo, que escaparon del
 alcançe, preguntaron les cómmo fueran asy desbaratados; e
 ellos le[s] dixeron, commo el cauallero del Çisne los
 desbaratara, e fiziera todo aquel fecho', e matara al conde
 Espaldar, su sennor, e a toda su companna, que yban asy
 fuyendo con miedo de la muerte.


[ 233 ]
 
 Quando los otros condes esto oyeron, ovieron tan grand pesar
 en sus coraçones, que omne non sabria dezir; e entonçe
 començaron a fazer el mayor duelo del mundo por aquellos
 otros dos condes que era[n] muertos, Segar de Monbrin e
 [Espaldar] de Gormaysa, que eran sus primos cormanos, e los
 dos omnes de toda su companna en que ellos más esfuerço 
 tenian, e que amauan muy de coraçon. E desque su grand duelo
 ovieron fecho' por ellos, dixeron que les fuesen vengar
 luego, ca ante saberian perder las cabeças, que desta ves
 fincasen por vengar; e que tanta non era la braueza de aquel
 cauallero del Çisne, e la fortaleza que de sy mostrauan, que
 gela ellos non amansasen bien aquel dia, e le non
 quebrantasen aquel grand su orgullo.
 
 E en quanto ellos en esto estauan, e ordenaron sus cosas por
 yr lidiar con el cauallero del Çisne

[ 234 ]
 e con la
 otra companna que y con él era del Enperador, en se tornando
 el cauallero del Çisne del alcançe, llegó a [a]quel logar do
 fuera la segunda batalla, e vio yazer muerto a Espaldar de
 Gromaysa, e tomóle la espada buena que traya, ca le viera
 fazer golpes sennalados con ella, e dióla a Ponçe, que le
 ayudó bien con ella ese dia; e adelante, don[de] fueran las
 primeras feridas, falló a Galieno muerto, e cobierto de su
 escudo de la guisa que lo él dexara, e el rostro muy
 cobierto de sangre, asy que, apenas lo podia omne conosçer,
 fueras por las sennales que traya de las armas.
 
 E entonçe desçendió el cauallero del Çisne, e otro cauallero
 que avia nombre Elías, e pusyeron lo en vn cauallo, e dieron 
 dos caualleros que fuesen con él, e lo lleuasen, e lo
 guardasen que non cayese, nin se doblase; e fueron asy con
 él todos, fasta que llegaron a su gente, e entonçe
 desçendieron lo en vn plado muy' bueno que y auia, y
 ayuntáronse todos en derredor dél, e fizieron por él muy
 grand duelo. Mas Beatriz, la duquesa de Bullón, muger del
 cauallero del Çisne, vino luego y, e desçendió luego a él, e
 llegóse do yazia, e descobrióle la cara, e tomó la manga de
 su brial, e alinpióle el rostro de la sangre e del poluo de
 que era todo cobierto; e despues que todo esto ouo fecho',
 començó a torçer las manos, e a feryr en sus fazes, e a
 fazer [vn] duelo tan grande que seria grand maravilla de
 contar; asy que, quantos y estauan, asy les quebrantaua los

[ 235 ]
 coraçones, e auian ende tan grand piedad, que
 començaron todos, commo de cabo, a fazer su duelo con ella,
 muy' mayor que ante non fezieran; asy que, las bozes dellos,
 poderia omne muy bien oyr a vna grand media legua.


[ 237 ]
 
 Faziendo este duelo tan grande por Galieno, todos sus
 vasallos e quantos, otrosy, con él estavan, el cauallero del
 Çisne que entendia bien que, por al se avia de librar este
 fecho' que non por fazer duelo, los començó a conortar con
 muchas' buenas razones e a los esforçar, e dezia les que
 duelo non era menester de fazer a cauallero, nin veya pró
 ninguno en ello; mas de lidiar e de ferir e matar e punar de
 vençer en guisa que, vengasen bien su sennor, e oviesen
 derecho' de sus enemigos que gelo mataran; e ellos, entonçe,
 dexáronse fazer duelo, e dixéronle que pues Galieno, su
 sennor, era muerto, que a él resceberian e ternian por
 sennor, e a él prometian vasallaje en logar de Galieno, e
 que de ally adelante que farian su mandado todos, ora 
 vençiesen o non. E luego él, quando lo oyó, tomó la sena de
 Galieno, e dióla a Yugo, que tenia el

[ 238 ]
 castillo
 de Rocabrisa, e fízolo sennor de otra haz; e despues llamó a
 Grión, que tenia el castillo de Falisa, e fízole sennor de
 otra haz; e desta guisa fizo quatro azes, e en cada vna
 dellas puso çabdillos, aquellos que entendió que, mejores
 serian para ello.
 
 E en quanto ellos esto fazian, asomaron los dos condes, e
 Iosaran e Aynor de Spira, con quatro mill caualleros e muy
 bien armados e en muy buenos cauallos; e todos avian muy
 grand sabor de matar e destroyr al cauallero del Çisne, e a
 toda su companna; e avian puesto entre sy que, sy lo
 pudiesen coger, o les fuese en poder, que por manera que en
 el mundo fuese, que les non escapase a vida; mas que luego
 fuese muerto e cortada la cabeça, él, e quantos de su
 companna fuese[n], que pudiesen derribar e prender. Mas el
 cauallero del Çisne, commo era de grand coraçon e de buen
 seso e muy sabidor en todo fecho' de armas, tenia su gente
 muy biena cabdillada e muy bien hordenada; e luego que las
 azes fueron endereçadas, movieron contra las otras de
 Sansona, e quando fueron çerca las vnas de las otras, salió
 de la su haz el conde Iosaran, e otro ssy Yugo, que yva en
 la delantera de parte del cauallero del Çisne, salió de la
 suya, e fuéronse ferir, e el conde Iosaran dió a Yugo de la
 lança tal golpe, que le falsó el escudo; mas la loriga, que
 era muy fuerte, non pudo falsar, e quebró la lança en él;
 mas Yugo firió a Iosaran de tal guisa que, le falsó el
 escudo e la loriga, e me-

[ 239 ]
 tióle la
 lança por el cuerpo, e dió con él del cauallo muerto en
 tierra, e despues metió mano a la espada, e començóse a
 nonbrar, feriéndolos muy de rezio. E entonçe se boluieron 
 las azes muy fiera mente, que los más de la haz de Iosaran
 fueron muertos e llagados a muerte; e muchos' cauallos
 andauan sueltos e syn duennos, de los quales los sennores
 dellos yazian muertos en el canpo; asy que, de los de la haz
 de Iosaran menos escaparon de la meytad, que fueron e le
 contaron todo al conde Aynor de Spira, que venia en la otra
 haz en pos desta.


[ 241 ]
 
 Quando el conde Aynor de Spira oyó commo el conde Iosaran era
 muerto, e los suyos vençidos, e los vió yr asy desbaratados,
 ouo muy grand pesar, [tanto] que, por poco non salió de su
 seso, e fizo muy grand duelo además. Desy movió luego,
 quanto pudo, con toda su conpanna; e luego que fué çerca de
 la otra haz, do venia Yugo, dexó correr el caballo muy de
 rezio, e otrosy Yugo de la otra parte, e fueron se ferir, e
 la lança de Yugo fué luego [fecha] piezas; mas Aynor le dió
 luego vn tal golpe, que le falsó luego el escudo e la
 loriga, o le metió la lança por el coraçon, e dió con él
 muerto en tierra. Desy él e los suyos començaron de ferir en
 la haz de Yugo tan fieramente, que non escaparon ende sy non
 muy' pocos; ca él que foyr non queria, luego le cortauan la
 cabeça. E desta guisa fueron vençidos los de la haz, que
 eran de la conpanna que fuera de Galieno, e

[ 242 ]
 Aynor
 de Spira los yva alcançando e matando e firiendo muy crúa
 mente, fasta que los llegaron asy, çerca de la otra az del
 cauallero del Çisne.
 
 Guión de Forisa, que la acabdillaua, dejó correr el cavallo,
 e fué ferir vn cauallero de los de Sansona, que avia nonbre
 Mariscón; e dióle tan grand lançada en descobierto del
 escudo, por medio de los pechos', que le falsó la loriga e
 dió con él muerto en tierra. E todos aquellos que eran de la
 su haz fizieron otrosy muy bien; [mas] de la parte de los
 sansonnes vinieron el conde Aynor, e Luzio, e Marçelin:
 estos tres eran muy buenos caualleros de armas, e fueron
 ferir en los de la haz de Grión, e avínoles asy, que cada
 vno mató el suyo de aquellos con que justaron; mas Grión,
 dió bozes a los suyos que se esforçasen, e los firiesen, e
 dió a vno dellos tan grand espadada por çima de la cabeça,
 que le tajó el yelmo e el tiesto, e la espada llegó al
 meollo, e dió con él muerto en tierra.
 
 E vn sobrino de Guión, que avia nombre Guisarte, fué ferir de
 la lança a otro cauallero de los de Sansona, que avia nonbre
 Elión, que era muy' buen cauallero de armas; pero era de muy
 grandes dias, ca toda la cabeça e la barua avia blanca commo
 la nieve; e dióle tal lançada que, le falsó el escudo e la
 loriga en derecho' del costado syniestro, e metióle la lança
 por él, e dió con él muerto a los piés del cauallo. E quando
 esto vió Guión, fué ferir a otro cauallero de los de
 Sansona, que avia nombre Eriar, e avia poco

[ 243 ]
 que
 fuera cauallero novel, e era fijo de vn ryco omne que avia
 nombre Abfemiano; e dióle tal golpe que le falsó el yelmo, e
 dió con él muerto en tierra; e [a] otro su hermano [de este]
 Orian, que venia con él, que avia nonbre Clarián, fuélo
 ferir este sobrino de Grión, e dióle tal lançada por medio
 del escudo, que dió con él muerto a los piés del cauallo.
 
 E entonçe don Grión dió grandes bozes a los suyos,
 diçiéndoles que los firiesen, ca vençidos eran; e el conde
 Aynon de Spira, quando vió los suvos maltrechos, fué férir a
 vn cauallero de los que fueran de Galieno, e dióle tal
 espadada, que le falsó el yelmo e dió con él muerto en
 tierra; e essas oras començó a dar bozes a los suyos que los
 firiesen, muy de rezio; e ellos quando lo oyeron, tomaron 
 esfuerço, e aviuaron, e firyéronlos tan fieramente que los
 echaron del canpo, e a Grión, que los acabdillaua: asy que,
 todos aquellos fueran muertos e destroydos, sy non fuera por
 el caballero del Çisne que los acorryó; e quando los vió
 venir asy vençidos, fué recudir de la su haz, e fué ferir al
 conde Aynor de Spira que venia en la delantera, e dióle tal
 lançada que le falsó el escudo e la loriga, e sacóle la
 lança por las espaldas, e dió con él e con el cauallo en
 tierra; asy que, el conde Aynor fué luego muerto de aquel
 golpe.
 
 Quando el cauallero del Çisne ouo fecho este golpe, e vió
 yazer al conde Aynor de Spira muerto, començó a llamar a
 grandes vozes: «¡Mongía

[ 244 ]
 por el Enperador!»
 diziendo a los suyos que los firiesen muy' de rezio; e a los
 de Galieno que punasen en vengar su senor, que les fincaua
 muerto en el canpo, que era su sennor natural.
 
 Quando ellos esto oyeron, esforçáronse mucho e tornaron todos
 con los suyos, e començaron a ferir en los de Sansonna, e
 matar e derribar en ellos de guisa que, de los de toda
 aquella haz de Aynor e de la [de] Iosaran non fincaron sy
 non muy pocos, que fuyeron, que todos non fuesen muertos o
 feridos de muerte; mas el conde Mirabel de Tabor, e el otro
 conde Folquer de Ribera, vinieron y luego en acorro de los
 que yvan vençidos, e cada vno dellos traya doss mill
 caualleros; e tras estos venia el conde Grauer, su sobrino,
 que traya otros dos mill caualleros; e syn estos todos,
 venian [otros] en la çaga, en que avia mill cavalleros, e
 fueron escogidos por muy' buenos caualleros e muy' buenos de
 armas para acorrer a los otros, sy les menester fuere: e
 venian muy bien armados todos, e sobre muy' buenos caballos
 a maravilla. Mas el cauallero del Çisne non tenia ya en toda
 su companna tres mill caualleros, e avn estos con los
 trezientos que guardauan la Duquesa su muger, saluo la
 companna menuda del rastro, en que avia muy' poco esfuerço e
 ayuda ninguna; ca de los syete mill caualleros quel
 Enperador diera a Galieno, su sobrino, non avian fincado más
 de aquellos, nin de los suyos, que eran seteçientos 
 caualleros o más; pero vendieron se tan cara mente estos,
 que de los syete

[ 245 ]
 condes que vinieron contra
 ellos, eran muertos los quatro, e de los quinze mill
 caualleros que trayan, non avia[n] fincado más de los syete
 mill. Commo el poder de los de Sansona era grande, sy non
 fuera por la gran merçed que nuestro Sennor Dios quiso fazer
 al cauallero del Çisne, asy commo ya oystes e adelante
 oyrédes, él fuera muerto y, e perdida la Duquesa, su muger,
 e toda la tierra que avia y a heredar por ella.


[ 247 ]
 
 Grande fué, a maravilla, e espantoso el poder de los de
 Sansona, quando paresçieron las compannas de los tres condes
 Mirabel de Tabor, e Folquer de Ribera, e Grauer, que era
 muy' grande e bien guisado la caualleria que traxo, e avia y
 muchos' caualleros mançebos e valientes e de grandes
 coraçones, que avian a voluntad de fazer bien; e venian en
 muy' buenos cauallos todos, muy bien armados a grand
 maravilla, e muy esforçados a grand maravilla, por vençer
 sus enemigos. Mas el cauallero del Çisne los atendia a guisa
 de omne esforça[do], commo aquel que nunca en él prisó
 espanto de poder espantable que ante sy, nin contra él,
 veniese; e las azes yendo asy muy hordenadamente, las vnas
 contra las otras, desque fueron bien a çercadas, el conde
 Mirabel de Tabor, dexó correr el cauallo e fué a ferir a vn
 cauallero de los que fueran de

[ 248 ]
 Galieno, e dióle
 tal lançada, que le falsó el escudo e la loriga, e le metió
 la lança por medio de los pechos', e dió con él muerto en
 tierra. E començó a dar muy grandes bozes a los suyos, que
 los firiesen muy de rezio, e ellos fizieron lo asy; e commo
 eran muchos', e los caualleros del Çisne eran pocos,
 atreviéronse a ellos de guisa que, los fueron ferir tan de
 rezio, que mataron dellos más de çiento, e los otros
 echáronlos del campo por fuerza; mas el cauallero del Çisne,
 quando esto vió, ouo muy' grand pesar, e paróse ante ellos e
 començó a dezir que tornasen, jurando muy fieramente que
 ninguno de ally pasase, nin fiziese continente de foyr, que
 le cortaria la cabeça.
 
  Quando esto oyeron ellos asy fablar tan braua mente, no ouo
 y tal, que non ouiese pauor; e quedaron, e non osaron por y
 pasar, e tornaron luego contra los otros, e començaron los
 de ferjr muy de rezio. E el cauallero del Çisne delante 
 todos los otros, fué ferir al conde Folquer de Ribera, e
 dióle tal golpe de la lança, que le fendió el escudo; mas la
 loriga era tan fuerte que non gela falsó, pero dió con él
 grand cayda del cauallo en tierra; e el conde Folquer se
 leuantó luego en pie, commo aquel que era muy' ligero e muy
 buen cauallero de armas e muy rezio; mas non ouo de su parte
 quien le acorriese, e fué luego el cauallero del Çisne a
 [le] prender en vida, e dióle a quatro caualleros que lo
 guardase[n] bien, so pena de las cabeças; e mandóles que se
 arredrasen de ally con él, donde era la batalla.


[ 249 ]
 
 Despues que el cauallero del Çisne ouo derribado e preso al
 conde Folquer de Ribera, dió grandes bozes por conortar a
 los suyos; e nenbróse, e tanió el cuerno, e ellos quando lo
 oyeron, esforçáronse mucho', e fuéronse ferir muy rauiosa mente en los de Sansona; e tan brauamente los cometieron,
 que mataron e derribaron muy grand pieça dellos, [asy que,
 los ovieron a echar del canpo vençidos, e fueron los
 alcançando, matando e derribando e feriendo en ellos] fasta
 que los llegaron a la otra az, do estaua el conde Grauer.
 
 E quando el conde Grauer esto vió, dó bozes a los suyos que
 los fuesen ferir; e él mesmo fué dar tal lançada a vn
 cauallero que era natural de Clarmonte, que le falsó el
 escudo e la loriga, [e] metióle la lança por el cuerpo, e
 dió con él muerto en tierra. E desy, él e todos los suyos co-

[ 250 ]
 mençaron los de ferir muy
 fieramente, e los otros a ellos otrosy; asy que, todo omne
 que lo viese, bien le semejaria que, era aquella, la más
 crúa batalla que ser poderia; ca los vnos, dauan bozes del
 dolor grande que sofrian de las feridas, e los otros,
 llorauan por sus parientes e por sus amigos, que veyan
 muertos e llagados, que non los podian acorrer; asy que, más
 de mil caualleros morieron y, luego, en poca de ora, que non
 comulgaron nin ovieron confesyon. Mas desa vez todo el mayor
 danno tornóse sobre el cauallero del Çisne; ca de toda la su
 conpanna non la quedaron más de seys çientos caualleros.
 
 E desque vieron el grand poder que cresçia a los de Sansona,
 non lo pudieron sofrir mucho avidos de sy. E el cauallero
 del Çisne recudia muchas' vezes, e trauesáuales delante,
 dándoles muy' grandes bozes, diziéndoles que tornasen, e
 catasen vergüença, e los fuesen ferir.
 
 E en esto nonbrando se muchas vezes, e llamando: «Alemana por
 el Enperador», e a las vezes Bullón por él e por la duquesa
 Beatriz; mas todo esto valia nada: tan grande era el espanto 
 e el grand pesar que avian tomado, e el derramamento del
 foyr. Mas quando el cauallero del Çisne vió que los non
 podia tornar, con aquellos pocos que le fincaron, fuese
 deteniendo e requiriendo se, e tornando en ellos muchas
 vezes; e tornando en ellos asy mucho' a menudo, matóles bien
 dies caualleros él por sy, e fizo en tal manera, que sy él,
 çincuenta caualleros ouiera y,

[ 251 ]
 que le ayudaran
 en la guisa que él lo fizo, que todos los de Sansonna fueran
 muertos e destroydos en muy poca ora. Mas el poder de los
 sansones era muy grande, e venian muy' esforçados; e
 Miraualo, el Conde que los acabdillaba, les començó a dezir
 que los firiesen muy de rezio, e que cauallero nin escudero
 de quantos pudiesen alcançar nin tomar, que non escapase
 ninguno, que todos non fuesen metidos a espada.
 
 Mas el cauallero del Çisne quando lo oyó, tornó la cabeça del
 cauallo contra el conde Mirabel, e fuéle dar por medio del
 escudo con la lança; e dióle tal golpe que gelo falsó, e
 oviéralo muerto si non fuera porque era fuerte la loriga:
 pero con todo esso, fué tan grande el golpe, que lo echó'
 sobre el anca del cauallo, e fizo lo yr a tierra muy' grand
 cayda. Mas ante que más vuiase a cobrar sobre él, fueron y
 más de quinientos caualleros de los de Sansona, quelo
 çercaron aderredor, e quatro dellos lo firieron: los dos
 delante e los dos de cuesta; mas él se touo tan fuerte en
 las estriberas, que sol non le pudieron mover; e él luego
 metió mano a la espada, e dió al vno dellos tan grand golpe,
 que le falsó el yelmo e el almófar de la loriga, e metióle
 la espada por la cabeça fasta en los meollos, e dió con él
 muerto en tierra; e despues, dió a otro cauallero con la
 punta de la espada por medio de los pechos', asy que, le
 falsó la loriga, e metió le la punta della por el cuerpo, e
 matólo otrosy.
 
 E quien entonçe le viese dar muchos golpes, e

[ 252 ]
 grandes
 a todas partes, e matar los vnos e derribar los otros, e
 cortar cabeças e manos e braços e estorgar cuerpos e toller
 mienbros, non le paresçiera nada la bondad de Roldan, [nin
 de Oliveros nin de los otros caualleros de grandes fechos de
 que oyera fablar], contra la suya: ca bien asy commo el
 çiervo fuy entre los canes, e el acopada entre el esmerejón,
 asy fuyan los de Sansona antél, que sol non se osauan de
 esperar nin se parar de rostro a él; e fiziéronle tan grand
 carrera a él, que puderian yr por ella dos carros en par, e
 por ally acogió a los suyos, que fueron muy ledos, quando lo
 vieron asy yr sano e muy' esforçadamente.
 
 Mas en quanto él se yva yendo, el conde Mirabel fué puesto
 ençima del cauallo, e dixo a los suyos, a muy' grandes bozes
 que, punasen en alcançe del cauallero del Çisne, en guisa
 que se les non fuese; ca aquel era el traydor que matara al
 duc Reynar de Sansona, su tio, e los que lo non quisyesen
 [fazer] que perderian los cuerpos e quanto toviesen. E ellos
 quando esto oyeron, dexáronse todos correr en alcançe, e
 matáranle muchos' caualleros que yban con él. E ally podria
 omne [ver] cauallos sueltos, syn sennores, por el canpo; e
 los sennores, de la vna parte e de la otra, yazer en tierra:
 los vnos, muertos; e los otros, feridos. E asy matando en
 ellos, e ellos en ellos, otrosy defendiéndose con esfuerço
 del cauallero del Çisne, que los yba esforçando e
 conortando, e firiendo e tornando a las vegadas en

[ 253 ]
 ellos, e algunos de los suyos, otrosy, con él,
 lllegaron a la çaga, do estaua la Duquesa, su muger, e a los
 trezientos caualleros que la guardauan, e ally tornaron
 todos por defenderse; mas muy pequenna defensyon poderia ser
 de quynientos caualleros que eran por todos, o pocos más,
 contra çinco mil que eran los otros.


[ 255 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne vió su conpanna tan apocada,
 que de syete mil caualleros que traxiera entre él e Galieno,
 e non le fincauan más de quinientos, ca todos avian los
 otros muertos e presos los de Sansona; e avn destos, más de
 los trezientos eran asy cansados e maltrechos', que más les
 era menester folgar que de aver más batalla, e a él otrosy
 con ellos; e él entonçe, llorando muy' graue mente de los
 ojos, volvióse contra los suyos e díxoles asy: «Sennores,
 vos védes la my façienda e la vuestra, bien en que está; ca
 nos somos pocos, e nuestros enemigos muchos', e ellos están
 folgando, e nos cansados e mal trechos', e estamos a peligro 
 de perder nuestros cuerpos e de se onrrar de nos ellos, e
 nos, de ser desonrrados; e sy nos aqui morimos, el Enperador
 ha perdido lo más de su tierra, e la Duquesa presa e
 desonrrada, lo que yo que-

[ 256 ]
 rria ante
 ser muerto mil vezes que esto fuese; e demás, non cuy[do] de
 ninguno de uos, sy en mano de los Sansones cayérdes, que
 alli aya si non muerte. Por ende, vos ruego por Dios e por
 bondad de caualleria, e por saluar vuestras vidas e vuestras
 onrras de mal pres, que non desmayédes, e que vos nenbrédes
 de la sangre onde venídes, porque non sean denostados por
 desmayamiento, nin por flaqueza que de vos mostrédes, nin
 por ninguna covardia que oy en vos sea fallada; ca sy oy
 moriérdes en defendiendo vuestras vidas, e vuestras onrras,
 e faziendo bien, morirédes muertes honradas, e de que
 syenpre fablarán; e sy vençiérdes, e salvárdes vuestras
 vidas, e guardando vuestra lealtad e faziendo derecho',
 ganarédes vuestra honrra e buen pres para syenpre; por que
 ha menester que punédes en tornar vuelta vos todos en
 esfuerço e coraçon, para anparar vuestros cuerpos e vuestras
 vidas e derecho' de vuestros ennor natural, e de vençer e
 destroyr a los que vos vençidos e destroydos vos tienen; ca
 sy bien rezios fuérdes, e los firiérdes de todo coraçon,
 magüer que ellos son muchos' e vos pocos, la vuestra verdad
 ayudará a vos, e la su deslealtad confonderá a ellos.»
 
 Quando ellos esto oyeron, e lo oyeron asy llorar tan de
 coraçon, e dezir aquellas palabras tan piadosa mente e con
 tan grand omilldad, ovieron tan grand piedad que, ovieron de
 llorar otrosy con él, e prometerle que, ante sabrian perder
 las cabeças e ser pieças fechos', que le fa-

[ 257 ]
 llesçiesen. E entonçe oluidaron todo espanto
 e toda couardia, e cobraron esfuerço e coraçones, e
 aboresçiendo las vidas en que se veyan, luego se dexaron
 correr contra los de Sansona, e firieron los tan de rezio,
 que de la primera espolonada mataron más de çiento, e
 derribaron muchos', que eran feridos de muerte. Ally fué la
 batalla muy fiera de parte de los del cauallero del Çisne, e
 ally ovo grandes golpes fechos' e muy sennalados de lanças,
 e de espadas, e muchas' astas quebrantadas, e muchas lorigas
 rotas e falsadas.
 
 Quando esto vieron los de Sansona, dexaron el canpo a pesar 
 de sy, e fueron foyendo fasta en la su çaga, do venian los
 dos condes Grauel e Mirabel de Tabor, e con ellos bien syete
 mill caualleros. E quando los vieron asy venir, començaron
 les a dar muy grandes bozes e a dezir: «Tornad, caualleros,
 tornad e yldos a ferir, e non escape ninguno dellos biuo,
 nin mançebo, nyn otro omne ninguno que sea, e mueran todos:
 ca non es gente que nos sufra». Quando los de Sansona vieron
 que les cresçia esfuerço, dieron tornada contra los
 caualleros del Çisne, e començaro[n] a [los ferir muy de
 rezio, e la vuelta fué muy grand, e la batalla muy cruda e
 muy fuerte, e ally murieron la mayor parte de la conpanna
 del cauallero del Çisne, e començaron] a leuar los vençidos.
 
 E quando el cauallero del Çisne esto vió, fué muy coytado, ca
 lo levaron de aquella guisa fas-

[ 258 ]
 ta la
 su çaga, ally do él tenia la mayor su conpanna, e
 desbaratáronla toda; pero él, con todo esso, tornaua a
 menudo matando e firiendo en ellos, quanto él más podia,
 fasta que llegó al logar do la Duquesa, su muger, estaua. E
 entonçes dió bozes a los suyos, diziéndoles que tornasen [e
 punasen] de lo ayudar e de los ferir muy de rezio, e ellos
 fiziéronlo asy; mas poco montaua su ayuda nin el su ferir,
 ca non eran ya más de trezientos cavalleros de buena
 cavalleria, los que fueran con él, e el conde Mirabel traya
 muy grand companna; asy [que] entre los que el traya, e el
 conde Grauer que venia en la çaga, e era[n] bien çinco mill
 caualleros. Mas el conde Mirabel, que venia una pieça
 delante, dixo a los suyos que los firiesen por fuerça, que
 ya todos los tenian ya commo muertos, e que sol non
 fallarian ya en ellos defendimiento ninguno. Entonçe se dexaron yr todos al cauallero del Çisne e a los que con él
 eran, tan fiera mente, e començáron los de conbatir tan
 fuerte mente, e de aquella yda mataron muy grand pieça de
 aquellos que le fincaron; mas él, commo cauallero mucho'
 esforçado e que non desmayaua por enbargos que le viniesen,
 fué ferir a vn cauallero de los de Sansona por medio del
 escudo, de tal golpe que gelo falsó, e la loriga, e metióle
 la lança por el cuerpo, e sacó gela a las espaldas bien un
 codo, e dió con él del cauallo en tierra; e despues fué
 ferir a otro cauallero por çima del yelmo [tan grand golpe]
 con la espada, que

[ 259 ]
 lo fendió fasta en las
 orejas; e desy metióse e. la mayor priesa de la fazienda, e
 començó a dar muy grandes golpes a diestro e a syniestro, e
 meter [su] cuerpo a muerte, commo aquel que non tenia al en
 uoluntad sy non vençer o morir: en tal guisa los feria e los
 coytaua, que toda la conpanna del conde Mirabel fueran
 vençidos e muertos, sy non fuera por el conde Grauer, que
 llegó y luego aora, que eran bien tres mill caualleros que
 venian muy bien armados, e venian quanto los cauallos los
 podian levar, e el conde Grauer venia ante todos; e asy 
 commo llegó, fué ferir a vn cauallero de Bullón, de la
 lança, tan grand golpe, que le falsó el escudo, e la loriga,
 e metióle la lança por los pechos', e dió con él muerto en
 tierra; e luego que esto ouo fecho', dió bozes a los suyos
 que los firiesen muy' de rezio, e ellos fiziéronlo asy.
 
 E quando los de Bullón vieron que eran pocos a desmesura, e
 los de Sansonna muchos' además, e que vieron que, los non
 podian sofrir, començaron de yr foyendo. Quando el cauallero
 del Çisne vió esto, començó a llorar muy de rezio de los
 ojos, e quisyera tornar muy de grado; mas tan grande era la
 priesa que yvan enpuxándolos de los pechos' de los de
 cauallo, que gelo non dexaran fazer, nin pudo; asy que, por
 fuerça le fizieron arredrar de ally donde estaua su muger,
 la duquesa Beatriz, faziendo muy' grand duelo a maravilla. E
 entonçe llegó el conde Mirabel, ally do ella estaua, e
 prisóla, e tomóla por la ryenda;

[ 260 ]
 e desque la vió
 en su poder, fué muy' ledo con ella, commo aquel que cuydaua
 fazer della a su voluntad, e ganar toda la tierra que ella
 avia. E él mandó luego a la su gente que saliesen a priesa,
 e començáronse yr con ella contra la çibdad de Cablença.
 
 Mas el conde Grauer començó de yr en alcançe, fasta que llegó
 con ellos a vn logar que llamauan Fecha Bronia, e ally falló
 toda la companna del rastro de los del cauallero del Çisne,
 que guardauan las azémilas, e todas las otras cosas que
 trayan. E quando ellos esto vieron, la conpanna de la grand
 cavalleria que contra ellos venian, desanpararon quanto
 trayan, e començaron de foyr; e ally cobraron los de
 Sansonna muy grand algo a maravilla. E el conde Grauer,
 desque esto ouo ganado, non quiso yr más adelante nin menos 
 en el alcançe, e tornóse para el conde Mirabel, que lleuaua
 la duquesa Beatriz, que yva torçiendo las manos, e torçiendo 
 sus [f]azes, e faziendo el mayor duelo del mundo, la viendo
 el cauallero del Çisne, su marido, e ementando sus
 voluntades e los grandes bienes que en él avia, e
 amorteçiéndo se mucho' a menudo; e cayera muchas vezes en
 tierra, sy non por los dos condes Mirabel e Grauer que la
 estauan soteniendo, e conortando con sus palabras falsas, lo
 más que ellos podian.
 
 Mas todo non valia y nada contra el grand pesar que ella
 mostraua; mas desque la buena Duquesa ouo vna grand pieça
 fecho' su duelo por su

[ 261 ]
 marido e por sy, que se
 via en poder de los enemigos en la guisa que oystes, alçó
 los ójos e las manos contra el çielo. E començó de fazer su
 oraçion a nuestro Sennor en tal manera: rogándole e
 pidiéndole merçed que, asy commo El era verdadero [Dios, e
 verdadero] omne, e verdadera Trenidad, Padre e Fyjo e
 Espíritu Santo, tres personas e vn solo Dios verdadero, e
 nasçiera de la virgen Santa María para acorrer a los
 coytados, e prendiera muerte por sacarlos del poder [del]
 diablo, e resoçita[ra] a Lazaro de muerte, e lo sacara de
 las penas del ynfierno, e librara a Daniel de los syete
 leones a que fuera dado a comer, e saluara a Santa Susana, e
 la guaresçiera de muerte e de pena de falso testimonio que
 le aponian, asy que, ella y escapara salua, e los traydores
 que la acusauan resçibieran la muerte, que ella devia
 merecer sy culpada fuera; e que por todas las merçedes que
 El fiziera a los coytados, le consolase; e por los santos 
 nonbres, de que ella savia muchos', que le diese su marido
 sano e syn lisyon, e guardase su cuerpo que non resçibiese
 desonrra de aquella gente falsa e descreyda.
 
 Mas los Condes que yuan con ella, teniendo todo esto que ella
 dezia por nada, e yua[n]se reyendo ende mucho'; mas nuestro
 Sennor, que era derechero' e piadoso, oyó la oraçión de la
 buena duenna, e destroyó la soberuia e el orgullo dellos,
 asy commo agora oyrédes.


[ 263 ]
 
 En quanto los condes leuaban la duquesa de Bullón, muger del
 cauallero del Çisne, a quien mucho' pesara, fincó él con
 aquella conpanna que le fincara, muy' triste e con grand
 pesar; tanto, que más non poderia ser: e estaua en vn valle
 que llamauan del Priuel catando aquella gente que leuauan a
 su muger.
 
 E quando los vió yr asy con ella, cresçióle tan fieramente el
 pesar e la tristeza, que bien dos vezes fué commo
 amorteçido; asy que, cayera del cauallo sy non fuera por el
 grand esfuerço que en él avia; pero a la çima, nenbrándose
 de la grand fermosura e bondad de su muger, e más del grand
 bien que ella queria a él, e él otrosy, a ella, cresçióle
 tanto el coraçon, que puso en su voluntad de querer yr ante
 morir entre ellos, que sofrir tan grand desonrra nin mostrar
 tan grand covardia; demás, veyéndola leuar a vista dél e

[ 264 ]
 non le acorrer: e puso de la yr librar, o non
 fincar biuo.
 
 En quando él en esto estaua catando e pensando en ella, e por
 mover por la yr librar o morir y ante ella, desçendió vna
 golondrina del çielo, que era mayor que otras tres, e era
 tan alua commo vna nieve, e pusósele ençima del yelmo, en
 vna piedra que estaua y engastonada, e començó a ferir de
 las alas en manera de alegria, e despues díxole asy, que
 todos quantos y estauan lo oyeron: «¡Amigo de Dios! sepas
 que la Reina del Çielo te enbia a dezir que, por la lealtad
 que en ty es, que seas çierto que cobrarás tu mujer syn
 danno della e de ty, e vençerás tus enemigos; e te manda que
 la vayas acorrer, quel su fijo Ihu Xpo te ayudará; ca El es
 el que ayuda a los coytados, e a todos los que lealmente le
 syrven». E desque esto ouo dicho' levantóse e començóse de
 yr por el ayre; asy que, a poca de ora non la vieron.
 
 Quando el cauallero del Çisne esta visyon tan maravillosa
 vió, e oyó las palabras que aquella golondrina, apartada de
 semejança de las otras, le dixo, entendió que a Dios avia de
 su ayuda, e que era de su vando; e sy antes le cresçiera
 coraçon e esfuerço para yr cometer sus enemygos e para
 librar su muger, entonçe se le dobló çient partes. E des
 ende començóle de agradesçer a nuestro Sennor e a loar, e a
 le [ben]dezir por las grandes maravyllas que El en sus
 peligros le mostraua. E todos los que por él fazian,

[ 265 ]
 quando esto vieron, fueron muy' conortados e
 cobraron esfuerço; e tan grande fué el plazer que él en esas
 oras ouo, que touo que era sennor de todo el mundo, [e] que
 ninguno non le sofreria.
 
 E tomó luego vna lança fuerte e gruesa que le tenia vn
 escudero: e la cochilla della era aquella que él avia traydo
 quando lo traxo el çisne en el batel, e era el asta de un
 buen fresno e muy bien dolada. E quando la tomó en la mano
 tornóse contra los suyos, e començóles a llamar, e a los
 dezir que se açercasen contra él. E ellos quando lo oyeron,
 fiziéronlo; e de los honrrados omnes que y a él primero
 llegaron, fueron estos: Melión de Corneia, e Ponçe de
 Bullón, e Yugo de Viniela, e desy todos los otros que y
 llegauan, cada vnos quanto más podian. E qnando los vió
 todos en derredor de sy, dixoles asy: «Amigos, yo vine a la
 Corte del ynperio de Alemana por defender la tierra e el
 derecho' del Enperador, a quy tenia a premiado el duc Rayner
 de Sansonna co[n] brio del grand poder de parientes e de
 amigos e de vasallos que avia, asy commo sabédes; e otrosy,
 por cobrar a la duquesa Catalina de Bullón su tierra del
 ducado, que él tenia forçada, e la avia deseredada dél; en
 la cual razon Dios mostró su miraglo, e quebrantó [su]
 soberuia, asy commo vos viestes. Agora, veniendo otrosy aquí
 con Galieno, sobrino del Enperador, e con vos otros, a que
 me el Enperador diera por guardador e por ayuda, [para me yr
 apoderar en la tierra del ducado de Bullón que auia de]
 heredar

[ 266 ]
 por derecho mi muger, la duquesa
 Beatriz, con que era casado, e que me él por muger diera, e
 en trayéndola aqui comigo para me yr en la tierra apoderar,
 estos parientes del Duc, condes, con su grand soberuia e con
 su grand deslealtad e con su grand poder han nos traydo a
 tan grand mal commo védes; ca vos han muerto a Galieno,
 sobrino del Enperador, e tollido a mi muger por fuerça; lo
 que yo querria ante çient vezes ser muerto que la non cobrar
 e tomar vengança del mal que vos han fecho'. Por que ha
 menester que vos digo que, punédes en vos esfortalesçer bien
 los coraçones, e de los acometer e destroyr a todos; ca es
 voluntad de Dios que asy sea, pues fué su merçed de nos
 enbiar su mensajero, e nos enbiar dar tan buen esfuerço
 commo dél avemos, e non le deués durar nin resçelar nin vn
 punto, ca todos son destroydos.»
 
 E ellos le respondieron todos a vna boz que, pensase de
 mover, que ellos todos le seguerian; ca sennales veyan que
 Dios seria con ellos.


[ 267 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne esto ouo dicho a los suyos, e
 los vió bien esforçados, movió entonçes, e llamó los, e
 díxoles que fuesen en pos dél; e luego firió el cauallo de
 las espuelas, e todos los suyos con él, e fueron ferir en
 los de Sansona, que lleuauan la Duquesa, en tal manera que,
 de aquella espolonada bien mataron quinientos caualleros o
 más.
 
 Quando el conde Mirabel de Tabor vió que asy yvan matando en
 los suyos, tornó la cabeça del cavallo contra el cauallero
 del Çisne, e contra los que con él venian, e vió que eran
 tan poca conpanna, dió muy' grandes bozes a los de su parte,
 e díxoles que tornasen, e que los matasen a todos, que vno
 non dexasen a vida. E luego que esto oyeron, dexaron se
 correr a ellos tan de rezio que, se los cuydaron todos
 destroyr esa ora, e çiertamente ovieran los muertos e pre-

[ 268 ]
 sos a todos, sy non por el grand
 milagro que Dios contra ellos mostró; que asy como los de
 Sansona yuan derramados contra ellos, desçendió sobre ellos
 del çielo vna nuve muy pequena, e della salió vna escoridad 
 tan grande, que a todos ellos quitó la vista, e los çegó ay,
 e non se conosçian vnos a otros, e començaron se a ferir tan
 de rezio e en tal manera que, aquel dia se mataron fijos a
 padres, e padres a fijos, e amigos [a] amigos, e hermanos a
 hermanos; asy que, morieron y, matándo se ellos de aquella
 guisa, más de las dos partes.
 
 E quando el cauallero del Çisne esta maravilla vió, llamó a
 los suyos, e salió a vna parte con ellos, e díxoles asy:
 «Amigos, conortad vos, e gradesçed e load mucho a Dios la
 grand merçed que vos oy fizo; ca en esto vos muestra la
 grand fiúzia e la grand esperança que en él avemos.» E
 ellos, entonçes, començaron de bendezir a Dios de todo
 coraçon, e llorando mucho' de los ojos, e alçando las manos
 contra el çielo con grand deuoçion. E desque esto ovieron
 fecho', falláronse syn ninguna cansedad, e fueron tan
 esforçados que, les semejó que se les doblara la fuerça, que
 ante abian; [e despues que ovieron] atendido, [e catado] vna
 grand pieça en commo se matavan los de Sansona, e vieran que
 yva ya alçando la nuve de sobre ellos, e que se non mataban
 ya, ansy commo ante fazian, dexaron se correr a ellos, [e]
 tan de rezio los firieron, e tan fiera mente los començaron
 a matar, que a los vnos cor-

[ 269 ]
 tauan las
 cabeças, e a los otros los braços e las manos e los cuerpos,
 e derribauan e destroyan con los piés de los cauallos; asy
 que, en poca de ora fué tan cubierto el canpo que de muertos
 que de llagados, que apenas podrian los cauallos pasar sobre
 ellos. E los arroyos de la sangre e las lagunas dellos eran
 tan grandes, que semejavan que andauan en lagos espesos de
 grand agua.
 
 E el cauallero del Çisne llegó do estaua la Duquesa, su
 muger, a quien plugó mucho' con él; e dexó correr el cauallo
 contra el conde Mirabel de Tabor, que estaua çerca della, e
 fuéle dar tan grand lançada, que le falsó el escudo; mas la
 loriga non la pudo falsar, que era muy' fuerte a grand
 maravilla; pero enpuxólo tan de rezio, que dió con él, todo
 estordido, en tierra, en me dio de vna arada tan gran cayda,
 que non podia fablar nin meçer pié nin mano: asy que, todos
 coydauan que era muerto, e ante que se dende leuantase, fué
 preso.
 
 E luego quél cauallero del Çisne esto ouo fecho', fuése
 remeter rezio en la mayor espesura dellos, ally do estaua su
 muger, la Duquesa; e tomó la por la ryenda, e dióla a vn su
 cauallero que llamauan Ponçe de Bullón, que gela guardase
 muy' bien, so pena de su verdad; e él fizo lo asy, commo
 aquel que era muy' buen cauallero e muy leal. E pués que él
 su muger ovo cobrado e puesto en recabdo, fué ferir en la
 conpanna del Conde que avia fincado, e del otro conde
 Grauer, e en tal guisa los coytó de feridas e [a]

[ 270 ]
 la
 su conpanna, que por fuerça los fizo salir del canpo e
 boluer las espaldas e foyr. E el Conde por miedo de ser
 muerto o preso, començó de foyr; mas ante que llegase a
 saluo, sofrió mucho mal, ca todos los de su conpanna fueron
 presos e muertos, saluo muy' pocos que escaparon con él; e
 destos, los más muy' mal feridos a muerte. E el cauallero
 del Çisne fué en pos dellos, prendiendo e matando fasta
 queel sol se puso, e oviera los todos muertos, sy non por la
 noche', que gelo tollió; pero prisó en este alcançe [çiento]
 de los mejores caualleros que avia, e de los otros, fincaron
 pocos ende a vida.
 
 E despues que esto ouo fecho', tornóse para su conpanna
 mucho' onrrada mente, commo aquel que avia muertos e presos
 e vençidos syete Condes, muy rycos e muy' honrrados e muy'
 poderosos, todos parientes e muy' amigos; asy que, [de]
 todos ellos non escaparon sy non el conde Grauer por piés de
 cauallo, [e] de los quinze mill caualleros que y traxieran,
 non escaparon ende buenos çiento, que todos los otros non
 fuesen muertos e presos e llagados a muerte. Entonçe el
 cauallero del Çisne mandó robar el canpo, e fallaron y tan
 grandes ryquezas de aver e de armas e de cauallos, e de
 otras muchas' bestias, [e de otras cosas mucho rycas, e
 tantas] que, non es omne que les pusyese presçio.
 
 E quando tornó la cabeça a su conpanna con aquella ganançia
 que avia fecha', e con aquella tan grand honrra que le Dios
 quisyera dar, falló

[ 271 ]
 a su muger, la Duquesa, que
 lo resçibió muy bien, e lloró mucho' con él de grand
 alegria, non creyendo avn que lo avia cobrado. E luego que
 ella vió que desçendiera del cauallo, fué a él, e tollióle
 el yelmo, e desenlazóle el almófar, e començóle de alynpiar
 el rostro, con la manga del brial, del poluo e del sudor de
 quel tenia todo cubierto, e abraçóle e besóle muchas bezes,
 ante que ninguna cosa le dixiese, nin le pudiese fablar. E
 despues, a cabo de vna grand pieça, preguntóle que fuera
 dél, o commo guaresçiera e escapara asy de manos [de sus]
 enemigos, que tan grand poder eran, e commo librara a ella,
 que tan desanparada era de se nunca más [con él] ver. E él
 gelo contó de la guisa que ya oystes que pasara; e ella,
 commo era muy buena cristiana, començólo mucho' a gradesçer
 [a nuestro Sennor], e a darle alabanças e loores por el bien
 e la merçed que aquel dia le avia fecho', en estorçerle de
 manos de aquellos que le tan enemigos eran, e en guardarle
 su marido de muerte e de tan grandes peligros en que se, por
 ella e por defendymiento del su derecho', metiera.


[ 273 ]
 
 El cauallero del Çisne quando tornó, e que ovo fablado con su
 muger, la Duquesa, fué luego derecha' mente para ally do
 Galieno yazia, e su conpanna, otrosy, con él; [e] fizieron
 muy grand duelo, e despues tomaron el cuerpo, e metiéronlo
 en vn ataud que mandó el cavallero del Çisne fazer luego y,
 e cobriéronlo de vna escarlata çintada con çintas de oro, e
 pregáronlo con pliegos dorados muy fermosos, e despues
 pusyéronle encima vn panno de peso, muy' ryco e de muy'
 noble lauor, e fizieron vnas andas en que le leuasen; e toda
 la noche' yoguieron en aquel logar sofriendo grand lazeria,
 commo aquellos que non avian que comiesen nin guna cosa, nin
 que beuiesen fueras el agua del ryo que llaman Ryn, que
 corría açerca. Quando vino la mananna, el cauallero del
 Çisne partió muy bien, aquello todo que ganara y, con los
 caualleros que y eran, e

[ 274 ]
 con toda aquella gente,
 comunal mente, a cada vnos segund pertenesçia; en guisa que
 todos fueron muy' pagados ende; asy quel más pobre fincó muy
 rico, e de aquello que le cayera de su parte.
 
 E quando esto ouo fecho', mandó apartar çient caualleros de
 los que fincaran de la conpanna de Galieno, de los que falló
 de mayor seso e mejor razonados, por que mejor sopiesen
 contar todo el fecho commo pasara; e mandóles tomar el
 cuerpo de Galieno, su sennor, e que lo leuasen al Enperador
 Otas ssu tio; e mandóles otrosy tomar los condes Mirabel de
 Tabor e Floquer de Ribera, e los çient caualleros que fueran
 presos con ellos en batalla, e que los leuasen, otrosy, al
 Enperador, e que le contasen las nuevas del fecho' todo, en
 commo pasara, e que le dixiesen de su parte que, por cierta
 herencia deste fecho' en commo acaesçiera, que le enbiaua él
 aquellos en presente, para fazer dellos su voluntad; e
 quando esto les ouo dicho', mandó meter el ataud en las
 andas sobre dos palafrenes. E desta guisa movieron con él, e
 enderesçaron contra la çibdad de Nimaya, do era el
 Enperador.
 
 E él començóse, otrosy, de guisarse para tomar su camino 
 contra Bullón, con aquella poca gente que le fincaua, para
 yrse apoderar en la tierra que le pertenesçia por parte de
 su muger. Los de la çibdad de Cablençia, ally do fuera la
 batalla, fizieron vn muy grand foyo e muy fondo, a que
 llamauan carnero, en que metieron to-

[ 275 ]
 dos
 los que morieron en aquella batalla, por que non los
 comiesen las bestias nin las aves; e fizieron y poner una
 grand cruz de piedra, en remenbrança de aquel fecho' que y
 acaesçiera, que avn oy dia ay paresçe.


[ 277 ]
 
 Asy commo ya oystes en la estoria de suso, desque los
 caualleros que leuauan el cuerpo de Galieno, su sennor, que
 mataran los condes de Sansona en la batalla que obieran con
 el cavallero del Çisne, en la qual ellos todos fueron
 muertos e destroydos, segund que ya avédes oydo, e que
 leuauan los dos condes e los cient' caualleros presos en
 presente, de parte del cauallero del Çisne, al Enperador,
 segund que la estoria lo ha contado; dize la estoria que
 despues que fueron partidos del cauallero del Çisne,
 entraron en su camino, que se acoytaron tanto en andar, que
 llegaron a la çibdad de Nimaya en dos dias, do el Enperador
 era.
 
 E desque fueron llegados, desçendieron en el canpo do él
 estaua, e quando fueron antél, omilláronse muy dolorida mente, e desy dixeron

[ 278 ]
 le en commo trayan el
 cuerpo de Galieno, su sobrino, que lo mataran los condes de
 Sansona, que los tollieran el camino ante la çibdad de
 Cablençia. Quando el Enperador esto oyó, tan grande fué el
 pesar que ovo, que perdió la palabra; e tan coytado fué, que
 perdió la palabra, e coydó ser muerto. E desque ouo asy
 estado vna gran pieça, la cabeza abaxada, que non fablaua, e
 desque fué entrado en su acuerdo, levantóse, e fué corryendo
 alli do tenian el cuerpo de Galieno, su sobrino; e fueron
 con él todos suso, los más onrrados omnes que y eran. E pués
 que llegó al logar do lo tenian, fízolo descobrir, e desque
 lo ouo bien catado, tornóse más negro que vn carbon, e
 amorteçióse: ¡tan grande fué la coyta que ouo! E sy non
 fuera por los onrrados omnes que lo sostenian, cayera en
 suelo: e ellos quando esto vieron, e entendieron el grand
 pesar quél Enperador abia, non quisieron que más y estodiese
 el cuerpo, e fiziéronlo leuar a vn palaçio antiguo que fuera
 del Enperador Luçiano, e ally fizieron muy grand duelo por
 él, comunalmente; e los obispos e los abades, que eran en derredor de aquella tierra, vinieron y todos con muy grandes
 prosçiones, e fué y el obispo de Nimaya, que llamauan Symon,
 que era omne onrrado e de santa vida; e dixeron sus
 oraçiones e sus vegilias, asy commo convenia a muerte. E
 essa noche velaron todos los omnes onrrados que y eran, e
 quando fué la mannana leváronlo a soterrar a la mayor
 yglesia de la villa; e el obispo

[ 279 ]
 cantó la misa
 mucho honrrada mente, e ofresçieron y todos sus ofrendas, e
 despues enterráronlo en vn sepulcro de marmol muy bien
 fecho'; e sofrian lo quatro leones de piedra, tan bien
 entretallados, que semejauan biuos.
 
 E quando esto fué acabado, tornóse el Enperador a su palaçio,
 e fizo llamar aquellos que traxieran el cuerpo de Galieno,
 su sobrino; e Yugo e Rayner, que eran de los mayorales, que
 veneran y entre tanto, e fincaron los ynojos antél, e
 contáronle todo el fecho' en commo pasara, asy commo oystes
 de suso; de commo les toviera al camino los syete condes con
 quinze mill caualleros, e commo Açelin, el Merino, los avia
 traydos; asy que, todos fueran muertos, sy non por un
 cauallo de la hueste de Sansona, por quien fueran
 descobiertos; e de la justiçia que fiziera el cauallero del
 Çisne en Açelin e en los que con él venieran, e commo el
 cauallero del Çisne vençiera a los primeros, e matara a
 Segar de Monbrin, que era su cabdillo, e destroyera a todos
 los de su haz; e en commo Galieno oviera las segundas
 feridas, e justara con el conde Espaldar de Gromaysa, syn
 grado del caballero del Çisne, e el conde matara a él e en
 qual guisa ya oystes; [e] commo lo matara el caballero del
 Çisne despues a él, e vençiera a los suyos, e fiziera muy
 grand mortandad en ellos; asy que, non escapara de toda su
 conpanna, sy non muy pocos; e de commo el caballero del
 Çisne fuera su cabdillo; e contáronle las grandes mara-

[ 280 ]
 villas de armas que él ese dia y
 fiziera, e la grand merçed que nuestro Dios les avia fecho'
 por su amor dél, e commo los de Sansona fueran vençidos; asy
 que, de todos los syete Condes non escaparan sy non Grauer
 solo, que guaresçiera por piés de cauallo, nin de la
 [conpanna] que trayan, fasta çiento o pocos más, e avn, que
 estos non escaparan, sy non por la noche, que gelos toliera
 que todos non fuesen muertos e presos; e contáronle todo el
 fecho en commo avia pasado. E quando esto ovieron contado al
 Enperador, dixéronle en commo trayan presos a los dos condes
 Mirabel de Tabor e Folquer de Ribera, e çient caualleros
 otros de los mejores que en toda la conpanna de los de
 Sansona auia, que le enbiaua el cauallero del Çisne en
 presente.
 
 E quando el Enperador esto oyó, ovo muy grand plazer, e
 mandólos luego traer ante sy; e ellos, cuando fueron antel
 Enperador, dexaron se caer a sus, pies e pidiéronle merçed
 que los non matase, e que tomase dellos tierras e aver,
 quanto en el mundo oviesen, e de más que serian sus vasallos
 para syenpre, lealmente; mas él tan sola mente non gelo quio
 oyr, por el grand mal que les queria a ellos e a todos sus
 parientes de su linaje, e de más por que le mataran a
 Galieno, su sobrino; e mandó luego arrastrar a los dos
 Condes a colas de los cauallos, e enforcar a todos los otros
 çiento en çima de vn otero en que avia muchos' laureles. E
 desta guisa ovo

[ 281 ]
 vengança el Enperador del duc
 Rayner de Sansonna e de los syete Condes, sus parientes, que
 a todos tan des lealtadamente amava, e que le mataran su
 sobrino Galieno de quél muy grand pesar avia.


[ 283 ]
 
 Cuenta la estoria que, desque el cauallero del Çisne ovo
 vençido aquella batalla que ovo con los Condes de Sansonna,
 e ovo partido el muy grand aver, a maravilla, que en ella
 ganara, e ovo enbiado los caualleros con el cuerpo de
 Galieno al Enperador, en presente, asy commo de suso oystes,
 de los dos Condes e çient caualleros presos quél enbiaua,
 otro sy, con muy grand partida de aquella ganancia que y
 fizieran, que se fazia vn muy grand aver además; e con toda
 la otra honrra e buena andança que Dios le y diera, tomó su
 camino con su muger, la Duquesa, con aquella conpanna que le
 avia fincado, e fué derecha mente para el ducado de Bullón.
 E desqu'y llegaron, los de la tierra resçibiéron los muy
 bien e con muy grand onrra e con muy grandes alegrias; e
 ellos reçibieron todos la tierra, e andudieron por ella
 tomando las juras e los ome-

[ 284 ]
 najes de
 sus vasallos, e apoderáronse en las fortalezas, que fallaron
 todas desenbargadas; ca las tenia el duc Rayner de Sansonna,
 e aquellos que las tenian por él, quando supieron quél era
 muerto e toda su conpanna, e sopieron que los destroyera el
 cauallero del Çisne, que matara al duc Rayner, e casara con
 la duquesa Beatriz, e que yva con ella por se apoderar en la
 tierra, e que vençiera en el camino a los Condes, non osaron
 atender, e desanpararon las virtudes fortalezas que tenian,
 e fueron se su via.
 
 E desque fueron bien apoderados en la tierra, mandaron labrar
 las villas e los castillos que vian que lo avian menester, e
 de los fortaleçer luego muy bien. E punaron de fazer mucho'
 bien, teniendo justiçia e verdad a los omnes de la tierra, e
 tolliendo los malos fueros, e dando les buenos, e faziendo a
 todos comunal derecho, e honrrándolos mucho', e guardándose
 de fazer nin dezir a ninguno, cosa que sin guisa nin sin
 razon fuese: asi que, Dios diera tan grand graçia al
 caballero del Çisne, que todos lo amauan, e lo querian en
 tal manera, que más cobdiçiauan ellos seer sus vasallos, que
 él ser su sennor. E syn todo esto [era tan] dado a Dios, que
 ningud cauallero más non lo podria ser, en oyr muy bien e
 muy conpida mente todas sus oras, e onrrar e amar mucho' a
 los omes de religion, e fazer muy' grand bien a las iglesias
 e a los monesterios; ca las vnas fazia fazer de nuevo, e a
 las que eran derribadas do estauan por caer, mandaua

[ 285 ]
 adobar, e a las que estauan començadas,
 mandáualas acabar.
 
 Verdadero [e leal era a todo omne, e justiçiero] a gran
 maravilla; de todas buenas maneras que cauallero debia saber
 [e ser conplido,] él más lo era que ninguno otro que al su
 tienpo sopiesen, nin en ningund otro tienpo que pudiese
 seer; en ser muy buen caçador de todas caças de monte e de
 ribera, do él mucho' amenudo yva; e de todo fecho' darmas e
 de grand saber, [era] él más que otro omne: e era más
 aventurado, commo aquel que todo su fecho' era en amar e
 temer a Dios, [e perseverar] en todos fechos que de las sus
 obras fuese: otrosy, de tablas, e de xidrés, e de todos los
 juegos que son de alegria, ningund omne non sabia más que
 él. Otrosy, a ninguna parte non sabrian de buen caballero de
 armas, nin de buen bachiller de esgremir, nin de otro
 menester que de armas fuese, quél non punase de lo aver e
 tener consygo, a quien non diese de su aver muy' granada mente, ca esta manera avia él muy conplida mente más que
 otro omne; asy que de los fechos' que él fazia en esta
 razon, avian que fablar por todas las tierras que, asy en
 Ultramar commo en las otras que aca son, fasta dentro a
 Constantinopla; e tan bien moros como cristianos que oian
 fablar dél despresçiamiento, presçiávanle más que a otro
 omne de quantos fablar oyesen.


[ 287 ]
 
 Beatriz, la duquesa, muger del caballero del Çisne, [se]
 esforçaba, otrosy, a fazer quanto bien ella podia; asy que,
 sy su marido se alargaua a lo fazer muy complidamente, que
 lo non fazia ella menos, segund el su poder e lo que
 convenia; ca ella daba a duennas e a donçellas pobres,
 encobiertamente, de que se mantoviesen muy bien; demás, a
 las vnas casaua, e a las otras que non eran para ello,
 dáuales con que pudiese[n] pasar muy bien su tiempo; eso
 mesmo a caualleros que lo auian menester, desta guisa; asy
 que, tantos eran los bienes que ella fazia a todos
 comunalmente, e a monesterios, e a iglesias, e a duennas de
 orden, e a frailes, e a omnes de religion, que todos los de
 la tierra, asy vnos commo otros, la amaban más por esto e
 por el bien que avian con ella, que non avn por el sennorio 
 natural que avian con ella, ellos; ca ella nunca viera muger

[ 288 ]
 nin omne muy coytado, de qual guisa quier que
 fuese, que non oviese sennor nin merçed, a que non diese de
 lo suyo a maravilla; e temia a Dios, e temia e amaua a su
 marido, e él, otrosy, amaua a ella tanto, que nunca la de sy
 queria partir. Onde avino asy una vegada, que fueron tener 
 la fiesta de Sant' Yllan al castillo de Bullón, que era
 cabeça del ducado; e el cauallero del Çisne, por honrra de
 la fiesta, fizo çincuenta caualleros noveles, e tomó y muy
 grand Corte aquel dia, e dió muy granada mente de su aver a
 todos aquellos que lo avian menester, e lo quisieron tomar.
 E quando ovieron yantado muy abondadamente e muy' apuesto,
 donde fueron servidos mucho', e muy conplidos de muchos'
 manjares e muy bien adobados, e de todas las cosas que
 ovieron menester, los caualleros mançebos que y eran.
 fiçieron armar un tablado en los canpos, que y avia muy'
 grandes, fuera del castillo; e començaron los vnos a lançar,
 e los otros a justar, segund costunbre de la tierra, e a
 fazer todas las mayores alegrias que podian.
 
 El cauallero del Çisne fué allá, e llevó consygo su muger, la
 Duquesa, que era prennada en tiempo de encaesçer; e ella
 estando veyendo commo trebejauan todos los caualleros e las
 otras gentes todas, llegó la ora de su encaesçimiento, e fué
 en tan grand coyta, que coydó ser muerta, e perdió toda la
 color, e ouiera de caer del palafren, sy non por que la
 sostodieron los que estauan cerca, que la açorryeron luego.
 E el cava-

[ 289 ]
 llero del Çisne qué estaua
 çerca della, otro sy, ouo tan grand pesar, que mayor non
 poderia; e tomó luego la Duquesa, asy commo estaua, e leuóla
 al castillo, do avia muchas' e buenas cámaras e palaçios muy
 rycos, a muy grand maravilla; e quando fué al desçender,
 tomó la él en sus braços, e echóla' en vna cama muy ryca,
 que estaua en vna cámara do ellos aluergauan, tan coytada
 que, todos [quantos] la vieron, [cuydaron] que moriese.
 
 Mucho' fué la condesa coytada de aquel parto, asy que, todos
 quantos la veyan non cuydauan que ende escapase, e fazian
 muy grand duelo todos, vnos e otros, comunal mente, por
 ella; mas sobre todos el cauallero del Çisne avia muy grand
 pesar por ella, e fazia muy grand duelo, e rogaua mucho' a
 nuestro Sennor, de todo coraçon quanto él más podia, que non
 le tolliese aquella conpanna tan buena que le diera; e
 nuestro Sennor lo oyó tan bien, e le fizo tan grand merçed
 que la Duquesa fué libre, e ovo una fija, de que fué muy'
 grand alegria por toda la tierra.
 
 E quando lo sopieron los del ducado, todos vinieron para
 Bullón, e fizieron tan grand fiesta e tan grand alegria al
 cauallero del Çisne e a la Duquesa, commo se ese dia casasen
 en vno; e la Corte duró quinze dias, e fueron y fechas
 muchas alegrias e muchas' limosnas e muchos' bienes por amor
 de Dios, e muchas' franquezas e noblezas otras, tan grandes
 que, seria muy grand maravilla de contar. Mas ante que la
 Corte se ende

[ 290 ]
 partiese, fincó la nina bautizada
 por mano del arçobispo de Tuiges e del abad de Sadrón; e ovo
 y otros perlados muchos' a su bautismo, e pusiéronle nombre
 Idan, e ouo padrinos mucho' honrados, e diéronle duennas de
 alta guisa que la serviesen, e la ayudasen a criar; mas la
 Duquesa non quiso que otra leche' mamase sy non la suya,
 ansy commo el Angel gelo dixo. E la Corte duró bien quinze
 dias; e esta ninna fué, despues, de santa vida, e muy' santa
 duenna e de maravillosa bondad; e fué madre del noble
 Gudufre e [de] Estaçio e de Baldouin, que fizieron los
 grandes fechos' en la tierra de Ultramar, asy commo adelante
 vos lo dirá la estoria.


[ 291 ]
 
 Quando el término de los quarenta dias fué conplido, que la
 duenna muger del cavallero del Çisne ovo de yr a la yglesia
 a oyr misa, todos los onrrados omnes de la tierra vinieron
 y. E otrosy las duennas e las donzellas, por honrrarla,
 vinieron y a fazer la Corte; grande fué el bofordar e el
 lançar e las otras maneras de caualleria e de otras alegrias
 que y fizieron por onrrar la fiesta, e muchos dones que y
 fueron dados, e rycos e buenos e muy granada mente. E quando
 la Duquesa fué a la Yglesia por oir la misa, fué y el
 arçobispo de Oruges, e otros obispos e abades e omnes de
 religion grand pieça dellos; e fizieron muy grand prosçisyon 
 en que resçibieron muy honrrada mente a la Duquesa e al
 cauallero del Çisne, su marido, que venia con ella; e quando
 fueron antel altar, bien dixo les el arçobispo, e dixo sobre
 ellos sus oraçiones, e rogó a Dios, e

[ 292 ]
 fizo rogar
 a quantos y eran, que acresçentase aquel su linaje, e que
 los guisase en su seruicio. Despues dixo la misa cantada, a
 la mayor onrra que pudo, e quando vino el Euangelio,
 traxieron la ninna antel altar, e ofresçiéronla a Dios con
 grandes ofrendas de oro e de plata e de panos de seda e con
 muchas' joyas.
 
  E quando fué dicha' la misa, tomó los por la mano, e levólos
 al palaçio en que aviande comer, que era muy rica mente
 grande e muy bueno. E era muy rica mente encortinado de
 pannos muy' rycos de seda por las paredes, e muy' rycos
 estrados otro sy. Ally se asentaron a la alta mesa, e el
 cauallero del Çisne en medio, e el arzobispo a la otra
 parte, e la Duquesa a la otra parte. E de la otra parte dél
 servian los caualleros, e de la otra parte della servian las
 duennas: e desy todos los otros, asy commo les convenia.
 Mucho' fueron bien seruidos e apuesto e rica mente a grand
 maravilla, de muchos' manjares e muy rycos e bien adobados.
 E mucho' fué grande la gente que y comió, de omnes honrrados
 e de caualleros, e de otros que venieron a la Corte, que
 apenas podian caber en todas las casas nin en los corrales,
 que eran muy grandes; e desque ovieron comido, fuéronse
 todos a sus posadas, e el Duc dió de su aver e sus dones
 bien apuesta mente, ally do entendió que convenia a dar.
 
 E esta Corte duró tres dias, e quando se ovo a partir el
 Duque, llamó a quellos honrrados

[ 293 ]
 omnes que y
 venieran, e agradesçióles la onrra e el plazer que le avian
 fecho' en venir a quella fiesta tan rycamente e tan apuesto
 commo vinieran, e en les mostrar quanto les plaçia del su
 bien; e prometióles, e díxoles tantos amores e tantos
 plazeres, que ellos se partieron dél por muy' sus pagados. E
 fuéronse cada vnos para sus tierras, e él fincó en Bullón en
 sus muy rycos palaçios, a grand sabor de sy, entre él e la
 Duquesa su muger, que se amauan tan de coraçon, que ningunas
 cosas non se podian más amar: e fazia muy bien criar e muy'
 apuesta mente a Idan, su fija. E ella cresçia tan bien, que
 [era mayor que] otra que oviese dos tantos dias; e asy commo
 cresçia de cuerpo, asy cresçia en fermosura, de manera que
 todos los que la veyan se maravillavan dello: e él e la
 madre la amauan más que a otra cosa del mundo, e fazian la
 traer mucho' amenudo ante sy, porque resçibiesen della
 plazer e amor, de los grandes pesares que ovieran.
 
 Quando la ninna fué de quatro annos, todo omne que la viese
 deria que, era verdat la palabra que el Angel dixiera a su
 madre: de tal guisa era cresçida de cuerpo e de fermosura e
 de entendimiento, e de todas buenas facçiones que muger del
 mundo podria ser; e tan apuesta e de tan de buena palabra
 era, que abondaria a otra que fuese de diez annos, o doze o
 de más.


[ 295 ]
 
 Cuenta la estoria en este lugar que, en quanto el cauallero
 del Çisne se apoderó del ducado de Bullón, e de todas las
 otras tierras que le perténesçian de parte de su muger, e
 beuia con ellas muy' honrradamente e muy' a sabor de sy,
 quel conde de Graner, que essapara de la batalla de
 Cablença, que ouiera él e los otros syete Condes de parte de
 los de Sansonna que y morieran, e fueran presos, que venció
 el caballero del Çisne, con quien lo ouieran, asy commo ya
 oystes; que ayuntó todos los de su linaje, e entre aquellos
 todos auia vn [su] sobrino, que avia nombre Malpryan, e era
 fijo del conde Espaldar de Gromaysa, que moriera en la
 batalla, asy commo oido auédes, e éste auia muy grand sabor
 de vengar la muerte de su padre. E era y el duque de
 Sansonna, que avia nonbre Moran, que era fijo del duc
 Rayner, a quien matara el cauallero del

[ 296 ]
 Çisne
 antel Enperador, asy commo la estoria vos ha contado, e auía
 y otro, que era fijo del conde Mirabel de Tabor, a quien
 llamauan Acarrin, que era conde, e tenia la tierra que fuera
 de su padre. E auia otro a que llamauan Galaran de Monbrin,
 e éste fuera fijo del conde Segar de Monbryn, que moriera,
 otrosy, en la batalla de Cablença. Asy que, eran syete
 Condes, todos parientes, e trayan consigo veinte mil
 caualleros, todos jurados, e fecho' pleyto e omenaje que
 fuesen derecha mente çercar a Bullón e al cauallero del
 Çisne, e que se non partiesen de la tierra fasta que lo non
 matasen a él, e le destruyesen toda la tierra, o que ellos
 fuesen, ante, todos muertos; e que por otra cosa non se
 partiesen dél, nin le dexasen el canpo por ninguno otro
 acorro que le viniese; e otro sy pusieron entre sy todos
 que, todo quanto en el mundo abian, [en] acabar [esto] que
 lo pusiesen todos cada vno, e fuesen y al mayor costo que
 ser pudiese; e ayuntaron muy grand mano para pasar el agua
 del rio del Ryn, e pusieron assy: quel primero dia del mes
 de mayo moviesen. E ellos estando en esto, ordenando e
 guisando sus cosas para mover, quiso Dios quel cauallero del
 Çisne lo sopo, por vna grand vision que vió en suennos, asy
 commo agora oyrédes.


[ 297 ]
 
 Vna noche' avino asy: quel cauallero del Çisne yazia en su
 cámara en Bullón, en su cama, dormiendo çerca su muger, la
 Duquesa; e començó de sonnar suenno muy' grande e mucho'
 espantado, e era tal, quél veya en derredor de Bullón
 crescer a desora muy' grandes dos montannas, e salian quatro
 leones de la vna dellas muy' grandes, e muy brauos [e muy
 corredores; e de la otra salian tres osos muy grandes e muy
 brauos a muy'] grand marauilla, e dos dragones que bolauan,
 de quél auia muy' grand miedo. E en pos de estos venian
 mastines e alanos e galgos e otros canes, tantos e de tantas
 maneras que, toda la tierra cobrian, e pasauan por fuerça
 por medio de sus villas e de sus lugares: asy que, le
 semejaua que todo lo derribauan, e que non dexaban en pié 
 yglesia nin casa nin fortaleza ninguna; e despues que esto
 avian fecho',

[ 298 ]
 venian derecha' mente [a] Bullón,
 e queríanla entrar por fuerça. E él, quando los veya venir,
 armáuase, e cabalgava en su cauallo, e salia contra ellos, e
 non leuaua en su conpanna más de çient caualleros; e feria
 con su espada al primero leon que fallaua de aquellos, de
 tan grand golpe que le cortaua la cabeça; e los otros tres
 leones trauauan dél tan fiera mente, que se no podia
 defender que no diesen con él en tierra de su cauallo; e
 veya [a] todos sus omnes matar e despedaçar, asy que de los
 çiento que con él salieran, no fincauan ende veynte; e
 despues veya commo venian a él los dos dragones e los leones
 e los osos, todos en vno, para despedaçarlo asy, e los
 dragones que le querian sacar los ojos de la cabeça; asy
 que, del pauor que ouo, despertó muy' espantado. E la
 Duquesa, su muger, que estaua despierta, lo començó de
 abraçar e de besar, e preguntarle qué ouiera; e él
 respondióle que viera vna grand vision en su suenno, de que
 fuera muy' espantado; mas que primero lo queria dezir a
 Dios, quél' sabia quel daria y consejo, e despues que lo
 deria a ella.
 
 E desque esto ovo dicho', estudo ansy una grand pieça rogando
 a Dios, e despues fizo sus oraçiones, e desy contó lo a la
 Duquesa asy commo ya lo oystes; e quando lo ella lo oyó, ouo
 muy' grand pesar en su coraçon, e començó de sospirar muy'
 de rezio, e dixo assy al cauallero del Çisne, su marido:
 «Sennor, [quanto] yo entiendo en este suenno, non es al, sy
 no los de Sansonna que

[ 299 ]
 vernán con grand poder, e
 tomar vos han esta tierra, sy no avédes acorro e ayuda con
 que la anparar: e por ende, ternia por bien yo, sy lo vos
 por bien touiésedes que enbiásedes deçir al Enperador que
 vos acorriesse. E esto no entendádes que es suenno; mas
 vissyon çierta que vos Dios quiso dar e mostrar por vos
 guardar de dapnno e de desonrra, e por vos a perçebir en
 vuestro fecho'.»
 
  E el caballero del Çisne le respondió assy: «Amiga, todo
 esto, poderá seer verdad, que vos dezídes; mas enpero, bien
 tengo que, ante lo saberíamos nos, si esto fuese, ante el
 que ellos dallá saliesen; e demás, non me semeja seso de
 rebatarnos assy por suennos nin por otra vision, nin seria
 buena estança, ante nos de nuestra sabidoría, alguna.»


[ 301 ]
 
 Desta guisa que vos diximos desuso, no quiso creer el
 caballero del Çisne a su muger, la Duquesa, el buen consejo
 que le daua: vn dia vino que se falló ende mal despues,
 commo adelante oyrédes; ca el primero dia de mayo fueron
 ayuntados todos aquellos condes e duques de Sansonna, de que
 vos ya dixiemos, çerca el agua del ryo del Ryn que llaman, e
 ouieron muy' grand navio, en que pasaron muy' ayna. Despues
 que salieron de los navios, cabalgaron, e començaron de
 andar por la tierra, astragando quanto fallaban; asy que, no
 dexaban villa nin castillo nin abadía nin iglesia, de
 quantos podian tomar por fuerça o syn detenimiento, que
 todas non las destroyan, e las non fazian arder; e robauan
 quanto fallauan en la tierra, que nin guna cosa non dexauan,
 e matavan muy' crúa mente los omnes e las mugeres todas,
 viejas e mançebas; e

[ 302 ]
 avn los ninnos pequennos
 todos los matavan. E tan grande era la sanna que les auian,
 de que les avian muerto sus parientes, e que les avian
 fecho' matar a su sennor, que pequenno nin grande non
 dexaban a vida de quantos podian fallar; e tan grande
 esfuerço tomaban, en la grand gente que trayan, que nin guno
 otro poder non temian que y fuese contra este, e por eso
 fazian estas cruezas.
 
 E demás, que cuydaran fallar al cauallero del Çisne en el
 castillo de Bullón con poca conpanna, e que lo poderian
 prender e tomar, antes que acorro ouiese de ninguna parte: e
 por esso venian tan a priesa, asy que, a malas penas pudo
 llegar vn escudero a Bullon con mandado, vn dia antes que la
 hueste dellos y llegase. E esto fué por que vino en vn
 caballo muy corredor, que nunca quedó de correr fasta que
 llegó y despues de medio dia; e falló al cauallero del Çisne
 que estava jugando al axedréz con vn su cauallero que avia
 nonbre Galter de Pauía, que era omne que él preçiaba, de
 bondades e de caballerias e de al, en que se fiaua él
 mucho'. E en quanto ellos asy estauan jugando, entró el
 escudero, e dixo al caballero del Çisne, que dexase el
 juego, e que pensase meter mientes en su fazienda, sy no que
 muerto era e destroydo de quanto en el mundo avia; ca los de
 Sansonna le eran entrados en la tierra con muy grand poder
 de caualleros e de gente de pié a grand marauilla, e que
 matauan toda la gente que fallauan, e destroyan e mata-

[ 303 ]
 uan e quemauan quanto fallar podian
 ante sy; asy que, avian ya destroydos que de los suyos que 
 de lo del Enperador, más que podia ser vna grand jornada, e
 que se vernian derechamente para Bullón; e asy, que otro dia
 en todas guisas, serian y con él.
 
 Quando esto oyó el cauallero del Çisne non lo quiso creer, e
 preguntó al escudero, commo en riendo, sy era verdad aquello
 quél dezia. E el escudero le dixo, que ante gelo dezia de
 todo en todo e bien verdad; e avn, sy lo ver e creer bien
 queria por çierto, que sobiese en vna torre de las más altas
 del castillo, e que de alli podrian bien çierta prueua ende
 saber, en los fuegos e en los fumos que fazian los de
 Sansonna, en la tierra por do venian estroyendo, e que más
 de çiento aldeas avian ya quemadas; asy que, non les fincara
 abadia nin iglesia que todas non las estroyesen, nin dexauan
 omne, nin muger, nin moço pequenno nin grande, que todos non
 los matasen. E el cauallero del Çisne preguntó entonçe al
 escudero, quanta caualleria poderia seer; e el escudero le
 dixo que eran de veynte mill caualleros arriba, e la gente
 de pié tanta, que non auia omne que le pudiese dar cuenta;
 asy que, bien cuydauan ellos, segund el poder que eran,
 prender la villa e el castillo de Bullón al terçero dia o
 ante, que llegasen y.


[ 305 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne oyó todo lo que el escudero que
 le vino con las nueuas de los de Sansonna le ouo dicho', que
 le entrarian por la tierra e gela destroyrian asy commo ya
 oystes, fué ende çierto, e enbió y por sus caualleros:
 aquellos que eran y con él en la villa, e por los otros de y
 açerca, que entendió que poderian y luego venir; e mandó que
 fuesen luego con él, a la tarde, todos ayuntados a ora de
 çenar; e çenaron con él, e despues que ovieron comigo,
 començóles de contar commo enbiara por ellos, por razon quel
 duc de Sansonna, con todos los condes que eran de su linaje,
 avian pasado el rio del Ryn e eran y ayuntados con todo su
 poder, e que venian sobre él, gastándole e destruyéndole la
 tierra, e [a] deseredarle de quanto auia, e tomarle a Bullón
 e toda la tierra por fuerça, e matar a él e quantos con él
 fuesen, e

[ 306 ]
 prender la Duquesa, su muger, e fazer
 della a su voluntad, que asy lo avian puesto en su voluntad;
 e a él non dexasen otra muerte, fuera cortarle la cabeça,
 asy commo la él cortara al duc Rayner, e que asy punarian en
 vengar esto e la muerte de los Condes de la batalla de
 Cablença, sus padres e sus parientes, e de los otros que
 fueran presos e justiçiados; e que les rogaua commo amigos e
 vasallos, e assy commo aquellos en cuyo poder e en çuya fee
 e en cuya lealtad él tenia el cuerpo, e la muger, e la fija,
 e la tierra, e quanto en el mundo auia e la su honrra toda,
 que punase[n] de lo ayudar bien, en guisa que los de
 Sansonna no pudiesen conplir aquello que cuy davan, e tenian
 en voluntad de fazer.
 
 E ellos todos le respondieron entonçes, que sus vasallos eran
 quita mente, e que prestos estauan para ayudarle bien, e
 para poner los cuerpos por él; e que ante perderian las
 cabeças, que en ninguna guisa le fallesçiesen.
 
 E él quando lo oyó, agradesçiólo mucho'; e mandó luego a
 quarenta caualleros que guardasen las puertas de la villa, e
 a los otros mandó que fuesen todos a sus posadas, e que
 estodiesen aperçebidos, e otro dia, de mannana, que fuesen
 con él todos; [e ellos fiziéronlo asy], e oyeron con él la
 misa [ante que fuese la luz]; e el cauallero del Çisne
 mandara essa noche' velar muy' bien las torres e el castillo
 e los muros, e rondar toda la villa, e puso de fuera sus
 escuchas muy' luene, e mandó que sy alguna cosa sentiesen,
 que gelo

[ 307 ]
 viniese[n] luego a dezir: e ellos, en
 la mannana ante de ora de prima, venieron corriendo para él,
 e dixéronle que se pensase de armar quanto [más ayna]
 pudiese; ca sopiese por çierto, que los de la hueste de
 Sansonna eran bueltos con ellos. E el cauallero del Çisne
 quando lo oyó, armóse mucho' apriesa, e mandó armar a toda
 su gente; e tan ayna non fueron armados, que los de Sansonna
 non entrasen primero en el burgo de la villa, e començaron
 de quemar las casas, e robar quanto fallauan; ca los omnes
 eran ya acogidos a la villa, e non les pudieron enpesçer.


[ 309 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne vió ayuntada su conpanna,
 aquella poca que alli pudo auer, e los vió muy' esforçados e
 muy' bien armados e todos de vn coraçón, e plogóle mucho'; e
 salieron fuera de la villa, e paráronse çerca de aquel
 burgo, en vna plaça que avia y, en que avia vnos pocos de
 árboles; e falláronse que eran quatroçientos a cauallo entre
 caualleros e escuderos buenos escogidos. E él fizo fazer
 dellos dos azes de dozientos caualleros cadavna, e de la vna
 fizo cabdillo a vn su mayordomo que avia nonbre Terryn, e
 mandóle que fincase en aquel logar, e él que yria con los
 otros dozientos caualleros contra los de la hueste de
 Sansonna, e sy menester fuese su ayuda, que le acorriese; e
 él dixo que lo faria muy' de grado. E él dió entonçe su
 senna a Ponçe, su fijo de aquel mayordomo Terryn, e començó
 de yr contra los de la hueste de Sansonna, con aquella su

[ 310 ]
 conpanna que tenia consigo; e quando fué çerca
 de los de la hueste, dexó correr el cauallo, e fué ferir vn
 cauallero de los de Sansonna, que auia nonbre Galter; e
 dióle tal lançada que le falsó el escudo e la loriga, e
 metióle la lança por el cuerpo, e dió con él muerto en
 tierra.
 
 E quando esto ouo fecho', començó a llamar altas vozes
 «Bullón»; e dixo a los suyos que los feriesen muy de rezio,
 e ellos fiziéronlo; ansy que, en poca de ora ouo y muchos'
 muertos e derribados e muy' mal feridos de los de Sansonna.
 E el cauallero del Çisne, quando vió que los suyos tan bien
 lo fazian, esforçóse más, e fuése meter en la mayor priesa
 que y avia; e él tenia la espa[da] en la mano, que la lança
 quebrantára la ya en aquel cauallero que matara, commo vos
 ya avemos dicho', e fué ferir al conde Acarryn, fijo del que
 fué del conde Mirabel de Tabor, e dióle tal espadada por la
 cabeça e por medio del yelmo, que gelo cortó, e el almófar 
 de la loriga, e otrosy metióle la espada por medio de la
 cabeça, e dió con él muerto en tierra a piés del cauallo. E
 luego que aquel ouo muerto, fué ferir a otro cauallero tan
 fieramente, que non le valió el almófar nin [la] cofia de
 azero, que todo no le fendiese fasta en los dientes; asy
 que, luego cayó muerto. Quando los de la conpanna del conde
 Carryn vieron a su sennor muerto, fizieron muy' grand duelo
 por él, e fiziéranlo más sy ende osaran estar; mas de que
 vieron aquellos dos golpes tan grandes fazer, non osaron más
 atender, e co-

[ 311 ]
 mençaron de boluer las
 espaldas quanto más podian. E los de Bullón, los yuan
 alcançando e matando en ellos muy' fiera mente, fasta que
 los llegaron a vn otero que llaman el monte de Sannt
 Fernerio. Allí encontraron al conde Galaran de Monbryn, que
 traya bien quatro mill caualleros, e de los mejores que auia
 en todo el ducado de Sansonna; e él venia delante en muy'
 buen caballo, e tan bien armado que era maravilla, e traya
 çenida vna espada, de las mejores que auia en todo el
 ducado, que fuera del rey' Maraqir de Sansonna, padre del
 rey' Getelin, que ouo la grand guerra con el Enperador
 Carlos. E traya vna lança en la mano' en que andaua vn
 pendon bermejo, e el fierro della era muy' claro, e muy
 tajador de fiera guisa.


[ 313 ]
 
 El conde Galaran de Monbryn veniendo de esta guisa que vos
 dixemos, muy' bien armado con su caualleria muy' grande e
 muy' buena, e vió yr a la conpanna del conde Acarryn, asy de
 aquella guisa que oydo auédes, preguntóles qué auian, o
 cómmo venian asy fuyendo o ante quien. E ellos le dixeron
 quel cauallero del Çisne auia muerto al conde Carryn, su
 cormano, e [a] ellos todos desbaratados, e muertos los más;
 e que venia ay, a bueltas con ellos, matándolos. E él quando
 oyó dezir de su cormano Acarryn que era muerto, e [vió] los
 suyos yr asy vençidos, pesóle mucho'; e entonçe començó a
 dar muy' grandes bozes, e dezir que tornasen todos, sy no
 que a todos faria cortar las cabeças: e ellos, entonçes,
 tornaron todos. E quanto les esto ouo dicho', dexó correr el
 cauallo, e fué ferir a vn mesnadero de los del cauallero del
 Çisne, [de]

[ 314 ]
 tan grande lançada, que le falsó el
 escudo e todas las armaduras que traya, e métióle [la] lança
 por medio de los pechos', e dió con él [muerto] en tierra. E
 començó de llamar «¡Sansonna!» a muy' grandes bozes, e asy
 metióse en la mayor priesa que falló; e quando los suyos
 vieron que tan bien lo fazia, esforçáronse mucho', e
 començaron de ayudarle muy' de rezio; asy que, los del
 cauallero del Çisne non los pudieron sofrir, e ouieron por
 fuerça a dexar el canpo, e començaron de fuyr contra Bullón,
 quanto más podian; e bien sabed quél que allí caya, que non
 era preso nin avia al, synó cortarle la cabeça.
 
 E el cauallero del Çisne quando vió que los suyos asy fuyan,
 pesóle mucho' de coraçón, e punnó de los tornar quanto pudo;
 e quando vió que non podia, nin yuan ya en guisa que los
 fazer pudiese tornar, tornó la cabeça del cauallo, e fué
 ferir al conde [Galaran] de Monbryn, que venia ante todos e
 los otros, e dióle tal lançada que le falsó el escudo e la
 loriga, e metióle la lança por el anca syniestra; asy que
 gela falsó toda, e fincó el fierro en el argón detrás; e él
 enpuxólo tan de rezio, que dió con él e con el cauallo en
 tierra muy' grand cayda. Quando el conde Galaran cayó en
 tierra, non yugó y mucho', por que llagado era; ante se
 leuantó muy' ayna, commo aquel que era muy' ligero e de muy'
 buen coraçon, e dió bozes a los suyos que le viniesen
 acorrer; e ellos quando lo oyeron, e lo vieron assy estar en
 tierra, dexáronse correr todos, e fueron

[ 315 ]
 ferir
 al cauallero del Çisne, [asy] que, lo derribaron del
 cauallo; mas tan ayna non fué derribado que luego non fuese
 leuantado en pié, commo aquel que veya bien, que todo el
 fecho' era en él e contra él, e a todo se avia de parar él.
 E luego metió mano a la espada, e començóse de defender muy'
 fiera mente e dar vnas tan grandes feridas que al que
 alcançaua non auia menester maestro. E él en quanto se assy
 defendia, e el cauallo de que cayera fuérase derecha' mente
 para Bullón, que muy' grand pieça de los de Sansona, que
 eran y ayuntados, non lo pudieron tener.
 
 E quando los vasallos del cauallero del Çisne, que yuan
 fuyendo, lo vieron derribado, tornaron todos, e començáronse
 de ferir [con los de Sansonna; asy que, muchos de ellos] e
 derribaron, e llagaron muy' mal; mas todo aquello no les
 valia nada, quel cauallero del Çisne e los que con él eran,
 todos non fueran muertos e destroydos, sy no por el cauallo
 que entró en la villa de Bullón, asy commo agora oyrédes.


[ 317 ]
 
 Des quel [cauallo del] cauallero del Çisne, a quien los de
 Sansonna avian derribado, asy commo ya oystes, e se vió
 çercado de las gentes, e a los de Sansonna que lo querian
 tomar, començó a enbrabeçer, e alçar las piernas, e de fazer
 vnas bramuras tan grandes, que por fuerça le fizieron plaça;
 e salió de entre ellos, e enderesçó para la villa de Bullón
 a todo más yr, e metióse por las puertas muy' rezio. Quando
 el Merino de la villa vió el cauallo de su sennor yr de
 aquella guisa syn él, començó a fazer muy' grand duelo, e
 todos los de la villa con él, cuydando que era muerto o
 preso; e otrosy mu grande la Duquesa, su muger, e su fija
 Ydam que estauan en logar donde veyan muy bien [venir los
 suyos] vençidos, e oyan todo el roydo que en la villa
 fazian, e que estauan rogando a Dios, quanto ellas más
 podian por él, que le acorriese; mas el Merino, despues

[ 318 ]
 que fizo su duelo vn poco asy rebatada mente,
 començó a dezir [a los caualleros]: «Vasallos e amigos,
 pensad de acorrer a nuestro Sennor, ca non puede ser que los
 de Sansonna non lo ayan muerto, o lo non tengan en grand
 aquexamiento: ca otra suerte non le podria ser, él
 derribado, nin vernia asy, el cauallo, commo viene. E sy
 esto verdad es que, él es muerto o en poder de sus enemigos
 sea, más nos valdrya a todos seer muertos; ca non podríamos
 estorçer que todos destroydos non fuésenmos, e que nos non
 diesen muertes muy' viles e muy' desonrradas. E por ende,
 nos es mejor de yr morir allá fuera con él, o de lo librar,
 sy a tienpo llegásemos que lo podamos fazer.» [E ellos le
 respondieron todos que pensase él de fazer] bien, ca ninguno
 non le fallesçeria fasta la muerte.
 
 E desque esto ovo dicho' a los caualleros, dixo eso mesmo a
 los burgueses e a todos los otros de la villa. E todos le
 respondieron aquello mesmo que los caualleros; ca mucho'
 auian grand sabor de lo librar, por el grand amor sobejo que
 les auian, e de fazer cosa que les tornase en onrra e en
 prez, o de morir allá todos fuera con él; e por ende, aquel
 que non auia y' guisamiento, sopo él fazer que ouiese
 cauallo e armas, e salia guisado; assy que, bien fueron
 todos los que salieron asy guisados de esa vez, en aquella
 conpanna, dozientos, muy' bien encaualgados e muy bien
 conplidos de todas las armas que avian menester.
 

[ 319 ]
 
 E aquel Meryno que saliera con aquellos caualleros, que con
 él estauan, que fincaran por guardar la villa, yua por
 cabdillo de los otros; mas Terryn, el cauallero que mouiera
 primero que ellos con su conpanna, que era dozientos
 caualleros, asy commo ya oystes, cuydaron se de yr [lo más
 ayna que pudieron, al todo yr] de los cauallos; e fuéles
 bien menester, ca a la ora que ellos llegaron do el
 cauallero del Çisne estaua, tan coytado lo tenian los de
 Sansonna, ca de to dos sus caualleros non le auian fincado
 más de los çinquenta, e él era llagado bien en tres logares
 muy' mal, e estaua muy' laso e muy' desaguisado; asy que, sy
 otro omne fuera no tan fuerte, nin de tan grand coraçon
 commo él era, que fuera muerto o preso; mas él se defendia
 muy bien con su espada, e los fazia muy' fuertemente
 arredrar de sy; mas tan cansado era ya, que apenas se podia
 tener en piés; asy que, bien tenia[n] ya los de Sansonna que
 non les poderia escapar, nin salirles de la mano, que preso
 o muerto non fuese. E en tanto que el cauallero del Çisne
 asy estaua combatiéndose con los de Sansonna, commo avédes
 oydo, llegó Terryn el mayordomo, con su conpanna; e vió el
 conde Galaran, que estaua dando muy' grandes bozes a los
 suyos, diziéndoles que desçendiesen, e prendiesen al
 cauallero del Çisne, ca ya non se podia defender, e que le
 cortasen la cabeça, e que ninguno de los suyos non fincasen
 a vida. E luego a manteniente que llegó, fuélo a ferir, e
 dióle

[ 320 ]
 tan gran lançada, que le falsó el escudo e
 la loriga, e pasóle la lança a rayz del costado syniestro;
 mas non le priso en la carne, e enpuxóle tan de rezio, que
 dió con él del cauallo en tierra. E luego, vn escudero de
 los del cauallero del Çisne, que ya oystes que y çerca
 estaua, que avia nonbre Rogel, que era de los de pié, tomó
 el cauallo por la rienda, él de que cayera el Conde, e
 tráxolo a su sennor, e diógelo muy' de grado, commo [a]
 aquel que tan de coraçon e tan de menester lo avia. E Rogel
 le ayudó a caualgar, por quel cauallero del Çisne le fizo
 despues mucho' bien e mucha' merçed, e le fué bien
 gualardanado aquel serviçio. Desta guisa fué el cauallero
 del Çisne, por las oraçiones que su muger, la Duquesa, fazia
 por él, e por la bondad dél e de sus vasallos, libre del
 peligro en que entre sus enemigos estaua.
 
 Mas de quel cauallero del Çisne fue puesto a cauallo, fué
 ferir luego de la espada a vn cauallero de Sansona que auia
 nonbre Iosefe, e dióle tal ferida en la cabeça, en el
 capillo de fierro que traya, que lo echó' a luenne en medio
 del canpo. E despues començó a dezir a los suyos a grandes
 bozes, que los feriesen muy' de rezio, e ellos feziéronlo
 asy commo él mandó, commo aquellos a que era muy' menester.
 E derribaron muchos' dellos desa primera espolonada; mas el
 poder de los de Sansonna era tan grande, a desmesura, que
 les començó a sobre cresçer de todas partes, e [a los ferir
 tan fieramente, que por fuerça convino a]

[ 321 ]
 los
 del cauallero del Çisne a dexar el canpo; e fuéronse
 arredrando vna pieça, commo que vençidos, acogiéndose, fasta
 que encontraron al Merino con la otra conpanna de burgeses 
 de la villa; mas el cauallero del Çisne, que vió el poder
 tan grande de los de Sausonna, entendió que los non poderian
 sofrir, sy más boluiese[n] contra ellos, que presos o
 muertos non fuesen, e començó acoger se [e] toda su conpanna
 ante sy, e fuese acogiendo en buen continente con ellos
 contra la villa de Bullón. E el conde Galaran los vua
 alcançando e feriendo e faziendo grand dapnno en ellos, e
 resçibiéndolo él otrosy, en tornando ellos contra él, a las
 vezes; e desta guisa se acogieron, e entraron en la villa
 dentro.


[ 323 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne fué entrado en la villa de
 Bullón, mandó muy' bien cerrar las puertas, e puso por las
 torres ballesteros e muchos' omnes de armas, que las
 guardasen; e eso mesmo a derredor del muro de la villa. Por
 todas partes llegaron los de la hueste de Sansona, e
 fyncaron sus tiendas en derredor de la villa, e çercáronla
 de guisa que, ninguno non podia entrar nin salir, a pié nin
 a cauallo. E el conde Galarán, que llegara primero, los fizo
 conbatir muy de rezio, e llegar bien fasta la çerca de la
 villa; mas los de dentro se les pararon muy' de rezio, e les
 fizieron grand dapnno, ca mataron e ferieron muchos' dellos
 de piedras e de dardos e de saetas, e defendiéronse muy'
 bien. E en quanto [ellos asy] estauan, llegó el duc Morante,
 fijo del duc Rayner, a quel cauallero del Çisne matara; e
 este traya la çaga, e venian con él el conde Malprian, e el
 conde Graner que escapara de la batalla de Cablençia, e el
 syniscal mayor de San-

[ 324 ]
 sonna; e estos
 eran bien quinze mill caualleros, syn los otros que venieran
 primero, de que ya oystes, que ençerraron al cauallero del
 Çisne en Buensón; e quando llegaron aquel logar do fueran
 las primeras feridas, e fallaron muchos' caualleros muertos
 de los de su parte, fezieron muy grand duelo, e muy' mayor
 despues que fallaron al conde Acarryn, su cormáno, muerto;
 ca por aquel fezieron muy' grand llanto a marauilla.
 
 E pués que esto ovieron fecho', tomaron su consejo commo
 tomasen a Bullón, luego en llegando, e veníense y todos:
 [que moriesen y todos], o que vengasen el dapnno que avian
 resçebido.
 
 E luego que esto ovieron acordado, dexáronse venir rezios,
 bien fasta la cárcaua de la villa, e començáronla a combatir
 muy' reziamente de todas partes; mas los de dentro se
 defendian muy' bien con piedras, e con fondas, e con saetas,
 e con tragagetes, e con quantas otras maneras podian, de
 guisa que les fazian grand dapnno: mas tan grande era el
 poder de los de Sansona, que encheron la cárcaua de piedra e
 de tierra e de lenna, bien en tres logares; assy que,
 pasaron la cárcaua e llegaron bien a rayz del muro de la
 villa; mas los de dentro se esforçaron entonçe tan
 fieramente, que los mataron dese camino bien çient
 caualleros, de los más esforçados que y eran, e más de
 seysçientos caualleros; de la otra par, gente de pié; asy
 que, les fezieron por fuerça pasar la cárcaua, e arredrarlos
 de sy vna pieça, mal que les pesó.


[ 325 ]
 
 Quando el conde Galaran vió el grand dapnno que resçibia en
 la su gente, e que los de la villa de Bullón se defendian
 tan bien, e non los podia empeçer, llamó al due de Sansonna,
 e al conde de Graner, e al conde Malpryan, e al conde
 Fardal, e a todos los otros omnes que y eran, e díxoles
 assy:
 
 «Amigos, este combatir non me semeja que nos tiene pro, ca
 [a] ellos non podemos fazer dapnno, e nos resçebimoslo muy'
 grande: auemos y pérdida muy grand, que auemos y perdida muy
 grand pieça de caualleros, de los buenos que en nuestra
 companna eran, e de la otra companna de pié muy' grand
 gente, asy commo véedes. E por ende, sy vos acordásedes a
 esto, ternia vo que, seria mejor de les çercar la villa e el
 castillo, de guisa que non pudiesen salir vno, nin entrar
 otro, e que los guardásemos muy' bien de dia

[ 326 ]
 e
 de noche,' porque les non pudiese entrar vianda nin acorro
 de ninguna parte; e desta guisa entiendo que, los podremos
 mannana auer muertos o presos en nuestro poder, e syn
 peligro ninguno.»
 
 E ellos se acordaron a este consejo todos; entonçes mandaron
 a la gente que se arredrase de la villa, e que dexa[se] de
 conbatir. E pusieron luego mill caualleros que los roldasen 
 fasta en la mannana, de guisa que ninguno no podiese entrar
 nin salir; e ordenaron, otrosy, que guardasen mill
 caualleros la villa, e otros mill la hueste, desde la
 mannana fasta el medio dia, [e otros tantos desde] el medio
 dia adelante fasta la noche'; e pusieron, otrosy, que fuesen
 syete mill caualleros a correr la tierra del Enperador, e
 que fuese con ellos por cabdillo el conde Galaran de
 Monbrin, e que oviese por conpannero al conde Aganno: e
 estos todos entrar[on] la tierra del Enperador, e otros,
 quemando e destroyendo e robando quanto podian alcançar; asy
 que, non dexauan abadía nin yglesia nin burgs que todo no lo
 destroyeron, bien [vna grande jornada] a todas partes; e
 trayan muy grandes presas, e desos robos que fizieran, [a]
 la hueste: de pan, e de vino, e de ganados, e de ropas, e de
 muy grandes riquezas, e de todas las cosas que avian
 menester; mas omnes nin mugeres nin moças non trayan presos
 a la hueste ningunos, que todos los matauan muy' crúa mente,
 quantos alcancar podian, que ninguno non dexaban a vida,
 grande nin pequenno. E todo esto fazian por vengança

[ 327 ]
 de la muerte del duc Rayner de Sansonna que
 matara el cauallero del Çisne, e de los otros Condes que
 fueran muertos en la batalla de Cablençia, e por los otros
 dapnnos que avian dél resçebido; por ende, fazian por la
 tierra todo este mal, e el mayor estragamiento que podian, e
 todo lo que robauan [trayan] lo todavia a la hueste. E
 quando los vnos venian, yuan los otros; asy que, nunca
 quedauan de fazer todo mal e todo estroymiento, a todas
 partes, en la tierra del enperio e del ducado de Bullón, en
 quanto aquella çerca duró.


[ 329 ]
 
 Desuso oystes ya, en commo el caualloro del Çisne fué llagado
 el dia que lo derribaron del cauallo, e lo coydaron matar o
 prender el poder de los de Sansona, sy non fuera por la
 merçed de Dios, que le acorrió, e sus vasallos que le
 ayudaron muy' bien; asy que de todos los çient caualleros
 que fueran con él en el començo, non escaparan más de los
 çinquenta, que todos los otros non fuesen muertos. E la
 ferida de las que él mas se syntió, de las que y resçibiera,
 por que le convino yazer en cama, fué vna lançada que ouo en
 el costado syniestro, que lo traxo a muy' grand peligro, e
 commo quier que otro omne la touiera, por muy' grande que
 fuera, le conveniera yazer muy' más luengo tienpo de lo quél
 non fizo; pero el su grand esfuerço e la grandeza de su
 coraçon non le sofrió yazer ende más de quinze dias, que se
 non leuantase, e se

[ 330 ]
 non armase, e se non fuese
 por toda la villa a dar consejo allí do entendia que lo avia
 menester; ca syn falla él e toda su gente eran tan coytados,
 que más no poderia ser: commo aquellos que tenian poca
 vianda, e eran muchos' comedores para ella.
 
 E demás, que veyan que a ellos non venia acorro de ninguna
 parte, e a sus enemigos cresçia vianda e poder más de cada
 dia; e syn todo esto veyan de cada dia destroyr todo lo
 suyo, e non lo podian anparar nin defender, nin podian
 enbiar mandado nin de dia nin de noche' por acorro a ninguna
 parte, que luego muerto o preso [el mandadero] non fuese. E
 la Duquesa, su muger, estaua muy coytada, e se quexaua
 mucho', e todo el su fecho' era en fazer e limosnas e
 oraçiones, e a partir lo que auia, en lugares do lo más
 menester avian, e en rogar e en servir a Dios, e en fazer
 mucho' bien, lo más que ella podya.
 
 Vn dia se leuantó el cauallero del Çisne de grand mannana, e
 fizo llamar dos caualleros en que se fiaua mucho. E el uno
 era Ponçe, e el otro Oliva[n]te; e de que fueron antél,
 començóles a dezir asy: «Amigos, bien entendédes la mi
 fazienda toda en lo que está, e en commo es ayuntado el
 poder de Sansonna, e han venido sobre mí, e me han estroydo
 toda la tierra con fortaleza de grand poder que trayan, e
 nos tienen ansy enbargados, assy commo vos por vuestros ojos
 védes, e cada dia les cresçe el poder e a nos mengua, e si
 desaventura fuese [que] aqui nos

[ 331 ]
 ayan de
 prender, desto sed bien seguros: que por al no pasaremos, sy
 no por las más crueles muertes e más desonrradas que nos
 pudieran dar, e nos moriremos muertes aviltadas, aqui, a
 manos de nuestros enemigos, e el Enperador perderá vuestro
 seruiçio, e puede por esto perder toda su tierra; e por esto
 ternia yo, que seria bien, de tomar y algun consejo, cómmo
 lo fiziésemos saber al Enperador, e que ouiésemos acorro
 dél.»
 
 E ellos le dixeron que era muy' buen consejo este, e que le
 consejauan que lo fiziese assy, e que lo non detardase nin
 punto.
 
 En quanto ellos en esto estauan acordando, ahenos vn escudero
 do venia corriendo quanto podia, e començó de dezir a muy'
 grandes bozes: «Sennor duque de Bullón, pensad de uos armar
 vos e los vuestros; ca euad los de Sansonna do vienen de
 todas partes para conbatir vos la villa; asy que, ante de
 las bisperas cuydaran ser dentro con vusco.» Quando esto oyó
 el cauallero del Çisne, mandó a Guión, vn su cauallero, que
 tanniese vn cuerno en la más alta torre del castillo, e él
 fízolo asy; e él, luego, començóse de armar a grand priesa,
 e todos los de la villa otrosy, e toda la otra gente. E
 quando fueron armados, caualgaron en sus cauallos, e el Duc,
 otrosy, se armó con aquellos que eran en el castillo, e tomó
 su espada, e mandó a vn su escudero que le leuase la lança e
 el escudo. E quando fué yuso en la villa, falló toda su
 gente que es-

[ 332 ]
 tauan con grand miedo,
 que gela entrarian por fuerça; e avian puesto los
 vallesteros e los arqueros e los omnes de pié por el muro e
 por las torres, que la defendiesen; e pusieron y muchos
 cantos e muy' grandes, otras piedras punnales, e avn
 fizieron al: que tomaron vigas e aserra[ron]las e ataron las
 a las altas torres con cuerdas muy' delgadas, para dexarlas
 caer sobre aquellos que los conbatiesen.
 
 E los de Sansonna venieron de fuera con muy grand gente a
 maravilla, taniendo tronpas, e boçinas, e annafiles, e
 atabales, e faziendo muy grand roydo. E quando los de Bullón
 los vieron ansy venir, ovieron muy' grand miedo: mas el
 cauallero del Çisne, por esforçarlos, tomó çient caualleros
 de los mejores que y falló, e mandó abrir vna puerta [de la
 villa, e fuera] alli muy grande [el torneo]. E él tornáuase
 ya, sy no por el conde Malprian que venia ante su conpanna,
 acabdillándolos, que les mandó que estodiesen quedos; ca él
 queria justar con el cauallero del Çisne. E andaua muy' bien
 guisado, e muy ricamente, de todas armas que cauallero avia
 de traer, e caualgaua en su cauallo, blanco commo vna nieve,
 de los más preçiados e mejores que avia en la hueste de
 Sansonna; e tan ricas eran las sus armas e tan apuestas, que
 todos las venian ver por maravilla.
 
 E quando fué çerca del cauallero del Çisne, començóle a dezir
 a muy' grandes vozes, que queria justar con él; e el Due
 quando lo oyó, en-

[ 333 ]
 derescó el cauallo
 contra él, e dexáronse correr vno contra otro, e quanto los
 cauallos los podian levar. E el conde Malprian ferió por el
 escudo al Duc, de tan grand golpe que gelo falsó; mas la
 loriga era muy fuerte, e non gela pudo falsar, e quebró la
 lanca, e fízola bolar en pieças: e el cauallero del Çisne
 que marauillosa mente sabia justar, le dió a él de la lança
 por medio y del escudo, sobre la mano, tal golpe que gelo
 falsó, e la loriga otrosy, e metióle la lança por el
 coraçon, e dió con él muerto en tierra. Quando los de
 Sansonna esto vieron, dexáronse correr todos para acorrer a
 su sennor; mas el su acorrimiento non les touo pro, que
 quando ellos llegaron a él, falláronlo muerto.
 
 Desquel cauallero del Çisne ouo fecho' este golpe, tomó el
 cauallo del conde por la rienda, e comencó a dezir a los
 suyos que, se fuesen para la villa acogiendo, sy non, que
 todos eran muertos; e fuélos acogiendo para la villa, e
 metiólos ante sy dentro, e óuolo bien menester que lo
 fiziese asy, ca el Due Moran de Sansonna e el conde Graner,
 e otrosy, el conde Galaran de Monbryn, que trayan todo el
 poder de la hueste, venieron y luego todos ayuntados con
 toda su caualleria. E quando llegaron [e] fallaron muerto al
 conde Malprian, fizieron luego en llegando el mayor duelo
 del mundo por él, ellos e todos los otros que con ellos
 venian. Desy, luego, ante quel cauallero del Çisne e su
 conpanna ouiese seer acogidos dentro en la villa, dexáronse
 co-

[ 334 ]
 rrer todos al cauallero del Çisne
 e a los suyos, e acoytáronlos tan fiera mente, que vna pieça
 dellos entraron dentro en la villa a buelta con los otros de
 dentro; mas el cauallero del Çisne quando los vió assy
 entrar a bueltas de los suyos, ouo muy' grand miedo de
 perder la honrra e la villa e todo el bien que auia; e tornó
 la cabeça del cauallo contra ellos, e metió mano a la
 espada, e dió al primero que falló ante sy, tan grand golpe
 por çima de la cabeça, que lo fendió fasta en los dientes, e
 dió con él muerto en tierra. E començó de dezir a los suyos
 a altas bozes que, los feriesen muy' de rezio; e ellos
 quando lo oyeron, tornaron, e començaron a ferir en ellos
 tan fiera mente, que los echaron por fuerça fuera de la
 villa, e mataron los más dellos; e el cauallero del Çisne
 mandó luego çerrar las puertas muy' bien.
 
 Mas el duc de Sansonna e los condes que estauan de fuera,
 quando vieron que assy avian echados a los suyos de la
 villa, toviéronse por maltrechos' e por escarnidos; e
 entonçe mandaron a todos los de la hueste, apregonada mente,
 que fuesen todos a conbatir la villa, toda en derredor, so
 pena de las cabeças, en guisa que le entrasen por fuerça, e
 la estroyesen toda a suelo, con quantos dentro eran, que non
 fincasen ninguno a vida.
 
 E ellos entonçes, quando esto oyeron, dexáronse correr todos
 de todas partes, e començáron la de conbatir tan fiera
 mente, que pasaron la cárca-

[ 335 ]
 ua, e
 començaron a salir por la mota ayuso, alli donde la mayor
 fortaleza era; asy que, llegaron al pié del muro más de diez
 mill dellos; mas los ballesteros e los omnes de armas que
 estauan en las torres e por los andamios, se defendian muy'
 bien de rezio, e fazian muy grand dapnno en ellos con
 saetas, e con piedras, e con dardos, e en quantas maneras
 los podian enpesçer, de que los afrontauan muy' fiera mente;
 e cortaban las cuerdas de que estauan colgadas las vigas, e
 dexábanlas caer sobre ellos; asy que, non alcançauan cosa
 que non les quebrantasen: de guisa que bien morieron y, de
 los de Sansonna, grand pieza; e començaron a enfraqueçer, e
 no conbatian tan de rezio como en el comienço.
 
 Mas el conde Graner que los acabdillaba e los mandaua
 conbatir, quando vió el muy' grand dapnno que la su gente
 resçibia, e lo resçibirian muy' mayor sy allá más y
 estodiesen, e los vió tan mal trechos que non podian ninguna
 cosa fazer de lo que queria, tannió vn cuerno de marfil que
 traya a su cuello, en sennal que se acogiesen; e entonçes
 tyráronse a fuera, e dexaron el conbatir. Desy, el duque de
 Sansona e el conde Graner e los otros condes que y de su
 parte eran, acordaron con lo que de primero auian acordado:
 que de alli a delante non los conbatiesen más, que
 resciberian grand dapnno dellos; mas que los touiesen
 çercados en la guisa que lo auian fablado, fasta que los
 tomase[n] de fanbre; ca de

[ 336 ]
 otra manera non les
 podian tomar la villa por fuerça, a menos de perdimiento de
 toda su gente, o de resçebir muy' grand dapnno además.
 
 E des que fueron acordados en esto, arredráronse dende, e
 tomaron el cuerpo del conde Malprian en su escudo, e
 lleváronlo a la hueste. E desque lo touieron allá, fizieron
 por él grand duelo, e lleuáronlo a la su tienda, e echáronlo
 en vna cama muy' rica que y estaua, e veláronlo todos esa
 noche', con muchas' candelas e con ledanías e grandes
 vegilias que le dixeron; e fezieron grandes llantos por él,
 mucho' a menudo. E otro dia, en la mannana, soterráronlo en
 vna iglesia antigoa que estaua y açerca; e quando esto
 ovieron fecho', tornáronse a la hueste.


[ 337 ]
 
 Quando el Duque e los condes de Sansonna ovieron enterrado al
 conde Malprian, e fueron tornados a la hueste, asy commo ya
 oystes desuso, e el cauallero del Çisne que estaua ençerrado
 en la villa de Bullón, [se puso a pensar] sobre lo que auia
 acordado con Ponçe e con Oliuante en razón de enviar pedir
 acorro al Enperador, en la qual razon le ellos consejaran
 commo vasallos leales e buenos, segund en la estoria dicho'
 auemos, fizo llamar a Terryn, su mayordomo, e mandóle que
 dixese a todos sus vasallos que fuesen a la tarde con él a
 la ora de las bisperas. E él fizo lo que le mandaua: e
 ellos, aquella ora que les él mandó, fueron con él, e
 falláronlo en vna huerta suya so vn arbol, do estaua
 fablando con tres caualleros suyos que con él estauan; e él,
 quando los vió venir, levantóse a ellos, e fízoles la mayor
 onrra que pudo e acogio-

[ 338 ]
 los muy' bien
 e mandólos a sentar cabo sy. Desy comencóles a de mostrar la
 coyta en que estaua él, e ellos, e commo los de Sansonna los
 tenian çercados asy commo veyan, e que a luenga çerca non
 veya razon por que se les pudiessen defender, por fanbre o
 por grande conbatimiento, que los non conquiriesen, segund
 el poder que eran, que los non destroyesen a ellos e a
 quanto en el mundo avian. E demás, que non fallaua que
 touiesen vianda, quanta ellos auian menester: nin tenian
 para vn mes conplido. E sy presos o entrados fuesen, que non
 auia y al, sy non muerte e toda crueldad que pudiese seer
 fecha' en ellos: e, por ende, si gelo ellos consejasen, [e
 touiesen que era bien] que enbiase mandado al Enperador, que
 le enbiase acorro.
 
 E ellos todos le dixeron que, tenian que era bien e buen
 seso, e que gelo consejauan; ca tienpo auia que fuera bien
 de tomar este consejo, e que le pedian por merçed de se acoytar de mandar el mandado luego. E el cauallero del Çisne
 mandó luego fazer sus cartas, e demandó sy auia y alguno que
 se quisiesse a venturar a levar aquel mandado quél queria
 enbiar al Enperador. E [era y] vn escudero, que avia nombre
 Terryn, que la duquesa Catalina, su [suegra] criara de ninno
 e muy' pequenno; e este era raçonado omne e de buen seso, e
 muy' ardic en sy, e de grand esfuerço: e ante que ninguno de
 los otros le respondiese ninguna çosa, levantóse él, e vino
 antel caualero del Çisne, e díxole que por façer su voluntad

[ 339 ]
 e con sabor de seruir a él, que él queria leuar
 aquel mandado, e se meter a aquella auentura, e que fiaua
 por Dios de lo recabdar muy' bien; e el cauallero del Çisne
 gelo gradesçió mucho, e le fizo despues gran bien e grand
 merçed por ello.
 
 E el escudero tomó las cartas que el cauallero del Çisne le
 dió, e luego, en la noche', salió de la villa, e metióse por
 medio de la hueste de los de Sansonna; e sopo tan bien
 fazer, e Dios que le ayudó en ello, que pasó entre ellos por
 medio de la hueste, asy que ninguno non le pudo conosçer nin
 entender quien era, ni halló quien bien nin mal le dixiese.
 E pasó asy muy' en salvo entre ellos, e fuese derecha' mente
 para Colona, cuy dando y fallar al Enperador; mas era se ya
 ydo dende a Nimaya, e non auia avn tres dias. E quando sopo
 Terryn que y non era el Enperador, ouo muy gran pesar; pero
 albergó y essa noche', en casa de vn burgués que auia nombre
 Galter, que le fizo mucha' onrra e mucho' plazer por amor
 del cauallero del Çisne e de su muger, la Duquesa; e otro
 dia, en la gran mannana, tomó su camino derecho' para
 Nimaya, e quando llegó y non falló al Enperador, ca le
 dixeron que era ydo a caça, mas que luego avia y de ser a
 las bisperas: e él atendió fasta en la tarde, que vino, e
 desçendió a la puerta del su palaçio. E entonçe Terryn vino
 y luego, e fincó los ynojos ante él, e dióle la carta que le
 enbiaua el cauallero del Çisne, e desy, dixo le asy:
 «¡Sennor Enperador de Alemanna! el cauallero del Çisne,
 Duque de

[ 340 ]
 Bullón, se os encomienda en la vuestra
 merçed, e vuestro vasallo, que çierta mente vos enbia esta
 carta por mí; e vos enbia a rogar e pedir por merçed, commo
 a sennor, cuyo seruidor él es, e cuyo acorro e cuya merçed
 él conplidamente en todo atiende, que le querádes acorrer. E
 esto que en esta carta vos enbia a dezir, que está en grand
 peligro del duc de Sansonna e de los siete Condes que son de
 la su parte, que lo tienen çercado en el castillo de Bullón
 con todo su poder, e le han muerta la gente e destruido la
 tierra e grand pieça de la vuestra.» E contóle, otrosy, en
 qual guisa se avia enbaratado con ellos, e de los dos Condes
 que les matara, e del grand danno que les avia fecho' él
 otrosy; mas que tan grande era el poder que traya, que los
 non poderia sofrir e que los tenian de aquella guisa
 enbarrados.
 
 E el Enperador quando lo oyó, mandó luego abrir la carta e
 fizola leer; e desque la ouieron a él leyda, mandó llamar
 todos los omnes honrrados que eran en la Corte, e a todos
 los otros caualleros; e des que fueron todos los altos omnes
 antél, díxoles que ascucha'sen, e mandó leer la carta ante
 todos, en guisa que todos la oyeron, e entendieron bien
 quanto en ella dezia. E el logar donde el Enperador estaua
 al leer de la carta con aquellos quél mandó llamar, para
 auer su acuerdo e lo que le consejar deuia[n], era en la su
 cámara muy' rica e muy' fermosa, de que ya oystes; e el que
 la carta leya, era vn su notario, de que él fiaua mucho',
 que auia nonbre Daniel; e

[ 341 ]
 la carta dezia asy, de
 commo el cauallero del Çisne se enbiaua encomendar en su
 graçia del Enperador, commo a sennor cuyo vasallo era; e que
 le fazia saber commo el duque de Sansonna con todo su linaje
 e su poder, le tenia çercado en Bullón, e que le non auia
 dexado ninguna cosa fuera de la villa que todo non fuesse
 destroydo, e las gentes que pudieron alcançar todos muertos.
 E a él mesmo auian estroydo de la tierra del Enperador más
 de vna grand jornada; e demás, que le auian muertos muy'
 grand pieça de caualleros que con él eran, e de la otra
 gente mucha' además: e sobre todos los otros peligros en que
 estaua, que les fallesçia ya la vianda; asy que, non tenia,
 y, que les abondase para vn mes conplido. E syn todo aquesto
 que lo conbatian cada dia muy' fiera mente, e le matauan e
 le llagauan los omnes, e le tenian en [tan] grand coyta que,
 sy acorro alguno ayna non ouiese, que se les non poderian
 defender que muertos o presos non fuesen; e que le pedian
 por merçed e por onrra e por bondad dél, que le acorriese, e
 sy non, que sopiese por çierto quél moriria y, e quél
 perderia del su serviçio.
 
 E quando la carta fué leyda, e entendió bien el Enperador lo
 que en ella dezia, ouo muy' grand pesar en su coraçon, e
 commo quier quél ya sabia antes que el poder de los de
 Sansonna era entrado en el ducado de Bullón, e que le
 fizieran dapnno en su tierra, non teniendo [que] y tan grand
 gente era, nin que tanto defendimiento fiziesen

[ 342 ]
 nin
 tan grand mal, non se rebataua a [pensar mucho a] ello,
 quanto más veyendo [que] nuevas del cauallero del Çisne [non
 auia ende ningunas; e por ende non pensaua que era cosa a
 que mucho' se apresurase. Mas quando esto oyó, e sopo del
 cauallero del Çisne] que en tan grand peligro estaua, a
 quien él amaua e presçiaua mucho', e juró luego y, ante
 todos a altas bozes, quél mesmo por su cuerpo le yria en
 acorro, e que gradesçia mucho' a Dios, por que le guisaua e
 mostraua carrera por do vengase bien la muerte de Galieno,
 su sobrino, e las otras desonrras que dellos auia
 resçebidas.


[ 343 ]
 
 Luego manteniente quel Enperador Otas de Alemanna ouo nueuas,
 en commo los de Sansonna tenian çercado al cauallero del
 Çisne en la villa de Bullón, e ouo oydas las cartas, e
 aprendió todo el fecho', segund que ya oystes, e ouo tomado
 su acuerdo sobre ello con sus omnes onrrados en commo
 fiziese, mandó luego escreuir sus cartas para todos quantos
 sus vasallos eran, que fuesen todos con él, con cauallos e
 con armas e con el mayor aparejo que pudiesen traer, e con
 la mayor gente de cauallo e de pié con que pudiesen venir
 mejor guisados; ante de ocho' dias a la çibdat de Colona; e
 non fiziesen ende al, por cosa del mundo. E ellos quando
 oyeron su mandado tan apremiado, coytáronse tanto de fazer e
 conplir lo que les mandaua, que ante quel plazo, llegase,
 fueron con él ayuntados treynta

[ 344 ]
 mill
 [caualleros, e çiento e veinte mill] omnes [de pié], e los
 caualleros muy bien guisados de cauallos e de armas, e de
 grandes viandas, e de todas las cosas que auian menester. E
 entonçe el Enperador dió su senna, e fizo su alferez, al
 duque de Loarenna, que era muy' buen cauallero de armas e
 muy' sesudo e de grand coraçon; e mandóle que fuese
 acabdyllador de la su hueste, commo aquel que era muy'
 sabidor de guerra e de todo fecho' de armas, más que omne
 que sopiesen en todo el enperio. E él tomó entonçe la senna,
 e resçibió muy' de grado la honrra quel Enperador le daua, e
 otorgó de fazer lo que le él mandaua.
 
 E entonçe mouió el Enperador con toda su hueste, que era muy'
 grande e muy' abondada de cauallos e de armas e de otra
 gente, e de todo quanto les menester era; assy que, apenas
 poderia omne fallar çient caualleros entre otra caualleria,
 tan bien guisados commo eran estos treynta mill. E del dia
 que movieron de Colona, a terçer dia llegaron a vn llano
 muy' grande, que era çerca de vn rio que llaman de la Nerra
 en su lenguaje, el agua muy corriente; e allí albergó la
 hueste del Enperador aquella noche'. E otro dia en la gran
 mannana, ante que amanesçiese, mandó el Enperador a todos
 que se armasen, e fizo fazer quatro azes, en cada vna syete
 mil e quinientos caualleros, e treinta mil peones; e dió por
 cabdiello de la primera haz al conde [de] Grea, e de la
 segunda al duque de Loarena, al

[ 345 ]
 que fiziera su
 alferez, e la tercera dió al duque de Lenbrot, e él touo
 para sy la quarta.
 
 E después que asy ouo partidas e hordenadas sus azes, díxoles
 asy: « Amigos, nos venimos aqui, por [que] el duque e los
 condes de Sansonna con todo su poder, me son entrados en la
 tierra, e me han estroydo muy' grand partida della e muy
 grand pieça de la gente, e tienen çercado al cauallero del
 Çisne, mi vasallo, duque de Bullón, que es el qual me enbia
 pedir, por merçed, que le enbiase acorro; e ánle astragada
 la tierra toda, e fecho' muy' grand danno, e nos estamos
 agora aquí cerca dellos; por que vos ruego, commo aquellos
 que sé que amádes la mi honrra, e que vos pesa de la mi
 desonrra e del mi mal, que punnédes en vos honrrar muy' bien
 en ellos, e de me ayudar bien a vengar la muerte de Galieno,
 mi sobrino, e otros males que me han fecho', e que pensédes
 de mouer luego, e de vos acoytar de caualgar derecha mente
 para donde la hueste de los de Sansonna está; asy que, a ora
 de prima o ante seamos con ellos, e que punédes luego, en
 llegando, de los ferir muy' de rezio, e que vos querádes
 menbrar de quantas desonrras avédes cada vnos de uos
 resçebidas del duque Rayner e dellos todos, e no haya dellos
 resçebida con la muy' grand desonrra que vos han fecho', e
 con la soberuia que consiguo traen. E que querádes oy tomar
 tal emienda, porque ellos sean muertos e destroydos, e yo
 finque, ende, onrrado, e vos todos. E desde aquí pensad de

[ 346 ]
 mouer, que sol non vos tengádes nin punto; ca
 ya non ay mucho' de aqui al dia.»
 
 E entonçes le respondieron todos, que ellos punarian de guisa
 de conplir su voluntad, porquél fuese, ende, onrrado.


[ 347 ]
 
 Desque el Enperador ouo dicho' esto, mouieron luego con la su
 hueste, e pasó aquella agua que vos diximos. E la haz del
 conde de Grea fué en la delantera, e fueron los de Vayuera
 con él: e en la costanera de la parte siniestra fué el duque
 de Loarenna, e en la otra diestra fué el duque de Menbrot, e
 el Enperador fué en la çaga; e todas las otras carretas e
 todas las otras bestias que yuan cargadas con la vianda e
 con las otras cosas que leuauan, yuan en medio; e desta
 guisa fueron muy' acabdillada mente muy' grand pieça de la
 noche'.
 
 E ante que amanesçiese, llegaron çerca de los de la hueste de
 Sansonna, quanto poderia ser quatro o terçio de legua. E
 dieron çient caualleros armados, e sobre muy buenos
 cauallos, que fuesen veer commo estauan, o en qual guisa
 tenian su hueste; e fueron ansy yendo ante la

[ 348 ]
 hueste,
 descobriendo tierra fasta que llegaron a la hueste de los de
 Sansonna. E el conde Galaran de Monbryn, que era de la parte
 de los de Sasonna, velaba esa noche', e roldaua la hueste
 con dos mil caualleros; e quando fué contra la mannana, que
 yua ya escalresçiendo el dia, vió aquellos çient caualleros
 de la hueste del Enperador, e cuydó que eran de los suyos; e
 començólos a llamar cuydando que se vernian para él; mas
 ellos non lo quisieron fazer, ante atendieron que les
 llegase mayor conpanna con que los acometiesen. E los de
 Sansona que los tenia[n] por suyos, atendieron asy vna grand
 pieça, fasta que vieron asomar la primera haz de la hueste
 del Enperador, en que venian siete mill e quinientos
 caualleros e treynta mill omnes a pié, muy' bien guisados a
 marauilla, de que era cabdillo el conde [de] Agrea. E quando
 esto vió el conde Galarán, marauillóse mucho'; pero bien
 cuydó que non era muy' grand caualleria que cuydaron entrar
 en la villa de Bullón; e en catando, vió asomar la otra az,
 desy la terçera, despues la quarta do venia el Enperador:
 entonçe entendió bien que el poder del Enperador era, que
 venia en acorro del cauallero del Çisne.
 
 E luego tomó el cuerno de marfil, que traya al cuello, e
 taniólo muy' alta mente, asy que todos los del albergada lo
 oyeron; e luego, todos los de la hueste de Sansonna
 començáronse de leuantar ayna, e armarse a grand priesa, e
 salieron contra los de la hueste del Enperador, otrosy'

[ 349 ]
 bien guisados. E el sol yua ya rayando e feria 
 en aquella caualleria, tan bien de la vna parte commo de la
 otra, e fazia resplandesçer los escudos, e los yelmos, e las
 lorigas, e relozir muy' fuerte los fierros de las lanças;
 asy que, todo omne que los viese, lo ternia por cosa muy'
 apuesta e temerosa; otrosy las sobre sennales que vestian, e
 las sennas, e los pendones, e las coberturas, que eran de
 muchas maneras e muy fermosas, e mostrauan grand apostura;
 asy que, todo omne que lo viese, averia ende muy' grand
 sabor, sy miedo non le enbargase.


[ 351 ]
 
 Quando la haz del Conde [de] Grea llegó çerca de las tiendas
 de los de Sansonna, vn trecho' de vallesta, e el conde
 Galaran de Monbryn salió de la otra parte, primera mente,
 contra ellos, bien con tres mill caualleros. E allá do venia
 el conde de Grea, bien armado e muy' apuesta mente e sobre
 buen cauallo, a marauilla, dexóse correr a él, e él a él
 otrosy, e diéronse tan grandes feridas de las lanças en los
 escudos, que dieron consigo en tierra muy' grandes caydas;
 mas el conde de Grea se leuantó primero, e metió mano a la
 espada, e dió con ella tan grand ferida al conde Gralaran
 por çima de la cabeça e por çima del yelmo, que cortó dél
 una grand pieça, e desçendióle la espada sobre el braço
 syniestro, e cortóle una pieça de la loriga; e entonçe los
 de Sansona e los de Alemanna se boluieron, e feriéronse tan
 de rezio, asy que, bien cayeron en

[ 352 ]
 el suelo desa
 buelta, que de la una parte que de la otra, más de
 trezientos caualleros, que de muertos que de llagados; de
 guisa quel más sano non se podia tener en piés.
 
 Ansyles, vn cauallero de Bayuera que era y con el Conde,
 fuera ferir a vno de los de Sansona, e dióle tan gran golpe
 de la lança, que le falsó el escudo e la loriga, e metiógela
 por la tetilla syniestra, e dió con él muerto en tierra. E
 vn escudero de pié tomó luego el cauallo por la rienda, e
 diólo al conde [de] Grea, su sennor, que estaua de pié, su
 espada en la mano, e defendióse muy fiera mente, e ayudóle
 [de manera] que le fizo caualgar a pesar de los sansonnes.
 E en tanto llegó el duque de Sansonna, bien con siete mill
 caualleros, e començóse a nonbrar e dezir a los suyos, a
 muy' altas bozes, que los feriesen muy' de rezio; e él dexó
 correr el cauallo, e fué ferir a vn cauallero de los de
 Alemanna; e dióle tal lançada, que le falsó el escudo e la
 loriga, e metióle la lança por los pechos, e dió con él
 muerto en tierra. E entonçes fueron muy' grandes las bozes
 que dieron los de Sansonna, e començaron de ferir muy'
 fieramente vnos a otros, e ouo y muchos' golpes sennalados e
 mortales de lanças e de espadas, de la vna parte e de la
 otra. Fué tan grande el roydo que fazyan, que de las bozes
 que de las feridas que se dauan, que lo oyeron dentro en
 Bullón.


[ 353 ]
 
 Quando los de la villa de Bullón oyeron que en la hueste de
 los de Sansona auia aquel roydo tan grande, entendieron que
 non poderia ser, sy con alguna gente estranna non lo
 ouyesen, e fuéronlo a dezir al cauallero del Çisne, que la
 su hueste de los de Sansonna era toda buelta, e que los
 semejaua que auia muy grand fazienda con otra gente. E
 quando lo oyó él, sobieron luego en las torres, e vieron los
 poluos muy grandes e la gran buelta que las huestes amas,
 vna con otra, auian.
 
 E luego armóse ayna, e mandó armar a todos sus caualleros, e
 pués que sobió en su cauallo, mandó ayuntar toda su gente, e
 fizo abrir las puertas de la villa, e salió contra la hueste
 de Sansonna. E en esto vió la batalla commo era buelta de la
 vna parte e de la otra, muy fiera mente, asy quel Duque de
 Loarenna era entrado

[ 354 ]
 con su az entre las
 tiendas, feriendo en ellos muy grand pieça, e faziendo en
 ellos muy gran danno; e yendo asy por la priesa, encontróse
 con el duz de Sansonna que le auia tollido vna grand pieça
 de su gente de la primera az, e dexó correr el cauallo, e
 dióle tan grand lançada, que le falsó el escudo; mas la
 loriga non le pudo falsar que era muy fuerte, pero dió con
 él muy gran cayda en tierra.
 
 Alli fué muy' fuerte la batalla de anbas las partes: los
 alemanes por lo prender, e los de Sansona por lo defender; e
 él era muy' buen cauallero de armas a muy' grand marauilla,
 e muy grande, e muy' valiente, bien commo su padre el duque
 Rayner. E él estaua de pié, e tenia la espada con anbas las
 manos, e daua muy' grandes golpes con ella, [a] aquellos que
 lo querian prender; asy que tan fiera mente lo reçelauan,
 que ninguno no se osaua estar delante dél.


[ 355 ]
 
 Quando los de Sansonna vieron a su sennor en tan grand cuyta,
 dexáronse todos [correr] a [esa] ora a ferir sobre él por él
 acorrer, [e] commovieron [a] los alemanes en guisa que, los
 echaran del canpo, sy non por el Enperador que traxo consigo
 muy' grand caualleria, e traya doze sennas, antél, fermosas
 e muy' ricas a grand marauilla; e venian antél los más
 onrrados omnes quél auia, fueras aquellos quél pusiera por
 cabdillos en las tres azes que ya oystes. E la otra
 caualleria que él auia consigo, venian tan bien guisados de
 espadas, e de yelmos, e sobre sennales, e de coberturas, e
 de todas armas que les convenia de leuar, [e] de fazer grand
 vista, ca toda la tierra relunbraua. E quando fueron çerca
 de los de Sansonna, e vió el Enperador mal traer los suyos,
 mandó taner treynta tronpas de plata que trayan antél, e
 mandó a todos los suyos que mouiessen, e los fuessen ferir.
 

[ 356 ]
 
 E entonçes ferieron todos en los de Sansonna muy' de rauia mente, e ellos quando vieron aquel tan grand poder que venia
 sobre ellos, el más ardic quisiera seer en cabo del mundo, e
 boluieron las cuestas e dexaron el canpo. E alli fué preso
 el due Moran de Sansonna; e començaron de foyr e desparzirse 
 cada vno contra do mejor cuydauan guaresçer; ca de otra
 parte non cuydauan escapar de muerte. En tal manera yuan
 foyendo que sy, alguno dellos buen cauallo o ligero auia,
 por eso non queria oluidar las espuelas.
 
 E el duque [de] Loarenna e el duque de Lenbrot yua
 al[can]çándolos, e feriendo e matando en ellos quanto
 podian. E [de] la otra parte el cauallero del Çisne e el
 conde de Grea yuan faziendo en ellos gran mortandad a
 marauilla: e tantos y morieron, que ningun omne non los
 poderia contar, asy que, todos los canpos e los valles
 yazian cobiertos de muertos de todas partes, de guisa que
 los siete Duques e Condes que venian, non escapó ninguno que
 muerto o preso no fuese. E el conde Grauer que escapara de
 la batalla de Cablençia, que los alli traxera, fué y muerto,
 e el duque Moran de Sansona fijo del duque Rayner fué preso,
 e duró el alcançe desde medio dia hasta ora de cunpletas, e
 durara más sy no por la noche' que gelo tollió; pero
 escaparon dellos muy' pocos, e destos, algunos dellos que se
 acogeron a las montannas e por los requexos; que todos los
 otros fueron muertos e des-

[ 357 ]
 troydos:
 ca ya tan pocos eran, quando se tornaron, que non fallaron
 en quien matar.
 
 E entonçe tornóse el Enperador, onrrado e bien andante, e
 todas sus conpannas con él; e vino a él el cauallero del
 Çisne, e omillóse; e el Enperador quando lo vió venir fué
 contra él, e honrrólo mucho', e acogiólo muy' bien. E fueron
 fablando en tornándose amos apartadamente, de muchas' cosas
 de sus faziendas, que se preguntauan vnos a otros, de
 muchas'razones que ouieron; asy que, quando llegaron a las
 tiendas de los de Sansonna era ya noche' escura, e fallaron
 y tan grand auer, que fué una grand marauilla, de todas las
 cosas del mundo que de riqueza pudiese[n] seer; e de vianda
 tanta que se fazia grand afan de la meter en la villa: pues
 de lo que robaron por el canpo, de cauallos e de armas e de
 ganados e de carretas e de otras bestias, non es omne que lo
 pudiese contar: ¡tan grand muche'dunbre era! E otrosy, de
 tiendas muy fermosas, muchas' e muy bien labradas; e de
 tendejones, e de destajos, [e de] otros pannos fermosos e de
 grand preçio tanto era, que seria esquiua cosa de creer. E
 albergó y essa noche el Enperador en la tienda del duque de
 Sansonna, que tenia él preso, e el cauallero del Çisne con
 él, e los otros todos por las otras, que y abia asaz por do
 cabía[n]?
 
 Otro dia mandó el Enperador ayuntar todo aquello que y
 ganaran, que era tanto, que omne del mundo non le poderia
 dar cuentas; e lo al dió

[ 358 ]
 a los suyos e a los
 otros que y eran, assy [que] cada vno dellos se touo por muy
 pagado y: muchos y venieron pobres, que fueron rycos para
 syenpre.
 
 E quando esto él ouo fecho', mandó a las gentes que se
 fuessen para sus tierras, saluo aquellos onrrados omnes que
 se él quiso tener consigo: e él fincó alli dos dias con el
 cauallero del Çisne, vicioso e muy a. plazer de sy, donde
 fué muy seruido de quantas cosas e buenos seruicios le
 pudieron seer fechos'. E fué vn dia huéspede del cauallero
 del Çisne, e su muger espidióse dél, e fizo muy grand onrra
 a la duquesa Beatriz, e dióle [de] sus joyas e de sus dones
 muchas' e muy ricas, de las que ganara en la batalla, syn
 todo lo que auia perdido. E luego priso al duque Moran de
 Sansonna, de que fizo despues muy grand justiçia e muy'
 crúa, por vengança de Galieno, su sobrino, que mataran en la
 batalla de Cablençia, de que ya oystes.


[ 359 ]
 
 Palabra fué de los sabios esta: razón verdadera es, que más
 graue es al omne de sofrir la buena andança que la mala, ca
 maguer la buena andança es buena en sy, pocos omnes la saben
 sofrir; mas la mala a se de sofrir, tan bien los buenos
 commo los malos. E por ende fueron preçiados, los que la
 buena andança supieron sofrir e mantener; mas non ouo tal
 ventura la muger del cauallero del Çisne: ca alli do ella
 era la más viçiosa duenna del Enperio de toda Alemanna, de
 todas las cosas que por onrra e viçio de sy hauia menester
 nin demandauan, tan bien de riquezas commo de plazeres, e de
 todo lo al que ella queria. E demás, que era casada con vno
 de los mejores caualleros del mundo por mano e por
 costunbre, e que más amigo era de Dios, nin que más la
 amaba, nin que más honrra le fazia. E auia él de la Duquesa,
 su muger,

[ 360 ]
 a su fija Ydan, que era de hedad de
 seys annos, e entrava en los syete, vna de las más fermosas
 cryaturas que pudia seer, nin que ellos anbos e dos metieran 
 más fimencia en criarla muy' viçiosa mente, nin con mayor
 sabor, nin mayor gasajado tomauan cada que la veian, por las
 buenas mientes que dezian, pero non que ella dixiese nunca
 curaria nin palabras enaticas commo otras ninnas dizen;
 ante dezia cosas que los omnes avian grand plazer, e tomauan
 grand sabor, e lo tenian por bien todo[s]; e syn todo
 aquesto era tan grande e tan bien fecha', de la hedad que
 avia, que non lo seria otra que ouiese dos tantos dias; e
 era tan fermosa de color e de façion, que a grand marauilla
 lo tenian los que la veyan. E nuestro Sennor la fiziera
 atal, por el buen linaje que sabia que avia de desçender
 della, e commo los sus fijos bien auenturados Gudufre e
 Eustaçi[o] e Baldouin conquiriesen la tierra santa de Ultra
 mar e la santa çibdat de Iherusalaim, e Antiocha', e toda la
 otra tierra que cobraron de los moros, asy commo adelante
 oyrédes contar en la estoria. E por ende queria Dios que, la
 amassen todos quantos la veyan, e más el padre, e muy' más
 la madre que se deuiera tener por bien auenturada muger, de
 quanto le fiziera Dios, sennalada mente en esto, sin todo lo
 al que vos dixemos. Mas esta fizo asy commo Eua, que la
 metió Dios en parayso, e non sopo guardar el bien que le
 fiziera, e perdiólo todo por que fizo lo que le vedaran,
 quando comió la

[ 361 ]
 mançana: asi [a]vino a la
 duquesa de Bullón, que seyendo tan bien andante en todas las
 cosas que duenna lo podia seer en el mundo, commo vos dicho'
 auemos, preguntó a su marido aquello que le defendiera, por
 que lo ouo de perder. E seyendo duenna entendida, e de buen
 seso, e guardada de todo yerro, non sopo sofrir la buena
 andança que le Dios diera; e ouo por fuerça a sofrir la mala
 en toda su vida, commo agora oyrédes.
 
 Vna noche' avino ássí: que yaziendo ella en su cama, con su
 marido, el cauallero del Çisne, començó de coydar en su
 coraçon de quanto bien le fiziera Dios en darle tan buen
 marido de todos bienes: en seso, e en armas, e en apostura,
 e ensenamiento, e en toda otra bondad que en cauallero nin
 en otro omne podiera ser. E demás, de quanto bien le veniera
 dél, en aver muerto al duz Rayner de Sansonna, que era tan
 fuerte e tan brauo e tan poderoso e tan buen cauallero de
 armas que, en ninguna tierra non sabian [auia otro mejor],
 por que la tenian deseredada e forcada de quanto auia; e de
 commo le fiziera cobrar todo lo suyo, e de commo anparara su
 tierra, e destroyera el poder de Sansonna. E syn todo
 aquesto, que la amaua más que a ssy, nin a otra cosa del
 mundo: más que aquella su fija Idam, quél más amaua que a
 ssy mismo. E todas estas cosas entendia bien la Duquesa que
 era assí; [mas] tan grande era el sabor que tenia de saber
 donde era aquel su marido, por que tanto

[ 362 ]
 bien le
 veniera, o cómmo auia nonbre, que todo esto que dixemos,
 oluidaua. Asy que, la palabra que le él dixiera que, le non
 preguntase por su nonbre, nin donde era, non tenia que fuera
 sy non commo en manera de meterle miedo, porque le fuese más
 obidiente sienpre, en todo lo que le él mandase. E por que
 cuydara que aquello non gelo defendiera, sy non porque era
 casada ella nueuamente, e que tenia seria ya oluidado; e avn
 que gelo preguntase, que tan grande era el amor que auian en
 vno, e el bien que se querian, e tan ledo estaua de la gran
 bien andança que le viniera e acaesçiera, que lo non ternia
 por mal; pero de otra parte auia miedo que le pesaria. E en
 este cuydado estudo toda la noche', que nunca dormió, ni se asosegó, tornándose del vn cabo al otro. E cada que se
 tornaua contra él, veníale al coraçon de gelo dezir; e desy
 arrepentíase, e non se atreuia, e tornáuase de la otra
 parte.
 
 Asy pasó aquella noche', e quando vino a la mannana,
 adormeçióse ella, e el cauallero del Çisne leuantóse, e fué
 a oyr la misa e las oras, assy commo lo auia acostunbrado; e
 despues fuése a su palaçio, e su fija Ydan salió contra él;
 e él quando la vió fué muy alegre con ella, e tomóla en los
 braços, e començóla de abraçar e de besar. E luego vino la
 Duquesa, su muger, que auia ya todo el seso canbiado por
 preguntarle lo que le él defendiera. E él, otro sy,
 resçibióla muy' bien, e tomóla por la mano, e entraron en vn
 palaçio, e asentáronsen a comer con muy'

[ 363 ]
 grand
 alegria; mas commo quier quél comiese, e fuese ledo, ella
 non fazia asy: ante pensaua sienpre en aquello que le queria
 preguntar, e non podia ende partir el coraçon por ninguna
 manera. El cauallero del Çisne que non sabia de aquello
 nada, cuydando que non era sanna, o que avia algund otro
 pesar por que estaua coydando; e asy rogáuale que comiese, e
 se alegrase, e dexase el cuydar e aquel pensamiento en que
 estaua; ca loado sea Dios, ya non auia razon porque ningund
 gran pesar deuiese auer. Mas ella por cosa que le dixiese,
 non lo creya, nin lo podia fazer, nin se partir dende: e asy
 passaron toda aquella yantar, e despues que ouieron comido,
 fuéronse todos los caualleros, vnos a jogar tablas, e otros
 a jugar xedréz, e los otros a escremir, e los otros a
 bifordar, e a lançar, e a fazer estas cosas de manera de
 juegos e de alegrias de que eran vsados, e de que se cada
 vno trabajaba, e tomaua plazer, e de que auian ende muy
 grand sabor.
 
 E el cauallero del Çisne fincó en su palaçio con su muger e
 con su fija Ydan, trebejando e hauiendo muy' grand plazer a
 sabor de sy, e asy estodieron fasta çerca de la noche'; e
 aquel dia se conplian siete annos, que él matara al duc
 Rayner de Sansonna por el término del tienpo; mas non por la
 fiesta, ca non era estonçe la çinquesma, en la qual fiesta
 la lid suya e del duc Rayner fué: e ese dia se cunplieron
 otros siete annos que casara con ella, e le fiziera cobrar
 su

[ 364 ]
 tierra, de que era forçada. E quando fué a la
 noche', de que ouieron çenado, fuéronse todos a las posadas,
 e ellos echáronse. E el cauallero del Çisne adormeçióse
 luego; mas ella non podia dormir, e puso en su coraçon que,
 más queria morir, que sofrir de non saber aquello. E en esto
 tornóse contra su marido, e abraçólo muy de rezio, e
 començólo de afalagar; e él despertó entonçes, e tornóse
 contra ella, e començóla otrosy de abraçar, e preguntóle qué
 auia. E ella díxole que, todo el bien del mundo que duena
 tenia, [e] podia auer, auia ella; que non le menguaua nin
 guna cosa, sy non una cosa, e esto era porque non sabia
 commo él auia nonbre, nin de qual tierra era natural: e que
 le rogaua, por Dios e por Santa Maria e por el grand amor
 que le mostraua, e por los muchos bienes que en él auia, que
 gelo dixiese; ca si ella lo podiese saber, tenia que nunca
 muger del mundo tan bien andante fuera commo ella, nin de
 tan buena ventura.


[ 365 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne oyó aquella pregunta, que su
 muger le ouo fecha', ouo tan grand pesar, que perdió la
 color; asy que, de muy blanco que era, toda la cara se le
 tornó negra, e dixo asy, con muy' grand sanna e de mal
 talante que auia: «Duena, agora fallesçe nuestra amistad 
 para sienpre, e viene nuestro partimiento, e de mannana me
 partiré de uos, que non fincaria aquí más, por todas las
 cosas que son el mundo, nin me verédes jamás de los ojos.» E
 ella quando esto oyó, pesóle mucho'; mas todavia touo que lo
 dezia commo [en] escarnio e por le meter miedo. Mas por todo
 esto non dexó ella de gelo dezir, ante lo afincaua más, bien
 tres o quatro vezes; mas él nunca le quiso responder a ello,
 [ante le fabló en otras cosas, e fueron] asy fablando
 [fasta] çerca del dia.
 
 E quando paresció el alua, el cauallero del

[ 366 ]
 Çisne
 se leuantó muy triste e muy cuytado e muy' anegreçido; asy
 que, todo omne que lo viese, poderia entender en él, que
 estaua bien quito de plazer, e que la carne non poderia
 tener más esquiua que otra, de se partir el alma della, que
 él quando se ouo de partir de su fija e de su muger.
 Vestiose e calzóse, e fué a oyr la misa, e quando la ouo
 oydo, sol non quiso más tardar; ante fizo luego ensillar el
 su cauallo, e mandó que le traxiesen el escudo, e la lança,
 e el espada que él traxiera consigo, quando veniera en el
 batel a la çibdad de Nimaya. E quando esto vieron sus
 vasallos e su conpanna, preguntóle donde queria yr, o qué
 cuydava fazer, porque asy demandava aquellas armas,
 sennalada mente. E él díxoles que se queria yr, e que los en
 comendaua a Dios; ca non podia estar que se non fuese, pues
 cunplido auia lo que prometiera; demás, que sauia que el
 çisne venia ya en el batel que lo auia de leuar de aquella
 tierra, porque sy más y quisiese estar, non poderia ser que
 non prendiese muerte.


[ 367 ]
 
 Quando sus vasallos esto oyeron, fueron muy cuytados; asy
 que, ningunos omnes non lo poderian más ser, e començaron de
 fazer muy grand duelo; mas quando la Duquesa entendió que,
 su marido en todas guisas se queria yr, e la queria dexar,
 no ha quien sopiese dezir el duelo e la coyta que ella fizo;
 e echósele a los piés, e rogóle, e pidióle merçed por Dios
 que se non fuese, nin quisiese asy desanparar a ella nin a
 su fija; ca sy non, sopiese que ella moreria, e la fija
 fincaria huérfana de padre e de madre, que faria él grand
 pecado, e mostraria y grand crueza; e que asy commo nuestro
 Sennor perdonara a Santa Maria Madalena muchos' yerros que
 fiziera, que él, que perdonase a ella aquel pecado solo que
 auia fecho', non cuydando que A,a qe eoon que ella dixiese,
 sol non quiso tanto le pesaria.
 
 Mas que cosa que ella dixiese, sol non quiso

[ 368 ]
 el
 Duc palabra responder; ante estaua enmudeçido, commo omne
 fuera de seso de sanna que auia.
 
 En esto vino Ydan, su fija, la más fermosa ninna nin más
 apuesta, de los sus dias, que auia en todo el mundo, e
 tomóla en los braços, e besóle los ojos e la boca llorando,
 e díxole asy: «¡Ay, fija amiga! Por vos tengo el coraçon
 [quebrantado, ca hoy perderédes el amigo que] más vos ama;
 assy que, mientra biuádes nunca lo más verédes, [nin avréis]
 dél buen conorte nin buena ayuda. E esto fizo vuestra madre
 por su poco seso, que non sopo sofrir [la] buena andança que
 Dios le auia dado; e avínole asy commo a Eua, que comió el
 fruto del arbol, que nuestro Sennor le vedara, aviendo y
 otros muchos' e más fermosos e más sanos; e avn non [le]
 abondó esto, e fizo a Adan que comiese della, por la su
 culpa della ouien amos a dos laçerio. Bien asy avino a
 vuestra madre; ca ally do ella auia muchas' razones e
 buenas, que fablase conmigo, e que le estarian bien, e de
 que le yo seria muy pagado, todas aquellas dexó, e fué me a
 preguntar lo que a mí pesaba, e lo que le yo auia defendido
 mucho'. E commo quier que yo aya pesar por el escarnio que a
 mí fizo, más me pesa porque la su culpa vos tornará a vos en
 danno; e por ende, conviene que me vaya de aquí, luenne, [a]
 aquella tierra onde yo soy: asy que, tansola mente el dia de
 cras non atenderé aquí, por cosa que fuese en el mundo.»
 

[ 369 ]
 
 Quando esto oyeron los que estauan en el palaçio, caualleros
 e duennas, e donzellas, e escuderos, e burgeses, e ruanos,
 todas las gentes que y estauan en el palaçio, asy que
 pequennos commo grandes, e començaron de fazer tan grand
 duelo que, ningund omne non lo poderia contar; en tal manera
 que, muchos' omnes ançianos que se y açercaron, tenian que
 fuera este duelo, mayor que el que fuera fecho' en Vlaya por
 la esposa de Oliveros, que era sobrino del Enperador Carlos
 e uno de los doze Pares, quando se ella dexó morir con pesar
 dél, quando oyó dezir que era muerto. [E] el duelo que
 fazia[n] era tan grande, que le oia[n] mucho' a luenne de la
 villa; ca los vnos mesauan los cabellos, e los otros ronpian
 las fazes, e los otros se amorteçian de pesar, e los otros
 quebrantauan las cabeças a las paredes; mas sobre todos, el
 duelo que la Duquesa, su muger, fazia, non ha omne que lo
 sopiese contar; ca ésta habia tan manno pesar, que andava
 como rauiosa e muger fuera de seso, e yua fazer con [to]dos
 duelo; e desy venia a su fija Ydan, e tomáuala en los
 braços, e dezíale asy: «¡Ay, fija amiga! Desde oy más
 fincarédes huérfana de padre e de madre, ca vuestro padre se
 yrá agora, e nunca jamás lo verédes, e vuestra madre dexará
 el mundo por amor dél, e yrse ha a meter en tal logar, do
 morrerá ayna, e nunca verédes otro pesar, sy este no.»


[ 371 ]
 
 Despues que esto ouo dicho' la Duquesa, tomó a su fija en los
 braços, e echóla a los piés del Duque, su padre; e ella
 mesma fué por gelos besar, e díxole asy: «Senor, auet merçed
 de mi e de vuestra fija, e non seádes tan cruel; ca sy vos
 asy nos dexádes, esta tierra yrá en perdiçión, e los de
 Sansonna la destroyrán toda, pués que sopieren que non ay
 quien la defienda.»
 
 «-Par Dios, dixo el Duc, bien sabédes vos que, la primera
 noche' que yo vos oue por muger, vos defendy, sobre todas
 las cosas del mundo, que no demandásedes por mi nombre, nin
 donde era; mas vos non quesistes en esto fazer mi mandado, e
 por eso me conviene [yr], ca he poco plazo de mi yda: ca el
 Çisne que me traxo en el batel, me llama ya; e desde oy más,
 non estaria más aquí, porque me feziesen sennor de la mayor
 tierra del mundo.»
 

[ 372 ]
 
 Quando esto oyó la Duquesa perdió toda la color, e
 fallesçióle el coraçon, e cayó amortesçida en tierra.
 
 E Ydan, su fija, que lo oyó, otro sy, començó de llorar muy'
 fieramente por ella, e abrazarla, e llamarse pesquina e
 cativa, e que en fuerte tienpo fuera nasçida; asy que, tales
 palabras dezia que, todos quantos la oian, non les podia
 sofrir el coraçon que non ouiesen de llorar. Mas quando la
 Duquesa fué acordada de aquel amortesçimiento en que
 yoguiera, e vió el grand duelo fazer por el palaçio, en
 Bullón, a todos comunalmente, [e vió a su marido de la otra
 parte], que estaua asy commo leon fiero e brauo, que por
 ninguna cosa que viese nin oyese, non se le abrandesçia el
 coraçón, nin queria auer piadad, e tomó otra vez a su fija
 Ydan en los braços, e vino al cauallero del Çisne que queria
 va caualgar para yrse, e díxole: «Sennor, ¿puede ser por
 alguna manera que finquédes?» E él respondió paso, que no,
 por ninguna guisa que fuese.
 
 -«¿Pues qué será de vuestra fija Ydan, que fincará tan
 pequenna? dixo ella; ca des que vos fuérdes, no averá y
 quien la honrre nin la guarde; antes la despreçiarán e le
 farán todos mucho' mal; ca despues que las nueuas sonaren 
 desto por tierra, e sopieren en Francia e en Sansonna, commo
 vos sódes ydo, todos los que vos mal quisieren, vernán a
 esta tierra, por razon de nos, por el mal que les vos
 feziestes, e

[ 373 ]
 destroyr la ha[n], e desheredarán a
 esta vuestra fija, que non meresçe ningund mal, por que
 sabrán que no hay quien la defienda.» E a esto respondió el
 cauallero del Çisne que la dexaba encomendada e en guarda
 del Enperador.


[ 375 ]
 
 Sobre estas razones todas [que] la duquesa Beatriz ouo con su
 marido, el cauallero del Çisne, pués que vió que, por
 palabras de piadad que le dixiese, nin por pedimentos de
 merçed que le ouiese fecho', non le valia nada, nin le podia
 sacar otra palabra de otorgamiento de lo que ella queria, e
 díxole asy: «Sennor, pues me Dios a mí quiso dar ventura
 acabada sobre quantas duennas casadas fueron, en aver marido
 tan acabado en todas bondades en sy auer sobre quantos otros
 espada pudieron çennir, e me quiso Dios extromar a ser más
 des aventurada que todas, en lo perder por tan grand mi
 desaventura, pido vos por merçed que, pues la desauentura
 mia quiso Dios fuese, e que tan des anparada fincase de
 todos los bienes del mundo e de todos los plazeres que y
 son, que me dexédes alguna sennal de las vuestras; el
 escudo, o la lan-

[ 376 ]
 ça, o la espada, o
 el vuestro cuerno de marfil, con que tome algund poco de
 conorte en los muy' grandes pesares en que sé que ha de ser
 toda la mi vida, aquella poca que fuere, quando a vos non
 viere.»
 
 E el Duc respondió entonçes, que sus armas que él se las avia
 menester, e que las non partiria de sy por guisa del mundo;
 e demás, que a ella non dexaria él ninguna cosa de las
 suyas, ca lo non guisara ella de manera que lo él deuiese
 fazer; ca sy ella [lo guisara] de manera que lo él deuiese
 fazer, de buena ventura fuera, e lo sopiera guardar a él, e
 a todas sus cosas oviera ella para sienpre; mas pues que lo
 ella lo sopiera perder, syn todo fincaria. Mas que tanto
 queria fazer, que dexaba a su fija Ydan el su cuerno de
 marfil, en que avia tres çercos de oro con muchas' piedras
 preçiosas e de grand virtud; e rogaua a ella e a todos sus
 vasallos, que y en derredor dél estauan, que gelo guardasen
 bien e muy' linpiamente, e que se fallaria[n] ende bien, e
 sy no, muy' grand dapnno les ende vernia.
 
 E ella e ellos les respondieron muy' coytada mente, que lo
 farian en quanto ellos pudiesen. E la Duquesa resçibió el
 cuerno; mas a poco tienpo se le oluidó, por que avino, ende,
 muy' grand marauilla, assy commo adelante oyrédes.


[ 377 ]
 
 Quando el cauallero del Çisne ouo dado el cuerno de marfil a
 su muger, en la guisa que oystes, despidióse della e de su
 fija Ydan, que fazia muy' grand duelo por él, e [de] sus
 vasallos e de todos los otros que y eran; e caualgó en su
 cauallo, e fizo leuar sus armas consigo a vn escudero, e
 despidióse muy' dolorosa mente de los de la villa e del
 castillo, e acomendólos a Dios. Mas ellos, quando vieron que
 se yua, e sopieron en qual manera era la yda, començaron a
 dar muy grandes bozes, e de fazer tamanno duelo que, apenas
 poderia omne oyr [trueno, sy le fiziese]. E la Duquesa, su
 muger, non se quiso dél partir; ante, caualgó luego, [e
 començó] a yr en pos dél, e levó la su fija consigo: e otro
 sy, los más de los caualleros que y, entonçe, con él
 estauan, fueron con él todos, por ver lo que farrian, ca non
 cuydauan que, a tan coraçon lo ouiese aquella

[ 378 ]
 yda,
 commo él mostraua. ¿Qué vos diremos más? Tanto andudo el
 cauallero del Çisne con su conpanna, fasta que llegó a la
 çibdad de Nimaya, do era el Enperador, que non sabia nada de
 su venida. E quando le dixeron que venia, pero non sabiendo
 en qual razón, plugole mucho', e salió luego contra él, e
 fallólo do era ya llegado; e auia ya llegado a la puerta del
 palaçio, e él, quando lo vió, resçibiólo muy bien, e
 abraçólo, faziendo con él muy grand alegria, e tomólo por la
 mano, e asentólo cabo sy. E desy llegó la Duquesa, e
 resçibió[la] otro sy muy bien el Enperador, e fizola asentar
 cabo sy [e su] marido; pero ouo grand pesar quando la vió
 tan descolorada, e venir muy' coytada mente.


[ 379 ]
 
 Quando todos fueron asentados, el cauallero del Çisne se
 leuantó en pié, e fabló tan alto, que quantos y estauan, lo
 oyeron, e dixo asy al Enperador: «Sennor, vos sabédes muy'
 bien que yo non quise casar con esta duenna, sy non que me
 fiziese pleyto que, cada que quisiese tornarme quando el
 çisne veniese por mí con su batel, que me non detoviésedes.
 Agora pídouos por merçed, e ruégouos por ante toda vuestra
 Corte, que me tengádes mi pleyto; ca yo yrme quiero, ca non
 poderia aqui más fincar.»
 
 E el Enperador le otorgó que asy era, commo el dezia; mas que
 de la su yda non le semejaua guisado: lo vno, por los
 grandes seruiçios que le auia fechos', e que él no le auia
 avn gualardonado, asy commo él quisiera; lo al, porque
 afincaria su muger desanparada, e su fija, seyendo de tan
 poca hedat commo era, e toda su tierra,

[ 380 ]
 otrosy;
 de guisa que [sy] los de Sansona lo sopiesen, que gela
 poderian destroyr ayna toda, e que non aueria quien gela
 [pudiese] defender.
 
 E el cauallero del Çisne dixo que la tierra, e la muger, e la
 fija, e los vasallos e quanto ellos en el mundo avian, todo
 lo dexauan en la su merçed e en la su encomienda, e él
 punase en lo defender commo cosa suya quita; ca en ninguna
 manera non poderia él fincar.
 
 E en quando ellos en esto estauan contendiendo con el
 Enperador, e [este] poniendo muchas buenas razones por le
 fazer fincar, sy pudiese, e él diziéndole que non podia ser,
 vieron llegar so las feniestras del palaçio, el çisne; e dió
 vna grand boz, asy que quantos y estauan lo oyeron, e fueron
 todos a las ventanas, e vieron el çisne, que era ya venido
 en su batel, e estaua esperando al cauallero del Çisne. E
 digo vos que auia y muchos a quien pesó muy' de coraçon, por
 que entendieron que non podia al seer que non se fuese. E el
 Enperador mesmo se paró a las ventanas, e vió al çisne que
 estaua con el batel, e tenia vn collar de oro fres a la
 garganta, con vna cadena de plata; e era tan fermosa cosa de
 ver que era maravilla. E todos quantos lo veyan, fablauan
 ende mucho', e tenia[n]lo a muy' gran cosa; mas el Enperador
 pesáuale mucho', porque era sennal de perder tan buen
 cauallero e tan buen vasallo commo el cauallero del Çisne
 era, lo que quisiera él ante perder grand pieça de su
 tierra; pero non pudo estar que non llamase al

[ 381 ]
 cauallero
 del Çisne, e fizole sennal con vna vara de oro, que tenia en
 la mano; e quando llegó çerca dél, mostróle el çisne, que
 estaua coleando mucho' contra las finiestras, e andaua 
 andando del vn cabo al otro por el rio, con su batel en pos
 de sy, faziendo semejança que avia grand sabor de se yr. E
 quando el duc de Bullón lo vió, ouo ende grand plazer; mas
 el Enperador lo llegó a sy, e echóle el braço sobre el
 onbro, e preguntóle se podia él y fazer alguna cosa porque
 se non fuese. E él díxole que avn que le diese la mayor
 çibdad que en su inperio avia, que non estaria ay, aquel dia
 solo acabado; mas que le pedia merçed que le dexase yr, ca
 bien veya commo su Sennor enbiaua por él, que avia
 [menester] su servicio, e que de allí adelante, non fincaria
 más de allí, por ninguna manera del mundo.


[ 383 ]
 
 Quando el Enperador esto oyó quel cauallero del Çisne dixo,
 començó de llorar muy' de rezio, e otro sy fizo la
 Enperatriz, su muger, que estaua y, e todos los que estauan
 en el palaçio; asy que, nunca mayor duelo fué fecho' por vn
 omne en vn dia, que alli fizieron por él. Mas su muger, la
 duquesa Beatriz, fazia tan grand duelo, que todo lo al era
 nada a pos lo suyo; ca bien cuydava ella avn fasta alli, que
 [el Enperador] ternia a su marido, e que lo non dexaria yr,
 pués que a él llegase; mas agora, pues que ella veya quél
 non queria fincar por ninguna cosa quel Enperador lo
 prometiese, nin le quisiese fazer algun [bien, fazia vn]
 duelo tan marauilloso, que a todos aquellos que lo veyan, se espantauan ende mucho'; ca ella mesma todos los cabellos,
 que eran más resplandesçientes que filos de oro, se mesava
 muy' syn piadad, e desfazia todo su rostro tan cruda mente,
 que la sangre corria en

[ 384 ]
 filo fasta en los piés;
 e amorteçíese mucho' a menudo, e quando acordaua, dezia vnas
 palabras commo sándia e muger que estaua fuera de seso.
 
 E pués que este duelo ouo fecho' assy vna gran pieça, tomó su
 fija Ydan por la mano, e leuóla ante el Enperador, e fincó
 los ynojos e díxole asy: «Sennor, ¿qué cuydades que faga,
 [e] qué será de mí, sy mi marido pierdo? Ca jamás en este
 mundo nunca averé bien. E ¿qué será desta su fija que
 fincará pequenna, e tan syn consejo, commo vos védes?
 Sennor, fazed que finque mi marido.»
 
 Quando el Enperador la vió estar tan cuytada, e oyó aquellas
 palabras dolorosas que dezia, tomó le vna piadat tan grande,
 que començó de llorar muy' fuerte mente, e respondióle assy,
 llorando: «¡Duquesa de Bullón! bien lo sabédes que çerca 
 tanto pesar a mí commo a uos, e bien vos digo que non ha
 cosa que non feziese, e que le non le diese, porque fincase;
 asy que, le daria luego, aquí, dos çibdades de las mejores
 de todo el mi ynperio, con sus términos e con todo su
 sennorio conplida mente, e que las aya por heredad para
 sienpre jamás, él e los que de él vinieren; e avn ssy más
 quiere, [más le daré, e esto resçibalo luego, e fagan ende
 qual firmeza, e qualesquier previlegios que quisiere, e] yo
 lo otorgaré aquí ante toda mi Corte.»
 
 Quando [esto] oyó el cauallero del Çisne, que estaua delante,
 dixo al Enperador que, lo tenia en

[ 385 ]
 grand merçed
 lo que le prometia; mas por darle su tierra toda, non
 fincaria vn dia solo; e de quanto y' tardara, tenia que
 pesaria a su Sennor, que le ouiera enbiado. Quando esto oyó
 el Enperador ouo muy' grand pesar, e la Duquesa comenzó a
 fazer su duelo, de manera que los que y estauan, duques, e
 condes, e caualleros, e escuderos, e duennas, e donzellas, e
 burgeses, e clérigos, e omnes de religion, que estauan y
 pieça, lo ovieron de fazer todos comunalmente; e el
 Enperador, e su muger la Enperatriz, lloraua muy de coraçon,
 e auia ende muy' gran pesar. E la duquesa Catalina, su
 suegra del cauallero del Çisne, que estaua en su mongía,
 venieran otrosy con grand pieça de duennas de orden de muy
 alta guisa, que venieran con ella, e se trabajauan asaz por
 ruegos e por pedidos, e en todas quantas maneras pudiera
 contra el Enperador e con quantos en la corte eran; mas non
 pudo y acabar nin[guna] cosa; e fazia otrosy ella e por ende
 muy grand duelo a marauilla.


[ 387 ]
 
 En quanto ellos assy estauan façiendo tan fuerte e tan
 marauilloso duelo, dió el çisne otra boz, muy' grande,
 además. E el duc de Bullón fué luego al Enperador corriendo,
 e pidióle merçed, por Dios, que le dexase yr; ca bien le
 dezia, en verdad, sy ally más lo detouiese, que ally cayria
 muerto a sus piés; mas que le rogaua, sy bien e merçed le
 avia de fazer, que diese consejo e casamiento a su fija
 Ydan, ca él la otorgaua ally antél, toda la tierra e la
 heredat que dél tenia; e que lo otorgase él, otrosy, que la
 pudiese ella aver quitamente, despues de [la] muerte de su
 madre. E todo esto le otorgó el Enperador, ante quantos y
 estauan; e avn, que le faria más merçed. En quanto ellos
 esto dezian, dió otra boz muv' grande e muy' fiera el çisne,
 commo en manera que estaua sanudo.
 
 E luego el duque de Bullón fué corriendo a la

[ 388 ]
 puerta
 del palaçio, do tenia su cauallo ensillado, e caualgó en él,
 e mandó al escudero que tenia las armas, que se fuese en pos
 dél, quanto pudiese. E él dexóse yr entonçes al rio, quanto
 el cauallo lo podia leuar; e el Enperador e quantos y
 estauan, caualgaron en pos dél, por ver lo que faria. Mas el
 cauallero del Çisne, luego que llegó al rio del Ryn,
 desçendió del cauallo, e tomó su espada, e çinnóla; e
 despues tomó su lança, e su escudo quél traxiera y' primera mente, que era ya muy' viejo e muy desfecho' de los muchos'
 golpes e muy' grandes que y dieran, e metiólo en el batel,
 al cabo do él auia de yr. E despues salió fuera, e descinió 
 la espada, e desnudó los pannos que traya, e vestió otros
 tales commo los que él traxiera primero, que los falló
 dentro en el batel, que le traxiera y el çisne. E dessy
 cinnió la espada, e santiguóse tres bezes, e luego
 despidióse del Enperador e de todos quantos y estauan, e
 acomendólos a Dios, e entró en el batel. E començó el çisne
 de andar con él, e yrse muy alegre mente; asy que, en poco
 de rato lo perdieron de vista, que nunca jamás dél pudieron
 saber parte.


[ 389 ]
 
 La estoria cuenta que pués el çisne ouo leuado de aquella
 guisa al cavallero del Çisne de aquella tierra del inperio
 de Alemanna, a quien él tantos bienes feziera, en quanto lo
 vieron yr por el agua, que fueron todos viéndolo por la
 ribera del rio, e quando lo perdieron de vista, fué el duelo
 tan grande, que non ha omne que lo pudiese contar: ca todos
 comunal mente llorauan por él, los grandes e los pequennos,
 e los sabios e los no entendidos; mas su muger fazia vn
 duelo tan estranno, que non ha omne que lo pudiese contar;
 ca ella ronpia los pannos e los despedaçaba, e ronpia su
 rostro; asy que, toda se des feguraua, e se desfazia por
 pieças, que sacaba de los rostros e de las manos con los
 dientes, commo cosa que rauiaua, e que era fuera de seso; e
 amorteçióse muchas' vezes, de guisa que los más que y
 estavan, cuydauan que era muerta.

[ 390 ]
 En quanto
 fazia ella este duelo, el Enperador vino y, que lloraua muy'
 fiera mente por el cauallero del Çisne, su muy' buen uasallo
 e su buen amigo, que auia perdido, segun lo él muchas' vezes
 nonbraua en su duelo, e todos los sus altos omnes que y
 venian con él. E quando llegó a quel logar do la duenna
 estaua, ouo della tan grand piedat, que se le dobló el pesar
 que ante avia, e començó a fazer muy' grand duelo, e todos
 sus altos omnes que venian y con él. Pero entendiendo que
 aquella tan grand pérdida [que] auia resçebida, non la podia
 cobrar por llorar que fiziese, fizo a la Duquesa caualgar, e
 él mesmo tomó a Ydan ante sy, e tornáronse para la çibdat de
 Nimaya: quando fueron antel palaçio del Enperador, a vna
 plaza grande, do auia y vn pino muy' fermoso, e desçendió él
 primeramente, e fué a la Duquesa, e tomóla en los braços, e
 descendióla. Otrosy por fazer la merçed, otorgóles a ella e
 a su fija, toda la tierra quel cauallero del Çisne tenia
 dél, demás de la que mandaua de parte della, con el sennorio
 del ducado de Bullón, e que la'oviesen libremente para
 sienpre. E desy quitóles todas las cosas del derecho' que él
 [en] todo auia, fueras ende sola mente la boz del sennorio;
 e fízoles cobrar, otro sy, vna grand pieça do la otra tierra
 que auian perdido. E despues que todo esto ouo fecho',
 dióles de su auer muy' granada mente, además.
 
 E despues que ouieron morado e folgado algunos dias con su
 madre, la duquesa Catalina, que

[ 391 ]
 estaua en su
 monesterio, avuela de Ydan que era, e les ouo el Enperador
 fecho' todas las onrras del mundo que les fazer pudo,
 enbióles para Bullón muy' honrrada mente, e él mesmo salió
 con ellas vn dia, consejando e mandando a la Duquesa en
 commo fiziese, e ellas fiziéronlo en todo asy commo les
 mandó; mas mucho' resçelaua la duquesa Beatriz de sus
 uasallos, que le non fiziesen algund mal, por que les
 fiziera perder a su sennor, el cauallero del Çisne, ansy
 commo ya oystes.


[ 393 ]
 
 Cuenta la estoria que quando la duquesa Beatriz fué tornada a
 Bullón, con su fija, e vió que su marido non podia cobrar
 por ninguna manera, començó a fazer vna vida muy' fuerte e
 muy áspera; asy que, nunca fué omne que la viese reyr nin
 alegria fazer por nin guna cosa que le acaesçiese, nin nunca
 despues comió carne: ante comia, al domingo e el martes e el
 jueues, pescado, e los otros dias pan e agua, e traya 
 vestido çeliçio muy' áspero a carona, e desuso pannos negros
 o pardos; mucho' era alimosnadera, e fazia grand bien a
 omnes de religion, e uestia a pobres, e consolaua huérfanos
 e biudas, e fazia de nueuo monesterios e iglesias, e todo lo
 más del dia estaua en oraçion, e oyendo misas, e llorando e
 rogando a Dios por sus pecados; e lo más que rogaua, que le
 diese a su marido.
 
 Mas sobre todas las cosas punnaua en criar

[ 394 ]
 a su
 fija Ydan: e fízola amostrar a leer a vn capellan que auia
 nonbre maestre Pedro, que era muy' santo omne e de muy'
 buena vida, e le mostró en muy' poco tiempo aquello que a
 duenna conuenia de saber de lienda, ca era de mucho
 entendimiento. Desta guisa estudo con la madre fasta que ouo
 treze annos conplidos, e fué tan grande, e tan fermosa, e
 tan conplida de façiones e [de todas las cosas que muger lo
 podia seer, que] todos quantos la veyan, lo tenian por muy
 grand marauilla. E muchos' honrrados omnes que la veyan, la
 venian de mandar para casar con ella; mas ella non la queria
 dar a ninguno, menbrándose de lo que le dixera el angel la
 primera noche' quel cauallero del Çisne la ouo por muger en
 la tienda del Enperador; e sy tan bien [se] le ouiese
 nenbrado lo que le dixera su marido aquella noche', avn le
 touiera ella consigo, e non lo perdiera en la guisa que lo
 perdió; mas tal fué la su ventura que non se le vino e[n]
 mientes aquello, nin del cuerno de marfil que dexó en guarda
 quando se yua, que sienpre lo touiese en remenbrança, que le
 mandó que gelo guardase muy' bien e muy' linpiamente; lo que
 ella oluidó en poco de tienpo, commo agora oyrédes, [por]
 que le perdió.


[ 395 ]
 
 Desuso oystes ya, en commo el cauallero del Çisne se fué, e
 commo se apoderó la Duquesa, [su muger], de toda la tierra;
 e esto fué por mandado del Enperador Otas, de que vos ya
 diximos; mas commo quier que apoderada fué en la tierra, non
 lo era en los coraçones de sus gentes; ante la querian muy'
 grand mal, por el cauallero del Çisne, su buen sennor, que
 les fiziera perder, e non sabian consejo que fiziesen con
 ellos; e tan grande era el desamor que le auian que, sy non
 fuese por miedo del Enperador, fiziéranle perder toda la
 tierra; ca tenian que, asy [commo gelo fiziera perder, que
 asy gelo] faria cobrar, sy quisiese, e fincaua por ella. Mas
 pués vyeron que non podian poner y otro consejo, nin lo
 pudieron por ninguna manera poner, ouieron de venir con ella
 a obedesçer e fazer su mandado en todas cosas, commo por
 sennora. E ella, otrosy,

[ 396 ]
 por les fazer amor e
 onra, e conbidáualos a las vezes, e comian con ella en el su
 palaçio mayor, ally do estaua el cuerno de marfil del
 cauallero del Çisne, [su marido, que le mandó que gelo
 guardasen muy bien e] muy' linpiamente; e ella, non se le
 veniendo en mientes aquello, pusiéralo con los otros quo
 estauan ay, para quando fuesen sus omnes a caça; e en
 aquella casa non podian entrar sy no muy' pocos omnes e muy'
 sennalados, ca ally solia tener el cauallero del Çisne las
 grandes Cortes, e acordar los grandes fechos con los de su
 tierra; e quando se fué mandó que la çerrasen, e la touiesen
 sienpre muy' limpia e muy' guardada. Mas la Duquesa por
 fazer honrra a sus caualleros e aquellos omnes onrrados que
 conbidaua, queria que comiesen con ella en aquel palaçio,
 onde avino asy vn dia, bien a cabo de vn anno despues quel
 cauallero del Çisne se fué: la Duquesa comia en aquel
 palaçio con muchos' caualleros e otros honrrados omnes que
 conbidara; e esto era muy' tarde, por que ella estodiera
 oyendo pleytos e otras cosas muchas' que tenia de librar.
 
 Mas quando vino a la ora de medio dia, que avian comido ya,
 vn fuego muy' grande e muy maravilloso se aprisó al palaçio,
 a desora, syn ponerlo y omne del mundo, e començó de arder
 tan fiera mente que ningund omne non lo poderia matar; e era
 tan grande la llama e el fumo que fazia, que ninguno de
 quantos y estauan non lo podieron sofrir, e començáronse a
 salir

[ 397 ]
 dél, lo más ayna que pudieron. Mas tanto
 se aprendió el fuego a desora, que nin guna de quantas cosas
 dentro auia non pudieron ende sacar. Los burgeses e la gente
 de la villa, quando vieron quel palaçio ardia, fueron todos
 allá por acorrerle; mas su acorro non les valió nada, ca tan
 fieramente era ençendido de todas partes, que non pudieron y
 tener prod; ante se arredraron todos afuera, e començaron a
 catar commo ardia, ca la llama era tan fuerte, que la vna
 salia por somo del techo', e la otra por la puerta e por las
 finiestras. E en quanto ellos asy estauan catando, vieron
 venir vn çisne muy grande a maravilla, bolando por el ayre,
 tan blanco commo la nieue; e quando llegó al lugar del
 fuego, boló tres vezes derredor dél, e dió vna muy' grand
 boz; desy, acogió las alas, e metióse por medio del fuego,
 por la puerta del palaçio por do salia la llama mayor, e
 entró asy, que sol no se le sermiçió una pénnola, nin le
 enbargó y el fuego, nin le fizo ningund pesar en cosa que
 fuese; e tomó el cuerno de marfil en el pico, por los
 colgaderos, e salió con él por medio de la puerta muy
 desenbargada mente e syn ningun peligro, e començó a alçarse 
 e a yrse asy bolando, fasta que lo perdieron de vista.
 
 E en tanto, todos los que y estauan, entendieron que esto non
 poderia venir sy no a muy grand fecho' de Dios, e por algund
 yerro que fizieran contra su voluntad; e touiéronse todos
 ende por muy' culpados, e ouieron muy' grand

[ 398 ]
 pesar.
 Mas sobre todos, a la Duquesa pesaua mucho', e llorava, e
 fazia muy' grand duelo, e se llamaua por culpada, e por su
 yerro le aveniera aquella tan grand desauentura, e non por
 otro. Mucho' fablauan, ende, todos los que lo oyeron; muy'
 mayor mente aquellos que vieron el fecho' en como pasara, e
 sabian ende la verdat e la razon porque acaesçiera.


[ 399 ]
 
 Desquel çisne ouo leuado el cuerno, commo ya oystes, todos
 los que estauan enderredor del palaçio fueron marauillados;
 e en quanto ellos estauan catando el çisne qué fazia, e en
 commo se yua, aprisóse el fuego a otro palaçio, que estaua y
 çerca, de guisa que se quemaron amos; mas la mayor pérdida
 fué en el gran palaçio, ca por dos mill marcos de oro non
 seria cobrado lo que y fué perdido. Mas desque la Duquesa
 vió que non podia cobrar ninguna cosa por duelo nin por
 quexa que fiziese, mandó enbiar por carpenteros, los mejores
 maestros que pudieron auer, e fizo fazer los palacios muy'
 más ricos e más fermosos que ante eran; pero con todo eso,
 sienpre touo en su coraçon grand pesar, porque tenia que por
 su culpa le veniera aquello, porque no obedesçiera lo que le
 su marido mandara. E esto le fizo doblar su pesar

[ 400 ]
 todo,
 porque sienpre se le oiidara aquelío que sa marido le más
 defendiera: e lo primero, lo qual defendiera la primera
 noche' que la ouiera por muger, lo que le non demandase por
 su nonbre, nin donde era natural, e ella non lo fiziera,
 porque lo perdiera; lo otro, otrosy, que le mandara que le
 guardase el euerno de maríl muy' honrradamente, en logar
 muy' linpio, e que en tan pocos dias se le oluidara; por
 ende, tenia que todos estos males e estos dapnnos que non le
 venieran sy non por su culpa; e puso en su coraçon de fazer
 avn más fuertemente vida, e muy más aspera de la que ante
 fazía; asy que, todos los que la sabian, se marauíllauan
 commo lo podia sofrir.


[ 401 ]
 
 Ydan, la fija del cauallero del Çisne e de Beatriz, duquesa
 de Bullón, quando vino ha hedat de quinze annos, fué tan
 grande e tan fermosa de color, e de todas buenas razones que
 muger deue auer, que [en] todo el mundo non [se] poderia
 fallar en aquella sazon, otra que la remediase; e syn todo
 esto era tan mansa e tan paçiente e de tan buena palabra,
 que de todas las tierras la venian veer por maravilla: bien
 asy commo quando vienen a romeria, a uer alguna cosa que
 mucho' veer cobdíçiasen. E de los más honrrados omnes de
 todas las tierras la demandauan para casar con ella, e
 prometieron al Enperador muy' grandes dones e muy' grandes
 seruicios por ella; mas él les respondia que, la non daria a
 ninguno, sy non a quel con quien ella proguiese, e a su
 madre.
 
 Onde avino asy: que aquel enperador Otas on

[ 402 ]
 vos
 ya dixiemos, touo vna grand Corte, [a vna fiesta] de Pente
 coste, en vna villa que es en Flandes, que ha nonbre
 Canbray; asy que, non fincó ningund omne onrrado en Alemanna
 nin en Françia, que allí non viniese. E la Duquesa de Bullón
 vino ay, e traxo consigo [la muy fermosa Ydan, su fija,
 porque veya que era ya tienpo de ser casada, e queria quel
 Enperador le diesse marido, qual entendiesse que le conplia.
 A aquella Corte que vos ya dixiemos, vino el conde de
 Bolonna, que avia nonbre Eustaçio, e traxo consigo] dos
 omnes honrrados de Bolonna, quel vno avia nonbre Guiralte de
 Gromay, e el otro el Castelan de Grotania, e otros
 caualleros fasta sesenta omnes, muy' bien guisados de
 cauallos, e de pannos, e de armas, e de todas las cosas que
 avian menester para Corte e para al, sy menester les
 fiziese; asy que, todo omne que los viese, bien poderia
 dezir e entender en ellos, que eran conpanna muy' apuesta e
 de muy' honrrado omne; ca ninguna cosa non les fallesçiese
 de todo lo por que caualleros deuian ser bien guisados para
 todo fecho' de armas. E tanto andudieron por sus jornadas,
 fasta que llegaron a la çibdad de Canbray, do era el
 Enperador, aquel dia de Pentecoste que vos ya dixiemos. E el
 Enperador era ya ydo a la Iglesia a oyr misa, e con él todos
 los honrrados omnes del inperio, que y eran ayuntados, e de
 otras muchas' tierras estrannas, e tan grandes conpannas que
 seria muy' luenga cosa de contar.


[ 403 ]
 
 Asy commo ya oystes, el conde Eustaçio de Bolonna llegara
 aquel dia a la Corte del Enperador, con su conpanna tan
 buena e tan bien guisada commo desuso oystes; e todos los
 más dellos tan fermosos e tan apuestos e tan [bien]
 paresçientes, que marauilla era, e todos muy' mancebos; asy
 que, non avian avn barua. E el conde Eustiçio mesmo era tan
 mançebo, que non auia avn veynte y seys annos conplidos; e
 era tan fermoso omne que, todos lo venian veer commo a
 marauilla. Aquel dia dixo la grand misa vn obispo de
 Quintania, e quando fué dicha' la misa, el Enperador que se
 yua para su palaçio, llegó el conde Estaçi[o] de Bolonna, de
 que ya oystes. E quando vió al Enperador, fyncó los ynojos
 antél, e besóle el pié; e el Enperador omillóse a él, e
 abraçólo, e dióle paz, e fizo con él grande alegria, e
 pagóse mucho' de commo venia tan apuesta men-

[ 404 ]
 te. E el Enperador queria se asentar a
 comer, e entonçes pidióle merçed, e rogóle que [le] fiziese
 honrra en que seruiese antél aquel dia, a la mesa, de la su
 copa de oro, con que él beuiese. E el Enperador gelo otorgó
 muy' de grado; e él sópolo fazer tan bien e tan apuesto,
 quel Enperador fuy muy' pagado del su seruiçio, e todos
 quantos y estauan se pagaron e otro sy mucho' dél; ¡tan
 apuestamente lo fizo! E quando ouieron comido e leuantadas 
 las mesas, el Enperador lo llamó, e díxole asy: que se tenia
 por muy' pagado del seruiçio que aquel dia avia fecho', e
 que auia muy' grand talante de gelo gualardonar, e que le
 prometia que toda cosa quél demandase, que de dar fuese, que
 gela daria; e demandase lo que quisiese, ca non auia y al,
 fueras dar gelo de todo en todo, e demandase lo que
 quisiese.
 
 E el Conde fué luego, e besóle el pié, e remedióle graçia de
 lo que le prometio; e leuantóse en pié, e díxole assy:
 «Sennor, mucho' es grande el bien que me prometédes, e sy
 vuestra voluntad es de lo fazer, segund me lo prometido
 avédes, en esto, Sennor, la podédes mostrar e me lo fazer
 muy' grande: en que me dédes por muger la muy' fermosa Ydan,
 que fué fija del muy' noble e muy' maravilloso cauallero del
 Çisne; ca tanto la oy nonbrar de bondat e de fermosura, que
 más amaria casar con ella, que aver otra cosa que en el
 nundo me dada seer pudiese; e porque non la puedo aver sy
 non por vos, pido vos la en gualardonamiento del bien que me
 pro-

[ 405 ]
 metistes. E la merçed que me a
 fazer auédes, Sennor, en esto me la fazed, e yo casaré con
 ella, e fazerle he tanta de onrra e de amor, e quanto ella
 sopiera demandar, e le yo sopiera demandar e fazer pudiere,
 de guisa que ella se tenga ende por muy' honrrada.»
 
 E quando esto oyó el Enperador, dióle esta respuesta: que
 esto lo otorgaua él muy' de grado, a la donzella [e] a su
 madre plaziendo; e sin plazer dellas non lo podia él mandar
 fazer, que le bien estodiese. E luego fizo enbiar por la
 duquesa Beatriz de Bullón, e ella fué luego y, e leuó su
 fija consigo; e el Enperador e quando las vió ante sy,
 resçibiólas muy' bien. Desy dixo a la Duquesa, de commo el
 conde de Bolonna demandaua a su fija por muger, e que cómmo
 tenia ella por bien de fazer y. Quando la Duquesa esto oyó,
 estudo vna grand pieça cuydando e menbrándose de lo que le
 mandara el angel la primera noche' que la ouiera su marido:
 cómmo su fija sería sennora de Bolonna.
 
 E por ende, de que ouo pensado, tomó luego su fija por la
 mano, e presentóla al Enperador, e díxole assy: «Sennor,
 fasta aqui guardé esta donzella, mi fija, lo mejor que yo
 pude, para darla a vos que la casásedes con quien vos
 touiésedes por bien; agora dóuos la, que la dédes, si vos
 pluguiese, por muger al conde de Bolona, en el nonbre de
 Dios. E bien vos digo en verdad, que desde la primera noche'
 que yo conosçí a su padre por marido, supe çiertamente que
 sería

[ 406 ]
 sennora de Bolonna; e pues que agora veo
 yo que es verdad, desde aquí dó la fija a vos, e la tierra
 toda, a ella, del ducado de Bullón, por suya, e yo quiero
 tomar orden, e meter me en aquel monesterio do mi madre, la
 duquesa Catalina, ella solia estar; pues me ha Dios mostrado
 a veer çierta cosa de lo que yo tanto en el [mi coraçon
 deseaua, e en el] mundo codiçiava.»
 
 E su madre era ya finada tienpo avia; e quando esto oyó el
 Enperador, fué ende muy' ledo, e leuantó se en pié, e tomó a
 Ydan, la muy' fermosa, por la mano, e ante todos sus altos
 honbres dióla por muger al conde de Bolanna, e dióle otro sy
 con ella el ducado de Bullón; e él la resçibió por muger de
 mano del Enperador, con el dicho' ducado, e él dió a ella
 por arras la villa de Bolonna. Desta guisa que auédes oydo,
 fué desposada la muy' fermosa Ydan, fija del muy noble
 cauallero del Çisne, con el conde de Bolonna; e pusieron 
 antel Enperador cómmo tomasen luego sus bendiçiones, e
 despues fueron se todos para sus posadas. E el Enperador e
 la Enperatriz les fezieron muy' grand onrra aquel dia, amos
 a dos, e todos quantos honrrados omnes eran en la Corte. E
 otrosy, contra las bisperas los caualleros salieron los más
 a bofordar, e los otros a lançar, e los otros a fazer otras
 muchas' alegrías de manera de caualleria, apuestos e muy'
 fermosos a maravilla; e estodieron bien fasta la noche', que
 el Enperador se tornó en su palaçio, e fué oyr las bisperas
 en la mayor

[ 407 ]
 iglesia que dezian Santa Maria; e
 despues fuése para su posada, do falló la çeuada muy' bien
 adobada, do la ouieron mucho' abondada mente, e fueron todos
 abondados [de manjares diuersos, muy bien] e muy'
 apuestamente. E quando el Enperador ouo çenado, los joglares 
 venieron luego ay, cada vno con sus estromentos, [e] otrosy
 los que sabian cantar; e començaron el alegria tan grande,
 que en todo el dia no habia seydo mayor ni tan manno, pero
 que en ese dia todo muy' grande [lo] avian fecho'. E quando
 esto ouo durado vna grand pieça de la noche', fuéronse todos
 para sus posadas.


[ 409 ]
 
 El conde Eustaçio, de que vos ya diximos, pués que fué
 desposado con Ydan, la fija del cauallero del Çisne, por la
 mano del Enperador commo ya oystes, enbió luego mandaderos e
 cartas por toda su tierra, que todos aquellos que eran sus
 parientes e sus vasallos, que se viniesen para él; ca
 sopiesen, çiertamente, que era desposado con Ydan, la muy'
 fermosa donzella fija del cauallero del Çisne e de la
 duquesa Beatriz de Bullón, e queria fazer sus bodas en vno;
 e mandó que le traxiesen el mayor auer que pudiesen.
 
 Quando ellos oyeron este mandado, plúgoles mucho', e mouieron
 luego todos, cada vnos lo más guisado e lo más apuesto que
 pudieron, e fueron ayuntados el sábado despues de Çinquesma
 en Donay. E auia entre ellos, de omnes onrrados el Castelan 
 de Sauomer, [e] era y, otro sy,

[ 410 ]
 el conde
 Guianas, e el conde de Roan; e de otros caualleros, bien
 quatro mill omnes, todos muy bien guisados, a gran
 marauilla, de cauallos e armas e de todas las cosas que
 pertenesçian para tal fecho' commo aquel, e para todo otro
 que menester fuere. Llegaron a Canbray' aquel dia mesmo quel
 Conde les mandara; pero antes le[s] fué resçebir vna grand
 jornada, e fizo muy grand alegria con ellos, quando vido que
 le venian tan bien guisados, e tan buena conpanna; mas entre tanto, otrosy, la duquesa Beatriz non se estudo de balde,
 ante guisó a su fija Ydan con otras muchas' donzellas tan
 apuesta mente e a tan bien, que apenas lo poderia omne
 contar, e enbió por todos sus vasallos, los que y non eran,
 a su tierra, que venieron otro sy muy' ricamente guisados.
 
 Aquel dia que llegó la conpanna de Bolonna a Canbray, do era
 el Enperador, fueron muy' bien albergados, e ovieron todo lo
 que les fué menester, muy' conplidamente; [e] otro dia en la
 mannana, despues de la misa, el Conde leuólos antel
 Enperador, e ellos quando llegaron antél, omillaronse le
 todos, e besaron le el pié segund costunbre inperial; e el
 Enperador preguntó qué eran al Conde, e él le contó los
 nonbres de cada vnos dellos, e qué omnes eran, e qué
 conpanna trayan, e donde eran naturales e qué poder avian.
 Quando el Enperador lo sopo, e entendió todo su fecho',
 plúgole, e fizoles mucha' honrra, e dáuales que vestiesen de
 sus pannos muy' ricos, por

[ 411 ]
 amor del Conde; e fué
 a oyr la misa con ellos, por les fazer mayor honrra; e pués
 que fué dicha', fuéronse para palaçio, do tenian la yantar
 muy grande e muy' rica e muy' bien guisada; e fueron tan
 bien seruidos e tan abondados de todas las cosas que les fué
 menester, e de que seerlo deuiesen, que esto non se poderia
 tan ligera mente contar.


[ 413 ]
 
 Pués, otro dia pasadas las Ochavas de la gran vista de
 Çinquesmas, a cuya honrra el Enperador touo esta grand Corte
 en la villa de Canbray, commo ya oystes, mandó el Enperador
 ayuntar toda su Corte de alemanes e de françeses e de
 lonbardos, e de todas las otras gentes que y eran, e [de
 muchos omnes honrrados que venieran] de todo su ynperio, e
 vínose y el conde de Bolona con toda su conpanna, tan bien
 guisada que mejor non poderia seer; e de la otra parte la
 duquesa de Bullón, que traxo y a Ydan, su fija, tan bien
 vestida e tan bien guisada a ella e a toda su conpanna, que
 maravilla era de veer. E venian con ella muy' gran pieça de
 caualleros e de muy' buena caualleria, e muy' bien guisados
 todos; mas los pannos que Ydan traya, e la silla e el freno,
 esto sería muy' grand cosa de contar, e de quan ricos eran
 nin de tan grand preçio,

[ 414 ]
 que venia sobre vn
 palafren tan aluo commo vna nieue, que avia la crin e la
 cola açafranada, que [se]mejaua de color de oro, e era tan
 fermoso que non poderia seer más, e trayanla por la rienda 
 dos Condes, el vno auia nonbre Gudufre, e el ctro, Yugo; e
 cada vno dellos era omne mucho' onrrador e de grand poder.
 
 Desta guisa fueron fasta la Iglesia, [e] los roydos de las
 grandes alegrias que le yuan faziendo, era[n] tan mannos,
 que non se podian oyr vnos a otros: de tronpas, e de
 annafiles, e de atanbores, e de otros estromentos, e jogares
 de tantas guisas, que non ha omne que lo pudiese dezir. De
 la otra parte yuan los caualleros mançebos, los vnos
 bifordando a escudo e lança, e los otros faziendo justas, e
 sus trebejos muchos' en manera de torneamientos, e en todas
 otras maneras que de caualleria pudiesen asacar. Otros, de
 la gente de pié, yuan esgremiendo, otros en manera de
 algazariar con las espadas; otros en bando e faziendo vnos
 juegos, tantos e tan estrannos e de tan deuisas maneras e en
 tantas guisas, que las gentes estauan commo que en sandeçidos, catándolas.
 
 E quando a la puerta de la Iglesia llegaron, el Enperador
 fízolos jurar en manos del Obispo de aquella çibdad; e
 luego, alli entregó al conde de Bolonna el ducado de Bullón
 por vna pértiga de oro; e pués que fueron jurados, e esto
 fué fecho', el Enperador tomó por la mano a la donzella, e
 el Obispo al Conde, e metiéronlos en la Igle-

[ 415 ]
 sia con gran prosçisión. Muchos' altos omnes
 fueron y aquel dia, e de otros caballeros, tantos que, muy'
 graue cosa seria de contar. Allí fueron fechas' grandes
 ofrendas e muy' ricas, de oro e de plata, e de sortijas en
 que auia muy' gran virtud, e de otras joyas de muy' gran
 preçio, a tantas que montauan entre. todo muy' gran aver; e
 fueron fechas' alimosnas y muy' grandes, en caualleros e en
 duennas pobres e en toda la otra gente que lo querian tomar,
 ca lo dauan muy granada mente: de la vna parte los del
 Conde, e de la otra los de la duquesa de Bullón e de su
 fija, que non fazian y menos a su poder, que fueron y dados
 muchos' dones e muy' grandes, de pannos, e de cauallos, e de
 espadas muy' preçiadas, e de falcones, e de gauilanes e de
 todas las otras cosas de caza; e de otros dones tantos e tan
 ricos, que non es ome que les pudiese poner cuento ni
 preçio, que fizo partir el Conde en quanto la misa se dixo,
 ca se cuydaua yr luego para Bolonna con su muger. E quando
 todo esto fué fecho', e la misa dicha', muy' altamente e
 muy' de vagar cantada, el conde Eustaçio de Bolonna fincó
 los ynojos antel Enperador, e pedióle merçed que le dexase
 yr luego para su tierra con su muger, ca todas sus cosas
 tenia guisadas para yrse luego; mas el Enperador le respuso
 que esto non era guisado, nin cosa quél deuiese fazer.
 dexarle partir de sy, él, aquel dia [de su boda; ante tenia
 por bien que fincase alli aquel dia], e que comiese con él,
 e que fuesen las bodas en el su

[ 416 ]
 palaçio, e él
 que le faría toda la honrra que le fazer pudiese; e otro dia
 que se fuese, e leuase a su muger en buen ora, o que fyncase
 y más, sy le pluguiese. E tanto le rogó esto el Enperador,
 que gelo ouo de otorgar el Conde; pero esto mucho' contra su
 voluntad.
 
 E luego salieron de la Iglesia, e fuéronse con todas aquellas
 alegrias e aquellas honrras faziéndoles delante; e el
 Enperador leuólos consigo a su palaçio, e fizo desçender al
 conde de Bolonna consigo, [e] a Y[d]an, su muger; e levóla a
 la Enperatriz, que punnó en le fazer toda la honrra que le
 fazer pudo, nin podia ser fecha' a ninguna alta duenna. E
 fué y con ella la Duquesa, su madre, Beatriz, que lloraua
 muy' fiera mente, en todas maneras: la vna, con plazer que
 veya a su fija casada, asy commo el angel dixiera, e la
 otra, de pesar que prendia, menbrándose de commo perdiera a
 su marido, cuydando en quanto plazer amos ouieran, sy él
 aquellas bodas viera; mas ya aquello non pudia ya seer por
 ninguna [guisa], ca porque lo ella sopo perder por su
 locura, nunca quiso Dios despues que lo cobrase.