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title         : General estoria II, II
date          : c 1275
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0213
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : Alfonso el Sabio, General Estoria, Segunda Parte II. Edición de †Antonio G. Solalinde, Lloyd A. Kasten, Victor R. B. Oelschläger, Madrid 1961.
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 [LA ESTORIA DE ERCULES]
 [CCCXCIII.] Aqui se comiença la estoria de Ercules.
 En este lugar vos contaremos el linage E donde vino
 Ercules, e el su nasçimiento, e los grandes e estrannos
 fechos que el fizo por el mundo. E commo quier que los
 el fiziera en tienpos departidos e en muchas tierras,
 ayuntamos los nos aqui todos aquellos buenos fechos por
 que vaya toda la su estoria vna, commo de tan grand
 prinçipe e sennor commo el, e que la entiendan mejor los
 que la quisieren oyr.
 
 E Ercules el grande fue de grand linage, e omne muy
 entendido, e sabio, e muy valiente a manos, segunt
 oyredes en muchos fechos grandes que fizo de que fablan
 mucho los autores de los gentiles que fizieron sus
 libros de las cosas que acaesçieron cada vnas en sus
 tienpos, e otrosi los nuestros sabios. Mas fallamos que
 fueron quatro Ercules; e por que auemos ya departido
 ante desto en esta estoria, dezimos aqui ende esto poco:
 
 El primero Ercules salio bueno e fizo grandes fechos
 asaz; e nasçio ante que Moysen. Ercules el segundo fue
 vn sabio que ovo otrosi grand nonbre por su saber commo
 este otro Ercules por sus fechos; e fue natural de la
 çibdat a que dixeron Fenix, segunt cuentan Eusebio e
 Geronimo. E esta çibdat fue la que poblo e rey Cadino e
 Fenix, su hermano, fiios de Agenor, rey de la çibdat de
 Tebas de Egipto, padre de Europa de la que deximos en el
 libro de Josue que leuara robada el rey Jupiter. E
 cuenta Eusebio e Geronimo que a este Ercules llamauan
 Desanao por sobre nonbre a departimiento de los otros
 Ercules por que, quando fablasen de alguno de ellos, que
 sopiesen los omnes de qual dezien. E asi diz que le
 dixeron Ercules Desanao despues en sus escritos e en sus
 estorias los sabios de tierra de Capadoçia e los otros
 que fablaron del. E deste non fallamos que diga ninguno
 mas en los libros latinos, ca fue griego, sinon que
 dizen que era filosofo. E otrosi fue este Ercules el
 segundo en tienpo de Moysen. E fallamos que seys annos
 antes que Moysen sacase el pueblo de Yrrael de Egipto
 fue, segunt cuenta Eusebio e Ge ronimo.
 
 E de Ercules el terçero dizen que ovo nonbre Ercules
 Musoleo. E deste cuentan las estorias menos que de los
 otros, saluo ende que dizen que fue filosofo. E de
 Ercules el quarto, que fue el grande, fablan muchos
 griegos commo Homero e otros, e muchos de los nuestros
 sabios latinos commo Paulo Orosio, e maestre Godofre, e
 Sigiberto, e el obispo don Lucas, e el arçobispo don
 Rodrigo de Toledo, e otros muchos. E de los gentiles
 latinos otrosi cuenta Virgilio, e Plinio, e Ouidio, e
 Estaçio, e Lucano, e fodos los que a la sazon del alguna
 buena obra fizieron de estorias e de gestas que algo
 valiesen, ca este Ercules fue el grande e el muy
 valiente a manos, commo oydes dezir de Sanson e avn mas.
 E quien bien lo catare puedelo entender por este su
 nonbre, que conpusieron los sabios destas dos palauras
 griegas: de her, que dizen en el griego tanto commo
 batalla en el nuestro lenguage de Castilla. ecleos,
 commo gloria. Onde este nonbre Ercules, ayuntado e
 conpuesto destos dos nonbres her e cleos, tanto quiere
 mostrar commo glorioso en batalla, o en valentia o en
 poder.
 
 E cuenta maestre Pedro, e maestre Godofre, e Geronimo en
 el traslado que fizo del libro de Eusebio de griego en 
 latin, e dize que naçio este Ercules en

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 tienpo de Gedeon, juez de Yrrael: e començo a fazer sus
 fechos grandes, segunt dize Eusebio, treynta e seys
 annos despues que Gedeon començo a judgar el pueblo de
 Yrrael. E fue este otrosi en la terçera edat andados
 quatro mill e ochenta e dos annos de quando el mundo fue
 criado e Adan fecho. E pues que auemos departido commo
 fueron quatro los Ercules e quales, e en que tienpo cada
 vno, agora dexamos aqui de fablar de los tres primeros,
 ca non fallamos mas dellos. E contar vos emos de los
 fechos deste quarto, e del linage donde vino e commo.

 [CCCXCIV.] Del linaje de Ercules e commo fue fecho.
 El rey Jupiter de Greçia fizo en vna duenna, que auia
 nonbre Mannofida, vn fijo a que dixeron Aon, e este Aon
 otro a que dixeron Dimate. E Dimate fizo a Ecuba, que
 fue muger del rey Priamo de Troya, segunt contaremos
 adelante en su lugar, e vn fijo a que dixeron Laudato. E
 aquel Laudato fizo a Almena e a Layo, rey de Tebas, el
 que fue padre de Edipo, segunt oystes en la su estoria.
 Otrosi nos auemos contado commo Atrisio, rey de Argos
 -que es vno de los regnos de Greçia-, fizo a Dane; e
 Dane a Perseo, que fue despues rey de Miçeras que es vno
 de los regnos de Greçia e otrosi regno por si. E este
 rey Perseo fizo vn fiio que ovo nonbre Gorgon; e Gorgon
 a Alçeo; e Alçeo a Anfitrion. E este Anfitrion fue
 marido de aquella Almena, fija de Laudato. E este linage
 de Anfitrion non lo contamos nos aqui por que Ercules
 venga del, sinon por que es menester en la razon de la
 guisa que oyredes.
 
 En el primero tienpo quando los omnes començaron a auer
 figuras de letras e meter los saberes en escrito, leyen
 estonçes e aprendien en escuelas todos los fiios de los
 reyes, e de los otros prinçipes, e de los grandes omnes.
 En aquella sazon non era dado a ninguno otro sinon a
 estos altos de aprender las artes que dezimos liberales,
 asi commo lo contamos en las razones de los libros de
 Moysen. E desque acabaron de escriuir los saberes, asi
 commo los ellos mejor entendieron e supieron,
 trabajaronse de meter en escripto los fechos de los
 reyes e de los altos omnes segunt los tienpos en que
 acaesçien e en la sazon que leyen los grandes omnes.
 
 E dizien vnos que fue este Anfitrion, marido de Almena, a
 aprender a los estudios de Atenas el saber de la
 filosofia. E auia este Anfitrion vn escudero, su
 priuado, que llamauan Geta. E demientra que Anfitrion
 estaua en el estudio dizen que se enamoro el rey Jupiter
 de Almena. E otros dizen que non era Anfitrion en
 estudio, mas que antes fuera a lidiar con vna gente de
 vna prouinçia con que auia su guerra de luengo tienpo, e
 que se tardara muchos annos alla. E en todo esto dizen
 que el rey Jupiter que dixera asi a Almena: que pues que
 Anfitrion tanto tardaua en aquella tierra -que nin
 enbiaua por ella nin venie a ella-, que o era casado con
 otra e que la auia dexada, o que non tenie en coraçon de
 tornar nunca a aquella tierra, o por ventura que era
 muerto; e que el que se casaria con ella. E fue
 Mercurio, fiio de Jupiter, mensagero deste fecho entre
 el e Almena.
 
 E dizen que la vençieron desta guisa, asi que la ovo
 Jupiter e fizo en ella a este Ercules. E por que la
 enganno diziendo que se casaria con ella, cuentan los
 gentiles en sus razones que el rey Jupiter -por el grand
 saber que auie- que se encantara a si mismo, e encantara
 otrosi los ojos de los que lo viesen, e que se torno en
 semejança de Anfitrion, e que raudara otrosi a Mercurio,
 su fiio que fue-

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 ra su mandadero
 contra Almena, en semejança de Geta. E paresçia que
 ellos mismos eran; e los non connosçio Almena, sinon que
 cuydo que su marido era e avn su escudero, e que los
 resçibio commo farie a ellos.
 
 E avn dizen los abtores de los gentiles que tres dias
 duro Jupiter en fazer este fiio. Mas esto non fue al
 sinon que el rey Jupiter, que era muy sabio del saber de
 las estrellas, que puso tres dias e avn mas en catar el
 signo e el punto del açidente: quando vernie a esta
 duenna, e que la pudiese vençer e fazer en ella tal fiio
 commo fue Ercules. E desta manera fallamos que dizen los
 gentiles que fue fecho Ercules. E cuentan que el dia que
 Jupiter fizo este que asi contesçio que ese dia mismo
 llego Anfitrion, e que enprenno luego a Almena de otro
 fiio, mas non ya en ese punto nin de aquese signo que
 Ercules fue fecho. E pues que vos avemos contado del
 linage de Ercules el grande, agora queremos vos dezir de
 su nasçimiento.

 [CCCXCV.] Del parto de Almena, e de commo enarto 
 Galante a Juno, e pario Almena.
 Contado auemos ya del rey Saturno, que reynara en Creta
 primero e despues en Ytalia, commo ovo estos tres fijos:
 a Neptuno, e a Pluthon, e a Jupiter; e vna fiia que
 llamaron Juno, e commo Jupiter que reyno en Creta e en
 Greçia despues de su padre Saturno caso con esta Juno,
 su hermana. E mas Juno non auie fiios, pero era muy
 çelosa ademas. E çelaua a Jupiter tanto que queria mal
 de muerte a quantas mugeres el auia e otrosi a los fiios
 que fazia en ellas, de guisa que entre muchos que ovo
 Jupiter nunca ella quiso bien a ninguno sinon a Mercurio
 solo, que ovo Jupiter en Maja, fiia del rey Athelant e
 de Plione, fiia de Ootecion e de la grand Tetis. E a
 este Mercurio amo Juno tanto que dizen que ella misma le
 dio muchas vezes la teta de vna su fiia, a que llamaron
 Hebe, que ovo ella de Jupiter.
 
 E pues que sopo Juno el amor de Jupiter e de Almena, e
 commo era Almena prennada del, quiso la grand mal e
 trabajose de buscar le quantos pesares pudo. E moraua
 estonçes Almena en vn castillo a que dezien Tirinto, que
 se era suyo de heredad, e yazia entre el regno de Tebas,
 la de Cadino, e el de Athenas e mas, era el castillo del
 regno de Tebas. E Juno por mal querençia de Almena puso 
 su amiztad con Euristeo, rey de ese regno de Athenas,
 por que le buscase mal.
 
 E era Juno muy sabidora de muchas cosas, et trabajauase 
 de yeruas e de encantamientos. E quando sopo que auia a
 parir Almena, dizen que vino ella misma desemejada e
 entro en vn tenplo de aquel castillo de Tirinto do era
 Almena. E asi commo oyo que la tomaua el parto, fizole
 vn encantamento con que la ligo que se non pudiese
 librar del parto e muriese dello. E dizen que se asento
 en aquel tenplo el vn ynojo sobre el otro e las manos
 enclauijadas sobre ellos. E era este tenplo çerca del
 palaçio de Almena. E auie siete dias que estaua ella de
 parto, e non cuydauan ya los suyos otra cosa nin
 esperauan al sinon que morrie dello. E sus duennas e sus
 mugeres de su casa leuauan candelas e otras ofrendas a
 aquel tenplo por ella por rogar a sus dioses que le
 ouiesen merçed e la librasen.
 
 En todo esto auie y vna siruienta muy priuada de Almena,
 e era esta mançeba mucho entendida, e auia nonbre
 Galante. E en yendo a aquel tenplo muchas vezes vio a
 aquella muger seer alli todavia con sus manos de aquella
 guisa e que se non mouie de alli. E mesuro que Juno
 podrie seer aquella que seye alli desemejada faziendo
 aquellos fechizos contra Almena. E vino el tenplo e
 entro al palaçio. E fallo a Almena, su sennora, en muy
 grand pena commo antes; e non dixo nada en

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 casa. E salio luego a la puerta; e començo a dar grandes
 bozes, e a fazer semejança de grand alegria, e a dezir
 que librada era su sennora Alniena grado a los sus
 dioses. E Juno, quando lo oyo, cuydo que en el su
 encantamiento e en aquel su saber que non ouiera fuerça 
 ninguna nin poder de aquella vez; sinon, que non seria
 aquello. E pesole muy de coraçon e touose por mal trecha 
 en ello. E solto luego las manos vnas de otras, e
 deçendio el ynojo que tenie sobre el otro, e desfizose 
 el fechizo. E encaesçio luego Almena de dos fiios 
 varones.
 
 E aquella mançeba Galante, pues que esto ovo fecho en la
 calle, entro al palaçio e fallo a su sennora encaesçida.
 E tornose luego a la puerta de cabo, e començo a contar
 a los que venien esta alegria e a los que pasauan por la
 calle commo por aquella palaura que ella dixera que se
 desfizieran los fechizos que auian fechos a su sennora
 que estaua de parto e en ora de muerte; e que
 encaesçiera luego, e era librada e parida de dos fiios
 varones.
 
 E Juno quando oyo esta arteria que fiziera Galante,
 touose por enartada della e non del su saber. E dizen en
 este lugar los gentiles en sus razones que encanto Juno
 a Galante por este enganno que le fizo, e por que dixera
 ella por la boca que parida era ya su sennora non
 auiendo avn parido, e le fiziera desfazer su
 encantamento; con que se queria vengar de Almena, e que
 la torno en mostelilla. E mas, esto que los abtores
 dixeron non fue al sinon que llamo Juno a Galante
 mostelilla por estas razones: la vna, por aquello que
 dixo que auie parido Almena; e lo al, por que entraua e
 salie e andaua apresurada a todas partes con cuyta de su
 sennora e commo la mostelilla a natura de andar asi muy
 priuado a aquella manera, ca fallamos que despues fue
 Galante partera muy preçiada en aquella tierra toda por
 este fecho. E la llamauan las grandes duennas para esto
 e la amauan mucho, e le fazien mucho de algo por ello,
 ca dezien que avenie y mucho bien.
 
 E pues que deximos commo nasçio Ercules, queremos dezir
 de las cosas que le acaesçieron quando ninno e de las
 que fizo quando fue mançebo.

 [CCCXCVI.] De las sirpientes que fueron enbiadas a
 Ercules quando yazie en la cuna.
 Despues que vio Juno que esta vez non podie tener mayor
 danno de aquel a Almena nin a Ercules, asmo commo muy
 entendida duenna la verdat de lo que podie ser e -que
 dizen avn los abtores de los gentiles- que contesçio de
 fecho. E esto es que era el vno de aquellos ninnos fijo
 de Jupiter e el otro de Anfitrion, ca aprendiera ella lo
 que fiziera Jupiter con aquel fiio, e sabie todas las
 nueuas de commo se trabajara de fazer le por
 acordamiento de las estrellas. E por prouar ella alguna
 cosa si podrie saber qual era el de Jupiter e qual el de
 Anfitrion, dizen que fizo por sus encantamentos yr dos
 culebras a el e al otro ninno ally do yazian amos en las
 cunas.
 
 E quando vinieron las culebras al vno e las vio el,
 començo a auer miedo e dar gritos e llorar. E las
 culebras quitaronse estonçes de aquel e vinieron al
 otro. E el otro, quando las vio, començose a reyr dellas
 commo ninnuelo, e saco las manezuelas e prisolas, e
 començo a trebejar con ellas e echar las aculla. E ellas
 tornauanse toda via a el. E en cabo, desque ovo
 trebajado con ellas, prisolas por las gargantas; e tanto
 las touo asi en vez de trebejo, que las apreto e las
 afogo. E quando vinieron las amas, fallaron gelas en las
 manos muertas de aquella guisa, e al otro ninno
 llorando.
 
 E sopieron este fecho todos los buenos omnes de aquella
 tierra; e dixeron asi del los entendidos e los sabios:
 «Este moço de grand coraçon sera, e omne de

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 grand valentia e de muy grandes fechos.» E pusieronle
 ende este nonbre Ercules que, segunt auemos ya
 departido, quiere dezir tanto commo glorioso en lid, por
 que este fue el omne mas valiente e que mas e mayores
 fechos fizo por sus manos e avn por su saber de quantos
 nos fallamos en escrito. E alli entendio la reyna Juno
 que aquel era el fiio de Jupiter.
 
 E desque Ercules fue creçiendo, pusieronle a leer luego
 que fue tienpo, e dieron le vn maestro que ovo nonbre
 Lino, segunt dize Eusebio. E aprendie muy bien; e
 començo a seer mucho entendido, e salir muy valiente, e
 ser mucho esforçado, e mostrar lo todo por sus fechos. E
 todo esto sabie Juno, e pesauale mucho, commo a
 madrastra, por que salie tan bueno; e fazielo con gran
 mal que rençia que auie de Almena, su madre. por que la
 amaua tanto Jupiter. E enbio rogar mucho a aquel rey
 Euristeo, con quien pusiera ella su amiztad por buscar
 mal a Almena, su cunbleça, que enbiase a Ercules a todas
 aquellas cosas que supiese fuertes e peligrosas por que
 murie se y, cuydando que entre muchos peligros a que le
 enbiaria ese rey Euristeo que non podrie seer que se non
 perdiese en alguno. E el rey Euristeo fizo sienpre el
 ruego de la deesa Juno, e enbiaualo sienpre a todas
 aquellas cosas que sabie que eran fuertes de fazer e muy
 peligrosas.
 
 E agora, pues que deximos de la prueua que fyziera Juno
 entre aquellos dos ninnos por saber qual era el fiio de
 Jupiter, queremos agora dezir de los fechos grandes que
 son de contar que fizo Ercules despues que fue mançebo.

 [CCCXCVII.] De la cuenta de los grandes fechos de
 Ercoles.
 El rey Euristeo por fazer plazer a la reyna Juno -commo
 auemos dicho- e mal a Almena, luego que vio que serie Ercules
 para algunt grand fecho -e avn dizen que antes- busco
 cosas fuertes a que lo enbiase. E enbiole primera mente
 a lidiar con bestias saluages, e desi con omnes muy
 fuertes e crueles e muy malos, e despues con reyes e con
 otros altos omnes e sabios. E los fechos grandes que el
 acabo, que son sennaladamente de contar sin otros muchos
 menores que fizo, fueron estos que diremos aqui en pocas
 palauras; e desi tornaremos a contar commo los fizo.
 
 Este Ercules mato el grand puerco montes de Arcadia, e
 mato el toro de Creta, e mato a manos tres leones
 otrosi: el vno en el monte Partemio, e los dos en la
 selua Nemea. E mato a la serpiente de la laguna de Lerne
 segundo, e mato los ladrones de Cremona, e fue con Jason
 en ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos. E
 quebranto a Troya la primera vez, e robola; e quebranto 
 a Troya la segunda vez. E mato al rey Laomedon, e leuo
 robada a la infanta Ensione, e mato a Diomedes, rey de
 Traçia. E vencio a los çentauros, e vençio a los de
 Laçedemonia, e vençio a las amazonas. E mato los honze 
 fiios de Neleo, fiio del rey Saturno; e vençio el
 Ateloo, e caso con Deyanira. E mato a Neso, el
 sagitario: e mato a Busiris, rey de Egipto. E mato a
 Anteo, rey de Libia e de Africa, e leuo las mançanas de
 las duennas esperiadas.
 
 E sopo el arte de las estrellas; e por ende dixeron del
 los sabios de los gentiles que sostuuiera el cielo con
 los ombros. Vençio a Gerion, rey de Espanna, e matol.
 Poblo a Seuilla la nueua, e segudo a Cato de Espanna. E
 poblo a Taraçona. e poblo a Barçelona, e poblo a Vrgel.
 E estableçio el torneamiento de çerca del monte Olinpo 
 de Roma; e asaco e estableçio la cuenta de las olinpias.
 E vençio a Cerbero, que fue vn bestiglo tal commo can 
 asi commo oyredes adelante. E ven-

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 çio al rey Eurico de Oetalia, e caso con donna Yolant,
 su fiia. E estos son los fechos grandes que fizo este
 Ercules.
 
 E agora contar vos emos de cada vnos de commo los fizo,
 vnos en pos otros, commo son aqui escriptos e contados.
 Pero en esta guisa que auemos y contados algunos dellos
 en los tienpos alli do conteçieron, sabed que de los
 contados non contaremos mas, sinon que los traeremos en
 las palauras que convinieren.

 [CCCXCVIII.] Del puerco montes que mato Ercules a
 manos.
 Los gentiles fueron de comienço los omnes del mundo que
 mas se trabajaron de naturas de los saberes de las siete
 artes liberales: e lo vno, por que ellos fueron de las
 primeras gentes que mas se metieron al estudio dellas e
 los que mas se pusieron y de luego todas sus vidas; lo
 al, por que duro mucho el su poder; e la terçera cosa,
 por que lo auian por ley e por su theologia de sus
 dioses commo auemos los cristianos por nuestra
 theologia, e por diuinidad, e por nuestra ley a aquello
 que los santos padres e los nuestros perlados nos dizen
 de nuestro sennor Dios. E a los que nias e mejor
 entienden entre ellos aquellos saberes, tenienlos ellos
 por dioses, e por ellos obrauan todo lo que fazien. E
 adorauanlos e fazienles sacrifiçio commo fazemos nos
 agora en la nuestra ley a los santos e a los que se allegaron a nuestro sennor Dios por buenos fechos.
 
 Onde dizen aquellos a quien los gentiles tenien por sus
 sabios de su ley e que escriuieron los fechos que
 acaesçieron entre ellos, que en la sazon del tiempo 
 deste Ercules que fazian todas las gentes de Greçia a
 sus dioses sacrifiçios de aquello en que los catauan por
 Dios; ca los de Greçia e avn todo el mundo eran gentiles 
 estonçes, fueras ende el pueblo de Yrrael solo que eran
 ebreos. E auien ellos estonçes por deesa del saber e de
 las naturas que venien en las cosas por la fuerça e por
 el poder de la Luna a vna duenna que dezian Diana, que
 era muy sabia de todo el fecho de la Luna. E llamauan la
 ellos por ende su deesa de la Luna, e avn deesa otrosi
 de castidat e de cosa por que biuie muy casta mente e
 era muy sabia.
 
 E faziendole sus sacrifiçios todos los otros gentiles de
 las otras prouinçias de Greçia commo a los otros dioses,
 despreçiaronla los de la prouinçia de Arcadia, que eran
 omnes brauos e gentiles. E non tornaron cabeça por ella
 nin le fizieron ninguna onrra de sacrifiçio. E fue ella
 mucho sannuda por ello contra ellos. E cuentan las
 estorias que es Arcadia tierra muy abondada de toda cosa
 e de muchos venados saluages. E dizen que gelos encanto
 aquella Diana todos, que non podian matar dellos
 ninguno; e que se crio y estonçes vn puerco montes en vn
 monte de alli que llamauan Tegeo, e creçio aquel puerco
 tanto que se fizo tamanno commo vn grand toro. E avn
 autores ay de los gentiles que dizen que Diana le enbio
 alli encantado. E dannaua todas las mieses, e las
 vinnas, e avn los frutos; e matauales los ganados, e avn 
 que se afiziera a los omnes, e mataualos de guisa que
 non osauan andar fuera de poblado antel sinon con
 grandes conpannas.
 
 E esto fue en el tienpo en que Ercules començaua a entrar 
 en la edat de su mançebia. E quando Euristeo oyo dezir
 de aquel puerco montes que asi yua a los omnes e tan
 fuerte e tan brauo era, asmo por fazer lo que le rogara
 la reyna Juno de enbiar alla a Ercules sin otra ayuda
 ninguna. E mandole que lo matase a manos sin otra arma,
 por que si a el fuese de aquella guisa, que lo mataria
 el puerco; o si non quisiere yr a el, que aurie razon de
 buscar le mucho mal e echar le de la tierra por que se
 fuese perder, ca de otra guisa non podrie pasar a el sin
 razon que bien le estudiese.

[ 7 ]
 Mas Ercules,
 quando esto le mando el rey, maguer que non auie avn la
 fuerça tan conplida commo la ovo despues nin se viera
 nunca en tal afruenta, non dubdo de yr alla; e fue solo,
 e sin conpanna e sin armas, commo le mando el rey.
 
 E luego que llego a aquella tierra, busco el puerco, e
 sopo del, e fallolo, e fue a el. E el puerco, quando lo
 vio, començole de fuyr, e Ercules a correr enpos del. E
 alcançolo por pies, e matolo a manos sin todo peligro de
 si; ca dizen que fue aquel Ercules tan ligero e tan
 valiente que non era omne nin otra alimanna ninguna que
 se le fuese por pies, nin que lo alcançase, nin pudiese
 con el a manos. E avn mas dixeron de la su ligereza 
 algunos: que alcançaua muchas vezes las aues corriendo.
 E podrie esto seer al menos de aquellas que son pesadas,
 que se leuantan de la tierra e tardan en el bolar.
 
 E Ercules aduxo aquel puerco al rey. E desi desollolo, e
 fizo del cuero vn vestido, e vestiolo; e tal andaua en
 la corte ante el rey. E el lo troxo despues algunos dias
 por remenbrança de aquel fecho; ca tal era el vso de
 aquel regno por do conosçiesen al que algunt grand fecho
 fazie o mataua alguna bestia fuerte, que traya la sennal
 dello. E preçiauanse por ende aquellos a quien conteçie,
 ca los conosçien los omnes mas, e temienlos, e
 onrrauanlos por los grandes fechos que veyan que
 fizieran.
 
 E cuenta en el Libro de los linages de los gentiles e de
 sus dioses que desta gente de la prouinçia de Arcadia
 que por eso despreçiauan ellos a Diana, a que llamauan
 los otros deesa de la Luna; e non dauan nada por ella,
 nin le querian fazer sacrifiçio ninguno, nin catar le
 por deesa por que auian ellos su creençia a tal que
 antes fueron ellos fechos que la Luna. E segunt la
 verdad de la primera criança de las cosas, esto era
 mentira; ca antes fue criada la Luna que el omne fecho.
 E dizen que aquellos que esta seta tenien que los
 llamauan en Greçia proselenos, que quiere dezir en el
 nuestro lenguage de Castilla tanto commo engendrados o
 fechos antes que la Luna; e avn que creyeron los otros
 gentiles que, por la creençia desta nesçedat que tenien
 aquellos de Arcadia, les viniera aquella pestilençia de
 aquel puerco que mato dellos sin cuenta. E mato Ercules
 a el.
 
 E agora dezir vos emos del toro de Creta.

 [CCCXCIX.] De commo fizo Ercules con el toro de Creta
 Sobre fecho deste toro de Creta departen las estorias e
 los abtores de los gentiles en muchas maneras. E commo
 quier que las sus razones se cuentan de muchas guisas,
 pero el comienço del rey Minos lo tomo. E las vnas
 estorias dizen que lo dio Jupiter al rey Minos, e las
 otras que Neptuno. Otrosi las vnas cuentan que lo priso
 Ercules, e lo ato, e que lo dexo asi atado en el monte
 Maraton; e despues desto que lo mato Teseo, fiio de
 Egeo, rey de Atenas. E otros dizen avn que Ercules le
 priso, e el mesmo lo mato. Mas por que el fecho
 prinçipal deste toro es en el rey Minos, dexamos aqui
 las otras razones que ay vienen, ca en la estoria de ese
 rey Minos lo auemos contado ante desto en el tienpo de
 Tola, juez de Yrrael.

 [CD.] De los leones que mato Ercules a manos.
 En el tienpo de Ercules, commo non eran las tierras tan
 pobladas por las gentes, que non auie avn tantas,
 fincauan los montes muy grandes tan desiertos que de
 lieue nunca entraua y omne; e criauanse y bestias fieras
 muy grandes e de muchas naturas. E criose estonçes vn
 leon en vn monte que dezien Partemio, asi commo cuentan
 muchos de los libros de los gentiles, e dizen que
 creciera tanto que mucho era la su grandez

[ 8 ]
  
 sobre los otros leones. E tanto era brauo e fuerte que
 non fallaua bestia fiera nin venado ninguno que todo lo
 non matase. E dizen que salia a los pueblos, e que
 mataua a los omnes e leuaualos enteros, e destruya lo
 que fallaua por toda aquelia tierra aderredor. E
 acogiese a aquella montanna, do auie su morada, commo
 omne mal fechor que entiende la enemiga que faze, e se
 va do se defiende e esta seguro.
 
 E los de la tierra commo sabien de Ercules, enbiaronlo
 dezir al rey Euristeo; e el enbio a Ercules alla. E fue
 luego Ercules e fallo el leon. E commo quier que era
 brauo a los otros omnes, dubdo a Ercules e començo a yr
 se e a foyr. E Ercules fue en pos el, e alcançolo por
 pies e prisolo a manos, e matolo, e desollolo. E fizo
 del cuero vn vestido que troxo vestido vn tienpo por
 sennal de aquel fecho, commo contamos que fiziera del
 cuero del puerco montes.
 
 E fallamos que tres leones mato Ercules desta guisa a
 manos. E el vno fue este del monte Partemio, e asi lo
 dize Ouidio; e los otros dos en la selua Nemea. E a los
 dos leones de Nemea tomolos Ercules en vn ora con las
 sendas manos por las gargantas; e alçolos a amos de 
 tierra, e asi los touo fasta que los afogo. E de alli
 adelante le llamaron Ercules el domador de los leones e
 de las bestias fieras saluages.
 
 E agora diremos de la serpiente de la laguna de Lerne que
 mato Ercules.

 [CDI.] De la serpiente de la laguna de Lerne que mato
 Ercules.
 En Greçia auie vna laguna que era muy grande ademas que
 tenie grand tierra cubierta, e manaua della mucha agua;
 e auie nonbre Lerne. E fizose alli vna serpiente tan
 grande que dize en el libro que cuentan estas estorias
 de los gentiles, que en Greçia antes nin despues no fue
 fallada nin vista fan grand serpiente commo aquella. E
 ay vnas serpientes que son de las sequeras, e otras de
 las aguas. E dizen los griegos ydros por agua, e
 llamaron a aquella serpiente Ydra por ende por que
 moraua en aquella laguna; e esto quiere dezir tanto
 commo serpiente de las aguas. E cuentan que auia dos
 cabeças, e fazia gran danno en toda la vezindad de
 aquella laguna e de toda aquella tierra, de guisa que se 
 non osauan los omnes acostar a todo aquel lugar antella
 por vn grand termino desa tierra. E dizen vnos que se llegaron los pueblos de la tierra, e vinieron alli por
 matar la, mas que non pudieron; e mato ella muchos
 dellos. E lo mas que ellos fizieron, tajaronle la vna de
 aquellas cabeças. Mas luego que gela ouieron tajado,
 dizen otrosi que le naçieron otras dos en aquel lugar. E
 quando los omnes esto vieron, semejoles que la non
 podian matar, e dexaronla. E muchas marauillas destas
 atales cuentan que conteçieron en otras partes en
 tienpos de Ercules commo contesçio del mismo, que salio
 tan ligero e tan valiente commo oydes; e de Sanson
 otrosi que fue a aquella sazon luego despues que
 Ercules, segunt cuenta Eusebio e Geronimo.
 
 Quando se torno Ercules de matar los leones, commo es
 dicho, Juno e Euristeo enbiaronle luego a aquella
 serpiente. E el fue a ella, e la serpiente salio a el
 luego que lo vio. E para esta serpiente dizen que leuo
 Ercules armas. E quando vino la serpiente a el, firiola
 con la espada, e tajole ya quantas de aquellas cabeças,
 ca las tenia tan esparzidas que gelas non podie todas
 alcançar de vn golpe; nas naçieronle luego dos tantas 
 por ellas. E quando Ercules vio que veradad era aquello,
 ca gelo auien dicho e non lo podie creer, entendio que
 aquella guisa que non aurie cabo con ella, e ficarie
 afrontado e vençido; lo que le non conteçiera avn de 
 fecho que el ouiese començado. E dexo las armas, e fue a
 ella, e echole las manos en todas las gargantas e
 apretola tanto que la afogo.
 

[ 9 ]
 
 E otros cuentan que traye sus saetas, e que la firio con
 ellas e con estas la mato. E dizen que desque la ovo
 muerta, que las enpoçonno todas en ella. E eran muy
 grandes las saetas de Ercules. Onde fallamos que las
 dexo en su muerte a Filotetes, su escudero, que se acaesçio con el alli estonçes; e que las tenie vn dia
 Filotetes en su mano, e cayo le vna dellas, e firiole en
 el pie e llagolo. E durole la llaga luengo tienpo; e
 dizen algunos que diez annos por el enpoçonnamiento que
 auie en la saeta, pero despues sano e fue con aquellas
 saetas a la batalla de Troya. E desta guisa que oydes
 aqui fallamos que mato Hercules a aquella serpiente de
 la laguna de Lerne.
 
 E sobresto fallaredes otros que sacaron esta razon a otro
 entendimiento; e dixeron que aquella serpiente de Lerne
 e aquellas siete cabeças, que dizen que auie, que non
 fue sinon la laguna misma que echaua tanta de agua que
 finchie siete cabeças, e esparziase a las vnas e a las
 otras partes, e dannaua muy grand tierra. E dizen que
 Juno e el rey Euristeo, auiendo grand sabor de buscar a
 Ercules cosas peligrosas en que muriese o tomase grand
 quebranto, pues que vieron que con bestias non podian
 contra el, que lo enbiaron a aquella laguna que la
 çerrase.
 
 E avn dizen algunos que pues que Juno e Euristeo tan
 prouado auien a Ercules en sus fechos grandes e
 granados, e Dios tanta marauilla pusiera en la su
 valentia e en la su ligereza, que non le buscauan ya
 cosas graues de fazer tanto por matar le commo por veer
 las marauillas. E nin Ercules, otrosi, dizen que non
 esperaua ya que gelo mandasen, mas el se yua a toda cosa
 fuerte que oye dezir que auie ajubre. Onde fallaredes
 que dize Ouidio en persona del: «Cansada es la muger de
 Juno mandandonie, e yo non so cansado faziendo.»
 
 E fue Ercules a aquel lugar, e trabajose de çerrar 
 aquella laguna con tierra, e con arboles, e con cantos,
 e piedras menudas e otras grandes que traya y muchas por
 veer si lo podrie fazer. Mas dizen que tan grande era la
 fuerça del agua que quando el çerraua la vna boca, que
 le naçian dos o tres por otra parte. E quando vio
 Ercules que desta guisa se non podia çerrar, diz que
 troxo mucha sufre, e fizo yn foyo muy grande sin mesura 
 alli çerca de aquella laguna. Desi guiso commo fiziese
 venir alli toda el agua de la laguna; e consumiola e
 gastola aquel fuego, que non pudo mas correr.
 
 Otros dizen que la seco con vn fuego, que fazien en
 Greçia, a que dezien el fuego griego. E de la tierra,
 que esta laguna tenie enbargada e se non podia labrar
 antes que era muy grande, fizo Ercules desta guisa
 tierra labradia, que dizen que es vna de las mejores de
 toda Greçia en que a agora çibdades. E vinien y muchos
 pueblos, alli do antes non se osaua acostar ninguno. E
 es aqui de saber que Lerne es muy grand tierra e muy
 buena, de que diremos mas en las razones de Troya sobre
 el fecho de Atllis. E aquella serpiente e aquella laguna
 era en aquella tierra de Lerne.

 [CDII.] De Ercules e de los ladrones de Cremona.
 Dize en el Libro de los gentiles que en el tienpo de
 Ercules que acaesçie en tierra de Cremona que se
 fizieron malos los mas de los mejores omnes que auie en
 todas aquellas tierras, de guisa que semejaua que
 viniera este mal en ellos commo si viniera tenporal malo
 o otra enfermedat o pestilençia en las cosas muchas
 vezes por las estrellas e por el ayre dannado. E
 alçaronse a los montes, e metieronse a forçar, e a
 robar, e a destruyr toda la tierra, tanto que los
 moradores de alli non osauan fincar sinon en las
 çibdades çercadas e en los castillos fuertes ante ellos
 tantos eran: e nin los de las otras tierras non osauan
 por alli pasar. E los omnes de aquella tierra vsauan 
 estonçes mucho sacar sus mercadurias e andar con ellas
 por aquella tierra,

[ 10 ]
 e enriqueçien por ello.
 Mas tantos auie y de los ladrones que perdien los omnes
 los mercados e las ferias, e enpobreçie la tierra e
 queriese ermar.
 
 E ouieron a buscar esta maestria, que vos contaremos, que
 fiziesen a ello. Dixeron a vno de sus clerigos que les
 dixese en latin al pueblo en los postrimeros dias de las
 ferias a quantos dias viniesen e se ayuntasen commo de
 cabo en aquel lugar a la otra vez del mercado o de la
 feria de adelante, por que lo non supiesen los ladrones
 nin saliesen a ellos, e pudiesen los mercaderos y venir
 seguros con sus cosas. E maguer que el pueblo non
 entendie latin, pero aprendien vnos de otros que querie
 dezir el clerigo, e fablauanse bien deste fecho, e
 començaronlo a usar.
 
 E de aqui aprendieron los romanos por que fizieron 
 despues, segund dize Nunma Ponpilio e Beda en el libro
 que ha nonbre Conpoto en que fablan de las cuentas de la
 ygleja e de las fiestas e de los tienpos del anno, asy
 commo vos contaremos en la estoria de la quarta hedat de
 Nunma Ponpilio, que fue el primero rey de Roma. E de
 alli vino la razon, segunt vos contaremos adelante en la
 estoria de los enperadores de Roma, por que dezimos
 agora a los vnos dias calendas, e a los otros nonas, e a
 los otros ydus. E alli vos diremos otrosi que quieren
 dezir estos nonbres.
 
 Mas otrosi, pues que los ladrones de Cremona entendieron
 esta arteria, dizen que fizieron rey, e venien e
 guerreauan los pueblos por la villa atanto que ouieron a
 aver esta pleytesia, segunt cuentan vnos, que resçibiese 
 toda la tierra por rey a aquel que ellos fizieran, e
 fuesen perdonados los otros por que quedase aquel mal, e
 visquiesen todos en paz e cada vno en lo suyo. E
 pusieron sus derechos que diesen al rey. Mas despues que
 esta abenençia fue fecha, pero que era buena para
 aquellos malos, dizen que el rey nin aquellos ladrones
 non se podian tirar de las costunbres malas de que eran 
 vsados. E ante del abenençia, si robauan o furtauan,
 fazienlo a furto e fuyendo por los montes; mas despues
 desto paladinamente e por los pueblos e en las villas
 dentro.
 
 E las gentes, con la grand cuyta en que eran con ellos,
 oyeron dezir de los fechos de Ercules commo domaua las
 cosas fuertes e vedaua las fuerças e las enemigas. E
 enbiaron pedir merçed al rey Euristeo que les diese
 consejo. E el enbioles a Ercules. E quando esto oyo el
 rey con sus ladrones, acogieronse todos e alçaronse a
 los montes; e començaron commo de cabo a fazer mal commo
 solian. E Ercules vino, e fue a ellos a vn monte. E sopo
 que estauan todos llegados; e por que se le non
 esparziesen e los pudiese aver, ato los robres e los
 otros arboles vnos con otros, e do non auie arboles
 ponia grandes cantos vnos sobre otros todo aderredor del
 monte. E çerrolos alli todos e alli los priso.
 
 E cuentan vnos que los mato e libro la tierra dellos. E
 otros dizen que le pidieron merçed ellos que los non
 matase, mas que los dexase que se muriesen ellos alli
 por si, e que le fizieron pleito que maguer que de alli
 escapasen, que jamas que non farian mal ninguno en toda
 la tierra, e que el, quando vio aquella conpanna tan
 grande e aquel pleito que le fazien, dizen que les fizo
 tanto que los non quiso asi matar de aquella guisa con
 piedat que ovo dellos e que los dexo alli ençerrados e
 atados, commo oystes que fiziera al toro del monte de
 Maraton. E ellos soltaronse, e salieron de alli, e
 començaron a andar por la tierra e fazer el mal que
 solian. E cuentan las estorias de los autores de los
 gentiles que vino despues Theseo por su ruego destos de
 Cremona, e que mato a aquel rey que les buscaua tanto
 mal e los apremiaua de aquella guisa con malos omnes.
 
 E agora diremos commo fue Ercules con Jason a ganar el
 velloçino dorado a

[ 11 ]
 la ysla de Colcos: e el
 fecho del velloçino dorado de commo acaesçio que veno a
 seer en la ysla de Colcos; e de commo fue Jason a ganar
 le, e ouo en su ayuda para ello a este Ercules el grande
 e a otros mançebos de alta guisa; e de commo fizieron y,
 e lo ganaron, e lo troxieron a Greçia. E las vnas destas
 razones auemos ya contadas ante desto en la estoria del
 rey Minos, que contamos en el tienpo de Tola, juez de
 Yrrael. E las otras contaremos adelante en las razones
 de los quebramientos de Troya e del su destruymiento, do
 diremos conplida mente todo el fecho del velloçino, e de
 Jason, e del robo que fizo del. E por ende non dezimos
 aqui ende mas: lo vno, por que Jason fue el cabdillo de
 aquel fecho, e Ercules vino en su ayuda; e non serie
 guisado de toller el nonbre del fecho a Jason, que era
 el cabdillo, e darle a otro.

 [CDIII.] Del rey Fineo, e comol segudo Ercules las
 arpias.
 En tienpo deste Ercules acaesçio que vn rey, a que
 llamauan Fineo, auie dos fiios de vna reyna. E dize en
 aquel Libro de los gentiles, do cuentan muchas destas
 cosas, que al vno llamauan Pelidoro e al otro Polideto.
 E muriera la reyna, su madre; e casara Fineo con otra. E
 esta otra reyna tomara mal querençia con ellos, commo
 madrastra contra alnados, e començo a trabajarse de
 mezclar los con el padre; e dixo al rey que andauan sus
 fiios por fazer le perder el regno. Mas por esto non
 pudo mouer al rey contra ellos tan mal commo ella
 queria, ca le non quiso el rey creer tal cosa de sus
 fios. E despues que vio ella que esto non le prestaua,
 dixole que quisieran forçar a ella e que auien fablado
 commo matasen a el. E esto era mentira.
 
 E tanto le dixo destas e de otras cosas tales e tan
 desaguisadas, por que lo mouio e le fizo que los
 quisiese mal; de manera que por la mezcla della, los ovo
 a prender e los çego. E desque esto ovo fecho,
 arrepintiose ende tanto e tanto le peso por ello, que
 perdio el veer con pesar e con tristeza de aquel fecho
 tan malo que fiziera. E en tanta man andança cayo desque
 fue çiego, que lo aborreçien los omnes, e
 desanpararonle, e non querian estar con el por aquella
 muger que era mezcladera e tan de mala manera que non
 podien beuir con ella. E fincaua el commo solo, segunt
 lo que solie ser quando era rey en su buen estado.
 
 E vinieron estonçes a este lugar vnas aues muy malas que
 non solia y aver de antes, e dezienles arpias, e eran
 grandes e fuertes. E venien a las casas, e que quier que
 fallauan de comer tomauanlo e leuauanselo, que lo non
 dexauan por los omnes. E dizen que lo que ellas tollien 
 que tan mal olie que mataua las cosas con el mal olor. E
 entrauan a este rey Fineo fasta la mesa, e de las
 escudillas le leuauan lo que y fallauan. E en la mesa
 misma le fazien aquel enojo que le era a par de muerte,
 e pero que dizen vnos que el çegara con tristeza.
 
 E cuentan los abtores de los gentiles en este lugar en
 sus fazannas que los sus dioses lo çegaran por el mal
 fecho e por la crueza tamanna que fiziera en sus fiios
 por aquella mezcla de su madrastra dellos, e que
 Jupiter, el su dios, con sanna de aquel fecho tan
 desaguisado, que le enbiara aquestas aves a aquel lugar
 que le fiziesen mucho enojo e le aduxiesen a pena de
 muerte. E veyese Fineo en tan grant cuyta con ellas que
 nin muria nin beuie, ca non auia quien le anparase 
 dellas. E quando sopo que en su regno era Ercules, de
 quien sonaua que fazie tan buenos fechos por las tierras
 por do andaua, dizen que le enbio rogar que ouiese duelo 
 del, e que de los fechos buenos que fazie por el mundo
 que fiziese alli alguno e no lo dexase asi morir.
 
 E vino Ercules; e fueron con el Zeto e Calays, fiios de
 Oriçia, fiia del rey Euris-

[ 12 ]
 teo
 de Atenas, e fiios otrosi de Boreas, el que auemos dicho
 que leuara robada a aquella Oriçia, madre destos
 infantes. E quando llegaron al rey Fineo, resçibiolos lo
 mejor que el pudo en su palaçio, e fizoles muchos
 plazeres segunt su poder e la guisa en que estaua. E
 desque se vieron con el, contoles el la pena en que
 biuia con aquellas aues arpias. E de Ercules dizen que
 se dolio del. E fueron Zeto e Calays con el, commo con
 su cabdillo en este fecho, e segudaron estas aues arpias
 tan aluenne que las leuaron a vnas yslas a que llamauan
 estonçes las yslas Ploçias.
 
 E quando fueron alli, diz que oyeron vna voz que non
 sopieron onde se viniera, sinon que cuydaron que fuera
 del çielo, que les dixo: «Por que segudades las aues de
 Jupiter?» E Ercules, segunt dizen los autores de los
 gentiles, onrraua mucho a sus dioses; e quando oyo esta
 boz de Jupiter, non quiso yr mas en pos ellas. Otrosi
 dizen que alli las alcançaron e las mataron; e
 tornaronse de alli. E llamaron por ende a aquellas yslas 
 de alli adelante Trofades. E dieronles este nonbre de
 vna palaura que dizen ellos en su griego trofez, que
 quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto
 commo tornada por aquello que se torno de alli Ercules
 por Jupiter. E asi les llamaron de alli adelante las
 yslas Trofades; e es tanto commo las yslas tornadas.
 
 E fueron las arpias o muertas o segudadas desta guisa que
 despues nunca tornaron al rey Fineo nin a aquel lugar. E
 los sabios que fablaron destas aves dizen que fueron
 tres, e ouieron estos tres nonbres: Aello, e Ocapite, e
 Seçeleno. E dan estos sabios a entender al por estas
 aves, e dizen que Aello quiere mostrar tanto commo
 ageno; Ocapite, tomar lo forçado; e Seçeleno, encubrir
 lo. E por que biuien por robo, e dizen los griegos arpis
 por robar, dieronles este nonbre arpias de aquesta
 palaura arpis. Onde arpia tanto quiere dezir en el
 lenguage de Castilla commo furto.
 
 E agora diremos de la razon por que quebranto Ercules a
 Troya la primera vez.

 [CDIV.] De la razon por que Ercules quebranto a Troya
 la primera vez.
 Despues que ovo Ercules segudadas las aues, fueronse el e
 Zeto e Calays para Jason, e metieronse con el en los
 nauios por yr ganar aquel velloçino por que Jason yua. E
 desque fueron en el alta mar, acaesçioles por la fuerça
 del viento contrallo que los leuo que ouieron de arribar 
 a la ribera de Troya. E regnaua y estonçes Laomedon. E
 vinieron le aquellas nueuas commo nauios de Greçia eran
 arribados al su puerto. E los griegos, quando llegaron,
 enbiaron gelo dezir commo yuan, e commo non vinieran
 alli por le buscar danno ninguno, e commo le rogauan que
 le non pesase que desçendiesen alli por guisar se commo
 fuesen su via. E Laomedon fue sannudo sola mente por que
 se acostauan a su ribera menos que gelo non preguntasen
 antes; e enbioles dezir que nin estudiesen y, nin
 deçendiesen en todo su puerto, nin llegasen a lo suyo. E
 echolos dende braua mente.
 
 E los griegos fueron muy sannudos por tamanna desmesura 
 commo mostrara el rey Laomedon contra ellos, mas non
 pudieron al fazer aquella ora: lo vno, por que non
 tenien tamanno guisado por que al pudiesen fazer; lo al,
 non se querien estoruar del fecho que tenien començado.
 E fueron su carrera de aquella vez, e ganaron el
 velloçino por que yuan. E a la tornada, desque fueron en
 su tierra, commo quier que los otros griegos que fueran
 en Troya e tomaran aquella desonrra del rey Laomedon
 fablasen en ella o callasen, a Ercules nunca se le
 oluido.

[ 13 ]
 E pues que llego a su lugar, cuenta
 la Estoria de Troya que enbio sus letras a todos los
 grandes onbres de Greçia que supiesen la desonrra que
 les fiziera Laoniedon, rey de Troya, non lo buscando
 ellos nin le faziendo por que.
 
 E los griegos estonçes ouieron su acuerdo sobrello, e
 touieronlo por mal fecho e sin razon, e que non era de
 pasar de gelo non acalonnar. E dexaron a Castor e a
 Pollix, ermanos de Elena, e a Nestor por guarda de la
 tierra; e tomos Ercules con los otros e vino a Frigia
 sobre Troya. E el rey Laomedon, quando lo sopo commo
 venien sobre el, guisos con muy grand caualleria, e
 salio contra ellos por defender les que non entrasen en
 su regno. E Ercules, antes que llegasen a Troya, partio
 sus conpannas en dos partes; e dixo a los vnos que
 saliesen a Laomedon e lidiasen con el. E Ercules e
 Telamon echaronse en çelada tras vna montanna que auia y
 çerca de Troya. E por que vinieron çelando, e se echaron 
 alli e se ascondieron y, dizen los griegos en su
 lenguage sigah por asconderse e pusieron ellos nonbre a
 aquella montanna el monte Sigeo, e asi le dixeron de
 alli adelante. E quiere dezir en el nuestro lenguage
 tanto commo ascondimiento por esta çelada en que se ascondieron Ercules e Telamon en aquel lugar.
 
 E quando los otros griegos llegaron al puerto, ya estaua
 ay Laomedon. E començaron a lidiar e a echar se por mar 
 e por tierra muy de rezio los vnos e los otros. E en
 estando ellos en aquella lid, salieron Ercules e Telamon
 de la çelada, e fueronse derecha mente para la çibdad
 por entrar la, ca se non guardaron los de Troya de la
 celada. E maguer que non fallaron grand recabdo nin
 grand acuerdo de quien gela defendiese, pero esos que
 fincaron y que non fueron con Laomedon, quando los
 vieron e los conosçieron commo eran agenos, çerraronles
 las puertas que las non pudieron luego entrar. E
 entraranla o mas tarde o non de aquella vez, si los de
 la çibdad mas de luenne los ouieran conosçido. E
 començaron la a conbatir; e llego el mandado a Laomedon,
 do estaua lidiando con los otros griegos en el puerto,
 commo les echaran estos çelada.
 
 E en todo esto Ercules e Telamon conbatien la villa
 quanto podian por entrar la. E Laomedon dexo la batalla
 en que estaua, e tornose por acorrer a la villa. E los
 griegos del puerto cogieron en pos el en sus espaldas 
 firiendo e matando en los de Troya quanto podian. E
 Ercules, quando sopo que dexara la batalla Laomedon e se
 tornaua por acorrer a la villa, dexo a Telamon alli
 conbatiendola. E salio a el, e lidiaron, e mato Ercules
 al rey Laomedon alli en la carrera. E murieron y esa ora 
 estos tres, sus fiios de Laomedon: Ypsilio, e Jocundio,
 e Anbiter; e los otros fuxeron.
 
 E en todo esto Telamon guerreo la villa muy fuerte. E
 quando llego Ercules con los otros, auiala Telamon
 quebrantada e entraua ya por ella. E desi entro Ercules
 con toda la otra conpanna. E quebrantaronla toda, e
 fueron al alcaçar e tomaron a Exiona, fija de Laomedon,
 e de las otras duennas de la çibdat las que se pagaron,
 e oro e plata, e todas quantas cosas preçiadas fallaron
 por toda la villa, e de los otros omnes otrosi e de las
 mugeres ruanas las que quisieron. E desque ouieron
 quebrantada e destroyda toda la çibdat desta manera,
 acogieronse con muy grand prea sin guisa, e tornaronse 
 para Greçia.
 
 E tomo Ercules a Exiona, fiia del rey Laomedon, e dio la
 a Telamon por muger, e casolos en vno por que fue bueno 
 en la fazienda e fuera el el primero que entro la
 çibdat. E desta manera fue destruyda Troya la primera
 vez; e destruxola Ercules commo auemos contado por la
 razon que es dicha.


[ 14 ]
 
 [CDV.] De Diomedes, rey de Grecia.
 Cuentan vnos esta estoria del rey Diomedes de vna guisa e
 otros de otra. E dizen los vnos que este rey de Traçia
 albergaua quantos huespedes le venien e el podie aver de
 los que pasauan por su regno. E desque los auie
 albergado, pensaua bien de ellos de lo que auien
 menester; mas despues mataualos de noche, e daua los
 cuerpos a comer a vnas yeguas que auie abezado a ello, e
 colgaua las cabeças de los vnbrales de su puerta. E
 yendose Ercules de Troya para Greçia, salieron a el los
 omnes buenos e las otras gentes de aquellas tierras
 commo a aquel que fuese su defendedor, e que quebrantaua 
 las soberuias, e vedaua los tuertos. E querellaronse de
 Diomedes de aquella enemiga que fazie en sus huespedes e
 en ellos mismos. E Ercules por ruego dellos fue e lidio
 con el, e matolo, e diolo a comer a aquellas yeguas
 mesmas. E desque lo ouieron comido, mato a ellas en que
 touieron todas las gentes que fiziera Ercules buena
 fazanna, e vengança e derecho.
 
 Otros cuentan, commo deximos, esta estoria de esta otra
 guisa, e dizen que este gigante Diomedes, rey de Traçia,
 que guerreaua a Greçia, e corriala, e robauala, e
 destruya quanto fallaua. E Ercules e la otra caualleria 
 de Greçia que gelo vedarian eran ydos estonçes sobre
 Troya, quando fue quebrantada la segunde vez. E dizen
 que corrien las yeguas de aquella tierra de Traçia mas
 que los cauallos, e que de aquella guisa Diomedes daua
 aquellas yeguas a los que enbiaua a correr a Greçia e a
 las otras tierras. E por que mataua muchos de los de
 Greçia, e les leuaua lo que auien, e lo daua a los que
 enbiaua alla en aquellas yeguas, e lo al metie en guarda
 dellas, leuantaron ellos que mataua los omnes e los daua
 a sus yeguas a comer. E Ercules, quando torno de Troya e
 sopo este fecho, touo que les auia fecho Diomedes grand
 tuerto, demas non seyendo ellos en la tierra, e auiendo
 tan poco que eran ydos dende, e fazer el tal fecho
 contra los griegos. E luego en su venida lidio con el, e
 vençio a Diomedes, e ençerrolo en sus fortalezas que
 auie muy grandes. E Ercules touolo alli ençerrado fasta
 que le fizo comer de dentro todo quanto auie; e comieron
 se en cabo el e los omnes mismos de fanbre. E pues que
 auemos dicho de Diomedes el gigante, diremos de los
 fiios de Neleo.

 [CDVI.] De los fiios de Neleo.
 Neleo fue fiio del rey Saturno, e ouo doze fiios: a
 Nestor, sennor de Pilo, e a Peryclimeno, e otros diez. E
 eran estos todos grandes caualleros mançebos, e
 arreziados, e sennores de Mesa e de Veli, que eran
 çibdades commo regnos con terminos de grandes tierras, e
 muy ricas, e fuertes, e muy preçiadas; e era suya otrosi
 tierra de Pilo, que era muy grande e con muchos
 castillos. E estos fiios de Neleo, commo eran muchos e
 auien grand poder e eran de grand linage, atreuiense 
 mucho, e non querian sofrir a Ercules, sin conosçer le
 ninguna mejoria, nin de fazer ninguna cosa por el. E
 Ercules enbioles rogar muchas vezes que lo non fiziesen.
 
 Ellos nunca quisieron dexar de fazer por el ninguna cosa,
 mas enbiaronle dezir que lidiarian con el. E el, quando
 aquello oyo, pesol por que eran vezinos e sus parientes,
 e non querian paz con el. E pues que ellos lo querien,
 non pudo el estar de non lidiar con ellos por que gelo
 ternien por couardia, por que eran ellos muchos e muy
 poderosos, e que lo dexaua por miedo, que era la cosa
 que el por peor tenie que a otra. E asonaronse de amas
 las partes. E fue la batalla muy grande; e vençiolos
 Ercules e matolos todos en aquella batalla, que non
 finco dellos ninguno sinon Nestor que se non açerco y. E
 entro por Mesa. e por Eli, e por Pilo, e destruxolas e

[ 15 ]
 asololas todas de guisa que en todos los
 dias de Ercules nunca sennor ovo en aquellas tierras que
 contra el se osase enfestar.

 [CDVII.] De como caso Ercules.
 Ercules caso tres vezes; la primera con Mera, la segunda
 con Dayanira, la terçera con donna Yolante, e todas
 estas tres mugeres fueron fiias de reyes e de reynas.
 
 Mera fue fija del rey de Lidia. E segunt dize en el Libro 
 de las Prouinçias, Lidia es vna tierra de Asia que yaze
 entre Panfilia e Frigia, e llamauanla primero Meonia.
 Mas acaesçio despues desto que finco el regno en dos
 hermanos, e dixeron al vno Lido e al otro Tirreno; e non
 se avenien sobre la partida de la tierra, e ouieron a
 echar suertes qual dexase el regno al otro. E cayo la
 suerte a Tirreno; e guisolo el hermano muy bien, e diole
 grand conpanna e muy bien guisada e que saliese del
 regno. E el fuese para Ytalia, e gano y vna grand
 tierra, e poblola e pusole el nonbre e llamola Tirrenna.
 E otrosi aquel rey Lido, su hermano deste rey Tirreno,
 que finco en el regno de Meonia, canbio aquel nonbre a
 la tierra e llamola del suyo Lidia. E asi le dixeron de
 alli adelante e le dizen avn agora, segunt cuenta la
 estoria.
 
 E Ercules fizo sus fiios en aquella infante. E deste
 casamiento se leuanto la razon, segunt oyredes adelante,
 por que ovo Ercules a lidiar con los de Laçedemonia. E
 esto conteçio por que se detouo el mucho fuera de la
 tierra por la contienda que auia con los çentauros que
 duro mucho, commo oyredes adelante. E pues que auemos
 dicho deste casamiento primero de Ercules, queremos
 dezir de aquella lid que ovo con los çentauros.

 [CDVIII.] De la lid de Ercules e de los çentauros.
 En la sazon que Ercules era auie en Greçia e en las otras
 tierras de aderredor grand conpanna de caualleros 
 mançebos, todos de vna edad, e muy buenos por costunbres 
 e por armas, e todos fiios de reyes e de grandes
 prinçipes. E en aquella sazon fue Teseo, fiio de Egeo,
 rey de Atenas, e de Etra, fiia de Fiteo, rey de Troeçen.
 E fue este Teseo muy bueno, commo oyredes adelante, en
 muchos buenos fechos que fizo. E otrosi a esa sazon fue
 Jason, fiio de Eson, e sobrino del rey Pelias, hermano
 de Eson, donde fue despues rey este Jason, el que leuo
 el velloçino que deximos de la ysla de Colcos. E otrosi
 Meleagro, fiio de Oeneo, rey de Calidon, e de la reyna
 Altea, el que mato el puerco de Calidon; cuya hermana
 fue Dayanira con quien caso despues Ercules, commo
 contaremos adelante. E Thideo, hermano de Meleagro, que
 otrosi era muy buen cauallero, asi commo dize en la
 Estoria de Troya, e en otros lugares muchos, e Ouidio
 que fabla del mucho. E Zeto e Calays, fiios de Oriçia,
 fiia del rey Euristeo: los que fueron con Hercules a
 segudar las arpias al rey Fineo, e con el e con Jason a
 ganar el velloçino de Colcos. E Castor e Pollux, fiios
 del rey Tindalo e de la reyna Leda; e Piriteo, fiio de
 Axsion, fiio de Titano, que fue el primero gigante donde
 vinieron los gigantes, segunt dize en el Libro de los
 linages de los gentiles. E Nestor, cuyos hermanos fueron
 Periclimeno e los otros diez, todos fiios de Neleo, fiio
 del rey Saturno. E eran ya nasçidos a esa sazon
 Achilles, e Aiax, e Vlixes, e los otros omnes de giand
 guisa que fueron en el segundo

[ 16 ]
 
 destruymiento de Troya: e otrosi Ector, e Paris, e
 Troylo, fiios del rey Priamo, e Eneas, e todos los otros
 grandes de Troya que fueron en esta batalla.
 
 E estos caualleros mançebos, que aqui contamos de Greçia,
 estauan todos bien en vno, e amauanse, e llamauanse 
 todos a sus fechos grandes que les acaesçien -oras a los
 vnos, oras a los otros- e ayudauanse todos muy bien
 quando menester era. E Piriteo yua casar estonçes con
 vna duenna, que era del linage de los çentauros, que
 auie nonbre Ypodame; e era parienta de Piriteo, ca dese
 linage vinie el. E Teseo, fiio del rey de Atenas, era su
 conpannero; e tanto se amauan que fallaredes que los
 llamaron los abtores de los gentiles vn par de amiztad,
 que non dixeron de otros fasta aquella sazon. E vino con
 el a sus bodas el, e Ercules, e la mayor parte de la
 mançebia de los caualleros de Greçia. E ayuntaronse y
 grand conpanna de los çentauros e de los ricos omnes de
 tierra de Emonia; e las alegrias que fazian todos eran
 muy grandes. E commo auia y gentes de muchos lugares e
 de sennas costunbres, andauan todos mezclados, e non se entendien, e fazien tan grand ruydo que se non oyen nin
 sabien los vnos que se dezien los otros.
 
 E desque fue ora de yantar, mandaron poner las mesas. E
 Piriteo, que andaua reglando las conpannas, asento luego
 a los çentauros por los onrrar mas. E el palaçio estaua
 todo cubierto de arboles e de ropas preçiadas. E pues
 que las mesas fueron guisadas, vino Ypodame con grand
 conpanna de duennas muy onrradas e que eran muy
 fermosas, mas Ypodanie mas que todas; tanto que dixeron
 los que la vieron esora, segunt dize Nestor que estaua y
 e que cuenta esta batalla, que era Piriteo bien casado e
 de buena ventura con aquella muger; lo que non
 contesçiera asi por muy poco.
 
 E queremos vos contar commo auie y vno de los çentauros
 que llamauan Eurito; e este era el mas fuerte e el mas
 cruel que entre todos ellos fallauan. E asi commo vio
 este a Ypodame, tanto se pago della que por poco estido
 que la non fue luego tomar por fuerça. E entendieron 
 gelo luego todos los que y estauan, mas pero sufrios esa
 ora. E apartose con sus conpanneros, e fablaron que
 yantasen e desi que fuesen; e que tomarie el a Ypodame,
 e los otros cada vno a qual de las duennas quisiesen o
 alcançasen. E desque ouieron esto fablado, asentaronse a
 yantar. E los manjares eran tan estrannos, e tan buenos,
 e tantos que non auia y cuenta ; e otrosi los vnos de
 muchas naturas, segunt dize Nestor.
 
 E desque fueron estos comiendo e beuiendo, Eurito fuese
 ençendiendo para fazer lo que auia fablado con los
 suyos. E lo vno por el escalentamiento del mucho vino, e
 lo al por que de su natura amaua mucho mugeres, commo
 era brauo e malo, non espero que leuantasen las mesas,
 mas dio con ellas aluenne de guisa que todas las
 trastorno con quanto en ellas seya: asi que entenderie
 quien lo viese que con locura andaua. E leuantose e
 todos sus çentauros con el -e eran mas que todas las
 otras conpannas, ca estauan en su tierra-, e fueron al
 talamo do seyen las duennas. E tomo Eurito a Ypodame
 por los cabellos, e los otros çentauros a las otras
 duennas cada vno a la que alcançaua.
 
 E ellas començaron estonçes a dar bozes e gritos, commo
 fazen las mugeres en tales fechos. E oyeronlo los de la
 parte de Piriteo, e corrieron alla. E Teseo, que era
 amigo de Piriteo, fue primero que todos los otros; e
 quando lo vio, dixo a Eurito: «¿Que locura es esta que
 te tomo e te trae? Seyendo yo biuo, ¿eres tu osado de
 buscar mal a Piriteo, demas tal desonrra commo aquesta?
 E ¿non entiendes commo a todos nos desonrras en ello?» E
 diziendo estas palauras, fue e tirolos todos aparte, e
 echo mano de la duenna por toller gela. E Eurito non le

[ 17 ]
 dixo nada, mas fue a el a manos, e quisolo
 ferir en la cara, e diol en los pechos. E estonçes se boluieron todas las conpannas, e demandaron todos armas
 a grand priesa; e fasta que les llegaron, ferianse con
 que quier que fallauan. E matauanse fiera mente de ambas
 partes.
 
 E en todo esto salieron fuera de la villa. E auia y vno
 de los de parte de Piriteo en que dezien que non entraua
 fierro, e auie nonbre Çeneo Perrebo; e este mataua
 muchos de los çentauros e fazie grand danno en ellos. E
 vino vno de aquellos çentauros, e auie nonbre Latreo, e
 era este de los mas valientes e mejores de armas que
 auie en todos estos çentauros. E llegose a Çeneo
 Perrebo, e prouo en el sus armas. E Çeneo Perrebo dexo
 gelo fazer e prouar a quantas maneras el quiso, mas non
 lo pudo Latreo matar, nin llagar, nin avn fazer ningunt
 mal. E Çeneo Perrebo, desque le ouo dexado fazer todas
 sus prueuas en si quantas quiso, matolo. E los
 çentauros, quando esto vieron, fueron muy espantados, e
 dexaron a los otros, e vinieron todos a este. E firieron
 todos en el cada vno de las armas que traya, mas non lo
 pudo ninguno nozir; e en todo esto mataua el muchos
 dellos.
 
 E Menico, que era vno de los mas esforçados que y auia,
 dixoles asi: «Grand cosa es esta e grand desonrra para
 nos, que vn grand pueblo somos todos vençidos de vn omne
 solo. E ¿que pro nos tiene en seer nos fiios de Exion el
 gigante, e los grandes cuerpos e las grandes fuerças que
 auemos? E ¿por que ayunto la natura en nos forma de dos
 naturas, de omne e de cauallo, por que auemos doblados 
 los cuerpos e las fuerças, sy asi nos a a vençer vn
 omne? Mas venid e fazed todos commo yo fare.» E fue e
 tomo vn grand arbol acuestas, e los otros otrosi cada
 vno el suyo quando aquello vieron; e echaronlos a Çeneo
 Perrebo de suso. E fueron los arboles tantos que se fizo
 dellos vn monton tan grande que semejaua vn grand otero;
 e afogaron lo alli. E desque fueron los çentauros perdiendo
 el vino e entrando en su acuerdo, firieron muy de
 rezio en los lafitas, tanto que estauan por se vençer.
 
 E en esto salio Ercules a ellos con el su arco et con la
 su porra; e los golpes e la mortandad que en ellos fizo
 serie mucho de contar. E nunca quedo de ferir en ellos
 fasta que mato los mas, e segudo los otros; e los otros
 le tollio la noche. E fizo ayuntar las duennas, e venir
 a su talamo, e conplir su boda e sus onrras. Pero que en
 aquella mortandad non podie aver el alegria que ouieran
 de otra guisa; ca maguer vençio Ercules, muchos murieron
 y de los lafitas que eran de la parte de Piriteo.
 
 E de Ercules dizen algunos que, quando lo omne catase,
 non era grand cosa de vençer el; ca marauilla era de la
 su valentia que auie sobre los otros omnes, e de la
 grandez de las sus armas, e del peso de la su porra. E
 las sus saetas eran commo quadriellos muy grandes. Onde
 fallamos que las tenie vn dia Filotetes, su escudero de
 Ercules, e que le cayo vna de la mano, e vino de la
 punta e diole en el pie; e tamanno auie el peso que gelo
 paso todo de la otra parte e entro della por tierra. E
 estas fueron las saetas que deximos que dexo Ercules en 
 su muerte a este Filotetes, su escudero, commo oystes
 ya; e con estas dizen que fue Troya destroyda la segunda
 vez.
 
 De aquel cauallero Çeneo Perrebo, que oystes dezir que
 non entraua fierro en el e lo afogaron los çentauros,
 dize Nestor que despues que la batalla fue departida,
 que tiraron aquellos maderos e aquella lenna toda que le
 echaron los çentauros de suso por tomar el cuerpo, ca lo
 auie mandado Ercules. E diz que non lo fallaron, e
 marauillaronse todos mucho que fuera del, e començaron a
 departir en ello. E dizen vnos que si podrie ser que se
 ouiese ydo en cuerpo a los abismos. E cuenta Nestor que
 se açerto en aquella lid que viniera con ellos a
 aquellas bodas

[ 18 ]
 vn sabio que auia nonbre
 Mopso; e que dixo este que el viera salir de aquel
 monton de aquella lenna vna ave de natura qual nunca
 otra viera omne fasta aquella sazon; e que la mostrara a
 Ercules, e a Teseo, e a Piriteo, e a las otras conpannas
 que y estauan do andaua bolando ay sobre ellos. E
 dixeron despues algunos que fue esta el aue fenix.
 
 E pues que ouieron acabadas sus bodas, tomo Piryteo su
 duenna. E fueron todos con el, Hercules e Teseo e los
 otros que vinieron con ellos, e leuaronlo seguro e en
 paz e onrrada mente a su tierra. E despues desto lidio
 otra vez Ercules con los çentauros; e diremos commo, mas
 queremos vos contar primero del linage dellos e vnas
 razones que fallamos por que les llamaron este nonbre
 çentauros.

 [CDIX.] Del linaje de los çentauros, e porque ouieron
 este nombre, e commo los mato Ercules.
 Cuentan los abtores de los gentiles que Exion el gigante,
 fiio de Flegias, hermano del rey Saturno, que era muy
 priuado de la reyna Juno e consegero de las sus
 poridades. E demandole su amor, asi que dizen que vn dia
 que quiso trauar della. E Juno con sus encantamentos 
 muchos que sabie fizo deçender vna nuve, e metiola entre
 si e el, e defendiosele por esta guisa. E Exion con la
 tiniebla de la nuue que se fazie muy escura, cuydando
 que trauaua de donna Juno, trauo de vna de sus duennas
 que estauan con ella. E dizen que fizo en aquella duenna
 el linage donde vinieron estos çentauros; e salieron
 omnes muy ligeros, et muy fuertes e entendidos.
 
 E leuaron por ende los autores de los gentiles su fabla 
 dello, e dixeron que en el ayre e en aquella nuue 
 fiziera Exion el linage donde viniera aquella conpanna.
 E por que dezimos en latin aura por orage, e por orilla,
 e por ayre -ca por todo esto es aura-, e gignere por
 engendrar, tomaron destas dos palauras e fizieron dende
 este nonbre que dizen çentauros. E deuiemos dezir
 gentauros, mas por mayor apostura de la palaura dezimos
 çentauros; e asi lo otorgan Papia e Huguiçio. E quiere
 dezir este nonbre en este lugar tanto commo engendrados 
 en ayre o en orage. E avn fallamos que les dixeron este
 otro nonbre nubigenas, que es tanto commo engendrados en
 nuve. E esto fue otrosi por razon de aquella semejança
 de aquella nuue que dizen los gentiles que metio Juno
 entre si e Exion, por do se defendio del, en cuya
 escuridad fueron fechos los çentauros.
 
 E cuenta Palefato en vn libro que fizo a que puso nonbre
 el Libro de las cosas non creybles, tanto son
 marauillosas, do escriuio esta batalla e la otra que
 auemos contados dellos, que estos çentauros fueron los
 nobles de Tesalia; e dizen nobles por fiios dalgo. E
 este gigante Exion era biuo avn estonçes, e prinçipe muy
 poderoso, e muy cruel, e muy fuerte; e touose por
 desonrrado e quebrantado mala mente por aquellos del su
 linage que asi fueran vençidos. E cuentan algunos que
 avn en aquella sazon los omnes non caualgauan bestias
 sinon muy pocos e en pocas tierras. E dizen que este
 Exion que tomo çiento de aquellos suyos, e guisolos de
 armas e de cauallos, e con estos entraua por do quier. E
 dizen que los pueblos, commo eran avn nueuos e nunca
 auien visto avn omnes caualleros de aquella guisa en
 cauallos nin lo nunca ouieran avn por vso, que les
 semejaua commo eran los cauallos muy ligeros que non
 andauan p[or] tierra, mas por el ayre commo viento. E
 llamaronlos por esto a aquellos caualleros çentaur[os];
 e tanto quiere dezir commo çiento en el ayre, por que
 semejaua a los que lo non sabian que andauan [en] el
 ayre e non en tierra por la ligereza de los cauallos que
 corrien

[ 19 ]
 commo viento, commo es dich[o]. E
 esta fue ya otra razon por que les dixeron este nonbre.
 
 Otra razon vos contamos en el libro Exodo en las razones
 del rey Çinropes de Atenas, commo quier otrosi dezir
 çentauros tanto commo çient armados; e esa non auemos
 por que la dezir aqui otra vez, ca alli es dicha. E
 [an]dauan estos çient caualleros por toda Greçia, e
 trastornauan grand tierra en poca sazon d[estru]yendo e
 faziendo por ella lo que querien, que lo non dexauan por
 ninguno. E Ercules, que era commo rey e defendedor de
 toda Greçia, asi commo dizen todos los escriptos de los
 sabios de los griegos que fablaron del -por cuyo pesar
 Exion fazia esto-, fue a ellos, e çercolos en vn logar,
 e prisolos, e matolos que non escapo dellos ninguno. E
 de guisa fincaron quebrantado[s] los otros de aquel
 linage que nunca se osaron leuantar contra Greçia, nin
 alçaron cabeça en todos los dias de Ercules.
 
 E pues que deximos commo vençio Ercules a los çentauros,
 queremos agora dezir commo vençio a los de Laçedemonia e
 de las cosas que ende acaesçieron.

 [CDX.] De la batalla que Ercules ouo con los de
 Laçedemonia.
 Dize en el Libro de las estorias de los gentiles que
 tardando Ercules en la lid e en la guerra de los
 çentauros, asi acaesçio que sus fiios fizieron a donna
 Mera, su madre, fazer tuerto a Ercules, su marido. E
 Ercules, desque torno de alla e sopo toda la verdad del
 fecho commo fuera, mato a los fiios por ello; e a donna 
 Mera non la culpo tanto, ca fuera forçada. Mas ovo ella
 tamanno dolor de los fiios de la su muerte que dizen que
 ensandeçio por ello, tanto que trauaua de las cosas a
 muesos commo can quando rauia. E dixeron por ende los
 gentiles en sus fablas que se tornara en can por que yua
 asi a morder las cosas. E Ercules, quando vio que asi
 ensandeçiera, pesole mucho, ca la amaua de coraçon; e
 fizo sus sacrifiçios a sus dioses, e demandoles consejo
 sobrello que le faria por que sanase. E respondieronle
 que [fizi]ese en Laçedemonia vn monesterio de duennas 
 virgines, fiias dalgo, en que la metiese; e que
 guaresçeria dende e non de otra guisa.
 
 E Ercules quiso fazer aquel tenplo en Greçia en
 Laçedemonia commo le mandaran los ydolos, mas los de
 Laçedemonia non gelo dexauan y fazer. E sobresto creçio 
 grand contienda entre ellos, mas non por que Ercules
 dexase de se trabajar e[n] fazer su monesterio por
 ellos. E los de Laçedemonia sacaron estonçe su hueste 
 muy grande, e vinieron a defender gelo e lidiar con el
 si de otra guisa se non quisiese dexar dende. E Ercules,
 quando vido que atan a coraçon auian de vedar gelo si
 pudiesen, torno a rogar los por leuar lo dellos con amor 
 si pudiese, mas non pudo.
 
 E quando esto vio, ovo de lidiar con ellos, tanto auie a
 coraçon de conplir aquello por que sanase donna Mera, e
 demas que semejaua obra de Dios. E fizo en ellos grand
 mortandad, e fue la lid muy grande. E en pero que fueron
 ellos vençidos de la primera, non se partieron de
 aquella contienda e duro mucho. Pero al cabo ouieron de
 fazer quanto Ercules quiso; e fizo su tenplo alli do
 queria, e tomo muchas donçellas fiias dalgo e metiolas y
 con aquella donna Mera, su muger, e fizo a todos los de
 aquel regno de Laçedemonia dar y grandes eredamientos e
 muchas otras riquezas, e enrriqueçio el mucho a aquel
 lugar. E ante que esto non fiziesen, los de Laçedemonia
 nunca paz pudieron aver con Ercules. E estableçio el
 alli con ellos que aquel lugar sienpre fuese tenplo e
 monesterio de duennas fiias dalgo.
 
 E fallamos en las estorias de los gentiles que a aquel
 monesterio fue trayda

[ 20 ]
 Elena por meter la y
 monja; e fazienle los suyos grand fiesta en entrada de
 su orden. E quando lo oyeron los caualleros mançebos de
 Greçia que Elena, fiia del rey Tindaro e [de] la reyna
 Leda, aduzien alli, llegaronse ay todos. E vino y Teseo
 de Atenas por que auia [pre]z de la mas fermosa duenna
 del mundo, e que la pidien reyes para casamiento. E fue
 [Tese]o, que lo non dexo por ninguno, e tomola por
 fuerça, e leuosela. E por que traya el sennal de aguila 
 en las armas, dixeron los abtores de los gentiles en sus
 fablas que viniera vn aguila -que era el af de Jupiter,
 ca los gentiles nonbrauan sus aves acostunbrad[as e] avn 
 otras animalias a sus dioses-, e que la leuara robada, e
 la tornara a casa de su padre.
 
 E sus sabios e sus adeuinos del rey Tindaro departieron
 sobresta razon, e dixeron que aquel aguila era signo de
 dos cosas: la vna, que por que era el aguila af de
 Jupiter, que paresçie [a]saz e era de creer que Elena
 fiia era de Jupiter; e la otra, que por esta duenna se
 abernie e apaziguarie la enamiztad que auie entre los de
 Troya e los de Greçia, de lo que mataron al rey
 Laomedon, e destruyeran la villa, e leuaron robada a
 Exsiona, su fiia.
 
 E despues desto [fu]eron Castor e Pollux, hermanos de
 Elena, a demandar la a Theseo que les diese su hermana.
 [E] Theseo, pero que era su amigo, non la quiso dar
 cuydando que la meterian en la orden. E a Ercules non le
 pesaua por que la querian y meter: lo vno, por amor de
 donna Mera, su muger; e lo al, por que seria el
 monesterio que el fiziera mas onrrado por ella. E
 callose, que lo non quiso avenir entre ellos pero que
 pudiera. E acaesçio luego en pos esto que ovo Ercules a
 yr a conquerir las amazonas, commo oyredes adelante, e
 fue Teseo con el. E fincaron en la tierra Castor e
 Pollux, e fueron e tomaron la madre de Teseo por fuerça,
 e leuaron sela. E maguer vino Teseo, nunca la quisieron
 dar fasta que les non dio a su hermana. E esto avino 
 Ercules por que ron entrase entre ellos otra contienda e
 se mouiesen guerras en Greçia por ello. E fue esto vn
 buen fecho que fizo Ercules. E dizen que gela dio Teseo
 tal qual la leuara, que nunca otra cosa ouiera con ella.
 E fue Elena robada dos vezes desta guisa: la primera de
 Teseo, la segunda de Paris, el de Troya, commo oyredes
 quando vinieremos a contar la su estoria.
 
 E pues que deximos de Ercules e de la su lid con los de
 Laçedemonia, diremos agora de las amazonas. E contaremos
 primero commo les conteçio por que ouieron este nonbre,
 e desi commo las conquirio Ercules.

 [CDXI.] De commo conquirio e vençio Ercules las
 amazonas.
 Contado auemos ante desto en el libro de Josue de commo
 el rey Uoseses fue a lidiar con los saçitas e fue
 vençido; e commo se leuantaron las duennas amazonas, e
 yua ya el nonbre e la fama dellas muy grande por todo el
 mundo que vençien a quantos con ellas se tomauan. E el
 rey Euristeo mando a Ercules que fuese a lidiar con
 ellas. E Ercules vio que lo enbiaua a peligro muy grande
 e que non lo podia desuiar. E por la grand fama que
 ellas auien non lo touo en desden, pero que eran
 mugeres. E dize Orosio que pues que non pudo estar de
 non fazer el mandado de su sennor el rey que non se
 quiso enfiuzar en la su fuerça sola nin en lo que el
 podie, e que ayunto toda la caualleria de Greçia de los
 mançebos mas [preçia]dos e mas escollechos de toda esa
 tierra. E contoles lo que queria fazer que le [mandaua]
 el rey, e demandoles que fuesen con el. E en aquel
 tienpo los fiios de los reyes, e de los [prinçipes], e
 de los otros grandes omnes preçiauanse mucho por seer en
 grandes fechos e ayudar se vnos a otros

[ 21 ]
  
 para fazer lo que los sus reyes les mandauan. E dixeron
 que yrien todos con el muy de grado.
 
 E Ercules guiso sus nauios, quantos vio que eran
 menester, ante que se fiziese el roydo por la tierra e
 lo sopiesen las amazonas. E tomo toda aquella
 caualleria, e metiose sobre mar. E vino a su tierra de
 las amazonas sin sospecha, e fallolas aseguradas e
 desarmadas, que non metien mientes en tal cosa nin
 estavan guisadas para lidiar commo se ellas guisauan
 segund solian. E eran estonçes reynas de las amazonas,
 segund dizen, que llamauan a la vna Anthiopa e a la otra
 Oriçia. E commo las fallo asi que non estauan guisadas
 de armas, entroles la tierra e mato dellas, ca lo non
 podian escusar. E priso las que quiso, e leuolas. E tomo
 y dos hermanas de la reyna Anthiopa, [que] dezien al vna
 Manolip e a la otra Ypolita. E dio a Ypolita a Teseo,
 fiio del rey Egeo de Atenas, que fue con el. E Teseo
 caso con ella, e fizo della a Ypolito que fue buen
 cauallero, de quien vos contaremos adelante. E dio
 Ercules a Manolip a la reyna Anthiopa, su hermana, e la
 reyna diol por ella sus armas, que eran cosa de grand
 preçio.
 
 E despues de la reyna Oriçia regno la reyna Penthesilea
 en lugar della. E esta dizen que fue reyna de grand
 coraçon e de grandes fechos; e esta dize Orosio que vino
 a la batalla de Troya, e fue y muy buena, e dio y muy
 grandes e muy apuestos ensennamientos de barragania en
 armas, segunt cuentan [en] esa estoria de Troya. E estas
 reynas de las amazonas sienpre salieron buenas e de
 [gran]des fechos, tanto que dize Orosio sobre los
 fechos dellas que verguença es del yerro de [los] omnes
 que las mugeres que salieron echadas de su tierra que
 entraron por muchos lugares [de] Europa e de Asia, que
 son de las fuertes partes del mundo, e andudieron por su
 vagar destruyendo e tomando las çibdades que querian, e
 faziendo otras de nueuo e teniendolas. E esto les duro 
 mas de çient annos. E dize en cabo que esta presura de
 aquellas guerras non fue synon por culpa de los omnes.
 
 E despues que torno Ercules de tierra de las amazonas,
 caso con Daymira. E agora queremos vos contar deste
 casamiento, e de los fechos que conteçieron a Ercules
 sobre la razon del. E començaremos en el linage donde 
 vino Daynira, e de commo conto Nestor que mato Ercules
 los honze fiios de Neleo, fiio del rey Saturno.

 [CDXII.] De la muerte de los honze fijos de Neleo.
 De la muerte de los onze fiios de Neleo cuenta la razon
 su hermano Nestor, rey de tierra de Pilo, desta guisa:
 En Troya auia vn cauallero en que non entraua fierro, e
 dezienle Çigno. E en la entrada de la batalla del
 destruymiento de Troya acaesçio a Achilles de lidiar con
 aquel cauallero Çigno. E quando lo firio de la su lança,
 e vio que non le fiziera ningunt mal de commo solie
 fazer a quien el firie, marauillose ende mucho. E por
 prouar si le venie aquel yerro por el o por sus armas,
 endereço contra otro cauallero e matolo, e desende a
 otro; e vio que esto que non venie por el, e començose a
 marauillar que era. E dixole estonçes aquel cauallero
 Çigno: «Non te marauilles por que me non llagueste, ca
 non entra fierro en mi. E estas armas que tu vees que yo
 traygo, non las tomo sinon por apostura de mi e non por
 ayuda que las yo aya de menester.» E por que esta razon
 pertenesçe mucho a la estoria de Troya e mucho otrosi a
 la de Achilles, dexamos aqui las otras razones della,
 saluo ende que diremos en pocas palauras de commo lo
 mato; e fue desta guisa.
 
 Pues que vio Achilles que fierro non entraua en Çigno,
 dexo las otras armas,

[ 22 ]
 e arremetiose a el, e
 echole las manos en el escudo. E reboluiole aderredor 
 con el trascol, e con las correas del yelmo apretole 
 tanto la garganta fasta que lo afogo e lo mato. E
 fablaron de la marauilla deste cauallero muchos dias en
 la hueste de los griegos ante los reyes e ante Achilles.
 E entre las razones de aquel cauallero Çigno dixeron
 algunos de los caualleros que nunca fuera, nin lo oyeran
 ellos que otro tal fecho commo este conteçiera en otro
 omne.
 
 E dixo alli estonçes el ançiano sabio Nestor de Pilo: «Yo
 vy otro tal de otro cauallero que ovo nonbre Çeneo
 Perrebo.» E conto del todo su fecho, que son vna pieça 
 de razones que dexamos por la estoria de Troya; e alabo 
 mucho al que lo mato. E alli fablo estonçes Tritolemo,
 fiio de Ercules el grande, e dixo: «O Nestor, buen
 ançiano, alabando tu a quantos te yo oy alabar,
 marauillome commo pasaste tu los loores de los fechos
 del grand Ercules, mio padre; ca me conto el de commo
 lidiara muchas vezes con los çentauros e los vençiera
 sienpre, e otros fechos muchos granados que fizo el que
 me dixo otrosy.»
 
 E alli respondio Nestor e dixo: «O Tritolemo, ¿por que me
 aquexas agora de aver me yo de menbrar del duelo pasado
 e dezir la mal querençia que yo contra tu padre Ercules
 auia? Ca nos non alabamos a los que contra nos son nin a
 los nuestros enemigos, ca ¿qual fue el que a su enemigo
 alabo? Ca aquel tu padre Ercules quebranto la çibdat de
 Mesa, e de Elim, e de Pilo, e otras muchas; e quemo a mi
 los mios palaçios, e avn calle todos los otros que me el
 mato. Ca nos, los fiios de Neleo, fuemos doze hermanos,
 muy buenos mançebos; e a todos los mato Ercules saluo
 ende a mi solo. Ca de dezir era que los vençeria Ercules
 a los otros; mas de la suerte del vno que ovo nonbre
 Periclimeno, esto fue marauilla; ca auie poder de tomar 
 quales figuras quisiese e dexar quales quisiese; e
 dierale este poder Neptuno, a quien nos llamamos
 [nuestro] dios de las aguas, que era padre de Neleo,
 nuestro padre.
 
 «E desque tomo Periclimeno figuras [quales] el quiso e
 quantas le semejo, e le vençio Ercules en todas, tornose
 en figura de agui[la] cabdal -que era el ave que Jupiter
 amaua mas entre todas las otras- e alçose en el ayre
 volando en esta figura. E vino de poder por ferir a
 Ercules de las manos en la cara. E Hercules, quando en
 aquella figura le vio venir, metio mano al su arco. E
 Periclimieno bolaua ya muy alto; e el cato alla e vio
 commo yua ya entre las nuves, e tirole del arco, e
 firiole en el costado alli do se ayunta el ala al
 cuerpo. E non fue grand llaga, mas diole en los neruios 
 e ronpio gelos, e perdio la fuerça del bolar. E despues
 que el viento non pudo coger con el ala e de la otra
 sola non se podie ayudar para bolar, ovo por fuerça a
 caer e venir a tierra. E en llegando a tierra, commo
 cayo del costado diestro e traya la saeta de Ercules
 espetada en el, cayo sobrella e con el peso del cuerpo
 espetose toda en el, de guisa que le salio por el onbro 
 siniestro e finco y muerto.
 
 «E asi mato Ercules, tu padre, los mios onze hermanos. E
 pues, Tritolemo, tu eres cabdillo de la flota de tierra
 de Erodia, e eres buen varon e grand fermoso e de buen
 sentido, e eres tu mi amigo de coraçon - e es grand amor
 puesto entre mi e ty: pues ¿en que manera entiendes tu
 que puedo yo dezis ningunas alabanças de Ercules, tu
 padre, que me asi mato mios hermanos? E a Ercules non le
 puedo yo nuzir tanto en ninguna cosa commo en callar le
 sus fechos; onde non digo agora del mas.»


[ 23 ]
 
 [CDXIII.] Del linage de Daymira.
 Mares, fiio de Jupiter, a quien tenien los gentiles por
 su dios de batalla, fizo en Sterope, fiia del rey
 Atalant, a Partaon; e Partaon a lestio e a Oeneo; Testio
 fizo a Altea, e a Toxeo, e a Flexao. E este Oeneo, fiio
 de Partaon, fue rey de tierra de Calidon. E caso con
 aquella Altea, fiia de Testio, su hermano; e ouo en ella
 estos dos fiios, a Meleagro e a Tideo, e dos fiias. A la
 vna dixeron Daynira, que fue muger de Ercules; e la
 otra, Gorge. E era Daynira muy fermosa duenna e de grand
 nonbre; e demandauanla fiios de reyes e de grandes
 prinçipes por casar con ella, e non la podian aver.
 
 E Ercules, quando torno del fecho de las amazonas, oyo
 dezir de la fermosura e del prez desta Daynira, e commo
 la contauan por muy buena duenna de costunbres; e otra
 guisa era de grand linage, segunt oyredes, commo era
 fiia del rey e de reyna e hermana de Meleagro. E fue la
 a pedir por cosar con ella. E a la sazon que el llego a
 Calidon por esto, fallo y los mas de aquellos que la
 demandauan.
 
 E pasa por tierra de Calidon vn rio a que llaman Ateloo.
 E auia y aquella sazon vn omne de muy grand guisa; e por
 que era poderoso por toda la ribera del, llamaronle los
 gentiles Atheloo, commo al rio. E dixeronle dios de
 aquella agua, commo fallaremos que fazian otros
 poderosos e sabios que les dezien los nonbres de las
 cosas de que auien el poder e el saber. E vino este
 Ateloo a demandar otrosi estonçes a Daynira por
 casamiento. E los otros que eran ally venidos por esto,
 quando vieron a Ercules e Ateloo que eran de tan grand
 guisa e demandauan lo que ellos demandauan, entendieron
 que non auian y que fazer ante aquellos.
 
 E Ercules, maguer que veye que Ateloo llamauan dios, por
 todo eso non quiso partir se de demandar a Daynira. E
 Atheloo, otrosi, era le verguença por llamar le los
 omnes dios e dexar se dende por Ercules, que non tenien
 avn los gentiles por dios nin lo era, pero que lo fue
 despues que murio, como diremos adelente. E ouieron a
 auer grand contienda sobreste casamiento el e Ercules; e
 queremos vos contar commo, segunt fallamos que lo conto
 despues Ateloo mismo a Teseo, fiio de Egeo, rey de
 Atenas, segunt diz Ouidio.

 [CDXIV.] De la contienda de Ercules e de Atheloo sobre
 el casamiento de Deyanira.
 En el tienpo del rey Oeneo e de la reyna Altea se fizo en
 Calidon vn puerco montes malo que destruya toda la
 tierra. E ayuntaronse a matar lo toda la flor de los
 caualleros mançebos de Greçia que se algo preçiauan. E
 vino y Atalanta, fiia de Jasio, rey de Arcadia, por que
 murio despues Meleagro que mato este puerco. E fue y con
 los otros mançebos Teseo, fiio de Egeo, rey de Atenas. E
 desque mataron el puerco, que se tornaua Teseo de alla
 para yr se para Atenas, vino a aquel rio de Ateloo de
 Calidon para pasar; e fallolo mucho avenido de las aguas 
 muy grandes que fiziera estonçes. E yua el rio tan
 grande que nin por vado nin por puente -e avn estonçes
 non auia de esa guisa puentes- s non lo pudo pasar. E
 estando en la ribera mesurando commo faria, si lo podria
 pasar a vado o de alguna otra guisa, sopo Ateloo, sennor
 de esa ribera, commo estaua alli Teseo, fiio del rey de
 Atenas, de quien oyera el dezir que era mançebo que se trabajaua de todo buen fecho e avie va dende grand prez.
 
 E vino a el, e resçibiolo muy bien de palaura e de fecho,
 e dixole asi: «Teseo, noble de Atenas, yradas van las
 aguas, ca son grandes e muy avenidas. E quando este rio
 aviene, suele leuar los grandes maderos, e arranca los
 arboles fieros e los cantos de las pennas, e lieualos. E
 vy yo muchas vezes casas e cortijos muy

[ 24 ]
  
 grandes que seyen en la ribera del que los leuo todos de
 suelo. E auia y vacas e toros muy fuertes e cauallos muy
 corredores, mas non les touo pro que los non leuase, e
 los non metiesen las ondas de yuso so si, e los non
 matasen. E quando se desfazen las nieues en los montes,
 commo agora, vy yo que prouaron mançebos muy rezios de
 sobir en lugares altos çerca deste rio para defender se
 alli de la avenida, atreuiendose que si menester les
 fuese, que nadarien e saldrian. Mas leuolos la fuerça de
 las ondas e mataualos. Onde ternia yo por bien, si tu
 quisieses, que fasta que baxasen las aguas que entrasen 
 en madre, que fincases. E posa en las mis casas mismas,
 e toma lo que ouieres menester de quanto y fallares, que
 fallaras ay asaz.»
 
 E respondio Teseo que se tenie por bien consejado del e
 que lo querie fazer. E Ateloo penso muy bien del e de
 toda su conpanna. E desque ouieron comido, començaron a
 aver emiente de sus fechos, e de sus avenimientos, e de
 aquel puerco que mataron en Calidon: donde venie, que
 cosa fuera, o commo se fiziera aquella pestilençia tan
 mala e tan fiera que tanto danno aduxera en aquella
 tierra. E sobre que dixeron que le enbiara alli la deesa
 Diana ouieron emiente de otros miraglos muchos que dizen
 que fizieran los sus dioses. E contoles Ateloo
 enxienplos muchos dende; e vn cauallero ançiano de muy
 grand guisa que venie con Teseo, que auie nonbre Lelex,
 dixo ay los suyos.
 
 E otrosi en todo esto ouieron a venir entre las otras
 razones a fablar de muchos de los sus dioses, que dezien
 que auie y, que se podian mudar de aquello que eran en
 otra semejança, e dexar vnas formas e tomar otras, e
 desi tornar se a aquellas que dexauan quando querien. E
 Piriteo, fiio de Exsion el gigante, que seye y dixo que
 lo non creye que los sus dioses ouiesen poder de fazer
 tal cosa. E respondiole Ateloo: «Si pueden, ca muchos ay
 de que te daria prueuas que lo fazen. Mas en cabo ¿por
 que lo prouare yo en otrie sinon por mi? ca yo que soy
 aqui so a las vezes, qual me vedes agora, en forma de
 onbre; e quando quiero, me torno en serpiente; quando
 quiero, en toro muy fuerte. E tornandome en toro perdi
 el vn cuerno; e quiero que lo veades.» E diz que se les
 mostro en figura de toro; e mostrandoseles tal, dio vn
 grand sospiro. E estonçes le pregunto Teseo e le rogo
 que le dixese en que perdiera aquel cuerno e por que
 sospiraua asi.

 [CDXV] Como conto Ateloo a Teseo la contienda que ouo
 con Ercules.
 Diz Ateloo: «Teseo, preguntasteme agora grand tristeza al
 mi coraçon, e demandasme muy graue cosa que te cuente la
 contienda que ove con Ercules, ca non se yo qual es
 aquel vençido que quiera contar su batalla commo le
 conteçio. Pero, pues que la quieres oyr, quiero tela yo
 contar por orden commo avino entre mi e el; ca non es
 tamanna desonrra en seer vençido commo fue cosa apuesta 
 en aver contendido con tal commo Ercules, e solaz es en
 seer el omne vençido de tan grand onbre commo aquel. E
 si oyste dezir de alguna muger que dezian Daynira, esta
 Daynira fue fiia del rey Oeneo de Calidon e de la reyna
 Altea, e era de las mas fermosas duennas del mundo. E
 demandauanla reyes para casar con ella, e andauan ay
 muchos por esta razon.
 
 »E asi acaesçio que nos ayuntamos ay muchos a vn ora a
 casa de su padre a pedir gela. E Ercules, que es tan
 grand onbre commo tu vees, vino y estonçe a eso mismo. E
 pedila yo e pidiola el: e los otros, quando vieron que
 nos nos trabajauamos desto, partieronse dende, ca
 entendieron que non tenien y recabdo ante nos. E
 fincamos y Ercules e yo. E començose el luego a alabar
 de linage, commo fazen muchas vezes los que donnear 
 quieren, e dixo commo era fiio de

[ 25 ]
 Jupiter;
 e contaua los grandes fechos que fiziera por mandado de
 la reyna Juno, su madrastra, que le querie mal e gelos
 fiziera fazer. E yo, quando aquello vy, commo quier que
 me quisiera ende tirar afuera, non pude; ca toue que era
 verguença de llamar me los omnes dios e dexar me de tan
 grand fecho por omne ninguno. E començeme yo a alabar
 otrosi la mi vez, e dixe al rey: 'Tu vees commo so yo
 muy poderoso en tu frontera e tu vezino, e non vengo
 commo estranno de agena tierra a pedir te tu fiia.
 Demas, non me quiere mal donna Juno'. E desi torne
 contra Ercules, e dixele: 'Tu, que te alabas de
 linage,¿non es verdad que Jupiter es tu padre? E si lo
 es, fizote en pecado e en duderia. E agora, escoge qual
 quieres: o non ser Jupiter tu padre, o seer lo con esta
 desonrra para ty'.
 
 »E demientra que le yo dezia estos denuestos, començose
 el a asannar de guisa que le entendia yo que non podia
 el encobrir la sanna. E respondiome en pocas palauras:
 'Mejor me suelo yo ayudar de manos que non de lengua, e
 de fazer que non de dezir. E vença yo lidiando, e tu
 vençe fablando.' E despues que esto ouo dicho, echo la
 vestidura de los leones que traya vestida, e cometiome 
 de luchar. E yo auia dicho mis grandias, e fueme
 verguença de tirar me ende afuera. E echamos los
 vestidos amos, e trauamos nos luego a manos; e entendile 
 yo luego que mas valiente era que yo.
 
 »E serie luengo de contar las maestrias e las artes que
 fezimos amos por nos echar. E dio el de las manos en el
 poluo, commo es costunbre de los luchadores, que bien
 diriades que maestro era de lucha e que sienpre
 visquiera en ello. E vino e echome las manos oras al
 cuello, oras a los braços, desi al costado. E en todo
 esto los sus pies non estauan quedos, que eso mismo non
 fazian a los mios e a las mis piernas, de guisa que non
 auia en mi parte de que me non cometiese. Mas fallome
 pesado, e con todo esto non me podia mouer. E desta vez
 fezimos nos afuera, e tornamos luego a ello e pusimos 
 que nos non dexasemos menos que del vno o del otro non
 fuese.
 
 »E tomamos nos luego por las manos, e encoruamos nos, e
 pusimos las fruentes vna con otra commo los toros quando
 lidian con çelo, desi abraçamos nos. E quisierame
 Ercules desechar bien tres vezes, mas non pudo ca me non
 osaua yo desanparar del. E a la quarta vez non pude con
 el, e partiome de si e enbiome bien aluenne con la mano.
 E fue luego en pos mi, e trauome del cuello ante que yo
 acordase. E semejauame que vna grand penna tenia de
 suso, pero partile de mi esa vez mucho a penas. E el
 torno a mi luego, e cometiome muy de rezio tanto que me
 non dexaua resollar. E yo non lo cometia, ca en defender
 me auia que ver. E desque me touo bien cansado, echome
 de cabo la mano en la çeruiz e parome el pie. E verdad
 te he a dezir, fizo me fincar el ynojo e abaxar me tanto
 que mordi en el arena.
 
 »E entendi estonçes que por ninguna guisa non era yo tan
 valiente a manos commo el para tomar nos el otra vez en
 vno. E quando esto vy, metime a otras mis artes que me
 sabia yo por veer si le espantaria o si podria con el. E
 torneme en semejança de serpiente muy grande por mio
 saber, e fiz contra el todo aquello que serpiente podria
 fazer. E el, quando me vio en aquella figura, començose
 a reyr e a fazer escarnio de mis artes, e dixo asi: 'O
 ¿en que contiendes e te trabajas? ca esto my menester es
 de lidiar con serpientes; e de las cunas lo començe, do
 yo astrague dos dellas a manos segund me dixeron mis
 amas. E Ateloo, pero que vençieses las otras serpientes
 tu, ¿que series tu para la de la laguna de Lerne que
 auia siete cabeças: e quando la ferien e la llagauan,
 creçie; e quando le tajauan vna dellas, naçien le

[ 26 ]
 dos? Pero yo la dome e la mate. E ¿de que
 te trabajas, o que cuedas que eres, e a quien quieres
 enartar, e tomas forma agena commo enprestada e amenazas 
 con armas que non son tuyas?' E esto dicho, echome las
 manos en la garganta, de guisa que la apreto con ellas
 que me semejauan tenazas de fierro muy fuertes. E nunca
 dellas le pude salir sinon quando se el quiso.
 
 »E desque vy que por esta guisa non podia con el, torneme
 en semejança de toro muy fuerte e muy bravo. E el, que
 cuyde que me avrie miedo e foyrie de mi, vino et echome
 las manos al cuello, e troxome aderredor, e dio comigo
 en el arena tal que todos los cuernos me entraron por
 ella fasta en el tiesto. E avn non le cunplio esto, mas
 tomome con la mano diestra el cuerno, e quebrantomelo, e
 salios con el en la mano. E dexome vençido en todas
 guisas, commo vos he contado. E pues que me asi conteçio 
 tan mal, quiteme de demandar la duenna, e dexela a
 Ercules, e partime dende con grand verguença.»
 
 E pues que deximos de la contienda de Ercules e de
 Ateloo, diremos de Ercules e de Neso.

 [CDXVI.] De commo Ercules mato a Neso.
 Despues que Ercules ovo vençido a Ateloo, dieronle el rey
 e la reyna a Daynira por muger; e Ercules fizo luego sus
 bodas con ella. E ayuntaronse y todos los fiios dalgo
 del reyno e muchas otras gentes de Calidon; e vino y vna
 grand conpanna de los çentauros. E auie y vno dellos a
 que dezien Nesso, e segunt su fechura de aquella gente
 era grande e muy valiente. E desque ovo Ercules acabadas 
 sus bodas, tomo su muger e yuase con ella para su tierra
 al castillo de Tirinto, donde era natural su madre
 Almena.
 
 E quando vinieron a vn rio, que auia nonbre Ebeno, por do
 auian a pasar, fallaronlo abenido e muy mayor que non
 solia. E diz la estoria que por las aguas de las nieues 
 que fiziera estonçes muy grandes, e que se desatauan,
 venia grande aquel rio, ca era estonçes en el cabo del
 invierno en entrante del verano. E commo non auia y
 puente, nin conosçien los vados Ercules nin ninguno de
 su conpanna, ca non eran dende naturales, non sabian por
 do lo pasar. E estando Ercules cuydando commo faria de
 Daynira, ca el bien cuydaua que pasaria nadando o por
 alguna guisa commo lo fizo despues, vino a el aquel Neso
 que deximos de los çentauros. E sabie este muy bien los
 vados de aquel rio por alli, e las entradas e las
 salidas de la vna parte a la otra quales eran. E pues
 que sopo commo estaua alli Ercules por aquella razon,
 vino a el e dixole que el sabia los vados; e si
 quisiese, que el le ayudaria a pasar; e que le pusiese a
 Daynira a cuestas e el que la pasarie nadando, ca lo
 podria muy bien fazer.
 
 E Ercules non se guardaua de Neso, nin asmaua que ninguna
 tal cosa osase cometer contra el, sy quier por que deuie
 seer escarmentado por lo que oystes dezir que Ercules
 fiziera a los otros de su linage. E tomo a Daynira e
 puso gela a cuestas, commo la pornie en vna bestia; e
 castigole que la leuase manso, e la guardase muy bien, e
 la touiese toda via con las manos de guisa que non
 cayese en el agua. E Neso queria mal a Ercules por lo
 que fiziera a sus parientes, e tenie gelo guardado si
 ora viese en que le pudiese fazer lo que le pesase en 
 ello. E pues que touo a Daynira en su poder e fue pasado
 a la otra parte, non penso de al sinon de yrse con ella
 quanto mas pudo.
 
 E Ercules tomo sus armas que traya consigo -su porra muy
 grande, e su arco, e sus saetas-, e echo la porra

[ 27 ]
 e el arco allende del rio en la ribera de
 la otra parte. E dixo asi sus palauras de juego por la
 razon que oystes de Ateloo que vençiera: «Pues que
 començe con rios, commo con Ateloo que se llamaua dios
 de aquel rio a quien yo vençi, quiero cometer los e
 vençer los.» E non dubdo en ninguna cosa, nin cato vado 
 nin otro lugar por do fuese el agua mas mansa o mas
 baxa, e metiose a nadar con su carcax lleno de saetas
 asi commo estaua vestido. E asi paso nadando mucho ayna 
 a la otra parte.
 
 E en todo esto Neso fuese con Daynira quanto mas pudo,
 que non atendio a Ercules, nin cato lo que deuie fazer
 sinon a la enamiztad que le tenie en su coraçon. E el
 corrie mucho; e asmo que desque se alongase ya quanto,
 que lo non alcançaria Ercules, e que faria el de Daynira
 lo que quisiese, e que serie esto para Ercules grand
 desonrra -la qual nunca le pudieran fazer todos los
 çentauros sus parientes- e serie vna vengança del mal e
 del quebranto que auien tomado del todo su linage. E
 Daynira, quando entendio que se yua Neso de aquella
 guisa e non esperaua a Ercules, quisose dar de mano a
 tierra, e non la dexo Neso. E ella dio luego grandes
 bozes.
 
 E Ercules, desque fue en la ribera de la otra parte, yua
 por tomar sus armas. E oyo las bozes de Daynira, e
 conosçiola, e entendio que mal querie fazer Neso. E tomo
 priuado su arco e la porra, e cato por Daynira a todas
 partes si la veria o por que daua aquellas bozes. E
 viola commo se la leuaua Neso e yua ya con ella aluenne.
 E dizen que los çentauros que eran la meytad omnes e la
 meytad cauallos, por la razon que vos deximos. E llamolo
 Ercules e dixo estas palauras: «Neso de dos formas,
 desmesurado eres, e fuerça quieres fazer non me
 guardando yo de ty. Mas esa fuzia de pies en que tu te
 fias ¿o te lieua a ty? Digo, Neso, e dexa lo que te
 encomendamos, ca nuestro es. E ¿por que non lo dexas por 
 mi nin por la mi verguença? ca escarmentar e castigar te
 deuies por el fecho de tu padre Exsion que demando a la
 reyna Juno lo que non deuie, commo lo que tu quieres
 cometer, por que murio penado; que tu otrosi non fueses
 atreuido de querer leuar lo que non es tuvo nin te
 conviene. Otrosi emiente te deuie venir lo que yo fiz al
 tu linage, e guardar te de mi e de lo mio. E pero que
 corres commo cauallo e eres ligero, en lo que te tu
 enfuzias, non te me yras por pies maguer que lo cuydas e
 te trabajas dende.»
 
 E diziendo esto metio mano al arco, e tirole vna saeta, e
 diole por el costado çerca de la espalda, e echogela por
 los pechos. E pero que Neso era muy grande, tamanna era
 el asta de la saeta de Ercules que de amas partes
 paresçio mucho della. E tomola Neso e sacosela, e
 començo a salir mucha sangre de amas partes. E dizen que
 la sangre destos çentauros que era enpoçonnada commo si
 fuese venino de serpiente. E desque fue ferido, quisose
 yr, mas non pudo tan grande era el golpe. E desque se
 yua desangrando enflaqueçio e cayo.
 
 E pues que entendio que morria de aquella ferida, e por
 que sabia que morrie con ella a quien se escalentase por
 el cuerpo, e por matar a Ercules de aquella guisa -pues
 que non podia de otra-, dixo desta guisa que lo non
 oyese Daynira, que ya era del luenne quando el cayo:
 «Morre yo, mas non syn vengança.» E llamo a Daynira e
 dixole: «En esta mi sangre yaze muy grand fuerça de
 amor. E por ventura avn verna tienpo que te dexara 
 Ercules por otra, ca asi contesçe muchas vezes -e mas
 entre nos los gentiles que non somos estrennidos en los
 casamientos por alguna ley. Mas si tienes en que tomar 
 della e si conteçiere que te dexe, con esta sangre faras
 oluidar las otras, e cobraras su amor, e lo tornaras a
 ty.»
 
 E Daynira non entendie el mal por

[ 28 ]
 que lo
 fazie. E traya vna camisa muy delgada que fiziera ella
 para Ercules; e tanto se tenie por bien casada -e era
 enamorada del e asmaua que nunca otro tal podria aver-
 que tomo aquella camisa que traye, quando esto le dixo
 Nesol, e enboluiola en aquella sangre e guardola priuado 
 que la non viese Ercules quando llegase. E touola toda
 via muy guardada temiendo sienpre perder a Ercules,
 commo dixera Neso, e esperando cobrar lo por alli. E
 Ercules, quando llego, fallo a Neso yaziendo ferido de
 aquella guisa, e vio commo morrie dende; e non le quiso
 mas fazer, e dexolo ay. E tomo su muger e su conpanna, e
 fuese para su tierra a Tyrinto do era Almena, su madre.
 E finco y con Daynira tanto que fizo en ella vn fiio que
 dixeron Yloyolao.
 
 E en todo esto sonaua por toda tierra de Greçia las
 enemigas e las crueldades que fazia muy grandes el rey
 Busiris en Egipto de Asia, e el rey Anteo en Libia de
 Africa. E la reyna Juno e el rey Euristeo, que nunca a
 Ercules dexaron folgar, enbiaron lo alla a que los
 matase, e segunt dizen, mas por que matasen ellos a el.
 E desi mandaronle que fuese por Africa a yuso, e leuase
 las mançanas de las esperidas, fiias del rey Aldante, do
 deximos que viniera el rey Persio; e desi que viniese al
 monte Andante, e deçendiese dende a oçidente, e pasase
 de alli a Espanna en Europa, e lidiase con Gerion, rey
 de aquella tierra; e despues que viniese por Ytalia
 conquiriendo e por alli por do es agora Roma; e desi que
 se tornase a Greçia a su tierra. E pues que deximos de
 la muerte de Neso, commo lo mato Ercules, queremos agora
 contar de cada vno destos fechos que le mandaron: commo
 los fizo Ercules e commo los acabo. E pero que Juno e
 Euristeo le mandauan fazer tantas e tan graues cosas,
 commo oystes, fallamos que yua el alla muy de grado, e
 que avn el se yrie por si mismo pero que ellos gelo non
 mandasen. De commo Ercules mato al rey Busiris de Egipto
 contado lo auemos ya en el noueno capitulo del libro de
 Josue, que es en esta segunda parte; e por ende non vos
 dezimos dello sinon quel mato de la guisa que es alli
 contado.

 [CDXVII.] De la passada de Ercules a Africa e del rey
 Anteo.
 Hercules, pues que tenie en coraçon de pasar de Asia a
 Africa, e dende a Europa e a Espanna, sabia commo
 pasaria por muchas mares peligrosas, segunt gelo auien
 todo contado, e commo yria a tierra de muy grandes
 sabios. E metio mientes en lo que seria menester para
 tales cosas commo estas. E conteçiera el peligro de las
 argonautas poca sazon auie avn; e perdieranse por el
 canto de las serenas, ca dizen que non es omne que las
 oya cantar que se pueda mouer de alli donde las comiença 
 a oyr. E los marineros, quando las oyen, an dende sabor 
 commo los otros omnes, pero que se saben el peligro que
 y viene, e dexan de gouernar las naues, e paranse, e
 peresçen las naues por ello muchas vezes. E dizen los
 sabios de las naturas de las serenas que quando ellas
 oyen al omne cantar, que non cantan ; e avn si cantaren
 e començare el omne a cantar despues, que callan ellas
 quando le oyen. E los omnes oyendo el canto del omne non
 veen a ellas, e nin dan nada por ellas -pero que las
 vean de otra guisa-, e uan se e guaresçen desta guisa
 que se non pierden.
 
 E Ercules, por esta natura que aprendiera para aver 
 consejo por este peligro de las serenas, dize que leuo
 consigo a Troylo, que era el mejor maestro que el
 fallara de musica -que es el arte de cantar-, por que
 fuese cantando por la mar. E para los sabios que
 fallarian en Africa, e en Espanna, e en las otras
 tierras por do acaesçiese, dize otrosi que leuo consigo
 a Atalant, que era grand sabio del arte de las
 estrellas, sobrino del grand

[ 29 ]
 Atalant que
 fue hermano de Pronieteo, del que dixeron los gentiles
 commo en fablilla que fazie omnes de tierra, e que metie 
 en ellos espiritu de vida, e los fazia beuir. E fue este
 fecho por que de neçios los fazia sabios; ca todos los 
 mas de aquel linage fallamos que fueron en la primeria 
 mas sabios que otros omnes en el arte de las estrellas,
 e avn las duennas de ese linage, segunt oyredes de las
 duennas esperidas que ensennauan a los otros. E por este
 Atlante se guiaua Ercules toda via e con este ovo
 consejo en sus fechos que auia de fazer.
 
 E desque arribo a Africa, vino luego el rey Anteo. E este
 rey Anteo, segunt dize en el Libro de los linages de los
 gentiles, fue fiio de Titano el gigante; e salio omne
 muy labrador, e era muy rico e muy poderoso por lauor de
 tierra, e fue sennor del reyno de Tange. E dize Plinio
 en el segundo capitulo del quinto libro, do fabla de las
 tierras, que este Anteo la poblo a Tange primera mente;
 e que despues la conquirio el Çesar, e poblola mas, e
 canbiole el nonbre, e llamola Julia Traduta. Otrosi
 cuenta que este Anteo fizo vn palaçio muy preçiado en el
 mejor lugar e mas viçioso que fallo en toda Africa, e
 esto era en tierra de Libia. E vino despues aquel Çesar
 Claudio que la conquirio, e poblo y vna çibdat, e pusole
 nonbre Lixos. E tomo este nonbre de lixon que dizen los
 griegos por agua; e segund dize Hyguiçio, nonbrola asi
 por el muy grand abondo que auia en aques lugar de
 buenas aguas e de todas las cosas. E otrosi dizen que la
 aforro de guisa que biuiesen y los omnes sin toda
 premia. E en este palaçio fazie el rey Anteo su morada 
 mayor quando era sennor dende.
 
 E era muy cruel omne, e tan valiente e tan grande, commo
 venie de los gigantes. E era el mismo gigante que tomaua
 por las çimas los arboles mas altos que fallaua e
 abaxaualos a tierra. E a quantos estrannos pasauan por
 su tierra e por su regno fazielos a todos luchar 
 consigo. E si alguno venie y que le echase o a quien el
 non pudiese echar, dexauase el caer en tierra, e
 leuantauase mas fuerte dos tanto que non era antes; e
 echaualos por esta guisa a todos quantos con el
 luchauan. E dixeron por ende los poetas de los gentiles,
 en sus fablas que trobaron que era fiio de la tierra,
 que desque los auia echados, encoruaua los arboles a
 tierra e paraualos commo ballestas; e ponie los omnes en
 somo, e desi dexaua los arboles e echaualos a manera de
 algarrada tan aluenne que era marauilla. E asi por esta
 manera mataua a todos quantos estrannos fallaua que yuan
 a su tierra que el pudiese aver.
 
 E vino Ercules a el, e lucharon, e derribolo Ercules vna
 vez e desy otra. E el leuantause cada vez mas valiente
 dos tantos. E Ercules auia oydo esto; e quando entendio 
 que verdad era, tomole la terçera vez, e alçolo entre el
 braço e el costado, e alli lo tovo suso alto de tierra
 que non lo dexo caer. E tanto lo apreto fasta que lo
 afogo teniendolo asi. E por esta razon dixo Lucano desta
 lucha: «Huc, Antee, cades», que quiere dezir en el
 nuestro lenguage tanto commo: aca sobre mi costado
 caeras, Anteo; e non en tierra por que lo touo suso alto 
 e lo non dexo caer fasta que lo mato. Pero fallamos
 desto que dizen los autores de los gentiles que era
 Anteo fiio de la tierra, e se echaua en ella, e tomaua
 mayor fuerça cada vez; e fue dicho por que era este
 grand labrador, e que tenie toda su gente bien recabdada 
 e mucho a su mandado.
 
 E esto que dizen que quando luchaua con alguno e non lo
 podia echar, que se echaua el en tierra e se leuantaua
 con dos tanta fuerça, e desi echaualo cuentan que non
 era al sinon que lidiaua con muchos; e si auie alguno
 que non podie derribar nin vençer de la primera vez, que
 se tornaua de cabo a tomar mayor poder de su tierra, e
 lidiaua otra vez con el. E vençielos a todos desta
 manera. E

[ 30 ]
 desta guisa lidio con Ercules
 tres vezes, e le vençio Ercules. E desque entendio que
 cada vez venie Anteo con mayor poder -e le ouo vençido
 las primeras dos vezes, la terçera vegada non lo dexo
 andar por su tierra commo antes nin le dio ende vagar,
 mas fue en pos el segudandolo fasta que lo echo de la
 tierra e de todo su regno de Libia.
 
 E de aquello que dixeron los abtores de los gentiles que
 lo touiera Ercules alto suso entre el braço e el onbro,
 e que asi lo matara, cuenta maestre Juan el ingles que
 non fue dicho por al sinon por esta semejança que lo
 echara de su tierra; e alli lo fizo morir desterrado 
 fuera de su regno. E conquirio el toda aquella tierra, e
 tomo gela, e puso en Africa sus pilares por sennales
 fasta do llegara el e conquiriera. E estan estos pilares
 de Ercules en Africa, segunt cuenta Plinio en el segundo
 capitulo del quinto libro, aquende de dos castillos que
 auien nonbre el vno Lisa, e el otro Coyte. E diz que
 esto es non muy aluenne de Tange. E asi fallamos que
 ponie Ercules sus pilares por mojones por las tierras
 que conquerie en sennales de los terminos fasta do
 llegaua, por remenbrança de los sus fechos e del su
 nonbre. E muchos de los reyes e de los grandes prinçipes
 fizieron esto despues a semejança de Ercules.
 
 E pues que deximos del rey Anteo, diremos agora de las
 duennas esperiadas e commo contesçio a Ercules con
 ellas.

 [CDXVIII.] De commo fizo Ercules con las duennas
 esperiadas.
 Las duennas esperiadas fueron tres; la vna, Experetusa;
 la otra, Eglan; la terçera, Arechusa. E ouieron todas
 tres comunal mente este nonbre esperiadas de la tierra
 Esperia do morauan en Africa, e auian sus riquezas e su
 poder grande. E fueron fiias del rey Atalant el grande,
 que fue muy sabio en todo el saber de las estrellas; e
 eran ellas sabias otrosi en todos los saberes commo el.
 E asi dixeron los sabios dellas que auian huertas con
 arboles de oro que les leuauan mançanas de oro, e vn
 dragon que gelas guardaua. E Ercules, maguer que sienpre
 andaua en lides e en trabajosos peligros, sienpre era 
 muy entendido e muy sabio; e sienpre se trabajaua de los
 saberes e auie grand sabor dellos; e sienpre aprendie
 por do quier que andaua si fallaua de quien.
 
 E desque ovo vençido al rey Anteo, vino a estas duennas,
 e aprendio dellas el arte de las estrellas e de las
 otras artes del quadruuio, e todo lo mas de quanto ellas
 sabian; e otrosi de la retorica, que es el arte del
 fablar apuesta mente, e de las otras artes del triuio
 donde sabian ellas mucho. E por estos saberes que leuo 
 dellas dixeron los gentiles en sus fablas que les leuara 
 las mançanas del oro que avien en su huerta; ca los
 sabios de los gentiles dixeron a los saberes mançanas de
 oro, por que son cosa preçiada e de que se pagan los
 omnes commo de fermosa fruta e buena. E por atales
 fallaredes que los preçiaua Virgilio en las epistolas 
 que fizo en el libro que llaman Bucolica, que es tanto
 commo labores de la tierra, por que fablaua y dellas en
 semejança de mançanas. Onde dixo en latin este vieso 
 dellas:
 
 Aurea mala decem misi; cras altera mittam.
 
 E quiere dezir esto en el nuestro lenguage tanto commo:
 Oy enbie estas mançanas de oro e cras enbiare otras. E
 llamo mançanas de oro a aquellas epistolas por mucho
 bien que dixo en ellas.
 
 Por el dragon que guardaua aquella huerta de las
 esperiadas dize maestre Johan e otros que se entiende el
 grand estudio en que vela el estudiador commo aquel
 dragon que non durmie, por que vençio Ercules e alcanço 
 aquellos saberes. E dizen del muchos que despues que en
 los saberes fue entrando e guiandose

[ 31 ]
 por 
 ellos, que mas ayna acabo los grandes fechos que fizo
 que por otras lides nin por otra fuerça; ca le temien ya
 mucho las gentes por do yua por lo que oyen dezir del,
 que se le non tenie ninguna cosa.
 
 Pero de las esperiadas fallamos en el Libro de las
 generaçiones de los gentiles que fueron fiias de Espero,
 fiio de Jappeco, fiio de Titano el gigante; e que por
 ende les dixeron esperidas del nonbre de su padre. E del
 nonbre deste Espero que llamaron Esperia a la postrimera 
 tierra de Africa de parte de oçidente en el comienço de
 la noche, que por aquel Espero le dixeron este nonbre, e
 de otra guisa la llamauan Venus.
 
 Mas por mas verdadera razon tenemos esta: que fueran
 estas las fiias del rey Atalant, e que otras que ovo y
 antes que fueron fiias del rey Espero; e que mas ovo
 nonbre la tierra de Esperia de aquella estrella que non
 la estrella della. E esto dezimos tan bien por Espanna a
 que dizen Esperia por razon de aquella estrella, commo
 deximos en las razones del libro Exodo, commo por
 Esperia la de Africa, ca amas estas tierras an este
 nonbre por razon de aquella estrella. E por estos
 saberes tan grandes que auien aquellas duennas, deximos
 que en aquellos linages de los gigantes tan bien
 aprendien las mugeres e eran sabias commo los varones.
 
 E pues que vos deximos commo vino Ercules a las duennas
 esperiadas e commo fizo con ellas, queremos vos dezir
 commo fue despues al monte Atalante e lo que fizo y.

 [CDXIX.] De commo vino Ercules al monte Atalant.
 Despues desto vino Ercules al monte Atalante. E alli
 dizen que estudio en los saberes -commo contamos que
 fizo el rey Perseo- e que alli le ensenno aquel Atalant,
 sobrino del grand Atalant, tanto del saber del arte del
 astrologia por que sopo todas las estrellas de que los
 estrelleros fablan en su arte, e las fuerças e los
 juyzios dellas. E por que entendie el saber del çielo,
 enfinieron los poetas de los gentiles sus razones del:
 en que dixeron que sostenie el çielo en los onbros 
 Athlas, que le ensennara aquel saber, e que lo
 sostuuiera Ercules fasta que folgase Athlas.
 
 E tanto fue este Athlas grand sabio que leuaua el dende
 muy grand prez commo el otro Athlas, su tio. E semejaua
 que les vinie commo por linage, que dixeron avn mas del
 los sabios de los gentiles: que Athlas tanto quiere
 dezir commo saber, e que por ende dixeron deste Athlas
 que fuera mudado en monte, e que creçie cada dia por el
 grand saber que auia. E cada dia estudiaua e sabia mas.
 E dizen otrosi que cada vno quanto mas a del saber e mas
 se llega a el por estudio, tanto mas aprende, e creçe, e
 se llega por ende mas a Dios, commo monte que va suso
 alto al çielo.
 
 E pues que esto ouo fecho Ercules, puso alli sus pilares 
 por sennal fasta de fuera e conquiriera en Africa desta
 otra parte, commo fiziera en los otros lugares poro auia
 andado. Desy paso a Espanna, que es en Europa en
 oçidente, a lidiar con el rey Gerion.
 
 E agora contaremos commo fizo en esta tierra de Espanna.

 [CDXX.] De la passada de Ercules a Espanna e de lo que
 fizo en Calis.
 Hercules, pues que ovo quebrantada e conquerida a Africa,
 paso a Espanna, e arribo a vna ysla pequenna que yaze
 postrimera en cabo de la tierra del Andaluzia dentro en
 la mar açerca del lugar do entra el rio de Guadalqueuir
 en ella. E alli paro Ercules sus naues, e alli salio
 primera mente a terrenno en

[ 32 ]
 Espanna. E
 Ercules, pues que llego alli, priso aquella ysla e fizo
 y sus torres muy fuertes que estudiesen y por sennal e
 por remenbrança de los fechos suyos e del para los que
 auian a venir despues. E y estan avn oy dia. E aquellas
 son a las que llaman en latin gades Ercules. E quiere
 dezir gades Ercules en el nuestro lenguage tanto commo
 terminos de Ercules, por los pilares que puso y por
 mojones de la su entrada donde llegara primero a
 Espanna; e es Caliz llaues e çerradura de las tierras de
 Espanna. E otrosi alli lidian sienpre las aguas, que
 nunca quedan las que salen del mar Ocçeano con las que
 entran del Mar de Medio de la Tierra.
 
 E cuentan avn los sabidores que entre las muchas cosas e
 las grandes marauillas que alli fiziera Ercules, que
 fizo y vna torre en que puso vna ymagen fecha por el
 saber de las estrellas, e tenie la mano tendida contra 
 la mar. E las naues que venien de qual quier parte que
 fuese que desque donde aquella torre paresçie que por
 ninguna guisa non se podian llegar mas a ella, nin venir
 mas adelante contra Caliz poco nin mucho. E estas e
 otras cosas grandes fizo Ercules en Caliz.
 
 E pues que auemos dicho de la pasada de Ercules a Espanna
 e de Caliz, queremos agora dezir de las cosas que fizo
 y.

 [CDXXI.] Commo fizo Ercules con el rey Gerion.
 En la sazon que Ercules arribo a Caliz e fazia y sus
 lauores grandes, reynaua en Espanna Gerion. E avn en esa
 tierra de Espanna non auia mas de tres regnos, e era
 Gerion rey de todos. E este fue el primero rey que en
 Espanna ovo, segunt fallamos que dizen los sabios que
 escriuieron las estorias desto. E queremos vos contar el
 linage donde vino. Perseo, el rey de Persia de Asia, e
 de Miçenas de Greçia, fiio del rey Jupiter e de la reyna
 Dane, de quien auemos ya fablado, fizo al rey Euristeo
 de Miçenas, segunt dize en el Libro de los linages de
 los gentiles. E el rey Euristeo fizo a este rey Gerion,
 primero rey de toda Espanna.
 
 E dizen que auie este Gerion muchas greyes de todos
 ganados fiera cosa, e era muy rico e muy poderoso, e
 omne fuerte e cruel. E fallaredes que dixeron del que
 auia tres cabeças; mas esto non fue dicho del sinon por
 aquellos tres regnos que auie. E cuenta el arçobispo que
 el vno era Gallizia; e el otro era Lusitania, que es
 tierra de Guadiana asi commo va la ribera del fasta que
 cae en la mar, e dizen le Luçenna en Espanna; e el
 terçero diz que fue Betica, que es tierra de
 Guadalqueuir, que es tierra del Andaluzia. E dieronle
 este nonbre Betica a la tierra deste nonbre Betis que
 dezimos en latin por ese rio de Guadalqueuir.
 
 E este rey Gerion, quando sopo lo que fazia Ercules en
 Caliz, començose a guisar para venir e lidiar con
 Ercules. E Ercules, quando gelo dixeron, non lo quiso
 alli atender, mas salio a el. E lidiaron, e vençio
 Ercules al rey. E el rey Gerion tornose e asonose de
 cabo, ca dize el arçobispo que los espannoles que non
 eran avn estonçes vsados de batalla. E mato Ercules a
 Gerion, e tomole los ganados todos e quanto le fallo; e
 entro toda la tierra, e tomola, e apoderose della. E
 traya consigo Ercules vnas gentes que aduxera de tierra
 de Galaçia. E pues que ovo tomado la tierra a Gerion,
 poblo a Gallizia de aquellas gentes de Galaçia; e por
 ende la llamaron Gallizia. E desque ouo fecha esta
 puebla en Gallizia, diz que torno a la ribera de
 Guadiana al canpo de Luçenna, e fizo y sus juegos e sus
 alegrias grandes por aquella batalla en que vençieran a
 Gerion.
 
 E Pelopiso, su tio de parte de su madre Almena, fizo
 çerca del monte Olinpo de Roma vna fiesta de grandes
 juegos a onrra de Jupiter. E establesçio que fizie-

[ 33 ]
 sen alli aquella fiesta a
 Jupiter cada quatro annos. E dixeronle olinpias por
 razon del monte Olinpo çerca de do la fazien. E Ercules
 acordose de aquella fiesta, que era commo oluidada de
 los annos, a quantos annos la auian de fazer; e
 establesçio que fiziesen alli otrosi aquella en aquel
 canpo çerca de Guadiana a cabo de quatro annos toda via
 a onrra de Jupiter e a remenbrança de los fechos que el
 fazia en Espanna. E tomo destos dos nonbres: de lvso que
 deximos en latin por trebejo, e de Ana que es el nonbre
 de aquel rio, e fizo dende este que dezimos en latin
 Lusitania, e pusolo a aquel canpo do estos juegos e esta
 fiesta mandaua fazer. E quiere dezir en nuestro lenguage
 de Castilla tanto commo el canpo de los trebejos de
 Ercules fechos çerca de Guadiana.

 [CDXXII.] De la puebla primera de Seuilla, e de
 Ercules e de Cato e de otras çibdades que poblo Ercules
 en Espanna.
 Desque Ercules ouo poblada a Gallizia e estableçio los
 juegos e la fiesta que deximos de çerca del monte e del
 rio de Guadiana, tornose de alli Ercules luego contra
 Caliz, que era cosa que amaua el mucho, e tenie sus
 rimos. E quando vino al rio de Guadalqueuir, e fue yendo
 por el ayuso, vio muy buena tierra e mucho abondada de
 todas cosas, e fizo y vna puebla. E traya consigo vna
 gente que dezien los espalos, e eran de vna tierra cerca
 de Siçia. E tomolos e poblolos alli. E las primeras
 moradas que ellos fizieron alli en comienço de su puebla
 eran de cannaueras, e de pajas, e destas cosas tales; e
 asentaronlas sobre palos. E tomaron estas dos palauras:
 yper que dizen en griego por sobre, e pilos que dezimos
 en latin por palos -que son maderos delgados-, e
 ayuntaronlas e fizieron dende este nonbre Yspalis. E
 commo quier que nos demudemos la palaura desta puebla
 por que ellos dixeron Yspalis, es aquella çibdad a que
 nos agora dezimos Seuilla.
 
 E desque esta puebla ovo fecha, fuese a tierra de
 Cartagena, e priso toda esa tierra e destruyola, segund
 dize el arçobispo. E era en esa sazon Cato sennor de
 tierra de Carpentania e de Çeltiberia, que es ribera de
 Ebro asi commo tiene de los montes Pireneos, que dizen
 los departidores de las tierras que son a los que los
 espannoles dezimos los montes de Ronças Valles, fasta el
 mar Terrenno que es el Mar de Medio de la Tierra do cae 
 Ebro en el. E auia este Cato grand poder, pero que non
 era contado por rey. E llego grandes gentes para lidiar
 con Ercules, e lidiaron; e vençio Ercules, e fuxo Cato.
 
 E dizen que era fiio de Uulcano, a quien llamauan los
 gentiles dios de los ferreros, de que auemos dicho que
 fuera fiio de la reyna Juno. E auie Cato la su morada
 mayor en el monte de aquella tierra de Carpentania. E es
 aquel monte al que llaman avn oy en Espanna Moncayo, e
 dezir quiere tanto commo monte de Cato. E tenie alli
 Cato lugar muy viçioso de ganados e de caça. E el lugar
 do este monte paresçe es el collado a que llaman en
 aquella tierra Sirreo, e dizen que se comiença este
 monte çerca de Lerma e acabase çerca de Albarrazin.
 
 E Cato, pues que non pudo sofrir a Ercules en la batalla
 e ovo de fuyr, fuese para tierra de Laumia. E con miedo
 de Ercules metiose en vna cueua muy fonda e muy
 tenebregosa que fallo en vn monte de Roma, a que dizen
 Aventino, e fizo le muy fuerte çercadura atada con muy
 fuertes cadenas de fierro. E desque ouo çercada esta
 morada, començo a salir e andar ally por la tierra, e
 soberuiaua a todos los de sus vezindades e mataua a
 quantos alcançaua. E le non querian obedeçer que le non
 podian guarir nin bestia fiera. Otrosy non dexaua por
 toda aquella tierra que los non matase todos:

[ 34 ]
  
 lo vno, por que auia el muy grand cuerpo; e lo al, por
 que era omne muy cruel. E dixeron los omnes del por
 fablillas que auia en el natura de dos animalias: la
 vna, el medio del, era omne; e la otra meytad era
 bestia. E fallamos que tomaua las cabeças de los omnes
 que mataua, e que las colgaua de aquella puerta de
 aquella cueua do moraua, e comie los cuerpos.
 
 E Ercules, pues que segudo a Cato. asentose a rayz de
 Moncayo. E fizo y vna çibdad, e poblola de dos gentes de
 las que traye: el vna de Tiro, la otra de Ausona; e
 dixole Tirasona. E asi le dizen en latin, e es aquella a
 que nos llamamos en el nuestro lenguage Taraçona. E
 segunt esto Taraçona de los de Thebas e de los de Troya
 fue poblada de la primera vez, e esta çibdat poblo alli
 Ercules por remembrança de la batalla que ouiera y con
 Cato e con las gentes de aquella tierra, e commo los
 vençiera.
 
 E desque ouo fecho esto, fuese ribera de Ebro ayuso por
 esa tierra a que llaman Çeltiberia apremiando las
 gentes, e conquiriendolas, e metiendolas so su sennorio.
 E por que fazie ser las gentes suyas por premia, dezimos
 en latin vrgere por costrennir o por apremiar, e poblo y
 otra çibdad, e pusole nonbre de aquella palaura urgere e
 llamola Vrgel. E asi le dezimos oy en Espanna; onde
 Vrgel tanto quiere dezir commo costrennimiento. E desi
 gano Ercules vn castillo en su termino, e dio lo a
 aquellos de Ausonia que non fincauan en la puebla de
 Taraçona con los otros e se venien con el. E mando que
 llamasen al castillo Ausonia; e es aquel a que dizen
 agora Ucarrio, segunt cuenta el arçobispo.
 
 E desi llegose a la ribera de la mar, e partio alli sus
 nauios todos que traye: e touo nueue naues para si, e
 las otras enbiolas para tierra de Gallizia. E andando
 por alli poblo y vna çibdat. E por que partieron de alli
 sus nauios e touiera para sy nueue dellos -e dezimos
 barca por vna manera de nauio-, tomo destas dos
 palauras, barca e nueue, e fizo dende este nonbre en
 latin barchinonia e pusolo a aquella çibdad; e es a la
 que nos dezimos en el nuestro lenguage Barçelona. E
 desque ouo ganada a Espanna e conquerida, e fechas las
 pueblas de las çibdades que vos auemos dichas, finco
 toda esa tierra so el sennorio de los griegos que,
 segunt cuenta el arçobispo, fueron sienpre los mas
 crueles omnes que ser podian sobre todos los estrannos a
 que conquerien.
 
 E Ercules traye vn omne consigo que auia nonbre Espan; e
 era omne muy fiio dalgo, e criarase con Ercules muy de
 pequenno, e con el visquiera toda via. E tomo Ercules a
 este, e diolo por adelantado en Espanna, e puso a la
 tierra el nonbre del. De Esperia -que la llamauan antes
 del nonbre de vna estrella, commo auemos ya contado en
 las razones de las duennas esperidas-, dixeronle Espanna
 de alli adelante del nonbre de Espan.
 
 E pues que auemos dicho de la primera puebla de Seuilla,
 e de Ercules, e de Cato, e de otras çibdades que poblo
 Ercules en Espanna, diremos agora deste Espan de Ercules
 commo fizo en Espanna.

 [CDXXIII.] De Espan, commol dexo Ercules en Espanna
 por adelantado commo fizo el y.
 Espan, commo era omne fiio dalgo e de linage, salio muy
 bueno en sus fechos, e refizo e adobo en Espanna todo lo
 que Ercules destruyera quando la ganaua. E fizo y obras
 muy fuertes, commo omne muy sabio, de que paresçen
 algunas oy en dia: asi commo las torres que fizo en el
 faro de Gallizia, e las gades que son vnos pilares que
 fueron puestos a lugares por mojones de los terminos por
 do andudo Ercules, de que se marauillan oy

[ 35 ]
  
 mucho los omnes del nuestro tienpo que las fallan.
 
 E este Espan poblo despues, çerca de vna sierra de Duero,
 vna çibdat en vn lugar que yaze çerca de vna cabeça 
 desta sierra. E dizen a aquella cabeça Gouia; e por que
 la asento çerca della, llamaronla Segouia. E este fizo y
 aquella puente, que es y agora, por do viniese el agua a
 la villa que se yua ya destruyendo. E el rey don Alfonso
 fizola refazer e adobar, que viniese el agua por ella a
 la villa commo solia, ca auia ya grand tienpo que non
 venie por y. E otras obras muchas que fueron fechas en
 aquellos tienpos de Ercules e de Espan e se fallan en
 Espanna que son muy marauillosas. E duro Espanna
 apremiada so la seruidunbre de los griegos del tienpo de
 Ercules fasta el sennorio de los romanos, que fue esto
 mas de quatroçientos annos.
 
 E agora contar vos emos de la muerte de Cato.

 [CDXXIV.] De la muerte de Cato.
 Despues que Ercules ouo ordenado commo fincase Espan por
 cabdillo e por mantenedor de Espanna, metiose en sus
 nauios, e fuese para Ytalia, e vino alli do es agora
 Roma. E en todo esto vno de los ricos omnes que venian
 con el aduzie de Espanna las vacas e los otros ganados
 de Gerion, que eran tantos que non auian cuenta. E
 quando llego ally do era Ercules, poso en vnos valles al
 pie del monte Auentino de Roma çerca de la ribera del
 rio de Tibre. E andando los ganados paçiendo por alli,
 llegaron contra la cueua do moraua Cato. E el, quando
 los vio por non fincar ninguna cosa auiesa que non
 cometiese, fue e tomo quatro toros de los escollechos 
 con quatro vacas de las mejores que y ovo. E desque fue
 llegando contra la cueua, por que gelas non fallasen por
 las sennales del rastro de los pies, tomo las por las
 colas por que si las viniesen buscar, non viesen las
 pisadas entrar a dentro por que lo entendiesen que alli
 eran. E metiolas desta guisa a la cueua.
 
 E otro dia de mannana vino Hercules. E acogieronse con
 sus ganados e començaronse a yr su carrera para Greçia.
 E las vacas en la mouida que las mouieron de yda
 començaron a mudiar; e retenien todos los valles, tantas
 eran. E oyeron estos mudios las vacas que yazian en la
 cueua, e mudio la vna dellas. E oyolo Ercules que paso
 aquella ora por ally, e marauillose mucho do mudiara 
 aquella vaca, e fue marauillado que non veya ninguna
 sennal nin vaca entrar contra el monte sinon todas salir
 fuera. E desque non podie fallar rastro ninguno nin veya
 ninguna cosa, començose a yr. E Cato cuydo que era ya
 ydo Ercules, e abrio la cueua, e asentose en la entrada.
 E Ercules en yendose torno la cabeça, e violo, e
 marauillose que omne era aquel o en que lugar estudiera
 que le non fallara el pasando por alli tantas vezes.
 
 E luego que lo vio, corrio apriesa, e subio en somo del
 monte muy priuado con su porra en la mano por venir
 matar lo, ca entendio que aquel que alli moraua de
 aquella guisa que mal omne era. E Cato conosçiolo que
 aquel era Ercules; e el, que non solie foyr de ninguno
 tanta era la su crueldat e el su atreuimiento, leuantose
 corriendo, e metiose en la cueua, e çerrola con su
 canto. E aquel canto con que la cerraua, de vna guisa lo
 tajara el e lo dolara que semejaua que dende fuera e y
 se naçiera con la otra penna. E Ercules, quando llego a
 la cueua corriendo, non pudo fallar la entrada por
 ninguna guisa. E marauillose que podria seer e dubdo,
 mas fue priuado, e tomo por fuerça vna grand penna. E
 enbiola, e dio con ella en el canto de la cueua; e
 quebrantola, e abriola. E entendio estonçes el fecho. E
 quisiera entrar, mas parose el otro a la entrada por le
 estoruar. E Hercules con dardos e con piedras tirolo
 ende luego.
 
 E Cato, desque vio que non podia con

[ 36 ]
  
 Hercules e se yua Hercules llegando por entrar, metio
 mientes de ayudar se desta arteria que aprendiera de su
 padre. Fizo grand foguera en la boca de la cueua de
 guisa que fuese el fuego muy grande e el fumo mucho, por
 que se parase la cueua mucho escura del fumo e ouiese
 Ercules pauor de entrar alla. E Ercules, commo domador 
 de las cosas, e bestias saluages, e de las otras fuertes
 gentes del mundo, e commo omne que nunca supiera que
 cosa era miedo, non preçio nada la fuerça del fuego nin
 de la tiniebla del fumo. E dio vn salto por medio de la
 foguera adentro, e llegose a Cato. E echole las manos en
 la garganta, e afogolo, e dexolo atal muerto en la
 cueua.
 
 E agora diremos de commo fizo en Ytalia.

 [CDXXV.] De los fechos que fizo Ercules en Ytalia.
 Quando Ercules alli fallo a Cato, asmo que asi commo
 aquel mal omne e ladron biuie alli e se ascondiera en
 tal lugar, que asi aurie otros omnes malos en Ytalia. E
 pues que andaua el quebrantando los malos por do los
 fallaua e vedando las fuerças e las grandes soberuias
 que se fazien por el mundo, non se quiso yr de alli
 menos que non dexase aquella tierra bien parada. E
 tornose de alli luego donde yua, e entro por Ytalia e
 andudo por ella. E vençie e conqueria quantas fortalezas 
 fallaua por todas las tierras; e ponie toda via sus
 mojones por sennales de los terminos fasta do llegaua
 por remenbrança de los sus fechos que non se oluidase el
 su nonbre, commo fiziera por los otros lugares por do
 auia andado. E fallamos que los reyes e los grandes
 prinçipes que del tomaron por costunbre que quando
 conquerian algunas tierras, que sienpre fincauan mojones 
 por sennal e por remenbrança fasta do yuan; e otrosi
 eran todos commo los de Ercules.

 [CDXXVI.] De commo estableçio Ercules el torneamiento 
 çerca del monte Olinpo.
 Hercules, pues que conquirio a Ytalia, tornauase para
 Greçia. E quando vino al monte Olinpo, fue luego alli do
 fiziera su tio Pelopio sus juegos e su fiesta a onrra de
 Jupiter. E era ya todo oluidado, e renouolo el, e fizo
 alli grand fiesta a onrra de Jupiter, su padre, e de los
 otros sus dioses, e muy grandes alegrias. E començauan
 ya de andar los omnes de bestias, e vsauanlo ya los mas
 de aquellos que auer las podian, lo que non solian fazer
 en aquella tierra fasta aquella sazon. E aprendieron lo
 algunos dellos de los çentauros de Tesalia, que lo
 començaron de luengo tienpo mas en vso que otros omnes
 por la contienda que oystes que tomaron con Ercules.
 
 E vinieron muchos de todas aquellas tierras alli a
 Ercules a fazer le grand onrra. E mouieron y sus
 torneamientos: los vnos de pie, los otros de bestias,
 aquellos que las tenian. E estableçio Ercules con los de
 aquellas tierras commo viniesen alli toda via a aquella
 fiesta e a fazer aquellos juegos. E tanto vinieron y
 muchas vezes e lo vsaron los omnes que finco despues por
 vso, e dura avn por muchas tierras. E dizen algunos que
 aqui se leuanto desto despues el lidiar vno por otro, o
 dos por dos, o mas por mas sobre los rieptos. E esto
 finco commo por fuero de que vsan avn oy en muchos
 lugares, e primero se començo en juego, commo oydes, e
 despues vino a vso. E despues que Hercules ovo fechas
 sus alegrias e su fiesta grande a onrra de Jupiter alli
 çerca de Roma al pie del monte Olinpo por remenbrança de
 lo que fiziera en Ytalia, ca sienpre fazia el esto,
 quando grand lid o grand fecho acabaua, por que viniese
 emiente a los omnes de los sus fechos.


[ 37 ]
 
 [CDXXVII.] De como fizo Ercules con el can Çeruero.
 Ercules, pues que ouo quebrantadas las fortalezas que
 fallo por do andudo, e vençidas e domadas las mas
 fuertes gentes de todas las tierras, e puestos en cada
 lugar sus mojones por terminos fasta do llego, e torno
 de Espanna de lidiar con el rey Gerion e de conquerir
 tierra de Ytalia, vino a Greçia con grand fama. E fue
 resçebido muy onrrada mente a grand marauilla, pero que
 la reyna Juno e el rey Euristeo le touieron sienpre
 malos coraçones, e les pesaua mucho con la su buena
 andança e con la su onrra.
 
 E trobaron del sus sabios, commo fazen avn agora en el
 nuestro tienpo que troban de los que son buenos e de los
 que non, de commo fazen agora cada vnos segunt que fazen
 e lo meresçen. E los sus clerigos sabios de los gentiles
 contaronlo despues en latin, e pusieronlo en libros que
 fizieron deso e de otras cosas; mas dixeronlo tan
 encubierta mente, e por tales razones e tan estrannas
 que semeja fablilla. E nos despues non pudimos pasar de
 lo non dezir, ca las fallamos en los fechos de Ercules.
 Queremos lo contar, e diremos primero aquel
 encubrimiento commo lo dixeron los autores de los
 gentiles, e despues departiremos segunt lo fallamos
 departido por los nuestros sabios que quieren mostrar,
 ca vno dize e al muestra.
 
 E los gentiles dixeron asi que la reyna Juno e el rey
 Euristeo que nunca quedaron de buscar peligros de muerte
 a que lo enbiasen por que se perdiese alla; e si el alla
 non quisiese yr, que ouiesen ellos razon de buscar le
 muerte de otra guisa por ello. E quando torno de Espanna
 e de Ytalia, mandaronle que entrase al infierno e que
 sacase de alla a Çerbero, que era este Çerbero el
 portero de los infiernos e auie tres cabeças. E Ercules,
 que les nunca salio de mandado en las otras cosas, entro
 alla por fazer lo que le mandauan. E dizen que pues que
 Juno vio a Ercules en el infierno que, commo era reyna
 del çielo e de la tierra e tan poderosa de que quier que
 dixese e mandase que fecho era, mando a vn bestiglo que
 auie en el infierno -e llamanle sus autores Megera- que
 se le parase en la puerta a la salida por que ouiese
 tamanno espanto que non osase salir e sienpre yoguiese 
 en el infierno.
 
 Mas dizen que Ercules que nunca ovo pauor de ninguna cosa
 nin sopo nunca que cosa era miedo. Dizen que non dio
 nada por ello nin dexo por ende de salir. E avn dizen
 que sobresto que tomo a aquel Çeruero, portero del
 infierno, en vna cadena e que le tiro por fuerça della
 fasta que lo saco suso sobre tierra. E Çerbero, quando
 llego suso al ayre e vio la luz del çielo que non auia
 costunbre de ver, fizosele muy grand mal con ella. E por
 non salir fuera mas e tornar se a los infiernos, apegose 
 a vna piedra. E contendio Ercules por despegar lo della,
 e el por tener se alli; e tanto porfio ay por esto que
 començo a espumear e echar mucha espuma de la boca. E
 esta espuma que echaua caye sobre la piedra a que estaua
 apegado, e era enpoçonnado que mataria al omne. E
 cresçio alli, e nasçio despues en ella vna yerua, otrosi
 enpoçonada, que nunca despues fallesçio que la alli non
 ouiese. E dixeronle aconito por la razon que diremos
 adelante.
 
 E desta manera dixeron los gentiles esta razon
 encubierta. E agora departiremos lo que da a entender.
 Dize Filocoro en el segundo libro de la Estoria de
 Marchid -e semeja que otorgan con el Eusebio e
 Sigiberto, que retraen esta su razon- que en tierra de
 los molosos auie en tienpo de Ercules vn rey que
 llamauan Orcos; e en latin dizen orco por infierno. E
 aquel rey llamauan otra guisa Ydomeo, e semejaua que le
 que-

[ 38 ]
 rian dezir Filocoro por
 Ficon, que robo a Proserpina, fiia de Çeres e de
 Jupiter. E cuenta que este rey Orcos que auie su muger
 muy fermosa. E el teniela muy apremiada e dauale muy
 mala vida: lo vno, por la tierra que non es muy buena;
 lo al, que es mas verdadera razon, por que eran los
 omnes de aquella tierra muy crueles.
 
 E enbio esta reyna a rogar e pedir merçed a Theseo que
 pues el tantos bienes fazia, que ouiese duelo della e
 que la librase de aquella pena en que biuie; e sinon,
 que lo dixese a Ercules, si el non lo podia fazer, ca
 ella gelo enbiaria dezir sinon por que era Ercules tan
 grand cosa que se non atreuie ella a dezir gelo, e demas
 auia ende muy grand verguença. E Teseo tomo a Piriteo,
 su conpanero -que non fazia el vno ninguna cosa en que
 non fuese el otro-, e fueron alla por tomar la por
 fuerça robada o por qual quier manera que la pudiesen
 aver. E desque fueron llegados al lugar do ella era,
 fueron ellos commo sennores por veer si la podrian aver
 a furto, por seer mas sin contienda que otra guisa.
 
 E aquel rey Orco dize Filocoro que auia vn can que era
 tan grande que comie los omes; e criaralo aquel rey a 
 omnes que le echaua biuos, tan cruel rey era. E esta fue
 vna razon por que le dixeron rey de los infiernos, por
 que penaua los omnes tan mal, e los echaua a aquel su
 can. E los mataua el can por si e comielos. E comie vn
 omne a ora, e estaua suelto el ora que Teseo e Piriteo
 llegaron ay. E el can violos, e dio vn salto en Piriteo
 que yua delante. E diz Filocoro que le comio luego todo,
 ca ellos non se aguardauan de tal cosa; e desi torno por
 comer a Teseo. E Teseo era en cueyta de muerte con el,
 ca estaua por lo matar como a Piriteo.
 
 Mas diz que lo sopiera Ercules, maguer ellos non gelo
 dixeron, ca gelo quisieran encobrir. E el vino tras
 ellos sabiendo commo venien. E estando Teseo en aquella
 priesa, llego Ercules. E dizen vnos que dio al can vna
 ferida con la su porra, que non ovo mas menester e murio
 luego. E otros cuentan que lo tomo a manos por que le
 non fuyese el can -commo suelen fuyr los canes quando
 los omnes los quieren ferir- e por que non se metiese a
 los palaçios del rey e los non descubriese, e que lo
 descarrillo commo a los leones. Pero que dizen que mas
 podie este can que vn leon e que mataua a los leones. E
 mato Hercules a el, e despues tomolo por la garganta e
 sacolo consigo fuera. E libro desta guisa a Teseo de
 muerte.
 
 E el can auia nonbre Çerbero. E Çerbero quiere dezir
 tanto commo estas dos palauras griegas: creos varos; e
 en el nuestro lenguage de Castilla dize tanto commo
 desgastador de las cosas criadas en carne, por que comie
 de las cosas biuas estas tres partes: la carne, e la
 sangre, e los huesos. E agora dezir vos hemos commo
 lidio Ercules con el rey Eurito, e caso con donna
 Yolante, fiia deste rey Eurito.

 [CDXXVIII.] De commo lidio Ercules con el rey Eurito,
 e le vençio, e caso con donna Yolante, su fiia.
 Hercules, pues que corrio a Asia, e Africa, e a Espanna,
 e a Europa, e las conquirio, tornose para Greçia a su
 tierra con grand fama e tan grand nonbre de tantos
 buenos fechos, commo ya auemos contados que fizo e avn
 otros mas que vos non contamos aqui. E fallo a su madre,
 donna Almena, e a su muger, Daynira, e a su fiio,
 Yloyolao, que auia en ella. E era esta conpanna con que
 auie Ercules el debdo que oydes, e con que era guisado e
 razon de fincar con ellos e tomar algunt solaz e algunt

[ 39 ]
 retiramiento de tamannos trabajos commo
 auia pasados tan luengo tienpo por tantas tierras e tan
 estrannas. E por ventura quisiera el ya fincar con
 ellos, mas non lo dexaron avn la reyna Juno e el rey
 Euristeo, que le buscauan sienpre en que lazrase e
 otrosi que nunca finco por el.
 
 E era tierra de Oetalia muy fuerte e muy encastellada,
 segunt que en los primeros tienpos lo podian seer en
 alguna tierra. E los griegos trabajauanse de asennorear 
 el mundo quanto podian, segunt oydes por los fechos de
 Ercules. E el su sennorio e la su premia avn nunca
 llegara a Oetalia; e mandaron a Ercules que la fuese a
 conquerir. E Eurito, que era rey de esa tierra de
 Oetalia, auia vna fiia grande, e muy fermosa, e muy
 buena por sus costunbres. E dezienle Yolante, e
 prometierala a Ercules que gela darie por muger, e el
 que la tomaria, ca avn estonçes non era casada. E maguer
 que era Ercules omne de tan alta guisa, dizen que se arrepintio el rey Eurito e non gela dio. E Ercules, lo
 vno por esta razon, lo al por que Juno e Euristeo gelo
 mandauan, fue a conquerir a Oetalia.
 
 E el rey Eurito, quando sopo commo le yua Hercules a
 conquerir la tierra por guerrear le e toller gela, saco
 su hueste muy grande, e salio, e lidio con el. E fue la
 lid muy grande e duro ya quanto de tienpo, ca era la
 tierra muy fuerte como deximos. Mas en cabo fizo Ercules
 commo solia fazer en los otros lugares por do el
 acaesçiera, e vençio a aquel rey Eurito, e entrole toda
 la tierra, e priso gela; e avn dizen algunos que lo mato
 en la batalla. E fallo a donna Yolante, su fiia del rey,
 a quien amaua el tienpo auia -tal qual la el oyera
 contar grande, e muy fermosa, e muy ensennada; e fue muy
 alegre con ella.
 
 E los gentiles, maguer que se casauan en aquel tienpo,
 non auien ley de estar el varon con la muger nin ella
 con el sinon quanto tienpo se pagasen el vno del otro, e
 mayor mientre los nobles. E avn esa su ley que ellos
 tenien que fascas que non era ninguna cosa; e mandauales
 aver muchas mugeres. E tomo Ercules a donna Yolante,
 maguer que su presa era, e caso con ella. E diz que se
 amauan mucho ademas. E enprennola luego de vn fiio que
 diz Ouidio en el Libro de las duennas que ouo nonbre
 Lidolamo. E finco alli con ella tanto que entre eso e el
 tienpo de la conquista de la tierra que se fazia mucho.
 E ouo Daymira, su muger de Ercules, a saber estas
 nueuas.

 [CDXXIX.] De lo que Daymira, muger de aquel Ercules,
 fizo por los çelos de donna Yolante.
 Quando Daymira esto sopo por çierto, fue en grand cuyta 
 de muerte; e rogo a donna Almena, su madre de Ercules, e
 a todos sus amigos que le enbiasen dezir que se viniese.
 E avn dizen algunos que lo rogo a la reyna Juno e al rey
 Euristeo. Mas Ercules, tan grande era el amor que auia
 con donna Yolante, que se non podia partir de Oetalia
 nin della. E enbiole estonçes Daynira las sus letras, en
 que le dixo muchas razones e quanto mejores ella sopo
 por le partir de donna Yolante si pudiese.
 
 E queremos vos contar quales fueron aquellas letras,
 segunt las dize Ouidio en el Libro de las duennas. E
 departiremos luego en el comienço que entençion troxo
 Daynira en esta epistola que enbio a Ercules. E retraele 
 luego que todos los buenos fechos que auia acabados, e
 las fortalezas que quebrantara, e el mundo que vençiera,
 que que pro le tenie si vna muger le vençie e gelo
 tollie todo: que el que vençe a las cosas que el vençio,
 ese lieua dende el prez. E ella, pues que a el vençio,
 que vençiera a quantas cosas el vençiera e leuaua del el
 nonbre. E que verguença deuie aver de quantos buenos
 omnes de alta guisa por desfazer gelo vna muger. E
 enbiole dezir de si misma que era bien casada con el e
 mal: el bien, por que era casada con omne de

[ 40 ]
  
 muy alta guisa; e mal, por que despues que casados
 fueron, que nunca el en la tierra fincara, e que sienpre
 visquiera ella sin el, e que mas vezes veye a los
 estrannos que non a el que era su marido, e que se tenie
 otrosi por non tan bien casada por que tenie que era
 ella de mejor cuenta que el. E desto diremos adelante la
 razon en las otras razones de la su epistola.
 
 E estas e otras razones le enbio dezir quantas ella sopo,
 commo oyredes adelante en esta su epistola, por que se
 partiese de aquel casamiento; mas non le touo pro. E
 quando ella esto vio, con la grand quexa que auie de tan
 buen marido que la oluidaua de aquella guisa, torno la
 voluntad de pensar en fechizos e en encantamientos. E en
 cabo vinole emiente de la camisa que tinxera en la
 sangre de Neso, el çentauro, e commo le dixera ese Neso
 que auia en aquella su sangre muy grand fuerça de amor,
 e que la condesase que tienpo vernie avn que la dexaria
 Ercules, su marido, por otra, e quando esto conteçiese,
 que le diese aquella camisa a vestir. E Daynira touola
 sienpre condesada por aquello que le oyo. E non metiendo
 mientes en el fecho de aquella camisa, sinon en cobrar
 el amor de Ercules por que se perdie ella, tomola; e
 mando llamar a vno de sus escuderos, que dizen Licas -de
 quien fallamos que era omne fidalgo e de buen derecho-,
 e dio gela, e mando le que la leuase a Ercules con otras
 donas muchas que le enbiaua ella.
 
 E Licas otrosy non sabiendo nada desto, commo nin Daynira
 fazie, tomo aquellas cosas que le ella daua e fuese para
 Ercules. E quando llego a el, fallolo do andaua 
 corriendo monte en vna montanna a que dezien Echna. E
 Ercules, quando lo vio venir, fue mucho alegre con el. E
 Licas tomo sus cartas e sus donas que leuaua de donna
 Daynira, e de su madre, e de sus amigos de Greçia, e dio
 gelo alli en aquel monte do andaua. E Ercules, desque
 ouo corrido el monte con sabor de oyr nueuas de su
 tierra e de sus conpannas e veer las cosas que le aduzie
 Licas, poso alli en aquella montanna por fincar y algunt
 dia e veer las alli. E fizolo asi, e leyo luego la
 epistola de Daynira en que dixo asi:

 [CDXXX.] De las razones que Daymira enbio a Ercules en
 su epistola.
 «Ercules, mucho so alegre por que vençiste a Oetalia; e
 creçen las nuestras alabanças, e el nuestro nonbre, e la
 nuestra onrra. Mas mucho me pesa e otrosi me querello
 por que tu, vençedor de las otras cosas e de aquella
 tierra, eres vençido de la vençida; ca suena e
 començaronlo a dezir agora a desora por Greçia nueuas
 que son muy contrallas a los tus fechos -que a ty, a
 quien nunca pudo quebrantar Juno nin la muchedunbre de
 los lazerios sin cuenta, que te vençio e te domo 
 Yolante. E esto quiere oyr el rey Euristeo; e esto
 quiere la reyna Juno, hermana del grand Jupiter, e
 alegra se ella mucho con la manzilla del tu nonbre e con
 la desonrra que a ti viene. E ¿non sabes ya tu tal commo
 fue por ty la noche en que tu fueste fecho, que dizen
 que ouo en ella tanto commo en dos otras por que tu
 naçieses de tan grand guisa? Mas nuziate Juno, tu
 madrastra, por que te queria mal. Mas nuziete mas con su
 amor Venus, a quien llamamos nos deesa de amor; ca donna
 Juno apremiandote te alço, e esta omillandosete te
 apremio.
 
 »Cata el mundo que apazigueste tu con tus fuerças asi
 commo lo çerca la mar enderredor. E si lo mesurares, a
 ty se deue la paz de la tierra, a ty se deuen todos los
 mares. Tu fenchiste amas las casas del sol, oriente e
 oçidente, con el nonbre de los tus mereçimientos. El
 çielo te a de sostener quando el alma se partiere de la
 carne; mas tu sostouiste primero a el por saber, e
 ensennotelo Atelas. E

[ 41 ]
 por ende es dicho;
 'Parose Ercules deyuso, e pusolo Atelas las estrellas en
 el çielo.' Mas si tu ayuntas los primeros fechos con el
 denuesto que as fecho por muger, ¿que quieres fazer al
 sinon que buscas por que conoscan tu fama?
 
 »E agora cuenta quales son los primeros fechos que dizen
 que feziste. E ¿non dizen que tu, yaziendo en la cuna do
 paresçia que ya eras fiio de Jupiter, que tomeste e
 mateste dos serpientes afogandolas? Mejor començeste que
 non acabas. Mejores fueron los primeros fechos que los
 postrimeros. Mucho te desemejas agora que eres ya varon
 de estonçes quando eras moço, ca al que non pudieron
 vençer mill bestias fieras, nin el rey Euristeo, tu
 enemigo, nin la reyna Juno, tu madrastra, vençiote amor.
 Pero so dicha bien casada, por que me dizen muger de
 Hercules e que es mio suegro Jupiter, a quien tenemos
 los gentiles por dios del çielo e de la tierra.»
 
 E agora en esta razon por que dixo Daynira que era bien
 casada fabla a Ercules en razon de casamiento
 diziendole: o el vno es alto e el otro baxo, que el
 casamiento desigual quando se faze non es bueno; e
 otrosi la fermosura que danno tiene a las vezes a la
 fermosa. Onde le dixo estos quatro viesos en latin:
 
 Quam male inaequales veniunt ad aratra iuuenci, tam
 premitur magno conjuge nupta minor. non honor est sed
 onus species laesura ferentis; siqua uoles apte nubere,
 nube pari.
 
 E estos viesos quieren asi dezir en el lenguage de
 Castilla por Daymira que diz asi: «Mas en ser yo bien
 casada ¿que pro me tiene a mi? que asi commo avienen mal
 al yugo los bueyes desiguales e lazra el menor, asi
 conteçe a la muger de la menor guisa con el grand
 marido. E si me tu tomeste por mi fermosura, de que auia
 yo nonbre de fermosa non fue bien para mi; ca la
 fermosura que danno tiene a que la que la ha, ca non es
 onrra sinon carga. Onde si se alguna quisiere casar
 bien, case con su egual e en su derecho.»
 
 Desi començose a quexar por que lo veye pocas vezes, e
 dixo asi: «Mio marido nunca esta comigo, e mas conozco a
 los estrannos que a el. El anda tras bestiglos e bestias
 fieras, e yo commo bibda he de estar en casa e beuir en
 castidad e penada por el, faziendo oraçiones e
 sacrifiçios que ninguno non le pueda nozir. E tanto he
 desto el cuydado e la pena en mio coraçon que tan bien
 durmiendo commo velando semejame que entre serpientes e
 puercos monteses e leones comedores yago, e veo canes e
 apeganseme a las carnes que me las comen fasta los
 huesos. E esto todo me contesçe mesurando lo en ty, e
 non ha cosa que non cate por la tu vida. E todas las
 cosas que los sabidores e las sabidoras catan por tales
 cosas commo estas e en quantas cosas ando de dia, todas
 se me demuestran de noche en suennos. E commo dizen de
 los que son en agena tierra, a las vezes de vna guisa a
 las vezes de otra, yo de fuerte ventura sienpre esto
 pensando en lo que dizen de ty; e espero, e temome, e
 tuelleme el miedo de esperança del bien.
 
 »E tu madre, con quien me conortaria de la tu soledad,
 querellase por que el rey Jupiter se enamoro della por
 fazer en ella tal fiio commo tu, que sienpre te ha menos
 por tu bondad; ca non es aqui Anfitrion nin Ylo, tu
 fiio, nin ha otrie en la tierra sinon el rey Euristeo,
 que es de parte de Juno, que me buscan quanto pesar
 pueden. E todas estas soledades e estas penas son a mi
 poco. Mas lo que me es a mi peor que todo lo al: dizen
 me que te enamoras de las estrannas, ca qual quier muger
 puede ser ma-

[ 42 ]
 dre de ty. E de
 todas aquellas nin quiero yo dezir de Auguen que ouiste
 tu en los valles de Partemio, nin a Ormene en que
 feziste tus fiios, nin las fiias de Teutante. Mas
 querellome de vna de que me dizen agora de nueuo, de
 quien as ya fiio, e avn que ha nonbre Lidolamo, mio
 alnado, e yo su madrastra.
 
 »E enbiote dezir lo que me contaron que fazies con ella
 los estrannos que atrauiesan por el rio de Meandro que
 corre por esa tierra que lo vieron: que tomas muchas
 vezes las sus bronchas, e poneste las en los tus pechos
 que touieron por poca carga en sostener el çielo; e que
 non as verguença de meter en los tus braços las armellas 
 de los suyos -los braços que descarrillaron e mataron el
 leon que comie los omnes en la selua Nemea, cuya piel
 traes tu agora vestida; e que tomas de los sus
 vnguentos, e vntas te los tus cabellos muy mas guisados
 para andar coronados de corona de blanco alamo, donde es
 costunbre de coronar se los vençedores de los grandes
 fechos commo tu; nin as verguença de çennirte la su
 çinta por amor della.
 
 »E quando estas cosas tan vergonçosas tu fazes, ¿commo te
 non mienbra de la ymagen del cruel Diomedes que daua los
 omnes a comer a sus cauallos, e mataste tu a el, e
 fezistele eso mismo? E si Busiris el gigante, rey de
 Egipto, te ouiese visto en ese vestido, vençistelo tu e
 non ovo ende verguença, mas verguença ouiera despues si
 tal te ouiese visto. Cuelga otrosi estos afeytes de tu
 cuello la verguença del rey Anteo de Libia que tu
 vençiste, por que si tal te viere, que le non pese por
 que se asi dexo vençer. E avn mas dizen que tu la sirues
 commo sus donzellas quando ella margoma o faze alguna
 otra labor; e que si tu non fazes bien, que te menaza
 que la temes. Hercules Alçides, ¿commo non fuyes de
 pauor en tales menesteres? ca la mano que uençio tantos
 e tan grandes trabajos non deuie seer asi metida a
 menospreçio.
 
 »E avn dizen al que te mete a mayor escarnio: que filas
 quando te lo ella manda, e que pesas el filado quando te
 lo manda otrosi; e seyendo antella entre sus donzellas
 que le contauas los grandes fechos que fizieras: commo
 astragaras las serpientes seyendo ninnuelo yaziendo en
 la cuna, e commo mataras a manos el puerco en el monte
 Erimanto, commo a Busiris, commo a Diomedes, commo a
 Gerion, rey de Espanna de tres regnos, commo al can
 Çerbero, commo a la seryente de Lerne, commo a Anteo,
 rey de Libia, commo a Neso, el sagitario, en Tesalia. E
 seyendo tu asi afeytado en tales vestidos e en tal lugar
 ¿puedes contar tales fechos? E ¿por que te non toma
 dende verguença e callas?
 
 »Otrosi dizen della que toma las tus armas, e lieua de ty
 los vençimientos que tu leueste de las otras. Mas agora
 toma tus animos e cuenta los tus fuertes fechos, ca ella
 es varon, lo que non ouieras tu a seer por derecho
 quanto mayor eres tu que las cosas a que vençiste, ca
 menor eres tu que ella. De los tus grandes fechos ella
 lieua el prez. Dale los tus bienes, ca ella ereda las
 tus alabancas. ¡O verguença, de la piel del leon de
 andar vestido! Mas cuedo que eres enartado e non lo
 sabes, ca estos despojos non son de leon que tu asi
 matases, mas tu te lo feziste de tuyo de otra guisa. E
 avn que sea commo tu dizes, tu vençiste al leon e ella a
 ty. E leuo la muger el nonbre de las saetas e de las
 armas, cuya mano apenas es aguisada para tener vn fuso.
 E tomo en la mano la porra domadera de las bestias, e
 vistiose las armas de su marido, e catose en el espejo
 con ellas e violas y.
 
 »E esto oylo e non lo creya por oydas, mas ya lo veo. E
 de oyr ya viene al veer, ca me dizen que la aduzes 
 aquella muger. E viene ella por medio de la çibdad, e
 non commo catiua cubriendose la cara

[ 43 ]
 de
 verguença, mas commo muger linda de buena ventura. Nin
 la dexas tu catar a otra parte, segunt me dizen, sinon
 que mire a ti tanto la amas. E viene que lo vea yo,
 maguer que yo non quiera, mal que me pese; e vestida,
 segunt que me cuentan, a grand marauilla: el orofres muy
 ancho de todas partes, commo tu solias andar en Frigia
 con los pannos quando te los vesties. E viene ella
 mostrando la cara al pueblo, muy loçana por Ercules que
 trae vençido, que semeja que biuo es su padre e Oetalia,
 su tierra, en el mejor estado que nunca estudo.
 
 »E por ventura sera Deynira dexada e echada, e dexara
 aquella el nonbre de cunblueça e sera muger. E casaran
 Yolante, fiia del rey Eurico, e el loco Ercules; e
 ayuntara Ymen, a quien llamamos nos dios de las bodas,
 dos cuerpos feos. Toda la sangre se me fu[y]e quando
 esto se me viene emiente, e finco fria commo sin alma.
 Caenseme las manos en el regaço, que las non puedo
 traer. Ameste tu a muchas; e ameste a mi con ellas, mas
 a mi sin pecado. Non te pese por ello -dos vezes ouiste
 a lidiar e lidieste por mi: el vna con Ateloo, quando le
 que[bran]teste el cuerno que fue llorando; e la otra
 quando mateste a Neso, el sagitario.
 
 »Mas ¿por que me deterne en contar esto commo muger
 mezquina de mala ventura? ca me dizen que muerto es mio
 marido por el enpoçonnamiento de la mi camisa que le yo
 enbie. E si por la mi ventura mala asi es, Daynira,
 morra el tu marido tomado del monte de Echna e tu
 fincaras biua. Cruel Daynira, ¿por que dubdas morir? ¡Ay
 de mi, mesquina! ¿Que fize? ¿A que me leuo locura de
 amor auiendo tu fecha tan grand enemiga en tan bueno e
 tan alto marido? ¿E fincaras tu biua? E pues que esto he
 fecho, ¿que me finca de fazer?
 
 »Hercules fue de muy grand coraçon. E yo, ¿en que sere
 creyda que fuy su muger si alguna fortaleza non fiziere
 en que le semege? E la mi muerte que me yo dare sera
 sennal de mio casamiento. E Meleagro, mio hermano, tanto
 fuste tu fuerte que non dudeste [tu] de fazer fuerte
 fecho, pero que supieses por el morir e por el moriste.
 E tal fecho fare yo que conosçran que en la fortaleza so
 yo tu hermana. Muger fuste de fuerte e hermana de
 fuerte. Cruel Daynira, ¿por que dubdas morir?
 
 »Mas veo la mi conpanna commo es maldita, commo esta mas
 triste que non deuie conpanna de rey; ca el rey Oeneo,
 mio padre, finca viejo e desanparado; Tideo, mio
 hermano, anda desterrado por tierras agenas; e el otro,
 Meleagro, que era muy grand cosa, murio en el fuego
 fadado; la madre se mato ella misma por que mato a aquel
 fiio con aquel fuego. Cruel Daynira, ¿por que dubdas tu
 matarte?
 
 »Mas mio marido e mio sennor Ercules, por los santos
 derechos del nuestro casamiento que vos yo guarde muy
 fiel e muy casta mientre, vos ruego e vos pido merçed
 que si asi es que vos asi morides por el don que vos yo
 enbie, que vos non tengades que lo yo fiz por el vuestro
 casamiento que vos faziedes con otra -pero que era la
 cosa deste mundo que mas me pesaua- nin por ninguna otra
 razon yo lo sabiendo. Mas quando me vos encomendaste a
 Neso, el sagitario, a pasar del rio quando vos yuades de
 casa de mio padre conmigo e me leuauades a vuestra
 tierra, e se yua conmigo aquel traydor e le feristes vos
 con la vuestra saeta que enpoçonnarades vos en el venino
 de la serpiente de Lerne, donde le salio tanta sangre
 por que cayo de muerte, dixo por que lo oyese yo e
 murieses tu por esta razon si verdad es: 'En esta mi
 sangre a muy grand fuerça de cobrar amor.'
 
 »E yo, quando lo oy temiendo lo que veya ya que teme
 toldrie otra, seyendo tu la cosa deste mundo que yo mas
 amo,

[ 44 ]
 tome vna tu camisa que traya, e metila
 en aquella sangre del sagitario enpoçonnado de la
 serpiente de Lerne que tu mataste e metiste en ella tus
 saetas. E non metiendo yo mientes a esto nin me
 guardando dello, quando vy que te casauas con otra de
 tan grand guisa -ca por las otras yo non daua ninguna
 cosa por que eran amigas e non mugeres casadas sinon
 esta sola-, enbiete aquella camisa. O cruel Daynira,
 ¿por que dubdas morir?
 
 »E tu, mio padre muy viejo; e tu, mi hermana donna Gorge;
 e tu, mio marido Hercules; e tu, mio fiio Yloyolao; e
 tu, mi tierra; e tu, mio hermano Tideo desterrado de mi
 tierra; e tu, dia este en que yo esto que vas postrimero
 a la mi vida, despidome de uos todos e fincad con
 salud.»

 [CDXXXI.] De commo tomo Ercules la camisa e los otros
 dones quel enbiara Deynira.
 Ercules, commo auemos dicho, pues que ouo corrido monte
 con sabor de oyr nueuas de su tierra e de sus conpannas
 e veer las cosas que le aduzie Licas, Hercules poso alli
 en aquella montanna por fincar y algund dia e veer las
 alli. E entre todo lo al tomo luego la camisa que le
 enbiaua Deynira e vistiosela, ca la amaua mucho maguer
 que auia a donna Yolante.
 
 E luego que le fue la camisa escalentando en el cuerpo,
 començose a escalentar la ponçonna que venie en ella e a
 pegar se le al cuerpo, tanto que le entraua ya la fuerça
 de la ponçonna por la carne e yuale pasando para llegar
 le a los huesos. E doliele ya mucho, tanto que lo non
 podia ya encobrir. E leuantose de entre las conpannas do
 seye, e fue por desnudarse aquella camisa, mas non pudo,
 que toda estaua ya pegada al cuerpo. E tomola por ronper
 la e echar la de sy a pedaços. E asi commo leuaua el
 pedaço della, asi se salie el pedaço con el cuero e con
 la carne fasta en los huesos.
 
 E agora dezir vos emos commo fizo Hercules en su muerte e
 commo murio.

 [CDXXXII.] De commo murio Hercules.
 Ercules, desque entendio commo era cosa de que auie de
 morir e que non podrie ende estorçer, asmo que muerte se
 darie commo para varon que fuese mejor e mas onrrada que
 non serie muerte de poçonna. E mando luego ayuntar vn
 grand monton de arboles ally do estaua en aquella
 montanna de Echna, e aduxo el mismo alli su parte, e
 fizolos ençender. Desi alço las manos al çielo e dixo
 asi: «Juno, fartate del mio mal, fartate. E veye la mi
 pestilençia, e paga el tu cruel coraçon, ca me vees tal
 que mi enemigo mismo aurie duelo de mi. E tu, que me
 supiste guisar tantos trabajos en este mundo, guisame la
 muerte si quier qual conviene a madrastra de dar tal
 don.»
 
 E pues que ovo dichas estas palauras contra Juno, començo
 a retraer ante todas las sus conpannas e otras que y
 estauan con el los grandes fechos que fiziera: lo vno,
 por que aprendiesen por y enxienplo de fortaleza e de
 bien los que lo oyesen; lo al, commo en llanto e en
 duelo. E dixo asi «¿Non mate yo a Busiris, rey de Egipto
 que mataua los estrannos que venian a su tierra e
 ensuziaua los tenplos con la sangre dellos? E ¿non
 afogue yo a Anteo, rey de Libia que luchaua con los
 omnes, e quantas vezes caye tantas vezes se leuantaua
 con dos tanta de fuerça? E non temi a Gerion, pastor de
 Espanna que auie las tres cabeças; e non me espante del
 can Çerbero que lo non mate a manos. E vos, las mis
 manos, quebrantastes el cuerno del grand toro. Vos
 matastes los fuertes onze fiios de Neleo e Atheloo. Vos
 matastes el leon de Etifalia sin otras armas. Vos
 mataste el leon del monte

[ 45 ]
 Partemio; vos, el
 de la selua Nemea. Vos vençistes las amazonas, e
 troxistes dende la çinta. Vos leuastes las mançanas
 doradas de las duennas esperiadas, que guardaua el
 dragon que nunca durmie. E los çentauros non se me
 pudieron defender. E non me pudo foyr el puerco montes
 de Arcadia que dannaua toda la tierra. Non touo pro a la
 serpiente de Lerne en creçerle las dos cabeças quando le
 tajauan la vna que la non matase yo por eso. ¿Que dezie
 de Diomedes, rey de Traçia, que daua a los omnes a comer
 a sus yeguas? E mate yo a el, e fizele eso, e dilo a
 comer a ellas.
 
 »Estos mios braços mataron en Ytalia a Cato de Espanna, e
 lo echaron en Tibre, rio de Roma. E yo sostoue el çielo
 en este coraçon. E cansada era la mi cruel madrastra
 mandandome, e yo non era cansado faziendo. Mas
 pestilençia nueua es esta que me vino agora, por que yo
 non puedo por fuerça nin por armas. E el ardor della me
 a ya pasado al cuerpo dentro, e me quema los pulmones e
 todos los mienbros. E muero ya, e finca Euristeo.»
 
 E pues que ovo dichas estas palauras, començo a correr
 por el monte a toda parte commo toro ferido de venablo.
 E a las vezes daua gemidos, e a las vezes tremie, e a
 las vezes ronpie los vestidos, e a las vezes quebrantaua
 los arboles a manos, e a las vezes se asannaua contra
 los montes, e a las vezes alçaua las manos al çielo. E
 en esto Licas, el que traxiera la camisa, fuxo e
 ascondiose en vna cueua de vna penna. E andando Ercules
 por alli corriendo a la vna parte e a la otra con su
 dolor grande que le tenie e con grand sanna, cato a
 aquella cueua, e violo, e dixole: «Tu, Licas, me
 aduxiste estas donas de muerte, e tu seras el que a mi
 mataste.» E Licas, quando lo vio e esto le oyo dezir,
 tamanno ovo el miedo que se le salio el alma del cuerpo.
 E Ercules fue e tomolo tal muerto qual lo fallo, e
 echolo con la mano vn grand trecho dentro en la mar de
 Boeca, en cuya rybera era la montanna de Echna do esto
 contesçio. E dio con el en vna penna que estaua alli
 dentro en la mar.
 
 E dizen que avn agora esta ay aquella penna, e en ella
 vna forma de omne; e que es la mar alli muy peligrosa e
 anle los marineros muy grand miedo. E los que lo saben
 desuianse aluenne de aquella penna, ca muchos nauios
 peresçien alli. E asi la llaman avn agora los marineros
 a aquella penna el Pennedo de Licas.

 [CDXXXIII.] De commo fizo Ercules pues que uio que se
 querie morir.
 Ercules, pues que vio que llegaua la ora que auia de
 morir, vino a la grand foguera que mandara fazer e
 parose çerca della. E dixo a Filotetes, su escudero,
 ante todos: "Toma tu este mio arco e este carcax con
 estas mis saetas, ca estas avn otra vez an de uer a
 Troya." E desque le dio el arco e el carcax con las
 saetas, mandole que diese grand fuego a la lenna. E
 desque fue ya la foguera tamanna que la touo el por
 grande, tomo la porra e allano la foguera como cama con
 ella. E echose sobre la brasa e sobre los maderos que
 ardien, e la piel de los leones vestida.
 
 E dixo a todos: «Yo vençi a quantos e a quantas cosas vos
 agora aqui conte, e avn a mas. E nunca me tome con cosa
 que la non vençiese, e nunca me vençio ninguno. E tengo
 por mal e que me non estaria bien en aver yo vençido a
 tantas bestias saluages, e con tantos omnes muy fuertes,
 e con tantos reyes poderosos de tan grand guisa, e con
 tantas gentes, e non me matar ninguno nin me vençer -que
 es avn mas-; e que me mate vn poco de venino, e que aya
 nonbre que ello me mato, e lieue el prez de la mi muerte
 cosa tan vil e tan sin armas commo ello es. E esto non
 tengo yo por bien, nin sera, e quiero yo toller este
 nonbre a la ponçonna que me non mate ella.»
 

[ 46 ]
 
 E fue e echose en la [cam]a de la foguera que auia fecha
 de la piel del leon, e puso la porra so la cabeza. E
 començaronle a quemar las llamas de dos fuegos: la vna,
 de la ponçonna que le salia del cuerpo; la otra, de la
 foguera. E dize la estoria que en todo esto yazia el muy
 fermoso e muy colorado commo si fuese de vida. E
 ayuntaronse estonçes los dioses. E Jupiter, que era su
 padre, fablo por el a los otros. E otorgaronlo todos, e
 avn Juno misma que lo queria mal, que fuese dios, e
 resçibieronle. E fue contado de alli adelante Ercules
 entre los dioses, segunt que los sus gentiles dezien
 dioses. E estas cosas que vos auemos contadas fueron los
 mayores fechos e la vida que Hercules fizo e la muerte
 que murio.
 
 E agora dezir vos emos de lo que fizo Daynira otrosi.

 [CDXXXIV.] Del llanto que en Greçia fizieron por
 Ercules, e de commo se mato Daynira.
 Grande fue el llanto e el duelo que Daynira, e Almena, e
 todos los de Greçia fizieron quando sopieron que Ercules
 era muerto; mas lo que Daynira fizo non lo podrie omne
 contar conplida mente. E esto que vos diremos della de
 aqui adelante, en la epistola que auemos dicho que fizo
 Ouidio della a Ercules lo fallaredes. Pero non lo enbio
 ella todo a Ercules en su carta, ca es del llanto e del
 duelo que fizo despues por Ercules, e commo se mato. Mas
 Ouidio, maguer que lo fallo arredrado lo vno de lo otro,
 ayuntolo todo por que vio que convinie. E pusolo todo en
 vno en aquella epistola, vno en pos otro. E el duelo e
 lo que Daynira fizo por la muerte de su marido fue esto,
 pero que lo non podremos dezir todo.
 
 E desque se paro Daynira tal que la non conosçrie omne,
 por que penase bien su carne antes del fuerte fecho que
 queria fazer, dixo desta guisa: «Asi muera quien a su
 enemigo de ligero cree.» E tomo vna espada, e diose con
 ella por los pechos, e cayo muerta.

 [CDXXXV.] De los annos de la uida de Ercules.
 Contado auemos que Ercules quantos fechos grandes
 fallamos que fizo. E biuio este Ercules çinquanta e dos
 annos, segunt dizen vnos; e otros cuentan que biuio
 quarenta. E esto fallaredes en Eusebio e en Sygiberto. E
 nasçio en tienpo de dos juezes de Yrrael en los dias del
 juez Gedeon. E ouo y estos çinco juezes en los sus dias
 de Ercules: e el primero, Gedeon, que era quando el
 nasçio, el segundo, Abimelec; el tercero, Tola; el
 quarto, Jayr; el quinto, Jepte.
 
 E murio Hercules andados de quando el mundo fue criado e
 Adan fecho, quatro mill e çiento e treynta e ocho annos;
 e de Noe dos mill e quarenta e ocho segunt la cuenta de
 los ebreos, e segunt la cuenta de los setenta
 trasladadores mill e ocho çientos e nouenta e ocho; e
 del departimiento de las lenguas, mill e quinientos e
 veynte e seys segunt los ebreos, e segunt los setenta,
 mill e trezientos e setenta e seys, e del rey Nino
 ochoçientos e sesenta e nueue; e de Abraam ochoçientos e
 veynte e seys, segunt Eusebio; e de Moysen de quando
 nasçio, quinientos; e de quando saco el pueblo de Yrrael
 de la seruidunbre de Egipto, quatroçientos e veynte. E
 judgaua estonçes Jepte en Yrrael. E reynauan estos reyes
 en sus reynos: Teutanes en Asiria, Polifides en
 Siçionia, Agamenon en Micenas, Menesteo en Atenas, e
 Agamenemes en Egipto.
 
 E aqui se acaba la estoria de los fechos de Ercules el
 grande e de Daynira, su muger; e contar vos emos de
 Jepte, juez de Yrrael.
 

[ 47 ]
 
 Mantouo Jepte, juez de Yrrael, el pueblo de los ebreos
 seys annos, e desi murio. E enterraronle en la su çibdat
 Sebed, que era en Galaad; e cuenta Josefo que esta
 çibdat fue a la que dixeron Sebelchi. E esto fue andados
 del nasçimiento de Abraan ochoçientos e veynte e seys
 annos, e de quando Moysen fue cabdillo de Yrrael
 trezientos e veynte.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de Jepte e de los
 gentiles del su tienpo, e tornaremos a la Briuia. E
 contar vos emos de la estoria de Esebon, juez de Yrrael,
 e otrosi de los gentiles del su tienpo.

 [CDXXXVI.] De la estoria de Esebon, juez de Yrrael.
 Despues de Jepte vino por juez en Yrrael Abethsan, segunt
 que le nonbra la estoria de la Bribia. E llamal Josefo
 Absonis, e Eusebio e Geronimo le dizen en sus cronicas
 Esebon; e maestre Pedro, Abesson e Esebon. E fue este
 Esebon el noueno juez de los juezes de Yrrael, e natural
 de la çibdat de Betleen; e vino del linage de Judas. E
 asi commo dize la Bribia e Josefo, ouo treynta fiios
 varones e treynta fiias, e casolos todos. E enbio de
 morada las fiias e los yernos a sus casas, e touo
 consigo los fiios e las nueras. E judgo este juez Esebon
 el pueblo de Yrrael e mantouolo siete annos, e desi
 murio. E soterraronlo en la çibdad de Betleen, donde era
 natural. E segunt cuenta Josefo, a aquellos sus fiios e
 sus fiias a todos los dexo biuos en su muerte.
 
 E departe otrosi Josefo que en aquellos siete annos, que
 este juez Esebon judgo a Yrrael, que non le acaesçio
 ninguna cosa que de poner fuese en escripto. E por
 ventura conteçio esto por que en los dias del su
 sennorio estudo la tierra en paz, e non ovo al que fazer
 sinon judgar los pleytos de su pueblo. E fue omne bueno
 e murio viejo. E esto, que es aqui dicho, cuenta de la
 su estoria la Bribia. E Josefo e los otros que sobresta
 estoria fablan e departen non dizen ende mas que lo que
 nos fallamos para poner lo aqui, saluo ende lo que la
 alegoria e la su sinificança departen los santos padres
 que quieren dezir.
 
 En pos deste Esebon, asi commo cuenta otrosi la estoria
 de la Briuia en el dozeno capitulo del su Libro de los
 Juezes, vino por juez de Yrrael vno a que llamaron
 Ahilon; e Josefo le llama Chilon. E dizen todos que duro
 en el sennorio del alcaldia diez anos; mas que ninguna
 cosa poca nin mucha que de escriuir fuese, nin lo
 escriuieron los santos padres en la Bribia, nin los
 esponedores, que aquel Ahilon fiziese en estos diez
 annos. Asi que cuenta del maestre Pedro que los setenta
 trasladadores non fallaron del, nin de los sus diez
 annos, ninguna cosa. Nin entrase Ahilon otrosi en la
 cuenta de los juezes de Yrrael, que son doze con el
 obispo Heli.
 
 E agora dexamos aqui la estoria del juez Esebon e de la
 Bribia, e tornaremos a contar vos de las razones de los
 fechos de los gentiles de aquel tienpo. E dezimos ende
 luego en la primeria que del primero e del segundo e del
 terçero anno que non fallamos al para dezir aqui sinon
 la su estoria; e esto que contaremos del su tienpo.
 Andados quatro annos del tienpo de Esebon, juez de
 Yrrael, murio Agamenemes, rey e enperador de Egipto; e
 rigio en pos el Thetores siete annos.


[ 48 ]
 
 [LA ESTORIA DE TROYA]
 [CDXXXVII. Prólogo.]
 A çinco annos del tienpo del sennorio de Esebon, juez de
 Yrrael, se començo la venida de los griegos sobre Troya
 para destroyr la. E de aqui adelante contaremos la
 estoria e las razones de los quebrantos e del
 destruymiento della. E el fecho de la çibdat de Troya se
 comiença en el tienpo de Josue, commo es ya dicho. E
 commo quier que nos digamos aqui algo agora de los reyes
 de Troya ante que lleguemos a las razones del
 destruymiento della, pero nuestra entençion es de venir
 con la razon a los dias de Esebon, e despues de Esebon a
 los de Labdon que judgo en pos de Esebon a Yrrael quando
 conteçio este fecho, e fablar alli del postrimero
 destruymiento de Troya e de la estoria del su
 acabamiento.
 
 Onde aquello que deximos en las razones del comienço de
 la su puebla que grand cosa fue de luego el su comienço,
 eso mesmo dezimos aqui agora del su destruymiento de
 aquella çibdad que otrosi fue muy grand cosa, ca fueron
 ay ayuntadas muchas gentes e de muchas tierras e todas
 con sus prinçipes: los vnos para anparar la, los otros
 para defender la, e los otros para destroyr la. E asi
 commo vinieron alli a esto muchas gentes e muchos
 prinçipes, asi corren muchas otras estorias a mostrar la
 razon de los quebrantos e del destruymiento desta
 çibdad, commo lo contaremos todo aqui.
 
 E pero por que non seamos reprendidos de los tienpos en
 que los fechos de aquellas otras estorias conteçieron,
 nin ayan en que nos trauar en ello, dezimos que aquellas
 estorias non son todas de vn anno, asi commo lo
 departiremos alli do fablaremos dellas. E maguer leuamos
 esta General Estoria por los annos en que acaesçieron
 las cosas -e se deurien contar cada vna dellas en sus
 tienpos-, pero por memoria desta estoria de Troya, e por
 que fuese el su fecho todo ayuntado, e que se entendiese
 por y mejor toda la estoria e los achaques por do vino
 aquel destruymiento desta çibdad, touimos estas estorias
 e sus razones todas para aqui, asy commo vienen vnas en
 pos otras ordenada mientre.
 
 E pudieramos començar la estoria del postrimero
 destruymiento de Troya en aquel lugar de la razon do el
 destruymiento se començo a fazer. Mas por que fue Troya
 quebrantada de Hercules dos vezes -la primera por el
 fecho de los muros, la segunda por la desonrra que les
 fizo el rey Laomedon quando yuan a Colcos por el
 velloçino dorado, e fue toda destruyda de los griegos- e
 despues a la terçera vez, tenemos que non paresçrie tan
 bien la estoria nin la sabrian tan bien los que la
 oyesen commo començandose en las razones de los achaques 
 donde vino el fecho del primero quebranto della, e
 siguense las razones fasta el postrimero destruymiento.
 E por ende començamos lo aqui en aquellas estorias que
 muestran los achaques de los fechos por que Troya fue
 quebrantada primero e quien lo fizo.
 
 E pero que auemos ya dicho del primero rey que la poblo e
 de alguno otro que regno en pos el, començaremos aqui la
 estoria en los reyes que y reynaron fasta el postrimero
 e a la reyna Eucuba en cuyo tienpo fue destruyda. E por
 que ay dos comienços de estoria de que llaman al vno
 natural, e al otro de maestria o de arte -e los departe
 el esponedor de Estaçio de Achilles, cuya estoria sera
 aqui menester, queremos los poner aqui departidos en el
 comienço ante de todas las otras. E comiença en ellas
 por que se entienda en qual dellas se comiença aqui el
 fecho de Troya.


[ 49 ]
 
 [CDXXXVIII.] De las maneras de los comienços de las
 estorias.
 De dos maneras demuestra Estaçio en la estoria de
 Achilles que ouieron los abtores de que vsaron en las
 entradas de sus razones; e nonbralos el aquellos dos
 comienços e departelos desta guisa: Diz que al vn
 comienço llaman natural de natura, e al otro dixeron
 comienço de maestria o del arte. E del comienço de
 natura departe el asi: que es començar el estoriador a
 contar la estoria de la razon donde se leuanta el fecho
 e donde viene el primero comienço de la cosa de que
 fabla en ella. E el otro comienço, del arte e de la
 maestria, diz que es quando omne dexa la razon donde
 nasçe aquello por que ovo a acaesçer aquel fecho de que
 el a de fablar, e todo lo al que yaze alli fasta donde
 el toma la razon de lo suyo; e comiença luego en la su
 razon en aquello que viene luego ante de lo suyo mas de
 çerca.
 
 E los autores que en este comienço de arte o de la
 maestria començaron sus estorias diz que lo fizieron por
 alguna destas dos razones: e por que eran aquellas
 razones contadas ya en otros libros, o por que eran
 agenas de aquellas que ellos querien dezir e non se
 quisieron detener mucho en ellas; e que esto fizieron
 por razon de llegar se mas ayna a las suyas. E por dar
 enxienplo destos comienços dize el esponedor que començo
 Estaçio aquel libro de Achilles en la razon de commo fue
 que robara Paris a Elena, donde vino la razon por que
 murio Achilles; e que este comienço de aquella estoria
 que fue de maestria e del arte, ca dize que si segund el
 comienço natural ouiese començado, que començara en las
 tres deesas -Juno, e Venus, e Pallas- que vinieron a
 Paris a juyzio e avn en el conbite del rey Tantalo.
 
 E nos otrosi, si començasemos a contar esta estoria del
 destruymiento de Troya segunt el comienço desta maestria
 e del arte, començar la yemos en aquello mismo que
 Estaçio la de Achilles. E esto es de commo robo Paris a
 Elena e vinieron por esa razon los griegos sobre Troya,
 e en pos aquello las otras cosas que contesçieron
 adelante. Mas tenemos por mejor de seguir aqui el
 comienço natural e començar alli en el primero comienço
 donde se leuanto todo el fecho. E fue esta la razon del
 robo del velloçino dorado del carnero encantado de la
 isla de Colcos. E segunt esto tenemos que deuiemos
 començar en Pelias, rey de Peloponeso, e en Jason, su
 sobrino.
 
 E asi fallamos que comiença la estoria françesa el
 destruymiento de Troya en el fecho de Jason, de quando
 fue a ganar el velloçino dorado de la ysla de Colcos,
 commo contamos aqui. Mas por seer avn la razon mas
 conplida començaremos en su lugar las razones del fecho
 desta estoria en los infantes Frixo e Elle, fiios de
 Toante, rey de la isla Lenpnos, donde vino la razon por
 que aquel velloçino del carnero encantado fue puesto en
 la ysla de Colcos. Por que sea sabida aqui la razon de
 aquel velloçino e por que vaya todo el fecho de Troya
 ayuntado, començaremos aqui en la su puebla e en los
 primeros reyes della, diziendo en pocas palauras de
 aquellos de que auemos ya dicho e de los otros lo que y
 fallaremos. E dezimos ende asi sobre la era del tienpo
 desta puebla.

 [CDXXXIX.] De la era del comienço de la puebla de
 Troya.
 Fue començada la puebla de Troya en tienpo de Josue,
 cabdillo de Yrrael, andados del comienço del mundo e de
 quando Adan fue fecho tres mill e quatroçientos e veynte
 e tres annos segunt la cuenta de los ebreos, e segund
 los setenta trasladadores tres mill e ochoçientos e
 cinquanta e vno; e de Noe e del su diluuio mill e
 seteçientos e setenta e seys segunt los ebreos, e segunt
 los setenta trasladadores mill e seteçientos e siete;

[ 50 ]
 e de Abraan quinientos e treynta e çinco
 segunt los ebreos e otrosi segunt los setenta
 trasladadores. E duro esta çibdad en su estado dozientos
 e ochenta e çinco annos, segund la cuenta de Eusebio e
 de Geronimo. E fueron estos los reyes de Troya de su
 comienço fasta el su postrimero destruymiento: el rey
 Dardano, e el rey Eritonio, e el rey Tros, e el rey
 Mida, e el rey Laomedon, e el rey Priamo.
 
 E agora vos diremos cada vno como vso.

 [CDXL. Del robo de Ganimedes.]
 Dicho auemos antes desto commo Dardano e Jasio fueron
 hermanos e fiios del rey Jupiter. E salieron de Greçia e
 fueron a agenos lugares por ganar tierras e regnos. E
 fue Jasio a tierra de Greçia, e ganola, e reyno y. E
 dexamos aqui la su razon. E Dardano vino a tierra de
 Frigia, e ganola, e fizola regno. E poblo y a Troya, e
 llamola Dardania del su nonbre. E despues de Dardano
 dicho auemos otrosi commo regno y Eritonio, su fiio, asi
 commo lo cuenta la estoria de Troya e otros sabios en
 sus escriptos que dexaron ende. E despues de Eritonio
 regno en aquel reyno Tros, su fiio; e este fue buen rey.
 E mudo a la çibdad e al reyno aquel nonbre Dardania, que
 auia antes del rey Dardano; e del su nonbre, que era
 Tros, llamola Troya, e a los pobladores e moradores
 della troyanos.
 
 E este rey Tros fizo fiios e fiias. E de los fiios ovo el
 vno nonbre Ganimedes, e era ninno muy fermoso. E regnaua
 otrosi estonçes en vn regno de esa tierra de Frigia vn
 rey a que llamauan Tantalo, e era fiio del rey Jupiter.
 E por fazer seruiçio a su padre fue este rey Tantalo e
 fallo a aquel infante Ganimedes andando a caça. E commo
 yua el bien guisado e aperçebido de lo que queria fazer,
 e Ganimedes syn sospecha de tal fecho commo quien se
 andaua a caça, tomolo el rey Tantalo commo en robo.. E
 leuolo e presentolo al rey Jupiter para ninno de su
 camara, e su priuado, e fazer sus poridades con el. E
 leuantose estonçes sobresta razon muy grand guerra entre
 aquel rey Tantalo e el rey Tros por el robo deste
 infante Ganimedes, asi commo lo cuenta en su estoria que
 fizo dende Fanocles el poeta, e lo retraen por el en sus
 cronicas Eusebio en el griego e Geronimo en el latin.

 [CDXLI.] Del rey Mida e del Sileno. seruiente de
 Libero padre.
 Despues del rey Tros reyno en Troya el rey Mida, asi
 commo diz la su estoria de Troya. Deste rey Mida cuenta
 Ouidio este avenimiento en el vndeçimo libro del Libro
 Mayor. E diz que vnos labradores de su tierra de Frigia,
 andando por vnos montes e vnos yermos desta tierra, que
 fallaran vn mançebo erradio; e que lo tomaran cuydando
 que fallaran en el buena prea, e aduxieron lo al rey
 Mida, su sennor; e que tenien que le dauan en el muy
 buen presente, por que auria el rey sabor de penar le e
 sacar del algunas verdades si andaua por esculca de la
 tierra o por otra cosa.
 
 Mas Silleno era seruiente de Libero padre. E el rey Mida
 e Libero padre eran parientes. E Mida andudiera con
 Libero padre vn tienpo, e viera y aquel Silleno muy
 siruiente e muy priuado de Libero padre. E asi commo lo
 vio, conosçiolo e plogo le con el. E Silleno venie
 flaco, e el rey preguntole donde andaua. E el dixole que
 venie de Libero padre que andaua conquiriendo a Yndia
 -commo lo auemos nos contado ante desto- e que estaua ya
 commo de venida, ca auia ya recabdada la tierra. E
 quando el rey oyo aquellas nueuas de su cormano Libero
 padre, plogole mucho; e mando pensar de Silleno muy bien
 asi que fizo fiesta con el. E avn dize Ouidio

[ 51 ]
  
 que les duro esto quinze dias con sus noches.
 
 E en todo esto tornose de India Libero padre muy poderoso
 e muy alegre por la grand conquista que auia fecha en
 aquella tierra -lo que non auia avn fecho otro prinçipe
 fasta aquel tienpo, segunt cuentan las estorias. Pero la
 reyna Semiramis auie ya alla entrado de antes, mas non
 fiziera y tanto commo Libero padre. E a poco de tienpo
 salio de aquella tierra e vino contra tierra de Troya. E
 el rey Mida, quando lo sopo, salio a el a resçibir le; e
 leuo consigo a Silleno e dio gelo. E Libero padre
 gradeçio gelo mucho; e dixo que le pidiese vna graçia,
 qual el quisiese, e que gela daria.
 
 E era Libero padre aquella sazon el mas poderoso prinçipe
 que los omnes sabian, e muy sabio en el arte magica e en
 los otros saberes. E el rey Mida era cobdiçioso e
 auariento, e asmo que don pediria a aquel dios por que
 el ouiese todas las cosas del mundo que demandase. E
 demandole que le diese este encantamiento: que quantas
 cosas el con el su cuerpo tanxiese que luego se tornasen
 todas en oro. E Libero padre otorgole este don, e
 encantole las cosas e avn a el mismo. Mas pero pesole
 mucho por que mejor don le non pydiera su pariente, que
 eran omnes que se amauan.
 
 E el rey Mida, quando este don ouo acabado, tornose para
 su tierra muy alegre e non creyendo avn nin a si mismo
 que el fecho de aquel don non saldria ver dadero. E yua
 tanniendo las cosas por prouar sy seria asi, e fallaualo
 todo verdadero. E tomo vn ramo de ençima de vna enzina;
 e asy commo lo tanxo, asi paresçio todo de oro. E tomo
 de tierra vna piedra, e la piedra enamarelleçio luego e
 fizose oro. E otro tal le conteçio en vna mies, que
 traxo las manos por ella e finco oro.
 
 E quando fue ora de comer, pusieronle la mesa muy
 conplida de muchas viandas commo de rey rico, e dieronle
 agua a las manos. E el agua, asi commo caye por las
 manos, faziese luego oro: e cayen gotas de oro en tierra
 de las sus manos. E dieronle vna mançana que le enbiauan
 las duennas esperiadas; e qual ora llego la mano a ella,
 fue luego fecha oro. E otrosi conteçie de quantos
 comeres tannie para comer dellos; e otrosi de los
 beueres tan bien del agua commo del vino; e otrosi si
 ponie la mano en puerta, o en poste, o en pared, o en
 que quier que fuese. E asi que por ninguna vianda non
 podie perder el sabor del comer, ca se le tornaua todo
 en oro.

 [CDXLII.] De commo fizieron el rey Mida e Libero padre
 contra este fecho.
 El rey Mida, desque vio este mal, fue muy espantado; e
 començo a desamar e aborresçer las riquezas que antes
 amaua por que pidiera aquel don. E alço estonçes las
 manos e tendio las contra el çielo, e rogo a Libero
 padre que le tolliese aquel don. E Libero padre dixole
 asi: que fuese a la tierra de la gente a que dezian los
 grandes sardos; e era aquel lugar vezino de alli, e
 corrie por y vn rio. E mandole que luego que llegase a
 la ribera del, que fuese rio arriba contra donde vinie
 el agua fasta que llegase a la fuente donde nasçie este
 rio; e alli do el manadero echaua el mayor bullon de
 agua que se mojase y la cabeça e avn todo el cuerpo, e
 que se lauase y los cabellos, e que perderie el aquella
 fuerça del oro e pasaria la natura dello en la fuente.
 
 E fizo el commo Libero le mando. E paso la virtud que el
 auie del oro en la fuente e en sus riberas. Onde dize
 Ouidio que a mucho oro en aquel rio. Mas el rey Mida,
 pero que sano de aquello, de guisa aborresçio las
 riquezas que de alli adelante non moro en la çibdad. E
 andauase por las seluas, e por los canpos, e por las
 aldeas pequennas; e fazia alla sus sacrifiçios e sus
 oraçiones a vn dios que llamauan Pan. E dezienle dios de
 las cabras, e fazian sus ymagines e sus ydolos.


[ 52 ]
 
 [CDXLIII.] Del juyzio que el rey Mida dio entre el
 cantar e razonar de Apollo.
 Cuenta Ouidio commo sano el rey Mida de aquel don malo
 que pidiera, mas pero dize que avn le fincauan enduridas
 las entrannas e el engenno grueso. E en aquellas
 montannas do el moraua auie vn grand monte, e llamauanle
 Molo, e era entre aquellos pueblos de los sardos e de la
 otra parte otros a que dezien los ypopas. E Apollo, el
 filosofo, veyendo commo eran las gentes de aquellos
 lugares enartados por aquel dios Pan, que pedricaua alli
 a las duennas e a los otros omnes, e que se alabaua que
 mejor era lo que el dizie e lo que el sabie que lo de
 Apollo, llegauase el alla e començo a contender con el
 sobre los saberes e sobre sus creençias.
 
 E Apollo, por que non contendiese en vno con aquel dios
 Pan, quiso que ouiesen quien los oyese e los judgase. E
 tomaron por juez a vn viejo muy sabio que moraua alli e
 cuyo era aquel monte. E llego alli el rey Mida a aquella
 contienda. E desque la contienda fue acabada entre
 Apollo e Pan, judgo ante quantos y estauan aquel viejo
 de la montanna -e auia nonbre Molo commo ese monte- que
 mejor dixera e mejor se razonara Apollo que Pan, e que a
 el daua por vencedor. E touieron todos que judgara
 derecho saluo ende el rey Mida, que estaua ay commo
 deximos, que començo a uandear la razon de aquel su dios
 Pan e tener con el.

 [CDXLIV.] De commo e por qual razon se tornaron al rey
 Mida las sus orejas en orejas de asno.
 Apollo, quando vio que asi yua contra la sentençia de
 todos, e lo que todos razonauan por derecho dizie el que
 era tuerto, dixo al rey: "Mejor entendimiento quiero que
 ayas tu, e que mejores las orejas por que oyas e
 aprendas e judgues mejor." E obrando Apollo del su
 saber, alli luego asi encanto la voluntad a el e los
 ojos a todos los otros que cuydasen que el rey Mida auie
 las orejas de asno, e que el mismo touiese que asi era.
 E creyendo el de alli adelante que orejas auie de asno,
 fizo grandes cofias e sus coronas de çendales e de
 purpuras con que las encubriese. E asi las encubrio que
 de alli adelante omne del mundo non gelas veye.
 
 Pero por que auie el de çerçenar los cabellos, descubrio
 aquel fecho a vn su escudero de sus poridades que le
 çerçenaua e le afeytaua, castigandolo toda via e
 amenazandolo que nunca dello le descubriese. Mas el
 escudero, pues que vio la poridad de aquellas orejas,
 non la pudo tener por ninguna manera. E pero por non
 descobrir a su sennor en otra parte nin mostrar la su
 desonrra, salio fuera, e cauo en tierra, e fizo vn foyo
 pequenno. E baxose, e metio la cara en aquel foyo, e
 dixo alli su boz baxa a la tierra, asi commo quien
 murmuria, quales viera las orejas de su sennor. E desque
 esto ovo fecho, torno la tierra a aquel foyo commo quien
 encubre y su poridad.
 
 E cuenta aqui el Ouidio otra fazanna que despues desto a
 poco de tienpo que nasçiera en aquel foyo, que el
 escudero fiziera en que descubriera la poridad que le
 dixera su sennor, vn grand monte de cannaueras; e desque
 creçieron, e venie el viento abrego -que es alla desa
 parte- e las mouie, que fazian vn son que verdadera
 mente non semejaua al sinon que dezian: "Orejas de asno
 tiene el rey."

 [CDXLV.] De lo que da a entender el oro de Mida.
 Por aquel mudamiento de las cosas que Mida tenie que se
 tornauan en oro departe el frayre que se entiende por

[ 53 ]
 aquel rey Mida el omne auariento que todas
 quantas cosas puede aver e alcançar todas se trabaja de
 las tornar en oro o en tal auer que sea para condesar en
 tesoro; e por aquello que el rey Mida, segunt dize el
 abtor, andaua por las seluas e por los yermos por que
 non fallarie y cosas en que espendiese nin fiziese costa
 ninguna, que se entiende la vida del escaso e del
 auariento que anda sienpre refuyendo e buscando escusas
 por do non despienda nada, apartandose de los buenos
 omnes e de los grandes pueblos do fallaria que despender
 e non lo podria escusar sinon con grand verguença e
 afruenta de los otros.
 
 E dizen las estorias e el frayle que aquel rio de los
 sardos, cuya ribera el rey Mida fue arriba fasta que
 llego a la fuente del, que a nonbre Pactalo. E por
 aquello que cuenta el abtor que le mando Libero padre
 que se bannase en aquella fuente e que sanaria y de la
 virtud del oro, diz que fue asi en verdad que en el
 cabze de aquel rio çerca de la fuente que guiso el rey
 Mida vn lugar soterranno o condeso e ascondio su tesoro;
 e desi que fizo venir toda el agua del rio por desuso de
 aquel su condesijo de guisa que ninguno non sopiese
 dello e, avn que lo sopiese, que non osase nin pudiese
 antel agua synon con fuerça del rey llegar a ello. E
 sobresta auariçia dize asi maestre Johan el ingles que
 por el rey Mida que se entiende el auariento que ama
 mucho el oro e lo non esparze, nin come nin da, mas que
 lo condesa; e desque ha llegado mucho, que es rico e
 mezquino.

 [CDXLVI.] De las razones de las estorias del rey Mida.
 Departe asi el frayre de la razon deste mudamiento: que
 por el saber de aquel dios Pan, a quien llamauan dios de
 las cabras, que se entiende el saber e el sentido de los
 ganados e de las razones vanas que nin ensenna nada de
 pro nin de solaz; e por las razones de Apollo, que fue
 muy grand filosofo en todos los saberes, que se entiende
 el saber e el sentir de los omnes. Onde este nonbre
 Apollo es tomado destas dos palauras: de a que dize el
 griego por lo que el castellano sin, e polleçione en
 latin que es otrosi en el castellano por ensuziamiento.
 Onde Apollo tanto quiere dezir commo sin ensuziamiento o
 sin suziedad; por que despues que el fue publicado por
 filosofo, tan çierta e tan linpia mientre fablo en los
 saberes e mayor mientre en las naturas que ninguno non
 fallo y en que le trauar. E al rey Mida, por que se acogio a fablar mas e a tener con las vanas razones de
 Pan -a quien el auia por su dios- e veyen que las de
 Apollo que eran todas puras e de puros saberes, e nin
 enten[dio] nin sopo commo judgaua neçedat, llamaronle
 que se tornaran sus orejas en orejas de asno e que touo
 con la nesçedat e non con la sapiençia. E apusieron que
 lo fiziera Apollo, por que por la razon del gelo
 leuantaron.
 
 E sobresto dize avn el frayre que los de Ascra por natura
 lo auien de seer locos e de mal entendimiento. E maestre
 Johan el ingles dize sobresto que quanto mayor e mejor
 es el seso e el entendimiento de los omnes que non de
 las otras animalias, que tanto es mejor entender el omne
 la agudeza de la razon que non el sentido de la cosa.
 Onde muestra que todo omne que cata el sentido de la
 cosa e non del agudeza de la razon e judga por alli, que
 tal es commo asno; e que esto se da a entender por las
 orejas del rey Mida, que judgaua entre Apollo e aquel
 satiro Pan segunt el sentido e non segunt el agudeza de
 la razon.

 [CDXLVII.] Del rey Laomedon com mo cerco a Troya de
 muros.
 El rey Laomedon regno en Troya despues de aquel rey Mida,
 de quien auemos dicho; e este rey Laomedon fue

[ 54 ]
 el quinto rey de Troya. E fallamos, segunt
 que lo cuenta Ouidio en el onzeno libro del Libro Mayor,
 que este Laomedon fue el primero rey que la çibdat de
 Troya quiso çercar toda de muros conplida mente de la
 parte de la mar e de la tierra, e començolo. Mas por que
 era la çibdad muy grande sin mesura, e se le fazie graue
 cosa de poder la el çercar toda por si, ca avn estonçes
 non eran los omnes tan ricos commo lo fueron despues e
 non lo podie conplir; mas ovo ayudas por do se cunplio
 la obra [e] fue çercada la çibdat. E acaesçio esta ayuda
 al rey Laomedon de la guisa que vos contaremos agora
 aqui.
 
 Cuenta Ouidio en el onzeno libro del Ouidio Mayor que
 Apollo -aquel filosofo que ouiera en el monte Timolo la
 contienda con el otro dios a que llamauan Pan- que asi
 commo se partio de aquella contienda, que se acogio por
 la mar que dizen de Elles adelante -de que vos
 contaremos aqui en esta estoria en pos esto- fasta que
 llego a tierra de Troya, alli do esta la diestra parte
 del monte Sigeo e de la siniestra la mar a que dizen
 Recheo. E estaua ay vn altar de antiguo consagrado a
 Jupiter; e fizo alli Apollo sus sacrifiçios e sus
 oraçiones a Jupiter.
 
 E desi llegando a Troya fallo a aquel rey Laomedon
 labrando a grand priesa en los muros de su çibdad. E vio
 muy grand obra començada, e acreçer muy poco e con muy
 grand trabajo, e que auie menester grandes aueres ademas
 para conplirse. E llego al rey; e el rey reçibiolo muy
 bien, commo a filosofo tan sabio e tan onrrado. E
 entraron en razones de vnas e de otras cosas buenas,
 commo tan grandes omnes, e vinieron a fablar de la labor
 de aquella çerca.
 
 E començose el rey a quexar a Apollo de la grandez della
 e de la desmesurada costa que [y] era menester. E rogole
 que le diesse y consejo e que lo ayudase. E demandole
 estonçes Apollo que que le darie por que diese y consejo
 commo se pudiese conplir e se acabase la obra con todo
 aquello que el tenia començado. E dixo el rey que le
 daria todo aquello que el touiese por guisado de quanto
 el y pudiese conplir. E respusole estonçes Apollo:
 "Pues, aure yo mio acuerdo, e desi ver[ne e fare]
 contigo todo lo que fuere guisado."

 [CDXLVIII.] De commo fizo en este fecho Neptuno con
 el.
 Auidas aquellas razones que dichas auemos entre el rey
 Laomedon e Febo, [fuese lue]go Febo para Neptuno, su
 tio, a quien llamauan los gentiles dios de las aguas, [e
 dixole] toda la razon de aquella çerca de Troya. E
 respondiole Neptuno e dixole: "P[ues, ¿que querries] tu
 y?" E dixo Febo: "Que se fiziesen aquellos muros e se
 çercase aquella çibdat; [e que ayu]demos yo e tu al rey,
 ca lo podemos muy bien fazer. E sera grand prez de nos,
 e [demas] que nos dara el grand auer por ello. E vayamos
 nos para el sobresto." E Neptuno touo [lo por bien]; e
 fueron se luego anbos para Laomedon.
 
 E asi commo llegaron, fueron muy bien reçebidos del e
 entraron en sus razones sobre aquel fecho. E Laomedon
 rogoles mucho que le [ayudassen]. E ellos demandaronle
 estonçes que que les faria por que lo fiziesen. E
 pleyteo con ellos; [e la pleyte]sia fue tal que les
 daria de oro vna grand suma. E fallamos en las glosas de
 Ouidio [sobre esta] razon que este oro que fue vn moyo,
 segunt que era la medida e el peso de aquel tienpo e
 dese lugar, que diz que se fazie tanto que serie para
 qual quier prinçipe muy graue cosa de lo ayuntar. E
 [Febo e] Neptuno, por seer çiertos del preçio de su
 trabajo, demandaron ende recabdo al rey de [buen] fiador
 e de buenos pennos. E el rey nonbroles estonçes a
 Exsione, su fiia, commo en rehen del fecho a pleyto que
 si de aquello se les tirase,

[ 55 ]
 que gela diese
 para matar la o para fazer [della] lo que quisiesen.
 
 E cuenta alli en este lugar el esponedor en aquellas
 glosas que el [paramiento] fecho, que se metieron
 aquellos dos dioses a todas aquellas cosas que omnes se
 auian a [meter para] tal obra conplir. E ayudaron se de
 guisa que se fizo la çerca de la cibdad de muy buenos
 [muros], e fuertes, e altos, e muy ayna fechos. E desi
 demandaronle que les cunpliese el para[miento e] que les
 diese el oro que pusiera con ellos. E Laomedon, desque
 vio çercada su çibdat, [negoles el] pleyto que ouiera
 con ellos. E ellos dixeronle que paramiento pusiera con
 ellos de le[s dar aquel] aver que pidian; e el diziendo
 toda uia que non e ellos que si. E creçio en Laomedon
 [la porfi]a tanto que vino a yra, e el juroles que gelo
 non auia a dar.
 
 E Neptuno otrosi, quando [esto oyo], fizo por sus
 encantamentos venir la mar e las otras aguas por muchos
 lugares, que era dios dellas. E sobresto ovo ayuda de
 grand diluuio por adozir lo sobre la çibdad [de Troya]
 todo, e cobrir la e destroyr la toda. E desto non aquedo 
 Neptuno fasta que pleyte[o con ellos] Laomedon que les
 diese su fiia Exsiona, commo auien puesto, que la atasen
 a vna penna y cerca la mar, e saliesen vnas bestias
 fuertes e muy crueles que auie alli en aquel lugar [de
 la mar], e la comiesen, ca non quiso Neptuno despues el
 oro a Laomedon nin otro pleyto sinon [el de] aquella
 infante, su fiia. E Laomedon dio la infante, e finco la
 çibdad en saluo. [Mas pero] non se perdio la duenna, e
 agora contar vos hemos de commo fue ende librada.

 [CDXLIX.] De commo quebranto Ercules a Troya desta
 uez.
 Seyendo la infanta parada alli muchos dias a aquel
 peligro en aquella penna [esperando] quando saldrian
 aquellas bestias de la mar a comer la, acaesçio que lo
 sopo Ercules, [e tomo] grand caualleria de todos los
 caualleros mançebos de Greçia que por [nobles fe]chos se
 preçiauan. E vinieron y con el Peleo e Telamon, fiios
 del rey [Eato, so]bre prez de armas e muy aconpannados 
 de buena caualleria de los suyos. E llega[ndo alli],
 pregunto do estaua la infanta Exsione, e fueron la luego
 veer. Pero que sabian ya [lo mas] de la razon, pregunto
 Ercules que por que era puesta en aquel lugar de aquella
 guisa. E [pues que le] contaron toda la razon, fablaron
 el, e Peleo, e Telamon, e los otros grandes onb[res que
 eran y] sobreste fecho, e ouieron su razon con Laomedon
 sobrello.
 
 E el rey Laomedon, qua[ndo los oyo] que la librarien de
 muerte, fue por ello tan alegre que non podria mas, de
 gui[sa que non le d]emandara Ercules pleyto que gelo el
 non fiziere por ello. E Laomedon auie [estonçes] vnos
 cauallos aluos commo la nieue. E dezien algunos que eran
 fadados, que seyendo ellos en Troya que ninguno non
 podria entrar la çibdat por fuerça, e Ercules sabielo. E
 andudo la pleytesia entre Laomedon e Ercules que le
 diese aquellos cauallos, e el que librase su fiia de
 aquel juyzio de muerte. E a Laomedon plogole mucho e
 otorgo gelo. E firmado su pleyto que asi fuese, mato
 Hercules a gran peligro a aquellas bestias de la mar
 quando salieron, ca las estudo esperando fasta que
 saliesen, e libro la infante.
 
 E aquellos abenidores, que esta abenençia fizieron
 entre Neptuno e Febo e Laomedon que les diese su fiia a
 esta justiçia, non nonbraron en el paramiento que si
 alguno aquellas bestias matase e a la infante librase,
 que non valiese el pleyto. E librada la infante, demando
 Ercules los cauallos. E Laomedon, mesurando commo serie
 grand mengua para si e para su çibdat si le diese los
 cauallos, negole la postura e non gelo quiso dar. E
 començaron los omnes a dezir de Lao-

[ 56 ]
 medon que fincaua perjuro dos vezes. E
 Ercules non quiso fincar por este dezir, e ouieron el e
 Peleo e Telamon su consejo con los otros que para ello
 eran.
 
 E commo estauan ya dentro en la çibdat apoderados asaz de
 gran caualleria e muy buena e de otra gente mucha
 -maguer que asmaron que se anpararie la çibdat por
 ventura por el encantamiento de aquellos cauallos
 blancos que les non querie dar Laomedon-, pero touieron,
 que maguer que la çibdat non pudiesen prender por
 fuerça, que pero podrian y fazer danno e que lo fiziesen
 si quier por vengar se. E mando luego Hercules a sus
 conpannas que se metiesen por la çibdat, e fiziesen e
 matasen de los menores a quantos defender se les
 quisiesen, e que prendiesen a los fiios dalgo e a los
 onrrados. E fizieronlo asi; e quebranto Hercules a Troya
 de aquella vez desta guisa.
 
 E pero que razonauan los omnes e andauan diziendo que
 fincaua Laomedon perjuro dos vezes: la vna, por lo que
 nego al paramiento de Neptuno e de Febo, e les non dio
 lo que con ellos pusiera; la otra, por esto de Ercules e
 de Peleo e de Telamon. E non quiso Ouidio llamar
 descubierta mente en el su Libro Mayor perjuro al rey, e
 llamolo a la çibdat e dixo: "Prendio Ercules las almenas 
 de Troya, perjuradas dos vezes." E nonbro las almenas en
 lugar de los muros; mas si quier por las almenas, si
 quier por los muros, entiendese toda la çibdat.
 
 E tomo Hercules de quanto y fallo lo que le semejo, e
 leuo ende todo lo que quiso. E tornose para Greçia el, e
 Peleo e Telamon, con toda su caualleria, e con su prea
 muy grande e su prez que leuauan ende muy grande. E
 segunt dizen algunos, non se açerco y Priamo desta vez,
 fiio del rey Laomedon, nin los otros sus fiios, los que
 eran mayores; ca auia ya estonçes grand tienpo que
 Laomedon era casado, e fiziera ya a Priamo que regno en
 pos el e otros fiios que eran ya huuiados otrosi. Pero
 con todas estas rebueltas e auenimientos finco el rey
 Laomedon con su çibdat libre e çercada e con sus
 cauallos blancos encantados.

 [CDL.] Del rey Laomedon e de los quebrantos de Troya.
 Troya començo a andar en rebueltas en tienpo deste rey
 Laomedon, e fue quebrantada dos vezes en los dias del; e
 la terçera, destroyda de todo en todo, mas fue esto en
 los dias de Priamo, su fiio, asi commo oyredes que lo
 contaremos adelante. E los dos quebrantos suyos fueron
 estos:
 
 El primero, de quando Ercules libro de las bestias de la
 mar a la infante; e auiale a dar Laomedon los cauallos
 blancos e que gelos non quiso dar despues. E quebranto
 Hercules por ello la çibdat, e robola, e leuo dende a
 donna Exsione. E este quebranto primero contado es ya
 aqui e la razon del otrosi. E el segundo quebranto fue
 quando Jason yua ganar el velloçino dorado de la ysla de
 Colcos; e yuan con el muchos buenos mançebos e de muy
 alta guisa, commo lo contaremos adelante en su lugar. E
 vino y Ercules; e pasando por Troya desonrrolos
 Laomedon. E ellos desque se torna[ron] con el velloçino
 e fueron en Greçia, vino Ercules a Troya, e quebrantola,
 e mato al rey Laomedon. E muerto el rey Laomedon, regno
 el rey Priamo, su fiio; e fue rey e mantouo el reyno
 [çin]quanta e çinco annos. E en sus dias del fue
 destruyda toda su casa, e toda Troya, e el muerto.
 
 E agora nonbraremos aqui las estorias que son menester a
 mostrar estos fechos de Troya: la estoria de los
 infantes Frixo e Elle, su hermana, la estoria de Jason e
 de Medea, la estoria de la infan[te] Ysifile. E estas
 estorias son aqui menester para mostrar el segundo
 quebranto de Troya, ca el primero contado lo auemos ya
 aqui asi commo auemos dicho. E para el destruymiento
 della son

[ 57 ]
 otrosi menester estas estorias:
 la del nasçimiento del infante Paris, e la del
 nasçimiento de la reyna Elena, e la del conbite del rey
 Tantalo e el juyzio de Paris a las tres deesas, e la de
 la duenna Oenone, e la de Achilles, e la de Hulixes e de
 Ayax, e la del rey Menalao, e la del rey Agamenon, su
 hermano, que es el fecho prinçipal del destruymiento de
 Troya.
 
 E agora començaremos en la primera dellas, e yr las emos
 contando todas vnas en pos de otras asy commo vienen.

 [CDLI.] Del avenimiento de los infantes Frixo e Elle.
 Toante, rey de la ysla de Lepnos, caso con la reyna
 Nefene e fizo en ella estos dos fiios, Frixo e Elle. E
 desi murio la reyna Nefene, e fincaron aquellos dos
 fiios moços. E el rey Toante caso despues con la reyna
 Yone. E esta reyna començo a querer mal a aquellos sus
 alnados, Frixo e Elle, e buscar les quantas terrerias en
 el mundo sabie e podie, tanto que lo non podian ellos ya
 sofrir; ca non le cunplia a ella las terrerias muchas
 que les buscaua e fazie, mas que los queria matar a
 furto o a paladinas a qual quier manera que pudiese.
 
 E los moços, non pudiendo ya sufrir los males de la
 madrastra e temiendose de la muerte, ouieron a asmar de
 commo fuyesen de antella e se fuesen de la tierra. E en
 este lugar -asi commo dizen vnos- los moços, segunt ese
 entendimiento que ellos auien, fizieron sacrificios a
 sus dioses e demandaron consejo a su ydolo de commo
 farien. E el ydolo dioles respuesta que se fuesen de
 alli, ca tierra fallarian do les yrie muy mejor que alli
 e serien poderosos della.
 
 E otros dizen commo en las glosas de Ouidio de las
 duennas, e aquel Toante que auie otra fiia mayor que
 fiziera ante que con la reyna Nefene casase, e a aquella
 reyna dezianle Yris; e que esta consejo a aquellos sus
 hermanos en aquella quexa en que eran con su madrastra,
 e que les dixo asi: «Yd a la grey de vuestro padre, e
 tomad vno de los mayores e mas viejos carneros que y
 fallaredes. E sobid en el, e entrad en la mar, e pasad
 allende. E alli do arribaredes ganaredes tierra donde
 seredes sennores.»
 
 E aqui dizen avn otros que estos infantes auien vn ayo 
 que era muy buen omne e de muy buen sentido e que auia
 nonbre Carnero. E este, quando vio a sus criados estar
 en aquella muerte con su madrastra, que les dio consejo
 commo se fuesen de la tierra, e fuese el con ellos. E
 por que por el su sentido dellos e por el seguimiento se
 fueron de alli aquellos infantes e fue Frixo bien
 andante por ello, dixeron dellos los autores de los
 gentiles en sus escritos que fizieron desta razon que
 pasaran la mar en vn carnero.
 
 E avn dizen otros que aquel Carnero que fue vna naue que
 ouieron presta e aguisada para su yda aquellos infantes;
 e que estaua en aquella naue vn carnero entallado e
 pintado por razon que la naue auie aquel nonbre, e la
 llamauan Carnero; e que entraron en esta naue, e pasaron
 la mar, e arribaron a la otra parte a la ysla que dezien
 Colcos.
 
 E estas tres razones fallamos de la estoria de aquel
 Carnero; e las postrimeras dos dellas semejan mas con
 razon que la primera. Mas pero, segunt el fecho del
 carnero e el cuento de la estoria, la primera fue la
 verdadera; ca dizen asi que Yris, aquella su hermana
 destos moços, que aquel carnero les mando tomar por
 respuesta de su ydolo que les dixo que alla do fuesen
 alli fincasen de morada, e que sacrificasen a Jupiter
 aquel carnero, e que adobasen el pellejo del de guisa
 que durase mucho, e que ouiesen algunos sabios de los
 sabios que sabian encantar, e que encantase aque pellejo
 e el lugar do lo pusiesen de guisa que el que leuar le
 quisiese que antes

[ 58 ]
 pusiese ay la muerte, ca
 do aquel pellejo souiese que y seria la cabeça del regno
 e avn algunos dizen que del mundo.
 
 E sobresto dizen que los moços que fueron e tomaron aquel
 carnero, e sobieron en el, e metieronse en la mar, e
 pasauan e yuanse. E desque ouieron pasado quanto podrie
 seer la meytad de la mar, la ninna -lo vno, que era
 flaca commo muger; lo al, que non auia a que se tener en
 el carnero e yua en pos de su hermano- canso, e cayo en
 la mar, e murio ay. E llamaron por ende aquella mar
 Ellesponto: que quiere dezir tanto commo la mar de Elle,
 ca dizen en latin ponto por mar e Elle por aquella
 infante. Onde Ellesponto tanto quiere dezir commo la mar
 de Elle.

 [CDLII.] De commo fizo aquel infante Frixo pues que
 arribo a la ysla de Colcos.
 Frixo, commo quier que le peso muy de coraçon en perder
 asi su hermana que leuaua consigo, non pudo al fazer;
 mas acordo en tener se bien e guiar su carnero, e paso
 la mar. E pues que arribo, andudo aquella ysla toda
 pensando toda via de su carnero. E criose en esa tierra,
 e tanto aprouo en buenas costunbres e salio bueno que le
 resçibieron todos los de la tierra por rey: lo vno, por
 que venie el de reyes, e lo sabien ellos muy bien, e lo
 al, por que lo meresçia el muy bien por sy. E quanto el
 carnero biuio, penso el del muy bien, e fyzole beuir
 quanto el mas pudo de guisa que non finco por cosa de
 quanto carnero ouiese menester para seer bien mantenido
 e guardado.
 
 E desque ouo el reyno, fizo deste carnero sacrifiçio a
 Jupiter. E mando adobar el pellejo de guisa que se non
 pudiese dannar; e pusieron por todo el mucho oro. E
 fizole vn tenplo, a que dixeron despues el tenplo del
 rey Mida, e puso alli aquel velloçino. Desi ouo por los
 encantamientos de los sabios vna serpiente muy grande
 e dos toros muy fuertes, e parolo todo alli en guarda de
 aquel velloçino. E fue el fecho ordenado de esta guisa:
 que el que aquel pellejo del carnero pudiese leuar de
 alli que ouiese el regno de la ysla de Colcos, e que la
 ganase de la manera que aqui oyredes: que lidiase con
 aquella serpiente, e que la matase, e que tomase los
 dientes della, e que los senbrase en vn canpo que auia
 alli çerca de aquel tenplo. E aquel canpo llamauan
 Marçio, e este Marçio es dicho de Mares, a quien ellos
 llamauan dios de la batalla. Onde canpo Marçio tanto
 quiere dezir commo canpo batalloso o canpo de batalla. E
 desi que viniesen aquellos toros, e que los vnniese e
 fuese con ellos a aquel canpo, e que arase e cobriese
 con ellos a aquellos dientes de la serpiente que
 senbrara alli. E diz que de los dientes que auian a
 naçer sendos caualleros armados, e que lidiase con ellos
 e que los matase, e desque los ouiese muertos, que
 ouiese el velloçino e el reyno. E el que esto fazer non
 pudiese nin conplir todo, commo dicho es, que nin ouiese
 el pellejo nin el regno.
 
 E vinieron a aquel lugar sobresta razon muchos prinçipes
 e omnes de muy alta guisa. E los que cometieron a
 desfazer las fortalezas de los encantamentos que alli
 eran murieron y por ello, e los otros se fueron ende
 denodados e sin onrra. E en todo esto es de saber que
 maguer que aquel cuero de aquel carnero fue alli puesto
 con tantas onrras, e tantos encantamientos e guardas, e
 era fadado que el que lo ganase que lo ganase de la
 guisa que auemos contado ante desto, e pero toda via
 regnauan ay reyes que vinien por linna del linage de
 Frixo que aquello alli fiziera.
 
 E duro esto tanto fasta que vino al tienpo de vn rey que
 llamaron Oeta. E este rey auie vna fiia a que llamauan
 Medea. E esta infante fue muy sabia duenna de la arte
 magica, e de todos encantamentos, e de fechizos, e de
 naturas de yeruas e de otras cosas, asi commo lo

[ 59 ]
 contaremos todo en pos esto en estoria.
 
 E agora dexamos aqui las otras razones, e contar vos emos
 el auenimiento de vn muy noble omne e de muy alta guisa
 de commo se trabajo, e se aventuro, e se metio a periglo
 e suerte de muerte por ganar este velloçino dorado de
 que auemos ya dicho. E lo gano, e ouo el regno e a
 aquella infante Medea; e la leuo por su muger a ella e
 al pellejo del carnero. E fue dende con muy grand onrra,
 el e los que con el vinieron. E finco el regno por suyo.

 [CDLIII.] Del rey Pelias e de Jason, su sobrino.
 El rey Pelias regno en el regno a que dezien Peloponeso,
 e ovo vn hermano a que llamauan Eson. E el rey auia
 fiias, e fiio varon non ninguno. E Eson, su hermano,
 auie vn fiio. E dezienle Jason, e salio mançebo grande,
 e fermoso, e valiente, e muy mesurado en todos sus
 fechos. E alli por do andaua por el reyno fazia mucho
 plazer a toda la gente, e eran todos muy pagados del.
 
 E el rey Pelias, quando esto oyo, sospecho de aquel su
 sobrino que el aurie el regno despues de sus dias e que
 fincarian sus fiias deseredadas. E oyera dezir que aquel
 pellejo del carnero que era encantado en la ysla de
 Colcos, e asmo de trabajar con aquel su sobrino Jason e
 dar le carrera que serie grand su prez e gran onrra, e
 que ganaria grand algo en que fuese a ganar aquel
 pellejo del carnero, e ganarie el reyno con el. E
 fazialo Pelias mas a entençion que muriese alla Jason en
 algunos periglos por aquellos que auie a pasar que non
 por la su pro nin por la su onrra que le ende vernie,
 por que se temie del por ventura que matarie a el e
 deseredarie a sus fiias.
 
 E enbio por el, e dixole toda la razon de aquel cuero e
 commo si lo el fuese ganar, que le serie grand prez e
 grand onrra e grand consejo que aurie por y. E sobresto
 por meter lo a ello prometiole que le conpliria de todas
 quantas cosas ouiese menester. E Jason, quando oyo la
 razon, creçiole el coraçon por razon de la onrra e del
 noble fecho. E pues que vio que el rey conplirie todo lo
 que el menester ouiese, plogole mucho; e respondiole con
 muy grand alegria que yria muy de grado.
 
 E avn estonçes non andauan naues grandes sinon muy pocas
 e en lugares muy aluenne vnos de otros; mas pero ya
 sabian las maneras dellas cada tierra. E el rey Pelias
 non auia estonçes alli naue ninguna. E mando luego
 llamar los carpenteros e maestros de fazer naues, e
 dixoles commo fiziesen priuado vna naue e otros nauios
 menores a la manera que Jason les mandase. E los
 maestros metieronse a ello quanto mas pudieron; e
 ouieron la madera e fizieron los nauios.
 
 E mientra los labrauan, sono por toda Greçia commo fazian
 nauios para yr Jason a la ysla de Colcos a ganar el
 velloçino dorado. E luego que lo oyeran por la tierra,
 llegaronse sus amigos de Jason e todos los mançebos que
 por grandes fechos se querian preçiar, e vinieron a el a
 prometer le que yrian con el. E en aquella mançebia
 fueron Ercules el grande, e Peleo e Telamon, amos fiios
 del rey Eato. E Jason gradeçiogelo mucho; e dixoles que
 quando tienpo fuese, que el gelo faria saber e les faria
 por ello lo que ellos touiesen por bien e les cunpliese.
 E fizoles mucho lo que les ploguiese, e enbiolos de alli
 aquella vez asy.
 
 E en todo esto los maestros fizieron los nauios quanto
 mas apriessa pudieron. E desque fueron fechos los nauios
 e metidos en la mar, mando el rey Pelias adozir todas
 aquellas cosas que menester eran para ello, asi commo
 plazie a Jason, e conplir toda la flota a muy grand
 abondo. E la flota guisada, llego la no-

[ 60 ]
 ble mançebia de Greçia; e todos con
 Jason e con muy grand alegria entraron en los nauios
 luego que tienpo ouieron de yr se. E desque les
 enderesço el tenporal e començaron de andar, vinieronse
 por la mar a delante al puerto de Troya, ca por y auien
 el camino.
 
 E asy commo llegaron al puerto e entrauan, sopieron lo
 los de la çibdat que omnes eran, e commo non eran
 mercadores, mas omnes de armas e prinçipes de muy alta
 guisa. E fueron al rey Laomedon e dixeron gelo. E el rey
 Laomedon, quando sopo las nueuas, pesole con ellas. E
 salio a ellos, e fue les brauo de su palaura, e dixoles
 que non querie que en todo su puerto entrasen, nin
 estudiesen y, nin leuasen dalli nada; ca non querie que
 aprendiesen ninguna cosa de fecho de su tierra ellos que
 asy yuan afazendados a otras tierras agenas a fazer y
 danno contra los naturales del lugar. E sobresto
 agrauiose el rey Laomedon tanto deste fecho que asi
 salio guisado e apoderado que si ellos al quisiesen
 fazer, que gelo non consintiese el.
 
 E los griegos, Jason e Hercules e los otros que con ellos
 eran, touieron por desguisado e por mal de commo el rey
 Laomedon fazie contra ellos; e quisieran meter se en
 armas e fazer y aquello que ellos pudiesen. Mas
 mesuraron e departieron asi: que si ellos alli quisiesen
 cometer batalla, que por ventura gastarien alli el
 guisamiento que leuauan para aquel otro fecho a que
 yuan; demas que non sabian del auenimiento de la batalla
 quien saldria con ella e vençerie, e poder les ye seer
 mayor verguença de dexar el fecho a que yuan que non avn
 el buen auenimiento de alli. E sofrieron al rey Laomedon
 quanto les dixo e lo que y fizo; pero en esta guisa que
 gelo acalonnaron, e que lo amenazo Ercules e lo desafio.
 E fueronse su carrera por la mar adelante.
 
 E en este lugar departe Dares en la estoria que aquella
 naue en que yuan los mas onrrados, que fuera la primera
 de aquella tierra sin los otros nauios que yuan y, que
 ovo nonbre Argo; e asi la llamaron despues e la llaman
 avn oy las escrituras. E desta naue e de los marineros
 que la gouernaron con Jason fue fecha vna estoria. E por
 que dizen en el latin nauta por marinero, tomo el sabio
 que la estoria conpuso ende este nonbre nauta, e
 ayuntolo con aquel que deximos Argo que llamauan a la
 naue, e fizo ende este nonbre argonauta, e llamolo a la
 estoria. E sobresto cuenta ese Dares que el que todos
 los nobles que con Jason fueron quisiere saber, que lea
 aquella estoria de los argonautas -e esto es de aquella
 naue e de sus marineros- e alli los oyra.

 [CDLIV.] De commo arribo Jason a la ysla de Lepnos e
 caso con la reyna Ysifile.
 Jason e los griegos fueron su carrera por la mar a librar
 aquello por que yuan, e arribaron en la carrera en la
 ysla de Lepnos que les venie mas de çerca que la de
 Colcos, e salieron alli a terrenno. E aquella Lepnos era
 la ysla de que auedes oydo en el comienço desta estoria
 donde fuyeran de ante su madrastra los dos infantes
 Frixo e Elle, su hermana. E quando Jason e sus griegos
 llegaron alli, reynaua en ese reyno de Lepnos la reyna
 Ysifile, e era esta reyna mançebilla avn e por casar. E
 quando llegaron a ella las nueuas de aquellos griegos
 que alli arribaron, quiso saber quien eran e commo
 venian; e enbiolo a saber.
 
 E desque sopo commo era la noble mançebia de Greçia e
 commo eran todos mançebos e por casar, ovo sabor de los
 veer. E por ventura era esto a entençion si fallaria y
 casamiento para si. E enbioles luego dezir que los
 resçebie de grado en su tierra e en su reyno, e que la
 fuesen veer. E ellos fizieron lo de grado.

[ 61 ]
  
 E desque se vieron e sopo ella de cada vno de los
 grandes quien era, commo quier que ouiese y de los otros
 de tan alta guisa commo Jason, pero pues que vio que el
 yua por cabdillo, fablo mas con aquel que con todos los
 otros.
 
 E la fabla entrellos vino a tanto que lo resçibio ella en
 su palaçio e en su camara. E prometiole el que se
 casarie con ella; e que quando Dios le aduxese del fecho
 de la ysla de Colcos a que yua, que a su venida que
 vernie por alli, e que se casaria con ella, e la leuaria
 consigo por su muger. E sobresto estouo alli Jason con
 donna Ysifile e los otros griegos quanto touieron por
 bien. E estando alli refrescaron sus viandas, e adobaron 
 e renouaron sus nauios todo lo que era menester. E desi
 metieronse en la mar e fueronse para la ysla de Colcos.
 E arribaron alli e deçendieron a tierra.
 
 E agora contar vos emos todas las cosas por do pasaron
 alla Jason e los griegos: e commo gano Jason a la
 insanta Medea, e el velloçino dorado, e el reyno; e se
 torno para su tierra.

 [CDLV.] De la entrada de Jason a la ysla de Colcos e
 al rey Oeta.
 Asi commo arribaron Jason e sus griegos a la ysla de
 Colcos, deçendieron de los nauios para salir a terrenno.
 E non se paro y ninguno del reyno que los contrallase. E
 asi como fueron en tierra ellos e todas las cosas que
 consigo auian a sacar, vieron los moradores del puerto
 commo aquella gente non eran mercadores, segunt deximos
 otrosi del arribamiento del puerto de Troya. E qual ora
 aprendieron su ardimente e aquello con que andauan,
 fizieronlo saber al rey Oeta, su sennor. E Jason e los
 que con el eran otrosi enbiaron luego sus cartas e sus
 mandaderos a este rey. E el, pues que sopo las nueuas
 çiertas por los suyos e por los estrannos que venien,
 mesuro en aquel fecho, pero que otros grandes prinçipes
 vinieran ya alli sobre aquello. E commo era sabidor e
 afecho a ello, sufriolo muy bien e mando les que
 viniesen a el, ca alli era do el cuero del carnero
 estaua encantado.
 
 E Jason, quando este mandado resçibio del rey, plogole
 mucho. E guisaronse, el e los otros todos, quanto mas
 apuesta mente pudieron e fueron se para el rey. E asi
 commo llegaron a el, resçibiolos el muy bien e
 demandoles sobre que venien. E ellos respondieronle
 estonçes commo sopieran en Greçia las nueuas e el fecho
 de aquel velloçino, commo seye alli encantado en el
 tenplo del rey Mida, e commo el que lo ganase que aurie
 por ello el regno, e commo Jason que era alli venido a
 esta fama para auenturar se e veer que podrie y fazer. E
 respusoles estonçe el rey e contoles todo el fecho de
 aquel velloçino, e de la serpiente, e de los toros, e de
 los caualleros, e todas aquellas cosas por do auia de
 pasar el que aquel velloçino quisiese aver, commo auia y
 grandes trabajos e periglos ante que a ello viniese.
 
 E en todo esto sono por toda la ysla de Colcos e por
 todos los pueblos del regno la venida destos griegos
 sobre aquel fecho. E todos los de ese regno que alguna
 cosa se preçiauan corrieron alli do el rey e ellos
 estauan por veer commo serie de aquel fecho.

 [CDLVI.] Del fecho de la infanta Medea e de Jasson.
 Aquel rey Oeta, de quien dezimos que regnaua estonçes en
 la ysla de Colcos, auia dos fiias e vn fiio. E al fiio
 dixeron Absirto; e a la vna de las fiias Medea, e a la
 otra Gorge. E esta infante Medea era de las mas sabias
 duennas que en el mundo auie a aquella sazon, e sobre
 todo en el saber de la arte magica e en el de las
 estrellas. E estaua alli con su padre; e commo oyeran
 todos los otros del regno e de la corte la fama de aquel
 infante Jason, oyolo ella otrosi e ouo sabor de veer lo.
 E guisolo ella con sus

[ 62 ]
 duennas e con sus
 priuadas de guisa por que lo viese. E desque lo vio
 commo era el grande, e fermoso, e mançebo, pagose mucho
 del e penso en casamiento con el.
 
 E los griegos por todos aquellos periglos e espantos que
 les conto el rey non ouieron miedo, nin dixo Jason que
 se dexaua de aquel fecho. Mas començaron a andar en la
 corte del rey e seguir el palaçio fasta que librasen de
 responder commo farien o commo començarien. E andando 
 ellos cutiana mente por la corte, vinie Jason muchas
 vezes al rey e estaua con el.
 
 La infanta Medea seye todavia con su padre. E pues que
 vio en Jason las noblezas que son dichas, e commo era
 bien razonado, e le sintio por varon de buen
 entendimiento, pagose mucho del. E metio mientes a
 muchas cosas en su coraçon: lo vno, a amar le e auer le,
 e fazer le ganar el velloçino e el regno, e deseredar a
 su padre e a sus hermanos; e lo al, guardar antes a su
 padre e a sus hermanos, e el reyno para ellos, e dexar a
 Jason morir en aquel fecho, ca por ninguna guisa non
 podrie ser que non muriese en algunt peligro de aquellos
 por do auia a pasar.
 
 E en otras razones de muchas maneras penso otrosi en
 estos fechos. E tanto la tomo grand amor de Jason e la
 aquexo ademas, que se metio ella a auer contienda
 consigo misma en las razones a la manera que la an los
 escolares e los maestros en las escuelas en aquello que
 llaman disputar en el lenguage de Castilla. Es tanto
 commo asmar vnas cosas en muchas maneras o sentidos de
 muchas maneras sobre vna cosa. E lo primero contendio
 consigo e con su voluntad quanto ella mas sopo e pudo,
 lo primero por desuiar de si el amor de Jason, mas non
 pudo; e pues que por ninguna razon de aquel amor se non
 pudo desuiar, asi la tenie presa la bien querençia de
 Jason, apartose en su camara e començo aquella contienda
 de sus razones. E dixo asi, segunt que lo cuenta Ouidio:

 [CDLVII.] De la disputacion de Medea consigo en sanna.
 Dixo asi Medea en sus palauras: «Medea, en vano trabajas
 e vas contra este amor, ca non se qual dios te lo
 contralla. E es marauilla que cosa es esto: ¿o es por
 çierto alguna cosa que semeja a aquello que es llamado
 amor? Ca de otra cosa ¿por que me semejan a mi muy duros
 los mandados de mio padre? E por çierto son muy duros.
 Ca ¿por que de aquel que yo avn agora vy he miedo que
 non peresca? E ¿qual achaque de tamanno miedo es en mi?
 Medea mezquina, si puedes, echa de ty las llamas de los
 amores conçebidos en el tu pecho de ti virgen.» Dize
 ella de si misma: «Si lo yo pudiese fazer, mas sano
 serie; mas traeme vençida, e amidos de mi me fuerça. E
 vna es la cosa que quiere e me amonesta Cupido, dios de
 los amores; e otra, la que el derecho de la mi miente. E
 veo yo la mejor e alabola, mas sigo la peor.»
 
 En pos esto dize asi a si misma: «Virgo real, ¿por que
 eres asi enamorada del huesped, e cobdiçias casamiento
 de tierra agena? E por çierto la tu tierra te puede dar
 esto que tu amas. Demas que en los dioses es, e non lo
 sabes tu si morra desto aquel o si biuira.» Desi dixo
 asy Medea: «Pero ¡biua el! E avn sin amor conuiene a
 rogar esto, ca ¿qual es el pecado que Jason fizo por que
 muera? ¿E qual serie aquel, sinon quien fuese cruel, a
 quien la edad de Jason e el linage e la nobleza non
 tanga e mueua a amar le? E avn que todas estas otras
 cosas falleçiesen, ¿qual seria aquella a quien la su
 fermosura non vençiese? E por çierto mouio los mios
 pechos. E, por verdat, si le yo non do acorro, las
 llamas de las bocas de los toros le quemaran, e lo
 mataran los enemigos criados de la su mies en la tierra
 quando yra contra ellos.

[ 63 ]
 O que todo esto
 pase, comer le ye el dragon. Mas esto non sofrire yo, ca
 si lo sofriese, estonçes me llamaria naçida de la bestia
 tigre, e estonçes me confesare que trayo en el coraçon
 dureza de fierro e de pennas.»
 
 E agora torna Medea la razon e dize: «Non asi, mas ¡que
 muera el! E ¿por que non estare yo catando commo muere,
 e estar a la vista dello marauillandome, e fazer
 enemigadores los mios ojos? E ¿por que non abiuare yo
 los toros e gelos enrrizare, e otrosi los caualleros del
 canpo e el dragon que nunca duerme?» E agora muda Medea
 la razon e dize desta otra guisa: «¡Mejor lo quieran los
 dioses! maguer que estas cosas non son para mi de
 demandar las, mas fazer las.»
 
 Agora dize ya de otra guisa: «Commo sinon, sere yo
 traydora, e traere los reynos de mi padre, e sera
 guardado por la mi ayuda non se qual auenedizo: que el,
 fincando sano e con salud por mi, que se vaya sin mi, e
 que me dexe aqui desanparada, e sea el marido de otra; e
 yo, que finque aqui a ser penada. Mas si el esto cuydase
 fazer, e otra adelantase de mi, ¡muera desamado! Pero
 tengo que esto non farie el, ca non ha cara para ello;
 nin es aquella nobleza en el su coraçon nin aquella
 graçia en la su fermosura que yo tema enganno del e nin
 que el oluide el mio meresçimiento. E pero antes me fara
 omenage e me jurara fiel mientre; e fare yo que los
 dioses sean testigos del nuestro paramiento.»
 
 E sobresto dize a si misma: «Segura eres. ¿por que as
 miedo? Guisate, e tuelle de ty toda pereza e toda
 tardança, ca sienpre sera Jason tu adebdado, e casar se
 a contigo, e fazer te a nobles bodas publica mente. E
 yras tu por las çibdades de Greçia aguardada e onrrada
 de conpanna de las onrradas duennas.» E avn torna Medea
 a esta razon, e dize contra esto desta otra guisa:
 «Commo si non, ¿dexare yo a mi hermana donna Gorge que
 yo mucho amo, e a mi hermano Absirto, e a mio padre, e a
 mios dioses? E leuada yo de los vientos, ¿que desanpare
 mi tierra natural? Non lo fare, nin conviene que lo
 faga.»
 
 E agora dize desta otra guisa: «Fazer lo quiero, e
 socorrer a Jason e yr me con el; ca mio padre cruel es,
 e la mi tierra barbara fascas bruda e neçia, e mio
 hermano pequennuelo avn, e de los deseos de mi hermana
 comigo se son, e grand Dios es dentro de mi. E si
 grandes cosas desanparare, a grandes yre. E si guardare
 la flota de Greçia que se non pierda, avre ende el prez;
 e avre yo conosçençia de mejor lugar o me conosçran mios
 castillos, e çibdades, e fortalezas, e nobles vestires,
 e afeytes, e saberes. Suenno en esta tierra, e es aqui
 grande el su nonbre. E ¿a quien amaua yo por dexar a
 Jason, avn que fuese sennor de todo el mundo? E por esto
 que sea mio marido sere yo bien aventurada, e dicha
 amada de los dioses, e tannere las estrellas con la
 cabeça.»
 
 E agora tornase Medea e dize desta otra guisa: «Non lo
 fare, ca non se que montes diz que fallan los marineros
 en medio de la mar do quiebran las naues, e mueren y los
 que en ellas van. E otrosi vn peligro que ay a que
 llaman Caribdis, que es enemigo mortal de las naues, que
 sorue a las vezes la naue, a las vezes la echa, e qual
 quier destas maneras, faze peresçer las naues. E alli
 dizen que es otrosi el otro peligro de la mar que a
 nonbre Seçilla, e anda çercado de canes, e ladra en la
 mar de Seçilla.»
 
 E avn se razona Medea contra esto e dize: «Que sea todo
 esto, teniendo yo lo que amo. E seyendo en el regaço de
 Jason, lieuen me por los luengos mares; ca teniendo a el
 abraçado, non he que temer. E si de alguna cosa ouiere
 miedo, auer lo he del marido solo.» E sobresto se razona
 avn Medea commo en persona de otrie, e dize asi: «Commo,
 Medea, sy non, ¿cuedas tu que casamiento avra entre ty e
 el, e apones fermosos nonbres a la tu culpa? E sobresto

[ 64 ]
 cata quant grand enemiga cometes; e mientra
 te conviene e as tienpo fuye del pecado.»

 [CDLVIII.] De commo perdio Medea el amor de Jason e se
 cobro despues; e fablaron en vno e de lo que pusieron.
 Razono Medea, commo auemos dicho, todas quantas razones
 ella pudo fallar que pertenesçian a lealtad e a buen
 estança de padre, e de parentesco, e de tierra, e de
 todas aquellas cosas otrosi que pertenesçien a amor e a
 sus fechos; e quantos peligros e tenpestades podian
 venir por tierra e por mar en lo vno e en lo al. E pues
 que se razono commo es dicho, pararonsele delante commo
 en espanto ante los ojos el derecho e la piedat e la
 verguença. E Cupido, que era el dios del amor que a ella
 aquexaua, ya yva vençido, e paraua las espaldas e fuye
 dellos.
 
 E mas en todo esto yua ella vn dia a los altares de la
 deesa Ecathe de Persia. E a aquellos altares cubrielos
 vn monte sonbroso e vna selua apartada. E era ya el
 ardor del amor quebrantado e departido della. E paresçio
 alla Jason; e qual ora le vio, la llama del amor que era
 amatada aviuose de cabo e reluzio. E pararonsele
 bermeias las mexillas e la cara demudada. E aqui pone el
 abtor vna semejança a que este color vino e fue demudado
 en la cara de Medea. E dize que asi commo la çentella
 que yaze a escuso so la pouisa suele creçer sollandola e
 cresçer fuerça de fuego qual la ouiera antes, a esta
 manera dize que el amor, que era ya muy poco e que
 estaua commo flaco, relunbro e se ençendio de cabo por
 la fermosura de Jason qual ora lo ella vio; e avn que
 acaesçio asi esto por ventura que paresçio Jason aquel
 dia mas fermoso que non solie paresçer en los otros
 dias, asi que dize aqui el abtor que quien le viese que
 non pornia culpa a la entendedera en seer tan pagada e
 tan enamorada de tal omne.
 
 E de guisa finco los ojos en el commo si nunca lo ouiese
 visto sinon aquella ora. E tanto le paresçio fermoso que
 en poco estido de se salir de sentido. E tenie que dios
 veye, que non omne; e nunca tiraua del los ojos, asi que
 lo ovo de veer Jason. E vino ende la cosa a tanto que se
 llego Jason a ella e omillosele. E a ella plogole mucho,
 e reçibiolo muy bien en sus palauras.
 
 E Jason començo estonçes a fablar con ella. E pues que
 entraron en sus razones, tomo el por la mano a Medea e
 rogola, su boz baxa, que se doliese del, e le ouiese
 piedad, e le fiziese la su ayuda; ca sabia el muy bien
 que lo podria fazer ella, si quisiese, e dar muy grand
 consejo a todo su fecho. E sobresto, si lo fiziese,
 prometiole que casaria con ella e que la leuaria a
 Greçia por su muger linda. E Medea, quando aquello oyo,
 començo a llorar. E cayendole las lagrimas, dixo: «Veo
 lo que fare; e non me enarta el non saber de la verdat,
 mas el amor. E tu, anparado seras e guardado por el mi
 don. Mas cata que sy defendido fueres, e libre e sano e
 con salud fincares de los peligros que el rey mio padre
 te dixo que auie en ganar el velloçino dorado, que me
 tengas lo que me prometes e que me lo cunplas.»
 
 E jurole estonçes Jason por las santidades de la deesa
 Ecathe, en cuyo tenplo estauan, e por la deydat que en
 aquel monte auia, e por el sol que cata todas las cosas,
 padre del rey Oeta, padre della, a quien el queria por
 suegro. E segunt esto que el abtor aqui dize que al rey
 Oeta fijo le dezian del sol. E juro le otrosi por sus
 andanças e por aquellos peligros tan grandes que le ella
 conto que auie en aquel fecho. E creyo Medea a Jason por
 todas aquellas juras que le el fizo; e diole ella ally
 luego sus yeruas que tenie encantadas contra el dragon,
 e contra los toros, e contra los caualleros. E ensennole
 las palauras que dixese yen-

[ 65 ]
 do a
 estas cosas, e dio gelas escritas. E el aprendio alli
 luego della la manera e el vso, e fue muy alegre con
 todo aquello, e fuese para su posada.

 [CDLIX.] De commo cometio Jason el fecho del carnero,
 e se ayuntaron el rey Oeta e la gente a ello.
 Fizo Jason saber al rey Oeta e a la corte de los altos
 omnes, que alli eran ayuntados, commo querie cometer el
 cuero del carnero encantado. E otro dia en la mannana
 ayuntaronse los pueblos en el canpo de Mares a sobir por
 los collados. E asentose el rey Oeta en medio dellos, e
 seye muy noble mente vestido de pannos de porpora e su
 çeptro del sennorio del reyno en la mano. E asentado el
 rey e paradas las gentes todas fuera de la raya a veer
 aquella marauilla, abrieron las puertas a los toros, e
 ellos salieron e entraron en aquel canpo de Mares. E
 estaua Jason en el, dentro en el çerco; e el rey e la
 otra gente por los oteros a uer que serie.
 
 E los toros eran desta manera: las narizes auian fechas a
 natura de piedra adamante, e los pies de natura de
 cobre, e echauan fuego por las gargantas -e era aquel
 fuego tan fuerte que quemaua las yeruas que tanien e
 ardien-, e los pechos trayan llenos de fuego que sonaua.
 E de la manera a que se aquel fuego fazia pone aqui
 Ouidio vna semejança, e dize que asi commo suelen sonar
 los grandes fuegos, o commo se suelen ençender las
 piedras cochas quando les echan el agua de suso, maguer
 que esten frias antes: en aquella manera diz que manan
 los pechos de dentro las llamas que tenien alla
 ençerradas e sonauan las gargantas quemadas. E pero que
 esto era cosa tan espantosa non ay marauilla.
 
 E Jason, asi commo los vio, fue contra ellos. E los
 toros, quando lo vieron venir, tornaron contra el los
 rostros e los cuernos agudos commo vnos estrumentos de
 fierro, e començaron a cauar la tierra con los pies
 commo es natura de los toros, e enllenaron todo el çerco
 de llamas e de fumo, e dieron grandes bramidos. E los
 griegos, quando aquello vieron, todos se pararon a
 desora frios de miedo. Mas pero el esforçado Jason non
 sintio aquellos fuegos nin los ensaneldos de los toros,
 tan fuertes eran las melezinas e los vnguentos que Medea
 diera a Jason con que le mandara que se vntase contra
 aquello, e otrosi de tan grand virtud las palauras que
 le ally mando dezir.
 
 E llegose a los toros esforçada mente e sin todo miedo, e
 troxoles la mano diestra por aquellas pechugas que les
 colgauan de los pechos, tresnandolas e commo
 falagandolos. Desi tomo su yugo que traya, e puso gelo
 en las cabeças, e ato gelo y muy bien. E desi metio el
 timon del aradro en el lugar do auia de estar, de guisa
 que se tenie muy bien. E desy sono los toros, e ellos
 andudieron, e el aro el canpo con ellos. E los de
 Colcos, quando aquello vieron, fueron muy mucho alegres.
 E los griegos otrosi, quando lo vieron, fueron muy
 alegres con aquel fecho. E dieron sus bozes a Jason por
 conortar le e esforçar le, e que fuese adelante en su
 fecho; ca aquello, loado a Dios, bien yua. E acreçiole 
 el coraçon.

 [CDLX.] De la serpient e de los caualleros de los
 dientes della.
 E Jason, pues que esto ouo fecho, vntose de sus melezinas
 que traye alli que le diera Medea; e diziendo sus
 palauras que le ensennara ella, fuese para la serpiente.
 E fallola commo adormida e tan mansa que se non mouio
 mas que si fuese muerta. E llegosele a la cabeça, e
 sacole los dientes, e tomo de su cabeça su yelmo e
 cogiolos en el. E fue yendo por aquel canpo de Mares
 senbrandolos por la arada que fiziera con los toros.
 
 E los dientes, asi commo fueron senbrados, ablandeçiolos 
 la tierra; ca asy commo dize Ouidio, auie Jason
 esparzido por aquella arada vna ponçonna que le auia
 dado Medea, con que los dientes

[ 66 ]
 senbrados
 creçieron e fizieronse nueuos cuerpos a la manera de la
 semejança que pone aqui el abtor. E dize que creçieron
 aquellos dientes commo creçe el ninno en el vientre de
 su madre, e toma semejança de omne, e conponese e fazese
 alla de dentro por sus cuentas de dias, e non sale de
 alla para venir a la vida -que es aca fuera en los
 elementos comunal a los omnes- sinon desque es maduro. E
 desta guisa diz que contesçio en aquellos dientes: que
 pues que se fizo en aquellos dientes ymagen de omne en
 las entrannas de la tierra, que era commo prennada
 dellos, que nasçieron e se leuantaron en aquel campo que
 los paria. E lo que dize el abtor que es mayor
 marauilla: que nasçieron luego armados de sus armas, que
 aurien de tomar si de otra guisa fuese, e començaronlas
 luego otrosi a mouer e a menazar de feridas con ellas.
 
 E los griegos que estauan aguardando commo serie, pues
 que vieron aquellos caualleros, e en las manos las astas
 de las lanças con muy agudas cuchillas, e estar muy
 guisados de enderesçar las contra la cabeça e al cuerpo
 del mançebo de Emonia -que era Jason-, baxaronseles de
 grand miedo las caras e los coraçones. E avn, asi commo
 cuenta el abtor, aquella misma que le fiziera seguro
 esta ovo grand miedo pues que vio a Jason solo guerreado
 de tantos enemigos, e amarelleçio, e asentose a desora
 sin sangre e fria. E por que las yeruas que le ella
 diera non fuesen flacas e valiesen poco, començo ella
 alto a rezar las palauras e las razones que ella mandara
 dezir, e ennadio ella y mas, e llamo y sus artes de las
 poridades.
 
 E Jason, quando en esta angostura se vio, tomo vna piedra
 pesada -asi commo le mandara Medea- e echola en medio de
 aquellos enemigos, e torno la lid en ellos. E quando el
 aquella piedra echo, asi acaesçio que ninguno dellos non
 la vio quando la echara. E aquel a quien cayo mas de
 çerca -teniendo que gela echara por matar le el otro, su
 hermano, que le estaua otrosi mas de çerca- fue a el, e
 firiolo, e matolo; e desi el otro, que estaua mas de
 çerca, a el. E asy andudo la rebuelta entrellos fasta
 que se mataron todos, vnos con otros, a lançadas e a
 espadadas, de guisa que non finco biuo ninguno dellos.
 
 E los griegos, quando aquello vieron, fueron muy alegres;
 e corrieron todos a Jason, e abraçaronle, e colgauanse
 del, e non cabien a abraçar le. E aqui dize de Medea el
 abtor: «Tu, barbara, quisieras otrosi muy de grado
 abraçar al vençedor, mas estoruotelo la verguença. E non
 telo estoruara que le non fuese abraçar, mas deuedotelo
 la onrra de la tu fama, que te non quisiste enfamar por
 ello nin mostrar te alli. E feziste lo que te conuiene:
 que calleste, e te alegraste en tu voluntad, e
 gradeçistelo mucho a los tus encantamientos e a los tus
 dioses dellos.»

 [CDLXI.] De commo fiso Jason con el dragon.
 E fincaua en pos desto a Jason de adormeçer al dragon; e
 auiase a encantar e a adormeçer por palauras e por
 yeruas. E era aquel dragon estranno por vna cresta que
 tenia en la cabeça, e espantoso e de tremor por tres
 lenguas que auie e los dientes recoruados. E este dragon
 fecho desta guisa era de natura que nunca dormie; e este
 tal era commo el del mançano dorado.
 
 A este llego Jason otrosi guisado desta manera: ovo
 contra el sus palauras de encantamientos que le
 ensennara Medea, e con las palauras vn çumo de poder
 -dello de natura, dello de encantamiento- que le diera
 otrosi Medea. E llego con estas cosas al dragon diziendo
 sus palauras de conjuraçiones de encantamientos. E
 aquello que el dezia era para adozir suenno en el e para
 adormir le. E pues que ouo dicho aquellas palauras tres
 vezes, que dize Ouidio que eran tales que pararien mansa
 la mar turuiada e

[ 67 ]
 farian estar quedo el rio
 yrado, vino el suenno e asentose en los ojos del dragon.
 
 E yaziendo adormido, que se non mouie poco nin mucho nin
 sentie ninguna cosa, fue Jason ueyendolo todo, e entro a
 la camara del tenplo do estaua aquel velloçino encantado
 del carnero. E tomolo e salio con el en sana paz, que el
 dragon cosa del mundo non fizo y. E alli fueron muy
 alegres todos los griegos, e desmayados todos los de
 Colcos. E ordeno e fizo ally Jason con sus griegos todas
 las cosas que auie de fazer, e tomo el velloçino dorado
 e a Medea, e finco el reyno por suyo.
 
 E el metiose desta guisa con sus griegos en sus nauios
 bien guisados, e fueronse su carrera por la mar adelante
 bien andantes, e arribaron a Greçia. E alli salieron a
 ellos a resçebir los toda la caualleria de Greçia e
 muchas de las duennas de alta guisa por resçebir a
 Medea, de quien auien nueuas que venie. E fueron tan
 grandes las alegrias e las onrras que fueron y fechas
 commo si fuesen fiestas generales del anno. E las
 madres, e las otras buenas duennas de tierra de Emonia,
 e los padres ançianos ofreçieron a sus dioses muchos
 dones e muy grandes por sus fiios que venien sanos, e
 con salud, e con grand onrra. E fueron alli quemados
 muchos ençiensos, e aduchos a los sacrifiçios muchos
 ganados con los cuernos dorados antes por mayor onrra.
 
 Mas pero cuenta el autor que Eson, padre de Jason que era
 el prinçipal de aquel fecho, non era en aquellas
 alegrias; ca diz que mas era ya açerca de la muerte que
 non de la vida por los annos que auia muchos. E era ya
 muy viejo, e renouole Medea la edad. E agora contar vos
 hemos de commo contesçio.

 [CDLXII.] Del ruego de Jason a Medea por el
 renouamiento de la edat de Eson.
 Por que sabie Jason que era Medea muy sabia en muchos
 saberes -e lo auie prouado el- e fiaua en ella que
 podrie tornar a su padre Eson a edat de mançebo, asmo
 que si mucho la rogase, que la enamorarie e la vençerie
 por que lo fiziese. E metiose a rogar la, e dixo desta
 guisa: «O la mi muger Medea, a quien yo manifiesto que
 deuo la mi salud, e maguer que me tu diste todas
 aquellas cosas que yo he, e la suma de los tus
 meresçimientos cunplio fieldat e lealtad e avn paso a
 conplir mas, que non se yo por qual manera del mundo te
 lo pueda seruir; onde te ruego que si los encantamientos
 esto pueden fazer -¿ca qual cosa serie la que los
 encantamientos non diesen?- que tuellas tu en los mios
 annos e ennade los a los de mio padre.» E diziendo esto
 Jason començo a llorar fiera mente.
 
 E Medea, quando aquellos ruegos de Jason oyo tan
 afincados, mudosele el coraçon a piedat por la piedat
 que veye que auie de su padre Jason que la rogaua. E
 menbrose esa ora del rey Oeta, su padre, a quien ella
 desanparara viejo. Otrosi demudosele el coraçon con
 dolor del commo que quisiese llorar; pero encubriose
 ella lo mas que pudo e non descubrio nada de su
 voluntad. E dixo: «O marido, ¿cual enemiga te salio
 agora de la boca? E ¿commo puedo yo auer poder de
 trasmudar el espaçio de la tu vida a uida de alguno
 otro? E non lo dexa esto ser donna Ecate, que es la
 sennora de los encantamientos. Nin tu, Jason, non pides
 cosas derechas. Mas, Jason, yo prouare de darte don
 mayor avn que este que tu pides, e yo prouare por la mi
 arte de dar luenga edad al mio suegro, e tornar le
 mançebo, e acreçer le los annos de la vida, e esto por
 la mi arte e non por toller a ty los annos. Sol que me
 ayude la deesa donna Ecate, que es poderosa de todos
 estos fechos, e sobre todo en las virtudes e en las
 obras destas tres cosas: de palauras e de yeruas e de
 piedras, e de sus conjuraçiones, e sus obras, e de sus
 virtudes» -donde le llaman los gentiles en su latin tri
 formis, que es tanto en el lenguage de Castilla commo de
 tres formas, e esto es

[ 68 ]
 de tres poderes-. «E
 ella sea comigo; e otorgue e ayude a este mio oso atan
 grande.»

 [CDLXIII.] De las conjuraciones de Medea en su
 espiramiento contra las cosas de los quatro elementos.
 Tres noches auien de venir para ayuntar se todos los
 cuernos de la luna e fazer su redondeza conplida. E pues
 que fue llena e cato con toda su ymagen conplida las
 tierras, vistiose Medea, e çinxo bien sus vestidos, e
 arregaçose. E salio de casa descalça, e la cabeça sin
 toca, e los cabellos esparzidos por los onbros, e fue de
 su vagar. E era esto a media noche, quando el mayor
 suenno tenie aquedados a los omnes, e a las aues e a las
 bestias saluages; quando nin andaua serpiente, nin
 rastraua con roydo nin sin el, nin otra cosa ninguna
 biua; e callauan las fojas de los arboles e otrosi el
 ayre roçiado, de guisa que ninguna cosa non obraua
 estonçes de su virtud sinon las estrellas solas que
 paresçian en el çielo e reluzien.
 
 E en todo esto llego ella a vn rio que corrie de vn agua
 muy clara, e tendio los braços a las estrellas. E tomo
 tres vezes de las aguas de aquel rio, e roçio con ellas
 cada vez sus cabellos. E abrio la boca tres vezes commo
 quien bosteza. E esto fecho, finco el ynojo en la tierra
 dura e dixo conjurando: «O tu, noche muy leal de las
 cosas de las poridades; e vos, las estrellas de color de
 oro que venides con la luna en pos los fuegos del dia; e
 tu, Ecates otrosy que eres de tres cabeças e venides
 sabidores a los nuestros comienços e ayudadera dellos; e
 o vos, encantamientos e artes de los magos; e tu, tierra
 que guaresçes a los magos de las nobles yeruas que ellos
 an menester; e o tu, orage; e vos, vientos, e montes, e
 aues, e lagos, e todos los dioses de la selua, e todos
 los dioses de la noche, sed agora comigo por cuya ayuda,
 quando yo quis, fiz tornar los rios a sus fuentes
 marauillandose dende las riberas dellos. E fago por mio
 encantamiento al mar brauo amansar se e al manso
 enbraueçer, e tuelgo las nuues e las adugo; e quedar los
 vientos e leuantar se; e ronpo las quixadas de las
 serpientes con mis palauras e mio encantamiento; e
 leuanto las pennas biuas, e arranco de la tierra los
 robres de rayz e mueuo las seluas, e mando a los montes
 tremer e triemen, e bramar el suelo de la tierra, e
 salir de los sepulcros las antojanças de las almas.
 
 »Otrosi tu, luna, a ti misma trayo yo, maguer que tu
 sientas, los corronpidos estrumentos de los coribantes
 que quando tu demudas el colunpio e derechero color, que
 cuedan que eres enferma e te tannen sus atanbores e
 otros estrumentos cuydandote menguar la enfermedad e que
 sanaras por y. Onde avn estonçes te trayo yo a lo que he
 menester, e se tornan jaldes los tus carros por mio
 encantamiento, e enamarellesçe otrosi el aluorada por
 los mis venios. E vos me enbotastes a mi las llamas de
 los toros encantados de la ysla de Colcos; e fezistes
 venir duendos al aradro los cuellos que nunca sopieron
 de ninguna prision: e vos fezistes otrosi a los
 caualleros, fiios de la serpiente, tornar la batalla en
 si mismos e matar se vnos a otros. Otrosi, ¿quien me
 adurmio a mi el dragon que sienpre velaua e nunca
 durmiera sinon vos? E vos otrosi tomastes el velloçino
 dorado desque el dragon que lo guardaua fue enartado, e
 lo troxistes a las çibdades de Greçia.
 
 »E todas estas cosas fezistes vos por mi, e por las mis
 palauras, e por los mis encantamientos que vos yo se
 fazer. Mas agora non vos he menester para tales cosas
 commo aquellas sinon por obra de çumos tales por do se
 pueda renouar vejez, e tornar en mançebia, e venir a los
 primeros annos. E darme edes vos consejo a ello e
 vuestra ayuda; ca las estrellas que yo agora vy
 reboluerse e reluzir mas e enbiar sus resplandores non
 lo fizieron en balde, nin me viene a mi ago-

[ 69 ]
 ra otrosi en balde el carro que yo veo
 venir en çeruizes de ligeros dragones commo aues.» E
 vinole alli a ella aquella ora vn carro enbiado del
 çielo.

 [CDLXIV.] De los lugares que andudo Medea cogiendo las
 yeruas que auie menester.
 E vino por el ayre el carro a Medea por sus
 conjuraçiones, commo es dicho: e ella subio luego. E
 desque se asento, troxo las manos por los cuellos de los
 dragones, que eran espiritus, commo para afeytar los e
 falagarlos. E los dragones vinieron enfrenados. E desque
 cogio las riendas en la mano e ouo esto fecho, mouio las
 riendas de guisa que se alçaron los dragones con ella e
 con el carro muy altos. E paso Medea alta sobre las
 altas sierras, e vio so si todo el viedo de Tesalia. E
 leuo estas serpientes a las tierras de Creta, e a las
 vezindades del monte Osa, e a las del monte Pelio, e a
 las del monte Otriz, e del monte Pindo, e del monte
 Olinpo mayor que esse Pindo.
 
 E cato ese monte Olinpo muy bien e todas las tierras de
 esos aderredores, e mesuro las yeruas que auia menester.
 E mostrauan gelas las naturas que ella querie para lo
 que auie menester e los encantados que andauan y con
 ella siruiendola. E. cogio ella de aquellas yeruas vna
 partida con sus ravzes, arrancandolas con el pico de vna
 foz que leuo; e la otra partida sego con vna foz de
 aranbre. E otrosi de muchas yeruas sego ella de las que
 auie en la ribera del rio Eridano, e las tomo dende; e
 muchas del rio Anfriso, e muchas del rio Eninfeo, e del
 rio Peneo, e del rio Esperteo. E tomo otrosi en la
 ribera de Euboea de vna yerua que sienpre estaua verde e
 con fojas en todo el anno; e fue a aquella yerua de la
 que Glauco ovo. E metiosela en la boca, e entro con ella
 en la mar. E andaua por el suelo por do querye e quanto
 querie, e nunca murie; e non era esta yerua publicada
 avn.
 
 E nueue dias e nueue noches andudo Medea en aquel carro
 que leuauan los dragones. E çerco ella e escudrinno las
 tierras, e las riberas, e los montes que deximos,
 buscando e cogiendo las yeruas que auia menester. E en
 pos esto tornose ya cargado su carro de sus yeruas, que
 eran de tal virtud que los dragones que trayan el carro
 avn non fueron tannidos de las yeruas synon del olor
 dellas; e por el olor solo mudaron los cueros de la
 vejez que trayen de muchos annos.
 
 E agora diremos de commo fizo Medea quando llego, e de
 commo obro de sus yeruas.

 [CDLXV.] De commo fizo Medea su espiramento de sus
 yeruas e de otras cosas para renouar a Eson la edat.
 Medea en su torno desta yda, quando llego a los palaçios
 de Jason, parose ante ellos, mas non llego a las puertas
 nin al vnbral. E estudo fuera de todos los palaçios en
 lugar que non estudiese so ningunt techo nin la cubriese
 al synon el çielo. E salieron a ella a reçebir la: mas
 defendio que varon ninguno non llegase a ella nin la
 tanxiese. E en pos esto deçendio del carro. E el carro e
 los dragones estando alli con su yerua, començo ella a
 obrar de lo que queria fazer.
 
 E fizo luego dos altares de çespedes: el de la diestra
 parte a la deesa Ecate, e el siniestro a la deesa de la
 mancebia, a que dizen Juuenta en el latin. E desi tomo
 las yeruas del carro, e cerco las aras de aquellos
 altares de verduras de aquellas yeruas de aquella
 muchedunbre que aduxera dellas. E enpos esto fizo en
 tierra dos foyos, e non echo aluenne dellos la tierra
 que dellos saco. E desi fizo sus sacrificios a aquellas
 deesas; e los sacrifiçios fueron fechos desta guisa:
 
 Mando traer dos carneros negros e dos cuchillos, e
 degollolos con ellos; e enlleno aquellos foyos amos de
 la sangre

[ 70 ]
 dellos. E desque esto ovo fecho,
 aduxo dos vasos de miel clara, e echo della en el vn
 foyo sobre la sangre e en el otro. E en pos esto tomo
 otros dos vasos de leche clara, e echolos sobre aquello
 al cada vno en su foyo. E echando alli estas cosas,
 dezia con cada vna sus palauras de conjuraçiones e de
 encantamientos. E llamo y sus dioses e sus deydades de
 la tierra; e rogo otrosi a Pluton, rey de los infiernos,
 que viniese y con su muger Proserpina -a quien leuara el
 robada- e que non quisiesen ellos enartar los mienbros
 del viejo con alma vieja.
 
 E pues que estos ouo aplazentados e los adebdo por sus
 sacrifiçios, e sus ruegos, e sus palauras muchas que
 dixo, en callando grand pieça de tienpo mando adozir el
 cuerpo de Eson, que era ya tan viejo que mas podrie ser
 dicho cuerpo de omne que omne; e dixo sobre el sus
 encantamientos. E con aquello adormeçiose tanto que mas
 semejaua muerto que biuo. E fizo vn estrado de aquellas
 sus yeruas de uirtud que aduxiera; e tomo a Eson e
 tendiolo en el. E mando a Jason e a sus siruientes que
 se tirasen todos de alli, ca non serie bien para los
 ojos que aorar podrien de estar a las cosas de poridad
 commo era aquello que ella alli auia de fazer. E ellos
 tiraronse de alli luego todos.
 
 E ellos tirados dende, tollio Medea de su cabeça el panno
 que tenia sobrella, e esparzieron se le los cabellos por
 los onbros. E andudo en derredor de los altares, que
 eran çercados de aquellas yeruas de las buenas oluras; e
 andaua commo sandia a manera de beuda o de aquellas
 duennas que fazian sus sacrifiçios a Baco, segunt su
 costunbre que era estonçes. E desi tomo fachas fendidas,
 e tinxolas en la sangre de los carneros que echara en
 los foyos; e fue e ençendiolas en amos los altares. E
 vino priuado a ver alli do yazie Eson en las yeruas
 viejo, e adormido, e sin todo sentido. E andudole
 aderredor tres vezes con aquellas fachas ençendidas,
 safumandolo con ellas tres vezes con vna agua que ella
 tenie fecha e encantada para aquello, roçiandolo con
 ella, e tres vezes con piedra sufre faziendole con ella
 sus safumerios.
 
 E ante desto auia ella fecho su fuego, e escogidas sus
 yeruas, e tomadas de las vnas las rayzes solas, e de las
 otras las astas, e de las otras las fojas, e de tales
 ovo y que todas. E metiolas en vn calderon en agua
 cogida de fuentes, e de rios, e de los lugares que ella
 sabie que eran menester para aquella obra, e tomadas de
 la manera que se deuien tomar. E puso aquel calderon de
 guisa que firuio ya el agua con las yeruas e bullo a
 grandes bullores; e cubriense las yeruas todas de suso
 de vna espuma blanca.
 
 E alli coxo ella las rayzes que auie tomadas en el valle
 de tierra de Emonia, e simientes, e flores e vnos çumos
 negros. E echo y vnas piedras que troxiera de cabo de
 Oriente, e arenas de la ribera de la mar Occano de alli
 do las laua la creçiente e la menguante, e eladas que
 tenie cogidas de media noche, e alas de lechuza con la
 carne que auie en ellas; e con todo esto las entrannas
 de vn lobonbre, e la piel de la serpiente a que llaman
 çelidro de Çenifeo con sus escamas, e vna molleja de
 çieruo, e sobre esto el pico e la cabeça de vna corneja
 que auia pasados mas de nueueçientos annos.
 
 E pues que ovo Medea guarnido este don con las cosas
 contadas e con mill otras que non contamos aqui para
 Eson, tomo vna piertega de oliua que estaua ay seca dias
 auie, e llegose al calderon, e boluio las yeruas con
 ella todas de ensomo a fondon mezclandolas muy bien vnas
 con otras. E non cato al sinon quando aquel fuste que
 era seco se torno luego verde, e a poca de ora metio
 ramos con fojas, e los ramos cargados de su fruto de
 azeytunas. E asi commo feruie el agua en el calderon, e
 echaua las gorgozadas fuera, e cayen aderredor del

[ 71 ]
 fogar, asi nasçie y luego yerua que se fizo
 commo vn prado de muy buenas yeruas con sus flores e que
 eran de comer.

 [CDLXVI.] De commo torno Medea a Eson de viejo en
 mançebo.
 Medea, pues que estas yeruas e estas virtudes vio en su
 confaçion que auie guisado, llego a Eson, e degollolo, e
 fizo salir toda la sangre vieja. E mientras la sangre
 salie, tomo ella el calderon de sobre el fuego con sus
 yeruas confaçionadas atibiadas quanto era menester. E
 pues que la sangre fue salida, metio priuado las manos
 en el calderon e saco de las yeruas e del çumo, e abrio 
 la boca a Eson, e metiole dello en la boca e dello le
 echo en la llaga.
 
 E luego que la melezina fue entrando e desçendiendole por
 la boca e por la garganta ayuso, e lo de la llaga por
 los pechos, los cabellos de la barua e de la cabeça -que
 Eson auia de antes tan blancos commo la nieue-
 començaron luego a dexar aquel color e tornaronse
 negros. E enllenose el de carnes, e tirose del el color
 amarillo e las entradas de la carne, e allanaronsele las
 rugas, e tornose commo omne mançebo, e esforçaronse le
 los mienbros e tornaronse loçanos. E çerrose toda la
 llaga, e rebiuio luego Eson. E desperto e leuantose asy
 esforçado commo omne mançebo en el comienço de la mejor
 edad que ser podrie; asy que dize aqui el abtor que se
 menbro alli Eson, que tal era tornado, qual fuera ante
 de los quarenta annos que auie pasados. E asi commo dexo
 la vieja edat a Eson, asi dexo otrosi la vegez del
 coraçon, e se le torno mançebo e del entendimiento que
 deuie.
 
 E desta guisa que es dicho oyo Medea los ruegos de Jason,
 su marido, e obro de su saber, e torno mançebo a Eson. E
 esto fue tenido por muy grand marauilla en aquella
 tierra e por todas las otras por do fue oydo. E fueron
 muy grandes las alegrias que se alli fizieron de Jason e
 de todos los otros con Eson, su padre. E fue Medea
 tenida por muy sabia reyna e muy onrrada de todos.
 
 E agora dezir vos emos enpos esto de cosas que fizo Medea
 alli en el reyno de Peloponeso.

 [CDLXVII.] De commo torno Medea mançebas a las amas de
 Libero padre.
 Libero padre, o Baco, o Dionis -ca todos estos nonbres
 auie aquel prinçipe e muchos mas por muchas gentes que
 conquirio, commo contaremos avn del- oyo estas nueuas de
 Eson commo tornara de viejo en mançebo. E el ouo sus
 amas que lo criaran quando era ninnuelo. E eran ellas
 avn estonçes, quando este fecho contesçio, mas muy
 viejas, ya tanto que se enojauan de su vida. E pues que
 non murian, mesuraron sy podrian ellas otrosi de seer
 tornadas de aquella edat en mançebez. E llegaronse e
 fueron a su criado, e rogaronle e pidieronle merçed que
 les ganase de Medea que las tornase mançebas, asi commo
 fiziera a Eson.
 
 E Libero padre doliose de sus amas, e oyo sus ruegos, e
 rogo a Medea mucho por ellas. E Medea, por amor de
 Libero padre, tornolas mançebas commo fiziera a Eson. E
 deste mudamiento destas viejas en mançebas non fallamos
 que Ouidio que cuente en todo esto al, nin otro sabio,
 nin otro escrito que mas ende diga de quanto nos aqui
 auemos dicho, saluo ende de lo que estas cosas quieren
 dar a entender.
 
 E agora dezir vos emos aqui aquello poco que los nuestros
 sabios ende departen.

 [CDLXVIII.] De commo se pueden entender estas cosas
 que aqui son dichas.
 Departe el frayle sobre aquello que dicho es ante desto
 que los dientes de la serpiente mudados en caualleros

[ 72 ]
 armados, e Eson de viejo en mançebo, e el
 carnero en cordero, e el fuste seco en verde e fojudo,
 que çierta cosa es que todo esto podrie seer visto a
 semejar que era por encantamiento e por el arte de la
 magica; e esto que paresçiese asi a los omnes maguer que
 asi non fuese. E el frayle non departe aqui agora mas.
 
 E maestre Johan dize otrosi que por el cuero dorado del
 carnero que se entiende Medea misma; e por el oro
 robado, la esposa por que leuo Jason a Medea; e por el
 dragon e los toros que eran guarda de la virgen e los
 vençio Jason que se entiende que el ganando la uirgen
 por el arte della que le ayudo, commo es contado, vençio
 el todas las cosas fuertes que alli estauan encantadas,
 e leuo a ella e al velloçino dorado, e fuese con todo
 para Greçia, commo es dicho, vençedor e rico e bien
 andante.
 
 E agora dexamos aqui a Jason, e a Eson, e a Medea, e a
 sus alegrias, e tornaremos a las razones de Ysifile, la
 reyna de Lepnos.

 [CDLXIX.] De la razon que Ysifile, reyna de Lepnos,
 enbio esta epistola a Jason.
 Contado auemos ante desto de commo yendo Jason a ganar el
 velloçino dorado de la ysla de Colcos, que arribara a
 Lepnos e lo que le y acaesçio; que caso con esa reyna
 Ysifile, e le prometiera en su yda que a su torno que
 vernie por y e la leuaria consigo por su muger. E non lo
 fizo. E la reyna sopo despues todas las nueuas del de
 commo auia fecho, e se fuera para Greçia e leuara a
 Medea por su muger. E fizo ella esfonces su carta que le
 envio, en que le dixo asi:

 [CDLXX.] De la epistola que Ysifile, reyna de Lepnos,
 enbio a Jason.
 Ysifile, reyna de Lepnos, dize asi a Jason en esta
 epistola: «Jason, dizen de ty que eres tornado a Tesalia
 e eres ya en la tierra, e que torneste rico con el
 velloçino dorado que alla ganaste. E por que me dizen
 que vienes tu sano e con salud, alegrome quanto me tu
 dexares alegrar; e que mas non sy quier por esto solo
 deuiera yo auer tu carta e seer çierta del tu fecho e de
 la tu fazienda por ella ante que por otrie. E tu bien
 puedes aponer quanto quisieres que non avies vientos que
 a la mi tierra pudiesen venir. Commo los ouiste para
 venir al mio reyno e a mi casa e tomar y mucho de lo que
 te ploguiese, asi los deuieras esperar para venir a mi,
 e onrrar me, e galardonar los plazeres que de mi ouiste.
 E mas, qual quier carta enbiada con qual quier viento
 nunca pude yo auer de ty, ca por derecha me tenia yo,
 segunt que lo auia meresçido, de auer nueuas de tus
 saludes.
 
 »Mas antes vino a mi por mandadero el son del tu fecho,
 que non la tu carta; e de commo los toros de Mares, de
 brauos que eran, vinieron duendos al tu yugo: e otrosi
 de commo de las semientes de las serpientes nasçieron
 mieses de varones para te matar o ferir ellos, e de
 commo non fue y menester la tu diestra; e otrosi el
 dragon, que sienpre velaua e guardaua el despojo del
 carnero, commo lo adormeçieron para ty, e leuaste tu el
 velloçino dorado con la tu fuerte mano. E por quant
 grande me yo ternia e lo seria sy a los que esto creen
 con miedo e dubdan en ello les yo pudiese dezir: 'Creed
 por çierto que asi es, ca el me enbio su carta ende.'
 
 »Mas ¿por que me querello yo que quando el bien fazer del
 marido es tardinero? ca sy yo tuya so, grand bien fazer
 espero. Mas otra es la mi quexa, ya que vino contigo vna
 barbara fechizera que a de entrar en la partida del
 casamiento que era a mi prometido. E el amor que es cosa
 creediza; e pues que yo amo, sy creo, non ay marauilla.
 Mas ¡plega a Dios que salga yo ende mintrosa

[ 73 ]
  
 e que con falso pecado culpaua yo a mio marido!
 
 »E el otro dia me vino de tierra de Emonia vn huesped
 tesaliano. E apenas entro el, quando le yo dixe la
 primera palaura: '¿Que faze el mio Jason?' E el
 envergonço estonçes e abaxo los ojos a tierra. E yo,
 quando aquello vy, sali e eche las manos en mios
 vestidos, e ronpilos fasta los pechos, e dixe asi a
 grandes bozes: '¿Es biuo? Ca sy el muerto es, yo luego
 muero.' E respondiome el perezosa mente e dixo. 'Biuo
 es.' E maguer que me lo dixo asi, non quede fasta que
 gelo fiz jurar. E sabelo Dios que avnque me lo juro, que
 apenas crey que tu biuo eras.
 
 »E despues, ya que lo fuy creyendo e toue el alma en mi,
 començele a preguntar de la tu fazienda commo te yua. E
 dixome que los toros de Mares, que auien los pies de
 cobre, commo araran; e comno senbraras tu los dientes de
 la serpiente como senbrarias otra simiença: e de commo
 nasçieron ende varones armados, e se mataran luego e
 cunplieran en poca de ora la edad que ouieran a auer
 luenga; e commo fue vençida la serpiente. E yo toda via
 pregunte de cabo si era biuo Jason. E la esperança que
 yo auia de la tu vida e el miedo que auia otrosi de la
 tu muerte me ponie en dubda.
 
 »E mientra me contaua estas cosas, asy commo yua diziendo
 apriesa e non parando mientes que se dezia, pero
 entendia yo que lo escusaua el, ca lo dezie por palauras
 encubiertas; mas pero que lo descubrio por sus palauras
 encubiertas, e dio a entender las mis llagas. E esto es
 que traxiste muger de alla. ¡Ay de mi, mezquina! ¿Do es
 la fe que tu pleyteeste comigo? ¿Do son las palauras del
 casamiento que yo e tu pusimos, e las onrras que auiamos
 a fazer en nuestras bodas? Ca tu non me ouiste a mi a
 furto, mas por casamiento; ca ay fueron las onrras de la
 deesa Juno e las de Ymen, que es el dios de las bodas,
 mas pero que non fue y Juno, nin el dios de los
 casamientos, nin las sus bendiçiones e onrras; mas fue y
 la inferna rauia. E aquella troxo ante mi las candelas
 de las mis bodas e andudo ay como sangrienta.
 
 »E ¿que ove yo con los minianos, e que otrosi con la naue
 de Pallas? E tu, Jason, marinero de Emonia, otrosi ¿que
 ouiste con la mi tierra e por que veniste a ella? ca non
 era aqui el carnero del velloçino dorado, nin la mi ysla
 Lepnos non era el palaçio del rey Oeta el ançiano. E
 primera mente de quando te yo vy, çierta fuy e firmado
 lo toue en mi coraçon de non catar por ty; mas los mios
 fados me troxieron, ca yo por postura muy çierta lo oue
 de echar vos de mi tierra e alongar vos della: ca lo
 pudiera muy bien fazer, maguer que vos erades varones e
 yo muger. E de algunas reynas e de algunas mugeres oymos
 ya dezir que fizieron grandes fechos en armas. E si yo
 lo mejor ouiera a fazer, asi fiziera; ca las mugeres de
 Lepnos muy bien suelen vsar de armas e vençer a los
 fuertes. E con tan fuerte caualleria commo es la mia
 fuera yo defender la mi vida e mio regno, e arredrar 
 dende a vos e a los otros tales commo vos.
 
 »Mas non fiz yo asi, ca vy a ty en mi çibdat; e resçebite
 en mi casa e en el mio coraçon commo sandia de mal
 sentido e desauenturada, pues que la cosa a esto viene.
 E finqueste tu en el mio reyno en los mios palaçios
 comigo; e moreste y dos annos conplidos tu, e tus
 conpannas e quantos contigo venien; e ouistes mucho
 abondada mientre quantas cosas ouistes menester, que vos
 non menguo ende nada. E en todo esto entro el terçero
 anno. E aquexaronte las cauallerias que eran contigo que
 te fueses ya para Colcos; e de otra guisa que
 menoscabauas en tu fazienda de aquello por que salieras
 de tu tierra. Onde fueste

[ 74 ]
 aquexado de yr te
 de mi casa e de mi tierra.
 
 »E quando estauas ya para entrar en la naue, dexisteme
 estas palauras llorando graue mientre: 'Ysifile, por
 fuerça vo de aqui. E fazen me yr, e bien lo vees tu. Mas
 si la mi buena ventura me diere tal buen andança que yo
 torne de alla donde vo bien de mi salud. E pues tu
 marido vo de aqui, e siempre sere tu marido. E tu eres
 prennada de mi; e ruegote mucho sobresto que sea aquello
 que tu parieres muy guardado en quanto en tu poder
 fuere, que guises tu por que biua, e que seamos yo e tu
 padre e madre dello.' E acuerdome yo agora muy bien que
 fasta estas palauras vino la tu razon. E en todo esto
 cayen te las lagrimas por las tus falsas mexillas, e tan
 fuerte mente llorauas que non podiste mas fablar.
 
 »E de quantas conpannas y erades entre todos fueste el
 postrimero que entraste en la naue. E asi commo fueron
 alçadas las velas e resçibieron el viento, començaronse
 de yr los nauios mas non la tu vista, ca tu non partias
 los ojos de catar contra tierra por mi e yo otrosi a las
 naues por ty. E catauas tu la tierra e yo a las aguas; e
 esto asi caye en razon. E sabes tu la mi alta torre que
 esta ally en la mi ribera del puerto por do tu entraste
 en la mar. E yo, pues que vy que se me alongaua contigo
 el nauio por que la vista de aquella torre se esparze
 por la mar a todas partes e paresçen las cosas muy
 aluenne, acogime yo a ella lo mas apriesa que todas mis
 duennas me pudieron leuar; e avn que las non esperaua
 yo, ca yo me yua con grand sabor de ver a ti. E sobi en
 somo de aquella torre, e cate los tus nauios, e vy por
 do yuan. E quebrome el coraçon del grand pesar que auia
 del tu departimiento de mi; e toda la mi cara e todo el
 mio seno fue bannado en lagrimas. E desque se fueron
 alongando los nauios e te non podia yo deuisar tan bien,
 deuisauate e catauate por lagrimas. E avn mienbrome
 agora que mejor se me pararon estonçes los ojos que otra
 ora, que mas aluenne deuise e vy que en otro tienpo.
 
 »E sobresto sabe tu que despues que tu de mi te partiste,
 que sienpre yo mantoue castidat; e la mantengo agora, e
 fago por ty mis oraçiones e mis sacrifiçios teniendo que
 peligres en la mar. E estas son oraçiones e sacrifiçios
 que yo non menguare de fazer por ty por que tu seas sano
 e con salud. Mas que faga yo oraçiones e sacrifiçios por
 ty e Medea aya dende el bien, tuelleme el coraçon con la
 sanna de ty; e de la otra parte aquexame el tu grand
 amor otrosi e so en grand angostura. E entre estas dos
 penas non se que faga. E ¿leuare mis ofrendas a los
 tenplos por que destruya Dios a Jason? E el mio
 sacrifiçio ¿caera ferido de las mis manos por los dannos
 que yo he resçebido?
 
 »E que diga verdat, sienpre dubde e nunca fuy segura, e
 oue miedo que tu padre tomase de Greçia muger para ty; e
 era enartada e auia miedo de los griegos. E nuziome la
 barbara, e leue ferida e llaga del enemigo de que me non
 guardaua, nin le vetuperaua ende. E desta barbara nin te
 pagas tu por la su faz nin por meresçimientos de buenas
 costunbres; mas mouiote ella a amar la tu con sus
 espiramentos e sus encantamientos, e con las sus crueles
 yeruas que coge ella con la su foz encantada, ca ella se
 trabaja de fazer a la luna venir a ella -maguer que la
 luna non quiera-, e otrosi fazer a los cauallos del sol
 yr a oçidente, e fazer al sol poner se ante de su ora e
 anocheçer ante de su tienpo.
 
 »Aquella requeda las aguas, e faze a los rios parar se
 avn alli por do van ayrados. Ella mueue otrosi de su
 lugar las seluas con sus encantamientos, e mueue de rayz
 las grandes pennas que de comienço touieron las rayzes
 en el abismo de la tierra. E esta anda por los lu-

[ 75 ]
 zillos de los muertos deçinta e
 sin toca, los cabellos esparzidos por las espaldas, e
 coge çiertos huesos quales ella ha menester de los
 fuegos que estan avn tibios e quemaron los omnes. Ella
 conjura a los que estan aluenne, e faze ymagenes de çera
 para obrar sobrellas contra los que quiere, e mete por
 ellas las agujas delgadas e espeta gelas en el mezquino
 coraçon por que meta en angostura aculla a aquel o
 aquella sobre que lo obra. E lo que yo non querria
 saber, ca mejor tengo que es para mi non lo saber que
 saber lo: el amor, que se deuie ganar por buenas
 costunbres e fermosura, ganase aqui por yeruas.
 
 »Jason, a tal muger commo esta ¿puedes tu abraçar nin
 llegar te a ella, e apartar te con ella solo en vna
 camara? E ¿puedes dormir con ella en la noche quando
 todos duermen? Marauillome de ty que coraçon as o commo
 te lo puede sofrir el alma que la que tantos fechizos e
 tan mortales fizo a quien quiere e cada que le semeja,
 que non as miedo que te mate la primera ora que de ty se
 despagare o le buscares por que. Conuiene a saber: e
 esto non es al sinon que asi commo domo los toros e los
 fizo venir al yugo, que asi domo a ty; e otrosi que te
 amanso, e te falago, e te aduxo a todo lo que ella
 quisiese con aquella melezina misma, e ayuda e
 encantamento con que adormeçio la serpiente que guardaua
 al velloçino de Colcos encantado por que tu fueste, e te
 lo gano ella commo que ella telo dio.
 
 »E demas que te fago saber -e asi suena por toda la
 tierra e lo dizen chicos e grandes- que ella tiene por
 bien e manda de los tus fechos e de la caualleria que
 contigo fue, e el prez e la loor dende que todo sea a
 ella dado; e tiene desta guisa danno la muger al prez
 del marido. E otrosi alguno de los de alla de tierra del
 rey Pelias, tu tio, dize e cree por çierto que el fecho
 del velloçino dorado que non lo libreste tu, sinon los
 veninos de Medea, e los sus encantamientos, e las sus
 yeruas. E aquel que lo dize grand pueblo a que gelo
 crea. E dizen asi: 'Non gano Jason el velloçino dorado,
 nin le leuo el por si del tenplo do seye encantado, nin
 fizo el y aquellas cosas por do el velloçino se deuie
 ganar; mas fizolo todo Medea Fasis, fiia del rey Oeta.'
 
 »E non tiene esto por bien Alçima tu madre. E demanda
 gelo tu, e fallaras que asi es verdat por buena fe. Nin
 tu padre faze que lo non tiene por bien a qui esta
 nuera, que viene del frio, es de la partida de
 setentrion. E ¡vaya esta barbara agena su carrera, e
 busque marido que case con ella de los terminos del rio
 Tanays, e de los paulares de Siçia, e del termino de
 Fasis -que es el rio de su tierra-! ¡Fasta alli e fasta
 estos lugares que dichos son busque ella marido con que
 case! por que contigo non ha ella natura de tierra, nin
 de otra parte debdo ninguno, por que tu muger deua ser.
 
 »E Jason, fiio de Eson, ¿por que eres asi mouedizo e
 menos çertero que el tienpo en la entrada del verano? E
 las tus palauras ¿por que non an peso de la guisa que tu
 eras quando de mi te partiste? Ca quando fuste de mi
 tierra e de mi casa, fuste por mi marido e muy pagado
 por muchos de algos que te yo fiz, ca a ty e a todas tus
 conpannas de quanto menester ouistes de todo vos conpli
 yo muy abondada mientre, que vos non fallesçio cosa que
 en el mundo fuese. E de aquellos nobles omnes e avn de
 los que se contigo vinieron, si mas quisieron de lo que
 menester auian e lo pidieron, mas ouieron, ca gelo di
 yo. E fiz lo: lo vno, por conplir a ty en ello; lo al,
 por ganar los para mi en ello e fazer los mis adebdados.
 
 »E commo te dixe que fuste de aqui por mio marido e non
 te tornaste por mio marido de alla do fuste, mas ruegote
 que sea yo tu muger en el tu torno commo lo era en la tu
 yda. E si de grand

[ 76 ]
 fidalguia e de grand
 linage te pagas e te plaze, euas que yo so fiia del rey
 Toante, que fue fiio de Libero padre, e de Adriana, fiia
 del rey Minos que fue fiio del otro rey Minos e de la
 reyna Europa. Onde es agora por çierto que Baco, aquel
 Libero padre de que te digo, que es mio abuelo e mi
 abuela donna Adriana, su muger, que por la fermosura
 della la su corona es oy estrella en el çielo que
 resplandeçe con las sus estrellas mas que los otros
 signos menores que ella e abiua el resplandor dellos.
 
 »E asi esto que as oydo te digo del linage onde yo vengo,
 si tu por linage lo as; e en las generaçiones que en el
 mundo son, esta es la mayor. E otrosi si por aver e
 riqueza lo as, esto te digo luego que Lepnos, la mi ysla
 e la mi tierra, que es muy buen reyno prouado e tierra
 muy buena para el que omne fuere, e labrare, e supiere
 veuir. E es muy buen regno para sennor; e non lo as tu
 oy tal, ca non as tu regno nin eres rey. E sobresto,
 entre tan altas cosas commo las que te yo cuento, puedes
 auer a mi. E non tengas tu esto por poca onrra, ca antes 
 es muy grande para el que nin ha reyno nin es rey de
 auer reyno e reyna con el e ser por y.
 
 »Demas que te fago saber que encaesçi agora poco ha, e
 encaesçi de dos fiios. E de la lazeria que yo leue en
 traer los en el mio vientre e del dolor de parir los,
 todo se me fizo ligero por la nobleza que los auia de
 tan alto omne commo tu, de quien me yo mucho pagaua e
 pago avn agora sy tu el derecho catares. E sobresto
 tengome por bien aventurada en lo que pari dos fiios. E
 si demandases a quien semejan, sepas que quien antes
 viese a ellos que a ty que conosçrie a ty por ellos. E
 vna cosa te digo de mio: que enartar non saben commo tu,
 mas todas las otras fechuras e costunbres de ty las an.
 
 »E el otro dia te los quisiera enbiar por mandaderos de
 su madre; mas ove miedo de la mala madrastra, e dexelo
 por ende. E sepas que ove miedo de Medea, ca mas es
 Medea que madrastra, por que las manos de Medea a toda
 enemiga son maestras; ca paresçe que la que por dar a ty
 el velloçino dorado e el regno troxo a su padre, e mato
 a su hermano, e esparzio las pieças por la su tierra a
 las aves -aquella ¿auia de auer mesura de sus alnados,
 mios fiios? E bien creo que non. ¡O tu, loco e tollecho
 por las poçonnas e veninos de Colcos! dizen que
 adelantaste a esta en el casamiento de Ysifile. E virgen
 era por ventura ella; mas en aver a ty por marido fizo
 adulterio e torpedat, ca a mi e a ti boda casta e
 derecha nos ayunto.
 
 »E de los sus fechos otrosi te quiero dezir por que deues
 fiar muy poco en ella, e de los mios otrosi por que fies
 en mi: Medea troxo a su padre; e yo salue de muerte al
 mio, Toante. E ella desanparo a los suyos; e la mi
 Lepnos a oy a mi. E ¿que te dire que si la llena de
 enemiga vençe a la mesurada; e ella, conosçida por su
 maldat, meresçe perder el marido que gana? E Jason, por
 malo tengo yo el pecado de las de Lepnos; mas non me
 marauillo yo de lo que fizieron, ca el grand dolor faze
 a todos los sannudos meter se a armas.
 
 »E dime agora, Jason, si viento contrallo -commo fuera
 guisado- te tomase e te ouiese echado a los mios puertos
 a ty e a tu conpannera, e yo ouiese salido a resçebir te
 con aquellos nuestros dos fiios, ¿que fuera de ty e
 della? ca deuieras tu rogar estonçes a la tierra que se abriese e te acogiese alla. E di tu, malo lleno de
 enemiga, ¿con qual cara pudieras tu catar a mi e con
 qual cara a tus fiios? E por la tu deslealtad ¿qual
 muerte meresçies? Mas pero por çierto te digo que tu
 libre fueras de todo mal -non por que lo tu non
 meresçias, mas por que te seria yo piadosa. Mas fiziera
 vna cosa a la mi cunblueça: de guisa me metiera

[ 77 ]
 a ella e la ronpiera que toda la mi cara
 ensangrentara de la su sangre. E avn mas, te digo que
 ensangrentara aquella cara que me ella tollio con los
 sus fechizos, e esta cara es la tuya; e fizieralo de
 guisa que yo fuera Medea a Medea.
 
 »Mas ruego yo a Dios que -por que El vee del alto todas
 las cosas- que El oya las mis oraçiones e cate los mis
 deseos, asi que lo que llora Ysifile que lo llore la su
 cunblueça e sienta ella la ley que faze. E asi commo yo
 so desanparada, que so tu muger linda e madre de tus
 fiios, asi sea ella despojada de aquel marido e de los
 tus fiios que a de ty. E lo que mal gano poco lo logre e
 en peor guisa la dexe; desterrada ande e en todo el
 mundo busque por do fuya. E quant mala fue ella a su
 hermano e a su padre, tal sea a su marido e a sus fiios;
 e asi sea despojada dellos. E desque andudiere la mar e
 las tierras, ensaye el aer desmentada e sangrienta de
 muerte que ella faga con las sus manos. Mas yo reyna
 Ysifile, fiia del rey Toante, enartada en el mio
 casamiento, fago a nuestro sennor Dios esta oraçion que
 tu, Medea, e tu, Jason, sienpre biuades mala vida e en
 maldito casamiento.»
 
 E desta guisa que auedes oydo en esta epistola se razono
 Ysifile, regna de la ysla de Lepnos, contra su marido
 Jason de Peloponeso. E despues desto si respondio Jason
 a la reyna Ysifile o de commo fue su fecho, non lo
 fallamos mas en las estorias. Agora dexamos aqui las
 razones de la reyna Ysifile, e tornamos a las de Medea e
 de Jason e de los sus fechos.

 [CDLXXI.] De commo infinio Medea baraja con Jason e se
 fue para las fijas del rey Pelias.
 Sopo Medea las nueuas del casamiento de Jason e de la
 reyna e commo llegara ende a Jason esta carta que aqui
 oystes. E maguer que las estorias nin los abtores non
 fablen de Medea sobresto, si le peso nin si non, pero
 segunt los sus fechos que se adelante syguieron, commo
 oyredes, paresçe que le peso. E por que las arterias e
 las sotilezas de Medea eran muchas, mouio ella baraja
 infinida e falsa mal querençia con su marido, e saliose
 de casa e fuese para casa del rey Pelias, su tio de
 Jason. E era otrosi ese rey Pelias muy viejo, commo
 deximos de Eson, su hermano. E asi commo llego Medea e
 lo sopieron las fiias del rey Pelias -por que era el
 padre tan viejo que non podie salir a ella a resçebir
 la-, e salieron ellas e resçibieronla con muy grand
 alegria e muy onrrada mientre.
 
 E ella yua por matar les el padre. E desque se vieron e
 començaron a aver razones, preguntaron esas fiias de
 Pelias a Medea qual era la razon por que venie ella. E
 ella respondioles e dixoles en muy pocas palauras commo
 se desauiniera con su marido Jason. E ellas mostraron
 luego en la mejor manera que pudieron commo les pesaua
 ende, e desi que en aquella casa que tomaria ella mucho
 lo que le pluguiese en quanto ellas supiesen e pudiesen.
 E ella otrosy mostroseles por muy su amiga en las menos
 palauras que ella pudo, e non se detouo en aquello mas;
 mas estouoles contando muy luenga e larga mientre commo,
 entre los otros algos que ella fiziera muchos a Jason e
 muy grandes, que avn le tornara el padre de muy viejo en
 mançebo.
 
 E en contar esta razon se detouo ella mas que en todo lo
 al, e mayor fuerça fizo alli e mayores querellas
 mostraua dello, e todo con maestria de fazer a esas
 fiias del rey Pelias que metiesen mientes en tal fecho e
 que se trabajarian por ventura de rogar a ella que se
 metiese a otra tal para fazer mançebo a su padre. E esas
 infantes, fiias del rey Pelias, fizieronlo asi que en
 aquellas razones de Medea se aperçebieron ellas que
 otrosi podria Medea tornar mançebo a so su padre commo
 fiziera a su tio Eson.

[ 78 ]
 E en yendo en sus
 razones que auia fablado desso e de al, non pudieron
 estar de gelo non descubrir. E desque gelo dixeron e
 fablaron en ello, prometieron le dones quales e quant
 grandes ella quisiese, e que serie tanto el preçio que
 ellas y darian que non auria cuenta.
 
 E Medea, quando lo oyo, estouo callando por semejar que
 dubdaua y e que ponie el fecho en dubda. E en todo esto
 colgauan a ellas los coraçones por aquella graueza
 enfinida que en ella veyen. E fazia ella que dubdaua, e
 daua a entender que sy la bien rogasen, que la traerian
 a fazer lo. E asi fue que ellas tanto trauaron con ella
 que gelo ovo ella a prometer. E pues que gelo prometio,
 dixo asi: "Infantes, por que la vuestra fiuza deste don
 sea mayor e creades vos de todo en todo que asi sera,
 mandad agora adozir el mas viejo carnero que a en todas
 las vuestras greyes; e con las melezinas que yo tengo le
 fare luego tornar cordero aqui ante vos."
 
 E agora dezir vos hemos de commo fizo Medea este
 espiramento.

 [CDLXXII.] De commo torno Medea el carnero muy vejo en
 cordero a las fijas del rey Pelias.
 Las infantes, fiias de Pelias, fueron muy alegres quando
 esta promesa oyeron de Medea. E con la grand alegria
 creyendo que asi serie commo ella les dezie, enbiaron
 luego a las ouejas por el carnero qual ella mandaua. E
 era tan viejo el carnero que, segunt dize el abtor,
 todos los cuernos tenie recoruados de grand vejez
 aderredor de las tenlleras.
 
 E pues que el carnero fue aducho, mando ella poner luego
 sobre el fuego vna caldera en que pudiese caber el
 carnero; e echo y sus yeruas, e boluiolas, e fizo su
 confaçion. E degollo luego el carnero, e sacole la
 sangre muy poca que auia en el, commo era muy viejo. E
 desque ouo esto fecho, tomolo e dio con el en la caldera
 en aquella confaçion de las yeruas, e reboluiolo, e
 metiolo so ellas. E asi commo le entraron las yeruas e
 el çumo por la boca, e por las narizes, e por los
 forados de la llaga, fueronle menguando los mienbros, e
 desfizieronse los cuernos e los huesos con ellos, e
 tornosele luego todo el cuerpo chico commo de cordero, e
 biuio mano a mano, e balo en la caldera. E mientra las
 infantas se fazien marauilladas del balido del, dio vn
 salto de la caldera fuera el carnero tornado en cordero,
 e començo a andar loçano corriendo a vnas partes e a
 otras balando e buscando madre que mamase, commo si
 fuese nasçido poquillos dias antes.
 
 E quando esto vieron aquellas infantes, fiias del rey
 Pelias, marauillaronse de aquel fecho tanto que fue
 mucho. E quanto mas marauillosa cosa era, tanto mas
 creyeron ellas que Medea les dixera verdat, e tanto mas
 afincada mientre se metieron a rogar la que les
 cunpliese en su padre lo que les prometiera.

 [CDLXXIII.] De commo enganno Medea a aquellas infantes
 e les mato el padre.
 Medea se detouo vn poco en pos esto de obrar en el rey
 Pelias por que touiesen sus fiias que todo esto venia
 por el saber de la maestria. E en pos esto, pasados tres
 dias e al quarto dia en la noche quando luzian las
 estrellas, fizo Medea con enganno su fuego apresurado, e
 puso sobre el su calderon con agua pura, e echo yeruas
 que non auien ninguna fuerça. E firuiendo aquello obro
 ella estonçes de la magica, e fizo su encantamiento que
 fue tan grande e de tamanno poder que adormeçio al rey
 de guisa que semejaua que yazia muerto, e con el rey
 otrosi a todas las sus guardas saluo ende las fiias del
 rey que guardo del encantamiento.
 
 E yaziendo todos los otros dormiendo, commo dezimos,
 entraron al palaçio del rey Medea e las infantes, e
 llegaron to-

[ 79 ]
 das al su lecho
 diziendo Medea sus palauras de sus encantamientos
 acreçiendo e firmando el suenno en el rey e en todas sus
 guardas. E desque ouieron andado el lecho del rey
 enderredor, dixo Medea a las infantes: «Amigas, desta
 guisa es agora a fazer: Llegad vos al rey, e degollad le
 priuado -e non seades y perezosas nin dubdedes-, e sacad
 le la sangre vieja. E yo estare presta con las yeruas e
 con las melezinas, e enllenar le he luego las venas de
 sangre de mançebo. E en vuestras manos es la vida e la
 edad de vuestro padre. E si en vos alguna piedad a e vos
 non traedes vana esperança, fazed seruiçio a vuestro
 padre, e tolled le la vejez con el cuchillo, e echad la
 del.»
 
 E las infantes, asi commo cada vna dellas fue piadosa por
 los dichos de Medea, e la quien lo mas fue, esa fue la
 primera en la crueldad. E por que non fuese mala en non
 tornar mançebo a su padre, fazie maldat; e por non ser
 pecadora fazie pecado. En pero que lo firien todas,
 ninguna dellas non podia catar a la llaga que le fazian,
 e tornauan los ojos a otra parte. E ellas tornadas,
 fazien con sus manos en su padre llagas quales non
 veyen.
 
 E el rey, seyendo ferido ya de muchos golpes de sus fiias
 e corriendo sangre, soliuio adesora los mienbros e
 trabajose de alçar se en el lecho asi commo yazia medio
 muerto ya. E desque abrio los ojos del suenno e se vio
 entre tantos cuchillos, tendio los braços que tenie
 amarillos, e dixo a las infantas: «¿Que fazedes, fiias?
 ¿Quien vos armo contra la vida de vuestro padre?» E
 ellas, quando estas palauras de su padre oyeron, con el
 grand dolor que ende touieron cayeronseles los coraçones
 e las manos e dexaron el fecho.
 
 E Medea, quando aquello vio, corrio priuado con vn
 cuchillo, e cortole el garguero, e estajole las palauras
 ca le saco el alma. E tomolo lo mas ayna que ella pudo,
 e dio con el en la caldera que estaua llena de agua
 caliente mas sin toda melezina. E quisieronla estonçes
 prender las fiias del rey Pelias e su conpanna; mas touo
 ella luego por el su saber prestas vnas serpientes con
 alas en que subio, e salioles de las manos, e fuese por
 el ayre adelante fuyendo.
 
 E agora cuenta el abtor las tierras e los lugares por do
 Medea fuxo, e otras marauillas que dixo.

 [CDLXXIV.] De las tierras e de los lugares por do
 Medea fuxo, e de las marauillas que acaesçieron y.
 Fuyendo Medea paso sobre el monte Pelio, e sobre tierra
 de Filere, e sobre el monte Otris, e sobre las tierras
 del viejo Çeranbo. E deste Çeranbo cuenta Ouidio que en
 el tienpo del diluuio, que vos contamos del rey
 Deucalion, que se ayuntaron las mançebas de las aguas 
 -que eran deesas dellas segunt sus gentiles- e que le
 leuaron alçado sobre las aguas commo aue que bolase, de
 guisa que lo libraron de aquel diluuio que non murio y.
 E avn paso Medea en su foyr que fazie sobre Euboea, la
 de Pitane; e esta dexo de la siniestra parte, segunt el
 abtor cuenta.
 
 E paso otrosi sobre la ymagen del luengo dragon fecha de
 piedra; e sobre Yda, la selua de Troya do Libero padre
 ascondio en semejança de çieruo vn toro que furtara; e
 sobre el arenal do fuera soterrado el padre de Coriton;
 e sobre los canpos de Omera o Ecuba -ca estos dos
 nonbres ovo aquella reyna que fue muger del rey Priamo
 de Troya, e ladro commo can por la rauia de la muerte de
 su marido e de sus fiios e por el destruymiento de su
 çibdat; e sobre la çibdat de Eurefilo, do las mugeres
 ançianas de Çea troxieron cuernos quande se fue dende la
 conpanna de Ercules, commo departiremos adelante; e
 sobre la ysla Rodo; e sobre los Ylisios Teltynos, que
 fueron dos hermanos que aoja-

[ 80 ]
 uan 
 quanto veyen. E fue esto en tienpo del rey Jupiter. E
 ese rey Jupiter cogio mal querençia contra ellos por
 aquella razon, e tomo los e echolos en la mar. E dizen
 que los maldixo que nunca muriesen; e asi cuentan que
 yazen biuos alla. E departen que avn agora, quando naues
 pasan por y, que las aojan e que peresçen. E segunt
 tenemos, estos son a los que llaman el golfo en la mar.
 
 E paso otrosi sobre Cartesia, çibdat de tierra de Çea do
 naçio de vna mançeba vna paloma, de que vos departiremos
 adelante que quiere dar a entender. E el padre de
 aquella mançeba ovo nonbre Alçidamas. E despues desto
 paso al lago de Yrie e el lugar o Çigno, hermano de
 Feton, fue mudado en el su nonbre en el ave que es el
 çigno, cuya razon departiremos adelante en pos esto e
 por que Fillio domo alli aves e vn leon brauo por
 mandado de vn ninno. E mando vna vez lidiar con vn toro;
 e el lidio con el e vençiolo. E enpos eso demandole otra
 vez que le diese vn toro. E el estaua yrado con la grand
 premia del amor e non gelo quiso dar; e dixo el moço:
 «Dexate estar, ca tu me lo querrias aver dado.» E fue
 estonçes corriendo a ençima de vna penna, e dexose caer
 de alli por que muriese. E aqui pone agora el abtor sus
 fazannas en estas razones, e diz que todos cuydaron que
 cayera aquel ninno; mas que non cavo, que fue tornado en
 ave, e que biuio e non murio de aquella vez. E su madre
 Yrie, non sabiendo commo non era muerto su fiio, lloro
 por el atanto que se desfizo toda. E fizose della vn
 estanco alli do estaua; e llamaron al estanco Yirie
 commo a ella.
 
 E çerca de aquel lugar yaze vna tierra a que dizen
 Pleuron, que paso otrosi Medea. E en esta Pleuron dize
 Ouidio que conteçio vna fazanna que los fiios de vna
 muger, a que dizen Conbe, que quisieran llamar a otra
 que dezien Efias, e ella por su sabiduria bolo e fuxoles
 de aquella guisa. E desto departiremos adelante que
 quiere seer. E en pos esto paso otrosi Medea por tierra
 de Latona que era en Calabria, segunt dize el abtor, do
 se mudaron en aves el rey e su muger. E paso otrosi
 sobre tierra de Çille, do Menesoron quisiera forçar a su
 madre contra natura; e alli vio a Çefiso, do lloraua por
 vn su nieto que le tornara el sol en el pez a que llama
 el latin foca; e sobre la casa de Eumelo que lloraua por
 vna su fiia en el ayre. E en cabo llego Medea en sus
 culebras bolando a tierra de Epire.
 
 E agora luego en pos esto dezir vos emos que quieren dar
 a entender los mudamientos que en estas razones auemos
 dichas.

 [CDLXXV.] De lo que dan a entender estos mudamientos
 que aqui avemos dicho.
 Por la fuyda del Çeranbo, que fuxo del diluuio, departe
 el frayre que fue en aquel tienpo vn omne que fuera muy
 rico e que despendie todo lo suyo faziendo mala vida; e
 ovo de foyr de su tierra. E diz que se da a entender por
 este que todo aquel que en mal seso despiende lo suyo e
 despues con verguença a se de yr de su tierra. E por [el
 su] bolar se entiende que va muy ligero por que non
 lieua nada que le faga pesadunbre, e [va] desenbargado
 de lo que auie. E por aquello que Tioneo, fiio de Baco,
 fue mudado en çieruo [dize] el frayre que se entiende
 todo omne que es mucho de vino. E avn sin este
 mudami[ento] dize el frayle que aquel Tioneo, fiio de
 Baco, que furto vn toro e temiendo ser preso [po]r el e
 mal trecho, que lo ascondiera; e desi que le dieran por
 el vn çieruo, e fue enar[tado] desta guisa por que
 estaua bebdo. Donde diz que se entiende que todo omne se
 deuie [gua]rdar de beuer vino ademas, de guisa que el
 vino non se apodere del.
 
 De Mere de[parte] asi el frayre que por la grand cuyta en
 que se veye que denostaua los dioses e malde[zie] la su
 ventura. E tanto contendie en esto, e lo fazie todo el
 dia, que le apusieron [sus]

[ 81 ]
 gentiles que
 fuera mudada en can. E dase por aqui a entender que
 ninguno, por mal [and]ança en que caya, non deue yr
 contra Dios de fecho nin de dicho, ca non adoba y nada
 [de bi]en para si. E de aquello al que nasçieron cuernos
 a las mugeres de Çea departe el [frayre] que aquellas
 mugeres que dezian mal de la reyna Juno, su sennora; e
 fizoles ella [por] el su grand saber que auia -ca muy
 sabia duenna fue- que cuydasen ellas mismas e [los]
 otros omnes que las viesen que cuernos trayan que les
 nasçieron en las fruentes. E por [aquellos] cuernos
 departe el frayre que se entiende locura, por que es
 loco e judgado [por loco] de mala fama el que de su rey
 e de su sennor dize mal; e sobre todo si es a tu[erto].

 [CDLXXVI.] De lo que dixo otrosi Ouidio que la fija de
 Alçidamas pariera vna paloma.
 Dizen de Alçidamas que fue un rey e avya una fija. E esta
 su fiia enprennose, non lo sabiendo el padre. E quando
 vino a la ora del parto con el grand dolor que la tomo,
 ovo a dar vozes. E por que sabien que lo oyria el padre,
 las sus cobigeras e la sua ama, que sabien sus
 poridades, buscaron esta arteria: que oviesen una
 paloma; e desque ella oviese parido e tirasen ende la
 criatura, que toviese la infante la paloma, e que
 entraria el rey a saber que era aquello e que estonçes,
 quando llegase el al lecho de la infante, que dexase
 ella yr la paloma veyendola su padre por que cuydase que
 su fiia non fuera prennada de omne mas de Dios.
 
 E asi acaesçio esta encubierta, e asi paso; e fue tenido
 por maravilla de Dios. E fue este fecho muy nombrado por
 todas aquellas tierras, atanto que los sus abtores de
 los gentiles ovieron ende a fablar, e dexaronlo en
 escripto commo seye aqui. E dase a entender por aqui el
 arteria e la maestria que en las mugeres a; e quien se
 quisiere guardar dellas ¡que se guarde si pudiere!
 
 E del ninno de Fillio dize otrosi el fra[yre] que el
 ninno enojado de aquel su sennor que fuxo del; e que lo
 fizo tan ayna e en vista de todos que dixeron que volara
 o que se despennara en un lago que estava y çerca; e que
 quando fueron los omnes catar aquel lago, que fallaron y
 un çigno e al moço non lo pudieron ver en ningunt lugar.
 E deste moço dize el frayre que cantava muy bien. E dize
 otrosi Ovidio en el Libro de las Duennas de la natura
 que el çigno a: que quando viene al ora de morir se, que
 cata un vergel en la ribera del agua en que bive, e que
 se tiende en el, e que comiença a cantar; e canta
 aquello mas fermosa mientre que otra cosa podria cantar.
 E porque cantara bien aquel ninno, apusieronle que le
 mudaran sus dioses en çigno.
 
 E sobresto dizen los esponedores que aquel moço fazia
 vida vergonçosa con aquel su sennor Fillio. E desque fue
 entendiendo la vida que fazie, enojose della, e fuxo de
 alli, e mejoro su vida. E porque la vida limpia a muy
 grand semejança con el color blanco -e es el çigno el
 ave que mas buyadamientre a la pennola que otra ave, e
 bive en las aguas que son cosa limpia en si, e alinpian
 ellas las otras cosas-, dixeron los abtores de los
 gentiles por semejança a este moço que fuera mudado en
 çigno, por do se entiende la mejor vida.
 
 E de la razon de Yrie, de que dize Ovidio que lloro por
 su fiio tanto que se fizo lago, dize el frayre que esta
 buena duenna que avya un fiio a que amava mas que a si,
 e que se le fuera de la tierra. E con grand [do]lor del
 que le non podie aver, que fue e que se derribo en un
 lago, e que se somorgujo y. E lla[ma]ron del su nonbre
 Yrie a aquel lago de alli adelante. E por aquello que se
 somorgujo aque[lla] duenna Yrie en aquel lago, dixeron
 que se tornara ella en lago.
 
 E de aquello que es dicho [de] Ofios

[ 82 ]
 -que la
 quisieran matar sus fiios, e que se torno ella en ave e
 fuxo dellos- depart[e el] frayre que aquellos fiios que
 Ovidio dize que alnados fueron; e que fallaron a Ofios,
 su [ma]drastra, en adulterio; e que la quisieron matar.
 E por aquello que dize Ovidio que se mud[o Ofi]os en ave
 que se entiende que en el foyr que asi lo fizo apriesa
 que semejo que bolava, [e] demas que se torno en mejor
 bida de alli adelante. E esto asi lo fallamos por
 m[uchos] escriptos que aquel de quien dizen que se torna
 en ave, que bida mejorada e mas san[ta se] entiende por
 y. E asi fue aqui.
 
 E por aquello al que dixo Ovidio adelante que Foca,
 [nieto] de Çefiso, que fue mudado en aquel pez que a
 nonbre foca otrosi e que le mudo [Apollo], que esto se
 entiende que Apollo fue gran filosofo e aquel Foca de
 [poco] entendi[miento]; e sobre el saber tomo contienda
 con Apollo, e vençiolo, e diolo por prouado por de poco
 saber, e fizolo callar. Por ende dixeron del los autores
 de los gentiles que le mudara en pez, e en esta animalia
 de las aguas mas que en otra por que los peçes son mudos
 mas que otra animalia; e que le mudo mayor miente en pez
 foca que en otro por que dizen los naturales que el pez
 foca es de natura sonnolienta e mas perezoso que otro
 pescado. E dase por esto a entender que quando el neçio
 se toma con el sabio e finca del vençido, que tal se
 para commo Foca se paro ante Apollo. Onde trobaron e
 dixeron commo aqui oyredes del los abtores de los
 gentiles e de qual quier otro que se non guarda, seyendo
 neçio, de tomar se con el sabio. E esto es castigo para
 todo omne que de buen entendimiento quisiere ser; e
 quien non sabe que quiera mas aprender del sabio que non
 refertar le.
 
 E de aquello al otrosi que dize Ouidio de Eumelo que
 quisiera aver a su fiia, dize el frayre que Eumelo fue
 vn rey, e que esta estoria es mas por aquello al que
 dize que fue mudado en ave: que se entienda que con la
 grand verguença de tan vergonçoso fecho commo aquel que
 fuxo de su tierra, por que el foyr quando ligera mente
 se faze mucho acuerda con el bolar. E la razon de Efiro
 e Fireneo cuenta el frayre que fue esta. E diz que estos
 fueron dos mançebos que quisieran forçar vna infante,
 fiia del rey Polidamante; e por que lo quisieran
 cometer, ouieron a foyr de la tierra. Donde asacaron 
 dellos sus abtores de los gentiles e dixeron por ende
 que se tornaran en aves e bolaran. E este bolar que da a
 entender que se partieran del desaguisado fecho e
 fuxeran del; e es enxemplo que todo aquel que cosa
 desaguisada comiença e della se parte, que le cae bien e
 gana y.
 
 E de aquello al que dixo otrosi Ouidio que nasçieran en
 aquella tierra omnes de fongos, departen que fue dicho
 por que los pueblos de aquella tierra que en el comienço
 de los omnes non sabian labrar por ninguna cosa nin
 auian ningunas viandas. E aquella tierra era muy
 lluuiosa e auia natura de criar fongos buenos. E los
 omnes, commo non tenien nada de comer, con el
 arrequexamiento de la mengua que se tornauan aquellos
 fongos e que todo lo mas del tienpo dellos biuien. E por
 que tirauan estos omnes en los colores al color de los
 fongos -ca de la astrosa vianda astrosa paresçençia
 viene-, dixeron dellos los sus abtores de los gentiles
 que nasçien de fongos. Onde se entiende por aqui que los
 padres que de malas viandas son criados e los fiios eso
 mesmo, que apenas o nunca pueden en ellos salir omne
 fermoso synon a semejança de las viandas que se
 mantiene.
 
 E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a las de
 Medea; e diremos de la epistola que enbio a Jason.

 [CDLXXVII.] De la epistola que Medea enbio a Jason.
 «Mienbrome yo, Medea, reyna de los de Colcos, de commo yo
 otorgue a ty, Jason, lo que quesiste quando me pediste
 que te fiziese mi ayuda de la mi

[ 83 ]
 arte, e te
 la fize. E estonçes los hermanos que espienden los fados
 de los mortales omnes que son estos tres, Cleto e Lachis
 e Antropos, que esa ora deuieran ellos aver tajada la mi
 vida. Estonçes pudiera yo, Medea, morir bien. E quanto
 quier de mi vida que yo biui de aquel tienpo aca, pena
 fue para mi.
 
 »¡Ay para mi, mezquina! ¿Por que vino nunca la naue fecha
 de los arboles del monte Pelias rimada de los braços de
 los mançebos a demandar la oueja de Frixo? E ¿por que
 vimos nunca los de Colcos la naue argomanetida? E esta
 es la de Peloponeso de Greçia. E ¿por que venistes nunca
 los griegos a beuer el agua del rio Phasis? E ¿por que
 me pague yo otrosi de los tus cabellos amarillos, e de
 la tu fermosura, e de la falsa graçia e lisonja de la tu
 lengua? E me pluguieron estas cosas mas de derecho.
 
 »Mas fuera bien que la nueua naue, pues que a las
 nuestras arenas llegara e troxiera los varones osados,
 que tu, non aperçebido dende, que fueses contra los
 fuegos ensaneldados por las bocas e por las narizes de
 los toros, e contra los quemados rostros desos toros, e
 senbrases la simiente de los dientes, e resçibieses ende
 a tantos enemigos quantos los dientes eran por que
 cayese alli muerto de su labor el labrador. E Jason,
 fiio de Eson, fueras tu este que te non mienbras del
 bien fazer. ¡O tu, enemigadero! Sy tu alli ouieses
 peresçido, ¡quanta deslealtad pereçiera y contigo! E
 ¡quant grandes males fueran tollidos a la mi cabeça sy
 yo asi lo ouiese guisado!
 
 »E algunt deleyte es façerir al desconosçiente el bien
 que le fazen e denostar le por ello. E deste deleyte
 vsare yo agora aqui, e estos gozos leuare de ty. Tu
 mandeste enderesçar la tu naue contra los de Colcos, a
 quien non conosçias; e entreste en el buen aventurado
 reyno de mi tierra. E aquello fuy yo, Medea, alli lo que
 la nueua casada es. E quan rico padre era a ella, tan
 rico padre era a mi. El padre de esa tu nouia a tierra
 de Çefire çercada de dos mares; e el mio a toda tierra
 de Ponto commo toma la parte de siniestro, que es la de
 medio día, e tiene fasta en las neuosas montannas de
 Siçia.
 
 »E resçibio el rey Oeta, mio padre, en su posada a vos,
 los mançebos griegos, e fizoles mucho de algo; e
 yoguieron y los griegos en lechos pintados. E estonçes
 te vy yo; e esa ora començe a saber quien eras. E qual
 dia fue el primero destruymiento del mio sentido. E vite
 e peresçi. E enamoreme de amores non conoscydos; e ardi 
 commo arde la tea del pino en los sacrifiçios de los
 grandes dioses. E eras tu fermoso; e el mio fado traye a
 mi. E tollieron los tus ojos la mi lunbre. E tu,
 desleal, sentistelo, ca lo non encubria. E ¿qual
 enamorado encubre bien el amor? Fascas ninguno, que la
 llama del amor por sus sennas paresçe.
 
 »E en todo esto te dixo el rey commo tu auies de vnnir
 los toros e arar con ellos. E aquellos toros eran de
 Mares, e eran brauos e crueles por almas -avn que por
 los cuernos non- ca el su espiritu era espantoso e todo
 fuego ardiente. E auian los pies de aranbre, e las
 narizes ensomo otrosi de aranbre, e tornadas negras e
 estiznadas por los fuegos que salien cutiana mientre por
 ellas. E otrosi te dixo el rey Oeta que sin esto auies
 tu a senbrar simiente donde nasçerien omnes; e sobresto
 mandotelo que asi lo fizieses. E desi dixote commo los
 caualleros que alli avian a nasçer saldrian luego bien
 armados con sus armas, e que yrien luego a ty que los
 senbraras a ferir te e matar te si pudiesen, o tu a
 ellos si bien ouiese a ser de ty. E esta era tortiçera
 mies para el su labrador que la senbrara. E en cabo que
 te fincaua de adormeçer al dragon que nunca supiera
 dormir, e de enartar le por alguna arte que dormiese.
 
 »E pues vos esto dixo el rey Oeta e desque vos estas
 razones oystes, fuestes

[ 84 ]
 vos muy tristes. E
 asi commo seyedes a las mesas mucho onrradas, asi vos
 leuantastes ende luego. E ¡quant aluenne estaua de ty
 estonçes el reyno de Creusa que tu ouiste por arras, e
 el suegro, e la fiia del gran Creon! E yuaste tu
 estonçes muy triste. E yo seguiate llorando, e dixete yo
 muy quedillo: '¡Ve con salud e Dios te ayude!'
 
 »E en pos esto fuyme a mi camara muy llagada en mio
 coraçon por ty; e llegando a mio lecho dy comigo en el.
 E quand grande fue la noche, toda la pase llorando. E
 estauan ante los mios ojos los toros quant brauos ellos
 eran, e otrosi los caualleros de la simiente de los
 dientes, e en pos eso el dragon que nunca durmie. E de
 la vna parte me apremiaua el tu amor, e de la otra el
 temor que auia destas cosas contra ty; e el miedo
 acreçie al amor. E en todo esto amanesçio. E a grand
 mannana leuantose mi hermana, donna Gorge, e vino a mi;
 e fallome descabennada e commo yazia sobre la cara, e
 todo el lecho lleno de lagrimas. E rogome ella estonçes
 que ayudase yo a ty e a los tuyos. E pediate la vna, e
 auiate la otra; e lo que ella rogo dilo yo a ty.
 
 »E çerca de la çibdat estaua vn monte escuro por
 espesedunbre de pinos e de enzinas, tanto que los rayos
 del sol apenas pasauan aquella espesedunbre para entrar
 dentro a la tierra. E auie en aquel monte vnos tenplos
 de nuestros dioses, e çierta mientre eran de la deesa
 Diana. E esta y la ymagen de la deesa fecha de oro,
 segunt que las manos de los barbaros la sabien fazer. E
 Jason, sabes tu esto muy bien -sinon se te escaesçieron 
 los lugares -que fuste y comigo-; e venimos alli yo e tu
 commo a oraçion del santo lugar.
 
 »E començeste tu a fablar primero con la tu desleal boca,
 e dexisteme: 'Medea, sennora, la ventura dio a ti el
 poder e el aluedrio de la nuestra salud; e la nuestra
 vida e la nuestra muerte en la tu mano es. E si alguno a
 sabor de matar a otro e le puede matar, el poder le
 abasta e es asaz. E tu puedes matar a mi si sabor ende
 ouieres; mas mayor sera el tu prez e la tu gloria si me
 saluares.' E sobresto dexiste tu: 'O uirgen, ruegote por
 los nuestros males -que tu puedes toller-, e por el
 linage de tu abuelo, el sol que vee todas las cosas, e
 por las tres caras de Diana, e por los santuarios de las
 poridades della, e por aquellos dioses que esta vuestra
 gente ha demas destos que yo digo por ventura, que ayas
 tu merçed de mi e merçed de los mios, e que fagas tu a
 mi tuyo por tus mereçimientos para todo tienpo; e si por
 ventura tu non desdennares marido de Greçia e yo pagados
 ouiere los mios dioses e los tuyos, que tu que me
 quieras por marido, ca antes morre yo que nunca otra
 mujer aya sinon a ty. E desto do por otor e por testigo
 a donna Juno, que es deesa de los casamientos.'
 
 »E estas cosas todas, e la tu mano diestra metida en la
 mi mano -e avn mas digo que non todas, mas algunas
 dellas- mouieron el coraçon de la sinple donzella; ca te
 vy llorar e caer te las lagrimas, sinon si a en ellas su
 partida de enganno. E desta guisa seyendo yo donzella,
 fuy presa e enartada por las tus palauras, e fiz lo que
 me pediste. Onde vnniste tu -por lo que yo obre- los
 toros brauos de los pies del aranbre e de las narizes
 del fuego; e areste con reja la tierra commo el rey Oeta
 mando; e senbraste la simiença de los dientes encantados
 e enpoçonnados, donde nasçio la caualleria armada de
 espadas e de escudos. E yo misma, que auia dadas las
 melezinas, asenteme fria de miedo quando asi vy a
 aquellos varones salir armados, e fasta que vy de cabo a
 aquellos hermanos tomarse a las manos e ferir se vnos a
 otros fasta que se mataron todos.
 
 »E en pos esto venie el dragon velador sonando con sus
 escamas, e siluando, e varriendo la tierra con todo el
 pecho contra ty por matar te. E ¿do eran estonçes las
 riquezas de las arras e de la real mu-

[ 85 ]
 ger, e otrosi el monte Ysmos que
 partiese las aguas de amos los mares? E yo aquella que
 so fecha barbara a ty agora al cabo, e so de ti tenida
 por pobre agora otrosi e vista que te nozi yo - atal 
 tolly con suenno melezinado al dragon la lunbre que era
 commo de llama, donde te non pudo tener danno ninguno
 nin fazer te estoruo. E fechas de antes todas estas
 cosas, dite el cuero del carnero encantado que tomaste
 en saluo.
 
 »E mio padre es destroydo en esta razon por mi e el
 reyno. E yo desanpare mi tierra, e sofri de seer yo qual
 a ty plogo. E en el destruymiento la mi virginidat
 otrosi es fecha prea de ladron ageno, e desanparadas de
 mi la mi buena ermana con mi madre que yo mucho amaua. E
 otrosi yo non fuyendo de mi hermano, desanparelo yendome
 de la tierra. E en este lugar solo desta nuestra carta
 fallesçe la razon de lo que sabes tu muy bien. E la mi
 mano, lo que oso fazer, non lo osa escriuir. E desta
 guisa me razono yo aqui; mas deuieramos yo e tu ser
 despeçados. En pero yo non temi nada, ca en pos de tales
 fechos commo aquellos ¿de que avria miedo? ¿Do es la
 deydad e do son los dioses por quien tu me jureste? E
 padezcamos en el alta mar las penas que meresçemos; tu
 del enganno que a mi feziste, e yo de la creençia que te
 yo crey.
 
 »E agora lo pluguiese a Dios, e serie de mio grado, que
 los peligros de la mar que son tenpesta que buelue las
 aguas de la mar muy apoderada mientre, e toman quantas
 cosas alcançan, e ayuntan las, e dan con ellas so sy, e
 matan las y - e estas ouiesen muerto a mi e a ty. E si
 mas non, si quier fueran los mios huesos e los tuyos
 ayuntados en vno por do la mar los leuase; o sinon, el
 periglo de la mar a que en el latin llaman Çilla -de
 quien dizen los nuestros abtores gentiles que trae
 consigo canes biuos- aquella alla nos ouiese muertos e
 dados a comer a aquellos sus canes. E con derecho
 deuiera nozir la Çilla a los varones desconosçientes del
 bien fazer. E synon, aquel otro periglo de la mar a que
 llaman en el latin Caribdis -que sorue las aguas e las
 echa; e mientras el poder dellas anda, que non faze al
 sinon esto, e sorue las naues, e da con ellas en fondon
 de la mar- esta ouiese soruidos a mi e a ty e metidos so
 el agua de Tinatria. E tu, vençedor, tornaste agora a
 las çibdades de Emonia, e pones la lana dorada en los
 tus tenplos a onrra de los dioses de tu tierra -e esto
 todo acabandolo por mi.
 
 »E mas de los mios fechos ¿contare que dezien las fiias
 de Pelias que fueron nuzientes a su padre por razon de
 seer piadosas, e los mienbros de su padre tajados con
 las manos de las virgines? E a mi, commo quier que me
 culpan los otros, a ty menester te es de alabarme por
 quien so apremiada de aver nozido tantas vezes. E tu,
 Jason, osado fueste de dezir a mi: '¡Vete de casa de
 Eson!' Osado fueste desto e mandeste me lo tu. E fuy yo
 de tu casa aconpannada de amos tus dos fiios e del tu
 amor que me sigue sienpre. Asi commo Ymen, que es el
 dios de los amores, cantando vino adesora a las nuestras
 orejas, e ardieron las lanparas ençendido el fuego en
 ellas, e enbio a nos la bozina e los cantares del
 casamiento; mas a mi vinieron lloros con bozina mortal.
 E temime yo estonçes. E non cuydaua avn que tamanna era
 la enemiga: mas pero todo el pecho se me esfrio. E yuan
 las conpannas, e llamauan el dios de las bodas, e
 vsauanle. E quanto mas se llegaua la noche, tanto pro me
 era a mi.
 
 »E los seruientes esparzidos llorauan quando estos veyen,
 e encubrien sus lagrimas, ca ¿qual seria el que de tan
 grand mal quisiese seer mensagero? E otrosi a mi, que
 quier que ello era, mayor sabor auia de non lo saber;
 mas la mi voluntad triste era commo sy lo supiese. E el
 menor de los nuestros ninnos esforçose de yr alla, e con
 sabor de veer parose en el primero vnbral de las
 puertas. E pues que vio el fecho commo se fazie, dixo a

[ 86 ]
 mi: 'Madre, ¡ve tu de aqui! ca mio padre
 Jason otra conpanna trae que anda cubierto de oro
 bofordando.' E quando yo aquello oy que tu con otra
 casauas, fuy muerta, e ronpi los vestidos, e fery en los
 pechos, e rasqueme la faz. E diome el coraçon de dar
 comigo en medio de esas conpannas, e arremeter me, e
 robar le de los cabellos afeytados la guirlanda que
 tenie en ellos. E apenas me toue, que asi yendo
 descabennada e mios cabellos mesados, que dixese a
 grandes bozes: '¡Mio es este!', e echase las manos en
 ty.
 
 »E agora quierome razonar contra mios parientes, e digo:
 'Tu, mio padre que fueste mal trecho de mi, ¡gozate del
 mio mal! E vos, los de Colcos desanparados de mi, ¡gozad
 vos otrosi! E tu, alma de mio hermano, ¡lieua las
 nouenas de mi! ca perdido he el marido, e el reyno, e la
 casa; e finco desanparada del marido duro, que el solo
 era a mi todas las otras cosas.' E por çierto dome yo la
 serpiente e los crueles toros, e non pude domar vn
 varon. E yo que tolli alli los fieros fuegos con mis
 melezinas, e mios encantamientos, e las yeruas, e las
 artes, e non me fazen ya nada los sacrifiçios de la
 poderosa deesa Diana de todas estas cosas. Non me plaze
 de los dias, ca malos los lieuo; e amargas me son las
 noches, ca nunca las duermo nin sube suenno en el mio
 tierno pecho. E ¡ay de mi, mezquina! E yo, que non puedo
 a mi adormidar, adormide el dragon. E el mio cuydado a
 quien quier es mas prouechoso que a mi. E abraça agora
 la cunblueça el cuerpo e los mienbros que yo guarde, e
 lieua ella los frutos del nuestro trabajo.»
 
 E diz agora Medea contra si sobre razon de aquella
 Creusa, con quien casaua Jason: «E por ventura,
 demientre que te tu cuydas gabar a aquella casada loca e
 dezir cosas convenientes a orejas tortiçeras, buscas
 nueuos pecados. ¡Riase ella e yaga alta en las porpolas
 de Tirose! E sea alegre ella con las mis maldades; mas
 sea e ria agora, ca avn sera ella quemada! E el su fuego
 venga a los mios ardores, que mientra fierro e llamas yo
 ouiere e çumo de venino, ningunt enemigo de Medea non
 gela lograra.
 
 »Mas si por ventura ruegos mueuen a las entrannas duras
 commo fierro, oy agora tu de mi palauras menores que
 en el coraçon tengo, ca non lo tengo contra este fecho;
 ca te so yo agora omildosa a ty lo que tu fueste muchas
 vezes a mi, nin tardo de caer ante los tus pies. E si me
 tienes por non fiia dalgo para ty, cata con piedat los
 fiios que auemos en vno; ca la madrastra cruel sera
 contra los mios fiios, e querer los ha mal por mi e
 fazer gelo ha. E semejante mucho; e por la tu semejança
 he yo duelo dellos. E cada que los veo, luego se me
 rasan de agua los ojos e lloro.
 
 »Mas ruegote yo por los dioses, e por la lunbre de la
 llama de Apollo, mio abuelo que es el sol, e por lo que
 te yo meresci en el seruiçio que te fiz, e por los
 nuestros dos fiios que son los nuestros amores, que me
 tu tornes al tu lecho por quien yo loca dexe tantos
 algos. E cunple la fe de lo que prometiste e ayudame
 commo deues. E non te ruego yo nin te pido que vayas
 contra toros nin contra varones armados, e nin que quede
 la serpiente vençida por la tu ayuda commo lo yo amanse 
 todo por ty; mas demando a ty mismo, a quien yo meresçi,
 o a quien tu mismo te me diste, e con el que yo so fecha
 madre en vno egualmente.
 
 »E si me demandas do es el axuar que te adugo, contar te
 lo emos en aquel canpo que era de arar a ty que auias de
 leuar el velloçino dorado. E si te yo dixere, 'Da tu a
 mi arras', non me las des, ca las mis arras tu eres,
 pues eres sano e con salud, e a quien yo guarde. Mas tu,
 malo, ve agora e ayunta las riquezas de Sisiffo con cuya
 parienta casas; ca lo que tu biues e lo que as -aquella
 muger, e el suegro poderoso, e aquello que tu
 desconosçiente puedes e lo podras ser- todo es mio, lo
 qual yo destroyre mucho ayna.
 
 »Mas ¿que pro tiene en dezir te adelante la pena? ca la
 sanna grandes ame-

[ 87 ]
 nazas toma e
 enbidia. E do la sanna me leuare, alla yre yo. E la
 seguire tanto que por ventura que me pesara del fecho; e
 me pesa por que he dado consejo a uaron falso e desleal.
 E vea estas cosas aquel dios que trastorna los mios
 pechos. E non se quien se es çierta mientre, mas la mi
 mente mayor cosa asma. E non te digo agora mas.» E aqui
 se acaba la epistola que Medea enbio a Jason. E non le
 dixo en ella mas de quanto nos auemos contado aqui,
 segunt que lo cuenta Ouidio en el Libro de las Duennas.
 
 E agora dexamos aqui las razones otras, e diremos de como
 fizo Medea.

 [CDLXXVIII.] De commo Medea fuxo a Jason, e se fue al
 rey Egeo; e quisiera alli matar a Theseo, e fuxo dende.
 En pos desto tornose Medea a casa de Jason, e fallo el
 palaçio del rey e las conpannas todas bueltas e
 ençendidas mala mientre por lo que ella fiziera. E
 entendio que non le estaua a ella bien de estar alli de
 morada, e entendiose ella otrosi por tornar en sus
 fechizos e en sus encantamientos. E auian ya entre ella
 e Jason dos fiios. E vinole a coraçon de yr se de alli
 de todo en todo; e por non dexar ally ninguna cosa de su
 simiente estando sus fiios con ella, metio mano a vna
 espada que tenie e degollolos. E seyendo ella madre e
 vengandose de Jason tan mala mientre, fue e desuio las
 sus armas del por que non la pudiese matar nin prender.
 E fuxo e fuese para Atenas al rey Egeo.
 
 E el rey Egeo resçibiola e caso con ella: en que cuenta
 el abtor que fizo mal en resçebir la; ca diz que non era
 Teseo estonçes en el reyno de Atenas con su padre, el
 rey Egeo, que era ydo a otras tierras a fazer fechos
 estrannos e nobles e nobleza desi, quales vos contaremos
 adelante en su lugar. E pues que Teseo vino de acabar
 aquellos nobles fechos, fue luego veer a su padre. E
 vieronse e seyen en vno; e Medea y. E commo andudiera 
 Teseo en aquellos fechos desde su ninnez fasta en su
 mançebia, el padre non lo conoçia ya bien. E mandaron
 dar del vino. E Medea tenia guisada su ponçonna mortal
 de que le diese luego a beuer a Teseo e cayese muerto; e
 dio el vaso al rey que gelo diese el. E el rey en dando
 el vaso a Teseo catole a la espada que tenie çinta, e
 connosçio las sennales del su linage. E auiale ya dado
 el vaso. E quando las sennales vio, leuo priuado la mano
 e estoruo gelo, que non le dexo dello beuer.
 
 E sabie el rey Egeo commo era poçonna mortal aquello que
 Medea daua a el e el al fiio, mas querialo el dar
 sospechando que eran aquellas conpannas omnes agenos que
 le entraran en el reyno por buscar le mal; ca en aquel
 tienpo vso era avn de entrar los vnos reyes por los
 reynos de los otros e non se lo vedar. Mas despues por
 que vieron que venien ende muy grandes dannos a las
 gentes e a si mismos -ca se non guardauan de buscar se
 muchos males-, acotearonse e fizieron ende su derecho
 que ningunt rey non entrase en reyno de otrie sin plazer
 del rey del reyno.
 
 E pues que Medea entendio el fecho de Teseo e vio que mal
 serie alli della sy y fincase, ovo sus encantamentos a
 mano e fuxo; mas non cuenta la estoria nin el abtor a
 que lugar, e pero que tenemos que se fue para Colcos a
 su tierra e a su regno. E desque fue ya en su lugar,
 conpusose con los suyos.
 
 E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a contar
 del rey Priamo de Troya e de la reyna Ecuba, su muger.

 [CDLXXIX.] Del suenno que sonno la reyna Ecuba, muger
 del rey Priamo de Troya.
 El infante Priamo fiio fue del rey Laomedon; e este fue
 el su fiio que reyno en pos el en Troya. E en esta razon
 era ya casado, e fecho auia ya a Ector e a otros sus
 fiios. E entre tanto la reyna

[ 88 ]
 Ecuba, su
 muger de Priamo, fue prennada de vn fiio. E durmiendo
 con el sonno vna noche que paria vna facha ençendida que
 quemaua los sus palaçios e todo el regno, e avn que se
 perdien y ella e el rey con sus fiios e todas sus
 conpannas. E desperto muy espantada e muy triste deste
 suenno e desta vision.
 
 E el rey, quando la vio tan quexada, preguntole que que
 era aquello que auie. E ella non gelo pudo encobrir e
 contole todo el suenno. E el rey, quando lo oyo, pesole
 mucho con tal suenno, e dixo a Ecuba commo rey muy
 entendido: «Reyna, por dichos de sabios aprendimos que
 non vienen las cosas que an de venir por las sennales de
 los suennos que los omnes veen, mas vienen las sennales
 e los suennos de antes por razon de aquello que a de
 venir. E sabet que este suenno e esta vision es sennal
 de lo que a de seer e muestra nos lo; e por el suenno
 nin mas nin menos sinon que viene y este pro que
 aperçibe a omne por que se trabage de aguardarse e rogar
 a Dios que le guarde. E a vos, reyna, ruegouos e
 mandouos que guisedes en vuestra poridat que quier que
 parades que non biua mas; ca pues que por ello a de
 venir esto, mas vale que se pierda ello que non nos
 todos. E esto sea poridat entre mi e vos.»

 [CDLXXX.] Del infante Paris comme fue echado ninnuelo.
 Ecuba, commo reyna sabia e entendida -lo vno, por guardar
 el mandado de su marido; lo al, quexandose mucho de tan
 grand quebranto commo aquello querie mostrar- encubriolo
 quanto ella pudo. E quando vino el tienpo del encaesçer,
 encaesçio de vn fiio varon, pero que era ninnuelo muy
 fermoso commo lo fue despues. Mas ella, commo reyna
 sabia e leal, non se mouio por aquello. E por escusar el
 mayor danno con el menor quiso mas el amor del marido e
 del reyno que non el del fiio, pero que era cosa natural
 de amar le commo madre.
 
 E llamo vn escudero, en que fiauan mucho el rey e ella, e
 contole el fecho todo. E mandole que tomase aquel ninno
 en muy grand poridat, e que lo leuase a vn yermo, e que
 lo matase e lo dexase ay; e esto que lo non supiese omne
 que en el mundo fuese. E desque fue dentro en la
 montanna con el cuchillo para degollar le, quando fue
 para meter la mano en el, tomole vn pauor muy grande. E
 sobresto començosele el ninno a reyr. E esto vinie por
 lo que auia de conteçer que era ordenado de suso, que se
 non auia a estoruar, ca de otra guisa -asi commo dizen
 los naturales e cuentalo Plinio- que el ninno por natura
 non rie ante de quarenta dias. E si de alguno contesçe
 que antes ria, esto viene por vuiamiento de la natura.
 
 E estonçes el escudero, quando vio el ninno commo se le
 reye, ovo grand duelo del, e dixole: «De cruel coraçon
 serie ademas quien se non doliese de ty e te pudiese
 matar. E non me vala Dios si te yo mato, mas aver te he
 a dexar aqui, ca esta es cosa que yo non puedo escusar
 nin foyr; ca non osaria yr contra el mandado del rey e
 de la reyna, mios sennores, e lo al non serie lealtad.»
 E tomolo estonçes enbuelto en sus pannos, commo lo
 aduzie, e pusole en tierra asi en aquel yermo e dexo lo
 y. E desi alongose de alli tanto en quanto pudiese aver
 a ojo a aquel lugar do el ninno quedaua. E fue e metiose
 en vna espesura del monte, e cato sienpre alli aquel dia
 todo mientra le duro si vernie alguna cosa que comiese
 aquel ninno o que lo leuase, o commo serie del.

 [CDLXXXI.] De commo fallo vn pastor a este ninno.
 E en todo esto el escudero estando alli asechando de
 aquella guisa, vino vn pastor con vna grey de vacas que
 traya a paçer por y, e paso con ellas por aquel lugar. E
 las vacas que venien por alli do el ninno yazie, quando
 lo veyen, pasa-

[ 89 ]
 uanse enfiestas
 las cabeças; desi alongauanse dende. E otrosi asi fazian
 las otras que venien e parauanse espantadas, tanto que
 lo ovo de veer el pastor e fue alla por veer que era
 aquello. E fallo aquel ninno, e marauillose mucho que
 podrie ser o quien lo aduxera a echar en aquel lugar
 yermo e tan alongado de toda puebla. Pero entendio en
 los pannos en que lo fallo enbuelto de donde quier que
 el fuese, que de alto lugar era; e tomolo e leuoselo.

 [CDLXXXII.] De commo dexo el escudero en recabdo la
 criança del infante Paris e se fue.
 El escudero, quando esto vio, dexolo yr de aquel logar
 adelante. E desque lo vio alongado de alli, salio e
 començo de andar por aquella montanna a vna e a otra
 parte, como quien busca açores o otras aves para criar o
 alguna otra cosa que ouiese de menester. E guisolo de
 guisa que pasase por do estaua el pastor por que entrase
 en razon con el sobre el fecho de aquel ninno. E quando
 llego a el, fallo gelo teniendo en los braços. E
 preguntole quien era, o de qual tierra fuera natural, e
 que tierra era aquella en que andaua alli, asi commo si
 lo non supiese el.
 
 E respondiole estonçes el pastor: «De tierra so del rey
 Admec. E suyas son estas vacas e otros ganados muchos
 que andan por estas montannas; e e los yo de recabdar
 todos. E a estos lugares dizen los valles de Asira.» E
 dixole esa ora el escudero: «¿Traedes aqui muger?» E
 respondiole el pastor : «Non.» «Pues,» diz, «¿quien vos
 dio este ninno tan pequenno?» E dixo el: «Dezir te he
 agora la mayor marauilla que nunca oyste nin viste de
 tal cosa. Pasauame agora por alli con mis vacas» -e
 mostrole el lugar- «e vazia y este ninnuelo enbuelto en
 estos pannos. E non se nin puedo asmar quien le echara
 aqui en estas montannas tan grandes, e tan yermas, e tan
 alongadas de toda puebla a toda parte. E mas pero que
 tengo que de algunt buen lugar es este que en tales
 pannos fue echado. E yo lo cuedo criar; e desi sea lo
 que Dios quisiere.»
 
 E el escudero, pues que vio el recabdo en que fincaua el
 ninno, e commo lo fallaria si el en alguna sazon por el
 ouiese a demandar, o si el fecho del ninno recudiese a
 otra cosa commo recudio despues por saber el ende la
 verdat -pues que desto fue çierto e seguro, fuese. E el
 pastor dio el ninno a su muger; et criaronlo. E desque
 fue grandezillo, touolo consigo. E ayudauale a criar
 aquellos ganados, tanto que vino despues a tienpo que
 desque fue mançebo, que el guardaua e recabdaua todos
 aquellos ganados de aquel rey en lugar de aquel pastor
 que lo criara.

 [CDLXXXIII.] Del nonbre de Paris e commo fue pastor
 Aquel pastor que criaua este ninno pusole nonbre de
 comienço Alexe. E despues a tienpo criando este infante
 Alexe aquellos ganados, acaesçio asi que quando venien
 toros agenos e lidiauan con los suyos e vençien los
 suyos a los agenos, coronaua el de guirlandas de ramos e
 de flores a los suyos; e si vençien los agenos, coronaua
 a los agenos e non a los suyos.
 
 E por esta derecha que fazia, pues que fue sonando por
 las tierras, venien muchos a el con sus pleytos. E
 libraualos el muy bien, oras abiniendolos, oras
 judgandolos de guisa que los enbiaua a todos abenidos e
 bien pagados de commo lo el fazia; tanto que por estos
 juyzios tan derechos que daua, desque lo fueron sabiendo
 las gentes, fueron le dando prez de derecho juez. E pues
 que esta fama gano e fue creçiendo en ella por los
 pueblos, e sobre el nonbre que le llamauan antes Alexe,
 dixeron le despues Paris. E tomaron este nonbre deste
 nonbre parejo o par, por que daua parejos juyzios e
 eguales en todos los pleytos que judgaua.
 
 E agora dexamos aqui las otras razones, e contar vos emos
 de vn conbite que fizo el rey Tantalo a todos los dioses
 e a todas las deesas, por que conviene esto mucho a
 aquel infante Paris e de otra guisa non se contaria
 conplida mente.


[ 90 ]
 
 [CDLXXXIV.] De la onrra e del conuite del rey Tantalo
 a los dioses e a las deesas.
 Asi commo auemos contado ante desto en las razones de los
 gentiles del tienpo de Aoch, juez de Yrrael, andados
 quarenta e dos annos del su judgado, reynaua el rey
 Tantalo en Frigia. E Frigia tenemos que dizen por
 Frisonia, e frigios por frisones; e primera mente
 ouieron nonbre meones, asi commo cuenta Eusebio e
 Geronimo. E aquel reyno de Frigia cae en tierra de
 Troya. E este rey Tantalo fue tan onrrado rey que le
 pusieron sus dioses a comer con ellos a su mesa, lo que
 nunca de otro rey dizen los abtores de los gentiles nin
 otra estoria que esta onrra alcançase de asentar le los
 dioses a su mesa.
 
 E Tantalo, veyendose tan onrrado, asmo sobre dos cosas:
 la vna, de commo podrie el fazer a los dioses algunt
 seruiçio por tanta onrra que le fazien; la otra, que le
 vino a coraçon de prouar el saber que auien, e aquella
 deydat de los dioses que cosa era, o si era verdat o
 mentira. E por fazer les seruiçio conbidoles e trauo con
 ellos, diziendoles que pues que aquella onrra e aquella
 merçed le fazien que le asentauan consigo a su mesa, que
 le fiziesen esta otra, e que fuesen sus huespedes e
 comiesen en su casa con el. E de guisa les afinco e los
 enbargo, que gelo ouieron a prometer e pusieronle el dia
 quando fuese.
 
 E el rey fue muy alegre con este fecho. E acogiose por su
 tierra, e enbio sus priuados e sus ofiçiales por todo el
 reyno e por sus vezindades a buscar e acarrear muy grand
 abondo de todas aquellas cosas que menester serie para
 aquel conbite, por seer el mas conplido e mas abondado 
 que ser podrie, e muchas ropas preçiadas por los
 estrados, e porporas para cubrir las paredes e el techo
 del palaçio e onrrar lo todo mucho. E otrosi de juglares
 e juglaresas, e de maneras de juegos e de solazes,
 quantos por la tierra pudieron ser fallados, todos
 fueron alli aduchos, e de viandas otrosi de quantas la
 tierra e la mar e el ayre lo criaua. E alli fueron
 asacados comeres - quales fasta aquella sazon non los
 vsaran los omnes, nin los oyeran dezir, nin supieran
 nunca sus adobios- e otrosi de los beueres.
 
 E demando e conbido a este conbite a quantos dioses en el
 mundo ellos auien, saluo ende a la deesa de la discordia
 que non conbido nin quisiera que fuese y. E quando
 llegaron al dia del conbite, vinieron alli todos los
 dioses e todas las deesas; e vino y otrosi la deesa de
 la discordia. E sabia ella de antes commo era desdennada
 e repoyada de aquel conbite. E obro e fizo vna mançana
 tan grande e tan fermosa que nin ante nin despues nunca
 otra tal fue fallada. E el dia de aquel conbite tomola e
 fuese con ella para casa del rey Tantalo.

 [CDLXXXV.] De commo los altos omnes e las altas duennas fazien en
 sus vistas en aquella sazon.
 Ayuntados fueron todos los dioses e todas las deesas de
 aquella sazon a aquel conbite que es dicho del rey
 Tantalo. E era el rey Tantalo fiio del rey Jupiter e de
 donna Caygeta, fiia del rey Atalante, rey de los Algibes 
 de Europa e de Africa- que son en el ocidente del sol- e
 de Pleyone que era de los primeros e mayores e mas altos
 linages del mundo. E por la onrra del fue este rey
 Tantalo resçebido a la mesa de sus dioses a seer con
 ellos a ella a comer, e a resçebir le ellos otrosi el
 conbite que les fizo el para seer sus huespedes.
 
 E pues que fueron todos ayuntados en su casa, fizieron
 commo es costunbre de corteses e de altos omnes. E
 asentaronse a sus fablas e a sus departimientos: a
 lugares dos, a lugares tres, e a lugares quatro, e a
 lugares mas, asi commo acaesçie a fablar en sus cosas. E
 asi commo fazien los dioses en la su guisa que eran
 varones, otrosi fazien las deesas que eran mu-

[ 91 ]
 geres. E ayuntaronse estonçes a su
 fabla la reyna Juno, que era hermana e muger linda del
 rey Jupiter; e donna Pallas, deesa de los saberes e de
 batalla e de otras cosas muchas, e era fiia deste rey
 Jupiter; e donna Venus otrosi, deesa de fermosura e de
 otras aposturas e de los entendedores, que era amiga de
 Jupiter e muger de su cuerpo. E seyen fablando de sus
 cosas, e de sus amores, e de sus avenimientos commo eran
 las mayores duennas e reynas, e mas fiias dalgo e mas
 poderosas que en todo el mundo auie. E a esta manera
 misma estauan todos los otros dioses e deesas ayuntados
 alli en los palaçios del rey Tantalo, fablando cada vnos
 de sus solazes, e de sus amores, e de sus avenimientos
 que les acaesçien.
 
 E agora diremos desta deesa de la discordia.

 [CDLXXXVI.] De commo fizo la deesa de la discordia.
 La deesa de la discordia -veyendo en aquel conbite e en
 aquella nobleza e onrra a la deesa de la trayçion, e a
 la deesa de la aleuosia, e a la deesa de las mentiras, e
 a la deesa de los trasfagos, e a la deesa de las
 enfermedades, e a la deesa de la luxuria; e con estas
 quantas otras deesas de bondades e de maldades y auie, e
 todos los dioses otrosi cada vnos de sus poderes, e sus
 onrras, e sus deydades; e vio a si mesma desdennada e
 echada de tan buen ayuntamiento de tantas buenas
 personas e tan nobles commo alli eran; e teniendo que
 non era ella la peor nin la mas vil de todas las deesas-
 touose por muy quebrantada, e busco commo entrase ella
 en aquel conbite a pesar del conbidador e de los
 conbidados. E era ella sabidora de la arte magica e de
 los otros encantamentos de las cosas, cada vna en la su
 guisa commo las otras deesas. E obro ella estonçes de su
 saber e de sus encantamentos, e tornose por ellos
 envesible, e esto es que la non viese ninguno, que era
 la cosa de que se non trabajauan alli los dioses nin las
 deesas, sinon de paresçer todos, e mostrar se mucho
 apuesta mente en su conbite e en sus solazes, e auer su
 alegria grande.
 
 E asi commo vino, e entro por el palaçio, e vio los
 dioses e las deesas e tantas noblezas commo alli eran
 ayuntadas, touose avn por peor trecha que non antes de
 seer ella menos de tal ayuntamiento e tan noble. E asi
 commo seyen en su apartado las tres deesas -Juno, e
 Pallas, e Venus- e las vio ella, llegose alla su paso, e
 paroseles de suso, e dexo caer la mançana muy quedo
 entrellas en los pannos de sus vestidos que se tenien en
 vno. E vieron todas tres la mançana, e corrieron a ella
 con las manos por tomar la cada vna, e tomola luego
 donna Juno. E escriuiera esta Discordia en aquella
 mançana en latin: pulcriori detur. E quiere dezir en el
 lenguage de Castilla a la mas fermosa sea dada; e esto
 es que la mas fermosa la ouiese.
 
 E leyo donna Juno aquel latin, e entendio y de commo
 mandaua que ouiese aquella mançana la mas fermosa, e
 dixo luego a las otras amigas: «Esta mançana yo la deuo
 aver e mia es.» E dixo estonçes la deesa Pallas: «Donna
 Juno, por bondad e por mesura dad me agora a mi la
 mançana, e leere yo la mi vez eso que y dize.» E donna
 Venus, quando aquello vio -e era ella la que se non
 treuie menos en fermosura que las otras-, dixo:
 «Sennoras, pues que vos auedes leydo e tenida la
 mançana, mesura sera que la dedes a mi e que la lea yo
 la mi vez.» E dieron se la asy vnas a otras a leer.
 
 E desque la ouieron leyda todas tres, fablaron en el
 fecho de aquella mançana. E desque fueron en ello
 asmando e mesurando la mançana commo era muy fermosa,
 cobdiçiola cada vna para si; ca, maguer que grand
 ganançia non yazia y, pero yazia y solaz, e prez e avn
 pro. E dixo luego donna Juno: «Amigas, dad a mi esta
 mançana.» E las otras, quando aquello oyeron,
 entendieron commo andaua y cobdiçia; e qui-

[ 92 ]
 sieron cada vna dellas eso mismo para
 sy. E sobre que se non quisieron y fazer graçia ninguna
 vnas a otras, entro discordia entrellas. E entended por
 este lugar que la deesa Discordia que entro en aquel
 conbite pero que desechada.

 [CDLXXXVII.] De commo fizieron las tres deesas sobre
 el fecho de la mançana.
 Pues que la discordia entro entre aquellas deesas e
 vieron que se non podian avenir, razonaron entre si que
 commo serie de aquella mançana. E acordaron que pues que
 se non podian avenir, que fuesen al rey Jupiter que era
 el su dios mayor, e su alcallde e sennor de todos, e que
 gelo librase. E pues que se avinieron en esto, fueronse
 con su mançana para el rey Jupiter.
 
 E asi commo llegaron, leuantose el a ellas; e desi
 asentaronse. E pues que se ouieron visto, demandoles el
 rey Jupiter que querien; e dixeron ellas que venien a el
 sobre pleyto. E por que era Pallas deesa del triuio -que
 son los tres de los siete saberes liberales- en que es
 la çiençia de saber se razonar muy apuesta mientre, e
 era Pallas sennora dello, e rogaron la las otras que
 mostrase ella la razon e que dixese la verdad e non al.
 
 E Pallas, pues que Juno e Venus le mandaron mostrar el
 fecho por que venien, començo ella su razon, e conto al
 rey Jupiter ante todos los que y estauan todo el fecho,
 e dixo asi: «Rey, sennor, estando nos todas tres
 fablando en nuestros solazes, vino esta mançana -e non
 sabemos donde- e cayo entre nos. E a escrito en ella que
 a la mas fermosa sea dada. E tomola cada vna de nos la
 su vez, e leymos el escrito della, e por ninguna cosa
 non nos podimos abenir qual de nos la ouiese. E
 acordamos que viniesemos a ty -que eres rey de los
 nuestros reyes e alcallde e sennor que los mantienes-, e
 que estouiesemos por quanto tu mandases e judgases, e
 que ouiese la mançana aquella a quien tu la dieses.» E
 dixo estonçes el rey Jupiter: «¿Que razonades a ella
 cada vna de uos?»
 
 E dixo estonçes la reyna Juno, commo mayor e mas onrrada:
 «Rey, sennor, digo que yo so mas rica e mas poderosa que
 qual quier dellas; e por esta razon que deue ser judgada
 la mançana para mi.» E en pos ella fablo Palas, e
 razono, e dixo asi: «Sennor rey Jupiter, yo so sennora
 de los saberes liberales, e de las naturas de las
 azeytunas, e de todas las naturas otrosi de quantas
 sabidurias e maestrias se fazen en lauor de lino e de
 lana, e so sennora en las batallas; por que digo que por
 qual quier destas cosas e mayor miente por todas, que
 deuo yo aver la mançana, e que la judguedes para mi.» E
 en pos esto razono donna Venus por sy, e dixo. «Sennor,
 commo razona cada vna destas deesas por si, tengo que es
 guisado de razonar yo por mi. E digo asi que yo so deesa
 de fermosura, e de los entendedores, e de las aposturas.
 E de nos todas tres, de aquella que de esto es sennora
 deue ser la mançana; e si quier judguelo la cara de cada
 vna de nos todas tres.»

 [CDLXXXVIII.] De lo que Jupiter respondio a aquellas
 tres deesas.
 Oydas aquellas razones, que dichas son que dixeron
 aquellas deesas cada vna por si, entendio el rey Jupiter
 commo andaua Discordia entrellas e era la discordia en
 aquel conbite. Mesuro sobre aquel fecho, pero non por
 que mucho se y detouiese. E entendio bien las razones e
 lo que deurie y judgar, mas dixo a las duennas deesas:
 «Non tengades que yo non entiendo bien esta razon, e lo
 que cada vna de uos a dicho, e que es aquello que yo
 deuia y judgar. Mas de lo que a mi pertenesçe aqui vos
 quiero departir ante estos dioses e deesas que aqui
 sodes. Vos todas tres soys mis parientas, e las dos de
 uos mis mugeres. Vos, donna

[ 93 ]
 Juno, soys mi
 hermana e muger linda, e regnades comigo. E vos, donna
 Palas, sodes mi fiia que nasçistes de la mi cabeça. E
 vos, donna Venus, soys mi hermana que venides de la
 sangre del rey Saturno, mio padre; e sobresto que sodes
 mi amiga de mi cuerpo, ca non es verguença de dezir lo
 que por vso cutiano es de los nuestros prinçipes e de
 las nuestras gentes de aver esto.
 
 »Por que departo asy: que si yo judgase la mançana para
 donna Juno, que diriades las otras que resçebiedes
 tuerto que judgaua la mançana para mi hermana e mi
 muger, e seriedes querellosas de mi que judgaua a bien
 querençia e a uando. E quien lo oyese, ternie que era
 asi. E esto non tengo yo por bien nin quiero que sea. E
 donna Pallas, otrosi, sy yo por vos judgo la mançana,
 dezir me yen que la judgaua para mi fiia e culpar me yen
 otrosi en ello. E si la judgase para donna Venus, dezir
 me yen que la judgaua para mi hermana e para mi amiga.
 Onde por razon desta sospecha digo yo que este juyzio
 non pertenesçe a mi que vos le de yo.
 
 »Mas vn juez suena agora en la tierra por muy derecho; e
 este es Paris, vn pastor que anda con los ganados del
 rey Adinath en los valles de Asira. E avn dizen del que
 es fiio del rey Priamo de Troya e de la reyna Ecuba, su
 muger, e que le llamaron primera mente Elexe; e por que
 vienen muchos juyzios e los judga muy bien e muy
 derechos, sobre aquel nonbre que auia antes pusieronle
 este otro Paris de los juyzios que daua pares. E aquel
 tengo yo que vos judgara derecha mientre. Onde vos yo do
 por semejança a todas tres que vos vayades para el con
 la mançana; e por lo que vos el aviniere sobrella o vos
 judgare, que vos que estedes por ello. E por que vos non
 desauengades sobre la mançana en la carrera, douos a
 Mercurio que vaya conbusco, e vos la lieue, e sea
 vuestro fiel; ca es muy vuestro pariente, e vos guardara
 muy bien e muy leal mientre, e vos terna y la fieldad
 commo deue.
 
 »E agora dexemos este pleyto e todos los otros que y
 pudiesen venir, e ayamos nuestra fiesta, e nuestro
 conbite, e nuestros solazes a que somos conbidados. E
 desi esto librado, yr vos edes para alla. E establezco
 asi que vos aplazedes todas tres ante vuestro fiel; e la
 que y non fuere al plazo, que si por derecha razon se
 non escusare, que pierda el derecho desta demanda.»

 [CDLXXXIX.] De commo fizieron Jupiter e los otros
 dioses en aquel conbite.
 Pues que el rey Jupiter ovo esto dicho a aquellas tres
 deesas, vino el rey Tantalo a los otros dioses e deesas
 que alli eran, e dixoles: «Sennores, puestas son las
 mesas e guisadas todas las cosas; e quando vos por bien
 lo touierdes e vos pluguiere, asentad vos a comer.» E el
 rey Jupiter e toda la otra conpanna de aquellos dioses e
 deesas tan onrrados que alli vinieron, touieron que era
 tienpo e fueronse a sentar.
 
 E agora dezir vos emos de los manjares de aquella yantar.

 [CDXC.] De commo mato el rey Tantalo a su fiio e lo
 daua a comer a los dioses para prouar los.
 E pues contado auemos ante desto de commo el rey Tantalo
 para dar conbite e reçibimiento e onrra conplida mientre
 a tan nobles e a tan altas personas e tantas como el
 auie a auer por huespedes, que ayuntara de todas
 aquellas criaturas que aver pudo que de comer fuesen en
 tierra e en aguas e en ayre tanta muchedunbre que apenas
 avrie cuenta. E pero que Dios le fazia esta merçed de
 onrrar le los dioses mas que a otro omne e de poder los
 el seruir tan abondada mientre, e non le cunplie avn
 esto para lo que el tenie en coraçon, ca la su entençion
 era de prouar a los dioses si la deydad dellos entendie

[ 94 ]
 e sabia todas las cosas commo Dios. E por
 veer si lo entendrian mato vn fiio que auie; e dezienle
 Pelopes por su nonbre. E mandolo fazer puestas, e meter
 lo a cozer en todas aquellas buenas espeçias e oluras
 que en toda la tierra pudieron fallar.
 
 E asi como fueron alli ayuntados en el palaçio los dioses
 e las deesas, la deesa Çeres -que era deesa de los panes
 e de la tierra- ovo sabor de comer ante de yantar; ca
 asi commo la tierra de quien ella era dehesa es glotona,
 e pare e cria todas las cosas, e despues ella las come e
 las gasta -a esa semejança era comedora e glotona esta
 deesa Çeres. E con el sabor que le tomo de comer, e lo
 non podie sofrir, entro a la cozina del rey Tantalo do
 adobauan de comer para todos. E tomo vn garfillo e
 llegose a la olla en que adobauan el comer de la carne
 del infante; e metio aquel garfillo, e saco el aslilla,
 e comiola. E desi tornose al palaçio a las otras deesas.

 [CDXCI.] De commo entendio el rey Jupiter que carne de
 onbre era el primer comer que les alli dauan.
 El rey Jupiter, e los dioses, e las deeEsas fueron
 asentados a las mesas; e los seruientes fueron alli
 muchos. E el primero manjar que les aduxeron fue la
 carne de aquel infante. E qual ora pusieron las
 escudillas antellos, entendio luego el rey Jupiter commo
 de omne era aquella carne. E asi commo las escudillas
 fueron acabadas de poner en las mesas, alço luego el rey
 Jupiter la mano contra los dioses e contra las deesas, e
 defendioles que estudiesen quedos e que ninguno non
 comiese de aquel manjar. E mando luego adozir ante si
 todas las escudillas, e fizo sacar dellas todas las
 puestas antel, e yguolas el todas ante si de la cabeça
 fasta en los pies.
 
 E quando llego a ensomo de los pechos para ayuntar el
 cuello e la cabeça con ellos, non fallo y la vna de las
 aslillas; e dixo a los seruientes que estauan y todos:
 «Mienbro mengua aqui; e esta es vna de las aslillas. Yd
 al cozinero, e dezid le que la cate e que la de aca.» E
 ellos fueron, e cataron, e non la fallaron; e vinieron e
 dixeronlo asi al rey. E dixoles el: «Pues, catad priuado
 quien la ovo o quien entro a la cozina, ca el lugar do a
 nos adobauan de comer pocos deurien y entrar.». E quando
 se cato el cozinero con los omnes que entraran a la
 cozina fallaron que omne del mundo non entrara alla,
 varon nin muger, sinon la deesa Çeres sola. E vinieron
 al rey Jupiter, e dixeronle: «Sennor, fallamos que en
 toda la cozina non nos entro ninguno sinon la deesa
 Çeres, a quien nos non terniemos puerta sinon si lo vos
 ouiesiedes mandado; e tomo de la olla deste adobo ya
 quanto e comiolo y luego.»
 
 E dixo estonçes Jupiter a Çeres: «Deesa Çeres, leuantad
 vos e dad aqui consejo, ca esto a vos cae que fezistes
 aqui la falta.» E leuantose estonçes la deesa Çeres, e
 fue a su repuesto, e saco de vna arqueta vn hueso de
 marfil que tenie ella ay labrado commo a fechura de
 aslilla para vna ymagen de marfil que mandaua fazer. E
 aduxolo, e diolo alli a la mesa al rey Jupiter. E el rey
 tomolo, e pusolo en aquel lugar do el aslilla estudiera
 e deuie estar; e avino y muy bien, tanto que cunplio.
 
 E desi ayunto el rey Jupiter el cuello e la cabeça con lo
 al, e fallo y todo el ninno. E pues que esto ovo fecho,
 veyendolo todos los dioses e las deesas que alli eran e
 el rey Tantalo e su conpanna, obro el en el fecho del
 ninno en la guisa que aqui diremos.

 [CDXCII.] De commo torno el rey Jupiter aquel infante
 biuo.
 Marauillado fue mucho el rey Jupiter del fecho de aquel
 ninno. E todos quantos conbidados y auia e los otros que
 lo non sabien dezien que que entençion fuera aquella del
 rey Tantalo, atan bueno

[ 95 ]
 e a quien ellos
 tanto onrrauan, de matar su fiio e asy gelo dar a comer.
 E pero non quiso el enpos esto andar en otras demandas
 sobresto, mas torno a aquello que el y auia a fazer. E
 mando luego lauar muy bien en agua linpia e clara todas
 las puestas de aquel ninno de aquello en que las
 cuxeran, e desi que gelas troxiesen delante. E asi commo
 gelas aduxieron lauadas e bien paradas, tomolas el e
 ayuntolas todas de cabo commo la otra vez, e el hueso de
 marfil en su lugar.
 
 E pues que fue todo el ninno ayuntado, rogo el a todos
 los dioses e a todas las deesas e mandoles que fiziesen
 todos su oraçion al çielo, e a las planetas, e a los
 elementos que les oyesen e les ayudasen a aquello que el
 queria obrar. E esto era que queria el fazer beuir a
 aquel ninno. E mandoles que obrasen todos para ello de
 sus saberes, e de estrellas, e de magica, e de que quier
 al que y sopiesen que a los espiritus pudiesen traer. E
 fizieronlo todos; e obro y el rey Jupiter de lo suyo que
 era mas que todo lo al.
 
 E tanto fue grande la obra e las oraçiones de todos que
 se torno el ninno todo sano de todos sus mienbros, e el
 marfil que priso en el lugar del aslilla bien commo si
 fuese el aslilla natural. E torno el espiritu en el, e
 leuantose biuo, e biuio despues commo biuie antes. E
 creçie e finco con su padre; e avn este reyno despues
 del rey Tantalo, su padre, asi commo lo contaremos
 adelante en esta estoria en las razones de la reyna
 Niobe, su hermana.

 [CDXCIII.] Del gualardon que los dioses e las deesas
 dieron al rey Tantalo por aquel conbite.
 Muy marauillados fueron alli todos los dioses e las
 deesas e las otras conpannas de aquel conbite de aquel
 fecho. E de alli adelante non comieron y nada a aquellas
 mesas nin a aquel conbidamiento; ca tenien que do carne
 de omne se tresnaua e se adobara para comer, que nin en
 esa cozina nin en los manjares que y fuesen que ninguna
 linpiedunbre non les semejaua que y ouiese.
 
 E en pos esto razono asi el rey Jupiter, e dixo a toda la
 conpanna de los dioses: «Amigos, por guisada cosa tengo
 que galardonemos al rey Tantalo, nuestro amigo, el
 conbite que nos fizo, e que aya galardon de lo que ha
 fecho; e que fablemos en ello e veamos que sera.» E dixo
 luego el dios del sol: «El rey Tantalo ya non avra parte
 comigo nin con la mi claridat.» E dixo otrosi Mercurio,
 dios de los saberes liberales: «Pues, la su alma a los
 infiernos deçendera, do son las tinieblas perdurables
 que nunca el sol alunbro nin alunbrara.» E razono
 estonçes alli Pallas, deesa de los saberes commo
 Mercurio e de batallas, e de otras muchas cosas, e dixo:
 «Qierta cosa es que todas las almas de los omnes que
 mueren que desçenden a los infiernos; e alli es agora la
 su morada de malos e de buenos. Pues agora, rey, ved
 qual sera el su galardon que le vos daredes seyendo tan
 alta cosa commo vos sodes.»
 
 Respondio estonçes el rey Jupiter e dixo: «¡Euad que lo
 quiero fazer!» E llamo esora al rey Tantalo e dixole:
 «Rey Tantalo, llegad aca.» E el llegose; e dixole
 Jupiter ante toda la corte: «¡Euad galardon que vos
 damos por el seruiçio que nos aqui auedes fecho en
 vuestro conbite! Nos dieron agua a las manos, e pusieron
 nos della delante para beuer e fruta otrosi; mas nin
 comimos nin beuimos y ninguna cosa. E asy se guiso por
 la carne del omne que nos dieron y. Onde damos nos a
 vos, para en los infiernos do sienpre beuiredes, este
 galardon: que estedes en vna tina llena de agua que vos
 de fasta en somo del primero labro de la boca. E vna
 mançana que vos ande alli toda via delante, que vos
 llegue otrosi a la boca. E vos que querades morir de
 sed; e que maguer que vos querades aquexar, nunca de
 aquel agua podades alcançar poco nin mucho para beuer,

[ 96 ]
 commo nin beuimos nos dello en vuestra
 casa. E murades otrosi de fanbre por comer. E vayades
 otrosi por tomar aquella mançana para morder en ella e
 comer, e nunca la podades alcançar nin comades nunca
 della, commo nin comimos nos nunca cosa en todo vuestro
 conbite. E sea el galardon segunt fue el conbite.»

 [CDXCIV.] De una semejança que fizieron los sabios del
 rey Tantalo con el omne avariento.
 En razon deste juyzio del galardon, que oystes del rey
 Tantalo sobre el agua de la tina e de la mançana, dixo
 vn maestro sabio estos dos viesos que dizen desta guisa
 en latin.
 
 Tantalus in stigiis nec aqua fruitur necque pomo; Sic in
 divitiis aret auarus homo.
 
 E quieren estos viesos dezir desta guisa en el lenguage
 de Castilla: Tantalo en los infiernos nin vsa del agua
 nin de la mançana. E a esa guisa mesma diz que es el
 omne avariento con las riquezas en este mundo, que nin
 vsa dellas nin se aprovecha dende bien commo Tantalo de
 aquellas cosas que son dichas que le dieron a el para en
 los infiernos. Onde se sigue, segunt esta sçiençia del
 sabio, que el auariento sienpre es omne mesquino.
 
 E pasados todos estos fechos en aquel conbite,
 acomendaronse alli los dioses vnos a otros, e
 esparzieronse, e fueronse para sus lugares. E en todo
 esto las tres deesas ouieron acuerdo de yr a su juyzio a
 Paris, e Mercurio con ellas commo por fiel. E agora -por
 que auemos aqui fablado del rey Tantalo, e conteçieron
 vnos avenimientos en su casa; e esto fue en el rey
 Anfion de Tebas, su yerno, e en la reyna Niobe, su fiia
 deste rey Tantalo; e es poca la razon- queremos la
 contar aqui en estas razones de la estoria de Troya. E
 desi tornaremos al fecho de las tres deesas.

 [CDXCV.] Del rey Anfion, e de la reyna Niobe de Tebas,
 e de Latona.
 Anfion, este rey de quien aqui fablamos, començo a reynar
 en vna partida del reyno de Tebas. E la reyna Niobe fue
 muger de aquel rey Anfion, e reyno con el alli en ese
 reyno de Tebas. E sin aquel reyno en que Niobe reynaua
 con su marido auie ella por debdo natural del rey
 Tantalo, su padre, natura e derecho en tierra de Frigia.
 E Latona, fiia de Çeo el gigante, començaua a ser en
 grand onrra. E en aquel tienpo en que ellos reynauan
 alli preçiauanla sus gentiles, e onrrauanla por deesa, e
 avn fazienle sacrifiçios. E vn dia que yua la gente a
 fazer le fiesta en Tebas era y la reyna Niobe. E commo
 conteçe muchas vezes que son fuertes, e enbidiosas, e
 desdennosas, e soberuias algunas de las mugeres que son
 ricas e poderosas, esta reyna Niobe con enbidia de
 Latona e con soberuia de si pesole ademas en la onrra
 que le veye fazer por que non fazien a ella otra tal e
 avn mas; e tanto era loçana que non querie conosçer
 mayoria a sus deesas.
 
 E el rey Anfion, su marido, sabie el arte del cantar, e
 cantaua mejor que otro omne a aquella sazon. E commo
 quier que por linage deuiese aver riqueza e onrra, pero
 la cosa que a el mas fizo ganar reyno fue el su cantar,
 e el su violar, e el su saber asi commo cuentan del las
 estorias commo fallamos otrosi, e lo contaremos adelante
 en la su estoria, que touo pro este saber al rey
 Apollonio que lo sabie. E por graçia desto çercaron al
 rey Anfion sus gentes la çibdat de Tebas de muy buenos
 muros e buenas torres. Mas nin las torres del mundo, nin
 el linage de amos, nin el poder de los reynos que era
 muy grande, maguer que todas estas cosas, la fazian
 loçana a la reyna Niobe. Pero por todas ellas non
 enloçanesçie

[ 97 ]
 ella tanto commo por las fiias
 e los fiios que auie muchos, e huuiados, grandes e
 fermosos ellos e ellas otrosi; asi que fuera Niobe dicha
 vna de las mas bien aventuradas e bien andantes madres
 que en el mundo auie a esa sazon si non enloçaneçiese
 por los fiios e non fuese soberuia.
 
 Ca asi commo cuenta Ouidio, Manto que era vna adeuina,
 fiia de Tiresias, que fue otrosi adeuino del rey Jupiter
 e alcalde del e de la reyna Juno, e vino a esa sazon a
 tierra de Tebas. E commo era sabia adeuina e dezia
 çierta mientre las cosas que auian a venir, pues que
 llego ally, andaua por la çibdat de Tebas a vnas e a
 otras partes profetizando de lo que serie. E corrie por
 las plaças e por las carreras descabennada e commo
 sandia, diziendo por espiritu que la tomaua del su
 saber, segunt ella dezie, e dezia: «Duennas de Tebas, yd
 e venit a menudo, e fazed oraçion e sacrifiçios a
 Latona, fiia de Çeo el gigante, e a amos sus fiios -Febo
 e Diana. E quemad los ençiensos, e yd apuestas, e leuad
 guirlandas en las cabeças, e aorad los. E digouos lo yo,
 e profetouos lo; e Latona vos lo manda por la mi boca, e
 mandouos lo yo por ella.» E las duennas de Tebas
 obedeçieronlas, e guisaronse todas asi commo lo dezia
 Manto. E fueron e fizieron a Latona sus sacrifyçios e
 sus onrras.

 [CDXCVI.] De commo fizo la reyna Niobe contra los de
 Tebas, e del su linaje della, e del su poder.
 Andando las duennas de Tebas afeytadas commo de fiesta en
 aquellas onrras de Latona, venie esa reyna Niobe otrosi
 muy onrrada e çercada toda de duennas de muy grand
 guisa; e ella vestida toda de orofreses, e todas las
 otras duennas vestidas de sus pannos muy nobles e muy
 preçiados. E de aqui tomaron los pannos del orofres este
 nonbre, e conpusieronlo los sabios destos dos nonbres:
 de oro e de frigius frigia frigium, que es por qual
 quier cosa de tierra de Frigia. E aqui es dicho por
 panno, onde ayuntando estas dos palauras oro e frigia,
 dixeron orofres.
 
 E sobresto era Niobe duenna muy fermosa en quanto la
 sanna la dexaua, ca dize el abtor que todo omne es mas
 fermoso con el alegria. E quando ella vio a la su gente
 fazer a Latona aquellas onrras tantas e tan grandes,
 dixo con la grand sanna que la tomo: «¿Que locura es
 esta de uos de adelantar los dioses que oydes a los que
 vedes? O ¿por que es onrrada Latona, de quien oydes e la
 non conosçedes nin la vistes synon agora primero, e le
 fazedes altares e sacrifiçios? Yo, seyendo vuestra reyna
 e vuestra sennora, e me vistes muchas vezes e me
 conosçedes muy bien donde vengo e quien so, esto avn sin
 toda onrra de uos.
 
 »E si por linage me quisierdes leuar e departir, de mayor
 linage so yo que ella; ca fue mio padre el rey Tantalo,
 a quien touieron todos los dioses por tan alto omne e
 tan conplido que lo fallaron por digno e por derecho de
 asentar le a las sus mesas; e asentaronlo a ellas
 consigo, lo que nunca fizieron a otro omne nin a otro
 prinçipe. E mi madre fue vna de las pleyadas, que son
 tan onrrada cosa commo deesas e de tan alto linage. E el
 muy grand Atalante -que fue tan sabio en el saber de las
 estrellas que dixeron del por ende los abtores de los
 nuestros gentiles que sostenie el ex del çielo en los
 onbros, por que conosçie bien todas las estrellas e los
 poderes dellas- fue mi abuelo. Jupiter fue otrosi el
 otro mi abuelo, e sobre este avn de que me plaze mucho
 que es el mio suegro e padre de mio marido.
 
 »E sabedes vos bien que Jupiter es el mayor prinçipe del
 mundo, e dios e sennor de todos los nuestros dioses. E
 sabedes otrosi que todos le temen e le obedecen, e a mi
 temen me otrosi las gentes de Frigia. E del palaçio de
 Cadino so yo

[ 98 ]
 sennora; e las çibdades con
 sus pueblos e el regno que mio marido gano, yo e el lo
 mantenemos e somos ende sennores. E tanto somos ricos e
 abondados que a qual quier parte que yo cate de toda mi
 casa e de todo mio regno, veo muy grandes riquezas e
 todas mias. E demas que quien me vee e la mi cara
 catare, vera que so derecha de seer deesa. E sobresto
 que yo he siete fiios e siete fiias, mançebillos
 vuiados, e en edad de auer ya de los fiios nueras e de
 las fiias yernos, que quando esto fuere, que seran
 altantos commo ellos e se faran grand conpanna en vno.
 
 »E pues si entendimiento auedes e alguna mesura a en vos,
 demandad agora razon a esta soberuia que vos contra mi
 fazedes. O ¿donde osades e sodes atreuidas de adelantar 
 de mi a Latona, fiia de Çeo el gigante, fiio de Titano
 el gigante otrosi? E pues ¿que fazedes en que dexades a
 mi que vengo de los linages que vos digo, e he la
 generaçion e las riquezas que vos digo e el poder? E
 dexades a mi qual yo digo, e onrrades a aquella que
 andaua fuyendo por todo el mundo pobre, e penada, e
 segudada de la deesa Juno; que nin le cabie en el çielo,
 nin en la tierra, nin en las aguas, nin la resçebie
 ninguno destos elementos, nin fallaua sola mente lugar
 do se parase a parir fasta que llego a la ysla Delos e
 subio en ella.
 
 »E aquella ysla Delos conteçie estonçes la marauilla que
 oymos contar por escritos de sabios que era vn monton de
 tierra que se andaua por la mar de vn lugar a otro, e
 atal la veyen los otros andar aquella tierra. E asi
 commo ella andaua de vna parte a otra, asi se andaua 
 Latona en ella, que la non podie desechar de la tierra;
 e alli andando pario. Pues, ¿vedes a quien llamades
 deesa e fazedes sacrifiçios? E si ella pario vn fiio e
 vna fiia, he yo siete fiios e siete fiias. Asi que lo
 que ella a quanto en esto, non es mas de la setena parte
 de lo que yo he. E yo so bien andante e lo sere sienpre;
 e desto ¿quien deue dubdar? E las grandes riquezas que
 yo he me fazen a mi segura, ca tantas son que la natura
 misma non me puede tener danno por que, maguer que me
 tuelle mucho, mas me dexara, ca los mios bienes son sin
 mesura grandes. E maguer que me tuelga algunos de mios
 fiios, pero non me aduro a auer dos fiios e non mas.
 Onde yd agora apriesa, e partid vos destos sacrifiçios,
 e dexad esas guirlandas e esos afeytes. E yd uos para
 vuestras casas, e aued paz, ca esto que fazedes
 antojança es e vanidat; e partid vos de mal seso.»
 
 E las tebanas fizieron asi commo su sennora les dezie. E
 partieronse de aquellos sacrifiçios, e dexaron todos los
 afeytes con que yuan alla, e tornaronse para sus casas.
 Pero aorauan a Latona en poridat en sus voluntades e en
 sus oraçiones.

 [CDXCVII.] De lo que Latona fizo contra la soberuia de
 Niobe e se razono contra amos sus fijos.
 Latona, quanto mas sin fiios era que Niobe, tanto mas
 sannuda fue por ello. E mouiose de alli, e fue e subio
 en somo de la cabeça de vn monte a que dezien Çinto, e
 llamo y a aquellos dos sus fiios que ella auia. E eran
 estos Febo e Diana, commo es dicho. E dixoles: «Fiios,
 yo so vuestra madre, asi commo vos sabedes, e fuy
 esforçada que biuiesedes e luziesedes, e fuy muy
 coraznuda por que fuesedes vos criados. E crie vos yo a
 las mis tetas, e contendi conbusco fasta que viniesedes
 al estado e a la onrra en que oy sodes. E so deesa e tal
 que a ninguna de las otras deesas non obedesçia synon a
 Juno sola. Mas asi ha fecho la reyna Niobe contra mi,
 que dubdo si so deesa o sy non; e ando vedada e
 arredrada de todos los tenplos de la tierra.
 

[ 99 ]
 
 »E fiios, non es esto aquello de que me yo duelo sola
 mente, ca sobre la desonrra que me fizo aquella Tantalis
 -que se preçia por el rey Tantalo, su padre, de quien se alaba ella que le asentaron los dioses a sus mesas a
 comer e comio con ellos- e avn tanto fue loca e soberuia
 que se atreuio de adelantar de uos a sus fiios. E dixo
 de mi que non auia fiios, e llamome mannera en lo que
 ella caya avn. E sobresto mostro y la enemigadera lengua
 de su padre.»
 
 E estas que aqui son dichas fueron las razones de la
 querella que Latona fizo a sus fiios. E sobresto
 quisierales rogar e echar se les a los pies en preçes,
 rogandoles e pidiendoles que le diesen derecho de la
 reyna Niobe e de su conpanna. Mas dixo Febo: «Madre,
 dexad estas razones que nos detenemos en ellas, ca bien
 entendemos que fue.» E dixo la fiia otrosi eso mismo. E
 pues que estas palauras ouieron dichas Febo e Diana a
 Latona, su madre, dize el abtor que entraron en sendas
 nuues, e que subieron en ellas, e fueronse amos quanto
 mas a priesa pudieron para el palaçio del rey Cadino, do
 auian grand sennorio aquella reyna Niobe e aquel rey
 Anfion, su marido. Pero es de saber que el rey Cadino
 reynaua y avn estonçes, e tenie el mayor poderio del
 reyno.

 [CDXCVIII.] De commo mato Febo a los siete fiios del
 rey Anfion e de la reyna Niobe.
 Fuera de la çibdat de Tebas açerca del muro estaua vn
 canpo muy grande e muy llano, e muy buen prado para
 bofordar, e alançar a tablado, e para fazer y otros
 juegos quales quier. E estaua vsado de cauallos e de
 carros, segunt la costunbre del tienpo que auie estonçes
 alli en aquel canpo; e estaua y la corredera sienpre muy
 bien parada e guisada. E alli venien toda via a trebejar
 las cauallerias de la çibdad e de la tierra, e los fiios
 de los reyes, e los infantes fiios del rey Anfion e de
 la reyna Niobe. E obraron estonçes Febo e Diana sobre si
 e sobre los que los podien ver del saber de la magica,
 donde eran en los primeros tienpos muy grandes sabios
 todos los mas de los grandes omnes e altas duennas. E
 fizieron por sus encantamientos que los non pudiesen
 veer los omnes, e llegaron desta guisa a aquel canpo.
 
 E vinieron alli aquel dia, commo solian de antes, los
 mayores fiios de la reyna Niobe, e subieron en sus
 cauallos muy buenos e muy guisados. E el mayor dellos,
 que auia nonbre Hismanos, asi commo subio en su cauallo
 e lo començo a mouer e le fazia fazer a las vnas e a las
 otras partes, firiol Febo de vna saeta. E el infante dio
 vna grand boz e dixo: «¡Ay!» E quando llegaron los omnes
 e lo cataron que auia, vieronle do tenie aquella saeta
 espetada por la garganta. E en todo esto de guisa fue
 ferido que luego salio de memoria, e soltaronsele las
 manos, e cayeronsele dellas las riendas. E cayo por la
 çeruiz del cauallo, e reçibieronle los suyos en braços.
 
 E el otro hermano segundo en pos Hismanos, que fue el
 primero de todos, ovo nonbre Safilo. E quando oyo el
 sueno de aquella ballesta e vio el fecho del hermano,
 marauillose mucho e fue muy espantado. E aqui pone el
 abtor vna semejança de commo fizo alli aquel infante
 Safilo, e diz que asi commo faze el maestre de la naue
 en la tormenta de la mar quando vee las nuues, e el
 nublo leuantar se e venir muy cargado de agua e brauo, e
 con grand tenpestad, abaxa el las velas e llegalas vnas
 a otras por que non le entre la lluuia e el viento
 dentro en la naue -e asi fizo aquella ora aquel infante
 Safilo que se contorçio todo en si e començo de foyr.
 Mas tiro estonçes Febo su saeta, e espetogela en somo de
 la seruiz, e pasole la garganta toda asi que todo el
 fierro le paresçia de la otra parte. E Safilo, asi commo
 venie acostatado todo contra adelante commo deue fazer
 quien corre cauallo, derribose con

[ 100 ]
 aquella
 ferida por la çeruiz del cauallo a tierra todo
 ensangrentado ya de la su sangre.
 
 E el ermano terçero, que auia nonbre Fedimo, e el quarto
 hermano, a que llamauan Tantalo -commo al rey Tantalo,
 su abuelo, padre de la reyna Niobe- andauan en aquel
 canpo trebejando, mas estauan en otra parte aluenne e
 non oyen el mal de los hermanos commo eran muertos. E
 estos dos dexaron los otros trebejos, e tornaron al
 trebejo de la lucha, e luchauan amos hermanos. E asi
 commo se abraçaron e estauan bien llegados por se parar
 sus mannas commo se echasen el vno al otro, enbio Febo
 de la ballesta vna saeta. E tal golpe les dio que, asi
 commo estauan abraçados, asi los paso a amos de parte a
 parte. E aora se derribaron amos, e dieron grandes
 bozes, e cayeron amos en tierra. E çerraron los ojos, e
 desora enbiaron las almas, e fincaron alli muertos.
 
 E en todo esto Alfenor, que era el quinto hermano, corrio
 alla dandose grandes feridas en los pechos; e yua por
 alçar los e conortar los. E estando el en esto en
 aquella piedat que fazie contra sus hermanos, enbio Febo
 otra saeta de su arco, e diole por las espaldas, e paso
 gela a la otra parte de los pulmones en las orejas
 della. E asi commo se le fue saliendo la sangre, asi se
 le salio el alma con ella.
 
 E alli estaua Damasiton, que era el seseno destos
 infantes. E este infante Damasiton traye los cabellos
 luengos, e amarillos, e muy apuestos; e el muy apuesto
 varon. E este non fue ferido de llaga sinple, ca le
 firio Febo dos vezes de dos saetas. E diole de la
 primera saeta en la coyuntura que se faze en la rodilla
 alli do se acaba el muslo e se comiença la pierna. E
 mientra se el abaxo a tirarse de alli aquella saeta con
 la mano, enbio Febo otra, e diole con ella por la
 garganta, e entrole fasta somo de las pennolas. E diz
 aqui el autor que tan grande fue el poder de la sangre
 que salie por la llaga, que la fuerça della echo fuera
 de la garganta la saeta, e que yua la sangre mucha del;
 e desque la sangre se acabo de salir, que le salio el
 alma.
 
 E de todos aquellos infantes non fincaua ya sinon el
 postrimero, e auie nonbre Ylioneo. E este, quando vio
 aquellos males e non veye donde venien, alço los braços
 al çielo e rogando en balde comunal mientre a todos los
 dioses, non sabiendo commo non eran todos de rogar en
 este fecho. E dixo: «¡Perdonadme, dioses sennores, e
 aued merçed!» E mouido fuera estonçes Febo a auer le
 piedat, mas auie ya enbiada del arco la saeta e non la
 pudo tornar; pero enflaqueçiole el golpe. E con todo eso
 firiolo, e fue la ferida chica; mas pero con aquel golpe
 chico se murio el alli luego.

 [CDXCIX.] De commo el rey Anfion e la reyna Niobe
 fizieron en pos esto.
 Sonaron luego las nueuas de aquel fecho tan malo e tan
 brauo a la reyna Niobe. E la fama de tan grand mal, e el
 dolor del pueblo, e los lloros, e los duelos, e llantos
 de los suyos fizieron a la madre çierta de aquel
 destruymiento tan adesora fecho. E marauillose ende
 mucho de commo osaran los dioses cometer tan grand
 fecho. E fue muy yrada por tal fecho que fizieran, nin
 tamanno poder ouieran ellos para tan grand mal e tan
 estranno fazer. E dezie ella asi, pero non sabie avn
 quien lo fiziera.
 
 E el rey Anfion, padre destos infantes, alli fiziera
 otrosi lo suyo en aquel duelo. Mas, segund dize e razona
 Ouidio en el seseno libro del su Libro Mayor -do cuenta
 el esta otra razon- diz que Anfion de commo le llegaran
 las nueuas primero que qual ora le llegaron e las el
 oyo, que tal ora tomo apriesa su espada, e diose con
 ella por los pechos, e metiosela toda por ellos. E tan
 grande e tan

[ 101 ]
 mortal fue el golpe que luego
 en aquella ora fue muerto, e acabo alli la vida e el
 dolor con ella. E diz que non fizo el y mas.
 
 E razona del estado de la reyna Niobe el autor otrosi, e
 dize: «O ¡quanto departimiento auie esta Niobe de agora
 de la otra Niobe!» E entiendese esto que se dezie de sy
 misma, ca el otro dia quando segudaua el pueblo que non
 fuese a los altares e a los sacrifiçios de Latona -ca
 yua ella estonçes alta e muy loçana por medio de la
 çibdat, tanto que los suyos e los que bien la querien
 que se pagauan mucho ende e que deseauan yr tan bien
 andantes e tan guarnidas-, tan bien andante yua ella que
 quien quier que la veyese avrie enbidia della. E mas en
 esta otra ora mucho se paro desemejada e tan mezquina
 que duelo aurie della avn el que fuese su enemigo.
 
 E pues que le aduxeron los fiios muertos e le pararon
 delante siete lechos con ellos, començo de los vnos a
 los otros a besar los muchas vezes sin otra ordenança,
 maguer que yazien ya frios. E en pos esto alço al çielo
 los braços, que tenie ya todos encardenidos firiendo se
 los con el dolor de los fiios e del marido, e dixo asi:
 «Latona, la cruel, ¡euas! ¡Fartate agora del nuestro
 dolor! ¡Fartate e enllenate del nuestro lloro e del
 nuestro duelo! E mientra esta partida de los nuestros
 yaze destruyda e mientra yo ando corriendo por siete
 mortajas, ¡ensalça tu e tu enemiga pues por vençedora
 sales! ¡Lidia, e batalla, e lieua el vençer; e paga el
 tu coraçon, e fartalo! Mas pero avn con todo esto ¿por
 que te llamo vençedora? ca mas finca avn a mi, mezquina
 -qual so parada e finco- que a ty bien auenturada e bien
 andante; ca avn despues de tantas muertes e mortajas
 commo estas, finco yo por vençedora con siete fiias que
 me fincan avn biuas.»

 [D.] De commo murieron las siete infantes, fijas del
 rey Anfion e de la reyna Niobe.
 Pues que la reyna Niobe ovo dichas aquellas palauras
 soberuias e locas, non cato al sinon quando sono el arco
 con la saeta que Diana enbiaua del. E el sueno del
 espanto a todos sinon a Niobe sola. E dize el autor que
 era asi atreuida para su mal.
 
 E estauan alli vestidas de pannos prietos de duelo sus
 fiias, todas siete ante los lechos de su padre e de sus
 hermanos, mesandose e faziendo duelo. E estando ellas
 asi faziendo duelo de aquella guisa, firio Diana de
 aquella saeta a la vna dellas de guisa que le paso el
 cuerpo e le saco de las entrannas en el fierro. E asi
 commo estaua besando a su hermano, asi cayo alli luego
 muerta con el. E la otra infante segunda non veyendo avn
 esto, trabajauase de conortar a su madre en aquella
 mezquindat. E estando ella asi, firiola Diana encubierta
 mente de guisa que nin lo vio ella, nin su madre, nin
 otro ninguno de quantos y estauan. E diole golpes
 encubiertos; e perdio ella luego la fabla, e saliosele
 otrosi luego el alma.
 
 E la terçera hermana, quando esto vio ella que se
 trabajaua para fuyr, otrosi cayo ferida e murio luego. E
 la quarta destas infantes que se leuantaua para fuyr,
 otrosi cayo muerta çerca de la otra hermana. E la quinta
 se ascondie; e la sesena estaua tremiendo de miedo,
 commo donzella e fiia de rey e de reyna. E tan bien
 aquella que se ascondie commo la que estaua tremiendo,
 amas fueron feridas del arco de Diana; e alli do estauan
 y cayeron muertas. E en todo esto, muertas de aquella
 guisa la quinta e la sesena, non fincaua ya de hermanos
 nin de hermanas synon la menor de las infantes; e era ya
 esta la postrimera.


[ 102 ]
 
 [DI.] De commo fizo la reyna Niobe e fue della despues
 de todo esto.
 La madre, quando aquello vido, leuanto se e echose sobre
 aquella fijuela, e cubriola con todo su cuerpo e con
 todo su vestido. E dixo contra quien gelas mataua:
 «Quien quier que seas, ¡dexa ya toda la soberuia e la
 loçania! E pidote e ruegote que me dexes esta
 pequennuela fija, vna de muchas, e llamo de cabo
 pequennuela e vna.» E demientre que pidie, esta
 pequennuela e por quien rogaua, en rogando por ella la
 madre, cayo muerta la ninna. E finco la madre biuda del
 marido, e huerfana e mannera de todos sus fiios e sus
 fiias.
 
 E veyendose ella asy commo sola de los que ella pariera,
 maguer que los tenie todos aderredor, e seyendo ella asi
 entre sus fiios e fiias e el marido, ateresçiose por
 tantos males commo veye. E parose yerta asy que nin se
 le mouie el cabello nin avn del cuerpo; e finco el color
 sin sangre en la cara; e pararon se le los ojos quedos e
 enduridos, que los non mouio e en semejança de tristes;
 e las mexillas otras tales, asi que en toda la su ymagen
 non finco ninguna cosa biua. E avn la lengua misma se le
 elo dentro en el paladar; e quedaron de mouer se le las
 venas, e la çeruiz de doblar se le, e los braços de
 mouer se le; e nin pudo andar nin pararse en los pies. E
 avn dentro en las entrannas asi fue endurida e tornada
 en dura commo piedra, e otrosi por todas las otras
 partes de su cuerpo. E en cabo parose toda dura e yerta
 commo la piedra, pero fincole tanto las lagrimas que
 lloraua que le corrieron por la cara.
 
 E cuenta aqui la estoria que vino estonçes vn toruellino
 de vn viento muy rezio, e que la alço e leuola contra su
 tierra, e dio con ella en somo de vna cabeça de vn monte
 muy alto; e que alli se ritio e se desfizo; e que alli
 en aquel lugar do ella cayo e finco, que se fizo vn
 marmol que sacan avn agua dende e que sienpre llora e
 mana agua. E este dizen los sabidores que es el marmol
 natural -el que llora e enbia de si mas humor e agua en
 el tienpo de las mayores calenturas que en los otros
 tienpos.

 [DII.] De commo fallo el pastor el altar de la deesa
 Latona.
 Pues que esta marauilla que oystes del rey e de la reyna
 e de sus fiios e sus fiias conteçio, touieron aquel
 fecho por muy grand miraglo e temieron a la deesa
 Latona. E si fasta alli la onrrauan muy mas la onrraron
 de alli adelante. E fizieronle sacrifiçios, e quemaronle
 ençiensos e muchas cosas con muchas onrras. E asi commo
 seyen en aquellos sacrifiçios, començaron los omnes
 buenos e las buenas duennas de Tebas a auer emiente de
 muchas cosas. E retraxieron del fecho de Tantalo e de su
 fiio Pelopes, e de aquel rey Anfion e de Niobe; e en pos
 aquello todo vinieron a fablar de la santidat e del
 poder de aquella deesa Latona.
 
 E retroxo alli luego vno de los que y seyen vna marauilla
 que oyera que conteçiera della, e dixo asi: «Vy ante
 desto commo vnos labradores despreçiaron a aquella
 deesa, mas non gela lograron. E es la razon estranna e
 non sabida por la vileza de aquellos omnes, pero es
 marauillosa. E vy yo el estrado e el lugar do aquella
 marauilla contesçio, e fue esto en los canpos de Liçia.
 Yo auia mio padre, omne bueno e ançiano e de dias de
 guisa que non era ya para luenga carrera, e por que el
 non podie andar, mando a mi leuar a los pastos nouillos
 muchos e muy escollejos por buenos que auiemos; e diome
 de aquella gente vno que fuese comigo e me guiase.
 
 »E mientra andauamos por los pastos de aquella tierra, vi
 estar yo en medio de aquel lagunar vn altar viejo, e
 negro, e sennalado de quemaduras a sacrifiçios que se
 fazien y. E aquel que me guiaua,

[ 103 ]
 asi commo
 llego e vio aquel altar, finco los ynojos antel e fizo
 su oraçion; e dixo contra el altar su boz muy baxa commo
 perteneçe a oraçion: 'Vertudes de la santa deesa, aued
 merçed de mi e sed comigo.' E yo, quando le vi fazer
 aquella oraçion en su murmurio, finque los ynojos e fiz
 otrosi aquello mismo. E en pos aquello pregunte a aquel
 que me guiaua que aquel altar o aquella hermita si era
 de las najades, que eran las nuestras deesas de las
 aguas; o si era por ventura del dios Fauno, a quien nos
 llamamos el dios de las cabras, o de alguno otro dios de
 los naturales del lugar.
 
 »E dixome estonçes aquel mi huesped: 'O mançebo, ningunt
 dios de montanna nin de aguas non ha en este altar; mas
 aquella tiene a este altar por su santuario a la que la
 reyna Juno, muger del rey Jupiter, vedo el mundo. E la
 resçibio en si la ysla Delos, que andaua estonçes
 mouediza por la mar, e la non pudo desechar. E andando
 alli aquella deesa, tomo vn ramo de vn arbol della con
 fojas, e pario alli dos fiios pesando mucho a la reyna
 Juno, su cunblueça. E esta deesa, de quien te yo digo,
 Latona es, fiia de Çeo el gigante e amiga del rey
 Jupiter, de quien pario alli aquellos dos fiios. E el
 vno dellos fue Febo, e el otro Diana.'»

 [DIII.]La virtud que Dios fizo por Latona e torno
 los villanos en ranas
 Avn cuenta el abtor que Latona non oso fincar en aquella
 ysla ante la reyna Juno, e que tomo en su seno sus
 fijuelos pequennuelos, e que se fue de alli; e que
 pasando por vna tierra que dezian Himerifera, que fazie
 el sol muy fuerte e la calentura muy grande. E yua
 Latona muy quexada de sed e desecada toda: lo vno, por
 el grand calor del sol; lo al, por que la mamauan los
 fijuelos. E yendo por aquella tierra, vio en fondon de
 vnos valles vn lago de agua. E andauan alli vnos
 aldeanos saluages que cortauan y sauzes, e sarças e vnos
 matorrales que auien menester.
 
 E Latona, quando llego alli a aquel agua, finco los
 ynojos por beuer de aquel agua por que le amatase la sed
 e la esfriase. E aquella conpanna de aquellos villanos,
 quando la vieron, vedaronle que non beuiese y. E
 razonose estonçes la deesa contra ellos desta guisa:
 «Varones, vala me mesura por que me vedades las aguas,
 ca el vso de las aguas comunal es a quantos las an
 menester. E la natura non crio propio de ninguno al sol
 nin al ayre; nin las aguas fizo, ca elementos son en que
 se deuen criar todas las cosas que en ellos naçen. E yo
 a publicos dones vengo. E pero que publicos dones son,
 vengo yo omildosa a uos que me dexedes beuer desto que
 beue todo el mundo. E non so yo agora aqui venida para
 bannar nos aqui; nin queremos y lauar nuestros mienbros,
 pero que los traemos cansados e llenos de sudor; e nin
 queremos al sinon amatar la sed. E tanto traygo yo seca
 la boca que non puedo ya fablar, e fallesçeme ya en ella
 la carrera de la boz e en el beuer que me aquexa. E
 ruegouos que me dexedes tomar desta agua; e terne que me
 dades del mejor beuer e del mejor vino del mundo, e que
 resçibo de uos la vida, e que me la daredes en estas
 aguas. E si mas non, estos ninnuelos que trayo aqui tan
 pequennuelos e me tienen los braços en el seno, vos
 mueuan a piedad.»
 
 Aqui dize el abtor que qual serie el cruel a quien
 aquellas palauras de la deesa Latona non pudiesen mouer
 a omildad. E pero que ella tan omildosa mientre les
 rogaua e gelo pidie, non le valio nada. Mas trabajaronse
 ellos de porfiar en vedar gelo, e sobresto de amenazar 
 la si a ella llegase, e demas que la denostauan de malas
 palauras. E avn non les

[ 104 ]
 cunpliendo todo
 esto, estando la deesa çerca del agua, entraron ellos en
 el lago, e enturviaronle el agua con pies e con manos, e
 dando saltos por el agua e arriba e ayuso. E leuantaron
 el limo de fondon, e pararonlo todo turviado, que non
 era de beuer.
 
 E Latona, quando aquello vio, con la grand yra que ovo
 dende oluidosele la sed; e non sufrio de alli adelante
 de dezir las palauras menores que convinien a deesa. E
 alço estonçes las manos al çielo faziendo su oracion, e
 dixo: «Pido yo merced a Dios que sienpre vos biuades en
 esta laguna.» E lo que la deesa pidio acabolo; ca asi
 commo lo ella ovo dicho aquellas palauras, tomo a los
 villanos grand sabor de beuir so aquella agua. E a las
 vezes se somorgujauan e se metian so el agua todos, e a
 las vezes sacauan las cabeças fuera del agua; a las
 vezes auian grand sabor de andar nadando adesuso, e a
 las vezes salir della e asentar se en la ribera, e a las
 vezes dar salto de cabo en el agua.
 
 E mas avn estonçes andando en esto, dezien mal de sus
 lenguas e perdida la verguença alla do estauan so el
 agua; e querian dezir mal, tanto eran de malas lenguas.
 E tornaronseles ya estonçes roncas las bozes, e
 fincharonles los cuellos; e el grand sabor que auian de
 mal dezir fizoles grandes las bocas. E parose la fechura
 de los cuerpos tal que los espinazos yguales estauan con
 las cabeças, de guisa que semejauan que non auien
 cuellos. E fizo se les verde el espinazo e la mayor
 parte de los cuerpos, saluo el vientre. E en pos estas
 bueltas fueron por la virtud de Dios tornados todos en
 ranas, e dieron salto en aquel lago enturuiado. E alli
 visquieron sienpre fechos ranas.
 
 E agora diremos de lo que quiere dar a entender el
 mudamiento de aquellos villanos en ranas.

 [DIV.] De commo se entiende por la mudança de aquellos
 omnes en ranas.
 Departe aqui asi el frayre que este mudamiento que se
 esplana por alegoria, que son palauras de dezir vno e
 dar al a entender. Onde dize que por Latona que se
 entiende religion, e por el agua del lago el aspereza 
 deste mundo, e por aquellos omnes saluages los omnes que
 siguen las cosas terrenales; e de cabo diz que por omnes
 terrenales que se entienden los ydoleros. Onde es agora
 aqui el alegoria de los religiosos: esto es los omnes
 buenos e de santa vida que quieren beuir en este mundo
 segunt Dios, e beuer el agua de la laguna fascas pasar
 por las asperezas deste mundo; e que los estoruan los
 ydoleros -esto es los erejes- do ellos poder an, e
 enturbian la buena vida e a los buenos omnes.
 
 E aquello que Latona fizo vino primero a los mouer a
 piedat e a bondat, e los malos omnes e crueles non la
 quisieron oyr; e que le enturviaron el agua en el lago
 es esto que los ereges non quieren oyr las dotrinas, nin
 llegar se a la creençia del verdadero Dios. E lo al que
 los maldixo Latona, e fueron ellos fornados en ranas e
 fincaron de morada por sienpre en aquel lago, es que
 maldize Dios a aquellos que tales son en si commo
 aquellos de quien auemos aqui dicho. E pues que ellos
 malos son en sy e dan mal enxienplo a los otros,
 desanparo los El en la fe e dioles mezquindat en que
 biuan sienpre. E el mal del pecador, este es desanparar
 se de Dios; ca seyendo el desanparado de Dios, viene el
 diablo, e fallalo atal, e faze en el lo que quiere. E al
 pecador non le faze Dios otro mal sinon desanparar le
 quando lo busca por que lo ha menester.


[ 105 ]
 
 [DV.] Del duelo que los de Tebas fizieron por el rey
 Anfion, su sennor, e por su casa.
 De tales enxienplos commo este que es dicho e de otros
 que cuenta Ouidio ouieron emiente e fablaron los fiios
 dalgo de Tebas e las duennas que a los sacrifiçios de la
 deesa Latona se ayuntaron alli. E acabados sus
 sacrifiçios, torno todo el pueblo luego a fazer duelo
 por su rey e su conpanna, ca amauan todos a la reyna
 Niobe e auien grand duelo del su avenimiento. E fizieron
 grand duelo por ella, e por el rey, e por sus fiios.
 
 E fue en ello aquel infante Pelopes, de quien auemos
 dicho que le matara el rey Tantalo, su padre, e lo diera
 a los dioses a comer. E tan grande fue el duelo que
 aquel Pelopes fizo por la reyna Niobe, su hermana, que
 se ronpio los vestidos de los pechos tanto que le
 paresçio el hueso del marfil que Jupiter le pusiera en
 los pechos en el lugar del aslilla, asy commo es ya
 contado.
 
 E agora dexamos aqui estas razones, e departiremos de lo
 que auemos dicho de Niobe, e de sus fiios e de sus
 fiias, e lo que quiere dar a entender segunt lo departen
 los nuestros sabios.

 [DVI.] De lo que da a entender el fecho de la reyna
 Niobe, e de sus fijos e de sus fijas, e de Latona e de
 los suyos.
 Departe el frayre que por Niobe que se entiende la
 soberuia; e por los sus fiios -que eran siete- que se
 entienden siete cosas con que el soberuio cunple su
 soberuia: los pies, el pecho, la mano, la lengua, la
 nariz, la sobreçeia, los ojos. E estos son los mienbros
 de la soberuia, por que con cada vno destos mienbros
 faze el soberuio la soberuia e en cada vnos puede omne
 entender al soberuio. Las fiias de Niobe, fascas de la
 soberuia, son estas otrosi: el soberuio andamio del pie,
 e el soberuio sospiro del pecho, e el soberuio desden de
 la lengua en las palauras, e el torçer de la nariz, e
 otrosi el finchamiento de la sobreçeia, e el sannudo
 catar de los ojos.
 
 E por Latona se entiende la religion; e la religion deue
 aver dos fiios, commo dize el autor que los ovo Latona.
 E aquellos dos fiios de Latona, llamaron al varon Apollo
 e a la fiia Diana. Por Apollo se entiende la sapiençia,
 e por Diana la castidat. E estos son los dos fiios que
 el religioso deue aver: sapiençia e castidat. E estas
 son las dos cosas con que el omne quebranta la soberuia
 e los deleytes de la carne, e omillan los, asi commo los
 fiios de Latona mataron e omillaron a los fiios de la
 reyna Niobe.
 
 Por aquello al otrosi que dize el autor que fue aquella
 reyna Niobe mudada en piedra marmol, dize el frayre que
 se deue entender que pues que el soberuio a tiradas de
 si todas las maneras de la soberuia e es tornado a vida
 ordenada e buena, que deue seer en ello firme; e que
 aquesto da a entender aquella piedra e fascas
 firmedunbre en el bien. E commo aquel marmol llora, diz
 que asi deue el omne llorar sus yerros para gozar se
 ende despues.
 
 E agora por ençerrar aqui las razones de la cosa del rey
 Tantalo diremos del en este lugar que da a entender.

 [DVII.] De lo que se da a entender por el rey Tantalo,
 e por Pelops, su fijo, e por la deesa Çeres.
 [Por el rey] Tantalo, asi commo departe el frayre, se
 entiende el omne auariento e que es ta[l na]tura que, ma
 guer que le vengan sus amigos e los resçibe el, que de
 su grado antes les daria a comer los siruientes e avn
 los fiios que non los dineros por non espender lo que a.
 E dan los sabios esta alegoria e este entendimiento non
 por que el fuese auariento, mas por que mato su fiio; ca
 dicho auemos nos ya de aquel rey Tantalo,

[ 106 ]
  
 commo mando buscar muy conplida mente de quantas cosas
 se pudiesen fallar por la tierra para el conbite de los
 dioses e de las deesas. Mas esto asy lo dezimos que lo
 fizieron tan bien los buenos gentiles e sabios commo los
 nuestros santos padres e sabios otrosi, que pusieron
 vnas razones en vnas personas e dieron a entender otras
 cosas por ellas.
 
 E de aquello al que diz otrosi el Ouidio que fizieron
 puestas a aquel infante Pelopes, departe maestre Johan
 el ingles que commo quier que aquel fecho ouiese
 conteçido de aquel ninno, que por las puestas del que se
 entienden los tienpos del anno en que se pierde la
 plantia de los frutos de la tierra. E pero que se puede
 entender que asi commo el ninno de pieças fue tornado
 entero, que asi las plantias perdidas por algunos
 tienpos se cobran de cabo por esos mismos. E esto del
 comienço del mundo aca fue e sera sienpre de aqui
 adelante de venir tienpos buenos e malos; e en los
 buenos venir las cosas bien, e en los malos perderse e
 menguar. E quando los malos mejoran e se tornan en
 buenos, recobran las cosas con ellos e tornanse en su
 plantia buena. E el estado de los tienpos por qual el se
 parare aduze el estado en las cosas.
 
 E por aquello que dize otrosi Ouidio e los otros abtores
 que comio Çeres el aslilla de Pelopes, departe el frayre
 e dize que Çeres era deesa de la tierra de los sus
 gentiles. E por que entre todos los dioses e las deesas
 Çeres fue la que primero gosto e comio de la carne del
 omne, que se da a entender que la tierra es el elemento
 que mas cria las cosas e que ella las come e las gasta.
 E acaesçio a ella de comer el mienbro de aquel lugar que
 auemos dicho por que alli es el trecho del cuerpo de
 toda animalia por do la uianda entra en el; e que se da
 a entender que por alli por do el gosto de las viandas
 se faze en las animalias que por alli vienen ellas a
 gastar las la tierra. E por aquello que Çeres comio
 aquel mienbro e lo torno y, e se cobro el ninno e fue
 entero, que se entiende que asi commo la tierra cria las
 cosas e las come, que en esa manera otrosi las cria de
 cabo e las aduze a ser en su estado.
 
 E agora dexamos aqui las otras razones; e tornaremos al
 fecho de las tres deesas, e de Paris, e del juyzio de la
 mançana.

 [DVIII.] De la yda de las tres deesas al pastor Paris
 e de las sus razones sobre el pleito de la mançana.
 Librado en la corte de los dioses el fecho del conbite
 del rey Tantalo, commo es contado, e partidos ende los
 dioses todos, ouieron las tres deesas e Mercurio acuerdo 
 de yr a Paris a juyzio de la mançana, e fueronse para
 el. E Paris andaua estonçes en los montes a que dezien
 Ascra con los ganados del rey Admec que guardaua el por
 el pastor, su amo, que lo criara. E vinieron alli a el
 las tres deesas, Juno e Venus e Pallas, e con ellas
 Mercurio por su fiel. E quando començaron a entrar por
 el valle de aquellos montes de Ascra adelante, estaua y
 Paris e seye a la sonbra so vn grand robre; e vio las
 commo venian. E segunt el guisamiento que las el veye
 traer e de commo paresçien, entendio muy bien que
 podrian ser de las mayores e mas onrradas duennas del
 mundo, segunt commo lo eran ellas.
 
 E quando fueron viniendo contra el, leuantose el e salio
 contra ellas. E era Paris de los grandes e de los
 mançebos fermosos del mundo. E quando llego a ellas,
 omilloseles. E ouieron y sus palauras de su
 resçibimiento muy apuestamente, e desi fueronse para
 aquel arbol do seye Paris quando las viera venir. E
 mandara el de antes tender ropas e fazer estrados deso
 que los pastores tenien; e

[ 107 ]
 asi commo
 llegaron las deesas e Mercurio, fueron a seer. E
 demandoles luego Paris que que era aquello que querian;
 e respondieronle ellas que a pleyto venian antel.

 [DIX.] De lo que la deesa Juno razono ante Paris en el
 pleito de la mançana.
 Las tres deesas, Juno e Palas e Venus, pues que se
 pararon ante Paris sobre razonar su pleyto, touieron por
 bien de dar el auentaja de dezir primero a la deesa
 Juno. E pues que las otras deesas le otorgaron que
 razonase primero, leuantose e parose ante Paris mucho
 apuesta -e tenie en la cabeça vna corona de oro con
 muchas piedras preçiosas- e començo su razon commo
 duenna entendida. E, dixo: «Paris, sepas que me plogo
 quando Jupiter ante ty nos mando venir, ca se yo que
 entiendes tu muy bien el derecho e que le amas judgar.
 Sepas que yo so hermana e muger del rey Jupiter, que es
 el grande enperador e sennor de los reyes e de la
 tierra. E entender puedes tu que si el duenna mas
 fermosa e mejor que yo ouiese fallado para su muger
 linda, non tomara a mi. E de mi fermosura non quiero
 agora aqui mas razonar, ca lo que a ojo paresçe non ha
 menester otras prueuas. Pero tanto quiero y dezir que
 por la mi fermosura muchos omnes andudieron penados e
 andan agora. E si lo demandases, esto podria yo asaz
 prouar. E por que yo so tan fermosa, me dieron semejança
 a los pauones que an las pennolas mas fermosas que otras
 aues; e fizieron lo por razon de ayuntar fermosura a
 fermosura, en que puedes entender asaz quant fermosa yo
 so. E tengo que deues judgar para mi la mançana. Onde te
 digo que si tu a mi la dieres, que te fallaras bien en
 ello e naçer te a dende tanto de algo que nunca te veras
 menguado de ninguna cosa que menester ouieres; e si tu
 al judgares, sere querellosa de ty e avre grand pesar.»

 [DX.] De lo que la deesa Pallas razono sobre este
 pleito.
 Pues que la deesa Juno ovo dicho, leuantose Pallas -e
 tenie su espada çinta commo deesa de batalla- e dixo
 asi: «Paris, razonado a la reyna Juno e dixo quanto
 quiso. Agora oye a mi, e dire yo, ca de grand linage
 viene la deesa Juno commo ella dixo, mas otrosi te digo
 que vengo yo de ese mismo linage. E avn digo mas que de
 ojos e de cara que mas fermosa so que ellas amas, e so
 tal que tengo que non se por que me preçie menos que vna
 enperatriz. E sobresto so ligera de pies, e caualgo
 bien, e tengo armas apuesta mientre, e vso çierta
 mientre de ballesta. E sin este nonbre Pallas me llaman
 Minerua. E muestran en mi esto estos dos nonbres, ca en
 lo que me dizen Pallas so deesa de los saberes
 liberales; e Minerua, deesa de batalla, e corro monte e
 caço. E quando dello vengo, tan fermosa me paro que
 ninguna dellas non ygualaria comigo en paresçer bien.
 Onde tengo que por todas estas cosas, o por qual quier
 dellas, deuo auer yo la mançana. E demas, Paris, tu
 deues saber que deues valer por caualleria; e commo so
 yo la maestra e la deesa, que te he a guiar e a ayudar
 en ello para ser y tu bien andante. E si quisieres, oy
 me puedes tu ganar para sienpre. E avn te digo mas que
 si yo desta vez en ty fallesco que la mançana para mi
 non la judgues, y conteçera fecho por que tu te
 arrepientas e non te valdra nada. E si tu orejas as,
 bien deues esto oyr lo e entender lo.»

 [DXI.] De lo que razono donna Venus por si en su
 pleito.
 Pues que Juno e Pallas ouieron razonado lo suyo,
 leuantose Venus muy apuesta e parose ante Paris. E
 cuenta della la estoria que vino y atan fermosa que
 entre las otras dos deesas non auie

[ 108 ]
 y
 quien tan bien paresçiese. E del su linage dize otrosi
 que ella e Juno e Pallas que de vn abolorio venien.
 Segunt las estorias de los linages de sus gentiles,
 cuentan que era Venus muy bien tajada de cuerpo, e muy
 ensennada, e bien razonada; e por mostrar commo paresçia
 ella mejor que las otras en quales quier cosas e en qual
 quier manera, diz que se puso alcofol en los ojos, e
 tinxo sus sobreçejas, e conpusose de sus afeytes. E
 quando ovo de fablar, tirose su ante faz e cato contra
 Paris faziendole de la cara sus sennales; e esto era por
 dalle a entender que touiese ojo e mesurase entre ella e
 las otras qual meresçia seer judgada por mas fermosa.
 
 E començo a razonar su pleyto, e dixo asi: «Paris, si tu
 derecho quisieres judgar sin otras razones tener, ya
 vees por ojo para quien deues judgar la mançana e quien
 la deue auer pues que por mayor fermosura se deue ganar.
 Demas si linage de alta sangre en fermosura a de ayudar,
 de alli vengo yo donde ellas dixeron que vienen. E
 quanto es en el alabança del linage, verdat te dixeron;
 e avn de la mi generaçion te quiero mas dezir: fiia so
 yo del rey Saturno, e fuy engendrada en la espuma de la
 mar, e sali yo de luego tan fermosa que muchos se
 perdien por la mi fermosura. E quando Mares me ovo
 ganada, touose por de muy buena ventura.
 
 »E otrosi en quanto es en dar juyzio derecho, çierta so
 yo que tu derecho faras. E digote que si tu para mi
 judgas la mançana, don te dare que en quanto biuas
 sienpre te gozes con el; ca la que te promete riqueza
 non tengo que te prometa grand cosa, ca yo se que sin
 eso avras tu asaz dello. E de la promesa de caualleria e
 de armas te digo otrosi que Ector, el de Troya que a
 ende grand prez, que non es en ellas mejor que tu. Onde
 lo que te estas deesas prometen non es por al sinon que
 te quieren trasmudar por que tu non judgues derecho. E
 si tu bien las entendieses, mas te escarneçen que te non
 onrran; ca si lo que a ty pertenesçe catasen, mesurarien
 commo eres fiio de rey e aquello te prometrien lo que a
 ty conviniese.
 
 »E la cosa que tu mas menester as tengo yo que es bien
 casar; e esto dar o toller en la mi mano es e ninguna
 dellas non a ende poder. E si esto por mi non ouieres,
 non lo avras por otrie. E si tu para mi la mançana
 judgares, casamiento te dare yo qual quisieres: quier de
 muger casada, quier de por casar, qual tu me pidieres;
 ca yo so Venus, la deesa de la fermosura, e tengo en
 mano e en mio poder todas las fermosas. E qual dellas tu
 pidieres yo tal te la dare. E si tu judgares commo
 deues, asi fare yo contra ty commo te promety.»

 [DXII.] De lo que Paris judgo a las razones de las
 tres deesas sobre la mançana.
 Oydas las razones de las tres deesas, dixo Paris:
 «Departir quiero yo sobre lo que cada vna de uos dixo
 ante de la sentençia, por que sea mas manifiesta la
 verdat de lo que yo judgare. Vos, deesa Juno, razonastes
 que erades mas rica que las otras e mas poderosa deesa.
 E vos, deesa Pallas, dexistes que erades poderosa de las
 batallas, e deesa e sennora dellas, e auiedes ende la
 ventura e el saber. E vos, deesa Venus, mostrastes
 otrosi que vos erades poderosa de las aposturas e de las
 fermosas. E destas razones departo yo asi: que la tierra
 e el reyno, que la deesa Juno razono por si, que bien es
 verdat que son riquezas en que a grandes viçios e
 deleytes; mas esto non es razon de fermosura. E de lo de
 la deesa Pallas otrosi, que diz que es ella sennora e
 deesa de batalla e que darie della ventura e donario a
 quien quisiese ca es ende poderosa, departo otrosi que
 la batalla que grand gloria es para quien la vençe e
 grand onrra, e creçele y el poder; mas digo que la
 batalla non ha razon de fermosura.
 
 »E a lo que la deesa Venus razono por

[ 109 ]
 si,
 que ella era poderosa de las aposturas e de las
 fermosuras e deesa que podrie dar la mas fermosa muger
 que fuese a quien ella quisiese -desto departo yo otrosi
 que tengo que es con derecho, que aquella que de las
 aposturas e de las fermosuras es poderosa, e sennora, e
 deesa, e tiene la fermosura en poder, judgo a esta por
 mas fermosa que a qual quier de todas las otras mugeres
 de la tierra e que a todas las otras deesas. E por
 sentençia de juyzio a ella mando que dedes la mançana, e
 para ella la judgo.»
 
 E la deesa Juno e la deesa Pallas fueron muy tristes, e
 ouieron muy grand pesar por que judgara la mançana para
 Venus. E amenazaronle que non gelas lograria el, e todos
 lo suyos, e la çibdat donde el era e el reyno. E estas
 palauras dichas, leuantaronse ellas amas de alli luego e
 fueronse su carrera sin todo otro despedimiento. E la
 deesa Venus, que fincaua en su cabo con Paris, gradesçio
 mucho a Paris quanto alli auia fecho, e fuese otrosi su
 carrera.
 
 E agora contar vos emos de commo Paris ovo la graçia de
 su padre, el rey Priamo.

 [DXIII.] De commo Paris ouo la gracia de su padre, el
 rey Priamo, e le resçibio en su tierra.
 Mucho sono por todas aquellas tierras este fecho de las
 tres deesas, e de aquella su mançana, e del juyzio que
 Paris y dio; tanto que maguer que Parys era ya muy
 nonbrado por todas esas tierras por los juyzios que daua
 derechos, mucho lo fue mas de alli adelante. E commo
 quier que el rey Priamo auie oydo del por otros juyzios
 que auia dados, oyo de aquella vez muy mas; ca estonçes
 toda la tierra fablaua de aquel pleyto de las deesas e
 del juyzio que Paris y diera, tanto que el rey e sus
 fiios fablaron en aquel fecho.
 
 E en pos eso apartose el rey con la reyna Ecuba. E
 fablaron amos en el fecho de Paris, e departieron
 sobrello desta guisa: retroxieron luego entre si el
 suenno que la reyna sonnara, e de commo lo que ella
 pariese auia a destroyr a ellos e a todo su reyno; e
 mandaran por ende leuar la criatura que ella pariese a
 los montes e que se perdiese alla; e commo fue la
 criatura echada; mas su ventura fuera que se non
 perdiera. E departieron y, ca lo trayen mucho los omnes
 e lo auien ellos ya oydo, que aquel pastor que diera
 aquel juyzio que aquel era el su fiio que fuera echado;
 e que pues que dezien del todos que era muy grande, e
 muy fermoso, e muy ensennado, e muy sesudo, e de buenas
 maneras, e muy escogedor de derecho, tanto que bien
 semejaua de linage de reyes; e que non auien por que non
 enbiasen por el e resçebir le por su fiio, ca aquello
 que ellos del suenno de la reyna auien oydo e auien
 miedo dixeron asi que de suso era fadado e estableçido
 de conplir se, que lo non podrie otro desuiar sinon el
 que lo estableçiera. E si desuiado ouiera a ser por
 alguna guisa que aquel infante que muriera e que non
 visquiera mas, que se acomendasen a Dios e que
 reçibiesen su fijo; e Dios que fiziese y lo que El
 touiese por bien.
 
 E desque el rey e la reyna ouieron este acuerdo entre si
 e lo libraron desta guisa, llamaron sus fiios -a Ector e
 a los otros- e mostraron les las razones que auian
 auidas; e que si ellos en ello acordasen, que querian
 enbiar por Paris e reçebir lo por fiio. E los infantes
 vieron que el que auia a eredar que non perdie y nada,
 nin a los otros que les non tenie y danno ninguno el
 resçebimiento de Paris. Fallaron se todos en resçebir le
 e que enbiasen por el, e dieron y luego sus caualleros
 con sus cartas que fuesen por el e que lo aduxesen.

 [DXIV.] De commo fueron por Paris, e se vino con su
 amo para el rey Priamo.
 El pastor Paris, pues que ovo dado la sentençia de la
 mançana a las deesas, fincose en guarda de sus ganados e
 fazie commo antes. E en todo esto dormie alli

[ 110 ]
 Paris vna noche: e vino a el en suennos la
 deesa Venus e dixole commo le auien a conosçer e
 resçebir muy ayna por fiio el rey Priamo e la reyna
 Ecuba, e Ector e los otros sus hermanos por hermano. «E
 tu yras e seras muy bien resçebido. E desque fueres ya
 en la graçia de tu padre e de tu madre e de tus
 hermanos, auer me as menester para vengança de desonrra
 que sera fecha. E estonces te dare yo la duenna que te
 promety, la mas fermosa de que tu en el mundo oyeres; e
 quier sea fermosa quier otra qual quier, qual la
 pidieres, tal te la dare.» E dichas estas palauras,
 desfizose Venus del suenno e fuese.
 
 Paris desperto, e retroxo en su coraçon aquel suenno, e
 touolo en la voluntad. E en pos aquello llegaron los
 mandaderos del rey Priamo e de la reyna Ecuba e de sus
 fiios; e el resçibio los muy bien e muy ensennada
 mientre. E desi fablaron ellos con el e dixeronle por lo
 que venien. E asi commo el rey Priamo e la reyna Ecuba
 oyen que aquel pastor Paris era su fijo, el que fuera
 echado, otrosi oye el que el rey Priamo era su padre e
 la reyna Ecuba su madre. E respondio a aquellos
 caualleros que venien a el con aquel mandado, e dixoles
 asi: «Ruegouos agora mucho, commo vos sodes caualleros
 fiios dalgo e auedes derecho en bien, que vos me
 desenartedes e me digades la verdat por que vos venides;
 ca non querria yo agora que me vos leuasedes en razon de
 fiio de rey, e despues que fincase escarnido e perdiese
 mio logar que tengo, e desi ouiese a buscar otro por do
 guaresçiese. Esto vos ruego que non querades vos fazer.»
 E los caualleros estonçes aseguraron a Paris por las
 cartas que le aduxieron, e por sus palauras, e por su
 omenage que asi era.
 
 E Paris, pues que fue ya çierto e firme que en todo en
 todo asi era commo lo dezien los caualleros, guiso commo
 se fuese con ellos. E enbio luego por el pastor, en cuyo
 lugar guardaua el ally aquellos ganados del rey Admeth,
 a dezir le el fecho en que era e que viniese, ca mucho
 era ally de menester. E el pastor vino. E fablaron amos
 en vno sobre aquel fecho; e plogo mucho al pastor de
 quanto Paris le dixo. E demando Paris a su amo
 conjurandolo muy afincada mientre que le dixese commo lo
 fallara, maguer que gelo auia ya dicho algunas vezes; e
 el dixole toda la verdat e fizole ende çierto.
 
 E en pos esto acordaron amos de commo fiziesen. E Paris,
 guardando sy le serie menester alguna prueua en alguna
 cosa ante el rey e la reyna e sus fiios, trauo con su
 amo que fuese con el; e el otorgo gelo muy de grado e
 plogole mucho. E Paris dio estonçes a su amo muy buena
 cuenta de sus pastores, e de sus ganados, e de todas
 quantas cosas del touiera. E pusieron todas sus cosas
 alli en recabdo, el e su amo, e fizieron muchos plazeres
 e muchas onrras a aquellos caualleros que vinieran por
 Paris. E dio alli el pastor a su criado Paris muchas
 vacas e muchos otros ganados que leuasen con el por que
 ouiesen que comer e que dar. E dexada alli toda la cosa
 en recabdo, fueronse su carrera. E tenie alli Paris, do
 andaua por los montes con los ganados, vna duenna bien
 fiia dalgo que auia nonbre Oenone; e leuosela consigo.

 [DXV.] De commo fue Paris resçebido del rey Priamo e
 de su casa.
 Quando se venie Paris para el rey Priamo e eran ya non
 muy aluenne de la çibdat, adelantaron se los caualleros
 que vinieran por el e fueronlo dezir al rey, su padre, e
 a la reyna, su madre, e a los hermanos. E el rey e
 toda su casa fueron muy alegres, que mas non si quier
 por veer a omne de quien tanto fablauan todos los
 pueblos. E salieron estonçes los infantes, fiios del rey
 Priamo, con otras cauallerias a resçebir le. E desque
 llegaron con el al palaçio, resçibiolo muy bien el rey e
 todos los que eran con el; e desi la reyna, e sus fijos,
 e sus fiias, e todo el palaçio, e toda la corte. E aquel
 dia non fablaron en al synon en conbites, e en solazes,
 e en alegrias.


[ 111 ]
 
 [DXVI.] De commo el infante Paris se razono ante el
 rey Priamo e la reyna e sus fijos.
 Otro dia apartaronse el rey e la reyna e sus fiios con
 Paris, e dixeronle la razon por que auian enbiado por
 el; e demandaronle alli todo su fecho que les dixese
 todo su avenimiento e su fecho, e quien era en quanto el
 sabie de si. E Paris, commo entendido e sabido mançebo,
 aperçibio esto de antes que alli viniese que el rey e la
 reyna que algunas demandas le farian de su fazienda; e
 por ende traxo consigo al pastor, su amo, e algunos de
 los otros pastores ançianos que sabian otrosi de su
 fazienda.
 
 E respondio al rey e a la reyna e a los otros sus
 hermanos, e dixo asi: «Sennor rey, el pastor que me a mi
 fallo e me crio, e otros pastores con el de aquellos que
 eran y estonçes e duraron y despues toda via fasta oy,
 son agora aqui. E sy la vuestra merçed fuere, mandat que
 vengan aquellos ante vos, e a ellos preguntad, e ellos
 vos lo diran.» E el rey e la reyna e sus fiios
 entendieron commo andaua en su fecho con recabdo e commo
 sesudo, de commo auia ende el prez; e touieronlo por muy
 bien razonado e resçibieron gelo. E aquel dia touieron
 por bien que fincase ally aquella razon, e tornaron a
 sus solazes e a sus alegrias que auien.

 [DXVII.] De lo que razono el pastor que crio a Paris e
 firmaron los otros pastores que eran con el.
 Pasado aquel dia, tornaron el rey e la reyna e sus fiios
 a la razon de Paris. E llamaron y al pastor que lo
 criara e a los otros sus pastores que eran y con el, e
 preguntaron el rey e la reyna a aquel pastor todo el
 fecho del infante Paris. E el conto gelo todo, asy commo
 le contescio e commo lo auemos nos contado ante desto. E
 otorgaron alli luego con aquel pastor los otros pastores
 que eran y con el.
 
 E el rey, e la reyna, e Ector, e los otros sus hermanos
 vieron que eran omnes buenos, de buena fama, e de buena
 edat, e de creer, e que yuan derechos por la razon
 creyeron los. E plogoles mucho con aquel fecho, sy quier
 por que lo veyen mançebo muy grande e muy fermoso e muy
 entendido, por que todo rey se ternie por conplido con
 tal fiio. E touieron por bien que fincase otrosi aquel
 dia esta razon e que lo publicasen otro dia; e fizieron
 lo asi.

 [DXVIII.] De commo fue Paris resçebido por corte por
 fijo del rey Priamo e de la reyna Ecuba.
 Otro dia en pos esto todo el rey e la reyna e sus fiios,
 con grand sabor que auien de librar este fecho de Paris,
 mandaron llamar todos sus omnes buenos e toda su corte.
 E desque se ayuntaron, contoles todo el fecho de Paris,
 e a lo que era venido todo el su avenimiento fasta
 aquella ora en que eran -maguer que los mas de los omnes
 buenos e de los otros sabian ya de antes todo el fecho
 de commo era-; e desi commo lo resçebien publica mientre
 por su fiio lindo el rey e la reyna Ecuba, e Ector e sus
 hermanos por hermano otrosi lindo, diziendoles que en lo
 que auia de venir que fiziese Dios lo que quisiese, ca
 ellos en aquello fazer querian lo que deuien. E alli
 plogo a toda la corte; e resçibieron lo muy de grado por
 fiio de su sennor.
 
 E agora dexamos aqui las razones de las tres deesas, e
 del juizio de la su mançana, e de Paris; e tornaremos a
 las otras razones del fecho de Troya. E diremos luego de
 la segunda venida que Hercules fizo sobre Troya.

 [DXIX.] De commo se guiso Hercules para venir sobre
 Troya.
 Menbrose Ercules de commo los estulto el rey Laomedon e
 los echo afrontada mientre del su puerto. E demando sus
 ayudas de sus amigos e de

[ 112 ]
 grandes omnes
 para aquel fecho, commo oystes que lo demandara Jason
 para yr ganar el velloçino. E fue a tierra de Sparte a
 Castor e a Pollux a demandar les e rogar les que fuesen
 en su ayuda a aquello que queria yr sobre Troya. E ellos
 otorgaron gelo que lo farian muy de grado. E en pos esto
 fue otrosi Ercules a la ysla Salamina, e demando ayuda a
 Telamon que le ayudase, e dende a Nestor. E todos
 aquellos a quien el fue pedir ayuda otorgaron gela
 todos.
 
 E asi commo lo cuenta la estoria, guiso para su yda çinco
 naues. Mas por que auemos dicho esta yda de Ercules a
 Troya e todo su fecho en la su estoria de Ercules que
 viene en esta General estoria ante desto, non dezimos
 ende agora aqui mas, saluo ende que mato alli Ercules al
 rey Laomedon e leuo ende robada a la infante Exsione,
 fiia del rey Laomedon, hermana de Priamo que reyno
 despues del rey Laomedon.

 [DXX.] De commo fizo Priamo despues de la muerte de
 Laomedon, su padre.
 Quando Ercules mato al rey Laomedon en Troya, non se açerto y el infante Priamo, su fiio; e era en vna tierra
 a que dezian Peonia, do le enbiara su padre por
 adelantado e que la mantouiese e que la guardase. Pero
 algunas de las estorias dizen que lo enbio alla con
 grand hueste a conquerir esos de Peonia, que se le
 alçauan e le buscauan muchos deseruiçios e muchos
 despesares. E quando le llegaron las nueuas de commo era
 su padre muerto e su hermana leuada, ovo ende muy grand
 pesar. E puso en recabdo tierra de Peonia que tenie, e
 vinose luego para la çibdat de Troya, e ayunto todos los
 omnes buenos del reyno, e fizo sus cortes grandes.
 
 E commo quier que ellos todos supiesen lo que auie
 conteçido, pero contoles el el fecho todo, e querelloles
 mucho la muerte de su padre e el robo de su hermana, e
 que les pesase e que le ayudasen a auer ende vengança e
 derecho; e fabloles y del reyno. E la estoria cuenta que
 Priamo era buen mançebo, grande e fermoso, e de buen
 entendimiento; e eran todos muy pagados del. E fablaron
 le ally luego sobre el reynado: que le otorgauan el
 reyno e que lo resçibien por su rey todos de muy buenos
 talentos; e desi que el, loado a Dios, que de buen
 entendimiento era, e catarie tienpo e guisarie commo
 vengase a su padre e cobrase a su hermana; e ellos que
 con los cuerpos, e con los aueres, e con quanto ouiesen
 que serien en ello muy de grado. E segunt cuenta la
 estoria, diz que reyno çinquanta e çinco annos.
 
 Priamo, pues que fue en Troya, acordo con sus ricos omnes
 e con sus çibdadanos e tomo el sennorio del reyno; e
 fueron todos muy alegres con el. E fizo como rey bueno e
 sesudo e non se quiso trabajar para vengar se luego de
 la muerte de su padre, e del robo de su hermana, e del
 mal traemiento de sus çibdadanos; ca entendio que mejor
 era de atender, e de apoderar se del reyno, e parar las
 gentes de la su parte, e refazer sus villas e sus
 castillos, e yr se apoderando para adelante para quando
 viniese tienpo de cometer su vengança.
 
 E fizo luego mayores e mas altos e mejores los muros de
 Troya. E enbio luego otrosi por Asia e por Europa buscar
 maestros muchos que sopiesen labrar de fuste e de
 piedra. E querie afortaleçer el castillo de Ylio e
 allegar y muchedunbre de omnes, que por fuerça que
 viniese que ellos non se temiesen de resçebir tuerto
 commo Laomedon, su padre, que fuera alli muerto. E los
 maestros fueron venidos; e el rey Priamo fizo luego lo
 primero vn grand palaçio e vna ymagen de Jupiter que
 puso en el. E enbio luego a Etor, su fiio, a tierra de
 Peonia a que la mantouiese, e que la parase bien e la
 guardase. E fizo alli fazer seys puertas muy altas; e

[ 113 ]
 son estos los nonbres que les puso:
 Antenorida, Dardania, Vlia, Seçes, Daçia, Tinibria
 Trojana.

 [DXXI.] De la mandaderia de Antenor, enbiado del rey
 Priamo a los griegos.
 Pues que el castillo de Ylio fue afortaleçido e el reyno
 estableçido a Priamo como el queria, vio que tienpo era
 de vengar la muerte de su padre e el tuerto de los
 suyos. E mando llamar a Antenor; e el vino. E dixole el
 rey que lo querie enbiar a Greçia por mandadero a Peleo
 por querellar se le del tuerto que los troyanos auien
 resçebido del e de los otros griegos que y fueran; e
 querellar otrosi la muerte del rey Laomedon, su padre, e
 el robo de Exsione, su hermana; e que les diesen a
 Exsione e les fiziesen derecho de lo al.
 
 E Antenor non se tardo, e entro luego en sus nauios, e
 fuese para Greçia. E vino a Magnesia, e a Puleya, e
 estido alli tres dias en la posada. E al quarto
 preguntole Peleo que por que viniera e que querie. E
 respondiole Antenor que traye mandaderia del rey Priamo,
 e dixole toda la razon commo es dicha suso; e esto es de
 la muerte de su padre, e del robo de su hermana, e del
 mal traemiento de su gente. E Peleo, pues que estas
 nueuas oyo, pesole dello e fue muy sannudo por que veye
 que perteneçie a el. E respondiole en muy pocas
 palauras, e fueron estas: que con aquellas nueuas que
 saliese de su tierra e se fuese su carrera.
 
 E Antenor otrosi non le respuso mas nin se tardo alli, e
 acogiose a su naue. E segund dize la estoria, corrio a
 Bueçia la segunda; e de alli fue a la ysla Salamina e
 fallo ay a Telamon. E començolo a rogar que enbiase a
 donna Exsione al rey Priamo, su hermano; ca non era
 derecho de asi tener en seruidunbre a duenna que
 deçendie de linage de reyes, e demas que Priamo nunca
 les buscara ningunt mal nin les fiziera ninguna cosa por
 que aquello fuese. E respondio estonçes Telamon a
 Antenor: «Esta duenna fue a mi dada en don por razon del
 mio estuerço, e non la dare a ninguno.» E dixo a Antenor
 que se fuese de la ysla su carrera a buena ventura.
 
 E Antenor salio de alli, e fue a Castor e a Pollux a
 dezir que fiziesen al rey Priamo emienda del tuerto que
 le auian fecho e que le diesen a su hermana, donna
 Exsione. E Castor e Pollux negaron aquel fecho, e
 dixeron que ellos nunca fizieran ningunt tuerto a Priamo
 e que se fuese de alli su carrera. E de ally vino
 Antenor a Nestor a la ysla de Pilo. E asi commo llego e
 lo vio Nestor, preguntole que por que fuera el osado de
 venir a Greçia, ca los troyanos auian primero desonrrado
 a los griegos.
 
 E Antenor, maguer que vio que non adobaua ninguna cosa de
 bien en su mensageria e que le fablauan los gryegos
 soberuia mientre e lo mal trayen de sus palauras, non
 dexo por eso de yr a todos los grandes onbres que fueron
 en el fecho. E desi metiose en sus nauios e tornose al
 rey Priamo. E desque llego, contolo por orden todo por
 quanto auie pasado e commo lo traxieran los griegos de
 sus palauras. E rogo alli Antenor al rey Priamo e
 amonestole quanto pudo de llano en llano que los
 cometiese de batalla e los siguiese con ella, ca asaz
 tenie guisado para lo fazer.

 [DXXII.] Del acuerdo que ouo el rey Priamo con sus
 fijos e con sus ricos omnes para enbiar a Greçia.
 El rey Priamo, pues que aquellas nueuas le llegaron,
 pesole con ellas, e enbio por sus fiios -aquellos que
 auie de la reyna Ecuba- e por sus amigos e parientes; e
 eran estos: Antenor, Anchises, Eneas, Deucalion,
 Pollidemanta, Panto. E enbio luego otrosi por sus fiios
 -los que eran de barragana- e sobresto por todos los
 omnes buenos del reyno para fazer con ellos sus cortes e
 auer su consejo.

[ 114 ]
 E desque entraron en
 ello, contoles commo enbiara a Antenor por mandadero a
 Greçia a dezir a los que le mataran su padre que le
 fiziesen ende emienda, e que le enbiasen a su hermana
 Exsione que le leuaran robada. E dixoles las soberuias
 que dixeran a Antenor, e commo lo truxeran alla, e de
 commo non acabara nada de aquello por que lo el enbiara.
 E demando les alli si querian ellos fazer lo que el
 quisiese; e dixoles otrosi luego algo de lo que el
 querie.
 
 E era esto: que queria enbiar hueste sobre Greçia a tomar
 vengança de la muerte de su padre e de las otras
 desonrras, por que los griegos non fiziesen riso de los
 barbaros. E desto amonesto el rey Priamo a toda su corte
 que fiziesen y todos de grado lo que pudiesen, e que
 fuesen y todos con el e lo ayudasen leal mientre. E
 ellos todos otorgaron gelo de muy buenos coraçones e que
 serien y quanto mejores pudiesen. E llamo estonçes el
 rey Priamo sus fiios lindos para fazer los cabdillos e
 prinçipes de las conpannas; e mayor mientre a Ector, ca
 era Ector el que primero nasçiera.
 
 E dixo este que el queria seguir la voluntad de su padre,
 e vengar la muerte del rey Laomedon, su abuelo, e quales
 quier tuertos que los griegos auien fechos a los
 troyanos; e que gelo non lograrien e que esto non
 fincarie por el, mas pero que dubdaua que sy lo
 començasen que sy le podrien dar cabo, ca auien los
 griegos de la su parte en ayuda las gentes a que
 llamauan mirmidones. E eran omnes batallosos, e eran en
 tierra de Asia, e sienpre biuien en guerras, e sabien
 echar çeladas muy bien e muy maestra mientre, que
 sienpre se trabajauan desto, e en ello espendien su
 vida.
 
 E començo estonçes Alexandre, a quien dezien Paris, a
 amonestar e a abiuar los a todos que aquella contienda
 que se començase e se fiziese. E demas ennadio el y de
 suso por si, e dixo que le guisasen la flota e que lo
 enbiasen a Greçia, ca el yria alla; e que sobreste fecho
 que a el fiziesen prinçipe, ca el yrie e vençerie los
 enemigos e vernie con grand loor dende; e que si el a
 Greçia fuese por vençedor, vernie desta guisa de alla. E
 alli les descubrio e les conto el auenimiento que le
 conteçiera en la selua de Yda, e dixo asi: la deesa Juno
 e la deesa Palas e la deesa Venus vinieron sobre pleyto
 de vna mançana, qual dellas la auria en razon de vençer
 de fermosura a las otras, e que las aduxiera y Mercurio;
 e el, de commo judgara la mançana, e despues de aquel
 juyzio que viera en suennos en esa selua de Yda que
 fuese a Greçia, e que le daria Venus la mas fermosa
 muger -quier casada quier por casar- que en toda la
 tierra fallase por que judgara la mançana para ella e
 dixera que era mas fermosa que ninguna de las otras.

 [DXXIII.] De commo Paris enbio su carta a Elena por
 saber de commo le yrie con ella.
 Al rey Priamo e a sus hermanos de Paris, quando esta
 razon oyeron, plogoles. E començo luego Deyfebo, hermano
 de Paris, e dixo asi al rey Priamo, su padre, que bien
 serie que fuese Paris a Greçia commo dezie. E leuantose
 alli estonçes el obispo Eleno, fiio deste rey Priamo, e
 dixo que non serie bien de yr Paris a Greçia por muger;
 ca el sabie por respuestas de sus dioses que si lo
 fiziese, que se moueria toda Greçia, e que vernien a
 Troya, e que destruyrian los griegos a toda Troya e a
 todo el reyno. E Troylo era entre todos los fiios del
 rey Priamo e de la reyna Ecuba el mas moço, mas era
 fuerte commo Ector, su ermano. E leuantose alli luego en
 pos las palauras del obispo, e dixo contra el rey e
 contra la corte que por las adeuinanças de Eleno que non
 deuien ellos dexar de fazer buen fecho. E esto que dixo
 Troylo plogo a todos sus hermanos e avn, a paresçer, a
 toda la corte. E estonçes mando el rey Priamo a Paris e

[ 115 ]
 a Deyfebo que fuesen a tierra de Peonia; e
 enbiolos que mouiesen la gente, e sacasen la caualleria
 de los mayores e mejores caualleros de armas que y
 fallasen, e los aduxesen en su ayuda. E ellos fueron e
 fizieron commo les el padre mando.
 
 Mas en todo esto Paris quiso saber antes alguna cosa de
 su fazienda de commo le yrie en Greçia, ca era mançebo
 muy entendido e cataua las cosas de antes muy bien que
 auien a venir a que podrien recudir. E ante que fuese a
 Peonia, do enbiaua el padre a el e a Deyfebo, asmo en su
 fecho e de la reyna Elena, e fallo en su coraçon por
 buen acuerdo de ensayar la de amor con sus letras ante
 que fuese a ella a Greçia. E esto touo el por bien, ca
 la auia el ya enbiada a saludar de antes, e ella a el; e
 querie antes saber commo le afuziaua Elena en la yda que
 el mismo fiziese a ella. E apartose e fizo su carta la
 mejor dotada que el pudo de sus amores muy grandes, e
 commo la queria yr veer e adozir la a Troya, si ella
 quisiese. E el mandadero fue su carrera mientra Paris
 andaua en los mandados del padre e aguisandose.
 
 E agora diremos de commo Paris fizo en tierra de Peonia.

 [DXXIV.] De lo que Paris e Deyfebo fizieron en tierra
 de Peonia, e commo se tornaron a Troya, e de lo que los
 sabios dixeron sobre la yda de Paris a Greçia e adozir
 ende muger.
 Paris e Deyfebo fueron se para tierra de Peonia, e
 cunplieron y muy bien su mandaderia de commo les mandara
 el rey Priamo, su padre; e troxieron muy grand
 caualleria e muy buena. E desque fueron ayuntados en
 Troya, fizo el rey Priamo sus cortes muy grandes por
 fablar mas sobre aquel fecho que queria cometer e de la
 yda que queria fazer a Greçia. E vn pariente propinco
 del rey Priamo, que auie nonbre Panton, fablo alli sobre
 esta razon e dixo: «Rey Priamo, asi commo sabedes todos,
 Euforauio fue mio padre e era omne sabio que dezie las
 cosas que auien de venir. E yo le oy profetizar que si
 Paris muger aduxiese de Greçia, que los troyanos auien
 de seer destroydos e la çibdat destruyda por suelo; e
 que mas sana cosa seria aver paz e beuir con salud que
 non perder su franquia con ruydo de armas e de guerras.»
 
 E alli vino otrosi aquella ora la infante Casandra, fiia
 del rey Priamo e de la reyna Ecuba, que fue vna de las
 diez seuillas, que fueron todas mugeres e profetizaron
 las cosas que auien de venir. E era esta entre ellas la
 mas onrrada, e que de mayores profetizauan e mas cosas
 dezie. E fablo alli e dixo otrosi que dexasen de tomar
 contienda los troyanos con los griegos; ca si se non
 dexasen ende, serien destroydos por ello. E y vino
 otrosi el obispo Eleno, fiio del rey Priamo e de la
 reyna Ecuba, e dixo y aquello mismo que Casandra e
 Panton. Mas nin lo resçibieron los pueblos, nin los
 caualleros, nin el rey Priamo e sus fiios; nin dieron
 nada por sus palauras. E fueron alli ayuntados estonçes
 todos los omnes buenos que alguna cosa valien por armas
 o por seso, quantos auie en el reyno de Troya, e de
 Ylio, e de Frigia, e de Peonia.

 [DXXV.] De commo demando el rey Priamo consejo a su
 corte y le respusieron ellos.
 Ellos estando asi ayuntados, demandoles alli el rey
 Priamo a todos por corte, e rogoles mucho e que gelo
 ternia por grand don que le dixesen de aquella contienda
 e de aquella guerra que el contra Greçia querie tomar sy
 gelo tenien por bien, o por commo gelo tenian que gelo
 dixesen paladina mente; ca lo que ellos y quisiesen e
 por bien touiesen, aquello farie el e non al. E por su
 seso e por su acuerdo querie leuar quanto en aquel fecho
 fiziesen. E alli fablaron todos a vna boz los fiios del
 rey. E los otros prinçipes e ricos omnes e caualleros,
 que alli

[ 116 ]
 eran ayuntados, dixeron que
 tenien por bien que tan grand fecho commo el que los
 griegos fizieron contra ellos que non era de dexar sin
 vengança. e que en todas las guisas que en el mundo
 fuesen que non fincase aquella hueste nin aquella guerra
 de se fazer.
 
 E librado todo esto los prinçipes de Troya, llego el
 mandadero de Paris, a quien deximos que enbiara el a
 Greçia a la reyna Elena. E vinole con muy buenas nueuas
 de la reyna que se fuese veer con ella, ca tan grand
 deseo auia ella de veer le commo el a ella. Mas pero
 dezimos aqui tanto que las otras razones, que en
 aquellas dos cartas se enbiaron Paris a Elena e Elena a
 Paris, non fallamos quales fueron, nin dezimos nos
 otrosi ende aqui mas de lo que auemos dicho. Mas
 adelante, quando llego Paris al puerto, dizen las
 estorias que se enbiaron otras cartas, estando Paris en
 el puerto. E destas vos diremos adelante en su lugar
 todas las sus razones.

 [DXXVI.] De commo entro Paris en su naue para yr se
 para Greçia.
 Pues que el rey Priamo ovo guisado sus nauios, e puesto
 todo quanto y era menester para sobre mar, e acabada e
 guisada su flota, llegaron Paris e Deyfebo con aquella
 caualleria por que fueran. E luego que llego el tienpo
 de yr e ouieron buen viento, llegaron a la ribera de la
 flota del rey Priamo e sus fiios con su caualleria. E
 razono alli el rey Priamo ante toda la corte escuentra
 los que enbiaua a Greçia, e dixo asy: «Paris, e Deyfebo,
 e Eneas, e Polidamas, bien sabedes vos el debdo que
 comigo auedes e que auiedes con mio padre, el rey
 Laomedon, e con la infanta Exsione, mi hermana. E bien
 sabedes otrosi el quebranto e la desonrra que los de
 Greçia nos an fecho en matar nos al rey Laomedon,
 nuestro sennor, e a mios hermanos: Ysilon, e Jocundo, e
 Anbiter. E mataron otrosi muchos otros, e leuaron de
 aqui presas duennas e caualleros quantos se quisieron a
 sus voluntades; cuya desonrra e quebranto alcança a
 todos los mas de uos o por parentesco o por amiztad. Asi
 que avn por non catar el danno resçebido e la perdida,
 synon la desonrra e el afrontamiento solo, deuriamos
 derraygar nos de aqui por yr nos matar con ellos. E sy
 de otra guisa non, si quier a manos, demas que non nos
 lo fizo rey por que nos deuemos mas doler. E non es biuo
 aquel que nos lo fizo; e synon, a aquel lo demandaria
 yo. Onde vos ruego, e vos lo pido, que si en este mundo
 por mi e por sennor natural auedes a fazer, que fagades
 y commo buenos mensageros. E esto ruego a todos vos los
 cabdillos e a toda la caualleria que conbusco va. E a
 los que ydes a Greçia do uos por cabdillo e por sennor a
 mio fiio Paris.»
 
 E alli otorgaron luego al rey Priamo Deyfebo, e Eneas, e
 Polidamas, e la otra caualleria que yua con ellos, que
 farien y todo el su debdo e quanto buenos mensageros y
 deuien fazer. E mando e castigo el rey Priamo a Paris
 commo se razonase muy bien ante los griegos e commo les
 pidiese a Exsione, su hermana. E si gela diesen, que se
 viniese con ella; e sy gela non quisiesen dar, que de
 alli luego enbiasen por acorro de gente, ca el les
 enbiaria de caualleros e de otros omnes de armas tantos
 que ademas fuesen. E alli prometieron de cabo Paris e
 sus conpanneros al rey que ellos de aquella carrera non
 tornarien ante que onta, e desonrra, e algunt mal non
 fiziesen a los de Greçia. E desta respuesta e destas
 razones fue muy pagado el rey Priamo; e bendixolos e
 enbiolos.

 [DXXVII.] De commo yendo Paris por la mar se fallo con
 el rey Menalao.
 Auidas entre el rey Priamo, e Paris, e la otra conpanna
 que y yua las razones que son dichas, acomendaronse vnos
 a otros. E entro Paris con su conpanna en la mar. E
 yendose por ella adelante quan-

[ 117 ]
  
 to podien para Greçia, ante que llegasen a terrenno,
 encontraron al rey Menalao do yua a Greçia a tierra de
 Pilo al rey Nestor el sabio, que era su amigo, a
 consejar se con el. E asy commo se llegaron los nauios
 açerca vnos de otros -e estos yuan e aquellos vinien-, e
 asy commo cuenta la estoria, cataron se mucho vnos a
 otros e non se dixeron nada. E la naue de Paris, commo
 era nueua, paresçie muy fermosa; e marauillose el rey
 Menalao de naue tan fermosa do yua o donde venia.
 
 E Castor e Pollux, hermanos de la reyna Elena, muger
 deste rey Menalao, asy lo guiso el fado que se non
 açertaron estonçes en la tierra e eran ydos a la çibdat
 Esclimatayn. E leuaron consigo la infante Hermione, su
 sobrina, fiia de la reyna Elena e del rey Menalao. E
 aduzienla a vna grand fiesta que fazian los de Greçia en
 la çibdat de Argos a la reyna Juno, su grand deesa.

 [DXXVIII.] De commo se fueron Paris e sus conpannas e
 arribaron a Greçid.
 Paris, e Deyfebo, e Eneas, e Polidamas fueron se con su
 caualleria endereçada mientre para Greçia, e arribaron a
 la ysla de Çitero. E alli estando, segunt cuentan las
 estorias, enbio Paris de cabo su epistola a fazer le
 saber commo era el alli venido por la su razon commo
 gelo auia enbiado dezir. E enbiole otrosi ella la suya
 de respuesta, asi commo dize Ouidio en el libro que a
 nonbre el Libro de las Duennas. Mas en aquellas
 epistolas cuenta que Paris ante desta venida auie ya
 venido a Greçia por amor de aquella reyna Elena, e que y
 morara ya con el rey Menalao; e por alli fueron
 enamorados el della e ella del en sus vistas. E pusieron
 en vno sus amores; e commo se tornase el para Troya, e
 se guisase, e viniese por ella ; e ella que se yrie con
 el.
 
 E avn mas dizen que el rey Menalao que reçibiera bien a
 Paris e que le fazie algo. E Menalao auie dos tierrras,
 e que dexo a Paris por adelantado en la vna e por
 poderoso de toda la tierra. E dexolo otrosi a la reyna
 Elena, su muger, en encomienda. E mientra el fue veer el
 otro reyno, dizen que tomo Paris a Elena robada e que se
 vino con ella para Troya.
 
 E agora dexamos aqui estas razones de las epistolas, e
 tornaremos a contar commo fizo Paris desque llego a la
 ribera.

 [DXXIX.] De commo fue Paris a un templo de aquella
 tierra a fazer oraçion a Venus.
 En aquella ysla de Citero, asy commo cuenta la estoria,
 auie vn tenplo muy onrrado, e era de Diana e de Apollo;
 e auie en el vna ymagen de la deesa Venus muy grande e
 muy fermosa. E venien a ella mucho a oraçion todos los
 de aquella ysla e de muchas otras tierras. E Paris,
 quando sopo commo tal ymagen de Venus auie alli, salio a
 terrenno, e dexo su flota en recabdo, e fue a aquel
 tenplo a fazer sus oraçiones e sus sacrifiçios a aquella
 ymagen de Venus. E entro, e aorola, e fizo y sus
 ofrendas, e pidiole merced que se menbrase del de lo que
 le prometiera en los valles de Ascra quando judgara el
 la mançana para ella: que le darie la mas fermosa muger
 que ouiese en Greçia, si quier casada si quier por
 casar, que gelo cunpliese. E tenie Paris sobre este
 fecho grand fiuza en la deesa Venus.
 
 E quando los de la tierra oyeron commo eran alli llegados
 aquellos troyanos, acogieronse al puerto para veer los
 commo a omnes estrannos. E la naue de Paris era grande e
 nueua; e marauillauanse todos della commo era tan
 fermosa. E dixeron a la reyna Elena estas nueuas: commo
 Paris, fiio del rey Priamo, era en aquel tenplo con
 grand conpanna de caualleros mançebos, grandes e
 fermosos, e muy bien guisados. E plogole mucho con
 aquellas nueuas, e ovo muy grand sabor de yr alla ella
 otrosi a aquel tenplo a fazer y sus sacrifiçios a la
 deesa Venus. E de

[ 118 ]
 creer es que non querie
 yr menos por veer a Paris e a aquellas conpannas que por
 aorar en aquel tenplo.

 [DXXX.] De commo fablo Paris con la reyna Elena desque
 llego a la ribera.
 La reyna dixo en su casa commo queria yr a aquel tenplo a
 fazer oraçion e dar sus ofrendas, e caualgo con grand
 conpanna de duennas e de caualleros, e fuese para el
 tenplo do estaua Paris, que era çerca de la mar. E
 quando Paris sopo otrosi que la reyna Elena era alli
 venida, plogole mucho, ca auie grand sabor de ver la por
 la muy grand fermosura que auia oydo dezir della. E la
 reyna auie otrosi muy grand cobdiçia de veer a Paris, ca
 le oyera nonbrar mucho de fermosura e de nobleza.
 
 E pues que fueron amos en el tenplo, cataronse el vno al
 otro, e plogoles mucho de su vista; e pagose ademas
 Paris de la fermosura de Elena e ella de la del. E desta
 primera vista fablaron vn poco amos en vno, commo por
 resçibimiento bueno e solaz del amor de amos. E alli
 luego pusieron commo fablasen otro dia mas en vno. E
 pusieron que viniesen a vn castillo que auia nonbre
 Helan e estaua çerca de la mar, e que alli ouiesen su
 fabla. Mas non fueron despues alla, ca de alli del
 tenplo la leuo Paris; e en aquel castillo moraua la
 reyna Elena todo lo mas del tienpo. E quando queria
 tener vegilla a sus dioses, venie a aquel tenplo.

 [DXXXI.] De commo torno Paris a la reyna.
 Desque esto ouieron puesto, fueronse del tenplo todos
 aquella ora a comer e a folgar. E quando llego el tienpo
 de las bisperas, caualgo la reyna con grandes conpannas
 e fuese para el tenplo para fazer y grand fiesta. E
 Paris otrosi vino al tenplo esa ora. Mas asi commo
 cuenta la estoria, mando de antes armar todos los suyos
 e guisar la naue. E partio su conpanna, e dexo dellos
 que guardasen los nauios, e los otros leuo consigo. E
 dixo a todos que el yua veer la reyna; e desque la viese
 vna vez, que matarie a todos quantos con ella eran, e
 que asy podrie vengar la onta que los de Greçia les
 auien fecho. E castigolos que quando el fiziese sennal,
 que tomasen los aueres del tenplo e del castillo, e que
 matasen a los que gelo quisiesen anparar, e que se
 fuesen con ello para los nauios. E respondieron sus
 conpannas a Paris que prestos eran de fazer su voluntad
 e quanto el mandase. E estonçes se fue Paris con vna
 partida de su conpanna; e los otros fincaron en los
 nauios a fazer lo que les el mandara.
 
 E luego que Paris e los que con el yuan llegaron al
 tenplo, mando Paris tanner vna bozina; e esta fue la
 sennal que dixo a los de los nauios e a los que con el
 vinieron. E luego que esta bozina fue tannida e la
 oyeron los troyanos, entraron aquel tenplo e tomaron muy
 paso e muy apuesta mente a la reyna Elena, de que dize
 la estoria que le non peso nin fue ende triste nin
 yrada. E tomaron otrosi las donzellas que alli eran con
 ella, e leuaronselas a la naue, e metieron las en ella
 con la reyna.
 
 E sono luego este fecho por todo el castillo de Elena. E
 llegaronse luego todos los que y eran, e armaronse, e
 fueron ferir en los de Paris. Mas tenie Paris consigo
 muy buena caualleria de los suyos, e firio en ellos muy
 de rezio asy que les desbarato e mato en ellos toda la
 fortaleza. E tomaron todos los aueres del lugar e
 metieronse en la mar. E ouieron el viento qual era
 menester, e nauearon endereçada mientre quanto pudieron
 fasta que llegaron a vn castillo que dezien Tenedon.
 
 E era este castillo ya del rey Priamo de Troya. E desque
 arribaron alli, salieron a terrenno e pensaron alli
 desi. E fizo y Paris quantos plazeres e seruiçios e
 solazes el pudo fazer a la reyna Elena, que le semejaua
 que seye ya quanto triste e demudada en la cara. E enbio
 luego

[ 119 ]
 a Troya su mensagero a su padre
 Priamo que le dixese esto de Elena e lo al que auian
 fecho en Greçia.

 [DXXXII.] De commo el rey Menalao sopo las nueuas de
 su muger.
 Quando el rey Menalao sopo estas nueuas de la reyna Elena
 en Pilo con el rey Nestor, pesolo muy de coraçon e fue
 muy triste e muy yrado. E tomaronse estonçes el e
 Nestor, e fueronse al rey Agamenon, su hermano de
 Menalao, a dezir le que viniese a Argos lo mas ayna que
 pudiese e que non fiziese ende por ninguna guisa.
 
 E en quanto ellos esto andauan, salio Paris de aquel
 castillo Tenedon e fuese con su conpanna e toda su
 ganançia para Troya. E conto a su padre toda la cosa e
 commo le auie ydo. E el rey Priamo, quando lo oyo, fue
 ende muy alegre cuydando que por aquello le darien a su
 hermana Exsione e que le emendarien la desonrra que le
 auien fecha. E en pos esto fue luego el rey Priamo a la
 reyna Elena, e conortola e asolazola quanto el pudo
 fasta que la torno muy alegre. E en pos esto fablaron el
 e la reyna, e sus fiios e sus fiias con la reyna Elena,
 e departieron con ella su fecho en muchas guisas. E
 fallaron lo todos por bien e por guisado, e quisolo
 ella, que casase con Paris.
 
 E pues que ella otorgo que le plazie de coraçon, casaron
 la con el. E fueron muy grandes las bodas, e las onrras,
 e las alegrias que ally fueron fechas; e grandes las
 cortes e muchos los nobles omnes que y fueron ayuntados.
 Quando la infante Casandra esto vio, grande alegria
 auien los otros, mas muy grand duelo començo ella a
 fazer. E el rey Priamo, quando aquello le vio fazer,
 mandola ençerrar en vna camara mientra las bodas
 duraron.
 
 E otrosi en quanto el rey Priamo e los suyos esto fazien,
 vino Agamenon, rey de Miçenas, a su hermano Menalao, rey
 de Laçedemonia, e conortolo quanto el pudo. E sopo aquel
 su avenimiento tan triste, e consejole e dixole que
 demandase por sus amigos e ouiese consejo por ellos e
 por sy para yr sobre los de Troya e vengar tan grand
 desonrra commo aquella que los troyanos auien fecha a
 el. E el rey Menalao tomo el consejo de su hermano, e a
 los vnos prinçipes de Greçia fue el e a los otros enbio.
 E vinieronle, commo lo contaremos adelante, e
 ayuntaronse todos en Atenas. E agora mientra Agamenon e
 Menalao andauan llegando los prinçipes de Greçia para
 tomar consejo sobre aquel fecho, queremos contar aqui
 vna epistola que vna duenna a que dezian Oenone enbio a
 Paris.

 [DXXXIII.] De la epistola que Oenone enbio a Paris.
 Oenone, aquella duenna de quien aqui dezimos, fue muger
 de grand sangre. E sabiendo commo era Paris fiio del rey
 Priamo e de la reyna Ecuba, maguer que andaua en los
 montes curiando ganados, acogiose e fuese para el. E
 violo grande e fermoso, e pagose del e el della, e
 fincaron en vno. E quanto Paris duro alli pastor en
 aquellos montes, toda via traxo consigo a esta duenna
 Oenone. E desque cobro la graçia del padre e robo a
 Elena, desanparo a aquella duenna. E Oenone, veyendose
 desanparada, enbio su epistola a Paris de los seruiçios
 que le fizo e de sus amores. E esta epistola de Oenone a
 Paris fizo Ouidio en latin por viesos, en que dize asi
 en el lenguage de Castilla:

 [DXXXIV.] De las razones que Oenone a Paris en su
 epistola enbio.
 Comiença asi Oenone commo sannuda mientre contra Paris, e
 dize: «Paris, ¿lees la mi epistola, o te lo vieda la
 nueua muger? E leyla, ca non es escrita con mano de
 tierra de Miçenas. E yo, Oenone, natural del monte
 Pegaso, que era tenida por muy onrrada en las seluas de
 Frigia e so agora mal trecha, de

[ 120 ]
 ty me
 querello, de ty que eres mio si lo tu dexases ser. ¿Qual
 dios nos ayro e paro la su deydat e la su vertut contra
 los nuestros amores? O ¿que yerro siz yo por que non
 finque toda via por tuya? La pena o el mal que omne por
 su mereçimiento sufre a lo de sofrir mansa mientre; mas
 la pena que a omne viene non la meresçiendo, aquella es
 de doler.
 
 »Non eras tu avn tan grande quando yo, seyendo duenna de
 alta guisa, fincaua contigo [e] tu por mio marido. E tu,
 qui eres agora fiio del rey Priamo, si tollieremos la
 verguen[ça] a la verdat, tu sieruo eras; e yo seyendo
 duenna sufri de casar contigo. E muchas [ve]zes yoguimos
 yo e tu entre las greyes a sabor de nos, e non teniemos
 de suso al sino[n] los arboles e deyuso las sus fojas. E
 muchas vezes otrosi yazimos en la cama de feno, e
 amanesçie sobre nos grand elada. E a ty ¿quien te mostro
 sinon yo las sierras, e los sotos guisados para caça e
 para tomar los venados, e en qual cueua tenia la bestia
 fiera sus cadillejos? E andando yo por tu conpannera
 muchas vezes tendi las redes a los venados, e muchas
 vezes otrosi les enrride los canes por somo de los
 collados.
 
 »E mienbrome agora commo auia vn alamo en la ribera del
 rio Xanto, entr[e] muchos otros que av estan, en que a
 escrita la letra que se mienbra de mi. Otrosi los
 tron[cos] de las fayas tienen e guardan oy en si el mio
 nonbre entallado de ty; e so leyda ally yo, Oenone,
 entallada con la tu foz. E quanto creçen los troncos,
 tanto creç[e] el mio nonbre.» E desende razonose aqui
 Oenone contra los arboles, e dize: «¡Creçed, troncos, e
 leuad vos derechos a las mis alabanças!» E dize otrosi:
 «O tu, alamo, ruegote que [bi]uas, tu que estas en el
 espaçio de la ribera e tienes por mi este escrito en la
 tu cor[te]za arrugada. E dezies tu, Paris a mi: 'Quando
 el agua del rio Xanto se tornare a co[rrer] fazia la
 fuente do nasçe, estonçes desanparare yo a ty, Oenone.'
 Pues, rio Xanto, [a]presurate de correr atras; e vos,
 las sus aguas, tornad vos a vuestra fuente donde
 na[çis]tes, ca ya desanparo Paris a Oenone.
 
 »E malo fue aquel dia para mi, mezquina, en que [Ve]nus e
 Juno e Pallas vinieron al tu juizio. E fuy espantada e
 saltome el coraç[on] luego que me lo conteste; e
 corriome frio por todos los mienbros, asi que toda me
 p[are] fria. E en pos esto fincando yo muy espantada,
 demande consejo a las buenas du[ennas] ançianas e a los
 viejos mayores de edat; e todos me dixeron que era el tu
 fecho [gran] de enemiga.
 
 »E cortados estauan los arboles, e dolada la madera, e
 guisada la fl[ota], e metidos los nauios en la mar; e tu
 por entrar en ellos e yo çerca de ty, e quer[ien]dote
 partir de mi e despedir te de mi, lloreste. E esto ¡ya
 non lo quieras negar! E est[e] amor vergonçoso es mas
 que el primero. E lloreste tu e viste a mi llorar
 otrosi. E [a]mos tristes por la tu yda mezclamos las
 nuestras lagrimas en vno. E echesteme tu los braços al
 cuello, e asi me los tenies y commo çerca la vit al olmo
 a que se allega. ¡Quantas vezes me beseste quando te
 queries ya yr de todo en todo! E ¡quant aduro pudo [de]zir
 estonçes la tu lengua a mi: 'Finca con salut!' E
 ¡quant aduro te me despediste!
 
 »E [des]que entreste en la mar. e vino el viento e dio en
 las velas que colgauan, e comen[ç]o la naue a yr se e el
 agua a enblanqueçer de los rimos, e yo fincando en la
 rib[era], nunca party los ojos de las tus velas commo
 mezquina. E llore de guisa que toda el [are]na de la
 ribera moge ante mi con las mis lagrimas. E sobresto
 rogue yo a las [ne]reydas, que son las deesas de las
 aguas, que tu vinieses ayna commo quier que ruego [por]
 mio danno; ca tu tornando, de commo yo rogaua a Dios, e
 auiendote de tornar a [onr]ra de mi e a pro e al mio
 amor, tornestete a amor e a onrra de otra e a danno

[ 121 ]
 [de mi. ¡A]y de mi, mezquina! que fuy yo
 mansa por cruel cunblueça.
 
 »E esta vna penna que n[açe de los auismos en la mar, e
 cata de la ribera adentro, e es en somo como un monte.]
 E fieren e dan ally las aguas de la mar. Alli en aquello
 mas alto soby yo por ver primero las velas de la tu naue
 quando vinieses; e de alli las vy yo primero que otrie.
 E vinome a voluntat de dar comigo en las ondas de la mar
 para llegar a ty antes e reçebir te primero que todos
 los otros. Mas pero fuyme tardando; e mientra me tarde,
 vy vna porpora resplandeçer en somo de la naue. E
 firiome en el coraçon e oue miedo que aquella vestidura
 que non era tuya. E fue viniendo la naue, e llegando a
 la tierra deuisauase ya mas. E vy vestidos de muger,
 tremiendome el coraçon. Mas quando yo vy venir muger
 contigo, non me deuiera conplir de yr resçebir a ty; mas
 commo loca e sannuda por aguas e por nauios entrar e
 ronper la toda, ca venia torpe amiga e pegada al tu
 regaço. Mas estonces quando vy la mala sennal e que
 verdat era que muger trayes, ronpi los vestidos, e fery
 en mios pechos, e rasqueme la cara, e llore de mios
 ojos. E enllene de aollidos e de querellas la nuestra
 selua Yda de Troya, e alli leue yo las mis lagrimas a
 las pennas della. E ¡asi se duela Elena, e llore
 desanparada de marido, e padezca lo que ella fizo a mi
 padeçer!»

 [DXXXV.] De commo Oenone denuesta aquel casamiento de
 Paris e le dezie los seruiçios que ella a fechos.
 Razonase Oenone contra Paris e dize: «Paris, tales
 mugeres convienen a ty que te sigan por los mares
 abiertos e que desanparen los lechos de los maridos
 lindos. Mas quando tu eras pobre e andauas apaçentando 
 los ganados, ninguna non era muger de ty que eras pobre
 synon yo, Oenone. E fagote saber que yo non he cuydado
 de las tus riquezas, nin del tu real palaçio, nin que
 sea yo dicha vna de tantas nueras commo ay de Priamo. E
 pero non digo esto por que Priamo refusase de ser suegro
 de mi, que so duenna, nin por que non fuese yo otrosi
 para seer nuera de la reyna Ecuba. E derechera so e
 cobdiçio ser madre del linage del poderoso Priamo.
 
 »E non despreçies tu [a mi] por que yazia yo contigo en
 las fojas de los arboles, ca mas conviniente so de yazer
 contigo en buen lecho conpuesto de buenas porporas que
 non en las fojas. Ca en cabo el mio amor seguro es, e
 non te guisara batallas ningunas, nin te verna mal por
 ninguna carrera, nin acarreara al tu puerto naues que se
 venguen de ty; ca Elena, la fuydiza, demandada sera con
 armas guerreras, e con tales arras viene aquella duenna
 soberbia a los tus talamos. E sy quieres saber sy la as
 de tornar a los griegos o si non, demandalo a Ector, tu
 hermano, e a Deyfebo, e a Polidamas. E preguntalo otrosi
 a Antenor que es ançiano, e a tu padre, el rey Priamo,
 que son omnes de edat e saben las antiguedades; e veras
 que te consejaran. E de tu padre, el rey Priamo, te digo
 esto: maguer que el te casa con ella agora, quando la
 priesa de la guerra de Greçia viniere, al te consejara e
 tu lo veras.
 
 »E ¿quieres que te diga: torpe ensennamiento es de
 preçiar tu a la que traes robada mas que a tu tierra, e
 vergonçosa es la tu pleytesia, e derecheras las armas
 que su marido mueue contra ty? E avn te digo otrosi que
 non fies tu en Elena nin esperes lealtad en ella, maguer
 que la tu quieras. E a quien tu tan ayna trastornaste e
 asi te vino luego a los braços, e asi commo el rey
 Menalao querella della el su casamiento quebrantado e se
 duele del tuerto que le tu feziste seyendo estranno, asy
 te doleras tu e nunca [e]nde fallaras cobro; ca ella,
 pues que vna vez quebranto su castidat, non dubdara de
 quebrantar la quantas vezes [le acaesçiere, ca la
 castidat vna vez quebrantada de esa vez peresçe,] que de
 alli adelante non

[ 122 ]
 dubda nada. E ¿es agora
 muy enamorada de ty? E asy lo fue de Menalao; e el
 creyendola, anda agora biudo.
 
 »E duenna bien andante es Andromaca, tu cunnada, que es
 casada con Ector, tu hermano, que es marido terçero que
 la non fallesçe. E asy deuiera yo seer tu muger segunt
 el enxenplo de tu hermano; ca tu mas liuiano eres que
 las fojas quando caen secas del arbol e las lieua el
 viento por do quiere. E menos de peso a en ty que non en
 somo del ariesta desque la an los soles muy seca.

 [DXXXVI.] De commo fabla Oenone a Paris de las
 profeçias del, e de Elena, e del destruymiento de Troya.
 »E todas estas razones que yo he dichas a ty, Paris, en
 razon de tu casamiento e de las guerrras que sobre Troya
 vernan por ello, me dixo ende tu hermana, la infante
 Casandra, echando el velo de la cabeça aculla, e ella
 descabennada e llorando con el pesar e con el duelo que
 auie del destruymiento de Troya que veye venir; e
 contome ende asi sobre que preguntaua yo commo me auia
 de vr contigo e si curarie por el tu amor: '¿Que fazes,
 Oenone? ¿Por que sienbras en el ayre e en el arena e
 aras las riberas con bueyes sin pro? E deues tu saber
 que simiente echada en el arena e la labrança fecha en
 las riberas por do las aguas alcançan, que ninguna
 simiença non tiene y pro nin se faze y, ca vienen las
 avenidas de las aguas e lieuanlo todo. E tal es de ty en
 el tu amor con el infante Paris'.
 
 »E desi profeto e dixo: 'Mançeba griega viene que
 destroyra a ty, e a la tierra, e a la casa del rey. ¡O
 Dios! ¡Desuialo ca aquella mançeba griega viene!' E en
 pos esto fizo sus razones e dixo:'O vos, dioses, mientre
 conviene e se puede fazer, vos somergad en la mar
 aquella naue en que aquella duenna viene. O ¡que mucho
 esparzimiento de la sangre de Troya trae consigo!' E
 pues que esto ovo dicho, yua por caer a tierra commo
 salida de seso. E corrieron sus seruientas e sus
 donzellas, e touieronla que non cayese. E otrosi se me
 enerizaron a mi estonçes los mis cabellos ruuios.»
 
 E desende dixo asi Oenone en sus razones: «O infante
 Casandra, sabia e adeuina, ¡quant verdadera tu saliste a
 mi mal andante! Mas sea ella agora fermosa ademas, pero
 adulteradera es, e enamorose del ageno, e dexo sus
 dioses. E otra vez fue ya robada ante desto de Teseo por
 su maestria. E Paris, maguer que diga ella o otrie por
 ella que virgen torno de alla, ¿commo pudo ser creydo
 que de mançebo e cobdiçioso que la touo en su poder que
 virgen torno ella? E si me preguntas do me e esto yo
 aperçebida tan bien, respondote que amo, e se en que
 cae, e por y lo perçebi. E avn al te digo que si la
 quisieres escusar tu e dixeres que non ay marauilla, ca
 forçada fue, e encubras la culpa con el nonbre de la
 fuerça, ella a quien tantas vezes robaron ya se dexo
 robar e avn mas que ella lo guiso commo la robasen. Mas
 yo, Oenone, biuo casta a ty, mio marido que me engannas.
 E podries tu mismo ser enamorado por las tus leyes que
 contra mi fazes.»

 [DXXXVII.] De commo dize Oenone a Paris e fizo ella
 mejor de su cuerpo que Elena del suyo.
 Oenone, por que la non pudiese Paris contrallar a las
 razones de las maldades de Elena que ella mostraua, dixo
 desta guisa de si misma: «Paris, los ligeros dioses
 satiros -que son conpanna trauiesa e muy ligeros de
 pies- me amauan e me demandauan para casar comigo. E yo
 andaua escondida en las montannas, que los non queria.
 Otrosi fazia Fauno, el nuestro dios de las cabras, que
 trae sienpre guirlandas de pino; e este me buscaua
 cutiana mientre en la cabe-

[ 123 ]
 ça
 de la selua Yda. E sobresto amo me Febo que fue en fazer
 los muros de Troya; e aquel ovo de mi el despojo de la
 mi virginidat, e avn este luchando e con trabajo. E
 sobresto, pues que la fuerça fue fecha, messeme yo los
 cabellos e rasqueme toda; lo que non fizo Elena en
 ninguno de sus avenimientos, mas que le plogo con lo que
 le acaesçio. E avn al fize yo que pues que la fuerça
 resçebi, non demande preçio por el mio quebranto, nin
 piedras preçiosas nin oro, ca el noble cuerpo non se
 conpra apuesta mientre por dones.
 
 »Mas Febo, teniendo a mi por derechera del don que me el
 querie dar, ensennome el arte de la fisica que era el su
 saber. E resçibio las mis manos a los sus dones; onde
 toda yerua e toda rayz, que prouechosa sea para ayuda de
 melezinar en toda la tierra, mia es. Mas ¡guay de mi,
 mezquina! que el amor non se puede melezinar por ninguna
 arte nin se tuelle; synon, toldria yo el tuyo de mi. E
 seyendo yo sabia para melezinar a los otros con el mio
 saber, so desanparada de la mi arte. E ese Febo, mio
 amigo, que fallo primero el arte de la fisica e de las
 melezinas, guardaua vacas en las montannas e las apaçie,
 segunt dizen; e pero enamorado fue de mi e llagado del
 mio amor. Mas el ayuda, que nin la tierra abondada de
 sus yeruas muchas que ella cria de grandes virtudes nin
 avn nuestro dios me darie, tu me la puedes dar; e
 mereçilo yo. E tu, ave merçed de la donzella que lo
 meresçe; ca yo non te trayo con los griegos armas de
 verter la sangre de los tuyos, mas soy tuya e contigo
 fuy en los annos de quando tu eras ninno. E mucho te
 ruego que tuya sea yo en lo que finca del tienpo.» E
 aqui se acaba la epistola que la duenna Oenone enbio al
 infante Paris.
 
 E agora tornaremos a las otras razones de la estoria de
 Troya, e contaremos de commo fizieron los griegos
 despues que Elena fue robada e los troyanos otrosi.

 [DXXXVIII.] De commo andudieron los mandaderos de
 Menalao e de Agamenon por Greçia e se ayuntaron sus
 amigos en Atenas.
 Contado auemos ante desto de commo el rey Menalao,
 seyendo en tierra de Pilo con el rey Nestor, ovo las
 nueuas de commo leuara Paris a su muger, la reyna Elena;
 e de commo se fue luego para Argos al rey Agamenon, su
 hermano. Pero cuentan aqui algunas de las estorias que
 el rey Nestor de Pilo que fue luego con el rey Menalao
 al rey Agamenon. E avn dizen sobreso vnas de las
 estorias otrosi que non fue ninguno dellos a Agamenon,
 mas que Menalao le enbio sus mandaderos de ruego que
 viniese bien guisado que lo auia menester en aquel grand
 quebranto que le auia venido. E Agamenon vino luego a
 el.
 
 E entre el e los otros prinçipes que a el vinieron
 guisados para ayudar le fueron estos, segunt la estoria
 cuenta, e ayuntaronse en Atenas. E Agamenon vino en los
 primeros, que auie mayor pesar que todos los otros de la
 desonrra e la fonta que su hermano auia tomada. E aduxo
 çient naues bien guisadas de caualleros, e de otros
 omnes de armas, e de viandas. El rey Menalao, su
 hermano, aduxo del su reyno de Sparte sesenta naues. E
 el rey Artelao e Protenor, su hermano, vinieron con
 çinquanta del su reyno de Boeçia. E Ascalaso e Aliniço
 vinieron otrosi con treynta naues de su tierra
 Orcomenia; e Epilo e Seçedenis con çinquanta naues de
 Foçes, su tierra; e Ajas e Telamon de la ysla de
 Salamina, treynta; e Çetron, e Anfimaçon, e Derion, e
 Telion, e Polixeno, estos todos troxieron quarenta
 naues; e Nestor, rey de Pilo, otras quarenta; e el rey
 Toas de Tolia, quarenta; e Enario, çinquanta e tres; e
 Ajas e Eleno, treynta e siete; e Nelucres e Toas de
 Calçedon e Antipo Filipo adu-

[ 124 ]
  
 xeron treynta naues; e Diomedes e Menon de Crearon,
 çinquanta; e Hulixes de Dulichia, quarenta naues con muy
 buena conpanna, ca era Vlixes omne muy sabidor; e Nulion
 de Pigris, diez naues; e Protesilao e Protarco de
 Pilaça, quarenta naues; e Podeliro e Mataon, treynta e
 dos naues; e Telopileno de Rodos, nueue naues; Enrripilo
 de Orcomonia, quarenta; Santipo e Anfimaço de Lindeyn,
 onze naves: Polibetes e Leoçio de la Risa, sesenta
 naues; e Diomedes e Eurialo e Seteleno de Argos,
 quarenta naues; e Gundeneo, que era rey de vna tierra
 que dezien Chipre, veynte e vna naues; e Protebo de
 Arcadia, quarenta; e Erenco, veynte e dos. E Menesteo,
 duque de Atenas, vino alli bien guisado; e fue este el
 menor de entre los prinçipes de Greçia que se ayuntaron
 para yr sobre Troya. E estos prinçipes que aqui son
 nonbrados fueron por todos quarenta e siete. E troxieron
 mill e çinquanta e dos naues, e aduxieron las todas muy
 bien guisadas de omnes, e de armas, e de viandas.

 [DXXXIX.] Del conseio que el rey Menalao e el rey
 Agamenon ouieron con los otros prinçipes sobre la yda de
 Troya.
 Pues que aquellos prinçipes de Greçia llegaron al puerto,
 deçendieron todos a terrenno, e entraron a la çibdat de
 Atenas para aver su consejo commo fuesen sobre Troya. E
 ouo el rey su acuerdo con los prinçipes e con los omnes
 buenos e entendidos: que ante que su yda cometiesen, que
 enbiasen a la ysla Delfos al ydolo del sol, que era el
 su dios, a preguntar le e auer respuesta del de commo
 les yrie en el fecho de Troya sobre que querian yr. E
 esto touieron por bien quantos prinçipes alli eran
 ayuntados.

 [DXL.] De commo Hulixes e Patroylo fueron enbiados a
 Delfos a demandar al ydolo del sol commo les yrie en el
 fecho de Troya.
 E el rey Agamenon, e el rey Menalao, e los otros
 prinçipes que eran con ellos ayuntados en la çibdat de
 Atenas, pues que ouieron por acuerdo de saber por su
 ydolo el fecho de su guerra que començauan, dixeron a
 Hulixes e a Diomedes que fuesen ellos librar esta
 respuesta del sol. E ellos tomaron de grado aquel
 enbargo e dixeron que yrien. E los reyes e los prinçipes
 consejaronlos estonçes commo fiziesen; e ellos fueron su
 carrera desenbargada mientre.
 
 E quando llegaron al tenplo, entraron e fizieron sus
 oraçiones e sus sacrifiçios a aquel ydolo del sol. Pero
 vnas de las estorias dizen que el ydolo de Minerua era,
 a quien ellos llamauan su deesa de batalla. Mas cuyo
 quier que aya seydo el altar, la respuesta fue dada tal
 que Troya por ninguna carrera del mundo non se podrie
 prender sinon por Achilles, fiio del infante Peleo e de
 la deesa Tetis; e que sy la çibdat quisiesen aver e
 destroyr, que a aquel ouiesen primero. E ellos, pues que
 esta respuesta ouieron, estauan de yda por tornarse a
 sus griegos para Atenas.

 [DXLI.] De commo el rey Priamo enbio otrosi de sus
 priuados a demandar respuesta de su fazienda a aquel
 ydolo de la ysla Delfos.
 Sopo en todo esto el rey Priamo el ardimente de los
 griegos, e ouo otrosi su acuerdo de saber de su fazienda
 por los dioses contra aquel fecho de los griegos. E
 llamaron a vn su obispo que auia nonbre Colcas. E era
 aquel obispo Colcas omne entendido e sabio, e que se
 trabajaua de saber las cosas que auien de venir, e
 entremetiese de adeuinar e de

[ 125 ]
 saber la
 fazienda de su guerra por respuesta de sus dioses que lo
 querien ellos otrosi fazer; e que fuese a Delfos al
 tenplo de la deesa Minerua a auer respuesta della commo
 les yrie en aquella guerra que los griegos le venien
 fazer.
 
 E el obispo resçibio esta mandaderia e fue su carrera. E
 llego al ydolo, e fizo su oraçion e sus sacrifiçios, e
 demando al ydolo su respuesta que commo yrie a los
 troyanos en aquella guerra. E respondiole el ydolo que
 los troyanos serien vençidos e la çibdat destruyda. E
 sobresto consejo el ydolo al obispo que se non tornase a
 Troya con aquellas nueuas, mas que se fuese para los
 griegos, e que los consejase e los ayudase en su fecho
 quanto supiese e pudiese, e que desto non se partiese
 por ninguna cosa fasta que Troya fuese tomada.

 [DXLII.] De commo los mandaderos de Troya e los de
 Greçia se fallaron en la ysla Delfos en aquel tenplo de
 Apollo.
 Asy acaesçio por el fado que lo traye que quando el
 obispo Colcas llego a aquel tenplo de Apollo de la ysla
 Delfos, que eran avn y Vlixes e Diomedes, los mandaderos
 de los griegos. E vieronse en vno, e fablaronse en el
 tenplo, e preguntaronse de sus faziendas. E fizieron
 grand alegria los vnos con los otros, tanto que a vna
 posada fueron posar todos e descubrieronse alli las
 respuestas que les diera el ydolo.
 
 E dixo alli Colcas a Hulixes commo se queria yr con ellos
 para Greçia, pues que su ydolo gelo mandaua. E a Hulixes
 plogole de coraçon, ca entendio y pro de sus griegos; e
 non estoruo y poco nin mucho. Antes firmaron alli el
 obispo e el sus amores muy grandes. E el obispo Colcas,
 commo omne de mal entendimiento, non torno despues a
 Troya con el mandado por que viniera, mas fuese con
 Hulixes para Atenas.

 [DXLIII.] De commo Hulixes e Diomedes e el obispo
 Colcas de Troya se vinieron para Greçia, e resçibieron
 los griegos al obispo.
 Hulixes e Diomedes fueron con aquel mal obispo Colcas. E
 pues que fueron en Atenas, fizieron llamar a aquellos
 reyes e aquellos prinçipes que se alli ayuntaron en
 ayuda de Menalao e de Agamenon, e contaronles la
 respuesta del ydolo de commo destruyrien a Troya e la
 prenderian sy a Achilles ouiesen, e non de otra guisa. E
 contaronles alli luego en su poridat Hulixes e Diomedes
 commo era obispo de Troya aquel clerigo que venie alli
 con ellos; e de commo viniera otrosi a aquel tenplo de
 Apollo por mandado de Priamo e de los troyanos; e de
 commo ouiera otrosi respuesta que prenderien ellos a
 Troya e la destruyrian si a Achilles ouiesen; e commo le
 mandara otrosi el ydolo que se non tornase a Troya, «mas
 que se viniese para vos e que vos consejase e vos
 ayudase en este fecho. E el creo a su ydolo e es venido
 aqui. E agora fazed con el de commo touierdes por bien».
 
 E los griegos fueron alegres quando aquellas nueuas
 oyeron, e plogoles mucho con el obispo. E por saber ende
 lo çierto e la verdat llamaronle a su poridat, e
 preguntaron le todo su fecho e toda su fazienda. E el
 dixo gela toda, asy commo gela auian dicho por el
 Hulixes e Diomedes. E ellos, por ser seguros del e que
 por aventura non andudiese con enganno nin por ser
 barrunte dellos a los troyanos, demandaronle buen
 omenage e buena firmedunbre que non andaua con al synon
 con aquello que a ellos dezie. E el fizoles y buen
 seguramiento e quanto le demandaron por que fuesen
 çiertos del.
 
 E los griegos, despues de aquella segurança, fiaron en el
 e acogieronle en sus poridades e en todo el fecho de la
 guerra. E fablaron luego todos en vno sobre el fecho de
 Achilles, e a quien enbia-

[ 126 ]
 rian
 a buscar le e a quales tierras. E departiendo en ello,
 fablo y aquel obispo Colcas de Troya e dixo: «Reyes e
 sennores, sy vos por bien touiesedes, fuesen le buscar
 aquellos a quien enbiastes a uuestro dios por la
 respuesta de vuestra fazienda.» E ellos touieron lo por
 muy bien e acordaron todos en ello. E trauaron con
 Hulixes e con Diomedes que ellos, que fueran por la
 respuesta de Apollo e sabien aquel fecho todo, que les
 rogauan que fuesen a buscar a Achilles. E ellos, con
 sabor que se fiziese la guerra, non se quisieron parar
 en caro, mas dixeron que lo farian de grado.
 
 E mientra Hulixes e Diomedes se guisan para yr buscar a
 Achilles, contar vos hemos el avenimiento por que ese
 Achilles fue ascondido en tal lugar que los griegos non
 eran çiertos ende.

 [DXLIV.] De commo Tetis demando a Proteo por su fijo
 Achilles.
 Peleo fue fiio del rey Eato; e Eato, segunt dizen vnas de
 las estorias, fue fijo del rey Asepo e de la reyna Egina
 de Oenopia. E otras de las estorias cuentan que la reyna
 Egina era muy fermosa e que se pago della mucho el rey
 Jupiter; e maguer que era casada, que la ovo el a furto
 del marido e que fizo en ella a aquel rey Eato; e
 despues que aquel infante Peleo, que vino deste linage,
 caso con vna de aquellas a quien los gentiles llamauan
 sus deesas de la mar. E ella auia nonbre Tetis; e fizo
 en ella aqueste Achilles de quien aqui fablamos.
 
 E luego que aquel Achilles naçio, sonno su madre vna
 noche que veye venir espadas enfiestas contra ella e que
 la querien ferir; e del duelo que ella fazie por ello
 que le encardeneçien las manos, e que le rascauan las
 tetas, e que gelas ronpien; e en pos eso que tomaua ella
 misma a su fiio e que lo leuaua a los infiernos. E finco
 deste suenno muy espauorida, e sobresto vino le a
 coraçon de querer saber que omne auie de ser aquel su
 fiio e de que ventura.
 
 E auien ellos estonçes en aquella tierra vn su obispo que
 les adeuinaua e les dezie las cosas que auien de venir;
 e dezienle Proteo. E fue luego a el Tetis, e conto le
 aquel suenno, e demandole por aquel su fiio Achilles que
 omne serie e de que ventura. E a aquel obispo Proteo
 tenien sus gentiles por santo e por su dios de la mar,
 segunt sus creençias que ellos auien. E respondio a la
 deesa Tetis e dixole: «Deesa, non te quiero encubrir
 ninguna cosa de lo que y veo. Digote, deesa, que fiz mis
 oraçiones e mis conjuraçiones, e por la respuesta e por
 lo que y entiendo por aquel saber que Dios me dio que
 sera este tu fiio Achilles prinçipe de grandes fechos, e
 omne de grand nonbre e de grand cuenta, e que esparzira
 mucha sangre de otros, e morran muchos por el. E digote
 de llano en llano que el a de morir a fierro, e morra en
 la destruyçion de Troya. E desto non ayas dubda
 ninguna.»
 
 E quando la deesa Tetis esto oyo, pesole muy de coraçon;
 e demandole consejo commo faria contra aquello. E fue su
 acuerdo que lo encantase ella que non entrase fierro en
 el.

 [DXLV.] De commo la deesa Tetis encanto a su fiio
 Achilles.
 La deesa Tetis, seyendo muy quexada por aquello que el
 obispo le dixera de su fiio, tomolo e fuese con el para
 aquel lugar do se auie de fazer el encantamento. E de
 aquel lugar cuenta asi Estaçio en el libro de Achilles:
 que a so el ex del firmamiento contra cabo de medio dia
 vnos lugares que son los mas apartados que ha en toda
 aquella parte del firmamiento. E diz que son lugares que
 omne del mundo non supiera nin fallara fasta alli, por
 maestria que supiese, synon por las maestrias de los
 sabios a que llaman magos. E diz que aquestos fallaron
 aquellos lugares de so el

[ 127 ]
 ex por sus
 encantamientos. E diz el abtor otrosi que es cosa
 prouada que aquellos mares de alli son los mares de la
 poridat de la natura; e en las postrimeras riberas del
 mar Occeano, do se acaba el elemento de las aguas, e de
 la parte de allende es aquel mar tibio alli. E dize
 Milesio el filosofo que aquel mar es alli caliente por
 razon de las estrellas que an el su coso de pasar por
 alli, que son ellas de caliente natura e caleçen alli al
 agua tanto que quando ellas passan, que fierue el agua.
 
 E alli çerca de aquella parte del ex del firmamiento
 mostro el obispo Proteo a la deesa Tetis commo se fazien
 alli vnas maneras de sacrifiçios, donde aprendien los
 que aquel lugar llegauan saber de vnas naturas de cosas
 con que alinpiauan sus cuerpos e sus sentidos, por do
 desuiauan de sonnar los fuertes suennos e las grieues
 visiones que suennan los omnes de noche muchas vezes. E
 dize que en los sacrifiçios que se alli fazien que
 paresçian cosas de muy grand espanto, e de temor, e de
 aorar. E sobresto cuenta el abtor que dixo Proteo que
 fuese ella a aquel lugar, e fiziese y sus sacrifiçios a
 los dioses que los omnes non conosçien nin de quien non
 sabien.

 [DXLVI.] De commo la deesa fue encantar a su fiio
 Achilles.
 Pasadas estas razones entre la deesa Tetis e el obispo,
 leuantose ella, e fue e tomo su fiio Achilles. E auia de
 yr de noche quando las cosas estan todas aquedadas, e
 era estonçes la luna llena e luzie muy clara. E ella
 metiose con su fiio por la mar, e fue con su fiio
 Achilles fasta que vino a aquel lugar del firmamiento
 que auemos dicho ante desto. E luego que alli llego,
 fizo sus oraçiones e sus sacrifiçios; e vio las aguas
 quales le dixera Proteo, e eran de los infiernos.
 
 E desque ovo Tetis fechos sus sacrifiçios e dichas sus
 conjuraçiones, tomo su fiio con las manos por las
 plantas de los ples, e sumiolo en aquellas aguas, e desi
 sacolo luego. E finco Achilles encantado de aquellas
 aguas que, segunt dizen los abtores de los gentiles, en
 ninguna parte de su cuerpo non podie entrar fierro synon
 en las plantas de los pies do su madre le touo apretado.
 E esto acaesçio por que non parara ella mientes en ello.
 E desque se torno a la tierra con el, dio lo a Çiron el
 sabio que lo ensennase a leer, e a sabiduria de armas, e
 todas otras buenas costunbres. E aprendie Achilles, e
 era muy sotil de coraçon, e salio muy entendido e sabio
 e muy esforçado. E era ya mançebillo, mas pero non le
 salien baruas avn nin le paresçia sennal dellas.

 [DXLVII.] De commo ascondio la deesa letis a Achilles,
 su fiio.
 En todo esto començo a sonar la desauenençia e las
 guerras de los griegos e de los troyanos. E la deesa
 Tetis, commo quier que auia encantado a su fiio que non
 entrase fierro en el, sopo por su arte, e por respuesta
 de sus dioses, e por lo que le dixera el obispo Proteo
 que en la lit de Troya auie a morir su fiio Achilles sy
 alla fuese. E por desuiar lo asmo commo lo ascondiese. E
 de muchas tierras de que ella cuydo fallo por mas
 alongada e mas encubierta e segura el Algarbe del
 oçidente de Europa, que es el reyno de Portogal e el su
 Algarbe. E fuese luego para casa de Çiron, su maestro,
 quanto ella mas pudo.
 
 E asy commo llego, resçibiola Çiron muy bien; e ouieron
 sus razones en vno. E pidio alli la deesa su fiio por
 todas aquellas mejores razones que ella sopo en guisa
 que non ouiese el razon de dezir que yrie con ella. E
 desi tomo ella su fiio con plazer de Çiron e fuese con
 el para casa del rey Licomedes. E el rey resçibiola muy
 bien; e desi ella fablo con el por aquello por que yua.
 E leuaua a Achilles vestido en guisa de donzella, e mas
 de orden que de otra manera; pero que lo ovo ella muy
 graue de meter a ello, ca non

[ 128 ]
 querie
 Achilles tomar tales vestidos synon al cabo que ovo de
 fazer lo que su madre querie e le mandaua.
 
 E dixo al rey Lycomedes que era Achilles su fiia; e que
 oyera ella e que lo sabie commo sus fiias del eran
 buenas donzellas, e que estauan muy bien guardadas, e
 que mantenien buena vida; e que tal morada deseaua ella
 para aquella su fiia. E rogole que gela resçibiese ally.
 E el rey fizolo de grado, e plogole que estouiese ally
 en aquel monesterio con sus fiias e que morase con
 ellas. E mandoles que la guardasen commo a sy mismas e
 que le fiziesen mucho plazer. E desi la deesa acomendose
 en graçia del rey e de las infantes e fuese para su
 tierra. E Achilles finco alli con las infantes.
 
 E agora tornaremos a la razon de los de la hueste de
 Troya e de los griegos, e commo fueron buscar a
 Achilles.

 [DXLVIII.] De commo fueron Hulixes e Diomedes a buscar
 a Achilles.
 Hulixes, asi commo es dicho, era muy entendido e sabidor
 e enuiso. E maguer que la deesa Tetis ascondiera su fiio
 en grant poridat, pero sonaua e sabienlo algunos de los
 omnes buenos que en casa del rey Licomedes eran. E pues
 que sopo Hulixes que Achilles entre duennas era, asmo
 qual serie la manera por que lo pudiese mejor fallar e
 sacar le de alla. E tomo de quantas joyas en toda la
 tierra fallo; e leuo cauallos muy buenos, e escudos, e
 espadas, e lanças. E acogieronse el e Diomedes, e fueron
 su carrera commo en aventura por tierra de Çiros -pero
 algunas ay de las estorias que llaman Partemos a aquella
 tierra do Achilles era- fasta que la fallaron en la
 postremeria de Espanna de parte de oçidente. E fueron se
 luego para el rey Licomedes en manera de mandaderos.
 
 E asy commo llegaron al rey e los rescibio el bien,
 dixeron le ellos commo eran mandaderos de los griegos, e
 que le enbiauan rogar el rey Agamenon e el rey Menalao
 de Greçia que les enbiase su ayuda para yr sobre Troya.
 E el rey respondioles: «Veer me he con los mios ricos
 omnes e con mios buenos omnes, e responder vos he.» E
 dixeron estonçes Diomedes e Vlixes: «Pues, rey, entre
 tanto sy vos por bien lo touierdes, dariamos nuestras
 donas que traemos de dar.» E el rey touolo por bien. E
 tomaron ellos estonçes de sus cauallos que trayen, e
 dieron luego a el e desi a otros por su corte. E en cabo
 pidieronle que les fiziese graçia que les mandase ver
 las infantes, que les querian dar otrosi sus dones. E el
 rey touolo por bien e mandoles entrar a ellas.

 [DXLIX.] De commo Hulixes e Diomedes fallaron a
 Achilles.
 Hulixes e Diomedes tomaron estonçes de quantas buenas
 joyas trayen para dar a las infantes e a sus duennas,
 por que sabien que si Achilles alli fuese, que antes
 yrie a las armas que a otras donas. E tomaron vn cauallo
 muy bueno, e vn escudo, e vn arco con saetas, e vna
 lança; e entraron de aquella guisa a las infantes. E
 pues que las infantes los resçibieron e souieron todos,
 sacaron ellos sus donas e dieron a las infantes e a
 todas las otras duennas. E cataron a todas e non
 pudieron conosçer a Achilles, ca estaua vestido commo
 las otras donzellas e seye entrellas. E las otras fueron
 cada vnas a aquellas donas de que mas se pagauan e a
 ellas pertenesçien.
 
 E de todas aquellas donas que aquellos caualleros alli
 aduxeron non leuo Achilles la mano, synon a las saetas
 que pararon alli con las otras donas. E tomo vna e
 trayala por los dedos de guisa que lo ouieron por y a
 conosçer Hulixes e Diomedes. E estonçes Diomedes, quando
 aquello vio, tomo vna bozina que traye y e tanxola. E
 Achilles, quando la bozina oyo, leuantose en pie commo
 espantado, e corrio al escudo e a la lança, e tomolo en
 las manos. E dio de los pies al vestido, que traye commo
 de virgen, fasta que lo echo a tierra con las coçes.


[ 129 ]
 
 [DL.] De commo fue descubierto Achilles de donzella
 por varon.
 Hulixes e Diomedes, quando aquello vieron, leuantaronse e
 llegaron a el, e dixeron le: «Tu eres Achilles, fiio del
 infante Peleo e de la deesa Tetis que te ascondio a ty
 por que le dixeron los adeuinos que auies tu de morir en
 la batalla de Troya. Mas esto non es para ty nin para
 omne de la tu sangre, ca la muerte ninguno non la puede
 escusar. E pues que a morir es, mejor muere quien
 onrrada muerte toma e de que digan bien los omnes que
 non el que fuye della a desonrra de varon e muere en el
 cabo.»
 
 E Achilles, quando estas palauras oyo e vio commo era
 descubierto, non se quiso el encobrir mas. E razonaronse
 estonçes Hulixes e Diomedes, e dixeron a Achilles: «El
 rey Agamenon e el rey Menalao te enbian dezir e mandan
 que vayas conusco a Troya, ca asy lo mando la deesa
 Minierua en su respuesta.»

 [DLI.] De commo ouo Achilles a la infante Deydomia e
 fizo en ella a Pirro.
 Luego que Hulixes e Diomedes aquellas palauras ouieron
 con Achilles, entendieron las infantes el fecho e
 touieron Deydomia e sus hermanas por bien de callar lo
 aquella ora. E fue asi, ca mandaron a todas sus duennas
 e sus donzellas e rogaron a aquellos dos caualleros que
 ninguna cosa non dixesen deste fecho fasta que fablasen
 ellas con su padre.
 
 E en quanto Achilles alli moro, ninguno non sopo nin
 entendio que Achilles era synon donzella saluo ende la
 infante Deydomia, la mayor fiia del rey Licomedes, a,
 quien Achilles amaua mucho e aguardaua sienpre mas que a
 todas las otras. E asi acaesçio que les vino vna fiesta
 de las mayores que en toda aquella tierra auie; e era
 costunbre de onrrar la las mugeres mas que los varones,
 e entre las mugeres mas las virgines que las otras. E
 quando llego la vegilla de aquella fiesta, acogieron se 
 las fiias del rey guisadas de quanto era menester, e
 fueron tener vegilla e onrrar su fiesta a vna hermita de
 vn monte. E ally era su costunbre de tomar se las
 virgines de dos en dos, o tres, o quantas quisiesen, e
 esparzir se por ese monte fasta quant aluenne quisiesen
 -e esto tan bien de dia commo de noche.
 
 E tomaron se alli en aquella fiesta Deydomia e Achilles,
 e apartaron se de todas las otras, e non quisieron que
 fuese con ellas ninguna de las otras. E fueron se muy
 aluenne commo que se yuan a solazar en vno. E desque vio
 Achilles que eran tan alongados de la conpanna, que
 maguer que Deydomia diese bozes, que la non oyrie
 ninguno, dixole asi: «Sennora, aqui a buen lugar de
 seer. Aqui nos asentemos e auremos nuestros solazes,
 departiendo de vnas razones en otras.» E Deydomia touolo
 por bien e asentose con Achilles. Viniendo de vnas
 razones en otras descubriose Achilles a Deydomia commo
 era varon e que era muy enamorado della; e Deydomia non
 desamaua a el otrosi. E el echo las manos en ella, e
 ella non se le querie consentir por ninguna guisa. Mas
 era el muy mas valiente que ella, e non le touo ningunt
 pro la fuerça que auie nin el reuellamiento que fazie, e
 forçola. E de alli adelante avinieron se amos e
 encubrieronse muy bien. E tanto duraron en sus amores 
 que finco prennada Deydomia, e en aquellas encubrençias
 pario vn fiio de Achilles.
 
 E quando vio la infante Deydomia commo era descubierto el
 fecho de Achilles, acogiose e fue a su padre, el rey
 Licomedes; e apartolo e dixole que queria fablar con el.
 E el rey asentose con ella, e ella a los pies del. E
 començo a llorar e a pedir merçed al padre e que le
 dirie vna poridat; e el, que le ouiese merçed a ella. E
 el rey era ya de dias e muy buen omne, e queria mucho a
 aquella fiia. E ella era otrosi muy buena e nunca le
 saliera de mandado. E quando la el vio llorar, fue todo
 mudado a piedat, e dixole: «Fiia, dezid lo que
 quisierdes e pedit lo

[ 130 ]
 que vos pluguiere,
 ca nunca querredes cosa nin pediredes que vos lo yo non
 faga.»
 
 E dixole ella estonçes: «Padre, sennor, aquella donzella
 que la deesa Tetis vos aduxo aqui varon es e su fiio
 della e del infante Peleo, fiio del rey Eato de Oenopia.
 E asi acaesçio que quando fuemos antanno a fazer nuestra
 fiesta al monte, que se aparto comigo; e yo non sabiendo
 nada de su fecho, forçome. E pues que vi que la cosa asi
 auia acaesçido, callelo e encubrile lo mejor que pude; e
 he del vn fiio. E estos caualleros, que aqui son venidos
 a vos, por el vinieron por que quieren dar batalla a los
 troyanos, de que dizen que vençida non podrie ser a
 menos que este Achilles y non fuese. E agora, padre,
 beso vos las manos e los pies que fagades vos en mi la
 vuestra merçed.»

 [DLII.] De commo el rey Licomedes fizo contra Deydomia
 su fiia e caso con Achilles ella.
 Licomedes era muy buen rey e muy E piadoso, e respondio a
 su fiia e dixole asi: «Deydomia, tu eres mi fiia; e lo
 vno por la tu natura, e lo al por el amor e el debdo que
 he contigo, digote que en el fecho de aquella donzella
 -de quien tu dizes que es varon e que le dizen Achilles-
 que non he yo y culpa ninguna, nin tu fazes. E pues que
 la cosa asi a conteçido, non te culpo; e tomemos y el
 mejor consejo que pudieremos. E sea este: que case
 contigo, ca asaz es omne de alta sangre.» E la infante
 Deydomia fue muy alegre con la respuesta de su padre, e
 plogole tanto que non podria mas. E besole las manos e
 los pies, e dixo que aquello era lo que ella por bien
 tenie e lo que ella deseaua, pues el fecho asi era
 pasado fasta alli.
 
 E estonçes mando el rey llamar Achilles e fablo con el; e
 descubriose alli el fecho de Achilles e de la infanta
 Deydomia. E estonçes mando el rey llamar a Achilles e
 dixole asi: «Ya se yo todo el fecho. E que te yo
 quisiese culpar non veo derecha razon por do lo pueda
 fazer, ca vino aqui tu madre e en razon de amiztat 
 enartonos contigo. Pero, pues que tu eres en edat de
 entender bien e mal e feziste lo que tu sabes en la mi
 casa, tengo que parte as tu en el yerro que as fecho.
 Onde tengo por bien que fagas y emienda.»
 
 E estando ellos en estas razones llego Deydomia con su
 fiio Pirro, e tomolo alli en sus braços, e echose con el
 ante su padre e ante Achilles. E rogo mucho al padre e
 mucho a Achilles que de guisa librasen el fecho, pues
 que asi era, que ella e su fiio que non fincasen
 desanparados. E alli ouieron grand dolor e piedat de
 Deydomia e de Pirro el rey Licomedes e Achilles, e
 llamaron estonçes a la fabla a Hulixes e a Diomedes. E
 fue el pleyto alli librado de guisa que Achilles casase
 con Deydomia antes que se fuese, e las bodas fueron
 luego fechas. E resçibio el rey Licomedes al infante
 Pirro por su nieto e heredero de su fiia, la infante
 Deydomia.
 
 E pasadas las bodas, guiso el rey Licomedes a Achilles
 muy bien de buena flota, e de omnes, e de armas, e de
 vianda; e enbiolo para la hueste de Greçia. E Achilles
 encomendo alli mucho a Deydomia, su muger, e a Pirro, su
 fiio, al rey Licomedes e a los otros omnes buenos del
 reyno. E fincaron la infante Deydomia e Pirro, su fiio,
 con el rey Licomedes.

 [DLIII.] De commo se fue Achilles a los de Greçia e
 fue resçebido en Atenas,
 Desque Achilles ovo libradas todas sus cosas, asi commo
 auemos dicho, acogieron se el e Hulixes e Diomedes a la
 flota, e entraron en sus nauios, e fueronse para Greçia.
 E Patroclo fuera criado con Achilles quando era
 ninnuelo, e era cosa que amaua mucho a Achilles e el a
 el. E quando sopo Patroclo commo venie Achilles, salio a
 el a resçebir le e vino con el a Faça, que era su tierra
 de

[ 131 ]
 Achilles. E guisaronse alli amos; e asi
 commo cuenta la estoria, aduxeron çinquanta naues bien
 guisadas.
 
 E los reyes, e los otros prinçipes que alli eran, e aquel
 obispo Colcas de Troya, quando ouieron consigo a
 Achilles, fueron muy alegres e fizieron muy grand
 alegria por toda la çibdat. E el rey Agamenon e el rey
 Menalao apartaron estonçes a Achilles, e contaronle
 ellos alli todo el fecho en que eran, e lo que querien
 fazer, e por que enbiaron por el. E rogaronle que fuese
 el y el mejor que ser pudiese, e que partirien ellos con
 el lo que auien e que farien quanto el quisiese. E el
 prometioles que lo farie de todo en todo e que çiertos e
 seguros fuesen ende. E otrosi se ayuntaron en pos
 aquello los otros omnes buenos que alli eran, e vinieron
 a Achilles e gradeçieronle mucho su venida. E rogaronle
 aquello mismo que Agamenon e Menalao; e el prometiolo a
 todos commo lo prometiera a aquellos reyes.
 
 E en pos esto guisauan se todos para mouer e yr se sobre
 Troya. E antes que mouiesen, dixo el obispo de Troya sus
 oras e fizo sus oraçiones e sus conjuraçiones a su
 ydolo. E ovo respuesta del que la deesa Diana estaua
 sannuda contra el comun de Greçia, e que le fiziesen
 alli sacrifiçio ante que dende mouiesen, que synon, de
 otra guisa que non avrien la pasada nin podrien yr. E
 ellos demandaronle de que serie el sacrifiçio. E dixo
 les el obispo que de donzella virgen, fiia del rey; e
 esta que fuese Efisania, fiia del rey Agamenon.

 [DLIV.] Del sacrifiçio de la infanta Efisania.
 El rey Agamenon, quando aquel sacrifiçio oyo, dixo que
 antes dexarie todo el fecho que dar su fiia a matar; mas
 trauaron todos del tanto que lo ouiefon a mouer que la
 diese a sacrificar e el diogela. E Efisania era fiia de
 la reyna Clitomestra, muger del rey Agamenon e sobrina
 de la reyna Elena, hermana de la reyna Clitomestra; ca
 la reyna Clitomestra e la reyna Elena eran hermanas e
 fueron fiias de vn padre e de vna madre. E el rey
 Agamenon e el rey Menalao otrosi hermanos e fiios de vn
 padre e de vna madre, e casaron amos hermanos con amas
 hermanas.
 
 E era aquella infante Efisania muy fermosa donzella. E
 quando la aduxeron al altar, do la auian a degollar e a
 fazer sacrifiçio, e la tendieron sobre ese altar e ante
 que la degollasen, vio la deesa Diana la omildança del
 rey Agamenon, e las buenas voluntades de los grandes
 omnes que alli eran ayuntados, e la emienda que le
 fazien de la querella que dellos auie; non quiso que
 muriese alli Efisania. E obrando del saber de la magica,
 sacoles a la infante de las manos tan sotil mente que
 nunca los que el sacrifiçio fazian lo entendieron. E
 fizo venir vna çierua e metiola en el lugar de Efisania.
 E el obispo e los otros que le ayudauan al sacrifiçio,
 cuydando degollar a Efisania, degollaron a la çierua e
 fizieron su sacrifiçio; e ouieron pagada a Diana.

 [DLV.] De la venida de los griegos sobre Troya.
 Fecho aquel sacrifiçio e apaziguada la deesa Diana, mando
 luego el rey Agamenon mouer la flota. E Filotetes, que
 era y, auia ydo con Jason e con Hercules quando fueron a
 Colcos por el velloçino dorado, e fuera conpannero de
 aquel Argos que leuara la flota con Jason e con Ercules.
 Onde sabie este Filotetes mas de sobre mar que qual
 quier de los otros que alli eran; e por aquella razon
 diolo el rey Agamenon por guiador de la flota. ca por el
 rey Agamenon se mandaua toda la hueste. E fueron su
 carrera, e ouieron buen viento e buen tienpo e el mar
 pagado.
 
 E arribaron a vn castillo del rey Priamo -mas non dize la
 estoria qual fue aquel castillo-, e conbatieronlo muy de
 rezio e tomaronlo por fuerça. E fizose alli muy grand
 mortandat de om-

[ 132 ]
 nes. E entraron
 el castillo, e prisieron y muchos, e desfizieronlo todo.
 E librado esto alli, mouieronse dende e fueron a otro
 castillo a que llamauan Tenedon; e çercaron lo, e
 conbatieronle muy de rezio, e prisieronle por fuerça, e
 fizieronle commo al otro de antes.
 
 E alli fizo sus cortes el rey Agamenon; e ayunto todos
 los grandes omnes que y eran e dixoles asi: «Querria que
 enbiasemos nuestros mandaderos al rey Priamo a demandar
 le derecho de la soberuia e del mal que las sus gentes
 nos an fecho; e que nos de a Elena que nos tomaron a
 grant fuerça, e nos la robaron e nos la leuaron de
 Greçia, e la otra prea que leuaron con ella. E si lo
 quisiese fazer, que serie bien, e los nuestros que se
 tornasen con la reyna e con las otras cosas e que de
 alli adelante que non fiziesen danno ninguno en ninguna
 cosa. E si Priamo aquello non quisiese fazer, que le
 digan que de su reyno nin de su tierra non saldremos
 fasta que todo lo non ayamos destruydo.»
 
 E en esto acordaron todos los grandes omnes de Greçia. E
 touieron por bien que enbiasen a el dos mensageros; e
 nonbraron que fuesen el vno Hulixes e el otro Diomedes,
 e enbiaron los alla. E mientra ellos yuan, fueron
 Achilles e Telepo a buscar viandas. E era Achilles
 grande, e bien fecho, e ardit, e atreuido mas que otro
 cauallero que en Greçia ouiese, segunt que cuenta la
 estoria. E Telepo era muy valiente e era fiio de
 Ercules, mas non semejaua a su padre en las proezas de
 los grandes fechos.

 [DLVI.] De la tierra que Achilles e Telepo fueron
 buscar las viandas.
 Achilles e Telepo con sus conpannas grandes que trayen
 vinieron a vna tierra a que dezian Misfian; e era della
 rey e prinçipe vno a que llamauan Creon. E este rey
 Creon sabie muy bien todas las nueuas de los griegos; e
 eran todas las gentes de su reyno ayuntadas alli con el.
 E quando sopo commo los griegos le entrauan por la
 tierra e le leuauan los ganados robados e los omnes
 presos, salio a lidiar con ellos por toller les la prea.
 
 E por ventura pudiera con ellos; e mas Achilles, a quien
 su buena ventura dio sienpre avenimientos de buen
 andança, dexo todos los otros e fue derecha mente ferir
 al rey Creon, e diole tal lançada que por muerto le
 derribo a tierra. E quisiera le el luego cortar la
 cabeça sinon por Telepo que le acorrio, e le echo el
 escudo de suso, e gelo non dexo fazer. E esto fizo
 Telepo por que quando el era moço, que acaesçio por
 aquel reyno e le fizo aquel rey Creon muchas onrras e
 muchos plazeres.
 
 E pues que esto asi acaesçio desta guisa, el rey Creon
 entendio commo era ferido de muerte. E el non auie fiio
 nin fiia que eredase en pos el; e por el algo que le
 alli fiziera Telepo porfiiolo, e rescibiolo por su
 heredero, e otorgole el reyno despues de sus dias. E
 murio de aquella ferida este rey Creon; e soterrolo
 Telepo muy onrrada mente.
 
 E librado esto alli, tornose Achilles con toda su
 conpanna para el castillo de Tenedon con grand prea que
 traye. E Achilles, quando llego a la hueste, conto al
 rey Agamenon e a los otros prinçipes que y eran aquel
 avenimiento de como les acaesçiera.

 [DLVII.] De las razones de los mandaderos de los
 griegos que fueron a Troya e de la respuesta del rey
 Priamo.
 Hulixes e Diomedes, mandaderos de los griegos, vinieron
 al rey Priamo e dixeronle todas sus razones asi commo el
 rey Agamenon gelo auia mandado. E razonolo Hulixes, que
 era omne bien razonado, e dixolo que les diese a Elena
 que les robara Paris e toda la prea que con ella
 traxiera; e sobre esto que emendasen a los griegos el
 danno e la desonrra que les auien fecho, e desi que
 avrien paz en vno.
 

[ 133 ]
 
 E asy les respondio el rey Priamo que los griegos deuien
 emendar a el primero el grand tuerto que le auian fecho
 en matar le al rey Laomedon, su padre, e en entrar su
 çibdat de Troya que le auian quemada e destroyda, e de
 su hermana que la leuaran robada e que la tenien por
 sierua; e que bien les deuie menbrar otrosi de commo
 Antenor fuera a ellos de la su parte a demandar les
 emienda de grandes tuertos e tan grandes males commo le
 auien fecho, e que nunca quisieran su razon oyr nin
 fazer nada, e que le respondieran villanas palauras, e
 vino ende sin todo recabdo e destultado. «E fagouos
 saber, e asi lo dezit a los griegos, que por esta razon
 non quiero aver paz con ellos. E vos mismos, yd vos
 luego de toda mi çibdat e de todo lo mio, e seredes
 sabios.»
 
 E Hulixes e Diomedes, quando vieron que la cosa que asy
 pasaua, fizieron commo el rey Priamo les mandara, e
 fueronse su carrera e tornaronse a la hueste al castillo
 de Tenedon. E asi commo llegaron, dixeron al rey
 Agamenon la respuesta del rey Priamo. E los griegos,
 quando aquella respuesta oyeron, ouieron ende muy grand
 sanna. E ayuntaronse luego a auer consejo sobrello los
 altos prinçipes de Greçia; ca sabien ellos que el puerto
 de Troya que lo non podrian auer menos de con nauios e
 con muy grand pena, e tan bien aquello commo todo lo al.
 E cogieron toda la hueste a su flota.

 [DLVIII.] De las ayudas que vinieron a los de Troya.
 Agora dexa aqui la estoria vn poco de fablar de los de
 Greçia, e cuenta quales ayudas ovo el rey Priamo para
 guardar su villa e defender la. E diz que le vinieron
 estos en ayuda. Vinole vna grand caualleria de tierra de
 Calia; e vinieron y Sandalo, e Danpo, e Adrastro del
 reyno de Colofonia. E alli vinieron otrosi Masio, e
 Carras, e Alifuraco,e Napto de tierra de Lica, e Ponto e
 Capaseo de Eusoria. E vinieron alli otrosi ayuntados
 Sarpendon e Clauco de Alcomene, e alli fue Enfereno de
 la Risa. E ay vino otrosi Remo de tierra de Traçia, e
 Aricano de Poria, e Pertremeso e Peterepo de cabo de
 tierra de Frigia. E y vino otrosi Ascamo, e Sautipo, e
 Meptepes de Boeçia. E vinieron y otrosi Saneo e Asfamico
 de tierra de Boeçina, e Postropilo e Boeno de Pafagonia,
 e Filomeno de Tepa, e Logo e Fisco de Gresca, e Enfico,
 e Adrastro, e Dolisona. E alli vino otrosi el rey
 Eristopo, e sin otros que llegaron en pos estos e sin
 las duennas amazonas que vinieron despues en su ayuda. E
 estas fueron las ayudas que vinieron al rey Priamo de
 Troya.

 [DLIX.] De commo el rey Priamo fizo prinçipe e
 cabdillo a su fiio Ector.
 Todos estos, que aqui auemos nonbrados, fueron reyes, e
 condes, e prinçipes, e duques, todos de grandes poderes;
 e vinieron alli con todo quanto poder avien a ayudar al
 rey Priamo. E el rey Priamo , pues que ovo ordenadas sus
 gentes e librado de cada principe de commo fiziese e
 paradas sus azes, fizo a su fiio Ector cabdillo mayor de
 todos los otros. E segunt cuenta la estoria, fizo alli
 el rey Priamo commo deuie; ca segunt dize la estoria, en
 todo el mundo non auia Ector par de prez nin de
 caualleria. E diole con el en aquella adelantança a
 Deyfebo, su hermano, e que fuese Deyfebo acabdellador de
 las conpannas. E dio y otrosi con ellos a Paris, e a
 Troylo, e a Eneas, e al rey Menmor de tierra de Oriente
 que era omne muy sabidor.
 
 E ovo desta guisa el rey Priamo de Troya muy grandes
 gentes en su ayuda. E sobre aquellos que auemos dichos
 cuenta la estoria que fueron y Antenor, e Anchises, el
 padre de Eneas, e Polida-

[ 134 ]
 mas,
 que eran todos omnes de grand cuenta; e el rey Dolon e
 vn fiio de la reyna de Basta, e eran estos omnes muy
 valientes. E y fue la reyna de las amazonas con su
 conpanna muy grande de duennas e muy bien armadas.

 [DLX.] De las fechuras de los troyanos e de algunos de
 los griegos.
 En este lugar cuenta la estoria las fechuras de algunos
 de los altos omnes de los griegos, e de otros, e de los
 de Troya. E fue esto en razon que se preguntaron los
 troyanos a los griegos e los griegos a los troyanos de
 que fechuras eran los sus altos omnes mas nonbrados. E
 dize asi que eran Castor e Pollux crespos, e blancos, e
 los cabellos ruuios, e los ojos sannudos, e las fazes
 llanas e linpias, e omnes bien sanos e luengos de
 cuerpos. De Elena dize otrosi que les semejaua en la
 fermosura, e que era de sinple coraçon, e auie vn lunar
 entre amas las sobre çejas, e la boca pequenna, e en
 todos los mienbros de su cuerpo muy blanca, e muy
 tajada, e muy bien fecha a marauilla.
 
 E del rey Priamo dize alli otrosi que era grande de
 cuerpo, e fermoso de cara, e manso, e la nariz coruada
 ya quanto, e valiente de cuerpo. E de Ector otrosi dize
 que era blanco, e crespo, e vizco, e que le trauaua la
 lengua ya quanto, e muy ligero, e bien baruado, e de
 fermosa cabelladura, e de buena palaura, e de buen
 fecho, e batalloso, e de grand coraçon, e piadoso contra
 los çibdadanos, e brauo contra sus enemigos, e omne que
 se enamoraua de las duennas.
 
 E de Deyfebo e del obispo Eleno dize asi la estoria que
 semejauan a su padre en las fechuras, mas que se
 desemejauan ellos en si; que diz que era Deyfebo fuerte,
 e Eleno piadoso, e ensennado, e sabio e adeuino. E
 Troylo era grande de cuerpo, e piadoso, e muy fermoso, e
 valiente, e cobdiçioso. E de Paris dize otrosi que era
 luengo de cuerpo, e los ojos muy fermosos, e los
 cabellos castannos e ruuios, la cara fermosa commo de
 Venus, la boz mansa e cobdiçioso de sennorio. E la reyna
 Ecuba era grande e fermosa, mas pero del cuerpo ya
 quanto coruada, la voluntad commo de varon, e derecha e
 piadosa. E Andromata, muger de Ector, auie los ojos
 claros, e ella luenga, e fermosa, e mesurada, e sabia, e
 mansa e casta.
 
 E Casandra era blanca, e nin era muy grande nin muy
 pequenna, la boca bien fecha, los ojos muy fermosos
 commo los de Venus, los cabellos muy luengos e ruuios, e
 apuestos mienbros, e los dedos luengos e los pies muy
 bien fechos; e sobre todo esto fermosa, e sinple de
 coraçon, e larga que daua de grado que quier que tenie.
 Eneas era roxo, e esforçado, e el cuerpo commo quadrado,
 e bien razonado, e fablar con quien quier, e luengo de
 cuerpo e non muy gordo, e en consejo piadoso, e fermoso
 de cara commo Venus, su madre, e grandes ojos. E Antenor
 luengo de cuerpo e delgado, e de ligeros mienbros, e
 fermoso, e entendido, e sabio.
 
 E agora dize de las fechuras de los griegos.

 [DLXI.] De las fechuras de los griegos.
 El rey Agamenon era blanco de cuerpo, e mienbros
 valientes, e bien razonado, e sabio, e noble e onrrado.
 E Menalao era non muy grande nin muy pequenno, e roxo, e
 fermoso omne, e de buena amiztad; e pagauanse los omnes
 bien del e era bien fecho. Achilles era grande omne e de
 mienbros valientes, e muy fermosa cara, e grandes
 pechos, e los cabellos crespezinos, e muy fuerte en
 armas, e de alegre gesto e largo de muy buen donayre. E
 Patroclo fermoso de cuerpo, e los ojos veros, e bien
 graçioso e çertero en sus dichos, e sabio, e bien
 razonado, e fablar de grado e osado.
 
 E Ajas Ayleo era espeso de cuerpo e coruado ya quanto, e
 alegre e fuerte. E el

[ 135 ]
 otro Ajas, fiio de
 Telamon, era valiente, e de clara boz, e los cabellos
 negros e crespos, e de sinple coraçon, e brauo contra
 enemigo. E Locro era commo quadrado de cuerpo e coruado,
 e valiente de mienbros, e yrado e fuerte. E Salamin era
 grande de cuerpo, e valiente, e de clara boz, e el
 cabello negro e crespo, e cruel contra enemigo. E
 Hulixes era varon firme e engennoso, la cara risuenna, e
 de mediana grandez, e bien razonado e sabio. E Diomedes
 era fuerte de cuerpo, mas sannudo de cara, e brauo, e de
 mucha palaura, e non sofridor, e osado.
 
 E Nestor era grande de cuerpo, e fermoso, e sabio, e
 luenga nariz, e blanco, e sabio para dar consejo. E
 Çesio era ançiano de dias, e enuiso, e sabio. E
 Protesilao era blanco de cuerpo, e fermoso de cara,
 ligero, esforçado, mas rebatoso. E Neptolomo era grande
 de cuerpo, e valiente, e sannudo, e luengo de otra
 guisa, e la cara luenga, e sobreçejudo. E Palamades
 delgado, e luengo, e sabio, e soberuio e triste; e
 Mataon grande de cuerpo e fuerte; e Periente omne
 misericordioso. E Miçion era rufo e atufado, mas omne
 valiente, e peligroso, e cruel, e non sofridor; e
 Ydomeneo grande de cuerpo e que juraua ayna.
 
 E Buseys era fermosa, e non muy grande de cuerpo, e
 blanca, e los cabellos ruuios e llanos, e las sobreçejas
 juntadas, e de alegre cara, e los ojos fermosos, e muy
 bien fecha de cuerpo, e sinple de coraçon, e vergonçosa
 e piadosa.
 
 E estos reyes, e reynas, e infantes, fiios de reyes e de
 reynas, e prinçipes, e muy altos omnes -tan bien los de
 Greçia commo los de Troya- que aqui son nonbrados puso
 Dares en su estoria que fizo del destruymiento de Troya
 e de los griegos. E contolos a cada vnos por de aquellas
 fechuras e naturas que aqui auemos dicho.
 
 E agora dexamos aqui estas razones, e tornaremos a lo al 
 de la estoria.

 [DLXII.] De la alegria que los griegos ouieron quando
 Palamades, fiio del rey Nauplo, llego a la hueste.
 Troya era çibdat muy grande de luengo e de ancho ca, asi
 commo cuenta la estoria, auie tres jornadas en luengo. E
 diz que cada vno de los reyes que vinieron ally en ayuda
 de los troyanos auie su fortaleza en la çibdat e su
 apartamiento de posadas, e guisaron se todos lo mejor
 que ellos sopieron. E partieronse muy bien: los vnos
 para guardar las puertas, e los muros, e las torres; e
 los otros para salir a los torneos, e a las batallas, e
 a las caualgadas. E Agamenon otrosi fablo con los
 prinçipes de las sus ayudas e con sus gentes de commo
 guisasen sus naues e ordenasen su yda, e quales ouiesen
 la delantera. E dieron y dellos quien corriesen la
 tierra, e ordenaron se lo mejor que ellos supieron e
 pudieron para fazer su guerra.
 
 E Palamades, aquel que deximos ante desto fiio del rey
 Nauplo, arribo alli estonçes con treynta naues cargadas
 de viandas e bien conplidas de caualleros e de armas,
 por que viniera mas tarde de pieça que todos los otros
 prinçipes. E asy commo arribo, salio luego a tierra e
 fuese para los reyes e a los otros altos omnes que eran
 en la hueste. E ellos resçibieronlo muy bien. E el
 mostroles commo enfermara, e que ante su enfermedat que
 non pudiera venir mas ayna de aquello; e escuso su
 tardança lo mejor que el pudo. E los prinçipes que alli
 eran dixeron que con razon tardara e en la tardança que
 non auie el culpa ninguna. E gradeçieronle mucho la
 venida, e fizieron alegria con el, e contaronle alli
 luego el acuerdo que auien tomado para acometer a Troya.
 
 E departieron ally qual serie mejor en entrar el puerto
 de Troya, sy de dia o si de noche. E mostroles alli
 Palamades por razon que mejor era de cometer a los

[ 136 ]
 enemigos de dia que non de noche. E
 otorgaronse en ello todos los que en el consejo eran. E
 el rey Agamenon non estaua ay estonçes, mas era y açerca
 en vna çibdat que dezien Amasion. E enbiaron a el que de
 alli e de otras çibdades e pueblas que auia y aderredor
 que enbiase viandas a la hueste, ca ellos non sabien
 quando serien de torno; e yuanse para el puerto de
 Troya.
 
 E Agamenon, quando aquellos mandaderos le llegaron,
 ayunto su caualleria e ovo su acuerdo con ellos. E
 desque pusieron commo fiziesen, mandoles que estudiesen
 muy aperçebidos de lo que auian a fazer, e todos armados
 para quando las tronpas e las bozinas oyesen, e que
 fuesen luego las velas alçadas e se fuesen luego para
 Troya. E otorgaronlo asi todos que lo farien. E otro dia
 de mannana, quando quebraua el alua, fueron tannidas las
 bozinas e las tronpas, e las naues mouidas del puerto de
 Tenedon de yda para Troya.

 [DLXIII.] De los que ouieron la delantera en la
 entrada del puerto de Troya.
 Dize aqui la estoria que quien la priesa de las naues e
 de los otros nauios que ally yuan veyese que por grand
 marauilla lo aurie, ca dize que tenie la flota en luengo
 mas de dos leguas grandes. E estaua alli la mar toda
 cubierta de naues, ca non fue omne que tantas naues
 nunca viese ayuntadas, nin tantos prinçipes de vn
 acuerdo ayuntados viese en vn lugar, e todos bien
 guisados de armas e todos de vn coraçon para fazer bien.
 E dieron la delantera a Protesilao e a Procano. E estos
 dos prinçipes trayen quarenta naues muy bien guisadas, e
 estos fueron los que entraron primero en el puerto de
 Troya. E leuauan sus naues muy bien guarnidas e
 castillos de maderos en ellas, commo deue yr quien va
 tomar puerto por fuerça.

 [DLXIV.] De la batalla que los griegos ouieron con los
 troyanos en la entrada del puerto.
 Asi commo es dicho, venien las naues de los griegos a
 Troya, e llegaron y muy yrados e muy de rezio. E los de
 de la çibdat otrosi, que sabian muy bien commo los
 griegos venien contra ellos, ouieron sus gentes grandes
 e muy bien ordenadas. E caualgo luego Ector ante que
 todos los otros, con grand conpanna de caualleros que
 yuan con el que le aguardauan e otros muchos otrosi que
 estauan guisados para acorrer le, e fuese para el
 puerto.
 
 E Protesilao corrio toda la ribera sus velas tendidas; e
 fue y fecha grand mortandat ante que a terrenno pudiesen
 salir. E en cabo ovo la salida a tierra e mato y muchos
 de los troyanos. E desque Protesilao arribo a la tierra,
 llego otrosi Ector de la otra parte, e afrontaronse. E
 fizose la lit entrellos muy fuerte e muy ferida; e
 lidiaron Ector e Protesilao. E mato luego Ector a
 Protesilao e a muchos otros de los griegos que eran alli
 con el. E por do quier que Ector yua, fazie grand
 mortandat en los griegos; e por do Ector non andaua,
 fuyen los troyanos e dexauan el lugar a los griegos. E
 murieron y delos griegos aquella ora muchos ademas,
 dellos en tierra, dellos en la mar.
 
 E en todo esto llego alli Achilles e salio a tierra. E
 ayuntaronse de cabo las batallas de la vna e de la otra
 parte. E Achilles por su fuerça grande e por su buena
 andança podie con los troyanos, e arredro los del puerto
 vna buena pieça matando muchos dellos. E Ector otrosi de
 lo que el auie de fazer non posponie nada, nin tardaua
 de fazer grandes mortandades en los griegos commo en sus
 enemigos, nin los griegos otrosi en los tro yanos. E
 dize la estoria en este lugar que los griegos en mal
 punto alli vinieran aquel dia sinon por la noche que los
 partio.
 

[ 137 ]
 
 E estonçes arribaron otrosi alli Agamenon e todos los
 otros de la hueste, e tomaron posadas cada vnos por do
 les acaesçie. E toda la noche se velaron e se aguardaron, temiendo que vernien los troyanos sobrellos.
 Mas los troyanos fizieron de otra guisa, que se entraron
 en su çibdat e folgaron toda la noche. E soterraron sus
 muertos e pensaron de los que tenien llagados.

 [DLXV.] De commo los troyanos non dexaron a los
 griegos apoderarse de ningunt lugar de sennorio e de la
 desabenençia.
 Otro dia de mannana fizo Ector guisar su gente, e salio
 de la villa con grand caualleria que traya el rogada e
 muy amonestada para fazer bien. E el rey Agamenon
 otrosi, maguer que estaua la su gente muy lazrada -lo
 vno por la mar, lo al por la noche que velaran toda- e
 auien mas menester de folgar que non de lidiar, pero
 guisaronse, ca les non dexaua Ector estar quedos nin les
 daua vagar de folgar, e salieron contra los troyanos. E
 Ector pusose luego con ellos çerca de las sus tiendas.
 
 E los griegos salieron a las feridas, e a las bozes, e
 los alaridos; e la batalla fue muy grande. E mato luego
 Ector en las primeras feridas a Patroclo e a muchos
 otros de los ardides varones de Greçia. E fue alli fecha
 muy grande mortandat sobre Patroclo en las primeras
 justas; e segunt diz la estoria non sola mente por
 vengar le, mas por cobrar el su cuerpo que non podien
 aver ante los troyanos. E Menaon, que era de parte de
 los griegos, fazie alli muy bien de sus armas; mas salio
 Ector a el e matolo luego. E vino alli estonçes
 Menesteo, rey de Atenas, e firio a Ector en la pierna en
 la coyuntura del ynojo de parte de tras. E fue Ector
 sannudo por ello, e fizose por ende alli muy grand
 mortandat aquella ora; ca, segunt dize la estoria, mato
 alli Ector dos mill de los griegos despues que fue
 ferido.
 
 E de guisa se reboluio la fazienda e asy lidiaron los
 troyanos tan fuerte, que todos los griegos dexaron el
 canpo e fuxeron fasta las naues. E sinon fuera por
 Telemon e por Ajas, fiio de Esione, que encontro Ector
 en la carrera, e se connosçieron e fizieron grand
 alegria entre sy, de aquella vez los quebrantara Ector
 de guisa que tarde o nunca cobraran los griegos. E demas
 que leuaua fuego greçisco para echar en la flota e
 quemar la toda, mas dexolo por Ajas e por Telemon, e
 fizo tornar todos los suyos que en aquel dia non
 lidiaron ya mas.
 
 E otro dia de mannana demandaron los griegos treguas a
 los troyanos para quemar sus muertos, los que fuesen
 para ello, e soterrar los otros. E el rey Priamo ovo
 acuerdo con sus fiios, e con los otros prinçipes que y
 eran, e con los omnes buenos de la çibdat, e touieron
 todos por buena sennal aquello que los griegos
 demandauan treguas. E fallaron por bien que las diese el
 rey, e el diogelas. E dadas las treguas, buscaron amas
 las partes, los troyanos e los griegos, sus muertos e
 soterraron los segunt sus costunbres. E fizo alli
 Achilles muy grand duelo por su conpannero Patroclo, e
 el rey Agamenon por Protesilao; ca asi commo dize la
 estoria, el non amaua ninguna cosa tanto commo aquel. E
 de amas las partes auia y muertos por que fazien grandes
 duelos; e non auie y marauilla. ca tal labor auian
 començada de amas las partes.
 
 E pues que los muertos fueron soterrados, Palamades -que
 viniera mas tarde- començose a querellar contra
 Agamenon, diziendo que el non tenie por bien que
 Agamenon ouiese el sennorio sobre todos. E dixo a los
 mas altos prinçipes que en la hueste eran que mas alto
 omne era el e mas rico que non Agamenon, e por aquellas
 razones que serie derecho de auer el el sennorio de la
 hueste. E sobresto ouo muchas fablas en la hueste e
 muchas barajas, tanto que el dia que

[ 138 ]
 las
 treguas salien que se fizieron vandos; e los vnos se
 pararon con Agamenon e los otros con Palamades.

 [DLXVI.] De commo el rey Agamenon rogo mucho a
 Achilles que matase a Ector.
 Ese dia que las treguas salieron, guisaron sus conpannas
 muy bien el rey Agamenon, e el rey Menalao, e Achilles,
 e Diomedes, e los otros prinçipes que y eran con ellos.
 E de la otra parte de los troyanos guisaronse otrosi
 Ector, e Paris, e Deyfebo, e Troylo, e Eneas, e salieron
 estos de la çibdat a aquellos de la hueste. E vinieron
 vnos contra otros muy esforçada mientre e firieronse muy
 de rezio. E los primeros caualleros que en esta batalla
 murieron, asi commo cuenta la estoria, fueron los
 fuertes e los ardides que se preçiauan por adelantar se.
 E mato alli Ector estos tres duques muy poderosos:
 Boeten, e Protenor, e Archillon. E en todo esto faziese
 ya noche, e partiolos.
 
 E desque la noche fue venida, demando el rey Agamenon por
 todos los altos varones de la hueste; e vinieron a la su
 tienda. E rogoles mucho e amonestoles, commo amigos e a
 parientes e a vasallos, que ouiesen todos a coraçon
 vuiada mente de matar a Ector, ca el auie muertos todos
 quantos altos varones alli vinieran de Greçia; e que si
 el visquiese luengo tienpo que ellos tal perdida
 tomarian que nin serien para alli nin para tornar a
 Greçia. E otorgaron todos los prinçipes de los griegos
 en ello; pero departien asi que Ector era fuerte e
 ardit, e que ningunt omne de los que alli eran que non
 osarien lidiar con el vno por otro. E estonçes rogo
 mucho el rey Agamenon a Achilles que pusiese todo su
 poder en matar a Ector. E respondiole estonçes Achilles
 que non ouiese cuydado de rogar le mas, ca el lo auie
 tan a coraçon por que lo farie, e non dudase.

 [DLXVII.] De commo Paris firio de una saeta al rey
 Menalao.
 Pasada aquella noche, otro dia de mannana Ector e Paris
 guisaronse bien e vinieron a la batalla. E guisaronse
 otrosi los griegos, e salieron de su hueste, e vinieron
 contra ellos. E lidiaron, e fue muy grande la batalla e
 muy grande la mortandat, asy que cuenta la estoria que
 çient vezes mill omnes murieron alli de aquella vez. E
 diz que non dubdaua alli ninguno vno a otro, nin se
 auien ninguna piedat.
 
 E el rey Menalao començo ally a asechar a Paris. E Paris
 entendio gelo muy bie[n], e fue contra el, e tiro vna
 saeta, e diole vna grand ferida en la coxa de la pierna.
 Commo cuenta la estoria, era Paris muy buen arquero e
 muy çierto. E el rey M[enal]ao, pues que fue ferido,
 asannose mucho, e parose a atar la llaga. E desque la
 ovo [atada] e apretada bien, cato ante sy e vio y a Ajas
 Ayleo. E entre amos fue [asechando] a Paris en la
 batalla por apartarle. E ouieronlo apartado si non por
 Ect[or e] Eneas que sobre vinieron e lo acorrieron; e
 defendiose por y. E entre tanto vino la noche, e partio
 la batalla aquel dia; e murieron y muchos buenos omnes.

 [DLXVIII.] Del fecho del otro dia commo murieron y
 muchos altos omnes.
 Entre los troyanos e los griegos non ovo ningunt espaçio
 de folgura despues de la batalla dese dia synon la
 noche. E otro dia de mannana Achilles e Diomedes
 ordenaron sus gentes e salieron al canpo. E de la otra
 parte salieron otrosy Ector e Eneas con todos los de la
 villa, e lidiaron. E tan grande se fizo alli la
 mortandat de los caualleros que tantos ovo y de muertos
 que diz que toda la tierra yazie cubierta a todas
 partes. E entre reyes e duques mato alli Ector por su
 mano estos siete : a Ortomenon, e Palomenon, e
 Epitriopen, e Seçiduyn, e El-

[ 139 ]
  
 moren, e Darcun, e Pormerun; e todos estos muy poderosos
 omnes cada vno por si e sennor de mucha caualleria. E
 alli mato otrosi Achilles estos quatro duques de los de
 Troya: a Enfemion, e Ypoto, e Fileon, e Astorion. E
 Diomedes otrosi mato muchos altos varones en aquella
 quinta batalla.
 
 E otrosi el rey Agamenon, quando vio tantos de sus altos
 omnes que yazian muertos, fizo el y lo mejor que pudo; e
 esto fue que departio la batalla. E ally se tornaron a
 la villa alegres los troyanos, ca les semejaua que les
 yua muy bien con sus enemigos. E estonçes Agamenon, que
 estaua muy triste e auie el de veer el cuydado de la
 hueste, ayunto todos los sus altos prinçipes, e rogoles
 mucho que se conbatiesen de rezio contra sus enemigos e
 non lo dexasen por ninguna guisa; ca bien sopiesen que
 los de la villa menguauan cada dia, e a ellos vernie
 acorro ayna, e que por aquella razon que se deurien
 esforçar mas a lidiar.

 [DLXIX.] De commo Hulixes e Diomedes fueron pedir
 treguas al rey Priamo.
 Paso aquella noche, e a la mannana Agamenon mando ordenar
 sus conpannas para lidiar e que fuesen contra los de
 Troya. E los de Troya otrosi non tardaron, e fueron
 luego en el canpo, e començaron a lidiar. E fue esta
 batalla tan grande e tan luenga que, segunt la estoria
 dize, diz que quarenta dias duro que nunca ninguna de
 las partes quedaron de lidiar. E los griegos non auien
 do se esparzir nin do tomar otro lugar do asentasen su
 hueste en otra parte synon alli do se asentaron luego,
 ca lo vno non se podian mouer de alli ante los troyanos
 que gelo vedauan; nin avn que podien, non osauan tan mal
 escarmentados los auien esos troyanos. E por que auien a
 estar alli en aquel çerco que a otra parte non podien
 yr, e era muy grande el fedor de los omnes e de las
 bestias que alli yazian muertos, ca diz que non es omne
 que a los millares dellos pudiese dar cuenta. E eran los
 griegos en grand cuyta, ca matauan alli con su fedor los
 muertos a los biuos.
 
 E con esta quexa tan grande ovo el rey Agamenon a mouer
 se a pedir treguas al rey Priamo. E llamo a Hulixes e a
 Diomedes, e ensennoles commo se razonasen e fuesen al
 rey Priamo a demandar le treguas por tres annos; e que
 entre tanto que soterrarien los muertos e darien a los
 llagados maestros por que sanasen e por que folgasen los
 sanos otrosi, ca menester lo auien. E salieron los
 mandaderos e caualgaron armados de todas sus armas. E
 salieron e yuan contra la villa. E fallaron vn cauallero
 de Troya que les [preg]unto de su carrera; e ellos
 dixeronle que eran mandaderos de los griegos e que [yuan
 de parte] del rey Agamenon al rey Priamo. E aquel
 cauallero de los de Troya [era] Dolon, e andaua por alli
 catando sy saldrie algunt cauallero de los de Greçia a
 iustar e que saldrie a el. E Dolon, quando aquello oyo a
 Hulixes e a Diomedes, tomolos segura mente e leuolos
 fasta el rey Priamo. E los mandaderos dixeron su
 mandaderia al rey.
 
 E el rey Priamo mando luego llamar a sus fiios e a los
 otros prinçipes, e dixoles estas nueuas e que les
 semejaua ende o que tenien y por bien de fazer. E dixo
 luego Ector que le semejaua grande el plazo de las
 treguas. E dixo el rey Priamo que dixese y cada vno lo
 que por bien touiese e su voluntat; mas plogo a todos
 que fuesen dadas aquellas treguas, e que soterrarien
 ellos otrosi los sus muertos commo los griegos los
 suyos, e refarien sus muros. E fueron estonçes otorgadas
 las treguas de amas las partes por tres annos.

 [DLXX.] De commo començaron a lidiar los troyanos e
 los griegos despues que las treguas salieron.
 Pasados los tres annos de las treguas, tornaron de cabo a
 su guerra e a sus lides los troyanos e los griegos e gui-

[ 140 ]
 saronse con grandes gentes. E
 Etor, [e] Eneas, e Troylo, e Menaon, salieron de la
 çibdat muy aconpannados para la batalla. E salieron de
 la otra parte el rey Agamenon, e Menalao, su hermano, e
 Achilles, e Diomedes; e lidiaron de amas las partes muy
 de rezio. E mato y Ector en la primera justa estos tres
 duques: a Filipo, e Amapon, e Menmon. E mato Achilles
 otrosi estos dos de los de Troya: a Licaon e Euferbo; e
 eran de los poderosos de la villa.
 
 E son estos prinçipes que se perdieron de amas las
 partes. E alli murieron de los otros de menor guisa
 tantos que non auian cuenta, ca duro treynta dias que
 non quedaron de lidiar. E el rey Priamo, quando vio
 commo auia perdidas tantas de sus gentes, enbio sus
 mensageros al rey Agamenon a pedirle treguas por seys
 meses para aver espaçio de pensar en su fazienda. E el
 rey Agamenon con el consejo de los que eran con el
 diogelas.

 [DLXXI.] De commo, pues que pasaron aquellas treguas,
 tornaron a lidiar aquellas gentes.
 Pasadas otrosi las treguas de aquellos seys meses,
 guisaronse muy bien de amas las partes e salieron a
 lidiar. E fue la lit de aquella vez muy fuerte. E asi
 commo cuenta la estoria, fueron y muertos muchos de los
 altos omnes tan bien de la vna parte commo de la otra,
 pero fueron y los griegos ya quanto peor mal trechos que
 non los troyanos. Mas con todo esto non cuenta la
 estoria quantos nin quales murieron y, commo los conto
 en las batallas de antes desto. E enbio estonçes el rey
 Agamenon pedir treguas de treynta dias al rey Priamo; e
 el rey Priamo con el consejo de los suyos diogelas.

 [DLXXII.] De vna vision que la muger de Ector vio en
 suennos e fue ende muy espantada.
 La muger de Ector auia nonbre Andromata. E pasados
 aquellos treynta dias de aquellas treguas, en la noche
 de adelante sonnaua que si Ector a la batalla que otro
 dia auian de fazer fuese, que y morrie e nunca ende
 saldrie biuo. E fue por ende muy quexada e non pudo
 estar que lo non descubriese a Ector luego esa mannana.
 E mas asy commo cuenta la estoria, Ector non le quiso
 tornar cabeça a ello; synon [que] le dixo asi que dexase
 aquella razon aquella ora, ca non tenie que auie en ella
 synon [anto]jança. E estonçes Andromata, con el muy
 grand pesar e la muy grand tristeza de [la] mala ventura
 que entendio por aquella vision que le auie de venir,
 enb[io al rey Priamo] a rogar e pedir le merçed que
 mandase a Ector que aquel dia non entrase en la batalla
 nin fuese a ella; synon que ella auia visto en aquella
 noche que sy Ector en aquella batalla fuese, que
 quebranto tomaria y el rey Priamo, e todas sus gentes, e
 su çibdat, e su regno qual nunca tomaran, nin cobrarien
 jamas.
 
 E el rey Priamo, quando aquello oyo, rogo a Ector que non
 fuese aquel dia a la batalla e non lo podie ende
 estoruar. Pero tanto le dixo e trauo con el que ouo
 Ector aquel dia a fincar por el ruego de su padre. E
 guisaronse estonçes el obispo Eleno, e Paris, e Eneas, e
 tomaron sus conpannas muchas e muy bien guisadas, e
 salieron con ellos a la batalla e ellos por cabdillos
 della acabdellando los. E quando aquello vio Ector,
 començo a barajar con su muger e culpar la mucho de
 aquellas palauras que auie dichas. E demando luego por
 su cauallo e sus armas, e dixo que non era cosa ninguna
 por que el dexase de ser en aquella batalla.
 
 E donna Andromata veyese en cuyta de muerte, asmando que
 fincaria biuda e por ventura que yrie catiua. E mientre
 se

[ 141 ]
 el vestie las armas, tomo ella a
 Astianos, su fiio pequenno, e aduxolo en los braços; e
 echo gelo ante sus pies por que le tomase duelo de su
 fiio quando le viese tan chico, si fincase huerfano, e
 que dexase de yr a la batalla. Mas Ector non lo quiso
 dexar por eso. E estonçes començo ella a llorar muy dura
 mientre e fazer muy grand duelo. E fuese desta guisa
 quanto mas pudo para el rey Priamo, e contole todo lo
 que viera de Ector en el suenno e que Ector que nin por
 ella nin por su fiio non queria dexar de yr a aquella
 batalla. E acogiose estonçes el rey Priamo e fue a
 Ector, e tanto le sopo dezir que le fizo fincar mas por
 fuerça que de otra guisa. E enbio esa ora el rey Priamo
 a los otros sus fiios e sus prinçipes a la batalla.
 
 E sopieron esto los prinçipes de Greçia -Agamenon, e
 Menalao, e Achilles, e Ajas- e fablaron todos mucho
 sobrello de commo Ector non era en aquellas azes nin
 venie a aquella batalla. E ayuntaron todas sus gentes e
 amonestaron las quanto pudieron que lidiasen muy de
 coraçon, ca aquel dia aurien derecho de los troyanos, e
 dixeronles la razon por que. E asy commo se llegaron las
 azes de amas las partes, conbatieronse tan de rezio que
 mas non pudieron teniendose todos los griegos por
 seguros que pues Ector alli non era, que aquel dia
 vençerian ellos a los troyanos e los desbaratarien. E
 por esta razon esforçaron mas los griegos e mataron
 muchos buenos caualleros de los troyanos E eran muy
 grandes las bozes e los alaridos que los troyanos
 fazien, tanto que entrauan los apellidos a la çibdat asi
 que lo oyo Ector.
 
 E pues que sopo que yua mal a los troyanos, armose el
 cuerpo e el cauallo. E pues que subio en su cauallo,
 omne del mundo non le pudo estoruar que non saliese a la
 puerta de la çibdat; e qual ora fue fuera endereço para
 las azes de los suyos. E desque entro en la batalla e
 llego al lugar de la mayor priesa de las feridas, firio
 el luego otrosi e mato luego estos tres prinçipes: a
 Diomenemo, e Podion, e Leutemo; e firio en el muslo a
 otro que dezien Seteleno. E segunt cuenta la estoria,
 alli fiizo Ector marauillas en el desbarato de [los
 gri]egos. E tanto fue el poder de Ector e el su fazer de
 armas que ouieron los [griegos a] arrancar se e dexar el
 canpo. E entendieron alli estonçes los troyanos [como
 auien to]mado grand perdida en su gente.

 [DLXXIII.] De las maravillas que Ector sizo en la
 hueste e commo le mato Achilles.
 Pues que Achilles sopo commo Ector era en la batalla e
 mataua los altos omnes de Greçia, asmo en su coraçon que
 lo mejor que el alli podrie fazer que serie andar en pos
 el e asechar le fasta que lo pudiese engannar; ca bien
 sabie el que sy por alguna guisa le el non matase, que
 grande serie el danno e la perdida que el farie en los
 griegos. E de la guisa que lo asmo, desa manera lo fizo.
 E en todo esto durando la batalla e veniendo todos a la
 mayor priesa e mas fuertes feridas de toda ella, murien
 y muchos de los altos omnes de la vna e de la otra
 parte. E andaua toda via Achilles asechando a Ector.
 
 E auie y en los griegos vn duque fuerte e ardit, e auie
 nonbre Polibetes. E encontrose Ector con el e matolo
 luego. E Polibetes andaua armado de armas frescas, e
 nobles, e que paresçian muy bien. E Ector quando las
 vio, vinole a coraçon de tomar las para si. E desque ovo
 derribado a Polibetes e yazia ya en tierra, abaxose el
 para tomar le el yelmo que reluzie de mucho oro que auie
 muy bien labrado en el, e la orla que estaua toda llena
 de piedras preçiosas engastonadas aderredor.
 
 E alli vino estonçes Achilles delante. E Ector tornose a
 sus armas e a conbatir se con el. Mas Achilles non le
 pudo sofrir e tirose a çaga; e auiele Ector dado vn
 grand golpe en la coxa. E Achilles ouose estonçes a
 tirar a çaga de la batalla e atar la llaga. E en todo
 esto Ector fincando en vagar, torno a tomar aquel yelmo
 de Po-

[ 142 ]
 libetes e non metio
 mientes en fecho de Achilles. E estando el encoruado
 sobre la çeruiz del cauallo para tomar aquel yelmo,
 llego Achilles. E Ector en aquello que se encoruaua
 contra tierra, corrieron le las faldas de la loriga
 contra la cabeça e fincole el cuerpo descubierto de la
 çinta ayuso. E Achilles, quando lo asi vio estar
 descubierto, puso las espuelas al cauallo e fuelo ferir,
 que lo non vio Ector. E diole de la lança por el cuerpo
 tal golpe que tres palmos gela metio por el cuerpo.
 
 E estonçes fue grande el duelo que los de Troya
 començaron a fazer; e bien se trabajauan tanto desto
 commo de lidiar. E creçien los coraçones a Achilles e a
 los griegos, e vençien a los troyanos tanto que los
 arrancauan e los fazien tornar a las puertas de la
 çibdat. E avn, segunt diz la estoria, mayor danno
 ouieran fecho en ellos synon fuera por Amenon, rey de
 Ecopia, que vino e se metio en medio. E conbatiose con
 Achilles vno por otro; e les duro la justa fasta en la
 noche. E pues que se acogieron de alli, tornose Achilles
 a sus tiendas muy mal llagado el e muchos de los otros
 prinçipes de Greçia.

 [DLXXIV.] Del duelo que por Ector fue fecho e commo
 tornaron a la lid.
 Los troyanos en todo esto llegaron, e tomaron el cuerpo
 de Ector e leuaronlo a la villa. E fueron muy grandes
 los duelos e los llantos que toda la noche fueron alli
 fechos por el. E lloraron los viejos, e los mançebos, e
 los ninnos, e otrosi todas las mugeres por la su noble
 caualleria e por la otra proeza que en el auia. E el rey
 Priamo, su padre, tanto fue triste por la muerte de
 aquel su fiio que en punto estudo de salir se de
 sentido, ca en aquel tenie toda su fiuza; e fue muy
 grande el duelo que el fizo. E la reyna Ecuba, su madre,
 otrosi, e sus hermanos e sus hermanas, non fue en cuenta
 el duelo que fizieron. E ronpieronse todos los vestidos,
 e rascaronse las caras, e mesaronse las cabeças dandose
 muchos punnos en ellas, Mas sobre todos los otros fazie
 grand duelo Andromata, su muger, que toda se ronpio, e
 se rasco, e se estimo; e yazia çerca del salida de
 sentido.
 
 E otro dia en la mannana guisaronse los de la villa para
 vr a la batalla a vengar su perdida grande que auien
 tomada. E fue y aquel rey Amenon de Ecopia e los otros
 prinçipes que y eran de parte del rey Priamo, e
 salieron, e ordenaron muy bien sus azes, e dieron sus
 lugares a guardar a cada vnos. E otrosi fizo el rey
 Agamenon de la otra parte; e salieron de las tiendas e
 pararon sus azes. E yendo ya las conpannas vnos contra
 otros para lidiar, ovo el rey Agamenon su acuerdo. E
 segunt que sus conpannas estauan, touo por mejor aver
 treguas que non lidiar; e enbiolas pedir de dos meses
 para soterrar sus muertos.
 
 E el rey Priamo con el acuerdo de los suyos otorgogelas.
 E estonçes soterraron los cuerpos de los muertos, los de
 vna e de la otra parte. E el rey Priamo fizo fazer en vn
 tenplo delante de la puerta de la su çibdat vna
 sepoltura muy noble en que metio a Ector, su fiio, a muy
 grand onrra segunt su costunbre. E soterraron los otros
 de la çibdat otrosi a los suyos, e los griegos a los
 suyos otrosi; e por eso demandaron las treguas. E segunt
 la estoria cuenta, desta guisa fueron lazrando los vnos
 e los otros de amas las partes, griegos e troyanos, e
 fizieron sus duelos muy grandes. E quando acabaron de
 soterrar sus muertos e les ouieron fechas sus onrras de
 amas las partes, ouieron grand sabor de folgar e synon
 Palamades, que non quiso callar de aquello que auie
 començado que Agamenon auie sobrellos de leuar lo
 adelante.

 [DLXXV.] De commo fue Palamades alçado por rey.
 El rey Agamenon era varon muy sabio, e sopo commo
 Palamades e los mas de la hueste fablaron de aquello que
 era el adelantado de la hueste e de commo querien fazer
 otro. E quando la razon a el vino, dixo commo le plazie
 e que lo sofririe el

[ 143 ]
 muy de grado que
 pusiesen otro por adelantado de la hueste, ca el nunca
 fuera cobdiçioso de tomar lo. E sobresto dixoles asy a
 todos: «Sennores, sepades que en todo vuestro fecho
 cobdiçia ninguna non he yo de ninguna otra cosa sinon
 que pudiesedes tomar vengança de vuestros enemigos. Nin
 me asannare nin me pesara si sobre mi alçardes otro por
 enperador, ca yo non quiero tomar sennorio ninguno sobre
 las conpannas.»
 
 E estonçes vino Palamades delante, e dixo ante todos los
 prinçipes que el era rico asaz, e poderoso, e sabidor de
 dar consejo a todas sus faziendas e de todo quanto les
 viniese, ca mucho auie fablado en esto. E a la fin
 otorgaron todos a Palamades el poder e el sennorio de la
 hueste. E desto non plogo a Achilles.

 [DLXXVI.] De la batalla que fizieron alli despues de
 las treguas, e paresçio que non era y Ector.
 Pasadas aquellas treguas de los dos meses, al otro dia en
 la mannana Palamades saco las conpannas e ordeno sus
 azes. E andudo por los prinçipes e por los altos omnes
 rogandoles que fiziesen bien. E los de Troya otrosy
 guisaronse, e fue Deyfebo su cabdillo, e salieron de la
 çibdat e pararon sus azes. E fueron los vnos contra los
 otros; e firieronse primero el rey Sarpadon de parte de
 los de Troya e Neptolemo de los de Greçia. E fue alli la
 batalla muy grande, e murieron y muchos de la vna e de
 la otra parte. Mas fue ay Sarpadon ferido, e mal trecho,
 e abatido.
 
 E el estando en aquella priesa, vn rey que auie nonbre
 Perseo -que viniera de Etiopia en ayuda de los troyanos,
 e era muy ardit, e viniera por ganar proeza a aquella
 batalla-, quando vio al rey Sarpadon asi estar,
 acorriolo e librolo de las manos de los enemigos. E fizo
 muy grand danno ese dia aquel rey Perseo a los griegos;
 pero dize la estoria que en ese dia mismo murio el en
 aquella batalla. E desta guisa lidiaron alli ocho dias
 cutianos. E muchos de los altos omnes fueron alli
 muertos e muchos feridos, e mas de los troyanos que non
 de los griegos; asi que bien entendieron los de la
 çibdat e los de la hueste que Ector non era alli.

 [DLXXVII.] De commo demando el rePriamo treguas a los
 griegos.
 Pasados aquellos nueue dias destas batallas despues de la
 muerte de Ector, demando el rey Priamo a los griegos
 treguas de vn anno para soterrar los muertos e sanar los
 feridos. E Palamades, que auie el sennorio de los
 griegos, otorgo las por vn anno, pero a pleyto que en
 quanto aquellas treguas durasen, que los de la hueste
 que pudiesen entrar a la çibdat a solazar se aquellos
 que quisiesen. E las treguas fueron dadas e otorgadas
 desta guisa e juradas de amas las partes. E puestas
 estas treguas e firmadas, enbio Palamades a Agamenon a
 tierra de Mesa por viandas con que socorriesen a la
 hueste. E Agamenon, quando fue alli, enbio dezir a
 Telefo commo Palamades auie el sennorio en la hueste. E
 peso ende mucho a Telefo, mas enbiole dezir Agamenon que
 por su voluntad fuera aquello e que non fuese ende
 sannudo nin le pesase.
 
 E estonçes fizo bien su fazienda Agamenon, e recabdo
 aquello por que fue, e tornose a su hueste. E esto fue
 en quanto las treguas duraron. E Palamades trabajose
 mucho de fazer todas las cosas que serien buenas para su
 hueste. E en todo esto los de Troya labraron e fizieron
 sus muros, e alçaron sus fortalezas, e guisaronse bien
 contra los enemigos que eran soberuios. Mas mucho eran
 desmayados e enflaqueçidos los troyanos mas que non
 solien, e esto por la muerte de Ector.

 [DLXXVIII.] Del aniuersario de Ector e de commo vino y
 Achilles.
 En el plazo de aquellas treguas vino el aniuersario de
 Ector. E salio el rey Priamo a aquel tenplo de fuera de
 la çibdat do Ector yazia enterrado. E vino y otrosi la
 reyna Ecuba, e fueron y todos

[ 144 ]
 los altos
 varones de Troya. E muchos vinieron y otrosi de los
 griegos por veer los juegos que los troyanos farien en
 aquel aniuersario. E metiose Achilles entre los otros
 caualleros griegos que alli venien e llego alli a aquel
 lugar. E vio y a la infante Policena, e paresçiole tan
 bien que luego fue enamorado della. E non sabie que
 fazer a ello nin que consejo tomar y ante la premia del
 adelantado de la hueste. E pesole mucho por que
 Palamades auie sennorio sobre el e lo perdiera Agamenon,
 e demas que el non lo auie otorgado. E sobre todo lo al
 le peso mucho por razon del amor de Poliçena.
 
 E desque fue contra la tarde, tornaronse del tenplo todos
 los griegos. E Achilles, quando se acogio a su tienda,
 aquexolo mucho el amor de Poliçena, tanto que lo non
 podie sofrir. E el auie vn omne natural de tierra de
 Troya; e estando en aquella angostura, ensennole commo
 fiziese. E enbiolo a la çibdat, e mandole que llegase
 muy en poridat a la reyna Ecuba, e que le dixese de la
 su parte commo le enbiaua dezir Achilles que sy ella
 quisiese, que el metrie paz e concordia entre los
 griegos e los troyanos, e que faria a los griegos que se
 fuesen para sus tierras, e que el que emendaria todo
 quanto mal auia fecho sy le diese ella a Poliçena, su
 fiia, por su muger.

 [DLXXIX.] Del mensagero que leuo este mensaje a la
 reyna Ecuba.
 El mensagero que Achilles enbio fue asy commo el mando
 muy encallando, e llego a la reyna, e dixole muy bien
 toda aquella mandaderia de Achilles e muy conplida
 mientre, asi commo gelo el ensennara. E la reyna, quando
 aquello oyo, respondio al mandadero desta guisa: que sy
 ploguiese al rey Priamo, que plazerie a ella e que lo
 otorgarie. E dixo asy estonçes al mandadero que se fuese
 para su sennor e que le dixese aquella respuesta, e desy
 que diria ella la razon al rey e que le preguntarie que
 querie y fazer, e desi el que viniese quando quisiese e
 que aurie ende la respuesta.

 [DLXXX.] De commo la reyna Ecuba dixo al rey Priamo
 que Achilles pidie a Poliçena por muger.
 La reyna, pues que aquella mandaderia ovo, llego al rey e
 dixole aquella razon en poridat. E el rey escuchogelo 
 bien, mas respondiole que non podie ser, non por que non
 fuese de grand linage, mas por el que se non querrien yr
 los otros griegos de alli, maguer que se fuese el con
 toda su caualleria; e por ende que non serie bien de dar
 su fiia por muger a su enemigo. Pero dixole en el cabo
 que sy ser pudiese que el traxiese buena paz e
 verdadera, e fuese fecha e otorgada entre el e los
 griegos, e que se fuesen ellos todos para su tierra, que
 de buena mente le darie su fija por muger.
 
 E non tardo Achilles mucho en pos esto de enbiar a la
 reyna por saber que queria fazer e aver ende la
 respuesta. E el mandadero fue enbiado a la reyna e
 viola. E ella respondiole que fablara con el rey sobre
 aquel fecho, e que le dixera el rey que si el cunpliese
 lo que dezie -que farie fazer buenas pazes uerdaderas
 entre los griegos e los troyanos, e que se fuesen de su
 tierra luego los griegos-, que le darien a su fiia por
 casamiento. E el mandadero, pues que oyo aquella
 respuesta, tornose a Achilles e dixole aquellas nueuas.
 
 E Achilles, quando aquello oyo, fue muy alegre por ello.
 E fuese estonçes para los mayores de la hueste, e
 començoles a dezir commo por querella muy afincada que
 grand mal e onta era para ser toda Greçia e toda Europa
 ayuntados alli por vna muger, e tantos millares de altos
 omnes e de otros aver perdido alli los cuerpos, e demas
 tanto peligro commo estaua ay condesado. «E lo al que
 tengo avn por peor que en dubda es: ¿quales vençeran o
 seran vençidos? Por que digo yo, e razono, e muestro que
 serie razon e mesura de fazer pazes con los troyanos, e
 que nos fuesemos cada vnos para nuestras tierras

[ 145 ]
 que auemos dexadas por locura luengo
 tienpo ha.»
 
 E oyo la corte estas palauras; mas non acordaron todos en
 esta razon, mas ovo y palauras razonadas de muchas
 guisas. E a Achilles peso mucho por que non querien
 fazer la paz que les dezia; e dixoles que pues que asy
 era, que ellos que fiziesen batallas asaz por donna
 Elena, ca el queria aver paz e alegria e non lidiar mas.

 [DLXXXI.] De commo peso Achilles por que los griegos
 non querien fazer pazes.
 La pleytesia de las partes finco alli estonçes de aquella
 guisa, donde fue Achilles muy triste; e ovo grand pesar
 en su coraçon por amor de la infante Poliçena. E pasadas
 las treguas de aquella vez, tornaron todos a lidiar. E
 saco Palamades las conpannas, e salieron fuera de las
 tiendas, e ordeno el las azes. E esforçauanse todos los
 griegos de conbatir se bien. E salio y Achilles, mas
 dixo que non lidiarie. E los de Troya salieron otrosi; e
 sacaron las conpannas Deyfebo, e Paris, e Troylo, e
 Eneas, e Sarpidon, e Polidamas. E ayuntaron se las azes
 de amas las partes, e fue la lit muy fuerte.
 
 E mato alli Palamades a Deyfebo. E alli fue muy yrado
 Sarpidon, e dixo a los de Troya que pensasen de fazer
 bien e vengar a Deyfebo, e amonestoles ende muy de
 rezio. E estonçes tornaron a lidiar de cabo amas las
 partes; e alli murieron muchos buenos caualleros. E
 Palamades amonesto a los griegos que fiziesen bien, e
 fizo el muy grand danno en los de Troya. E mato y a
 Sarpidon que era valiente, e ardit, e buen prinçipe, e
 amauanle mucho los de la villa. E desque Palamades ovo
 muerto a Sarpidon, fizo muy grand alegria. Mas peso
 mucho a Paris de la muerte de Sarpidon e mucho de la de
 Deyfebo, su hermano, e cato con grand sanna a Palamades.
 E metio mano al su arco, e puso y vna saeta que auia el
 fierro fecho commo de lança muy aguda e muy tajante. E
 tirogela, e açertole por la garganta, e tajole los
 gargueros; e cayo muerto.
 
 E quando aquello vieron los griegos, fueron muy
 espantados, ca tenien en el grand fiuza, e esfuerço, e
 consejo. E esforçaronse los troyanos, e firieron en los
 griegos de guisa que los enbarraron e los ençerraron de
 dentro en las barreras. E troxieron estonçes el fuego
 greçisco, e echaronlo en las naues de los griegos alli
 do estauan en la ribera. E cometieron alli muy fuerte
 las tiendas de los griegos. E estonçes fue el mandado a
 Achilles, que estaua en su tienda, e dixole de commo
 fazien los troyanos; e el fizose que daua poco por ello.
 E fueran muertos en aquel dia los griegos e quebrantados
 que nunca alçaran cabeça synon por Ajas e Telemon, su
 padre, que los acorrieron. E en todo esto llego la
 noche, e partio aquella batalla.

 [DLXXXII.] Del duelo que los troyanos fizieron por
 Deyfebo e por Sarpidon, e los griegos por Palamades.
 Los troyanos, asi commo fueron en la villa, fizieron muy
 grand llanto por Deyfebo e por Sarpidon e muy grand
 duelo, pero que non tan grande commo por Ector. E los
 griegos otrosi lloraron mucho por Palamades e fizieron
 grand duelo por el. E en todo esto el rey Nestor de
 Pilo, que era mas ançiano de todos los prinçipes de
 Greçia, llamo estonçes todos los mayores a consejo, e
 mostroles commo era menester que alçasen enperador por
 quien se mandasen los otros. E dixoles de Agamenon commo
 les fuera bueno quando el sennorio tenie, e que bueno
 les serie avn; e sobre aquello que dixese cada vno lo
 que le semejase. E ovo y muchas fablas sobre ello
 fechas, mas en cabo finco el rey Agamenon en el
 sennorio. E asy pasaron los griegos toda aquella noche.
 
 E otro dia de mannana salieron los de Troya a la batalla;
 e ordenaron las conpannas e las azes Troylo, e Paris, e
 Eneas, e Menon, e Polidamas, e Filemon. E todos aquellos
 auien muy a coraçon de vengar sus parientes e sus
 amigos, e sobresto

[ 146 ]
 que les rogo mucho el
 rey Priamo que le vengasen a sus fiios, Ector e Deyfebo.
 E de la otra parte de los griegos vinieron Agamenon, e
 Menalao, e Nestor, e Diomedes, e Telamon, e Ajas, e
 Olemon. E estos sacaron sus gentes e ordenaron sus azes.
 Mas Achilles non vino y, ca les dixo que non queria ya
 mas lidiar. E los que son dichos de amas las partes que
 salieron a ello ayuntaronse e fizieron grant mortandat
 en si; e murieron y muchos de amas las partes.
 
 E quando vino açerca de ora de nona, Troylo touo que poco
 auien fecho los troyanos quando los griegos les estauan
 avn en el canpo. E cometiolos el mas de rezio que fasta
 alli, e arrancolos del canpo, e metiolos en fuyda. E
 mataua de los caualleros e derribaua dellos a marauilla,
 e tanto los aquexo el por si e con lo que le ayudauan
 los hermanos e sus ricos omnes de Troya que los fizieron
 encogerse por fuerça e pasar las barreras. E estonçes
 tornaron los griegos sobre si, e pararonse por somo de
 la carcaua que auien fecho para defenderse. E los
 troyanos dexaronlos ya alli e tornaronse a la villa, ca
 era ya tarde por que lo ouieron a fazer, e partiolos la
 noche. E murieron alli aquel dia muchos caualleros e
 omnes buenos de la vna e de la otra parte; mas aquel dia
 fue peor a los griegos que non a los troyanos.

 [DLXXXIII.] De commo mato Troylo muchos de los altos
 principes de Greçia.
 Otro dia en la mannana salieron las conpannas de amas las
 partes, e ordenaron los cabdillos sus azes commo las
 otras vezes, e vinieron a la batalla. E adelantose 
 Troylo a los griegos, e firio en ellos e ellos en el; e
 fizose y muy grand mortandat. E mato y Troylo de los
 altos omnes de Greçia tantos que diz que fueron ademas.
 
 E esta vida de lidiar e matar se mantouieron seys dias,
 vno en pos otro. E yazian en el canpo muertos tantos de
 la vna e de la otra parte que diz otrosi la estoria que
 nin cabien va esos muertos en el canpo, nin avian los de
 las partes lugar ante ellos do se ayuntar para lidiar. E
 estonçes pidio treguas el rey Agamenon al rey Priamo; e
 el rey Priamo con el consejo de los suyos otorgogelas. E
 pues que las treguas fueron juradas, salieron de amas
 las partes e cogieron los cuerpos de los muertos, cada
 vnos a los suyos, e leuaron los a soterrar. E soterro
 Agamenon a Palamades muy onrrada mente e a los otros en
 la su guisa por quales eran cada vnos; e asi fizieron
 otrosi los de Troya a los suyos.
 
 E en pos esto enbio el rey Agamenon a Achilles al rey
 Nestor, e a Hulixes, e a Diomedes a rogar le que viniese
 a la batalla. E respondioles Achilles que sopiesen que
 non yrie, ca fazien grand locura en matar se asi todos
 por vna muger, e que mejor serie que fiziesen pazes que
 non morir asi; e demas en aventura era e que non sabien
 quales vençerien a la fin. E desta guisa los enbio
 Achilles e que non queria ya mas lidiar. E Nestor, e
 Ulixes, e Diomedes tornaronse a Agamenon e dixeronle la
 respuesta de Achilles commo les non vernie y.
 
 E Agamenon ayunto estonçes todos los altos prinçipes de
 su hueste, e contoles la respuesta de Achilles, e que
 les semejaua y. E alli se adelanto de los otros el rey
 Menalao, e dixo que le non semejaua ninguna otra cosa
 tan buena commo conbatirse bien e sin todo miedo; e que
 si Achilles les non ayudaua, que lo non deuien dexar por
 eso, ca asi auien los de Troya perdido otrosi a Ector en
 que tenien todo su esfuerço e su fiuza. E a esto
 respondieron Diomedes e Hulixes que tuerto razonaua
 quien esto dezia, ca non era Troylo menos fuerte nin
 menos ardit que Ector, su hermano, fuera; e demas que
 mucho auie en la çibdat muy buenos caualleros.
 
 E desta guisa fablaron Diomedes e Hulixes, e otros con
 ellos, contra el dicho del rey Menalao. E asy andudieron 
 alli las razones que fueran otorgadas las pazes synon
 por Colcas, que les dixo que non se doliesen de lo
 pasado; ca el sabie que

[ 147 ]
 maguer que los
 troyanos eran muchos ademas e les yua bien, que a la fin
 ellos serien destruydos e la su villa quemada e
 destruyda. E los griegos creyen mucho por Colcas; e
 quando esta palaura les dixo, el esforçolos e metioles
 coraçon de lidiar, ca se guiauan mucho por el.

 [DLXXXIV.] De commo Troylo derribo al rey Menalao e le
 firio e a muchos de los griegos otros.
 En pos estas treguas, salieron de amas las partes de cabo
 a lidiar. E ordenaron las azes de los griegos Menalao, e
 Agamenon, e Ajas, e Diomedes; e estos salieron de las
 tiendas primero. E las azes de Troya ordenaron estos:
 Troylo, e Paris, e Menon, e Polidamas; e trayan muy
 grandes conpannas. E ayuntaronse las azes de amas las
 partes, e fueron las feridas muy fuertes. E açertaronse 
 Troylo e Menalao vno por otro; e dio Troylo a Menalao
 vna tal lançada que lo derribo del cauallo a tierra, mas
 non lo mato. E alli fue estonçes muy grande la priesa de
 las feridas e grande la mortandat de los caualleros, e
 syn los muertos muchos ovo muchos derribados e llagados
 de amas las partes. Mas tantos mato de los griegos
 Troylo que los arranco del canpo e los ençerro en las
 tiendas. E en todo esto llego ya la noche e partiolos.
 
 E otro dia de mannana Troylo, e Paris, e los otros sus
 ricos omnes salieron de la villa; e salieron otrosi los
 griegos de sus tiendas e ordenaron sus azes. E
 llegaronse e començaron de lidiar. E fue la batalla muy
 fuerte commo las de los otros dias; e murieron y muchos
 omnes. E firio Troylo a Diomedes e Agamenon, e mato y
 muchos de los otros. E tan fuerte mente se conbatieron
 aquel dia que ovo y muertos muchos de los mayores.
 
 E quando el rey Agamenon vio commo perdie tantos de los
 suyos e menguaua la su gente, enbio al rey Priamo a
 pedir le treguas de seys meses. E Priamo demando a los
 suyos sy lo tenien por bien. E estonces fablo asy Troylo
 e dixo a su padre ante todos que por su consejo que se
 non darien tan luengas treguas, mas que lidiasen cada
 dia fasta que fuesen vençidos los vnos o los otros. E
 estonçes entro la razon en fablas, e dixoles el rey que
 dixese y cada vno su voluntad; e ellos fizieron lo asi.
 E en el cabo acordaron todos que diesen treguas a los
 griegos, pues que las pidien, e dieron las e juraron las
 fasta seys meses.
 
 E dadas las treguas, cogieron del canpo amas las partes
 sus muertos e soterraron los. E aquello fecho e andando 
 avn las treguas, fue Agamenon a Achilles a rogar le que
 viniese a la batalla commo solie. E Achilles estaua muy
 sannudo por que se le non fazie lo que el queria, e
 respuso e dixo que non yrie alla por ninguna guisa; mas
 que fiziesen pazes, ca esto serie su pro e su onrra
 segunt el fecho yua. E despues desto tanto trauo
 Agamenon con el que le dixo Achilles que el non yrie
 alla, mas que por amor del que enbiaria y su caualleria
 e que gelo non desgradeçiese. E dixole esa ora Agamenon
 que le non pesaua, pues que su voluntad era, mas que
 gelo gradeçia mucho por que enbiaua alla sus caualleros.

 [DLXXXV.] De commo fueron ayuntadas las batallas pues
 que las treguas de aquella vez.
 Pasadas aquellas treguas de los seys meses, salieron a la
 batalla de amas las partes. E salio Troylo con su
 caualleria grande, e vinieron contra ellos los griegos.
 E Achilles enbiara su caualleria a Agamenon, commo
 deximos, e Agamenon rogoles que fiziesen bien; e fueron
 estos en la delantera. E fallose Troylo con ellos, e
 firieron se, e firiolos Troylo muy de rezio. Mas
 defendieronse ellos commo buenos caualleros e mataron
 muchos de los troyanos.
 
 E en todo esto acogieronse muy bien sus gentes a Troylo,
 e firio en los griegos; e murieron alli muchos
 caualleros de los griegos. E tanto los aquexo que los
 vençio del canpo e los metio en las tiendas. E alli en
 aquella arrancada murieron muchos e fueron muchos
 llagados; de guisa que diz la estoria que si non fuera
 por

[ 148 ]
 Telemon e Ajas, que acorrieron alli,
 que aquel dia acabaran los troyanos a todos los griegos.
 E tornaronse los troyanos alegres a su çibdat.

 [DLXXXVI.] De commo fue Achilles a la batalla para
 ayudar a sus caualleros que eran llagados e mal feridos.
 Otro dia de mannana salieron los griegos de sus tiendas a
 lidiar, e los caualleros de Achilles delante. E llegaron
 de la otra parte los de Troya, e començaronse a ferir
 muy de rezio commo solien. E tantos murieron y de
 caualleros, e de vnos e de otros, que asi enbargaron el
 canpo los muertos que los biuos non auien por do lidiar
 synon sobre los muertos. E estonçes fizo alli Troylo
 grand mortandat en la conpanna de Achilles. E Agamenon,
 quando tantos vio muertos de sus gentes, enbio pedir
 treguas de treynta dias para soterrar sus muertos. E el
 rey Priamo otorgolas, si quier para soterrar otrosi los
 sus muertos. E en aquellos treynta dias ouieron asaz,
 los de la vna e de la otra parte, que fazer en aquel
 soterramiento, demas que los agrauiaua e enojaua mucho
 el fedor de los muertos que podreçien ya.
 
 E las treguas pasadas, el otro dia dellas en la mannana
 salieron los troyanos a la batalla. E ordeno Troylo los
 suyos e castigo los commo fiziesen bien. E salio
 Agamenon otrosy con sus gentes bien guisadas; e
 ayuntaronse. E alli ovo muy grand batalla de lanças e de
 espadas. E los couardes con el grand miedo de la muerte
 desuiauanse de las feridas; e los ardides mostrauanse, e
 buscauanse, e matauanse muy braua mente. E alli cayeron
 muchos buenos caualleros donde nunca se leuantaron. E
 aqui dize la estoria que Troylo, el muy buen cauallero,
 alli se fizo conosçer; ca tantos y mato que los buenos e
 ardides caualleros lo conosçien e le dauan la carrera,
 tanto que los metio en fuyda fasta que se ouieron a
 meter en las tiendas para guaresçer alli.
 
 E estonçes Achilles, quando oyo dezir que Troylo asy le
 mataua los omnes e ninguno de los griegos non podien con
 el, demando su cauallo e sus armas; e armose, e caualgo,
 e fuese para la batalla. E los suyos, quando lo vieron,
 fueron muy alegres e llegaronse a el. E Troylo non se alongaua de alli por que se firiesen lo mas que
 pudiesen, e dauanse muy grandes golpes. E Troylo llegose
 a Achilles; e Achilles ovo muy grand miedo del, ca por
 la ferida que le diera el otro dia e por la llaga que le
 fiziera se ouiera el a partir de la batalla. E en todo
 esto llego la ora de las bisperas e partio los; e
 acogieronse cada vnos a sus lugares. E de la guisa que
 aqui es dicho lidiaron seys dias que nunca quedaron. E
 en estos seys dias cataron a Achilles la llaga [que
 Troylo le fiziera; e en aquellos seys dias non fue
 Achilles a la batalla.]

 [DLXXXVII] De commo mato Achilles a Troylo, e el grant
 llanto que fue fecho por el en Troya.
 Venid[o el seteno] dia de aquellos seys dias, que deximos
 [que lidiaron todavia, a]yuntaronse en el canpo amas las
 partes. E desque lo començaron, los [vnos] segudauan,
 los otros fuyen. E Achilles, que auie dias que non
 viniera a la [bat]alla, rogo mucho a sus conpannas que
 fiziesen bien; e sobre todo lo al que touiese [n ojo e]n
 açercar a Troylo quanto ellos pudiesen, e que non les
 rogaua al tanto. E ellos [respo]ndieronle que farien y
 su poder e su fuerça. E todo el cuydado de Achilles era
 a s[u pod]er de matar a Troylo.
 
 E quando llegaron aquel dia a la batalla, los golpes de
 las la[nças fu]eron grandes. E desque quebrantaron las
 lanças, tornaron a las espadas. E los de A[chille]s
 andauan asechando para apartar a Troylo de los suyos,
 commo eran castigado[s. E A]chilles otrosi andauale a
 diestro e a siniestro quando verie ora para ferir le. E
 [en to] do esto fazie Troylo grand mortandat en los
 griegos, que nin cataua por [guarda]r a sy nin por al. E
 quando vio Achilles a Troylo asi matar las sus gentes e
 [asi la]s despedaçar, fue muy

[ 149 ]
 sannudo a el
 quanto le pudo leuar el cauallo. E Troylo vi[ole e
 t]orno contra el otrosi. E fue grande la batalla dellos
 amos e otrosi de sus [caualle]ros, ca en la razon de la
 batalla cayen otros muchos a cada parte muertos [e
 fe]chos pieças. E en aquella priesa e de aquella vez
 mato Achilles a Troylo, donde [resçibie]ron grand
 perdida e grand quebranto los troyanos.
 
 E Achilles, pues que ouo mu[erto a T]roylo que era tan
 valiente cauallero, yua por tomar el cuerpo para fazer
 lo arra[strar ad]erredor de las tiendas fuera de la
 batalla para fazer le mayor desonrra e que [non ou]iese
 sepoltura. Mas acorrio estonçes el rey Menon con toda su
 caualleria, [e tollio] el cuerpo de Troylo a Achilles; e
 dio a el vn grand golpe donde lo llago [muy mal], mas
 non le mato. E partiose estonçes Achilles de la batalla
 e apartose [a atar] su llaga. E desque la ouo atada,
 tornose a çaga al rey Menon; mas non le [pudo fa]zer
 ningunt mal. E asi se partio aquel dia, ca llego la
 noche que los partio.
 
 E [tornaron]se los griegos muy alegres por Troylo que era
 muerto, en quien ellos tenien [muy ma]la sospecha; e los
 troyanos muy tristes por el esfuerço e el defendimie[nto
 que] en el perdieran. E quando el cuerpo de Troylo fue
 aducho delante del rey P[riamo] e delante la reyna
 Ecuba, su madre, e ante sus hermanos e sus hermana[s,
 fue] muy grande el duelo que se alli fizo. E non era
 marauilla, ca Troylo era su d[efendimi]ento asi commo
 ellos tenien.

 [DLXXXVIII.] De commo lidiaron otro dia e fueron
 desbaratados los de Troya.
 Otro dia en pos aquello en la mannana fueron de cabo
 ayuntadas las hu[estes]; e fue y Achilles. E llegaronse
 las huestes e conbatieron se muy de r[ezio]; e murieron
 y muchos de amas las partes. E tanto asecho Achi[lles al
 rey] Menon en aquella batalla fasta que lo mato; mas
 antes ovo y Menon llag[ados e] destroydos e muertos muy
 muchos. E antes que Achilles lo matase, le dio [el do]s
 golpes grandes, donde le fizo malas dos llagas por que
 ovo Achilles a salir[se de la] batalla. E pues que Menon
 fue muerto, vençieronse los troyanos e dexaron [la
 batalla. E yendose su carrera para la çibdat, començaron
 a dar vozes; e los griegos yuan enpos ellos. E entre la
 batalla e el alcançe paso asi aquel dia fasta la noche.
 E murieron alli aquella vez muchos, e los mas dellos
 fincaron despedaçados. E a la noche metieron se los
 troyanos en su çibdat e çerraron las puertas. E]
 fizieron muy grand duelo por sus cabdillos que perdieran
 e por los otros de sus conpannas.
 
 E otro dia en la mannana enbio el rey Priamo a Agamenon a
 demandar treguas de treynta dias: e el rey Agamenon
 diogelas. E pues que fueron juradas e firmadas, soterro
 el rey Priamo a su fiio Troylo e al rey Menon con muy
 grand onrra. E quando esto ouieron fecho, los troyanos
 estouieron quedos en su villa. E en todo esto Achilles
 avn non auie perdido el amor de Poliçena. E enbio su
 mandadero a la reyna Ecuba a dezir le e rogar la que le
 non oluidase e que le diese a Poliçena, su fiia, por
 muger; e que serie el en su ayuda e se que farie
 leuantar de alli toda la hueste e yr se para sus
 tierras.
 
 E la reyna Ecuba estaua muy triste; e quando le esta
 mandaderia llego, oyola e penso en su coraçon commo se
 podrie vengar de Achilles que le auie muertos sus fiios
 Ector e Troylo. E desque ovo la reyna asmado commo
 muriese Achilles, enbio por Paris, su fiio, e rogole
 mucho que vengase a sus hermanos de Achilles; e que lo
 asechase con sus caualleros al tenplo de Apollo de fuera
 de la puerta del muro a que dizen Tinbrea, ca Achilles
 andaua en pleyto de casar con su hermana Policena; e que
 si Paris quisiese fazer lo que le ella rogaua, que ella
 diria al mandadero que auia fablado con el rey Priamo e
 que otorgaua Priamo el casamiento, e que mandarie a
 Achilles venir esa noche o a la mannana

[ 150 ]
 a
 aquella puerta Tinbrea a que ella dixera. E dixole que
 si el a Achilles matase, que ella en toda su vida nunca
 avria mal por que nada diese.
 
 E Paris, quando vio que su madre asi lo rogaua llorando,
 respondiole que presto era el para fazer todo quanto
 [le] ella mandase commo por madre e sennora. E estonçes
 tomo Paris consigo caualleros buenos a mano; e fueron de
 noche e metieronse en aquel tenplo de Apollo. E esto
 guisado, enbio luego la reyna el mandadero a Achilles
 que le dixese de la su parte que ella e el rey Priamo
 querien fazer paz con el e aver sus amores grandes; e
 que le darien por muger a su fiia Poliçena que era tan
 fermosa e tan entendida duenna commo el sabia; e sy lo
 queria fazer, que viniese al tenplo de Apollo que estaua
 fuera a la puerta Tinbrea; e que alli le dirie ella que
 podrien fazer de aquel casamiento, e el que le dirie su
 coraçon.

 [DLXXXIX.] De como guiso la reyna Ecuba de commo
 matassen Achilles.
 Quando Achilles ovo este mensage de la reyna, fue muy
 alegre por que amaba ademas a Poliçena; e enbio dezir a
 la reyna que yrie en la mannana al tenplo. E en toda esa
 noche non durmio Achilles, maguer [que s]e echo e
 leuantose en la mannana lo mas avna que el pudo. E tomo
 consigo a Antiloco, fiio del rey Nestor; e subieron en
 sus cauallos -e sin todas armas saluo ende las espadas-
 e vinieron a aquel tenplo de Apollo de la puerta
 Tinbre[a que] la reyna le dixera. E deçendieron alli
 luego de los cauallos e entraro[n] al tenplo.
 
 E Paris e sus conpannas çercaron a Achilles de todas
 partes; e e[l] entendio muy bien commo era traydo. E el
 e Antioclo enbraçaron los mantos e sacaron las espadas.
 E dixo estonçes Paris a sus conpannas: «¡Muera Achilles,
 que non escape por ninguna guisa!» E Achilles e Antioclo
 firieron luego de las espadas e mataron de esos
 caualleros vna pieça. E los caualleros otrosi firieron
 en Achilles e mataronle. Mas ante que cayese, derribo
 vna pieça de los otros; e otrosi fizo Antioclo. E avn,
 segunt dize la estoria, por los otros caualleros que
 alli vinieron non dieran nada nin dexaran de salir e yr
 se synon por Paris, que cada vez que los otros
 caualleros firien a Achilles que lo firie el de vna de
 las sus saetas fasta que cayo Achilles de muerte e murio
 alli. E desta guisa mato Paris a Achilles con muchas
 saetadas que le dio, asi commo cuenta la estoria de
 Dares. E alli murio con Achilles otrosi aquel Antioclo,
 fiio del rey Nestor.

 [DXC.] De commo fue el grant duelo que los griegos
 fizieron por Achilles.
 Mucho plogo de la muerte de Achilles e de Antioclo a
 muchos de la çibdat e fizieron ende muy grand alegria.
 Mas mucho fue ende yrada la infante Poliçena, quando lo
 sopo, e ouo ende grand pesar; e pero dizen que non por
 que lo ella quisiese bien, mas por la trayçion que se
 fiziera en la muerte del que la apornien a ella, non
 auiendo ella y fablado nin seyendo en ello. E mando
 estonçes Paris tomar al cuerpo de Achilles e echar lo en
 lugar que lo comiesen bestias e aues, que non querie que
 ouiese sepoltura. Mas fue contra esto el obispo Eleno,
 su hermano, e dixo que non fuese asi; ca el le sacarie
 fuera del tenplo e que lo darie a sus omnes que lo
 leuasen a soterrar. E aqui dize Dares en esta estoria
 que fue malo en aquello el obispo Eleno, e pero que asi
 fizo la cosa commo el dixo.
 
 E quando los griegos vieron muertos a Achilles e
 Antioclo, ouieron ende muy grand dolor e quebranto e
 fizieron muy grand duelo. E tomaron el cuerpo de
 Achilles aquellos omnes que vos deximos en la estoria
 del rey Minos o mirmidones, e con grandes duelos e
 grandes llantos leuaronlo a la su tienda. E el rey
 Agamenon, que fue muy triste por la muerte de Achilles,
 fizole tanta onrra quanta le el pudo fazer. E enbio
 demandar al rey Priamo que le diese espaçio de fazer a
 Achilles sepol-

[ 151 ]
 tura: e el rey
 Priamo diogelo. E estonçes el rey Agamenon fizo a
 Achilles su sepoltura muy noble, segunt era su
 costunbre.
 
 E quando la sepoltura de Achilles fue conplida, Agamenon
 ayunto todos los prinçipes e los altos omnes para fablar
 con ellos e tomar consejo que podrie fazer sobre el
 fecho de Troya. E los prinçipes ayuntaronse; e la fabla
 fecha, respondieron a Agamenon que para aquello menester
 era de enbiar a sus dioses por respuesta de commo
 fiziesen. En esto acordaron Colcas e los otros adeuinos
 que eran en aquella hueste; e los mandaderos fueron
 enbiados a los dioses. E la respuesta que ouieron fue
 esta: que por el linage de Achilles se cunplirie el
 feneçimiento de Troya. E quando los mandaderos
 llega[ro]n con esta respuesta e lo dixeron a los
 griegos, dixo estonçes Ajas que a[quel]lo era que
 enbiasen por Pirro, fiio de Achilles; e si quier que
 gouernarie el pueblo de los mirmidones, que fueran
 vasallos de su padre, e que los el vengarie sy se le
 guisase.
 
 E esta palaura plogo al rey Agamenon e a todos los otros;
 e dieron a Menalao por mensagero que fuese por el. E el
 rey Menalao fue e cunplio muy bien su mandaderia; e
 aduxo a Pirro, fiio de Achilles, a la hueste de Troya.

 [DXCI.] De como mato Paris Ajas de saeta, e Ajas a el.
 Quando el rey Menalao torno con Pirro a la hueste,
 salieron los troyanos e las conpannas a lidiar. E
 ordenaron los suyos Agamenon e Diomedes de parte de los
 griegos; e Eneas, e Paris, e otro prinçipe que dezian
 Filomeno a los troyanos. E ordenaron todos sus azes e
 fueronse ferir. E en los griegos touieron la delantera
 Telamon e Ajas, e estos ouieron las prymeras feridas. E
 Ajas -lo vno, por la su valentia en que se atreuie; lo
 al, por el grand coraçon que auie e non daua ya nada por
 los troyanos- caualgo e tomo su escudo e su espada sin
 toda otra arma. E asi commo se ayuntaron las azes, las
 feridas fueron muchas e muy fuertes e murieron y muchos
 buenos omnes.
 
 E Ajas aquexaua mucho a los troyanos por vençer los. E
 Paris, que andaua en aquella priesa, catolo e vio
 tienpo, e tirole del arco, e diole tal golpe de vna
 saeta que toda gela metio por medio del cuerpo fasta en
 las pennolas. E segunt dize la estoria, en aquel dia
 mato Paris muchos buenos omnes con su arco e sus saetas.
 E Ajas, quando se sintio tan mal ferido, fue muy yrado e
 corrio detras de Paris; e alcançolo e diole tal golpe de
 la espada que muerto le echo de la bestia a tierra.
 
 E llegaron estonçes sus conpannas de Paris, e tomaron el
 cuerpo e metieron lo a Troya. E alli ovo muy grand duelo
 fecho de duennas e de donzellas por Paris. E Ajas otrosi
 non podie ya sofrir la batalla por la sangre que le
 corrie mucha, e enflaqueçie, e fuese para su tienda. E
 sacaronle la saeta, e fue luego muerto. E desta guisa
 mato Paris a Ajas e Ajas a el.
 
 E es de saber en este lugar que tres fueron los Ajas: el
 vno Ajas, fiio de Telamon, fiio del rey E[a]to e de la
 infante Esione, fiia del rey Priamo de Troya; e el otro
 Ajas segundo ovo nonbre Ajas Oyleo, e dyxeron gelo a
 departimiento deste otro Aj[as Te]lamonio; e de Ajas el
 terçero dizen las estorias que fue rey de Lotreto e
 [fiio de] Santis. Pero destos tres Ajas non fablan e
 preçian mas de destos dos: Ajas [Tela]monio e de Ajas
 Oyleo. E de aquel que alli murio dezimos que non fue
 Ajas, [el fiio] de Telamon.
 
 E aquel dia que Paris murio fueron el rey Agamenon e
 Diomedes [muy] de rezio sobre los de Troya. E los de
 Troya, con el grand quebranto que tenien [por] sus
 sennores que eran muertos, vençieronse e acogieronse a
 su çibdat. E fueron los griegos en pos ellos fasta en
 las puertas. E murier[on y] muchos a[quel] dia en
 aquella buelta. E estonçes el rey Agame-

[ 152 ]
 non, veyendo el quebranto de los
 troyanos, mando alçar las tiendas de la hueste e llegar
 ay a las puertas de la villa.
 
 E en la çibdat auie grandes llantos e grandes duelos; e
 llo[ra]uan el rey Priamo e la reyna Ecuba por su fiio
 Paris. Mas sobre todos [los] otros fazie el mayor duelo
 la reyna Elena, tanto que el rey e las otras conpannas
 gelo gradeçieron mucho. Asi que dixo el rey Priamo que
 si ella ouiese seydo de comienço su muger linda, que non
 deurie y fazer mas. E el rey fizo a Paris muy rica
 sepoltura con los otros sus hermanos.

 [DXCII.] De commo vino la reyna Pentesilea en socorro
 de los de Troya.
 Otro dia de mannana en pos esto salieron de cabo a la
 batalla los griegos; e mas los troyanos estudieron
 quedos en su çibdat e non salieron. E el rey Priamo ovo
 nueuas que Pentesilea de Feminea, reyna de las amazonas,
 venie en su acorro con grand hueste de duennas e de
 donzellas muy bien armadas. E los troyanos aseguraronse 
 con estas nueuas. E dize la estoria que lo fizieron con
 razon, ca aquella reyna era muy poderosa e sienpre muy
 bien andante en proezas.
 
 E esta reyna Pentisilea, estando en su reyno de Feminea,
 sopo la soberuia de los griegos de commo tenien çercada
 a Troya. E oyera fablar de Ector e de la su grand
 proeza, e asmo de venir a el por veer la su fuerça e
 conosçer aquella su proeza e su caualleria, e que por
 ventura que alli podrie seer ella contra los griegos e
 tener les danno por que la auien corrida ya vna vez. E
 desque salio de su reyno aquella reyna, tanto andudo 
 fasta que vino a Troya.
 
 E el dia que ella alli llego fizieron los troyanos grand
 duelo e grand alegria -el duelo por sus sennores e sus
 amigos muertos, e el alegria por la reyna e sus duennas
 que tan bien venian guisadas, ca auie y de mill duennas
 adelante que la que menos guisada venie traye dos
 cauallos en diestro; e desto fue el alegria de los
 troyanos. E el grand pesar de la reyna Pentesilea fue
 por que non fallo a Ector biuo, por cuyo amor ella tanto
 auie lazrado. Mas por todo esto ella non dexo de
 conortar al rey Priamo e dezir le que se non temiese. E
 folgaron los troyanos, e ella, e sus duennas el dia que
 ella y llego e la noche.
 
 E otro dia de mannana guisose la reyna con sus duennas, e
 los troyanos otrosi, e mando Pentisilea abrir luego las
 puertas. E los griegos otrosi, que sabian estas nueuas,
 ordenaron luego de mannana sus conpannas e amonestaron
 las de bien fazer. E la reyna Pentesilea, pues que
 fueron muy bien guisadas ella e sus duennas, salieron
 fuera de la villa, e la reyna en muy buen cauallo, e
 aderredor della todos los buenos caualleros de armas que
 en Troya auie.
 
 E la reyna Pentesilea fue luego justar con Diomedes, e
 diole tal golpe que lo derribo del cauallo; mas non lo
 llago, ca andaua Diomedes muy bien armado. E alli fue
 muy grande la batalla con las donzellas; e eran ellas y
 muy buenas en armas. E los de Troya auien por ellas
 oluidado todo el duelo. E asi commo cuenta la estoria en
 este lugar, si por Diomedes non fuera, que seguie mucho
 a la reyna Pentesilea, que los griegos fueran aquel dia
 vençidos e maltrechos. E mantouieron aquel dia la
 batalla asi; e llego la noche e partiolos.
 
 E acogiose el rey Agamenon con sus conpannas a las
 tiendas, e la reyna con las suyas a la çibdat. E el rey
 Priamo, e Eneas, e Antenor fizieron estonçes muy grand
 fiesta a la reyna Pentesilea e a sus duennas. E catauan
 todos mucho a la reyna Pentesilea, tan fermosa era; e
 marauillauanse de su fermosura e en la grand proeza
 della, que paso aquella noche faziendo muy grandes
 alegrias todos los de la villa, ca todos eran seguros
 con la reyna Pentesilea.
 
 E a la mannana aguisaronse luego todos los de la hueste;
 e otrosi la reyna Pentesilea, e sus duennas, e los de la
 çib-

[ 153 ]
 dat. E salieron a la
 batalla, e fue muy grande, e murieron y muchos. E fue a
 los griegos muy mal con la reyna Pentesilea; asi que tan
 desmayados eran que non sabien que se fazer fasta que
 llego Menalao con Pirro, fiio de Achilles, el de Greçia.

 [DXCIII.] De commo Pirro vino a la hueste de los
 griegos por vengar a su padre.
 Quando aquel Pirro, fiio de Achilles, vino a la hueste de
 los griegos, todos fizieron con el grand alegria, e
 mayor los mirmidones que eran sus vasallos. E dieron le
 luego por corte las armas de su padre, e contaronle de
 commo fuera muerto, e mostraronle la su sepoltura. E
 fizo alli Pirro muy grand duelo a altas bozes e lloro
 mucho aderredor del luzillo.
 
 E otro dia de mannana guisose la reyna Pentesilea commo
 solie e salio de la villa, e sus duennas con ella, e los
 de Troya todos muy bien guisados e muy bien amonestados 
 para fazer bien e vengar sus amigos. E Pirro, e su
 conpanna, e los prinçipes de Greçia vinieron otrosi bien
 guisados contra los troyanos. E de la parte de los
 griegos venie Pirro en la delantera, e de parte de la
 reyna los troyanos; e començaron a lidiar. E fazie Pirro
 mal fecho en ellos; e murieron y muchos ante que la
 reyna llegase.
 
 E quando ella llego muy guisada e que se auia visto con
 sus duennas en muchas buenas batallas, torno todo el
 poder suyo e corrio a aquel lugar do la mayor priesa de
 batalla vio, e fuese ferir con Pirro. E Pirro touole ojo
 muy bien; e metieron mano a las espadas e dieron se
 grandes golpes con ellas sobre los escudos. Aqui dizen
 Dares e Ditis en este lugar de la estoria que non saben
 sy cayo Pirro o si non alli do se conbatieron el e la
 reyna. E corrieron las sus gentes de amas las partes e
 departieron los luego. E ouo alli estonçes dados muchos
 e grandes golpes de lanças e de espadas.
 
 E asi duro aquella batalla por muchos dias. E ovo y
 muchos muertos de cada parte, e muchos mas de los de la
 hueste que non de los de Troya, tanto que fueron ende
 los griegos muy agrauiados. E tan bien los de la vna
 parte commo los de la otra non querian ya demandar
 treguas nin dar las, ca tal era su voluntad de todos que
 mas querien ser presos o muertos que demandar treguas.

 [DXCIV.] De commo Pirro mato a la reyna Pentesilea.
 En todo esto estauan todos cobdiçiosos de lidiar. E asi
 acaesçio que entre los otros dias que vino y vno que
 salien a su batalla commo solien. E Pirro auie a coraçon
 de asechar a la reyna Pentesilea. E la reyna, commo era
 muy vsada de batallas e bien andante en sus armas e muy
 atreuida, aquel dia por avenimiento non cato ella de yr
 muy aguardada de sus duennas commo solie. E Pirro viola
 apartada aluenne dellas e commo estaua sola entre los
 griegos lidiando e matando en ellos. E Pirro aguijo 
 aquella ora quanto mas pudo e pusose con ella bien
 aguardado de sus conpannas. E asi la asecho con su
 caualleria fasta que touiese tienpo, e tan bien lo guiso
 e la espero fasta que pudiese llegar a ella en saluo. E
 pues que touo tienpo, llego a ella, e firiola, e
 derribola a tierra. Mas leuantose luego la reyna, e
 parose en pie, e defendiose con su espada quanto ella
 pudo. Mas Pirro tenie consigo grand conpanna, e ella non
 fue acorrida, e mataronla.
 
 Asi grande fue el duelo que las sus donzellas fizieron
 aquella ora e grandes las bozes que dieron quanto
 aquello vieron. E pero que ella era muerta, esforçaronse
 ellas, e metieronse a suerte de muerte, e fizieronse
 cunno, e firieron en los griegos de guisa que los
 tiraron a todas partes. E ellas llegaron e tomaron el
 cuerpo de su sennora, e sacaron lo de medio de la grand
 priesa, e fueron se con el para la çibdat.
 
 E fueron alli los troyanos desbaratados e vençidos, e
 acogieronse luego todos muy lazrados a la çibdat e
 çerraron sus puertas.

[ 154 ]
 E ante que a la
 çibdat entrasen todos, ovo y muchos dellos muertos
 atantos que fue muy grande la suma. E quando los
 çibdadanos de Troya fueron dentro, çerraron sus puertas.
 E los griegos çercaron gelas luego e fincaron sus
 tiendas aderredor de la çibdat, ca non auien ya de quien
 se ellos temiesen.

 [DXCV.] De commo los de Troya fizieron grant duelo por
 la reyna Pentesilea quando las tiendas de los griegos
 vinieron a la çibdat.
 Toda aquella noche fue fecho muy grand duelo en Troya, e
 mucho fue llorada la reyna Pentesilea e muy nonbrada
 muchas vezes por su proeza e su caualleria. E las
 duennas amazonas ouieron alli luego su acuerdo, e
 fablaron alli luego con el rey Priamo, e dixeronle que
 se querien yr e tornar se a sus tierras e leuar el
 cuerpo de su sennora para enterrar le en su lugar commo
 le convinie. E el rey Priamo, commo quier que le pesaua
 con su yda dellas a par de muerte, otorgo gelo con muy
 grand dolor e tristeza. E ellas, pues que ouieron del
 rey Priamo soltura e otorgamiento de yr se, guisaronse
 para el camino e fueronse.
 
 E muchos de los prinçipes de las otras tierras, que
 vinieron alli en ayuda de los troyanos, cataronse e
 fallaron que auian en aquella yda muy mas perdido que
 non ganado; e non veyen guisado de poder ya lidiar con
 los griegos synon a muy grand danno de si. E vieron
 otrosi de la otra parte, commo por yr se ellos, que
 fincauan asaz de gentes en la villa para defender la e
 tener la sy trayda non fuese de aquellos que la auien de
 guardar. E touieron por bien de mostrar lo al rey
 Priamo, e pedir le la yda e su graçia, e yr se para sus
 tierras. E vinieron a el e dixeron gelo. E quando
 Antenor, e Anchises, e Eneas, e Polidamas, e Vcalion, e
 Dolon, e Afeydamas aquello vieron, e commo estaua la
 çibdat çercada de aquella guisa, entendieron que ninguno
 dellos non podrie escapar a vida. E fueronse para el rey
 Priamo e dixeronle que tomase consejo de lo que podrie
 fazer.
 
 E el rey Priamo, quando a los suyos esto oyo, ayunto sus
 prinçipes para fablar sobresto. E desque fueron todos
 ayuntados, era y Anfimato, fiio del rey, que era fuerte
 mançebo atreuido. E estando todos los prinçipes con el
 rey commo en corte, dixo Antenor al rey: «Sennor, nos
 non deuemos ser sinon muy tristes en esta çibdat, ca
 veemos muy grand lazeria guisada para nos de nuestros
 enemigos que nos la tienen çercada. E nos auemos ya
 perdido todos los altos prinçipes que nos la ayudauan a
 defender e anparar -Ector, e Paris, e Troylo, e Deyfebo.
 E los nuestros fiios todos son muertos en estas grandes
 batallas que son fechas. E los griegos son avn muy
 grandes gentes, maguer que muchas an perdidas, ca es y
 avn el rey Agamenon, e el rey Menalao, e Pirro, fiio de
 Achilles, que non es menos fuerte que su padre, e el rey
 Nestor e Vlixes que son muy fuertes prinçipes e muy
 ricos. E todos aquestos nos tienen çercados e ençerrados
 de dentro de los muros; por que nos semeja a los que vos
 en esto fablamos que serie razon e mesura que vos
 fiziesedes pazes en tal manera que la reyna Elena fuese
 dada al rey Menalao, su sennor, e toda la prea que
 Paris, vuestro fiio, traxo de Greçia. E tenemos que sy
 vos tales pazes pudiesedes fazer, que serie bien, e nos
 tener lo yemos por bien, e ninguno non aurie en que vos
 trauar.»
 
 E en esta razon que Antenor dixo, los vnos de la corte se
 fallaron en ello e los otros non. E fablo alli el
 infante Anfimaco, fiio del rey Priamo, e sosanno a
 Antenor e maltraxolo, e dixole que aquello era flaqueza
 de coraçon e couardia. E otorgaron con el todos sus
 amigos, quantos de la su parte eran. E dixo alli aquel
 infante Anfimaco que mejor serie que ouiesen sus guerras
 e lidiasen contra sus enemigos que ser muertos e presos.
 E pues que Anfimaco esto ouo dicho, fablo Eneas muy
 mansa mientre contra esto que Anfimaco razo-

[ 155 ]
 nara. E dixo que aquello que non
 semejaua razon que prouechosa fuese, mas que fiziesen
 pazes e farian commo sabios.

 [DXCVI.] De commo el rey Priamo dampno a Antenor e a
 Eneas, e mataralos el si pudiera.
 Dichas aquesta palauras e callando las conpannas, fablo
 el rey Priamo e dixo contra Eneas e contra Antenor
 muchas palauras laydas, mostrando que por su consejo
 dellos se començara aquella contienda e aquel mal; e que
 Antenor, quando viniera de la mensageria de Greçia, que
 se querellara de malas palauras que le dixeran alla e de
 desonrra que le fizieran; e que el e Eneas con el dieran
 el consejo porque Paris fuera a Greçia por Elena. E por
 esto dixo el rey Priamo que non le semejaua razon nin
 cosa aguisada que demandasen pazes a los griegos, mas
 que les rogaua e les mandaua commo a buenos vasallos que
 fuesen buenos e fuertes en defender su çibdat; e quando
 oyesen las tronpas e las bozinas, que saliesen a lidiar
 a guisa de varones, «ca jamas non auremos pazes con los
 griegos fasta que los vençamos o que seamos nos vençidos
 o muertos. E esto vos fago saber que es la mi voluntad.»
 E quando el rey Priamo ovo dicho esto, començolos a
 conortar a todos e rogar los mucho que fiziesen bien e
 defendiesen la çibdat.
 
 E acabadas estas razones, partieronse de alli e fueronse
 cada vnos a sus posadas; e el rey Priamo e su fiio, el
 infante Anfimaco, fueronse para sus palaçios. E aparto
 alli el rey Priamo al infante para aver su consejo con
 el. E dixo que mucho dubdaua de aquellos que le mandauan
 fazer pazes que por ventura que le non troxiesen e
 diesen la çibdat a los enemigos; e que le semejaua que
 serie bien que guisasen por que muriesen Antenor e
 Eneas, ca bien sabie el por çierto que muchos de los de
 la çibdat tenien con ellos; e que si aquestos fuesen
 muertos, que el non aurie ningunt miedo de trayçion; e
 que despues podrien tener su çibdat en paz, e defender e
 vençer a sus enemigos. E dixo asi el rey Priamo a
 Anfimaco: «Pues, fiio, faz tu agora commo te yo mostrare
 e non pases el mio mandamiento.»
 
 E respondio Anfimaco al rey e dixole que non dubdase y,
 ca en quanto pudiese que farie todo lo que le el
 mandase. E sobresto razonose asy e dixo: «Rey, sennor,
 bien veo yo commo sodes vos ya de dias, e los vuestros
 fiios que valien algo e defendien la çibdat son muertos,
 e los vasallos que vos fincan asy como me vos dezides
 andan vos en trayçion. E a vos non vos finca agora otro
 fiio atan guisado commo yo, pues muy con razon es de
 fazer yo que quier que me vos mandedes si Dios me lo
 guisare. E padre, sennor, mandat lo que vos touierdes
 por bien, ca yo presto so para fazer lo que vos
 mandaredes e touieredes por bien.»
 
 E dixole esa ora el rey: «Pues, el mio buen fiio, cras en
 la mannana quando ellos vinieren al tenplo commo suelen,
 conbidar los he yo que coman comigo. E tu e tu conpanna
 estad bien guisados; e quando estouieren a las mesas,
 entra tu con los tuyos commo varon e faz de guisa que
 los mates alli luego. E desta guisa auremos nos poder de
 defender nuestra çibdat.» E el infante Anfimaco otorgo
 este consejo al padre e dixo que el que lo faria.

 [DXCVII.] De commo fue jurada de los altos omnes la
 trayçion de la villa.
 En ese dia contra la noche vinieron a la corte Antenor, e
 Polidamas, e Hucalion, e Afoydamas, e Doyes, e dixeron
 por corte que mucho se marauillauan del rey Priamo por
 que asy yazie ençerrado en la çibdat e non salie dende
 para quebrantar la fuerça que les fazian nin para
 ninguna ayuda, e que mas queria que se perdiese el e su
 çibdat que fazer pazes con los griegos. E Antenor otrosi
 respondio sobre aquello que era dicho que auie el
 fallado en su coraçon que si el rey Priamo creer lo
 quisiese e las pazes fiziese, que

[ 156 ]
 se le
 tornarie en grand onrra e en grand pro, e ellos que
 farien quanto el mandase e quisiese, e que gelo jurarien
 e que darien buenos fiadores de quanto el touiese por
 bien.
 
 E Antenor, quando vio que el rey era amansado, enbio por
 Eneas e por Anchises, su padre. E desque vinieron,
 dixoles las razones que auie pasadas; e desi preguntoles
 si querien guardar sus cuerpos e su aver e fazer lo que
 ellos querien fazer. E ellos dixeronle que si. E
 estonçes dixo Antenor que menester era de enbiar su
 mandadero a los griegos e al rey Agamenon, que los
 atreguasen los cuerpos e sus linages e sus averes e los
 defendiesen e que ellos traerian la villa e gela darien.
 E en pos esto dixo asi Eneas a los otros que eran y con
 el: «Amigos, en esto non auemos nos por que guardar, ca
 el rey Priamo es yrado contra nos, e tal consejo puede y
 tomar donde nos podra venir mucho mal e grand quebranto.
 E catemos a quien enbiemos a los griegos que adobe con
 ellos nuestra fazienda por fiadores e por juras.»

 [DXCVIII.] De commo leuo Polidamas la trayçion a los
 griegos e les dixo que les darien la villa.
 Polidamas salio muy quedo de la villa, e fuese para la
 tienda de Agamenon, e dixole lo que querien fazer. E
 Agamenon llamo luego muy en poridat a todos sus
 prinçipes, e contoles aquel fecho, e rogoles que dixesen
 en sus voluntades aquello que tenien por bien. E ellos
 respondieronle que lo tenien por bien e que les plazie
 ende mucho; e commo quier que fazien aquellos de Troya
 trayçion, que les touiesen sus posturas. E entre todos
 los otros razonaron ally Nestor e Hulixes que se
 castigasen, que en tal fecho commo aquel que mucho auien
 que dudar e que pensar. E leuantose estonçes Pirro, e
 razonose contra ellos, e dixo que por qual quier arte 
 que omne pudiese uençer a su enemigo, que de su pro
 fazie. E en la fin el acuerdo de todos fue que enbiaron
 dezir a Polidamas que seguros fuesen el e los que con el
 eran en el fecho, e que todo quanto demandauan que todo
 gelo ternien e gelo cunplirien.
 
 E respondio Polidamas a los griegos que le enbiasen ellos
 tal mensagero en que se fiasen e creyesen bien, e que
 tomasen los fiadores, e que alli le ensennarie el luego
 de commo la villa serie trayda e dada; e otrosi los
 griegos que diesen sus fiadores que touiesen las
 posturas que auien enbiado dezir e jurasen de tener las.
 E Agamenon e los otros griegos respondieron que aquello
 razon era e derecho, e enbiaron luego todo recabdo. E
 Polidamas resçibio luego de los altos omnes de Greçia la
 jura e el omenage commo guardasen a ellos, e a todos los
 de sus linages, e a sus aueres, e a todos aquellos que
 punnauan en traer la çibdat e fazer la trayçion.

 [DXCIX.] De commo los de Greçia enbiaron con Polidamas
 a tomar la segurança e el omenaje de aquellos malos de
 Troya.
 Despues que los griegos ouieron fecha su segurança a
 aquellos malos troyanos, enbiaron ellos con Polidamas vn
 buen cauallero que auia nonbre Simon para tomar por
 ellos la segurança de los de Troya. E el infante
 Anfimaco, que recabdaua las llaues de las puertas, non
 las auia avn recabdadas aquella ora nin puestas sus
 guardas. E por esta razon se ayuntaron aquellos otros lo
 mas ayna que pudieron para acabar su trayçion. E pues
 que aquel cauallero Simon fue en Troya con Polidamas,
 ayuntaronse Anchises, e Antenor, e Eneas, e Polidamas en
 vno, e fizieron a Simon la jura e el omenage de tener a
 los griegos las posturas que con ellos ponien. E esto
 fue fecho e puesto lo mejor e mas ayna que ellos
 supieron e pudieron.
 
 E estonçes se fueron Polidamas e Simon para los griegos.
 E conto Symon al rey Agamenon lo que auie fecho con los
 troyanos, e dixole que parasen mientes el e los otros
 prinçipes commo touiesen a los

[ 157 ]
 troyanos
 las posturas. E plogo desto mucho a todos los altos omes
 de Greçia, e dixeron que ternien e aguardarien muy bien
 las posturas.
 
 E quando esto fue seguro e firmado, dixo Polidamas a los
 griegos que viniesen a la noche, e troxiesen todas sus
 gentes, e fuesen todos bien guisados e bien armados; e
 que se parasen contra aquella puerta que era contra la
 su hueste do estaua vn cauallo muy bien figurado que
 auia y puesto vn rey que ouiera en Troya; e que alli
 fallarien a Antenor, e Anchises, e a Eneas, e a los
 otros que les abririan la puerta e los leuarien a los
 palaçios del rey Priamo, do lo fallarien con muy buena
 conpanna; e que ellos les mostrarien por do fuesen. E
 dixoles asi: «Nos ternemos en el lugar do sera menester
 candelas e lunbres grandes. E aquellas candelas seran
 sennal que fallaredes a Antenor, e Anchises, e a Eneas,
 e a todos los otros que en este fecho somos ante
 aquellas puertas.»

 [DC.] De commo fue la çibdat de Troya tomada por
 trayçion, e las sus gentes aduchas a grant mesquindat, e
 el rey Priamo muerto.
 Esta postura firmada, tornose Polidamas a aquellos sus
 troyanos, e dixoles commo auie firmado el pleyto con los
 griegos e que se guisasen bien ellos, e sus gentes, e
 muchas candelas para mostrar en la noche sus sennales
 que auien puestas de fazer. E los troyanos
 respondieronle que todos eran guisados. E quando
 vinieron a la noche, Antenor e Eneas llegaron a la
 puerta e mostraron su sennal e sus candelas por muestra
 que alli los fallarien. E vinieron luego los griegos,
 Agamenon, e Pirro, e todos los otros, e fallaron a
 aquellos que auien las puertas abiertas.
 
 E Agamenon e Pirro entraron a la villa con sus conpannas,
 e dyeron de sus caualleros a los traydores para guardar
 a los que ellos quisiesen. E Antenor traxo a Pirro con
 su gente grande contra el castillo de Ilio para el
 palaçio del rey Priamo que se non guardaua de tal fecho.
 E quando ellos llegaron al palaçio, salieron a ellos los
 que estauan con el rey Priamo e lo guardauan, e
 firieronse con los griegos muy de rezio. E ouo alli muy
 grand mortandat, e fizo se y grand arroyo de sangre. E
 los troyanos, que oyeron las bozes e non sabien ende
 nada, venien de todas partes commo estauan, armados e
 desarmados; e los griegos matauanlos. E Pirro, que fazia
 y grand destruymiento, fallo al rey Priamo delante la
 ymagen de Jupiter; e alli lo descabeço.
 
 E la reyna Ecuba e Poliçena, su fiia, fuyen al tenplo de
 Minerua. E encontraron a Eneas; e diole alli la reyna a
 Poliçena que la leuase a lugar saluo do non muriese. E
 Eneas tomo la e diola a Anchises, su padre. E Andromata
 otrosi, la muger de Ector, e sus fiios, e Casandra e el
 obispo Eleno, fiios del rey Priamo e de la reyna Ecuba,
 ençerraronse en la torre de Minerua. E los griegos, que
 eran entrados en la villa, non quedaron en toda la noche
 de matar en los troyanos, e destroyr los, e tomar
 grandes aueres que fallauan e leuar por do querien. E en
 toda Troya non auia ya ningunt defendedor nin que
 defendiese, mas antes fuyen cada vno lo mas que podie.

 [DCI.] De commo los griegos fizieron quemar todo
 quanto fallaron en la çibdat e de la muerte de Poliçena.
 Quando vino la mannana que pudieron ya veer todo el grand
 dolor de la noble çibdat de Troya, ayunto Agamenon todos
 sus ricos omnes al tenplo de Minerua; e dieron alli
 graçias a Dios por tan grand onrra commo les auia fecha.
 E despues mando que troxiesen los presos e las ganançias
 que ganaran todas en la çibdat, e que todas se ayuntasen
 en vno e partir las yen de guisa que ninguno non ouiese
 ende querella. E dixoles asi: «Non quiero yo ende mayor
 parte que ninguno de los otros, mas quiero conplir todas
 vuestras voluntades e que tengamos las posturas

[ 158 ]
 que puestas auemos con Antenor, e Eneas, e
 los otros que la villa troxieron asi commo nos les
 prometimos de tener las. E si por bien lo tenedes, dezid
 lo agora.»
 
 Respondieron alli los griegos que todos lo querien muy de
 grado; e enbiaron luego por Eneas, e Anchises, su padre,
 e Antenor, e por los otros sus conpanneros. E asi commo
 llegaron ellos, dixo Agamenon a todos los griegos ante
 ellos que guardasen muy bien a aquellos, e a todos los
 otros que la villa auian dada, e a todas sus cosas. E
 mucho gradeçieron esto Antenor e sus conpanneros al rey
 Agamenon. E a los otros griegos rogo otrosi alli Antenor
 que le oyesen. E Agamenon otorgo gelo que lo farie. E
 Antenor dixo luego mucho bien de los griegos, e
 gradeçioles la franqueza que les auien otorgada e fecha.
 E despues mostroles commo Eleno e Casandra desconsejaran
 sienpre al rey Priamo que non tomase guerra contra
 ellos, e que Achilles por el obispo Eleno ouiera
 sepoltura.
 
 E fablo estonçes Agamenon con sus ricos omnes; e
 acordaron de guisa que enbiaron por Eleno. E quando
 llego, rogo a Agamenon por su madre Ecuba e por
 Andromata, muger de Ector, su hermano, que nunca su mal
 quisieron nin lo otorgaron. E Agamenon fablo de cabo con
 sus altos omnes; e otorgaron a estos las franquezas que
 a los otros. E en pos esto partio Agamenon toda la otra
 ganançia a todos los suyos de guisa que todos fueron
 ende sus pagados.

 [DCII.] De commo los griegos quemaron a Troya.
 Despues que Agamenon e sus griegos libraron todas estas
 cosas en la çibdat de Troya, salieron dende -desque el
 mal tan grande fue acabado- e tornaronse a sus tiendas E
 desi mandaron ençender la çibdat e quemaronla toda. E
 otro dia en pos aquello ordenaron todas sus cosas e su
 yda para entrar en la mar e yr se para sus tierras. Mas
 pero ante que mouiesen de alli, fizieron sacrifiçios a
 sus dioses por el vençer e la buena andança que les
 dieran alli e por que ouiesen pagada e mansa la mar. E
 quando vino el dia que auien de entrar en los nauios,
 començo a fazer sobre la mar grand tenpesta de piedra e
 de viento, de guisa que non pudieron nin osaron entrar
 en la mar.
 
 E estudieron alli por aquello ya quantos dias. E dixoles
 alli estonçes Colcas que non auien fecho la voluntad de
 los dioses del infierno, e por esto non podien auer el
 mar pagado, E menbrose estonçes de Poliçena, que non
 fuera fallada entre los otros troyanos, Pirro e de commo
 fuera muerto su padre por ella. E dixolo a Agamenon; e
 estonçes pregunto Agamenon por ella e fue muy querelloso
 por que la non diera quien quier que la auie. E
 demandaronla luego a Antenor; e Antenor, commo sabie do
 era la infanta. fuese luego para Eneas e dixole que la
 diese. E Eneas tomola e leuola a Agamenon; e Agamenon
 diola a Pirro. E Pirro tomola, e leuola al luzillo de su
 padre, e tendiola de suso, e degollola, e despues
 cortole la cabeça. E diz aqui la estoria que desta guisa
 fue muerta Poliçena la fermosa. E quedo luego la mar.
 
 E los griegos alçaron estonçes sus tiendas, e guisaronse,
 e entraron en su flota con muy grand cobdiçia de yr se
 para sus tierras e sus regnos. E ante que de alli se
 partiesen, echaron de la tierra a Eneas e mandaronle que
 se fuese del reyno de Troya por que touiera a escuso a
 Poliçena atanto tienpo e la non diera luego. E Eneas
 otrosi, quando sopo que los griegos le eran sannudos,
 guiso luego sus naues, e metiose luego en ellas, e fuese
 por la mar adelante en auenturas. E de la yda que Eneas
 fizo de Troya, e de los lugares do arribo, e de commo
 vino a Cartago, e commo fue del despues adelante vos lo
 diremos en sus lugares.


[ 159 ]
 
 [DCIII.] De commo fue dada la reyna Elena, e de la
 cuenta de los que murieron en Troya por ella, e se
 fueron de Troya los griegos.
 Despues que todos estos tormentos fueron acabados sobre
 Troya, ovo la reyna Elena a ser dada a los griegos e asi
 commo dize aqui Dayres, mas con grand pesar della que
 non con ningunt plazer, ca era ella muy triste por que
 fuera desanparada de su amigo e su marido Paris que ella
 grand bien queria. E tomola alli el rey Menalao, su
 marido, e fue muy alegre con ella. E de la guisa que en
 esta estoria es contado, fizieron los griegos e los
 troyanos en la çibdat de Troya.
 
 E asi se partieron los griegos despues del puerto della;
 e auien estado diez annos e seys meses e doze dias en
 hueste, e en guerras e en batallas. E asi commo dizen
 Ditis e Dayres, murieron alli de los griegos ochoçientas
 e seys vezes mill omnes, e de los troyanos seysçientos e
 quarenta e seys vezes mill. E esto paso asi fasta quando
 la çibdat fue trayda. E despues de aquello entre de los
 vnos e de los otros fueron y muertos dozientas e
 quarenta e ocho vezes mill de vna vez, e de otra siete
 vezes mill, e de otra vez sesenta vezes mill por cuenta.

 [DCIV.] De los que conpusieron esta estoria.
 Con aquel Antenor de Troya, que era omne poderoso e de
 grand guisa, andaua vn buen clerigo troyano otrosi e
 auie nonbre Dayres. E quando vio la fazienda de los
 griegos e sabie el lo de los troyanos, entendio que
 grand cosa era e que mucho durarie. E por ende puso toda
 su entençion en tener ojo en los fechos de Troya commo
 se fazien, e escriuiolos todos. E en la hueste de los
 griegos auie otrosi otro maestro buen clerigo. E a este
 dezian Ditis, e era omne ardit e sabidor.
 
 E aquestos dos, Dayres e Ditis, fallaronse en vno despues
 de la destruyçion de Troya. E commo eran omnes buenos
 letrados, quando se començaron a fablar, entendieronse e
 aconpannaronse. E fueron fablando en vno en conpanna, e
 vinieron a la razon de Troya, e marauillaronse de tal
 fecho commo aquel e de tal destruymiento e tamanna
 mortandat de omnes. E retrayen que serie muy bien quien
 lo ouiese todo escrito. E dixo estonçes Dayres: «Todo
 quanto fue fecho en Troya del comienço fasta la fin yo
 lo vi muy bien e lo se.» E quando Ditis aquello vio,
 dixo: «Quanto los griegos fizieron yo lo vi otrosi, e
 delante estude a todo, e se lo muy bien.» E estonçes
 acordaron amos en vno que escriuiesen esta estoria. E
 fizieronla e escriuieronla en griego.
 
 E despues dellos vino otro sabio que ovo nonbre Crespo; e
 fue aquel el que conpuso la estoria de la çibdat de
 Atenas. E dixo que del comienço del mundo e de Adan
 fasta el comienço de Troya que ovo tres mill e dozientos
 e quarenta e quatro annos; e que despues duro ella
 nueueçientos e quarenta annos fasta que fue destruyda. E
 del anno del destruymiento desta çibdat de Troya fasta
 el primero comienço de la çibdat de Roma ovo trezientos
 annos. E poblaron la primera mente Romulo e Reme; e fue
 ende Romulo el primero rey e sennor que y ouo fasta
 Bruto, que fue ende otrosi primera mente consul.
 
 Pero es asi de saber que del comienço del rey Romulo
 fasta aquel consul Bruto ovo siete reyes, e regnaron por
 todo dozientos e quarenta annos. E fueron aquellos
 reyes, segunt esta estoria cuenta, llenos de maldat e
 muy cobdiçiosos de fazer mucho mal, por que perdieron el
 reyno muchos annos. E dize otrosi alli la estoria que de
 aquel Bruto e de los otros que la çibdat gouernaron con
 el fasta la naçençia de Ihesu Cristo, quando era Cesar
 Agusto enperador de Roma, que ovo quinientos e siete
 annos. Pues la suma de los annos desde el comienço del
 mundo e de Adan fasta la naçençia de lhesu Cristo

[ 160 ]
 fueron çinco mill e dozientos e quarenta e
 ocho annos.
 
 E en este lugar se acaba el fecho e el destruymiento de
 Troya. E por que aquellos dos caualleros sabios, Dayres
 de Troya e Ditis de Greçia, se açertaron en todo el
 fecho de Troya -el vno con los troyanos e el otro con
 los griegos, e fizieron ellos ende este escrito-
 departen los omnes buenos e sabios que esta estoria,
 segunt que la aqui auemos contada, es la mas verdadera
 que y ha. Pero por que fablan muchos abtores e otros
 sabios de los fechos de Troya e del su destruymiento e
 dixeron ende todos mucho, ca fue muy grande el fecho de
 aquella çibdat, e fizieron ende cada vnos sus estorias
 que dexaron escritas -en que dixeron los vnos de vna
 guisa e los otros de otra; e ay razones apuestas e
 fermosas para aqui, mas non las contaron ellos-, e
 queremos nos dezir agora aqui algunas dellas por que sea
 la su estoria mas conplida.

 [DCV.] De las razones por que Achilles dexaua de
 lidiar en Troya.
 Dicho auemos ante desto en esta estoria, segunt las
 razones de Dayres e Ditis, commo Achilles fue enamorado
 de la infante Poliçena. E por amor de casar con ella
 trabajauase de fazer pazes con los troyanos e de enbiar
 de alli los griegos. E por que los griegos non querien
 otorgar las pazes, dexo de lidiar segunt Dayres e Ditis
 dizen.
 
 E agora a esto que Achilles non querie lidiar fallamos
 otra razon muy buena que cuenta Ouidio en el Libro de
 las Duennas en que dize asi: que quando Achilles venie a
 aquella hueste de los griegos, paso por tierra de Lerne
 donde era obispo e sennor vno a que dezien Grisis. E
 quisiera tomar Achilles en aquella tierra mas de lo que
 leuaua para en su conplimiento de su hueste do yua. E el
 obispo quiso gelo defender por armas. E Achilles lidio
 con el e vençiolo; e quebrantole la tierra, e
 corriogela, e tomo ende lo que quiso. E entro en los
 palaçios de aquel obispo, e fallo y dos sus fiias muy
 fermosas, e tomolas e troxolas consigo.
 
 E teniendo a la vna que auia nonbre Brisis por su amiga,
 pagose della el rey Agamenon e tomo gela. E desto peso
 mucho a Achilles, e touose por afrontado por ello. E
 partiose del, e començole a guerrear muy fuerte, e
 matole tantos omnes en aquellas guerras que fueron
 muchos ademas. E quando esto vieron los griegos,
 touieronlo por mal, ca veyen que perdien de su hueste
 muchos omnes e que en vez de yr guerrear con sus
 enemigos, los de Troya, que se matauan ellos vnos con
 otros. E ayuntaronse todos los prinçipes e los omnes
 sabios e onrrados, e dixeron al rey Agamenon que diese
 su amiga a Achilles. Synon, que se le podrie tornar en
 muy grand danno e non se cunplirie el fecho de Troya,
 commo el auie a coraçon, por lo que eran alli todos
 ayuntados; e que muy mejor serie de yr sobre los
 enemigos que le auien fecho tan grant onta que non matar
 se ellos vnos con otros. E el rey touo que le consejauan
 bien e dio su amiga a Achilles.
 
 E commo quier que Achilles non querie lidiar por razon
 que los griegos non querien fazer por el lo que les
 dezie e lo que les consejaua, teniese por desonrrado e
 por mal trecho de lo que el rey Agamenon le auia fecho.
 E pues que Achilles non salie a la batalla, yua muy mal
 a los griegos sin el. E enbio el rey Agamenon a Nestor,
 e a Hulixes, e a Diomedes que le rogasen que lo non
 fiziese asi, e por ninguna razon que la su nobleza e la
 su caualleria que la non dexase. E quando Achilles vio
 que yua mal a los griegos e que asi lo enbiaua el rey
 rogar, enbio sus caualleros alla. Mas el non quiso yr
 nin avn por el rey Agamenon -que dizen Dayres e Ditis
 que le vino rogar commo es ya dicho-, sinon que fazie
 aquello que les enbiaua su caualleria.
 
 E vn dia tanto yua mal a los griegos que los metieron los
 troyanos por las tiendas adentro, e alli los mataua ya
 Troylo con sus troyanos. E tantas eran las feridas e la
 mortandat que lo oyo Achilles, e sopo el commo yua alli
 tan mal a los suyos

[ 161 ]
 commo a los otros. E
 para acorrer a los suyos ovo ya estonçes a salir a
 lidiar. Onde se puede agora aqui dezir muy bien por que
 los sabios estoriadores ayan todos dicho verdat que
 Achilles non querie lidiar por aquella duenna Brisis, de
 que le forçara el rey Agamenon. E esto que fue de
 aquella vez e lo desta otra vegada que fue por razon de
 Poliçena. E lo vno por lo encubierto de la infante
 Poliçena, e lo al por el fecho descubierto de la duenna
 Brisis, que dexaua Achilles de lidiar. E en esta manera
 dixeron verdat todos los estoriadores.

 [DCVI.] De commo lidio Patroclo con Ector e maltraxo
 Ecto a Patroclo.
 Contado auemos ya de commo Ector mato a Patroclo en la
 primera batalla que los griegos e los troyanos ouieron.
 E estos sabios non dizen ende mas. E sobresto fallamos
 nos que pues que los griegos arribaron en el puerto de
 Troya a tierra -e fue este arribamiento a muy grand
 lazeria de los griegos, e ouieron despues los griegos e
 los troyanos sus batallas alli muchos dias-, que vn dia
 en la siesta durmiendo Achilles tomo Patroclo sus armas
 de Achilles e que se armo dellas. E este Patroclo era su
 escudero e su alferez, e salio al canpo que estaua ante
 Troya e la hueste de los griegos. E salien todos los
 otros caualleros alli, los que justa querien vno por
 otro. E desque fue alli, parose en medio del canpo e
 estaua alli esperando si saldrie alguno a el.
 
 E en todo esto los escuderos de Ector, que non dormien,
 subieron en el muro, e cataron contra el canpo, e vieron
 a aquel cauallero estar alli armado e solo. E
 desçendieron e fueron al palaçio de Ector, e dixeronlo a
 caualleros que durmien y ante la puerta de Ector. E los
 caualleros, quando aquello oyeron, entraron a Ector e
 dixeronle: «Ector, vn cauallero esta en la plaça armado
 de todas armas e sennero; e las sennales de las armas
 semejan de Achilles.» Respondio estonçes Ector: «Dad me
 las armas e el cauallo.» E leuantose luego e lauo las
 manos e la faz del suenno. E armose priuado, e çinnose
 su espada, e caualgo sin toda ayuda, e tomo el escudo e
 la lança. E mando que ninguno non fuese con el nin en
 pos el, synon el que veer quisiese que subiese a esos
 muros.
 
 E asi commo llego al canpo, pregunto al cauallero que que
 demandaua alli. E el respondiole que demandaua justa vno
 por otro si saliese quien lo quisiese. E Ector, quando
 vio las sennales de las armas, touo que era Achilles. E
 respondiole: «Pues, yo so aqui a ello.» E endereçaronse
 vno contra otro e fueronse ferir. E diole Ector tal
 golpe que en poco estudo Patroclo de caer del cauallo, e
 pero cobro. E Ector touo en poco su valentia e sus armas
 de aquel cauallero, e metio mano a la espada e fue para
 el. Mas Patroclo sintiose muy mal llagado, e boluio las
 espaldas, e puso las espuelas al cauallo que tenie muy
 bueno, e acogiose quanto mas pudo para la hueste. E
 Ector en pos el fasta las tiendas, e de alli adelante
 non pudo al fazer e tornose para la çibdat.
 
 E esto que de Patroclo aqui es dicho auemos de las
 palauras de Ouidio de las Duennas, en las glosas de
 aquellos que lo despaladinaran en la epistola de
 Penelope que enbio a Hulixes, su marido. E avn mas dizen
 alli desta justa: que lo mato Ector alli o que lo
 derribo. E del de rribar dezimos que pudo ser. E non lo
 quiso matar, ca despues de aquello le mato en la batalla
 que ouieron todos, asi commo es ya dicho ante desto en
 la estoria de Dayres e Ditis.

 [DCVII.] De commo lidiaron Ector e Achilles.
 Quando se leuanto Achilles de dormir, dixeronle sus
 caualleros: «Patroclo, el vuestro alferez, onrradas vos
 ha las vuestras armas.» E el pregunto que que era: e
 ellos dixeronle todo el fecho. E a Achilles pesole
 mucho, e maltraxo a Pa-

[ 162 ]
 troclo e
 dixole ende mal asaz. E otro dia en la siesta quando
 durmien todos, demando Achilles sus armas e su cauallo.
 E armose, e caualgo, e salio solo sennero. E fuese para
 el canpo, e parose en aquel lugar do Patroclo se paro
 ante dia, e estudo alli esperando si saldrie alguno a
 el.
 
 E los que lo vieron alli parar dixeronlo a Ector luego. E
 Ector otrosi armose luego sin toda tardança, e salio e
 fuese luego solo sennero para el canpo. E començose a
 razonar con el cauallero, commo quier que el asmase que
 por ventura que aquel otro cauallero era e non el de el
 dia de antes, e començole a dezir que non era
 escarmentado de la justa del otro dia o que buscaua
 alli. E respondiole Achilles que non era ley de
 caualleros de escarmentar fasta en la muerte. E en pos
 esto endereçaronse vno contra otro e fueronse ferir. E
 fueron los golpes muy fuertes, e sintio Ector que en
 aquel braço que mayor recabdo yazie que non en el de
 ante dia. E Ector entendio lo que le era menester, e
 abiuo mas, e esforçose, e firio muy de rezio a Achilles;
 e Achilles a el.
 
 Mas era Achilles cauallero muy sabidor en armas, e muy
 maestro, e muy artero, e entendio la valentia de Ector e
 el su coraçon, e vio el su ardimento e que verdat era lo
 que le auien contado del. E non se quiso aventurar vno
 por otro mas alli con el, e fuesele tirando del canpo. E
 Ector siguiendolo e aquexandolo de las armas toda via,
 fasta que lo fizo salir de todo el canpo e entrar en el
 rio Xanto fasta que fue en medio del -asi commo dize
 Omero, el su sabio poeta griego, en el libro a que dizen
 Omero que fizo este Omero de los fechos de Achilles e
 del encantamento que su madre Tetis fizo en el por que
 lo non pasase fierro e de commo lo escondio. E estonçes
 Achilles, quando aquello vio, paso el rio e fuese para
 la hueste. E Ector otrosi non quiso yr mas de aquello en
 pos el e tornose para su çibdat.
 
 E aqui dize otrosi Estaçio en este lugar en el libro de
 la razon de Achilles que quando Ector entro a la çibdat
 desta vez, que fue luego veer a Paris, su hermano, asi 
 commo venie armado. E entro a el al palaçio e fallolo do
 seye en su estrado muy grande e muy bueno cubierto de
 porpora, e la reyna Elena con el jugando e asolazandose.
 E leuantaronse ellos luego, e resçibieron a Ector, e
 asentaronle en el estrado, e fizieronle seer en medio de
 amos.
 
 E dixole Paris: «¿Que es esto, hermano?» E dixole Ector:
 «¿Commo en solaz, hermano? ¿Esto es bien que vayamos nos
 lidiar, e tomar las llagas, e essparzir nuestras sangres
 por vos; e que vos e la reyna que vos seades aqui en
 vuestros solazes trebejando e solazando? E vos, infante
 Paris, preçiades vos de fermosura; e auedes la si algunt
 varon la ha en la tierra. Mas ¿non sabedes que la
 fermosura flaco bien es e falleçedizo, e la nobleza de
 la fermosura non ayuda nada en armas? E Mares, nuestro
 dios de la batalla, con el cauallero fuerte, e ardit, e
 coraznudo, e feridor, e sofridor se goza.» E alli le
 respondio Paris e le dixo: «Hermano, ¡biuades vos! ca en
 vuestra vida non me temo yo de enemigo.» Pagado fue
 Ector con estas palauras, e desi conto a Paris e a la
 reyna commo le fuera aquella ora en el canpo. E a ellos
 plogoles mucho, e desi ouieron alli sus solazes. E en
 pos aquello todo fuese para su palaçio.
 
 E estas razones, por que las cuentan de Ector e de
 Achilles Omero e Estaçio e las non dixeron Dayres e
 Ditis en su estoria, dezimos las nos aqui por estos
 otros sabios; por que tenemos que son buenas e de dezir
 e demas que son husadas en esta razon.

 [DCVIII.] De los cauallos blancos de Troya.
 La razon de los cauallos blancos muy vsada es en la
 estoria de Troya; e verdat es que aquellos blancos
 cauallos fueron, asi commo cuentan los abtores que de la
 su razon fablan. E los vnos dizen

[ 163 ]
 que
 fueron estos cauallos en Troya, asi commo lo auemos ya
 contado en la razon del primero quebranto que Ercules
 fizo en la çibdat de Troya sobre que gelos non quiso dar
 el rey Laomedon por aquello que librara de muerte a la
 infanta Exsione. E otros de los estoriadores dizen
 destos cauallos que fueron en Traçia e que los auia el
 rey Reso. E el reyno de Traçia, asi commo cuenta el
 Libro de las tierras, es vezino frontero del de Frigia,
 que era del reyno de Troya.
 
 E en la sazon que se començo la guerra, regnaua en Frigia
 aquel rey Reso que dizen que auie aquellos cauallos
 blancos; e era Reso muy amigo de los troyanos. E quando
 aquella priesa e aquella çerca les vino, fizolo el rey
 Priamo saber al rey Reso e rogole que le viniese en
 ayuda. E de aquellos cauallos blancos dizen los abtores
 que eran fadados que si los troyanos o sus amigos los
 aduxesen e en el rio Xanto los abeurasen, que nunca
 Troya serie presa; e otrosi que si los griegos los
 ouiesen -o otros quales quier enemigos de los troyanos-
 e los en aquel rio abeurasen, que serie Troya destruyda.
 E el rey Reso tomo estonçes aquellos cauallos blancos, e
 apoderose de su gente, e guisose muy bien, e vinose para
 Troya en ayuda de los troyanos.
 
 E los griegos ouieron sabiduria desto. E guisaron a
 Hulixes e a Diomedes e enbiaronlos alla que si por
 çeladas, o por la maestria de Vlixes, o por ventura por
 batalla si con el rey Reso se atreuiesen, si podrien
 estoruar que aquellos cauallos non viniesen a Troya o si
 los podrien ellos aver por ventura. E Hulixes e Diomedes
 fueronse su carrera, e echaron sus çeladas por el camino
 por do sabien que el rey Reso auia de venir. E otrosi
 este rey Reso fiziera saber al rey Priamo commo venie
 guisado e en su ayuda. E estonçes el rey Priamo guiso
 muy bien a Dolon, e enbiolo a la carrera a resçebir al
 rey Reso. E Dolon fue su carrera.
 
 E quando llego a las çeladas de Hulixes e de Diomedes,
 vieronle los de las çeladas. E dixeron Hulixes e
 Diomedes que saliesen a Dolon, e que fablasen con el, e
 lo parasen de la su parte de guisa que les diese pasada
 por que estoruasen a aquellos cauallos o que los ouiesen
 ellos; e que le darien por ende el carro de Achilles que
 era muy preçiado. E enbiaronle su mandadero que le
 demandase fabla para con ellos; e fue el mandadero. E
 Dolon otorgola; e asi commo oyo estas nueuas, yua mas
 seguro e mas asesegado que non fuera de otra guisa.
 
 E Hulixes e Diomedes, maguer que aquella respuesta
 resçibieron del, por todo eso non dexaron de estar
 quedos en sus çeladas con tal ardimente que si viesen
 que con el podrien, que non catasen por al sinon por
 ferirle. E Dolon venie sin sospecha por la fabla que le
 ellos enbiaran dezir, e non venie tan aperçebido de
 lidiar nin de se ayudar de armas. E ellos, asi commo
 llego, firieron en el con el enganno que le troxieran. E
 pudieron mas que el e mataronle.
 
 E en pos eso leuantaronse de alli, e fueron adelante 
 descubriendo tierra para aver sabiduria del rey Reso. E
 yendo en aquella guisa llegaron a vn monte e pasaronle;
 e al recuesto del fallaron al rey Reso do yazie
 durmiendo el e toda su conpanna. E avn dizen las
 estorias que yazien asi enbueltos en suenno e presos del
 por que ovieran grand çena e comieran e beuieran ademas.
 E mataron y a Reso e a todos los mas de su conpanna. E
 tomaron los cauallos e yuanse con ellos para la hueste.
 
 E en este lugar dize otrosi Ouidio en el Libro de las
 Duennas que salio Ector muy apoderado a resçebir al rey
 Reso. E quando fue en la carrera, fallo el fecho del e
 de Dolon lo que auemos contado aqui. E el castigo sus
 conpannas commo viniesen aperçebidos e andudiesen quanto
 mas pudiesen. E Ector, de commo sabie la tierra muy bien
 andando por alli a caça muchas vezes, destajolos e
 metiose entrellos e la hueste. E firio en ellos, e
 desbaratolos bien commo el quiso, e mato quantos dellos
 alcanço synon a Hulixes e a

[ 164 ]
 Diomedes, e a
 los otros que guaresçieron por pies de cauallo, e a los
 que se ascondieron por ese monte. E por esto dize Ouidio
 en el Libro de las Duennas que Ector el ligero espanto
 los cauallos enbiados.
 
 E de aquellos cauallos blancos non lo contaron Dayres nin
 Ditis en la estoria de lo pasado. E dezimos lo nos aqui
 por que lo cuentan los otros sabios, asi commo lo
 podimos auer por las sus estorias. Mas aquellos cauallos
 blancos, que dizen que eran encantados que traye el rey
 Reso, de aquel desbarato en adelante que Ector fizo en
 Hulixes e en Diomedes non fallamos escrito ninguno que
 diga que fue dellos nin que non. E dizen algunos que
 aquellos cauallos eran naturales de las yeguas que el
 otro rey Diomedes de Traçia gouernaua de las carnes de
 sus huespedes que mataua e gelas daua a comer.

 [DCIX.] De la razon del encantamiento que dizen de
 Achilles.
 Contado auemos ya ante desto en esta estoria de commo la
 deesa Tetis encanto a su fiio Achilles que non entrase
 fierro en el; e por que Dayres e Ditis non cuentan en la
 estoria ninguna cosa de aquel encantamiento, mas dizen
 que lo mataron Paris e sus caualleros a espadadas e a
 cuchilladas. E razonan algunas de las estorias que
 sopiera Paris que non podie entrar fierro en Achilles sy
 non por las plantas de los pies; e que quando Achilles
 vino al tenplo de Troya sobre la razon del casamiento de
 Poliçena, que yaziendo en priçes faziendo oraçion, que
 se paro Paris a vna fmiestra del tenplo, e violo commo
 estaua las plantas de los pies alçadas, e que tiro de su
 arco e diole con vna saeta. E dizen algunos que era
 enpoçonnada, e que le dio por la planta del pie, e que
 por alli lo mato.
 
 Onde dize maestre Galter en el Alexandre de las escuelas
 del petafio de Achilles estos dos viesos por latin:
 
 Hectoris Acacides domitor clam, incautus, inermis
 Occubui, Paridis traiectus arundine plantas.
 
 E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage
 de Castilla : «Yo, Achilles, nieto del rey Eato, domador
 de Ector, mori ferido de la saeta de Paris por la planta
 del pie a escuso, e non me guardando, e desarmado.» E
 quiere esta razon dezir que mato Paris a Achilles por la
 planta del pie, ca por otro lugar non entraua fierro en
 el. E por que aquellos dos caualleros de la estoria de
 Troya non dixeron ninguna cosa desta manera de la muerte
 de Achilles e lo dixeron los otros sabios muchos que
 desta estoria fablaron, retraemos lo nos aqui por que
 non mengue ninguna razon en esta estoria.

 [DCX.] De las amazonas que vinieron en ayuda de los de
 Troya.
 Del fecho de las duennas amazonas que vinieron en ayuda
 de los troyanos non cuentan Dayres nin Ditis synon que
 lidiaron bien e que murio la reyna Pentesilea. E de
 muerte de otra duenna dellas non dizen esos ninguna
 cosa. Mas por que lo fablan ende otras estorias, dezimos
 nos ende asi que muchas otras destas duennas murieron
 alli. E muestran lo asi estas razones e que non podrie
 al ser: lo vno, que eran ellas muy buenas duennas en
 armas, e muy guerreras, e muy lidiadoras, e que se
 preçiauan por ello; lo al, que non podrie seer que la
 reyna sola andudiese en la batalla que la ellas non
 aguardasen muy bien e la non siguiesen todas, nin podrie
 ella y morir sola si por ocasion non fuese. Onde dezimos
 que murieron y muchas con ella; lo que serie cosa
 aguisada.


[ 165 ]
 
 [DCXI.] De lo que el obispo Colcas departio a los
 griegos sobre los ocho paxaros e su madre e la culebra
 de la ysla Aulida.
 Aquellos dos caualleros Dares e Ditis, de que auemos
 dicho, non contaron de los avenimientos de los griegos
 que les acaesçieron de Greçia fasta Troya synon de
 Castor e de Polux, commo vos diremos en pos esto de
 otras pocas cosas. Mas fablo Ouidio de vn avenimiento
 que les conteçio en la carrera que les departio el
 obispo Colcas que querie seer. E dize asy en el dozeno
 libro del su Libro Mayor que quando se yua el comun de
 Greçia sobre Troya, que vendo por la mar arriba que
 arribaron a vna ysla pequenna que estaua en medio de la
 mar en quanto cabie la hueste. E la ysla auie nonbre
 Aulia, e salieron alli a terrenno por folgar ay algunt 
 poco.
 
 E quando se quisieron yr, ouieron el viento contrario e
 non se podien yr. E entre tanto guisauan de fazer sus
 sacrifiçios a Jupiter commo solian segunt la costunbre
 de sus padres. E en aquella ysla Aulia en medio della do
 posauan los reyes querien y fazer los sacrifiçios; e
 eran ya ençendidos los fuegos. Sobre los altares estaua
 vno de los arboles a que dezien pulizdones; e fiziera en
 el vna paxarilla su nido en que tenie sus fijuelos
 sacados ya de los hueuos e los criaua y. E ençendiendo
 alli los saçerdotes de los griegos el fuego para sus
 sacrifiçios, vieron commo viniera vna culuebra; e subio
 el aruol arriba rastrando fasta que llego al nido.
 
 E los saçerdotes e los reyes touieronle sienpre ojo que
 farie. E la culuebra metio la cabeça en el nido, e saco
 vn paxarillo e comiolo veyendolo todos; e despues otro e
 en pos este otro fasta que cunplio a ocho e non ovo y
 mas. E la paxarilla andaua de suso bolando, matandose
 commo madre por fiios. E tanto auia el dolor que se
 llego muchas vezes a la culuebra a ferir la, e firiola
 de las manezuelas en la cabeça, e en el rostro, e en la
 boca por rascannar la con las vnnas. E la culuebra
 estudo queda, e asecho a la paxarilla e esperola, e
 abrio la boca vn poquillo.
 
 E la paxarilla tantas vezes la firio e le metio los
 dedillos por la boca que vna vez apreto la culuebra la
 boca e prisole el dedillo; e touola de guisa que, maguer
 que la paxarilla se quisiera yr, nunca pudo. E asi
 contendio la culebra con ella fasta que la ovo toda
 tirada a si, e chupada e metida en su cuerpo. E en el
 cabo la culuebra, asi commo tenie el arbol abraçado con
 sus reboluimientos, asi se torno en piedra e retouo la
 semejança de serpiente.
 
 E los griegos que veyen todo esto marauillaronse e
 pararonse commo esbaereçidos asmando que podrie ser
 aquello. E alli les dixo estonçes el obispo Colcas:
 «¡Gozad uos, griegos! ca vençeredes e destruyredes a
 Troya, mas lazraredes y luengo tienpo.» E departioles
 que los ocho paxarillos e su madre, que eran nueue, que
 dauan a entender nueue annos que tardarien en aquella
 çerca e en aquella conquista; e que al dezeno anno que
 aurian la çibdad presa e que farien y quanto quisiesen.
 Mas de la razon de la culuebra que fue tornada en piedra
 non les dixo alli ninguna cosa.
 
 Mas departe el frayre de aquella culuebra a que los
 griegos vieron comer aquellos ocho paxaros e a su madre
 de aquel arbol e que fue tornada en piedra, que aquel
 mudamiento non fue al synon que los griegos con el pesar
 que ouieron de la crueldat que le vieron fazer que la
 apedrearon. E tantas le dieron de pedradas que toda la
 cubrieron de piedras que nunca paresçio mas. E esto era
 sennal de otro tal fazer ellos en Troya.

 [DCXII.] De Castor e de Pollux.
 Cuenta Dayres e Ditis en esta estoria de Troya que
 salieron Castor e Pollux muy guisados e muy apoderados 
 para

[ 166 ]
 su hueste e para su guerra con el
 otro comun de Greçia; e que quando fueron dentro en la
 mar muy alongados de la tierra, que los tomo el viento
 que ouieron apoderado de las otras flotas, e que los
 leuo e los alongo tanto de los otros que los perdieron
 de vista, e de alli adelante que los non vieron nin los
 fallaron nunca jamas. E dizen que los buscaron los suyos
 por mar e por tierra, e que nin los fallaron biuos nin
 muertos a ellos nin a su flota nin sennal dellos, nin
 pudieron saber ninguna cosa en ningunt lugar onde
 infinieron.
 
 E asacaron sus griegos que los tomara el su dios Jupiter
 por desuiar los de seer en tan grand danno de los sus
 parientes de Greçia, e que los puso en el çielo, e que
 dio dellos nonbre a vno de los doze signos; e es aquel
 que dizen los geminis. E geminis quiere dezir tanto en
 el lenguage de Castilla commo emellizos; e emellizos son
 aquellos hermanos o ermanas que naçen de vn parto a vn
 ora.

 [DCXIII.] Del cauallo de Troya por do esa çibdat fue
 enartada e presa.
 Troya, segunt Dayres e Ditis an dicho en sus razones de
 ante desto, fue trayda e presa por el fecho de los
 prinçipes que son y contados. E sobresto dizen los otros
 sabios en sus estorias que fue presa con vn cauallo de
 madera. Agora vos contaremos de aquel cauallo lo que
 ende dizen las estorias.
 
 Pues que Antenor, e Eneas, e Anchises, e Polidamas
 ouieron basteçido de commo troxiesen la çibdat e la
 diesen, asmaron todos -tan bien los griegos commo los
 troyanos- en que manera se podrie entrar mejor la
 çibdat. E entre los otros todos Nestor, que era sienpre
 muy ardit, asmo de fazer vn cauallo de madera en que
 metiese omnes a la çibdat con maestria e arteria. E
 mandaronle labrar e fizieron lo tan grande que fue
 mucho, segunt cuenta la estoria. E fue fecho a 
 entalladuras e a pinturas de semejanças de muchas
 maneras. Pero todas las mas figuras que en el fueron
 eran de omnes e paresçie muy fermoso. E pusieronle en
 los pies sendas ruedas en que andudiese quando lo
 tirasen.
 
 E desque fue fecho, fablaron con aquellos de Troya que
 trayen la çibdat e dixeronles commo auien fallado
 maestria para meter encubierta mente en la çibdat
 caualleros que la prisiesen. E enbiaronles mostrar toda
 la manera en que les dixeron asy: «Vos avedes alli cerca
 de la vuestra puerta, do mas husades de salir e de
 entrar a la çibdat, aquel cauallo que esta y que dezides
 que fizo vuestro rey en tienpo antiguo e lo paro a
 aquella puerta por remenbrança de si. E nos asmamos de
 fazer otro cauallo muy mayor que aquel e muy fermoso e
 auemos lo ya fecho. E queremos dezir que le pornemos
 alli çerca de aquel en remenbrança de la nuestra venida
 aqui, e despues que nos yremos luego para nuestras
 tierras. E meteremos en el quinientos caualleros
 armados, que caberan a grand anchura en el vientre, e
 meter los emos y. E vos, agora, dad consejo commo este
 cauallo sea metido en la villa, e puesto en medio de la
 plaça, e dexado y.»
 
 E sobresto les enbio dezir Eneas, e los otros que eran
 con el en la trayçion, que fiziesen ellos del cauallo
 commo enbiauan dezir e lo aduxesen a aquel lugar
 basteçido de commo dezien; ca despues ellos conortarien
 al rey Priamo e darien por consejo a el e a los de la
 çibdat que por nobleza de si e desonrra de los griegos e
 por atreuimiento de mostrar esfuerço de si que
 derribasen en el muro tanto que pudiese entrar aquel
 cauallo a grand anchura e que guisasen como lo metiesen
 en la plaça; e que fuese en ora que lo dexasen asi e non
 le contanxiesen esa noche; e que ellos la noche que
 aquello fuese que fiziesen semejança que se metian en
 sus nauios e que se yuan; e que fazia en la noche, luego
 que los caualleros fuesen salidos, que fuesen a los
 muros e

[ 167 ]
 subiesen por tomar torres e
 fortalezas; e que se boluiesen con los de la villa e
 matasen en ellos; e quando las bozes e los apellidos
 oyesen en la flota, que se acogiesen ellos bien armados
 e fuesense para la çibdat, e fallarian asaz por do
 entrar, e que entrasen; e ellos que ternien en los muros
 muchas candelas ençendidas, tantas que podrien bien veer
 que quier que fiziesen; e que desta guisa prenderien la
 villa. E fue todo asi fecho.

 [DCXIV.] De commo fue el cauallo de los griegos metido
 a Troya e la çibdat presa e destroyda.
 Los griegos, pues que ouieron el cauallo basteçido de
 aquellos quinientos caualleros escogidos a mano e bien
 armados e le cerraron bien la puerta que le fizieron
 deyuso en el vientre por que la non viesen tan ayna los
 troyanos, tomaronlo e tirandolo por cuerdas e leuandolo
 en aquellas ruedas que le fizieran en los pies,
 llegaronlo al muro çerca de la puerta de la çibdat e
 pararonle a par de aquel otro cauallo que estaua v
 antiguo; mas era mucho mas grande el que fizieron los
 griegos. E en todo esto andauan diziendo los griegos que
 aquel cauallo aduzien ellos alli e lo ponien en aquel
 lugar por mojon e por remenbrança de los sus fechos, e
 de la venida que ellos alli fizieran, e el lugar fasta
 do llegaran. E pues que a mas non yuan, aquello les
 cunplie e aquello era su onrra, e de alli adelante que
 se yuan para sus tierras.
 
 E començaron a fazer por toda la hueste grandes fogueras,
 e grandes lunbres, e muchos candiles ençendidos, e
 otrosy por todos los nauios. E estonçes Antenor, e
 Eneas, e Anchises, e Polidamas, que trayan la villa e
 eran sabidores e partiçioneros de aquel fecho, subieron
 al muro e vieron commo fazien los griegos de commo
 pusieran con ellos e que recabdo auie y. E deçendieron,
 e tornaron luego al rey Priamo, e dixeronle:
 «Sennor,¡buenas nueuas!» E dixoles el: «¿Que es?» E
 dixeron ellos: «Que se van los griegos. E enbialo saber
 de alli del muro.» E dixo el rey: «Quiero lo yo a vos
 creer, e cras lo veremos ya todos de alla fuera, Dios
 quiriendo.»
 
 E dixeron ellos estonçes: «Pues, sennor, mandat agora
 fazer vna cosa, que en quanto dure el mundo que sea por
 vuestra alabança que mandedes derribar del muro por do
 podamos meter a largura aquel cauallo de los griegos
 dentro aca a la villa e poner le en medio de aquella
 nuestra plaça; e despues desfazer lo emos todo por que
 los griegos, desque fueren ydos, nunca se puedan alabar
 que digan que ellos pusieron mojon en todo lo nuestro, e
 mayor mientre en vuestra çibdat que es la cabeça; e ante
 que ellos sean ydos, que ante sea desbaratado. E esto
 sera por sienpre prez e onrra del vuestro nonbre e de
 los vuestros.» E el rey touolo por bien e mandolo fazer.
 
 E ellos con el grand coraçon que ende auien non lo huuio
 el mandar quando lo ellos ouieron fecho, pero que
 midieron antes la puerta a uer si podria entrar por
 ella, mas fallaron que non cabrie por quatro tales. E
 fue llegada muy grand gente de la villa. E tomaron el
 cauallo, e fizieronle lugar por do entrase, e metieron
 lo a la plaça de medio de la villa. E era ya de noche. E
 commo guisaron Antenor e Eneas e Polidamas que fuese a
 aquel ora, ovieron acuerdo en el pueblo que aquel
 cauallo que fincase alli de aquella guisa aquella noche
 fasta que amanesçiese, e en la mannana de dia que se
 ayuntarien alli, e que farien grand fiesta e grand
 alegria, e desbaratar lo yen. E los del pueblo
 touieronlo por bien e esparzieron se luego todos dende.
 
 E desque se acogieron a sus casas e se ençerraron,
 abrieron aquellos caualleros griegos la puerta del
 cauallo, e salieron todos e pararonse en la plaça; e
 començaron a matar a quantos pasauan. E fuese faziendo
 el ruydo e diziendo: «¡Armas, armas, ca los griegos son
 en la villa!» E asi commo venien los troyanos, asi los
 matauan los griegos que estauan aperçebidos e

[ 168 ]
 bien armados. E fizose muy grande el ruydo
 e el apellido e las bozes en tal guisa que los oyeron
 los griegos de la flota e de las tiendas.
 
 E en todo esto tomaron Antenor e Eneas e Polidamas
 grandes fachas e grandes candelas ençendidas, e subieron
 al muro asi commo pusieran con los griegos. E los
 griegos, quando vieron aquellas candelas en el muro,
 dieron se a andar todos para la çibdat, asi commo
 estauan armados, quanto mas apriesa pudieron. E quando
 llegaron, fallaron la puerta abierta e la quebrantadura
 del muro, e entraron a grand poder.
 
 E las otras cosas todas que deste lugar de la estoria a
 adelante -de commo mataron en el tenplo de Apollo al rey
 Priamo e todo lo al que por la cibdat fue fecho- contado
 lo auemos ante desto, asi commo Dayres e Ditis lo
 dixeron. Mas deximos nos ende esto aqui por la razon
 deste cauallo, de que Dayres e Ditis non fablaron, e
 contaron del otros estoriadores e dexaron ende este
 escrito en sus estorias.

 [DCXV.] De la reyna Ecuba e de la muerte de la infante
 Poliçena, segunt dize Ouidio.
 Contado auemos ante desto, segunt que dizen Dayres e
 Ditis en las razones de lo pasado desta estoria, de
 commo Eneas dio a la infante Poliçena al rey Agamenon; e
 el diola a Pirro, fiio de Achilles; e Pirro, commo la
 descabeço sobre la fuesa de su padre. Mas de lo que la
 reyna Ecuba, su madre, fizo por la muerte della non
 contaron ende ninguna cosa Dayres nin Ditis, que
 contaron lo al de la estoria commo auemos ya dicho. E
 queremos lo contar segunt que lo fallamos.
 
 La reyna Ecuba, quando a su fiia la infanta Poliçena vio
 descabeçar -lo vno, por aquel quebranto que era el
 postrimero que ella auie de veer de sus fiios; ca
 muertos eran ya Ector e los otros todos, e sus fiias las
 vnas robadas e las otras muertas, saluo ende el obispo
 Eleno e la infante Casandra que eran perdonados de los
 griegos e se fincauan y en la tierra; e lo al, por
 Poliçena que veye asi matar ante sy de aquella guisa-,
 fue por se matar ella misma con sus manos. E salio alli 
 de su sentido e enloqueçio de guisa que ninguno non la
 podie tener, e nin por ferir la nin por menazar la non
 la podien castigar de non fazer quantas locuras podie.
 
 E maldezie e denostaua a los reyes, e a los condes, e a
 los otros altos omnes. E a los caualleros denostaualos
 de quantos denuestos a la su lengua podien venir. E
 arremetiese a todas partes. E si alcançaua cuchillo, o
 piedra, o palo, o que quier que podie alcançar,
 alançaualo a los caualleros, e a los condes, e avn a los
 reyes por ferir los. E a los que le echauan las manos
 por tener la, si al non podie fazer, rascannaualos e
 mordielos tanto que dize aquel cauallero de los griegos
 que la non podien ya sofrir las gentes, e que la
 mataron, e que la soterraron y çerca del puerto de Troya
 en vn lugar que dizen Abiter.
 
 E diz que le fizieron vna sepoltura grande e alta e que
 paresçe avn oy dia. E por que se fizo asi matar,
 pusieronle nonbre en el griego a la sepoltura e al lugar
 Lelen. Onde, segunt esto, tanto quiere dezir Lelen en el
 lenguage de Castilla commo el lugar o el luzillo de la
 que busco por que la matasen. E dizen adelante Dayres e
 Ditis que a la tunba del luzillo, que estaua mas alta en
 somo de todo, que le pusieron otrosi en el griego nonbre
 Çelison. E dizen que quiere dezir en el castellano tanto
 commo el luzillo de la que enloqueçio de su grado por
 resçebir muerte e tormento por non veer tanto pesar e
 tanto quebranto. E desta razon dize que le fyzieron el
 petafio que le pusieron de suso.
 
 E del rey Priamo cuentan todas las estorias que era el
 buen rey, e muy man-

[ 169 ]
 so, e muy
 piadoso, e de buen sentido; pero que non fallamos en
 estoria ninguna que se armase nin tomase arma, e nin
 saliese de la çibdat en todos aquellos diez annos de su
 çerca e de su guerra. E alli do lo fallaron en el tenplo
 do se acogiera ante los enemigos, commo los otros de la
 çibdat desarmado estaua; e tal lo mataron. E regno el
 rey Priamo en Troya e en su reyno çinquanta e çinco
 annos. E acabaron el e su casa de la guisa que vos
 auemos dicho.
 
 E en pos esto todo fueronse de ally de todo en todo
 endereçada mientre los griegos vençedores e los troyanos
 vençidos. E esparzieronse por muchas tierras, segunt que
 vos lo contaremos adelante en los Libros de los Reyes en
 sus lugares en los tienpos que las cronicas de los
 sabios lo dixeron.

 [DCXVI.] De los annos de la muerte del rey Priamo e
 del destruymiento de Troya.
 Murio el rey Priamo e fue Troya destruyda andados del
 comienço del mundo e de quando Adan fue fecho, e segunt
 la cuenta de Eusebio e de Geronimo, tres mill e
 seteçientos e veynte e quatro annos segunt los ebreos, e
 quatro mill e çiento e çinquanta e dos segunt los
 setenta trasladadores; e de Noe mill e nueueçientos e
 sesenta e ocho segunt los ebreos, e mill e nueueçientos
 e siete segunt los setenta trasladadores; e de Abraan
 ocho çientos e treynta e çinco annos; e de Moysen del
 comienço del su sennorio trezientos e treynta e dos; e
 de Labdon, juez de Yrrael, çinco. E regnauan estonçes
 estos reyes en sus reynos: Theucanes en Asiria, e
 Polifides en Siçionia, Agamenon en Miçenas, el rey
 Latino en Latinos, los eupolitas en Egipto.
 
 E aqui vos acabamos todo el fecho de la çibdat de Troya,
 e de sus sennores e del su destruymiento, e de todo lo
 que los griegos alli fizieron. E el sesto e el seteno
 anno de Esebon, juez de Yrrael, en estos fechos de la
 estoria de Troya pasaron.
 
 Mantouo el juez Esebon el pueblo de Yrrael siete annos; e
 murio andados del nasçimiento de Abraan ochoçientos e
 treynta e dos annos, e del primero anno que fue cabdillo
 Moysen trezientos e veynte e seys annos. E reynauan
 estos reyes estonçes en sus regnos: Teucanes en Asiria,
 e Polifides en Siçionia, Agamenon en Miçenas, Menesteo
 en Atenas, Tecores en Egipto.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de Esebon, juez de
 Yrrael, e las de los gen tiles del su tienpo; e diremos
 de Labdon que fue otrosi juez de Yrrael.

 [DCXVII.] De la estoria de Labdon, juez de Yrrael.
 En pos Esebon vino por juez de Yrrael vno a que dixeron
 Labdon, segunt cuenta la Briuia en el dozeno capitulo
 del libro de los Juezes. E este juez Labdon fue fiio de
 Liolel Faraconite, segunt la Briuia; e Maestre Pedro le
 dize Tetuyc. E dizen todos que ovo quarenta fiios e
 treynta nietos dellos; e eran estos por todos, entre
 padres e fiios, setenta. E andauan estos sus fiios e
 nietos en sennos pollinos, asi commo lo cuenta la
 Briuia. E deste juez dize Geronimo que non fizo en su
 tienpo ninguna cosa de cuenta que de escriuir sea, synon
 que era de otra guisa ensennado de sus costunbres e
 fazie a los otros ensennados.
 
 E dize Maestre Pedro buena palaura otrosi: que sy mas non
 por escusar estos juezes Esebon, e Jalon, e Labdon de lo
 que dizen dellos las estorias que non fizieron en sus
 judgados ninguna cosa que de escriuir fuese synon que
 fueron juezes, que les contesçio esto que estudo en paz
 toda la tierra en tienpo dellos, que fue

[ 170 ]
 
 algo para ellos e avn para toda la tierra; e que pues
 sus fronteros los dexauan en paz, que se quisieron ellos
 otrosi beuir en ella commo omnes buenos. Pero dizen vnos
 que en tienpo deste Labdon conteçio en el linage de los
 de Benjamin grand mortandat por vna muger de vno de los
 de Leui; mas non cuenta mas cosas desta razon.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e dezir vos
 emos de los fechos de los gentiles que en estos ocho
 annos acaesçieron. Andados quatro annos del tienpo de
 Labdon, reyno en pos el Demofon del linage de Teseo
 treynta e tres annos; e fue este el dozeno rey de aquel
 reyno. E estonçe sennalada mente fue acabado el
 destruymiento de Troya. E ese anno otrosi murio Tecores,
 rey de Egipto. E reynaron en pos el los diapolitas, e
 cunpliose alli la veyntena dellos que era cuento de los
 regnados de Egipto.
 
 E agora, por que los que vinieron a aquel fecho de Troya
 -tan bien de los de Greçia commo de los de Troya e de
 las ayudas de amas las partes que les vinieron de
 tierras estrannas- fueron esparzidos todos de alli,
 algunos a sus tierras e otros a las agenas; e tanta fue
 la guerra, e las batallas, e el mal traemiento de amas
 las partes en aquel lugar que todos se esparzieron de
 alli mal trechos, tan bien los vençedores commo los
 vençidos; e por que este esparzimiento e los andamios de
 muchos dellos duraron grand tienpo, queremos contar de
 los fechos dellos aqui, pero non todos; ca adelante lo
 contaremos en sus lugares do los dizen las cronicas. E
 contaremos luego de los de Troya, e despues de los
 griegos.

 [DCXVIII.] De commo Eneas, e Priamo, e Antenor, e los
 troyanos se fueron de Troya.
 Desque la çibdat de Troya fue destruyda, aquellos que
 ende escaparon fueron guaresger a otras tierras. E asi
 commo fallamos por las estorias, fueron quarenta vezes
 mill omnes. E los cabdillos que ouieron fueron estos
 tres: Priamo el mançebo, fiio del rey Priamo, e Antenor,
 e Eneas, fiio de Anchises e de la deesa Venus. E los
 quinze mill se apartaron con Priamo e con Antenor, e los
 quinze mill con Eneas. E todos ouieron sus nauios e su
 guisamiento en que se metieron en la mar de Medio de la
 Tierra, e partieronse de alli.
 
 E Priamo e Antenor se fueron luego a la partida de
 Europa. E arribaron a Ytalia, e non se quisieron y
 detener, e fueron a adelante. E llegaron a Alemanna, e
 ganaron toda esa tierra, e a Sicanbria, e en pos eso a
 Françia. E por que murio Antenor en aquella tierra e lo
 amaua Priamo el mançebo tanto commo si fuese su hermano,
 llamo del su nonbre a la tierra Germania, de hermano.
 
 E agora dexamos aqui estas razones, ca adelante
 fablaremos destas gentes en sus lugares do las cronicas
 las nonbraren, e tornaremos a la razon de Eneas.

 [DCXIX.] De commo Eneas arribo en Africa e caso con la
 reyna Elisa Dido.
 Estando la reyna Dido en Cartago muy poderosa e mucho
 onrrada, segunt ya oystes, Eneas, que escapara del
 destruymiento de Troya, traye consigo a su padre
 Anchises e vn su fiio que dezien Ascanio, e queriese yr
 para Ytalia, e arribo en Çeçilia. E murio y su padre
 Anchises, se soterrolo alli.
 
 Desi metiose en la mar por yr se para Ytalia otra vez con
 su fiio, e fizoles grand tormenta, e peresçieron y los
 mas nauios que y yuan; e escapo el e su fiio con poca
 conpanna, e arribaron en Africa en vn puerto que es
 açerca de la çibdat de Cartago, e salieron a tierra, e
 folgaron todo aquel dia. E quando vino la noche, echose
 a dormir; e ante que se adurmiese, començo a cuydar en
 su fazienda e de commo podrie yr a Ytalia; e estonçe
 adurmiose. E fuele dicho en suennos que primero casarie
 con la reyna Dido, e despues yrie a aquel lugar do el
 cobdiçiaua. E pues

[ 171 ]
 que desperto, semejole
 que esta vision que fuera de Dios, e plogole mucho, e
 guisose por yr a ver la. E ella otrosi, desque oyo dezir
 que Eneas arribara alli e sopo todo su fecho de commo le
 aviniera, touo por bien de lo yr veer; e guisose mucho
 apuesta miente, e leuo consigo omnes mucho onrrados, e
 grandes duennas, e grand auer, e muchas donas preçiadas;
 e fuelo resçebir con muy grandes conpannas.
 
 E Eneas, quando sopo que lo ella venie veer, por
 mostrarse que sienpre andudiera en guerra, armose el con
 muy pocos de su conpanna que tenia, e fuela a reçebir. E
 yua con el Ascanio, su fiio, mas non lo leuaua armado, e
 era tan fermoso que era marauilla. E quando se
 confrontaron en vno, resçibieronse muy bien. E ella,
 quando vio a Ascanio, su fiio, tan fermoso, touo en su
 coraçon que padre que tal fiio fiziera muy fermoso deuie
 ser; ca Eneas venie armado e non lo podie ella asy veer
 la cara, pero que lo veye de otra guisa muy bien
 façionado de cuerpo e de mienbros, asi que fue luego
 enamorada de Eneas.
 
 E desque fue en la villa, desarmose e fue la veer; e
 quando lo ella vio, touo que era verdat lo que del
 asmara; asi que fue mas pagada del que de primero; e el
 otrosi pagose della por que la vio muy fermosa e mucho
 apuesta. E estouieron en vno fablando de muchas cosas,
 asi que en cabo fablaron del casamiento. e prometieronse
 vno a otro por marido e por muger. E sobre esto fizieron
 se grandes juras segunt el vso de los gentiles e
 casaronse luego, e fueron las bodas muy nobles e muy
 ricas. E Eneas finco por rey e por sennor de Cartago e
 de toda aquella tierra.

 [DCXX.] De commo fuxo Eneas a Africa e dexo la reyna
 Dido.
 Mucho era bien andante Eneas en Africa con la reyna Dido:
 primera mente que auia a ella por muger, que era muy
 fermosa e muy sesuda; demas que auie el sennorio de
 Cartago e toda aquella tierra, e fazien todos quanto el
 mandaua, e otrosi muy grandes riquezas e donas que le
 diera ella; e estas cosas le fazien ser viçioso e rico e
 poderoso. E duro asi bien tres annos en esta bien
 andança. Mas ventura, que pocas vezes dexa a omne fincar
 en vn estado, guiso por que lo perdiese todo Eneas, asi
 commo contaremos.
 
 En aquella çibdat de Cartago auie vn grand tenplo que
 fiziera fazer la reyna Dido a onrra dEscolapio quando
 poblara la çibdat; e por que los omnes ouiesen mayor
 sabor de venir fazer y oraçion, fiziera y pintar muchas
 estorias de los grandes fechos que acaesçieran por el
 mundo, e sennalada mientre la de Troya que fuera avn 
 poca sazon auie. E estas debuxaduras eran tan bien
 figuradas e tan rica mientre que mejor non podrien ser,
 e era cada vna estoria fecha por si apartada mientre. E
 por que la estoria de Troya fizieran apostremas que
 todas las otras, pintaronla fuera en vn portal que era
 commo lugar apartado.
 
 E Eneas, maguer que muchas vezes viniera a aquel tenplo e
 viera las otras estorias, non avie visto la de Troya.
 Onde acaesçio asi que la reyna, su muger, leuolo alla e
 mostrole todo el tenplo e las riquezas que y auie, e
 aquellas estorias todas. E apostremas leuolo a aquel
 lugar do era pintada el estoria de Troya, e mostrogela.
 E el, quando la vio, ovo ende muy grand pesar; lo vno,
 por que tan noble çibdat commo aquella fuera destruyda e
 murieran y tantos omnes buenos; lo al, por que entendio
 que los omnes de aquella tierra sabien por aquellas
 pinturas mas de su fazienda que el non quisiera. E por
 ende partiose dalli con muy grand pesar; pero sopose
 encubrir tan bien que non gelo sopo ninguno. E puso en
 su coraçon de yr se de aquella tierra e nunca tornar y
 mas, e busco carrera commo lo dixese a su muger de
 manera que le non pesase.
 
 E las razones que le mostro por que lo dexase yr fueron
 estas: dixo que quando su padre muriera en Çeçilia, que
 le prometiera de fazer grandes onrras en su se-

[ 172 ]
 poltura e de dar mucho por su
 alma quando consejo ouiese que lo pudiese fazer, ca
 estonçes non lo vujara fazer nin tenie de que; mas, pues
 que era rico e abondado, que en todas las guisas tenie
 que lo deuie conplir, e por ende querie yr alla; e que
 le rogaua que le pluguiese, ca non lo podie escusar.
 
 E ella, quando lo oyo, pesole tan de coraçon que mas non
 podrie, e llorando muy fuerte antel rogole que non lo
 fiziese, diziendole que non podrie yr a ninguna tierra
 do tanta onrra le fiziesen commo en aquella, nin de que
 tan sennor fuese; e otrosi que non podrie yr a ninguna
 parte do fallase tal çibdat commo aquella nin fazer la
 de nueuo, nin muger que tanto lo amase commo ella lo
 amaua, nin que tantas onrras le fiziese, nin que tanto
 ouiese fecho por el. E demas que bien sabie las juras e
 el pleyto que ouiera con ella quando casaran que nunca
 la dexase.
 
 Mas por todas estas razones, nin por otras muchas que le
 dixo, nin por muchas lagrimas que echo antel, nin por
 grand duelo que fizo non lo pudo desuiar que se non
 fuese; pero prometiendole todavia que se tornarie a
 ella. E ella, creyendolo que serie asi, conortose ya
 quanto, e guisolo muy bien, e enbiolo mucho onrrada
 mente; ca de otra guisa non se pudiera yr de la tierra
 de Africa synon con plazer della, ca ella era sennora de
 Cartago e de toda la otra tierra enderredor.
 
 E Eneas, pues que se espidio de su muger, non quiso luego
 entrar en la mar, mas andido vna pieça por la tierra por
 que los omnes buenos e onrrados se pudiesen despedir del
 antes que se fuese, e otrosi por que pudiese catar
 puerto por do se fuese mas ayna a Ytalia.

 [DCXXI.] De commo passo Eneas de Africa a Ytalia.
 Eneas, pues que ovo andado por la tierra de aquella
 guisa, acaesçio que fue al obispo Eleno a demandar le de
 su fazienda. E el obispo dixole asi: «Fadado es que tu
 non as de fincar en esta tierra do agora estas, mas as
 de pasar a Europa. E alli faras vna çibdat tu e los que
 de ty vernan tan grande que nin fue, nin es, nin ha de
 ser.» E Eneas, quando esto oyo, fablo con la reyna Dido
 e dixole commo querie pasar a tierra de Europa por valer
 mas.
 
 E ella trabajose de estoruar gelo quanto podie buscandole
 quantos plazeres ella sabie, mas en cabo non le pudo
 destoruar dello. E quando aquello vio, guisolo muy bien
 de buena flota, e de muchos omnes, e armas, e viandas. E
 el prometiole e jurole que non se yua de yda synon por
 ganar algo, e desi que vernie para ella; o si el mejor
 lugar pudiese fallar, que el que enbiarie por ella; e
 que en cabo desto serie lo que ella quisiese. E jurole
 por los sus dioses e por la creençia que en ellos tenie
 que desto non falleçerie. E fuese, mas nin enbio nunca
 por ella nin torno a ella despues.
 
 E paso la mar e arribo a Ytalia. E fuese para el rey
 Latino, e el rescibiolo muy bien. E este rey Latino auie
 vna fiia a que dezien Lauinia e era desposada con Turno
 de los ruchilos. E a Turno pesole quando sopo que tal
 omne resçibieran en el reyno. E desauinose con Eneas,
 tanto que se ouieron amos a asannar e lidiaron en vno; e
 mato Eneas a Turno e pidio la fiia al rey Latino. E el
 diogela por muger e casolo con ella; e finco despues
 toda via con el en el reyno.
 
 E por que fablaron deste reyno las estorias en este lugar
 e nonbraron los reyes que y regnaron del comienço fasta
 estonçes, es bien de nonbrar aqui aquellos reyes por que
 los que dellos vinieron poblaron a Roma e asennorearon a
 ella e al mundo todo. E los reyes de aquel regno de
 antes de Eneas fueron estos, segunt dize Eusebio e
 Geronimo, e regnaron vnos en pos otros como aqui son
 nonbrados: Jano, Saturno, Pico, Fauno, Latino. E despues
 de aquel Latino reyno Eneas e duro en el reyno tres
 annos. E andados siete annos del tienpo de Labdon, murio
 Latino, rey de Alua de Ytalia; e reyno en pos el Eneas
 de

[ 173 ]
 Troya. E ese anno mismo murio Agamenon,
 rey de Miçenas; e reyno Egisto en pos el.

 [DCXXII.] De los lidios e de la muerte de Labdon.
 Andados ocho annos del tienpo de Labdon, ganaron los de
 Lidia el sennorio de la mar. E este anno mismo murio
 este juez Labdon; e era ya viejo e fue omne bueno. E
 soterraronle en tierra de Efrayme en vn lugar que dezien
 Faraton en el monte de Amalec. E mantouo el juez Labdon
 el pueblo de Yrrael ocho annos; e murio andados del
 nasçimiento de Abraan ochoçientos e quarenta annos, e
 del primero anno del cabdellado de Moysen trezientos e
 treynta e quatro annos. E regnauan estonçes estos reyes
 en sus regnos: Teutanes en Asiria, Pelasgo en Siçionia,
 Demofon en Atenas, Eneas en los latinos, e los
 diapolitas en Egipto.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de Labdon, juez de
 Yrrael, e las de los gentiles del su tienpo; e diremos
 otrosi de Sanson que fue otrosi juez de Yrrael.

 [DCXXIII.] Aqui se comiença la estoria de Sanson e
 cuenta luego del su nascimento.
 Los de Yrrael non alçaron otro juez luego que murio
 Labdon; mas oluidaron a Dios commo solien despues de los
 otros juezes e començaron a usar de sus malas
 costunbres, e de aorar ydolos, e fazer a Dios lo que le
 pesase. E El metiolos en mano de los filisteos, e estos
 fizieronlos pecheros. E duraron los de Yrrael en esta
 seruidunbre de los filisteos quarenta annos, e desi
 salieron della commo vos contaremos.
 
 En aquella sazon era en Saraa vno del linage de Dan e
 llamauanle Manue. E de pocos omnes que eran de los del
 linage de Dan de todos, segunt dize Josefo, este era el
 mayor e el mejor. E auie su muger tan fermosa que entre
 todas las prouinçias de aderredor non la auie tanto. E
 con pesar que non auie fiio por amor de aver lo, dizen
 Josefo e maestre Pedro que salien toda via a vn grand
 canpo fuera de la villa, açerca do auien vna su casa
 commo quinteria, a fazer su oraçion a Dios que gelo
 diese. E cuenta Josefo que amaua Manue mucho a aquella
 su muger e la çelaua.
 
 E acaesçio que estaua ella sola vn dia. E aparesçiole vn
 angel muy fermoso de cara e que le semejaua commo
 mançebillo; e dixole: «Tu eres mannera que non as fiios.
 Mas guardate de aqui adelante que non beuas vino nin
 sidra, nin comas ninguna cosa que linpia non sea nin de
 las que vieda la ley; ca fiio auras varon e non le
 raeras la cabeça. E biura segunt la ley de los nazareos,
 ca este sera nazareo de Dios de su ninneza e del vientre
 de su madre; e començara a librar a Yrrael de la mano e
 del poder de los filisteos.» E los que esta estoria
 oydes, sy vos non acordades qual es la ley de los
 nazareos, tornad al libro Leuitico e catad y, ca alli
 fallaredes qual es commo lo departimos.
 
 E la muger fue e conto a su marido quanto le el angel
 dixera, e dixole asi: «Despues que tu te fueste e finque
 yo sennera, vino a mi vn varon de Dios que auia la cara
 commo de angel e muy fermoso, mas de otra guisa tan
 grande e tal que todo omne avria miedo del. E demandele
 quien era e donde vinie e commo le dezien, e non me lo
 quiso dezir. Mas dixome que auria fiio varon e que
 visquiese segunt la ley de los nazareos, ca nazareo
 serie aquel nuestro fiio desque nasçiese fasta en su
 muerte.» E Manue, quando aquello oyo en alabar a aquel
 varon que viera commo era grande e fermo-

[ 174 ]
 so, ovo çelos dello e sospecho que al
 podrie seer, segunt cuenta Josefo.
 
 E ella, pues que lo entendio que se quexaua con aquello
 que le dixera, mesuro que podrie seer con çelos. E por
 amansar le e toller le aquella tristeza, rogo a Dios e
 pidiole merçed que les enbiase otra vez aquel angel por
 que lo viese su marido. Desi dixo al marido que fuese de
 cabo a aquella su aldea a fazer otra vez su oraçion. E
 dixo el: «Sennor, pidote merçed que nos enbies otra vez
 aquel varon que enbiaste, que nos ensenne a amos commo
 deuemos fazer de aquel ninno que dixo que nos ha de
 nasçer.» E oyo alli Dios a Manue e enbiole el angel otra
 vez. E paresçio a la muger que seye en el canpo de
 aquella su casa; e non estaua y el marido esa ora. E la
 muger, quando vio el angel, fue quanto mas pudo a llamar
 al marido que viniese a ver el angel. E dize Josefo que
 le rogo ella e le pidio merçed que la esperase alli
 fasta que viniese, e yrie por su marido que lo viese e
 la creyese; e que gelo otorgo el angel e esperola.

 [DCXXIV.] De commo se mostro de cabo el angel a Manue
 e a su muger.
 Ella fue priuado e dixo al marido: «Mostroseme el angel
 que vi antes. E anda ayna e ver lo as, ca me prometio
 que nos esperarie.» E Manue fue en pos ella quanto mas
 ayna pudo, e llego e violo. Mas pero dize Josefo que avn
 por todo eso que non perdio el la sospecha, e dixole:
 «¿Tu eres el que fableste a esta muger?» Respusole el
 angel: «Yo so.» Dize Manue: «Pues, dime lo que dexiste a
 ella.» Dixo el angel: «Asaz cunple que lo sepa ella.»
 Dixo Manue: «Pues, quando se cunpliere la tu palaura,
 ¿commo mandas que faga del ninno e de quales cosas se aguarde ella e el?» Estonçes gelo dixo el angel commo lo
 dixera a la muger. E dixole esa ora Manue: «Ruegote que
 finques e fuelgues e que me atiendas, e guisar te he vn
 cabrito.» Respusole el angel: «Non conbre, mas si
 sacrifiçio quieres fazer, fazlo a Dios.»
 
 E en todo esto Manue non sabie de todo en todo, nin lo
 creye avn, que angel de Dios fuese aquel; e dixo: «¿Qual
 es el tu nonbre? Dinos lo; por que si la tu palaura se
 cunpliere, que te onrremos por ello llamandote por tu
 nonbre.» Respusole el angel: «¿Por que demandas el mi
 nonbre que es marauilloso?» E Manue dexo de demandar
 pues que el angel aquello le dixo, e fue e guiso el
 cabrito, e tomo pan e vino con el. E desque lo ouo
 guisado, aduxo lo todo alli do estaua el angel. E
 mandole el angel que lo tomase de aquello en que lo
 traye e que lo pusiese sobre vna piedra que estaua y.
 
 E Manue, pues que esto ovo fecho, parauan mientes el e la
 muger que farie el angel o commo farie de aquel
 sacrifiçio. E el angel traye vna piertega e tanxo aquel
 sacrifiçio con ella. E ençendiose luego alli vn fuego
 que lo quemo, e salio dende muy grand llama. E el angel
 metiose en aquella llama, e fuese en ella luego al çielo
 asy commo en carro, segunt cuenta Josefo. E quando esto
 vieron Manue e su muger, dexaronse luego caer en tierra
 en prizes. E el angel non se les mostro mas.
 
 E entendio luego Manue que de todo en todo era angel, e
 fue en grand miedo por aquella vision. E dixo asi:
 «Morremos por que vimos a Dios.» E ella començolo a
 conortar e a esforçar le, e dixo: «Si Dios matar nos
 quisiese, non tomara el nuestro sacrifiçio, nin nos
 mostrara todas las cosas que nos mostro, nin nos dixera
 desta guisa las cosas que auien de venir.» E Manue
 conortose con estas palauras, e mucho mas por que las
 dezie muger a varon las que deuie dezir el a ella, e
 perdio aquel miedo.
 
 E la muger enprennose luego. E desque lo sintio, fizo en
 las viandas la vida que el angel mando e en todo lo al.
 E a cabo del su tienpo pario fiio varon, commo le dixera
 otrosi el angel; e llamaronle Sanson que quiere dezir
 tanto commo fuerte, se-

[ 175 ]
 gunt
 dize Josefo. E el ninno creçio mas ayna que otro, e
 bendixolo Dios. E mostraualo el ninno en sus fechos
 commo yua creçiendo en las conpannas de Dan, de cuyo
 linage era; ca de luego que naçio, se guardo en las
 viandas. E nunca le tajauan el cabello, e creçiole y
 mucho vna vedija. E cuenta Josefo que en estas dos cosas
 -en la guarda de las viandas e en el creçer de la
 vedija- entendien el padre e la madre lo que les dixera
 el angel qual auie a seer este ninno.
 
 E morauan con el en vn lugar a que llamauan la Hueste de
 Dan, segunt dize maestre Pedro. E era este lugar entre
 Saraa e Estaol.

 [DCXXV.] De commo tomo Sanson muger de los filisteos e
 de lo que venie adelante.
 Acaesçio en aquella sazon que en vna çibdat de los
 filisteos, que auie nonbre Tarmata, fazien estos
 filisteos grand fiesta. E era ya Sanson mançebillo. E su
 padre e su madre fueron a aquella fiesta con otros
 judios muchos que yuan alla por veer los juegos e las
 marauillas que fazien los gentiles en ella.
 
 E fue alla Sanson con su padre e con su madre, e vio y
 vna mançebilla virgen que le paresçio muy bien. E pagose
 della, e dixolo al padre e a la madre, e rogoles que
 gela diesen por muger. E a ellos pesoles, e repusieronle
 amos e dixol el padre: «¿Commo? ¿Non ha muger para ty
 entre las fiias de tus hermanos nin en todo nuestro
 pueblo que muger quieres de los filisteos que non son
 circunçidados?» E dixole Sanson: «Padre, esta me da por
 muger que esta amo yo, e desta me plaze, e con esta sere
 yo pagado.» E ellos non sabien commo venie esto por
 Dios. E cuydauan que lo fazie por buscar algunas razones
 contra los filisteos para fazer les mal, ca eran
 estonçes los filisteos sennores de Yrrael. E Sanson
 tanto contendio por auer aquella muger que se ouieron
 ellos a vençer para fazer lo e pedir gela al padre e a
 la madre.
 
 E quando la yuan a pedir, salioles vn leon en las vinnas
 del castillo. E Sanson fue a el e non tenie arma
 ninguna. E ayudole Dios, e prisolo a manos, e
 descarrellolo, e quebrantolo asi commo si fuese vn
 cabrito. E era esto dentro en la montanna, ca fuxera el
 leon antel. E Sanson fue tras el, e alla lo mato e
 dexolo y. E quando torno al padre e a la madre, non gelo
 quiso dezir nin descubrir. E quando vinieron a la çibdat
 de Tarmata, contolo el a aquella que querie el por
 muger. E pidieronla al padre e a la madre della, e
 dieron gela e desposaronlos. E desi tornaronse el e su
 padre e su madre a su lugar.
 
 E a pocos de dias despues que el desposamiento fue fecho
 tornaronse alla por fazer las bodas. E quando fueron en
 derecho de aquel lugar do Sanson matara el leon,
 apartose el de la conpanna e entro veer que fuera de
 aquel leon. E fallo en el vn enxanbre de abejas e
 panares de miel que auien y fechos. E tomo dellos e
 leuolos, e yua comiendo en ellos por la carrera. E
 quando llego al padre e a la madre, dioles dellos; e
 comieron ellos otrosi. Mas pero non les dixo donde
 ouiera aquella miel. E aparto tres de aquellos panares
 para dar a su esposa, segunt dize Josefo, con otras
 donas que le leuaua, e fueronse. E fizole el padre
 grandes bodas e grand yantar segunt la costunbre que los
 mançebos de aquel lugar trayen quando casauan.
 
 E los çibdadanos de Tarmata, quando vieron a Sanson,
 entendieron commo era muy valiente e temieronse del [que
 les] leuantarie alguna pelea seyendo a su yantar en las
 bodas, e que non pod[rien] con el commo era muy
 valiente, e que les farie enemiga o algunt demas. E
 tomaron treynta de los suyos, todos mançebos commo el e
 desa edad, e asentarongelos de çerca con que ouiese sus
 razones aquellas que quisiese. E castigaron los que se
 guardasen de cometer lo en ninguna guisa commo

[ 176 ]
 suele conteçer en tales lugares d[es] que
 los beueres creçen.
 
 E dixo Sanson a aquellos mançebos seyendose en sus
 solazes: «Dezir vos he yo agora vna razon que si me
 dixeredes de aqui a estos siete dias que duraran
 nuestras bodas que quiere dezir, dar vos he treynta
 camisas e treynta çintas; e demas sy lo supierdes
 departir, tener vos he por sabios. E si me lo non
 dixerdes, que me las dedes vos a mi.»

 [DCXXVI.] De la razon que dixo Sanson a aquellos
 filisteos e commo la adeuinaron ellos.
 Respondieron los mançebos de Tarmata a Sanson. «Dila esa
 razon, e veremos qual es.» E la razon que les dixo dize
 desta guisa en latin:
 
 De comedente exiuit cibus, Et de forti egressa est
 dulcedo.
 
 E quiere esto dezir en el lenguage de Castilla: «Del que
 come salio comer, e del fuerte salio duçedunbre.» E
 Josefo la dize esta razon otrosi, mas por estas palauras
 en latin: Qui cuncta uorat cibum genuit de semet ipso
 suauem, licet ipse nimis sit insuauis. E esto dize asi
 en el lenguage de Castilla. Quien come e traga todas
 cosas fizo suaue e sabroso comer de si mismo, maguer que
 el es muy desuaue, e esto es que maguer que el sea muy
 brauo. Ellos contendieron en buscar que querie esto
 dezir, e en los tres dias non pudieron entender que
 querie aquello seer.
 
 E en pos eso yuase va llegando el seteno dia, e ellos non
 sabien que fazer e dixeron asi: «La muger de Sanson es
 nuestra parienta, e amala el mucho. E agora en su noueza
 fara el por ella que quier que le ella demande. E
 digamos gela esta razon que la sepa del e nos la diga. E
 menazemos la que si lo non fiziere, que le buscaremos
 enemiga por ello.» E auia ella nonbre Dalida, e
 dixeronle asi: «Sanson nos dixo vna razon escura que le
 dixesemos que era, e non la entendemos. E avn ay entre
 nos sobrello promesas de pecho del a nos si gela
 dixeremos, e de nos a el si gela non departieremos, e
 somos en priesa por ello.» E contaron le la razon toda
 desta guisa, e dixeron le: «Falagale tu e ruegale que te
 diga que es. E tu dezir lo as a nos que lo non sepa el.
 E si fazer non lo quisieres, quemar te hemos a ti e a
 casa de tu padre. O synon ¿por esto nos llamaste tu a
 tus bodas por que nos despojases aqui?»
 
 E ella respusoles que faria y quanto pudiese. E fue e
 pregunto a Sanson que querie dezir aquella palaura que
 dixera el a los filisteos, e que gela departiese por que
 la supiese ella antes que ellos departiesen. Respuso
 Sanson. «A mio padre e a mi madre lo non quise dezir, e
 ¿e lo de dezir a ti?» E en la primeria non gelo querie
 dezir, e ella non quedaua de rogar gelo e a fincar le
 por ello. E lloraua todo el dia antel diziendole :
 «Aborreçisteme e non me quieres bien, e por eso non me
 departes la palaura que dexiste a aquellos mançebos que
 son de la mi parte.»
 
 E quando vinieron al seteno dia, parose ella sannuda
 tanto que le ouo Sanson a dezir e a descubrir todo el
 fecho. E ella fue luego e conto lo a aquellos sus
 parientes; e ellos vinieron a Sanson aquel dia antes que
 se pusiese el sol a responder le. E lo que le
 respondieron dize asi en el latin de la Briuia en pocas
 palauras: «Quid dulcius melle, quid fortius leone?» E
 quiere este latin dezir asi: «Que cosa es mas dulçe que
 la miel e qual mas fuerte que el leon?» E respusoles
 Sanson otrosi en pocas palauras de latin que dizen asi
 en la Bryuia: «Si non arassetis in uitula mea,

[ 177 ]
 non inuenissetis propositionem meam.» E
 quiere esto dezir asi en el lenguage de Castilia: «Sy
 uos non ouiesedes arado con la mi bezerra, non
 fallarades que quiere dezir la mi palaura que vos yo
 pusiera.»
 
 Josefo cuenta otrosi esta razon por estas palauras commo
 fizo en el otra, e dize asi en latin la respuesta de los
 de Tarmata: «Neque a leone conprehensis quicquam
 insuauius nec dulcius utentibus melle.» E quiere esto
 dezir: «Nin ha cosa que mas braua sea que el leon a los
 que el leon prende nin mas dulçe que la miel a los que
 la aman e la comen.» E lo que les Sanson respondio
 otrosi dize en latin: «Nec quicquam aliud muliere
 dolosius que uobis meum exposuit verbum,» en que les
 dixo: «Ninguna cosa otra non ha otrosi mas engannosa nin
 falsa que la muger que vos descubrio la mi palaura, que
 la leuo de mi en poridat e la dixo ella a vos.»
 
 E pues que Sanson e aquellos mançebos de Tarmata ouieron
 estas palauras, fue luego Sanson e vino a vna villa que
 dezien Ascalon e era de los filisteos. E mato y treynta
 varones, e tomoles los vestidos, e fue e diolos a
 aquellos mançebos de Tarmata que gelos ganaron por el
 enganno que oystes. E dexo con sanna a aquella donzella
 que le descubrio de su poridat, que non quiso estar mas
 con ella en el casamiento; ca estonçes asi se departien
 los casamientos entrellos quando se non pagauan vno de
 otro. E tornose Sanson a casa de su padre. E la esposa
 tomo vno de aquellos amigos de Sanson que eran alli con
 el en las bodas e caso con el, que nin cato si le estaua
 mal nin si bien.

 [DCXXVII.] De commo peso a Sanson porque se casara su
 muger e de lo que fizo a los filisteos por ello.
 Cuenta Josefo que peso mucho desto a Sanson, ca touo que
 resçibio y tuerto e desonrra. E fue sannudo por ello, e
 puso de destruyr a todos los filisteos con ella. E
 despues desto a pocos de dias llego el tienpo de segar
 los trigos. E ovo Sanson de veer aquella Dalida, que
 fuera su muger, e fue a veer la e leuole vn cabrito. E
 quisiera aver pleyto con ella commo con su muger; mas
 vedo gelo su padre e dixo asi a Sanson: «Cuyde que non
 la queries ya e que la auies dexada. E di la a vn tu
 amigo por muger. Mas ay otra su hermana, mas ninna e mas
 fermosa que ella, e toma a aquella por muger en su
 lugar.» E dixo Sanson: «Asi pues que vos auedes esto
 fecho desta guisa, nin la quiero esa por muger nin de
 aqui adelante non sera la culpa mia en que yazen contra
 mi los filisteos, ca buscar vos he mal por esto.»
 
 E commo era el tienpo de las mieses seco, commo deximos,
 fue Sanson por los canpos e por los montes, e tomo
 trezientas raposas e atoles las colas vnas con otras por
 que non fuesen derechas synon a vna parte e a otra,
 tirandose las vnas a las otras oras a la vna parte oras
 a la otra. E atoles en medio fachas ençendidas e dexolas
 yr. E fueron ellas e metieron se por las mieses, e
 ardieron todas; e tanto llego el fuego que ardieron las
 vinnas e los oliuares. E tollioles desta guisa los
 frutos de aquel anno.
 
 E los filisteos, quando lo vieron, asmaron e dixeron:
 «Esto Sanson lo fizo por que le tomo el suegro la muger
 e la dio a otro.» E los filisteos, quando esto sopieron,
 fueron a Tarmata, e tomaron a la muger de Sanson e a su
 padre, e quemaronlos por razon que les venie este mal
 por ellos. E dixoles estonces Sanson: «Pero que vos
 fezistes agora esto, avn tomare yo vengança de uos.
 Sinon, yo non folgaria.»

[ 178 ]
 E corrioles la
 tierra e mato dellos quantos fallo por los canpos fuera
 de las çibdades, tan bien a los de pie commo a los que
 fallaua de cauallo. E por que los mataua a todos, tan
 bien a los de pie commo a los que fallaua de bestias,
 dize la Biblia que los filisteos, quando lo sopieron,
 que espantaronse de guisa que se asonauan, pero que
 estauan con el grand espanto que tomauan ende, que
 ponien la coxa de la vna pierna sobre el muslo de la
 otra. E esto era que seyen cuydando en ello commo en
 grand fecho.
 
 Desi acogiose Sanson e fuese para tierra de los de Judas,
 ca los de Dan -de cuyo linage el venie- non auien avn
 estonçes su suerte de los heredamientos, segunt diz
 maestre Pedro. E subio en vna penna a que dezien la
 piedra de Eca. E era lugar muy fuerte e auie y vna
 cueua; e moraua alli. E los filisteos, quando lo
 sopieron que se alli acogiera, sacaron hueste sobre los
 de Judas, e fueron e asentaron se en vn lugar a que
 dixeron despues en el ebrayco Lechi, que es tanto commo
 mexilla. E era esto alli do fueron ellos vençidos ya
 otra vez.
 
 E ayuntaronse estonçes los del linage de Judas, e
 enbiaron dezir a los filisteos asi: «¿Por que sacastes
 hueste, e venistes contra nos, e nos fazedes tamanno mal
 que nos quebrantades nuestra tierra e nos quebrantades
 nuestras casas? ca nos bien vos damos los pechos que a
 dar vos auemos, e mal ninguno non vos buscamos los deste
 linaje, nin otrie por nos que lo nos mandemos nin por
 nos venga.» E respondieron les los filisteos: «Nos
 otrosi non venimos por fazer mal a vos, mas queremos
 prender a Sanson que nos lo fizo. E si vos queredes que
 nos non vos busquemos ningunt mal, datnos preso a Sanson
 que nos danno ruestra tierra e se nos alço en la vuestra
 e esta y.»
 
 E los de Judas por desuiar este mal tomaronse estonçes
 fasta tres mill omnes dellos, e vinieron alli a Sanson a
 la piedra de Eca. E dixeronle: «Sanson, esto ¿por que lo
 as fecho? Bien sabes tu que los filisteos an agora
 sennorio sobre nos. E sacaron hueste contra nos, e felos
 alli do estan. E buscan nos mucho mal por lo que tu
 feziste e te metiste aqui. E auemos pleytesia con ellos
 que les demos a ty atado, e desy que nos non buscaran
 mal ninguno.»

 [DCXXVIII.] De commo los de Judas dieron a Sanson
 atado a los filisteos, e commo quebranto el las
 ligaduras, e de lo que fizo en ellos.
 Respusoles Sanson: «Fiz les commo me fizieron.» E ellos
 rogaron le que deçendiese. E dixoles el: «Juradme que me
 non matedes nin me fagades al synon dar me atado a mios
 enemigos, e deçendere a vos e dexar me he atar.» E los
 de Judas juraron a Sanson que farien lo que el
 demandaua; e el desçendio a ellos sobre aquel omenage. E
 ataronle ellos muy bien con aquellas dos sogas nueuas
 muy rezias e leuaronle a los filisteos a su hueste.
 
 E quando llegaron con el a aquel lugar que deximos que
 auie nonbre la Mexilla, do yazie la hueste destos
 filisteos, e lo sopieron ellos, salieron a el dando
 grandes bozes de gozo e faziendo grand escarnio del. E
 esforço estonçes Sanson, quando lo oyo, avn mas que
 antes e por espiritu santo de Dios que le vino, segunt
 cuenta la estoria. E pues que se vio en el poder de los
 filisteos e auia ya conplido a los de Judas, tiro
 estonçes el los braços e quebranto luego al ora las
 cuerdas. E quebraron e sonaron asi commo suena la lenna
 en el fuego quando se quema; e finco Sanson suelto.
 
 E quisiera meter mano a algunt arma para yr a ellos, mas
 non la tenie. E ellos, quando lo vieron suelto,
 arredraron se del aderredor e fizieronle plaça. E en
 todo esto cato Sanson e vio yazer en ese canpo

[ 179 ]
 vn medio carrillo de bestia. E esto era la
 vna quixada del carrillo, e llamola el en latin
 mandibula que quiere dezir en el lenguage de Castilla
 mascadera o carrillo. E metio Sanson mano a ella, e fue
 a ellos, e mato dellos mill con ella. E fuxeron todos
 los otros. E desque los ovo muerto, dixo esta palaura:
 «Con el carrillo de las bestias menores los desfiz, e
 los desparzi, e mate mill varones.»
 
 E pues que ovo acabado este cantar, echo aculla el
 carrillo de la mano. E llamo a aquel lugar Ramete en el
 su lenguage, que dize en el de Castilla tanto commo
 alçamiento de mexilla por el monton de los cuerpos de
 los muertos que se fizo alli de los omnes que mato el
 con ella. E desque esto ovo fecho e fue esparzida la
 hueste, cuenta la estoria que tomo muy grand sed a
 Sanson, tanto que querie morir della. E dize Josefo e el
 ebrayco que esto le vino por virtud de Dios, por que
 tenie que por si se lo fazie el aquello, e daua el prez
 e el alabança de aquel fecho mas a si e a su fuerça que
 non a Dios por que asi matara a los vnos e segudara a
 los otros.
 
 E estando por morir con la grand quexa de la sed mesuro,
 segund dize Josefo, que el poder del omne non era nada
 sinon el fecho de Dios. E començole a dezir asi por
 palaura e llamar a Dios diziendo: «Sennor, tu me
 defendiste, e me ayudeste, e metiste en mio poder los
 filisteos por que los vençi. E agora muero de sed, e
 caere en las manos desta gente que non son çircunçidados
 e nin catan en la tu ley. Onde te pido merçed por el tu
 grand poder que lo non quieras tu nin sea.»
 
 E nuestro Sennor Dios muy piadoso, que ordena todas las
 cosas commo deuen ser, non quiso que asi muriese Sanson,
 mas ovo merçed del pues que se reconosçie el que por
 Dios le venien aquellas virtudes e aquellos poderes.
 Abrio El vn diente molar de aquellos que estauan en
 aquel medio carrillo con que matara los filisteos, e
 mano dende vna fuente donde diz Josefo que ovo agua
 quanta quiso. E pues que beuio Sanson de aquellas aguas,
 recriosele el espiritu, e recobro sus fuerças, e folgo.
 
 E ouo por ende nonbre aquel lugar en latin Fons Vocantis
 de Mexilla, que quiere dezir la fuente del qui lamo de
 la Mexilla. E asi diz la estoria que le dixeron despues.
 E biuio Sanson e mientra duro, judgo a Yrrael ante los
 filisteos e non les auia miedo ninguno.

 [DCXXIX.] De commo Sanson leuo las puertas de la
 çibdat de Gaza e de lo al quel y auino.
 Despues desto fue Sanson a la çibdat de Gaza, que era en
 tierra de los filisteos, e aparesçio y vna muger del
 siglo. E los filisteos vieron commo entrara alli, e sono
 por la billa commo Sanson era en aquella çibdat. E los
 prinçipes de alli tomaron conpannas e çercaron le. E
 esto era de noche. E pusieron sus guardas a la puerta de
 la çibdat, e yuguieron alli callando toda la noche e
 esperando por que quando saliese en la mannana, que lo
 matasen.
 
 E Sanson oyo el ruydo, e sopo estas nueuas, e durmio alli
 fasta media noche. E a la media noche leuantose de alli
 e fue a la puerta de la çibdat. E tomo las puertas del
 muro desta çibdat con sus postigos, e sus alamudes, e
 con quanto en ellas auie. E pusolas en el cuello, e
 leuolas en somo de vna cabeça de vn monte que cataua a
 Ebron, e pusolas alli en somo. E los filisteos non le
 pudieron nozir. E despues desto començo Sanson a pasar
 su ley, segund dize Josefo, e salir de la manera de la
 vida que solie fazer. E yendo por las costunbres de los
 estrannos, que fue el comienço del su mal, diose a peor
 vida de alli adelante.
 
 E auia vna muger en tierra de Palestina que moraua en vn
 valle que le dezien Sorech. E maestre Pedro departe que
 sorech es vna natura de vid e, segunt este,

[ 180 ]
  
 val de Sorech tanto quiere ser commo el valle de la vid
 de sorech. E a ella llamaron Dalida commo a la otra con
 que fuera casado de antes. E enamorose della Sanson, e
 venie e moraua alli con ella lo mas del tienpo.
 
 E vinieron a ella los çinco satrapas, que eran los çinco
 prinçipes de los filisteos, e falagaronla, e dieronle
 algo e prometieronle mas. E dixeronle: «Enarta a Sanson,
 e aprende del en que ha aquella fuerça tamanna e si la
 podria perder. E dinos lo por que lo pudiesemos nos
 prender e penar le. E si lo fizieres, dar te hemos cada
 vno de nos mill e çient dineros de plata.» E Dalida non
 cato el debdo que auia con Sanson nin cato lealtad para
 su marido. Mas, commo son las mugeres ligeras de coraçon
 e de seso, mas paro mientes en lo que le prometien que
 le farien algo -pero que non sabie si gelo darien- que
 non al otro debdo.
 
 E quando vino a ella Sanson despues desto, començole
 Dalida a falagar, e a fazer le muchos mas plazeres que
 solie las otras vezes que y venie, e pensar del mejor en
 comer, e en beuer, e en aluergue, e en todas las otras
 cosas. E desi dixole: «Non cuydo que en el mundo aya
 omne tan valiente commo tu. E esta virtud es de Dios,
 que da El a omne a quien se El quiere; ca de otra guisa
 ¿commo podrie ser que vn omne fuese valiente sobre todos
 los otros del mundo que omne sepa? Pero si alguna cosa a
 en ty en que tu as esta fuerça tamanna, ruegote que me
 lo digas e que cosa serie con que te omne pudiese atar 
 que lo non pudieses tu quebrantar.» E dixo Sanson: «Si
 con siete cuerdas de neruios que estudiesen avn amorosos 
 fuese yo ligado, tan flaco [seria commo uno de] los
 otros omnes.»
 
 E Dalida enbiolo dezir asi aquellos prinçipes; e ellos
 enbia[ron]le luego aquellas siete cuerdas de neruios
 quales ella enbiara dezir. E tomo ella estonçes omnes, e
 metiolos en casa, e touolos y ascondidos. E Sanson
 echose a dormir. E ella, pues que lo vio bien adormido,
 tomo aquellas cuerdas de neruios que le enbiaran los
 prinçipes -e llamolas Josefo sarmientos de vinnas- e
 ligole bien las manos. E desque lo ovo atado a su
 talento, cuydando que tenie recabdo, llamolo e dixole:
 «Sanson, ¡euas los filisteos que vienen sobre ty! E
 Sanson desperto; e quando oyo nonbrar los filisteos,
 tiro las manos vna de otra e ronpio aquellas cuerdas
 commo si fuesen filos de estopa.
 
 E Dalida, quando vio esto, entendio que non tenie alli la
 fuerça Sanson e dixo: «Enartasteme, e non lo fagas. Mas
 ruegote que me digas en que as esta fuerça tan grande.»
 E dixole: «Otro dia si fuese ligado con otras cuerdas
 nueuas que nunca ouiesen entrado en otra obra, seria
 flaco e tal commo vno de los otros omnes.» E Dalida tomo
 de cabo de los caualleros de aquellos prinçipes, por
 quien fazie esto, e ascondiolos en su camara. E quando
 dormie Sanson, ligolo commo la otra vez e llamo otrosi:
 «Sanson, ¡los filisteos vienen sobre ty!» E Sanson
 desperto commo quien oye de sus enemigos, e ronpiolas
 estas cuerdas otrosi commo las de antes asi commo si
 fuesen filos de telas de lino o de lana.
 
 E Dalida, quando esto vio, touo que la enartara commo lo
 fazie el, e dixole yrada mientre commo sannuda : «¿Fasta
 quando me engannaras e me diras falsedat?» E desi torno
 e començolo a falagar, commo las mugeres suelen fazer
 muchas vezes a los varones, e rogar le quanto mas sopo e
 pudo que le mostrase aquel lugar do tenie la fuerça e do
 se deuie atar para prender le. E avn la enarto Sanson la
 terçera vez, e respusole asi: «Sy me encrinases siete
 crines de la cabeça con filo de lizo, e las atases a vna
 estaca de fierro, e fincases la estaca en tierra con
 ellas, luego seria flaco commo otro omne.» E Dalida
 cuydo que

[ 181 ]
 le dezia ya verdat e fizolo. E
 llamo commo las otras vezes: «Sanson, ¡euas los
 filisteos!» E Sanson leuantose commo quien oye dezir de
 sus enemigos commo las otras vezes, e arranco el estaca
 de la tierra con las crines e con su lizo quant ligera
 mente alçarie vna paia.
 
 E asi tenie y ascondidos los filisteos commo las otras
 vezes. E quando vio que non le dixera verdat e la auie
 engannada esta terçera vez commo las otras, alli fue muy
 sannuda ademas e muy triste, ca auie muy grand verguença
 de los filisteos a quien auie aduchos tantas vezes e les
 non podie dar recabdo ninguno de aquello por que los
 traye y. E dixole: « ¿Commo dizes que me quieres bien
 quando el coraçon non tienes en mi? Ca tres vezes me as
 ya mentido que me mostrarias do tenias esta fuerça tan
 grande que as e non me la mostraste, ca sabes tu que
 cada vez lo proue commo me tu dezies e cada vez lo falle
 mentira.»
 
 E Sanson non le respuso nada aquella ora, synon que se
 sonrrixo e ca[llo. E jugaua] Sanson con Dalida desta
 guisa por que non auie miedo ninguno de los filisteos,
 ca los filisteos por ayuntar se muchos e avn hueste que
 fiziesen de si veyen que non le podrien nozir, demas que
 lo fazie Dios que pusiera en el su donadio tan grande de
 quan grande nunca puso otra mayor en otro omne e le
 mantenie en el por la su virtud. E Dalida començo a seer
 muy triste e llegarse a Sanson, que non se partie del de
 noche nin de dia. E nin quedaua nin le daua vagar
 rogandolo e enamorandolo quanto podie, tanto que diz la
 estoria de la Briuia que enflaqueçio ella con tristeza e
 con pesar por que gelo non dezie de guisa que vino a ora
 de muerte por ello.

 [DCXXX.] De commo descubrio Sanson a su muger en que
 tenie la fuerça e de lo que acaesçio por y.
 Sanson, segunt dize Josefo, demientre que en su sentido
 bueno fue e pudo, defendiosele por estas razones e por
 otros traspasos apuestos tales commo estos que auedes
 oydo que le dezie. Mas despues que fue menguando del
 buen sentido -ca mengua omne del e despues que ama las
 costunbres se da como el fizo-, non metio mientes en
 guardar se della nin pudo; ca despues que la vio parada
 tal e flaca e que le semejo que se perderie de otra
 guisa, quiso auer duelo della mas que de si mismo. E
 descubrio gelo e dixole asi: «Nunca subio fierro sobre
 la mi cabeça para raer me en ella ninguna cosa. Ca
 desque nasçi aca, so nazareo a nuestro Sennor Dios -e
 dezimos nos nazareo en la nuestra ley por consagrado- e
 Dios piensa de mi e fazeme mucha merçed. E de antes que
 yo naçiese, mando El dezir el mio nasçimiento. E por su
 mandado traygo yo esta vediia tan luenga que la nunca
 tage. Onde si me tajasen la vedija, perderia la fuerça e
 falleçeria que seria tan flaco commo qual quier otro
 omne.»
 
 E a estas palauras touo Dalida que le descubriera Sanson
 todo su coraçon e le dixera la verdat. E enbio estonçes
 por aquellos prinçipes de los filisteos con quien auie
 fecho su postura sobre Sanson, e dixoles asi: «Venid a
 ver vna vez aca, ca bien cueydo que descubierto me a
 todo su coraçon e dicha me a la verdat. E creo que con
 recabdo yredes desta vez de lo que vos queredes, e non
 vos conteçera commo las otras vezes.» E dize maestre
 Pedro que les dixo que le troxiesen lo que le
 prometieran. E ellos, quando lo sopieron, tomaron su
 auer e fueronse para ella.
 
 E Dalida guiso estonçes commo dur-

[ 182 ]
  
 miese Sanson en su regaço. E Sanson fizolo. E touo ella
 presto vn alfageme; e luego que lo vio bien adormido,
 mando venir el alfageme e rayole siete vedijas de la
 cabeça. E Dalida, pues que a Sanson estas crines ovo
 raydas, començolo a enpuxar e echar lo del regaço. E en
 faziendo esto sintio que lo mouie e lo mandaua muy mas
 ligera mente que solie, e entendio que verdat era lo que
 le dixera e que flaco era tornado commo otro omne. E
 echolo de su regaço e partiolo de si de todo en todo. E
 dixo commo las otras vezes: «Sanson, ¡euas los filisteos
 sobre ty!»
 
 E el, quando desperto, sintio lo que le auien fecho. E
 sabiendo commo era Dios partido del, dixo en su coraçon:
 «Saldrie a ellos, e faria commo fiz antes, e desboluerme
 ye de entrellos, mas non puedo.» E dize Josefo que lo
 tomaron, e le quebraron los ojos, e lo fizieron traer
 tal por toda la tierra. E desi aduxeronlo a la çibdat de
 Gaza, las manos atadas e encadenadas, e metieronlo en la
 carçel. E fizieronle moler a muela, que era el menester
 de los sieruos. Pero cuenta el ebrayco que lo fazien los
 filisteos yazer con las mugeres corronpidas e fuertes
 que fallauan en su tierra por que fiziese el fiios
 fuertes commo lo el era.
 
 E a cabo de tienpo ayuntaronse en vno los prinçipes de
 los filisteos a vna su fiesta muy grande que fazie todo
 el pueblo para fazer sus sacrifiçios grandes a Dagon, el
 su dios en quien ellos creyen e adorauan, e a comer alli
 todos en vno, e alabar aquel su dios por aquel fecho de
 Sanson, e dezir: «Metio nos nuestro dios en nuestras
 manos a Sanson, nuestro enemigo.» E desque fueron alli
 ayuntados todos los prinçipes e los omnes que algo 
 valian de toda la tierra, començo todo el pueblo a
 cantar, e a alabar a aquel su dios Dagon, e a dezir:
 «Metio nuestro sennor dios en nuestras manos a nuestro
 contrallo, que desfizo nuestra tierra e mato muchos de
 nos.»
 
 E aquel tenplo deste su dios Dagon, do se ayuntaron,
 estaua todo en dos pilares. E desque entraron dentro, e
 se posaron todos a las mesas, e fueron comiendo e
 beuiendo e alegrandose, vinoles emiente de Sanson que
 era Sanson y en aquella villa. E mandaron que lo
 aduxesen alli al tenplo do ellos comien, e que
 trebejarien e jugarien con el. E fueron por el e
 aduxeronlo. E en todo esto auia le ya creçido el cabello
 a Sanson; e los filisteos non pararon y mientes. E
 despues que fue Sanson en el tenplo, mandaron le parar
 entre aquellos pilares que trebejase e les fiziese
 juegos. E dixo estonçes Sanson al moço que lo adestraua:
 «Dexame llegar a los pilares sobre que esta la casa, e
 acostar me he a ellos e folgare vn poco.»
 
 E cuenta la estoria que sin todos los prinçipes e los
 grandes omnes de toda Filistea que alli estauan
 ayuntados, estauan por el tenplo aderredor -entre
 seruientes e vnos e otros que dançauan e andauan
 cantando a los juegos de Sanson- bien de quatro mill
 arriba. E el moço dexo a Sanson llegar a los pilares. E
 Sanson fizo esa ora su oraçion a Dios, e dixo asi: «Mio
 Sennor Dios, mienbrate de mi e dame agora las fortalezas
 que me diste antes Tu, mio Dios, por que me vengue yo de
 mis enemigos e tome vna vengança, si mas non, por la
 perdida de los dos ojos que me tollieron.»
 
 E desque ovo fecha esta oraçion a Dios, echo las sennas
 manos en amos los pilares a vna ora e dixo: «¡Muera la
 mi anima con Filistin!» E mouio estonçes los pilares muy
 fuerte e echo los; e derribo la casa de aquel tenplo
 sobre todos los prinçipes e sobre toda la otra muchedun-

[ 183 ]
 bre de la gente que eran y de
 varones e de mugeres. E mato muchos mas e mejores omnes
 muriendo el que non auia muertos quando era biuo. E
 vinieron estonçes los de Yrrael, sus hermanos e todo su
 parentesco, e tomaron el cuerpo, e leuaronlo, e
 enterraronlo entre Saraa e Estaol en el luzillo de su
 padre Manue.
 
 E agora dezir vos hemos de Mita e de su ydolo, asi commo
 lo cuenta la Briuia. E acaesçio esto en tienpo deste
 juez Sanson.

 [DCXXXI.] De Mita e del su ydolo e de otras cosas que
 acaesçieron y.
 Asi acaesçio que en aquella sazon era vn omne del monte
 de Efrayme; e dezienle Mita e auie madre. E esta su
 madre tomara mill e çient dineros de plata e apartaralos 
 para si. E vino este su fiio Mita e tomogelos. E dixole
 asi: «Madre, los mill e çient dineros de plata, que tu
 tomaste sobre que jureste ante mi que los queries para
 ty, yo los tengo.» E ella, quando lo oyo, respusole:
 «¡Benedito sea de Dios e para Dios el mio fiio!» El
 fiio, quando estas palauras oyo tan buenas, aduxolos el
 e diolos a la madre que tan buena respuesta le daua. E
 dixo la madre esa ora: «Esta plata guarde yo; e
 prometila a Dios e que la diese yo a ti, mi fiio, de mi
 mano. E tomala e faz della ymagen entallada e fondida.»
 
 E Mita tomola aquella ora e diola de cabo a la madre. E
 la madre leuo della dozientos dineros a vn orebze que le
 fiziese dende vna ymagen fondida e entallada, e pusola
 en casa de Mita. E Mita apartole vn lugar e guisole alli
 vna commo capilla. E fizo la vestimenta que oystes que
 dixeron efot e otra a que llamauan los judios terafin; e
 quiere dezir terafin en el lenguage de Castilla tanto
 commo vestidura obispal. E fizo ydolos para poner alli,
 e todo esto por mandado de su madre. E tomo vno de sus
 fiios que auie el, e reuistiolo de aquellas vestimentas,
 e fizole saçerdote; e ofreçiole muchas vezes commo a
 saçerdote.
 
 E en aquellos dias non auia rey en Yrrael, nin juez nin
 otro prinçipe, que gouernase el pueblo; e fazie cada vno
 lo que le semejaua derecho. E otrosi fue a esa sazon
 otro mançebo de Betelen de Iuda, pariente deste Mita, e
 era del linage de Leui; e moraua alli e era pobre. E
 salio dalli de la çibdat de Betleen, e yua a buscar
 consejo e su pro do quier que lo pudiese fallar. E vino
 alli al monte de Efrayme e entro en casa de Mita. E
 preguntole Mita que onbre era o donde venie. E respusole
 el: «So de los de Leui de Betelen, la de la suerte de
 los de Judas, e so pobre que non he nada. E vo buscar
 consejo, e fincar e morar do quier que lo falle.»
 
 E dixole Mita: «Finca aqui comigo por mio pariente, e
 seras mio capellan. E darte he cada anno diez dineros de
 plata, e vna vestidura doblada, e que comas.» E el
 fizolo e finco con el. E Mita fizole commo a vno de sus
 fiios, e ofreçiole sus ofrendas, e ouolo por su
 saçerdote toda via. E dixo: «Agora se yo que me faze
 Dios bien e merçed, pues que he saçerdote del linage de
 Leui.»

 [DCXXXII.] De commo los de Dan enbiaron sus barruntes
 por auer entrega de la suerte e de lo que y fizieron.
 En los dias que esto era non auie rey en Yrrael, commo
 deximos. E el linage de Dan demandaua de los
 heredamientos su parte, que non auie avn para morar en
 ella commo los otros linages en las suyas. E ouieron
 çinco omnes buenos de armas e bien rezios, e eran de
 Saraa e de Estaol. E mandaronles que fuesen, e
 escudrinnasen la tierra, e la catasen bien. E dixeronles
 asi: «Yd e asmad la tierra.» E ellos fueron. E quando
 llegaron al monte de Efrayme, vinieron a casa de Mita, e

[ 184 ]
 albergaron y, e vieron y a aquel mançebo
 de los de Leui que estaua y por capellan. E diz la
 estoria de la Briuia que lo conosçieron en la boz.
 
 E el tomolos e metiolos en aquella capilla que tenie en
 apartado. E albergaron y con el; e preguntaronle quien
 lo aduxera alli, o que fazia y, o commo quisiera alli
 venir. E respondio les el: «Yo auia menester consejo e
 andaualo buscando; e acaesçiome que vine aqui. E Mita
 resçibiome, e fazeme mucho de algo, e dame buena
 soldada. E esto aqui por su capellan.» E ellos rogaronle
 estonçes que rogase a Dios e le demandase por que
 pudiesen ellos saber si avrien buen camino e recabdarien
 aquello por que yuan. E el fizolo, e dixoles otro dia:
 «Yd en paz e con salud, ca Dios enderesça la vuestra
 carrera.»
 
 E ellos pararon mientes en las vestimentas e en los
 ydolos que veyen alli, e callaronse que non dixeron
 dende nada. E fueronse e vinieron a la çibdat de Lachis.
 E vieron el pueblo seguro e que se non temien nin avien
 reguardo de ninguna cosa, ca les non fazie ninguno mal,
 nin eran omnes de batalla, nin husauan de armas pues que
 ninguno non les fazie por que. E vieron alli otrosi
 çibdat llena de muchas riquezas e mucho alongada de
 otras gentes a toda parte.
 
 De alli tornaronse a los suyos a Saraa e a Estaol. E
 dixeron les: «Do nos enbiastes fallamos tierra muy rica
 e mucho abondada de todas las cosas del mundo, e el
 pueblo della muy seguro e desusado de todas armas, commo
 non ay vezindat ninguna fasta mucho aluenne que les faga
 por que ayan a vsar dellas. E esta muy guisada de
 prender la luego. E aued lo a coraçon que non quededes,
 ca creed que luego la prenderemos sin todo trabajo. E
 Dios nos dara aquel lugar en que non ha mengua ninguna
 de quantas cosas El fizo.»
 
 E salieron estonçes de alli del linage de Dan fasta
 seysçientos omnes de armas buenos para en lid. E fueron
 e pasaron a espaldas de Cariachiarin. E llamaron a aquel
 lugar de alli adelante por esta razon la Hueste de Dan.
 E fallamos que tres fueron los lugares que ouieron este
 nonbre: el vno, este que dezimos a espaldas de
 Cariachiarin; e el otro, el que deximos en la estoria de
 Sanson; el terçero, Geroboan que fizo el sacrifiçio de
 los bezerros, segunt oyredes adelante en su lugar en la
 estoria de los reyes. E desi salieron de alli estos de
 Dan e pasaron al monte de Efrayme; e desi vinieron a
 casa de Mita. E dixeron aquellos çinco, que oystes que
 vinieran a catar la tierra de Lachis, a los otros: «Vos
 auedes oydo e sopistes lo que en estas casas ha. Aqui ha
 las vestimentas de efot e del terafin, e ymagines de
 ydolos entalladas e fechas por fondiçiones. E catad si
 lo tomaremos e lo leuaremos o commo queredes.»
 
 E llegaronse escuentra la casa e pararonse a la puerta de
 la capilla. E salio a ellos el capellan. E ellos
 saluaronle e dixeronle buenas palauras. E fincando todos
 los otros a la puerta armados, entraron los çinco que
 fueran alli la otra vez que lo vieran, e tomaron todo
 aquello por leuar lo. E el capellan parose a la puerta e
 dixo: «¿Que es eso que fazedes?» E respondieron le
 ellos: «Calla, e pon la mano en la boca que non digas
 nada. E vey conusco, e auer te emos por padre e por
 saçerdote, ca bien deues tu veer que mejor te sera que
 seas saçerdote de vn linage en Yrrael que non de vn
 omne.» E a el semejole que le era mejor aquello que le
 ellos dizien, e vençiose e mouiose; e tomo todo aquello
 e fuese con ellos. E ellos tomaronlo a el e a sus
 ninnuelos, e sus gana-

[ 185 ]
 dos e
 bestias, e a todo lo que alguna cosa valie; e leuaron se
 lo ante si.
 
 E yendo ellos ya aluenne salieron los omnes de Mita que
 estauan en casa. E quando vieron esto, dieron bozes, e
 llegaron se, e fueron se en pos ellos con Mita otrosi
 dando bozes. E los de Dan tornaron las cabeças atras e
 dixeron a Mita: «¿Que as o por que das bozes?»
 Respusoles el: «Leuades me mis dioses que fiz yo para mi
 e mio saçerdote con todo quanto auia, e dezides me '¿que
 as e por que do bozes?'» E dixeron ellos: «Guardate que
 nos non fables de aqui adelante nin nos digas nada, que
 se asanne esta conpanna, e se tornen a ty, e te
 destruyan; e te pierdas tu e toda tu conpanna.» E Mita
 vio commo eran ellos mas, e estauan mas guisados, e non
 podrie con ellos, e amenazauan le de matar. E dexolos yr
 su carrera e tornose para su casa.
 
 E ellos fueronse e leuaron todo aquello que deximos e su
 capellan. E vinieron con sus mugeres e sus fijuelos, e
 con sus conpannas que trayen otras, e sus ganados, e sus
 bestias, e sus muebles otros a la çibdat de Lachis. E
 fallaron el pueblo que se estaua de segurado, commo
 dixeran los çinco que lo vieran veer. E entraron la
 çibdat, e mataron quantos y fallaron, e ençendieronla. E
 los de Lachis non ouieron acorro ninguno, ca yazie esta
 çibdat mucho aluenne de los de Sidon e otra cibdat
 ninguna non auia con quien comarcasen en ninguna cosa. E
 era esta çibdat en tierra de Raab.
 
 E despues que la ouieron destroyda estos del linage de
 Dan, poblaronla ellos, e moraron en ella, e pusieron le
 nonbre la çibdat de Dan, de cuyo linage ellos venien. E
 diz maestre Pedro que esta çibdat non yazie aluenne del
 Libano, que es açerca de la fuente Jordan e çerca de vn
 canpo de Sidon muy grande. E fizieron para si vna ymagen
 que pusieron y; e ouieron por saçerdote a Jonatan, fiio
 de Gersan que fue fiio de Moysen, e a sus fiios. E estos
 fueron saçerdotes en el linage de Dan fasta que cayeron
 en la prision quando los leuo el rey Nabucodonosor
 catiuos a Babilonnia. E sienpre fue alli el ydolo de
 Mita en quanto fue el santuario de Dios en la çibdat de
 Silo. E dize la estoria de la Briuia que en estos dias
 non auia avn rey en Yrrael.
 
 E agora dezir vos hemos del levita e de su muger.

 [DCXXXIII.] De commo vna muger de vno del linage de
 Leui se fue a casa de su padre a Betelen e como fue el
 por ella.
 Otrosi fue en aquella sazon en que esto al que vos
 contamos fasta aqui vno del linage de Leui, que moraua a
 cuesta del monte de Efrayme, que era en la suerte de los
 de Judas e auie su muger de Betelen. E era fermosa, mas
 non le amaua ella mucho, segund dize Josefo e maestre
 Pedro, e el murie por ella. E diz que barajauan muchas
 vezes; e vna vez asannosele ella e tornose a casa de su
 padre a Betelen. E a cabo de quatro meses que se le fue,
 fazies le ya mucho a el. E quando vio que se non
 tornaua, tomo vn moço e dos bestias menores cargadas con
 sus cosas, e fuese para alla para falagar la, e amigar 
 con ella, e adozirsela.
 
 E quando llego, sopolo ella; e resçibiolo e metiolo a
 casa de su padre. E otrosi el suegro resçibiolo bien e
 onrrada mente; e fizieronle mucho plazer. E estudo alli
 tres dias, e al quarto leuantose de noche e quiso salir
 por venir se, mas non quiso el suegro. E trauo con el e
 dixole: «Comeras antes, e confortaras el estomago, e
 despues yr te as.» E finco e comio, e desi quiso se
 venir. E rogole mucho el suegro; e finco y ese dia. E
 otro dia de mannana, que se fazie el quinto dia, querias
 venir el yerno; e fizole el suegro que comiese

[ 186 ]
 antes por que esforçase e creçies el dia,
 e despues se yria. E el ouolo de fazer.
 
 E desque comieron, leuantose el yerno a guisar se commo
 se fuese. E el suegro trauo con el e dixole: «Mesura
 commo es grand dia e se va ya faziendo contra la tarde.
 Finca aqui esta noche comigo, e auremos buen dia e
 alegre. E ruegote mucho que lo fagas, e cras yr te as
 para tu casa.» E el yerno non gelo quiso otorgar por
 ninguna guisa, e tomo sus bestias e puso en ellas sus
 cosas e su muger. E quando dende salio, era ya bien
 medio dia -por los parientes que se non podian partir
 asi de su fiia- e faziese tarde.
 
 E llego ese dia a la çibdat de Jebus a que dizen otra
 guisa Ierusalen. E quando vinieron alli, querie ya
 anocheçer; e auien ya andados treynta estadios, segunt
 dize Josefo. E dixo el moço a su sennor: «Sennor,
 ruegote que entremos a esta çibdat de los gebuseos e
 finquemos y esta noche, si tu quisieres; ca tarde es, e
 somos en tierra agena, e ymos entre nuestros enemigos. E
 muchas vezes por do va omne seguro e en su tierra misma
 le conteçe trabajo; pues muy mas ayna le puede conteçer
 en la carrera agena e en la tierra e lugar de miedo
 commo es este.» E dixole el sennor: «Non entrare a villa
 de agena gente que non es de los fiios de Yrrael.» E era
 Jerusalen estonçes de los cananeos; mas dixo «Pasaremos
 e yremos a Gabaa, e alli albergaremos o en la çibdat de
 Rama.»
 
 E avie avn de andar veynte estadios, segunt cuenta
 Josefo. E pasaron e fueron [su] carrera. E puso se les
 el sol çerca de la çibdat de Gabaa; e era esta çibdat en
 tierra de los de Benjamin. E entraron para albergar alli
 e non fallaron ninguno que les diese posada. E
 asentaronse en la plaça e seyense y. E paso estonçes vn
 omne viejo que se acogie de su labor. E era natural del
 monte de Efrayme e morauase alli en Gabaa commo
 estranno; e los omnes de aquella tierra eran de los
 fiios de Jemino.
 
 E violos aquel viejo commo seyen alli con sus cosas en la
 plaça commo omnes estrannos e de camino. E pregunto a el
 e dixole: «¿Donde vienes, o donde vas, o que omne eres
 que tal ora aqui estas?» E respondiole el: «Salymos de
 Betelen, que fue por esta mi muger, a cuesta del monte
 de Efrayme e ymos a la casa de Dios. E non fallamos en
 este lugar ninguno que nos acogiese en su casa. E nos
 tenemos paja e feno para nuestras bestias, e pan e vino
 para nos, que ninguna cosa non auemos ya menester synon
 es la casa sola en que nos metiesemos.»
 
 E el viejo, quando le oyo dezir commo era del linage de
 Efrayme - lo vno, por que era el de ese linage mismo; e
 lo al, por que fablauan de vna manera-, conosçiolo en la
 fabla e touo que eran vnos. E dixole: «Dios sea contigo.
 Vente aca, que yo vos dare quantas cosas ouierdes de
 menester; e non alberguedes aqui en esta plaça.» E
 metiolos a su casa e puso a las bestias que comiesen. E
 los omnes lauaronse los pies, commo lo auien en
 costunbre en aquella tierra los que camino andauan, e
 desi asentaronse a comer.

 [DCXXXIV.] De la fuerça que fizieron a la muger del
 leuita.
 Vnos mançebillos de esos de Gabaa, fiios de Belial -que
 quiere dezir tanto commo sin jugo- quando estauan estos
 en la plaça, vieron la muger e paresçioles fermosa; e
 pararon les mientes do estauan o do entrauan a albergar.
 E seyendo ellos a çena llegaron estos a la puerta, e
 començaron a enpuxar la e llamar al duenno de casa. E
 dixeron le: «Danos ese omne que entro alla a tu casa
 para fazer con el lo que quisieremos.» Pero

[ 187 ]
  
 dize Josefo que non lo auien ellos por el sinon por
 leuar le la muger que le vieran fermosa, mas que le
 dezien aquello por que veyen al viejo sennero e los
 otros non eran conpanna que se les pudiesen defender. E
 metien le miedo por que gela diesen e avn que touiesen
 que era poco quando con aquello los dexasen.
 
 E el viejo salio a ellos e dixoles: «Hermanos, por Dios,
 non querades vos fazer tal mal commo este, ca es omne
 bueno que posa en mi casa e tal locura commo esta non es
 de fazer.» E rogaualos e amonestaualos quanto podie que
 se tolliesen de alli. E ellos començaron a porfiar e a
 brauear que lo non farien, mas que entrarien e matarien
 a el e a todos los otros, e tomarien a aquel por fuerça
 e leuar se le yen.
 
 E aquel omne bueno auie vna fiia que era avn virgen. E
 quando esto vio, touo que serie menor pecado, e menor
 desonrra, e menor mal estança del en dar gela que non
 dexar fazer tamanno tuerto e tamanna fuerça a los
 estrannos que el auie albergados en su casa, si por alli 
 lo pudiese avenir e desuiar esto. E fue quando vio este
 mal tan afincado e dixoles: «Non fagades asi. Mas yo he
 una fiia virgen e aquel omne bueno tiene alli aquella
 mançeba que es su muger; e adozir vos las he. E conplid
 en ellas vuestras voluntades. E ruegouos que para tal
 enemiga commo esta, que es contra natura, non querades
 vos al uaron.»
 
 E avn por ver si los podria amansar e desuiar de todo,
 dixoles que el omne e la muger que eran sus cormanos, e
 todos ellos e el venian de Yrrael; e que quebrantarien
 justiçia e farien contra sus leyes e cosa que mucho
 pesaua a Dios e a omnes. E diz que ellos, quando les
 dezie de justiçia e de leyes, que se reyen dello e
 escarneçien le. E dezienle: «¿En que estamos que non
 matamos al uiejo malo que nos esta estoruando?»
 
 E quando esto vio el marido de la mançeba, tomola el
 mismo, e aduxola a la puerta, e dio gela. Pero dize
 Josefo que ellos la robaron e leuaron por fuerça, e
 touieron la alla toda la noche faziendo en ella todo
 escarnio e contra natura, e a la mannana dexaronla. E
 finco ella muy mal trecha. E desque començaua ya a
 amaneçer, vinose ella a la puerta de aquella casa do
 estaua su marido e cayo y antella. E con gran cuyta de
 la desonrra que le auien fecho e con verguença del
 marido tendio las manos, e tomo al vnbral con ellas, e
 muriose alli.
 
 E desque fue ya de dia, leuantose aquel omne e abrio la
 puerta por guisar commo se fuese su carrera. E quando
 cato a la calle, vio commo yazia su muger ante la puerta
 las manos tendidas e teniendose al vnbral con ellas. E
 quando la vio, cuydose que se yazia asi de otra guisa e
 dixole: «Leuantate e vayamos nos.» Pero dize Josefo en
 este lugar que el marido biua la fallo a la puerta, mas
 por la grand verguença de lo que le auien fecho non lo
 osaua catar a la cara, e que cuydaua ella que aquello
 quel avien fecho tanto era mala cosa que nunca deuie
 sanar; e pues que abrieron la puerta de casa, que fue e
 echose en el lecho, e saliole luego el alma.
 
 E el marido, non se temiendo de aquel mal, cuydose que
 durmie; e començo a querer la despertar, e conortar la,
 e dezirle commo por fuerça era fecho e non de su grado e
 que non diese por ello nada. E quando cato e le puso las
 manos, conosçio commo era muerta. E tomola e pusola en
 la bestia, e fue con ella e leuola a su casa. E luego
 que entro, tomo vn cuchillo e fizola doze partes; e
 enbiola por todos los terminos de Yrrael e por cada vno
 de los linages. E mando a los que la leuauan que les
 dixesen lo que le fizieran.
 
 E despues que los de Yrrael vieron esto, començaron todos
 a fablar dello por conçejo e dar grandes bozes. E
 dixeron:

[ 188 ]
 «Desque nuestros padres salieron
 de Egipto aca fasta en este dia de oy, nunca tal enemiga
 nin tal fazanna contesçio en Yrrael.» E dixeron los
 otros a los prinçipes: «Judgad e departid nos por
 conçejo que se deue fazer sobre tal fecho commo este,
 tan malo e tan desaguisado.»

 [DCXXXV.] De commo se assono Yrrael sobre los de
 Benjamin sobre la muger del leuita.
 Despues que los prinçipes e los de Yrrael dieron sobre
 este fecho el juyzio que tomaron que deuie ser dado,
 qual oyredes adelante que fue, ayuntaronse todos los
 fiios de Yrrael tan ayna commo si fuese vn omne de
 tierra de Dan fasta en Bersabee e vinieron a Masfa. E
 los que se ayuntaron alli fueron quatro çientas vezes
 mill omnes de armas. E supieron lo los de Benjamin, do
 se fiziera aquel mal, mas non dauan nada por ello.
 
 E la hueste con sanna quisiera yr luego sobrellos; mas
 diz que los detouieron los ançianos, e ouieron su
 acuerdo, e dixeronles: «Nuestros cormanos son los de
 Benjamin; e non an todos culpa en este fecho, ca lo
 fizieron algunos mançebos locos. E tenemos por bien de
 fazer lo antes saber a los omnes buenos de Gabaa, e que
 caten quales son los que lo fizieron, e que nos los den;
 e nos faremos en ellos lo que meresçen por tal fecho. E
 non lazren los buenos por los malos, ca faremos en ello
 contra nuestra ley. E si desuiar lo pudieremos, dixeron,
 aqui es el marido de la muger a quien esto conteçio, e
 sepamos del la verdad commo fue aquesto.»
 
 E preguntaron gelo; e dixoles asi: «Es que yo venia de
 Beteleen con aquella mi muger. E quando llegamos a
 Gabaa, anocheçionos y e entramos a la çibdat para
 albergar ay. E non sallamos en toda ella quien nos
 quisiese dar posada nin acoger nos en su casa, sinon vn
 buen omne viejo de Efrayme -e mora alli entrellos- commo
 venedizo de su labor que se acogie alli muy tarde, commo
 que era va noche tiniebra. E pasaua e vionos alli estar
 en la plaça, nuestras cosas conpradas commo aluergasemos 
 ya alli. E preguntonos que omnes eramos que posada non
 fallauamos, o commo estauamos alli asi. E nos gelo
 deximos todo. E quando oyo commo eramos de Efrayme, de
 cuyo linage el venie, plogole conusco e metionos en su
 casa.
 
 »E nos seyendo a cena vinieron los omnes de la çibdat e,
 commo era de noche, çercaron nos la casa. E quisieron a
 mi matar, e tomaron me la muger por fuerça, e leuaron me
 la. E non le fizieron commo varon a muger sola mente,
 mas lo que es verguença de dezir, e non dubdaron de
 fazer en ella contra natura. E tanto ovo ella el
 quebranto e la verguença deste fecho tan malo que, luego
 que llego a la posada, luego cayo muerta. E yo tomela en
 mi bestia, e leuela a mi casa, e fiz della lo que
 vistes: partila en doze partes e enbieuos las, a cada
 linage de Yrrael la suya.
 
 »Onde vos ruego a todos los fiios de Yrrael que aqui
 sodes que tan grand tuerto, e tan grand enemiga, e
 denuesto, e onta commo esta, qual nunca fue fecha en
 Yrrael, que de guisa sea vengada e castigada commo nunca
 fue otra. E al estranno fecho estranno castigo aya. E
 vos, judgad agora commo deuedes fazer.» E dixeron todos
 estonçes asi commo por vna boz: «Nin nos non tornaremos
 a nuestras tiendas nin entrara ninguno en su casa ante
 que este fecho non venguemos sobre Gabaa.»
 
 E dizen Josefo e maestre Pedro sobreste fecho que
 enbiaron dezir a los de Benjamin que les diesen a
 aquellos mal fechores que esto fizieran, e non lazrasen
 todos por ello los que non auien culpa por los culpados.
 E los de Gabaa, quando estas nueuas oyeron, touieronlo a
 desonrra si por miedo de batalla ellos obe-

[ 189 ]
 deçiesen a mandados agenos; ca dize
 Josefo que non se tenien por menores en armas que ellos
 nin se preçiauan menos en batalla, maguer que los otros
 eran muchos. Mas nin les quisieron dar los omnes mas
 enbiaron les a dezir que los viniesen ellos tomar.
 
 E los otros, quando esta respuesta oyeron de los de
 Benjamin, dixeron que se armasen, e fuesen sobrellos
 commo sobre los cananeos, e asi les fiziesen. E
 escogieron y luego diez de cada çiento de cada vno de
 los linages, e desi çiento de cada mill, e mill de cada
 diez mill que les leuasen las viandas por el camino para
 los otros de la hueste. E vinieron todos los otros de vn
 consejo e de vn coraçon sobre Gabaa.
 
 E enbiaron de cabo sus mandaderos al linage de Benjamin
 que les dixesen asi: «De la su parte los otros linages
 vos enbian dezir que les digades commo fue fallada e
 fecha tan grand enemiga entre vos e que la vos non
 quebrantestes. E luego dad nos los omnes de Gabaa que lo
 fizieron, que mueran por ello e tuelgase tal pecado de
 Yrrael.»

 [DCXXXVI.] De commo se assonaron los de Benjamin e
 lidiaron con los de Yrrael.
 Los de Gabaa non quisieron ascuchar a los mensageros de
 los otros linages; mas ayuntaronse todos los conçejos de
 las otras çibdades deste linage de Benjamin e vinieron a
 ayudar a los deste linage de Gabaa para lidiar con todos
 los otros de Yrrael. E fueron los de Benjamin que
 vinieron a la batalla veynte e çinco vezes mill omnes,
 fueras ende los de Gabaa que fueron seteçientos omnes
 muy buenos en armas que lidiauan tan bien de las manos
 siniestras commo de las diestras, segunt dize la estoria
 de la Briuia. E lidiauan bien con fondas, e diz que
 tirauan la piedra con ellas que açertauan en el cabello,
 maguer que es muy delgada cosa, e que pasauan la piedra
 a la otra parte.
 
 E los de los otros linages de Yrrael otrosi que vinieron
 ayudar a los de Yrrael eran quatro çientas vezes mill
 omnes de armas que vinien guisados para lidiar. E
 leuantaronse estos, e vinieron al santuario de Dios do
 estaua la tienda e el arca de Silo, e demandaron alli
 consejo a Dios. E dixeronle: «¿Quien sera en esta
 nuestra hueste prinçipe desta batalla contra los de
 Benjamin?» E respusoles: «El de los de Judas sea el
 cabdillo que ouierdes.»
 
 E despues que ellos esta respuesta ouieron de Dios,
 leuantose la hueste otro dia de grand mannana e fueron
 contra Gabaa. E asentaronse non mucho aluenne de la
 villa; e desi salieron de alli a la batalla e començaron
 a guerrear la çibdat. E los de Benjamin salieron desa
 çibdat de Gabaa e lidiaron con esos fiios de Yrrael. E
 vençieron los e mataron dellos alli aquel dia veynte e
 dos vezes mill omnes de armas. E segudaron a los otros;
 e dize Josefo que mas mataran sinon por que gelos tollio
 la noche.
 
 E los de Yrrael, pues que se vieron vençidos, fueron
 luego al santuario a fazer su oraçion a Dios e a llorar
 antel. E estudieron alla fasta la mayor parte de la
 noche por demandar le consejo commo farian. E los que
 fazien la oraçion dixeron asi en persona e en razon de
 toda la hueste. «Sennor, dinos sy deuemos yr a lidiar
 contra los fiios de Yrrael nuestros hermanos o non.» E
 respusoles El: «Yd a ellos e lidiad con ellos. E ellos
 fiando en su fortaleza e en su muchedunbre, e por que
 les fue ya bien conbusco, non vos dubdaran.»
 
 E ellos fueron otro dia a ellos e lidiaron con ellos. E
 los de Benjamin salieron los a resçebir fuera de las
 puertas de la çibdat. E tan fuerte mientre los firieron
 los de Benjamin a los otros que mataron dellos veynte e
 ocho vezes mill omnes de armas de aquellos que andauan
 en la batalla lidiando. E los de Yrrael eran mal

[ 190 ]
 trechos destas dos vezes; e fueron otro
 dia de grand mannana a Beteleen, que era çerca al
 santuario, e seyen alli e llorauan ante Dios. E ayunaron 
 aquel dia todos fasta las bisperas, e ofreçieron a Dios
 sacrifiçios quemados e sacrifiçios de paz. E demandaron
 commo auia a ser de su estado dellos; e que quedase la
 su sanna contra ellos, ca emienda auie ya en dos vezes
 que eran vençidos; e que les diese fuerça e poder contra
 sus enemigos por que los vençiesen.
 
 E era en aquella sazon en Silo en Betelen el arca de
 Dios; e era y otrosi Finees, fiio de Eleazar fiio de
 Aron, que era adelantado e saçerdote de esa casa de
 Dios. E el demandaua esto a Dios por la hueste. E
 respusoles Dios a aquello que demandauan: «Yd a ellos,
 ca sabed que cras los metere yo en vuestro poder.» E
 Finees profeto esto a toda la hueste, e dixoles: «Yd a
 ellos, ca vençer los edes de todo en todo, ca asi lo ha
 Dios prometido.» E ellos alegraronse estonçes e
 esforçaronse.
 
 E ouieron su maestria commo fiziesen de la batalla. E
 partieron toda su hueste en dos partes: e echaronse la
 meytad dellos en çelada, e la otra meytad fueron a
 acometer los para lidiar con ellos commo las otras dos
 vezes. E los de Benjamin salieron a ellos mucho
 esforçada mientre, cuydando que les yrie commo solie. E
 los de Yrrael fizieron semejança de foyr e partieronse
 por dos carreras, que yua la vna a Betel e la otra a
 Gabaa; e estos en pos ellos firiendolos e llagandolos
 commo el primero e el segundo dia fizieran.
 
 E los de Yrrael yuan fuyendo por que los sacasen todos de
 la çibdat e los aduxesen a aquellas dos carreras. E los
 de Benjamin salieron todos alla. E avn diz Josefo que
 los viejos -que se non podien mandar, e que dexaron los
 otros en la villa, e que non eran ya para ninguna cosa
 que de lid fuese- aquellos mismos salieron alla para yr
 tras los de Yrrael, cuydando auer con ellos la buen
 andança de las otras vezes.
 
 E en todo esto mataron los de Benjamin de los otros fasta
 treynta omnes. E ellos, desque vieron a los de Benjamin
 entrados todos en aquellas dos carreras, fueron e
 pararon sus azes; e era esto en vn lugar que llamauan
 Baaltamar. E desque ouieron sus azes paradas, fizieron
 sus sennas a los de la çelada; e salieron e vinieron a
 ellos de la otra parte con grandes poderes e con grandes
 roydos.

 [DCXXXVII.]De commo los de Yrrael tornaron a lidiar e
 vencieron a los de Benjamin.
 Los de Benjamin, despues que vieron las çeladas de los de
 Yrrael, touieronse por enartados, pero lidiaron de
 rezio. Mas cayo toda la hueste sobrellos; e non los
 pudieron sofrir, ca non podian conplir a lidiar con amas
 las partes. Pero diz que la çelada de los de Yrrael non
 era toda avn descubierta; e mataron ay de los de
 Benjamin aquel dia veynte e çinco vezes mill e çient
 onbres de armas. E estos de Benjamin vieron que non
 podrien con ellos e fuyen. E ellos dexauan los fuyr por
 que sabien que caerien en la otra çelada que estaua
 adelante çerca de la çibdat.
 
 E quando llegaron los de Benjamin los de la çelada dieron
 salto e firieron adesora en ellos; e vençieron los e
 tornaron los contra los otros. E ellos entraron la
 çibdat, e metieron a espada a todos quantos y fallaron.
 E mataron varones e mugeres, uiejos e ninnos, e quantos
 y fallaron, que non dexaron y sola mente nin avn vno. E
 pusieron que luego que la çibdat prisiesen, que la
 ençendiesen por que saliese el fumo e el fuego e que
 viesen eso de Gabaa que presa era la çibdat. E ellos en
 el cabo fizieron lo asi.
 
 E los de Benjamin, quando tornaron las cabeças e vieron
 la çibdat presa e en-

[ 191 ]
 çendida e
 las llamas yr en alto, començaron a fuyr de todo en todo
 e yr se por la carrera del disierto, e los de Yrrael en
 pos ellos. E salieron los que auian ençendido la çibdat
 e encontraronse con ellos. E firieron los estos del vn
 cabo e los otros del otro, e mataron alli diez e ocho
 vezes mill dellos. E los que fincauan destos de Benjamin
 fuyen al disierto para acoger se a vna penna que auie y,
 que le dezien Remino.
 
 E demientre que fuyen e andauan esparzidos por los
 lugares desuiados, mataron los de Yrrael çinco mill
 dellos; e en yendo tras ellos contra la penna mataron
 otros dos mill. E desta guisa murieron en aquella
 batalla de los de Benjamin de los omnes de armas, syn
 los que vos deximos que murieran en la çibdat, veynte e
 çinco vezes mill omnes de armas; e los diez e ocho mill
 en el primero lugar, e los çinco mill en el segundo, e
 los dos mill en el terçero. E fincaron de todos los de
 Benjamin los que fuxeron al disierto, que fueron
 seysçientos omnes que se acogieron a aquella piedra de
 Remino.
 
 Pero dize Josefo que estos de Benjamin, de quien dezimos
 que murieron, que desque se vieron en arrancada, que se acogieron todos e se metieron en vn valle fondo. E alli
 los çercaron los otros de Yrrael e los mataron todos,
 fueras ende seysçientos que se les vuiaron salir de las
 manos e fuxeron aquella penna Remino del desierto. E
 desque subieron alli, duraron y quatro meses.
 
 E los de Yrrael, desque ouieron destruyda la çibdat de
 Gabaa, salieron todos e fueron por todas las otras
 çibdades de Benjamin. E mataron los omnes e los ganados,
 que ninguna cosa non dexaron biua. E ençendieron las
 çibdades, e las villas, e las aldeas; e quemaronlo todo,
 que ninguna cosa del mundo que destroyr pudieron non
 dexaron y. E diz la estoria que tanto eran sannudos
 contra los de Benjamin que los de la çibdat de Jabes de
 Galaad, por que los non vinieron ayudar contra ellos nin
 paresçieron sola mente en Masfat -sy mas non para
 escusar se quando se llegron alli todos sobre esta
 razon-, que desque esto ouieron acabado, enbiaron alla
 diez mill omnes de armas.

 [DCXXXVIII.] De commo los de Yrrael enbiaron a
 destruyr la çibdad de Jabes de Galaad.
 En pos esto, sobre vengar avn mas aquel fecho que oystes
 de la muger de aquel de los Leui, dixeron los mayorales
 de Yrrael e con ellos el comun de los sus linages.
 «Sepamos quales son de todos los linages de Yrrael los
 que non fueron conusco en esta hueste del Sennor.» E
 fallaron que los de la çibdat de Jabes de Galaad non
 fueran y nin paresçieron sola mente en Masfat, do se
 ayuntaron todos primero para veer commo farien sobre
 este fecho.
 
 E fueron muy sannudos contra ellos, e dixeron asi: «A los
 de Benjamin matamos varones e a mugeres, que non
 fincaron dende mas de aquellos seysçientos varones que
 dizen que estan en aquella penna, por la enemiga que
 fizieron en aquella muger de los de Leui que fue muy mal
 fecho en Yrrael. E pierdese este linage de los de
 Benjamin por que non avran aquellos seysçientos con
 quien casar, ca nos jurado auemos que ningunos de nos
 que les non demos nuestras fiias para casar, nin
 queremos ser perjurados por ello. Mas fagamos asi: a
 estos matamos por lo que fizieron; matemos a aquellos de
 Jabes por lo que non fizieron. E tomaremos las mugeres
 de aquellos e ca-

[ 192 ]
 sar las hemos
 con estos; e cobrar se a desta guisa el linage e non se
 perdera.»
 
 E tomaron diez mill omnes buenos de armas, bien guisados
 para lidiar, e dixeronles asi: «Yd a Jabes de Galaad,
 que sopieron de nuestra hueste e non nos quisieron
 ayudar contra los de Benjamin; donde tenemos que yazen
 en culpa donde deuien morir. E catad que fagades commo
 nos vos mandamos: matad los varones e todas las mugeres
 que fallardes que an sabido de varon; e destos non
 finque ninguno. E guardat las virgines e adozid las
 aca.» E ellos fizieron lo asi, que fueron e traxieron
 dende quatroçientas virgines. E estonçes enbiaron sus
 mandaderos a aquellos seysçientos de Benjamin, que
 estauan en la penna, que les dixesen commo les pesaua ya
 e eran repentidos de lo que auien fecho; mas que les
 rogauan mucho que lo sofriesen, pues que fecho era e al
 non podrie ser, e que se viniesen para ellos, ca ellos
 los ayudarien quanto pudiesen por que su linage non se
 perdiese nin su tierra.
 
 E los de Benjamin vieron que quanto ellos fizieran que
 fuera contra ley e contra mandado de Dios, e que fue muy
 grand tuerto, e cayeron se en el commo lo meresçieran e
 de lo que ellos podian y fazer. E mesuraron que aquello
 era lo mejor e vinieron a ellos a Silo. E ellos casaron
 alli, los quatroçientos dellos, con aquellas
 quatroçientas virgines que aduxeran de la çibdat de
 Jabes de Galaad, que era en tierra de Maab.
 
 E cataron por todas sus tierras e por todas las conpannas
 de sus linages, e non fallaron donde pudiesen dar
 mugeres a los otros dozientos que fincauan por casar. E
 fueron en priesa por ello, ca se dolien e se arrepentien
 mucho de la mortandat que auien fecha en ellos. E todo
 esto dixeron los mayores e los mas ançianos de dias:
 «¿Que faremos destos que fincan por casar? ca las
 mugeres de su linage todas gelas matamos, que non finco
 y ninguna. E de nuestras fiias otrosi non les podemos
 dar ninguna, ca lo auemos jurado e maldeximos a los que
 sus fiias les diesen.»
 
 E ovo y algunos que departieron sobresto e dixeron,
 segunt cuenta Josefo, que la jura que era de guardar
 quando venie por voluntad del que la fazie o por juyzio
 en las cosas que non fuesen a pesar de Dios; mas que la
 jura que por yra se fazie que non era de tener, e mayor
 mente do vn linage se deuiese saluar. Demas dizien que
 el perjuramiento que non era muy malo do se non guardase
 por cosa que fuese menester, sinon quando era fecho de
 otra guisa por maldat.
 
 E los viejos temiense mucho del perjuramiento, por qual
 quier manera que se fiziese, e dixeron: «El
 perjuramiento, commo quier que se faga, en la mesura de
 Dios es, si lo perdona El o si non, ca non commo nos lo
 dixeremos aca. E nos non nos treuemos ser en esto; mas
 podemos aver este consejo para ello commo casen.

 [DCXXXIX.] De lo que acordaron los de Yrrael sobre dar
 casamiento a los que fincaron de linage de Benjamin.
 «Nos auemos nuestra fiesta muy grande, que fazemos cada
 anno a nuestro Sennor Dios, en la çibdat de Silo, que es
 asentada a parte de la çibdat de Betelen contra
 setentrion, e contra la carrera que va de Bethel a
 Sichen de parte de oriente, a parte de medio dia contra
 el castillo de Lebona. E sabedes que auemos por
 costunbre de venir aquella fiesta con sus madres las
 fijas por casar. E pueden yr estos de Benjamin cada vno
 a tomar la que se pagare de alli e leuar se la robada,
 que non gela tirara ninguno de nos. E auran ellos desta
 guisa mugeres con que casen;

[ 193 ]
 e nos non
 quebrantaremos nuestra jura nin seremos perjurados.»
 
 E acordaron todos en esto. E llamaron a aquellos
 dozientos de Benjamin, e dixeronles: «Nos non fallamos
 manera para vos commo podades auer mugeres con que
 casedes, sinon esta: Nos auemos nuestra fiesta grande en
 Silo, commo sabedes; e vienen a ella las mugeres e
 aduzen y sus fiias por casar. E yd vos a aquella sazon e
 ascondet vos en las vinnas que estan çerca. E quando
 vieredes las fiias salir a cantar a sus corros, segunt
 su costunbre que an, salid uos estonçes adesora de las
 vinnas e robad las; e tome cada vno de uos vna e casad
 con ellas. E yd vos para vuestra tierra e a vuestros
 heredamientos; e tomad toda la suerte que fue de los de
 Benjamin. E damos vos toda quanta prea vos tomamos de
 las otras cosas. E demas faremos al: que quando vinieren
 sus padres e sus hermanos contra vos, e se començaren a
 querellar, e quisiesen boluer contienda conbusco, dezir
 les emos nos: 'Aued les merçed, ca las non robaron por
 razon de lid nin de omnes que vos quieran vençer. Mas
 rogaron e demandaron uos que gelas diesedes por mugeres,
 e non lo fezistes; e de la vuestra parte vino este yerro
 e este pecado' -e demas que suya se fuera la culpa que
 non guardaron bien sus fiias.»
 
 E los de Benjamin fizieron asi commo les mandaron los
 omnes buenos, e leuaron robadas sennas dellas cada vno
 con quien casaron. E fueron se para sus eredamientos, e
 refizieron sus çibdades en que morasen, e poblaron las.
 E desta guisa se cobro por el saber de los de Yrrael el
 linage de los de Benjamin que estaua en se perder. E
 dize Josefo que creçieron mucho ayna e fizieron se
 grandes pueblos e muy ricos.
 
 E desta guisa se apaziguo e se amato la guerra e la
 batalla que se leuanto entre los de Yrrael e los de
 Benjamin por el tuerto e por la muerte de vna muger,
 commo es dicho. E los otros fiios de Yrrael tornaronse
 otrosi a sus tierras, e a sus linages, e a sus casas, e
 a sus conpannas. E segunt cuenta la estoria de la
 Briuia, en los dias que esto conteçio non auia rey en
 Yrrael; mas cada vno lo que le semejaua derecho, eso se
 fazie.
 
 E estos dos auenimientos que deximos en esta estoria del
 libro de los Juezes, e del ydolo de Mita e el de esta
 muger de aquel de los de Leui, ponelos Geronimo en la
 Briuia apostremas en cabo de todo este libro. E Josefo
 cuenta en el libro que fueron luego despues de la muerte
 de Josue. E dize maestre Pedro que semeja que la Briuia,
 commo quier que los cuente en aquel lugar del cabo del
 libro, que en eso acuerda con Josefo, por que diz que
 era estonçes el saçerdote Finees, fiio de Eleazar; lo
 que non podrie ser si despues de la muerte de Sanson
 ouiese conteçido esto de Mita e de la muger del leuita,
 ca non era ya estonçes Finees.
 
 E nos, por que seguimos la Briuia en sus estorias e en
 los ordenamientos della, pusimos aqui estas dos
 estorias. E sobreso dezimos vos esto por que lo sepades
 e non se uos asconda lo que fallamos por escrito. Desi
 cada vno entienda la estoria por de qual tienpo
 entendiere que fue esto mas con verdat.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de Sanson, e de Mita, e
 de la muger del leuita. E tornaremos a las estorias e a
 las razones de los gentiles del tienpo deste Sanson,
 juez de Yrrael.
 
 Andado el primero anno del tienpo de Sanson, juez de
 Yrrael, conteçio el fecho de la su estoria. E andados
 dos annos del tienpo de Sanson, juez de Yrrael, murio
 Eneas de Troya, rey de los latinos. E reyno en pos el
 Ascanio, su fiio, treynta e ocho annos; e fue este el
 seteno rey de

[ 194 ]
 los latinos. E andados tres
 annos del tienpo de Sanson, murio Teutanes, rey de
 Asiria. E reyno en pos el Teuteno quarenta annos; e fue
 este el treynta e dos rey de aquel reyno. E andados
 quatro annos del tienpo de Sanson, reyno despues de la
 muerte de Egisto Orestes en Miçenas quinze annos.

 [DCXL.] Del fecho de Hulixes.
 Andados çinco annos del tienpo de Sanson, conteçieron
 aquellas cosas que los abtores de los gentiles e las
 estorias dizen de Hulixes despues del departimiento de
 Troya, de commo lo dize Palefato en el primero libro de
 la estoria que fizo de las cosas non creybles. E esto
 retraen por Palefato Eusebio e Geronimo que fue en este
 tienpo; mas sobresto dize maestre Godofre, en la dozena
 parte del libro Panteon, que los fechos mas e mejores e
 que de dezir fuesen de Vlixes e de Diomedes que en
 tienpo del rey Dauid conteçieron.
 
 E nos -lo vno, por que auemos ya dicho aqui muchas de las
 razones de los gentiles vnas en pos otras; e lo al, por
 aquello que diz la estoria del Panteon que fueron en el
 tienpo del rey Dauid- dexamos las aqui e contar las
 hemos adelante entre las razones de las estorias de los
 prinçipes e reyes de Yrrael. E el seyseno e seteno anno
 del tienpo de Sanson pasaron en estos fechos que vos
 auemos contado.

 [DCXLI.] De Ascanio, fiio de Eneas.
 Andados ocho annos del tienpo de Sanson, dexo Ascanio,
 fiio de Eneas, el reyno a Lauinia, su madrastra, e fuese
 adelante contra el Tibre. E poblo y la çibdat de Alba en
 la ribera de aquel rio; e crio muy piadosa mientre a
 Siluio Postumo, su hermano fiio de Eneas, su padre, e de
 aquella reyna Lauinia, su madrastra. E el noueno, e el
 dezeno, e el onzeno, e el dozeno anno del tienpo de
 Sanson pasaron en estos fechos.

 [DCXLII.] De Pirro, fiio de Achilles.
 Andados treze annos del tienpo de Sanson, Orestes, fiio
 del rey Agamenon, auie casado con Ermione, fiia de rey
 Menalao e de la reyna Elena, que fue muy fermosa otrosi
 commo su madre e su tia. E despues de la batalla de
 Troya desque fueron los prinçipes de Greçia asosegados 
 en sus tierras, leuantose Pirro, fiio de Achilles, e
 robo a Ermione, muger de Orestes, e leuosela para su
 tierra Fiçia.
 
 E Orestes estonçes, asi commo mançebo entendido e buen
 cauallero e de muy alta sangre, penso en el robo de su
 muger e en el escarnio e la desonrra que Pirro le auia
 fecha. E para el leuantar las gentes e fazer tal asonada 
 por ella commo Menalao, su tio, fiziera por la reyna
 Elena, dubdo si se darie a bien o si a al. E non quiso y
 fazer nada fasta que ouiese consejo de sus dioses. E fue
 al obispo Macareo e demandole sobrello consejo. E rogole
 que fuese a sus dioses e, por sus adeuinanças, que le
 diese consejo qual serie el mejor fecho que el y podrie
 fazer.
 
 E el obispo fizo sus sacrifiçios a sus dioses e a sus
 ydolos. E ouo dellos respuesta que Orestes non ouiese
 cuydado de se asonar, mas que se guisase el muy bien con
 su conpanna de buenos caualleros a mano; e que touiese
 ojo al dia en que fiziesen la grand fiesta a Apollo en
 el tenplo de la ysla Delfos; e que fuese el alli, ca y
 vernie Pirro; e que lo començase e y aurie derecho del,
 si omne fuese; e todo quanto quisiese todo lo acabarie 
 si por el non fincase; e que lo fiziese atreuida mientre 
 e que se mostrase y por varon.
 
 E Orestes non oluido la respuesta de sus dioses e de su
 obispo; e guisose bien,

[ 195 ]
 asi commo le fue
 mandado en la suerte. E sobreuino alli el dia de aquella
 fiesta, e fallo y a Pirro. E Pirro, quando lo vio,
 metiose en el tenplo, ca se non vio tan guisado commo
 venia Orestes. E Orestes, quando aquello vio, dio
 consigo dentro en el tenplo, e fue a el, e matolo y
 dentro en el santuario commo varon.
 
 E vengo desta guisa su desonrra; e desi cobro su muger,
 que fuera forçada e lo non fiziera de su grado. E calo
 la tierra, e non fue asolada nin astragada commo Troya
 por el fecho de la reyna Elena, e avn que fue por ende
 astragada toda Greçia. E el salio y por bueno, e sesudo,
 e temido. E los catorze, e los quinze, e los diez e seys
 annos del tienpo de Sanson pasaron en estos fechos que
 dichos auemos.

 [DCXLIII.] Del rey Tisameno, e del rey Seusipo, e de
 los bannos de Costantinopla.
 Andados diez e siete annos de Sanson, murio Orestes, rey
 de Miçenas; e reyno en pos el Tisameno, su fiio. E
 andados diez e ocho annos del tienpo de Sanson, murio
 Pelasto, rey de Siçionia. E reyno en pos el Seusipo
 treynta e dos annos; e fue este el veynte e seys rey de
 alli. E los dezinueue annos en esto pasaron.
 
 E andados veynte annos del tienpo de Sanson, fueron
 fechos los primeros bannos de la çibdat de Bizançio, a
 que dizen agora Costantinopla; e fueron bannos commo de
 virtud, e muy conplidos, e muy nonbrados. E este anno
 mismo murio el juez Sanson; e mantouo el juez Sanson el
 pueblo de Yrrael veynte annos. E murio andados del
 nasçimiento de Abraan ochoçientos e sesenta annos, e del
 primero anno del cabdellado de Moysen trezientos e
 çinquanta e quatro.
 
 E reynauan estonçes estos reyes en sus reynos: Teuteno en
 Asiria; Seusipo en Siçionia: Demofon en Atenas: Ascanio,
 fiio de Eneas, en los latinos; e los diapolitas en
 Egipto.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de Sanson, juez de
 Yrrael, e las de los gentiles del su tienpo. E diremos
 de Eli, obispo e juez de Yrrael otrosi. E aqui se acaba
 la estoria de Sanson, juez de Yrrael, e comiença la
 estoria de Eli obispo.

 [DCXLIV.] Aqui se comiença la estoria de Eli, obispo e
 juez de Yrrael.
 Abrahan, asi commo lo auemos ya contado en los libros de
 Moysen, fizo a Ysac; e Ysac a Jacob; e Jacob en Lia a
 Leui; e en esta Lia e en Rachel, su muger linda otrosi,
 e en sus mançebas, Bala e Zelfa, a los otros honze fiios
 e a Dina, su fiia de Jacob e de Lia. Mas dexamos de
 dezir agora aqui de los otros, e diremos de Leui. E
 Leui, fiio de Jacob e de Lia, ouo estos tres fiios:
 Gerson, e Caach, e Merari. E dexamos aqui los otros, e
 dezir vos hemos de Caach. E Caach, fiio de Leui, ovo
 estos dos fiios: Anran e Ysurar. E Anran fizo estos
 tres: a Moysen, Aaron, e Maria. E fue Maria mayor de
 dias, Aaron mediano, e Moysen menor. E este Aron, que
 fue el mayor obispo de Yrrael, ouo otrosi estos quatro
 fiios: a Eleazar, e Ytamar, e Nadab, e Abiu.
 
 E destos quatro fiios de Aron los dos menores, que fueron
 Nadab e Abiu, por que pusieron fuego ageno contra el
 mandado de Dios en el altar de los sacrifiçios quemados
 -asi commo lo auemos contado en la estoria de Moysen- e
 le fueron desobedientes de luego que era avn commo en el
 comienço de la ley, nuestro Sennor otrosi por castigar
 esa ora en todos los otros de Yrrael las trasgreençias e
 el quebrantamiento de los sus mandados e sus posturas,
 enbio fuego del çielo que los quemo alli luego, asi
 commo lo auemos ya departido ante desto.
 

[ 196 ]
 
 E fincaron los dos hermanos, Eleazar e Ytamar; e mandaron
 estos dos e vedaron en el obispado con Aaron, su padre,
 en dias de Aron. E prometiera nuestro Sennor a Aron, si
 los suyos non buscasen por que, que nunca el mudaria de
 la su casa a otra el obispado. E pues que murio Aron,
 finco el obispado en su fiio Eleazar; e despues de
 Eleazar, Finees, su fiio; e despues de Finees, Abisue,
 su fiio; e despues de Abisue, Bocci, su fiio; e despues
 de Bocci, Ozi, su fiio. E desta guisa heredauan en casa
 de Aron el obispado los fiios en pos los padres. E fue
 esto de fasta aqui en esta guisa.
 
 E asi acaesçio que en pos este obispo Ozi fue mudado el
 obispado de Yrrael de la casa de Eleazar a la casa de
 Ytamar, que venie de Aron otrosi por linna; e ouo el
 obispado este Eli que deçendie de la casa de Ytamar por
 linna. Mas es bien que entendades aqui de commo nuestro
 Sennor Dios que por esto non erro de la su palaura en
 aver Eli el obispado e dargelo el; ca asi venie por
 linna derecha de la casa de Aron por Ytamar commo sus
 cormanos, fiios de Eleazar, por la de Eleazar, ca Dios
 por todos lo prometio a Aron e juro.
 
 E agora dexamos aqui el linage de Eli obispo, este que
 auemos dicho, e contar vos emos del su tienpo.

 [CDXLV.] Del tiempo del obispo Hely, juez de Israhel.
 Este Hely era omne bueno, quanto en si como uinie de
 omnes buenos. E auiendo ganado el obispado, fizieron le
 todos los linages iuez de Israel et dieron le el
 sennorio del alcaldia. Et fue el solo obispo e iuez de
 toda Israel en un tienpo. Et aquel tienpo que le esto
 duro fueron quarenta annos. Et del comienço del su
 obispado e del su iudgado non fallamos otro
 departimiento en las estorias si non que fue iuez e
 obispo quarenta annos, et pero el obispado en antes, ca
 primero fue obispo e despues iuez; e desi que lo touo
 todo quarenta annos.
 
 Et fue el su comienço destas dignidades e poderes andados
 del comienço del mundo e de Adam tres mill e ocho
 cientos e quarenta e cinco annos segunt la cuenta de los
 ebreos, et segunt los setenta trasladadores tres mill e
 nueuecientos e setenta e quatro; et de Noe dos mill e
 ciento e nouenta e quatro otrosi segunt los ebreos, et
 segunt los setenta trasladadores mill e ochocientos e
 treynta; et de Abraam ochocientos et sessenta e dos
 segunt los ebreos, et segunt los setenta trasladadores
 ochocientos e sessenta; et quando Moysen fue cabdiello
 de Israel, trezientos e cinquaenta e cinco. Et regnauan
 este anno estos reyes en sus regnos: Theutheno en
 Asiria; Seusippo en Siçionia; Demophon en Athenas; et
 Ascanio, fijo de Eneas de Troya, en Ytalia sobre los
 latinos, el linage de los diapolitas en Egipto.
 
 Et este obispo Hely, maguer que amas estas dignidades del
 obispado e del alcaldia ouo aora, huso dellas e
 egualmente en un tienpo mismo. Departe maestre Pedro, en
 el capitulo de la razon deste obispo Hely, que pero a
 Hely non llamaua por estos nonbres obispo e iuez; mas,
 por que era el obispado mas onrrado, e mayor dignidat,
 et de mayor poder, e mas sancta cosa que el alcaldia,
 que husaron todos de llamar le por el obispado e dizien
 le obispo en todos sus pleytos e razones et non juez.

 [DCXLVI.] De la fambre que ouo en tierra de Israel en
 tiempo del obispo Hely.
 Andados cinco annos del iudgado del obispo Hely, touo
 nuestro Sennor Dios las aguas que non llouio en toda la
 tierra de los de Israel. E fue tan grande la seca que
 non cogieron pan, nin fructu, nin otra uianda desse
 anno. E crescio mucho la fambre en la tierra de guisa
 que

[ 197 ]
 los ebreos fueron quexados de fambre
 mucho ademas; e non pudieron y fincar e ouieron se yr de
 la tierra muchos dellos. Entre aquellos que se ende yuan
 fueron se ende un buen omne con su muger e dos sus
 fijos, que auian en uno, de quien oydredes agora aqui.
 Et de la sallida destos acaescio despues como uos
 contaremos agora.
 
 Una muger ouo a passar de Moab, e uenir a tierra de
 Israel, e casar y. Donde es en la Biblia su estoria
 della de la sallida de Israel de aquellos quatro omnes
 buenos, que uos diremos, e de la uenida de aquella muger
 a Israel, e del su casamiento e su linage. Et pero, por
 que el fecho de aquella muger fue muy grande e muy
 noble, dieron los sanctos padres el nonbre de la estoria
 a ella. Et sabet que maguer que es pequenna esta
 estoria, que un libro es por si en la Biblia; et dezimos
 le el libro de Ruth.
 
 Agora contar uos hemos esta estoria como la fallamos
 contada en la Biblia por el latin, por que acaescio en
 este tienpo del obispo Hely en linna de los sanctos
 padres.

 [DCXLVII.] De como se fueron de Israel aquellos quatro
 omnes buenos e se torno Noemj con Ruth.
 En los dias deste obispo Hely acaescio que uino grant
 fambre en la tierra de Israel, assi como uos auemos
 dicho. Et cerca Bethleem en la tierra de la suerte de
 Iudas era una puebla a que dizien Euffrata, segunt
 esparten los esplanadores desta estoria. Et un omne
 bueno de aquella Euffrata, con la grant angostura de la
 fambre en que se ueyen, sallio dalli con su muger e dos
 sus fijos, e fuesse para tierra de Moab a gouernar se e
 passar aquel tienpo malo. Et aquel omne bueno auie
 nonbre Elimelech, e su muger Noemi, e el uno de los
 fijos Maalon, e el otro Cheylon. Et llamalos la Biblia
 euffrathes e con razon, por que eran naturales de
 aquella Euffrata don sallieran e se fueran a gouernar.
 
 Et morando ellos todos quatro en tierra de Moab, muriosse
 esse Elimelech, marido de Noemi; e finco ella con sus
 dos fijos. Et fallaron alli buena tierra, e yuales alli
 muy bien. E casaron ellos y otrosi con dos dessas
 mugeres de los de tierra de Moab. La una dellas auie
 nonbre Orpha, et con esta casara Cheylon, segunt cuenta
 Iosepho; et el otra Ruth, con esta casara Maalon. Et
 duraron alli con ellas ellos e su padre en quanto
 uisquieron. Et a cabo de los xviii annos, segunt dize
 Iosepho, muriosse Elimelech; e desi murieron se los
 fiios amos. E soterraron los alli en Moab. Et la muerte
 de todos tres fue en muy poquiello tienpo; et finco
 Noemi sin marido e sin fijos.
 
 Et oyo dezir como ouiera Dios merced de los de Bethleem,
 e era meiorado el tenporal, e auie ya abondo de pan e de
 las otras cosas todas en la tierra. Et mouiosse de alli
 con amas sus nueras por tornar se para su tierra. Et
 desque fue ya de torno con ellas en el camino e se
 uinie, mesuro sobre fecho daquellas sus nueras. E
 ueyendolas tan mesuradas contra ella de non catar
 ninguna cosa; e dexar su tierra natural e sus parientes
 e lo suyo por amor della, e asi se uenir con ella a
 tierra que non sabien e a gente que non connoscien e aun
 que eran enemigas de su tierra, con amor e piadat que
 ouo dellas dixo les assi:
 
 «Mis fijas, buenas e muy mesuradas auedes uos seydo
 contra mi e contra los uuestros maridos otrosi, mios
 fijos, que son finados. E faga uos Dios por ello mucho
 bien e mucha mercet; et de uos Dios abenencia, e grant
 amor, e grant alegria e folgura con los maridos que
 auedes de auer; e seades poderosas e sennoras de
 uuestras casas.» En pos esto bendixolas, e besolas, e
 dixoles: «Asaz me auedes aconpannada fasta aqui. E tengo
 agora por

[ 198 ]
 bien que uos tornedes ya daqui
 para uuestros logares.»
 
 Ellas, quando esto oyeron, fizoseles muy mal en sus
 coraçones, ca uinien en entencion de yr se con ella de
 todo en todo. Et con grant duelo della -que sabien que
 uiniera alli aconpannada con marido e con fijos, e los
 dexaua todos en Moab muertos e soterrados, e se tornaua
 sennera; e le fueran ellas sienpre buenas e muy
 mandadas, e la quisieran e querien bien- finchieronsele
 los oios de agua, e començaron a llorar e dezir a
 grandes bozes: «Madre, sennora, contigo queremos yr a tu
 tierra e a tu gente.» E non se querien tornar nin partir
 se della.
 
 Et respusoles ella, quando aquello uio, e dixo: «Mias
 fijas, tornad uos. ¿Por que uenides comigo? Non he yo
 fijos que uos podades auer de mi daqui adelante por
 maridos, que es cosa que manda la nuestra ley por
 leuantar el linage. Et, mis fijas, de los de Moab sodes
 uos; e tornad uos et yd uos para uuestra tierra. Ca aun
 que uos quisiesedes esperar de mi fijos para maridos,
 non es ya guisado - ca lo uno, yo so uiela ya e non en
 tienpo de casar; lo al, pongo que fuesse para ello,
 aunque esta noche me enprennasse e pariesse luego, por
 todo esso tan tarde seria para esperar uos los mios
 fijos que yo fiziese daqui adelante que, quando ellos
 fuessen para mugeres, passado auriedes uos otrosi el
 tienpo de casar, e de dias seriedes ya uos e passadas
 del tienpo para fazer fijos. Onde uos ruego, mis fijas,
 que non querades uos tomar aqueste afan comigo, ca la
 uuestra angostura en que uos ueo acresce a mi mas en la
 mia en que esto. El poder de Dios uino contra mi. Pues
 que lo El quiso, non nos quexemos ende e sufframos lo.»
 
 Ellas, quando esto oyeron, començaron llorar mas de cabo
 e a dar grandes bozes. E dize maestre Pedro en este
 logar: «Los que esta estoria oydes, parad mientes en lo
 que estas dos mugeres fazen.» Ca segunt estas razones
 que con su suegra auien, los de tierra de Moab, maguer
 gentiles eran, assi lo afirma la estoria e dize que
 aquella ley auien en los casamientos que los iudios para
 leuantar los otros el linage de los parientes que sin
 fijos murien. Et Orpha e Ruth, maguer que amas eran tan
 affincadas en yr con ella, muy mas lo era Ruth. Et pues
 que uio Orpha que su suegra tanto lo auie a coraçon que
 se tornassen, abraçola, e beso la, e espidiosse della, e
 tornosse para su tierra a Moab. Rut llegosse estonce a
 su suegra et, pero que aquello ella dizie, non se querie
 partir della por ninguna manera nin tornar se.
 
 Dixol estonce Noemi: «Fija, tornasse tu cormana Orpha, e
 uas para su tierra a sus parientes et a sus dioses. Et
 uete tu con ella otrosi.» Respusol Ruth: «Non me
 estorues nin me digas por que te dexe e me uaya, ca o
 quier que tu uayas, yre yo; e o morares, morare yo. El
 tu pueblo sera mio pueblo, el tu Dios sera mio Dios; et
 o tu murieres, y quiero yo morir e alli tomar logar por
 mi sepultura. Et aquello me faga Dios et aquello me de
 que a ti fasta que uisquieres, ca a mi ni a ti non nos
 partira al si non la muerte sola. Et merced te pido que
 comigo daqui adelante nin me porfies nin contiendas en
 al.»
 
 Quando uio Noemi que tan de uoluntat lo auie Ruth e tan
 firme mente lo traye puesto en su coraçon de yr se con
 ella, nin la quiso estoruar nin amonestar mas que se
 fuesse a los suyos. Dalli adelante se aconpannaron, e
 sallieron amas en uno, e uinieron se para Bethleem. Et
 luego que entraron, sono por la cibdad; e dizien las
 mugeres, que fueran sus uezinas de Noemi e la
 conoscieran: «Aquesta es la Noemi.» Et Noemi en ebraygo
 de aquella

[ 199 ]
 tierra e daquella sazon tanto
 quiere dezir como fermosa en el lenguaie de Castiella.
 Onde aquella palabra que los de Bethleem dizien de
 Noemi, «Aquesta es aquella Noemi,» tanto quiere seer
 segunt el esponimiento de las estorias como «Aquesta es
 aquella Noemi que solie seer la muy fermosa que auie
 ende grant prez.» E esto dizien muchas mugeres de sus
 uezinas et aun de los uarones.
 
 Et dixoles ella: «Uarones, non me llamedes ya Noemi, que
 es tanto como aquello que uos dezides fermosa; mas
 llamat me Mara» -que quiere dezir en el castellano
 amarga- «por que de mucha amargura me enlleno el Sennor,
 que es poderoso en todas cosas, ca llena salli de aqui e
 uazia me torno. Onde ¿por que me llamades Noemi a la que
 omillo Dios et peno?» Pues tornosse Noemi, como ovestes,
 con su nuera Ruth de Moab; e uinose de la tierra de su
 peregrinacion fascas de su sallida de tierra, o sse
 fuera a gouernar con los annos malos, e uinosse luego
 para Bethleem. Et entraron y en el tienpo de coger el
 pan, quando començauan a segar et segauan estonces los
 ordios.

 [DCXLVIII.] De como se razono Ruth con Booz el mando
 fazer algo en sus miesses.
 En aquella sazon auia en Betelen vn cormano de aquel
 Elimelec, que fuera marido de Noemi, e tio propinco del
 marido de Ruth. E aquel cormano de Elimelec e tio de
 Maalon, que fuera fiio de Elimelec e de aquella Noemi,
 otrosi era omne poderoso e sennor de grandes riquezas; e
 auie nonbre Boos. E era otrosi este el mayor del linage
 de aquella suerte; e aquella suerte fue la de Judas. E
 este resçibio a Noemi e a Ruth. E avn diz, commo auedes
 oydo, que era en tienpo de mieses e de coger pan; e
 segauan ya por toda aquella tierra.
 
 E dixo Ruth de Maab a su suegra Noemi: «Madre, vos veedes
 commo es agora el tienpo quando se trabajan todos los
 omnes de coger pan para todo el anno. E sy vos
 quisiesedes e me lo vos mandasedes, yria yo o siegan do
 fallase sennor de la mies, que fuese omne bueno e de
 piedat, que me dexase andar en su restrojo. Cogeria de
 las espigas que fincasen a los segadores e faria pan
 donde comiesemos.» E respuso Noemi: «Yd, mi fiia.»
 
 E ella fue. E asi acaesçio, e lo guiso Dios, que vino a
 vn restrojo que era de aquel Boos que segauan estonçes.
 E entro e començo a coger de las espigas que fincauan a
 los segadores por el restrojo. E non estaua y esa ora
 Boos; e el que andaua sobre los mesegueros pregunto a
 Ruth que donde era. E dixole ella toda la razon commo
 era de Maab e viniera alli con Noemi. E dexola espigar.
 
 E en todo esto a poca de pieça vino Boos, e dixo a los
 mesegueros: «¡Dios vos salue!» E respusieronle ellos:
 «¡Dios te bendiga!» E desi preguntoles que que auian
 labrado. E cato por el restrojo e vio a Ruth; e demando
 al mançebo que andaua sobre los obreros: «¿Quien es esta
 mançebilla?» E respusole el: «Esta es la de Maab, la que
 vino con Noemi de tierra de los moabitas. E rogonos que
 le dexasemos coger de las espigas que fincauan tras los
 segadores, e que las andarie cogiendo en pos ellos. E de
 mannana fasta agora ha estado aqui.»
 
 E menbrose estonçes Boos del marido de Ruth e de Noemi; e
 dixo a aquel que andaua sobre los mesegueros que bien
 auia fecho en que la non echara de alli e la y dexara
 andar. E sobresto mando que asi lo fiziese de alli
 adelante toda via, e que la dexase tomar de las espigas
 por do ella quisiese, e avn que le diese de la mies, e
 que castigase a los mesegueros que nin-

[ 200 ]
 guno non le fiziese pesar nin gelo
 dixese. E fablo aquel ora, e gradeçiole mucho el amor
 que auie con la suegra e lo que le venie emiente de su
 marido, e prometiole mucho amor por ello.
 
 E dixole asi: «Fiia, non quiero que de aqui adelante
 vayas tu a espigar a mies agena nin que vayas de aqui a
 otro lugar, que, loado a Dios, asaz he yo dello. Mas
 quiero que andes con las mis ninnas e con los mis
 mesegueros toda via. E do fueren ellos, ve tu; ca yo les
 mande ya que ninguno non te diga mal, mas todos te fagan
 lo que te plega. E si por ventura sed ouieres, ve alli
 do esta el sarzano de los mios omnes, e beue de lo que y
 fallares que ellos beuen.»
 
 E quando esto oyo Ruth, dexose caer sobre su faz escontra
 el, e començolo a orar, e dixole asi: «¿Donde me vino
 este bien tan grande, e me faze Dios esta merçed que yo
 fallase tamanna graçia en ty que dennases tu conosçer a
 mi que so muger peregrina de agena tierra?» Respondiole
 aquella ora Boos e dixole: «Dicho me an quanto amor e
 seruiçio tu as fecho a tu suegra en dias de tu marido,
 mio cormano, e avn despues, e commo dexeste tus
 parientes e tu tierra do naçiste e veniste a pueblo que
 non conosçies. E nuestro Sennor Dios te galardone por
 ello este fecho tan bueno que tu feziste; e te faga por
 ello mucha merçed el a quien tu veniste e so cuyas alas 
 veniste.»
 
 E respusole ella: «Mio sennor, en todo eso dizes tu bien
 e merçed; mas mucho so alegre e me tengo por de buena
 ventura por que asi falle la tu graçia, ca me consolaste
 e fablasteme segunt el coraçon de mi, tu siruienta, que
 non semejo a vna de las tus ninnas.» E respusole Boos e
 dixo: «Mando que quando fuere ora de comer, que vengas
 aca e que comas con estos mis segadores. E moja en
 vinagre los comeres que tu comieres.»
 
 E Ruth fizo commo le mando Boos. E quando fue ora de
 benir los segadores a comer e comien, vino ella e
 asentose çerca dellos. E comien polienta; e aquella
 polienta llama Josefo alfeta. E Ruth llego della e
 condeso para su suegra; e a que dize Josefo e maestre
 Pedro, que de lo al comio con ellos e fartose. E desque
 esto ouo fecho, leuantose a coger de las espigas commo
 fazia antes.
 
 E llamo estonçes a los segadores Boos, e a su omne que
 andaua sobrellos, e dixoles: «Catad que non digades mal
 ninguno a aquella muger por espigar aqui, que vino de
 Maab con Noemi. Mas mandouos que le dexedes a sabiendas
 de la mies a lugares, e que fagades caedizos de los
 manojos de las manos, e que dexedes de las gauillas
 donde las cogierdes por que las pueda ella coger mas sin
 verguença. E avn mandouos mas: que si conbusco quisiere
 segar que lieue, que non gelo deuededes nin gelo
 estoruedes.»
 
 E cogio Ruth aquel dia todo por aquel restrojo e por
 aquella mies de Boos espigas e mies quanta quiso. E a
 ora de bisperas, quando era ya tienpo de tornarse a
 casa, majo con vna vara la mies que auia allegada e
 alinpiola. E fallo y de ordio linpio llena vna medida,
 que oystes ya, a que llamauan en ebrayco ephi; e es
 tanto commo tres moyos de los nuestros que fazen seys
 fanegas de las de Espanna. E desi tomo Ruth su çiuera, e
 vinose para su suegra a la çibdat, e mostrole lo que
 auia cogido aquel dia. E despues saco lo que condesara
 de lo que comiera con los mesegueros de Boos en la mies
 e diogelo.
 
 E la suegra, quando esto vio, preguntole e dixole: «Fiia,
 ¿do andudiste oy e do feziste esto? E ¡bendito sea quien
 te apiado e ouo merçed de ty!» E dixole estonçes Ruth do
 labrara, e en cuya mies cogiera aquello, e el nonbre del
 duenno della. E contole commo se razonaran amos

[ 201 ]
 en vno, e todo lo que le conteçiera con
 el, e commo le fuera. E quando Noemi oyo que en la mies
 de Boos andudiera, e aquellas razones ouieran el e ella,
 e tan bien le fuera con el, plogole mucho, e alabo por
 ello a su nuera, e bendixola.
 
 E desi respusole asi en la razon de Boos: «¡Bendito sea
 el que el amor que auie con los biuos que lo guardo a
 los muertos!» E desi dixole: «Nuestro propinco es aquel
 omne.» E desi dixo Ruth: «Pues, avn mas me mando que en
 quanto durase el pan coger, que sienpre fuese a las sus
 mieses, e andudiese con los mesegueros, e cogiese quanto
 pudiese traer.» E dixole esa ora Noemi: «Mi fiia, dixolo
 muy bien, e faze nos y merçed e en cabo commo deue. E el
 a mançebas e ninnas que para su vestir, e su peynar, e
 sus cosillas van de su casa a fazer pan con sus
 mesegueros. E muy mejor es que vayas tu con aquellas sus
 ninnas, e yras bien aconpannada e faras algo, que non yr
 sola a mieses agenas do te sosannen, o te digan mal, e
 te echen de sus restrojos.»
 
 E castigola muy bien de todo lo al: commo andudiese 
 sienpre en todos sus fechos muy mansa, e muy onesta, e
 sin toda garridençia; e se mostrase en todos sus fechos
 e dichos por de muy buenas costunbres si consejo queria
 aver en aquella tierra. E Ruth fizolo commo la suegra le
 mando, e avn mas ensennada miente en quanto ella pudo y
 annader. E llegose a las mançebas de Boos e sienpre
 andudo con ellas; e fizo pan fasta que todos los ordios
 e los trigos fueron acarreados a las eras, e trillados,
 e de alinpiar.

 [DCXLIX.] De commo se echo Ruth a pies de Boos en la
 era e de commo fizo el contra ella.
 Despues que se torno Ruth a su suegra Noemi e le conto
 todo el algo que Boos le fazia, commo auedes oydo, dize
 Josefo que penso estonçes Noemi sobrello commo podrie
 ser que guisase ella por que casase Boos con Ruth; que
 touo que serie bien e pro sy Boos la ouiese por muger,
 demas que lo mandaua la ley por la linna del linage.
 
 E dize maestre Pedro sobresta razon que auien por
 costunbre estonçes en Yrrael del sennor de casa en cabo
 de sus eras, quando acabaua de coger sus panes, de fazer
 grand comer para sy, e su conpanna toda, e a sus
 mesegueros. E albergaua el en su era el dia que aquella
 fiesta les fazie, e guardauase esa noche de llegar se a
 muger. E dize Josefo que eso mismo fazien al tresquilar
 de las ouejas quando las acabauan de tresquilar. E de
 las vendimias departe maestre Pedro que sy lo fazien asi
 o si non, que el que lo non fallo escrito, nin nos
 otrosi.
 
 E commo eran ya estonçes en cabo del pan coger, Boos
 segunt su costunbre, que auien los ebreos commo oystes,
 fizo grand comer a su conpanna e a sus segadores, commo
 auie grand algo e era muy rico. E todos, chicos e
 grandes, ouieron y grand abondo de quanto quisieron e
 avn demas.
 
 E Noemi, commo sabie esta costunbre e la manera de los
 casamientos, e veye a Ruth tan buena e syn toda
 trauesura e garridençia, e era muy pagada della, dixole
 asi: «Mi fiia, quiero te yo buscar folgura e catar commo
 sea bien de ty. Este Boos que tu vees, con cuyas moças
 andas en las mieses, nuestro propinco es. E esta noche
 ha de alinpiar su parua de ordio que tiene muy grande
 trillada; e alli acaba su era por oganno. E segunt la
 costunbre de nuestra gente, faze esta noche grand çena a
 toda su conpanna, e a sus obreros, e a sus mesegueros.
 
 »E fiia, nos auemos ley que quando alguna enbiuda de omne
 de nuestra ley, a ella de yr e demandar al pariente mas
 propinco del marido que la tome por muger, o yr e meter
 se le so el manto que la tome de todo en todo. E pues
 mas pro-

[ 202 ]
 pinco non ay, tengo por
 bien que te laues, e te guises, e te vistas mejor e te
 pares la mas apuesta miente que pudieres. E ve e metete
 en el era con los otros, mas ascondete de guisa que te
 non vea el; e asi esta ascondida fasta que aya comido e
 beuido.
 
 »E con el alegria de su era e de su conpanna, que vera
 toda aderredor de sy, beuera bien. E quando se fuere a
 echar a dormir, cata do se echa e para bien mientes que
 non yerres el lugar. E desque vieres que duerme, ven
 mansa mientre, commo lo tu sabras fazer, e alça la ropa.
 E desque el yoguiere cobierto, echate a sus pies e alli
 estaras queda. E quando despertare e te y fallare, el te
 dira commo as de fazer.»
 
 E cuenta Josefo que en este lugar que, commo quier que
 Ruth lo quisiese de su voluntad, non touo por bien de
 salir de mandado a su suegra e non fazer synon lo que le
 ella mandaua. E respusole segunt es en la Briuia: «Madre
 sennora, fare que quier que me mandares.» E cuenta
 otrosi maestre Pedro que lo fizo todo segunt que lo ella
 mando, e que otrosi contesçio a Ruth con Boos commo le
 dixera la suegra.
 
 E echose ella çerca de vna façina. E desque se echaron
 los otros por el era e yazian ya todos aquedados e
 durmiendo, leuantose ella, e fue a el a escuso, e
 fallolo commo yazia durmiendo; e diz Josefo que auie muy
 grand suenno. E alço ella la ropa e echose a sus pies. E
 quando fue a media noche, desperto el e fue conturbado
 en su coraçon, ca tento con los pies e entendio lo que
 era.
 
 E desque vio commo era muger que le yazie a los pies,
 preguntole su boz baxa: «¿Quien eres?» E respusole ella:
 «Yo, Ruth, tu siruienta. E tiende tu manto sobre tu
 siruienta, ca propinco eres.» E dixole el: «Fiia,
 bendita eres del Sennor. E sobreste e vençiste la
 primera misericordia por la postrimera, e feziste asi
 que non seguiste mançebos pobres nin ricos. Onde non
 ayas miedo, ca te fare yo que quier que dixeres; por que
 sabe oy todo el pueblo, que mora de dentro de las
 puertas desta mi çibdat, que muger eres tu de virtud.
 
 »E yo non niego que non so yo tu propinco, mas pero otro
 ay que es mas propinco que yo. E en estas fiestas tales
 que fazemos a nuestras eras toda via nos avemos a
 guardar, e fazer buena vida e casta de nos, e non llegar
 a muger ninguna. E tu, finca esta noche aqui. E mannana,
 si te quisiere tomar aquel que yo digo que es mas
 propinco, sera bien; e si te aquel non quisiere, tomar
 te he yo sin dubda, ca viue el Sennor. E duerme agora
 sobresto fasta la mannana.» E ella fue le bien mandada,
 e durmio a sus pies del mientra duro la noche.
 
 E a la mannana leuantose Boos ante que los omnes se
 leuantasen a labrar nin se pudiesen avn conosçer ante el
 escuro de la noche, e dixo a Ruth: «Guarda que non sepa
 ninguno que aca veniste. E tiende bien ese manto que
 cubres, e tenle bien con amas las manos para lo que yo
 fiziere.» E castigauala commo a moça. E tendio ella el
 manto e estendiolo bien a toda parte. E midiole el seys
 moyos de ordio, quanto asmo que podria ella leuar, e
 echo gelo en el manto, e enbiola. E vinose con ello para
 su suegra a la çibdat.
 
 E la suegra, quando la vio, preguntole: «¿Que feziste
 fija?» E ella contole todo lo que le auie conteçido e
 por lo que auie pasado con Boos por sus palauras e en su
 fecho: «E demas diome estos moyos de ordio que troxiese,
 e dixome: 'Non quiero que te tornes mano vazia a tu
 suegra.' E lo que me dio, felo aqui.» E quando Noemi vio
 esto, plogole mucho dello; e dixo a Ruth: «Fiia, sufrete
 tu agora e espera fasta que veamos que cabo aura

[ 203 ]
 esta cosa, ca aquel omne bueno non quedara
 fasta que cunpla lo que a dicho.»
 
 E cuenta aqui Josefo que se aseguraron e esperaron que
 Boos pensaria dellas de alli adelante, asi commo lo fizo
 segunt oyredes en las razones que vienen adelante en pos
 estas.

 [DCL.] De commo libro Boos el casamiento de Ruth e
 caso con ella.
 Boos entro de su era a la villa; e dize Josefo en este
 lugar que bien a medio dia. E cuenta la Briuia que vino
 a la puerta de la villa, do se ayuntauan los omnes a
 librar sus pleytos, e asentose alli e estouo con los
 juezes esperando que pasarie aquel de quien el dixera a
 Ruth que era mas propinco de su marido que el. E
 acaesçio que paso por y a poca de ora; e llamolo Boos
 por su nonbre e dixole: «Sey aqui vn poco.» E el vino, e
 asentose, e estouo con ellos. E tomo estonçes Boos nueue
 omnes buenos de los mas ançianos de la çibdat, e
 aduxolos alli, e dixoles: «Seed aqui conusco e oyredes
 vn poco.»
 
 E desi dixo a aquel propinco: «Noemi, nuestra cunnada que
 era yda a tierra de Maab e se torno agora, vende la
 parte del canpo de nuestro cormano Elimelec. E quise que
 lo sopieses tu e por ende te lo digo ante todos aquestos
 que son aqui, que son los mayorales omnes e mas ançianos
 de todo mio pueblo, por que si quieres eredar aquella
 tierra por razon de propinco, que la conpres e que la
 eredes; o si te non plaze dello, que me lo digas por que
 sepa yo commo deua fazer, ca non ay otro propinco
 ninguno synon tu que eres el propinco e yo que so el
 segundo.»
 
 E respusole e dixole: «Yo la conprare aquella tierra.» E
 dixole aquella ora Boos, segunt cuenta Josefo e maestre
 Pedro: «Pues, non te conviene menbrar te de la meytad
 sola de las leyes, mas de todas. Onde vengate emiente
 que pues que conprares el canpo de mano de aquella
 muger, cuenta que deues tomar por muger a Ruth de Maab
 que fue muger de Maalon, nuestro cormano que es finado,
 por que leuantes el nonbre de tu propinco en su
 heredat.»
 
 E respusole esa ora aquel omne ebreo: «Yo me parto dende
 del derecho que yo he por razon de propinco, ca non es
 derecho que yo desfaga el linage de mi conpanna e de mi
 muger con quien so, nin lo deuo fazer. E quiero que tu
 ayas el mio preuillejo en esto. E aqui te lo digo e te
 lo manifiesto por ante este conçejo que lo quiero de
 grado, e suelto te lo, e otorgotelo que tu lo ayas.» E
 Boos fizo dello testigos de aquellos buenos omnes que
 seyen alli.
 
 E auie estonçes tal costunbre en el pueblo de Yrrael,
 bien de antiguo entre los propincos, que quando alguno
 se partie de su derecho e lo daua a otro e por que fuese
 firme e estable aquel otorgamiento, que soluie su çapato
 aquel que daua su derecho al otro. E descalçaualo e
 daualo a aquel que daua su derecho. E esto auie por
 testimonio de aquel paramiento en el pueblo de Yrrael.
 Onde dixo estonçes Boos a aquel su propinco, segunt
 aquella su costunbre: «Pues, tuellete el çapato.» E el
 tollioselo luego.
 
 Pero cuenta Josefo que Boos, pues que testiguo aquello
 con los viejos, que mando a la muger que le soluiese
 ella aquello que calçaua aquel que daua su derecho a
 Boos, e que lo descalçase; ca aquello era su ley que
 ella lo fiziese. E dize otrosi Josefo alli en el onzeno
 capitulo del quinto libro, do cuenta el esta estoria,
 que la muger repoyada despues que auie descalçado al
 repoyador, que le escupie alli en el rostro; e que asi
 lo fizo Ruth alli a aquel que la repoyaua, ca tal era la
 ley de los ebreos e avn de los de Maab donde ella venie;
 e ella, por que era buena e por conplir la

[ 204 ]
  
 ley, pues que gelo mandauan, que lo fizo asi.
 
 E sobresta razon deste descalçar departen otros e dizen
 que quando el uaron repoyaua a la muger, que se
 descalçaua el, e a las vezes le descalçaua la muger, e a
 las vezes aquel que la resçibie por muger; mas por qual
 quier manera que se fiziese, que por denuesto fuese del
 repoyo fecho contra ley, que sienpre dezien a la casa de
 aquel que lo fazia la casa del descalço. E despues que
 el propinco fue descalço, semejo que Boos que lo auie
 por coraçon e que querie firmar el pleyto.
 
 E dixo a los mas ançianos e a todo el pueblo que estaua
 ay: «Vos sodes oy testigos que yo heredo quantas cosas
 fueron de Elimelec, e de Cheylon e de Maalon, sus fiios.
 E damelo Noemi, que fue muger de Elimelec e madre de
 Cheylon e de Maalon, e commo so casado con Ruth de Maab,
 que fue muger de Maalon, mio cormano que fino alla, por
 que cobre yo el nonbre del finado en su heredat e que el
 su nonbre non sea desfecho de su conpanna, e de sus
 hermanos, e de su pueblo. E sodes me vos testigos
 desto.» E respusole todo el pueblo e los omnes buenos
 viejos que estauan a la puerta: «Nos te somos testigos
 desto. E faga Dios a esta muger commo a Rachel e a Lia,
 que fizieron la casa de Yrrael, que sea ella enxenplo de
 uirtud en Euffrata e avra nonbre onrrado en Betelen. E
 sea esta muger la tu casa del linage que Dios te diere
 commo fue la casa de Fares, que pario Tamar a Judas.»
 
 E tomo estonçes Boos a Ruth, e leuosela, e casose con
 ella. E despues desto a cabo de vn anno, segund dize
 Josefo, dioles Dios vn fiio en vno. E dixeron estonçes
 sus vezinas a Noemi: «Bendito sea Dios que quiso que non
 fallesçiese eredero de la tu conpanna e fuese llamado el
 su nonbre en Yrrael. E ayas tu quien conorte en esta
 vida la tu alma, e nodrezca e mantenga la tu vegez, ca a
 tu muerte naçio quien te ame. E es este para ty mucho
 mejor que sy ouiesses tu siete fiios tuyos.»
 
 E tomo estonçes Noemi el ninnuelo con muy grand sabor que
 ouo con el. E metiolo en su seno, e començo a pensar del
 e fazer le commo madre, e ama, e commo aya. E llegaronse
 luego las mugeres, sus vezinas, e alegraronse por ello.
 E dixeron vnas a otras: «Fiio nasçio a Noemi e
 pusieronle nonbre Obech.» E departe Josefo que Obech en
 ebrayco tanto quiere mostrar commo siruiente en el
 lenguage de Castilla; e Noemi por fermosa, commo auedes
 oydo en esta estoria. Onde segunt esto tanto quiere
 dezir esta razon «Fiio nasçio a Noemi e dixeronle Obech»
 commo «Fiio nasçio a la fermosa que sera su siruiente.»
 
 E este Obech fue padre de Ysay, padre del rey Dauid. E
 son estas las generaçiones de Fares, fiio de Judas, fiio
 de Yrrael: Fares fizo a Esron; e Esron a Aran; e Aran a
 Aminadab; e Ammadab a Naason; e Naason a Salmon; e
 Salmon a Boos; Boos a Obech; e Obech a Ysay; e Ysay a
 Dauid, que fue el primero rey de Yrrael e que dexo el
 reynado a sus fijos, que les duro por veynte e vna
 generaçion que se fizo luengo tienpo, de quien vino por
 linna derecha Santa Maria, madre e sienpre virgen, de la
 que nasçio e encarno nuestro Sennor Ihesu Christo, que
 es Dios e omne.


[ 207 ]
 
 AQUI SE COMIENÇA EL PRIMERO LIBRO DE LOS REYES
 PROLOGO
 Costunbre fue de los sabios, en sus libros que fazien, de
 poner en los comienços dellos vnas razones non luengas
 con que muestran en pocas palauras por que fazen aquella
 obra e de que materia fablan en todo el libro. E a estas
 escrituras pequennas de los comienços de los libros
 llamados prologos.
 
 E este nonbre prologo es conpuesto de dos palauras
 griegas: la vna, protos, que dizen los griegos por lo
 que el castellano dize primero; la otra, logos, que es
 en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo sermon.
 Onde esta palaura sola, prologo, tanto quiere dezir
 commo el primero sermon del libro con la primera razon,
 o razon puesta delante de toda la materia de lo al que y
 ha a fablar el sabio, e por do se entienda todo lo que
 viene despues. E por esta razon siguen las otras
 palauras todas que estan en aquello a que llamamos
 prologo. E segunt la razon que y viene cuenta en el
 comienço del libro a que dezimos Conpoto, que fabla de
 las cuentas e de las fiestas de la ygleja, que prologo
 es razon que faze aperçebidos los coraçones de los que
 lo oyen para entender mas ligera mente e mejor las
 razones que estan por todo el libro.
 
 E Sant Geronimo en el libro que fizo de la Briuia de
 ebrayco en latin puso, commo fizieron los otros sabios,
 su prologo en el comienço destos libros de los Reyes. E
 este prologo es tal que dize el, e todos los que las
 razones de la Briuia esponen, que pertenesçe a estos
 libros e avn que conviene a toda la otra materia de la
 Briuia. E desque lo oyeredes, bien entenderedes que
 entre los prologos de muchos libros que Geronimo
 traslado e ayunto en la Briuia, que este prologo de los
 libros de los Reyes es el que mas espaladina e muestra
 todo el fecho de los veynte e quatro libros del Viejo
 Testamento.

 Del prologo de Sant Geronimo sobre los quatro libros
 de los Reyes que tannen a todos los otros libros del
 Viejo Testamento.
 Cuenta Geronimo en este prologo que vynte e dos letras an
 los ebreos por que escriuen. E diz que esto se prueua
 por el lenguage de los de Siria e por el de los caldeos,
 que se semejan con el ebrayco en todo lo mas; ca los
 caldeos e los de Siria otrosi escriuen por veynte e dos
 letras que an ese mismo sueno que las de los ebreos,
 sinon que son departidas las figuras de las vnas e de
 las otras. E los samaritanos otrosi escriuen los çinco
 libros de Moysen con otras tantas letras departidas por
 sus figuras e por sus entendimientos que muestran.
 
 Pero dize alli Geronimo que çierta cosa es que Esdras
 -que era notario, e sennor, e mantenedor de la ley- que
 despues que Gerusalen fue presa, e desi cobrada, e el
 tenplo acabado en tienpo de Zorobabel, que fallo el
 otras letras de que vsan agora los ebreos, maguer que
 las figuras de las letras de los samaritanos e de

[ 208 ]
 los ebreos fueron vnas fasta aquel tienpo.
 Otrosi dize que en el libro Numero de Moysen que por esa
 misma cuenta es contado e mostrado el auer de los
 leuitas e de los saçerdotes, pero que es esto fecho en
 otra figura e demuestra al.
 
 E son dobladas en el ebrayco estas çinco letras: calef,
 men, nun, fe, sade; ca fallaredes que de otra manera
 escriuen los ebreos por ellas los comienços de las
 palauras, e de otra los medios, e de otra los cabos. E
 muchos por esta razon tienen por doblados estos çinco
 libros: el de Samuel; el de Malachin, que es el de los
 Reyes; e el de Benjamin, que es libro Paralipomenon, de
 que diremos adelante que quiere dezir este nonbre
 Paralipomenon e otros que vienen y; e el libro de
 Esdras; e el de Geremias con el Cinot, que son los
 Lloros de Geremias.
 
 Onde asi commo son veynte e dos las letras por que
 escriuen en ebrayco todo quanto y pueden fablar, e se
 conprende por y e se cunple toda la fabla del omne,
 otrosi diz que ay por cuenta veynte e dos libros. E al
 primero destos veynte e dos libros llaman en el ebrayco
 Bresit. E es este al que nos dezimos Genesis, que quiere
 mostrar en el nuestro lenguage tanto commo libro de
 naturas, commo es ya departido, por que fabla Moysen en
 el del criamiento del çielo, e de la tierra, e de las
 naturas de las otras criaturas. E al segundo libro dizen
 ellos Elesmot, e nos Exodo. E al terçero llaman ellos
 Vagetra, e nos Leuitico. E al quarto llaman ellos
 Vegidiber, e nos Numero; e al quinto Aldarin, e nos
 Deuteronomio. E de todos estos nonbres es ya departido
 en sus libros que quiere dezir. E estos son los çinco
 libros de Moysen a que dizen los judios Torat, que
 quiere dezir en el nuestro lenguage de Castilla tanto
 commo ley.
 
 E otrosi fazen otra orden segunda de las razones de las
 profetas por sus libros, e comiençanla en Josue, fiio de
 Nun. E despues deste ponen el libro de los Juezes, e
 llamanle en el ebrayco Sofin. E en este libro de los
 Juezes meten el libro de Ruth por el fecho desa estoria,
 que conteçio en el tienpo de los juezes. E el terçero
 destos veynte e dos libros es el de Samuel; e dezimos le
 nos el primero e el segundo de los Reyes. E el quarto ha
 nonbre Malachin; e este nonbre Malachin es el terçero e
 el quarto libro de los quatro de los Reyes. E el quinto
 es el libro de Ysayas; e el sesto, el de Geremias; e el
 sestimo, el de Ezechiel; e el otauo, el de los doze
 profetas. E dizen le en ebrayco Tareasra, de quien
 departiremos adelante en su lugar que quiere dezir avn.
 
 E despues desto fizieron otra orden terçera en los libros
 por sus razones; e asi lo departe Geronimo. E a los
 libros desta tercera orden llamaron agiografos, que
 quiere dezir tanto commo escritura de Dios, por que
 fabla en ellos sennalada miente de Dios, segunt que es
 ya departido en el prologo del libro de Josue. E deximos
 en aquel prologo de Josue algunas palauras destos
 desponimientos deste prologo de los libros de los Reyes
 commo las fallamos dichas de los santos padres e de los
 otros sabios. E fazemos lo por que non se pueden escusar
 aqui nin alla, mas aqui son mas e alla menos.
 
 E el primero destos libros agiografos es el de Job; e el
 segundo, el de Dauid. E este partieron en çinco libros;
 e es el Salterio que se parte en çinco partes. E el
 terçero es el primero de Salamon en que ay tres libros;
 e son estos los Proberuios. E dizen le en el ebrayco
 Masloth; e de otra guisa le dezimos nos en el latin
 Parabolas, e quiere dezir en el nuestro lenguage de
 Castilla tanto commo semejanças. E al quarto dizen los
 ebreos Cohelet; e es el que nos llamamos Eclesiastes. E
 el quinto,

[ 209 ]
 Sirasirin: e es este al que nos
 dezimos Cantica Canticorun. E Cantica Canticorun quiere
 dezir tanto commo Alabança de las alabanças o Cantares
 de los cantares.
 
 E el sesto Daniel, e el setimo de Benjamin: que son los
 dos libros de Paralipomenon, commo es dicho. E
 Paralipomenon es nonbre fecho de palauras griegas, e
 quiere dezir en el nuestro lenguage tanto commo palauras
 de los dias. E podemos las llamar, segunt Geronimo, mas
 con razon libros de los tienpos de toda la estoria de la
 diuinidat, por que fabla sennalada miente dellos mas que
 de ninguna otra razon. E el ochauo es el libro de
 Esdras, en que ha otrosi dos libros tan bien en el
 griego commo en el latin; e el noueno, el de Ester.
 
 E desta guisa son veynte e dos libros del Viejo
 Testamento: los çinco de Moysen, e ocho de los profetas,
 e nueue de los agiografos, que fablan todo de Dios. Pero
 muchos meten y el libro de Ruth e el Cinot, que son los
 Lloros de Geremias; e entrellos los cuentan por sendos
 libros por si cada vno dellos. E dizen por esta razon
 algunos que los libros de la vieja ley son veynte e
 quatro con estos dos. E por estos da Geronimo otrosi por
 enxienplo en el libro a que llaman Apocaliusa que son
 veynte e quatro aquellos a que llamamos seruores, que
 aoran el cordero e le ofreçen sus coronas con las
 cabeças baxas a tierra, estando delante las quatro
 animalias que son llenas de ojos delante e de tras. E
 esto quiere mostrar tanto commo que catan lo que es
 pasado e lo que ha de venir; e que llaman sienpre -que
 nunca quedan de llamar- santo, santo, santo, el Sennor
 Dios, poderoso en todas cosas: el que era, e el que es,
 e el que ha de venir.
 
 E dize asi Geronimo este prologo destas escrituras que
 tal es commo comienço de yelmos, e que conviene a todos
 los libros que son tornados de ebrayco en latin por que
 sepamos que, qual quier otro libro que fuera de la
 cuenta destos, es que le deuemos tener por apocrifo.
 Onde el libro de Salamon que a nonbre el libro de
 Sapiençia, e el libro de Ihesu fiio de Sirat, e el de
 Judit, e el de Tobias, e el libro a que dezimos Pastor,
 que non son puestos nin fallados en el canon -e esto es
 en la regla de los otros veynte e quatro- e por
 apocrifos son juzgados segunt esto.
 
 E el primero de los Macabeos otrosi dize Geronimo que
 fallo el en el ebrayco, e el segundo en el griego. E
 muestra que se puede esto prouar por la manera misma del
 fablar, ca en la fabla semeja a la manera del griego. E
 por que suele ser costunbre de la maldat de los omnes de
 reprender sienpre e dezir mal del que dize bien, pues
 que lo ellos non saben dezir o avn que lo sepan, e
 conpone aquel alguna buena obra de alguna estoria o de
 algunt buen saber, ouo miedo Geronimo que asi farien a
 el en este traslado que fazie de ebrayco en latin. E
 ruega a sus ayudas que le defiendan de los maldignos, e
 dize asi:
 
 «Pues que asi es desta razon de los libros, commo he
 contado, ruego a ti o que quier que fueres que estos
 libros leyeres que non tengas nin asmes que esta labor
 del mio lazerio nin esta mi obra que reprendimiento es
 de los antiguos, mas que es cosa en que tenemos que
 fazemos seruiçio a Dios de aquello poco que sabemos
 commo gelo fazen grande los que mucho saben.»

 [I.] De Elcana e de sus mugeres, Ana e Fennena, e del
 tienpo en que fueron.
 Andados diez e seys annos del tienpo del obispo Heli,
 juez de Yrrael, quando andauan los annos del comienço
 del mundo e de Adan en tres mill e sete-

[ 210 ]
 çientos e çinquanta e ocho segunt la
 cuenta de los judios, e en quatro mill e çiento e
 nouenta e seys segunt los setenta trasladadores, reynaua
 el rey Teuteno en Asiria, e Zeusipo en Siçionia, e
 Oyxites en Atenas, e Siluio, fiio de Ascanio fiio de
 Eneas de Troya, en Ytalia sobre los latinos, e los del
 linage de diapolitas en Egipto.
 
 E en dias de aquel Heli -de quien deximos en el cabo del
 libro de los Juezes e en el comienço del de Ruth que
 fuera el mismo obispo e juez en vna sazon en Yrrael
 despues de Sanson- era vn muy buen varon, e muy
 derechero, e de Dios en vna çibdat que yazie en el monte
 Sofin en tierra de Promision en la suerte de los del
 linage de Efrayme. E dezienle a aquella çibdat vnos de
 vna guisa e otros de otra.
 
 E la estoria de la Briuia la llama en el comienço del
 primero libro de los Reyes Ramatayn; e el euangelista
 Marcos le dize en el Euangelio Arimathia; e Josefo la
 nonbra Ramate. E departe maestre Pedro deste nonbre
 Sofin que tanto es en el ebrayco commo ataleamiento en
 el nuestro lenguage de Castilla. Onde dize que Ramatayn
 es la çibdat e Sofin ataleamiento, donde Ramatayn Sofin
 tanto quiere dezir commo çibdat de ataleamiento, por que
 es asentada en aquel monte tan alta que toda la tierra
 de aderredor an a ojo della e de muy aluenne.
 
 E aquel buen omne, que deximos de aquella çibdat de
 Ramatayn, auie nonbre Elcana; e fue fiio de Geroboan,
 fiio de Eliud, fiio de Tau, fiio de Suph. E venie del
 linage de Leui e era dezinueue del; e deçendie del por
 la linna de Caach, e de Ysuar, e de Core, segunt cuenta
 la estoria de maestre Pedro. Onde paresçe por esta razon
 que del linage de Aron fiio de Leui fue, segunt el
 padre; mas segunt la madre, dize otrosi maestre Pedro
 que del linage de Judas venie, donde vinieron los reyes
 despues.
 
 E cuenta otrosi maestre Pedro e departe asi: que este
 buen varon Elcana que por todo esto que non es contado
 aqui por aronita, fascas por de los de Aron, mas de los
 de Judas; e que por esto le llama la estoria de la
 Briuia efrateo, que quiere dezir tanto commo de Betelen,
 que es en la suerte de los del linage de Judas. Onde
 auredes adelante que por esta razon de parentesco puso
 Samuel despues desto a vno de sus fiios por juez en
 Betelen entre sus parientes. E este Elcana ouo dos
 mugeres, e dezien a la vna Ana, e a la otra Fennena. E
 auie Elcana sus fiios en Fennena, mas en Ana non ninguno
 ca era mannera; pero amaua el mucho mas a Ana que non a
 Fennena.
 
 E auie estonçes el pueblo de Yrrael por ley de ayuntarse
 todos en tienpos sennalados del anno a la tienda del
 testamento a fazer y sus oraçiones, e sus sacrifiçios, e
 sus ofrendas a Dios. E la tienda era asentada en vn
 lugar a que llamauan estonçes Silo exercituun, que
 quiere dezir tanto commo çibdat o lugar de las huestes,
 por la hueste de los de Yrrael que se asento alli de
 morada quando entraron la tierra primero e fincaron y la
 tienda del santuario por mandado de Dios. E esta es la
 çibdat a que agora llamamos Gerusalen.

 [II.] Del lloro de Ana e del conorte de Elcana, su
 marido.
 Elcana vinie en los dias estableçidos, commo mandaua su
 ley, e subie a Gerusalen para aorar a Dios e fazer le
 sus sacrifiçios en la tienda commo la otra gente de los
 ebreos. E auie aquel Heli, saçerdote e juez de Yrrael
 estonçes, dos fiios que auien nonbre: el vno Ofni, e el
 otro Finees. E era ya Finees otrosi saçerdote de Dios
 commo su padre. E estauan alli estonçes en la tienda
 amos hermanos.
 
 E quando vino el dia de la fiesta de fazer el sacrifiçio,
 fizo Elcana el suyo; e

[ 211 ]
 partiolo e dio a
 Fennena, su muger, e a todos sus fiios e a sus fiias sus
 partes, a cada vno la suya. E dio a Ana vna parte sola,
 commo vna persona, e non mas. E las partes de Fennena e
 de sus fiios faziense muchas ayuntandolas todas en vno,
 e la de Ana muy poco, ca non mas de la suya sola. E
 cuenta la estoria que se paro estonçes triste Elcana por
 ello por que amaua mucho a Ana.
 
 E desta tristeza de Elcana departen vnos que lo fizo por
 que vistiera a sus mugeres e a sus fiios de nueuo alli
 por la fiesta, e diera a todos sendos pares de pannos. E
 lo de Fennena e de sus fiios e sus fiias era mucho, e lo
 de Ana poco. Otrosi dizen que por las partidas de los
 sacrifiçios lo fizo, que partien los saçerdotes entre
 los que los ofreçien e dauan a cada vno la suya commo
 cosa santa; e la de Ana non fue mas de vna sola, commo
 es ya dicho. E en esta razon acuerdan todos los mas que
 en esto departen.
 
 E Fennena por los fiios que auie faziese loçana. E por
 que veye que el marido amaua mas a Ana por que era
 mannera, auie enbidia dello, e apremiauala en lo que
 podia, e maltrayala tanto que la denostaua, e llamauala
 mannera e que Dios le tolliera natura de aver fiio; e
 todo esto le dezie por denuesto. E desta guisa maltraxo
 sienpre Fennena a Ana, e la fazie ensannar cada anno que
 a Gerusalen venien a la tienda de Dios a fazer sus
 sacrifiçios e sus oraçiones. E Ana otrosi, quando cataua
 a Fennena e le veye conpanna de fiios e de fiias
 aderredor, e oye aquellos maltraemientos que le dezie,
 teniese por quebrantada de muchas guisas.
 
 E asi acaesçio vna vez que seyendo a comer en aquellos
 sacrifiçios, comien todos e ella non; e començo a llorar
 muy graue mente e non por el non comer, nin avn tanto
 por lo que la maltraye Fennena, commo por que era
 mannera, e non fazie fiios, e seye sola. E el marido
 violo e pesole mucho. E preguntole por que lloraua, e
 dixole asi que donde le venie aquel pesar al coraçon. E
 aqui departen los esponedores desta razon -que por que
 semeja en las palauras que dize la estoria de la Briuia-
 que lo entendie Elcana que por que se veye mannera e
 sennera sin fiios, lo fazie Ana aquello, maguer que lo
 el preguntaua, ca le dixo adelante asi:«¿Non te so yo
 mejor que diez fiios si los ouieses, pues que tanto te
 amo?»
 
 E cuenta Josefo sobresto que la començo a conortar e a
 dezir le muchas palauras buenas e de solaz, e que non le
 podie el dar fiios pues que Dios non querie; mas que non
 diese nada por ello, nin fuese triste por ende, nin
 llorase, ca el le farie sienpre todas las onrras que
 buena duenna meresçie aver. E Ana, quando oyo tan buenas
 palauras commo su marido le dezie, conortose mas e dexo
 de llorar; e comio e beuio de los sacrifiçios en la
 tienda, mas non por que se le tolliese del coraçon la
 tristeza e el pesar que auie de lo que non fazie fiios e
 se veye sola.

 [III.] De la oracion de Ana e de commo ouo fiio.
 Auien estonçes por costunbre los obispos de mandar poner
 sus sillas en la entrada de la tienda en los tienpos del
 anno que el pueblo se auie alli todo de ayuntar e
 asentauanse. E alli seyen toda via, lo mas demientra que
 la fiesta duraua, para dar consejo a los que gelo
 demandauan, cada vno en lo que lo ouiese de menester, e
 los fallase y prestos toda ora.
 
 E desque Elcana e su conpanna ouieron comido, leuantose
 Ana e vino a la puerta de la tienda. E seyendo alli el
 obispo Heli en su silla, finco ella los ynojos, e
 començo a fazer su oraçion, e rogar a Dios llorando muy
 de coraçon, e prometer le diziendo en su coraçon asi:
 «Sennor Dios de las huestes, si tu me dennares catar, e
 vieres el quebranto e la pena de la tu siruienta, e non
 me oluidares e te menbrares de mi,

[ 212 ]
 e
 dieres a tu siruienta fiio varon, e me fizieres que sea
 yo madre, dar le he yo al tenplo para tu seruiçio que
 alli te sirua en todos los dias de su vida, e fazer lo
 he yo en su criança nazareo e que la su cabeça nunca con
 nauaja sea rayda.»
 
 E en todo esto creçiendo ella su oraçion e afincandose 
 mucho en ella a Dios, alço con la grand quexa que tenie
 la boz, mas pero muy poquillo. E el obispo Heli, que
 seye alli en su silla, parole mientes catandola a la
 boca toda via, ca aoraua ella a Dios en su coraçon de
 guisa que en toda su oraçion nunca la boz alço por que
 Heli la pudiese bien entender nin oyr que pudiese
 aprender que dezie, sinon que le veye mouer los labrios.
 E despues que la vio estar alli tan luengo tienpo e
 contender tanto en ello, asmo que por ventura que
 beuiera ademas e que por eso estaua alli de aquella
 guisa.
 
 E dixole asi sobrello esta palaura mala: «¿Fasta quando
 estaras y bebda? Vete. Agora perderas el vino de que
 estas presa, e despues vernas mejor a fazer tu oraçion.»
 E respusole ella e dixo: «Mio sennor non esto tal, mas
 so muger muy mezquina e so de fuerte ventura. E non beui
 oy vino nin cosa ninguna que de sentido me pudiese
 sacar, loado a Dios; mas mostre mi alma e mi voluntad
 ante mio Sennor Dios. E nin cuydes tu, sennor que yo, tu
 siruienta, so commo vna de las fiias de Belial, ca de
 mucho dolor e mucho lloro en que so sola fable fasta
 agora. E tu, aora a Dios por mi, tu siruienta.» E el
 obispo Heli entendio commo por que non auie fiios era
 aquello, e rogo por ella a Dios. Desi dixole: «Razoneste
 muy bien; e ve agora en paz e con salut. E el Dios de
 Yrrael te de e dara lo que le tu demandas e le pides.»
 Respusole ella: «Sennor, mucho desea la mi voluntat de
 fallar la tu siruienta graçia ante ty.»
 
 E Ana, pues que esto le ovo dicho, fuese su carrera. E
 tanto ovo ella firme fiuza en las buenas palauras del
 obispo que el le dixo, que Dios le darie fiio e lo creo
 ella, que de alli adelante non se trabajo de cuydar en
 al commo antes fazie, sinon esperar que asi serie de
 todo en todo. E vinose alegre para su marido; e comio e
 beuio con el alegre mientre de alli adelante.
 
 E otro dia de mannana leuantaronse Elcana e sus mugeres e
 su conpanna, e fizieron su oraçion a Dios en la tienda.
 Desi tornaronse e fueronse a su casa a Ramata; e
 aluergaron Elcana e Ana, su muger, en vno. E menbrose
 Dios de Ana; a cabo de dias enprennose e pario vn fiio.
 E pusole nonbre Samuel, que en el nuestro lenguage de
 Castilla, segunt departe la estoria e Ramiro en los
 esponimientos de la Briuia, quiere dezir tanto commo
 pedido a Dios.

 [IV.] Del ofreçimiento de Samuel al tenplo.
 Despues desto vino commo de cabo vna de aquellas fiestas
 mayores en que se auia todo el pueblo a allegar en
 Gerusalen a su fiesta e a sus sacrifiçios, commo es
 dicho. E començose a guisar Elcana commo fuese con sus
 mugeres e con toda su conpanna a fazer alli a Dios sus
 ofrendas e su sacrifiçio commo solie. E quiso leuar a
 Ana, su muger. E Ana menbrose de su oraçion que fiziera
 a Dios en la tienda quando le pidio que le diesse fiio e
 commo lo prometiera ella que gelo daria e gelo ofreçerie
 que le siruiese sienpre en el tenplo.
 
 E dixo al marido: «Este ninnuelo prometi yo a Dios,
 quando gelo pedi, que gelo ofreçeria, e fuese suyo e lo
 siruiese sienpre en la tyenda en todos sus dias. E fue
 su merçed del, commo de Sennor tan piadoso, e oyo mi
 oraçion e diome fiio. E agora ha menester que le cunpla
 yo lo que le promety. E el ninnuelo es muy pequennuelo,
 e tengo lo avn a la teta; e mas fincare yo con el e
 criar le he fasta que sea para toller le la teta. Desi
 yremos e ofreçer lo hemos commo lo yo promety.» E Elcana
 touolo por bien e dixole: «Pues.

[ 213 ]
 faz lo
 que touieres por bien, e finca, e crialo fasta el tienpo
 que dizes. E ruego yo a Dios que el cunpla la tu
 palaura.»
 
 E Ana finco e crio su fiio commo dixera. E cuenta Josefo
 que le dexara creçer el cabello, que nunca lo çerçenaua;
 nin le daua vino a beuer, sinon agua toda via. E despues
 que fue criado el ninno e vino a tienpo de toller le la
 leche, leuaronle Elcana e su madre a Gerusalen a ofreçer
 le en la tienda, commo prometiera a Dios. E leuaron con
 el a ofreçer tres bezerros, e tres moyos de farina, e
 vna terraza de vino, que es, segunt dize en la estoria
 de maestre Pedro, medida de tres moyos. E era Samuel muy
 ninno avn, segunt cuenta en la estoria de la Briuia; mas
 pero por todo eso non dexo su madre de leuar le. E
 sacrificaron con el vn bezerro, e ofreçieron ella e su
 marido el ninno a Eli.
 
 E dixo esa ora Ana a Eli estas palauras, segunt vna
 manera de jurar que trayen los judios estonçes: «Mio
 sennor, merçed. Biue la tu alma, sennor.» E estas
 palauras de Ana departe maestre Pedro e cuenta que,
 segunt los judios fazien su jura atal, quieren dezir
 tanto commo: «Por la tu alma lo juro, sennor, que yo so
 aquella muger que tu viste que era aqui delante de ti
 orando a Dios. E aorele; e oyome e diome El lo que le
 demande por mi oraçion. E es este mio fiio. E yo, ante
 que lo ouiese, prometile que si me lo diese, que lo
 ofreçeria a El e gelo acomendaria que lo siruiese en
 todos los dias de su vida.»
 
 E fizieron alli estonçes todos, el obispo e Elcana e Ana,
 su oraçion a Dios por aquella merçed e aquel miraglo que
 alli fiziera. E aorol Ana e dixole esta cantiga que
 oyredes agora; pero quisieron dezir algunos que oraçion
 era. Mas departe maestre Pedro que non es, por que
 muestra que departimiento ay entre oraçion e cantiga, ca
 oraçion diz que es rogar a Dios e pedir le algo por el
 bien que ha fecho, e cantiga es cantar le e alabar le. E
 tal es esto que Ana dixo en este lugar.
 
 E faze en el estas tres cosas: la primera, que alaba en
 gradeçer a Dios la merçed e el bien que le fizo en dar
 le el fiio que le pidio; la segunda, retrae la soberuia
 que Fennena fazie contra ella; la terçera, que profeto
 del reyno de Ihesu Christo. E desto vos departiremos
 agora en quales palauras e por quales dixo cada vna
 destas cosas.

 [V.] Del cantico de Ana e fue Samuel ofreçido al
 tenplo.
 Començo Ana en esta su cantiga e dixo asi: «Alegre el mio
 coraçon en el Sennor. Alçada es la mi fortaleza en el
 mio Dios; ensanchada es la mi boca sobre mios enemigos,
 por que me alegre yo en Aquel que es la su sanidat. E
 non es santo ninguno commo Dios, nin es otro fueras ende
 El, nin es fuerte ninguno commo nuestro Dios.» E en
 estas palauras, segunt que esta cantiga fabla en este
 lugar, cuenta maestre Pedro que alabo Ana a nuestro
 Sennor Dios por el bien e la merçed que le fiziera en el
 fiio que le diera.
 
 E en razon de conosçer gelo dixo ella adelante en su
 cantiga: «Los que vos gloriades, non querades amochiguar 
 de fablar cosas altas e soberuiosas; e partanse de
 vuestra boca las cosas viejas de que vsades, ca el Dios
 de los saberes es el Sennor. E los cuydares a El son
 aparejados, e las otras vanidades son. E el arco de los
 fuertes sobrado e vençido es, e los flacos çintos son e
 çerrados e esforçados de fortaleza. E los que primero
 fueron fartos de panes e de comer en sus comeres, esos
 se alegraron. E los que lazrauan de fanbre son fartos,
 fasta que pario la mannera muchos e la que auia muchos
 fiios enfermo.
 
 »E el Sennor amortigua e abiua, e aduze a los infiernos e
 saca dende. E el Se-

[ 214 ]
 nnor faze
 pobre e enrriqueçe, e omilla e alça, e leuanta del poluo
 al menguado, e alça al pobre del estiercol que sea con
 los prinçipes e tenga silla de gloria, ca del Sennor
 Dios son los quiçios de la tierra e sobrellos puso El la
 redondeza della. Guardara El los pies de los sus santos,
 e los crueles callaran en las tinieblas; ca el varon non
 sera esforçado en su fortaleza, e los sus aduersarios 
 temeran a Dios, e tronara El sobre ellos en los çielos.»
 
 E fasta este lugar alabo Ana a Dios, razonandose contra
 la soberuia que Fennena fazie contra ella por que auie
 fiios e veye a ella mannera. E esto fizo Ana conosçiendo
 ella a Dios el quebranto que El fiziera en la soberuia
 que a ella fazie Fennena, e la piedat que ouiera a ella
 en dar le fiios contra la mannera. E desi dixo adelante
 asi: «El Sennor judgara los terminos e los cabos de la
 tierra, e dara inperio al su rey, e alçara el cuerno del
 su Christo.»
 
 E en estas otras palauras que vienen aqui quales oydes, e
 son las postrimeras de la su cantiga, profeto Ana del
 reyno de nuestro Sennor Ihesu Christo, e acabo alli su
 loor que fazie a Dios por la merçed que le fiziera en
 dar le el fiio que le pidiera, e amansar la soberuia e
 la loçania de Fennena contra ella.

 [VI.] De las malas costunbres de Ofni e Finees, fijos
 del obispo Heli.
 Despues que Elcana e Ana ofreçieron su ninno, e ellos e
 Fennena, la otra muger de Elcana, ouieron fechos sus
 sacrifiçios e sus oraçiones a Dios en la tienda del
 testamento, e Ana ovo cantada su cantiga alli a Dios,
 despidieronse ellos e toda su conpanna del obispo Heli,
 e encomendaronse en la su graçia commo de su obispo e su
 juez, ca todo lo era estonçes Heli. E dexaron a su fiio
 Samuel con el en el tenplo, e fueronse, e tornaronse a
 su casa a Ramata. E finco Samuel con el obispo Heli en
 la tienda del santuario por siruiente, e siruio Samuel
 alli a Dios ante el obispo Heli.
 
 E los dos fiios deste obispo Heli, que eran Ofni e Finees
 -e fiios de Belial, asi commo dize la estoria de la
 Briuia-, eran muy soberuios, ca non conosçien a Dios nin
 sabien el su ofiçio que auien a fazer al pueblo segun
 que a saçerdotes conuinie. Mas quando fazien sus
 sacrifiçios los omnes que venien alli a Gerusalen a la
 tienda, quien quier que fuese el que lo fiziese, venie
 vn su siruiente destos fiios de Heli demientre que se
 cozien las carnes, e traye en su mano aquel siruiente vn
 garfillo de tres dientes e metialo en el calderon, o en
 la caldera, o en la olla, o en que quier que adobauan el
 sacrifiçio. E todo aquello que alcançaua con el
 tomauaselo el saçerdote para si. E desta guisa fazien
 aquellos fiios de Heli en sus sacrifiçios a todos los
 del pueblo de Yrrael que venien a Gerusalen a la tienda
 en los dias que mandaua su ley. E dize maestre Pedro que
 esto que tomauan que non era raçion de su partida, sinon
 robo.
 
 E otrosi venie vn moço del saçerdote al que fazie el
 sacrifiçio quemado, e deziele ante que quemase la
 grosura: «Dame para el saçerdote su parte de la carne
 que le adobe en su cabo, ca non te la tomara cocha,
 sinon cruda.» E si le respondie el que fazie el
 sacrifiçio: «Ençiendase primero oy la grosura, segunt
 que es la costunbre e el mandado de la ley; desi toma
 dende quanto quisieres a tu voluntad». respondiele el
 moço -pues gelo non queria dar este asi commo lo el
 demandaua- e deziel: «Non fare, ca agora me lo daras; e
 sinon, seys tanto te tomare por ello» fasta que gelo
 auien a dar. E sin aquello que les dauan por su parte,
 dize Josefo que se tomauan ellos dende mas por fuerça
 que era commo robo. E el pecado de aquellos dos moços,
 fiios de Heli, asi commo lo cuenta la estoria e lo
 oyredes adelante, era muy grande e pesaua a Dios muy
 mucho, ca estoruauan a los omnes buenos en fazer sus
 sacrifiçios.
 

[ 215 ]
 
 E demas venien las mugeres ebreas, segunt que era su
 costunbre, a la puerta de la tienda en aquellos dias de
 sus fiestas a tener y sus vegillas, e fazer y sus
 oraçiones que les perdonase Dios sus pecados e los
 yerros en que cayeran contra El. E cuenta Josefo que se llegauan a ellas Ofni e Finees, fiios del obispo, e que
 auien con ellas sus razones; e dauanles de sus donas e
 de sus dineros tantos por que se auien ellas a vençer
 para la locura que ellos querian. E a muchas de las que
 desta guisa non se les vençien diz que las forçauan; e
 aquellas que nin por dar nin por fuerça non podien
 vençer, que las denostauan e las desonrrauan mala
 mientre. E ellas que venian alli para alinpiar se de los
 pecados e de los yerros que fizieran contra Dios yuan
 dende mas erradas e mas pecadoras que non vinieran.
 
 E eran desta guisa muy malos e de mala vida estos dos
 fiios de Eli, que eran mançebillos ya por que los llama
 moços la estoria; mas fazelo por que eran de mal seso e
 malos, ca diz que non sabien trauesura, nin mala
 costunbre, nin crueldat, nin fecho auieso contra el
 pueblo que dexasen de fazer. E pesaua mucho a Eli, su
 padre, e avn teniese por apremiado ende e era muy
 enojado dellos, pero sufriegelo.
 
 E querialos grand mal todo el pueblo, e deseauan que non
 fuesen ya alli, e fueran muchas vezes contra ellos para
 vedar gelo. Mas tanto los veyen apoderados a ellos e a
 su padre, que era obispo e juez -que eran los dos
 mayores poderes que ellos auien-, e fazian lo que
 querian e que les duraua mucho, que los dexauan cuydando
 e esperando que gelo demandaria Dios, maguer que se les
 fazia ya a ellos aluenne, e que les daria Dios quebranto
 alguno por tan malos fechos. Mas non auien ya fiuza de
 veer lo, tanto les venie tarde, e doliense dende mucho;
 pero por el santuario auien lo de sufrir.

 [VII.] Del castigo del obispo Heli a sus fijos.
 En todo esto Samuel seruie en la tienda a Dios e andaua 
 vestido de la vestidura del lino, que deximos en la
 estoria del libro Exodo, a que llamauan los ebreos
 efote. E faziale su madre toda via vna camisa pequenna
 para su medida, de que le aduzie vna sienpre en aquellos
 dias que dezimos que auie a venir por mandado de la ley
 con su marido a Gerusalen a la tienda a fazer sus
 sacrifiçios de sus fiestas grandes commo solien. E
 bendixo Heli a Elcana e a Ana, su muger, por estas
 razones e bondades que fazien a su fiio, que era
 siruiente del tenplo e del obispo, e lo tenien tan
 apuesto. E dixo asi a Elcana: «De te el Sennor symiente
 e linage desta muger por la ganançia que le diste
 della.» E tornaronse Elcana e Ana, su muger, e fueronse
 a su lugar. E visito el Sennor a Ana e fizole su merçed.
 E ouo ella de Elcana despues desto tres fiios e dos
 fiias. E creçio aquel ninno Samuel e fue grand onbre
 ante Dios.
 
 E en todo esto este obispo Heli fuerase faziendo de dias
 e era ya muy viejo. E oyo dezir los muchos males que sus
 fiios fazien por todo el pueblo de Yrrael: commo se
 metien a dormir con las mugeres que velauan ante la
 puerta de la tienda. E llamolos e dixo les: «¿Por que
 fazedes tantos males e tantas enemigas commo suenan de
 uos, que sodes los peores omnes que ha en todo el pueblo
 de Yrrael?» E desi amonestolos e castigolos como a fiios
 que lo non fiziesen, ca non era buena fama la que el oye
 dellos, nin era bien que diesen ellos tan mal enxenplo
 en Yrrael e fiziesen al pueblo errar e trasgreyr.
 
 E por esta palaura que les dixo de fazer ellos al pueblo
 trasgreyr, cuentan vnos de los que departen la estoria
 en este lugar que non avien ellos que veer con las
 mugeres que velauan a la tienda. como oystes que lo dixo
 Josefo. Mas dizen que tomauan dineros dellas por que les
 diesen sol-

[ 216 ]
 tura de fazer con
 los varones lo que ellas quisiesen en los dias de sus
 alinpiamientos, quando les era vedado por su ley que lo
 non fiziesen.
 
 E cuenta la estoria que les dixo avn el padre sobre aquel
 castigo que oystes que si pecare omne contra omne en
 alguna cosa, ganar puede de Dios merçed que le perdone;
 mas si contra Dios pecare, ¿quien rogara por el? E el
 padre, por que los amaua mucho, castigaualos flaca
 mientre commo oydes. E ellos non oyeron el castigo del
 padre, por que querie Dios que muriesen por las grandes
 e muchas maldades que auie en ellos.
 
 E Samuel en todo esto creçie, e salie muy bueno e todavia
 mas; e punnaua quanto podie en fazer las cosas que
 ploguiesen a Dios. E eran los omnes muy pagados del de
 commo fazie.

 [VIII.] Del mandadero de Dios al obispo Heli e de lo
 que le dixo.
 Cuenta la estoria de la Briuia que vino estonçes vn varon
 de Dios a Heli, e que le dixo: «Euas razon que te diz el
 Sennor: 'Heli, ¿non me mostre Yo descubierta mente a la
 casa de tu padre quando era en Egipto en el poder de
 Faraon? E escogi Yo a el de todos los linages de Yrrael
 por saçerdote para mi que subiese e se llegase al mio
 altar, e me quemase y ençienso, e troxiese ante mi la
 vestidura que dezides efoth. E di a la conpanna de tu
 padre todas las cosas que mande dar para mi de los
 sacrifiçios de los fiios de Yrrael. E tu, ¿por que
 derribeste con la coz el mio sacrifiçio e los mios dones
 que mande ofreçer en el tenplo? E onrreste mas a tus
 fiios que a mi, por que comiesedes las primiçias de todo
 sacrifiçio que el mio pueblo de Yrrael fiziese.'»
 
 En cabo destas razones dixole avn asi aquel omne -e quien
 fue este omne non le nonbra la estoria-: «Por esto que
 tu fazes te dize el Sennor Dios de Yrrael esta razon que
 oyras adelante: 'Quando Yo fablaua con tu padre, dixe
 asi que la tu casa e la casa del tu linage serien por
 sienpre en la tienda ante mi en el mio menester
 figuradizo.' Mas agora dizete el Sennor desta otra
 guisa: 'Esto non fare Yo ya. Mas a quien quier que me
 onrrare, a aquel alçare Yo e porne en la mi gloria del
 mio santuario. E los que me despreçian echar los he de
 mi, e seran ellos por ello despreçiados e viles. E
 açerca vienen los dias en que Yo tajare el tu braço e el
 braço de casa de tu padre, e fare Yo por que non aya
 viejo en tu casa, e toller vos he el obispado. E veras a
 otrie poderoso e sennor de todos los bienes de Yrrael, e
 non sera de tu casa.'» E desi dixole que non fincaria
 viejo en ella por sienpre en todos los dias.
 
 E dize maestre Pedro desto del obispado que les tollio
 que se cunplio esto en los dias del rey Salamon quando
 le tollieron a Abiathar, que era de Ytamar, e fue dado
 alli el saçerdotado a Sadoc, que venie de Eleazar. E ay
 otros, segunt departe aqui la estoria, que asman que
 paso estonçes el saçerdotado en Samuel -luego que fue
 muerto Eli- que non era de los de Aron, mas que venie de
 los de Efrayme. commo es dicho, por su padre Elcana. Mas
 dize aqui la estoria que non fue asi; ca non fallamos
 por ninguno otro escrito nin dicho que Samuel fuese
 nunca saçerdote, nin que los de Aron perdiesen nunca el
 saçerdotadgo, nin fuesen ende echados todos de todo en
 todo fasta açerca del tienpo de los Macabeos, commo
 oyredes adelante en su lugar.
 
 Onde cuenta avn la estoria de la Briuia que dixo aquel
 mandadero de Dios a Heli delante desto que dixera Dios
 asi: «Pero non tollere de todo en todo del mio altar
 varon de ty,» en que se entiende quant grande es la
 piedat de Dios e el su esperar que faze contra nos los
 errados. Mas dixole: «Fare que fallescan aquellos que tu
 tienes por dos ojos e por tu alma, e morra grand parte
 de tu casa quando vinieren a edat de varon. E sera por
 sennal

[ 217 ]
 desto que ha de venir en la tu casa
 lo que conteçera a los tus fiios, Ofni e Finees, que
 morran amos en vn dia. E leuantare Yo saçerdote fiel que
 tomare para mi, que faga segunt mio coraçon e segunt mi
 alma. E fazer le he yo casa fiel, e andara delante el
 mio cristo en todos los sus dias; ca de acaesçer a esto
 que todo aquel que en tu casa fincare, que el que solie
 orar por los otros que venga tienpo que oren por el, e
 que ofrezca vn dinero de plata e vna torta de pan por
 ello, e que diga el a aquel que Yo fare saçerdote:
 'Ruegote que me dexes tomar vna parte desto del
 saçerdote por que coma dende vn bocado de pan.'»

 [IX.] De commo llamo Dios a Samuel e le castigo Heli
 commo respondiese.
 Aquel ninno Samuel, que deximos fiio de Elcana e de Ana,
 ministraua en todo esto en la tienda e seruia a Dios
 delante el obispo Heli. E en aquellos dias non auia
 profeta en Yrrael nin quien les dixese ninguna cosa de
 lo que auie a venir. E era estonçes muy cara de aver la
 palaura de Dios por esto, que non auie y quien la
 demandase nin quien la dixese a ellos, nin se mostraua
 estonçes en aquellos dias vision ninguna que paresçiese
 manifiesta mientre en aquel lugar commo solie seer. E al
 obispo Heli escureçiale el viso de ver, que non podia ya
 veer la luzençia de la lunbre ante que se non amatase,
 segunt cuenta la estoria de la Briuia.
 
 E semeja marauilla esto que dize de la candela de la non
 veer antes que se amatase, ca non es ninguno que de
 antes aya auido su veer endereçado que mas clara mientre
 non entienda la candela que arde que non la amatada. E
 podemos lo entender en esto: que desque el viso
 escuresçe al omne, mejor vee a la lunbre de la candela
 que non a la del dia. Onde lo departen vnos desta guisa
 e dizen asi: que esta palaura auten que es en el latin
 de la letra de la Briuia alli do dize Samuel auten; e es
 auten en el latin tanto commo mas en el nuestro lenguage
 de Castilla, e dizen que mas es. E sacando la dende,
 finca asi la razon: e Heli non podria deuisar la candela
 ante que se amatase. E si la auten estouiere y por e,
 dira asi: e Samuel durmie en el tenplo do estaua el arca
 de Dios. E diziendole desta guisa muestra que verna la
 razon llama, e acordara estonçes con el ebrayco que dize
 asi: Heli non podie veer la lunbre de la candela del
 Sennor, e avn non era amatada.
 
 E en toda la tienda non albergaua otrie sinon Heli e
 Samuel solo, que lo guardaua e lo seruie. E adurmiose
 Samuel alli vna noche ante que se amatase la candela,
 commo deximos. E llamolo Dios e dixo asi: «Samuel.» E el
 desperto e respondiole: «Heme.» E cuydo que lo llamara
 Heli; e leuantose, e vino corriendo a el, e dixo:
 «Llamasteme, sennor. Heme aqui.» E respondiole Heli:
 «Non te llame; e tornate e ve dormir.» E Samuel tornose
 a su lugar e echose a dormir de cabo. E desque se
 adurmio, llamolo Dios otra vez: «Samuel.» E el desperto,
 e leuantose otrosi luego, e fue a Heli, e dixole como el
 otra vez. E Heli otrosi respondiole, commo antes, que
 non lo llamara el; e mandole yr a dormir.
 
 E Samuel non sabia avn nada desta razon atal; e esto es
 de fablar Dios al omne. Nin le llamara avn Dios nunca,
 nin se le mostrara por su palaura, nin auia Samuel avn
 oyda la boz de Dios en ningunt tienpo. E durmiendo el,
 llamolo de cabo la terçera vez. E el leuantose otrosi, e
 fue a Eli, e dixole commo las otras vegadas; e dixole
 que le llamara e que que le querie. E entendio estonçes
 Heli que Dios le llamara, e dixo a Samuel: «Fasta aqui
 calle, que te lo non dixe; mas digotelo agora. Dios es
 aquel que te llama. E ve a dormir; e si de aqui adelante
 te llamare mas, esta

[ 218 ]
 presto e respondele
 asi: 'Fabla, Sennor, ca oyelo el tu sieruo.'»
 
 Samuel aprendio el castigo del obispo, e torno a su
 lugar, e echose a dormir. E el durmiendo ya, llamolo
 nuestro Sennor «Samuel, Samuel» dos vezes, segunt dize
 la Briuia. Pero da a entender Josefo por palauras que
 pone desta razon, e avn que lo esplana bien paladina
 mente, que tres vezes lo llamo. E cuenta maestre Pedro
 sobrello que asi fue, e que esto vino por demostrar y
 tres dignidades e tres poderes que ovo Samuel despues. E
 la vna dignidat es que fue profeta; e començo a
 profetizar luego a cabo de doze annos e a dezir las
 cosas que le descubrie Dios que auien a venir, segunt
 cuenta otrosi Josefo. E la segunda, que fue juez, maguer
 que non es contado por juez, e judgo a Yrrael. La
 terçera, que cunplio el menester del obispo demientra
 que Jaboch, nieto de Heli, era ninnuelo, commo diremos
 adelante.
 
 E esta razon del obispado que ouiera Samuel es la que vos
 deximos ante desta; mas non fue Samuel obispo, synon que
 touo dende las vezes.

 [X.] De lo que dixo Dios a Samuel e Samuel al obispo
 Heli.
 Samuel desperto luego, e estido presto, e respusole commo
 le castigara Heli: «Fabla, Sennor, ca lo oye el tu
 sieruo. E di e manda todo lo que quisieres, ca yo luego
 lo conplire todo con la tu ayuda e con la tu merçed.» E
 dixole estonçes Dios: «Yo dire palaura sobre Yrrael que
 amas las orejas retingan a todo aquel que la oyra.» E
 contole toda el amenaza que oystes en el capitulo
 terçero ante deste que dixera aquel varon de Dios a Eli,
 de lo que el faria en la su casa de Hely e en la su
 conpanna por que non castigaua sus fiios.
 
 E sobresto dixole asi: «En aquel dia que Yo esto fare
 leuantare contra Heli todas quantas cosas he dichas e
 amenazadas que faria sobre la su casa. E començar las he
 e conplir las he, ca le dixe que judgaria e destruyria
 su casa sienpre por la maldat de sus fiios; que sabie el
 que eran malos e fazien mal, e amaualos el a danno
 dellos, e querie sofrir las sus maldades a ellos, mas
 que non fazer plazer a mi, nin conplir mio mandado, nin
 auie cuydado de los castigar firme mientre de guisa que
 les vedase las sus maldades e los malos deleytes que
 eran contra la mi ley. E por que esto jure Yo por la su
 casa, por que la su maldat della nunca serie alinpiada 
 por sacrifiçios nin por dones que ellos a mi fiziesen
 nin ofreçiesen.
 
 »E pues que tu aqui eres, quiero que sepas la pestilençia
 que a de venir a los de Yrrael, que sera mayor e mas
 cruel que de omne non podrie ser dicha, por aquello que
 el obispo Heli quiere asi sofrir todas sus maldades a
 sus fiios mas que non fazer plazer a mi. E perdera el
 obispado por ello la su conpanna, ca aquello que Yo
 prometi a Aron -que nunca el nin los suyos perderian el
 obispado nin saldria de la su conpanna- entender lo
 deuen los que del vienen que serie esto asi si ellos non
 pasasen el mio testamento. Mas pues que lo ellos non
 tienen, y lo quebrantan, e lo pasan -e por la su culpa e
 por el su yerro viene-, non les deuo Yo tener de otra
 guisa lo que les dixe.»
 
 E Samuel, pues que oyo e aprendio de nuestro Sennor Dios
 esta profeçia de las cosas que avien de venir, tornose a
 dormir de cabo e durmio fasta en la mannana. E quando
 amaneçio, leuantose, e guiso sus cosas para la tienda, e
 abrio la puerta. E auie miedo de descubrir esta razon a
 Heli por le non fazer pesar, nin le dezir donde fuese
 triste en su coraçon. Mas Heli, commo sabia ya que le
 fablara nuestro Sennor, auie sabor de oyr lo que le
 dixera. E llamolo e dixole: «Mio fiio Samuel.» E el
 respusole, e vino luego a el, e dixo:

[ 219 ]
  
 «Euas me aqui, sennor. ¿Que me quieres?»
 
 E Heli preguntole estonçes que le dixese que fuera
 aquello que le Dios dixera esa noche. E Samuel
 escusauase dende quanto podie por le non dezir pesar.
 Mas conjurolo Heli que gelo non encubriese e que gelo
 dixese; e si lo non fiziese, que Dios le fiziese a el
 otro tal. E Samuel, quando vio que Heli tan a coraçon
 auie de saber lo, mesuro que por ventura que por Dios
 venie. E conto gelo e descubrio gelo todo que non le
 celo dende ninguna cosa de quanto Dios le auie dicho. E
 Heli, pues que lo ovo oydo, pesole de coraçon. E respuso
 a Samuel e dixole asi: «Sennor es. Faga lo que el
 quisiere e touiere que es bien.» E pero que lo auie oydo
 ya de antes a aquel varon de Dios, que gelo auie
 contado, e lo creye, cuentan que mas lo creyo de alli
 adelante, e mas cierto fue de sus fiios que los perderia
 que non fasta alli.
 
 E Samuel creçio e salio bueno; e aprouaua cada dia e era
 Dios con el. E de las sus palauras non le caye ninguna
 en tierra nin se le oluidaua. E conosçio todo el pueblo
 de Yrrael que de Dan fasta Bersabec que Samuel era fiel
 profeta de Dios; e corrio la su palaura por toda aquella
 tierra. E todo el pueblo venie a el a demandar le
 consejo; ca, por que non auie en aquella sazon profeta
 de Dios que les dixese las cosas que auien de venir,
 eran entre el pueblo de Yrrael vnos que se fizieran por
 si adeuinos, e sorteros, e de otras maneras que se asacaran ellos de adeuinar.
 
 E dize maestre Pedro que mando Dios que los non creyesen
 nin fuesen a ellos, e que los echasen de entre si, e que
 de los suyos ouiese quien les dixese profeçia e la
 palaura de Dios. E segunt esta palaura que dize maestre
 Pedro que dixo Dios a los de Yrrael, que de los suyos
 ouiese quien les dixese profeçia e la palaura de Dios,
 dase a entender que aquellos adeuinos non eran judios,
 sinon gentiles.

 [XI.] De commo vençieron los filisteos a los judios, e
 mataron a Ofni e Finees, e prisieron el arca del
 testamento.
 En el tienpo que esto contesçio en Yrrael leuantaronse
 los filisteos e vinieron a lidiar con el pueblo de los
 judios. E los judios salieron a ellos a resçebir los
 commo a enemigos commo ellos venian; e posaron e
 fincaron sus tiendas çerca de vn lugar a que dizen la
 Piedra del Ayudorio. E cuenta Josefo que non tenien en
 nada a los filisteos. E los filisteos en todo esto
 entraronles dentro en el termino de su tierra, e
 vinieron a vna çibdat que le dezian Aufet, que era de
 los de Yrrael. E pararon alli sus azes contra ellos, e
 lidiaron, e vençieron los filisteos. E murieron y de los
 judios en aquella batalla fasta quatro mill omnes,
 esparzidos por los canpos asi commo yuan fuyendo. E los
 alcançauan los filisteos e segudaronlos fasta que los
 metieron dentro en las tiendas de su hueste.
 
 E dixeron los mayorales e los mas ançianos del pueblo:
 «Que fue esto o por que nos firio oy nuestro Sennor tan
 mal ante los filisteos, e nos maltraxo asi, e fizieron
 ellos en nos tamanno danno? Traygamos aca el arca del
 testamento, que esta en Silo en la çibdat de Gerusalen,
 e leuemos la en medio de nos por que nos salue e nos
 libre de mano de nuestros enemigos.» E temiendose del
 mayor quebranto que les auie a venir -segunt cuenta
 Josefo, e segunt lo que auemos oydo por las palauras que
 dixera el varon de Dios e avn Samuel al obispo Heli-
 enbiaron a los mas viejos al obispo Heli que les fiziese
 leuar el arca del testamento del Sennor, que seye sobre
 cherubin, de que dize en el Salterio: «Tu, que estas
 sobre el cherubin, manifiestate de lantre Effraym, e
 Benjamin, e Manases.» E fue esto dicho por la gloria de
 Dios que se mostraua e paresçie sobre el arca en aquel
 lugar, commo lo auemos ya dicho muchas vezes en los
 libros de Moysen.
 

[ 220 ]
 
 E enbiaron gela e vinieron con ella Ofni e Finees,
 aquellos dos malos fiios de Heli, que eran dantes en la
 hueste. E los de la hueste, quando vieron el arca,
 fueron mucho alegres con ella, e dieron grandes bozes, e
 fizieron muy grand ruydo: tanto que sono por la tierra
 por que cuydauan con ella vençer, non sabiendo nin
 creyendo que mayor era que el arca El que pusiera de les
 dar quebranto e traer sobre ellos pestilençia tan grande
 e tan mala por qual nunca pasaran fasta alli, ca nunca
 el arca perdieran commo la perdieron de aquella vez. E
 desque la touieron consigo, fueron commo muy seguros que
 con ella vençerien a los filisteos.
 
 E Finees, aquel fiio de Heli, tenie ya las vezes del
 padre e vsaua del ofiçio e del obispado. E dierale este
 poder el padre, por que era el muy viejo e non podie ya
 conplir en el ofiçio commo deuie. E mandoles el padre a
 amos hermanos que guardasen el arca muy bien e non le
 viniesen sin ella. E los filisteos, quando oyeron
 aquellas bozes, e aquel ruydo tan grande, e aquella
 alegria que fazian los judios, e sopieron que con el
 arca que les viniera lo fazian, dixeron: «¡Que bozes tan
 grandes son aquellas que fazen en la hueste de los
 judios!» E ouieron miedo e dixeron: «Dios vino en la
 hueste.» E sospiraron todos e gemieron, diziendo: «Esto
 nuestro mal es, ca ayer nin anteyer non fazien alli
 tanta alegria. E ¿quien nos anparara a nos del poder de
 los altos dioses destos? E estos son los dioses que
 firieron de toda pestilençia a Egipto e guiaron a estos
 en el disierto.»
 
 E dixeron asi estonçes los mayores a los otros:
 «Esforçad, los de Filistin, por que non seades sieruos
 de los judios commo fueron ellos nuestros. Esforçad e
 lidiad.» E commo conteçe muchas vezes que a el omne de
 seer bueno quando se vee en cuyta, e ellos con grand
 miedo que ouieron esforçaronse e lidiaron muy fiera
 mientre. E firieron en los judios, e vençieron los, e
 esparzieronlos, e fizieronlos fuyr cada vno a su tienda.
 E mataron dellos aquel dia en aquella batalla treynta
 mill omes de los de pie; e fue y presa el arca del
 testamento. E murieron y en esa fazienda aquellos dos
 fiios del obispo Heli, Ofni e Finees.
 
 E lo que esperauan los ebreos de vençer a los filisteos,
 vençieron los filisteos a ellos; e mataron e fizieron en
 la hueste commo auemos dicho. E entendieron e
 conosçieron alli los judios que de balde ouieran fiuza
 en el arca. E asi cuenta Josefo que les acaesçio; e
 cayeron ellos de tan mala guisa e tan adesora en mano de
 sus enemigos.

 [XII.] De la muerte del obispo Heli e del llanto de
 los de Yrrael por el arca.
 Vençida la batalla, saliose del az vn mançebillo del
 linage de Benjamin e vino a Gerusalen ese dia mismo, el
 vestido ronpido e poluorienta la cabeça. E dixo por la
 çibdat commo eran vençidos los judios e presa el arca. E
 lloraron estonçes todos quantos lo oyeron; e fizieron
 grand llanto sin mesura varones e mugeres, pequennos e
 grandes, quantos y eran.
 
 E en todo esto el obispo Heli seye toda via en vna silla
 muy alta en la puerta de la çibdat, por do yuan e venien
 de la hueste, ascuchando que nueuas trayen e dezien de
 alla los que entrauan; ca seye el muy pauoroso en su
 coraçon por el arca de Dios, temiendo que se non
 perdiese alla por ventura commo contesçio. E estaua el
 ascuchando commo lo dezien los que venien, por que los
 non podie veer; ca dize el ebrayco que non auia ya Heli
 el viso esclareçido para ver poco nin mucho, mas que de
 todo en todo era ya çiego.
 
 E quando oyo aquel ruydo e aquel llanto tan grande que
 fazian en la çibdat, asmo que alguna ocasion era aquello
 que conteçiera de nueuo a los suyos en la çibdat. E
 mando llamar a aquel que traxiera las nueuas, e
 demandole que le dixese con que viniera e que era
 aquello. E el vino a el, e contole todo el fecho commo
 auie conte-

[ 221 ]
 çido e commo eran
 vençidos los judios; e auie y muertos muchos millares
 dellos, e Ofin e Finees, sus fiios, entre ellos; e
 sobresto que era el arca presa e que la leuaran los
 filisteos. E dixole commo el viniera ese dia de la
 batalla e que el era el que fuyera de la az ese dia de
 la batalla.
 
 E el obispo, maguer que oye la mortandat que era fecha en
 el pueblo e commo murieran y sus fiios, pesole; mas non
 lo mostraua mucho. E sufrielo e encubriese por que,
 segunt departe aqui Josefo, auie lo ya oydo el; e sabie
 de antes las cosas que auian a venir por Dios que lo
 fiziera dezir a Samuel, commo es ya dicho. E los males
 que omne sabe dantes que le an de venir non da tanto por
 ellos nin los pone desa guisa a coraçon. Mas aquel danno
 faze a omne muy grand mal, segunt cuenta Josefo, el que
 non espera omne nin de que se non teme, e esta
 desospechado del, e le viene adesora e sin sospecha.
 
 E Heli otrosi, de quien paresçie que non daua tanto por
 la muerte de los de la hueste nin por la de sus fiios,
 quando le nonbro el arca aquel que le dezia las nueuas e
 oyo dezir della que era presa e leuada de los enemigos
 -que era la cosa que el nunca sospechara-, tan grande
 fue el dolor que ovo dende que se amorteçio, e derribose
 de aquella silla en que seye, e cayo atras çerca de la
 puerta entre la silla e la puerta. E quebrantaronsele
 las çeruizes, commo cayo sobrellas, e murio luego dende;
 ca auia ya nouenta e ocho annos de quando nasçiera e era
 omne muy viejo, e avn mas por que se diera ayna a vegez,
 commo conteçe a muchos, que non por los muchos dias,
 demas que en aquel tienpo tantos annos non eran grand
 vida del omne. E los quarenta de aquellos annos judgo el
 pueblo de Yrrael, e ovo el sennorio en el obispado e en
 el judgado; ca el solo lo ovo todo aquella sazon, commo
 es ya dicho.

 [XIII.] De commo nasçio un nieto al obispo Heli e del
 tienpo que Heli se ensennoreo.
 Vna su nuera de Heli, muger de Finees, su fiio, era
 prennada de siete meses quando esto conteçio. E pues que
 esto oyo -commo era muerto su marido, e su suegro, e su
 cunnado, e presa el arca-, tamannos dolores le tomaron
 de parto adesora que toda la encoruaron; e pario vn fiio
 de siete meses, segunt cuenta Josefo. E estando ella en
 pasamiento que se queria morir del mal del parto que
 ovo, dixeronle las que estauan aderredor: «Esfuerça e
 non temas, ca fiio varon pariste con que te fara Dios
 bien e merçed.» E dize la estoria de la Briuia que ella
 non les respondio nada, ca non torno y cabeça, demas que
 yazia commo desmemoriada.
 
 E pero llamo ella al moço por nonbre Ycabot en el
 ebrayco, que quiere dezir en el nuestro lenguage de
 Castilla tanto commo sin gloria, por la mal andança e el
 quebranto que viniera estonçes a la hueste de los de
 Yrrael, segunt lo cuenta Josefo, o avn segunt dize la
 estoria de la Briuia en las esposiçiones de Ramiro, que
 quiere mostrar este nonbre Ycabot tanto commo pasada es
 de Yrrael la gloria del Sennor, ca presa es el arca del
 su Dios.
 
 E sobre estos quarenta annos de Heli, en que el fue
 obispo e juez e gouerno el pueblo de Yrrael, vienen y
 vnos departimientos que vos diremos que ponen los santos
 padres e los otros sabios en sus cronicas e en sus
 libros. E acuerda Josefo sobresto que asi fue que el
 obispo Heli que mantouo a Yrrael aquellos quarenta
 annos. Mas los setenta trasladadores e el libro
 Paralypomenon cuentan que veynte annos fueron los que el
 obispo Heli reyno. E a esto dize maestre Pedro,
 abiniendo estas razones que podemos dezir, que despues

[ 222 ]
 de Sanson fasta Heli que pasaron veynte
 annos que non ouo juez ninguno en Yrrael. E ayuntaron 
 los que escriuieron la estoria aquellos veynte annos con
 los veynte que fueron de Heli, e contaronlos con ellos a
 el. E otros departen desta otra guisa: que Samuel
 gouerno el pueblo de Yrrael veynte annos en la vida del
 obispo Eli, e que estos veynte que los contaron con los
 de Heli, que fue su maestro. E dizen por esta razon que
 gouerno Heli el pueblo de Yrrael quarenta annos.
 
 Mas departe maestre Pedro en cabo de todo esto, que mas
 con verdat es e mas con razon, que los annos de Samuel
 que sean contados con los de Saul e escritos con ellos.
 E asi es segunt dizen en sus cronicas Eusebio e
 Geronimo; e esto tenemos que es mas çierto. E otrosi
 dize maestre Pedro del su trasmudamiento del obispado
 que pudo ser que a Heli, quando lo alçaron juez de
 Yrrael, que pasara de casa de Eleazar el obispo; e
 despues de Eleazar vino Finees en pos el; e despues de
 Finees vino Abiazar, e despues de Abiazar, Bocci; e
 despues de Bocci, Ozi.
 
 E despues destos obispos paso el obispado a la conpanna
 de Eleazar, donde eran los mayores saçerdotes primera
 mente; e lo auien los fiios en pos los padres. E fue
 Ytamar vno de los fiios de Aron. E el primero de su
 conpanna que ovo este sennorio fue este Heli. E despues
 deste Heli touolo aquel Ycabot, su nieto, e despues su
 linage, que non fueron echados del nin desapoderados de
 todo en todo. E duroles esto a este linage de Ytamar
 fasta el tienpo del reynado de Salamon; ca los de la
 conpanna de la casa de Eleazar cobraron estonçes el
 obispado, e estos le ouieron despues.
 
 E en estas razones se acaba el quinto libro de Josefo.

 [XIV.] Del tienpo del obispo Heli e de sus fios, Ofni
 e Finees.
 Quando este obispo Heli e sus fios, Ofni e Finees,
 murieron, e fue el arca del testamento presa de los
 filisteos, e leuada a su tierra, e tenida en poder
 dellos, reynaua el rey Tineo en Asiria; e el rey Melanpo
 en Atenas; e Siluio, fiio de Eneas, en los latinos; e el
 linage de los diapolitas en Egipto. E andaua estonçes la
 veyntena dinastia, que era vna cuenta de los sennorios
 de Egipto, que auemos dicho ya ante desto; e es de
 quanto duraua cada vno de los reyes -quier poco, quier
 mucho- e por do contauan otrosi los egipçianos los otros
 sus fechos e sus cosas que les acaesçien, commo contamos
 los latinos por la hedat e por los otros cuentos de los
 annos del reynado de los nuestros reyes las cosas que y
 acaesçen.
 
 E segunt cuentan Eusebio e Geronimo, estonçes falleçieron
 los reyes de Siçionia e el su reyno; e auien reynado de
 su comienço fasta estonçes nueueçientos e quarenta e dos
 annos. E fue desfecho del su nonbre aquel reyno. E
 despues de los reyes de alli fueron y estableçidos por
 sennores los saçerdotes de Carmi, que fueran en vn
 tienpo prinçipes e omnes muy poderosos commo reyes, e
 que non catauan por las almas nin por tuerto nin derecho
 de clerezia, sinon por asennorear se commo reyes e commo
 legos teniendo commo çiegos contra Dios e contra la su
 gloria, que asennorear en este mundo era el mayor bien
 de aqui e del otro siglo, e non lo auiendo ellos a fazer
 segunt el su ofiçio. Ca el prinçipe, que por ofiçio e
 por derecho lo ha si derecha mientre vsa dello e commo
 deue, por ello salua el alma; e el otro la mata, ca toma
 el ofiçio ageno non gelo dando quien puede e deue nil
 teniendo el con derecho nin con ley. E tales eran

[ 223 ]
 aquellos saçerdotes de Carmi. E cuentan
 las estorias que este enxienplo es para algunos de los
 clerigos de agora.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia e las
 razones de Heli, obispo e juez de Yrrael, e de sus
 fiios, Ofni e Finees. E tornaremos a las razones de los
 gentiles.

 [XV.] De las razones de los gentiles que acaesçieron
 en el primer anno de Heli, obispo e juez de Yrrael.
 El obispo Heli asennoro en Yrrael por obispo e por juez
 quarenta annos en vna sazon misma, commo es ya dicho. E
 andando el primero dellos, segunt cuenta Eusebio e
 Geronimo sobre el fecho del reynado de Siçionia, fizo
 Castor el sabio su cronografia de aquel reyno de
 Siçionia, E cronografia quiere tanto dezir commo
 escritura de los tienpos, ca el griego dize cronos por
 tienpo e grafos por escritura. Onde es dicho cronografia
 por escritura de los tienpos, asi commo nos dezimos
 cronica, e que cuenta quanto duro el tienpo de cada vn
 rey de alli e quales fueron las otras cosas que y
 acaesçieron.
 
 E dizen Eusebio e Geronimo otrosi que a los reyes de
 Siçionia de aquel rey Egialeo, que fue el primero
 dellos, fasta el rey Zeusipo, que deximos que reyno en
 el tienpo de Sanson, juez de Yrrael, que por todo que a
 estos e a los otros que y reynaron e ouieron aquel reyno
 que les duro el reyno nueueçientos e sesenta e dos
 annos. E acabose alli el reyno de Siçionia. E en pos
 ellos que asennorearon los obispos, que eran adelantados 
 de Carmi; e duraron y otrosi tienpo çierto treynta e
 tres annos. E despues de aquellos obispos dizen que fue
 y estableçido en su lugar el obispo Caridimo; e que
 este, por que non podie sofrir las espensas que
 pertenesçian al reyno e a la dignidat, que lo desanparo
 todo e fuxo escarnido commo prinçipe que se non sabie
 aprouechar del sennorio e del poder que tenie nin vsar
 del.

 [XVI.] Del segundo anno del obispado de Heli.
 Andados dos annos del obispado de Heli e de quando el
 fuera juez de Yrrael, yuan los troyanos requeriendo su
 tierra despues del destruymiento de Troya. E poblauanla
 e refazienla; e buscaua cada vno lo suyo que ouiera mal
 parado fasta alli. E tenien en este tienpo los fiios de
 Antenor el troyano a Ylio de Troya, que fuera heredat de
 Ector. E vinieron sobrellos los fiios de Ector con la
 ayuda del obispo Eleno, su tio, e guerrearon a aquellos
 fiios de Antenor e vençieron los. E tomaronles el
 castillo, e el alcaçar, e el reyno; e echaronlos dende,
 e cobraron lo suyo, e reynaron ellos y.

 [XVII.] Del sesto anno del obispado de Heli e de su
 alcaldia.
 E andados seys annos del obispado de Heli e del tienpo de
 la su alcaldia, contesçio el deçendimiento de los
 eracledas, segunt dizen vnas de las estorias. E non
 fallamos escrito que mas diga desta razon; mas tenemos
 que fue este deçendimiento de los eracledas a los
 infiernos commo deçendio biuo alla el obispo Anfarao. E
 fizo gelo fazer muger, commo lo auemos ya contado en la
 estoria de la batalla e del destruymiento. E del seteno
 anno non fallamos que dezir sinon que paso en estos
 fechos.
 
 E andados ocho annos del obispado de Heli e de su
 alcaldia, Ascanio, fiio de Eneas, rey de los latinos,
 fizo vn fiio a que puso nonbre Julio. E segunt cuentan
 Eusebio e Geronimo, deste Julio vino la

[ 224 ]
  
 conpanna e el linage a que dixeron los Julios; e desta
 conpanna vino Julio Çesar, asi commo cuentan las
 estorias alli do fablan de Julio Çesar e de Ponpeo el
 grande. E en las estorias que nos leymos fasta aqui non
 fallamos a Julio Çesar otro padre nonbrado por su nonbre
 synon aquella linna de Julios. E por que era aquel
 Julio, fiio de Ascanio, fiio de Eneas de Troya, chico de
 hedat e non guisado avn para mantener çibdadanos e
 reyno, dio Ascanio por heredero del reyno a Postumo, su
 hermano, pero fasta que creçiese Julio, su fiio, e fuese
 para reynar; ca estonçes guisado serie que dexase el
 reyno al sobrino que lo auia a auer por derecho de la
 linna.
 
 E agora dexamos aqui las otras razones; e contar vos
 hemos de Demofon, rey de Atenas, e el linage donde vino,
 e cosas que le acaesçieron.

 [XVIII.] Del linage de Demofon, rey de Atenas.
 En este ochauo anno del obispado de Heli reynaua en
 Atenas el rey Demofon. E fue el su linage desta guisa.
 Saturno fizo estos tres fiios: a Jupiter, e a Pluton, e
 a Neptuno. E Neptuno fizo a Egeo, el rey de Atenas; e
 Egeo a Teseo, otrosi rey que fue de Atenas; e Teseo e la
 reyna Fedra, fiia del rey Minos e de la reyna Pasife, a
 este rey Demofon. E era en esa sazon vna reyna a que
 dezien Fillis; e esta Filis fue fiia de Ligurgo, rey de
 Traçia. E muerto el rey Ligurgo, finco Fillis por
 sennora del reyno e de la tierra de Rodope. E es esta
 Rodope vna montanna muy grande con muchos montes e
 sierras.
 
 E asi acaesçio que este rey Demofon que fue en la batalla
 de Troya; e tornandose de alla a su reyno de Atenas,
 acaesçio de fazer su carrera por aquella montanna de
 Rodope. E era y estonçes aquella donna Fillis: e quando
 sopo la verdat deste rey, enbiolo a resçebir muy bien e
 muy onrrada mente. E resçibio lo ella en el reyno e desi
 en los palaçios consigo, e fizole mucho de algo commo a
 conpanna que venie de hueste e cansados de su camino, e
 lo auien de menester.
 
 E en todo esto tanto tienpo finco alli aquel rey Demofon
 que se ouieron a pagar el vno del otro, tanto que la
 enarto Demofon con sus palauras muchas muy falagueras
 que traxo y. E pues que el rey ovo estado alli quanto
 tienpo quiso con ella. touo por bien de tornar a su
 reyno e dixolo a donna Fillis. E a ella pesole mucho
 quando le oyo que se querie yr, ca le amaua ella mucho.
 E estoruauale que se non fuese; mas tanto trauo el con
 ella que al cabo que la ovo a vençer que le otorgase la
 yda. E ella era estonçes mançebilla. E desi prometiole
 el que se tornarie a ella a cabo de vn mes, e jurogelo
 por los sus dioses. E guisose e fuese, e non torno a
 ella.
 
 E en pos esto Fillis, quando vio que la oluidaua e non
 tornaua a ella, touose por enartada del. E enbiole su
 carta donde fizo Ouidio vna epistola que puso entre las
 otras que conpuso e ayunto en el libro a que dizen el
 Libro de las Duennas. E llamanle de ctra guisa Ouidio de
 epistolas. E agora contar vos hemos aqui por nuestro
 lenguage de Castilla las razones de aquella epistola,
 segunt que las dixo Ouidio, desta guisa.

 [XIX.] De las razones de la epistola que Fillis enbio
 a Demofon.
 «Demofon, yo, la tu Fillis de Rodope, tu huespeda, me
 querello de ty que non vienes al tienpo que me
 prometiste; ca tu me prometiste que de quando la luna
 començase a ser nueua que fasta quando fuese llena, que
 series tu con los tus nauios arribado a las riberas de
 la mi tierra. Mas quatro vezes se ha ascondida

[ 225 ]
 la luna despues que te tu fueste e quatro
 vezes fue llena toda despues, e avn el mar Sithos non
 aduze las naues griegas en que tu auies a venir. E si tu
 bien contares los tienpos, que contamos las que amamos,
 la nuestra querella non viene ante su dia.
 
 »E otrosi la esperança que yo ove de lo que tu me dezies
 de la tu venida, tardinera mientre la crey. E las cosas
 tarde creydas nuzen, ca en ellas a que quier que es por
 que se creen tarde. E yo creyte; e nuzeme amandote yo
 agora amidos de mi. E muchas vezes fuy yo mintrosa por
 ty a mi misma, temiendo la tu razon de aquello mismo que
 yo sospechaua que me lo tu non conpliries, maguer que lo
 dezies. E muchas vezes cuyde sobre la tu promesa que las
 tus velas del canpo blanco venien quando andauan los
 vientos solanos. E maldixe yo a Teseo, tu padre, por que
 te non querie dexar venir; e por ventura non te detouo
 el que non vinieses. E a las vezes oue miedo de ty que
 mientra yuas a los vados del rio Ebreo, que por ventura
 non quebrase la naue en que tu yuas e peresçiese. E
 muchas vezes fiz a los dioses mis oraçiones muy omildosa
 mientre que pero que tu -lleno de enemiga- fueses, que
 vinieses; e dixe yo a mi misma: 'Si el sano o con salud
 es, viene.'
 
 »E en cabo lo que el fiel amor puede asacar que podrie
 estoruar a los que an sabor e priesa de venir, todo lo
 asaco el grande e verdadero amor que yo contra ty he; e
 por asmar las razones que contra esto podrien venir fuy
 yo engennosa. Mas pero eres te tu en otro jubre que nin
 vienes nin paresçes, nin se yo de ty, nin te me aduzen
 los dioses por que me tu jureste que vernies. E nin por
 los mios dioses nin por el mio amor nin te mueues nin te
 tornas. E Demofon diste tu las palauras e las velas a
 los vientos; donde me querello yo de las tus velas de se
 non tornar a mi, e las tus palabras non aver fe nin
 verdad.
 
 »E dime, ¿que mal fize sinon que non ame sabia mientre?
 Por este mio pecado que fiz te deuiera yo ganar mas; e
 segunt tu fazes, te perdi mas. Vn yerro vo conosçiendo
 que ay en mi que resçebi atal commo tu, lleno de toda
 enemiga; mas pero quando catado fuese, peso a e
 semejança de buen meresçimiento. Las juras que me
 feziste, e la fe que me diste, e la tu mano puesta en la
 mia, e el dios e avn los dioses que nonbraua e juraua
 todo el dia la tu falsa boca, ¿do son agora? ¿Do es
 agora Ymeno, a quien nos llamamos nuestro dios de los
 casamientos, que me prometiste tu para en toda nuestra
 vida? E ¿quien era el nuestro desposador e arrahen a mi
 del nuestro casamiento?
 
 »Tu me jureste pora la mar, que se buelue toda por malos
 vientos e por ondas, por que auies tu ydo muchas vezes e
 por el que auies de yr avn. E juresteme por Neptuno,
 dios de los mares, tu abuelo, que amansa los mares
 bueltos por los vientos -sinon si lo llamas abuelo con
 falsedat. E jureste por donna Venus, a quien nos
 llamamos deesa de los amores, e por las sus armas e de
 su fiio Cupido- las vnas sus armas que son dardos, e
 otras sus armas que son fachas e nuzen a mi todas. E
 juresteme otrosi por donna Juno, a la que nos dezimos la
 santa deesa de los casados; e otrosi por las figuras de
 los santos sacrifiçios de la deesa que trae los
 casamientos que tenemos, que es Pallas. E si de tantos
 dioses quisiere cada vno vengar el perjuramiento de la
 su deydat, que tu perjureste tu por ty, non series asaz 
 para abondar a las penas que por ello deuen ser fechas
 en ty.
 
 »E avn sobresto yo loca adobete las naues que tenies
 quebrantadas, que fuese firme la naue con que me tu
 desanparases; e di te nauios de nueuo con que me
 afuxieses, e non diziendo tu asi. ¡Ay, mezquina,
 padezco llagas fechas con los mios dones! E creyte por
 las blandas e falagueras palauras, dende tu traes
 muchas;

[ 226 ]
 creyte por el tu linage, e por los
 nonbres del, e por el tuyo. Creyte por las lagrimas que
 lloreste ante mi; o si non, ¿son las lagrimas ensennadas
 a fazer enfinta de lo que non es? E las lagrimas ¿artes 
 an e traen quando las mandan? E crey te otrossi a las
 tus grandes juras que fazies por los dioses. E todas
 estas cosas pennos deuien ser para mi que touiese de ty
 por que tornases. E pero que son muchos estos pennos,
 ¿que pro nos tienen? E por cada vna destas promesas e
 destas juras pude yo ser enartada e presa.
 
 »E non me mueuo contra ty que me pese por que te ayude,
 resçibiendote en ei mio puerto e en mi tierra; ca si tu
 el derecho e lo guisado catases, esto deuiera ser la
 suma del mio buen meresçimiento. Mas arrepientome por
 que te resçebi por huesped, e desi que te tome por
 marido; e pesame que el tu costado ayunte con el mio.
 Mas querria que muy grand cosa que la noche que fue ante
 de aquella ouiese seydo postrimera de mi vida, ca
 estonçes pudiera yo, Fillis, morir onrrada mientre. E
 espere mejor, por que cuyde que te auia ganado por mi
 mereçimiento; e la esperança que por el meresçimiento se
 faze, derecha viene.
 
 »E non es gloria de grand sotileza enartar a la donzella
 que cree al varon lo que dize; e la mi sinplidat que yo
 traxe en creer a ty me deuiera ganar la tu graçia. E yo,
 amadora e muger, so enartada por las tus palauras.
 Manden los dioses que esta sea la suma de la tu
 alabança. E seas tu puesto en medio de la tu çibdat
 entre los del linage del rey Egeo, tu abuelo, E este tu
 padre Teseo delante, muy grande por las alabanças e los
 petafios de los sus fechos: commo mato a Chiron, el
 gigante; e a Procustes e a Senis, omnes mny poderosos, e
 muy fuertes, e muy brauos, e muy malos; e al minotauro,
 que auie el cuerpo de varon e de toro mezclado en vno,
 que fue fiio de toro e de la reyna Pasife, muger de
 Minos, rey de Creta; e vençio a Tebas e la tomo; e a los
 çentauros que auien los cuerpos de omnes e de cauallos;
 e commo entro a los infiernos e metio en priesa e en
 grand espanto a Pluton, su dios, e a todos los otros que
 y eran. E despues destos fechos este alli pintada la tu
 ymagen; e sea el tu petafio: Este es aquel por cuyo
 enganno fue enartada la su huespeda que lo amaua.
 
 »E de tanta muchedunbre de cosas e de tantos fechos
 nobles de tu padre, non se te pego al en el coraçon
 sinon commo desanparo el a Adriana en las riberas de la
 mar. E este pecado lo as tu a tu padre, por que se
 escuso el ende; e tu, falso, quedeste por heredero del
 enganno de tu padre. E de aquella duenna non he yo
 enbidia, ca mejor marido ha que non era tu padre que la
 dexo, e anda con su marido muy alta en tigres bien
 guisados. Mas los mios de Traçia fuyen del mio
 casamiento por que los despreçie por ty; e me dizen que
 adelante de los mios el estranno. E alguno ay que dize
 de mi. 'Esta vayase para Atenas do son los saberes e los
 escolares, ca otro avra y que reyne por ella e mantenga
 a Traçia.'
 
 »Mas el cabo prueua los fechos. E ruego yo a Dios que
 buen andança ninguna non aya quien quier que cuyda que
 los fechos en comienço son a judgar. Pero si avn
 ploguiese a Dios que vinieses tu, avn seria yo dicha que
 diera consejo a mi e a los mios. Mas non lo conosçes tu,
 nin te viene emiente del mio palaçio para ningunt bien
 fazer y, nin te bannaras tu en el agua Bistonia de mio
 reyno.
 
 »E avn se me antoja agora la tu semejança de quando te
 yuas, e la tengo en los ojos e en el mio coraçon, e la
 tu flota otrosi quando estaua en los mios puertos de yda
 ya. Atreuido fuste tu estonçes de abraçar me, e tender
 los braços por el cuello de mi, la que te amaua, e dar
 me besos muy afincados, e luengo tienpo, e llorando. E
 yo lloraua e tu comigo; e ayuntauanse las lagrimas en
 vno e boluiense vnas con otras. E querellauas te tu
 mucho por que auies buenos vientos e tienpo de yr te. E

[ 227 ]
 quando te espediste de mi, dexisteme asi
 en la postrimera razon: 'Fillis, fe que deues, faz asi
 que esperes tu al tu Demofon,' diziendomelo por me fazer
 fiuza que de todo en todo vernies.
 
 »Mas ¿esperare a ti que te fueste por me nunca ver?
 ¿Esperare las velas que son negadas a la mi mar? E pero
 esperare sol que tu tornases, avn maguer que tardes, e
 el tu omenage falleçiese del tienpo solo que pusiste que
 vernies, e non falleçies en non venir tu.¡Mezquina! ¿Por
 que ruego yo esto? ca por ventura otra muger te tiene
 ya, e nin el tu amor non touo bien comigo. Pues que se
 te escaesçio de mi, asmo que non uiste ninguna Fillis en
 que te menbrases de mi.
 
 »¡Ay, mezquina! Si demandas tu quien es esta Filis dezir
 te ya: Yo a ti, Demofon, que andauas errado luengo
 tienpo auia por agenas tierras, di los mios puertos de
 Traçia e el mio palaçio. E pero que eras tu rico, mas
 rico te fizieron las mis riquezas, ca menguado llegueste
 a mi. E fizete yo mucho de algo, e mucho mas te fiziera
 si por ti non fincase, ca meti so el tu poder los
 grandes reynos del rey Ligurgo, mio padre, que era grand
 cosa para mantener los muger. E tienen de la sierra de
 Rodope fasta el alto monte Hemo, e dende fasta el cabo
 del rio Ebro. Estas tierras di yo a ty, a quien di la mi
 virginidat. E sennal mala fue en los nuestros talamos, e
 esta estouo y por madrina. E alli fizo otrosi el buho el
 su aguero malo. E alli vino, con sus culebras rebueltas,
 Allecto, que es vno de los tres espantos del infierno; e
 traye su lunbre de facha ençendida en la mano, mas era
 de color de muerto.
 
 »Pero que todo esto fue, e lo vy yo, e so ende muy
 triste, e non dexo de yr cada dia a los pennedos de la
 mar e a las riberas llenas de matas que me ronpen toda,
 do me parti de ty, e andar por do quier que yo puedo de
 los pies por ellas e por la mar, con los mios ojos
 catando si vienes o si paresçes, e si faze dia nubloso e
 que llueua, e si esta escanpado e luzen las estrellas.
 Sienpre yo cato qual viento mueue la mar; e quales quier
 nauios que yo veo venir de aluenne, sienpre yo anunçio e
 digo que aquellos son los mios dioses: e esto es que
 vienes tu. E tan grande he ende el gozo, que por poco
 non me dexo caer en la mar por yr alla synon por las
 ondas que me retienen, e esto avn muy aduro. E alli esto
 yo en aquel lugar fasta do ellos pueden venir. E quanto
 mas se llegan los nauios e non veo y las tus sennales,
 tanto vo perdiendo la miente, e salgome de sentido, e
 cayome sin toda memoria fasta que me reçiben las mis
 donzellas en los braços.
 
 »E fazeseme vn seno con vn arco en la ribera de la mar, e
 tiendese el somo del, e va agudo e luenne contra dentro
 sobre el agua. E yo vo por aquel pennedo adelante fasta
 que vengo a somo; e muchas vezes me viene a voluntad de
 derribar de alli en la mar, e morir y por el
 enartamiento e el tuerto que me tu vas fazer. E mande
 Dios que pues que tu non vienes a mi e me as
 desanparada, que me lieuen las ondas a mi e me echen en
 las tus riberas, e andes tu por y e veas commo me traen
 muerta e sin toda onrra de sepoltura. E estonçes avn que
 venças de dureza al fierro, e a la piedra ademante que
 vençe al fierro, e avn que venças de dureza a ti mismo,
 que vençes a estas cosas e eres mas duro que ellas,
 auras ya alli a dezir: 'Fillis, non deuieras tu a yr en
 pos mi nin seguir me desta guisa.'
 
 »E muchas vezes me viene a coraçon de matar me a yeruas;
 e muchas vezes esto por dar me con vna espada o cuchillo
 por el coraçon, por que tanto te puedo amar; e muchas
 vezes quiero atar lazo al mio cuello e matar me, por que
 se te

[ 228 ]
 dexo abraçar e resçibio los tus
 falsos braços en si. E matar me desta guisa. E çierta so
 de asmar quant grand yerro fiz a la mi virginidat; e dar
 me por ello pena qual conuenga en que le faga emienda, e
 matar me priuado. E qual quier que yo escoja destas
 muertes, muy poco a de aqui alla. E seras tu escrito con
 mala razon en el mio petafio; e el mio petafio sera este
 que dize o tal como este: 'Demofon dio la muerte a
 Fillis, su amiga. E diole el la razon de la muerte, e
 ella la mano con que se mato.'»
 
 E aqui se acaba la epistola de la reyna Fillis que enbio
 ella a Demofon, rey de Atenas.

 [XX.] De la entencion de Ouidio en esta epistola.
 La entençion de Ouidio en esta epistola fue dar enxenplo
 e castigo a las donzellas de alta guisa, e avn a quales
 quier otras que su castigo quisieren tomar que non sean
 ligeras de mouer se para creer luego los dichos de los
 entendedores, por que se non fallen mal dello despues
 commo fizo esta Fillis que creyo a este Demofon, e la
 enarto el, e se fallo ende muy mal por que se fue e
 finco ella desanparada. E entiende otrosi Ouidio en esta
 epistola trauar a los varones en los engannos que contra
 las mugeres que los creen e fazen por ellos lo que ellos
 quieren, e que lo non deuen fazer; ca es mal estança e
 pecado grande que al cabo, o al cuerpo o al alma, aduze
 a ome a pena qual meresçe que faze falsedat a quien le
 cree. E razonase Fillis contra Demofon en esta epistola
 de la guisa que lo auedes oydo e lo auemos contado. E
 acabanse aqui todas las razones de la su estoria.
 
 E agora diremos de las razones de los gentiles, que
 acaesçieron en aquel tienpo en pos esto.

 [XXI.] De la muerte de Demofon, e despues regno
 Oxites.
 Andados los nueue annos del obispado de Heli e de su
 alcaldia, murio Demofon, de quien auemos contado en el
 alcaldia de Labdon, juez de Yrrael, que reyno en Atenas
 despues del rey Nesteo. E reyno en pos el Oxites, que
 fue el veynte e tres rey de aquel reyno, e reyno doze
 annos. E del dezeno anno del obispado de Heli non
 fallamos que dezir aqui; e en los fechos destas razones
 que dichas son paso e en la estoria del obispo Heli.
 
 E andados onze annos del obispado de Heli e de su
 judgado, vinieron las duennas amazonas sobre la çibdat
 de Efeso. E quebrantaronla, e entraronla por fuerça, e
 ençendieron el tenplo desta çibdat, e quemaronla. E del
 dozeno, e del trezeno, e del catorzeno, e del quinzeno
 anno del tienpo del obispado de Heli non fallamos que
 dezir aqui, saluo ende que vençien las amazonas a las
 gentes sus fronteras e andauan por sennoras por todas
 aquellas tierras. E temien las todas, ca de las guerras
 e las batallas que començauan por la mayor parte ellas
 las vençien, tan bien les yua estonçes. E reynauan en
 esa sazon estos reyes: Teutemo en Asiria; e Zeusipo en
 Siçionia; e Oxites en Atenas; e Ascanio fiio de Eneas,
 en los latinos; e los diapolitas en Egipto.
 
 E andados diez e seys annos del obispado de Heli,
 estableçieron los de Liçia torneamiento en su tierra; e
 fue este el primero noble fecho que ellos en su reyno
 asacaron. E del diez e siete, e diez e ocho, e dezinueue
 annos non fallamos que dezir aqui otras razones de los
 gentiles, saluo ende que reynauan en sus reynos los
 reyes que deximos en el capitulo ante deste. E estos
 tres annos que aqui dezimos del tienpo del obispado de
 Heli e de la su alcaldia en estos fechos pasaron.
 

[ 229 ]
 
 E andados veynte annos del obispado de Heli e de su
 judgado, fue a Siluio llamado este nonbre Siluio e este
 otro nonbre Postumo. E dizen le asi en el latin; mas
 pero asi lo llamamos en el lenguage, ca non ay otro
 romançe, e fue esto por que naçiera despues de la muerte
 de su padre. E desi dio nonbre a todos los reyes de los
 albanos, ca todos fueron llamados de alli adelante 
 Siluios.
 
 E este nonbre Postumo dizen en el latin por todos
 aquellos a quien mueren los padres yaziendo ellos en los
 vientres de sus madres e naçen despues que sus padres
 son muertos. Onde Postumo tanto quiere dezir commo
 postumus, e postumus dize en el latin por tierra. E
 estas palauras todas que son postumus, despues de la
 tierra, quiere dar a entender tanto commo naçido despues
 de la tierra, fascas despues del enterramiento de su
 padre. E otrosi dizen postuma por la fiia que desta
 guisa nasçe. Mas pero este Siluio Postumo fue llamado
 mas sennalada mientre que otro ninguno que nos auemos
 oydo; e fue este Siluio Postumo criado en aldea.
 
 E murio ese anno Ascanio, rey de los latinos, segunt
 dizen vnas de las estorias; e otras dizen que murio doze
 annos antes e que en estos doze annos mantouo Siluio,
 hermano de Ascanio, el reyno, commo es dicho que gelo
 encomendara el. E alli dexo Siluio, el tio, a Siluio, su
 sobrino. E fueron aquellos doze annos del hermano
 contados a Ascanio, maguer que era muerto. E reyno en
 pos el Siluio veynte e nueue annos, e fue el terçero rey
 de los albanos.

 [XXII.] De lo que acaesçio en el xxi anno del obispado
 de Heli.
 Andados veynte e vn annos del obispado de Heli e de la su
 alcaldia, murio Oxites, rey de Atenas. E reyno Afidas en
 pos el vn anno, e fue este el catorzeno rey de alli. E
 andados veynte e dos annos del obispado de Heli e de la
 su alcaldia, murio Afidas, rey de Atenas; e reyno en pos
 el Timetes, quinzeno rey de alli, ocho annos.
 
 E sobresto retraen Eusebio e Geronimo en razon de la
 cronica de Castor el sabio -que auemos dicho que fizo
 del libro de Atenas su libro de los reyes de alli, e de
 sus tienpos, e de las cosas que acaesçieron en ellos- e
 dizen que a los reyes de Atenas que los llamaron por
 sobre nonbre Erectidas. E departen que esto fue de aquel
 Cecropes, primero rey de Atenas, a que dixeron Defies
 por la razon que es ende departida en la prymera parte
 desta Estoria General; e que les duro esto fasta este
 rey Timetes. E ayuntando todo el tienpo destos reyes,
 cuentan que fueron todos los annos de los reynados
 dellos quatroçientos e treynta e nueue annos; e en pos
 ellos que ovo aquel reynado Melapon, asi commo diremos
 adelante, despues del reynado deste rey Timetes.
 
 E andados veynte e tres annos del obispado de Heli e de
 la su alcaldia, murio Teuteno, rey de Asiria. E reyno en
 pos el Tineo treynta annos, e fue el veynte e ocho rey
 de alli. E del veynte e quatro, e del veynte e çinco, e
 del veynte e seys, e del veynte e siete, e del veynte e
 ocho, e del veynte e nueue, e de los treynta annos deste
 obispado de Heli non fallamos de los fechos de los
 gentiles razones ningunas que en estos annos conteçiesen
 que de contar sean para aqui, saluo ende la estoria del
 obispado e del judgado de Heli que corrie estonçes, de
 que auemos ya dicho lo que y ovo.
 
 E andados treynta annos del obispado de Heli e de la su
 alcaldia, se acabaron ochoçientos e nouenta annos del
 naçimiento de Abraan. E este anno murio aquel Timetes,
 rey de Atenas, de quien deximos ante desto, e
 falleçieron alli los reyes del linage de antes. E reyno
 en pos ellos, commo deximos, Melapon treynta e siete
 annos. E segunt cuentan las estorias, este

[ 230 ]
  
 rey Melapon non fue del linage de los otros reyes que
 alli reynaron fasta aquella sazon; mas el por sus
 maestrias e su sabiduria que ovo e pues que los reyes
 enflaqueçieron e se non dauan a bien commo deuien, gano
 el el reyno e reyno. E de la manera de commo este rey
 reyno vos diremos avn mas adelante.
 
 E este anno murio Zeusipo, rey de Siçionia. E este anno
 otrosi fallesçieron los reyes de Siçionia; e el su
 reynado finco en el rey Zeusipo. Onde dizen en este
 lugar Eusebio e Geronimo que falleçieron reyes a los
 siçionios, e que los reyes siçionios que reynaron fasta
 aqui nueueçientos e quarenta e dos annos. E en pos estos
 reyes siçionios cuentan que fueron estableçidos por
 gouernadores e mantenedores deste reyno los obispos de
 Carmi, de quien fablamos ante desto. E en este tienpo
 otrosi dizen estos santos padres que fue destruydo el
 inperio de los Erictidas, e que paso otrosi estonçes el
 reynado de los prinçipes de Atica a otro linage; e que
 vn rey que dezien Boeçio de Xanto que llamo a Timetes
 que reynase en el reyno, e que Timetes non quiso. Onde
 vino Melapon Polis, fiio de Andropepo, e entro a
 torneamiento de vno por otro por el reyno. E vençio
 Melapon por enganno que fizo en el torneamiento, e ouo
 el reyno e reyno.
 
 E por aquel enganno que fiziera, e vençiera e ganara el
 reyno, estableçio el en su reyno vna fiesta e pusole
 nonbre Apaturion, segunt el su lenguage desa tierra. E
 Apaturion, asi commo departen las estorias, quiere dezir
 segunt el lenguage de Castilla la grand fiesta de los
 engannos. E fizo aquesta fiesta onrrar por todo el reyno
 aquel rey Melapon, e por que el su vençer valiera por
 enganno e arteria.
 
 E andados treynta e vn annos del obispado de Heli e de su
 alcaldia, reyno en Atenas despues del rey Timetes aquel
 rey Melapon, e fue el dozeno rey de alli. E de los otros
 diez annos que fincan del obispado e del tienpo del
 alcaldia del obispo Heli non fallamos que las estorias
 cuenten fechos ningunos de los gentiles cuyas razones
 fuesen de contar para aqui. Pero de los quarenta annos
 del tienpo del su obispado e de la su alcaldia
 departimos aqui tanto, segunt que lo fallamos departido
 por las escrituras de los santos padres.
 
 Departen Eusebio e Geronimo que el ebrayco cuenta que
 quarenta annos duro el obispo Heli en su obispado e en
 el alcaldia. E mas dizen que los setenta trasladadores
 le cuentan y ueynte e non mas, e que en los otros veynte
 que Samuel mantouo el fecho de Yrrael, e que por onrra
 del obispo que los contaron al obispo Heli. E nos
 dezimos otrosi que quarenta annos reyno Heli. E avn mas
 dize aqui el ebrayco que maguer que el obispo Heli era
 biuo, que aquel obispo Finees, que fue fiio deste obispo
 Heli, que en aquellos veynte annos que los setenta
 trasladadores tuellen al obispo Heli que este obispo
 Finees, su fiio mantouo el pueblo de Yrrael, mas que
 leuo el padre el nonbre del obispo en todos sus dias.

 [XXIII.] Del tiempo del obispado de Heli e del su
 judgado.
 Pues judgo e mantouo el pueblo de los judios Heli, obispo
 e juez de Yrrael, quarenta annos e murio andados del
 nasçimiento de Abraan nueueçientos annos, e del primero
 anno del cabdellado de Moysen trezientos e nouenta e
 çinco annos. E reynauan estonçes estos reyes en sus
 reynos: Tineo en Asiria; e falleçieron en el reyno de
 Siçionia reyes aquel anno, e finco ese reyno desfecho de
 alli adelante. E reyno en ese anno el rey Melanpo en
 Atenas; e Siluio Postumo, el terçero rey, en los
 latinos; e los diapolitas en Egipto. E el tienpo del
 obispado e del judgado de

[ 231 ]
 Heli, obispo e
 juez de Yrrael, e las razones de los fechos de los
 gentiles que en el acaesçieron se acaban aqui; e
 comiençase el de Samuel profeta e del rey Saul.
 
 Onde dexamos agora aqui todas las otras razones, e
 tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos hemos
 del fecho del arca del testamento, e de Samuel profeta,
 e de las otras razones que y vienen.

 [XXIV.] De commo leuaron los filisteos el arca del
 testamento e fueron penados por ello.
 Los filisteos, pues que ouieron vençida la batalla,
 cogieron el canpo, e tomaron toda la prea de lo que
 tollieron a los judios e el arca del testamento de Dios
 que ganaron dellos, e fueronse todos para su tierra. E
 leuaron el arca del lugar a que dezien la Piedra del
 Ayudorio, do la ganaron, e pusieronla en la çibdat de
 Azoto.
 
 E auien los filisteos en aquella çibdat de Azoto el mayor
 lugar de su oraçion que fazien a sus dioses, e de sus
 ydolos, e de sus romerias a que ellos mas onrrauan. E
 auien alli estos filisteos vn ydolo que preçiauan ellos
 mucho a que aorauan, e dezienle Dagon. E tomaron aquel
 arca e pusieronla antel por onrrar le, asi commo si le
 leuasen presente de prea que ouiesen ganada, e dexaronla
 alli ese dia antel. E alli estouo esa noche.
 
 E otro dia de mannana venien ellos muy alegres por la
 batalla que vençieran, e por el arca e lo al que y
 ganaran, e entraron al tenplo para fazer su oraçion a
 aquel su ydolo e su dios e fazer le grand fiesta. E mas
 fallaronlo arrancado de su lugar do solie estar, e lo
 dexaran y ante noche, e yazia tendido en tierra ante el
 arca la cara ayuso, asi commo orando la, segunt cuenta
 Josefo. E pesoles graue mientre de que lo fallaron asi
 caydo. E alçaron lo, e pusieronle de cabo en su lugar, e
 dexaronlo otrosi alli ese dia de aquella guisa, e
 fueronse.
 
 E otro dia de mannana vinieron por ver que serie; e
 fallaronle otrosi, commo el dia de antes, do yazia de la
 cara ayuso en tierra delante del arca commo aorandola,
 asi commo vos auemos dicho ante desto e que lo dize
 Josefo. E cuenta la estoria de la Briuia en este lugar
 que quando fueron por tomar le e alçar le e poner le de
 cabo en su lugar commo el otra vez, que le fallaron la
 cabeça e amas las palmas de las manos commo las auia
 tajadas sobre el vnbral de la puerta del tenplo. E el
 cuerpo de aquel ydolo Dagon fecho tronco, finco solo en
 aquel lugar.
 
 E por que fallaron las palmas del tajadas sobre el
 vnbral, de alli adelante los saçerdotes de Dagon e avn
 los otros que a aquel tenplo querien entrar, segunt
 cuenta la Briuia, que nunca pusieron los pies despues en
 el vnbral de aquel tenplo quando a el entrauan. E dize
 Geronimo que esta costunbre que sienpre la guardaron los
 filisteos fasta el su tienpo del; e otorgan con el
 maestre Pedro e otros que departen esta estoria. E
 cuenta Josefo que viniendo ellos alli muchas vezes e
 fallando a aquel su ydolo yaziendo de aquella guisa
 aorando al arca, que fueron en grand cuyta commo veer
 tan mal parado e tan desonrrado su dios, e en quien
 ellos creyen, e a quien aorauan.
 
 E dize Josefo que se asanno Dios sobre los de la çibdat
 de Azoto, e desbaratolos, e firiolos con muy mala e muy
 cruel enfermedat que les dio en aquel lugar que mas de
 poridat es en todo el cuerpo del omne de parte de tras,
 asy commo dize la Briuia. E cuenta Josefo que aquella
 enfermedat que Dios enbiara sobre estos de Azoto e de
 sus terminos que fue dolor que les tomaua a los vientres
 e en las entrannas. E diz que era esta enfermedat
 aquella a que llaman en el latin disenteria, que quiere
 dezir en el lenguage de Castilla tanto commo dolor de
 vientre.
 
 E començaron estonçes los de la çibdat de Azoto e de sus
 terminos, e las otras

[ 232 ]
 villas e pueblos
 desa tierra, e avn las heredades e los canpos commo a
 bullir. E naçieron les aquella ora muchos mures ademas
 por cada lugar de los pueblos e de la tierra. E asi
 commo cuenta Josefo, eran tan grandes e tan malos que
 comien quanto fallauan e los frutos en los arboles, e
 royen les los granos e las çimas e los troncos, e
 destruyen lo todo. E fizose estonçes muy grand confusion
 de muerte en la çibdat e en todos los pueblos de los
 filisteos de aquella tierra por esta razon del arca del
 testamento de Dios que leuaron presa e la tenien alla.
 
 E estonçes los de Azoto, esos que fincauan biuos, quando
 vieron esta pestilençia tan grande e que non podien
 tomar consejo contra ella, asmaron sobrello algunos de
 los mas entendidos e desi dixeron asi por el pueblo:
 «Este mal e este destruymiento por esta arca del Dios de
 Yrrael, que nos tenemos aqui presa, es venido sobre nos
 e sobre Dagon, nuestro sennor. E non este aqui; ca dura
 es, e sannuda, e braua sobre nos e sobre nuestro sennor
 Dagon la mano de aquel Dios.» E cuenta Josefo que
 entendieron aquel ora que aquello que ellos vençieran a
 los judios e prendieron el arca que non fuera por su
 bien.
 
 E dize aqui la estoria de la Briuia que enbiaron estonçes
 esos de la çibdat de Azoto por todos los otros
 caualleros poderosos de tierra de Filistea, e ellos
 vinieron luego. E dixeronles los de la çibdat: «¿Que
 faremos desta arca del Dios de Yrrael?» E respusieronles
 los gecheos, que eran los vnos de aquellos caualleros
 por quien ellos enbiaran, segunt cuenta Geronimo en la
 Briuia: «Trayamos la aderredor por la tierra esta arca
 del Dios de Yrrael.» E tomaronla e fizieronlo asi.
 
 E por quantas çibdades e por do quier que la leuauan,
 venie sobre los de alli aquella enfermedat e aquella
 pestilençia que oystes que viniera sobre los de Azoto. E
 murien todos los mas dellos, tan bien los grandes commo
 los chicos; e por las entrannas que les salien de los
 cuerpos e se podreçien, non se podien asentar nin seer
 ante ellos. E del grand dolor que auian buscaron
 aquellos gecheos consejo contra ello; e fizieron vnas
 seejas de pellejas en que souiesen. E enbiaron a los de
 Acaron, e rogaronles que resçibiesen alla aquella arca,
 e enbiaron gela. E los de Acaron estauan bien con los de
 Azoto, e resçibieron su ruego commo de amigos, e tomaron
 el arca e avn gradeçieron gelo por que gela enbiauan,
 segunt cuenta Josefo.
 
 Mas despues que el arca fue en la villa, vino sobre el
 pueblo aquella misma enfermedat e esa mortandat que
 sobre los pueblos de las otras çibdades. E començaron
 esos de Acaron a fazer grandes clamores, e dar grandes
 bozes, e dezir: «Enbiaron nos aca el arca del Dios de
 Yrrael nuestros amigos, los de Azoto, por que mate a nos
 e a nuestro pueblo.» E dize Josefo en este lugar que la
 enbiaron ellos luego a los otros de las otras çibdades,
 sus vezinos, tanto que andido por çinco de aquellas
 çibdades el arca asi commo quien va leuando dellos prea
 de omnes por aquella enfermedat e por la mortandat que
 les venie con ella.
 
 E sonaron estas nueuas por toda la otra tierra de
 Filistea. E commo lo sabian, ya non la querien resçebir
 en ningunt lugar por tal galardon commo auien ende. E
 aquellos que auien pasado por aquellos males e sabien
 quant manna era la pena, fueron en grand cuyta e asmaron
 como podrian partir de si aquella arca. E enbiaron por
 todos los caualleros poderosos de Filistea para aver
 consejo con ellos commo farien contra aquella
 pestilençia. E a estos poderosos llama la Briuia en el
 latin satrapas. E segunt cuenta Josefo, ayuntaronse
 estonçes los prinçipes destas çinco çibdades: Gech,
 Acaron, Ascalon, Gaza, e Azoto, por departir sobre tal
 fecho e tomar consejo de commo fiziesen.
 

[ 233 ]
 
 E fallaron y este consejo que oyredes que dixeron a los
 pueblos, segunt cuenta Geronimo en la Briuia: «Dexad el
 arca del Dios de Yrrael e enbialda. E tornose a su
 lugar, ca lo quiere vengar su Sennor; e non mate a nos e
 a nuestras gentes, ca por esto a El enbiado sobre nos
 estas pestilençias e estas mortandades, e çerca de
 destruydas nuestras çibdades e nuestros pueblos.» Mas
 non acordaron esa ora todos en esto, ca ovo y vnos que
 dezien que aquellos males les venien por razon del arca;
 e otros que non, sinon por avenimiento que se auie asi a
 venir a aquellos que viniera e que esta dolençia que non
 viniera en cada persona; e otros que por corronpimiento
 del ayre, e de las viandas, e de la tierra, que eran
 corronpidas, les venie aquello.
 
 E razonauan los que esto dezien que aquello la natura lo
 fazie, que aduzie corronpimiento sobre todas las cosas
 que della vienen segunt los mudamientos de los cuerpos
 çelistiales, que eran las planetas e los signos, e que
 aquello non era de dezir que por el arca vinie que non
 auie poder ninguno de fazer tal, ca dizien asi: que sy
 aquel Dios tamanno cuydado ouiese de aquel arca que si
 El ese poder ouiese, que la non dexara tomar asi a los
 omnes que sus enemigos fuesen. E desi dizien a los otros
 que se sufriesen, ca aquella pestilençia pasarie e con
 su tienpo se yrie.
 
 E en todo esto los varones de aquella tierra que
 escaparon de la enfermedat que deximos e que non eran
 muertos, avn adoleçieron ende tanto que del grant dolor
 que les tomaua tan grandes eran las bozes e los aollidos 
 que dauan que dize Geronimo en el cabo del quinto
 capitulo del Primero Libro de los Reyes que de cada vnos
 de los de aquellas çibdades subien las bozes e los
 gritos fasta el çielo en tal manera que lo no podian
 sufrir.

 [XXV.] De commo consejaron los obispos e sus
 estrelleros que enbiasen el arca, e la enbiaron ellos.
 Duro en todo esto el arca del testamento en tierra de los
 filisteos siete meses, asi commo cuenta Geronimo en el
 seseno capitulo del Primero Libro de los Reyes, e non
 quedauan avn la pestilençia nin la mortandat en las
 gentes de aquellas çibdades nin en las pueblas de los
 sus terminos. E enbiaron estonçes los conçejos por sus
 obispos e por sus adeuinos; e ayuntaronse todos. E
 contaron los otros a los obispos e a los adeuinos lo que
 auian fablado de aquella arca que la enbiasen. e otrosi
 el desacuerdo que auia entrellos sobre razon de la
 enbiar.
 
 E desque gelo ouieron contado, dixeron: «Dezid vos agora
 lo mejor que y entendedes, e ensennad nos commo fagamos
 e commo la enbiemos a su lugar.» E dixeron asi: «Desque
 fuere alla, por ventura yra mal a ellos con ella commo a
 nos. E si mas non, vengar nos emos dellos commo ellos se
 an vengado de nos.» E los obispos, e los adeuinos de
 cabo, e los mas ançianos que auian pasado por mas cosas
 e entendien mas, ouieron su acuerdo e començaron a
 amonestar al pueblo e a castigar que fiziesen y lo mejor
 que pudiesen. E cuenta Josefo que los oyeron e los
 creyeron, e mayor miente por el peligro del tienpo en
 que estauan; ca diz que en tales priesas commo aquella
 que mas ayna se acogen los omnes al consejo que le dan e
 mayor miente si con razon es.
 
 E non les mandaron enbiar el arca nin tener la, mas
 dixeronles asi: que si el arca del Dios de Yrrael
 enbiauan, catasen que la non enbiasen vazia. E entendet
 en este lugar e en las otras razones que aqui oyredes
 que maguer que gentiles eran, que los obispos e los
 estrelleros algo entendian aqui del poder del Dios de
 Yrrael, ca dixeron adelante asi: «Mas dalde lo que

[ 234 ]
 deuedes por el pecado que fezistes contra
 El que vos dio consejo de salud, e vos libro de la
 pestilençia e de la enfermedat donde murieron los otros
 vuestros, e fizo que fuesedes vos avn biuos fasta el dia
 de oy, e en dar vos El este entendimiento e este
 aluedrio de commo fiziesedes desta arca. E si lo
 fizieredes, sanaredes; e alli entenderedes que es
 aquello por que se non parte de uos el poder de la su
 mano e vos faze esto.»
 
 E preguntaronles ellos estonçes e dixeronles de mala
 guisa: «¿Que deuemos nos dar a aquel Dios por el
 pecado?» E respondieronles los obispos por sy e por los
 estrelleros, e dixeron que fiziesen çinco sortijas,
 segunt que eran çinco las sus prouinçias de los
 filisteos por do el arca andudiera. Pero, segunt dize
 Josefo en el primero capitulo del sesto libro, çinco
 ymagenes, e çinco sortijas, e çinco mures les mandaron
 fazer. E dixeron les adelante: «Esto faredes todos, por
 que fueron estas çinco prouinçias en vna pestilençia que
 vino comunal a todos, a nos e a nuestros prinçipes. E
 faredes semejanças de vuestros anillos bien fechos, e
 que parezcan bien, e sus semejanças de los mures que nos
 gastaron la tierra, por que nos la non gasten de aqui
 adelante. E daredes gloria al Dios de Yrrael, si alçare 
 por ventura la su mano de nos, e de nuestros dioses, e
 de nuestra tierra.»
 
 E esos pueblos de los filisteos de aquellas çinco
 çibdades que eran alli ayuntados, segunt las razones que
 oyredes adelante, baxauan las cabeças a tierra, commo
 que les pesase e se agrauiasen de lo que oydes que les
 dezien, e non respondien. E dixeronles los obispos
 estonçes: «E ¿por que apesgades los coraçones, e los
 apretades, e endureçedes contra aquel Dios de Yrrael
 commo fizieron los de Egipto e Faraon, de quien oystes
 commo dexaron a los ebreos pues que fueron feridos ellos
 e Faraon, desi fueronse los ebreos?» E mouieronse
 estonçes los pueblos de aquellas çibdades por aquellos
 amonestamientos e aquellos castigos de sus obispos, e de
 sus estrelleros, e de sus adeuinos, a oyr lo que les
 dizien; e dixeron que lo farien.
 
 E ellos, desque vieron que querien fazer lo que les ellos
 mandauan, ensennaron les commo fiziesen e enbiasen el
 arca. E dixeron les asi: «Pues que fazer queredes lo que
 nos vos consejamos e mandamos, que es cosa para vuestra
 pro e vuestra salud, catad priuado las cosas donde lo
 fagades. E fazed vn carro nueuo, e aued dos vacas con
 sus fiios que ayan parido de poco tienpo aca e que nunca
 troxieron yugo, e vnnid las, e meteldas a aquel carro, E
 tolled les los fiios, e ençerradlos en casa por que non
 vayan tras las madres e les estoruen la carrera, mas que
 anden ellas con deseo de los fiios muy mas ayna por se
 tornar a ellos. E desi tomaredes esta arca del Sennor, e
 poner la edes en aquel carro, e meteredes en vna caxeta
 aquellas ymagenes de oro que vos dezimos que fagades, e
 dar lo edes a aquel Dios de Yrrael por que vos perdone
 este pecado. E pornedes aquella caxeta al costado del
 arca, e sonaredes estonçes las vacas con el carro e con
 el arca en el, e leuar las hedes fasta do fallaredes que
 se parte la vna carrera en tres carreras, e dexar las
 edes alli yendo. E pararedes mientes commo fazen. E si
 vieredes que fuere derecha el arca e subiere contra
 Bethsames, ella nos fizo este mal tan grande; e si
 contra aquel lugar que es tierra de los judios non
 endereçaren las vacas e se fuesen a otra parte contra
 los nuestros terminos, sabremos que nos non vino este
 mal por el poder della nin de aquel Dios de Yrrael, mas
 que acaesçio asi por ventura. E non avra virtud ninguna
 en el arca, e tornar la hedes.»
 
 E los pueblos de los filisteos touieron que les dezien
 bien, e fizieron lo todo commo les mandaron sus obispos
 e sus adeuinos. E las vacas, asy commo llegaron a aquel
 lugar, cogieronse por el vna de aquellas tres carreras e
 fueron derechas por aquella carrera que yua derecha a
 Betsames, asi commo si las leuase omne carre-

[ 235 ]
 tero que las guiase segunt cuenta
 Josefo en esta razon. E yuan mudiando por los fiios, mas
 por todo eso non torçian a diestro nin a siniestro, que
 era grand marauilla e grand virtud de Dios que mostraua
 en el avenimiento en vacas brauas que nunca ouieran yugo
 puesto en sus cabeças, demas seyendo con fiios
 pequennos.

 [XXVI.] De commo se fueron las vacas con el arca del
 testamento para Bethsames.
 Aquellos poderosos e prinçipes de los filisteos fueron
 toda via, ellos mismos, en pos ellas catando commo
 farian por saber por do yrien. E Betsames, aquel lugar
 do las vacas vinieron, era vn barrio e vna puebla
 pequenna en la suerte del heredamiento del linage de
 Judas, segunt cuenta Josefo. E maestre Pedro departe
 otrosi sobresto que dos lugares auie y a que llamauan
 Betsames, e que dos eran las carreras para ellos. E el
 vna era por do yuan a las çibdades de la suerte del
 linage de Benjamin, que eran de los obispados; e el otra
 Betsames para los que eran en la suerte de Neptalin. E
 semeja, segunt estas razones de Josefo e de maestre
 Pedro, que aquella carrera que leuaron los filisteos e
 las vacas con el carro e con el arca en el que se partie
 despues en tres carreras: e que la vna dellas era que
 yua a las çibdades de los de Leui, que yazien en las
 suertes de Benjamin; e la otra a las que yazian en la
 suerte de Neptalin; la terçera a las de la suerte de
 Judas.
 
 E era estonçes en el tienpo en que cogien los de Betsames
 su trigo, e estauan lo cogiendo en vn valle. E los de
 Betsames, que estauan alli segando su trigo, alçaron los
 ojos, e vieron el arca, e conosçieron la, e fueron mucho
 alegres con ella. E quando llego el arca, pararonse las
 vacas con ella en vn canpo que auie y muy grande, que
 era de Josue de Betsames; e alli estudieron que non
 fueron mas adelante. E asi commo cuenta maestre Pedro,
 en aquel canpo estaua vna grand piedra que diz que
 cuydauan los judios que fue vn altar que ouo fecho alli
 Abraan quando moraua en Canaan. E aquellos de Betsames,
 con la grand alegria que ouieron de la su santa arca que
 veyen, dexaron de segar su pan e fazer su labor que
 fazian, e fueron corriendo alla.
 
 E los de Leui que alli eran llegaron, e tomaron el arca
 del carro e la caxeta en que venian condesadas las
 ymagines e semejanças de las sortijas e de los mures, e
 pusieronla sobre aquella piedra. E en pos esto
 franxieron el carro e fizieron del vna foguera. E
 tomaron las vacas e sacrificaron las alli a Dios sobre
 aquella foguera de la lenna del carro. E comieron y
 dellas todos en vno, asi commo dize Josefo en el primero
 capitulo del sesto libro. E los çinco juezes de los
 filisteos, que vinieron en pos las vacas por veer que
 farien, quando esto vieron, tornaron se a Acaron luego
 ese dia.
 
 E en este lugar departe Esidro sobre razon destas
 ofrendas que segunt cuentan vnos, que aquellas çinco
 çibdades de aquellas çinco prouinçias que eran las
 çibdades arçobispales solas, ca en vna prouinçia diz que
 non ha mas de vna egleja arçobispal; e la prouinçia
 tiene de tierra quanto tienen los obispados que son so
 aquella egleja arçobispal. Pero segunt que dize Josefo,
 que çinco ymagenes, e çinco sortijas, e çinco mures les
 mandaron fazer; e ellos que lo fizieron asi. E avn
 maestre Pedro, que otorga con Josefo, cuenta que
 aquellas ymagenes de oro que fueron a semejança de
 omnes. E dize sobresto que se puede asi departir esta
 razon segunt las onrras de las villas e de las eglejas:
 que las çibdades arçobispales e las sus eglejas que
 enbiaron las ymagenes de los omnes; e las çibdades e las
 eglejas obispales las de las sortijas; e las otras
 villas que non eran arçobispales nin obispales,

[ 236 ]
 mas que eran çercadas, que enbiaron las de
 los mures.
 
 E todos estos departimientos de los sabios e santos
 padres vos ponemos aqui por que significan e dan a
 entender al. Pero ennade avn sobresto Geronimo e dize en
 el seyseno capitulo del Primero Libro de los Reyes que
 tan bien ayudaron e dieron su parte del oro para fazer
 aquellos mures las villas que non auien çercas commo las
 que las auian. E el termino do lo dieron fue del cabo de
 allende de aquellas çibdades fasta el grand Abel, sobre
 que pusieron el arca de Dios que estudiera fasta aquel
 dia en el canpo de Josue de Betsames.
 
 E segunt que departen aqui los sabios esponedores desta
 razon, dize la estoria de la Briuia en este lugar Abel
 por el nonbre de aquella piedra sobre que pusieron el
 arca e la caxeta con las ymagines, e las sortijas, e los
 mures. E los judios dizen que era aquella piedra el
 altar que fiziera alli Abrahan a Dios. E otros departen
 que lo dixo por aquella çibdat que llamauan estonçes
 Betsama. E segunt departe maestre Pedro en el capitulo
 de la tornada del arca, dixeronle despues Ynabel o Abel,
 que es tanto commo lloro por los de la villa de Betsama
 que murieron y estonçes por la razon desta arca, commo
 vos diremos agora aqui.

 [XXVII.] De la mortandat que fizo Dios en los ebreos
 de Bethsame.
 Destos de Betsames llegaron setenta al carro a tomar el
 arca e poner la en tierra. E peso a Dios por que non
 eran saçerdotes e se llegaron a ella; e mato a estos por
 que fueron osados de llegar se a ella non auiendo la
 dignidat. E con ellos murieron alli de los otros
 cinquanta vezes mill de los menores del pueblo, e non
 por al sinon por que la vieron seyendo les vedado; ca
 les auia vedado el Sennor Dios ante desto que quando el
 arca tornase a ellos, que ninguno non saliese a ver la
 nin llegase a ella synon los que fuesen saçerdotes.
 
 E dizen muchos en este lugar que si estos mato Dios por
 esto, que ¿por que non matara otrosi a todos los
 filisteos que la vieran? E sobresto responden los
 maestros de la theologia, e sueltan esta pregunta, e
 dizen que a estos matara Dios por que les fuera vedado
 que la non catasen e la cataron. E a los filisteos non
 mato por que gelo nunca vedara El que la non catasen, ca
 non eran de la su ley, nin gelo querie El vedar, nin
 pecaron los filisteos que la vieron. E pecaron los
 judios que la vieron por aquello que les fuera vedado
 entre los ebreos. E lloro por ellos el pueblo e cada
 vnos por los suyos, segunt cuenta Josefo. E fue esto
 tenido por muy grand pestilençia e grand mortandat que
 echara Dios sobrellos tan adesora e por tal achaque.
 
 E dixeron estonçes esos de Betsame: «¿Quien se podra
 parar nin estar ante este Sennor Dios santo? E ¿a quien
 yra El quando de nos se partiere?» E teniendose ellos
 por tales que non eran dignos para estar el arca
 entrellos, enbiaron sus mandaderos a los de la çibdat de
 Cariachiarin, que eran sus vezinos. E pero dize Josefo
 que a todos los ebreos lo fizieron saber e lo mostraron
 commo llegara alli el arca del testamento que prisieran
 los filisteos en la batalla. E diz la Briuia que dixeron
 los de Betsame a los de Cariachiarin: «Tornaron nos los
 filisteos, ellos por si, el arca de nuestro Sennor Dios
 que nos leuaron. E deçendet, e tomalda, e leualda a
 vuestro lugar.»

 [XXVIII.] De commo leuaron el arca los de
 Cariachiarin, e la pusieron en casa de Aminadab, e de la
 razon de Samuel.
 Los de Cariachiarin, pues que lo sopieron, vinieron, e
 tomaron el arca. e leuaron la, e pusieron la en Gaba en
 casa

[ 237 ]
 de Aminadab, que era del linage de
 Leui, e era omne derechero e de buena vida. E
 consagraron a Eleazar, su fiio deste Aminadab, e
 fizieron le saçerdote, e dieron le que guardase el arca.
 E duro alli el arca veynte annos; e esto fue fasta el
 seteno anno del rey Saul, que estouiera en reynado del
 rey Saul estos siete annos commo fueran los siete meses
 que estudiera en tierra de los filisteos. E tomola
 estonçes de alli Saul e leuola a la hueste. E en
 aquellos veynte annos que estudo en la çibdat de
 Cariachiarin folgo todo el pueblo. E trabajauanse todos
 a grand femençia de fazer a Dios sus oraçiones e sus
 sacrifiçios e muchos, e yr en pos El en todo.
 
 E Samuel, que era ya profeta e començaua ya a profetizar
 e a dezir al pueblo de Yrrael por espiritu de Dios las
 cosas que auien a venir, paro mientes en esto. E quando
 los vio a todos asi tan cobdiçiosos de fazer seruiçio a
 Dios e poner toda su fiuzia en El, plogole mucho. E dize
 aqui Josefo que touo Samuel por bien de fablar les de
 franqueza e de los bienes que en ella auie, por que
 tenie que les plazie mucho segunt que el entendie que
 eran todos partidos de aorar ydolos e de malas
 costunbres de lo que solien vsar ante de aquello, e que
 se tenien ya bien con su Dios en todas cosas.
 
 E dixoles asi: «Sy de todo vuestro coraçon vos tornades a
 vuestro Sennor Dios, partid de uos los dioses agenos. E
 non anden conbusco nin en vuestras conpannas por ninguna
 guisa Baalin nin Astraroch, ca muchas vezes auedes oydo
 en la nuestra ley que esta locura de los ydolos e de los
 dioses vanos que vna es de las cosas del mundo que mas
 pesa a nuestro Sennor Dios. Mas para El tened vos
 guisados vuestros coraçones e a El solo seruid. E auedes
 lo menester, ca vedes que los filisteos, vuestros
 enemigos, non quedan de uos guerrear. E mas agora non
 cometen mas que suelen, ca mala gente son; e nunca
 quedaran ende sinon con mal dia e con premia, e punnan
 de uos buscar mal e apremiar vos quanto pueden.
 
 »E Dios comiença a auer piedat de uos e seer vos amigo, e
 vos lo sera sienpre sy uos buenos fueredes e por vos non
 fincare. E El vos librara de mano e del poder dellos, e
 avn mas vos fara que El metera a ellos en las vuestras
 manos e en el vuestro poder. E entendet que non es de
 cobdiçiar la franqueza sola miente, mas que auedes a
 fazer aquellas cosas por que vos vengan las proes que de
 la franqueza naçen, ca non cunple lo al. Nin deuedes vos
 desear de seer libres de tales sennores e fazer por que
 los non siruades sola mente, mas que auedes a fazer
 aquellas cosas por que vos vengan las proes que de la
 franqueza naçen, ca vos non cunple lo al; mas que vos
 conuiene de seer justos, e tirar maldat de vuestras
 almas, e tener las linpias, e rogar a Dios con todas
 vuestras voluntades que sea conbusco, e rogar le por
 vuestros buenos fechos.
 
 »E si vos esto fizieredes, seredes libres de vuestros
 enemigos e venir vos an dende los bienes que vos
 conpliran mucho. E esto sera que lidiaredes con ellos, e
 vençer los edes, e leuaredes los despojos dellos. E esto
 non se puede mereçer nin ganar por armas, nin por fuerça
 de cuerpos, nin por muchedunbre de pueblos, synon por la
 merçed de Dios. Nin promete El de lo dar a los malos,
 sinon a los buenos e a los derechos que gelo mereçen por
 las buenas obras e por las buenas voluntades. E yo vos
 so octor e recabdo destos bienes que vos vernan si
 fizieredes vos lo que vos yo amonesto e castigo e vos
 touieredes con nuestro Sennor, que es verdadero Dios.»

 [XXIX.] Del tienpo en que Samuel començo a profetar e
 de las razones que dixo al pueblo.
 Pues que estas razones les ovo dichas Samuel, fueron
 ellos todos muy pagados con ellas e muy alegres con
 quanto les dezie, e otorgaronle que obedeçerien

[ 238 ]
 a su Dios de todo en todo. E echaron luego
 de entre si los ydolos de Baalin e de Astrarote que
 tenien e aorauan, e dexaron otrosi luego todas las
 onrras que les fazien, e siruieron a Dios solo. E
 Samuel, quando les esto vio otorgar e asy lo fazer,
 plogole mucho dello. E dixoles: «Ayuntad vos agora todo
 el pueblo de Yrrael en la çibdat de Masfat. E fare yo y
 mi oraçion por vos a nuestro Sennor Dios.»
 
 E ellos ayuntaronse luego todos en Masfat do les el dixo
 e commo les mando. E este nonbre Masfat de aquella
 çibdat, segunt cuenta Josefo, quiere dezir en el
 lenguage de Castilla tanto commo catar deyuso. E desque
 fueron ay ayuntados, tomaron agua por mandado de Samuel,
 e fizieron sacrifiçio dello a Dios, e esparzieronla
 antel. E departe aqui maestre Pedro que por ventura que
 fizieron este esparzimiento de aquella agua en sennal
 del paramiento, commo oystes, que fizo Josue. E todo
 aquel dia ayunaron, e se reboluieron en oraçiones, e
 dixeron a Dios. «Contra ti pecamos, Sennor.» E judgo
 Samuel estonçes los fiios de Yrrael en Masfat.
 
 E departe avn sobresta razon maestre Pedro, e otros que
 otorgan y con el, que aquella agua que oydes que
 sacrificaran alli e la esparzieran ante Dios que fueran
 dichas sobre ella todas las maldiçiones de la ley, e que
 todos eran ayuntados en ella, e que todos los de Yrrael
 ouieron dende a beuer. E oyredes grand marauilla de
 Dios, que cuentan aqui los santos padres, que algunos
 que auie y que tenien ydolos encubiertos, maguer que
 mejor lo prometieran a Samuel ante todo el pueblo, que
 quando beuien desta agua, que se les apegauan los
 labrios a ella de guisa que los non podian despegar
 dende.
 
 E otros dizen avn mas en esta razon: que tomo Samuel vn
 ydolo, e que lo torno en poluo, e que lo mezclo con
 aquella agua e diolo a beuer al pueblo; e que les finco
 en las baruas la sennal dello a todos los que tenian
 ydolos e los aorauan. E Samuel a los que lo vio,
 judgolos por culpados e ensennolos que tal deuie ser
 alli el juyzio de Dios sobre aquel fecho, qual es dicho
 que fizo Moysen quando a lo del bezerro del monte Sinay.
 
 E estando los judios alli en sus ayunos e en sus
 oraçiones, commo auemos dicho, oyeron los filisteos
 commo eran los de Yrrael alli ayuntados e vinieran
 desarmados e sin sospecha de batalla. E asonaronse todos
 los prinçipes dellos, e guisaronse, e vinieron
 sobrellos. E los judios, quando lo supieron, ouieron
 grand miedo dellos, e corrieron todos a Samuel -e non
 auien otro consejo- e dixeronle: «Da bozes a nuestro
 Sennor Dios por nos e non quedes. E faz le tu oraçion
 que nos salue e nos libre oy de la mano e del poder de
 los filisteos, ca an ya fecho en nos muy grand danno e
 grand destruymiento e quedar deuien ya con tanto. E
 venimos aqui contigo, que eres nuestro cabdillo, a fazer
 nuestra oraçion e nuestros sacrifiçios e a jurar te para
 fazer lo que nos mandases. E ayuntamos nos aqui
 desarmados, non metiendo mientes de nuestros enemigos
 nin que nos aqui darian salto asy. E agora non nos finca
 otro acorro nin otra esperança de salud sinon la tuya
 que ruegues a Dios que nos libre dellos.»
 
 E Samuel, quando los vio tan omildosos contra Dios e
 poner su fiuza e su esperança tan bien en El, esforçoles
 e dixoles: «Non ayades miedo dellos, ca yo fare mio
 sacrifiçio a Dios e aorar le e por vos. E El vos
 ayudara, e vos los vençeredes oy.» E tomo estonçes
 Samuel vn cordero de leche, e sacrificolo todo entero a
 Dios, e aorolo el con todo el pueblo. E oyolo Dios.
 
 E estando Samuel faziendo su oraçion a Dios e su
 sacrifiçio, vinieron los filisteos sobre los de Yrrael
 muy esforçada mientre por lidiar con ellos, e pararon
 sus azes

[ 239 ]
 mucho afiuzadas de vençer commo
 el otra vez. Mas començo nuestro Sennor Dios estonçes a
 tronar sobrellos e fazer grand ruydo sin guisa e muy
 grandes relanpagos. E cuentan aqui Josefo e maestre
 Pedro que se mouio la tierra do ellos estauan e que se abrio; e fizieron se en ella grandes aberturas commo
 carreras e carcauas en muchos lugares. E los filisteos,
 quando vieron tremer la tierra de aquella guisa e abrir se, e aquellos truenos e relanpagos tan grandes e fechos
 tan sin mesura, fueron tan espantados que se les cayeron
 todas las armas de las manos con grand miedo e
 començaron a fuyr.
 
 E salieron estonçes los de Yrrael de alli de la çibdat de
 Masfat, do estauan ayuntados, e fueron contra los
 filisteos -e Samuel con ellos por cabdillo, segunt
 cuenta Josefo; e segudaronlos fasta vn lugar que yazia
 deyuso de Betetar. E dize Josefo que auie nonbre aquel
 lugar Correon; e cuenta maestre Pedro que alli
 començauan los terminos de su tierra de los filisteos. E
 vençieron los de Yrrael a los filisteos e mataron los. E
 tomo estonçes Samuel vna piedra grande, e fincola alli
 entre Masfat e vn lugar que llamauan Sen -do ouieran esa
 fazienda los de Yrrael con los filisteos e los
 vençieron- que fuese por sennal de aquel vençimiento que
 fizieran alli los de Yrrael e por remenbrança del ayuda
 que les diera y Dios contra sus enemigos.
 
 E departe Josefo que llamo por ende Samuel a ese lugar
 estos dos nonbres: la Piedra del Ayudorio o Piedra de
 Fortaleza. E dixo al pueblo: «Fasta aqui nos ayudo
 nuestro Sennor.» E fincaron los filisteos quebrantados e
 aterrados de aquella vez, e espantados de guisa que en
 quanto Samuel fue biuo nunca se osaron a llegar a los
 terminos de los de Yrrael. E el coraçon e el esfuerço
 que los filisteos auien de antes contra los judios
 ouieronlo los judios contra los filisteos de alli
 adelante.
 
 E tomo Samuel despues su hueste e fue sobrellos. E
 ayudole Dios; e ganaron dellos todas sus çibdades e sus
 terminos que les auien tollidas los filisteos quando
 podien mas que ellos. E tenie esta tierra, que les
 ganaran los filisteos e la cobraron los de Yrrael,
 despues de Acaron fasta los terminos de Gec. E desta
 guisa libro Samuel, con el ayuda e el poder que le dio
 Dios, al pueblo de Yrrael e a su tierra con todos sus
 terminos de mano de los filisteos. E en todo aquel
 tienpo ouieron pazes e amiztad los de Yrrael con los
 amorreos, e avn dize Josefo que con los otros cananeos
 sinon con estos de Filistin que les auian buscado mucho
 mal e fechas muchas fuerças, donde se vengaron ellos
 despues e los destruyeron, commo es dicho.
 
 E Samuel, desque ouo asosegada la tierra e les dixo commo
 ouiesen cada vno la su parte do biuiesen bien e en paz,
 mandoles commo viniesen a el a juyzio sobre sus pleytos
 a Betel, e a Galgala, e a Masfat, quando el ay viniese;
 ca a estas tres çibdades venie el cada anno vna vez a
 andar las aderredor faziendoles cada vez a cada vna
 grandes fiestas e grandes onrras por que eran estas tres
 çibdades las mas famadas e de mayor nonbre que auie en
 toda tierra de Yrrael, segunt departe maestre Pedro
 sobresta razon. E fueron aquellas çibdades de grand fama
 por estas razones: Betel, por el suenno de Jacob que vio
 y, commo es contado en la estoria del libro Genesis; e
 Galgala, por el çircunçidamiento segunt que fizieron y
 la segunda vez, commo es ya dicho en la estoria del
 libro Numero; e Masfat, por la morada de Josue, que
 fazia alli mas que en otro lugar de tierra de Yrrael.
 
 E quando subie Samuel a estas çibdades, e venie y por
 fazer sus fiestas e sus onrras e por judgar y los
 pleytos del pueblo en sus sazones del anno, desi
 tornauase toda via de morada a la çibdat de Ramata,
 donde era natural e auie sus casas, e moraua y todo lo
 mas. E a estas tres çibdades vinie el al pueblo a judgar
 los e departir

[ 240 ]
 les alli sus pleytos. E
 quando el moraua en Ramata, venien ellos a el. E en
 estas quatro çibdades judgo Samuel a los de Yrrael
 demientra que biuio. E cuenta Josefo en el sesto libro
 que les mantenie en justiçia e en derecho muy bien. E
 fizo despues Samuel ally do moraua en la çibdat de
 Ramata vn altar a onrra de Dios, asi commo cuenta
 Geronimo en el cabo del viio capitulo del Primero Libro
 de los Reyes.

 [XXX.] De commo pidieron los de Yrrael rey a Samuel
 por la premia de sus fijos.
 En todo esto enuegeçie ya Samuel, asi commo cuenta
 Geronimo en el ochauo capitulo del Primero Libro de los
 Reyes. E pues que fue de dias, non podia ya salir e
 andar por las çibdades faziendo sus fiestas a Dios, e
 onrras a los pueblos, e judgandoles los pleytos que les
 acaesçien commo solie ante la vegez que le estoruaua. E
 dio a sus fiios por juezes en su lugar que judgasen al
 pueblo de Yrrael, e partioles la tierra e el pueblo.
 
 E puso el vno dellos en la çibdat de Betelen. E era este
 el mayor e que naçiera primero e auie nonbre Joel,
 segunt que dize Geronimo en la Briuia; e asi commo
 cuenta Josefo en el vio libro, dezienle Jobel. E al otro
 enbio a la çibdat de Bersabee. E a este llamauan Abia,
 segunt cuenta Geronimo en la Briuia: e segunt departe
 Josefo en el su sesto libro, Abina. E mandoles morar
 alli a cada vno en su lugar, e estar y cutiana mientre,
 e oyr los pleytos por que fuese el pueblo bien tenido a
 derecho.
 
 E todos los de Yrrael eran les muy obedientes. E por que
 eran todos muy pagados del padre, judgauan estos dos
 fiios de Samuel el pueblo; mas non commo su padre, nin
 andudieron y tan derecha mientre, nin yuan por las
 carreras que el. E semejauanle muy poco, ca salieron
 cobdiçiosos e auariçiosos. E tomauan dones, e andauanse 
 a conbidaçiones por comer mejor, e atorçien los juyzios,
 e judgauan tuerto. E dize Josefo que dieron en si
 enxenplo atal en que mostrauan que de buen padre non
 sale sienpre buen fiio, nin otrosi de mal padre mal fiio
 toda via, ca diz que a las vezes de mal padre sale buen
 fiio.
 
 E tanto andauan mal en sus fechos estos fiios de Samuel,
 bien commo oystes de los otros dos fiios del obispo
 Heli, que lo non podie sofrir el pueblo. E cuenta la
 Briuia que se ayuntaron todos los mayorales e mas
 ançianos de dias e vinieron al padre a Ramata. E
 dixeronle: «Padre Samuel, tu eres ya de dias e de guisa
 que non puedes conplir commo sueles lo que el pueblo
 auemos menester; e diste nos en tus dias tus fiios por
 juezes que judgasen a Yrrael. E nos tomamos te los muy
 de grado esperando que serien buenos commo tu. Mas non
 andan y commo deuen nin por la carrera que tu andauas, e
 andas avn agora, ca non judgan commo deuen -a las vezes
 por mal querençia, e a las vezes por amor de la vna de
 las partes, e a las vezes por dones e por seruiçios que
 les fazen.
 
 »E esto es ya tanto e tan manifiesto que lo non podemos
 sofrir; e venimos te lo mostrar. Onde te rogamos quanto
 rogar podemos que escojas alguno de nuestro pueblo el
 que tu entendieres que sera mas para ello, que nos
 judgue, e nos tenga a derecho, e nos defienda de los
 filisteos. E da nos le por rey que reyne sobre nos, ca
 rey queremos aver, si tu por bien lo touieres, commo
 veemos que lo an las otras gentes e las otras naçiones
 en sus tierras.»
 
 E Samuel era omne derechero e desamaua los reyes, segunt
 dize Josefo. E quando les oyo dezir «Da nos rey que nos
 judgue,» pesole mucho de coraçon, tanto que non le vino
 emiente de comer nin de dormir de alli adelante en todo
 ese dia cuydando en ello. E desque fue la noche estando
 el pensando en este fecho, nunca le vino suenno. E fizo
 su oraçion a Dios e

[ 241 ]
 demandole consejo
 sobre tan grand fecho commo aquel. E respondiole Dios
 conortandolo, segunt cuenta Josefo, e dixole: «Non te
 quexes nin des ninguna cosa por esto que demandan que
 les des rey. E oyeles quanto te dixeren; ca te non
 desechan por ello nin lo fazen a ty synon a mi, por que
 non reyne yo solo sobrellos en todo quanto fizieren,
 commo non fiz del dia que los saque de Egipto fasta oy.
 E asi commo desanpararon a mi e siruieron a dioses
 agenos, asi fazen agora a ty. E esto de Egipto aca me lo
 tienen ellos condesado.
 
 »Mas oyelos; pero muestra gelo, e faz les dende
 afruentas, e diles qual es el derecho del rey que
 quieren aver; ca a poco de tienpo auran de lo que
 demandan pena qual meresçen e buscan, e de todo quanto
 fizieren que non fallesçera dende ninguna cosa, e seer
 les a mostrado e prouado que despreçiaron los mios
 consejos e los tuyos e que nunca en paz nin en verdat
 nos estudieron conplida mente nin commo deuien. Pero
 mandote que les des por rey el que te yo mostrare
 despues que les dixeres los males que de la premia de
 los reyes les an a venir.»
 
 E otro dia de mannana, despues que ovo Samuel esta
 respuesta de Dios, mando llamar a todos los viejos que
 le vinieran a pedir rey. E dixoles asy: «Vos me pedistes
 rey; e yo dar vos lo he. Mas vos non sabedes avn la
 premia que auredes del nin el derecho que el aura sobre
 vos. E quiero vos lo mostrar e fazer vos lo saber de
 antes por que, despues que fuere fecho, non digades que
 vos lo non dixe. Sabed que el derecho que aura el rey
 que reynare sobre vos sera este:
 
 »Leuar vos ha a vuestros fiios, e poner los ha en sus
 torres para guardar las, e tornar los a sus sieruos. E a
 los otros fara carreteros para traer sus carretas con
 las cosas que quisiere. E metera los caualleros a
 menester de escuderos e fazer les ha yr ante sus carros
 ante si. E estableçera para su pro e sus seruiçios los
 otros; e porna dellos a los vnos sobre treynta vasallos
 que aya de veer, e a los otros sobre çiento. E a los
 otros fara labradores por pan, a los otros por vino, a
 los otros ferreros, a los otros carpenteros, e otrosi de
 todos los otros menesteres. E las fiias seran
 espeçieras, ca las casaran con sus alfaquies e con sus
 espeçieros, para vender vnguentos las vnas, e las otras
 cozineras, las otras panaderas con los çatiqueros, las
 otras moleran a las muelas, las otras lauanderas.
 
 »E sobresto tomar vos an los reyes las mas preçiadas
 heredades que vos fallaren, vinnas e azeytunas las mas
 mejores que ouierdes, e dar lo an a sus seruientes. E
 dezmar vos an las mieses e las rentas de las vinnas para
 dar las a los sus castrados e a los otros sus priuados.
 E toller vos an vuestros siruientes e vuestros mançebos,
 sy uos los vieren buenos, e meter los an a cauar sus
 vinnas e a labrar lo suyo. E asi a los otros a cada vnos
 de los menesteres que fueren otrosi vos dezmaran 
 vuestros ganados.
 
 »E vos mismos seredes sus sieruos de guisa que vos, nin
 los vuestros, nin ninguna de vuestras cosas non sera
 vuestra. Nin podredes vos estar, nin osaredes, que los
 non ayades a obedeçer en lo que vos mandaren, e fazer su
 mandado en todo, e seruir los commo conprados por
 preçio; sinon, matar vos an por ello si quisieren, si
 por mesura non fincare. E llamaredes aquel dia que esto
 fuere, e daredes bozes ante las fazes de los reyes que
 escogeredes e tomaredes para vos, e querellar vos hedes.
 E non vos oyra Dios ese dia por que pedistes rey. E
 auredes todas estas premias, que vos yo he dichas que
 vos faran, por que las quesistes vos de vuestro.»
 
 E estas e otras razones muchas de tales les dixo Samuel a
 aquellos que demandauan rey, e que estonçes conosçerian
 la verdat de lo que les el dezie quando ouiesen el rey
 que demandauan e pasasen por todo. E acaboles alli
 aquella ora Samuel su razon. Mas el pueblo non lo quiso
 oyr nin

[ 242 ]
 tomar su consejo; e dixeron: «Non
 asi; mas rey queremos que reyne sobre nos, e lidie por
 nos con nuestros enemigos, e nos defienda dellos. E
 judgar nos a nuestro rey e tener nos a a derecho, e
 seremos commo las otras gentes.»
 
 E Samuel, quando esta respuesta oyo que le dauan sobre el
 consejo que les diera, dixoles asi -segunt cuentan
 Geronimo, e maestre Pedro, e Josefo que otorga con
 ellos: «Yd vos agora cada vnos de uos para vuestras
 posadas, ca yo vos llamare e vos dare la respuesta desto
 quando viere que sera tienpo.» E ellos fueronse. E
 Samuel non quiso tardar este fecho; e entro a su oraçion
 a nuestro Sennor Dios, e demandole consejo commo farie.
 E respusole Dios e dixole: «Bien oy la boz de aquellos
 del pueblo que te vinieron pedir rey, e todo quanto te
 respondieron e te dixeron al consejo que les tu dauas
 como te yo dare. E tu dar les as rey segunt que te yo
 mostrare adelante quien sera aquel que les daras. E
 mandales que se vayan agora a sus lugares fasta que esto
 sea, ca tu los llamaras quando tienpo fuere.»
 
 E Samuel fizo commo le Dios mando. E torno a ellos e
 dixoles asi: «Yd vos agora para vuestros lugares. E yo
 catare rey que vos de; e ayna sera. E quando lo ouiere
 librado yo vos llamare.» E ellos fueronse.
 
 E agora contar vos hemos de commo fizo Samuel sobresto
 con Dios.

 [XXXI.] De commo demando Samuel consejo a Dios sobre
 dar rey a Yrrael, yl dio El a Saul.
 Cuenta en este lugar la estoria de la Briuia, en el
 noueno capitulo del Primero Libro de los Reyes, que auia
 estonçes en el linage de Benjamin vno que, segunt dize
 Josefo, era omne noble e bueno por costunbres. Onde
 departe aqui otrosi maestre Pedro que en todo Yrrael non
 auie estonçes mejor omne que aquel. E llamauanle por
 nonbre Çis, asi commo dize la Briuia e los otros sabios
 que desta estoria fablan. E era este Çis fiio de Abiel,
 fiio de Seor, fiio de Betor, fiio de Zaret, fiio de
 Afia, fiio de Afel, que fue omne grande, e fuerte, e de
 grand fuerça mas que otro omne a la su sazon. E
 dixeronle Gemino, que es tanto commo omne doblado.
 
 E este buen omne Çis auie vn fiio que llamauan Saul, e
 era mançebillo. E dize la estoria de la Briuia que tan
 grande era de cuerpo que sobre todo el pueblo paresçia
 de los onbros arriba. E cuenta otrosi Josefo que era muy
 bien fecho e muy fermoso, e que vençie a muchos de buen
 talante e de entendimiento de guisa que le llama la
 Briuia a Saul fiio electo, fascas escogido entre los
 otros e bueno.
 
 E este Çis, padre de Saul, como era muy rico omne, auie
 sus bestias de vnas naturas e de otras e muchas dellas.
 E andando en vn monte a paçer apartaronse vnas dellas de
 la grey de las otras; e era en el tienpo en que parien.
 E aquellas que se apartaran de las otras perdieronse de
 guisa que las non fallauan; e eran estas de las mejores
 que auie en todas ellas. E Çis auie sabor dellas e
 amaualas mucho, e, segunt cuenta Josefo, por que andaua 
 el en ellas. E diz que de ninguno otro ganado nin de
 bestias que el ouiese non se pagaua tanto nin auie
 tamanno sabor commo destas. E quando sopo commo eran
 menos de las otras, pesole muy de coraçon. E dixo a este
 su fiio Saul: «Toma vno de los mançebos que vaya
 contigo, e ve e busca aquellas asnas que se perdieron.»
 
 E ellos fueron e demandaronlas, segunt dize Josefo, por
 todos los terminos de la suerte del su linage, que era
 el de Benjamin. E pasaron el monte de Effrayn e por
 tierra de Salisa, e non las fallaron. E desi atrauesaron 
 por tierra de Salin, e fueron a tierra del Gemino, e
 andudieron lo todo, e non las pudieron aver en ningunt
 lugar. E en cabo de todo allegaron a tierra de Suph, que
 fue bisabuelo de Samuel.
 

[ 243 ]
 
 E Saul metio mientes que a su padre que se le faria mal
 por la su tardança. E dixo alli a ese moço que yua con
 el: «Mucho nos tardamos aca. Miedo he que se alongara 
 mucho a mio padre el pesar de las bestias, e tornar le
 ha en la nuestra tardança cuydando que nos ha conteçido
 algunt estoruo o alguna ocasion, e caera por ello en
 pesar e sera por ende muy triste. E esto es cosa que yo
 non querria por ninguna cosa que mio padre ningunt pesar
 nin tristeza tomase por nos. E tornemos nos para el.»
 
 E era esto en tierra de Suph, commo deximos; e estauan
 estonçes çerca de la çibdat de Ramata, alli donde se
 querien tornar. E acaesçiera y estonçes Samuel profeta,
 commo andaua avn por las villas e visitando los pueblos
 quando el podie. E ese moço que venie con Saul oyera
 commo era profeta Samuel e dezie çierta mientre las
 cosas que auien a venir. E dixo a Saul: «En esta çibdat
 a vn omne sabio, e muy preçiado e prouado, que dize muy
 çierta miente las cosas que an de venir, e que es
 profeta tan çierto e tan verdadero que quanto el dize
 todo asi aviene. E vayamos a el; e por ventura dezir nos
 ha algo de nuestra carrera e algunt recabdo de aquello
 por que nos andamos.»
 
 E Saul asmo estonçe que le aurian a dar algo por aquello
 que les dixese, pero que erraua, segunt dize Josefo,
 cuydando que tomarie el profeta dones por lo que dixese
 por espiritu santo de Dios. E pero non fallamos en
 ningunt escrito que gelo diese Saul nin que lo tomasse
 Samuel, ca lo nunca solie tomar de otrie. Pero asi commo
 cuenta la estoria, razono Saul e dixo asi al moço:
 «Yremos alla. Mas ¿que le daremos o que le ofreçeremos a
 aquel omne tan bueno e tan de Dios? Ca pongamos que le
 quisiesemos ofreçer pan, ya non lo traemos nin anda en
 nuestros dobleres, ca fue la carrera muy luenga, commo
 tu sabes, e auemos lo ya espendido; nin bolsa non
 traemos ya con dinero otrosi, nin tenemos otra cosa que
 le dar.» E dixole el moço que el tenie vna quarta de vn
 siclo de plata, e que este le darien, e que les mostrase
 alguna verdat e alguna çertedunbre de su carrera e de
 aquello que buscauan.
 
 E cuenta aqui la estoria de la Briuia que en aquella
 sazon todos los de Yrrael que consejo yuan a demandar al
 profeta de Dios sobre sus cosas que auien costunbre de
 dezir vnos a otros quando se les acaesçie: «Tred e
 vayamos al veyente.» E dezien estonçes ellos veyente por
 lo que ellos mismos despues e nos agora dezimos profeta.
 E dixo estonçes Saul a su moço: «Muy bien as dicho. Pues
 tre e vayamos a el.» E yuan por entrar a la çibdat.
 
 E subiendo ellos por vna costezuela arriba que se fazia y
 ante que llegasen a la çibdat, salien estonçes de la
 çibdat por aquella puerta por do ellos yuan a entrar
 vnas ninnas e mançebillas virgines para traer agua. E
 preguntaronles ellos si era y estonçes el veyente. E
 respusieronles ellas que si, e ensennaronles su casa, e
 dixeron les: «Yd ayna, ca avn agora entra aqui primero
 desta vez e faze oy por el pueblo grand sacrifiçio a
 Dios en el tenplo. E luego que llegaredes, luego le
 fallaredes. E llegad antes que se asiente a comer. E non
 comera el pueblo ante que el y non venga por que el a de
 bendezir el sacrifiçio e las mesas, e despues comeran
 aquellos a quien el llamo a ello.»
 
 E cuenta Josefo en este lugar que dizen que Samuel
 mandara venir muchos y aquel dia, e que el les dio a
 comer, e que los ayuntara y por dar les rey; ca diz que
 fiziera su oraçion a Dios ante de ese dia que le
 mostrase El mismo a quien daria por rey al pueblo, e que
 le dixera Dios que otro dia a aquella ora le enbiaria El
 vn mançebo del linage de Benjamin e avn que el mismo
 gelo mostrarie. E aquel les diese el por rey, e auiese a
 asentar primero a comer luego aquellos a quien el conbi-

[ 244 ]
 dara alli sennalada mientre. E
 en todo esto seye Samuel en su posada esperando aquel
 tienpo e aquella ora que le dixera Dios.
 
 E Saul e su moço entraron en la çibdat. E yendo ellos por
 medio della por llegar a casa del profeta, entendio
 Samuel commo serie ya ora de salir e yr a bendezir las
 mesas. E llegando Saul açerca de la posada de Samuel -e
 Samuel que salie para yr a dar la bendiçion sobre el
 sacrifiçio- e ellos viniendo contra el, encontrose el
 con ellos. E catando Samuel a Saul commo a omne estranno
 que venie de carrera, dixole Dios: «Este es el que te Yo
 dixe ayer que serie sennor del mio pueblo, e que te lo
 enbiaria Yo oy a esta ora de tierra de Benjamin, e que
 le consagrarias con olio de vnçion consagrado para seer
 cabdillo e rey del pueblo mio de Yrrael. E este los
 librara del poder de los filisteos, ca Yo cate a los de
 Yrrael por el su clamor grande que venie a mi.»
 
 E en todo esto llegose Saul a Samuel. E estando en medio
 de la puerta, dize Josefo que se le omillo luego; e desi
 que le rogo que le ensennase la casa del veyente, ca
 Saul non la sabie maguer que le dixeran las ninnas el
 lugar. Onde dize otrosi Josefo que gelo demando commo
 omne estranno de otra tierra e que nunca alli fuera
 synon aquella ora. E respusole Samuel esa ora e dixole:
 «Yo so el veyente. Tre comigo, e ve delante de mi a
 aquello alto, e comeras y comigo. E mannana dezir te he
 todas quantas cosas demandas en tu coraçon, e mostrar te
 las he, e desi enbiar te he.» E por que sabia Samuel por
 espiritu de Dios lo que Saul traye en coraçon, que le
 fablo luego de aquellos asnos que andaua buscando e que
 le dixo asi: «Saul, de las bestias que ya ha terçer dia
 que las perdiste, e las andas buscando, e las non
 fallas, non ayas cuydado, ca falladas son e non las
 perderas.»
 
 E dize maestre Pedro que por estas palauras que dichas
 son que semeja que Saul non traye otro cuydado en su
 coraçon sinon de aquellas asnas que perdiera. Pero
 departe que el profeta que lo entendie por espiritu de
 Dios que al traye Saul en coraçon synon aquello que
 Samuel le preguntaua de aquellas asnas, e dixole despues
 por ello adelante esta palaura: «E ¿cuyos seran todos
 los grandes bienes e las mayores cosas de Yrrael? Esto,
 o sera de ty o de casa de tu padre.» E esto dixo por que
 auie de seer rey, e diz que lo traye Saul en coraçon. E
 sopolo Samuel por espiritu de Dios, e non por que gelo
 dixese Saul nin otrie por el synon Dios.
 
 Onde cuenta el ebrayco en este lugar sobre esta razon,
 segunt que lo retrae maestre Pedro, que durmie Saul vna
 noche e que se veye en suennos asentado en sommo de vna
 palma, que diz que es sennal de silla de reyno e de omne
 que ha de reynar; e Saul, que traye esta vision en su
 coraçon e que penso en ello. E por ende le dixo Samuel
 sobrello esto que oystes aqui.
 
 E respusole Saul teniendo que gelo dezie por jugar le e
 reyrse del, commo de omne que veye estranno e nueuo e
 non sabidor, e dixo: «¿Non so yo fiio del Gemino que fue
 del mas pequenno linage de Yrrael, e sobresto que es el
 mio parentesco el postrimero entre todas las conpannas
 de Benjamin? ¿Por que me fablas asi e me dizes esta
 razon? Ca non so yo de linage que sea guisado para rey
 nin lo espero, demas que soy de la menor tierra e que
 menos vale de todas las otras suertes e çibdades del
 linage de Yrrael. Mas trebejas comigo e fazes de mi
 escarnio, diziendome mayores cosas que me non conviene.»
 
 E Samuel non torno cabeça en esta respuesta que le dio
 Saul, mas tomolo a el e a su omne e leuolos consigo a vn
 palaçio que estaua alto ante el tenplo do fazien los
 sacrifiçios. E a este palaçio llama la estoria de la
 Briuia muchas vezes en este

[ 245 ]
 lugar por
 nonbre el Alto, e non le dize de otra guisa. E auie tres
 camaras en el. E metiolos alli, a el e a su omne, do
 auien a comer los conbidados. E pero que vos auemos
 dicho que eran muchos los conbidados, podien ser fasta
 treynta de buenos omnes, segunt diz la estoria de la
 Briuia; pero cuenta Josefo que fasta setenta.
 
 E asento Samuel a Saul e a su moço en somo de las mesas.
 E commo sabia de antes Samuel que auia Dios a mostrar
 aquella ora qual queria El que fuese rey de Yrrael e
 veye ya que era aquel, mando al cozinero que tomase la
 diestra espalda del sacrifiçio, que era commo parte de
 rey e puesta de poner ante el, e que la condesase
 apartada. E el cozinero fizolo asi. E desque se asento e
 estouieron a comer, dixo Samuel al cozinero que la
 aduxese e mando gela poner ante Saul. E dixole alli:
 «¡Euas esto que finco! E ponlo ante ty e come, ca a
 sabiendas fue guardado para ty de quando yo aqui llame
 este pueblo.»
 
 E comio aquel dia Saul con Samuel. E desi deçendieron de
 aquel palaçio alto a la villa a aluergar. E asi commo
 cuentan las estorias, enbio Samuel todos los otros
 conbidados cada vnos a sus lugares e touo consigo a Saul
 e a su moço que albergasen con el. E fablo alli Samuel
 con Saul en apartado, e guiso a Saul alli en aquel lugar
 en que albergase, e durmio alli.
 
 E otro dia de mannana, desque fue ya de dia,
 leuantaronse; e vino Samuel a Saul alli do albergaua. E
 dixole: «Leuantate, e enbiar te he.» E leuantose luego
 Saul, e salieron amos fuera, e començaron a yr se. E
 quando vinieron al cabo de la çibdat, dixo Samuel a
 Saul: «Manda tu al moço que pase adelante e se vaya ante
 nos; e tu estaras e yr te as deteniendo comigo vn poco.
 E yo dezir te he aquello que te he de dezir por mandado
 de Dios.»

 [XXXII.] De commo consagro Samuel a Saul con el olio
 sagrado yl dio por rey de Yrrael.
 Despues que fueron salidos de la çibdat, asy commo cuenta
 Geronimo en la Briuia en el dezeno capitulo del Primero
 Libro de los Reyes, mando Saul a su moço que se fuese
 adelante commo le dixera Samuel. E fincaron ellos amos
 apartados. Vyo Samuel a Saul mançebo bueno, e entendido,
 e guisado para todo bien. E contole todo el fecho en que
 era con los de Yrrael: commo le demandaran los judios
 rey que los mantouiese e los defendiese de los
 filisteos, e el commo ouiera su consejo con Dios
 sobrello, e la respuesta que le diera Dios.
 
 E pues que le esto ovo dicho, tomo vn vaso do oliera de
 olio. E este vaso do oliera llama la Briuia en el latin
 lenticulam olei. E santiguolo, e consagrolo, e echogelo
 sobre la cabeça. E abraçolo, e besolo, e dixole: «¡Euas
 que nuestro Sennor Dios te vnto con el olio bendito e
 consagrado por que seas prinçipe de su pueblo sobre la
 su heredat! E tu los libraras del poder de sus enemigos
 e sus vezinos de aderredor, e auras esto por sennal que
 te vnto Dios con aquel santo olio para prinçipe.»
 
 E desque le ovo consagrado, dixole: «Sey rey puesto de
 Dios e estableçido por ser contra los filisteos e judgar
 a los judios. E quando te fueres de aqui e te partieres
 oy de mi, fallaras dos varones çerca del sepulcro de
 Rachel, de quien tu vienes; e es esto en cabo de los
 terminos de Benjamin, de cuya linna eres tu. E estos
 varones fallar los as contra medio dia. E van a Betelen
 a fazer su oraçion a Dios, e estaran saltando vnas foyas
 grandes o valladares, e fazer lo an en razon de solaz. E
 dezir te an: 'Las tus asnas, a que tu yuas buscar,
 falladas son. E quanto cuydado tu padre tenie dellas por
 que las

[ 246 ]
 auie perdidas, todo lo a tornado
 sobre la tu tardança. E dize todo el dia con grand pesar
 que ha ende por que non eres tu venido nin sabe de ty;
 dize asi: «¿Que fare de mio fiio?»'
 
 »E desque salieres de alli, e pasares adelante, e
 vinieres al robre Tabor, fallaras y tres varones que van
 a fazer su oraçion en Bethel.» E desi dixole que verie
 aquellos varones que leuaua el vno tres cabritos, e el
 otro tres tortas de pan, e el terçero vna galleta de
 vino. E asi diz la estoria de la Briuia. Pero cuenta
 Josefo que el primero destos tres omnes leuaua tres
 panes a ofreçer, e el segundo vn cabrito, e el terçero
 vn odre de vino.
 
 E despues desto dixo alli Samuel a Saul: «Estos te
 saludaran e reçebir te an de grado.» E desi dixole que
 le darien dos panes de aquello que leuauan; e el que
 gelos tomarie. E cuenta aqui Josefo que pues que estos
 panes ouiese tomados, que despues vernie al sepulcro de
 Rachel e y sabria de las asnas que fuera a buscar commo
 eran falladas. E desi dixole avn Samuel que despues
 vernie al collado a que dezien la Estaçion de los
 filisteos; e llama Josefo a aquel lugar Gabata.
 
 E mostrandole estas cosas dixole asi: «Quando entrares en
 la çibdat, encontraras vna conpanna de profetas
 deçendiendo de vn lugar a que ellos llaman Alto, do
 fueron a fazer su oraçion. E vernan conpannas ante ellos
 taniendo salterios, e atanbores, e bozinas, e çitolas, e
 otros estrumentes de solazes, e de onrras, e de alabar a
 Dios. E veras commo profetan ellos. E verna en ty el
 espiritu del Sennor, e profetaras tu commo ellos.» E
 dixole avn asi: que se mudaria el estonçes en otro varon
 e en voluntad de otra manera.
 
 E cuenta maestre Pedro en este lugar que este Samuel fue
 el primero omne santo que estableçio conventos de omnes
 de orden que alabasen a Dios toda via, que nunca
 falleçiesen. Pero diz que algunos dellos, en que enbiaua
 Dios su espiritu mas que en los otros, que profetauan a
 las vezes commo profetas de Dios. E cuenta Geronimo en
 la Briuia, e Josefo que otorga con el, que despues desto
 Saul, quando vino a aquel lugar, que profeto con aquel
 conuento de aquellas profetas de guisa que quantos lo
 vieron e sentido ouieron que se marauillaron ende tanto
 que fue ademas. E dixeron: «¿Donde vino tan grand buen
 andança al fiio de Çis que el pudiese profetar fascas
 alabar a Dios de aquella guisa con aquellas profetas que
 lo auien vsado e eran convento dello; e Saul non lo
 auiendo vsado que avernie y tan bien e lo farie commo
 aquellos que lo auien vsado de luengo tienpo e lo vsauan
 cada dia cutiana mente?»
 
 E sobresto que profeto alli aquella ora Saul e dixo
 profeçias de cosas que diremos aqui en esta estoria,
 commo oyredes adelante en pos esto, dixo Samuel avn a
 Saul: «Quando estas sennales que te he dichas te
 vinieren todas, faz que quier que pudieres, ca Dios es
 contigo. Desi yras e veras a tu padre e tus parientes. E
 despues desto enbiare yo por ty; e vernas tu a mi a
 Galgala. E verne yo ay a ty otrosi. E faras tu ay a Dios
 tus sacrifiçios de paz por esto que te El ha fecho.» E
 dixole: «Estos sacrifiçios que faras duraran siete
 dias.» E desi dixole que quando viniese alli, que lo
 esperase y; e que le mostrarie el commo los deuie fazer.
 
 E sobre la razon destos siete dias de sus sacrifiçios
 cuenta maestre Pedro que en las consagraçiones de los
 obispos e de los reyes que siete dias durauan los
 sacrifiçios, segunt dizen vnos. E es esto que quando
 algunt prinçipe sube a seer rey e quando algunt obispo
 canta misa nueua miente, diz que siete dias deuen durar
 las onrras dello commo ochauario de cosa santa, asi
 commo veemos que lo fazen los ochauarios de las fiestas
 de los santos en la egleja de Cristo; ca diz que estos
 dos prinçipes, rey e obispo, lugares tienen de santos e
 commo santos deuen fazer; synon, de otra guisa yerro e
 pecado andaria y e non serie bien.
 
 E pues que Samuel ovo librado de aque-

[ 247 ]
 lla vez con Saul, commo auemos contado,
 e le consejo commo fiziese, enbiolo. E dize la estoria
 de la Briuia que luego que Saul se partio de Samuel, e
 le torno las espaldas, e se començo de yr, que luego le
 mudo Dios el coraçon de otra manera que non lo auia
 antes. E acaesçieron le aquel dia todas aquellas
 sennales que Samuel le auia dichas. E quando vinieron el
 e su omne al collado de Gabata, salio a ellos la
 conpanna de las profetas que deximos que le dixo Samuel.
 E Saul metiose entrellos por espiritu de Dios e profeto
 con ellos. E cuenta el ebrayco en este lugar que profeto
 Saul alli estonçes de Gog e de Maggog, de los galardones
 de los justos e de las penas de los malos.
 
 E los que le conosçieron de antes commo de ayer e de
 anteyer -quando le vieron aquello fazer, e estar entre
 las profetas, e alabar a Dios, e profetar con ellas-
 dixeron entre si: «¿Que es esto que acaesçio al fiio de
 Çis? E ¿non esta Saul entre las profetas?» E fablauan
 dende los vnos e los otros entre si de muchas maneras. E
 vnos dezien: «¿Quien es el padre del?» Otros respondien:
 «Çis es su padre.» E dezienlo, segunt cuenta maestre
 Pedro, por que non era de los profetas Saul. E avn dizen
 lo los otros asi tan bien por el padre como por el fiio
 por que ninguno dellos non venie de este linage de los
 profetas. E preguntauanse vnos a otros: «¿Quien es el
 padre dellos?»
 
 E departe maestre Pedro que por esta palaura que dezien
 que se deue entender que tanto es commo que Dios solo es
 Padre de las profetas, por que el su espiritu espira do
 quiere; e non tan sola mientre en los fiios de los
 profetas, mas en otros en los que le plaze. E aquesta
 palaura «¿Non es Saul entre los profetas?» que lo
 dixeron por Saul solo estonçes, e que la fueron
 retrayendo esta palaura e vsando della despues tanto que
 se torno en palaura de fazanna entre los ebreos e dezien
 por que quier que viesen pujar adesora: «¿Aha Saul entre
 los profetas?»
 
 E Saul dexo estonçes de profetar e vino a ver vn su tio,
 de que departe maestre Pedro que le dezien Ner; e Josefo
 le llama en el segundo libro Abner. E la Briuia non
 fallamos que le llame al sinon tio. E era Abner tio de
 Saul de parte de su padre. E segunt que el latin de la
 Briuia da a entender que lo amaua el mas que a todos los
 otros sus parientes, segunt cuenta Josefo. E a Abner
 plogole mucho con su sobrino.
 
 E preguntoles a el e a su moço e dixoles: «¿Do ydes?» E
 respondieron ellos: «A buscar aquellas bestias que
 perdimos, e non las fallamos. E venimos demandar a
 Samuel que nos dixese do eran.» E pregunto estonçes de
 cabo Abner a Saul que le descubriese lo que le dixera
 Samuel. E Saul contole todo por quanto pasara con el
 synon del fecho del regno, que non le quiso dezir
 ninguna cosa. E dize Josefo que touo por bien de gelo
 non dezir nin gelo descubrir o por que lo non creeria o
 por que si lo creyese, que aueria enbidia dello.
 
 E avn dize Josefo mas sobresta razon que pero que era su
 amigo e de vn linage muy de çerca, que dubdo de la
 natura del omne. E asmo que ninguno tan amigo nin tan
 pariente non es que a las vezes enbidia non aya del
 amigo o del pariente por la buen andança que le vee
 venir, nin le plaze sienpre de todo en todo de aquel
 bien que le faze Dios al pariente o al amigo. E avn diz
 que non le pesa tan sola mente nin a ende enbidia, mas
 avn que dizen mal del a las vezes.
 
 E en todo esto enbio Samuel por el pueblo e mandoles que
 se ayuntasen en Masfat. E desque fueron alli ayuntados,
 dixoles lo que le mandaua Dios sobre la razon del rey
 que pidieron e commo gelo daua. E començo asi: «¡Euad
 que vos dize nuestro Sennor Dios! Mandome que vos dixese
 estas palauras por El: 'Yrrael, yo te saque de Egipto e
 libreuos de la mano de los egipçianos e de todos sus
 reyes que vos apremiauan e vos penauan. E vos agora
 desechades a vuestro Sennor Dios que vos libro e saluo
 El solo sennero

[ 248 ]
 de todos vuestros enemigos
 e de todos los males e de todas las tribulaçiones en que
 erades e en que viuiedes.'»
 
 E sobresto cuenta la estoria que avn mas merçedes que
 estas les retraxo que les auia Dios fechas, ca muy mas
 fueron. Onde, segunt cuenta Josefo en el sesto libro,
 dixoles asi Samuel: «Oluidastes vos a vuestro Dios e
 tollistes le su reyno alçando y otro, non sabiendo que
 Dios sennero es el mas alto de todas las cosas que ser
 pueden. E dexando a El escogistes a auer sobre vos rey
 omne, que fara de uos commo omne e commo de bestias en
 quanto quisiere, e que vsara de su poder sobre vos larga
 mientre. E vos non defendera commo Dios a su obra a su
 fechura, ca non es, nin fue, nin sera otro que fazer
 pueda sinon aquel Dios solo. E diziendo vos yo que lo
 non fiziesedes, e respondistes me vos: 'Non asi, Samuel,
 mas rey queremos que establezcas sobre nos; e danos
 rey.' Mas pues que non me quesistes creer, e el vuestro
 tuerto pudo mas contra lo que Dios querie -e esto vos
 plaze, parad vos todos aqui ante Dios a la tienda cada
 linage por si, e por sus conpannas ordenada mientre, e
 desi por cabeças. E echaredes suertes por veer qual
 linage sera e qual vos quiere Dios dar por rey.»
 
 E ellos llegaronse luego todos a la tienda commo les
 mando Samuel; e desi fue echada la suerte. E sabed aqui
 que enbio y cada vno de los doze linages la suya -e asi
 lo dize Josefo- e cayo la suerte al linage de Benjamin.
 E despues echaron las por las conpannas de aquel linage.
 E salio en la conpanna de vno que dize la estoria de la
 Briuia que auie nonbre Metri; e llamolo Josefo Matharis.
 E asi fue yendo fasta que llego por cabeça sennalada
 miente a Saul, fiio de Çis.
 
 E Saul, despues que esto sopo, ascondiose; e dize Josefo
 que por ventura por que non semejase que de su grado
 querie el tomar el reynado. Mas diz otrosi que quiso
 tomar abstinençia de la gloria deste mundo; ca, asi
 commo deximos en el comienço de esta razon, cuenta la
 Briuia que era Saul mançebo muy grande, e muy fermoso, e
 muy entendido, e que pudo ser que lo fizo Saul por dar
 en si enxenplo de tenplança. E departen los esponedores
 que todos estos eran muy buenos comienços para rey -lo
 que dizen que non fazen muchos; mas que en muy menor
 buen andança que non esta se demuestran tan loçanos e
 tan brauos que non pueden por ninguna guisa encobrir el
 gozo que dende an, mas mueren por se demostrar deseando
 que los vean todos e avn aquellos sobre quien ellos non
 han nada del poder que les viene. Mas Saul por dar buen
 enxienplo de si non lo quiso fazer desta guisa.
 
 E los judios con grand sabor de veer rey buscaronle
 luego, e non lo pudieron fallar. E pues que fallar non
 le podien nin sabien do era, pesoles mucho e demandaron
 consejo a Dios. E fizo Samuel profeta su oraçion que les
 mostrase do era. Respusoles Dios e dixo: «Escondido es
 en casa.» E mostro Dios el lugar a Samuel, segunt cuenta
 Josefo; e Samuel enbio por el que lo aduxesen. E fueron,
 e fallaronle, e troxieronle alli al conçejo, e parolo
 Samuel en medio del pueblo. E paresçio alli Saul mas
 alto que todos los otros de los onbros arriba, commo es
 ya dicho. E dixo estonçes Samuel a todo el pueblo: «Ya
 vedes de todo en todo a quien escogio nuestro Sennor por
 vos dar por rey que en todo este pueblo non ha otro que
 le semege, e mejor es que todos vos otros, e derechero
 es de auer este inperio.» E llamo estonçes todo el
 pueblo commo en clamor e dixeron todos: «¡Biua el rey!»
 
 E despues que esto fue librado e lo resçibieron ellos por
 rey e por sennor en todas aquellas cosas que rey deue
 aver sobre su reyno e sobre sus pueblos, fablo Samuel al
 pueblo e contoles la ley del reyno que auian a auer con
 aquel rey e con todos los otros sus reyes que viniesen
 en pos aquel. E pusolo alli todo en escrito e fizo dende
 vn libro. E leolo todo oyendo-

[ 249 ]
  
 lo todo el pueblo de Yrrael e el su rey, diziendo a amas
 las partes que nin les el rey pasase a mas de lo que les
 el alli dezie, nin se ellos agrauiasen con los derechos
 que les el contaua que el rey deuie aver sobrellos; e si
 les el a mas pasase, que se aviniesen con el, ca ellos
 lo quisieran. E desi tomo aquel libro e condesolo en
 Gerusalen en la tienda do estaua avn el arca del
 testamento por que estouiese alli por testigo para los
 que auien de venir despues dellos. E dezie otrosi en
 aquel libro de todas las cosas que les el dixera sobre
 el fecho de auer rey.
 
 E despues que Samuel ouo fecho todo esto, solto el pueblo
 de alli, e mandoles yr e tornar cada vnos para sus
 lugares, e que de alli adelante que catasen por su rey.
 E dize Josefo que se fue el de alli otrosi para la
 çibdat de Aramathin, que era en su tierra e su casa e su
 morada. E penso Saul de yr se luego para su casa a
 Galaath. E fueron con el grand parte de los omnes buenos
 que eran alli aguardandolo e onrrandolo commo a su rey.
 
 Mas muchos de los otros que auien y, fiios de Belial,
 malos e de mala parte, dixeron se que «Non nos podra
 este saluar a nos.» E despreçiaronle e desonrraronle
 luego, e rieronse faziendo escarnio del -pero non en su
 faz, ca non le siruieron con lo suyo nin mostrauan por
 palaura nin por ninguna otra guisa que con el les
 pluguiese. E con todo esto Saul oye lo que dezien del e
 veye commo fazien, mas faziese que non lo entendie, nin
 lo oye nin paraua y mientes.
 
 E agora dexamos aqui las razones de la estoria de la
 Briuia, e contar vos hemos vna regla que fallamos que
 los fiios de Yrrael auien commo por ley e por decreto
 para guardar los derechos e las onrras de sus reyes, e
 otrosi commo guardasen los reyes a sus pueblos.

 [XXXIII.] De la regla que auien los fijos de Yrrael
 para guardar sus reyes e para ir en sus huestes con
 ellos.
 Deuen todos los omnes dar grand onrra al rey, e poner e
 firmar en sus coraçones e en sus voluntades que le ayan
 sienpre miedo. E ninguno non deue seer osado de caualgar
 su cauallo, nin de asentarse en su silla, nin de poner
 se su corona, nin de traer su vara synon el que gela
 guarda -e este por que gela tenga presta cada que la el
 quisiere, nin de seruirse de ninguna de sus cosas de que
 se el sirue. E quando el su rey murie, dizen que todas
 estas cosas suyas quemauan antel. E non sea dado a
 ninguno que se sirua de sieruos de rey, nin de sus
 sieruas, nin de sus siruientes synon fuere rey.
 
 E por esto fue dado al rey Salamon por derecho e por
 juyzio de matar a Adonias, su hermano, por que le pidio
 que le diesen a Abisac, la sierua que fuera del rey
 Dauit, su padre, sabiendo que la pidie contra ley e
 contra derecho. E por esto dixo el rey Salamon a su
 madre, Bersabee, quando gela pidio ella para el: «¿Por
 que pedides a Abisac para Adonias? Mas pedid le el reyno
 ante, ca el es mayor que yo. E digo que muger que fue de
 rey que nunca se deue llegar a otro varon del mundo, nin
 avn a rey, pues a otro menos. E mas digo que segunt buen
 estança de ley e de catar debdo de onrra a los reyes,
 que son mantenedores de los pueblos, que non es dado a
 rey de casar con muger de otro rey maguer sea biuda o
 delexada.»
 
 E non es dado a ningunt omne de ueer al rey quando esta
 desnuyo: nin quando se banna, nin quando se alinpia del
 agua e del sudor a la salida del banno, nin quando se
 çerçena synon a aquellos sus priuados que le siruen. E
 maguer quiera el rey soltar e dexar alguna cosa de su
 onrra, non puede nin lo deue fazer. E non le deuen caber
 sus omnes buenos e sus pueblos ninguna cosa que sea
 contra su onrra.
 
 E quando vienen los omnes buenos a

[ 250 ]
 comer
 [con el rey, el se deue] asentar en estrado e todos los
 otros en t[ierra. Si muere omne de su con]panna, non
 deue salir con el de la puerta de s[u alcaçar afuera.
 Deue el rey] andar muy apuesto todo tienpo, [e deue se 
 çerçenar e afeytar a menudo]. Deue el rey vestir pannos
 nobles [cada dia, e poner corona en su cabeça, e]
 asentar se en silla de reyno [en su alcaçar. E quando
 touiere por bien que] vengan los omnes a el, entren los
 [que el mandare e parense ante el. E luego] que lo
 vieren, omillense a tierra. E [maguer que sea profeta
 aquel que entrare] ante el rey, omillarse deue ante el
 fasta tierra; ca escrito fallamos que asi fizo Natan
 profeta ante el rey Dauid.
 
 E non es dado al saçerdote mayor de venir ante el rey sy
 non quisiere, nin de leuantarse a el quando lo viere. E
 este es agora en el nuestro tienpo e en la nuestra
 Cristiandat el apostoligo. Mas con todo este
 ensennamiento buen estança fara el saçerdote en onrrar
 al rey toda via, e leuantar se a el todo via, e resçebir
 le, e asentar le consigo; e non deue consentir nunca que
 el rey este en pie antel synon a la ora que le
 preguntare en juyzio.
 
 E otrosi dezimos que es mandado de onrrar a los sabios. E
 quando entrare antel alguno de los setenta e vn sabio o
 alguno de los otros sabios, deuese leuantar a ellos, e
 onrrar los, e asentar los çerca de si. E esto deue fazer
 quando estudiere en su cabo en su alcaçar o ante sus
 priuados. Mas quando estudiere en conçejo o ante muchos,
 non se deue leuantar por ninguno, nin deue fazer a
 ninguno ninguna destas onrras que auemos dichas, nin
 deue otrosi fablar a ninguno con falago nin llamar a
 ninguno con sobre nonbre, synon por su nonbre propio -e
 esto por que lo teman mas.
 
 E asi commo dio Dios al rey grand onrra e fizo a todos
 los omnes debdores de onrrar le, asi deue el seer
 tenprado de coraçon e sin toda soberuia. E es dado al
 rey que sea piadoso e misericordioso, e guarde la onrra
 de todo su pueblo -tan bien del grande commo del
 pequenno, e aya voluntad de leuar los todos a bien e de
 enderesçar todas sus cosas. E quando fablare el rey en
 conçejo, deue fablar con mansedunbre e con sabrosa
 palaura; ca non fallamos cosa en el mundo que mas vala
 que omildat.

 [XXXIV.] De commo deue el rey criar sus pueblos.
 Dado es al rey que sufra bien el enbargo de su pueblo, e
 sus querellas, e sus sannas, e que se contenga con ellos
 asi commo se contiene el buen amo con su criado o el
 buen pastor con su ganado; ca Dios puso nonbre al rey
 pastor, asi commo dize el profeta: «Sea el rey commo el
 pastor que guia bien su cabanna, e trae toda via el
 ganado al buen pasto, e lieua toda via las prennadas a
 paso. E con sabor de criar las e que acrescan coge los
 vnos corderos en sus braços quando las ouejas paren; e
 los otros mete en su seno [fasta] que crescan, e se
 esfuerçen, e tomen carnes, e ayan fuerça.» E tal [deue
 fazer el buen] rey a su pueblo, e guiar los omnes bien e
 leuar los bien.

 [XXXV.] De commo deue fazer el rey en comienço de su
 regnado e del su casamento.
 [Luego que reynare el rey e se] asentare en la silla de
 su reyno, es le dado [de mandar escreuir por si un
 libro] de ley, maguer que tenga otros li[bros suyos o
 otros que heredo de su p]adre e de otro rey. E fagalo
 emen[dar por el libro que tiene en el tenplo. E] emendar
 lo a con conscio de los se[tenta e un sabio. E este
 libro del ten]plo es aquel que oystes que fiziera Samuel
 del debdo de los pueblos contra el rey e del rey contra
 sus pueblos. E sy non ouiere el rey otro libro de ley o
 non lo eredo de rey, deue fazer dos libros: el vno que
 tenga en su camara, e otro que tenga ante sy toda via. E
 non lo deue partir de sy ninguna ora, synon quando
 entrare al banno o quando se apartare a algunt lugar que
 aya menester de mayor linpiedunbre de la que y a.
 
 E mandado es al rey, segun la ley del

[ 251 ]
 Viejo
 Testamento, que non tome muchas mugeres; pero puede
 tomar fasta deziocho si quisiere. E si mas tomare, las
 que demas fueren mandar gelas an toller los sabios; e
 leuara deçiplinas por ello. E si se enojare de alguna de
 aquellas que tiene, puedela dexar e tomar otra en su
 lugar.

 [XXXVI.] Del caualgar del rey.
 Dado es al rey de non tener cauallos synon a cuenta de
 los caualgantes que quisiere que caualguen con el, saluo
 ende vn cauallo demas que trayan antel. Ca asi es
 guisado que los reyes que trayan dobladas las
 caualgaduras por que por mengua de bestias nin en
 batalla nin en otro lugar que rey nunca finque a pie; ca
 si la cabeça finca, los pies e los otros mienbros ¿do
 yran? E non deue tener el rey bestias sobejanas; e si
 las touiere, pasa mandamiento de la regla e deste
 decreto e meresçe deçiplinas por ello.

 [XXXVII.] Del thesoro e de las viandas e de las
 mugeres del rey.
 Dado es otrosi al rey de non ayuntar mucho oro e mucha
 plata en su casa. E non deue tener aver ninguno en su
 poder synon quanto abondare a sus caualleros, e a sus
 siruientes, e a su mesnada. E quando aver se le ayuntare 
 mas desto que auemos dicho, deuelo meter en thesoro, e
 condesar lo en alguna casa de Dios, e tener lo y
 aparejado para quando fuere menester para priesa del
 comun e de sus huestes. E dado le es al rey de ayuntar
 aver desta guisa, e vedado le es de ayuntar lo para sy
 mismo e meter lo en su tesoro. E si lo fiziere, pasa
 mandamiento e meresçe deçiplinas por ello.
 
 E vedado es a todo omne, e sobre todos los otros al rey,
 de enbeudar se a menudo nin de beuer vino ademas; ca asi
 commo dixo Salamon: «Non es vino ademas para reyes nin
 de enbeudar para prinçipes, por que non oluiden con ello
 los mandamientos que les son mandados nin canbien los
 juyzios de los mezquinos.» E deue el rey toda via husar
 ley e trabajar se de noche e de dia en buscar pro a sus
 pueblos. Otrosi le es mandado al rey que non siga
 mugeres. Avn maguer non aya mas de vna muger, non le es
 dado de seguir la toda via commo fazen los torpes que la
 siguen. E por esto dixo la ley: «Non siga rey estas
 cosas que se non tuelga su coraçon.» E quiere esto dezir
 que el que sigue lo que non deue avra a posponer por
 ello lo que deue fazer.

 [XXXVIII.] De la guarda de la magestad del rey e del
 poder del sobre los omnes.
 Todo omne que viniere contra rey o contra su mandamiento,
 dado es al rey de matar le sy quisiere. E si mandare el
 rey a qual omne quisiere que vaya a lugar sennalado o
 que non salga de su casa, e si el omne non fuere alli do
 el rey mando o saliere de su casa contra su mandamiento,
 meresçe muerte. E puedelo matar el rey con derecho si
 quisiere, ca asi dixo Dios a Josue. «Todo omne que
 desobedeçiere a la tu palaura e non obedeçiere a lo que
 tu mandares, matele el pueblo por ello. E tu, sey fuerte
 e firme.»
 
 E mandado es otrosi que quantos menospreçiaren al rey o
 le troxieren mal de palaura -que es cosa muy desaguisada
 contra rey- que los mate el si quisiere. E la muerte que
 puede dar el rey al que la meresçe es con espada; e non
 es dado al rey de dar otra muerte ninguna fueras ende a
 los setenta e vn sabio. E es le dado al rey de prender a
 quien se el quisiere por onrrar se, e de ferir, e de
 açotar; mas non le es dado de matar a ninguno nin tomar
 de ninguno ningunt aver sin derecho. E si lo tomare, es
 tanto commo que lo forçase.
 
 E el omne a quien acaesçiere de andar en mandamientos de
 la ley, si pospusiere por aquello el mandamiento del
 rey, quito es de pena por que el rey non ha de man-

[ 252 ]
 dar cosa que sea contra
 mandamiento de ley en ninguna cosa; e avn vedado es al
 pueblo de obedeçer al rey en cosa que sea contra ley. E
 dado es al rey de matar muchos omnes para endereçar la
 tierra, segunt que fuere menester a la sazon. E es le
 dado de matar muchos omnes, avn que sean buenos e que lo
 non merescan, por quebrantar poder de malos e meter les
 miedo por que sean buenos a Dios.
 
 E si algunos fueren acusados de muerte de omne e non les
 fuere prouado por çierto, o si fuere prouado con vn
 testigo o vnas muertes que acaesçen que non deuen los
 acusados morir por juyzio de ley, dado es al rey que los
 mate si quisiere. E dado es al rey que eche pecho a su
 pueblo -quanto le fuere menester para si o para sus
 huestes- e de poner portadgo quando quisiere e en qual
 lugar quisiere. E es pecador de su alma el que furtare
 el portadgo del rey. E dado le es a mandar, si quisiere,
 al que furtare su portadgo que pierda el cuerpo e el
 auer por que tal fecho fizo nin le vino a coraçon.

 [XXXIX.] Del poder del rey sobre los de su reyno.
 Puso Samuel profeta con el pueblo de Yrrael ante que
 alçasen rey a Saul, asi commo es escrito en el su libro,
 que es el primero libro de las profeçias, e dixo les:
 «Asi quiero vos mostrar el juyzio del rey que reynara
 sobre vos: Tomara vuestros fiios e fazer los ha andar el
 en su caualleria e en su mesnada; e dellos y aura que
 fara correr a pie antel. E a vuestras fiias tomara
 otrosi para afeytaderas de las cosas de su casa, commo
 de sus mugeres e de lo al que fuere menester, e para
 cozineras e panaderas. E vuestras vinnas, e vuestros
 heredamientos, e vuestros oliuares tomara otrosi, e dar
 los ha a sus sieruos. E vuestro ganado dezmara; e vos
 les seredes sieruos.»
 
 E de aqui es dado al rey que coja pecho e portadgo de su
 pueblo; e quanto juyzio el diere en este lugar es commo
 juyzio de ley. E dado es otrosi al rey de enbiar por
 toda su tierra e mandar venir antel quantos omnes
 poderosos ouiere y que anden con el e en su mesnada, e
 los mas apuestos que ouiere en ellos que siruan antel.
 Puede otrosi el rey mandar a qual maestro se el pagare
 que le faga lo que quisiere por su preçio. E puede tomar
 quales bestias quisiere, e seruir se dellas, e pagar su
 loguer.
 
 Si se pagare otrosi de alguna bestia, puedela tomar e dar
 por ella lo que valiere. E puede tomar mugeres para
 sieruas e siruientas de qual lugar quisyere de toda su
 tierra, e fazer de las vnas cozineras e de las otras
 panaderas, e meter las otras en qual labor quisiere. E
 es le dado de toller la heredat a quien fiziere por que,
 e dar la a quien quisiere de sus siruientes. E dado es
 al rey de tomar diezmo de quanto pan, e quanto ganado, e
 quanto fruto ouiere su pueblo; e commo es escrito en los
 pleytos de Samuel profeta, asi commo auemos dicho.

 [XL.] De las partidas de las ganancias de las
 batallas.
 El rey que ha resçebido vnçion deue aver de todas las
 tierras que ganasen fiios de Yrrael vna parte de treze.
 E esta parte era sienpre dada por heredat a el, e a sus
 fiios, e a sus nietos. E quantos el rey matare en lid
 por su mano, suyo deue ser todo su aver. E si
 quebrantare algunos reynos, quantos tesoros de reyes
 ouiere en cada reyno todos deuen ser suyos. E las otras
 ganançias de toda la hueste deuen venir a monton, e tome
 el rey la meytad e todos los otros la otra meytad. E
 ayan con ellos su parte todos los que guardan las
 tiendas e la ropa; e tan grande parte an en ello por sus
 cabeças, segunt fueren cada vnos, commo los que fueren a
 lidiar. E todas las tierras e las heredades que ganare
 el rey suyas son; e puede dar dellas a sus caualleros e
 a sus sieruos quanto se el quisiere, e tener para si lo
 que quisiere

[ 253 ]
 E vale su mandamiento en esto
 commo si fuese mandamiento de ley.
 
 E deue el rey meter mientes en Dios toda via, e tener
 mientes, e poner su voluntad en acreçer verdat e
 justiçia e lealtad, e en desfazer maldat, e quebrantar
 poder de malos, e lidiar por Dios alli do fuere
 menester; ca por todo esto fue puesto rey de comienço,
 asi commo es escrito en la profeçia.

 [XLI.] De la regla de las huestes e de las batallas.
 La primera lid que deue el rey fazer, segunt esta regla
 de los de Yrrael, es vna de las lides que fueron
 acomendadas por ley. E las lides acomendadas por ley son
 estas: que lidie el rey con los que fincaron de las
 siete gentes que Dios aborreçio, e con los que fincaron
 del linage de Amalec, e defender a los fiios de Yrrael
 de los que vinieren a lidiar con ellos de qual quier
 gente. E pues que lidiare de comienço por algunos
 destos, puede lidiar dende adelante quanto quisiere e
 con quales quisiere de todas las otras gentes del mundo
 -quier por ganar tierra, quier por ganar prez.
 
 E quantas vezes quisiere fazer alguna lid de aquellas que
 son mandadas, non ha por que demandar licençia nin
 consejo a ninguno de los setenta e vn sabio synon
 quisiere; ca dado le es de yr el por si quando quisiere
 e de apremiar la gente que vaya con el alli do el
 quisiere. Mas si quisiere yr lidiar por su voluntad por
 ganar tierra o ganar prez, non le es dado de sacar el
 pueblo a tal hueste menos de consejo de los setenta e vn
 sabio.
 
 E mandado fue a los fiios de Yrrael de afinar a aquellas
 siete gentes que Dios aborreçio en la ley en muchos
 lugares. E son estas siete gentes los amorreos, e los
 gergeseos, e los eueos, e los otros que vienen con estos
 en los libros de Moysen. E todo omne que pudiese matar a
 alguno dellos e non lo matase, pasaua mandamiento de
 ley. E otro tal mandamiento mismo ouieron fiios de
 Yrrael de matar e afinar el linage de Amalec, e de
 seguir los fasta que non fincase sennal nin rastro
 dellos en ningunt lugar. E fallamos que todas estas
 gentes afinadas son ya del mundo, e non finco rastro
 dellos que çierto sea en ninguna tierra.
 
 E dado es al rey quando va en hueste de mandar derribar
 paredes, e desfazer valladares, e fazer carreras por las
 heredades e por las vinnas que se atrauesaren por el
 camino; ca non ha el rey ley por que torçer su carrera
 por vinna nin por heredat que se atrauiesen por el
 camino, ca el rey es la ley e el fuero e todo el reyno.
 E non es dado otrosi al rey de guerrear con ningunt omne
 del mundo nin de conbatir ninguna villa fasta que
 conbide a los della a dar se a paz qual aqui oyredes. E
 si quisieren paz e resçibieren sobre sy los mandamientos
 que Dios mando a fiios de Noe, non deue matar ninguno
 dellos; mas que seran sieruos e daran pecho al rey. E si
 resçibieren pecho al rey sobre si e non la seruidunbre,
 o la seruidunbre e non el pecho, puede los el rey matar
 fasta do lo resçiban todo.
 
 E los siete mandamientos que fueron encomendados a fiios
 de Noe quando salieron del arca son estos: el primero,
 que non descrean en Dios nin aoren a otro synon a el; e
 el segundo, que non maten omne; e el terçero, que
 ninguno dellos non aya que veer con su madre, nin con
 muger de su padre, nin con su hermana, fiia de su madre;
 e el quarto, que non faga adulterio sodomitico nin yaga
 con bestia que quiere ser otra tal cosa; e el quinto,
 que non furten nin roben vnos a otros; e el sesto es que
 se fagan derecho vnos a otros segunt su fuero; e el
 seteno es que non comiesen ningunt mienbro de ninguna
 cosa biua. E qual quier destos siete mandamientos que
 pasase qual quier omne de fiios de Noe, que muriese por
 ello descabeçado.


[ 254 ]
 
 [XLII.] Del poder del rey en las pleytesias de sus
 enemigos en sus conquistas.
 Dado es al rey de pleytear con sus enemigos que le den
 las heredades, e lieuen el mueble, o qual pleyto
 quisiere poner con ellos. E quando puesto lo ouiere,
 deuelo tener; ca muy grand pecado serie de quebrantar la
 postura que faze e de mentir el pleyto que con ellos
 pone despues que quisieren paz e resçibieren los
 mandamientos. E la gente que non quisiere paz nin
 quisiere obedeçer los mandamientos, deue los el rey
 guerrear, e matar todos los varones dellos, e catiuar
 los ninnos e las mugeres, ca mandamiento es de ley que
 asi lo fagan los reyes. Mas a Amalec e a las siete
 gentes que Dios aborreçio, sy non quisiesen paz,
 auienlos a matar a todos e non dexar a ninguno a uida,
 asy commo la ley manda. Onde Josue, cabdillo de Yrrael e
 profeta, ante que entrase a conquerir la tierra de
 Promision, enbio cartas por toda la tierra que les era
 prometida que quantos quisiesen paz que viniesen todos a
 el. E desy enbio otrosi estonçes otras cartas que
 quantos quisiesen lidiar que viniesen lidiar con el.
 
 E dado es al rey de cercar las villas de sus enemigos en
 sabado e de conbatir las. E dado es al rey que çerque la
 villa que quisiere, e que la conbata de las tres partes
 e non mas, e dexe la quarta parte por do fuyan los que
 pudieren fuyr, e guarezcan los que quisieren e guaresçer
 pudieren. E vedado es a todos los que andudieren en
 hueste e çercaren villa de non tajar ningunt arbol que
 faga fruto nin de vedar les el agua con que se solien
 regar, por que son criança donde comen los omnes e las
 otras cosas e donde se crian e se mantienen. E a todo
 omne que mataren en la hueste, alli do finare, ay lo
 sotierren.
 
 E mandado es otrosi por ley de guisar en la hueste lugar
 apartado do vayan cada vnos a lo que an menester, ca non
 a cosa que coma que menester le non sea de alinpiar se 
 dende. E vedado es a cada vno de asentar se a tal cosa
 en ningunt lugar de la hueste nin por los canpos do le
 semejare, synon en aquel lugar que fuere sennalado para
 esto. E que mandado deue ser de los reyes e de los
 prinçipes de las huestes que quien tal cosa ouiere
 menester que vaya a tal lugar que es mandado del rey por
 comunal a todo el pueblo para ello. E dado es a cada vno
 de quantos van en hueste que lieuen consigo cosa con que
 cauen commo açuela, o açadon pequenno, o tal cosa; e eso
 que fuere que lo lieue en su mano, e caue con el quando
 se asentare, e encubralo con el quando se leuantare, ca
 linpiedunbre e muy grand salud es de toda la hueste.
 
 E dado es otrosi al rey e a quantos andan con el en
 hueste que se mantengan con linpiedunbre e con apostura,
 e que non parezca en su conpanna desapostura ninguna nin
 cosa que mal este. Onde por esto dixo la ley: «Sey
 linpio e apuesto en todas cosas, que Dios, tu Criador,
 anda contigo en tus huestes por defender te e meter tus
 enemigos en tus manos; e a menester por ende que te
 mantengas en tu hueste con santidat e linpiedunbre. E
 non vea en ty cosa que mal este por que se aya de quitar
 de tu conpanna, e finques tu desanparado del e cayas muy
 mal.»

 [XLIII.] Del ordenamiento de las lides e de las
 batallas que fazien los fijos de Yrrael.
 Quando auien los fiios de Yrrael a yr en hueste, escogien
 vn saçerdote para fablar al pueblo quando fuese
 menester. E fazienle vnçion con olio consagrado e
 dezienle el que resçibio la vnçion de las lides. E este
 saçerdote auie a fablar por conçejo dos vezes: la vna
 vez, en el cabo de la su frontera que era el dia que
 auien a salir de termino de su tierra; e la otra vez, el
 dia que auien a entrar en batalla.
 
 E mandauales alli el saçerdote que se ayuntasen todos a
 vn lugar el dia que auian a salir del termino de su
 tierra, e dezieles

[ 255 ]
 asi por consejo: «¿Qual
 es el varon que fizo casa e non la poblo avn? E ¿qual es
 el varon que planto vinna e non la vendimio? E ¿qual es
 el varon que tomo esposa por muger e non caso con ella?
 Uayanse aquellos a quien esto conteçio e tornense a sus
 casas.» E dezieles en pos esto por conortar los e que
 entendiesen que non era fecho aquello synon por bondat e
 piedat de la ley : «Non desmayedes, nin vos espantedes,
 nin vos quexedes, nin ayades miedo.»
 
 E el dia otrosi que auien a entrar en la batalla a la ora
 que auien ordenado las azes para lidiar, alçauase el
 saçerdote en alto lugar -e todos los de la hueste ante
 el- e deziales en su lenguage de ebrayco: «¡Oyd, Yrrael!
 Vos auedes de auer batalla oy con vuestros enemigos. Non
 desmayedes, non vos espantedes, e non vos quexedes. Non
 enflaquezcan vuestros coraçones nin ayades miedo dellos,
 que Dios, vuestro Criador, es conbusco para lidiar
 conbusco con vuestros enemigos e para defender vos
 dellos.» E tenie otro saçerdote de su mano ante si, e
 dezie al pueblo a grandes bozes estas palauras mismas
 que el saçerdote de la vnçion dixera. E dezieles despues
 aquellas palauras que oystes suso en este capitulo, e
 son estas: «¿Qual es de uos el varon que labro casa e
 non la poblo? Tornese de aqui. ¿Qual es otrosi el que se
 desposo e non caso con esa esposa? Tornese de aqui
 otrosi.»
 
 E desi auian vn pregonero que andaua por toda la hueste
 pregonando esto mismo a bozes, e pregonaua en pos esto e
 dezie a las mayores bozes que el podie: «¿Qual es de uos
 el que esta espantado o tiene el coraçon flaco? Tornese
 a su casa, e sera mejor. E non ayan de desmayar sus
 conpanneros por el, que serie muy peor.» E desi
 leuantauase otro pregonero e pregonaua esto mismo por
 toda la hueste. E luego que se tornauan los que se auien
 de tornar -ca algunos auie y que se tornauan- e luego
 que la hueste era apartada desta guisa, ponien alcaldes 
 e merinos para guiar las azes. E ponien otrosi a
 espaldas de cada az almocadenes valientes, e rezios, e
 denodados, con fachas en las manos que cortauan las
 piernas por las coxas a quantos veyen que querien foyr.
 E esto diz aquella regla que fazian con grand derecho,
 ca diz que el comienço de perdimiento de hueste es el
 fuyr.
 
 E todo esto que auemos dicho, que pregonauan que se
 tornasen de las huestes aquellos que se auien de tornar,
 era en las huestes que el rey auia de fazer por su
 voluntad. Mas quando yua en hueste para lidiar con
 algunt pueblo de los siete pueblos que vos contamos que
 Dios aborreçio, o con algunos del linage de Amalec, o
 con algunos enemigos que venien fazer mal en la tierra,
 de tal lid commo esta non era dado de escusar se della
 ninguno; ca diz la regla que el nouio deue salir de
 entre los braços de la nouia para yr en tal lid quanto
 mas los otros.

 [XLIV.] De aquellos que se espidien de la batalla e de
 la entencion de commo el fiel deue yr a la batalla para
 seer bien.
 Todos aquellos que auemos dicho que se tornauan de la
 batalla e non lidiauan, pero en la hueste fincauan que
 se non yuan, e fazian seruiçio a los que lidiauan en
 adozir agua e conducho, e endereçar caminos, e en otras
 cosas semejantes destas, fueras ende el que auie labrado
 casa, o puesta vinna, o era rezien nouio. E estos tres
 non auien a fazer ofiçio fasta pasado vn anno; e asi que
 sola mente nin avn de velar non le enbargauan, commo diz
 la ley, e non le enbarguen los otros por ninguna cosa, e
 sea escusado vn anno. E del que auemos dicho que era
 espantado o era flaco de coraçon, son estos commo vnos
 que desmayan quando veen algunos omnes lidiar e ferir
 se, e desmayan por las llagas que an a ojo, e avn caense
 en tierra sin memoria. E por esto les mandauan tornar
 por que non desmayasen los otros por ellos.
 
 E despues desto dize la regla: pues que omne ha de entrar
 en batalla, deuese acomendar a aquel Dios que es Sennor
 de

[ 256 ]
 las batallas e Valedor a las cuytas; e
 que sepa este que por defender la vnidat de Dios vino a
 la batalla, e entra en ella, e lidia. E ponga su alma en
 su poder, e non se espante nin tema. Nin piense en
 muger, nin en fiios, nin en aver; e libre su coraçon de
 todo pensamiento de tales cosas, e non piense en al
 sinon en lidiar por Dios e en vengar se de sus enemigos.
 E todo aquel que se metiere en pensamiento a la ora de
 la batalla e comidiere en cosas que le bueluan el
 coraçon e lo estoruen de lidiar, aquel pasa mandamiento
 e faze grand pecado. E demandar le a Dios la sangre de
 los que mataren de su conpanna por el, que lo veran, e
 quantos desmayan a la ora de la batalla, todos son
 muertos.
 
 E por ende dixo asi el profeta: «Maldito sea quien
 fiziere la obra de Dios con arte, e maldito sea quien
 vedare su espada de sangre. E todos aquellos que
 lidiaren de buena voluntad, e esforçada miente, e sin
 todo miedo, e se aventurare a suerte de muerte por
 onrrar a Dios e fazer le seruiçio -estos deuen ser
 seguros, que non caeran mal nin reçiberan danno ninguno,
 e auran vida onrrada en este mundo e en el otro siglo
 vida durable, asi commo fue dicho por mandado de Dios al
 rey Dauid: «Sera el alma de mio sennor guardada en la
 guarda de la vida con Dios, tu Criador.» E dixole otrosi
 sobresto: «Ordenara Dios, el mio Sennor, casa durable
 por que lidia el las lides de Dios; e nunca avra mal en
 sus dias.»
 
 E agora dezir vos hemos el tienpo en que Saul fue alçado
 rey; e se començo primera mente reyno en Yrrael.

 [XLV.] De la soberuia que el rey Naas enbio dezir a
 los de Yrrael.
 El primero comienço que el rey Saul ovo de toda su onrra
 en su reynado por razon de batalla lo gano. E dezir vos
 hemos commo fue. Cuenta Geronimo en el onzeno capitulo
 de los Reyes -e Josefo en el sesto libro de la
 Antiguedat de los Judios, e maestre Pedro en el dozeno
 capitulo de la estoria del Primero Libro de los Reyes, e
 maestre Godofre en la dozena partida del libro Panteon-
 que en aquel tienpo, andado quanto vn mes despues que
 Saul fue alçado por rey, que se leuanto Naas, rey de los
 amonitas -esto es de los de Amon- contra los de Yrrael
 braua mientre e de mala guisa.
 
 E cuentan que era este rey Naas de Amon omne fuerte e muy
 guerrero e fazie mucho mal a los judios, e sobre todos a
 los que morauan allende el Jordan. Ca dizen que traye
 sobrellos grand hueste e mucho amenudo, e lidiaua con
 ellos, e vençielos, e çercauales las çibdades de guisa
 que les non valia fortaleza ninguna, e prendie gelas, e
 metielos so el su sennorio. E asi era sabidor, e lleno
 de enemiga e de arteria en traer su pleyto e fazer sus
 posturas con ellos, que despues nunca le pudiesen salir
 de seruidunbre por guarda que ellos en la pleytesia
 pudiesen fazer.
 
 Asi los engannaua, ca todos los que se le dauan por
 pleytesia e a el vinien -quier en paz e a salua fe,
 quier los vençiese el por batalla o los pudiese aver de
 otra guisa- a todos les sacaua los diestros ojos. E dize
 Josefo que lo fazie por que, si se le quisiesen leuantar
 e lidiasen con el, que ternien los siniestros ojos de
 parte de los escudos; e quando fuesen en la batalla e a
 los golpes que los aurien a cobrir con ellos e de los
 diestros, non verien nada, ca los ternien sacados, e que
 por esta razon non podrien veer a sus enemigos nin tener
 pro a si mismos en la batalla. E el vençielos con esta
 arteria que les guisaua, e mataua, e prendie, e fazie
 quanto querie en ellos.
 
 E en todo esto acaesçio, segunt cuentan las estorias, que
 a cabo de vn mes que Saul fuera alçado rey que vino este
 rey Naas, rey de los de Amon, a tierra de Galaat con
 grand hueste. E echose sobre la çibdat de Jabes, e
 çercola, e començola a guerrear muy de rezio. E los de
 Jabes vieronse en grand cuyta; e dubdando que non aurien
 acorro, enbiaron le dezir que les

[ 257 ]
 diese
 treguas, e ouiesen paz, e que lo seruirian. E respusoles
 Naas con grand soberuia e grand desonrra, e dixoles que
 lo faria a pleyto que se le diesen todos a sacar los
 diestros ojos, e que los darie el por denuesto de toda
 Yrrael, e a esta guisa que les vernie a aquella
 pleytesia que le demandauan e los dexaria despues en
 paz.
 
 E los mandaderos tornaronse a Jabes e contaron a sus
 çibdadanos esto que les enbiaua dezir Naas: e que sy
 fazer non lo quisiesen, que por çercas e carcauas que
 les farie, les prenderie las çibdades, e nunca se dende
 partirie fasta que las non destruyese todas e matase a
 ellos e que en su voluntad fuese; e escogiesen qual
 desto querien -entre aver menos vna parte del cuerpo o
 perder lo todo. E los de Jabes, quando lo oyeron, nin le
 prometieron que se le darien nin se atreuieron de enbiar
 le dezir que lidiarian con el. E callauan todos e non
 tornauan a aquella razon ninguna respuesta, tanto era
 mala e fea e desguisada la pleytesia.
 
 E mas en cabo fablaron los mas ançianos e dixeron: «Non
 sea asi, mas vayan estos mandaderos e diganle desta
 guisa: 'Los de Jabes te enbian asi a dezir: Otorganos
 siete dias de plazo en que enbiemos nuestros mandaderos
 por toda tierra de Yrrael. E si ouieremos quien nos
 acorra e nos defienda, saldremos a ty.'» E desi
 dixeronle que lidiarian con el; e sinon, que se metrien
 en su mesura, e que fiziese dellos lo que el quisiese. E
 diz que Naas, maguer que los de Jabes eran muchos, que
 non touo en nada a ellos nin a su respuesta, e que les
 dio el plazo de los siete dias que le demandaron, e
 otorgoles que demandasen ayuda por do les semejase e a
 quien quisiesen.
 
 E los de Jabes non lo oluidaron, mas luego quanto mas
 ayna pudieron enbiaron sus mandaderos por todas las
 çibdades de Yrrael. E mostraron les lo que les fazie
 Naas, e el arrequexamiento en que los tenie, e la
 desonrra e el denuesto e danno que les dezie. E vinieron
 a la çibdat de Galaat los mandaderos a mostrar lo a
 Saul; e non lo fallaron en la villa e contaron lo al
 pueblo. E quando lo oyeron los del pueblo, dieron todos
 bozes, e fizieron grand clamor, e començaron a llorar.

 [XLVI.] De commo se asono e fizo Saul quando sopo el
 mal de los de Jabes.
 En todo esto Saul venie de labrar e traye sus bueyes ante
 si. E quando vio aquel ruydo e aquellos lloros, pregunto
 que que auien o por que lloraua asi el pueblo. E ellos
 contaron gelo todo. E Saul, quando lo sopo, pesole mucho
 con tan mala razon. E quiso Dios que tomase coraçon, e
 fue muy sannudo por ello, e non quiso y detener los
 mandaderos, mas enbiolos. E mandoles que dixesen en la
 çibdat que a terçer dia, antes que el sol saliese, que
 serie el con ellos e los acorrerie de guisa que quando
 el sol saliese, que en ese dia ellos vençidos los
 ouiesen. Pero dize Geronimo en la Briuia que otro dia
 luego los acorrio: mas esto al es mas con guisa.
 
 E los de Jabes e los de Galaat fueron muy alegres con
 aquellas nueuas, e enbiaron luego a dezir al rey Naas:
 «Cras saldremos a vos e vos fazer nos edes todo lo que
 vos pluguiere.» E touo Saul algunos desos mandaderos que
 fincasen con el por que le ensennasen la carrera mas al
 destajo. E desque ovo enbiados los otros mandaderos, e
 por que se llegasen mas ayna los pueblos de Yrrael para
 yr con el, tomo amos aquellos bueyes que traye ante si,
 con que venie de labrar, e matolos e fizolos puestas. E
 enbiolos por todos los terminos de Yrrael con sus
 mandaderos; e que les dixesen que todo aquel que non
 saliese armado e non fuese otro dia al Jordan con Saul e
 con Samuel para yr do quier que ellos fuesen e los
 leuasen, que otro tal farian en los bueyes de aquel que
 y non fuese qual veye en aquellos.
 
 E los pueblos, quando aquello vieron e oyeron, ouieron
 miedo de Dios. Pero dize Josefo que por miedo del danno
 de los bueyes que perderien que salieron todos asi commo
 si fuesen vn omne. E vinieron

[ 258 ]
 al dia que
 les fue puesto a Beseth. E dize Josefo que a la çibdat
 de Balaam; mas pudo ser que fuese todo vna çibdat, e los
 nonbres della seer dos o avn mas. E conto los alli Saul
 e fallo en ellos por cuenta, syn los del linage de
 Judas, seteçientas vezes mill omnes derecheros de armas.
 E fueron los de Judas en su cabo setenta mill.
 
 E paso el Jordan con ellos toda la noche, que nunca
 quedo. E ante que amaneçiese, fue toda la hueste
 allende. E enbiaron de alli los mandaderos de Jabes para
 la çibdat, e dixeron les asi: «Yd e dezid a los de Jabes
 e de Galaad: 'Cras vos verna salud quando caleçiere el
 sol.'» E los mandaderos vinieron e dixeron gelo. E ellos
 fueron mucho alegres, e mandaronles que se tornasen a
 Saul e a los de la hueste a dezir les de la su parte:
 «Mannana saldremos nos otrosi a vos, e fazer vos hemos
 todo lo que vos pluguiere en quanto pudieremos e de
 quanto ouieremos.»
 
 E Saul en todo esto partio su hueste en tres partes e
 paro sus azes. E quebrando el alua metiose el por medio
 de la hueste de los de Amon adesora, non asmando dello
 esos de la hueste nin se guardando. E firio en ellos; e
 ayudauanle muy bien todos los suyos. E mato en ellos,
 que non quedo, fasta que escaleçio el sol e el dia. E
 los otros que y non murieron fuxeron, e esparzieronse de
 guisa que de todos ellos non andauan dos ayuntados. E
 mato y Saul al rey Naas.
 
 E cuenta Josefo que los ebreos, quando vieron a Saul que
 fuera alli tan bueno e fiziera tan buen fecho, plogoles
 e alabaron le todos mucho por ello. E gano y estonces
 grand prez de fuerte e bueno. E aquellos que oystes que
 le non touieran primero en nada e lo despreçiaron, esos
 mismos lo judgaron estonçes e lo touieron por mejor de
 todos los otros prinçipes que ellos auian auidos. E
 trabajauanse de le fazer mucha onrra, e mucho plazer, e
 mucho seruiçio de lo que podian.

 [XLVII.] De commo onrro el pueblo al rey Saul, yl
 consagro Samuel la segunda vez e le confirmo el regno.
 Cuenta josefo que non finco Saul alli con aquella batalla
 que y fizo por los de Jabes, mas que luego fue en pos
 los de Amon lidiando e quebrantando quanto fallaua e
 destruyendo toda la tierra de aquella gente, e leuo
 dende muy grand robo; e que desta guisa torno con grand
 prea e con grand prez a su tierra.
 
 E el pueblo todo fue mucho alegre por los buenos fechos
 que fazie Saul, que les era dado por su rey. E auien
 todos dende grand sabor, e teniense por ensalçados en
 que avinieran tan bien de guisar commo oviesen tal rey.
 E leuantaronse estonçes contra aquellos que auien dicho
 de Saul que rey, ¿que pro ternie al pueblo? e que non le
 querien. E dixeron a grandes bozes: «¿Do es aquel que
 dixo que Saul non serie nuestro rey nin reynarie?
 Mostrad nos los que lo dezien, e matar los emos.» E
 dixeron desta razon del rey Saul muchas otras brauezas e
 conloos, commo suele dezir el pueblo quando veen al omne
 yr bien su fazienda.
 
 E Saul, quando los vio de aquella guisa abiuados a su
 onrra, plogole e reçibio gelo de grado. Mas juro que
 aquel dia en que les Dios diera a vençer sus enemigos e
 resçibieran ellos e el y tan grand buen andança como
 aquella, que non seria ensuziado aquel dia por la sangre
 de los suyos nin dexaria y morir ninguno aquel dia. Ca
 dixo asi: «Oy fizo Dios salud en Yrrael», e que mas
 guisado era que todos ouiesen amor entre si e fiziesen
 grand alegria e grand fiesta a Dios aquel dia, que non
 boluer y fecho donde ouiesen dolor. E segunt dize
 Josefo, en esto commo sesudo fazie el que se querie
 firmar en el reyno, ante que vengar se de los que le
 ouiesen fecho por que e alboroçar por ventura tantos del
 pueblo contra si que le podrien tener danno si adelante 
 se non ouiese guardado.
 
 E maguer que vio Samuel que todos acordauan ya en el
 reynado de Saul e

[ 259 ]
 les plazie con el, e les
 auia el dicho a la consagraçion de la vnçion quando lo
 alço rey primera mente, e les conto la ley que auia el
 pueblo a auer con su rey, pero touo el por bien de
 consagrar le ante el pueblo otra vez. E dixolos:
 «Vayamos a la çibdat de Galgala, e renouemos este fecho
 del reyno, e fagamos le de cabo rey e firmemos le, ca
 bueno es este consejo e si vuestro Sennor Dios adelante
 lo quisiere asi leuar.»
 
 E mandoles seer y a todos. E el pueblo fuese todo para
 alla commo mandaua Samuel. E consagro Samuel a Saul alli
 de cabo la segunda vez ante todo el pueblo, commo gelo
 mandara Dios fazer la otra vegada. E alçaronle alli
 todos por sennor e resçibieron le por su rey. E fizieron
 alli a Dios estonçes grandes sacrifiçios de paz, e
 fueron muy alegres e muy pagados Saul e todos los
 varones de Yrrael de su fecho que les Dios diera alli a
 fazer. E desta manera, que vos auemos contado e dicho,
 fue tornada a derechos de reyes toda la fazienda de los
 fiios de Yrrael.

 [XLVIII.] De commo se desculpo Samuel profeta ante
 todo el pueblo.
 Por las razones que fallamos en los libros de los sabios
 que fablan desta estoria, e entre todos Geronimo, en el
 dozeno capitulo del Primero Libro de los Reyes, diz que
 non plazia a Samuel con rey en Yrrael. E pues que ovo
 acabada aquella segunda consagraçion de Saul, primero
 rey en Yrrael, dixo alli a todo el pueblo estas razones:
 «Bien vy vuestras voluntades e todo quanto me dexistes e
 pedistes; ca me pedistes rey, e di uos le e auedes le. E
 agora anda el rey ante vos. E yo so ya viejo cano, commo
 vos vedes; e aqui me crie e visqui conbusco de quando
 era ninno fasta este dia en que oy so. E otrosi mios
 fiios aqui son conbusco. E presto esto yo para responder
 e fazer emienda luego a todo aquel que querella ouiere
 de mi e en culpa me pudiere meter con derecho.»
 
 E desi dixoles que catasen commo se razonasen contra el,
 ca el razonar se queria contra ellos. E cuenta Josefo
 que los conjuro desta guisa: «Conjurouos por aquel
 nuestro Sennor, el muy grande que a aquellos muy buenos
 varones, Moysen e Aaron, aduxo a vida e saco de Egipto,
 e libro de seruidunbre a nuestros padres, que non lo
 dexedes por venguença, nin por miedo ninguno, nin por
 ninguna otra razon qual quier que sea, e que me digades
 aqui ante Dios e ante el su cristo, que es el rey Saul
 crismado e consagrado que esta aqui, si tome a alguno de
 uos nunca su buey, o su bestia, o su bezerro, nin su
 oueja, nin ninguna otra cosa de comer, e que uos fiziese
 por que tolliese a alguno de uos alguna priuança e
 pusiese y otro por mi pro, o por ninguna otra manera, o
 sinon, si tome de alguno de uos don, o si me acalonne 
 contra alguno e le fize alguna terreria por que le
 apremiase, o si fiz algunt mal o algunt tuerto a alguno
 de uos por amor de ganar o por cobdiçia, non lo
 encubrades e afrontadme dello. E de todo quanto en culpa
 me metierdes quierouos lo endereçar e pechar luego, e
 que me non fagades ende ningunt amor.»
 
 E respondieron le estonçes todos e dixeron: «Non ay
 ninguno de nos que querella aya de ty, ca nunca nos
 busqueste por que. Mas otorgamos que todos somos pagados
 de ty, ca nos feziste sienpre todo algo, e nos
 mantouiste muy bien en paz e en justiçia.» E dixoles el
 aquella ora: «Nuestro Sennor Dios e este su cristo, rey
 Saul crismado, me sean testigos por que non fallastes oy
 de que de mi vos deuades querellar a vuestro Dios nin al
 rey.» E dixeron ellos estonçes: «Otorgamos lo; e ellos
 te sean ende testigos.»
 
 E despues que Samuel les ouo prometida esta emienda e lo
 testigo, commo oydes que lo fizo ante el rey Saul, torno
 a su razon e dixoles esto al que vos contaremos aqui:
 «Pues que venides por oto-

[ 260 ]
 res
 ante el rey que de mi non podedes dezir cosa ninguna que
 desaguisada sea nin auedes de mi querella, quiero vos yo
 agora fablar de lo que vos auedes fecho; e oydme.» E
 fabloles, commo oyredes, de aquello que le pidieran rey
 e lo tomaron. E razonose contra ellos desta guisa e
 dixo: «Aqui esta el Sennor que fizo a Aron e saco
 nuestros padres de tierra de Egipto. E vos, parad vos
 agora en juyzio comigo, ca sepades que quiero contender
 conbusco ante Dios de todas las merçedes que El fizo a
 vos e a vuestros padres. E esto es de commo entro Jacob
 con fanbre a Egipto, e aquellos donde vos venides que
 fueron setenta e non mas. E pues que creçieron alli
 ellos a muchos millares, llamaronse a Dios e
 querellaronse de mucha premia e mucha seruidunbre que
 les fazien los de Egipto, tanta que la non podian ya
 sofrir. E El doliose dellos, e enbioles a Moysen e a
 Aron, e sacolos de alla con el guiamiento de Moysen e de
 Aron sin todo otro rey, e aduxolos a este lugar
 metiendoles sus enemigos en poder, e dioles esta tierra
 por heredat de que vos sodes agora sennores.
 
 »E por estos bienes que por El ganastes aprendistes qual
 era la su piedat e la santidat de la vida que El querie,
 por que fizo a los de Effraym mayores que la fortaleza
 de Asiria, e vos dio que vençiesedes a los amonitas -e
 esto es a los de Amon-, e en cabo metio en vuestro poder
 a los filisteos. E ellos con todo esto oluidaron a su
 Sennor Dios e ellos otrosi que fizo. Estonçes metiolos
 en mano de Sisara, maestro de la caualleria de Asor, e
 en mano de los filisteos, e en mano del rey de Moab. E
 estos que aqui nonbramos lidiaron con ellos, e
 vençieron, e mataron, e fizieron con ellos commo
 quisieron, asi que los tornaron sus pecheros muchas
 vezes. E todo esto fue por los sus yerros.»

 [XLIX.] De commo afronto Samuel al pueblo porque le
 pidieron rey, e de los signos que fizo Dios por ello, e
 del castigo de Samuel.
 «Despues desto veyendose en cuyta e en peligro de poder
 de enemigos, a que non podian ellos dar consejo,
 tornaronse a nuestro Sennor Dios, e llamaronle, e
 dixeron: 'Erramos por que dexamos a nuestro Sennor e
 seruimos a Baalim e Astrarot. E agora, Sennor, sacanos
 tu de mano de nuestros enemigos, e seruiremos a ty.'
 
 »E agora sabedes vos que vos enbio el Sennor a Geroboal,
 e a Bedan, e a Barat, e a Gepte, e a mi, Samuel. E
 sacouos de mano de vuestros enemigos de aderredor; e
 morastes seguros en vuestros lugares e sennores de uos.
 E todas estas cosas vos dio vuestro Sennor con juezes
 solos syn otro rey. Onde ¿que locura fue esta que vos
 tomo que vos partiesedes de vuestro Dios, que era
 vuestro rey, e quesistes seer so sennorio e reynado de
 rey omne? E agora, por que vistes que Naas, rey de los
 de Amon, venie contra nos, dexistes me e pedistes que
 vos diese yo rey.
 
 »E yo, quando lo oy, pesome por las cosas e por los
 poderes que sabia que avrien los reyes sobre vos. E
 mostreuos lo e dixeuos por ende asaz de razones, commo
 agora fago, que Dios era vuestro rey. E respondistes me
 vos que non serie asi, synon que rey queriedes, e rey
 seria vuestro sennor, e que rey vos diese de todo en
 todo que reynase sobre vos. E yo, quando vy que asi
 erades en ello afincados, di uos le tal qual le nuestro
 Sennor Dios escogio para vos e me lo mostro que vos le
 diese.
 
 »E avn vos digo mas: El vos le dio; e agora ¡euad aqui
 vuestro rey que escogistes e pedistes! E digo vos tanto
 que sy temieredes a Dios, e le siruieredes, e oyeredes
 lo que vos El dixere, e lo fizieredes,

[ 261 ]
 e
 non lo asannaredes, seredes suyos vos e el rey que vos
 asennorea e andaredes en pos de vuestro Sennor Dios. E
 si esto que vos he dicho non fizieredes e le
 asannaredes, poner vos a El la mano de suso a vos e a
 vuestros padres de guisa que lo sentiredes.
 
 »E por que sepades abierta miente que Dios es yrado
 contra vos e le pesa con vuestra demanda que le fezistes
 de rey, estad agora e veredes grand cosa que fara Dios
 luego aqui ante vos. E quiero vos lo dezir. Bien vedes
 vos que agora es el tienpo del pan coger, e sobre todo
 los trigos. E llamare yo a vuestro Sennor Dios e fazer
 le he mi oraçion. E fara El truenos; e veredes vos que
 son las sus bozes, e llouera lo que nunca vio ninguno de
 uos en esta tierra que en tienpo del pan coger llouiese
 en ella, ca seria contra la natura desta tierra segunt
 el ordenamiento que los cuerpos del çielo an sobrella. E
 esto auredes por sennal en que sabredes e veredes que
 grand mal fezistes en que demandastes a Dios otro rey
 synon a El.»
 
 E fizo Samuel su oraçion, e conteçio todo aquello en
 aquel dia asi commo lo el dixo, ca trono luego mucho, e
 relanpagueo, e granizo por mandado de Dios -en que salio
 el profeta por verdadero. Donde espauoreçieron los
 judios, e ouieron grand miedo, e temieronse mucho de
 Dios por ello- e avn Samuel mismo, asi commo cuentan las
 glosas.
 
 E respondieron ellos e dixeron que se tenien por
 pecadores en ello e que por non lo entender cayeran en
 aquel yerro. E rogaron e pidieron merçed a Samuel, e
 dixeron le: «Ora tu, commo buen padre e manso, e faz tu
 oraçion a tu Sennor Dios por nos, tus sieruos, que nos
 aya piedat e non muramos; ca bien entendemos e veemos
 que en pedir otro rey para nos sinon a El que ennadimos
 a los nuestros pecados todos los otros males que seer
 pueden.»
 
 E dixoles estonçes Samuel: «Non temades.» E prometioles
 en pos eso que rogarie a Dios que los perdonase. Mas por
 fazer les entender mas el yerro que auian fecho contra
 Dios e castigar los que fuesen buenos e non oluidasen al
 Rey del çielo por el de la tierra, dixoles asi: «Vos
 fezistes todo este mal. Pero non vos partades de tener
 vos con Dios, mas seruidle de todo vuestro coraçon. E
 non vayades tras las vanidades, que vos non ternan pro
 nin vos anpararan el dia que vos menester fuere. E
 vengavos emiente de las sennales de Dios e de Moysen, a
 quien El dio la ley e sennales que El fizo por vos, en
 que pasastes su mandado muchas vezes e caystes en
 grandes yerros contra El. E pero que todo esto fue,
 sabedes vos que vos perdono El e vos ouo merçed. E si
 agora e toda via vos viniere emiente dEl, asi fara El de
 aqui adelante contra vos. E parad mientes, ca Sennor es
 que non desanparo nin desanpara los suyos por el su
 grand nonbre que juro que El vos tomaua por su pueblo.»
 
 E en estas razones que les dezie Samuel, dixoles asi:
 «Otrosi non plega a Dios que yo nunca le dexe de rogar
 por vos. E ensennar vos he la buena carrera e derecha
 que deuedes tener, e es esta: que temades a Dios e que
 lo siruades en verdat e de todos vuestros coraçones, ca
 vistes los muy grandes fechos que El fizo por vos. E sy
 esto fizieredes, biuiredes vos e vuestro rey que
 demandastes e lo auedes. Mas si en maldat contendieredes
 e en ella duraredes, profetouos e fagouos lo saber que
 pereçeredes vos e el.»
 
 E pues que Samuel ovo confirmado el reyno de Saul esta
 segunda vez, commo es dicho, e dichas estas razones
 sobreste fecho, solto de alli el pueblo, ca asi vinieran
 alli por el. E asi estauan y commo si rey gelo mandase,
 e asi fazian ellos otrosi por el commo por su rey. E
 mandoles que se fuesen cada vnos a sus lugares. E ellos
 fueronse estonçes.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e
 tornaremos a las razones de los gentiles que acaesçieron
 en tienpo de Samuel e de Saul fasta esta sazon,


[ 262 ]
 
 [L.] De los primeros annos de Samuel e de Saul en
 razon de los fechos de los gentiles.
 Del primero anno, e del segundo, e del terçero, e del
 quarto, e del quinto, e del sesto, e del setimo non
 fallamos ninguna razon de los gentiles que de dezir sea
 para aqui; e aquellos siete annos con estas estorias
 pasaron que de Samuel e de Saul auemos dichas.
 
 E andados ocho annos del reynado de Samuel profeta e del
 rey Saul, dizen Eusebio e Geronimo que fue Omero. E por
 que era varon muy sabio en muchos saberes, dizen del
 muchas cosas los otros sabios. Onde, asi commo departen,
 vino grand desacuerdo en los dichos que ellos dixeron de
 Omero segunt el tienpo que el fue, ca vnos dizen que fue
 en la sazon de los fechos desta estoria de Samuel e
 Saul.
 
 E fallamos nos de los tienpos de Omero sabios griegos e
 latinos e Eraches dize que Omero fue ante del
 deçendimiento de los eracledas, e Eratostenes el sabio
 cuenta que çient annos despues de la prision de Troya.
 Aristarco el sabio diz que fue Omero en el tienpo que
 los griegos se fizieron llamar yones, o avn çient annos
 despues. E Filocoro muestra que fue Omero en el tienpo
 de aquella pasada de los griegos yones so el sennorio de
 Archipo, que tenie estonçes el maestradgo de Atenas, e
 çiento e ochenta annos despues que Troya fue presa. E
 Apollodoro, el sabio de Atenas, afirma de Omero otrosi
 que fue dozientos e quarenta annos despues del
 destruymiento de la çibdat de Troya e del castillo de
 Ylio.
 
 E otros ovo y avn que dixeron que fue Omero poco antes
 que la cuenta de las olinpiadas se començasen, e que fue
 esto quatroçientos annos despues de la prision de Troya.
 E en cabo de todas estas razones pone Archilogo el sabio
 en su estoria que fue Omero andados veynte e tres
 olinpiadas, e quinientos annos despues del destruymiento
 de Troya. E lo que quiere dezir este nonbre olinpiadas e
 quantos annos ha en la olinpiada adelante vos lo
 contaremos en el cabo del reynado de Azarias, rey de
 Juda, e del de Façeas, rey de Yrrael, en cuyo tienpo fue
 començada la olinpiada.
 
 E todos estos sabios que auemos aqui dichos fueron
 griegos. E commo quier que ellos digan de aquel sabio
 Omero los vnos que fue en vn tienpo, los otros en otro,
 e los vnos ante e los otros despues, los nuestros sabios
 latinos que dende fablan dizen que Omero fue de todo en
 todo despues del destruymiento de Troya e de la muerte
 de Achilles; ca si asi non fuese e ante desto non ouiese
 seydo Omero, non fiziera el libro de la estoria de
 Achilles que murio en aquella batalla de Troya.

 [LI.] De Eneas Siluio, rey de los latinos.
 Andados nueue annos del reynado de Samuel e de Saul,
 murio Siluio Postumo, rey de los latinos. E regno en pos
 el Eneas Siluio, bisnieto de Eneas el primero, treynta e
 vn annos, e fue el quinto rey de alli. E sobre el
 reynado de Eneas Siluio retraen Eusebio e Geronimo que
 fallaron ellos en otra estoria que Latino Siluio que
 reyno en este lugar que dezimos de Eneas Siluio.
 
 E dizen que aquel Latino Siluio que fue fiio de la reyna
 Lauinia e del rey Melanpodis, con quien caso ella
 despues de la muerte de Eneas de Troya, que fue su
 marido; e que fue otrosi ese Latino Siluio hermano de
 Postumo de vn vientre; e este rey Eneas Siluio, que es
 aqui puesto por quarto rey de los latinos, que quinto
 fue; e Latino Siluio reyno en este lugar e en esta
 sazon, e que fue el quarto rey de alli e Eneas Siluio el
 quinto rey en pos el de aquel reynado mismo.
 
 Onde por este desacuerdo desta estoria

[ 263 ]
 que
 ponen aqui los sabios en sus estorias, conuiene nos de
 retraer en pocas palauras la razon destos reyes de los
 latinos commo comiença de Eneas de Troya el primero
 fasta este rey Eneas Siluio.

 [LII.] De los reyes latinos que vinieron de Eneas, el
 de Troya.
 Contado auemos ante desto en las estorias de Esebon e de
 Labdon, juezes de Yrrael, todo el fecho e las razones
 del destruymiento de Troya e el achaque por que aquella
 batalla e aquel destruymiento conteçio. Otrosi auemos
 dicho de Eneas e de los otros troyanos commo salieron de
 Troya, e de los griegos e de los otros que alli fueron
 ayuntados otrosi comio se esparzieron; e se tornaron los
 vnos para Greçia, e los otros a sus tierras, e los otros
 se fueron a andar a otras partes del mundo.
 
 E desi Eneas, commo yendo por la mar, arribo al reyno de
 Cartago la grande. E lo reçibio la reyna Dido en su
 reyno e en su palaçio, e de las cosas que pasaron amos
 en vno. E luego se fue en pos eso Eneas e arribo a
 tierra de Lauina en Ytalia. E lo resçibio el rey Latino
 en el su reyno. E lidio alli Eneas con Turno de los
 rutulos; e vençiolo Eneas e lo mato. E caso despues deso
 Eneas con aquella Lauina, fiia del rey Latino, que era
 de antes esposa del rey Turno, e reyno alli.
 
 E segunt cuentan las estorias que desto fablan, Eneas
 fizo en Troya a Ascanio, su fiio, en la reyna Creusa,
 fiia del rey Priamo. E a la salida que ende ovo a salir,
 tomo a su padre Anchises e a aquel su fiio Ascanio por
 respuesta de su ydolo, e leuolos consigo a Ytalia, ca la
 reyna Creusa muerta era ya. E Eneas reyno alli tres
 annos; e non ovo avn fiio en la reyna Lauinia, mas era
 ella ya prennada.
 
 E en todo esto murio el rey Latino, su padre de la reyna
 Laustra; e finco el reyno a Eneas. E Eneas vino a su
 muerte e vio que de la reyna Lauinia non auia avn fiio
 naçido en que fincase el reyno. Dio el poderio del a
 Ascanio, su fiio que troxiera de Troya, e alçolo por rey
 de los latinos. E Ascanio reyno en pos Eneas. E segunt
 cuenta la estoria de Troya, luego que ella pario, tomole
 el fiio, que era su hermano, e diolo a criar en vn
 aldea. E lo vno por que fuera criado en aldea entre
 seluas, e lo al por que nasçiera despues de la muerte de
 su padre, llamaron le Siluio por las seluas de la
 criança e por sobre nonbre Postumo por el naçimiento que
 ovo despues de la muerte de su padre, asi commo lo
 auemos todo esto departido asaz ante desto en las
 razones de la estoria del obispo Heli.
 
 E el rey Ascanio con grand bien querençia que auia deste
 hermano Siluio Postumo que se el criaua, e con bien
 querençia otrosi de la reyna Lauinia, a quien querie el
 grand bien por amor de su padre Eneas, cuya muger ella
 fuera, dexo a ella el reyno de los latinos e fuese
 adelante con su hermano Siluio Postumo contra la tierra
 do es agora Roma. E poblo a la çibdat a que llamaron
 Alua e moro el alli. E crio y a Siluio Postumo, su
 hermano; e reyno el treynta e ocho annos. E en cabo de
 su vida dexo todo el reyno de los latinos e de Albania a
 aquel Siluio Postumo, su hermano.
 
 E en todo esto la reyna Lauinia, despues de la muerte de
 Eneas, caso con el rey Melanpodo, commo es dicho ante
 desto, e fizo del otro fiio a que dixeron Latino Siluio;
 e fue hermano de Siluio Postumo de parte de la madre. E
 Siluio Postumo caso otrosi e fizo vn fiio -aquel a que
 dezimos Eneas Siluio. E aqui es agora el entre dicho
 destos reyes, que las vnas estorias dizen que reyno
 luego en pos Siluio Postumo Eneas Siluio, su fiio; e non
 conosçieron reynado a Latino Siluio, aquel fiio del rey
 Melanpodo e de la reyna Lauinia. E las otras estorias
 dizen que tras Siluio Postumo que reyno luego Latino
 Siluio, aquel fiio de la reyna Lauinia e del rey
 Melanpodo, e en pos este Latino

[ 264 ]
 Siluio que
 reyno Eneas Siluio, fiio de Siluio Postumo.
 
 Onde se dexo agora aqui la linna derecha destos reyes
 latinos que vinieron del linage de Eneas, el de Troya,
 desta guisa que diremos commo quier que ellos ayan
 reynado: Eneas el primero fizo en Troya al rey Ascanio
 en la reyna Creusa, e a Siluio Postumo en Ytalia en la
 reyna Lauinia; e el rey Siluio Postumo al rey Eneas
 Siluio.

 [LIII.] Del rey Ascanio e de su reynado, e de su fijo
 Siluio.
 Cuenta la estoria de las Bretannas, a que dizen agora
 Ynglaterra, commo el rey Ascanio poblo a la çibdat de
 Alba sobre el Tibre, que es el rio de Roma, e reyno el
 alli. E fizo y vn fiio a que puso nonbre Siluio. E este
 Siluio llego a furto a vna sobrina de aquella reyna
 Lauinia. E avinieronse amos; e desi caso con ella e
 enprennola. E desque la duenna fue prennada, descubriose
 el fecho.
 
 E despues que lo sopo el rey Ascanio, llamo sus magos
 -esto es sus estrelleros, e sorteros, e adeuinos- e
 demandoles que catasen que traye aquella donzella, si
 fiio o si fiia. E pues que los adeuinos fallaron la
 verdat de lo que era, dixeron al rey que era prennada de
 fiio varon, e que matarie a su padre e a su madre, e que
 auia a andar en aventuras muchas tierras, mas en cabo
 que vernie a grand alteza e a grand onrra.
 
 E los adeuinos e los estrelleros non fueron enartados en
 su adeuinar; ca pues que llego el dia del parto, pario
 fiio varon la duenna. E del mal parto que ovo muriose
 luego que ovo parido. E mato aquel ninno alli desta
 guisa a su madre; e de commo mato al padre adelante vos
 lo contaremos. E a este ninno pusieron le nonbre Bruto.

 [LIV.] De commo Bruto, fijo de Siluio, mato a su padre
 por ocasion.
 Este Bruto, asi commo naçio, dieronle a criar. E desque
 fue de quinze annos, yua Siluio, su padre, a caça vn dia
 a correr monte. E Bruto queriendo ferir al venado firio
 de vna saeta a Siluio, su padre, e matolo. E esto
 conteçio por ocasion e fue desta guisa:
 
 Los caualleros, e los escuderos, e los otros onbres del
 rey que alli eran leuantaron çieruos e fizieron los
 venir por do el rey estaua. E Bruto, quando vio los
 çieruos venir, ovo muy grand sabor de ferir alguno
 dellos. E alanço vna saeta del arco que traye e, non
 catando a al, tiro al çieruo. E dio a su padre so los
 pechos e llagolo, donde murio. E pues que Siluio, su
 padre, fue muerto, echaronle de Ytalia a Bruto los
 grandes omnes del reyno e los pueblos por tan grand
 ocasion commo le auia acaesçida.
 
 E Bruto, echado de la tierra commo auedes oydo, començo a
 andar muchas tierras. E vino a Greçia e fallo y al
 obispo Eleno, fiio del rey Priamo de Troya, do le tenien
 preso e en seruidunbre so el poder de Pandroso, rey de
 Greçia; ca Pirro, el fiio de Achilles, auie aducho
 consigo presos a este Eleno e a muchos otros despues del
 destruymiento de Troya por vengar en ellos la muerte de
 su padre. E mandaualos tener alli en fierros e en
 prision muy fuerte e muy braua.
 
 E Bruto, quando llego alli, pues que sopo el linage de
 aquel obispo Eleno e de los otros de Troya, finco alli
 de morada. E tanto aprouo alli en bondat, e començo a
 valer por caualleria e por otras bondades, que era amado
 de los reyes e de los prinçipes mas que ninguno otro de
 esa tierra; ca era Bruto de buenas costunbres, e era
 sabio entre los sabios, e lidiador entre los lidiadores.
 E que quier que ganaua -oro, o plata, o otras cosas
 preçiadas- daualo todo a los caualleros. Onde se apu-

[ 265 ]
 blico la fama e el prez deste
 Bruto por todas las gentes de aquella tierra.
 
 E llegaron se alli a el los troyanos e començaronle a
 rogar que fuese su cabdillo, e librar los ye de la
 prision e de la seruidunbre de los griegos. Ca le dezien
 que podrie seer de ligero por que tanto eran ya
 amochiguados los troyanos en Greçia que podrian seer mas
 de siete mill, e estos sin los ninnos e sin las mugeres;
 e demas que auia y en Greçia vn mançebo muy noble a
 quien dezien por nonbre Asaraco. E este tenie con los
 troyanos, ca de parte de la madre era natural de Troya e
 fuera su padre Achilles, que era griego. E auien ellos
 en el grand esperança, por que tenien que con la su
 ayuda podrien ellos quebrantar la premia que los griegos
 les fazien e salir les de prision e de seruidunbre.
 
 E cuenta la estoria que esta esperança misma tenie
 Asaraco en aquellos troyanos; ca dezie e mostraua que
 tres castillos que le diera su padre en su muerte que se
 trabajaua su hermano Pirro de toller gelos, por que era
 el fiio de ganançia e su hermano que era griego de padre
 e de madre que falagara e atraxiera al rey e a los otros
 griegos que touiesen con el e fuesen de la su parte por
 que le pudiese el forçar. E Bruto, quando sopo de
 aquellos castillos de que se trabajaua su hermano de
 toller gelos Asaraco -e los auien ellos prestos para
 acoger se y quando menester les fuese-, oyoles por ende
 mas de ligero el ruego que le fazien. E prometioles en
 poridat el ayuda que le pidian, e touo con ellos mas
 segura miente e de coraçon, e consejo los commo fiziesen
 en pos aquello.

 [LV.] De commo fizo Bruto mandando a los troyanos que
 saliesen, ca el serie su cabdillo.
 Bruto, pues que ovo estas nueuas e sopo de aquella
 muchedunbre de los troyanos que auie y e de aquellos
 tres castillos de Asaraco commo eran parados e estauan
 guisados para resçebir los, llamo a los troyanos que
 viniesen todos e se ayuntasen, ca el serie su cabdillo.
 E basteçio el luego los castillos de Asaraco. E Asaraco
 otrosi ayunto aquellos troyanos, los varones e las
 mugeres que eran con ellos, e dieron consigo a los
 yermos. E apoderaronse de los montes e de los collados.
 E enbio luego Bruto al rey Prandaso, que era estonçes
 alli rey de aquella Greçia, sus cartas en que le dixo
 asi:

 [LVI.] De la carta que Bruto enbio al rey Prandaso.
 «Prandaso, rey de los griegos; Bruto, cabdillo de las
 ramasajas de Troya, salud. Rey Prandaso, por que non era
 cosa derechera que la gente que venie del noble linage
 del rey Dardano e del rey Jupiter el grande de morar en
 el reyno tuyo de otra guisa synon commo pertenesçie a la
 su nobleza, ouieron a fuyr, e a meter se entre las
 angosturas e las espesedunbres de los montes, e asconder
 se y; ca por mejor tenien de beuir vida de animalias 
 -que es comer carne e yeruas-, e auer franqueza, e seer
 libres que non seer criados a quantos diliçios pudiesen
 ser e beuir toda via luengo tienpo so la premia de la tu
 seruidunbre.
 
 »E si esto te pesare o non touieres por bien, non son
 ellos de poner les culpa nin acalonnar gelo tu, mas son
 de perdonar; ca sienpre fue comunal entençion de los
 catiuos de querer tornar a la antigua franqueza. Onde
 por la tu misericordia que te mueuas tu a auer merçed a
 aquellos troyanos, e que les dennes dar la franqueza que
 perdieron, e que les sufras que moren en las sierras de
 los montes a que fueron tomar franqueza por foyr
 seruidunbre. E sinon, otorgales que se vayan a las
 naçiones de las otras tierras. E esto que lo ayan con el
 tu amor.»


[ 266 ]
 
 [LVII.] De como fizo el rey Prandaso sobre esto que
 los troyanos auien començado.
 Prandaso, pues que ovo aquellas letras de Bruto,
 marauillose mucho commo se atreuieran tanto e tomaran
 tan grand osança aquellos a quien el auie tenidos en
 seruidunbre, que tales mandados le enbiauan. Onde llamo
 a corte a sus ricos omnes. E escogio entrellos por mejor
 para sacar hueste para yr en pos aquellos troyanos que
 non de fazer les otra piedat nin otra mesura. E puso de
 yr a los desiertos, do asmaua que eran, e salir de alli
 al castillo esparatino -que era el vno de aquellos tres
 que Asaraco tenie- do sabie el que se acogerien.
 
 E Bruto sopo la venida del rey Prandaso, e metiose en la
 noche de antes en aquel castillo que oystes con tres
 mill omnes de armas; e esto a entençion de salir adesora
 a aquella hueste de Prandaso, e que Prandaso e los suyos
 yrien desarmados, e descabdellados, e non aperçebidos, e
 que feririen en ellos e los desbaratarien. E asi fue que
 salieron los troyanos con Bruto, que era su cabdillo, e
 cometieron muy de rezio a Prandaso e a sus griegos, e
 fizieron en ellos muy grand mortandat. Onde los griegos
 de espantado luego començaron a foyr esparziendose a
 todas partes.
 
 E yendo el rey Prandaso fuyendo ante todos e los suyos en
 pos el, llegaron a vn rio que corrie alli de çerca: e
 dezien le Acalon. E trabajauanse de pasar le muy ayna
 quien mas podia. E tanta era la priesa en pasando que se
 perdieron y muchos en el agua, que yua cannada, e
 afogauanse y. E en todo esto Bruto siguiolos a grand
 priesa otrosi. E la vna partida dellos murio en el rio,
 commo es dicho; e la otra quebranto e mato Bruto en la
 ribera.
 
 E quando esto vio vn hermano del rey Prandaso que auia y
 -e dezienle Antigano-, doliose ende mucho commo de
 destruymiento de su hermano e de los suyos. E trabajose
 de llamar las conpannas que andauan esparzidas fuyendo e
 ayuntar las en vno. E desque los ovo ayuntados e
 acordados, amonestoles que esforçasen, e tornasen contra
 los troyanos, e fuesen y buenos; ca les dixo que mas
 valie morir yendo contra los enemigos que fuyendo
 abiltada mientre morir en el lodo de aquel rio. E andaua
 esforçandolos a todos. Mas pero poco le valio, ca non
 fizo y nada que le pro touiese, ca venien los troyanos
 bien armados e ellos andauan fascas sin armas: lo vno,
 non dando nada por los que tenien por sus sieruos e non
 vinieran bien armados; lo al, que de esas armas que
 traxieran con el mastraemiento en que cayeran de luego
 que auien echadas e perdidas las mas dellas. E por esto
 estauan los troyanos mas atreuidos e mas osados, e
 ferien en ellos, e fazien y muy grand mortandat.
 
 E faziendo desta guisa non les podien avn tomar, ca
 fueron sienpre los griegos gente muy braua por su
 natura, fasta que los ouieron muertos fascas todos. E en
 cabo prisieron y a aquel Antigono, hermano del rey
 Prandaso, e otro cabdillo onrrado que venie y -a que
 llamauan Anacleto- e era su conpannero de aquel infante
 Antigono.

 [LVIII.] De commo fizo Bruto en pos esto e el rey
 Prandaso otrosi.
 Desque ouo vençido Bruto con sus troyanos a Prandaso e a
 los griegos, commo oystes, tornose a aquel castillo
 donde saliera. E basteçio lo de seysçientas vezes mill
 omnes que traye el de suyos e de otros que se le
 acogieran. E desque ovo puesto en recabdo el castillo e
 la guarda del, tomo los que quiso e acogiose para los
 montes buscando los lugares do yazian a escuso los
 troyanos que esperauan el defendimiento del.
 
 E otrosi de la otra parte el rey Prandaso, muy cuytado e
 muy quexado por su fuyda e por la prision del hermano,
 trabajose aquella noche en requerir e acordar su pueblo
 que andaua esparzido e ayuntar le. E otro dia, luego que
 amaneçio, tenie

[ 267 ]
 su conpanna ayuntada. E
 salio con ellos e fue çercar a aquel castillo de Bruto,
 ca asmaua que se meteria alli Bruto con Antigono e con
 los otros catiuos que prisiera.
 
 E despues que llego alli, andido el castillo enderredor e
 mesurolo. E desque lo ovo mesurado, partio su hueste por
 conpannas e asentolos aderredor del castillo en lugares
 departidos. E mando a los vnos que por ninguna guisa que
 non diesen salida a los que dentro yazian ençerrados, e
 a los otros mando que tornasen vn rio que corrie alli
 cerca e lo aduxesen aderredor de aquel castillo, e a los
 otros dixo e ensenno que fiziesen muchos de vnos
 engennos -a que dezien carnero o carneros, que eran muy
 buenos para conbatir castillo e muros e para quebrantar
 las puertas e derribarlas- e de otros engennos de otras
 naturas para conbatir el muro del castillo con ellos e
 quebrantar le fasta que derribasen por do pudiesen
 entrar a los de dentro.
 
 E los de la hueste yendo en pos los mandados de su
 sennor, el rey Prandaso, trabajaronse de fazer quanto el
 mandaua e toda otra cosa por do ellos mas cruel mientre
 pudiesen guerrear a los que yazian y ençerrados. E
 quando llego la noche que ouieron a dar guardas que
 rodasen e velasen la hueste, escogieron de los mas
 arreziados e mas esforçados e dieron a aquellos por
 veladores que guardasen la hueste e las tiendas.

 [LIX.] De commo fizieron los que estauan çercados en
 el castillo.
 Los de Bruto, que en el castillo eran, partieronse por
 somo de los muros e trabajauanse a todo su poder de
 guerrear a los de fuera. E ouieron, asy commo los de
 fuera, sus algarradas e sus engennos con que los
 guerreauan otros; e los fazien mouer de vn lugar a otro.
 E a las vezes les alançauan lanças e azconas, e a las
 vezes teazos grandes enbueltos en piedra sufre e
 ençendidos. E eran todos de vn coraçon para defender se.
 E fizieron los de fuera sus gatas e sus antiparas para
 llegar al muro e cauar le; e leuauan fuego griego e agua
 caliente para mojar el muro por que se desbaratase mas
 ayna, e pudiese el fuego con el, e se derribase.
 
 E en todo esto firienlos los del castillo de guisa que
 los fazien tornar atras; mas en cabo lazrauan y mal los
 del castillo por mengua de vianda, que non tenien, e
 cansauan mucho por el trabajo que auian cutiana mente. E
 estando en esto enbiaron su mandado a Bruto a demandar
 le que viniese con su gente e los acorriese. Onde Bruto,
 deseando acorrellos, fue en grand quexa en su coraçon
 por que non auie tantos caualleros quantos le cunpliesen
 para salir, e venir a ellos, e dar les batalla canpal. E
 estando en esta angostura asmo de buscar arteria por do
 los cometiesen. E esto fue yr a ellos de noche, por que
 los fallarie enbueltos en suenno e durmiendo; e que
 engannarien a las velas, e podrien con ellos de aquella
 guisa, e matallos yen. E otrosi asmo Bruto sobresto que
 se non podrie fazer bien sin ayuda de algunt griego; e
 mesuro en el fecho de Anacleto e llamo lo a si.
 
 E pues que Anacleto se paro antel, saco Bruto la espada e
 dixole asi: «Noble mançebo, la tu fin e de Antigono esta
 presta sinon fizieres lo que te vo agora mandare e non
 otorgares a fazer fiel mente lo que la mi voluntad es.
 Sepas que yo quiero yr esta noche a la hueste de los
 griegos e ferir en ellos adesora, lo que ellos non
 asmauan; mas temome que me veran las sus guardas e que
 me enbargaran el mio fecho. Onde querria los enartar en
 alguna parte de la hueste por aver mas segura entrada de
 cometer a los otros.
 
 »E tu, por que eres griego, podras fazer muy bien e muy
 sabia mientre este fecho. E quiero que vayas en la
 segunda ora de la noche a la çerca del castillo, e a
 qual quier de la hueste que pudieres fablar enartalo
 falagandolo de tus palauras. E dezir le as que tu
 furtaste de las mis prisiones a Antigono, e que lo
 aduxiste, e que lo ascondiste entre las matas en vn
 valle que yazie y entre esos montes; e que

[ 268 ]
  
 el non se podie mouer nin yr mas por los fierros grandes
 en que venie preso.
 
 »E ellos creer te an e vernan contigo por el. E tu,
 traelos fasta la salida del monte. E ellos llegaran y
 para acorrer a Antigono. E yo estare y luego guisado con
 mi conpanna armada, e ferire en ellos, e matar los he. E
 si me esto non prometes e me non fazes omenage que lo
 cunplas commo yo te lo digo, agora yo te descabeçare.»

 [LX.] De commo fizo Anacleto este omenaje a Bruto e
 commo contesçio despues en el fecho.
 Anacleto, quando vio la espada commo estaua presta para
 su muerte estando el preso, fue muy espantado con
 aquellas palauras. E prometio e juro a Bruto de conplir
 aquello que le el mandaua si el dexase a vida a el e
 Antigono. Onde, firmado entrellos este pleyto por juras
 e por omenage, salio Anacleto commo dixo Bruto en la
 segunda ora de la noche e fuese contra la hueste.
 
 E asi commo llego, entendieron le las velas que guardauan
 e escodrinnauan las escondejas e las çeladas de los
 lugares de alli, e çercaronle de todas partes, e
 demandaron le la razon de su venida e si era esculca que
 viniese para traer la hueste. E Anacleto mostro estonçes
 grand alegria antellos con enfinta, e respondioles desta
 guisa: «Por çierto vos digo que non vengo yo por traydor
 de la mi gente, mas que escape de la carçel de los
 troyanos e vengo a vos fuyendo a rogar vos que acorrades
 a Antigono -hermano de nuestro sennor, el rey Prandaso-
 que saque yo de la prision de Bruto, e que vengades
 comigo a librar lo; ca yo lo troxe e lo tengo escondido
 en lugar onde lo auredes vos en saluo, ca tan grande es
 el peso de las prisiones que tiene que nin el por si nin
 avn con la mi ayuda non pudo venir mas de en quanto
 llegamos fasta alli. E dexolo a escuso entre vnos
 matorrales en la entrada del monte fasta que llegase do
 fallase algunos que leuase alla para sacar le de las
 cormas e adozir le.»
 
 E dubdaron sobresto los griegos, si dezia verdat o sinon.
 E ellos estando en esta dubda, sobrevino vno que conoçie
 a Anacleto, e saludolo, e dixo a los otros quien era
 Anacleto, ca el le conoçie. E sobresto non dubdaron
 ellos ende nada de alli adelante. E llamaron a los otros
 que non estauan y e dixeron les la razon. E tomaron
 grand conpanna de los mejores de armas de la hueste, e
 fueron con Anacleto fasta el cabo de la selua do les
 dixera que tenie a Antigono ascondido. E la caualleria
 de Greçia, desque llegaron a la selua, vinieron al cabo
 della. E andauan entre las matas escudrinnando e
 buscando do fallarian a Antigono, e dando bozes por el e
 llamandolo.
 
 E andando ellos por alli desta guisa, salio Bruto con sus
 conpannas armadas, que tenie bien prestas, e firio en
 ellos adesora. E ellos fueron muy mal espantados commo
 de tal fecho. E Bruto mato en ellos e fizo grand
 mortandat, asi que le non tornaron mano. E pues que esto
 ouo alli librado Bruto, non se detouo y poco nin mucho e
 fuese luego para los otros de la hueste que yazien en la
 çerca del castillo. E partio sus cauallerias en tres
 partes, e mando que cada vna dellas cometiese la su
 parte en los de la hueste e que andudiesen y sabia
 mientre e sin todo roydo, ca mucho les era menester; e
 desque fuesen entre los de la hueste, que a ninguno non
 firiesen fasta que llegase el con los suyos a la tienda
 del rey, e tanxiese el su bozina, e la oyesen ellos.

 [LXI.] De commo fizieron Bruto e los suyos en Prandaso
 e en su hueste.
 Despues que Bruto ovo ensennado a los suyos commo
 fiziesen aquello que les el mandaua, fueronse todos e
 entraron en paz e muy de ligero en la hueste del rey
 Prandaso, commo les mandara Bruto. E pues que llegaron a
 aquellos lugares que les el dixera, pararonse e estauan
 esperando a la sennal de la bozina commo les el
 castigara. E Bruto, pues que llego a la tienda del rey e
 al lecho -lo que el deseaua so-

[ 269 ]
  
 bre todas las cosas del mundo-, mando tanner la bozina.
 E los sus caualleros, luego que la oyeron, sacaron las
 espadas, e ronpieron las tiendas e las cuerdas, e
 entraron por los que durmien; e firien e matauan en
 ellos lo mas de rezio que ellos podian. E non auiendo
 dellos ninguna piedat, andudieron desta guisa toda la
 hueste.
 
 E muchos de los de la hueste en que non açertaron los de
 Bruto durmien, e despertauan a las bozes e a los
 alaridos que dauan aquellos a que matauan e firien. E
 quando vieron a los de Bruto commo despedaçauan a los
 suyos, asi commo desmelennan los lobos a las ouejas,
 fueron muy espantados. E parauanse esbahereçidos, ca
 ningunt consejo que de defendimiento ouiesen non lo
 veyen nin lo atendien de ninguna parte. E otrosi cuenta
 aqui la estoria que commo non auien tienpo de tomar
 armas nin de anparar se, començaron a correr de las vnas
 partes a las otras desarmados; mas venien los de Bruto
 armados luego contra ellos e fazienlos todos pieças.
 
 E los que ende escapauan llagados e medio muertos
 apresurauanse con cobdiçia de foyr; e yuan dando por los
 pennedos, e por los matorrales, e por los espinos, e por
 quanta mala ventura se les açertaua. Quebrantados desta
 guisa, muriense por do quier que yuan. E qual quier
 dellos que el escudo solo podie auer o que yua guarnido
 de qual quier otra guarniçion alla por do quier que
 andaua entre los pennedos, maguer que se defendie ya
 quanto de las feridas, e de las matas, e de los arboles,
 pero con el miedo de la muerte tanto yua a priesa -e
 fazie otrosi la noche escura- que caye; e en cayendo o
 le quebraua el braço, o la pierna, o alguna cosa del
 cuerpo.
 
 E al que ninguna ocasion destas non le conteçie acaeçiele
 que non sabie por do fuyr, e en fuyendo caye en algunos
 de muchos rios que corrien por aquella sierra; e
 leuaualo e afogaualo. E tanta fue la su mal andança de
 aquellos griegos que non ovo y ninguno que conplida
 miente estorçiese que non ocasionase de alguna mala
 ventura. E sobresto los que yazien en el castillo,
 desque supieron por çierto que venido era Bruto e su
 caualleria e que ellos andauan faziendo aquello por la
 hueste, abrieron las puertas del castillo e salieron. E
 la pestilençia e la mortandat que fallaron a los suyos
 faziendo en los otros doblaron gela ellos.

 [LXII.] De commo Bruto priso al rey Prandaso.
 Bruto, pues que estido a la entrada de la puerta de la
 tienda del rey, trabajose de prender le e guardar le a
 uida; ca asmo en su coraçon que mas ganarie lo que del
 quisiese por la vida que non por la muerte. E prisolo e
 guardolo muy bien. Pero con todo esto la caualleria que
 con el eran non quedauan de matar cada vnos en aquella
 parte de la hueste que les fuera dada fasta que los
 astragaron a todos. E desque vio la luz del alua e vio
 Bruto tanto quebranto e tanta mortandat en el pueblo de
 los griegos, ovo ende muy grand gozo. E corrio por todas
 sus conpannas e dixoles: «Amigos, coged los despojos del
 canpo de los que y son muertos, e partid los todos entre
 vos a la manera que vos touierdes por bien, commo
 entendieredes que sera guisado e derecho.»
 
 E desque les esto ovo dicho, tomo al rey e fuese con el
 para el castillo. E alli estudieron fasta que supiese
 Bruto commo partian los suyos la prea e la ganançia del
 canpo. E pues que aquello fue partido, basteçio Bruto de
 cabo su castillo e mando que soterrasen los muertos. E
 esto fecho, ayunto sus conpannas e tornose a los montes.
 E desi llamo Bruto los mas viejos de su conpanna e
 demandoles que ternien por mejor cosa que demandase al
 rey Prandaso, que tenie preso, e qual cosa alabarien 
 ellos por mejor de aquello que fuese guisado que le el
 pudiese demandar para ellos e para si; ca tenie que pues
 que en el su poder era, que quier que le demandase que
 todo gelo otorgarie e gelo darie sola mente que le
 dexase yr libre e quito.
 

[ 270 ]
 
 E ellos, segunt los coraçones que tenien departidos,
 cobdiçiaron cosas departidas. E los vnos le dixeron e le
 amonestaron que le demandase vna partida del reyno
 apartada para morar y ellos; e los otros le demandaron
 que ganase del que les otorgase soltura que se fuesen e
 les diese guardas que los pasasen a Ytalia en saluo. E
 estando Bruto e ellos en dubda algunos dias, leuantose
 vno dellos que auia nonbre Nenpriçio, asi commo dize la
 estoria, e ascuchando todos los otros dixo asi:
 
 «¿Por que dudades en las cosas que son de aver para
 nuestra salud e nuestro saluamiento? Vna cosa es de
 pedir e es de saber que es esta soltura de nos yr si
 queredes e deseades que nos e los nuestros que en pos de
 nos vinieren ayamos paz por sienpre. Ca si por este
 pleyto otorgaredes al rey Prandaso que escapara a vida e
 ganaredes por y vna parte, e si quisieredes fincar entre
 los griegos, nunca auredes paz por sienpre que en vn
 tienpo o en otro non ayades guerra con ellos o avn por
 toda via e cutiana mientre; ca les auemos muertos los
 parientes e desonrrados por que somos sus enemigos e
 ellos nuestros de llano en llano. E es la enamiztad muy
 raygada por los hermanos, e por los fiios, e los sus
 nietos en quien nos fezimos muy grand mortandat.
 
 »E si biuieremos mezclados en vno o si fueremos sus
 vezinos, esta enamiztad e este mal non se puede
 estorçer; ca menbrandose ellos de la muerte de sus
 parientes donde vienen, sienpre vos querran mal e se
 trabajaran de tomar vengança de uos a qual quier manera
 que puedan. E nos, que somos mejor conpanna, non avremos
 guisado de poder con tantos maguer que nos Dios da agora
 esta buena andança. E si por ventura entre nos e ellos
 acaeçiere tal contienda, matar nos yen fasta que non
 ouiese y de nos ninguno; ca toda la tierra es suya, e
 son muchos e cada dia creçeran mas, e la nuestra gente
 menguara.
 
 »Onde ternie yo por bien que le pidiesemos la fiia
 primera que el ovo, a que llaman Ygnogenes, para
 casamiento de nuestro cabdillo Bruto; e que nos de con
 ella oro, e plata, e naues, e pan, e todo aquello que
 nos fuere menester para nuestra carrera. E si esto
 pudieremos ganar del, vayamos nos con su otorgamiento
 para otras tierras, o a otras gentes, o para nuestra
 tierra de Troya si quisierdes.»

 [LXIII.] De commo pidieron los troyanos al rey
 Prandaso su fija por muger para Bruto, e gela dio e los
 enbio.
 Estas cosas que oystes e otras muchas dixo aquel que se
 razono. E otorgolo toda la conpanna aquello que auie
 dicho. E desi consejoles que aduxesen a Prandaso alli
 antellos, e que otorgase esta demanda; e sinon, que lo
 matasen a muy cruel muerte. E sobresto aduxeron alli al
 rey Prandaso e asentaronle alli en vna silla mas alto
 que los otros. E contaronle luego los tormentos que le
 auien de fazer e la muerte que le auien de dar si les
 non fiziese e les non cunpliese lo que le alli
 demandasen. E desi pidieronle su fiia mayor por muger
 para Bruto, su cabdillo, e las otras cosas que deximos
 suso ante desto.
 
 E Prandaso, pues que fue entendiendo el mal que le estaua
 presto, respondioles en esta guisa: «Por que los dioses
 e la mi ventura me son contrallos e metieron en las
 vuestras manos a mi, e a mio hermano, e Anacleto,
 obedeçer me conviene a la vuestra demanda por que non
 perdamos la vida yo e avn ellos, que nos puede seer
 tollida si repoyados fueredes de lo que demandaredes. E
 ninguna cosa non tengo yo que tanto vale al omne commo
 la vida, nin judgo ninguna cosa por tan alegre nin de
 tamanno solaz. Nin es de marauillar si la yo quisiere
 aver por las cosas que aver pudiere.
 
 »E maguer que yo amidos obedezca a los vuestros mandados,
 pero semejame que solaz he ende de dar yo mi fiia por
 muger a mançebo de tan grand bondad; demas que viene del
 linage de Priamo e de Achilles, asi commo lo yo se e a
 ende la fama. E demas la nobleza del mismo

[ 271 ]
  
 lo muestra, ca ¿qual otro librarie a los desterrados de
 Troya de las prisiones en que yazien en seruidunbre de
 tantos e de tan grandes prinçipes? E ¿quien serie aquel
 que con ellos pudiese yr contra el rey de los griegos, e
 con tan pocos moueria batalla contra muchedunbre de
 armas, e vençerie al rey de Greçia, e adozir le ye
 preso?
 
 »E por que este vuestro sennor es de tan grand guisa e
 por tan grand bondat de si pudo yr contra mi, do le yo
 por muger a la infante donna Ygnogenes, mi fiia, que vos
 pedides para el. E otorgole oro, e plata, e naues, e
 pan, e vino, e olio, e que quier que vos dixeredes que
 le es menester para el camino. E avn si por ventura vos
 demudaredes desta postura de uos yr e con los griegos
 quisierdes fincar, dar vos he la terçera parte de mio
 reyno en que moredes. E si non yo vos conplire lo que
 vos prometo, e por que seades ende mas çiertos, quiero
 yo fincar en arrahenes fasta que lo cunpla todo.»
 
 Onde fecha e firmada su abenençia, fueron luego enbiados
 los mandaderos por todas las riberas de Greçia que
 ayuntasen quantas naues pudiesen aver. E ayuntaronlas 
 luego; e fueron por cuenta trezientas e veynte e quatro.
 E estas le dio llenas de panes de todas naturas. E fue
 alli casada donna Ygnogenes con Bruto. E asi commo cada
 vno de la conpanna lo meresçie, dauale oro e plata
 abondo. E acabadas todas estas cosas, salio el rey libre
 de la carçel e los troyanos de su poder. E ouieron
 buenos vientos los troyanos e fueronse.

 [LXIV.] De donna Ygnogenes e del sacrificio de Bruto.
 Tomaron estonçes los troyanos a donna Ygnogenes e
 pusieronla en la naue; e estouo su marido Bruto çerca
 della. E tanto se dolio ella del padre, e de los otros
 parientes, e de la tierra natural que dexaua, que se
 salio de memoria e cayo a Bruto entre los braços. E
 Bruto trabajose de conortar la. E desque la metio en
 acuerdo, preguntole que ouiera o que fuera aquello. E
 respusole ella llorando e solloçando que lo avie por su
 padre e por la su tierra que dexaua.
 
 E en todo esto ella nunca partie los ojos de catar a la
 ribera mientra tierra pudo deuisar. E Bruto falagauala e
 amansauala en la voluntad quanto el podia: a las vezes
 abraçandola dulçe mientre, a las vezes dandole dulçes
 besos e diziendole quantas buenas razones el sabie. Mas
 por todo esto ella non quedaua de llorar, e solloçar, e
 querellar se fasta que cayo cansada del lloro e se
 adurmio. E entre estas e las otras cosas que acaesçieron
 por esa flota pasaron dos dias e vna noche.
 
 E estos troyanos con muy buen viento que ouieron fueron a
 priesa. E arribaron a vna ysla que dezian Legeçia, que
 era de Antigono e fuera destruyda de corsarios que son
 ladrones de sobre mar. E non moraua ay ninguno. E enbio
 estonçes Bruto por esa ysla trezientos armados a buscar
 quien moraua y. E ellos fueron buscando por toda la ysla
 si fallarian alguna puebla, e non fallaron a ninguno que
 y morase. Mas vieron y bestias saluages de muchas
 naturas, e fallauanlas por las sierras e por los montes,
 e mataron dellas.
 
 E vinieron a vna çibdat que estaua desierta. E vieron en
 ella vn petafio que fallaron y, e sopieron commo era de
 la deesa Diana, a que llamauan los gentiles su deesa de
 caça. E en el tenplo estaua vna ymagen desta deesa que
 daua respuestas a quien gelas demandaua. E esos
 caualleros que enbio Bruto mataron desos venados quantos
 podian traer, e tornaronse a sus naues. E contaron a
 Bruto e a sus conpannas el asentamiento de la tierra de
 aquella ysla; e dixeron a Bruto, su cabdillo, e
 consejaron gelo que fuese veer aquel tenplo de la deesa
 Diana que ellos fallaran, e [que] fiziese alli sus
 sacrifiçios, e demandase a aquel ydolo consejo de su
 morada e a que tierra les consejarie yr do fincasen e
 morasen.
 
 E Bruto demando a aquella su conpanna que tenien por bien
 de aquella yda e que dezien a ello. E ellos todos
 touieron por bien que fuese alla. E el fizolo, e tomo
 con-

[ 272 ]
 sigo a Gepion el agorero e
 doze le los otros mayorales e de mayor hedat de toda la
 su conpanna. E leuaron todas aquellas cosas que eran
 menester para sacrifiçio fazer, e fueronse para aquel
 tenplo.
 
 E pues que llegaron y, fizo Bruto e los otros caualleros
 que con el eran guirlandas de ramos de arboles, e
 llegaronse de aquella guisa a la entrada del tenplo. E
 fizieron y tres fuegos a estos tres dyoses: el primero a
 Jupiter, el segundo a Mercurio, el terçero a Diana. E
 tomo Bruto vn vaso de sacrifiçio lleno de vino e de
 sangre de çierua blanca, e leuandolo en la mano fue
 fasta que se paro ante el altar de la deesa. E teniendo
 aquel vaso en la mano, asi commo deximos, dixo escuentra
 la ymagen desa deesa Diana estas palauras en poridat asi
 commo faze omne su oraçion.
 
 E aquellas palauras de la oraçion de Bruto son en aquella
 estoria de Bretanna en latin commo todas las otras
 razones dese libro, e dizen desta guisa:
 
 Diua potens nemorum, terror siluestribus apris, Cui licet
 anfractus yre per etereos, Infernasque domos; terrestria
 jura reuolue, Et dic quas terras nos abitare velis? Dic
 certam sedem, qua te venerabor in euum, Qua tibi
 virgineys sacrabo tenpla choris.
 
 E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage
 de Castilla, e la razon es dicha escuentra la deesa
 Diana, e dize asi Bruto: «Deesa poderosa, que eres
 espanto a los puercos monteses commo deesa de caça, a
 quien conuiene el poder de yr por las partidas del ayre
 e por las cosas de los abismos, tu rebuelue los derechos
 de la tierra. E dinos a quales tierras quieres tu que
 vayamos a morar nos, e dinos çertero asentamiento do te
 onrre yo en toda mi vida e avn sienpre e do te
 enrriqueçere yo tenplos con coros e quirolas de
 virgines, commo tu eres deesa de castidat.»
 
 E esta oraçion dixo ally Bruto nueue vezes. E pues que la
 ovo acabada, çerco el altar quatro vezes con aquel vaso
 del sacrifiçio en su mano; e desi torno a los fuegos e
 vertio en ellos aquel vino e aquella sangre que traye en
 aquel vaso. E auie de antes tendido ante el altar el
 cuero de aquella çierua de cuya sangre sacrificaua alli.
 E fue e echose a prizes en el; e yaziendo alli a prizes
 vinole suenno e durmiose. E era esto commo a la terçera
 ora de la noche en que duermen los omnes al mejor sabor.
 E semejole a Bruto por suennos que se le parara la deesa
 Diana delante e que se razonara con el de la guisa que
 oyredes.
 
 E la razon de la deesa Diana cuenta la estoria otrosi por
 viesos de latin que dizen asi:
 
 Brute, sub occasu solis trans gallica regna, Insula in
 occeano est undique clausa mari: Insula in occeano est
 habitata gigantibus olim, Nunc deserta quidem, gentibus
 apta tuis. Hic de prole tua reges nasçentur et ipsis
 Totius terre subditus orbis erit.
 
 E estos viesos quieren dezir en el lenguage de Castilla
 desta guisa -dize la deesa Diana a Bruto: «Bruto, en el
 oçidente del sol tras los reynos de las Gallias a vna
 ysla en la grand mar çercada desa mar de cada parte. E
 fue aquella ysla en otro tienpo poblada de los gigantes
 que morauan y e esta agora desertida. E pero es esta
 ysla muy buena e abte para ty e para las tus conpannas
 poblar e morar y. E ally naçeran del tu linage reyes a
 quien sera sometido todo el çerco de la tierra.»
 
 E en pos esta vision e estas razones, quales oydes,
 esperto Bruto. E quande se remenbro de la vision que
 viera e las palauras que y oyera, fue en dubda si

[ 273 ]
 fuera suenno aquello que el viera o si
 viniera la deesa a el, e le fablara de aquella guisa, e
 le dixera la tierra que fuese tomar el e los suyos, e
 poblar, e fincar y de morada. E llamo estonçes a sus
 conpannas, e contoles e demostroles por orden todo lo
 que en suennos le auie acaeçido, asi commno lo nos
 auemos contado aqui.
 
 E los caualleros, quando esto oyeron, fueron muy alegres
 con aquella vision e aquella respuesta. E consejaron
 [le] e touieron por bien que se tornasen a sus naues; e
 mientra el viento auien bueno, que se fuesen a priesa
 contra oçidente a la tierra que departe que le diera
 Diana. E non se tardaron alli mas e tornaronse a sus
 conpannas. E alçaron luego las velas e entraron a la
 alta mar. E andudieron quanto pudieron e llegaron en
 treynta dias a Africa, e pero non sabien avn contra qual
 tierra naueasen e fuesen.
 
 E vieron de alli a las tierras que dixeron de los
 filisteos e el otro lugar que dezien de las salinas. E
 este pudo ser el lago de Espab, que fue de Sodoma e de
 Gomorra. E pasaron allende de Roticada e los montes de
 Azra. E salieron les alli los cosarios, ladrones de
 sobre mar, e vieronse con ellos en grand peligro. E pero
 vençiolos Bruto con los suyos, e leuaron dellos los
 despojos e los robos que ellos auien ganados de otras
 partes. E con eso e con lo que trayen fizieronse ricos,
 e fincaron ende bien andantes desta guisa.

 [LXV.] De commo se fueron de alli Bruto e los suyos, e
 se fallaron con otros de sus troyanos, e de lo que
 fizieron despues.
 Bruto e los suyos, pues que desbarataron los cosarios,
 fueron su carrera, e pasaron el rio que dezian de Malua,
 e llegaron a tierra de Mauritannia. E alli fueron en
 arrequexamiento por mengua de viandas, e de agua, e de
 otras cosas para beuir. E con esta quexa e con esta
 angostura ouieron a salir alli de las naues, e robaron
 toda aquella tierra de cabo a cabo. E ordenaron toda via
 sus azes de guisa que lo pudiesen fazer. E desque
 touieron sus azes cargadas e llenas, acogieronse a
 ellos, e entraron en las naues, e alçaron las velas, e
 fueron su carrera.
 
 E endereçaron de yda para los pilares de Ercules, que
 eran en aquella tierra, do Ercules lidio con el rey
 Anteo e lo mato. E alli les paresçieron de los bestiglos
 de la mar a que llaman serenas. E diz que vinieron e
 çercaronles las naues; e por poco que gelas non
 quebrantaron, e las fizieran pereçer. E pero escaparon
 dellas sin peligro e vinieron de alli a la mar que
 dixeron Tirreno, do Libero padre mato los marinos que le
 escarneçien. E alli çerca de la ribera fallaron quatro
 generaçiones de los desterrados de Troya que fuxeran con
 Antenor e lo aconpannaran en su fuyda.
 
 E era alli cabdillo de aquellas conpannas vno que auia
 nonbre Corrineo, varon mesurado, e muy bueno de consejo,
 e de grand esfuerço, e muy atreuido. E era este Corrineo
 tan valiente a manos que si con algunt gigante se
 tomaua, luego lo quebrantaua asi commo si fuese ninno. E
 Bruto, pues que sopo de Corrineo e de aquella gente de
 quien el era cabdillo como eran sus naturales, acojolos 
 asi a el e aquella su gente que traye. E este Corrineo
 fue llamado despues por este otro nonbre Cornubies. E
 este Cornubies consejaua despues a Bruto mas que todos
 los otros en toda contienda que le acaesçie, e el le
 daua y ayuda e consejo.
 
 E de alli vinieron a Equitania. E desque entraron el
 puerto que dezien del rio Ligeris, echaron las ancoras.
 E fincaron y e moraron y siete dias. E salieron a
 terrenno e andudieron catando el asentamiento del reyno
 de aquella tierra.


[ 274 ]
 
 [LXVI.] De commo fizo Bruto e los suyos contra Gofario
 Pico, rey de Equitania.
 Reynaua en Equitania Gofario Pico, rey de esa tierra, en
 la sazon que Bruto vino con su muger e su conpanna a
 aquel reyno. E por que Equitania ha de andar mucho en
 esta estoria de Bruto, dezimos vos aqui que Equitania es
 la tierra a que agora llaman Gascuenna. E ovo aquella
 tierra primera mente este nonbre Equitania, e despues le
 llamaron este otro nonbre Gascuenna.
 
 E quando Bruto llego al puerto, fueron los mandaderos a
 aquel rey Gofario Pico; e dixeronle que grand gente e
 estranna era arribada a su puerto e querie deçender a
 tierra. E enbio luego el rey sus mandaderos a demandar
 les si demandauan guerra o si venien con paz. E yendo
 los mandaderos a ellos encontraron a aquel Corrineo, de
 quien oystes, que era ya salido de las naues con
 dozientos armados e andaua por los montes a caça e a
 correr monte.
 
 E los mandaderos del rey, quando los vieron, llegaron a
 ellos e demandaron les que omnes eran. E desque lo
 supieron, preguntaronles que por cuyo mandado entraron
 ellos en los sotos del rey e andar a caça nin matar le
 sus venados; ca les dixeron que estableçido era de
 antiguo que ninguno sin el mandado del prinçipe non
 entrase alli a caçar. E respondio les estonçes Corrineo
 desta guisa que ningunt mandado nin ningunt otorgamiento
 non deuie ser pedido para fecho de caça.
 
 E en todo esto vno de aquellos mandaderos que el rey
 enbiaua, e auia nonbre Hunberto, arremetiose a Corrineo
 e tirole del arco vna saeta; e quisiera lo ferir si lo
 alcançara. E Corrineo, quando vio que le tiraua del arco
 e lo firiera si pudiera, guardose e corrio contra
 Hunberto. E sacole de las manos el arco que tenie, e
 diole con el en la cabeça de guisa que le quebranto los
 tiestos e esparziole los meollos; e cayo muerto.
 
 E los otros mandaderos del rey que venien con Hunberto,
 quando aquello vieron, fuxieron e vinieron se quanto mas
 ayna pudieron para el rey, e dixeronle la muerte de su
 conpannero. E el rey, quando aquello oyo, fue muy
 sannudo e triste por ello; e pesole mucho, ca vio que
 aquello al querie ser e a al se darie. E fueron luego
 enbiados los mandaderos e las cartas a asonar las
 gentes. E llego grand hueste para yr e vengar en ellos
 la muerte del su omne.
 
 Mas sopo Bruto estas nueuas; e mando coger a las naues
 las mugeres, e los ninnos, e los que non eran para
 armas, e que estidiesen alli quedos dentro en la mar. E
 salio el con toda su conpanna muy bien guisadas; e
 fueron contra la hueste del rey Gofario e començaronse
 luego a ferir muy de rezio e muy cruel mientre. E pasada
 grand parte del dia faziendo todos grand mortandat en si
 de amas las partes e non se vençiendo ningunos, ovo
 grand verguença Corrineo de asi se les tener tan
 atreuida mientre los equitaneos e asi yr vençidos los
 troyanos de alli.
 
 Onde esforço mas e llamo a los suyos a la diestra parte
 de la batalla. E fizieronse todos vn tropel e
 arremetieronse contra los enemigos; e metieronse en
 medio e començaron a ferir en ellos. E firiendo pasaron
 todas las azes a la otra parte, de guisa que fizieron a
 los enemigos tornar a fuyr. E Corrineo perdio la espada
 en la batalla. E diole la ventura vna bisarma que
 quantas cosas alcançaua a todas las partie de somo de la
 cabeça fasta los pies.
 
 E yua diziendo en pos ellos: «¿Do fuydes, medrosos?
 Tornad e conbatid uos con Corrineo. E verguença deurie
 seer de uos que sodes tantos millares e fuyr a mi solo.
 E mas pero aued este solaz de vuestro fuyr: que vo yo en
 pos vos commo suelo yr muchas vezes en pos los gigantes
 quando los metia en fuyda, e mataua dellos -oras tres,
 oras quatro, oras mas, segunt me acaesçie, e enbiaualos
 al infierno; ca vos onrro en yr en pos vos commo yua en
 pos los gigantes, que son cosa tan fuerte e tan
 valientes.»


[ 275 ]
 
 [LXVII.] De Subardo consul, e del rey Gofario, e de
 Corrineo.
 Sobre aquellas palauras que Corrineo yua diziendo
 soberuias torno vn consul del rey Gofario, que era en
 aquella conpanna que fuye; e el consul auie nonbre
 Subardo. E tornose contra Corrineo, e tornaronse con el
 trezientos caualleros. E arremetiose a Corrineo e diole
 vn golpe. E Corrineo tendio el escudo adelante e metiolo
 en el. E menbrose de la su bisarma; e metio Corrineo
 mano en ella, e alçola, e firio con ella a aquel consul
 que le firiera. E diole tal golpe en somo del yelmo por
 somo de la cabeça que todo lo fendio fasta fondon. E
 cavo el consul fecho dos partes.
 
 E pues que ovo muerto al consul, torno a los otros luego;
 e firiendo en ellos fizo muy grand mortandad. E
 corriendo a todas partes non esquiuaua golpe que le
 viniese nin quedaua de matar en los enemigos quanto
 podie. E a los vnos ferie en los braços, e gelos cortaua
 con las manos de guisa que todo caye a tierra. E a los
 otros daua por las espaldas e partie gelas de los
 cuerpos. E a los otros cortaua las cabeças, e a los
 otros las piernas, e a los otros partie de ensomo de la
 cabeça fasta do los alcançaua. E desta guisa andaua alli
 la fazienda de Corrineo; e asi se reboluie el que todos
 auien que veer en el solo, e otrosi el en ellos todos.
 
 E en todo esto cato Bruto contra aquella parte. E quando
 vio a Corrineo en aquella priesa, plogole de coraçon de
 commo le veye fazer. E con amor del tomo vna conpanna a
 mano, e corrio contra alla, e fuelo a acorrer. E
 estonçes leuantose grand ruydo entre las gentes que eran
 alli de lugares departidos; e fueron las feridas grandes
 e fecha grand mortandad de la vna e de la otra parte. E
 dize aqui la estoria que vençieron los troyanos. E fuxo
 el rey Goforio con sus gentes a que llama la estoria
 petramines, e escapando el dende apenas, ca por poco
 muriera el y. E vinose para las Gallias a demandar ayuda
 a sus parientes e a sus conoçientes.
 
 E auie estonçes doze reyes en Gallia; e Gallia dizen en
 el latin por vna de las Françias. E estos doze reyes
 gouernauan todos en vno egual mente toda aquella tierra,
 e la mantenien, e aveniense muy bien. E estos reyes
 resçibieronle muy bien a aquel Goforio. E pues que les
 conto el avenimiento en que era e de commo venie,
 pidioles ayuda. E ellos prometieron gela todos muy de
 grado, e que yrien con el, e echar los yen de toda
 Equitania aquella gente estranna.

 [LXVIII.] De como tomo Bruto todos los bienes del
 reyno de Equitania e destruyo la tierra.
 Muy alegre fue Bruto por aquella fazienda que alli
 vençio. E cogio el canpo, e partio los despojos a sus
 conpannas, e enrriqueçiolos dellos. E desque los ovo asi
 enrriqueçidos, acordolos todos en vno e leuolos por esa
 tierra a tomar todos los aueres, e las ropas preçiadas,
 e lo al que fallasen fasta quanto pudiese caber en las
 sus naues, e cargar las dello.
 
 E queriendo destruyr la tierra mando poner fuego a las
 çibdades e a las otras pueblas, e ençender las para
 quemar las. E sacauan dende desta guisa el e los suyos
 los aueres que yazien condesados e ascondidos. E
 mostrauangelo los moradores de los lugares -e pero con
 todo esto faziendo desmesurada mortandad en aldeanos e
 en çibdadanos; ca asi commo cuenta aqui la estoria,
 querien asolar la gente de aquella tierra que non
 fincase y ninguno por la desmesura que fizieran contra
 ellos.
 
 E desque ovo astragado desta guisa fascas todo lo mas de
 Equitania, vino al lugar do es agora la çibdat de Sant
 Martin de Tores. E cuenta Omero que aquella çibdat de
 Sant Martin de Tores que Bruto la fizo despues deste
 abenimiento. E pues que vio alli lugares convinientes do
 pudiese fincar e defender se, finco y sus

[ 276 ]
  
 tiendas para meter se entrellas e defender se y si
 menester le fuese; ca se temie mucho de la venida del
 rey Goforio que venie con los reyes, e con los prinçipes
 de las Gallias, e muchas gentes de armas con ellos. E
 llegauan ya alli para dar le batalla. E Bruto, pues que
 ovo fincado sus tiendas, espero alli a Goforio dos dias
 fiando en su sabiduria e en el atreuimiento de aquella
 mançebia que traye, cuyo cabdillo el era.

 [LXIX.] De commo fizo el rey Goforio contra Bruto.
 El rey Goforio, pues que sopo commo eran alli tan açerca
 los troyanos, plogole mucho; e non quedo de noche nin de
 dia de yr a ellos quanto mas pudo. E quando llego e vio
 yazer de çerca la hueste de Bruto, catola de malos ojos
 e sonrrixose vn poco, pero de mal talante. E dixo estas
 palauras: «¡O Dios! ¡Que triste fecho quando los viles e
 desterrados fincan ya las sus tiendas en el mio reyno!»
 E desi dixo a las conpannas que yuan con el: «Armad vos,
 varones, armad vos. E yd por aquellas conpannas que
 estan ayuntados, e acoçead los, e follad los todos de
 mala guisa, ca sepades que mugeres son. E asi los
 prenderemos commo ouejas, que nos non tardaremos y. E
 desque los ouieremos presos, dar los hemos por catiuos
 en los nuestros reynos.»
 
 E armaronse todos aquella ora quantos con el venian, e
 fizieron se doze conpannas, e asi fueron por sus partes
 cada vnos contra los enemigos. E mando otrosi estonçes
 Bruto a sus conpannas que se armasen. E ordenolos e
 salio a ellos non commo mugeres, asi commo dezie el rey
 Goforio, mas castigando e ensennando a los suyos commo
 deuien fazer los buenos prinçipes, e esforçados, e
 hardidos, e sabios caualleros; e amonestando los commo
 deuien fazer para envayr a sus enemigos, e poder los
 ferir e sofrir, si de rezio e ademas los acometiesen.

 [LXX.] De commo lidiaron Goforio e Bruto, e fueron
 vençidos Bruto e los suyos.
 Pues que se llegaron las azes de amas las partes e se
 començaron a ferir, vençieron los troyanos en el
 comienço e fizieron grand mortandat en los de la otra
 parte, asi que murieron y de los de Goforio bien dos
 mill omnes de aquella vez; e los otros que fincauan
 fueron mal espantados, e pararonse esbahereçidos, e
 començaron a foyr.
 
 E mas suele conteçer muchas vezes que do mayor es la
 conpanna de los omnes que lieuan el vençer muchas vezes
 e fincan vençidos los menos. E asi conteçio alli, ca
 eran los gallos françeses bien treynta tantos que los
 otros. E maguer que ellos fueran primero aquexados de
 Bruto e de los suyos de mala guisa, pero tornaron los
 reyes gallos e el rey Goforio e sus prinçipes, e
 llegaron sus gentes que yuan esparzidas, e esforçaronlos
 e metieron los en grand verguença diziendo les que aquel
 denuesto que non auie par de tan muchos commo ellos ser
 vençidos de tan pocos commo los otros eran e fuyr
 antellos. E tornaron a la batalla mas acordados e mas
 esforçados que de luego, e firieron en los troyanos, e
 començaron a matar e fazer grand mortandat en ellos. E
 de guisa los aquexaron que se ouieron los troyanos a
 vençer e meter se en sus tiendas.
 
 E los gallos, pues que los ouieron vençidos, çercaronlos
 alli en las tiendas e pusieron en sus coraçones de non
 se partir de alli fasta que los non matasen, o se diesen
 a prision, o que muriesen alli de fanbre. E pues que
 llego la noche, ouo Corrineo su consejo con Bruto e
 dixole asy: que querie el salir en aquella noche por
 vnos destajos de vnos lugares apartados que auia y e
 meter se en vn monte que era y de çerca a escuso fasta
 que quisiese amanesçer; e a la mannana que saliese Bruto
 con su conpanna e firiese en los enemigos; e que desque
 los començase desta parte, que sobreuernie el de la
 otra, e darie en

[ 277 ]
 ellos en las espaldas, e
 matarie en ellos quantos pudiese ende matar.

 [LXXI.] De commo fizieron Bruto e Corrineo sobre este
 consejo e vençieron a los gallos.
 Plogo a Bruto de aquel co[n]sejo que Corrineo auie
 fallado e otorgo gelo. E salio Corrineo muy artera mientre e leuo consigo tres mill caualleros. E fue e
 metiose en aquel monte que dixera; e alli estouo fasta
 la mannana.
 
 E luego que fue de dia, ordeno Bruto los suyos, e
 partiolos por conpannas con sus cabdillos; e castigolos
 commo fiziesen. E salieron a lidiar. E los gallos
 vinieron luego a ellos e cometieron los muy de rezio,
 asi que cuenta la estoria que cayeron luego muertos de
 cada parte muchos millares, ca non auia y ninguno que al
 otro pudiese matar que lo dexase a vida.
 
 E auie y vn troyano a que dezien Turno por nonbre, e era
 sobrino de Bruto. E en todas aquellas conpannas non avie
 mas valiente, nin mas esforçado e atreuido que aqueste
 saluo ende Corrineo, ca este solo mato con su espada
 sola seysçientos de las conpannas de los gallos. Mas
 tanta vino de la muchedunbre dellos sobre Turno que los
 non pudo sofrir e non ovo acorro; e mataronlo alli. Onde
 dize aqui la estoria que de aquel Turno leuo de alli
 adelante nonbre esa çibdat a que dixeron Toris; e en el
 latin la llaman Turronis del nonbre de aquel Turno. E
 fue Turno soterrado alli.
 
 E estando las huestes lidiando de aquella guisa,
 sobrevino Corrineo a desora a las espaldas a los gallos
 e cometiolos tan de rezio que los enbayo; onde
 paresçieron el e los suyos mas atreuidos e mas
 esforçados que los enemigos. E los gallos, cuydando que
 venien mas que ellos non eran, dexaronles el camino e el
 canpo e fuxieron de alli. E los troyanos con esta su
 buen andança que veyen firieron en ellos mas de rezio e
 segudaronlos; e en segudandolos, matauan dellos quantos
 ende alcançauan. E nunca desto quedaron fasta que los
 ouieron vençidos e segudados.
 
 E Bruto, maguer que se alegraua mucho con tan grand buen
 andança e tan grand onrra commo alli alcanço, mucho se
 dolie por los de su conpanna que se perdieron alli
 muchos, ca a el menguauan de los suyos cada dia; e a los
 gallos acreçien e amuchiguauan, ca estauan en su tierra
 e en sus pueblos. E estouo en dubda si fincarie alli mas
 de morada para guerrear con los gallos o si se yrie
 dende a demandar la ysla que auemos dicho que le dixera
 el ydolo de Diana que fuese a poblar; ca le fincaua avn
 con todo esto la mayor parte de los suyos e la onrra de
 lo que vençiera, por que le dubdauan mas los gallos e
 las otras gentes que lo oyen. E ouo consejo con los
 suyos. E ellos consejaronle que se fuese a aquella ysla
 que le dixera la deesa, commo es ya contado en esta
 estoria ante desto.
 
 E pues que los suyos gelo consejauan e tenien por bien
 que se fuese de alli, non lo quiso detener. E tomaron de
 aquello que ganaron alli e de todas las riquezas de
 tierra de Equitania, e enllenaron su flota de quantos
 bienes en ella copieron. E alçaron las velas e con los
 vientos que auien buenos fueronse de alli. E llegaron a
 la vsla que yuan demandar, e arribaron a vna ribera que
 dezien Totoneuero.

 [LXXII.] De la ysla a que fue Bruto e de su
 asentamiento.
 Aquella ysla a que fue Bruto por mandado de su dios auie
 estonçes nonbre Abbio; e non moraua y ninguno sinon
 [mu]y pocos de la gente de los gigantes. Pero era la
 ysla muy conplida de muchos rios de aguas dulçes, e
 llenos de muchos pescados, e de mucho buen monte e lugar
 de deleyte. E Bruto, pues que la andido e la vio tan
 buena con sabor de fincar ya tan bien el commo sus
 conpannas de morada, finco alli. E desque andudieron 
 toda la ysla el e sus conpannas e cataron todas las
 prouinçias della, fallaron y aquellos gigantes pocos, e
 segudaron los, e fizieron los encogerse a las cueuas de
 los montes.
 

[ 278 ]
 
 E Bruto, pues que ovo entrada la ysla e reçebida por
 suya, dio la a partir a sus conpannas. E ellos, pues que
 supieron cada vnos los lugares do auien a morar,
 començaron luego a labrar por pan, e a fazer casas, e
 poblar lo todo de guisa que a poco de tienpo semejo que
 del comienço del mundo fasta estonçes que sienpre fuera
 poblada. E Bruto puso de su nonbre Bretania a la ysla, e
 a sus conpannas llamo bretones del nonbre della por que
 fuese nonbrado sienpre por y el su nonbre. Onde el su
 lenguage, que ouiera primera mente nonbre troyano, fue
 llamado de alli adelante bretonico, que quiere dezir
 tanto commo lenguage de Bretanna.
 
 Mas aquel cabdillo Corrineo, de quien auemos dicho ya en
 esta estoria, aquella partida del reyno que a el cayo
 llamola del su nonbre Corrineya e a los pobladores della
 los corrineyeses. E siguio en esto Corrineo el enxenplo
 de su cabdillo Bruto. E maguer que a este Corrineo fue
 dado el poder mas que a ninguno otro de quantos alli
 eran de escoger para si la mejor prouinçia que en toda
 Bretania ouiese, mas quiso aquella a que agora llaman
 Cornubia que otra ninguna. E lieua este nonbre deste
 latin de Cornu Britanie. E este latin de Cornu Britanie
 quiere dezir en el lenguage de Castilla tanto commo el
 somo, o el cabo, o el cantal, o el cuerno, o avn el
 poder de Bretanna; ca este latin Cornu a estos çinco
 entendimientos: somo, cabo, cantal, cuerno, e poder,
 segunt el lenguage de Castilla. O segund diz la estoria,
 es llamado este nonbre Cornubia a la Bretanna de
 Corrineo, e diz que por corronpimiento de las letras del
 nonbre dizen Corrineya Cornubia.
 
 E tomo esta tierra Corrineo por lidiar con los gigantes,
 de que auie alli mas que en ninguna de las otras suertes
 de las otras conpannas. E auia alli entre los otros
 gigantes vn maldito a que dezien por nonbre Gorinagoc, e
 auie de luengo doze cobdos. E era tan valiente que
 tomaua el grand rebollo, e mouiendolo vna vez asi lo
 derraygaua e lo arrancaua commo si fuese vna pequenna
 piertega de avellano.

 [LXXIII.] De commo fue a Bruto con este gigante
 Gormagoc e con los otros que vinieron.
 Bruto vn dia fazie fiesta a sus dioses. E sobre vinoles
 ese dia mismo aquel gigante Gormagoc con otros veynte
 gigantes, e mato de los de la conpanna de Bruto vna
 pieça a mala muerte que les dio. Mas otrosi los
 bretones, quando aquel danno le vieron fazer en los
 suyos e ninguna [me]sura non auie, arremetieron se todos
 a ellos. E pudieron mas que ellos e mataron los todos
 fueras ende a Gormagoc, e a Gormagoc prisieron le. E
 mandolo Bruto guardar biuo e tener le asy por veer la
 lucha del e de Corrineo, que murie de todo en todo por
 conbatirse con Gormagoc.
 
 E en todo esto llego Corrineo e corrio con muy grand gozo
 a aquella contienda. E en llegando echo luego las armas
 que traya sabiendo de antes commo querie Bruto veer las
 luchas de los valientes. E Corrineo cometio de lucha a
 Gormagoc luego que llego e non finco por Gormagoc. E
 començaron de luchar, e tan de rezio se abraçaron que
 eran muy grandes los resollamientos que tenien e que
 fazien. E Gormagoc, commo era muy mas valiente,
 quebranto tres costillas a Corryneo: las dos en el
 costado diestro e la vna en el costado siniestro, segunt
 cuenta esa estoria de las Bretannas.
 
 E Corrineo fue muy sannudo por el dolor que ovo muy
 grande de aquel quebrantamiento; e con la sanna creçiole
 la fuerça. E tomo a Gormagoc e alçolo en los braços; e
 quanto el podie correr con el, segunt que la pesadunbre
 del, lo dexaua yr a priesa, e torno quanto mas pudo para
 la ribera de la mar que estaua y mas de çerca. E
 acaesçiole que se açerto en somo de vna penna do ferie
 la mar. E quando fue alli, desenboluiose muy bien del

[ 279 ]
 gigante de guisa que le non pudiese trauar
 de manos nin de al; e derribolo desi e dio con el de
 ensomo de la penna en la mar.
 
 E el gigante fue cayendo por vnos çintos muchos que se
 fazien por la penna ayuso a lugares e dando de vna penna
 en otra; e despedaçose todo de guisa que, ante que a la
 mar llegase, fue fecho todo pieças. E commo era muy
 grande, salio del sangre atanta que tinxo alli vna grand
 plaça del agua de la mar. E del derribamiento de aquel
 gigante Gormagoc que cayo por alli desta guisa e murio,
 commo es dicho, pusieron los moradores desa ysla nonbre
 a aquel lugar el Salto de Gormagoc. E aquel nonbre ovo
 aquel lugar fasta el tienpo en que esta estoria fue
 fecha e mucho tienpo despues.
 
 E agora dezir vos hemos de vna puebla que fizo alli Bruto
 por remenbrança de la grand Troya donde salien commo le
 puso nonbre Troya. Mas dexamos aqui la su estoria e a el
 en las Bretannas, ca despues diremos avn della, e
 tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos emos
 del reyno del rey Saul e de los sus fechos.

 [LXXIV.] Del tienpo del reynado del rey Saul, e de
 commo escogio del pueblo omnes de armas para lidiar, e
 quebranto Jonatas la bastida de los filisteos.
 De alli adelante regno Saul, pero entended que toda via
 con Samuel profeta mientra Samuel biuio. E dize la
 estoria de la Briuia en este lugar en el trezeno
 capitulo del Primero Libro de los Reyes fiio de vn anno
 era Saul quando començo a reynar, e reyno dos annos
 sobre Yrrael. E dizen los esponedores sobreste dicho que
 esto semeja razon estranna por auer ya Saul reynado
 tanto tienpo, e reynar de aquella guisa que en ante
 reynaua, e dezir le despues a tantos annos que era de vn
 anno quando començo a reynar.
 
 Onde la departen esta razon vnos de vna guisa e otros de
 otra. E ay algunos que dizen, commo Rabano en la glosa,
 que esto fue dicho por Ysboset, su fiio de Saul, que era
 ninnuelo de vn anno quando el padre començo a reynar. E
 reyno ese Ysboset dos annos despues de su padre; e la
 escritura de la Briuia que lo llama por ende Saul. Mas
 dize maestre Pedro sobresto que verdat es que Ysboset
 reyno dos annos despues del padre; mas que non podrie
 seer que el de vn anno era quando Saul reyno primero, ca
 Saul non auie avn estonçe a lo mucho veynte annos. E
 quando Ysboset, su fiio, reyno en pos el, diz que de
 quarenta annos era ya ese Ysboset.
 
 E aquellos que cuentan que de Ysboset fue aquel dicho en
 la Briuia que era fiio de vn anno quando Saul començo a
 reynar departen el tienpo desta guisa e dizen que Saul
 començo a reynar despues de Heli. E cuentan los annos de
 Samuel en el reynado de Saul, e son por todos quarenta
 de la muerte del obispo Heli fasta la muerte del rey
 Saul. Mas pero que ellos esto fagan, diz que non reyno
 Saul luego despues de Eli ca, asi commo lo auemos ya
 departido muchas vezes, Samuel finco en pos Eli en el
 obispado e duro en ello fasta que envegeçio e encaneçio,
 asi commo lo dixo el mismo al pueblo. E puso en su lugar
 a sus fiios Joel el primero e Abia el segundo; e avn
 despues de todo esto fue Saul fecho rey.
 
 Onde semeja verdat e asi es que esta palaura «fiio de vn
 anno era Saul quando començo a reynar,» ca de Saul la
 dize la estoria de la Briuia e departela otrosi maestre
 Pedro desta manera; e diz que fue esto dicho de Saul que
 era fiio de vn anno quando començo a reynar por que era
 sinple, e manso, e omildoso, asi commo ninnuelo pequenno
 de vn anno e que non sabie de ningunt mal. E el ebrayco
 dize otrosi «Saul commo ninnuelo de vn anno era quando
 començo a ser poderoso en el reyno.» E entendet segunt
 este departimiento que en este talle reyno dos annos
 sobre el pueblo de Yrrael, e mantouolo en justiçia e en
 paz e muy bien aquellos dos annos. E de alli adelante co-

[ 280 ]
 menço a fazer cruelezas, e ser
 malo, e reynar mal.
 
 E pues que ouo reynado el vn anno, escogio dos mill omnes
 de armas. E a cabo de los dos annos e avn a çerca de los
 tres, segunt dize maestre Pedro, tomo de cabo tres mill
 omnes de armas escogidos e tomo los dos mill para si. E
 estaua el con estos en Machmas e en el monte Bethel; e
 los otros mill omnes de armas dio a Jonatas, su fiio. E
 segunt dize Josefo, estos eran armados, ca a los otros
 ebreos los filisteos les fizieran desfazer las armas
 quando los tenian por sus pecheros e apremiados. E
 enbiol por ellos a la çibdat de Galaat, que era en la
 suerte de los de Benjamin; e fue çibdat del obispo
 Finees, fiio del obispo Eleazar. E el otro pueblo que
 llegara alli el rey Saul para escoger ende estos tres
 mill enbiolos todos a sus lugares.
 
 E los filisteos auien fecho vna bastida grande e muy
 fuerte en Gabaa, segunt cuenta maestre Pedro, e pusieron
 sus guardas e sus poderes alli e por todos los otros
 lugares mas fuertes de toda aquella tierra. E fizieron
 sus torres commo son agora las torres de las atalayas 
 por las tierras, desapoderando dellas a los judios cuya
 era la tierra, e faziendo commo sennores por el poderio
 que auien sobrellos. E tenien los muy apremiados commo a
 sus sieruos. E vino Jonatas sobrellos e firio en aquella
 morada de los filisteos que auien fecho en Gabaa. E
 vençiolos, e mato muchos dellos, e echolos dende.
 
 E Saul fizo esto saber a los ebreos, e mandolo pregonar
 por toda tierra de Yrrael. E los judios, pues que
 supieron commo quebrantara Jonatas a los filisteos,
 esforçaron e leuantaron se todos contra los enemigos. E
 vino el otro pueblo en pos de Saul a Galgala faziendo
 grand alegria. E Saul tenie çercados vnos castillos de
 los filisteos que yazien non aluenne de de Galgala.

 [LXXV.] De commo sacaron los filisteos grand hueste
 contra los judios, e fuyen los judios e se ascondien, e
 del sacrificio de Saul e de las sus razones con Samuel.
 Los filisteos, quando estas nueuas oyeron e sopieron
 commo los judios les tenien çercados sus castillos,
 touieronlo por su desonrra, segunt cuenta Josefo, de
 seer los ebreos osados de fazer tal cosa contra ellos e
 fueron por ello muy sannudos. E sacaron su hueste muy
 grande en que ovo treynta mill caualleros que venien
 todos en carros, e seysçientas vezes mill de otros
 caualleros, e de otro gentio tanto commo es el arena en
 las riberas de la mar. E subieron contra oriente
 escuentra Betauen. E poso la hueste en Machmas e
 fincaron alli sus tiendas.
 
 E los de Yrrael, quando vieron tan grant muchedunbre de
 gente, fueron muy espantados e en grand priesa, e el
 pueblo de los menores en grant cuyta. E ascondieronse
 por las cueuas e por los lugares mas ascondidos que
 fallauan, e entre las piedras, e por las carcauas, e en
 los pozos, e avn en otros lugares mas vergonçosos de
 dezir, segunt cuenta Josefo. E muchos dellos fuxeron e
 pasaron allende del Jordan. E destos dize Josefo que
 fueron los mas del linage de Gad e del de Ruben que
 morauan desa parte. E acogieronse a su tierra de Gad e a
 Galaad.
 
 E Saul, estando alli en Galgala, non podie detener y
 consigo el pueblo que era tan mal espantado, commo
 oydes, que non fuxesen todos e se non ascondiesen. E
 enbio estonçes a Samuel que viniese alli a el para tomar
 consejo commo farien de la batalla e de aquella priesa
 en que eran. E enbiole dezir Samuel que guisase sus
 sacrifiçios que fiziesen a Dios, que fasta siete dias
 serie con el. E fechos sus sacrifiçios a Dios, yrien a
 la batalla.
 
 E Saul espero aquellos siete dias, pero cuenta Josefo que
 non bien; e Samuel non vino al plazo a Galgala. E
 estonçes esos

[ 281 ]
 del pueblo que fincauan y
 con Saul esparziense e fuyen, e avn dizen que ouo y vna
 conpanna dellos que de muy grand miedo que ouieron que
 se fueron para los filisteos e metieron se les en manos
 para ser sus sieruos. E Saul, quando vio que se tardaua
 Samuel e se le vuan los caualleros e lo desanparauan,
 quexose, e demando que le aduxesen los sacrifiçios, e
 sacrificolos sin Samuel. E acabando el el sacrifiçio,
 dixeronle commo venie Samuel. E el, quando lo oyo, salio
 priuado a reçebir le.
 
 E Samuel, quando lo vido, preguntole luego que auia
 fecho. E dixole Saul: «Vy que tardauas tu e non venies
 al plazo que me enbiaste dezir. E esparziese el pueblo,
 e ascondiense e fuyen, e yo fincaua desanparado. E los
 filisteos, nuestros enemigos, estauan ayuntados en
 Machmas. E dixe yo asi: 'Agora deçenderan aquellos a mi
 a Galgala, e yo non he fecho avn mio sacrifiçio.' E con
 esta priesa ove de fazer el sacrifiçio ante que tu
 vinieses, e elo fecho e ofreçido a Dios.»
 
 E sobresta razon deste ofreçer que fizo Saul sin Samuel
 fablan los sabios e dizen asi: que semeja que peco Saul
 en que fizo este sacrifiçio a Dios por demandar le
 consejo por que lo fiziera sin Samuel. Onde dizen vnos,
 asi commo contamos en este capitulo suso ante desto, que
 estos siete dias que puso Samuel de plazo a Saul que
 serie con el que non fueron en razon de esperar le, mas
 en razon de los sacrifiçios que auien a ser fechos en el
 consagramiento del rey, e que para demandar consejo a
 Dios nunca sacrifiçio se auie a fazer sin el obispo.
 
 Pero fallamos por escrito sennalada mientre que siete
 dias durauan los sacrifiçios que fazien por el obispo en
 su consagramiento, e otros siete por el rey. Mas pero es
 marauilla de la consagraçion de Saul que maguer que dos
 vezes fue consagrado e vnçiado, que en ninguna de
 aquellas vnçiones que non fue fecha tal ofrenda nin tal
 sacrifiçio por el.
 
 Onde dize maestre Pedro sobresta razon que podemos dezir
 que mando Samuel que quando Saul quisiese fazer su
 sacrifiçio para demandar consejo a Dios, que lo llamase
 para mostrar le el lo que auie de fazer e commo; e si
 despues que el fuese llamado se tardase, que lo esperase
 Saul siete dias. E diz que Saul que lo espero siete
 dias, mas que conto en ellos aquel en que gelo enbio
 dezir; e que le ouiera a esperar los siete dias que
 venien de aquel dia adelante e non lo fizo, e que en
 esto erro.
 
 E Samuel, pues que le conto Saul commo auie fecho el
 sacrifiçio, vio commo non le fiziera commo deuiera. E
 pesole por que las oraçiones e los sacrifiçios que por
 voluntad de Dios eran de fazer por el pueblo non los
 mandara Saul fazer commo deuien. E dixole asi: «Yerro
 feziste e non guardeste los mandados de tu Sennor Dios
 que te yo mande.»

 [LXXVI.] De commo se escuso Saul a Samuel del
 sacrifiçio, e de commo los judios non auien armas e eran
 pocos.
 Saul, quando vio commo auia errado e que pesaua al
 profeta de lo que el auie fecho e lo tenie por mal,
 començose a escusar quanto pudo contando le todas las
 razones e las priesas por que lo fiziera, commo lo
 oystes. Pero en cabo profetole Samuel la perdida en que
 caeria por ello e commo pasaria el reynado del e de su
 linage en otro.
 
 E dixole esta razon, segunt cuenta Josefo: «Si tu ouieses
 seydo derecho e obedeçieses el mandado de Dios, commo te
 yo dixe quando te vnçie, nunca tu falleçieras nin
 erraras en esto commo falleçiste e erraste. E si lo non
 ouieses fecho, reynaras por ello muy luengo tienpo tu e
 tu linage. Mas erreste, e pierdes el reyno, e en otro
 pasara ayna; ca Dios, nuestro Sennor, busco varon para
 si segunt su coraçon, e mandole que fuese cabdillo de su
 pueblo e lo gouernase por que non aguardaste tu lo que te
 el mando.»
 
 E Samuel, pues que esto ovo profetado a Saul, fuese de
 alli e subiose de Galgala en Gabaa, la çibdat de los de
 Benjamin;

[ 282 ]
 e fuese a su tierra e a su
 lugar. E Saul tomose con el otro pueblo que finco con
 el. E salieron contra los filisteos, que los guerreauan,
 commo venien de Galgala a Gabaa al collado de tierra de
 Benjamin. E conto Saul alli al pueblo que venia con el,
 e fallo que auie y con el por todos fasta seysçientos
 omnes de armas. E venie y con el Jonatas, su fiio.
 
 E entre todos aquellos judios non auie y sinon muy pocos
 que troxiesen armas; ca en toda tierra de Yrrael, donde
 los filisteos fueran sennores fasta aquella sazon, nunca
 dexaron y fierro ninguno de que lança, nin cuchillo, nin
 otra arma ninguna fiziesen los judios nin labrasen de
 fierro en ninguna guisa. E tanto gelo vedauan esos
 filisteos que avn quando alguno de los ebreos auia de
 aguzar alguna de sus ferramientas mismas, commo reja o
 açuela o foz, a tierra de los filisteos lo auien a
 entrar a fazer.
 
 E dize la estoria de la Briuia, e maestre Pedro e otros,
 que avn el aguijon mismo, que es cosa tan pequenna,
 quando aguzar lo querien para aguijar o fazer le de
 nueuo, alla auien a yr con el para aguzar le o conprar
 le si le perdien o menester le auien de nueuo. Asi que
 quando vinieron al dia de la batalla despues, commo
 oyredes adelante, non fallaron espada nin lança a
 ninguno de todo el pueblo de los ebreos sinon fue al rey
 Saul e a Jonatas, su fiio. E fallaredes que dize en la
 estoria de la Briuia que estonçes, quando esto conteçio,
 que botos estauan todos los agunbres de las segures, e
 avn los picos de las rejas, e de todos los otros
 estrumentos que en tierra de los ebreos auie para
 labrar.
 
 E estando Saul e Jonatas, su fiio, con esta conpanna de
 los ebreos en Gabaa en tierra de los ebreos, mouieron se
 los filisteos e entraron contra mas adelante. E salieron
 alli de su hueste tres conpannas a robar. E yua la vna
 contra la carrera de Effrayme a tierra de Saul; e la
 otra entraua por tierra de Beteron; la terçera tornaua a
 la carrera del termino de tierra de Sabia, que es en las
 montannas del val de Seboyn contra el desierto.
 
 E corrien por toda la prouinçia de los ebreos e destruyen
 quanto fallauan, veyendolo el rey Saul e su fiio
 Jonatas. E non podien defender la tierra, ca non eran
 con ellos mas de seysçientos omnes de armas, commo
 deximos. E salio la hueste de los filisteos para pasar
 allende de Machmas. E cuenta maestre Pedro que fizo Saul
 adozir estonçes el arca del testamento a la hueste. E
 trayela Achias, fiio de Achitob, hermano de Ycabot, fiio
 de Finees; e aduzie y la vestimenta que auia nonbre
 efot.

 [LXXVII.] De como se furto Jonatas del rey Saul e del
 obispo pora cometer a los filisteos e castigo a su
 escudero.
 Asi acaesçio vn dia, segunt cuenta Geronimo en la Briuia
 en el catorzeno capitulo del Primero Libro de los Reyes
 -e Josefo, e maestre Pedro, e maestre Godofre, e otros-
 que Jonatas, fiio de Saul, que metio mientes en saber a
 furto de la hueste de los filisteos commo estauan e si
 les podrien fazer algunt rebate. E non lo quiso
 descubrir a su padre Saul. E asy commo cuenta la Briuia,
 moraua estonçes Saul en la postrimera partida de Gabaa
 so vn milgrano que estaua y en el canpo. E era alli con
 el el pueblo que podien ser fasta seysçientos omnes de
 armas, e con ellos el obispo Achias que traye y la santa
 vestimenta, que era el efot.
 
 E cuenta aqui Josefo que seyendo ellos alli, e vn su
 hermano de Saul con ellos, sobre vn collado muy alto
 veyendo la tierra apedillar se e ermar se de aquella
 guisa, fueron en muy grand angostura. E dixo Jonatas a
 su escudero: «Pasemos a la hueste de los filisteos que
 es allende de aquel lugar.» E mostrole el lugar por do
 querie pasar a ellos, e era qual oyredes adelante. E
 aquel escudero de Jonatas, maguer que veye la muerte a
 ojo, diz que ouo muy grand sabor de lo que querie su
 sennor e que tomo grand conorte en ello.

[ 283 ]
 E
 dixole que fuese por do quisiese, ca el con el yrie, e
 lo siguirie, e non le dexarie por saber morir y. E
 fueron se luego amos su carrera encubierta mente. E en
 todo esto el pueblo, nin su padre, nin el obispo non
 sabian do fuera Jonatas.
 
 E agora vos diremos qual era el lugar por do fueron. La
 hueste de los filisteos yazia sobre vn pennedo que era
 muy delgado, e muy luengo, e alto, segunt cuenta Josefo;
 e auia y tres cabeças de pennas mucho agudas e mucho
 altas que estauan aderredor de aquel pennedo. Pero
 cuenta la estoria de la Briuia que dos cabeças auia y de
 la vna parte e de la otra otras dos, e que estauan a
 manera de dientes. E la vna de aquellas cabeças auie
 nonbre Yboles, e la otra Sine. E estaua la vna a la
 parte de aquilon contra Machmas, e la otra a medio dia
 de faza Gabaa.
 
 E cuenta Josefo que semejaua baruacana e muro, e muy
 fuerte para defender se alli ome de sus enemigos. E
 tanto diz que [era] muy fuerte e muy aspero que se aseguraron las guardas que velauan e guardauan la
 hueste, e que non ouieron tamanno cuydado de guardar se
 tanto commo deuieran, cuydando que non serie quien fuese
 osado -nin pudiese maguer que quisiese- de llegar se
 alla por les tener ningunt danno.
 
 E pues que llego alli Jonatas, començo a esforçar a su
 escudero e abiuar le. E dixole: «Pasemos a esta hueste
 destos non çircunçidados si fara nuestro Sennor Dios y
 por ventura por nos, ca tan ligera cosa es para el de
 defender e ayudar a nos e fazer merçed a quien quiere en
 muchos commo en pocos.» E respusole el escudero: «Tu faz
 lo que tu coraçon te diere, ca vo dicho te lo he de cabo
 que te aguardare por do quier que tu fueres, e asi lo
 conplire.»
 
 E dixole estonçes Jonatas: «Pues, para mientes commo
 pasamos a omnes que non son çircunçidados, commo te he
 dicho. E quiero te dezir en que sennales tengamos
 mientes si los auemos a vençer e en quales non si de
 otra guisa a de ser, ca nuestro Sennor poderoso es de
 nos fazer merçed e dar nos los a vençer si quisiere.
 Quando pareçieremos e nos vieren ellos, sy nos dixeren
 'Atendet fasta que vengamos a vos', estemos en nuestro
 lugar e non subamos a ellos, ca nuestro Sennor Dios es
 que nos los mete en las manos.» E cuenta la estoria
 adelante que dixo aquella ora Jonatas a aquel su
 escudero que si les non dixesen nada, que sennal era que
 se tornasen, ca non tenien y recabdo de poder con ellos.
 
 E pues que apusieron estas palauras por sennales commo
 fiziesen, llegaronse amos a la hueste de los filisteos.
 E los filisteos, quando los vieron, dixeron: «Ebreos
 salen de las cueuas do yazien escondidos.» E fablaron de
 la hueste a Jonatas e a su escudero, e dixeron les:
 «Sobid e llegad vos aca, e mostrar vos hemos lo que
 buscades.» E Jonatas ovo esto por muy buena sennal, ca
 touo que los vençerian. E dixo a su escudero: «Subamos a
 ellos; e sigueme, ca nuestro Sennor los ha metidos en
 las manos de los de Yrrael.»
 
 E dize Josefo que se tiraron luego de aquel lugar donde
 los vieran los de la hueste, e vinieron a la vna de
 aquellas pennas muy altas e mucho agudas de que se non
 guardauan los de la hueste que ninguno subiese por alli,
 tanto lo tenien por cosa desaguisada.

 [LXXVIII.] De commo fizo Jonatas e su escudero contra
 los filisteos, e maldixo Saul a todo aquel que comiesse
 ante que la batalla non fuesse librada.
 Desque llegaron alli Jonatas e su escudero, trauose
 Jonatas a la penna; e ayudandose de pies e de manos
 subio rastrando fasta que fue en somo della a muy malas
 penas, e su escudero en pos el. E cuenta Josefo que asi
 commo fueron en somo, que los fallaron durmiendo e
 mataron dellos veynte. E estos veynte eran de las
 guardas.
 
 E los otros de la hueste, quando vieron la faz de
 Jonatas, tanto ovieron grande el espanto que metio Dios
 en ellos que fueron todos tan turuiados que los vnos ca-

[ 284 ]
 yen ante Jonatas, los otros
 mataua su escudero que venie en pos el, e los otros diz
 que echauan las armas e fuyan. E muchos de los otros que
 se non conosçian, commo eran ayuntados de muchas gentes,
 cuydando los vnos por los otros que eran de la hueste de
 los judios, ca non que dos omnes solos boluien todo
 aquello. E tornaron en si mismos vnos con otros, e
 dieronse tantas de malas feridas que los vnos cayeron
 muertos y luego, e los otros fuyendo dexauanse despennar
 de somo de las pennas a fondon e murien.
 
 E dize sobresto la estoria de la Briuia que la primera
 pestilençia dellos fue aquello que Jonatas e su escudero
 fizieron en ellos, que mataron ende luego los veynte
 omnes que deximos. E cuenta que les acaesçio de matar
 los en la meytad de vna obrada de heredad que podrie
 tener de espaçio tanto commo lo medio de quanto suele
 arar vn yugo de bueyes, a dia. E fizo Dios alli muy
 grand marauilla a los sus ebreos sobre los filisteos, e
 tan bien en los que estauan en la hueste commo a los que
 andauan fuera por los canpos. E los otros que eran ydos
 a robar la tierra de los de Yrrael, quando lo oyeron,
 tan grande ouieron el espanto e el miedo que se salieron
 de sentido.
 
 E en todo esto estaua Saul con aquellos seysçientos en
 cabo de Gabaa so aquel milgrano que era en vn canpo desa
 Gabaa, que es ya dicho. E los que seyen en sus atalayas 
 de Saul cataron contra alla. E quando vieron la hueste
 de los filisteos asi buelta e esparzida, e los vnos caer
 muertos e los otros fuyr, fueron e contaron lo al rey. E
 dixo estonçes el rey Saul a los suyos: «Catad a vos e
 contad vos sy falleçe y alguno de uos.» E ellos fizieron
 lo asi luego. E desque se contaron, fallaron commo non
 eran y Jonatas nin su escudero.
 
 E mando Saul al obispo Achias, que era y con el, que
 llegase a ellos el arca del testamento. E dixole asi:
 «Guisala commo demandes a Dios consejo sobresto, que
 cosa es.» E diziendo le el esto, fizose grand ruydo en
 la hueste de los filisteos, e yua creçiendo toda via e
 sonando mas esclareçida mientre. E cuenta Josefo que
 mando esa ora Saul a aquel obispo que se reuistiese de
 sus vestimentas obispales, e que le fiziese su oraçion a
 Dios que le dixese que era aquello, e que le profetase
 de las cosas que auien de venir. E el obispo fizolo
 quanto mas ayna el pudo. E ovo respuesta de Dios de lo
 que auia venido en los filisteos e commo los vençerie
 Saul; e contogelo. E dixole estonçes Saul que lo dexase
 ya e cogiese la mano asy.
 
 E dieron esa ora bozes Saul e todo el pueblo que era alli
 con el. E vinieron a la hueste de los filisteos, e
 fallaron los commo se matauan todos vnos con otros e
 auien y fecha en si grand mortandat. E los ebreos
 -aquellos otros que oystes que fuyeran antes de la
 conpanna de Saul e se pasaron a los filisteos- quando
 esto vieron, apartaronse de los filisteos e vinieronse
 para Saul e para Jonatas, su fiio. E otrosi los otros
 -que se ascondieran en el monte Efraym en las cueuas e
 por los otros lugares por do quier que yazien- quando
 oyeron el ruydo commo vençien Saul e los judios a los
 filisteos, salieron todos luego e vinieron se para
 ellos. E fizieron se por todos estonçes fasta veynte
 mill omnes de armas.
 
 E libro Dios aquel dia a los judios de mano de los
 filisteos, e vençio Saul; e duro aquella batalla fasta
 en Betauen. E mas, asi commo cuenta Josefo, este vençer
 todo se torna despues por muy poco en grand lloro, commo
 oyredes, mas pero quiso la merçed de Dios que non fue.
 
 E los filisteos, asi commo lo auemos contado muchas
 vezes, fueron sienpre muy trabajosos a los judios e
 buscauan les quanto mal podien. E Saul con grand sabor
 que auie de aterrar los e destroyr los por ello -e lo
 vno, por la ora que veye que tenie; e lo al non sabiendo
 a que recudrie el fecho-, vio que si se parasen a comer,
 que tomarien grand estoruo de yr en pos ellos. E por que
 se non estoruasen, asmo de non comer fasta en las
 biesperas. E conjuro al pueblo que ninguno non comiese,
 e dixo asi: «¡Maldito sea el que pan nin otra cosa
 comiere fasta en las bis-

[ 285 ]
 peras
 e quedare de matar en nuestros enemigos de aqui a la
 noche fasta que me vengue yo dellos!» E ninguno non
 comio.
 
 E quando vino todo el pueblo de la tierra e pasaron por
 vna sierra en que fallaron miel a de suso por vn canpo,
 segunt dize Geronimo en la Briuia -pero cuenta Josefo
 que en vn robre muy alto lo fallaron que estaua en
 tierra de Efraym-, e maguer que lo vieron todos, ninguno
 non leuo alla la mano por tomar dende nin comio dello,
 ca se temien todos de la maldiçion que el rey echara e
 la jura que fiziera por ello, e commo los conjurara que
 por ello morrie el que lo quebrantase, mas Jonatas, su
 fiio, non auia oydo este testamento que su padre pusiera
 sobresto.

 [LXXIX.] De Jonatas, commo quebranto el ayuno non
 sabiendo commo lo vedara su padre.
 Quando Jonatas llego a aquel lugar, vio abejas salir e
 entrar en vn forado. E tendio vna verga -e esta era la
 lança que leuaua en la mano-, e metiola por aquel
 avejadero, e saco en ella vn panar de aquella miel en el
 somo della. E desi tomolo de alli con la mano e comio. E
 alunbraronsele los ojos, e esclareçiole la cara, e cobro
 en la fuerça.
 
 E fablan aqui los santos padres del grand abondo de la
 miel que a en aquel lugar. E retrae ende maestre Pedro
 que dizen dello vnos que tanta es que la fallan en los
 troncos de los arboles, e en las cueuas de las pennas e
 avn de la tierra en muchos lugares. Asi que diz que
 muchas vezes fallan los panares yaziendo sobre tierra
 por do se caen, e avn que muchas vezes las abejas que
 non cabiendo dentro que fazen fuera los panares con su
 miel. E asi se lo fallan alli los omnes.
 
 E vno de aquellos que oyera la jura que fiziera Saul vio
 commo comiera Jonatas de aquella miel, e dixole asi: «Tu
 padre fizo jura a todo el pueblo que non comiese ninguno
 fasta en las bisperas que se vengase de sus enemigos. E
 sobresto maldixo a todo aquel que y comiese antes.» E
 Jonatas, luego que oyo esto que fiziera el rey, dexo de
 comer, segunt cuenta Josefo e maestre Pedro.
 
 E el pueblo, commo eran ayunos, yuan todos muy flacos. E
 dixo estonçes Jonatas: «En esto para lo que el querie
 mejor pudiera fazer; ca si el ouiese dexado al pueblo
 comer, aforçaran que non falleçieran en el camino commo
 [fal]leçen muchos, e fueran despues tras los enemigos, e
 prisieran e mataran fasta en la noche, que non faran de
 otra guisa.» E dixo a los que y estauan: «Ca vistes
 commo aforçe yo mucho mas con esta miel que comi, pero
 que era muy poca. Pues, quanto mas esforçara el pueblo
 todo si ouiese comido de la prea que fallaron de sus
 enemigos, e fizieran en ellos muy mayor mortandat
 estando fuertes que non flacos.»
 
 E en todo esto fue la hueste de los judios tras los
 filisteos aquel dia, firiendo en ellos e matando desde
 Machmas fasta Aylon. E mataron muchos millares dellos,
 segunt cuenta Josefo. E desque llegaron ya contra las
 bisperas, era el pueblo muy cansado e muy mal trecho del
 ayunar, e non podien sofrir ya la fanbre por ninguna
 guisa. E tornaronse a la prea que leuauan e tomaron
 carneros, e ouejas, e vacas, e nouillos de los ganados
 que trayen de los filisteos. E matauanlo en tierra commo
 podien e les acaesçie e non segunt que sus padres solien
 degollar los ganados, commo su ley mandaua, con
 cuchillo; nin lo desuenauan nin lo alinpiauan de la
 sangre.
 
 E atal lo cozien, e lo asauan e lo comien, en que pecauan
 e fazien grand yerro: lo vno contra su ley, lo al contra
 la jura del rey. Demas que dizen vnos de los sabios que
 sobresta estoria departen que de tal prea de los
 enemigos non conviene a ninguno comer della, menos que
 ante non fiziesen dende sacrifiçio a Dios; e quien antes
 dello comie, commo quier que lo comiese guisado, que con
 sangre lo comie. E esta razon fallaredes en la estoria
 de maestre Pedro.
 
 E los notarios, quando vieron commo

[ 286 ]
 fazie
 esto el pueblo, fueron e dixeron lo a Saul. E Saul
 mandoles estonçes llamar a todos, e dixoles:
 «Quebrantastes la ley e pasades la.» E fizo luego traer
 vna grand piedra alli delante el. E mandoles que se
 esparziesen a conpannas, e que aquella piedra aduxesen
 cada vnos sus ganados, e sobrella los degollasen e
 comiesen ende su carne adobada commo la ley mandaua. E
 non pecarien, ca de commo ellos fazien esora que non
 plazie a Dios. E ellos touieron por bien lo que el rey
 mandaua e fizieronlo. E mataron alli todos sus ganados
 conçegera mientre ante todo el pueblo, e non a escuso
 commo antes. E pensaron desi fasta que se puso el sol.
 
 E el rey Saul, pues que vio que acordauan en aquello
 commo el mandara, fizo alli vn altar e sacrifico luego
 en el su sacrifiçio a Dios. Asi commo cuenta maestre
 Pedro, este fue el primero altar que Saul començo
 primero a fazer a Dios. E diz que fue dicho este altar
 el primero por que fasta alli avn nunca Saul fiziera
 sacrifiçio conplido a Dios commo deuiera e commo aquel.

 [LXXX.] De commo fue Saul sobre los filisteos.
 Acabado esto, dixo Saul al pueblo: «Vayamos sobre los
 filisteos toda esta noche e destruyamos los fasta que
 non [finque] dende ninguno.» E respusole el pueblo que
 fiziese todo lo que el por bien touiese, ca ellos yrien
 en pos el e guardar lo yen. E el obispo, quando vio esto
 que querie fazer, dixo al rey: «Demandemos lo antes a
 Dios si le plaze.» E a Saul plogole e fizo luego
 sacrifiçio. E dixo asi en su oraçion a Dios: «Sennor,
 ¿sy yriemos agora tras los filisteos e si los metries tu
 en poder de los de Yrrael?»
 
 E fizole esta demanda; e Dios non le respondio aquel dia.
 E departe maestre Pedro que esto querie seer que non
 fuesen sobre ellos esa noche nin otra dia luego. E dixo
 estonçes Saul: «Lleguese aca el pueblo e avn los que
 estan en cabo de todos. E sabet e veed por que vino este
 pecado oy, ca esto que nuestro Sennor Dios callo e non
 quiso responder razon es de algunt pecado que yaze a
 escuso de nos. Onde juro por nuestro Sennor Dios
 verdadero que si por Jonatas mismo, que es mi fiio, vino
 esto e lo pudiere saber en verdat, que le yo matare por
 ello e non me fincara por ninguna cosa. E bien cuydo que
 desta guisa avre yo pagado a nuestro Sennor Dios. E en
 esto podedes entender que deuo yo fazer sobre todo otro
 que fecho lo ouiere, quien quier que el sea, pues que
 digo que esto fare a mio fiio. E lo cuydo fazer e lo
 fare si en esta culpa le fallo.»
 
 E en esta razon non dixo ninguno al rey de non, fasta que
 non fiziese lo que dezie sobre todo aquel que fallase
 culpado dende. E el rey, quando vio todos acordados en
 que pusiese castigo sobre el que fallase que fiziera por
 que, dixoles a todos: «Apartaduos todo el pueblo luego a
 vn cabo, e parar nos hemos yo e Jonatas, mio fiio, al
 otro.» E el pueblo touo por bien lo que querie el rey, e
 fizieronlo, e apartaronse luego ellos todos a vn cabo. E
 el rey e Jonatas estudieron del otro en vno.
 
 E estonçes fizo el rey su oraçion a Dios e dixo: «Sennor
 Dios de Yrrael, pidote merçed que judgues e muestres por
 que es esto que non respondiste oy a tu sieruo. Si en mi
 o en mio fiio alguna maldat ay por que esto viene, que
 lo muestres; e si por ventura es por cosa que el pueblo
 aya fecho, que lo muestres otrosi.» E pues que el rey
 ouo esta oraçion fecha, echaron suertes ; e cayo sobre
 Jonatas e sobre Saul, e salio el pueblo sin culpa. E
 dixo Saul: «Pues que esto asi es, echad agora otra vez
 la suerte sobre mi e Jonatas, mio fiio.» E echaronla, e
 cayo sobre Jonatas.
 
 E dixo estonçes el rey a Jonatas: «Dime que feziste por
 que esto viene e descubremelo.» E el contogelo estonçes
 e dixole: «Padre, non se otro yerro que yo aya fecho
 synon que comi ayer vn poco de miel que tome en el somo
 de vna piertega que traya en mi mano, non sabiendo la
 maldiçion que tu echaras e la jura que

[ 287 ]
  
 fizieras de lo que faries sobre todo aquel del pueblo
 que comiese fasta en las bisperas.»

 [LXXXI.] De commo quiso fazer Saul contra Jonatas
 porque quebranto el ayuno.
 Saul, quando esto oyo, dixole: «Morras por ello, ca dicho
 lo he e jurado que mate Dios a mi por ello si yo non
 matare al que culpado fallare en ello.» E cuenta aqui
 Josefo que nin por la natura que auie con el, que era su
 fiio, nin por el grand amor que lo amaua -ca era Jonatas
 muy buen varon e mucho esforçado, e era sienpre Dios con
 el en sus armas, e era sienpre el y muy bueno- que non
 se le demudo la voluntad poco nin mucho de non lo querer
 matar.
 
 E dize otrosi que tanto era varon esforçado Jonatas que
 maguer que oyo que morrie, que non se espanto, nin se
 demudo por ende demas de commo de antes estaua, nin se
 le fizo mal por ello. Mas dixo al rey: «Padre, nin yo
 non te ruego que me perdones, ca por buena tengo yo la
 muerte que me tu daras por la piedat que as sobre el
 pueblo de Yrrael por que vençan a sus enemigos. E grand
 sabor he yo de dexar a los ebreos por vençedores de los
 filisteos.» E esto dixo Jonatas a Saul, su padre, a
 grandes bozes ante todo el pueblo.
 
 E el pueblo, quando lo vieron tan bien razonado e de tan
 grand mesura, e commo era bueno, e el bien que les auie
 venido por el, dolieron se mucho de la su muerte. E
 dixeron asi al rey: «Rey, sennor, pues Jonatas -que nos
 ha fecho agora tanto de algo a todos, e aduxo tan grand
 salud en el pueblo de Yrrael, e fizo por que vençimos
 nuestros enemigos e los auemos quebrantados asi- morra
 agora, non tenemos que esto derecho es, si la tu merçed
 fuere; mas serie grand enemiga si asi fuese. E juramos
 nos a Dios que asi non sera, ca biue nuestro Sennor Dios
 e non commo los dioses de los gentiles, que son vanos e
 non biuos, que non caera de la cabeça del en tierra vn
 cabello que es poco por que se pierda, ca Jonatas con
 Dios anda e la su obra fizo oy.» E fizieron por el su
 oraçion a Dios que lo perdonase, segunt dize Josefo; e
 libraronle de mano del padre e tollieron gelo que non lo
 mato.
 
 E pues que esto ouieron fecho, tornose el rey Saul e el
 pueblo con el, que de aquella vez non fueron mas tras
 los filisteos. E tornaronse cada vnos a sus casas e a
 sus lugares. E los filisteos que Saul con su conpanna
 mato de aquella vez dize Josefo que fueron fasta sesenta
 vezes mill omnes. E afirmose estonçes Saul en su reyno.
 E reynaua muy bien commo buen rey e lidiaua con todas
 las gentes vezinas de aderredor. E lidio con los de
 Moab, e con los de Amon, e con los de Edon, e con los
 reyes de Sabba, e con los filisteos. E contra quales
 quier que se el tornaua, vençielos a todos e metielos so
 el su sennorio. E leuantaronse estonçes los de Amalec
 contra el e trabajaronse de buscar mucho mal a los
 ebreos. E Saul ayunto estonçes su hueste, e fue
 sobrellos, e vençiolos. E libro a los de Yrrael de su
 poder e vengolos dellos.
 
 E auie estonçes Saul estos tres fiios varones: a Jesuy, e
 a Melchisua, e a Jonatas. E dize maestre Pedro que otro
 auie y que le dixeron Hisboset; mas non lo cuenta la
 estoria de la Briuia con estos, nin avn Josefo. E diz
 que esto fue por que era ninno e non caualgaua. Avn
 otros dizen que non era tan endereçado de su cuerpo nin
 de guisa que fuese para ello. E fiias ovo dos: la
 primera Merob, e la otra Micol. E a su muger de Saul
 llamauan Achinomi, e fue fiia de Achinas.
 
 E auie Saul por prinçipe de su caualleria a Abner, su
 cormano, fiio de Ner. E la estoria de la Briuia dize que
 este Ner, padre de Abner, e Cis, padre de Saul, fueron
 hermanos e fiios de Abiael. Onde fallaredes adelante en
 la estoria del libro a que llaman Paralipomenon que Ner
 fue padre dese Çis. Mas departe aqui maestre

[ 288 ]
  
 Pedro que esto fue dicho por que era Ner mayor de edat
 que Çis e por que crio el a Çis.Pues diz que ovo Saul
 toda via muy fuerte guerra con los filisteos; e esto le
 duro en todo su reynado. Mas con el gran poder que auie
 -e lo sabie ayuntar este rey Saul- e con el ayuda que le
 fazia Dios mientra con el fue, auie alçado mucho a los
 ebreos sobre todas las otras gentes.
 
 E cuenta la estoria de la Briuia que do quier que el rey
 Saul fallaua mançebos que fuesen grandes, e fermosos, e
 valientes, e de buenas mannas, que los escogie. E todos
 los querie para si. E dize Josefo que los tomaua por sus
 escuderos, e fazieles mucho de algo, e ensennauales a
 saber ser buenos en armas e en buenas costunbres, ca
 para eso e para lidiar los queria el.

 [LXXXII.] De commo castigo Samuel a Saul por mandado
 de Dios que destruxiese a los de Amalec.
 Demientre Saul andaua en esto, asi commo cuenta Geronimo
 en la Briuia en el quinzeno capitulo del Primero Libro
 de los Reyes, vino Samuel profeta a el e dixole: «Sabes
 tu commo me enbio Dios a ty que te vnçiase; e esto es
 que te consagrase que fueses rey del su pueblo de
 Yrrael. E otrosi me enbia agora a ty. E tu, oye lo que
 te enbia dezir comigo el que es Sennor e Dios de las
 huestes. E mandome que te dixese asi esta razon en su
 persona dEl e en su boz, commo te la dirie El.
 
 »E dixo asi: 'Yo conte todos los males que los de Amalec
 fizieron a los de Yrrael en el desierto quando salieron
 de Egipto e venien por y a esta tierra que les Yo
 prometiera e daua. E mandote agora por ende que vayas, e
 que fieras en ellos, e que los desbarates e destruyas a
 ellos e a quantas cosas les fallares, que non dexes ende
 ninguna cosa biua nin muerta que todo non sea astragado.
 E non te tome cobdiçia por que ninguna cosa de las suyas
 tomes que todo non vaya. E mata del varon fasta en la
 muger, e del grande fasta en el de la teta. E buey, nin
 vaca, nin oueja, nin camello, nin asno, nin otra
 animalia ninguna suya que pro les pueda tener non finque
 y biua.'» E en cabo dixole que fiziesen en ellos commo
 fizieron ellos a los suyos. E cuenta Josefo que en las
 postrimeras palauras del mandado que tan afincada mientre lo mando que lo destruyese todo que nin avn el
 nonbre de esos de Amalec que non fincase en toda aquella
 tierra.
 
 E Saul, pues que ovo este mandado de Dios, dixo a Samuel
 que lo el conpliria todo mucho ayna. E saco luego su
 hueste muy grande e mandolos que se ayuntasen en
 Galgala. E dixoles alli aquel fecho e conto gelo todo,
 commo gelo enbiara dezir Dios con el profeta. E desque
 esto ovo fecho, conto alli su gente. E dize la estoria
 de la Briuia que los contara commo corderos, mas fazielo
 el por veer quantos tenie. E fallo y dozientas vezes
 mill omnes a pie sin los del linage de Judas, en que
 cuenta la estoria de la Briuia que ovo diez mill omnes
 de armas.
 
 Pero dize Josefo que los del pueblo fueron quarenta mill,
 e los de Judas treynta mill armados. E departe aqui
 maestre Pedro que do quier que la estoria nonbra a los
 del linage de Judas, que por mayoria de cuenta fueron
 nonbrados en su cabo mas que qual quier de los otros
 linages, e por mostrar les otrosi por mejores de armas e
 mas esforçados que quales quier de los otros todos. E
 por eso llamo Jacob a Judas cabdillo de Leon, commo
 oystes.
 
 E Saul, pues que vio la conpanna que tenie, mando commo
 fiziesen todos e fuesen muy en paz entre si, que non
 barajasen vnos con otros por ninguna guisa e andudiesen
 muy acabdellada mientre. E desque los ovo castigados,
 fuese con ellos para tierra de Amalec. E los de Amalec
 otrosi, quando supieron commo venien los ebreos
 sobrellos, asonaronse e vinieron contra ellos los mas
 apoderados que ellos pudieron por si, e por amigos, e
 por

[ 289 ]
 ayudas. E venien con esos de Amalec
 los pueblos de çineos en su ayuda.
 
 E Saul, quando llego a la çibdad de Amalec, echo sus
 çeladas çerca de vna corriente por çercar los e destroyr
 los de muchas guisas que non fuxesen. E quando vio alli
 a los çineos con ellos, dixoles: «Partid vos de los de
 Amalec e yd uos de aqui, que vos non enbuelua yo con
 ellos e vos perdades y; ca fezistes vos mesura e piedat
 contra los fiios de Yrrael quando venien de Egipto e
 pasauan por el desierto por venir a la tierra que les
 daua Dios en que biuiesen. E non es razon nin guisado
 que quien bien fizo que mal padezca, nin yo non lo
 querria para vos.» E los çineos, quando esto oyeron,
 creyeron a Saul e fueronse.

 [LXXXIII.] De commo destruxo Saul a los de Amalec, e
 de las conquistas que fizo, e commo dexo a vida al rey
 Agag, e retouieron de la prea los suyos lo que
 quisieron.
 Saul vino esta ora sobre los de Amalec, e firio en ellos,
 e fizo en ellos grand mortandat. E priso a Agag, rey de
 Amalec. E cuenta Josefo commo destruxo Saul las çibdades
 desa tierra: las vnas por çerca, las otras por poderio
 de algarradas e de otras maneras de engennos, e las
 otras por cauas fechas a las torres e a los muros por do
 lo derribauan todo, las otras por otras çercas e pueblas
 que les fazien de fuera, las otras por fanbre e por sed
 e de muchas otras maneras.
 
 E quando entrauan las çibdades, diz que destruyen quanto
 fallauan por suelo. E matauan omnes, e mugeres, e los
 ninnos pequenos de teta, que non dexauan ninguno biuo.
 Nin tenie Saul que pasaua natura de omne en quanta
 crueleza contra aquellos enemigos fiziese, demas que
 fazia lo que le mandara Dios, ca serie grand el peligro
 para el en non lo fazer. E este destruymiento fizo en
 todo el otro pueblo, que todos los metio a espada; mas
 al rey Agag non lo quiso matar e catiuolo biuo.
 
 E cuenta Josefo que era el rey Agag muy fermoso omne e
 muy grande; e que el rey Saul, quando lo vio atal, touo
 que non deuie morir tal omne commo aquel e dexolo por
 ende. E non fizo la voluntad de Dios, mas lo que se el
 judgo e touo por bien. E dexo a vida al que non deuie
 nin lo podie fazer synon a periglo de si, commo oyredes
 adelante que le contesçio despues; ca tan mal querie
 Dios a aquellos de aquel linage de Amalec que nin avn a
 los ninnuelos de teta, que es natura de aver les omne
 merçed mas que a otra cosa, non mando Dios que los
 dexasen a vida.
 
 E erro el rey Saul contra Dios en que dexo al rey Agag
 que lo non mato, por que venien a los ebreos todos
 quantos males de aquella gente se les leuantauan. E
 preçio Saul mas la fermosura de su enemigo que non el
 mandado de Dios. E erro el pueblo otrosi en lo suyo
 commo Saul en esto, ca diz que de las bestias e de los
 ganados lo que veyen bueno que lo non quisieron matar; e
 de las cosas muebles otrosi lo que veyen fermoso que non
 lo quisieron destruyr nin dannar, mas que lo tomaron
 todo para si e sobresto de los aueres quantos y
 fallaron. E lo vil e lo que non era para nada aquello
 quemaron e destruyeron.
 
 E peso mucho a nuestro Sennor Dios por que le asi
 salieron de mandado e lo non obedeçieran. E fablo a
 Samuel e dixole: «Pesame que fiz rey a Saul, ca me non
 obedeçio nin fizo lo que le mande.» E Samuel fue muy
 triste quando estas nueuas oyo, e tornose a Dios, e
 estudo lo rogando toda la noche por Saul que lo
 perdonase; mas non lo quiso Dios oyr de guisa que
 otorgase que le perdonaua. Mas dixole asi, segunt cuenta
 Josefo: «Non tengo Yo por derecho de perdonar asi 
 tamanno pecado commo este, ca por otra razon non vienen
 los males tanto commo quando algunos sufren muerte e
 despreçian de tomar ende vengança. E esto es muchas
 vezes por que se toman a gloriar-

[ 290 ]
  
 se que son ellos buenos e de buenas paçiençias, e salen
 dellos a escuso tales fechos commo estos.» E estas
 razones e otras dixo nuestro Sennor Dios a Samuel commo
 oyredes adelante que las dixo Samuel a Saul.
 
 E Samuel, quando vio que Dios non queria perdonar a Saul,
 leuantose de noche por yr a el grand mannana. E Saul,
 cuydando que auia conplido muy bien quanto le el profeta
 dixera, tornose mucho alegre para su tierra. E los
 gentiles, segunt cuenta maestre Pedro, auien por
 costunbre de quando vençien alguna batalla, que parauan
 vnos arcos fermosos commo talamos de ramos de arboles
 preçiados, asi commo de mirtos -que son arrayhanes-, e
 de palmas, e de oliuas por sennal de vençimiento que
 fizieran. E por estas verduras andauan e seyen los sus
 prinçipes vençedores, e fazien los pueblos sus alegrias.
 
 E Saul, quando vino a Carmelo a Galgala, fizo ally otro
 tal arco commo los gentiles deximos que fazien a la
 manera de la su soberuia dellos. E dizen le a este arco
 en latin fornix triunfalis, e quiere dezir en el nuestro
 lenguage arco que pertenesçe a la batalla de aquel que
 la vençe.

 [LXXXIV.] De commo vino Samuel a Saul, e le salio Saul
 a recibir, e de las rasones que ouieron amos en uno.
 Saul fizo en aquella batalla de commo auemos dicho; e
 dixeronlo todo a Samuel. E vino el a Saul a Galgala. E
 Saul estaua estonçes faziendo sacrifiçios a Dios de
 aquello que robaran, e ganaran, e aduxeran de la prea de
 los de Amalec. E Saul, quando sopo commo vinie Samuel,
 salio a el a reçebir le e abraçolo. E avn dize Josefo
 que lo beso e que le dixo: «Gradezcolo a Dios que me lo
 dio que vençiese yo a mis enemigos, e fiz su voluntad
 dEl en quantas cosas yo he fechas. E bendizelo tu,
 Samuel, otrosi por que conpli yo el su mandado.»
 
 E Samuel, commo sabie ya todas las nueuas de commo
 fizieran a las cosas que tomaran e troxieran de tierra
 de Amalec lo que non deuieran fazer, dixo a Saul: «Pues,
 si tu e el pueblo asi lo fezistes,¿que ruydo de bramidos
 de vacas es este que yo oyo en la vuestra hueste?» E
 respusole Saul: «De Amelec lo traxo el pueblo, ca de las
 mejores ouejas e de las mejores vacas que y fallaron
 aduxeron para sacrifiçios a tu Sennor Dios.» E desi
 dixole que las otras cosas todas las mataran, tan bien
 los omnes commo todo lo al, e que non dexaran ninguna
 cosa. Pero cuenta Josefo que le dixo que dexara el al
 rey Agag que lo non matara, asmando que serie cosa
 aguisada en non matalle e que serie avn bueno contra
 ellos. Mas de los ganados que troxieran departe maestre
 Pedro que dixera otrosi Saul por escusar se el ende que
 los troxiera el pueblo, e que sy Samuel por bien non lo
 touiese, que non ouiese contra el tanto que le dezir nin
 en que le culpar.
 
 E dixole estonçes Samuel: «Atiendeme agora, e dezir te he
 lo que me dixo nuestro Sennor esta noche deste tu fecho
 e del pueblo.» Respusole Saul: «Pues, dimelo.» E dixo
 Samuel esta razon: «Me mando nuestro Sennor que te
 dixese por estas palauras: ¿E non eras tu ante desto
 pequenno? E eres agora fecho cabeça de los linages de
 Yrrael. E vnçiote Dios en rey sobre aquel pueblo e
 metiote en la carrera. E dixote: 'Ve e mata los
 pecadores de Amalec. E tanto lidiaras con ellos fasta
 que non dexes dende ninguno a vida, pequenno nin grande,
 e los destruyas todos con quanto ouieren.' Pues, ¿por
 que non feziste lo que te mando nuestro Sennor? E lo non
 conpliste, mas torneste a robar e feziste mal antel non
 cunpliendo el su mandado.»
 
 E respusole estonçes Saul e començose a escusar por las
 razones que antes oystes del rey Agag, que le dexara el
 a vida, e de los ganados que troxiera el pueblo. E dixo
 mas: «Oy yo la boz de Dios, e fize e andude la carrera
 que me el mando. E aduxe al rey Agag de Amalec preso e

[ 291 ]
 mate todos los otros. E el pueblo troxo de
 la prea ouejas e vacas commo primiçias de su lid de las
 cosas que mataran por fazer ende sacrifiçios a su Sennor
 Dios en Galgala.»
 
 E dixole esa ora Samuel estas razones: «Commo nuestro
 Sennor Dios mas quiere sacrifiçios nin otros dones
 ningunos que le fagan los omnes que non obedeçer al su
 mandado, mejor es obedençia que sacrifiçio e oyr el su
 mandado, e tener le que ofresçerle grosura de carneros,
 ca yr contra el su mandado tal es commo pecado de catar
 en adeuinamientos, que es cosa de que pesa mucho a
 Dios.» E dixole despues sobresto que en non fazer el
 mandado de Dios, que era commo pecado de ydoleria; e
 ydoleria es tanto commo onrrar e seruir a los ydolos e a
 los demonios.
 
 Onde fallaredes que dize Josefo sobresta razon que Dios
 non se deleyta en los sacrifiçios, mas que ha sabor de
 los omnes buenos e justos de quien vee alli las sus
 buenas voluntades; e que estos son los que creen su
 consejo, e que fazen su mandado, e que non tienen que
 ninguna otra cosa fazen que buena sea synon las que
 fizieren por veluntad de Dios. E diz que Dios non se
 tiene por despreçiado por non le fazer el omne
 sacrifiçio, mas por non le ser obidiente e yr contra su
 mandado. Los que desobedientes le son e de coraçon non
 le aman, nin les tiene pro por le fazer muchos e grandes
 sacrifiçios nin por dar a los santuarios ornamientos
 fechos de oro e de plata, ca los non resçibe El de
 grado, mas avn que le pesa con ellos, ca tiene que esto
 mas es obra de enfinta, e de vanidat, e maldat que non
 de piedat. E diz que Dios de aquellos solos se mienbra
 de los que fazen su mandado e non le quebrantan nin le
 pasan. E a estos diz que se torna El, e que les non
 demanda otro sacrifiçio sinon esto. E pero si ellos le
 fazen otro sacrifiçio alguno, quier sinple quier
 pequenno, reçibele El muy de grado por el buen coraçon
 que vee del que lo ofreçe. E non quiere Dios resçebir
 por ninguna guisa el grand abondo de los sacrifiçios de
 los muy ricos e muy poderosos.
 
 «E tu, Saul, ¿donde asmas que El quisiese reçebir
 sacrifiçios de las cosas que El mando que pereçiesen?
 Mas sepas que te es yrado Dios. E por que desdenneste e
 despreçieste tu el su mandado, oluidando lo e pasandolo,
 a El desechado a ty que non seas rey de Yrrael.»

 [LXXXV.] De commo se conoscio Saul por culpado contra
 Dios, e mato Samuel al rey Agag, e se partieron el e
 Saul que non se vieron despues.
 Saul, quando esto vio, entendio commo auie fecho mal. E
 dixo a Samuel: «Bien veo que peque por que pase el
 mandado del Sennor e lo que tu me dexiste, temiendo mas
 al pueblo e faziendo lo que me ellos dizien en que les
 sofri que troxiesen de la prea de Amalec ganados e
 aquellas otras cosas que ellos ende troxieron. E pero
 quando mesura valiese, ante Dios e ante ty non deuia yo
 seer culpado, ca non podia fazer contra tan grand gente
 commo aquella que mas non para aver los mas mandados por
 el destruymiento que me Dios mandaua fazer. Mas ruegote
 que sobrelieues tu este mi pecado, e ruega a Dios por mi
 que me perdone desta vez; ca me guardare yo de aqui
 adelante de fazer otro tal yerro contra El.»
 
 E respusole Samuel la razon que oystes antes: que commo
 oluidara el mandado de Dios e lo desecho, que asi
 oluidaua e desechaua Dios a el, que non fuese rey del
 pueblo de Yrrael, e que se non tornaria con el. E
 començose a yr por venir se a su lugar. E Saul, quando
 esto vio, trauol de somo del manto por si lo podrie
 detener que se non fuese. E Samuel non quiso fincar e
 tornose mucho yrado para yr se. E Saul touolo de rezio
 del manto e ronpiole vna pieça de somo del.
 
 E fablo aquella ora el profeta non con pesar de la rotura
 del manto, mas por profetar le lo que Dios querie. E
 dixo:

[ 292 ]
 «Asi commo tu ronpiste agora este
 mio manto, asi tajo Dios e partio Dios el reyno de
 Yrrael oy de ty e de tu linage, e diolo a omne bueno e
 derechero de tu ley que es mejor que tu. E Dios non te
 perdonara nin se repintra por que desto te tuelga.» E en
 cabo dixole otrosi que non trauase del.
 
 E dixole estonçes Saul otra vez: «Bien veo que grand
 pecado he fecho contra Dios. E lo que fecho es ya por
 vna vez non se puede desfazer que fecho non sea. Mas
 pero ruegote que me onrres agora ante los ançianos de mi
 pueblo e ante toda Yrrael. E tornate comigo, e fare mi
 oraçion a Dios.» E Samuel -lo vno, por que gelo dezie el
 rey muy apuesta miente e con todo esto con muy grand
 quebranto de su coraçon; lo al, por que era el santo
 padre- ovo duelo del, e fizolo, e onrrolo, e tornose
 aquella ora con el.
 
 E pues que ovo Saul fecha su oraçion, mando Samuel que le
 aduxesen delante a Agag, rey de Amalec. E aduxerongelo.
 E cuenta la estoria de la Briuia que este rey Agag era
 omne muy grueso. E quando lo pararon ante Samuel,
 començo ese rey Agag a tremer todo. E dixo asi contra sy
 ante todos: «Marauilla es de la muerte tan amarga que me
 assi mueue, e partio los mios de mi, e agora parte a mi
 de los omnes.» Dixo estonces Samuel: «Assi como fizo la
 tu espada a muchas madres de los ebreos sin fiios, e las
 feziste tu gemer e llorar por ellos, assi fincara tu
 madre sin fiios entre todos los suyos, e gemera e
 llorara por la tu muerte.» Et matol luego Samuel e fizol
 y puestas en Galgala antel santuario de Dios.
 
 Et pues que esto fue fecho, fusse Samuel pora su logar a
 Ramatha, e Saul otrossi pora su casa a Galgala, que
 segunt departe Josepho, que quier dezir tanto como
 collado por que seye en tal logar. Et dalli adelante non
 uio Samuel a Saul en toda la uida que el despues uisco;
 ca Saul entendio como auie caydo en la sanna de Dios, e
 sabiendo los males quel auien a uenir, con grant
 tristeza e grant pesar que ouo dende non fue ueer
 despues a Samuel. Pero lloraua toda uia Samuel por Saul
 por que se repintiera Dios por quel fiziera rey de
 Israel. Et pero fuera el fasta alli buen rey, e buen
 uaron, et esforçado en sus armas e en sus batallas, et
 uencedor todauia.
 
 Onde diz que es aqui de entender que, a tuerto e a
 derecho, lo que Dios quiere que aquello se faze; mas
 otrossi de entender es que Dios sienpre es derechero e
 que quier que El quiera que se faga, maguer que algunos
 omnes cueydan la cosa de otra guisa, que El derechero es
 sienpre.
 
 Et visquieron de alli adelante Samuel et Saul cada vno
 por si en su cabo.

 [LXXXVI.] Del tiempo en que Samuel començo a
 prophetar.
 Andados diez annos del regno de Saul, començo Samuel a
 prophetar publicamente. Del onzeno et del dozeno anno
 non fallamos que dezir aqui. E so las estorias de los
 fechos que dichos son passaron. ...
 
 Del veynte e vn anno en pos esto non fallamos que dezir
 aqui de estoria que razon sea de los gentiles, e so el
 tienpo de las estorias que dichas auemos paso.
 
 E agora diremos de las tierras destos dos reynados nueuos
 e de Saparte, que tierras son segunt aquello que ende
 fallamos escrito de los sabios, e primera mente de
 Laçedemonia. De la tierra de Laçedemonia fallamos que es
 en Greçia. Onde diremos adelante de commo reyno en ella
 Menalao, marido de la reyna Elena e hermano de Agamenon
 que reynaua a esa sazon en el reyno de Miçenas; ca amos
 estos hermanos fueron reyes en aquella sazon, Agamenon
 de Miçenas e Menalao de Laçedemonia, e fueron amos fiios
 del rey Acreo. E reynando Menalao en aquel reyno de
 Laçedemonia, salio de Troya Paris, fiio del rey Priamo e
 de la reyna Ecuba, e fue a Greçia con entençion de ganar
 a la reyna Elena, sobre que le mal-

[ 293 ]
 dezie despues Penalope, muger de
 Hulixes, por que fuera alla.
 
 Onde dize Ouidio en el comienço de aquella epistola que
 esta Penalope enbio a Hulixes, su marido, estos los
 viesos en latin:
 
 O utinam tum, cum Lacedemona classe petebat, Obrutus
 insanis esset adulter aquis.
 
 E estos viesos quieren dezir desta guisa en el lenguage
 de Castilla, razona aqui Ouidio en boz de Penolope e
 dize asi por ella: «O dios de la mi voluntad e del mio
 grand quebranto, he metido so las aguas de la mar
 sandias e brauas, e muerto y fuese el drudo adulterador 
 quando vinie a Laçedemonia en su flota.» E dezie esto
 Penolope por Paris que fue a enartar e baratar muger
 agena e casada.
 
 E en esta tierra de Laçedemonia reynaua el rey Euristeo,
 commo auemos dicho ante desto, e fue ende el el primero
 rey; e desi otro de que vos diremos adelante en sus
 lugares. E esto es lo que nos agora vos dezimos de
 Laçedemonia.

 [LXXXVII.] Del reynado de Corrinto.
 De tierra de Corrinto non podemos dezir tan bien la su
 razon si non començasemos primera mente en otra tierra
 mayor en que yaze este reyno, commo lo fizo el maestro
 en el libro que conpuso de las prouinçias en que
 comiença sobresto en tierra de Acaya e dize asi: Acaya
 es çibdat e prouinçia, e leuo este nonbre Acaya de Ateo
 que fue vn rey que reyno alli; e le llamauan Ateo por su
 nonbre propio. E diz que esta tierra Acaya que sy non de
 parte de setentryon, alli do se ensangosta la tierra en
 Maçedonia que de toda parte esta çercada de mar; e que
 tiene de la parte de oriente el mar a que llaman Mireo,
 e de la parte donde viene el viento a que llaman Euro. E
 es este vn viento que viene de oriente, pero non
 endereçada mientre, mas que sale del costado del solano
 que es el prinçipal viento de oriente.
 
 E cuenta que desa parte dese viento que çerca Acaya el
 mar a que llaman Crerito, e es este el de Creta; e de la
 parte de medio dia que la çerca el mar a que llaman
 Yonio. E es el mar Yonio aquel por do Yo, fiia del rey
 Ynaco de Greçia, paso a Egipto fuyendo ante la reyna
 Juno, su cunblueça, muger del rey Jupiter. E de la parte
 de Africa e de oçidente tiene las yslas a que llaman
 Casiopos e el mar dellas.
 
 E dize alli el maestro en aquel Libro de las Prouinçias
 que de la parte sola de setentrion que esta Acaya
 ayuntada a Maçedonia e a tierra de Atenas, con estas
 esta ayuntada commo vna tierra con otra. E desta tierra
 de Acaya diz que es la cabeça de Corrinto, e sobresto
 que Corrinto es la onrra de Greçia; ca asi commo cuenta
 la estoria de Alixandre, alli alçauan los reyes de
 Greçia, e alli les fazien las grandes onrras, e en cabo
 en sus finamientos alli auien ellos su sepoltura, e alli
 los metien.
 
 E sobresto departe avn mas aqui la estoria de tierra de
 Acaya por razon del reyno de Corrinto, e diz que Ynaco
 es vn rio de Acaya en aquel reynado de Corrinto, e que
 corre por tierra de Arcadia, e que es tierra de Arcadia
 vn seno de tierra de Acaya, e que es tajada aquella
 tierra de Arcadia e el seno que ella faze en Acaya commo
 es la foja de aquel arbol a que llaman pladano, e que
 yaze este seno de Arcadia entre el mar Yonio e el mar
 Egeo.
 
 E deste nonbre Arcadia, donde le ouo aquella tierra, dize
 otrosy ese Libro de las Prouinçias esta razon: que el
 rey Arcas, fiio del rey Jupiter e de Calixto o Parrasis,
 fiia del rey Licano, que mouio guerra contra los griegos
 a que llamauan pelasgos, e tanto los guerreo fasta que
 los vençio, e los ovo conquistos e tornados so el su
 sennorio. E aquella tierra de Greçia do esos griegos
 pelasgos morauan era este seno de Arcadia. E la su
 tierra auia primera mente nonbre Pelasgia. E Arcas, pues
 que los conquirio e leuo dellos la tierra e la ovo por
 suya, tolliole aquel nonbre

[ 294 ]
 e llamola del
 suyo Arcadia en remenbrança de si e de los sus fechos e
 cosas nobles que fizo. E los moradores fueron llamados
 de alli adelante arcades del nonbre dese rey Arcas.
 
 E avn ennade y sobresto el Libro de las Prouinçias e diz
 que aquella tierra misma es Siçionia, que fue vno de los
 quatro reynos prinçipales que en la tierra se començaron
 despues del diluuio de Noe, donde lo auemos ya nonbrado
 muchas vezes en esta nuestra estoria por razon de los
 reyes que y reynaron. E diz que leuo este nonbre
 Siçionia de vn rey que reyno y que ovo nonbre Siçion, e
 que le puso este nonbre del suyo. E los moradores della
 ouieron nonbre siçionios, e otrosi del nonbre de aquel
 su rey. E este es el reyno a que auemos llamado muchas
 vezes en esta estoria el reyno de los siçionios, e que
 de aquellos quatro reynos primeros principales del mundo
 que se leuantaron en las quatro partes del que fue este
 el de la partida de setentrion.
 
 E por aquella tierra de Arcadia diz que corre el rio a
 que llaman Trimanto; e cuenta que es este el mayor rio
 que a en aquel reyno, e muy bueno, e muy prouechoso en
 la tierra. E de alli cuenta otrosi ese Libro de las
 Prouinçias, que fallan en aquella tierra vna piedra a
 que llaman abestor en el lenguage de alla, de que cuenta
 que a esta piedra natura que se ençiende; e que desque
 vna vez es ençendida, que sienpre arde e nunca se mata;
 e que en aquella tierra en la ribera de aquel rio
 Crimanto que naçen las aves a que dizen en latin
 mierulas e en el lenguage de Castilla mierbas, que son
 tan blancas comino la nieue.

 [LXXXVIII.] De la tierra de Saparte.
 La tierra de Saparte es vna prouinçia llena de esparto,
 commo es en Espanna la de oçidente el reyno de Murçia e
 la tierra a que llaman Monte Aragon. E yaze frontera de
 tierra de Dulica, e de Samo, e de Jatinto, que eran las
 tierras de Hulixes donde el era sennor; ca Hulixes, pero
 que non fue rey, de las altas sangres veno que en aquel
 tienpo auie, asi commo lo contaremos quando la su
 estoria fablaremos en las razones de Troya, onde de
 commo era vezina e frontera de las tierras de Hulixes
 aquella prouinçia de Saparte.
 
 E cuenta Ouidio en razon de Penolope en aquella epistola
 otrosi que enbio ella a Hulixes, en que le culpaua de su
 tardança e non podian saber ningunas nueuas del de las
 tierras de aderredor do lo enbiara preguntar, dize ende
 estos quatro viesos en latin:
 
 Non Pilon, antiqui Neleya Nestoris arua, Misimus: incerta
 est fama remissa Pilo. Misimus et Sparten: Sparte quoque
 nescia veri. Quas habitas terras aut ubi lentus abes?
 
 E quieren estos viesos dezir desta guisa en el lenguage
 de Castilla, querellandose Penalope de la tardança de su
 marido Hulixes dize asy: «Nos enbiamos a Pilo el
 antigua, que son las tierras e las heredades de Nestor
 el sabio, por auer della nueuas si sabian de ty. E
 enbiaron nos dezir que non oyeran de ty ninguna cosa. E
 enbiamos otrosi a tierra de Saparte a nuestros amigos; e
 ellos enbiaron nos dezir que non sabien de ty ninguna
 cosa çierta en quales tierras morauas nin por do te
 andauas uagueando.»
 
 E estas son las razones por do se prueua que la prouinçia
 de Saparte era vezina e frontera de las tierras de
 Hulixes, e atenida con el en sus amores e en sus
 amiztades contra los que contra ellos fuesen. E esta
 prouinçia es aquella de que auemos dicho ante desto en
 estas razones que conquirieron el rey Euristeo de
 Corrinto e el prinçipe Proheles.
 
 E agora dexamos aqui las razones de los gentiles e
 tornaremos a la estoria de la Briuia.


[ 295 ]
 
 [LXXXIX.] De commo mando nuestro Sennor a Samuel que
 catase otro para rey de Yrrael e gelo mostro el.
 Ya deximos ante desto de commo Saul e su hueste erraran
 en la prea de los de Amalec, por que tomaron de los
 mejores ganados para si contra el mandado de Dios e por
 que el rey Saul non quiso matar al rey Agag commo lo
 mandara Dios, en que fizo por que perdieron el reyno el
 e los suyos.
 
 E estando Samuel muy triste por Saul llorando por el, asi
 commo cuenta Geronimo en la Briuia en el diez e seys
 capitulo del Primero Libro de los Reyes, dixole nuestro
 Sennor Dios: «¿Por que eres asi triste o fasta quando
 lloraras por Saul pues que le Yo tolli que non reynase
 en Yrrael? E Yo le dy e Yo le tolli. E dexa eso ya, e
 finche tu cuerno de olio, e consagraras. E enbiar te he
 Yo a casa de Ysay, fiio de Obec, ca Yo cate en sus fiios
 de Ysay quien sea rey para Mi en Yrrael.»
 
 E dixo estonçes Samuel a nuestro Sennor que aquello commo
 lo faria el, ca lo sabrie Saul e que lo matarie por
 ello. E dixole Dios a esto, segunt cuenta la Briuia:
 «Toma vn bezerro del busto de las vacas que lieues en tu
 mano, esto es contigo, e aseguraras el pueblo con el. E
 ellos, luego que te vieren, preguntar te an que por que
 vienes. E dezir les as tu que para fazer sacrifiçio al
 Sennor.» E dize Josefo que los del pueblo, quando lo
 vieron, que le preguntaron luego que por que venie, asy
 commo gelo dixera Dios que lo farian, e que le dio Dios
 en esto carrera de segurança.
 
 E maestre Pedro departe que luego que le vieron, que le
 preguntaron: «¿La tu venida es de paz o commo es?» Ca
 diz que ouieron miedo que benie por poner algunt castigo
 sobrellos por alguna cosa que fizieran contra Dios, e
 que le enbiara el rey a aquello alli, o por ventura que
 barajara el con el rey e que non lo osarien resçebir; e
 el que les dixo commo venie a sacrificar, e a ellos que
 les plogo estonçes con el e que lo resçibieron bien. E
 cuenta la Briuia que le mando Dios que quando ouiese a
 fazer sacrifiçio, que llamase a Y say; e desi que le
 mostrarie commo fiziese, e que vnçiarie e consagrarie
 para rey a qual quier que el alli mostrase. E diz que
 Samuel que fizo commo le mando Dios, e que tomo su
 bezerro e fuese con el para Beteleen.
 
 E los viejos de la çibdat, quando lo supieron,
 marauillaronse del e de su venida. E salieronlo luego a
 reçebir e preguntaronle commo deximos. E el respondioles
 commo es dicho otrosi. E en pos aquello dixoles: «Lauad
 uos, e parad uos todos linpios, e venid comigo. E fare
 el sacrifiçio.» E dezieles asy por asegurar les e que
 non metiesen mientes a al nin le descubriesen al rey.
 Pero dize la Briuia e maestre Pedro que santiguo el alli
 a Ysay e a sus fiios que salieran y, e que los llamo
 sennalada mente al sacrifiçio, e contoles en apartado el
 fecho por que venie.
 
 E cuenta Josefo e maestre Pedro que fecho el sacrifiçio,
 que los paro ante el altar. E dize la Briuia que
 llegando ellos e parandose alli, que cato Samuel a
 Heliab, el mayor fiio de Ysay, e parole mientes. E dizen
 Josefo e maestre Pedro que lo vio grande e fermoso, e
 asmo que serie aquel para rey. E cuenta la Briuia que se
 torno escuentra Dios e dixo ante el Sennor: «¿Sinon es
 este Heliab el cristo del Sennor e cristo para ante ese
 Sennor?» E respondio estonçes nuestro Sennor a Samuel
 sobresta demanda e dixole asi, segunt cuenta Geronimo e
 la Briuia: «Non le cates a la cara nin a la altura del
 su estado, ca ese Heliab Yo le deseche. E Yo non judgo
 segunt la vista del omne. E el omne vee las cosas que
 paresçen, mas el Sennor el coraçon cata.»
 
 E sobresto razona Josefo e maestre Pedro otrosi e
 departen que por que era Heliab el mayor fiio de Jese e
 Ysay -ca estos dos nonbres ovo el padre del rey Dauid- e
 lo viera el profeta Samuel luengo de cuerpo, e fermoso,
 e muy bueno

[ 296 ]
 fascas de buen contenente, que
 asmo por la grand fermosura que veye en el que aquel era
 el que auia de seer rey; e demando alli a Dios si
 vnçiarie e consagrarie a aquel Heliab que veye tan
 grande e tan fermoso mançebo tanto que se marauillaua
 del, e le judgaua por derechero para e inperio; e que le
 dixo asi nuestro Sennor: «Samuel, los omnes non veen lo
 que Dios entiende. E tu catas a la fermosura del mançebo
 e aluedrias le por ende para rey; mas Yo non cato la
 fermosura del cuerpo nin la fago alteza real, mas escojo
 e resçibo la virtud del coraçon que es sin dubda. Ca
 deuen los omnes saber que aquel es fermoso acabada mientre el que resplandeçe con estas quatro virtudes:
 piedat, justiçia, fortaleza, e sobre todo obedençia. E
 demas si todas aquellas cosas de que la fermosura del
 alma se faze fuere conplido, es mucho mejor.»
 
 E Samuel, pues que ovo de nuestro Sennor esta respuesta,
 dixo a Ysay que non era aquel el su fiio que Dios querie
 para rey. E llamo estonçes Aminadab, el su segundo fiio,
 e aduxolo ante Samuel. E Samuel, quando lo vio, dixole:
 «Nin este non es avn el tu fiio que Dios escogio.» E
 despues aduxole otro que dezien Sama; e dixole Samuel
 por el aquello mismo que por los otros dos.

 [XC.] De commo presento Ysay sus fiios a Samuel, e fue
 Dauid escogido para rey de Yrrael.
 Ysay tomo esa ora siete fiios que auia, segunt dize
 Geronimo en la Briuia, e aduxolos todos e parolos ante
 Samuel. E cuenta aqui Josefo los seys dellos por sus
 nonbres desta guisa: al primero Heliab, el segundo
 Aminadab, el terçero Sama, el quarto [Natha]nalac, el
 quinto Rochel, el sesto Asan. E del seteno destos fiios
 de Ysay que non cuenta Josefo nin le pone aqui; e lo
 cuenta Geronimo en la Briuia, mas [nol non]bra nin a el
 nin a todos los otros siete. E departe ende maestre
 Pedro e dize que ovo nonbre Natan e que fue fiio de
 Samaa, fiio de Ysay; e quel porfijara Ysay e con[to] lo
 por su fiio con los otros seys suyos; e que por eso dize
 Geronimo en la Briuia que tomara Ysay sus fiios que auie
 que se fazien siete, pero con aquel nieto que porfijara,
 e que los paro ante Samuel.
 
 E dizen adelante Geronimo en la Briuia, e Josefo, e
 maestre Pedro, e los otros sabios que desta estoria
 fablaron, que Samuel pues que los touo todos siete ante
 si, que los vio non menos fermosos que al primero. E
 fizo Samuel su oraçion e demando a nuestro Sennor que
 qual dellos querie para rey. E respondiole Dios que
 ninguno de aquellos. E diz la Briuia e los otros sabios
 que desto fablan que dixo asi Samuel estonçes a Ysay:
 «Sinon son conplidos aqui los tus fiios.»
 
 E respondio Ysay: «Otro he avn, mas es pequenno e anda en
 el monte con las ouejas. E este las apaçe e me las
 guarda.» E dixo estonçes Samuel a Ysay: «Enbia por el e
 adudmelo aqui, ca sepas que non nos asentaremos a comer
 ante que el aqui non venga.» E era Dauid mançebillo
 ninno, e bien colorado, e fermoso de vista e de faz, asi
 commo dize Geronimo en la Briuia, e el menor fiio que
 Ysay auia. E segunt cuenta Josefo, fablo aquella ora
 Samuel con nuestro Sennor, pues que vio a Dauid, e
 demandole que mandaua fazer. E respondiole estonçes
 nuestro Sennor e dixo: «Este es el que yo escogi entre
 los fiios de Ysay para reynar sobre el mio pueblo de
 Yrrael.»
 
 E desi mando a Samuel que todos los que en el sacrifiçio
 ouiesen a comer que se asentasen a ello. E asentose el e
 fizo al ninno Dauit asentar se so el pero a la su mesa,
 que mas non por la onrra de aquello que sabie que auie a
 seer rey; e a su padre Ysay que se asentase con los
 otros sus fiios a otra mesa a su parte. E asi estouieron
 asentados aquel dia a comer.
 
 E desque ouieron comido el sacrifiçio, dixo nuestro
 Sennor por Dauit a Samuel profeta, asi commo cuenta
 Geronimo en

[ 297 ]
 la Briuia: «Leuantate, e
 vntalo e consagralo, ca ese es.» E leuantose aquella ora
 Samuel, e torno el cuerno del olio que oystes que le
 mandara Dios adozir, e lo tenie guisado para ello, e
 vnçiolo en medio de sus hermanos. E endereçose estonçes
 el espiritu del Sennor escuentra Dauit, asi commo cuenta
 Geronimo, de aquel dia adelante en quanto Dauid biuio
 despues.
 
 E cuenta Josefo que dixo estonçes Samuel a Dauid commo le
 auie Dios escogido entre todos los linages de Yrrael
 para reynar sobre todos. E amonesto lo alli que fuese
 derechero en estas cosas sobre todas las otras: lo vno,
 que fuese derechero en todos los pleytos del pueblo, e
 en sus fechos, e en sus cosas; [lo al], que fuese
 obediente a los mandados de Dios; e que si asy fuese e
 se mantouiese, que le durarie el reyno mucho tienpo, e
 que serie la su casa de grand fama, e que el destruyrie
 los filisteos, e que vençerie a todas las gentes con
 quien se tomase, e que heredarie por alli grand
 [gl]oria, e que tal la aurie el e que tal la dexaria a
 los suyos que vernien en pos el.
 
 E Samuel. pues que ovo amonestado a Dauid e ensennado
 desta guisa, dize Geronimo en la Briuia que se fue para
 Ramata, su villa e su morada, e que se partio aquella
 ora de Saul el espiritu del Sennor. E dize aqui Geronimo
 que desanparo la diuinidat a Saul e que paso a Dauid; e
 Dauid, que viniendo el Espiritu Santo sobrel, que
 començo a profetar.

 [XCI.] De la melezina contra la enfermedat del rey
 Saul.
 Cuenta la Briuia que maltraxo de alli adelante espiritu
 malo del Sennor a Saul. E vieronlo sus siruientes e
 dixeronle asi: «¡Euas que el mal espiritu de Dios te
 maltrae!» E dize Josefo que tomaron estonçes adesora a
 Saul vnas pasiones e demonios que le trayen a vnas
 angosturas e afogamientos que le querian matar. E eran
 tales estos afogamientos que los fisicos non podien
 fallar y ninguna melezina contra ellos.
 
 E cuenta sobresto Geronimo en la Briuia, e desi Josefo e
 maestre Pedro, que dixeron a Saul aquellos sus
 siruientes «Sennor, manda que busquemos alguno que tanga
 bien viuela, o çitola, o salterio, o farpa, o algunt
 estrumento que suene dulçe e bien; e que aquel que bien
 lo supiere fazer que este aqui todavia ante ty; e quando
 te estas angosturas tomaren, que tanga el su estrumento.
 E con el sabor que aueras pasar te a la ocasion e el
 trabajo, que lo non sintiras tanto.» E el rey non se les
 quiso encobrir del mal que auia. E touolo por bien e
 mando que le buscasen luego tal omne que cantase bien e
 tanxiese con su mano el estrumento por que se le fiziese
 mas liuiana e mas ligera de sofrir la enfermedat quando
 le viniese, e que gelo aduxesen.
 
 E cuenta maestre Pedro en este lugar que dizen los
 fisicos que el armonia que es dulçe son, e que a natura
 de fazer al alegre mas alegre e al triste de parar le
 mas triste. E dize otrosi maestre Pedro que los
 matematicos muestran que muchos demonios son que non
 pueden sofrir el armonia, e avn que tiempos ay que
 ningunos de los malos espiritus que la non pueden
 sofrir, e mas que fuyen antella.
 
 E dize Geronimo en la Briuia que vno de aquellos
 siruientes que alli estauan que dixo al rey: «Sennor, yo
 vy en la çibdat de Betelen en casa de Ysay vn su fiio de
 ese Ysay que canta muy bien, e tanne la farpa, e el
 salterio otrosi, e çitola, e vyuela, e avn todo otro
 estrumento muy bien. E es avn mançebillo de edat, mas
 muy valiente a manos e de su cuerpo, e varon batallador,
 e muy entendido, e muy aperçebido, e bien razonado en
 sus palauras, e varon fermoso; e es Dios con el.» E
 Saul, quando esto dixeron e oyo tantos bienes del, enbio
 sus mandaderos a Ysay por Dauid con su carta en que le
 dixo estas palauras pocas: «Ysay, enbiame tu

[ 298 ]
  
 fiio Dauid que es en los estremos con los ganados.»
 
 E Ysay, quando este mandado ovo e esta carta oyo,
 marauillose que podrie seer aquello por que el rey
 querie a aquel su fiio. Pero dize Josefo que le enbio
 dezir en aquella su carta el rey Saul commo le dixeran
 algunos de sus priuados que era Dauid mançebillo, e
 fermoso, e valiente, e entendido; e que non le descubrio
 y otra razon por que enbiase por el, synon que le querie
 veer por las bondades que le dezien que auia en el e que
 tal moço commo aquel para rey era, e para en su camara,
 e seruir antel.
 
 E Ysay, asmando de rey e de sennor natural lo mejor
 todavia en esto e en toda otra cosa, tomo vn asno lleno
 de panes, e vna galleta de vino, e vn cabrito de cabras;
 e enbiolo con Dauit, su fiio, a Saul, que mas non por
 estas dos razones: la vna, por auer le mas pagado el e
 su fiio; lo al, por mostrar le omillamiento, e onrra, e
 obedeçimiento commo a su rey. E fue Dauit con sus
 presentes al rey Saul. E asi commo llego, diz que se
 paro antel; e Saul, quando lo vio, que touo que verdat
 le dixera su priuado, e que se pago de Dauid, e que le
 plogo con la su venida, e que se gozo con el e quiso lo
 bien.
 
 E finco Dauid con Saul. E quando le tomaua el espiritu
 malo, e aquel mal e aquellas angosturas, tannie Dauit su
 farpa antel e cantaua. E yua por ende muy mejor a Saul
 en su dolençia e al apretamiento en que estaua, e
 sentielo muy menos. E dizen Geronimo e Josefo que tanto
 se pago Saul de Dauid que touo que era derechero de todo
 bien. E maguer que dizen agora en el nuestro tienpo
 algunos -que non entienden nin saben tanto de los
 poderes nin de las noblezas de los reyes e de los otros
 prinçipes, que pueden fazer caualleros, mas que ninguno
 non puede fazer escudero- dizen Geronimo en la Briuia e
 Josefo en el sesto libro de su estoria que fizo alli el
 rey Saul su escudero a Dauid, e que le dio muchos
 donadios, e que le onrro a muchas guisas; e que le enbio
 de cabo a su padre Ysay a dezirle que Dauid, su fijo,
 que atal fincaua para seruir antel, ca se pagaua del, e
 de su seruiçio, e de su apostura, e de sus costunbres.
 
 E dize Josefo que Ysay que lo touo por bien e por merçed
 de Dios e del rey, e que non contradixo al rey Saul lo
 que enbio dezir, mas que lo otorgo. E dizen otrosi
 Geronimo e los otros santos padres esponedores desta
 guisa; que finco Dauid con el rey Saul, e cada que el
 mal espiritu conprendie a Saul que tomaua luego Dauid su
 farpa e tanniela. E esforçaua a Saul e yuale mejor por
 ello, ca se partie del el mal espiritu a las vezes. E
 quando terminaua Saul e estaua asi que non venie a el
 aquel espiritu malo, que enbiaua a Dauid a casa de su
 padre Y say a ver a el e a sus hermanos e a sus
 conpannas, e que folgase alla fasta que fuese menester
 otra vez.

 [XCII.]De commo sacaron su hueste los filisteos contra
 los judios.
 En todo esto, asi commo cuenta Geronimo en la Briuia en
 el diez e siete capitulo del Primero Libro de los Reyes
 e Josefo en el su sesto libro que fizo de la estoria de
 la Antiguedat de los Judios, los filisteos non a luengo
 tienpo en pos esto sacaron su hueste e llegaron grandes
 conpannas para yr a lidiar con los ebreos. E ayuntaronse
 en Socot, que era estonçes vn castillo en la suerte del
 linage de Judas, e ayuntose su hueste entre aquel
 castillo de Socot e Azecha, que era otrosi vna çibdat de
 los cananeos, asi commo dize Gregorio en la glosa. E
 caye otrosi en la suerte de los del linage de Judas, mas
 non la auien avn conquista. E era aquel lugar en el cabo
 de los terminos de la tierra que les prometiera el
 Sennor.
 
 E Saul e los varones de Yrrael ayuntaronse e vinieron a
 vn lugar a que llamauan el Val del Arbol Terebinto. E
 sobre la razon deste arbol terebinto dize maestre Pedro
 que aquel arbol de aquel valle fue so el que Jacob
 ascondio los ydolos. E asi commo cuenta Geronimo en la
 Briuia, en-

[ 299 ]
 dereçaron los ebreos
 alli su az contra los de Filistin. E los filisteos
 estauan sobre vn monte de la vna parte e los ebreos
 seyen sobre otro monte de la otra parte del valle que
 era entrellos.
 
 E en este lugar dize Josefo que vinieran alli los
 filisteos primero que los ebreos, e que primero se asentaron en aquel monte. Mas diz que desque llego Saul
 -que era cauallero bueno en armas e rey aventurado- a
 aquel monte, que se asento en el en tal lugar que fizo a
 los filisteos leuantar se dende donde estauan e pasar a
 la otra parte del val a otro monte que estaua otrosi de
 aquesa parte. E avn mas dize que el monte vno era, mas
 aquexo Saul a los filisteos de guisa que los leuanto de
 alli do posaran de luego que llegaran, e amidos los fizo
 pasar a la otra parte del monte. E partieron desta
 manera amas las huestes aquel monte entrellos.
 
 E aqui dize maestre Godofre, en la onzena parte del libro
 Panteon que fizo de la estoria del buen enperador Don
 Fredrico el primero, que ovo alli en la hueste de
 aquellos filisteos gentiles caualleros de carros treynta
 mill, e de otros caualleros a cauallo seys mill, e que
 la otra conpanna dellos que alli salio que eran muchos
 sin cuenta asi commo el arena de la mar.

 [XCIII.] De commo salio Golias el filisteo a demandar
 a la hueste de los judios batalla vno por otro.
 Estando las azes de los de Yrrael de la vna parte del
 monte e las de los filisteos de la otra, commo es
 contado, apartose vn filisteo de las azes de los de
 Filistin. E cuenta del Geronimo en la Briuia que era
 omne de grand cuerpo, tanto que diz que auie de alto 
 seys cobdos e vn palmo.
 
 E llamanle Geronimo, e maestre Pedro, e maestre Godofre,
 e avn la Briuia, en el latin spurio. E departe Agostin
 en la glosa sobre este lugar que spurio tanto quiere
 dezir en el lenguage de Castilla commo omne fiio de vil
 padre e de madre fiia dalgo. E sobresto dize otrosi
 Vguiçio que el omne spurio non es fecho de lindo
 casamiento e es aquel a quien en los denuestos llaman
 fornezino.
 
 E dize Josefo que era natural de la çibdat de Gec. E
 departen avn sobrello maestre Pedro en su estoria e
 Agostin en la glosa que el padre del fuera gigante e la
 madre natural de aquella çibdat de Gec, e que era omne
 valiente, e de vna fechura espantosa, e negro. E avn
 dize maestre Pedro que su madre que judia fuera, e que
 atal omne fiio de padre gentil e de madre judia que
 estos tales asi fechos que sieruos eran de los
 filisteos. E llamanle todas las estorias Golias por
 nonbre.
 
 E de las armas deste Golias fablan otrosi todos e dizen
 que el yelmo era grande, como convenie a la su cabeça, e
 fecho de aranbre; e la su loriga presa toda, e
 encadenadas en vno las mallas con fierros fechos commo
 anzuelos. E cuenta Geronimo que pesaua çinco mill
 siclos, e maestre Godofre diz que seys mill; e era
 otrosi de aranbre, e las brasoneras e el escudo que era
 de aranbre. E dizen que el escudo que era tan alto que
 le cubrie de los pies fasta ensomo de la ceruiz; e avn
 mas el asta de la su lança cuentan que era tan gorda
 commo vna viga; e la cuchilla del fierro della que era
 tan grande que pesaua seysçientos siclos.
 
 E este Golias, saliendo de su hueste armado desta guisa,
 leuaua delante de si su escudo. E vino a medio de las
 huestes, e parose, e començo a llamar contra las
 conpannas de Yrrael. E dixoles. «¿Por que venistes aqui
 asi guisados para lidiar? E ¿commo, non so yo el
 filisteo e vos sieruos de Saul? Non fagades asi, mas
 escoget vno de uos, e deçenda e lidie comigo. E si
 comigo pudiere lidiar e me derribare e me vençiere,
 seremos nos vuestros sieruos; e sy por ventura yo
 pudiere mas e vençiere al vuestro, que vos que seades
 nuestros sieruos e nos siruades.»
 
 E dezieles mas, segunt cuenta Josefo

[ 300 ]
 en
 esta glosa: «¿Que menester es o que pro tiene en perder
 se aqui oy asi vuestras huestes? E ¿non sera muy mejor
 que lidiemos sendos de cada vna de las huestes que
 matarnos asi todos? E demando vos a todas las conpannas
 de Yrrael, e afruentovos dello, que me dedes oy de uos
 vn varon que lidie comigo vno por otro, e se departa por
 aqui esta contienda, e que se destage el danno que por y
 puede venir en todos. E asi vos acometo de batalla de
 vno por otro e vos porfaço dello.»
 
 E desta guisa e con tal afruenta de batalla los cometio
 Golias quarenta dias, vnos en pos otros cada dia, asi
 commo cuentan Josefo e maestre Pedro. Mas Saul e todos
 los otros de la hueste de Yrrael tan grande auien el
 miedo de Golias que non respondien ninguna cosa e
 fincauan todos espantados de mala guisa ante las
 palauras del, e la estranneza de la su grandez e de la
 su vista. Pero, asi commo cuenta Josefo, guisauanse toda
 via Saul e los suyos e tenien sus azes paradas commo
 para batalla, mas non que se atreuiesen a salir a ella.

 [XCIV.] De commo enbio Ysay a Dauid, su fiio, a la
 hueste a veer a sus hermanos.
 En todo esto, asi commo cuenta la Briuia, Dauid -aquel
 mançebillo de quien auemos dicho fiio de Ysay de
 Betelen, la de Juda- era en casa de su padre. E aquel
 Ysay, su padre, era ya viejo e vno de los de la mayor
 hedat que en toda su generaçion eran. E de los siete
 fiios, que vos auemos departido que auia este Ysay, los
 tres mayores eran alli con Saul en la hueste. E destos
 era el primero Heliab, el segundo Aminadab, el terçero
 Samaa, ca a Dauid -por que era avn moço- auiele enbiado
 el rey Saul a casa de su padre e que fincase y fasta su
 venida de su hueste; e que mientra aquellos hermanos de
 Dauid eran en la hueste con Saul, que Dauid que guardase
 e apaçiese la grey de su padre en Betelen. E asi lo
 fazie Dauid que mientra los otros eran en la hueste, el
 andaua guardando los ganados de su padre.
 
 E el filisteo Golias salie, commo solie cada mannana e
 cada noche, a aquel lugar a demandar batalla de vno por
 otro. Mas tan grande era el miedo que los ebreos auien
 de aquel filisteo que non auie en todos ellos vno nin
 mas que se treuiese contra el nin osase dezir que el
 lidiarie con el, nin avn por la ley de Dios por quien se
 deuien trabajar cada vno de los ebreos.
 
 E en todo esto Ysay auia grand sabor de saber commo les
 yua en la hueste e que era de sus fiios. E dixo a Dauid,
 su fiio: «Tus hermanos son en la hueste, commo tu sabes,
 e non sabemos commo les va. E querria que los fueses
 veer, e leuar les lo que an menester, e saber que
 fazen.» E diole estonçes Ysay a Dauid, su fiio, tres
 moyos de farina. E por esta medida tres moyos, asi commo
 departen los esponedores, dize Geronimo en la Briuia
 efipolenta.
 
 E diole sobresto diez panes cochos que les leuase otrosi,
 e diole diez quesos pequennos rezientes. E estos diez
 quesos le mando dar apartada mientre en presente a aquel
 cabdillo con quien fallase a sus hermanos, e que viese a
 sus hermanos de guisa que supiese bien si andauan y por
 buenos e si fazien bien sus faziendas, e aprendiese con
 quales conpannas eran ordenados en la hueste.
 
 E mientra Ysay ordenaua commo fuese Dauid a la hueste,
 Saul e los suyos esforçauanse quanto podian contra el
 filisteo, pero non para lidiar con el mas para mostrar
 esfuerço e fazer y la mejor muestra e pasada que
 pudiesen fasta que Dios ouiese merçed dellos e les
 enbiase algunt conorte de commo fiziesen.
 
 E en todo esto estauan todos en el Val de Terebinto, asi
 commo cuenta Geronimo, e alli lidiauan contra los
 filisteos. E sobre la razon deste terebinto dizen los
 esponedores desta estoria que terebinto es vn

[ 301 ]
 arbol de que mana resina muy prestadiza. E
 este era el arbol so que ascondio Jacob los ydolos
 quando venie de Mesopotamia con su muger, e sus fiios, e
 sus ganados. E yazie aquel lugar contra la çibdat de
 Nabo.
 
 E agora contar vos hemos de commo fizo Dauid.

 [XCV.] De commo vio Dauid a sus hermanos e dixo que
 lidiarie con Golias.
 Leuantose Dauid de buena mannana commo le mandara su
 padre, asi commo cuenta Geronimo en el diez e ocho
 capitulo del Primero Libro de los Reyes. E encomendo su
 ganado a quien gelo guardase, e cargose bien de las
 cosas que le mandara el padre, e fuese para la hueste a
 sus hermanos. E vino a vn lugar que llamauan Malaga do
 yazie la hueste. E los de Yrrael salieran ese dia a la
 batalla; e fazien grand roydo amas las partes alli do
 estauan para lidiar, ca tan bien los filisteos commo los
 ebreos tenien sus azes paradas que non estauan ya en al
 synon en ferir se.
 
 E en todo esto, oyendo el grand clamor e los alaridos de
 la hueste, encomendo a los que venien con el todo lo que
 traye e castigo commo gelo guardasen bien. E desanparolo
 todo desta guisa e corrio al lugar de la batalla do
 fazien el mayor ruydo. E en llegando demando luego por
 sus hermanos e por la fazienda de la hueste, e si era
 bien de todos o commo les yua. E estando el avn en esta
 pregunta razonandose, paresçio aquel filisteo Golias e
 demando batalla vno por otro, diziendo sus palauras
 grandes e denostando a los judios commo solie.
 
 E oyo Dauid aquellas soberuias; mas de los otros de
 Yrrael ninguno non tornaua y cabeça para recodir le. E
 quando vieron a Golias, començaron todos a foyr, ca le
 auien grand miedo ademas, asi commo cuentan todas las
 estorias. E dixo cada vno desos de Yrrael escuentra
 Dauid commo le veyen de nueuo alli: «E ¿non viste tu avn
 aquel varon que se paro agora alli con tamanna soberuia
 para prouar e denostar a Yrrael e a Dios? E lo faze asy
 cada dia; mas a qual quier de toda nuestra hueste que se
 treuiese a lidiar con el e le firiese de rezio e lo
 vençiese, enrriqueçer le ye el nuestro rey de grandes
 riquezas e franquear le ye la casa de su padre que nunca
 pechase en Yrrael. E avn mas le faria el rey que le dara
 su fiia por muger, ca asi lo ha el dicho por la hueste e
 dado por firme.»
 
 E Dauid, veyendo la soberuia del filisteo e commo estaua
 denostando a los de Yrrael asi commo sinon ouiese
 entrellos ninguno que con el osase lidiar, dixo a
 aquellos suyos de Yrrael que estauan alli con el e con
 quien el fablaua: «¿A mi que me darien si yo este
 filisteo matase e tolliese este denuesto de Yrrael? Ca
 ¿qual es aquel filisteo descreydo que denuesta las azes
 del Dios biuo?» E el pueblo que estaua aderredor de
 Dauid respusole aquellas mismas palauras, e nonbraronle
 aquellos mismos dones que auedes oydo que dixeron que
 darie el rey a quien quier que lo fiziese e de Golias
 los vengase.
 
 E Dauid, asi commo cuenta Josefo, asannandose por las
 blasfemias e denuestos que el filisteo estaua diziendo
 contra la su hueste, e por el apretamiento e la pena en
 que traye a los ebreos, fablo con sus hermanos lo que le
 mandara su padre. E en cabo dixoles: «Guisado esto yo
 para lidiar solo con aquel filisteo, nuestro enemigo,
 que nos asi afruenta e maltrae.»
 
 E quando esas palauras le oyo Heliab, su hermano, pesole
 dellas temiendo, asi commo cuentan maestre Pedro e
 Josefo, que de commo era avn mançebillo e non auie la
 fuerça conplida nin era tan sabidor de armas, que
 cometerie la lid e que saldria ende vençido o por
 ocasion que lo matarie aquella bestia fiera mala. E
 cuenta la Briuia que le dixo asi sennalada mente: «¿Por
 que veniste aca o por que

[ 302 ]
 dexaste en el
 desierto desanparadas aquellas ouejas poquillas? Mas yo
 se bien la tu soberuia e la maldat del tu coraçon, que
 non veniste aca por otra mandaderia tanto commo por veer
 la lid commo moço garrido e trauieso.»
 
 E respuso le Dauid e dixo: «¿Que fize yo? E esto que digo
 yo ¿es avn al sinon palaura? E por mi palaura sola non
 deuia yo asi ser maltraydo, non la diziendo tanto con
 cobdiçia que yo auia de lidiar commo por grand sabor que
 auia de vedar a aquel non çircunçidado la soberuia e los
 denuestos que esta diziendo al pueblo de nuestro Dios.»
 
 E este hermano de Dauid que cuenta la Briuia que fue
 Heliab, pero dize Josefo que Aminadab era; mas tenemos
 nos que amos hermanos fueron; Heliab e Aminadab. E
 castigaronle que se alçase de aquellas palauras dezir,
 ca non auie avn edat para ello nin la sabiduria; e
 mandaronle que se tornase para su padre e se fuese a
 guardar su ganado.
 
 E cuenta Josefo que ovo Dauid verguença a sus hermanos, e
 que se partio dellos e los dexo alli, e fuese a otra
 parte de la hueste e fablo con vnos de los caualleros. E
 dize Josefo que les dixo sobre el fecho desta lid la
 razon misma que dixera ante sus hermanos, e que el
 pueblo que le respondiera de parte del rey aquello mismo
 que auedes oydo que le dixeran antes. E aquellos que le
 esto oyeron a Dauid, commo dezie que lidiarie sennero
 con aquel filisteo, mostraronlo al rey.
 
 E el rey, pues que oyo la voluntad del mançebo, mandolo
 llamar, e aduxeron gelo luego delante. E conoçiolo el
 rey; e dixo luego Dauid al rey: «Rey, non se abaxe tu
 coraçon nin desmayes, ca yo tu vasallo so e tu siruiente
 e tu sieruo; mas lidiare con este filisteo e con el
 ayuda de Dios quebrantare la soberuia deste enemigo. E
 maguer que el tan luengo pareçe, yo lo metere deyuso de
 nos. E desta guisa fincara escarnido el nuestro enemigo
 e la tu hueste yra gloriosa e ensalçada con buen prez e
 buen fecho, demas yendo el filisteo vençido de varon que
 non es batallador nin sabio de batalla. Mas morra el a
 las mis manos, que so avn moço de hedat, e sonara que vn
 tu moço mato a Golias el gigante e quebranto a los
 filisteos. E coraçon de ninguno de todos los nuestros
 non desmaye ninguno por ello nin se espante por la su
 grandez, ca esto yo lo librare con Dios.»
 
 E dixo estonçes Saul a Dauid, segunt cuenta la Briuia:
 «Tu non eres ygual deste filisteo para lidiar con el de
 guisa que sufras la su valentia, ca eres ninno; e este
 es ya omne fecho, e grande, e guerrero, e lidiador del
 comienço de su mançebia aca.» Pero asi commo departe
 Josefo, marauillauase mucho Saul del atreuimiento e del
 grand coraçon de Dauid; mas por todo esto non auie fiuza
 en el por que era avn de poca edad e flaco para con tan
 fuerte cauallero commo el otro.
 
 E dixo estonçes a Saul Dauid e contole vnos enxenplos de
 cosas que le acaesçieron en los montes, commo oyredes,
 curiando el sus ganados. E dixole asi: «Rey e sennor, yo
 tu sieruo apaçia la grey de mio padre en la montanna. E
 venie a las vezes leon, a las vezes oso, a las vezes
 lobo; e tomauame el carnero de en medio de la grey. E yo
 salia a ellos, e segudaualos, e alcançaualos, e
 tolliales el carnero de la boca. E ellos leuantauanse
 contra mi; e yo prendialos por las baruillas e por las
 colas apretandoles las gargantas, e afogaualos e
 mataualos desta guisa firiendo con ellos en tierra. E
 esto fize yo al leon e al oso, que so el tu sieruo. Onde
 este filisteo descreydo e non çircunçidado sera agora
 commo vna destas bestias a quien yo mate; e asi le fare
 commo fize a ellas. E agora yre e tollere este denuesto
 de nuestro pueblo, ca este filisteo non çircunçidado que
 oso dezir mentiras e maldezir a la hueste del Dios biuo
 ¿quien es?» E sobresto dixo Dauid: «Este esfuerço de
 aquel Sennor que libro a mi del poder del leon e del
 poder del oso, ese me librara de la mano e del poder
 deste filisteo.»
 
 E dixo estonçes Saul a Dauid: «Pues,

[ 303 ]
 ve e
 Dios sea contigo, que te ayude contra nuestro enemigo e
 te lo de quebrantado e vençido.» E dixo estonçes Dauid a
 Saul: «Sennor, si me Dios ayuda que yo quebrante al
 filisteo de guisa que cunpla a ty e a nuestra
 hueste,¿dar me as los dones que prometies a quien con el
 lidiase e lo vençiese?» E respusole el rey: «Dare e non
 dubdes y; e esfuerçate a acabar este fecho.»
 
 E partio estonçes Dauid las cosas con que lo enbiara su
 padre a la hueste, asy commo cuenta maestre Godofre. E
 dio a sus hermanos lo suyo, e al su sennor diole los
 diez quesos que le enbiara Ysay. E desque fue
 desenbargado de las cosas de su mandaderia, vestiolo
 Saul de sus vestidos, e puso le vn yelmo de aranbre en
 la cabeça, e vistiole otrosi vna loriga. E çinxose Dauid
 la espada del sobre su vestido, e començose a ensayar sy
 podria yr desenbargada mientre armado contra el
 filisteo. Mas non auia Dauid en costunbre de salir a
 ninguna contienda con tales armas, e non se afazie a
 ellas, e teniese por enbargado con ellas.
 
 E dixo a Saul, segunt cuenta Josefo: «Sennor rey,
 afeytamientos de armas tuyos son que eres valiente e as
 fuerça de traer estas cosas mayorales, ca non puedo asi
 andar por que non he vso de traer tales armas. Mas a mi,
 tu siervo, mandame tomar aquel guisamiento con que yo
 querre lidiar.» E dexolas alli luego antel.

 [XCVI.] De commo mato Dauid a Golias.
 Dauid, pues que dexo las armas del rey Saul, armose el de
 la guisa que oyredes, asy commo cuenta la Briuia e los
 otros escritos que desta estoria fablan. E tomo luego su
 cayado, que traya sienpre en su mano commo pastor
 andando con su ganado, e escogio çinco piedras leznes e
 muy linpias -e estas eran guijas redondas-, e metiolas
 en el çurron que traye como pastor. E dize la Briuia e
 las otras estorias que leuaua vna fonda en la mano
 diestra.
 
 E Dauid, armado desta guisa, salio al filisteo al canpo.
 E fizo aquella ora el rey Saul su oraçion a Dios que
 guiase a Dauid e lo ayudase a uençer a aquel enemigo de
 Yrrael. E salio aquella ora el filisteo al canpo, e fue
 veniendo su paso e llegandose contra Dauid e su escudero
 con sus armas antel. E quando vio el filisteo a Dauid,
 catolo todo e desdennolo commo quien lo non preçiaua
 nada.
 
 E dixo el filisteo: «¿Commo, sinon so yo can, que con
 cayado vienes tu a mi?» E maldixole estonçes el filisteo
 a Dauid con los sus dioses, e cofondiole con ellos sy en
 ellos algunt poder ouiese. E desi dixole asi : «Pues que
 tu asi sales e con tal escarnio vienes a mi, ven, ca yo
 dare agora las tus carnes a las aues del çielo e a las
 bestias de la tierra.» E respondio estonçes Dauid e dixo
 al filisteo que le tenie non por can tan sola mente mas
 avn por cosa peor que can.
 
 E dixole: «Tu vienes a mi con espada, e con lança, e con
 escudo; mas yo vengo a ty en el nonbre del Sennor de las
 huestes, Dios de los de Yrrael, a los que tu maltroxiste
 e denosteste oy. E meter te a aquel Sennor en la mi
 mano, e ferir te he yo, e leuare de ti la cabeça, e dare
 yo oy los carcados de los de la hueste de los filisteos
 a las aves del çielo e a las bestias de la tierra, por
 que sepa toda la tierra que es el Sennor Dios en Yrrael.
 
 »E conosçeran todos los fieles de Dios que el Sennor non
 salua con espada nin con lança, ca dEl es la batalla. E
 metera oy a vos en las nuestras manos, e dare yo oy el
 tu cuerpo a los canes a quien tu semejas. E sabran todos
 que Dios es el adelantado e el cabdillo de los ebreos, e
 que las nuestras armas El es sienpre e la nuestra
 fortaleza; ca tu e los tuyos, commo non sabedes que es
 Dios nin soys suyos, non fiades en al sy non en armas e
 en vos. E commo quier que tu seas grande e valiente a
 manos, e eres ya valiente de lengua e dezir denuestos e
 maltraemientos

[ 304 ]
 al pueblo del Sennor, mas
 tu veras oy lo que nuestro Sennor Dios fara en ty e en
 la tu hueste. E ninguna muchedunbre de gentes nin
 grandes guisamientos de armas non valen nada e sin pro
 son si Dios non es y.»
 
 E asannose Golias mucho a estas razones que dezie Dauid e
 llegose para ferir le. Mas Dauid, con quien era el
 espiritu e la virtud del verdadero Dios, quando aquello
 vio, apresurose mas e vino contra el filisteo. E departe
 Josefo en este lugar que el filisteo con el peso de las
 armas que traye que non podie correr apriesa e que venie
 su paso a Dauid.
 
 E dize Geronimo que Dauid, commo andaua escueto de
 pesadunbre de armas, que corrie libre mientre a toda
 parte commo querie. E en yendo contra el filisteo metio
 mano a su çurron e saco vna de aquellas çinco piedras
 que oystes que metiera y. E metiola en su honda e troxo 
 la honda aderredor con ella. E commo lo auia vsado e era
 ende maestro, tiro e dio a Golias con ella en la
 fruente, e metiogela por los tiestos adentro fasta que
 paso a los meollos.
 
 E en este lugar dizen Geronimo, e Josefo, e maestre
 Godofre que desta pedrada fue derribado Golias en tierra
 e cayo sobre su faz. E maestre Pedro departe en su
 estoria que firio Dauid a Golias de tres piedras que
 echo vna en pos otra con su honda; e que la segunda
 firio en la primera e metiola adentro; e la terçera dio
 otrosi en la segunda e leuo las otras adentro, e entro
 ella de guisa que le quebranto los tiestos e los
 meollos; e que de la terçera piedra ovo ya a caer. E
 desta guisa pudo mas Dauid que el filisteo, e vençiolo,
 e matolo desta guisa. E por que non tenie Dauid a mano
 espada nin cuchillo, cato al filisteo do yazie e viole
 la espada. E corrio e parose sobrel, e tomole la espada,
 e cortole la cabeça, e leuosela.
 
 E aqui departe maestre Pedro que dizen algunos de los
 judios sobresta razon que el fierro del yelmo e de la
 loriga que obedeçieron al Sennor Dios en que dieron
 lugar a la piedra por do entrase a matar al enemigo de
 Dios, e que fasta el tienpo que esto conteçio los ebreos
 sienpre se çircunçidaron con cuchillo de piedra, e por
 razon desta virtud que estonçes se fiziera alli en el
 fierro que se çircunçidaran de alli adelante con
 cuchillo de fierro. E de la cabeça de Golias e de su
 espada departe maestre Pedro que lo leuo Dauid e que lo
 puso en su tienda; e despues a luengo tienpo que lo leuo
 a Gerusalen e que lo puso en la tienda del Sennor en
 remenbrança e en onrra de la vitoria que le diera Dios
 alli a ganar. E de alli dize maestre Pedro que tomo
 despues Abimelec la espada.
 
 E los filisteos, quando vieron que muerto era el mas
 fuerte dellos, tomoles grand miedo, e desanpararon luego
 la hueste e fuxeron, que conorte nin acuerdo ninguno non
 ovo en ellos para al fazer. E dize la Briuia e las otras
 estorias que se leuantaron otrosi luego los de Yrrael e
 de Juda, e faziendo grandes alaridos fueron tras los
 filisteos firiendo en ellos, e matando, e prendiendo
 fasta el valle e a los puertos de Acaron; pero cuenta
 Josefo que fasta los terminos de la çibdat de Get e
 fasta las puertas de Ascalon. E asi commo dize Geronimo,
 fue fecha grand mortandat en los filisteos en la carrera
 de Sarim, e fasta Get e fasta Acaron, asi que razona
 Josefo que murieron y treynta mill dellos e que fueron
 llagados e mal feridos sesenta mill.
 
 E los fiios de Yrrael, pues que se tornaron de segudar a
 los filisteos, vinieron a la hueste, e cogieron el
 canpo, e tomaron quanto y fallaron de los filisteos. E
 aqui cuenta Geronimo en la Briuia que tomo Dauid la
 cabeça del filisteo e que la leuo a Gerusalen. E dize
 aqui Gregorio en la glosa que lo fizo por ensennar al
 pueblo que asi commo vençieran, que asi podrien ser
 vençidos, e que non fiasen en fortaleza de muros nin en
 alteza sinon en Dios solo; mas las armas -que eran la
 loriga, e el yelmo, e la espada, e la lança, e el
 escudo- que lo condeso Dauid en su tien-

[ 305 ]
 da. E de alli lo tomo despues el obispo
 Abimelec.
 
 E en este lugar cuenta la Briuia que en el tienpo en que
 Saul vio a Dauid salir contra el filisteo que pregunto a
 Abner, que era prinçipe de la su caualleria de Saul, e
 dixole por Dauid: «¿De qual linage deçende este
 mançebillo?» E respondiole Abner jurandole desta guisa:
 «Asi biua la tu alma, rey, commo yo non lo conosco.» E
 dixole estonçes el rey: «Pues, preguntalo tu e sabe cuyo
 fiio es este moço.» E quando se torno Dauid, pues que el
 filisteo fue muerto, tomolo Abner asi commo tenie la
 cabeça del filisteo en la mano e metiolo a Saul. E
 dixole Saul: «Moço, ¿de qual linage eres tu?» E
 respusole Dauid: «Sennor, fiio so yo del tu sieruo Ysay
 de la çibdad de Betelen.»
 
 E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia, e contar
 vos hemos de las razones de los gentiles que fueron a 
 aquella sazon.

 [XCVII.] Del rey Melanpo e del rey Codro de Atenas.
 Andados veynte e siete annos del reynado del rey Saul,
 murio Melanpo, rey de Atenas; e reyno en pos el Codro,
 su fiio, veynte e vn annos, e fue diez e siete rey de
 aquel reyno. E deste rey Codro cuenta la Estoria de
 Asiria que guiso por que matasen a el solo e non
 muriesen y sus gentes.
 
 E la estoria por venir mejor al fecho de Codro comiença
 la su razon desta guisa. E diz que pues que Demofon -de
 quien auemos ya contado en esta estoria que fue fiio de
 Teseo e nieto de Egeo, reyes de Atenas, e reyno en pos
 ellos- que se leuanto contienda entre los griegos e los
 troyanos; e que tomo este Demofon de su reyno grandes
 gentes e muy bien guisadas e fue en ayuda de los griegos
 contra los troyanos.
 
 E en este lugar dize aquella Estoria de las Bretannas que
 auie mal querençia entre los griegos de Atenas e los
 otros griegos a que dizen dores. E era con ellos vn
 prinçipe poderoso a que llamauan Taçio. E los dores
 atreuiense e queriense vengar de los de Atenas por
 batalla. E segunt fallamos por otras estorias, aquella
 contienda se leuanto entre estos pueblos sobre razon de
 vna prouinçia a que llamauan Salamina, que la razonauan
 cada vno dellos por suya. E asonaronse de amas partes
 para lidiar, ca los dores que se atreuien mas cuydauan
 vençer e non querien adobo nin otra pleytesia synon
 lidiar con los de Atenas.
 
 E por saber del auenimiento de aquella batalla e el cabo
 della diz que fizieron sacrifiçios a sus ydolos e que
 les demandaron consejo sobrello. E la respuesta de los
 ydolos fue esta, segunt lo pone la estoria, e dize asy
 el latin. Superiores fore Dores ni regem Ateniensium
 occidissent. E quiere este latin dezir desta guisa en el
 lenguage de Castilla: que los dores serien sobre los de
 Atenas, e es esto que los vençerien synon muriese el rey
 de esos de Atenas.
 
 E agora dezir vos hemos de commo cuenta la estoria que
 conteçio esto. E los de Atenas auien estonçes por rey a
 aquel Codro, fiio del rey Melanpo, de quien auemos
 dicho. E en viniendo a la batalla de la vna e de la otra
 parte, los caualleros de los dores venien muy sannudos
 contra los de Atenas. E asy commo llegaron, ante que al
 fiziesen, mataron luego a las guardas del rey Codro.
 
 E este rey Codro demando otrosi consejo sobresta batalla
 a su ydolo. E la respuesta del ydolo e de sus
 adeuinanças fue tal que sy lidiase con los dores aquella
 vez, que serien maltrechos e muertos los mas de los
 suyos e el muerto y. E el rey Codro, pues que sopo el
 ardimente de sus enemigos e la buena andança que les
 estaua presta, e el su mal del e de los suyos, por
 bondad desi -synon que fue bondat sin buen
 entendimiento, ca mejor pleytesia pudiera aver- guiso
 commo matasen a el mismo por que non lidiasen alli los
 suyos nin se perdiesen y.
 

[ 306 ]
 
 E mudo estonçes el abito del vestido e vistiose vnos
 pannos viles a escuso, que lo non dixo a ninguno suyo
 nin ageno. E tomo vn faz de sarmientos a su cuello, e
 fue desta guisa a la hueste de sus enemigos, los dores.
 E alli en la priesa de los que le estoruauan de pasar e
 yr su carrera por esos reales de vna parte a otra firio
 por ventura a vn cauallero con vna foz que leuaua. E el
 cauallero, veyendolo commo lennadero e omne de poca
 fazienda, firiolo e matolo non sabiendo que el rey Codro
 era. E los griegos dores corrieron alli a la muerte del,
 commo suele conteçer do omne muere que corre la gente
 alla. E ovo y muchos que conoçieron el cuerpo del rey,
 ca le conosçieran de antes biuo e sabien la su fechura e
 sennales que auie en el, e dixeronles commo aquel era el
 rey Codro.
 
 E los dores, pues que vieron muerto al rey Codro,
 partieronse las contiendas dellos e de los de Atenas; e
 fueronse los dores syn batalla. E fueron asi librados
 los de Atenas por la verdat de su cabdillo, que se
 ofreçio a muerte por librar a ellos della e por salud de
 la tierra. E fueronse desta guisa amas las huestes en
 paz e tornaronse para sus tierras, que se non fizieron
 otros males ningunos; ca eran fronteros e vezinos, e avn 
 parientes e cunnados, muchos dellos e de vna creençia. E
 ouieron pazes.
 
 E agora dezir vos hemos del estado de Atenas en que se
 paro e finco de alli adelante.

 [XCVIII.] Del reynado de Atenas en que estado fue
 despues de la muerte del rey Codro.
 Despues de la muerte del rey Codro non reyno rey ninguno
 en Atenas cuyo nonbre sea en memoria, segunt esta
 Estoria de Asiria cuenta. Pero fallamos por las estorias
 de Eusebio en el griego, e de Geronimo en el latin, e de
 otros que fablan de los reyes deste reyno, que reyes ouo
 y en pos esto; mas pero que lo eran los que ponien el
 comun de Atenas e sus pueblos, e con estos
 departimientos que non alçauan rey sinon omne viejo que
 se muriese ayna, e que de alli adelante non eredaron en
 Atenas los reyes por linage -e esto es el fiio en pos el
 padre- mas qual el comun de la gente lo ponien.
 
 E esta Estoria de Asiria desta guisa acaba aqui el reyno
 de Atenas. Onde diz adelante que despues de la muerte de
 aquel rey Codro, que los de Atenas que ouieron su
 acuerdo, e en lugar de rey pusieron maestros annales que
 los mantouiesen; e cada anno tollien vnos e ponien otros
 de nueuo. E diz que estonçes non auien leyes ningunas en
 la çibdat de Atenas. E esto es que non vsauan dellas, ca
 el sabor e el deleyte que auien de las cosas e beuir
 cada vno en lo suyo era por rey entrellos.
 
 E leemos de vn prinçipe, a que dezien Salon, que fue
 varon bueno e omne de justiçia e noble, asi commo cuenta
 esta Estoria de Asiria; e que tanto fue bueno e obro
 bien entre los pueblos del reyno de Atenas que fizo
 commo nueuo estableçimiento de leyes en la çibdat. E
 tanto atenpramiento busco e metio entre el pueblo e el
 senado que puso que sy alguno quisiese alguna cosa
 segunt vn ordenamiento e a otro non pluguiese con el,
 dio carrera por do viniese la desauenençia a avenençia e
 fuese egual graçia entrellos.
 
 E entre muchas cosas que fallo este Salon en la çibdat de
 Atenas con que plogo mucho al pueblo, asaco esto que vos
 agora aqui contaremos. Entre los de Atenas e los
 megareses auien en vno grand contienda sobre la ysla de
 Salamina, queriendola cada vnos por suya propia. E non
 auiendo y quien lo departir, vino la contienda a armas.
 E lidiaron fasta que se fizo grand mortandat entrellos.
 E despues de muerte de muchos, acogiose la ysla de
 Salamina a los de Atenas a pleyto que sy alguno les
 demandase por ley que deurien ser suyos, que ellos que
 los ayudasen e los defendiesen dellos.


[ 307 ]
 
 [XCIX.] De commo los megareses non oluidaron la
 batalla de los de Atenas e se quisieran vengar.
 En todo esto los megareses menbrauanse de la contienda
 que ouieran con los de Atenas e queriense vengar dellos
 sy pudiesen. E diz que auien en esa tierra en la çibdat
 de Eleusina vn tenplo de grand santidat, segunt sus
 gentiles, en que dauan sus clerigos grand perdon. E yuan
 alla cada anno todas las gentes de aquellas tierras, e
 mayor miente las buenas duennas e sobre todas las de
 Atenas. E quando sopieron los megareses que auie de ser
 aquella fiesta en que yuan las duennas de Atenas en
 romeria, metieronse en nauios para tener les el camino e
 matar las o al menos forçallas.
 
 E sopo esto Pesistrato, que era estonçes cabdillo de los
 de Atenas. E tomo la mançebia de su tierra, e guisolos,
 e mandoles que se fuesen echar en la çelada alli por do
 auien a yr los megareses. E enbio dezir en su poridat
 Pesistrato a aquellas duennas que en sus sacrifiçios que
 sacrificarien que fiziesen grand ruydo commo de
 alegrias. E los otros echaronse en las çeladas commo
 Pesistrato les mando. E Pesistrato mismo se encubrio
 entre las duennas con otros de su conpanna que estauan
 bien armados.
 
 E salieron de las naues los megareses; e non se guardando
 de tal fecho, salieron a las duennas por matar las o
 prender las. E Pesistrato firio en ellos e matolos
 todos. E tomo la su flota e metiose dentro en los nauios
 con las mugeres. E fizolas partir de guisa que semejasen
 catiuas e fuese con ellas para Megara.
 
 E los de Megara, pues que conoçieron las naues e vieron
 la prea por que enbiaran, salieron a resçebir los fuera
 de la puerta de la çibdat, mas non armados nin
 guardandose de tal çelada. E descubriose Pesistrato con
 los suyos e mato alli los megareses, asi que en poco
 estido que non priso la çibdat. E vengaron desta guisa
 los de Atenas la muerte de su rey Codro.
 
 E asi commo auemos dicho, en Atenas non ovieron rey commo
 antes de la muerte del rey Codro adelante. E fue esto
 por la vil muerte a que se este rey metio. E Pesistrato,
 asi commo si ouiese vençido para sy e non para pro nin
 para onrra del pueblo e de la tierra, començo a tomar
 crueleza de sennorio e vsar ende por enganno.
 
 E asi commo llego de alla, entro en su palaçio e fizose
 de su grado açotar. E desque fue bien açotado, salio al
 pueblo, e mando ayuntar todas las conpannas de la villa,
 e fizo conçejo. E mostro al pueblo sus llagas e
 querelloseles de la crueleza de los prinçipes que le
 aquello fizieran. E sobre las bozes que daua en las
 querellas que fazie lloraua tanto que ouieron todos
 duelo del e de la su razon. E creyeronlo quantos y
 estauan.
 
 E tomo estonçes a el grand amor del pueblo para aver los
 so sy, pues que los veye a todos doler se del e seer de
 la su parte. E enfinio estonçes con arteria que le
 queria mal el senado: e demando alli del pueblo ayuda
 para guarda de su cuerpo de monteros, e de peones, e de
 otros omnes. E dieron gelos luego el pueblo por que avie
 fecho por ellos tan bien contra los megareses. E con
 este poder e esta ayuda que le dieron subio el en el
 sennorio; e ganolo mas a fuerça que non de grado dellos.
 E ovo por esta arteria el reyno e touolo catorze annos.
 
 E el veynte e ocho e el veynte e nueue annos del reynado
 del rey Saul e de Saul en los fechos destas razones
 pasaron que dichas son.
 
 E agora dexamos aqui estas razones de los gentiles, e
 tornaremos a la estoria de la Briuia.

 [C.] De la amistad que ovo Dauid con Jonatas e de la
 malquerencia que ovo el rey Saul contra el.
 Pues que Dauid ovo dicho al rey Saul aquello que auemos
 dicho e vio ally Jonatas a Dauid, asi se pago del que lo
 amo commo a su alma. E despojose alli luego Jonatas los
 vestidos que vestie e

[ 308 ]
 diolos a Dauid,
 synon la espada e su çinta e vn arco que retouo para si.
 
 E segunt cuenta Josefo, asi commo amo mucho Jonatas a
 Dauid, asi cogio el rey Saul mal querençia contra el. E
 asy commo dize la Briuia, enbiaualo Saul a todas
 aquellas cosas graues que acaesçien. E Dauid yua a ellas
 muy de grado, e aprouaua en ellas muy bien, e fazia
 commo sabidor e commo omne con quien era Dios e con
 quien tenie. E Saul, quando esto vio, dio a Dauid por
 adelantado de los omnes de las armas que auien a yr en
 las huestes e ser en las batallas. E eran muy pagados de
 Dauid todos los del pueblo, e sobre todos los seruientes
 de Saul.
 
 E cuenta en este lugar la Briuia e las otras estorias la
 razon por que el rey Saul tomo mal querençia contra
 Dauid. E dizen que quando Dauid mato al filisteo e se
 tornaua de la muerte del e de los otros filisteos, que
 leuaua la cabeça de Golias en la mano a Gerusalen; e que
 salien las mugeres de cada çibdat e las virgines e yuan
 a resçebir a estos suyos de la hueste que venien bien
 andantes. E yuan ellas cantando a corros con atanbores,
 e panderos, e con muchos otros estrumentos de alegria.
 
 E resçebian las mugeres e las virgines a su rey Saul
 diziendo el corro de las mugeres antel en sus cantares e
 en sus alegrias: «Bendito sea Dios e loado, ca firio
 Saul a mill.» E respondien las virgines diziendo: «E
 Dauid a diez mill.» E Saul despagose deste cantar e fue
 muy yrado. E dixo a Dauid: «Dan a ty diez mill e a mi
 mill, non mas. A esta guisa non le finca a Dauid mas
 sinon que aya el el reyno.» E esta fue la razon por que
 Saul cogio mal querençia contra Dauid; e de aquel dia
 adelante nunca Saul cato a Dauid a derechas.
 
 E otro dia en pos esto auiendo Saul por sospechoso a
 Dauid, segunt cuenta Josefo, començolo a temer. E
 tolliole el ofiçio del adelantamiento de los omnes de
 las armas en que le pusiera, temiendo que auiendo el
 aquel ofiçio que aurie de estar cutiana mientre çerca
 del e que lo podria matar si quisiese. E diole por mar e
 por tierra para mill caualleros; e era esto mejoria de
 lo que antes tenie, segunt dize Josefo. E por este lugar
 deste poder cuydaua Saul ser mas sabidor por que con
 tantos caualleros le enbiaria a huestes e a batallas, e
 que ocasionarie alla en algunt lugar, e que morria alla;
 e librar se ye del desta guisa.
 
 E cuenta la Briuia que otro dia en pos esto que tomo
 espiritu malo de Dios a Saul e profetaua en medio de su
 casa. E asi commo dize la glosa, dezie las cosas que
 auien de venir commo las dizen los demoniados. E Dauid
 cantaua e tannia la farpa, commo solie, cadal dia. E en
 todo esto tenie Saul vna lança en la mano; e en
 semejança de la locura en que estaua alançola contra
 Dauid cuydando ferir con ella e coser le con la pared
 çerca do estaua. Mas Dauid vio venir la lança, e tirose
 de alli, e fuese delante Saul.
 
 E Saul temiose de Dauid por aquel fecho, por que era ya
 Sennor con el. E partiolo de si, pero de esta guisa que
 lo fizo cabdillo conplida mente de mill caualleros. E
 andaua Dauid antel pueblo e entraua por todos los
 lugares en el reyno por do era menester. E asi commo
 cuenta la Briuia, e Geronimo, e maestre Pedro. e las
 otras estorias que ende fablan, Dauid tenie sienpre a
 Dios en coraçon e andaua sabia mientre en todos sus
 fechos; e era Dios con el e lo guiaua.
 
 E Saul, pues que vio a Dauid commo era sabidor en todos
 sus fechos, començose a guardar del e esquiuar le. Mas
 amauan a Dauid toda Yrrael e todos los de Juda, ca el
 los veye e los mantenie en todo lo mas faziendo sienpre
 muy derecha mientre sus fechos e toda via con piedat. E
 dixo en todo esto Saul a Dauid: «Euas mi fiia Merob, que
 es la mayor. Esta te dare por muger. E tu, cata commo
 seas varon rezio e esforçado, e que lidies por este
 pueblo de Dios e lo defiendas, e las tus batallas sean
 del Sennor. E esta es la cosa que yo de ty quiero sobre
 todo lo al.» E

[ 309 ]
 asi commo cuenta Geronimo,
 la fiia del rey Saul era tan pagada de Dauid que lo non
 podie encobrir, mas descubrielo a todos por que ouiese y
 alguno que lo dixese a su padre.
 
 E Saul asmaua esto que aqui oyredes, segunt cuenta
 Geronimo, en que dezie: «Asi non sea la mi mano en
 Dauid, mas sea sobrel la mano de los filisteos. E esto
 es que lo maten los filisteos e non yo.» E fazielo con
 grand sabor que auie de fallar ocasion por que muriese
 Dauid. E dixo estonçes Dauid a Saul, segunt dize la
 Briuia: «¿Quien so yo o qual es la mi vida, e la mi
 fazienda, e el parentesco de mio padre en Yrrael, que
 sea yo yerno de rey?»
 
 E asy acaesçio en pos esto que auiendo de dar Saul a
 Dauid a Merob, la su fiia mayor, diola por muger a Eriel
 Molachit. E sobresto amo Dauid a Micol, la otra fiia de
 Saul. E dixeronlo a Saul; e plogole por ello. E dixo:
 «Dar gela he por muger en punto que sienpre aya
 desauenençia entrellos e que venga sobrel el poder de
 los filisteos.» E desi dixo a Dauid: «En dos cosas seras
 tu oy mio yerno, e esto es de dos mis fiias.» E mando
 estonçes Saul a sus siruientes que fablasen con Dauid a
 parte e que le dixesen: «¡Euas que el rey es pagado de
 ty, e todos sus siruientes e sus priuados te aman! E
 pues, agora toma su fiia por muger e sey yerno del rey.»
 E los seruientes de Saul dixeron todo esto a Dauid. E
 respusoles el: «¿Commo? ¿Poco vos semeja seer yerno de
 rey? ca yo soy pobre e de poca substançia e he poca
 rayz. E ¿commo sere yerno de rey?»
 
 E fueron los siruientes del rey e dixeronle estas
 palauras de Dauid. E dixoles en pos esto Saul: «Fablad
 otra vez con el e dezid asi: 'Dauid, el rey non ha de
 menester otros axuares nin otras riquezas para los
 casamientos de sus fiias synon sola mente çient cueros
 de aquellos que tajan de los que se çircunçidan, e estos
 que sean de los filisteos para vengança de los enemigos
 del rey.'» Pero, segunt cuenta Geronimo, seysçientas
 cabeças de sus enemigos fueron las que el rey Saul
 demando por el casamiento de su fiia. E esto non era por
 al, segunt cuenta la Briuia, sinon por aver razon e que
 se le guisase de meter a Dauid en poder de los
 filisteos.
 
 E quando los siruientes del rey dixeron esta razon a
 Dauid, plogole mucho con ella por seer yerno del rey. E
 a pocos dias en pos esto salio Dauid con aquellos
 caualleros e omnes darmas que eran a su mandar e fue
 sobre Acaron. E firio en los filisteos, e mato dellos
 dozientos omnes, e troxo dellos aquellos cueros que
 oystes que el rey pidie. E fizolo saber al rey e que
 serie su yerno.
 
 E Saul diole estonçes por muger a su fiia Micol, e
 entendio alli çierta mientre que de todo en todo era
 Dios con Dauid. E la infante Micol, su fiia de Saul,
 querie bien a Dauid. E Saul començo por ende a temer mas
 a Dauid, e fue de alli adelante el rey Saul en todos sus
 dias enemigo de Dauid. E salieron los prinçipes de los
 filisteos. E Dauid, quando lo supo, guardose muy sabia
 mientre. E sonaron los fechos de Dauid, e creçio el su
 nonbre, e fue muy grande e muy onrrado.

 [CI.] De commo mandaua Saul matar a Dauid.
 Cuenta Josefo en el seseno libro que Saul, pues que non
 fallo achaque por que non diese a Dauid su fiia Micol
 por muger e gela ovo de dar, que asmo de matar le a
 furto teniendo que por aqui se desenbargaria de todo su
 contrallo del. E pues que le dio la fiia por muger, non
 teniendo en voluntad de fazer derechura contra el e
 veyendolo aprouar muy bien contra Dios e contra los
 omnes, tomo grand pauor del, asy que non podia ya çelar
 el miedo. E el su temor era grande destas dos cosas: lo
 vno, que Dauid le tollerie el reyno; lo al, que le
 matarie por ventura por que lo quisiera el matar a furto
 e a muerte supitanna.
 
 Onde cuenta ende asi la Briuia en el dezinoueno capitulo
 del Primero Libro de los Reyes que Saul queriendo fazer
 este

[ 310 ]
 fecho atan desaguisado, quisolo antes
 mostrar a los suyos a quien lo mandase fazer. E llamo a
 Jonatas, su fiio, e a todos los seruientes de su
 conpanna. E fablo con ellos en poridad e mandoles que
 matasen a Dauid.
 
 Mas Jonatas, con la grand bien querençia que auie de
 Dauid, non contradixo al padre e marauillose mucho del
 mudamiento muy desaguisado que veye en el contra su
 yerno. E fue, e busco a Dauid, e descubriogelo. E dixole
 asy: «Dauid, mio padre Saul te quiere matar; por que te
 ruego que te guardes. E ascondete en algunt lugar e esta
 ay a escuso fasta en la mannana. E yo saldre estonçes, e
 verne a mio padre, e estare çerca del en el canpo do
 quier que fuere, e fablar le he de ty. E que quier que
 aprendiere de ty, dezir te lo he.» E Dauid tomo el buen
 consejo de Jonatas e tirose delante del rey, asy commo
 dize Josefo.
 
 E otro dia de mannana vino Jonatas a Saul, commo lo
 prometiera. E asy commo lo cuenta la Briuia, quando vio
 Jonatas a su padre alegre e estar de buen talante,
 començole a dezir muchos bienes de Dauid. E dixole asi:
 «Rey, non peques contra tu sieruo Dauid, ca non erro el
 contra ty e los sus fechos te son muy buenos. E metio su
 alma en tu mano, e auenturose por ty, e mato al filisteo
 en que vino grand salud e mucho bien a toda Yrrael. E
 viste lo tu quando lo mato e fueste ende muy alegre.
 Onde ¿por que quieres fazer este pecado contra la sangre
 que non es culpada, e quieres matar a Dauid que es sin
 toda culpa contra ty e omne que libro al nuestro pueblo
 de Yrrael de los tuertos e de los escarnios que les
 fazie quarenta dias auia ya? E entre todos nos otros non
 auie y ninguno que osase a el salir.
 
 »E fue despues por tu mandado e por el casamiento de mi
 hermana, e mato a tus enemigos, e aduxote las cabeças
 dellos commo las tu demandaste, e gano tu fiia por el
 galardon que dio por ella. E ¿a quien sera la muerte de
 su marido mas graue que a ella misma? E non por la
 bondad del sola, mas avn por el su linage que se perdera
 y demas que por la muerte del sera ella lazrada,
 viniendo a denuesto de biudez antel gozo del casamiento.
 E sobresto que nos fizo a todos nos otros mucho dalgo en
 que te fizo cobrar salud quando te tomaua el mal
 espiritu e echotelo del cuerpo e a los demonios que
 seyen en ty. E te a vengado de otra guisa de tus
 enemigos. Pues, padre sennor, oluidar todos estos bienes
 cosa desapuesta es.»
 
 E Saul, quando oyo todas estas razones tan buenas e
 verdaderas, perdio la sanna e amansose por la palaura de
 Jonatas. E juro a la manera que los judios jurauan, e
 dixo: «Biue el Sennor, ca non morra Dauid.» E llamo
 estonçes Jonatas a Dauid e contole todas estas razones.
 E leuolo e metiolo a Saul; e estido Dauid ante Saul
 commo solie estar de antes.
 
 E en aquel tienpo mouiose otra vez guerra entre los
 ebreos e los filisteos. E enbio Saul a Dauid con la
 hueste contra ellos. E salio Dauid con su hueste commo
 varon a quien guiaua Dios en todos sus fechos, e lidio
 con ellos muy de rezio, e vençiolos. E fuxeron los
 filisteos ante la faz del. E Dauid, pues que los ovo
 vençidos, tornose con la batalla vençida e con grand
 alegria al rey Saul, segunt cuenta Geronimo e maestre
 Pedro. Mas Saul, quando sopo la buen andança de Dauid,
 ovo ende grand enbidia, e pesole mucho, e parose triste,
 e non resçibio a Dauid commo deuiera nin commo Dauid
 esperaua.
 
 E vino de cabo mal espiritu e mal talante en Saul. E seye
 vn dia en su casa e tenie vna lança, commo oystes que la
 touiera el otra vez quando viniera el mal espiritu en
 el. E Dauid estaua cantando e tanniendo su farpa antel.
 E reboluiose Saul para [ferir] a Dauid con la lança e
 coser le con la pared, commo lo cuydara fazer la otra
 vez. E Dauid vio el fecho e venir la lança, e desuiose
 delante la f[az] de Saul. E fue el golpe de la lança en
 vano e finco espetada en la pared. E fuxo

[ 311 ]
  
 Dauid e librose desta guisa de la muerte aquella noche.
 
 E esto fecho vino de cabo e tomo al rey Saul estando
 delante los moços de la camara, e tenia otrosi esa ora
 vna lança en su mano. E mando llamar a Dauid de la casa
 do yazie que viniese a tanner e a cantar antel. E Dauid
 fizo el mandado del rey, e vino, e començo a tanner e a
 cantar antel. E el rey alanço la lança contra el mas
 descubierta mientre ya que las otras vezes. E Dauid
 viola e desuiose; e fuese para su casa e finco alli todo
 el dia.
 
 E asi commo cuenta Geronimo en la Briuia, e Josefo, e
 maestre Pedro, e los otros libros desta estoria, enbio
 el rey en la noche a casa de Dauid caualleros, e
 monteros, e peones armados que guardasen la casa de
 Dauid toda la noche que non fuyese a escuso, e en la
 mannana que lo sacasen a la plaça e lo matasen.
 
 E la infanta Micol, su muger, sopo este fecho, e llego a
 Dauid, e conto gelo todo. E dixole. «Synon guareçes esta
 noche, cras seras muerto.» E auie en la casa vna
 finiestra en la pared en lugar que non estauan y
 ningunos de aquellos caualleros que guardauan la casa
 que se non fuese Dauid. E Micol tomo cuerdas, e deçendio
 a Dauid por aquella finiestra, e pusolo en tierra muy
 quedo. E Dauid, pues que se vio en tierra, fuxo e fuese,
 e librose de muerte aquella noche de la guisa que oydes.
 
 E ydo Dauid, guiso Micol vn lechezuelo commo de enfermo,
 e tomo vna ymagen e echola en aquel lecho, e pusole en
 la cabeça vna piel vellosa de cabra. Pero dize Josefo
 que metio y so vnas ropas de sayal vn figado de cabra
 que estaua caliente, e echaua baho avn, e cubrio de
 vestidos la ymagen. E otro dia de mannana enbio el rey
 Saul sus siruientes que fuesen e tomasen a Dauid a
 priesa, commo quien lo roba, e que lo aduxesen. E quando
 fueron a su casa, salio a ellos Micol, e dixoles que
 enfermara de noche e que yazia enfermo, e mostroles el
 lecho do yazie. E los omes del rey que fueran para
 prender a Dauid e adozir le a Saul vieron aquel lecho de
 aquella guisa, e creyeron que verdadera mientre enfermo
 yazia y Dauid e que durmie. E tornaronse al rey e
 dixeronle que enfermo yazia Dauid en su lecho.
 
 E dixoles Saul, segund cuenta la Briuia, que tornasen
 alla de cabo e que tal qual yazia gelo aduxesen en el
 lecho para matar le antel pueblo, ca el querie veer
 commo lo matauan. E ellos fizieron commo les el rey
 mandaua. E quando vinieron a la casa, entraron e
 llegaron al lecho, e fallaron sobrel aquella ymagen e
 aquellas pellejas de cabras en su cabeça. E quando ellos
 vieron aquella arteria que fiziera Micol, su muger, e
 aquel enganno, fueron al rey e dixeron gelo asy.
 
 E el rey enbio por Micol e dixole: «Este escarnio ¿por
 que me lo feziste tu a mi desta guisa, e solteste e
 enbieste el mi enemigo que fuxese?» E respusole ella:
 «Sennor rey, Dauid me dixo: 'Non me estorues e dexame
 fuyr.' E non tengas que yo libre el tu enemigo e enganne
 a ty, nin lo consentia yo aquello. Mas Dauid, quando se
 querie yr, saco la espada e dixo.'Non me estorues nin me
 enbargues mi yda, synon matar te he.' E yo, commo muger
 con el grand miedo de la fortaleza del varon, espauoreçi
 e por fincar yo a uida non le ose fazer ningunt estoruo.
 E tengo que deuo seer perdonada, ca lo fiz con miedo e
 non de grado de mi voluntad. E padre, asmo yo que asi
 commo quisieras matar a el, que asi deues librar a mi de
 muerte e avn mas.» E el rey, quando estas razones le
 oyo, ouola de perdonar.
 
 E Dauid fuxo e librose de muerte aquella noche en la
 manera que auedes oydo. E vinose para Samuel profeta a
 la çibdat que dezian Ramata. E contole por nueuas todas
 aquellas cosas que Saul le auia fechas, e commo lo
 ouiera muerto por poco, nunca el auiendo seydo enemigo
 contra el nin amigo contra sus enemigos, mas que sienpre
 le fuera obediente en quanto le mandara e bien andante
 en sus

[ 312 ]
 seruiçios; mas que lo fazie por
 enbidia que auie del. E el profeta entendio el tuerto
 commo venie de la parte del rey, asi commo cuenta
 Geronimo en estas razones.
 
 E fueron se de alli Dauid e Samuel, e llegaron a Najot, e
 moraron y. E sonaron las nueuas desto a Saul. E dixeron
 los que ende venien: «Rey, euas Dauid en Najot de
 Ramata.» Pero por aquel nonbre Najot dize Geronimo en
 esta razon Gabaa. E cuenta la Briuia e las otras
 estorias que desto fablan que Saul, pues que ovo nueuas
 çiertas de Dauid en que lugar era, que enbio luego sus
 monteros e sus conpannas armados que lo prendiesen e
 gelo aduxesen.
 
 E aquellas conpannas de Saul fueron, asi commo cuenta la
 Briuia e las otras estorias. E quando llegaron a Najot a
 aquel collado de Ramata, e fallaron y la conpanna de los
 profetas que profetauan en aquella sazon e estauan alli
 estonçes profetando, e los vieron ellos profetar e a
 Samuel profeta estando sobrellos, vino el espiritu bueno
 del Sennor en aquellos omnes buenos del rey Saul e
 començaron ellos mismos a profetar alli con los
 profetas.
 
 E fue esto enbiado a dezir a Saul por nueuas. E Saul,
 quando lo sopo, enbio alla luego otros mandaderos. E
 estos mandaderos segundos, luego que llegaron a aquel
 lugar e vieron alli los profetas e a la conpanna de Saul
 e commo profetauan todos, vino otrosi espiritu bueno de
 Dios e profetaron luego con ellos. E sopolo otrosi Saul
 e enbio luego alla otros terçeros mandaderos. E estos
 terçeros mandaderos fueron; e asi commo llegaron e
 vieron a Samuel profeta e aquellas conpannas, profetaron
 asi commo ellos.
 
 E quando esto sopo Saul, fue muy yrado; e con la grand
 yra que ende ouo acogiose a vn grand pozo que era commo
 cueua -e era en Socot- e entro alli. E pregunto a los
 que y fallo: «¿En que lugar son Samuel e Dauid?» E fue
 le dicho: «Euas los que en Najot son en Ramata.» E fuese
 luego Saul para Najot en Ramata, e vino otrosi alli
 sobrel el espiritu del Sennor. E andido e entro por el
 lugar adelante, e profeto el mismo fasta que llego a
 Najot en Ramata e antes que viese a Samuel.
 
 Aqui dize Josefo e las otras estorias que fue Saul a
 aquellas conpannas, e que tan fuerte espiritu tomo alli
 a Saul que se torno commo sin memoria. E dize la Briuia
 que se despojo de los vestidos que traye e profeto con
 los otros delante de Samuel, e dize Josefo que veyendolo
 Samuel e Dauid. E dize la Briuia que canto desnuyo todo
 aquel dia e aquella noche. Onde dize Geronimo que salio
 este fecho del rey Saul en fazanna e fue dicho por la
 tierra por proberbio: «E sinon ¿es Saul entre las
 profetas?»
 
 E oydo auedes en este libro ante destas razones que dixo
 Geronimo que Samuel del dia de la su sanna que ovo
 adelante que non vio a Saul fasta el dia de la su
 muerte. E aqui avedes que le vio en este lugar. Onde
 aquesta razon o aquella semeja mentira, la que non
 conviene dezir a los santos padres en las palauras de la
 teologia. Mas esto departe maestre Pedro que le vio
 commo agora aqui despojado e desnuyo; mas que esto que
 tal es commo non le ver, ca parar se tal qual Saul se
 paro alli non perteneçie a rey, nin quanto en aquello
 non era rey, nin fue y llena mientre veer lo Samuel, ca
 non le vio en vestidura onrrada de rey nin en vestidura
 real; e que por esto fue dicha aquella razon ante desto,
 commo oystes, e non vio fascas en estado real Samuel a
 Saul fasta el dia de la su muerte. E desta guisa se
 saluan estas razones.

 [CII.] De commo Dauid fuxo de Najot.
 Dize sobresta fuyda Geronimo en el veynteno capitulo del
 Primero Libro de los Reyes que fuxo Dauid de aquel
 collado de Najot, que era en Ramata, e vinose para
 Jonatas, que era su amigo commo es dicho. E contole todo
 aquello por do auie pasado con el rey Saul e quere-

[ 313 ]
 llosele ende, asi commo dize
 maestre Pedro.
 
 E cuenta la Briuia que dixo Dauid razonandose con
 Jonatas: «¿Que fiz yo e qual es la mi maldat e el mio
 pecado en que yo cay contra tu padre que busca la mi
 alma por sacar me la?» E respusole Jonatas veyendolo
 commo lloroso e gemiendo por los asechos en que Saul
 andaua contra el por matar le: «Dauid, non lo mande Dios
 que tu asy mueras, nin lo querra El, nin morras tu asi,
 ca mio padre non fara cosa grande nin chica que primero
 la non muestre a mi. E mio padre esto a fecho agora, ca
 esta razon sola de todos los fechos me encubrio e non al
 de todos los fechos fasta aqui. E desto me marauillo yo,
 mas bien creo yo que non cuydarie de todo en todo tal
 cosa; ca sy lo el quisiese fazer, antes que lo
 començase, lo faria saber a mi. E Dauid, asegurate, e
 asosiegate, e non temas, ca esto nunca sera que tu asi
 mueras.»
 
 E Dauid dixole: «Jonatas, amigo, desto me temo yo: de
 mostrar te tu padre todos los otros fechos que el a
 fazer ouiese, e aquel que el ouiese a mi a matar
 encobrir te lo, e seer tu en ello enartado desta guisa e
 yo maltrecho.» E asi commo cuenta la Briuia, juro Dauid
 de cabo a Jonatas que asi auia fecho Saul contra el
 commo gelo el contaua. E dixo a Jonatas: «Bien sabe tu
 padre de todo en todo que yo he la tu gracia e me
 quieres tu bien, e dira en su coraçon: 'Non sepa mio
 fiio Jonatas este fecho que por ventura non sea triste
 por ello.' E avn mas te digo por çierto, que te lo juro
 en esta guisa por el Sennor e por la tu alma, que este
 fecho asi es e por vn grado solo somos partidos yo e tu,
 e esto es la muerte.» E con estas palauras e juras
 rogaua Dauid a Jonatas, segunt cuenta Josefo, e le pedie
 merçed que sopiese el ende la verdat, e ouiese cuydado
 del, e lo guardase de muerte.
 
 E sobre aquel «vn grado» que deximos departen en este
 lugar maestre Pedro e Rabano en la glosa que grado llama
 alli la Briuia por aquella pared en que estaua la
 finiestra por do Micol puso e echo a Dauid e escapo el
 de la muerte. E avn el ebrayco, segunt razona maestre
 Pedro, llama paso a aquel grado, que es esto tanto commo
 que la muerte mucho estido alli llegada a Dauid e que en
 punto estido de seer muerto; e sinon, por aquel grado o
 paso alli partiera la muerte a Dauid del su amor de
 Jonatas, ca alli fuera muerto.
 
 E cuenta la Briuia que creyo en pos esto Jonatas a Dauid
 e que le dixo: «Digame la tu alma que quier que tu
 quieres que yo faga, e fazer lo he.» E respusole Dauid:
 «Pues, ¡euas buen avenimiento que nos acaesçe! Cras son
 calendas, que onrramos mucho todos los de la nuestra
 ley. E sabes tu que onrran los judios mucho las calendas
 en estas tres cosas: en fazer muchos sacrifiçios e
 nobles, e en comer de muchos manjares, e en folgar de
 non fazer labor ninguna nin otra cosa sinon la que fuese
 a loor de Dios.
 
 »E yo de costunbre suelo ser çerca del rey a comer. Onde
 te ruego que agora en esta fiesta que lo tengas tu por
 bien, e saldre de la çibdat, e yr me e asconder me en el
 canpo fasta en la tarde del terçero dia. E si por
 ventura tu padre catando por mi e non veyendome
 demandare que le respondas tu por mi, di le: 'Rey, Dauid
 me rogo que yrie apriesa a Betelen, su çibdat donde era
 el natural, ca auian y a fazer grandes sacrifiçios todos
 sus parientes en estas calendas.' E si te dixere 'Bien
 es,' sabe tu que bien es de mi, tu sieruo. Mas si fuere
 sannudo, entiende tu e se lo yo que conplida es en mi la
 su mal querençia.
 
 »E esto te sera muestra e prueua deste fecho e de lo que
 contra mi touiere pensado. E desi tu, segunt esto, fazer
 me as saber la voluntad de tu padre. Onde, sennor, faz
 tu agora contra mi tu sieruo la tu misericordia, ca
 sabes tu, sennor, que tu feziste a mi tu siruiente
 firmar amiztad contigo. E sy alguna maldad a en mi, tu
 me mata luego; que avn non esperes a tu padre de otra
 guisa, nin me lieues nin me metas antel para abenir me
 con el e ganar me la su graçia e la su merçed, ca me
 temo que non es cosa estable.»
 

[ 314 ]
 
 E dixo Jonatas a Dauid: «Non mande Dios que yo esto nunca
 faga contra ty de buscar te ningunt mal; nin puede ser
 que si yo conoçiere o sintiere çierta mientre que la
 maliçia de mio padre es conplida contra ty, que te lo
 non faga saber luego.» E respuso estonçes Dauid a
 Jonatas e dixo le: «Pongamos que por ventura tu padre te
 responda graue mientre de mi, ¿quien me lo fara saber?»
 E Jonatas, por poder le fablar mejor en la certedunbre
 deste fecho, quiso auer lugar con el do lo pudiesen
 fablar mas a bozes e a mayor espaçio. E dixo a Dauid:
 «Ven comigo e salgamos fuera al canpo.»
 
 E desque fueron en aquel lugar, dixo Jonatas a Dauid:
 «Sennor Dios de Yrrael, que sabes e puedes todas las
 cosas, si yo escodrinnar o buscare cras o otro dia bien
 e afincada miente la voluntad de mio padre contra Dauid;
 e Dauid, si yo algunt bien y de ty fallar e luego te lo
 non enbiare dezir e te lo non fiziere saber este mal,
 atal faga Dios a mi, Jonatas, e lo acrezca sobre mi. E
 otrosy si la maldad de mio padre perseuerare contra ty e
 te lo yo luego non descubriere e fiziere saber e te non
 dexare que vayas en paz, e sea Dios contygo commo lo fue
 con mio padre que me contezca otrosi otro tal. E si
 visquiere, que fagas tu en mi las merçedes del Sennor e
 otrosi a los que fincaren de la mi sangre; ca sy yo
 muriese ante que veamos en que se pone el reyno de
 Yrrael, ruego te que tu non tuelgas nin riedres nunca de
 la mi casa la tu piedat. O sy yo desta guisa non fiziere
 quando desrraygare Dios los enemigos de Dauid, cada vno
 o qual quier de la tierra tuelga de su casa a Jonatas e
 requieralo el Sennor de la mano de los enemigos de
 Dauid.» Onde demando alli Jonatas firmança de amiztad de
 la casa de Dauid, e ennadio sobresto Jonatas grandes
 juras a Dauid en firmedunbre de la amiztad. E esto fazie
 por que lo amaua, ca a Dauid le querie bien Jonatas
 commo a la su alma misma.
 
 E dixo en pos esto Jonatas a Dauid esta razon en que le
 mando commo fiziese: «Cras son las calendas, e tu seras
 demandado, e sera otrosi demandada la tu seeja fasta
 terçero dia. Onde guisa que deçendas tu a priesa, e
 vernas a aquel lugar do te deues asconder en el dia de
 ante de las calendas quando conviene a obrar. E
 asentarte as çerca de la piedra que a nonbre Ezel. E yo
 echare tres saetas çerca de ty, e echar las he commo
 quien vsa de tirar a sennal. E enbiare sobre eso vn moço
 a quien dire 'Ve e traeme aquellas saetas.' E si yo
 dixere al moço 'Moço, ¡euas las saetas aquende do
 estan!,' tomalas tu, Dauid, e vente con ellas para mi,
 ca con bien e en paz esta el tu fecho e non ay ninguna
 cosa de mal. E en jura desto que yo asi lo cunpla digote
 esta palaura '¡Biue el Sennor!' Mas sy yo dixere al moço
 '¡Euas las saetas do son allende de ty!' e non dixere
 'Tu las toma e ven a mi,' entiende tu, Dauid, que te
 deues yr, ca non es bien aca de ty ca te dexo el Sennor.
 E sobresto te pido que en la razon que yo e tu fablamos
 e pusimos de nuestra amiztad que el Sennor sea entre mi
 e ty por sienpre.»
 
 E agora contar vos emos de commo fizieron Dauid, e
 Jonatas, e Saul en este fecho.

 [CIII.] De commo se ascondio Dauid ante Saul desta
 vez.
 Auidas entre Dauid e Jonatas las razones, e la postura, e
 el firmamiento de su amiztad, commo oystes, partieronse.
 E fuese Dauid e ascondiose luego. E otro dia que era el
 comienço del mes e el primero dia desta fiesta, asy
 commo dize maestre Pedro, ouieron las calendas, asi
 commo cuenta la Briuia e las otras estorias.
 
 E pues que ovo fechos sus sacrifiçios, asentose el rey
 Saul, asy commo cuenta la Briuia. E pues que estouo
 sobre su silla segunt su costunbre -e la silla estaua
 çerca de vna pared-, leuantose Jonatas e Abner, e
 llegaronse alli, e asentaronse

[ 315 ]
 a comer
 otrosy. E asy commo departe Geronimo, estouo Jonatas de
 la diestra parte çerca del rey e Abner de la siniestra.
 E era Abner prinçipe de la caualleria de Saul. E estos
 dos seyen desta guisa a los costados del rey.
 
 E cato Saul el lugar de Dauid e violo vazio. E asi commo
 dize la Briuia e las otras estorias, callose que non
 dixo ninguna cosa aquel dia, cuydando que por ventura
 que le acaesçiera que non era linpio de allegamiento de
 muger nin se alinpiara ende. E paso aquel dia desta
 guisa. Mas el otro dia segundo desta fiesta, que vino
 despues de las calendas, asentose el rey Saul a comer, e
 Jonatas e Abner çerca del commo el dia de antes. E cato
 Saul e paresçiole vazio el lugar do Dauid solia estar.
 
 E dixo alli estonçes Saul a Jonatas, su fiio: «¿Por que
 non vino aqui el fiio de Ysay a comer nin oy nin ayer?»
 E Jonatas trabajose de escusar a Dauid aquella ora,
 segunt dize Josefo, e respuso alli a Saul: «Sennor rey,
 Dauid me rogo mucho omildosa mientre e con grande amor
 que el querie yr fasta Betelen, que es çibdad del linage
 donde el viene e en la su suerte. E dixome asi:
 'Jonatas, pidotelo e ruegotelo que me dexes e me enbies
 fasta nuestro lugar, ca sacrifiçio muy grande se faze en
 la nuestra çibdat en estos dias e vno de mios hermanos
 vino por mi. Onde agora, si yo graçia falle en la tu
 vista, yre ayna e vere a mios hermanos.' E sennor, por
 esta razon non vino agora Dauid a la mesa del rey.»
 
 E Saul, pues que estas razones oyo, fue yrado contra
 Jonatas e dixole: «Fiio de muger que roba a varon de
 grado,» -e entiendese commo de que le roba por adulterio 
 e le tuelle a otra;- «o sinon, ¿cuedas tu que non se yo
 commo amas tu al fiio de Ysay para tu cofondimiento e
 otrosi de la tu madre de mal prez? Ca en quantos dias
 aquel fiio de Ysay visquiere sobre tierra, non seras tu
 estableçido por rey nin el tu reyno firme. Onde te digo
 por çierto e mando que enbies agora alla, e prendanle, e
 traymelo, ca aquel omne fiio es de muerte.» E respondio
 estonçes Jonatas a su padre Saul e dixole, segunt cuenta
 la Briuia: «¿Por que morra Dauid o que fizo?» E Saul,
 commo estaua sannudo, tomo vna lança para dar le con
 ella.
 
 Pero departe Geronimo en este lugar que respondio Jonatas
 a Saul desta guisa en esta razon: que enbiaran sus
 hermanos e los otros de su linage por Dauid que curase
 con ellos la fiesta, e que gelo demandara, e el que lo
 otorgara. E pues que vio que se asannaua por que non era
 y Dauid, que le dixo asi: «O padre, si lo tu mandas, yo
 vo en pos el, ca sabes tu que yo adebdado le so.» E dize
 la Briuia que entendio alli Jonatas que Saul, su padre,
 puesto auie en su coraçon que matase a Dauid.
 
 E pues que Jonatas conosçio descubierta mente la maldat e
 el tuerto de Saul contra Dauid -e vio de todo en todo su
 voluntad e que non retouo ya la sanna, mas que se metio
 a denostar le a tuerto e llamar le fiio de muger que
 roba varon de grado, fascas de muger adultera que faze
 de su cuerpo tuerto a su marido, lo que non fizo la
 madre de Jonatas; dixo a el que era su enemigo propio,
 lo que el non farie contra su padre; e llamolo
 conpannero de Dauid e encubridor del; e non auie
 verguença de denostar a su muger, madre de Jonatas, e
 dezir tan manifiesta mentira e falsedad contra ella; e
 que mientre que Dauid visquiese, que nin el nin su reyno
 non serien firmes e quisiera a el matar por ello-,
 leuantose estonçes de la mesa con yra de encendimiento,
 asi commo cuenta la Briuia, e non comio pan aquel
 segundo dia de las calendas, e fue triste por Dauid por
 que asi cofondiera su padre a el llamandolo fiio de
 adultera.
 
 E otro dia de mannana a la luz leuantose, e fuese para el
 canpo a aquel lugar çerca do ouieran su pleyto el e
 Dauid. E leuo consigo vn ninno chico. E quando fue en
 aquel lugar, dixo a aquel ninno teniendo en la mano su
 arco e sus saetas:

[ 316 ]
 «Ve e traeme aquellas
 saetas que yo echo.» E echo luego vna que vio el ninno a
 que fuese. E yendo el ninno corriendo por aquella, echo
 Jonatas otra saeta tras el ninno en pos aquella.
 
 E desque llego el ninno al lugar de las saetas, llamolo
 Jonatas e dixol: «Euas y la saeta çierta mientre allende
 de ty.» E llamolo de cabo e dixole: «Apresurate e vete
 ende a priesa, que non estes y.» E el ninno cogio las
 saetas e traxolas a su sennor; e non sabia poco nin
 mucho que era aquello que se alli fazie, ca sola mientre
 Jonatas e Dauid sabian la cosa. E dio Jonatas sus armas
 al ninno e dixole: «Ve te e lieualas a la çibdat.» E el
 fizo commo Jonatas le mandaua e fuese.
 
 E despues que fue ydo el ninno, leuantose Dauid del lugar
 que cataua contra la parte del abrego e dexose caer de
 cara en tierra ante Jonatas. E aorolo tres vezes
 llamandolo saluador de la su alma, segunt cuenta Josefo.
 E abaxose estonçes Jonatas, e puso las manos en el, e
 alçolo de tierra. E dize la Briuia que se besaron vno a
 otro muchas vezes, e Dauid mas a Jonatas commo a aquel
 que lo libraua de muerte. E lloraron en vno. E dixo
 estonçes Jonatas a Dauid: «Vete en paz e Dios te guiara.
 E ruegote que todas aquellas cosas que amos en nonbre
 del Sennor nos juramos diziendo 'el Sennor sea entre mi
 e ty, e entre el mio linage e el tuyo' que por siempre
 sean.» E leuantose aquella ora Dauid, e fuxo, e fuese su
 carrera. E Jonatas tornose para la çibdat.

 [CIV.] De commo fuxo ante Saul a Nobe.
 Fuyendo Dauid ante Saul de la muerte que el le querie
 dar, vino a la çibdat de Nobe al obispo Abimelec que era
 y. E el obispo, quando lo vio venir solo, marauillose
 dende mucho e dixole: «¿Por que vienes tu solo e ninguno
 non viene contigo, nin siruiente nin amigo nin otro?» E
 asy commo departe la glosa, este obispo Abilemec era
 Achias, fiio de Eli.
 
 E respuso le Dauid: «El rey me enbia en su fecho de
 poridat, e mandome que ninguno non sopiese aquello a que
 me el enbiaua nin que es aquello que me el mando. E
 dixome el lugar a que me enbiaua; e que quando alli
 allegase, que y saldrian a mi de sus moços e sus
 siruientes aconpannar me e aguardar me. Onde agora si
 alguna cosa de comer tienes a mano e de aquellas cosas
 que son menester para la carrera -sy mas non, çinco
 panes o que quier al que falles-, damelo.» E avn diz que
 le demando armas para la carrera si algunas y tenie.
 
 E asy commo cuenta Geronimo en la Briuia, respondiole el
 obispo a Dauid: «Non he a mano panes leygales, fascas
 pan del pueblo, nin tengo otro pan synon pan santo. E si
 aquellos ninnos para quien tu quieres leuar el pan son
 linpios e mayor miente de fecho de mugeres, lieua del
 pan santo que yo te dare e coman dello.» E respondio
 estonçes Dauid al obispo e dixole: «Por çierto te digo
 que si de mugeres se faze aqui la razon, que nos
 contouimos dellas al menos de ayer e de anteyer aca de
 quando salimos.» E diz la Briuia en razon de Dauid: «Mas
 esta carrera ensuziada es, pero sera santiguada oy en
 los vasos.»
 
 E por que esta razon deste pan, de la linpiedunbre de los
 moços, e de la suziedat de la carrera, semeja que es
 dicho escura miente en la Briuia, commo lo nos auemos
 aqui departido, esplana ende mas maestre Pedro en su
 estoria. E dize que quieren estas palauras dar a
 entender asi commo que dixese Dauid «Por ventura alguna
 cosa de suziedat tomamos en esta carrera, mas la
 linpiedunbre de los cuerpos cunple para alinpiar la.»
 
 E el ebrayco dize otrosi, segunt retrae maestre Pedro,
 que los vasos de los ninnos santos son. E quiere esto
 dezir que en vasos linpios conviene a poner panes
 linpios, asi commo eran aquellos moços linpios. E de lo
 al que dize adelante que respondio Dauid e dixo: «Por
 çierto esta carrera suzia es,» dize asi que tanto quiere
 dezir commo «Esta tu demanda non

[ 317 ]
 es
 derecha, por que demandas tu de la linpiedumbre»; ca
 esto sabido es que si linpios non fuesen, non deurien
 ende comer. E aquello que dixo que la carrera ese dia
 serie santiguada en los vasos, que los vasos tanto son
 alli commo las sus conçiençias; ca diz que dixo Dauid
 que maguer que ellos non deuiesen comer del pan santo,
 que la grand cuyta que non a ley. Pues que non fallauan
 al, aquello los escusaua e los santiguaua para comer.
 
 E diz la Briuia que le dio el obispo el pan santiguado,
 ca non auia y otro pan aquella ora synon los doze panes
 de que oystes en las razones del libro Leuitico, que
 ponien en la santa tienda en la tabla de la proposiçion
 e los tollieran ende quando Dauid llego alli para poner
 y otros rezientes. E era alli aquel dia vno de los
 seruientes de Saul e estaua dentro en la tienda del
 Sennor. E este siruiente auia nonbre Dohet, e era de
 Ydumea, e era el mayor de los pastores de Saul que
 apaçie alli las mulas del rey Saul.
 
 E quando dixo Dauid a Abimelec que le diese algunas armas
 para leuar si las auia y, ca el non troxiera consigo las
 suyas ante la priesa que le mandara venir, dixole el
 obispo: «Euas aqui la espada de Golias, el filisteo, a
 quien tu mataste en el Val de Terebinto; e esta enbuelta
 en vn manto tras el efoth. E si esta espada quieres
 leuar, lieuala, ca non ha otra aqui sinon aquella.» E
 dixo Dauid: «Non ha otra espada que aquella semege, e
 dame esa.» E esta espada de Golias Dauid la auia puesto
 alli en la santa tienda por ofrenda e asi commo por
 sacrifiçio de la merçed que Dios le auia fecha contra
 Golias. Pero dize Geronimo que la lança fue.
 
 Onde leuantose de alli Dauid, e fuxo aquel dia ante la
 faz de Saul, e vino a Achis, rey de Geth. E los
 siruientes del rey Achis, quando lo vieron, dixeron:
 «¿Commo? ¿Non es este Dauid el rey de la tierra? E ¿non
 es este el que cantauan las virgines por sus quirolas
 diziendo 'Firio Saul a mill e Dauid diez mill?'» E
 Dauid, quando estas razones les oyo, tomo las en su
 coraçon e penso en ellas. E ovo muy grand miedo ante la
 faz de aquel rey Achis, temiendo que la muerte que
 fuyera de Saul que gela darie aquel rey -demas, segunt
 dize maestre Pedro, que auia enbiado el rey Saul a aquel
 Achis que le enbiase su siruiente que se le fuyera alla.
 
 E Dauid en esta angostura e en este peligro non sopo al a
 que se tornar sinon a mostrar se por omne loco e rabdo
 que va a todas las cosas commo sin sentido e con locura.
 E tomaronle los siruientes e leuaronle ante Achis. E el
 llegando ante el rey demudo la cara e torçio la boca
 commo sandio. E dexauase caer entre las manos de los
 siruientes, e yua a las puertas, e enpuxaua, e ferie por
 do nin auie postigo nin salida ninguna. E espumeaua todo
 e corrienle las saliuas por la barua.
 
 E el rey Achis, quando esto vio, dixo a sus siruientes
 commo desdennandolos por que aduxeran tal omne antel:
 «¿Vistes omne loco e sin sentido sinon este? ¿Por que
 aduxistes tal omne ante mi, commo si me non fallesçen a
 mi locos? ¿Por que lo metistes aca que fiziese sus
 locuras ante mi? E non es loco para ante rey, ca atal
 locura o avenimiento puede y fazer que pesara al rey por
 ello. E en matar le non es justiçia nin vengança. Echad
 le fuera, e non entre aqui mas en mi casa.»

 [CV.] De commo fuxo Dauid del rey Saul al rey Achis e
 a la cueua Odolla.
 Alegre fue Dauid en su coraçon quando se vio salido del
 poder del rey Achis, e fue e ascondiose en la cueua
 Odolla. Pero dize maestre Pedro en este lugar que ante
 desto vino Dauid a Naas, rey de los de Amon. E cuenta la
 Briuia e Josefo que pues que Dauid fue en aquella cueua,
 que lo sopieron sus hermanos e toda casa de su padre, e
 que deçendieron

[ 318 ]
 alli a el. E ayuntaronsele 
 alli a el todos los que eran puestos en angostura, e los
 apremiados de aver ageno -e diz Rabano en la glosa que
 se entiende aqui por este aver ageno el ageno seso-, e
 otrosi los que estauan de amargo coraçon, esto es
 triste.
 
 E departe Geronimo en este lugar que fueron los ebreos
 que non eran de su linage. E se le alli llegaron los que
 cayeran en la mal querençia del rey Saul e los que se
 temien del por algunt achaque, diziendo todos a Dauid
 que farian quantas cosas a el pluguiese. E cuenta la
 Briuia que Dauid que los reçibio e fue alli fecho
 prinçipe dellos, e que fueron ellos por todos en vno
 fasta trezientos varones de armas.
 
 E cuenta la Briuia en este lugar, e Geronimo e maestre
 Pedro e las otras estorias, que salio Dauid de alli con
 estos trezientos varones de armas teniendose por seguro
 con el ayuda dellos. E fueronse para Masfat, vna çibdat
 de tierra de Moab. E vino al rey de esa tierra de Moab e
 razonose con el; e el resçibiolo muy bien. E dixole
 estonçes Dauid: «Rey, yo ando en contienda e en trabajo
 commo tu vees. Onde te ruego que te plega que mi padre e
 mi madre esten connusco en vuestra tierra fasta que yo
 sepa que fara Dios de mi en mi tierra e commo sera de mi
 fazienda.» E al rey plogole e resçibiolos y, veyendo
 commo era Dauid buen varon. E dexolos el ante la faz de
 aquel rey de Moab; e fincaron en Moab en la merçed del
 rey de esa tierra en todos los dias que Dauid andido en
 defenderse.
 
 E este defender departe maestre Pedro en este lugar e
 dize que Dauid andaua por la tierra buscando lugares
 fuertes para bastidas e castillos do se defendiese del
 poder del rey Saul e de la muerte que le el rey queria
 dar. E dize Josefo que fueron alli en todo aquel tienpo
 el padre e la madre de Dauid muy onrrados e requeridos
 de muchos buenos presentes del rey, e de sus conpannas,
 e de su tierra.
 
 E profetaua estonçes el profeta Gad e pregunto por el
 fecho de Dauid. E fuele dado por respuesta que
 amonestase a Dauid que non andudiese en aquello, mas que
 se fuese para tierra de Juda. E dixole asi aquel profeta
 sobresto: «Dauid, amonestote e consejotelo que non
 quieras andar en estos lugares de defendimientos que
 andas buscando; mas dexa este desierto en que te
 rebuelues e vete para tierra de Juda, que es la suerte
 del tu linage, e alli mora con los tuyos.» E Dauid, que
 sienpre fue con Dios e El con el, obedeçio al profeta, e
 plogole, e salio de alli, e vino a la sierra de Arech.
 
 E el rey Saul ovo sabiduria del; e dixeronle que
 pareçiera Dauid e los varones que eran con el. E Saul
 era estonçes en Gabaa en vn monte que es en fierra de
 Rama; e tenie vna asta en la mano. E pues que oyo que
 paresçiera Dauid con muchedunbre de omnes, tomole grand
 miedo. E dize Josefo que non miedo de aventura, mas
 miedo verdadero e roydo de bulliçio, ca sabie la
 sabiduria de Dauid e el su esfuerço, e que aduxo al
 coraçon de Saul sospecha de lloros e de trabajos.
 
 E dize la Briuia que estauan estonçes aderredor del todos
 sus siruientes. E dixoles asi. «Oydme agora, los fiios
 del Gemino» -e dize la Briuia esto es de Benjamin. «Sy
 uos non dara a vos todos el fiio de Ysay heredamientos o
 vinnas, o uos fara a todos sennores a los vnos de
 treynta caualleros a los otros de çiento, ¿por que vos
 jurastes contra mi todos? E ¿non ay quien me diga la
 verdat nin me ayude? E mas, ¿que mas pues que mio fiio
 juro amiztad con el fiio de Ysay? E ¿non ay de uos quien
 se duela de la uez en que yo so, nin quien me desenganne
 e me descubra lo que es por que leuanto el mio fiio
 contra mi el mio seruiente e mio enemigo que me asecho 
 fasta oy?»
 
 E razona otrosi Josefo sobresto que les dixo asi: «Se yo
 por çierto que de los bienes que vos yo fize que vos
 menbrades vos, e de commo fiz a los vnos sennores de
 donadios de heredades e de otros bienes de la tierra, e
 a otros di onrras sobre mantenimientos de pueblos e a
 los otros

[ 319 ]
 otros ofiçios. Onde vos demando
 si creedes vos e fiades que el fiio de Ysay vos dara a
 vos mejores dones e mas grandes, ca se bien e veo lo que
 todos vos otros sodes con el mas que comigo. E asi lo
 sabe mio fiio Jonatas, que vos amonesto para ello, e se
 juro con el e lo encubrio sienpre contra mi. E ninguno
 de uos non veo y que fable en la mi fazienda, mas todos
 callades.»
 
 E desque se ouo razonado desta guisa el rey Saul, cuenta
 la Briuia que non ovo y ninguno que le recudiese a
 ninguna cosa, fueras ende aquel Dohet Ydumeo, de quien
 deximos que era guarda de las sus mulas, que estaua ante
 el rey e era el primero entre los seruientes de Saul. E
 este dixo asi: «Yo vy el fiio de Ysay en Nobe con el
 obispo Abimelec, fiio de Achitob, que demando consejo
 por el al Sennor, e le dio de comer para en la carrera e
 la espada de Golias el filisteo.» E el rey Saul, quando
 esto oyo, touo que lo desenartara su sieruo Dohet e fue
 muy yrado. E dio luego sus conpannas que fuesen a aquel
 obispo Abimelec e a todos los obispos de la casa de su
 padre que eran en Nobe e los fiziesen a todos venir
 antel.
 
 E fueron las conpannas del rey e aduxeron los saçerdotes
 antel. E dixoles: «¡Oy, fiio de Achitob!» E respusole el
 obispo: «Euas me aqui, sennor, do esto presto.» E dixo
 Saul: «¿Por que vos conjurastes contra mi tu e el fiio
 de Ysay, e le diste tu los panes e la espada, e
 demandaste a Dios consejo por el que se leuantase contra
 mi, seyendo el mi asechador fasta el dia de oy?» E
 Abimelec, asi commo cuenta Josefo, non le nego lo que
 auie fecho, ca teniendo que fiziera bien fiaua que non
 le vernia ende mal. E respondio al rey desta guisa,
 segunt cuenta la Briuia: «Sennor rey, e ¿qual es oy en
 todos los tus sieruos tal commo Dauid el fiel, e yerno
 de rey, e que yua en tu mandado glorioso e en tu casa? O
 sinon, ¿començe yo oy a demandar consejo al Sennor por
 el? Aluenne sea esto de mi que yo tal cosa fiziese, nin
 sospeche mio sennor el rey contra mi su sieruo tal cosa
 commo esta que en toda casa de mio padre se fiziese, ca
 non sopo el tu sieruo sobreste fecho ninguna cosa chica
 nin grande.»
 
 E el rey non perdio la sanna nin se amanso en ninguna
 cosa por estas razones. E dixole: «¡Muerte morredes tu,
 Abimelec, e toda casa de tu padre!» E mando luego a las
 guardas que lo guardauan: «Tornad vos contra esos e
 matad los saçerdotes del Sennor, ca el su poder con
 Dauid es, ca sabien commo fuyen de mi Dauid e sus
 siruientes e non me lo mostraron.» E aqui sobreste
 mandado razona la Briuia, e Josefo, e maestre Pedro que
 las guardas del rey non quisieron leuantar la mano
 contra los saçerdotes del Sennor.
 
 E dixo estonçes Saul a aquel Dohet, su azemilero: «Pues
 que estos non quieren fazer el mio mandado, tornate tu e
 fiere en aquellos saçerdotes del Sennor.» E Dohet Ydumeo
 tornose, e firio en ellos, e mato y aquel dia ochenta e
 çinco varones vestidos todos de la santa vestidura de la
 egleja, a que dizen efot en el ebrayco; e era aquella
 vestidura de lino. Pero dize Geronimo que trezientos e
 çinco fueron aquellos saçerdotes.
 
 E dize Rabano en la Glosa que se reuistieran todos del
 efot, que era santa vestimenta de religion. Pero departe
 maestre Pedro que los saçerdotes solos deuen vestir
 aquella vestimenta efot; mas que segunt dize el ebrayco,
 que todos aquellos non fueron saçerdotes, mas pero que
 eran dinos para vestir se aquella vestimenta, e que se
 la vestieron todos, e que entraran asi al rey por que se
 le mouiese el coraçon a piedat. Mas por eso non se le
 mouio mas que auedes oydo; ca mato Dohet e su conpanna
 por su mandado a todos aquellos saçerdotes del Sennor,
 asy commo auedes oydo.
 
 E pues que esto fue fecho, cuenta la Briuia que enbio el
 rey a la çibdat de Nobe,

[ 320 ]
 que era vna de
 las çibdades de los saçerdotes, e mando meter a espada
 varones, e mugeres, grandes e pequennos, e avn a los de
 teta, e al buey, e al asno, e al oueja; asi que todo
 murio y a espada saluo ende vn fiio del obispo Abimelec,
 fiio de Achitob, que auia nonbre Abiatar. E este Abiatar
 escapando alli de la muerte fuxo e fuese para Dauid, e
 dixo commo matara Saul a los saçerdotes del Sennor.
 
 E Dauid, quando esto oyo, dixo a Abiatar: «Sabia yo de
 aquel dia que quando y fuese aquel Dohet Ydumeo, que sin
 dubda darie de mi nueuas al rey e descubrirmele ye. E yo
 so culpado de todas las almas de casa de tu padre. Mas
 mannana sey comigo e non ayas miedo. E si alguno buscare
 la mi alma, buscara la tuya. E entiende tu en esto que
 si alguno quisiere matar a ty, que a mi matara antes; e
 comigo seras anparado commo yo.»

 [CVI.] De commo vençio Dauid a los filisteos, e uino
 Saul sobre Dauid por matarle, e fuxo Dauid.
 Estando alli Dauid, vinieron le las nueuas que robaran
 los filisteos, e conbatieran a Çeyla, e les destruyeran
 todas las eras. E Dauid, quando este mandado ovo,
 demando consejo a Dios sy yria contra los filisteos, e
 los ferrie, e los vençerie. E respusole el Sennor: «Ve e
 lidia con ellos, ca ferir los as de mala guisa e
 libraras dellos la prouinçia de Çeyla.»
 
 E estando Dauid en esto, dixeronle aquellos varones que
 eran con el: «Dauid, euas que nos estando aqui en Juda
 nos tememos. Pues, ¡quanto mas nos temeremos si fueremos
 a Ceyla contra las conpannas de los filisteos que son
 tanta gente e tanta muchedunbre!» E Dauid cato el miedo
 que los de su conpanna auien, e penso en el, e para
 guardar los demando otra vez consejo a Dios. E Dios
 respondiole: «Non dubdes. Leuantate e ve a Çeyla, ca yo
 metre los filisteos en tu poder e en tu mano.»
 
 E esforço estonçes Dauid a aquellos varones que yuan con
 el, e fueronse para Çeyla, e lidio con los filisteos. E
 leuo dellos luego en el comienço los ganados e las
 bestias. E desi firio en ellos e mato muchos; e los
 otros fuxeron. E cogio Dauid el canpo e leuo dellos la
 prea. E cuenta Geronimo que le rogaron los de Çeyla que
 fincase y fasta que cogiesen ellos sus panes, e alçasen 
 las eras, e cogiesen otrosi los otros sus frutos. E
 Dauid fizo su ruego, e finco y, e libro de aquella vez
 los moradores de Çeyla del poder de los filisteos.
 
 E en aquel tienpo en que Abiatar, fiio de Abimelec, fuye
 a Dauid ante Saul, traye consigo la vestimenta del efot
 e deçendiera a Çeyla. E seyendo Dauid en Çeyla, llegaron
 las nueuas a Saul commo era alli Dauid. E Saul, quando
 lo oyo, fue alegre por ello e dixo asi: «Metiomelo Dios
 en las manos, ca entrando el en la çibdad, que a muro e
 puertas e çerrajas, por ençerrado le tengo yo.»
 
 E mando estonçes a todo el pueblo de Yrrael que
 deçendiesen a batalla en Çeyla e çercasen a Dauid e
 aquellos omnes darmas que eran y con el. E enbio dezir e
 mandar a los de Çeyla que lo guardasen de guisa que se
 non fuese dende e lo pudiese el aver. E cuenta Josefo
 que les mando que despues que touiesen çercada la çibdat
 e Dauid fuese en ella, que lo prendiesen e lo matasen.
 
 E Dauid, quando oyo de commo Saul querie venir a el a
 escuso e dar le la muerte, dixo al obispo Abiatar:
 «Lleguese el efot.» E segunt cuenta la Briuia e lo
 departe maestro Pedro, demando estonçes Dauid consejo a
 nuestro Sennor Dios por el obispo Abiatar. E dixo:
 «Sennor, ¿deçendera aca Saul e los varones de Çeyla con
 el, e meter me an en su mano?» E dixole el Sennor:
 «Deçendra aca Saul, e meter te an en su mano.»
 
 E dize maestre Pedro que esta razon quiere dezir tanto
 commo que aquesta

[ 321 ]
 era la voluntad del rey
 e de los de Çeyla, que era cosa que se non podia
 asconder a Dios, donde la descubrie El a Dauid e le
 dixo, commo oydes, que vernie Saul sobrel e le meterie
 en las manos a el e a los varones que con el eran. E
 dize Rabano en la Glosa que se deue esto entender que
 serie asi si Dauid y estudiese; e que por eso dezie
 nuestro Sennor esto a Dauid por que se tirase de alli.
 
 E leuantose Dauid de alli sobresto e aquellos que eran
 con el, e asi commo cuenta la Briuia, podian ya ser
 fasta seysçientos omnes darmas. E salieron de Çeyla e
 andauan commo erradios a vnas e a otras partes. E
 llegaron en pos esto las nueuas a Saul commo Dauid era
 foydo de Çeyla, e que libre era de ser preso e de la
 muerte que le el queria dar. E quedo estonçes Saul de
 aquella salida que queria fazer sobrel.
 
 E Dauid, pues que salio de Çeyla, fuese para el desierto
 e moraua y en lugares muy fuertes. E finco en vn monte
 muy fuerte dese desierto a que dize la Briuia Sif. E al
 desierto cuenta Geronimo que dezien Gelon, e al monte
 llama el Çifin, e avn que le dezien este nonbre Noua. E
 cuenta la Briuia que aquel Çif era monte escuro e que
 Saul avn demandaua cada dia por Dauid por saber sy lo
 podria aver, mas que non quiso nuestro Sennor Dios que
 lo cogiese en las manos. E vio Dauid que Saul era salido
 por buscar la su alma e matar le; e era el estonçes en
 aquel desierto de Gelon en la selua de Çif.
 
 E leuantose estonçes Jonatas, fiio de Saul, e vino a
 Dauid a aquella selua. E quando lo fallo, resçibieronse
 muy bien e besaronse con grand amor. E desque fablo con
 el, asi commo cuenta la Briuia, conorto en Dios a el e a
 sus conpannas. E dixole: «Dauid, non ayas miedo ninguno,
 ca non te fallara la mano nin el poder de mi padre Saul.
 E ave buena esperança de lo que ha a venir, ca tu
 reynaras sobre Yrrael e yo sere segundo de ty. E sabelo
 esto mio padre.» E pues que ouieron estas razones en
 vno, firmaron su amiztad e juraron en Dios que se la
 touiesen. E finco Dauid en aquella selua de Çif; e
 Jonatas tornose a casa de su padre. E dexaron a Dauid
 conortado ya quanto e mas sin miedo que antes estaua.
 
 E acogieronse estonçes los çefeos, que morauan en aquella
 montanna de Çif, e fueron al rey Saul a Gabaa. E
 queriendo ganar el su amor e valer con el descubrieronle
 a Dauid, e dixeronle asi: «¿Non sabes, sennor? Euas
 Dauid do esta entre nos a escuso en lugares muy fuertes
 e seguros en la selua de Çif en el collado de Achille,
 que es a la diestra del desierto. Onde agora, asi commo
 la tu alma deseo que deçendieses alla, deçende e ve; e
 lo al dexalo a nos, ca nos te lo meteremos en las
 manos.»
 
 E dixoles Saul: «¡Benditos seades vos del Sennor por que
 condolistes la mi vez!» E cuenta Josefo que les prometio
 que les galardonarie, e muy ayna, la lealtad que ellos
 fazien contra el. E desi dixo les asi, segunt cuenta la
 Briuia: «Yd uos agora a priesa e sabia mientre, e fazed
 lo con guarda, e sabed el lugar do esta, e veed lo ayna,
 ca el asma de mi que yo artera mientre le asecho. Pues,
 asmad vos otros, e veed todos los lugares de las sus
 escondijas do se el asconde, e tornad vos a mi con cosa
 çierta do vaya yo conbusco. E avn si por ventura fiziere
 caua e se ascondiere so tierra, buscalde e escudrinnalde
 en todos los lugares de Juda.» E los çifeos leuantaronse
 de alli e fueron se para Çif delante Saul, que les dixo
 que yrie luego en pos ellos. E Dauid e aquellos que con
 el eran estauan ya en el desierto de Maon en las
 canpinnas a la diestra de Gesimit.
 
 E en pos esto salio el rey Saul con sus conpannas a Dauid
 e deçendio luego a la piedra, segunt dize la Briuia. E
 departe ende Josefo que era vna penna muy grande e muy
 fuerte en el desierto de Maon. E diz la Briuia que alli
 aderredor de aquella penna e del monte en que ella
 estaua se trabajaua Dauid de guareçer. E quando esto oyo
 Saul, fue sobre Dauid a aquel de-

[ 322 ]
  
 sierto de Maon. E yuan Saul e sus conpannas al costado
 de aquel monte de la vna parte, e Dauid e los que eran
 con el de la otra parte dese monte. E Dauid temiese e
 asmaua que non podria escapar de Saul. E Saul e sus
 conpannas tenien ya çercado a Dauid e a los suyos, e
 estauanlos aderredor a manera de corona, e non al sinon
 para lo prender ya.
 
 Mas estando ellos en esto, vino vn mandadero a Saul que
 le dixo: «Rey Saul, apresurate e librate ayna de aqui; e
 ve e acorre, ca los filisteos andan esparzidos por toda
 tu tierra, e te la corren, e te la astragan.» E Saul,
 quando esto oyo -segunt razona Geronimo-, touo por
 naturales enemigos a los filisteos e enemigos de todos
 los ebreos comunal mientre, e que era mas menester de
 dexar a Dauid que era vn enemigo solo e de vno commo de
 Saul sennero, e yr contra aquellos que eran muchos
 enemigos e de todos los ebreos. E dexo la çerca de
 Dauid, e leuantose, e fuese contra los filisteos para
 acorrer a la tierra, asi commo dize la Briuia e las
 otras estorias. E por que se partio de alli Saul de
 segudar a Dauid aquella ora e se partieron amos asi de
 aquella guisa, dize la Briuia e maestre Pedro que
 llamaron de alli adelante a aquella penna la Piedra del
 Partiente.

 [CVII.] De los griegos yones
 Andados treynta annos del reynado de Saul e de Samuel,
 asi commo departe Ebsebio e Geronimo, leuantaronse los
 griegos yones contra sus fronteros, que eran los de la
 prouinçia de Creta. E lidiaron e vençieron los de Creta
 a los yones. E leuantoseles aquella contienda sobre
 razon de los terminos de sus tierras.
 
 E los yones, pues que se vieron vençidos e mal trechos, e
 que de aquella vez nin avn despues non podrian cobrar
 para tornar sobre si e lidiar otra vez con los de Creta
 para aver su derecho dellos menos de ayudas de amigos,
 non se pudieron fincar en su tierra. E asi commo fueron
 vençidos e se partieron de la batalla, asi fuyeron e se acogieron a Atenas. E los del comun de Atenas
 resçibieronlos muy bien e acogieron los consigo en su
 villa.
 
 E con el grand pesar que los de Creta ouieron de los de
 Atenas por que los resçibieran sus enemigos e los
 ayudauan e gelos defendien, nunca de alli adelante
 desamor salio de entrellos. E pero era ya el grand
 desamor començado entre ellos por el fecho que vos
 contamos del rey Minos, pero que los saluo despues
 Teseo, rey de Atenas, fiio del rey Egeo, que mato al
 minotauro, e leuo las fiias del rey Minos, e lo
 desbarato todo en que onrro a si e a su reyno, commo es
 ya contado otrosi todo en las estorias del Libro de los
 Juezes. Onde ouieron en pos esto guerras luengo tienpo
 los de Atenas e los de Creta en que, asi commo cuenta
 Paulo Orosio, fueron los pueblos de amas las partes muy
 mal trechos.
 
 E el treynta e vno, e treynta e dos, e treynta e tres, e
 treynta e quatro annos del reynado de Saul e de Samuel
 so los fechos pasaron de las razones que dichas auemos.

 [CVIII.] De los griegos e de las razones de tierra de
 Greçia.
 Andados treynta e çinco annos del reynado de Samuel e de
 Saul, asi commo cuentan Eusebio e Geronimo en sus
 cronicas, los pueblos de Greçia en aquellos tienpos,
 segunt ellos fazien, afechos eran a non querer estar
 quedos en paz. E leuantauanse vnos contra otros a
 guerrearse e a lidiar en vno, ca se preçiauan cada vnos
 por si; pero que los de Atenas eran de comienço los mas
 sabios e mas onrrados, e gelo devrien conoscer los
 otros. Mas el tienpo en que esto era semejaua que todas
 las otras prouinçias de Greçia tenien al reyno de Atenas
 commo por sennal e fito contra quien mouiesen sus
 guerras e fiziesen sus batallas commo tiran los
 ballesteros sus saetas a vna sennal. E los de Atenas
 trabajauan de defender se

[ 323 ]
 e leuar dellos
 todos sus derechos, asi commo lo auemos ya dicho en esta
 estoria.
 
 Cuenta el Libro de las Prouinçias que tierra de Greçia es
 grande e que es partida en siete prouinçias; e son estos
 los nonbres dellas: la primera, de Almaçia, commo
 comienço de parte de oriente; la segunda, Epito; la
 terçera, Elladas; la quarta, Tesalia; la quinta,
 Maçedonia; la sesta, Acaya; e dos prouinçias que a en la
 mar que son contadas por de Greçia: la vna, el reyno de
 Creta en que cuentan los abtores que ha çient cibdades
 cabdales, cada çibdat departida por si con sus terminos;
 la otra prouinçia es las çicladas, que son çinquanta e
 dos yslas de que vos auemos ya contado en las razones de
 la ysla de Loos e de la de Delfos que son las dos
 dellas.
 
 E de cada vno destos nonbres de aquellas prouinçias
 cuenta el maestro en ese Libro de las Prouinçias los
 reyes e los prinçipes que gelos pusieron, e de cada vno
 por que razon. E de la prouinçia Elladas cuenta asi ese
 libro que el rey Deucalion e la reyna Pirta, su muger,
 que fueron aquellos de quien vos auemos contado que
 fincaran a vida en el grand diluuio que se fizo en la
 tierra del monte Parnaso, e cubrio toda esa tierra, e
 mato quantos omnes e quantas naturas e cosas biuas y ovo
 saluo ende este rey e esta reyna que escaparon en vna
 nauezilla.
 
 E estos reyes Deucalion e Pirta fizieron vn fiio a que
 llamaron Ellano por su nonbre propio. E este rey Ellano
 reyno en aquella prouinçia Elladas. E avn dize esa
 estoria de las prouinçias de Greçia que esta prouinçia
 Elladas que primera mientre ovo nonbre Gramellonas e
 otrosi grameldones los moradores della, e que este
 nonbre les dio vn poderoso natural de Greçia que era
 mayor de las Elladas; e le dezien Grano. E por que este
 nonbre Elladas de aquella prouinçia semeja que son mas
 tierras seyendo la prouinçia vna, departe el maestro en
 ese Libro de las Prouinçias e dize que dos son las
 Elladas, e cada vna dellas es prouinçia maguer que amas
 son contadas por vna; e la primera dellas, que es la que
 yaze mas contra oriente, que a nonbre Boeçia. E esta
 Boeçia e su prouinçia son el reyno de Tebas, de quien
 auemos ya dicho ante desto.

 [CIX.] De la segunda partida de las Elladas, e de los
 Peloponesas, e de los de Atenas.
 La segunda parte de las Elladas, segunt cuenta ese Libro
 de las Prouinçias de Greçia, ovo nonbre Peloponesas. E
 segunt fallamos en algunas de las otras estorias, este
 fue antes e despues el reyno a que dezimos cutiana
 mientre en esta estoria el de los siçionios. E este
 nonbre Pelopones cuenta la estoria que leuo aquel reyno
 de Pelo, que fue vn rey que reyno alli, e que poblo la
 tierra e la llamo asi.
 
 E en este lugar cuenta Ebsebio e Geronimo, segunt aquella
 razon que vos auemos dicho en el capitulo de ante deste,
 que los griegos afechos eran en aquella sazon a non
 estar en paz, e que se leuantaron los peloponeses contra
 los de la çibdat del reyno de Atenas, e ouieron grandes
 guerras en vno e por luengo tienpo, e fueron y fechos
 grandes dannos de amas partes. E en cabo, segunt dizen
 vnos destas guerras, ellos se quedaron por sy cansando
 en ellas los guerreros por luengo tienpo. E otros dizen
 que los de Pelopones pudieron mas e salieron dende por
 vençedores.
 
 E el treynta e seys anno del reynado del rey Saul e de
 Samuel so estos fechos paso.

 [CX.] De la yda de las amazonas e de la gente de los
 çiminios contra Asia.
 Andados treynta e siete annos del reynado del rey Saul e
 de Samuel, asy commo cuenta Eusebio e Geronimo en sus
 cronicas, leuantaronse las duennas amazonas e de sus
 vezinos fronteros vna

[ 324 ]
 gente a que dezien
 los çiminios, e fueron e esparzieronse por tierra de
 Asia. E las gentes desa partida de la tierra, commo non
 ouieran guerras nin lydes tienpos auie, estauan ende
 desusados e non metidos mientes nin aperçebidos de
 ninguna sobreuienta.
 
 E las duennas amazonas tales eran de coraçones e tan
 esforçadas que non deuien nada a ninguno en sus fechos
 de armas, nin se les adelantaua en ellas estonçes
 cauallero nin poderoso que en la tierra fuesen, asy que
 los varones dellas que fueran de los godos e eran ya
 muertos, nin avn los otros godos que fincauan biuos
 donde aquellos venien. E vençien quantas guerras
 començauan, e quantas guerras fazian non fueron en armas
 mas rezios que ellas nin vençien mas nin mejor, asy les
 ayudaua la su ventura, e el su esfuerço, e el su
 ardimente, e el tenporal en que lo començaron.
 
 E aquella gente de los çiminios andauan y mas por su
 mandado dellas apartados e en su cabo, e corrieron de
 aquella vez todas las mas e las mejores tierras de Asia,
 e quebrantaron muchas çibdades e prisieron las, e
 ganaron castillos, e conquirieron gentes e tierras que
 retouieron por suyas en esta partida de Asia. E lo
 ayuntaron a lo al que ellas tenien ganado e do morauan e
 asennorauan, e ensancharon en el su sennorio.

 [CXI.] De commo fizieron las amazonas con los
 çiminios.
 Aquella gente a que Eusebio e Geronimo llaman çiminios en
 esa partida de tierra de Asia eran, e morauan çerca do
 las duennas amazonas auien de su comienço su morada e su
 reyno quando las otras gentes de la tierra se asonaron
 muchas ademas, e lidiaron con los maridos dellas, e
 gelos mataron.
 
 E por que fueron estos çiminios gente que se pararon de
 luego bien con aquellos godos maridos de las amazonas -e
 les nunca quisieron buscar pesar, e buscaron muchos
 plazeres, e se dieron toda via por sus amigos, e
 fizieron eso mismo a ellas en la vida dellos, e despues
 quisieron los ellas otrosi bien-, e pero catando ellas
 adelante, ca fueron duennas sabias, e guardandose dellos
 que non viniesen a tienpo en que se les leuantasen,
 dieron les de quantos muebles alla ganaron.
 
 E trayen en sus preas muy grandes que fizieran alla de
 oro, e de plata, e de aljofar, e de piedras preçiosas, e
 de pannos preçiados, e de otras cosas muchas
 marauillosas e estrannas que alla ganaron. E trayen
 quanto ellas quisieron, de guisa que les fizieron muy
 sus pagados. Mas de los heredamientos de los reynos nin
 de las otras fortalezas de las tierras non les quisieron
 dar ninguna cosa por que non ouiesen ellos en que
 egualar con ellas en el poderio.
 
 E pues que esta caualgada e estas correduras ouieron
 fechas desta vez, estauan muy ricas, e apoderadas, e
 sennoras de muchas tierras commo duennas muy bien
 andantes e a quien yua tan bien, mas que mas seyendo
 ellas mugeres e faziendo sus fechos muchos contra
 varones e quant fuertes auemos dichos, de que dize Paulo
 Orosio que era cosa muy estranna. E touieron por guisado
 de tornar se a las otras amazonas que fincaran en las
 moradas a mantener el reyno. E desque dieron tenedores
 de las villas e de los castillos e lo ouieron todo
 puesto en recabdo, tomaron de lo que auien ganado lo que
 quisieron e vinieronse para sus lugares.
 
 E asy commo llegaron, fueron bien reçebidas de las otras.
 E ellas otrosi non fueron desmesuradas nin desensennadas
 contra ellas, ca tomaron todo quanto trayen de aquello
 que auien ganado e pararon gelo delante fecho montones,
 diziendo que ellas querian que lo partiesen, e que
 tomasen ende lo que quisiesen, e diesen a ellas lo que
 quisiesen. E avn fizieron les que ellas leuasen ende la
 mejor e la mayor parte. E avinieronse muy bien e
 touieronse todas por bien andantes.
 
 E agora dexamos aqui estas razones. E despues diremos
 dellas en sus lugares, ca las amazonas mataron vn rey
 des-

[ 325 ]
 pues desto, commo
 contaremos adelante en su lugar; e tornaremos a la
 estoria de la Briuia.

 [CXII.] De commo paso Dauid a Engadi e fue otra uez
 Saul sobrel.
 Despues que se partio Saul de la carrera de Dauid e fue
 contra los filisteos, partiose otrosi Dauid de alli, e
 subio, e fuese para Engadi. E en este lugar departe asy
 maestre Pedro e dize que Engadi era vn castillo do
 estaua la vinna del balsamo. E asi commo cuenta la
 Briuia, moro alli en lugares muy fuertes e seguros.
 
 E Saul, quando fue desta vez sobre los fylisteos,
 corriolos por la tierra do los fallo, e quebrantolos de
 mala guisa, e echolos todos de su tierra. E desque se
 torno de aquella contienda, llegole mandado que le dixo:
 «Rey Saul, euas Dauid en el desierto do mora en esos
 montes.» E Saul, quando lo oyo, plogole por las nueuas
 que le dixeron ende. E tomo tres mill omes escogidos de
 armas de todo el pueblo de Yrrael, e fue a buscar a
 Dauid e a los que eran con el. E buscauale avn por las
 pennas muy agudas, e muy asperas, e que non eran para
 beuir en ellas ninguna cosa sinon las rebezas solas.
 
 E destas rebezas dize Rabano en la Glosa que son
 animalias fechas a manera de cabra, e que corren mucho,
 e andan por las pennas, e saltan de vna en otra; e que
 quando va lobo, o leon, o onça, o caçador, o alguna otra
 cosa que las quiera tomar viene a somo de la penna,
 dexanse de alli caer de guisa que en cayendo que se
 llegan a la penna, e trauanse ay de los cuernos, e
 fincanse y. E desque entienden que el enemigo que las
 quiere tomar o prender se es ydo, destrauanse de alli, e
 dexanse caer contra ayuso, e trauanse de cabo sy la
 cayda es alta. E asy fazen fasta fondon por que se non
 fieran, e deçenden, e vanse.
 
 E de alli vino Dauid a vnos corrales de ouejas que
 estauan por do el auia a pasar, e faziase alli vna cueua
 çerca de la carrera. E apartose Saul solo a ella para
 librar y lo que la natura non puede escusar. E asi
 acaesçio que Dauid e su conpanna estauan ascondidos en
 esta cueua en la parte de mas de dentro. E podrien ser
 quatroçientos, asy commo dize Geronimo. E dixeron a
 Dauid sus seruientes que eran alli con el, segunt dize
 la Briuia. «Euas el dia en que el Sennor fablo a ty e te
 dixo: 'Yo te dare tu enemigo que le fagas commo te
 ploguiere e touieres por bien.'»
 
 E cuenta Geronimo en este lugar que vno de aquellos omnes
 que eran con Dauid que dixo que aquel era el tienpo que
 dixera Dios a Dauid para matar a su enemigo, e vengar se
 del, e tajar le la cabeça e non la punta del manto, e
 librar se del graue segudamiento e del mezquino trabajo
 en que le traye. Mas leuantose estonçes Dauid, asi commo
 dize la Briuia, e llegose a Saul e tajole la punta del
 manto quedillo e callando. E commo le fizo esto,
 mataralo si quisiera, mas non quiso; e desi firiose
 Dauid en el coraçon por que tajara a Saul aquella punta
 del manto.
 
 E espone aqui maestre Pedro e dize que por aquella ferida
 atal dize el griego moteno micos, que es tanto commo
 firiose el pecho. E entiendese que maguer que la Briuia
 e las otras estorias dizen que se firio en el coraçon,
 que se non firio synon en los pechos; e bien paresce, ca
 de otra guisa matarse ye. E pues que se torno a sus
 omnes, arrepintiose avn de aquello que auia fecho e
 dixo: «Dios me aya merçed sobresto que he fecho. E non
 quiera El que yo tal cosa faga al mio sennor, cristo de
 mio Sennor Dios, nin que meta la mi mano en el, ca
 cristo es del Sennor.»
 
 E asi commo dizen Geronimo e maestre Pedro, començaron
 los suyos a murmurear contra el. E alli les juro Dauid e
 dixo. «Non me lo digades, nin es derecho de matar
 ninguno a su sennor. Maguer

[ 326 ]
 que el es malo
 contra mi, non conuiene a mi ser tal contra el. E juro
 vos lo.» E las palauras de la jura son estas: «Biue el
 Sennor, que si lo El non firiere, o el su dia non
 vmniere que se muera el, o entrare en batalla que
 peresca y, piedat me aya Dios, ca yo nunca metere la
 mano en el cristo del Sennor.» E refreno alli Dauid a
 sus varones con estas palauras. E ellos quisieronse
 leuantar para matar le, mas non los dexo el.
 
 E leuantose estonçes Saul e salio de la cueua; e yuase su
 carrera que auie començada. E leuantose otrosi Dauid de
 alli, e salio, e fuese luego en pos el. E llamolo de
 espaldas e dixo: «¡Sennor, mio rey!» E cato Saul en pos
 si e violo. E Dauid abaxose luego a tierra commo en
 priçes, e finco luego los ynojos, e aorolo. E dixole de
 cabo: «Sennor rey, ¿por que oyes tu las palauras de los
 omnes que te dizen 'Dauid busca mal contra ty'? Euas que
 oy lo viste con tus ojos que te metio el Sennor en la mi
 mano en la cueua, e asme de matar te, mas perdonote el
 mio ojo a quien tu segudas.»
 
 E asi commo cuenta Josefo, razonose escuentra el desta
 guisa sus ynojos fincados: «Sennor rey, si a la tu
 merçed pluguiese, non te conviene creer mezclas de la
 mala natura nin aver contigo omnes que te aman meter en
 sospecha. E mejor te estaria si tu quisieses desamar el
 fecho de todos en las obras, ca el dezir mal de tras de
 muchos es; mas la clara prueua de la omildosa e piadosa
 voluntad en la verdat de los fechos esta. E la verdat
 tan bien del que mezcla con falsedat commo del que dize
 la buena verdat semejança ha de verdat e de falsedat;
 mas las obras descubierta an la vista de la verdat e sin
 otra encubrençia.»
 
 E cuenta la Briuia que le dixo avn asi: «E rey sennor,
 dixe yo avn sobresto que te perdono el mio ojo. Non
 tendere yo la mano contra mio sennor, ca es cristo del
 Sennor Dios. E mio padre e sennor, vee tu sobresto e
 mesura en ello sobre todo, e connosçe la orilla e la
 punta del tu manto, que sea esto el terçero signo en la
 tu mano; ca la ora que yo tajaua esta punta del tu manto
 non quise tender la mano contra ty.»
 
 E cuenta Geronimo e maestre Godofre en la dozena parte
 del Panteon que le dixo asi: «E sennor rey, veyelo tu e
 judgalo, que asi commo te yo tage esta parte del manto,
 asi te pudiera matar si quisiese.» E dize la Briuia que
 le dixo asy adelante: «E sennor, mesura tu esto e
 veyelo, que mal nin enemiga non ha en mi mano nin peque
 contra ty; mas tu asechas a la mi alma por toller me la.
 E el Sennor lo judgue entre mi e ty e me vengue de ty;
 mas la mi mano contra ty nunca sea, ca dize la fazanna
 antigua 'De los malos saldra maldat.' Onde la mi mano
 nunca contra ty sera. E ¿a quien segudas, rey de Yrrael,
 e a quien segudas? Segudas a can muerto e a vna pulga. E
 Dios sea juez, e judgue entre mi e ty, e vea e judgue el
 mio pleyto, e libreme de tu mano e del tu poder.»
 
 E pues que Dauid acabo estas palauras dixole Saul: «Mio
 fiio Dauid, ¿sinon es esta boz tuya?» E alço en pos esto
 la boz, e lloro e dixo a Dauid: «Mas derechero eres tu
 que yo, ca tu feziste a mi bien e yo a ty mal. E oy me
 mostreste los bienes que me feziste, commo metio Dios a
 mi en la tu mano e non me mateste; que ¿qual es aquel
 que quando a su enemigo fallare, que le dexe en la buena
 carrera commo tu a mi? E mas el Sennor te lo galardone e
 te faga otro tal por ello commo lo que tu oy obreste en
 mi. E agora se yo çierta mientre que tu as de reynar e
 auras en tu poder el reyno de Yrrael. Onde te demando
 que jures en Dios que non deleescas la mi simiente
 despues de mi nin tuelgas el mio nonbre de casa de mio
 padre.» E juro Dauid a Saul; e fuese Saul para su casa.
 E Dauid e los que con el eran subieron a los mas seguros
 lugares que fallaron. E dize Josefo que esto fue en las
 angosturas de Masfa.


[ 327 ]
 
 [CXIII.] De commo deçendio Dauid de Masfa al desierto
 de Faran.
 Leuantose Dauid de las angosturas de Masfa, do oystes que
 dizen Josefo e maestre Pedro que subiera con su
 conpanna, e deçendio al desierto de Faran, segunt cuenta
 la Briuia. E de aquel lugar Faran dize Rabano en la
 Glosa que era vn castillo en Arabia e yazie vezino de
 aquellos moros a que llamaron sarrasines del nonbre de
 Sarra, muger de Abrahan. E diz que por aquel castillo
 pasaron los fiios de Yrrael quando salieron de Egipto e
 mouieron del monte Sinay. E auia de la çibdat de Haya
 fasta este castillo contra oriente tres jornadas. E en
 aquel desierto de Faran moro Ysmael, e despues los suyos
 en quien fizo despues Codrolaomor la grant mortandat.
 
 E en pos esto, asi commo cuenta la Briuia e las otras
 estorias, era estonçes en el desierto de Maon vn omne e
 auia su riqueza en Carmelo. E de Carmelo departe asi
 maestre Pedro que era vn monte en la suerte de Judas, e
 que auia y otro Carmelo que yazia en la frontera de
 tierra de Palastina e de Fenis, do Elias mato los
 profetas de Baal. Pero dize Josefo que de los çifinos
 era aquel omne e de la çibdat de Amon. E cuenta la
 Briuia que era muy grand omne e auie tres mill ouejas e
 mill cabras. E asi acaesçio que trasquilauan estonçes
 las sus ouejas en Carmelo. E el auie nonbre Nabal, e su
 muger Abigayl. E la muger era muy sabia e fermosa; e el
 marido era muy duro, e muy malo, e mal quisto, e venie
 del linage de Calef.
 
 E asi commo cuenta Josefo e la Briuia e las otras
 estorias, los pastores deste Nabal trayen sus ganados
 por aquel desierto. E mientra por alli andudieron, mando
 Dauid a sus conpannas que guardasen aquel ganado muy
 bien, e nin por mengua nin por ningunt menester que lo
 ouiesen que ninguna cosa non tomasen dello. E de guisa
 fue guardado que quanto vn cordero, que es poco, que non
 tomaron y de perdida. E los pastores leuauan de casa de
 Dauid lo que les era menester.
 
 E Dauid en aquella sazon auie menester ayuda e acorro. E
 quando oyo en aquel desierto que Nabal que trasquilaua
 su grey, enbio a el diez mançebos. E dixoles asi: «Sobid
 a Carmelo, e yredes a Nabal, e saludar me le edes de mi
 nonbre paçifica mientre. E dezir le edes asi:'Sea a tus
 hermanos e a ty paz, e a tu casa paz, e paz a todas
 quantas cosas tu as. E de muchos annos a aca guardando
 yo los tuyos e todas las tus cosas, oy que trasquilauan
 los tus pastores las tus greyes que eran en el desierto
 conusco. E viniendo nos alli nunca pesar les buscamos
 nin perdieron ninguna cosa de sus greyes en quanto
 tienpo conusco fueron en Carmelo. E preguntalo a tus
 moços, e ellos te lo diran que asy fue e te lo
 mostraran. Onde agora ayan los tus moços la tu graçia -e
 esto dezien gelo por si mismos que le fallasen de buen
 talante e de buena parte para lo que ellos venien
 recabdar- ca en buen dia venimos a ty; e de que quier
 que la tu mano fallare da tu a nos, tus sieruos, e a tu
 fiio Dauid.'»
 
 E quando vinieron estos mançebillos de Dauid, dixeron a
 Nabal todas estas palauras del nonbre de Dauid, asi
 commo oystes que los el castigo, e desi callaron. E
 Nabal commo era mal omne, asy commo auedes oydo, nin
 buena respuesta les dio e dixoles: «¿Quien es Dauid e
 quien es el fijo de Ysay? Oy creçieron los sieruos que
 fuxieron de sus casas. Onde ¿tomare yo agora mios panes,
 e mis aguas, e las carnes de mios ganados que mate pora
 mios trasquiladores, e dar los he a los omnes que non
 connosco donde son?»
 
 E los mandaderos de Dauid, quando esto oyeron, tornaron
 se por su carrera a Dauid e contaronle todas estas
 palauras que Nabal les dixera. E dixo estonçes Dauid a
 aquellos sus omnes: «Çingase cada vno

[ 328 ]
 de
 uos su cuchillo.» E ellos çinneronselos e apretaronse 
 bien. E çinnose otrosi Dauid su espada e començose de
 yr. E seguieronle los suyos, que podien ser fasta
 quatroçientos omnes, asi commo cuenta la Briuia. E diz
 que fincaron dozientos para guardar sus çarçanos de sus
 cosas que se tenien y. E asi commo cuenta Josefo, yua
 Dauid jurando que aquella noche destruyrie la casa de
 Nabal e quanto el auie.
 
 E dize maestre Pedro mas en esta razon que dixera Dauid
 que non dexarie y nin quien mease a pared, e que se
 entiende esto por can e por omne enfermo. Ca dize que
 las patriarcas todas fueron pastores e curiaron ganados,
 e que en la sazon en que trasquilauan sus greyes fazien
 todos en sus casas grandes fiestas a sus conpannas; e
 commo auien a trexnar con sus manos todas las ouejas, e
 los carneros, e avn los corderos e las corderas, que
 fallauan quales eran mas gordos e mandauan los sennores
 matar ende de lo mas gordo, e dauan abondo a sus
 conpannas e auien grandes alegrias.
 
 E esta fue la razon por que Dauid enbio en aquella sazon
 pedir algo a Nabal, por que auiendo con sus conpannas
 alegria commo deuie, que se mouerie a fazer bondat e que
 le enbiaria algo commo a quien gelo auie bien mereçido.
 E en cabo, asi commo cuenta Josefo, fue yrado Dauid
 contra Nabal e non sola mente por la desmesura que non
 le enbio nada, mas por que dixo malas palauras a los
 suyos e los mastraxo.
 
 Sobresto cuenta la Briuia que vno de los moços de Nabal
 auie vistos los mandaderos de Dauid, commo vinieran a su
 sennor e de commo fiziera el contra ellos, e sabie
 otrosi commo venie Dauid sobre la casa de Nabal a
 destroyr lo todo. E corrio a Abigayl, muger de Nabal, e
 dixole: «Euas que Dauid enbio sus mandaderos del
 desierto a Nabal, tu marido, que bendixese a nuestro
 sennor, e avn bien cuydo que por que le fiziese alguna
 pitança de comer que le enbiase de su casa commo a omnes
 que biuen en desierto e non lo an. E a Nabal non le
 cunplio de non le enbiar nada, mas maltraxole los omnes
 e denostolos e a Dauid con ellos.
 
 «E sennora, por dezir te yo verdad, Dauid e todos sus
 omnes nos fueron a nos buenos de guisa que nos non
 buscaron pesar. E en todo quanto tienpo con ellos
 moramos tan bien nos guardaron que nunca de lo nuestro
 perdimos ninguna cosa; e mientra con ellos morauamos en
 el desierto, por muro los ouimos tan bien de noche commo
 de dia en todos los dias que nos las vuestras greyes
 apaçiemos çerca del. Onde Abigayl, asma tu e piensa que
 fagas sobresto, ca la maliçia conplida es contra tu
 marido e contra tu casa.»
 
 E ese Nabal, fijo de Belial, estaua de guisa que ninguno
 non lo podia fablar, de manera que nada y pudiese adobar 
 de pro; ca dizen algunas de las estorias que beuiera
 tanto vino a que estaua desapoderado de su sentido e syn
 eso era omne loco. Onde diz Ramiro en la Briuia en los
 esponimientos de los nonbres propios que Nabal tanto
 quiere dezir commo loco.
 
 E Abigayl, pues que esto oyo, apresurose commo muger muy
 sabia que lo non quiso tardar. E tomo dozientos panes, e
 dos odres de vino, e çinco corderos cochos, e de
 polienta çinco medidas a que llama la Briuia en el latin
 sata -e departe Rabano en la Glosa que sata es vna
 manera de medida que fazie moyo e medio; e eran a esta
 manera çinco moyos e çinco medios que se fazien por
 todos siete moyos e medio- e con esto çient ligajos de
 vuas pasas, e dozientas masas otrosi de figos pasados. E
 dize Geronimo en la Briuia en el latin en este lugar
 carica por figo pasado. E puso Abigayl sobre sus asnos
 todas estas cosas e, asi commo dize Josefo, cargolos de
 todos buenos dones e presentes.
 
 E diz que yazie Nabal mal parado de vino e fuera de
 sentido. E Abigayl, quando lo vio atal yazer, non le
 quiso dezir nada de lo que fazie. E llamo sus moços e

[ 329 ]
 dixoles: «Sonad estas bestias e yd ante mi
 con ellas, ca yo luego me vo en pos de uos a vuestras
 espaldas.» E non diziendo ella ende nada al marido subio
 en vn asno e fue su carrera. E quando llego a la rays
 del monte de Dauid, vieronla los omnes de Dauid que
 deçendien otrosi a reçebir la.
 
 E estaua alli Dauid con sus quatroçientos omnes darmas,
 asi commo ya yua sobre Nabal. E dixo a Abigayl, segunt
 cuenta la Briuia: «En balde aguarde yo en el desierto
 todas las cosas que deste omne eran, e non se le perdio
 y ninguna cosa de quantas a el perteneçian. E rendie a
 mi mal por bien. E este poder del el Sennor a los
 enemigos de Dauid e esto ennada y sy de todas las cosas
 que a el pertenesçen yo vna dexar que todo non sea
 destroydo fasta en el que mea en la mannana en la
 pared.»
 
 E Abigayl, quando estas palauras oyo a Dauid, finco los
 ynojos antel, e començolo a aorar e rogar, omillandosele
 quanto ella sabia e podia que por la su mesura e merçed
 que non catase el a las sus palauras de Nabal. E asi
 commo cuenta la Bryuia, cayo Abigayl a los pies de Dauid
 muy omildosa mientre e dixole: «Mio sennor, esta enemiga
 pidote yo merçed que a mi sea apuesta, e que fable la tu
 mançeba de guisa que lo oyan las tus orejas. E ruegote e
 aorote que mio sennor el rey, que eres tu, que non
 pongas el tu coraçon fascas la tu sanna sobre este mio
 marido Nabal, maguer que el es malo e tortizero, ca
 segunt el su nonbre loco es e locura es con el. E
 sennor, de otra guisa non lo osaria yo escusar ante ty.
 
 »E sennor, yo, la tu siruienta, non vy tus moços que tu
 enbiaste que tortiçeros fuesen en ninguna cosa. Onde
 sennor, conjurote e digo: asi biue el Sennor e biue la
 la tu alma que te vedo que non vinieses a fazer sangre,
 e saluo a ty la tu alma sin culpa; e sennor, agora
 fuesen los tus enemigos e los que buscan mal a ty asi
 commo Nabal. Onde te ruego que resçibas tu esta
 bendiçion que la tu mançeba aduze a ty, mi sennor, e de
 la a los moços que te syguen. E digolo por que eres tu
 mio sennor. E tuelle tu esta enemiga a mi, tu sierua; e
 si lo fizieres, fara Dios a ty, mio sennor, fiel casa,
 ca tu lidias e fazes las batallas del Sennor. Onde te
 ruego e pidote merçed que maldad non sea fallada en ty
 en todos los dias de tu vida; ca sy se leuantare en
 algunt tienpo omne que se segude e busque la tu alma por
 sacar te la, sera la tu alma guardada commo en façezillo
 de aquellos que biuen ante el Sennor Dios, e sera el
 alma de tus enemigos rodeada commo adesora a priesa en
 çerco de onda.»
 
 E en este lugar departe maestre Pedro que por aquella
 palabra que oystes alli «façezillo de los que biuen» que
 es razon ya quanto escura que segunt dize el ebrayco que
 es tanto commo en ligamiento de vida; e esto que es de
 cabo tanto commo en conpanna. E avn departe maestre
 Pedro que ay otra letra de estorias que dizen «en
 façezillo de vides»; e que es esto tanto commo si
 dixesen «el Sennor guardara la tu alma para amochiguarte 
 commo el façezillo o el ligajo de las vides es guardado
 en el agua para poner las.»
 
 E dize Geronimo en la Briuia que dixo Abigayl contra
 Dauid: «Pues, quando nuestro Sennor Dios fiziere a ty,
 mio sennor, todos estos bienes que El de ty dixo e te
 estableçiere por cabdillo sobre Yrrael, si tu aqui cosa
 desaguisada non fizieres que sangre non viertas, non te
 naçera ende solloço nin verna ende dubda nin
 remordimiento de coraçon a ti, mio sennor, por que ayas
 tu esparzido sangre, que eres sin culpa o por que tu
 mismo te vengueste. E quando fiziere Dios bien a ti, mio
 sennor, tu faras bien e merçed a mi.»
 
 E razonose avn Abigayl contra Dauid sobresto e dixole
 asi: que quantos males alli fueran nonbrados e dichos
 que sobre la cabeça de sus enemigos de Dauid viniesen. E
 avn dixole asi: «Sennor, seyme tu a mi piadoso e judgame
 por syn culpa, por tal que resçibas tu estos dones e
 estos presentes que te yo traygo, e esta yra e sanna que
 sobre mi marido e sobre la su

[ 330 ]
 casa
 enbiaste tu que me la perdones; ca seyendo tu muy manso,
 e tal de quien se pagan los omnes, e sennor sobre todo
 mayor mientre que as a reynar sobre Yrrael, estos fechos
 e mesuras te convienen a fazer.»
 
 E respondio sobresto Dauid a Abigayl, segunt cuenta la
 Briuia, e dixole asi: «Bendito sea el Sennor Dios de
 Yrrael que te enbio oy escuentra mi en mi reçibimiento,
 e bendito sea el tu razonar; e bendita tu que me vedeste
 que non fuese yo oy a esparzir sangre e que me non
 vengase yo con la mi mano misma. E jurote yo por el
 Sennor Dios de Yrrael, que me vedo que yo non fiziese
 mal, si tu tan ayna non ouieses venido e acorrido en el
 mio reçibimiento, que te lo fiziera de guisa que non
 fincara a Nabal quien a pared mease.»
 
 E commo era Dauid omne de Dios, fue manso e mesurado, e
 resçibio de mano de Abigayl aquellos dones que ella le
 aduxera. E dixole: «Buena duenna, ve agora tu en paz a
 tu casa, ca euas que oy tu ruego e onrre la tu faz.» E
 sobresto cuenta avn Josefo que dixo Dauid a Abigayl: «E
 maguer que tu marido finque agora en paz por el tu amor,
 pero non escapara que non lazre por esto, ca otra razon
 verna ay por que sera perdido.» E acabadas estas
 razones, enbiola.
 
 E Abigayl fuese a Nabal, su marido, que tenie grandes
 comeres en casa, que eran commo manjares de rey, e el
 coraçon de Nabal alegre, ca estaua beudo ademas. E
 Abigayl non le dixo palaura fasta la mannana. E en la
 mannana, pues que se tollio la fuerça del vino, dixole
 su muger todas aquellas palauras que Dauid auia dichas.
 E quando lo oyo, amorteçiosele el coraçon dentro de
 grand miedo que ovo. E cuenta Josefo que tan triste se
 torno que todos los mienbros del cuerpo se le soltaron
 commo delexados. E dize la Briuia que se paro yerto
 commo piedra; e a cabo de diez dias en pos esto diz que
 firio Dios a Nabal, e murio.
 
 E Dauid, quando oyo que muerto era Nabal, loo a Dios e
 dixo: «Bendito sea el Sennor que judgo de mano de Nabal
 el achaque del mio denuesto e del mio maltraemiento, e
 guardo de mal a mi que non lo mate yo, e torno Dios la
 maldat de Nabal en su cabeça del e fizole que el
 muriese.» E enbio estonçes Dauid sus mensageros a
 Abigayl que le dixesen de la su parte que le enbiaua el
 dezir que la tomarie por muger.
 
 E vinieron los mensageros de Dauid a ella a Carmelo, e
 fablaron con ella, e dixeronle asi: «Dauid nos enbia a
 ty a dezir te que te tomara por muger si tu quisieres.»
 E Abigayl fue muy alegre e leuantose luego. E abaxose a
 tierra, e fizo su oraçion, e dixo commo si lo dixese a
 Dauid estando delante: «Euas la tu siruienta para tu
 mançeba que laue los pies de los siruientes del Sennor.»
 E apresurose ella, e leuantose, e caualgo en vn asno. E
 fueron con ella çinco mançebillas que eran suyas e que
 la aguardauan. E estaua ay Abigayl guisada desta guisa.
 E fuese luego para Dauid con los mensageros del; e caso
 luego Dauid con ella.
 
 E tomo otrosi Dauid por muger Achinoe de Gecrael; e
 fueron amas estas, Abigayl e Achinoe, mugeres de Dauid.
 Onde dize Josefo que ovo Dauid por muger a aquella con
 quien casara primero, que fue de la çibdat de Bisar. E
 tomo Saul a Micol, su fiia que fuera muger de Dauid, e
 casola con vno a que dezien Falty, fiio de Lays, pero
 dize Josefo que fue fiio de Saldey. E era Falty de la
 çibdat de Galdin. E aqui retrae Rabano en la Glosa que
 este Falti non llego a Micol, sinon que despues non la
 tomara Dauid por muger commo la tomo.

 [CXIV.] De la muerte de Samuel.
 Andados treynta e ocho annos del reynado del rey Saul,
 murio Samuel profeta. E finco Saul en el reyno e reyno
 en Yrrael despues el solo sin Samuel e sin todo otro que
 reynase con el dos annos. E

[ 331 ]
 fue Samuel
 omne muy bueno, dado de Dios en el tenplo de Ana, su
 madre, por oraçion que fizo ella a Dios que le diese
 fiio, asi commo es ya contado en esta estoria. E mientra
 fue ninno e mançebo, sienpre biuio en el tenplo, e y
 siruio, e fue santo padre e profeta; e mantouo el reyno
 de Yrrael primero por si e despues con Saul profetando e
 dando sienpre buenos consejos al rey Saul.
 
 E en su muerte, asi commo cuenta la Briuia en el veynte e
 quatro capitulo del Primero Libro de los Reyes, toda
 tierra de Yrrael fue ayuntada a la su muerte. E
 llannieron lo mucho faziendo en su sepoltura grandes
 onrras, e soterraronlo en su casa en la su çibdat de
 Ramata. E murio Samuel profeta andados de Abraan nueue
 çientos e treynta e ocho annos, e de Moysen trezientos e
 nouenta e çinco, e del su sennorio en Yrrael quarenta
 annos.
 
 E agora dexamos aqui la estoria de la Briuia e tornaremos
 a las razones de los gentiles.

 Del rey Latino Siluio.
 Andados quarenta annos del reynado del rey Saul, murio
 Eneas Siluio, rey de los latinos, asi commo cuentan
 Eusebio e Geronimo en sus cronicas. E reyno en pos el
 çinquanta annos Latino Siluio; e fue este el quinto rey
 de aquel reyno. E este Latino Siluio vino por la linna
 derecha de Eneas de Troya e de la reyna Liuinia.
 
 E asi commo es dicho ante desto, Ascanio, fiio de Eneas e
 de Creusa, pues que murio Eneas de Troya, su padre, dexo
 el el reyno a la reyna Liuinia, su madrastra, e a
 Postumo, su hermano, fiio della e de Eneas. E fue el
 adelante contra do es agora Roma a tierra de Albana, e
 poblo y la cibdat a que dixeron Alua. E fue poblada esta
 çibdat en la ribera de Tibre, que es el rio de Roma; e
 reyno y despues de Ascanio Siluio, su fiio. E asi commo
 es dicho, a este rey Siluio del reyno de Alua matolo su
 fiio Bruto en corriendo monte, maguer que vino por
 ocasion; e fue por ello echado de la tierra e finco
 vacado el reynado.
 
 E veno estonçes e entrolo aquel Latino Siluio, rey de los
 latinos, de quien auemos dicho que començo a reynar en
 el reyno de los latinos. Onde de alli adelante los reyes
 del reyno de los latinos e del Albana toda via vinieron
 despues por la linna de Siluio Postumo, que fue fiio de
 Eneas e de la reyna Lauinia, fiia del rey Latino. E las
 razones que nos fallamos de los gentiles en los quarenta
 annos del sennorio del rey Saul e de Samuel profeta
 contadas las auemos en sus lugares e acabanse aqui.
 
 E maguer que el rey Saul biuo era avn en estos dias, pero
 en este quarenteno anno despues desto lidio con los
 filisteos; e mataron ay a el, e a Jonatas, e a los
 fuertes de Yrrael, commo vos contaremos adelante. E
 agora dexamos aqui las otras razones e tornaremos a la
 estoria de la Briuia.

 [CXVI.] De commo vinieron los çifeos a Saul a Gabal.
 En pos esto vinieron a Saul a Gabal los çifeos e dixeron
 le: «Euas Dauid, do esta ascondido en el collado de
 Achil, que es contra el desierto.» E leuantose estonçes
 Saul, e deçendio al desierto de Çif, e leuo consigo tres
 mill omnes de armas de los escogidos de Yrrael para
 buscar a Dauid en aquel desierto de Çif. E asentose con
 su hueste en Gabaa, que era vn collado de Achilde e
 yazie en la carrera contra el desierto. Pero a aquel
 lugar llama Josefo Siçeba.
 
 E Dauid moraua en el desierto e sopo commo venie Saul en
 pos el a aquel desierto a buscarlo. E por saber lo mas
 çierta mientre enbio alla sus barruntes; e fallaron que
 venie Saul de todo en todo. E leuantose estonçes Dauid a
 escuso e vino alli do era Saul. E desque vio el lugar do
 estaua Saul e Abner, fijo de Ner, prinçipe de la
 caualleria de Saul, e dormie Saul en su tienda e el otro
 pueblo aderredor della,

[ 332 ]
 llamo Dauid a
 Achimelet el eteo, e a Abisay, fiio de Sarbia, su
 hermana de Dauid.
 
 E estos leuaua Dauid consigo, e avn dize maestre Pedro
 que a Azael, e que fueron estos todos tres hermanos e
 fiios de Joab. E dixoles, asi commo cuenta la Briuia:
 «¿Quien deçendera comigo a Saul a la hueste?» E
 respondiole Abisay: «Yo yre contigo.» Onde vinieron
 Dauid e Abisay a aquel pueblo de noche, e fallaron a
 Saul que durmie en su tienda e tenie a su cabeça vna
 lança fincada en tierra. E durmien Abner e el pueblo
 aderredor de la tienda otrosi. E dixo Abisay a Dauid:
 «Ençerro Dios oy el tu enemigo. Onde lo quiero yo agora
 ferir con la lança vna vez, e coser le he con la tierra,
 e non avra menester otra ferida.»
 
 E dixole Dauid: «Non lo mates, ca ¿quien sera aquel que
 estendera su mano contra el cristo del Sennor e fincare
 ende sin culpa?» E juro sobresto Dauid diziendo: «Verdat
 vos digo que sinon si le firiere el Sennor, o viniere el
 su dia que muera, o si fuere en batalla e pereçiere y,
 que de otra guisa non leuare yo la mi mano contra el
 cristo del Sennor.» E seyen a cabeça de Saul aquella
 lança, de quien oystes ya, e vn vaso de agua, segunt
 dize la Briuia. E dixo Dauid a Abisay, segunt cuenta
 Josefo: «Mucho es cosa tortyçera de matar ninguno al rey
 ordenado de Dios, maguer que el sea malo; ca si malo
 fuere, su pena le see condesada que le dara a su tienpo
 aquel que le dio el reyno.»
 
 E cuenta la Briuia que dixo Dauid a Abisay: «Dexa tu de
 matar el rey, ca Dios le matara quando se El quisiere. E
 toma aquella lança e aquel vaso de agua que esta a su
 cabeça del rey, e vayamos nos.» E leuo Dauid aquella
 lança, que seye a la cabeça del rey Saul, e el vaso del
 agua, e fueronse. E en toda aquella hueste non ouo
 ninguno que los entendiese nin que velase; e todos
 durmien, ca el sabor del suenno del Sennor viniera
 sobrellos e los tenie presos.
 
 E Dauid, pues que se fue de la hueste, e paso de la otra
 parte, e subio en la cabeça de vn monte aluenne, e auie
 ya grand trecho entrellos e la hueste, llamaron Dauid e
 Abisay al pueblo de Saul e dixeron a grandes bozes:
 «¿Sinon respondra Abner?» E respondio Abner e dixo.
 «¿Quien eres tu que llamas e enojas al rey?» E dixo le
 estonçes Dauid: «¿Non eres tu varon e tal que non ha
 quien te semege en Yrrael? Onde ¿por que non guardeste a
 tu sennor el rey? ca entro en la su tienda ya qual de la
 conpanna para matar le. E non es bien que tu asi lo
 guardases nin esto que asi feziste, biue el Sennor, ca
 fiios de muerte sodes vos que non guardastes a nuestro
 sennor, cristo de Dios. Onde agora cata do es el asta
 del rey o el vaso del agua que seye a su cabeça.»
 
 E conosçio alli estonçes Saul la boz de Dauid e dixo:
 «¿Sinon es esta la tu boz, mio fiio Dauid?» E
 respondiole Dauid: «La mi boz es, mio sennor rey.» E
 desi dixole: «¿Por qual achaque seguda mio sennor al su
 sieruo? ¿Que fize yo contra ty o que mal a en mi? E
 agora, mio sennor rey, orote e ruegote que oyas las
 palauras de mi, tu sieruo. Si el Sennor te mueue e
 leuanta contra mi, conviene de fazer le sacrifiçio e
 priçes por ello que lo non faga e que lo dexe; mas si
 los fijos de los omnes, son malditos ante el Sennor que
 me echaron oy que yo non more en la heredad del Sennor
 diziendome: 'Ve e sirue a los dioses agenos.' E non sea
 agora esparzida la mi sangre en tierra ante el Sennor,
 ca salido es el rey de Yrrael para buscar vna pulga
 commo la seguda la perdiz en los montes.»
 
 E dixo Saul a Dauid: «Peque; e mio fiio Dauid, tornate e
 yo de aqui adelante non fare mal a ty, ca preçiada fue
 oy la mi alma ante ty, ca paresçe que loca mientre fize
 yo e supe.» E respondio estonçes Dauid e dixo: «¡Euad la
 lança del rey! Pase vno de los moços del rey e lieuela,
 ca el Sennor galardonara a cada vno segunt la su
 justiçia e la su fe e lealtad. El Sennor metio oy a ty
 en la mi mano, e yo non la quise tender contra el cristo
 de Dios. E asi commo es oy la tu alma auida

[ 333 ]
  
 por grande ante mi, asi sea fecha grande la mi alma ante
 la justiçia del Sennor; e libreme de toda angostura.» E
 dixo estonçes Saul a Dauid: «¡Bendito seas, mio fiio
 Dauid! E tu faras toda derechura e cada dia mas, e seras
 poderoso e cada dia podras mas.»
 
 E fuese de alli Dauid para lo suyo, ca gelo mando Saul,
 asi commo cuenta Geronimo. E Saul, asi commo dize la
 Briuia e las otras estorias, tornose a su lugar.

 [CXVII.] De commo se temie avn Dauid de Saul.
 Dauid, pues que se partio de alli de Saul, dixo en su
 coraçon: «Vn dia caere yo en la mano de Saul. Pues ¿non
 sera mejor que fuya e me libre deste mal en tierra de
 los filisteos? E quando alli fuere, desesperara Saul de
 auer me e quedara de buscar me en todos los terminos de
 Yrrael.» Desi dixo a sus conpannas: «Fuyamos le de las
 manos.» E leuantose de alli Dauid, e fue se el e
 aquellos seysçientos que eran y con el, e fuxeron a
 Achis, fiio de Mahoc, rey de Get.
 
 E aqui departe Josefo desta çibdad Geth que era de las
 mayores çibdades de tierra de Palestina. E otrosi sobre
 el linage deste rey Achis dize maestre Pedro que esta
 Mahoc muger fue e madre deste rey Achis. E moro Dauid
 con aquel rey Achis en Get, el e sus omnes e su casa,
 esto es sus mugeres amas, Achinoe de Gezrael e Abigayl
 que fuera muger de Nabal de Carmelo, commo es dicho. E
 dixeron a Saul commo era Dauid en Get; e de ally
 adelante non ovo ya cuydado de segudar le nin buscar le.
 
 E en todo esto, asi commo cuenta Josefo e maestre Pedro,
 Dauid, commo era bueno e mesurado, querie seer sin todo
 enojo. E teniendo que era premioso al rey por sus
 mugeres amas que tenie alli, por seer mas sin encargo
 del rey e mas sin enojo touo por bien de demandarle
 morada en otra villa e non morar en aquel lugar que el
 rey moraua. E segunt cuenta la Briuia, dixo asi al rey
 Achis: «Si yo el tu amor e la tu graçia he, dame en vna
 de las otras tus çibdades lugar do more, ca ¿por que
 estara el tu sieruo en çibdad de rey contigo por ventura
 enbargandote e veyendote?» E el rey, non por enojo mas
 por la buena voluntad que veye de Dauid, plogole e diole
 aquel dia a Sichilet. E cuenta la Briuia que por aquel
 donadio de aquel dia fue Sichilet fecha despues reyno de
 Juda e que le duro fasta este dia. E diz que fue la
 cuenta de los dias que Dauid moro en tierra de los
 filisteos quatro meses.
 
 E corrien tierra de Gethsury, e de Gethry, e de Amalec, e
 trayen dende muchas preas. E los barrios e los pueblos
 destas gentes eran por do yuan antigua mientre a tierra
 de Sur; e tenie este termino fasta el reyno de Egipto. E
 corrie Dauid toda aquella tierra, que non dexaua y varon
 nin muger que todos los non troxiese presos e catiuos. E
 tomaua de sus preas que fazie-asi ouejas commo vacas, e
 asnos, e camellos, e vestidos, e ropas- e tornauase e
 venie al rey Achis que le diera aquel lugar. E los
 pueblos de aquellas tierras biuieran en paz fasta alli,
 asi commo cuentan las estorias, e estauan todos ricos e
 abondados.
 
 E yua correr Dauid contra Juda, e contra Heramel, e
 contra Feni, que varon nin muger non dexaua y veuir
 maguer que eran de su tierra e de su gente. Pero non los
 aduzie a Get por que por ventura non dixese y alguno
 algunt mal del e de los suyos, e dixesen «Esto fizo
 Dauid en todos los dias que el moro en tierra de los
 palestinos.» Onde creo el rey Achis a Dauid e dixole:
 «Muchos males faze Yrrael contra su pueblo.» E dezielo
 el rey Achis por aquello que veye Dauid de asperezas e
 cruelezas contra la su gente. E Dauid fazielo todo con
 maestria e por encobrirse contra el rey. E sobresto dixo
 el rey: «Este pueblo sera mio sieruo para todavia.»


[ 334 ]
 
 [CXVIII.] De commo se leuantaron los filisteos contra
 Yrrael para lidiar.
 Asi acaesçio que en aquellos dias que ayuntaron los
 filisteos sus conpannas grandes e guisauan se para
 lidiar con Yrrael. E dixo Achis a Dauid: «Dauid. commo
 quier que lo sabes tu, quiero que lo sepas agora que tu
 e tus omnes comigo auredes a yr en esta hueste a la
 batalla.» E asi commo cuenta Josefo, enbiaua estonçes el
 rey Achis a todos sus amigos fronteros que le viniesen a
 ayudar en aquella batalla contra los ebreos e fuesen con
 el en Sea do se ayuntauan. E cuenta la Briuia que dixo
 Dauid a Achis: «Sere en la tu ayuda muy de grado e agora
 sabras lo que el tu sieruo fara.» E dixo Achis a Dauid:
 «Asi te prometo yo que pasada la batalla, que te faga yo
 guarda de mi cuerpo; e esta priuança auras en todos tus
 dias.»
 
 E era ya muerto Samuel profeta; e soterraronle en Ramata,
 la su çibdat. E ante desto auedes ya oydo en este
 Primero Libro de los Reyes commo era Samuel muerto e
 murio ante destos dias. Mas dize Rabano en la glosa e
 maestre Pedro en su estoria que lo faze aqui de cabo
 emiente la Briuia non por que el non fuese muerto ya,
 mas dizen que es esto por mostrar el angostura en que
 Saul era e commo le fuera menester estonçes mucho que le
 fuese biuo Samuel.
 
 E cuenta la Briuia commo Saul tollio de tierra los magos
 e los que catauan en las aras, e mato a los que auien
 los ficones en los vientres. E fueron estonçes ayuntados
 los filisteos; e vinieron e asentaron sus tiendas çerca
 de la çibdat de Sama, que era en vn canpo muy grande. E
 cuenta la Briuia e dize que ayunto otrosi Saul toda
 Yrrael, e fue a Gelboe, e vio de alli la hueste de los
 filisteos. E ovo miedo, e espauoreçiole el coraçon mucho
 ademas, e demando consejo a Dios. E Dios non le
 respondio nin por saçerdotes, nin por suennos, nin por
 profetas.
 
 E dixo el estonçes a sus siruientes: «Buscad me vna muger
 que aya el fito. E yre a ella e fare por ella una
 demanda de lo que quiero.» E dixieronle sus
 siruientes:«Una muger sabemos en Endor que ha el fito.»
 E mudo estonçes el rey Saul la manera del vestido e
 vistiose de otros vestidos. E fueron dos omnes con el e
 vinieron de noche a aquella muger. E dixole Saul:
 «Adeuiname tu en el saber de la tu adeuinança e
 reçuçitame a qual te yo dixere.» E respusole la muger
 non lo conoçiendo que Saul era. «E ¿non sabes tu quant
 grant cosa fizo el rey Saul commo tollio de la tierra a
 los magos que son los adeuinos, e a los arriolos que son
 otrosi los encantadores? Onde tu, ¿por que asechas a la
 mi alma por fazer que me maten?» E jurole Saul e dixole:
 «Biue el Sennor, ca non te verna mal ninguno por esta
 cosa.» E dixole la muger: «Pues, ¿a qual te reçuçitare?»
 E respusole el rey: «Resçuçitame a Samuel.»
 
 E la muger obro de su espiramento e de su arte tanto que
 se le mostro Samuel. E ella, quando lo vio, dio grand
 boz e dixo. «¿Por que pusiste tu a mi esta pena de suso?
 ca agora lo se que tu eres Saul.» E dize maestre Pedro
 que gelo mostrara Samuel que Saul era. E dixole el rey:
 «Non ayas miedo e di lo que viste.» E respusole ella:
 «Vy dioses que subian de la tierra.» E preguntole esa
 ora Saul: «¿Qual es la forma de Dios?» E respusole ella:
 «Varon viejo subio e estaua cubierto de manto.» E
 entendio alli Saul que Samuel era aquel, e encorvose de
 la faz a tierra, e aorolo.
 
 E dixole Samuel: «Saul, ¿por que me metiste en este
 trabajo que yo fuese resçuçitado?» E respusole Saul: «So
 en quexa e en angostura grande ademas. E sepas por
 çierto que los filisteos estan con grand hueste contra
 mi para lidiar comigo. E partiose Dios de mi e non me
 quiso

[ 335 ]
 oyr nin por manos de profetas nin
 por suennos. Onde llame agora a ty que me muestres que
 faga.» E respusole Samuel: «¿Por que me preguntas, pues
 que Dios se partio de ty e paso al tu enemigo? ca fazer
 te a el Sennor asi commo lo dixo a mi. Tajara de la tu
 mano el reyno e dar lo a a Dauid, tu çercano, por que
 non obedeçiste tu a la boz del Sennor nin conpliste en
 Amalec la jura de la su sanna. E por ende fizo a ty el
 Sennor lo que oy padeçes. E metera Dios agora a Yrrael
 en las manos de los filisteos, e tu e tus fiios seredes
 cras comigo, e las huestes de Yrrael en poder de los
 filisteos.» E cayo estonçes Saul tendido en tierra, ca
 ovo grand miedo de las palauras de Samuel; e tan flaco
 se paro que non auia fuerça en el, ca non auia comido
 avn en todo aquel dia.
 
 E entro estonçes aquella muger a Saul, asi commo estaua
 muy mal conturbado, e dixole: «Euas que obedeçio la tu
 siruienta a la tu boz, e puse yo la mi alma en la tu
 mano, e oy las razones que me tu dexiste. Onde otrosi oy
 tu agora la boz de la tu siruienta e porne yo ante ty vn
 bocado de pan que comas, e esfuerçes, e puedas yr tu
 carrera.» E Saul non queria comer e dixo: «Non comere.»
 E afincaronle estonçes sus siruientes. E aquella muger
 auie en su casa vn bezerrillo que tenie grueso para la
 pascua; e fue priuado e matolo. E tomo farina, e amaso,
 e fizo pan sançinno; e pusolo ante Saul e ante sus
 siruientes. E pues que ouieron comido, leuantose e
 andudieron toda aquella noche.
 
 E agora, por que fablo la Briuia en este lugar de los
 adeuinos e de los encantadores, e departen sobrello
 Agostin, e Rabano, e maestre Pedro, e muchos sabios, e
 nos non deximos aqui ninguna cosa synon aquello que
 fallamos en la Briuia sola mientre, queremos vos ende
 dezir lo que departen y los nuestros santos padres e
 otros sabios. E departir vos hemos que cosa es fito o
 fitones e fitonisa.

 [CXIX.] De las maneras de los encantamientos e de las
 adeuinanças, e de las respuestas dellos.
 Razona Rabano por los ebreos sobre las palauras deste
 capitulo en esta razon: que nuestro Sennor Dios solie
 estonçes responder a aquellos contra quien lo El auia a
 fazer o por los saçerdotes que lo demandauan a El, o por
 suennos, o por los profetas; e por los saçerdotes en
 esta guisa, segunt el ebrayco, que traye el saçerdote en
 los pechos aquel afeyte del santuario a que dixeron
 efot. E en el efot auia escritas estas dos cosas:
 ensennamiento e verdat. E el saçerdote, ayunando e
 orando, demandaua a Dios lo que era menester; e Dios
 mostraua gelo por suennos. E dize Rabano que destas
 cosas non fizo alli ninguna Saul.
 
 Otrosi cuenta la glosa sobre aquello que dize la Briuia
 que se mostro Samuel si seria asi o sinon, que vn sabio
 a que dezien Sinpliçiano que demando a Agostin sy el mal
 espiritu podrie fazer leuantar el alma del justo e que
 paresçiese e fablase con Saul. E responde Agostin que
 mas de marauillar es en que Satanas tomo al Sennor e lo
 estableçio sobre el truchel del tenplo. Onde segunt esto
 da a entender Agostin que el espiritu malo leuantar
 puede el alma del justo, ca muestra asi que de otra
 guisa ¿quien creera que el diablo mas ligera soltura ovo
 para tomar al Sennor donde quiso e estableçer le do
 quiso que non para leuantar el espiritu de Samuel?
 
 Onde dize adelante que avn si quiso Dios o que si lo
 sufrio, non menguando nada del su poder nin de la su
 diuinidad por que se fiziese el fecho commo sufrio El de
 seer cruçificado de los judios e muerto. Donde razona
 que non es cosa desaguisada de creer que fuese sofrido
 por algunt dispensamiento de Dios non tomando el
 espiritu sennorio ninguno en la cosa, o por la grand
 arte, o por el poder della, o por dispensaçion fecha de
 Dios encubierta mientre; asi que la adeuina

[ 336 ]
  
 nin Saul non lo entendien nin lo veyen que se mostrase
 el espiritu del justo a la vista del rey. E avn dize
 Agostin que podemos dezir esto: que venga por la
 sentençia de nuestro Sennor Dios, que faze El las vnas
 cosas e sufre que se fagan las otras.
 
 E fue dicho que el espiritu de Samuel non fue aquel por
 çierto nin se leuanto de su folgança para paresçer alli,
 mas que fue alguna fantasma o escarnimiento ymaginado e
 fecho por las ymagines de los diablos. E llama el
 profeta a aquel ymaginamiento Samuel, commo suelen las
 ymagines ser llamadas por los nonbres de las cosas a que
 ellas semejan: commo los cherubines de sobre el arca del
 testamento que era metal, pero llamauanles cherubines
 por la grand cosa que ellos significauan que era la
 orden de aquellos angeles del çielo. Onde dize que por
 ventura paresçio ally la ymagen de Samuel por enfinidos
 fechizos de aquel que se trasfigura en angel de luz e
 non lo es.
 
 E otrosi dize Agostin que si dubda ay de commo podrie
 dezir el mal espiritu cosas verdaderas a Saul, que
 semeja marauilla en fazer lo; mas diz que otrosi le
 semeja en conosçer los demonios a Ihesu Christo e non lo
 conosçien los judios. Ca Dios, quando El quiere, sufre
 que avn los flacos espiritus conoscan algunas verdades
 de los tenporales que perteneçen al ome; e que ligera
 cosa es esta e non desaguisada para Dios, que es
 poderoso e derecho en todas las cosas, de sofrir que los
 malos connozcan algunas cosas de las verdades de las
 cosas que an de venir por pena de si, e que sea dado
 esto a tales espiritus commo aquellos con poridat
 ascondida; e ellos, que lo adeuinen e lo digan a los que
 los siguen e gelo demandan por que penen por ello.
 
 E sobresto dize Agostin que çinco son las maneras de los
 adeuinamientos que a estos tales espiritus son soltados:
 la vna, que diz que lo que oen a los angeles que lo
 dizen dantes a los omes. Pero oyen de los angeles los
 diablos quanto mandan, do los dexa el Sennor, que es
 medianero de los omnes. Onde asi commo dize Sant Pablo
 en el fecho de los apostoles, e otorga con el el
 euangelista, los espiritus del fito es de aquella manera
 de adeuinar que diz que adeuinan a los omnes; mas que
 ennaden y engannos e non por razon de ensennar a los
 omnes, mas por engannar los.
 
 E de aquella otra palaura que dize la Briuia que dixo
 Samuel a Saul en aquella vision que cras serie con el el
 e sus fiios, departe aqui Sant Agostin que se deue
 sentender non que serien con el alli do el era, ca dizen
 el e el euangellysta que grand correa es firmada entre
 los justos e los pecadores por que non puedan llegar los
 vnos a los otros; mas que se deue entender por aquel:
 cras serien con el, esto es que serien muertos deste
 mundo commo el, ca egual mientre eran todos omnes e
 egual mientre podian morir. E diz que desta guisa
 anunçio la muerte el muerto al biuo.

 [CXX.] De los encantamentos e de las adeuinanças e de
 los sabios que primeramente ende fablaron.
 De los otros sabios a que llamaron Hermes a cada vno por
 su nonbre propio dicho auemos ya e departido ante desto
 en esta estoria; mas auemos de cabo a fazer emiente
 dellos por las razones de que auemos a fablar que se non
 pueden dezir bien sin esto. Onde dezimos que todos estos
 tres sabios fueron filosofos, mas pero non fueron todos
 a vna sazon. E segunt fallamos dellos e avn de los otros
 filosofos e sabios que destos saberes fablasen, Hermes
 fue el primero dellos, e el mayor en estos saberes, e
 quien mas alta mente ende fablo. E avn escritos ay que
 cuentan del mas e dizen que aquel Hermes el primero que
 fue Enoc, el de la primera edat del mundo, e en las
 generaçiones de la linna el fue el seteno; e

[ 337 ]
  
 que este fue otrosi aquel Enoc a quien Dios paso otrosi
 en cuerpo e en alma al parayso terrenal.
 
 E por estas razones, de que agora aqui diremos, son
 menester para las prueuas dellas estos filosofos: aquel
 Hermes el primero, e Toz vn filosofo que fue griego, e
 otro que ovo nonbre Martal, e otro que llamaron
 Mesealla. E fueron ellos en estas razones desta guisa,
 segunt lo fallamos por los escritos. E este Hermes el
 grande fablo de todos los altos saberes, e de todas las
 grandes obras, e de los fechos dellas; e por eso le
 dixeron Hermes el grande. E dexolo todo escrito e dicho
 por poridades. E segunt dize el escrito, fizolo por
 estas razones: la vna, por que eran avn estonçes las
 gentes pocas e pobres e non se trabajauan ende tanto de
 los saberes commo los otros; e la otra razon fue que
 pues que se non trabajauan ende por la pobreza e la
 neçesidat que ayudaua y en que biuian en aquella sazon,
 todos los omnes fueras ende pocos a quien lo Dios queria
 descubrir e non preçiauan los saberes que El non ovo
 cuydado de dezir los descubierta mientre.
 
 E Toz, aquel otro filosofo griego, veno en pos este
 Hermes e fallo de los libros del algunos e algunos
 quadernos de los sus escritos. E estudio mucho
 sobrellos, e fallo lo que querian dezir, e entendiolos.
 E ennadio el sobre los bienes que y fallo, mas
 encubriolo otrosi, que non descubrio ende sinon muy
 pocas cosas.
 
 E despues de Toz veno Martal e amaua los saberes. E
 andando en pos ellos ovo otrosi de los escritos de
 Hermes e de aquel gryego Toz. E era Martal omne bueno e
 preçiaua mucho el saber; e tanto estudio e se trabajo en
 aquellos escritos fasta que entendio las poridades
 dellos. E busco los sus poderes e prouolos por los
 fechos. E pues que vio los bienes que se alli perdien
 yaziendo encubiertos, descubriolos maguer que non todos;
 e pero en aquello que ende descubrio aduxo mucho bien al
 mundo e acreçento el y de suyo en la çiençia. Mas con
 todo esto mucho finco avn encubierto en esas poridades
 de los saberes.
 
 E en pos Martal llego Mesealla. E este Mesealla era
 otrosi omne bueno e que amaua los saberes; e
 trabajandose dellos alcanço grand parte de los libros
 destos filosofos. E lo vno por aquello que el y fallo
 descubierto de las poridades, e lo al por la grand
 femençia que puso y el, entendiolo todo muy bien. E auie
 ya en el tienpo del omnes buenos e sabios e que amauan
 los saberes; e entendio que se non perderia el bien que
 y fiziese. E descubrio las mas de las poridades de los
 dichos de los filosofos, en que fizo muchos bienes. E
 pero fincauan avn muchas dellas encubiertas, commo estan
 en estas razones que vos aqui ponemos de los gentiles:
 que la letra dize vno e la sçiençia e el seso dello
 muestra al al que lo entiende.

 [CXXI.] De los que vsaron primeramente de los
 encantamientos segunt el saber de la magica.
 Cuenta Mesealla en su libro por si e por otros sabios, a
 quien aduze por prueuas de lo que el dize, que estas
 tres duennas, Diana e Çirçe e Medea, que fueron las que
 en sus tienpos e avn despues mayor prez ouieron de saber
 las cosas e obrar dellas por el arte magica entre todos
 los gentiles a quien ellos llamauan dioses e deesas
 entre los otros sus sabios.
 
 E arte magica, segunt dizen los escritos, quiere dezir
 tanto commo arte o saber de encantamientos. E el griego
 dize mantos por adeuinança o encantamiento por do se
 sabe la adeuinança. E de aquel nonbre mantos tomaron los
 latinos este otro que dezimos mago en el latino o mago
 en el lenguage de Castilla. E es mago tanto segunt el
 castellano commo adeuino, o encantador, o todo. E asi
 fueron sabios los tres reyes magos que vinieron a Ihesu
 Christo, que por su saber entendieron e supieron el
 fecho del Christo e vinieron a el; e por ende los
 llamaron en el latin magos.
 
 E deste saber de la magica vsaron aque-

[ 338 ]
 llas tres duennas e obraron grandes
 cosas. E sobre esta razon se marauillan algunos commo
 podrie ser de alcançar las mugeres mas en el saber que
 los varones. E fallamos sabios que dizen a ello que
 aquellos que a estas obras se metieron que quanto mas de
 ligero creyeron que podria ser aquello que ellos
 demandauan, que tanto mas de ligero le venien los
 espiritus por do lo obrauan. E por que las mugeres
 fueron sienpre mas ligeras para creer que quier que non
 los varones, venienles por ende los espiritus mas ligera
 mientre a sus conjuraçiones e a sus llamamientos que les
 fazien. E ellas tanto mas obrauan, e creyen, e se dauan
 a ello.
 
 E fallamos otrosi que varones que se metieron a los
 fechos deste saber commo aquellos tres Hermes: el rey
 Jupiter, el rey Salamon, e Virgilio, e Ouidio, e otros;
 mas pero non obraron ende tanto.

 [CXXII.] De los linages de aquellas tres duennas
 magas.
 Cuentan los abtores de los gentiles e el libro de las sus
 generaçiones que Diana fue fiia del rey Jupiter e de
 donna Çeres, a quien sus gentiles llamauan deesa de la
 tierra e de las mieses. E de Çirçe dize asi el Ouidio en
 el catorzeno capitulo de su Libro Mayor que fue fiia del
 sol. Mas es otrosi de entender que maguer que la
 calentura del sol e el humor crian todas las cosas, que
 pero el sol non faze fiio desta guisa e que fue dicho
 alli el sol por Febo o Apollo, ca amos estos son nonbres
 de vno. E fue filosofo atal que todos los saberes sopo e
 todas las naturas que por el poder del sol se gouiernan;
 e llamaron le por ende sus gentiles tan bien sol commo
 por estos otros nonbres. E por esta razon llama Ouidio a
 Çirçe fiia del sol; e quiere ser tanto commo fiia de
 Febo o de Apollo.
 
 E de la terçera destas duennas, que fue Medea, dize
 Ouidio en el seteno libro del su Libro Mayor que fue
 fiia de don Oeta, rey de la ysla de Colcos, e de Diana.
 E de sus fechos auemos ya fablado ante desto, mas de
 Cirçe e de Medea avn non; e diremos dellas adelante en
 sus lugares. E agora departiremos a que maneras obrauan
 de aquel saber aquellas duennas.

 [CXXIII.] De las maneras de obrar de la magica.
 Dize asi en el libro de Marçal, e con el Mesealla otrosi
 que fue descobridor de las poridades de Hermes, e de los
 otros filosofos que aqui deximos, que aquel filosofo
 griego de quien es dicho que ovo nonbre Toz que fallo en
 los libros de los filosofos troyanos conponimientos de
 ymagines que fizieran tres duennas encantadoras. E diz
 que fueron estas que aqui auemos dichas Diana, e Çirçe,
 e Medea.
 
 E cuentan dellas avn mas Marçal e Mesealla que estas tres
 mugeres fueran rayz de los fechizos, e de las
 conjuraçiones, e de los encantamentos, e de los
 malefiçios, que son erbolarios e enpoçonnamientos e
 toller los cuerpos; e otrosi que ellas fueron rayz de
 los benefiçios que es sanar de todos estos malos fechos
 e de tornar se los que fuxiesen que non pudiesen yr
 adelante. E dizen que ellas auien el saber de los
 trasmudamientos de las cosas e de los poderes de las
 suertes.
 
 E dize sobresto ese filosofo griego Toz que estas tres
 duennas fueron llaue de todo bien e de todo
 mejoramiento; e departelas en las obras a estas tres
 duennas. E diz que Diana ovo de todas estas cosas el
 saber e el poder para trasformar e mudar las vnas cosas
 en semejança de otras, segunt las vistas de los que las
 viesen e segunt los cuydados de los que eran
 trasformados. E esto obraua ella por palauras de
 encantamientos, quales al arte magica pertenesçen,
 fechos con safumerios e otras cosas.
 
 E de Çirçe dizen otrosi Marçal e Mesealla que mudaua ella
 las cosas por fechos de suertes e obraua muy conplida
 mente por yeruas, e por leche, e por otras cosas, commo
 lo adelante contaremos en las razones della e de Hulixes
 de Greçia. E

[ 339 ]
 Medea trasformaua otrosi las
 cosas de vnas en otras en las vistas; e, segunt dizen
 esos filosofos, fazielo por confaçiones, esto es por
 mezclas de cosas commo de yeruas, e de agua, e de al.

 [CXXIV.] De las maneras de Diana.
 Dize Toz, segunt que Marçal e Mesealla retraen del en sus
 libros, que fallo el vn libro de Diana en que dezie que
 creye ella en el sennor de aquellos çielos a quien
 veemos, e en los sennores nonbrados destos çielos de
 cada çielo el suyo, e con el sennor del dia e de la ora,
 e en el del oriente. E esto es del açidente a quien
 dizen que dezie Diana en su oraçion «E tu, sennor de
 oriente, ayudame.» E afirma otrosi Toz que estas
 palauras dezie Diana en todas sus obras.
 
 E sobresto cuenta avn ese griego Toz, e retraenlo por el
 Marçal e Mesealla en sus escritos e dizen asi en razon
 de enxenplos destas palauras: «E falle escrito en vn
 escudo: 'O tu, rey de oriente, saluanos'; e el escrito
 era fecho de letras de Diana.» E avn dize que lo alcanço 
 el e que lo vio que en todos los lugares e a todas las
 contiendas e batallas do leuauan aquel escudo obrado por
 el saber de Diana que salien vençidos todos los
 contrallos de la otra parte. E segunt cuentan las
 estorias, este escudo ouieron los romanos. E diz que de
 quando ellos començaron a ser bien andantes en las
 batallas e vençer e venir a sennorio e grand poder, que
 de estonçes troxieron este escudo, e con el vinieron a
 vençer el mundo, e ganar le e ser cabeça del.
 
 E avn dizen Mesealla e Marçal, por las palauras de aquel
 Toz el griego e de Hermes, que prouada e manifiesta cosa
 fue que que quier que Diana obraua por el saber de la
 magica, que lo fazie con la planeta de Venus, e con la
 de Mercurio, e con la luna. E diz que con el poder
 destas planetas que obraua ella en sus obras las
 estrellas de la mayor grandez que estauan fincadas en el
 firmamiento.

 [CXXV.] De la manera que la sabia Çirçe obraua.
 Cuenta Marçal en su libro que vn filosofo, que ovo nonbre
 Nechifalo, que dixo en sus escritos que fizo que Çirçe
 la sabia fiia de Apollo el filosofo, que obraua de saber
 por estas cosas: por suertes, por aves, e por palauras a
 que en el lenguage de Castilla dizen proberuios, e por
 las suertes e por las estrellas de los çielos, que an
 cuerdas e crines e corren por los çielos. E cuerdas e
 crines dize por aquellos rayos que echan de si. E
 razonan desa sabia Çirçe que por todas estas cosas
 trasmudaua ella de todo en todo quanto querie.
 
 E avn dixo mas della aquel filosofo, e esto por prueua de
 si mismo: «Yo vi vnas letras que escriuiera Çirçe en
 plomo; e escriuiolas demientre corrie contra oriente vna
 de aquellas estrellas que corren por el çielo e semeja
 que caen. E metio ella aquel plomo en vn pozo seco, e
 luego mano a mano fue el pozo lleno de agua E las letras
 eran en el griegas.» E diz que dezien esto en el
 lenguage de Castilla: «Rey e sennor Dios, danos agua por
 el tu don.» Pero cuenta aquel Nechifalo el sabio en sus
 razones adelante que dizen algunos de los otros sabios
 que aquel escrito que en el caldeo le fiziera Çirçe, e
 non en el griego, ca muchos sabios fablaron desta razon.
 E en cabo dize asi Nechifalo: «Por quales quier letras
 que fue aquella escritura, vi yo aquel pozo lleno de
 mucha agua.»

 [CXXVI.] De las razones de las obras de Medea la
 sabia.
 Cuenta otrosi la estoria en los libros de Marçal e de
 Mesealla, e dizen lo estos sabios prouandolo por los
 dichos de Toz el filosofo, que dixo vn sabio a que
 llamaron Nicomato que fallara el escritos en los libros
 de Medea que confaçiones que son mezcladas de cosas e el
 ayuntamiento de muchos elementos fazen al omne dormir
 mucho, e yazer oluidado de

[ 340 ]
 si mismo, e de
 guisa sin memoria que non cueda ninguna cosa de si; e
 que fazen estas cosas mudar las voluntades de los omnes
 e avn de las otras cosas; e que se obra todo esto con
 rayzes, e con simientes, e çumos de yeruas, e ramos de
 arboles.
 
 E avn dizen que los que bien supiesen mezclar los çumos
 de las yeruas con las simientes e con las ramas o goma,
 que serien poderosos de obrar discordia e de concordia
 entre los omnes e en las otras cosas, e de meter qual
 quier dellas -esto es, de la discordia e de la
 concordia- do ellos quisiesen, de guisa que de todo bien
 o de todo mal egual mientre se faria a sus voluntades. E
 afirma Nicomaco sobrello que esto que el e aquel sabio
 Toz el griego dixeron que todo fue cosa prouada de los
 griegos, que fueron omnes que se metieron a prouar las
 cosas mas que gente de otra leyenda.

 [CXXVII.] De las otras obras de magica.
 Cuenta sobre estas razones que dichas auemos vn sabio que
 ovo nonbre Alfarabia, e retraenlo por el en sus libros
 Marçal e Mesealla, que las animalias son mouedizas e que
 corren, e sienten, e veen, e buelan, e nadan. E diz que
 con estas cosas podrie el omne obrar aquello que con las
 yeruas e con los arboles.
 
 E muestra que aquellas cosas con que se esto puede fazer
 mayor mientre e mejor son estas: vn pez que dizen que ay
 luzio que semeja a cuerno de buey, e Alfarabia nin
 aquellos otros filosofos non le dizen alli otro nonbre;
 e otrosi vna ave que a cresta de plumas, e es a la que
 en Espanna dizen habubilla e en el latin la llaman
 vpupa; e otra animalia que ay otrosi a qui llaman rana,
 mas es de saber que esta rana es vna verdezilla e
 dizenle en el latin rubeta. E los naturales pusieronle
 este nonbre rubeta deste nonbre rubus que dizen en el
 latin por aquello que llamamos en el lenguage de
 Castilla çarça, o mata, o alguna de aquellas otras cosas
 que auemos dichas en el libro de Moysen, por que en la
 çarça, e en la mata, e en las verduras de los aguanares 
 cantan de noche estas ranillas verdezillas. E alli biuen
 e son grieues de veer sinon quando se mueuen; e esto es
 por que se paran del color de aquello en que estan. E
 otrosi cuentan aquellos sabios, Alfarabia e los otros,
 que entra en estos vna yerua que ay de vna manera que
 semeja culebra; e dizen que esta yerua es a la que en
 Castilla llaman taragontia.
 
 E otrosi dizen de otra animalia que ay. E departen que es
 de dos naturas, e que la vna natura es commo de bestia e
 la otra commo de ave. E de aquella animalia dizen los
 sabios que es el morçielago. E dize Alfarabia que estas
 animalias que aqui son dichas que semejan en sus naturas
 a las yeruas e a los arboles para fazer estas obras; e
 afirma que por estas puede el que lo sopiere fazer e
 desfazer las cosas segunt que los filosofos dixeron.
 
 E agora dezir vos emos de vnas cosas que vinieron en el
 mundo, que tomaron el comienço en los saberes e en las
 obras destas tres duennas.

 [CXXVIII.] De commo departen los filosofos que tres
 son las maneras de obrar por la magica.
 Departen en sus escritos aquellos filosofos que destas
 razones fablaron que saber puede quien bien catare las
 palauras dichas destos saberes que tres son las maneras
 por do van todas las obras de los sabios e de las sabias
 de la magica. Pero departen que es de saber que se fazen
 estas obras mejor e mas conplida mente con el ayuda e el
 saber de las estrellas, e que de otra guisa non se fazen
 tan bien. Ca departen asi sobrello que la magica vna
 manera e vna parte es del arte del estremonia; e que
 vera quien en ello cuydare que las maneras del arte de
 la magica con sus obras que estas tres son asumada mientre ymagines, confaçiones e suertes; e que maguer
 que dizen al pueblo que en yeruas, e en piedras, e en
 proberbios o palauras yazen las fuerças de las cosas,
 deso parten estos sabios que pero en el cabo

[ 341 ]
  
 quien bien catare e judgare lo que es dicho primero de
 ymagines,, e confaçiones, e suertes, e esto que oydes de
 yeruas e piedras, todo lo puede tornar a vno. Ca muestra
 que en la razon de las ymagenes, que son cosa de mas
 dura materia, se pueden entender las piedras, e por las
 confaçiones las yeruas, e por las suertes las palauras,
 por que es ya dicho con quales cosas se obra la magica
 en cada vna de aquellas tres maneras que y son dichas.
 
 E dezimos agora, segunt que lo fallamos por los dichos de
 aquellos sabios que dello fablan e lo departen, que obro
 Diana mayor mientre por ymagines, e Çirçe por yeruas
 -commo vos contaremos adelante en las razones de Vlixes
 de Greçia-, e Medea por suertes e palauras de
 conjuraçiones. E en cabo todas por todo, ca Medea mucho
 obro por yeruas, commo vos contaremos en su lugar en el
 fecho della e de Jason; mas pero fazien mas sabia
 mientre sus obras cada vna en lo suyo.
 
 E agora diremos de las cosas quales recuden a cada vna
 destas maneras de que dize Mesealla, que es commo vn
 descubrimiento de las poridades de los filosofos e
 destas tres duennas.

 [CXXIX.] De commo se parten las cosas en las obras de
 las tres maneras de la magica e los prouechos que ende
 vienen
 Departen aqui los sabios que a las obras de la magica de
 las ymagines que perteneçen los fechizos e los
 encantamientos, e todo esto a todas maneras de obrar
 para trastormar e demudar vnas cosas en semejança de
 otras. E a la magica de las mezclas dizen otrosi que
 pertenesçen todas las yeruas, e todos los arboles, e las
 piedras, e los elementos. E so la natura de la magica de
 las suertes departen otrosi que cae catar aves, e todos
 otros agueros commo de encontrar omne, e toda otra cosa
 de que dizen los omnes que faze aguero commo lobo, e
 culuebra, e sapo, e las otras tales animalias; e
 estornudos e sonidos que se fazen en las cosas de las
 casas commo en arcas, e en las vigas, e en cabrios, e en
 fuegos, e en al. E otrosi a la magica de las suertes
 perteneçen las palauras de los proberuios. E maguer que
 deximos ante desto que Diana obraua por ymagines, e
 Çirçe por mezclas, e Medea por suertes, pero es de
 saber, segunt cuentan los sabios, que todas tres obraron
 por todo.
 
 E fincanos agora de dezir otro descubrimiento de esas
 poridades de los filosofos e de las obras destas tres
 duennas, que tenemos que es pro de saber lo. Onde dizen
 asi aquellos sabios que de la magica de las ymagines
 recudio despues a las gentes el saber e las obras de
 conoçer a Dios, e a los çielos, e a los elementos, e a
 los santos, e aorar los en las voluntades e por
 palauras, donde les fizieron ymagines en que les
 aoraron. E dizen que de aqui fueron despues asacando los
 omnes lauores de cal, e de canto, e de fuste, donde
 fizieron casas de oraçion e puentes, e desi torres, e
 muros, e castillos, e otras cosas; e otrosi obrar de
 metales, e tajar pannos e cabellos, e fazen las otras
 menestralias tales commo estas.
 
 E de las obras de la magica de las mezclas naçio otrosi
 al mundo en los omnes el cuydado de la guarda de los
 cuerpos. Onde en las mezclas de las yeruas, e de las
 semientes, e de las otras cosas asacaron commo se
 començo la fisica, e se fizieron los axaropes e otros
 beurajos e letuarios contra las enfermedades de los
 cuerpos e contra los dolores. E fallaron otrosi de aqui
 los sabidores las melezinas de las llagas e de las
 exidas, e el saber de los çelurgianos, e de los
 albeytares, e de los sangradores.
 
 E de las obras de la magica de las suertes naçieron
 otrosi sus proes al mundo, ca dende vino a talante a los
 omnes de querer saber sus faziendas en los fechos deste
 mundo; donde se mouieron a catar agueros en estornudos,
 e en aues, e en animalias ratilias, e en encontradas de
 omnes e de otras cosas, e en suennos, e en proberbios, e
 en los sonidos de las casas. Mas esta magica non tienen
 por buena commo las otras, por que oluidaron algunos a
 Dios en ellas e se desuiaron dEl mas que en las otras
 sinon en pocas cosas.


[ 342 ]
 
 [CXXX.] De otros que obraron por este saber, e del
 espiramiento que era y, e de las pertenençias de las
 cosas a las maneras deste saber.
 Las maneras que son dichas que echaron estas tres duennas
 magas por el arte de la magica fallaredes que obraron
 estonçes e despues muchos filosotos e otros sabios e
 sabias mugeres, asi commo el rey Jupiter, e Apollo, e
 Mercurio, e Esculapio, e el rey Salamon, e Vergilio, e
 Ouidio, e otros muchos; e de las mugeres commo la reyna
 Juno, e la deesa Pallas, e la deesa Çeres, e Latona, e
 esta ficonisa del rey Saul, por quien acaesçieron aqui
 en esta estoria todas estas razones. E otrosi obro deste
 saber Eriato, la de Arcalia, de commo diremos adelante
 en esta estoria en la batalla de Julio Cesar e de Ponpeo
 el grande. E otros sabios e sabias mugeres, tantos que
 non aurien cuenta, obraron por el saber de esta arte.
 
 E segunt departen los sabios, la magica de Diana e las
 obras que a ella pertenesçen catan por Dios e por las
 almas mas que ninguna de las otras. E la magica de Çirçe
 e sus obras otrosi con aquellas cosas que les
 pertenesçen son mayor mientre para mantener los cuerpos
 en sanidat. E la magica de Medea e sus obras con sus
 pertenençias es para buscar a los omnes riquezas e lo al
 que an menester. E otrosi de aqui se leuantan otras
 creençias e vanidades commo catar agueros e yr a
 adeuinos; pero fazenlo los omnes toda via por razon de
 saber mas de sus faziendas e parar las mejor.
 
 E agora contar vos hemos avn mas razones que fincan e que
 cuentan de aquella ficonisa de Saul Agostin, e maestre
 Pedro e Josefo.

 [CXXXI.] De lo que maestre Pedro, e Agostin, e
 Geronimo e otros dizen del reçuçitamiento de Samuel.
 Cuenta maestre Pedro en el capitulo el reçuçitamiento de
 Samuel que Saul, veyendose en grand angostura por los
 filisteos que venien sobre el muy sannudos e muy
 apoderados que se menbro estonçes de Samuel, e fablo del
 de commo era muerto e le tenie muy grand mengua. E dize
 sobresto maestre Pedro que en aquella remembrança que se
 fizo de Samuel que se deue entender que Samuel auie poco
 que muriera, ca departe asi maestre Pedro que por el
 arte del fiton -e esto es del saber de la magica- que
 ninguno non puede seer reçuçitado si muerto non fuere
 reziente mientre e que tenga sanas avn las entrannas e
 todo lo al del cuerpo en que la vida puede durar.
 
 E sobresto departe maestre Pedro que vnos dizen que el
 muerto que por el saber de la magica es leuantado que se
 leuanta destas dos maneras: la vna, que si leuanta rey,
 que mueue de luego la cabeça e desa se leuanta primero;
 e la segunda manera es que si leuanta otro omne, que
 comiença de primero a mouer los pies ante que la cabeça
 e desi desta guisa se leuanta. E otros dizen avn
 sobreste leuantamiento de los muertos que al profeta
 ninguno non le puede fazer leuantar sinon rey. Otros
 dizen lo contrallo desto e dizen que non el alma de
 Samuel, mas el cuerpo solo suyo se leuanto con espiritu
 vidal que vino en el, e que el alma folgo en su lugar en
 el que era.
 
 E razonan avn otros e departen que espiritu maligno
 paresçio alli en semejança de Samuel, qual es ya dicho,
 que le llamaron por ende Samuel. Sobre que aduze Agostin
 este enxienplo que fue dicho con razon en llamar Samuel
 a aquella ymagen; ca diz que quando Faraon vio el suenno
 de las espigas e lo conto despues a los sabios, que non
 les dixo «Vi suenno de espigas» mas «Vy espigas»; e que
 otrosi di-

[ 343 ]
 xeron aqui los sabios
 en sus escritos que viera aquella muger a Samuel, e non
 suenno nin vision de Samuel, e dixeron con razon.
 
 E avn departe sobresta razon. Diz que los magos, que son
 los sabios que obran por el saber de la magica, que para
 sus obras que tomauan sangre de omne e otras cosas de
 los muertos, e que con esto fazien sus malefiçios e sus
 adeuinanças. E sobresto departen otrosi que aquellos
 otros a quien llamauan arriolos, e son por adeuinos, que
 estos non obrauan de al en sus artes sinon por palauras
 solas; e por estas encantauan, e adeuinauan, e cunplien
 aquello por que lo fazien.
 
 E sobre aquello que deximos nos otrosy que departiriamos
 que cosa era fito o fitones, dize Agostin -e dizelo
 otrosi Ouidio e muchos de los abtores de los gentiles-
 que Fito es por Apollo; e que este Fito Apollo fue el
 primero que busco e asaco esta arte de adeuinar e de
 encantar que es de los arriolos. E muestra que de aquel
 nonbre Fito tomaron los sabios este otro que dezimos
 fito e fitones, e que fitones tanto es commo adeuinos; e
 que a estos todos mato Saul por guarda de la ley, e
 sobre todo por que los apremiauan los demonios e
 profetauan que Dauid auie a seer rey.
 
 E matolos Saul con pesar de lo que dezien por la mal
 querençia que auie a Dauid, asi que dellos non finco y
 ninguno sinon aquella muger de Endor. E de esta dize
 Geronimo en la glosa que fue guardada por eso que non
 murio commo los otros adeuinos. E de otra guisa ovo ella
 nonbre Balatop. E dize maestre Pedro que Balat en el
 ebrayco tanto quiere dezir commo sennora en el
 castellano, e oph el nonbre de aquella arte. Onde
 Balatop tanto quiere dezir como sennora de la arte
 magica. E del fecho desta muger ficonisa e del rey Saul
 cuenta Josefo muchos bienes. E destos vos contaremos
 despues de la muerte de Saul.
 
 E agora dexamos aqui estas razones todas, e tornaremos a
 la estoria de la Briuia.

 [CXXXII.] De commo pasaron las huestes destas gentes
 todas unas con otras.
 Asi commo cuenta Geronimo en la Briuia, fueron ayuntadas
 todas las conpannas de los filisteos en Afet; e poso la
 hueste de los de Yrrael sobre vna fuente que era en
 Gezrael. E los ricos omnes de los filisteos non andauan
 alli a conpannas de çiento en çient caualleros, nin de
 mill en mill; mas, asi commo cuenta Josefo, venien cada
 vnos por sus generaçiones e sus alcaueras apartada mientre. E los sus satrapas, que eran los sus caualleros
 mas granados, e de mayor seso, e de mayor recabdo,
 andauan ordenando la hueste. E asi commo dizen la Briuia
 e las otras estorias, el rey Achis venie en la çaga, e
 Dauid e su conpanna alli con el.
 
 E los prinçipes de los filisteos, quando lo vieron,
 dixeron al rey: «Estos ebreos ¿que quieren aqui
 conusco?» E respusoles el rey: «E ¿non sabedes vos como
 Dauid, que fue siruiente de Saul, rey de Yrrael, a
 morado ya muchos dias comigo? E cosa del mundo de mal
 nin de deslealtad non falle en el del dia que a mi fuxo
 fasta en oy.» E esos prinçipes de los filisteos fueron
 muy yrados sobresto. E dixeron al rey: «Tornese este
 ebreo con su conpanna, e vayase, e asientese en aquel
 lugar que le tu diste de morada; e non deçenda conusco
 en la batalla que por ventura quando començaremos a
 lidiar, que se nos non pase de la otra parte e sea
 nuestro auersario. Ca si quisieremos dezir verdad, ¿en
 qual manera otra podra el apaziguar a nuestro Sennor
 Dios sinon tornandose e firiendo en las nuestras
 cabeças? O ¿non es este Dauid al que cantauan las
 virgines en las quirolas e dezien 'Firio Saul en mill e
 Dauid en diez mill?'»
 
 E quando esto oyo el rey Achis, dixo a Dauid amidos de
 si, e doliendose ende mucho, e jurando desta guisa, asi
 commo

[ 344 ]
 dize la Briuia: «Biue el Sennor, ca
 derecho eres tu e bueno ante mi. E la tu salida e la tu
 entrada comigo es en estas huestes. E non falle en ty
 cosa de mal del dia que a mi veniste fasta oy. Mas non
 plaze contigo a los prinçipes de la mi hueste, ca se an
 miedo de ty que quando fueremos en la mayor priesa de la
 lid, que te pasaras tu de la otra parte e seras contra
 nos. Onde maguer que me mucho pese de auer te he yo de
 mi conpanna menos e de catar lo que veo que mios ricos
 omnes tienen por bien e quieren mas que mas en tal ora
 commo esta, e maguer que mucho me pesa de auer te lo yo
 a dezir, tornate e vete en paz e non corroçes a los
 prinçipes de la mi hueste.»
 
 E dixo estonçes Dauid a Achis: «Rey, e ¿que fiz yo por
 que me vaya de aqui o que falleste en mi, tu sieruo, de
 mal del dia que contigo fuy fasta oy por que yo dexe de
 lidiar en esta hueste e lidiar contra los enemigos de
 mio sennor, el rey?» E respondiole el rey e dixo:
 «Dauid, bueno eres tu ante mi asi commo angel del
 Sennor. Mas ¿oyes tu commo me dixeron los prinçipes de
 los filisteos 'Este e los suyos non entraran conusco en
 la batalla?' Onde leuantate tu de mannana e los sieruos
 del Sennor que vinieron contigo. E quando començare a
 aparesçer el alua e a esclareçer, yd vos.» Onde Dauid
 leuantose de alli de noche, el e sus seysçientos omnes
 de armas que eran alli con el. E tornaronse para la
 tierra de Filistin; e los filisteos subieron en Jezrael.

 [CXXXIII.] De commo se tornaron Dauid e los suyos, e
 fallaron robada a Sichilet e leuadas catiuas sus
 conpannas.
 Dauid e los suyos, quando se partieron del rey Achis de
 la hueste, llegaron al terçero dia a Sichilet, que era
 su morada. E fallaron commo vinieran los de Amalec sobre
 Sichilet e la corrieran de la parte de medio dia. E
 mataron ay muchos, e ençendieron la villa, e leuaron
 ende catiuas las mugeres e los ninnuelos pequennos, asi
 commo dize maestre Pedro. Mas segunt la Briuia cuenta,
 leuaron los todos del pequenno fasta el grande, mas non
 mataron ninguno. E leuauan los todos consigo del
 pequenno fasta el mayor con grand prea de las otras
 cosas, asi commo cuenta Josefo. E diz que aquella gente
 de los de Amalec que non robaran de aquella vez a
 Sichilet sola mientre, mas otras tierras de los
 filisteos, e desbarataronlas todas; e leuauan grandes
 preas ademas e yuanse.
 
 E sobresto dize la Briuia que quando Dauid e aquellos sus
 omnes llegaron a la çibdad de Sichilec, e la fallaron
 robada e ençendida, e sus mugeres e sus fiios e fiias
 leuados catiuos, dieron Dauid e el pueblo que con el era
 muy grandes bozes e fizieron grand llanto. E dize la
 Briuia e las otras estorias que tanto lloraron fasta que
 les falleçieron las lagrimas, que les non fincaran
 ningunas que echasen. E en aquella prea eran leuadas
 catiuas Achinoe de Gezrael e Abigayl de Nabal de
 Carmelo, que eran amas mugeres de Dauid, commo auedes
 oydo. E asi commo cuenta Josefo, ronpiose Dauid los
 vestidos e començo a gemer llorando grieue mientre. E
 esto fazien con el otrosi sus conpanneros e sus amigos,
 a quien auien leuado catiuas sus mugeres e sus
 conpannas.
 
 E cuenta la Briuia e las otras estorias que tan amarga se
 parara el alma de cada vno de aquellos por sus fiios e
 sus fiias que quisieran apedrear a Dauid, e que lo
 touieron alli sus conpanneros en grand angostura e
 peligro de muerte. Ca dizen, segunt cuenta Josefo, que
 el solo sennero era prinçipe; e razonaua cada vno que el
 era acreçedor de los males. E sobresto dize la Briuia, e
 Geronimo, e maestre Pedro, e las otras estorias, que
 Dauid - commo era bueno e se tenie sienpre con Dios e
 Dios con el- que quando se vio en aquella angostura e
 periglo de muerte, que se conorto e esforço en su Sennor
 Dios; ca

[ 345 ]
 aquel pueblo otrosi veyenle tan
 desmayado que ningunt coraçon non tomaua para vengar se
 nin para al. E leuantauanse contra el para veer si le
 podrian fazer recobrar e tomar coraçon.
 
 E dixo Dauid al obispo Abiatar, fiio de Abimelec: «Llega
 a mi la vestimenta a que dezimos efot.» E Abiatar tomola
 e llegola a Dauid. E fizo Dauid su oraçion e demando
 consejo a Dios si yrie a aquellos ladronçillos e los
 prenderia. Pero esta demanda que fizo Dauid a Dios
 razonan Josefo e maestre Pedro desta otra guisa: que
 demando Dauid al obispo Abiatar que se vistiese aquella
 santa vestimenta del efot e que demandase a Dios consejo
 por el si yrie en pos aquellos robadores. E el obispo
 fizolo. E cuenta la Briuia e las otras estorias que le
 respondio el nuestro Sennor en persona de Dauid e dixole
 asi: «Ve en pos ellos esforçada mientre; ca sin dubda
 alcançar los as, e prender los as, e desbaratar les as
 la prea e quanto touieren.»
 
 E Dauid fue muy alegre con esta respuesta. E acogieronse 
 el e aquellos seysçientos que eran con el e vinieron a
 la corriente de Besor. E quando llegaron alli, eran
 dellos cansados ya, e los cansados fincaron y. E acogios 
 Dauid con los quatroçientos e fue en pos los enemigos,
 ca los dozientos que cansaran non podian pasar la
 corriente. E segunt dize maestre Pedro, mandoles Dauid
 que fincasen alli e guardasen los sarçanos de todos que
 dexauan alli por que fuesen mas aforrados.
 
 E Dauid, asi commo paso la corriente con los
 quatroçientos e yuan por vn canpo adelante quanto
 podian, fallaron sus omnes vn egibçiano e aduxeronlo a
 Dauid. E asi commo cuenta la Briuia, e Geronimo, e las
 otras estorias, este egibçiano non podia andar nin
 trasmudar se ya, ca dezien que auie tres dias que non
 comiera, nin beuiera, nin fiziera al sinon andarse
 errado por alli. E dieronle pan e agua por mandado de
 Dauid, e vna pieça de vna masa de figos pasados, e dos
 ligajos de vuas pasadas. E desque comio el egipçiano,
 tornose el espiritu en el e aforço.
 
 E Dauid, desque vio que esforçaua e fablaua, plogole. E
 preguntole: «Amigo, ¿cuyo eres o donde vienes?» E
 respusole el moço: «Egibçiano so, siruiente de vn varon
 de los de Amalec. E desanparome aqui mio sennor por que
 començe a enfermar terçer dia a. E por çierto te digo
 que nos corrimos a tierra de Sereti contra medio dia, e
 contra Juda e toda tierra de Calef, e ençendimos a
 Sichilec.» E Dauid, quando estas nueuas le oyo dezir,
 plogole mucho con el. E asi commo cuenta la Briuia,
 dixole asi Dauid: «¿Puedes me tu guiar para esta
 conpanna de los de Amalec?» E dixole estonçes el
 egibçiano: «Jurame por Dios que non me mates nin me
 metas en mano de mio sennor, e yo te guiare e te leuare
 a esta conpanna.» E jurole Dauid que lo faria.
 
 E el egipçiano guiolo e aduxolo do estauan posados los de
 Amalec. E quando llego alli Dauid con su conpanna,
 fallolos do estauan de muchas guisas: los vnos seyen
 comiendo e beuiendo por toda la tierra de Filistin e de
 tierra de Juda; e avn dize aqui Geronimo que los que
 auien comido que yazien ya durmiendo, e que los otros
 estauan beudos e desanparados de su sentido por la
 fuerça del vino. E ellos estando desta guisa, cuenta la
 Briuia que vino Dauid con su conpanna sobrellos adesora
 desde las bisperas de aquel dia fasta la bispera del
 otro dia; pero dize Geronimo en este lugar que de la
 primera ora fasta en las bisperas.
 
 E cuenta la Briuia e las otras estorias que de toda la
 hueste de los de Amalet que non escapo dende ninguno
 sinon quatroçientos mançebillos solos que se acogieron a
 camellos, que tenien coseros, e caualgaron e fuxeron. E
 mato Dauid a los otros todos desta guisa. E dize
 Geronimo, contando la mal andança desos de Amalet, que
 los vnos dellos seyen avn estonçes a las mesas, e que
 alli los

[ 346 ]
 mato Dauid, e se boluio la sangre
 dellos con los comeres que tenien delante. E los otros
 se estauan conbidando a beuer, e los otros durmien, e
 cada vnos asi fueron muertos commo fueron fallados. E
 avn diz que si algunos estudieron en su acuerdo, commo
 podrie conteçer en tamanna conpanna, e se metieron en
 armas e vinieron contra Dauid, que avn esos tan ligeros
 fueron de matar commo los que yazien desnudos.
 
 E dize la Briuia que cobro Dauid todas aquellas cosas
 suyas e de los suyos que los de Amalec les auian leuado.
 E gano alli a amas sus mugeres e todo lo al, de guisa
 que del pequenno fasta el grande, tan bien de fiios
 commo de fiias, e de todos los otros despojos que le
 auien robados, ninguna cosa non finco que todo lo non
 troxo. E demas leuo dellos e de toda esa tierra todos
 los ganados greyes de ouejas, e de cabras, e bustos de
 vacas; e sienpre lo troxieron antel viniendo su paso. E
 dezien ellos e la otra gente: «Esta es la prea de
 Dauid.»
 
 E en este lugar cuenta maestre Pedro que quando Dauid se
 tornaua del rey Achis e de su hueste para Sichilec, que
 se vinieran a el nueue prinçipes de caualleros del
 linage de Manase, e otrosi del linage de Juda, e otros
 del de Benjamin; mas estos dize avn que antes que los de
 Manase e que estos le ayudaron en aquella trasnochada e
 en aquel destruymiento de los de Amalet. E tornandose ya
 Dauid con sus conpannas e su prea, commo oydes, vinieron
 a la corriente do dexaron los dozientos cansados que non
 pudieran yr en pos de Dauid e los mandara el alli
 fincar.
 
 E estos dozientos, quando los vieron venir, salieron a
 resçebir a Dauid e a los que venien con el. E subiendo
 Dauid al pueblo, cuenta la Briuia commo le saludo
 paçifica mientre, e non con soberuia nin con loçania
 ninguna. E llegando alli fablaron luego de la partida de
 la ganançia que auien fecha. E asi commo cuenta la
 Briuia, vn omne muy malo e tortiçero de aquellos que
 eran con Dauid dixo: «A estos que aqui fincaron e
 conusco non fueron non les daremos nada de la prea que
 ganamos; mas cunpla a cada vno en resçebir su muger e
 sus fiios que auien perdidos. E tomen esto e vayanse.»
 
 E dixo estonçes Dauid, segunt cuenta Geronimo, que de
 mala natura e tortiçiera serie aquella sentençia,
 dandoles Dios de vengar se de sus enemigos e leuar
 dellos la prea; que los que fincaran derecheros eran de
 partir con los que fueran a la fazienda, pues que ellos
 fincaran a guardar los sarçenos de todos. Onde cuenta la
 Briuia que dixo asi Dauid sobresto contra aquellos que
 non querien dar parte a los que fincaran. «Mios
 hermanos, non faredes asi; mas de aquellas cosas que nos
 dio nuestro Sennor -e guardo a nos e nos metio en las
 manos a aquellos ladronçillos que nos auian astragada
 nuestra tierra- egualdat e derecho faredes. E egual sera
 la parte de aquel que deçendiere a la batalla con la del
 que fincare a guardar los sarçenos de todos; e egual
 mientre partiran.»
 
 E de aquel dia en adelante fue estableçido que fuese como
 por ley en Yrrael de leuar tanto de la ganançia el que
 fincaua en las guardas de las cosas del comun commo el
 que yua en la caualgada.
 
 E Dauid, pues que llego a Sichilet, tomo de su prea
 dones. E enbio a los viejos de Juda, e a sus parientes,
 e a sus çercanos, e dixoles por sus cartas e por sus
 mandaderos; «Tomad bendiçion de la prea de los enemigos
 del Sennor e de aquellos a quien El sus dones enbio.» E
 eran los de Betel, e de Ramoc, e de Geter, e de Arçer, e
 de Sefamon, e de Estama, e de Racala; e de los que
 morauan en las çibdades de Geraniel, e en las de Çeni, e
 en Arama, e en Larcuasa, e en Acher, e en Ebron; e a los
 otros que eran en los lugares do Dauid e aquellos sus
 varones moraran. E desta guisa fue el destruymiento de
 Sichilet e la mortandad de los de Amalet.


[ 347 ]
 
 [CXXXIV.] De como Saul e los suyos lidiaron con los
 filisteos, e fueron y vençidos los de Yrrael e muertos
 Saul e sus fijos e los fuertes de Yrrael.
 Dicho auemos ante desto de commo vinieron a la batalla
 los de Yrrael e los filisteos e los lugares do se
 asentaron. E pues asi conteçio que se esforçaron mucho
 los filisteos e lidiaron contra Yrrael, asi commo cuenta
 la Briuia. E vençieronse los de Yrrael e fuxeron ante
 los filisteos, e cayeron muchos dellos muertos en los
 montes de Gelboe.
 
 E fincaron en la batalla Saul, e Jonatas, e Aminadab, e
 Milchisue, sus fiios de Saul. E ayuntaronse los
 filisteos todos sobre Saul; e fue tornado el peso de la
 batalla sobre el. E siguieron le muchos ballesteros
 sobrel e firieron le muy mal; pero lidiauan Saul e sus
 fiios muy de rezio. E asi commo cuenta Josefo, quanta
 fiuza de bien ellos tenian por que tan de rezio lidiauan
 era la gloria que esperauan en buena muerte e en fuerte
 lidiar, e que ninguna cosa non tenien ellos por mas
 preçiada que tornar contra si mismos la conpannia de
 todos los enemigos. Onde fueron alli çercados de los
 enemigos padre e fiios.
 
 E dize maestre Pedro que sabie ya Saul commo alli auia a
 morir e que se apresuraua a la muerte e lidiaua a guisa
 de varon. Onde diz que non auie ay marauilla, ca los
 solos varones de grandes coraçones son los
 despreçiadores de las cosas del grand espanto e del
 miedo. E avn mas dize sobresto maestre Pedro que esta
 grandez de coraçon conviene sobre todos los omnes del
 mundo a los reyes, que por el ayuntamiento del
 prinçipado que es en ellos que les non conviene sola
 mente de non ser malos çerca de sus conpannas nin buenos
 mediana mientre, mas conplida mientre esforçados e
 buenos.
 
 E diz Josefo que mataron de los filisteos Saul e sus
 fiios ante que ellos muriesen alli muchos ademas. E diz
 que pues que Saul, e Jonatas, e Aminadab, e Milchisue
 estauan aquexados en la batalla, e vieron los sus ebreos
 que morien y de todo en todo e que fuxeron todos, donde
 fue fecha grand maldat e denuesto e confusion en Yrrael.
 
 E estando ya Saul muy aquexado e muy ferido de los
 ballesteros; e non se podiendo el acorrer nin veya
 acorro de otra parte, cuenta la Briuia que dixo a vn su
 escudero que estaua çerca del: «Saca la espada de la
 vayna e matame, que por ventura non lleguen estos
 filisteos malos e non çircunçidados e me fallen biuo, e
 me maten ellos e despues fagan mucho escarnio de mi.» E
 dize Geronimo en aquel postrimero capitulo de los Reyes:
 prisole grand miedo a aquel escudero e estaua espantado.
 
 E Saul era ya todo desangrado de las muchas llagas que
 tenie, e tanto enflaqueçio que se non podia ya mandar.
 Pero quando vio que el escudero non lo querie matar nin
 auie y otro de los suyos que lo matase, esforçose el
 quanto mas pudo e enfestose, e tomo su espada e pusola
 del arriaz en tierra e la punta contra si, e echose
 sobrella e matose. E aquel escudero que non quiso matar
 a su sennor el rey, pues que vio que muerto era su
 sennor Saul, fue el luego e paro su espada commo Saul la
 suya, e echose sobrella e murio alli luego con el.
 
 Pero sobresta muerte de Saul ennade Josefo mas en la
 razon que dize asi: que Saul bien se quisiera matar con
 su espada e que se echo sobrella, mas que tan flaco era
 que non dio golpe de que se matase nin se pudo matar; e
 pues que el su escudero le non mataua, que se cato
 aderredor e vio y çerca vn mançebo, e que le demando
 quien era; e desque le fablo el mançebo, que conosçio
 Saul commo era de los de Amaleque e rogole que sacase su
 espada e que lo matase qual muerte se el quisiese. E el
 mançebo fizolo asi. E luego que lo ouo muerto, tomole de
 los braços vnas armellas de oro que tenie y e de la
 cabeça vna corona real, e fuxo de alli luego con ello. E
 despues desto dize Josefo que el

[ 348 ]
 escudero
 de Saul, pues que vio muerto a su sennor, que se mato y
 luego otrosi con su espada; e que de las guardas del
 cuerpo del rey que ninguno non finco, que todos alli non
 murieron en aquel monte que dezien Gelboe.
 
 E cuenta la Briuia e las otras estorias que murieron alli
 Saul e todos tres sus fiios, Jonatas e Aminadab e
 Milchisue, e el escudero del rey, e todos sus omnes
 aquel dia alli en vno. E cuenta maestre Pedro que aquel
 escudero del rey que fue Adobed, el que oystes de
 Ydumea, asi commo dize el ebrayco; e commo quier que se
 matara de otra guisa este Dobet, que se mato por el
 miedo de Dauid e que non quiso fincar a vida despues de
 Saul.
 
 E los otros ebreos que morauan en el valle allende del
 Jordan en las çibdades de las canpinnas, quando oyeron
 que los de Yrrael eran arrancados e fuxeran, e eran
 muertos Saul e sus fiios, dexaron ellos las çibdades do
 morauan, e acogieronse, e vinieron para la tierra de los
 filisteos, que eran sus enemigos, e moraron y por sus
 pecheros. Pero cuenta Josefo que dexaron sus çibdades
 flacas que tenien e acogieronse a los lugares muy
 fuertes, commo son los castillos e las pennas; e que
 vinieron los filisteos a correr aquella tierra e
 fallaron las çibdades desanparadas, e que las entraron e
 moraron en ellas.
 
 Asi commo cuenta la Briuia e las otras estorias, vinieron
 otro dia adelante los filisteos al lugar de la batalla
 para escodrynnar los muertos e departir quales eran cada
 vnos. E fallaron a Saul, e a todos tres sus fiios, do
 yazie en el monte Gelboe; e tajaronle la cabeça e
 despojaronle de las armas. Pero dize Josefo que a el e a
 sus fiios las tajaron e que las enbiaron por toda tierra
 de Filistea. E cuenta maestre Pedro que otrosi fizieron
 las armas que con la cabeça las enbiaron mostrar por que
 fuese mostrado en el tenplo de los ydolos e en los
 pueblos, e consagraron las armas de Saul en el tenplo de
 Astarot, e pusieronlas y en remenbrança del fecho. E el
 cuerpo del colgaronlo en el muro de la çibdat de Bedsay.
 
 E en pos esto sopieron los de Jabes Galaad quantas cosas
 los filisteos fizieran a Saul e asonaronse todos quantos
 varones y eran de armas. E desque se ayuntaron, mouieron
 a andar e andudieron toda la noche. E llegaron a la
 çibdat de Bedsay e deçendieron a sus fiios del muro. E
 diz que los enemigos non se atreuieron a toller gelos
 nin salir a ellos, tan fuertes omnes de armas eran los
 de Jabes. E tomaron los cuerpos e fueronse con ellos
 para su çibdat, asi commo cuenta la Briuia, e quemaron
 los alli en fuego. E tomaron los huesos dellos e
 soterraronlos en el monte de Jabes.
 
 E Josefo cuenta que se llegaron alli los pueblos de toda
 aquella tierra e que soterraron alli los cuerpos de Saul
 e de sus fiios en el mejor lugar de la prouinçia que
 llamauan Seget, que quiere dezir en el lenguage de
 Castilla tanto commo mies. E dize la Briuia que ayunaron
 estonçes siete dias aquellos pueblos de los ebreos en
 onrra de su rey e de sus fiios del. E cuenta Josefo e
 dize mas: que todos aquellos siete dias lloraron e
 fizieron duelo por el rey e por sus fiios, e que
 fizieron llorar las mugeres con sus fiios pequennuelos
 en los braços, e que se rascaron fazes e pechos llorando
 por su rey, e non comien nin beuien con pesar que auien
 de la su muerte que fuera tal.
 
 E este cabo que aqui oydes cuenta Josefo que ovo Saul, e
 profetogelo Samuel, e conteçiole por que non fue
 obediente a Dios nin fizo en Amalet commo Dios le
 mandara, e por que mato al obispo Abimelet e a su
 generaçion e destruyo la çibdat de los obispos. E reyno
 Saul en la vida de Samuel diez e ocho annos, e despues
 del dos annos; e fizo la vida e el cabo que auedes oydo.
 
 E murio Saul andados del comienço del mundo e de Adan
 quatro mill e ochoçientos e quarenta annos segunt los
 ebreos, e

[ 349 ]
 segunt los setenta trasladadores
 quatro mill e dozientos e çinquanta e seys; e de Noe e
 del su diluuio dos mill e çiento e setenta e dos; e del
 departimiento de las lenguas dos mill e setenta e tres
 annos; e de Abraan nueueçientos e quarenta e dos annos
 segunt los ebreos, e segunt los setenta trasladadores
 nueueçientos e quarenta. E reynauan estonçes estos reyes
 en sus reynos: Derculo en Asiria, e Codro en Atenas, e
 Latino Siluio en los latinos, e Euristeo en Laçedemonia,
 e Aletoz en Corrinto, e los diapolitas en Egipto.
 
 E agora dexamos aqui las razones de los gentiles e
 tornaremos a la estoria de la Briuia. E contar vos emos
 de aqui adelante del rey Dauid e del su reynado. Pero es
 de saber que las razones del rey Dauid e del su reynado
 que con las razones del rey Saul van avn en su comienço.


[ 353 ]
 
 AQUI COMIENÇA EL SEGUNDO LIBRO DE LOS REYES
 [I.] Del mandadero que vino a Dauid e le dixo commo
 muriera Saul e sus fijos en la batalla.
 Asi conteçio que pues que fue muerto el rey Saul e se
 torno Dauid de la batalla e de la mortandad de los de
 Amalec, finco dos dias en Sichilet. E al terçero dia
 vino a el de la hueste de Saul vn omne, el vestido roto
 e la cabeça poluorienta. E quando llego aquel omne a
 Dauid, abaxose a tierra e omillosele asi commo orandolo.
 
 E Dauid, quando lo vio venir tal, preguntole: «¿Donde
 vienes?» E respusole el omne: «Fuxe de la hueste de
 Yrrael.» E demandole estonçes Dauid: «¿Que an fecho alla
 o que nueuas traes ende? Dimelo.» E el omne contogelo e
 dixo: «Lidiaron los de Yrrael con los filisteos e fueron
 vençidos los nuestros; e murieron y muchos del pueblo de
 Yrrael e los otros fuxeron de la batalla. E mataron ay
 al rey Saul e a Jonatas, su fiio.»
 
 E demandole esa ora Dauid: «¿Donde sabes tu que muertos
 son Saul e Jonatas?» E respusole el: «Vine por aventura
 al monte de Gelboe e falle a Saul do yazie acobdado 
 sobre el asta de su lança; e llegauan açerca del sus
 carros e sus caualleros. E torno la cabeça e viome; e
 llamome e demandome que omne era. E respondile yo que
 era de los de Amalec. E el, quando lo oyo, dixome: 'Ven
 e matame, ca en grand angostura so e toda mi alma tengo
 avn comigo.' E yo llegueme estonçes, e pareme sobre el,
 e matelo. E fizelo por que sabia que non podrie beuir
 despues de aquella cayda e destruymiento de los de
 Yrrael. E tomele la corona que tenie en la cabeça e el
 armella del braço e adugolo a ti, mio sennor.»
 
 E Dauid, quando oyo dezir por çierto que muerto era Saul
 e Jonatas, ovo dende muy grand pesar, tanto que se
 ronpio todos los vestidos el e quantos varones con el
 estauan. E lloraron e fizieron muy grand llanto; e
 ayunaron fasta en las bisperas por Saul, e por Jonatas,
 su fiio, e por el pueblo del Sennor, e por la casa de
 Yrrael que asi pereçieran a espada.
 
 E en cabo desto dixo Dauid a aquel mançebo que le estas
 nueuas aduxera: «¿Donde eres tu?» E respusole el: «Fiio
 so de vn omne avenedizo de Amalec.» E dixo Dauid: «Commo
 non ouiste miedo de meter tu mano en el cristo de Dios e
 matar le?» E llamo estonçes a vno de sus siruientes e
 dixole: «Llegate a aquel omne, e echa las manos en el, e
 fierelo.» E el escudero llegose e firiolo de guisa que
 lo mato. E dixo Dauid contra aquel omne de Amalec que
 murie alli: «Tu pecado sobre tu cabeça, ca por tu boca
 dexiste tu contra ty por que lazreste quando te
 descubriste que tu mataras a Saul, que era cristo de
 Dios.»
 
 E fizo Dauid grand llanto sobre Saul e sobre Jonatas, su
 fiio, asi commo auemos dicho. E sopo commo las armas por
 que los filisteos vençieran mas a los de Yrrael, e los
 quebrantaran tan mala mientre, e mataran tantos dellos
 de aquella vez que fueran saetas. E mando a los del
 linage de Judas que fiziesen los padres a los fiios
 aprender la maestria de las ballestas e seer
 ballesteros. E esta razon fallaredes

[ 354 ]
 en el
 libro que a nonbre De los justos. E por que vos non
 contamos avn las palauras del llanto que Dauid fizo
 estonçes, queremos vos las agora contar commo las
 fallamos en la estoria de la Briuia.
 
 E segunt departe maestre Pedro, tres cosas faze Dauid en
 este llanto: la primera fabla del lugar do conteçio la
 mortandat de los judios aquella vez e maldizele; la
 segunda dize mucho bien de Saul e de Jonatas; la terçera
 cuenta mucho bien de Jonatas apartada mientre e el amor
 que auien amos en vno. E son estas las razones commo las
 el dixo en aquel llanto e van por palauras de viesos en
 ebrayco, segunt cuentan vnos:
 
 «¡Mesura, Yrrael, por aquellos que fueron llagados sobre
 las tus altezas e son muertos! Yrrael, sobre los tus
 montes mataron a los tus nobles.¿Commo cayeron asi los
 fuertes? Non lo digades en Gec, nin lo anunçiedes en las
 encruzijadas de Ascalon, por que se non alegren ende por
 ventura las fiias de Filistin, nin se ensalçen las fiias
 de los non çircunçidados.
 
 »¡Montes de Gelboe! Nin venga sobre vos roçio nin lluuia,
 nin ayan los vuestros canpos las primerias de los
 frutos, por que fue y derribado el escudo de los fuertes
 e el escudo de Saul, asy commo sinon fuese vnçiado con
 olio; de la sangre de aquellos a quien mataron; de la
 grosura de los fuertes. E la saeta de Jonatas nunca fue
 atras e la espada de Saul nunca se torno vazia. Saul e
 Jonatas, amables e apuestos en su vida, en la muerte
 otrosi non son departidos; mas ligeros que aguilas, mas
 fuertes que leones.
 
 »¡Fiias de Yrrael! Llorad por Saul, que vos vestie de
 çiclaton in diliçios, que vos daua ornamientos e cosas
 de oro para en vuestros afeytes. E ¿commo cayeron los
 fuertes en la batalla e, Jonatas, en los tus montes
 fueste muerto? Duelo me de ti, mio hermano Jonatas, muy
 fermoso e amable sobre el amor de las mugeres. Asi commo
 la madre ama a vn fiio solo que a, asi amaua yo a ty. E
 ¿commo cayeron los fuertes e pereçieron las armas de la
 batalla?»

 [II.] De commo fue Dauid vnçiado por rey la segunda
 vez, e del desacuerdo que ovo entre los de Dauid e los
 de la casa de Saul, e se mataron vnos con otros.
 Pues que Dauid ovo fecho su llanto e dichas estas razones
 en el, demando consejo a Dios commo faria e dixole asi:
 «¿Si entrare en alguna de las çibdades de los de Judas?»
 E respusole Dios: «Entra.» E preguntole el estonçes que
 en qual; e dixole El que en Ebron.
 
 E tomo estonçes Dauid dos mugeres que auie-a la vna
 dezien Achmoe de Gezrael, a la otra Abigayl, que fuera
 muger de Nabal de Carmelo- e su conpanna con ellos, e
 otrosi los que eran con el con todas sus conpannas, e
 vinose con ellos para Ebron. E asentose con ellos en los
 castillos desa tierra e fincaron y de morada. E
 ayuntaronse los buenos omnes del linage de Judas e
 vnçiaron a Dauid por rey.
 
 E en todo esto dixeron a Dauid commo los de Jabes Galaad
 soterraron a Saul. E enbioles el dezir asi: «¡Benditos
 vos del Sennor, que fezistes esta merçed sobre vuestro
 sennor Saul e lo soterrastes! E feruos ha Dios por ello
 merçed, e otrosi vos gradeçere yo lo que y fezistes. E
 esforçad vos e sed commo fiios de fortaleza; ca maguer
 que muerto es nuestro sennor Saul, los de la conpanna de
 Judas vnçiaron a mi por rey para si.»
 
 E tomo estonçes Abner, fiio de Ner, que era cabdillo de
 la hueste de Saul, a Ysbosed, su fiio de Saul, pues que
 el padre fue muerto, e vinieron se por los castillos. E
 estableçio a Ysbosed por rey de Galaad, e de Gesury, e
 de Gezrael, e de Efraym, e de Benjamin, e de toda Yrrael
 sinon del linage de Judas solo que

[ 355 ]
 tenie
 con Dauid. E era de quarenta annos este Ysbosed, fijo de
 Saul, quando començo a reynar; e reyno dos annos. E
 Dauid moro en Ebron seyendo rey de los de Judas siete
 annos e seys meses.
 
 E salio estonçes Abner, fiio de Ner, de los castillos de
 Gabaon e los donzeles de Ysbosed, fiio de Saul. E salio
 de la otra parte Joab, fiio de Sarme, e los donzeles de
 Dauid con el. E encontraronse çerca de la pesquera de
 Gabaon. E desque llegaron alli, posaron los vnos de la
 vna parte e los otros de la otra. E dixo Abner a Joab:
 «Leuantense agora estos nuestros moços e trebegen ante
 nos.» Respuso Joab: «Leuanten e faganlo.» E leuantaronse
 de parte de Ysbosed doze del linage de Benjamin e otros
 doze de la otra parte. E tomo cada vno dellos por la
 cabeça a aquel con quien yua a trebejar e metiol la
 espada por el costado. E cayeron muertos en vno. E
 pusieron nonbre a aquel lugar el Canpo de los Fuertes en
 Gabaon. E leuantose en aquel dia batalla asaz dura en el
 pueblo de Yrrael; e vençieron los de Dauid a Abner e a
 los que eran con el.
 
 E eran y estonçes tres fiios de Serme: Joab, el que
 deximos, e Abisay, e Asahel. E era Asael muy ligero e
 corrie commo si fuese vna cabra montes. E yua Asael tras
 Abner segudandolo todo derecho, que nin corrie a diestro
 nin a siniestro, nin quedaua de yr en pos el. E Abner
 torno la cabeça, e cato en pos si, e dixole: «¿Tu eres
 Asael?» E respusole el: «Yo so.» E dixole Abner de cabo:
 «Ve a diestro o a siniestro, a qual quisieres, e echa
 mano en yno de los donzeles, e tuelle le los despojos
 que le fallares.» E Asael non quiso partir se de aquexar 
 le e segudar le. E quando esto vio Abner, dixo: «Partete
 de mi, e vete, e non me segudes tanto. Sinon, aver te he
 de ferir de guisa que caeras en tierra; e non podre
 catar a derechas a Joab, tu hermano.» E Asael touolo en
 despreçio, e non lo quiso ascuchar, nin oyr, nin partir
 se del. E Abner, quando lo vio contender en esta porfia,
 torno la lança, e firiolo en la yngre, e pasola a la
 otra parte. E cayo luego alli muerto Asael. E todos
 quantos pasauan por aquel lugar do el yazia quedauan e
 fincauan y.
 
 E Joab e Abisay, sus hermanos, yuan tras Abner. E ellos
 yendo en pos el, pusoseles el sol. E vinieron fasta el
 collado del aguaducho que era de trauieso del valle e de
 la carrera del desierto en Gabaon. E ayuntaronse estonçe
 los del linage de Benjamin e vinieron a Abner: e
 llegaronse todos en vno e pararonse en somo de vna
 cabeça. E llamo Abner a Joab e dixole estas palauras:
 «¿Commo la tu espada fasta que nos mate sera cruel? O
 ¿non sabes commo es cosa peligrosa en desesperar el
 omne? ¿Fasta quando estaras que non mandes al pueblo que
 dexen de segudar a sus hermanos?»
 
 E respusole Joab. «Verdad te digo, por Dios, que si de
 mannana lo ouieses dicho asi, que ydo fuera este pueblo
 que non siguiera a su hermano.» E estonçes tanxo Joab su
 bozina que traye; e parose toda la hueste, que non
 fueron de alli adelante tras los de Yrrael nin ovieron
 mas contienda con ellos. E Abner e los suyos andudieron
 toda aquella noche, e pasaron el Jordan, e çercondearon
 toda tierra de Becaron, e vinieron a vn lugar que le
 dezien Casta.
 
 E Joab dexo a Abner, e tornose, e ayunto todo el pueblo.
 E falleçieron de los escuderos de Dauid diez e nueue
 omnes, fueras ende Asael. E los siruientes de Dauid
 firieron de los de Benjamin e de los que eran con el
 trezientos e quarenta que murieron dende. E leuaron a
 Asael e soterraronlo en el luzillo de su padre en
 Betelen. E andudieron toda la noche Joab e esos que con
 el eran, e en la mannana quebrando los aluores llegaron
 a Ebron.


[ 356 ]
 
 [III.] Del desacuerdo que ovo entre Ysbosed, fijo de
 Saul, e Abner, e de lo que Abner enbio dezir a Dauid, e
 como mataron a Abner.
 Leuantose de la guisa que auemos contado luenga contienda
 entre los de casa de Dauid e los de casa de Saul. E
 Dauid aprouaua e faziese mejor e mas poderoso toda via;
 e la conpanna de Saul descreçie e podien menos cada dia.
 
 E fizo Dauid seys fiios estando en Ebron. El primero
 dellos fue Amon; e ouolo de Achinoe, la de Gezrael. E el
 segundo, Calef; e ouolo en Abigayl, muger que fuera de
 Nabal de Carmelo. E el terçero, Absalon; e ouolo en
 Maata, fiia de Tolomay, rey de Jasur. E el quarto,
 Adonias; e ouolo en Abicol. E el quinto, Safatiar; e
 ouolo de Abigayl. E el sesto, Gecran, e ouolo en Eglan,
 muger de Dauid.
 
 E seyendo aquella contienda e aquella lid entre los de
 casa de Saul e los de casa de Dauid, era Abner, fiio de
 Ner, cabdillo de Saul e de toda su conpanna. E ouiera
 Saul vna amiga que le dixeron Noserresfa e fuera fiia de
 Achias; e auie que veer con ella Abner. E dixole
 Ysbosed, fiio de Saul: «¿Por que vas a aquella que fue
 amiga de mio padre?» E Abner fue mucho yrado por estas
 palauras de Ysbosed e dixo: «E ¿si non so yo oy cabeça
 de can contra Judas que fize misericordia sobre la
 conpanna de Saul, tu padre, e sobre tus hermanos e non
 meti a ti en manos de Dauid e busqueste razon contra mi
 por que me respondieses oy por fecho de muger? ¿Esto
 meresco yo por quanto te fago? E ¡tal faga Dios a mi e
 me de, si asi commo juro Dios a Dauid, si asi non
 fiziere yo con el, e non guisare commo pase a el el
 reyno de la conpanna de Saul, e non fiziere que se alçe 
 la silla de Dauid sobre Yrrael e sobre los de Judas de
 tierra de Dan fasta tierra de Bersabe!» E Ysbosed non le
 pudo responder a ello ninguna cosa, ca le temie.
 
 E enbio estonçes Abner sus mandaderos a Dauid que le
 dixesen por el: «Tuya es la tierra»; e desi que fablasen
 con el e le dixesen en su lugar: «Faz amiztad comigo, e
 terne contigo, e ayudar te he, e fare que ayas a toda
 Yrrael.» E enbiole Dauid a dezir esa ora de grado: «Fare
 yo contigo amiztad muy buena a pleyto que me traygas a
 Micol, fiia de Saul, e non nos veremos antes. E desta
 guisa ven a mi e ver mas.» E enbio luego Dauid esa ora
 sus mandaderos a Ysbosed, fiio de Saul, e dixole asi por
 ellos: «Dame mi muger Micol con que me despose e la gane
 por çient prepuçios.» E es prepuçio aquello que tajan de
 sus naturas a los ebreos quando los çircunçidan.
 
 E Ysbosed enbio por ella, luego que esto oyo, e tolliola
 a Salachiel, su marido, fiio de Lays, que la amaua tanto
 commo a si mismo, ca llorando vino en pos ella fasta
 Baurin. Pero dize maestre Pedro que non ouiera avn con
 ella ninguna cosa; ca nunca ella quisiera, mas que
 sienpre estaua triste por que amaua mucho a Dauid. E
 dixo Abner a Salachiel, quando lo asi vio tras ella yr:
 «Tornate e vete tu carrera de aqui.» E Salachiel fizolo.
 
 E enbio otrosi Abner a los viejos de Yrrael su mandado e
 dixoles: «Cada dia demandauades a Dauid; e avn ayer e oy
 lo fezistes por que fuese vuestro rey. E pues que lo
 queredes, fazed lo agora, ca Dios lo dixo asi: 'Por la
 mano de mio sieruo Dauid saluare yo el mio pueblo de
 Yrrael e lo defendere del poder de los filisteos e de
 todos sus enemigos.'» E dixolo otrosi Abner a los de
 Benjamin.
 
 E desi fue a Ebron por fablar con Dauid e dezir le alli
 todo quanto touieran por bien los de Yrrael e los de
 Benjamin otrosi. E vinieron con el veynte omnes. E Dauid
 resçibiolos bien e penso bien dellos. E dixo estonçes
 Abner a Dauid: «Leuantar me he yo, e llegare todo el
 pueblo de

[ 357 ]
 Yrrael a ty, mio sennor rey, e
 firmare contigo amiztad. E reynaras tu e seras sennor
 dellos, asi commo quisieres.» E pues que lo escurrio
 Dauid e yua ya el en paz, vinieron luego los omnes de
 Dauid; e trayen muy grand prea de vnos ladrones que
 mataron.
 
 E quando sopo Joab que viniera alli Abner e asi lo dexaua
 Dauid yr en paz, entro a el e dixole: ¿Commo lo feziste
 esto asi? ca veno a ty Abner e dizen me que lo dexaste
 yr en paz. E ¿non conosçes tu a Abner, fiio de Ner? E
 non veno a ti sinon por engannar te, e saber toda tu
 fazienda, e tu coraçon, e lo que fazes.» E partiose del
 rey, e salio fuera, e enbio luego tras Abner. E
 tornaronlo de la cueua Siria; e esto non lo sabie Dauid.
 E desque veno Abner a la entrada de Ebron, tomolo Joab e
 aduxolo en arte a meytad de la puerta para fablar con
 el. E estando alli con el firiolo en la ingre; e murio
 dello. E matolo por vengar a Asael, su hermano, que
 matara el.
 
 E Dauid, pues que lo sopo, e que la cosa era ya fecha, e
 que non se podie va desfazer, dixo: «Libre so yo deste
 pecado. E el mio reyno es con Dios e durara sienpre
 despues de la muerte de Abner, fiio de Ner. E ¡venga
 sobre la cabeça de Joab e sobre toda la conpanna de su
 padre que non fallesca ninguno de la conpanna de Joab
 que sostener pueda aquello donde naçemos los omnes! E
 sea malato e mugeril, e caya a espada, e sea menguado de
 pan.» E desta guisa mataron Joab e Abisay, su hermano, a
 Abner por que mato el a Asael, su hermano de amos, en
 Gabaon en la batalla.
 
 E despues desto dixo Dauid a Joab e a todo el pueblo que
 estaua con el: «Ronped esos vestidos que vestides, e
 tomad sacos por duelo, e fazed llanto aderredor de
 Abner.» E yua el mismo en pos el luzillo quando lo
 leuauan a enterrar. E fue Abner enterrado en Ebron. E
 alço el rey Dauid su boz e lloro sobre el su luzillo de
 Abner; e lloro todo el pueblo. E llanniendo el rey e
 llorando por el dixo asi: «Non murio Abner commo suelen
 morir los malos.» Desi dixo contra el: «Las tus manos,
 Abner, non son atadas, nin los tus pies non son
 apesgados nin apremiados con prisiones; mas moriste tu
 commo suelen morir los buenos ante los malos.» E lloro
 el pueblo e llannio por el por estas razones que oyen.
 
 E vinieron todos a comer con Dauid. E era avn el dia
 claro contra biesperas. E juro e dixo: «¡Tal fagan a mi
 e en tal me echen, si antes comiere nin pan nin otra
 cosa ninguna antes que el sol se ponga.» E oyo el pueblo
 todo esto que dezie el rey Dauid, e plogoles mucho de
 todas quantas cosas el fizo entrellos en la muerte de
 Abner. E conosçio e vio alli todo Yrrael ese dia que
 Abner, fiio de Ner, non muriera por el rey nin lo
 fiziera el fazer. E dixo el rey estonçes contra sus
 siruientes: «E ¿non sabedes quant grand prinçipe murio
 oy en Yrrael? E yo vnçiado so e consagrado por rey, mas
 non so apoderado avn en todo. E verdadera mientre estos
 fiios de Jura duros son contra mi. E ¡a quien mal
 fiziere mal le faga Dios segunt su maliçia mereçiere!»

 [IV.] De commo mataron a Ysbosed, fijo de Saul, e
 leuaron la cabeça al rey Dauid, e de lo que el fizo a
 los quel mataron.
 Oyo Ysbosed, fiio de Saul, commo muriera Abner en Ebron e
 desmayo mucho por y; e fue turviado otrosi todo el
 pueblo de Yrrael. E auie este Ysbosed, fiio de Saul, dos
 omnes que eran prinçipes de los ladrones. E dezien al
 vno Baana e al otro Recab, fiios de Renmon de Beroc del
 linage de Benjamin; ca dize la estoria que Beroch en
 tierra de los de Benjamin yazie. E fuxeran los de Beroc
 a Gecayn e alli estudieron fasta aquel tienpo commo
 avenedizos.
 
 E auie Jonatas, fiio de Saul, quando lo mataron, vn
 fijuelo tan pequenno que non podia andar avn de flaqueza
 de los pies,

[ 358 ]
 ca non auia avn mas de çinco
 annos. E quando oyo su ama commo era muerto Jonatas, su
 padre del ninno, tomolo e fuxo con el. E en lo que fuye
 a priesa cayo con el; e firiose el ninno en los pies e
 finco coxo dellos. E llamaronle Mifibosed.
 
 E vinieron estos fiios de Renmon de Beroc, Recab e Baana;
 e quando era mayor la calentura a medio dia, entraron a
 casa de Ysbosech e fallaronle do yazie durmiendo en su
 estrado. E vna mançeba que era portera de la casa, que
 estaua ay alinpiando trigo, adurmiose otrosi. E ellos
 llegaronse a escuso muy quedo, e tomaron de las espigas
 de aquel trigo que estaua aquella muger majando e
 alinpiando; e firieron a Ysbosed en la ingre alli do
 yazie durmiendo en su lecho en su camara, e mataronle, e
 tajaronle la cabeça, e tomaronla. E desi acogieronse al
 desierto, e andudieron toda la noche, e leuaron la al
 rey Dauid a Ebron.
 
 E quando llegaron, dixeron: «¡Euas aqui la cabeça de
 Ysbosec, fiio de Saul, tu enemigo que andaua por te
 matar e sacar te el alma! E dio Dios desta guisa a
 nuestro sennor el rey vengança de Saul e de su linage.»
 E Dauid, quando esto vido, respondioles e dixoles: «Yo
 lo juro que este es verdadero Dios que saco la mi alma
 de toda angostura, e non aquel que me veno con el
 mandado e me dixo 'Muerto es Saul,' que se cuydaua que
 me traye buenas nueuas; ca le tome yo e matelo en
 Sichilet por aquel mandado atal que me traxo. E fiz lo
 por que me convinie de dar tal galardon a mensagero por
 tal mensage. Pues ¡quanto mas deuo fazer agora quando
 onbres malos e crueles mataron en su casa en su lecho a
 varon bueno, e seguro, e sin culpa, que les non busco
 mal ninguno! Onde vos digo que a vos lo demandare yo, e
 toller vos he de sobre la tierra por lo que fezistes.»
 
 E mando a sus escuderos e a sus omnes que los matasen. E
 ellos mataron los luego e tajaronles las manos e los
 pies, e enforcaronlos y sobre vna laguna alli en Ebron.
 E desi mandoles tomar la cabeça de Ysbosed e leualla. E
 soterraronla commo el mando alli en Ebron en el sepulcro
 de Abner.

 [V.] De commo fue Dauid vnçiado la tercera vez por
 rey.
 Estonçes vinieron todos los linages de Yrrael a Dauid a
 Ebron e dixeronle: «Nos tu sangre somos; mas avn aver e
 en otro dia, quando Saul era nuestro rey, sacauas tu el
 pueblo de Yrrael e lo aduzies. E dixote nuestro Sennor:
 'Tu manternas el mio pueblo de Yrrael e tu seras su
 cabdillo.'» E despues desto vinieron los mas ançianos de
 Yrrael al rey Dauid a Ebron. E puso alli Dauid su
 amiztad con Dios e juro a Dios que gela manternia. E
 estonçes vnçiaron a Dauid e le resçibieron todos por rey
 de toda Yrrael.
 
 E fue desta guisa vnçiado tres vezes: la primera, en
 sennal de reyno que serie rey; la segunda, que lo fue
 del linage solo de Judas, la terçera, quando lo fizieron
 rey de toda Yrrael. E era de treynta annos quando
 començo a reynar; e reyno quarenta annos. Los siete e
 medio en Ebron en el linage de Judas son, e en Gerusalen
 treynta e tres sobre el linage de Judas e sobre toda
 Yrrael.
 
 E fuese estonçes el rey e todos los buenos omnes que eran
 con el a Gerusalen por echar dende al pueblo de los
 gebuseos que la tenien e morauan y. E quando llegaron a
 la çibdat, dixeron los gebuseos a Dauid: «Non entraras
 aca sinon tollieres antes delante los çiegos e los coxos
 que estan diziendo 'Non entrara aca Dauid.'» E priso
 estonçes Dauid la torre de Seyon; e esta era la çibdat
 de Dauid. E auie Dauid puesto aquel dia que el daria
 grand don al que primero cometiese a los gebuseos, e
 firiese en ellos, e tanxiese a los cannos de las casas e
 los quebrantase, e tolliese dende los coxos e los çiegos
 que estauan alli diziendo mal de Dauid. E por esta razon
 leuantaron esta palaura de fazanna: «El çiego nin el
 coxo non entraran en el tenplo.»
 
 E finco Dauid alli en la torre de Seyon;

[ 359 ]
 e
 por ende la llamo la çibdat de Dauid. E fizo aderredor
 della vn çerco grande de muro con muy grand carcaua, tan
 ancha que semejaua vn valle e muy fonda. E alli moraua,
 e de alli salie e yua fazer sus fechos buenos que fazie,
 e alli tornaua toda via. E creçie en bondad sienpre cada
 dia mas e tenie Dios con el.
 
 E quando oyo Yran, rey de Tiro, estas nueuas de Dauid que
 asi salie bueno, enbiole sus mensageros, e madera de los
 arboles que dizen çedros, e maestros de labrar de fuste
 e de piedra. E fizo Dauid con esto vn palaçio; e
 conosçio estonçes que Dios lo auia firmado por rey de
 Yrrael e lo ensalçaua en su reynado. E Dauid, pues que
 vino de Ebron a Gerusalen e fizo alli su morada, tomo
 amigas e mugeres de Yrrael otras syn las que auie antes;
 e ouo dellas otros fiios e fiias. E son estos los
 nonbres dellos de los que le naçieron en Gerusalen:
 Sama, Sobab, Natan, Salamon, Loboar, Elisua, Refe,
 Jafia, Helisma, Elida, Helip, Helet. E son estos entre
 todos doze fiios varones.
 
 E los filisteos, quando oyeron que Dauid era vnçiado por
 rey e lo auien resçebido todos los linages de Yrrael,
 vinieron todos a demandar le por dar le batalla. E Dauid
 sopo esto. E los filisteos pusieron sus tiendas en el
 val de Rafayn e esparzieronse por el. E Dauid demando
 estonces consejo a Dios commo farie contra ellos, e
 dixole asi: «Sennor, si yo fuere contra los filisteos
 que nos vienen a fazer el mal que pudieren, ¿dar me los
 as tu en mi poder?» E respusole Dios: «Ve sin dubda, ca
 yo los metere en tu poder.»
 
 E fue estonçes Dauid con su hueste, e firio en ellos, e
 mato dende muchos, e segudo los otros. E esparzieronse
 de alli todos. E dixo estonçes Dauid: «Partio Dios los
 mios enemigos ante mi commo se parten las aguas.» E puso
 por ende nonbre a aquel lugar Baal Farasin, que quiere
 dezir el vna destas dos cosas o amas: departimiento de
 varones por que fueron alli esparzidos los filisteos,
 tanto commo departimiento de Baal, que es por ydolo, por
 que tanto ouieron los filisteos que veer en el fuyr que
 non pudieron aver acuerdo de tomar los ydolos que
 traxieran e dexaron los ay. E tomolos Dauid, e leuolos,
 e fundiolos todos.
 
 E pero que los filisteos fueron desta vez vençidos e
 maltrechos, avn cometieron de cabo de venir contra Dauid
 e asentaronse otra vez en ese valle mismo de Rafayn. E
 Dauid querie yr contra ellos, e demando a Dios commo
 farie. E dixo: «Sennor, si yo fuere agora contra los
 filisteos, ¿meter me los as en mi poder commo el otra
 vez?» E dixole Dios: «Non vayas agora contra ellos
 derecha mientre, mas venles aderredor en çerco fasta que
 les estes a las espaldas; e de alli vernas a ellos de
 contra aquellos perales que estan y. E quando oyeres vn
 sueno que andara por somo de los perales, estonçes
 cometeras la batalla, ca esa ora verna Dios ante ty e
 fara El la hueste de los filisteos en tu ayuda.»
 
 E cuenta maestre Pedro sobre la razon de aquellos perales
 que lo mando asi fazer nuestro Sennor al rey Dauid por
 los filisteos que asentaron alli sus ydolos a la sonbra
 dellos, commo por lugar deleytoso e aute para ellos. E
 Dauid fizo commo le mando Dios, e cometio los filisteos,
 e vençiolos; e fue firiendo en ellos desde Gabaa fasta
 en Gezer.

 [VI.] De commo tomo Dauid el arca del paramiento e la
 puso en casa de Obed, e commo la tomo despues dende e la
 aduxo a su casa.
 Esta batalla fecha, ayunto de cabo Dauid todos los
 escogidos de Yrrael; e fueron treynta mill. E leuantose
 con ellos e con todo el otro pueblo de los de Judas que
 eran con el, e fueron por el arca del testamento por
 adozir la de casa de Aminadab do seye e pusieron la en
 vn carro nueuo. E viniendo con ella de Gabaa de alli de
 casa de Aminadab, guiauan el carro Oza e Aydh, fiios de
 Aminadab. E

[ 360 ]
 yua Aydh delante del carro, e
 Oza en pos el aguardando el arca. E Dauid e todo el otro
 pueblo yuan trebejando, e cantando, e faziendo grandes
 alegrias con quantos ystrumentos de fuste e de otras
 cosas pudo aver Dauid.
 
 E pues que deçendieron a vn lugar que le dezian el Era de
 Nacor, acoçeauan los bueyes e acostauase el arca. E Oza,
 que venie de tras por que non venie y saçerdote [que lo
 fiziese, echo la mano en el arca] por que non cayese [e
 touola. E por]que fue osado de meter la mano en lo que
 non deuie, peso a Dios, e [fue sannu]do por ello, e
 firiolo. E murio Oza ay luego çerca del arca. E fue
 Dauid muy triste por que asi firiera Dios a Oza, e llamo
 a aquel lugar la Ferida de Oz[a]. E asi lo dixeron
 despues.
 
 E ouo Dauid grand miedo de Dios aquel dia [e] dixo:
 «¿Commo verna a mi el arca del Sennor?» E non la quiso
 adozir asi a la su ç[ib]dat, mas fizola tornar e poner
 la en casa de Obed, fiio de Hedon Geteo. E era Obed de
 los de Leui e moraua en el arraual de la çibdat. E
 estudo el [arca] alli en casa de Obed tres meses. E
 bendixo estonçes Dios a este Obed e a [to] da su
 conpanna, tanto que dizen los ebreos que sus mugeres, e
 sus barragana[s], e sus nueras que todas parieron fiios
 varones e sus ganados todos de do[s] en dos fiios. E
 dixeron lo al rey Dauid.
 
 E el rey Dauid, quando lo oyo commo bendixera Dios a Obed
 por la santa arca del testamento que estaua en su
 [casa], dixo: «Pues que asi es, yre por el arca del
 Sennor e adozir la he con la su [ben]diçion a mi casa.»
 E fue estonçes, e aduxola de casa de Obed, e meti[ola]
 en su çibdat con grand gozo. E venien con el siete
 conpannas, cada vn[nos] en sus quirolas dançando e
 faziendo grandes alegrias. E fazie Dauid s[us]
 sacrifiçios de nouillos. A cada seys pasadas que andauan
 los que trayen el [arca] fazie sacrifiçio de vn nouillo
 e de vn carnero.
 
 E Dauid venie tanniendo vn estrumento de organos que
 traye atados a los onbros, e dançaua e sotaua quanto el
 mas podie a onrra de Dios. E traye vestida la camisa del
 lino que llamauan efod; e el e todo el pueblo venien
 faziendo muy grand alegria con el arca. E entrando el
 arca por la çibdat, cato Micol, fija de Saul, por vna
 finiestra e vio al rey commo dançaua antella por onrra
 de Dios; e preçiolo menos por ello en su coraçon. E
 ellos metieron ya el arca a la çibdat e pusieronla en su
 lugar en medio de vna tienda que fiziera Dauid para
 ella.
 
 E Dauid fizo alli estonçes sus sacrifiçios de todas
 maneras muchos e grandes a onrra de Dios. E desque los
 ovo acab[a]dos de fazer, bendixo al pueblo en nonbre de
 Dios, e partioles pan a [to]dos, e dio a cada vnos -tan
 bien a varones commo a mugeres- sennas tortas de pan, e
 sendas asaduras de carne de biual, que son vnas
 animalias de aquella tierra que an asi nonbre e semejan
 bueyes, e flor de farina fecha con olio. Desi
 esparzieronse todas aquellas conpannas; e fuese cada vno
 para su posada pues que esto ouieron fecho. E el rey
 otrosi fuese para su posada con otros muchos que le
 aguardauan por aver alegria [con] su conpanna, e dezir
 les mucho dalgo, e bendezir los.
 
 E adelanto [se] estonçes de toda la otra conpanna Micol,
 su muger, fiia del rey Saul; [e salio contra] el a
 resçebir le. E fueron estas las pala[uras]que le dixo en
 [su resçibi]miento: «¡Quan glorioso fue el rey de Yrrael
 oy que se descubrio an[te] las mançebas de los sieruos e
 se mostro ante ellas commo se mostrarie vn garçon!» E
 dixole Dauid: «Yo juro a Dios [que] yo trebejare antEl a
 su onrra, ca El me escogio mas que a mio padre e que a
 qual quier de todas sus [co]sas e me mando que fuese
 cabdillo sobre su pueblo de Yrrael. E trebejare antEl e
 fazer me he mas baxo que non so;

[ 361 ]
 e he
 mucho en voluntad de seer le omildoso. E con aquellas
 mançebas de quien tu agora fableste pareçere yo mas
 glorioso.» E esta Micol, fiia del rey Saul, non ouiera
 fiio avn fasta aquella sazon, nin lo ovo despues fasta
 el dia de su muerte.

 [VII.] De commo dixo Dauid a Natan, el profeta, que
 demandase a Dios si le farie el casa para oraçion e de
 lo que le respuso Dios.
 Acaesçio estonçes que seye el rey vn dia en su casa
 folgando e auiendo paz con todos sus enemigos, que
 ninguno non se le osaua enfestar. E dixo a Natan, que
 era profeta estonçes. «Tu [vees] commo moro yo en casa
 fecha de madera de arboles de çedro, que [son] cosa muy
 preçiada. E el arca de nuestro Sennor Dios esta alli en
 aquella [ti]enda que es fecha de pieles e de otras cosas
 non de tamanno preçio commo es el madero del çedro. E he
 miedo que pese a Dios e que se me asanne por ello. E
 tengo guisamiento e quierole fazer vna casa do ponga el
 arca e do venga.» E dixole el profeta: «Ve e faz todo lo
 que tienes en coraçon, ca Dios es contigo e te ayudara.»
 
 E desque anocheçio aquel dia, vino Dios esa noche al
 profeta e dixole: «Ve e di a mio sieruo Dauid esta razon
 por mi: 'Dizete el Sennor asi ¿si me non faras tu casa
 para morar? ca non more en casa de quando saque los
 fiios de Yrrael de Egipto fasta este dia de oy; mas
 andaua en vna que les mande fazer para esto en que me
 les mostraua en todos aquellos lugares por do pase con
 ellos. E quando les yo fablaua, sinon dixe yo a vno de
 los linages de Yrrael sennalada mientre a que mande que
 mantouiese el mio pueblo, ¿por que me non feziste casa
 de madera de çedro?'
 
 »E avn dezir le as esta otra razon al mio sieruo Dauid
 con esta. 'Esto es lo que te dize el Sennor de las
 huestes: Yo te aduxe de los pastos onde andauas con las
 greyes de los ganados guardando l[o]s, e andude contigo
 por do quier que tu andudiste, e matete todos tus
 enemigos, e dite grand nonbre commo a los mayores omnes
 que ha en la tierra. E yo dare lugar al mio [pue]blo de
 Yrrael en que le asentare e morare con el, e non se
 torvara [de] aqui adelante, nin los fiios de enemiga non
 lo apremiaran commo de [p]rimero del dia que yo
 estableçi judiçios sobrel. E a ty fare que fuelgues de
 todos tus enemigos. E dizete tu Sennor Dios que El te
 fara casa; e desque fueren conplidos tus dias e
 durmieres tu con tus padres, los que son finados, alçare 
 yo por ty el tu linage que saliere de ty e firmar le he
 el reynado que non le pierda. E aquel tu fiio a quien yo
 fare esto me fara casa a mi, e porne yo la silla del su
 reynado de guisa que nunca fallesca. E seer le he yo
 padre, e el mi fijo. E si algunt tuerto fiziere,
 castigar le he con la piertega que castigo a los varones
 e con las feridas que castigo a los fijos de los omnes;
 mas nunca le tollere la mi merçed commo a Saul, a quien
 tolli de sobre tierra, e la tu conpanna sera fiel e
 nunca perdera el reyno ante mi. E la silla del tu
 sennorio sienpre sera firme.'»
 
 E fue el profeta otro dia al rey Dauid e dixole esta
 vision toda commo auemos contado que la viera. E quando
 oyo Dauid que en su linage fincarie el reynado, fue
 mucho alegre por ello. E entro luego a la tienda e
 echose ante el arca a priçes faziendo su oraçion a Dios.
 E dixo: «Mio Sennor, ¿quien so yo e mi conpanna que me
 as aducho fasta esto en que oy so? E esta merçed que me
 tu as fecha, Sennor, tengo yo por grande; pero semejame
 que avn la tienes tu por pequenna, ca fablas de la
 conpanna del tu sieruo para adelante. E, Sennor, esta es
 la ley de Adan e de su linage que aya el padre cuydado
 de los fiios e que agradesca a Dios el bien e la merçed
 que le faze. E Dauid, ¿que podra avn ennader sobresto
 que diga a ty? ca, Sennor, tu sabes a tu sieruo e lo
 conoçes bien. E por la tu palaura e segunt tu voluntad
 feziste tu estas grandezas por que las fizieses conosçer
 a tu sieruo. E por ende eres tu grande por que non ha
 quien

[ 362 ]
 te semege, nin es otro Dios en todas
 las cosas que oymos sinon tu.
 
 »E otrosi ¿qual otra gente es en la tierra commo el
 pueblo de Yrrael? por que juro Dios que le redimirie, e
 lo tomarie por su pueblo para si, e le pornie nonbre, e
 farie grandes fechos e marauillosos e de grand espanto
 sobre la tierra por el. E, Sennor, este es el tu pueblo
 que tu redemiste e sacaste de Egipto, e el tu gente e tu
 su Dios, e firmestele por tu pueblo e a ty por su Dios
 por sienpre. E agora, Sennor, la palaura e la merçed que
 tu as dicho sobre tu sieruo e su conpanna, leuantala e
 firmala para sienpre, e faz commo as dicho e por que sea
 el tu nonbre grande para sienpre e digan el Sennor de
 las huestes es Dios de Yrrael.
 
 »E sera la casa de tu sieruo Dauid estableçida por
 sienpre ante ty, mio Sennor, ca tu, Sennor Dios de las
 huestes, Dios de Yrrael, descobriste la oreja del tu
 sieruo e dexiste: 'Yo te fare casa'; e por ende fallo el
 tu sieruo coraçon e voluntad para aorar te con esta
 oraçion. E, Sennor, tu eres verdadero Dios e verdaderas
 seran las tus palauras que me as dichas. Onde comiença e
 bendize la casa del tu sieruo que sea sienpre ante ty,
 ca asi lo dexiste tu, Sennor, que lo farias. E de la tu
 bendiçion sera bendita la casa de tu sieruo Dauid por
 sienpre jamas e jamas por sienpre.»

 [VIII.] De commo el rey Dauid lidio con los filisteos,
 e los vençio, e mato muchos dellos e priso.
 Despues desto lidio Dauid con los filisteos, e vençiolos,
 e quebrantolos de guisa que los omillo a tierra. E saco
 a Yrrael de su premia e del pecho que les daua. E
 destruxo otrosi a los de Moab e partiolos con soga commo
 quien parte tierra. E fizo dos cuerdas departidas: vna
 para matar, e otra para dar vida; en que se entiende,
 segunt dize maestre Pedro, que mato dellos los que quiso
 e dexo los que quiso segunt su aluedrio e su voluntad. E
 siruieron los de Moab a Dauid e dieronle pecho.
 
 E conquirio Dauid otrosi a Adadezer, fiio de Roab, rey de
 Soba, quando salio el con ayuda de los de Siria e de
 Damasco para ganar la tierra de sobre el rio Eufrates. E
 priso Dauid dellos mill e seteçientos caualleros e
 veynte mill peones, e desjarretoles todos los cauallos
 de los carros, pero dexo dellos çient carros; e estos
 fueron todos los de la gente del rey Adadezer. E de los
 de Siria mato veynte e dos mill omnes, e puso su poder
 en Siria de Damasco, e fizola su pechera. E guardo
 nuestro Sennor Dios a Dauid en todos sus fechos e
 ayudolo sienpre.
 
 E leuo Dauid de los de Adadezer todas las armas de oro e
 los sartales que trayen los sieruos. E aduxolo todo a
 Gerusalen e mucho aver que fallo en Beche e en Beroch,
 las çibdades de Adadezer, de que fizo despues Salamon,
 su fijo, todos los vasos e las cosas que fueron menester
 de cobre para en el tenplo, el mar de aranbre e los
 pilares, e el altar.
 
 E en aquella sazon reynaua el rey Tou en Emad. E eran
 enemigos el e Adadezer, rey de Soba. E quando oyo este
 rey Tou de Emad commo vençiera e destruxera el rey Dauid
 a Adadezer, su enemigo, enbiole a Joran, su fiio, con
 muchos dones de grand preçio que le saludasen e le
 gradeçiesen mucho de la su parte por que lidiara con
 Adadezer, su enemigo, e lo quebrantara, e leuara del
 todos los vasos de oro, e la plata, e el cobre que el
 auie. E estos vasos que del leuo el rey Dauid todos los
 dio para seruir a Dios en el santuario con la plata e
 con el oro que el auie ganado de todas las otras gentes
 que conquiriera de Siria e de Moab, e de los fiios de
 Amon, e de los filisteos, e de los de Amalec.
 
 E otrosi gano Dauid grand nonbre quando se torno de la
 conquista en el valle

[ 363 ]
 de las Salinas de
 diez e ocho vezes mill omnes que mato y de los de
 Ydumea, que salieron a el por dar le batalla. E otrosi
 en Gebelen mato veynte e tres mill, e conquisto Ydumea,
 e puso y su poder e sus guardas, e fizola su pechera, e
 leuo dellos tributo. E reyno Dauid sobre toda Yrrael; e
 judgaua derecho e mantenie todo su pueblo en justiçia.
 
 E Joab, fiio de Saruia, era cabdillo sobre la hueste. E
 Josafat, fiio de Achil[u]s, era notario que escriuie
 todos los fechos e las gestas que fazien e los tienpos
 en que acaesçien. E asi fallaredes que lo fizo cada vnos
 de los reyes en la su sazon. E Sadeo, fiio de Aticob, e
 Achimelec, fiio de Abiatar, eran saçerdotes; e Sararias,
 chançeller. E Banamas, fiio de Jojade, andaua sobre
 Çerechi e Ferechi, que eran las guardas del cuerpo del
 rey. E los fiios de Dauid eran saçerdotes de todos los
 otros, e mejores e mas dignos en pos el rey, que era
 sennor de todos.

 [IX.] De la merçed que fizo Dauid a Mifiboset, fijo de
 Jonatas.
 Dauid e Jonatas, fiio de Saul, fueron mucho amigos e
 pusieron en vno su amiztad muy firme, asi commo es ya
 contado. E el rey Dauid, despues de tantas batallas e de
 tantos buenos fechos commo auia acabados, membrose del
 amor e de la postura que ouiera con el e dixo asi entre
 su conpanna: «¿Si finco alguno de Saul a quien fiziese
 yo bien e merçed por amor de Jonatas?»
 
 E auie y estonçes de casa de Saul vn siruiente que auia
 nonbre Siba. E mando el rey que viniese a el, e
 preguntole: «¿Eres tu Siba?» E respusole el: «Yo so tu
 sieruo.» E dixole el rey: «¿Sabes si ay alguno del
 linage de Saul a quien fiziese yo algo por Dios?» E dixo
 Siba: «Sy a vn fiio de Jonatas que es flaco de los pies
 de guisa que non puede andar dellos, ca los ha
 dannados.» E preguntole el rey: «¿Do es ese fiio de
 Jonatas?» E dixo Siba: «En casa de Machir, fiio de Amiel
 de Lodobar.» E este fiio de Jonatas auie nonbre
 Mifiboset. E el rey enbio luego por el.
 
 E quando llego Mifibosed, omillosele, e echose antel
 commo en priçes, e aorolo. E dixole Dauid: «Aqui eres,
 Mifibosed, fiio de Jonatas, el mio amigo.» E respusole
 Mifibosed: «Sennor, aqui so yo, tu sieruo.» E dixo el
 rey: «Non temas, ca yo fare en ty mes[u]ra e
 misericordia por amor de Jonatas, tu padre, que fue muy
 bueno e mucho mio amigo. E darte he todos los
 heredamientos del rey Saul, tu abuelo, e sienpre comeras
 tu a la mi mesa.» E ennade maestre Pedro sobresta razon
 de comer a su mesa que le fazie el rey commo a vno de
 sus fiios que el amaua.
 
 E respusole estonçes Mifibosed: «Sennor, la tu merçed.» E
 aorolo e dixo: «Sennor, ¿quien so yo, tu sieruo, a quien
 tu denneste catar mas que a vn can muerto que semejas a
 mi?» E llamo estonçes Dauid a Siba e dixole: «Yo do a
 Mifibosed, fiio de tu sennor, todas quantas cosas auia
 Saul e toda su casa; e encomiendotelo. E [tu], labrale
 la tierra con tus fiios e con tus mançebos, e guisaras
 commo aya todo lo que fuere menester bien e onrrada
 mientre commo a omne de famanno linage, e sienpre le pon
 mesa onrrada en que coma.»
 
 E auie Siba quinze fiios e veynte mancebos. E dixo a
 Dauid: «Mio sennor rey, fara el tu sieruo commo tu le
 mandas. E Mifibosed conbra a la tu mesa commo vno de los
 fiios del rey.» E auie estonçes Mifibosed vn fiio
 pequennuelo que dezien Micha. E la conpanna de Siba
 seruia toda a Mifibosed; e moraua el en Gerusalen por
 que comie sienpre de la mesa del rey e era coxo de amos
 los pies.


[ 364 ]
 
 [X.] De los mandaderos que el rey Dauid enbio al rey
 Amon e de la desonrra que les mando fazer el rey Amon.
 Acaesçio vn dia en pos esto que murio Naas, rey de los de
 Amon; e reyno Amon, su fiio, en lugar del. E Dauid,
 quando sopo que muriera el rey Naas, dixo asi: «Quiero
 fazer mesura e piedat a Amon, fiio de Naas, commo fizo
 su padre a mi.» E enbiole de sus omes de su casa que le
 conortasen de la su parte e le fiziesen solaz por que le
 tolliesen la tristeza de la muerte de su padre.
 
 E pues que aquellos que enbiaua Dauid vinieron a tierra
 de Amon e los vieron los prinçipes del reyno, dixeron a
 Amon, su sennor: «E ¿cuydas tu que por onrra de tu padre
 enbio Dauid a ti estos omnes que te conortasen, synon
 por que aprisiesen la tierra, e mesurasen la çibdat por
 destruyr la e prender te la tierra; o por al cuedas que
 te enbio Dauid estos de su casa? Cata, guardate, ca non
 lo fizo por al sinon por esto que te dezimos.» E el rey
 Amon creolo. E priso a aquellos omnes que le enbio el
 rey Dauid, e fizoles raer las medias baruas, e tajoles
 los medios vestidos fasta suso, e dexolos atales yr.
 
 E ellos enbiaron adelante su mandadero a Dauid de aquella
 desonrra e de aquella onta tamanna que les auie fecho
 aquel rey Amon. E Dauid, quando lo sopo, pesole muy de
 coraçon. E enbioles luego dezir por su mensagero que
 fincasen en Gerico fasta que les creçiese la barua, e
 desi que se tornasen e se viniesen para el.
 
 E los de Amon pararon mientes en lo que auien fecho
 contra Dauid e vieron commo le auien fecho muy grand
 tuerto. E enbiaron a los de Asiria de Roab e a los de
 Siria de Saba que les enbiasen ayuda e los acorriesen,
 ca se temien del rey Dauid que vernie sobrellos por
 aquello que le fizieran en sus omnes. E enbiaronles
 grandes soldadas por que viniesen en su acorro. E otrosi
 pidieron su ayuda al rey Maaca e al rey Bistol. E
 enbiaron les los de amas las Sirias veynte mill omnes
 darmas a pie, e el rey Maaca mill omnes buenos darmas, e
 el rey Bistol doze mill.
 
 E el rey Dauid, quando lo oyo commo se apoderauan estos
 para venir sobrel, enbio a Joab e a toda la hueste de
 sus conbatientes contra ellos. E salieron estos de Amon
 a ellos e pararon su az delante de la puerta de la
 çibdat. E los de las Sirias de Saba e de Roab, e los del
 rey Ysrrab e del rey Mata pararon la su az aparte en vn
 canpo.
 
 E Joab, quando vio commo lo tenian presto para le dar
 batalla de aquella guisa e lo tenian çercado de todas
 partes, partio el otrosi su conpanna. E tomo Joab de los
 escogidos de Yrrael e paro vna az contra los de Siria; e
 estido el con estos. E de la otra parte del pueblo fizo
 otra az que fuesen a los de Amon; e dio a estos por
 cabdillo a Abisay, su hermano. E dixole: «Si vieres que
 estos de Siria a quien yo vo me vençen, tornaras tu a
 ayudar me; e si viere yo otrosi que los de Amon pueden
 mas que tu, tornare yo sobre ty e ayudar te e. E
 hermano, esfuerça e sey fuerte. E lidiaremos bien por
 nuestro pueblo e por la çibdat de nuestro Sennor Dios,
 ca Dios nos fara bien e merçed e lo que el touiere por
 bien.»
 
 E pues que ovo egualadas las azes e dicho esto a su
 hermano, tomose el con la suya e fue contra los de
 Siria. E los de Siria, quando los vieron, arrancaronse e
 fuxeron luego. E los de Amon, quando vieron a los de
 Siria fuyr, fuxeron ellos otrosi ante Abisay e
 metieronse en su çibdat. E pues que mataron muchos
 dellos, e los vençieron, e los segudaron de aquella
 guisa todos, tornose Joab con su hueste e vinose para
 Gerusalen.
 
 E los de Siria touieronse por mal trechos e por
 desonrrados por que asi fueran vençidos e quebrantados
 de los de Yrrael; e ayuntaronse en vno todos. E enbio el

[ 365 ]
 rey Adadezer por los sirianos de allende
 de los rios, e saco hueste dellos, e dioles prinçipe e
 cabdillo a Sobad, que era maestre de la caualleria. E
 quando lo sopo Dauid, tomo todo el pueblo de Yrrael, e
 paso con el el Jordan, e veno a Helama. E vinieron
 otrosi alli los sirianos, e pararon de amas las partes
 sus azes, e lidiaron.
 
 E quebranto Dauid de los sirianos seteçientos carros, e
 mato quarenta vezes mill caualleros, e firio a Sabat,
 prinçipe de la caualleria de vna ferida atal que luego
 murio y della. E los reyes que eran alli muchos de parte
 de Adadezer, que vinieran en su ayuda, quando se vieron
 tan mal trechos e que fincauan vençidos de los de
 Yrrael, fizieron paz con ellos e fincaron por sus
 pecheros. E de guisa fueron de alli escarmentados que
 despues non osauan venir en ayuda de los fiios de Amon.

 [XI.] De commo enbio el rey Dauid a Joab, su
 cabdiello, e a toda Yrrael sobre los fijos de Amon; e
 commo se ayunto a Bersabe, muger de Vrias; e commo fizo
 matar a Vrias.
 En pos esto en este mismo anno, quando llego el tienpo en
 que los reyes suelen sacar sus fonsados e yr en hueste,
 enbio Dauid a Joab, e a sus omnes con el, e a toda
 Yrrael sobre los fiios de Amon. E corrieronles toda la
 tierra, e robaronla, e destruyeron quanto les fallaron,
 e çercaron a Gabaa.
 
 E en todo esto el rey Dauid finco en Gerusalen. E
 demientra que las gentes fazien esto, acaesçio vn dia
 que se leuanto el de dormir despues de la siesta; e
 andauase por vna almoxaua de su palaçio. E auie y
 estonçes vn judio que dezien Vrias, e era casado; e
 llamauan a su muger Bersabe. E auie sus casas de faz de
 las del rey. E andandose el rey aquel dia por aquella
 almoxaua, subio aquella Bersabe, muger de Vrias, a otra
 almoxaua suya que auie en sus casas; e mando a sus
 mançebas que le aduxesen del agua para lauarse e bannar
 se. E de mientre que se bannaua ella, cato el rey alla e
 viola. E era blanca e muy fermosa muger.
 
 E enbio luego el rey alla a saber que muger era aquella.
 E sopieronlo e dixeron le commo era Bersabe, fiia de
 Helias, muger de Vrias Eteo. E enbio el luego sus omnes
 por ella que la aduxesen; e aduxeron gela luego. E el
 rey, desque la touo en su palaçio, fizo con ella lo que
 se quiso. E dizen vnos que auia ella estonçes su camisa;
 e desque el rey a ella llego, que luego la dexo aquello.
 E desque vio commo fincaua linpia de aquella natura,
 sintio commo era prennada e enbiolo dezir a Dauid.
 
 E auien los judios por ley que si alguna muger salie
 prennada que de su marido non fuese, e prouado le fuese
 esto, que la apedreasen. E Dauid, por desuiar este
 afruento de la ley por tal que touiesen los omnes que de
 su marido Vrias era prennada, enbio luego a Joab a la
 hueste que le enbiase a Vrias Eteo, que era su escudero
 de Joab, segunt dize Josefo. E Joab enbio gelo luego. E
 desque llego, preguntole luego Dauid que fazien Joab e
 el pueblo e si andauan derecha mente en el fecho de la
 hueste e de su batalla. E desque le ovo Vrias contado
 commo fazien, dixole el rey: «Ve agora a tu casa e
 lauate los pies; e folgaras con tu muger e con tu
 conpanna, ca vienes cansado de la hueste e de la
 carrera.»
 
 E Vrias salio fuera del palaçio del rey, mas non fue a su
 casa. E el rey cuydose que fuera alla e enbiole luego
 que comiese de lo que el comie. E Vrias finco alli e
 albergo ante la puerta del palaçio del rey con las otras
 sus guardas del rey. E dixeronlo a Dauid commo non fuera
 Vrias a su casa. E llamolo e dixole: «E tu, ¿non veniste
 cansado de la carrera? E ¿por que non fueste a tu casa a
 folgar?» E respusole Vrias: «El arca de nuestro Sennor
 Dios e los de Judas estan en la hueste, e mio sennor
 Joab e los otros sus siruientes manen fuera. ¿Yo que
 entrase a mi casa a albergar, e comer, e beuer, e dormir
 con mi muger? Yo lo juro por la tu salud, que eres rey e
 sennor, e por la salud de la tu

[ 366 ]
 alma que
 esto non fare yo.» E dixo Dauid: «Pues finca ya oy aqui,
 e enbiar te he cras.»
 
 E finco Vrias alli ese dia e otro con Dauid alli en
 Gerusalen. E llamolo Dauid e mandole que comiese alli
 antel. E diole tanto de comer e de beuer que le enbeudo,
 cuydando que pues que de aquella guisa estudiese, que se
 le mudarie la voluntad e por ventura avrie sabor de yr a
 su muger. Mas non lo fizo; ca pues que vino la tarde,
 salio fuera, e albergo antel palaçio del rey do el otra
 noche con las otras guardas del rey, e non fue a su
 casa. E otro dia de mannana pues que sopo Dauid commo
 Vrias non fuera a su casa, fizo su carta para Joab e
 enbiola con Vrias mismo. E la carta dezie asi: «Poned a
 Vrias en el mas fuerte lugar de la batalla, e desanparad
 le y por que lo fieran e muera.» E tomo Vrias la carta,
 e vino a la hueste, e diola a Joab.
 
 E el, pues que la leo, çerco la çibdat e paro a Vrias do
 sabie que eran los enemigos mas fuertes de la otra
 parte. E salieron luego de los mejores omnes de armas
 que auia en la çibdat e lidiauan con la conpanna de
 Joab. E murieron ya quantos de los de Dauid; e murio
 entre ellos Vrias Eteo.
 
 E enbiolo entonçes a dezir Joab a Dauid commo les
 conteçiera todo. E dixo al mandadero: «Despues que
 acabares de contar al rey todas las razones de la
 batalla, si le vieres que se asanna e te dixere: '¿Por
 que vos allegastes al muro a lidiar?' o '¿Non sabiedes
 commo echan de parte del muro de suso saetas e otras
 armas muchas?' e '¿Quien firio a Abimelet, fiio de
 Geroboal? ¿Non fue muger la que echo del muro vna parte
 de muela con que lo firio e lo mato? E vos, sabiendo
 esto, ¿por que vos allegauades al muro?', e avn dezir le
 as despues desto:'Tu vasallo Vrias Eteo y murio.'»
 
 E el mandadero, pues le ovo ensennado Joab commo fiziese,
 vino al rey e conto le todo quanto le mandara Joab. E
 dixole asi: «Sennor, mas pudieron los de Raba que nos,
 ca saltaron a nos al canpo; e ouimos y vn torneo con
 ellos, e metimos los en arrancada, e leuamos los fasta
 la puerta de la çibdat, tanto que llegamos al muro con
 ellos. E tiraron los ballesteros de saetas del muro. E
 murieron y de los tuyos vna pieça; e y murio Vrias, tu
 vasallo.»
 
 E Dauid, quando oyo estas nueuas, respondio al mandadero
 non commo Joab cuydara, mas desta guisa, ca le dixo asi:
 «Diras a Joab que le digo yo asi: 'Non te quebrante este
 fecho, ca se canbia el avenimiento de la batalla; e la
 espada a las vezes mata a aqueste, e a las vezes a
 aquel. E tu, conorta e esfuerça a los tus conbatientes
 contra la çibdat que la destruyas, e abiualos a ello.'»
 
 E en todo esto oyo la muger de Vrias commo era muerto su
 marido e llannio por el. E pues que pasaron los dias del
 duelo, enbio Dauid por ella e touola consigo en su casa.
 E fue su muger e pariole fiio varon. E peso a Dios por
 esto que Dauid fiziera contra Vrias.

 [XII.] De lo que el profeta Natan dixo al rey Dauid
 por manado de Dios e de la muerte del su fijo del rey
 Dauid.
 Enbio estonçes Dios a Natan profeta a Dauid. E quando
 llego el profeta a el, dixole: «Dame agora vn juyzio.» E
 respusole el rey: «Dime sobre que.» Dixo el profeta:
 «Eran dos omnes en esta tu çibdat: el vno era rico e el
 otro pobre. E el rico auia ouejas e vacas muchas sin
 cuenta; e el pobre non auie cosa en todo el mundo sinon
 vna ouejuela muy pequenna que conprara corderuela. E
 criarala el, e creçiera en su casa con sus fiios
 comiendo y del pan e de lo al que ellos comien e beuien,
 e durmie en su seno, e teniela el commo por fiia. E vino
 vn omne estranno al rico por huesped. E non le sufrio el
 coraçon de tomar de la muchedunbre de las greyes de las
 sus ouejas e de las sus vacas para dar a comer a aquel
 huesped que le viniera, e tomo la ouejuela del pobre que
 non auia mas desa,

[ 367 ]
 e guiso della de comer
 a aquel su huesped.»
 
 E Dauid, quando ovo esta razon del profeta, touo que
 fazia grand fuerça e grand tuerto el rico al pobre. E
 fue sannudo e dixo a Natan: «Yo juro a Dios que el que
 tal tuerto commo este cometiese a fazer meresçie la
 muerte por ello e pechar la oueja al pobre con el quatro
 doblo.» E dixo esa ora Natan a Dauid: «Pues tu eres
 aquel que esto feziste. E euas que te dize nuestro
 Sennor Dios: 'Yo te consagre por rey de Yrrael, e
 librete de mano de Saul, e dite casa de tu sennor Saul e
 sus mugeres para en el tu seno. E sobresto dite toda
 casa de Yrrael e de los del linage de Judas. E si estas
 cosas te semejan pequennas, ennader te e mayores. Mas
 ¿por que despreçieste el mio mandado para fazer mal ante 
 mi? ca tu feriste de espada a Urias Eteo, e tomeste la
 muger suya para tuya, e lo mataste con la espada de los
 de Amon. Mas bien sepas que por esto nunca de tu casa se
 partira espada e durara por sienpre: lo vno, por que
 despreçieste a mi; lo al, por que tomeste la muger de
 Vrias por tuya. E avn mas te digo que leuantare de tu
 casa mal sobre ty, e toller te he tus mugeres ante ty, e
 dar las he a tus vezinos; e dormiran con ellas publica
 mente a los rayos del sol, ca tu feziste esta enemiga a
 escuso. E yo te fare fazer esto que te digo ante toda
 Yrrael e ante la claridat del sol.'»
 
 E dixo estonçes Dauid a Natan: «Veo que peque contra mio
 Sennor.»
 
 «Pero fagote saber,» dixo Natan, «que non morras tu por
 ello, ca el tu pecado en otro le paso Dios. E por que
 feziste a los enemigos fazer escarnio de Dios por la
 fama deste tu fecho tan tortiçero que suena, e lo saben
 ellos, el fii[o] que dende te naçio, muerte morra.» E
 pues que le esto ouo dicho Natan, tornose a su posada.
 
 E enfermo luego aquel ninnuelo que auie parido Bersabe de
 Dauid, tant[o] que començaron todos a desesperar del si
 morria o non. E rogo Dauid a Dios e fizole su oracion
 por este ninnuelo. E ayuno, e apartose, e echose en
 priçes; e non querie que ninguno le dixese nada nin
 llegase a el con pesar del ninno. E en cabo vinieron los
 ançianos de su casa por tomar le que se leuantase de
 alli, e ouiese algunt conorte en si e comiese, ca non
 querie comer. Mas non se quiso el leuantar de alli nin
 comio con ellos.
 
 E en todo esto acaesçio que al seteno dia que murio aquel
 ninno. E temieronse los de casa de dezir lo al rey commo
 era muerto, ca dezien asi: «Quando el ninno era avn
 biuo, fablauamos le e non nos queria oyr. Pues ¡quanto
 mas se quexara agora si le dixeremos commo es muerto!» E
 en todo esto andauan ellos doloridos e llorosos por el
 palaçio. E entendio el rey estonçes en ellos commo era
 muerto el ninno, e dixoles: «Si que non se murio el
 ninno?» E respusieron ellos: «Sennor, murio.»
 
 E leuantose estonçes Dauid de la tierra do yazia tendido,
 e lauose la cara de las lagrimas, e afeytose, e vnçiose
 e vistiose de mejores pannos. E fue al santuario e entro
 en la casa de Dios a fazer su oraçion; e desi tornose
 para su palaçio, e demando que le diesen de comer, e
 comio.
 
 E los suyos de su casa, quando esto vieron, demandaronle
 e dixeron asi: «Sennor, rogamos te e pedimos te merçed
 que nos digas ¿que es esto que tu feziste por aquel
 infante? Quando era biuo, que ayunauas e llorauas por
 el; e agora que es muerto, leuantestete de tierra -donde
 te non queries leuantar antes por nos nin por los buenos
 omnes que te rogauan- e comiste.» E respusoles el:
 «Ayune yo e llore por el infante demientra que era biuo;
 ca dezie asi en mi coraçon: 'Pero que desesperan los
 otros del, ¿quien sabe si por ventura me lo dara Dios
 este ninno e biuira?' Mas agora, desque muerto es, ¿por
 ayunar, por ventura, que le podrie yo tornar mas a uida?
 Se yo que esto non sera, que yo yre a el e el non se
 tornara a mi.»
 
 E otrosi Bersabe, muger de Dauid, auie muy grand pesar e
 grand quebranto: lo

[ 368 ]
 vno por el fiio, e lo
 al por el rey a quien via aver dende tamanno pesar. Mas
 el rey, pues que el ninno murio, conorto la e albergo 
 con ella. E fizo en ella vn fiio, e pusole nonbre
 Salamon. A este ninno amo Dios. E metiolo el rey en mano
 del profeta Natan que lo criase, e lo ensennase, e lo
 ouiese en guarda. E el profeta llamolo Ydida, que dize
 en el nuestro lenguage de Castilla tanto commo Amado del
 Sennor, por que lo amaua Dios.
 
 E en todo esto Joab li[di]aua con[tra] Rabat, rey de
 Amon; e conbatiele la çibdat muy de rezio que era cabeça
 del reyno, atanto que se querien ya dar. E Joab, quando
 vio esto, enbio sus mandaderos a Dauid e dixole asi en
 su carta que le enbio: «Lidie yo quanto mas e mejor pude
 contra Rabat. E esta por se dar ya la çibdat; e presa la
 auria yo ya si quisiese, mas non quiero. Mas ayunta tu
 agora el otro pueblo que finco por tierra de Yrrael, e
 ven, e çerca la çibdat; e prender la as tu, ca yo la he
 quebrantada. E auras tu dende el nonbre, e que tu la
 vençiste e non yo. E asi tengo yo por bien que tuyo sea
 el nonbre, e de otra guisa non me plazeria.»
 
 E plogo a Dauid desta razon tan buena que le enbio dezir
 Joab, su vasallo e prinçipe de su caualleria e de su
 hueste. E fizo commo le el enbiaua a dezir por sus
 mandaderos e su carta. E ayunto luego todo el pueblo de
 Yrrael, e fue sobre Rabat, e conbatiola, e prisola
 luego. E tomaron la corona de la cabeça dese rey. E dize
 la estoria de la Briuia e las otras estorias que auie en
 aquella corona vn talento de oro e muchas piedras
 preçiosas. E pusieron la a Dauid en la cabeça.
 
 E sobre la razon deste rey, de quien dize la Briuia que
 le tomaron la corona e la pusieron a Dauid, departe
 maestre Pedro que era el mayor ydolo que auien los de
 Amon e que le llamauan Mento, que quiere dezir en el su
 lenguage tanto commo rey dellos. E avn diz que Dauid
 fizo fundir aquella corona e fazer dende otra para si; e
 en medio de las otras piedras preçiosas que mando poner
 vna piedra muy preçiada a que llaman en latin sardonis.
 
 E tomo otrosi Dauid e su hueste muy grand prea que leuo
 de aquella çibdat, e aduxo preso el pueblo della, e
 aserrolos. E troxo aderredor sobrellos estrumentos
 ferrados a manera de ruedas, e partiolos con cuchillos,
 e trastornolos a semejança de los ladrillos quando son
 tiernos. E asi fizo Dauid por todas las çibdades de los
 de Amon. E desi tornose el e toda su hueste a Gerusalen.

 [XIII.] De commo Amon, fijo del rey Dauid, forço a su
 hermana Tamar e de commo le mato Absalon, su hermano,
 por ello.
 Despues desto a buen tienpo acaesçio que se leuanto mal
 en la casa de Dauid, asi commo oystes en el capitulo
 ante deste que lo dixo Natan profeta a Dauid que metrie
 Dios mal e contienda en su casa por el fecho que fiziera
 en Vrias e en su muger que le tomo. E conteçio de la
 guisa que vos contaremos aqui.
 
 E Dauid auia vna fiia que dezian Tamar; e eran ella e
 Absalon fiios de Dauid e hermanos de padre e de madre. E
 pareçie ella bien a marauilla a Amon, su hermano, fiio
 de Dauid; e enamorose della tanto que se querie perder
 por ella e enfermo por su amor. E commo era ella virgen,
 semejauale que non podrie fazer con ella tan ayna
 ninguna cosa de lo que el querie que los omnes lo non
 supiesen antes por ventura.
 
 E auie y vn fiio de Saria, hermano de Dauid, que auie
 nonbre Jonadab; pero llamalo la Briuia Jonata. E era
 este Jonadab, sobrino de Dauid, mucho amigo de Amon e
 omne mucho entendido. E violo triste, e amarillo, e
 amargo; e parole mientes e dixole: «Fi de rey, que as a reynar en pos de dias de tu padre, ¿que cosa es esto que
 te veo mas enmagreçer cada dia?» Respusole Amon: «So
 enamorado de Tamar, hermana de mio hermano Absalon,
 tanto que me pierdo por ella e conorte ninguno non puedo
 aver para

[ 369 ]
 ello; e de alli me viene.» E
 dixo Jonadab: «Yo te dare consejo para ello. Faz te
 enfermo e echate en lecho. E el rey, tu padre, quando lo
 supiere, venir te a a ver e demandar te a que as
 menester. E dile tu estonçes: 'Padre, ruegote que venga
 mi hermana Tamar que me guise de comer; e aure mejor
 sabor e conbre de mejor coraçon lo que me ella diere con
 su mano.'»
 
 E Amon fizo commo le consejo su cormano Jonadab, e vinole
 el rey a ver, e el pidiole a aquella su hermana que
 pensase del. E Dauid enbio por ella a su casa e dixole:
 «Ve a casa de Amon, tu hermano, e guisa le de comer.» E
 ella vino e fallolo do yazia asi. E tomo farina, e
 destenplola, e coxola alli antel; e tomo aquello que
 adobara e pusogelo delante. E el non quiso comer, mas
 dixole que atendiese; e fazielo por la conpanna de los
 omnes que estauan alli delante que non podria trauar
 della. E mandolos luego todos echar fuera.
 
 E desque fueron ydos, dixo el a Tamar: «Agora, me trae 
 que coma de tu mano.» E ella tomo aquel comer que auia
 adobado e aduxolo alli a su cama. E en dando gelo, trauo
 della e dixole: «Hermana, quiero que fagas lo que yo
 quisiere.» E respusole ella: «Hermano, non lo fagas nin
 lo quieras tu esto fazer, ca non es tal fecho de la
 nuestra ley nin es otorgado en Yrrael. E esta locura non
 la fagas tu, ca este denuesto mio e de tu linage non lo
 podria yo sofrir nin encobrir que lo non supiesen los
 omnes; e saldrias tu por vno de los desentendidos omnes
 de toda Yrrael. Mas faz commo te yo dire e sera muy
 mejor. Pideme al rey; e bien cuydo que me te dara.»
 
 E deziele ella esta razon por amor de salir le de manos e
 fuyr, segunt cuenta maestre Pedro, ca bien sabia ella
 que segunt su ley ninguno non podie casar con su hermana
 de padre. Pero dizen vnos que fue esto dicho si fuesen
 amos de vna ley de padre e de madre. E Tamar fuera de
 madre gentil; e ouo nonbre su madre Naata. E tomarala
 Dauid en la batalla, e tajole los cabellos e las vnnas
 segunt su ley, e tomola por muger. E desta guisa afirman 
 aquellos que esto dizen que pudieran Amon e Tamar ser
 marido e muger.
 
 Mas el non quiso escuchar sus ruegos; e commo era mas
 valiente, forçola. E aborreçiola luego atan mal que
 mayor fue la mal querençia que la querie que el amor que
 le auie antes quando querie morir por ella, commo auedes
 ya oydo ante desto. E dixole Amon. «Leuantate e vete.» E
 respusole ella: «¿Commo me puedes agora dezir tal dicho
 auiendome ya fecho lo que me feziste? ca peor es ya lo
 que me agora dizes que me vaya e me echas de aqui que
 non lo que me feziste antes.» E Amon non lo quiso oyr. E
 por que se non yua luego que le el aquello dezie, llamo
 a vno de los que le seruian e dixo: «Echa esta fuera e
 çierra la puerta.»
 
 E traye Tamar vna vestidura preçiada, que auien en
 costunbre de traer estonçes las virgines fiias de los
 reyes; e era commo camisa ancha fecha de materia e de
 obra muy preçiada. E llamale Josefo a esta vestidura
 colubio; e era luenga que le alcançaua fasta tierra. E
 aquel a quien lo mando Amon echola fuera e çerro la
 puerta. E ella, quando esto vio, touose por desonrrada e
 por muy quebrantada, commo quien sufriera tamanno tuerto
 e tamanna desonrra. E tomo de la çeniza e esparziosela
 sobre la cabeça, e ronpiose aquel vestido e puso las
 manos sobre la cabeça. E fuese a casa de su hermano
 Absalon, e entro dando bozes e llorando.
 
 E dixo Absalon, quando la vio: «¿Que fue eso, hermana? De
 casa de Amon, tu hermano, vienes. ¿Si te non forço?» E
 sabia de antes Absalon commo la amaua Amon e commo
 estudiera alla en su casa aquel dia. «Yo entiendo lo que
 fizo, mas, hermana, calla agora, ca tu hermano es; e non
 tengas quebrantado tu coraçon por esto.» E Tamar, por
 esto que le dixo su hermano, e por otras razones buenas,
 e por que non descubriesen su desonrra,

[ 370 ]
  
 callo e finco commo biuda con Absalon en su casa del. E
 estudo y luengo tienpo muy triste e muy quexada en su
 coraçon.
 
 E estando alli, sopo esta razon el rey Dauid. E pesole
 mucho e fue muy triste por ello; mas pero non quiso ay
 fazer ninguna cosa por que Amon, su fiio, non cayese en
 tristeza ninguna, ca le amaua mucho por que fuera el
 primero fiio que el ouiera. E Absalon otrosi non fablo
 dello a Amon nin le dixo por ende malo nin bueno, ca le
 querie mal en su coraçon por que forçara a su hermana
 Tamar.
 
 E despues desto acaesçio a cabo de dos annos que
 trasquilauan las ouejas de Absalon en Baalasor, que era
 çerca de Efrayn. E ayunto Absalon todos sus hermanos,
 fiios del rey, su padre, e vino a el con ellos. E
 dixole: «Sennor, agora trasquilan las mis ouejas. E
 ruegote e pidote merçed que vengas tu e tus omnes a
 fazer onrra a mi, tu sieruo.» E dixo el rey estonçes a
 Absalon: «Fiio, non quieras tu rogar esto que vayamos
 alla todos, ca te serie grand costa e agrauiar te
 yemos.» E Absalon trauo mucho del que fuese el e muchos
 con el; e el rey non quiso yr e bendixolo que se fuese
 el e los que el quisiese con el. E Absalon, quando esto
 vio, dixole: «Sennor, si tu non quieres yr alla, pidote
 merçed que vaya conusco Amon, mio hermano.» E dixole el
 rey: «Non es menester.» Mas tanto trauo Absalon del que
 le otorgo que fuese Amon e todos los otros sus fiios con
 el.
 
 E guiso muy grand yantar commo para rey. E mando a sus
 donzeles e a sus escuderos, e dixoles: «Parad mientes e
 guardad bien; e quando vierdes a Amon beud[o], ferilde e
 matalde. E non ayades ende miedo ninguno, ca yo so el
 que vos lo mando e me parare por vos a quanto pudiere y
 venir. E seed esforçados e fuertes en ello commo
 varones.» E ellos fizieron bien asi commo les el mando.
 E todos los otros fiios del rey, quando esto vieron,
 caualgaron cada vnos en sus mulas e fuxeron. E yendo
 ellos avn por la calle fuyendo, llego antes el mandado a
 Dauid. E dixeron le: «Absalon a feridos a todos tus
 fiios, que non finco sola mientre nin vno.»
 
 E el rey, quando lo oyo, leuantose, e ronpiose todos los
 vestidos, e dexose caer en tierra. E todos los suyos,
 que estauan ay aderredor, ronpieronse otrosi los
 vestidos. E dixo Jonadab, que se açerto y aquella ora:
 «Non cuyde, mio sennor el rey, que todos sus fiios son
 muertos, ca lo non es otro ninguno sinon Amon solo, a
 quien querie grand mal Absalon del dia que forço a su
 hermana Tamar aca. Onde agora, mio sennor el rey, non se
 ponga esto a coraçon diziendo que todos los fiios del
 rey son muertos, ca non lo es sinon Amon solo.»
 
 E en todo esto Absalon fuxo. E vn escudero que subiera en
 vn monte para atalear alço sus ojos, e cato, e vio venir
 muy grand pueblo por vna carrera desuiada que se fazie a
 cuesta de aquel monte do el estaua. E violos Jonadab e
 dixo al rey: «¡Euas tus fiios aqui do vienen commo yo
 dixe!» E acabando el de lo dezir, llegaron los fiios del
 rey. E llegando, alçaron las bozes muy fuertes e
 lloraron. E otrosi el rey e todos los que eran con el
 lloraron e fizieron muy grand llanto.
 
 E Absalon fuese para Amur, rey de Gesur, fiio de Tolomeo.
 E Dauid fizo su llanto por su fiio Amon e touo duelo por
 el muchos dias. E Absalon finco en Gesur tres annos. E
 el rey Dauid, que le solie segudar antes por lo que
 fiziera, quedo estonçes; ca yua ya oluidando la muerte
 de Amon e yuase conortando dende.

 [XIV.] De commo el rey Dauid perdono a Absalon, su
 fijo, que andaua desterrado.
 En todo esto entendio Joab, fiio de Saruia, commo se yua
 ya amansando el coraçon del rey escuentra Absalon; e
 amaua mucho este Joab a Absalon. E enbio a la çibdat de
 Tecuc por vna muger sabia que sabie el que auie y; e
 dizen que

[ 371 ]
 fuera bisabuela de Amos, el
 profeta. E desque vino a el, dixole: «Faz semejança que
 lloras, e vistete pannos de duelo, e non te vntes con
 olio por que semeges muger que a luengo tienpo que anda
 llorosa por muerto. E entraras tal al rey e dezir le as
 estas palauras.» E ensennol commo dixese e, segunt
 oyredes, que se razono ella antel rey. E desque la ovo
 ensennada, enbiola al rey.
 
 E ella fue; e desque entro a el, echose en tierra, e
 aorolo, e dixo: Sennor, guardame e defiendeme.» Dixole
 el rey: «¿Que as?» E respuso ella: «So muger biuda e
 vengo muy cuytada por mio marido que es muerto. E esta
 tu sierua, que tu aqui vees, auie dos fiios. E estauamos
 todos tres vn dia fuera en vn canpo; e leuantaronse les
 palauras e barajaron fasta que vinieron a feridas. E non
 se acaesçio y quien los despartiese; e mato el vno al
 otro. E agora, leuantose contra mi todo su parentesco e
 dizen me: 'Danos aquel tu fiio que mato a su hermano; e
 mataremos nos a el por que lo fizo.' E agora, sennor,
 quieren me matar aquella mi çentella que finco por que
 non finque nonbre de mio marido nin linage del sobre
 tierra.»
 
 E dixole el rey. «Buena muger, vete para tu casa, ca yo
 mandare por ty que lo non fagan.» E dixo ella: «Mio
 sennor rey, sobre mi sea este pecado e sobre casa de mio
 padre si tu tienes que tuerto es de perdonar a aquel
 matador. E tu, rey e sennor, con la tu dignidat que
 finques sin culpa commo quien la non ha.» E deziale esto
 la buena muger por que se non tenie por entergada de la
 respuesta que le daua el rey sobre aquella razon, segunt
 cuenta maestre Pedro, ca gelo dezie bien delibrada
 mientre. E respuso le el rey estonçes. «A quien te
 contrallare sobresto traymelo aca, e yo le fare por que
 te nunca tanga despues.» E dixole ella estonçes: «Rey,
 sennor, mienbrate de tu Sennor Dios; e nos amuchiguen 
 los parientes para vengar la sangre del vn hermano por
 el otro, nin me maten a mio fiio.» E dixole el rey: «Yo
 lo juro por Dios que vno de los cabellos de tu fiio non
 se perdera.»
 
 E ella, quando vio que afirmaua el rey de todo en todo en
 este juyzio que tenie, que tuerto era lo que los
 parientes le querien fazer, dixo le: «Sennor rey, fablar
 te ya yo vna razon si la tu merçed fuese.» E respusole
 el rey: «Di lo que quieres.» E dixole ella: «Sennor,
 pues que tu asi judgas, ¿por que cuydaste fazer fecho de
 otra tal razon commo esta contra el pueblo de Dios? E
 por que dexiste palaura en que pecases? O ¿por que non
 perdonas a tu fiio Absalon, que anda desterrado ante ty,
 e lo non tornas a tu casa? Sennor, todos nos morimos e
 nos ymos commo las aguas que corren por la tierra, que
 se van e non tornan. E asi es de los que son muertos ya.
 E Dios non quiere que perezca el alma, mas detienela por
 que se non pierda de todo en todo el desterrado.
 
 »E pidote merçed que vengas agora; e dezir te he esta
 razon ante el pueblo, si conpliras la palaura de la tu
 sierua por alguna manera. E, sennor rey, ya diste la
 razon de mi, tu sierua, que es en semejança de otro tal
 fecho commo este. E prometisteme que tu me anpararies de
 todos los que me querien desfazer de la heredat de mio
 sennor, a mi e a mio fiio comigo. Pues, faz agora, mio
 sennor rey, por que diga yo, tu sierua, que la tu
 palaura tal es commo sacrifiçio; ca tu, rey, tal eres
 commo sacrifiçio que nin por bendiçion e nin por
 maldiçion non se mueue. E tu Sennor Dios es contigo.»
 
 E el rey, quando vio muger tan entendida e le oyo tan
 buena razon commo le contaua, dixole: «Non encubras
 agora vna verdat que te preguntare.» Respondiole la
 muger: «Mio sennor rey, demanda lo que quisieres.» Dixo
 el rey: «Dime si fablo Joab contigo estas palauras e te
 las ensenno.» E dixo ella: «Mio sennor rey, por la tu
 salud lo juro e te digo verdat que de quanto as
 preguntado que asi es todo. E tu sieruo Joab me mando
 que te dixese esta razon e desi que te la

[ 372 ]
  
 tornase en esta semejança. E agora, mio sennor rey, tu
 sabio eres e entendimiento as commo angel de Dios para
 entender todas las cosas que sobre tierra son. E faz
 commo entendieres que mejor cunple a tu onrra.»
 
 E estonçes enbio el rey a Joab e dixole: «Pagado so de la
 tu razon. Euas que fago el tu dicho. E ve e traeme a
 Absalon.» E Joab, quando sopo esto del rey, vinose luego
 para el; e llegando finco luego los ynojos, e echose en
 tierra antel, e aorolo, e bendixolo. E dixole: «Mio
 sennor rey, oy entendi que falle yo, tu sieruo, graçia
 ante la tu merçed por que feziste lo que oy dixe.» E el
 rey touolo por bueno e por leal vasallo, e gradeçiole
 quanto le dezie.
 
 E leuantose esa ora Joab e fuese para Gesur; e tomo a
 Absalon, que era y, e aduxolo a Gerusalen. E desque
 llegaron, demando Joab al rey de commo mandaua que
 fiziese Absalon. E dixo el rey: «Tornese e vayase para
 su casa, mas a mi non vea.» E Absalon fizolo asi e non
 vio al rey, pues que lo el vedo.
 
 E en todo el pueblo de Yrrael non auie omne tan fermoso
 commo Absalon. E dize Geronimo, e otros que fablan desta
 estoria, que de la planta del pie fasta en somo de la
 cabeça non auie en el manzilla ninguna, pequenna nin
 grande. E quanto mas tajaua los cabellos, tanto mas le
 creçien. E tajaualos todos vna vez en el anno; e fazie
 esto Absalon por que quando le tajauan el cabello,
 fallauan que auia en el peso de dozientos siclos al peso
 del pueblo.
 
 E ovo Absalon tres fiios e vna fiia a que puso nonbre
 Tamar. E esta salio otrosi commo el padre, fermosa e
 grande a marauilla. E finco Absalon en Gerusalen dos
 annos que non vio al rey de cara; e era esto cosa de que
 le pesaua e se quexaua mucho. E enbio por Joab dos vezes
 para enbiar lo al rey; e Joab non quiso venir a el. E
 auie Joab vna tierra de ordio çerca de otra de Absalon.
 E por sanna que non quisiera venir a el, llamo Absalon a
 sus omnes e dixoles: «Vos sabedes la tierra del ordio
 que a Joab çerca de la mia. Yd e ençendelda e quemad
 gela.» E ellos fueron e fizieronlo.
 
 E los de Joab que estauan alla, quando lo vieron,
 ronpieron se los vestidos, e vinieron tales a Joab, e
 dixeron gelo. E leuantose estonçes Joab, e vino a
 Absalon a su casa, e dixole: «¿Por que me quemaron tus
 omnes mi mies?» E respondio Absalon: «Por que enbie por
 ty a rogar te que vinieses a mi e te enbiase al rey que
 le dixeses por mi en mi lugar: '¿Por que vine aca de
 Gesur o por que me lo mandeste, pues que me non vee? A
 esta guisa mejor me fuera de estar alla. Onde te ruego e
 te pido merçed que vea yo la tu faz; e si avn te
 mienbras de la mi enemiga, que perdonada non me la as,
 matame.'»
 
 E Joab entro al rey e dixole esta razon. E adobolo, e fue
 por el, e aduxolo, e metiolo al palaçio. E vio Absalon
 al rey Dauid, su padre. E luego que llego, finco los
 ynojos antel, e abaxose a tierra, e aorolo. Desi tomolo
 el rey e besolo.

 [XV.] De commo se fue Absalon para tierra de Ebron e
 de lo que fizo el rey Dauid quando lo sopo.
 Despues desto fizo Absalon vn carro para si, e
 caualleros, e tomo omnes darmas que le andudiesen 
 delante. E leuantose de buena mannana e parose en la
 carrera çerca de la çibdat a la puerta. E preguntaua a
 quantos venien de fuera por entrar a la çibdat de que
 çibdat eran o que querien. E si le respondien que venien
 a juyzio sobre algunt pleyto, dezie el al que esta
 respuesta daua: «Esto que tu dizes bien es e derecho;
 mas non ay ninguno de parte del rey que te oya.» E
 despues de esto dezieles: «¡O, quien me fiziese juez de
 Yrrael, que viniesen a mi todos los que el pleyto
 ouiesen!» E quando se llegaua alguno por saludarle,
 tendie el la mano e trauaua del por adebdar por y mas
 los de Yrrael para lo que el tenie en coraçon. E

[ 373 ]
 esto fazie a todos los que venien a juyzio
 al rey, e mouieles los coraçones a pensar en ello. E
 esto duro quatro annos.
 
 E en cabo dellos dixo Absalon al rey Dauid: «Sennor, yo,
 tu sieruo, prometi quando era en Gesur de Siria que si
 me Dios aduxese a Gerusalen e ouiese la tu graçia e la
 tu vista, que yria e le faria sacrifiçio por ello en
 Ebron.» E dixole estonçes el rey Dauid: «Ve en paz; e
 Dios te guie.» E leuantose estonçes Absalon e fuese para
 Ebron. E yendo enbio sus varones e sus mandaderos por
 todos los linages de Yrrael, e dixoles: «Yd; e quando
 oyeredes sueno de bozinas, cada vnos por do estudierdes
 dezid: 'Absalon es el rey de Ebron.'»
 
 E fueron con el dozientos omnes buenos de Yrrael que
 llamara el e rogara; e eran omnes derechos e sinples e
 que de aquello que el querie fazer non entendian ninguna
 cosa. E auie Dauid estonçes vn consegero que llamauan
 Aticofol; e era natural de la çibdat de Gilon. E tanto
 le fizo Absalon por que lo ovo de la su parte e leuolo
 consigo. E desque fue en Ebron e fizo sus sacrifiçios,
 ouo y muchos que se juraron con Absalon que touiesen con
 el; e creçiele la gente cada dia.
 
 E vino vno a Dauid que le conto e dixole: «Todo el pueblo
 de Yrrael se va para Absalon, e todos van de vn coraçon
 para fazer lo que el mandare.» E Dauid, pues que sopo
 estas nueuas, dixo a los suyos que estauan alli con el
 en Gerusalen: «Trednos; e fuyamos ante que venga
 Absalon. Sinon, desque el viniere, çercar nos ha e
 guerreara la çibdat, e meter nos a a espada, e destroyr
 nos a. E guisad vos quanto mas a priesa pudierdes; e
 vayamos nos.» E respusieron ellos: «Todo quanto nos tu
 mandares, todo lo faremos; ca tus sieruos somos e tu
 nuestro rey e nuestro sennor.»
 
 E pues que el rey esto mando fazer a los suyos, salio el
 e toda su conpanna a pie de yda que se yuan ya; e dexo y
 diez mugeres sus amigas para guardar la casa. E parose
 el e todos los otros de Yrrael que con el eran fuera
 aluenne de su casa. E yuan con el todos los suyos e
 pararonse alli çerca del. E yuanle delante las conpannas
 de Celet e Feret, que eran sus guardas, e todos los
 gecheos, que eran fuertes guerreros; e eran seysçientos
 omnes darmas por cuenta. E estos gecheos touieron con
 Dauid quando andaua fuyendo por Saul; e vinieron se con
 el de la çibdat de Gec. E por que touieran con el e lo
 ayudaran en el trabajo en que andaua, dioles vn lugar
 apartado en Gerusalen en que morasen; e andauan sienpre
 antel los deste linage por guardas.
 
 E auie y entrellos vno que era mayoral de los otros a que
 llamauan Etheo de Geche. E dixole el rey: «¿Por que
 sales conusco? Tu eres estranno e veniste aqui avn ayer;
 e saliste de tu lugar e seras apremiado de salir oy
 conusco. Esto non quiero yo que sea asi. Mas yre yo do
 he de yr; e tu tornate con tu conpanna de tus parientes,
 ca me feziste graçia quando me fue menester e falle yo
 en ty fialdat.» E respondio estonçes Etheo al rey: «¡Yo
 lo juro por Dios e por ty, mio sennor rey, que do quier
 que estudieres tu, que eres mio rey e mio sennor,
 contigo sere yo, tu sieruo a vida o a muerte!»
 
 E yuan estonçes por pasar el [arr]oyo de Çedron. E
 respusole el rey: «Pues que asi quieres, ven e pasa
 conusco este arroyo.» E paso Echeo de Geche, e desi el
 rey, e en pos el todos los mayores que venian con el; e
 despues pasaron todos los otros que con el yuan. E
 pasando el pueblo, llorauan todos a grandes bozes. E asi
 commo pasauan, asi yuan contra la carrera de vna oliua
 que paresçie aparte del desierto; e leuauan alli consigo
 el arca del testamento. E venie y el obispo Sadoc, e
 todos los otros de Leui con que la aduzien. E asentaron 
 la alli fasta que pasase el pueblo. E Abiatar, que era
 y, subio e fizo su oraçion a Dios por demandar le que
 les diese consejo commo farien; e estudo en ello fasta
 que pasase todo el pueblo que salie de la çibdat. E Dios
 non le respuso.
 
 E dixo estonçes el rey a Sadoc: «Torna el arca de Dios a
 la çibdat; e vere si fa-

[ 374 ]
 llare
 graçia antEl, e si me mandara tornar, e vere la su
 tienda. E si me dixere que le non plaze, presto so yo
 para lo que El quisiere e touiere por bien. E tu, Sadoc,
 saçerdote e profeta, tornate e ve con salud para la
 çibdat con el arca. E vayanse contigo Achimas, tu fiio,
 e Jonatan, fiio de Abiatar. E estos me traeran nueuas de
 uos e del arca commo auedes fecho. E yo, asconder me he
 en las canpinnas del desierto fasta que llegue vuestro
 mandado.» E Sadoc e Abiatar tomaron su arca, commo les
 mando el rey, e tornaronse con ella para Gerusalen e
 fincaron y.
 
 E en todo esto Dauid començose a yr. E subien por vn
 lugar que dezien la Cuesta de las Oliuas. E yua
 descalço, e la cabeça cubierta, e llorando; e el pueblo
 todo, que lo aguardaua, otrosi todos sus cabeças
 cubiertas e llorando. E dixeron alli a Dauid commo
 Aticofel, su consegero, era en la jura con Absalon. E
 Dauid, quando lo oyo, pesole mucho. E fizo su oraçion a
 Dios e dixole: «Sennor, ruegote que Tu que enloquezcas
 el consejo de Aticofel.» E desque fue Dauid en somo del
 monte do yua a fazer su oraçion, vino a el corriendo
 Cusi de Arat, su consegero, el vestido ronpido e la
 cabeça fenchida de poluo e de tierra.
 
 E Dauid, quando lo vio asi venir, dixo: «Si fueres
 comigo, avre en cargo de ty. Mas tornate a la çibdat e
 vete para Absalon; e dezir le as asi: 'Rey, yo fuy
 sieruo de tu padre. E pido te merçed que me dexes beuir
 contigo; e sere otrosi tuyo commo fuy suyo.' E el
 reçebir te ha. E si lo fizieres, desfaras el consejo que
 Aticofel le diere; e auras y contigo a Sadoch e a
 Abiatar, saçerdotes. E todo quanto aprendieres en casa
 del rey, dezir lo as a ellos, e ellos enbiar me lo an
 dezir por sus fiios, Achimaas e Jonatan.» E Thusi, pues
 que del rey oyo este mandado, vinose para Gerusalen a
 Absalon, que vino y otrosi.

 [XVI.] Del maltraymiento e del denuesto que Semey dixo
 al rey Dauid.
 Dauid fuese su carrera. E pasando vn poco de la cabeça
 del monte, paresçiole Siba, el de Mifibosed, que venie
 contra el con dos asnos cargados de dozientos panes, e
 çient ligajos de huuas pasadas, e çient masas de figos
 otrosi pasados, e dos odres de vino.
 
 E desque llego Siba, dixole el rey: «¿Para quien es esto
 que traes?» E respusole Siba: «Mio rey, sennor, estas
 bestias son tuyas para traer pan e figos que coman tus
 omnes. E el vino es para beuer lo el que lo ouiere de
 menester, que non fallezca en el desierto.» E dixo el
 rey: «¿Do es ese fi de tu sennor?» Respuso le Siba: «En
 Gerusalen finco. E dezien que la casa de Gerusalen oy le
 darie el reynado de su padre e oy lo recobrarie el.» E
 dixole estonçes el rey : «Todas quantas cosas auia
 Mifiboset, todas sean tuyas; e yo te las do e te las
 otorgo.» E dixo Siba: «Sennor, mio rey, pidote merçed
 que aya yo la tu graçia.»
 
 E vino estonçes el rey fasta vn lugar que dezien Baurin.
 E salio alli vno del linage de Saul que auia nonbre
 Semey; e fuera fiio de Gera. E venie maldiziendo e
 echando piedras contra Dauid e contra todos sus fiios. E
 venie todo el pueblo e todos los armados çerca del rey;
 e el en medio. E aquel Semey, de los de Saul que auia a
 Dauid maltraydo, dixole: «¡Sal, sal, omne matador,
 esparzidor de sangre, e omne de Belial! Agora padeçes tu
 el mal que feziste en la casa de Saul e le tomaste el
 reyno. E por ende te echa Dios en esto e metio el tu
 reyno en poder de Absalon, tu fiio, en tu vida, ca omne
 de sangre es.»
 
 E Abisay, fiio de Saruya, que yua ay, dixo al rey: «Este
 can muerto,¿por que denuesta asi a mio sennor, el rey, o
 por que lo sufrimos? Yre e tajar le he la cabeça.» E
 dixo el rey esa ora contra el: «¿Que auedes comigo,
 fiios de Saruya?

[ 375 ]
 Non quiero que lo
 fagades; mas dexalde que me denueste e que me maldiga,
 ca Dios lo mando que me maldixese. E ¿quien es el que
 ose dezir por que lo a esto asi fecho?» E dixo a Abisay
 e a todos los omnes varones: «Mio fiio, que salio del
 mio cuerpo, me busca muerte. Pues ¡quanto mas lo fara
 agora el fiio del Gemino! E dexalde que me maldiga commo
 mando Dios; e por ventura El, que es Sennor piadoso,
 catara la pena en que yo esto e dar me a buen galardon
 por esta maldiçion que me faze el fiio del Gemino.» E
 deste Semey fablan los ebreos e dizen que fue este
 Nabad, el padre de Geroboan, e su abuelo que ovo nonbre
 el Gemino.
 
 E en todo esto Dauid e los que con el eran yuan por la
 carrera; e Semey por el collado del monte de cuesta
 contra Dauid maldiziendo, e esparziendol de la tierra, e
 echando piedras contra el. E vino el rey Dauid e todo el
 pueblo con el cansados al rio Jordan; e posaron, e
 folgaron alli, e pensaron y desi.
 
 E Absalon, e todo el pueblo que era con el, e Athicofel
 vinieron e entraron en Gerusalen. E vino estonçes Cusi
 de Arat, amigo del rey Dauid, a Absalon e dixole dos
 vezes: «¡Dios te salue, rey!» E respusole estonçes
 Absalon: «¿Este es el amor que tu aguardas a tu amigo?
 ¿Por que non fueste con tu amigo?» E deziegelo por el
 rey Dauid. E dixo Cusi: «Non mas de aquel; sere a quien
 escogio Dios e todo este pueblo que viene aqui e toda
 Yrrael, con aquel fincare yo. E avn dire mas. ¿A quien
 he yo a seruir sinon al fiio del rey? Asi commo yo
 obedeçi a tu padre, asi obedeçere a ty.»
 
 E dixo estonçes Absalon a Aticofel: «Aved consejo en vno
 e dezid me que auemos a fazer.» E Aticofel, por apoderar 
 a Absalon en todo lo del padre, non cataua lo mejor nin
 le consejaua lo que le convinie. E dixole asi: «Ve e
 entra a las amigas de tu padre, que dexo aqui para
 guardar la casa. E faz con ellas a tu talante, commo
 varon con muger. E quando sonare esto por toda Yrrael e
 oyeren todos que tu as esto fecho contra tu padre en sus
 mugeres de su cuerpo, ternan que de todo en todo lo as a
 coraçon de yr contra el, e creeran que verdat es, e
 afirmar se an a ser contigo.»
 
 E mando estonçes Absalon que le parasen vna tienda en el
 asoleador del palaçio del rey; e entro a las amigas de
 su padre delante de todo el pueblo de Yrrael por consejo
 de Aticofel. E el consejo que daua Aticofel en aquel
 tienpo asi era tenido commo consejo que diese profeta
 verdadero, que lo demandase a Dios e lo dixese por su
 mandado, e que non auia a errar. E por tal, commo oydes,
 era tenido todo consejo que Aticofel diese. E asi le yua
 con el rey Dauid mientra que con el fue, e otrosi
 despues con Absalon.

 [XVII.] Del consejo que dio Aticofel a Absalon, e commo
 lo desuio Cusi de Arad, e commo paso Dauid e toda su
 companna allende el rio Jordan.
 El rey Dauid e sus conpannas todas vinieron cansados al
 rio Jordan, commo deximos. E asmolo Aticofel commo
 podrie ser; e por fazer mal a Dauid dixo el a Absalon
 por le buscar plazer: «Tomare de los escogidos de Amon
 doze mill omnes de armas, e yre esta noche sobre Dauid,
 que esta cansado con su conpanna, e ferre en ellos. E
 quando fuyere el pueblo e fincare el rey desanparado,
 matar lo he o desbaratar lo he. E maguer que el pueblo
 de Yrrael son muchos e de muchos coraçones, todo lo
 tornare yo a ty asi commo sy fuese vn omne que non a mas
 de vn coraçon; ca tu a vn omne buscas, e este es Dauid.
 E desque esto fuere librado, terna todo el pueblo
 contigo e estaras en paz.» E plogo a Absalon e a todos
 los mas ançianos de Yrrael con esta palaura de Aticofel.
 
 Pero dixo estonçes Absalon a esto: «Llamad a Cusi de Arad
 e dezilde esta razon; e veamos que dize sobrello.» E lla-

[ 376 ]
 maron lo. E dixo Absalon: «Este
 consejo nos da Aticofel. E ¿fazer lo emos o non? ¿O que
 consejo das tu ay?» E respuso Cusi: «Sienpre conseja
 bien Aticofel, mas non tengo yo este consejo por bueno
 que el dio desta vez; ca bien conosçes tu, Absalon, a tu
 padre e a los que con el estan, commo son fuertes de
 armas e tienen agora los coraçones mucho amargos; e
 serien muy crueles e non dubdarien de fazer que quier,
 commo la osa quando le toman los fiiuelos en la sierra.
 
 »E bien sabes tu commo tu padre es bueno de armas, e
 fuerte, e batallador. E non estarie el con el pueblo,
 mas esta el agora, por ventura, en algunas cueuas
 apartado o en otro lugar qual se el quisiese. E si
 alguno de la tu parte que los cometa se perdiere y o
 fuere vençido en el comienço, quien quier que el sea,
 quando lo oyeren aca, diran 'Grand mortandad e grand
 destruymiento a fecho en el pueblo de Absalon e en todos
 los tuyos.' Non ha ninguno tan esforçado nin tan de
 coraçon de leon que, quando lo viere, non finque
 descoraznado de pauor; ca bien sabe todo el pueblo de
 Yrrael quant fuerte es tu padre e quant fuertes quantos
 con el son.
 
 »Mas este me semeja consejo derecho para ty. Manda que se
 ayunte todo el pueblo de Yrrael, de Dan fasta Bersabe; e
 seran muchos commo el arena de la mar. E yremos todos
 contigo sobre Dauid do quier que lo fallaremos; e commo
 seremos nos muchos e el estara con pocos, cobrir lo emos
 asi commo roçio que cae sobre tierra. E mataremos a
 quantos con el fallaremos, que non dexaremos ende
 ninguno. E si fuxere e se nos ençerrare en alguna
 çibdat, tanta sera la nuestra muchedunbre que çercaremos
 aquella çibdat con sogas, e tiraremos todos, e leuar la
 emos rastrando fasta que demos con ella en el rio, e
 somir la emos y, que nin vna pedrezuela -que es poco-
 que non la fallen nin paresca della.» E dixo estonçes
 Absalon e todos los otros que estauan con el: «Mejor es
 este consejo de Cusi que non el de Aticofel.» E fuera
 mejor el de Aticofel; mas desuiolo Dios para aduzir mal
 e quebranto sobre Absalon.
 
 E dado este consejo, vino Cusi luego a los saçerdotes,
 Sadoc e Abiatar, e conto gelo todo e dixoles: «Enbiad
 agora priuado a Dauid a dezir gelo e fazelde sabidor
 dello que non finque esta noche en las canpinnas del
 desierto, mas que pase e se vaya de alli quanto mas
 pudiere con su pueblo, sinon, que esta noche seran
 muertos e desfechos el e quantos con el son, asi commo
 si nunca ouiesen seydos.»
 
 E en todo esto estauan Jonatan e Achimaas fuera de la
 çibdat çerca de vna fuente que dezien Rachel en vn lugar
 ascondido do les non viesen, ca por encubrir se non
 entrauan ellos en la çibdad por que los non entendiesen
 los omnes. E apartaron los saçerdotes vna sergenta
 aparte, e contaronle bien toda la razon, e fizieron gela
 aprender, e ensennaronle el lugar. E ella tomo estonçes
 pannos, commo que yua a lauar, e fue a Jonatan e
 Achimaas, e dixo gelo todo. E ellos, pues que supieron
 estas nueuas, salieron por yr se quanto pudiesen dezir
 lo al rey Dauid.
 
 Mas desque se començaron a yr, violos vn omne, e vino, e
 dixolo a Absalon. E ellos otrosi vieron el omne e
 aperçibieronse. E fueron quanto pudieron e metieron se
 en Baurin en casa de vno que auie vn pozo en vn su
 portal; e corrieron priuado e metieronse en aquel pozo.
 E vino luego con vn panno la muger de casa a quien lo
 auien ellos rogado e tendiolo sobre el pozo commo para
 sacar y ordio. E vinieron luego a la casa los omnes de
 Absalon e preguntaron a la muger: «¿Do son Achimaas e
 Jonatan, o que se fizieron?» E dixoles ella: «Vinieron
 aqui a muy grand priesa, e beuieron vna poca de agua
 commo quien la gostase, e fueronse.» E ellos, pues que
 los non fallaron, tornaronse a Gerusalen a Absalon e
 dixeron gelo.
 
 E Achimaas e Jonatan salieron estonçes del pozo, e fueron
 se para el rey Da-

[ 377 ]
 uid, e
 contaronle todas aquellas nueuas. E dixeronle asi a el e
 a todo el pueblo: «Leuantaduos todos priuado e pasad el
 rio quanto mas a priesa pudierdes, ca tal consejo a dado
 Aticofel a Absalon contra vos qual vos auemos contado.»
 E leuantaronse estonçes Dauid e todo el pueblo e pasaron
 allende del Jordan; e estudieron toda la noche en pasar
 le. E quando vino ya la mannana, que quebrauan ya los
 aluores ante que fuesen las nueuas descubiertas. fueron
 pasados todos los de Dauid, que non finco de parte de
 allende ninguno.
 
 E Aticofel, quando vio que non tomaran su consejo, touose
 por despreçiado e por quebrantado. E, segunt cuenta
 maestre Pedro, entendio commo tenie Dios con Dauid e que
 en el fincarie el reyno; e ouo miedo de caer en sus
 manos. E guiso vn asno que traye en que andaua, e subio
 en el, e tornose para su çibdat a su casa e a su
 conpanna. E asmo commo los dexase. E el echose vn lazo a
 la garganta, e enforcose, e murio; e enterraronlo en el
 luzillo de su padre.
 
 E pues que ovo pasado Dauid el rio, fuese para vn lugar
 que dezien de las huestes. E era este lugar do posaron
 primero aquende del Jordan los fiios de Yrrael quando
 venien de Egipto. E Absalon cogio su hueste toda e paso
 otrosi el Jordan con ella yendo en pos de Dauid.
 
 E Naas -que es tanto commo Ysay, que fue padre de Dauid,
 que ouo estos nonbres Gese e Ysay e Naas- ouiera dos
 fiias: que dezien a la vna Saruya e a la otra Abigayl. E
 Seruya era madre de Joab e de Abisay. E vn omne que
 dixeran Gezra de Gezrael ovo a esta Abigayl, fiia de
 Naas, e ovo en ella vn fiio a que llamauan Amasen. E
 este Amasen e Joab e Abisey eran primos cormanos,
 sobrinos de Dauid, fiios de sus hermanas. E commo
 fiziera Dauid a Joab cabdillo de su caualleria, asi fizo
 estonçes Absalon de la suya a Amasen. E vinieron e
 fincaron sus tiendas en tierra de Galaat; e poso y su
 hueste de Absalon e el con ella.
 
 E estando Dauid en el lugar que deximos, a que llamauan
 de las huestes, Saby, fiio de Naas de la çibdat de Rabat
 de los fiios de Amon, e Machir, fiio de Amiel de
 Lodobar, e los berezelaos de Galaad de Rogelin sopieron
 commo saliera de Gerusalen commo fuyendo e non traye sus
 repuestos commo solie nin commo deuie. E enbiaronle sus
 estrados, e tapetes, e otras cosas muchas; e vasos e
 otros conplimientos de cozina; e trigo, e çeuada, e
 farina, e polienta, e fauas, e de todas las otras
 legunbres; e miel, e manteca, e ouejas, e nouillos
 gordos para comer. E dieron a Dauid e a los que con el
 eran que comiesen, asmando que venien lazrados de fanbre
 e de sed del desierto.

 [XVIII.] De la batalla que ouieron los de Dauid con
 Absalon e con los suyos e commo mataron y a Absalon.
 Mesuro estonçes Dauid su pueblo e partiolo en tres
 partes. E dio a Joab la vna e la otra a Abisay, su
 hermano de Joab; la terçera a Echay, aquel gentil que
 deximos que viniera con Dauid de Get. E estableçio en
 aquellas conpannas sus adelantados: a vnos sobre treynta
 -e a estos llamamos en el latin tribunos; e a otros
 sobre çiento- e a estos dezimos çenturiones.
 
 E desi dixo al pueblo: «Vos yredes agora a lidiar con
 Absalon, mio fiio, e con su hueste. E quiero yo yr
 conbusco.» E respondiole el pueblo: «Sennor, non yras tu
 alla, ca tu solo eres preçiado por diez mill omnes, e a
 ty solo demandan; ca a nos si nos vençiere e fuyeremos,
 non daran por nos nada, nin si murieremos la meytad de
 nos, non avran ende cuydado, ca nos non preçian nada.
 Onde mejor sera para nos e mayor defendimiento que
 finques tu aguardando en la çibdat; ca si tu en saluo
 estudieres, mayor miedo avran

[ 378 ]
 de nos e
 mejor nos yra con ellos.» E dixoles el rey: «Vos lo
 catad; e lo que vos semejare derecho e guisado, eso fare
 yo.» E en cabo touieron por mejor que fincase; e el rey
 finco e parose çerca de la puerta de la çibdat.
 
 E salieron las conpannas çiento en vno e mill en uno,
 commo eran parados e ordenados. E dixo el rey a Joab e
 Abisay e a [Echay], que eran los cabdillos, delante de
 todo el pueblo: «Yd, e lidiad, e fazed quanto mejor
 pudierdes, mas a mi fiio Absalon me guardad.» E ellos
 fueron e entraron en el canpo para lidiar contra Yrrael.
 E fue la lid en la sierra de Efrayn. E vençieron los de
 Dauid; e fue la mortandad dellos muy grande, ca murieron
 y aquel dia veynte mill omnes en la fazienda. E los que
 fincaron, que eran muchos, fuxeron e esparzieronse todos
 por los montes e por las sierras. E eran aquellas
 montannas todas llenas de bestias saluages malas. E mas
 mataron estas bestias en los montes dellos que non
 fueron los que murieron a espada en la batalla.
 
 E asi acaesçio que se encontro Absalon con los omnes de
 Dauid. E yua en vn mulo; e entro aquel mulo so vn robre
 mucho espeso de çimas. E metiose vna çima del a Absalon
 por los cabellos e touolo quedo. E fuese el mulo
 adelante; e finco el colgado de la çima entre el çielo e
 la tierra. E vno de aquellos que lo vieran fue a Joab e
 dixole: «Yo vi a Absalon estar colgado de vn robre.» E
 contole commo le conteçiera.
 
 E dixo Joab: «Si lo viste, ¿por que non lo mataste? E
 dierate yo diez siclos de plata si lo ouieses fecho.» E
 respusole aquel omne: «Por me poner tu mill dineros de
 plata en las mis manos yo non meteria las mis manos en
 el fiio del rey, ca lo oystes vos e oyolo todo el pueblo
 commo vos mando el rey delante de todos a ty, e Abisay,
 e a Acay: 'Guardad me al ninno Absalon.' E avn pongo que
 fuese yo tan osado que quisiese fazer contra mi alma,
 non se pudiera encubrir al rey este fecho; e tu
 pararaste estonçes de la otra parte contra mi.» E dixo
 Joab: «Non sera asi commo tu quieres; mas tu veras agora
 que le fare yo delante de ty.» E veye ya Joab a Absalon
 commo estaua colgado. E tomo en su mano tres lanças ante
 aquel omne, e fue e metiolas a Absalon por el coraçon
 estando el colgado del robre mouiendo avn las piernas. E
 fueron corriendo diez escuderos de Joab e mataronle.
 
 E pues que Joab vio muerto a Absalon por que se boluiera
 toda aquella contienda, non quiso que matasen mas del
 otro pueblo e tanxo su bozina. E tornose el pueblo que
 non fueron en pos los otros nin mataron dellos mas. E
 fizieron vna grand foya en la sierra, e tomaron a
 Absalon, e echaronle en ella. E aduxeron muchas piedras
 e fizieron vn grand monton dellas sobrel por dar le
 doble muerte. E todos los otros de Yrrael que non
 murieran en el canpo las bestias fieras los matauan por
 las sierras.
 
 E Absalon, ante que muriese quando pasaua con su hueste
 por Val de Rey, dixo: «Yo [n]on he fiio a quien finque
 mio nonbre. E quiero fazer aqui vna sennal a quien
 finque que aya sienpre el mio nonbre.» E dizen vnos que
 fizo y vn arco muy grande e mucho alto commo el de la
 puerta de Roma, por do entrauan los çesares e los
 enperadores quando venien de alguna batalla que vençien.
 E Josefo dize que fue vna grand ymagen de marmol; e ovo
 nonbre de alli adelante aquella sennal sienpre la Mano
 de Absalon.
 
 E Achimaas, fiio de Sadoc, desque fue muerto Absalon,
 cuydando que far[ie] plazer en ello al rey, dixo a Joab:
 «Yre corriendo e dire al rey commo fizo nuestro Sennor
 Dios juyzio.» E dixo Joab: «Non seras tu oy ese
 mensagero, mas cras gelo diras. E non quiero que gelo
 digas oy, ca muerto es su fiio; e commo quier que lo el
 mereçiese, non creas tu que le non pese mucho por ello,
 ca su fiio

[ 379 ]
 era e su sangre que lo amaua
 mucho.» E dixo Joab a Cusi: «Tu ve, que eras con
 Absalon, e di al rey lo que viste.» E Cusi abaxose ante
 Joab, e omillosele e encomendose en su graçia, e fue
 corriendo a fazer lo que le mandaua.
 
 E desque fue ydo Cusi, dixo Achimaas otra vez a Joab:
 «¿Que mal sera que vaya yo corriendo tras Cusi?»
 Respondiole Joab: «Fiio, ¿por que quieres tu agora ese
 correr nin yr alla? Ven aca, ca non le leuaras buenas
 nueuas. E ¿por que lo quieres?» E dixo el: E ¿que uos da
 por correr yo?» E Joab, pues que vio que Achimaas tan a
 voluntad lo auia, dyxo: «Pues, corre.» E Achimaas fue
 alegre quando le aquello dixo Joab, e fue corriendo; e
 destajo la carrera a Cusi e llego a Dauid antes que el.
 
 E seye Dauid entre amas las puertas, do estaua vno por
 atalaya sobre la vna puerta en somo del muro por veer
 quien vernie. E vio Achimaas venir solo corriendo: e
 llamo e dixo al rey: «Vn omne solo veo alli venir
 corriendo.» E dixo el rey: «Sennero viene, buen mandado
 trae.» E llegandose Achimaas mas açerca, el atalaya cato
 de cabo a la carrera e vio a Cusi commo venie otrosi
 corriendo. E metio bozes e dixo: «Otro omne veo que
 viene otrosi solo corriendo.» E dixo el rey: «E avn ese
 buen mandadero es e con bien viene.» E desque se fue
 llegando açerca Achimaas, conoçiolo el que estaua en el
 atalaya e dixo al rey: «Achimaas, fiio de Sadoc, me
 semeja en su correr el primero de aquellos dos omnes.» E
 dixo el rey: «Ese buen varon es e buen mandado deue
 traer.»
 
 E Achimaas, luego que llego a Dauid, dixo: «¡Dios te
 salue, rey!» E abaxose, e omillosele, e finco los ynojos
 antel. E dixole asi: «¡Bendito sea mi Sennor Dios que
 abaxo e que[bran]to a los que se alçauan contra ti, mi
 sennor rey!» E el rey, pero que le plazie mucho con
 estas nueuas, non oluidaua a su fiio Absalon e dixole:
 «¿Mio fiio Absalon finco biuo e sano?» E Achimaas non le
 quiso descubrir lo que ende sabie, quando vio que tanto
 le pesarie, e dixo asi: «Sennor rey, quando Joab, tu
 vasallo, me enbio a mi a ty, vy yo vn grand luzillo, mas
 non se dende al.» E dixo el rey: «Pasa aca, e estaras
 aqui.» E el paso e parose do le el rey mando.
 
 E en todo esto llego Cusi e dixo luego: «Mio sennor rey,
 buenas nueuas te traygo, ca dado te a oy Dios grand
 vengança de todos quantos contra ty se leuantaron.» E
 dixole el rey: «¿Mio fiio Absalon finco con salud?»
 Respondiole Cusi: «¡[Asi] sean commo el los enemigos de
 mio sennor, el rey, e todos aquellos que contra el se
 leuantaren por le buscar mal!» E el rey, quando estas
 nueuas oyo, fue muy triste por ello, e cubriose la
 cabeça, e subio en vna camara que auia y sobre la
 puerta, e començo a llorar muy graue mientre. E quando
 subie, yua faziendo duelo muy lloroso: «¡Mio fiio
 Absalon! ¡Absalon, mio fiio! ¡Quien me guisarie que
 muriese yo por ty! ¡Absalon, mio fiio! ¡Mio fiio
 Absalon!»

 [XIX.] De commo se vinieron al rey Dauid los que eran
 con Absalon pues que el fue muerto.
 Dixeron a Joab commo lloraua el rey e fazie duelo por su
 fiio; e oyo otrosi todo el pueblo que venie con Joab lo
 que fazie el rey por su fiio. E la grand alegria que
 ouieran por que vençieran toda se les torno en tristeza
 e en lloro; e tornaronse, que non quisieron entrar aquel
 dia en la çibdat, e fuyen della commo omnes que fuyen de
 batalla vençidos. E el rey, commo deximos, estaua
 cubierta su cabeça faziendo duelo e diziendo: «¡Mio fiio
 Absalon! ¡Absalon, mio fiio!»
 
 Mas Joab non sufrio de non venir al rey, e entro a el a
 su palaçio, e fue por aver palauras con el por aquello
 que fazie. E dixo: «Sennor rey, cofondiste tu las caras
 de tus vasallos e quebrantas a los que libraron de
 muerte a la tu alma, e de

[ 380 ]
 tus fiios, e de
 tus fiias, e de tus mugeres, e de tus amigas. E amas a
 los que te desaman e desamas a los que te aman; e
 mostraste oy que non as cuydado de tus cabdillos nin de
 tus vasallos. E agora conosco verdaderamientre que si
 Absalon visquiese e nos muriesemos, que te plazeria por
 ello. E non se en que contendemos contigo. Mas leuantate
 agora, e ve, e fabla con tus vasallos, e di les buenas
 razones por que los conortes, e los alegres, e los pares
 bien de la tu parte; ca yo te juro por Dios que si non
 salieres e fizieres commo te yo digo, que vno que es
 poco non fincara esta noche contigo. E sera esto peor
 que quantos males te vinieron fasta el dia de oy.»
 
 E el rey, quando esto oyo, vençio su coraçon, e
 [leuan]tose a la puerta, e asentose. E dixeronlo al
 pueblo commo seye [el] rey en la puerta, do era vso e
 costunbre de [seer] los reyes e los [ju]ezes. E vinieron
 an[tel] todos los que fueran [de] la su parte. E los
 [que con] Absalon fincauan fuydos e pauorosos por sus
 tiendas començaron de auer sus palauras commo de
 contienda por todos los diez linages de Yrrael.
 
 E dezien entre si estas razones: «El rey Dauid nos libro
 de [poder] de nuestros enemigos e el nos anparo de los
 filisteos; e agora f[uxo] de l[a tierra por] Absalon. E
 Absalon, a quien nos vnçiaramos por nuestro rey, es
 muerto en la batalla.» E deziense sobresto vnos a otros
 e los mejores a los menores: «Pues que [esto] asi es,
 ¿fasta quando callaredes que non [adozides] el rey a su
 lugar?» E tomose todo el pueblo de Yrrael e enbio a
 dezir [su] consejo al rey sobrello. Pero aquellos que
 touieran con Absalon lo fazien esto e auien esta
 contienda entre si de tornar su rey en su poder,
 viniendoles emiente de quanto algo les el fiziera e
 retrayendo los bienes que les vinieran por el.
 
 E el rey Dauid, quando esto sopo, enbio los saçerdotes,
 Sadoc e Abiatar, e dixoles: «Fablad con los mas ançianos
 del linage de Judas e dezid les asi: '¿Por que sodes vos
 los postrimeros que venides a conortar al rey a su
 casa?' -ca enbiaronle dezir de toda Yrrael que gela
 traerien a ella, por que oyeron que fablara el dellos
 despues de aquella batalla e de aquel yerro que fizieran
 contra el e gelo enbiara dezir. 'Mios hermanos sodes
 vos, e mio hueso, e mi carne, e mi sangre. E pues que
 esto quieren fazer al rey todos los otros, ¿por que
 sodes vos los postrimeros en ello que auedes y mayor
 debdo de lo fazer?' E dezid otrosi a Amasen que le enbio
 yo [de]zir: '¿No eres tu mio hueso e mi carne? Yo lo
 juro a Dios que tu seras [ma]estro e cabdillo de la tu
 caualleria comigo en todos mios dias de[spues] de
 Joab.'»
 
 E los saçerdotes fueron e dixeron estas razones de parte
 [del] rey Dauid a los de Judas. E mouiolos el rey los
 coraçones con esta[s pa]lauras e aduxoles a lo que
 querie commo si fuese vn omne. E enbiar[on e]llos
 estonçes al rey a dezir: «Tornate tu con todos los tuyos
 a tu [casa.» E] tornose estonçes el rey de la villa de
 las posadas de las huestes d[o estaua]e vino fasta el
 Jordan.
 
 E salieron estonçes todos los del lin[age de Ju]das, e
 vinieron a Galgala a reçebir le e ayudar le a pasar [el
 Jordan. E vino] Semey, fiio de Gera, fiio del Gemino de
 Baurin, a priesa e d[esçendio con los] de Judas a
 resçebir al rey Dauid. E traye mill omnes dar[mas, que
 eran del] linage de Benjamin. E [vinie] y Siba de la
 conpanna de S[aul, e quinze fiios suyos de] Siba, e
 otros veynte omnes otrosi suyos. E este Si[ba con esta
 su con]panna vino otrosi a resçebir al rey Dauid allende
 del [Jordan para ayudar a] la conpanna del rey [e pasar]
 la su casa [del], segunt que [el mandase fazer. E] en
 pasando el r[io yuan todavia del]ante de[l] rey todos.
 [E desque ouieron] pasado el rio, vino Semey, fiio de
 Gera, e echose [ante el rey en tie]rra, commo en priçes,
 e dixole por que sintie cul[pado contra el Sennor]: «No
 me [po]ngas culpa nin te

[ 381 ]
 mienbre de los
 mi[s tuertos que te fiz yo, tu sieruo,] el dia [que]
 saliste tu, mio sennor rey, [de Gerusalem; nin lo]
 pongas a coraçon, ca yo connosco mio pecado. E por esto
 v[in yo oy aqui primero] a quien de todos los otros del
 linage de Josefo e deçendi a resçebir a ti, mio rey e
 mio sennor.»
 
 E estaua ay aquella ora [Abisay], fijo de Saruya, e oyo a
 Semey dezir aquellas palauras. E dixo: «Se que non
 fincara que non muera Semey por estas palauras por que
 maldixo a Dauid, cristo de Dios.» E dixo el rey: «Fiios
 de Saruya, ¿que auedes comigo o que auemos de partir yo
 e vos por que me vos fazedes vos oy omnes de mala parte
 commo oy morra om[n]e en Yrrael, que le mate yo nin le
 faga matar? E ¿non sabedes e veedes commo avn oy so yo
 fecho rey de Yrrael?» E dixo a Semey: «Non morras tu.» E
 jurogelo.
 
 E otrosi deçendio Mifiboset, fiio de Jonatas, fiio de
 Saul, a reçebir al rey con los pies por lauar e la barua
 por fazer. Nin lauara otrosi sus vestidos del dia que el
 rey Dauid saliera de la tierra fasta aquella ora que se
 torno y. E quando llego a Gerusalen al rey, preguntole
 el rey: «Mifibosed, ¿por que non fueste comigo?»
 Respusole el: «Mio senn[or rey,] tu sieruo Siba me
 despreçio, que non dio por mi nada. E dixele que [me]
 guisase el asno, e caualgaria e yria contigo; [ca]
 sennor, sabes tu commo so coxo e menos de bestia non
 podria yr. E dexome aqui, e fuese [el para] ty, e
 mezclome contigo, sennor. E bien lo se yo. Mas tu, mio
 [senn]or rey, piadoso eres e sabio commo angel de Dios.
 E faz contra [mi lo que tu] touieres por bien; ca bien
 lo se que la conpanna de casa de mi[o padre] non es
 adebdada a ty, mio sennor, sinon a muerte e a
 destroy[miento] a las tus manos. E tu por fazer me
 merçed por amor de mio [padre] posisteme entre los de la
 tu mesa. E pues que te digo commo me [contesçio] con
 aquel en cuya mano me metiste, ¿que querella he yo de
 [aver o que bo]zes puedo dar contra ty de aqui
 adelante?»
 
 E por ventura [quisiera Mifibo]sed razonar se e dezir avn
 mas; mas dixole el rey: [«¿Por que fablas] y mas? Non
 traues en esta razon, ca puesto es e firm[e lo que yo he
 di]cho. Tu e Siba, dexad los he[red]amientos que tenedes
 [de mi.» Diz Mifibosed]: «E avn todo lo al, pues que tu,
 mio sennor, eres tornad[o sano e con salud] a tu casa e
 a tu reyno.»
 
 E viniera con el rey [vno que dezian Berzalay de Galaat;
 e era ya] omne muy viejo, ca [avie bien noventa annos. E
 este] dio a Dauid [vianda] quanta ouo menester
 [demientra que estaua] en el lugar de las huestes, ca
 era muy rico. E [desçendio de Rogelin,] paso al rey el
 Jordan, e venie guisado de [yr mas adelante con el] rey
 si menester le fuese. Mas des[quel] ovo [pasado el rio e
 fue con el] vn [poco], queriese tornar. E dixole el rey:
 «Tre a Iherusalem, e folgaras y comigo seguro e en paz.»
 
 Diz Berzallay: «Pocos son ya los dias de mi vida para yr
 contigo a Jherusalem. Ya so de ochenta annos. E omne que
 tan vieio es ¿que departimiento fara entre dulce e
 amargo? Nin que sabor o deleyte aura en comer, nin en
 beuer, nin tener se gento e fermoso? Ca, sennor, esto
 para los mancebos es e non para los omnes de la mi
 hedat; ca al vieio como yo, cuyo tiempo es ya como
 passado, que quier lo deue ya abondar. Et ¿que cantares
 puedo yo oyr o que alegrias ueer que me deleyten daqui
 adelante? Et sennor, yo tu sieruo so, mas ¿por que fare
 yo agora tamanno embargo a ti, mio sennor rey? Mas
 desque auemos passado el Jordan, yre vn poco contigo o
 quanto tu touieres por bien; desi tornar me he, ca non
 es mester destos vicios. Et ruegote e pido te mercet que
 me dexes tornar; e morre en mi ciudat e en mi logar. E
 soterrar me han cerca los luziellos de mi padre e de mi
 madre.»
 
 Et auia este Berzallay vn fiio que llamauan Canaan; et
 dixo al rey: «Sennor, yra contigo tu uassallo e tu
 mercet Canaan,

[ 382 ]
 mi fijo. E faz a aquel tu
 lo que touieres por bien.» Diz el rey: «Tengolo por
 bien; e plaz me que te tornes tu pues que lo quieres, ca
 aquello te querria yo fazer le que te ploguiesse. E
 uayas comigo tu fijo Canaan como dizes. E dime ¿que
 quieres quel faga yo? ca non me demandaras cosa que la
 non acabes de mi.» Et dexaron passar todo el pueblo
 delante e fincaron ellos en cabo. Et espidiosse estonces
 Berzellay del rey. El rey abraçol, e besol, e biendixol;
 desi embiol para su logar. E el rey fuesse para Galgala
 e Canaan, el fijo de Berzellay, con el.
 
 Et en la passada del rio fue todo el linage de Judas a
 ayudar al rey, et del otro pueblo de Israel podia ser y
 quanto la meytad. Et ayuntaron se estonces todos los
 otros de Israel que alli non fueran, et salieron al rey,
 e fallaron le o auia passado el Jordan. Et pesoles por
 quel passara sin ellos, e dixieron le: «Por que te
 furtaron assi nuestros hermanos, los del linage de
 Judas, e passaron a ti a tu casa e a toda tu conpannia
 el rio Jordan sin nos?» Et adelantaron se los del linage
 de Judas antes que el rey fablas, e respusieron les e
 dixieron: «Fiziemos lo por el rey, que es nuestro
 propinco mas que de otro linage de Israel. E non uos assannedes por esto; ca nin tomamos del rey espensas nin
 nos dio otros dones por ende.»
 
 Respondioles vno de los otros por todos: «Diez tantos
 somos nos mas que los otros de Israel para seruir al
 rey. Onde Dauid mas pertenesce a nos que a uos. Et ¿por
 que nos fiziestes este tuerto que nos lo non fiziestes
 saber que viniessemos conuusco a pasar le el Jordan? Et
 deuierades lo fazer, si quier por que son en nos los
 linages que nascieron primero donde nos uenimos.» Et
 desta guisa se razonauan los otros de Israel contra los
 de Judas. Mas los de Judas braua mientre les respondieron
 desto.

 [XX.] Del desacuerdo que metio Siba entre los de
 Israel.
 Et assi accaescio que auia y vno en la companna de los
 otros que era omne de Belial, que es tanto como omne
 malo. E llamauan le Siba; e era fijo de Botri, omne muy
 grande e muy ualiente. Et quando uio que los de Judas le
 recudian assi braua mientre lo que les deuiera soffrir
 por auer todos paz e salut con su rey bueno que les
 vinia, non fizo assi este Siba, fi de Botri; mas tomo su
 bozina que traya e tanxola. E dixo: «Quando esto assi
 es, nos non auemos parte en Dauid nin heredat en el fijo
 de Ysay. Varones de Israel, tornat uos para uuestras
 tiendas.» E partieron se alli essa hora de Dauid todos
 los otros de Israel e fueron se con Siba.
 
 Los de Judas fincaron con Dauid e fueron con el fasta
 Iherusalem. Et desque llego el a Iherusalem a su casa,
 tomo las diez amigas que oyestes que dexara y por
 guardar la casa quando fuya el dende ante su fijo
 Absalon, e dio les lo que mester ouieron e que las
 guardasse bien e las siruiesse. E uisquieron siempre
 encerradas e biudas en toda su uida fasta que murieron,
 que nunca el rey a ellas quiso llegar despues por
 aquello que oyestes que fiziera Absalon con ellas.
 
 Pues que ouo fecho esto, el rey dixo a Amasse, como a
 cabdiello de su caualleria: «Di a los del linage de
 Judas que se ayunten e sean comigo este tercer dia; e
 sey tu con ellos.» Fue Amasse a llamar los, mas detardos
 alla mas que el rey le non pusiera plazo. Auia el rey
 tollido ya el sennorio a Joab. Et quando vio esta
 tardança que fazia Amasse, dixo a Abisay -pero cuenta
 Josepho que a Joab lo mando e dixol: «Mas de mal nos
 buscara agora Siba, fijo de Botri, que non Absalon. Mas
 toma tu los mios omnes e ue empos el, que se non meta
 por uentura en las ciudades fuertes, e nos fuya, e se 
 nos ampare.»
 

[ 383 ]
 
 Salieron estonces Joab e Abisay con las compannas del
 rey, e Ereth, e Phereth, e todos los otros de Iherusalem
 que eran para armas con ellos; e fueron tras aquel Siba.
 Et quando vinieron a vna grant piedra que estaua en
 Gabaon, encontraronse con Amasse que tornaua de llamar a
 los de Judas. Et Joab yua uestido de vna saya estrecha a
 manera de su uestido; pero diz Josepho que loriga era. E
 dessuso su cuchiello cinto, que colgaua con su vayna
 fasta en el yiar. Et esto que dezimos que colgaua con su
 vayna fasta en el yiar assi lo diz la Biblia, e por esso
 lo non queremos camiar. Et era fecho de manera que de
 poco quel tanxiesse, podria sallir de la vayna e ferir.
 Et dize que Joab, quando vio a Amasse que vinia acerca,
 fizo por arteria al cuchiello salir de la vayna e caer
 en tierra, e abaxos e tomol.
 
 En todo esto llego Amasse. E fue a el Joab, e teniendo
 aun el cuchiello en la mano dixol: «¡Dios te salue,
 hermano!» E tomol con la mano diestra a la baruiella,
 como por besar le con amor; e touo enderesçado toda uia
 el cuchiello contra el. Amasse non se guardo del
 cuchiello que tenia Joab; et Ioab firiol en el costado
 ferida atal quel echo las entrannas en tierra. Et murio
 Amasse con aquel golpe; e non le dio mas. Pues que esto
 fue fecho, Joab e Abysay fueron se su carrera tras Siba.
 E finco Amasse muerto en la carrera, embuelto todo en
 sangre.
 
 Et dixieron vnos de companna de Joab a otros de companna
 de Dauid que llegaron e se pararon cerca el cuerpo a
 catar como yazia: «Este es el que quiso ser compannero
 de Dauid en logar de Joab.» Et assi como vinia el rastro
 del pueblo que yuan con Joab e Abisay tras Siba, assi se
 parauan todos alli a veer el cuerpo. Et uio vn omne como
 se estoruaua la gente de yr su carrera a lo que deuian
 yr. Et tomo el cuerpo, e alongole de la ciudat a vn
 campo, e cubriol con el uestido por que nin le viessen
 las gentes nin se parassen y. Et dixo a los que estauan
 y: «Con derecho lo mataron, ca por engannar al rey por
 que non pudiesse auer derecho de Siba se tardo tanto.»
 Et pues que Amasse fue tirado de alli, fue la gente toda
 su carrera sin estoruo ninguno.
 
 Et andido Joab por todos los linages de Israel fasta en
 Abella y en Bechmata. Et ayuntaron se todos los
 escogidos a el, e fueron, e combatieron a Siba en Abella
 e en Bethmata. E cercaron la ciudat e fizieron bastidos
 aderredor. E fue la çibdad çercada desta guisa. Et todos
 los que eran con Joab querien quebrantar los muros e
 destroyr los.
 
 Et auia en la ciudat vna muger sabia. E paros en el muro,
 et llamo, e dixo a los de la hueste: «Oyt, oyt, dezid a
 Joab que se llegue aca; e fablare con el.» Joab llegos 
 alli; e dixol ella: «¿Eres tu Joab?» Diz el: «Si.» Dixol
 ella: «Pues oye las palabras de la tu siruienta.»
 Respondiol el: «Oyo; e di lo que quisieres.» Diz la
 mugier: «Diz la fazanna antigua: 'Qui pregunta, pregunte
 en Abella; e de su pro fara.' E ¿non so yo la muger de
 Abella que respondo a los de Israel en sus demandas, con
 que vienen a mi e les digo la uerdat de lo que es a
 uenir? ¿Et tu quieres destroyr la ciudat que es madre de
 las otras ciudades de Israel? ¿Por que derribas la
 heredat de Dios?»
 
 Diz Joab: «Non plega al Sennor que yo esso faga. Nin la
 derribo, nin la destruyo, nin lo he yo por esso, nin es
 assi. Mas vno que dizien Siba, fijo de Botri, del monte
 de Effraym leuantos contra nuestro sennor, el rey Dauid,
 e fuxo e metios aqui en esta uuestra ciudat. Et dat nos
 a aquel solo, e yr nos hemos, que non faremos aqui mal
 ninguno.» Diz la muger: «Pues, atiende vn poco, que
 agora te echaremos la su cabesça por este muro.»
 
 Joab atendio. E ella fue, e ayunto todo el pueblo de la
 ciudat, e contoles esta razon. Et mostroles que meior
 era perder se vno que non muchos. Et como quier que
 ouiera y algunos que lo tenian a desonrra dessi e de su
 ciudat si diessen el omne, tan bien e tan sabia mient lo
 razono aquella muger que taiaron la cabesça a Siba e

[ 384 ]
 echaron la a Joab. Joab, pues que la
 to[uo], tanxo su bozina; e leuantos la hueste dalli e
 fueron se cada vnos a sus logares a sus tiendas.
 
 E Joab tornos a Iherusalem al rey. E firmol el rey essa
 hora en el poderio; et finco el por cabdiello de toda la
 caualleria e de las huestes de Israel. Et puso el rey
 estonces a Banamays, fijo de Joiada, sobre los cereceos
 e sobre los pherecheos, que eran las sus guardas del
 rey; et Ahyran sobre los pechos que los recabdasse e que
 los cogiesse. Et establescio a los otros officiales en
 sus officios, como auedes oydo ante desto, sinon que
 ennadio y esto: que puso Ayran por recabdador de los
 pechos e quel tomo por su sacerdote proprio.

 [XXI.] De la fambre que veno en la tierra de los de
 Israel et de lo que Dauid fizo sobrello.
 Accaescio despues desto en dias del rey Dauid que veno
 fambre en la tierra e duro tres annos complidos. Et
 Dauid fizo estonces su oracion a Dios e demandol por que
 vinia aquello. Respusol El que por Saul e su companna
 que mataron los de Gabaon.
 
 Embio Dauid estonces por essos de Gabaon e dixoles: (Los
 de Gabaon remasaias son que fincaron de los amoritos e
 non vienen de los de Israel. Et auien les jurado los de
 Israel que los non matarian nin los destruyrian. Et Saul
 quiso los destruyr, assi como por zelos de los de Israel
 e de Juda, e quebranto aquella jura.) «Mas dezid me
 agora uos, los de Gabaon, que uos faga yo donde seades
 pagados, e perdades querella, e bendigades nuestra
 tierra.»
 
 Respondieron le los de Gabaon: «Nin demandamos oro nin
 plata por ello, mas auemos querella de Saul e de su
 companna.» Diz el rey: «Pues, dezid me que queredes que
 uos faga yo a esso.» Dixieron ellos: «Assi auemos nos a
 destroyr e a desatar al que nos destruyo e nos quebranto
 como el a nos. Et vno que es poco non deue fincar de su
 linage en todos los terminos de Israel. Et danos tu
 siete varones de sus fijos; e crucificar los hemos nos a
 Dios en Gabaa de Saul, que fue escogido de Dios en otro
 tiempo. Et non demandamos nin queremos otro de toda
 Israhel que muera por esto.» Diz el rey: «Yo uos los
 dare.»
 
 Et guardo a Miphibosech, fijo de Jonathas, por la jura de
 la amiztad que fiziera con su padre. Et tomo Dauid dos
 fijos que auia Saul en Repha, fija de Hata -et dezian al
 vno Amon e al otro Miphibosech- e cinco fijos de Michol,
 fija de Saul, que ouo Adriel, fijo de Berzallay de
 Monlachi. Mas estos cinco fijos de Michol non eran
 suyos, sinon de Merob en qui los fiziera Raheli. E
 porfijara los Michol; et llamalos la ystoria por ende
 sus fijos. Et estos siete -los dos eran de Repha e los
 cinco de Michol- diogelos el rey Dauid a los de Gabaon.
 Et ellos crucificaron los en el monte antel Sennor. Et
 esto fue en el tiempo que començauan a coger los
 primeros ordios.
 
 Tomo estonces Repha pannos de silicio, e fizo sobre vna
 piedra vna cabannuela para si en que souiesse e
 yoguiesse alli o estauan enforcados aquellos sus fijos e
 de Saul. Et alli los guardo de dia de las aues que los
 non comiessen, e de noche de las bestias fieras del
 comienço del pan coger fasta que destellasse del cielo
 agua sobrellos. Et dixieron a Dauid esto que fiziera
 Repha, amiga de Saul. Et fu estonçes el mismo e
 descendiolos de la forca. E tomo los huessos de Saul e
 de Jonathas, su fijo, a los de la ciudat de Jabes de
 tierra de Galaath, que los furtaran de la plaça de
 Betsan o los colgaran los philisteos quando mataran a
 Saul en Gelboe. E leuolos dalli todos a tierra de
 Benjamin e enterrolos en el sepulcro de su padre Cis. Et
 pues que esto fue complido, fizo Dios mercet a los de
 Israel; e tornos el buen temporal en su tierra.
 

[ 385 ]
 
 Despues desto leuantaron se de cabo los philisteos para
 lidiar con los de Israel. E descendio Dauid con los
 suyos e lidiauan con ellos; e uencielos e
 quebrantaualos. Et yua ya enflaquesciendo Dauid en la
 batalla. E uino vno a el que auie nombre Gesbidenob, que
 fuera del linage de Arrapha, que traya lança que pesaua
 la cuchiella della trezientas onças e cinta vna espada
 nueua grant a marauilla; e quiso ferir a Dauid. Et uino
 estonces Abisay, fijo de Saruia, hermana de Jesse, padre
 de Dauid; e metios entrellos e matol. Estonces corrieron
 los ricos omnes del rey a el e dixieron le por aquel
 perigro en quel uieron estar guisado de se perder: «Ya
 non saldras tu connusco daqui adelante a batalla, que
 mueras y e mates toda la lumbre de Israel.»
 
 Otra segunda batalla ouieron en Gob contra los
 philisteos. Et en esta firio Sobochay de Osechi a Sephi
 del linage de Arrapha de la generation de los gigantes.
 Otra tercera batalla ouieron otrossi despues desto en
 Gob contra los philisteos en que el fijo de la sierra
 -uestido de una uestidura de muchas colores e muy
 fermosa, e dezien le polimita; e era natural de
 Bechleem, e llamauanle de otra guisa de Dios dado- mato
 a Golias, el de Gech, que traya lança que auia el asta
 tan grande como vn fuste de los texedores que llaman
 enxullo. La quarta batalla fizieron en Jech. Et en esta
 ueno de parte de los philisteos vn omne mucho alto de
 cuerpo que auia seys dedos en cada vna de las manos e de
 los pies; et fuera del linage de Arrapha. Et este
 denostaua a los de Israel mala mente. Et lidio con el
 Jonathas, fijo de Samaa, hermano de Dauid, e matol.
 
 Estos tres, Gesbidenob e Sephy e Goliat, et el quarto,
 aquel que dixiemos que auie los veynte e quatro dedos en
 los pies e en las manos, cuyo nombre non fallamos,
 fueron fiios de Arrapha; e fizolos en la ciudat de Jeth.
 Et destos quatro hermanos dizen los hebreos que fueron
 del linage de los gigantes e que fue su madre Arrapha.
 Et esta fue Orpha, la que oyestes dezir en el libro de
 Ruth que fuera nuera de Noemi; et fizolos de vn jetheo
 en la ciudat de Jeth. Et murieron todos quatro a manos 
 de Dauid e de los suyos, pero que eran parientes, segunt
 auemos contado en esse libro de Ruth como que Ruth,
 madre de Obech, padre de Jesse, padre de Dauid, e esta
 Orpha fueran hermanas e nueras de Noemi.

 [XXII.] De la alabança que fizo Dauid a nuestro Sennor
 Dios despues que ouo uencidos sus enemigos.
 Pues que Dauid fue librado de las batallas, dixo a
 alabança e a loor de nuestro Sennor Dios las palauras
 deste cantar que oyredes adelante. Et conpusolas e
 cantolas el dia que nuestro Sennor Dios le libro del
 poder de todos sus enemigos e de la mano de Saul. Et
 diremos nos en este logar el traslado dellas de latin en
 romance, assi como lo fallamos por el latin de la
 Biblia, por que uaya esta cantiga que Dauid fizo a
 nuestro Sennor Dios por palabras contadas e escatimadas
 e non como otra leyenda de las que uan llanas.
 
 Et dixo assi en este cantar: «Diligam te, Domine. El
 Sennor, mi piedra, e mi fortaleza, e mio saluador; el
 mio Dios, mio fuerte, yo esperare en El. Mio escudo e
 cuerno de mi salut, mio alçador, e mio acorro, e mio
 saluador; de nemiga me libraras Tu. Al Sennor, que es de
 alabar, llamare yo; e de mios enemigos sere libre e
 saluo. Ca me cercaron quebrantos de muerte, del arroyo
 de Belial me espantaron. Cuerdas del inffierno me
 cercaron e uinieron me lazos de muerte. En el quebranto
 llamare al Sennor e a mi Dios llamare. Et oyo del su
 sancto templo la mi uoz; e el mio clamor uerna a las sus
 oreias.
 
 »Mouios la tierra e tremio; feridos son los cimientos de
 los montes e mouidos por que les es Dios yrado. Subio
 fumo de las narizes dEl, e el fuego de la boca dEl gas-

[ 386 ]
 tara e encendra los carbones.
 Et abaxo los cielos e descendio; e oscureza so los sus
 pies. Et subio sobrel cherubin, e uolo, e fue mas ayna 
 que las pennolas del viento. Puso tiniebras en su cerco,
 ascondimiento que criaua las aguas de las nuues de los
 cielos. Antel resplandescimiento dEl son encendudos los
 carbones del fuego antEl. Tronara del cielo el Sennor e
 el Mucho Alto dara su uoz. Embio saetas e gastolos, e
 apparescieron las crescientes de la mar. Et descubiertos
 son los fundamientos del mundo por el maltraymiente del
 Sennor e por la inspiration del spiritu de la sanna del.
 
 »Embio del alto, e tomome assi, e sacome de muchas aguas.
 Libro me de mio enemigo muy poderoso e de aquellos que
 me querian mal, por que eran mas fuertes que yo. Andido
 ante mi en dia de la mi tormenta e fizosse el Sennor mio
 firmamiento. Et aduxo me en anchura, libro me, ca plogo
 a el. Gualardon me dara el Sennor segunt la mi justicia,
 e segunt la limpiedumbre de las mis manos me
 gualardonara por que guarde las carreras del Sennor e
 non fiz tuerto a mi Dios. Ca todos los juyzios dEl ante 
 mi, e non alongue de mi los sus mandados. Et sere
 acabado con el e guardar me de mi maldat. Et gualardonar
 me ha el Sennor segunt la mi justicia e segunt la
 muchedumbre de las mis manos ante los sus oios.
 
 »Con el sancto seras sancto e con el fuerte seras
 acabado; et con el escogido seras escogido e con el malo
 seras trastornado. Et saluaras el pueblo pobre e
 omillaras los altos con los tus oios. Ca Sennor, Tu la
 mi lumbrera, e Tu, Sennor, alumbraras las mis tiniebras.
 En Ti correre çinto e appareiado; en mio Dios passare el
 muro. Dios limpia la carrera; la fabla del Sennor,
 prouada de fuego, escudo es de todos los que esperan en
 El. ¿Quien es Dios, sinon el Sennor? E ¿quien es, sinon
 nuestro Sennor? Dios, que me cinxo e me guiso con
 fortaleza a la batalla e allano la mi carrera acabada.
 Egualo los mios pies a los de los cieruos e establescio
 me sobre las mis fortalezas.
 
 »Et ensenno las mis manos a batalla e compuso los mios
 braços assi como archo de arambre. Diste me escudo de tu
 salut; e la mi mansedumbre me amuchiguo. Ensancharas los
 mis andamios deyuso de mi; e non falleztran los mis
 calcannares. Segudare los mis enemigos e quebrantar los
 he; e non tornare fasta que los destruya. Somir los he e
 quebrantar los he, que se non leuanten; cadran so los
 mios pies. Cenniste me de fortaleza para la batalla.
 Apremieste so mi los mios contrallos e los mis enemigos
 que me querien mal; e destruyr los he. Llamaran, non
 sera qui los salue, e el Sennor non los oyra. Desfazer
 los he como el poluo ante la faz de la tierra, e menuzar
 los he como lodo de las plaças, e desguiar los he.
 
 »Saluar me as de los de los contradizimientos del nuestro
 pueblo; guardar me as para cabesça de las gentes. El
 pueblo que non connosco me seruira. Los fijos agenos non
 me contrallaran; en el oydo de la oreia me obbedesçran.
 Los fijos agenos fueron se como agua; e seran escogidos
 en sus angosturas. ¡Uiue el Sennor, e bendicto mio Dios,
 e enxalçado sera el fuerte de Dios de la mi salut! Dios,
 que me das uenganças e metiste los mios pueblos so mi,
 que me libras de mios enemigos e me alças de los que me
 contrallan, librar me as del uaron torticiero. Sennor.
 por ende te me manifestare en las gentes e alabare el tu
 nombre. El grandeante las saludes de su rey, e el
 faziente misericordia a Dauid, cristo, e a su linage
 fasta siempre.»

 [XXIII.] De las alabanças que fizo Dauid de los
 fuertes uarones de Israel.
 Estas son las palabras que dixo Dauid, fijo de Ysay.
 Dixo: «Uaron, a quien es establescido del cristo del
 Dios de Jacob, noble alabador de Israel. El spiritu del
 Sennor fablo sobre mi e la palabra dEl

[ 387 ]
 por
 la mi lengua. El Dios de Israel me dixo, el fuerte de
 Israel me fablo: 'Sennoreador de los omnes, derecho
 sennoreador en temor de Dios, assi resplandesce el como
 la luz del aluorada quando nasce el sol en la mannana
 sin nuues. Et assi como nasce, se engendra la yerua de
 la tierra con las lluuias.' Non es la mi casa tamanna
 ante Dios por que desfaga ante Dios el mio pleyto, que
 ha de durar por siempre firme e guarnido en todas cosas;
 ca toda la mi salut e toda la mi voluntat non ay ninguna
 cosa della que non engendre. Los passadores de la ley
 seran arrancados todos como espinas que se non tuellen
 con manos. Et si alguno las quisiere tanner, armar se ha
 primero de fierro e de lança; e ellas, encendidas de
 fuego, seran quemadas e tornadas a nada.»
 
 Aqui cuenta Dauid los fuertes de Israel; et nos diremos
 como los el cuenta. Estos son los nonbres de los fuertes
 de Dauid. Seye en la siella muy sabio princep entre
 tres. El mismo es como el muy tierno gusaniello del
 madero que mato de vna remessa ocho cientos. Et despues
 de Dauid, Eleazar, fijo de su tio Aboy, entre los tres
 fuertes que eran con Dauid quando escodrinnaron tierra
 de Philistim e fueron ayuntados alla a la batalla. Et
 quando subieron los uarones de Israel, finco el e firio
 los philisteos fasta quel cansasse la mano yl
 enflaquesciesse con la espada. Fizo el Sennor grant
 salut aquel dia; e el pueblo que fuyera tornos a leuar
 los despoios de los muertos. Despues de Eleazar, Semma,
 fijo de Age de Arari. Et ayuntaron se los philisteos en
 hueste. Et auie y vn campo uerdadera ment lleno de
 lanteia. Et quando fuya el pueblo ante la faz de los
 philisteos, finco el en medio del campo, e catol, e
 firio los philisteos. Et fizo el Sennor grant salut.
 
 Et sobresto descendieron ante los tres, que eran
 principes entre los treynta, e auien uenido a Dauid en
 tiempo de las miesses a la cueua Odolla. Et las huestes
 de los philisteos estauan assentados en Val de los
 Gigantes; et estaua Dauid en su frontera. Et la hueste
 de los philisteos estaua cierta mientre en Betheleem. Et
 desseo Dauid de todo en todo agua del lago et dixo: «¿Si
 me darie alguno a beuer del agua de la cueua que es en
 Bethlem cerca la puerta?» Passaron estonces los tres
 fuertes por las huestes de los philisteos, e cogieron el
 agua de la cueua de Bethleem, que era cerca la puerta, e
 aduxieron la a Dauid. Et el non la quiso beuer, mas fizo
 della sacrificio al Sennor diziendo: «Piadoso sea a mi
 el Sennor, que yo non faga esto; sinon beure la sangre e
 el peligro de las almas destos omnes que salieron por
 ella.» Onde non la quiso beuer. Et esto fizieron los
 tres muy fuertes.
 
 Et Abisay, hermano de Joab, fijo de Saruia, era de todo
 en todo principe de los linages. Aquel es el que alço la
 su lança contra trezientos que mato, nombrado en los
 tres e entre los tres el mas noble el; e era cabdiello
 dellos, mas non uiniera fasta los tres cercanos.
 
 Et Banayas, fijo de Joiade, uaron muy fuerte de los
 grandes fechos de Capsseel. El firio los dos leones de
 Moab; e el descendio e firio el leon en medio la cueua
 en los dias de la nieue. Otrossi el mato el uaron de
 Egipto, varon derechero de catar le que tenia la lança
 en mano. Et uerdadera mientre quando descendio a el con
 la piertega, saco por fuerça la lança de la mano del de
 Egipto e matol con la suya. Estas cosas fizo Banayas,
 fijo de Joiade, esse nombrado entre los rezios que eran
 los mas nobles entre los treynta. Mas pero non viniera
 fasta los tres. Et fizol Dauid su consegero de sus
 poridades.
 
 Assael, hermano de Joab, entre los treynta; Elcanan, fijo
 de su tio, de Bethleem; Sema de Arari; Elisacha de
 Arodi; Elas de Peba; Hayra, fijo de Achos, de Thetua;
 Abiezer de Anatoch; Mobanay de Husati; Salmon Achoytes;
 Macharay, fijo de Baana e Nechephathit; Hychay, fijo de
 Rabay, de la ciudat de

[ 388 ]
 Gebech, de los
 fijos de Benjamin; Uanay de Affrochonich; Ueday del rio
 de Gaas; Aybiabon de Arbachith; Aznech de Beromi;
 Helieba de Sabon, ffijos de Assen; Jonathan e Nasarau;
 Semma de Orodi; Haiam, fijo de Sarar, de Arochit;
 Eliphelech, fijo de Saasbay, fijo de Machath; Eliam,
 fijo de Achitophel, de Gilon, Effraym de Carmelo; Pharay
 de Arbi; Higaal, fijo de Natha, de Soba; Boni de Gadi;
 Silech de Amoni; Naari de Berocith, escudero de Joab,
 fijo de Saruia; Yra de Heyetrith; Garieth y este de
 Hyetrith; Vrias Echeo. Todos estos fueron treynta e
 siete.

 [XXIV.] De como mando el rey Dauid contar el pueblo de
 Israel e peso a Dios por ello.
 Despues desto de los tres annos de la fambre, assannos
 aun nuestro Sennor contra Israel; et mouio a Dauid que
 se metiesse a contar el pueblo de Israel. Et dixo Dauid
 a Joab, cabdiello de su caualleria. «Ve por toda Israel,
 de Dan fasta Bersabee, e contat el pueblo que sepa yo
 quantos son.» Diz Joab. «Acresca tu Sennor Dios el tu
 pueblo mas que non es agora e fagal ciento doblo para
 ti, mio rey. Mas ¿que quiere agora fazer mio sennor en
 tal fecho como este?» En cabo Joab e los principes de la
 hueste otorgaron lo que el rey quiso. Et salieron todos,
 Joab e los cabdiellos todos de la caualleria, e fueron
 contar el pueblo como mandaua el rey.
 
 Et desque passaron el Jordan, vinieron aderredor de la
 ciudat que era en val de Gath; desi a Jazer, e dende a
 Galaath e por fondon de tierra de Odsi. Et vinieron
 fasta que llegaron a las montannas de Dan enderredor
 cerca Sydon, e cerca el muro de Thyro, e cerca toda la
 tierra de los eueos e de los cananeos. Et llegaron
 contra parte de medio dia a tierra de Juda e de
 Bersabee. Et andidieron todo esto en nueue meses e en
 veynte dias; et llegaron a Iherusalem. Et desque
 fizieron la suma de los que contaron, fallaron y nueue
 cientas uezes mill omnes todos guisados para armas tomar
 sin los del linage de Judas, en que fallaron cinquaenta
 uezes mill omnes combatientes. Et diolos Joab al rey por
 escripto todos.
 
 E cuenta maestre Pedro que pecco Dauid en esta cuenta en
 dos cosas: la vna, que los conto como a manera de
 soberuia; la otra, que non dieron a Dios el auer que
 deuien dar cada vno, segunt oyestes que era escripto en
 la ley de Moysen. Et parando mientes en esto, entendio
 como auia errado contra Dios. Et dixol: «Sennor, ueo lo
 que mucho peque en este fecho; e fiz lo muy loca
 mientre. Onde te pido por merced que me perdones.» Et
 era estonces propheta Gad; et dixol Dios: «Ve a Dauid e
 dil quel digo yo: 'Dote a escoger en tres cosas. Escoge
 qual quisieres que te faga.'» Et fueron aquellas tres
 cosas quales oyredes adelante.
 
 Dauid leuantos otro dia mannana; e uino luego Gad a el e
 dixol: «Embia te dezir Dios que escogas destas tres
 cosas qual quisieres: o fambre en tu tierra siete annos,
 o que andes tu fuydo tres meses ante tus enemigos e
 ellos segudando te, o pestilencia en tu tierra tres
 dias. Et mesura qual querras e dame respuesta.» Dixol
 Dauid: «En grant angostura so de todas partes; mas pero
 quando lo mesuro, por meior tengo de caer en las manos
 de mio Sennor que es de grant mesura, que non en las de
 los omnes.»
 
 Et embio estonces nuestro Sennor sobre Israel pestilencia
 que duro de la mannana fasta los tres dias acabados. Et
 murieron del pueblo de los judios en aquellos tres dias,
 de Dan fasta Bersabee, setenta uezes mill omnes. Et
 estos fueron de varones. Et tendie ya el angel de Dios
 la mano sobre Iherusalem para matar en ella; mas Dios
 ouo mercet de aquella ciudat e non quiso. Et dixo al
 angel: «Abasta agora lo que as techo e coge ya la mano a
 ti.» Estaua es-

[ 389 ]
 tonces el angel
 cerca el era de Areuma, que era gebuseo.
 
 Et uio Dauid el angel e dixo contra Dios: «Sennor, la tu
 mercet. Yo so el que fiz el pecado e el que fiz el
 tuerto. Estos como oueias son e ¿que fizieron por que
 assi mueran? Pidote mercet, Sennor, que se torne la tu
 mano a mi e a companna de mio padre.» E ueno esse dia el
 propheta Gad a Dauid por mandado de Dios e dixol: «Sube
 e faz a Dios tu altar en el era de Areuma Gebuseo.»
 Dauid subio al era, como mandara Dios a Gad e el a
 Dauid.
 
 Et Areuma, quando uio al rey e a sus omnes, mesuro como
 uinien a el. E salio e fue contra el rey, e finco en
 tierra los ynoios antel, e omillossele como aorandol. E
 dixo: «¿Que fue esto por que mio sennor, el rey, viene a
 su sieruo?» Diz Dauid: «Uengo a ti por te comprar esta
 era para fazer y altar a mio Sennor Dios, que quede esta
 mortandat que ua en el su pueblo.» Respuso Areuma.
 «Tomela mio sennor, el rey, e offrescala assi como el
 quisiere a Dios.» Et dixol sobresto: «Sennor, euas aun 
 aqui nouiellos para sacrificio e vn carro con su yugo de
 bueyes para acarrear la lenna para el.» E dio Areuma
 todo esto a Dauid e dixol en cabo de todo: «Tv Sennor
 Dios resciba tu sacrificio.»
 
 Respusol el rey a Areuma: «Muy bien dizes tu en quanto as
 dicho, e gradesco te lo mucho. Mas non quiero que sea
 como tu dizes, ca lo quiero comprar todo e dar te buen
 prescio por ello. Et desta guisa offrescere yo a mio
 Sennor Dios sacrificios que me gradescera; e de otra
 guisa non te lo tomare, ca mi Sennor ¿que grado me auria 
 de los sacrificios quel yo fiziesse de lo ageno?»
 
 Et abinieron se; e comprol el rey el era e los bueyes por
 cinquaenta siclos de plata. Et fizo y altar a Dios. Et
 offresciol alli sacrifficios de todas maneras. Et ouo
 Dios mercet de la tierra; e quedo luego aquella
 pestilencia e aquella mortandat en Israel.


[ 393 ]
 
 [AQUI COMIENÇA EL TERCERO LIBRO DE LOS REYES]
 [I.] Aqui comiença el tercero Libro de los Reyes quel
 dizen en el ebrayco Malaechim; et luego de como el rey
 Dauid mando alçar a Salomon, su fijo, rey.
 El rey Dauid enueiesciera et era ya de muchos dias. Et
 maguer quel cubrien de uestidos e de ropa, non calescia
 por la sangre que fallescie en el, como es natura de
 fallescer en los omnes que son ya muy vieios. Et
 quexaron se mucho desto los priuados e sus omnes de
 casa, ca ueyen quel perderien sinon tomassen a ello
 aquel conseio que tomar pudiessen. Et aprendieron que
 ninna virgen, quel siruiesse e albergasse con el, le
 escalesçrie por natura mas que otra mugier nin otra
 cosa. Et mostraron le esta razon a el e dixieron le
 assi: «Sennor, si uos por bien touiessedes e
 quisiessedes, buscar uos hemos vna ninna uirgen que este
 ante uos, e uos sirua, e albergue aqui, e duerma
 conuusco; e calescer uos ha e toller uos ha este frio
 tan grande que auedes.» El rey, quando aquella razon les
 oyo, touolo por bien; e dixoles que pues que assi era,
 que la buscassen.
 
 Ellos fueron e demandaron por la mas fermosa que ouiesse
 en toda Israel. Et fallaron vna en la ciudat de
 Sunamich, a qui llamauan Abisach, e aduxieron la al rey.
 Et era esta la mas fermosa ninna que ellos pudieron
 fallar en toda la tierra e era muy fermosa ademas. Et
 esta estaua antel rey Dauid, e lo siruie, e durmie con
 el; mas pero non ouo el rey que ueer con ella. Et
 veyendo sus fijos como fallescerie ya e rey ayna, ouo y
 dellos que metieron mientes en como podrien regnar. Et
 dezir uos hemos quales fueron aquellos e como fizieron.
 
 Auia y vno de aquellos fijos que fincauan al rey a quien
 llamauan Adonias, fijo de Agirith, su muger de Dauid. Et
 començosse a trabaiar se como regnasse si pudiesse. Et
 yuasse alçando e diziendo: «Yo regnare.» Et los fijos de
 los reyes que querian regnar metien se antes a fazer
 algunas cosas de aquellas que conuienen a fazer a los
 reyes, assi como oyestes en el segundo Libro de los
 Reyes que lo fizo Absalon, su hermano deste Adonjas,
 fijo del rey Dauid, quando quiso toller el regno a su
 padre e regnar el.
 
 Et auien los reyes estonce por costumbre de andar en
 carros e traer consigo caualleros e guardas. Et tomo
 este Adonias, viuiendo aun el rey Dauid, su padre, et
 fizo tazer vn carro para si como de rey. Et tomo
 caualleros quel guardassen e cinquaenta omnes que
 andidiessen armados antel. Et andaua por el regno
 faziendo como fijo de rey que ouiesse a regnar. Et el
 padre, maguer que sin su mandado lo fazia Adonias, nin
 le castigaua nin le dizia nunca: «Esto, ¿por que lo
 feziste?»
 
 Et era este Adonias omne muy fermoso e nasciera segundo
 empos Absalon. Et fablaua con Joab, fijo de Saruia, e
 con el obispo Abiathar todo su fecho de quanto se
 trabaiaua de fazer por que regnasse. Et estos tenian con
 el e le ayudauan; e con su conseio lo fazie todo. Mas el
 otro obispo, Sadoch -ca estos dos obispos auie es-

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 tonce en Israel-, et Banayas,
 fijo de Joiade, e Nathan, que era estonces propheta,
 Semey, e Ethey, e los cerethos e los pherethos, que eran
 las guardas del rey, et todos aquellos en quien yazie
 toda la fuerça de la hueste de Dauid e de su caualleria
 non tenian con Adonias.
 
 Et Adonias, desque se guiso de carro e de lo al que
 dixiemos, fue a vna huerta del rey e guiso muy grant
 yantar de muchos ma[n]jares cerca vna fuente que auia en
 essa huerta, que dizien la Fuente Rogel, como oyestes en
 el segundo Libro de los Reyes. Et combido a todos sus
 hermanos e a todos los de la casa del rey sinon a Nathan
 propheta, e a Banayas, e aquellos en qui era la mayor
 fuerça de la caualleria, e a Salomon, su hermano, que
 los non llamo a ninguno destos a ssu fiesta que onrraua.
 Et fizo sus sacrificios de carneros, e de nouiellos, e
 de todas grossuras cerca vna piedra que llamauan
 Zoeloth, que era cerca aquella Fuente Rogel.
 
 Nathan propheta sopo esto que fazia Adonias e como se
 trabaiaua de regnar. E touieron se por esquiuados e
 desdennados de Adonias el e los otros a qui non llamaua
 a aquel fecho; e touieron por mal lo que fazia, ca non
 era con amor nin con conseio de aquellos en qui yazie el
 mayor recabdo del regnado, e que non regnasse pues que
 assi andaua en ello. Et fue estonces Nathan propheta a
 Bersabe, madre de Salomon, e dixol: «¿Et non oyste como
 se ha fecho rey Adonias, fijo de Agirith, et non lo sabe
 aun nuestro sennor Dauid?»
 
 Et fablo esta razon con ella e dixol assi: «Mas, pues que
 aquel assi faze, ve tu e toma mio conseio, e guaresce a
 ti e a tu fijo Salomon. Ve agora luego para el rey
 Dauid, e non te tardes, e entra a el a su camara, e dil:
 'Mio sennor rey, miembrate como jureste tu a mi tu
 mercet e me dixiste assi: «Salomon, tu fijo, regnara
 empos mi e el sera empos mi en la mi siella.» Pues, ¿por
 que regna Adonias?' Et estando tu en estas palabras con
 el rey, entrare yo, e tomar te he yo la razon, e complir
 la he.»
 
 Berssabe tomo el conseio del propheta e fuesse para el
 rey a ssu camara o estaua. Et fallo y con el a Abisach,
 aquella mancebiella muy fermosa de Sunamich que oyestes
 que aduxieran quel siruiesse. Et Bersabe, assi como
 entro, baxosse contra el rey et omillosele como
 aorandol. Et el rey, quando la vio, dixol en muy buena
 manera: «¿Que quieres?»
 
 Et ella respusol como le conseiara el propheta: «Mio
 sennor rey, pidote por mercet que te miembres del tiempo
 en que me quisiste por tu mugier e fiziste tus fijos en
 mi, et como jureste por tu Sennor Dios e dixiste me
 assi: 'Salomon, tu fijo, regnara empos mi e el sera en
 la mi siella.' Et agora fizo Adonias sacrifficio, e
 fiesta, e grandes maniares; et llamo alla a todos tus
 fijos, e al obispo Abiathar, e a Joab, cabdiello de la
 tu caualleria, et alçosse rey antellos. Et ouieron grant
 yantar e grandes alegrias. E conbidando alla a todos sus
 hermanos, a tu fijo Salomon sola ment non lo quiso alla
 llamar.
 
 »Pero, sennor, toda Israel en ti cata avn e a ti espera
 que tu lo judgues e les mandes qual de tus fijos sea en
 la tu siella e regne despues de ti. Et si esto ualiere
 que Adonias faze, contescera que despues que mio sennor,
 el rey, durmiere con sus padres, que fincaremos yo e mio
 fijo Salomon por peccadores e maltrechos; et llamaran a
 mi que fiz adulterio e a el fijo de tal.»
 
 E estando Bersabe en estas razones con el rey llego
 Nathan, el propheta. Et dixieron al rey: «Fe aqui a
 Nathan.» E mandol entrar; et el entro luego al rey, e
 baxos a tierra antel, e omillosele como aorandol.
 Bersabe dexolos en vno e saliosse fuera. Et desque
 fueron ellos estando en vno, ouieron sus razones, vnas e
 otras, en vno fasta que guiso el propheta como viniessen
 a la de Bersabe. Et pregunto que

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 quisiera
 alli. E el rey contogelo todo, e començaron a fablar
 sobrello.
 
 Diz estonce el propheta al rey, desque vio que tenia
 tiempo para ello: «Sennor rey, ¿tu dixiste a Adonias:
 'Regne despues de mi e el sea en la siella del regno?'
 Ca descendio oy e fizo sacrificios de nouiellos, e de
 muchos carneros, e de grossuras.» E contol toda la
 fiesta e el conuid que fiziera, e los que tenien con el,
 e dixo assi: «Et seyendo alli comiendo e beuiendo el e
 los que tenien con el diziendo: '¡Biua el rey Adonias!'
 E non quiso llamar alla a mi, ni al obispo Sadoch, nin
 Abanayas, nin a tu fijo Salomon. Et mio sennor rey, ¿de
 ti salio este mandado e no lo mostreste a mi, tu sieruo,
 que quien seria en la tu siella real e regnaria en
 Israel despues de ti?» Respuso el rey: «Llamat aca a
 Bersabe; e ueredes que non lo mande yo e que aun agora
 lo se yo della e de ti.»
 
 Nathan dexo estonces al rey e salliosse fuera del
 palacio. Et desque veno Bersabe e se paro antel rey,
 juro el rey e dixo: «Yo lo juro por aquel Sennor que
 libro la mi alma de toda angostura que assi como te yo
 jure por el Dios de Israel e te dix: 'Salomon, tu fijo,
 regnara despues de mi e sera en la siella del regno en
 el mio logar,' que assi lo cumplire yo oy.» Bersabe,
 quando estol dixo el rey, fue muy alegre, e baxo la
 cabesça a tierra, e aorol, e dixo: «¡Biua siempre mio
 sennor el rey Dauid!»
 
 Dixo el rey estonces: «Llamat me aca al obispo Sadoch, e
 a Nathan propheta, e a Banayas, fijo de Joiada.» Et
 desque vinieron, dixo les: «Tomat conuusco los mios
 omnes, et ponet a Salomon, mio fijo, sobre la mi mula,
 et leualde a Gion. E unciel alli el obispo Sadoch e el
 propheta Nathan por rey de Israel. Et tandredes la
 bozina e diredes: '¡Biua el rey Salomon e Dios le de
 vida!' Desi, uenir uos hedes con el para Iherusalem; e
 sera en la mi siella despues de mi. Et mandar le he que
 sea cabdiello de los otros de Israel e de los de Judas.»
 Respuso Banayas a estas palabras del rey: «Amen, que
 assi sea e assi lo otorgue Dios, que es Sennor de
 nuestro sennor, el rey; e sea con Salomon e le ayude
 como fue contigo, mio sennor rey, e te ayudo. E mas alta 
 ponga e parezca la su siella e el su sennorio que non el
 tuyo, maguer que es muy grande.»
 
 Descendieron estonces el obispo Sadoch, e el propheta
 Nathan, e Banayas, e los cerethos e los pherethos,
 guardas del rey. E pusieron a Salomon en la mula de su
 padre e troxieron le a Gion. E consagrol alli el obispo,
 como mando el rey, con olio que tomo de la tienda del
 sanctuario. Et cantaron con bozinas; e ayuntose y muy
 grant pueblo. Et llamaron le todos rey et dixieron:
 «¡Biua el rey Salomon!» Desque esto ouieron fecho,
 tomaron le todos e el pueblo todo empos el cantando con
 bozinas e faziendo muy grant gozo, e tanto que sono la
 tierra de las bozes dellos; e fueron se para Iherusalem
 con el.
 
 En todo esto Adonias e sus conuidados auian ya acabado de
 yantar. Et oyo Adonias, e essos que y estauan con el,
 las bozes e el ruydo del pueblo. Et Joab, quando oyo las
 bozes de la bozina, marauillosse que podrie ser aquello.
 E dixo a los que estauan a derredor: «¿Que roydo quiere
 ser aquel que suena en la ciudat?» Et diziendo el esto,
 llego Jonathan, fijo del obispo Abiathar, que uinia de
 alla. Et dixol Adonias rescibiendol bien: «Entra aca tu,
 ca fuerte eres tu e bueno e buenas nueuas aduras.» Diz
 Jonathas a Adonias: «Esso non desta uez, ca nuestro
 sennor, el rey Dauid, rey ha fecho a Salomon.»
 
 Et contol todo el fecho como fuera: e quales lo leuaron a
 consagrar, et como le consagrara el obispo Sadoch, e las
 grandes alegrias que fizieron con el, e que aquel era el
 roydo que auia en la ciudat que ellos oyan, et como le
 auian ya assentado en la siella del padre, et que
 bendixieran todos los suyos al rey Dauid por ello et
 dixieran: «Acresciente Dios el nombre de Salomon e el su
 sennorio mas que non es el tuyo.»
 
 El rey Dauid, pues que esto ouo acaba-

[ 396 ]
 do, començo a fazer oracion a Dios
 sobrello alli en su lecho o seye. E dixo: «¡Bendito seas
 Dios, Sennor de Israel, que me dio oy quien souiesse en
 la mi siella e lo ueen los mis oios!»
 
 Mas los conuidados de Adonias fueron mal espantados
 quando estas nueuas oyeron; et leuantaron se e fuesse
 vno su carrera. Et Adonias otrossi temiosse de Salomon
 quel mataria. Et leuantosse e fue, e metiosse en la
 tienda del sanctuario. E llegosse al altar e alli estido
 que se non asseguro en otro logar con grant miedo que
 auie. Et dixo: «Si me non jurare oy Salomon que me non
 mate a espada, non me partire deste altar.»
 
 Et fueron e dixieron lo assi a Salomon, como estaua alli
 Adonias e aquello que dizia. Dixo essa hora Salomon: «Si
 fuere buen uaron, Adonias non morra nin caydra del en
 tierra vn cabello solo que es poco; mas si ouiere en el
 alguna nemiga, sepa que morra.» Et embio luego por el; e
 tomaron lo del altar o estaua e aduxiebron gelo. Et
 quando llego e entro al rey Salomon, omillosle como
 aorandol. E dixol Salomon: «Vete para tu casa.»

 [II.] De como murio el rey Dauid e fue enterrado en la
 çiudat de Syon.
 En todo esto llegaron se al rey Dauid los dias, e vio
 como se muria ya. Et llamo a Salomon, su fijo, por
 castigar le e dezir le como fiziese e regnasse. Et dixol
 assi: «Fijo, ya entro yo en la carrera de toda carne. Et
 tu, para mientes en las razones que te yo agora dire.
 Esfuerçate e sey fuerte varon. E guarda a tu Sennor Dios
 de guisa que andes en las sus carreras e guardes la ley
 de las sus sanctidades, e los sus mandados, e los
 juyzios, e los testimonios, assi como es escripto en la
 ley de Moysen, por que entiendas todas quantas cosas
 fizieres e todo logar que te tornares por que affirme 
 nuestro Sennor Dios las sus palabras que El fablo de mi
 en que me dixo assi: 'Si guardaren los tus fijos las mis
 carreras e andidieren ante mi en verdat de todo su
 coraçon e de toda su alma, non perdera el tu linage el
 sennorio de Israel.'
 
 »Et fijo, tu sabes muy bien otrossi lo que me fizo Joab,
 fijo de Saruia, en Abner e en Amasse, mios cabdiellos de
 la hueste de Israel, como los mato a amos en paz como si
 fuessen en batalla. Et puso sangre de lid en la cinta
 que trahe cerca sus lomos e en el calçado que trahe en
 sus pies. Onde, fijo, faras tu en esto segunt el tu
 saber et non dexaras las sus canas descender em paz a
 los infiernos. Mas a los fijos de Barzelay de Galaath
 gradesceras mucho lo que fizieron contra mi, que me
 salieron a rrescebir quando fuya ante tu hermano Absalon
 e me fizieron mucho seruicio e mucho plazer. E fazer
 gelo as tu por mi; et siempre coman de tu mesa.
 
 »Otrossi te finca Semey, fijo de Gera, fijo del Gemino de
 Baurin, que me maldixo e me denosto estonces mala mente
 quando yua al logar de las huestes fuyendo. E non le pud
 fazer lo que el merescia por ello, ca descendio despues
 a rrescibir me, quando passaua el Jordan e era ya de
 uenida, e ayudome a passar. Et jurel por Dios e dix le:
 'Non te matare a espada.' Mas tu non suffras que el con
 esto finque quito. Et varon sabio eres tu, e sabras que
 as de fazer, et embiaras con sangre las sus canas a los
 inffiernos.»
 
 Dauid, pues que ouo dicho estas razones e otras muchas
 buenas e muchos buenos castigos al rey Salomon, su fijo,
 como regnasse e se touiesse siempre con Dios, acabo 
 quarenta annos de su regnado -de que regno los siete en
 Ebron e treynta e tres en Iherusalem- e fino luego. Et
 enterraron le con los sus padres; et esta era la ciudat
 de Syon, a que llamauan la ciudat de Dauid. Esto fue
 andados, de quando el mundo fue criado e Adam fecho tres
 mill e ocho cientos e setenta annos segunt los hebreos,
 et segunt los setenta trasladadores quatro mill e
 dozientos e nouenta e seys; de Noe dos mill

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 e dozientos e catorze segunt los hebreos, et segunt los
 setenta trasladadores dos mill e cinquaenta e dos; de
 Abraham nueuecientos e ochenta e dos segunt los ebreos,
 et segunt los setenta trasladadores nueue cientos e
 ochenta.
 
 Et regnauan estonces estos reyes en sus regnos: Eupales
 en Assiria, Medon en Athenas, Latino Siluio en los
 latinos, Ethestratho en Lacedemonia, Concio en Chorinto,
 et los diapolitas en Egipto.
 
 Agora dexamos aqui la ystoria del rey Dauid, que auemos
 dicho assi como lo cuenta la Biblia. Et contar uos hemos
 luego aqui en la tercera parte desta General hystoria el
 psalterio que el fizo, e los fechos de los gentiles que
 acaesçieron en el tienpo de los quarenta annos que el
 reyno; et desi luego los cantigos.