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title         : La estoria de los quatro dotores de la Santa Eglesia
date          : c 1400?
purl          : https://purl.uni-rostock.de/demel/t0216
publisher     : DEMel - Diccionario del Español Medieval electrónico (https://demel.uni-rostock.de)
analog source : La estoria de los quatro dotores de la Santa Eglesia. Die Geschichte der vier großen lateinischen Kirchenlehrer in einer alten spanischen Übersetzung nach Vincenz von Beauvais, herausgegeben von Friedrich Lauchert, Halle a. S. 1897.
text encoding : UTF-8
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[ 1 ]
 En este volumen se contienen dos libros. E en el primero
 cuenta de los quatro dotores de la santa eglesia, sant
 Anbrosio e sant Jeronimo e sant Agustin e sant Grigorio
 papa. E el segundo libro es del rey Anemur e de su fijo
 Josaphad e de Barlaam. E en el primero libro en que cuenta
 de los quatro dotores a CCXVI capitolos. E son estos que
 adelantre se sigen.
 Capitolo primero. de la nacençia de sant Anbrosio.
 
 Capitolo segundo. de la persecuçion de Justina enperadriz
 arriana contra sant Anbrosio.
 
 Capitolo tercero. de los libros de sant Anbrosio.
 
 Capitolo quarto. de los comienços de sant Anbrosio.
 
 Capitulo quinto. de los libros de sant Jeronimo.
 
 Capitulo VIo. de sant Anbrosio. de las costunbres del obispo.
 
 Capitulo VIIo. de la atenprança e de la verguença. sant
 Anbrosio de los oficios en el libro primero.
 
 Capitulo VIIIo. de la justiçia e del bienfecho.
 
 Capitulo IX. de la fortaleza. de la sabiduria.
 
 Capitulo X. de la bondat e de la liberalidat. sant Anbrosio
 en el libro segundo.
 
 Capitulo XI. del vagar con fruto e de la piadat. sant
 Anbrosio en el libro terçero.
 
 Capitulo XII. de la fialdat e de la amistad.
 
 Capitulo XIIIo. de las injurias fechas a sant Anbrosio e de
 los sus fechos. Prospero en las coronicas.
 

[ 2 ]
 
 Capitulo XIIIIo. de la naçençia de sant Agustin. E de los
 herrores de la su mançebia.
 
 Capitulo XV. de los estudios de sant Agustin e de la dotrina
 seglar.
 
 Capitulo XVI. de la contreçion de sant Agustin e de las sus
 lagrimas.
 
 Capitulo XVIIo. del estudio de sant Agustin en los (sus)
 santos libros e del su baptismo.
 
 Capitulo XVIIIo. de los libros que escriuio sant Agustin ante
 del su bautismo.
 
 Capitulo XIX. de la su promoçion en obispo.
 
 Capitulo XX. de como visco en la dignidat obispal.
 
 Capitulo XXI. de la traycion de Theodosio de los de
 Thesalonica por la qual es descomulgado de sant Anbrosio.
 
 Capitulo XXII. de la contreçion del enperador.
 
 Capitulo XXIIIo. de las buenas obras del enperador e de
 Plaçela la enperatriz.
 
 Capitulo XXIIIIo. de las epistulas entrecanbiadas de sant
 Geronimo e de sant Agustin.
 
 Capitulo XXV. de la muerte de sant Anbrosio.
 
 Capitulo XXVI. de los libros que fizo sant Agustin.
 
 Capitulo XXVII. de la vida del monge. sant Gironimo al
 Rrustico.
 
 Capitulo XXVIIIo. sant Jeronimo a Nepoçiano de la vida de los
 clerigos.
 
 Capitulo XXIX. de la vida de la clerezia.
 
 Capitulo XXX. que la vejez es a dar a la sabiduria e non la
 sabiduria a la vejez. sant Jeronimo a Polino.
 
 E desde treynta e vn capitulo fasta treynta a siete dize sant
 Jeronimo que non ayuda el logar santo sy falleçe el spiritu.
 E que el monge deue desear logar solitario. E de en commo
 deue beuir el monge. E que los clerigos deuen esquiuar las
 conpañas de las mogeres. E de las costunbres del obispo. E
 que los monges deuen despriçiar la tierra. E del monge
 vagaroso e parlero.
 
 E en el treynta e VIIIo capitulo de la guarda de la
 virginidad.
 

[ 3 ]
 
 E en el XXXIX sant Jeronimo de ssi mismo.
 
 E en el XL que la castidad se a de criar por la abstinençia.
 
 E en el XLI de las biudas(s) enffin[n]idas e luxuriosas.
 
 E desde XLII capitulo fasta el XLV cuenta sant Geronimo de la
 alabança de las virgines. E de la alabança de la virginidat.
 E de commo sse deue guardar la virgen. E que la virgen deue
 esquiuar la vana gloria.
 
 E dize sant Jeronimo en el XLVI de los monges(s) disulutos. E
 de las costunbres de la virgen.
 
 E dize en el XLVII que los libros de los filosophos son a
 menospreçiar por los libros santos.
 
 E dize en el XLVIIIo de fuyr la auarizia.
 
 E dize en el XLIX de tres maneras de monges.
 
 E dize sant Jeronimo desde L capitulo fasta LVII de lo que
 deue guardar la virgen. E de la guarda de la virginidat. E
 de la abstinençia de las virgines. E de la costunbre de la
 virgen, E de la conpañia de la virgen. E commo desde la
 moçedad deue estar so la guarda del padre e de la madre. E
 de la virgen que esquiua la conpaña de su madre.
 
 E de la virgen decorrida.
 
 E dize en el LVIIIo de la guarda e de la castidad de la
 biuda.
 
 E dize en el LIX deso mismo.
 
 E dize en el LX ca[pitulo] del buen huso de las riquezas.
 
 E dize en el LXI del establesçimiento de la biuda.
 
 E dize en el LXII de la muerte del amigo e del
 establesçimiento del monge.
 
 E en el LXIII de l[a] alabança de santa Marçela biuda.
 
 E en el LXIIIIo de la consolaçion de los fieles sobre la
 muerte de los amigos.
 
 E en el LXV desso mismo.
 
 E dize sant Jeronimo desde el LXVI capitulo fasta el LXX de
 la vida de Nepoçiano cauallero. E de la ala-

[ 4 ]
 bança de la virginidad en conparaçion de las
 bodas. E del fuyr de la moger. E que por la abstinençia de
 la carne se rreffrena la luxuria. E de la perpetua
 virginidad de santa Maria.
 
 E dize sant Jeronimo desde el setenta e vn capitulo fasta el
 LXXXIII de los herrores de Vigil(l)ançio. E de sostentar los
 poures e fuyr los rruydos. E de los enbidiosos e
 maldizientes. E a Marçella de los sus maldezi[do]res. E de
 la rresurreçion de la carne. E del estudio de las santas
 escripturas. E de la alabança non acabada desta vida. E de
 la penitençia non acabada. E de la alabança de Blasilla e
 (d)Asela. E del amor de la escriptura e del fuyr del sieglo.
 E de la significaçion de los dones de Eustochia e de
 Marçella. E de Damasio papa e de sant Jeronimo. E de Malco
 monge captiuo.
 
 E dize sant Agustin desde el ochenta e quatro capitulo fasta
 el çiento e veynte e siete de la alabança de dios. E de la
 confesion del pecado de la infançia de sant Augustin. E del
 peccado de la su moçedad. E del pecado de la su mançebia. E
 del furto del fecho en las peras. E de los amores non
 conuenibles. E de los estudios del e del error de los
 Manicheos. E de la escusaçion de los patriarchas contra las
 blasfemias dellos. E del amor carnal de sant Agustin sobre
 el amigo muerto. E de las almas que corren a dios. E del
 vano amor de la alabança e de la scien(ten)çia seglar. E de
 la confesion de la alabança [e] de la [de]manda de la
 verdat. E de la entrada de sant Agustin a la fe de los
 santos libros. E de la claridat de la su voluntad para
 con[o]sçimiento de la verdat. E commo tornando se en sy
 mismo començo conosçer la verdat. E de la çertedunbre de la
 verdat. E del gozo ssobre la penitençia del pecador. E de la
 graueza de la conuersaçion acabada. E de la contriçion. E
 del esforçamiento contra la costunbre. E del engenio de la
 verdat. E de la contenplaçion de la

[ 5 ]
 verdat. E de
 la oraçion de sant Agustin e de la doble confesion. E del
 primero grado de la contenplaçion. E de los otros grados de
 los fructos del alma. E commo por la memoria es(s) fallada
 la vida bien auentorada. E que la vida bien auentorada es
 gozo de la sala de la verdat E de las tentaçiones desta
 vida. E de los deleytes de la gula. E de los deleytes del
 oler e del oyr. E del deleyte del ver. E del cuydado. E del
 vano deseo. E del deseo de la alabança. E de la
 contenplaçion de la verdadera luz. E que el amor ordenado
 es(s) carrera para la bienandança. E que la virtud es amor
 soberano de dios. E de la amança departida. E de las cosas
 vsaderas e amaderas. E de la orden de la amança. E que la
 fin de toda la escriptura es caridat del puro coraçon. E de
 la oscuridat del entendimiento de la escriptura. E de la
 bienfablança e de la sabiduria. E del trabajo de las manos
 de los que estan en la claustra. E de los que non quieren
 obrar por pereza e por maliçia. E de la muerte de sant
 Agustin.
 
 E desde el capitulo çiento e veynte e ocho comiença sant
 Grigorio. E dize fasta el capitulo çiento e treynta e seys
 de los sus buenos comienços. E de la legaçion del en
 Costantinopola. E de la legazion del en Ynglatierra. E commo
 fue reuocado e se torno del camino. E de commo fue eleyto en
 papa, e de la pestelençia inguinaria que fue en Roma. E de
 la le(n)gaçion de sant Agustin el menor en Ynglatierra. E de
 las costunbres e conversaçion de sant Grigorio. E del
 miraglo [demo]str[a]do por el en la ostia consagrada. E de
 las par[te]s de los corporales de que salio la sangre.
 
 E dize desde el çiento e treynta e siete capitulo fasta el
 çiento e L de en commo sant Grigorio rogo por el alma del
 enperador Trajano e de la pena que ouo por el. E de los
 libros que fizo el dicho sant Grigorio. E del miraglo
 mostrado çerca el mientra (d)espuso la vision de Ezehichel.

[ 6 ]
 E del libro de los morales perdido e fallado por
 miraglo. E de las cosas sacadas de los sus libros. E de los
 que por muchas razones rrefusan el ofiçio de perlado. E de
 commo se a de rresçibir este offiçio e se a a dexar. E de
 los vanos argumentos de los codiçiosos. E de que vida deue
 ser el que toma el ofiçio de perlado. E qual deue ser el
 perlado en pensamiento e en obra. E de commo se deue ygualar
 a los subjetos e adelantrar. E que contra los subjetos deue
 ser guardado el omne e la fortaleza. E que son de amonestar
 de diuersas maneras los ricos e los pobres e los tristes e
 los alegres. E que en otra manera son a amonestar los
 subjetos que los perlados e los sieruos que los señores. E
 que en otra manera los vergonçosos e en otra los
 desuergonçados. E que en otra manera los non puros que los
 synples. E que en otra los callantiuos e en otra los
 parleros. E que en otra manera los mansos e en otra los
 sañudos. E que en otra los abstinentes e en otra los
 golosos. E que en otra manera son [a] amonestar los
 misiricordiosos e en otra los rrobadores. E que en otra
 manera son [a] amonestar los discordiosos e en otra los
 mansos. E que en otra manera son [a] amonestar los
 continentes e en otra los casados. E que en otra son [a]
 amonestar los que lloran los sus pecados e en otra los que
 non los lloran. E que en otra manera los que alaban los sus
 males e en otra los que non los alaban. E que en otra son
 [a] amonestar los que sobrepujan muchas vegadas en las cosas
 pequeñas e en otra los que non acaban los bienes
 encomençados. E que en otra son [a] amonestar aquellos que
 fazen los males ascond[id]amente e los bienes publicamente,
 e en otra los que fazen el contrario. E commo deua seer
 tenprada la boz del predicador entre los pecados contrarios.
 E de la contienda de los pecados e de las virtudes. E de la
 soberuia con sus fijas. E de la cobdiçia. E de la saña. E de
 la tristeza. E de las virtudes contrarias. E de la codiçia.
 E de la gola e de la loxuria.
 
 E desde el çiento e sesenta e ocho capitulo fasta el çiento e
 ochenta cuenta sant Grigorio de los miraglos

[ 7 ]
 de
 san Pedro e de sant Paulo. E de los cuerpos dessos mismos, e
 de la cadena de sant Pablo. E de la llaue dorada de sant
 Pedro. E de los miraglos de sant Andres. E de la santa
 ssinplyçidat e paçiençia de Liberano proposito de Fundones.
 E del ortolano del monesterio e del ladron preso. E de las
 virtudes del abad sant Equiçio. E de las virtudes de sant
 Constançio e Marçellino. E de las virtudes de sant Bonifaçio
 obispo. E de los buenos comienços de ese mismo. E de la
 moger deleytosa sanada de la conpaña de los demonios. E de
 las otras virtudes dese obispo. E de las virtudes de sant
 Macario e Severo.
 
 E desde el çiento LXXXI capitulo fasta el çiento e ochenta e
 quatro capitulo cuenta de sant Benito abad [e] de la su
 virtud contra los demonios. E del espirito de la profeçia
 por el qual el dezia las cosas avinideras e las pasadas. E
 commo paresçiendo en sueños demostro a vno que auia de
 fazer. E de vnos sus miraglos.
 
 E en el ca[pitulo] çiento e ochenta e çinco cuenta de santa
 Escolastica hermana de sant Benito, e de las visiones
 demuestradas a el.
 
 E dize sant Grigorio desde el çiento e ochenta e seys
 capitulo fasta el çiento [e XCIV] del judio que se santigua.
 E de los santos obispos Daçio de Mediolano e Ssabino de
 Plazençia. E de Ysac Sspolitano. E de vnos sus miraglos. E
 de sant Florençio e del osso dado a el. E de sant Martin
 solitario. E de sant Esteuan presbitero e Menas solitario. E
 de los miraglos demostrados en las eglesias. E de los
 miraglos demostrados del fazimiento de vna eglesia.
 
 E dize en el çiento e nouenta e çinco capitulo de commo sant
 Grigorio por rogarias de sant Eleuterio cobro la fuerça del
 cuerpo.
 
 E dize en el çiento e nouenta e seys de sant Çiolo varon de
 dios.
 
 E dize en el CXCVII de la vida del alma despues de la muerte.
 

[ 8 ]
 
 Capitulo çiento e nouenta e ocho. ensienplos para prouar lo
 que ssuso dize.
 
 Capitulo CXCIX. de Sseruulo varon de dios e de la su muerte.
 
 Capitulo CC. de la muerte del pequeñuelo blasfemador e de la
 muerte dura de vnos santos.
 
 Capitulo CCI. de vnos rreuelado diuinalmente.
 
 Capitulo CCII[-CCV.] del fuego del infierno. E aun que aquel
 fuego demostro dios aqui en presente a los mortales. E de la
 vision demostrada a vn cauallero. E de commo ayudan las
 limosnas a los misericordiosos despues de la muerte.
 
 dozientos e seys. de Theod[o]ro el non manso dado al dragon
 [commo] sse rrepentio. del monge ypocrita.
 
 CCVII. del fuego de purgatorio e de Pascasio diacono.
 
 Capitulo dozientos e ocho. del temor [e] de la consolaçion de
 los santos en la su muerte.
 
 Capitulo dozientos e nueue. que a los malos non aprouecha ser
 soterrados en la eglesia.
 
 E CCX. commo la oblaçion de la ostia delibra el alma.
 
 E dozientos e onze. del monge que fue librado.
 
 CCXII. commo essa ostia ayuda a los biuos.
 
 CCXIII. commo deuan beuir los que quieren que les aproueche
 esa ostia.
 
 CCXIIIIo. del menuspreçiamiento del mundo.
 
 CCXV. del bien de la osp[i]talidat e de la limosna.
 
 CCXVI. de la muerte de sant Grigorio e de la pena de su
 suçessor.


[ 9 ]
 
 Comiença la estoria de los quatro dotore[s] de la santa
 eglesia sant Anbrosio [e sant] Jeronimo e sant Agustin e
 sant Grigorio papa.
 Dize Paulino que su padre de sant Anbrosio syendo puesto per
 mayoral en la aministraçion de Françia, nasçio sant
 Anbrosio. Et el moço vn dia yaziendo en su cuna dormiendo so
 vn cobierto en la era teniendo la boca abierta, e adesora
 venieron sobre su cara grrant conpaña de abejas e finchosele
 la boca de ellas, asy que las vnas entrauan e las otras
 salian. E commo las quisiese tirar ende la su ama,
 defendiogelo el padre e esperaua con talante de padre que
 fin aueria aquel miraglo. E ellas despues de vn poco volaron
 tan alto en el ayre que non las podia ver omne. Esto fecho
 el padre espantado dixo: sy este infante visquiere, alguna 
 cosa grande sera. E asy el señor obrando en la su infançia
 aquella prueua de las abejas engendraua a nos panares de
 miel de los sus scriptos los quales demostrasen los dones
 çelestiales e alçasen las voluntades de los omnes de las
 cosas terrenales a las çelestiales. E commo estodiese el
 moço en Roma e viesse vna moça de casa de su madre que
 besaua las manos de los saçerdotes, el jugando dauale la
 mano diestra que gela bessase, deziendole que le conuinie
 fazer aquello asy, que arremenbraua que auia a ser obispo,
 fablando en el el spirito santo

[ 10 ]
 el qual le criaua
 para saçerdoçio. E ella rrefusaualo asy commo a moço e que
 non sabia que dezia. E despues que fue ensen[n]ado las artes
 liberales, salio de Roma e alegose al adelantado, e tan
 perfectamente se ouo en los pleytos, que aquel noble omne e
 bueno lo escogio por consejero. Despues que rresçibio la
 nobleza de ser consejero e que rregiese las prouinçias de
 Leguria e de Milian, vino a Milana. E commo en aquel tienpo
 fuese muerto el obispo Auxençio de la porfia arriana, el
 qual desterrara al obispo Dionisio confesor que moriera en
 el desterramiento, e tomara l[e] la eglesia: e commo en el
 pueblo se leuan[ta]se gran discordia en fazer obispo, el
 commo [aquel que] auie logar de los amansar e por que el
 [p]ueblo de la çiudat non fuese en peryglo, fuese a la
 eglesia; e commo fablase al pueblo, adesora sono vna boz de
 moço en el pueblo: Anbrosio obispo. Al qual son de la boz
 todo el pueblo eso mismo dixieron llamantes Anbrosio obispo;
 asy que los que ante eran descordables, por razon que los
 Arrianos cobdiçiauan el (o) obispo de su parte e los
 catolicos eso mismo de su parte, sobradas amas las partes
 adesora fue ordenado vn marauilloso e non creyble
 concordamiento entre ellas. Esto fue enbiado dezir al muy
 piadoso enperador Valentiniano. E tomo muy grran gozo por
 que los juezes del enbiados fuesen pedidos e escogidos al
 saçerdoçio. E alegrauase el buen adelantrado por que la
 palabra que fue dicha del fue conplida en A[n]brosio; por
 que el dixiera quando le diera el adelantramiento e le
 enbiara: ve e faz, e non commo juez mas commo obispo. Entre
 tanto que veniese la respuesta del enperador fuyo Anbrosio,
 e estando ascondido algunos dias en vna posision

[ 11 ]
 de
 vn piadoso varon que auia nonbre Leonçio; e commo veniese la
 rrespuesta del enperador, despues fue manifestado por este
 Leonçio. El enperador enbio mandar al vicario, que fiziese
 por que se conpliese esto. E commo el quisiese conplir el
 mandamiento, ayuntolos a todos e dixoles, que sy querien
 guardar a sy mesmos e a todo lo suyo, que los que sabien del
 que lo dixiesen. Asi que manifestado el varon e aducho a
 Mediolano, e commo entendiese la voluntad de dios çerca de
 sy, que non podiese fazer al, demando que non fuese
 bautizado sy non de obispo catolico, ca esquiua e
 abor[r]esçible auia la porfidia de los Arrianos; asy que fue
 bautizado; e todos los ofiçios eclesiasticos conplidos, al
 ochauo dia con muy gran alegria de todos fue ordenado en
 obispo.

 Capitulo segundo. de la persecoçion de Justina enperadriz
 arriana contra sant Anbrosio.
 Dize Sigeberto que en el año quinto del enperador Graçiano
 Justina madre de Valentiniano arriana encruelesçiese por
 aborrençia descomulgable contra sant Anbrosio e contra toda
 la eglesia santa catolica. E dize Paulino asy que commo
 fuese sant Anbrosio a ordenar a Venimo en obispo de Siria, e
 que fuese echado de la eglesia nor el poderio e la
 muchedunbre de la reyna Justina, por que non se ordenase en
 esa eglesia el obispo del mas de los Arrianos. E vna de las
 uirgines de los Arrianos mas syn verguença que las otras
 subio a la catedra del e tomolo por la vestidura, e commo lo
 quisiese tirar a la parte de las mogeres, por que lo mal
 trayesen ellas e lo echasen de la eglesia, dixo le el: sy yo
 so non digno de tanto

[ 12 ]
 saçerdoçio, enpero non
 conuiene a ty e al tu estado echar las manos en ningun
 saçerdote. Ende deues temer que non te venga alguna cosa por
 juyzio de dios. El qual dicho fue confirmado; ca otro dia
 troxo la muerta fasta el sepulcro dandole gracia por el
 denuesto. E este fecho puso grran miedo a los auersarios. E
 asy ordenado en paz el saçerdote catolico, tornose sant
 Anbrosio a Mediolano. E avn y sofrio asechanças sin cuenta
 de la dicha Justina, la qual mouia el pueblo contra el por
 dones e por onrras, promitiendoles muchas cosas a los que lo
 rrobasen de la eglesia e lo echasen en desterramiento. E
 commo se esforçasen muchos a fazerlo, non podieron. E vno
 que dezian Euchimio mas malauentorado que los otros aparejo
 casa çerca la eglesia e puso y vn carro, con el qual
 rrobandolo [e] poniendolo ençima por que mas rraffezmente lo
 leuasen [a] desterramiento. Mas la su maldat desçendio en la
 su cabeça. Ca el año pasado en aquel mismo dia en el qual le
 cuydauan robar puesto en ese mismo carro leuado es a
 desterrar, entendiendolo el que por juyzio de dios era
 aquello tornado en el. Al qual aun sant Anbrosio le fizo
 solaz en dandole las espensas e las cosas nesçesarias. Mas
 la confesion desto omne non apremio la lucura de la moger
 nin de los Arrianos, los quales commo quisiesen acometer la
 capiella, enbiada es gran conpaña armada a guardar las
 puertas de la eglesia que non entrase(n) ningund catolico.
 Mas el señor conuertio los coraçones de los caualleros para
 guarnesçimiento de la su eglesia, que tornados los escudos
 guardasen las puertas de la eglesia e non dexasen salir mas
 non defendiesen entrar a la eglesia catolica, e avn sobre
 esto llamasen con el pueblo en vno por la fe catolica. En
 este tienpo primeramente conmençaron ser rrezadas en la
 eglesia de Mediolano las antifanas e los ypnos e las
 vigilias. E rreuela-

[ 13 ]
 ronse al saçerdote
 los martires santos Gernas e Protasio. E auia vn varon de
 los Arianos gran disputador duro e que non se queria
 conuerter a la fe. Este estando en la eglesia e fablando el
 obispo, vyo que fablaua con el angel e el angel que fablaua
 a su oreja por que fuese visto, e el sant Anbrosio dezia al
 pueblo las palabras del angel. E dize Paulino que en los
 tienpos de Graçiano commo fuese sant Anbrosio al logar do
 judgaua Maçedonio a rrogar le por vno e fallase las puertas
 çer[r]adas por mandado de Maçedonio e non pudiese entrar,
 dixo: tu vernas a la eglesia e estando las puertas abiertas
 e non fallaras por do entrar. La qual cosa es fecha: murio
 Graçiano e el fuyendo a la eglesia e estando las puertas
 abiertas e non podia fallar la entrada. E estaua el varon 
 sant Anbrosio magreçiendo el su cuerpo por muchas velas e
 trabajos e ayunos de cada dia e estaua gozandose con los
 gozantes sse e llorando con los llorantes. E quando alguno 
 le confesaua sus pecados, asy lloraua el que fazia al otro
 llorar. E commo ditasse el XLIIIo salmo, yo viendolo adesora
 cubrio la su cabeça fuego en manera de escudo pequeño, e
 poco a poco entro en la su boca asy commo el morador en su
 casa, e fecha es la su cara commo nieue, e despues tornada
 es a su semejança. La qual cosa commo fuese fecha yo calle
 por la marauilla nin pude escriuir las cosas que el dezia
 fasta que paso la vision. E commo recontase esto a Casto
 diacono so la cura del qual yo pasaua, el lleno de la
 grraçia de dios enseñome que auia visto yo en el el
 auenimiento del spirito santo. E vn sieruo del conde
 Stelicon fazia falsas apist[olas] por las quales fuesen
 presos los omnes que yuan con ellas. La qual cosa commo la
 sopo el conde por la manera que se fazia dexo por rrogaria
 del saçerdote sant Anbrosio los omnes que eran engan[n]ados.
 E querrellose sant Anbrosio dese sieruo; al qual sieruo
 commo lo aduxiese a sy el varon santo e lo pre-

[ 14 ]
 guntase e lo rreprendiese por que era
 fazedor de tanto mal, dixo: conuiene el ser dado a Satanas
 en muerte de la carne, por que ninguno despues non ose fazer
 tales cosas; al qual en ese mismo momento aun non auiendo
 acabado el sacerdote sant Anbrosio la palabra, tomolo el
 espiritu malino.

 Capitulo terçero. de los libros de sant Anbrosio.
 Demas de lo que suso dize escriuio sant Anbrosio muchas cosas
 aprouechables a la eglesia de Jesu Christo. Conuiene a saber
 del parayso vn libro. De la vna penetençia de los libros. De
 la fuyda del sieglo vn libro. De la trinidat a Graçiano
 çinco libros. Del espiritu santo tres libros. De la
 encarnaçion de Jesn Christo vn libro. De los ministerios vn
 libro. De los sacramentos seys libros. De la cura del pastor
 vn libro. De los ofiçios de los ministros tres libros. Del
 sobrepujamiento de Satiro su hermano dos libros. De la
 consolaçion de Valentiniano vn libro. De elegir obispo a los
 Verçelenses vn libro. En exameron seys. De la arca de Noe vn
 libro. Del santo Abraham dos libros. De Isac e del alma vn
 libro. Del bien de la muerte vn libro. De Jacob e de la vida
 santa dos libros. De sant Josep vn libro. De las bendiçiones
 de los patriarchas vn libro. De sant Dauid a Polgiano vn
 libro. De Elias e del ayuno vn libro. De sant Tobias vn
 libro. De la santa virginidad tres libros. De Naboth vn
 libro. Sobre los XI salmos XI tratados. [Sob]re el beati
 inmaculati vn libro. Sobre [Luc]asi X libros. Sobre las
 catorze epistulas [de sant] Paulo XIIII libros.

[ 15 ]
 Del
 dar de la capiella dos tratados. De la muerte de Theodosio
 vn tratado. Del sinbolo a los neophitos vn libro. De las
 biudas vn libro. De los entreponimientos e de la enfermedat
 del omne quatro libros. Setenta e siete epistolas a muchos.
 E avn setenta e çinco sermones llamadores.

 E agora dexa la estoria de fablar vn poco de sant Anbrosio
 e comiença a contar de la vida de sant Jeronimo. Capitulo
 quarto.
 Leese que sant Jeronimo fijo de Eusebio fue bautizado en Roma
 e enseñado lleneramente por letras griegas e latinas e
 ebraycas. E touo alongadamente la vida e el abito de los
 monges, e fincando sienpre virgen [en] pureza de la voluntad
 e abstinençia del cuerpo, (e) dexo a todos los que venieron
 despues del ensienplos muy grandes de santidad, asy que
 siendo de XXXIX años fue ordenado cardenal presbitero de la
 eglesia de Roma. E mientra estodiese en Roma por tres años
 en las santas letras, tanta bienquerençia gano en los
 pueblos, que por juyzio de dios era digno de ser papa. Mas
 commo denostase la hurgullia de vnos clerigos e monges, e
 ellos non sofriendolo le pusiesen asechanças, e fuese dende
 para Grigorio Nazenzeno obispo de Costantinopla, e fue del
 mas enformado en las santas escrituras. E despues que apriso
 del las santas letras fuese al yermo e fizo y gran
 abstinençia; en el qual logar quantas cosas sufrio, (e) dize
 el de sy mismo a Estochio. E pasados asy quatro años desta
 penetençia; fuese al castiello de Bethllem, e y tres(t)lado
 la biblia e otros libros de las santas escripturas, e muchos
 disçipulos sele ayuntaron. E çincuenta años e seys meses
 trabajo en el pro-

[ 16 ]
 posito santo e
 traslaçion de las santas escripturas. E vn dia a la ora de
 las biesperas estando sant Jeronimo con los frayres que oyan
 la santa leçion, adesora vino vn leon coxqueando e entro en
 el monesterio. E los frayres desque lo uieron, fusieron. E
 sant Jeronimo fuese para el e rresçibiolo asy commo a
 huesped. E commo el leon le mostrase el pie confondido e
 llagado, sant Jeronimo llamo los frayres e mandoles que le
 lauasen el pie e dilegentemente catar la llaga. E commo lo
 fiziesen, fallaron le la planta del pie llagada de espinas e
 començaron lo de guaresçer. E el leon guarido de las llagas
 torno en su fuerça e moraua entre ellos asy commo animal
 manso. E viendo san Jeronimo que dios enbiara el leon por
 prouecho dellos, por consejo de los frayres mando al leon
 que guardase al asno que les traya la (l)leña del monte, e
 que trayda la leña que lo leuase a paçer e lo aduxiese. La
 qual cosa fue fecha; en todo logar le era buen guardador e
 buen defendedor; e commo quier que el leon cada dia ouiese a
 buscar que comiese, sienpre venia con el a casa en las oras
 que solia venir. E acayçio vna vez que en paçiendo el asno
 adormiose el leon. E mercadores que pasauan con sus gamellos
 vieron al asno solo e leuaron lo. E quando el leon desperto
 e non fallo el asno, yua bramando a vna parte e a otra, e
 commo non lo fallase tornose muy triste a la puerta del
 monesterio, e con uerguença non entro dentro ado solia
 entrar. E los frayres commo lo vieron venir tarde e syn el
 asno, cuydaron que le aquexara la fanbre e que lo comiera. E
 non le querian dar la raçion que le solian dar, e dezienle:
 ve e come la otra parte que te finco del asnillo, e
 finchiras la tu golotonia. E dubdando sy lo comiera o non,
 fueron a los prados por saberlo. E commo non fallasen
 ninguna cosa, tornaron se e dixeron lo a sant Jeronimo. E el
 mando a los frayres, que el ofiçio del asno que lo diesen al
 leon; asy que tajauan la leña e cargauangela, e el trayla. E
 commo el leon lo soteniese paçientemente, vn dia acabada su
 obra que fazia salio al canpo andando

[ 17 ]
 de vna
 parte a otra deseando saber de su conpañero el asno que se
 feziera. Vio a lexos vnos mercadores que venian con sus
 camellos cargados, e el asno su conpañero venia delantre,
 que costunbre es en aquella rigion, que por que los camellos
 vayan mas derechos, ponen vna cuerda al cuello del camello e
 atan la al asno e echan lo delantre por que los otros
 camellos lo sigan. E quando el leon con[o]sçio el asno, con
 muy grandes bramidos dio sobre ellos, asy que todos los
 omnes fuxeron. E el leon bramando spantablemente e firiendo
 con la cola en tierra fuertemente los camellos spantados
 fizoles yr ante sy asi commo estauan cargados al monesterio.
 E commo los frayres lo viesen dexieron lo a sant Jeronimo. E
 el dixoles: hermanos, aparejad a los vuestros vespedes que
 coman e lauad les los pies e sobre esto esperad la voluntad
 de dios. Estonçes el leon començo andar muy alegre por el
 monesterio a vna parte e a otra commo solia, echandose a los
 pies de cada vno de los frayres falagante con la cola asy
 commo que pedia perdon de la culpa pasada, commo quier que
 el non fuese en ella. E sant Jeronimo sabiendo lo que avia
 de venir, dixo a los frayres: hermanos, aparajad las cosas
 neçesarias a los huespedes que vienen. E el esto fablando,
 vino a el vn mensagero que dixo que estauan huespedes a la
 puerta, los quales querian ver al abad. E commo el fuese a
 ellos, man a mano que ellos lo vieron, echaron se en tierra
 e querien le besar los pies, demandando perdon por la culpa.
 A los quales el leuantandolos beninamente mando que
 resçibiesen las sus cosas e que de lo ageno non tomasen. E
 ellos rrogaron mucho a sant Jeronimo que rresçibiese la
 meytad del olio por bendiçion, a los quales el apenas
 consentiendo a la porfin mando que lo tomasen. E los
 mercadores promitieron de dar cada año aquella metad del
 olio a esos frayres, e mas que farien a sus herederos que
 auien de ser despues de ellos que lo diesen de cada año por
 sienpre.


[ 18 ]
 
 Capitulo Vo. de los libros de san Jeronimo.
 E este san Jeronimo sabidor de tres lenguajes escriuio el
 nueuo testamento por gracia de la fe e treslado el viejo
 segund la verdat ebrayca. El solo de los dotores antiguos
 espuso todas las XVI profeçias, e avn treslado en nuestra
 lengua las obreziellas de algunos dotores g[rieg]os, e
 escriuio el todas estas cosas que son d[e]yuso escriptas. E
 siete tratados de[la] s[u es]pusiçion de la fe a Damaso
 papa. Del sin[bo]lo fecho en el conçilio Niçeno. Vn tratado
 contra los Pelagianos. Tres libros contra Joviniano. Dos
 libros contra Luciferiano. E vn libro contra el judio de la
 perpetua uirginidat de santa Maria. E vn libro contra
 Vigelançio. E vn libro contra Origenes (E) de la rresureçion
 de la carne (vn libro). E a Auito presbitero vn libro de los
 herrores de Origenes. A Panmachio e Oçeano vn libro. E
 contra Rrufino presbitero de Aquiloya vn libro. E [a]
 Agustino vn libro. E apologetico vn libro. E amonestadero a
 Juliano. De la penetençia al Rustico vn libro. E del
 luxurioso vn libro. E al papa Damaso desto que es escrito,
 varon de vna moger, vn libro. E de las doze quistiones a
 Ebedian vn libro. E de las quistiones de Simeon algasian o
 algusian vn libro. E de la

[ 19 ]
 corrunçion setenta en
 el salterio a la suma de Juan e Esretelam vn libro. E del
 omne acabado vn libro. E de la estoria de Joachin e de Anna
 vn libro. E de las XV señales del juyzio vn tratado. E de
 los nobles varones vn libro. E del prolongamiento de los
 logares vn libro. E de las entrepretaçiones de los nonbres
 ebreos vn libro. E de la muy buena manera de entrepetrar a
 Panmachio vn libro. E del estudio de las escripturas a
 Paulino vn libro. E de las quistiones ebraycas en el Genesy
 vn libro. E de las tres quistiones a Damaso papa vn libro. E
 de la vistidura saçerdotal a Fabiola vn libro. E de las
 quarenta e dos mansiones de los fijos de Y[s]rael vn libro.
 E de los siete grados de la eglesia a Damaso papa vn libro.
 De las quistiones ebraycas del libro de los reys dos libros.
 E de las quistiones del Paralipominon dos libros. E del
 rrimar sobre el salterio vn libro. E de los comentarios
 sobre el Eelesia(sya)stes vn libro. E sobre el Ysayas ocho
 libros. E sobre Jeremias XX libros. E sobre Ezechiel XIIII
 libros. E sobre Daniel vn libro. E sobre Joel vn libro. E
 sobre Osee tres libros. E sobre Amos tres libros. E sobre
 Abdiam vn libro. E sobre Jonan vn libro. E sobre Micheas dos
 li[br]os. E sobre Naum vn libro. E sobre [Ab]acuch dos
 libros. E sobre Sophonian vn libro. [E] sobre Ageno vn
 libro. E sobre Zacarias tres libros. E sobre Malachias vn
 libro. E sobre Matheo quatro libros. E sobre Marcho vn
 libro. E sobre la epistola a los Epheseos tres libros. E
 sobre la epistula a Tito vn libro. E sobre la epistula a
 Philemones vn libro. E de la vida de los clerigos a
 Nepoçiano vn libro. E el epitafio de Nepoçiano a Heliodoro
 obispo vn libro. E del establesçimiento del clerigo o del
 monje a Paulino vn libro. E de la vida del monge al Rrustico
 vn libro. E de la vida del elerigo a Oçeano vn libro. E de
 guardar la virginidad a Estochio vn libro.

[ 20 ]
 E a
 Mentiada virgen vn libro. E a Leta del establesçimiento de
 Paula su fija vn libro. E a la madre e a la fi[j]a morantes
 en Françia vn libro. E de la contienda de Susana uirgen
 consagrada del su decorrimiento. A Sabiano diacono decorrido
 vn libro. E a Geruchian de monogamia vn libro. E a Furia de
 guardar viubdad vn libro. E a Saluntia de la muerte de
 Nebridio vn libro. E a Paula(m) consoladero sobre el dormir
 de Blasilla vn libro. E a Panmachio del dormir de Paulina vn
 libro. E a Oceano de la muerte de Fabiola vn libro. E el
 epitaphio de santa Paula vn libro. E a Thirasio consoladero
 sobre el dormir de su fija vn libro. E a Mineruio e
 Alixandro (vn libro. E) de la rresureçion de la carne vn
 libro. E apologethico (e)a Panmachio. E a Eliodoro monge vn
 libro. E del menospreçiamiento del sieglo a Thesipotes vn
 libro. E a Dom(i)nio vn libro. E de las tres virtudes vn
 tratado. E de la muerte de Ozia e Samphi e calculo vn libro.
 E del esponimiento del psalmo XLIIIIo vn libro. E a
 Pri[n]cipia uirgen. Ssetenta epistulas breues a muchos. E
 diez sermones (de todas estas cosas).

 Capitulo VIo. E agora dexa la estoria vn poco de fablar de
 san Jeronimo e torna a contar de las flores de sant
 Anbrosio. De las costunbres del obispo, sant Anbrosio en el
 pastoral.
 El que la grracia dada a el del don deuinal la fizier[a]
 comun a todos, (las cosas) posidir la ha mas seguramente.

[ 21 ]
 El nonbre del obispo acuerde con el fazimiento,
 e el facimiento responda al nonbre, por que el nonbre non
 sea vano e el pecado grande, la onrra alta e la vida baxa,
 la profesion deyfica e el fazimiento non conuenible, el
 abito religioso e el prouecho non religioso, el grado alto e
 el andar feo, la catedra mas alta e la conçençia mas baxa,
 la fabla de paloma e la voluntad de gulpeja. Ca asy commo
 dezimos non ser ninguna cosa mas alta que el obispo, asi non
 ninguna cosa mas mesquina si perigla de la vida santa e sea
 tenido en pecado. Ca quanto el grado del obispo es mas alto,
 tanto la trabucança mas graue, e por tanto la gran alteza 
 deue auer gran cautela. Ca al que mas es dado, mas sera
 demandado, commo es escripto. Ca a las cosas buenas son
 mezcladas las malas, e los poderosos sufriran los tormentos
 poderosamente. Conuiene al obispo ser varon de vna moger,
 segund la letra que defiende el bigamo ser ordenado en
 obispo. E sy sobimos a seso mas alto, defiende que el obispo
 non tome dos eglesias. Ca sy el tu ojo fuere malo, e ç. Pues
 asy es, que faran los mienbros a los quales [es] tirada la
 luz de los ojos, que quier dezir, que fara la muchedunbre
 sseglar, quando vieren al obispo enbuelto en fazimientos non
 conuenibles e en deleytes vedados? mouerse an para fazer
 semejable, asy que non sea visto a ninguno non conuenible lo
 que al obispo es convenible, mas cuyden mas los omnes ser de
 alabar qualquier cosa que el obispo aya deleytable, nin dude
 ninguno fazer lo que el obispo faze syn dubda.


[ 22 ]
 
 Capitulo VII. de la atenprança e de la verguença. sant
 Anbrosio de los ofiçios en el libro primero.
 Los omnes aprenden primero lo que enseñen, e yo robado al
 saçerdoçio començe enseñar lo que yo mismo non aprendy, asy
 que deuo aprender e enseñar todo en vno, por que ante non me
 vago aprender. E que deuemos dezir mas que los otros o
 callar por que podamos fablar. Muchos vy caer en pecado
 ffablando e nunca por ventura callando. Sy por la palabra
 vagarosa es demandada la razon, quanto mas por el sermon de
 maldat es dada la pena. Desdende sy por el sermon vagaroso
 damos razon, veamos que non la demos por el callar uagaroso.
 Ca ay callar negoçioso asy commo el de Susaña, la qual mas
 fizo en callando que non ouiera fecho fablando. Ca callando
 delantre los omnes fablo a dios, nin fallo ningund juyzio
 mayor de la su castidad que callar. La conçençia fablaba, la
 boz non hera oyda; nin demandaua por sy el juyzio de los
 omnes, la que auia el testimonio del señor. La lengua sea
 somitida a la voluntad e aya frenos con los quales se pueda
 reuocar; el peso diga sermones a medida eximnados de
 justiçia, por que sea en el seso pesadura e en el sermon
 carga e en las palabras manera. Ca estonçe asecha el diablo
 mayormente quando vee en nos algunas pasiones de saña. Ca
 estonçe mueue criamientos e apareja lazos e ensiere los sus
 aguyjones por que mueua simientes de barajas. E el que es a
 sy mismo buen sabidor, non deue mouerse por cosas falsas nin
 pensar que

[ 23 ]
 aya mas carga en el mal dezir de otro
 que en el su testimonio. Yo por çierto non amo menos los que
 engendre en el euangelio que sy los ouiese avido por
 casamiento. Ca non es mayor la natura para amar que la
 graçia. Muchas vezes los que non son del linaje son amados
 por menester; la qual graçia non es ydonea para amar
 perpetuamente. E asy commo en los viejos es alabada la
 graueza e en los mançebos la alegria, asy en los mançebos la
 verguença commo por vna arra de la natura. E es a tener la
 verguença e en el fazimiento e en el mouimiento e en el
 andar. Ca el abito de la voluntad catase en el estado del
 cuerpo, e el movimiento del cuerpo es vna boz del coraçon.
 Son algunos que andando rremedan los abitos de los tacaños e
 asy commo vn manjar de ponpas semejantes los mouimientos de
 las ymagines, que quantas vegadas ponen el paso sean vistos
 gu[a]rdar vnas maneras tales. Nin asmo ser cosa o[n]esta
 andar corriendo, sy non quando ay razon de [a]lgund peligro
 e de algund menester der[e]churero. E sy en la natura [es
 al]guna cosa de pecado, enmiendelo la arte. E non tan
 señeramente non fablar ninguna cosa non fermosa, mas avn non
 deuemos oyr las tales cosas. Ca al que deleyta el oyr, mueue
 al otro a dezir. E la verguença paresçe mas en la fermosura
 del cuerpo, asy enpero, que non sea fecho por onrra mas
 synplemente, e mas menospreçiado que demandado, e non
 cubierto de vistiduras preçiadas, mas de comunales, en
 manera que non mengue(n) ninguna cosa al menester e a la
 onestedad, e non se llegue ninguna cosa al
 rresplandesçimiento. E la boz non sea afloxada, non que-

[ 24 ]
 brantada e non sonante ninguna cosa
 de fenbra, segund suelen muchos enfeñir por manera de
 graueza, mas guardar sienpre vna manera e vna regla de
 varon. E asy commo non alabo el son de la boz q[u]ebrantado
 e molle e el gesto del cuerpo, asy non quiero rremedar la
 natura rrustica. Ca asmo conuenir mayormente a los ofiçios
 eclesiasticos de los ministros foyr los convictes de los
 estraños, e por que los peregrinos ayan los ospitales, e non
 sea logar de denuesto. Non es menester a los mançebos
 rrequerir las casas de las biudas e de las virgines, se non
 por razon de vesitar, e esto con los viejos, asy commo con
 obispo, e si el menester es mas graue, con los presbiteros.
 O clerigo, por que non lees en aquellos tienpos que andas
 fuera de la eglesia, por que non vesitas a Jesu Christo, e
 por que non le fablas, e por que non le oyes? Ca fablamos le
 quando oramos, e oymos le quando leemos las oraçiones
 diuinales. E maguer que a las vegadas sean buenos los juegos
 onestos, enpero aboreçelos la rregla ecle[sia]stica e digo
 ser a fuyr todos los jue[gos.]

 Capitulo VIIIo de la justiçia e del bienfecho.
 E cuydaron algunos ser forma de justiçia, las cosas comunales
 por publicas e priuadas por suyas. Mas esto non es segund
 natura; ca la natura de todas las cosas a todos es en comun.
 Ca asy mando dios sser engendradas todas las cosas, que el
 pasçimiento e la tierra a todos fuese comunal. Pues asy es,
 la natura engendro derecho comun, e el mal tomar fizo al
 derecho privado. E non es probada largueza, si lo que da
 omne a vno, lo tire a otro.

[ 25 ]
 Nin aquella es
 libertad, si lo das por alabança mas que por misericordia.
 El tu talante pone nonbre a la tu obra, e commo lo tu fazes,
 asi es estimado. Vees que [as] juez moral; el mismo te
 aconseja e pregunta a la tu voluntad, commo tome la tu obra.
 Dize: non sepa la tu siniestra e ç. Gran culpa es sy
 sabiendolo tu pase mengua el fiel. Ca si a todos es deuida
 la misericordia, enpero mas al justo. Do la razon se
 manifiesta, e conosçese la persona, si el tienpo costriñje,
 mas largamente se deue dar la misericordia. Nin es abariento
 por que demande mucho; nin quiere ser derramadas las
 rriquezas en vno, mas ser despensadas. E aun es aquella
 liberalidad de alabar, que non menospreçies los cercanos de
 la tu semiente, si los veas menguados. Ca mejor es que
 acorras tu a los tuyos, a los quales es verguença de
 demandar a otros, enpero non que ellos se fagan peores por
 que tu les puedes dar. E non deue ninguno auer verguença, si
 de rrico sea fecho pobre, mientre da al pobre. Ca Jesu
 Christo fue fecho pobre, commo fuese rrico, por que por su
 pobreza fartase a todos. Dize: el que mucho ouiere non aura
 e ç. El que mucho oro ha, non es abondoso, ca non es nada
 que quier que es en el sieglo; e el que a poco non menorgie,
 ca non pierde nada. Ca sin prolongamiento es la cosa que
 toda es prolongamiento. E avn puede ser entendido asi: el
 que mucho a e non da non abonda; ca quanto quier que gane,
 sienpre ha mengua el que mas codiçia; e el que a poco non
 mengua; ca mucho es lo que farta al pobre. E avn en el dar
 es a pensar la hedat e la flaqueza, e aun muchas vegadas es
 verguença la que descubre a los nobles, por que des mas a
 los viejos

[ 26 ]
 e a los flacos e los que non pueden
 trabajar e buscar de comer. E fermosa cosa es tener razon
 por aquel el qual pedio algun bien, sy caye en menester. Ca
 qual cosa es tanto contra el oficio, commo non dar lo que
 tomas? Ca apenas conuiene a ninguno non dar, e non conuiene
 non rretornar. E asmo ser a tornar con mas abastosa medida,
 e galardonar el vso del bien fecho. Ca el que primero dio
 por tienpo, primo es por vmanidat. E avn la tierra amonesta
 ensienplo de vmanidat, la qual da frutos los quales tomas, e
 da amucheguado lo que toma. E en la gran bienquerençia es,
 la qual, aun a si non de nada, da mucho.

 Capitulo IX. de la fortaleza [e] de la sabiduria.
 La fortaleza syn justiçia es materia de maldat. Dauid nunca
 mouio batalla, sy non primero mouido, e primo aconsejado del
 señor; ca ouo en la batalla a la sabiduria conpañera de la
 fortaleza. Por tanto en todas las batallas fue vençedor
 fasta la gran vejez. E el que puede e non tira la
 [in]justiçia del conpañero, tanto es en el pecado, commo
 aquel que la faze. Aquella en verdat es llamada fortaleza,
 por la qual cada vno vençe a si mismo e tiene la saña, non
 se emnoblesçe por ningunos deleytes, non se turba por las
 cosas contrarias, nin se ensalça por bienandanças, que se
 trae enderedor commo por viento por mudamiento de
 desuariadas cosas. En dos maneras se cata la fortaleza del
 coraçon. La primera fuerça del es, que las fuerças del
 cuerpo aya por pequennas e menospreçielas asy commo si sean
 demas. La segunda es, que siga fasta el fecho con entençion
 noble del

[ 27 ]
 coraçon aquellas cosas, que son
 grandes, e las que am onestad e lo que es visto mas
 poderoso, e asy ponga la voluntad en ellas, que que quier
 que acayçiere, por que los omnes se suelen quebrantar, non
 lo sienta asy commo mas fuere. Ca pertenesçe al fuerte
 coraçon e diligente, poner ante sus ojos lo que puede
 acaesçer, e pensar que deua fazer, si asi acayçiere. E cada
 vno conosca su engaño, e lleguese a aquello que entendiere
 que es a el conuenible. Ca vno es mas aparajado para leer, e
 otro mas graçioso para cantar, otro mas conuenible para el
 sacramento. El saçerdote vea todas estas cosas, e aquel
 ofiçio de a cada vno, lo que conuenga. Ninguno non enseñe
 nin se dexe lisonjar; ca lo vno es de maldat, lo al de
 vanidat. Nin menospreçie lo que sienta del cada vno,
 mayormente el varon bueno; ca asy aprende dar rreverençia a
 los buenos. Ca menospreçiar los juyzios de los buenos o es
 de maldad o de disuluçion. E el buen catador tiene mientes
 en el coraçon, que el apetito non pase la razon nin la
 desanpare nin la turbe nin la eche. Çierto ofiçio es guardar
 el deposito e tornarlo; mas a las vegadas fazese mudamiento
 o por tienpo o por menester, que non sea ofiçio tornar lo
 que tomares; commo si alguno dando ayuda a los estraños
 contra la tierra demande auer por los enemigos; o si los des
 a alguno, commo sea presente el que los tome; o si des al
 que se ensaña e non puede guardar; o si non niegues al loco
 el cochiello que te dio, con el qual si el mate a alguno,
 non es contra el ofiçio auergelo dado? E non es contra
 ofiçio, si tomes las cosas que sabes que son de furto, por
 que sea engañado el que las perdio? E aun es contra ofiçio a
 las vegadas guardar la jura promitida, commo en Herodes, que
 mato a san Juan por non negar lo que auia prometido.


[ 28 ]
 
 Capitulo X. de la bondat e la liberalidad. sant Anbrosio
 en el libro segundo.
 Tanto es el esplandor de onestidat, que la bienandança de la
 conçençia faga la vida bienauentorada e la segurança de
 perdon. Llanamente bienauentorada es la que non es estimada
 por juyzios agenos, mas es entendida por sesos publicos asi
 commo juez de si misma; nin rrequiere muchas open[i]ones por
 ninguna merçed, nin teme por el tormento. Gradesçible es a
 todos la bondat, e non ay ninguna cosa que tan refez se de a
 los sesos vmanales. E quien se da al consejo de aquel el
 qual non cuyda que sepa mas que el? O commo podras juzgar
 que te mejor [por] consejo, el qual non es tan bueno por
 costunbres? Sobre mi deue ser al que yo me quiero dar. O
 cuydare aquel ser ydoneo para que me de consejo el que non
 lo dio a si mismo, e cuydare que entienda a mi el que non
 entiende a sy, el coraçon del qual ocopan los deleytes, e lo
 vençe la cuydiçia, e lo subjuga la auareza, e lo perturba la
 codiçia, e lo quebranta el miedo? Commo es logar de consejo,
 do non ay logar de fulgura? Gran libertad es redemir
 captiuos e sacarlos de las manos de los enemigos, e tirar
 los omnes de la muerte e las mogeres de la torpedat. Ay
 doble liberalidat; la vna que ayuda por ayuda de cosa, que
 quier dezir por vso de auer; la otra por obras e por dar
 consejo; e es muchas vegadas mucho mejor e mucho mas clara.
 Ca refez se espiende el auer, los consejos non se vazian,
 mas acreçienta[n]se por vso; e el auer menguase e ayna
 mingua e desfallesçe la beninidad, que quando quisieres dar
 a muchos, falles menos, e muchas vegadas te mengue lo que
 diere[s]

[ 29 ]
 a otro. Mas el dar del consejo, quanto
 mas dieres, tanto mas rretornas e torna a la su fuente. Ca
 la libertad de sabiduria decorre en sy misma, e quanto ese
 diere a mas, en tanto se faze mas usado lo que finca. E es a
 tener la manera de liberalidat, e muchas vegadas deuese omne
 apresorar. E por ende es dicha manera, por que lo que bien
 fazes, cada dia lo fagas, nin lo que das non lo tires al
 menester; e por tanto es dicho que se apresure, por que
 mejor obra el dinero en el comer del pobre que en el saco
 del rico. Pues asy es, guardate que non ençier[r]es entre
 los tus sacos la salud de los menguados, e sotierres asy
 commo en momento la vida de los pobres. Pudiera por çierto
 Josep dar todas las riquezas de Egipto e derramar los
 tesoros reales; mas mas quiso vender el trigo que darlo a
 los pobres; ca sy ouiese dado a pocos, ouiera minguado a
 muchos, e prouo aquella libertad, que abondo. E el buen
 varon a las vegadas afloxar de lo suyo non tan solamente es
 de libertad, mas avn de prouecho. Ca en comienço dexarse de
 la pelea es grran bien; desende se acreçienta la amistad, la
 qual a muchos prouechos. E çierta cosa es, que ninguna cosa
 de ydolo nin enfinidad non es de verdadera virtud, e non
 atura mucho; quando el inuierno comiença tenprano, adelantre
 sueluese e desfazese asy commo florezilla; mas lo que es
 verdadero e çierto e linpio, fundase por alta rayz. Por
 ventura el rico es por ende mas onesto, por que [a] aquello,
 con que muchas vegadas se pierde la onestidat? ca a mas que
 guarde que non que posea. Ca aquello posidimos, de lo que
 vsamos; lo que adelantre es vsado, non ha en todo fructo de
 possesion, mas peligro de guardar. El menos-

[ 30 ]
 preçiamiento del auer es forma de justiçia.
 El que enbio los apostolos syn oro, ayunto las eglesias syn
 oro. Oro a la eglesia, non por que lo guarde, mas por que lo
 de. O saçerdote, e non te ha a dezir el señor: por que
 sofriste que peresçi[esen] tantos pobres de fanbre? E çierto
 auias oro en los vasos de la eglesia, e non dauas limosna a
 los pobres. Mejor fuera que guardases los vasos de los
 viuientes que de los metales. Que as a dezir: temi que
 falesçiese en el tenplo de dios el afeitamiento? Responderte
 a: los sacramentos non demandan oro, nin plazen por oro las
 cosas que non se conpran por oro. El afeitamiento de los
 sacramentos es redenpçion de los captiuos. Aquel es
 verdadero thesoro de dios, el que obra lo que obro la su
 sangre. Estonçe conosco el vaso de la sangre del señor,
 quando en el vno e en el otro veo la redençion, por que el
 caliz redima del enimigo los que la sangre redimio del
 pecado. Enpero men[e]ster es, que non salga de la eglesia la
 forma de beuer figuradiz, por que non se torne a huesos
 descomulgaderos el ministerio del santo caliz. E por çierto
 pecado es, sy alguno ponga estas cosas en su prouecho; mas
 sy lo da al pobre, redime captiuo, e misericordia es. Avn
 conuiene quebrantar e vender aquestos vasos de la eglesia
 aun començados. E çierto aquello es a catar diligentemente,
 que los depositos de las biudas finquen non coronpidos e
 sean guardados syn ningun daño; non tan señeramente de las
 biudas, mas de todos; ca la fe deue ser dada a todos; mas
 mayor es la razon de las biudas e de los huerfanos.


[ 31 ]
 
 Capitulo XI. del vagar con fructo e de la piadad. sant
 Anbrosio en el libro terçero.
 Non fue Sçipio el primo que sopo non ser solo, siendo solo;
 sopolo ante del Moysen, el qual commo callasse, llamaua, e
 commo estouiese vagaroso, lidiaua, e con manos vagarosas
 vençia los enemigos. Pues asy es, estando callando fablaua,
 e estando uagaroso obraua; e las obras de quien fueron
 mayores que los uagares deste? E quando esta el justo solo,
 pues sienpre esta con dios? E quando esta sin negoçio el que
 non es syn merescimiento por el qual se acaba el negoçio? E
 en quales logares es minguado al qual todo el mundo es
 posesion de riquezas? Demandan algunos, sy algund sabio
 puesto en tormento pueda tirar la tabla al otro tormentador
 non sabio, sy lo deua fazer. A mi por çierto mager me sea
 visto segund uso comun el sabio escapar mas
 aprouechablemente del tormento, enpero non me semeja que el
 varon christiano e justo e sabio deua demandar para sy la
 vida por muerte agena, asy commo sy alguno le salga el
 ladron armado e lo fiera, e el non lo pueda ferir, que por
 ventura mientre defiende la salud, sy ensuzie la piadad. E
 desto en el euangelio ay sentençia manifiesta, do dize:
 esconde el cuchiello, ca todos los que tomaren cuchillo, por
 cochillo perezran. Qual ladron mas desatestimoniable que el
 persegidor de Jesu Christo? e enpero non quiso Jesu Christo
 defenderse de los persigidores por llaga, el que auia venido
 a sanar las nuestras llagas por su llaga. E por que se juzge
 mejor que otro, commo el varon christiano deua abanponer a
 sy al otro e non enpeezçer le en ninguna cosa nin apropiar a
 sy el preçio del su meresçimiento? O tu que ascondes los
 trigos, por que tornas a engaño el

[ 32 ]
 perdon de la
 natura? por que as enbidia por usos del omne? por que
 minguas a los pueblos? por que deseas la mingua? Trabajaste
 de la fanbre publica; andas cercando el men[e]ster del trigo
 e la mengua de las viandas; lloras por el buen tienpo, e
 asechas quando sera el año mañero, e alegraste por que
 vendiste estonçe la tu mies, e entonçe llegas tu rriquezas
 de la mesquindad de todos. E tu dizes que el latroniçio es
 soberano mal, e yo esto llamo logro. Aquellos tienen que son
 tienpos de ladronia, a los quales commo duro asecha(n)dor 
 sacas las entrañas. E acreçientase el preçio asy commo
 amontonado por suerte del logro, e la tu ganançia es en daño
 publico. Josep paresçio santo a todos, mas fizo ayuda
 perdurable, e non gano nada para sy, mas ordeno por
 ordenaçion sana, commo se vençiese la fanbre que auia a
 venir. E non dexamos los canes estar ante la mesa syn los
 fartar, e echamos los pobres.

 Capitulo XII. de la fialdad e de la amistad.
 Los varones santos por su talante a[s]man a los otros, e por
 que es amiga dellos la verdat, cuydan que non miente
 ninguno; non saben que es engañar nin pueden auer sospechoso
 lo que ellos non son. De aqui dize Salamon: el inoçente cree
 a toda palabra. Que quier dezir inoçente non saber commo
 enpeezca, e sy alguno dize mal del, enpero de todos juzga
 bien, el qual cuyda ser fe en todos. Cada vno diga palabra
 synple; non enduga al hermano por mal dezir de palabras; non
 prometa ninguna cosa non onesta, e sy lo promitiere, mas
 sofrible es non fazer lo prometido que fazer lo que es
 torpe. E muchas

[ 33 ]
 vezes lo prometen por juramento,
 e commo sepan que non lo daua prometer, enpero por la jura
 fazen lo que prometieron. Commo Herodes que prometio
 torpemente galardon a la saltadera, fago lo cruelmente.
 Quanto fuese mas sofrible el perjurio que el juramento,
 enpero sy pudiese ser perjurio, la qual cosa auia jurado
 siendo enbriago e promitiolo entre las conpañas de los
 saltantes. E es trayda la cabeça del profeta en el tajador,
 e esto es asmado ser de fe, lo que fue de lucura. Nin nunca
 creere, que Jepte non aya promitido locamente, que
 sacrificaria a dios que quier que fallase de dentro de su
 casa, commo el se aya rrepentido del voto despues que fallo
 a su fija. El promitimiento duro, la paga mas cruel, la qual
 auia menester llorar aun eso mismo que la fizo. Non pudo
 acosar al varon el qual auia menester conplir lo que auia
 promitido; enpero es mesquino el menester que se paga
 matando a su fija. Non puede ser amigo al omne el que a dios
 aya seydo non fiel. La amistad es guarda de piedat e maestra
 de egualdad, que el mas alto se faga egual al mas baxo e el
 mas baxo al mas alto. Ca (a) la amistad non puede ser entre
 las costu[n]bres desacordables. Ca que cosa es el amigo, si
 non conpañon de amor, al qual ayuntes el tu coraçon e asy
 los mezcles, que qu[i]eras fazer de dos vna cosa, al qual te
 comiendes commo a ty mismo, del qual non temas ninguna cosa
 e non demandes ninguna cosa non onesta? Ca la amistad non es
 alquilada, mas llena de fermusura e de graçia e de virtud. E
 a la fin mejores son las amistades de los menguados muchas
 vezes que de los ricos, e muchas vezes los ricos son syn
 amigos, que an los los pobres. Ca non ay verdadera amistad,
 do ay lisongia engañosa. E aun siendo ausentes, engraçian

[ 34 ]
 muchas vezes a los ricos, e contra el pobre non
 ay ninguno enfiñido. Verdadera cosa es que quier que es
 dicha a los pobres; en esta amistad non ay enbidia. E dize
 el señor: vos mis amigos sodes sy fizierdes e ç. Dionos
 forma de amistad la qual sigamos, conuiene saber que fagamos
 la voluntad del amigo, que descobramos al amigo las nuestras
 poridades, quales quier que tenemos en los pechos, [e]
 sepamos las sus poridades. Ca non encubre ninguna cosa el
 amigo sy verdadero es.

 Capitulo XIII. de las injurias fechas a sant Anbrosio e de
 los sus fechos. Pro(po)spero en las coronicas.
 E en el año ante dicho segundo de Theodosio Justina madre de
 Valentiniano fazia muchas enjurias contra sant Anbrosio e
 contra toda la eglesia de Mediolano.
 
 Paulino. E despues que morio Justina, commo justiçiase vno
 que dezian aruspex por mal que auia fecho, començo confesar,
 ca daua bozes al angel que le daua mayores tormentos, el
 qual guardaua a Anbrosio, por que en los tienpos de Justina
 subio ençima la eglesia e sacrifico en medio de la noche por
 mouer la aborrençia de los pueblos contra el. E aun
 confesaua, que el auia enbiado los demonios que lo matasen,
 e los demonios auer dicho, que tan solamente non podian
 llegarse a el nin a las puertas de la casa do fincaua, por
 que vn fuego non sobrable guardaua aquella cosa, asy que aun
 estando lexos se quemaua[n]. E aun otro llego fasta el lecho
 del saçerdote leuando vn cochiello, por que lo matase; mas
 commo alçase la mano apretando el cochiello, finco la mano
 enduriçida. E por

[ 35 ]
 ese mismo tienpo commo vn varon 
 noble e bueno leuase al obispo vn su moço notario, el qual
 tenia el demonio, saliendo de la çiudat dexolo el demonio
 timiendo ser aduzido al santo varon; asy mientre el moço
 estudo en Mediolano con el obispo, non paresçio en el
 ninguna menaza del diablo; mas despues que salio de
 Mediolano e llego çerca de la çiudat, çomençolo a tomar
 aquel mismo spiritu. El qual preguntado de los (moços)
 exorçistas, por que non lo tomara en Mediolano, confeso que
 timio a sant Anbrosio e que se fue fasta tienpo; e quando se
 torno el moço, que vrno al vaso en que solia estar. En las
 partes de oriente en vn castillo fue quemada de los
 christianos vna sinoga de los Judios, por que los Judios
 fazian despesar a los monges christianos. Deste fecho el
 conde de oriente enbio recontar estonçe a Theodosio
 enperador. La qual querrella rresçibida mando el enperador,
 que fiziese el obispo con de cabo la synoga. E commo sopiese
 sant Anbrosio este mandado, enbio vna epistula al enperador,
 que reuocase lo que auia mandado; el qual si non fuese dino
 que fuese oydo del, o non fuese digno de ser oydo por
 aquello, o al que el encomendase las sus pre(di)garias;
 deziendo que estaua aparajado tomar la muerte por tal
 negoçio, que por su mengua que non lo afrontase, non fiziese
 malo al enperador, el qual auia mandado cosa tan syn derecho
 contra la eglesia. E despues tornose de Aquileya do estonçe
 era para Mediolano. E estando el enperador en la eglesia,
 tracto dese pleyto en el pueblo. En el qual tratado fablo al
 [enperador] en persona del señor: yo te fiz de postrimero
 enperador; yo te di la hueste de tu enemigo; yo te
 establesçi de la tu semiente sobre la catedra de los reys; e
 tu das verguença

[ 36 ]
 de mi a los mis enemigos? Al
 qual desçindiente de la finiestra dixo el enperador: obispo,
 oy propusiste contra nos. E el respondio, que non fablara
 contra el mas por el. Asi que gano, que reuocase lo que auia
 mandado; nin quiso primero llegar al altar, si primero non
 juzgase, que fiziese aquello; e quando lo promitio de cabo
 con juramento, çelebro el saçerdote los ministerios
 diuinales. E vno que dezian Pansophilo, fijo de vn varon muy
 noble, el qual era pequenno, commo trabajase por el espirito
 malino, sanado es por oraçion de amenudo e por el poner de
 la mano del saçerdote; desende morio por enfermedat que le
 vino. La madre del qual llena de fe tomo al fijo e puso lo
 en el lecho del saçerdote non estando y el. E tornando se el
 saçerdote y doliendose de la madre e asmando la fe della,
 semejando a Heliseo puso [se] sobre el cuerpo del infante, e
 al que fallo muerto tornolo viuo orando. Al qual infante avn
 le escriuio vn libello, por que lo que non pudia saber por
 mançebia de la hedad, sopiese leyendo. E vna vegada venieron
 muchos caualleros enbiados de Stilicon conde, por que
 robasen de la eglesia a vno que dezian Cresconio. El qual
 commo fusiese al altar del señor, cercolo a rededor el
 obispo con sus clerigos por defenderlo; mas la muchedunbre
 de los caualleros, los quales auian caudiellos de los
 Arianos, pudo mas que los pocos; e tomando a Cresconio
 tornaron se al palaçio muy alegres, e dexando grrand lloro
 en la eglesia, el saçerdote derribado e llorando
 alongadamente ante el altar del señor. E commo tornandose lo
 contasen a aquellos de quien fueran enbiados, vinieron
 leones pardos dando grandes saltos al logar donde estauan
 los que auian vençido en la eglesia e dexaron los
 despedaçados grauemente. La qual cosa viendo

[ 37 ]
 Stelicon,
 mouido es a penetençia, asy que muchos dias fizo sacrifiçio
 al saçerdote, e dexo syn daño al que auian leuado de la
 eglesia; mas por que hera culpado de muy graues pecados e
 non se podia enmendar en otra manera, enbiolo en
 desterramiento, e despues de poco ouo perdon. E por ese
 mismo tienpo commo fuese al palaçio e lo(s) seguiesemos por
 el logar del ofiçio nuestro, vno que dezian Teodolo notario,
 el qual despues gouerno la eglesia de Utines con grran
 gracia, rrixose por vno que cayo e yazia en tierra
 derribado. E dixo le el saçerdote: tu que estas, vee que non
 cayas. E esto dicho luego aquel que se rixo por la cayda del
 otro, doliose por la suya.

 Capitulo XIIIIo. de la naçençia de sant Agustin e de los
 her[r]ores de la su mançebia.
 En aquel tienpo sant Agustin commo fuese Manicheo conuertio
 se a la fe derecha por sant Anbrosio. Sigiberto de los sus
 fechos. Este Agustino fue de la prouinçia de Africa e de
 çiudat de Cartaina, e venia de muy buena sangre. Fue enbiado
 a la escuela, e fue ensen[n]ado muy lleneramente; aborresçia
 las letras griegas en las quales aprendia, e amaua asaz las
 latinas. Asy que amonestandolo la madre Monicha santa que se
 bautizase, non querriendolo el padre Patriçio gentil, fue
 alongado el su bautismo. E el siendo ya mançebo,
 sobrepojaron la su cabeça las matas de luxurias, e non auia
 mano que las derraygase; ca mucho se esforçaua su padre, non
 qual que creçiese a dios e que casto, mas que fuese muy bien
 fablado. Entre tanto vino a vn libro de Ciceron, el qual
 contenie

[ 38 ]
 el amonestamiento para philosofia e es
 llamado Ortensio. Aquel libro mudo el su talante e mudo al
 señor las sus pregarias e los deseos e fizo otros los sus
 deseos. E era estonçe de XIX años, muerto el padre ante de
 dos años. Semejole vil apresoradamente toda la esperança
 vana e codiçiaua la non mortalidad de sabiduria por
 calentura non creyble del coraçon, e començose a leuantar
 para tornar a dios. E este solo quexaua entanto doliente,
 que en aquel amonestamiento non era el nonbre de Jesu
 Christo, que aun en la noche de la madre beuia peadosamente
 el su coraçon tierno e rretenia lo altamente, e que quier
 que fuese sin este nonbre, mager que fuese fermoso dicho e
 verdadero, non lo tomaua todo. Entre tanto aduzi(en)do es
 fasta aquellas mentiras, que criese llorar el figo quando lo
 tajan e el arbol su madre con lagrimas de leche; e aun sabia
 algun poco la secta de los Manicheos. Por ende lloraua mucho
 por el su madre al señor. E vio ella vn sueño, que auia con
 sigo el fijo e que tenia en casa vna mesa misma con la
 madre; la qual cosa ella non queria tener con su fijo mesa,
 denostando las blasfemias del su herror. E violo estar en
 vna liña e venir a ella vn mançebo rresplandesçiente e
 alegre e rriendosele. A la qual le demandaua, por que estaua
 triste; e ella rrespondio: lloro la perdiçion de mi fijo
 Agustino. Estonçe mandole el que estodiese segura e
 amonestola que touiese mientes, e virie que do ella estaua y
 estaua su fijo. E quando ella cato, violo estar en esa misma
 liña çerca sy. E despues que rreconto al fijo la vision, e
 el deziale que non desesperase (que a aquello) que auia e
 venir a lo que el era; dixol ella: non es dicho a mi: y
 seras, do es tu fijo; mas: do tu, y tu fijo. Desende pasaron
 IX años, en los quales el fue tenido de aquel limo. Enpero
 commo aquella biuda casta e piadosa e mesorada, las quales
 cosas ama dios, ya alegre por sperança, mas non mas perezosa
 en gimimiento, lloro todas las oras de las sus oraçiones
 llorar a dios las sus pre-

[ 39 ]
 garias del
 fijo, e entrauan delante dios, el qual le dio otra
 rrespuesta por vn gran obispo. Al qual commo rrogase la
 madre, que deñase fablar con su fijo e echar los sus
 errores, non quiso, mas rrespondio, que el avn era non
 enseñable, por que estaua inchado por noueza de aquella
 eregia; e dixole: avn dexalo e rruega tan solamente por el a
 dios; el liendo fallara que herror sea aquel e quanta
 maldad. E commo el le dixiese esto, ella non lo queria
 escuchar, mas rrogaualo llorando que lo viese e fablase con
 el. Estonçe el enojado dixole: ve de mi asy auiuada; non
 puede ser, que el fijo destas lagrimas perezca. La qual
 palabra asy la tomo ella, commo si sonase del çielo.

 Capitulo XV. de los estudios de sant Agustin e de la
 dotrina seglar.
 En aquellos años tenia vna moger, la qual con[o]sçiera non
 por ligitimo casamiento, a la qual enpero guardaua su
 verdad. E enseñaua en ese tienpo la arte rretorica; queria
 auer buenos disçipulos e ensen[n]auales los engaños sin
 engan[n]o. E auia vn amigo el qual auia conprado muy caro
 por conpañia de los estudios e su egual en años e en la
 mançebia. E este sant Agustin auia enclinado de la fe
 verdadera que tenia a las fabliellas vanagloriosas, por las
 quales lo lloraua la madre. Mas commo el ouiese la fiebre e
 estouiese desesperado, bautizado es, e sant Agustin non auia
 cuydado. Despues fue sanado, e despues vino le la fiebre con
 de cabo e morio. Por el qual dolor fue entenebresçido el
 coraçon de sant Agustin, e que quier que vaya erale muerte,
 e la tierra le era tormento, e que quier que con aquel auia
 parti-

[ 40 ]
 çipado, tornaualo en gran
 tormento. E sobre esto escriuio tres libros del fermoso e
 del aparajado, departiendo la fermusura por si mismo, e el
 aparajado, la qual cosa conuiniese, e alguna cosa enprestada
 al muy mas fermoso orador de la çiudad de Roma, al qual auia
 conoçido non por cara, mas amaualo por fama de la su
 dotrina. E auia estonçe o de XXVI o de XXVII años, quando
 escriuio aquellos volumenes. E aun entendia los libros de
 las liberales artes, los que podia leer, e que quier que era
 de la arte de rrazonar e de fablar e de las medidas de las
 figuras e de la musica e del cuento, aprendiolo sin gran
 graueza non enseñandogelo ninguno. En el año XXIX de la su
 hedat auia venido a Cartayna vn obispo de los Manicheos, que
 auia nonbre Ffausto, gran lazo del diablo, enseñado por
 artes liberales. E por que sant Agustin auia leydo muchas
 cosas de los philosophos, disputaua con los dichos
 Manicheos; el qual auia escripto muchas cosas desacordando
 abastadamente, e non le venia la razon. Los sus libros
 dellos son llenos de fabliellas del çielo e de las estrellas
 e del sol e de la luna. Las quales enpero despues que
 Agustino las departio, aquel non oso mas dezir, e asi
 partiose vençido. E despues desto, non sabiendolo la madre,
 entro en vna naue de noche e fuese callando a Roma. E y
 enseño la arte rretorica. Despues desto enbiado es dezir de
 Mediolano a Roma al mayoral de la çiudat, que buscase vn
 maestro de la arte rrethorica e lo enbiase a Mediolano.
 Estonçe Simacho mayoral enbio a Agustino maestro probado, e
 vino a Mediolano al obispo sant Anbrosio, conosçido en todas
 las tierras en buenas cosas. El qual lo resçibio commo padre
 e amo la su venida asaz obispalmente. E començolo amar sant
 Agustin, e acostauase a las sus palabras e delectauase por
 [la] mansedunbre del su sermon. Entre estas cosas vino a el
 la madre, fuerte por piadad, sigiendolo por mar e por tierra
 e en todos los periglos segura de dios. E dixo le sant
 Anbrosio, que ya non era

[ 41 ]
 Manicheo, mas nin
 catholico christiano. Estonçe ella fiando dixo: creo en Jesu
 Christo, que ante que desta vida salga, lo vere christiano
 fiel. E derramaua pregarias e lagrimas a dios por el. E
 amaua ella a sant Anbrosio commo a angel de dios, por que
 sabia que por el auia venido su fiio [a] aquella dubda. E
 cada dia del domingo lo vya sant Agostin, que dezia la
 palabra de dios al pueblo; e fablaua con sus amados amigos
 Nebridio e Alippio muchas quistiones.

 Capitulo XVI. de la contreçion de las sus lagrimas.
 E destos Alippio era desa misma manera que el, de gran
 linage, e era menor que el de años. A este auia fallado
 Agustino en Roma e se auia allegado a el, e con el auia ydo
 a Mediolano. E otrosy Nebridio dexada su tierra vezina de
 Cartaina era ydo a Mediolano demandando Agustino. El qual
 fallado, estauan los tres dubdando en el consejo, que manera
 tomarian de la vida. E commo estouiesen en casa Agustino e
 Alippio, e non estudiese y Nebridio, vino a ellos Ponçiano,
 vn çiudadano donde eran ellos, en quanto era Africano; e el
 recontando començaron fablar de Antonio egipçiano monge, el
 nonbre del qual claresçia esçelentemente en los sieruos de
 dios. E ellos marauillauan se oyendo por el arremenbramiento 
 tan reziente e por tamañas marauillas çerca de su tienpo. E
 desende tornaron a fablar a las greyes e costunbres de los
 menisterios, de los quales ellos non sabian nada. E commo
 Pontiano fablase tales cosas, gemia sant Agustin e
 confondiase por verguença espantable. E el sermon acabado e
 la razon por que aquel veniera, fuesse. E sant Agustin
 començo açotar su alma, e turbado en la cara llamo Alippio e
 dixole: que sofrimos? que es esto que oyste? Leuantanse los
 non enseñados e roban el çielo,

[ 42 ]
 e nos con
 nuestras dotrinas somorguiamos nos en el infierno. E commo
 esto dexiese, Alippio espantado tenia mientes en el; ca non
 dezia palabras acostunbradas; ca mas fablaua el su coraçon e
 la fruente e las quixadas e los ojos e el color e la manera
 de la boz, que non las palabras que dezia. E asy tremia por
 spiritu e estaua muy turbado e acusaua a sy mesmo. E Alippio
 estaua al su costado e pensaua que era doliente. Entre las
 palabras del acusante sse vino gran tenpestad de lagrimas; e
 non pudiendo detenerse y leuantose muy a priesa donde estaua
 con Alippio, ca la solidunbre mas conuenible le era para el
 negoçio de llorar, e apartose. E Alipio finco do estaua
 primero muy marauillado. E sant Agustin echose so vn arbol
 de vna figuera non se en que manera, e solto las lagrimas, e
 salieron los rios de los sus ojos, sacrefiçio rresçib[ib]le
 a dios. E non por estas palabras, mas fablo mas cosas en
 esta sentençia: E tu señor, [fasta] quando, fasta quando te
 ensañas señor en la fin; nin te arremienbres de las nuestras
 maldades antiguas. E daua bozes doloridas e lloraua con muy
 amarga contriçion del coraçon. E muy ayna oyo boz con canto
 dizente asy commo de moço e que se rrepetya muchas vezes:
 tirate lee, tirate lee. E luego con cara mudada conmenço a
 pensar muy atentamente e non entrepetrando otra cosa sy non
 que le era mandado diuinalmente, que abriese el libro e
 liese lo primero que fallase. E abrio e leyo callando vn
 capitulo por el qual fueron llenos los sus ojos de lagrimas,
 e dezia: non en solazes e enbriaguezes e en los leches e ç.

 Capitulo XVII. del su estudio en los santos libros e del
 su bautismo.
 Luego con la fin desta sentençia, asy commo sy fuese
 derramada luz de ssegurança al su coraçon, fuxeron todas

[ 43 ]
 las tiniebras de dubda. E fuese a la villa
 gozandose con todos los suyos. Leya los psalmos de Dauid
 enseñado con Alippio nueu[o] en la fe, e allegandosele 
 sienpre la madre con abito de moger, con fe de varon, con
 segurança de cordero, con caridad de madre, con piadat
 christiana. Leya e cobdiçiaua asaz las letras dulces de la
 miel del çielo e lunbrosas de la lunbre de dios. Ca refreno
 dios la enfermedat del su acatamiento resplandiçiendo en el
 fuertemente, e fallose que estaua lexos de dios en el
 rregnado de semejança, asi commo si oyese la boz de alto que
 dezia: manjar so de los grandes; creçe e comer me as, nin me
 mudaras tu commo manjar de la tu carne, mas tu te mudaras en
 mi. Pues asy es, sentio e prouo non ser marauilla que al
 paladar non sano pena es el pan, el qual es bueno al sano, e
 a los ojos enfermos abor[r]esçible es la luz, la qual es
 amable a los sanos. E demandaua carrera de conp(a)rar la
 fortaleza, e qual cosa seria conuenible para usar de dios,
 nin la fallaua, fasta que abraçase el mediador de dios e de
 los omnes, omne Jesu Christo, el qual es dios sobre todas
 las cosas, bendito para sienpre jamas, que llamaua e dezia:
 yo so carrera e verdat e vida. Desende despues que vino el
 tienpo, en el qual conuenia darse el nonbre, dexada la villa
 fuese a Mediolano. E plogo [a] Alippio nasçer con de cabo en
 Jesu Christo en vno con el; e ayuntaron aun con sigo el moço
 de dios dado, fijo carnal de Agustino; ca ya era de XV años
 e adelantauase por engeño a muchos varones ensen[n]ados, e
 el padre espantauase del su engeño; mas leuolo dios ayna del
 sieglo. E son bautizados de sant Anbrosio, e fuxo dellos el
 cuydado de la vida pasada; nin se fartauan en aquellos dias
 por dulçedunbre marauillosa pensar la alteza del consejo
 deuinal sobre la salud del humanal linage.


[ 44 ]
 
 Capitulo XVIIIo. de los libros que escriuio sant Agustin
 ante del su bautismo. Dize el actor.
 E escriuio sant Agustin ante de la su conuersion, segund es
 dicho, del fermoso e del apto tres libros, los quales nunca
 falle. E despues de la su conuersion aun christiano dos
 libros de las fablas solas. E de la non mortalidad del alma 
 vn libro. De la vida bien auentorada vn libro. De la orden
 dos libros. De los academicos tres libros. De las
 disçiplinas liberales vn libro. De todas estas cosas falle
 estas pocas.
 
 Sant Agustin de las sus fablas solas en el primo libro. Dios
 por el qual todas las cosas las quales sin ti serian nada,
 tornanse en ser; dios el qual non dexas peresçer lo que se
 demuestra en si mesmo; dios el qual non fazes mal, e fazes
 que non se faga mala cosa; dios el qual a los pocos, que
 fuyen a lo que es verdat, demuestras el mal non ser nada;
 dios por el qual toda cosa aun con la parte siniestra es
 acabada; dios del qual non es desacordança fasta postremas,
 commo las cosas malas conuienen con las mejores; dios al
 qual ama toda cosa que puede amar, o sabidera o non
 sabidera; dios en el qual son todas las cosas, al qual
 enpero non enpeeçe maliçia de toda criatura, nin el error
 yerra; dios del cuyo regno la ley se describe, aun se
 describe en estos rregnos; dios del qual salir es morir, al
 qual tornar es viuir, en el qual morar es veuir; dios al
 qual non pierde ninguno sy non el engañado, al qual non
 demanda ninguno sy non el amonestado, al qual non falla
 ninguno si non el alinppiado; dios al qual nos espierta la
 fe e alça la esperança e ayunta la caridad; dios por el qual
 bien seruimos e somos bien

[ 45 ]
 enseñoreados; dios por
 el qual las cosas menudas non nos menguan; dios el qual nos
 despojas de aquello que non es e nos vistes de aquello que
 es; dios que nos ayuntas; dios por las leys del qual
 estantes en eua el mouimiento non estable de las cosas
 mudables non es dexado ser turbado e por frenos de los
 sieglos cercantes sienpre es rreuocado a semejança de
 estableza; por las leys del qual es libre el albedrio de la
 voluntad, e a los buenos son departidos galardones e a los
 malos penas; el qual feziste el omne a tu ymagen e
 semejança, la qual cosa conosçe el que se conosçe: oyeme mi
 dios, mi padre, mi rey, mi razon, mi esperança, mi cosa, mi
 casa, mi tierra, mi salud, mi luz, mi vida; oye me por
 aquella tu costunbre conosçida a pocos: A ti solo so
 aparajado seruir, ca tu solo te enseñoreas derechureramente.
 Oro, resçibe al tu fuydero; asaz he seydo escarnio de
 engaños; ya asaz he dado penas, asaz he seruido a tus
 enemigos; cobdiçio ser del tu derecho, rresçibeme tu sieruo
 fuyente destas cosas; ca estos me tomaron ageno quando fuya
 de ty. Vengame del error; aun que te demando, non me venga
 otra cosa por ti, si deseo otra cosa si non a ty. E si es en
 mi deseo de alguna cosa superflua, tu mismo me alinpia e
 fazme ydoneo para te ver. Otrosy de la salud del mi cuerpo
 acomiendo la a ty, mientre non se que me sea aprouechable.
 Tan solamente esto oro, que me conuiertas de todo a ty e non
 fagas lidiar ninguna cosa contra mi que vo a ty. Sant
 Agustin en el segundo libro. Dios que eres sienpre ese
 mismo, conosca yo a mi e conosca a ty, fecha es la oraçion.


[ 46 ]
 
 Capitulo XIX. de la su promuçion en obispo en la eglesia
 de Bona e de los sus fechos.
 Pues asy es, en el año XXX de la su vida por los
 meresçimientos e por las oraçiones de la su madre e por la
 pedricaçion de sant Anbrosio fue alinpiado de la eregia e
 bautizado e man a mano confirmado en la fe catholica. E
 desanparo toda la esperança que auia en el sieglo, e
 renunçio a las escuelas que gouernaua. E aconpañose a el
 Ellodio mançebo de la su manera, el qual enpero fuera
 primero conuertido e bautizado. E buscauan logar do
 seruiesen a dios mas aprouechablemente, e fueron se en vno a
 Africa. Mas commo estudiesen çerca las puertas de Tiberia,
 morio su madre la piadosa, la qual fuera moger de vn varon e
 avn gano a dios a su marido çerca de la muerte. Despues de
 la muerte de la madre tornaron se a su tierra. E estaua(n)
 en Africa con los amigos pensando de dia e de noche en la
 ley, del señor, eseriuiendo libros e enseñando los non
 sabidores. E commo ouiese ya pasado por tres años en ayunos
 e en oraçiones, tomo orden de saçerdote mager que por fuerça
 de sant Valerio obispo de Bona. El qual luego establesçio
 mon[a]sterio de clerigos e començo beuir segund la regla
 establesçida so los santos Apostolos. E sant Valerio su
 ordena[do]r alegrauase mucho por el tal omne dado a el
 deuinalmente, el qual seria ydoneo para edificar la eglesia
 en la dotrina sana. Onde ese Valerio, por que era Griego,
 viendose menos esen[n]ado en la lengua latina e en las
 letras, dio poderio a sant Agustin de predicar delantre el,
 contra el vso de la eglesia de Oriente. Onde commo muchos
 obispos le dixiesen mal, el non daua nada por las lenguas de
 los maldizientes, sol que se fiziese por sant Agustin lo que
 non se podia conplir por el lleneramente. Entre tanto
 temiendo saut Valerio, que feziesen obispo a

[ 47 ]
 sant
 Agustin de alguna otra eglesia, en la qual moriese el
 obispo, e que lo trayesen a el, sabiendo ya que era enfermo
 por cuerpo e por edad, gano por letras de los de Cartaina,
 que dexasen en pastor de la eglesia de Bona a sant Agustin,
 maguer que lo el non quisiese. E esto fecho, con tanto
 apresuramiento lidiaua e vençia todos los ereges por libros
 e por epistulas e por disputaçiones, que auiendo verguença
 que eran vençidos e auiendo enbidia de los acreçentamientos
 de la eglesia, dauan muy graues e non sofribles
 persecuçiones a la (h)unidat de la eglesia, e algunas 
 vegadas ponian le asechanças en el camino al uaron santo.
 Sienpre por prouidençia de dios errauan el camino e non lo
 podian fallar.

 Capitulo XX. de commo visco en la dinidat obispal.
 Las sus vestiduras e el calçado eran de comunal e tenprado
 abito, nin mucho rresplandisçientes nin mucho
 menospreçiadas; ca muchas vegadas segund el dezia los omnes
 se suelen alab(r)ar e menospreçiarse, lo vno e lo al non
 demandando las cosas que son de Jesu Christo, mas las que
 son suyas. Mas el teniendo el medio en la regla de los
 canonigos, dixo: digo que he verguença de la vistidura
 preçiosa; por tanto quando me la dan, vendola; por que la
 vestidura non puede ser comun, el preçio sea comun. E uso de
 mesa escasa, e entre verças e lenguales aun auia carnes por
 los enfermos e por los huespedes. E amaua sienpre en la mesa
 leçion o dysputaçion, e contra el mal dezir tenia en ella
 escripto asy: qual quier que ama rroer por dichos la vida de
 los ausentes, sepa esta mesa ser a el non digna. Onde sy
 alguna vegada oyese mal dezir, dezia, que sy non callasen, o
 que se tornaria contra ellos, o que se yria de la mesa. E
 contra los pobres era tan piadoso e misericordioso, que

[ 48 ]
 quando a la su eglesia minguaua auer, esto dezia
 al pueblo, que non tenia que diese a los minguados. Ca
 mandana quebrantar de los vasos del señor por los captiuos e
 por los minguados; la qual cosa aun sant Anbrosio dixo e
 escriuio deuer ser a fazer syn dubda. Nunca finco fenbra
 dentro de su casa, nin aun hermana nin aun las fijas de su
 hermano, las quales seruia[n] a dios; ca dizia que sy de la
 hermana e de las sobrinas non podia nasçer ninguna sospecha,
 enpero por que las tales personas non pudian ser sin otras
 cosas nesçesarias, e aun con ellas entrarian otras, e de
 ellos podrian peresçer por tentaçiones humanales o ser
 enfamados por malos sospechos de los omnes. E sy por
 auentura lo ouiese a uer alguna fenbra, nunca fablaua solo
 con sola, sy non fuese alguna poridat. Asy que (en) este
 lunbre rresplandiçiente de sabiduria, lidiando de la verdat
 e defindimiento de la fe vençio todos los dotores de la
 eglesia tan bien por engeño commo por çiençia,
 flore(sçie)sçiendo syn conparaçion ta[n] bien por ensienplos
 de virtudes commo por abastança de dotrinas. Ca tantas cosas
 escriuio, que non solamente ninguno todo el tienpo de la su
 vida los podiera escriuir, mas avn non pueda leer las. Ca el
 cuento de los libros e de los tratados e de las epistulas
 deste extiendense mas que a mil e XXX, que por meresçimiento
 pertenesca a el aquel dicho: miente el que dize que lo
 leyste todo.
 
 Sigiberto. En ese tienpo el gran prinçipe, quel fue
 descomulgado de sant Anbrosio, por que non se quiso
 enmendar, fue muerto en la batalla de Theodosio de Aquileia,
 e Valentiniano fue rrestituydo en el enperio. Otra estoria
 dixo Maximo ser muerto en Roma de los amigos de Graçiano.


[ 49 ]
 
 Capitulo XXI. de la trayçion [de] Theodosio contra los de
 Thesalonica, por la qual es descomulgado de sant Anbrosio.
 The(te)odosio enperador en el anno Vo del su enperio fizo
 gran trayçion, quando en Thesaloni[c]a fizo matar siete mill
 çiudadanos en vengança de los juezes muertos en discordia, e
 destroxolo por ensienplo semejable de publica penetençia: e
 fue echado de la eglesia por sant Anbrosio e fue
 rreconçiliado por sa(n)tisfaçion humil. Hugo de Florençia en
 el libro quinto. La çiudad de Thesalonica es grande e de
 mucho pueblo, en la qual commo ouiese discordia, fueron
 apedreados e atormentados del pueblo vnos juezes. Onde
 Theodosio desdeñado non rreffreno la saña, mas mando los
 matar a todos en vno, non apartando los culpados de los non
 culpados. Pues asy es, [commo] en las mieses son
 despedaçados sin juyzio bien çinco mill omnes. E el varon de
 virtud sant Anbrosio oyendo esta pestilençia, commo el
 prinçipe veniese a Mediolano e quisiese entrar a la eglesia,
 cor[r]io sant Anbrosio a la puerta e defindiole entrar en
 los santos inbrales, deziendo: o enperador, non sabes las
 cosas que feziste, por que despues del fecho de tanta lucura
 non conoscas el tu mal? Mas por ventura el poderio del
 inperio defiende el rrecognisçimiento del pecado. Conuiene
 enpero que vezca la razon al poderio. E deues saber que cosa
 es la natura e la mortalidad e la rresoluçion della, e el
 poluo de los padres, [e] de que somos fechos e a que fin
 somos a tornar; e nos cubiertos de la enfermedat del cuerpo
 non fiemos de la flor bermeja, sepamos que somos eguales de
 los omnes. O enperador, prinçipe eres [***] de tus sieruos;

[ 50 ]
 ca vno es el señor de todos, rey e criador. Con
 quales ojos veras el tenplo del señor comunal, e con quales
 pies pistaras el suelo santo; commo estenderas las manos, de
 las quales avn destella la sangre non derechurera; commo con
 estas manos tomaras el cuerpo santo del señor; por qual mal
 asmar tomaras con tu boca el beuer de la su sangre preçiosa,
 commo por locura de las tus palabras sea derramada tanta
 sangre non derechureramente? Pues asy es, uee e vee, por que
 non acreçientes la primera maldad por el segundo. Toma el
 ligamiento, con qual el te liga el señor de todos; ca es
 gran medezina de sanidat.

 Capitulo XXII. de la contreçion del enperador e de la su
 umil demandada solu(i)çion.
 A estas palabras estaua el enperador obidiente; ca era criado
 por enseñamientos diuinales e sabia muy bien que cosas son
 propias de los saçerdotes e quales de los reys; e tornose
 para su palaçio llorando e gimiendo. E commo pasase el
 espaçio continuo de ocho meses, allegose la Nauidad del
 nuestro saluador. E el enperador estaua en el palaçio con
 llantos afincados e espendia muchas lagrimas. E entro
 Rrufino maestro de los caualleros, el qual auia delantre el
 f[i]uzia apartada; e viendo al prinçipe derribado en
 llanteares, llegose por que le preguntase por que llanteaua.
 E el gimiendo muy amargamente e derramando mucho mas
 lagrimas, dixo: tu Rrufino non sientes los mis males, e yo
 lloro e gemo la mi tenpestad, por que a los sieruos e
 mendigos son abiertos los

[ 51 ]
 tenplos de dios, e en
 orando al propio logar del señor oran conuiniblemente, e yo
 non he entrada a el, e avn de suso los çielos son çerrados.
 E diziendo esto a penas sacaua las palabras por los
 rresollos. Estonçe dixo Rrufino: yre, si te plaze, e
 amonestare al obispo, que suelte el ligamiento con el qual
 te ligo. Al qual dixo el enperador: non amon[e]staras a
 Anbrosio; ca se el su juyzio ser derechurero, nin temera el
 poderio inperial, por que mal traya la ley diuinal. Mas
 commo Rrufino fablase mucho e prometiese que enclinarie a
 sant Anbrosio, mando le el enperador que fuese a priesa. E
 el tan bien teniendo esperança seguiolo despues de poco,
 creyendo en los promitimientos de Rrufino. E el varon 
 marauilloso sant Anbrosio luego que vio a Rrufino, dixo: o
 Rrufino, seguiste la porfazadia de los canes; conuiene a
 saber, estando fazedor de tanta muerte, e agora tirando la
 verguença de la fruente, non as verguença nin temes ladrar
 contra la magestad diuinal. E commo Rufino fablase e dixiese
 que auia a venir luego el enperador, sant Anbrosio ençendido
 por bienquerençia soberana dixo: Rrufino, yo predigo a ti,
 ca defendre yo, que non entre el los linbrales santos; e si
 el señorio mudare en crueldat, de buena voluntad tomo la
 muerte. E Rrufino oyendo esto dixolo al enperador,
 rrogandolo que se tornase al palaçio. E el enperador
 conosçiendo estas cosas en medio de la plaça, dixo: yre e
 rresçib[i]re en la cara los denuestos derechureros. Estonçe
 vino a los santos linbrales e non oso entrar a la santa
 eglesia; e llegando al obispo sant Anbrosio fallolo que
 estaua en el salutatorio. Al qual començolo luego suplicar,
 que soltase los sus ligamientos. E el obispo dezia que la su
 presençia era cruel e encruelesçerse contra dios e acoçear
 las sus leys. A esto dixo el enperador: non me leuanto
 contra los juyzios eclesiasticos, nin contiendo

[ 52 ]
 entrar
 malamente los santos linbrales; mas demando que sueltes los
 mis ligamientos, e aun rruegote que rrueges por mi a la
 piadad del señor comunal, e que non me çier[r]es la puerta
 la qual abrio nuestro señor a todos por penetençia. Estonce
 dixo el obispo: que penitencia demostraste despues de tantas
 maldades, e por quales melezinas saneste las llagas despues
 de tantos colpes? A esto dixo el enperador: tu obra es
 enseñar e tenprar las melezinas, e pertenesçe a mi rresçibir
 las que me dieres. Estonçe dixo sant Anbrosio: por que
 encomendaste el tu juyzio a la saña, e la razon non dio la
 sentençia, mas ante la saña, scribe ley la qual vazie los
 juyzios de locura; scribe ley que ante de XXX dias la
 sentençia de la muerte finca escripta tan solamente en las
 letras e espere juyzio de rrazon, los quales pasados,
 quedando la saña, la rrazon essamine el pleyto e a la fin
 ordene so verdat lo que conosçiere delantre si misma; asy
 que en el cuento de aquellos dias podra ser catado, si sea
 derechurera la sentençia que dieres o non. E si la razon
 fallare que son non derechureras las cosas que mandaste,
 desfazer las ha, e sy derechureras, firmar las ha. E el
 cuento destos dias abasta para saber estas cosas. El qual
 amonestamiento del varon sabio tomandolo el enperador de
 buen coraçon e pensando que era buena la ley, mandola
 escriuir luego e confirmola con propia mano. E esto fecho,
 solto el obispo el su ligamiento, e asi a la fin oso entrar
 el enperador los linbrales de la eglesia, e echando se en el
 suelo, rrancaua los cabellos con las manos e demandaua
 perdon del señor con lagrimas. E quando vino el tienpo en el
 qual solia ofresçer el don al altar, leuantose e entro con
 lagrimas, e quando ofresçio, commo lo auia acostun-

[ 53 ]
 brado, estudo de dentro de los cançelles. E
 aun non quedo sant Anbrosio, mas demostrole la differençia
 de los logares. E primero le pregunto, que esperaua y? E el
 enperador dixo, que esperaua a rresçibir los santos
 ministerios. E el obispo enbiole dezir por el arçidiano: o
 enperador, los logares de dentro tan solamente son dados a
 los saçerdotes, e a los otros non es dexado entrar nin
 tañer; pues asy es, sal e aue esta comun esperança con los
 otros; ca la porpora non faze saçerdotes, mas enperadores. E
 entonçe el enperador muy fiel rresçibio este mandado con
 coraçon agradable, e enbiole dezir: non finque de dentro de
 los cançeles por osadia, mas en la çiudat de Costantinopla
 es tal costunbre; mas fizo graçias por esa medeçina. E asy
 por tamaña virtud clare(n)çian el obispo e el enperador, e
 tanto aprouecha el denuesto dado del varon de virtud.

 Capitulo XXIII. que Plaçella la enperadriz tenia mientes a
 sustentar los pobres, e el enperador a trastornar los
 ydolos.
 E otrosy la moger de Theodosio por nonbre Plaçella auia gran
 cuydado de los coxos e de los flacos, non vsando de otros
 sieruos nin de otros ministros para acabar estos ofiçios, e
 faziendo estas cosas por si misma, venia a las moradas
 dellos e daua a cada vno lo que menester auia. E cor[r]iendo
 por los ospitales de las eglesias, con sus manos seruia a
 los enfermos, espumando las ollas dellos e catando las en
 sal e dandoles las cucharas e partiendoles el pan e
 alinpiandoles los vasos e faziendo otras cosas las quales es
 costunbre obrar a los siervos e a los ministros. E a los que
 la querian defender destas cosas deziales: partir el oro del
 inperio es obra; e yo por ese inperio do

[ 54 ]
 esta
 obra al que me da bienes. E dezia muchas vegadas a su
 marido: conuiene te marido pensar sienpre que fuyste otro
 tienpo e que seas agora; ca sy sienpre pensares a estas
 cosas, non puedes ser desgradesçido al bienfacedor, mas
 gouernaras segund ley el enperio que ouiste del. Asy que la
 buena moger amonestaua por estas palabras al varon a
 aprouechar por virtudes. A la fin el enperador muy fiel
 leuanto se contra el error de los gentiles e mando lo
 trastornar de rrayz. Pues dada la ley mando trastornar los
 tenplos de los ydolos por suelo. Ca ante del [el] enperador
 maximo, el qual afeyto el inperio primero por piadat de
 buenas costunbres, vedo sacrificar a los ydolos, enpero non
 trastorno los tenplos dellos, mas mando que non llegasen a
 ellos. Los fijos del qual siguieron las pisadas del padre.
 Mas Juliano que suçedio a ellos rrenouo la maldad e ençendia
 la flama de la vieja maldad. E Juuiniano, el qual ouo el
 inperio depues que morio Juliano, defendio los sacrifiçios
 de los ydolos. E a la fin Valente (e) otorgo a todas las
 gentes del inperio de Roma, que onrrasen commo quisiesen las
 sus rreligiones, tan solamiente defendiendo a aquellos que
 [non] tomauan las enseñanças de los Arrianos. Asy que fasta
 los tienpos deste Theodosio el grande ençendian el fuego a
 las aras de los ydolos e ofreçian sacrifiçios; e fazian
 fiestas publicas los pueblos por las çiudades, e onrrauan la
 fiesta de Dionisio e cor[r]ian con las cosas santas,
 discerpando los canes, e fazian todas las cosas que les
 mostraua la maldad del su error. Mas el enperador Theodosio
 catolico mando desrraygar todas estas cosas e castigo e
 condeno.
 
 En la estoria de tres maneras partida. Era[n] en comienço
 grandes casas en Roma, en las quales se fazia el pan que
 abastaua a toda la çiudat. De pues de gran

[ 55 ]
 tienpo
 los mançebos de aquellas casas, los quales fazian el pan,
 fezieron ladronias. Ca commo estodiesen muelas puestas en
 logares soterraños, por los costados de aquellas casas
 fazian tauernas, e fazian y estar las putas, por que por
 ellas engañasen a muchos, a los vnos que venian por pan e a
 los otros que venian por luxuria. Ca por arte de manos de la
 tauerna cayan en la muela, e mayormente los peregrinos, e y
 trabajando fasta la vejez, cuydauan ser muertos. Y cayo vn
 cauallero de Theodosio por ventura, el qual non dexauan
 salir, saco el cochiello e mato a los que lo defendian, e
 los otros espantados dexaronlo. El qual despues que salio
 rreconto el engaño al enperador; e luego el enperador mato
 aquellos que y estauan e trastorno los fornos de rrayz. E
 aun era en Roma costunbre, que la moger tomada en adulterio
 non fuese atormentada, [mas] para acrescentamiento del
 pecado era ençer[r]ada en vna estrecha morada, e resçibiendo
 a los que fornigauan con ella, en la ora que se mezclauan
 torpemente, tañian las canpaniellas, por que por aquel son
 fuese fecha enjuria manifiesta. E Theodosio mando destroyr
 estas tales moradas, e la que feziese adulterio que fuese
 atormentada por otras penas.

 Capitulo XXIIIIo. de las epistolas entrecanbiadas de sant
 Jeronimo e de sant Agustin.
 San Jeronimo e sant Agustin desputaron entre sy de vnos
 capitulos de la escriptura por epistolas entrecanbiadas,
 fasta que acordaron en vno; de las quales ensiri aqui pocas.
 Sant Jeronimo a sant Agustin. Por çierto las batal[l]as a
 desoras turban a los caualleros muy fuertes, e son antes
 costriñidos fuyr que puedan tomar las armas. Pidote que non
 costringas lidiar al viejo folgante e con

[ 56 ]
 de cabo
 peligrar la vida. Tu que eres mançebo e puesto en alteza 
 obispal, enseña los pueblos e enrriqueçe los tejados de Roma
 por nueuas mieses de Africa. A mi abastame departir con el
 oydor pourezillo en el rrencon del monesterio. Jeronimo [a]
 Agustin. Yo non respondo a ty, mas la razon a la rrazon. E
 si es culpa auer rrespondido, mucho mayor auer se ensañado.
 Mas queden estas querrellas, sea entre nos pura ermandad, e
 desdoy mas non enbiemos a nos escriptos de quistiones, mas
 de caridad. E si te plaze, juguemos en el canpo de las
 escripturas syn dolor del vno e del otro. Yo en otro tienno
 cauallero, agora so viejo e deuo alabar los tus vençemientos
 e de los otros; non deseo lidiar con de cabo con el cuerpo.
 Agustin a Jeronimo. En la esposiçion de la tu epistula a
 Galathas fallamos alguna cosa, la qual nos mueua mucho. Ca
 sy sant Paulo, do dize sant Pedro e sant Barnabas non auer
 andado a la verdat del euangelio, mentido ha malamente: pues
 asy es, do dixo verdat? O sera visto auer dicho y verdat, do
 aya dicho esto que sabe el leedor? E quando viniere alguna 
 cosa contra el seso del leedor, sera apuesto a la mentira? E
 non quiera dios, que yo aya mal asmado, que el tu engeño
 dorado por don diuinal contienda rriqueçerlo por las mis
 meajas; (e) nin es ninguno mas ydoneo que tu, el qual
 enmiende aquella obra. Agustin a Geronimo. A mi por çierto
 semejame [***],que deue omne creer, que aquellos omnes, por
 los quales la escriptura santa es ministrada a nos,
 mintieron alguna cosa en esos libros. Ca tomada vna vez la
 mentira, non fincara ninguna partizilla, la qual, segund
 sera visto a cada vno (o non sea) graue a las costunbres, o
 non

[ 57 ]
 creyble a la fe, (o) non pueda ser rreherida
 al ofiçio del fazedor mintiente. E yo por çierto veo a las
 vegadas los mis yerros, mas mas quiero oyr estas cosas de
 los mejores, por que quando rreprehendiere yo a mi mismo,
 non me perdone con de cabo e sea visto en mi mismo auer dado
 mas sentençia mitrosa que derechurera. Por la qual razon sy
 tu oy, segund te semeja a ti, decorrido por ventura por
 vejez del cuerpo e non por fuerça del coraçon, enpero
 trabajas en la era del señor por trabajo frutuoso, aheme do
 so presente, sy alguna cosa dixe mal, finca tu mas
 fuertemente el pie. Non deue ser a mi triste cosa la carga
 de la tu hedad, sol que sea quebrantada la paja de la mi
 culpa. Ruego te, sy puede ser fecho, que demandemos entre
 nos e departamos alguna cosa, por la qual syn amargura de
 discordia sean fartos los nuestros coraçones. E sy non puedo
 dezir, que me semeja de enmendar alguna cosa en las tus
 escripturas, nin tu en las mias, sy non con sospecha de
 auereza, folguemos destas cosas e perdonemos a la nuestra
 salud. Çierto menos gana aquella que incha, mientre [non]
 sea desnostada aquella que edifica.

 Capitulo XXV. de la muerte de sant Anbrosio e de algunos 
 miraglos que fizo dios por el.
 E en el año VIo de Archadio e de Onorio morio sant Anbrosio
 de Mediolano, la vida del qual Paulino obispo de Nolano la
 escriuio a sant Agustin. Paulino. E commo

[ 58 ]
 enfermase
 el varon santo, es dicho que dixo el conde Estelico, que
 moriendo el tal varon era muerte a Ytalia. Onde llamados los
 nobles de la çiudat, los quales sabia que eran amados del,
 amonestaualos que fuesen a el e lo amonestasen, que
 demandase al señor vida mas alongada. La qual cosa quando
 oyo el dellos, rrespondio: non visqui asy entre vos, que aya
 verguença de uiuir, nin he miedo de morir, ca auemos buen
 señor. E commo en la postrimera parte del portal, en el qual
 el yazia, tratasen entre sy los diachonos por voz tan
 aprimida, que a penas se oyan vnos a otros, a quien
 ordenasen en obispo despues de la su muerte, e commo
 fablasen del nonbre de sant Sinpliçiano, estando lexos sant
 Anbrosio, asy commo sy estudiese presente, llamo por tres
 vezes: viejo, mas bueno. E oyda esta boz timieron e
 fuxieron. Enpero despues que morio, non le suçedio otro sy
 non Sinpliçiano. En ese mismo logar, en el qual yazia, commo
 orase, vio a nuestro señor Jesu Christo venir a el
 rriendosele, e despues de pocos dias murio. En el tienpo que
 morio aquel señor, de la ora XI del dia fasta la ora que
 morio, oro al señor temiendo (e) estendidas las manos a
 manera de cruz. E Honorato saçerdote de la eglesia de
 Verçeles commo estouiese folgando ençima de su casa, (e) oyo
 por tres vezes vna boz que lo llamaua e dizia: lieuate e
 apresurate e leuantate, que agora se a de yr. El qual
 desçendio e ofresçio a sant Anbrosio el cuerpo del señor; e
 despues que lo trago, dio el spiritu, leuando con sigo buen
 manjar. E el su cuerpo es leuado a la mayor eglesia; sobre
 el qual dezian muchos que vian estrella. E la conpaña de los
 demonios daua bozes, que asy eran atormentados por el, que
 non podian sofrir los gritos dellos. E Donato presbitero de
 la eglesia de Mediolano commo estouiese en conuite con vnos
 rrelegiosos, e fablando de sant Anbrosio començo el dezir
 mal del, e los otros despreçiaron e desanpararon la mala
 lengua del,

[ 59 ]
 e luego es el ferido de graue llaga e
 leuado es con manos agenas de aquel logar do estaua e puesto
 es en el lecho e dende leuado fasta el senulcro. E avn en la
 çiudat de Cartaina commo se juntasen muchos obispos e
 diachonos con Fortunato hermano del obispo Aurelio, acaesçio
 le a Miçio obispo de Nepulica, el qual dezia mal de sant
 Anbrosio, lo que al presbitero que rreconte suso. Ca a
 desora ferido de gran llaga leuado es al lecho e dende a la
 casa en que moraua e y morio. Sigiberto. E en este tienpo
 fueron martiriados en Ytalia de los gentiles Sysinnio e
 Martirio e Alixandre, los cuerpos de los quales commo los
 troxiesen a Mediolano, fue alunbrado vn çiego por ellos, el
 qual dezia que era aderesçado alla (alla) por sant Anbrosio
 obispo, el qual le dixo que auia estado en la conpañia
 destos martires.

 Capitulo XXVI. de los libros que fizo sant Agustin.
 En los tienpos de Archadio de e Honorio fue philosopho en la
 eglesia sant Agustin; el tractado de los libros del qual e
 el cuento de las epistolas se estienden mas de a mill e XXX,
 e non siendo puestos muchos en cuenta. [G]enadio en el libro
 de los nobles varones. Sant Agustin africano obispo de Bona,
 varon noble al mundo por enseñança diuinal e humanal, entero
 por fe, puro por vida, escriuio tantas cosas que non pueden
 ser falladas. Pues asy es, quien se glorie auer todas las
 sus cosas, o quien lea por tanto estudio, por quanto el

[ 60 ]
 escriuio? E siendo ya viejo, fizo XV libros de
 la trinidat, los quales auia començado quando mançebo; en
 los quales, segund la escriptura dize, ençerrado en el lecho
 del rey e fermosado por vistidura de muchas maneras,
 sabiduria de dios, dio la eglesia non auiente manziella o
 ruga o alguna cosa tal. E aun fizo piadad conuinible de la
 encarnaçion de dios, e aun corrio por semejable linpieza de
 la rresureçion de los muertos, e finco cath(t)olico, maguer
 que aya dexado dubda a los non entendientes de los
 abortados. Jeronimo a Desiderio. Sant Agustin obispo volando
 por las altezas de los montes asi commo ag[u]ila e non
 pensando aquellas cosas que se fazen en las rrayzes de los
 montes, dize con claro sermon muchos spaçios de los çielos e
 fincamientos de las tierras e çirculo de las aguas. Prospero
 en el libro de la vida contenpla(n)tiua. Sant Agustin era
 ligero por engenio, e manso por fabla, sabio de la letra
 seglar, obrador en los trabajos de la eglesia, claro en las
 disputaçiones de cada dia, e catado en todo su fazimiento, e
 cath(t)olico en la esposiçion de la nuestra fe, agudo en
 soltar las quistiones, e catado en ligar los hereticos, e
 sabidor en explanar las escrituras canonicas, al qual en los
 mis libellos segui por todo mi poder. El fazedor. Asy que
 este, segund se lee en los sus fechos, lunbre
 rresplandesçiente de sabiduria, defindimiento de la verdat e
 guarda de la fe, vençio a todos los doctores de la eglesia
 tan bien por engenio commo por çiençia, floresçiendo syn
 conparaçion tan bien por ensienplo de virtudes commo por
 abastança de dotrinas. Ca quantas cosas escriuio, que non ha
 que [non] tan solamente escriuir, mas aun las pueda leer en
 todo el tienpo de la su vida; ca el cuento de los tractados
 de los sus libros extiende(n)se, segund es dicho, mas de a
 mill e XXX, que por meresçimiento le conuenga aquel dicho:
 miente que dize que lo oyste todo.
 

[ 61 ]
 
 Estos son los nonbres de los libros que fizo sant Agustin,
 los quales son ffallados entre nos. Asi que syn aquellos
 libros, los quales ante deximos el auer escripto siendo aun
 nueuo en la fe, conviene saber: dos libros de las solas
 fablas, de la non mortalidad del alma vn libro, de la vida
 bien auentorada vn libro, de la orden dos libros, de los
 Achademicos tres libros, de las disçiplinas liberales vn
 libro, (e) aun escriuio las cosas que se siguen: De las sus
 confesiones XIII libros. De las costunbres de la eglesia e
 de las costunbres de los Manicheos dos libros. E de la
 trinidad XV libros. E contra Fausto Manicheo XXXII libros.
 Encheridion a Laurençio vn libro. A Jeronimo de la nasçençia
 del alma vn libro. E a ese mismo de la palabra de Santiago,
 qualquier que guardare toda la ley e ç. vn libro. E a ese
 mismo de lo que sant Paulo repreendio verdaderamiente a sant
 Pedro vn libro. E a Orisio presbitero del error de los
 Priçialenistas vn libro. De la musica VI libros. E del
 adeuin(i)amiento de los demonios vn libro. De las diuerssas
 heregias LXXXVIII vn libro. Para que quiere dios al diachono
 vn libro. E de la verdadera rreligion vn libro. De la vida
 christiana vn libro. Del trabajo christiano vn libro. Del
 prouecho de creer vn libro. De las VIII quistiones del
 testamento viejo vn libro. De la graçia del nueuo testamento
 vn libro. Del maestro vn libro. Del cuydado de auer por los
 muertos vn libro. De las diuersas costunbres de la eglesia a
 inquisiçion de Januario dos libros. Contra Feliçiano de la
 vnidat de la trinidat vn libro. De la fe o del sinbolo vn
 libro. [A] Aurelio de la obra de los monjes vn libro. De las
 ocho quistiones de Dultiçio vn libro. A Prospero e Hilario
 de la predestinaçion e de la perseuerança de los santos dos
 libros. De la mintira vn libro. De la disputaçion con
 Maximino obispo de los Arrianos vn libro. Contra ese mismo
 Maximino vn libro. Contra los Manicheos vn libro. Contra
 Eduanaco Manicheo vn libro. A Valerio conde de las bodas e
 de la cobdiçia vn

[ 62 ]
 libro. A ese mismo contra
 Juliano Pelagianista vn libro. De los pastores e de las
 ouejas dos libros. Del bautismo contra los Donatistas VII
 libros. A Marcelli[n]o del bautismo de los pequennos tres
 libros. Del vn bautismo vn libro. Del espiritu e de la letra
 vn libro. De la cobdiçia de la carne contra el espiritu IIII
 oraçiones. Contra las çinco maneras de los enemigos vn
 libro. De la predestinaçion diuinal vn libro. De la natura
 del bien contra los Manicheos vn libro. De las quistiones de
 Orosio a ese mismo vn libro. De la fe a Pedro vn libro. De
 ensseñar los rrudes vn libro. De la presençia de dios a
 Dardano vn libro. De la dotrina christiana quatro libros.
 Speculo vn libro. Contra los Donatistas depues de la
 collaçion auida con ellos vn libro. De la alma e de la su
 nasçençia quatro libros. Contra el sermon de los Arrianos vn
 libro. Contra las quistiones desos mismos vn libro. Contra
 el auersario de la ley e de los profetas dos libros. De las
 soluçiones de diuersas quistiones contrapuestas de los
 hereges vn libro. Contra la mentira vn libro. A Vidal de la
 graçia de dios vn libro. A Casulano presbitero del ayuno del
 sabado vn libro. Del bien del casamiento vn libro. De los
 casamientos adulterinos a Polento dos libros. Del bien de la
 biudez a Juli[a]na vn libro. De la virginidat vn libro. De
 las diez cuerdas del salterio vn libro. De la penetençia vn
 libro. De la paçiençia vn libro. Del libre albedrio tres
 libros. Contra la epistola del Manicheo, la qual es dicha
 fundamento vn libro. De las dos almas contra los Manicheos
 vn libro. Contra Juliano Pelagiano VI libros. Contra la
 epistola de Perminiano Donatista tres libros. Contra las
 letras de Petiliano Donatista tres libros. Contra Cresconio
 gramatico Donatista quatro libros. A Sinpliçiano obispo de
 Mediolano de diuersas quistiones dos libros. De la
 continençia vn libro. De la quantidad del alma vn libro. De
 veer a dios a Pauliano vn libro. Del segundo auinimiento del
 señor a Esichio obispo vn libro. A Volusiano

[ 63 ]
 de
 vnas quistiones enbiadas del vn libro. De la respuesta a
 Marçelino vn libro. A Vi[n]çençio vn libro. A Deograçias de
 las siete quistiones expuestas contra los paganos. A
 Benefaçio de la correçion de los Donatistas vn libro. A
 Maçedonio vn libro. A Dioschoro vn libro. A Paulino obispo
 vn libro. A [E]uodio obispo vn libro. A la fenbra buena
 rreligiosa vn libro. A Optato obispo vn libro. A Gelio
 Eleusino (vn libro) e a los otros a los quales es esto
 ag[r]adable vn libro. A Pasç(i)ençio conde Arriano vn libro.
 A Fortunaçiano vn libro amonestadero. De la çiudad de dios
 XXII libros. De la exposiçion del synbolo contra los Judios
 e paganos e hereges vn libro. A Paulo e Eutrapio de la
 acabança de la justiçia vn libro. A Timasio e Jacobo de la
 natura e de la graçia vn libro. A Valentino e con el a los
 monges de la graçia e del libre albedrio vn libro. A esos
 mismos de la correpçion e de la graçia vn libro. A Xisto
 presbitero contra los Pelagianos vn libro. De la encarnaçion
 de Jesu Christo dos libros. De la fe e de las obras vn
 libro. De la disçiplina christiana vn libro. Del sinbolo
 quatro tractados. Del tienpo estraño vn libro. De las
 LXXXIII quistiones vn libro. Del Genisi contra los Manicheos
 vn libro. Sobre el Genisy alictera XII libros. De las
 quistiones en optenito siete libros. De las fablas [en]
 optenito siete libros. De las notas en Job vn libro. Sobre
 el Salterio CL tractados. Sobre la muger fuerte quien
 fallara vn tractado. Del sermon del señor en el monte dos
 libros. De las quistiones en Matheo e Lucas dos libros. De
 la acordança de sant Matheo e da sant Lucas en las
 generaçiones del señor vn tractado. Sobre el euangelio de
 sant Juan tractados o omelias o sermones CXXIIII. De las
 palabras del señor LXV tractados. De las palabras del
 apostol XX tractados. Sobre la epistola de Sant Paulo

[ 64 ]
 a los Romanos vn libro. Sobre la(s) epistola(s)
 a Galathas vn libro. De las palabras de Santiago, ante todas
 las cosas non quierades jurar e ç. vn tractado. Sobre la
 primera canonica de sant Juan X omelias o tractados. La
 rregla de los establesçimientos de los canonigos, vn libro.
 De las rre[tra]ctaçiones de vnos sus libros dos libros.
 Epistolas pequennas a muchos CL. Sermones diuersos
 dozientos.
 
 Estos son los nonbres de los otros libros que fizo sant
 Agustin, los quales non pude veer. Aun sy[n] estas cosas
 escriuio otras, las quales non me acuerdo que las aya visto
 en ningund logar; conuiene saber: Los fechos contra
 Fortunato Manicheo, vn libro. Del Genisy a litera vn libro,
 el qual dexo non acabado. Psalmo contra la parte del Donato,
 vn libro. Contra la epistola del Donato vn libro. La
 esposiçion començada de la epistola a los Rromanos, vn
 libro. Contra la parte del Donato dos libros. Contra Feliz
 Manicheo dos libros. Contra Sagundino Manicheo vn libro.
 Contra Hilario tribuniçio vn libro. Contra aquello que leuo
 Çenturio de los Donatistas vn libro. De las probaçiones de
 los testimonios contra los Donatistas vn libro. Contra otro
 Donatista non se qual vn libro. El amonestadero de los
 Donatistas de los Maximianistos vn libro. De la esposiçion
 de la epistola de Santiago vn libro. De los Maximianistos
 contra los Donatistas dos libros. Briuiadura de la collaçion
 con los Donatistas, tres libros. A Emerito obispo de los
 Donatistas despues de la collaçion vn libro. De los fechos
 de Pelagio vn libro. Contra Pelagio e Celestio dos libros.
 De los fechos con Emerito Donatista vn libro. Contra
 Gaudençio obispo de los Donatistas dos libros. Contra las
 epistolas de los Pelagianos quatro libros. E de todos estos
 son fallados en el libro de las rretractaçiones tan
 solamente XXVI volumines, los quales contienen CCXXXII
 libros. Ca aun non auia fecho los otros, quando estos
 rretrato. E son fallados sus libros con las epistolas e con
 los tractados

[ 65 ]
 ocho çientos, sacados los sermones,
 de los quales non es cuenta. E es dicho el auer escripto el
 libello del alma e del spiritu, el qual agora [es] auido
 mayormente entre los escolasticos; mas a mi non me semeja
 que aquel libro [***] la materia de sant Agustin, nin es
 fallado entre los libros de sant Agustin en los armarios 
 publicos e antiguos. E es aquel libro muy aprouechable sin
 dubda e conpuesto muy bien e abriuiadamente, e aun semejame
 que es sacado abriuiadamente de diuersos libros de sant
 Agustin, el qual es dicho que lo fizo maestre Hugo de sant
 Vitor. E deste libro son ensiridas muchas cosas en los
 nuestros libros en logares conuinibles. E de los libros
 dichos de sant Agustin enseri otrosy muchas cosas en estos
 diuersos lugares. E aun de algunas de aquellas flores,
 mayormente de las confesiones, puse aqui en este libro.

 Aqui dexa vn poco de fablar de sant Agustin e torna a sant
 Jeronimo. Capitulo XXVII. de la vida del monge. Sant
 Jeronimo al Rustico.
 Non ay en [el] mundo cosa mas bienauentorada, que el
 christiano, al qual son prometidos los regnos de los çielos.
 E non ay ninguna cosa mas trabajosa, que aquel el qual
 perigra de cada dia de la vida. E non ay ninguna cosa mas
 fuerte, que aquel que vençe al diablo. E non ay ninguna cosa
 mas flaca, que aquel que es sobrado de la carne. Judas del
 apostolad(g)o cayo en el infierno de la trayçion, e non es
 quebrantado por familiaridad del conuite, nin por traymiento
 del bocado, nin por graçia del beso, que non traya asy commo
 omne al que conosçia ser fijo de dios.

[ 66 ]
 Qual cosa
 mas sabidera que Salamon? Enpero loqueçiose por amores de
 las mogeres. O fijo sinple, estas cosas dezimos, por que te
 enseñemos en comienço de la tu mançebia auer començado
 grandes cosas e siguir cosas altas, e (mas ella) acoçeando 
 los ençendimientos de la mançebia, subir acabadamente al
 grado de la hedad. Mas el camino deleznable, por el qual as
 a entrar; nin tanto segui[r] la gloria despues del
 vençimiento, quanto la aborrencia despues del caymiento. Se
 que auere a rreprehender a muchos, los quales recuentan
 general disposiçion de los pecados en su denuesto; e mientre
 se asañan a mi, muestra[n] la su conçençia, e mucho peor
 juzgan de sy que de mi. Ca yo non nonbrare a ninguno, por
 que non esco[gi] nin aprete las çiertas personas de la
 liçençia del prouecho viejo. Ca pertenesçe al uaron sabidor
 de se feñir, e aun enmendar lo que entiende en sy e desdeñar
 a sy mismo, nin amontonar en el coraçon las cosas mal
 dichas; el qual sy fuere tenido por esos mismos pecados,
 çierto mejor es en que los sus males non le plazen. Oyo que
 as rrelig[i]osa madre, biuda de muchos años, la qual te crio
 e te ensen[n]o siendo pequenno, e despues de los estudios de
 Françia enbiote a Roma, non perdona[n]do a las espensas e
 sufriendo la absençia del fijo por sperança de las cosas
 auinideras. A esta toma tu commo a madre, amala commo a
 nudriz(a), onrra la commo a santa. Nin semejes al ensienplo
 de aquellos, que dexan las suyas e toman las agenas, la
 desonrra de los quales es manifiesta, los que so los nonbres
 de piadad demandan conpañia sospechosa. Veo muchos que non
 se pueden partir de las mogeres, con rrenes rremangadas e
 con saya polida e con barba luenga, e fincar so vn techo e
 fazer conuictes, e los mançebos auer

[ 67 ]
 mançebas
 para seruir, [e] sin fazer bodas fazer las cosas de
 matrimonio. E tu si quieres ser monge e non ser visto, aue
 cuydado non de la familia, a la qual rrenunçiaste començando
 ser monge, mas de la tu alma. Las suzidades de la vistidura
 sean señales de la voluntad blanca; la saya vil prueue el
 menospreçiamiento del siglo, asy que nin el coraçon se
 enlaze, nin el abito nin el sermon desacuerden. Nin busques
 criamientos de los baños, tu que cobdiçias a matar el calor
 del cuerpo por ayunos e por frio. Ayuna atenpradamente, que
 non enflaquezcas mucho al estomago e demandando mayor
 fartura non salgan en ençerramiento, el qual el comienço de
 luxuria. E el comer poco e tenprado es aprouechable a la
 carne e al alma. E asi vee a la madre, que por ella non seas
 constriñido veer otras, por las caras de las quales dubdes
 en tu coraçon, e aquella llaga non este mucho so el tu
 pecho. E sabe, que las seruientes, que seruen a ella, estan
 a ty en asechança. Ca quanto mas vil es la su condiçion,
 tanto mas ayna caen. E sant Juan Bautista ouo madre santa e
 era fijo de obispo; enpero nin era vençido por el talante de
 la madre, nin por las rriquezas del padre, nin visquiese en
 casa de su padre e de su madre con periglo. E beuia en el
 yermo, e con ojos deseantes non demandaua veer otra cosa si
 non a Jesu Christo. E auia la vistidura aspera, la çinta de
 pellejo, el comer de langosta e de miel siluestre, e todas
 las cosas aparajadas a uirtud e a continençia. E los fijos
 de los prophetas, los quales leemos en el testamento viejo
 que fueron monges, fazian sus moradas pequennas çerca el
 Jordan, e dexadas las conpañas de las çiudades, viandauanse
 de las yeruas de los montes. Mientra eres en tu tierra, aue
 la çella por parayso, toma muchas mançanas de las
 escripturas, usa de los dolientes, vsa de[l] abraçamiento
 destos. Si te escandaliza el tu ojo o el pie o la mano,
 echalos. Non perdones

[ 68 ]
 a ninguna cosa, por que
 perdones a la tu sola alma. Quien se gloriara auer el
 coraçon casto? Las estrellas non son linpias delantre el
 señor, quanto mas los omnes, la vida de los quales es
 tentaçion. Mal sea a nos, que quantas vezes codiçiamos,
 tantas fornigamos. Dize: enbriagado esta en los çielos el mi
 cuchillo, e ç. Mucho mas en la tierra, que engendra cardos e
 espinas. El vaso de escogimiento, en el pecho del qual suena
 Jesu Christo, enmagresçe el su cuerpo e lo somete a
 seruidunbre, e enpero vee el ardor natural de la carne
 contralidiar a la sentençia, que sea costriñido fazer lo que
 non quiere. E tu cuydas poder pasar sin decorrimiento e sin
 llaga, sy por toda guarda non guardares el tu coraçon e
 dixieres con el saluador: (mi padre e) mi madre estos son, e
 ç. Esta crueldad piadad es; mas qual cosa tan piadosa,
 [commo] guardar [a] la madre santa el fijo santo? Desea ella
 que viuas, e non veer te por tienpo, por que te vea sienpre
 con Jesu Christo. Aña engendro a Samuel non a si, mas al
 tabernaculo. Los fijos de Jonadab, los quales non beuian
 vino nin sidra e morauan en las tiendas, los primeros fueron
 captiuos, los que son costriñidos de la hueste de los
 Caldeos que astragauan a Judea, entrar a las çiudades. Vean
 que sientan otros; ca cada vno se guia por su seso; a mi el
 castillo e la carçel, e la solidunbre me es parayso. Por que
 deseamos vsar de las çiudades, los que somos cada vno sobre
 sy? E Moysen por que fuese adelantrado al pueblo de los
 Judios, fue enseñado en el yermo por XL años. Si te tienbra
 el ofiçio de clerezia, aprende por que puedas enseñar, e
 ofrezcas rrazonable ostia a Jesu Christo; nin seas cauallero
 ante que seas valiente, nin maestro ante que disçiplo. Agora
 departymos las yazidas e las costunbres del monge. Primero
 deuemos tratar, si deuas beuir solo o con los otros en el
 monesterio. A mi plaze, que ayas la manera de los santos,
 que non te en-

[ 69 ]
 señes tu mismo, e sin
 doctor non entrres a la carrera, que nunca entraste, por que
 ayas luego a declinar a otra parte e y[e]rres e andes mas o
 menos que es menester; por que corriendo non cayas e non te
 aduermas detardandote. En la solidunbre ayna se va la
 soberuia, e sy ayunare poco a poco e non viere omne, cuyda
 que es de algun valor, e oluidado de sy mismo demuestra los
 sieruos agenos; lo que demandare la gola, le da la mano;
 duerme quanto quisiere; faze lo que quisiere; non teme a
 ninguno; cuyda que todos son mas baxos que el. Pues asi es,
 por que rrepreendemos la vida solitaria? Poco, mas sienpre
 la alabamos. Mas del juego destos monesterios querremos que
 salgan caualleros, a los quales non espeten las cosas rrudas
 e duras del yermo; las quales han dado por mucho tienpo la
 semejança de la su conuersaçion e an seydo mas pequennos de
 todos, por que fuesen primeros de todos; a los quales nunca
 sobro fanbre nin fartura; los quales se alegran con la
 pobreza; el abito de los quales e la palabra e la cara e el
 andar (e la) dotrina es de virtudes. Pues asy es, quiero
 (que) por las razones que te suso esposi, que non mores con
 tu madre, e mayormente, por que o ella ofreçiendote manjares
 delicados e tu esquiuandolos, non la entristezcas, o si
 tomares, el olio non lo eches en el fuego, e en vsando con
 las moças veas de dia lo que pienses de noche. Nunca de la
 tu mano e de los tus ojos se parta el libro. El cuerpo e el
 coraçon se extienda al señor. Vençe la saña por la
 paçiençia. Ama la çiençia de las escripturas, e non amaras
 los pecados de la carne. Nin entiendas la tu voluntad a
 desuariadas turbaçiones, las quales sy posaren en el tu
 pecho, enseñorear se an a ty e traer te an a gran pecado.
 Faz por que obres alguna cosa, por que sienpre te falle el
 diablo ocupado. Texe cestilla con juncos o enchina el

[ 70 ]
 canasto de lanteja con minbres. Ara la tierra;
 parte las heras por surco ygual, en las quales quando fueren
 echadas las simientes de las verças o las plantas puestas
 por orden, sean aduzidas las aguas para rregar, por que seas
 acatador de fermosos rreglones. Ensire arboles o natura de
 arboles trayentes fructo, por que despues de poco tienpo del
 tu trabajo tomes mançanas muy dulçes. E faz colmenas para
 las abejas, a las quales te enbian los prouerbios de
 Salamon, e apreende en los pequeños cuerpos la orden de los
 monesterios para disçiplina real. E texe rredes de lino para
 tomar peçes, e escriue libros, por que la mano obre de comer
 e la alma sea farta de leçion. Ca todo vagaroso es en los
 deleytes. Los monesterios de los Egiçianos tienen esta
 manera, que non resçiban a ninguno sin obra e trabajo, non
 tan señeramente por las viandas neçesarias, commo por la
 salud del alma, por que non vengue por pensamientos
 destruybles e non delezne los sus pies a todo el que pasare
 a semejança de Jerusalem la fornicadera. Yo mientra era
 mançebo e estaua en medio de los disiertos de la solidunbre,
 non podia sofrir los ençendimientos de los pecados e el
 ardor de la natura, a las quales cosas commo las quebrantase
 por ayunos espesos, enpero la voluntad escalentauase por
 pensamientos. E para domar la tome por que me disçiplinase
 vn frayre, el qual fuera Judio e auia creydo, asy que
 despues des las agudezas de Quintil[i]ano e los rrios de
 Çiceron e la graueza de Fondon e la liuiandad de Plinio
 aprendia el a b c, pensaua las palabras estudiantes e
 sospirantes. Que trabajo y aya

[ 71 ]
 tomado e que
 graueza y aya sofrido e quantas vegadas aya desesperado e
 quantas uegadas aya çesado e aya començado con de cabo por
 contienda de aprender, castigo es tanbien la mi conçiençia,
 que sufri, commo la de aquellos, que pasaron vida con migo.
 E fago graçias a dios, que de la amarga simiente de las
 letras tome dulçe fruto. Dire otra cosa, que vi en Egipto.
 Auia en el monesterio vn mançebo griego, el qual non podia
 amatar la flama de la carne por abstinençia nin por ninguna
 grandeza de obra. A este que perigraua asi guardo lo el
 padre del monesterio por esta arte: Ca mando a un varon, que
 pelease con el e que lo denostase, e despues que le fiziese
 estas injurias, viniese primero el a querrellarse. E los
 testigos llamados dezian por el que fiziera la injuria. E el
 començaua a llorar por la mintira, e ninguno non creya a la
 verdat si non el padre solo, que lo defendia, que non se
 desgastase el frayre por mayor tristeza. Que dire muchas
 cosas? El año ya pasado, preguntado el mançebo sobre los
 pensamientos primeros, si pasaua ya por ellos alguna 
 tristeza, dixo: o padre, non me conuiene beuir, e fornigaria
 de buena voluntad? E asi si solo fuese, con qual ayuda lo
 aueria sobrado? Los philosofos del sieglo suelen enpuxar el
 amor viejo con amor nueuo, asi commo clauo con clauo. La
 qual cosa aun fizieron quatro prinçipes de Persia al rey
 Asuero, por que sofrenasen el deseo de la reyna Vasta por
 amor de otras moças. Aquellos ponen remedio al pecado con el
 pecado, nos por amor de virtudes sobramos los pecados. Dixo
 (le): declina del mal e faz bien, demanda la paz e siguela.
 Si non aborrescier[e]mos el mal, non podemos amar el bien.
 Deuemos demandar la paz, por que fuyamos las peleas; nin
 co[n]uiene demandar la, si non quando la fallaremos e
 fuxere, non la sigamos por todo estudio, la qual sobra todo
 seso, en la qual es la morada de dios. Fermosamente es dicho
 persecuçion de paz, segund aquello del apostol: persi-

[ 72 ]
 guiendo la hostaleria; por que non
 fable por ligero e usado sermon, e, por que fable asi, non
 conuidemos los huespedes con soberanos libros, mas tengamos
 los con todo ardor de la voluntad, e que lieuen con sigo de
 la nuestra ganançia. Non es aprendida ninguna arte sin
 maestro. E las animalias mudas e las greyes de las bestias
 fieras siguen los sus guiadores. En las abejas ay prinçipes.
 Las gruas siguen a vna por orden de letra. Vn enperador, vn
 juez de la proui(e)nçia. Roma segund es basteçida, non pudo
 auer en vno dos hermanos reys e es ençimentada por muerte
 del hermano. En la naue ay vn gouernador, en la casa vn
 señor, en qual se quier gran hueste catan a la seña de vno.
 Por todas estas cosas a aquello va la oraçion, por que te
 ensen[n]ase, que non lo dexases en aluedrio, mas que deuias
 beuir en el monesterio so desçiplina de vn padre e por
 conpañia de muchos, por que de otro apreendas la paçiençia,
 e la omildat, e el vno te enseñe el selençio, el otro la
 mansedunbre. Non fagas lo que quisieres; come lo que te
 mandaran; aue lo que tomares; viste quanto tomares, lo que
 tomares; de la tu obra paga pension; sometete al que non
 quieres; e cayas en el estrado, e andando duermas, e aun non
 siendo acabado el sueño, seas costrinido leuantarte. E
 aprendas el Psalmo en la tu orden, en la qual non es
 demandada dulçedunbre de la boz, mas el talante de voluntad,
 segund aquello: cantad sabiamente. E sirue a los frayres;
 laues los pies de los huespedes; e sufriendo injuria,
 calles; e temas al mayoral del monesterio commo a señor, e
 que lo ames commo a padre; e creas ser a ty saludable, que
 quier que te el mandare; nin juzgues de la sentençia del
 mayor, del ofiçio del qual es obedesçer e conplir las cosas
 que son mandadas; segund Moysen que dize: oe lsrael e calla.
 Ocupado por tantos negoçios, nou estaras en ningunos
 pensamientos, e mientre de vna cosa pasas a otra, [e] la
 obra viene en pos la obra, aquello rreternas sola-

[ 73 ]
 mente en la voluntad, lo que seras
 costrinido. Vi yo vnos, los quales, despues que rrenunçiaron
 al siglo, dexaron por el promitimiento los vestidos, los
 deseos, non las cosas, non mudaron ninguna cosa de la
 primera conuersaçion; nin las cosas familiares, nin cosas
 grandes nin menudas; e touieron esos mismos ministerios de
 sieruos e esos mismos aparejados del conuite; e entre las
 conpañas e entre los sieruos anian nonbre de solitarios. E
 los que son pobres e de poco auer, semejanles las ponpas
 semejables a las viandas, e salen en publico por que usen la
 bienfablança. E otros alçan los onbros en alto e deziendo
 entre si non se que e fincando los ynojos en tierra, rezan
 palabras soberuias, por que si preguntares quien es, cuydes
 que es mayoral. Ay otros que por el humor de las çellas e
 por los ayunos destenprados e por el enojo de la solidunbre
 e por el gran leer, mientre que de dia e de noche non fazen
 al, tornanse malenconicos e an menester mas de criamientos
 de medeçina que de los nuestros. E aun so el titulo de
 rreligion usanse abreuiamientos non derechureros, e la onrra
 del nonbre christiano mas faze engaño que non lo sufre. E
 aun lo que es vengança de dezir, mas menester es: ca
 estendiendo publicamente las manos, gouernamos el oro, e
 contra opinion de todos morimos rricos, teniendo los
 saquellos llenos, los que visquimos pobres. E a ti non
 conuerna fazer esto, quando fueres en el monesterio; e
 acustunbrandolo poco a poco, lo que primero te costriñias,
 començaras querer lo, e delectar te ha al tu trabajo; e
 oluidado de las cosas pasadas, sienpre sig[u]iras las cosas
 primeras; e nunca pienses, que fagan los otros mal. mas el
 bien que deuas tu fazer. Pues asi es,

[ 74 ]
 asy faz e
 biue, por que salgas al altar de Jesu Christo asi commo
 uirgen [del] thalamo, e ayas de fuera buen testimonio; e aun
 las fenbras conoscan al tu nonbre e non lo sepan mucho. Faz
 las cosas que son de clerigo, e entre ellos sigue los
 mejores. Ca en toda condicion e todo grado son mezcladas las
 cosas malas a las buenas. Nin saltes ayna a escriuir e seas
 aduzido por lucura ligera. Apreende por mucho tienpo lo que
 as a enseñar. Non creas a los que te alabaren e non oyas a
 los que te escarnesçieren, los quales commo te lisonjaren e
 en alguna manera te fizieren non poderoso de tu voluntad, si
 catares a desoras, o entiendas en pos ty encoruarse los
 cuellos de las çigueñas, o traer los con la mano las orejas
 del asno, o estender la lengua escalentada del can. Non
 digas mal detras de ninguno, nin cuydes en aquello ser
 santo, si escomueuas a los otros. Acusamos muchas vegadas lo
 que fazemos, [***] contra nos mismos, e somos traydos contra
 nuestros pecados, los mudos juzgando de los bien fablados.
 Grunimo mouiose a fablar de tiesta, e por vnos espeçios a
 penas dezia vnas pocas palabras, que cuydases que rresollaua
 e non fablaua. El qual era acostunbrado denostar a muchos e
 ser disuluto en comer, e quando se ayuntaua gran conpaña,
 salia a publico; paresçia de fuera Caton e de dentro era
 Nero; todo dubdoso, que de las naturas contrarias e diuersas
 dirias el ser varon marauilloso e bestia nueua, segund
 aquello del sabio: en la primeria leon, a postremas dragon,
 en medio chimera. Pues asi es, nunca veas los tales nin te
 llegues a estos varones; ca a priesa verna la perdiçion
 dellos, e quien conosçio la trabucança del vno e del otro?
 tan bien del que

[ 75 ]
 fabla, commo del que oye al que
 fabla. La verdat non ama rrencones nin demanda sorridores.
 Non rresçibas ayna la acusaçion contra el presbitero; ca non
 es rrefez de creer de la hedad acabada, a la qual defiende
 la vida pasada e onrra el uocabulo de la denidat. Mas por
 que somos omnes e a las vegadas contra la madurez de los
 años pecamos segund moços, si a mi que poco me quieres
 castigar, denuesta me abiertamente, e non me muerdas
 ascondidamente. Ca que me aprouecha, si los mis males digas
 a los otros, yo non sabiendo lo? si por mis pecados llagues
 al otro con tus desatenpramientos, e commo lo ayas dicho a
 todos, asy lo fables a cada vnos, com[m]o si non lo ayas
 dicho a ninguno? En esto non me enmiendas, mas satisfazes al
 tu pecado. E lo que rrenunçiamos al siglo, sea voluntad, non
 menester; e la pobreza demandada sea a nos gloria, e despues
 de tomada non nos sea tormento. E aun segund las
 mesquindades deste tienpo e cuchiellos encruelesçientes se
 en cada logar, asaz es rrico el que non ha menester pan, muy
 poderoso es el que non es costrinido seruir. Sant Esuperio
 obispo de Tolosa, semejador de la vi[u]da de Sarreptenes,
 auiendo fanbre fartaua a los otros, e el ayunando pesauale
 por la fanbre agena, e dio todo el auer a los pobres de Jesu
 Christo. Non ay ninguna cosa mas rrica que aquel, el qual
 trae en el canasto de vinbres el cuerpo del señor e la
 sangre en el vidrio; el qual e echo la auareza del tenplo,
 el qual trastorno con cuerda e denuesto las catedras de los
 vendientes las palomas, que quier dezir los dones del
 spiritu santo, e trestorno las mesas del auer e derramo los
 aueres de los lugares, por que la casa de dios fuese llamada
 casa de oraçion e non cueua de ladrones. Sigue las pisadas
 deste. Si as auer, vende

[ 76 ]
 lo e dalo a los pobres;
 si non lo as, librado eres de gran carga; e sigue desnudo a
 Jesu Christo desnudo. Dura cosa es e grande e graue, mas son
 grandes los galardones.

 Capitulo XXVIII. que la sabiduria es mas a catar de los
 viejos que non la fabla. Sant Jeronimo a Nepoçiano de la
 vida de los clerigos.
 David viejo frio enboluiose en los vestidos e non se
 escalento, si non por el abrasçamiento de la mançibiella.
 Pues asi es, que [es] esta muger Sunamitis e uirgo tan
 feruiente, que escalentase el frio, e tan santo, que al
 caliente non prouoco a luxuria? Esponga Salamon el muy sabio
 los deleites de su padre e rrecuente los abraçamientos 
 mansos del varon batallador: Posee la sabiduria, posee el
 entendimiento; amalo e guardar te a. Fascas todas virtudes
 del cuerpo se mudan en los viejos, e cresçiendo la sabiduria
 sola, decreçen las otras cosas: los ayunos, los andares aca
 e alla, e el rresçibir de los peregrinos, e el defendimiento
 de los pobres, e el afincamiento de las oraçiones, e la
 perseuerançia, e la visitaçion de los enfermos, e el trabajo
 de las manos, e todas las cosas, que se usan por el cuerpo,
 son menores que el cuerpo quebrantado. Nin digo esto por
 dizir, que sienpre en los mançebos se esfrie la sabiduria,
 la qual en muchos viejos se seca por edad, mas que la
 mançebia sufra muchas batallas del cuerpo e se afogue entre
 los encendimientos de pecados e tenblamientos de la carne,
 asi commo el fuego con las leñas verdes, que non puede
 alunbrar. Mas la vejez de aquellos, que apretaron su
 mançebia con onestas artes e pensaron en la ley del señor de
 dia e de

[ 77 ]
 noche, fazese mas ensen[n]ada por la
 hedad e mas çierta por uso e mas sabidora por pasamiento de
 tienpo, e coge frutos muy dulçes de los estudios viejos.
 Onde aquel varon sabio Temistocles de Greçia, commo
 conplidos C e VII años viese que muria, es dicho que dixera,
 que se dolia por que estonçe salia de la vida, quando
 començaua saber. E Sunamitis en (en) nuestra lengua es dicha
 oçeana, por que sinifique escalentarse la sabiduria e feruer
 por leçion diuinal. E esto rrepitolo de tan luengo comienço,
 por que non me demandes demandas de moços e las flores de
 las sentençias e la sinificaçion de las palabras e vnas
 cosas sotiles e breuemente ençerradas por las fines de cada
 vnos capitulos, las quales espiren alegrias e llamores de
 los oyentes. Abrasçeme agora la sabiduria, e de la nuestra
 sabiduria, la qual nunca enuejeçese, fuelgue en el mi seno.
 Pues asi es, oye, segund dize sant Çiprian, non cosas
 disiertas, que quier dezir dichas polidamente, mas fuertes.
 Oye el hermano por el collegio e al padre por la vejez.

 Capitulo XXIX. de la vida [e] del afeytamiento de la
 clerezia.
 E el clerigo, que sirue a la eglesia, primero entrepetre el
 su vocabulo e esfuerçese a ser lo que es dicho. Ca cleros en
 griego quiere dezir suerte; pues asi es, son llamados
 clerigos, o que son de la suerte del señor, o que el mismo
 el señor es suerte, que quier dezir parte de los clerigos.
 Pues asi es, deuen ser tales, por que posean el

[ 78 ]
 señor
 e ellos sean poseydos del señor. El que posee al señor e
 dize con el propheta: el señor mi parte, non puede auer
 ninguna cosa fuera del señor; e si ay alguna otra cosa sin
 el señor, non sera el señor su parte. Ensienplo: si he oro,
 si plata, si posisiones, si gran alfaja, con estas cosas
 desdeña el señor parte. Ruegote, que non cuydes el ofiçio de
 la clerezia ser linage de la caualleria antigua, que quier
 dezir, que en la caualleria de Jesu Christo non demandes las
 ganançias del sieglo, nin ayas mas que quando començaste ser
 clerigo. E fuy commo vna pestilençia al clerigo negoçiador e
 al rico fecho de pobre e al glorioso fecho de non noble. E a
 la tu posadiella o nunca o pocas vegadas pisen los pies de
 las mugeres. Todas las moças uirgines de Jesu Christo o
 egualmente non las sepas o ama las egualmente. Vee que non
 finques so vn techo, nin te fies en la castidat pasada. Ca
 non cuydes que eres mas santo que Dauid, nin mas fuerte que
 Sanson, nin mas sabidor que Salamon. E arremienbrate 
 sienpre, que al labrador del paraiso echo la moger de la su
 posision. E quando fueres enfermo, este delantre ti frayre
 santo e la hermana o la madre o qual quier persona de fe e
 de castidad probada. Se algunos auerse esforçado en el
 cuerpo e auer començado a enfermar en el coraçon. Con
 periglo te sirue aquella, la cara de la qual catas a menudo.
 E [si] por ofiçio de la clerezia vesitas a la bibda o a la
 uirgen, (e) nunca entres solo a casa, e non poses solo con
 sola en poridat sin arbitro o sin testigo. E aue tales
 conpañones, de los quales non seas disfamado. E non te
 afeytes por vistidura, mas por costunbres, nin afeytes la
 garçeta, mas sea prometida la castidat con el abito. Esquiua
 todas las sospechas, e que quier que probadamente puede ser
 enfeñido contra ti, que non sea enfeñido de la vida. El amor
 santo non ha dones a menudo, sudarios e fazalejas e
 vistiduras que le ofrescan, nin manjares sabridos nin
 blandos e dulçes

[ 79 ]
 viandas. Jesu Christo es mi miel
 e mi lunbre e mi deseo. Auemos verguença de todos los
 deleytes e las bienfablanças e cortesias dignas de rriso e
 todas las otras desapusturas de amadores, e
 desatestimoniamos las en los omnes del sieglo; e quanto mas
 en los clerigos e en los monges, (e) el saçerdoçio de los
 quales se ateyta por el proposito e el proposito por el
 saçerdoçio. Nin digo estas cosas, por que o en ti o en los
 santos uarones non las tema, mas que sean falladas en todo
 proposito e en todo grado e en todo linage de bien o de mal:
 la (la) condenaçion de los malos sea alabança de los buenos.
 La gloria del obispo es proueer a las obras de los pobres; e
 aborrençia es de todos los sacerdotes, estudiar en las
 propias rriquezas. Yo que nasçi en casa pobre e en cabaña de
 rrustico pudiera fartar el vientre de qual se quier mijo e
 de qual quier pan, (e) agora enojome del panal de miel.
 Conosçi las naturas e los nonbres de los peçes; en qual
 rribera sea la concha escogida, delecto me; en los sabores
 de las aues departo las proui(e)nçias; e a postremas
 delectan me esos dapños. O quanta merçed en el señor, si
 cada vno en la presente vida non esperase el preçio. E por
 quantos sudores se gana la heredat vana. Por menor trabajo
 se podria conprar la margarita de Jesu Christo. Lee muchas
 vegadas las escripturas diuinales, mas avn nunca sea dexada
 de las tus manos la santa leçion. Aprende que enseñes. Finca
 en las cosas que enseñeste. Las tus obras non confondan el
 tu sermon, por que quando fablas en la eglesia, non
 rresponda qual se quier calland(i)o: pues asi es, por que
 non fazes tu mismo esas cosas que dizes? Delicado maestro es
 el que el vientre lleno dis-

[ 80 ]
 puta de
 los ayunos. El ladron puede acusar la auareza. Aun digo
 aquello, que los obispos saçerdotes se sientan ser sieruos e
 non señores. Onrren los clerigos asi commo a clerigos, e los
 clerigos den a ellos onrra asi commo a obispos. Aquello es
 dicho de Domiçio el orador, que dize: por que te auere yo
 commo prinçipe, (e) commo tu non me ayas commo a senador? E
 enseñando tu en la eglesia, non se leuante ruydo del pueblo,
 mas gimi[mi]ento, e las lagrimas de los oyentes sean tus
 alabanças. El sermon del presbitero sea establesçido de
 leçion de escripturas. E non quiero que seas uozablero e
 parlero sin razon, mas sabio del ministerio. La fruente
 quebrantada entrepetra muchas uegadas lo que non sabe, e
 commo amonesta los otros, toma para si çiençia. Non ha
 ninguna cosa tan refez, commo engan[n]ar por boluimiento de
 la lengua al pueblo uil e a la conpaña non enseñada, la qual
 quanto menos entienden, tanto mas se marauillan. E deuen ser
 fuydas las vestiduras polidas e los aparejamientos; ca lo
 vno rrepresenta los deleytes e lo otro la gloria. Non es
 loable (non) andar sin abrigadura de lino, mas non auer el
 preçio de las vestiduras de lino. En otra manera es escarnio
 e cosa llena de desonrra, gloriar te de la bolsa llena, e
 que non ayas sudario. Ay algunos que dan poco a los pobres,
 por que tomen mas, e so la señal de limosna demandan
 rriquezas, las quales son mas a nonbrar caçamiento que
 limosna. Asi se toman las bestias e las aues e los peçes; es
 puesto poco manjar en el anzuelo, por que tome el omne en la
 gran pesca. E mejor cosa es non auer, que demandar sin
 verguença lo que de. Non podomos todos todas las cosas: vno
 es en la eglesia ojo, otro lengua, otro mano e ç. Nin el
 aldeano e el frayre tan

[ 81 ]
 solamente sinple por
 tanto cuyde ser santo, si non aya sabido nada; nin el sabio
 e bien fablado (e) asme en la lengua la santidad. Mejor cosa
 es de dos cosas non acabadas, auer la rrusticidad santa, que
 la bienfablança con pecado. Muchos fazen paredes e tiran las
 colunpnas a la eglesia; rresplandesçen los arboles e
 rresplandesçen las lazoras de oro, departese el altar por
 piedras preçiosas; e non es ningund escogimiento de los
 sieruos de Jesu Christo. Nin ningun rrico non ponga contra
 mi en Judea el tenplo e la mesa e las candelas e las
 canpanillas e las esparteñas e los vasos e las otras cosas
 fechas de oro. Estonçe se prouauan estas cosas del señor,
 quando los sacerdotes sacrificauan las ostias, e la sangre
 de los ganados era rredenpçion de los pecadores. Mager que
 todas estas cosas ayan pasado en figura, escritas son enpero
 por nos. En otra manera si nos delecta la sinple ystoria,
 guardemos con oro e ç. Tomen los obispos de Jesu Christo
 mugeres uirgines. La gafedad del cuerpo sea adelantrada a
 las rriqueza(za)s del alma. Crezcamos e seamos amuchiguados
 e ç.; por que non çelebramos pasqua fyguradiz, ca estas
 cosas son defendidas en la ley ser fechas sin tenplo. E sy
 todas estas cosas asy las entendemos segund el señor el
 sabado, rrepoyemos el oro con las otras vanas glorias de los
 Judios. Esquiua los conuites de los seglares e mayormente de
 aquellos, los quales se ensorbeueçen por onrras. Torpe cosa
 es el saçerdote del señor crucif[ic]ado e pobre, el qual se
 fartaua de manjar ageno, acostar se ante las puertas e entre
 los juezes e caualleros; e mejor cosa es el juez de la
 prouinçia yantar contigo, que non tu en el palaçio. Si
 catares a fazer esto, que ruegues por los mesquinos e por
 los sometidos, el juez del siglo mas

[ 82 ]
 onrra da al
 clerigo que contiene, que al rico, e mas onrra las tus
 santidades que las riquezas. O si es tal que non oya los
 clerigos por los quales tu trabajas, si non entre beueres e
 solazes, de buena voluntad dexare este benefiçio e rrogare a
 Jesu Christo por juez, el qual puede mas acorrer que juez;
 ca mejor cosa es fiar en el señor que en los omnes. Nunca
 huelas a vino, por que non oyas aquello del philosofo: esto
 non es dar beso, mas escançiar vino. E fuy asy commo el vino
 que quier que enbreaga e trastorna el estado de la voluntad.
 Nin esto digo, por que denostemos la cosa criada de dios; ca
 por çierto el señor es llamado beuedor de vino, e en el
 Thimotheo dexado es beuer vn poco de vino al que se duele el
 estomago; mas catamos en el beuer la manera de la edad e de
 la fortaleza por la qualidad de los cuerpos. E si ardo sin
 vino e ardo por mançebia e so enflamado por calor de la
 sangre, de buena voluntad caresc[e]re del beuer en el qual
 es sospecha de venino. E fermosamente es dicho segund los
 griegos, e non se si asi se diga segund nos: el vientre
 grueso non engendra seso delgado. Tanto toma de ayunos,
 quanto puedas sofrir. Faz ayunos puros e castos e synples e
 non vanagloriosos. Que aprouecha non comer del olio, e
 demandar vnas grauezas de manjares, figos e passas e
 pimienta e nuezes e frutos de palmas e miel? E buscamos todo
 labramiento de los huertos, por que non nos fartemos del pan
 por manjar. E aun sobre esto oyo vnos non beuer agua contra
 natura de las cosas e de los omnes, e non fartar se del pan,
 mas de manjares delicados e las verças picadas e semejables
 cosas. A que verguença! Non aue(e)mos uerguença destas
 desapusturas, ca nos non enojamos de la vana gloria! E sobre
 esto aun demandamos fama de abstinencia en los

[ 83 ]
 deleytes.
 Muy fuerte ayuno es el agua e el pan; mas por (por) que non
 a gloria e todos viuimos de pan e de agua, non es tenido asi
 commo publico e comun. Guardate que non (las) tomes nueuas
 de los omnes, por que non mudes el denuesto de dios en
 alabança de los pueblos. Si aun, dize el apostol, a los
 omnes p ç. Non quiero que ores en los rrencones de las
 plaças, nin el viento del pueblo quebrante el camino derecho
 de las tus rrogarias. Non quiero que ensanches las faldas, e
 que te demuestres, e contrariando la conçençia ser çercado
 de cobdiçia de phariseos. Entiende que callare e que fablare
 mas callando. Tantas son las rreglas, quantas las maneras de
 las glorias. Quanto (tu) mejor traer esto en el coraçon que
 en el cuerpo, e auer por fazedor al señor, e non los
 aca[ta]mientos de los omnes. Quieres saber, quales
 afeytamientos demande el señor? Aue la sabiduria e la
 justiçia e el tenpramiento e la fortaleza; ençierrate con
 estas llagas del çielo; esta carreta te lieue en alto; e non
 ay ninguna cosa mas preçiosa que esta broncha, non ay
 ninguna cosa mas departida que esta uariedad de piedras
 preçiosas; sean a ti estas cosas en aparajamiento e en
 defendimiento. Otrosi guardate que non ayas comezon en la
 lengua o en las orejas, que quier dezir, o que tu non digas
 mal a los otros, o non oyas a los otros maldezir (de ti). E
 sabe, que todas las cosas que fablaras de los otros, eres
 juzgado por sentençia, e tu mismo seras rrepreendido en
 aquellas cosas, en las quales rreprendias a los otros. E non
 es derecha escusaçion aquella: rrecontando otros non puedo
 fazer injuria. Non recuenta ninguno de buena voluntad [a]
 aquel que non quier oyr; la saeta nunca se finca en la
 piedra, a las vezes saltando fiere al que la enbia.
 Aluengase el maldezidor, quando te vee que non oyes de

[ 84 ]
 buena voluntad, que non maldizes rrefez mal
 dezir. Con los maldizidores, dize Salamon, nin con ç. Nunca
 desputes de las formas de las mugeres; nin sienta la vna
 parte de la casa lo que se faga [en] la otra. Ypocras
 conjura los sus disçipulos ante que los enseñe, e en las sus
 palabras los costriñe jurar; toma les la jura e escribe les
 el silençio e el sermon e el andar de mansedunbre e el abito
 e las costunbres. Quanto mas nos, a los quales es comendada
 la medeçina de las almas, de todos los christianos deuemos
 amar [las casas commo] nuestras casas propias. Conoscan nos
 consoladores en los sus lloros mas que conuidados en las
 bienandanças. Rrafaz es menospreçiado el clerigo, el qual
 muchas vegadas llamado al(a) ayantar, non lo rrefusa. Nunca
 demandemos e pocas vezes tomemos aun que nos ruegen. Ca mas
 bienauentorada cosa es dar que tomar. Ca non se commo non te
 juzgue mas vil aquel que ruega(s) que te de algo, quando lo
 tomares; e si el rogandotelo menospreçiares, marauillar se
 ha de ti mucho. E el predicador de la continencia non
 riquiera las bodas. Commo pueden ser los clerigos
 procuradores e dispensadores de las cosas agenas e de las
 villas, a los quales es mandado menospreçiar las sus propias
 rriquezas? E tomar alguna cosa al amigo malamente, es furto;
 engañar a la eglesia, es sacrilejo. Tomar para dar a los
 pobres, a muchos fanbrientos, es querer ser sabidor o
 temeroso, e lo que es trayçion manifiesta, querer furtar
 dende alguna cosa, sobra la crueldad de todos los ladrones.
 Yo entue[r]zcome de fanbre, e tu juzgas quanto sea asaz al
 mi vientre? O parte luego lo que tomares, o si eres temeroso
 despensero, dexa al dador que de el de su grado las cosas.
 Non

[ 85 ]
 quiero que so la mi ocasion sea lleno el tu
 saquello. Non puede ninguno guardar mejor las mis cosas que
 yo. Muy buen despensero es, el qual non guarda para si nada.
 Non escriuimos commo a contrarios, mas commo [a] amigos; nin
 uiniemos contra los que pecan, mas amonestamos los, que non
 pequen; e somos juezes crueles [non] tan solamente contra
 aquellos, mas contra nos mismos, e queriendo tirar la estaca
 del ojo ageno, primero hechemos la nuestra viga. Non dapñe a
 ninguno, non es señalado el nonbre de ninguno de la mi
 escritura; la mi palabra non tañjo a ninguno espiçialmente;
 de los pecados es general disputaçion. Mas el que se quiere
 asañar a mi, primero confiesa de si mismo que sea tal.

 Capitulo XXX. que la vejez es a dar a la sabiduria e non
 la sabiduria a la vejez. Sant Jeronimo a Paulino del
 establesçimiento del monge o del clerigo.
 Mesuras nos con tus uirtudes, e tu grande alças los pequeños,
 e ocupas la postrimera parte del conuite, por que seas fecho
 en el juyzio padre de las conpañas. Non quieras, hermano
 mucho amado, pensar a nos por muchos años, nin des la
 sabiduria a los canos, mas los canos a la sabiduria. Ca
 mandado lees a Moysen, escoger LXX presbiteros, los quales
 sopiese que heran presbiteros, e non fuesen en todo juzgados
 por edad mas por sabiduria. E aun Daniel moço juzgaua a los
 de luengo tienpo e a la hedad; e la orgullia condena a los
 viejos non castos. Non quieras conpensar la fe con los
 tienpos, nin a mi cuydes ser por tanto mejor, por que
 primero aya començado es-

[ 86 ]
 forçar me en
 la hveste de Jesu Christo. Sant Paulo apostol de persiguidor
 mado en vaso de escogimiento, postrimero en la orden, mas es
 primero en los meresçimientos; ca maguer postrimero, mas
 trabajo que todos. E Judas, el qual en otro tienpo auia
 oydo: e tu omne, caudiello del coraçon e ç., es
 rreprehendido traydor del amigo por la muerte del maestro e
 del saluador; e aun non siendo sin forma enlazose en la viga
 alta mortal. Por el contrario la cruz muda al ladron al
 parayso, e la pena del omiçidio fazelo martir. El calor de a
 desoras vençe la frialdat luenga. E a la fin tu, oyda la
 sentençia del saluador: si quieres ser acabado e ç., buelue
 las palabras en obras, e tu desnudo seguiendo la cruz
 desnuda, mas de libre e mas ligero subes la escalera de
 Jacob. Muda la saya con el coraçon, nin desees las siellas
 gloriosas con la bolsa llena; mas con manos puras e con
 pecho blanco gloriate ser pobre por spiritu e por rriquezas.
 Aquel Crates de Tebas, omne muy rrico en otro tienpo, como
 fuese [a] Athenas a philosophar, echo de si gran peso de
 oro; ca cuydo que non podria posedir en vno las virtudes e
 las rriquezas. Nos llenos de oro seguimos a Jesu Christo
 pobre, e so semejança de limosna acostandonos a las primeras
 rriquezas, commo podemos partir fielmente las cosas agenas,
 los que guardamos temerosamente las nuestras? El vientre
 lleno de rrafez disputa de los ayunos.


[ 87 ]
 
 Capitulo XXXI. commo non ayuda el logar santo, si fallesçe
 el spiritu.
 Non es de alabar auer seido en Jerusalem, mas auer beuido
 bien en Jerusalem. Non es a catar aquella çiubdat, que mato
 los prophetas e derramo la sangre de Jesu Christo, mas a la
 qual alegra el rrebatamiento del rio. Nin esto deziendo non
 rrepreendo a mi mismo de non firmeza, nin dapño lo que fago,
 por que sea visto auer dexado en balde los mios e la mi
 tierra a ensienplo de Abraham; mas non oso ençerrar todo el
 poder de dios en fin estrecho, e apretar en vn pequeño
 logar, al qual non rresçibe el çielo. E cada vnos de los
 crientes non son pesados por diuersidades de los logares,
 mas por meresçimiento de la fe. E por que dios es spiritu,
 conuiene a los sus adoradores adorar lo en spiritu e en
 verdat. Despues que es secado el velloçino de Judea, [e]
 todo el mundo es lleno de rruçio çelestial, e muchos
 venientes de oriente e de oçidente se acostaron en el seno
 de Abraham, dios non es conosçido tan solamente en Judea.
 Pues asi es, [a] aquellos aprouecha[n] los logares de la
 cruz e de la rresureçion, los quales traen la su cruz e
 rresurgen cada dia con Jesu Christo, los quales se fazen
 dignos de tanta morada. E con de cabo los que dizen el
 tenplo del señor ser tal casa, oyan del apostol: uos sedes
 tenplo de dios, e el espiritu santo mora en vos. E de
 Jerusalem e de Bretania egualmente paresce el palaçio
 çelestial. El regno de dios de dentro de nos es. Sant
 Ylarion commo fuese de Palestina e visquiese en Palestina,
 en vn dia tan solamente vio Jerusalem, por que non fuese
 visto menospreçiar los logares santos por la vezindat, nin
 con de cabo ençerrar a dios en vn logar. De los tienpos de
 Adriano fasta el inperio de Costantino por CLXXX años en el
 logar de la

[ 88 ]
 rresureçion era onrrado el ydolo de
 Jupiter, e en la peña de la cruz la ymagen de Venus de
 marmol, e en la cueua, en la qual en otro tienpo andudo Jesu
 Christo pequeño, era plañido el amigo de Venus. Estas cosas
 son rrepetidas de tan luengo prohemio, por que non cuydes
 que fallesca ninguna cosa a la tu fe, por que non viste a
 Jerusalem, nin por tanto cuydes que somos mejores, por que
 usamos de la morada deste logar; mas o aqui o en otro logar
 aueras egual merçed delantre el señor por las tus obras.

 Capitulo XXXII. que el monge deue desear logar solitario.
 [V]erdaderamente asmo las di(s)ferençias en los logares, si
 mores en el canpo dexadas las çiudades e el uso de las
 çiudades, e demandes a Jesu Christo en la solidunbre e ores
 solo en el monte con Jesu Christo. Non fablo de los obispos
 nin de los clerigos, el oficio dellos quales es o[t]ro, mas
 del monge. De todo el mundo vienen aca; llena es la çiudat
 de omnes de todo linage, e tamaño establesçimiento ay del
 vno e del otro linage, que lo que en otro loga[r] fuyas de
 parte, aqui seas costrinido sofrir lo todo. Si quieres usar
 de ofiçio de presbitero, sy se deleyta por ventura la carga
 o la onrra del obispado, viue en las çiudades e en los
 castiellos, e la salud de los otros faz ganançia de la tu
 alma. E si deseas ser monge, lo que eres dicho, que
 quiere(s) dezir solo, que quieres en las çiudades, las
 quales non son moradas de los solos, mas de muchos? Cada vn
 preposito a sus prinçipes: los caudiellos de Rroma semejen a
 los Camillos e a los Fabriçios e a los Regulos e a los
 Çipiones. Los philosophos

[ 89 ]
 ponen delantre si a
 Pithagoras e a Socrates e a Platon e [a] Arristotiles. E los
 sabios ayan enbidia a Omero e a Virgilio e a Menandro e a
 Terençio. E los estorichos a Salustio e a Heredotes e a
 Plinio. Los oradores a Lisiam e a Demosten e a Tulio. E por
 que vengamos a los nuestros, los obispos e los presbiteros
 semejen a los apostoles e a los uarones (e) apostologos, la
 onrra de los quales e el meresçimiento se esfuerçen auer. E
 nos ayamos prinçipes del nuestro proposito a Paulo e a
 Anton[io] e a Ylarion e a Machario. E por que torne a la
 autoridat de las escrituras, el nuestro prinçipe Elias e
 Heliseo, e nuestros caudiellos los fijos de los prophetas,
 los quales morauan en los canpos e en la solidunbre e fazian
 a si mismos tabernaculos çerca los rios de Jordan; e destos
 son aquellos fijos de Rrecab, los quales non beuian vino nin
 sidra, los quales morauan en las tiendas. E ruegote que asi
 fuyas las muchedunbres de los omnes e los ofiçios e las
 saludaçiones e los conuites, asi commo vnas cadenas de
 deleites.

 Capitulo XXXIII. commo deua beuir el monge.
 E el tu manjar sea vil e a las viesperas, asi commo verças e
 legunbres, e a las vegadas toma peçezillos por grandes
 deleytes. El que desea a Jesu Christo e se farta de aquel
 pan, (e) non demanda con gran obra de los manjares preçiosos
 para confaçionar estiercol. E lo que pasa por la gola e non
 es sentido, sea a ti pan e legunbres. Has q Juuiniano
 libros, del menospreçiamiento del vientre e de la garganta
 que dizen mas lleneramente. Sienpre en la tu mano sea la
 (tu) santa leçon. E ora a menudo, e muchas velas, e duerme
 las mas vegadas el

[ 90 ]
 vientre vazio. E fuy las
 nueuas e los golosos e los palpantes e los lisonjeros asy
 commo enemigos. Non desees la omildat con coraçon inchantese
 de vistiduras. Esquiua las conpañias de los seglares e
 mayormente de los poderosos. Que menester as veer muchas
 vegadas aquellas cosas, por el menospreçiamiento de las
 quales començeste ser monge? E la tu hermana esquiue mucho
 las fablas de las madronas, por que entre las vestiduras de
 seda e piedras preçiosas de las fenbras estantes arredor non
 se ensuzie o non se duela o non se marauille; que otra cosa
 es la penetençia del proposito, e otra cosa el senbradero de
 alabanças. Guardate, que asi commo fiel e famoso despensador
 en otro tienpo de las tus cosas non tomes para partir el
 auer ageno. Aue synpleza de paloma, nin aseches a ninguno
 engaños, e aue la arteria de serpiente, por que non seas
 soplantado por asechanças de otros. Non mucho ay de lo vno a
 lo al en el pecado, el christiano o engañar o poder ser
 engañado. E al que sentieres fablar sienpre o a menudo de
 los dineros, si non de la limosna, la qual sin deferençia se
 demuestra a todos, aue lo mas por bufon que por monge. Non
 des a ninguno ninguna cosa, si non el vito e vestido e
 menesteres manifiestos, e los canes non coman el pan de los
 fijos. E el alma del criente es tenplo de Jesu Christo; e
 afeytala e vistela, a ella ofresçe dones, en ella rescibe a
 Jesu Christo. Que prouecho es las paredes rresplandesçer por
 piedras preçiosas, e Jesu Christo morir en el pobre de
 fanbre? Ya (e) non son tuyas las cosas que posees; a ty es
 dada despenseria. Arremienbrate de Anania e de Saphira.
 Aquellos guardaron las sus cosas temerosamente; tu piensa
 que non derrames el auer de Jesu Christo non

[ 91 ]
 sabiamente,
 que quier dezir, que por juyzio non tenprado non des la cosa
 de los pobres a los non pobres, e segund el dicho del muy sabio
 varon, non perezca la largueza con la largueza.
 Non quieras catar a los nobles aparejos e no[n]bres vanos de
 los Catones. Dize: yo te conosçi de dentro e en el çiçero
 conosçi que eres christiano. E gran cosa es que non lo
 semejas. E non se commo plazen mas al mundo los que
 desplazen a dios.

 Capitulo XXXIIIIo. que los clerigos deuen esquiuar las
 conpañias de las mogeres. Sant Jeronimo a Oçeano de la vida
 del clerigo.
 Los primeros tentamientos de los clerigos son los
 llegamientos a menudo a las mogeres. La fenbra linage
 enpeçedero, puerta del diablo, carrera de maldat, ferimiento
 de escorpion, fiere por fuego de flama, quando se llega, la
 paja ençiende el fuego, e quema los fundamientos de los
 montes. Yo juzgo, que si las fenbras moren con los varones,
 que non fallese[e]ra el vizque del diablo. Ca de dos lo que
 el vno desea, si non puede fablar, o es tentado. Pues asi
 es, el apartamiento del varon asienta e faze armas de
 castidad en los mejores castillos de uerguença. Tecla
 despues de la tentaçion de Antioch[i]a es defendida ser en
 vno con Paulo. Non va ningund caual-

[ 92 ]
 lero
 con la moger a la batalla. Si fazes ayuntamientos de moças,
 ven por dos visytaçiones en la se(l)mana a bendezir el
 ayuntamiento, mas non solo por la[s] tentaçiones. La
 cobdiçia doma las voluntades de fierro. La fenbra que vieres
 que conuersa bien, amala por voluntad, non por usamiento del
 cuerpo. Las fenbras morantes con los varones engendran
 espinas e con aguda espada fieren las poridades de la
 voluntad. A que enemigo! dolor es de dezir, mas non conuiene
 dexarlo: ende sin bodas ay nueuo linage de mogeres. E que
 pertenesçe a nos, si vieren aquellos que aman con ojos
 rrientes e digan palabras tiernas de saludamiento, desende
 quando saludaren, si vieren ellas que son varones de dios,
 tienen que las menospreçian e asañanse. Lee por Jeremias,
 qual deua ser el solitario; ca diçe: seera el solitario. Asi
 el angel sola fallo a santa Maria en las jazidas, non
 fablando con alguno; e ella timio en la entrada del varon.
 Tu que eres fornaz de maldat, por que deseas ser saludada a
 menudo del varon?

 Capitulo XXXV. del afeytamiento de las costunbres del
 obispo. Sant Jeronimo a Oçeano de la vida del clerigo.
 Si alguno desea obispado, desea buena obra; obra, non
 dinidad; trabajo, non deleytes; obra, por la qual descrezca
 por omildat, non se ensoberuezca por (por) orgullia. Pues
 asi es, conuiene al obispo ser non rrepreendible. Conpreende
 todas las virtudes por vn sermon, e a fascas demanda cosa
 contra natura. Ca qual trabija en el mundo sin pecado, que
 quier dezir, sin repreensyon? Mas el pastor auinidero tal es
 escogido a la iglesia, que

[ 93 ]
 en conparaçion del
 derechamente los otros sean nonbrados grey. Ca pierde la
 autoridat de enseñar, el sermon del qual es destruydo por la
 obra. Onde es aquello de Tulio: cabeça de la arte es,
 enseñar lo que fagas. E aun aquello ser afeytado conuiene
 saber de virtudes: Ca son vnos non sabientes la su medida e
 de tanta locura e sandez, que en el movimiento e en el andar
 e en el abito e en el sermon fazense riso a los que los
 veen; e asy commo entendientes que sea el afeytamiento,
 conponense de vestiduras e de linpiezas del cuerpo e
 aparejan noble mesa con manjares, commo este afeytamiento e
 onrramiento sea mas fidiente que las suzidades. E aun ser
 enseñador: Ca la conuersaçion sin culpa e sin sermon quanto
 aprouecha por ensienplo, tanto enpeeçe por sylençio. E non
 forçado: Ca la fuerça pertenesçe a los vellacos; ca el
 vientre escalentando se por vino ayna espumea por luxuria.
 Noe por la enbriaguez de vna ora descubrio los logares de
 uerguença, los quales auia cobierto por seys çientos años
 por mesura. E avn Loth por beuer mezclo la puteria a la
 luxuria, e al que non auia vençido el pecado, vinçieron los
 vinos. E non ser peleoso: Ca non ay ninguna cosa mas de
 uerguença, que el maldezir de los rrusticos, los quales la
 parleria cuydan ser auctoridad e ser sienpre aparejados para
 pelear e fablan con palabras soberuias contra la ley
 sometida a ellos. E aun que sea buen mayoral a su casa: non
 que acresçiente rriquezas, non que apareje manjares rreales,
 non que faga tesoro e cuega aues preçiadas por vapores
 tardineros, los quales por tenplamiento lleguen a los huesos
 e non derramen la carne: mas lo que ha de pedricar, primero
 lo demande a los de casa. E aun que non sea nueuo en la fe:
 Ahe, ayer aun non era en la fe, e oi es obispo;

[ 94 ]
 ayer
 estaua en el juego de la plaça, e oye en la eglesia; a las
 viespras en el çerclo, en la mañana al altar; en otro tienpo
 fazedor de rroçapocos, agora consagrador de las virgines. E
 conuiene a el, que aya buen testimonio de aquellos que son
 de fuera. Pues asy es, sea tal, que los que dizen mal a la
 rreligion, non osen maldezir a la su vida.

 Capitulo XXXVI. del menospreçiamiento de la tierra a los
 monges. Sant Jeronimo a Eliodoro monge.
 Por quanto estudio yo aya contendido, que morasemos en el
 yermo en vno, sabelo el pecho, que es sabidor de la caridat
 entrecanbiada. Mas tu asy commo pequenno e delicado criaste
 por falagamientos el menospreçiamiento del rogante. E auias
 demandado, que ante que me fuese a los disiertos, te enbiase
 escritos de esfuerço. Non quiero que te acuerdes de los
 menesteres pasados; el yermo ama los desnudos. Tu que crees
 en Jesu Christo, cree en las sus palabras: demandad primero
 el regno e ç. Rrico es el que con Jesu Christo es pobre. Tu
 que anias menospreçiado el rrogante, por ventura (non) oyas
 al peleoso. O cauallero delicado, que fazes en casa de tu
 padre? Ahe, del çielo tañe la tronpa; ahe, el enperador sale
 armado para lidiar el mundo con las nubes; ahe, el cuchello
 agudo de dos partes sale de la boca del rey e siega que
 quier que encuentra; e tu sales a mi del lecho a la haz e de
 la sonbra al sol? El cuerpo acostunbrado de la larga

[ 95 ]
 non siente carga. La cabeça cubierta de lienço
 rrefusa el yelmo. A la mano muelle es aspera qual quier cosa
 dura. Oye el mandado del tu rrey: el que non es con migo,
 contra mi es. Acuerdate del dia del tu nasçimiento, en el
 qual tu puesto en el bautismo jureste a Jesu Christo en el
 sacramento, de non perdonar a tu padre e a tu madre por el
 su nonbre. Maguer [que] seas pequenno, e la madre te muestre
 las tetas, con las quales te crio, e maguer que veas al
 padre acoçeado en el linbral, traspasalo e con ojos secos
 uola a la seña de la cruz; e tan solamente ser cruel en esta
 cosa es piadad. Rafez rronpe estos ligamientos el amor de
 Jesu Christo e el temor del infierno. Mas el contrario manda
 la escriptura, seruir al padre e a la madre. Mas qual quier
 que los ama sobre Jesu Christo, pierde la su alma. El
 enemigo tiene el cuchiello por que te mate, e yo pensare de
 las lagrimas de la madre? Por el padre desanparare la
 caualleria de Jesu Christo, al qual non deuo soportar por
 razon de Jesu Christo, la qual deuo a todos los omnes por
 razon del? Sant Pedro aconsejando temerosamente al señor,
 quando auia a tomar pasion, fue escandalo. E sant Paulo
 rrepre(r)endio a los hermanos, que lo querrian rretener, que
 non fuese(n) a Iherusalem. Esta piadat por la qual se enlaza
 la fe del euangelio, es a quebrantar con espada. Mi madre e
 mis hermanos estos son ç. Si creen en Jesu Christo,
 consientan me a mi que quiero lidiar por el su nonbre. Si
 non creen, ellos muertos sotierren los sus muertos. Si estas
 cosas dizes en el martirio: yerras, hermano, yerras, sy
 cuydas que el christiano nunca sofre tentaçion. Estonçe eres
 mas contralidiado, (si cuydas) si non sabes que seras
 lidiado. E el nuestro contrario çerca asi commo

[ 96 ]
 leon
 ruyente; e tu cuydas que es paz. Esta en asechanças quando
 diras e ç.; e tu cubierto en la sonbra del arbol lleno de
 fojas tomas por prea los sueños muelles. Dende persigue la
 luxuria, dende se esfuerça contra mi la auereza, dende el mi
 vientre quier ser a mi por Jesu Christo. Persigueme el
 enemigo malo, el qual ha mill nonbres e mill artes de
 enpeeçer; e yo malaventorado cuydare que so vençedor, quando
 so preso? Tien mientes, hermano, que non te conuiene auer
 ninguna cosa de las tus cosas. Ca dize el señor: todo aquel
 que non rrenunçiare a todas las cosas e ç. Por que eres
 christiano con coraçon temeroso? El fijo del omne non ha do
 acueste la su cabeça, e tu as portales anchos e mesuras
 grandes spaçios de los techos. Tu heredero de Jesu Christo
 speras la heredat del siglo. Entrepetra el vocablo del
 monge, que quier dezir, el tu nonbre. Que fazes entre la
 conpaña tu que eres solo? E yo non digo estas cosas nin
 ma[n]do primero asy commo non sabidor de naue, marinero
 enseñado de las ondas, mas asi commo el otro dia echado a la
 rribera por tormenta, lo denunçio con uoz temerosa. Guardate
 aqui e aly e en cada logar, que cuydando escapar de menor
 peligro, non cayas en mayor. Ca el diablo trae los
 ligamientos con los conpañeros para prender. Non querades
 creer, non querades ser seguros. Mager que la mar se rria en
 manera de estanco, (e) dentro ay peligro, dentro es el
 enemigo. Esta calma tenpestad es. Pues que? quantos son en
 la çiudat, non son christianos? Non as tu esa razon que los
 otros. Ca commo desanparada la casa trabajases por
 caualleria por los regnos

[ 97 ]
 de los çiel(l)os, que
 sigiste otra cosa si non la vida acabada? E el sieruo
 acabado de Jesu Christo non ha otra cosa si non a Jesu
 Christo. Osa alguno fazer mint[i]roso a Jesu Christo,
 seruiendo al auer e a Jesu Christo? Sienpre dize el: sy
 alguno quiere venir en pos mi, niegue ç. E yo cargado de oro
 asmo que sigo a Jesu Christo? Sy non as nada, lo que yo se,
 por que estando tan bien aparajado, non vas a las batallas?
 Si non en tu tierra [***], commo el señor non aya fecho
 signos en la suya. Toma la razon: Ningund propheta non ha
 onrra en su tierra. Non demando folgança nin onrra; abastame
 la mi conçençia. Nin el señor non demandana onrra; ca por
 çierto fuxo, por que non fuese alçado en rey de las
 conpañas. Mas do es la onrra, non es y el menospreçiamiento;
 e do el menospreçiamiento, y muchas vegadas la injuria; e y
 el desdeñamiento e non ninguna folgura; e do por la non
 folgança se tira alguna cosa del estudio, non puede ser
 dicha cosa acabada. Desto se coge, que el monge non puede
 ser acabado en su tierra; e non querer ser acabado es pecar.
 Mas enpuxado deste grado, yras a los clerigos. Non quiera
 dios, que yo dellos fable ninguna cosa mala, los quales
 soçidiendo al grado apostolical, confaçionan el cuerpo de
 Jesu Christo con boca santa, por los quales aun nos somos
 christianos, e los quales teniendo las llaues del rregno de
 los çiel(l)os, en alguna manera judgan ante del dia del
 juyzio, los que guardan la esposa del señor por castidat
 mesurada. Mas otra razon es la del monge, otra la del
 elerigo. Los clerigos pasçen las ouejas, yo pastor. Si te
 escomueuen los falagamientos de los hermanos a esa misma
 orden, gozar me he del sobir e temo del caer. El que desea
 el obispado, buena obra desea.

[ 98 ]
 Mas conuiene al
 tal ser sin rreprehension. Todos los obispos non son
 obispos. Vees a sant Pedro; piensa a Judas. Que fazes,
 hermano, en el sieglo, el qual eres mayor que el mundo?
 Mientre te apreemen las sonbras de los t(h)echos e mientra
 te ençierra la carcel de las çiudades fumosas, te conviene
 volar al puro rresplandesçimiento del ayre. Tu temes la (po)
 pobreza? Mas Jesu Christo llama los pobres bienauentorados.
 Espantaste por el trabajo? Ningund cauallero non es coronado
 sin trabajos. Tu piensas del comer? Mas la fe non teme la
 fanbre. Tu temes sobre la tierra desnuda quebrantar los
 mienbros fanbrientos por ayunos? Mas el señor yaze con tigo.
 Aborresçes las suciedades de la cabeça? Mas Jesu Christo es
 tu cabeça. Espantate el gran yermo? Mas tu anda en el
 parayso por voluntad; quantas vegadas subieres alla por
 pensamiento, tantas vegadas non eres en el yermo. La sarna
 tirase del cuerpo sin baños? Mas el que vna vegada es lauado
 en Jesu Christo, non ha menester lauarse otra vez. E por que
 breuemente oyas rresponder el apostol a todas las cosas: non
 son dinas estas pasiones e ç. Hermano mucho amado, delicado
 eres, si aqui quieres gozar te con el sieglo e despues
 regnar con Jesu Christo. Verna aquel dia, en el qual a la
 boz de la tronpa tremera toda la tierra. Dara bozes el mundo
 con los pueblos. Llorosamente los reys, que en otro tienpo
 fueron muy poderosos, palparan con el costado desnudo.
 Estonçe sera dado verdaderamente Jupiter con su generaçion,
 e Platon el loco sera aduzido con sus disçipulos; a
 Aristotiles non aprovecharan los argomentos. E estonçes tu
 rrustico e pobre alegrar te as e rreyras e diras: ahe el mi
 juez cruçificado; ahe el juez el qual estudo en el pesebre
 buelto en paños;

[ 99 ]
 este es aquel fijo del obrero e
 de la demandadera; este es el que fuxo en Egipto; este
 vestido; este es coronado de espinas; este es el mago que
 dezian que auia demonio, e Samaritano. O Judio, cata las
 manos, que auias fincado. O tu, Romano, vee el costado que
 auias foradado.

 Capitulo XXXVII. contra el monge vagaroso e parlero. Sant
 Jeronimo a Domnion.
 Marauillome del monge e mançebo, por la fermusura del qual se
 mueuen luxurias, e el qual es muy bien fablado, que non ha
 verguença de andar a las casas de los nobles e allegarse a
 las saludaçiones de las madronas e fazer la nuestra
 rreligion batalla, e entre estas cosas maldezir a su
 hermano. E este por tanto cuyda que es enseñado, por que el
 solo entiende las palabras de Juuiniano; e por çierto es
 prouerbio, balbo entender mejor las palabras de balbo. Entre
 las mugerçiellas era visto sabidorçiello e bien fablante.
 Mas despues que las mis obreziellas venieron a Roma,
 aborresçiome asi commo a enbidioso, por que las sus fablas
 eran menospreçiadas. Onde entienda non ser a desputar
 egualmente entre los fusos e canastiellos de las moças e
 entre los varones enseñados de las enseñanças del diuinal
 rey. Pues asi es, scriues este ser monge forano e de las
 plaças e traedor de nueuas e andador e tan solamente para
 dezir mal de tras, el que por la viga del su ojo quiere
 sacar la paja del otro, e fablar

[ 100 ]
 mal contra mi e
 los libros que escriui contra Juuiniano e roe(e)r con diente
 de can e despedaçar los. E yo loco, que sin razon oue por
 enseñadores en las santas escrituras a Grigorio Nazanzeno e
 a Didimo. Non me aprouecho nada el enseñamiento de los
 Judios e el pensamiento de cada dia de la mançebia fasta
 esta hedad en la ley e en los prophetas e en los euangelios.
 Fallado es omne acabado sin mandador, el qual vezca por
 bienfablança a Tulio, e por argumentos a Aristotiles, e por
 sabiduria a Platon, e por enseñamiento a Aristarco, e por
 muchedunbre de libros a Calçentero, por sçiençia de
 escripturas a Didimo, e a todos los tractadores del su
 tienpo. Desende es dicho demandar materia e a la carne e a
 dios, recontando alguna cosa a la vna e a la otra parte, que
 quier dezir, disputar por la justiçia e contra la justiçia.
 Pues asi es, hermano mucho amado, ruegote, que lo amonestes,
 que [non] fable contra su proposito e que non destruya por
 palabras la castidad que promitio por habito; nin virgo o
 conteniente, ca uea que se alabo, conpare los maridos a las
 uirgines. Perdone a si, perdone a mi, perdone el nonbre
 christiano. En non fablar, que es monge, e discorriendo, mas
 conosça callando e siendo. Non dapño las bodas, mas quiero
 que todos los que por ventura por miedo de las noches non
 pueden yazer solos, que tomen mogeres.


[ 101 ]
 
 Capitulo XXXVIIIo. de la guarda de la virginidat.
 Oye fija e vee e ç. Non ay en este libello ninguna lisonja;
 ca el linsonjero es enemigo blando. E non aura ninguna ponpa
 de sermon apostado, la qual te ponga entre los angeles. Non
 quiero que venga a ti del proposito soberuia, mas miedo.
 Cargada uas de oro; deues te guardar del ladron. Esta vida
 es tormento a los mortales; aqui contendemos, por que seamos
 coronados en otro logar. Non entra ninguno seguro entre las
 serpientes e los escorpiones. E dize el señor: enbriagado es
 el mi cuchiello en el çielo; e tu cuydas paz en la tierra,
 la qual engendra cardos e espinas, la qual come la
 serpiente? E es çercada de grandes conpañas de enemigos, e
 todas las cosas son llenas de enemigos. La carne flaca e
 çenisa auinidera de pues de poco lidia sola con muchos. E sy
 la muchedunbre dellos te turbare e començares escalentarte a
 cada vnos escomouimientos de pecados, e te dexier el tu
 pensamiento: que faremos? responder te ha Heliseo: (e) non
 quieras temer, ca mas son conusco que con ellos; e abiertos
 los ojos veras el carro de fuego, el qual a ensienplo de
 Helias te alçe en las estrellas; e entonçe cantaras cosas
 alegres: la nuestra alma commo pasaro uola e ç. Ruego te,
 que te guardes, que non diga alguna vegada de ti dios: cayo
 la virgen de Israel, e non aye quien la despierte. Fablare
 osadamente: commo pueda dios todas las cosas, non puede
 leuantar la virgen despues que cayo; (mas) puede la librar
 de pena, mas non quiere coronar la corronpida. Mas derecha
 cosa fuera, auer tomado casamiento de omne e auer andado por
 los logares llanos, que non yendo a las cosas mas altas caer
 en fondon del infierno. E non quiero que dexes cresçer el
 pensamiento: mientre es pequeño el enemigo, matalo; la
 maldad sea quebrantada en la semiente.


[ 102 ]
 
 Capitulo XXXIX. ensienplo de sant Jeronimo de sy mismo.
 Quantas vegadas estaua en el yermo e en aquella solidunbre
 desgastada, la qual quemada por ardores del sol, da a los
 monges morada espantable, cuydaua que estaua presente en los
 deleytes de Roma. E seya solo, por que hera lleno de
 amargura. Paresçian espantables en el saco los mienbros
 feos, e el cuero escalentado auia tomado semejança de carne
 de Ethiopiano. E cada dia auia lagrimas e cada dia lloros, e
 si alguna vegada me apremia el sueño, yo non queriendo, a
 penas asentaua los huesos en la tierra misma. E del comer e
 del beuer callome, (e) commo aun los enfermos usen de agua
 fria, e tomar alguna cosa cocha es luxuria. Yo mismo que me
 auia condenado a tal carçel por miedo del infierno, e
 conpañero de los escorpiones tan solamente e de las bestias
 ffier(r)as, muchas vegadas era presente en los lechos de las
 moças. Enamarellesçiese la cara por ayunos, e la voluntad
 escalentanase por deseos en el cuerpo frio, e en la carne
 muerta ya ante el su omne bullian los ençendimientos solos
 de luxurias. Asi que desfallesçido de toda ayuda echauame a
 los pies de Jesu Christo e rregaualos por lagrimas e cobria
 los con el cabello; e sobjugaua a la carne que me
 contrariaua. Non he uerguença de la mi malandança, mas ante
 lloro por que non so lo que era. Arrimienbrome auer ayuntado
 a menudo el dia con la noche, nin dexar primero el ferir de
 los pechos, fasta que çesase por denuesto del señor. E asi
 temia aquella mi çella, commo sy fuese sabidora de los mis
 pensamientos. E yo

[ 103 ]
 san[n]udo de mi mismo e rezio
 (e) traspasaua solo los desiertos. E asy do u[e]ia valles
 cauados o altezas asperas de los montes e de las peñas, y
 era el logar de la mi oraçion, e aquella era carçel mesquina
 de la carne. E segund el señor es a mi testigo, despues de
 muchas lagrimas e despues que los ojos alçaua al çielo,
 muchas vegadas ueya estar delantre mi conpañas de angeles, e
 yo alegre e gozandome cantaua: en pos ti correremos en odor
 de los tus vnguentos. E si estas cosas sufren aquellos, los
 quales aboresçido el cuerpo (e) lidian con los solos
 pensamientos, que sufre la moça que vsa de deleytes?
 Viviendo es muerta.

 Capitulo XL. (el) que la castidat sea a criar por la
 astinençia.
 E si alguna cosa puede ser en mi de consejo, e si es creydo
 al prouado, esto amonesto primeramente, esto atestimonio,
 que la esposa de Jesu Christo fuya el vino asy commo venino.
 E estas son las primeras armas de los demonios contra la
 mançebia; ca sy ladra la auereza, incha la soberuia, deleta
 la codiçia; rrafezmente carezc[e]remos de los otros pecados;
 e este enemigo es ençerrado dentro; do quier que ymos,
 traemos connusco el enemigo. E el vino e la mançebia son
 doble ençendimiento de la voluntad. Para que ayuntamos el
 olio a la flama? para que aministramos criamientos de fuegos
 al cuerpo ardiente? Sant Paulo a Thimotheo dize: e ya non
 quieras beuer agua e ç. Vee por quales razones sea otorgado
 el beuer del vino, por que del aya melezina la en-

[ 104 ]
 fermedat de a menudo del dolor del estomago.
 E por que nos por ventura non nos enblandezcamos de dolores
 del estomago, (e) manda(n) beuer poco e esto mas de consejo
 del menge que del apostol. Noe beuio vino e enbriagado es,
 aun en el siglo duro. E por que entiendas en todas las cosas
 el sacramento de la escritura, [ca] por çierto la palabra de
 dios es margarita e puede ser foradada de toda parte:
 despues de la enbriag[u]ez (e) siguese el descobrimiento de
 las piernas, e la cobdiçia ayuntada es a la luxuria. E
 despues estiendese el vientre e escomouidos [son] los otros
 mienbros. Ca comio el pueblo e beuio e leuantaronse a jugar.
 E Loth amigo de dios es saluado en el monte e de tantos
 pueblos el solo es fallado justo; e es enbriagado de sus
 fijas, e mager [que] ellas cuydasen auer fallesçido el
 linage de los omnes e esto feziesen mas por amor de fijos
 que de cobdiçia, enpero sabian que hera varon justo e que
 non faria estas cosas, si non fuese enbriago; a la fin non
 sopo que fizo, e maguer que la voluntad non sea en el
 pecado, enpero el error es en culpa. Helias commo fuxiese de
 Jezabel e yoguiese cansado so el robre, ahe a la su cabeça
 reuanadas de pan e vaso de agua; e en verdat podiera, si
 quisiera, enbiar le dios uino aparajado e manjares e carnes
 bien olientes. Heliseo convido los fijos de los prophetas a
 yantar e farto los de yerbas montesinas; e oyo boz acordable 
 de los que ayantauan: omne de dios, la muerte es en la olla.
 Non se asaño a los cozineros; ca non tenia con que les
 aparajar mejor mesa; mas echando la farina de suso, dulçeçio
 la amargura por esa misma uirtud del espiritu, por la qual
 Moyeses auia mudado Marath. E el primer omne obedesçiendo
 mas al vientre que a dios

[ 105 ]
 es echado en este val
 de lagrimas. E Sathanas tento al señor de fanbre en el
 disierto. E el apostol llama de los luxurio(o)sos: el dios
 de los quales es el vientre. Ca cada vno onrra lo que ama.
 De la qual cosa es a uer cuydosamente, que a los que echo la
 fartura del parayso, que los torne la fanbre. E si quisieres
 responder, que eres engendrada de noble generaçion e criada
 sienpre en deleytes e en plumas, que non puedes abstener de
 los manjares mas sugosos nin uevir por estas leys, responder
 te he mas apretadamente: viue, pues asy es, por tu ley, tu
 que non puedes por la de dios. Non en la manera por la qual
 dios criador de todas las cosas e señor se delecte por el
 ruydo de los nuestros estentinos e por grandeza del vientre
 e por ardor de los pulmones; mas en otra, por la qual
 castidat non puede ser segura. Job amado a dios, e que
 sospeche del diablo: la su virtud en los lonbos era e ç. La
 natura del varon e de la moger onesta es llamada por nonbre
 mudado. Pues asy es, toda la virtud del diablo contra los
 varones es en los lonbos, e toda la fortaleza contra las
 fenbras es en el onbligo. Quieres saber que es asy? Toma
 ensienplo de Sanson mas fuerte que el leon e mas duro que la
 piedra, e el qual el solo e desnudo sigio a mill armados; e
 molleçio se en los abraçamientos de Dalida. E Dauid
 escogid(i)o segund el coraçon del señor, el qual auia dicho
 muchas vegadas con santa boca que auia venir el señor, preso
 por desnudez de Versabee fizo el omiçidio con el adulterio.
 Salamon el muy sabidor partiose del señor, por que fue
 amador de las mogeres. E por que ninguno non fia se de la
 allegança de la sangre, el hermano se enardiçio por
 ençendimiento non conuenible por amor de Thamar su hermana.


[ 106 ]
 
 Capitulo XLI. de las biudas enfiñidas e luxuriosas.
 E vee muchas vegadas non queriendo casar defender la su
 conçiençia mal auentorada por vistiduras. Las quales sy las
 non discobriese el inchamiento del vientre o el ruyr del
 infante, andan muy loçanas con çirbiz alta. E otras catan
 commo sean mañeras e fazen omiçidio del omne ya senbrado. E
 muchas quando sienten que han a conçebir, piensan traycion
 por abortar con uenino, e muchas vegadas mueren culpadas de
 tres pecados e asi van a los infiernos omeçidas de si mismas
 e fornigaderas de Jesu Christo e aun omeçidas del fijo ya
 nasçido. E estas son las que andan señaladamente en publico
 e con señales furtadas de los ojos traen en pos sy las greys
 de los mançebos. La que vieren andar amariella e triste,
 llaman la mesquina; e quando se enbriagaren, tomando el
 cuerpo de dios fazen sacrilejo. Esta es toda la virginidat
 en aquellas, que se vistan de porpora muy sotil, e parescan
 los cabellos estando la cabeça atada, e el çueco muy
 apostado, e las mangas muy apretadas a los braços, e andan
 muy orgollosamente. E ayan en esta manera los sus alabadores 
 e parescan muy ayna de buena voluntad so el nonbre de
 virginidat. A nos non nos plazen las tales cosas.
 Enverguença me de dezir lo; a que enemiga! triste, mas es
 verdat: onde en las eglesias de los Agapetas entro la
 pestilençia? Onde syn bodas otro nonbre de mogeres? Las
 quales muchas vegadas son tenidas en vna casa e en vn lecho,
 e llaman nos sospechosos, sy asmemos alguna cosa.


[ 107 ]
 
 Capitulo XLII. de la vida de las virgines.
 Agora aderesçere toda la mi oraçion a ti, la qual quando
 començaste ser primera uirgen (de) noble de la çiudat de
 Roma, tanto te conuiene mas trabajar, por que non pierdas
 los presentes bienes e los auinideros. E por çierto
 apresiste del ensienplo de casa las maneras de las bodas e
 las cosas non çiertas del casamiento, commo tu hermana
 Blesilla mayor por edad mas menor por proposito biudada a
 cabo de siete meses, que commo el marido, perdio la corona
 de virginidat e el deleyte de las bodas. Non quiero que
 llegues a las casas de las nobles madronas nin ver a menudo
 lo que menospreçias. En esta parte, tu que eres esposa de
 Jesu Christo, apreende la santa soberuia; sabe que heres
 mejor. Nin cobdiçio tan solamente, que esquives los
 ayuntamientos de aquellas, las quales se inchan por onrras
 de los maridos, las quales çercan las greys de los
 castrados, mas avn aquellas, las quales faze biudas el
 menester, la casa de las quales [es] llena de conuicte e
 llena de lisonjeros, las quales a tales estan, que mas
 cuydes que demandan maridos, que non que los ayan perdidos.
 Pocas vezes sal en publico. Demanda los martires en el tu
 lecho. Nunca te minguara razon de salir, si sienpre
 salieres, quando lo ouieres menester. Quando te leuantares
 de noche a oraçion, sea en manera que la digesçion sea
 acabada. Lee muchas vegadas e apreende muchas cosas, e tome
 te el sueño teniendo el libro en la mano, e quando cayeres
 de cara, rresçiba te la santa carta. E ayuna cada dia, e la
 fartura fuya a la fartura. E non aprouecha ninguna cosa
 traer el vientre vazio dos dias o tres, si en vna ora sea
 lleno, si el ayuno es conpensado con la natura.

[ 108 ]
 Luego
 la tierra rregada engendra espinas de cobdiçias, e la
 voluntad llena enpereça se. E si sintieres alguna vez el
 omne de fuera sospirar por flor de la mançebia, e despues
 que ouieres comido a ti puesta en el lech[o] te sacudiere la
 ponpa dulçe de cobdiçias, toma el escudo de la fe, en el
 qual se amatan las saetas bermejas del diablo. Ca todos los
 fazientes adulterio, el coraçon dellos es asy como forno.
 Mas tu mudada por peadas de Jesu Christo e aten(p)ta en las
 tus palabras, di: e non es el nuestro coraçon armas e ç.
 Graue cosa es la alma humanal non amar alguna cosa, e
 menester es que la nuestra voluntad se tire a algunos 
 talantes. Pues asy es, el amor de la carne es sobrado por
 amor del spiritu. El deseo sea apretado con el deseo. Que
 quier que mengua de alla, crezca de aca.

 Capitulo XLIII. de la alabança de la virginidat.
 Qual de nos puede dezir de coraçon: el mi beuer mezclaualo
 con lloro. O non es a llorar e non es mas a gemer, que a mi
 echado del parayso de la virginidat con de cabo me quiere
 vestir la sirpiente de sayas de piel, las quales Elias
 tornando al parayso las echo en tierra, deziendo: que es a
 mi e al delecte que peresçe en breue? E non quiero estar so
 aquella sentençia, la qual es dada contra el omne dañado: en
 dolores pariras e ç. Esta ley non es mia: la tu conuersion
 sea al marido. La conuersion de aquella [sea] a su marido,
 la que non ha por marido a Jesu Christo. El mi proposito es
 sin linage. Ayan las

[ 109 ]
 bodas su tienpo e su
 titulo; a mi la virginidat es establesçida en santa Maria e
 en Jesu Christo. Si diga alguno: e osas mal dezir de las
 bodas, que son benditas del señor? Non es mal dezir de las
 bodas, quando es tirada la virginidat. E gloriense las
 casadas, commo sean segundas de las virgines. Cresca e
 amuchiguese aquel que a de enchir la tierra. La tu conpaña
 en los çielos es. Despues de la desnu(y)dez [e] el parayso,
 e asi commo las fijas que cubren el comezon de las bodas. E
 asi cubre e es cubierto (e) aquel que come el su pan en
 sudor de la su cara, la tierra del qual engendra cardos e
 espinas, e la yerua del qual se afoga por espinas. La mi
 semiente es abastada de çien mieses. E cosan sayas los que
 perdieron las sayas non co(n)sidas de suso, a los quales
 delecta(n) el ruydo de los infantes, en que lloran de mañana
 por que son nasçidos. Eua en el parayso virgen fue; despues
 de las sayas de piel tomo comienço de bodas. La tu tierra es
 el parayso. Guardalo (lo) que as ganado. Por que sepas la
 virginidat despues de las bodas sea pecado de la natura:
 uirgen nasçe la carne de las bodas, dando en fructo lo que
 auia perdido de la rayz. La uirga es madre sinple del señor,
 pura, linpia, non llegandose de fuera a ninguna generaçion,
 e a semejança de dios abastada de vnidat. Jesu Christo es
 flor de la virga, que dize: yo flor del canpo. Alabo las
 bodas, por que me engendran uirgines. Cojo rosa de las
 espinas, oro de la tierra, margarita de la concha. Tanto mas
 son onrradas las bodas, quanto lo que nasçe dellas es mas
 amado. Tu, madre,

[ 110 ]
 que enbidia as a tu fija?
 Desdeñas que non quiso ser moger de cauallero, mas del rey.
 Gran benefiçio te dio: començaste ser suegra de dios. De las
 virgines, dize el apostol, de dios non he el mandado. Por
 que? El mismo por que fuese uirgen, non fue de mandado, mas
 de propia voluntad. Nin deuen ser oydos los que enfiñen el
 auer avido moger, commo diziendo e amo[ne]stando de la
 castidat aya dado perpetua castidat: e quiero que sean todos
 commo yo mismo e ç. E digo a las non casadas e biudas: bien
 es a ellas si asy fincaren commo yo. Pues asy es, por que
 non a el mandado del señor de la virginidad? Ca de mayor
 merçed es lo que non es costriñido e es ofresçido. Ca sy
 fuese la virginidad mandada, eran vistas las bodas tiradas;
 e muy dura cosa era costriñir contra natura e tirar de los
 omnes la vida de los angeles e dañar en alguna manera
 aquello que es establesçido. Otra bienandança fue en la
 vieja ley: bien aventorado el que a simiente en Sion. Vazio
 era el mundo; e por que calle de los figuradizes, sola era
 la bendiçion de los fijos. E por tanto Abraham ya viejo es
 casado con Çetura; e Jacob es afeitado de mandragora; e
 Raches fermosa por figura es querrellada en la eglesia por
 la natura çe[r]rada. E poco a poco cresçiendo la mies, ha
 entrado el senbrador. Helias virgen e Heliseo uirgen;
 uirgenes muchos fijos de los prophetas. Jeremias es
 defendido tomar moger por la captiuidat çercana. Por otras
 palabras fabla eso mismo el apostol: abreuiado es el tienpo.
 Otro tienpo es, que los que an mogeres son asy commo non
 auientes. Pues asy es, era fallado, segund deximos, en los
 varones este bien de contenençia, e paria cada dia Eua en
 dolores. Mas despues que la virgen conçibio en el vientre e
 pario

[ 111 ]
 a nos moço, padre del siglo auinidero,
 suelta es la maldiçion. E luego que entro el fijo de dios,
 establesçio a sy sobre la tierra nueua familia, por que el
 que hera adorado de los angeles en los çielos, ouiese
 angeles en las tierras. Si te plaze saber, por quantas
 tristuras la virgen libro e por quantas la moger sea
 apretada, lee a Tertuliano al amigo philosopho, e de la
 vir(i)ginidat otros libellos, en el volumen noble de sant
 Çiprian, e del papa Damas(i)o sobre esta cosa versos e
 prossas conpuestas, e de Anbrosio el nuestro, el qual el
 otro dia escribio vna obreziella a la hermana, en la qual
 tanto dixo, que puso que quier que pertenesçe a alabança de
 las virgines e ordeno e esprimio a nos. E nos escomuuio, que
 tomado otro sendero, non tan solamente contamos la
 virginidat, mas aun guardamos la. Nin cunple saber lo que es
 bueno, nin sea guardado firmemente lo que es escogido; ca
 aquello del juyzio es, esto del trabajo, e aquello comunal
 con muchos e esto con pocos.

 Capitulo XLIIIIo. de la captela que deue guardar la virgen
 contra las tentaçiones del sieglo.
 E asi te atestimonio delantre el señor e delantre los sus
 angeles, que non trayas rrafezmente en publico los vasos del
 tenplo, que non vea algund malo el sacrario de dios. Mas por
 que alcanço a la archa que le non conuenia, muerto es de
 muerte sopitana. Ca el vaso de oro e de plata non fue en
 tanto amado a dios quanto el tenplo del cuerpo virgen. Ante
 fue la sonbra, agora es la verdat. Tu por çierto fablas
 sinplemente e

[ 112 ]
 non menospreçias a quales quier
 non conosçidos, e las cosas blandas; mas en otra manera veen
 los ojos non castos; e non sopieron pensar la fermusura del
 alma, mas la de los cuerpos. Non se encline la tu oreja a
 las malas palabras. Ca muchas vegadas los fablantes alguna 
 cosa non conuenible, tientan al albedrio de la voluntad, si
 tu virgen oyas de buena voluntad lo que se dize, e si te
 rrias a algunas cosas. Alaban que quier que dixieres e
 niegan que quier que negares, e llaman te casta e santa,
 diziendo: ahe verdaderamente la sierua de Jesu Christo, non
 asi commo aquella espantable, torpe e rrusticana, e la qual
 por ende non ouo marido, por que non lo pudo fallar. Somos
 aduzidos por mal natural, e de buena voluntad otorgamos a
 los nuestros lisonjeros, e mager que nos respondamos non
 dignos [e] toma nos gran verguença a las caras, enpero a su
 alabança alegrase de dentro la alma. E la esposa de Jesu
 Christo es archa del testamento, dorada de dentro e de
 fuera, guarda de la ley del señor. E sobre esta bienandança
 quiere posar el señor asi commo sobre cherubin. Cria los sus
 desçiplos, por que pose(e) en el pollino de la asna, e
 suelta te de los cuydados del sieglo, por que le plegas, e
 desanparando los [l]adriellos de Egipto, sigas a Moysen en
 el yermo, e por que entres en la tierra de la promision. E
 non sea ninguno que te defienda, non la madre, non la
 hermana, nin el hermano, nin la cormana. El señor te ha
 menester; e sy te quisieren enbargar, teman los açotes de
 Pharaon. Jesu Christo entrando en el tenplo echo todas las
 cosas que non heran del tenplo. Pues asi es, dios es de
 amança. E despues que en el pecho de la virgen se escalienta
 el cuydado de los negoçios seglares, luego se taja el velo
 del tenplo; leuantase el esposo sañudo e dize: sera dexada a
 uos la vuestra casa desanparada. Sienpre te guarden los tus
 le-

[ 113 ]
 chos las tus poridades; sienpre
 juegue contigo el esposo de dentro. Orando fablaras al
 esposo; el fablara a ti leyente. Mi hermana huerto
 ençer[r]ado, fuente sellada. Guardate que non salgas de casa
 e nin quieras ver las fijas de la tierra agena, maguer que
 ayas hermanos patriarchas e te alegres obedesçiendo Israel.
 Non quiero que demandes el esposo por las plaças, non quiero
 que çerques los rencones de la çiudat. E el esposo non puede
 ser fallado en las plaças. Estrecha e angosta es la carrera.
 E non abaste a fallar la. Seras llagada e seras desnudada e
 rrecontaras cosas lloraderas. Fallaron me e ç. Jesu Christo
 es çeloso, non quiere que sea vista la tu cara de los otros.
 Anden fuera las virgines locas; tu esta de dentro con el
 esposo. E si tu çerrares la puerta e orares en escondido,
 verna e llamara e dira: ahe yo esto ante la puerta e ç. E
 Daniel, por que non podia estar baxo en la su çella, (e)
 touo las finiestras abiertas a Jerusalem. E tu ten abiertas
 las finiestras, mas entre vna lunbre, donde veas la çiudad
 de dios. Nin abras aquellas, de las quales es dicho: la
 muerte entro por las finiestras.

 Capitulo XLV. que la uirgen deue esquiuar la vana gloria.
 E aquello deues esquiuar mas sabiamente, que non seas tomada
 por ardor de vana gloria. Quando fazes la limosna, uealo
 dios señero; quando ayunas, este la tu cara alegre; la
 vestidura nin mucho linpia nin mucho suzia, e non notable de
 ninguna deuersidad, nin te encuentren çerca

[ 114 ]
 la
 conpaña de los pasantes, por que demuestren con el dedo. Nin
 quieras ser vista mucho rreligiosa nin mas omil que es
 menester, nin fuyendo la gloria non la demandes. Ca muchos
 abaxando los arbitros de misericordia e de pobreza e de
 ayuno, en esto cobdiçian (fazer) plazer, en que menospreçian
 (fazer) plazer; e marauilla, la alabança mientre es
 esquivada, es deseada. E pocos son los que an caresçido
 deste pecado; e aquel es muy bueno, el que asi commo en
 cuerpo fermoso es derramado por suzidat rrala de luxurias. E
 non te amonesto que non te glories de las rriquezas e que
 non te alabes de la nobleza del linage; se la tu omildat; ca
 muy cosa loca es enseñar lo que sabe aquel que tu enseñas.
 Mas esto non te engendre alabança, en que menospreçieste la
 alabança del sieglo, nin te arrabate el pensamiento
 calland(i)o, que por que dexaste tomar plazer en las
 vistiduras doradas, te esfuerçes plazer en las suzias, e
 quando v[i]nieres en el ayuntamiento de los hermanos e de
 las hermanas, poses en la tierra e te poses commo digna en
 la siella de los pies. E [non] delgazes la boz por maestria,
 asi commo confondida por ayunos, e semejes el andamiento de
 desfallesçiente e conuidante con onbros agenos. Ca son
 algunas astragantes las sus caras e que ayunan por que
 mueran, las quales luego que vieren a alguno, lloran e baxan 
 lo soberceja, e la cara cobierta a penas demuestran vn ojo
 para ver, e traen la vistidura polida e la çinta de saco e
 suzios los pies e las manos; e el vientre solo, que non
 puede ser visto, escalientase por comer. E otras con abito
 de varon e la vistidura mudada han verguença de ser fenbras
 commo son nasçidas, tajan el cabello e sin verguença alçan 
 las caras. E son otras que se visten de çeliçio e con
 cogullas forra-

[ 115 ]
 das, por que se tornen
 a la infançia, semejan a las lechuzas e a los buhos. Mas por
 que non sea visto disputar tanto de las fenbras, aun fuy los
 varones, los que veas cadenados, los quales contra el
 apostol traen los cabellos de fenbras, e la barba de cabron,
 e el manto negro, e los pies desnudos por non sofrir de
 frio. Todos estos argumentos son del diablo. Enfiñen
 tristeza e fazen asi commo luengos ayunos, comiendo
 furtadamiente de noche. Enverguençame dezir otras cosas, por
 que non sea visto mas mouido que amonestar.

 Capitulo XLVI. de vnos monges disolutos e aun de las
 costunbres de la uirgen.
 E ay otros, fablo de los omnes de la mi oraçion, los quales
 se apresuran a ser presbiteros e diachonos, por (por) que
 vean mas de buena voluntad a las mogeres. Todo el cuydado es
 a estos de las vistiduras, e si huelan bien, e el pie si
 ande apostado; e que non se rroyan los cabellos, e los dedos
 rresplandesçen con aniellos; e por que el camino mojado non
 ensuzie las plantas, a penas fincan las peadas. Los tales
 commo los vieres, asma que son mas esposos que clerigos.
 Algunos en esto pusieron todo su estudio e toda su vida, por
 que conoscan los nonbres e las casas e las costunbres de las
 madronas. Leuantandose de mañana (e) andan de casa en casa
 por amor de saludar, e a fascas entran non conueniblemente
 fasta los lechos de los que duermen. E si vieren algund
 fazeruelo o mantel bien paresçiente, e sobrelecho de casa,
 alabanlo e marauillanse e tractanlo e querrellanse que lo an
 menester, e

[ 116 ]
 asy gananlo e lieuanlo. A estos es
 enimiga la castidat e los ayunos. E an boca estraña e
 parlera e armada sienpre en los maldezires. E a do quier que
 te voluieres, luego lo fallaras delantre. E sy alguna cosa
 nueua viniere, el es fazedor e allegador de fama. Al
 christiano non convienen nin las suzidades deseadas nin las
 linpiezas demandadas. Si non sabes alguna cosa, sy dubdas
 alguna cosa de las escripturas, pregunta aquel al qual alaba
 la vida, escusa la hedat e non denuesta la fama; o sy non ay
 quien lo pueda exponer, mejor es non saber alguna cosa
 segura, que aprender la con periglo. E arremienbra te que
 andas en medio de los lazos, e muchas mogeres virgines
 viejas de castidat non dubdada perdieron de las manos la
 corona çerca de la muerte. Sy algunas seruientas son
 conpañeras del tu proposito, non te alçes contra ellas nin
 te inches commo señora. Vn esposo començeste auer. E fuy
 commo vna pestilençia aquellas virgines e biudas, las quales
 vagarosamente e cortesamente van a las casas de las madronas
 e perdida la verguença de la fruente vesitan los juglares.
 Las malas fablas corronpen las buenas costunbres. E non an
 cuydado si non del vientre, e demuestran con vino e
 orgul[l]osamente que quier de mal, e aun las voluntades de
 fierro mollesçen para los deleytes.

 Capitulo XLVII. que los libros de los sabios e de los
 philoso[p]hos son de menospreçiar por los libros santos.
 Que faze Oraçio con el salterio, e con los euangelios Maro, e
 con el apostol Çiç(h)ero? Que conpañia de luçio a tancreto?

[ 117 ]
 En otro tienpo commo yo fuese a Jerusalem,
 desanparada la casa e el padre e la madre, por trabajar por
 Jesu Christo, non podia desanparar la biblia, que yo auia
 fecho con gran estudio. Asy que despues de muchas vegilias e
 lagrimas, las quales derramaua acordando me de los pecados
 pasados, (e) tomaua en las manos a Platon e a Tulio. E a las
 vegadas tornando me en mi mesmo començaua a leer el
 propheta, e espantauame el sermon non labrado; e por que non
 veya lunbre con los ojos çiegos, cuydauame que non hera
 culpa de los ojos, mas del sol. E a la fin vinome vna fiebre
 e asy aprimia los mienbros malauentorados, que a penas
 mudaua los huesos. Entre tanto aparajauan las mortajas, e ya
 palpitaua en la tierra por el calor mortal. Estonçe arrobado 
 a desoras en el spiritu era traydo a la catedra del juez, en
 el qual logar auia tanta lunbre, que yo echado en tierra non
 osaua catar a suso. E commo me pregunto de que condeçion
 era, respondy que era christiano. E aquel que estaua por
 mayoral, dixo: mientes, Çiçeroniano eres e non christiano;
 ca do esta el tu thesoro, y [e]sta el tu coraçon. E luego
 mudiçi, e entre los açotes, por los quales me mando açotar,
 mas me entorçia por fuego de la conçiençia, acordando me de
 aquel vieso: quien se confesara en el infierno? Llamaua
 entre los açotes: aue merçed de mi, señor, aue merçed de mi.
 A la fin los que estauan presentes echauanse a las rodiellas
 del mayoral e rrogauanlo, que me diese perdon de la mançebia
 e comendase al error logar de penetençia, e que tomase
 despues tormentos, si alguna vegada liese los libros de las
 letras gentiles. Asy que yo, que era puesto en tanto
 periglo, quisiera prometer mayores

[ 118 ]
 cosas e
 començe jurar e dezir: señor, sy yo nunca oviere libros
 seglares e si los liere, niegue te. Entre estas palabras fuy
 dexado e torneme, e marauillandose todos abri los ojos
 derramando por muchas lagrimas. E esto non fue
 escarnesçimiento de sueño vano; testigo me es la catedra,
 ante la qual estudi, e el juyzio que temi, e las llagas que
 senti despues del sueño e las feridas que oue; e dalli 
 adelantre ley por tanto estudio las cosas diuinales, por
 quanto auia leydo las mortales.

 Capitulo XLVIIIo. de foyr la auereza.
 E aun despues esquiuar el mal de la auereza, non tan
 solamente que non desees las cosas agenas, ca esto aun las
 leys publicas lo defienden, mas aun que non guardes las tus
 cosas, que son a ty agenas. Dize: si en lo ageno non fuestes
 fieles, quien vos dara lo que es vuestro? Agenas son a nos
 las cargas de oro e de plata; la nuestra posesion spiritual
 es, de la qual es dicho en otro logar: la rredençion del
 alma del varon las propias rriquezas. E tu dizes: yo so moça
 dilicada e que non puedo trabajar con mis manos; si viniere
 a la vejez e començare enfermar, quien auera merçed de mi?
 Oe a Jesu Christo que fabla a los apostoles: catad las aues
 del çielo e ç. Si fallesçiere la vistidura, sean
 abantpuestos los lilios. Sy ouieres fanbre, oyras los santos
 pobres e fanbrientos. Sy te atormentare algun dolor, lee:
 tomo plazer en las mis enfermedades; e: dado es a mi el
 aguijon de la mi carne, por que non me ensalçe. Alegrate en
 todos los juyzios de dios; ca alegraron se las fijas de Juda
 en todos los tus juyzios, señor. Non pusiemos nada en este
 mundo, nin podemos leuar nada. E agora vees a muchas sacar
 vesti-

[ 119 ]
 duras de los armarios e mudar
 cada dia las sayas, e commo temas que non seas sobrada.
 Astraganse las cosas vanas del calor bermejo. Rritese el oro
 en las letras, los libros son vestidos de piedras preçiosas,
 e Jesu Christo muere ante las puertas dellas. Sopean muchos
 ensienplos de la escriptura, los quales enseñan ser a fuyr
 la auereza. Mas rrecontare que aya acaysçido en Nitria ante
 non muchos años. Vno de los frayres mas escaso que el mas
 auariento, non sabiendo el señor ser vendido por XXX
 dineros, dexo quando murio cient sueldos, que auia ganado
 texendo lino. E ouieron entre sy consejo los monges, ca
 morauan en aquel logar çinco mill de çellas departidas, e
 pensaron que farian. Los vnos dezian que los partiesen a los
 pobres; otros que los diesen a la eglesia; otros que los
 enbiasen a los parientes del. Mas Machario, Pambo e Ysidoro
 e otros padres fablando en ellos el spiritu santo, juzgaron
 que los soterrasen con el, deziendo: el tu auer sea contigo
 en perdiçion. E muy gran espanto ouieron todos por toda
 Egipto. E por que fezimos mençion de los monges, e se que
 oyes tu de buena voluntad las cosas santas, presta me vn
 poco la oreja.

 Capitulo XLIX. de la t[r]eble manera de los monges
 antiguos.
 Tres maneras de monges ha en Egipto. La prima es de
 monesterios, que quier dezir que viuen en comun. E en

[ 120 ]
 aquellos el primero pensamiento es obedesçer a
 los mayores. E son departidos por decurias e çenturias, asy
 que de nueue omnes sea mayoral el Xo; e el çenturio aya so
 sy X prepositos. E estan en çellas apartadas fasta ora de
 nona; e es establesçido que ninguno non vaya a otro sy non
 al preposito, que quier dezir dean, que sy por ventura aya
 pensamientos, se consuele por la fabla del. E despues de
 nona ayuntanse e rrezan los salmos e las escripturas. E las
 oraçiones conplidas e estando todos posados, comiença(n)
 desputar en medio el padre, e fablando el, callan todos, que
 ninguno non osa catar a otro nin osa escopir; e la alabança
 del que dize es lloro a los oyentes, e callando uan las
 lagrimas por las caras, nin sale dellos vn rresollo de
 dolor. E commo començare dezir del regno de Jesu Christo e
 de la gloria auinidera, veeras que sospiran todos
 mansamente, e alçando los ojos al çielo dezir entre sy:
 quien me dara pinitençia e ç. De alli adelantre cada vna
 conpaña con su preposito uan a las mesas, los quales se
 siruen a uegadas. E viuen de pan e de legunbres e de uerças,
 las quales cosas son aparajadas con sola sal; los viejos tan
 solamente toman del vino, a los quales muchas vegadas fazen
 les (la) ayantar con los moçuelos, por que se sostiente la
 hedat cansada de los otros, e non se quebrante la de los
 otros que comiençan. E esos padres çercan de noche las
 çellas de cada vnos, e poniendo la oreja asechan
 diligentemente que fagan; al que veen mas tardinero, non lo
 denuestan luego, mas enfañiendo que non lo saben, visitan lo
 muchas vegadas, e començando primero mueven lo a orar, mas
 non lo costriñen. E por que non le conuiene a ninguno dezir:
 non he saya nin sayal; asy vee todas las cosas el mayoral,
 que ninguno non a que demandar lo que el es menester. E sy
 alguno començare a enfermar, pasanlo a otra camara mas
 larga, e tanto es pensado por seruiçio de los viejos, que
 non demande deleytes

[ 121 ]
 de las çiudades nin el
 talante de la madre. La segunda manera es de enparedados, e
 son solitarios los quales saliendo de los monesterios non
 lieuan a los disiertos si non pan e sal. E desta vida fue
 fazedor Paulo e Antonio el alunbrador, e por que suba mas
 altamente, el prinçipe sant Juan Bautista. La terçera manera
 es que es dicha Remoth, cosa muy espantable e menospreçiada.
 Estos moran dos a dos o tres a tres, e viuen por su albedrio 
 e señorio; e de lo que trabajaren, ponen lo en medio, por
 que ayan la vianda comun. E moran muchos en los castillos e
 en las çiudades, [e] asy commo si la arte sea santa e non la
 vida, que quier que vendieren, venden lo por mayor preçio.
 Entre estos a muchas vegadas contiendas, por que viviendo de
 sus viandas non sufren ser subditos de ninguno.
 Verdaderamente suelen contender por ayunos e pasar gran
 silençio. E estos desean todas las cosas, calças e mangas
 forradas, e vistidura gruesa, e muchos sospiros, e el
 visitar de las virgines, e mal dezir de los clerigos; e sy
 viniere algund dia de fiesta, fartanse fasta que quieran
 bosar.

 Capitulo L. de la oraçion e de las otras cosas que deue
 guardar la uirgen.
 E maguer que el apostol sienpre nos mande orar, e aun a los
 santos (e) el sueño sea oraçion, enpero deuemos auer
 diuersas oras para orar, que sy por auentura fueremos
 detenidos por alguna obra, amoneste nos el tienpo. Qual non
 sepa la ora de terçia e de sesta e de nona e la alua e la
 viespera. Non toma [maniar] sy non faziendo

[ 122 ]
 primero
 oraçion, nin leuantar de la mesa si non sean dadas graçias a
 dios. En la noche deue se leuantar dos o tres uegadas. E
 sabiendo del albergue armese por oraçion, e tornandose ante
 faga oraçion que pose. A todo faga señal de la cruz. E
 pensando a ti misma, non quieras gloriar te en la trabucança
 de otro, mas en la tu obra. Nin digas: aquella vsa de sus
 cosas, e aquella es onrrada de los omnes, a ella vienen los
 hermanos e las hermanas. La primera dubda es, sy sea la tal
 virgen. Ca el omne vee en la cara, dios en el coraçon.
 Desende, aun que sea virgen en el cuerpo, non se sy es
 virgen en el espiritu. E el apostol asi difinio a la uirgen,
 que sea santa en el cuerpo e en el spiritu. A postremas aya
 la su gloria; vezca la sentençia de Paulo, (que dize), use
 de deleytes e viua. Nos seguiremos los ensienplos de los
 mejores. Pon delantre ty a santa Maria, a la qual commo
 deçendiese el angel Gabriel en semejança de uaron, espantada
 non pudo ser ; ca nunca fuera saludada de uaron. Desende
 sopo qual era el mandadero e fablo; e aquel omne temiera
 quando fablo al angel sin miedo. E puedes tu ser madre del
 señor, que digas: del tu temor, señor, e ç. E aun es dicho
 las uirgines ser en muchas heregias; las quales son a asmar
 malas mogeres e non uirgiues; mas por que saben el nonbre de
 la uirgen ser glorioso, so las pieles de las ouejas cubren
 los lobos. Mienten a Jesu Christo, visten al antechristo.
 Gozate uirgen; que las otras enfiñen, (e) tu començeste ser
 verdaderamente. Todas estas cosas que departimos seran
 vistas duras al que non ama a Jesu Christo; mas el que es
 muerto al señor e rresurge, dara bozes libremente: quien nos
 aparto de la caridat de Jesu Christo? Amemos nos sienpre en
 Jesu Christo e demandemos los sus abraçamientos, e toda cosa
 graue sera vista rrafez; todas las cosas luengas nos

[ 123 ]
 semejaran breues; e feridos del su dardo
 diremos: ahe a mi, que el pescueço alongado es. El fijo de
 dios por la nuestra salud fecho es fijo del omne. Espero en
 el [***] ante que nasçiese, e sufrio enojos, salio
 ensangrentado, e es enbuelto en paños, e el que ençierra
 todo el mundo en el puño, es asentado en pequeño pesebre. E
 es escarnesçido, e açotado, es cruçificado. Que dare al
 señor e ç.? El caliz saludable e ç. Ca aqueste solo es el
 galardon digno, commo la sangre sea conpensada con la
 sangre. El apostol moro en muchos [trabajos], e en carçeles,
 e en fanbre e en sed e ç. E nos si el manjar fuere
 dessabrido, entristeçemos nos; quebrantamos el vaso,
 trastornamos la mesa,e e dezimos palabras, el agua mas tibia
 que la sangre es vengada. El regno de los çielos sufre
 fuerça. Sy non fizieres fuerça, non tomaras el regno de los
 çielos. E sy non llamares sin tienpo, non tomaras el pan del
 sacramento. O non te semeja ser fuerça, quando la carne
 quiere ser lo que es dios, e subio a aquel logar, donde
 cayeron los angeles, a juzgar los angeles? Ruegote que
 salgas poco a poco de la carçel, e pinta ante los tus ojos
 la merçed del tu presente trabajo, la qual non vio ojo. Qual
 sera aquel dia, en el qual santa Maria madre del señor verna
 a ty al lecho aconpañada de uirgines, e quando despues del
 mar bermejo e somurguiado Faraon con su conpaña (e) cantara
 los rresponsos: cantemos e ç. Estonçe ella (cubierta) verna
 alegre a abraçarte. E estonçe verna el esposo e dira:
 lieuate e apresurate mi amiga e ç. Estonçe los angeles se
 marauillaran e diran: qual es esta que sale e ç. Veer te an
 las fijas e predicar

[ 124 ]
 te an las reynas e alabarte
 an. Sarra saldra al camino con las casadas, Anna con las
 biudas, e los moços llamaran: osaña in e[x]celsis. Quantas
 vegadas te delecta la vana cobdiçia del sieglo, quantas
 vegadas y uieres alguna cosa gloriosa, asy sube al parayso
 por voluntad.

 Capitulo LI. con de cabo de la guarda de la virginidat.
 Sant Jeronimo a Demitriada virgen.
 La fortaleza del coraçon non creyble es, entre las piedras
 preçiosas e la seda, entre las conpañas de los castrados e
 de las moças e queriente e los seruiçios de la familia (e)
 desear manjares demandados por el trabajo de los ayunos,
 aspereza de las vistiduras e continençia de las viandas. El
 padre e la madre mesquinos e non christianos de llenera fe
 suelen dar a uirginidat las fijas feas e flacas de algund 
 mienbro, las quales non pueden fallar dignos maridos, e
 asman ser tanto de vidrio lo que es quanto margarita; e
 dexan las menguadas, prouiendo abastadamente a la luxuria e
 delectes de los otros fijos. E es dicho e es onrrado por
 alabança lo que fuera aparajado a las bodas e dado a la
 santa uirgen sinoclide de Jesu Christo, por que non fuese
 fecha enjuria al esposo, mas aun por que dotada de las
 primeras rriquezas viniese al esposo, e lo que auia a
 peresçer en las cosas del mundo, sostentase la mengua de los
 de la casa de dios. Marauillanse los enbidiosos; ca sienpre
 ay enbidia de la uirtud. El mi propo[s]ito [es] por el uso
 eclesiastico alabar la alma de la mi

[ 125 ]
 uirgen e
 fazer graçias que la voluntad della aya fallado la su
 voluntad. En otra manera la çella del monesterio e el manjar
 vil e la vistidura menospreçiada caresçen de infamia de todo
 departimiento. A la fin en las otras partes todo el mi
 sermon a la uirgen noble e non menos por santidat que por
 linage, el subimiento de la qual quanto mas alto, el
 caymiento tanto mas peligroso. Quando eras en el sieglo,
 amauas las cosas que eran del sigelo; e amauas afeytar la
 faz e pintar la cara e afeytar el cabello e guarnesçer la
 cabeça con agenos cabellos. Mas agora por que dexaste el
 sieglo, rrenunçiaste al segundo diablo despues del bautismo 
 e a las sus ponpas. Sy en los tus pensamientos subiere la
 culuebra, guarda el tu coraçon con toda guarda. E muchas
 vegadas signa tu fruente, por que el desterrador de Egipto
 non falle logar en ti. Mandado te es tomar la çitola, (e)
 cauada por muchas llagas de los pecados, por que faga
 penetençia e laue con sant Pedro las manziellas de la
 primara fedeza por lagrimas amargas. E nos non sepamos la
 penetençia, por que non pequemos de rrafez. Ella se faze asy
 commo segunda tabla a los mesquinos despues de la tormenta;
 en la uirgen guardase entera la naue. Otra cosa es demandar
 lo que perdieres, e otra cosa possedir lo que nunca
 perdiste.

 Capitulo LII. de la abstinençia de las uirgines.
 E despues de la captela muy diligente de los pensamientos
 deues tomar armas de ayunos e guardar te con Dauid, el qual
 dize: omille en el ayuno la mi alma. Eua por el comer es
 echada del parayso. Elias espierto por ayuno de XI dias es
 rrobado en carro de fuego al çielo.

[ 126 ]
 Moysen
 ayunando por XL dias e XL noches es farto por familiaridad
 de dios. E aun el saluador, el qual nos dexo ensienplo de
 las sus uirtudes e de la su conuersaçion. En Job escripto es
 del dragon: la su virtud en los sus lomos. E mal usa contra
 los mançebos e contra las moças por ardor de la hedad e
 enflama la rueda de la nascençia. Ca todos a(l)dulterantes 
 asy commo forno. Estos son los dardos rojos del diablo, que
 llegan e enflaman en vno, e son aparajados del rey de
 Babilonia por tres moços. Mas commo y el quarto auiendo
 semejança asi commo el fijo del omne amanso los grandes
 ardores, asi en el coraçon de la virgen amatase el calor de
 la moça por rruçio çelestial e por frio de ayunos, e la
 conuersaçion de los angeles manda al cuerpo humanal. E por
 tanto el vaso de escogimiento de las uirgines se dize non
 auer mandado del señor; ca contra natura es e aun sobre
 natura es, non usar por lo que fuyste nasçida, amatar la tu
 rayz de la uida, e tomar las mançanas solas de uirginidad, e
 non saber el lecho, aborresçer el tañimiento de todos los
 varones, e en el cuerpo veuir sin cuerpo. E non te mandamos
 ayunos desatenprados e abstinençia fea de los manjares, por
 los quales luego se quebrantan los cuerpos dilicados e ante
 comiençan enfermar que hechar fundamientos de la santa
 conuersaçion. E de los philosophos la sentençia (de los
 quales) es, que sean las virtudes atenpradas, e
 sobrepujantes la manera e la medida [ser reputadas] entre
 los pecados. Onde vno de los siete sabios dize: [***] Asy
 deues ayunar, que non palpites e a penas puedas rrespirar e
 seas trayda por las manos de las tus conpañeras, mas por que
 sacando el apetito del cuerpo non fagas ninguna cosa menos
 que as acustunbrado, nin en la le(s)çion, nin en los salmos,
 nin en las otras cosas. El ayuno non es uirtud acabada, mas
 fundamiento de las otras virtudes.


[ 127 ]
 
 Capitulo LIII. del establesçimiento de las costunbres de
 la virgen.
 Semeja a tu esposo: sey subiecta a la avuela e a la madre. E
 non veas a ningund varon e mayormente al mançebo, si non con
 ellas. Non sepas ninguna cosa que ellas non sepan. E
 sentençia seglar es: [querer] vnas cosas e non querer esas
 mismas, e a la fin esa es firme amistad. E mas escoge las
 costunbres de los castrados e de las moças e de los sieruos
 que non la bienparesçençia de las (sus) caras. Tu seyendo
 presente non aya logar la garçonia nin la orgullia. Nunca
 oyas palabra desonesta, que non te ensañes. Dexa a los
 juglares reyr e ser rr[e]ido; la pesadura pertenesçe a la tu
 persona. E digo aquel Caton çensorio e prinçipe en otro
 tienpo de la nuestra çiudat, el qual en la postrimera hedat
 non ouo uerguença por letras griegas el juzgador, nin el
 viejo despero aprender las. Vna vegada Luçio escriue en la
 vida que aya sido aquella crueldat deseada e demandando la
 gloria del pueblo; nos mientre moramos en el tabernaculo
 deste cuerpo, podemos atenprar e gui(di)ar los talantes e
 las perturbaçiones, e non las podemos tajar. Onde el
 salmista dize: ensañades uos e non querades pecar. Asmo ser
 superflua cosa amonestarte contra la auereza, commo sea de
 tu linage e auer las riquezas e acoçearlas. Da las a los
 pobres, e non a los ricos, non a los çercanos, non para
 luxuria, mas para nesçi-

[ 128 ]
 sidat; e aun
 que el sea saçerdote o cormano o pariente, non pienses en el
 otra cosa sy non pobreza. Alaben te las entrañas de los
 auientes fanbre, non los conuites abastados de los
 poderosos. En los fechos de los apostoles, quando aun se
 escalentaua la sangre de nuestro señor e feruia la fe
 rreziente en los crey[e]ntes, vendian todas las sus
 posesiones e trayan los sus preçios a los pies de los
 apostoles, por que demostrasen ser a coçear los aueres.
 Ananias e Saphira despenseros temerosos, mas aun con doble
 coraçon; ca despues del voto ofresçieron asy commo sus cosas
 e non de aquel, al qual las conosçieran vna vez, e guardaron
 para si parte del ageno auer temiendo la fanbre, la qual non
 teme la verdadera fe; - meresçieron la presente vengança.
 Otros fagan yglesias, doren las cabeças de las colupnas,
 departan de oro e de marfil los altares. Non rrepreendo;
 cada vno abonde de su seso; ca mejor es fazer esto, que
 dexadas las obras acostarse. Mas a ti otro proposito es:
 vestir a Jesu Christo en los pobres, fartarlo en los
 fanbrientos, visytar lo en los enfermos, rresçibir lo en
 aquellos que an menester de teçho, mayormente en el de casa,
 e criar los monesterios de las uirgines (de la fe), e auer
 cuydado por spiritu de los sieruos de dios e de los pobres,
 los quales de dia e de noche siruen a tu señor, los quales
 puestos en la tierra semejan la conuersaçion de los angeles
 e non fablan otra cosa si non lo que pertenesçe a alabança
 de dios, e auiendo vestir e comer goçanse por estas riquezas
 los quales non quieren auer mas, enpero si guardan el
 proposito; en otra manera si desean mas, son prouados e
 dignos destas cosas que an men[e]ster. E estas cosas fable a
 la uirgen e a la noble (e a la non noble). E agora fablare
 tan solamente a la uirgen, que quier dezir pensando non (tan
 solamente) aquellas cosas, que son fuera de ti, mas (aun)
 las que son en ti.


[ 129 ]
 
 Capitulo LIIIIo. del uso de la uirgen e de la su conpañia.
 Sin la orden le los psalmos e de la oraçion, que as a usar en
 la ora de terçia e sesta e nona e a las vie[s] pras e en la
 media noche e en la mañana, establesçe por quantas oras
 deuas aprender las santas escripturas e quanto tenpo leer
 non para trabajo mas para delectaçion e instruymiento del
 alma. E quando acabares los spaçios e el cuydado te
 espertare el coraçon a menudo a fincar los ynojos, aue
 sienpre la lana en las manos e lo filado de las otras o lo
 coge en ouiello o lo apareja para texer; e cata lo que fuere
 texido, e enmienda lo que fuere errado, e apareja lo que as
 a fazer. E si fueres ocupada por variedad de tantas obras,
 nunca te seran luengos los dias. Nin por ende deues çesar de
 la obra, por que non as menester ninguna cosa; mas por que
 deu(eu)es trabajar con todas las cosas, por que por ocasion
 de la obra non pienses otra cosa ninguna, si non lo que
 pertenesçe a la seruidunbre de dios. Fablare sinplemente:
 Mager que todo el tu auer partas a los pobres, (e) non sera
 ninguna cosa mas preçiosa ante Jesu Christo, que lo que
 fizieres con tus manos, o lo des en tus vasos propios o en
 ensienplo de las otras uirgines, o que lo des a la avuela e
 a la madre, para rresçibir dellas mayores preçios en
 fartu[ra] de los pobres. Enpero entre muchos suele ser
 contienda, sy sea mejor la vida solitaria o con muchos; de
 las quales la primara se adelantra a la segunda; mas [si] en
 los varones es periglosa, que sacados del uso de los omnes
 non piensan en pensamientos suzios e malos, e llenos de
 maldezir non menospreçien los otros e arman las sus lenguas,
 diziendo mal o a los clerigos o a los otros monges; quanto
 mas en las fenbras, la sentençia de las quales mudable e
 decorrible, si sea dexada en su albedrio,

[ 130 ]
 ayna
 se decorre a peores cosas. Se yo (que) en el vno e en el
 otro linage muchas vegadas por mucha abstinençia auer
 peligro en la sanidat en algunas cosas, mayormente en
 aquellos que moraron en çellas frias e humidas, asi que non
 sabian que fiziesen e ado se tornasen e que deuiesen fablar
 o que callar. E cierto si los rrudos de las letras seglares
 ayan leydo alguna cosa (mala) de los tratados de los omnes
 bien fablados, aprenden solamente las palabras sin
 conoçençia de las escripturas; e segund el viejo sermon,
 commo non sepan fablar, non pueden callar; toman la soberuia
 de los enseñados, primero maestros de los non sabios que
 disçiplos de los sabidores. Pues asi es, buena cosa es
 obedesçer a los mayores e obedesçer a los acabados, e
 despues de las rreglas de las escripturas de la su vida
 apreender de los otros el sendero, nin vsar del mal
 mandador, mas del su mal dezir. E de las tales fenbras aun
 fabla el apostol: las quales son arredor traydas por todo
 viento de enseñança, sienpre aprendiendo e nunca veniendo a
 çiençia de la verdat. Sean escogidas fenbras pesadas e
 mayormente biudas e virgines, la conuersaçion de las quales
 sea prouada, e el sermon atenprado, la verguença santa. E
 fuy la orgullia de las moças, las quales afeytan las cabeças
 e baxan los cabellos de la fruente e afeytan el cuero e an
 las mangas apretadas e las vistiduras sin ruga e los çuecos
 crespos, por que so nonbre de uirginidat parezcan mas
 vendiblemente. Ca muchas vegadas las costunbres e los
 estudios de las señoras son judgados de las costunbres de
 las sieruas e de las conpañ[er]as. Aquella sea a ti fermosa
 e amable e conpañera, la qual non sabe que ella sea fermosa,
 la qual menospreçia

[ 131 ]
 el bien de la fermosura, e
 saliendo a plaça non desnuda el pecho e el cuello, nin el
 manto alçado abre las çirbizes, mas cubre la cara e anda a
 penas demostrando el vn ojo, con el qual vea por o ande. E
 tu esquiua asi commo veninos e pistelençias de castidat los
 moços de los cabellos afeytados e las pellejuelas de musget 
 bien olientes. De las uirgines que viuen en el monesterio
 nunca vaya ninguna sola; ca de la conpaña de las palomas
 muchas vegadas el açor aparta vna, a la qual [a]cometa
 luego.

 Capitulo LV. del establesçimiento de la uirgen de la
 moçedad so la guarda del padre e de la madre. Sant Jeronimo
 a Electa del establesçimiento de la fija.
 Tu fija Paula non sepa los cantares del mundo nin contienda
 las cosas torpes; e la lengua tierna sea enboluida de salmos
 dulçes. E sea a lueñe la hedat e la urgullia de los moços.
 Fagan le letras enbuxadas o en marfil, e juege con ellas,
 por que el su juego sea enseñamiento. E aprendiendo aya
 conpañeras, a los quales aya enbidia, de las alabanças de
 las quales le pese. E non deues pelear con ella si sea mas
 tardinera, mas espertar le el engeñio con alabanças, por que
 se goze por que vençio e se duela si fuere vençida. Guardate
 que non acostunbres dezir a la fija palabras de
 falagamientos feos, nin aprenda a jugar en oro nin en
 porpora; de las quales cosas lo vno enpeeçe a la lengua, lo
 otro a las costunbres; e nin aprenda agora que es tierna lo
 que ha desaprender despues. La estoria griega recuenta (que)
 Alexandre señor

[ 132 ]
 de todo el mundo non auer podido
 caresçer del andamiento e de los pecados de Leonides su
 bachiller, de los quales aun seyendo pequeño era maluezado.
 Ca la enbidia de los malos baxa, e de los que non puedes
 semejar las uirtudes, semejas ayna los pecados. Aya
 atenprada la disçiplina e la nudriz pesada. Quanto viere al
 avuelo, uaya a el e cuelguesele del cuello e cantele
 delantre. Sea amable a todos; e todos los parientes se gozen
 por la rosa nasçida dellos. E traya tal abito, al qual fuere
 promitida. Cata que non pintes la cara consagrada a Jesu
 Christo, e non aprima[s] el cuello de oro nin de piedras
 preçiosas, nin le onrres la cabeça con piedras preçiosas,
 nin le afeytes el cabello, nin le pongas ninguna cosa de los
 fuegos del infierno. Pretextata muy noble fenbra en otro
 tienpo por mandado de su marido Homeçio, el qual fue tio de
 Eustachia uirgen, mudole el abito e la onrra e el cabello
 menospreçiado texiogelo segund costunbre del mundo,
 cobdiçiando vençer el proposito de la uirgen e el deseo de
 la madre. Esa misma noche vio ella el angel del señor en
 sueños con cara espantable menaszandola e deziendole: tu
 osada eres el señorio del varon abantponer a Jesu Christo e
 teñer la cabeça de la uirgen de d[ios] con tus manos
 descomulgaderas, las quales ya agora se secaran, por que tu
 atormentada sientas lo que ayas fecho, e pasados los çinco
 meses se[r]as aduzida a los infiernos; e sy (non)
 perseuerares en la trayçion, seras biudada del marido e de
 los fijos. E todas las cosas son conplidas por orden, e la
 muerte ligera sinifico la penetençia tardinera de la
 mesquina. Asi se venga Jesu Christo en los forçadores del su
 tenplo, asy defiende las piedras preçiosas

[ 133 ]
 e los
 afeytamientos muy preçiados. Heli saçerdote ensaño al señor
 por los pecados de los fijos. E non puede ser fecho obispo
 el que ouo fijos luxuriosos e non subditos. E sy la hedad
 acabada e de su derecho es apuesta al padre e a la madre,
 quanto mas la ascondientese e flaca, la qual non sabe
 departimiento de bien nin de mal. Asy que el que es pequeño
 e sabe commo pequeño, fasta que venga a los años de saber,
 los sus bienes e los sus males son apuestos al padre e a la
 madre. Si eres cuydadosa e sabia por que non sea ferida tu
 fija de uipera, por que non proveas por esa misma cura, que
 non sea ferida del macho de toda la tierra, e non salga con
 la deesa, por que (non) vea mugeres de agena rre(li)gion,
 nin juegue de los pies, nin traya sayas? Los veninos non son
 dados, sy non con algund dolçor, e los pecados non engañan,
 si non so semejança e sonbra de uirtudes. Non coma la fija
 en publico, que qujer dezir en el conuicte del padre e de la
 madre, e non vea los manjares que desee. E maguer que cuyden
 algunos ser de mayor uirtud menospreçiar la voluntad
 presente, enpero yo asmo ser de mas segura contenençia que
 non sepa que demande. E sea sostentada por poco comer de
 carne, por que non fallescan los pies ante que comiençen
 caer. Nunca salga sin ti en publico; non vaya sin la madre a
 las capiellas nin a las eglesias de los martires. Non se le
 rria ningund mançebo de la çiudat. Non quiero que de las
 siruientas suyas ame mas a vna que a otra e que fable a
 menudo a las orejas della; que quier que fable a la vna,
 sepan lo todas. Plegale la conpañera non peynada e nin
 fermosa, la qual con garganta paresçiente diga cantar dulçe,
 mas pesada e amariella e ensuziada e triste. Leuantese de
 noche a oraçiones, e

[ 134 ]
 [de] mañana cante ygnos; en
 pos la oraçion venga la leçion, e en pos la leçion la
 oraçion. E aprenda a tener el cuello e a rrodar el fuso e a
 duzir las madexas en el pulgar. Aborrezca la seda e las
 telas e los uelos e los filos de oro, e traya tales
 vestiduras, con las quales se vaya el frio, non por las
 quales se desnuden los cuerpos vestidos. El su manjar sea de
 uerças e semejable, e pocas vegadas peçezillos. Asi coma que
 aya sienpre fanbre e luego despues del comer pueda orar e
 leer. Non me plazen los ayunos mayormente luengos e
 destenprados en las hedades tiernas. E por prueua aprendy
 que la asinella, quando cae en el camino, perigla. Este
 ayuno sea mandado para sienpre, por que non sean sobradas
 las fuerças del camino luengo, por que corriendo en la
 primera morada non cayamos en medio. E aun en la quaresma
 son a demostrar los velos de la continençia e a floxar todos
 los deleytes mundanales. Maguer que sea otra la (la)
 condeçion de las seglares e otra de las uirgines otra de los
 monges. El omne seglar en la quaresma abstiene la glutonia
 del vientre e segund la cadeba que se vianda del su sugo,
 apareja logar a los manjares auinideros. La uirgen e el
 monge asy dexen los sus cauallos en la quaresma, por que se arremienbren sienpre para correr. Mucho me pasan a mi en la
 uirgen criada los baños, la qual deuia auer verguença de se
 misma de se ver desnuda. Ca sy por ayunos e velas enmagresçe
 el su cuerpo e lo torna en seruidunbre, por que por el
 contrario se ençiende el fuego amatado por criamientos de
 los baños? Por las piedras preçiosas e por la

[ 135 ]
 seda
 ame la tu uirgen los libros deuinales, los quales non ayan
 pintura para paresçer, mas plega para la fe la apostura
 enmendada e enseñada. Esquiue todas las malas cosas. Non
 apreenda a jurar, e el mentir tenga que es sacrilejo. Da le
 conpañia de santidad, el sermon de la qual e el andar e el
 abito sea dotrina de uirtudes.

 Capitulo LVI. del rrepreendimiento de la uirgen que
 esquiua (la conpaña) la conpañia de su madre. Sant Jeronimo
 a la madre e a la fija en Françia.
 Ruego que si alguna cosa escriuiere mas mordible, creet que
 non tan solamente es de la aspereza commo de enfermedat. Las
 carnes podridas guaresçen con el fierro, los veninos tiranse
 con la mediçina de serpiente, e lo que duele mas, tirase con
 el mayor dolor. E madre e fija son nonbres de piadat e
 vocablos de ofiçios, ligamientos de la natura, e despues de
 dios la segunda amistança. Non es alabança sy vos amades,
 mas trayçion es si uos non amades. E tu fija, ca ya dexare
 de fablar a la madre, a la qual por ventura la hedad e la
 flaqueza e la solidunbre fazen escvsable, por que dizes que
 es la su casa estrecha, el vientre de la qual non fue a ti
 angosto? Por nueue meses uiuiste ençerrada en el vientre, e
 en vn dia non aturas con la madre en vn lecho? O non puedes
 sofrir los sus ojos? Si uirgen eres, para que temes a la que

[ 136 ]
 ama la tu guarda? si corrupta, por que non
 casas en publico? Segunda tabla ay despues de la tormenta,
 sy començeste mal, atenprate, si al non, por este rremedio.
 Que menester as trabajar en la mi casa, en la qual ayas
 menester o peresçer o uençer? Quien nunca duerme seguro
 cerca la vipera, la qual si non fiere, çierto escomueue? Mas
 segura cosa es non poder peresçer, que cerca el peligro non
 peresçer. Tu moça andas entre las moças loçanas e mançebos
 garçetados, e dar te a qual quier barbaponiente la mano, o
 sera tentado o tentara. Auras conuite entre los varones e
 las madronas, e esperaras los besos agenos, e marauillar te
 as en las otras por las vestiduras de seda e doradas; e en
 ese conuite seras costriñida comer carnes; sera alabada la
 criatura de dios, por que beuas vino; seran denostadas las
 suzias, por que te laues en los baños. Entre estas cosas
 alguno de los conuidados o de los que estaran y, por que non
 osara llegar a las mogeres agenas, catara muchas vegadas a
 ti, que non as guarda, e fablar te ha por señales, e lo que
 temera dezir, sinificar lo ha por talantes. Entre estos
 tantos deleytes la codicia doma aun los coraçones de fierro,
 la qual a mayor fanbre en las virgines, mientra cuydan que
 es mas dulçe lo que non saben. Viemos algunos que a penas
 estauan en los huesos (e) enardeçerse por amores non
 conuinibles e auer caresçido ante de la vida que de la
 pistilençia. Que faras tu, moça de sano cuerpo, delicada,
 gruesa, bermeja, escalentandote entre las carnes e los vinos
 e los baños, delantre los maridos e los mançebos? La qual si
 rogada non lo fizieres, enpero cuydes testimonio torpe si
 seas rrogada. La volun-

[ 137 ]
 tad luxuriosa
 mas ardientemente persigue las cosas onestas, e mas
 dulçemente sospecha lo que non conuiene. Grauemente entre
 los manjares se guarda la castidat. El cuero
 rresplandesçiente demuestra coraçon suzio. E la vistidura es
 juyzio del coraçon calland(i)o, si non aya rruga, e si la
 trayas por tierra por que seas vista mas alta, e por
 maestria trayas descosida la saya, por que paresca alguna 
 cosa dentro e cubra lo feo e demuestre lo fermoso. E la
 calça muy apretada e (ella) rresplandesçiente llama a si los
 mançebos. E apuesta cara e apierta los pechos, e los
 cabellos cuelgan a la fruente e a la oreja. E el mantillo
 cae a las vegadas, por que perescan los onbros blancos, e
 asi cubren se muy a priesa, asi commo sy non aya querido que
 la viesen e que se descobrio non queriendo. E quando en
 publico asy commo por uerguença cubre la cara, por arte de
 putas demuestra lo que puede mas plazer a los omnes.
 Respondras: donde me conosçiste, e commo puesto tan lueñe
 lanças en mi los ojos? Las lagrimas de tu hermano me
 rrecontaron esto; el qual quisiese dios que mentiese e
 disiese esto mas temiendo que rrepreendiendo. Al
 despenssador de casa rroen todos seruos, e que quier que non
 dio la señora, dizen que el lo tiro. El linaje de los
 seruientes es querrelloso, e quanto quier que les dieres,
 sienpre es a ellos menos; ca non pensan de quanto (aya), mas
 quanto se de; e el su dolor consolanlo con los solos
 maldezires que pueden. Mas rrafezmente creen los omnes las
 malas cosas; que quier que se enfinga en casa por nueuas,
 sea verdat en publico. La buena conçiençia non fuye los ojos
 de ninguno.


[ 138 ]
 
 Capitulo LVII. la rreprehension e el enseñamiento de la
 uirgen decor[r]ida. Sant Jeronimo del corrimiento de Susaña
 uirgen (e) consagrada.
 Que callas, o Susaña; commo non das bozes e non expones el
 ardor de la tu voluntad? Oyt me todos los pueblos e ved el
 mi dolor: los mis jouenes e las mis virgines fueron en
 captiuidad. A ti es agora el mi sermon, la qual eres cabeça
 e rrazon destos males, que tu mesquina en muchas maneras
 perdiste con la gloria el nonbre de la uirginidat; ca mal es
 tu ser llamada Susaña, la qual non eres casta. Donde
 començemos, que seamos dichos primara cosa e que postrimera,
 e arremienbre los bienes que perdiste, o llore los males que
 falleste? Eras virgen en el parayso de dios e sienpre entre
 las flores de la eglesia, eras esposa de Jesu Christo, eres
 tenplo de dios, eras morada del espiritu santo. E commo digo
 tantas vegadas eras, tantas vegadas es menester que llores
 por que non eres lo que fuyste. Andauas en la eglesia asi
 commo aquella paloma, de la qual es escripto: las peñolas de
 la paloma de plata e ç. Ca rresplandesçias asi commo plata e
 commo oro. Eras asi commo estrella en mano del señor. Que
 conuersion es esta de a desoras? que mudamiento presuroso?
 De la uirgen de dios fecha eres corrupçion de Sathanas, de
 la esposa de Jesu Christo puteria descomulgable, del tenplo
 de dios casa de non linpieza, de la morada del espiritu
 santo cabaña del diablo. Tu que andauas con fiuza asi commo
 paloma, agora te escondes en las tiniebras commo murçiego.
 Tu que rresplandesçias commo oro por la fermusura de la
 uirginidat,

[ 139 ]
 agora fecha eres mas vil que el lodo
 de las plaças. Tu que fueras estrella rrayante en mano del
 señor, asi commo cayendo del alto çielo tornada eres en
 carbon muerto. Mal sea a ti mesquina, e con de cabo mal sea,
 que tantos bienes en vno perdiste por la lusuria de pequeño
 tienpo. Abre los ojos, si puedes, e alça la fruente, si
 osas, e cata algund santo delegentemente (e dime). La tu
 conciençia del mal fecho non declina la tu cara asi commo
 plomo? Que faras delantre santa Maria e Tecla e Ynes, e en
 el coro non ensuziado de la poridat? E con de cabo que faras
 delantre los angeles santos? E non seras quemada por
 claridat e esplandor de los non ensuziados e asi commo
 ferida por rayos? Mas diras por ventura: non pudi sofrir;
 que traya carne flaca. Responder te ha santa Tecla con sus
 conpañeras sin cuento: e nos desa misma carne fuemos
 cubiertas, mas enpero el proposito lleno de la nuestra
 castidat nin lo pudo mudar la flaqueza de la carne, nin
 echarlo por muchos tormentos la crueldad de los christianos.
 Verdaderamente non puede ser corronpida la carne, si la
 voluntad non fuere ante corronpida. Pues asi es, fincara en
 el pecado el alma, que dauantanda a la carne en el pecado. O
 tu fecha mala moger por torpedad fartada, uirgen por habito
 e non uirgen por fecho, fornigadera por dos uegadas, en el
 fecho e en el catamiento. La uirgen segund el apostol
 cuydosa es, por que sea santa en el cuerpo e en el spiritu;
 e tu todo lo tornas en el contrario, que non seas santa nin
 en el cuerpo nin en el spiritu; e en el cuerpo fornigando,
 en el spiritu mentiendo la virginidat. Pues asi es, menester
 es la penitençia. E quanta cuydas que es menester? la qual
 eguale al pecado o lo sobrepuje. En comienço es a dexar todo
 el cuydado desta vida, e pensando te asi commo muerta, commo
 eres, (e) piensa commo puedas uençer la cosa.

[ 140 ]
 E
 desende deues tomar vestidura llorosa, e la voluntad e los
 mienbros son a tormentar cada vnos por castigo digno. E sean
 tajados los cabellos, ca por la vana gloria prestaron
 ocasion de luxuria. Corran lagrimas de los ojos, los quales
 non cataron al maslo sinplemente. Enamarellesçerse [ha] la
 cara, que en otro tienpo se enbermejeçio non castamente. E
 todo el cuerpo sea asi enmagresçido por ayunos e por mala
 cura, e echar çenisa sobre el e cobrir lo de çeliçio, e
 trema por que le plogo malamente de la torpedat. E el
 coraçon rregalase por non folgança e por pensamientos. E a
 la gran llaga es menester de medezina alta e luenga; la gran
 trayçion ha menester gran satisfaçion. E çierto si tales
 fuesen los omnes en la voluntad, quales paresçen al mundo,
 el seso vmanal non se derramaria por vanidat seglar, si non
 se grauase por non fialdat; sofririan de buena voluntad
 quanto quier e qual quier tormento, sy non pasasen aquellas
 penas del fuego perdorable.

 Capitulo LVIIIo. de la guarda de la castidat de la biuda.
 Sant Jeronimo a Furia(na) de guardar la biudez.
 En los christianos non son demandados los comienços, mas la
 fin. Sant Paulo mal començo, mas bien acabo. Alabados son
 los comienços de Judas, mas la fin es dapñada por trayçion.
 Que faze la porpora en la cara de la christiana, nin el
 visso, nin las mudas? de las quales cosas lo vno mete
 bermejura de las quexadas e de los labros, lo otro brancura
 de la cara e del cuello; fuego es de los

[ 141 ]
 mançebos,
 criamiento de luxurias, juyzio de la voluntad non linpia.
 Commo puede llorar por sus pecados la que desnuda el cuero
 por lagrimas e aduze sulcos en la cara? Este afeytamiento 
 non es del señor, mas obligadura del antechristo. Con qual
 fiuza alça la cara al çielo, la qual non conosçe el
 establesçedor? Los fuegos de Ethneas nin la tierra de
 Vulcana nin el çielo non se escalienta por tantos ardores,
 commo los meollos de los mançebos llenos de vino e
 inflamados de manjares. De gran virtud e de gran cuydado e
 deligençia es, sobrar en lo que eres nasçida, veuir en la
 carne non carnalmente, e lidiar cada dia contigo e ver con
 los ojos al enemigo ençerrado. E muchos deseantes la vida
 casta, caen en medio del camino, mientre asman la sola
 abstinençia de las carnes e cargan el estomago de legunbres.
 E por que yo fable lo que siento, ninguna cosa non enflama
 asi los cuerpos e tienta los mienbros del uaron, commo la
 vianda non molida. Que quier que es de las voluntades
 senbraderas, asma ser venino. La vianda escasa e el vientre
 sienpre fanbriento mas es que el ayuno de tres dias; e mejor
 es comer cada dia poco, que en vna vegada mucho. Piensa cada
 dia que as a morir, e nunca pensaras de las segundas bodas.

 Capitulo LIX. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo [a]
 Ajeruchia(na) de monogamia.
 A las vegadas algunas acaban su cobdiçia e dan a entender,
 que lo que fazen por su desatenpramiento, lo fagan por deseo
 de fijos. Enpero en la simiente de la

[ 142 ]
 buena
 tierra el cuento de çient años tenga al primero grado por la
 corona de uirginidat; el cuento de LX sea en el segundo
 cuento por el trabajo de las biudas; e el cuento de XXX años
 atestimonie las pleteanças de las bodas por ayuntamiento de
 los dedos. E la bigamia en que cuento sera? mas ante fuera
 de cuenta, e çierto non nasçe en buena tierra, mas en las
 matas e espinales de los raposos. Asi que ruegote en Jesu
 Christo fija religiosa, (e) que non conoscas los
 testimonios, por los quales es acor[r]ido a los non
 continentes e a las mesquinas, mas ante aquellos, por los
 quales es coronada la castidat. Abastate que perdiste el
 primer grado de virginidat e por el terçero veniste al
 segundo, que quier dezir, por el ofiçio de casamiento a la
 continençia de biudez; non pienses las cosas viles. Si
 despues del diluuio e ante del deluuio touo logar aquella
 sentençia: creçed e multipl[i]cad uos e enchid la tierra:
 (e) que es a nos, que somos en fin de los siglos, a los
 quales es dicho: breue es el tienpo, aya puesta es la segur
 a la rayz de los arboles, la qual taje el monte de la ley e
 de las bodas por castidat del euangelio. Tienpo de abraçar e
 ç. En otro tienpo gloria era oyr aquel uieso: los tus fijos
 commo las noueziellas de las oliuas; e veas los fijos de tus
 fijos. Agora dizese de los que contienen: el que se llega al
 señor, vn espiritu es. Propones me los gozos de las bodas;
 yo contraporne a ti el fuego e el cochiello e el
 ençendimiento. Non es tanto bien el que esperamos en las
 bodas, quanto mal puede acaesçer e es a temer. Ca la
 cobdiçia pasada sienpre dexa rrepentimiento; nunca se farta,
 e amatada ençiendese de cabo; cresçe por uso e mengua, nin a
 en ella

[ 143 ]
 razon, ca es aduzida por rrebatamiento.
 Mas dizes, que las grandes rriquezas e el ordenar de la
 familia han menester de autoridat de uaron; ca si morares
 con tus sieruos, non podras mandar tu conpaña. Commo si non
 puedas probar que as sieruos de edad e criados, los quales
 ordenen la casa o rrespondan en publico e pagen los
 tributos. Demanda primaramente el regno de dios e tira de ti
 todas estas cosas. Mejor cosa es que mingue la fazienda, que
 peresçer en la salud del alma. Mejor cosa es perder lo que a
 a peresçer en algund tienpo, que querramos o non queramos,
 que non aquello por lo qual son a dexar todas las cosas. E
 nos ardemos por auereza, e disputando contra las rriquezas
 enchimos el seno de oro, e non nos abasta ninguna cosa. E
 aquello que es dicho de los Megareses, derechureramente
 puede ser conparado a los mesquinos; ca dize: edifican asi
 commo si sienpre ayan a beuir, e biuen commo si ayan a morir
 otro dia. E estas cosas fazemos, por que non creemos a las
 palabras del señor, e por que la hedat deseada a todos non
 promete la vezindat de la muerte, la qual es deuida a los
 mortales, mas espaçios por esperança vana de (v)años. Ca non
 ay ninguno de fuerça tan quebrantada, o tan viejo, que non
 cuyde aun que ha de beuir vn año. (E) onde cresçe la
 oluidança de la su condeçion, que la animalia terrenal, e
 que se ha a soltar, se alça en soberuia e tiene el coraçon
 en el çielo.


[ 144 ]
 
 Capitulo LX. del buen huso de las rriquezas por ensienplo
 de Neblidio. Sant Jeronimo a Saluina biuda de guardar la
 virginidat.
 Nin al rico non enpeesçen las rriquezas, si use bien dellas,
 nin al pobre la mengua non lo alaba, si en la mengua non
 esquiue los pecados. Non le enpesçio ninguna cosa a
 Neblidrio cauallero el traer del manto nin el braguero nin
 las conpañas de los tacaños; ca so aquel abito seruia otro.
 Asi por el contrario non aprouecha a otros el mantiello vil
 e la saya rrota e el denuesto del cuerpo e la pobreza
 enfiñida, si la dinidat del nonbre destruya las obras. Josep
 en la mengua e en las rriquezas dio prueuas de uirtudes.
 Daniel e [los] tres moços asi eran adelantrados en Babilonia
 por las obras e entre los prinçipes de la çiudat, que en el
 abito de Nabucodonosor seruiesen a dios por voluntad.
 Mardocheo e Ester vençieron por omildat la soberuia entre la
 porpora e la seda e las piedras preçiosas. E dize: manda a
 los ricos deste siglo e ç. Aqui (a) aprendemos commo el
 camello pueda entrar por el forado del aguja, commo la
 animalia, tirada la carga, tome peñolas de paloma e fuelge
 en las ramas del arbol, que cresçe de la semiente de la
 senabe. Leemos en Ysayas los gamellos de Madian e de Epha e
 de Saba traer oro e ençienso a la çiudat del señor. E enseña
 la fabliella de Esop(h)io el vientre lleno de mures non
 poder salir por forado angosto. Pues asi es, Niblidio el
 mio, rreuoluiendo cada dia aquello: los que quieren ser
 fechos ricos e ç., (e) daua en uso de los pobres que quier
 que auia del enperador e de onrra. Nin echaua vna vez la
 carga, lo que fizieron derechamente los apostoles, (e)
 dexando al padre e a la naueziella; mas de la egualidad

[ 145 ]
 de los otros conpartia la su abondança a la
 mengua, por que despues las riquezas de aquellos sostouiesen
 la mengua deste. Sabelo esa, a la qual yo escriuo, que yo
 non recuento las cosas conosçidas, mas oydas, nin de ningund
 benefiçio, que sea en mi, dar grande la lengua por costunbre
 de los escripto[re]s griegos. Ca do la vianda vil e el
 manjar de pan e el comer e beuer atenprado es, y son las
 rriquezas en vano e y non ay lisonja. De la qual cosa se
 coge ser fiel el testimonio, el qual non a rrazones de
 mentir. E verne yo a las otras sus virtudes, las quales
 fallamos en pocos omnes: el qual entro en el forno del rey
 de Babilonia sin quemar se; el manto del qual mançebo non
 touo la señora egipçia. Marabillosa cosa es de dezir, el
 criado en el palaçio, con ... viçio e disçiplo de los
 enperadores, a la mesa de los quales sirue el mundo de la
 tierra e siruen los mares, en abondança de todas las cosas
 de tamaña verguença fue en la primera flor de la edad, que
 vençiese a la uerguença uirginal e nin diese a si ligera
 fabla de nueuas. Desende cercano de los porporados e
 enseñado con anbos los estudios, non es inchado en soberuia
 e non menospreçio a los otros omnes con fruente echada, mas
 fue amable a todos.


[ 146 ]
 
 Capitulo LXI. del establesçimiento de la biuda.
 Aprisiste el sermon de las tus uirtudes, que deuas al tu
 nonbre, por quales meresçimientos poseas el segundo grado de
 castidat. Nin te mueua que la de LX años sea escogida por
 biuda, e cuydes las mançebas ser denostadas del apostol. Mas
 crey tu ser escogida de aquel, que auia dicho a su disçiplo:
 non menospreçie ninguno la tu mançebia. Lexos sean de ti los
 convites de las aues phaysanes e las tortolas gruesas e
 todas las otras aues, por las quales los grandes patrimonios
 se espiden ayna. Nin por tanto non cuydes que non comas
 aues, si denuestes los manjares de los puercos e de las
 liebres e de las animalias de quatro pies. Ca non son estas
 cosas judgadas por cuenta de los pies, mas por mansedunbre
 del gostar. Toda criatura de dios es buena. Oyan estas cosas
 las mogeres que son cuydosas commo plegan a los varones.
 Coman carnes las que siruen a las carnes, el feruor dellas
 quales es ayuntamiento, las quales ligadas a los maridos
 obran por engendrar e por fijos; e los vientres de las que
 traen crianças, sean los estentinos llenos de carnes. Mas tu
 que soterrando a tu marido soter[r]aste todos los deleytes,
 e destruyste por lagrimas la cara apostada e afeytada e
 tomaste la vistidura negra, dexando la saya polida e las
 vistiduras doradas, non ayas menester otra cosa, si non
 perseuerar en ayuno. La amarellez e las cosas sinples sean
 tus piedras preçiosas; la molledura de las plumas non
 crie(n) los mien-

[ 147 ]
 bros mançebos; el
 calor de los baños non ençienda la nueua sangre de la
 muçuela. Oe que diga el sabio ethnico de la persona de la
 biuda continente: aquel que primero me ayunto a sy, tiro los
 mis amores, e el los ouo consigo e guardelos en el sepulcro.
 Si el vidrio muy vil es de tanto preçio, quanto es la
 margarita preçiosa? Si asi por ley comun de la natura dapña
 la biuda gentil todos los deleytes, que es a catar de la
 biuda christiana, la qual la su castidat non tan solamente
 deue a aquel que es muerto, mas a aquel con el qual ha a
 rregnar. (La) cosa tierna en las fenbras es [la] fama de
 castidad, e secase ayna por viento ligero asi commo flor muy
 fermosa, e corronpesse por sollamiento ligero, mayormente do
 la hedad consiente al juyzio e mengua la autoridat de
 marido, la sonbra del qual es defendimiento de la moger. E
 que faze la biuda entre la muchedunbre de la conpaña e entre
 las greyes de los sieruos? los quales quiero que menospreçie
 asi commo a sieruos e (los) aya verguença commo a uarones.
 Çierto si las cosas cobdiçiosas demandan estos ofiçios,
 abantponga el viejo a estas buenas costunbres, la onrra del
 qual sea [la] dinidat de la señora. Se muchas ser enfamadas
 de los sieruos, teniendo las puertas çerradas, (e) los
 quales fazia sospechosos o la onrra non casta, o el splandor
 del cuerpo grueso, o la hedat aparajada a cobdiçia, o la
 conçençia del amor ascondido, o el inchamiento del coraçon,
 el qual aun muchas vegadas enfiñiendo sale en publico e
 menospreçia los conpañones asi commo a sieruos. Pues asi es,
 guarda el tu coraçon con toda diligençia e esquiua que quier
 que pueda ser enfeñido de ti. Non ande delantre ti
 procurador afeytado, non garçon quebrantado en fenbra, non
 dulçedunbre envenenada de cantador deabolico, non mançebo
 rresplan-

[ 148 ]
 desçiente, e en los
 seruiçios non te fagan ninguna cosa muelle. Aue contigo
 conpañas de biudas, de uirgines, abe solaces del tu linage.
 E aun de las costunbres de las seruientes se judgan las
 señoras. Sienpre sea en las tus manos la lecçion diuinal e
 oraçiones tan espesas, por que todas las saetas de
 pensamientos, por las quales suele ser ferida la mançebia,
 sean echadas por este estudio. Graue cosa es, aun non
 pudible, ninguno caresçer de (pecados) perturbaçiones, por
 que los ençendimientos de pecados tienblen en los coraçones
 de todos e sea(n) asi commo nuestro juyzio echar
 pensamientos e rresçibir los. Aquel es muy bueno, el que es
 costriñido por pequeñas cosas. Asi commo repreendas a los
 malos por cuerpo. E esto es lo que el profeta sinifica por
 otras palabras: turbado so e non fable. Ensañat uos e non
 querades pecar e ç. E aquello que dize Architio de carençio
 el villano menospreçiador: ya te ouiera muerto por açotes,
 si non fuese sañudo. Ca la saña del uaron non obra justiçia
 de dios. Commo pertenesçe al omne la saña e al christiano
 non acabar la saña, asi toda carne cobdiçia aquellas cosas
 que son de la carne, mas pertenesçe a nos apretar el ardor
 de la voluntad por mayor amor de Jesu Christo, e subjugar a
 la bestia leocana con frenos, por que non demande(n)
 luxuria, mas de comer, e traya por andamiento tenprado e
 conpuesto al spiritu santo. De las quales cosas dexa estas,
 que ayas conosçido tu ser omne e yazes so las pasiones
 humanales, sy non te guardares. Todos somos fechos de vn
 mismo lodo e somos conpuestos de vnos mimos comienços. E esa
 misma

[ 149 ]
 cobdiçia rregna en la seda e en los paños,
 el rregno non teme las porporas, nin menospreçia la vileza
 de los mendigantes. E mucho mejor es, que te duela el
 estomago que la voluntad, e mandar al cuerpo que seruir le,
 e tenblar mas por andamiento que por castidat. Nin nos
 falaguen luego las penitençias, las quales son ayudas e
 rremedios de los malauentorados. De guardar es la llaga que
 es sanada por dolor. Otra cosa es entrar en el puerto de
 salud con la naue entera e con las mercadurias sanas, otra
 cosa desnudo llegarse a la tabla e por muchos debatimientos
 de las ondas ser quebrantado en las piedras. Non [sepa] la
 biuda el perdon de la que ouo dos maridos, nin sera aquello
 del apostol: mejor es casar que ser quemada. Tira lo que
 peor es ser quemada, e non sera bueno casar por si mesmo. El
 primero Lamech maldito e enssangrentado e desçendiente de la
 generaçion de Cayn partio la vna costiella en dos, e luego
 la pena del deluuio trastorno todo el çimiento de bigamia.
 Onde aquello del apostol: (non) quiero que casen las
 mançebas, e ç. E luego sometio por que lo mando: ca ya
 algunas fueron en pos Sathanas. De la qual cosa entendemos
 el estender la mano con corona a los yazientes e non a los
 estantes. Vee quales sean los segundos matrimonios, los
 quales son mejores que la puteria, e dize: ca fueron algunas 
 enpos Satanas. Por tanto la biuda mançebiella, que se non
 puede detener o non quiere, ante tome marido que al diablo.


[ 150 ]
 
  Capitulo LXII. de la muerte del amigo e del
 establesçimiento del monge. Sant Jeronimo a Pammach[i]o de
 la muerte de Paulina.
 Que bien aya en la sanidat, demuestralo la flaqueza. Mas
 sentimos lo que ouimos, despues que dexamos de auer lo.
 Conosco tres galardones de Jesu Christo en tres cosas
 ayuntadas en las mogeres e en la sangre e en la virtud:
 Estochio coge las flores de uirginidat; Paula quebranta la
 era trabajosa de biudez; Paulina guarda casto el lecho del
 matrimonio. Ca nin osada desear la bienandança de la hermana
 nin la contenençia de la madre, mas quiso andar en seguro en
 las cosas mas omiles, que por andamiento presuroso caer de
 alto. E por que vna casa sacase la carrera de santidat,
 partio nos la eglesia despues de la muerte de Paulina a
 Panmachio monge, e noble de la nobleza de su padre e de su
 madre, e rico por limosnas, e alto por omildat. La primara
 virtud del monge es meno[s]preçiar los juyzios de los omnes
 e sienpre acordarse del apostol que dize: si aun plaze a los
 omnes e ç. A los engenios enseñados liberalmente mas
 rafezmente lo[s] sobra la uerguença que el miedo. E a los
 que non vençen los tormentos, a las vegadas vençe la
 verguença. Non es poco, el varon noble, rico, de poderosos
 entrar en las plaças aconpañado, e mezclar sse a las
 conpañas rrusticas, de prinçipe fazer se pueblo menudo. Mas
 quanto es mas omil, tanto es mas alto. La margarita luze en
 las casas suzias. E dexamos pequeñas cosas e posedimos
 grandes cosas; los promitimientos de dios danse con el logro
 çien vezes doblado. E sienpre las grandes cosas son puestas
 en el albedrio de los oyentes. Non es a ti

[ 151 ]
 puesto
 el menester, por que la voluntad aya galardon. Pues asy es,
 si quieres ser acabado e ser lo que Jesu Christo es, vende
 non la parte del auer, por que el temor de la mengua non sea
 (c)ocasion de non fialdat, mas todo, e dalo a los pobres,
 non a los ricos, non a los soberuios; de aquello con que se
 sostente el menester, non con que se acreçienten las
 riquezas. E quantas vegadas leyres aquello del apostol: non
 ligaras la boca al bue trillante, e: digno es el obrero de
 su salario, e: el que sirue al altar, del altar deue beuir,
 (e) aun arremenbrarte desta sentençia: auiendo el comer e el
 vistir, seamos contentos con esto. Do vieres fumar las
 cozinas, (fumar) e cozer faysanes con feruores tardineros, e
 do vieres gran peso de plata, e los moços garçetados, e las
 vistiduras preçiosas, e los tapetes pintados, e do es mas
 rico aquel a que es a dar que el que lo ha de dar; parte de
 sacrilejo es, la cosa de los pobres non dar la a los pobres.
 Enpero non es asaz al uaron acabado e muy alto menospreçiar
 las riquezas e desgastar el auer e echar lo que en vn
 momento puede ser perdido e fallado. Socrates de Theba fizo
 estas cosas, e fizelo Antistenes, e fizieron lo muchos, los
 quales leemos ser muy pecadores. Mas deue dar el desçiplo de
 Jesu Christo, que el philosofo del mundo, animalia de gloria
 e del pueblo e mançebo vendedor de nueuas. A ti non te
 abasta menospreçiar las riquezas, sy non sigas a Jesu
 Christo. Sientote arder por enseñanças diuinales; non
 enseñes lo que non sabes por locura de algunos, mas ante
 apreende lo que as a enseñar. Non desees la bienfablança
 apostada, nin pongas en clausulas las sentençias
 rrepreendidas de los moços. La espuma que se incha,

[ 152 ]
 ayna se baxa. Dize Fabio: bienauentoradas
 ser[i]an las artes, si los solos artifiçerios judgasen
 dellas. Pasando estas cosas tanxe, que abastado de las
 orejas enseñadas, non ayas gran cuydado con gran trabajo, si
 alguna cosa non sabia salga del tu engenio; mas beue cada
 dia las sabidurias de los prophetas. E amonestote estas
 cosas, que non tan señeramente el auer, mas aun que ofrezcas
 a ti mismo ostia biua a Jesu Christo. Sabe el enemigo
 antiguo, que mayor es la contienda de la continençia que de
 los dineros. Rafaz se echa lo que esta de fuera; la batalla 
 de los estentinos es mas peligrosa. Zacheo rrico era, e los
 apostoles pobres, e quanto a las riquezas non dexaron nada,
 e quanto a la voluntad dexaron todo el mundo en vno. Si
 ofresçieremos a Jesu Christo las riquezas con la nuestra
 alma, tomar las ha de buena voluntad. E si demos a dios las
 cosas que son de fuera e al diablo las que son de dentro,
 non es egual partiçion. En que començeste ser primero entre
 los monges, del linage de los patriçios, non sea a ti
 ocasion de miedo, mas de omillad. E quanto quier que te
 abaxares, mas omilloso a Jesu Christo non lo seras por ende.
 Puesto que andes de pie, e te vistas de saya escura, e te
 eguales a los pobres, e deñes entrar a las çellas de los
 minguados, e trayas agua, e trayas leña, e fagas el fuego;
 do los ligamientos, de las palmadas, do la escupina, do los
 açotes, do la cruz, do la muerte? E commo fizieres todas las
 cosas que dixe, cierto seras vençido por linage de Eustochio
 la tuya e de Paula, si non lo fizieres por obra. Digo estas
 cosas non que dubde del ardor de la tu voluntad, mas por que
 te enpuxe a tu que corres, e te acresçiente a ti lidiante el
 feruor al feruor.


[ 153 ]
 
  Capitulo LXIII. de la alabança de santa Marçela biuda.
 Sant Jeronimo a Patriçipia uirgen de la vida e de la muerte
 de santa Marçella.
 Suelen las biudas seglares vntar la caras e rresplandesçer
 por vistiduras de seda e por piedras preçiosas e traer oro
 en las çerbizes e oler bien por mirra, e alegran se si
 pierden el señorio de los maridos, e buscan otros, non para
 que seruan a ellos segund la sentençia de dios, mas que se
 enseñoreen a ellos. Onde escogen los pobres, por que sean
 vistas tan solamente auer nonbre de maridos. En la nuestra
 biuda Marçella confondida es la gentilidat, ca a todos fue
 manifiesto que fuese biuda christiana, a la qual prometia el
 abito e la conçençia. Huso de tales vestiduras, con las
 quales echase el frio e non desnudase los mienbros,
 rrepoyando el oro fasta la señal del aniello, e mas
 alçandolo en los vientres de los menguados que non en las
 bolsas. Non vio a ningund clerigo nin monge, la qual cosa
 era menester a las vegadas, sin estar otros delantre.
 Sienpre ouo en su conpaña uirgines [e] biudas, sabiendo que
 de la orgullia de las seruientas judgan muchas vegadas de la
 señora. Pocas vegadas salia en publico, e mayormente
 esquiuaua las casas de las madronas nobles, do auria a ver
 lo que auia menospreçiado. Rrespondra por ventura el leedor
 non fiel, que me detardo en las alabanças de las
 mugerçiellas. El qual sy por ventura se acuerde de las
 santas mugeres conpañeras del señor saluador, las quales le
 siruian del su auer, e de las tres Marias estantes ante la
 cruz, e propiamente a Maria Madalena, la qual primera ante
 de los apostoles meresçio ver a Jesu Christo rresurgente,
 mas condepnara a sy mismo de soberuia, que a nos de
 desapostura, que judgamos las uirtudes non por linage, mas

[ 154 ]
 por coraçon. Esta asi acabo su edad por muchos
 años, por que viese ante sy vieja, la qual se arremenbraua 
 auer seydo mançeba, alabando aquello de Platon: la filosofia
 es pensamiento de la muerte.

  Capitulo LXIIIIo. de la consolaçion de los fieles sobre
 la muerte de les amigos. Sant Jeronimo a Tirasia
 consoladera.
 Marauillome por el coraçon marauilloso de la tu fe traspasado
 por llagas de biudez, al qual la esperança de la resureçion
 deuiera consolar. Nunca acuerda la esperança con el dolor,
 nin la fe siente ningund daño. Creemos resurgir los nuestros
 e aun tenemos mas cosas. Que fariamos si el señor mandase
 tan solamente morir? La su voluntad sola abastaria para
 solaz, a la qual non nos seria mandado poner ningund
 talante. Non leuo nada del tuyo, por que deño tomar lo suyo;
 e conuinio resçibir el su mandado del criador, e non
 co[n]uenio otra cosa ninguna si non fazer graçias al criador
 e dezir con Job: el señor lo dio e el señor lo leuo e ç. Aun
 añad[i]ese otra sabiduria de consolaçion, la qual venga
 contra los dardos de (tu) biudez. Ca llorar deueriamos a los
 amigos partientes se del sieglo, si non sentiesemos contra
 nos las enemistades del sieglo; e lloramos los benefiçios de
 dios, el qual sopo que dar a la nuestra enfermedat. Non
 queria que peligrase

[ 155 ]
 aun el que se duele de
 alguno por que muere, e cobdiçia que trabajase el mesquino
 entre las ondas de la presente vida. Pues asi es, por que
 derramas lagrimas por el que muere, asi commo si non sepas
 que sufras cada dia en ti mismo? E por esto el señor
 amonesta los descipulos desziendo: si me amardes, e ç.
 Llanamente lloro a Lazaro muerto, mas non der[r]amo lagrimas
 segund tu. Doliose de Lazaro non muerto, mas rresurgente, e
 lloraualo por que era costreñido tornar lo al sieglo por
 saluar los otros. E dando esta vida lloraua, la qual tu te
 dueles por que es tirada; contra las sus lagrimas lidian las
 tus lagrimas, e el tu amor non conuiene al su amor; ca el
 non queria dar a los trabajos al que auia amado, e tu cuydas
 que amas al que quieres que finque para los tormentos de
 trabajos. Cree a mi, la sola non cre[e]nçia llora en todas
 las cosas, e asi commo non puede la fe conosçer de que se
 duela, asi el desfuziar solo es fallado sieruo a los
 dolores. E aun vee si deua ser otorgada alguna cosa al
 dolor, do sin algund rremedio puede el coraçon ser cansado.
 Siguese la consumaçion de todos los gozos, la qual cosa
 seremos tornados con de cabo en la rresureçion,
 conformandonos el señor, commo es escripto: ca si creemos a
 Jesu Christo, e ç.

 Capitulo LXV. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo a
 Theodora de la muerte de Loçino.
 Contra el menester de la muerte, la qual parte entre los
 hermanos, e ella cruel e dura desaconpaña entre si los
 nonbres amados, somos alçados por este solaz, que en breue
 aue(e)mos a ueer aquellos los quales dolemos por que son

[ 156 ]
 absentes. Ca non es llamada muerte, mas sueño
 segund el apostol. Luçin[i]o acabado ayna conplio muchos
 tienpos. Nos somos de doler mas, los que estamos en batalla,
 tomamos llagas, somos ensuziados por pecados. El ya seguro e
 vençedor mira te del alto e otorga al trabajante e cerca si
 apareja logar (callando) por ese mismo amor, por el qual en
 la tierra oluidado del ofiçio de casamiento te començara
 auer por hermana.
 
 Sant Jeronimo a Paula consoladera sobre la muerte de
 Blasilla. O Paula la mia, atestimoniote a Jesu Christo, el
 qual sigue agora Blasilla, e atestimoniote los sus santos
 angeles, de la conpañia de los quales usa ella, esos mismos
 tormentos sufro de dolores que tu. Mas pensemos que suene
 aquel psalmo: derechurero eres, señor, e derechurero el tu
 juyzio. Esto non puede dezir si non aquel, el qual a todas
 las cosas que sufre alaba al señor, e aponiendo lo al su
 meresçimiento gloriase en los males de la su peadad. E por
 que es duro lo que es a sofrir en algund tienpo, e dolemos
 nos de algund muerto? ca a esto somos nasçidos, para que
 finquemos perdurables. E aun non as verguença, que non te
 diga el saluador: dueles te, Paula, por que tu fija es fecha
 mi fija? desdeñas del mi juyzio e con lagrimas rrebelles
 fazes enjuria al posidiente? Niegas a ti el comer, non por
 estudio de ayunos, mas de dolor. Non amo esta vanidad. Estos
 ayunos son mis contrarios. E non rresçibo ninguna alma, que
 non queriendo yo se parte del cuerpo. La philosophia loca
 aya tales martires, Zenon, Demotico e Caton. Si creyeses tu
 fija ser viua, nunca llorarias por que era muerta a mejores
 cosas. Es leydo que Jacob lloro a su fijo, el qual cuydaua
 ser muerto, al qual el auia a desçender a

[ 157 ]
 los
 infiernos, di(e)ziendo: descendre al mi fijo llorando al
 infierno. Ca despues que Jesu Christo quebranto la puerta
 del infierno, e mientre aquella flama bermeja e sargna de
 los mayorales auia muerto la sangre de cherubin. Onde
 Abrahan mager que estudiese en logar de rrifrigerio, enpero
 es escripto el estar en los infiernos con Lazaro. E Dauid
 derecheramente lloro al fijo que mato a su padre, el qual
 despues non pudo ganar otro pequeño mientre visco, por que
 sopo que non auia pecado, non lloro. Non es a marauillar de
 Moysen e de Aaron, ca el llanto era dado a ellos de la
 costunbre antigua, commo aun en los fechos de los apostoles,
 rresplandesçiendo aun el euangelio, los hermanos de
 Jerusalem fizieron gran llanto a sant Esteuan; e el llanto
 grande non en prueua de llanteantes, segund tu cuydas, mas
 es a entender en ponpa e uso de la mortaja. Ruegote que
 perdones a ti, e que perdones a la tu fija que rregna con
 dios; perdona, si al non, a Eustochia la tuya, (e) la hedad
 aun pequeña de la qual e la infançia rruda es enbiada a ti
 maestra. Gran piadat es contra los suyos e crueldat contra
 dios. Abrahan alegre mato vn fijo que auia, e tu demandas de
 muchas vna fija coronada. Desatestemoniables son estas
 lagrimas, llenas de sacrilejo, muy mas llenas de
 encredulidat, las quales non han manera, mas llegan fasta
 cerca de la muerte. Baladras e das bozes, e asy commo
 ençendida, quanto en ti es, eres omesçida de ti misma. Mas a
 la tal sienpre entra Jesu Christo piadoso e dize: por que
 lloras? non es muerta la moça, mas duerme. Rian se los que
 estan aderedor: esta

[ 158 ]
 es la non fialdad de los
 Judios. E si tu quisieres yr echarte sobre el sepulcro,
 denostar te ha el angel deziente: para que demandas con los
 muertos a la que biue?

 Capitulo LXVI. de la vida de Nepoçiano cauallero.
 Nepoçiano mientre era en la caualleria del palaçio, so el
 manto e so el lino muy blanco cubrio a rededor el cuerpo de
 çeliçio. Estando ante las podestades del sieglo, traxo la
 cara cardena por ayunos, e so señales e vistiduras de otro
 seruio al señor; e para esto touo çinta, por do acorriese a
 las biudas e a los huerfanos aprimidos e mesquinos. A mi
 enpero non me plazen estas alonganças de la seruidunbre
 acabada de dios. E (en) el braguero puesto e abito mudado,
 que quier que ouo, diolo a los pobres, e non guardo ninguna
 cosa si non la saya vil e la abrigadura, con la qual
 cobriendo el cuerpo defendiese el frio. E seguiendo las
 onrras segund la costunbre de la prouençia nin era señalado
 de fermusuras nin de suzidades. Para que muchas cosas? fue
 fecho clerigo e fue ordenado presbitero por todos los
 grados. O buen Jesu Christo, que gemimiento alli e que
 baladramiento e que entredicho! Dezia que la hedad mançeba
 non era digna de saçerdoçio. Mas el mas digno era de aquello
 que se llamaua non digno, e negando meresçia lo que non
 queria ser. Pues asi es, la clerezia non la onrra, mas el
 bien entindiente, el primer cuydado ouo por que por omillad
 sobrase la enbidia, desende por que non fablasen sobre

[ 159 ]
 el, e por que los que dezian de la su hedad se
 marauillasen a la continençia. Fue esperança de los
 mesquinos, fue esfuerço de los llorantes. Asi sobrepojaua en
 cada vnas uirtudes, commo si non ouiese otras. Entre los
 presbiteros e los eguales primero era en la obra, postrimero
 en la orden. Por pesadura de las costunbres atenpraua la
 alegria de la fruente. Entenderias en el riso gozo, non
 escarnio. E tenptaua los ayunos segund carretero por la
 flaqueza e por las fuerças del cuerpo. Estaua a la mesa del
 tio, e asi libraua que quier que ponian delantre, por que
 fuxiese la vana gloria eguardase la continençia. La su
 palabra e todo el conuite proponer alguna cosa de las
 escripturas, e oyr de buena voluntad, rresponder
 vergonçosamente, e tomar el derecho, non rrefusar las cosas
 pequeñas, e enseñar mas al que desputaua contra el, que
 vençer lo. E el auia fecho al su pecho biblia de Jesu
 Christo por leer afincado e por pensamiento alongado. Donde
 era este feruor, si non del amor de dios? donde era el
 pensamiento non cansado de la ley de Jesu Christo, si non
 del amor e del deseo de aquel que dio la ley? Los otros
 añaden el auer al auer, e afogando la bolsa (con la bolsa),
 onrren por seruiçios las riquezas de las madronas; sean los
 monges mas rricos que los seglares; posean riquezas so Jesu
 Christo pobre, las quales non ouieran so el diablo rrico; e
 la eglesia sostenga a ellos ricos, a los quales touo ante el
 mundo mendigos. Nepoçiano el nuestro acoçeando el oro, sigue
 las çellas. Tan grande auia el coraçon en las cosas grandes,
 que non menospreçiaua las cosas pequeñas. Ca era cuydadoso,
 si rresplandesçia el altar, si estudiesen las paredes sin
 suzidad e el suelo linpio, e si estudiese el velo en las
 puertas e el sagrario linpio e los caliçes

[ 160 ]
 lozientes.
 Do quier que lo demandases, fallar lo yas en la eglesia. E
 daua sonbra a la capiella de la eglesia e de los martires
 con muchas flores e arboles e con panpanos de uides.

 Capitulo LXVII. de la alabança de la virginidat en
 conparaçion de las bodas. Sant Jeronimo contra Juuiniano en
 el primer libro.
 Quando las cosas menores son egualadas a las mayores, la
 conparaçion de la menor es injuria de la mayor. Dize el
 apostol: buena cosa es non tañer la moger. Pues asi es, malo
 es tan[n]er la. Si por tanto es dexado por que non se faga
 peor, ende dize: por la fornicaçion e ç. Mas qual es aquel
 bien, el qual es otorgado por la condeçion o conparaçion?
 Aquello naturalmente bueno es, lo que non ha conparaçion de
 mal, lo que non se cubre por señorio de otro. Qual es aquel
 bien, el qual defiende orar e non dexa tomar el cuerpo de
 Jesn Christo? Ca deue el omne dexar se de los abraçamientos,
 por que entienda a la oraçion, segund aquello: non uos
 querades engañar vno a otro, e ç. E a la fin fablando el
 apostol dize: bueno es al omne non tañer la muger, e bueno
 es a aquellos si asi finquen como yo. E despues que viene a
 las bodas, non dize: bueno es casar; mas: mejor es casar que
 ser quemada. O Paulo, si las bodas son buenas, non las
 quieras conparar al ençendimiento, mas di sinplemente: bueno
 es casar. Sospechosa es a mi la bondat desta cosa, la qual
 la grandeza de mal ageno costriñe ser mal mas baxo. E yo non
 quiero el mal mas ligero, mas el bien sinple. Por si
 aquellos castrados plazen ya mas

[ 161 ]
 a dios, los
 quales castro la voluntad e non el menester. Tanto ay entre
 las bodas e la virginidat, quanto entre non pequar e bien
 fazer. Dize: seran dos en vna carne; non tres nin quatro; en
 otra manera ya non dos mas muchos. Onde la Samarithana es
 rrepreendida que ouo el sexto marido, que non sea su marido;
 ca do el cuento de los maridos es, dexa de ser el vno que es
 propiamente vno. Commo la vna costiella de comienço sea
 tornada en muger, el primero Lamech sangriento e homesçida
 partio la vna carne en dos mogeres; e esa misma pena de el
 deluuio destruxo la bigamia. Que santa sea la bigamia, es
 demostrado de aqui (a este), que el bigamo non puede ser
 escogido en clerigo; e la biuda que ouo dos maridos varones,
 aun vieja e minguada, non meresçe tomar el minbral de la
 eglesia. Non dapño los bigamos, nin aun los que casan tres
 vegadas, e pueden ser los que casan ocho vegadas; mas aun
 por que diga mas, aun resçebo a penetençia el potañero. La
 castidat sienpre fue adelantrada a las obras de las bodas.
 Ca los primeros padres ante del pecado fueron uirgines en el
 parayso; e despues del pecado luego despues del parayso
 fueron bodas. E las bodas inchen la tierra, la virginidat el
 parayso; onde dicho es: cresçed e acresçentat uos, e ç. Ca
 primero conuinio el monte ser plantado e cresçer, por que
 fuese para tajar. Quanto ay entre la rrayz e el fructo,
 tanto entre las bodas e la virginidad. E aun asi de comienço
 de la condeçion humanal nin comian carne, nin eran
 çirconçidados los omnes, nin echauan de sy las mogeres, e
 esto fasta el diluuio. E despues que vino Jesu Christo en
 fin de los tienpos e rreboluio a ad alpha, (e) que quier
 dezir traxo la fin al comienço, nin somos çircunçidados, nin
 somos dexados echar las mogeres, nin comemos carne, deziendo
 el apostol: bueno es non comer carne e non

[ 162 ]
 beuer
 vino. Ca el vino con la carne despues del deluuio es
 establesçido. Moisen moriendo, llorolo el pueblo de Israel;
 e Josue, el qual es leydo non auer auido nin fijos nin
 moger, asy commo vençedero non es llorado en la muerte. Ca
 las bodas acaban se en la muerte, e la virginidad de pues de
 la muerte se escomiença esforçar. Si non sant Pedro, non se
 lee de los otros apostoles que ayan auido mogeres; commo sea
 del vno escripto e de los otros callado, deuemos entender
 ellos auer seydo sin mogeres.

  Capitulo LXVIIIo. de foyr el amor de la moger. De la
 maldat de Juuiniano.
 Amor, non digo de puta, mas generalmente de las mogeres,
 sienpre es non fartable; el qual amatado ençiendese con de
 cabo, e despues de la abastança sufre con de cabo mengua, e
 al coraçon de uaron torna lo de fenbra, e non le dexa pensar
 otra cosa, si non la pasion que sufre. El que toma moger,
 esta en duda si es amable o abor[r]esçible. Si fuere
 abor[r]esçible, non puede ser sofrida; si amable, el su amor
 non es fartable, e es conparada segund Salamon al infierno e
 a la tierra seca e al ençendimiento. Leemos ser esta la
 natura de la tortola, que si perdiere al egual, non se
 ayunta a otro; onde paresçe que la bigamia es denostada de
 las aues mudas. E dizes tu: si todas fueren virgines, commo
 estara el linage humanal? Non quieras temer que todas sean
 uirgiues. Graue cosa es la de la uirginidat, e por eso es

[ 163 ]
 poca. Si todas podiesen ser uirgines, non deria
 el señor: qui puede tomar, tome. Nin el apostol dobdase en
 amonestando, deziendo: de las uirgines non he mandado del
 señor, mas do consejo. Mas dize el apostol: mas seran (mas)
 escarnesçederas, e ç. Y describe el sermon apostolical a
 Juuiniano fablante con boca inchada e diziente palabras
 inchadas, e promitiente en los çielos libertad, commo el sea
 sieruo de pecados e de luxuria. Ca commo se alabe ser monge,
 e despues de la saya suzia e despues de los pies descalços e
 del manjar del pan e del beuer del agua se de a uestiduras
 rresplandesçientes e cuero rresplandesçiente e a carnes bien
 aparajadas e a baños e a ponpas, manifiesta cosa es que
 abantponga la tierra al çielo e los pecados a las virtudes.
 Enpero este monge fermoso, grueso, rresplandesçiente e
 enblanqueçido e sienpre asy commo esposo acaysçiente a duga
 moger, por que prueue la uirginidat egual a las bodas, o si
 non tomare, en balde dize contra nos palabras, commo sea
 connusco por obras. (E) mouiese a Ann[i]a con los çercanos,
 que se casase con otro uaron, por que auia la hedad entera e
 buena cara, [e dezia ella:] non fare yo esto; ca si fallare
 buen varon, commo lo oue ante, [non] quiero temer que non lo
 pierda; e si malo, que menester es, despues del bueno sofrir
 (e) el malo? O cosa muy mala, los matrimonios de algunos se
 llegaron a adulterios. Ca adulterio es, segund dize el Sexto
 en las sentençias, el amador mas cobdiçioso en la su
 [moger]. Ca en la moger agena todo amor es torpe, en la suya
 mayor. E asi el sabio deue amar la moger por juyzio, non por
 talante. El arrebatamiento non trabucoso del deleyte es
 traydo en el

[ 164 ]
 ayuntamiento. Ca non ay cosa mas
 fediente que amar la moger asy commo a fornicadera. Çierto
 los que se ayuntan a las mugeres por rrazon del humanal
 linage, sy al non, semejen a los ganados, e despues que se
 encharen los vientres de las mogeres, que non pierdan los
 fijos, nin se fagan a las mogeres amadores, mas maridos.

 Capitulo LXIX. que por la abstinençia de la carne se
 rrefrena la luxuria.
 El comer de la carne e el beuer del vino e la fartura del
 vientre son semiente de luxuria. Por los çinco sesos ay
 entrada a la alma, asi commo por vnas finiestras, de
 pecados. Por las turbaçiones destos el alma se agraua e se
 prende. Por la qual rrazon muchos filosofos conuidados
 dexaron los u(a)sos de las çiudades e las plazenterias de
 los logares e los deleytes de los çinco sesos, por que por
 las sobrepujanças de las abastanças non se mollesçiese la
 fortaleza del alma. Ca non es aprouechable cosa ver a menudo
 las cosas por las quales seas preso alguno vegada, e ponerte
 al periglo de aquellas cosas las quales dexes grauemente. E
 si alguno cuyda que el usando de abundança de comeres e de
 beueres pueda ser atento a la sabiduria, que quier dezir,
 cuydar que si trabaja en delectes, non sea(n) tenido(s) por
 pecados, a si mismo engaña. Ca commo muchas vegadas estando
 a lexos apartados seamos presos destos delectes de la
 natura, e seamos costriñidos cobdiçiar cosas de las quales
 non auemos abastança, quanto mas asmemos ser non libres
 cercados de las rredes de los deleytes. El nuestro seso
 aquello piensa, lo que vee e oe e huele e gosta e palpa. E
 aun leemos algunos philosophos auer se sacado los ojos, por
 que por el viso de

[ 165 ]
 ellos non se apartasen de la
 contenplaçion de la filosofia. Pues asi es, en vano algunos 
 enfiñen usar de deleytes, siendo salua la fe e la castidat e
 la pureza de la voluntad, commo sea contra natura nsar de
 abastanças de deleytes syn deleytes. Onde dize el apostol:
 la que viue en deleytes, muerta es. Los sesos de los cuerpos
 son asi commo cauallos corrientes sin razon. (Pues asi es,
 en vano algunos enfiñen usar de deleytes, siendo salua la fe
 e la castidat e la pureza de la voluntat, commo sea contra
 natura usar de abastança de deleytes sin deleites. Onde dize
 el apostol: la que uiue en deleytes, muerta es. Los sesos de
 los cuerpos son asy commo cauallos corrientes sin razon.)
 Pues asi es, el alma a manera de carreta rretenga los frenos
 de los corrientes. (Ca) non es podible el cuerpo humanal
 estar sin comer, mas deue ser y la razon, por que tomes
 tantos e tales manjares, por las quales nin el cuerpo sea
 cargado, nin se agrauie la libertad del coraçon. El aparejo
 de uerças e de mançanas e de legunbres es mas rafez e non a
 menester de arte nin de seruiçios de cozineros; e sostentase
 sin cuydado e tomase atenpradamente e non se traga
 cobdiçiosamente. E de la deuersidad de las carnes e de la
 delectaçion del sabor se conçibe el inchamiento del vientre,
 e de la gran fartura se leuantan las enfermedades. E muchos
 por non sofrir de la garganta, vienen al bosar, e lo que
 pusieron torpemente, echanlo mas torpemente. E aun lo que es
 de marauillar, Epicuro dezir del deleyte en los sus libros
 dize deuer beuir de uerças e de mançanas e de uiles
 manjares, por que las carnes e los manjares demandados se
 aparejen con gran cuydado, e mayor pena ayan en buscando que
 deleyte en usando los. Gran alegria es del alma, ser
 contento con lo poco, e auer el mundo so los pies, e todo el
 su poder, los manjares e las cobdiçias, por las quales

[ 166 ]
 se conpran las rriquezas, mudar las en viles
 manjares, e egualar las por saya mas gruesa. Que menester es
 al uaron sabidor e philosopho de Jesu Christo, auer tanta
 fortaleza, la qual es menester a los caualleros, la qual
 commo la ouiere, se mueua a pecados? Al Christiano es gran
 menester la sanidat sin fuerças. Tira la luxuria de los
 manjares e de la cobdiçia, e ninguno non demandara las
 rriquezas, el uso de las quales es o en el vientre o so el
 vientre. E aun de los manjares viles es a esquiuar la
 fartura. Ca non quebranta ninguna cosa asi el coraçon, commo
 el vientre lleno e escalentantese e tornando se aca e alla e
 rrespirando enduresçido por inchamiento de uientos. E qual
 es este ayuno, o qual fartura es despues del ayuno, commo
 por los manjares de los dias pasados somos estindidos e la
 nuestra garganta se faze medianera de lagrimas? E mientre
 que queremos demandar fanbre mas alongada, tanto trabajamos,
 quanto a penas muela la noche del otro dia. Asi que non tan
 solamente es a llamar ayuno, mas beberria e digestion
 fidiente e triste.

 Capitulo setenta. El dezir de la perpetua verginidad de
 santa Maria. Sant Jeronimo contra Elendio .
 Helindio omne turbulento, saçerdote e lego en vno, el mucho
 fablar de parleria cuyda ser bienfablança, e asma el
 maldezir a todos ser señal de buena conçençia. E aprenda
 alguna vegada a callar, el que nunca

[ 167 ]
 apreendeo a
 fablar. En el parto de la uirgen non fue ninguna partera,
 non fue y ningund engaño de mugerçiellas. Ella enboluio el
 infante en los paños, e ella fue madre e ella partera, e
 acostolo en el pesebre. Mas dize: donde son dichos hermanos
 del señor los que non heran hermanos? Ya agora seras
 enseñado en las escripturas ser dichos los hermanos en
 quatro maneras, por natura e por gente e por cormandat e por
 talante; por natura commo Esau e Jacob; por gente commo
 todos los Judios; por cormandad commo Abrahan e Loth; e por
 talante, esto se parte en dos, en spiritual e comun: en
 spiritual asi commo todos los Christianos son llamados
 hermanos, e en comun asi commo todos los omnes, por que son
 de vn padre. O tu muy nesçio de los omnes, non auias leydo
 estas cosas, e dexado todo el mar de las escripturas,
 trayste la tu rauia a la injuria de la uirgen, en ensienplo
 de aquel, al qual recuentan las fablas, el qual commo non
 fuese conosçido al pueblo e non pudiese fazer ninguna cosa
 de bien, començo pensar trayçion, con la qual se fiziese
 noble, e e[n]sçendio el tenplo de Diana; e non pudiendo
 saber quien fiziera el sacrilejo, fue dicho que se puso en
 medio, dando uozes deziendo, que el le posiera ruego; e
 preguntandole los prinçipes de Epheso, por qual razon
 fiziera aquello, respondio, que por que non podia ser
 conosçido faziendo bien, fuese conosçido a todos faziendo
 mal. E esto recuenta del la estoria griega. E tu ençendiste
 el tenplo del cuerpo del señor, tu denosteste el sagrario
 del spiritu santo, depues que quieres auer paresçido carreta
 e amontonamiento de los hermanos e de las hermanas. Entre
 los Christianos gran pecado es e torpe, recontar o fazer

[ 168 ]
 ninguna cosa. Sy sea dicho Jesu Christo, quando
 era infante, ser enbuelto solamente de abrigadura, sean
 dichos los pesebres duros, e el dar bozes del pequeño, e la
 çircu[n]çision en el VIIIo dia: non auemos uerguença, non lo
 callamos. Ca quanto son mas humilles cosas las que por mi
 sofrio, tanto le deuo mas. E quando tu ensuziado rrecontares
 todas las cosas, non abantpornas ninguna cosa a la cruz, a
 la qual confesamos e creemos e en la qual vençemos los
 enemigos. Tu dizes santa Maria non auer fincado uirgen; aun
 mas digo yo, que Josep por santa Maria fue uirgen, por que
 del casamiento uirgen nasçiese fijo uirgen, e con santa
 Maria finco virgen el que meresçio ser llamado padre del
 señor. Nin esto dezimos por que condenemos las bodas; ca esa
 uirginidat es fructo de las bodas. La uirgen piensa las
 cosas que son del señor, por que sea santa en el cuerpo e en
 el spiritu; e la casada piensa las cosas que son del mundo,
 por que plega a su marido, e ç. E tu cuydas ser esa misma
 cosa la que esta de dia e de noche en ayunos e en oraçion,
 commo la que a la venida del marido afeyta la cara e anda
 manso e enfiñe falagos? E aquella faze esto por que perezca
 mas torpe e escurezca por injuria el bien de la natura. Esta
 pintase al espejo, en desonrra del maestro se esfuerçe ser
 mas fermosa de lo que es nasçida. De aquella [parte]
 baladran los infantes, la familia suena, los fijos (e)
 cuelgan de la boca, son contadas las espensas, son
 aparajadas las viandas. Desta [parte] los cozineros
 rremangados aparejan las carnes, e la conpaña de las
 texederas fazen ruydo. E entre tanto es dicho, que viene el
 marido con los conpañeros. Ella a manera de la garcezna
 çerca de arrededor a todas partes, si esta aparajado el
 lecho, si rresplandezcan los suelos, sy son ordenados los
 beueres, e

[ 169 ]
 si es aparajada la yantar. Ruego te
 que respondas, entre estas cosas do sea el pensamiento de
 dios. Enpero non negamos, que non sean falladas santas
 mugeres de las casadas; mas las que dexaron de casar (ser
 mejores), e las que en el menester del ayuntamiento remedan
 la castidat de las virgines.

 Capitulo LXXI. el denuesto de los errores de Vigilançio.
 Sant Jeronimo contra Vigilançio.
 Muchas marauillas son nasçidas en el mundo. Françia sola non
 ouo marauillas, mas abondo sienpre de uarones muy sabios e
 bien fablados. Nasçio a desoras Vigilançio adormido, el qual
 por spiritu suzio lidie contra el spiritu de Jesu Christo, e
 diga non ser a onrrar las sepulturas de los martires, e diga
 ser a dapñar las uigilias, e cuyde la continençia sea
 heregia. Suele cubrir las reliquias de los martires, cobrir
 las con cobertura preçiosa, e ligar las con paños e çeliçio,
 e echar las en el estiercol, por que Vigilançio enbriago e
 dormiente sea adorado solo. Pues asy es, descomulgado fue
 Costantino enperador, el qual las santas rreliquias de sant
 Andres e de sant Lucas e de Thimoth[e]o trasla(u)do a
 Costantinopla, por las quales ruyen los demonios e los
 onrradores de Vigilançio confie(n)san que sienten la
 presençia dellos? Dizes en el tu libello, que mientre
 uivimos podemos orar por nos el vno por el otro; e despues
 que fueremos muertos, que non sea a oyr ninguna oraçion de
 ninguno por otro. Mas si

[ 170 ]
 los apostoles e los
 martires aun establesçidos en cuerpo pueden orar por los
 otros, quando de si aun deuen ser cuydadosos, quanto mas
 despues de las coronas e despues de los vençimientos. E aun
 los santos non son llamados muertos, mas dormientes. Tu
 velando duermes, e dormiendo escriues. Segund tu caloñas en
 balde, non ençendemos los çirios con clara luz, mas por que
 velando tenpremos por este solaz las tiniebras de la noche.
 E sy algunos por non saber e sinpliçidat, los quales aman a
 dios, fazen esto por la onrra de los martires, mas non
 segund conçençia, que pierdes dende? E dezian en otro tienpo
 los apostoles, por que auia peresçido el vnguento, mas son
 castigados por voz del señor. Ca Jesu Christo non auia
 menester de vnguento, nin los martires lunbre de los çirios;
 e enpero aquella moger fizo esto en onrra de Jesu Christo, e
 la deuoçion de la su voluntad es tomada; e los que ençienden
 los çirios, segund la su fe an merçed, deziendo el apostol:
 cada vno abonda en su seso. Ca sin las reliquias de los
 martires por todas las eglesias de oriente, quando es a leer
 el euangelio, ençienden las lunbres, e aun
 rrespl[a]ndesçiendo el sol, non en todo para tirar las
 tiniebras, mas para demost[r]ar señal de alegria.
 Marauillome que non dizes non ser a acabar los martirios; ca
 dios que non demanda la sangre de los toros e de los
 cabrones, mucho menos demandara de los omnes. La qual cosa
 commo la dixieres, mas aun sy non la dixieres, asy seras
 auido commo si la ayas dicho. E por ventura rias e fagas
 escarnio de las mogerçiellas. Non he verguença por la fe de
 aquellas, que primero vieron a Jesu Christo rresurgiente,
 las quales son enbiadas a los apostoles, e las quales son
 encomendadas a los apostoles en la madre del señor saluador.
 Tu enrrudesçe con los omnes del sieglo; yo ayunare con las
 fenbras, e mas con los varones rreligiosos, los quales
 trayen ante su cara la

[ 171 ]
 castidat, e traen las
 caras amariellas por ayunos de cada dia. Semejame que te
 dueles (e) aun al que si se detardare la continençia fasta
 los Gallos e la mesura e el ayuno, que las tus tauernas non
 ayan ganançia, e toda la noche non puedas usar las velas e
 los co[n]uites del diablo.

 Capitulo LXXII. de sostentar los buenos pobres, e de fuyr
 los rruydos.
 E aun sobre esto es rrecontado a mi, que defiendes [a]
 Jerusalem ser fechos algunos solazes de espensas en (v)usos
 de los santos, commo el apostol mande en las epistolas
 afincadamente esto. Respondras, que esto cada vno lo puede
 fazer en su tierra, nin fartar a los pobres, los quales son
 a fartar por ayudas de la eglesia. Nin nos neguemos a todos
 los pobres, aun Judios, si tanta sea la largueza, estender
 las manos. Mas el apostol enseña fazer limosna a todos, mas
 mayormente a los de casa de la fe. De los quales dize el
 saluador: fazed a uos amigos de las riquezas, por que vos
 reçiban en las moradas perdurables. Por ventura estos
 pobres, entre los paños de los quales e la desgastança del
 cuerpo se enseñorea la cobdiçia bien oliente, pueden auer
 tabernaculos perdurables, e los que non poseen las casas
 presentes nin las auinideras? Ca non sinplemente los pobres,
 mas los pobres por espiritu son llamados bien auentorados,
 de los quales es escripto: bien auentorado el que entiende
 sobre el menguado e ç. En sostentar los pobres del pueblo
 menudo non es menester

[ 172 ]
 de entendimiento, mas de
 limosna. E en los santos pobres ay bienandança de
 entendimiento, (e) que lo des [a] aquel que a verguença de
 tomar lo, e quando lo tomare, duelese, tomando las cosas
 carnales e senbrando las spirituales. E lo que dizes, que
 fazen mejor los que usan de sus cosas e partan poco a poco a
 los pobres los fructos de las posisiones, que non aquellos
 los quales vendiendo todas las cosas, las dan en vno a los
 pobres, non sera a ellos respondido de mi, mas del señor,
 que dize: si quieres ser acabado, vende e ç. Nin deuen ser
 espantados de ti los monges del su estudio por lenguas de
 viuoras, por las quales argumentas e dizes: si todos se
 encer[r]aren e fueren en solidunbre, quien onrrara las
 eglesias? quien fara ganar a los monges seglares? Ca en esta
 manera si todos sean fechos locos contigo, quien podra ser
 sabio? E non sera [a] alabar la uirginidat. Ca si todas
 fueren uirgines, non seran bodas, ca mora el humanal linage,
 e solo e tirado velara mas adormidamente en el lecho. Rrala
 es la virtud, nin es deseada de muchos. E por mi voluntad
 fuesen todos lo(s) que son pocos, e de los quales es dicho:
 muchos son llamados e pocos escogidos, e las carçeles serian
 vazias. El monge non ha ofiçio de dotor, mas de llorador, el
 qual o llore a si mismo, o al mundo, e el temeroso espete el
 avenimiento del señor; el qual sabiendo la su flaqueza del
 coraçon e el vaso flaco que trae, teme denostar, que non
 engruese e caya e se quebrante. E aun esquiua el acatamiento
 de las mogeres, mayormente de las mançebas, e en tanto es
 castigado[r] de si mismo, que aun tema las cosas que son
 seguras. Por que, dizes, uas al yermo? Por que non te oya e
 non te vea (alguno), e non sea mouido por tu saña, por que
 non sufra las tus peleas,

[ 173 ]
 por que non me preenda
 el ojo de la mala moger, por que la forma muy fermosa non
 traya a abraçamientos non conuinibles. Rrespondras, que esto
 non es lidiar, mas foyr: Esta en la az, contraria armado a
 los enemigos, por que despues que vençieres seas coronado.
 Confieso la mi flaqueza del coraçon. Non quiero lidiar por
 esperança de vençer, por que non pierda alguna vegada el
 vençimiento. Si y fuxier[e], (e) rrefusare el cuchiello; si
 estudiere, o vençere o caere. E que menester es, dexar las
 cosas çiertas e seguir las non çiertas? O por escudo o por
 pies es a esquiuar la muerte; e tu que lidias, (e) puedes
 ser vençido e vençer; yo quando fuyo, non so vençido en que
 fuyo, mas por ende fuyo, por que non sea vençido. E nin ay
 segurança ninguna en dormir cabe la serpiente; ca puede ser
 que non me muerda, enpero puede ser que me muerda alguna 
 vegada. E llamamos madres e hermanas e fijas, e non auemos
 verguença, por nuestros pecados demostrar nonbres de piadat.
 Que faze el monge en las çellas de las fenbras? que
 quiere[n] las fablas solas e apartadas, e foyr que non los
 vea ninguno? El amor santo non ha non paçiençia. Lo que
 deximos de la luxuria, trayamos lo a la auereza e todos los
 pecados, que se esquiuan por solidunbre. E por tanto dexamos
 el usar de las çiudades, por que non seamos costriñidos a
 fazer las cosas, que nos costriñan fazer las non tan(to) por
 la natura, commo por la voluntad.


[ 174 ]
 
 Capitulo LXXIII. el dezimiento de sant Jeronimo contra los
 enbidiosos e mal dezidores. San Jeronimo a Asela de los
 amigos enffeñidos.
 Graçias fago al mi dios, que so digno al qual aya aboresçido
 el mundo. E agora que torne de Babilonia a Jerusalem, por
 que non se enseñoree a mi Nabucodonosor, mas Jesu Christo
 fijo de dios; venga Esdras, el qual es intrepetrado
 ayudador, e tornome a mi tierra. Yo loco, que queria cantar
 el cantico del señor en la tierra agena. Non me acordaua,
 que el que sale de Jerusalem, luego cae entre ladrones. E
 algunos me llaman malfazedor. Mas se por infamia e por buena
 fama venir a los regnos de los çielos. E ante la catedra de
 Jesu Christo estaremos todos en vno; y paresc[e]ra, por qual
 uoluntad aya veuido cada vno. (E) o envidia primeramente
 mordidera de ti misma! O maldad de Satanas, sienpre
 persigiendo las cosas santas! Non ay rafez perdon, dezir mal
 de los derechureros.
 
 Sant Jeronimo a Marçela de Onaso. Asi se a la natura, que la
 verdad sea asmada amarga e los pecados blandos. (E) onde non
 es marauilla, si diziendo mal por pecados, denostemos a
 muchos. Ordene secar la nariz fidiente, tema el que es
 giboso. E quiero mal dezir a la corniguela cantante,
 entienda que es ro[n]ca. Por ventura es vno en el regno de
 Roma, el qual aya las narizes tajadas en llaga onesta? E por
 ventura Onaso [solo] dize palabras inchadas con boca
 inchada? E plaze me a

[ 175 ]
 mi escarnesçer de la
 lechuza e del buho e de otras señales viles; que quier que
 fuere dicho, cuydas ser dicho contra ti. Contra qual quier
 pecado que se entuerçe la espada de la mi materia, das bozes
 que señalo a ti. O por ende te semeja que eres mas
 fue(e)rte, por que eres nonbrado por nonbre orgulloso? E por
 tanto sea dicho el log(u)ar oscuro, por que non luze. E si
 te asañas en las pleyteanças, ya (non) cantare contigo: (e)
 deseete la reyna en yermo fermoso, rroben te las moças, que
 quier que pisares sea fecho esta rosa. E enpero dar te [he]
 consejo, por las quales cosas ascondidas puedas peresçer mas
 fermoso: la nariz non sea vista en la cara, la palabra non
 suene para fablar, e asi podras ser visto fermoso e bien
 fablado.
 
 Sant Jeronimo a Fabiano diacono decorrido. Aquel al qual dize
 el propheta, es toda ordenança de las escripturas, en las
 quales es plan[n]ido el arrepentiente se, e el justo es
 cantado, e es mal dicho al desperante. Non ha ninguna cosa
 que contrarie tanto al señor, commo el coraçon non
 arrepentientese; solamente es pecado que non puede auer
 perdon. E enemigo so fecho a ti, deziendo verdaderas cosas.
 Nin he cuydado de los tus maldezires; ca quien non sabe, non
 ser alabada en la tu boca alguna cosa sy non mala? Esto
 lloro, lo que tu mismo non lloras, por que non te sientes
 muerto, que tu acochillador aparajado a cobdiçia, eres
 afeytado contra la propia mortaja. E quebrantas los dientes
 con poluo; traes cabellos rralos en

[ 176 ]
 la calua
 bermeja; la ceruiz de toro, inchando se por manjares, non es
 inclinada por que es quebrantada. E sobre esto hueles bien
 por vnguentos e mudas los baños e lidias contra los pelos
 nasçientes. Andas amador resplandesçiente por el mercado e
 por las plaças. Fecha es a ti fruente de mala moger. Faz
 penetençia e conuiertete mesquino a dios, por que dios se
 torne a ti. O cuydas solaz de tus males, si ayas muchos
 semejables a ti? Corran vn poco lagrimas de los tus ojos, e
 entiende que estas desnudo e suzio e mendigante entre la
 seda e las sauanas, en las quales eres visto
 rresplandesçiente e fermoso.

 Capitulo LXXIIIIo. con de cabo deso mismo. Sant Jeronimo a
 Marçela de los sus maldezi[do]res.
 Algunos nos rrepreenden de soberuia, los quales an por
 santidad a la sola rustiçidad vana, deziente[s] se desçiplos
 de los pescadores, asi commo si por ende sean justos, si non
 sopieren nada. Los quales yo podria menospreçiar por
 derecho; en balde cantan al asno con la viuela; mas asi ayan
 la respuesta: Si les desplaze el agua de la fuente muy pura,
 beuan los rri(c)os lodosos; e echen en leer las escripturas
 la bienquerençia, por la qual conosçieron la saliua de las
 aues, los pielagos de las conchas; e en esta cosa sean tan
 sinples, que las palabras de dios asmen ser rrusticales, en
 las quales ya por tantos sieglos trauajaron los engeños de
 tantos, que mas asmen la razon de cada vna palabra, que non
 la espriman; e rreprendan al apostol de non saber, (e) que
 por muchas

[ 177 ]
 [letras] es dicho loqueçerse. [Se]
 que quando leyeres estas cosas, rrugaras la fruente, e por
 libertad del coraçon temer con de cabo las barajas; e si
 puede ser fecho, aprime con dedo la mi boca, que non ose
 dezir las cosas que los otros non han verguença de dezir .
 Ruego por que es dicho de uos otros (que) libremente? [Por]
 que fable vna cosa mesquina, que las virgines deuen ser mas
 vegadas con las fenbras que con los maslos, (e) denoste los
 ojos de toda la çiudat, señalado so por los dedos de todos,
 e acresçentados son sobre la mi cabeça los que me
 aboresçieron de grado. Mas por que non rya de (grado) nos
 Flaco: (e) començo ser establesçida la medida, e corriendo
 la rueda por que sale el orço? tornamos nos a los asnillos
 nuestros de dos pies, e en la oreja dellos sonaremos con
 bozina mas que con çitola.
 
 Sant Jeronimo al gran orador de la çiudat de Roma. Demandas,
 por que a las vegadas en las nuestras obreziellas pongamos
 ensienplos de las letras seglares e ensuziamos la blancura
 de las eglesias por las suziedades de los gentiles ethnicos.
 E aue respuesta breuemente. Nunca estas cosas demandarias,
 si Tulio non te posidiese todo, e si leyeses las santas
 escripturas e boluieses los intrepetradores dellas, dexado
 Vulcaçio. Ca en Moysen e en los libros de los prophetas e en
 las epistolas de sant Pablo son algunas cosas tomadas de los
 libros de los gentiles. E aun en el Deuteronomio es mandado
 por boz del señor, rraer la cabeça de la moger que toman e
 las sobreçejas e todos los pelos, e tajar las vn[n]as del
 cuerpo, e asy tomar la para casamiento. E pues asi es, que
 marauilla, si yo cobdiçio la sabiduria seglar por la onrra
 de la bienfablança e por la fermusura de los mienbros fazer
 la de sierua e de captiua Isrraeletana, e sy en ella es

[ 178 ]
 alguna cosa de ydolo o de deleyte o de error
 [o] de cobdiçias, la rayo o la tajo, e mezclado al muy puro
 cuerpo salgo yerno non ensuziado al señor de Sabaoth?
 
 Sant Jeronimo en el apologetico a Pammachio. Delicada dotrina
 es, al lidiante dictar golpes del muro, e commo tu mismo
 seas vntado por vngentos, (tomar) acosar el cauallero
 ensangrentado. E fallados son sabidorçiellos tan solamente
 para mal dezir, los quales quieran demostrar se enseñados
 por el, sy se escondiesen los dichos de todos, semejando a
 la familia plançiana. Non dapño las bodas; trayo la
 virginidat al çielo, non por que la he, mas por que me
 marauillo mas por que non la he. Estraña e vergonçosa cosa
 es, predicar en los otros lo que tu non as. E las
 mesquindades por deleytes e los deleites son mudados por
 mesquindades. En mi albedrio es o seguir a Lazaro o al rico.

 Capitulo LXXV. Sant Jeronimo a Mineru[i]o e Alixandro de
 la rresureçion de la carne.
 Si alguno murmura contra mi, por que lea yo las esplanaçiones
 de aquellos, a las enseñanças de los quales non otorgo,
 sepan que oyo de buena voluntad aquello del apostol: probad
 todas las cosas e tenet lo que es bueno. Yo confieso de la
 mi mançebia, Origenes e Eusebio de Çesarea auer seydo
 varones muy enseñados, mas auer errado en la verdat de las
 enseñanças. Enpero

[ 179 ]
 en las esplanaçiones de las
 (sus) escripturas dexaron nos memoria del su trabajo. En la
 tierra es buscado el oro, e de los cañales de los ri(c)os
 sale tierra rresplandesçiente, e Pac[t]olo es mas rrico de
 lodo que de rrio.
 
 Sant Jeronimo contra Vegilançio. De la mi obra e del mi
 estudio es, leer a muchos, por que de muchos tome diuersas
 flores, non tan solamente para prouar todas las cosas, commo
 para escoger las cosas que son buenas. Non pertenesçe a un
 omne, prouar los dineros de oro e prouar las escripturas, e
 gostar los vinos e los prophetas e entender los apostolos. E
 la mi injuria sofrila paçiblemente; non pude sofrir crueldat
 contra Jesu Christo.
 
 Sant Jeronimo a Panmachio e a Oçeano. E ese mismo Origenes en
 la epistola que escriuio a Fabiano obispo [***] tales cosas,
 rrecuenta en el Anbrosio las razones de la locura, por que
 las cosas que fizo en poridat, las saco en publico. El que
 me contrapone a Origenes, contrapongame por que oue mandador
 al omne en dios, commo yo por gran aborrençia contrarie la
 çircunçision. E allegue los libros de Origenes, e por tanto
 non siguo los sus errores, ca se todas las cosas que dixo. E
 co por ventura yo oviese los volumenes de todos los
 tratados, por que la tardeza del engenio conpensese por
 diligençia del enseñamiento.
 
 San Jeronimo en el prologo de las quistiones ebraycas. Non es
 marauilla si contra mi omne pequeñuelo den bozes las puercas
 non linpias e acoçe[e]n con pies las margaritas, commo aun
 contra los varones muy enseñados e los que (les) deuieran
 acoçear la gloria por

[ 180 ]
 enbidia, se aya leuantada
 la enuidia. E sienpre por çierto la fortaleza ha enbidiosos
 en abierto, e ençima de los montes fazen se rrelanpagos. E a
 mi apartado a lexos de las çiudades e del mercado e de las
 barajas e de las conpañas me fallo la enuidia. E despues que
 nos homiles e pobreziellos (e) nin auentes rriquezas nin
 deñamos tomar las que nos dan, e asy los otros sepan non
 [poder] auer conosçençia de las escripturas, que quier dezir
 las rriquezas de Jesu Christo, (auer) en uno con las
 riquezas del mundo. E los rusticos non conpran balsamo e
 pimienta e ma[n]çanas de palmas.

 Capitulo LXXVI. de las santas escripturas. San Jeronimo
 del estudio de las santas escripturas.
 (Non) uerdadero es aquel cuydado e ayuntado con engludo de
 Jesu Christo, al(a) qual non el prouecho de la cosa
 familiar, e non la presençia tan solamente de los cuerpos, e
 non la lisonja engañosa ayuntan, mas el temor de dios e los
 estudios de las escripturas diuinales. E el fazimiento de la
 viua boz ha non se que cosa ascondida, e las cosas dichas de
 la boca del fazedor suenan mas fuertemente en las orejas del
 desçiplo. El engenio enseñable e sin doctor es alabable. E
 la santa rrustiçidad aprouecha a si misma, e quanto edifica
 del meresçimiento de la vida, tanto enpesçe, sy non
 contrarie a los contrariantes. Enpero avn los que fazen
 viles obras, non pueden ser sin doctor (e) la qual cosa
 cobdiçian. Los menges prometen lo que es de los menges, e
 los ferreros cosas de fer[r]eros.

[ 181 ]
 E la arte de
 las escripturas es sola, la qual todos apropian a si a
 menudo: E los enseñados e los non enseñados escriuimos a
 menudo obras de sabios. A esta todos, la vieja parlera e el
 viejo desacordable e el sophista parlero, la asman mal e la
 despedaçan e la enseñan ante que la aprendan. E otros baxada 
 la soberçeja e deziendo grandes palabras philosophan entre
 las mogerçiellas de las santas letras. E otros por vna
 osadia de palabras declaran lo que ellos non entienden. E
 callo de los mis semejables, los quales si por ventura
 despues de las letras seglares vienen a las escripturas
 santas, e con palabra apostada falagan las orejas del
 pueblo, que quier que dexieren, cuydan esto ser ley de dios,
 (e) nin deñan saber que sientan los prophetas e los
 apostoles, mas (traen) adatan testimonios non conuenibles al
 [su] seso, asy commo si sea gran cosa e manera non herrada
 de dezir, fazer malas las sentençias, e la escriptura que es
 contraria traer la a su voluntad. Non quiero que seas
 denostado en las escripturas por sinpliçidat e asi commo por
 vileza de las palabras, las quales [son] asi dichas por
 pecado de los intrepetradores o por maestria, por que
 enseñen mas ligeramente el non saber del rustico, e en vna
 misma sentençia sienta en vna manera el enseñado e en otra
 el non enseñado. Aprendamos en la tierra cosas, la sciencia
 de las quales perseuere a nos en los çielos. E rruego te que
 te apresures, e taja a la naueziella dudante la cuerda ante
 que soltar la. Dicho es de antiguedat: al auariento tanto le
 mengua lo que a commo lo que non ha. E el creyente todo el
 mundo de las riquezas a. Todo lo dio a dios el que ofresçe a
 el a si mismo. De refez menospreçia todas las cosas el que
 sienpre piensa que a de morir.


[ 182 ]
 
 Capitulo LXXVII. de la alabança non acabada desta vida.
 Sant Jeronimo en el prologo contra los Pelagianos.
 Sabet que nunca perdone a los herejes, mas fize por todo
 estudio, que fuesen enemigos de la eglesia e mios. Por
 ventura so yo solo el qual me muerdo por la gloria de todos,
 e tan mesquino que non aya enbidia destos, los quales non
 meresçen enbidia.
 
 Sant Jeronimo en el primer libro. Esta es la sabiduria
 acabada, conosçer se que non es acabado; e por que fable
 asi, (l)la acabança es non acabada de todos los justos en la
 carne. E el que a vna uirtud, ha todas, por partiçipaçion e
 non por propiedad. Ca menester es, que cada vnos sobrepujen
 en algunas cosas. Non abasta al obispo auer la propia
 castidat, si non sea fermosado por verguença de los
 conpañones e de los ministros. Los quales non tan solamente
 por obra, mas aun por palabra e por señales se abstengan de
 las cosas non castas, que por ventura non cayan en aquella
 pena de Heli, el qual çierto denosto los sus fijos deziendo:
 non querades, mis fijos, non es buena fama la que oyo de
 uos. E castigo los, enpero tomo pena, ca non deuio castigar
 los, mas echar los. Pues asi es, que fara el obispo, el qual
 se goza con las cosas torpes e non osa enmendar las, e lo
 que da bozes todo el pueblo, enfiñe que non lo sabe? La
 verdad amarga es e de fruente rugada e triste, [e] castiga
 los castigados. Onde el apostol dize: fecho so enemigo a
 uos, deziendo uos la verdad. E non es a nos asaz perder
 pasçientemiente lo que auemos, si aun non fagamos graçias

[ 183 ]
 al forçador e rrobador e lo sigamos con
 bendeçiones? E commo non es mandado, que ame asi a los
 enemigos commo a los çercanos e cormanos e amigos, que entre
 el amigo e el estraño enbidioso e el que ha menester non aya
 ningund departimiento? Si a los enemigos amo asi commo a
 çercanos, que do mas a los amigos?
 
 Sant Jeronimo en el libro segundo. Mager que podemos ser sin
 los otros pecados, o pocos o ningunos son los que non an la
 manziella de ypocresia. E non es dios non derechurero, que
 tan solamente condene los pecados e non se arremienbre de
 las buenas obras. E non es a departir de la voluntad de
 dios, mas sofrir la con fazimiento de graçias.
 
 Sant Jeronimo en el libro terçero. Dame omne que non aya
 fanbre nin set nin se esfrie nin se duela nin se entuerça
 (e) por alguna graueza del cuerpo, e yo otorgarte he poder
 el omne pensar non otra cosa si non de uirtudes. O Critobol,
 dizes que tu en otro tienpo fablauas por gestos, enpero non
 demostrauas las palabras que se dezian. Quien te defiende
 dezir lo que sientes? O es buena cosa lo que as a dezir, e
 non nos deues engañar con lo bueno; o es mala, e estonçe non
 solteste por nuestra graçia, mas por verguença. Vezinos son
 los pecados a las uirtudes, e si vn poco declinares, o
 errares o caeras. O quanta deferençia ha entre la mala
 porfia e la perseuerança, e entre la atenprança e la
 largueza, e el derramamiento e la libertad, e la sabiduria e
 la maldat, e

[ 184 ]
 la fortaleza e la lucura, e la
 cautela e el temor. De las quales cosas las vnas se
 rrefieren a bienes e las otras a males. E çierto aquel mata
 al hereje, el qual le sufre ser hereje. E el nuestro castigo
 es viuificamiento.

 Capitulo LXXVIIIo. de la penetençia non acabada. Sant
 Jeronimo a Juliano.
 Menospreçias el oro, e menospreçiaron lo muchos philosophos.
 De los quales aun vno echo el preçio de muchas posisiones en
 el mar, deziendo: yd en fondon de la cobdiçia; yo vos
 somurgujare, por que yo mismo non sea somurgujado de uos.
 Otro(s) ofresçio la uirgen non apostadamente, e por tanto es
 puesto del apostol en cuenta de los santos. E non quiero que
 ofrescas tan solamente al señor aquellas cosas, que puede
 rrobar el ladron e acometer el enemigo, e las quales si al
 (que) non as a dexar en la muerte, que quieras o non.
 Aquello ofresçe, lo que non te pueda tirar ningund enemigo,
 lo qual non vaya contigo a los infiernos, mas a los deleytes
 del parayso. E çierto guarnesçes monesterios, sostienes los
 santos; mas mejor farias, si entre los santos biuieses
 santo. E graue cosa es e aun non pudible, que alguno use de
 los bienes presentes e de los auinideros, e que incha aqui
 el vientre e alli la voluntad, e que pase de los deleytes a
 los deleites, e que sea en el vno e en el otro siglo
 primero, e que en el çielo e en la tierra parezca glorioso.
 
 Sant Jeronimo al Rrustico de la penitencia.

[ 185 ]
 Non
 ay ninguna cosa que asi pese a dios, commo de las primeras
 cosas auer desperaçion de males; e la desperaçion es señal
 de incredulidat.
 
 Sant Jeronimo del omne acabado. Ante la catedra del juez
 auinidero mudizira toda lengua del sieglo, e la sola
 justiçia sera bien fablada en los sus rrusticos. E esta es
 aquella locura de los seglares, esta sabiduria de los
 llamados, (e) auer sienpre a Jesu Christo en la boca, ca
 palabra es; auer fanbre, ca pan es; por el su spiritu
 sobrepoj(ur)ar a los enbriagos por voluntad, mas a dios el
 qual es caliz del nueuo testamento; demandar a aquel el qual
 quiere ser demandado de dios, e por que ministre palabras de
 demandar, el qual solo ama a los que lo demandan, la qual
 cosa es delantre nos nueua e marauillosa, el solo non se
 ensaña si non peca omne. Ca non fialdat es presumir ninguna
 cosa del señor, ca juzga el poder ninguna cosa el que non
 puede lo que juzga poder. Mas ahe ya auer fecho enjuria es
 de virtud, e posidir las cosas agenas es de poderio, e
 engañar al non culpado tienen lo por sabiduria, e tienen por
 nobleza menospreçiar al omne humil, e tienese por bien
 fablante el que aborresçe al propheta, e ser sabidor en non
 saber a Jesu Christo. E asi todas las cosas son llenas de
 errores, e asi es derramada una escureldat por las
 voluntades de los omnes, e bueluese el mundo por otro curso,
 e escuresçe se la verdat, que ya el yazer en el rregaço de
 la muerte sea dicho bienandança.


[ 186 ]
 
 Capitulo LXXIX. de la alabança de las santas mogeres
 Blasila e (d)Asela. Sant Jeronimo a Marçela de la enfermedat
 de Blasilla.
 La vistidura rresplandesçiente escandaliza malamente a qual
 se quier: e escandalize (a) San Juan, el qual vestido de
 pelos de gamellos era çen[n]ido de çinta de pel[l]ejo. E
 desplaç(i)enle los manjares mas viles: e non ay ninguna cosa
 mas vil de la langosta. Aquellas escandalizan mas los ojos
 de los christianos, las quales pintan las caras e los ojos;
 las caras de las quales girosadas e feas por la gran
 blancura rremedan los ydolos; a las quales si saliere(n)
 alguna lagrima, corre commo por surco; e las quales non
 paresçen por cuento de años, si son viejas; las quales
 aparejan la cabeça con cabellos agenos, e quieren sienpre
 estar jouenes; las quales teniendo ante muchos nietos,
 quieren se afeytar. Aya verguença la moger christiana, si
 costriñe la fermusura de la natura. Ahe la nuestra biuda
 primero afeytauase de cada parte, e cada dia se miraua en el
 espejo a uer que le menguana. Agora sabe que le abasta tanto
 la cabeça menospreçiada sol que sea cobierta. E estonçe la
 molledunbre de las plumas era vista dura, e a penas podia
 yazer en lechos aparajados. E agora leuantase a priesa a
 orar e enclina los inojos sobre la tierra, e la cara
 ensuziada de ante alinpiase por muchas lagrimas, e la saya
 polida (e) ensuzia sse quando yoguiere en la tierra; e el
 çueco mas vil, e el preçio de los calçados de los amadores
 es dado a los menguados; e

[ 187 ]
 la çinta non de oro
 nin de piedras preçiosas, mas de lana e sinple, e que pueda
 apretar las vistiduras mas que tajar las. E si alguno a este
 proposito ha enbidia e maldize, reira Blasilla la nuestra
 (e) nin [des]deñara oyr los maldezires de las ranas
 parleras.
 
 Sant Jeronimo a Marçela de la vida de Asella. Asella la
 nuestra, sana por cuerpo e mas sana por coraçon, la
 solidunbre asmaua deleytes, e en la çiudat turbada fallo
 yermo de monges. Ninguna cosa es mas alegre que la su
 crueldat, e ninguna cosa mas mala que la alegria; ninguna
 cosa mas triste que la mansedunbre, ninguna cosa mas (dulçe)
 mansa que la tristeza. Asi esta en la su cara la amarellez,
 que demuestre la continençia. E la palabra callandia non
 desee demostramiento, nin fablante silençio. Nin sea el
 andar apresoroso, nin tardinero. E sienpre el abito
 menospreçiado, la vistidura non labrada, e andar onrrada sin
 onrra. E por la sola qualidad de la su vida meresçio que la
 prediguen los buenos en la çiudat orgullosa, e los malos non
 osen mal dezir. E la semejen las biudas e las virgines, e la
 onrren las maridadas, e la teman las enpesçibles, e la
 resçiban los saçerdotes.


[ 188 ]
 
 Capitulo LXXX. del amor de la escriptura e del fuymiento
 del sieglo. Sant Jeronimo a Marçella de commo se fuese de la
 ciudad.
 Sant Anbrosio, el qual dando cartas e espensas e notarios,
 (e) Adamançio e Calchentero el nuestro [***], recuenta que
 nunca comio sin leer, e nunca dormio, si vno de los frayres
 non dexiese de las santas letras; e auer fecho esto los dias
 e las noches, (e) por que la leçion tomase a la oraçion e la
 oraçion a la leçion. Qual cosa tal nunca fezimos nos
 animalias del vientre; a los quales si la segunda ora nos
 fallare leyendo, boçezamos, (e) fregando la cara con la
 mano, e asi commo despues de mucho trabajo somos ocopados
 con de cabo en negoçios mundanales. Dexo las yantares, por
 las quales es aprimida la mesa cargada. Enuerguençame de
 dezir el saludar de a menudo, por el qual nos mismos ymos
 cada dia a otros o esperamos a otros que vernan a nos. E
 dalli adelantre ymos en palabras, quebrantase la palabra,
 son despedaçados los que non son presentes, es [d]escripta
 [la] vida agena, e mordiendo nos vnos a otros somos
 desgastados a uegadas. Tal comer nos toma e nos dexa. E
 quando se partieren los amigos, departimos las razones. E si
 fuere denunçiado daño, commo suele acaesçer muchas vegadas
 en la cosa familiar, aprimimos las caras por lloro.
 Alegramos nos al dinero, entristeçemos nos con la meaja. Asi
 que a la emagen de dios, en la qual somos establesçidos,
 aduzimos muchas cosas; e commo vno en los palaçios e ese
 mismo tacaño agora demuestra

[ 189 ]
 a Hercules muy
 fuerte, e agora commo muy muelle es quebrantado en luxuria,
 e agora tenblante e flaco, asy nos auemos tantas caras de
 pecadores, quantos pecados. Onde dize el propheta: Señor, en
 la tu çiudat e ç.

 Capitulo LXXXI. de la sinificaçion de los dones de
 Eustochia e de Marçella. Sant Jeronimo a Enstochia de los
 dones enbiados.
 Pequeños son los dones por semejança, mas grandes por
 caridat, auer tomado de la uirgen armellos, epistola e
 palonbas. E por que en el sacrifiçio de dios non se ofresçe
 miel, la gran dulçedunbre es mudada en arte, e por que diga
 asi, aparajada por agudez de pimienta. Ca delantre dios non
 ninguna cosa deleytosa, e non le plaze ninguna mansedunbre,
 que en sy non aya verdat. La pascua de Jesu Christo comese
 con amarguras. Festiual es el dia, e la nasçençia de sant
 Pedro, festiual es e deue omne contener mas que suele; asi
 enpero que el sermon juglar non fuyente a la orden de las
 escripturas, nin andemos uagarosos muy alongadamente mas que
 solemos. E guarda te que non dexes los afeytamientos de la
 obra, los quales non son afeytamientos de los braços; nin
 tajes la epistola del tu pecho, la qual dada de (a) Baruch
 tajo el rey descomulgadero; nin oyas a semejança de Efraym
 por el Osee, en que dize: fecha eres non sabidera commo
 palonba. Rrespondras: muy asperamiente, e que non conuenga
 al dia festiual. Tu por tales dones me

[ 190 ]
 enseñeste;
 mientre son aconpañadas las cosas amargas a las dulçes, e
 resçibras de nos cosas parejas. Mas por que non sea visto
 minguar los dones, tomamos el canasto lleno de tales çeresas
 e bermejeçientes se por verguença tan uirgen, que asmase
 ellas aga ser traydas del su logar. En la escriptura por
 çierto leemos el canasto lleno de figos, mas non fallamos
 las çerezas; asi que deseamos que seas tu fecha de aquellas
 mançanas, las quales son çerca el tenplo del señor, e de las
 quales es dicho: aqui muy buenas. Ca el saluador non ama
 ninguna cosa mediada; e commo el esfriado se delecta con las
 cosas calientes, asi las fabla en el Apocalipsi los tibios
 bosar a sy mismos. Onde nos deuemos veer mas cuydosamente,
 que onrremos el dia solepne non tan solamente por abondança
 de manjares, commo por alegria del spiritu. Ca mucho es mala
 cosa, onrrar al martir por gran fartura, el qual saber auer
 plazido a dios por ayunos. Asi deues tu sienpre comer, que
 despues de comer se siga la oraçion e la leçion. E si
 desplaze a algunos, canta las palabras del apostol: si aun
 pluguiese a los omnes, non seria sierua de Jesu Christo.
 
 Sant Jeronimo a Marçela de la sinificaçion de los dones. Por
 que consolemos la absençia de los cuerpos por fabla del
 spiritu, faze cada vno lo que mas puede; e uos enbiades
 dones, e nos enbiamos epistolas de graçias, asy que por que
 el don es de las uirgines veladas, declaremos en esos dones
 ser mi(ni)sterios. El saco es señal de oraçion e de ayuno; e
 las siellas, que la uirgen non mueua fuera los pies; e los
 çirios, que con lunbre ençendida sea esperado el auinimiento
 de Jesu Christo; e los

[ 191 ]
 caliçes demuestran la
 mortificaçion de la carne e el coraçon sienpre aparajado a
 martirio; e lo que ofresçedes a las madronas moscaderos para
 auentar, es rrazonable sinificaçion, deuer apretar ayna la
 luxuria; ca las moscas morientes pierden la mansedunbre del
 vngento.

 Capitulo LXXXIIo. de vnos fechos de Domasio papa e de sant
 Jeronimo dize Sygiberto.
 E en el año segundo de Graçiano corregio Jeronimo el
 salterio, el qual se cantaua (en) en todas las eglesias,
 segund los LXX entrepetradores. E despues aquel confondido
 con de cabo, conpuso salterio nueuo, el qual non desacordase
 mucho del que fizieron los LXX ent[r]epretadores, e acordase
 mucho con el ebrayco; el qual por que fuese fecho claro a
 todos, departio lo por asteriscos, que quier dezir estrella,
 e por obelos, que quier dezir estrella yaziente, e enseñando
 aquellas cosas que se contienen so asteri[s]co fasta dos
 puntos ser auidas en ebrayco e ser ante dichos de los LXX,
 mas aquellos que se contienen so obelo fasta dos puntos (e)
 en [e]brayco non ser auidas, mas ser añadidas de los LXX
 segund el trasladamiento de Theodoçio. E este salterio fizo
 el papa Damas(i)o ser cantado en las eglesias de Françia por
 rrogaria de sant Jeronimo, e por tanto es llamado françes. E
 los Romanos rretouieron el salterio segund los LXX, (e) por
 la qual cosa es llamado romano. E commo non abastasen estos
 dos salterios para proponer los testimonios de Jesu Christo
 contra los Judios, los quales non resçiben sy non lo que
 ellos an, añadi(d)o el terçero, el qual es llamado ebrayco,
 por que por rogaria [de] Sophronio uaron sabio lo
 trasla(u)do de la lengua

[ 192 ]
 ebrayca en la latina de
 palabra a palabra. El qual salterio e otras obras de (sant)
 sant Jeronimo trasla(u)do este Sophronio de latin en griego.
 E Theophilo obispo de Alexandria començo deste año, que
 quier dezir del primero del solaz de Theodosio, el titulo de
 la guarda de la pascua po(s)sado por çient años, (e) el qual
 llamolo circulo. E Demasio papa establesçio por rrogaria de
 sant Jeronimo dezir en la eglesia en fin de los salmos:
 gloria patri e ç. sicut era[t] in principio e ç. E aun
 establesçio cantar en las eglesias de noche e de dia los
 salmos.
 
 Actor. E aun leese que deste Damas(i)o papa fue ordenado sant
 Jeronimo en cardenal de Roma, e despues que so el fue echado
 de Roma de los clerigos de Roma, que el auian enbidia,
 vestido de vistidura de moger. El qual saliendo de Rroma
 fuese a Grigorio Nazanzeno entonçe obispo de Costantinopla.
 E desende fuese a Siria, en el qual logar commo morase,
 fallo catiuo a Malcho monge en posision de Euagrio
 presbitero, la estoria de la qual captiuidat el escriuio.

 Capitulo LXXXIII. de los fechos del monge Malcho captiuo.
 Dize sant Jeronimo.
 Malcho commo fuese costriñido del padre e de la madre tomar
 moger, non consentio, diziendo que queria ser monge. Onde
 fuyendo del padre e de la madre vino al yermo e y fallo
 muchos hermanos, con los quales fecho monge moro y. E
 despues de algund tienpo vinole pensamiento de yr a la
 tierra, por que consolase la biudez

[ 193 ]
 de la madre;
 ca auia oydo dezir que moriera su padre. E el abad oyendo
 esto, dixo que era tentaçion del diablo, e defindiole que
 non se fuese. E el porfiaua que se auia de yr. A la fin
 dexolo el abad con lagrimas. El qual yendo vio muchedunbre
 de varones e mogeres, que eran bien LXX, e fuese con ellos.
 E acaesçio que yendo ellos por el camino, (e) salieron a
 ellos ladrones moros en cauallos e en gamellos e acomitieron
 los e vençieron los. E Malcho fue aduzido captiuo con vna
 moger de vn otro, que era christiana. E a la fin aduzidos
 delantre vna señora fueron costreñidos adorar la. Para que
 muchas cosas? Fecho [es] guarda de todos. E por que guardase
 mejor, costriñieron los gentiles a los captiuos, que se
 casasen. E Malcho viendo el miedo de la muerte, leuola a vna
 cueua con gran tristeza, e y tomo el cochiello e dixo, que
 se queria matar ante que fazer adulterio con la moger agena.
 Al qual dixo ella: non te mates, ca aun si quisieses pecar
 en mi, yo primero moria; mas aueme mas por moger de castidat
 que del cuerpo; e entiendan los señores que eres marido, e
 Jesu Christo conosca al frayre; ca rrefezmente daremos a
 entender bodas, quando nos vieren asi amar nos. E estonçe
 Malcho oyda la uirtud de la fenbra, consintiole, e mas la
 amo que a moger. E dixo Malcho: tan muchos dias pasaron, e
 nunca vio ella la mi carne, nin yo la suya, nin nos
 tanxiemos vno a otro. E commo ya non ouiesen ninguna
 sospecha de foyr, estando solo en el yermo pense la
 dulçedunbre de los h[er]mitaños. E boluiendo el coraçon en
 este pensamiento, non pude encobrir en la cara lo que auia
 conçibido. E estonce la moger entindiendo la rrazon de
 tristeza, dixome: e yo tan bien fuyre contigo. Que mas
 cosas? En esa misma noche, dormiendo los otros, tomamos dos
 cabras e coximos la carne para comer, e fizimos sacos de las
 pieles e traximos

[ 194 ]
 las connusco, e corriemos
 catando sienpre atras. Ahe despues de[l] terçer dia vimos
 dos que nos segian ençima de dos gamellos, e luego timiendo
 ser perdidos por las peadas de la arena, posiemos nos en vna
 cueua, mager que temesemos periglos de animalias
 enveninadas. E segiendo nos el señor e el sieruo, e nos
 llamasen que saliesemos, llego vna leona e traxo a dentro a
 anbos a dos afogados. E estonçe estodimos entre miedo e
 gozo; ca temiamos la leona. E estonçe veniendo la ora de
 maytines, leuo la leona su fijuelo e dexo nos la posada. E
 salimos a la viespera e tomamos los gamellos, los quales
 llaman dromedarios por la ligereza, e posamos en ellos, e al
 dezeno dia veniemos a los castiellos de Rroma por los
 disiertos. E fuymos para el mayoral e contamos le la cosa, e
 a la fin tomado el preçio de los gamellos, (e) quise tornar
 me a la primera abbadia; mas era ya muerto el abbad [***] en
 Mesopotamia. E aquella conmendela a las uirgines asy commo
 hermana amada, a la qual enpero non me di commo a hermana.
 
 En las Coronicas. E vno que dezian Maxim(i)o e desçendia del
 linage de los enperadores, e era cormano de Costantino el
 grande, onde dezia que le acaesçia a el parte del enperio.
 El qual commo fuese fecho rrey en Bretania, començo
 ensoberueçerse e usar de crueldat contra el enperio de
 Rroma.


[ 195 ]
 
 E dexa la estoria a fablar de sant Jeronimo, e torna a
 sant Agustin. Capitulo LXXXIIIIo. del llamamiento e de la
 alabança de dios. Dize sant Agustin.
 Grande eres, señor, e mucho alabable, e non ay cuenta de la
 tu sabiduria. E quiere te alabar el omne, alguna parte de la
 tu criatura, el omne que trae arrededor de sy la su
 mortalidat, testimonio del su pecado, por que contrarias a
 los soberuios. E enpero alabar te quiere, e tu espiertas por
 que seas alabado; ca nos feziste de ti, e non es folgado el
 nuestro coraçon, fasta que fuelgue en ti. Llamate, señor, la
 mi fe, la qual espireste en mi por [la] humanidat del tu
 fijo e por el ministerio del tu predicador. E commo llamare
 al mi dios? ca sienpre lo llamare contra mi mismo: E que
 logar es en mi, al qual vengas en mi? Asy, mi dios, non hay
 en mi cosa que te tome. O yo non fuese, si non fuese en ti,
 en el qual todas las cosas. Aun asi, señor, ado te llamo,
 commo sea en ti? o donde vengas en mi? Do yre fuera del
 çielo e de la tierra, por que desende venga en mi el mi
 dios, (e) el qual dixo: yo incho el çielo e la tierra? E
 pues asy es, toman te el çielo e la tierra, por que los
 inches? O non as menester que sea[s] continido de ninguno,
 el qual contienes todas las cosas? ca todas las cosas que
 inches, teniendo las en ti las inches. Ca los vasos que son
 llenos [de ti] non te fazen estable, que aun que se
 quebranten, non te derramaras. E quando te derramas sobre
 nos, non yazes tu, mas alças nos, e non te derramas tu, mas
 coges nos. Mas

[ 196 ]
 por la cosa que inches todas las
 cosas, inches todas las cosas de ti todo? O por que non te
 pueden resçibir todo todas las cosas, (a quien) rresçiben la
 parte? O en cada logar eres todo, e non te toma ninguna
 cosa? Pues asy es, que cosa eres, mi dios? Que cosa, ruego,
 si non mi señor? O soberano, o muy bueno, o muy poderoso, o
 muy poridadero, o muy presente, o muy fermoso, e firme, e
 non conpreendible, e non mudable e mudante todas las cosas;
 nunca nueuo, nunca viejo, e el qual ennouas todas las cosas,
 e aduziente los soberuios en veiez e non lo saben; sienpre
 faziente, e sienpre manso, e cogiente, e non menguante,
 trayente, e inchente, e defendiente, e creante, e acabante,
 e demandante, commo non te mengue ninguna cosa; e amante,
 (e) nin escalientas; amas e eres seguro; e arrepientes te e
 non te dueles; e enseñaste e eres manso; mudas las obras e
 non mudas el consejo; e rresçibes lo que fallas e nunca
 perdiste; e nunca menguado, e gozaste por las ganançias;
 nunca auariento, e demandas husuras. E sienpre te dan, por
 que deuas; e quien ha alguna cosa e non tuya? Das debdos (e)
 non deuiendo a ninguno, [e] dando los debdos non perdes
 nada. E que dixiemos, mi dios, mi vida, mi dulcedunbre
 santa? o que dize alguno, quando dize de ti? E mal sea a los
 callantes de ti; ca siendo parleros son mudos. E quien me
 dara que vengas en el mi coraçon e me enbriagues, por que
 olbide los mis males e mi bien abraçe a ti? Que eres a mi? E
 aue merçed, por que fable. Que so yo a ti, que mandes que
 seas amado de mi, e sy non lo faga, te ensañes a mi, e me
 menazes (e) grandes mesquindades? E malo so yo, sy non te
 ame. Dime, señor, mi dios, por las tus merçedes, que seas a
 mi. Di a la mi alma: yo so tu salud. Angosta es la casa de
 la mi alma, fasta que vengas; oro que sea alargada de ti; e

[ 197 ]
 quiere caer, aparejala; ha cosas que corronpan
 los tus ojos; mas quien la alinpiara? De los mis ascondidos
 alinpia me, señor, e de los agenos perdona a tu sieruo.

 Capitulo LXXXV. de la confesion del pecado de la infançia
 de sant Agustin.
 E non he fablado a ti, dios mio, contra los mis pecados, e tu
 afloxaste la maldat del mi pecado? E non contiendo en juyzio
 contigo, que eres verdat; ca non quiero engañar a mi mismo,
 por que la mi maldat non mienta a si misma. Nin contiendo
 contigo por juyzio; ca si guardares las maldades, señor,
 señor, quien te sofrira? Enpero dexame fablar; ca ahe la tu
 misericordia es, non omne mi escarnesçedor, al qual fablo. E
 tu por ventura escarnesçes me; mas conuertido aueras merçed
 de mi. Ca que cosa es la que quiero dezir, mi dios, sy non
 que non se donde aya venido en esta vida mortal, que non se
 la muerte vidable. Sacaron me las consolaçiones de la leche
 humanal; nin la mi madre nin las mis amas non inchian las
 sus tetas, mas tu señor dauas me por ellas criamiento de la
 infancia, segund el tu establesçimiento e rriquezas
 ordenadas fasta el fondon de las cosas. E aun tu me dauas
 non querer mas de lo que me dauas, e a las criantes me dar a
 mi el querer que a ellas dauas. Ca (non) me querian dar por
 talante ordenado del qual abondauan de ti. Ca buena cosa era
 a ellas el mi bien dellas, el qual non era dellas, mas por
 ellas; ca de ti todos los bienes, dios, e de ti toda la
 salud a mi. La qual cosa

[ 198 ]
 entendi despues,
 llamandome tu a mi por esas cosas, que das de dentro e de
 fuera. Ca estonçe auia conosçido mamar e echarme a las
 deletaçiones, e non ninguna cosa mas, que llorar los
 denuestos de la mi carne. E ahe poco a poco sentia do
 estodiese, e (non) queria mostrar las mis voluntades a
 aquellos, por los quales se conplerian, e non podia; ca
 ellas estauan dentro, e ellas fuera. Asi que lançaua
 mienbros e bozes señaladas semejables a las mis voluntades,
 quales podia. E commo non non me enpeesçiese, era desdeñado
 e uengeme dellos llorando. Aprendy tales ser los infantes, e
 mas me mostraron ellos yo mismo ser tal, [que] los mis
 nodridores, mas non sabientes que entendientes. E donde tal
 animalia, si non de ti, mi dios? O quien sera artifiçiero de
 si mismo? o es trayda alguna vena de otra parte, por la qual
 corra entre nos e ser e vivir, si non lo que tu nos fazes,
 señor, al qual ser e viuir non es otra cosa e (es) otra
 cosa, ca ser mucho e beuir mucho eres eso mismo? Ca soberano
 eres e non te mudas; nin se acaba en ti el dia de oy; enpero
 acaba se, por que en ti son todas estas cosas; ca non
 auerian carreras de pasar, si non las sostouieses. E por que
 los tus años non fallesç[e]ran, del tu año el dia de oy, e
 ya que muchos nuestros dias e de nuestros padres pasaron por
 el dia de oy, e de aquel tomaron manera, que estodiesen el
 vno e el otro, e aun pasaran otros e tomaran por que esten
 el vno e el otro. Mas tu ese mismo eres, e todas las cosas
 que faras cras e otro dia e cabo adelantre, oy las fiziste.
 Oye me, señor. Mal sea a los pecados de los omnes. E el omne
 dize estas cosas, e as

[ 199 ]
 merçed del, por que lo
 feziste, e non feziste en el pecado. Quien me arremienbre el
 pecado de la mi infançia? Ca non ay ninguno linpio de
 pecado, la vida del qual es de vn dia sobre la tierra. Pues
 asi es, que pecaua estonçe? o por que llorando boçejaua a
 las tetas? Ca por çierto, [si] eso mismo fare agora non a
 las tetas, mas al manjar conuinible a los mis años (e) asi
 boçejando, sere escarnesçido e rrepreendido
 derechureramente. Pues asi es, estonçe fazia cosas de
 rrepreender; mas por que non podia entender al
 rrepreendiente, nin la costunbre non me dexaua ser
 rrepreendido. Asi que la flaqueza de los mienbros de infante
 es inoçente, non el coraçon de los infantes. Vi yo e proue
 al moço de mala voluntad; aun non fablaua, e aun estando
 amariello cataua a su egual con catadura amarga. E si en
 pecados so conçibido, e si en pecados me conçibio mi padre,
 ruego te, mi señor dios, do estude, quando fuy non culpado?

 Capitulo LXXXVI. de la confesion del pecado de la moçedat
 de sant Agustin.
 Despues de la mi infançia vino la moçedat, donde començe
 fablar. E entre a la conpañia trabucosa de la vida humanal,
 colgando mas alto de la autoridat del padre e de la madre e
 por señal de mayores omnes. O mi dios, que mesquindades
 prueue y e escarnios; quando yo moço proponia beuir
 derechureramente, otorgando a los amonestantes me, que
 floresçiese en [e]ste sieglo e sobrepojase por artes de
 lengua a la onrra de los omnes e a falsas riquezas. Dende
 fuy dado a la escuela,

[ 200 ]
 por que apreendiese las
 letras, en las quales que prouecho fuese, non lo sabia yo
 mesquino, enpero era ferido, sy fuese perezoso en
 aprendiendo. Ca eran alabadas de los mayores estas cosas, e
 muchas fazientes aquella vida ante de nos, fizieron carreras
 peligrosas, por las quales eramos costriñidos pasar, seyendo
 acresçentado el trabajo e el dolor a los fijos de Adam. E
 pecauamos, menos escriuiendo o leyendo o pensando de la[s]
 letras que era demandado a nos. Ca, señor, non fallesçia
 memoria o engenio, los quales quisiste que ouiesemos asaz
 por aquella hedad. Mas delectauan las letras, e venguauan se
 en nos de aquellos que fazian tales cosas. Mas las mentiras
 de los mayores son llamadas negoçios, e si son de los moços,
 son atormentados de los mayores. Enpero bien me fazian a mi,
 e yo non fazia bien; ca non aprendiera sy non fuese
 costriñido. E non faze ninguno bien por fuerça, aun que sea
 bueno lo que faze. Nin los que me costriñian non fazian
 bien, mas era a mi bien fecho de ti, mi dios. Ca ellos non
 catauan ado me g[u]iase en que me costriñian aprender, si
 non a fazer cobdiçias non fartables de mengua abastosa e de
 gloria aboresçible. Mas tu, al qual son contados los
 nuestros cabellos, usauas del error para mi prouecho de
 todos los que me apresurauan que apreendiese; e en que non
 queria apreender, usauas a mi pena, a la qual era digno ser
 abraçado, moçuelo tan pequeño e tan gran pecador. Asi me
 fazias bien de los que non me fazian bien, e mi mismo que
 pecaua galardonauas me derechureramente. Ca mandaste, e asi
 es, que [sea] pena a si mismo todo coraçon desordenado. Era
 costreñido tener los errores non se de quien, olbidado de
 los mis errores, e llorar a Dido muerta, por que se mato por
 amor, (e)

[ 201 ]
 commo entre tanto yo muy mesquino con
 ojos secos trasiese a mi mismo en estas cosas moriendo de
 ti, dios mi vida. Ca que era al mesquino, que non auia
 merçed a si mismo, e lloraua la muerte de Didon, la qual se
 fazia amando del infierno, e non llorando la su muerte, la
 qual se fazia non amandote, dios lunbre del mi coraçon, e
 pan de la mi boca, victo de la mi alma, e uirtud maridante
 la mi alma e [el] seno del [mi] pensamiento? Non te amava, e
 fornigaua sin ti, e a mi fornigante dezian de cada parte:
 cresçe, cresçe. Ca la amistad deste mundo es fornigaçion sin
 ti. Mal sea a ti, rrio de la costunbre humanal. En tanto
 buelues los fijos de Eua en el gran mar e temeroso, que a
 penas pasen los que suben al madero. E quiça que non
 entiendo yo a Jupiter diziente e fornigante. Enfeñia estas
 cosas Omero, dando las cosas diuinales a los omnes
 malesçiosos, por que non semejasen malos, e qual quier que
 fiziese aquellas cosas, cuydase que non semejaua a los omnes
 perdidos, mas a los dioses çelestiales. Señor, las tus
 alabanças colgaron el sarmiento del mi coraçon a ti, por que
 non fuese rrobado por las cosas vanas de las mentiras, torpe
 prea a las aues. Señor, demandare yo la tu cara. Ca estaua a lueñe de la tu cara con talante tenebroso. Vee, señor,
 paciblemente, segund vees, (e) por que guarden los omnes
 diligentemente los pleytos de las letras tomadas de los
 primeros fabladores, e menospreçien los pleytos tomados de
 ti de salud perdorable, que si alguno contra la disçiplina
 de la gramatica dixere el omne (ser)

[ 202 ]
 sin
 aspiraçion, mas desplega a los omnes, que si contra el tu
 mandado aya aborresçido el omne, commo el sea omne. E çierto
 non ay çiençia de dentro de las (las) letras, ca la
 conçençia escripta es, non querer fazer a otro aquello que
 non querias sofrir. O que poridadero eres, tu que moras en
 los altos en la poridat, dios grande solo, derramante por
 ley non cansable las çeguedades de las penas sobre las
 cobdiçias non conuinibles. Digo estas cosas e confiesome a
 ti, mi dios, en las quales cosas era alabado de aquellos a
 los quales plazia que yo visquiese honestamiente. Ca non
 veia el tragamiento de torpedat, en el qual era echado de
 los tus ojos. Era enpero aun, vevia estonçe e sentia la mi
 flaqueza e demandaua la peada(d) de la vnidad muy
 poridadera. E esto pecaua, que non demandaua en el los
 deleytes e las altezas e las verdades, mas en la criatura de
 la su carrera e en los otros, e asi me trabucaua en dolores
 e confusiones e errores.

 Capitulo LXXXVII. de la confesion del pecado de la
 mançebia. Sant Agustin en el terçero libro.
 Quiero me acordar de las mis fedezas pasadas, non que las
 ame, mas por que te ame, mi dios. Esto fago por amor del tu
 amor, acordandome de las mis carreras malas en amargura del
 mi pensamiento, por que tu te endulçescas a mi, dulçedunbre
 non engañable, bienauentorada e segura, cogiente a mi en el
 mi derramamiento, en el qual so tajado pedaço a pedaço,
 mientre de ti que eres vno

[ 203 ]
 esuanesçi contra
 muchas cosas. Ca enamoreme en la mançebia, e osado he morar
 en los amores sonbrosos, e podresçi delantre los tus ojos,
 faziendo plazer a mi e codiçiando fazer plazer a los ojos de
 los omnes. E que era lo que me delectaua, si non amar e ser
 amado? Mas non era tenida la manera del coraçon fasta el
 coraçon, por que es alunbroso el linbral de amistad, mas
 ensalçauan se los mienbros de la cobdiçia limosa de la carne
 e los delectes de la mançebia e cobrian el mi coraçon, que
 non se apartase la claridat de bienquerençia de la oscuredad
 de luxuria, mas lo vno e lo al se escalentaua en
 confondimiento. Auia se leuantado sobre mi la tu saña e non
 lo sabia. E yua lexos de ti, e dexas me; alabauame e
 derramauame e decorriame. O mi gozo tardinero! Callauas
 estonçe, e yo yua lexos de ti por çierto en muchas semientes
 de dolo(o)res por echamiento soberuio e por lasedunbre non
 mansa. Quien atenpraria la mi tormenta e tornaria en uso las
 fermusuras fuybles de las cosas postrimeras, e se
 escalentasen las ondas de la mi carne fasta la ribera de
 casamiento? E tajado mas bienauentoradamente por el regno de
 los çielos esperase los tus abraçamientos. Mas yo mesquino
 enfe[r]ueçime seguiendo el rebatamiento del mi
 decorrimiento, dexa[n]do a ti, e sobrepuje todas las mis
 cosas ligitimas. E quien escapa de los tus açotes? ca quien
 aquesta cosa de los mortales? Ca tu sienpre eres presente
 misericordiosamente, o muy cruel, e muy amargo derramando
 todas las mis alegrias non conuinibles por denuestos, por
 que asi demandase alegrar me sin denuestos, e despues que
 esto podiese, non fallaria ninguna cosa si non a ti, señor,
 el qual enfiñes

[ 204 ]
 el trabajo en mandando, fieres
 por que sanes, matas nos por que non moramos sin ti. E
 amonesto me mi madre con gran cuydado, que non fornigase.
 Que amonestamientos me semejauan los de la moger, a los
 quales auia verguença de otorgar. E ellos eran tuyos, e yo
 non lo sabia, e en ella eras menospreçiado de mi su fijo.
 Mas yua trabucoso por tanta çeguedad, que entre los mis
 eguales auia uerguença ser de menor fermosura, quando oya
 ellos alabar las sus maldades e tanto mas gloriandose,
 quanto eran mas torpes; e conuenia fazer non tan solament[e]
 por cobdiçia del fecho, mas aun de alabança. Qual cosa es
 digna de denuesto, si non el pecado? E yo por que non fuese
 denostado, fazia me mas pecador; e quando menoscabaua en
 alguna cosa e non lo podia cobrar, enfeñia que (non) era yo
 el que lo auia fecho, por que non fuese mas menospreçiado
 que aquel, del qual non era mas sin culpa. Ahe con quales
 conpañones fazia camino por las plaças de Babilonia e
 enboluia me en el lodo della asy commo en canela e vngentos
 preçiosos. E en la moger a la qual me llegaua mas de
 voluntad, acoçeauame el enemigo non veible, e engañauame, ca
 yo era engañador. E aun afloxaua las rriendas para jugar sin
 tenpramiento de crueldad, desenfiñiendo de talantes
 desuariados, e en todas las cosas era oscureldad ençerrante
 a mi, mi dios, la claridat de la tu verdat, e salia la mi
 maldat asy commo de manjar.


[ 205 ]
 
 Capitulo LXXXVIIIo. del furto de sant Agustin fecho en las
 peras.
 Señor, la tu ley atormienta el furto, e la ley escripta en el
 coraçon del omne, (por) la qual non se destruye [por] la
 maldat. Ca qual ladron sufre con buen coraçon a otro ladron?
 E yo fize furto, non costriñido por mengua, (e) si non por
 mengua de justiçia e por maldat. Ca furte aquello, lo qual
 me abondaua, e mucho mejor. Ame la mi mengua, non aquella
 cosa para la qual menguaua; la alma torpe saltando del tu
 firmamiento en dester[r]amiento, nin deseando ninguna cosa
 de fermusura, mas la desonrra. Ca aquellas mançanas que
 furte, derribe las, comiendo dende la maldat sola. Ca sy
 entro (enojo) en la mi boca alguna cosa dellas, fue a mi
 trayçion. Ca tenia yo abasto de manjares , e tome aquellas
 por que furtase. Pues asi es, demando (te), señor dios, que
 me delecto en aquel furto; ahe non ay ninguna semejança;
 non, si al non, commo es vna menguadera semejança e
 asonbrada de pecados engañosos. Ca la soberuia remeda a la
 altura, commo tu seas sobre todas las cosas dios alto. E los
 blandimientos (non) quieren ser amados, (commo tu seas),
 commo non sea ninguna cosa mas blanda que la tu caridat. La
 maldat demanda fulgura; e qual folgança çierto si non el
 señor? La luxuria demanda fartura; e tu eres llenedunbre e
 abastança non fallesçiente de mansedunbre non corronpible.
 La auereza posee muchas cosas; e tu posees todas las cosas.
 La enbidia pelea del sobrepujamiento; e qual cosa mas alta 
 que tu? La saña demanda vengança; e quien venga mas
 derechureramente

[ 206 ]
 que tu? La tristeza matase por
 las cosas perdidas; mas a ti non puede ser tirada ninguna
 cosa. Asi forniga el alma, quando se tira de ti, e demanda
 fuera de ti cosas puras e manifiestas, las quales non las
 falla, sy non quando tornare a ti. Mal te semejan los omnes,
 los quales se aluengan de ti e se alçan contra ti. Mas aun
 semejando te enfiñidamente, demuestran que eres tu criador
 de toda la natura, e por tanto non ser que de todo se partan
 de ti. Pues asi es, que ame en aquel furto, e malamente he
 semejado (contra) el mi dios? Conuenio fazer contra la ley,
 si al non, non engaños, (e) por que non podia(n) por
 poderio, e yo captiuo semejase la libertad non criada,
 faziendo syn pena lo que non conuinie, por semejança
 tenebrosa de todo poderio? Ahe este sieruo es el que fuye a
 su señor e syge la sonbra. O pod[r]edunbre, o marauilla de
 la natura e fondeza de la muertel Pudo libremente lo que non
 conuenia, non por otra cosa, sy non por que non conuenia.
 Señor, do lo a la tu graçia e la tu misericordia, (por) que
 solteste los mis pecados asy commo yelo. E aun do a la tu
 graçia quales quier males que non fize; ca que non pude
 fazer? Pues asi es, non me escarnezca ninguno, yo enfermo
 ser sanado de aquel menge, del qual es entrepetrado a todo
 omne, (por) que [non] enferme o que enferme (mas o) menos. E
 quien es el que me enseñe, sy non el que alunbra el mi
 coraçon e departe las sonbras del? Ca en aquellas mançanas
 non era la mi voluntad, mas era en la maldat, la qual fazia
 la conpañia de los pecantes en vno. Ca el fregamiento de los
 coraçones conpañones ençendia la comezon de la mi cobdiçia.
 E que cosa era aquel talante del coraçon? Era riso, asi
 commo sy engañase(n)mos a aquellos, los quales cuydauamos
 que non sabian que faziamos estas cosas. Ca non rie ninguno
 rrafaz estando solo, sy non quando viene a los sesos alguna 
 cosa de gran riso. Pues asy es, yo

[ 207 ]
 solo non
 faria aquello. O amistad mucho enemiga, engaño de la
 voluntad non buscable, e cobdiçia del juego de enpeeçer; e
 ninguna ganançia e ninguna cobdiçia de uengar; mas quando es
 dicho, uayamos e rogamos, es verguença non ser syn
 verguença. Quien abrira la nodosidad tan ayuntada e tan
 estorçida? Fediente es, [non] quiero la veer. A ti quiero,
 justiçia fermosa e apostada por onestas lunbres (folgança)
 [e] por fartura non fartable. E delantre ti [folgança e]
 vida non torbable. El que entra en ti, entra en el gozo del
 su señor, e non temera, e auer se a muy bien en el muy
 bueno. Decorrime yo de ti e erre desuiadamente de la tu
 firmeza e fecho so a my (go) regno de edad.

 Capitulo LXXXIX. de los amores non conuinibles del. Sant
 Agostin en el libro terçero.
 Vine en Cartaina e çercaua(n) me arrededor el cuydado de los
 amores. Auia abor[r]esçido la segurança e la carrera syn
 lazos. Quando auia fanbre del tu manjar, mi dios, e non auia
 fanbre de aquella fanbre, mas era syn deseo de las viandas
 non corronpibles, non por que estodiese lleno dellas, mas en
 quanto mas vazio dellas, tanto mas en(n)ojado. E por tanto
 non era bien sana la mi alma, mas sarnosa echauase fuera a
 rrascarse e cobdiçiosa por tiramiento de las cosas
 sentibles. Amar e ser amado era a mi dulçe cosa, e mas si
 usase del cuerpo [del] amante. Pues asy es, enconaua la vena
 de amistad con suzidades de cobdiçia, e oscuresçia la
 blancura della por

[ 208 ]
 luxuria. A mi dios, e que
 bueno, de quanta fiel mediste aquella mansedunbre.
 Arrobaua[n]me los acatamientos de los palaçios. E que es lo
 que se quiere omne y doler, cataua quando las cosas de lodo
 engañosas, las quales enpero el non queria sofrir? Enpero
 quiere sofrir dellas dolor en catando, e ese dolor es la su
 voluntad. Que es sy non lucura mesquina? E commo la
 mesquindat se eguala con las otras, suele ser dicha
 miserecordia. [***] en las cosas enfiñidas. Ca non se mueue
 el oydor a correr, mas tan solamente es conuidado para
 doler. E sy estos tormentos asy se fagan, que el [que] vee
 non se suele, partese dende (es) en(n)ojante e (el)
 repreendiente; e si se duela, finca atento e go(n)zandose.
 Pues asy es, las lagrimas son amadas e los dolores? Çierto
 todo omne quiere gozarse e amar. O commo non conuenga a
 ninguno ser mesquino, conuiene enpero ser misericordioso, e
 la qual cosa por que non es syn dolor, esta es la vna
 rrazon, por que son amados los dolores? Mas esta es de
 aquella vena de amistad. Mas ado va, e ado se decorre, e por
 que se [decorre] al aguaducha [d]el pez? el palaçio de las
 cobdiçias es grande en los que ella se muda e se torna por
 su señora. Pues asy es, sea rrepoyada la misericordia,
 menospreçiada de la crueldat çelestial? E non lo quiera
 dios. Pues asi es, sean amados a las vegadas los dolores.
 Mas, mi alma, guardate de la non linpieza, so el mi dios
 tutor. Ca nin agora non he

[ 209 ]
 merçed, mas estonçe
 gozauame en los palaçios a los amantes, quando usauan vno de
 otro por maldades, maguer [que] fuesen fechas por
 ymaginaçion, e esto en el juego del acatamiento. E quando se
 perdian vnos a otros, entristeçiame commo misericordioso; e
 enpero delectaua lo vno e lo al. Mas agora mas he merçed al
 que se goza en el tormento, que asi commo al que esta en
 duros dapños de la voluntad destruydera por perdida de la
 mesquina bienandança. Aqui çierto mas verdadera es la
 misericordia, mas non se delecta en ella el coraçon. Ca si
 es alabado por ofiçio de caridat el que se duele del
 mesquino, mas querria enpero non se doler, el qual es
 hermano misericordioso. Çierto algund dolor es a alabar e
 [ningund a] amar. Ca tu, señor dios, el qual amas las almas,
 mucho mas altamente e mas puramente has merçed que nos, ca
 non eres ferido por ningund dolor. E quien es ydonio para
 estas cosas?

 Capitulo XC. de los sus estudios e del error de los
 Manicheos.
 Asy que visitada ya la orden de aprender auia yo venido en vn
 libro de Ciçeron, del amonestamiento a philosophia, el qual
 mudo el mi talante, e a ti mismo, señor, mudo las mis
 pregarias. E vil(l)esçioseme ayna toda la esperança vana, e
 cobdiçiaua la non mortalidat de la sabiduria por calentura
 non creyble del coraçon, e (a)ya auia començado leuantar me
 para venir a ti. En aquel libro se manifiesta aquel
 amonestamiento del apostol: veed

[ 210 ]
 que non vos
 engañe ninguno por la filosofia e por la çiençia vana, e ç.
 Mas estonçe, mi dios, lunbre del mi coraçon, non eran
 conosçidas a mi aquellas cosas del apostol, enpero por esto
 solo me delectaua en aquel amonestamiento, non que amase
 aquella otra secta, mas era espertado e ençendido
 fuertemente por aquel sermon para tener e amar qual quier
 sabiduria que fuese. E en el tanto deleyte esto solo me
 quexaua, que non era y el nonbre de Jesu Christo, el qual
 beuia piadosamente el mi coraçon tierno en la leche de mi
 madre e rretenialo altamente, e que quier cosa que fuese sin
 este nonbre, maguer letrada e verdadera, non me plazia en
 todo. Asi que puse en mi estender el coraçon a las santas
 escripturas de dios. E ahe vi cosa non cobierta de soberuios
 nin desnudada de moços, mas omil por andamiento e alta nor
 sucedimiento e cobierta de mi(ni)sterios. E non era yo tal,
 que pudiese entrar en ella nin enclinar la ceruiz a los sus
 andamientos; mas es vista non digna para conparar la a la
 dignidad de Tulio. Ca el mi inchamiento sobrepujaua la su
 manera, e la mi az non trespasaua las sns cosas de dentro.
 Enpero era tal, que cresçeria en los pequeños; mas yo
 inchado por orgullia, e semeja[ua]me que era grande. Asi que
 cay en los omnes carnales e parleros, descordantes
 soberuiamente, los quales dezian: verdat, verdat; e nunca
 era en ellos. Mal sea a los andamientos, por los quales so
 aduzido en fondon de los infiernos, trabajando me e
 escalentandome por mengua de verdat, o mi dios, commo yo te
 demandase non segund el entendimiento de la voluntad, por el
 qual quisiste que valiese mas que las bestias, mas segund el
 seso de la carne. Mas tu eras en mi mas

[ 211 ]
 dentro,
 o soberano bien, fermosura de todas las fermosuras. Corronpi
 en aquella moger osada, menguada de sabiduria, las poridades
 de Salamon, (e) la qual me engaño, por que me fallo que
 moraua de fuera en el ojo de la mi carne, e pensante tales
 cosas entre mi, quales ouiese visto por el. Ca non sabia
 otra cosa que es de la natura, e era mouido asy commo
 aueziellas, por que ayudase a los locos engañadores, (e)
 commo me demandasen donde era el mal, e sy se acabaua dios
 por forma corporal, e si auia cabellos e vñas. De las quales
 cosas yo non sabio turbauame, e partiendome de la verdat
 semejaua me que yua en ella; ca non auia conosçido ser [el]
 mal ninguna cosa sy non priuaçion del bien, e que era asy de
 todo en todo. E en estas cosas el mi veer con ojos era fasta
 el cuerpo, e el entender fasta fantasia. E non auia
 conosçido dios ser spiritu, nin ser en nos alguna cosa,
 segund la qual fuesemos semejables a dios. Nin sabia la
 justiçia verdadera de dentro non judgar de costunbre, mas de
 ley muy derechurera del señor poderoso de toda cosa, por la
 qual se formasen las costunbres de los rregnados e de los
 dias por los rregnados e por los dias, commo ella fuese
 sienpre e en cada logar, non en otro logar otra, nin en otro
 tienpo en otra manera; segund la qual fuesen justos Abrahan
 e Ysac e Jacob e Moysen e Dauid e todos ellos alabados por
 la boca de dios; mas ellos ser juzgados de los non sabios,
 (e non) de los juzgantes del dia humanal.


[ 212 ]
 
 Capitulo XCI. la escusaçion de los patriarchas contra las
 blasfemias dellos.
 Algunos desdeñan quando oyeren en aquel siglo auer conuinido
 a los justos alguna cosa, la qual non conviene en este
 sieglo a los justos, e por que a ellos mando dios otra cosa
 e a estos otra por las razones tenporales, commo los vnos e
 los otros ayan seruido a vna misma justiçia; commo en vn
 omne e en vn dia e en vnas casas vean convenir otra cosa al
 otro mienbro, e auer conuenido otra cosa con de cabo, e
 despues de la ora non conuinir, ser dexados algunos en aquel
 rencon o ser mandados, la qual cosa sera usada derechamente
 en este. E por auentura es la justiçia desuariada e mudable?
 Mas los tienpos en los quales manda non van en vno, ca son
 tienpos. Mas los omnes, la vida de los quales es pequeña
 sobre la tierra, por que non pueden por seso preender las
 razones de los siglos primeros e de las otras gentes, las
 quales non han prouado, con aquellos que an prouado; e en vn
 cuerpo, en vn dia o en vna casa rrafez pueden ver que
 pertenesca a aquel mienbro, a quales momentos o a quales
 partes o personas: en aquellos son corronpidos, aqui
 sieruen. Pues asy es, non sabia yo estonçe estas cosas e
 agora cataua, e farian los mis ojos de cada parte e non
 veya. Todos los males se fazen, quando tu desanparas, que
 eres vna fuente e verdadero gouernador de la vida e criador
 de la vniuersidat, e la sobervia priuada es amada en parte
 vna cosa falsa. Asy que por piadat humil es tornada en ti, e
 alinpias

[ 213 ]
 nos de la mala costunbre, e eres bueno
 a los pecados de los confesantes se, sy ya non alçamos 
 contra ti los cuernos de la falsa libertad por auereza de
 mas auer e por daño de perder lo todo, amando mas la cosa
 propia, que a ti, bien de todas las cosas.

 Capitulo XCII. del su amor carnal sobre el amigo muerto.
 Dexame, señor, e dame que pueda por la memoria presente
 çercar los fechos pasados del mi error e sacrificar a ti
 ostia de alegria. Ca que so yo a mi sin ti, si non cabdiello
 trabucoso? O que so quando es a mi bien, si non cosa que
 mama tu leche, feruiente del manjar que non se corronpe?
 Escarnezcan nos los fuertes e los poderosos, e nos enfermos
 e menguados confesemos nos a ti. Auia conprado conpañero
 mucho amado por conpañia de los estudios, mas aun non era
 asi amigo, commo era la verdadera amistad; ca non es
 verdadera, sy non quando tu la pegas con engludo, siendo
 derramada la caridat en los coraçones. Mas enpero era mucho
 dulçe, cocha por feruor de eguales estudios. Mas ahe, tu,
 dios de las venganças, [que] paresçes en el espinazo de los
 tus fuyentes, e fuente de las misericordias, el qual nos
 conuiertes a ti por maneras marauillosas, tiraste el omne
 desta vida. Por que dolor es entenebresçido el mi coraçon.
 Que quier que auia con el comun, syn el tornaua en tormento.
 El lloro solo me era dulçe e auia suçedido a mi amigo en los
 deleytes. E despues que era tirada dende la mi alma,

[ 214 ]
 cargauame gran carga de mesquindat, la qual
 era, señor, a aliuianar e guaresçer de ti, sabia lo, mas nin
 queria, nin podia. E era a mi mesquino logar, e yo auia
 fincado do non podiera ser nin partir me dende. Mesquino
 era, e mesquino es todo coraçon ayuntado a las amistades
 mortales; e despedaçase quando las pierda, e estonçe siente
 la misquindat por la qual es mesquino e ante que las pierda.
 E los tienpos de dia en dia dauan otras semejanças e otras
 memorias, e poco a poco rrefazian me por las delectaçiones
 pasadas, a las quales daua logar aquel mi dolor; e
 suçedia[n] non otros dolores, mas razones de otros dolores.
 Ca donde me auia trespasado aquel dolor muy refezmente e muy
 dentro, si non por que auia derramado el mi coraçon en la
 arrena, amando al moridero asi commo a non moridero? E mucho
 me rrecriauan los solazes de los otros amigos, con los
 quales amaua lo que non amaua por ti. E esto era gran fabla
 e luenga mentira, por el cuyo fregamiento adulterino se
 corronpia la mi voluntad, escomiendo se con orejas. E eran
 otras cosas las quales tomauan mas el mi coraçon en ellos:
 fablar, reyr en vno, seruir begninamente, leer en vno; e
 estas señales (e) saliendo por el coraçon de los amantes e
 rreamantes, por la boca, por la lengua, por los ojos e mill
 mouimientos agradables, e visitar los coraçones asi commo
 por criamientos, e de muchas cosas fazer vna. Esto es lo que
 es amado en los amigos, asi que sea culpada a si la
 conçiençia humanal, sy non rreamare al que la ama, non
 demandando nada del su cuerpo si non juyzios de
 bienquerençia. E daqui es el lloro, si alguno muera, e de la
 vida perdida de los morientes muer[t]e de los viuientes.
 Bienauentorado es el que ama a ti, e (ha) el amigo en ti e
 [el] enemigo por ti. Ca vno solo es el que

[ 215 ]
 non
 pierde a ningund amado, al qual todos en el son amados, el
 qual non se pierde. E quien es este, si non el que fizo el
 çielo e la tierra, e los inche e enchiendo los fizo? A ti
 non pierde ninguno, si non el que te dexa. E el que te dexa,
 do ua e ado fuye, sy non de ti plaçible a ti yrado? Ca [do]
 non falla la tu ley en la su pena? La tu ley es verdat, e tu
 verdat. Dios de uirtudes, conuertenos e demuestra los tus
 fechos, e ç. Ca ado quier que se torna el alma del omne,
 fincase en dolores, sy non en ti, e si se finca en las cosas
 fermosas fuera de ti, las quales enpero non serian ningunas,
 sy non de ti.

 Capitulo XCIII. del amonestamiento de las almas, que
 corren a dios, partiendo se de las cosas sentibles.
 Dios, alabate la mi alma de aquellas cosas, mas non se finque
 en ellas por ingludo de amar por los sesos del cuerpo. Ca
 ahe, estas cosas se parten, por que uengan otras, e en todas
 sus partes este baxa la vniuersidad. Mas la palabra de dios
 non se parte a ningun logar. O mi alma, y finca la tu
 morada, si al non, cansada de engaños, e comienda a la
 verdat, que quier que as de la uerdat, e non perdras ninguna
 cosa; e floresc[e]ran las tus cosas podridas, e las tus
 cosas decorridas (e) apretar se an a ti, e estaran contigo
 para dios sienpre estante e sienpre fincante. E por que
 tornada mala figura la tu carne? Ella conuertida te sigua.
 Que quier que por ella sientes, en parte es; e non sabes el
 todo, cuyas son estas partes; e enpero delectan te. Mas si
 el seso de la tu

[ 216 ]
 carne fuese ydoneo para
 conpreender el todo, [nin] aun el en la parte del vniuerso
 ouiese tomado derecha manera por la pena, querias que pasase
 que quier que es en presençia, por que te ploguiesen mas
 todas las cosas. Ca lo que es dicho, por ese mismo seso de
 la carne lo oyes; e non quieres estar [las silabas], mas
 trasuolar, por que vengan otras e todo lo oyas. Asy sienpre
 todas las cosas, por las quales esta alguna cosa, e non son
 todas en vno; mas deletan todas que apartadas, si pueden ser
 sentidas todas. Mas lueñe es mejor a ellas dios, el qual
 fizo todas las cosas, e el es el nuestro dios, e non se
 parte, ca non suçede a el ninguno. Si te plazen los cuerpos,
 alaba a dios dellos e tuerçe el amor en el maestro dellos,
 por que en aquellas cosas, que te plazen, non le desplegas.
 E sy te plazen las almas, sean amadas en dios, ca ellas
 mudables son, e en el fincadas se afirman; en otra manera
 yrian e per[e]zc[e]rian. Pues asi es, sean amadas en el; e
 rroba contigo a el las que puedes, e diles: a este amemos;
 el fizo estas cosas e non es lueñe; ca fizo las e non se
 fue, mas de aquello dexa en aquello. Ahe, y esta, do sabe la
 verdad. Entraño es al coraçon, e el coraçon erro del.
 Tornat, malfazedores, al coraçon, e allegad vos al que vos
 fizo. Estat con el, e estaredes; folgad en el, e seredes
 folgados. Do ydes a cosas asperas? do ydes? Non ay
 f[o]lgança, do la demandades; [***] en el regno de la
 muerte. E commo es vida [***]? Mas desçendio aca esa nuestra
 vida, e tiro la nuestra muerte, e matola, e dixo llamando,
 que tornasemos a el. E partiose de los ojos, por que
 tornemos al coraçon e lo fallemos. Ca alla fue, donde nunca
 se partio; ca el mundo es fecho por el, e en este mundo era,
 e vino a este mundo a fazer saluos los peca-

[ 217 ]
 dores; al qual se confiesa la mi alma, e
 sane la, ca peco a el. Los fijos de los omnes, fasta quando
 con graue coraçon? E por ventura despues del descendimiento
 de la vida non querientes subir e uiuir? Mas ado sobides,
 quando estades en alto e pusistes en el çielo la uestra
 boca? Desçendet, por que sobades, e sobades a dios. Ca
 caystes [***] contra el. Diles estas cosas, por que lloren
 en el uall del lloro, e asi rroba los contigo a dios; ca del
 su spiritu dizes esto, si lo dizes ardiendo por fuego de
 caridat.

 Capitulo XCIIIIo. del vano amor de la alabança e de la
 sçiençia seglar.
 Escriui libros del fermoso e del apto, cuydo dos o tres; tu
 lo sabes, dios. E, señor, que me mouio, que a Ierio orador
 de la çiudat de Roma escriuiese aquellos libros, al qual non
 auia cognosçido por cara, mas auialo amado por la fama de la
 dotrina, la qual fue a el noble? Es alabado el omne e es
 amado el absente. E si entra aquel amor de la boca del
 alabante en el coraçon del oyente? Non lo quiera dios; mas
 del vno amante es catado el otro; ca en tanto es amado el
 que es alabado, en quanto es creydo, que el que lo alaba, lo
 alaba non por rrafez palabra, que quiere dezir, quando lo
 alaba amando lo. Ca asi amaua estonçe los omnes del juyzio
 de los omnes, ca non del tuyo, mi dios, del qual non es
 engañado ninguno. E asy lo amaua alabandolo, commo yo
 querria ser alabado. Mas non querria asi ser alabado e
 amado, commo los tacaños, maguer que los alabase e los
 amase; mas mas querria ser aborresçido, que non asi

[ 218 ]
 amado. Do son partidas aquellas cargas de los
 amores desuariados en vna alma? Que es lo que amo en otro,
 la qual cosa si non la aborresçiese, non la echaria de mi
 nin la desatestimoniaria, commo cada vno de vos sea omne?
 Gran cosa alta es ese omne, los cabellos del qual tu, señor,
 los tienes contados, e non se menguan en ti; enpero los sus
 cabellos mas se pueden contar que el su talante e el
 mouimiento del su coraçon. Confiesote me, que mas auia amado
 a aquel en el amor de los alabantes, que en esas cosas, de
 las quales era alabado; ca si ouiesen recontado esas cosas
 denostando e menospreçiando, non seria catado en aquello; e
 çierto las cosas non serian otras, nin el omne non seria
 otro, mas tan solamente otro talante de los recontantes. Ahe
 do yaze el alma enferma, non auiendo ninguna cosa firme de
 verdad. E commo fuere dicho, asi se trae e se tuerçe, e
 anvbleçesele la lunbre, e non es catada la verdat; e ahe es
 ante nos. E yo por çierto esforçaua me a ti, e era enpuxado
 de ti, por que sopiese la muerte; ca contrarias a los
 soberuios. E era por ventura de veynte e seys años, quando
 escriui aquellos volumines, amando en mi los infiñimientos
 corporales con orejas del mi coraçon, asi commo sy touiese
 mientes, o dulçe verdat, en la tu melodia de dentro,
 pensando del fermoso e de[l] apto, e cobdiçiando saber e oyr
 te e gozar me por la boz del esposo; mas non pudia; ca por
 las bozes del mi error era rrobado fuera, e era aprimiado en
 los baxos por [la] carga de la mi sabiduria. Ca non dauas al
 mi oydo gozo, o alegrauanse los huesos, los quales non eran
 omillados. E que aprouecho a mi, que auiendo fascas XXX años
 yo solo ley las cat(h)egorias de Aristotiles e las entendi?
 commo aun

[ 219 ]
 me esforçase por los X
 pred(r)icamientos conosçer a ti sinple e non mudable, asi
 commo si tu fueses subjeto a la tu grandeza, a la fermusura,
 que asi fuese en ti, commo en el sujecto, commo tu mismo
 seas la tu grandeza e fermusura. Ca tenia el espinazo a la
 lunbre.

 Capitulo XCV. de la confesion de la alabança, [e] de la
 demanda de la verdat. Sant Agustin en el libro quinto.
 Señor, mi dios, toma el sacrifiçio de las mis confesiones (e)
 de la mano de la mi lengua, la qual formeste e esperteste,
 por que se confiese al tu nonbre, e sana todos los mis
 huesos, e digan: señor, quien es semejable a ti? Non
 conuiene a ti que faga en sy el que a ti se confiesa; ca el
 coraçon ençerrado non echa fuera al tu ojo, nin echa a la tu
 mano la dureza de los omnes. Mas alabete la mi alma, por que
 te ame; e confiese a ti las tus merçedes, por que te alabe.
 Non queda nin calla toda criatura las tus alabanças, nin
 todo spiritu tornado a ti por la boca, nin las animalias nin
 las otras cosas corporales por la boca de los pensantes las;
 por que se leuante en ti la nuestra alma de la lasedunbre,
 esforçando se en estas cosas que fiziste, e pasando a ti que
 la[s] feziste. Vayan e fuyan de ti los non mansos e los
 malos; e tu vees los e departes las sonbras. Mas fuyen, por
 que non vean a ti que los vees, e çegados en ti denuestan,
 por que non desanparas alguna cosa de las que feziste. En ti
 denostaron los non justos, por que fuesen atormentados
 derechureramente, tirando se a la su liuianeza, e denos-

[ 220 ]
 tantes la tu (non) derechedunbre, e
 cayentes en la tu aspereza. Pues asi es, conuiertanse e
 demandente; e ahe y eres en el coraçon de aquellos que te
 confiesan e se echan en ti, e de los que lloran en el tu
 seno despues de las carreras graues; e tu ligero alinpias 
 las lagrimas dellos; e mas lloran e gozanse por lloros, ca
 tu, señor, que los feziste, los fartas e los consuelas. E do
 era yo quando te demandaua? E tu eras ante mi, e yo auia me
 partido de ti, e non fallaua a my, quanto menos a ti. Los
 filosofos ueen la mengua auinidera deste sol, e non veen la
 suya en la presençia. Ca non demandan rreligiosamente, donde
 ayan el engenio, (e) con el qual demandan estas cosas. E mal
 auentorado el que sabe todas estas cosas e non sabe a ti. E
 el que conosçio a ti e a estas cosas, por estas non es mas
 bienauentorado, mas por ti, sy conosçiendote glorifique asi
 commo a dios. Pues asi es, asi el omne fiel, al qual es todo
 el mundo de rriquezas, (e) posee todas, asy commo non
 auiendo nada, allegando se a ti, al qual siruen todas las
 cosas; e maguer que non aya conosçido la rredonzeda de
 septentrion, por çierto mejor es que el mesurador del çielo
 e contador de las estrellas e pesador de los elementos e
 menospreçiador de ti, el qual ordeneste todas las cosas en
 medida e cuento e carga.

 Capitulo XCVI. de la su entrada a la fe de los santos
 libros. Sant Agustin en el libro sesto.
 La mi esperança de la mi mancebia, do eras a mi, do (a) auias
 partido? O por ventura non me auias tu fecho, e me auias
 apartado de las animalias de quatro pies e de las aues del
 çielo? Auias me fecho mas sabidor,

[ 221 ]
 e yo andaua
 por las tiniebras e por el oscuro, e demandaua te fuera de
 mi, e non fallaua a dios del mi coraçon; e auia venido en
 fondo del mar e menguaua e desper(t)aua del fallar de la
 verdat. Pudiera ser sanado creyendo, por que la fe de la mi
 voluntad se aderesçase mas linpia en alguna manera en la tu
 verdat non mudable. Mas commo suele acaesçer, que el que a
 prouado al mal menge, tema dar se aun al bueno, asi era la
 fortaleza de la mi alma, la qual en ninguna manera non
 podia(n) ser sana, si non criendo, e la falsa por que non
 creyese, rrefusaua ser sanada, contrariando a las tus manos,
 el qual confaçioneste las melezinas de la fe e derrameste
 las sobre las enfermedades del mundo de las tierras. Desende
 tu, señor, tratando paso a paso con mano mansa e conponiendo
 el mi coraçon, pensante que creyese cosas syn cuenta, las
 quales non auia visto nin ouiese seydo presente quando se
 fazian, asi commo tan muchas en la estoria (en la estoria)
 de las gentes, e tan muchas a los amigos, e tan muchas a los
 menges e a los otros omnes, las quales cosas si non fuesen
 creydas, en esta vida non fariamos nada, e a postremas que
 syn sagudir rretouiese la cosa fincada por fe, de qual padre
 e qual madre fuese nasçido, que non podria saber sy non
 creyese: amonesteste me, non (por) aquellos que creyesen en
 los tus libros, los quales (fascas) fundeste por tanta
 auctoridad [fascas] en todas las gentes, mas los que non
 creyesen ser a culpar, e non ser de oyr, si algunos por
 ventura me dexiesen: donde sabes aquellos libros ser
 ministrados al hum[an]al linage por spiritu del vn verdadero
 dios? Ca eso era a creer mayormente; que ninguna
 contrari[e]dad de quistiones caloñosas por tan muchas cosas
 que auia leydo de philosofos disputantes entre sy non me
 pudo entorçer que non creyese alguna

[ 222 ]
 vegada tu
 ser que puedes ser que non lo sopiese yo, o pertenesçer a ti
 la aministraçion de las cosas humanales. Mas esto creya a
 las vegadas mas rreziamente e a las vegadas mas flacamente;
 enpero sienpre crey ser tu e auer cuydado de nos, aun que
 non sabia que (te) deuia sentir de la tu sustançia o qual
 carrera aduxiese a ti. E por tanto commo fuesemos [flacos]
 para entender la verdat por rrazon manifiesta, e por tanto
 fuese a nos mester la auctoridad de las santas letras, (e)
 ya auia començado creer, que en ninguna manera non darias
 tan escellente auctoridad a aquella escriptura por todas las
 tierras, si non ouieses querido ser creydo e demandado por
 ella. Ca ya rreferia yo a la alteza de los sacramentos la
 absurdidat que me solia corronper en esas letras, quando
 auia oydo muchas cosas dellas espuestas probablemente, por
 que non me paresçia ninguna auctoridad mas onrrable e mas
 digna de la santa fe, por la qual razon fuese aparajado para
 leer a todos, e guardase por mas alto entendemiento la
 dignidat de la su poridad, dando se a todos por palabras muy
 abiertas e por graçia muy omil de fablar, e vsando la
 entençion de aquellos que non son legeros por coraçon, e por
 que sacase a todos por seno del pueblo, e trayese a si pocos
 por angostos forados, mucho enpero mas, que si non
 sobrepujase por tanta alteza de auctoridat, nin tomase las
 conpañas en el regaço de la santa homildat. Pensaua estas
 cosas, e eras presente a mi; sospiraua, e oyas me;
 decorriame, e gouernauas me; yua por la carrera ancha del
 siglo, e non me desanparauas. Boçesaua a las ganançias e a
 las onrras e al casamiento, e tu escarnesçias me; e tu

[ 223 ]
 seyendo me bueno, sofria en estas cobdiçias muy
 grandes grauezas, e tanto me eras mas bueno, quanto mas me
 dexauas endulçesçerme en lo que tu non eras. Calle las tus
 alabanças el que non piensa las tus merçedes, las quales se
 confiesan a ti de los [mis] meollos. Muchos pensamientos
 eran en el mi coraçon, e el tu consejo finca para sienpre
 jamas; del qual consejo escarnesçes las nuestras cosas e
 aparejas las tuyas. Mas o que carreras torçederas! Mal sea a
 la alma osada, la qual espero, si se partiese [de ti],
 alguna cosa mejor (de ti) que ella ouiese. Tornada[s] en el
 espinazo e en los costados e en el vientre, e duras son
 todas las cosas; e tu señero folgança. E ahe, presente eres
 e establesçes nos en la tu carrera e consolas nos e dizes:
 corret, e yo uos leuare alla a me.

 Capitulo XCVII. de la claridat de la (su) voluntad para
 conosçimiento de la uerdat. Sant Agustin en el libro seteno.
 Non te pensaua en figura de cuerpo, mi dios, despues que
 començe oyr alguna cosa de la sabiduria, mas sienpre fuxe
 estas cosas. E daua grandes bozes el mi coraçon contra todas
 las mis phantasmas; por vn golpe era costriñido echar la
 conpaña de non linpieza uolutante arrededor de la haz de la
 mi voluntad; e a penas partida en el golpe del ojo, ahe
 venia con de cabo amontonada e trabucauase en el mi
 atamiento e ennubleçialo; e maguer que non la forma del
 cuerpo humanal, enpero era costreñido pensar alguna cosa
 corporal por

[ 224 ]
 espaçios de logares, derramando sin
 mundo, e sin derramado para sienpre jamas fuera del mundo.
 La lunbre de los mis ojos non era conmigo; ca era de dentro
 e yo de fuera. Ca tu por çierto auias somitido el cuchiello
 verdadero a mi somitido a ti, el qual criaste deyuso de mi.
 Este era tenpramiento e rregion medianera de la mi salud,
 (e) por que seruiendo a ti me ensen[n]orease al cuerpo. Mas
 commo me leuantase soberuiamente contra ti e cor[r]iese
 contra ti con vana ceruiz, aun estas cosas baxas fechas son
 sobre mi e aprimianme, e non auia rrespiramiento en ningund
 logar. Ca yo catando salian me de cada parte
 amontonadamente, e contraponian se a mi rretornante, asi
 commo si fuese dicho: do uas, non digno e suzio? E estas
 cosas auian cresçido de la mi llaga, ca tu omilleste al
 soberuio commo a llegado; e por mi inchamiento apartauame de
 ti, e la cara mucho inchada cerraua los mis ojos. Mas tu que
 fincas para sienpre, non te ensañas para sienpre; mas as
 merçed de la tierra e de la çeniza, e plogo a ti rreformar
 la mi desapustura; e manaueauas me por aguijones de dentro.
 E fincaua la mi inchadura de la mano ascondida de la tu
 medeçina, e la haz de la mi voluntad oscuresçida por
 oscureldat fuerte e la salud de los mis dolores sanauase de
 dia en dia. E primero queriendo mostrar que contrarias a los
 soberuios, e por quanta misericordia demostreste a los omnes
 la car[r]era de humildat, procureste me por vn omne inchado
 por muy gran figura vnos libros de Pla(n)to[n], do ley, que
 en comienço era la palabra, e ç. fasta y: e las tiniebras
 non la conpreendieron. E que la alma del omne,

[ 225 ]
 maguer
 que de testimonio de la lunbre, enpero non es esa lunbre,
 mas [la] palabra de dios, dios es verdadera lunbre, (e) la
 qual alunbra a todo omne veniente e ç. fasta y: e el mundo
 non la conosçio. E que vino en sus cosas propias e los suyos
 non la resçibieron, e quantos lo rresçibieron, dioles
 poderio de ser fechos fijos de dios, a estos que creyeron en
 el su nonbre, e non ley. Ascondiste estas cosas de los
 sabidores, ç.

 Capitulo XCVIIIo. commo tornandose en sy mismo començo
 conosçer la verdat.
 Sey[e]ndo amonestado tornar a mi mismo, entre las mis
 entran[n]as, tu seyendo cabudiello; e vi por qual quier ojo
 de la mi alma sobre la mi voluntad luz non mudable. El que
 quiso la verdad, conosçio la; e el que la conosçio, conosçio
 la perdurança. O verdat perdurable e verdadera caridat e
 perdurança amada! a ti sospiro de dia e de noche. E quando
 conosçi a ti primeramente, tu tomeste me, por que viese ser
 lo que viese, e aun non ser yo el qual viese. E sacudiste la
 enfermedat del mi acatamiento, resplandesçiendo en mi mucho,
 e tremi por amor e por espanto; e falleme ser lexos en el
 regnado de semejança, asi commo si oyese la tu boz del alto 
 diziente: ma[n]jar so de cosas grandes; cresçe e comeme; e
 non me mudaras tu en ti, commo a ma[n]jar de la tu carne,
 mas tu te mudaras en mi. E conosçi que por la maldat
 castigueste al omne, e feziste peresçer commo araña la su
 alma. Llamaste de lexos: yo so el que so. E mas rrafaz
 dubdaria yo non veuir, que tu non ser verdat, la qual
 paresçe

[ 226 ]
 entendida por aquellas cosas que son
 fechas. E vi las otras cosas de yuso de ti, e vi que non
 eran non de todo, que non son sin ti, nin que non eran de
 todo, por que non eran lo que tu. Ca aquello es
 verdaderamente, lo que finca syn ser mudado. E a mi bueno es
 llegar me a dios; ca sy yo non fincare en el, nin podre
 fincar en mi. El fincando en si ennoua todas las cosas. E
 manifestado es a mi, que (non) son buenas las cosas que se
 corronpen; ca non podrian ser corronpidas, si fuesen
 soberanos bienes. Nin es sanidat al alma, a la qual desplaze
 alguna cosa de la tu criatura, commo non era a la mia, (o)
 commo lo desplaziesen muchas cosas que feziste. Ca por que
 [non] queria que tu le desplugieses, queria que [non] fuese
 tuya, que quier cosa que le desplazia. E desende auia ydo en
 opinion de dos sustançias, e fablaua cosas agenas. E auia
 fecho a dios (e) por espaçios syn cuenta de logares, [e]
 cuydaua el ser tu; e auialo asentado en el su coraçon, e era
 fecho tenplo del su ydolo. Mas despues que creyste la cabeça
 del non sabiente e çerreste los mis ojos, que non viesen
 vanidat, atormentada es la mi locura; e vele en ti, e vi que
 eras en otra manera syn cuenta. E senti que non era
 marauilla, que pena es el pan al paladar non sano, e a los
 ojos enfermos enpesçe la lunbre, la qual es buena e los
 sanos. E la tu justiçia desplaze a los malos, e aun la vipra
 e el gusano. Demande que cosa fuese la maldat, e non falle
 sustançia, mas torçida de dios, de la soberana sustançia, en
 las baxezas de

[ 227 ]
 la voluntad echante la maldat en
 las sus entrañas e inchantese de fuera. E por çierto
 amandote non esteua de usar del mi dios, mas era rrobado a
 ti por la tu fermusura, e luego era tirado de ti por la mi
 carga, que quier dezir por costunbre carnal. E estonce acate
 las tus cosas non veyibles ser entendidas por aquellas cosas
 que son fechas. Mas non pu(e)de fincar las a la (a)haz; e
 por la enfermedat ferida non me era ya por tornamientos
 acustunbrados commo si la memoria non amantese asi commo
 deseante non podiese (en) entrar. E demandaua carrera para
 conparar la verguença, la qual cosa fuese ydonea para usar
 de ti; e non la falle, fasta que abrasçase al mediador de
 dios e de los omnes, diziente: yo so carrera; e el manjar
 mezclante a la carne, al qual era yo non rezio en tomando;
 por que la palabra es fecha carne, e ç., (e) por que se
 escomouiese a la nuestra infançia la sabiduria, (e) por la
 qual creeste todas las cosas. Ca non tenia a mi señor Jesu
 Christo commo el homil al homil, nin auia conosçido de que
 cosa fuese maestra la su enfermedat. Ca la tu palabra verdad
 perdurable e sobrepujando a las partes soberanas de la tu
 criatura, alta a los subditos a sy misma, e hedifico a sy
 casa homil en las cosas de yuso del nuestro limo, por la
 qual aprimiese los que se auian a someter de sy mismos e los
 troxiese a sy, sanando el inchamiento e criando el amor; que
 por su fuyza non saliesen mas lexos, mas ante enfermasen
 ante los sus pies viendo enferma la diuinidat por
 partiçipaçion de la nuestra saya de piel, e se

[ 228 ]
 echasen
 en ella lasos, e ella leuantandose los leuantase. E
 baladraua llanamente asi commo sabio, e si non demandase la
 tu carrera en Jesu Christo nuestro saluador, non ouiese
 seydo sabio, mas enpeesçedero. Ca ya començara querer [ser]
 visto yo sabidor de la mi peñola, e non lloraua, e sobresto
 inchaua me de la mi sabiduria. Ca do era aquella caridat
 hedificante del fundamiento de la homildat, el qual es Jesu
 Christo? O quando aquellos libros me la ensen[n]an? Non han
 aquellas letras mucha piadat, las lagrimas desta confesion,
 tu sacrifiçio, el spiritu quebrantado e el coraçon
 quebrantado e humillado, salut del pueblo, la çiudat, [la]
 esposa, arra del spiritu santo, pueblo del nuestro preçio.
 Non canta y ninguno: e la mi alma non seria sometida a dios?
 ca del es la mi salud; ca el mi dios, mi saluador e mi
 resçibidor, e non me moure mas. Oye y ninguno: venid a mi
 todos los que trabajades e estades cargados. Desdeñan dezir
 del, por que eres manso e homillas la cabeça. Ca ascondiste
 estas cosas de los sabios e rreuelaste las a los pequeños. E
 otra cosa es, de la alteza del monte veer la tierra de paz e
 non fallar el camino para ella, çercandolo arrededor los
 desenparadores fuydores con el su prinçipe el leon e el
 dragon; e al, tener la carrera que aduze alla, el cuydado
 çelestial, non ayuntada del enperador, do non furtan los que
 seruieron a la caualleria çelestial; ca esquiuan la asy
 commo tormento.


[ 229 ]
 
 Capitulo XCIX. de la çertedunbre de la verdad e del gozo
 sobre la penitençia del pecador. Sant Agustin en el libro
 otauo.
 [S]en[n]or, mi dios, acuerde a ti en el fazimiento de las
 graçias, e confiese las tus misericordias sobre mi. Sean
 derramados los mis huesos por tu delectamiento e digan:
 señor, quien es semejable a ti? Auian se llegado las tus
 palabras a las mis entran[n]as, e de cada parte era çercado
 syn ti. Çierto era de la tu vida perdurable, maguer que la
 viese en oscuridad e commo por espejo; e enpero tirada era a
 mi toda la dubda de la tu sostançia perdurable, nin
 cobdiçiaua ser mas cierto, mas mas firme en ti. E de la mi
 vida tenporal tenblauan todas las cosas, e el mi coraçon era
 mundanal de la leuadura vieja. E plaziame la carrera del
 saluador, e aun pesauame yr por las sus estrechuras. O dios
 bueno, que es fecho en el omne, que mas se goze de la salud
 del alma desesperada e librada del mayor peligro, que sy
 sienpre fuese esperança e fuese menos peligro? Ca tu, padre
 misericordioso, mas te gozas de vno faziente penitençia, que
 de XCIX justos que non han menester de penitençia. E nos con
 gran alegria nos gozamos, quando oymos que con alegria es
 trayda del pastor la oueja que erro; e la dra[c]ma sea
 rreherida a los tus thesoros alegrandose las vezinas a la
 moger que la fallo; e el gozo de la solenidat de tu casa
 sagude las lagrimas, quando es leydo en tu casa del tu fijo
 menor, que era muerto e rrebeuio, auia peresçido e fallado
 es. Çierto gozas te en nos e en los angeles tuyos santos por
 santa caridad. Ca tu el qual eres sienpre ese mismo, las
 cosas que non son sienpre por vna manera, conosçiste las
 todas sienpre e por vna

[ 230 ]
 manera. Pues asy es, que
 es fecho en la alma, quando mas se delecta por las cosas
 falladas o rretornadas, las quales ama, que sy las touiese
 sienpre? Ca atestimonian lo todas las otras cosas, que
 llaman: asy es. Lidia el enperador vençedor; non ouiese
 vençido, sy non lidiase; e quanto mayor periglo fue en la
 batalla, tanto mayor gozo en el vençimiento. Lança la
 tenpestad a los naue[g]antes e menaza tormento; todos se
 amarellesçen por la muerte auinidera; torna en paz el çielo
 e la mar, e alegranse mucho, por que temieron mucho. Non es
 voluntad ninguna de comer e de beuer, sy primero non aya
 omne fanbre e set. Los enbriagos comen vnas salsiellas, por
 que ayan mejor ardor, el qual ardor despues que beuen faze
 se delectaçion. Esto es en la alegria torpe e
 descomulgadera; e esto en la que es otorgada e conuiniente;
 esto en la honestidat muy linpia de amistança; esto en aquel
 que era muerto e reuiuio. E por ende es, que do quier
 despues de la tristeza viene el mayor gozo. Que es esto,
 señor mi dios, commo tu seas gozo perdurable a ti, e algunas 
 cosas de ti gozen çerca ti? Que es, que esta parte de las
 cosas [es] entrecanbiada por fallesçimiento e por acabança,
 e por denuestos e consolaçiones? O por ventura esta es la
 manera dellas, e diste les tanto, quando (tomas) de los
 çielos fasta los baxos de las tierras, del comienço fasta la
 fin de los sieglos, del angel fasta el gusano, del primero
 mouimiento fasta el postrimero (e) asentases todos los
 linages de las buenas cosas e todas las tus obras
 derechureras, cada vna en su siella, e las fezieses en sus
 tienpos?


[ 231 ]
 
 Capitulo C. de la graueza de la conuers(aç)ion acabada.
 Ahe a mi, que alto eres en los çielos altos, e que fondo en
 las baxezas! e non te partes de ningund logar, e a penas
 tornamos a ti. Faz, señor, faz; espierta nos e rreuocanos;
 ten mientes e roba; e huele bien e endulçesçe; amemos,
 corramos. Sospiraua a ti, ligado, non por fierro, mas por la
 mi voluntad de fierro. El mi querer tenialo el enemigo, e
 dende me auia fecho cadena e me auia apretado. Por çierto de
 la mala voluntad es fecha la luxuria; e mientre non es
 contrariado a la costunbre, es fecho el menester. Por los
 quales enlazamientos me tenia apre(s)tado la seruidunbre
 dura asi commo con cadena. Asy que las mis dos voluntades,
 la vna nueua e spiritual e la otra vieja e carnal, lidiauan
 entre sy e destruyan la mi alma. E yo en la vna e en la
 otra, mas yo mas en aquello que alabaua, que en lo que
 denostaua. Mas la costu[n]bre era fecha de mi mas lidiable
 contra ti, ca queriendo auia venido ado non queria. E yo aun
 obl[i]gado rrefusaua trabajar en la tierra, e por todos
 enbargos asy temia desenbargar me, segund que era de temer
 ser enbargado. E asy era aprimido en doble manera por carga
 del sieglo, asy commo del sueño e del sol; e los
 pensamientos, en los quales pensaua en ti, eran semejables a
 los esforçamientos de los que se quieren espertar, los
 quales enpero sobrados por graueza del sueño echanse con de
 cabo. Nin auia que te rrespondiese a ti deziente: lieuate tu
 que duermes, e ç., si non

[ 232 ]
 palabras tardineras e
 soñolientas: agora, ahe, agora; dexa vn poquiello. Mas agora
 e agora non auia manera; e dexa vn poquiello e luego. Ca ley
 del pecado es el corronpimiento de la costunbre, por la qual
 es traydo e tenido el coraçon aun por fuerça, por aquel
 meresçimiento por el qual ella queriendo se decorre(r). Pues
 asy es, quien librara a mi mesquino del cuerpo de la muerte,
 e ç.?

 Capitulo CI. de la contriçion e del esforçamiento contra
 la costu[n]bre.
 Ponçiano recontando de la vida de sant Anton, tu, señor,
 entre las sus palabras entorçias me a mi, tirando me del mi
 espinazo do me posiera, mientre que non quisiese tener
 mientes en mi. Pues asi es, ueya me e espantauame, e non
 auia ado fuxiese de mi. Denostaua me la co[n]sçençia.
 Rroyame (me) de dentro e confondiame por uerguença
 espantable. Açotaua la mi alma, que me sigiese a mi que me
 esforçaua yr en pos ti; e afloxauase; ca asy commo la muerte
 temia ser apretada del decorrimiento de la costu[n]bre, por
 el qual yua a la muerte. Vençidos eran todos los argumentos,
 por los quales me escusase de non ser çierto de la verdat; e
 finco muda la dubda. A la fin en esa baraja grande de la mi
 casa de dentro, la qual auia yo mouido muy fuerte, acometi
 me a llamar [a] Alippio e dezir le: que sofrimos? que es lo
 que oyste? Leuantan se los non enseñados e rroban el çielo,
 e nos con nuestras dotrinas ahe do nos enboluemos en carne e
 en sangre. O por las cosas que pasaron enuerguençan[se]

[ 233 ]
 seguir, e non enuerguençe sy al non seguir?
 Enloqueçiame saludablemente e moriame vidablemente. E tremia
 por desdeñamiento, que non yua contigo en pleyto, mi dios,
 contigo, a la qual cosa para yr dauan bozes todos los mis
 huesos. E alla non tan solamente yr, mas aun venir non era
 otra cosa, sy non querer yr, mas querer fuertemente e
 enteramente; e non me fartaua trabajar me aca e alla e echar
 la voluntad en parte e leuantar me a ti e luchar con la
 contraparte cayente. Pues asy es, asi enfermaua me e
 atormentaua acosando me a mi mismo, e boluiendo me e
 trabajando me en el mi ligamiento, fasta que fuese todo
 arrancado lo que se tenia en poco, mas enpero era tenido. E
 apresorauas tu, señor, en las mis cosas ascondidas por
 misericordia poridadera, doblando los açotes de miedo e de
 uerguença. E dezia(n) de dentro de mi: ahe, agora se fara,
 ahe agora; dubdando morir por muerte e veuir por vida; e mas
 valia en mi el mal enbuelto que el bien non acostunbrado; e
 aquel punto del tienpo, en el qual auia a fincar otra cosa,
 quanto era amonestado mas çerca, tanto me ponia mayor
 espanto; enpero non me boluia, mas detenia me. Rretenianme
 las mintiras de las mintiras e las vanidades de las
 vanidades, mis amigas antiguas, e sacudian la mi vestidura
 de carne e murmurauan. Dezia(n) me la costu[n]bre forçada:
 cuydas que podras ser sin estas cosas? E esta contrariedat
 en el mi coraçon non era sy non de mi mismo contra mi mismo.


[ 234 ]
 
 Capitulo CII. del proper de la costunbre e del engenio de
 la verdat e del amor en vno. Sant Agustin en el libro IXo.
 O señor, rronpiste los mis ligamientos; a ti sacrificare la
 ostia de alabança. A que cosa mansa es a mi fecha a desoras
 caresçer de las mansedunbres de las mintiras! e las quales
 perder fuera miedo, (e) ya dexar las era gozo. Ca echauas
 las de mi, tu mansedunbre verdadera e soberana; echauas, e
 entrauas por ellas mas dulçe que todo deleyte, mas non a la
 carne e a la sangre; mas alta que toda onrra, mas [non] a
 las cosas altas en sy; mas clara que toda luz, e mas de
 dentro que toda poridat. En el seno de Abrahan viue Nibridio
 mi amigo dulçe. Ya non pone la oreja a la mi boca, mas la
 boca spiritual a la tu fuente, do beue la tu sabiduria. Nin
 cuydo el ser asy enbriagado della, que oluide a mi, commo
 [tu], señor, al qual el beue, seas arremenbrador de nos. E
 dulce cosa sea a mi, señor, confesar a ti, por quales
 aguijones de dentro me demostraste, commo me ayas allanado 
 de los montes de ligereza e de los collados de los mis
 pensamientos, e ayas aderesçado las mis cosas tuertas, e
 ayas allanado las cosas asper(r)as. Señor, mi dios, que
 uozes te dy, commo leyese los psalmos de Dauid, sacantes el
 mi spiritu inchado, rrudo en el tu amor e hermano. Los que
 se quieren gozar de fuera, rrafez se esuanesçen e derraman
 se en aquellas cosas que son vistas e son tenpo-

[ 235 ]
 rales, e las sus ymagines (l)lamen por
 pensamiento fanbriento. O si se cansan por pereza e digan:
 quien nos demuestra bienes? E digamos e oyan: señalada es
 sobre nos la lunbre de la tu cara, señor. O si viesen para
 syenpre la cosa perdorable, la qual cosa yo, por que la auia
 gostado, enseñauame, por que non la podia mostrar a ellos. Y
 dentro en la yazida [do] estaua sañudo, do estaua con
 contriçion, e auia sacrificado matando la mi vejez; y auias
 començado a dulçesçer te a mi, e auias dado alegria en el mi
 coraçon. E llamaua leyendo estas cosas fuera e conosçiendo
 las de dentro. E asy querrian ser acresçentado por bienes
 tenporales, tra(n)gando los tienpos, tragado por las cosas
 tenpo-

[ 236 ]
 rales, commo ouiese en la
 synplicidad perdurable otro trigo e vino e olio. E daua
 bozes en el vieso siguiente por llamor alto del mi coraçon:
 o en paz! o en eso mismo! o quien dixo: dormire e folgare!
 Ca quien nos contrariara, commo fuere asorbido el
 vençimiento? Tu eres eso mismo que non te mudas, e en ti la
 folgança oluidante de todos los trabajos; ca non es otro
 ninguno contigo, (e) nin aun otras cosas que non son lo que
 tu; mas [tu], señor, syngularmente en la mi esperança. Leya
 estas cosas e ardia, el qual primero fuera ladrador amargo
 contra las tus letras dulçes de miel del çielo e alunbrosas 
 de la tu lunbre. E asy commo los amigos los semejantes
 trastornan, asy los enemigos lidiantes muchas vezes
 castigan. Nin tu non les das lo que fazes por ellos, mas lo
 que ellos quieren. E tu, señor, gouernador de todas las
 cosas, entuerçes contra los tuyos el decorrimiento de los
 sieglos, e de la lucura de la otra alma sanas la otra.

 Capitulo CIII. de la fabla de sant Agustin con la madre
 sobre la contenplaçion de la verdad.
 Veniendo el dia de la muerte de mi madre, yo e ella
 fablanamos a la finiestra solos muy dulçemente, e
 allegauamos nos con la boca del coraçon a los rrios
 soberanos de la fuente de la vida, la qual es delantre ti,
 por que derramados dende (en alguna manera) por el nuestro
 tomar en alguna manera pensassemos tan gran cosa. E andando
 de grado en grado todas las cosas tenporales, aun sobiemos
 mas a dentro, pensando e fablando

[ 237 ]
 e marauillando
 nos por las tus obras; aun veniemos en nuestras voluntades,
 e traspasamos las, por que alcançasemos el regnado de
 abastança non menguante, do fartas (do fartas) a Israel para
 sienpre jamas por pasçimiento de verdat: e y la vida es
 sabiduria, por la qual son fechas todas las cosas; mas ella
 non se faze, mas asy es commo fue e asy sera sienpre; aun
 mas que auer seydo e ser auinidero non es en ella, mas tan
 solamente ser, por que es perdurable. E mientra fablamos [e]
 sospiramos a ella, alcançamos la poquiello, e sospiramos con
 todo golpe del coraçon, e dexamos y los comienços escogidos
 del spiritu, e tornamos nos al ruydo de la nuestra boca, do
 se comiença la palabra e se acaba. E qual cosa semejable a
 la tu palabra, señor, que finca syenpre en sy syn vejez e
 ennoua todas las cosas? Pues asy es, diziamos: sy [a] alguno 
 callen los ruydos de la carne e las fantasias de la tierra e
 de las aguas e de[l] ayre, e callen los çielos e aun la
 alma, e traspase [se] non pensando sse, [e] callen los
 sueños e las rreuelaçiones ymaginarias, e toda lengua e toda
 señal, e que quier que es fecho pensando, callen a cada vno;
 ca sy alguno oya, dizen todas estas cosas: non nos fezimos
 nos mismas, mas fizo nos el que fizo todas las cosas e finca
 para sienpre jamas; estas cosas dichas si (a)callen, por que
 alçaron la oreja contra aquel que los fizo, e fable el solo,
 non por ellas, mas por sy mismo, por que oyamos la su
 palabra, non por la lengua de la carne, nin por boz del
 angel, nin por sonido de la nube, nin por oscureldad de
 semejança, mas a el que amamos de fuera, a el oyamos syn
 estas cosas, commo agora estendemos nos [e] con pensamiento
 festinoso alcançamos la vida perdurable, que finca sobre
 todas las cosas; si continues estas cosas, e sean tiradas
 otras visiones lueñe

[ 238 ]
 de linage desegual, e esta
 vna robe e sorba e asconda en los gozos mas de dentro al su
 actador, por que tal sea la vida perdurable, qual fue este
 momento de entendimiento, al qual sospiramos; e non es esto:
 entra en el gozo de tu señor?

 Capitulo CIIIIo. de la oraçion de sant(e) Agustin e de la
 doble confesion. En el libro dezeno.
 Conosçer te he, mi conosçedor, segunt so conosçido. Virtud de
 la mi alma, entra en ella e allega la a ti, por que la
 poseas sin maziella e sin ru(e)ga. Esta es la mi esperança,
 e en esa esperança me gozo, en quanto me gozo sano. Mas las
 otras cosas desta vida tanto mas son de llorar, quanto menos
 lloran en ellas. Ahe, ameste la verdat, ca que la faze viene
 a la luz. E a ti, señor, qual cosa seria ascondida en mi,
 aun que non quisiese confesar me a ti? Ca ascondria a ti de
 mi, e non a mi de ti. E agora que el mi gimimiento es
 testigo, que yo desplago a mi mismo, tu rresplandesçes e
 plazes me; yo auere verguença de mi mismo e menospreçiar me
 he, e escogire a ti, (e) que non plega a ti nin a mi, si non
 de ti. Ca quando so malo, confesar me a ti non es otra cosa,
 sy non yo desplazer a mi; e quando piadoso, confesar me a ti
 non es otra cosa, sy non esto non darlo a mi; ca tu, señor,
 bendizes al justo, mas primeramente justificas al malo. Que
 es a mi con los omnes, que oyan las mis confesiones, commo
 sy ellas ayan a sanar las mis flaquezas? Linage cuydadoso
 para conosçer la vida agena, e per[e]zosa para castigar la
 suya. Por que quieren oyr de mi quien so, los que non
 quieren oyr de ti quien

[ 239 ]
 sean? E que cosa es oyr
 de ti de sy mismos, (non) si non conosçer se? Pues asi es,
 por qual fruto quieren aquello? Cobdiçian engradar se a mi,
 commo ayan oydo, en quanto llegue a ti por el tu don, e orar
 por mi, commo ayan oydo, que grande sea fecho por la mi
 carga? Demostrar me he a los tales. Ame en mi el coraçon
 hermano lo que enseñas a amar, e duela lo que enseñas doler;
 digo el coraçon non estran[n]o, conuiene saber de los fijos
 agenos, la boca de los quales fablo vanidad e ç., mas
 hermano, conuiene saber qual quier que [quando] me alaba,
 gozase de mi, e quando me denuesta, duele se de mi; ca aun
 que me alabe o que me demostre , ama me. Demostrar me he a
 los tales; alegrense en los mis bienes e sospiren en los mis
 males. Los mis bienes son tus establesçimientos e tus dones,
 los mis males son mis pecados e tus juyzios. Alegrense en
 aquellas cosas e sospiren en estas; el ympno e el lloro
 suban en el tu acatamiento de los coraçones de hermanos, tus
 ençensarios. E tu, señor, non desanparando las tus cosas
 començadas, acaba las mis cosas non acabadas.

 Capitulo CV. del primer grado de la contenplaçion por las
 criaturas baxas.
 Feriste, señor, el mi coraçon, e amate. E aun el çielo e la
 tierra e todas las cosas que son en ellos me dizen de cada
 parte que te ame, ni[n] çesan de dezir a todos, que non se
 escusen. E que cosa amo, quando te amo? Non la semejança del
 cuerpo, non el dulçe cantar, non la mansedunbre de vngentos
 o alguna cosa tal; e enpero amo vna luz, voz, olor, manjar,
 abraçamiento del

[ 240 ]
 mi omne de dentro, do
 rresplandesçe al alma lo que non toma el logar, do suena lo
 que non rroba el tienpo, do huele lo que non derrama el
 sollamiento, do sabe lo que non mengua el comer, do dubda lo
 que non arranca la fartura. Esto es lo que amo, quando amo
 al mi dios. E que [es] esto? Pregunte a la tierra, e dixo:
 non so yo. E todas las cosas que son en ella dexieron eso
 mismo. Pregunte al çielo e a las lunbreras, e dixe a todas
 las cosas que estan arrededor de las puertas de la mi carne:
 dezit me de dios la qual cosa non sodes uos; dizit del
 alguna cosa. E dixieron con gran boz: el nos fizo. La mi
 pregunta, mi entençion; la responsyon dellas, las semejanças
 dellas. E aderesçeme a mi mismo e dixe a mi (e dixe a mi):
 tu quien eres? E rrespondy: om[n]e. E ahe en mi prestos son
 el cuerpo e el alma, el vno de dentro e el otro de fuera. E
 dizen los mandaderos corporales a esta rrazon, demostrante
 de la respuesta del çielo e de la tierra, de los dezientes:
 non somos dios, mas el nos fizo. E yo omne de dentro conosçi
 esto por el ministerio de fuera, conuinie saber por los
 sesos del mi cuerpo. Pues asy es, paresçe a todos los que an
 el seso entero esta manera. E por que [non] fabla con todos
 esas mismas cosas? E las animalias pequeñas veen la, e non
 la pueden preguntar; ca en estos sesos dizientes non es
 abantpuesta la rrazon por juez. E los omnes pueden
 preguntar, asy commo cosas non veybles de dios, por aquellas
 cosas que son fechas en sy; mas por amor son sometidos a
 ellas, e los subditos non pueden juzgar, nin ellas
 rresponden a los preguntantes, sy non a los demostrantes. La
 su boz fabla

[ 241 ]
 a todos, mas aquellos solos
 entienden, los que tomando la de fuera ponen la dentro con
 verdad. (E) ca dize la verdat, non ser dios çielo e ç. Todo
 cuerpo por que es pesadura, es mejor en parte que en todo.
 Ya tu mejor eres, o alma, por que (por que) crias la
 pesadura del tu cuerpo; das le vida, la qual cosa non da
 ningun cuerpo al cuerpo. E el tu dios aun es a ti vida. Pues
 asy es, por esa misma alma sub[i]re a el.

 Capitulo CVI. de los otros grados por los fructos del
 alma.
 Traspasare la mi fuerça, por la qual me llego al cuerpo e
 incho vidablemente la conposiçion del; ca comunal es a los
 cauallos e a los mulos. E pasare aquella fuerça, la qual da
 seso a la mi carne; ca aquella comunal es a las bestias. E
 ahe vengo en los canpos e en los palaçios anchos, do son los
 tesoros de ymagines syn cuenta de las quales cosas falladas.
 Las quales tiro de la cara del acordamiento, fasta que sea
 ennoblesçido lo que quiero e salga en acatamiento. Y prestos
 son a mi el çielo e la tierra con todas las cosas que puedo
 sentir en ellos, sy non aquellas que oluide. E y rrecurro yo
 a mi mismo, e (non) me acuerdo, que cosa e quando e do la
 aya fecho, e quando la fize que talante tenia. Y

[ 242 ]
 son
 todas las cosas, las quales me arremenbre o prouadas o
 creydas de mi. Aun desa misma abastança las semejanças de
 las cosas, o de las prouadas, o de aquellas, las quales
 proue de las creydas, otras e otras, e yo ayunto las a las
 pasadas; e aun destas cosas pienso fazimientos auenideros e
 auenimientos e semejanças, e todas estas cosas asy commo
 presentes. E aqui son todas aquellas cosas, las quales nunca
 venieron de las dotrinas liberales, asy commo apartadas del
 logar de dentro; nin trayo las sus ymagines, mas esas mismas
 cosas. Ca quando oyo tres maneras de quistiones, si sea o
 que sea o qual cosa sea, tengo por çierto las ymagines
 destos sones, por los quales estas palabras son fechas, e se
 que pasaron con ruydo por las orejas, e non se que sean. E
 aquellas cosas, las quales son sinificadas por aquellos
 sones, nin las vi ser alcançadas por ningund seso del
 cuerpo, nin vi ser tomadas si non del mi coraçon, e estendy
 en la mi mano rria (e) non (en) las ymagines dellas, mas
 esas mismas. Las quales donde o por qual parte ayan entrado
 a la mi memoria, non lo se. Ca commo aprendy esas cosas, non
 crey a coraçon ageno, mas pense en el mio, e aprove ser
 verdaderas, e comendelas asy commo alançandolas donde las
 dixiese(n) quando quisiese(n). Por la qual razon non es otra
 cosa dezir aquellas cosas, las ymagines dellas quales non
 las tomamos por los sesos, mas asy commo son sin ymagines
 por sy mismas catamos aquellas de dentro, sy non las que a
 menudo e syn guarda tenia la memoria, pensando asy commo
 coger e catando guardar las, por que asy commo puestas en la
 mano, en

[ 243 ]
 la memoria, do primero se ascondian
 derramadas e menospreçiadas, vengan rrafez a la entençion. E
 aun contiene la memoria las razones syn cuenta e leys syn
 cuenta, de las quales non enprimio ninguna el seso del
 cuerpo; ca nin esas (non) son coloradas, nin suenan, nin
 huelen, nin son gostadas nin tratadas. E contiene todos los
 talantes del mi coraçon, non en la manera, en la qual las ha
 el coraçon quando las sufre, mas lueñe en otra, segund ha la
 fuerça de la memoria. Ca arremenbro me yo auer seydo
 alegrado, e non alegre; e yo non triste acu[e]rdo me de la
 tristeza pasada. E non es marauilla, la memoria asy commo
 vientre es del alma, e la alegria e la tristeza asi commo
 manjar dulçe e amargo; e quando son conmendadas a la
 memoria, asy [commo] echados en el vientre pueden alla ser
 alçadas, e non pueden saber. Ahe, pues asy es, en los canpos
 de la mi memoria e en las cueuas llenas syn cuenta de
 maneras de cosas syn cuenta, o por ymagines, asy commo de
 todos los cuerpos, o por presençia, asy commo de las artes,
 o non se por quales conosçimientos e señalamientos, asy
 commo de talantes, las quales quando non las sufre el
 coraçon, tiene las la memoria: por todas estas cosas
 discorro e buelo e traspaso aca e alla quanto puedo; non ay
 fin en ningun logar; tanta es la fuerça de la memoria en el
 omne viuiente mortalmente. Pues asy es, traspasare e esta mi
 fuerça, sabiendo la por el mi coraçon a ti que fincas de
 suso. Ca los ganados e las aues an memoria, e en otra manera
 non auerian do yazer nin yrian a los nidos con de cabo, e
 otras cosas muchas que fazen. Ca non pueden acordarse de
 ninguna cosa, si non por la memoria.


[ 244 ]
 
 Capitulo CVII. commo por la memoria es fallada la vida
 bienauentorada.
 Mas do te fallare, o mansedunbre buena e segura (e)
 verdaderamente? E sy te fallo syn memoria, non so acordado
 de ti. Ca auia perdido la moger la dragma e busco la con la
 candela, e sy non fuese arremenbrada della, non la ouiera
 fallado; ca commo fuese fallada, do sabria que fuese
 aquella, sy non se rremenbrase della? Qual cosa se pierde
 con la memoria, commo se faze quando nos oluidamos, e
 demandamos, commo nos acordemos? A la fin enpero do
 buscamos, sy non en la memoria? E sy alguna cosa sea dada
 por la perdida, esquiuamos la, fasta que parezca aquello que
 buscamos; e quando lo fallaremos, dezimos: esto es. Pues asy
 es, auiamos oluidado, e non auia caydo todo; mas de la parte
 que era tenido, era buscada la otra parte; ca sentiase la
 memoria non amonestar en vno lo que solia fazer, e asy commo
 partida por costunbre, queriendo rretornarse demandaua lo
 que fallesçia. Pues asy es, commo te demando, señor? Ca
 commo te demando, demando la vida bienauentorada. Commo la
 demando? O por acordamiento, asy commo sy la aya oluidado e
 tenga aun que so yo oluidado; [o] por deseo de saber la non
 conosçida, o la que nunca aya sabido, o la que asy aya
 oluidado, (e) que non arremienbre que la aya oluidado? E non
 es esa la vida bienauentorada, la qual quieren todos, e non
 ay ninguno que non la quiera? Pues asy es, do la
 conosçieron, por que la amasen? Non es marauilla, auemos la
 non se en que conosçimiento, (e) del(a) qual me esfuerço
 saber sy es en la memoria; ca si

[ 245 ]
 y es, ya
 bienauentorados fuemos alguna vegada. E por ventura
 arremenbramos nos della, commo se arremie[n]bra de Cartaina
 el que la vio? E non asy; ca non se vee la vida
 bienauentorada con ojos; ca non es cuerpo. E por ventura
 commo nos arremenbramos de los cuentos? Non; ca el que los a
 en conosçimiento, non ha por que demandar e ganar. E por
 ventura [a]sy nos arremenbramos commo del gozo? Por ventura
 [a]si; ca (o) [d]el mi gozo arremienbro me aun siendo
 triste, commo el mesquino [de] la vida bienauentorada; nin
 nunca vi nin oy el gozo por seso del cuerpo, mas proue lo en
 el mi coraçon. Pues asi es, por que el gozo es cosa, la qual
 non puede dezir ninguno que non la aya prouado, por tanto
 fallado en la memoria es conosçido, quando es oydo el nonbre
 de la vida bienauentorada. Mas non sea, señor, que sy me
 goze por qual se quier gozo, me tenga por bienandante. Ca ay
 gozo, el qual non es dado a los malos, mas a los que te
 onrran de grado, de los quales tu eres gozo. E aquella es
 vida bienauentorada, gozar a ti e de ti e por ti. E los que
 buscan otro gozo, non buscan el verdadero. Enpero la
 voluntad dellos non se parte de alguna ymagen de gozo. Pues
 asy es, todos quieren ser bienauentorados. Mas por que la
 carne cobdiçia a soberuia e ç., ca es en aquello que pueden,
 por que son contenidas; ca a aquello que non pueden non lo
 quieren en tanto quanto es asaz que puedan. Ca la vida
 bienauentorada es gozo de verdat. E este gozo todos lo
 quieren; ca mas quieren gozar se de la verdat que de la
 falsidat. Asy que muchos probe, los quales querrian engañar,
 e que quisiesen ser engañados non falle ninguno. Pues asy
 [es], todos aman la verdad, nin la amarian, si algun
 arremenbramiento della non estodiese en la memoria dellos.
 Pues asy es, por que non se gozan

[ 246 ]
 della e son
 bienauentorados? Ca mas se enbargan en otras cosas, las
 quales los fazen mesquinos, que non arremenbrar aquello que
 touo los bienauentorados. Ca aun poca lu[n]bre ay en los
 omnes; e anden, que non los conprendan las teniebras.

 Capitulo ciento e ocho. que la vida bienauentorada es gozo
 de la sola verdad.
 E por que la verdat pare aborrençia e fecho es a ellos
 enemigo el omne predicante la verdat, commo sea amada la
 vida bienauen(en)torada, (e) la qual non es si non gozo de
 la verdat: sy non que asy es amada la verdat, que quales
 quier que aman otra cosa, esto que aman quieran ser verdat,
 e por que los falsos non quieren ser vençidos que son
 falsos? Asi que por esa cosa aborresçieron la verdat, la
 qual aman por verdat. Aman la luziente, aborresçieron la
 rrepreendiente. Ca por que non quieren ser engañados e
 quieren engañar, aman la commo a ella misma se demuestra, e
 aborresçieron la quando los demuestra a ellos. Donde los
 galardona, que los que [non] se quieren manifestar della,
 manifiesta los ella, e por tanto non sea a ellos manifiesta.
 Sea el coraçon humanal flaco e çiego e torpe e non
 conuiniente, quiera se asconder, e non quiere que sele
 asconda cosa. E por el contrario a el es dado, que el non
 asconda la verdat, e a el que asconda la verdat. E enpero
 aun asy mient[r]e es mesquino, mas quiere gozarse a los
 verdaderos que a los falsos. Pues asi es, bienauentorado
 sera, si non entreponiendo ninguna tristeza se gozare de
 aquella sola verdad,

[ 247 ]
 por la qual son verdaderas
 todas las cosas. O verdad, pues asi es, do te falle, que te
 aprendiese? Ca ya non eras en la mi memoria, ante que te
 aprendiese. Pues asi es, do te falle por que te apreendiese,
 sy non en ti sobre mi? E non as logar, e llegamos, e
 partimos nos, e non ay logar. E tu, verdad, en cada logar
 delante andas a todos los que te demandan de consejo, e en
 vno rresponder a todos, aun que te demanden de consejo
 diuersas cosas. (Mas non oyan todas manifiestamente). Tu
 rrespondes manifiestamente, mas non oyen todos
 manifestamente. Aconsejanse donde quieren, mas non oyen
 sienpre lo que quieren. Muy buen tu ministro es el que non
 cata mas esto oyr de ti lo que el quisiere, mas ante querer
 esto que oyere de ti. Tarde te ame, fermusura tan antigua e
 tan nueua. E ahe, tu eras dentro, e yo fuera, e y te
 demandaua; e yo feo trabucauame en estas cosas que feziste
 fermosas. Eres conmigo, e yo non contigo. E tenia[n] me
 lexos de ti las quales cosas, sy non fuesen en ti, non
 serian. Llameste e diste bozes e rronpiste la mi sordez; e
 rresplandesçiste e fuyenteste la mi çegedat; oliste bien, e
 saque el spiritu, e sospiro a ti. Goste, e he fanbre e set.
 Tanxiste me, e enardeçime en la tu paz. Quando me llegare yo
 a ti de todo, non sera a mi trabajo en ningund logar nin
 dolor; e viu(i)a sera la mi vida, toda llena de ti. E agora
 al que tu inchas, soliuias lo; por que non so lleno de ti,
 [***]. Contiende[n] las mis alegrias lloraderas con los
 menores alegraderos; e non se de que parte este el
 vençimiento.


[ 248 ]
 
 Capitulo çiento e nueue. de las tentaçiones desta vida, e
 primero de la cobdiçia de la carne.
 Ahe mi, señor, aue merçed de mi! Ahe, non ascondo las mis
 llagas; tu eres menge, yo so enfermo; tu eres
 misericordioso, yo so mesquino. Por ventura (la) non
 tentaçion es [la] vida humanal sobre la tierra? Quien quiera
 tristezas e grauezas? Mandas ellas ser sofridas e non
 amadas. Non sufre ninguno lo que ama, aun que ama sofrir. Ca
 maguer que se goze sofrir, mas quiere non ser lo que sufra.
 Desea bienandanças en las cosas malas, e teme las malas en
 las bienandanças. Qual logar es entre estas cosas medianero,
 do non sea tenptaçion de la vida humanal? Mal sea a las
 bienandanças del sieglo, e con de cabo mal sea del temor del
 mar e de la corrunpçion de la alegria. Mal sea a las
 contraridades del sieglo, vna e otra vegada e aun terçero,
 del deseo de bienandança, [e] por que esa contraridad dura
 es, e [por que] non quebrante el sofrir. E por ventura non
 es tenptaçion la vida humanal sobre la tierra syn ningund
 entreponimiento? E toda (e) la mi esperança es en la tu gran
 misericordia. Da lo que mandas, manda lo que quieres. Mandas
 nos la continençia. E dize vno: commo sopiese que non ay
 ninguno que contenga, sy dios non le de, e esto era
 sabiduria, saber cuyo era este don. Ca por la continençia
 somos cogidos e tornados en vna cosa, de la qual non
 decorremos en muchas. Ca menos te ama el que ama contigo
 alguna cosa, la qual non ama por ti. O amor, el qual sienpre
 ardes e nunca te amataras! Mi dios, caridat, ençiendeme.
 Mandas çierto que

[ 249 ]
 contenga de la cobdiçia de la
 carne e de la cobdiçia de los ojos e de la cobdiçia del
 sieglo. Mandeste del ayuntamiento, e por que lo diste, fecho
 es. Mas aun viuen en la mi memoria las ymagines de tales
 cosas, las quales finco y la mi costunbre; ellas syn fuerça
 salen al camino a mi que velo, e en suen[n]os non tan
 señeramente fasta la deleçtaçion, mas aun vengo fasta el
 consentimiento e fasta los fechos. E en do es estonçe la
 razon, por la qual contrario velando a los tales
 amonestamientos? Aun muchas vegadas contrariamos en sueños,
 e acordando nos del nuestro proposito e fincando en el muy
 castamente, (ca) non damos ningund otorgamiento a los tales
 deleytes. E quando tanto conuiene,commo acaesçe en otra
 manera, esper[t]ando nos tornemos a la folgança de la
 co[n]sçençia, e por ese alongamiento fallemos non lo auer
 fecho, la qual cosa enpero en qual quier manera destruyamos
 ser fecho en nos. Acresçentaras, señor, mas e mas en [mi]
 los tus dones, por que la mi alma me siga a ti desenbargada
 del engludo de la cobdiçia, que non sea rrebelle a si, [e]
 en sueños non tan solamente non acabe tales maldades por las
 ymagines de animalias fasta el decorrimiento de la carne,
 mas nin consienta. Pues asy es, alegrome con temor, llorando
 en que so non acabado, esperando a ti que aprouecharas en mi
 las tus misericordias fasta la paz llenera, la qual aueran
 contigo las mis cosas de dentro e de fuera, quando fuere
 asorbida la muerte.


[ 250 ]
 
 Capitulo CX. de los deleytes de la gula.
 Mas ay aun otra maliçia del dia, (e) la qual o por ventura
 abaste a el. Ca fartamos las trabucanças de cada dia del
 cuerpo comiendo e beuiendo, ante que destruyas los manjares
 e el vientre, quando mataras el menester por fartura
 marauilladera, e vistiendo esto corporal en la [non]
 corrunpçion perdurable. E esto me enseñaste, que asi me
 llegue a tomar los criamientos, commo a melezinamientos. Mas
 mientre que de la tristeza de la mengua pas(s)o a la
 folgança de fartura, en ese pasamiento me asecha el lazo de
 cobdiçia. Ca ese pasamiento es el deleyte, e non ay otro ado
 pase, por el qual costriñe pasar el menester. E commo la
 salut sea rrazon de comer e de beuer, ayuntase asi commo
 mançeba periglosa de alegrança, e muchas vegadas se esfuerça
 traspasar, por que por su razon se faga lo que digo o quiero
 fazer por rrazon de mi salut. Nin es vna manera del vno e
 del otro; ca lo que es asaz a la salud, es poco al deleyte.
 E sienpre es non çierto, si aun la guarda neçesaria del
 cuerpo demande ayuda, o el engaño voluntoso de cobdiçia
 demande ministerio. A esto non çierto se alegra la alma 
 malauentorada, e en ello apareja ayuda de escusamiento,
 gozando se non paresçer qual cosa sea asaz al(a)
 tenpramiento de sanidat, por que por graçia de la salud
 encubra el negoçio del deleyte. Cada dia me esfuerço
 contrariar a estas tentaçiones, e a ti rrecuento las mis
 quexuras, que aun non he consejo desta cosa. Oyo la boz del
 mi señor mandante: non se agrauen los vuestros coraçones de
 beuerria e de enbriaguez. La enbriaguez lueñe es de mi;
 auras merçed,

[ 251 ]
 que non llegue a mi. La beuerria
 muchas vegadas rronpe; auras merçed a tu sieruo, por que se
 faga lexos de mi. Ca non puede ninguno contener, si tu non
 lo des. Oye al apostol deziente: todas las cosas puedo en
 aquel que me contiene. Confort[a] me, señor, por que pueda.
 Da lo que mandas, manda lo que quieres. Esto confiesa el
 auer tomado, e lo que se gloria, gloriase en el señor. Oyo
 otro rrogante por que tome; dize: tira de mi las cobdiçias
 del vientre. Dende paresçe, mi dios santo, que tu das,
 quanto es fecho lo que mandas ser fecho. E enseñaste me,
 padre bueno, todas las cosas linpias por las cosas linpias;
 mas ser mal al omne que come por denuesto! e toda tu
 criatura ser buena, e non ser de echar ninguna cosa, que es
 entendida con fazimiento de graçias; e el que come non
 menospreçie al que non come, e el que non come non judgue al
 que come. Aprise esto; graçias te fago a ti, mi dios, mi
 maestro, tenedor de las mis orejas, alunbrador del mi
 coraçon. Cada dia contiendo contra la cobdiçia de comer e de
 beuer; ca non ay que judge yo vna vegada tajar e adelantre
 non alcançar, commo pude del ayuntamiento. Asi que los
 frenos de la garganta son a tener por rrescesamiento e
 aprretamiento tenprado. E quien es, señor, (e) el que non
 sea rrobado algund poco fuera de los terminos del menester?
 Qual quier que sea, grande [es], e engrandee el tu nonbre.
 Mas non so yo; ca so omne pecador. Mas yo engrandeo el tu
 nonbre; e llamate por los mis pecados el que vençio el
 sieglo, contando me entre los mienbros enfermos del su
 cuerpo; ca la su casa non acabada vieron todos, e ç.


[ 252 ]
 
 Capitulo CXI. de los deleytes del oler e del oyr.
 Non me esfuerço mucho de los deleytes de los olores. Quando
 non los tengo, non los busco; quando los tengo, non los
 cato, asi aparajado sienpre caresçer dellos. Asy so visto a
 mi; por aventura so engañado. Ca estas tiniebras son de
 llorar, en las quales me asconde el mi poderio, el qual es
 en mi, por que el mi coraçon de las sus fuerças preguntando
 se el mismo non asme creer rrafezmente a si; ca muchas
 vegadas lo que omne ha esta ascondido, si non se manifieste
 por la prueua. E non deue ninguno ser seguro en esta vida,
 la qual toda es tentaçion, que el que pudo ser fecho de malo
 mejor, non se faga de mejor malo. La tu misericordia es vna
 esperança, vna f[i]uzia, vn firme promitimiento. Los
 deleytes de las orejas me auian enbuelto muy teniblemente e
 me auian subjudgado; mas soltesteme e libresteme. Agora en
 los sones que aman las tus fablas, [quando] son cantados con
 boz mansa e artifiçiosa, confieso, algun poco otorgo, non
 por çierto por que aya, mas por que me leuante quando
 quiero. Enpero con esas sentençias, por las quales viuen,
 por que sean rresçibidas a mi, demandan en el mi coraçon
 logar de alguna denidat, e a penas gelo do conuiniente. Ca a
 las vegadas mas me semeja que le do de onrra que conuiene,
 mientre [por] esas cosas santas dichas mas rrelegiosamente e
 mas cobdiçiosamente siento los nuestros coraçones ser
 mouidos por flama de piadad, commo asi son cantadas, e si
 asi non fuesen cantadas; e todos

[ 253 ]
 los talantes
 del nuestro spiritu por su diuersidad auer propias maneras
 en la voz e en el canto, de los quales non se por qual
 familiaridad escondida se espierten. Mas la delectaçion de
 la carne, a la qual non conuiene dar la voluntad a
 encruelesçer, muchas vegadas me engaña, mientre que el seso
 non aconpaña a la rrazon, por que sea postrimero
 paçientemente; mas tan solamente por que por ella meresçio
 ser rresçibido, (e) esfuerçase contracorrer e aduzir. Asy
 peco en estas cosas non sentiendo, e despues las sentio. E a
 las vegadas este engaño cantando non tenpradamente, yerro
 por gran crueldad, por que yo quiera ser tiradas de las mis
 orejas todas las dulçes maneras de cantares, por las quales
 es usado el salterio de Dauid. E mas segura cosa me semeja
 de la eglesia lo que muchas vegadas es dicho a mi de
 Athanasio obispo de Alexandria, el qual por tan baxa boz
 fazia sonar al leedor del salmo, que mas paresçia que lo
 leya que non que lo cantaua. E asi me decorro entre el
 periglo del deleyte e prueua de salud, e mas so aduzido [a]
 alabar en la eglesia la costunbre de cantar, por que por el
 oyr de las orejas el coraçon enfermo se leuante en talante
 de piadad. Enpero, quando me acaesçe, que mas me mueua el
 canto que la cosa que es cantada, confieso que peco
 penalmente, e estonçe mas querria non oyr al cantante. Ahe
 do esto; llorat conmigo e llorat por mi, los que (non)
 fazedes de dentro alguna cosa de bien, donde salen los
 fechos; ca los quo non fazedes, non uos mueuen estas

[ 254 ]
 cosas. Mas tu, señor, aue merçed e sana me, en
 los ojos del qual fecho so quistion a mi, e el es mi
 flaqueza.

 Capitulo çiento e XII. del deleyte de los ojos.
 Finca el deleyte en los ojos de la carne. Aman(do) los ojos
 fermosas formas e desuariadas e colores verdes e
 deleytables. (Por que) non tengan estas cosas la mi alma;
 t(i)enga la mi dios, el qual fizo estas cosas muy buenas;
 mas el es mi bien e non este. Esa reyna de los çielos,
 aquella luz alunbrante todas las cosas, demuestra se tan
 fuerte, que sy sea tirada apresuradamente, sea demandada con
 deseo, e si alongadamente non sea presente, entristeçe el
 coraçon. O luz, la qual veya Tobias, e con estos ojos
 çerrados enseñaua al fijo la carrera de la vida. Vna es e
 non es otra, e vna cosa todos los que la veen e la aman. Mas
 esta corporal deleytosa apareja vida a los çiegos amadores
 por dulçedunbre periglosa. O dios, criador de todas las
 cosas, los que te quieren alabar della, toman la en tu
 ympno, e non son tomados della en tu son. Asi cobdiçio ser;
 contrario a los engaños de los ojos, por que non se
 enbueluen los mis pies, co[n] los quales entre a la carrera;
 e alço a ti los ojos non veybles, por que arranques del lazo
 los mis pies. Tu los arrancas, dende enlazanse. E tu non
 çesas de arrancar los; e yo a menudo auie en cada logar por
 asechanças derramadas. Ca nin duerme nin dormita que lo
 aguarda. Que cosas syn cuenta buscaron los omnes por artes
 des-

[ 255 ]
 uariadas e por obras desuariadas
 en las vestiduras e en los calçados e en los uasos e en las
 tales fechuras, e aun traspasando mucho la manera neçesaria
 e tenprada por pinturas e por diuersos enfiñimientos, e
 sigiendo de fuera a los deleytes de los ojos, lo que fazen,
 de dentro desanparando a aquel del qual son fechos, e
 astragando lo que son fechos. Mas yo, mi señor dios e mi
 onrra, aun digo a ti ympno e sacrifiçio alabança al mi
 santificador; ca las cosas fermosas por las almas en las
 manos artifiçiosas vienen de aquella fermusura, la qual es
 sobre las almas, a la qual sospira la mi alma de dia e de
 noche. Mas los obradores e siguidores de la fermusura de las
 cosas de fuera traen dende manera de alabar, mas non traen
 dende manera de usar. E y esta, e non lo veen, por que non
 vayan mas luen[n]e e la su fortaleza guarden para ti, nin la
 derramen en deleytosas lasedunbres. E yo que fablo estas
 cosas e departo, aun finco el andamiento en estas cosas
 fermosas; mas tu arrancas lo, señor; ca la tu misericordia,
 señor, ante todas las cosas me defendra. Ca so yo preso
 mesquinamente, e arrancas me misericordiosamente; algunas 
 vezes que non lo siento, por que colgado auia caydo, a las
 vegadas con dolor, por que ya me auia llegado.


[ 256 ]
 
 Capitulo CXIII. del cuydado.
 Aca se allega otra forma de tenptaçion periglosa de mucha
 manera. Syn la cobdiçia de la carne, la qual es en el
 deletamiento de todos los sesos, lliega se el alma por esos
 mismos sesos del cuerpo vna vana cortesa cobdiçia, non
 delectarse en la carne, mas de probar por la carne, e
 encobierta por nonbre de conosçimiento e de saber; la qual
 por que es en apetito de enpeesçer, e los ojos son prinçipes
 en los sesos para enpeesçer, la cobdiçia de los ojos es
 llamada señora. E de esto se departe mas manifiestamente,
 que cosa de deleyte e que cosa de cortesia se faga por los
 sesos; que la voluntad sigue las cosas fermosas e cantables,
 bien paresçientes e sabridas e ligeras; mas la cortesia es
 contraria aun estas cosas por razon de tenptar, non por auer
 tristeza, mas por cobdiçia(r) de probar e de enpeesçer. Ca
 que deleyte es veer en el cuerpo muerto lo que temas; e
 enpero sy yaze en algun logar, corren por que se
 entristezcan e se enamarellezcan. E aun temen que non lo
 vean en suen[n]os, asy commo si alguno aya costreñido a
 ellos velantes veer, o aya amonestado otra forma de
 fermosura. Asi en los otros sesos, los quales seguir es
 luenga cosa. Desta enfermedat de cobdiçia en los
 acatamientos son dados cada vnos miraglos. De aqui salen a
 pesquirir las cosas ascondi[d]as de la natura, la qual ha
 obrado syn nos, las quales cosas saber non aprouecha nada, e
 los omnes non cobdiçian sy non saber. E aun de aqui, si es

[ 257 ]
 demandada alguna cosa por artes magicas, por
 manera de la (su) mala sçiençia. E aun de aqui es temptado
 dios en esa rreligion, quando son demandados signos e
 señales, non para alguna salud, mas deseada para prueua
 sola. Por çierto ya non me rroban los palaçios, nin cobdiçio
 saber los traspasamientos de las estrellas. Enpero quien
 contaria, [en] que muchas cosas menudas se decorra cada dia
 el nuestro cuydado? Quantas vegadas por maldat fazemos commo
 sofrimos primeramente a los que rrecuentan, desende
 contrariamos de buena uoluntad. Ya non ca(n)to al can
 corriente en pos la liebre, commo sea en seguro; mas sy yo
 pase por ventura en el canpo, buelue me por ventura de algun 
 gran pensamiento e tornalo a sy aquella caça, non
 costriñiendo desuiar por graueza del cuerpo, mas per
 apartamiento del coraçon. E si demostrada a mi la enfermedad
 non la tires ayna, o desa vision por algund pensamiento
 leuantarme contra ti, o menospreçiar lo e pasar, [***]. Que
 cosa es, que quando yo esto en mi casa, muchas vegadas la
 aran[n]a que toma las moscas con sus rredes me faze tener
 mientes? O por que son las animalias pequeñas, por tanto non
 se faze esa misma cosa? Non me dando a alabar a ti criador
 marauilloso e ordenador de todas las cosas, mas non cobdiçio
 ser dende atento. Vna cosa es leuantarse ayna, otra cosa non
 caer. E commo el nuestro coraçon sea conçebido destas cosas
 e para muchas vanidades, e aun de aqui muchas vegadas son
 rronpidas las nuestras

[ 258 ]
 oraçiones e son turbadas,
 e ante el tu acatamiento mientra lançamos a las tus orejas
 la boz del coraçon, non se donde se taja tan gran cosa
 trabucandose (que) los mint[i]rosos.

 Capitulo CXIIIIo. del vano deseo del otorgamiento e de la
 alabança.
 Agora que cosa, señor, que te enseñoreas solo syn figura, ca
 tu solo eres verdadero señor, el qual non as señor, por
 ventura es de mi esta manera de tentaçion en esta vida?
 Querer ser temido e amado de los om[n]es non por otra cosa,
 mas por que dende sea gozo, lo que non es gozo, mesquina
 vida e fediente es (la) alabança. De aqui se faze por mayor
 parte o non te amar o non te temer castamente. E por tanto
 contrarias a los soberuios, e a los homilles das graçia. Asi
 que, por que a nos es menester ser amado e temi(en)do de los
 omnes por algunos ofiçios de la conpañia humanal, apresurase
 el enemigo de la nuestra verdadera bienandança, derramando
 en cada logar lazos, deziendo: dios te salue, dios te salue,
 por que mientre cogemos cobdiçiosamente, seamos tenudos non
 sabiamente, e tirando el nuestro gozo de la tu verdat,
 pongamos lo en el (nuestro) engenio de los omnes, e conuenga
 a nos ser amados non por ti, mas por ti. Carrera mala e
 torçida [de] semejar a ti. Otro sy el que quiere ser alabado 
 de los omnes denostando lo tu, nin seria defendido dapñando
 lo tu. E quando non es alabado el pecador en los deseos de
 la su alma, [mas] es alabado el omne por algund bien que le
 diste, e el mas se goza ser

[ 259 ]
 alabado, (e) que (a)
 auer aquel don, donde es alabado; aun este es alabado tu
 denostandolo, e mejor es ya (a) aquel que alabo, que el que
 asi es alabado; ca a aquel plogole en el omne el don de
 dios, e a este mas le plogo el don del omne que de dios.
 Señor, somos conptados asi cada dia. La nuestra humanal
 lengua es fornaz de cada dia. Ca qual quier poderio que es a
 mi en las otras maneras de tentaçiones de escodriñar me, en
 esto fascas non es ninguna. Ca veo que aya yo auido de los
 deleytes de la carne e de la cortesia vazia de conosçer
 poder rrefrenar el mi coraçon, quando carezco destas cosas,
 o por voluntad [o] quando son menos de mi. Ca estonçe me
 pregunto, quanto sea a mi menos triste o mas non auer. E por
 que carezcamos de ala(n)bança e en aquello nos prouamos que
 podamos, por ventura es mal [de] beuir e tan perdidamente e
 vanamente, que non nos aya conosçido ninguno, que non
 desatestemonie(n)? Qual puede ser dicha mayor locura? E si
 la alabança suele e deue ser conpan[n]era de buena vida e de
 buenas obras, (e) non conuiene desanparar la conpañia ni[n]
 esa buena vida. E non siento syn que pueda ser o ssanamente
 o enfermamente, sy non quando fuere de menos.

 Capitulo CXV. aun del deseo de la alabança.
 Ahe, o uerdat, en ti veo non me conuenir mouer me por mis
 alabanças, mas por prouecho del çercano; e non se si sea
 asi. Ruego te, mi dios, demuestrame a mi a mi mismo, por que
 confiese a los mis hermanos oradores por mi lo que fallare
 yo en mi llagado. Entre[tanto] mi pregunte yo mas
 delegentemente. Si mueuo en las mis ala-

[ 260 ]
 banças el prouecho del çercano, por que so
 mouido menos, si alguno otro sea denostado non
 derechureramente, que sy yo, commo el vno e el otro denuesto
 sea alançado delante mi por vna misma maldat? O por ventura
 non se estas cosas? Aun nin finca aquello, que non faga
 verdat delante ti en el mi coraçon e en la mi lengua e
 engan[n]are a mi mismo? Señor, esta lucura faz la lueñe de
 mi, que la mi boca non sea a mi olio del pecador para
 enpringar la mi cabeça. E yo so menguado e pobre e mejor
 desplaziendo a mi en gimimiento ascondido e buscante la tu
 misericordia, fasta que se farte la mi mengua e se acabe
 fasta en paz, la qual non sabe el ojo del maldeziente. E el
 sermon saliente de la boca e los fechos que se manifiestan a
 los omnes an tentaçion muy periglosa del amor de alabança el
 qual para vn sobrepujamiento priuado tira vnas ayudas
 mendigantes; e aun tienpta quando es rrepreendido de mi en
 mi; e muchas vegadas el omne se gloria mas vanamente de ese
 menospreçiamiento de la vana gloria; [e aun ***] ca non la
 menospreçia quando se gloria. E aun de dentro ay otro mal en
 ese linage de la vana gloria, por el qual se demuestran los
 que plazen a si de si, maguer que a los otros o non plegan o
 desplegan nin deseen plazer a los otros. E mas plaziendo a
 si mucho desplazen a ti, non tan solamente de los non bienes
 commo de bienes, mas aun de los tus bienes commo de suyos, o
 aun commo de la tu graçia non (tan solamente) gozando se
 conpañablemente, mas auiendo

[ 261 ]
 la enbidia a los
 otros. En todos estos periglos, señor, mas siento las mis
 llagas ser sanadas de ti, que non a mi ser dadas.

 Capitulo CXVI. de la contenplaçion de la verdadera luz e
 del benefiçio de la encarnaçion.
 Tu eres luz fincante, al qual demandaua consejo de todas las
 cosas si fuesen o que fuesen e a que gran carga fuesen a
 dar; e oya al enseñante e mandante. E muchas vegadas fago
 esto; e quanto puedo ser afloxado de los fazimientos de
 menester, fuyo a aquel deleyte. E en todas estas cosas que
 corro demandando a ti consejo, non fallo logar seguro a la
 mi alma, sy non en ti, (e) al qual se cogian las mis cosas
 derramadas, nin non se parta de ti ninguna cosa de mi. E
 algunas vegadas entremetes me en talante mucho non usado
 ençerrado non se a que dulçedunbre, la qual sy sea acabada
 en mi, non se que cosa sera la qual non sera en esta vida.
 Mas cayo en esto por cargas pesadas, e so asorbido por las
 cosas acostunbradas, e so tenido e mucho lloro, mas mucho so
 tenido. En tanto es digna la carga de costu[n]bre. Puedo
 estar aqui e non quiero, e quiero alli e non puedo; mesquino
 en el vno e en el otro logar. E por tanto pense las
 flaquezas de los mis pecados en cobdiçia de tres maneras, e
 [*] la tu diestra a mi salut. Ca vi la tu claridat por
 coraçon firme, e ferido dixe: quien puede alla? echado so de
 la cara de los tus ojos. Tu eres verdat mayoral sobre todas
 cosas; mas yo por la mi auereza non te quise rresçibir, mas
 quise contigo posedir la mentira; commo ninguno

[ 262 ]
 non
 quiere asi dezir la cosa falsa, que non sepa el que cosa sea
 la verdat. Asi que perdi te, por que non deñas ser posiydo
 con mentira. Pues asy es, a quien fallaria que me ayuntase a
 ti? Conuenio el mediador entre ti e los omnes (por) que
 ouiese alguna cosa semejable a ti e alguna semejable a los
 omnes; por que seyendo en lo vno e en lo al semejable a los
 omnes, non fuese lleno de dios, o en lo vno e en lo al
 semejable a dios, non fuese desemejable a los omnes, e asi
 non fuese medi[a]dor. Este es al qual demostraste a los
 omnes por la tu misericordia poridadera e lo enbiaste, por
 que por su ensienplo apreendiesen la humillad. Esta entre
 los pecadores mortales e ti non mortal paresçio derechurera
 cosa: mortal con los omnes e derechurero con dios. E por que
 el salario de la justiçia es la vida e la paz, por la
 justiçia ayuntada a dios (e) vaziase la muerte justificadera
 de los malos, la qual (non) quiso auer comun con ellos. Este
 es demostrado a los santos antiguos, por que ellos asi
 fuesen saluos por la fe de la su pasion auinidera, commo nos
 por la fe de la pasada. Commo nos amaste, buen padre, el
 qual non perdoneste a tu fijo vnigenito, mas por nos diste
 lo a los malos. Por nos es fecho a ti vençedor e sacrifiçio,
 por nos a ti sacrifiçio e saçerdote, e por tanto saçerdote,
 por que (façiendo) sacrifiçio, [façiendo] tres fijos de los
 sieruos, nasçiendo de ti e syendo a nos. Por meresçimiento
 he esperança firme en este, ca sanaras por el todas las mis
 flaquezas, el qual see a la tu diestra e ruega a ti por nos;
 en otra manera desesperaria yo. Ca muchas e grandes son
 aquellas flaquezas, mas mayor es la tu medeçina. Pudiemos
 asmar que la tu palabra fuese apartada del ayuntamiento del
 omne e desesperar de nos, sy non se feziese carne e morase
 en nos. Este vno tuyo, en el qual son ascondidos todos

[ 263 ]
 los tesoros de sabiduria e de sçiençia, me
 rredemio por la su sangre. Non caloñen los soberuios; ca
 pienso el mi preçio e tomolo e beuolo e delo, e yo pobre
 cobdiçio ser farto del entre aquellos que comen e se fartan,
 e alaban a dios los que lo buscan.

 Capitulo çiento e diez e siete. que el amor ordenado es
 carrera para la bienandança.
 (To)todos queremos beuir bienau[e]ntoradamente. E non es
 aquel bienauentorado, el que non a lo que ama, qual quier
 que sea, [nin] el que ha lo que ama, si sea enpeesçible, nin
 el que [non] ama lo que es de amar, commo sea muy bueno. Ca
 el que dessea lo que non puede ganar, atormientase; e el que
 gana lo que non deuiera ganar, engañase; e el que non desea
 lo que deuiera ganar, es enfermo. Pues asi es, finca lo
 quarto, do pueda ser fallada la vida bienauentorada, commo
 aquello que es conuenible del omne, es amado e es auido.
 Pues asi es, que cosa es conuinible del omne? deue(r) ser
 tal, que la non pierda por fuerça. Çierto la virtud faze la
 alma muy buena. E syn dubda alguna cosa sige la alma, por
 que aya virtud. Pues asy es, esto sera o esa alma o la
 virtud o otra alguna cosa. Sigue alguna cosa loca, commo a
 sy misma, ca loca es ante de la virtud ganada; e si sigue la
 loca, ha esa misma lucura, la qual esquiua. E [si] sigue la
 virtud, commo sigue lo que non es, o commo cobdiçia auer lo
 que a? Pues asi es, o la virtud es syn alma, o la alma sigue
 alguna otra cosa, que sea poderosa de uirtud e de sabiduria.
 E esto o sera omne

[ 264 ]
 sabidor o dios. Mas ya dicho
 es deuer ser tal cosa, la qual non podamos perder la
 forçada. E quien dubda, el omne sabio poder ser tirado a
 nos, si cuydaremos el seguir asaz? Pues asi es, finca dios;
 al qual si siguimos, bien, si lo auemos, biuimos
 bienauentoradamiente. Mas commo siguimos lo que non veemos,
 o commo veemos los que somos non sabios? Ca en que la
 voluntad sea cubierta con nube de lucura, pueda o se
 esfuerçe tomar aquella luz? Fasta aqui pudo ser aduzida la
 rrazon; ca trabajaua non mas çierta por verdat, mas mas
 segura por costunbre, en las cosas humanales. E despues que
 vino a las cosas diuinales, tornose e non pudo catar;
 palpita, escalientase, boçeja por amor, açotase por luz de
 uerdat, e tornase a la familiaridat de las sus tiniebras,
 non por escogimiento, mas por cansamiento. La qual es aqui a
 temer, que non conçiba aqui la alma mayor flaqueza, si ella
 cansada non ha (non ha) folgança. Pues asy es, venga por
 despensaçion diuinal contra nos cobdiçiantes foyr a las
 cosas tenebrosas aquella escureldad de la auctoridat e
 falague por vozes marauillosas de las cosas e asi commo por
 señales de los libros e tenpramientos e sonbras de verdat.
 Asi que guardados por fe los mandamientos de la verdadera
 rreligion, non desanparemos la carrera, la qual guarnesçio a
 nos dios por apartamiento de los patriarchas e por
 ligamiento de la ley e por adiuinamiento de los prophetas e
 por sacramento del omne tomado e por testimonio de los
 apostoles e por sangre de los martires e por ocupamiento de
 las gentes; e sometamos las nuestras rrazonçiellas a las
 fablas diuinales. Pues asy es, oyamos que fin de bienes nos
 [pre]scribas, Jesu Christo; nin es dubda, que

[ 265 ]
 sea
 este el fin, por el qual nos mandas andar por soberano amor;
 dize: amaras al tu señor dios de todo tu coraçon e de toda
 tu alma e de [toda] tu voluntad. Querria veer que pudiese
 ser mas. Que dize a estas cosas sant Paulo? Dize, que a los
 que aman a dios, todas las cosas acuerdan en bien. E aun
 diga la manera de amança; dize: quien nos apartara de la
 caridat de Jesu Christo? a ti la mi alma e ç. Pues asi es,
 la amança torna en dios, por la qual el omne desea non
 conponer se a el, mas someterse. E la qual cosa quanto la
 feziere mas a priesa, tanto sera mas bienauentorado e mas
 alto, e el siendo señor seremos libres. E sera fecho por la
 caridat, que nos conformemos a el, e çircunçidados deste
 mundo non seamos confondidos con estas cosas, que deuen ser
 somitidas a nos.

 Capitulo CXVIIIo. que la virtud non es otra cosa si non
 amor soberano de dios.
 A la fin, si la virtud nos aduze a la vida bienauentorada,
 non aya yo afirmado la uirtud ser otra cosa si non soberano
 amor de dios. Ca aquello que es dicho uirtud de quatro
 partes, es dicha de vn fazimiento desuariado de ese amor. Ca
 el atenpramiento es amor entero dantese a aquello que es
 amado; la fortaleza es amor sofriente rrafaz todas las cosas
 por aquello que es amado; la justiçia es amor seruiente al
 solo amado e por tanto enseñoreantese derechureramente; la
 sabiduria amor escogiente sabideramente aquellas cosas, por
 las quales es ayudada, de aquellas, por las quales es
 enbargada. Mas este amor non dexiemos ser de cada vno, mas
 de dios, que quier dezir del soberano

[ 266 ]
 bien, de
 [la] soberana sabiduria e de [la] soberana concordia. Ca la
 caridat es sinple e pura, la qual es inspirada del spiritu
 santo e aduze al fijo, por el qual es conosçido el padre.
 Pues asi es, todo ofiçio de tenprança es despojar el omne
 viejo e ser rrenouado en dios, que quier dezir, menospreçiar
 todos los deleytes corporales e la alabança del pueblo e dar
 todo el amor a las cosas diuinales; por que non se someta el
 omne por los pecados a aquellas cosas, las quales por los
 fechos derechureramente son somitidas a el por la ley
 diuinal. Ca que es otra cosa ser escarnesçido e engañado por
 bienes falsos, que tu mismo amar cosas mas baxas,
 marauilladeras e deseaderas? Pues asi es, ha el varon 
 tenprante en estas cosas mortales rregla de la vida formada
 por el vno e por el otro testamento, por que de aquellas
 cosas ame ninguna e non cuyde ser a desear ninguna cosa por
 sy, mas tome quanto es asaz para el menester e ofiçios desta
 vida, por tenprança de usante e non por talante de amante. E
 de la fortaleza non son a dezir muchas cosas; ca aquel amor,
 del qual fablamos, al qual conuiene ser enflamado en dios
 por toda santidat, es llamado tenprado en non desear estas
 cosas e fuerte en perdiendo las. Mas entre todas estas
 cosas, que sson posedidas en esta vida, el cuerpo es muy
 graue ligamiento por leys muy derechureras de dios, por el
 pecado antiguo, del qual non ay ninguna cosa mas conosçida
 para predicar, nin ninguna cosa mas poridadera para
 entender. Pues asy es, este ligamiento por que non sea
 atormentado e trabajado, fiere al alma por espanto de dolor
 e de trabajo, e por que non sea tirado nin muerto, fiere al
 alma por espanto de muerte. Ca ama el la [por] fuerça de
 costunbre, e non entiendo, si use del bien e sabiamente, (e)
 la rresurresçion e [re]formaçion del ser somitida al su

[ 267 ]
 derecho sin ningund enbargo por obra e por ley
 diuinal. Mas commo lo aya tornado todo en dios por este
 amor, estas cosas [conosçidas] non tan solamente
 menospreçiara la muerte, mas aun desear la ha. Mas finca la
 contienda con gran dolor. Mas enpero non ay ninguna cosa tan
 dura e aun que sea de fierro, que non se ue(n)zca por el
 fuego de amor. Por el qual quando se rrobare la alma a dios,
 volara libre e marauilladera sobre toda cosa de carne con
 peñolas fermosas e muy enteras, por las quales se esfuerça
 el amor casto al abraçamiento de dios. E para ensienplo
 deuemos pensar, que fuertes son los amores del oro o de
 alabança o de las fenbras en deziendo por que aman, commo
 que el non sea llamado amor, mas mas conuiniblemente
 cobdiçia. En las quales paresçe, quanto sea el
 arrebatamiento del coraçon a aquellas cosas que ama (e)
 andante por corrimiento enclinado por quales quier
 vanidades, e es a nos en argumento, commo dauan ser [a]
 auantponer todas las cosas, que non desanparemos a dios, sy
 las cosas amadas abantpagan a el tantas que non desanparen.
 Por meresçimiento es a rremenbrar sant Job, en los dichos
 del qual asaz paresçe, en quanto se deuen tener estas cosas,
 las quales commo las quieren los omnes tener por sen[n]orio,
 (e) ellos son tenidos mas dellas por cobdiçia, e son fechos
 sieruos de las cosas mortales, (e) mientre desean non
 sabiamente ser del señor. Ca el perdidas todas las rriquezas
 muy ayna, touo el coraçon tan firme e fincado en dios, que
 asaz demostrase aquellas non ser grandes a el, mas el a
 ellas, e a el dios. Del qual coraçon sy podiesen ser los
 omnes del nuestro tienpo, (e) non con gran obra seriamos
 defendidos de la possesion dellos, por que fuesemos
 acabados. Ca mucho mas marauilla es, non llegar a estas
 cosas,

[ 268 ]
 maguer que las poseas, que non posidir
 las de todo. E conuiene a la justiçia, que sirua de buena
 voluntad al dios que ama, e gouierne todas las cosas
 somitidas en parte a si e en parte presuma someter las. Nin
 de [la] sabiduria non conuiene dezir mas alongadamente, a la
 qual pertenesçe la conosçençia de las cosas esquiuaderas e
 deseaderas, la qual sy mengue, non puede ser fecha ninguna
 cosa destas que son dichas. La vigilia destas cosas es, que
 non seamos engañados presuros(s)amente poco a poco por mal
 amonestamiento. Ca el que menospreçia las pocas cosas, dexa
 las muchas.

 Capitulo CXIX. de la amança departida.
 Que desputare mas de las costunbres? Sy dios es sobrano bien
 del omne, non es otra cosa al omne beuir bien, sy non amar a
 dios por todo coraçon e con toda alma e con toda voluntad,
 por el qual esta, (o) por que sea guardado en el el amor non
 corronpido, la qual cosa es de tenpramiento; e non se
 quebrante(n) por ningunos sinprouechos, la qual cosa es de
 fortaleza; e non sirua a otras ningunas cosas, la qual cosa
 es de justiçia; vele en departir las cosas, por que non
 rrobe el engaño, lo que es de sabiduria. Esta es [la] vna
 acabança del omne, por la qual sola se gana que use de
 uerdat; esto prueuase a nos por el vno e por el otro
 testamento. E non puede non amar a si mismo, que a dios ama,
 mas aun aquel solo se ama, el que ama a dios; ca faze
 sabideramente, por que

[ 269 ]
 use del soberano bien. E
 lo que fazes contigo, deues fazer con el çercano, e conuiene
 saber, que a ese mismo bien al qual tu mismo vas, lo lieues
 contigo. Ca aquel es vn bien, el qual non se faze angosto a
 todos los que uan contigo. De la qual amança del çercano
 nasçen ofiçios de [la] conpañia humanal, en los quales es
 graue non errar. Ca en dos maneras es pecado en el omne; en
 la vna, si sea dapñado, en la otra, si quando puede non es
 ayudado. E commo el omne sea alma rrazonable usante de
 cuerpo mortal; en parte faze bien al cuerpo e en parte al
 alma, el que ama al çercano. En parte al cuerpo, la
 medezina, e a la alma la desçiplina. Llamo medezina que
 quier que establesçe e defiende la salud del cuerpo, asi
 commo es el manjar, el beuer, e la cobertura, e el techo, e
 las tales cosas. Mas la desçiplina aquella que es medeçina
 (del) del alma, en dos cosas se parte(n), conuiene saber, en
 ayuntamiento e en enseñamiento. El ayuntamiento por miedo, e
 el enseñamiento acabase por amor, digo de aquel, al qual se
 acorre por desçiplina; ca el que acorre non a ninguna cosa
 destas, sy non amar. En estos dos testamentos el señor nos
 dio rregla de desçiplina; ca en el viejo mas vale el temor,
 e en el nueuo el amor; e y seruidunbre, e aqui es predigada
 de los apostoles libertad. Pues asi es, por meresçimiento, o
 eglesia catholica, non tan solamente predigas ser a onrrar
 puramente ese solo, el ganar del qual es vida
 bienauentorada, al qual solo la alma rrazonable allegando se
 non es mesquina, ençerrando todo lo que es fecho, lo que es
 sometido al tienpo, nin confondiendo lo que departe la
 eternidad e la verdat e la paz, nin apartando lo que ayunta
 la vna magestad: mas aun asi abraçando la caridat del
 çercano, por que de desuariadas enfermedades, por las quales
 enferman las almas por sus pecados, (e) rresplandesca
 delantre ti toda medeçina.


[ 270 ]
 
 Capitulo CXX. de las cosas vsaderas e amaderas. Sant
 Agustin en el libro de la dotrina christiana.
 Las cosas de las quales es a usar nos fazen bienauentorados.
 E somos ayudados destas, por las quales es a usar, yendo a
 la bienandança, e asi commo somos ayudados, por que podamos
 venir a aquellas, que nos fazen bienauentorados, e
 llega[r]nos a ellas. E nos que usamos, puestos entre las
 vnas e las otras, si quisieremos usar de aquellas, que
 deuemos vsar, enbargase el nuestro corrimiento, por que
 destas cosas, de las quales deuemos usar, ganaderas, o
 seamos detardados, o aun seamos reuocados, enbargados por el
 amor de las cosas mas baxas. Ca usar es llegarse a alguna 
 cosa por amor por si misma; e aun usar, lo que veniere en
 uso por ferir lo para ganar aquello que amas, enpero (a)si
 es de amar; ca el vso non conuinible mas es de nonbrar mal
 uso. Commo quando fablamos, que aquello que traemos en el
 coraçon se decorra en el coraçon del oyente por las
 (nuestras) orejas, (asi) el son que es palabra, el qual
 traemos en el coraçon, es llamado fabla, enpero non se torna
 en aquel son el nuestro pensamiento, mas fincando en sy
 entera toma forma de boz, por la qual se demuestra a las
 orejas sin ningu[n]d dapño del su mudamiento: asi la palabra
 de dios non mudada enpero fecha es carne, por que morase en
 nos.

[ 271 ]
 E asi commo el que amelezina a la llaga del
 cuerpo, le añade(n) vnas cosas contrarias, asi commo lo
 caliente a lo frio e lo humido a lo seco, e aun vnas cosas
 semejable[s], asi commo el trapo o a la llaga redonda
 [redondo] o a la luenga [luengo]: asi la sabiduria de dios
 guaresçiendo al omne dio a si misma para sanar, ella menge e
 ella medezina. Pues asi es, por que por la soberuia auia
 caydo el omne, dio la humildat para sanar lo. Somos
 engañados por arteria o por sabiduria de la serpiente; e
 somos librados por la beninidat de dios. Nos en la
 mortalidat mal usamos; Jesu Christo bien uso por mortalidat,
 por que visquiesemos. Siendo corronpido el coraçon de la
 fenbra, entro la enfermedat; por el coraçon entero de la
 fenbra salio la salud. E cosas semejables añadidas a las
 nuestras llagas asi commo cosas para atar, estas cosas son,
 que por la fenbra engañados, por la fenbra ganados, el omne
 libro los omnes e la mortal los mortales. E esta rregla de
 amança es establesçida diuinalmente: amaras a dios de todo
 tu coraçon e ç.; por que pongas en el todos los tus
 pensamientos e toda la vida e todo el entendimiento, del
 qual as estas cosas que das. Ca non dexo ninguna parte de la
 nuestra vida, la qual deua uagar e asi commo dar logar por
 que quiera usar de otra cosa; mas que quiero otra cosa que
 viniere a amar en el coraçon sea rrobada alla ado corre todo
 el rrebatamiento de amança. Pues asi es, qual quier que ama
 derechureramente al çercano, esto deue fazer y el, que aun
 el ame a dios de todo coraçon e de toda alma e de toda
 voluntad. Ca amandolo asi commo a si mismo, toda la su
 amança [d]el otro tan bien rrefiere en aquella amança de
 dios, la qual non sufre ser aduzido otro rrio

[ 272 ]
 fuera
 de si. E non deuen ser amadas todas las cosas, de las quales
 es a usar, mas aquellas solas, las quales o se rrefieren
 connusco a dios por vna conpañia, commo es el omne o el
 angel, o rreferidas a nos por benefiçio de dios han menester
 por nos, commo es el cuerpo. Ca los martires non amaron la
 maldat de los persiguientes los, de la qual enpero an usado
 para meresçer a dios. Pues asi es, commo son a amar quatro
 cosas, lo vno lo que esta sobre nos, lo al lo que somos nos,
 lo al lo que esta delantre nos, lo al lo que de yuso, de lo
 segundo e del quarto non eran a dar ningunos mandamientos.
 Ca quanto quier que [c]aya el omne de la verdat, fincale la
 amança de sy e del su cuerpo. Ca el coraçon fuydero de la
 lunbre non mudable criadera de todas las cosas, faze aquello
 que regne a si mismo e al su cuerpo. E cuyda que a ganado
 alguna gran cosa, si aun si podiere(n) ensen[n]or[e]ar a los
 conpañones, que quier dezir a los otros omnes. La qual cosa
 cobdiçiar es de todo en todo soberuia non sofrible, e
 apropiar a si asi commo debdo lo que es propio de dios. E lo
 que dizen muchos, ellos estar mal sin cuerpo, son engañados
 de todo en todo; ca non aborresçieron el su cuerpo, mas mas
 la carga e las corrupçiones del, e non quieren non auer
 ningund cuerpo, mas non corronpido e muy aparajado. Pues asi
 es, por que non era menester de mandado, que cada vno ame a
 sy e a su cuerpo, ca estas cosas amemos por firme ley de la
 natura, (e) la qual aun es dada en las bestias, fincaua que
 tomasemos mandamientos de aquello que esta sobre nos e de
 aquello que esta delantre nos. Onde dize: amaras al señor de
 todo tu coraçon e ç, e al çercano commo a ti mismo. En el
 qual logar si entiendas a ti todo, que quier dezir, el alma 
 e el cuerpo del çercano, non es dexada en estos dos mandados
 ninguna manera de

[ 273 ]
 las cosas de amar. Ca commo
 venga la amança de dios e paresca la su manera escripta, asy
 que las otras cosas se decorran en el, non es vista ser
 dicha ninguna cosa de la tu amança; mas quando es dicho: e a
 tu çercano commo a ti mismo, en vno la tu amança non es
 dexada de ti.

 Capitulo CXXI. de la orden de la amança.
 Aquel biue derechureramente e san[t]amente, el que es
 estimador entero de las cosas; e aquel es, el que a la
 amança ordenada, que non ame lo que [non] es a amar, o non
 ame lo que es a amar, por que ame mas lo que es menos de
 amar, o menos o mas lo que es a amar egualmente, o
 egualmente lo que es a amar menos o mas. Ca todo pecador en
 quanto pecador non es a amar, e todo omne en quanto omne es
 a amar por dios, e dios por si mismo. Aun otro omne es a
 amar mas que el nuestro cuerpo; ca por dios son a amar todas
 las cosas, e puede otro omne vsar connusco de dios, la qual
 cosa non puede el cuerpo. E todos los omnes son a amar
 egualmente, mas non puedes con todos aprouechar, a aquellos
 es a consejar mayormente, los quales son ayuntados a ti asi
 commo por vna suerte por maneras de los logares e tienpos e
 de otras quales quier cosas. E aun amamos los nuestros
 enemigos, ca non tenemos que nos puedan tirar lo que amamos,
 mas ante auemos merçed dellos, ca tanto mas nos
 aborresçieron, quanto son apartados de aquel que amamos; al
 qual si fueren conuertidos, e a

[ 274 ]
 el asi commo a
 bienauentorado e a nos menester es que amen asi commo a
 conpañones de tanto bien. E si a alguno es a dar o del qual
 es a dar a nos el ofiçio de misericordia, derechureramente
 es dicho çercano, commo se prueua de la semejança del señor
 en el euangelio, do enseño non ser çercano sy non aquel que
 estudo misericordioso para guaresçer e rrecrear al llagado.
 De la qual cosa se sigue, que aun aquel del qual deue esto
 ser dado a nos entrecanbiadamente, sea nuestro çercano. Ca
 el nonbre del çercano para alguna cosa es; ca non puede
 ninguno ser çercano sy non al çercano. Manifiesta cosa es
 por este mandado, por el qual somos mandados amar al
 çercano, ser contenidos aun los angeles santos, de los
 quales son dados a nos grandes ofiçios de misericordia. E
 aun ama nos dios asi commo usante. Mas non usa asi commo
 nos; ca nos las cosas de las quales usamos rreferimos las a
 esto, por que usemos de la bondat de dios; e dios para su
 bondat e nuestro prouecho. E dize: yo so carrera e verdat e
 vida: por mi es venido, e a mi es venido, e en mi es
 fincado. E commo es venido a dios, aun es venido al padre;
 ca el que es egual, conosçese por [el] egual, amesorando nos
 e ayuntando(s) al espiritu santo, por el qual podamos fincar
 en soberano bien. (E) de la qual cosa se entiende, que non
 nos deua tener ninguna cosa en la carrera, quando nin ese
 señor, en quanto deño ser nuestra carrera, nos quiso tener,
 mas pasar, por que por las cosas tenporales, maguer
 rresçibidas del e fechas por la nuestra salud, non ay[a]mos
 enfermamente, mas ante por ellas corramos alegremente, por
 que merezcamos venir a ese que libro la nuestra natura de
 las cosas tenporales e la asento a la diestra del padre.


[ 275 ]
 
 Capitulo CXXII. que la fin de toda la escriptura es
 caridat del puro coraçon.
 Pues asi [es], de todas las cosas que dichas son, esta es
 soberana, que entendamos la fermusura e la fin de todas las
 escripturas diuinales ser amança de la cosa que es a usar e
 de la cosa que puede usar connusco de aquella cosa; ca por
 que se ame cada vno, non es menester de (de)mandado. Pues
 asi es, qual quier que es visto a el auer entendido las
 escripturas diuinales o qual quier parte dellas, asi que por
 eso (el)entendemiento non edifique doble caridat, conuiene
 saber de dios e del çercano, aun non entendio. Mas qual
 quier que tomare dende tal sentençia, la qual sea
 aprouechable a esta caridat edeficadera, enpero non dexiere
 esto que aquel al qual leyo es provado auer sentido de aquel
 logar, non se engaña malamente nin miente de todo; mas asi
 se engaña, commo sy alguno desanparando la carrera por
 error, vaya por el canpo a aquel logar, ado g[u]ia aquella
 carrera. Enpero es de castigar, (e) que por costunbre de
 desuiar non sea costrin[n]ido yr en trauieso o en el
 contrario. Ca deziendo locamente que consentio aquel al qual
 leyo, muchas vegadas viene en otras cosas, las quales non
 pueda ayuntar a aquella sentençia, las quales si consiente
 ser verdaderas e çiertas, aquello non pueda ser verdat, que
 auia (con)sentido; e fazese en aquello non se en que manera,
 que amando la su sentençia començe ser mas denostador a la
 escriptura que a sy mismo. El qual mal si començare
 colgarse, tarstornarse a por el. Ca tienbla la fe, si
 tienbla la fe de las escripturas diuinales; e tenblando la
 fe, enflaquecese aun esa caridad; ca non puede

[ 276 ]
 ninguno
 amar lo que non cree; e sy cree e ama, faze bien viuiendo,
 que (se) espere aun aquello que ama ser auinidero. Asi que
 estas tres cosas son, por las quales trabaja toda prophecia
 e sçiençia: fe e esperança e caridat. Mas a la fe sucede la
 esperança, la qual veemos; e a la esperança la bienandança,
 a la qual vernemos; e aun la caridat acresçentarse ha mas
 yendo se estas cosas. Ca sy creyendo amamos lo que non
 veemos, quanto mas quando començaremos veer; e si esperando
 amemos aquello ado nunca viniemos, quanto mas quando
 venieremos? Ca entre las cosas tenporales e perdurables ha
 esta differençia, que lo tenporal mas es amado ante que sea
 auido, e es vil quando lo ouiere; ca non farta la alma, a la
 qual es siella la perdurança çierta e verdadera; e la cosa
 perdurable mas cobdiçiadamente es amada quando ganada que
 quando deseada; ca non es otorgado a ningund deseante asmar
 mas de aquello que es, por que se vilezca quando veniere
 menos; mas quanto podiere asmar qual quier veniente, mas
 [ha] de fallar depues veniendo. Asi que el omne esforçado
 por esperança e fe e caridat e rreteniendola firmemente, non
 ha menester de las escrituras, sy non en e[n]señar los
 otros. Por la qual razon commo cada vno aya conosçido la fin
 del mandado ser caridat, de puro coraçon e de buena
 concençia e de fe non quebrantada, e rreferir todo el
 entendemiento de las escripturas diuinales a estas tres,
 llegue seguro a tractar aquellos libros. E dize: de puro
 coraçon, que non sea amada ninguna cosa sy non aquello que
 es a amar. Añade la buena conçençia por la esperança; ca
 aquel non puede esperar, el que a mala conçençia. E por fe
 non enfiñida, (e) que quier dezir, sin mintira. Ca el que
 miente ha voluntad falsa de dezir; e por tanto fallamos
 muchos, los quales quieran mentir,

[ 277 ]
 e non
 ninguno, que quiera ser engan[n]ado. Pues asi es, commo el
 omne faga estas cosas sabiendo e sufra aquello non sabiendo,
 asaz paresçe en vna misma cosa ser mejor aquel que es
 engan[n]ado de aquel que miente; quando es mejor sofrir la
 maldat que fazer la, e todo aquel que miente faze mal; ca
 ninguno que miente non guarda en aquello que miente fe; ca
 esta quiere, que sienpre (que) al que es mentido aya fe, la
 qual enpero non guarda mentiendo le; e todo corronpedor de
 la fe es malo.

 Capitulo CXXIII. de la oscuridat e del entendimiento de
 las escripturas.
 E a estos que leen las escripturas diuinales, muchas vezes
 vnos escuros dichos los aduzen oscureldat muy espesa. La
 qual cosa non dubdo que sea prouisa diuinalmente para domar
 la soberuia por trabajo e tirar el entendimiento del enojo,
 al qual [las cosas] buscadas rrafez vilesçensele muchas
 vegadas. Mas non ha mucho cuydado, saber sy la terçera
 silaba sea dicha breue o luenga, el que por sus pecados
 demanda a dios que le perdone. Mas por tanto son dende mas
 denostados los omnes, por que son mas enfermos; e por tanto
 son mas enfermos, por que quieren ser vistos mas enseñados.
 (Ca) el non saber de las cosas faze las fablas figuradas mas
 (o) escuras, quando non sabemos las naturas o de las cosas
 que an alma o de las piedras o de las yeruas o de otras
 cosas, las quales muchas vegadas son puestas en las
 escripturas por grande alguna semejança. E aun el non saber
 de los cuentos faze non ser entendidas en ellas muchas cosas
 puestas figuradamente.
 

[ 278 ]
 
 Sant Agustin en el libro terçero. E que quier que en el señor
 diuinal non se puede rreferir propiamente nin a onistidat de
 las costunbres nin a uerdat de la fe; conosçe(r) ser
 figurada. La honestidat de las costunbres para amar a dios e
 al çercano, la verdat de la fe pertenesçe para conosçer a
 dios e al çercano. E a cada vno es en la conçençia la su
 esperança. E enclinado es el hu[ma]nal linage non a pensar
 los pecados de los momentos de la cobdiçia, mas mas de la su
 costunbre; de la qual cosa acaesçe, que si alguna cosa
 mandare la escriptura, que aborrezca de la costunbre de los
 oyentes, o que non aborresçe (e) culpare, asmen ser fabla
 figurada. Çierto non manda la escriptura si non caridat, non
 culpa sy non la cobdiçia; e en esa manera enforma las
 costunbres de los omnes. E non afirma sy non la fe catolica,
 por cosas pasadas e auinideras e presentes. El
 rrecontamiento de las cosas pasadas, (es) anunçiaçion de las
 auinideras, e demostramiento de las presentes. Mas todas
 estas cosas valen para criar esa caridad e esforçar la para
 vençer la cobdiçia e amatar la. E llamo caridad el
 mouimiento del coraçon para vsar de dios por el mismo e de
 sy e del çercano por dios; e la cobdiçia, mouimiento del
 coraçon para usar de si e del çercano e de qual quier cuerpo
 non por dios. E lo que faze la codiçia non demanda para
 corronper el coraçon e el su cuerpo, es llamado tormento; e
 lo que faze por que enpezca a otro, es dicho trayçion. E
 estas son las dos maneras de todos los pecados, mas los
 tormentos primeros son. Los quales commo esuanesçieren el
 coraçon e lo traxiere[n] a vna mengua, salta en trayçion,
 por las quales cosas sean tirados los enbargos de los
 tormentos o sean demandadas ayudas. E aun lo que faze la
 caridat que aproueche a si, es prouecho; e lo que faze que
 aproueche

[ 279 ]
 al çercano, es nonbrado bienfecho. E
 aqui va delante el prouecho; ca non puede ninguno aprouechar
 a otro de lo que non ha. E quanto mas se destruye el rregno
 de cobdiçia, tanto mas se acresçienta la caridad.

 Capitulo CXXIIIIo. de la bienfablança e de la sabiduria.
 Sant Agustin en el quarto libro.
 El que se decorre por fablança non sabidera, tanto mas es a
 esquiuar, quanto mas se delecta el oydor en estas cosas, que
 non es prouecho oyr las. E dize el omne la sabiduria tanto
 mas o menos, quanto mas o menos aprouecha en las
 escripturas. E non digo en leer las mucho e en comendar las
 a la memoria, mas en bien entender las e buscar
 diligentemente los sesos dellas. Ca son vnos que las leen e
 menospreçian las; leen por que las tengan e menospreçian por
 que las [non] entiendan. A los quales syn dubda son [a]
 abantponer los que tienen menos las palabras dellas, e con
 ojos del su coraçon veen el coraçon dellas. Mas mejor que
 los vnos nin los otros el que quando quiere las dize e las
 entiende commo conuiene. E que aprouecha la entereza de la
 fabla, la qual non sigue el entendemiento del oyente, commo
 non sea ninguna razon de fablar, si lo que fablamos non lo
 entienden por los quales lo fablamos por que lo entiendan?
 Noble señal es de los buenos engenios, en las palabras amar
 la verdat e non las palabras. Ca que aprouecha la llaue de
 oro, sy non puede abrir lo que queremos? E que enpeesçe la
 de madero, si esto puede? E el varon santo e bienfablado,
 quando dize buenas cosas e derechureras [e] santas, ca non
 deue dezir otras, faze quanto puede por que sea oydo con
 entendimiento e de

[ 280 ]
 buena voluntad e
 obedientemente; e esto poder, sy podiere e en quanto
 podiere, non dubde, mas por piadat de oraçiones que orador
 por poderio; por que orando por sy e por aquellos que ha de
 fablar, sea ante orador que dezidor. Asy que llegando ya esa
 ora, por que diga, ante que diga de la lengua, alçe al señor
 el alma fediente, por que salga lo que ha tomado, e derrame
 lo que auia enchido. La vida del deziente ha mayor carga,
 por que sea oydo obedientemente, quanto quier que diga
 grandes cosas. Ca el que dize sabiamente e bienfabladamente
 e biue malamente, enseña çierto muchos estudiosos de
 apreender, maguer que sea syn prouecho a la su alma. Por
 tanto son oydos aprouechablemente aun los que non fazen
 aprouechablemente; (e) por que estudian demandar las sus
 cosas, mas non osan enseñar las sus cosas. E asy aprouechan
 a muchos, enduziendo las quales cosas non fazen; mas a
 muchos aprouecharian faziendo las cosas que dize[n]. E asy
 escoja el dotor buena vida, por que aun non menospreçie la
 buena fama, mas prouea quanto puede buenas cosas dela[n]tre
 dios e los omnes, temiendo a el e aconsejando a estos. E aun
 en (aqu)el sermon mas quiera plazer por cosas que por
 palabras; nin asme ser dicho mejor, sy lo que se dize non
 sea mas verdat; nin el dotor sierua a la palabras, mas las
 palabras al dotor.


[ 281 ]
 
 Capitulo ciento e veynte çinco. del trabajo manual de los
 de la c[l]austra. Sant Agustin en el libro de la obra dellos
 monges.
 Dize: cata que las aues del çielo non sienbran, e ç. Pensad
 commo cresçen los lilios del canpo non labrados, e ç. Por
 estas palabras del euangelio muchos non solamente la pereza,
 mas aun crian el su maldezir, los quales non quieren obrar.
 E en aquello que dize el apostol: qui non quiere obrar, non
 coma: dize[n], deuemos tomar obras esp[i]rituales, las
 quales nos fazemos; leemos con los hermanos, oramos,
 fablamos les, consolamos los; e sy non feziesemos tales
 obras, periglosamente tomariamos criamientos spirituales del
 señor. Mas por que non conueniese a ninguno intrepetrar
 depues las dichas palabras por voluntad e non por caridad,
 el por su ensienplo enseño lo que mando. Dize: non comiemos
 de grado el pan de ninguno, mas en fanbre de dia e de noche,
 e ç. Mas los que dizen que catan a la leçion, (e) non fallan
 y lo que manda el apostol? Pues asy es, que maldat es esta,
 non querer creer a la leçion, mientra la quiere leer, e por
 que lo que es bueno sea leydo mas alongadamente, por tanto
 non querer fazer lo que se lee? Ca quien non sabe, tanto mas
 ayna aprouechar el que lee buenas cosas, quanto faze mas
 ayna lo que se lee? E si a alguno es a dar el sermon, e asy
 se enbarga que non pueda obrar de las manos, por ventura
 pueden todos en el monesterio esponer las leçiones diuinales
 a los cormanos venientes a ellos o desputar saludablemente
 de algunas quistiones? Pues asi es, quando non pueden esto
 todos, por que so este achaque quieren todos uagar? Maguer
 que si todos esto podiesen, deuerian fazer lo
 entrecanbiadamente, non tan solamente por que los otros non
 se enbargasen de las

[ 282 ]
 obras neçesarias, mas por
 que aun abasta que fable vno a los oyentes. Mas aun pueden
 cantar los cantares diuinales obrando aun de las manos, e
 consolar ese trabajo asi commo por solaz diuinal. E aquel es
 muy buen gouernamiento, que todas las cosas partidas por sus
 tienpos sean fechas por orden, por que enbueltas por
 enboluimientos turbulentos non turben al coraçon humanal. E
 si alguno demuestra enfermedad verdadera del cuerpo, por que
 non pueda trabajar, es a tratar humanalmente; mas el que da
 a entender falsa enfermedat e non puede ser vençido, es a
 dexar a dios.

 Capitulo çiento e vey[n]te seys. de aquellos que non
 quieren obrar por pereza o por maliçia.
 Vienen muchas vezes algunos a esta profesion de la
 seruidunbre de dios de condeçion seruil e de vida rrustical
 e de usamiento de rriquezas e de trabajo, e tanto mas
 bienauentoradamente, quanto sacados mas fuertemente. Los
 quales sy non sean rresçibidos, es graue pecado. Ca por
 tanto dios non escogio las cosas nobles del mundo, por que
 des[precie] aquellas cosas que non son asy commo aquellas
 que son. Pues asy es, los tales non se pueden escusar de la
 enfermedat del cuerpo, que non obren; vençense çierto por
 costunbre de la vida pasada; mas cubren se por sonbra de
 mala desçiplina, que del euangelio mal entendido piensen
 trastornar los mandamientos del apostol; verdaderamente son
 aues del çielo, mas alçandose en alto

[ 283 ]
 por
 soberuia, e feno del canpo, mas sentiendo carnalmente. E por
 ventura estos que [non] quieren obrar por las manos, [non]
 obrasen de todo por las lenguas. Mas estos que non obrando
 ninguna cosa carnalmente rremedan a las aues del çielo, por
 que quieren auer las manos vagarosas e auer logares para
 condesar e orreos por que condesen las cosas que toman del
 trabajo de los otros? E a la fin, por que muelen e cuezen?
 Ca esto non fazen las aues. Asi que aquellos, los quales
 pasauan syn esta conpañia la vida por trabajo de la carne,
 del cuento de los quales vienen muchos al monesterio, sy non
 quieren obrar, non coman. Ca por esto non son hum(a)yliados
 los rricos a piadat, nin los pobres non se alçan; nin
 conuiene en ninguna manera, que en aquella vida do los
 senadores se fazen trabajosos, (e) y se fagan rricos los
 vagarosos, e ado venien desanparadas las sus rriquezas los
 que fueron sen[n]ores dellas heredades, (e) y sean rrusticos
 delicados. Llamo en testigo al señor Jesu Christo en la mi
 alma, ca quanto atiene al mi prouecho, mucho mas querria por
 cada vnos dias en çiertas oras, quanto es establesçido en
 los monesterios bien tenprados, obrar alguna cosa por las
 manos e auer las [otras] oras libres para leer e orar o
 fazer alguna cosa de las letras diuinales, que non sofrir
 perp[l]exdades de gran rruydo de agenos pleytos, de los
 negoçios seglares, o de partir los judgando o avenir los
 rogando. E aun quien sofrira los omnes contumazes
 contrariantes a los amonestamientos saludables del apostol
 non ser sofridos asi commo mas enfermos, mas ser predicados
 asi commo mas santos, por que sean corronpidos los

[ 284 ]
 monesterios por dotrina mas sana e por piedra
 preçiosa onrrable e por la liçençia suelta del uagar e por
 falso no[n]bre de santidad? E aun qual cosa mas mala, que
 querer ser obedesçido de los menores, e non querer obedesçer
 a los mayores?

 Capitulo CXXVII. de la muerte de Sant Agustin obispo de
 Bona.
 En aquel tienpo los Vandalos astragan a Africa, acometiendo
 la en todas maneras. So este torbillino de tribulaçion murio
 sant Agustin al señor, en el mes XIIIo del çercamiento de la
 su çiubdat, e en el LXXIII año(s) de la su edad, e en el XL
 del su obispado. El qual tantas cosas escriuio, que non ay
 ninguno que los sus libros en todo el tienpo de la su vida
 non tan solamente escriuir los, mas aun non pueda leer los.
 
 De los sus fechos. La su çiudat fue çercada de los barbaros 
 por XIIII meses. Por que non auia tienpo de predicar,
 amonestaua a paz los obispos e los otros, que estonçe
 fuxieran por ventura a la çibdat, orando cada dia al señor,
 que o librase la çibdat, o deñase llamar lo del sieglo. En
 el terçero mes tel criamiento echose en el lecho. Entre las
 otras cosas entre las quales guarnesçia el su salimiento,
 rrezaua cada dia llorando los siete salmos penetençiales; ca
 dezia que despues del bautismo rresçibido non conuenia nin
 aun a los christianos alabados salir del cuerpo syn digna e
 comunal penetençia. Este non solamente los clerigos, mas aun
 rresfrenaua los legos de todo juramento. E por la parleria e
 mal dezir, la qual suele mayormente abastar en los

[ 285 ]
 conuites, estos viesos fizo escreuir en la su
 mesa: qual quier que ama roer la vida de los que non estan
 presentes por dichos, sepa esta mesa non ser digna a el. E
 aun por esto e por el hedificamiento sienpre fazia leer a la
 mesa. Las sus vestiduras e los calçados e las cosas del
 lecho eran de comunal e tenprado abito, nin
 rresplandescientes nin mucho fermosas nin mucho
 menospreçiadas. E murio en el XIIIo mes del çercamiento de
 la su çiudat.

 Aqui dexa la estoria de fablar de sante Agustin, e
 comiença fablar de sant Grigorio papa e doctor de la santa
 eglesia. Capitulo CXXVIIIo. de los buenos comienços de sant
 Grigorio. Dize Sigiberto.
 En el XIX año del enperio de Justiniano cresçio Grigorio fijo
 de Gordiano senador de Rroma; el qual fundo VI monesterios
 en Çeçilia e el septeno en Roma, e fecho es en su casa de
 mayor de la çiudat monge, e cleresçio por sabiduria e
 dotrina e santidad.
 
 De los sus fechos. Ca este enseñado muy bien por estudios de
 las letras, aun en la su mançebia pensaua commo podiese
 seruir a dios fielmente en la religion. Mas mientre el
 alongase la conuersion, cuydando que era mejor que seruiese
 a dios en el abito seglar, començole cresçer el cuydado de
 las cosas seglares, en tanto que ya non tan solamente era
 tenido en el mundo por esperança, mas avn por voluntad. Onde
 despues que murieron su padre e su madre, partio todas las
 cosas a los pobres e entro en religion. E fizo siete abadias
 de lo suyo propio. E

[ 286 ]
 el que ante solia vestir de
 seda e de piedras preçiosas, despues fecho el pobre, seruia
 a los pobres en abito vil. E en el su monesterio cresçio a
 tanta perfeçion, que en el comienço de la su conuersion ya
 pudiese ser contado en cuenta de los acabados. E aun por
 tanto apretamiento atormento el su cuerpo, que cuydase morir
 cada dia por el estomago enfermo e por la tose muy fuerte.
 La fama de las virtudes del qual oyendola el papa Pelayo,
 sacolo del monesterio e ordeno lo en diacono.
 
 Dize Sygiberto. En ese mismo tienpo fecho es gran mouimiento
 de la tierra por X dias.

 Capitulo CXXIX. De Pelayo papa e de la legaçion de sant
 Grigorio en Costantinopla.
 Sigiberto. E en el año quarto de Tiberio enperador era papa
 de Rroma Pelayo el LXI. Este fue ordenado sin mandamiento
 del prinçipe, çercando los Lonbardos a Roma. Este mando el
 prefaçio de cada dia de los sacramentos ser a cantar a las
 misas tan solamente por IX prefaçios, segu[n]d la orden
 antigua de los Rromanos, conuiene saber, en la navidat del
 señor, en la apari(çi)çion, en la pascua, en la açension, en
 la çincuesma, de santa trinidat, de los apostoles, de santa
 cruz, del ayuno, de la quaresma. De este fue enbiado sant
 Grigorio a Costantinopla. E por amonestamiento de Leandro
 obispo de Yspalenes conpuso los Morales de Job. E y
 confondio en presençia del enperador Tiberio a Eut(h)ichio
 obispo de Costantinopla, el qual enseñaua mal de la
 resuresçion, el nuestro cuerpo auer a uenir en aquella
 gloria de la resuresçion non palpable, e mas [sotil] que los
 vientos nin el

[ 287 ]
 ayre. E aquel moriese de todo en
 todo depues de poco. E los cabudiellos de los Lonbardos
 acomitieron a Françia, e son entre sy quebrantados los
 Lonbardos por desuariada manera de lidiar. Hospiçio sieruo
 de dios claresçe en Françia, el qual aun auia antedicho el
 auinimiento de los Lonbardos. En ese tienpo Vinioco Brito
 veniendo de Bretania claresçe en Françia por santidad. Los
 lobos entrando a la çiudat de Burdel non temiendo a ninguno
 tragaron los canes.

 Capitulo C e XXX. de la legaçion deste mismo Grigorio en
 Inglatierra. De la vida de sant Grigorio.
 Commo vn dia viniesen los mercadores, e fuesen traydas muchas
 cosas a uender al mercado de Roma, e veniesen muchos de aca
 e de alla a conprar, e sant Grigorio commo pasase por el
 mercado, ante que fuese papa, e viese entre otras cosas
 moços puestos a uender blancos commo la leche e de cara
 onrrada e auientes los cabellos de muy noble color, los
 quales commo los catase, pregunto de que tierra fuesen
 traydos. E dexieron le, que de la ynsola de Bretania, e que
 todos de aquella tierra eran asy fermosos. E aun pregunto,
 si en aquella insola (si) fuesen christianos o paganos
 enbueltos en errores. E dicho le es, que eran paganos. E el
 sospirando de coraçon dixo: ahe que dolor, que el fazedor de
 las tiniebras posee los omnes de cara tan fermosa, e la
 gente agradable por tanta fermusura de la fruente trae la
 voluntad uazia de los gozos de dentro. E aun pregunto de
 cabo, que uocablo auian aquellas gentes. E respondieron le,
 que eran llamados

[ 288 ]
 Ingleses. E dixo el: bien, ca
 angilical an la cara, e a los tales conuiene ser herederos
 de los angeles. E dixo: que nonbre ha esa prouencia, de la
 qual son estos traydos? Respondieron le, que serian llamados
 Deyros, que quier dezir prouinçiales. E dixo el: bien
 Deyros, sacados de la yra e llamados de la misyricordia de
 dios. E dixo: commo es llamado el rey de aquella prouinçia?
 Respondieron le, que era llamado Elle. E el riendose por el
 nonbre dixo: conuiene en aquellas partes ser ca[n]tada la
 alabança de dios criador. E llego al papa e rrogolo que
 enbiase a la gente de los Yngleses en Bretania algunos 
 ministros de la palabra, por los quales se conuirtiese a
 Jesu Christo, e deziendo que estaua el aparajado para acabar
 esta obra, ayudando lo dios, e si plugiese enpero al papa. E
 el papa en comienço non gelo quiso otorgar, e a la fin por
 las sus pregarias afincadas consentio. El encobrio el
 negoçio a los çiudadanos; ca si lo sopiesen, non ouyeran
 otorgado en ninguna manera a aquel pleyto; e fuese quanto
 mas ayna pudo con la bendeçion apostolical.

 Capitulo CXXXI. de la rreuocaçion del yendo en el camino.
 Mas entre tanto sopolo el pueblo, e man a mano todos de vn
 coraçon, tan bien los çiudadanos commo los otros pueblos e
 todos quantos lo oyeron, venieron e partieron se en partes e
 dieron le grandes bozes espantables al papa Pelayo, commo
 fuese a la eglesia de sant Pedro, deziendo le: o apostoligo,
 que feziste? fiziste pesar a sant Pedro, e destruyste a
 Rroma; ca non tan señeramente enbieste a sant Grigorio, mas
 aun echastelo. E el papa

[ 289 ]
 mouido espantablemente
 por estas bozes e temiendo mucho, enbio mandado en pos el
 con gran presura e con entredicho que tornase a Roma quanto
 mas ayna podiese. Mas ante que los que fueron enbiados lo
 alcançasen, pasados ya tres dias, mientra el varon de dios
 Grigorio, segu[n]d es costunbre de los camineros, çerca de
 ora de sesta folgase con vnos sus conpañeros en vn canpo, e
 los otros estudiesen delantre el con sus cosas necesarias, e
 les leyese el, vino a el vna langosta e dio vn salto e poso
 en la carta que el leya. E veyendola sant Grigorio estar tan
 mansamente en el logar que posara, començo dezir a los
 conpañones e entrepetrar el nonbre de la langosta, deziendo:
 la langosta puede ser dicha, en el logar esta. E dixo mas:
 sabet, que non nos conuiene yr mas adelantre en el camino
 començado; enpero leuantad uos e aparajad las bestias, e
 andemos quanto podieremos. Mientre ellos fablasen entre sy,
 venieron los mandaderos del papa con sus cauallos sudando
 muy cansados, e luego con gran presura dieron le la letra
 que trayan; la qual despues que fue leyda, dixo: asy es,
 conpañones, commo lo auia dicho; retornar nos hemos a Roma
 muy a priesa. E entre tanto fizo se por tal manera, que
 despues que el fue papa, acabo la obra deseada
 alongadamente.

 Capitulo çiento e treynta e dos. de la pistilençia
 inguinaria, la qual acaesçio en Roma, e de la eleçion de
 sant Grigorio papa.
 Acaysçio en Roma, que el rio de Tibiriz asy pujo las
 rriberas, que leuo los muros de la çiudat e ocupo gran parte
 de la tierra e trastorno muchas cosas. E

[ 290 ]
 aun
 estonçe desçendieron al mar por medio del rio gran
 muchedunbre de serpientes con vn gran dragon, e echados son
 a la ribera afogados por las ondas saladas; del fedor de los
 quales se sigio gran llaga e muy mala, la qual llaman
 inguinaria; la qual fue tan grande, que aun mato al papa
 Pelayo, e muchas casas fincaron vazias en Rroma sacados los
 moradores. Mas por que la eglesia non podia estar syn
 rector, todo el pueblo escogio a sant Grigorio, maguer que
 lo el esquiuase mucho, e la su eleçion confirmola el
 enperador Mauriçio. Despues commo deuiese ser bendezido e la
 manziella desgastase al pueblo, fizo sermon al pueblo, que
 faziendo penetençia fiziesen ledania con proçesion e
 rrogasen a dios afincadamente, por que se tirase la
 pistelençia. E mientre rrogasen todos en vno con lagrimas,
 aquella enfermedat en tanto se encruelesçio, que murieron en
 vna ora LXXX omnes. Asi que acabando el sermon e quedando la
 tenpestad, quiso fuyr sant Grigorio, mas non podia; ca
 guardauan syenpre las puertas de la ciudat por el. Enpero
 gano de vnos mercaderos, que lo sacasen de la çiudat en vna
 cuba sobre vna carreta. E asi se escondio por tres dias,
 fasta que el pueblo de Roma lo fallo con ayunos e con
 oraçiones, en la terçera noche paresçiendo sobre el vna
 culuna de luz; en la qual colupna vio vn omne enparadado los
 angeles sobiendo e desçendiendo.


[ 291 ]
 
 Capitulo [C]XXXIII. de la legaçion de sant Agustin el
 menor en Ynglatierra e del conuertimiento de aquella gente.
 E en ese mismo año san Grigorio papa fizo lo que en otro
 tienpo auia descado fazer; ca enbio a Agustino el menor a
 Ynglatierra con otros a predicar.
 
 De los sus fechos. Asy que los sieruos de dios Mellito e
 Agustino iuan enbiados a esa insula con otros muchos monges
 temientes a dios. En poco tienpo conuirtieron a aquel rey,
 que moraua en la cabeça de la ynsula, con su pueblo. A los
 quales tanta graçia dio dios de fazer miraglos, que la
 palabra de la fe, la qual predicauan con boca, la
 confirmasen por fuerça de los signos. Onde acaesçio, que
 despues de pocos años (que) aun otros reys desa ynsola
 llegasen a la fe de Jesu Christo con aquellos que eran a
 ellos somitidos. De la conuersaçion de la qual gente e de
 las señales de los miraglos que se y fazian asy da
 testimonio sant Grigorio en los libros Morales, deziendo:
 Ahe la lengua de Bretania, la qual non sabia otra cosa sy
 non rroyr barbaro, ya començo dezir palabras ebraycas en las
 alabanças diuinales. Ahe el gran mar, enchido en otro
 tienpo, ya syerue echado a los pies de los santos, [e] los
 sus mouimientos barbaros, los quales non podieran domar con
 fierro los prinçipes tereñales, ligan los las bozes de los
 saçerdotes con palabras synples por el miedo diuinal; e el
 que non fiel non auia temido las conpañas de los lidiantes,
 ya agora fiel teme las (las) lenguas de los humilles. Ca por
 que entendidas las palabras çelestiales e claresçiendo se
 los miraglos es derramada a ella la virtud

[ 292 ]
 del
 conosçimiento diuinal, es rrefrenada por espanto desa misma
 deydad, por que tema fazer mal e cobdiçie con todos deseos
 venir a la grande perdurança. La qual cosa por que se
 feziese toda, asi lo otorgo la graçia de dios a sant
 Grigorio, que por meresçimiento deue ser llamado apostol de
 los pueblos de los Yngleses.
 
 Hugo en el VI libro. E auiendo ganado esta gente por el
 trabajo de los varones ante dichos, consagro (los en)
 arçobispos de Londonia e de Eboraz.

 Capitulo CXXXIIIIo. de las costunbres [e] de la
 conuersaçion de sant Grigorio papa.
 Asy que sant Grigorio pensando, que por tanto era
 establesçido de dios en papa, por que segund aquello de
 propheta arrancase la rayz de los pecados e plantase
 uirtudes, daño por descomonion todas las costunbres que vio
 que auian salido de nueuo contra el mandado del apostol. E
 saco de la su camara non tan solamente los jouençiellos, mas
 aun todos los seglares, e escogio a si consejeros familiares
 muy sabios de los clerigos o de los monges. El que caresçia
 de santidad e de sabiduria, non auia fiuza de estar delantre
 el. Luego que fue fecho papa, refuso todo nonbre
 vanaglorioso del uocablo oniuersal, e el fue el primero, que
 se nonbro en las sus letras sieruo de los sieruos. E usaua
 en pontificales de vistiduras medianeras para juyzio de la
 su homillad. E asy seruia a los pobres, que les aministraua
 en su tienpo (a) cada vnas maneras de manjares. De los
 quales pobres commo fallasen los

[ 293 ]
 vispiliones vno
 muerto en vna partida, sant Grigorio cuydando que auia
 peresçido por mengua, çeso por algunos dias rrepentiendose
 de la çelebraçion de las misas. Asi abaxaua la gloria del su
 apostola[d]go, que el angel del señor dixo de ese Grigorio a
 vn hermitanio, el qual tenia consigo vn per[r]illo para
 tirar el enojo: mayor delectaçion as en este perrillo, que
 Grigorio en todo el señorio de Roma. De tanta humillad fue,
 que commo aquel hermitaño perigrino encontrandolo sele
 quisiese echar en tierra, el desçindiendo del cauallo
 faziese egual a ese peregrino. E los pecados vna vez oydos
 non los dexaua sin examinar los. E vedo que non se ordenase
 en subdiacono, sy non promitiese continençia del casamiento;
 e non dexo ninguno ser mas alto, si non a aquel la castidad
 del qual fuese probada siendo subdiacono.

 Capitulo çiento e treynta e çinco. del miraglo del
 verdadero cuerpo de Jesu Christo demostrado por el.
 Era en Roma vna moger noble, madre de conpañas, la qual por
 estudio de rreligion e de deuoçion solia fazer oblaçiones e
 traer las a la eglesia el dia del domingo e ofresçer las al
 papa para graçia desa costunbre e familiaridat de la
 eglesia. La qual commo vn dia llegase por su orden de
 costu[n]bre a comulgar de mano del apostoligo, e le diese el
 papa a ella vn pedaço del cuer[p]o del señor, deziendo: el
 cuerpo de nuestro señor Jesu Christo aproueche a ti en
 rremision de todos los pecados e vida perdurable, e ella
 sonrrixose. La qual cosa veyendo el varon de dios, tirole
 atras la santa comonion e apartola sobre el altar (e
 guardolo) e diola (a

[ 294 ]
 ella) en guarda al diacono,
 fasta que comulgasen todos los fieles. E conplido el santo
 ministerio pregu[n]tola sant Grigorio deziendo: pues asi es,
 di que vino al tu coraçon, quando rreyste de la comunion? E
 dixo ella: conosçi aquella rraçonçiella avn auer seydo de
 aquella oblaçion, la qual yo fiz con mis manos e la ofresçi
 a ti. E estonçe el santo obispo de dios fizo sermon al
 pueblo, dende amonestolo, que rogasen al señor
 humillosamente, que por ar[r]eziar la fe de muchos
 demostrase a los ojos carnales, que non fialdad era la de
 aquella moger, que deuiese ver con ojos de la voluntad e
 catar con ojos de fe. E commo ouiesen orado el en vno con el
 pueblo e con esa moger, leuantose al altar, todos viendolo e
 baxandose por ver el miraglo çelestial, alço manifiestamente
 el corporal, e catando todo el pueblo e esa moger, fallo la
 parte del dedo pequeño ensangrentada de sangre, e dixo a la
 moger: aprende agora creer a la verdat e al que dize: el pan
 que yo do, mi carne es, e la mi sangre verdaderamente es
 beuer. Mas el nuestro basteçedor de la nuestra enfermedat
 por aquel poderio por el qual fizo todas las cosas de nada e
 fizo a si cuerpo de la carne de la sienpre uirgen obrando el
 spiritu santo, e el pan e el vino mezclado con agua,
 fincando en su semejança propia, tornolo por santificaçion
 [en] su carne e sangre para pregaria catolica, por nuestro
 rreparamiento. E dende mando que rogasen todos la piadad
 diuinal, por que en la primera forma rreformase el santo
 mi(ni)sterio, por que fuese podible a la moger tomar lo. La
 qual cosa fue fecha. Onde la dicha moger, aprouechando mucho
 en la santa rreligion e en la fe, consagrada fue por
 partiçipaçion del sacramento del señor. E todos los que lo
 vieran, cresçieron mas feruidamente por amor diuinal e por
 creer christiano.


[ 295 ]
 
 Capitulo CXXXVI. de las partes de los corporales, las
 quales enbio por reliquias, e de las quales salio la sangre.
 Vn noble e poderoso, commo ganase familiaridad de la siella
 apostolical, enbio con mandaderos presentes muy dignos a la
 siella obispal, demandando que le enbiasen las rreliquias de
 los apostoles e de los martires. Los quales resçibio
 onrrablemente el santo apostoligo e fizo los morar algunos 
 dias consigo, e çelebro misas non quedando por este negoçio
 segund la manera antigua en arremenbramiento de los santos
 apostoles, e por los çimiterios de los martires, e çercando
 arredor consagraua las rreliquias en onrra dellos, e auiendo
 sienpre consigo a los dichos mensajeros. E commo ouo acabado
 las çelebraçiones dellos, las rreliquias de los quales eran
 demandadas, partio en partes aquellos pan[n]os consagrados,
 sobre los quales auia çelebrado las santas cosas, e pusolas
 a cada vna parte en su buxeta, seellando las con su sello, e
 dio las a los mandadores, los quales se fueron tomada la
 bendeçion. Mas mientre fuesen por el camino, tomole vna
 lucura a aquel que era mayor entre los otros, e dixo a los
 conpañones, que en balde auian tomado tanto trabajo del
 camino, commo non sopiesen que cosa preçiosa leuasen a su
 señor. E quedandose cresçiendo la collaçion de las palabras,
 e por amonestamiento de los conpañones, quebrantaron los
 seellos de la dinidat apostolical, e abrieron las buxetas, e
 en cada vna fallaron partiziellas de paño. Luego con
 desdeñamiento tornaron se a Roma e fueron para el arçidiano,
 deziendole: por que el señor apostoligo abilto asi a nuestro
 señor, el qual auia esperado auer ganado del tan gran
 graçia, que asi lo quiso escarnesçer e poner a nos al su
 denuesto? Ca cuydauamos nos que leuauamos los huesos
 preçiosos de los apostoles e de los martires, asi commo
 conuiniera

[ 296 ]
 a tan gran varon commo nuestro señor
 es, e las cosas demandadas de la tan gran siella por tan
 luengo camino e tan graue, e dieron nos vnas partiziellas
 pequeñas de pan[n]o, asi com[m]o si entre nos non podiese
 ser fallada tal manera de paño. A los quales el arçidiano
 rrepreendio por denuesto tenprado, por que fizieron tamaño
 mal que corronpieron los sellos apostolicales, e amonestando
 los que se tornasen e que leuasen con onrra a su señor las
 cosas que auian tomado. Mas non queriendo creer en ninguna
 manera a los sus amonestamientos, (e) venieron fasta la
 presençia de sant Grigorio; e sabido el fecho, sufrio muy
 paçientemente la lucura dellos e mandoles estar presentes a
 las solinidades santas de las misas. Onde quando vino al
 logar del su sermon, amonesto al pueblo que onrrasen la
 grraçia de dios, que en aquella cosa deñase muy
 abiertamiente demonstrar asy el su poderio, por que los
 menos crientes e non sabidores puedan conosçer mas
 manifiestamente, que merezca la fe. E fecha la oraçion, tomo
 de aquel el cuchiello, el qual auia corronpido(s) los
 sellos, e tomo la vna parte de aquel paño e tajola por medio
 so el altar del cuerpo de san Pedro, de la qual luego corrio
 sangre e ensangrento toda aquella partiziella. Viendo los
 mensajeros e el pueblo el miraglo marauilladero, cayeron
 enclinados en tierra adorando al señor. E callando todos,
 dixo sant Grigorio: sabet, ermanos, que en la consagraçion
 del cuerpo e de la sangre del señor, quando eran ofresçidas
 por santificamiento de las rreliquias, en onrra de los
 apostoles e de los martires, sienpre entro en estos paños la
 sangre de aquellos, la qual es derramada por el su nonbre. E
 fueron edificados dende todos los que lo(s) vieron, e
 seelladas con de cabo las buxetas con su sello, dio a los
 legados los dones del su voto. E tornando se a su señor con
 gozo rrecontaronle esto por orden, el qual resçibio con
 reuerençia

[ 297 ]
 las cosas santas e puso las en logar
 onrrado, en el qual dios fizo miraglos mas a menudo que en
 la eglesia de sant Pedro.

 Capitulo çiento e treynta e siete. de en commo rogo sant
 Grigorio por el alma del enperador Trajano e de la pena que
 ouo por ello.
 El enperador de Roma Trajano apresurandose fuertemente para
 yr a vna batalla, vna biuda llorando parosele delantre e
 dixol: o enperador Agusto, ruego te que deñes vengar la
 sangre de mi fijo que fue muerto syn culpa. E commo sobiese
 en el cauallo para yr en la batalla, respondiole que quando
 tornase la vengaria. E la biuda dixo: si tu morieres en la
 batalla, quien me dara vengança? E el enperador dixo: aquel
 que despues de mi fuer[e] enperador. E dixo la biuda: e que
 aprouechara a ti, sy otro me feziere justiçia? E Trajano
 dixo: ninguna cosa. E la biuda dixo: pues non es mejor a ti,
 que me fagas justiçia e que rresçibas merçed por ello, que
 non que la dexes fazer a otro? Ca tu mi deudor eres, e
 segund fizieres la obra, asi resçibiras el galardon; que
 mala cosa es el señor non querer conplir aquello que es
 deuido de conplir; ca el tu suçesor por sy mismo sera tenudo
 de vengar las injurias a los quales fueren en su tienpo, e
 la justiçia agena non puede librar a ti. E estonçe el
 enperador mouido a piadad [de]sçendio del cauallo e
 personalmente essamino el fecho e consol[o] la biuda con
 digna satisfaçion. E gran tienpo despues de la muerte de
 Trajano, vn dia pasando sant Grigorio por aquel logar, ado
 estaua soterrado, acordose de la piadat

[ 298 ]
 e
 mansedu[n]bre de tal juez, e fuese para la eglesia de sant
 Pedro e alli lloro amargosamente e alongadamente por el
 pecado del, fasta que a el dormiendo le dixo vna boz
 diuinal, que era librado Trajano de la pena perdurable por
 las sus rogarias, mas que se guardase que de alli adelantre
 non orase por ninguno non fiel muerto. E cuenta Demaçeno en
 vn su sermon, que commo fiziese sant Grigorio oraçion por
 Trajano, oyo vna boz diuinal que dezia: oy la tu boz e do
 perdon a Trajano; de la qual cosa asi commo dize alli, es
 testimonio toda oriente e oçidente. E dizen que el angel
 añadio: por que rrogaste por el dañado, escoge de dos cosas
 qual quisieres; o seras atormentado dos dias en Purgatorio,
 o todo el tienpo de la tu vida seras en enfermedades e en
 dolores. E el escogio que queria mas todo el tienpo de la su
 vida auer estas enfermedades, que non ser atormentado dos
 dias en Purgatorio. Onde asi fue fecho, que dende adelantre
 o fiebre o podrage o alguna enfermedat sienpre sofrio, o
 dolores, e mas el dolor del estomago que lo atormentaua
 mucho. Onde el mismo dize en vna epistola: de tantos dolores
 e de tanta podagre so aprimiado, que esta mi vida me es a mi
 graue pena, que cada dia desfallesco en el dolor e espero e
 sospiro rremedio de muerte. E en otro logar dize: el mi
 dolor a las (de)uegadas es muelle por que biua, mas non tan
 muelle por que se parta, nin tan grande por que mate. Onde
 es que yo, que so cada dia en la muerte, [so cada dia] de la
 muerte enpuxado. Asi me enbeue la infecçion de los humores
 enpeesçibles, que el beuir me es pena e la muerte deseada
 espero, la qual sola creo ser rremedio a los mis gemidos.


[ 299 ]
 
 Capitulo CXXXVIIIo. de los libros que fizo sant Grigorio.
 El dicho papa sant Grigorio, ante que el fuese papa, fue
 tomado del papa Pelayo del monesterio para el ofiçio de la
 eglesia e fue ordenado de euang[e]lio; e el enbiado a
 Costantinopla e rrogado mucho de los hermanos e mayormente
 de Leandro arçobispo de Seuilla, el qual auia venido a
 Costantinopla (l)legado por pleitos de los Visigotos, mouido
 fue que feziese el libro de sant Job, enbuelto por muchos
 mi(ni)sterios; (e) el qual commo se a a entender segund la
 letra, e commo se a a rresfirir a los sacramentos de Jesu
 Christo e de la eglesia, e commo se a [a] adaptar a cada vn
 seno de los fieles, enseñolo el por razon marauillosa, por
 orden de XXXV libros; en los quales asi dixo de las virtudes
 e de los pecados, que non solamente sea visto esponer estas
 cosas por palabras solas, mas aun demostrar las por formas
 veybles en alguna manera. Onde non es dubda el auer auido la
 acabança de aquellas virtudes, el fecho de las quales asi
 pudo declarar lo tan afincadamente. E en [e]se tienpo en el
 qual fue alçado papa, mientre fuese repreendido de Johan
 obispo de la çiudat de Rrauenas, por que el varon tan idoneo
 quisiese furtarse desacordando del ofiçio pastoral, (e)
 mouido por esta razon conpuso el libro pastoral. En el qual
 paresçe manifiestamiente, qual deua ser tomado para
 rregimiento de la eglesia, e commo deuan beuir esos
 rrectores, e por qual descriçion enseñar cada vnas personas,
 e por quanta consideraçion deua[n] pensar cada dia en la su
 flaqueza. E aun conpuso XL omelias de los euangelios, las
 quales partio en dos libros por suerte egual. E aun fizo
 quatro libros de los dialogos, en los quales por rogaria de
 Pedro el suyo diacono cogio las

[ 300 ]
 virtudes de los
 santos, los quales podia conosçer o oyr ser mas claros en
 Ytalia, para ensienplo de los viuientes, que commo enseño en
 los libros de las sus esposiçiones, por quales virtudes
 sea(n) a trabajar, (e) asy aun demostra(r)se de los spiritus
 de los santos e de los miraglos de las virtudes la claridat
 dellos. E la primera e la postrimera parte de Ezechiel (e)
 demostro por XXII omelias, quales eran vistas mas escuras,
 (e) quanta luz touiesen dentro. E aun escriuio el varon 
 santo otras muchas cosas, e aun mu[ch]as epistolas. Por que
 es marauilla el auer podido conponer tantos volumenes, al
 qual todo el tienpo de la su mançebia atormentaua el dolor
 de las entrañas, e enflaquesçiese todas oras por la virtud
 quebrantada del estomago, e auia fiebres muy continuas, e
 cansaualo el cuydado continuo de ordenar las velas de la
 çiudat, por que non fuese tomada de los enemigos, e quemauan
 el su coraçon non quedando las contiendas de los fijos
 dichas a el de cada parte.

 Capitulo CXXXIX. del miraglo mostrado çerca el, mientre
 espuso la vision de Ezechiel.
 A la fin aprendiemos ser rrecontado despues de la su muerte
 del varon fiel e rreligioso e muy familiar a el fielmente,
 que commo intrepetrase la postrimera vision de Ezechiel, ese
 ministro forado el velo colgado entre el e aquel que
 escriuia el tractado, rrezando el por intreuallos, e catando
 el [por] auinimiento por el forado, vio vna paloma mas
 blanca que la nieue estante sobre la su cabeça, e que tenia
 puesto el rrostro alongadamente a

[ 301 ]
 la su oreja;
 la qual commo se tirase de la su boca, conmençaua fablar el
 papa e fazia enprimir la carta al notario con çera. E quando
 fablaua el organo del spiritu santo, allegaua el ojo con de
 cabo al forado, e el las manos alçadas al çielo en oraçion e
 los ojos, veya el rrostro de la paloma commo solia que lo
 ponia a la oreja del. La qual cosa conosçio a la fin el
 papa, rreuelando lo el spiritu santo, e fecho muy triste
 mandole por la autoridad apostolical, que en su vida non
 dexiese a ninguno el miraglo fecho en el. E el guardolo en
 puridat fasta que morio el santo saçerdote; e despues
 costriñido por la enbidia de vnos, que dezian mal del santo
 saçerdote, rreuelo asi auer visto todas estas cosas
 fielmente.

 Capitulo CXL. del libro de los Morales perdido e despues
 fallado por miraglo.
 Despues de la muerte de sant Esidro, el qual soçedio en el
 arçobispado de Seuilla a su hermano Leandro, perdieron se
 los libros de los Morales de sant Grigorio en Job, los
 quales auia fecho demandando ese Leandro, que non se
 fallauan en toda España. Despues de algunos años, en XIII
 ydos de Junio, Xindesinde rey de Spaña allego conçilio de
 XXX obispos en la çiudat de Toledo, e por consejo de todos
 enbio a Tajon obispo de Çaragoça, el qual era mas feruiente
 amador de la escriptura diuinal, a Rroma con sus epistolas
 por esos libros. El qual commo viese la su peteçion ser
 alongada de dia en dia del papa, asi commo si por la
 muchedunbre de los otros libros non

[ 302 ]
 podiesen ser
 fallados aquellos libros en el armario de la siella
 apostolical, a la fin demando e gano liçençia de velar vna
 noche en la eglesia de sant Pedro. En el qual logar commo
 rrogase a dios, que feziese el su camino bienandante, vio
 muchedunbre de varones onrrados entrar por las puertas e por
 orden de dos en dos llegarse al altar de sant Pedro. Asi que
 espantado commo non se osase mouer, vio dos de aquellos
 venir a el, de los quales el vno saludolo dulçemente e
 preguntole quien era e donde era e por que venia. El qual
 commo luego le contase la razon de la su venida, el estendio
 el dedo e dixol[e]: en aquel armario que vees estan esos
 libros que demandas. Estonçe el obispo fiando dixo: [***]
 ruegote, señor, que me digas quien eres, que fablas con migo
 tan dulçemente. E el dixo: yo so Grigorio, por los libros
 del qual sofriste trabajo de tanto camino. Dixo el obispo:
 muestrame, señor, rruego te, si es este el bienauentorado
 padre sant Agustin, los libros del qual sienpre los ame non
 menos a los tuyos. E el respondio: al sant Agustin, el muy
 esçelente varon del qual fablas, mas alto logar lo tiene que
 a nos. Esto dicho tornose luego a la conpaña con el conpañon
 que veniera con el. Despues desto vio el obispo, que todos
 inclinando las cabeças con gran reuerençia al altar de sant
 Pedro, que se tornaron a la puerta de la eglesia por esa
 misma orden que auian venido. E al otro dia reconto al papa
 todas las cosas que auia visto; asi que tomo los libros de
 los Mo-

[ 303 ]
 rales e tornose a Espania.
 Esta vision se falla en todos los libros morales ante del
 prolago por toda España.

 Capitulo CXLI. de las cosas sacadas de los libros ante
 dichos, e primero de la cura del rregimiento.
 Dize el auctor. Sin los libros de sant Grigorio nonbrados
 suso finca aun el comentario suyo sobre los Canticos de los
 canticos; e el libro de la contienda de las virtudes e de
 los pecados, al qual enpero muchos dizen que lo fizo sant
 Agustin e muchos que sant Grigorio; e aun el registro de
 Grigorio, que quier dezir, de las epistolas de las sus
 decretales, es departido por X libros, los quales contienen
 seys çientas e nouenta epistolas. E de todas estas cosas
 enxiriemos aqui por razon de breueza los pocos capitulos que
 se siguen.
 
 Sant Grigorio en el Pastoral en el libro primero. Mucho es a
 pensar, commo venga cada vno a la alteza de gouernamiento; e
 veniendo a estas cosas acostunbradamente, commo viua; e bien
 viuiendo, commo enseñe; e enseñando derechureramente, por
 quanto pensamiento conosca cada dia la su enfermedat; nin la
 humillad fuya al allegamiento, nin la dotrina desanpare a la
 vida, [nin] el mal asmar ensalçe a la dotrina. Non se
 presume ninguna arte ser ensen[n]ada, si primeramente non
 sea aprendida e fallada por pensamiento. Pues asi [es], por
 qual lucura se toma el maestradgo pastoral de los non
 sabios, quando por çierto la arte de las artes es
 rregimiento de las almas. E muchas vegadas el non saber de

[ 304 ]
 los pastores conuiene a los meresçimientos de
 los subjectos. Ca maguer que non ayan lunbre de sçiençia por
 su culpa, enpero (non) se faze en juyzio apretado, que por
 el non saber dellos aun aquellos que los siguen los
 denuesten. Onde escripto es: escurezcan se los ojos dellos
 que non vean, e ç. Ca siendo los ojos oscuresçidos,
 enclinase el espinazo; ca quando pierden la lunbre de la
 çiençia los que deuantandan, luego los que siguen se
 encoruan a traer cargas de pecados. E ay muchos que por
 cuydado artero escodriñan los mandados espirituales, mas las
 cosas que traspasan entendiendo, acoçean las viuiendo, e lo
 que pedrican por palabras, uan contra ello por costunbres.
 Onde se faze, que quando el pastor anda por los arboledos,
 que lo siga la grey a trabucamiento. De aqui se arrencura el
 señor por el profe(c)ta contra la çiençia menospreçiadera de
 los pastores, diziendo: quando beuieredes muy linpia agua, e
 ç. De aqui es dicho con de cabo de los saçerdotes: fechos
 son a la casa de Israel denuesto de maldat. Ca non enpeesçe
 en la eglesia ninguno mas, que el que faziendo mal ha nonbre
 o santidat de la orden. Ca a este pecante non presume
 ninguno rrepreender lo, e mucho se estiende la culpa en
 ensienplo, quando por la rreuerençia de la orden es onrrado
 el pecador. Muchas vegadas el cuydado tomado del
 gouernamiento trae a omne por diuersas cosas, e cada vno es
 fallado non egual a cada vnas cosas, mientre se departe a
 muchas cosas con voluntad confondida. Onde el sabio por ende
 amonesta deziendo: fijo, non sean los tus fechos en muchas
 cosas. Ca quando la voluntad se parte por diuersas cosas,
 non se coge lleneramente en la razon de cada vna obra. Ca
 quando es traydo de fuera por cuydado cuydadoso, vaziase de
 la firmeza del miedo de

[ 305 ]
 dentro; fazese cuydadosa
 en la dispusiçion de las cosas de fuera, e non sabidera de
 sy misma, sabe pensar muchas cosas, non sabiendo a si misma.
 E deziendo estas cosas non repreendemos el poderio, mas
 tiramos el poderio del coraçon del deseo della, por que cada
 vnos non acabados non osen tomar la alteza del
 gouernamiento, e los que estando en el llano tienblan, non
 pongan el pie en el logar trabucadero.

 Capitulo CXLII. de aquellos que por muchas rrazones
 rrefusan el ofiçio de pastor.
 E ay muchos, los quales entienden los dones muy grandes de
 virtudes e por usamiento de las otras cosas son ensalçados
 por grandes dones. Los quales (non es marauilla) ssy
 esquiuaron seyndo llamados tomar la alteza de los
 gouernamientos, muchas vezes quitan a si mismos esos dones,
 los quales non tan señeramente tomaron por sy, mas aun por
 los otros; e commo piensan las sus ganançias e non de los
 otros, priuanse de aquellos bienes, los quales desean auer
 priuados. De aqui dize el señor a sant Pedro: si me amas,
 pasce las mis ouejas. Pues asi es, si el cuydado de pasçer
 es testimonio de amança, qual quier que rresplandesçiendo
 por virtudes esquiua pasçer la grey de dios, es vençido non
 amar al pastor soberano. Ca por tanto es muerto Jesu Christo
 por todos, por que los que viuen ya non viuan a sy mismos,
 mas a aquel, el qual es muerto por ellos, e ç. De aqui dize
 Moysen, que el hermano tome la muger del hermano muerto sin
 fijos e engendre fijos a nonbre del ermano. E aun ay muchos,
 los quales, segund dexiemos, rrequiçidos

[ 306 ]
 por
 dones, mientre que se enardesçen de la sola contenplaçion,
 esquiuan obedesçer en la pedricaçion al prouecho de los
 çercanos. De la qual cosa sy sean judgados apretadamente,
 syn dubda son culpados de tantas cosas, por quantas podieron
 aprouechar veniendo en publico. Ca por qual voluntad aquel
 que puede aprouechar a los çercanos rresplandesçiendo,
 adelantra al prouecho de los çercanos la su poridat, quando
 ese vnigenito del soberano padre, por que aprouechase a
 muchos, salio del soberano padre al nuestro publico? E son
 muchos los quales de la su humillad fuyen, por que non sean
 adelantados a aquellos, de los quales se tienen por non
 eguales; la humillad de los quales por çierto sy es çercada
 de otras virtudes, estonçe es verdadera ante los ojos de
 dios, quando non es porfioso a esquiuar aquello que es
 mandado soentrar aprouechablemente.

 Capitulo çiento e quarenta e tres. commo sea a resçibir
 este ofiçio e commo sea a dexar.
 Pues asi es, quando [a] alguno es apuesta la alteza de
 gouernamiento, sy ya ante le dan dones, deue los fuyr de
 coraçon, e aun obedesçer por fuerça. Maguer que muchas
 vegadas se desea loablemente el ofiçio de pedricaçion, e a
 este son traydos muchos por fuerça loablemente. Ca Ysayas
 diose de grado al señor, que demandaua a quien enbiaria,
 diziendo: ahe me yo, enbiame. E es enbiado Jeremias, enpero
 dezia homillosamente, que non fuese el enbiado, deziendo: a,
 a, a, señor, e ç. E la boz demostro diuersas cosas del vno e
 del otro (por virtudes),

[ 307 ]
 mas non mano de diuersa
 fuente de amança. Ca Ysayas codiçiando aprouechar a los
 çercanos por la vida fazedera, desea el ofiçio de
 pedricaçion; e Jerimias por la vida contenplatiua
 codesçiando allegarse al señor, contradize que non deua ser
 enbiado a pedricar. Pues asi es, lo que el vno deseo
 loablemente, el otro lo temio loablemente; esto por que non
 perdiese fablando las ganançias de la contenplaçion
 callandia, e aquel por que non sentiese [*] daños de la obra
 estudiosa. Mas esto es a catar sotilmente en el vno e en el
 otro, ca aquel que lo esquiuo, non contrario lleneramente, e
 ese que quiso ser enbiado, primero se uio linpiado por la
 sentençia del altar, por que ninguno non ose rrequ[er]ir los
 santos ministerios non linpiado, o al que escogio la
 soberana graçia, non contradiga soberuiamente so semejança
 de humillad. Pues asi es, por que es graue cosa alguno 
 conosçer se alinpiado, es rrefusado el ofiçio de predicar
 mas seguramente; enpero non deue ser dexado malamente, commo
 para tomar lo es conosçida la voluntad soberana. E conplio
 Muysen (e conplio) lo vno e lo al por obra marauillosa, el
 qual [non] quiso ser mayoral a tanta muchedunbre, e
 obedescio. Pues asi es, de aqui cojan cada vnos trabucosos,
 con quanta culpa del deseo propio non temen ser adelantrados
 a los otros, si los santos varones temieron el ducado de los
 pueblos aun mandandolo dios. Moysen dubda amonestandolo el
 señor, e qual quier enfermo sospira por que aya carga de
 onrra; e el que es mucho costriñido para caer de las cosas
 propias, de buena voluntad somete el onbro a aprimir por
 cargas agenas.


[ 308 ]
 
 Capitulo çiento e quarenta e quatro. de los vanos
 argumentos de los codiçiosos.
 Muchas vegadas los que cobdiçian adelantarse, toman el
 strumento del sermon apostolical contra la su cobdiçia, por
 el qual dize: si alguno desea obispado, desea buena obra.
 Enpero el que alabo el deseo, torno luego en miedo lo que
 alabo, deziendo: conuiene al obispo ser non rreprehendible.
 E es a notar, que esto es aduzido (por que) en aquel tienpo
 [en el qual] qual quier que deuantandaua a los pueblos,
 primero era aduzido a los tormentos del martirio. Pues asy
 es, estonçe fue loable cosa demandar obispado, quando non
 era dubda, cada vno venir por el a los tormentos mas graues.
 Onde ese ofiçio del obispado es defenido por expresion de
 buena obra: qual quier que demanda obispado, demanda buena
 obra. Pues asy es, aquel non tan solamente non ama de todo
 en todo el santo ofiçio, mas non lo sabe, el que sospirando
 a alteza de gouernamiento, sin primero pensar lo, es farto
 por la subjecçion de los otros, (ca) es alegrado por propia
 alabança, alça el coraçon a onrra, alegrase por abastança de
 las cosas. Mas muchas vegadas aquellos que cobdiçian ganar
 el maestradgo pastoral, proponen muchas buenas obras en su
 coraçon, e maguer [que] deseen estas cosas por soberuia,
 enpero tractan que obraran grandes cosas, e es fecho que la
 intençion aprima otra cosa en los baxos, e demuestren otra
 cosa los pensamientos en el coraçon del tractante. Ca muchas
 vezes la voluntad miente a sy

[ 309 ]
 misma de si misma,
 e enfiñese amar de buena obra lo que non ama, e de la gloria
 del mundo non amar lo que ama. E quando començare vsar
 seglarmente del ofiçio del señorio auido, de buena voluntad
 oluida que quier que penso rreligiosamente. Pues asi es,
 piense cada vno que aya fecho quando era subdi(c)to, e ayna
 conosc[er]a sy siendo perlado puede fazer lo que auia
 propuesto fazer; ca non puede apreender la humillad en la
 alteza, el que puesto en enjurias non dexa ensoberueçer se.
 Non sabe fuyr la alabança quando la ha, el que apriso
 sospirar a ella quando non la auia. Pues asi es, de la vida
 ante fecha se falle cada vno, que la ymagen de pensamiento
 non se escarnezca en el deseo de la alteza. Maguer que
 muchas vegadas se pierde el uso de la buena obra en el tomar
 del gouernamiento, el qual era tenido en bienandança; ca [en
 el mar] manso aderesca la naue derechamente el marinero non
 sabio, mas en la turbada por ondas de tenpestad aun el
 sabidor se cofonde. Ca que cosa es el poderio de alteza, sy
 non tenpestat de la voluntad?

 Capitulo CXLV. de que buena vida deua ser el que toma el
 ofiçio de perlaçion.
 Asy que entre estas cosas que es a tener, sy non que el
 rresplandesçiente por virtudes venga costreñido al
 gouernamiento, e el vazio de virtudes non llegue costriñido?
 Ca es a pensar, que quando el obispo escogido toma el pleito
 del pueblo, llega asy commo el menge al enfermo; pues asy
 es, sy aun en el su cuerpo viene

[ 310 ]
 pasiones, por
 qual mal asmar se apresura a curar al enfermo, el que trae
 la llaga en la cara? Pues asy es, aquel deue ser traydo en
 todas maneras para ensienplo de uiuir, el que moriendo por
 todas las pasyones de la carne, viue ya spiritualmente; el
 que atras puso las bienandanças del mundo; el qual non teme
 ningunos males; el qual non es aduzido a cobdiçiar las cosas
 agenas, mas da las cosas propias; el qual por la piadat se
 enclina mas ayna a perdonar, mas el perdonando nunca mas que
 enseñado se enclina de la arte de derechureza; el qual non
 acaba ningunas cosas non derechureras, mas las cosas fechas
 de los otros lloralas asy commo suyas; el qual del talante
 del coraçon se duele a la agena enfermedat, e asy se alegra 
 en los bienes del çercano, commo en los sus prouechos; el
 qual asy estudia viuir, por que pueda rregar con ondas de
 enseñança los coraçones secantes se de los çercanos; el qual
 por uso e por prue(eu)a de oraçion aprendio, por que pueda
 ganar del señor las cosas que aya demandado. Ca si el omne
 ha verguença de rrogar al omne, del qual non presume ninguna
 cosa, por qual voluntad gano del señor logar de rrogaria por
 el pueblo, el qual non sabe ser familiar de la su graçia por
 el meresçimiento de la vida? O commo demanda del perdon a
 los otros, el qual non sabe sy esta bien con el? E aun ay
 otra cosa de temer mas cuydadosamente, que el que es creydo
 poder amansar la saña, non la merezca el mismo por la su
 culpa; por que quando es enbiado a rrogar aquel que
 desplaze, se asaña p[e]or el coraçon del sañudo. Ca en tanto
 deue sobrepujar el fazemiento del obispo al fazimiento del
 pueblo, quanto ha de la vida del pastor a la grey. Ca
 conuiene que amesure e estudie,

[ 311 ]
 por quanto
 menester de tener derecho se aprieta, en conparaçion del
 qual el pueblo es llamado grey.

 Capitulo CXLVI. qual deua ser el perlado en pensamiento e
 obra, e en callar e en fablar, e en dolerse e en
 contenplaçion.
 Pues asy es, menester [es] que sea linpio por pensamiento,
 que aun alinpie en los coraçones agenos las manziellas de
 ensuziamiento. Ca menester es, que estudie ser linpia la
 mano, la qual cura alinpiar las suzidades agenas, que non
 encone peor quales quier cosas que tanxiere, sy tiene lodo
 siguiendo las cosas suzias. Sea noble por obra, por que
 viuiendo demuestre a los subditos la carrera de la vida, e
 la grey que sigue la uoz e las costunbres del pastor, ande
 mejor por ensienplos que por palabras. Ca aquella uoz
 traspasa mas de buena voluntad los coraçones de los oydores,
 la qual alaba la vida del diziente; ca lo que manda
 fablando, ayuda en demostrando que sea fecho. Sea
 [di]sc[reto] en el silençio, aprouechab[le] en la palabra,
 que o non diga las cosas que son de callar, o non calle las
 cosas que son de dezir. Ca muchas vegadas los rrectores non
 sabios, temiendo perder la graçia humanal, temen fablar
 libremente las cosas derechas, nin a(ya) las guardas de la
 grey siruen por estudio de pastores, mas en vez de
 mercadores; ca vinido el lobo fuyen, mientre que se asconden
 callando. De aqui se arrencura el señor por el profeta
 deziendo: non sobiste del contrario, e ç. E de aqui es dicho
 con de cabo al pueblo pecante: los tus profetas

[ 312 ]
 vieron
 a ti falsas cosas e locas e non descubrian la tu maldat, e
 ç. E la llaue del abrimiento es sermon de corrunçion ; ca el
 denuesto [des]cubre la culpa, la qual muchas vegadas non la
 sabe el que la fizo. E a los rrectores es a proueer, que non
 tan solamente non digan en ninguna manera las malas cosas,
 mas aun nin las cosas derechas mucho e desordenadamente. Ca
 muchas vegadas pierdese la virtud de los dichos, quando la
 parleria non sabia sobrepuja en los coraçones de los
 oyentes. Onde sant Paulo amonestando al disçiplo de la
 pedricaçion dize: pedrica la p[a]l[abra]; [apre]surate con
 tienpo a la cosa, sin tienpo. [...]ia con tienpo, dixo ante
 con tienpo; ca se [d]estruye por sotileza en la voluntad del
 oydor, sy el non auer tienpo non sabe auer tienpo. E aun el
 rrector sea çercano a todos por auer merçed, e de mayor
 contenplaçion que todos. Ca estonçe se leuanta la caridat
 marauillosamente a cosas altas, quando se tira
 misericordiosamente a la baxeza de los çercanos; e quando
 desçiende beninamente a las baxezas, rreziamente corre a las
 cosas soberanas. E aun tales sean los que dauantandan, que
 los sus subditos non ayan verguença de descobrir las sus
 cosas ascondidas a ellos; por que quando los pequeños sufren
 ondas de tentaçiones, rrecor[r]an a la voluntad del pastor,
 asi commo el seno de la madre.


[ 313 ]
 
 Capitulo CXLVII. commo se deua egualar a los subdi(c)tos e
 de commo se deua adelantar.
 E sea conpañero a los bien fazientes, e baxando la onrra
 fagase egual a ellos. Non se adelantre en ninguna cosa. La
 natura todos los omnes engendro eguales, mas variando la
 orden de los meresçimientos la culpa sospone los vnos a los
 otros. E aquella diu[e]rsidat, la qual llego del pecado, es
 dispensada por juyzio diuinal; que por que non puede estar
 todo omne egualmente, el vno se gouierne del otro. Onde
 todos los mayorales non deuen en si pensar el poderio de la
 orden, mas la egualdat de la condeçion; nin se gozen
 adelantarse a los omnes, mas aprouechar. Ca arremienbrase 
 los padres antiguos non auer seydo rreys de los omnes, mas
 pastores de las greys. E a Noe e a sus fijos es dicho: el
 vuestro espanto e tremor sea sobre todas las animalias de la
 tierra. El espanto de los quales por que es mandado ser
 sobre las animalias, luego es vedado ser sobre los omnes. Ca
 ensoberueçerse sobre la natura es, querer ser temido del
 egual. E enpero es menester que los rrectores sean temidos
 de los subditos, quando non deprenden ser temido(s) [dios]
 dellos; que si al non teman pecar por miedo humanal, los que
 non temen los juyzios diuinales. Ca los prepositos non se
 ensoberueçen deste temor ganado, en el qual non demandan la
 su gloria, mas la justiçia de los subditos. Ca en aquello
 que quieren ser temidos de los que viuen malamente, non se
 enseñorean asy commo a omnes, mas asy commo a animalias; ca
 de la parte que son bestiales los subdi(c)tos, desa deuen
 auer miedo. Mas muchas vegadas el rre[c]tor, mientre son
 sometidas todas las cosas a el a uso, mientre abraça muy
 ayna para el voto los mandados, mientre todos los subditos
 dan alabanças sy

[ 314 ]
 son fechas algunas cosas bien,
 e a las mal fechas non contradizen por ninguna autoridat, e
 mientre muchas vezes aun alaban lo que deuieran denostar,
 engañado desas cosas que yuso se demandan, ensalçase sobre
 sy en su coraçon; e mientre es çercado de fuera para gran
 otorgamiento, vaziase de dentro de la verdat, e oluidado de
 sy mismo, derramase en vozes agenas, e cuyda ser tal, qual
 oy[e] de fuera, non qual deuio departir de dentro.
 Menospreçia los subditos, e los que sobrepuja por poderio,
 cuyda que los sobrepuja por meresçimientos de la vida. Cuyda
 que sabe mas que todos, de los quales vee que puede mas. E
 asy fasta la su semejança es dicho, del qual es escripto:
 vee toda cosa (es escripta), e ç. E el apostata fazese
 semejable al angel, mientre el omne desdeña ser semejable a
 los omnes. E bien gouierna este poderio el que sopiere tener
 lo e contrariar lo, el que sabe por el ensalçarse sobre las
 culpas e con el ser conpuesto a los otros por egualdat, e
 veer se egual a los otros con el, e enpero adelantarse a los
 otros pecantes por [bienquere]nçia de ve[n]gança. As[y que]
 el soberano logar bien es gouernado, quando el que es
 mayoral mas se enseñorea a los pecados que a los hermanos.


[ 315 ]
 
 Capitulo CXLVIIIo. que contra los subditos deua ser
 guardado el omne e la fortaleza.
 E aun muchas vegadas es digna cosa, que aquellos, los quales
 castigamos, que los adelantemos a nos por pensamiento
 callandio. Ca los pecados de aquellos son feridos por nos
 por fuerça de desçiplina, mas en las cosas que fazemos nos
 mismos non somos rrepreendidos de ninguno por palabra. Pues
 asi es, tanto delante dios somos mas obligados, en quanto
 pecamos delante los omnes e non somos castigados. E la
 nuestra disçiplina tanto faze mas libres a los sometidos por
 juyzio diuinal, quanto ella non desanpara las culpas dellos
 syn vengança. Asi que es a guardar la humillad en el coraçon
 e la disçiplina en la obra. E entre estas cosas es a catar
 arteramente, que mientre la virtud es guardada non
 tenpradamente, non se suelten los derechos del
 gouernamiento. Pues asy es, tengan los rectores d[e] fu[era]
 lo que rresçiben por prouecho de lo[s otro]s, e guarden de
 dentro lo que temen de la su asmança. Mas enpero aprendan
 conuiniblemente por vnas señales, que les demuestren, en si
 ser omilles e subditos, por que en la autoridat dellos vean
 lo que teman, e conoscan que rremeden de la humillad. E es
 [a] auer cuydado, que la piadat faga al rrector madre a los
 subditos, e la desçiplina padre. E nin el castigo sea muy
 rrezio, o la piadat muy afloxada. Ca los rrectores deuen
 auer contra los subditos misericordia aconsejante 
 derechureramente e desçiplina encruelesçientese piadosa-

[ 316 ]
 mente, por que nin por mucha
 aspereza sean llagados los subditos, nin sean asueltos por
 mucha begninidat. Asy que aya amor, mas non falagante, e sea
 fortaleza, mas non mucho asperante; por que por el vino sean
 mordidas las cosas podridas, e por el olio sean criadas para
 sanar. Todos los que delantandan son cabeça de los subditos.
 Asy que de los sub(i)ditos son a fazer las cosas mas baxas,
 e de los rrectores son a pensar las cosas soberanas;
 conuiene saber, que el cuydado del poluo non escurezca al
 ojo el qual sobrepuja para veer por do andar. A las vegadas
 son a enfeñir sabiamente los pecados de los subditos, mas
 por que son desenfeñidas las cosas e juzgaderas; algunas 
 vegadas conosçidas abiertamente son a sofrir acabadamente, e
 a las vegadas las cosas ascondidas son a escodriñar
 sotilmente; algunas vegadas a rreprehender ligeramente, e
 algunas vegadas son a denostar mucho.

 Capitulo CXLIX. que son a amonestar de diuersas maneras;
 en vna manera los menguados e en otra los rricos, e en otra
 los alegres e en otra los tristes. Sant Grigorio en el libro
 segundo.
 Asy commo mucho ante nos enseño Grigorio [Nazianzeno] de
 memoria onrradera, non conuiene a todos vn mismo
 amonestamiento; ca nin todos non an eguales costunbres. Ca
 muchas vegadas enpeesçen a vnos las cosas que aprouechan a
 los otros; e muchas vegadas las yeruas, las quales crian a
 las vnas animalias, matan a las otras; e el siluo ligero
 amansa los cauallos e enpone los perrie-

[ 317 ]
 llos; e la melezina que mengua esta
 enfermedat, da fuerças a la otra; e el pan que enfortalesçe
 la vida de los fuertes, vieda la de los pequeños. Pues asy
 [es], por la qualidat de los oyentes deue ser formado el
 sermon de los dotores, por que pertenesca a cada vnos para
 sus cosas, e enpero nunca se parta de la arte de la comunal
 edeficaçion. E asy (que) en otra manera son a amonestar los
 minguados, e en otra los rricos; ca [a] aquellos deuemos
 ofresçer solaz, e a estos dar miedo contra la soberuia. A
 aquellos es dicho: escogi te en el gran fuego, e ç. E destos
 e dicho: manda a los rricos deste siglo, non saber cosa
 alta, nin sienpre e ç. E en otra manera los alegres, e en
 otra los tristes; ca los alegres açerca la luxuria, e los
 tristes la saña. Asy que apreendan los alegres de la
 aspereza de misericordias lo que teman, e ayan los tristes
 gozos de galardones de los quales presuman.

 Capitulo CL. que en otra manera son a amonestar los
 subditos que los perlados, e los sieruos que los señores.
 E e[n] [o]tr[a m]an[e]ra son a amo[ne]star los subditos, e en
 otra los perlados. Nin la subjeçion quebrante a aquellos, e
 a estos non alçe el logar mas alto. Aquellos que non inchan
 menos que les es mandado, e estos que non manden mas del
 derecho aquellas cosas que sean inchidas. Aquellos apreendan
 las sus cosas mas de dentro ante los ojos del arbitro
 ascondido, estos aun

[ 318 ]
 commo den de fuera
 ensienplos de bien veuir a los encomendados a ellos. Ca los
 perlados deuen saber, que sy algunas vegadas fazen malas
 cosas, son dignos de tantas muertes, quantos ensienplos de
 perdiçion enbian a los sus subditos. Onde menester es, que
 en tanto se guarden mas sabiamente de la culpa, quanto por
 los males que fazen non mueren ellos solos, mas las almas de
 los otros, los quales destruxieron por mal ensienplo. A
 amonestar son aquellos, que en tanto viuan çerca sy mas
 cuy[da]dosamente, en quanto non los enbueluen las cosas
 agenas; estos, que asy culpan los cuydados de los otros, que
 non dexen de fazer las s[uya]s, e asy se enferuezcan en el
 su c[uydado], que non se entibien en la guarda de las cosas
 encomendadas. Commo es escripto: fijo, sy promitieres por el
 tu amigo, e ç. Prometer por el amigo es rresçibir la alma 
 agena en periglo de la su conuersaçion. Por palabras de la
 su boca se enlaza el, que mientre es costreñido dezir buenas
 cosas a los encomendados a el(los), mester le es
 primeramente veer quales aya dicho. Ca delante el juez
 apretado es costriñido pagar tantas cosas en la obra,
 quantas es çierto que el aya mandado a los otros. Deuen ser
 amonestados los que deuantandan, que tengan los ojos
 velables por de dentro e arrededor por estudio de
 catamiento, e contiendan ser fechos animalias del çielo, por
 que estudien en sy mismos [plazer] al juez de dentro, e
 dando de fuera ensienplos de la vida rreprehendan aquellas
 cosas que son de corrigir en los otros. E los subditos son a
 amonestar, que non juzgen locamente la vida de los sus
 prepositos; e sy veen que fazen ellos alguna cosa por
 ventura de rrepreender, que non se fagan contra ellos mas
 osados, quanto piensan las culpas dellos, mas sy algunas 
 cosas dellos son malas, (o) las juzgen en sy mismos, que
 enpero apretados por temor diuinal non rrefusen sofrir so
 ellos el jugo de rreuerençia. Ca quando pecamos a

[ 319 ]
 los
 prepositos, contrariamos a la ordenaçion de aquel, el qual
 los adelanto a nos. Segund dize Moysen: non es contra nos el
 uestro rruydo, mas contra el señor. En otra manera son [a]
 amonestar los sieruos, e en otra los señores; aquellos, por
 que acaten sienpre en sy la humildat de la condeçion, non
 menospreçien los sen[n]ores, nin fagan pesar a dios, sy
 contradigan soberuiamente a la su ordenaçion; estos, que non
 pierdan la memoria de la su natura, mas los que tienen
 subditos por la condeçion, conoscan eguales por la conpañia
 de la natura. Aquellos sepan ser sieruos de los señores,
 estos que cognoscan ser sieruos de los sieruos.

 Capitulo CLI. que en otra manera los vergonçosos e en otra
 los desuergonçados, e en otra los enbidiosos e en otra los
 begninos.
 En otra manera son a amonestar los desuergonçados, e en otra
 los uergonçosos. Ca aquellos non los rrefrena sy non el
 denuesto duro, e a estos las mas vegadas el amonestamiento
 atenprado conpone los a mejor. E mejor los castiga a
 aquellos el que los rreprende denostandolos; a estos mayor
 prouecho les es, si esto que en ellos es rreprehendido, sea
 tañido asi commo de costado. E en otra manera los
 sufrientes, e en otra los non sofrientes. Ca a los non
 sofrientes es a dezir, que mientre menospreçian rrefrenar el
 espiritu, son arrobados por muchos malos logares de
 maldades, los quales non desean; ca la lucura enpuxa a la
 voluntad ado non trae el deseo, e

[ 320 ]
 faze mouida
 asy commo non sabiendo, donde se duela despues sabiendo lo.
 Pues asy es, oya lo que es escripto: mejor es la fenbra
 sofriente al uaron, e ç. El coraçon por çierto non somete a
 sy ninguna cosa de fuera, sy non a si mismo, quanto lo
 costriñe la pasçiençia rrefrenar entre sy. E aun oyan lo que
 dize la verdat a los sus escogidos: la vuestra pasçiençia
 posedera las vuestras almas. Ca asy somos bastiçidos 
 marauillosamente, que la razon posea e la alma e la alma al
 cuerpo. E el derecho de la alma echase de la posesion del
 cuerpo, sy la alma [non] es posedida primeramente de la
 razon. E los paçientes deuen ser amonestados, que non se
 duel[an] [de] de[nt]ro en aquello que traen de fuera. Mas
 aun estudien amar aquellos los quales les es menester
 sofrir; por que si la amança non sige a la pasçençia, non se
 torne el denuesto en peor culpa de aborrençia. Onde dize: la
 caridat pasçiente, begnina es. Ca los que sufre por
 pasçiençia, non queda amar los de begninidat. Virtud es
 sofrir a los contrarios delante los omnes; e mas uirtud amar
 los delante dios. Ca dios este sacrifiçio solo toma, que
 ante los sus ojos suba la flama de caridat. Son a amonestar
 los begniuolos, por que se gozen asy por bienes agenos, por
 que cobdiçien auer las cosas propias. Asi amando alaben los
 fechos de los çercanos, por que los acresçienten en
 semejandolos; por que sy en este trabajo de la presente vida
 non esten deuotos fazedores para contienda agena, mas
 catadores perezosos, depues de la contienda finquen con
 galardon, e estonçe atormentados caten las palmas de
 aquellos, en los trabajos de los quales duran agora
 vagarosos. Çierto mucho pecamos,

[ 321 ]
 sy non amamos
 los agenos bienfechos. Mas non auemos ninguna merçed, si
 aquellas cosas que amamos, non las semejamos en quanto
 podemos. E aun son a (rre)ferir por postrimera vengança, a
 los que plogo lo que non quis[iere]n semejar. E los
 enbidiosos son a amonestar, que entiendan, de quanta çegedat
 son los que minguan por prouecho ageno e se entristeçen por
 la alegria agena. Los quales los bienes agenos que non
 pueden auer, sy los amasen, fazer los yan suyos. Nuestras
 son, non es marauilla, [las cosas] las quales sy non las
 podemos semejar, amamos las en los otros. E fazen se de los
 amantes, quales quier cosas que son amadas en nos. Pues asi
 es, de aqui piensen los enbidiosos, de quanta virtud es la
 caridat, la qual las obras del trabajo ageno faze nuestras
 syn trabajo.

 Capitulo CLII. que en otra manera los non puros que los
 sinples, e los enfermos que los sanos.
 En otra manera son a amonestar los sinples, e en otra manera
 los non puros. Los sinples asi commo esquiuan sienpre
 aprouecha[ble]mente el engaño, asy digan sienpre verdat
 aprouechablemente. E ayunten la sabiduria al bien de
 sinpliçidad; segund aquello que dize: quiero que seades
 sabidores en bien, e ç. E los non puros conoscan, que graue
 sea aquel, al qual sufren la culpa e el doble trabajo. Ca
 mientre temen ser rreprehendidos, sienpre buscan malas
 defensiones, sienpre son meneados por sospechas temerosas. E
 non ay ninguna cosa mas segura de la puridat para defender;
 e non ay ninguna cosa mas rrafez que la verdat para dezir.
 Ca mientre se esfuerça defender

[ 322 ]
 el su engaño,
 cansa se el coraçon por duro trabajo. E en otra manera los
 sanos, e en otra los enfermos. Los sanos por çierto son a
 amonestar, que usen la salud del cuerpo para salud de la
 voluntad, por que si la inclinan a uso de maldat, non se
 fagan peores por don. E los enfermos, que por eso se sientan
 ser fijos de dios, a los quales cansan los açotes de la
 desçiplina. E piensen, quanta salud sea del coraçon la
 tristeza del cuerpo, la qual trae la su voluntad a
 conosçimiento, e quanto mas tira la salud, rreferma la
 tristeza de la enfermedat; la qual aun asy se dolio por los
 pecados perdidos, e rrefrena aquellos que podrian ser
 perdidos; ca de llagas de penetençia a la voluntad sagudida
 de las llagas de fuera. E aun piensen sin quedar, quantos
 males tomo el nuestro rredemidor de aquellos que auia(n)
 criado; que sufrio tantos denuestos e desonrras; tomo
 palmadas de los escarnesçientes lo; non ascondio la cara de
 las escopinas de los porfiosos; e tomo açotes e pescoçadas;
 e en la su sed tomo fiel; callo so el escarnisçimiento del
 odor; el vida vino fasta la muerte, aparejando vida a los
 muertos. E asy por que es creyda cosa tan aspera, que el
 omne sofriese açotes de dios por los malos, si tantos males
 tomo dios de los omnes por los buenos? E qual este
 desgradesçido con sano entendimiento de la su ferida, sy el
 non salio de aqui sin açote, el qual visco aqui syn pecado?


[ 323 ]
 
 Capitulo CLIII. que en otra los callantiuos e en otra los
 parleros.
 En otra manera son a amonestar los mucho callandios, e en
 otra los parleros. Ca deue ser demostrado a los mucho
 callandios, que mientre fuyen algunos pecados non
 sabiamente, enbueluense ascondidamente en peores. Ca muchas
 vegadas por que rrefrenan la lengua mas desatenpradamente,
 sufren mas grauemente en el coraçon la mucha fabla; por que
 por eso siruan mas los pensamientos en la voluntad, por que
 las estrecha por guarda forçada del callar non sabio. E
 muchas vegadas los mucho callados, quanto sufren algunas 
 cosas non derechureras, por tanto han mas gran dolor, por
 que non fablan aquellas cosas que sufren. Ca si la lengua
 dixiese claramente los pesares rresçibientes, agenar se ya
 la voluntad del dolor de la conçiençia. Ca las llagas
 çerradas mas atormentan. Ca quando es echada la podredunbre
 que fierue dentro, abrese el dolor para salud. Asi que son a
 amonestar, que si asy aman a los çercanos, commo a si, non
 se encubran nada a ellos, onde derechureramente los
 rreprehenden. Ca por el amelezinamiento de la boz es
 acorrido a la salud del vno e del otro, mientre que de aquel
 que da es rrefrenado el fazimiento malo, e deste que sufre
 es tenprado el feruor del dolor por la llaga abierta. Ca los
 que veen los males de los çercanos e enpero aprim(i)en los
 callando, asi commo vistas las llagas tiran el uso de
 medeçina, e fazen se fazedores de la muerte, por aquello por
 que quando pudieran non quisieron guaresçer el venino. Asi
 que la lengua es a rrefrenar sabiamente, e non deue ser
 ligada non soluiblemente. Commo es escripto: tienpo de
 callar

[ 324 ]
 e tienpo de fablar. E en contrario son
 [a] amonestar los mucho fablares, que ca[t]en velablemente,
 que la voluntad dellos por quantas palabras vanas se derrama
 del juyzio del su callar, fascas por tantos rri(c)os se
 sagude fuera de sy. Onde non abasta tornar a dentro para su
 cognosçimiento; ca derramada por la mucha fabla, sacase de
 la poridat del pensamiento de dentro. E [des]cubre se toda
 por las llagas del enemigo asechante; ca non [se] ençierra
 arrededor por ningund guarnesçimiento de guarda. Onde
 escrito es: commo la çiudat demostrantese, e ç. Ca por que
 non ha muero de poridat, demuestrase a los dardos la gran
 çiudat de la voluntad. Muchas vegadas mientre menospreçiamos
 esquiuar las palabras vagarosas, venimos a mas enpeeçibles.
 E palabra vagarosa es, la qual caresçe de rrazon de derecho
 menester [o] de entençion de prouecho piadoso. Pues asy es
 demandada razon de la palabra vagarosa, pensemos que pena
 finque de las muchas fablas, en la[s] qual[es] aun es pecado
 por palabras enpeesçederas.

 Capitulo CLIIIIo. que en otra manera los mansos e en otra
 manera los sañudos; e en otra los soberuios e en otra los
 homilles.
 En otra manera son a amonestar los mansos, e en otra los
 sañudos. Ca muchas vegadas los mansos se entibian por
 estudio de disoluçion; e muchas vegadas los sañudos se
 engañan por bienquerençia de derech[ed]unbre,

[ 325 ]
 mientre
 cuydan la bienquerençia de justiçia ser semejable de la su
 saña. E quando es cuydado el pecado virtud, syn miedo es
 amontonada la culpa. Por tanto el spiritu santo es
 demostrado en paloma e fuego; ca asi a todos los que inche
 faze los mansos por synpleza de paloma e ardientes por fuego
 de bienquerençia. Pues asy es, son a amonestar los mansos,
 que aun estudien auer enbidia de justiçia; e los sañudos,
 que ayunten mansedunbre a la enbidia, la qual se piensen
 auer. Muchas vegadas aun los sañudos siguen a los que se
 acuestan a ellos, e mueuen ocasion de baraja, e gozan se por
 trabajo de contienda. A los quales enpero mejor los
 castigamos, sy nos declinamos en el mouimiento de la su
 saña. Ca turbados non saben que oyan; mas rreduzidos a sy,
 tanto mas de buena voluntad rresçiben las palabras del
 amonestamiento, quanto an verguença que sean sofridos tan en
 paz. E a la voluntad enbriaga por saña todo lo que es dicho
 derecho le es visto malo. Pues asy es, commo los sañudos asy
 demandan a los otros, que non puedan ser declinados de todo
 en todo, non son a ferir por amonestamiento abierto, mas so
 vna cantela perdonando a la rreuerençia. Asi commo es leydo
 que ferio Abner a Asael, tornando la asta en serpiente,
 commo sigiendo lo non quisiese dexarse. E ferir el que sigue
 con asta tornada, es tañer al enseñantese mansamente de
 algunas cosas, e sobrar lo asy commo perdonandole. E en otra
 manera los humilles, e en otra los soberuios. A aquellos sea
 dicho, que mientre se baxan, suben a la semejança de dios; a
 estos, que mientre se alçan, caen

[ 326 ]
 en semejança
 de angel apostata. Asi que qual cosa mas echadera que la
 soberuia, la qual mientre va alguno sobre ella, aluengase de
 la alteza de la verdadera alteza? E que cosa mas alta que la
 humillad, la qual mientre se aprim(i)e en los baxos,
 ayuntase al su fazedor fincante sobre las cosas soberanas?
 Muchas vegadas a los humildes el miedo es visto humildad, e
 aquel miedo es ayuntado, que non deue ser sofrido de los
 omnes; e commo son a denostar vnos pecados, ellos callen de
 miedo, e enpero cuydan que callan de humillad. E muchas
 vegadas los soberuios suelen dezir con libre boz e fablan
 por el non sofrir de la soberuia, commo enpero cuydan que
 fablan por libertad de derecho. Onde los soberuios son [a]
 amonestar, que non sean mas libres que con[u]iene; e los
 omilles, que non sean subditos mas que cunple; (e) por que o
 aquellos non bueluan la defension de justiçia en uso de
 soberuia, o estos quando estudian(, sean costreñidos) ser
 sometidos a los omnes mas que es menester, (e) [sean
 costreñidos] aun onrrar los sus pecados.


[ 327 ]
 
 Capitulo CLV. que en otra manera son a amonestar los
 abstinentes e en otra los golosos.
 E en otra manera son a amonestar los golosos, e en otra los
 abstinentes. Ca a aquellos aconpaña la superfluydat de la
 fabla e la ligereza de la obra e la luxuria; e a estos
 muchas vegadas la culpa de non sofrir, e muchas vegadas la
 culpa de soberuia. Ca sy a los golosos non los arrobase el
 fablar desatenprado, aquel rrico el qual es dicho que comia
 cada dia noblemente, non ardria mas grauemente en la lengua.
 E con de cabo que a los golosos siga luego la ligereza de la
 obra, atestimonia lo la santa escriptura diziendo: poso el
 pueblo a comer e beuer, e ç. A los quales las mas vegadas el
 comer trae los a luxuria; ca mientre el vientre se estiende
 por fartura, espiertan se los aguijones de luxuria. E tanto
 mas lueñe se departe del segundo padre, quanto por el uso
 non tenprado, mientre la mano se estiende al comer, doblase
 el caymiento del primero padre. E los abstinentes son a
 amonestar, que la su abstinençia la guarden sienpre sin
 mengua, e nunca la den delante el juez ascondido de gran
 virtud, por que sy por ventura creen que es de gran
 meresçimiento, non se alçe el coraçon en soberuia. Dize:
 quebranta el tu pan al fanbriento, e ç. En otra manera, por
 ventura es este el ayuno e ç.? En la qual cosa es a pensar,
 la uirtud de abstinençia que pequeña es vista, la qual non
 es alabada sy non de las otras virtudes. E aun sepan, que
 estonçe ofresçen a dios abstinençia plaziente, quando
 aquellas cosas que tiran a si de los criamientos, las dan a
 los minguados. E oyan lo que el señor rreprehende por el
 profeta deziendo: e non ayunastes ayuno, e ç. Ca non ayuna a
 dios, mas

[ 328 ]
 a sy, el que aquellas cosas que tira
 al vientre, non las da a los menguados, mas guardalas para
 dar las al vientre.

 (Capi-) Capitulo CLVI. que en otra manera son a amonestar
 los misericordiosos, e en otra los rrobadores, e en otra los
 que son medianeros entre estos.
 En otra manera son a amonestar los que dan lo suyo
 misericordiosamente, e en otra los que entienden rrobar las
 cosas agenas. Ca los que dan las sus cosas
 misericordiosamente son a amonestar, que por pensamiento
 inchado non se ensalçen sobre aquellos a los quales son
 dadas las cosas terrenales; nin se asmen por ende ser
 mejores, por que veen los otros ser contenidos por ellos.
 Mas cognoscanse dispensadores puestos del señor çelestial de
 los subjectos tenporales, e en tanto las den humillosamente,
 en quanto entienden ser agenas las cosas que dispensan. Onde
 menester es, que entiendan cuydadosamente, que non departan
 non dignamente las cosas comendadas, nin den algunas cosas a
 los que non deuieran dar ningunas, e [non] den a los que an
 a dar; nin den muchas cosas a los que an a dar pocas, nin
 pocas a los que deuieran dar muchas; por que non derramen
 por trabucamiento esto que dan sin prouecho; nin fagan mucho
 tardar a los demandantes; por que non se vaya la intençion
 de la graçia rresçibidera; e que el deseo de la alabança non
 mate a la lunbre del dar pasadero; la tristeza non çerque al
 don ofresçido; nin el coraçon se alegre mas que conuiene en
 el don

[ 329 ]
 bien ofresçido, nin den a si ninguna
 cosa, quando todo lo conplieren, e en vno non pierdan todas
 las cosas despues que las acabaren. (Ca) nin den ninguna
 cosa a aquellos, a los quales de todo en todo non deuen dar
 ninguna cosa; oyan lo que es escripto: da al bueno, non
 rresçibras al pecador. Ca muchos tales rricos, commo los
 pobres de Jesu Christo se atormenten por fanbre, derramadas
 las rriquezas crian los tacaños. Mas el que da al pecador
 minguado el su pan, non por que pecador, mas por que omne,
 non cria al pecador, mas al justo; ca en el non ama la
 culpa, mas la natura. Mas aun son a amonestar, que [non]
 quando rredimen los pecados fechos por limosnas, aun fagan
 los rredemidos. Ca el que da a los pobres manjar o
 vistidura, mas enpero ensuziase por maldat del cuerpo o del
 alma, lo que es menos ofresçe a la justiçia, e lo que mas a
 la culpa; ca da las sus cosas a dios, e da a si mismo al
 diablo. E en contrario el que contiende rrobar las cosas
 agenas, por que aya cuydadosamente lo que diga el señor
 veniendo al juyzio: oue fanbre e non me distes a comer, e ç.
 A los quales dize: partid vos de mi, malditos, e ç. Pues asi
 es, de aqui es a coger, por quanto dapñamiento son a
 quebrantar los que rroban las cosas agenas, sy por tanto
 pensamiento son feridos los que touieron las sus cosas non
 sabiamente. E entiendan que merezca la non justiçia dada, si
 la piadat non dada es digna de tan gran ferida. E son a
 amonestar los que non desean las cosas agenas nin dan las
 suyas, que sepan, que la tierra, de la qual son tomados,
 comunal es a todos los omnes, por tanto da a los omnes
 criamientos comunalmente. Pues asi es, com[m]o cuydan que
 non son culpados los que apropian a si priuadamente el don
 comunal

[ 330 ]
 de dios; los que non dan las cosas
 rresçibidas, andan en muerte de los çercanos; ca a fascas a
 tantos matan cada dia, quantas ayudas asconden en sy de los
 pobres murientes. Ca quando damos cada vnas cosas
 nesçesarias a los minguados, damos les las sus cosas e non
 las nuestras, e mas conplimos el debdo de justiçia, que
 obras de misericordia. Ca de aqui dize el Salmista: derramo
 e dio a los pobres, e ç. E algunos suelen dezir a las
 vegadas: usamos de las cosas otorgadas, e non demandamos
 cosas agenas, e (a)si non fazemos por digno galardon de
 misericordia, enpero non acabamos ningunas malas cosas. E
 aquel rico el qual si vistia de porpora e biso, e ç.,
 despues desta vida tomolo la flama vengadera, non por que
 fizo ninguna cosa non conuenible, mas por que por uso non
 tenprado se dio todo a cosas non conuenibles. Pues asi es,
 son a amonestar los tenientes, que ayan conosçido, que esta
 [in]justiçia fazen primero a dios, que al que les da todas
 las cosas, non le dan ninguna ostia de misericordia.

 Capitulo CLVII. que en otra manera son a amon[e]star los
 discordiosos, e en otra los mansos; e en otra los
 bienandantes, e en otra los mesquinos.
 En otra manera son a amonestar los discordiosos, e en otra
 los mansos. E el que aparta la abstinençia de la concordia,
 oya lo que se dize: alabat en el adufe e ç.

[ 331 ]
 En
 el adufe sona la piel seca e ferida, e en el coro las vozes
 acuerdan por conpañia. Pues asi es, qual quier que atormenta
 el cuerpo, mas desanpara la concordia, alaba a dios en el
 adufe e non en el coro. E los mansos son a amonestar, que
 [non], mientre que desean mucho la paz humanal, non
 rreprehenden las malas costunbres de los omnes, e
 consentiendo a los malos, non se desayunten de la paz del su
 fazedor. Ca Josaphat, el qual es ensalçado por tantos
 pregones de la vida ante fecha, es denostado fascas para
 peresçer de las amistanças de Acab rey. Es dicho a el del
 señor por el propheta: al malo das ayuda, e ç. Pues asy es,
 son a amonestar, que si salten a palabras de correçion, non
 teman perturbar a si la paz tenporal. E con de cabo, que
 tengan de dentro esa misma paz por entera amança, la qual
 turban a sy de fuera por el dezir de la boz. Commo Dauid, el
 qual dize: con aquellos que aborresçieron la paz era manso,
 e ç. Son a amonestar los que son bienandantes en aquello que
 desean tenporalmente, por que, quando todas las cosas
 conuienen a uoto, [non] menospreçien demandar al dante, que
 asi finquen el coraçon en estas cosas que son dadas; que non
 amen la peregrinaçion por la tierra, nin tornen las ayudas
 del camino en contrariedades de los auinimientos. Ca qual
 quier que non aprime la bienandança de la qual usa en el
 juyzio del coraçon por amor de la mejor vida, torna el
 otorgamiento de la vida en ocasion de la muerte perdurable.
 E piensen cuydadosamente, que la bienandança de la presente
 vida a las vegadas por tanto es dada, por que mueua a mejor
 vida, e a las vegadas, que dapñe mas lleneramente para
 sienpre jamas. De lo primero es dicho:

[ 332 ]
 dioles
 regnados de las gentes, e ç. De lo segundo es dicho al rico
 atormentado en el infierno: resçibiste bienes en tu vida, e
 ç. Ca por ende aqui rresçibio bien el malo, por que alli 
 rresçibiese males mas lleneramente, el qual aqui non fuera
 conuertido por buenas cosas. E en contrario son a amonestar
 los que cobdiçian aquellas cosas que son del mundo, mas
 enpero son cansados por trabajo de contraridat, (e) por que
 entiendan cuydadosamente, por quanta graçia vela sobre ellos
 el criador e ordenador de todas las cosas, los quales non
 afloxa en los sus deseos. Pues asi aquel del qual despera el
 menge, es le otorgado que tome todas las cosas que cobdiçia.
 Ca el que es creydo poder ser sanado, es defendido de muchas
 cosas que desea. E a los moços (e) tiramos les los dineros,
 a los quales guardamos todos los patrimonios commo a
 herederos. E piensen aun que muchas vegadas quando el
 poderio tenporal alça a los justos, la culpa conprehende asi
 commo en lazo.

 Capitulo CLVIIIo. que en otra manera son a amonestar los
 contenientes, e en otra los casados.
 Son a amonestar los casados, que quando piensan
 entrecanbiadamente las cosas que son del otro, asi estudie
 cada vno plazer a la moger, que non desplega al fazedor; asi
 fagan las cosas que son del mundo, que enpero non dexen de
 descar las cosas que son de dios. E asi los que an mogeres
 ayan las commo sy non las ayan. E aquel (que) a moger commo
 que non la ha, el que sufre por menester el cuydado de la
 carne, mas espera gozos perdurables del deseo del spiritu.
 Son a amonestar, que se arremienbren, que son ayuntados por
 rrazon de auer

[ 333 ]
 fijos, e quando seruiendo
 desatenpradamente al mezclamiento traspasan el articulo de
 engendrar en vso de deleyte, (e) entiendan que maguer que
 non salgan fuera, enpero en ese ayuntamiento traspasan los
 derechos del casamiento. Onde es menester que por espesos
 amonestamientos se duelan que ensuzian la fermosa manera de
 ayuntamiento por deleytes mezclados. E en contrario son a
 amonestar los que non son casados, que por ende siruan mas
 derechamente a los mandados çelestiales, por que el jugo del
 carnal ayuntamiento non los enclina a los cuydados del
 mundo; por que en tanto los falle el postrimero dia mas
 acabados, en quanto mas desenbargados; que por que vagando
 pueden fazer mejores cosas e menospreçian, por ende non
 merezcan peores tormentos. E oe lo que dize sant Paulo a
 aquellos los quales castiga a la graçia çelestial: non por
 que vos eche lazo, e ç. Muchas vegadas por el fazimiento de
 los seglares se cofonde la vida de los que contienen, commo
 ellos adelante del abito toman las obras, e estos segund la
 orden propia non espiertan los coraçones. E de aqui es dicho
 por el propheta: aue verguença. Quanto por conparaçion de la
 vida de los seglares e de los decorrientes se en este mundo
 es denostada la vida de aquel, el qual es visto armado e asy
 commo firme. Pues asi es, asi en el humanal linage algunos 
 en la mejor orden son peores, e algunos en la peor mejores;
 ca estos traspasan en viuiendo la suerte del postrimero
 abito, e aquellos menguan el meresçimiento del logar
 soberano non segiendolo por costunbres.


[ 334 ]
 
 Capitulo çiento e çincuenta e nueue. que en otra manera
 son a amonestar los que lloran los sus pecados, e en otra
 los que non los lloran.
 Son a amonestar los que lloran los pecados de las obras, que
 piensen los pecados perdidos, e mientre por cada vno lloran
 el enconamiento del su error, alinpian se todos con
 lagrimas. Onde bien es dicho por Jeremias: los
 departimientos de las aguas. Son a amonestar (de todos los
 juezes), que presuman de la misericordia que demandan, e con
 de cabo asi ayan fuizia de la esperança, que non se entibien
 por segurança non sabia. Ca muchas vegadas el enemigo malo
 la voluntad que sometio por pecado, quando la vee
 atormentada de la su trabucança, engaña la por falagamientos
 de segurança mortal. La qual cosa se arremienbra 
 figuradamente çerca el fecho de Dina. Ca Dina por que (non)
 vee a mogeres de estraña tierra sale, quando cada vna
 voluntad menospreçiando los sus estudios e auiendo cuydado
 de los fechos agenos, anda vagarosa fuera de su abito e de
 su orden. A la qual aprime Sichen prinçipe de la tierra, por
 que fallando la en cuydados de fuera, la corronpe el diablo.
 Desende por que la voluntad, quando se rrepiente de la
 culpa, esfuerçase llorar la cosa perdida, e el corronpedor
 (por fermusura) rreuoca ante los ojos las seguranças vazias,
 por que tira el prouecho de tristeza, es ayuntado alli 
 derechureramente: e falaga al triste por falagamientos. Ca
 agora

[ 335 ]
 fabla los fechos mas granes de los otros,
 e agora non ser nada lo que es fecho, e agora ser dios
 misericordioso, e agora aun promete el tienpo que verna para
 penitençia, por que mientre la voluntad es aduzida por estas
 cosas engañada, se aluenge de la intençio[n] de la
 penitençia. Ca en el primero padre aprendiemos, que en tres
 maneras acabamos la maldat de toda culpa, por sugestion e
 delectaçion e otorgamiento. Lo primero por el enemigo, lo
 segundo por la carne, lo terçero se faze por el spiritu.
 Onde alli amonesto la mala serpiente; Eua asy commo carne
 sometiose a la delectaçion; e Adan partiose sobrado asy
 commo por amonestamiento del spiritu e por delectaçion. Son
 a amonestar los que lloran los pecados resçibidos e non los
 desanparan, que sepan que llorando se alinpia[n] vanamente
 los que se enconan viuiendo malamente. Ca el puerco mientre
 se laua en el lodo, fazese mas suzio. E el que llora los
 fechos e non los desanpara, sometese a pena de mas graue
 culpa, el que menospreçia el perdon que pudo ganar llorando
 e enbueluese asy commo en lodosa agua; ca mientre por sus
 obras tira la linpieza de la vida, faze esas lagrimas suzias
 ante los ojos de dios. De aqui es escripto: non dobles la
 palabra en la tu oraçion. Ca doblar la palabra en la oraçion
 es despues del lloro fazer cosa la qual de cabo sea menester
 llorar. E en contrario son a amonestar los que desanparan
 las cosas fechas e non las lloran, que ya non cuyden ser
 afloxadas las culpas, las quales ei faziendo non las
 acresçienten, enpero non las alinpian por ningunos lloros.
 Ca nin el debdor non es asuelto, aun que non cresçienta las
 otras cosas, si non pague aquellas cosas por

[ 336 ]
 las
 quales se obligara. Asi quando pecamos a dios, non pagamos,
 sy tan solamente cesamos de la maldat, mas sy los deleytes
 los quales amaremos non los sigamos seyendo puestos en
 contrario los lloros. Enpero dios non es farto de los
 nuestros tormentos, mas amelezina las enfermedades de los
 pecados por melezinas contrarias, por que nos que nos
 partiemos delectados por deleytes, nos rretornemos amargados
 por lloros, e los que cayemos decorriendo nos por cosas non
 conuenibles, aun nos leuantemos de las cosas conuenibles
 apretando a nos mismos.

 Capitulo CLX. que en otra manera son a amonestar los que
 alaban los sus males, e en otra los que non los alaban.
 Aun son a amonestar los que fazen cosas non conuenibles las
 quales alaban, que piensen que muchas vegadas mas pecquen
 por la boca que por la obra. Ca con la obra por si mismos
 solos fazen malas cosas, e por la boca por tantas personas
 fazen maldat, quantas enseñan las voluntades de los oyentes,
 alabantes las malas cosas. Pues asi es, son a amonestar, que
 si non desenfiñen de rraygar los males, sy al non teman
 sobrar los. Ca de los tales es escripto: el su pecado asi
 commo sueño, e ç. E en entro logar: las vozes de los
 Sodomos, e ç. El pecado con la boz es culpa en el
 fazemiento, e el pecado con el clamor es culpa con la
 libertad. E en contrario son a amonestar los que acusan las
 malas cosas,

[ 337 ]
 e enpero non las esquiuan, que por
 ende entiendan que an a dezir en el juyzio apretado de dios
 por su escusaçion, los quales de la culpa de los sus pecados
 aun los juezes mismos non se escusan. E asi (que) estos que
 son otra cosa si non pregoneros de si mismos, los que dizen
 vozes contra las culpas e dan a sy mismos culpados por
 obras? Ca quando menospreçian la çiençia tomada para ayuda,
 tornan la en testimonio contra sy. La maldat de los quales
 (non es marauilla) quando fazen mal, la qual cosa juzga,
 (ca) ya gosta aqui el juyzio auenidero; que en tanto alli 
 entienda mas graues tormentos, en quanto aqui non desanpara
 el mal aun el qual el condepna.

 Capitulo CLXI. que en otra manera son a amonestar aquellos
 que sobrepujan muchas vegadas en las cosas pequennas, e en
 otra los que non acaban los bienes començados.
 A amonestar son los que sobrepujan a menudo maguer que en
 cosas pequeñas, que non piensen quales cosas fazen, mas
 quantas. Sy menospreçian temer los sus fechos, rrefrenen
 los, deuen los temer quando los contaren. E piensen
 cuydadosamente, que muchas vegadas mas peca omne en la
 pequeña culpa, que en la mayor. Ca la mayor en quanto se
 conosçe mas ayna, emienda se mas ayna; mas la menor mientre
 cuyda que non es ninguna, es rrepetida peor e mas
 seguramente en vso. Onde es fecho

[ 338 ]
 muchas
 vegadas, que la voluntad acostunbrada de males ligeros (que)
 non teme(n) las cosas mas graues, e criada por culpas venga
 a vna autoridad de maldat, que tanto en las mayores cosas
 menospreçie temer, quanto en las pequeñas apriso pecar non
 temiendo. Ca non desea ser ensalçado el que non sabe por que
 cayo; e el que non siente el dolor de la llaga, non demanda
 rremedios de salud. E son a amonestar los que non acaban los
 bienes començados, que piensen que mientre non acaban las
 cosas que proponen, (e) aun arrancan las cosas que fueran
 començadas. Ca si lo que es a fazer non cresçe por intençion
 cuydadosa, decresçe lo que fuera bien fecho. Ca en este
 mundo la alma humanal es asi commo naue en el mar, e non es
 dexada estar en vn logar contra el golpe del agua; ca sy non
 se esfuerçe yr arriba, decorrese al baxo. Pues asi es, si la
 mano fuerte non alça los bienes començados a acabança del
 obrante, el afloxamiento de obrar lidia contra aquello que
 es obrado. De aqui es dicho por Salamon: quien muelle es, e
 ç.

 Capitulo CLXII. que en otra manera son a amonestar
 aquellos que fazen los males ascondidamente e los bienes
 publicamente, e en otra los que fazen el contrario.
 Son a amonestar los que fazen los males ascondidamente e los
 bienes publicamente, que finquen los ojos de la voluntad en
 fin de las cosas e piensen los juyzios humanales por quanta
 ligereza volan e los juyzyos diuinales por quanta firmeza
 duran. Pues asi es, mientre abantponen los sus males
 ascondidos a los juyzios diuinales

[ 339 ]
 e los sus
 derechos a los ojos humanales, syn castigo es el bien que
 fazen publicamente, e non es syn testigo perdurable lo que
 peca[n] ascondidamente. E quanto por la obra derecha es
 demandada alabança pasadera, la cosa digna es apreçiada por
 vil preçio por galardon perdurable. E en contrario son a
 amonestar los que fazen los bienes ascondidamente e con vnos
 fechos dexan de sy asmar malas cosas publicamente, por que
 quando viuifican a sy mismos por virtud de fazimiento
 derechurero, non maten los otros por ensienplo de mala
 asmança, e non amen menos que a si mismos a los çercanos, e
 commo ellos sorban beuer saludable de vino, teniendo mientes
 en el su pensamiento non derramen beuer de pistilençia.
 Segund dize el apostol: perezc[e]ra el hermano enfermo en la
 tu çiençia, e ç. Dize: asi los pecantes, e ç. E aun acaesçe
 muchas vezes que la buena obra se faze en ascondido, quando
 se faze publicamente, e con de cabo en publico, quando se
 faze ascondidamente. Ca el que en publico demanda por buena
 obra non la su gloria, mas la del padre soberano, asconde lo
 que fizo, por que ouo a aquel solo por testigo, al qual ouo
 cuydado de plazer. E que el en su callando cobdiçia ser
 sabido e alabado en buena obra, e sy por ventura non lo vio
 ninguno, enpero fizo esto delante los omnes, por que troxo
 consigo tantos testigos en la buena obra, quantas alabanças
 humanales demando.


[ 340 ]
 
 Capitulo CLXIII. Commo deue ser tenprada la boz del
 pridicador entre los pecados contrarios.
 La tan gran boz del amonestamiento es a tenprar por arte, que
 commo sean diuersos los pecados de los oydores, e ella sea
 fallada conuenible a cada vnos, e enpero non sea diuersa a
 sy misma; por que midianera entre las pasiones pase por vn
 aduzimiento, mas taje los inchamientos de los pensamientos
 carnales segund cochiello que taja de dos partes. Por que
 sea pridicada asy la humillad a los soberuios, enpero que a
 los temerosos non sea acresçentado el miedo. Asy sea
 derramada la autoridat a los temerosos, enpero que a los
 soberuios non cresca el desenfiñimiento. Asy sea alabada la
 virginidat del cuerpo a los continentes, que enpero en las
 mogeres non se faga menospreçiada la abastança de la carne,
 e ç. Pues asy es, asy son a pridicar los bienes, que del
 costado non sean mandados los males. Asy son [a] alabar los
 bienes soberanos, que non sean menospreçiadas las
 postremirias. [***], que mientre son creydas abastar, non
 sean aduzidas a las somerias. Ahe, mientre velo demostrar
 qual deua ser el pastor, yo pintor fidiente pinte omne
 fermoso, e adugo a los otros a la rribera de acabança, el
 qual aun trabajo en las ondas de pecados.


[ 341 ]
 
 Capitulo CLXIIIIo. de la contienda de los pecados e de las
 virtudes, e primero de la soberuia con sus fijas e de los
 contrarios dellas.
 La soberuia dize: çierto mejor eres de muchos e a fascas de
 todos por palabra e por çiençia e por rriquezas e por
 onrras; pues asy es, menospreçia a todos e tiente por mayor
 de todos. Responde la humill(ad)at: arremienbra te que eres
 poluo e çeniza, ca eres pod[r]edunbre e gusano. El qual aun
 ssy eres alguna cosa, sy tanto non te humilles, quanto eres
 grande, pierdes de todo en todo lo que eres. E sy aquel
 primer angel que cayo de tanta alteza cayo por la soberuia,
 commo tu ensoberueciendote a tanta altura subes de los
 baxos? Con de cabo el fijo de dios humillo a sy mismo, e ç.
 Sy por tanta humillad se abaxa la magestad diuinal, osa la
 enfermedat humanal ensoberueçerse en alguna cosa? Dize la
 vanagloria: demuestra a todos el bien que fazes, por que
 seas dicho bueno de todos, por que seas pre(e)dicado de
 todos onrrable, e non te menospreçie ninguno, mas cada vno
 te de la onrra (e) que deue. Rresponde el temor del señor:
 sy fazes algund bien, fazlo non por las onrras pasaderas,
 mas por las perdurables. Esconde lo que fazes en quanto
 puedes, e sy non puedes de todo, sea la voluntad en coraçon
 de asconder lo, e non sera ninguna locura de demostrar, nin
 seria pecado de manifestar lo que quieres auer syenpre en
 cubierto. Dize el enfiñimiento: por que non fazes ninguna
 cosa de bien en ascondido, por que non seas
 desatestimoniable de los conosçidos, enfiñe ser de fuera lo
 que non deseas de dentro. Rresponde la verdadera rreligion:
 mas esfuerçate mas ser lo que non eres, e segund la
 sentençia del señor primero alinpia lo

[ 342 ]
 que es de
 dentro, por que lo que es de fuera sea linpio. E dize la
 desobediençia: quien eres tu, que sufras a los peores? Mas
 conuenia a ti mandar que a ellos, los que non se pueden
 egualar a ti por engenio nin por sabiduria. Pues asy es,
 obedesçe mas al señorio del señor e non ayas cuydado de
 ninguno. Responde la subjeçion: sy es a obedescer al señorio
 del señor, menester es ser sometido al maestrazgo humanal,
 diziendo el obispo: el que a uos oye, a mi oye, e ç. Non es
 poderio sy non de dios, e ç.

 Capitulo CLXV. de la enbidia e de la saña con sus fijas e
 de las virtudes contrarias.
 Dize la enbidia: en que eres mejor que aquel o aquel? Pues
 asy es, por que non eres a ellos egual o mas alto? Responde
 la bienquerrençia de hermano: sy sobejas a los otros por
 virtudes, mas seguramente te guardaras en el logar baxo que
 en el alto; ca sienpre cae omne pe(e)or del alto. E sy ay
 otros mas altos que tu, que dapño te viene? Dize la
 aborrençia: non quiera dios que ames a aquel, al qual en
 todas las cosas lo vees contrario, el qual es contra ti e
 apresura los tus pecados e apresura te adelantarse te por
 dichos e por obras e por onrras; ca si non te ouiese
 enbidia, non se te adelantraria. Asy rresponde la (a)
 amança: por ventura, por que estas cosas que rrecuentas son
 de aborresçer en el omne, commo non es [a] amar la emagen de
 dios en el omne, la emagen, conuiene saber, de Jesu Christo,
 el qual puesto en la cruz amo a sus enemigos, e amonesto
 (les) ante del tormento de la cruz deziendo: amad a uestros
 enemigos, e ç. Dize el maldezir: quien puede sofrir o
 callar, quantas cosas malas faze aquel e aquel, sy non el
 que consiente? Responde la libertad de derecha

[ 343 ]
 corrunçion:
 non son a callar los males del çercano, nin son a consentir,
 mas el çercano es a rrepreender en la cara por caridat de
 hermano, e non dezir mal del ascondidamente. Dize la saña:
 las cosas que son fechas contra ti non pueden ser sofridas
 de buen coraçon, mas ante sofrir estas cosas paçientemente
 es pecado; ca sy non es contrariado a ellas con gran
 aspereza, acresçentar se an contra ti de aqui adelante syn
 mesura. Responde la pasçiençia: sy la pasion del redemidor
 es aduzida a la voluntad, non ay ninguna cosa tan dura, que
 non sea sofrida de buen coraçon; ca Jesu Christo sofrio
 dexando nos ensienplo, e ç. Mas quantas cosas son en
 conparaçion de las sus pasiones las cosas que sofrimos? Ca
 el sofrio denuestos, escarnios, palmadas, escopinas, acoçes,
 espinas, e la cruz; e nos mesquinos somos cansados por vna
 palabra para nuestra confusion, por vna palabra somos
 echados. E muchas cosas son las que cada vno faze contra mi
 e denuesta me muchas vegadas. A estas cosas non respondo yo,
 mas el señor: non te digo fasta syete vegadas, mas aun siete
 vegadas por VII vegadas. E que muchos son los que afloxan
 tarde las sus enjurias, mas dios ante perdona; que por
 ocasion de vengar las injurias del señor, ellos sañudos
 demuestren las suyas. E dize el inchamiento: a dios as por
 testigo en los çiel(l)os; non ayas cuydado que sospechen de
 ti los omnes en las tierras. Responde la sa(n)tisfaçion: non
 as a dar ocasion de maldezir, non sospecha de fablar entre
 dientes; mas (asy) son a amonestar las cosas que sean
 castigadas, o çierto sy menguan, son a negar por
 protestaçion homil. Ca amonesta el apostol, non dar ninguna
 ocasion al auersario para maldezir.


[ 344 ]
 
 Capitulo CLXVI. de la tristeza con sus fijas e de las
 virtudes contrarias.
 Dize la tristeza: que as donde te gozas, commo traes tantos
 males de los çercanos? Dize el gozo spiritual: arremienbra te que los apostoles de la nuestra religion yuan gozandose
 del acatamiento del concilio, por que dignos e ç. Pues asy
 es, non aya ningu[n]d logar de lloro, de sucçede tanta
 alegria. Dize la pereza: si estas sienpre al leer por
 estudio continuado, as oscureldat de los ojos; si derramas
 lagrimas non quedando, aun pierdes los ojos; si cantas por
 vigilias alongadas, ganas locura de la cabeça; sy te pones
 en trabajo de cada dia, non podras leuantar te a la obra
 spiritual. Responde el uso: para que pones tan luengos
 espaçios para dezir estas cosas? E non sabes sy viuiras
 cras. Echa de ti la pereza, e sienpre te arremienbra, que el
 regno de los çielos non lo an los tibios e pesados, mas los
 esforçados. Dize el vagar disuluto: si crees dios ser en
 cada logar, por que guardas vn logar apartadamente, do
 tantos males se acaban, e non pasas mas a otros? E rresponde
 el estableza firme: si asy es commo dizes, que dizes dios
 ser en cada logar, pues asi es, non as a desanparar este
 logar, del qual quieres foyr; ca dios es en el. E dizes tu:
 demando mejor e fallo mejor. Al qual respondo: por ventura
 fallas lo mejor a tal el qual sabes que perdio el diablo e
 el omne? Asi que aremienbra te, que el primer angel cayo del
 çielo, e el primer omne echado del parayso vino a la mengua
 de este sieglo. Loth probado del uso de los malos fue santo
 entre los Sodomiticos; e en el monte enperezando se por
 segurança peco. Dize la desesperaçion: quantos e que grandes
 pecados feziste, e a penas aun non mudeste la vida en mejor;
 eres tenido obligado por mala costunbre; esfuerças te a
 leuantar te, mas decorrerte as grauado por cargas de
 pecados. Pues asy es, que es a fazer, quando de las cosas

[ 345 ]
 pasadas paresçe çierto dapñamiento, e de los
 presentes non acorre ninguna enmienda? Rresponde la fuyzia
 de esperança: sy dizes de los pecados, ahe Dauid culpado en
 vno de adulterio e de omeçidio es escripto ser librado del
 infierno por la misericordia de dios; ahe Manases muy mas
 descomulgadero de todos los pecadores e muy mas malo e muy
 mas suzio torno de la muerte a la vida por la penetençia;
 asi santa Maria Madalena despues del enconamiento de
 fornigaçiones syn cuenta; asy sant Pedro despues de la
 negaçion, e el ladron despues de la discordia e del
 derramamiento de la sangre de los hermanos, e aun sant Paulo
 despues de la persecuçion de la eglesia de dios. Pues asy
 es, do paresçen de ante tantos ensienplos e tan grandes, den
 logar las malas fablas de desesperaçion; commo aun sea
 escrito: qual quier dia que gimiere el pecador, e ç. E de la
 conuersaçion non mudada en mejor que respondre, sy non que
 cada vno lo que non fizo ayer faga lo oy, (e aun) mientre
 conuiene beuir, [e] contrariando sienpre a la mala costunbre
 por fuerças tomadas, diga: dixe en la mañana e en la
 viespera: agora començe, e ç.

 Capitulo CLXVII. de la cobdiçia e de la gola e de la
 luxuria con sus fijas e de las virtudes contrarias.
 Dize la cobdiçia: mucho eres syn culpa en que cobdiçias vnas
 cosas para auer, por que non deseas ser acresçentado, mas
 temes auer mengua, e tu mejor espiendes lo que tien el otro
 malamiente. E rresponde el menospreçiamiento del mundo:
 quanto cada vno començare auer, tanto mas cobdiçia auer, e
 es fecho que non aya manera en cobdiçiando, mientre
 a(s)presura[se] a seruir a los cuydados syn cuenta deste
 sieglo. E esta enfermedat de aue-

[ 346 ]
 reza
 nunca mejor se refrena, que quando es pensado cada dia el
 dia de la muerte. Dize la glutunia del vientre: crio dios
 todas las cosas linpias para comer; e el que esquiua a
 fartarse de manjar, que es otra cosa sy non que contradize
 al don dado? Responde la atenprança: çierto dios crio todas
 las cosas linpias para comer, mas mando la abstinençia, por
 que el omne non pasase la medida de comer. Ca entre los
 otros sus males peresçio Sodoma mayormente por fartura de
 pan. Por la qual razon asy deue omne llegar al comer, commo
 el enfermo a la melezina, non deseando en el deleyte, mas
 acorriendo al menester; segund dize la verdat: tened mientes
 que non se agrauien vuestros coraçones, e ç.; [e] el
 apostol: el manjar al vientre, e ç. E el pecado deste sobra
 aquel lleneramente, el que en el comer non tan solamente
 tiene la tenprança, que la fanbre sobre a la fartura, mas
 aun menospreçia los manjares delicados, sy non por
 enfermedat (enfermedat) del cuerpo o por razon de huespedes.
 Dize la alegria torpe: por que escondes tu alegre el gozo
 del coraçon? Sal alegre en publico e dy alguna cosa dende
 rias tu o los çercanos. Responde el lloro tenprado: aprime
 la vana gloria; ca mientre escapeste la mengua de la pena, e
 mientre del desterramiento torneste a la tierra. E non es
 judgado de todos de mala fama, el que se esfuerça gozarse
 ençerrado en las teniebras de la carçel? O por ventura la
 memoria sobrepujo lo que dize el señor: mal sea a uos que
 agora rreydes, e ç. E en otro logar: e el linpio gozar se
 ha, e ç. Dize la mucha fabla: non es tenido aquel culpado,
 el que fabla muchas cosas mas cosas (mas) buenas, mas aquel
 que dize pocas e malas. Rresponde el callar sabio: verdat es
 lo que dizes; mas mientre son vistos dizir muchos bienes,
 muchas vezes acaesçe que la fabla, que comiença de los
 bienes,

[ 347 ]
 se estienda a alguna cosa mala; segund
 dize la escriptura: en la mucha fabla non menguara el
 pecado. Pues asy es, [es] a tener la manera en fablar, e aun
 algunas vegadas dexarse de las palabras aprouechables; commo
 dize Dauid que fizo el; [ca] dize: humillado so, e ç. Dize
 la fornicaçion: sy dios non quisiese que se ayuntase el omne
 en el deleyte de la carne, non aueria fecho en el comienço
 del humanal linage maslo e fenbra. Responde la linpieza de
 la carne: la liçençia de casar es dada a algunos, a aquellos
 que non promitieron continençia; mas la fornigaçion non es
 otorgada a ninguno sin pena. Dize el deseo del sieglo: qual
 cosa puede ser mas fermosa o mas delectable, que lo que
 veemos cada dia en la presente vida? O que marauillosa la
 camara del çielo en el sol e en la luna e en las estrellas,
 que deseable la tierra en las flores de los montes, en las
 mansedunbres de los fructos e en los deleytes de los prados
 e de los rios e ç. Responde al amor de la tierra: si asi te
 delectan las cosas que son so el çielo, por que non mas
 aquellas que son (de) de suso? Si la carçel es tan fermosa,
 qual es la tierra e la çiudat e la casa? Sy tales cosas son
 las que onrran los peregrinos, quales son aquellas cosas que
 poseen los fijos? Por tanto vayase el amor del sieglo
 presente e sucçeda el amor del auenidero.


[ 348 ]
 
 Capitulo CLXVIIIo. de los miraglos de sant Pedro e de san
 Paulo. Sant Grigorio en el registro en el IIIIo libro, a
 Costançia Agusta.
 La nobleza de la vuestra piadat, noble por estudio de
 rreligion e por amor de santidat, por aquella yglesia, que
 es edificada en el palaçio en onrra de sant Paulo, mandome
 por sus mandados que le enbie la cabeça de ese mismo sant
 Paulo o alguna otra cosa del su cuerpo. Mandades aquellas
 cosas que non pu[e]do fazer nin oso. Ca los cuerpos de san
 Pedro e de san Paulo por tantos miraglos resplandesçen en
 las sus eglesias e por tantos espantos, que nin aun a orar
 non pu[e]da omne llegar syn gran temor. E aun mientra el mi
 anteçesor quiso mandar lueñe del cuerpo fascas por quinze
 pies la pla(n)ta que estaua sobre el cuerpo de sant Pedro
 apostol, paresçiole signo de gran temor. E aun yo quise
 mejorar alguna cosa al santo cuerpo de sant Paulo; e por que
 era menester que deuiese ser cauado delante el altar, el
 preposito del logar fallo algunos huesos [non] ayuntados a
 ese sepulcro, los quales por que los quiso alçar e poner los
 en otro logar, murio por muerte sobitaña, paresçiendole vnas
 señales tristes. E aun syn estas cosas ese mismo mi
 anteçesor deseando mejorar vnas cosas al cuerpo de sant
 Lorençio, e commo non sopiese do era el cuerpo e cauauan por
 fallar lo, a desoras abierto es el sepulcro [ellos] non
 sabiendolo; e aquellos que estauan presentes e labrauan, los
 monges e los moradores, los quales vieron el cuerpo del
 martir, murieron fasta diez dias, asy que non pudo escapar
 de la muerte ninguno que vio el cuerpo del santo martir. E
 sepa ante la noble señora, que non es costunbre a los
 Romanos, quando dan las rreliquias de los santos, que osen
 tañer ninguna cosa del cuerpo, mas tan solamente es puesta
 en la buxeta en paño e

[ 349 ]
 ponese sobre los santos
 cuerpos. Onde acaesçio, que en los tienpos del papa Leo,
 segund es dicho de los mayores, mientre vnos Griegos dudasen
 de las tales rreliquias, el papa ante dicho tajo dellas e
 desa tajadura salio sangre. Ca en las partes de Rroma e
 fascas en todas las de oriente es cosa non sofrible e
 descomulgadera, sy por ventura alguno quisiere tañer los
 cuerpos de los santos; e sy lo fizieren, çierto es que esta
 lucura non fincara en ninguna manera syn atormentar. Por la
 qual cosa nos marauillamos mucho, e a penas lo creemos, de
 la costunbre de los Griegos, los quales dizen que leuantan
 los cuerpos de los santos.

 Capitulo CLXIX. aun de los cuerpos dessos mismos e de la
 cadena de sant Paulo.
 E yo que he a dezir de los cuerpos de los santos apostoles,
 commo sea çierta cosa que en aquel tienpo que tomaron
 pasion, venieron fieles de nasçençia, los quales demandauan
 los cuerpos dellos commo de sus çiudadanos. Los quales
 aduzidos fasta la segunda milla de la çibdat, puestos son en
 el logar que es dicho catacunbos; mas commo toda la
 muchedunbre de ellos ayuntada se esforçase leuantar los
 dende, asi los espanto por gran miedo la fuerça del miedo e
 del rrelanpago e los derramo, que non osasen con de cabo
 fazer tales cosas. E entonçe saliendo los Romanos, los
 quales meresçieron estas cosas de la pia(da)dat del señor,
 leuantaron los cuerpos de ellos e posieron los en los
 logares do agora estan. E otrosi el sudario que mandastes
 enbiar, esta con el su cuerpo, que non puede ser tañido, asi
 commo nin llegar al su cuerpo. Mas por que el deseo tan
 religioso de la muy noble señora non deue(r) ser vazio,
 enbiar nos

[ 350 ]
 he parte de las cadenas, las quales
 sant Pedro apostol traxo en el cuello e en las manos, e por
 las quales se demuestran muchos miraglos al pueblo, enpero
 sy las podiere tirar limando; ca mientre muchas vegadas
 muchos veniendo demandan bendeçion de esas cadenas, por que
 tomen vn poco de la limadura, esta delante el saçerdote con
 la lima, e a algunos demandantes tan ayna se parte la
 cadena, que non sea ninguna detardança, e a algunos es
 aduzida la lima mas alongadamente por las cadenas, e enpero
 non pueden fazer que salga alguna cosa dende.

 Capitulo CLXX. de la llaue dorada de sant Pedro. San
 Grigorio en el libro sesto.
 Enbie la llaue de san Pedro apostol del su cuerpo muy santo,
 de la qual llaue este miraglo es fecho, el qual rrecuento.
 Commo la fallase vn Lonbardo entrando a la çiudat en las
 partes de Traspa(n)dan, menospreçiandola (non) por que era
 la llaue de sant Pedro, mas por que la vio de oro queriendo
 fazer della alguna cosa, saco el cuchiello que la tajaria.
 El qual man a mano tomado por el spiritu finco a sy mismo en
 la garganta el cochiello, con la qual la quiso partir en
 partes, e luego cayo muerto. E commo estudiesen presentes a
 estas cosas el rey Ancharich de los Lonbardos e otros muchos
 omnes, e el que se ferio a parte muerto e la llaue joguiese
 apartada en tierra, timieron todos muy fuertemiente, que non
 osaua ninguno leuantar la llaue de tierra. Estonçe vn
 Lo[n]bardo catholico, el

[ 351 ]
 qual sabia[n] que fazia
 oraçion e limosna, e auia nonbre Minulf, este la leuanto de
 tierra. E Anchirich por ese miraglo fizo otra llaue de oro e
 enbiola con ella en vno a mi entonçesor, faziendole saber
 qual miraglo ouiese acaesçido por ella.

 Capitulo CLXXI. de los miraglos de sant Andres apostol.
 Sant Grigorio en el libro ochauo, a Rustic[i]ana Patriçia.
 Que menester he de dezir alguna cosa de la limosna que
 fezistes al monesterio de sant Andres apostol, commo sea
 escripto: asconde la limosna en el seno del pobre, e esta
 rrogara por ti. Pues asi es, si en las orejas sabias ha su
 uoz a dios esa buena obra, sy quier que nos demos vozes o
 callemos, ese bien que fezistes da vozes. Enpero fago te
 saber, que en ese monesterio dese apostol ay tantos
 mirraglos e tanta cura e tanta guarda de los monges, asi
 commo sy el mismo sea abat spiçialmente del monesterio. Ca
 por que yo fable de muchas cosas pocas, las quales sope
 rrecontando las el abad e el preposito del monesterio, en vn
 dia enbiados son dende dos frayres, los quales deuiesen
 conprar alguna cosa para prouecho del monesterio, el vno mas
 mançebo, el qual era visto mas sabidor, e el otro viejo, que
 fuese guarda del menor. Fueron se anbos, e del preçio que
 tomaron, aquel que fuera enbiado guarda del mas mançebo,
 fizo furto de ese preçio, non sabiendo lo el otro. Los
 quales luego que tornaron al monesterio e vinieron ante el
 minbral del oratorio, cayo aquel que fizo el furto tomado
 del demonio e començose entorçer. E dexado del demonio
 veniendo los monges

[ 352 ]
 preguntado es, que por
 ventura (sy) auia furtado de aquello que tomara. El negolo;
 con de cabo es tomado; asy que dexado con de cabo e
 preguntado negolo, e con de cabo es tomado. Asi que ocho
 vezes lo nego e por ocho vezes es tomado. E despues que lo
 nego ocho vezes, confesolo, quantos dineros auia fortado. E
 faziendo penetençia echose en tierra deziendo que auia
 pecado; e tomada la penetençia non llego mas a el el
 demonio. E en otro tienpo en el dia de la natal dese
 apostol, [mientre] los frayres folgasen ya de las oras fasta
 medio dia, a desoras vn frayre teniendo los ojos abiertos
 çegado es, commo tremer e dar grandes vozes, por las quales
 vozes dezia que non podria sofrir lo que sofria. E llegaron
 se los frayres e vieron lo çiego teniendo los ojos abiertos
 e tremiente e dando bozes e ageno de las cosas presentes, e
 que non sentia ninguna cosa que se feziese de fuera. E commo
 lo alçaron en las manos e lo echaron ante el altar de sant
 Andres apostol, e ellos echaron se por el en oraçion; el
 qual luego tornado en si confeso que sofriera, que le
 paresçio vn viejo e dexo vn can negro para que lo
 despedaçase, diziendo: por que quisiste foyr deste
 monesterio? E commo non podiese escapar en ninguna manera de
 los mordimientos de los canes, venieron vnos monges e
 rrogaron a ese viejo por mi, el qual luego mando yr al can;
 e yo torneme en mi. El qual aun muchas vegadas confeso
 despues deziendo: el dia que estas cosas sofri, auia auido
 consejo de fuyr del monesterio. E aun [un] otro monge quiso
 se yr de ese monesterio callando. E commo tractase esto en
 su voluntad, quiso entrar al oratorio, e luego tomolo el
 demonio muy fuertemente. E dexaualo el demonio, e (a)si
 estaua fuera del oratorio, non sofria ningund mal; e se
 queria entrar, luego lo tomaua el spiritu malino. E commo
 feziese esto muchas vegadas, confeso la su culpa, que queria
 salir del monesterio. E estonçe los frayres ayuntados por el
 estudieron en rrogarias por espaçio de tres dias; e asy gua-

[ 353 ]
 resçio, que nunca despues llego a el
 el spiritu maligno. E mientre auia aquel mal, dezia que veya
 al santo apostol, e que era denostado del, por que queria
 yrse. E otros dos monges fuxieron del monesterio, e dieron
 primero en fablando algunas señales a los frayres, que
 desçendiendo por Apia yuan a Jerusalem. Los quales salieron
 e torçieron del camino; e por que non pudiesen ser fallados
 de los que los seguian, ençer[r]aron se en vnas cueuas
 ençerradas çerca la puerta de flama. E commo fuesen buscados
 a la ora de viesperas e non fuesen fallados, subieron ençima
 de los cauallos vnos frayres e seguieron los saliendo por la
 puerta de Mentro, por que los seguiesen en la puerta Latina
 o en la carrera Apia. Luego tomaron consejo que los buscasen
 en la carrera Salaria fuera de la çiudat. Pues asy es, yendo
 se declinaron en Salaria. E non fallandolos ordenaron de
 tornarse por la puerta de flama. E commo se tornasen, luego
 que aquellos cauallos venieron ante aquellas cueuas en las
 quales se ascondieran, estodieron quedados, e enpuxados e
 feridos non quisieron mudar el paso. E pensaron los monges,
 que la tal cosa non podia ser syn mi(ni)sterio. E touieron
 ojo a las cueuas e vieron el rastro en la entrada. Mas los
 cauallos non queriendo yr a ningund logar, (e) desçendieron
 e tiraron las piedras que fueran puestas en la entrada de
 las cueuas, e entraron e fallaron los echados en tierra en
 esos logares tenebrosos. Los quales tornados al monesterio
 son mejorados por aquel miraglo, que a ellos mucho les auia
 seydo auer estado poco fuera del monesterio.


[ 354 ]
 
 Capitulo CLXXII. de la santa sinpliçidad e pasçiençia de
 Libertino preposito de Fondones. Sant Grigorio en el Dialogo
 en el libro primero.
 El varon muy onrrable Libertino fue preposito del monesterio
 de Tundens en el tienpo del rey Totila. E commo vn conde de
 los Gothos viniese a ese logar con veste, el sieruo de dios
 es echado del cauallo, en que estaua, por los omnes de
 aquel. El qual sofriendo de buena voluntad el daño de la
 bestia, (e) aun dioles el açote que tenia a los que lo
 leuauan, deziendo: tomad, por que ayades commo podades
 menaçar esa bestia. E esto dicho echose luego en oraçion. E
 la hueste del dicho caudiello vino muy a priesa a vn rio que
 auia nonbre Vultur[no], en el qual logar començaron ferir
 los sus cauallos con astas e ensangrentar los con espuelas;
 mas enpero los cauallos mucho podian ser aguijonados, mas
 non se podian mouer, asi que asi temian tañer la agua del
 rio commo la muerte. E commo porfiasen alongadamente e se
 cansa(n)sen los que estauan ençima dellos, dixo vno dellos,
 que por la culpa de lo que fezieran en el camino al sieruo
 de dios sofrian aquellos enbargos del camino. Los quales
 tornando se luego fallaron a Libertino echado en oraçion. Al
 qual commo le dixiesen: lieuate e toma el tu cauallo;
 respondio el: yt con bien; yo non he menester de cauallo. E
 desçendieron e posieron [lo] por fuerça en el cauallo, del
 qual lo auian tirado, e fueron se luego. Los cauallos de los
 quales tan ayna pasaron al rio, commo sy el cañal non
 touiese agua. Asi que fecho es, que commo fue dado el vn su
 cauallo al sieruo de dios, que cada vno fuese rresçibido del
 suyo. E en ese mismo tienpo vino Buzelino con los Françes en

[ 355 ]
 las partes de Canpañia. E del monesterio del
 dicho sieruo de dios auia salido fama que auia muchos
 aueres. Los Françes entrando al oratorio encruelesçiendo se
 començaron a demandar a Libertino e llamar a Libertino, en
 el qual logar yazia el en oraçion. Cosa muy marauilladera:
 ellos buscandolo e encruelesçiendose tañian lo e non lo
 podian ver; asy por su cegedat (e asy) salieron vazios del
 monesterio. En vn dia aquel que tenia el gouernamiento del
 monesterio despues de la muerte de Honorato ençendiose en
 gran saña contra ese Libertino, asy que lo matara con manos;
 e por que non pudo fallar verga con la qual lo podiese
 ferir, tomado el setio de los pies quebrantole la cabeça e
 la cara e torno toda la su cara enchada e cardena; el qual
 ferido muy fuertemente fuese callando al su estrado. E
 conplidos los (sus) ympnos de los maytines vino al lecho del
 abad e demando humillosamente oraçion. E commo el por
 prouecho del monesterio saliese a establesçimiento del
 pleyto, muchos varones conosçidos e nobles, los quales lo
 onrrauan mucho, preguntauanlo marauill(au)andose, que fuese
 aquello, que tenia la cara tan inchada e cardena. A los
 quales dezia el: la tarde de anoche faziendolo mis pecados
 fery en el setio de so los pies e tome esto. Asy que el
 varon santo guardando en su pecho la verdat, (e) nin dezia
 el pecado del maestro padre, nin caya en pecado de falsedad.


[ 356 ]
 
 Capitulo CLX[X]III. del ortelano dese mismo monesterio e
 del ladron preso. Ensienplo de sant Grigorio.
 En ese mismo monesterio auia vn ortelano monge de gran vida.
 E vn ladron auia acostunbrado sobir por el se(c)to e furtaua
 las verças. E commo el plantase muchas e las fallase menos,
 e las otras acoçeadas por los pies e las otras allanadas,
 ençercando todo el huerto fallo el forado por do solia venir
 el ladron. El qual aun andando por el huerto fallo vna
 serpiente; a la qual le dixo mandando le: sigueme. E
 veniendo al logar por do entraua el ladron, mando a la
 serpiente deziendole: mandote en [n]onbre de Jesu Christo,
 que guardes esta entrada e non dexes entrar aca al ladron. E
 luego la serpiente echose trauesada en medio del camino, e
 el monge tornose a la çella. E commo folgasen todos los
 frayres a ora de medio dia, vino el ladron segund solia e
 sobio en el se(c)to; e mientre pusiese el pie en el huerto,
 vio a desoras que la serpiente que yazia tendida auia
 çerrado el camino; e cayo atras de miedo e trauose le el pie
 en el seto en vn palo por el calçado. E vino el ortelano e
 fallo al ladron colgado en el se(c)to; e dixo a la
 serpiente: fago graçias a dios, que conpliste lo que mande;
 vete agora. La qual fuese luego. E veniendo al ladron, dixo
 le: que es eso, ermano? Diote me dios. Por que mal asmeste 
 fazer furto tantas vegadas en la lauor de los monges? El
 qual deziendo estas cosas soltole el pie del se(c)to e dexo
 lo syn dapño. E dixo le: sigime. E traxolo a la entrada del
 huerto e diole con gran amança las verças que el queria
 furtar, deziendole: vete, non fagas este furto; mas quando
 ouieres menester, entra aca a mi, e las que tu quieres leuar
 con pecado, yo te las dare de grado.


[ 357 ]
 
 Capitulo CLXXIIIIo. de las virtudes del abad sant Aquiçio.
 Ensienplo de sant Grigorio.
 Vn varon santo por nonbre Equiçio en las partes de Valeria
 era auido alli de todos de gran marauilla por los
 meresçimientos de la vida. E commo a este lo cansase mucho
 en su mançebia el ençendemiento de la carne, e demandase de
 dios remedio en esta cosa con grandes pregarias, en vna
 noche estando el angel delantre viose castrar, e paresçio le
 en su vision, que le tomaua todo el su mouimiento de los
 mienbros; e de aquel tienpo adelante tan ageno fue de la
 te[n]ptaçion, asy commo sy non ouiese aquel mienbro. Ca
 usando de virtud por la ayuda de dios, asy osaua despues con
 las fenbras, commo ante con los varones. E en vn dia vna
 sierua de dios del monesterio de las virgines entro al
 huerto; la qual veyendo vna lechuga deseola, e oluidada de
 fazer la señal de la cruz mordio la; e tomo la luego el
 demonio, e cayo. E esto fue dicho al padre Equiçio, que
 veniese muy ayna e acorriese orando. E luego que aquel padre
 entro por la puerta del monesterio, començo por la boca de
 aquella llamar aquel diablo que la auia tomado, deziendo: yo
 que fiz, yo que fiz? estaua yo sobre la lechuga, e vino ella
 e mordiome. Al qual le mando el varon de dios con gran
 desdeñamiento, que se fuese e non ouiese logar en la sierua
 de dios. El qual luego se fue, nin la pudo mas tener. E vno
 que auia nonbre Felix, uaron noble de la proui(e)nçia de
 Nursia, commo viese ese varon onrrable e santo que non auia
 orden, e andar por cada vnos logares e predigar
 estudiosamente, fue en vn dia a el por osadia de
 familiaridat deziendole: tu que

[ 358 ]
 non as orden
 sacra e non tomeste li(s)çençia de predigar, commo osas
 predigar? Por la qual preguuta mouido el varon santo
 demostrole, commo tomo la li(s)çençia de predigar, deziendo:
 esas cosas que me fablas, yo mismo las trato entre mi. Mas
 vna noche estudo delante mi vn mançebo fermoso e puso en la
 mi lengua ferramiento melezinable, que quier dezir [*],
 deziendo: ahe puse las mis palabras en la tu boca; sal a
 predicar. E de aquel dia aun que quiera non puedo callar de
 dios. E tanto feruor lo auia ençendido para coger las almas 
 a dios, que [a]sy fuese adelantado a los monesterios, que
 andodiese por las eglesias e por los castiellos e por los
 barrios e por las casas de cada vnos fieles, e espertase los
 coraçones de los oyentes al amor de la tierra çelestial. E
 era muy vil en las vistiduras e tan menospreçiado, que sy
 alguno por ventura non lo cognosçiese, aun que lo saludase
 menospreçiaria saludar lo. E quantas vegadas yua a otros
 logares, subia en vna bestia la qual fuese mas menospreçiada
 de todas las otras bestias; e aun leuaua cabestro por freno,
 e non leuaua siella.

 Capitulo CLXXV. de las virtudes de sant Costançio e
 Marçelino. Ensienplo de sant Grigorio.
 Costançio varon santo morador en la eglesia de sant Esteuan,
 commo menguase el olio en esa eglesia e non touiese con que
 ençender las lanparas, incho todas las lanparas de la
 eglesia de agua e puso en medio paper, segund era costunbre,
 e ençendio las trayendo el fuego, e

[ 359 ]
 ardio la
 agua en las lanparas, asi commo sy fuese olio. Pues asy es,
 entiende de que meresçimiento aya seydo este uaron, el qual
 costreñido por menester mudo la natura del elemento. E por
 que auia cresçido mucho la hopinion de la su santidat,
 muchos de diuersas prouinçias lo cobdiçiauan veer. Pues asy
 es, vn dia vino vn rustico a ver lo de muy lexos. Esa misma
 ora auia acaesçido, que el varon santo estando en las gradas
 de madera aparajaua las lanparas. E era muy pequeño, de
 forma menospreçiada. E commo preguntase aquel que veniera a
 veer lo, qual era, aquellos que lo conosçian mostraron gelo
 qual era. Mas asy commo los omnes de voluntad loca amesuran
 el menospreçiamiento de la qualidat del cuerpo, viendo lo
 pequeño e menospreçiado, non creyo que fuese aquel. Al qual
 commo fuese dicho de muchos que el era,menospreçio e riose
 deziendo: yo cuyde que era gran omne, mas este non ha
 ninguna cosa de omne. La qual cosa quando la oyo el varon 
 santo de dios Costançio, luego alegre dexo las lanparas que
 aparajaua e desçendio, (ca lo llamaron), e fue abrasçar al
 rustico deziendo: tu solo eres el que ouiste en mi los ojos
 abiertos. De la qual cosa es a pensar, de que humillad fue,
 el qual amo mas al rrustico que lo menospreçio. Ca el
 denuesto fecho al omne lo prueua qual se asconda entre sy. E
 aun fue obispo de la eglesia An(a)conitana Marçilino
 onrrable por virtud, al qual auia tirado el andar por gran
 dolor vna enfermedat que dizen podagra; e aun sus familiares
 lo leuantauan en las manos quando era menester. E vn dia fue
 ençendida esa çiudat, e com[m]o ardiese muy fuertemente,
 venieron todos por matar el fuego. Mas ellos echando agua,
 commo non lo pudiesen enpeesçer, vino el obispo traydo en
 las manos, e costriñido por el gran menester del periglo
 mando a sus familiares que lo trayan diziendo: ponet me
 contra el fuego. E començo el ençendemiento rretorçerse

[ 360 ]
 en sy mismo, e non podia pasar adelante. Asi
 que fecho es que la flama se esfriase e non osase de alli 
 adelante tañer a ninguna cosa. Entiendes, Pedro, que gran
 santidad fue, estar el omne enfermo posado [e] aprimir las
 flamas orando?

 Capitulo CLXXVI. de las virtudes de san Bonifaçio obispo.
 Ensienplo de sant Grigorio.
 Fue vn varon de vida onrrable, el qual auia no[n]bre
 Bonifaçio, el qual fue obispo de la çiudat de Ferens, e
 conpliolo por costunbres. Este acabadas las misas, commo
 veniese conuidado a la mesa del noble varon Fortunato, ante
 que dixiese(n) el ympno de dios, vino ante la puerta vn
 varon con vna ximia e tanxo las canpanillas e demandaua de
 comer, commo muchos demandan vianda por arte de jugar. Al
 qual son desdeñandolo el santo varon dixo: ahe, ahe, muerto
 es este mesquino. Yo vine a la mesa de la fartura, e non
 abri la boca a la alabança de dios, e aquel veniendo con la
 ximia ferio las canpanas. Enpero dixo: yd, e por caridat
 dalde de comer e de beuer; enpero sabet que muerto es. El
 qual mesquino commo ouiese tomado el pan e el vino desa
 casa, quiso salir por la puerta; mas cayo vn[a] gran piedra
 a desoras del techo e firiolo en la cabeça. Al otro dia
 murio segund la sentençia del varon de dios. En la qual
 casa, Pedro, es a pensar, quanto temor sea a dar a los
 santos varones; ca (los) tienplos de dios son. E quando el
 varon santo es traydo a saña, quien es mouido a ensañarse sy
 non el morador dese mismo tenplo? Pues asi es, en tanto es a
 temer la saña de los justos, en

[ 361 ]
 quanto es çierto
 que en los coraçones dellos esta el presente, el qual es
 firme para dar qual vengança quisiere. E en otro tienpo
 Costançio presbitero su sobrino vendio el su cauallo por
 [XII] dineros de oro, los quales poniendolos en la su arca
 fuese para fazer alguna obra. E luego venieron pobres al
 obispo, los quales lo rrogauan apresuradamente, que les
 diese alguna cosa. Mas el varon de dios por que non tenia
 que les dar, començo a pensar que los pobres non fuesen
 vazios del. El qual acordose, que Costançio auia vendido el
 cauallo e que tenia el preçio en la su archa. E non estando
 y el, llego al archa e deçer[r]ajola e tomo los doze dineros
 de oro e diolos a los menguados. Asi que tornando Constançio
 fallo la arca quebrantada e non fallo y el preçio del
 cauallo el qual pusiera y. E començo dar grandes bozes con
 yra. E commo el varon santo lo quisiese tenprar con fabla
 blanda, començole el a rresponder con contienda deziendo:
 todos viuen contigo; yo solo non puedo beuir aqui ante ti;
 dame los mis sueldos. Por las quales bozes el obispo mouido
 entro a la eglesia de santa Maria sienpre virgen, e estando
 las manos alçadas començo orar. E luego fallo en el su
 se(g)no doze dineros de oro, los quales echo en el seno del
 presbitero sañudo, deziendo: ahe has los sueldos que
 demandaste; mas esto sepas, que despues de la mi muerte non
 seras obispo desta eglesia, por la tu auareza. De la verdat
 de la qual saña se coge, que aparajaua aquel presbitero
 aquellos sueldos para ganar el obispado. E vn dia entrando
 al huerto fallolo estar cubierto de gran muchedunbre de
 eruga[s]. El qual viendo paresçer toda la verça, tornose a
 la[s] eruga[s] e dixo: conjuro vos en el nonbre de nuestro
 señor Jesu Christo, yd uos de aqui e non querades comer
 estas verças. Las quales asy salieron todas a la palabra del
 varon santo, que nin aun non fincase vna en todo el huerto.


[ 362 ]
 
 Capitulo çiento e setenta e siete. de los buenos comienços
 dese mismo en la moçedad. Ensienplo de sant Grigorio.
 En aquel tienpo, en el qual moraua el moço con su madre,
 saliendo de casa el moço muchas vegadas tornaua a casa sin
 saya e syn çinta; ca luego sy fallase alguno desnudo, luego
 lo vestia. En vn dia entro su madre al orreo el fallo todo
 el trigo que auia ganado todo el año, que lo auia dado su
 fijo a los pobres. E commo se feriese a sy misma por
 palmadas e puñadas, que auia perdido toda la ayuda del año,
 vino Bonefaçio moço de dios e conmençola consolar por las
 palabras que pudo. La qual commo non se consolase, rrogola
 que saliese del orreo; e echose el luego en oraçion; e
 despues de poco salio e traxo a la madre al orreo, el qual
 asy es fallado lleno de trigo, commo ante [non] fuera. E en
 vn dia commo estouiese el moço Bonefaçio en casa, vino el
 raposo commo solia e leuo vna gallina. E el entro muy ayna a
 la eglesia, e echando se en oraçion, dixo: plaze te, señor,
 que non puedo comer de la criança de mi madre? ca ahe, las
 gallinas que cria, comellas el rraposo. El qual leuantandose
 de la oraçion salio de la eglesia, e luego torno el rraposo
 e dexo la gallina que auia leuado, e el cay[o] muerto ante
 los sus ojos.


[ 363 ]
 
 Capitulo CLXXVIIIo. de la moger dele[y]tosa sanada de la
 conpaña de los demonios por sant Fortunato. Ensienplo de
 sant Grigorio.
 Vna madrona noble auia vna nuera en las partes vezinas de
 Tusçia, la qual a cabo de poco tienpo que la tomo su fijo,
 fuera conuidada con esa su suegra a la deficaçion [del
 oratorio] de sant Sebastian martir. En aquella noche en la
 qual dende a otro dia auia de yr al oratorio, vençida por
 deleyte de la carne non se pudo abstener de su marido. E a
 la mañana commo la deletaçion fecha de la carne espantase la
 conçençia, enpero fuese por verguença, auiendo mas verguença
 a la cara de los omnes que temiendo el juyzio de dios, fuese
 a ese oratorio con su suegra. E luego que entraron al
 oratorio del martir, tomola el spiritu malino a la nuera e
 començo trabajar delante todo el pueblo. E el presbitero de
 ese oratorio, commo viese que la tomaua tan fuerte, traxo
 luego la sauana del altar e cobriola; mas luego a este tan
 bien acomitiolo el diablo, por que quiso fazer mas que
 deuia. E aduzida es al ri(y)o e somurgojada es en el agua, e
 y fazian por (por) muchos encantamientos que saliese della
 el diablo que la auia tomado. Mas por el juyzio marauilloso
 de dios, mientre es echado fuera vno por la mala arte, entro
 en ella a desoras vna ligion dellos; e ella estonçe començo
 entorçerse por tantos mouimientos, por tantas vozes, por
 quantos spiritus era tenida. Estonçe auiendo consejo sus
 parientes, confesando la culpa de la su porfia, traxieron la
 al obispo Fortunato varon de dios e dexaron la. E el tomando
 la echose en oraçion de dia e de noche; e a pocos (de) dias
 diola sana e salua.


[ 364 ]
 
 Capitulo CLXXIX. de las otras virtudes dese obispo.
 Ensienplo de sant Grigorio.
 En otro tienpo ese mismo sieruo de dios echo de vn otro el
 spiritu malino. El qual spiritu, seyendo ya ora de viespras,
 enfiñose que era algun peregrino e començo çercar las plaças
 de la çiudat e llamar: o ahe, que fizo el varo[n] santo
 Furtunato obispo! echo al omne peregrino del su albergue. E
 demando do fuelgue, e non lo fallo en la su çiudat. Estonçe
 vno estaua en su posada a las brasas con su moger e vn fijo
 pequeño, el qual oyendo la su boz e preguntandole que le
 fiziera el obispo, pusolo a su posada e fizolo posar a las
 brasas. E commo fablasen en vno algunas cosas, acomitio ese
 spiritu malino al moçuelo pequeño e echolo en las brasas, e
 y le salio luego el alma. El qual huespede mesquino conosçio
 a quien auia resçibido e a quien auia echado el obispo.
 Pe[d]ro, muchas cosas son vistas buenas, mas non lo son, por
 que non se fazen de buen coraçon. Ca yo non asmo, que este
 varon, el qual dio posada, se delecto por obra de piadat,
 mas por el maldezir del obispo; ca la pena que se siguio
 demostro, que aquel rresçibir non fue syn culpa. Ca ay
 muchos que por ende estudian fazer bien, por que ennoblezcan
 la graçia de la obra agena, nin son fartos del bien que
 fazen, mas de la alabança del bien, por la qual aprim(i)en
 los otros. Por la qual cosa asmo, que este touo mas mientes
 a la fama que a la obra, por que fuese visto aver fecho
 mejores obras que el obispo. E llego el varon santo rogado a
 do yazia el cuerpo muerto; e echose en oraçion, e llamo al
 muerto por nonbre: ermano Marçello! E el abrio los ojos asy
 commo sy dormiese ligeramente, e catando al obispo

[ 365 ]
 dixo: o que feziste! Dixo el obispo: que fize?
 E dixo el: venieron dos el otro dia e sacando me del cuerpo
 pusieron me en buen logar; e oy enbiado es vno, el qual
 dixo: aduzildo; ca el obispo Fortunato vino a su casa. Las
 quales palabras conplidas, luego guare(re)sçio de la
 enfermedat e finco en esta vida mas alongadamente. Enpero
 non es a creer, que perdio el logar que auia tomado; ca non
 es dubda que por rrogarias del su rrogador pudo veuir mejor
 despues de la muerte, el qual ante la muerte estudio plazer
 a dios.

 Capitulo CLXXX. de las virtudes de sant Macurio e Seuero.
 Ensienplo de sant Grigorio.
 Uno en la prouinçia de Valeria por nonbre Macurio fue sieruo
 muy deuoto a dios. El qual com[m]o vn dia sus hermanos
 fezieron pan de fuego, e fuesen a el ofresçidos que les
 feziese la señal de la cruz, segund en esa prouinçia los
 panes crudos suelen ser señalados con madero, (e) vino e
 conosçio que non era señalado el pan, ellos rrecontandogelo.
 E commo el pan estouiese cobierto de brasas e de çeniza,
 dixo: por que non sinastes este pan? Esto deziendo fizo la
 señal de la cruz contra las brasas, e luego el pan fizo gran
 sonido. El qual commo fuese cocho e sacado del fuego,
 fallado es señalado de aquella cruz, la qual fizo la fe e
 non el tañimiento. E era vn varon muy marauilloso por nonbre
 Seuero, e era saçerdote de la eglesia de santa Maria. A
 este, commo vn padre de conpañas veniese al postrimero dia,
 rrogolo enbiando le mensageros, que veniese muy ayna

[ 366 ]
 e con sus oraçiones rrogase por los sus
 pecados, por que faziendo penetençia de los sus males
 saliese del cuerpo suelto de la culpa. El qual saçerdote
 acaesçio que estaua enbargado en podar las vin[n]as; e commo
 viese que le afincaua poco desa obra, fizo vn poco de
 tardança por que conpliese la obra que era pequeña. La qual
 obra conplida començo yr a el. E el yendo, salieron le al
 camino e dixieron le: por que tardaste, padre? e non te
 quieras cansar; ca ya muerto es. La qual cosa oyda, el
 tremio e començo dar bozes, que el era matador de aquel. Asy
 llorando vino al cuerpo del muerto e echose delante el lecho
 con lagrimas. E commo llorase fuertemente e se llamase
 culpado de la muerte de aquel, luego el muerto ouo el alma.
 E commo lo preguntasen, do auia seydo e commo ouiese
 tornado, dixo: oscuros eran mucho los om[n]es que me
 leuauan, de la boca de los quales e de las narizes salia
 fuego, el qual non podia sofrir. E commo me aduxiesen por
 oscuros logares, a desoras salionos al camino vn mançebo de
 fermosa vision, el qual dixo a los que me trayan: tornaldo;
 ca Seuero presbitero plañe, e donogelo dios por las sus
 lagrimas. El qual Seuero luego se leuanto de tierra e diole
 ayuda de la su rrogaria a el faziente penetençia. E commo
 por siete dias feziese penetençia de las culpas acabadas, al
 VIIIo dia alegre salio del cuerpo. Ruegote que entiendas,
 commo lo amo dios a este Seuero, el qual non lo dexo
 tristeçer nin vn poco.


[ 367 ]
 
 Capitulo CLXXXI. de sant Benito abbad e de su uirtud
 contra los demonios. San Grigorio en el libro segundo.
 Fue Benedito onrrable por virtud e por graçia e por nonbre,
 seyendo moço auiendo el coraçon de viejo. Moraua en el monte
 e (por que) llamaua a la fe a toda la muchedunbre que moraua
 arrededor por continua predicaçion. El enemigo non sofriendo
 esto callando poniase por vision manifiesta ante los ojos de
 ese padre e a grandes vozes querellauase que sofria fuerça,
 asy que las sus vozes aun oyesen los frayres, maguer que non
 viesen la su ymagen. E primeramente lo llamaua de su
 no[n]bre, deziendo: Bendicto, Bendito. E commo viese que le
 non respondia en ninguna manera, dezia: maldito, non
 Bendito, que as conmigo, o que me persigues? Vn dia commo
 los frayres feziesen las moradas de la çella, yazia en medio
 vna piedra, la qual ordenaron de alçar la para la morada.
 Mas asy finco non mouible, commo sy estodiese de rrayz en
 tierra, que manifiestamente se diese a entender, que
 estodiese sobre ella el enemigo antiguo. Pues asy es,
 veyendo la graueza, enbiaron al varon de dios. El qual vino
 luego, e faziendo oraçion dio la bendeçion, e atan
 ligeramente se leuanto la piedra, commo sy non ouiese
 ninguna pesadura. Entonçe plogoles que cauasen la tierra en
 ese mismo logar. E commo cauasen mucho, fallaron alli los
 frayres vn ydolo de alanbre. El qual commo lo echasen en la
 cozina, visto es salir fuego, e dio a entender en los ojos
 de los monges, que se quemaua toda la morada desa cozina. E
 commo ellos feziesen rruydo echando del agua, asy commo sy
 amatasen el fuego, oyendo el ruydo el uaron

[ 368 ]
 santo
 vino alla. El qual cuydando que era fuego, echose luego en
 oraçion, e amonestolos que signasen los ojos, e viesen estar
 sana la morada de la cozina, e non verien las flamas, las
 quales enfiñio el enemigo antiguo. E con de cabo commo los
 frayres feziesen la pared vn poco mas alta, moraua el uaron 
 santo de dentro de su çella por estudio de oraçion. Al qual
 le paresçio el enemigo antiguo denostandolo, e dixo le, que
 fuese a los frayres que labrauan. [***] e dixiese: frayres,
 fazed uos sabiamente, que a uos viene en esta ora el spiritu
 malino. E este que traxo el mandado a penas conplio las
 palabras, e el spiritu maligno trastorno esa pared, e mato
 vn muçuelo monge, fijo de vno de la corte. E todos
 entrestiçidos dixieron lo muy ayna con gran lloro al padre
 sant Benito. Estonçe mando el, que troxiesen a el al moço
 despedaçado. Al qual non lo podieron traer sy non en saco,
 ca las piedras de la pared quebrantaron le non tan solamente
 los mienbros, mas avn los huesos. El varon santo echose en
 oraçion muy afincadamente, e en esa misma ora lo enbio sano
 a la obra.

 Capitulo CLXXXII. del espiritu de la propheçia, por el
 qual dezia las cosas avinideras e las absentes.
 E aun començo entre estas cosas rresplandescer por spiritu de
 propheçia e dezir las cosas auenideras e las absentes a los
 que estauan presentes. E en los tienpos de los Gothos, commo
 Totil(i)a rey dellos oyese el varon

[ 369 ]
 santo auer
 spiritu de propheçia, fuese al su monesterio, e detouose mas
 lexos ante que llegase, e fizole a saber que yua el alla. E
 vno que leuaua delante el la espada, era dicho Rrig[g]o, al
 qual dio los sus vestidos e los calçados e fizole vestir de
 vestiduras rreales, al qual mando yr asy commo en su persona
 al omne de dios. Al qual viendolo el que venia, començo dar
 vozes, deziendo: dexa, fijo, dexa lo que traes, que non es
 tuyo. El qual Riggo luego cayo en tierra, e por que quiso
 escarnescer al tan gran varon, luego murio. Entonçe llego
 por sy Totila al omne de dios, al qual commo lo uiese estar
 lexos, non oso llegar, mas echose en tierra. Al qual
 alçandolo de tierra denostolo de los sus fechos e fizole
 saber todas las cosas que el auian a venir, diziendole:
 muchos males fazes, muchos males feziste, e ya rresfrenate
 alguna vegada de la maldat. E entreste a Roma, para pasar el
 mar; regnaras por nueue an[n]os, e morras en el Xo. Las
 quales cosas oydas, el rey muy espantado demando la
 bendeçion e fuese, e de aquel tienpo adelante fue menos
 cruel. E en vn tienpo E(n)xilarato fuera enbiado de su
 señor, que leuase al uaron santo de dios dos vasos de madero
 llenos de vino, los quales en uulgar son dichos flascos. El
 qual leuo vno, e el otro ascondio lo yendo por el camino. E
 el uaron santo del señor, al qual non se le podian asconder
 los fechos absentes, rresçibio el vino faziendo graçias, e
 amonesto al moço que se yua, deziendole: vee, fijo, ya non
 beuas de aquel flasco que ascondiste, mas acuestalo
 sabideramente, e veras lo que esta dentro. El qual muy
 envergonçado del omne de dios salio. E tornandose quiso
 prouar lo que auia oydo, e acosto el flasco, e salio luego
 del vna serpiente. Entonçe el [moço] Exilarato por lo que
 fallo en el vino temio el mal que auia fecho. En otro tienpo
 en [e]se mismo regnado de Canpania auia muy gran fanbre. E
 (a)ya auia

[ 370 ]
 menguado el trigo en el monesterio de
 sant Benito, e los panes fueran comidos fascas todos, asi
 que non podian auer mas de çinco para la ora de comer. E
 commo el padre onrrable los viese todos tristeçidos, dixo:
 por que se entristesçe el varon coraçon de la mengua de pan?
 oy por çierto es menos, mas cras auer lo hedes
 abondadamente. E en el dia sigiente son fallados en sacos
 dozientos moyos de farina ante las puertas de la çella, los
 quales por quien los ouiese enbiado dios poderoso de toda
 cosa, finca fasta oy por saber. E commo los frayres lo
 viesen, dieron graçias a dios, e aprisiero[n] non dubdar ya
 en la mengua de la abastança.

 Capitulo CLXXXIIIo. commo paresçiendo en suen[n]os
 demostro a vno que auia de fazer. Ensien(p)plo de sant
 Grigorio.
 Fue rrogado de vn varon fiel, que feziese el monesterio en la
 su heredat. El qual consentiendo a el que rogaua, diole vnos
 frayres, e fizo lo padre, deziendo: yt, e yo verne en el
 dia, en que vos mostrare en qual logar deuades fazer el
 oratorio, e en qual logar el rrefitorio de los frayres, e en
 que logar el ospiçio, o quales quier cosas que son menester.
 Los quales luego se fueron tomada la bendeçion. En aquella
 noche, en la qual era el dia promitido, a ese sieruo de dios
 al qual establesçiera y padre e al su preposito paresçio el
 varon de dios en sueños, e demostrole cada vnos logares muy
 sotilmente, do deuia edeficar toda vna cosa. E commo se
 leuantasen amos del sueño, rrecontaron vno a otro lo que
 vieron. Mas enpero non dando fe de todo a aquella vision,
 esperauan al uaron de dios. E commo non veniese en el dia
 puesto, tornaron se a el, diziendo: esperamos,

[ 371 ]
 padre,
 que vernies, commo lo auias prometido, e que nos
 demostrarias que deueriamos fazer, e non veniste. A los
 quales dixo el: por ventura non vine commo lo promiti? e
 quiça que non vos paresçi a anbos a dos vos otros dormiendo
 e demostreuos cada vnos logares? Yd e asi fazed todo el
 monesterio, com[m]o lo oystes por la vision. E, Pedro, a
 penas esa su fabla comun era vazia de carga de virtud; ca
 aquel, el coraçon del qual se auia puesto en alto, (e) non
 cayan las palabras de la su boca en balde.

 Capitulo CLXXXIIIIo. de vnos sus miraglos. (e) Ensienplo
 de sant Grigorio.
 E vn dia vn su muçuelo monge, amando a sus parientes mas que
 deuia, salio del monesterio syn bendiçion para yr a veer
 los; ese dia murio luego que a ellos vino. E commo fuese
 soterrado, el otro dia fallado es el cuerpo echado fuera, al
 qual soter[r]aron lo con de cabo, mas otro dia asy lo
 fallaron echado fuera commo primero. Estonçe fueron muy a
 priesa para sant Benito, e con gran lloro demandaron le que
 le deñase dar la su graçia. A los quales luego el varon de
 dios dio con su mano la comunion del señor, deziendo: yd e
 poned con gran rreuerençia sobre el su pecho e soterraldo. E
 commo lo feziesen, resçibiolo la tierra al cuerpo e non lo
 echo mas. Vn dia el varon de dios commo fuese al oratorio de
 sant Juan, saliole al camino el enemigo antiguo en vn mulo
 en semejança de menge, e traya vn cuerno e paleta. Al qual
 commo le demandase deziendo: do vas? rrespondio: ahe vo a
 los frayres a dar les axarope. Pues

[ 372 ]
 asy es,
 fallo vn monge viejo, el qual tomaua agua; en el qual entro
 luego e echolo en tierra. Al qual commo el varon de dios
 tornandose de la oraçion lo viese, que se entorçia tan
 cruelmente, diole vna palmada, e luego sagudio del al
 spiritu maligno, asy que non oso tornar a el mas dalli 
 adelante. Vno de los Gothos, que auia nonbre Galla,
 ençendido por auereza, bozçezando por robar alguna cosa,
 commo atormentase a vn rrustico por tormentos crueles, el
 rustico vençido por las penas dixo, que auia encomendado a
 sy e a sus cosas a Benito sieruo de dios, por que mientre el
 otro creyese esto, se alongase el tormento, e non moriese
 tan ayna. Estonçe ese Galla con rriendas fuertes conmençolo
 enpuxar ante el cauallo, que le demostrase, quien era
 Benito, el que auia tomado las sus cosas. E el rustico yendo
 delante las manos atadas leuolo al monesterio de sant
 Benito, e fallolo solo ante la entrada de la çella posado e
 leyendo. E seguialo Galla encruelesçiendose. Dixo el
 rrustico: este es el padre Benito, del qual te auia dicho.
 Al qual commo lo catase apresuradamente con lucura de mala
 voluntad, començo dar bozes, deziendo: lieuate, lieuate, e
 da las cosas deste rrustico, las quales tomeste. A la boz
 del qual luego el varon de dios alço los ojos de la leçion,
 e catando a el, touo luego mientes al rustico que estaua
 ligado; e commo enclinase lo[s] ojos a los braços del, luego
 por manera marauilladera se començaron soltar con tanta
 presura las rriendas, con las quales estauan atados los
 braços, que non los pudiera tan ayna soltar ningund omne. E
 Galla espantado a la fuerça del tan gran poderio, cayo en
 tierra, e enclina[n]do la ceruiz de la crueldat rrezia a los
 sus pies, comendose a las sus oraçiones.


[ 373 ]
 
 Capitulo CLXXXV. de santa Scolastica hermana de sant
 Begnito, e de las visiones demostradas a el.
 Su hermana Scolastica, dada al señor del tienpo de la
 mançebia, solia venir a el vna vegada en el año; a la qual
 el varon de dios desçendia non lueñe fuera de la puerta en
 [una] posesion del monesterio. E vn dia vino commo solia, e
 desçendio a ella con los disçipulos. Los quales pasando todo
 el dia en las alabanças de dios e en las santas fablas,
 veniendo ya la noche çenaron en vno. E commo posasen a la
 mesa [e] entre las fablas santas se alongase la ora, esa
 santa monja su hermana rogolo deziendo: ruegote, que non me
 desanpares esta noche, por que fasta la mañana fablemos
 alguna cosa de los gozos de la vida çelestial. A la qual
 respondio el: que es lo que fablas, hermana? non puedo yazer
 fuera de la çella en ninguna manera. E tanta era la claridat
 del çielo, que non paresçia en el çielo ninguna nube. E la
 santa monja commo oyese que negaua el hermano, aquexando se
 puso las manos sobre la mesa e enclino la cabeça sobre las
 manos para rogar al señor. E commo alçase la cabeça de la
 mesa, vino tanta virtud de rrelanpagos e de tronidos e tanta
 agua, que nin sant Benito nin los frayres que estauan con el
 non podian poner el pie fuera del minbral. E començose el a
 querellar entrestiçido, diziendo: perdonete dios, hermana;
 que feziste? Al qual respondio ella: ahe rroguete, e non me
 quisiste oyr; e rruegue al mi señor e oyome. Asy fecho es,
 que toda la noche pasaron velando e fartaron se vno con otro
 de las fablas santas de la vida spiritual. E commo se
 tornase ella al otro dia para su çella, tornose el varon de
 dios al su monesterio. E aun despues de tres dias estando

[ 374 ]
 el en la çella alçados los ojos en los ayres 
 vio la alma desa su hermana salida del su cuerpo subir al
 çielo en semejança de paloma. El qual gozandose de la su
 gloria tamaña dio graçias a dios e denunçio a los frayres la
 muerte della. A los quales enbiolos luego, que truxiesen el
 su cuerpo al monesterio e lo posiesen en el sepulcro, que el
 auia aparajado para sy. E esto fecho acaesçio, que la
 voluntad de los quales auia seydo vna en dios, que los
 cuerpos dellos non ouiesen apartada sepultura. E commo el
 varon de dios sant Benito, aun folgando los otros frayres,
 se leuantase ante que solia, apresurandose por velas e por
 oraçion de la noche, estando el a la finiestra e rrogando al
 señor, catando a desoras vio vna luz derramada de suso, e
 que fuyentaua todas las teniebras de la noche, e que
 esclaresçia por tanto resplandor, que vençia al dia aquella
 luz, la qual rayaua entre las teniebras. E en esta vista
 seguiose marauillosa cosa; ca asy commo lo el despues
 rreconto, aduzido es ante los sus ojos todo el mundo
 ayuntado, asy commo su vn rrayo del sol. El qual commo
 catase fito en este esplandor, vio la alma de Germano obispo
 de Capua ser lleuada de los angeles en el çielo en spera de
 fuego.


[ 375 ]
 
 Capitulo CLXXXVI. del Judio que se santiguo, el qual
 apriso de los demonios la tentaçion del obispo. Sant
 Grigorio en el libro IIIo.
 Vino me a la memoria, que aya fecho la misericordia diuinal
 contra Andres obispo de la çiudat de Fundenes. Ca este varon 
 commo pasase la vida llena de virtudes e se guardase por
 conçiençia, a vna santa monja, la qual solia tener consigo,
 non la quiso echar de la su guarda, mas seyendo çierto de la
 su continençia e de la della, dexola morar consigo. De la
 qual cosa es fecho, que el enemigo antiguo demandase entrada
 de tentaçion en el su coraçon. Ca començo enprimir la
 fermusura della en los ojos de la su voluntat, por que
 pensase las cosas descomulgaderas. E vn dia vn Judio
 veniendo a Roma de las partes de Chanpania, tomaua el camino
 de Capua; el qual veniendo a vna baxura, commo viese que era
 ya ora de viespras, e non veya ado yr, fue çerca el tenplo
 de Apolin e folgo y. El qual temiendo el sacrilejo de aquel
 logar, maguer que non ouiese fe de la cruz, començose a
 santiguar. E a la media noche turbado por miedo de la
 solidunbre yazia que non podia dormir, e catando a desoras
 vio conpaña de spiritus malignos, asy commo sy fuesen en
 seruiçio de algund poderio, e aquel que yua delante los
 otros posar y çerca en vn logar; el qual començo esaminar
 las rrazones e los fechos de cada vnos de los spiritus
 maglinos, por saber que auia fecho cada vno. E commo cada
 vno de los spiritus malignos dixiese que auia obrado contra
 los buenos, vno salto en medio, el qual dixo quanta
 tentaçion de la carne auia mouido en el coraçon del obispo
 Andres por la fermusura de la fenbra santa monja, la qual
 moraua en el su alcaçar. E

[ 376 ]
 commo oyese esto el
 spiritu maligno que era mayoral, e cuydase el tan gran fecho
 ser ganançia a el, en quanto auia enclinado el coraçon del
 varon soberano a decorremiento de perdiçion, aquel spiritu
 que dezia aquellas cosas dixo mas, que el dia pasado en la
 ora de viespras traxo la su voluntad fasta esto, que diese
 vna palmada en las espaldas desa santa monja falagandola.
 Entonçe el spiritu malino enemigo antiguo del humanal linage
 amonesto a este blandamente, que acabase lo que auia
 començado, e que touiese por vençimiento speçial entre los
 otros la trabucança de aquel. E commo viese esto el Judio
 velando e tenblase por gran miedo, mando aquel spiritu
 malino, el qual era mayoral, que buscasen quien fuese aquel,
 que presumio yazer en ese tenplo. Al qual logar yendo los
 spiritus malignos e catandolo sotilmente, vieron lo signado
 de la señal de la cruz, e marauillandose dixieron: mal sea a
 ti, mal sea a ti, vaso vazio e signado. E ellos deziendo
 esto, desaparesçio toda aquella conpaña. E el Judio que auia
 oydo todas estas cosas, leuantose luego e vino al obispo muy
 a priesa. Al qual fallo en la su eglesia, e apartolo e
 demandole que tentaçion auia. Al qual el obispo non quiso la
 su tentaçion confesar por verguença. E commo dixiese el, que
 en tal sierua de dios ouiese echado los ojos del mal amor, e
 aun lo negase el obispo, dixo el: por que niegas lo que sera
 sabido, que en [e]sta viespra pasada fueste aduzido, que
 firieses con la palma en las sus espaldas? A las quales
 palabras ueyendose reprehendido el obispo, confeso
 humillosamente lo que nego primeramente porfiosamente. A la
 verguença del qual e a la trabucança aconsejando ese Judio,
 dixole commo lo sopiera, e aquellas cosas que oyera del en
 el conuento de los spiritus malignos. La qual

[ 377 ]
 cosa
 conosçiendo el luego se echo en tierra en oraçion. E luego
 echo de su morada non tan solamente aquella sierua de dios,
 mas a todas las fenbras que morauan alli en su seruiçio. E
 fizo muy ayna en ese tenplo de Apolin vn oratorio de sant
 Andres apostol, e caresçio de toda aquella tentaçion de la
 carne. E traxo al Judio a la salud perdurable, por la vision
 e por el denuesto del qual era el saluado.

 Capitulo CLXXXVII. de los santos obispos Daçio de
 Mediolano e Sabino de Plazençia. Ensienplo de sant Grigorio.
 Commo Daçio obispo de la çiudat de Mediolano fuese a la
 çiudad de Costantinopla, costriñido por rrazon de la fe, (e)
 vino a Corinth(i)o. E vio de lexos vna casa de grandeza
 conuenible, e mandola aparajar para posada. E commo dixesen
 los moradores del logar, que non podria morar en ella, que
 por muchos años auia morado en ella el diablo, que por eso
 fincaua vazia, respondio Daçio deziendo: mas por eso deuemos
 posar en ella, sy la acomitio el spiritu maligno, e tiro
 della la morada de los omnes. Asi que de noche commo folgase
 el varon de dios, el enemigo antiguo començo rremedar con
 grandes bozes los rruydos de los leones e [los balidos] de
 los ganados e el rroznar de los asnos e los chiflos de las
 serpientes e los rruydos de los puerchos. E Daçio espierto a
 priesa por tantas bozes leuantose muy sañudo, e començo dar
 bozes contra el enemigo, diziendo: bien te acaysçio,
 mesquino, que tu que quisiste rremedar non dignamente al
 señor, ahe rremedas las bestias, commo eres digno. A la

[ 378 ]
 qual boz el spiritu maligno ouo uerguença por
 el su menospreçiamiento, el qual non entro de alli adelantre
 a esa casa a fazer aquellas cosas que fazia. Aprise por
 rrecontamiento del varon onrrable Venançio obispo el
 miraglo, el qual fue fecho en la çiudat de Plazençia. Ca
 dizen que fue en aquella çiudat obispo vno que auia no[n]bre
 Sabino, e era de gran virtud. El qual commo le dixiese el su
 diachono, que auia salido el agua que dezian Pado del cañal
 e auia ocupado todos los canpos de la eglesia e tenia todos
 los logares que eran para criar para prouecho de los omnes,
 (e) el respondio deziendo: ve e dile: mandate el obispo, que
 te rrefrenes e te tornes a tu cañal. E oyendo esto el
 diacono menospreçiolo e rriose. Entonce el varon de dios
 fizo llamar al notario e dicto asy: yo Sabino sieruo del
 señor Jesu Christo enbio a ti Pado amonestamiento: mandote
 en el nonbre de Jesu Christo, que de aqui adelante non
 salgas del tu cañal a estos logares nin dañes las tierras de
 la eglesia. E dixo al notario: ve e escriue esto e echalo en
 la agua de ese rio. La qual cosa fecha, tomo el mandado del
 señor el agua e luego se rrefreno dellas tierras de la
 eglesia, e tornando se al su cañal, non salio de alli 
 adelante a esos logares. En la qual cosa, Pedro, qual otra
 cosa se cofonde, sy non la dureza de los omnes non
 obedientes, quando en la virtud de Jesu Christo aun el
 elemento non rrazonable obedesçio a los mandados del varon 
 santo?


[ 379 ]
 
 Capitulo CLXXXVIIIo. de sant Ysac Spolitano. Ensienplo de
 sant Grigorio.
 En los tienpos de los Gothos fue en la çiudat Spolatana vn
 varon de vida onrrable, por nonbre Ysac. E este commo
 primeramente viniese de las partes de Siria a la çiudat
 Spolatana, (e) entro a la eglesia e demando a las guardas,
 que le diesen lisçençia de orar quanto quisiese, e non lo
 costriñiesen salir en las oras mas callandias. El qual
 estudo luego a orar, e estudo por tres dias en oraçion. E
 commo vno de las guardas viese esto, inchado por spiritu de
 soberuia, e el mal talante que deuia mostrar a postremas,
 mostrolo luego. Ca començolo llamar enfiñidor e engan[n]ador
 con palabra rustica, el qual se demostraua orar por tres
 dias e por tres noches ante los ojos de los omnes. El qual
 aun luego ferio con la palma al varon de dios, que el
 enfiñidor de vida rreligiosa saliese de la eglesia con
 denuesto. Mas este luego lo acomitio el spiritu vengador e
 echolo a los pies del varon de dios, e començo de llamar por
 la su boca: Ysac me echa, Ysac me trestorna. E non sabian
 que nonbre auia ese perigrino, mas aquel spiritu descobrio
 el su nonbre, el qual llamo que era echado del. E luego el
 varon de dios echose sobre el cuerpo del tomado del demonio,
 e fuese el spiritu maligno, el qual lo auia acometido. E
 començaron correr los varones e las fenbras nobles e non
 nobles, e querian lo leuar cada vno a su casa. E salio de la
 çiudat, e non muy lexos fallo logar desierto, e y fizo para
 sy morada homil. Al qual mientre yuan muchos, començaron se
 ençender por su ensienplo de fuego de la vida perdurable, e
 dieron se al seruiçio de dios so el su maestradgo. E commo
 muchas vegadas los disçipulos le dixiesen humillosamente,
 que tomase las posisiones, que

[ 380 ]
 le ofresçian por
 vso del monesterio, el cuydadoso guardador de la su pobreza
 (e) tenialo por fuerte sentençia, diziendo: el monge que en
 tierra demanda posesion, non es monge. E asy temia perder la
 segurança de la su pobreza, commo los ricos e auaros suelen
 guardar las rriquezas peresçederas.

 Capitulo CLXXXIX. de vnos sus miraglos. Ensienplo de sant
 Grigorio.
 Asy que ay claresçio la su vida a todos los morantes y por
 spiritu de profeçia e por grandes miraglos. E en vn dia a la
 viespera fizo echar en el huerto del monesterio los
 ferramientos los quales llamamos por nonbre usado uangas. E
 dixo a sus desçipulos: echad tantas vangas en el huerto e
 tornad vos ayna. E en esa misma noche commo se leuantase con
 los frayres segund lo auia acostunbrado, a dar alabanças al
 señor, mandoles deziendo: yd e cozed formigos a uestros
 obreros, por que sean aparajados en la mañana. E commo
 veniese la mañana, fizo traer los formigos que mando
 aparajar, e entro al huerto con los frayres, e fallo tantos
 obreros labrantes en el, quantas uangas mandara echar. Ca
 auian entrado los ladrones, mas mudoseles la voluntad por el
 spiritu, e tomaron las uangas que fallaron, e de aquella ora
 que entraron fasta que veniese a ellos el varon de dios,
 labraron todo el huerto, lo que non era labrado. A los
 quales luego que entro el varon de dios, dixoles: gozat vos,
 hermanos, mucho auedes trabajado, folgad. A los quales dio
 luego la vianda que auia traydo e fartolos (e) despues del
 cansamiento de tanto trabajo. E despues que fueron fartos,
 dyxoles: non querrades mal fazer; quantas vegadas querrades
 alguna cosa del huerto, venid

[ 381 ]
 a la entrada del
 huerto e demandaldo mansamente e tomaldo con bendeçion, e
 çesad de la maldat del furto. A los quales fizolos cargar de
 verças. E fecho es que los que venieran para enpeescer al
 huerto, tornasen non enpeesçibles con el galardon de el su
 trabajo. E en otro tienpo llegaron a el vnos peregrinos
 demandando misericordia, con vistiduras tajadas, asy que
 fascas eran vistos desnudos. E commo le demandasen vestidos,
 el varon santo oyo callando las palabras dellos; el qual
 luego llamo callando vno de los sus desçipulos e mandole
 deziendo: ve, e en aquel monte en tal logar busca vn arbol
 cauado e trae las vistiduras que fallares en el. E commo se
 fuese el disçiplo, busco el arbol commo le era mandado, e
 fallo las vistiduras, e traxo las callando al maestro. Las
 quales el varon santo de dios tomando las mostro las a los
 peregrinos desnudos e diogelas deziendo: venid, ca desnudos
 estades, ahe tomadlas e vestildas. E ellos viendo las
 conosçieron las, que eran las que ellos auian puesto, e
 quebrantados [son] por gran vergu[e]nça; e ellos que
 demandauan engañosamente las vistiduras agenas,
 enuergonçados tomaron las suyas. E en otro tienpo vno
 acomendando se a sus oraçiones enbiole por el moço dos
 espuertas llenas de viandas, de las quales tomo la vna ese
 moço e ascondiola en el camino, e leuo la otra al varon de
 dios. La qual tomandola el uaron de dios begninamente,
 amonesto al moço deziendo: graçias fazemos; mas vey, que la
 espuerta, que pusiste en el camino, que non la tangas; ca en
 ella entro la serpiente; pues asy es, sey cuydadoso, que sy
 la quisieres tomar locamente, non seas ferido de la
 serpiente. Por las quales palabras el moço mucho
 envergonçado touo mientes sabiamente a la espuerta; mas ya
 la tenia la serpiente, commo lo antedexiera el varon del
 señor.


[ 382 ]
 
 Capitulo CXC. de sant Florençio e del oso dado a el en
 solaz. Ensienplo de sant Grigorio.
 En ese mismo tienpo en la prouinçia de la parte de [N]ursia
 morauan dos varones de santa conuersaçion en vida e en
 abito. De los quales el vno, que era llamado Euthiçio, por
 rrogarias de los frayres gouerno el monesterio por muchos
 años. E por que non fincase solo el oratorio, en el qual
 auia morado primero, dexo y a otro varon onrrable, conuiene
 saber a Florençio. En el qual commo morase solo, en vn dia
 echose en oraçion e demando al señor, que le deñase dar alli
 algund solaz para morar. El qual luego que cunplio la
 oraçion, salio del oratorio e fallo estar vn oso ante las
 puertas; el qual commo enclinase la cabeça a tierra e non
 demostrase ninguna cosa de braveza en los sus mouimientos,
 daua a entender abiertamente, que venie para seruiçio del
 varon de dios, la qual cosa luego la entendio el varon de
 dios. E por que en esa çella auian fincado quatro o çinco
 ouejas, e non auia quien las leuase a pasçer e las guardase,
 mando al oso deziendo: ve e echa las ouejas a pasçer, e
 tornate a la ora sexta. E començo fazer esto, e era
 acomendado al oso el cuydado de pastor; e leuaua la bestia
 ayuna a pasçer las ouejas que solia comer. E quando el varon 
 de dios queria ayunar, mandaua al oso tornar con las ouejas
 a ora de nona; e quando non queria ayunar, a ora de sesta; e
 asy en todas las cosas fazia el oso el mandado del varon de
 dios. E commo se fezies(s)e esto alongadamente, començo en
 ese logar cresçer la fama de virtud lueñe. E quatro
 disçiplos del varon onrrable [Euthiçio] auiendo gran
 enbidia, que su maestro non fazia miraglos, e aquel que
 fuera dexado del solo paresçia claro por tanto miraglo,
 mataron le el oso echandole asechanças. Al qual commo lo
 esperase fasta la viespra, començose rrencurar, por que non
 tornaua el oso, al qual solia llamar

[ 383 ]
 ermano por
 la mucha synpliçidat. E otro dia fuese al canpo por demandar
 el oso e las ouejas, e fallolo muerto. Mas demandando
 cuydosamente, quien lo auia muerto, sopolo. Entonçe puso se
 en lloro, llorando mas la maliçia de los frayres, que la
 muerte del oso. [***] Asy el varon de dios delante el
 ençendido por el gran dolor rogo deziendo: espero en dios,
 que en esta vida ante los ojos de todos rresçibiran vengança
 de la su maliçia los que mataron el mi oso, que non les
 fazia daño. La boz del qual seguio luego la vengança
 diuinal; ca [los] quatro monges, los quales mataron el oso,
 luego son feridos de la enfermedat elefançia, asy que
 morieron podreçiendosele los mienbros. El qual fecho mucho
 temio Florençio varon de dios, e timio, que auia maldicho a
 los frayres. E todo el tienpo de la su vida lloraua por que
 fuera oydo, e llamauase cruel e omeçida en la muerte dellos.
 Ese Florençio uaron de dios fizo otra cosa, que non deue ser
 callada. Ca commo cresçiese la su openion grande luen[n]e,
 vn diachono que moraua lexos estudio de venir a el, por que
 se conmendase a las sus oraçiones. El qual veniendo a la su
 çella fallo todo el logar lleno arededor de serpientes syn
 cuenta. E commo temiese mucho, llamo deziendo: sieruo del
 señor, ora. E era estonçe gran claridat. E salio
 Florençi(n)o e escondio al çielo los ojos e las palmas, por
 que tirase el señor aquella pestelençia. A la qual boz luego
 el çielo trono, e ese tronido mato todas aquellas
 serpientes, que auian enbargado aquel logar. Las quales
 commo las viese el varon de dios muertas, dixo: ahe,
 matestelas, señor; quien las leuara de aqui? E luego a la su
 boz venieron tantas aues, quantas serpientes fueran muertas,
 las quales leuaron cada vna la suya e echaron las lexos, e
 tornaron el logar de la su morada linpio de todo en todo de
 las serpientes.


[ 384 ]
 
 Capitulo CXCI. de sant Martino solitario. En sienplo de
 sant Grigorio.
 E aun en otro dia en las partes de Chanpania vn varon 
 onrrable por nonbre Martino paso vida solitaria en el monte
 Mar(i)sico, e por muchos años fue ençerrado en vna cueua muy
 angosta. Del qual este fue el primer miraglo, que luego que
 se ençerro en el forado del dicho monte, desa piedra, en la
 qual cauada auia fecho la cueua angosta, salio de estello de
 agua, la qual abastaua a Martino sieruo de dios en uso de
 cada dia, por que non le menguase al menester. Mas el
 enemigo antiguo auiendo enbidia de las sus f(r)uerças, entro
 en la bestia su amiga, conuiene saber la serpiente, e
 esforçose espantar lo de aquella morada. Ca començo la
 serpiente venir a la cueua sola a el solo, e el orando
 echarse tendida ante el, e echarse con el. Mas el varon 
 santo non espantado poco nin mas, ponia el pie o la mano en
 la boca della, deziendo: sy tomeste lisçençia que fieras, yo
 non te lo defiendo. E commo pasase esto por tres años, (e)
 en vn dia el enemigo antiguo vençido por esta su fortaleza
 continua ensañose, e subio ençima de vn monte, e dexose
 rrastrar dende ayuso e quemo todos los arboles de aquel
 monte con la flama que salio del. El qual en aquello que
 quemo todo el costado del monte, costriñiendo lo dios es
 costriñido de monstrar, de quanta virtud avya seydo el que
 yua vençido. Ruegote que entiendas, este varon de dios en la
 qual cabeça de monte estudo, el qual por tres años yogo
 seguro con la serpiente. En la cueua del estaua de suso gran
 peña, la

[ 385 ]
 qual commo de lexos fuese vista pequeña
 fincada al monte, amenazaua cada dia a Martino que le caeria
 ençima e que se trabucaria en su muerte. Asy que mientre
 gran muchedunbre que vino se esforçase alçar syn periglo del
 varon de dios aquella gran piedra que estaua sobre el,
 veyendo lo todos a desoras acaesçio cosa marauillosa; ca
 aquella piedra, la qual se esforçauan a arrancar, arrancada 
 es a desoras dellos, e por que non tansiese a la cueua de
 Martino, dio vn salto, e asy commo el demonio de el sieruo
 de dios cayo mas lexos. Este quando primeramente se puso en
 [e]se monte, mientre moraua ençerrado en la cueua, ato el
 pie con vna cadena de fierro e fincola de la otra parte a la
 piedra, por que non podiese sal(l)ir mas fuera que quanto se
 estendia la cadena. La qual cosa oyendo el varon Benedito de
 vida onrrable, del qual fize suso rremenbrança, curo
 enbiarle dezir por su desçiplo: sy eres sieruo de dios, non
 te tenga la cadena de fierro, mas la cadena de Jesu Christo.
 A la qual boz luego Martino solto la cadena, mas nunca saco
 el pie suelto de fuera del logar mas que lo solia sacar
 quando lo tenia ligado.


[ 386 ]
 
 Capitulo CXCII. de sant Esteuan presbitero e Menas
 solitario. Ensienplo de sant Grigorio.
 Vn varon el qual ouo nonbre Stephano de vida onrrable fue
 presbitero en la prouinçia de Valeria, ermano deste
 Bonefaçio el nuestro diachono e dispensador de la eglesia.
 El qual vn dia tornandose a casa asy commo de camino,
 fablando a su mançebo menospreçiadamente, mandole deziendo:
 ven, diablo, descalçame. A la qual boz luego se començaron
 soltar las correas de las calças muy a priesa, por que
 manifiestamente fuese çierto que le ouiese obedesçido el
 diablo, el qual fuera nonbrado para descalçar las calças. La
 qual cosa luego que la vio el presbitero, temio mucho e
 començo dar grandes vozes: vete, mesquino, vete, que non
 fable a ti, mas a mi mançebo. A la boz del qual luego se
 fue, e asy commo fueron falladas, fincaron gran parte de las
 correas sueltas. En la qual cosa se puede entender, (que) el
 enimigo antiguo, el qual esta tan presto a las cosas
 corporales, que por grandes asechanças asecha nuestros
 pensamientos. En otro dia en la prouinçia de Sanuja vn varon 
 onrradero por nonbre Menas pasaua vida solitaria. El qual
 para su uso non auia otra cosa ninguna, sy non vnas pocas
 (de) colmenas de abejas. A este commo vn Lonbardo le
 quisiese fazer furto en las abejas, fue castigado dese varon 
 primero por palabra, e luego fue tomado del spiritu maligno
 ante los sus pies. De la qual cosa es fecho, que asy commo
 era onrrado el su nonbre de todos los moradores, asy fuese
 onrrado de toda la gente barbara. Ca muchas vegadas venian
 los osos del monte que estaua y çerca, e querian comer las
 abejas; los quales tomandolos el mataualos co[n] vna
 palmatoria que solia traer. Ante

[ 387 ]
 las palabras
 del qual rroyan e fuyan grandes bestias, e los que non
 temian los cochiellos, temian los golpes de la palmatoria de
 la su mano. El estudio deste fue, non auer ninguna cosa en
 este mundo, non demandar nada, e ençe[n]der a deseos de vida
 perdurable a todos los que venian a el por rrazon de
 caridad; e sy sopiese las culpas de algunos, non les
 perdonaua el denuesto. Vn posedidor por nonbre Ca[r]terio
 vençido por deseo non linpio robo vna santa monja e ayvntola
 a sy por matrimonio non conuenible. La qual cosa luego que
 la sopo el uaron del señor, mandole por los que pudo las
 cosas que era digno oyr. E commo el sabidor de la su
 trayçion temiese e non osase llegar al varon de dios, por
 que non lo denostase asperamente asy commo solia a los que
 pecauan, fizo sus oblaçiones e enbio las entre las
 oblaçiones de los otros, por que tomase los sus dones, sy al
 non, non sabiendo lo. La qual cosa, commo lo sopo el por el
 spiritu, menospreçiola e echola deziendo: yo non tomo tu
 oblaçion, por que tireste la suya a dios.

 Capitulo CXCIII. de los miraglos demostrados en las
 eglesias. Ensienplo de sant Grigorio.
 Aun a penas auian pasado V años, quando en Rroma salio el rio
 de Tiberis de su cañal e cresçio tanto, que la su agua
 saliese sobre los muros de la çiudat e ocupo en ella grandes
 tierras, en la çiudat de Verones cresçio el rrio Artesis e
 vino fasta la eglesia de sant Zenon martir e obispo. Las
 puertas de la qual eglesia commo estodiesen abiertas, non
 entro en ella el

[ 388 ]
 agua, la qual cresçiendo poco a
 poco vino fasta las finiestras de la eglesia, las quales non
 eran çerca de tierra; e asy estando el agua çerro la puerta
 de la eglesia, asy commo sy ese elemento manifiestamente
 fuese mudado en pared. E commo fuesen fallados dentro
 muchos, mas la eglesia estando çercada de muchedu[n]bre de
 aguas non auia[n] por do salir e estauan y e temian morir de
 fanbre, (e) venian a la puerta de la eglesia e tomauan del
 agua para beuer. Pues asy es, por mostrar a todos el miraglo
 del martir, el agua les era ayuda, e non era asy commo agua
 para acometer el logar. E que marauilla, sy los escogidos
 puestos en la carne pueden fazer muchas cosas
 marauillosamente, los huesos muertos de los quales muchas
 vegadas viuen en muchos miraglos? Ca en la prouinçia de
 Valeria es fecha esta cosa que rrecuento. Ca y morio vn
 saçerdote onrrable e fue soterrado ante la eglesia. E vna
 noche commo cantasen los clerigos dentro en la eglesia, vino
 vn ladron por entrar al cor[r]al e fazer furto, e tomo vn
 carnero e salio a priesa. E commo veniese al logar do era
 soterrado el varon de dios, non pudo mudar el paso. E tiro
 el carnero del cuello e quiso lo dexar, mas non lo pudo
 echar de la mano. Viniendo la mañana e syendo conplidas las
 laudes de dios, salieron los clerigos de la eglesia e
 fallaron el omne estraño que tenia en la mano el carnero. E
 dubdo, sy lo leuaria o si lo daria; mas el culpado demostro
 mas ayna la pena. Los quales luego se echaron en oraçion, e
 por sus pregarias a penas podieron ganar, que el que vino a
 robar las sus cosas, sy al non saliese uazio. E commo
 viniese a la çiudat Espoletana vn obispo de los Lonbar(a)dos
 arriano e non touiese logar do feziese sus solinidades,
 començo demandar a ese obispo de la çiudat eglesia, la qual
 feziese para su error. E commo lo

[ 389 ]
 negase el
 obispo mucho, juro ese Ariano que auia venido, que entraria
 por fuerça al otro dia la eglesia de sant Paulo apostol, la
 qual estana puesta lexos. La qual cosa oyendola el que
 guardaua esa eglesia, çerro la eglesia e garnesçio la muy
 bien con çerrajas, e a la viespera mato todas las lanparas e
 ascondiose dentro. E a la boca de la noche vino el obispo
 arriano con mucha conpaña aparajado para quebrantar las
 puertas de la eglesia. E luego echadas a lueñe las cerrajas,
 fueron abiertas las puertas, e con gran sonido paresçieron
 las claustras de la eglesia; e veniendo vna lunbre de suso
 ençendidas son todas las lanparas, que eran amatadas. E el
 obispo ariano, que vino a fazer la fuerça, fue luego çiego e
 aduzido a sus moradas en agenas manos. E commo lo sopiesen
 todos los Lonbardos, que eran en esa tierra, non osaron mas
 tañer las casas catolicas.

 Capitulo CXCIIII. de los miraglos demostrados en el
 fazimiento de vna eglesia.
 Vna eglesia de los Arrianos commo ouiese fincado çerrada por
 dos años en la tierra desta çiudat, que suso es dicha, plogo
 que deuiese ser fecho por la fe catolica, poniendo dentro
 aquellas rreliquias de sant Sauastian e de santa Agada
 martires; la qual cosa es fecha. Ca veniendo con gran
 muchedunbre del pueblo e cantando alabanças al señor
 poderoso de toda cosa entramos a esa eglesia. E commo fuesen
 ya çelebradas honestamente las solinidades de las misas, e
 por la angustura del logar se aprimiase la muchedunbre del
 pueblo, vnos que estauan y sentieron a desoras que andaua vn
 puerco aca e ella entre los sus

[ 390 ]
 pies. Al qual
 commo lo sentiese cada vno, salio el puercho por las puertas
 de la eglesia, e fizo marauillar a todos por quantos paso, e
 non pudo ser visto, mager que lo sentieron. La qual cosa por
 ende lo demostro la piadat diuinal, por que fuese manifiesto
 a todos, que salia de aquel logar el morador non linpio. E
 asy acabada la solinidat de las misas, fuemos nos; (e) mas
 aun en esa mesma noche fecho es gran ruydo en el techo desa
 eglesia, asi commo sy corriesen algunos. E la noche sigiente
 fizose mas graue ruydo e sono a desoras con taman[n]o
 espanto, asy commo sy toda fuese tarstornada aquella eglesia
 de fundamiento; e fuese luego, e de alli adelante non
 paresçio alli ningund espanto del enemigo antiguo; mas por
 el sonido del espanto que fizo paresçio que costreñido salia
 del logar que auia tenido alongadamente. E despues de pocos
 dias desçendio del çielo sobre el altar de esa eglesia vna
 nube con gran claridat del ayre, e enchio toda la eglesia de
 tanta mansedunbre de odor, que estando abiertas las puertas
 non osase ninguno entrar. E el saçerdote e las guardas e los
 que vinieran a çelebrar las solinidades de las misas, (e)
 veyan la cosa, e non podian entrar, e rresçibian la
 mansedunbre del odor marauilloso. E en el otro dia, commo
 colgasen en [e]lla las lanparas syn lunbre, fueron
 ençindidas diuinalmente. E despues de pocos dias con de cabo
 commo saliese el que la guardaua desa eglesia, siendo ya
 conplidas las misas e las lanparas amatadas, entro despues
 de poco e fallo las lanparas, que auia amatado, que luzian.
 Las quales cuydo que non las auia muerto bien, e matolas de
 cabo bien; el qual salio de la eglesia e çerrola. Mas
 despues de espaçio de tres oras tornose e fallo las
 lanparas, que auia muerto, que luzian; por que de aquella
 lunbre se manifestase, que aquel logar auia venido de las
 tiniebras a la luz.


[ 391 ]
 
 Capitulo CXCV. de commo sant Grigorio por rrogarias de
 sant Eleuterio cobro la fuerça del cuerpo.
 Commo yo en vn tienpo estando en el monesterio ouiese vna
 enfermedat que me era tajamiento de la vida, e muchas
 vegadas me veya en presura que llegaua a la muerte, la qual
 enfermedat los fisicos llaman en griego sincopin, e sy non
 me fartasen los frayres a menudo, queria me salir el
 spiritu, (e) vino vn dia de pascua. E commo en el sabado muy
 santo, en el qual aun todos los pequeñuelos ayunan, yo non
 pudiese ayunar, començe fallesçer mas por lloro que por
 enfermedat. Mas el coraçon triste fallo ayna consejo, que
 troxiese a poridat al oratorio a Eleutherio varon de dios, e
 que lo rrogase, que me veniese del virtud para ayunar, e que
 lo ganase por sus pregarias delante el señor. La qual cosa
 es fecha; ca luego que entramos al oratorio, rogando lo yo
 humillosamente, echose en oraçion con lagrimas, e despues de
 poco seyendo conplida la oraçion salio. E a la boz de la su
 bendeçion tanta uirtud tomo el mi estomago, que oluido de
 todo el comer e la [en]fermedat. E començeme marauillar,
 quien fuese e qual auia seydo; ca quando me venia e[n]
 miente la enfermedat, non veya en mi nada de las cosas que
 me arremenbraua. E commo la mi voluntad fuese ocupada en
 disposiçion del monesterio, oluidaua toda la mi enfermedat.
 E commo dixe, si me venia en miente la enfermedat, commo me
 sentiese ser tan fuerte, marauillauame si non comiese. E yo
 quando vin a la viespera, falleme tan fuerte, que sy
 quisiese, pudiese sofrir el ayuno fasta otro dia. Asy que
 fecho es, que prouase yo aquellas cosas,

[ 392 ]
 a las
 quales non ouiese seydo presente. Commo seruiese por mandado
 del mio obispo por responsos eclesiasticos en el palaçio de
 la çiudat de Costantinopla, vino alla a mi el onrrable varon 
 Maximiano con frayres por menester de caridat. El qual commo
 tornase a Roma al mi monesterio, fue tomado por gran
 tenpestad en el mar Adriatico, e por orden non asmable e por
 miraglo non osado entendio contra si e contra todos los que
 estauan y la saña e la graçia [de dios]. Ca commo las ondas
 se encruelesçiesen en su muerte alçadas por los muchos
 vientos, perditas son las ancoras de la naue, e tajado es el
 arbol, e la vela echada en la agua, e toda la naue
 quebrantada por las grandes ondas, e fuera ya desconpuesta
 toda. E entro en ella la mar e inchio la fasta las tablas de
 suso, asy que ya andauan las ondas dentro en la naue.
 Estonçe ya los que estauan dentro veyendo la muerte, dieron
 se paz e tomaron el cuerpo e la sangre del rredemidor,
 conmendando se cada vno a dios. Mas dios poderoso de toda
 cosa, el qual espanto las voluntades dellos
 marauillosamente, (e) guardo la vida dellos mas
 marauillosamente. Ca por ocho dias andudo su camino la naue
 estando llena fasta las tablas mas de suso; e al IX dia (en
 el qual) vino al puerto del castiello de Torones. En el qual
 logar commo todos saliesen sanos, luego se somorguio la naue
 en ese puerto; sy commo se saliendo ellos, en logar de auer
 menos carga, la ouiese mayor.


[ 393 ]
 
 Capitulo CXCVI. de sant Çiolo varon de dios. Ensienplo de
 sant Grigorio.
 En vn dia tenian los Lonbardos preso a un diachono e querian
 lo matar. E seyendo ora de viespras santo Colo varon de dios
 demando a esos Lonbardos, que lo dexasen a uida; e dexieron,
 que non lo farian en ninguna manera. E commo viese que auian
 ya delibrado por matarlo, demando que gelo diesen en guarda.
 Al qual rrespondieron: dar telo hemos en guarda, mas con
 esta condeçion, que si el fuxiere, que mueras tu. La qual
 cosa el varon de dios resçibiendola de buena voluntad, tomo
 al dicho diachono en su guarda; e a la media noche, commo
 viese todos los Lonbardos aprimiados por sueño, espertolo e
 dixole: lieuate e fuy muy a priesa, e librete el señor
 poderoso de toda cosa. Mas ese diacono arremenbrado del su
 promitimiento, dixo: que sera, sy yo fuxiere, morras syn
 dubda por mi. Al qual el varon santo de dios sant Çiolo
 costriñiolo a fuyr, deziendole: lieuate e fuy; el señor
 poderoso de toda cosa te defendra; ca yo en mano del so,
 tanto pueden fazer en mi, quanto el los dexare. Asy que fuxo
 el diachono; [e] el fiador finco en medio asy commo
 engañado. E en la mañana venieron los Lonbardos, que le
 auian dado en guarda al diachono, e demandaron gelo. Mas
 respondio el varon onrradero, que auia fuydo. Estonçe plogo
 a todos los Lonbardos que y estauan, que le cortasen la
 cabeça, por que lo matasen syn gran tormento. Asy que el
 varon santo aduzido entre los armados luego fue para las
 armas e demando que le diesen vn poco lisçençia de orar. El
 qual commo gelo otorgasen, echose en tierra e oro. El qual
 commo orase vn poco alongadamente, el que era escogido para
 matarlo feriolo del pie, que se leuantase, deziendole:
 lieuate e ponte a rrodiellas e es-

[ 394 ]
 tiende
 la ceruiz. E leuantose el varon de dios e finco la rrudiella
 e estendio la ceruiz; mas teniendo el cuello estendido e
 vey[e]ndo la espada contra sy, es dicho que dixo esto solo:
 sant Juan, rresçibela. Estonçe el matador teniendo el
 cuchiello sacado e el braco alto para lo ferir, non lo pudo
 baxar en ninguna manera; ca luego sele enduresçio, e estando
 el cuchiello derecho al çielo, finco el braço, que non se
 pudo inclinar. Entonçe toda la conpaña de los Lonbardos, los
 quales estauan para veer aquella muerte, tornose en alabanca 
 e comencose marauillar e onrrar con temor al varon de dios;
 ca paresçido auia, de quanta santidad fuese el que auia
 ligado en el ayre el braço del su carniçero. Asy que
 dexieron le que se leuantase; e leuantose. E demandaron le,
 que sanase el braço del su carniçero, e non quiso, deziendo:
 yo non orare en ninguna manera por el, sy ante non me
 jurare, que con esta mano non mate omne christiano. Pues asi
 es, veyendo este omne de tan gran virtud, querian le dar en
 don los bueys e los ganados que auian rrobado; mas el varon 
 de dios esquiuo rresçibir el tal don, mas demando don de
 buena merçed, deziendo: sy me queredes otorgar alguna cosa,
 dad me todos los catiuos que tenedes, por que aya don de que
 deua orar por vos.


[ 395 ]
 
 Capitulo CXCVII. de la vida del alma despues de la muerte.
 Sant Grigorio en el quarto libro.
 Quales quier omnes carnales dubdan en las cosas non veybles,
 las quales non pueden saber por prueua, (e) sy es lo que non
 veyen con ojos corporales. La qual dubda non fue al nuestro
 primero padre; ca echado de los gozos del parayso,
 acordauase de lo que auia perdido, por que lo viera. E estos
 non se pueden acordar o sentir las cosas oydas, los quales
 non tienen ninguna prueua commo el sy al non de lo pasado.
 Ca asy commo sy la moger preñada sea puesta en la carçel e y
 para moço, e sea y criado e cresca, al qual sy por ventura
 la madre le nonbre el sol e la luna e las estrellas e los
 montes e los canpos e las aues volantes e los cauallos
 corrientes, e el que es nasçido e criado en la carçel, non
 sepa otra cosa, si non las tiniebras de la carçel, e oya
 estas cosas ser, mas por que non las conosçio verdaderamente
 por prueua, desfuize ser asy: en esta çeguedat del su
 desterramiento los omnes nasçidos, quando oyen ser cosas
 soberanas e non veybles, desfuizan que non son verdaderas,
 por que conosçieron estas cosas enfermas veybles, en las
 quales son nasçidos. Onde fecho es, que ese criador de las
 cosas veybles e non veybles enbiase el spiritu santo a los
 nuestros coraçones, por que por el viuificados creyesemos
 las cosas que non podemos aun saber por prueua. Pues quales
 quier que tomamos el spiritu santo peño de nuestra heredat,
 non dubdamos de la vida de los non veybles. Ca que la alma 
 (de la carne) viua despues de la muerte [de la carne],
 muestralo la razon, mas mezclada a la fe. E sy los santos
 apostolos e martires de Jesu

[ 396 ]
 Christo (non)
 menospreçiasen la vida presente e pornian las almas (de la
 carne) en la muerte [de la carne], si non sopiesen, que se
 seguiria la vida mas çierta de las almas? E ahe, estos que
 posieron las almas en la muerte e creyeron despues de la
 muerte de la carne ser la vida, rresplandesçen por miraglos
 de cada dia. Ca viniendo a los sus cuerpos muertos uiuen
 enfermos, (e) son sanos. Pues asy es, sy la vida de la alma 
 fincante en el cuerpo entiendes del mouimiento de los
 mienbros, por que non entiendes la vida del alma depues del
 cuerpo, e ya por los huesos muertos en virtud de los
 miraglos? Ca muchos de nos alinpiantes el ojo de la voluntad
 por pura fe e por rrazon abastada, muchas vegadas vieron las
 almas salientes de la carne.

 Capitulo CXCVIII. vnos ensyenplos para prouar esto.
 El onrrable padre, el qual auia nonbre Spes, fizo
 monesterios. El qual commo ouiese pasado XL años en
 çeguedat, dio le el señor la lunbre e fizo le saber la su
 muerte que auia a ser ayna, e amonestolo que predicase la
 palabra de la vida en los monesterios fechos y enrrededor, e
 pues auia tomado la lunbre del cuerpo, vesitando arrededor a
 los frayres que les abriese la lunbre del coraçon. El qual
 obedesçiendo luego a los mandados, [***] de la vida, los
 quales auia apriso faziendolos. Pues asy es, en el XVo dia
 tornose al su monesterio acabando la predicaçion, e y
 llamados los frayres, estando en medio tomo el sacramento
 del cuerpo e de la sangre del

[ 397 ]
 señor, e luego
 començo con ellos los cantos de los salmos. El qual cantando
 ellos e el estando en oraçion de coraçon dio el alma. E
 todos los frayres que estauan presentes vieron salir paloma
 de su boca, la qual luego abriendose el techo del oratorio
 salio e veyendo lo todos los frayres traspaso el çielo. En
 [e]sa misma prouinçia de Nursia rrecontaua el abad Esteuan,
 que auia acaesçido, que vn presbitero gouernaua vna eglesia
 encomendada a el con gran temor [del señor]. El qual del
 tienpo que tomo la orden amaua a vna monja asy commo a
 ermana, mas esquiuandola asy commo a enemigo, nunca lo
 dex[a]ua llegar a çerca. E en el XL año(s) de la su
 ordenaçion enardesçiendosele mucho la fiebre, aduzido es a
 la muerte. Mas commo lo viese la monja los mienbros ya
 sueltos e estendido asy commo en la muerte, puso la oreja a
 las sus narizes, a uer sy rrespiraria algund poco. La qual
 cosa sentiendola el, el qual auia sollamiento muy delgado,
 dixo quanto mas rreziamente pu(e)do: partete de mi, moger,
 aun viue el fu[e]guezuelo, tira la paja. E yendose ella e
 cresçiendo la virtud del cuerpo, començo dar vozes con gran
 alegria, deziendo: bien vengan los mis señores; por que
 deñastes venir al tan pequeño sieruo? vengo, vengo, graçias
 fago; e graçias fago. Commo dexiese esto muchas vegadas,
 preguntauanle los que estauan çerca, a quales lo dezia. A
 los quales rrespondio el: por ventura non vedes venir aca
 todos los apostoles santos? e non veedes a sant Pedro e a
 sant Paulo, primeros de los apostolos? A los quales dezia de
 cabo: ahe vengo, ahe vengo. Entre estas palabras dio el
 alma.


[ 398 ]
 
 Capitulo CXCIX. de Seruulo varon de dios e de la su
 muerte.
 Es a saber, que las mas vegadas saliendo las almas de los
 escogidos, suele(n) salir la dulçedunbre de la alabança
 çelestial, por que mientre que oyen aquellas cosas, non sean
 dexados sentir la disoluçion de la carne del alma. Onde
 arremienbrame auer rrecontado en la omelia del euangelio,
 que en aquel portiello, el qual es en camino a los que van a
 la eglesia de sant Climente, ouo vno por no[n]bre Seruiello,
 del qual non dubdo que te arremienbras, el qual por çierto
 era pobre por cosas, mas rrico por meresçimientos, al qual
 auia soltado la luenga enfermedat. Ca despues que lo nos
 conosçimos fasta la fin de la vida yazia paralitico. Que
 dire que non podia estar, e nunca se pudia leuantar nin
 posar nin leuar la mano a la boca, e nunca se pudo echar
 sobre el otro costado. E seruian le la madre e el hermano, e
 que quier que tomase, de las manos dellos daualo a los
 pobres. E non sabia letras; mas auia conprado libros de la
 escriptura santa, e tomando quales quier rreligiosos en
 ospital, faziales leer delante si. E fecho es, que segund su
 manera sabia lleneramente la santa escriptura, (e) commo
 dixe commo non sopiese las letras. Estudiaua sienpre fazer
 graçias en dolor e estar los dias e las noches en los ynnos
 e en las alabanças del señor. Mas commo ya fuese tienpo, que
 la su tamaña pasçiençia ouiese galardon, el dolor de los
 mienbros tornase a las cosas de la vida. E quando se vio
 çerca de la muerte, amonesto a los varones peregrinos e a
 los que eran rresçibidos en el ospital, que se leuantasen e
 cantasen con el salmos esperando a la muerte. E commo el
 moriendo

[ 399 ]
 cantase con ellos, mandoles callar muy
 ayna con espanto de gran boz, deziendo: callat, callat; por
 ventura non oydes quantas vozes suenan en el çielo? E
 mientre touiese mientes con orejas del coraçon a esas
 alabanças, las quales auia oydas, aquella santa alma salio
 de la carne. La qual saliendo, tanto buen odor se derramo y,
 que todos los que estauan presentes se inchiesen de buen
 olor non asmable.

 Capitulo CC. de la muerte del pequeñuelo blasfemador, e de
 la muerte dura de vnos santos.
 Commo el humanal linage sea subjecto a muchos pecados syn
 cuenta, asmo que se puede inchir muy gran parte de Jerusalem
 la çelestial de pequeñuelos e de infantes. E si es a creer
 que todos los infantes bautizados e que mueren en la
 infançia, entran al regno çelestial, enpero non es a creer
 que entren los regnos çelestiales todos los pequeños, los
 quales pueden fablar; ca a muchos pequeños çierran les el
 padre e la madre la entrada de ese regno, sy sean mal
 criados. Ca vn varon conosçido a todos en esta çiudat ouo vn
 fijo ante de tres años, el qual segund cuydo auia V años, al
 qual amandolo mucho carnalmente, criaualo delicadamente. E
 ese pequenno, la qual cosa es graue de dezir, luego que le
 non plugiese alguna cosa en su coraçon, auia acostunbrado
 blasfemar a la magestad de dios. El qual ante de tres años
 ferido en [e]sta mortalidat, vino a la muerte. E commo lo
 touiese su padre en el seno, segund lo dexieron aquellos que
 estauan presentes, vio el moço con ojos tremientes venir a
 el los spiritus maglinos, e començo dar vozes: o padre, o
 padre. El qual dando bozes, baxaua la

[ 400 ]
 cara, por
 que se ascondiese dellos en el seno del padre. E commo
 preguntase a el que tenblaua, que veya, dixo el moço: vienen
 omnes moros, los quales me quieren leuar. El qual commo
 dixiese esto, luego denosto al nonbre de la magestad de
 dios, e dio el alma. Ca por que el señor poderoso de toda
 cosa demostrase, por qual culpa fuese dado a tales
 executores, onde el padre non lo quiso castigar quando era
 viuo, (e) moriendo dexogelo dezir de cabo, por que el padre
 conosçiese la su culpa, el qual menospreçio la alma del fijo
 pequeño, [e] non crio pequeño pecador a los fuegos del
 infierno. Los Lonbardos encruelesçiendose colgaron dos
 monges en las rramas de vn arbol, los quales y colgados
 morieron ese mismo dia. E a la viespra los spiritus del vno
 e del otro començaron cantar alli por claras bozes, por que
 aquellos que los auian muerto, (por que) quando oyesen las
 bozes de los cantantes, se espantasen sey[e]ndo mucho
 marauillados. Pues asy es, los escogidos, los quales syn
 dubda van a la vida perdurable, que les enpesçe, sy mueran
 vn poco duramente? E por ventura ay alguna culpa pequeña
 dellos, la qual se deua tajar por la muerte. Ca el varon de
 dios enbiado contra Samaria, por que comio en el camino por
 non obedesçer, matolo el leon en ese camino. Mas luego es
 escripto alli, que estudo el leon çerca el asno e non comio
 del cuerpo muerto. De la qual cosa se demuestra, que el
 pecado de desobedençia fue afloxado en esa muerte; ca ese
 leon al que mato seyendo biuo non oso tan[n]er lo seyendo
 muerto.


[ 401 ]
 
 Capitulo CCI. [de la muerte] de vnos rreuelado
 diuinalmente. Ensienplo de sant Grigorio.
 En el mi monesterio vn frayre ante de X años era llamado
 Geronçio. El qual commo fuese aprimido por graue tristeza
 del cuerpo, vio en la vision de la noche desçender de suso
 dos varones enblanqueçidos. Los quales commo estodiesen
 delante el lecho del yaziente, dixo el vno dellos: a esto
 venimos, por que matamos en caualleria vnos frayres del
 monesterio de Grigorio. E mando a[l] otro deziendo: scriue a
 Marçello e a Valentiniano e a Agnelo, e a otros de los
 quales agora non me acuerdo. Las quales cosas conplidas
 dixo: mas escriue a este mismo, que nos vee. De la qual
 vision fecho çierto el frayre ante dicho, a la mañana dixo
 lo a los frayres, quales auian a morir desa çella, e aun que
 los auia el a seguir. E dende a otro dia començaron a morir
 los frayres ante dichos, e por esa misma manera morieron,
 segund que fueran nonbrados en el escripto; e el morio a
 postremas. En el monesterio de la çiudat de Portuenes
 enfermo vn monge que auia nonbre Melito. El qual commo lo
 consolase el obispo Feliz, dixole el, que eran conplidos los
 tienpos del su curso, deziendo, que le auia paresçido vn
 mançebo e que traya epistolas e dezia: abrilas e leelas. Las
 quales seyendo abiertas, dixo que fallo escriptos en esas
 epistolas con letras de oro a sy mismo e a todos los que en
 ese tienpo fueran bautizados dese obispo en la pascua; e
 segund dezia, fallo primero el su nonbre, e desende de todos
 los bautizados en aquel tienpo; por la qual cosa touo por
 çierto, que el e aquellos (que) auian a morir ayna. E fecho
 es, que ese dia morio

[ 402 ]
 el, e despues de el asi lo
 sigieron todos los que fueran bautizados, que fasta pocos
 dias non finco viuo ninguno dellos. E en la mortalidat, la
 qual en los tienpos de[l] patriçio Narso atormento mucho a
 esta çiudat, en la casa de Valeriano fue vn moço que
 guardaua el ganado, de gran sinpliçidad e humillad. E commo
 tan bien esa cosa se astragase por esa misma pestelençia,
 ferido es ese moço e aduzido fasta la muerte. El qual
 muerto, a desoras torno e fizo llamar a su señor e dixole:
 yo fuy en el çielo e sope los que an a morir desta casa:
 aquel e aquel e aquel; mas tu non temas, que non as a murir
 este tienpo. E por que sepas que digo verdat, que fuy en el
 çielo, ahe tome alli, que fable por todas lenguas. Al qual
 estonçe el señor fablole griego; e el asy le rrespondio en
 esa misma lengua, asy que todos se marauillauan los que
 estauan presentes. E en esa casa (de Marso) fincaua vn
 espadero [de Narso] que era Bulgaro; el qual aduzido ayna a
 enfermedat, fablole en la lengua bulgara; e asy aquel moço
 nasçido e criado en Ytalia rrespondio en esa fabla barbara,
 asi commo sy fuese engendrado de aquella gente. Mas al dia
 terçero, (el qual) non es sabido por el juyzio ascondido de
 dios, despedaço las manos e los braços con sus dientes, e
 asy salio del cuerpo. El qual despues que morio, luego
 morieron todos aquellos, los quales el auia dicho, e non
 morio ninguno en [e]sa casa por esa tenpestad, el qual non
 fuese dicho por aquel.


[ 403 ]
 
 Capitulo dozientos e dos. del fuego del infierno, el qual
 ya quema a los malos.
 E asy commo la bienandança alegra a los escogidos, asy es
 menester creer, que del dia de la su muerte quema el fuego a
 los malos. E non dubdo el fuego del infierno ser corporal,
 en el qual çierto es ser atormentados los cuerpos. En el
 tienpo de los Gothos vn varon por nonbre Rreparado vino a la
 muerte. E commo lo llorase la conpaña por muerto, torno a
 desoras e dixo: enbiad el moço ayna a la eglesia de sant
 Lorenes martir, la qual es llamada por nonbre de Damaso el
 que la fizo, e vea que sea fecho de Tiburçio presbitero e
 apresurase a dezirlo. El qual Tiburçio era dicho que estaua
 en deseos carnales. E commo se fuesse el moço, rrecontoles
 ese Rreparato, el qual auia tornado en sy, que lo conosçio
 ado fuera aduzido, diziendo que era aparajado gran fuego, e
 aduzido Tiburçio presbitero fue puesto ençima e quemado,
 poniendo le el fuego de suso. E era aparajado otro fuego, la
 alteza del qual era vista estenderse de la tierra fasta el
 çielo. Al qual fue dada boz, cuyo fuese. Pues asy es, estas
 cosas dichas luego morio Rreparado. E el moço que fue
 enbiado a Tiburçio, ya lo fallo muerto. Vno de la corte en
 el sabado muy santo de pascua tomo en el bautismo a vna
 infanta fija de vno. El qual despues del ayuno tornandose a
 casa e enbriagado por mucho vino, demando que fincase
 aquella su fija con el, e perdiola esa noche, la qual cosa
 es enemiga de dezir. E commo se leuantase a la mañana el
 culpado, començo pensar, que fuese al baño, asy commo si por
 el agua del

[ 404 ]
 baño lauase la manziella del pecado.
 Pues asy es, fuese e lauose, e començo a dudar de entrar a
 la eglesia. Mas sy en el tan gran dia non fuese a la
 eglesia, auia verguença a los omnes; e sy fuese, el juyzio
 de dios. Asy que vençio la verguença humanal, e fuese a la
 eglesia, e començo estar temeroso e tenblando e todas oras
 pensando, quando lo tomaria el spiritu maligno e que
 trabajase delante todo el pueblo. Commo temiese mucho, non
 le acaesçyo ninguna cosa en la solinidat de aquellas misas.
 El qual salio alegre, e el otro dia entro seguro a la
 eglesia. E fecho es que por seys dias continuos andodiese
 alegre e seguro, asmando que la su trayçion non la ouiese
 visto el señor, o aun que la ouiese visto, que la ouiese
 dexada misericordiosamente. E al VIIo dia muerto es por
 muerte sobitania. E commo fuese enterrado, por luengo tienpo
 salio flama del su sepulcro e entanto quemo los sus huesos,
 fasta que consomiese todo el sepulcro, e la tierra, que
 fuera ayuntada al monimiento, fuese vista cauada. La qual
 cosa faziendo el señor poderoso de toda cosa demostro, que
 le dio a la su alma en ascondido, al cuerpo del qual ya lo
 desgasto la flama ante los ojos humanales.


[ 405 ]
 
 Capitulo CCIII. que aun aquel fuego demostro dios aqui en
 presente a los mortales por espanto. Ensienplo de sant
 Grigorio.
 Las ollas de Vulcano en Siçilia, segund rrecuentan aquellos
 que lo saben, cada dia cresçen syendo afloxadas las
 encontradas, por que llegandose el termino del mundo, en
 quanto es çierto [que] se cojan alla mas los que se an a
 quemar, tanto sean vistos paresçer mas esos logares de los
 tormentos. La qual cosa quiso dios poderoso de toda cosa que
 se mostrase en este mundo para castigo de los viuientes, por
 que las voluntades de los non fieles, las quales non creen
 ser los tormentos del infierno, vean los logares de los
 tormentos, los quales rrefusan creer oyendolos. E los
 angeles segadores ligan la yerua en façiziellos para quemar,
 quando (el)los eguales aconpañan a los eguales por tormentos
 eguales, por que los soberuios [ardan] con los soberuios, e
 los luxuriosos con los luxuriosos. E la piadat soberana
 ordena de la largueza de la su gran misericordia, que muchos
 aun despues de la muerte se tornen a priesa al cuerpo, e los
 tormentos del infierno, los quales non auian creydo oyendo
 los, si al non, teman veyendo los. Ca el varon noble
 Esteuan, al qual conosçieste bien, solia me contar de sy
 mismo, que en la çiudat de Costantinopla tardando por vn
 pleyto, morio veniendole vna enfermedat del cuerpo. E commo
 fuese demandado vn menge e vn pigmentero para abrir lo e
 aparajarlo, e non fallando lo ese dia, jogo el cuerpo non
 soterrado. El qual aduzido a los logares del infierno, vio
 muchas cosas, las quales non creyo oyendo las. Mas commo
 fuese apresentado al juez mayoral, no[n] lo rresçibio, mas

[ 406 ]
 dixo: non mande tra(e)er a este, mas a Esteuan
 el ferrero. El qual luego es tornado en el cuerpo, e Esteuan
 ferrero, el qual moraua çerca el, muerto es esa misma ora.
 Asi que prouado es ser verdaderas las palabras que auia
 oydo, quando demostro esto el fecho de la muerte de Esteuan.

 Capitulo CCIIIIo. de la vision demostrada a vn cauallero.
 E ante de tres años en esta pestilençia muy grande, la qual
 despoblo esta çiudat, en la qual era[n] aun vistas las
 saetas por vision corporal venir del çielo e ferir a cada
 vnos, commo tu sopiste, morio aquel Esteuan. E vn cauallero
 ferido en esta misma nuestra çiudat vino a la muerte, el
 qual jogo medio muerto, mas tornose ayna e rreconto las
 cosas que fueran fechas con el. E aun dezia, segund lo
 sopieron muchos estonçe, que estaua vna puente, so la qual
 corria vn rrio muy negro e lleno de oscureldat, del qual
 salia niebla e fedores non sofribles. E la puente pasada,
 estauan prados delectables e verdes, afeytados por flores
 bien olientes de yerbas, en las quales eran vistos estar
 ayuntamiento de omnes enblanquesçidos. E tanto buen olor
 auia en esse lugar, que el buen olor fartaua a los que
 morauan e andauan alli. Y au[i]an moradas de diuersas
 maneras, e cada vnas llenas de gran luz. Faziase y vna casa
 de marauilladero poderio, la qual era vista que se fazia con
 braçales de oro, [e] non pudo ser conosçida cuya fuese. E
 estauan sobre la rribera del dicho rio muchas moradas, mas
 eran tañidas las vnas de niebla de fedor costrin[n]iente, e
 a las otras non las tañia el fedor

[ 407 ]
 costriñiente
 del rio. E en la dicha puente era esta prueua, sy alguno non
 justo quisiese pasar por ella, caya en el rio fidiente e
 tenebroso; e los justos, a los quales non contrariaua la
 culpa, pasauan se seguramente e libremente a vnos logares
 deletables. E aun dixo que vio ay a Pedro mayor de la
 conpaña eclesiastica, el qual morio ante por quatro años,
 puesto cabeça a yuso en logares espantables e ligado e
 aprimido por gran carga de fierro. El qual commo demandase,
 por que estaua asy, dixo que oyo aquellas cosas, de las
 quales nos, que lo conosçiemos en esta casa eclesiastica,
 nos acordamos syntiendo los sus fechos. Ca dicho es: esto
 por tanto es echado, ca sy era vista a el alguna cosa, era
 vista por fazer vengança a dar llagas, mas seruia por deseo
 de crueldat que de obedençia. La qual cosa que fue asy,
 sabelo qual quier que lo conosçio. E aun dezia que viera y
 vn presbitero peregrino, el qual veniendo a la dicha puente
 paso por ella por tanta autoridat, por quanta linpieza visco
 aqui.

 Capitulo CCV. en commo ayudan las limosnas a los
 misericordiosos despues de la muerte.
 En esa misma puente dixo que conosçiera a Esteuan, el qual
 ante dixe. El qual commo quisiese pasar, decorriose el su
 pie, e de medio del cuerpo echado ya fuera de la puente,
 leuantaron se vnos varones muy espantables del rio e
 començaron lo tirar por las piernas a yuso, e vnos varones 
 enblanqueçidos començaron lo tirar a suso por los braços. E
 commo fuese esta lucha, e los buenos lo tirasen arriba e

[ 408 ]
 los malos a yuso, el que esto veya tornose al
 cuerpo e non sopo que fue fecho del mas. En la qual cosa se
 da a entender de la vida de ese Esteuan, que en el
 contendian los males de la carne con la obra de las
 limosnas. Ca el que era tirado por las piernas a yuso e por
 los braços ar[r]iba, paresçe sin marauilla, que auia amado
 la limosna e non auia guariado acabadamente a los pecados de
 la carne. Mas en aquel albedrio ascondido qual cosa aya
 vençido en el, non lo sabemos nos nin aquel que lo vio e fue
 rreuocado. Enpero çierto es, que ese Esteuan despues que,
 segund suso rreconte, vio los logares del infierno e torno
 al cuerpo, non enmendo acabadamente la vida. Dixo Pedro:
 ruegote que me digas, que es esto, que en los logares
 deletables de vna casa era visto ser edeficado con braçales
 dorados? Gran escarnio es, si lo creemos, que en aquella
 vida aun ayamos mengua de tablas de metal. Rresponde
 Grigorio: quien entiende esto, sy enti[e]nde sanamente? Mas
 de aquello que alli es mostrado, qual quier que es aquel al
 qual se faze esta casa, manifiestamente se da a entender,
 que es lo que aqui obra. Ca el que meresç[e]ra el galardon
 de la luz perdorable por la largueza de limosnas, çierto es
 que faze su morada de oro. E lo que dexe de dezir suso, ese
 mismo cauallero, que vio esto, recontaua, que esos braçales
 dorados para fazer la casa los trayan viejos e mançebos e
 moços e moças. De la qual cosa se coge, que estos, a los
 quales es aqui fecha la piadat, esos eran vistos alli 
 obradores. E aun asy moraua çerca nos vn varon rreligioso,
 por nonbre Diosdio, el qual solia obrar los calçados; del
 qual vio otro por rreuelaçion, que se edeficaua la su casa,
 mas en ella los sus obradores eran vistos obrar solamente el
 sabado. El qual despues sabiendo de la vida deste varon

[ 409 ]
 sopo, que de aquello, que labraua cada dia, que
 quier que le sobrase del comer e del vistir, el dia del
 sabado solia leuar a la eglesia de sant Pedro e darlo a los
 menguados.

 Capitulo CCVI. de Theodoro el non manso, el qual dado al
 dragon se rrepentio, e del monge ypocrita, el qual non pudo
 ser librado del dragon.
 Fue vn moço por nonbre Theodoro muy trauieso, el qual en el
 mi monesterio sigio a su hermano mas por menester que por
 voluntad. Al qual muy graue cosa le era, si alguno le
 fablase alguna cosa por la su salud. Los bienes non tan
 señeramente non podia non fazer los, mas aun non oyr los. E
 dezia jurando e escarnesçiendo, que nunca vernia al habito
 de la santa conuersaçion. E en esta pestilençia, la qual en
 otro dia desgasto por gran parte el pueblo desta çiudat,
 ferido es desa pestilençia e aduzido a la muerte. Commo ya
 quisiese morir, ayuntaron se los frayres, por que lo
 desfendiesen orando que non moriese. Ya el su cuerpo fuera
 muerto de la postrimera parte, e tan solamente en el pecho
 le rresollaua el calor de la vida. Todos los frayres tanto
 començaron orar por el de coraçon, en quanto lo veyan ya
 estar en priesa. Conmenço presurosamente dar bozes, estando
 todos los frayres delante, e con grandes bozes rronper las
 oraçiones dellos, deziendo: yd uos, yd uos; ahe dado so a
 tragar al dragon, el qual non me puede tragar por la vuestra
 presençia; ya tomo la mi cabeça en la su boca, e dat logar,
 que non me atormente mas, mas faga lo que a de fazer; ca sy
 so dado a tragar, por que me detardo por vos otros? Estonçe
 los frayres començaron le dezir: que es lo que fablas,
 hermano? faz la señal de la cruz. Res-

[ 410 ]
 pondia
 el con grandes bozes diziendo: quiero me santiguar, mas non
 puedo; ca so aprimido por este dragon. E commo oyesen esto
 los frayres, començaron los frayres echados en tierra orar
 por el su libramiento. E ahe, a desoras començo el enfermo
 dar grandes bozes, deziendo: graçias fago a dios; ahe el
 dragon, que me auia tomado para tragar, fuxo enpoxado por
 las vuestras oraçiones e non pudo estar. Agora orat por los
 mis pecados; ca aparajado so conuertir me e dexar de todo la
 vida seglar. Pues asy es, el omne, el qual, commo ya es
 dicho, fuera ya çerca de muerto, es guardado a la vida e
 conuertiose a dios de todo coraçon. Mas por el contrario
 auia vn monesterio, el qual es dicho ton Galathon; en el
 qual auia vn monge de gran asmança e conpuesto por
 costunbres e en todo su fazemiento; mas commo despues
 paresçio, lueñe fue en otra manera de lo que paresçia. Ca
 veniendole la flaqueza del cuerpo, fizo ayuntar a todos los
 frayres. E ellos cuydaron, que moriendo tal varon (que)
 oyeran del gran cosa e deletable. A los quales el
 atormentado e tremiendo es costreñido manifestar a qual
 enemigo era dado. Ca dixo: quando creyades que ayunaua
 conuusco, comia ascondidamente; por la qual razon ahe agora
 so dado a tragar al dragon, el qual con su cola ligo los mis
 ynojos e las mis piernas e poniendo la su cabeça en la mi
 boca saca el mi spiritu beuiendolo. Las quales cosas dichas
 luego murio, e non fue esperado del dragon que vio, por que
 arrepintiendose pudiese ser librado.


[ 411 ]
 
 Capitulo CCVII. del fuego del purgatorio, e de Pascasio
 diachono.
 E es a creer ser ante del juyzio el fuego purgatorio de vnas
 culpas ligeras, por lo que dize la verdat, que si alguno 
 contra el spiritu santo dixiere blasfemia, nin le sera
 perdonado en este sieglo nin en el auinidero. (E) en la qual
 sentençia se da a entender, poder ser afloxadas vnas culpas
 en este sieglo e vnas en el auinidero. Ca lo que es negado
 de vna cosa, paresçese que es otorgado de algunas cosas. Mas
 es a creer poder ser fecho de los pequeños pecados, commo es
 el fablar mucho vagaroso, e el rriso non tenprado, cuydado
 de la cosa familiar, en las non graue[s] cosas el error de
 non saber. Enpero es a saber esto, que alli sy al non non
 ganara ninguno de las pequeñas cosas ni[n]guna cosa de
 purgaçion, sy esto non lo merezca en esta vida por buenos
 fechos, por que alli puesto lo gane. Ca commo aun fuese
 mançebiello, oy de los mayores e mas sabidores, que
 Paschasio diachono desta siella apostolical, del qual
 tenemos libros muy derechureros del spiritu santo, (e) fue
 varon de marauillosa santidat e faziente mucha limosna e
 onrrador de los pobres e menospreçiador de si mismo. Mas
 este en aquella contienda, la qual es fecha entre Simacho e
 Lorenço enardesçiendose la bienquerrençia de los fieles,
 escogio a Laurençio en papa, e despues sobrado por vn
 coraçon de todos, enpero estudo en la su sentençia al dia de
 la su muerte, amandolo e adelantandolo, al qual rrefuso la
 eglesia tomarlo por mayoral por juyzio de los obispos. Asy
 que este commo fuese muerto en los tienpos de Simacho, vn
 demoniado tanxo a la d(i)almatica puesta sobre el su mo-

[ 412 ]
 nimiento, e luego fue sanado. E
 despues de mucho tienpo mandaron los fisigos a Germano 
 obispo de Capua por la salud del cuerpo, que se lauase en
 los baños de Angulania. El qual entrando en los baños fallo
 al dicho Pascasio estar y en calores. Al qual vey[e]ndo lo
 mucho temio, e pregunto, que fiziese y el tan gran varon. Al
 qual respondio, que non estaua en aquel logar de pena por
 ninguna otra razon, sy non por que en la parte de Laurençio
 sintio contra Simacho. Mas pidote, ruega por mi al señor, e
 en esto conosçe que seas oydo, si tornando aqua non me
 fallares. Por la qual cosa Germano varon de dios echose en
 pregarias, e torno despues de pocos dias, mas ya non fallo
 al dicho Pascasio en ese logar. Ca non auia pecado por
 maliçia, mas por error de non saber, e pudo ser purgado
 despues de la muerte del pecado. La qual cosa enpero es a
 creer, que de aquella largueza de las sus limosnas gano
 esto, por que pudiese estonçe ganar perdon, quando non
 pudiese obrar nada. E en esta cosa deue ser conosçido, commo
 sea mucho la dispensaçion grande del señor poderoso de toda
 cosa, por el juyzio del qual es fecho, que ese varon 
 Pascasio el mismo tomase de dentro, para que pecase, algund 
 poco de tienpo, e enpero ante los ojos humanales fiziese por
 el su cuerpo despues de la muerte cosas marauillosas, el
 qual ante de la muerte auia fecho obras piadosas sabiendo lo
 ellos; que nin aquellos, los quales auian visto las sus
 buenas obras, se engañasen del asmar de las limosnas de el,
 nin a el non sele afloxase la culpa syn vengança, la qual
 non cuydo ser culpa e por tanto non la amato con lloros.


[ 413 ]
 
 Capitulo CCVIIIo, del temor e de la consolaçion de los
 santos en la su muerte.
 Muchas vegadas el miedo solo purga las almas salientes de los
 justos de las culpas pequeñas, commo me oyste muchas vezes
 rrecontar conmigo de vn santo varon. El qual veniendo a la
 muerte timio mucho, mas despues de la mu[e]rte paresçio a
 los disçipulos en estola blanca e demostroles commo era
 rresçibido noblemente. E muchas vegadas el señor poderoso de
 toda cosa esfuerça las voluntades de los temientes por vnas
 rreuelaçiones, por que non teman en la muerte. Ca uiuia
 conmigo vno en el monesterio por nonbre Anton, el qual
 sospiraua por lagrimas de cada dia a los gozos de la tierra
 çelestial. E commo pensase muy estodiosamente e con gran
 feruor de deseo las santas fablas, non demandaua en ellas
 las palabras de sçiençia, mas el lloro de contriçion, por
 [que] la su voluntad esper[t]ada por estas cosas se
 enardiçiese, e desanparando las baxezas volase por
 contenplaçion al regnado de la tierra çelestial. A este fue
 dicho por la vision de la noche: sey aparajado e vee, por
 que lo dixo el señor. E commo el dixese, que non tenia
 espensas para yr, luego le fue rrespuesto diziendo: si dizes
 de los tus pecados, dexados te son. La qual cosa commo la
 oyese vna vez e temiese por gran miedo, a la otra noche fue
 amonestado en esas mismas palabras. E despues de V dias
 feriendo lo la fiebre murio, estando delante los frayres
 orando e llorando. E aun otro frayre en ese monesterio era
 dicho Merulo, mucho intento a lagrimas e a oraçion, e fascas
 nunca dexaua de rrezar ssalmos, sy non quando comia o
 dormia. A este le paresçio por vision de la noche, que
 desçendia del çielo en la su cabeça corona de flores
 blancas. El qual luego preso por

[ 414 ]
 tristeza del
 cuerpo, murio con gran segurança del coraçon e con gran
 alegria. Al sepulcro del qual commo Pedro, el qual agora es
 mayoral, le quisiese fazer sepultura despues de XIIII años,
 tanto salia, segund dizie, de aquel sepulcro buen olor, asy
 commo sy alli fuesen ayuntados todos olores de las flores. E
 ante destos tres años commo fuese muerto vn frayre e
 soterrado por nos en el çementerio de ese monesterio,
 saliendo nos todos dese çeminterio, ese mismo Johan, commo
 despues nos lo conto tremiendo e amariello, fallando lo alli 
 aquel frayre que fuera muerto, llamolo del sepulcro. La qual
 cosa se paresçio luego; ca despues de diez dias vino le la
 fiebre, e murio.

 Capitulo CCIX. que a los malos non les aprouecha ser
 soterrados en la eglesia, mas mas les enpesçe.
 Quando los graues pecados non aprim(i)en, esto aprouecha a
 los muertos, sy sean enterrados en las eglesias, que los sus
 çercanos quantas vegadas se ayuntan a esos logares santos,
 acuerdanse de los sepulcros dellos, los quales veen, e
 derraman por ellos pregarias al señor. Ca a los que aprimen
 los pecados graues, non se ponen los sus cuerpos en las
 eglesias para salu[a]çion, mas para mayor dapñaçion. La qual
 cosa mejor la mostramos, si las cosas que son fechas en los
 nuestros dias, las rrecontamos breuemente. Ca Feliz obispo
 del Puerto, varon de vida onrrable, (e) nasçio e fue criado
 en la prouinçia de

[ 415 ]
 Sabina. El qual dize que fue
 en ese mismo logar vna santa monja, la qual ouo continençia
 de la carne, mas non esquino la parleria de la lengua e la
 mucha fabla. Pues asy es, esta fue muerta e soterrada en la
 eglesia. E esa misma noche la guarda desa eglesia vio por
 rreuelaçion, que aduzida ante el altar santo era tajada por
 medio, e la vna parte quemauase por fuego, e la otra parte
 fincaua non tañida. E commo leuantandose mañana rrecontase
 esto a los frayres e quisiese mostrar el logar, en el qual
 fuera quemada, aquel quemamiento de la flama asi paresçio
 delante el altar en los marmores, asi commo sy alli fuese
 quemada esa fenbra por fuego corporal. Valeri[an]o patriçio
 estudo fasta la edat vieja liuiano e deleznable, e
 menospreçio poner manera a las sus maldades. A este muerto
 en la çiudat de abrixa el obispo desa çiudat diole logar de
 sepultura en la eglesia tomando preçio. E en esa misma
 noche, que fue soterrado, sant Faustino martir, en la cuya
 eglesia fuera soter[r]ado aquel cuerpo, paresçiole a su
 guarda diziendo: ve e di al obispo, que eche de aqui estas
 carnes fedientes, las quales puso aqui; ca sy non lo
 feziere, morra el mismo al XXX dia. La qual vision timio la
 guarda confesar al obispo, e con de cabo amonestado non lo
 fizo. E al dia XXX el obispo desa çiudat, commo la ora de
 viespras tornase sano e saluo al lecho, muerto es por muerte
 sobitania. E morio Venlantino, desfendedor de la eglesia de
 Mediolano, varon muy disuluto e ocupado en todas las
 liuianidades, el cuerpo del qual es soterrado en la eglesia
 de sant Siro martir. E en la media noche en esa eglesia
 fechas son bozes, asy commo sy alguno fuese echado della por
 fuerça. A las quales vozes venieron las guardas, e venieron
 dos spiritus muy espantables, los quales auian apretado los
 pies dese Valentino con vna ligadura e tirauan lo a fuera de
 la eglesia, el mucho dando bozes. Los quales espantados
 tornaron se al su estrado. E a la mañana abrieron

[ 416 ]
 el
 sepulcro, en el qual fuera puesto ese Valentino, e non
 fallaron el su cuerpo. E commo lo buscasen fuera de la
 eglesia, do era echado, fallaron lo puesto en otro sepulcro,
 e los pies aun atados, commo fuera sacado de la eglesia. De
 la qual cosa, Pedro, entiende, que aquellos, a los quales
 aprimen los pecados graues, e se fazen soterrar en santo
 logar, fincan que sean juzgados del su mal asmar, e non los
 libren los santos logares, mas aun los acuse la culpa de
 lucura. Ca lo que aya acaesçido en esta çiudat,
 atestimonialo la muchedu[n]bre de todos los [*] que aqui
 moran, que vno primero de la arte dellos, commo fuese
 muerto, soterrado es de su moger en la eglesia de sant
 Januario martir delante la puerta de sant Lorenes. E la
 noche siguiente començo dar bozes el su spiritu de la
 sepultura, oyendolo la guarda, e dezia: ardo, ardo. E commo
 diese estas bozes alongadamente, la guarda dixo gelo esto a
 su moger. E la moger enbio varones desa misma arte a la
 eglesia, los quales catasen dilegentemente, queriendo
 conosçer commo estudiese el su cuerpo en el sepulcro, del
 qual diese tales bozes. Los quales abriendolo el sepulero
 fallaron las vistiduras non tan[n]idas, las quales fasta
 agora son guardadas en esa eglesia por testimonio de esa
 rrazon; e non fallaro[n] el su cuerpo, asi commo sy non
 fuese puesto en ese sepulcro. De la qual cosa es a entender,
 por qual vengança fue dañada la su alma, la carne del qual
 es echada de la eglesia.


[ 417 ]
 
 Capitulo CCX. commo la oblaçion de la hostia del saluador
 delibra la alma del pulgatorio.
 Si las culpas despues de la muerte [non] son non soltables,
 mucho suele aun ayudar a las almas depues de la muerte la
 santa oblaçion de la ostia del saluador, asi que muchas
 vegadas sean vistas las almas de los muertos demandar esto.
 Vn presbitero en el logar en el qual las aguas calientes
 fazen uapores auia acostunbrado lauarse quantas vegadas le
 venia menester del cuerpo. En el qual logar commo entrase vn
 dia, fallo vn varon non conosçido aparajado para su
 seruiçio, el qual le tiraua los calçados de los pies e le
 tomaua las vestiduras e saliendo de los calores le daua la
 sauana e fazia todo el ministerio con gran seruiçio. E commo
 se feziese esto muchas vegadas, ese presbitero vn dia
 pensando yr al baño dixo entre sy: non deuo ser
 desgradesçido a aquel varon, el qual me suele seruir tan
 deuotamente para leuar, mas menester es que le lieue alguna 
 cosa por don. Entonçe leuo consigo dos coronas de
 oblaçiones. El qual luego que vino al logar, fallo el omne,
 e segund lo auia acostunbrado, uso de su seruiçio. Asi que
 lauolo; e commo ya vestido se quisiese salir, ofresçio
 aquello que auia traydo consigo al que le seruia por
 bendeçion, demandandole que lo rresçibiese begninamente lo
 que le ofresçia por gran caridat. Al qual rre[s]pondio el
 llorando e atormentado: por que me das estas cosas, padre?
 este pan santo es, yo non lo (do) puedo comer. Ca yo al que
 tu vees, algund tienpo fuy señor deste logar, mas por las
 mis culpas so dado aqui despues de la muerte. E si quieres
 que me aproueche, ofresçe este pan por mi a dios poderoso de
 toda cosa, por que rrueges por mis pecados. E entonçe
 entiende que seras oydo, quando venieres aca a lauarte e non
 me fallares. En las quales

[ 418 ]
 palabras
 desaparesçio, e el que paresçia omne, demostrose en
 esuanesçiendo que fue spiritu. E ese presbitero toda la
 semana continua se atormento por el en lagrimas, ofresçio
 cada dia ostia saludable, e tornandose despues al baño non
 lo fallo ya. De la qual cosa se demuestra, quanto aproueche
 a las almas el sacrificamiento de la santa ostia, quando los
 spiritus de los muertos la demandan a los viuos e demuestran
 señales, por las quales sean vistos asu[e]ltos por ella.

 Capitulo CCXI. del monge que tenia propio e fue librado
 por esa santa ostia.
 Vn monge por no[n]bre Justo sabia de la arte de medeçina, el
 qual solia seruir a mi en ese monesterio sabiamente e velar
 en las mis enfermedades afincadas. Asy que este enfermo e
 vino fasta la muerte. Al qual en esa su enfermedat lo seruia
 vn frayre su hermano por nonbre Copioso. E los frayres
 escodriñando todos los sus melezinamientos, fallaron tres
 dineros de oro ascondidos en la medezina. La qual cosa luego
 que fue a mi dicha, que fazia tamaño mal el que veuia con
 nos otros comunalmente, (e) non lo pude sofrir de buen
 coraçon. Entonce yo ferido por gran lloro començe pensar, o
 que faria para purgaçion del que se moria, e que proueyria
 en ensienplo a los frayres viuientes. E fiz llamar a mi el
 presbitero dese monesterio e dixele: ve, e non se ayunte
 ningund frayre a aquel que se muere, nin aya palabra de
 consolaçion de la boca de ninguno de ellos; mas quando
 estudiere por morir e dema[n]dare frayres, digale su hermano
 carnal, que por los dineros que touo ascondidos es
 aborresçido de todos los frayres. [***] E

[ 419 ]
 quando
 fuere muerto el su cuerpo, non sea puesto con los cuerpos de
 los frayres, mas fazelde fuesa en el estiercol e echad en
 ella el su cuerpo, e echad y sobre el los tres dineros de
 oro los quales dexo, e todos dando bozes con ellos: el tu
 auer sea contigo en perdiçion; e asy cobrildo de tierra. En
 las quales dos cosas quise que aprouechase la vna al
 moriente e la otra a los viuientes, por que la amargura de
 la muerte lo fiziese suelto de la culpa, e a estos el tamaño
 dañamiento los defendiese mezclarse en culpa. La qual cosa
 es fecha asy. Ca commo ese monje veniese a la muerte e
 demandase quexosamente encomendarse a los frayres, e ningund
 frayre non deñase llegarse a el nin fablar le, dixole su
 hermano carnal, por que era ab[o]rresçido de los omnes. El
 qual luego gemio mucho de la su culpa, e en esa tristeza
 salio del cuerpo. El qual asi es soterrado, commo ante auia
 dicho. Mas todos los frayres turbados por esa sentençia
 començaron cada vnos traer en publico quales quier cosas por
 viles que fuesen, e aun las que sienpre les conuinio tener,
 e temer mucho, que non touiesen alguna cosa consigo, donde
 podiesen ser rreprehendidos. E commo despues de la su muerte
 fuesen pasados XXX dias, començose doler el mi coraçon al
 frayre muerto, e pensar con dolor los sus graues tormentos,
 e demandar, sy ouiese algund rremedio para librar lo.
 Estonçe yo triste llame al preposito del monesterio e
 dixele: mucho ha que se atormenta en el fuego al qual frayre
 que morio; deuemos le dar alguna cosa de caridat e ayudarlo
 quanto podemos, por que sea defendido. E ve, e de oy fasta
 los XXX dias continuos estudia ofresçer por el [el]
 sacrifiçio. El qual luego se fue e obedesçio. E nos pensando
 otras cosas e non contando los dias que pasauan, ese frayre
 que era muerto paresçio a su hermano vna noche en vision. Al
 qual commo lo viese el, preguntolo diziendo: que es,
 hermano, commo estas? Rrespondio el: fasta aqui mal fuy, mas
 ya agora bien so; ca oy rresçibi la comonion. La qual cosa
 ese Copioso dixo lo luego a los frayres en

[ 420 ]
 el
 monesterio. E los frayres contaron cuydadosamente los dias,
 e ese era el XXX dia, en el qual por el era conplida la
 oblaçion.

 Capitulo CCXII. commo aun esa misma ostia aprouechaua a
 los biuos e los libraua de los peligros.
 Casio obispo de Narmes, el qual auia acustunbrado ofresçer a
 dios sacrifiçio de cada dia e echauase en lagrimas entre las
 cosas poridaderas de los sacrifiçios, (e) tomo mandado del
 señor por vision de vn presbitero, deziendo: (e) fazlo que
 fazes e obralo que obras; vernas a mi en el natal de los
 apostolos, e galardonar te he la tu merçed. El qual despues
 de VII an[n]os en ese dia de la natal de los apostolos,
 commo ouiese acabado las solinidades de las misas e ouiese
 tomado los mi(ni)sterios de la santa comonion, salio del
 cuerpo. E aun oymos que vno era puesto en captiuidat de los
 enemigos, e auer seydo atado por ligamientos; por el qual su
 moger auia acostunbrado en dias çiertos ofresçer sacrifiçio
 a dios; el qual depues de luengo tienpo torno a la moger, e
 dixole, en quales dias fueran sueltos los ligamientos; e la
 moger entendio aquellos ser los dias, en los quales ofresçia
 por el a dios sacrefiçio. E aun Agatho obispo Panormitano,
 segund me dixeron muchos rreligiosos e me dizen, commo en el
 tienpo de mi anteçesor fuese mandado que veniese a Roma,
 sufrio gran tenpestad, asi que ya desfyuzase non poder
 escapar de tanto peligro de aguas. E el su marinero por
 nonbre Varica, el qual usa de ofiçio de clerezia en esa
 eglesia, gouernaua el carauo en pos la naue, e rronpien-

[ 421 ]
 dose la cuerda, desparesçio muy ayna
 con ese carauo entre las ondas. E la naue, en la qual estaua
 el obispo, a la fin despues de muchos periglos vino a la
 ynsula de los enemigos quebrantada por ondas. E commo al dia
 terçero el obispo non viese paresçer en ninguna parte del
 mar al marinero, el qual fuera rrobado del carauo, fue mucho
 quebrantado, cuydando que era muerto; mas por el seruiçio de
 caridat dio vna cosa al muerto, la qual deuia, que mandase
 ofresçer el sacrefiçio saludable a dios poderoso de toda
 cosa por la absoluçion de la su alma. El qual ofresçido,
 aparejo la naue e fuese para Ytalia. E commo veniese al
 puerto Romano, fallo alli al marinero, el qual cuydaua que
 era muerto. Entonçe alegrose mucho e preguntole, commo
 ouiese escapado en tanto peligro del mar. E el conto le,
 quantas vegadas en aquellas ondas de tenpestad trabajando
 con ese carauo que gouernaua, commo auia nadado con el lleno
 de ondas, e quantas vegadas tornandose aquel nauio yua sobre
 el; e aun dezia, que dias e noches fazia esto non quedando e
 ya la su virtud era cayda de rrayz por fanbre e por trabajo,
 e dixole por qual orden lo librara la misericordia diuinal.
 E aun fasta agora atestimonia esto deziendo: trabajando en
 ondas e menguando a desoras so grauado por carga de la
 voluntad, asy que nin estudiese ap[r]emido por sueño, nin
 cuydase que velaua; e ahe, commo estudiese en medio el mar,
 paresçiome vno, el qual me traxo pan para comer; e commo lo
 comi, luego resçibi las fuerças, e despues de poco vino vna
 naue que pasaua, la qual me tomo de aquel periglo de las
 ondas e me aduxo a tierra. La qual cosa oyendo la el obispo,
 preguntole el dia, e fallo que era aquel el dia, en el qual
 el presbitero sacrifico por el en la ynsola Ostica al señor
 la ostia de la santa oblaçion. Por tanto creo, que esto tan
 abiertamente es fecho con los viuientes, que sea demostrado
 a todos los

[ 422 ]
 fazientes e non sabientes, ca si las
 culpas non fueron non soltables, pueda aprouechar para
 absoluçion aun a los muertos el sacrefiçio de la santa
 oblaçion.

 Capitulo CC[X]III. commo deuan beuir los que quieren que
 les aproueche esta ostia.
 E es a saber, que a aquellos muertos aprouecha el santo
 sacrifiçio, los que aqui viuiendo ganaron, que aun despues
 de la muerte los aynden los bienes, los quales son fechos de
 otros por ellos. E entre estas cosas es a pensar, que sea
 mas carrera segura, que el bien, el qual espera cada vno ser
 fecho despues de la su muerte por otros, que lo faga el
 mismo por si. Ca mas bienauentorada cosa es salir libre, que
 despues de los ligamientos demandar libertad. Pensemos, qual
 sea el sacrifiçio por nos, el qual por la nuestra absoluçion
 sienpre semeja la pasion del fi[j]o vnigenito. Ca qual fiel
 puede dubdar, en esa ora del sacrifiçio ser abiertos los
 çielos a la boz del sacerdote, e estar los angeles delante
 en aquel misterio de Jesu Christo, e las baxezas ser
 aconpañadas a las altezas, e la tierra ser ayuntada a las
 cosas çelestiales, e ser fecha vna cosa de las cosas veybles
 e non veybles. Mas es menester, que quando esto fazemos,
 finquemos nos mismos en dios en la contreçion del coraçon;
 ca los que onrramos los mi(ni)sterios de la pasion
 dominical, deuemos rremedar lo que fazemos. Pues asy es,
 entonçe sera a dios verdadera la hostia por nos, quando nos
 feziere[mos] a nos mismos ostia. Mas deuemos estudiar, que
 aun despues de los tienpos de la oraçion en quanto podemos,
 ayudando nos dios, guardemos en el el coraçon por su carga e
 por

[ 423 ]
 su fuerça, por que el pensamiento decorrido
 non lo desuelte, nin la tire la vana alegria de la voluntad,
 e el alma non pierda la ganançia de la contriçion por la non
 guarda del pensamiento decorrido. E aun el don non se toma,
 sy ante non se enpuxe del coraçon por concordia o por
 discordia, segu[n]d dize la verdat: sy ofreçes el tu don al
 altar, e ç. En la qual cosa es a pensar, commo toda (la)
 culpa sea suelta por don, que graue es la culpa de
 discordia, por la qual nin se toma don. Asy que deuemos
 allegar nos por voluntad a esto, mager que sea lexos puesto
 e desayuntado lueñe, e someter a ello el coraçon e amansar
 lo por homildat e por bienquerençia; e asy el nuestro
 establesçedor, quando viere el tal plazer de la nuestra
 voluntad, suelta nos del pecado; ca toma el don por la
 culpa. Pues asi es, mientre conuiene por el espaçio dado
 del, mientre sufre el juez, lloremos en lagrimas la dureza
 de la voluntad, formemos en los çercanos la graçia de la
 beninidat. E digo confiadamente, que despues de la muerte
 non aueremos menester de la hostia saludable, sy ante de la
 muerte fueremos nos mismos ostia a dios.

 Capitulo CC[X]IIIIo. del menospreçiamiento del mundo. Sant
 Grigorio en la homelia del euangelio.
 Dexadas las redes e el padre segieron lo, e ç. Oystes,
 hermanos mucho amados, que a la boz de vn mandado sant Pedro
 e sant Andres segieron al redemidor. Por ventura diga
 alguno: estos pescadores que dexaron a la boz del señor, los
 que a fascas non auian nada? Mas en esta cosa, hermanos
 mucho amados, deuemos pensar mas el talante que el auer.
 Mucho dexo el que non touo nada para si, el qual maguer
 poco, todo lo desanparo. Çierto

[ 424 ]
 nos las cosas
 auidas posedimos las con amor, o las que non auemos,
 demandamos las con deseo. Pues asy es, mucho dexaron sant
 Pedro e sant Andres, quando cada vno desanparo los deseos de
 auer. Pues asy es, segiendolo dexaron tantas cosas, quantas
 podieron ser cobdiçiadas de los non sigientes. Muchas cosas
 dexades, hermanos, sy rrenunçiades a los deseos. Ca quales
 quier vuestras cosas pequeñas de fuera abastan al señor. Ca
 non galardona a lo que se da, sy non al coraçon, nin tiene
 mientes quanto se de en el su sacrifiçio, mas de quanto. Ca
 non ha estimaçion del preçio, mas enpero el regno de dios
 tanto vale, quanto as. Ca valio a Zacheo la metad de la su
 sostançia, e a sant Pedro e a sant Andres por las rredes e
 por la naue, valio a la biuda por dos duros, e vale a otro
 por caliz de agua fria. Pues asi es, pensad, frayres , qual
 cosa mas vil (e) quando es conprada, e qual cosa mas cara
 quando es posedida. Sy por ventura nin ay caliz de agua
 fria, el qual sea dado al que lo a menester, (e) ya entonçe
 nos promete segurança el sermon deuinal. Dize: en tierra paz
 a los omnes de buena voluntad. Ca ante los ojos de dios
 nunca es vazia la mano del don, si el archa del coraçon
 fuere llena de buena voluntad. Ca de aqui dize el salmista:
 en mi son, dios, los tus votos, e ç. Ca non se ofresçe a
 dios ninguna cosa mas rrica que la buena voluntad. E la
 buena voluntad es, asy temer las malas cosas para otro commo
 para nos, e asy alegrar nos del prouecho del çercano commo
 del nuestro, los daños agenos tener los por nuestros, las
 ganançias agenas tener las por nuestras, amar al amigo non
 por el mundo, mas por dios, e sofrir al enemigo amandolo,
 non fazer a ninguno lo que non qui[e]ras sofrir, non negar a
 ninguno lo que deseas ser a ti dado derechureramente,
 acorrer al menester del çercano con todo poder. Mas este
 sacrifiçio de buena voluntad nunca se paga lleneramente, si
 la cobdiçia deste

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 mundo non sea desanparada
 acabadamente. Ca que quier que cobdiçiamos en el, esto sin
 dubda auemos enbidia a los çercanos; ca semeja nos que nos
 fallesçe a nos lo que a el otro. E por que sienpre la
 enbidia desacuerda de la buena voluntad, luego que tomare a
 la voluntad, vase ella. Onde los pridicadores santos, por
 que pudiesen amar a los çercanos acabadamente, estudiaron
 non amar en el sieglo ninguna cosa e nunca desear ninguna
 cosa.

 Capitulo CCXV. del bien de la hospitalidat e de la
 limosna. Sant Grigorio en la omelia ve[y]nte e tres.
 Vn padre de conpan[n]as con toda su casa seruia a dios por
 gran estudio de ospital[idad]; e commo tomase cada dia a su
 casa los perigrinos, vn dia vino entre los otros vn
 perigrino e fue aduzido a la mesa. E commo el padre de las
 conpañas por costunbre de homillad le quisiese dar agua a
 manos, tornase e tomo el orço, mas non fallo a aquel, en las
 manos del qual queria dar la agua. E commo se marauillase el
 mismo por este fecho, esa misma noche dixo le el señor por
 vision: el otro dia tomeste a mi en los mis mienbros, e ayer
 tomeste a mi mismo.
 
 Sant Grigorio en la omelia honzena. Era vn omne rrico, e ç.
 Aqui es a pensar, qual pena merezca el que toma las cosas
 agenas, si es ferido por dañaçion del infierno el que non da
 las sus cosas. Ca non se tenga ninguno por seguro deziendo:
 ahe, non rrobo las cosas agenas, mas vso de las cosas
 otorgadas conveniblemente. Ca este rrico non es por ende
 atormentado, por que tomo las cosas agenas, mas por que
 desanparo mala-

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 mente a si mismo en
 las cosas tomadas. E esto fue lo que dio a este al infierno,
 por que en la su bienandança non fue temeroso; el qual
 inclino los dones auidos a mal uso; ca non sopo las entrañas
 de piadat; ca non quiso quitar los sus pecados, quando
 abondaua en preçio. E ay muchos, los quales non cuydan ser
 pecado la onrra de las vistiduras sotiles e preçiosas. (E)
 la qual cosa si non fuese culpa, non lo esprimiria el sermon
 de dios tan velablemente, [que] el rico, el qual era
 atormentado en los infiernos, era vestido de porpora e de
 biso. Ca por que por la sola vanagloria es deseada la
 vistidura mas preçiosa, dizelo esa cosa, que non quiere y
 ninguno ser vistido de vistiduras preçiosas, do non pueda
 ser visto de los otros. La qual culpa podemos ya tomar mejor
 por el contrario, que si el echar de la vistidura preçiosa
 non fuese uirtud, non deria el euangelista velablemente de
 sant Juan, que era vistido de pelos de camellos.

 Capitulo CCXVI. de la muerte de sant Grigorio e de la pena
 de su suçesor que dezia mal del.
 El papa sant Grigorio fue papa treze an[n]os e seys meses e
 diez dias, fino doze dias del mes de março en el año de la
 encarnaçion de nuestro señor seyçientos e seys años. E fue
 soterrado en la eglesia de sant Pedro ante el sagrario.
 Sobre la sepultura estan escriptos estos uersos:

[ 427 ]
 tierra,
 rrescibe el cuerpo tomado del tu cuerpo, que lo puedas
 tornar viui[fi]cado a dios. El espiritu pide las estrellas;
 los derechos de la muerte non enpesçen ninguna cosa al qual
 la vida deste mundo le era muerte e la muerte le es vida.
 Los mienbros deste soberano obispo yazen ençerrados en este
 sepulcro, el qual viuio sienpre en bienes syn cuenta. La
 cabeça del qual, segund se dize, Agesiso monge arçobispo de
 Senones la trasla(u)do de Roma a Senones en el año
 ochoçientos e ochenta del señor, e puso la onrradamente en
 la eglesia de sant Pedro. E despues de la muerte de sant
 Grigorio, commo pasase toda la prouinçia graue fanbre,
 vinieron a su suçesor los rreligiosos e los pobres, a los
 quales solia aministrar sant Grigorio, e dixieron: señor
 papa, non dexe peresçer la tu santidat de fanbre los que
 solia fartar nuestro padre Grigorio. A las quales palabras
 desdeñando sienpre rrespondia asy: sy Grigorio para fama de
 la su alabança curo rresçibir todos los pueblos, nos non
 podemos fartar a todos. E asy enbiaualos vazios. Onde sant
 Grigorio aparesçiole tres vegadas e castigolo blandamente
 tres vegadas del su maldezir e del su tener e del menester
 de los pobres. Mas el nin se enclino a misericordia nin se
 rrefreno del maldezir nin estendio la mano a misericordia.
 Onde aparesçiendo le la quarta vegada rreprehendiolo
 espantablemente e feriolo en la cabeça menazandolo; por el
 qual dolor murio a poco tienpo.